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Procedimiento : 2005/2134(INI)
Ciclo de vida en sesión
Ciclo relativo al documento : A6-0389/2005

Textos presentados :

A6-0389/2005

Debates :

PV 01/02/2006 - 11
CRE 01/02/2006 - 11

Votaciones :

PV 02/02/2006 - 8.4
CRE 02/02/2006 - 8.4
Explicaciones de voto

Textos aprobados :

P6_TA(2006)0037

Debates
Miércoles 1 de febrero de 2006 - Bruselas Edición DO

11. Perspectivas de la política exterior común para 2006 - Política Exterior y de Seguridad Común - 2004
PV
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  El Presidente. El siguiente punto es el debate conjunto sobre Política Exterior y Seguridad Común sobre los puntos siguientes:

– la Declaración del Alto Representante de la Política Exterior y de Seguridad Común sobre las perspectivas de la política exterior común para 2006; y

– el informe de Elmar Brok, en nombre de la Comisión de Asuntos Exteriores, sobre el informe anual del Consejo al Parlamento Europeo sobre los principales aspectos y las opciones fundamentales de la PESC, incluidas sus implicaciones financieras para el presupuesto general de las Comunidades Europeas - 2004 (2005/2134(INI)) (A6-0389/2005).

Antes de dar la palabra a los oradores, me gustaría agradecer la labor desempeñada por la Sra. De Keyser, jefe de los observadores de la Unión Europea en las elecciones en Palestina, y al Sr. McMillan-Scott, que encabezó la delegación de nuestros 27 observadores parlamentarios. Sin duda tendremos ocasión de escuchar su testimonio durante el debate, pero quiero, desde ahora mismo, subrayar el importante papel que han desempeñado nuestros diputados aportando testimonios objetivos de la vitalidad del proceso electoral desarrollado en los territorios palestinos.

También creo que la ocasión es buena para esperar que las circunstancias no impidan al Presidente Mahmud Abbás a aceptar la standing invitation que tiene hecha por el Parlamento Europeo para acudir cuando lo estime oportuno.

 
  
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  Javier Solana, Alto Representante de la Política Exterior y de Seguridad Común. (ES) Señor Presidente, permítame con mis primeras palabras unirme a las suyas para felicitar a la persona que ha encarnado el Parlamento Europeo y, en su conjunto, a la Unión Europea en la misión de observación de las elecciones palestinas, la señora De Keyser, buena amiga de todos nosotros y buena amiga mía, en particular, por la gran labor realizada en este periodo de tiempo tan difícil, en el que la misión de los observadores ha sido de gran importancia. No sé si está la señora De Keyser en la sala, pero en cualquier caso me gustaría expresarle mi admiración y mi reconocimiento y darle una prueba más de mi amistad y de mi simpatía.

(Aplausos)

Señor Presidente, Señorías, no les engaño al decirles que me resulta muy complicado iniciar esta sesión el día 1 de febrero del año 2006. Si tuviéramos la capacidad de pasar nuestra moviola mental para retroceder solamente un mes, hasta el 1 de enero de este año, y viéramos lo que ha acontecido en el mundo en estos treinta días, nos daríamos cuenta de que realmente puede ser útil hacer algunas reflexiones en este Parlamento; reflexiones que tienen que ver con la capacidad de la Unión Europea para hacer política, con la capacidad de la Unión Europea de hacer política internacional y con la obligación que todos tenemos, si fijamos claramente nuestro pensamiento en lo que ha acontecido en estos treinta días a los que me gustaría pasar revista, de sacar algunas conclusiones sobre cómo no podemos seguir actuando y sobre cómo sí deberíamos empezar a actuar. Permítanme, pues, que les recuerde muy brevemente lo que ha acontecido en treinta días.

La noche del primero de año de 2006 muchos de nosotros la pasamos despiertos, tratando de solucionar un gravísimo problema que nos afectaba: Ucrania y Rusia tenían un problema de difícil solución por falta de un acuerdo energético entre ambos países. Si ese acuerdo energético se hubiera mantenido como desacuerdo, habría tenido repercusiones enormemente graves en el suministro energético para muchos países de la Unión Europea. Noche número uno del año.

La noche número tres del año 2006, el Gobierno de Irán tomó una decisión importantísima: empezar a enriquecer uranio. Y, menos de una semana después, empezaba a romper los sellos que habían sido colocados por la Agencia Internacional de la Energía Atómica de Viena, de acuerdo con las resoluciones del Consejo de Seguridad y de la Junta de Gobernadores de dicho Organismo.

Pocos días después, el Primer Ministro Sharon era ingresado en una clínica de Jerusalén y desgraciadamente todavía no se ha recuperado del todo. Me gustaría desear a la familia del Primer Ministro Sharon, desde aquí, en nombre de ustedes, si me lo permiten, su pronto restablecimiento. Independientemente de las diferencias que hayamos podido tener en el pasado, independientemente de las dificultades y malentendidos que hayamos tenido, los hombres que han luchado, las personas que han trabajado con nosotros deben ser reconocidas en sus momentos de dificultad.

No muchos días después, surgieron problemas serios con el principio de las elecciones en Palestina, y una vez más la señora De Keyser estaba allí para intentar resolverlos. A finales del mes tuvieron lugar las elecciones palestinas, cuyo resultado provocó una conmoción.

Días después, en el contexto de otro tema absolutamente fundamental para la Unión Europea, fallecía inesperadamente el Presidente Rugova, el Presidente de Kosovo.

También en los últimos días del mes se ha celebrado una reunión fundamental de la Unión Africana, con la cual estamos cooperando de manera intensísima tratando de resolver un problema grave: el problema de Darfur.

Por último, hace muy pocos días, también en este mes, recibimos del Secretario General de las Naciones Unidas la petición de que estuviéramos prestos a tomar una decisión sobre la posibilidad de que la Unión Europea se implique en la seguridad y la defensa de las elecciones que van a tener lugar dentro de pocos meses en el Congo.

Señorías, si nos pusiéramos a pensar, aunque solo fuera brevemente, sobre estos treinta días, tendríamos que extraer enormes lecciones. Y muchas de ellas tendrían que ver con la influencia de la Unión Europea en el mundo actual, porque en todos estos temas que he mencionado, en todos ellos, la Unión Europea ha tenido que desempeñar un papel fundamental: ya sea en el tema de la seguridad energética, fundamental, que seguirá con nosotros a lo largo de todo el año 2006; ya sea en el tema de Irán, que seguirá con nosotros en los próximos días y, seguramente, más allá de los próximos días, y a ello me quiero referir después; ya sea en las elecciones en Palestina y sus consecuencias; ya sea tras la muerte del Presidente Rugova y ante las consecuencias que va a tener en el año 2006 —esperemos que solo en el año 2006— sobre el desarrollo final de los acuerdos sobre el estatuto de Kosovo; ya sea en los temas relacionados con los cambios que se han producido en la Unión Africana, con la que tenemos unas relaciones profundas de amistad, de afecto y de cooperación.

Empezaré, si me permite la Presidencia, a referirme muy brevemente a estos temas que he señalado, los más importantes de los que se nos han planteado en este mes y que, sin duda ninguna, van a constituir la agenda fundamental el año 2006 para este Parlamento y para la Unión Europea, pero no sin antes decir una vez más, a la Presidencia del Parlamento y a los miembros de este, que no cabe duda de que la Unión Europea es un actor fundamental en política exterior, que tiene que seguir siéndolo, que la experiencia nos demuestra que, aunque no lo queramos, tenemos que serlo, y que solamente en treinta días hemos tenido que ocuparnos de tantísimas cuestiones, que en algunos momentos incluso nos han impedido pensar; tal ha sido la actividad en la que hemos estado inmersos durante todos los días de este mes.

Esta mañana, Señorías, la Comisión de Asuntos Exteriores de este Parlamento ha recibido a dos personalidades de Ucrania: al Ministro de Asuntos Exteriores, señor Tarasyuk, y a Yulia Timoshenko, una dignísima parlamentaria. La Comisión de Asuntos Exteriores ha visto —espero que muchos de ustedes lo hayan podido comentar— la situación tan difícil en la que se encuentra un país amigo, un país fundamental para la estabilidad y la seguridad de Europa como es Ucrania. Hace ahora aproximadamente un año, todos nosotros, el Parlamento Europeo y yo mismo, tratábamos de resolver un problema gravísimo en Ucrania. Hoy, un año después, vemos que muchos de los problemas que entonces existían no tienen la misma gravedad, pero, desgraciadamente, tienen una gravedad suficientemente intensa para que sigamos trabajando, fundamentalmente para que ese gran país no pierda su rumbo, para que ese gran país siga avanzando por la vía del desarrollo económico, político, de seguridad y de aproximación a Europa que todos deseamos. Los señores diputados y señoras diputadas que han escuchado esta mañana tanto al Ministro de Asuntos Exteriores como a la señora Yulia Timoshenko se habrán dado cuenta de que, desgraciadamente, el problema es muy serio y tenemos que concederle una importancia especial y esencial.

En los pocos minutos que se me conceden en esta primera intervención no entraré más en detalles, pero sí les quiero decir que las elecciones que van a tener lugar en Ucrania, no dentro de un año, sino dentro de dos meses, serán absolutamente fundamentales para todos nosotros, no solamente para la Unión Europea, sino también para Ucrania, sin duda ninguna, y para todos los países de la parte este de nuestro continente, que se verán afectados por los resultados de las mismas.

Sería una gran tristeza para todos nosotros que lo que hace un año llamábamos la Revolución Naranja dejara de ser una revolución naranja y pasara a ser una revolución de otra naturaleza o un paso atrás en la serie de pasos adelante que ese país dio hace un año.

Señor Presidente, permítame pasar al segundo punto al que quisiera hacer referencia: la situación con Irán. Creo que los señores diputados están bien informados sobre lo que ha acontecido en Irán desde el día 3 de enero de este año, hace unos pocos días, y sobre todo lo que ha acontecido desde el día 13, en el que la Unión Europea tomó, en Berlín, la decisión de convocar un consejo extraordinario de la Junta de Gobernadores de la Agencia Internacional de la Energía y, posteriormente, de solicitar a esa Junta de Gobernadores que transfiriera el dossier correspondiente a Irán al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Desde entonces han pasado muchas cosas, porque los días pasan como si fueran segundos y los meses, como si fueran horas. Les puedo decir que en el momento en que estoy hablándoles a ustedes, en este mismo momento, los representantes de China y Rusia se encuentran en Teherán, con un mandato de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad más la Unión Europea, para intentar hacer el último esfuerzo para poder llegar a un acuerdo en la reunión que va a tener lugar el día 2, es decir, mañana. Les puedo decir que la noche de antes de ayer, hasta muy altas horas de la madrugada, los miembros de la Unión Europea y los Estados Unidos tuvimos una reunión, a mi juicio, importante, con Rusia y con China para llegar a un posible acuerdo sobre un borrador de resolución. Y les puedo decir que hemos llegado a ese acuerdo, que esta misma tarde será presentado en Viena para que sea debatido mañana.

Es un borrador de resolución, Señorías, en el cual se hacen los siguientes llamamientos: en primer lugar, un llamamiento a Irán, para que vuelva a la situación anterior, es decir, para que no continúe con sus ideas o con sus aspiraciones de enriquecer uranio, sino que vuelva otra vez a la posición de negociación; y, en segundo lugar, un llamamiento para que se apruebe la resolución que se va a poner sobre la mesa esta tarde, con el apoyo de Rusia y China, y que esa resolución y todas las resoluciones anejas que se han adoptado en los últimos meses pasen al Consejo de Seguridad y que este no adopte ninguna resolución hasta la reunión ordinaria del mes de marzo de la Junta de Gobernadores. Estamos tratando, con ello, de mandar un mensaje claro a las autoridades de Irán y, a la vez, tratando de conseguir el mayor consenso posible en la comunidad internacional.

El tema que nos ocupa es un tema fundamental, ligado a la proliferación de armas de destrucción masiva, y, por lo tanto, nos parece indispensable obtener el mayor acuerdo posible entre los miembros de la comunidad internacional y, muy concretamente, entre los miembros de la Junta de Gobernadores de la Agencia Internacional de la Energía. No quisiera decirles que soy optimista, porque me parece que ser optimista sobre estos temas es difícil, pero creo que en las últimas horas hemos hecho un esfuerzo de gran intensidad entre todos los miembros de la comunidad internacional, liderados, sin ningún género de dudas, por las posiciones que mantiene la Unión Europea desde hace ya varios meses y varios años.

(Aplausos)

Por lo tanto, esperamos que el debate que se iniciará mañana, y que tendrá seguramente más de un día de duración, nos permita avanzar en la vía de racionalizar la posición de Irán en aquellos temas relacionados con los aspectos nucleares.

El tercer punto que quería tocar, señor Presidente, muy brevemente, dado que el tiempo corre, es el de las elecciones en Palestina. Ya me he referido al buen trabajo realizado por la Unión Europa en lo que se refiere a la observación; me gustaría hacer dos o tres reflexiones sobre los resultados. Los resultados, Señorías, han sido una sorpresa para todos: una sorpresa para Hamás, una sorpresa para Fatah, una sorpresa para Israel y una sorpresa para la comunidad internacional.

Se esperaba, sin duda, que Hamás obtuviera unos resultados mejores de los que había tenido últimamente, pero nadie ―ni en Hamás, ni en Fatah, ni en la comunidad internacional― esperaba que el resultado fuera de la magnitud que ha obtenido Hamás.

¿Cuáles son las posiciones que a mi juicio deberíamos tener en este momento? Y no son posiciones personales, son posiciones que han estado ya acordadas por el Consejo de Asuntos Generales, por los Ministros de Asuntos Exteriores el lunes por la mañana ―es decir, hace unas horas― y por la tarde, en el Cuarteto, con nuestros amigos de Rusia y de los Estados Unidos y con el Secretario General de las Naciones Unidas.

Señorías, pensamos ―y creo que pensamos bien― que hay que seguir ayudando al Presidente Abu Mazen. Él se presentó a las elecciones con una plataforma que era la plataforma que nosotros defendíamos: la plataforma de avanzar por el camino de la paz; la plataforma de reconocer que había que negociar con Israel; la plataforma de que había que acabar con la Intifada; y la plataforma de que había que poner en marcha la hoja de ruta. Esas eran las posiciones del Presidente Abu Mazen, por las que fue apoyado masivamente por sus conciudadanos de Palestina.

Ha habido unas elecciones posteriores en las que la victoria ha sido de Hamás por una mayoría muy sustancial, una mayoría absoluta, en una plataforma que en cierta manera no es la misma plataforma que la del Presidente Abbás. Por lo tanto, sin ninguna duda, en el futuro ―cuando el Gobierno sea formado después de la negociación que tendrá lugar, muy probablemente, dentro de varias semanas, por lo que muy probablemente no tendremos Gobierno hasta dentro de dos o tres meses por lo menos― habrá la posibilidad de un choque de posiciones entre los unos y los otros, entre lo que ha representado el Presidente Abu Mazen y lo que representa Hamás.

En la declaración del lunes del Consejo, de los Ministros de Asuntos Exteriores, que seguidamente fue reconocida también en la reunión del Cuarteto, decimos algunas cosas a mi juicio importantes que conviene conocer y que conviene, sobre todo, explicar. Decimos claramente que las elecciones se han desarrollado, de acuerdo con el informe de los observadores y, muy en particular, de la presidenta de los observadores, de una manera clara, de una manera limpia y de una manera justa. Decimos después en esa declaración que Europa está dispuesta a seguir colaborando sin ninguna duda con nuestros amigos palestinos, con los cuales hemos cooperado durante años y años desde el proceso de Oslo, en el que hemos invertido los europeos recursos económicos y también recursos políticos y psicológicos, en gran medida, y que estamos dispuestos a seguirlo haciendo; y estamos dispuestos a seguirlo haciendo en el tiempo que va desde ahora hasta que se forme el nuevo Gobierno, sin duda ninguna. Pero una vez que se forme el nuevo Gobierno, si lo que corresponde es que sea liderado por Hamás, algunas condiciones o algunas reflexiones habría que hacerse en esta Cámara.

Sería difícil que el Parlamento Europeo y la Unión Europea en su conjunto no dijeran claramente a nuestros amigos palestinos varias cosas; en concreto, tres: la primera es que no es compatible la violencia con el resultado electoral en una democracia. En una democracia, los partidos que salgan elegidos deben abandonar la violencia y deben jugar el juego democrático.

(Aplausos)

Lo segundo que deberíamos decir con el mismo cariño y con el mismo afecto que hemos tenido siempre por nuestros amigos palestinos es que, si quieren la ayuda de la Unión Europea, es imprescindible que su política sea una política compatible con lo que ha sido, desde los acuerdos de Oslo, desde el año 1993 hasta ahora, la posición de este Parlamento y la posición de la Unión Europea. Nosotros queremos dos Estados que vivan juntos, en paz, en prosperidad; queremos que se llegue a unas negociaciones por la vía pacífica ―no por otra vía― y, por lo tanto, pedimos a las dos partes ―si lo que deseamos es eso― que el uno reconozca al otro y que el otro reconozca al uno. Sería imposible que este Parlamento apoyara nada que no contuviera un reconocimiento explícito por parte de todas las autoridades palestinas, sean quienes sean, de que Israel es una realidad con la que hay que pactar y con la que hay que llegar a un acuerdo.

En tercer lugar, nos gustaría decir a nuestros amigos palestinos ―se lo he dicho yo personalmente en varias ocasiones ya desde las elecciones, y tengo la oportunidad de hablar con el Presidente prácticamente todos los días― que sería muy bueno que el nuevo Gobierno que nazca después de las elecciones, dentro de tres meses, también reconozca todos los acuerdos que la Autoridad Palestina ha firmado en los últimos años. Sería absurdo que partiéramos otra vez de cero en un esfuerzo que hemos hecho durante mucho tiempo y que muchos de ustedes han hecho también durante mucho tiempo.

Por tanto, Señorías, esto es lo que queremos decir muy sencillamente, y creo que todo el mundo lo debe comprender; y creo y espero que nuestros amigos palestinos, sean del partido que sean, sea cual sea el partido o la formación en la que hayan participado en estas elecciones, entiendan que esto no es imponer nada a nadie, que esto no es tratar de violentar la voluntad de nadie, sino que es realmente exponer de una manera clara, de una manera sencilla, cuál ha sido la posición de la Unión Europea: no desde ayer, sino desde el año 1993, cuando se firmaron los acuerdos de Oslo. Y creo que aquí deberíamos estar todos unidos en esta misión; creo que, como hemos hecho en el Consejo de Asuntos Generales, como ha hecho el Cuarteto la noche siguiente al Consejo de Asuntos Generales, debemos mostrarnos firmes en esta materia. Lo cual no quiere decir que en estas horas difíciles que estamos viviendo, en estas horas en que el Presidente Abu Mazen tiene la enorme responsabilidad de formar Gobierno, de tomar contacto con todas las distintas formaciones políticas, no ayudemos, o no ayudemos lo más posible al Presidente Abu Mazen en estos momentos en los que todavía tiene el control de la situación, para que en estos tres meses que seguramente le quedarán seguramente hasta que tenga el nuevo Gobierno no haya una bancarrota económica.

Cometeríamos un gravísimo error, a mi juicio, si abandonáramos hoy al Presidente Abu Mazen, desde el punto de vista económico, y esos recursos no fueran utilizados, o no llegaran, y corriéramos el riesgo de encontrar a la Autoridad Palestina en una situación de gran dificultad en esta hora y en este momento.

(Aplausos)

Es una apelación para que todos nosotros y el Parlamento Europeo ―si en algún momento la Comisión, que espero que lo haga, hace una petición, una recomendación al Parlamento Europeo en este sentido― tengamos la generosidad de apoyar al Presidente Abu Mazen en estos meses que quedan hasta que haya un nuevo Gobierno, para que se afinque, se asiente él y lo que él significa. Creo que deberíamos decir un sí, un sí rotundo para que así sea lo que suceda en el futuro.

Les quiero decir que lo que tenemos delante de nosotros va a ser una novedad, va a ser difícil, no va a ser fácil, pero creo que tenemos que seguir empeñados en que ese proceso de paz avance bajo las condiciones a las que antes he hecho referencia. No son condiciones, como he dicho, absurdas; no son condiciones que salgan de una noche loca, sino que salen de muchos años de trabajo, de trabajar juntos, de trabajar con nuestros amigos palestinos para que el proceso pueda seguir adelante.

Señor Presidente, paso muy brevemente a decirles dos palabras sobre la situación en Kosovo, después del fallecimiento del Presidente Rugova. Tuve la tristeza ―y la alegría, también― de participar en el entierro del Presidente Rugova. La familia me pidió que en nombre de la Unión Europea tomara la palabra en ese momento, y lo hice, lo hice pensando en todos ustedes, lo hice pensando en todos los ciudadanos de Europa, que estoy seguro que estaban acompañando al Presidente Rugova en ese momento. Pero se abre un proceso difícil, no nos engañemos. Porque si el proceso en sí, con el Presidente Rugova vivo y siendo él el paraguas, digamos, de toda la operación política que se nos viene encima, ya era difícil, nos podemos imaginar lo que va a suponer sin su presencia. En mi intervención pedí a los dirigentes políticos y al pueblo de Kosovo en general generosidad, unidad y responsabilidad en estos momentos para poder avanzar, y creo que de alguna manera esas palabras, dichas por mí o dichas por otros, han sido escuchadas: hoy tenemos ya una persona que sustituye al Presidente Rugova, algo que yo me temía que iba a tardar mucho más en llegar, y que a la vez va a presidir el equipo que llevará conjuntamente, bajo la dirección del señor Ahtisaari, ex Presidente de Finlandia, la negociación con nuestros amigos de Serbia.

Esperemos, por tanto, que podamos movernos en esa dirección, que nos podamos mover con una rapidez relativa, pero vuelvo a insistir en que va a ser necesario poner mucha energía para avanzar por este camino hacia la solución definitiva de la situación de Kosovo, que sin duda significaría un paso fundamental para la estabilidad de toda la región de los Balcanes, de los países a los que hemos ofrecido la perspectiva europea desde la Cumbre de Tesalónica y en múltiples ocasiones.

Señor Presidente, me parece que se me acaba el tiempo y sentiría mucho no poder desarrollar algunos de los otros temas que me gustaría haber desarrollado con ustedes, teniendo en cuenta la actividad tan enorme que ha tenido lugar en estos veinte días. Quisiera decirles que seguimos trabajando de manera muy intensa con la Unión Africana para intentar resolver el problema de la paz en Darfur. Hemos avanzado mucho en la negociación Norte-Sur, llegando a un acuerdo, pero tenemos desgraciadamente el proceso de Abuja, que no acaba de avanzar. Trabajamos todo lo que podemos en esa dirección. Afortunadamente, la reunión de la Unión Africana ha encontrado una fórmula de compromiso para que el presidente de la Unión Africana sea el Presidente del Congo Brazzaville y no el Presidente de Sudán, lo que hubiera sido un gran problema para las negociaciones futuras; por lo tanto, y con gran satisfacción, haremos todo lo posible para que el proceso de Abuja avance y, al mismo tiempo, empezaremos a planificar ―porque nos va a corresponder a nosotros tomar muchas responsabilidades― la transición de una fuerza que está presente sobre el terreno, dirigida por la Unión Africana, a una fuerza que más tarde o más temprano, pero dentro de pocos meses, serán cascos azules de las Naciones Unidas y con la que, sin duda ninguna, tendremos que seguir colaborando.

La última palabra que quiero decir, Señor Presidente, es que, como saben sus Señorías, hemos recibido del Secretario General de las Naciones Unidas ―o por lo menos hemos recibido la Presidencia y yo― una demanda para ver si podíamos ayudar en las elecciones que se van a celebrar en la República Democrática del Congo y que darán el empuje final al proceso de transición democrática en el Congo; si sale bien, supondrá la estabilización de una parte de la columna vertebral de África; se trata, pues, de algo fundamental para todos nosotros. Se nos pide que ayudemos, y hoy hay en Kinshasa una misión de fact finding que espero que el día 7, dentro de pocos días, nos pueda dar sus resultados, para ver si al final los Estados miembros de la Unión Europea tomamos la decisión de apoyar a las Naciones Unidas atendiendo a esa oferta, a esa petición que nos hacen. Hacerlo sería una buena decisión.

Señorías, señor Presidente, acabo aquí. Sería infinita la cantidad de cosas que me gustaría compartir con sus Señorías en este primer día del mes de febrero del año 2006, un año que ha empezado con una actividad realmente trepidante, que nos va a hacer trepidar a todos y que nos debe hacer trabajar con una energía, una capacidad y una dedicación como pocas veces habremos visto en la Unión Europea.

La Unión Europea, por la voluntad de sus Señorías, por la voluntad de los ciudadanos de Europa y por la voluntad de los Gobiernos de Europa, tiene que ser un actor fundamental en la escena internacional. Y como acaban de ver, Señorías, solamente enunciando lo que ha ocurrido este mes, no nos queda más remedio que serlo, queramos o no: no podemos cerrar los ojos a los problemas que están aconteciendo en el mundo, y les quiero decir, que el mundo quiere que Europa actúe. Allá donde uno va encuentra a la gente, a los líderes políticos que llaman a la puerta de Europa diciendo «Actuad. Actuad; tenéis una manera de actuar que nos gusta; tenéis una manera de actuar que nos va bien; tenéis una manera de actuar que es mejor para el mundo, el mundo multilateral en que los ciudadanos de la Unión Europea piensan».

El Eurobarómetro, señor Presidente, nos dice todos los días, todos los meses, o cada dos meses, pero nos lo dice siempre que se lo preguntamos, lo que sus Señorías quieren. Por lo tanto, sigamos en ese camino, tratemos de que el Parlamento y todas las instituciones trabajemos juntos, porque somos necesarios para un mundo mejor.

Señor Presidente, me gustaría hablar mucho más, pero sé que no es posible. Me callaré, pues, y esperaré a las preguntas que sus Señorías me quieran formular; me esforzaré por contestarlas de la mejor manera posible, con el mismo respeto y el mismo cariño que siempre he mostrado por este Parlamento. Gracias, Señorías.

(Aplausos)

 
  
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  Elmar Brok (PPE-DE), ponente. – (DE) Señor Presidente, señor Alto Representante, señor Presidente en ejercicio del Consejo, Señorías, teniendo en cuenta el punto en el que empezó la Política Exterior y de Seguridad Común europea hace varios años, hemos de señalar que los que han participado en ella pueden exhibir algunos logros extraordinarios, que se están consiguiendo cosas hasta ahora impensables en los Balcanes, a través de la troika de la UE y en muchos otros ámbitos, y que la Unión Europea, a través de su política de ampliación, su política de vecindad, su política mediterránea y muchas otras ha realizado una importante contribución a la estabilidad mundial.

El Parlamento siempre ha apoyado esta labor y es consciente de su propia incapacidad para implicarse de forma activa en la política exterior, porque es una tarea que corresponde al ejecutivo. No obstante, aunque el Parlamento debe tener la posibilidad de supervisar dicha política, no podemos hacerlo de forma adecuada, ya que casi siempre se nos informa de un hecho después de que haya ocurrido y nuestra participación en el proceso de debate no constituye una prioridad. Esta situación es mejorable; tenemos que cambiar las cosas de conformidad con esta interpretación del artículo 21 y espero que podamos utilizar medios pacíficos para que el Consejo y la Comisión se avengan a ello.

Pero también hemos de tener claro que, hasta ahora, esta Cámara solo ha sido capaz de presentar argumentos presupuestarios para salirse con la suya, y tenemos que ir más allá si queremos supervisar y ser consultados.

A modo de ejemplo, podemos preguntar: ¿qué pasa en el Congo? Todos hemos leído en la prensa sobre los planes para una posible intervención militar en ese país, pero en ningún momento del proceso nadie ha pensado en informar de ello a esta Cámara o a la comisión competente. Creo que no podemos seguir así.

Aunque he dicho que se han conseguido muchas cosas positivas, podemos ver el vaso medio lleno o medio vacío. Nos encontramos en una situación mucho más difícil que hace un año; no podemos echar la culpa a la política europea, ni mucho menos: las cosas como son y el señor Solana dio algunos ejemplos de ello a principios de año. Veamos, si quieren, la situación en Irán. Estamos intentando por todos los medios entablar conversaciones con ese país y nadie tiene una idea clara de cómo evitar una escalada ahora que Iraq podría acabar teniendo un Gobierno chiíta que podría aliarse con Irán y que las elecciones palestinas las ha ganado Hamás, un grupo vinculado y financiado por Irán, por no hablar de Hezbolá y todo lo demás. Este panorama puede resultar muy deprimente si consideramos qué significa para la paz mundial y qué puede significar también desde el punto de vista de la seguridad de nuestro abastecimiento de energía, teniendo en cuenta la manera en que una Rusia políticamente resucitada usa la energía como instrumento político, lo que hace temer a los países vecinos por la continuidad de su independencia y de su libertad para tomar decisiones por sí mismos. Y esto es solo una pequeña muestra. La situación pone de manifiesto que, en materia de política exterior, en la Unión Europea estamos peor que hace un año y, por tanto, hemos de elaborar una estrategia para hacer frente a la situación. Tenemos que ser mucho más activos y establecer conexiones de forma que no se penalice a ningún país individual, sino que nos unamos en la defensa de nuestros intereses, bien para abordar la situación en Ucrania, bien con respecto a la política energética en general. Nuestros Estados miembros y nuestros vecinos tienen que entender que no podremos defender nuestros intereses a menos que lo hagamos juntos en lugar de cada uno por su lado. Ninguno de nosotros puede salvarnos; hay que decir con más claridad que solo podremos defender nuestros intereses si permanecemos unidos.

(Aplausos)

Tenemos algo que aportar, y un lugar en que podemos hacerlo son los Balcanes, donde este año se celebrará un referendo en Montenegro y habrá negociaciones sobre el estatuto de Kosovo, así que hay decisiones importantes en perspectiva. La manera de implicar a Serbia en todo esto es una de las cuestiones realmente importantes y difíciles que tenemos que abordar. También es preciso que mejoren notablemente las relaciones transatlánticas para que, a través de los valores que compartimos, se pueda poner orden en el panorama que acabo de describir.

También hemos de ser suficientemente fuertes para influir en la política estadounidense y eso implica reforzar la dimensión preventiva de la política y su carácter de diálogo para garantizar una mayor seguridad en un mundo multilateral.

Significa que tenemos que afilar algunos de nuestros instrumentos. Nos gustaría que el señor Solana fuera Ministro de Asuntos Exteriores de la Unión el 1 de enero de 2007; aunque el fracaso de la Constitución significa que no lo será, otra consecuencia es que hay que mejorar los instrumentos para maximizar la eficacia de todas las instituciones en lugar de enfrentarlas.

Como ha dicho el señor Solana, este enfoque multilateral es una razón por la cual el mundo quiere una política exterior europea. La opinión pública también la quiere; nada les importa tanto como que tomemos medidas conjuntas en este terreno, y eso nos obliga a unirnos a nuestros homólogos nacionales para dejar atrás las medias tintas del pasado y acordar maneras de garantizar el derecho a la vida de nuestros ciudadanos.

(Aplausos)

 
  
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  Hans Winkler, Presidente en ejercicio del Consejo. (DE) Señor Presidente, Señorías, en su introducción el Alto Representante se ha referido a los 31 primeros días de este año y, por tanto, también de la Presidencia austriaca del Consejo, diciendo que ha sido una época turbulenta, y es cierto que lo ha sido. Un reflejo de ello puede encontrarse en el orden del día de la primera reunión del Consejo bajo la Presidencia austriaca, hace dos días.

Era importante que el Consejo examinara las cuestiones, muchas de las cuales ha mencionado el señor Solana, y tomara decisiones que transmitieran un mensaje claro, porque en lo que respecta a las grandes cuestiones de hoy, es importante que la Unión Europea hable claro, de forma inequívoca y con una sola voz y, por supuesto, lo estamos haciendo junto con la Comisión, al tiempo que buscamos el diálogo con el Parlamento Europeo. Quiero señalar que en los 31 días de mandato de la Presidencia austriaca hasta la fecha, el Ministro de Asuntos Exteriores, muchos otros Presidentes del Consejo y yo mismo hemos tenido bastantes oportunidades de venir a debatir cuestiones de interés para la Cámara, y agradezco haber tenido ayer la oportunidad de informar a la Comisión de Asuntos Exteriores de los aspectos de política exterior de la primera reunión del Consejo bajo la Presidencia austriaca. La Presidencia austriaca quiere seguir afirmando su disposición a debatir en nombre del Consejo y desea mantener el diálogo con la Cámara.

En esta breve intervención quiero centrarme en dos puntos: primero, el informe anual del Consejo al Parlamento Europeo sobre los principales aspectos y las opciones fundamentales de la Política Exterior y de Seguridad Común –de eso trata el punto correspondiente del orden del día– y, segundo, las relaciones entre esta Cámara y el Consejo respecto del presupuesto de dicha política.

En primer lugar, el acuerdo interinstitucional de 1999 sobre la disciplina presupuestaria y la mejora del procedimiento presupuestario especifica que el Consejo elaborará un informe que establezca los aspectos principales y las opciones básicas de la PESC, junto con sus implicaciones económicas para el presupuesto general. En abril de 2005, el Consejo envió al Parlamento el informe de 2004, que se incluye en nuestro orden del día de hoy y en el que intenta hacer lo que le pidió el Parlamento y reflexionar sobre la estrategia de seguridad europea. En consecuencia, el informe presta especial atención a cuestiones importantes en relación con ese tema, en particular a aspectos de la Política Exterior y de Seguridad Común como, por ejemplo, la gestión de crisis y la prevención de conflictos, la lucha contra el terrorismo, el desarme y la no proliferación de armas de destrucción masiva y de armas cortas, las relaciones exteriores en diversas zonas geográficas, etcétera.

El Consejo ha intentado elaborar un informe exhaustivo que tenga en cuenta los resultados y las actividades en relación con la Política Exterior y de Seguridad Común. La elaboración de estos informes es una cuestión preceptiva y ayuda a hacer visible y transparente la labor que se lleva a cabo en relación con la PESC. También se han hecho esfuerzos por tener en cuenta las opiniones del Parlamento Europeo y una consecuencia de ello es que el informe incluye un capítulo especial con una sinopsis de actividades futuras, propuestas de actividades para el año que viene y posibles respuestas a cualquier crisis que pueda ocurrir.

Si me lo permiten, pasaré a hablar del segundo tema, el presupuesto de la Política Exterior y de Seguridad Común. Quiero señalar que la creación de la PESC, así como de la Política Europea de Seguridad y Defensa, constituye sin duda uno de los éxitos de la Unión Europea; las operaciones de gestión de crisis en los Balcanes, en África, en Asia y en Oriente Próximo han ayudado a hacer más visible a la Unión Europea en la escena internacional. Es prioritario seguir haciéndolo de conformidad con la Estrategia de Seguridad Europea, pero esto solo puede llevarse a cabo efectivamente con una financiación adecuada. En las conclusiones del acuerdo sobre las próximas perspectivas financieras, el Consejo Europeo pide a la autoridad presupuestaria que aumente significativamente la financiación de la Política Exterior y de Seguridad Común para el período que comienza en 2007 a fin de cubrir las necesidades futuras de recursos sobre la base de los pronósticos que el Consejo presenta anualmente, con un margen razonable para las actividades imprevistas.

Un resultado del diálogo a tres bandas ha sido un acuerdo de añadir 40 millones de euros al Presupuesto de la PESC, situándolo en un importe total de 102,6 millones de euros para el año 2006 y, si bien se trata de un paso en la buena dirección, nos aguardan grandes retos. Si la Unión Europea se implica en Kosovo, seguramente necesitará una financiación sustancial que el Presupuesto de la PESC para 2006 no podrá aportar. Estamos reflexionando sobre la manera de abordar una situación de ese tipo.

El informe de la Presidencia al Consejo Europeo sobre la PESD invitaba a la Presidencia austriaca a seguir trabajando para que el Presupuesto de la PESC garantice una financiación suficiente para las misiones civiles de la PESD. La Presidencia espera colaborar de manera constructiva con el Parlamento Europeo sobre esta cuestión, y en breve le facilitará información relevante de conformidad con el acuerdo alcanzado durante el diálogo a tres bandas sobre el Presupuesto 2006. Se espera que el Comité Político y de Seguridad, a través de su representante, informe sobre el tema en marzo de este año.

Permítanme concluir volviendo a señalar que la Presidencia espera colaborar de manera constructiva con esta Cámara por conseguir un Presupuesto de la PESC más cuantioso y eficiente en las negociaciones en torno al futuro acuerdo interinstitucional y el procedimiento del Presupuesto de 2007.

(Aplausos)

 
  
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  Benita Ferrero-Waldner, miembro de la Comisión. (EN) Señor Presidente, mientras en 2004 y 2005 fuimos testigos de las horribles secuelas del tsunami, coincido con el señor Solana en que este año nos enfrentamos a retos políticos particulares.

Me gustaría comenzar con Ucrania y Rusia, porque eso me lleva a un punto muy importante. Como saben, la Comisión –el Presidente Barroso, el Comisario Piebalgs y yo– ha actuado tanto entre bastidores como en un primer plano con el fin de favorecer el diálogo entre Ucrania y Rusia. Lo importante es, en primer lugar, que nosotros –al igual que ellos– hemos llegado a una solución. En segundo lugar, también hemos aprendido una lección muy importante de esto, y es que la cuestión de la energía reviste gran importancia y tiene que ocupar un lugar mucho más prioritario en nuestro plan de trabajo político. La cuestión de la energía abarca la seguridad energética, la diversificación y los modos de abordar este aspecto en el futuro. Por lo tanto, la Comisión elaborará una comunicación en la materia que tendrá en cuenta todos estos aspectos.

El segundo punto del que deseo hablar se refiere a las elecciones palestinas. Quiero felicitar a la señora De Keyser. Nos encontramos en Gaza hace dos semanas en circunstancias difíciles, cuando la situación respecto a la seguridad todavía no estaba clara. Pensamos que Hamás obtendría un 30 a 40 % de los votos. Como para todo el mundo, el resultado fue una sorpresa. No obstante, permítanme decir que lo más importante es que las elecciones se celebraron en condiciones de libertad, juego limpio y relativa seguridad. Esto ya supone un logro. Me lleva a creer que las misiones de observación electoral están adquiriendo cada vez más importancia. Lo vemos en Sri Lanka, Palestina, Gaza y Afganistán, por citar algunos pocos casos. En el futuro lo veremos en el Congo y Haití. Es una herramienta muy importante que sin duda querremos utilizar a favor de todos nuestros amigos europeos del Parlamento y del Consejo y a favor del público europeo.

Volviendo a Palestina, el lunes celebramos una reunión muy importante del Consejo y por la tarde una reunión del «Cuarteto». El señor Solana ya ha informado de la dinámica principal de los tres grandes principios: tiene que haber un compromiso de no recurrir a la violencia; el nuevo Gobierno palestino debe reconocer al Estado de Israel y también ha de cumplir las obligaciones que tiene contraídas, a saber, Oslo y la «Hoja de Ruta».

Sin embargo, también nos enfrentamos a un reto. El Gobierno en funciones podría mantenerse durante dos o tres meses. ¿Qué hacemos, especialmente con respecto a la ayuda económica? En la Comisión tenemos que encontrar soluciones. Ya he dicho que intentaríamos librar 10 millones de euros de nuestro mecanismo de financiación de infraestructuras, en el que queda algo de dinero para desembolsar. También hemos dicho que ayudaríamos con las compañías de servicios públicos, abonándolos directamente a los israelíes para ayudar también a ese Gobierno.

No obstante, tenemos que ver asimismo lo que se puede hacer con el dinero que hay en nuestro Fondo Fiduciario del Banco Mundial. Estaba bloqueado y no se ha desembolsado porque todavía no se han cumplido los criterios de referencia. Una misión del Banco Mundial se va a desplazar allí y tendremos que ver qué se puede hacer. Esto quiere decir que intentaremos trabajar de modo coherente junto con el Presidente, el Consejo, la secretaría del Consejo y el señor Solana para decidir qué instrumentos es mejor utilizar para dar coherencia, rapidez y eficacia a la política exterior lo antes posible.

Respecto a las cuestiones de política exterior, se aproximan las elecciones en Ucrania. No hace ni una hora que me he reunido con Boris Tarasyuk. Sabemos lo importantes que serán estas elecciones. De nuevo, será importante enviar un equipo de observación electoral de la OCDE, quizás con el apoyo de este Parlamento.

También podríamos decir que se hizo mucho en 2005, por ejemplo, respecto a la condición de economía de mercado, cuestión de la que nos hemos ocupado junto con los ucranios. Podríamos ocuparnos de bastantes cuestiones importantes, como la entrega de visados y la readmisión. Esperamos que tras unas elecciones libres y justas podamos ofrecerles un acuerdo mejor, quizás un acuerdo de libre comercio. Esto favorecería todavía más su posición y mejoraría sus planteamientos con respecto a nosotros.

Todo eso me lleva a las cuestiones más generales. Tanto el señor Brok como el señor Winkler, el Presidente en ejercicio del Consejo, han subrayado la importancia de la coherencia entre los distintos instrumentos que la Unión Europea tiene a su disposición en el primer y segundo pilar. Yo no podría estar más de acuerdo. En nuestra opinión, es una tarea muy importante asegurar que todos los instrumentos de política exterior de la UE –ayuda al desarrollo, diplomacia, política comercial, gestión de crisis civiles y militares, creación de instituciones, ayuda humanitaria– funcionen en el marco de un conjunto coherente, como engranajes que encajan en una máquina bien engrasada. Después de todo, esta es la lógica subyacente al hecho de que la Comisión esté «plenamente asociada» a la Política Exterior y de Seguridad Común. También refleja el rumbo en que nos estaba llevando el Tratado Constitucional. Como subraya el informe del señor Brok, los retos a que nos enfrentamos en materia de seguridad abarcan todos los ámbitos de los tres pilares de la UE.

La seguridad no solo consiste en la defensa y el despliegue militar, sino que también abarca la gestión de crisis civiles y la sabia gestión de las relaciones bilaterales, de las que tenemos muchas. También comprende la salud pública: piensen en la gripe aviar. Incluye el medio ambiente: piensen en el Protocolo de Kyoto. Consiste en la lucha contra el terrorismo y el crimen organizado. Ayer celebramos la conferencia de Afganistán. También se trata de colaborar en la institucionalización o de luchar contra el azote de las drogas. Tenemos muchos instrumentos que podemos utilizar y aplicar juntos. No solo se trata de suministros de energía y precios, sino también de la lucha contra la pobreza en el mundo y de nuestra capacidad para integrar nuestras poblaciones inmigrantes.

La Unión Europea tiene que hacer frente, cada vez más, a estas responsabilidades globales en el ámbito de la paz y la seguridad. Ahora tenemos una caja de herramientas impresionante con la que hacerlo. Pero una buena caja de herramientas no sirve de nada si las herramientas no funcionan de manera muy compenetrada. Por lo tanto, este debe ser nuestro objetivo. Una respuesta efectiva a la crisis exige instrumentos que se complementen unos a otros. Necesitamos buenos instrumentos comunitarios que funcionen paralelamente a los instrumentos de la PESC. Es una receta que puede funcionar. Por ejemplo, nuestra contribución al proceso de paz en Aceh es una combinación de instrumentos comunitarios y de la PESC. La Comisión también ha financiado, por ejemplo, las negociaciones de paz del Presidente Ahtisaari recurriendo al mecanismo de reacción rápida. Por lo tanto, hemos intentado ser flexibles.

La PESC lanzó la Misión de Seguimiento de Aceh para controlar el cumplimiento del acuerdo de paz. Al mismo tiempo, por ejemplo, la Comisión y los Estados miembros, en cooperación con la comunidad internacional, han implantado un paquete de medidas a largo plazo para apoyar el proceso de paz. Otro ejemplo es la misión de asistencia fronteriza en Moldova y Ucrania, donde la Comisión está financiando el despliegue de equipos móviles para impartir consejo y formación práctica a los funcionarios de control de fronteras y de aduanas de Moldova y Ucrania.

El objetivo a largo plazo –favorecer una resolución del conflicto de Transdniéster– coincide con el del Representante Especial de la UE. Por lo tanto, la Misión de Asistencia Fronteriza y el Representante Especial de la UE cooperan muy estrechamente. Nuestro jefe de misión también hace las veces de primer consejero político del Representante Especial, uno de cuyos equipos está radicado en los locales de nuestra misión. Los primeros resultados son bastante positivos. La ayuda comunitaria refuerza el efecto de la asistencia de la PESC y viceversa.

En ningún caso la contribución de la Unión Europea habría sido exhaustiva o significativa si no hubiera utilizado tanto los instrumentos comunitarios como los de la PESC. Y, sobre todo, su efecto sobre el terreno –en las vidas de las personas– se vería reducido de manera significativa.

También tenemos que reforzar los instrumentos existentes en la UE apoyando nuestros objetivos de seguridad. La diplomacia requiere palos y zanahorias, ya se hable de armas de destrucción masiva o de promover la estabilidad y la prosperidad en nuestra vecindad. El acceso al mercado interior más grande del mundo o a nuestros importantes programas de ayuda representa una zanahoria considerable. Este uso complementario de los instrumentos comunitarios y de la PESC ha de convertirse en norma, no en excepción.

En 2006 la tarea para todos nosotros –Parlamento, Consejo y Comisión– es trabajar para mejorar la coherencia de nuestros distintos pilares y políticas. La cuestión también se tratará en el documento conceptual sobre el proyecto exterior de la UE que el Presidente Barroso anunció en Hampton Court, previsto para el Consejo Europeo de junio. La Comisión se centrará especialmente en construir sus capacidades de respuesta a la crisis. En la Dirección General de Relaciones Exteriores, una «plataforma de crisis» mejorará la coordinación de la política interior y exterior y también garantizará una aplicación más eficaz de proyectos y operaciones. Complementará nuestros instrumentos existentes, como el mecanismo de protección civil, la ayuda humanitaria y el mecanismo de reacción rápida.

También queremos mejorar nuestra estrategia de alerta y preparación ante catástrofes. De acuerdo con las nuevas perspectivas financieras, el instrumento de estabilidad también ayudará a garantizar la continuidad entre las intervenciones a corto y a largo plazo. Nuestro objetivo es desarrollar soluciones flexibles y ajustadas a situaciones de crisis y complementar mejor al componente militar de la respuesta a la crisis.

Por último, también colaboraremos muy estrechamente con los dos brazos de la autoridad presupuestaria para garantizar recursos adecuados para la PESC. La Comisión acoge con satisfacción el incremento sustancial del presupuesto de la PESC en 2006 con el fin de hacer frente a nuevas demandas concretas. Sabemos que las habrá.

También entendemos las conclusiones del Consejo Europeo respecto de las futuras perspectivas financieras. Nuestro propósito común debe consistir en disponer de recursos suficientes para abarcar todas las prioridades en materia de relaciones exteriores, teniendo en cuenta el recorte del 20 % que prevé la propuesta de la Comisión respecto a la rúbrica 4. A la luz de experiencias pasadas, una cuestión especial será garantizar una flexibilidad suficiente para responder a necesidades imprevistas. También espero que se mantenga el apoyo a nuestro instrumento de estabilidad para que nos permita progresar verdaderamente en materia de respuesta a las crisis y de coherencia.

Esta es la dinámica principal del modo en el que nos gustaría abordar el año 2006 y sus retos políticos.

(Aplausos)

 
  
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  João de Deus Pinheiro, en nombre del Grupo del PPE-DE.(PT) Nada de esto es nuevo para mí, porque desde hace muchos años estoy de acuerdo con lo que han ido diciendo mis amigos el señor Solana y la señora Ferrero-Waldner. El único punto en el que discrepo es la idea de que los recursos son suficientes para que la UE pueda intervenir en la política mundial, como ha dicho el señor Solana y desean nuestros socios y los ciudadanos. Esto no es así. No es así en términos de recursos ni de organización, y lo correcto sería pensar en la mejor manera de utilizar los instrumentos del Tratado de Niza para coordinar las acciones y la organización internas de forma más eficaz.

Para abordar esa falta de recursos tenemos que establecer prioridades, y a este respecto es fundamental contar con el apoyo de las instituciones. Además, el apoyo del Parlamento, al que hay que consultar previamente en vez de notificarle los hechos consumados, es fundamental para alcanzar un consenso. Por tanto, no hay una gran diferencia entre lo que estamos escuchando por parte del Consejo y de la Comisión respecto de las directrices. Pero ni siquiera los mejores cocineros, como Bocuse o Alain Ducas, son capaces de hacer buenas tortillas si no tienen suficientes huevos.

Por otra parte, además de unidad entre las instituciones europeas, hoy en día es esencial establecer asociaciones estratégicas con los principales socios, y la más importante es la asociación transatlántica, seguida de las asociaciones estratégicas con Rusia y China y, en el plano siguiente, con la India, Japón, Brasil, Indonesia y Pakistán. Este aspecto es vital en vista de las cuestiones internacionales que están en juego, como el blanqueo de dinero y el tráfico de drogas, pero para que se haga realidad tiene que haber recursos a través de los diferentes canales.

Señor Presidente, la señora Ferrero-Waldner ha mencionado brevemente la cuestión de la inmigración. El envejecimiento de la población en la UE significa que en las próximas décadas tendrá que haber un volumen de inmigración significativo, tanto del Sur como del Este. Tendremos que vigilar la situación de forma activa y tomando la iniciativa, y necesitaremos políticas internas que permitan acoger e integrar a estos inmigrantes y controlar nuestras fronteras externas de forma más eficaz, ahora que la ampliación ha modificado las fronteras existentes hasta hace poco.

En cuanto a las cuestiones más candentes de este debate, quiero decir que estamos de acuerdo tanto con la cuestión de Palestina como con la de Irán. Tenemos que ser cautelosos y prudentes, pero también respetar resueltamente nuestros principios. Bajo ninguna circunstancia podemos titubear sobre los principios que siempre nos han guiado y, en esta cuestión en particular, los principios que rigen desde comienzos de los años noventa. También tenemos que dejar algún margen de maniobra en el otro lado. Las palabras «firmeza» y «cautela» tienen que ser las consignas de este debate sobre Irán y Oriente Próximo. En cuanto a Kosovo, un elemento crucial desde hace muchos años en relación con los Balcanes, seguimos insistiendo en que hay que mantener la integridad territorial y garantizar el respeto de las minorías. A menos que se respeten estos dos principios en Kosovo, tendremos mucha dificultad para conseguir cualquier atisbo de estabilidad en la región.

Señor Presidente, Señorías, la seguridad energética es por supuesto una cuestión técnica, pero se ha convertido en una cuestión política, porque aunque la demanda sigue aumentando, la oferta tenderá a estabilizarse en los próximos años. En consecuencia, aumentará la tensión y sugiero que tal como hacen los grandes países con sus suministros vitales, realicemos un estudio exhaustivo e integrado sobre las posibles situaciones y las estrategias para abordarlas. Si no lo hacemos tendremos algunas sorpresas.

(Aplausos)

 
  
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  Martin Schulz, en nombre del Grupo del PSE. – (DE) Señor Presidente, Señorías, la descripción que ha hecho el señor Solana del comienzo del año 2006 es desalentadora. En esencia, lo que ha dicho el señor Winkler subraya la visión de la Presidencia actual de que este año nos esperan tiempos difíciles y la Comisaria Ferrero-Waldner, a su vez, ha dicho en gran parte lo mismo. Así pues, tendremos que salvar escollos.

Los europeos tienen que ser conscientes de que el señor Solana, el señor Winkler y la señora Ferrero-Waldner han hablado nada menos que de la política de vecindad de la Unión Europea, a cuyas puertas se encuentran las zonas de crisis que han descrito. Estas regiones se hallan en una fase crítica de su desarrollo y encierran riesgos inherentes que amenazan a todos los ciudadanos de esta Unión nuestra; no hay otra forma de decirlo.

Si dejamos esto de lado y examinamos la descripción que hace el señor Brok, en su informe sobre la situación actual de la política exterior europea en manos de las instituciones ejecutivas, de los instrumentos con que cuentan las propias instituciones y nosotros en esta Cámara, nos encontramos con un discurso igualmente desalentador.

Más que nunca, la política exterior de la Unión Europea constituye un elemento fundamental de la política europea, y vale la pena destacar, como ha señalado con razón el señor Brok, que los ciudadanos la quieren y la apoyan. Pero seamos honestos con nosotros mismos: no disponemos de los instrumentos que requiere una política europea para ser eficaces, así que en esta Cámara tenemos que insistir en que mejoren las cosas en este terreno.

Tomemos el ejemplo de Ucrania: hace un año, todos vimos que podemos ser muy eficaces cuando estamos presentes sobre el terreno con todas nuestras fuerzas unidas en las personas de Javier Solana, el Alto Representante de nuestra Unión, autorizado para hablar y actuar en nombre de todos nosotros; el Presidente polaco, el señor Kwasniewski, como jefe de un Estado que se adhirió inmediatamente, con buenas posibilidades de influir en el país y con el apoyo permanente de otros Jefes de Gobierno, que a su vez pueden influir en otras partes interesadas –en el Gobierno ruso, por ejemplo– a través de la Unión Europea; esos hombres ayudaron a llevar la Revolución Naranja a buen puerto de forma pacífica. Ha pasado un año y hoy escuchamos de visitantes ucranios a esta Cámara que muchas de las cosas que se consiguieron están de nuevo en peligro y en franco retroceso. No hace falta que diga nada más sobre la descripción de la amenaza que supone la situación energética que, por supuesto, también afecta muy seriamente a Ucrania.

¿Cómo es posible que lo que celebrábamos con tanto entusiasmo hace un año ahora –en el espacio de un año– retroceda de esta forma? Tenemos que reflexionar sobre ello y el señor Winkler tiene razón al decir que hemos de hacerlo en el contexto de las perspectivas financieras, porque es inaceptable que, cada vez que el Consejo se reúne, comunique al mundo nuestra necesidad de asumir compromisos internacionales y después recorte la financiación que exigen dichos compromisos.

(Aplausos)

Una cosa que está bien clara, incluso desde el punto de vista de la situación económica, es que tenemos que comprometernos a lograr la máxima estabilidad que podamos en Oriente Próximo. Hamás tiene que renunciar a la violencia, pero la UE también tiene que cumplir con su palabra y tenemos que hablar con Hamás si no queremos cometer el error que cometimos en Argelia al no reconocer unas elecciones legítimas. Esto tenemos que tenerlo claro, porque cumplir con nuestra palabra es otra contribución a la paz. Si lo hacemos, también podremos exigir que los demás –Hamás en particular– avancen hacia la democracia, y espero que lo consigamos.

(Aplausos)

 
  
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  Graham Watson, en nombre del Grupo ALDE. – (EN) Señor Presidente, una Política Exterior y de Seguridad Común que promueva los valores de Europa en el mundo y traiga la paz y la seguridad a nuestros vecinos es a lo que aspiran los liberales y demócratas. Pero los líderes europeos se muestran manifiestamente incapaces de lograrlo.

Actuando juntos, nuestra Unión podría haber utilizado su fuerza para promover la democracia y la estabilidad. En cambio, sus políticas han prestado un apoyo tácito a tiranías como las de Túnez, Egipto y Siria. Nunca exigimos que la diplomacia dependiera de la liberación de demócratas como Ayman Nour en Egipto o del derecho al retorno a su país del líder de la oposición Sam Rainsy en Asia, que actualmente se encuentra exiliado mientras financiamos la dictadura de Hun Sen.

Señora Ferrero-Waldner, señor Solana, ¿por qué se sorprenden ante las elecciones palestinas? La Unión Europea ha ido vendiendo promesas de democracia, paz y derechos humanos en Palestina mientras nuestra ayuda al desarrollo ha alimentado a Al Fatah, cuyos miembros queman ahora imágenes de uno de nuestros Primeros Ministros y las negociaciones de paz no han llevado a nada. Lejos de ser un protagonista, señor Solana, las consecuencias del fracaso de Europa se pueden ver con facilidad.

Israel, impertérrito, construye un muro alrededor de Jerusalén oriental violando sus obligaciones establecidas en la «Hoja de Ruta» y el Derecho internacional. Los palestinos, cansados de la lentitud del progreso y de unos servicios sociales vergonzosos, apuestan por Hamás en las urnas. Y ahora el pronóstico es peor que nunca. Después de exigir democracia, algunos líderes de la UE hablan de dar la espalda a uno de los únicos Gobiernos elegidos democráticamente en el mundo árabe. Por supuesto, Hamás debe renunciar a la violencia y favorecer una solución basada en dos Estados. Pero también debe hacerlo Israel. Como ha dicho hoy Leila Shahid, la Delegada General de la Autoridad Palestina: «Hacen falta dos para bailar un tango».

La Comisaria ha hablado de políticas basadas en los derechos humanos, el Estado de Derecho y los principios democráticos, pero ¿dónde está la insistencia en estos magnos ideales cuando tantas veces se practica un pragmatismo carente de principios?

Una dinámica mundial a favor de la resolución pacífica de conflictos sería un contrapeso importante frente a las torpes maneras de los Estados Unidos; garantizaría la seguridad, la prosperidad y el prestigio mundial de Europa y también nos proporcionaría un mayor refuerzo respecto a microestados como las Maldivas y las Seychelles, cuyos Gobiernos violan los derechos humanos a pesar de depender casi totalmente de nuestra ayuda y nuestro comercio. Por este motivo, los liberales y demócratas creemos que ha llegado la hora de una política exterior europea responsable, debidamente financiada y regida por valores. Según el Eurobarómetro, es un deseo compartido por el 70 % de nuestros ciudadanos.

Señor Solana, los liberales y demócratas nos oponemos a que se haga caso omiso de las opiniones del Parlamento en cuestiones de importancia mundial. Queremos verles menos en televisión y más aquí en esta Cámara. Y estamos hartos del secretismo del Consejo y de su desprecio del derecho del Parlamento a ser consultado previamente respecto a las prioridades políticas. Esos derechos están consagrados en el artículo 21 del Tratado y en el Acuerdo Interinstitucional de 1999.

Nos enfrentamos a muchos retos importantes: democratizar nuestro vecindario inmediato, en particular las antiguas repúblicas soviéticas que se encuentran actualmente a merced de la política energética de Rusia; garantizar que las elecciones en Belarús sean libres y justas y asegurar que los referendos de Kosovo y Montenegro no terminen de manera violenta.

La función de la política exterior no debe agotarse con esto. Entiendo que la venta de armas a China vuelva a aparecer en los planes del Consejo, pero China sigue sin lamentar las matanzas de la Plaza Tiananmen y sin liberar, después de 16 años, a todos los encarcelados. Así que exigimos que nos garantice, señor Winkler, que la Presidencia de Austria no levantará el embargo de armas de la Unión.

(Aplausos)

Más apremiante es la cuestión de Irán. La Junta de Gobernadores del OIEA se reúne mañana para decidir si remite el caso de Irán al Consejo de Seguridad. Impedir que Irán construya armas nucleares debe ser nuestro objetivo. Por ese motivo, Europa debe comprometerse a respetar las conclusiones del OIEA previstas para marzo. Pero llevar adelante el desarme de las potencias nucleares actuales, de acuerdo con los compromisos que hemos contraído, es el mensaje más contundente y convincente que podríamos enviar. Una Europa que aprende a utilizar sus músculos en pro del bien es una fuerza que hay que reconocer.

(Aplausos)

 
  
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  Daniel Marc Cohn-Bendit, en nombre del Grupo Verts/ALE. – (FR) Señor Presidente, señora Ferrero-Waldner, señor Solana, señor Winkler, Señorías

(DE) Señor Presidente, señora Comisaria, señor Solana, Señorías, la situación actual en Palestina e Irán es efectivamente difícil y no envidio a nadie que intente intervenir en ella. Creo que la única oportunidad que tiene la Unión Europea es explicar los hechos y evitar toda ambigüedad; tenemos que hablar claro. Los estatutos de Hamás de 1988 son, en efecto, espantosos, y quienes los lean no pueden más que estremecerse, pero ahora Hamás ocupa cargos electos y ante ello tenemos que dejar claro que la política exterior y las relaciones con Israel no están en manos de Hamás, sino en las del Presidente Abbás. Es a él a quien tenemos que dar al menos una oportunidad; de una vez por todas tenemos que decir a Israel que le dé la oportunidad de demostrar que hay otra política diferente de la que defiende Hamás. Si fracasamos, perderemos.

No podemos mantener una actitud ambigua con Hamás, no solo en la cuestión de la paz, sino también con respecto al fundamentalismo. Existe el riesgo de que aparezca una sociedad fundamentalista. Pero la única manera de tener alguna credibilidad es no andarnos tampoco con rodeos cuando hablamos con Israel. No hay futuro para los palestinos en la conquista y la ocupación; eso es algo que Israel tiene que entender, es un terreno político en el que tiene que cambiar de enfoque. Un muro que simboliza la conquista no es el tipo de muro que garantiza la seguridad.

(FR) Si contemplamos nuestra historia –la suya, por ejemplo, desde que se manifestó contra la OTAN hasta que llegó a ser su Secretario General; o mi propia historia, o la historia del señor Fischer–, uno se dice que es importante no perder nunca la esperanza de que las personas cambien, y eso es aplicable a Hamás.

(DE) Pero no podemos quedarnos de brazos cruzados esperando a ver qué pasa. Este cambio es necesario para nuestra propia seguridad y tenemos que empujar a Hamás a hacerlo. Solo lo conseguiremos si los israelíes y los palestinos entienden que, en lo que respecta a la Unión Europea, no hay nada que discutir: el derecho de Israel a existir ya no se discute y nosotros ya no aceptamos que se discuta esta cuestión.

(Aplausos)

El derecho de los palestinos a existir ya no se discute y nosotros ya no aceptamos que se discuta esta cuestión. Ambos aspectos son inseparables y, si conseguimos que esto se acepte como un hecho, podremos hacer algo incluso en esta espinosa situación.

La posición respecto de Irán no es diferente; también tiene derecho a asegurar su abastecimiento de energía. Como diputado del Grupo de los Verdes estoy en contra de la energía nuclear, pero no podemos aceptar que algunos Estados no usen otra cosa y al mismo tiempo digan a los iraníes que ellos no pueden usarla; eso es inmoral. Por supuesto, digamos «no» a la bomba atómica, pero entonces también tenemos que ofrecer a Irán seguridad para su territorio, porque ese ha sido su gran miedo desde que fue atacado por Iraq. Esa es nuestra tarea; la claridad y la seguridad nos llevarán a la meta.

 
  
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  Francis Wurtz, en nombre del Grupo GUE/NGL.(FR) Señor Presidente, señor Solana, señora Ferrero-Waldner, señor Winkler, quiero aprovechar la rara oportunidad de la presencia del señor Solana en esta Cámara para hablar de uno o dos aspectos de la Política Exterior y de Seguridad Común que resultan especialmente problemáticos para mi Grupo. Basaré mis comentarios en particular en el Programa Operativo del Consejo para 2006, ya que se trata del documento de referencia más reciente. ¿Qué podemos constatar?

En primer lugar, la importancia desproporcionada que se concede a la dimensión militar de la PESC. El Programa enumera uno a uno y con verdadera gula los catálogos de fuerzas, las operaciones de reacción rápida, los grupos tácticos, la Agencia Europea de Defensa y la asociación estratégica entre la Unión Europea y la OTAN. Los 25 tienen de este modo la impresión de estar jugando con los mayores, pero la importancia que se dan es ilusoria y está fuera de lugar.

Por otra parte, y esta es mi segunda observación, las grandes heridas abiertas en algunas de las regiones más sensibles del mundo, heridas que requieren alguna creatividad política de Europa frente al enfoque irresponsable de los dirigentes estadounidenses y de sus aliados, ocupan a su vez un puesto marginal en el programa de trabajo de la PESC. Así, de las 14 páginas de texto del Programa Operativo para 2006, el Próximo Oriente se despacha en menos de dos líneas y media, que dicen que la Unión Europea mantendrá sus esfuerzos por aplicar la «Hoja de Ruta». Ni una palabra sobre la opción de los dirigentes israelíes por una estrategia unilateral, que se opone sin duda al espíritu de la «Hoja de Ruta» y a todo el proceso de paz. Iraq, a su vez, se merece tres líneas, pero no hay mención alguna de la guerra ni de la estrategia catastrófica de Bush, que nos deja a todos en un trágico punto muerto.

Esto me lleva a nuestra mayor crítica, que ya tuve la oportunidad de expresar en esta misma Cámara en junio de 2003 en el momento de la publicación de su informe sobre la estrategia europea de seguridad que aún está en vigor, señor Solana. El informe hace una descripción apocalíptica de las nuevas amenazas sin analizar sus causas profundas, y leemos con incredulidad, y cito, que «trabajando juntos, la Unión Europea y los Estados Unidos pueden constituir una gran fuerza al servicio del bien en el mundo».

Así que, señor Solana, ¿cómo evalúa usted los dos años de aplicación de esta estrategia? ¿Es el mundo un lugar más seguro y más justo? En mi opinión, un buen criterio para juzgarlo es el caso de Oriente Próximo, del que paso a hablar ahora.

A este respecto, permítanme informar a sus Señorías de la presencia en la tribuna de la señora Leïla Shahid, la nueva delegada general de Palestina en la Unión Europea, a quien quiero dar la bienvenida.

(Aplausos)

Incluso antes de las elecciones palestinas, pedí al Parlamento que incluyera en el orden del día el informe, severo pero preciso, de los diplomáticos europeos sobre Jerusalén, que el Consejo mantuvo en secreto para no alterar sus relaciones con las autoridades israelíes.

¿En qué punto nos encontramos hoy? Al igual que algunos de mis colegas, acabo de regresar de Palestina, donde hemos estado observando las elecciones legislativas. Hemos podido constatar con placer y emoción el desarrollo ejemplar del escrutinio, el ambiente festivo en las calles a pesar de la ocupación y la buena acogida que nos dieron como extranjeros. Este orgullo de poder demostrar al mundo la capacidad del pueblo palestino para construir su democracia es un importante activo para el futuro que no podemos olvidar por el resultado de las elecciones. Lo mismo ocurre con el deseo de paz de los palestinos con su vecino Israel y de que haya dos pueblos y dos Estados, un tema que estaba presente en todas las conversaciones que mantuvimos. Cualquiera que asuma el riesgo de dejar morir de hambre a esas mujeres, hombres y niños o, en efecto, de radicalizarlos suspendiendo su ayuda vital, estaría asumiendo una gran responsabilidad. En su lugar, apoyémonos en las aspiraciones de democracia y una paz justa, mayoritarias en la sociedad palestina actual, y que cualquier Autoridad Palestina deberá tener en cuenta. Está en juego el futuro mismo de la asociación entre las dos regiones.

En cuanto al resultado de las elecciones, tengamos cuidado y no las analicemos desde una perspectiva puramente palestina. Sin duda, el rechazo popular de Al Fatah es real. Cualquier poder hegemónico tiende a divorciarse de la sociedad. Sin embargo, está claro que la Autoridad Palestina ha perdido su credibilidad ante los ciudadanos porque no ha conseguido mejorar su suerte ni ofrecerles nuevas perspectivas debido al bloqueo del proceso de paz. Diez años después de las grandes esperanzas, el sentimiento es de extrema exasperación ante la ocupación continuada, el desarrollo de los asentamientos, la construcción del muro, los asesinatos «selectivos», las detenciones, el encarcelamiento de presos, la violencia cotidiana y el deterioro de las condiciones de vida a causa del aislamiento de los territorios. En cuanto al Estado palestino y Jerusalén, se considera que la Autoridad Palestina ha aceptado mucho y obtenido muy poco.

¿Qué se puede hacer, entonces? Como usted ha dicho, señor Solana, no cabe duda de que tenemos que presionar a Hamás para que ponga fin a la violencia y a los atentados. Pero ¿qué dice usted a las autoridades israelíes? No he escuchado nada a este respecto. También tenemos que demostrar claramente que, en lo que respecta a nosotros, no existe una versión de «geometría variable» del Derecho internacional. Como cualquier Estado, Israel tiene que cumplir las resoluciones del Consejo de Seguridad. Asimismo, tiene que seguir las recomendaciones del Tribunal Internacional de Justicia. Tiene que cumplir sus obligaciones con arreglo a la «Hoja de Ruta».

Señor Presidente, en ese contexto está claro que la actitud a adoptar frente al informe de nuestros diplomáticos sobre Jerusalén es la siguiente: tenemos que publicarlo sin más, poner en práctica sus recomendaciones y, en general, elegir una alternativa real a la estrategia del Presidente Bush, que ha fracasado en Oriente Próximo y más allá, en toda la región. Escuchemos los gritos de alarma de sociedades que están al borde de la desesperación.

 
  
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  El Presidente. Supongo que todos los oradores son conscientes de que en nuestro orden del día hay a continuación un punto específicamente dedicado al análisis de la situación en Oriente Medio, el resultado de las elecciones en Palestina y la publicación o no de este informe al que ha hecho referencia el señor Wurtz. Son ustedes los que han querido organizar el debate dividiéndolo de esta manera. Supongo que son conscientes de que están claramente alterando de facto el orden del día y entrando en otro de los puntos que vienen a continuación.

 
  
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  Bastiaan Belder, en nombre del Grupo IND/DEM. – (NL) Señor Presidente, hace exactamente una semana estaba observando las elecciones palestinas en nombre de esta Cámara y una pancarta gigante, en particular, me llamó la atención. Era en Ramalá y representaba al ayatolá Jomeini junto a los dirigentes de Hamás, Yasin y Rantisi. El mensaje político está bien claro. En lugar de aspirar a alcanzar un acuerdo y la paz con el Estado judío, tenemos que arrancar esa página de la historia porque es lo que Jomeini pedía y, según el actual presiente iraní Ahmadineyad, sus palabras son sabias.

En combinación con las aspiraciones nucleares del régimen de los mulás en Teherán –cuya naturaleza pacífica es muy dudosa–, el mundo occidental, la UE y los Estados Unidos, se enfrentan a un reto particularmente difícil. El comentario del historiador Dan Diner sobre las elecciones parlamentarias palestinas era que «con Hamás en Ramalá, Irán se ha acercado mucho más a Israel», y tenía razón. Según informes recientes de Teherán, muchos iraníes prooccidentales consideran que este hecho constituye una victoria gradual del salvajismo sobre la civilización. Espero sinceramente que las instituciones europeas, lejos de compartir esta resignación, adopten una postura firme a favor del derecho de Israel a existir y, en consecuencia, a favor de nuestra propia civilización.

 
  
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  Inese Vaidere, en nombre del Grupo UEN. – (LV) Señor Presidente, Señorías, quiero llamar la atención del Consejo y de la Comisión sobre cuatro cuestiones en las que es necesario tomar medidas rápidas y coherentes en el marco de la Política Exterior y de Seguridad Común.

La primera prioridad es la política de vecindad. En primer lugar, la vía de salida de Rusia y Ucrania. Hemos de tener en cuenta que en este momento Rusia no tiene buenas relaciones con ninguno de sus estados vecinos, ya que no están basadas en el respeto y beneficio mutuos, sino que se manifiestan a través de sanciones económicas o energéticas y de la negativa a firmar los acuerdos elaborados con respecto a las fronteras. En este momento, Rusia bloquea la exportación de productos alimenticios ucranios. Por lo tanto, pido al señor Solana y a la Comisión que tomen medidas inmediatas para que se levante el bloqueo y, al mismo tiempo, recuerden a Rusia que sus acciones entran en conflicto con las exigencias de la Organización Mundial del Comercio, a la que según sus declaraciones desea adherirse.

En segundo lugar, la crisis del suministro de gas en Ucrania, Moldova y Georgia ha sido como una llamada de atención para Europa, ya que demuestra que dicho suministro no está garantizado, que hay que diversificarlo y que tiene que haber coordinación entre las políticas de seguridad y energía de la Unión Europea y los Estados miembros.

En tercer lugar, en este contexto tenemos que mencionar el acuerdo sobre el gasoducto del Norte de Europa, en cuyo proyecto de construcción participa el ex canciller alemán, despertando así inquietudes en materia de corrupción política. Al no evaluar este hecho desde sus propios puntos de vista con suficiente coherencia, las instituciones europeas están mermando la confianza de los ciudadanos europeos y, por cierto, nos impiden hablar de la lucha contra la corrupción en otras partes del mundo.

Ahora quiero mencionar otra región: China. En este momento, China se encuentra en una fase de rápido desarrollo y está dispuesta a dar alta prioridad a la cooperación con la Unión Europea. Si nuestro diálogo con China no se vuelve más serio y constructivo, puede que busque estrechar sus relaciones en otra parte.

Por último, en las relaciones entre el Consejo y el Parlamento queremos que no solo se consulte al Parlamento, sino que se tenga en cuenta su opinión, especialmente en relación con eso de «hablar con una sola voz».

 
  
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  Philip Claeys (NI).(NL) Señor Presidente, la lucha contra el terrorismo tiene que ser una de las prioridades de la Política Exterior y de Seguridad Común. El informe está en lo cierto al llamar la atención sobre la importancia del respeto de los derechos humanos y las libertades civiles. Quiero aprovechar esta oportunidad para expresar mi solidaridad total e incondicional con el Primer Ministro danés, quien actualmente está viéndose muy presionado a que tome medidas contra los dibujantes que se atrevieron a representar nada menos que al profeta Mahoma.

Los países islámicos, incluida Turquía –un país candidato a la UE–, exigen disculpas y sanciones e incluso insisten en boicotear los productos daneses. El Primer Ministro Rasmussen está en lo cierto al afirmar que no hay democracia sin libertad de expresión. El Consejo, la Comisión y el Parlamento deberían permanecer unidos en la defensa de nuestras libertades. Si no lo consiguen, ya ni siquiera valdrá la pena hablar de política de seguridad y defensa porque no habrá nada que defender.

 
  
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  Bogdan Klich (PPE-DE).(PL) Señor Presidente, hace un rato el señor Solana ha afirmado que la Unión Europea necesita intervenir a escala mundial. Por lo tanto, tenemos que consolidar la Política Exterior y de Seguridad Común y la crisis constitucional sin duda no ayuda. Pero la cohesión no puede alcanzarse enteramente a través de las instituciones comunes. Se logra sobre todo a base de voluntad política común. Así pues, buena parte dependerá de las acciones personales, el acierto y la creatividad del señor Solana y la señora Ferrero-Waldner en el curso de este año.

La señora Ferrero-Waldner también ha prometido una comunicación especial sobre la estrategia de seguridad energética de la Unión Europea. Además, el informe del señor Brok hace referencia a la necesidad de una estrategia de seguridad energética. De hecho, solo se trata de soluciones temporales. Lo que la Unión Europea necesita realmente es que nos fijemos el objetivo de crear una verdadera política común de seguridad energética. Solo entonces será posible prevenir situaciones como la que surgió hace dos años, cuando los proveedores rusos chantajearon a Belarús, o como la de principios de este mes, cuando Rusia chantajeó a Ucrania. Los Estados miembros centroeuropeos también se han visto afectados. ¿Realmente queremos que se nos chantajee de esta manera en el futuro y queremos morirnos de frío como está ocurriendo en Georgia en estos momentos? La única alternativa es una política energética común europea.

Otro punto que quiero mencionar es que nuestra política hacia Rusia tiene que cambiar. La falta de progreso en determinados aspectos es criticable. Dos de ellos aparecen en el informe del señor Brok, es decir, los problemas relativos a los derechos humanos y la reducción de armas en la región de Kaliningrado. La lista debería ser mucho más larga, e incluir una solución común de los conflictos regionales, sobre todo en Transdniéster y en el Cáucaso meridional, junto con todo el paquete de Kaliningrado.

 
  
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  Pasqualina Napoletano (PSE).(IT) Señor Presidente, Señorías, como europeos tenemos que respetar el resultado de la votación libre en Palestina y animar a los que han salido elegidos a formar un Gobierno que elija el camino de la negociación, reconozca a Israel y renuncie a la violencia, como ha señalado el propio Presidente Abu Mazen.

El resultado de la votación también refleja el sufrimiento y la humillación de la vida cotidiana bajo la ocupación, oprimida entre los controles, el muro y los asentamientos y, al mismo tiempo, resuena como una severa crítica a los políticos palestinos. La retirada unilateral de Gaza ha debilitado la posición del Presidente Abu Mazen, por razones obvias. Por lo tanto, surgen dos necesidades imperiosas: no abandonar la perspectiva de una paz negociada y pedir a ambas partes que renuncien a cualquier medida que pueda poner en peligro la paz.

Así pues, estoy de acuerdo con las condiciones claras que usted, señor Solana, ha fijado a los palestinos. Pero en el mismo espíritu le pregunto: ¿no tiene objeciones que poner a Israel, que nunca ha aceptado la idea de operar dentro de la «Hoja de Ruta»? Este debate ha comenzado en la sociedad israelí. Además, el propio Hamás ha demostrado su capacidad para respetar una tregua negociada durante todo un año. Creo que Israel debería poner coto a los asentamientos y evitar toda medida de anexión de Jerusalén Este.

Sobre el tema de la ayuda económica, estoy totalmente de acuerdo con usted: es esencial prevenir el colapso y evaluar la situación a medida que evolucione. En el mismo espíritu quiero hacerle una pregunta, señor Solana, así como al Consejo y a la Comisión: ¿creen que deberíamos presionar a las autoridades israelíes para que dejen de bloquear la transferencia de los ingresos fiscales a los palestinos? Ya que se trata de dinero palestino, creo que en la situación actual los israelíes están echando leña al fuego.

 
  
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  Annemie Neyts-Uyttebroeck (ALDE).(NL) Señor Presidente, pensaba que se había ampliado mi tiempo de uso de la palabra un minuto, pero quizá desee comprobarlo mientras hablo. Señor Alto Representante, señor Comisario, señor Presidente, al principio de este debate se nos ha dado una visión general impresionante de los acontecimientos de los últimos 30 días. Quiero felicitar al señor Solana y a la Comisaria Ferrero-Waldner, así como a la Presidencia, por su incansable voluntad de abordar los desastres que han ocurrido y todos esos dolorosos acontecimientos. También quiero felicitar a las misiones de observación de las elecciones de la UE en general y a los que han actuado en las regiones palestinas en particular, porque su trabajo tiene que haber sido muy difícil.

Creo que podemos aprender dos lecciones del resumen que nos ha presentado el señor Solana. La primera es que la Unión Europea solo puede ser eficaz si actuamos unidos. Por lo tanto, anteayer me alegré de escuchar que el Consejo de Asuntos Generales había tomado una decisión unánime en relación con las condiciones en las que podría mantenerse el apoyo económico a la Autoridad Palestina. También me alegró mucho escuchar que las cuatro partes habían celebrado una reunión de urgencia aquella misma noche. Imaginen las implicaciones si un Jefe de Gobierno hubiera dicho una cosa, un Ministro otra y un tercer Primer Ministro hubiera transmitido un mensaje completamente diferente.

Es evidente que hubiera sido muy perjudicial, pero no ocurrió, y espero que las cosas sigan así. Huelga decir que necesitamos unanimidad en todos los expedientes. También hay que facilitar fondos suficientes. No tengo tanta confianza como la Comisaria en que se vayan a dotar fondos para ello en las perspectivas financieras 2007-2013. Al igual que ella, quiero subrayar que hay que demostrar flexibilidad suficiente. Por último, estoy de acuerdo en que siempre que el Alto Representante, la Comisaria y el Presidente en ejercicio del Consejo impliquen al Parlamento en sus actividades de forma regular, podrán contar con todo nuestro apoyo.

 
  
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  Angelika Beer (Verts/ALE).(DE) Señor Presidente, sobre la referencia del señor Solana a los Balcanes, solo quiero decir que apoyamos incondicionalmente sus esfuerzos en un lugar en el que asumimos la responsabilidad directa sobre la paz en Europa; nadie más puede hacerlo por nosotros, y tenemos que desarrollar de manera creíble la perspectiva europea de la región.

Quiero felicitarle por la decisión que tomó el lunes por la noche, en la que sintetizó acertadamente todas las cosas diversas que se dicen en Europa sobre Irán. Pido a todos que dejemos mucho margen para la maniobra diplomática y la negociación mientras avanzamos por el camino trazado. La perspectiva de la reunión de Irán con China y Rusia es una buena noticia, pero no debemos perder de vista que ni el señor Schüssel ni el señor Steinmeier pueden decidir si se ha cruzado la línea roja y si la paz mundial está en peligro, sino que esta es una decisión que corresponde a las Naciones Unidas y a nadie más.

No podemos controlar la situación nosotros solos y es difícil, cuando tratamos con un predicador del odio como Ahmadineyad, seguir buscando nuevas maneras de hacerle entrar en razón, la razón que forma parte de la estrategia de seguridad europea que usted ha establecido y que está basada en la no proliferación. Sabemos que si la situación en Irán experimenta una escalada, supondría una enorme amenaza para todo lo que nos interesa defender: impedir que caigan armas nucleares en manos iraníes, reducir la amenaza contra Israel y más seguridad para este país. Por eso espero que encontremos una salida pacífica, aunque resulte una tarea difícil.

Permítanme decir, en mi calidad de presidenta de la delegación, que existe otra voz en Irán. No dejaré que las relaciones diplomáticas…

(El Presidente interrumpe a la oradora)

 
  
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  Gerard Batten (IND/DEM).(EN) Señor Presidente, ayer murió el centésimo militar británico asesinado en Iraq. Estos valientes hombres han hecho el sacrificio definitivo de dar su vida por su país. Pero han sido traicionados. Se les envió a la guerra al amparo de las mentiras y los caprichos del Primer Ministro Tony Blair. Esto ocurrió por una sencilla razón: el señor Blair y el Gobierno laborista no tienen ningún concepto de lo que conforma el interés nacional británico.

Ahora el señor Blair quiere implicar a la nación británica en otra mentira y otro capricho. Esa mentira es que el interés nacional británico reside en una cosa llamada política exterior común europea.

Ayer también se produjo otro acontecimiento significativo. En Londres, el señor Solana habló de la cuestión de Palestina en nombre de la Unión Europea. Lo hizo en su calidad de hecho de Ministro de Asuntos Exteriores europeo. Esto sucede a pesar de que la política exterior común europea debería estar muerta y enterrada a raíz del rechazo de la Constitución europea. Es una clara señal de que el Gobierno laborista está cediendo el control de la política exterior a la Unión Europea.

El Canciller Bismarck señaló una vez, como es bien sabido, que los Balcanes enteros no valían tanto como los huesos de un único granadero de Pomerania. Pues bien, toda la política exterior común europea y el ejército europeo previsto no valen tanto como los huesos de un único militar británico, sea hombre o mujer.

 
  
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  Ģirts Valdis Kristovskis (UEN).(LV) Señora Ferrero-Waldner, señor Solana, Señorías, el debate de hoy se refiere a la necesidad de una Política Exterior y de Seguridad Común europea más abierta, más eficaz y más responsable. Podemos sentirnos satisfechos de que, en los últimos años, se haya realizado un gran trabajo de ampliación de la fuerza militar civil europea.

Pero, por desgracia, el informe del señor Brok demuestra que aún quedan demasiadas deficiencias y problemas sin resolver en la PESC. Hay serias dificultades inherentes a la adopción de posiciones decisivas respecto de la Política Europea Común de Seguridad y Defensa (PECSD) y de la Política Europea de Seguridad y Defensa (PESD). Estas políticas padecen una grave falta de recursos y también se hace hincapié en la necesidad de un control parlamentario democrático. Estas son solo algunas de las cuestiones relevantes en el debate de hoy.

Así que nosotros, el Parlamento Europeo, tenemos que ser capaces de mejorar las cosas, y eso incluye reclamar una coordinación política adecuada para asegurar un diálogo intenso entre el Parlamento Europeo y el Consejo sobre estas cuestiones. Sabemos que no es fácil, pero se trata de la influencia y el desarrollo institucionales del Parlamento Europeo. El apoyo claro de los ciudadanos europeos a las medidas de seguridad conjuntas europeas obliga al Parlamento Europeo a ampliar su influencia institucional y su participación en la toma de decisiones. La seguridad solo aumentará si los mensajes del señor Chirac, del señor Solana o de la señora Merkel o las decisiones tomadas en el ámbito de las armas de destrucción masiva, la lucha contra el terrorismo o la energía son predecibles, y no toman por sorpresa a un Parlamento Europeo no preparado.

 
  
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  Jan Tadeusz Masiel (NI).(PL) Señor Presidente, una política exterior común podría haber prevenido la crisis energética en Europa oriental. También podría haber tenido en cuenta las preocupaciones de Polonia en relación con la construcción del gasoducto ruso-alemán por el Mar Báltico y reconocer los intereses de Polonia como intereses del conjunto de Europa. Los ciudadanos de la Unión Europea y del mundo esperan que tengamos una política exterior común y que defendamos a los débiles, con o sin Constitución Europea. Por tanto, no podemos permitir que Israel monopolice la política exterior en su parte del mundo. Hamás renunciará al terror y la violencia cuando se cree un Estado palestino, lo que reducirá la amenaza terrorista en el mundo. Al igual que el señor Cohn-Bendit, estoy en contra de las armas nucleares, pero no puedo entender por qué Israel puede poseer una bomba atómica e Irán no.

 
  
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  Geoffrey Van Orden (PPE-DE).(EN) Señor Presidente, cuando escucho la letanía de crisis y problemas a que nos enfrentamos, me alarma que tantas personas piensen que la respuesta a estos problemas sea el refuerzo de la Unión Europea. Las ambiciones y pretensiones de la política exterior de la UE ya penetran en todos los ámbitos, desde la defensa hasta la inmigración y el suministro de energía, y son pocos los resultados positivos que vemos al respecto. Yo preferiría un enfoque más modesto en el que la Unión Europea se centrara tan solo en aquellos ámbitos en los que puede añadir realmente un valor práctico mediante la ayuda humanitaria y la ayuda al desarrollo, la observación electoral y cosas por el estilo.

También diría que en estos tiempos difíciles en los que han surgido nuevas fuerzas que son una amenaza para la verdadera naturaleza de nuestras sociedades libres, necesitamos más solidaridad entre las democracias y menos autopromoción de la UE. Las lecciones de los últimos años demuestran que cuando las democracias occidentales están divididas, sus intereses salen mal parados. Los enemigos de la democracia explotarán estas divisiones para conseguir sus propios objetivos.

Acabo de volver tras la participación en la misión de observación electoral en las zonas de Autoridad Palestina y Jerusalén Este. Los resultados de las elecciones reflejan un grito de la calle. Dice usted con razón que la composición exacta del nuevo Gobierno de la Autoridad Palestina no estará clara durante algún tiempo, pero sin duda reflejará el nuevo poder de Hamás. Es fundamental que no prestemos apoyo a ese Gobierno a menos que renuncie a la violencia, reconozca el derecho de Israel a su existencia y aborde positivamente el proceso de paz.

En ocasiones pasadas he expresado mi inquietud por la naturaleza de la financiación de la UE y la validez de las garantías para prevenir el abuso de nuestros fondos. Ahora esta inquietud se va a multiplicar. No solo debemos garantizar la transparencia de la ayuda financiera y asegurar que no se utilice para apoyar el terrorismo y el extremismo: también hay una necesidad imperiosa de garantizar que nuestro dinero se utilice de forma efectiva para que beneficie directamente al pueblo palestino.

Por último, esforcémonos más por asegurar que no haya diferencias de enfoque entre los europeos y los Estados Unidos. Compartimos un interés común por la paz y la estabilidad en Oriente Próximo.

(El Presidente interrumpe al orador)

 
  
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  Jan Marinus Wiersma (PSE).(NL) Señor Presidente, hemos escuchado con gran interés la intervención del señor Solana, en particular la primera parte en la que ha enumerado lo ocurrido a lo largo del mes de enero. Espero que esto no marque una pauta para el resto del año y espero que cada mes se añadan nuevos elementos a la agenda exterior. Destaco las observaciones que ha hecho, en particular al comienzo, sobre la situación en Europa tras los problemas relativos al suministro de gas a Ucrania y otros países.

Creo que una consecuencia de lo que ocurrió a principios de enero ha sido que ahora la política energética ocupa un lugar destacado en nuestra lista de prioridades. He sacado algunas conclusiones de los recientes acontecimientos. En primer lugar, que quizá no nos hemos organizado muy bien como consumidores porque nuestro suministro de energía es muy vulnerable, demasiado vulnerable en mi opinión, ya que los efectos de una escasez inesperada de energía pueden ser devastadores. En segundo lugar, he observado que algunos Estados miembros son más vulnerables que otros, lo que de algún modo contradice la noción de solidaridad que preconizamos en la Unión Europea.

Ha quedado claro que algunos países muy próximos son vulnerables, y la cuestión de la solidaridad mutua, sobre todo entre nuestros vecinos, es un tema importante. Por supuesto, también es una cuestión técnica. Podemos invertir en maneras mejores y más diversificadas de obtener energía. El tercer punto que quiero mencionar, que en realidad es el más importante, es que se están usando los suministros de energía y el acceso a los mismos como arma política, en este caso contra Ucrania, pero también contra Moldova y, en algunos aspectos, también contra Georgia.

En el pasado hemos llamado la atención sobre este peligro. Los rusos ya han proferido antes esas amenazas y creo que, a este respecto, tenemos que actuar con firmeza, porque es inaceptable. También tenemos que asegurarnos de no depender de Rusia hasta el punto de no atrevernos a decir nada y callarnos porque dependemos demasiado de dicho país.

Quiero hacer una última observación sobre el programa de trabajo de este año. Este programa se fija por sí mismo. La Unión Europea no puede ignorar su responsabilidad. Sobre todo, quiero pedir al Consejo y a la Comisión que reconsideren la pregunta de cómo es posible, tras el éxito en Georgia, pero antes en Serbia y en Ucrania, que la situación corra el riesgo de volver a fracasar. ¿Hemos cometido errores? Creo que también deberíamos analizar esto.

 
  
  

PRESIDENCIA DEL SR. FRIEDRICH
Vicepresidente

 
  
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  Bronisław Geremek (ALDE).(PL) Señor Presidente, quiero señalar que mientras Europa analiza su Política Exterior y de Seguridad Común, también debería revisar sus principios rectores. Creo que en lo que respecta a la seguridad y, en consecuencia, a la paz, es esencial que Europa adopte el concepto denominado seguridad humana. Esto implica abordar cuestiones como la mejor manera de hacer frente a las enfermedades graves, al hambre, a la violación de los derechos humanos y a los ataques contra la democracia.

En mi opinión, otro elemento fundamental de la política de seguridad de la Unión tiene que ser una política de seguridad energética. Quiero señalar que, hasta ahora, Europa no ha tenido en cuenta que el suministro de energía podría convertirse en el instrumento de una política imperialista. No está en juego la escasez de gas o de petróleo, sino el uso de enormes recursos energéticos como medio de aplicar una política imperialista. Creo que se trata de un reto importante para Europa al que hasta ahora no hemos logrado responder.

 
  
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  Georgios Karatzaferis (IND/DEM).(EL) Señor Presidente, he leído el informe y he escuchado al señor Solana con atención. No estoy seguro que sirvan primordialmente a los intereses de Europa. Tengo la sensación de que seguimos sirviendo a los intereses de los Estados Unidos y eso es un problema. Nos están arrastrando a una enemistad con Rusia, a hostilidades con China y lo mismo con Irán.

No podemos dejarnos atrapar por la mentalidad estadounidense. Tenemos que aprender a decir «no» a los Estados Unidos si queremos tener una política exterior importante que, por supuesto, creo que no puede ser común para Suecia y Grecia, Chipre y Estonia, ya que cada Estado tiene que abordar cuestiones muy diferentes.

El señor Schulz ha dicho que la parte más débil de Europa está amenazada. Sí, lo está. El «casus belli» de Turquía contra Grecia constituye una amenaza. Las violaciones constantes y diarias del espacio aéreo griego por parte de aviones militares turcos constituyen una amenaza. El muro en Nicosia constituye una amenaza. El muro en Jerusalén constituye una amenaza. Por tanto, ¿podemos decir que todas las fuerzas de ocupación deberían abandonar los países en los que se encuentran? ¿Que el ejército de ocupación debería abandonar Chipre, que el ejército de ocupación israelí...?

(El Presidente interrumpe al orador)

 
  
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  Zbigniew Krzysztof Kuźmiuk (UEN).(PL) Señor Presidente, se han planteado muchas cuestiones en el transcurso de este debate sobre la Política Exterior y de Seguridad Común de la Unión Europea. En mi opinión, los europeos necesitan tres tipos de seguridad para sentirse verdaderamente seguros.

Comenzaré con la seguridad energética. La Unión en su conjunto está muy preocupada por este tema, así como algunos Estados miembros individuales como Polonia. No parece que haya un deseo de emprender una acción común en este terreno. Alemania ha mejorado la seguridad de su propio suministro de energía firmando un acuerdo con Rusia para la construcción del gasoducto del norte. Por desgracia, la actuación de Alemania ha socavado la seguridad del suministro energético de Polonia. Hasta ahora, la Unión no ha conseguido responder a esta situación, si bien es muy evidente que Rusia está usando el suministro de materias primas energéticas como importante instrumento para influir en las políticas de otros países. La decisión de Rusia de cortar el suministro de gas a Ucrania y Georgia ha demostrado que ese instrumento puede ser muy eficaz.

Paso a hablar de la seguridad alimentaria. La seguridad de nuestro suministro de alimentos está basada en la Política Agrícola Común, pero por desgracia dicha política es cada vez más criticada. Por último, quiero mencionar la seguridad física, que ahora está mucho más amenazada a causa del terrorismo. No puede haber una Política Exterior y de Seguridad Común significativa sin que se produzca un progreso sustancial en los tres ámbitos que he señalado. Confío en que el señor Solana y la señora Ferrero-Waldner tengan en cuenta mis observaciones.

 
  
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  Alojz Peterle (PPE-DE).(SL) Está claro que la situación política en todo el mundo, de un país a otro y de una región a otra, no se corresponde con nuestros valores, aspiraciones y expectativas ni está volviéndose más tranquila y más democrática. Pero, al mismo tiempo, en varias partes del mundo se nos pide más Europa de forma explícita. En Mongolia dicen que la Unión Europea es su tercer vecino. Y cuando visito los países balcánicos, Latinoamérica, Transcaucasia o Asia Central, escucho lo mismo: más Europa.

Sin embargo, mientras numerosos socios quieren más Europa, nosotros estamos inmersos en nuestras propias preocupaciones improductivas y nos olvidamos de las ideas fundamentales de Schuman y de otros padres de Europa en nuestro deseo de construir más Europa con menos dinero. No me sorprende que nuestros socios y nuestros ciudadanos no entiendan la jerga sobre los diferentes pilares de nuestra política, pero pueden percibir cuándo estamos unidos y cuándo estamos divididos y somos ineficaces.

La experiencia con el suministro de energía nos ha enseñado que las políticas nacionales por sí solas no traerán consigo una mayor seguridad interior ni una mayor influencia exterior. Tengo la impresión de que ya ahora el curso de los acontecimientos exige más política común de lo que comportaría el ya ratificado Tratado Constitucional. Si realmente queremos desempeñar un papel importante en los Balcanes, en Europa Oriental o en cualquier otra parte, tenemos que encontrar maneras de expresar nuestra política exterior y de seguridad con más fuerza. Algo que sin duda contribuiría a ello es una mayor consideración por el papel del Parlamento Europeo, que ha demostrado actuar de forma dinámica y responsable.

 
  
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  Hannes Swoboda (PSE).(DE) Señor Presidente, prácticamente puedo seguir donde ha terminado el señor Peterle, porque si como usted ha dicho, señor Solana, muchos en Europa nos están pidiendo que actuemos, entonces ha llegado realmente el momento de pasar a la acción.

Permítanme citar solo dos ejemplos de lo que quiero decir. No me alegro del dolor ajeno cuando afirmo que la gran iniciativa estadounidense para Oriente Próximo ha fracasado y que la intervención en Iraq no ha ayudado para nada a mejorar las cosas. El apoyo insuficiente y vacilante a la política de paz y a la iniciativa de paz en Oriente Próximo ha ayudado a que Hamás ganara las elecciones; diré tan solo de pasada que la propia Al Fatah tiene gran parte de culpa. En cuanto a Irán, todos sabemos que una mayor implicación de los Estados Unidos en la política de seguridad sería importante para convencer a Irán de que se abstuviera de desarrollar sus propias armas nucleares. Ahora ha llegado el momento de que la Unión Europea –cooperando con los Estados Unidos en lugar de oponerse a ellos, cosa que sería absurda– defina con claridad lo que podría ser una política exterior integral en Oriente Próximo, que incluyera desde una firme política de paz hasta el apoyo a la sociedad civil en cada uno de los países.

El segundo ejemplo es el de la política energética. Como ya se ha dicho, somos un gran consumidor y necesitamos presentar un frente más unido en el mercado mundial; tenemos que movilizar y formar coaliciones con otros consumidores. Hemos visto lo que ocurre –por ejemplo, en Irán– cuando no hacemos causa común con ellos. Si Rusia empieza a hacer de su política energética un instrumento de política nacionalista, entonces tendremos que europeizar más la nuestra, o al menos parte de ella.

Señora Comisaria, esperamos el informe con gran interés. Sobre esta cuestión le pregunté hace mucho tiempo, durante su comparecencia con motivo de su nombramiento. Es sumamente importante que ahora tengamos ese informe en nuestras manos y podamos decir en voz alta que aunque necesitamos nuestras políticas energéticas nacionales, estas tienen que complementarse y ampliarse con una política energética europea fuerte, que también constituye un instrumento esencial de la política exterior.

 
  
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  Anneli Jäätteenmäki (ALDE).(FI) Señor Presidente, Señorías, el papel de la UE como agente internacional es muy importante y se ha reforzado en los últimos años. La UE consigue resultados de manera amable, es decir, a través de negociaciones, debates, persuasión y gestión de crisis. A veces se trata de un proceso lento, pero crea una base firme para soluciones duraderas y para una sociedad viable. En su política exterior, la UE subraya la importancia de la democracia y queremos avanzar por ese camino. A este respecto, me gustaría que la UE hiciera más hincapié en que sin alfabetización no puede haber democracia, y tampoco sin respeto de los derechos de las mujeres. Por tanto, tenemos que hacer más para asegurarnos que los niños, los jóvenes y las mujeres de diferentes partes del mundo sepan leer. Eso creará una base para la democracia, la paz y el respeto de los derechos humanos.

 
  
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  Miroslaw Mariusz Piotrowski (IND/DEM).(PL) Señor Presidente, el rechazo del Tratado Constitucional en los referendos francés y neerlandés ha significado que todo el documento ha dejado de ser relevante. Está resultando muy difícil para algunas personas aceptar la desaparición de un concepto que se ha promovido durante tantos años. La Política Exterior y de Seguridad Común constituía una parte importante del Tratado, pero quiero recordarles que se rechazó de forma inequívoca. Por eso nos sorprende que se estén haciendo esfuerzos por remitirse a un documento que carece de sentido y que está muerto. El informe del señor Brok es un ejemplo de este enfoque. Convierte a la Cámara en el hazmerreír y pisotea los principios democráticos que defiende la Comunidad Europea. El período de reflexión tras la desaparición de este Tratado no debería estar dedicado a hacer entrar algunos capítulos específicos de la Constitución por la puerta de atrás. En su lugar, habría que aprovechar el tiempo para volver a evaluar la acción común en el ámbito internacional y para hacer mayor hincapié en la importancia de cuestiones como la seguridad energética y las amenazas de las epidemias y el terrorismo.

 
  
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  Janusz Wojciechowski (UEN).(PL) Señor Presidente, la Unión Europea tiene una política de seguridad efectiva, que es la Política Agrícola Común. Durante muchos años, esta política ha garantizado la seguridad alimentaria de la Comunidad en general y de sus ciudadanos, naciones y países. La seguridad alimentaria es vital para todos ellos. Ahora Europa ha satisfecho su hambre, pero tiende a olvidar cómo ocurrió y gracias a quién. La Política Agrícola Común está siendo criticada y se ha convertido en un terreno de prueba para reformas irresponsables como la reforma del mercado del azúcar, a resultas de la cual Europa pronto dependerá del resto del mundo en el abastecimiento de azúcar. Se está eliminando la protección de los mercados agrícolas europeos y nuestros agricultores lo saben bien. En Polonia, los productores de fruta son los más afectados.

Los recortes mal planteados de la Política Agrícola Común llevarán al colapso de la seguridad alimentaria, que es crucial para la seguridad de Europa en su conjunto. Aún queda tiempo para impedir que esto ocurra, pero el enfoque político de las cuestiones agrícolas tiene que cambiar. Las pancartas que llevan los sindicatos agrícolas polacos a menudo muestran consignas relativas al papel que ha desempeñado la producción de alimentos en la larga lucha por la independencia de Polonia, así como su voluntad combativa. Cuando debatimos y decidimos sobre cuestiones agrícolas deberíamos recordar que son los agricultores quienes nos alimentan y nos defienden, y que ellos son los verdaderos guardianes de la seguridad de Europa.

 
  
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  Alexander Stubb (PPE-DE).(EN) Señor Presidente, he prestado atención y creía haberlo oído todo, pero cuando he escuchado a Daniel Cohn-Bendit apoyando la energía nuclear –aunque sea en Irán– tengo que decir que me he quedado algo sorprendido. ¿Quién dice que Joschka Fischer ha cambiado? ¡Creo que «Danny el rojo» también ha cambiado un poco!

Voy a adoptar una perspectiva institucional y hacer tres comentarios. El primero es que la PESC y la defensa son ámbitos fundamentales para nosotros en el futuro. Somos una superpotencia comercial y de ayuda, pero a menudo somos invisibles en el terreno de la PESC y la defensa. Hay que hacer algo al respecto y no estoy de acuerdo con el señor Piotrowski. Lo primero que necesitamos es una constitución.

La segunda observación que quería hacer es que necesitamos tres cosas: en primer lugar, necesitamos una defensa común, necesitamos las garantías de seguridad que nos proporcionaría la constitución. En segundo lugar, necesitamos hablar con una sola voz. Para eso necesitamos un Presidente y un Ministro de Exteriores. En tercer lugar, necesitamos incrementar el presupuesto de la PESC. Todo esto debería estar incluido en un mismo paquete. Si conseguimos reunir un poco de voluntad política en torno a esto, creo que entonces tal vez consigamos una Política Exterior y de Seguridad Común.

La tercera observación es que tenemos que empezar a pensar seriamente en los distintos elementos de la constitución y considerarla en dos vertientes. Hay cuestiones que ya estamos aplicando, como la Agencia Europea de Defensa, los grupos de combate y la cláusula de solidaridad contra el terrorismo. Pero hay cuestiones que tenemos que empezar a aplicar lo antes posible cuando entre en vigor la Constitución. Entre ellas se incluye la figura de un Presidente, un Ministro de Exteriores, un servicio de relaciones exteriores y la consulta previa al Parlamento Europeo.

El comentario final que quería hacer es que en lugar de ceñirnos a la batalla institucional entre la Comisión, el Consejo y el Parlamento Europeo en torno a la PESC, tenemos que prepararnos, ponernos manos a la obra y trabajar juntos.

 
  
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  Poul Nyrup Rasmussen (PSE).(EN) Señor Presidente, casi he podido sentir el dolor de mi buen amigo el señor Solana cuando ha rememorado lo ocurrido el primer mes de este año al imaginar que si el resto del año va a ser como el primer mes, no va a resultar nada fácil. Pero tengo otro comentario que hacer.

Creo que lo que usted ha dicho, en esencia, es que el mundo en 2006 se enfrentará de nuevo a una alternativa fundamental: la elección entre guerras preventivas o políticas preventivas. No me cabe duda de que lo que dice y lo que se deduce claramente de su experiencia es que en 2006 necesitamos políticas preventivas. La esencia de los valores de esta Unión Europea en el terreno de la política exterior está en las políticas preventivas. Cuando contemplamos los instrumentos a los que tan bien se ha referido la Comisaria, es justo decir que sí, que quizás sea la opción más difícil, pero también que es la opción que históricamente ha arrojado resultados positivos. Tenemos que recordarlo en estos tiempos difíciles.

Señor Solana, quiero decirle que ahora en Palestina hay muchas personas que siguen un rumbo equivocado, y por ello los pobres ciudadanos de Palestina necesitan contar con una voz europea fuerte. Lo que ha dicho usted es correcto: necesitamos paciencia, sabiduría y equilibrio. Me ha complacido mucho oírle decir que no deberíamos provocar la bancarrota de Palestina, porque usted y yo sabemos que habrá otros que se ocuparán de que esto no ocurra: Irán, Egipto y otros. Esta no es nuestra causa y por ello confío en usted. Estaremos a su lado garantizando, junto con la Comisión y el Presidente en ejercicio, el señor Winkler, que Europa se ocupe de que se abran puertas y se entable el diálogo, y esperamos que abra puertas una vez más en los próximos tres meses.

 
  
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  Marek Maciej Siwiec (PSE).(PL) Señor Presidente, agradezco todo lo que se ha dicho sobre el tema de Ucrania. Pero no podemos descuidarnos. Los acontecimientos de los próximos dos meses determinarán si los frutos de la Revolución Naranja podrán madurar completamente o si se caerán al suelo sin haber madurado. Ucrania necesita mucha más Europa en los próximos dos meses. Es fundamental que las instituciones europeas se hagan oír en ese país. Tenemos que mantener un diálogo constante con los dirigentes y con la sociedad ucrania. Hay que crear un frente proeuropeo en Ucrania.

Existe una implicación rusa sin precedentes en los acontecimientos que están ocurriendo en Ucrania. Se ha usado el gas como arma. Se va a establecer una nueva constitución y el próximo Parlamento decidirá si Ucrania avanza con Europa o si sigue su propio camino, como ha hecho a menudo en el pasado. Tenemos que animar a los dirigentes de los partidos políticos que luchan por estar representados en el Parlamento a que formen un frente proeuropeo sólido, para que podamos contar con un buen socio en los próximos cuatro años.

 
  
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  Helmut Kuhne (PSE).(DE) Señor Presidente, la implicación de la pregunta del señor Wurtz al señor Solana sobre lo que ha mejorado en los últimos dos años es que las mejoras decisivas de la situación mundial están de alguna manera en manos de la Unión Europea. Los que querían un mundo multipolar y reducir el poder de la única superpotencia no se sorprenderán de que sea así. Lo que algunos diputados han dicho refleja sus opiniones eurocéntricas y su decepción por nuestro lugar en este mundo multipolar. Solo me queda darles la bienvenida a un mundo que no es más agradable por el hecho de ser multipolar y por dar cabida a nuevos poderes a escala global y regional.

Los europeos estamos muy lejos de salir perjudicados de esta situación y me uno a los que han felicitado al señor Solana por buscar una decisión conjunta con China y Rusia sobre la cuestión de someter o no las ambiciones nucleares de Irán al Consejo de Seguridad. Si bien espero que tengan éxito, no estoy nada descontento con el enfoque actual.

 
  
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  Libor Rouček (PSE).(CS) En su discurso de apertura, el señor Solana ha hecho referencia a ciertos acontecimientos que ocurrieron el mes pasado y a ciertos retos a los que Europa se enfrenta, incluida la disputa sobre los suministros de gas de Rusia, las elecciones en Palestina y la situación en Oriente Próximo, la triste situación en Iraq, la crisis respecto del programa nuclear de Irán y el estatuto irresuelto de Kosovo. Todos estos acontecimientos y problemas tienen un aspecto en común: ningún país europeo, ni siquiera el más grande, puede enfrentarse solo a esos problemas. Dicho de otro modo, si queremos resolverlos tenemos que combinar nuestras fuerzas y desarrollar nuestras políticas comunes en materia de asuntos exteriores, seguridad y defensa. Eso es lo que quieren los políticos de muchos países y, como han dicho otros oradores, también es lo que quieren los europeos.

El informe del señor Brok, sobre el que votaremos mañana, se refiere al progreso en el ámbito de la Política Exterior y de Seguridad Común, pero también menciona una serie de problemas como la implicación inadecuada del Parlamento en el proceso de elaboración de la política exterior. Por eso quiero hacer un llamamiento al Consejo para que acate el artículo 21 del Tratado de la Unión Europea y siempre consulte al Parlamento a comienzos de año sobre sus progresos y planes, en lugar de limitarse a presentar resúmenes del año anterior.

 
  
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  Benita Ferrero-Waldner, miembro de la Comisión. (EN) Señor Presidente, permítame retomar algunas cuestiones que ya se han mencionado.

La cuestión más importante, como muchos de ustedes han señalado, es que hoy necesitamos una Europa más fuerte en política exterior. Para conseguir una Europa más fuerte en política exterior tenemos que trabajar juntos. Tenemos que trabajar juntos especialmente en los temas que están en el candelero. Uno de ellos, mencionado por muchos de ustedes, es la política energética. Como he dicho antes, actualmente estamos trabajando en ello. Eso significa, sin duda, que deberíamos disponer de una política energética mejor gestionada, si no una política exterior común. Sé que como mínimo tenemos que ir en esta dirección, y ya disponemos de muchos instrumentos valiosos con los que hacerlo, incluidos los diálogos políticos y determinados diálogos energéticos. Después están los diálogos multilaterales: tenemos que sentar a la OPEP a la mesa; tenemos que hablar más con la OPEP y con el Consejo de Cooperación del Golfo.

Como he dicho, la estrategia de diversificación será crucial para todos nosotros. Tenemos que considerar la integración en el mercado energético europeo de los mercados energéticos de nuestros países vecinos, siguiendo el ejemplo de la Comunidad Energética del Sudeste de Europa, por ejemplo. También disponemos de un gran número de instrumentos financieros para fomentar la coordinación de los asuntos energéticos. La seguridad del suministro energético, como he mencionado antes, es crucial. Por lo tanto, puedo prometerles que estamos trabajando en ello y en cuanto la comunicación vea la luz, volveremos sobre ello.

Como ha mencionado el señor Rasmussen, también es muy importante que exista una diplomacia preventiva. Eso es esencial. Estoy de acuerdo con ello. Sin duda, una diplomacia de este tipo a veces requiere paciencia. No se puede erradicar la pobreza de un día para otro; no se puede ocupar uno de las distintas clases de gestión de crisis o incluso de la gestión poscrisis y esperar un cambio inmediatamente. Para eso necesitamos encontrar una vía sostenible y cohesiva.

La migración es otro tema muy importante de la política exterior. De nuevo, todos tendremos que cooperar con los países de origen, con los países de tránsito y con la Unión Europea para encontrar el modo correcto de equilibrar la política interior y la exterior.

La lucha contra el terrorismo; la lucha contra las drogas: todo eso nos llevará muchos años, pero estas batallas tendrán que librarse cada vez más con un frente unido. Las armas de destrucción masiva; el apoyo a la democracia, el Estado de Derecho y las elecciones libres y justas: todo esto se contempla en nuestra política de vecindad, así que sin duda eso también nos lo tomaremos muy en serio. Tenemos un incentivo positivo en ese aspecto en nuestro programa de Barcelona, por ejemplo, pero también necesitamos todo el apoyo posible para poder progresar de verdad con esta política.

Las asociaciones estratégicas con potencias importantes, como las relaciones transatlánticas; las relaciones con China, India, Brasil y las excelentes relaciones con América Latina: todas ellas son importantes porque tenemos la posibilidad de cooperar en un marco multilateral, colaborando también con las Naciones Unidas, como se ha dicho. Sin duda, también es importante que podamos combinar el impulso de nuestros valores comunes con la estrategia multilateral.

La política de vecindad constituye una parte importante de la estrategia de seguridad, porque realmente intentamos exportar estabilidad colaborando con Ucrania, el Cáucaso meridional y los países mediterráneos. Por ello tenemos grandes aspiraciones para hacer más segura a Europa; sabemos que tenemos muchos retos por delante, pero no veo otro camino que no sea intentar reforzar todos nuestros instrumentos y esforzarnos por conseguir una Europa común basada en valores comunes junto con el resto del mundo.

 
  
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  Hans Winkler, Presidente en ejercicio del Consejo. (DE) Señor Presidente, señora Comisaria, Alto Representante, Señorías, aunque no puedo, en el poco tiempo de que dispongo, hablar en detalle de las muchas cuestiones que se han planteado en este debate, hay algunos puntos que quiero abordar y que, como representante del Consejo, considero importantes.

El Alto Representante ha sido el primero en decir –y muchos se han echo eco de sus palabras– que existe una demanda global de una política exterior europea. Es algo que también preocupa a los ciudadanos europeos, y nosotros –el Consejo, la Comisión y el Parlamento Europeo– tenemos que unirnos para satisfacer esa necesidad; como ha dicho antes el señor Watson, tenemos que construir la Unión Europea sobre una base de valores, y esto es aplicable evidente y específicamente a la política exterior, donde tenemos que dar ejemplo si queremos paz y estabilidad en el mundo. Estoy totalmente de acuerdo con eso y les aseguro que la Presidencia austriaca, al igual que las Presidencias que le han precedido y las que le seguirán, se compromete, durante los seis meses de mandato, a defender los valores de protección de los derechos humanos, las libertades fundamentales y también, repitiendo las palabras del señor Geremek, lo que denominamos «seguridad humana»: la lucha por la salud, la campaña en contra de las armas y del rearme.

La política exterior de la Unión Europea es pacífica; en ese sentido, no somos una potencia militar. La diplomacia preventiva es el elemento fundamental. En nuestro compromiso a favor del multilateralismo nos esforzamos por actuar de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas y con el Derecho internacional. Es la única manera de mantener nuestra credibilidad a los ojos del mundo.

Quiero comentar brevemente algunas de las cuestiones que se han planteado. En respuesta a muchos oradores que han mencionado la política energética, quiero añadir algo a lo que ha dicho la Comisaria Ferrero-Waldner. Huelga decir que la Comisión está desempeñando un papel bastante importante en este ámbito y la Presidencia del Consejo está trabajando en estrecha colaboración con ella. La cuestión de la política energética europea será fundamental en el Consejo Europeo de marzo, para el que la Presidencia británica ya ha sentado las bases. Queremos continuar lo que ellos comenzaron. También se ha mencionado en este debate la seguridad del suministro de energía, que es una cuestión crucial y que implica la diversificación de las fuentes y redes de energía, así como la reducción de la dependencia unilateral de los proveedores y redes de energía y, en particular, el apoyo y la promoción activa de las energías renovables y las fuentes de energía alternativas. Por supuesto, se trata de una cuestión a la que prestaremos mucha atención.

Se ha mencionado a Rusia en repetidas ocasiones; la política de vecindad europea en términos generales y la política europea en relación con Rusia revisten una importancia fundamental. Rusia es un socio importante y cuando dialogamos con ella tenemos que hacer hincapié en los valores de los que he hablado; huelga decir que los derechos humanos son otra cuestión que se les tiene que plantear en un diálogo amplio. Pero creo que tenemos que ser conscientes de que Rusia es un socio estratégico tan importante para Europa como los Estados Unidos.

Estoy muy agradecido a la señora Beer por haber planteado el tema de los Balcanes, como ha hecho el señor Solana en su introducción. Durante sus seis meses de mandato, la Presidencia austriaca del Consejo dará la máxima prioridad a los Balcanes Occidentales en interés de la estabilidad en la región y, por tanto, en interés de la paz y la estabilidad en Europa.

Otra cosa que se ha dicho sobre la política exterior europea es que deberíamos centrarnos principalmente en nuestros propios vecinos. Eso es lo que estamos haciendo y es importante que lo hagamos, pero en el mundo actual no hay ninguna situación o crisis que no afecte también a los intereses y la estabilidad de la Unión Europea; eso es lo que convierte a la Unión Europea en un agente mundial, y por eso también tiene que dotarse de los recursos necesarios para desempeñar ese papel. Hoy, el Alto Representante se muestra incansable –en el sentido literal de la palabra– viajando por todo el mundo al servicio de la paz, y lo hace en interés de una política exterior europea creíble, en nuestros propios intereses y también en interés de la estabilidad y la paz en Europa.

Paso a tratar una cuestión de particular importancia para la opinión pública y que también es prioritaria para la Presidencia austriaca del Consejo. Me refiero a la protección de los ciudadanos europeos en países terceros, de la que la Unión Europea es responsable, como han demostrado los acontecimientos y las crisis recientes. La Presidencia austriaca del Consejo quiere ayudar a organizar mejor la cooperación consular para proteger a los ciudadanos cuando se encuentran en el extranjero y también para equiparla con los recursos adecuados.

Por último, quiero comentar lo que se ha dicho sobre China. Lo único que quiero decir sobre el embargo de armas es que, en este momento, como sabrán, no hay consenso en el Consejo a este respecto. La cuestión no está en el orden del día, pero al margen de lo que se decida, es una cuestión de principios para el Consejo y la política exterior europea que no se produzca un aumento de la cantidad de armas que se exportan a China.

 
  
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  Javier Solana, Alto Representante. (EN) Señor Presidente, quiero terminar muy brevemente, porque mucho de lo que he dicho en términos generales ha sido una repetición de lo que pensamos. Estamos intentando repetir con distintas palabras lo que la mayoría de las personas piensa sobre la política exterior de la Unión Europea. En lugar de repasar una letanía de temas cada vez que nos reunimos, yo preferiría que intentáramos concentrarnos en algunos de los temas y profundizar en ellos. Al fin y al cabo, hemos repasado todos los problemas del mundo en un par de horas o así con no sé cuántos oradores. Queremos que este debate sea útil. Por ello agradezco al señor Watson su buena recomendación de que yo aparezca menos en televisión y en vez de ello venga aquí. Le prometo que cada vez que salga en televisión le llamaré antes para que pueda tomar nota del tiempo que aparezco en televisión y las horas que paso aquí. Así que tome nota de ello.

Dicho esto con amabilidad y respeto a mi buen amigo, me gustaría, si es posible, organizar un debate para que podamos profundizar en el tema, que es muy importante. Intentaré centrarme en un número reducido de temas, que son muy importantes.

Podemos hablar de política exterior común, pero si fracasamos no será una política exterior común. Igualmente podríamos cerrar si fracasamos. Miren los Balcanes: si no estamos preparados y dispuestos a arreglar la situación de los Balcanes, podemos hablar de Irán, podemos hablar de lo que quieran, pero fracasaremos, y yo no quiero fracasar. Por tanto, siempre me verán trabajando. Eso es lo que intento hacer y lo que seguiré haciendo.

Gracias por las amables palabras de algunos de ustedes con respecto a mi labor. Gracias también a los que no la aprecian. También quiero agradecer a Leïla Shahid las amables palabras que ha pronunciado acerca de mí en los últimos días, cuando he defendido, y como también ella debería defender, la postura del Presidente Abu Mazen, a quien deberíamos tratar de ayudar al máximo. Creo que él es la persona más importante a quien deberíamos apoyar ahora.

Respecto al resto de cuestiones, veamos cómo se desarrolla todo. En las próximas horas probablemente tendremos que tomar algunas decisiones muy importantes. Si el tiempo lo permite y ustedes están dispuestos a venir, con mucho gusto realizaré una declaración para explicar la situación en caso de que ocurra algo muy importante. Señor Presidente, lo dejo en sus manos. Si quiere plantearlo, hágalo. Si no quiere, no lo haga.

(Aplausos)

 
  
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  El Presidente. El debate queda cerrado.

La votación tendrá lugar mañana.

 
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