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Procedimiento : 2004/2159(INI)
Ciclo de vida en sesión
Ciclo relativo al documento : A6-0401/2005

Textos presentados :

A6-0401/2005

Debates :

PV 01/02/2006 - 18
CRE 01/02/2006 - 18

Votaciones :

PV 02/02/2006 - 8.6
Explicaciones de voto

Textos aprobados :

P6_TA(2006)0039

Acta literal de los debates
Miércoles 1 de febrero de 2006 - Bruselas Edición DO

18. Igualdad entre mujeres y hombres en la Unión Europea
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  El Presidente. – De conformidad con el orden del día, se procede al debate del informe (A6-0401/2005) de la señora Edite Estrela, en nombre de la Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género, sobre la igualdad entre mujeres y hombres en la Unión Europea (2004/2159(INI).

 
  
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  Vladimír Špidla, miembro de la Comisión. (CS) Señor Presidente, Señorías, en primer lugar quisiera felicitar a la señora Estrela por su informe y por la propuesta de resolución sobre la igualdad de género en la Unión Europea. La igualdad de género no es solo una de las piedras angulares de la Unión Europea, sino también un ámbito en el que Europa ha marcado el camino y siempre ha ido un paso por delante de los acontecimientos sociales. La posición de las mujeres en Europa ha cambiado considerablemente gracias a la acción a escala comunitaria, primero a través de la legislación y después a través de los Fondos Estructurales y la integración en toda la Comunidad de las cuestiones de género en todos los ámbitos políticos. Los Estados miembros dejaron claro con ocasión del décimo aniversario de la plataforma de acción de Pekín sobre las mujeres, que se celebró hace justo un año, que apoyan plenamente la igualdad de mujeres y hombres. Aunque sin duda se ha progresado en el ámbito de la igualdad de género, tenemos tareas importantes ante nosotros. La Comisión subraya esto en el informe sobre la igualdad de género, que se presenta cada año en la cumbre de primavera de Jefes de Estado o de Gobierno. Debemos perseverar y fortalecer los fundamentos jurídicos. La propuesta de resolución se refiere claramente a esta cuestión y subraya enfáticamente que la promoción de la igualdad descansa en tres pilares, que son los siguientes:

1. una legislación que garantice la igualdad de trato de hombres y mujeres y los derechos fundamentales de todas las personas, a la vez que garantice la aplicación efectiva de dicha legislación;

2. la integración de las cuestiones de igualdad de género en nuestras políticas, especialmente en la Estrategia de Lisboa y las políticas destinadas a la inclusión social, respaldadas por los principios de gobernanza y el compromiso político en los niveles más elevados;

3. la aplicación de medidas especiales que apoyen objetivos y grupos específicos, como el acceso de las mujeres a puestos decisorios y la integración de mujeres inmigrantes y mujeres de minorías étnicas.

La Comisión ha mantenido este enfoque en el pasado y seguirá haciéndolo en el futuro. Su compromiso en el ámbito de la igualdad de género se verá reafirmado en el plan de trabajo sobre la igualdad de género, que el Presidente Barroso y yo anunciamos hace varios meses y que la Comisión pretende presentar en marzo. Esta hoja de ruta establecerá tareas y medidas destinadas a apoyar la igualdad entre hombres y mujeres para el período 2006 a 2010 y especificará el modo en que la Unión pretende abordar estas cuestiones con sus políticas. La mayoría de las medidas a las que se hace referencia en la propuesta de resolución se resaltarán como prioridades en el programa de trabajo, junto con el apoyo a la independencia económica de hombres y mujeres, la igualdad de acceso a los puestos decisorios, el cumplimiento del principio de igualdad de trato y la lucha contra la violencia doméstica y el tráfico de seres humanos.

 
  
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  Edite Estrela (PSE), ponente. – (PT) Señor Presidente, señor Comisario, Señorías, el informe de la Comisión sobre la igualdad entre hombres y mujeres en la UE establece el progreso realizado respecto a la igualdad de género, pero concluye diciendo que queda mucho por hacer si queremos poner fin a todas las formas de discriminación y que las mujeres disfruten de un escenario igual al de los hombres tanto en la vida pública como en la privada. Con este fin, tiene que haber una reconciliación entre la vida familiar y la vida laboral, una mejora de la condición de las mujeres en el mercado laboral, más facilidades para el cuidado de los niños y otras personas dependientes y una inclusión de las cuestiones de género en los ámbitos de la inmigración y la integración.

Existen dos importantes retos en la raíz de cualquier política de igualdad de género. Uno es la eliminación de las diferencias salariales por razones de género, y el otro es la necesidad de favorecer la reconciliación de la vida laboral y familiar para hombres y mujeres. Es inaceptable que las mujeres sean las últimas en tener acceso a los empleos y las primeras en ser despedidas, a pesar de ser trabajadoras eficientes y dedicadas. La diferencia entre hombres y mujeres en nivel de empleo se sitúa en un 15,8 %, mientras que el porcentaje de mujeres en empleos a tiempo parcial se sitúa en el 30,4 %, frente a un 6,6 % entre los hombres. La tasa de empleo entre las mujeres con hijos pequeños se sitúa un 13,6 % por debajo de la cifra correspondiente a las mujeres sin niños, mientras que los hombres con hijos pequeños disfrutan de una tasa de empleo un 10 % mayor que los hombres sin niños.

Las mujeres hacen la mayor parte del trabajo en la casa y por ello disponen de menos tiempo para el trabajo remunerado. En parejas con niños de hasta seis años de edad, los hombres hacen menos del 40 % de las tareas domésticas y son responsables del 25 % al 35 % de los cuidados infantiles. La disponibilidad de equipamientos adecuados para el cuidado de niños sigue siendo un instrumento clave para permitir que las mujeres entren en el mercado laboral y se queden allí. Hay escasez de mujeres en todos los ámbitos laborales, especialmente en los considerados tradicionalmente masculinos. Se ha demostrado que las mujeres son buenas gerentes, y su capacidad creativa e innovadora en la planificación urbana y la construcción está ampliamente reconocida. Como una vez dijo una famosa arquitecta italiana, dado que los hombres no llevan zapatos de tacones ni caminan empujando cochecitos no diseñan aceras del ancho adecuado ni se preocupan por las barreras arquitectónicas.

Señor Comisario, Señorías, quisiera aprovechar esta oportunidad para compartir algunas preocupaciones que merecen una reflexión más profunda. Es responsabilidad de los políticos saber leer las señales para que puedan impedir que la situación empeore más. Se acaba de mencionar, como en el último informe, la violencia doméstica, y quisiera llamar la atención sobre la violencia juvenil y sobre el hecho de que está aumentando. Las imágenes de los recientes acontecimientos en Francia que se han visto en todo el mundo han planteado la cuestión de qué lleva a cientos de jóvenes a utilizar la violencia para llamar la atención sobre sus problemas. Las familias, los encargados de la toma de decisiones políticas y las sociedades en su conjunto deben hablar unos con otros para ver qué han hecho mal y por qué. Este problema no se limita a Francia. Hay un alto nivel de violencia entre los jóvenes en todas partes, y se trata de un problema muy grave. ¿Qué lleva a los jóvenes de 13 a 17 años de edad a atacar e incluso matar a personas indefensas simplemente para entretenerse? Los hechos que han salido a la luz son desconcertantes. Un grupo de jóvenes robó a mendigos e inmigrantes simplemente por diversión y lo grabó todo en sus teléfonos móviles para enseñarlo a sus amigos de la escuela más tarde. Otro grupo roció con gasolina a una mujer sin hogar y le prendió fuego. La mujer murió por las quemaduras. No podemos hacer la vista gorda ante esa crueldad. No basta con condenar; lo que se necesita son medidas para que no tengamos la sensación de arrepentimiento más tarde y digamos, como el padre de uno de estos jóvenes, que nos sentimos fracasados como padres.

La causa principal, según los expertos, es la falta de padres. Hay miles de jóvenes en la UE que han sido entregados a la televisión, a Internet y a la calle desde que eran pequeños. Los padres pasan más de 12 horas fuera de casa, dejando a los niños desatendidos y a merced de todo tipo de influencias negativas que llevan al fracaso escolar, al abandono prematuro de la escuela, a la indolencia, las drogas y la exclusión. La segunda causa es la holgazanería. Sin nada que hacer, ni escuela ni trabajo, los jóvenes se hacen irresponsables. Añadamos a esto una cultura permisiva en la que las personas tienen pocos deberes o ninguno y todos los derechos que quieren; no hay disciplina, no se exige nada y no se valora ni el trabajo ni el mérito.

Quisiera que la Comisión, el Consejo y el Parlamento estudien este problema y tomen medidas apropiadas mientras haya tiempo. Espero que el próximo informe de la Comisión pueda hablar de un mayor progreso en el ámbito de la igualdad. Quisiera expresar mi gratitud hacia los diputados y la secretaría de la Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género por su ayuda en la redacción de este informe.

 
  
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  Edit Bauer, en nombre del Grupo del PPE-DE. (HU) A menudo parece que no hay nada nuevo que decir sobre la igualdad entre hombres y mujeres. Con mucha frecuencia simplemente repetimos lo mismo una y otra vez. Lamentablemente esto no significa que no quede nada por decir sobre esta cuestión. Lo que realmente significa es que estamos hablando de las mismas preocupaciones una y otra vez, porque en términos prácticos el progreso es relativamente lento, y después de un paso adelante viene a veces un paso atrás. La mejor prueba de esta situación es que a pesar de las innumerables directivas y propuestas respecto a la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, creadas desde el Acuerdo de Roma, la situación no ha cambiado muy rápidamente.

El informe (por el que felicito a la autora) señala repetidas veces que la Directiva 75/117/CE, promulgada justo hace 30 años, prohíbe las diferencias de remuneración entre hombres y mujeres, pero también menciona que según las últimas cifras, dicha diferencia sigue siendo de un 15 % por término medio (entre el 4 % y el 25 %). Otra cuestión es el número de países que han aplicado y ejecutado la última Directiva 113/2004. O echemos un vistazo al destino de los compromisos adoptados por el Consejo en Barcelona en 2002 para favorecer la conciliación entre la vida familiar y la carrera profesional. Estos puntos interesan si se desea aumentar la tasa de empleo de las mujeres, pero también podrían comportar una inflexión en la crisis demográfica.

La legislación de la Unión Europea está dejando de ser fiable. Los reglamentos pueden incumplirse continuamente sin ningún tipo de consecuencias. La autoridad de las instituciones de la Unión Europa se verá socavada si sus compromisos existen únicamente sobre el papel. Confío en que en el futuro la Comisión inspeccione la aplicación y ejecución del acervo con mayor seriedad.

 
  
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  Justas Vincas Paleckis, en nombre del Grupo del PSE. – (EN) Señor Presidente, hasta ahora la mayoría de las voces que se han oído sobre esta importante cuestión, y sobre el anterior informe, han sido voces de mujeres. Por ello, tengo el honor de equilibrar un poco este sesgo y recalcar que la igualdad de género solo puede lograrse con el apoyo y la participación enérgica de los hombres. Espero que este punto y el informe en general sean aprobados por la mayoría absoluta de todos los hombres de la Unión Europea.

Una exigencia muy importante de este informe es la de acabar con la diferencia de remuneración entre los sexos y crear sistemas de pensiones que no sean discriminatorios para las mujeres. La experiencia de los Estados nórdicos nos muestra que los mayores niveles de vida y de calidad de vida pueden lograrse en aquellos países en los que las mujeres tienen el mismo éxito que los hombres a la hora de ocupar los puestos políticos más elevados.

Debemos concentrarnos más en el repugnante y alarmante nivel de trata de mujeres que es, en cierto sentido, similar al tráfico de drogas y para el que, lamentablemente, existe una gran demanda en los nuevos y en los antiguos Estados miembros. Esos delitos merecen un castigo más severo en todos los Estados miembros de la UE.

La igualdad de género ha sido siempre uno de los principales exponentes de los valores europeos para los nuevos Estados miembros. Me complace subrayar que hoy estos Estados, incluida Lituania, han sobrepasado en muchos casos a los «antiguos» miembros.

Junto con mis colegas, me complace la creación del Instituto Europeo de la Igualdad de Género. Los nuevos Estados miembros tienen argumentos de peso para propugnar el establecimiento de este instituto en su territorio. Lituania, que en muchos casos va en cabeza en la aplicación de las políticas de igualdad de género, está más que dispuesta a acoger a esta institución en Vilnius.

Una vez más, quiero felicitar a la ponente, la señora Estrela.

 
  
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  Raül Romeva i Rueda, en nombre del Grupo Verts/ALE. (ES) Señor Presidente, una vez más me complace felicitar a la colega Estrela por haber llevado a cabo un trabajo fundamental en la lucha por la igualdad entre hombres y mujeres en la Unión Europea, ya que, lamentablemente, sigue habiendo una total injusticia a la hora de tratar a unos y a otras, especialmente en cuanto a salarios, reconocimiento y oportunidades.

Esta injusticia, sin embargo, tiene diferentes grados en función de los Estados miembros. Es necesario, por tanto, que la Comisión se tome en serio el seguimiento de la aplicación por parte de los Estados del acervo comunitario relativo a la igualdad de oportunidades y que tome las medidas necesarias en aquellos casos en los que no se cumple con lo establecido.

Asimismo, como futuro padre que seré dentro de dos meses, también me preocupa la poca atención que todavía se presta, en general, a la conciliación de la vida laboral y familiar y, particularmente, a la dificultad que, en muchos países, todavía tienen muchos padres para asumir una paternidad responsable, lo que conlleva que la mujer deba asumir más responsabilidad en el ámbito familiar a costa de su propio proyecto profesional.

En definitiva, se trata de apostar por aquellas medidas que garantizan igualdad ante el empleo, ante el acceso a los bienes y a los servicios y ante su suministro.

 
  
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  Věra Flasarová, en nombre del Grupo GUE/NGL. – (CS) Señorías, tal y como dejan claro la Estrategia de Lisboa y el informe de la señora Estrela, una comunidad integrada se basa en la libertad, la solidaridad y la igualdad, aunque sigue habiendo desigualdad entre hombres y mujeres en una serie de ámbitos. Apoyo incondicionalmente los llamamientos a una reducción de las diferencias entre hombres y mujeres en materia de retribución y a la aplicación de la legislación europea. No obstante, debo advertir que las mujeres se encuentran en situación de desventaja no solo en términos salariales, sino que a menudo también son víctimas de la discriminación; por ejemplo, muchos empresarios son insensibles hacia las mujeres embarazadas. En la República Checa, las mujeres han sufrido lo que se denomina discriminación silenciosa. Los empresarios asumen con frecuencia que las mujeres embarazadas son débiles e indefensas. La legislación contra la discriminación, destinada a proteger a las mujeres, todavía tiene que introducirse en la República Checa. En algunos países existe una discriminación silenciosa contra las trabajadoras, especialmente por motivos de edad, maternidad, salud y discapacidad. Ha llegado la hora del cambio.

 
  
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  Urszula Krupa, en nombre del Grupo IND/DEM. (PL) Señor Presidente, soy una mujer que se educó en Polonia, donde los valores cristianos están universalmente reconocidos. Puedo asegurar a la Cámara que nunca me han discriminado en casa, en la escuela, en la educación superior o en el trabajo. Lamentablemente, las mujeres corren peligro de ser discriminadas por culpa de las políticas de la Unión Europea. Por lo tanto, no puedo comprender la preocupación expresada por la autora del informe sobre la igualdad entre mujeres y hombres en la Unión Europea por el hecho de que la tasa de empleo entre las mujeres de 15 a 24 años de edad no haya aumentado. Ese es el momento en el que las jóvenes deberían estar educándose o quizás empezando a formar familias.

El año 2007 ha sido designado «Año europeo de la igualdad de oportunidades para todos». Con esto en mente, quisiera solicitar la igualdad de oportunidades también para los niños. Los niños deberían poder disfrutar al menos de las mismas oportunidades que nosotros tuvimos de sentirnos unidos a nuestras madres. Los niños no deben ser separados de sus madres poco después de su nacimiento enviando a la madre a trabajar y a los niños a un centro de atención infantil. Desde el punto de vista médico, los planes de conceder bajas de maternidad a los hombres en lugar de las mujeres resultan bastante extraños. Después de todo, las mujeres realmente necesitan ese tiempo para recuperarse del parto. Para los niños se trata de un período de adaptación a la vida extrauterina.

Es especialmente importante que los primeros meses de vida se pasen cerca de una madre cariñosa, cuyos cuidados son vitales para el desarrollo adecuado de recién nacidos y niños pequeños. En lugar de conceder bajas a los padres, sería más apropiado aumentar las prestaciones familiares y reconocer el tiempo ocupado en criar a los niños al calcular los derechos a pensión. Los hombres carecen de instinto maternal, y su sentido de la responsabilidad paternal se desarrolla bastante tarde. Una vez más, solicito responsabilidad, para que las mujeres sean tratadas con dignidad y respeto y para que los niños no sean objeto de experimentos sociales.

 
  
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  Rolandas Pavilionis, en nombre del Grupo UEN. – (LT) Quisiera llamar su atención sobre varios puntos. Creo que se encontrará una solución apropiada al problema de la igualdad de género. En primer lugar, cuando la educación de género se incluya en los planes de estudio escolares y universitarios. En segundo lugar, cuando dejemos de limitarnos a los informes ministeriales y gubernamentales formales y se pida a los Gobiernos que muestren resultados concretos respecto a la aplicación de políticas de igualdad de género. En tercer lugar, cuando el Instituto Europeo de la Igualdad de Género, que se está estableciendo actualmente, no se limite a la recopilación de datos estadísticos, sino que nombre a observadores imparciales, capaces de evaluar la situación en todos los países de la Unión Europea. Sin duda, estaríamos a favor de una propuesta de que dicha institución se estableciera en Lituania. En cuarto lugar, cuando se tenga en cuenta el comentario realizado por la Comisión Europea, al efecto de que no se ha recibido ninguna propuesta de proyecto por parte de las organizaciones no gubernamentales de los países bálticos relacionada con la aplicación de políticas de igualdad de género, sencillamente porque estas organizaciones no disponen de fondos para la cofinanciación. Por lo tanto, también se les deniega el acceso a los Fondos Estructurales.

 
  
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  Jan Tadeusz Masiel (NI). – (PL) Señor Presidente, los hombres y las mujeres disfrutan de plena igualdad de derechos según la legislación de la Unión. De hecho, la Unión lo percibe como una de sus tareas clave en relación con la aplicación práctica de los derechos humanos. Estoy seguro de que ninguno de nosotros piensa que debería ser de otro modo. Sin duda estamos a favor de progresar en aquellos ámbitos en los que hombres y mujeres todavía no reciben el mismo trato. Sin duda las mujeres no deberían soportar la violencia a manos de los hombres, aunque últimamente también hay muchos hombres que reciben golpes. Sin duda las mujeres deberían recibir la misma remuneración por un trabajo de igual valor.

En mi país hay más mujeres que hombres que continúan sus estudios y obtienen cualificaciones de enseñanza superior. En mi opinión, la razón por la que estas mujeres no prosiguen después sus estudios o acceden a puestos importantes en empresas o en la política no es porque sean objeto de discriminación. Sencillamente las mujeres tienen otras prioridades en la vida. Tienen objetivos mucho más significativos y urgentes que lograr que los hombres. Es importante tener en cuenta que el factor tiempo opera de manera muy distinta en el curso de la vida de un hombre y una mujer. Las mujeres han de tener hijos en una época específica de su vida. Viven más que los hombres para compensar ese hecho. Por ejemplo, no hay nada que impida a los electores que voten a mujeres que los representen en el Parlamento Europeo. No es culpa nuestra que las propias mujeres prefieran votar a hombres. Yo mismo voté a favor del mejor candidato en nuestra circunscripción electoral, y ese candidato resultó ser una mujer.

Todo nuestro orden mundial se basa en el hecho de que existen dos versiones del ser humano, la masculina y la femenina. El Creador, o la Naturaleza si lo prefieren, Señorías, han determinado que aunque tienen igualdad, hombres y mujeres no son iguales. Físicamente son distintos y desempeñan funciones distintas en la sociedad. Lamentablemente, sus circunstancias económicas también difieren, y esto debe remediarse. También existen algunas diferencias psicológicas entre los sexos. Insto a las mujeres a que reconozcan los aspectos positivos de ser una mujer y a que entiendan que tener exactamente lo mismo que los hombres no siempre significa tener las mismas cosas.

 
  
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  Rodi Kratsa-Tsagaropoulou (PPE-DE).(EL) Señor Presidente, Señorías, señor Comisario, el tema del informe Estrela es el centro de nuestras preocupaciones sobre la calidad de la democracia europea y se encuentra relacionado directamente con nuestros objetivos de desarrollo, y especialmente la Estrategia de Lisboa, que ha sido el tema de la reunión entre nuestro Parlamento y los Parlamentos nacionales en los últimos días.

El informe de la señora Estrela es especialmente importante, y por ese motivo le agradezco su iniciativa de redactarlo, porque es el primer informe que se refiere a la situación de la igualdad de género en la Europa de los 25.

A pesar de su enfoque descriptivo, nos proporciona información útil sobre esta situación y la necesidad de abordar las desigualdades. Observamos que, a pesar de la crisis económica, el empleo entre las mujeres está aumentando. La media actual del 55,1 % es un mensaje optimista de que podemos lograr los objetivos de Lisboa del 60 % para el año 2010. No obstante, un análisis más profundo y detallado nos da a entender que la posición de las mujeres en el mercado laboral es precaria porque el desempleo está aumentando a expensas de las mujeres, la proporción del trabajo a media jornada es mucho mayor entre las mujeres que entre los hombres, las diferencias de salario siguen existiendo en todos los sectores, y ciertas categorías, como los inmigrantes, son víctimas de formas concretas de discriminación en el mercado laboral.

La reconciliación de la vida familiar y laboral sigue constituyendo un reto importante, especialmente para las mujeres con niños pequeños. Creo que las propuestas del informe Estrela han sido objeto de unanimidad en nuestra comisión, y yo también mantengo que se necesita una estrategia nacional con objetivos bien coordinados en los Estados miembros que, por una parte, promueva la integración en todas las políticas y, por otra, aplique las medidas necesarias para la abolición de la discriminación cuando exista. No obstante, también es necesaria una cooperación satisfactoria entre las agencias gubernamentales y los interlocutores sociales y las organizaciones no gubernamentales, especialmente las organizaciones de mujeres y, por parte de la Comisión, es necesario un control de la aplicación del acervo comunitario y un enfoque más profundo de la cuestión, con un mayor nivel de análisis.

 
  
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  Marian Harkin (ALDE).(EN) Señor Presidente, en primer lugar quiero felicitar a la ponente por este informe tan completo. A diferencia de otros oradores, lo considero necesario y oportuno. Voy a resaltar tan solo tres aspectos.

La diferencia de remuneración entre los géneros sigue siendo inaceptablemente elevada con una media, en toda Europa, que alcanza el 16 %. En Irlanda es aproximadamente del 15 % y esto tiene graves repercusiones para el nivel de vida de las mujeres, sus familias y su calidad de vida. Este asunto debe tratarse a escala nacional y comunitaria.

En segundo lugar, apoyo la petición de la ponente a todos los Estados miembros de asegurar que las mujeres tengan igualdad de acceso a los sistemas de seguridad social. En Irlanda, las esposas de trabajadores autónomos o de agricultores a menudo no están amparadas por la seguridad social por derecho propio, aunque trabajen en la granja o el negocio. Por ello pierden muchas prestaciones y derechos. Esto es discriminatorio y tiene que cambiar.

Por último, es absolutamente necesaria la discriminación positiva a favor de las mujeres en el sistema político por parte de los partidos políticos en todos los niveles, particularmente a en la selección de candidatos. Propongo una proporción del 50 % de mujeres. A aquellos que digan que de este modo no siempre escogemos a las mejores personas, yo les diría que eso es una necedad; el 51 % de la población son mujeres. Saldrá la misma calidad de esa parte que del 49 % restante. ¿Y por qué insisto en esto? Porque asuntos como el cuidado de la casa, la violencia en el hogar, el tráfico de mujeres y muchos otros asuntos que se consideran asuntos de mujeres no son solamente asuntos de mujeres, sino asuntos de la sociedad. Hasta que no haya un número de mujeres suficiente en los órganos decisorios, dichos asuntos no se integrarán en las respuestas políticas y no se abordarán como es debido.

 
  
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  Vladimír Špidla, miembro de la Comisión. (CS) Señor Presidente, Señorías, quisiera darles las gracias por este interesante debate, en el que ha participado un número relativamente alto de hombres. Tomo esto es una señal de que hemos progresado en el ámbito de la igualdad de oportunidades. La igualdad de género no es únicamente una cuestión social, sino también económica, y nuestras políticas serán más efectivas si parten de esta premisa. La igualdad debería basarse en un enfoque amplio, que implique medidas concretas y abarque todas nuestras políticas. La política de igualdad de género debe fomentarse mediante el compromiso político en el máximo nivel, incluido el cumplimiento de la legislación y la gobernanza a todos los escalones del poder. Estamos realizando esfuerzos ímprobos en este sentido y estoy seguro de que nuestro plan de trabajo sobre cuestiones de igualdad, que presentaremos en marzo, será de grna ayuda.

Si me lo permiten, quisiera responder a una de las preguntas que se han formulado. La Directiva 73/2002 entró en vigor el 5 de octubre de 2005, y la mayoría de los países la han transpuesto. La Comisión está analizando actualmente la situación, y cuando sea necesario, iniciará los procedimientos apropiados.

 
  
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  El Presidente. – El debate queda cerrado.

La votación tendrá lugar mañana a las 11.00 horas.

Declaraciones por escrito

(artículo 142 del Reglamento)

 
  
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  Zita Gurmai (PSE).(EN) La introducción presentada por la señora Estrela sobre la igualdad entre hombres y mujeres en la UE influye de modo fundamental en la manera horizontal de tratar los asuntos de igualdad. El objetivo común era presentar el segundo informe anual sobre igualdad y el primero que abarca la UE ampliada de 25 Estados miembros. Estoy plenamente convencida de que solo con un trabajo sistemático se obtendrán resultados mensurables. Un importante mensaje de la iniciación es que todos los años se presentará un informe anual. El informe menciona las directrices estratégicas de la política de igualdad. Quiero destacar dos de las áreas más destacadas que deberían asegurarse para todos: un trabajo digno y la misma remuneración por el mismo trabajo. Mi opinión es que las mujeres tienen la clave para lograr el objetivo global de la Estrategia de Lisboa de generar más crecimiento y empleo en la Unión Europea. La primera tarea es un aumento de las instalaciones para el cuidado asequible de niños, siguiendo el buen ejemplo de Suecia y Dinamarca. Es un aspecto central de la estrategia de inversión y crecimiento del Grupo del PSE, acordado por los Gobiernos socialdemócratas de toda Europa. Por último, está claro que solo podremos lograr los resultados mencionados con la activa contribución de los hombres a la igualdad de género.

 
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