El Presidente. – De conformidad con el orden del día, se procede al debate de las declaraciones del Consejo y de la Comisión sobre la situación en Belarús en el periodo previo a las elecciones presidenciales del 19 de marzo
Hans Winkler, Presidente en ejercicio del Consejo. (DE) Señor Presidente, señor Comisario, Señorías, no les sorprenderá que diga que el Consejo está sumamente preocupado por la evolución negativa de los acontecimientos en Belarús, sobre todo en lo que concierne a las elecciones previstas para el 19 de marzo. Recientemente, el Consejo ha vuelto a considerar el tema de Belarús, y hemos observado con preocupación que el régimen del Presidente Lukashenko está actuando de manera cada vez más represiva y se encuentra cada vez más aislado, también por voluntad propia. Por supuesto, nos satisface que haya invitado a la OSCE y a la OIDDH a enviar observadores a las elecciones; se trata sin duda de un paso positivo y que desde luego aplaudimos, pero seguimos preocupados por el deterioro de la situación en Belarús y tenemos motivos justificados de preocupación respecto del desarrollo democrático de estas elecciones.
El Consejo de Asuntos Generales y Relaciones Exteriores debatió sobre Belarús el 30 de enero y los ministros acordaron dos nuevas conclusiones, que transmiten el claro mensaje de que es preciso que esté garantizada la capacidad de la OSCE para llevar a cabo su misión de observación en cualquier lugar y sin obstáculos. El Consejo también advirtió de la posibilidad de que se adopten medidas más restrictivas contra las personas que ocupan puestos de responsabilidad si las elecciones presidenciales no cumplen las normas internacionalmente aceptadas.
La política de la Unión Europea hacia Belarús se revisó en las conclusiones del Consejo del 7 de noviembre del año pasado, que consiguieron un equilibrio entre un compromiso con las personas y la sociedad civil, por un lado, y una línea más dura con respecto al régimen propiamente dicho, por el otro. Asimismo hacían referencia a la intención del Alto Representante, señor Javier Solana, de designar a un estrecho colaborador como su punto de contacto en Belarús.
Todos somos conscientes de la necesidad de considerar nuestro trabajo con Belarús a más largo plazo. No es nada aventurado predecir que las elecciones del 19 de marzo no conllevarán ningún cambio real o trabajar sobre la base de este supuesto. Hemos realizado esfuerzos considerables para transmitir nuestro mensaje durante el periodo previo a las elecciones y garantizar que se oiga claramente. De hecho, estaba previsto desarrollar a principios de febrero una gestión conjunta de alto nivel con la participación de representantes de la Unión Europea y de los Estados Unidos, concretamente el director general del Consejo encargado de las relaciones exteriores y los asuntos político-militares, Robert Cooper, y el Secretario de Estado adjunto para Europa de los Estados Unidos, Dan Fried; sin embargo, las autoridades de Belarús se negaron a conceder a ambos dignatarios visados que les permitiesen visitar el país al mismo tiempo y esto imposibilitó la gestión.
No hemos ocultado nuestra decepción por este giro de los acontecimientos, dejando claro que las autoridades de Belarús han dejado escapar una oportunidad de entablar un diálogo libre y sincero con la comunidad internacional. Continuando con este tema, quisiera añadir que el 30 de enero, fecha de la última reunión del Consejo, Alexander Milinkevich, el candidato de la oposición unida en Belarús, que se encontraba de visita en Bruselas, mantuvo una reunión informal con representantes de los Estados miembros, entre ellos muchos ministros, con más de la mitad de los Estados miembros representados a escala ministerial. Asimismo se reunió con el señor Solana, con el señor Barroso, Presidente de la Comisión, y con la Comisaria Ferrero-Waldner. No cabe duda de que fue una expresión clara e inequívoca del apoyo de la Unión Europea al proceso democrático en Belarús aunque, como es lógico, la Unión no puede apoyar a candidatos individuales.
Al margen de las críticas que se merezca Belarús –y en efecto tenemos que formularle algunas– quiero recalcar que la política de la Unión Europea no tiene como objetivo aislar a ese país. Lo que queremos ver –y ese es nuestro objetivo– es un Belarús democrático, estable y con éxito económico, un país que pueda convertirse en miembro del Consejo de Europa y que mantenga unas relaciones serias, buenas y sólidas con la comunidad internacional en general y con la Unión Europea en particular. Por esto hemos dejado claro que, si se produce una evolución continuada en la dirección adecuada, Belarús podría beneficiarse de la Política Europea de Vecindad
Queremos dejar clara nuestra voluntad de tender la mano al pueblo de Belarús y apoyar la integración del país en las estructuras europeas. Aunque desearíamos mantener unas relaciones normales y amistosas con ese país, ello no es posible en las circunstancias actuales. El Consejo no hará la vista gorda frente a las continuas violaciones de los derechos humanos y de las libertades civiles, y seguirá expresando su preocupación por el deterioro de las condiciones en Belarús. Con el fin de promover la democracia en Belarús, el Consejo continúa dispuesto a comprometerse seriamente con dicho país y a cooperar con los socios internacionales; en la reunión con el señor Milinkevich que he mencionado antes, tratamos sobre cómo podríamos ayudar a la sociedad civil en su campaña a favor de la democracia y de qué opciones disponemos para ejercer una influencia directa sobre los elementos que hacen campaña a favor de la democracia en Belarús.
Aunque el resultado de las elecciones quizá ya esté decidido, tenemos que hacer conjuntamente un esfuerzo para mantener la presencia y la influencia de la Unión Europea en Belarús. Como ya he señalado, la Unión Europea se ha comprometido con un proyecto a largo plazo y no debemos permitir que las dificultades actuales nos desalienten o nos hagan perder de vista nuestro objetivo.
PRESIDENCIA DEL SR. ONESTA Vicepresidente
Joe Borg, miembro de la Comisión. (EN) Señor Presidente, la Comisaria Ferrero-Waldner desearía haber estado aquí para debatir la cuestión de Belarús. Se ha dedicado intensamente al desempeño de las actividades de la Comisión respecto a Belarús desde que asumió su cargo, y estoy convencido de que no desaprovechará la oportunidad de discutir este tema con el Ministro de Asuntos Exteriores ruso en una reunión que se celebra hoy en Viena.
En su nombre y en el de la Comisión, me complace tener esta oportunidad de intercambiar puntos de vista con sus Señorías acerca de la situación en Belarús en la antesala de las elecciones presidenciales del 19 de marzo y sobre la labor de la Comisión en apoyo a la democratización y a la sociedad civil.
Permítanme empezar comentando brevemente la situación global en Belarús. La Comisión todavía está profundamente preocupada por la ausencia de democracia y la falta de respeto de los derechos humanos en Belarús. Esta situación se ha ido deteriorando a medida que se acerca la fecha de las elecciones y ha hecho que durante los últimos meses haya sido acallada la voz de la oposición y reprimida la prensa independiente.
El hecho de que una misión de la OSCE haya sido invitada a observar las elecciones presidenciales y la posibilidad de que se permita a varios competidores del Presidente Lukashenko presentarse como candidatos a la carrera presidencial es un cambio positivo, pero no es prueba suficiente de una democracia en funcionamiento. En esta coyuntura, cuando los observadores de la OSCE han iniciado su trabajo sobre el terreno, es importante que la Unión Europea y la Comisión contribuyan al buen funcionamiento de la misión. La opinión y la reacción de la Unión Europea se basarán en el informe de dicha misión.
Por lo que respecta a la respuesta de la Unión Europea, ustedes son plenamente conscientes del mensaje inequívoco que transmitió la Unión Europea a Belarús, reiterado en el Consejo de Asuntos Generales y Relaciones Exteriores de 30 de enero: la Unión Europea ha resaltado la importancia que concede al proceso electoral democrático y también ha expresado claramente su firme voluntad de imponer sanciones selectivas en el caso de que estas elecciones demuestren ser fraudulentas. Para equilibrar este mensaje con una nota positiva, la Unión Europea ha repetido su oferta de mantener relaciones más estrechas con Belarús, siempre y cuando se observen avances convincentes hacia la democracia.
Permítanme ahora abordar la acción concreta de la Comisión y subrayar que esta se ha mantenido firme en su promesa de impulsar su papel en Belarús. Frente a una represión creciente y a las restricciones impuestas por el Gobierno de Belarús a la ayuda extranjera a favor de las organizaciones no gubernamentales, la Comisión ha reforzado y acelerado dicha ayuda a Belarús. Solo en 2005 se destinaron 8,9 millones de euros a proyectos relacionados con la democracia y la sociedad civil. Se han desarrollado herramientas creativas para superar los obstáculos a los que se enfrenta la prestación de asistencia. De este modo hemos transferido parte de nuestro apoyo a ONG situadas fuera de Belarús. Los 2,2 millones de euros que concedimos en diciembre pasado a la Universidad Humanitaria Europea en el exilio, así como nuestro apoyo a los medios de comunicación independientes, son ejemplos vivos de este novedoso planteamiento.
En el ámbito de los medios de comunicación independientes me complace decir que la Comisión se ha situado al frente de la acción de los donantes. Hemos empezado apoyando la transmisión radiofónica de informes de noticias diarios a Belarús, tanto en ruso como en belaruso. No obstante, nuestro principal logro es un proyecto mediático de 2 millones de euros que se está poniendo en marcha en la actualidad. Incluye transmisiones de radio y televisión, actividades de Internet, apoyo a la prensa independiente belarusa y la formación de periodistas belarusos. El proyecto permitirá la transmisión de programas específicos de radio y televisión a partir de febrero, con tiempo suficiente antes de las elecciones. Consideramos que este proyecto de gran calidad, apoyado por un equipo paneuropeo y que tiene muy en cuenta las sensibilidades belorusas –es decir, nada de propaganda, sino noticias directas y entretenimiento puro– llegará directamente a amplios sectores de la población.
Además, la Comisión ha decidido abrir una delegación en Minsk, pero lamentablemente las autoridades belorusas todavía no han dado su consentimiento. A la espera de los progresos en este frente, destinaremos a un encargado de negocios en Kiev, quien viajará con frecuencia a Minsk.
Finalmente, el lunes pasado la Comisión consiguió reunir a todos los donantes internacionales de Belarús con el fin de planificar el futuro. Esta reunión ha puesto en marcha una reflexión común sobre la ayuda más allá de la fecha de las elecciones. Esta reunión fue un signo de que la ayuda y la coordinación no disminuirán tras las elecciones.
En conclusión, permítanme recalcar la probabilidad de que el proceso democrático de Belarús sea un proceso largo que solo podrá hacerse realidad con el apoyo de la población. Por eso debemos continuar con nuestros esfuerzos de concienciar a todos los sectores de la población belarusa a través del apoyo a la sociedad civil y la facilitación de contactos entre personas. Dado que Belarús se encuentra en una encrucijada, es más importante que nunca que aunemos todos nuestros esfuerzos para aplicar una estrategia común y estemos dispuestos a responder sobre la marcha a los acontecimientos que se produzcan en Belarús. La Comisión sigue decidida a desempeñar el papel que le corresponde.
Charles Tannock, en nombre del Grupo del PPE-DE. – (EN) Señor Presidente, el 19 de marzo habrá elecciones presidenciales en Belarús, en las que todavía hay posibilidades de que el país asuma el lugar que le corresponde en la familia europea de democracias y lleve a cabo unas elecciones libres y limpias. Sin embargo, en realidad las posibilidades son muy escasas, ya que el Presidente Lukashenko, desde su elección en 1994, ha convertido el país en un Estado policiaco y en una falsa democracia.
La situación de los derechos humanos, ya de por sí mala, se ha deteriorado más desde la aprobación de la ley antirrevolucionaria, encaminada a suprimir las protestas, y se ha encarcelado a muchos líderes de la oposición por delitos espurios de corrupción o, en algunos casos, simplemente se les ha hecho desaparecer, presumiblemente asesinados. El señor Lukashenko predica un curioso nacionalismo paneslavo y antioccidental, con un culto a la personalidad añadido.
Las encuestas independientes le dan alrededor del 55 % de apoyo. Se cree que hará todo lo necesario para alcanzar la cifra mágica del 77 %. El registro de candidatos tendrá lugar el 21 de febrero, y alabo el coraje del candidato de la Oposición Unida, Alejandro Milinkevich, que verá restringida su campaña a dos entrevistas en radio y televisión de 30 minutos, mientras que el señor Lukashenko tendrá el tiempo que quiera y aparecerá como Jefe de Estado en los medios de comunicación diariamente, acusando a sus oponentes de ser matones o mercenarios occidentales.
Pido a Belarús que se lleven a cabo encuestas independientes de votantes a la salida de los colegios electorales que ayuden a verificar los resultados, pero esta petición es poco probable que se tenga en cuenta. No es nada sorprendente que este Parlamento no haya sido invitado como observador a las elecciones, pero la Conferencia de Presidentes debería autorizar un presupuesto para que los diputados al Parlamento Europeo asistan a través de la OSCE. Hay que recordar también a Rusia que, ya que financia el régimen con un gas muy barato a 50 dólares estadounidenses por 1 000 m3, debería apoyar la democracia allí, puesto que es miembro de pleno derecho del Consejo de Europa.
Por último, acojo con agrado, como ha mencionado el Comisario Borg, los de 2 millones de euros del programa TACIS dedicados a la libre radiodifusión en Belarús y al apoyo a la sociedad civil.
Jan Marinus Wiersma, en nombre del Grupo PSE. – (NL) Señor Presidente, el 16 de diciembre del año pasado, el Parlamento de Minsk –que no es un organismo elegido democráticamente– aceptó la propuesta de Lukashenko de adelantar las elecciones presidenciales al 19 de marzo. Ello es un ejemplo de la forma prepotente de actuar del señor Lukashenko, y también demuestra que no tiene la más mínima intención de traspasar el poder a través de un proceso electoral. Por esto, una vez más es de temer que el proceso democrático siga un curso sumamente fraudulento en Belarús.
La oposición es la principal víctima de esa decisión. ¿Cómo puede iniciar una campaña si sus candidatos acaban en la cárcel, como el socialdemócrata, el señor Statkevich, y si todos los medios de comunicación de masas están controlados por el régimen? Las autoridades se esfuerzan por hacerle la vida imposible a la oposición y también han reducido a menos de la mitad el periodo de campaña para las elecciones.
Hemos de seguir llamando la atención sobre estas flagrantes violaciones de nuestros valores democráticos en uno de los países vecinos de la Unión Europea. Aunque tenemos que recalcar una vez más que la política de Lukashenko es inaceptable, también debemos insistir nuevamente en que, si se produce un cambio de rumbo, quedará expedito el camino hacia una relación más estrecha con la UE. ¿Qué más podemos hacer? Es lamentable que la relación entre Lukashenko y el Parlamento Europeo se haya deteriorado hasta el extremo de que no se nos ha invitado a diferencia de la OSCE a participar en la misión de observación.
Aunque por un lado es una buena señal, pues es el resultado de nuestra postura consecuentemente crítica hacia el régimen de Belarús, por el otro lado, también hemos de preguntarnos por qué el Parlamento Europeo no puede participar simplemente en la misión de la OSCE como representante oficial de la Unión Europea. Nos satisface la invitación a la OSCE, pero también queremos subrayar que no basta con rendir tributo de palabra a las normas internacionales que Belarús, en su calidad de miembro de la OSCE, se ha comprometido a respetar. Por ello esperamos que la misión de la OSCE pueda realizar su trabajo con normalidad e instamos al Gobierno bielorruso a que le preste ayuda.
Por último, a pesar de que las circunstancias han empeorado –hace cuatro años participé en la misión de observación y creo que ahora la situación es aún peor que entonces– tenemos que hacer todos los esfuerzos posibles y, sobre todo, no dejar de hacer nada, para apoyar a la oposición que esta vez ha logrado presentar un candidato común. Sea como fuere, espero que, con la declaración de hoy, el Parlamento dé un estímulo moral a la oposición y al candidato Alexander Milinkevich.
Elisabeth Schroedter, en nombre del Grupo Verts/ALE. – (DE) Señor Presidente, coincido con lo que han dicho los anteriores oradores. Día tras día va menguando la esperanza de que las elecciones presidenciales conduzcan a un nuevo inicio y, finalmente, a la democracia y el Presidente Lukashenko idea a diario nuevas formas de oprimir a la oposición y a los ciudadanos que reivindican el derecho a pensar de un modo distinto. Por esto es necesaria una mayor ayuda desde el exterior del país. Tampoco debemos dejarnos desanimar por el modo en que se está ahogando la participación democrática incipiente, pues las personas quieren libertad y sabemos cuán difícil resulta mantener el compromiso a favor de la misma cuando se interfiere en las elecciones, como en el caso actual; por lo tanto, no debemos perder de vista que la jornada electoral no marca ningún límite, sino que se trata de un proceso continuado.
Tenemos que observar atentamente los pequeños gestos con los que los ciudadanos de Belarús expresan su deseo de libertad y democracia. En ese país existe un potencial real para una verdadera democracia y por ello quiero señalar que lo que están haciendo la Comisión y el Consejo para consolidar ese potencial es claramente insuficiente, es demasiado lento, es demasiado inflexible y ¡es ineficaz! Quiero pedirle al Consejo que se ponga manos a la obra en serio para cumplir la tarea que se le ha encomendado y adapte las normas en materia de ayuda exterior a esta situación especial, y que lo haga cuanto antes, que deje de limitarse a hablar y establezca medios eficaces o de lo contrario la responsabilidad de esa situación problemática recaerá sobre nosotros.
Věra Flasarová, en nombre del Grupo GUE/NGL. – (CS) Señorías, en mi calidad de miembro de la Delegación para las relaciones con Belarús en representación del Grupo Confederal de la Izquierda Unitaria Europea/Izquierda Verde Nórdica, no estoy de acuerdo con el proyecto de resolución y voy a explicar por qué. Sería excusable que, a la vista del debate en el Parlamento, alguien concluyera que el candidato de la oposición podría ganar las elecciones en Belarús, pero sabemos que Lukashenko continuará en el cargo. ¿Qué pasará luego? ¿Qué tipo de relaciones mantendremos con Belarús? Debemos recordar que Belarús no es solo Lukashenko y las personas en posiciones privilegiadas, sino una nación que no ha tenido una experiencia totalmente negativa con el régimen, ya que es innegable que disfruta de algunas ventajas sociales, por ejemplo, la educación y la sanidad gratuitas. Todos sabemos cuán estrechas son las relaciones entre Belarús y Moscú, y la importancia del desarrollo de este pequeño país para su vecino más grande. No es ningún secreto que ambos países se están preparando para una aproximación aún mayor. Por esto, la estrategia de la Unión Europea con respecto a Belarús también es, a la postre, una estrategia con respecto a Rusia.
Paul Marie Coûteaux, en nombre del Grupo IND/DEM. – (FR) Señor Presidente, como de costumbre, solo puedo expresar en pocas palabras mi desacuerdo con las declaraciones que han efectuado hace un momento el Consejo y la Comisión.
Me parece bastante fácil, como en otros casos, reprochar a un país soberano que no se ajuste en todos los puntos a los cánones que hemos fijado para reconocer a tal o cual Gobierno, en realidad en función de que nos guste o no nos guste por una razón u otra.
Tras el hundimiento del imperio soviético, Belarús fue abandonada a merced de algunas bandas de predadores que no eran más legítimas por servir a los intereses de una multinacional u otra, hasta el punto de que vimos a Ministros vender bienes públicos por partes en su propio beneficio y a menudo a empresas europeas. Esto se llamaba liberalización. Y también vimos, por supuesto, cómo Belarús fue instrumentalizada por algunas potencias occidentales, que estaban encantadas de volverla –y con ella los recursos que ofrece– contra su gran nación hermana, Rusia.
No nos dejemos engañar, Señorías, por una propaganda bastante burda. Si hoy se nos pide que condenemos a las autoridades de Minsk, no es por el bien del pueblo belaruso, sino simplemente para que acutemos ciegamente de cómplices de una estrategia norteamericana encaminada a contener la potencia rusa en los límites más estrechos posible, privándola de sus alianzas más naturales desde el punto de vista histórico y geográfico. Esto es hacer de aprendices de brujo, como vemos desde hace un año en Ucrania, y no beneficia a Europa, a la verdadera Europa, que debe incluir a Rusia y todos sus aliados dentro de su esfera y pronto o tarde lo hará.
Konrad Szymañski, en nombre del Grupo UEN. – (PL) Señor Presidente, Belarús representa un gran reto para la Unión Europea, dado que la presión que hemos ejercido hasta ahora sobre este país ha sido ineficaz.
Ahora es necesario que actuemos en apoyo de la democracia en Belarús. Ello requerirá diversas medidas organizativas. El seguimiento del respeto de los derechos humanos en Belarús se debería basar en el Informe anual del Parlamento sobre los derechos humanos en el Mundo y en la información facilitada por el representante especial de la Comisión y del Consejo para asuntos belarusos. Las resoluciones parlamentarias se deberían reservar para situaciones nuevas y críticas.
Nuestras acciones deberían basarse en el instrumento de la Política de Vecindad o en un instrumento independiente en materia de derechos humanos cuando el entorno político y jurídico sea hostil. En particular, es preciso desarrollar compromisos de la Unión de financiar medios de comunicación independientes, junto con socios fiables. La última competencia de la Comisión ha suscitado dudas que se han expuesto en la última de las preguntas dirigidas a la misma que se ha presentado hoy.
Jan Tadeusz Masiel (NI). – (PL) Señor Presidente, Belarús es un país especial: la última dictadura de Europa. Es un país empobrecido. También está empobrecido en el sentido de que jamás en su historia ha experimentado la libertad, a diferencia de muchos –aunque no todos– sus vecinos. ¿Cómo puede ahora aspirar a una libertad que nunca ha conocido? No sabe a qué debería aspirar. Los belarusos no piden mucho y son muy pacientes. Si las elecciones del 19 de marzo resultan estar manipuladas, la gente esperará hasta que puedan celebrar unas elecciones libres en alguna fecha futura.
No obstante, no debemos escatimar esfuerzos inmediatos para asegurarnos de que las elecciones del 19 de marzo sean libres. Permanecer demasiado tiempo en el poder no es bueno para nadie. Belarús tiene que poder elegir libremente entre su presidente titular y Alexander Milinkevich.
Anna Záborská (PPE-DE). – (SK) En Eslovaquia, durante los cuarenta años siguientes a lo que se dio en llamar el Febrero victorioso de 1948, tuvimos un régimen similar al que existe actualmente en Belarús. La maquinaria de Estado controlada por el partido comunista no solo reprimía cualquier manifestación de resistencia, sino también todas las expresiones y señales de una sociedad democrática libre y del Estado de Derecho. Las personas que no han experimentado una dictadura difícilmente pueden imaginarse sus consecuencias.
Observamos con preocupación que las autoridades bielorrusas están adoptando medidas represivas contra la sociedad civil. El desmantelamiento violento de la prensa independiente y de las organizaciones no gubernamentales sigue adelante.
El 6 de febrero de 2006, el Tribunal Supremo de Belarús disolvió otra organización no gubernamental, la Unión de Asociaciones Públicas Juveniles e Infantiles de Belarús.
Es adecuado que la Unión Europea ejerza una mayor presión sobre Belarús. Agradezco que no nos limitemos a expresar nuestra preocupación por las duras medidas adoptadas contra los medios de comunicación independientes, las organizaciones no gubernamentales y religiosas, y algunas instituciones educativas del país. Aplaudo, en especial, la decisión de la Comisión de patrocinar emisiones de radio independientes dirigidas a Belarús. La emisora Deutsche Welle también merece nuestro elogio. Espero que se haya modificado la decisión original de emitir en ruso y que los ciudadanos de Belarús la sintonicen para escucharla en su idioma materno, lo cual es especialmente importante en estos días previos a las elecciones. Según se desprende de los contactos que he mantenido con representantes de las fuerzas democráticas de Belarús, las emisiones en ruso podrían tener un efecto negativo. Ahora, antes de las elecciones, el objetivo de las instituciones europeas debería ser emprender una acción conjunta para lograr cambios democráticos concretos en dicho país.
Joseph Muscat (PSE). – (MT) Gracias, señor Presidente. Creo que el Parlamento Europeo desea trasmitir hoy un mensaje que manifieste su afecto por el pueblo de Belarús, aunque sea con un día de retraso. Se trata de un mensaje dirigido a un pueblo al que, como evidencian los hechos, se está negando la libertad de elegir a sus dirigentes. Hasta ahora, en esta Cámara hemos hablado de elecciones. Sin embargo, creo que, para ser exactos, deberíamos referirnos más bien al próximo acontecimiento como un proceso de confirmación malicioso. Es de señalar que la Unión Europea ha realizado enormes progresos en los últimos meses en la adopción de medidas prácticas que favorezcan al pueblo de Belarús. En nombre de la Mesa de la Delegación para las Relaciones con Belarús, quiero dar las gracias al Consejo y a la Comisión, pero aún queda más por hacer. Ahora tenemos que ofrecer un firme apoyo al pueblo de Belarús, especialmente a los jóvenes. Las autoridades que quieren restringir la libertad saben que los jóvenes son los principales protagonistas del cambio. Las autoridades incluso han cerrado RADA, que representa a la juventud de Belarús en el Foro Europeo de la Juventud. Es un acto deplorable. Volvemos a dar nuestro apoyo al pueblo y en especial a los jóvenes de Belarús, y prometemos estar a su lado en el momento decisivo.
Anne E. Jensen (ALDE). – (DA) Señor Presidente, sin duda no hay muchas personas que crean que las elecciones presidenciales del 19 de marzo en Belarús van a responder ni tan solo a las normas democráticas más elementales. Tenemos motivos de sobra para esperar que suceda lo contrario. El Presidente Lukashenko hará todo lo posible para defender su posición y consolidar su dictadura. La oposición no ha tenido igualdad de oportunidades para difundir sus mensajes políticos y la campaña electoral del candidato de la oposición unida, el señor Milinkevich, está resultando muy difícil. Hemos de hacer cuanto esté en nuestras manos para apoyar a las fuerzas democráticas en Belarús durante el periodo previo a las elecciones. Sin embargo, quisiera pedir especialmente que no olvidemos a Belarús después de las elecciones. Coincido con el señor Winkler en que se necesitarán esfuerzos a largo plazo para llevar la democracia a Belarús y tenemos que persistir en ellos después de las elecciones. Quiero dar las gracias al Comisario Borg por su compromiso de seguir justamente esta estrategia.
Jonas Sjöstedt (GUE/NGL). – (SV) Señor Presidente, pertenezco a un sector de mi Grupo que considera que este debería haber suscrito la propuesta de resolución común. Lamento que no lo hiciera.
La situación en Belarús está empeorando progresivamente. Por desgracia, las condiciones para la celebración de unas elecciones democráticas son muy deficientes. La oposición –tanto la oposición política como el movimiento sindical autónomo– sufre un acoso sistemático. Los medios de comunicación críticos e independientes tienen muy poco margen de maniobra.
En esta situación, tenemos que hacer todo lo posible para apoyar a las fuerzas de la democracia y procurar conseguir que se celebren unas elecciones imparciales con un amplio control electoral. Solo existe una forma de manifestar la solidaridad con Belarús y esta es exigir que se permita que los belarusos decidan por sí mismos sobre su futuro. Para que ello suceda, es necesaria la democracia.
Inese Vaidere (UEN). – (LV) Señorías, la libre circulación de información desde Europa es vital para apoyar la democracia en Belarús.
Quiero hacer hincapié en que, en primer lugar, los recursos que hemos asignado a las emisiones de radio a Belarús no han tenido el efecto deseado hasta la fecha. La decisión de la Comisión Europea de adjudicar un contrato de 2 millones de euros al consorcio germano-ruso para las emisiones dirigidas a Belarús, a sabiendas de que la televisión rusa ya tiene firmados generosos contratos con el Gobierno belaruso y también que las emisiones se realizan en ruso, constituye un despilfarro de dinero inaceptable, a mi parecer. Puede que incluso acabe redundando en apoyo al régimen de Lukashenko.
En segundo lugar, la Unión Europea ha de apoyar a la prensa democrática de Belarús.
En tercer lugar, deberíamos considerar la posibilidad de facilitar la obtención de visados para la Unión Europea a ciudadanos belarusos corrientes, científicos y trabajadores culturales, al tiempo que reforzamos las restricciones sobre los visados para representantes del régimen en el poder y sus familias.
Por último, también quiero pedir a la Comisión Europea y al Consejo que exijan con mayor insistencia la inmediata liberación de Mijáil Marinich, el dirigente de la oposición que permanece detenido por motivos políticos.
Laima Liucija Andrikienė (PPE-DE). – (LT) La situación en Belarús, a tan solo un mes de las elecciones, ofrece pocas esperanzas de que las elecciones presidenciales en dicho país sean democráticas, libres o imparciales.
Hasta el momento, ningún candidato se ha registrado oficialmente y solo un futuro candidato (el actual Presidente, Alexander Lukashenko) es objeto de una intensa campaña de propaganda, que están llevando a cabo todos los medios de comunicación estatales. Los análisis de prensa indican que a escala nacional se está creando la opinión de que no existe alternativa al Presidente actual y una mayoría absoluta de ciudadanos van a votarle porque es el único que puede garantizar la estabilidad en un país cuyos logros son indiscutibles. Supuestamente, quienes se oponen al Presidente son unos sinvergüenzas inútiles, mientras que Occidente no comprende la situación de Belarús e intenta desestabilizar al país, pero no lo conseguirá porque Belarús cuenta con el Presidente Lukashenko. La represión de los medios de comunicación no estatales sigue intensificándose.
El apoyo de la Unión Europea resulta vital en este contexto, pero este es insuficiente y tardío, y por lo tanto tiene escaso efecto. ¿En verdad es esto todo lo que puede hacer la Unión Europea para defender la libertad de pensamiento y a la prensa en un país vecino?
Andrzej Jan Szejna (PSE). – (EN) Señor Presidente, el 19 de marzo tendrán lugar las elecciones presidenciales en Belarús. Estamos todos de acuerdo en que ya es hora de que apoyemos las actividades de las fuerzas democráticas en Belarús. Nuestra prioridad fundamental debería ser facilitar una votación libre y democrática. Es preciso garantizar la plena transparencia de todo el proceso que conllevan en estas elecciones, incluido el recuento de los votos y la igualdad de condiciones para todos los candidatos.
Las políticas de Lukashenko han despertado ya demasiadas inquietudes. La presencia del Parlamento Europeo y del Consejo de Europa durante la elección presidencial reviste la máxima importancia. Tenemos que insistir a las autoridades de Belarús en que extiendan una invitación a ambas instituciones lo antes posible.
La situación de los ciudadanos de Belarús relativa a la independencia de los medios de comunicación y la libertad de expresión está empeorando paulatinamente, por lo que apoyamos con fuerza el establecimiento de una red de radiodifusión desde Polonia, Lituania y posiblemente Ucrania. Además, las acciones emprendidas por el Gobierno de Belarús contra la Unión de Polacos de Belarús y la minoría gitana, así como la decisión de prohibir la iglesia evangélica reformada, son ejemplos de la falta de respeto de los derechos de las minorías, así como a la libertad de asociación y de creencia.
Rolandas Pavilionis (UEN). – (LT) Además de las malas noticias procedentes de Minsk, también tenemos buenas noticias de Vilna. El Gobierno lituano ha inscrito a la Universidad Europa de Humanidades, expulsada hace poco de Minsk y que ha reanudado sus actividades en Vilna. Ello es el resultado de los enormes esfuerzos de algunos diputados al Parlamento Europeo, junto con representantes de la Comisión Europea y diplomáticos lituanos. Los estudiantes de esa universidad ofrecen sin duda una esperanza real con vistas al renacimiento de Belarús. Al mismo tiempo, hemos recibido algunas malas noticias procedentes de Minsk. La dictadura está intensificando su represión contra las organizaciones juveniles civiles y democráticas que se oponen al régimen. El trabajo de la Unión de Asociaciones Públicas Juveniles e Infantiles de Belarús, RADA, ha quedado prohibido por una decisión del régimen. Dicha organización juvenil ya había conseguido reconocimiento internacional y estaba desarrollando relaciones entre los jóvenes de Belarús y muchas organizaciones juveniles europeas. Por esto quiero dirigir un llamamiento a todos mis colegas y confío en que apoyarán la petición de que cese la represión dirigida contra la juventud de Belarús y sus organizaciones.
Hans Winkler, Presidente en ejercicio del Consejo. (FR) Hablaré ahora en nombre del Consejo para concluir este debate.
(DE) Señor Presidente, Señorías, quiero empezar dejando bien claro –dado que esta cuestión se ha planteado durante el debate– que todo Estado está autorizado a expresar su preocupación por los derechos humanos en cualquier parte del mundo y que criticar las violaciones de los derechos humanos no equivale a una interferencia en los asuntos internos de un país. Así lo estableció la Conferencia de Viena sobre los Derechos Humanos, celebrada en fecha tan reciente como el año 1993. Por consiguiente, la Unión Europea está perfectamente autorizada –como cualquier otro Estado– a considerar como asunto propio el respeto de los derechos humanos en otro Estado. Es lo que está haciendo la Unión Europea y agradezco a la Asamblea su compromiso en este sentido y las claras afirmaciones a las que ha dado lugar el presente este debate. Con ellas facilitan ustedes el trabajo del Consejo y de la Comisión, pues es esencial que las instituciones europeas hablen con una sola voz cuando se trata de estas cuestiones.
Si me lo permiten, respondiendo a la intervención de la señora Schroedter, diría que desde luego cabe argumentar que los instrumentos disponibles no se han utilizado de manera eficaz hasta ahora. Es un aspecto que estamos procurando mejorar y, teniendo presente este propósito, quiero decir que la creación de la Política Europea de Vecindad como un nuevo instrumento de ayuda exterior mejorará las cosas; queremos trabajar en esa dirección, con objeto de poder garantizar un uso más eficaz de los recursos.
Otro aspecto que desearía destacar, dado que varios oradores se han referido a ello durante el debate, es que hoy se está celebrando en Viena la reunión a tres bandas de los ministros de Asuntos Exteriores con el Ministro de Asuntos Exteriores ruso, anunciada por el Comisario Borg, puesto que la Comisaria Ferrero-Waldner también participa en la misma. Huelga decir que el orden del día de tan importante reunión incluye a Belarús, ya que es importante que Rusia explique cuál es su posición al respecto y todos sabemos que Rusia tiene, por supuesto, una cierta influencia sobre lo que sucede allí.
Otra cuestión que se ha mencionado en este debate y que queremos tomarnos muy en serio es la necesidad muy real, a la hora de promover los vínculos entre académicos, entre jóvenes y entre miembros de la sociedad civil, de que se conceda a estas personas la oportunidad de viajar al extranjero y se trata, en efecto, de un aspecto que tenemos que considerar con mayor atención. Esas personas están poniendo en juego su libertad en la campaña por la democracia y no sería justo que no les ofreciésemos la posibilidad de colaborar con nuestras instituciones para impulsar la democratización de Belarús.
Se ha hecho referencia a las elecciones presidenciales, en el sentido de que estas ofrecen en sí mismas a Belarús una oportunidad de avanzar por el camino adecuado. Como han manifestado la mayoría de los oradores, las posibilidades de que eso suceda no son muy grandes, y la Comisión y el Consejo tendrán que reflexionar sobre cómo van a responder en el caso de que se produzcan irregularidades en las elecciones. Aunque, por supuesto, estamos preparados para considerar la posibilidad de emprender acciones si eso ocurriera, suceda lo que suceda, tenemos que asegurarnos de no errar el blanco, como sucede a menudo con las sanciones. Hagamos lo que hagamos, no queremos que afecte a la sociedad civil; al contrario, queremos promover su bienestar y hacer todo lo posible para impulsar, a la larga, el cambio desde la base en Belarús. Esto es lo que queremos hacer y por lo que está trabajando el Consejo.
Joe Borg, miembro de la Comisión. (EN) Señor Presidente, agradezco los comentarios de su Señorías, que, en general, refuerzan el compromiso de esta Cámara en pro de la democracia y el respeto de los derechos humanos en Belarús.
Como he señalado en mi intervención inicial, la Comisión, por su parte, ha desempeñado un papel activo en Belarús a través de su ayuda a las ONG y organizaciones de medios de comunicación y ha actuado para ayudar a despertar la conciencia entre la población belarusa con la esperanza de que esto pueda ocasionar el cambio democrático. La Unión Europea ha subrayado la importancia que concede a un proceso electoral democrático, y estamos dispuestos a ofrecer relaciones más estrechas siempre y cuando veamos un progreso convincente hacia una auténtica democracia y el respeto de los derechos humanos.
En respuesta a lo que han dicho el señor Wiersma y otros diputados con relación a las elecciones presidenciales convocadas para el 19 de marzo, la Comisión lamenta que el Parlamento Europeo no haya sido invitado como observador a las elecciones. Esto es realmente decepcionante, pero no una decisión sorprendente, dada la situación en el país. Seguiremos de cerca la información que nos facilite la misión de la OSCE/OIDDH informe sobre las elecciones. Es posible que algunos diputados al Parlamento Europeo puedan formar parte de las cuotas nacionales de los Estados miembros en la misión de la OSCE/OIDDH.
Con respecto a la cuestión planteada por la señora Schroedter y otros diputados al Parlamento Europeo, quisiera repetir que la Comisión trata de abordar la situación de manera novedosa mediante la ayuda a la Universidad Humanitaria Europea en el exilio y a los medios de comunicación independientes.
En cuanto a lo que ha dicho la señora Záborská, quisiera hacer hincapié de nuevo en que una buena parte de la estrategia de la Comisión consiste en ayudar a los medios de comunicación independientes, tanto en lengua rusa como belarusa –en particular la Deutsche Welle– para garantizar que puedan actuar realmente como un catalizador del cambio.
Con respecto a la insistencia del señor Muscat en la juventud, le agradezco sus comentarios y le aseguro que la Comisión realmente centra sus esfuerzos en la sociedad civil, incluida la juventud de Belarús, que son la esperanza de un futuro mejor.
Sobre la cuestión planteada por la señora Vaidere, quisiera señalar que en un grupo de trabajo del Consejo se está debatiendo con vistas a encontrar algunas soluciones prácticas al enfoque común sobre la concesión de visados.
Con respecto a la cuestión del señor Pavilionis, no puedo estar más de acuerdo en que necesitamos apoyar cualquier acción a favor de los jóvenes de Belarús y, en particular, a favor de la Universidad Humanitaria Europea en el exilio.
Los 2 millones de euros para el proyecto de medios de comunicación implican no solamente a socios de Alemania y Rusia, sino también a una emisora de radio polaca, a otra lituana, a ONG alemanas y neerlandesas y a periodistas belarusos. Es por tanto un proyecto paneuropeo. El socio de la televisión rusa, RTVI, ha acreditado su plena independencia del Gobierno ruso. De hecho, RTVI está formada por periodistas que han abandonado medios de comunicación controlados por el Gobierno.
Todos los programas de televisión y de radio se emitirán tanto en ruso como en belaruso. Los programas de televisión emitidos en ruso se subtitularán sistemáticamente en belaruso.
El Presidente. – He recibido, al término de este debate, seis propuestas de resolución(1) de conformidad con el apartado 2 del artículo 103 del Reglamento.
El debate queda cerrado.
La votación tendrá lugar mañana a las 10.00 horas.
(La sesión, interrumpida a las 16.50 horas en espera del Turno de preguntas a la Comisión, se reanuda a las 17.30 horas)