Índice 
 Anterior 
 Siguiente 
 Texto íntegro 
Debates
Miércoles 28 de septiembre de 2005 - Estrasburgo Edición DO

3. Apertura de las negociaciones con Turquía - Protocolo Adicional al Acuerdo de Asociación UE/Turquía como consecuencia de la ampliación
MPphoto
 
 

  El Presidente. De conformidad con el orden del día se procede al debate conjunto sobre un tema tan importante como el de Turquía que incluye las declaraciones del Consejo y de la Comisión sobre la apertura de las negociaciones con dicho país y la Recomendación del señor Brok sobre el Protocolo Adicional al Acuerdo por el que se crea una Asociación entre la Comunidad Económica Europea y Turquía como consecuencia de la ampliación [9617/2005 - COM(2005)0191 - C6-0194/2005 - 2005/0091(AVC)] (A6-0241/2005).

 
  
MPphoto
 
 

  Douglas Alexander, Presidente en ejercicio del Consejo. – (EN) Señor Presidente, Señorías, me complace este debate, que se celebra en un momento crítico en el que la Unión Europea se prepara para abrir las negociaciones de adhesión con Turquía.

He quedado muy satisfecho en mis anteriores encuentros con diputados a esta Cámara en los que hemos abordado esta cuestión, y el tremendo interés que este Parlamento tiene tanto por el proceso de adhesión de Turquía como por las cuestiones relacionadas con la ampliación en general ha quedado de nuevo demostrado en las preguntas presentadas para el turno de preguntas que se celebrará esta noche.

La decisión del Consejo Europeo de diciembre de 2004 de abrir las negociaciones de adhesión acercó un paso más a Turquía a un objetivo por el que lleva luchando 40 años: la adhesión a la Unión Europea. Este proceso ha contribuido a vincular a este país de manera decisiva a la seguridad, estabilidad y prosperidad futuras de la Unión. Los motivos estratégicos para la apertura de las negociaciones de adhesión son convincentes. Entre ellos, el poderoso incentivo reformista y la contribución que el proceso hace a la estabilidad y la prosperidad, el ejemplo lanzado al mundo de que no hay contradicción entre islam y democracia, derechos humanos y la protección de las libertades fundamentales y su contribución a la reducción de la tensión en el Egeo y en Chipre.

El Consejo Europeo de junio confirmó la decisión de diciembre y reconoció la importancia que el cumplimiento de nuestros compromisos actuales tiene para la credibilidad de la Unión Europea. Desde la Presidencia, nuestra tarea ha sido cumplir estos compromisos y estamos esforzándonos por ultimar la posición del Consejo antes de que se abran las negociaciones el 3 de octubre.

El proceso de ampliación ha tenido un éxito sin parangón en la difusión de los valores europeos y en el incremento de la seguridad en el continente europeo, pero para garantizar que este éxito se mantenga debemos ser muy escrupulosos y asegurar que se cumplan todos los requisitos. Tal como ha dicho el Comisario Rehn, que está hoy aquí presente, las negociaciones con Turquía serán las más rigurosas hasta el momento, reflejando las lecciones aprendidas de la anterior oleada de ampliación. También se necesitarán muchos años para concluir este proceso.

El poderoso incentivo reformista que ofrece la ampliación a los candidatos ha sido impresionante en Turquía en los últimos años. El informe regular de la Comisión Europea para 2004 sobre los progresos de Turquía en la vía de la adhesión señaló una «convergencia institucional sustancial en Turquía con las normas europeas» y que el proceso de reforma «ha abordado claramente las principales cuestiones y ha puesto de manifiesto un creciente consenso a favor de la democracia liberal».

Turquía aún tiene mucho por hacer si quiere ponerse a la altura de las normas de la Unión Europea, incluida la libertad religiosa y la implementación de la legislación vigente, y la Comisión seguirá supervisando los avances de Turquía. Lo que llevó al Consejo Europeo de diciembre a concluir que Turquía cumplía suficientemente los criterios políticos de Copenhague fue el impresionante historial de reformas en materia de armonización realizadas hasta la fecha. De hecho, ese mismo mes, el Parlamento aprobó una resolución respaldando la apertura de las negociaciones de adhesión con Turquía «sin retrasos indebidos».

En ese Consejo Europeo de diciembre se impusieron a Turquía dos condiciones adicionales que debe cumplir antes de poder abrir las negociaciones de adhesión: aprobar seis instrumentos legislativos importantes para reforzar el Estado de Derecho y los derechos humanos y firmar un Protocolo para ampliar las disposiciones del Acuerdo de Ankara a los nuevos Estados miembros. La nueva legislación entró en vigor el 1 de junio y Turquía firmó el Protocolo del Acuerdo de Ankara el 29 de julio. Se trata de dos avances importantes. La nueva legislación revisa el sistema penal turco, acercándolo mucho más a los modelos de la Unión Europea, y contribuye de forma significativa a las reformas que llevan realizándose en el país en los últimos años. La firma del Protocolo amplía el Acuerdo de Asociación entre la Unión Europea y Turquía –o Acuerdo de Ankara– a todos los 25 Estados miembros. Es, por supuesto, con los 25 Estados miembros en su conjunto con los que Turquía tendrá que llevar a cabo sus negociaciones de adhesión.

Todos saben que, tras la firma del Protocolo, Turquía emitió una declaración unilateral reiterando la posición que viene manteniendo durante tanto tiempo sobre el no reconocimiento de la República de Chipre. La semana pasada, la Comunidad Europea y sus Estados miembros hicieron pública otra declaración exponiendo su posición sobre las cuestiones planteadas. En esta declaración se subraya que la «declaración unilateral de Turquía no forma parte del Protocolo y no tiene efectos jurídicos respecto de las obligaciones de Turquía con arreglo al Protocolo». Asimismo, afirma que «Turquía debe aplicar plenamente el Protocolo a todos los Estados miembros de la UE» y que «la UE estará muy pendiente de ello y evaluará la plena aplicación en 2006». La declaración también vuelve a manifestar que la Comunidad Europea y sus Estados miembros «únicamente reconocen a la República de Chipre como sujeto del Derecho internacional» y aclara que «el reconocimiento de todos los Estados miembros es un elemento esencial del proceso de adhesión».

La declaración del Consejo reitera además que la Comunidad Europea y sus Estados miembros convienen «en la importancia de apoyar los esfuerzos del Secretario General de las Naciones Unidas destinados a lograr una solución global del problema de Chipre que esté en consonancia con las resoluciones pertinentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y con los principios en que se basa la UE». La resolución del problema de Chipre está en manos de las Naciones Unidas y de las comunidades de la isla. El papel de la Unión Europea es apoyar los «buenos oficios» del Secretario General de las Naciones Unidas y crear un marco en el que las dos partes puedan entenderse en confianza y asumir el acuerdo final.

Permítanme añadir un comentario final a mi introducción a este debate. Turquía no entrará en la Unión inmediatamente; hay que abrir y cerrar 35 capítulos; son necesarias más reformas y algunos Estados miembros ya se han comprometido a someter a referéndum la eventual adhesión de Turquía. La Turquía que finalmente se unirá a la Unión Europea será, francamente, una Turquía diferente de la que hoy conocemos y también es posible que sea diferente la Unión Europea a la que entre a formar parte. No obstante, los avances de Turquía hasta el momento han sido extraordinarios y el Gobierno del Primer Ministro Erdogan se ha comprometido a continuar con las reformas. Se han cumplido las condiciones establecidas por el Consejo Europeo de diciembre y esto allana el camino para la apertura de las negociaciones de adhesión el próximo lunes. Me complace saber que el Ministro de Asuntos Exteriores comparecerá ante la Comisión de Asuntos Exteriores de este Parlamento al día siguiente; por supuesto, informará a los diputados de esa comisión de los avances realizados.

(Aplausos)

 
  
MPphoto
 
 

  Olli Rehn, miembro de la Comisión. (EN) Señor Presidente, en primer lugar quiero dar cordialmente la bienvenida a los nuevos observadores del Parlamento de Bulgaria y Rumanía. Me alegra ver que participan en los trabajos de esta Cámara y espero poder trabajar con ellos en el futuro.

Este debate sobre Turquía es, sin lugar a dudas, muy oportuno. Estamos en vísperas de las negociaciones para la adhesión, que empezarán el próximo lunes, 3 de octubre, la fecha fijada por unanimidad por el Consejo Europeo. Esto abre una nueva fase en las relaciones UE-Turquía.

Los motivos que han conducido a la Unión Europea a decidir la apertura de las negociaciones de adhesión con Turquía no han cambiado: la UE necesita una Turquía estable, democrática y cada vez más próspera, en paz con sus vecinos, y que haga suyos los valores, las políticas y los principios europeos.

El comienzo de las negociaciones dará un fuerte impulso a quienes en Turquía quieren reformar el país para ajustarse a los valores europeos del Estado de Derecho y de los derechos humanos; también para la UE son una forma de influir en la orientación de estas reformas en Turquía.

Las condiciones fijadas en las conclusiones del Consejo Europeo de diciembre se han cumplido. Primero, los seis instrumentos legislativos, incluido el nuevo Código Penal que la Comisión calificó de necesario en la recomendación del año pasado, entraron en vigor el 1 de junio. Segundo, Turquía firmó el Protocolo Adicional al Acuerdo de Ankara el 29 de julio.

En este contexto, quiero agradecer al presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores y ponente, el señor Brok, por proponer la recomendación para que se dé el dictamen conforme a la conclusión del Protocolo Adicional al Acuerdo de Ankara.

Ahora voy a hacer algunos comentarios sobre los últimos acontecimientos a este respecto. La Comisión lamenta que Turquía emitiera una declaración tras la firma del Protocolo Adicional. Esto obligó a los Estados miembros a reaccionar y a establecer las obligaciones que esperamos que Turquía cumpla en una declaración adoptada el 21 de septiembre. La declaración de la UE destaca que la declaración emitida por Turquía es unilateral, tal como el señor Alexander ha señalado muy correctamente. No forma parte del Protocolo y no tiene ningún efecto legal sobre las obligaciones de Turquía en el marco del Protocolo.

Este es el quid de la cuestión. Los servicios jurídicos del Consejo y la Comisión estaban plenamente de acuerdo sobre este punto. Sé que en el apartado 2 de su propuesta de resolución común pretende pedir a la Comisión que garantice una respuesta por parte del Gobierno turco con respecto al proceso de ratificación en la Gran Asamblea Nacional de Turquía.

Estoy a su disposición para cualquier otra consulta sobre los detalles exactos del proceso de ratificación en Turquía, pero la esencia del asunto es realmente que la declaración de Turquía es sencillamente unilateral. No tiene ningún efecto legal y no puede en modo alguno cuestionar la plena aplicación no discriminatoria del Protocolo. Esto es lo que cuenta.

En segundo lugar, la UE espera la plena aplicación no discriminatoria del Protocolo, incluida la eliminación de todos los obstáculos para la libre circulación de mercancías, que también se extiende a las restricciones sobre medios de transporte. En tercer lugar, la apertura de negociaciones sobre los capítulos relevantes depende del cumplimiento por parte de Turquía de sus obligaciones contractuales para con todos los Estados miembros; el incumplimiento de estas obligaciones en su totalidad afectará al progreso general de las negociaciones.

El cuarto elemento de la declaración es que el reconocimiento de todos los Estados miembros es un componente necesario del proceso de adhesión; por consiguiente, la UE subraya la importancia de la normalización de las relaciones entre Turquía y todos los Estados miembros de la UE a la mayor brevedad posible.

Por último, la declaración deja claro que la Comunidad Europea y sus Estados miembros están de acuerdo sobre la importancia de apoyar los esfuerzos del Secretario General de las Naciones Unidas para lograr una solución integral del problema de Chipre en consonancia con las resoluciones pertinentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y los principios sobre los que se fundamenta la UE, de modo que un acuerdo justo y duradero contribuya a la paz, la estabilidad y las relaciones armoniosas en la isla y en la región en un sentido más amplio.

Justo antes del comienzo de las negociaciones de adhesión, el Consejo tiene que adoptar el marco de negociación propuesto por la Comisión. Este marco constituye una base sólida para unas negociaciones rigurosas e imparciales con Turquía. Es el marco más riguroso que jamás haya presentado la Comisión.

He leído minuciosamente su propuesta de resolución común. Comparto muchas de sus preocupaciones. También estoy de acuerdo en que existe un vínculo importante entre el ritmo de las negociaciones, por un lado, y el ritmo de las reformas políticas en Turquía, por otro. No voy a escatimar esfuerzos en repetir una y otra vez que el comienzo de las negociaciones de adhesión solo marca el inicio de un proceso complejo y muy exigente. Turquía necesitará continuar y acelerar su proceso de transformación interna y su transición hacia una democracia liberal de pleno derecho respetuosa con los derechos humanos y las minorías.

El proceso de reforma de Turquía continúa. La situación de los derechos humanos ha mejorado, pero aún es necesario realizar esfuerzos muy importantes. Primero, miremos el lado positivo. Últimamente ha habido algunas señales alentadoras. El reconocimiento del Primer Ministro Erdogan de la existencia de una «cuestión kurda» es un hito. Su viaje a Diyarbakir refleja la importancia que tiene para el Gobierno turco el desarrollo económico y social del sudeste de Turquía. Asimismo, la conferencia académica sobre la cuestión armenia se ha podido celebrar finalmente en Estambul el pasado fin de semana con el apoyo del Gobierno y a pesar de los intentos de última hora de cancelarla por parte de un tribunal administrativo. Estos intentos han sido condenados enérgicamente por el Primer Ministro Erdogan y por el Viceprimer Ministro Abdullah Gül. Se trata de un paso adelante en la búsqueda de la verdad histórica en Turquía sobre esta cuestión tan sensible.

Pasando ahora al lado menos positivo, a pesar de los esfuerzos de las autoridades, la aplicación sobre el terreno sigue siendo desigual. De un lado hay indicios de que el Poder judicial está imponiendo las reformas. Se han dictado varias sentencias judiciales positivas en relación con casos de libertad de expresión, libertad religiosa y lucha contra la tortura y los malos tratos.

De otro lado ha habido resoluciones contradictorias, en particular en el ámbito de la libertad de expresión en que, por ejemplo, se sigue enjuiciando a periodistas que, en ocasiones, son condenados por expresar determinadas opiniones no violentas. El caso del autor Orhan Pamuk es un ejemplo de las dificultades a que uno tiene que enfrentarse para garantizar una aplicación efectiva y homogénea de estas reformas y también de la lucha entre reformistas y conservadores en Turquía. El novelista ha sido condenado por un juez de distrito de Estambul en virtud del artículo 301 del Nuevo Código Penal por «denigrar la identidad turca».

La Comisión ya ha dejado muy claro que su evaluación del Nuevo Código Penal, en particular las disposiciones dudosas relacionadas con la libertad de expresión, dependerán de la forma en que se apliquen estas disposiciones. El enjuiciamiento del señor Pamuk suscita gran preocupación en este sentido. Si esta es realmente el rumbo que toma la judicatura en Turquía, el Código Penal turco deberá modificarse para garantizar que la libertad de expresión no esté ya sujeta a las creencias particulares de un juez de distrito, sino que simplemente cumpla las normas europeas como todos las conocemos, sobre la base del Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos.

Sobre estas cuestiones, la Comisión seguirá supervisando con detenimiento los progresos realizados hacia el pleno cumplimiento de los criterios políticos de Copenhague. Realizaremos un análisis detallado de estos avances en un informe regular, que se aprobará el 9 de noviembre.

(FR) Señor Presidente, Señorías, la Unión Europea se encuentra en un momento crucial, cuya importancia no debemos subestimar. Con la apertura de las negociaciones de adhesión de Turquía apostamos firmemente por continuar la transformación política, económica y social de ese país. De este modo respetamos los compromisos que hemos contraído con él.

Quiero transmitir tanto a los europeos como en particular a Turquía el mensaje de que debemos crear unas relaciones basadas en la confianza mutua. Confío en que las autoridades turcas se embarquen en este viaje con una actitud abierta y que el 3 de octubre ofrezca la oportunidad de emprender de nuevo la marcha. La demostración de su firme voluntad de impulsar sin ambigüedades ni segundas intenciones la transformación democrática y los valores será sin duda la mejor baza de Turquía para ganar el apoyo de la opinión pública europea.

En el período que se abre, Turquía tendrá la oportunidad de demostrar que trabaja con seriedad por integrar los valores europeos. En efecto, los países que deseen adherirse a la Unión deben compartir nuestra visión de Europa y nuestra idea de la democracia, del Estado de Derecho, de los derechos humanos y de la solidaridad. Deben compartir asimismo nuestras normas, ya sea, entre otros, en el terreno social, ambiental o industrial. Si la Unión Europea apuesta por su adhesión en el futuro, es porque creemos que reviste también para nosotros el máximo interés y que redundará en beneficio de nuestros conciudadanos. Me comprometo personalmente ante esta Cámara a aplicar rigurosamente nuestros criterios y condiciones.

Señor Presidente, por último, como he dicho antes, el viaje es tan importante como el destino final. Las reformas cuentan. Aunque el objetivo común de las negociaciones sea la adhesión, las negociaciones, por su propia naturaleza, el resultado no está predeterminado. Pero nos interesa a todos que este proceso esté enmarcado en unos principios claros y rigurosos, como los establecidos en el marco de las negociaciones. Esta es la mejor garantía de éxito.

(Aplausos)

 
  
MPphoto
 
 

  Elmar Brok (PPE-DE), ponente. (DE) Señor Presidente, señor Presidente en ejercicio del Consejo, señor Comisario, Señorías, el Protocolo adicional, al igual que muchas otras cuestiones relacionadas con el comienzo de las negociaciones con Turquía, gira entorno a un principio básico, el de si un país candidato a la adhesión está dispuesto a aceptar a todas las partes de esa entidad de la que desea formar parte o, con otras palabras, si reconoce a todos sus Estados miembros.

En diciembre del año pasado, la Comisión presentó al Consejo la propuesta de que, en estos momentos, un reconocimiento del derecho internacional no es necesario, sino que la firma del Protocolo adicional sobre la unión aduanera entre la UE de los 25 y Chipre sería suficiente. Turquía cumplió este requisito, aunque emitió una declaración unilateral en la que cuestionaba en parte la implementación de este Protocolo. El Consejo respondió con una declaración en la que manifestaba que esto no era válido ni desde el punto de vista político ni jurídico. Nuestra comisión, no obstante, pidió al Comisario, de forma oral el 13 de septiembre y por escrito el 15 de septiembre, que mediara a este respecto, algo a lo que accedió. Hasta el momento, no hemos recibido respuesta a la pregunta de si el Gobierno turco tiene intención de incluir esta declaración unilateral en el proceso de ratificación que debe conducir el Parlamento de ese país. Entonces, en el momento en que la negativa turca a implementar el protocolo pasa a formar parte del proceso de ratificación en el Parlamento turco y, por tanto, se convierte en una cuestión jurídica, es cuando se nos presenta el problema. Por tanto, le invito, antes de que procedamos a la votación, a que proporcione a la Comisión de Asuntos Exteriores la declaración que hemos pedido y que se menciona en la resolución conjunta.

Tenemos que dejar claro que es Turquía la que solicita entrar a formar parte de la Unión Europea y que no somos nosotros los que la estamos invitando, aunque a veces esa puede parecer la impresión. No debemos perder de vista el hecho de que la declaración conjunta, tal como ha sido presentada por los Grupos, concede una gran importancia al Protocolo adicional que está en vigor actualmente. Si queremos hacer frente a este problema, sería conveniente que negociáramos el capítulo relativo a la unión aduanera antes de 2006 y que concluyéramos las negociaciones a finales de ese año, a fin de que esta cuestión, que también afecta al reconocimiento de Chipre, pueda resolverse prontamente y que no acabemos negociando con Turquía sin perspectivas de resolver esta cuestión fundamental. Por este motivo, estamos de acuerdo con el Comisario y con el Presidente en ejercicio del Consejo en que, en el futuro, tendremos que recurrir a la mediación de las Naciones Unidas para resolver el conflicto de Chipre en su totalidad.

Permítanme que exponga algunas observaciones personales. Ayer, alguien me preguntó por qué la tortura en Turquía, de la que hay miles de ejemplos, no es objeto de debate, mientras que una cuestión pendiente de resolución sobre un general puede suponer un obstáculo en las negociaciones con Croacia. Tengo que admitir que no pude dar una respuesta. Tenemos que ser honestos a la hora de hacer política, teniendo cuidado de no utilizar argumentos como pretexto para nuestros propios fines políticos subjetivos; en cambio, tenemos que ser muy claros y honestos a la hora de adoptar una posición sobre esta cuestión. Un motivo por el que la resolución presentada por los Grupos en esta Cámara es tan importante es porque también tenemos que dejar claro que un criterio que debe cumplirse es la capacidad de la Unión Europea de absorber nuevos Estados miembros, tanto como un fin en sí mismo como porque plantea cuestiones sobre las posibilidades financieras, la viabilidad real y las capacidades de actuación de las instituciones. Me gustaría que el Consejo y la Comisión, en estas semanas y meses, dedicaran al periodo de reflexión sobre la Constitución los mismos esfuerzos que están dedicando a la adhesión de Turquía. Puede que de este modo avanzáramos en esta cuestión de la capacidad de absorción.

No debemos perder de vista el hecho, que la resolución de los Grupos deja claro, de que debe ser el Parlamento Europeo el que confirme el cumplimiento formal de las condiciones –en contraste con su formulación «cumple en grado suficiente»– y que cuestiones como los derechos de las minorías, los procesos de reforma internos en Turquía y la libertad religiosa ocupan un lugar importante en este proceso. Este verano, se produjo un intercambio de cartas entre el Comisario y el Ministro turco de Asuntos Exteriores, en el curso del cual el Ministro rechazó las mejoras propuestas por el Comisario y manifestó que esas cuestiones incumbían al Parlamento y solo a partir del 3 de octubre. Asuntos como el pluralismo, la tolerancia y la libertad religiosa, por no mencionar el derecho de la Iglesia Ortodoxa a formar a sus propios sacerdotes, algo imposible desde 1971, son, después de todo, cuestiones importantes que afectan a la comprensión de los valores de la Unión Europea y a las que debería darse prioridad en los primeros meses del proceso de negociación.

Tal como yo lo veo, y esto es válido para Turquía y para otros países, la perspectiva de ser miembro de la Unión Europea desempeña un papel importante en estos ámbitos. Sirve para impulsar de manera considerable las reformas internas en países como los de los Balcanes Occidentales, Ucrania y Turquía, y por ese motivo nunca debemos cerrarles las puertas. No obstante, tenemos que ser realistas y abiertos de miras, no solo en relación con los resultados que esperamos obtener de las negociaciones, sino también con los fines que tenemos en mente.

(Aplausos)

 
  
MPphoto
 
 

  Hans-Gert Poettering, en nombre del Grupo del PPE-DE. (DE) Señor Presidente, señor Presidente en ejercicio del Consejo, señor Comisario, Señorías, pocos acontecimientos políticos tienen tantas implicaciones para la existencia de la Unión Europea como la posibilidad de que Turquía se convierta en miembro. Al tratarse de una cuestión de peso, las opiniones sobre cómo actuar son divergentes. En nombre de mi Grupo y siendo uno de los firmantes de la propuesta de resolución común, permítanme decir, sobre una cuestión tan fundamental como esta, que nuestros miembros tienen libertad para votar lo que consideren más oportuno, no solo porque respetamos sus convicciones, sino porque también cuentan con nuestro más profundo reconocimiento de que así debe ser. Es por este motivo por lo que puede haber miembros de nuestro Grupo que tengan posiciones diferentes a este respecto.

No obstante, estamos de acuerdo en algo y, por ese motivo, hemos podido dar a la propuesta de resolución conjunta nuestro respaldo unánime, a saber, que el proceso de negociación con Turquía debe ser considerado por ambas partes un proceso evolutivo. Queremos destacar que a todos nos interesa que en Turquía la democracia, el Estado de Derecho y los derechos humanos se desarrollen de tal modo que se aproximen a nuestros valores. Incluso si la adhesión turca no es el objetivo último, o incluso si, al final de este proceso, Turquía no se convierte en miembro, hoy podemos decir a nuestros amigos y socios turcos que a todos nos interesa aspirar a una alternativa basada en una estrecha asociación y que nos permita consolidar la asociación, la cooperación y la amistad con Turquía. Tras escuchar todo lo que han dicho el Presidente en ejercicio y el Comisario, debemos decir alto y claro: parece que estemos haciendo el baile del huevo, con declaraciones de unos y otros, declaraciones de Turquía, por un lado, y declaraciones del Consejo, por el otro.

Señor Comisario, como el señor Brok nos ha recordado, usted prometió a la Comisión de Asuntos Exteriores que intentaría que el Gobierno turco emitiera una declaración en la que se dejara claro que el no reconocimiento de Chipre y su negativa a permitir que los barcos y aviones chipriotas atraquen o aterricen en suelo turco no forma parte del proceso de ratificación por parte de Turquía. No hemos recibido esta declaración. Si no tenemos esa declaración, en la que Turquía asegure que estas cuestiones no figurarán en el proceso de ratificación antes del mediodía, nuestro Grupo propondrá que se retire el apoyo a la propuesta, ya que, ni desde el punto de vista político ni desde una perspectiva lógica, podemos celebrar una votación si no tenemos en nuestras manos esta declaración del Gobierno turco.

Permítanme hacer una pregunta muy seria: ¿cuál es la situación actual de los derechos humanos? Sugiero que pregunte al Patriarca de la Iglesia Ortodoxa, el Patriarca Bartolomeo. En lo que respecta a la libertad de los cristianos de practicar su religión en Turquía, nada ha cambiado. Nosotros, en el Grupo del Partido Popular Europeo (Demócrata-Cristianos) y de los Demócratas Europeos, estamos a favor de la asociación, la amistad y el diálogo con el mundo islámico, pero esto no funciona solo en una dirección. El islam, también –en este caso me refiero al Gobierno turco– debe mostrar su disposición a reconocer los derechos legítimos de los cristianos en Turquía y concederles expresión práctica. Esto es algo que me preocupa. Me dirijo al Presidente en ejercicio del Consejo, que espero que preste atención, cuando digo que insto al Gobierno británico a que aplique las mismas normas a todos. Sabemos cuál es la situación de los derechos humanos en Turquía, ¿pero qué pasa con Croacia? Nos negamos a empezar las negociaciones con Croacia alegando que no se ha entregado a este general, incluso aunque es evidente que el Gobierno no está en disposición de hacerlo. Para Turquía, todos cerramos los ojos y aplicamos diferentes raseros. Le insto, en aras de nuestra propia credibilidad, a que apliquemos normas uniformes y que tratemos a Croacia de forma justa y objetiva.

Esto es muy importante e animamos a la Comisión a que actúe en consecuencia. Aunque siempre puede contar con nuestro apoyo, seremos muy críticos si no se producen mejoras en la situación de los derechos humanos en un plazo de tiempo específico, una vez que hayan empezado las negociaciones. Sabemos que sigue habiendo casos de torturas. Si no se pone freno a estas prácticas, debemos estar preparados para aplazar las negociaciones. No debemos pasar por alto estas violaciones de los derechos humanos.

Esto me lleva al último punto que quiero exponer: es muy importante y cito de nuestra resolución conjunta, que he firmado junto con el señor Eurlings y el señor Brok, a quienes quiero expresar mi más sentido agradecimiento por dirigir las negociaciones en nombre de nuestro Grupo. El apartado 16 establece que el Tratado de Niza no es una base aceptable para continuar adoptando decisiones sobre la adhesión de otros nuevos Estados miembros, por lo que insiste en que se apliquen las reformas necesarias en el marco del proceso constitucional. Lo que esto quiere decir es que no solo Turquía debe cumplir las condiciones para la adhesión. Es un camino duro y tortuoso y esperamos que Turquía avance por la vía que conduce a la democracia, el Estado de Derecho y los derechos humanos. Nosotros, en la Unión Europea, debemos estar seguros de que podemos afrontar la adhesión. Si ese no es el caso, es una irresponsabilidad seguir ampliando esta Unión Europea nuestra, ya que llegará el momento en que dejaría de ser Unión Europea. Aquí, en el corazón de la Unión Europea, hagamos lo que ha hecho que esta Unión Europea sea fuerte y eficaz.

(Aplausos)

 
  
MPphoto
 
 

  Martin Schulz, en nombre del Grupo del PSE. (DE) Señor Presidente, Señorías, al escuchar atentamente al señor Poettering solo puedo llegar a una conclusión y es que convendría que él y su Grupo dijeran que no quieren que Turquía sea miembro de pleno derecho de la Unión Europea. Ese es el mensaje contenido en su intervención, así que dígalo y no maree más la perdiz. Si no quiere que Turquía sea miembro de pleno derecho de la Unión Europea, dígalo. El sitio web de su Grupo contiene páginas en las que algunos de sus miembros dicen esto mismo. Esto es de lo que se trata y a lo que da tantas vueltas.

Le diré lo que quiere mi Grupo. Los Jefes de Estado y de Gobierno, de los que 18 son aliados políticos del señor Poettering, decidieron que el 3 de octubre sería el día en que debían iniciarse las negociaciones de adhesión; estas durarán diez o quince años y no serán gratuitas, ya que las condiciones han sido propuestas por la Comisión y definidas por el Consejo, y es esto lo que hoy estamos debatiendo.

Quiero mencionar un par de esas condiciones que son indispensables. Si Turquía quiere entrar a formar parte de la Unión Europea, existen una serie de condiciones fundamentales que debe cumplir. Una cosa en que estamos de acuerdo es que un país no puede solicitar su adhesión a la Unión Europea si no reconoce a uno de sus Estados miembros; eso es imposible. Por tanto, no defendemos que el comienzo de las negociaciones se supedite al reconocimiento, sino que este debería producirse en el transcurso de las mismas. También queremos dejar claro que no podemos esperar hasta que finalice un proceso de quince años; debe producirse de inmediato, en el primer o segundo año, y si el Protocolo al que se refiere el señor Brok no entra en vigor, lo que significaría que Chipre no es reconocida, entonces habría que suspender las negociaciones de adhesión.

Me alegra que el señor Poettering esté de acuerdo con nosotros, pero pido a la Cámara que contenga el aplauso un momento, porque aún queda más. Si se quiere ampliar la Unión Europea, es necesario prepararla para la ampliación. Hay algo más en lo que estamos de acuerdo, y así lo expresa la resolución conjunta. Si el señor Poettering quiere que se le entienda mejor, tendrá que ser más preciso con las palabras que utiliza.

Si la Unión Europea no tiene la capacidad para hacer frente a la adhesión de Turquía, tampoco podrá hacerlo con la de Croacia. Le diré al señor Poettering lo que su Grupo quiere decir con su política: está diciendo que no quiere a Turquía porque Turquía está lejos y es musulmana, pero que Croacia es aceptable porque es católica, conservadora y está más cerca. ¡Por eso, la política de su Grupo es pura hipocresía y nada más! No podemos pasar 40 años haciendo promesas sobre la adhesión a la UE a un país candidato; no es aceptable exigir a un país que se someta a procesos de transformación que ya ha emprendido. Nunca, bajo ningún gobierno conservador –ni el de la señora Ciller ni en el del gran amigo del señor Poettering, el señor Yilmaz– ha realizado Turquía tantos avances en el camino de la democratización como bajo el Gobierno del señor Erdogan.

Me gustaría decir que no hay que menospreciar el aumento de la seguridad que podría resultar de la adhesión de Turquía. Sin embargo, no podemos –e incluyo a mi propio Grupo– ser tan cándidos como para pensar que la adhesión se producirá de inmediato. La adhesión depende de una serie de condiciones, que se aplican a ambas partes. Turquía tiene que cumplirlas, al igual que la Unión Europea. Este debate debería llevarse a cabo con un poco más de honestidad. Si no aceptan a Turquía, díganlo abiertamente. Queremos darle una oportunidad, pero no sabemos si la adhesión, finalmente, será posible, porque ambos países y ambas partes deben realizar reformas.

(Protestas del señor Langen)

Usted en particular debería ser más comedido, señor Langen. Me acuerdo muy bien de diciembre de 1995, cuando uno de los abogados más elocuentes de la adhesión no fue otro que usted, y eso lo convierte en uno de los principales hipócritas. Tengo buena memoria y, por mucho que grite, sus argumentos no serán menos falsos. Señorías, piensen sobre el hecho de que el Parlamento Europeo...

(El Presidente interrumpe al orador)

 
  
MPphoto
 
 

  El Presidente. Señor Schulz, espere un momento. Señor Langen, no está usted oficialmente en el uso de la palabra y por lo tanto le ruego que no haga uso efectivo de la palabra. Estése usted callado y tranquilo.

 
  
MPphoto
 
 

  Martin Schulz (PSE). – (DE) Señor Presidente, me gustaría que el comentario del señor Langen de «mentiroso» constara en acta. Estaría muy agradecido si al menos esto pudiera hacerse.

Del revuelo entre los Demócrata-Cristianos se desprende lo difícil que debe ser soportar que a uno le saquen los colores en público.

Quiero que esta Cámara sepa lo que es importante para nuestro Grupo. Nosotros también tenemos el mismo debate interno que el señor Poettering ha descrito. En mi familia política, es decir, en nuestro Grupo, hay más de una opinión, pero quiero volver al apartado 16 de nuestra resolución conjunta, porque, como hemos podido oír al señor Poettering, pronto tendremos el mismo debate sobre Croacia.

A Croacia se aplican las mismas condiciones previas fundamentales: la cooperación con el Tribunal Penal Internacional es una condición sine qua non. Del apartado 16 se desprende, no obstante, que otra condición fundamental para la ampliación es que la Unión Europea debe tener una constitución. Si esa constitución no es la que se demuestra inaceptable en su forma actual, entonces diré que la ampliación necesita algo más que Niza y unas cuantas enmiendas. Si queremos preparar a la Unión Europea para la ampliación, debemos seguir exigiendo una constitución; ese debe seguir siendo nuestro objetivo. Esto se aplica al caso de Turquía, pero no debemos confundirnos, ya que esto también es válido para cualquier país candidato.

Me gustaría saber si el señor Poettering insistiría de modo tan entusiasta en que esas dos condiciones fueran unidas, si estuviéramos debatiendo sobre Croacia. Estoy deseando ver si, llegado el caso, exigirá con tanta vehemencia el cumplimiento de las condiciones fundamentales como lo ha hecho con Turquía. Estoy deseando que llegue ese día.

Para terminar diré que mi Grupo votará a favor de la resolución. En lo que se refiere al aplazamiento recomendado por el señor Brok en caso de que no tengamos una respuesta hoy al mediodía, me gustaría decir que, si Turquía introduce realmente esas cuestiones en el debate de ratificación en su Parlamento, entonces el resultado será precisamente el que hemos previsto en la resolución conjunta. Entonces, habrá que suspender las negociaciones, o interrumpirlas, si llega el caso, para que no sea necesario un aplazamiento.

(Aplausos)

 
  
MPphoto
 
 

  Emma Bonino, en nombre del Grupo ALDE. (IT) Señor Presidente, Señorías, en cualquier ocasión en que se debata sobre Turquía, está claro que el debate se torna inmediatamente político, más allá del motivo más o menos jurídico que esté en la base, como está sucediendo ahora.

Hemos firmado juntos, todos los Grupos, un importante documento conjunto que expresa una posición común, pero hemos sacrificado en aras de esa unidad algunos elementos de corrección.

A mi entender, el documento es extremadamente duro por lo que se refiere a las peticiones que se hacen a Turquía y ese enfoque no ayuda ni siquiera a los amigos grecochipriotas a ser más flexibles, a encontrar también ellos una solución a esta situación, de la que son en buena medida responsables. No se puede olvidar quién rechazó el referendo, no se pueden olvidar los motivos por los cuales nos encontramos en esta situación. Digo esto justo para mostrar cómo están las cosas.

Un país que iba a convertirse en miembro impidió a un Comisario de la Unión Europea expresarse por la TV estatal y ese Comisario declaró que se había sentido traicionado en la confianza depositada en las autoridades grecochipriotas y en la palabra dada por ellas. Lo digo porque no hacemos un favor ni siquiera a los amigos chipriotas si no les llamamos también a ellos al sentido de responsabilidad por lo que respecta a esta situación.

Por último, para quienes, como nosotros, pensamos y deseamos una Europa política, una fuerza política, económica y moral, resulta muy sorprendente que no nos alegremos de los éxitos que nuestro poder suave europeo está obteniendo ya en Turquía. Es posible que nosotros mismos no nos demos cuenta de que han caído recientemente varios tabúes, de que en Turquía se discute de Armenia y esto se hace con el apoyo del Gobierno; a pesar de todo, el Primer Ministro y el Ministro de Asuntos Exteriores apoyaron la apertura de este debate. Ha caído el tabú kurdo, basta pensar en la última intervención del Primer Ministro sobre los errores cometidos al respecto, la asunción de responsabilidad por la intervención de Diyarbakir. Estos son los éxitos de la Europa política, son los éxitos de nuestra capacidad de atracción hacia estructuras y sistemas democráticos abiertos y más respetuosos.

Es cierto, tenemos derecho a ser críticos, pero no tenemos derecho a ser cínicos; la muerte precoz de la Constitución Europea bajo las horcas electorales de Francia y los Países Bajos ha dejado al continente sin una frontera de madurez ideal, haciendo que se acumulen resentimientos y cinismos, que no son una política.

No se hace política de este modo, no crea una política federalista y liberal de la Europa que queremos: que promueva la libertad, el Estado de Derecho y la democracia.

(Aplausos)

 
  
MPphoto
 
 

  Daniel Marc Cohn-Bendit, en nombre del Grupo Verts/ALE (DE) Señor Presidente, Señorías, siempre que alguien sensato se enoja, es porque debe de haber un motivo, ya que de otro modo no lo haría.

Tal vez hay dos cosas que podemos dejar claras: hasta el momento no hemos ampliado la Unión Europea, sino que la hemos unido.

El debate sobre Turquía es el primer debate real sobre la ampliación, porque nadie –independientemente del sentido de su voto– describe la adhesión de Polonia, la República Checa o Hungría como una ampliación de la idea europea; era una obligación, ya que era justo y conveniente acoger a estos países tras el colapso del comunismo.

Lo que ahora estamos debatiendo es una nueva dimensión. De esto trata la ampliación. No importa lo que decidamos, se trata de una nueva dimensión.

(El señor Posselt habla sin micrófono)

¿Quiere hacer el favor de callarse?

Tenemos ante nosotros una nueva dimensión a la que hacer frente y la cuestión que se nos presenta es la siguiente: después del 11 de septiembre, ¿es importante en interés de Europa dar a Turquía la oportunidad de la adhesión? Esta pregunta tiene varias respuestas, pero debe hacerse en aras del interés de la Unión Europea, del interés de los pueblos de Europa y no a partir de resentimientos emocionales, culturales o racistas. ¡Eso es inaceptable y no queremos que así sea!

(El señor Brok habla sin micrófono)

Si usted no lo es, si no se siente aludido, es que no me refiero a usted. En este caso, me refiero al señor De Villiers. ¡Deje de sentirse aludido! ¡Usted no es el centro del universo!

En la actualidad, los argumentos utilizados en Europa en contra de Turquía se basan en sentimientos y prejuicios racistas dirigidos contra el islam. No todos los que son contrarios a Turquía utilizan estos argumentos, pero se montan en la ola de estos sentimientos. Todos los defensores del «no» deben preguntarse cuáles son las consecuencias de sus argumentos y, por ese motivo, pienso que es conveniente que Europa cambie primero, que Europa tiene que hacer sus deberes y que Europa necesita una constitución; en todo esto estamos todos de acuerdo. Europa no puede ampliarse en su situación actual.

En cuanto a la idea de si Europa puede, conforme a las condiciones previstas en el Tratado de Niza, estar más unida con la adhesión de Croacia, pues tengo mis dudas al respecto. Ese es un debate legítimo. El otro debate, el debate sobre si Europa puede absorber un país de población predominantemente musulmana, no tiene sentido. Hoy en día, en Europa hay más musulmanes que belgas. Ya se encuentran entre nosotros. La cuestión de si el islam es europeo surgirá con Turquía o sin ella, así que dejemos de discutir sobre esto. El islam es la tercera religión más importante en Europa. Que esto me guste a mí, como ateo, ya es otra cuestión.

Por ese motivo, lo único que cabe preguntarse al final de este debate es cómo será Turquía dentro de diez años. ¿Será un Estado democrático, un Estado laico? ¿Es el islam europeo? ¿Será capaz esta misma Turquía de unirse a los europeos en la defensa de los valores consagrados en una constitución? Si la respuesta a estas preguntas es afirmativa, bienvenida sea Turquía; si no lo es, tendremos que pensar en otra solución.

(Aplausos)

 
  
MPphoto
 
 

  Elmar Brok (PPE-DE), ponente. (DE) Señor Presidente, le pido encarecidamente que haga lo que esté en su mano para que el señor Cohn-Bendit reflexione y retire las acusaciones de racismo lanzadas contra los que se oponen a la adhesión de Turquía.

 
  
MPphoto
 
 

  Daniel Marc Cohn-Bendit (Verts/ALE). – (DE) Señor Presidente, me gustaría decirle al señor Brok que no todos los argumentos en contra de Turquía son racistas, pero todos aquellos que se suman a la ola de racismo contra Turquía deben pararse a reflexionar sobre los argumentos que utilizan. Insisto en ello. Si usted se siente aludido, es su problema, y en caso contrario, me alegro por usted.

 
  
MPphoto
 
 

  El Presidente. Señores Brok y Cohn-Bendit, ajustémonos a nuestro Reglamento. Supongo que el señor Brok ha intervenido en aplicación del artículo 145. No lo ha dicho, pero el Presidente interpreta que su petición de palabra se acoge a ese artículo, que señala que las intervenciones por alusiones personales tienen lugar al final del debate en cuestión. Por lo tanto, señor Brok, podrá intervenir, si lo desea, cuando acabemos con este debate.

 
  
MPphoto
 
 

  Philippe de Villiers (IND/DEM).(FR) Señor Presidente, intervengo sobre la observancia del Reglamento. Quisiera pedir al señor Cohn-Bendit que retire sus palabras, que me parecen extremadamente graves y que no son...

(El Presidente interrumpe al orador)

 
  
MPphoto
 
 

  El Presidente. Señor De Villiers, como no me ha dicho a qué artículo del Reglamento se acoge, he tenido que interrumpirle.

 
  
MPphoto
 
 

  Francis Wurtz, en nombre del Grupo GUE/NGL. – (FR) Señor Presidente, en vísperas de la apertura de estas conversaciones, que van a prolongarse durante mucho tiempo, hay que recordar con toda claridad los puntos no negociables, aquellos en los que los negociadores europeos no pueden transigir por muchas presiones que se ejerzan sobre ellos. Aunque esos puntos son conocidos, creo que no es ocioso recordarlos hoy. Nuestro Grupo lo ha hecho en su propuesta de resolución.

Se trata, en primer lugar, de la aplicación efectiva de las normas democráticas y del respeto efectivo de los derechos civiles y de los derechos humanos internacionalmente reconocidos. Esto incluye, naturalmente, los derechos civiles, políticos y culturales de las minorías, y en primer lugar los de los kurdos. Es este un aspecto que el proyecto de compromiso que se nos presenta, que en general es satisfactorio, pasa sorprendente y lamentablemente por alto. Ahora bien, a nuestro entender es fundamental que Turquía renuncie definitivamente a cualquier idea de solución militar de la cuestión kurda, que reconozca la dimensión política del conflicto y que favorezca la reconciliación, en particular con los kurdos que han renunciado al uso de sus armas.

Con el mismo espíritu, hay que conseguir que Turquía, contrariamente a cualquier forma de nacionalismo, acepte mirar su historia de frente reconociendo el genocidio armenio. Es significativo, por lo demás, que el juicio inaceptable incoado contra Orhan Pamuk se refiera simultáneamente a la cuestión kurda y la cuestión armenia.

Por último hay que asegurar que en un plazo breve que sería conveniente precisar ya en la primera fase de la negociación, que Turquía reconozca la República de Chipre, retire sus tropas de ocupación del norte de la isla y, mientras tanto, aplique plena y efectivamente los compromisos contenidos en el Protocolo que amplía la unión aduanera Turquía/Unión Europea a los nuevos Estados miembros, en particular a la República de Chipre, lo que significa evidentemente el respeto absoluto del libre acceso de los buques y aviones chipriotas a los puertos y aeropuertos de Turquía.

En esta enumeración no hay ninguna condición excesiva o indebida. Estas medidas responden, en lo esencial, a las expectativas de las propias fuerzas democráticas de Turquía, que desean, como nosotros, crear las condiciones para una adhesión futura de su país a la Unión. Estas negociaciones representan para ellas –para las fuerzas democráticas turcas y kurdas– una palanca excepcional para acelerar las transformaciones que consideran necesarias. Por tanto, ¡nuestra vigilancia les favorece!

 
  
MPphoto
 
 

  Roger Knapman, en nombre del Grupo IND/DEM. – (EN) Señor Presidente, para aquellos de nosotros que se oponen a toda la idea de una unión política, el asunto es muy sencillo. Nos oponemos a la unión política con Turquía al igual que nos oponemos a la unión política con Alemania, Francia o Italia.

Sin embargo, ¿qué debe hacer uno, de repente, con todos estos eurofanáticos –en especial los de allí abajo– y la CDU en Alemania, e incluso el propio gran Presidente Chirac, cuyo fervor por el desarrollo sin fin de la Unión Europea se enfría de golpe cuando llega al Bósforo?

Algunos detectarán esta mañana el tufillo de la hipocresía; pero en realidad no es hipocresía, es el olor del miedo: miedo a que el apoyo público a todo el proyecto de la UE se derrumbe finalmente si prosigue en serio la entrada de Turquía. A fin de cuentas, el último Eurobarómetro, como seguramente sabe el señor Poettering, registró una oposición del 70 % a que Turquía fuera miembro de pleno de derecho en Francia y un 74 % en Alemania. Pero, como de costumbre, Bruselas seguirá adelante. Bien. Aunque estamos en contra de la adhesión de Turquía, nos alegraremos mucho de observar cómo la UE se destruye a sí misma mientras intenta conseguirlo.

Dicen que los turcos no votan por Navidad, pero si las instituciones de la UE votan a favor de Turquía, podría ser una excepción imprevista a la norma.

 
  
MPphoto
 
 

  Konrad Szymañski, en nombre del Grupo UEN. (PL) Señor Presidente, cada ampliación de la Unión Europea ha desencadenado una serie de emociones, pero hasta el momento ninguna ampliación ha causado tantos recelos como la relativa a Turquía. Esto podría significar que los europeos nunca darán su consentimiento. Si los europeos se oponen a esta ampliación ahora y en el futuro, crear el espejismo de la plena adhesión de Turquía a la Unión Europea podría suponer una tremenda decepción y enfado para el Gobierno de Ankara. Cuando la cuestión turca se debatió por primera en esta Cámara en diciembre de 2004, señalé que es bastante obvio que es posible conseguir todas las ventajas de unos vínculos económicos, políticos y militares más estrechos con Turquía sin necesidad de recurrir a la adhesión. Se han escrito muchas páginas al respecto.

Hoy me gustaría destacar otro problema relacionado con esta ampliación, en particular la pérdida de equilibrio político y geográfico. Posponer la adhesión de Croacia y evitar una declaración sobre el lugar legítimo de Ucrania en Europa, al tiempo que se presiona para avanzar en este proceso con Turquía, es injusto e inaceptable. Es excesivamente costoso y perjudicial para la Unión Europea en los países de Europa Central y Oriental y en los demás países que he mencionado.

El señor Schulz y el señor Poettering mantienen que nuestra capacidad de absorción es limitada. Si es así, preferiría que esta capacidad se utilizara de forma diferente. El documento que nos ocupa es realmente un intento de chantaje, ya que condiciona el proceso de ampliación al llamado proceso constitucional. Por tanto, los diputados de Ley y Justicia se abstendrán en la votación de este documento.

 
  
MPphoto
 
 

  Philip Claeys (NI). – (NL) Señor Presidente, todo apunta a que Turquía entrará en la UE a toda costa, pero tal como demostró recientemente la Comisión Cívica UE/Turquía, ese país no cumple los criterios de Copenhague, aunque la Comisión y el Consejo afirman lo contrario. Saben muy bien cómo están las cosas. Hace un momento, el Comisario Rehn se ha referido a la persecución del escritor Orhan Pamuk, y expresan su preocupación cada vez que ocurre algo así, pero cuando llega el momento de actuar no hacen nada.

¿Cuándo debería Turquía reconocer a todos los Estados miembros? ¿Cuál es el calendario para la apertura de los aeropuertos y puertos turcos? Hay quien sugiere que durante el proceso de negociación, así que en unos diez años, posiblemente, cuando hayamos avanzado tanto que será imposible dar marcha atrás, aunque Turquía no cumpla las condiciones. Esta es la solución del salchichón que se va cortando a rodajas: las decisiones se van tomando poco a poco y antes de que nos demos cuenta, nos encontramos con un hecho consumado. El único argumento que oímos una y otra vez antes de la adhesión de Turquía es la promesa que se hace a los turcos. ¿Qué ocurre con la promesa de que Turquía debe cumplir las condiciones previstas? De hecho, ¿cuándo preguntaremos a los ciudadanos lo que piensan sobre la adhesión de un país no europeo que no tiene cabida en la Unión Europea?

 
  
MPphoto
 
 

  Camiel Eurlings (PPE-DE). – (NL) Señor Presidente, justo antes del comienzo previsto de las negociaciones, la relación entre Europa y Turquía está atravesando un momento crítico, en primer lugar a resultas de una contradeclaración turca que la Comisión intentó evitar por todos los medios, pero, en segundo lugar, porque lo que Turquía considera que será necesario para entrar a formar parte de la Unión Europea es incompatible con las reglas del club. Su percepción de las cosas es muy distinta.

Por tanto, en estos momentos lo que necesitamos, más que nada, es claridad; claridad sobre cuáles son las reglas y qué pasos hay que dar y, por tanto, acojo con satisfacción nuestra resolución conjunta, porque nos aporta precisamente eso. Establece que el reconocimiento de Chipre no es negociable. Ese país tiene que ser reconocido lo antes posible; de lo contrario, las consecuencias pueden ser graves. Esto es lo que pensamos en esta Cámara y lo que debemos mantener. El señor Schulz ha mencionado un plazo de tiempo de uno o dos años, así que sería inaceptable, incluso para los socialistas, que Chipre no fuera reconocido de aquí a dos años. Hemos tomando nota.

En segundo lugar, hay que hablar sin rodeos en relación con la implementación del Protocolo. Esto debe quedar claro cuando comiencen las negociaciones en 2006; en caso contrario, las consecuencias podrían ser graves. Teniendo esto presente, me gustaría añadir algo más. Europa debe asumir su responsabilidad y alentar a las Naciones Unidas a que fomenten la reconciliación de las dos partes en Chipre. El fin de semana pasado hablé con los líderes de ambas facciones, que no se han visto en años. Deberíamos presionar a las Naciones Unidas para que envíen a alguien a negociar con ambas partes. Otro modo de actuar sería admitir nuestra debilidad.

En tercer lugar, en lo que respecta a la posición jurídica de la declaración, el Comisario tiene razón cuando dice que no nos vincula jurídicamente, pero el señor Brok y el señor Poettering también tienen razón cuando afirman que tenemos un problema si el Parlamento turco lo incluye en la ratificación. El señor Schulz argumenta que si Turquía lo utiliza en la ratificación, debemos suspender las negociaciones de inmediato. ¿Cómo puede afirmar algo así, si él quiere que el proceso con Turquía vaya bien? Espero que el Comisario pueda confirmarnos pronto que Turquía no supedita la ratificación a esa declaración. Si así lo hiciera, sería preferible que el Parlamento se mantuviera alerta y suspendiera todo el proceso, a fin de poder presionar al máximo para que Turquía no tome el camino equivocado y evite una serie de problemas que, como ha dicho el señor Schulz, nos obligarían a cancelar todo el proceso en dos meses.

La resolución también es muy clara respecto a cómo debemos abordar las negociaciones a su debido tiempo. Aunque Turquía ha cumplido formalmente, al menos eso parece, las condiciones iniciales, me gustaría añadir que las nuevas leyes son problemáticas, porque los artículos 301 y 305 del código penal aseguran que Orhan Pamuk puede ser perseguido, que un juez puede cancelar un congreso armenio, y me complace que el Primer Ministro Erdogan hablara sin tapujos durante el congreso, también en lo que respecta a la cuestión kurda. Es un acto de valentía.

No obstante, a fin de resolver los problemas, estas leyes deben modificarse, incluida la ley sobre minorías religiosas, a la que no ha lugar en un país que quiere formar parte de Europa. Es inaceptable que los sacerdotes no puedan ser ordenados en Turquía después de años de promesas y que las iglesias sigan cerradas al público. Por eso, me complace que se utilice la palabra «plazos» en esta resolución. Si nos tomamos en serio la prioridad en lo que respecta a los criterios políticos, debemos ser igual de atrevidos a la hora de fijar plazos y advertir a Turquía de que debe introducir cambios en uno o dos años, ya que de otro modo no se puede avanzar.

Por último, la resolución se refiere explícitamente a la capacidad de absorción. La capacidad de Europa de absorber a un país grande como Turquía debería ir de la mano de una constitución y de una serie de disposiciones financieras, pero sobre todo habrá que convencer a los ciudadanos de a pie. Es tarea de Turquía hacerlo con buenas campañas y reformas reales, pero también hay algo que compete a esta Cámara, no solo hablar alto y claro con esta resolución, sino también mantener este lenguaje en los años venideros.

 
  
MPphoto
 
 

  Jan Marinus Wiersma (PSE). – (NL) Señor Presidente, al escuchar al señor Eurlings, podemos establecer en cualquier caso que estamos de acuerdo en muchos de los puntos recogidos en la resolución, pero no, según pienso, en todo. En lo que se refiere a Turquía, hay una diferencia de actitudes entre algunos de los Grupos de la izquierda, o del centro izquierda, y el Grupo del Partido Popular Europeo (Demócrata-Cristianos). Esta es mi primera observación. No obstante, me complace ver que contamos con un proyecto de resolución claro y espero que sea aprobado sin modificaciones.

No hace falta decir que, como punto de partida, tomamos la posición adoptada el año pasado por esta Cámara para elaborar la resolución. También hemos repetido deliberadamente varios puntos a fin de explicar el marco negociador que a esta Cámara le gustaría que se utilizara en los próximos años.

Hemos pedido que la primera fase de las negociaciones con Turquía se centre en los criterios políticos, el respeto de los derechos humanos y las libertades fundamentales, así como la situación de las minorías. De ese modo, la Unión Europea podrá presionar al Gobierno turco para que establezca por ley estos derechos y libertades, y también para que los aplique realmente. Hemos insistido muchas veces en esto y seguiremos haciéndolo; por tanto, Turquía debería poner en marcha esta reforma y darle expresión práctica para que podamos evaluar los progresos debidamente.

Al menos, es tan importante confirmar de una vez por todas que el objetivo último de las negociaciones es la plena adhesión a la UE. Al mismo tiempo –y esto también aparece expresado en la resolución–, el resultado dependerá, por supuesto, del propio proceso. El éxito es nuestro objetivo, pero no hay garantías de ningún tipo. Como el propio Comisario ha dicho, el proceso en sí mismo es muy importante y tendrá enormes consecuencias para el futuro de la propia Turquía.

Hay que decir, lamentablemente, que el debate sobre la apertura de las negociaciones de adhesión con Turquía y el texto de la resolución están siendo ensombrecidos por dos cuestiones: primero, el reconocimiento de la República de Chipre y, segundo, la ampliación y la implementación del protocolo aduanero, que también afecta a Chipre. Estos dos problemas, lamento decirlo, los ha provocado la propia Turquía.

No podemos entender por qué una decisión global como la apertura de puertos y aeropuertos constituye un problema de principio tan importante. No comprendemos por qué Turquía no puede reconocer a todos los miembros de un club al que desea pertenecer. Por eso insistimos en que Turquía debe deshacerse de sus objeciones en relación con la ampliación del acuerdo aduanero y la implementación del Acuerdo de Ankara sin ningún tipo de discriminación. Por eso insistimos en que Turquía reconozca formalmente a Chipre lo antes posible una vez que hayan dado comienzo las negociaciones. Por eso insistimos en que la firma de un acuerdo con 25 países implica el reconocimiento de esos 25 países.

Tememos, y esto también se refleja en la resolución, que estas cuestiones podrían obstaculizar el proceso de negociación o suponer incluso su suspensión. Esto no nos beneficia a nosotros, ni al Gobierno turco ni al pueblo de Turquía. Por tanto, instamos al Gobierno turco a que se ponga a trabajar directamente a fin de solventar estos problemas.

Por último, aunque no es un debate sobre Chipre, o la cuestión chipriota, se ha planteado esta cuestión y me gustaría hacer dos preguntas al respecto. Primero, al igual que el señor Eurlings, me gustaría pedir a todas las partes que vuelvan a la mesa de negociación para salir del punto muerto en el que se encuentra el futuro del norte de Chipre.

Segundo, me gustaría pedir a estas mismas partes, así como al Consejo y a la Comisión, que no duden ni un minuto más y que tomen las medidas necesarias para dar una oportunidad a la economía, y con ello, a los ciudadanos del norte de Chipre.

 
  
MPphoto
 
 

  Andrew Duff (ALDE).(EN) Señor Presidente, lamento observar que, a juzgar por lo que han dicho otros oradores anteriores, las conversaciones entre el SPD y la CDU sobre la formación de la Gran Coalición no están avanzado con la fluidez necesaria.

Creo que es extraordinario que quienes se han beneficiado tanto de la integración europea desde el punto de vista de la prosperidad, la seguridad y la democracia liberal se nieguen ahora a extender estos beneficios a Turquía. Sin embargo, estoy de acuerdo con el señor Poettering en que es importante que acentuemos la capacidad de la Unión de absorber a este país. Me pregunto si el Presidente en ejercicio puede indicar si está de acuerdo con nosotros sobre la necesidad del acuerdo europeo sobre la Constitución antes de que Turquía y Croacia puedan adherirse a la UE. ¿Estaría también de acuerdo en que el problema de Chipre seguirá siendo insoluble y los Balcanes díscolos e inestables si la Unión rechaza la adhesión de Turquía? ¿Podría decir qué medidas tomará la Presidencia para promover esfuerzos por establecer relaciones financieras y comerciales con Chipre del Norte una vez hayan comenzado efectivamente las negociaciones de adhesión?

 
  
MPphoto
 
 

  Joost Lagendijk (Verts/ALE). – (NL) Señor Presidente, Señorías, en el periodo previo a la toma de decisiones importantes en la Unión Europea sobre Turquía, cada vez es más evidente que se está librando una batalla, y bastante encarnizada, entre reformistas y conservadores sobre el futuro de Turquía, entre una Turquía democrática anclada en Europa y una Turquía no democrática en espléndido aislamiento.

Me gustaría dejar claro que yo soy partidario de que ganen los reformistas. Esto significa que la UE, en sus relaciones con Turquía, no debe medir sus palabras, sino que debe ser justa. En lo que respecta a Chipre, la firma del protocolo por parte del Gobierno turco implica, en mi opinión, su plena aplicación. No me cabe ninguna duda. Esto también significa, no obstante, que la UE debe cumplir su promesa de sacar al norte de Chipre de su aislamiento, lo que también quiere decir, hablando de la cuestión chipriota –y esto lo digo en beneficio de los diputados socialistas de esta Cámara– que hay que hacer las cosas a su debido tiempo: primero, tenemos que pedir a Kofi Annan que examine si es posible una solución, para luego seguir con el reconocimiento, porque si se hace de otro modo, no funcionará. Hay que ser sinceros y justos y encomiar el nuevo código penal turco, aunque señalando a los reformistas que este nuevo código sigue conteniendo muchas cláusulas y artículos que pueden ser objeto de una interpretación errónea por parte de los conservadores en su intento por frustrar a los reformistas, como hemos visto en el caso del escritor Orhan Pamuk; por ello, hay que introducir cambios.

En lo que a mí respecta, las negociaciones pueden empezar. Deseo a la Comisión y al Consejo mucha más equidad y claridad y deseo a los reformistas en Turquía mucha fortaleza y acierto.

 
  
MPphoto
 
 

  Adamos Adamou (GUE/NGL).(EL) Señor Presidente, señor Presidente en ejercicio del Consejo, señor Comisario, tenía pensado empezar mi breve intervención de un minuto y medio de forma distinta, pero debo hacer un comentario sobre la declaración de mi estimada amiga la señora Bonino, que ha intervenido antes y ha culpado a los grecochipriotas por su rechazo del plan Annan. Creo que todos aceptan que las decisiones tomadas a raíz de los referendos son aceptables, tal como se manifiesta en la propuesta de resolución, independientemente de que ella personalmente lo lamente. No obstante, me gustaría que la señora Bonino explicara asimismo los motivos por los que los grecochipriotas rechazaron este plan y, también, que aclare que el 35 % de los turcochipriotas dijeron «no» y que, también, los colonos que están cometiendo crímenes de guerra amparados en la legislación internacional también tuvieron derecho a voto en los territorios ocupados en Chipre. Eso, a modo de comentario breve.

Turquía debe cumplir sus obligaciones derivadas del Derecho internacional y los principios en los que se basa la Unión Europea. Hay que tener en cuenta el hecho de que la Unión Europea está formada por 25 Estados miembros, incluida la República de Chipre, y que sería paradójico, si Turquía entrara a formar parte de la Unión y, al mismo tiempo, hubiera un ejército de ocupación en el territorio de un Estado miembro y que se negara a reconocerlo.

En este contexto, Turquía tiene que aplicar plenamente y sin discriminación alguna las disposiciones del Protocolo, incluido el capítulo relativo al transporte. Así pues, huelga decir que Turquía tiene que reconocer a la República de Chipre.

Con una Chipre reunificada, y Grecia y Turquía como miembros de la Unión Europea, la paz y la seguridad en la zona, en mi opinión, se verán reforzadas.

 
  
MPphoto
 
 

  Bastiaan Belder (IND/DEM). – (NL) Señor Presidente, antes o después, los políticos ambiguos son castigados por el electorado, y el curso dubitativo seguido por el Consejo y la Comisión en las negociaciones con Turquía no son una excepción. Ya tuvimos el primer castigo: un Tratado constitucional que ha sido torpedeado por dos referendos. Un segundo castigo electoral se está preparando en forma de nuevos referendos, si resulta que las llamadas «negociaciones abiertas» con Turquía culminan en la adhesión. ¿Por qué los Estados miembros no optan sencillamente por un sólido programa de vecindad con Ankara? En última instancia, incluso una auténtica unión aduanera entre la UE de los 25 y Turquía se está convirtiendo en un obstáculo casi infranqueable debido a las profundas diferencias relacionadas con la división de Chipre.

Mientras tanto, las perspectivas de las negociaciones con Turquía me preocupan particularmente por la situación de la Iglesia cristiana en ese país, que, me gustaría destacar, no tiene derechos, y eso sin mencionar los graves casos de abusos físicos sufridos por protestantes turcos el mes pasado. Estoy deseando ver las iniciativas del Consejo y la Comisión en lo que respecta al cumplimiento de los criterios políticos de Copenhague, y el Comisario Rehn recordará que le pedí que nos informara de esto mismo hace un año. Esta mañana he oído hablar mucho del llamado Estado laico en Turquía. Los diputados que mencionan esta cuestión no conocen los hechos y es por estos hechos por los que deberíamos empezar.

 
  
MPphoto
 
 

  Roberta Angelilli (UEN).(IT) Señor Presidente, Señorías, en diciembre pedimos a Turquía que enviara un mensaje claro, que aceptara las normas democráticas de la Unión Europea reconociendo como primer paso a Chipre. La respuesta negativa del Gobierno turco es, en cambio, una señal de intransigencia sorprendente.

Sabemos que se trataba de una declaración unilateral sin efecto jurídico, pero precisamente por ello fue grave e injustificada. No menos sorprendente es la actitud de Europa: mediante eternos compromisos demuestra una vez más su ambiguo papel, que posterga los problemas y los agrava en vez de resolverlos.

Queremos resaltar que el proceso de adhesión de Turquía no debe tener una conclusión decidida de antemano. Turquía debe asumir compromisos concretos que no admiten rebajas. No quiero afirmar que no haya habido mejoras, pero todavía hay demasiado que hacer contra la tortura, en materia de respeto de los derechos humanos y civiles y de protección de las minorías; ante todo, Turquía no puede no reconocer a un Estado que ya es miembro efectivo de la Unión Europea, como Chipre, ni menos seguir ocupando el suelo chipriota con 40 000 soldados turcos. Es necesario un proceso de adhesión serio y claro, conforme a los valores de integración y respeto mutuo.

Sabemos también cuánto se ha esforzado el Gobierno italiano por el buen resultado de las negociaciones, pero por las razones que he indicado, la delegación de Alleanza Nazionale emitirá un voto crítico de abstención. Esto no significa cerrar la puerta a Turquía, sino solo la exigencia de que se respeten las normas, que deben ser iguales para todos.

 
  
MPphoto
 
 

  Jan Tadeusz Masiel (NI). – (PL) Señor Presidente, una vez que se hayan abierto las negociaciones con Turquía, antes o después desembocarán lamentablemente en la adhesión, incluso si Turquía no cumple las obligaciones previstas. Después de todo, ¿por qué debería esforzarse en cumplir estas condiciones si el hecho de que no lo está haciendo actualmente no ha supuesto ningún impedimento para abrir las negociaciones?

Turquía no respetará nuestra cultura e intentará imponernos la suya propia. Un país que no ha sido cristiano no puede ser europeo. Los actuales y los potenciales miembros de la Unión se convirtieron al cristianismo hace miles de años y ninguna filosofía humanista puede sustituir este denominador común que nos une a todos. Doy la bienvenida a Turquía como socio, pero no como miembro.

Hace dos días, el Presidente Borrell recordó a la Cámara, si bien en un contexto distinto, en el de la Constitución, que «Europa es para los europeos»; de otro modo, los europeos abandonarán la Unión.

 
  
MPphoto
 
 

  Ioannis Kasoulides (PPE-DE).(EN) Señor Presidente, fui uno de los que, el pasado diciembre, no se opuso a la apertura de las negociaciones con Turquía, con la esperanza de que promovería las cuestiones de democratización y derechos humanos en ese país y fomentaría la paz entre Turquía, Grecia, Chipre y Armenia en la región. Por desgracia, el año pasado hubo un retroceso y ningún progreso.

A Turquía se le exigió una sola cosa, además de una legislación sobre la discriminación por motivos de sexo, y era que extendiera la aplicación del Protocolo de Ankara para incluir a Chipre. Sin embargo, hace solo una semana el Ministro de Asuntos Exteriores, el señor Gül, ha dicho que los puertos y aeropuertos no tienen nada que ver con la Unión Aduanera.

El Consejo y la Comisión quieren dar carpetazo al asunto, del mismo modo que lo han hecho con el trato dado a las minorías religiosas, el artículo 305 del Código Penal, la cuestión del genocidio armenio, la represión de las manifestaciones de mujeres y tantas otras cuestiones, incluida la de Orhan Pamuk y la libertad de expresión en Turquía.

El tratamiento de Turquía como país candidato tiene que ser imparcial pero estricto. ¿Cuál de entre los diez anteriores países candidatos hubiera osado, al embarcarse en sus respectivas negociaciones, no reconocer a un Estado miembro? Y, sin embargo, esto es lo que ocurre con Chipre. Podemos lamentar el resultado del referendo en Chipre, pero tenemos que respetar los resultados de este referendo, del de Francia y del de los Países Bajos.

La complacencia mostrada por el Consejo y la Comisión debilita el mensaje que llega de estos referendos. Me temo que el problema aquí no es Turquía. Es el Consejo y la Comisión.

 
  
MPphoto
 
 

  Hannes Swoboda (PSE). – (DE) Señor Presidente, señor Presidente en ejercicio del Consejo, señor Comisario, Señorías, el Primer Ministro turco, el señor Erdogan, ha hecho un gran esfuerzo por su país, también en los cambios realizados para acercarlo a la Unión Europea. No obstante, hizo un mal servicio al emitir esta declaración unilateral inaceptable al mismo tiempo que firmó el Acuerdo de Ankara. Sin embargo, huelga decir que este acuerdo tiene consecuencias jurídicas que Turquía no puede solo aceptar, sino que tiene que ponerlas en práctica.

No obstante, creo que nosotros, en la Unión Europea, tenemos que enseñar a Turquía lo que significa pensar y actuar desde una perspectiva europea y seguir avanzando con confianza y coherencia. Por eso creo que la Unión Europea debe abrir las negociaciones el 3 de octubre. ¿Por qué?

Primero, aunque el proceso de reforma que está en marcha en Turquía se está encontrando con obstáculos y problemas, a los que el señor Kasoulides se ha referido convenientemente, sería una irresponsabilidad por nuestra parte coartarlo, porque esto perjudicaría a Europa. En lugar de hacer esto, debemos apoyarlo.

En segundo lugar, debemos dar a todos los grupos en Turquía, y en particular a los grupos minoritarios como los kurdos, la oportunidad de utilizar este proceso de reforma como un medio para encontrar nuevas formas de expresar su cultura y de participar en la vida política.

En tercer lugar, tenemos que garantizar que Turquía, tras haber sido reconocida como país candidato a la adhesión a la Unión Europea, debería también, de modo similar, mejorar sus relaciones con todos sus vecinos, particularmente, por supuesto, con Armenia, y esto supone, entre otras cosas, reconocer su propia historia y las atrocidades que de ella dan testimonio.

Cuarto, es absolutamente vital que demos nuestro apoyo a la población de habla turca de Chipre. Hay mucho que decir, y de modo justificado, sobre la mayoría de habla griega de la isla, pero no debemos olvidarnos de que fue la minoría turca la que dio un contundente «sí» a la reunificación y un contundente «sí» a Europa. No debemos olvidar que hasta el momento Europa no ha cumplido su obligación y su responsabilidad con respecto a esta minoría en cuestiones como el comercio y el apoyo financiero.

Por todos estos motivos, deberíamos adoptar una actitud coherente y decir un claro «sí» al comienzo de las negociaciones. Será un proceso difícil, con muchos, muchos problemas que resolver, pero debemos asegurarnos de que Turquía prosigue con ese proceso de reformas. Si Turquía lo logra, entonces debe y puede convertirse en Estado miembro de la Unión Europea. Solo si fracasa, tendremos que buscar otras formas de relación.

Señor Poettering, para que quede claro y no haya dudas, le digo que nuestro Grupo espera que el 3 de octubre den comienzo las negociaciones no solo con Turquía, sino también con Croacia. Esto sería una señal inequívoca de que estamos avanzando. No queremos que Turquía y Croacia compitan una con otra. Ambos países merecen que empecemos a negociar con ellos. Si podemos empezarlas ahora, las negociaciones con Croacia finalizarán antes que las de Turquía, pero sigamos avanzando hacia el futuro de nuestro continente junto con estos dos países.

 
  
MPphoto
 
 

  Marielle de Sarnez (ALDE).(FR) Señor Presidente, a pocos días y a pocas horas de la fecha prevista para la apertura de las negociaciones, Turquía todavía no ha reconocido a la República de Chipre y la justicia turca ha prohibido, una vez más, la celebración de un coloquio sobre el genocidio armenio, genocidio que Turquía aún no ha reconocido. A pesar de estas graves violaciones del deber de memoria y de los principios democráticos, las instituciones europeas hacen como si no pasara nada y nos confirman que la suerte está echada; la Unión Europea iniciará el próximo 3 de octubre las negociaciones de adhesión con Ankara.

Quiero responder con una palabra a todos los que nos explican que abrir estas negociaciones no prejuzga en nada sus resultados. Es falso, y al menos por dos razones. La primera es que estas negociaciones se inician explícitamente con vistas a la adhesión, y no con vistas a una cooperación privilegiada. Decir lo contrario sería mentir. La segunda razón es que, evidentemente, la apertura de las negociaciones desembocará en la adhesión. Durante varios años abriremos, examinaremos y después cerraremos uno tras otro los distintos capítulos de la adhesión. Pero la conclusión ya se conoce: ningún país asumirá por sí solo, al cabo de un largo proceso, la responsabilidad de decir «no». Decir lo contrario también sería mentir.

Europa atraviesa hoy la crisis más grave de su historia y no hay sobre la mesa, ni por parte del Consejo ni de la Comisión, ningún proyecto, ninguna perspectiva, salvo la de dar la espalda a la Europa política, de creer en recientes declaraciones. El único tema en el orden del día es la ampliación a Turquía, como si en esta Europa desorientada una perpetua huida hacia delante sustituyese a partir de ahora la visión. Europa necesitará mañana una verdadera revisión. Estaremos junto a todos los que quieran refundar el proyecto europeo para dar cuerpo, por fin, a una Europa política y democrática.

(Aplausos)

 
  
MPphoto
 
 

  Cem Özdemir (Verts/ALE). – (DE) Señor Presidente, Señorías, mucho se ha hablado en esta Cámara sobre el congreso de historiadores celebrado el fin de semana pasado en Estambul, en el que yo participé. Contrariamente a lo que acaba de decir la señora De Sarnez, este congreso se celebró y fue así porque el Primer Ministro turco y el Ministro de Asuntos Exteriores dijeron firmemente que tenía que celebrarse y expresaron su solidaridad con los académicos y las voces que se muestran críticos con Turquía. Sería bueno para el Parlamento Europeo si todos los Grupos aprovecharan esta oportunidad para dar las gracias al Primer Ministro turco por su acto de valentía al permitir la celebración de este encuentro crítico. Eso fue un ejemplo de su conciencia europea.

Acabo de regresar de Turquía con una misión doble. Lo primero que se me ha pedido es que dé las gracias a todos los que en esta Cámara, durante muchos años, han defendido los derechos humanos y la democracia en Turquía y también en un momento en que en Turquía, al igual que en el resto del mundo, imperaba la Guerra Fría y algunos de los que hoy hablan de derechos humanos veían de todo, excepto los problemas con los derechos humanos.

En segundo lugar, traigo conmigo la petición de que sigamos avanzando en el proceso de acercar al país a la Unión Europea, porque este es el único modo en el que la democracia y las reformas podrán implantarse de forma duradera.

(Aplausos)

 
  
MPphoto
 
 

  Vittorio Agnoletto (GUE/NGL).(IT) Señor Presidente, Señorías, el 3 de octubre se inician las negociaciones con Turquía, pero Turquía no puede burlarse de la Unión Europea: los derechos humanos deben ocupar un lugar central en cualquier negociación. Sin embargo, la reforma de la Constitución se ha quedado en mero auspicio y en la ley electoral permanece la barrera del 10 % que impide a los kurdos tener una representación parlamentaria propia.

Una nueva ley limita las posibilidades de los abogados de cumplir con su deber profesional, los periodistas pueden ser detenidos si sus artículos se consideran un ataque a la integridad territorial, los sindicatos de maestros han sido condenados por defender el derecho de cada cual a expresarse en la escuela en su propia lengua. Mehmet Tarhan, un joven turco gay, ha sido condenado a varios años de prisión por haberse declarado objetor de conciencia.

Pero la situación es más grave en la región del Kurdistán. Hace tan solo unas semanas, el Presidente Ergodan alimentó la esperanza de que se emprendiera un camino hacia la paz, pero nada de esto ha sucedido. A pesar de la suspensión de todas las acciones militares declarada por el Congra-Gel, se siguen registrando violentas acciones militares contra la población kurda, torturas y secuestros.

La Unión Europea debe pedir a Turquía que reconozca políticamente la existencia de la cuestión kurda y ponga en marcha negociaciones públicas. El camino para la Unión Europea pasa por Diyarbakir, la capital del Kurdistán turco. Los derechos humanos y el respeto de las normas democráticas no son negociables, pero el Gobierno turco no parece decidido a satisfacer la petición del Tribunal Europeo de los Derechos Humanos de que se celebre un nuevo juicio a Abdulá Ocalan. La Unión Europea no puede ignorar esta situación, a menos que devalúe la credibilidad de sus propias instituciones.

La idea de que Turquía pueda entrar en la Unión Europea sin reconocer a Chipre es totalmente inaceptable: ahora, la pelota está en el tejado turco. Se puede discutir durante años sobre acuerdos económicos y de aduanas, nunca sobre derechos humanos.

 
  
MPphoto
 
 

  Georgios Karatzaferis (IND/DEM).(EL) Señor Presidente, estamos hablando de la adhesión de Turquía a Europa. Un ejemplo de ayer: el Papa no pudo celebrar misa en Estambul. Díganme, ¿qué otro país en el mundo prohíbe al Pontífice visitarlo? Hasta el comunista Castro recibió al Papa con los honores dignos de un Jefe de Estado. Turquía lo veta. Eso es racismo. Esta prohibición es un acto de racismo. No solo contra el Patriarca ecuménico; también han convertido la mayor iglesia de la Cristiandad, Santa Sofía, en lugar de celebración de danzas orientales y desfiles de trajes de baño. Esto es un insulto. Lo que está ocurriendo es un insulto a Europa.

No reconoce a Chipre y hay quien habla del plan Annan. Si el plan Annan le resultara tan atractivo, Turquía lo aplicaría a los 20 millones de kurdos. Si el ejército ocupante se va, se restaurará la Constitución de 1960, con un presidente grecochipriota y un vicepresidente turcochipriota y esto sería el final de la historia. Automáticamente, el norte de Chipre disfrutaría de las mismas ventajas que el sur. Es algo matemático, solo hace falta un poco de lógica; no es necesaria la intervención de los estadounidenses que, lamentablemente, también dirigen los pasos de Europa en esta Cámara.

(Aplausos)

 
  
  

PRESIDENCIA DEL SR. MOSCOVICI
Vicepresidente

 
  
MPphoto
 
 

  Sebastiano (Nello) Musumeci (UEN).(IT) Señor Presidente, Señorías, desde siempre miramos con gran interés la valiente elección de Turquía de tomar partido por Occidente, al menos desde el punto de vista de las opciones estratégico-militares. En particular, quien vive como yo en el pedazo de tierra más meridional del territorio europeo, en pleno corazón de la cuenca euro-afro-asiática, advierte más que cualquier otro la necesidad de establecer contornos y fronteras inspirados por un espíritu de pacífica convivencia.

El proceso de democratización emprendido por el Estado turco con vistas a su posible entrada en la Unión Europea parece aún lento, incierto y contradictorio. Algunos obstáculos se han superado, es cierto, pero quedan otros por eliminar. No se trata de un largo e infinito examen al que Occidente somete a Turquía, sino de la indispensable exigencia de construir una ampliación sobre un fundamento de democracia y de respeto de los derechos civiles e internacionales.

Por ello, la Unión Europea tiene el deber de apoyar a Turquía en su camino para alinearse con Occidente, pero también el deber de ser inflexibles e intransigentes en este terreno: cualquier opción oportunista no tendría justificación, de modo que hoy por hoy esto justifica nuestra considerada abstención.

 
  
MPphoto
 
 

  Hans-Peter Martin (NI). – (DE) Señor Presidente, los que están escuchando este debate se estarán preguntando cómo es posible que algunos actúen de forma tan irresponsable. Se preguntarán qué fue lo que los responsables políticos nos prometían una y otra vez que sin Niza no habrá ampliación más allá de los 10 y sin constitución para la UE no habrá futuras ampliaciones, ¿y qué estamos haciendo ahora? ¡Estamos allanando el camino a Turquía!

Si esto es lo que realmente está ocurriendo, estoy convencido de que la historia sepultará a la UE. No podremos seguir desarrollando el proyecto de la Unión Europea de ningún modo sensato, tal como fue concebido en un principio. Considero un acto de traición por parte de la clase política dirigente, particularmente en vista de su responsabilidad sobre los jóvenes, continuar con este proceso.

Añadamos un poco más de simbolismo con otro ataúd más en el Pleno. ¡Están ustedes enterrando el proyecto europeo! Tengo tiempo para lanzar un último llamamiento, y lo hago como miembro de la delegación en la Comisión Parlamentaria Mixta UE/Turquía: ¡tiren de la alarma y detengan las negociaciones!

(Aplausos)

 
  
MPphoto
 
 

  Renate Sommer (PPE-DE). – (DE) Señor Presidente, Señorías, en las últimas semanas y meses he perdido la cuenta de los debates en Turquía en los que se ha hablado de la necesidad de cumplir los acuerdos –pacta sunt servanda–, pero parece que esto solo se aplica al lado europeo, y, en esta Cámara, no a todos, sino solo a los que adoptan una posición crítica con respecto a Turquía y su adhesión. El principio de pacta sunt servanda parece que solo se nos aplica a nosotros, sin exigir nada a Turquía, que evidentemente, y a juzgar por los acontecimientos de los últimos meses, no está preparada para cumplir nuestras normas. Pacta sunt servanda; pero ni siquiera el Consejo o la Comisión los ponen en práctica, ya que incumplen constantemente las normas e infringen los tratados que tenemos en común. Habría que llevarlos a los tribunales.

Los criterios políticos de Copenhague no son negociables y los demás países candidatos los tuvieron que cumplir para poder empezar sus negociaciones. De repente, nada de eso se aplica a Turquía, aunque, a pesar de las reformas, todo está mal allí. ¿Qué ha ocurrido? El Comisario Rehn ha dicho antes que la Comisión considera que el comportamiento errático de Turquía es lamentable, aunque a pesar de ello sigue defendiendo las negociaciones y la plena adhesión. Ahora la Comisión nos dice que Turquía concede gran importancia al desarrollo económico y social en sus regiones surorientales; pues bien, no es así. Lo que allí está ocurriendo no es más que un espectáculo puesto en escena por el señor Erdogan. La verdad es que los kurdos están excluidos del proceso de la UE y también de su propio Parlamento nacional.

No debemos olvidar que fue un miembro del Gobierno turco el que en un principio bloqueó el congreso sobre los armenios. Orhan Pamuk va a ser juzgado. Anteayer, la organización de gays y lesbianas de Turquía fue ilegalizada. Golpearon a los manifestantes y los llevaron a los tribunales. La tortura es una práctica generalizada. La situación de las mujeres es vergonzosa; esto por sí solo ya es motivo para decir no a las negociaciones, ya que no hay perspectivas de cambio. La libertad religiosa no existe en la práctica, pero Turquía la utiliza para justificar la islamización del país. Todo esto lo permite la Unión Europea, ya sea por ingenuidad o en aras a importantes intereses nacionales, al abandonar todos los medios de los que dispone para ejercer presión. En Turquía, no obstante, las cosas solo cambiarán si...

(El Presidente interrumpe a la oradora)

 
  
MPphoto
 
 

  Véronique de Keyser (PSE).(FR) Señor Presidente, el Grupo Socialistas en el Parlamento Europeo siempre ha apoyado la apertura de negociaciones con Turquía con la clara perspectiva de su adhesión a la Unión Europea. Sin embargo, llegados a este punto quisiera decir al señor Erdogan: francamente, con sus declaraciones unilaterales con motivo de la firma del Protocolo de Ankara no nos ha ayudado usted nada. Como sabe, en este Parlamento hay tres grupos, y hoy se ha visto claramente.

Están los que no ocultan que no quieren tener nada que ver con Turquía y que han iniciado con regocijo los preparativos para el entierro del proyecto.

Hay un segundo grupo: los que se resignan a un matrimonio de conveniencia, diciéndose que, después de todo, Turquía es un gran país, una encrucijada para los recursos energéticos, que tiene agua, que es amigo de los Estados Unidos, que se mostró correcto durante la guerra de Iraq al no implicarse en ella y que, a fin de cuentas, cada país tiene aún 71 ocasiones de oponer su veto durante las negociaciones.

Y hay un tercer grupo. Ese tercer grupo, al que pertenezco, cree en este proyecto, pero como un auténtico proyecto político y de apertura para una Europa tolerante, pluralista y abierta a la diversidad. Y no vamos a enterrarlo, pero este inmenso proyecto, que es una apuesta tremenda de la que habrá que convencer a los electores, comprende dos aspectos.

El primero es que no transigiremos ni en el tema de Chipre ni en la cuestión armenia, ni en los derechos de los kurdos, ni en los derechos de las mujeres. Queremos un matrimonio con todas las de la ley en que las partes implicadas puedan expresarse libremente. Queremos una democracia de este tipo y en este punto somos inflexibles.

Pero hay un segundo aspecto, más difícil aún de resolver. ¿Seremos capaces, en Europa, de cambiar sin traicionar nuestro modelo social? ¿Seremos capaces, al acoger a Turquía, de reforzar nuestras instituciones y de votar a favor del Tratado constitucional, pero también de poner en práctica la solidaridad hacia este país que, aunque grande, es pobre? Es una cuestión que queda abierta. Pero si abrimos las negociaciones, no hay que olvidar que en todo matrimonio hay dos cónyuges y que cada uno de ellos tiene su responsabilidad.

 
  
MPphoto
 
 

  El Presidente. – Gracias, señora De Keyser, por esta explicación del matrimonio. Ha sido una bonita manera de exponer las cosas.

 
  
MPphoto
 
 

  Silvana Koch-Mehrin (ALDE). – (DE) Señor Presidente, Señorías, Europa se encuentra en crisis: no tenemos constitución y la financiación de la UE en el futuro sigue siendo incierta. Las instituciones de la Comunidad tienen demasiadas tareas que atender con 25 Estados miembros y el déficit democrático es cada vez más evidente. Si la propia UE solicitara su adhesión a la Unión Europea, su solicitud sería rechazada alegando que no es una democracia.

Es en estas condiciones en las que se emprenderán las negociaciones con Turquía y no hay posibilidad de que ambas partes puedan llegar a ponerse de acuerdo en un futuro predecible. Por tanto, deben ser juzgadas por el mismo patrón, como establecen los criterios de Copenhague. Debe garantizarse la posibilidad de que las negociaciones sean abiertas, en lo que respecta al resultado y la duración. Esto va en interés de ambas partes. La reforma es necesaria en ambos lados y las negociaciones ofrecerán tanto a Turquía como a la Unión Europea la oportunidad de llevarla a cabo. Gracias, en particular al Ministro de Asuntos Europeos, por su atención.

 
  
MPphoto
 
 

  Mirosław Mariusz Piotrowski (IND/DEM).(PL) Señor Presidente, mi país siempre estará agradecido a Turquía por la solidaridad que demostró a Polonia cuando esta perdió su independencia en los siglos XVII y XVIII y su territorio fue dividido entre Austria, Prusia y Rusia. Sobre la base del mismo principio de solidaridad, hoy nos corresponde a nosotros expresar nuestra fuerte oposición a la entrada de Turquía a la Unión Europea, debido a que uno de los Estados miembros de la Unión, en concreto la República de Chipre, está ocupado actualmente por Turquía, que no reconoce su condición Estado miembro.

El consentimiento de esta situación sentaría un precedente muy peligroso para todos los Estados miembros de la Unión. Supondría aprobar una situación donde los derechos de las naciones más pequeñas o débiles se sacrifican en aras de los intereses políticos o económicos de las más fuertes. La historia de Polonia demuestra cuán peligroso esto puede ser, y el reciente acuerdo entre Rusia y Alemania demuestra que una situación como esta puede volver a ocurrir. Si nos preocupan los intereses de Europa, sería irresponsable debatir la adhesión de Turquía hasta que esta última no reconozca a la República de Chipre, que es una nación soberana y un Estado miembro de la Unión Europea.

(Aplausos)

 
  
MPphoto
 
 

  Mogens N. J. Camre (UEN).(EN) Señor Presidente, los ciudadanos de Europa no dan la bienvenida a a Turquía en la UE. Si este Parlamento vota a favor de la apertura de negociaciones, estará actuando en contra de lo que quieren los ciudadanos que nos votaron para que les representáramos en esta Cámara. Los ciudadanos de la UE no quieren ver a un país no europeo ni a una cultura no europea en la UE. Nuestros ciudadanos no quieren que el Corán tenga ninguna influencia en la democracia europea. No quieren pagar por el desarrollo de Turquía.

Los políticos que propugnan la entrada de Turquía dicen que este país tiene que asumir todos nuestros valores. No saben qué es lo que están pidiendo. No se puede eliminar la cultura de un pueblo. Creemos que nuestra cultura es única. Estamos construyendo la UE sobre la base de ella. Pero los turcos creen que su cultura es la mejor y exigen que se le dé un lugar en Europa. Lo han intentado durante mil años. La rechazamos, pero ahora algunos políticos abrirán la puerta que puede destruir la UE. Subestiman el islam; subestiman el efecto demográfico y económico de un país en el que la religión no solo es una religión, sino que también determina la política.

(Aplausos)

 
  
MPphoto
 
 

  Andreas Mölzer (NI). – (DE) Señor Presidente, un 70 % de los europeos y un 80 % de mis conciudadanos austriacos se oponen a la adhesión de Turquía, y es bastante comprensible dado el curso que siguen los acontecimientos. Si se puede tolerar que alguien en esta Cámara –y me refiero al señor Cohn-Bendit– tilde a esas personas de racistas, entonces considero que es una desgracia sin precedentes para una institución política democrática.

Con la firma del protocolo sobre la unión aduanera se daba un paso más hacia el reconocimiento de Chipre, lo que habría permitido a Ankara guardar las apariencias a la vez que cumplir una de las condiciones esenciales para iniciar las negociaciones. El desprecio por los acuerdos, insertando la declaración adicional, según la cual el reconocimiento se rechaza de forma rigurosa, aunque subrepticia, y el nuevo compromiso inocuo, implican, en muchos aspectos, una política suicida. No solo estamos todavía muy lejos de resolver el tema de Turquía y Chipre, sino que además ceder significaría que Turquía podría imponernos sus condiciones, lo que es absolutamente inaceptable. Y otra prueba de ello es la frecuente actitud arrogante de Turquía al exigir de la UE un seguimiento estricto de los compromisos ya dados, y defender dichas demandas con amenazas, cuando ellos no se consideran vinculados por ningún tratado o acuerdo. No es ese el camino correcto para que Turquía entre a formar parte de Europa.

(Aplausos)

 
  
MPphoto
 
 

  Jacques Toubon (PPE-DE).(FR) Señor Presidente, Señorías, la Presidencia británica se inauguró con un discurso del señor Blair rebosante de seducción y ambición. Ahora sabemos que la única decisión significativa de este segundo semestre de 2005 –pese a ser tan crucial– será la apertura de negociaciones con Turquía. Esta decisión es el colmo del fingimiento y de la corrección diplomática, muestra indiferencia hacia la opinión de nuestros pueblos y es incoherente con el proyecto de integración europea. Porque de eso se trata ante todo. La Unión Europea que queremos no es la que la presencia de Turquía nos obligaría a construir. Existe una incompatibilidad entre nuestra Unión política y el destino que ese gran Estado nacional, que respetamos, está buscando sobre una base soberana y nacionalista.

Desde el 15 de diciembre de 2004, la situación es aún más peligrosa que antes. Podemos ver claramente que en el terreno de las libertades, los derechos, el no reconocimiento del genocidio armenio, la situación en la región poblada por los kurdos y, por último, la negativa a reconocer Chipre, las negociaciones se llevarán a cabo en las condiciones de Turquía más que en las de Europa, un estado de cosas que siempre hemos criticado. ¿Cómo se puede decir que tras la decisión adoptada por el Consejo a finales del año pasado, hoy cumplimos mejor las condiciones para la apertura de las negociaciones?

Por ello, Señorías, es indispensable que este Parlamento, que representa a los ciudadanos, transmita un mensaje enérgico aplazando la decisión sobre el Protocolo de Ankara y diciendo que no se entablar las negociaciones en las condiciones en que se quiere hacer hoy.

(Aplausos)

 
  
MPphoto
 
 

  Michel Rocard (PSE).(FR) Señor Presidente, señor Comisario, contrariamente a mi predecesor, yo sigo, como muchos de nosotros, convencido de que la adhesión de Turquía a la Unión es esencial para garantizar la reconciliación, la paz y la seguridad en toda la región, para contribuir al esfuerzo de democratización y desarrollo de este país y, sobre todo, quizás, para demostrar a un país musulmán que, si respeta los derechos humanos, puede tener su lugar en una Unión de países democráticos. Pero la tarea es muy ardua, como demuestra el debate, porque existen fuerzas hostiles que ganan terreno y desean que este proceso naufrague.

Señor Comisario, señor Presidente, este es un ejemplo de libro que refleja la dificultad política de tomar decisiones cargadas de complicaciones a corto plazo y cuyos importantes efectos positivos no son visibles hasta 10 o 15 años después. Por esta razón, les ruego que concedan mucha importancia y tiempo a la tarea de explicación. Hay que hacer públicas, por supuesto, las dificultades, como la declaración unilateral turca sobre Chipre que acaba de mencionarse o los recientes casos de condena por delito de opinión.

Pero hay que insistir también en los progresos realizados y en la explicación de los retrasos. Así, no puedo dejar de pensar que la declaración sobre Chipre, que lamentamos, es la respuesta de Turquía que esperaba su opinión pública al rechazo por los chipriotas griegos del proyecto de resolución de la ONU. Ello no es excusa en absoluto, pero permite comprender mejor las cosas y, sobre todo, consultar urgentemente a la ONU sobre la necesidad de intensificar sus trabajos y reanudar su mediación. Y después, ante todo, hay que insistir mucho más de lo que se hace hoy en el sentido de la conferencia universitaria que se celebró en Estambul muy recientemente sobre el problema armenio. Es un tabú que por fin ha caído; ha sido necesario un compromiso muy firme por parte del Primer Ministro. Esto no quiere decir que la opinión turca esté dispuesta ya al reconocimiento, pero al menos es una etapa esencial que comienza.

Señor Presidente, señor Comisario, el proceso fracasará si no se mencionan las negociaciones que dirige usted y los progresos que generan. Describa, explíquese, tiene usted que luchar en dos frentes: el de sus interlocutores turcos y el de la opinión pública europea. ¡Combata en los dos y no deje de hacerlo nunca!

 
  
MPphoto
 
 

  Karin Riis-Jørgensen (ALDE). – (DA) Señor Presidente, el hecho de que la UE empiece las negociaciones de adhesión con Turquía el 3 de octubre de 2005 demuestra que en la UE sabemos cumplir nuestras promesas. Además, así es como debe ser en la UE, que es, y necesita ser, una comunidad basada en el Estado de Derecho. Turquía avanza con rapidez, como he podido ver con mis propios ojos. Turquía está cambiando realmente día a día. Este proceso de transformación es algo que debemos apoyar y fomentar. Pero no todo es como debería ser, en Turquía, ni mucho menos. El acuerdo aduanero entre la UE y Turquía se ha firmado, pero Turquía sigue sin permitir que los barcos chipriotas atraquen en puertos turcos. Eso es totalmente inaceptable. Lo que pido al señor Erdogan es clarísimo. Turquía debe tratar a los barcos chipriotas como si fueran daneses o franceses. Deben tener acceso de inmediato. Los Ministros de Exteriores de la UE deben exigir esta condición indispensable a Turquía el lunes 3 de octubre de 2005.

 
  
MPphoto
 
 

  Francesco Enrico Speroni (IND/DEM).(IT) Señor Presidente, Señorías, a propósito de Turquía hemos oído hablar de derechos humanos, de libertad religiosa, de kurdos, de Chipre, de misas del Papa, de armenios y así sucesivamente. Todo ello es interesantísimo e importante, pero en mi opinión una sola cosa debe guiar nuestras decisiones: la voluntad popular.

Los ciudadanos europeos, nuestros electores, de los que somos representantes, no quieren a Turquía en Europa. Por tanto, pido a sus Señorías que respeten la voluntad del pueblo, que no se consideren superiores a quienes les han elegido, porque si estamos aquí es porque alguien nos ha votado y ese alguien no quiere a Turquía en Europa. Seamos coherentes.

(Aplausos)

 
  
MPphoto
 
 

  Roger Helmer (NI).(EN) Señor Presidente, hay argumentos de peso tanto a favor como en contra de la propuesta de adhesión de Turquía a la Unión Europea. Sin embargo, no tengo tiempo de enumerarlos ahora. Para mí el principal argumento es la responsabilidad democrática. La adhesión de un nuevo Estado miembro tan grande como Turquía atenuará la influencia de todos los demás Estados miembros y, por consiguiente, comprometerá todavía más la autodeterminación de las personas a quienes represento en los Midlands Orientales del Reino Unido. Por este motivo crucial me opongo a la adhesión de Turquía.

Pido a nuestros amigos turcos que consideren la propuesta de Angela Merkel de Alemania de una asociación privilegiada. No se trata de una alternativa de segunda clase; al contrario, daría a Turquía la mayor parte de las ventajas de ser un miembro de pleno derecho con pocos de los costes que supone. Por lo tanto, se trata de un mejor arreglo que el de la plena adhesión. En realidad, la asociación privilegiada es un arreglo tan excelente que me gustaría que estuviera disponible para mi país, el Reino Unido. Sería una opción mucho mejor que la plena adhesión en las condiciones actuales.

(Aplausos)

 
  
MPphoto
 
 

  El Presidente. – La señora Merkel no propone que el Reino Unido saque provecho de ello.

 
  
MPphoto
 
 

  Geoffrey Van Orden (PPE-DE).(EN) Señor Presidente, la pasada Navidad el Consejo votó a favor de Turquía cuando acordó que las negociaciones de adhesión podían empezar el 3 de octubre de 2005, siempre que se cumplieran determinadas condiciones. Estas condiciones se han cumplido. El proceso de modernización que se ha venido produciendo en Turquía durante los pasados 70 años se ha acelerado enormemente y en estos momentos se presta más atención al tema de los derechos humanos y a la superación de agravios históricos.

Naturalmente, existen todavía elementos disidentes dentro de Turquía que persiguen ambiciones separatistas o que quieren llevar a Turquía a alejarse de la occidentalización. Por lo tanto, hay que tener cuidado de garantizar que todo debilitamiento de las estructuras estatales de protección no se convierta en una oportunidad para que los elementos radicales cambien el carácter de la democracia unificada y secular de Turquía.

Hemos oído que las negociaciones revestirán, no obstante, el máximo rigor. La justicia natural y el juego limpio tienen que exigir que se trate a Turquía del mismo modo que a otros países candidatos a la Unión Europea. La cuestión de Chipre tendría que separarse totalmente de la candidatura de Turquía, pero ha pasado a estar inextricablemente vinculado. La historia de la isla se ha distorsionado durante estos últimos 30 años más o menos. Los agravios han existido por ambas partes y no se hace justicia con la pretensión de que únicamente los turcos sean los culpables. No hay que pedir más a Turquía y a los turcochipriotas en relación con la República de Chipre de lo que pedimos a Grecia y a los grecochipriotas respecto de Chipre del Norte. Fue el pueblo de Chipre del Norte quien votó a favor del Plan Annan; es el Gobierno de Chipre del Norte el que ha expresado su disponibilidad para reabrir las negociaciones sobre la base del plan del Secretario General de las Naciones Unidas. Los que se oponen están en el sur. ¿Por qué abriría Turquía sus puertos a buques que ondearan la bandera de la República de Chipre cuando los puertos de Chipre del Norte están cerrados al comercio internacional y los vuelos internacionales directos no pueden aterrizar en el aeropuerto de Ercan?

En mayo de 2004, el Consejo de la UE prometió poner fin al aislamiento de Chipre del Norte, pero poca cosa ha hecho al respecto. Esto no es justicia. Hay que resolver la cuestión de Chipre. Hay que lograr la unificación que tantos de nosotros queremos ver, de manera que responda a las preocupaciones e intereses de ambas comunidades de la isla, no solo de una de ellas.

Acojo con satisfacción la apertura de las negociaciones con Turquía. Estas negociaciones se prolongarán durante muchos años. El Comisario Rehn ha observado con razón que para Turquía el viaje es tan importante como el destino. Lo que está claro es que la perspectiva de la adhesión de Turquía tendrá un efecto catalítico sobre la naturaleza de la Unión Europea; la UE deberá abandonar sus ambiciones integracionistas y convertirse en una comunidad más flexible de naciones soberanas. Esto será enormemente beneficioso para todos nosotros.

 
  
MPphoto
 
 

  Vural Öger (PSE). – (DE) Señor Presidente, en diciembre del año pasado, esta Cámara tomó la decisión, por 402 votos a favor y 216 en contra, de iniciar las negociaciones de adhesión con Turquía.

Debo decir que no entiendo ni por qué parece que a algunos les resulta imposible aceptarlo, ni por qué vuelve a ponerse en tela de juicio este orden de cosas. Si vuelve a cuestionarse una decisión que ya se ha tomado, ¿qué va a ser de la credibilidad de esta Cámara?

Este es un tema, y la cuestión chipriota otro. Me complacería en gran manera que los que dedican tantos esfuerzos a que Turquía reconozca a Chipre hiciesen lo propio con la causa de los ciudadanos turcos en la nación chipriota, que también deberían merecer nuestra atención. Deberíamos presionar al Gobierno de Chipre para que intente una reunificación duradera, tal como se dispone en otro plan.

Considero que no es justo ejercer presión solo sobre una de las partes, porque, al fin y al cabo, se trata de parte de una nación, los turcochipriotas, que realmente ha perdido, que no ha podido obtener lo que es legítimamente suyo. Esta Cámara debe tener en cuenta también los derechos de estas personas.

Como república, Chipre no está formada solo por los grecochipriotas; también están los turcochipriotas y, ¿quién defiende los derechos de esas personas en este Parlamento?

 
  
MPphoto
 
 

  Marios Matsakis (ALDE).(EN) Señor Presidente, no existe una parte turca de Chipre, igual que no existe una parte griega de Chipre. Solo existe un Chipre: la República de Chipre, que está reconocida internacionalmente.

Algunos de nosotros consideramos que el comienzo de negociaciones de adhesión con un país que no reconoce a uno de nuestros Estados miembros, sigue ocupando parte del territorio de la UE y tiene un historial desastroso con respecto a los derechos humanos carece totalmente de sentido. Igualmente, la idea de que Turquía tenga que adherirse a la UE para que se transforme es incomprensible. Con el mismo argumento deberíamos dejar que Iraq, Afganistán, Camboya, Nepal y tantos otros países no tan democráticos se incorporaran a la UE. Una mujer no se casa con su violador para reformarlo. Se mantiene alejada de él y espera que lo encarcelen durante mucho tiempo. Dejemos de comportarnos como un subordinado de los Estados Unidos. Si el señor Bush, en su gran sabiduría, cree que Turquía es tan fabulosa, dejémosle que la adhiera a su propio país.

El intento de que Turquía pase a ser un miembro de la UE está pasando de ser un chiste malo a una pesadilla, y nuestros ciudadanos, que son quienes pagarán muy caro nuestros errores, se dan cuenta de esto mucho mejor de lo que creemos. Dejemos de insultar su inteligencia. Turquía es un país no democrático, muy agresivo y extremadamente problemático y se encuentra a años luz de las normas y valores europeos. No hagamos que el 3 de octubre sea un lunes negro para Europa, y votemos en contra de la adhesión.

(Aplausos)

 
  
MPphoto
 
 

  Philippe de Villiers (IND/DEM).(FR) Señor Presidente, pido que se cancele pura y simplemente la negociación que debe comenzar el próximo 3 de octubre. Pido al Gobierno francés que el próximo 3 de octubre por la mañana declare el veto de Francia y abandone la mesa de negociación. Si la negociación comienza el próximo 3 de octubre, el proceso será difícilmente reversible y Europa correrá dos riesgos: el primero es deshonrarse negociando con un país que se niega a reconocer a uno de los Estados miembros de la Unión Europea. El segundo, el de disolverse. Por desgracia, la Unión Europea no es capaz de resolver hoy sus problemas, en particular los problemas de deslocalización e inmigración. De este modo, se cargaría así con más problemas en materia de deslocalización e inmigración. Por esta razón, pido a unos y otros que adopten una posición clara, y me dirijo al señor Cohn-Bendit, que ha preguntado a los escépticos sobre la cuestión de Turquía. Le hago la siguiente pregunta: señor Cohn-Bendit, ¿apoya usted a los turcos, que siguen negando el genocidio armenio?

(Aplausos)

 
  
MPphoto
 
 

  El Presidente. – Sus planteamientos serán trasladados respectivamente al señor Cohn-Bendit y al Gobierno francés.

 
  
MPphoto
 
 

  Ville Itälä (PPE-DE). – (FI) Señor Presidente, estamos a punto de dar un gran paso histórico en lo que a la UE se refiere. Por primera vez, nos extenderemos más allá de las fronteras de Europa. Ya no hablamos de una Unión Europea, sino más bien de un superestado.

Sin embargo, la apertura de las negociaciones con Turquía comporta riesgos inmensos. En primer lugar, no se pueden perjudicar los intereses de Chipre solo a causa de la presencia de Turquía, un país grande. El hecho de que Turquía no reconozca a uno de los Estados miembros es un indicio de la actitud con que va a iniciar este proceso de negociación. Si la intención es iniciar ahora las negociaciones sin que Turquía haya reconocido a Chipre, todo el proceso será muy humillante para el conjunto de la Unión Europea. Será Turquía quien dicte a la UE la forma de proceder, y no al revés.

Hace un tiempo, los líderes de muchos países exigieron enérgicamente que se reconociera a Chipre. Esperemos que ahora no retiren sus demandas. Yo mismo, como representante de un país pequeño, me preocupa en gran manera que permitamos que Turquía atropelle a Chipre. Es evidente que no se ha aprendido nada de los referendos de Francia y los Países Bajos.

Me preocupa especialmente lo que han dicho el señor Schulz y el señor Cohn-Bendit. Estaban tan orgullosos con la idea de una superpotencia europea que han hecho caso omiso de la situación de Chipre, un país pequeño. No han hablado de la situación de las minorías en Turquía: la situación de los cristianos, los kurdos, o incluso la situación de las mujeres. Si lo único que quieren es que la UE sea una superpotencia pero a la vez no insisten con firmeza en que Turquía debe avanzar en temas de derechos humanos, no puedo más que preguntarles: ¿dónde está realmente el racismo?

(Aplausos)

 
  
MPphoto
 
 

  Emine Bozkurt (PSE). – (NL) Señor Presidente, la semana pasada estuve en Turquía para las negociaciones con las ONG y el Gobierno sobre mi informe referente a los derechos de las mujeres en Turquía que esta Cámara aprobó antes del verano. El Gobierno se toma el informe muy en serio y ha empezado a poner en marcha nuevos proyectos y a promulgar nueva legislación. De hecho, el Ministro me dijo que la cifra de centros de asistencia ha aumentado de 15 a 26.

Mientras estuve en Turquía, ocurrieron muchas cosas que han dado qué pensar tanto a los ciudadanos de Turquía como a los de la Unión Europea. Los temas en concreto fueron una conferencia sobre la cuestión de Armenia, el enjuiciamiento de Orhan Pamuk, el reconocimiento –o no, según el caso– de Chipre, y el cierre de una organización que defiende los derechos de los homosexuales, Kaos-GL.

Puedo decirles, por mi propia experiencia, que a pesar de lo que se dijo en varios medios de comunicación, sí se llegó a celebrar una conferencia sobre la cuestión armenia. Al final, la conferencia se celebró en la Universidad de Bilgi, donde resulta que al mismo tiempo yo estaba dando una conferencia sobre los derechos de la mujer.

En Turquía he hablado también con Orhan Pamuk, el escritor, que tiene la esperanza de que al final el tema se diluya. También, en cierto modo, estaba desconcertado por la conmoción que había provocado en Europa. El caso Pamuk indica lo importante que es la libertad de expresión. Aunque un gobierno no puede interferir en la administración independiente de la justicia, puede cambiar las leyes que provocan confusión en su interpretación.

En lo que a Chipre se refiere, me aseguraron que el Gobierno turco reconocería a Chipre cuando se encontrara una solución sostenible para el conjunto de la isla. La buena noticia sobre la organización que defiende los derechos de los homosexuales, Kaos-GL, es que todavía está en activo, pero insto al Gobierno turco a que deje tranquilas a las ONG como esta. Ellas también deben poder participar abiertamente en el debate público.

Quiero pedir tanto a Turquía como a la UE que recuerden lo que está en juego cuando se inicien las negociaciones para la adhesión el 3 de octubre. Deseo a Turquía y a la UE mucha sensatez y paciencia tanto para ese día como para los días venideros.

 
  
MPphoto
 
 

  Karin Resetarits (ALDE). – (DE) Señor Presidente, ¿por qué tanta indignación sobre la postura turca respecto a Chipre? Es porque desviamos nuestra atención de nosotros mismos; es porque nos duele la forma como los turcos nos ponen en evidencia. La Unión Europea tenía que asumir las operaciones de mantenimiento de la paz en la isla el 1 de mayo de 2004, pero no lo hizo. No cumplimos ninguna de nuestras promesas. Ni siquiera hemos puesto fin al aislamiento de Chipre del Norte, ni hemos inyectado los 259 millones de euros que prometimos para la reconstrucción de la economía.

No solo Turquía tiene que reconocer a la República de Chipre; nosotros debemos reconocer, de una vez por todas, que los turcochipriotas que viven en la isla son personas con los mismos derechos. Los jóvenes chipriotas del norte no pueden ni siquiera participar en los acontecimientos deportivos internacionales, y mucho menos acudir como diputados a nuestro Parlamento, ni siquiera como observadores. Si decimos, en el Acuerdo de Ankara, que queremos abrir todos los puertos y aeropuertos, el puerto de Famagusta y el aeropuerto de Ercan deben contarse entre ellos, de acuerdo con el principio de igualdad de derechos para todos, a menos que los turcos sean seres humanos de segunda clase, claro.

 
  
MPphoto
 
 

  Françoise Grossetête (PPE-DE).(FR) Señor Presidente, es inconcebible querer construir Europa con y para los europeos y escuchar su opinión sobre la candidatura de Turquía. Los ciudadanos nos han pedido una pausa. Pues bien, la Europa insondable, la de los Jefes de Estado y de Gobierno, demuestra, una vez más, que no está interesada. Es un insulto a la democracia. Nada podrá parar, pues, el proceso de adhesión de Turquía, la adhesión de un país que no tiene la valentía de pedir perdón por el genocidio de los armenios. Un país que no reconoce la existencia de nuestros amigos chipriotas. Ahora bien, el Consejo nos ha dicho que dicho reconocimiento es un elemento fundamental. Para mí es un elemento indispensable. En ese país todavía existe la tortura, la discriminación de las mujeres, no se respetan las minorías ni la libertad de culto; no tiene nada que hacer en la Unión Europea. ¿A quién queremos engañar?

Para tranquilizar a la opinión pública, el Consejo sostiene hoy que, a resultas de su adhesión a la Unión Europea, Turquía será muy diferente. O si no, se nos dice, las condiciones de negociación serán tan difíciles que harán naufragar las negociaciones. ¡Qué hipocresía! ¿Y qué piensa de ello el pueblo turco? ¿Y Europa en todo esto? Europa está en crisis y es una crisis grave. Sus instituciones no le permiten funcionar como es debido con 25 Estados miembros. Todavía no tiene presupuesto para el futuro.

Demos las gracias a la Presidencia británica, cuyo único logro será haberse doblegado a la presión norteamericana a favor de la adhesión de Turquía. Esta Europa se niega a tomar una decisión sobre sus fronteras, ¿qué ha sido de nuestro proyecto de integración europea? Se nos dice que esta adhesión es necesaria para nuestra economía y nuestra seguridad. Pues bien, en ese caso, propongamos a Turquía una cooperación estratégica para un proyecto sólido de cooperación con esta primera corona de Europa integrada por Rusia, nuestros nuevos vecinos del Este, Turquía y el Magreb. Turquía no tiene vocación de unirse a la Unión Europea. La verdad exige tener el valor y la voluntad de exigir que la apertura de las negociaciones pueda desembocar en dicha cooperación. Por desgracia, Europa prosigue indiferente su huida hacia delante, con una cobardía que nuestros conciudadanos ya no aceptan.

(Aplausos)

 
  
MPphoto
 
 

  Stavros Lambrinidis (PSE).(EL) Señor Presidente, la delegación del PASOK apoya la propuesta de resolución común sobre Turquía, aunque no sea perfecta. También apoya, como ha hecho desde el principio de este largo procedimiento, las perspectivas para una verdadera adhesión de Turquía con verdaderos derechos y verdaderas obligaciones.

Esto significa que la apertura de las negociaciones con Turquía no implica que todo sea negociable. Por una parte, la honesta voluntad de la Unión de llegar a ver un día a una Turquía europea como miembro igualitario no es negociable. Por otra parte, la obligación de Turquía de aplicar el protocolo en su totalidad tampoco es negociable, así como tampoco lo es la obligación de Turquía de reconocer a Chipre.

Si estas obligaciones pasan a ser una simple lista de deseos, será una catástrofe. Por lo tanto, se requieren unos objetivos claros, junto con un calendario, fechas límite y sanciones por si no se cumplen. Se lo debemos al pueblo de Turquía, a sus millones de ciudadanos que honestamente desean un país europeo, democrático, próspero y pacífico. Se lo debemos también a los ciudadanos europeos, para combatir el fácil y peligroso escepticismo respecto a Turquía. Debemos darles la seguridad de que la adhesión de Turquía se conseguirá con unas negociaciones europeas honestas y no en un bazar oriental.

 
  
MPphoto
 
 

  Giorgos Dimitrakopoulos (PPE-DE).(EL) Señor Presidente, señor Presidente en ejercicio del Consejo, señor Comisario, una vez dejado claro que la delegación de Nueva Democracia apoya tanto las perspectivas europeas de Turquía como la apertura de las negociaciones para la adhesión, quiero indicar cuáles son las obligaciones de Turquía, precisamente a causa de sus perspectivas europeas y de las negociaciones.

En primer lugar, el reconocimiento inmediato de la República de Chipre que es, como todos sabemos, un Estado miembro de la Unión Europea, y sobre el que el Consejo Europeo adoptó recientemente la postura correcta.

En segundo lugar, el cumplimiento sin restricciones de todas las obligaciones derivadas del protocolo de Ankara, que Turquía ha firmado.

En tercer lugar, el respeto de los derechos de las minorías, en especial de los griegos de Estambul, Imvro y Tenedos.

En cuarto lugar, el respeto de los derechos religiosos, en especial el respeto del papel del Patriarca Ecuménico.

En quinto lugar, no quiero empezar un debate jurídico en estos momentos, pero quisiera llamar la atención del Comisario sobre las negociaciones celebradas con el Gobierno turco y pedirle que se asegure de que el Gobierno turco no –repito no remita también la declaración unilateral de no reconocimiento de la República de Chipre a la Asamblea Nacional Turca.

Para terminar, un país candidato debe mejorar claramente sus relaciones bilaterales con todos los Estados miembros de la Unión Europea lo antes posible.

 
  
MPphoto
 
 

  Panagiotis Beglitis (PSE).(EL) Señor Presidente, todos aquellos de nosotros que defendemos con coherencia y decisión el avance de Turquía hacia Europa, agradecemos el hecho positivo de que se inicien las negociaciones para la adhesión, que pueden contribuir a una transformación democrática profunda de la sociedad turca, hacia la paz, la prosperidad y el desarrollo de la zona en conjunto.

Solo una estrategia honesta con objetivos y mensajes claros por parte de la Unión Europea puede ser eficaz con Turquía. La defensa coherente del avance de Turquía hacia Europa no les da carta blanca. No deben verlo como una oportunidad para diluir las condiciones previas y obligaciones a que se han comprometido. Turquía debe respetar el orden jurídico europeo y los principios democráticos europeos sobre derechos humanos, derechos de las minorías, el papel del Patriarca Ecuménico, los temas de la minoría griega, la cuestión de Armenia, el reconocimiento diplomático de la República de Chipre y la aplicación del protocolo sobre la unión aduanera en un período de tiempo claro.

Todos estos temas, señor Presidente, son cuestiones relacionadas con el respeto por el orden jurídico europeo y la propia credibilidad de la Unión Europea.

 
  
MPphoto
 
 

  Ursula Stenzel (PPE-DE). – (DE) Señor Presidente, los turcos no están poniendo las cosas fáciles a los diputados a esta Cámara. Debemos preguntarnos qué está ocurriendo realmente. En lo que a Chipre se refiere, ¿cuál es la verdad del asunto? Aunque la ampliación del acuerdo aduanero implica un reconocimiento indirecto, al mismo tiempo se redacta una declaración unilateral donde se dice que no se reconoce en absoluto.

Nunca antes, en toda la historia de la apertura de negociaciones para la adhesión, había ocurrido nada parecido. La actitud turca puede ser comprensible, pero en esta Cámara no debemos permitir este tipo de coacción.

Me gustaría decir, en segundo lugar, que nadie hasta el momento ha podido convencerme de que Turquía cumple los criterios políticos; quizás lo haga sobre el papel, pero no en la realidad. Los escritores que hacen referencia explícita a los problemas kurdo y armenio son arrestados y sometidos a juicio. Los abogados que pretenden defender los derechos humanos de los kurdos encuentran todo tipo de obstáculos cuando intentan representar a sus clientes. No quiero entrar en temas como el de los derechos de la mujer, pero están todavía muy lejos del estándar europeo.

La UE se comprometió a iniciar las negociaciones con Turquía con la esperanza de que se progresara en relación con los derechos humanos, pero en realidad estamos jugando con dos barajas. Por ejemplo, adoptamos una línea mucho más tolerante con Turquía que con Croacia, que ha presentado más pruebas de progreso en este ámbito y que cumple los objetivos del plan de acción del Grupo de Trabajo del Consejo.

El informe Eurlings es un intento de cuadrar el círculo. Si no se deja bien claro por escrito de alguna manera que estas negociaciones son sin plazo definido, y si no se cumplen los requisitos mínimos de esta Cámara, expresados en esas dos enmiendas adicionales presentadas por el Grupo del Partido Popular Europeo (Demócrata-Cristianos) y de los Demócratas Europeos, estoy a favor de rechazar todo el informe con el fin de enviar un mensaje antes del 3 de octubre, en especial al Consejo.

(Aplausos)

 
  
MPphoto
 
 

  Libor Rouček (PSE). – (CS) En diciembre del año pasado dije ante esta Cámara que la Unión Europea debía cumplir sus compromisos y reconocer el progreso que Turquía ha conseguido. Hoy me gustaría repetir ese llamamiento. Como se dice en la resolución que vamos a votar, Turquía ha cumplido formalmente todas las condiciones para que se inicien las negociaciones de adhesión el 3 de octubre.

Estas negociaciones para la adhesión marcarán la apertura de un proceso largo, sin plazo definido. En primer lugar, dependerá de nuestros amigos turcos demostrar que son capaces de cumplir todos los requisitos y criterios que también debieron cumplir los países que el año pasado se convirtieron en miembros de la Unión Europea. Se trata de requisitos políticos, el tema de los derechos humanos y civiles, preparativos económicos y muchas condiciones más, pero creo y opino que la Unión Europea debería dar a nuestros amigos turcos una oportunidad, e intentar superar este obstáculo, que muchas personas consideran muy serio.

 
  
MPphoto
 
 

  Zbigniew Zaleski (PPE-DE). – (PL) Señor Presidente, todos los problemas radican en el contenido. Yo más bien habría previsto dificultades relacionadas quizás con la religión o la ideología, y ahora parece que Turquía crea dificultades en el ámbito político y diplomático. Se plantea la cuestión fundamental de si Turquía desea unirse a Europa de forma responsable, o si Europa desea admitir a Turquía de forma irresponsable, a cualquier precio, en aras del socialismo internacional, o como ha dicho ya otro orador de forma tan romántica, en aras del amor. Pero solo es bueno lo que es cierto.

Señor Presidente, ¿no será que nos ha salido el tiro por la culata o, en otras palabras, que nos vemos atrapados por la norma o, como se dice a veces, por nuestra propia red? Teniendo en cuenta todo esto ¿no es cierto que Europa ha ido demasiado lejos en lo que respecta a Turquía, a pesar de que esta última se ha comportado como un niño mimado que chantajea a sus padres? ¿No será también que Europa no puede permitirse ahora desprestigiarse con una retirada o no sabe qué otras soluciones puede conjurar para asegurar la coexistencia y un futuro común?

Sin duda, parece como si la Europa institucional por contraposición a la Europa de los ciudadanos hubiera perdido sus papeles. Espero realmente que vuelva pronto a su camino y los calendarios no pueden ser restrictivos en este sentido.

Por favor, tome nota de que he sido breve, señor Presidente.

 
  
MPphoto
 
 

  Nicola Zingaretti (PSE).(IT) Señor Presidente, Señorías, Turquía es un país en marcha, ya no es el de ayer, porque precisamente la relación con Europa ha impulsado importantes reformas en el país.

La Turquía de hoy no podría entrar ciertamente en la Unión; no estamos debatiendo esto, y en la resolución que aprobaremos figuran miles de condiciones. Debatimos la posibilidad de relanzar Europa como protagonista y promotora de un proyecto democrático y de estabilidad en una época en que han prevalecido en el mundo decisiones políticas disparatadas, basadas en el odio, el miedo, la presunción de exportar la democracia con bombas. Semejantes decisiones han provocado muertes, inseguridad y mayor inestabilidad.

Basta de ceder a los miedos, es necesario un cambio, una señal, diría, otra política, como la propuesta por Zapatero-Erdogan y retomada por Kofi Annan para una alianza de civilizaciones. Por tanto, digo sí a la apertura de negociaciones en nombre de la seguridad de los ciudadanos de Europa, en nombre de la paz, en nombre de la lucha contra el terrorismo, porque, para que sea eficaz, deben adoptarse también decisiones políticas que aíslen a los terroristas, y en nombre de la fuerza de Europa como modelo democrático exportador de valores democráticos.

 
  
MPphoto
 
 

  György Schöpflin (PPE-DE).(EN) Señor Presidente, en lo que se refiere a Turquía hay dos principios que parecen colisionar. ¿Qué es más importante: la democracia y los criterios de Copenhague o la importancia de Turquía como socio geoestratégico? Existe un peligro grave de que quienes favorecen el argumento geoestratégico subestimen las lagunas existentes en los avances democráticos de Turquía hasta la fecha.

Las opiniones están profundamente divididas con respecto a si las cosas están mejorando o empeorando en cuanto al cumplimiento de los criterios de Copenhague. La decisión de procesar a Orhan Pamuk acusándole a calumniar a la República turca al haber hablado críticamente del genocidio armenio y del trato dispensado a la minoría kurda es profundamente preocupante. En un Estado plenamente democrático esto no puede ser motivo suficiente para incoar un proceso penal.

Hay quienes pasarían esto por alto así como otras muchas deficiencias de Turquía, en particular aduciendo que son «accidentes de circulación». El problema de este enfoque es que da demasiado margen a quienes no están realmente interesados en la transformación democrática de Turquía. Igualmente, desanima a los demócratas comprometidos del país. ¿Qué sentido tiene defender la democracia si otros pueden salirse con la suya con su comportamiento antidemocrático?

Todo esto plantea una pregunta difícil: ¿controla el Gobierno turco todas las instituciones del Estado turco? Si no es así, en modo alguno Turquía puede cumplir los criterios de Copenhague. Esto a su vez plantea el problema aún más difícil de las fuerzas armadas turcas, que tendrán derecho a intervenir en el proceso político como guardianes del secularismo y la integridad territorial del país. ¿Es esto compatible con los criterios de Copenhague?

(Aplausos)

 
  
MPphoto
 
 

  Douglas Alexander, Presidente en ejercicio del Consejo. (EN) Señor Presidente, le agradezco esta oportunidad de dirigirme al Parlamento en respuesta a lo que ha sido un debate tanto oportuno como emotivo. No obstante, quiero empezar haciéndome eco de los anteriores comentarios del Comisario Rehn al dar la bienvenida en el Parlamento a los observadores búlgaros y rumanos.

También agradezco la oportunidad de este debate y los auténticos esfuerzos del señor Brok y de otros diputados a este Parlamento por garantizar una amplia base de apoyo, de modo que se escuche realmente la voz del Parlamento Europeo antes del 3 de octubre.

También quiero dar las gracias al Comisario Rehn por su contribución a las anteriores deliberaciones. Los términos y el contenido de sus intervenciones demuestran el alcance que está tomando un enfoque común por parte de la Presidencia y la Comisión sobre las importantes cuestiones a las que nos enfrentamos.

Rindo homenaje al señor Brok y a su predecesor como ponente, y a los líderes de todas los Grupos políticos que hemos escuchado hoy, por expresar tan claramente sus puntos de vista. Quiero aprovechar esta oportunidad para reconocer la labor de otros diputados al Parlamento Europeo, como por ejemplo la labor de la señora Pack en relación con los derechos de las mujeres en Turquía, que creo se ha puesto de manifiesto tanto por la experiencia como por la competencia que ha aportado a nuestras conversaciones y deliberaciones de esta mañana.

Pido que el Parlamento me disculpe por no pretender responder a cada punto concreto que se ha planteado durante el curso de lo que ha sido un debate largo pero esclarecedor. En vez de ello, intentaré abordar los principales temas que se han ido señalando por parte de una serie de diferentes oradores.

Empezaré con la cuestión general a que ha aludido el señor Wurtz, de que la Presidencia está llevando al Consejo a que cumpla el mandato de las conclusiones del Consejo Europeo de diciembre, que en efecto se reafirmaron en el Consejo de junio. Por lo tanto, ya se ha tomado la decisión esencialmente de abrir negociaciones con Turquía el 3 de octubre. Nuestra labor como Presidencia es garantizar que se cumplan las condiciones y que se acuerde el marco para ello.

En este contexto, voy a hablar de la cuestión de Croacia, a la que han aludido el señor Brok, el señor Poettering y el señor Schulz. Turquía y Croacia son, por descontado, cuestiones separadas. Se han establecido condiciones para ambos y el Consejo tomará las decisiones de forma independiente a partir de una evaluación de estos criterios objetivos. Sin embargo, me alegra que en el caso de ambos países ya esté claro que la expectativa de realizar mayores progresos con respecto al deseo de ambos países de entrar a formar parte de la familia europea ha ocasionado un avance considerable, tal como lo ha reconocido explícitamente el señor Duff en su intervención de esta mañana.

También abordaré algunas de las preguntas concretas que se han formulado. Se han expresado preocupaciones sobre la declaración de Turquía antes del 3 de octubre. Es importante reconocer concretamente que se han manifestado preocupaciones en relación con el reconocimiento de Chipre y la aplicación del Protocolo del Acuerdo de Ankara. La posición del Consejo en estos dos asuntos está clara, y de hecho se expresa en la declaración que he citado en mis observaciones preliminares.

Voy a dejar que el Comisario Rehn responda a los puntos concretos relacionados con la carta que le remitió, pero la posición del Consejo sobre la necesidad de la plena aplicación, incluida la declaración, ya se ha expresado claramente. En efecto, también se ha establecido la necesidad de la supervisión.

Concretamente, en relación con las reformas que ya se han emprendido, pero también, y sobre todo, que es necesario seguir impulsando, he tomado debida nota de las preocupaciones manifestadas en esta Cámara esta mañana, bien con respecto a la posición de las minorías, la libertad de religión y expresión, bien, en un sentido más amplio, sobre la cuestión de los derechos humanos.

El Comisario Rehn ya ha comentado la cuestión específica del caso de Orhan Pamuk, el distinguido escritor turco. Sin embargo, recordaré respetuosamente al Parlamento que el proyecto de marco de negociación, y el proceso de reforma general establecidos por la Comisión, han sido concebidos para abordar exactamente estas preocupaciones. En realidad, este es uno de los motivos por el que tanto la Comisión como el Consejo han mostrado tanto interés en sacar adelante el proceso de negociación con el fin de garantizar un mayor progreso con respecto a estas reformas. Merece también la pena reflexionar, en este punto de nuestro debate, sobre las palabras de la señora Bonino, que ha dejado claro que el proceso de la Unión Europea ha logrado mucho en Turquía, a pesar de que aún quedan muchos avances por hacer.

Una cuestión que ha quedado suspendida en el aire de algún modo en algunas de las intervenciones ha sido la de preguntar cuál es el objetivo final de las conversaciones y del proceso que se está llevando adelante. De nuevo, el punto de partida para responder a esta pregunta es recordar las conclusiones del Consejo del 17 de diciembre de 2004. Permítanme que cite directamente de las conclusiones: «el objetivo común de la negociación es la adhesión» Sin embargo, la declaración también decía que «estas negociaciones son un proceso abierto cuyo resultado no puede garantizarse de antemano». Por tanto, debe quedar muy claro que el objetivo común de las negociaciones era la plena adhesión, pero, igualmente, la condicionalidad inherente en esta declaración era muy clara.

Hoy he tomado nota también de las preocupaciones que se han expresado sobre la capacidad de absorción de la Unión. En efecto, esto se refleja en el proyecto de marco de negociación de la Comisión.

Algunos oradores se han referido a la necesidad de una solución en Chipre y, por supuesto, esto es una cuestión importante y delicada. Sin embargo, acojo con satisfacción el reconocimiento por parte del Parlamento de la importancia que tiene que haya un apoyo generalizado al proceso de las Naciones Unidas, y de nuevo esto se refleja en la anterior declaración del Consejo.

El punto final al que quiero referirme es la cuestión de la Constitución. Muchos han hablado de ella en relación con la adhesión de Turquía. Sin embargo, recuerdo respetuosamente al Parlamento que se darán más oportunidades para el debate sobre el proyecto del Tratado Constitucional europeo. De hecho, la decisión de junio del Consejo Europeo era que tenía que volver a reunirse y examinar de nuevo esta cuestión en la primavera de 2006. Esto no elimina la obligación del Consejo o de la Comisión de continuar avanzando mientras tanto en una serie de ámbitos referentes al futuro de Europa. Esto es lo que pretendemos hacer. Aprecio las intervenciones relativas a nuestra forma de pensar sobre la adhesión turca y, en particular, la oportunidad que se me ha brindado de escuchar los puntos de vista de los diputados al Parlamento Europeo en esta etapa particular, dada la inminencia de la decisión y el proceso que ahora se está llevando adelante.

 
  
MPphoto
 
 

  Olli Rehn, miembro de la Comisión. (EN) Señor Presidente, felicito al señor Alexander, en especial por las cuestiones sobre el carácter jurídico de la declaración. Como él, pasaré por alto los temas triviales e iré directamente al grano.

Algunos diputados han preguntado si el Comisario puede aportar una declaración escrita del Gobierno turco referente al proceso de ratificación y el carácter de la declaración. Me tomo muy en serio esta cuestión y quiero preguntar a mis interlocutores del Gobierno turco cuáles son los pormenores del proceso de ratificación. Hemos de tener en cuenta que Turquía posee un sistema parlamentario; gracias a Dios, se trata de una democracia parlamentaria. Será la Gran Asamblea Nacional turca la que deberá ratificar el Protocolo de Ankara, no el Gobierno turco. Estoy seguro de que como parlamentarios ustedes también entienden el orden de los trabajos y que estaremos de acuerdo en que sería un asunto muy delicado y dudoso que un Comisario diera garantías en nombre del Parlamento Europeo.

El punto clave que es necesario subrayar otra vez es que la declaración emitida por el Gobierno turco no puede de ninguna manera poner en entredicho las obligaciones de Turquía. El protocolo ha de aplicarse plena y correctamente y la declaración no reduce en modo alguno la relevancia jurídica de la firma del protocolo por parte de Turquía.

También existe una cláusula de revisión muy firme en la declaración de la UE que los Estados miembros adoptaron la semana pasada, que se refiere a 2006. Es más, tenemos todos los medios necesarios para asegurar la plena implementación, pues de lo contrario habrá consecuencias directas en el avance de las negociaciones. Existe una condicionalidad muy clara y firme, y les ruego que no subestimemos la inteligencia de los turcos. Saben que para progresar en las negociaciones tienen que aplicar plenamente el protocolo, ya que lo han firmado y pronto lo ratificarán.

Respecto a la perspectiva de nuevos procesos de paz en Chipre, que se ha mencionado en muchas de las intervenciones, la Unión Europea sigue plenamente adherida a nuestro objetivo general, que es la reunificación de Chipre. En este contexto, quiero recordar la declaración de la UE y de los Estados miembros, que se acordó la semana pasada, y cito: «sobre la importancia de respaldar los esfuerzos del Secretario General de las Naciones Unidas de lograr una solución integral del problema de Chipre».

La Comisión sigue dispuesta a ayudar a las Naciones Unidas siempre que sea posible, tan activamente como lo hemos venido haciendo, y continuaremos esta labor con firmeza en el futuro. Sin embargo, seamos francos y abiertos en este asunto: las claves de la solución están en las manos de las dos comunidades y ya es hora de que emprendan un diálogo serio entre ellas, con el fin de que Chipre pueda convertirse en un Estado miembro como todos los demás, unido y en paz.

Las dos comunidades están muy interesadas en una solución y se hallan en óptimas condiciones para abordar las cuestiones críticas. No cabe duda de que también esperamos que Turquía siga obrando constructivamente a favor de un acuerdo y apoye la reanudación de los esfuerzos de las Naciones Unidas.

Recordemos también de lo que trata la votación de hoy. Se trata de concluir un procedimiento por parte de la UE, relacionado con un compromiso que nosotros mismos hemos pedido, e incluso exigido, a Turquía. Ahora que lo hemos logrado, hay quienes de nuestro lado dicen «no, gracias». En serio, no tengo más remedio que comparar esto con una situación más bien extraña en un campo de fútbol. Imaginen que su equipo se ha volcado totalmente durante 89 minutos en marcar un gol decisivo. Finalmente, el delantero está solo en el área pequeña, rebasa al guardameta y está a punto de meter la pelota en la portería vacía cuando, de repente, el entrenador le grita «para, da la vuelta y trae la pelota». Quizá esto tenga sentido para algunos, pero, por supuesto, no para mí. Para mí es como si se marcara un gol en la propia portería.

Asimismo, es difícil entender por qué motivo esta Asamblea querría que la Unión Aduanera se aplicara solo a Alemania pero no a Polonia, a Grecia pero no a Chipre. De nuevo, esto tendrá sentido para algunos, pero no para mí. Al votar a favor del dictamen conforme en estos momentos, ayudarán a extender la Unión Aduanera a todos los nuevos Estados miembros de la Unión Europea.

Por último, y esto es extremadamente importante, quiero pedir de todo corazón a sus Señorías, por el bien de Europa, que no debiliten nuestra posición negociadora al posponer el dictamen conforme sobre el protocolo. En cambio, al votar ahora a favor del dictamen conforme, daremos a la Unión Europea mucha mayor credibilidad en su reclamación de una pronta ratificación por parte de la Gran Asamblea Nacional turca. Este debe ser nuestro objetivo.

Tengamos presente este objetivo principal y, por el bien de nuestra credibilidad y por el bien de Europa, votemos a favor del dictamen conforme.

 
  
MPphoto
 
 

  Bernd Posselt (PPE-DE). – (DE) Señor Presidente, antes se ha dicho que las declaraciones personales deben realizarse al final de los debates. Ahora ya hemos llegado al final de uno, y quisiera realizar una declaración personal.

 
  
MPphoto
 
 

  El Presidente. – Si su Señoría quiere intervenir en virtud del artículo 145, dispone de un máximo de tres minutos.

 
  
MPphoto
 
 

  Bernd Posselt (PPE-DE). – (DE) Señor Presidente, el señor Cohn-Bendit ha acusado a quienes se oponen a la adhesión de Turquía a la UE de promover una ola de racismo y hostilidad contra el islam. Quiero dejar muy claro que creo que los bosnios musulmanes son europeos, que los albaneses musulmanes son europeos, y que nuestros conciudadanos musulmanes de la UE son europeos, pero que no lo son, para poner un ejemplo, los etíopes cristianos.

Mis recelos se basan en el simple hecho de que Turquía no es un Estado europeo. Mantener que esta afirmación es un indicio de racismo y hostilidad contra el islam es una distorsión de los hechos y una calumnia deliberada que deseo repudiar. El propio señor Cohn-Bendit ha hecho una sutil distinción entre quienes son manifiestamente europeos y el cambio hacia Eurasia. Ha sido una línea muy astuta por su parte, aunque después ha desaprovechado la oportunidad empezando a acusar de forma deliberada y difamatoria de racistas a quienes adoptan un punto de vista crítico respecto a la situación, y es algo que repudio.

(El Presidente interrumpe al orador)

 
  
MPphoto
 
 

  El Presidente. – Señor Posselt, voy a interrumpirle, no es una intervención por alusiones personales sino una continuación del debate, que no podemos reanudar.

 
  
MPphoto
 
 

  Werner Langen (PPE-DE). – (DE) Señor Presidente, quiero realizar una declaración personal. El Presidente del Grupo Socialista de esta Cámara ha afirmado durante el debate que yo había defendido con anterioridad la plena adhesión de Turquía a la Unión Europea. Quiero dejar claro que no es así y que nunca la he defendido. He obtenido las actas del debate del 13 de diciembre de 1995. Está bastante claro que el único tema de aquel debate era decir «sí» o «no» a la unión aduanera. En aquellos momentos, el señor Schulz y yo estábamos en lados opuestos; yo defendía el «sí» a la unión aduanera, mientras que él estaba en contra. Lo que se ha dicho hoy es una distorsión manifiesta de la verdad.

(Aplausos)

 
  
MPphoto
 
 

  El Presidente. – El debate queda cerrado.

He recibido seis propuestas de resolución(1) presentadas sobre la base del apartado 2 del artículo 103 del Reglamento.

Se suspende la sesión hasta el Turno de votaciones.

DECLARACIONES POR ESCRITO

(ARTÍCULO 142 DEL REGLAMENTO)

 
  
MPphoto
 
 

  Richard Corbett (PSE).(EN) Apoyo plenamente la apertura de las negociaciones de adhesión con Turquía este otoño. No cabe duda de que van a ser largas y difíciles, pero si se puede llegar a un acuerdo y si Turquía cumple todas las condiciones necesarias con respecto al funcionamiento de la democracia y el respeto de los derechos humanos, incluidos los derechos de las minorías, no hay razón de principio por la que no tendría derecho a ingresar en la Unión Europea.

Rechazo los argumentos de quienes se oponen a la adhesión de Turquía basándose en que Turquía no es «europea». Este argumento se resolvió hace años cuando aceptamos que Turquía formara parte del Consejo de Europa. Quienes se oponen a la adhesión de Turquía intentan equiparar «europeo» a «cristiano». Y sin embargo, el islam ha formado parte de la historia y la cultura de Europa durante siglos. En todo caso, el lema de la Unión Europea es «unidad en la diversidad». No tratamos de armonizar culturas, sino de encontrar maneras de trabajar juntos al tiempo que conservamos nuestras diversas identidades. Al tender la mano a Turquía hacemos hincapié en que la UE no se basa en una identidad europea exclusiva, sino integradora.

 
  
MPphoto
 
 

  Bruno Gollnisch (NI).(FR) Señor Presidente, Señorías,

El Parlamento se dispone hoy a emitir su dictamen conforme sobre la ampliación del Acuerdo de Ankara a los diez nuevos Estados miembros de la Unión Europea. Los diputados del Front National se niegan a sumarse a ello.

En efecto, el Gobierno turco ha tenido empeño en subrayar que la firma de este Protocolo no representa en ningún caso el reconocimiento de la República de Chipre. En otras palabras, niega toda existencia legal a un país que es miembro de pleno derecho de esta Europa en la que Turquía quiere afirmar su presencia.

Dada esta exclusión, la declaración del Consejo del 21 de septiembre es un verdadero escándalo. En efecto, el Consejo no saca consecuencia alguna de la toma de postura del Gobierno turco. Se limita a pedir que, en 2006, Ankara respete sus compromisos con todos los países de la Unión Europea. Pero mientras tanto la cláusula de reserva deseada por Turquía surtirá pleno efecto.

La única respuesta posible sería no solo reconsiderar la firma del Protocolo, sino también renunciar definitivamente a la apertura de negociaciones de adhesión con Turquía, que evidentemente no constituyen el camino correcto para asegurar unas relaciones tranquilas y mutuamente provechosas.

 
  
MPphoto
 
 

  Alyn Smith (Verts/ALE).(EN) O bien el Parlamento sigue colaborando con las fuerzas de progreso que existen en Turquía, o podemos echar por la borda toda la influencia que tenemos. Me duele que el Parlamento haya metido hoy una serie de incoherencias innecesarias en nuestro informe. Hay que abordar el reconocimiento de Chipre por parte de Turquía, el respeto de los derechos humanos, un mejor trato para los kurdos, el reconocimiento del genocidio armenio y muchas otras cuestiones, ya que Turquía está lejos de cumplir criterios aceptables. La única forma de reforzar estos criterios es continuar el diálogo.

 
  
  

(La sesión, interrumpida a las 11.50 horas, se reanuda a las 12.05 horas)

 
  
  

PRESIDENCIA DEL SR. BORRELL FONTELLES
Presidente

 
  
MPphoto
 
 

  Martin Schulz (PSE). – (DE) Señor Presidente, durante el debate sobre nuestra política respecto a Turquía he pedido permiso para hacer una declaración personal en respuesta a un comentario nada amistoso que el señor Langen ha hecho sobre mí. Pero durante nuestra permanencia en esta Cámara el señor Langen y yo hemos tenido tantas discusiones, después de las cuales siempre hemos enterrado el hacha de guerra, que puedo prescindir de la declaración personal.

 
  
MPphoto
 
 

  El Presidente. Me alegro. La reconciliación está en la base del proyecto europeo.

Señor Brok, ¿quiere usted reconciliarse con alguien?

(Risas y aplausos)

 
  
MPphoto
 
 

  Elmar Brok (PPE-DE). – (DE) Señor Presidente, podemos conseguir muchas cosas, pero la más importante de todas es el amor.

 
  
MPphoto
 
 

  El Presidente. Así me gusta, que vengan ustedes al Pleno en una actitud tan positiva.

 
  

(1) Cf. Acta.

Aviso jurídico - Política de privacidad