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Debates
Jueves 8 de septiembre de 2005 - Estrasburgo Edición DO

Violación de los derechos humanos en China, en particular en materia de libertad religiosa
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  Raül Romeva i Rueda (Verts/ALE), autor. (ES) Señor Presidente, China vuelve a ser objeto de debate en esta Cámara, y me temo que no será la última vez que abordemos el tema.

Las crecientes relaciones de la Unión Europea con China son una magnífica oportunidad para ambas partes, y me atrevo a decir que, incluso, para el mundo en general.

Sin embargo, esta relación no puede estar basada solamente en la mejora de las relaciones comerciales de ambos. Si la Unión Europea quiere que su política en relación con China sea creíble, debe ser mucho más clara al exigirle que mejore radicalmente su política sobre derechos humanos.

El diálogo Unión Europea-China sobre los derechos humanos es un buen instrumento para ello, pero me temo que está siendo claramente infrautilizado. Son varios los problemas que China no está afrontando de forma responsable, habida cuenta de su papel en el mundo, cada vez más interdependiente: la libertad sindical, la libertad de expresión, la libertad de prensa e, incluso, la libertad religiosa.

Soy de los que defienden que las instituciones gubernamentales y públicas deben ser de carácter laico y que es fundamental apostar por la separación de los poderes político y religioso, pero también creo que el verdadero laicismo debe garantizar la libertad de la práctica religiosa en el ámbito privado. Por ello, me preocupan las constantes denuncias de diferentes colectivos sobre las dificultades que tienen para practicar su religión en China.

Al igual que me opongo a que un Estado financie o apoye de forma especial una religión frente a otras —hace unos días incluso denuncié, por ejemplo, que la Comisión hubiera dedicado tanto dinero a las Jornadas Internacionales de la Juventud promovidas por la Iglesia Católica—, tampoco me parece aceptable que desde las instituciones se persiga el derecho individual a la libertad religiosa. Se trata, por tanto, de una cuestión de derechos humanos que debemos lamentar y denunciar.

En suma, lo que pedimos en esta Resolución es que las autoridades chinas pongan fin de inmediato a toda represión religiosa, aseguren el respeto a los estándares internacionales de derechos humanos y garanticen la democracia, la libertad de expresión, de asociación y de prensa, al igual que, como dice la Resolución, la libertad religiosa en todo el territorio bajo control de las autoridades chinas.

 
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