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Textos presentados :

RC-B6-0112/2006

Debates :

PV 16/02/2006 - 14.3
CRE 16/02/2006 - 14.3

Votaciones :

PV 16/02/2006 - 15.2
CRE 16/02/2006 - 15.2

Textos aprobados :


Acta literal de los debates
Jueves 16 de febrero de 2006 - Estrasburgo Edición DO

14.3. Guantánamo
Acta
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  El Presidente. De conformidad con el orden del día, se procede al debate de cinco propuestas de resolución sobre Guantánamo.

 
  
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  Martine Roure (PSE), autora. – (FR) Señor Presidente, los presos del campo de Guantánamo se encuentran en una situación de vacío legal, sin haber sido acusados de nada, desde hace ahora cuatro años. Estamos alarmados por las continuas alegaciones de malos tratos. Así, los huelguistas de hambre, cuya privación de alimentos autoimpuesta es el único medio de protestar contra su total carencia de derecho a la justicia, por lo visto permanecen atados a sillas durante horas para ser alimentados a la fuerza, hasta que vomitan sangre.

Les recuerdo que el ponente especial de las Naciones Unidas sobre la tortura, Manfred Nowak, declaró que, si esto fuera cierto, habría que calificarlo de trato inhumano, cruel y degradante. Pedimos que las Naciones Unidas y las ONG puedan acceder al centro de detención de Guantánamo y a los presos. Por lo demás, Guantánamo debería cerrarse sin demora y los presos comparecer ante un tribunal independiente.

Por último, los Estados Unidos deben permitir al menos una investigación imparcial sobre las alegaciones de tortura.

 
  
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  Tobias Pflüger (GUE/NGL), autor. (DE) Señor Presidente, la historia de la base militar estadounidense de Guantánamo es una historia de injusticias, porque los estadounidenses están allí solo porque firmaron lo que ellos llaman un tratado con un Gobierno cubano anterior, un tratado que, en su opinión, solo se puede invalidar si lo cancelan ambas partes, que es de lo más perverso.

¿No ha llegado el momento de que digamos claro que esta base militar debe cerrarse, y que la Bahía de Guantánamo debe devolverse a Cuba? Los informes que nos llegan del prisionero estadounidense de ese campamento de guerra son terroríficos. Más de 500 prisioneros siguen retenidos allí sin juicio y sin el debido proceso, y no hacen más que recibir malos tratos y torturas. Guantánamo es un lugar sin ley. La tortura que allí se practica debe llegar a su fin, y los responsables de la misma, así como quienes la practican, deben acabar en el banquillo de los acusados de un tribunal de justicia. Que quede bien claro que el cierre de Guantánamo lo pide una amplia variedad de personas, y una de ellas es la Canciller federal alemana, Angela Merkel. Pero al mismo tiempo, su Ministro de Interior puede decir que «si estoy bien informado, una persona ha sido interrogada en Guantánamo por las autoridades alemanas». Es evidente que Alemania y otros Estados miembros de la UE se benefician de lo que allí ocurre. Ahora es realmente el momento de que la Unión Europea abandone su doble moral.

 
  
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  Bernd Posselt (PPE-DE), autor. (DE) Señor Presidente, no se puede hablar de forma más clara que Manfred Nowak, el ponente especial de las Naciones Unidas contra la Tortura, quien dijo: «Guantánamo no cumple ni siquiera los requisitos mínimos del Derecho internacional». Es una sentencia aplastante y, nosotros, en la Unión Europea, debemos dejar claro a nuestros colegas estadounidenses que ya no podemos seguir considerando que los actos injustos que se cometen en Guantánamo son aceptables, y que nunca lo hemos hecho.

Estoy muy agradecido a la señora Merkel por haber abordado este tema francamente cuando se reunió con el Presidente Bush. La realidad es que la guerra contra el terror, que es vital y que apoyamos, solo se puede librar tomando la ley como base. Si algunos partidos tuvieran que transmitir al mundo el mensaje de que, en definitiva, el más fuerte gana, el efecto sería catastrófico, porque todo el mundo aspiraría a ser el más fuerte, y prevalecería de nuevo la ley de la selva.

Por este motivo la guerra, aunque sea contra el mayor de los males, solo se puede librar tomando como base los derechos humanos y el Derecho internacional, con toda la determinación y decisión que ello exige, que dependen de la estricta observancia de los valores comunes y las convicciones compartidas de la alianza occidental y de la Unión Europea, y en Guantánamo no hay ni una sola muestra de ello. Todo lo que puedo hacer, pues, es instar al Presidente Bush a que cierre Guantánamo lo antes posible y entregue los prisioneros a una autoridad jurídica competente.

 
  
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  Graham Watson (ALDE), autor. – (EN) Señor Presidente, «¿cuándo terminará exactamente esta pesadilla?» Son palabras de Moazzam Begg, un ciudadano británico liberado sin cargos de Guantánamo en enero del año pasado. Pero podrían ser también las palabras de cualquier ciudadano consciente.

La Bahía de Guantánamo se ha convertido en sinónimo de todo lo malo de la respuesta de los Estados Unidos al terrorismo actual. Cuatro ańos después de que llegaran los primeros prisioneros, ninguno de ellos ha tenido un juicio justo y 500 siguen confinados, la gran mayoría sin cargos o sin el debido procedimiento legal. Precisamente hoy, las Naciones Unidas han publicado un informe que sugiere que el trato a los detenidos se ajusta a la definición de tortura según la Convención de las Naciones Unidas contra la Tortura. Los autores concluyen que el Gobierno de los Estados Unidos debería enjuiciar de inmediato a los detenidos o ponerlos en libertad sin más demora.

Nosotros iríamos más lejos. Estamos de acuerdo con el director de Amnistía Internacional en el Reino Unido en que no existe un término medio respecto a Guantánamo: debe cerrarse. Por este motivo, mi Grupo apoyará esta resolución para pedir a las autoridades estadounidenses que cierren la Bahía de Guantánamo y liberen a los prisioneros o los lleven a juicio de conformidad con el Derecho internacional.

 
  
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  Raül Romeva i Rueda (Verts/ALE), autor. (ES) Señor Presidente, en estas sesiones de urgencia en que solemos tratar la vulneración de los derechos humanos en el mundo, hace tiempo ya que echábamos en falta abordar la responsabilidad de los Estados Unidos.

Y, aunque la lista de temas por tratar sería larguísima, me complace tener la oportunidad de, al menos, analizar una de las vergüenzas más ominosas de la humanidad y, en particular, de nuestro tiempo: Guantánamo.

Después de cuatro años, las, aproximadamente, quinientas personas actualmente retenidas en Guantánamo no cuentan con las garantías procesales mínimas exigibles en una democracia que respete el Estado de Derecho y las normativas internacionales sobre derechos humanos.

La Unión Europea no puede seguir siendo cómplice con su silencio del mantenimiento de lo que, de hecho, no es sino un centro de torturas, donde, incluso, se aplica la pena de muerte de forma arbitraria.

La existencia de este centro supone una enorme mancha en el historial no solo de los Estados Unidos sino de todos aquellos quienes, desde fuera, callan y lo toleran. Y alimenta todavía más la imagen imperialista, belicista y totalmente irrespetuosa de los derechos y las libertades que la actual Administración norteamericana dice defender en el mundo entero.

De ningún modo se puede, por tanto, justificar su existencia y menos aún por razones de lucha contra el terrorismo. Celebro, por ello, que este Parlamento se haya atrevido, por fin, a pedir de forma tan unánime el cierre de Guantánamo.

Ahora solo me queda pedirles, estimados y estimadas colegas, que demos un paso más, que el trabajo sea completo y que exijamos pronto una investigación clara sobre lo que está ocurriendo en la ocupación de Irak, condenando especialmente los hechos sucedidos en Abu Ghraib.

 
  
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  Michael Gahler, en nombre del Grupo del PPE-DE. (DE) Señor Presidente, me parece que en esta cuestión existe bastante unanimidad en la Cámara. Si la Unión Europea quiere exigir a los Estados que respeten los derechos humanos, debe hacerlo de forma creíble y a escala mundial. Ni los derechos humanos ni el Derecho humanitario internacional son negociables, y eso es algo que debemos explicar a nuestros aliados americanos, con los que, al fin y al cabo, compartimos valores democráticos. Realmente me parece inquietante que este tema deba convertirse en causa de conflicto con los Estados Unidos, porque es nuestro aliado, pero esa es la diferencia entre ellos y otras partes del mundo en las que pedimos que se respeten los derechos humanos. Es una suerte y es alentador que los Estados Unidos sean una sociedad abierta y democrática, y que este mismo debate esté teniendo lugar allí. Creo que la mayoría de los estadounidenses estarían de acuerdo con nosotros en que simplemente, en estos asuntos, no se puede ignorar el Estado de Derecho. Es de vital importancia que demostremos autoridad moral si queremos ser creíbles en la lucha contra el terrorismo en otras partes del mundo y defender la causa de la democracia. No podemos girar la cabeza y mirar hacia otra dirección, sobre todo en nuestros acuerdos con ese gran aliado nuestro, junto con el cual, en otras partes del mundo, en Afganistán por ejemplo, promovemos la democracia y los derechos humanos. Vale la pena que pensemos en el aprieto político y moral en que nos encontraríamos si guardáramos silencio sobre Guantánamo, cuando ya no pudiéramos mantener ninguna credibilidad en nuestros tratos con aquellos Estados donde estamos intentando promover los derechos humanos.

Por este motivo es correcto pedir que se cierre esta base y que quienes están allí detenidos sean entregados a un tribunal regular. Quizá no lo hayamos dicho en términos tan explícitos, pero la conclusión que debe extraerse es que, en ausencia de prueba contra ellas, esas personas deben ser liberadas, por muy peligroso que sea en algunos casos concretos. También aquí se aplica la norma de que el acusado debe recibir el beneficio de la duda.

 
  
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  Karin Scheele, en nombre del Grupo del PSE. (DE) Señor Presidente, en su informe publicado ayer, las Naciones Unidas piden con gran insistencia a los Estados Unidos que cierren Guantánamo sin más demora, y nuestra resolución de hoy, por supuesto, pretende lo mismo. Hasta la fecha solo se han presentado cargos contra 10 de las 500 personas internadas en Guantánamo, e incluso en esos casos, ante tribunales militares especiales y no tribunales independientes. La detención arbitraria, la tortura y los malos tratos son graves violaciones de las Convenciones de Ginebra. Seguramente al final el Gobierno Bush se dará cuenta de lo cínica y equivocada que es esta conducta en la lucha contra el terrorismo. La lucha eficaz contra el terrorismo exige que se trabaje para persuadir al mundo en general y resaltar la importancia del Derecho internacional, que prohíbe los asesinatos arbitrarios de civiles. Esa es la ley que el Gobierno Bush ignora, no solo en Guantánamo, sino también en otras partes del mundo.

 
  
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  Elizabeth Lynne, en nombre del Grupo ALDE. (EN) Señor Presidente, ¿qué nuevas pruebas necesitan los Estados Unidos para cerrar ese lugar infernal? El último informe de las Naciones Unidas, que se publicó ayer, aporta más pruebas de que lo que están haciendo en la Bahía de Guantánamo es ilegal y una violación directa de los derechos humanos.

Cuatro ańos después de la creación de esta cárcel, todavía estamos oyendo hablar de técnicas de tortura prohibidas por la Convención de las Naciones Unidas contra la Tortura. Mi elector Moazzam Begg, que fue liberado el ańo pasado después de tres ańos de detención ilegal, dijo que presenció cómo otros detenidos recibían golpes tan duros que les podrían haber causado la muerte. Ahora, en el informe se habla de que a las personas se las alimenta a la fuerza para terminar su huelga de hambre, no por el deseo de mantenerlas vivas, sino para dejar de molestar al Gobierno estadounidense.

En nombre de la humanidad, esta prisión debe cerrarse y los detenidos deben someterse a un juicio justo o, si no hay pruebas contra ellos, deben ser liberados inmediatamente.

 
  
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  Carl Schlyter, en nombre del Grupo Verts/ALE. (SV) Señor Presidente, esa resolución es muy breve y se puede resumir en dos palabras: cierren Guantánamo. Los derechos humanos, en cualquiera de sus formas, brillan por su ausencia en Guantánamo, y todo el complejo, de principio a fin, no huele a derechos humanos sino a errores humanos.

En el curso de una sola Presidencia, los Estados Unidos han pasado de ser un país que la mayor parte de la gente quería visitar, y mantener relaciones comerciales o de otro tipo con ellos, a ser un país que muchos evitan. Guantánamo puede estar situado en una base militar de Cuba, pero es un intento cobarde de los Estados Unidos de evitar sus propias leyes. Lo único que deseamos es que los Estados Unidos cumplan su propia Constitución y que se cumplan también las convenciones de las Naciones Unidas. En ambos sentidos, Guantánamo es una absurdidad. El régimen de Bush actúa como un grupo de anticuados y prepotentes amos coloniales cuando se trata del Protocolo de Kyoto, la Corte Penal Internacional, Abu Ghraib, la guerra contra el pueblo iraquí y una lista de convenios relacionados con todo, desde la lucha contra el tabaco hasta el derecho al alimento.

Esas desviaciones de la cooperación internacional y el Derecho internacional perjudican al pueblo americano y al mundo en general. Los prisioneros de Guantánamo no son los únicos que sufren la opresión del régimen de Bush, aunque sean los que más sufren. También sentimos simpatía por la mayoría de los estadounidenses que nunca han apoyado al régimen de Bush y que son víctimas de sus procedimientos arbitrarios. Esas personas corrientes se sienten perjudicadas por el odio y las amenazas que emanan del mundo que les rodea. El régimen de Bush podría empezar su penitencia cerrando Guantánamo.

 
  
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  Jaromír Kohlíček, en nombre del Grupo GUE/NGL. – (CS) Señor Presidente, Señorías, creo que es totalmente correcto debatir en esta Cámara una resolución sobre Guantánamo. Hay que reconocer que se requiere una resolución similar para celebrar el 27 de enero. Seguramente saben que es el Día Internacional de la Prevención de los Crímenes contra la Humanidad. Por supuesto, estaremos de acuerdo en que un país que tortura prisioneros en Abu Ghraib y en Guantánamo con el visto bueno de su Presidente no tiene ningún derecho a pedir la colaboración de la UE en acciones militares iniciadas unilateralmente. Ha llegado el momento de anunciar sanciones contra los Estados Unidos por su falta de respeto por los derechos humanos. Es una posición que hemos aceptado en general esta semana al adoptar el informe sobre la cláusula de los derechos humanos y la democracia en los acuerdos europeos. Quizás sus Señorías no lo recuerden, o quizás el argumento del poder militar en cuestión es demasiado fuerte. Por supuesto es una cuestión de doble moral.

Creo que cuando se haya adoptado la resolución, que tiene todo mi apoyo, deberíamos seguir con una propuesta para acusar a quienes, en Guantánamo y Abu Ghraib, han participado en actos que contravienen las leyes de los Estados Unidos e infringen los derechos humanos y los acuerdos internacionales. Por lo tanto quiero proponer que la Comisión cree un tribunal penal internacional para juzgar a esos criminales. También considero importante recomendar que el país que ostenta la Presidencia pida al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que presente una resolución exigiendo sanciones contra los Estados Unidos. Y, por cierto, todos sabemos con seguridad que la base estadounidense de la Bahía de Guantánamo ha sido ocupada durante muchos ańos contra la voluntad del Gobierno legítimo de la República de Cuba.

 
  
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  Panagiotis Beglitis (PSE).(EL) Señor Presidente, nuestro debate de hoy queda totalmente confirmado, creo, por la reciente publicación en Los Angeles Times del informe de cinco expertos de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

No debemos seguir siendo observadores pasivos de esta barbaridad moderna. Ya no podemos seguir callados frente a las continuas violaciones del Derecho humanitario internacional y las convenciones internacionales, ni ante la tortura y la degradación humana que las autoridades de los Estados Unidos siguen ejerciendo en Guantánamo. Creo que la Unión Europea y los Estados miembros deben tomar inmediatamente la iniciativa de plantear el tema ante las organizaciones internacionales y las Naciones Unidas y exigir que los Estados Unidos cierren inmediatamente las cárceles de Guantánamo, un juicio justo ante un tribunal internacional independiente y la inmediata liberación de los detenidos.

Creo que, si seguimos callados, será como una aceptación tácita. En nombre de la lucha contra el terrorismo internacional, el Gobierno Bush no puede llevar a la humanidad de nuevo a la Edad Media. Ahora son los detenidos de Guantánamo, mañana pueden ser los de otro lugar, si no defendemos los valores humanitarios colectivos y nuestros principios democráticos.

 
  
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  Ana Maria Gomes (PSE).(PT) Cientos de prisioneros siguen en medio de un vacío legal y sufren torturas. No hablo solo de las famosas prisiones de Sadam, los talibanes, Siria y otras dictaduras, sino de Guantánamo, que está controlada por los Estados Unidos de América. No olvidemos que los Estados Unidos son un país que ha tenido un papel primordial en la construcción de los derechos humanos internacionales y que bajo el Gobierno Bush se infringen esos derechos de forma abominable, incluyendo los estándares mínimos de la Convención de Ginebra.

Europa debe hacer oír su voz sobre Guantánamo y Abu Ghraib y dondequiera que el Gobierno Bush exporte la tortura por vía de las entregas extraordinarias. Debe unir su voz a las voces cada vez más audibles procedentes de los Estados Unidos, como las de la Unión Americana de Libertades Civiles, que condena la inmoralidad y la inutilidad de la tortura en la lucha contra el terrorismo y la falta de responsabilidad de quienes cometen esos abusos.

La UE debe exigir el cierre de Guantánamo y que los políticos estadounidenses y el personal militar del más alto nivel se presenten ante la justicia por los crímenes cometidos en nombre de la guerra contra el terror. Porque permanecer callados hace el juego a los terroristas y sacrifica los valores fundamentales de la dignidad humana y el Estado de Derecho, los mismos valores que los fanáticos terroristas intentaron destruir con los atentados del 11 se septiembre y ataques como los de Madrid y Londres.

 
  
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  Genowefa Grabowska (PSE). – (PL) Señor Presidente, estoy de acuerdo con la afirmación que contiene la resolución de que el terrorismo mundial constituye una amenaza, sobre todo el terrorismo dirigido contra sociedades democráticas, pero no podemos luchar contra el terrorismo utilizando tácticas terroristas. No deben tolerarse esos actos y tenemos el derecho de decirlo.

Tenemos ese derecho porque Europa es la cuna de los derechos humanitarios, porque las primeras convenciones para la protección de los derechos de los prisioneros, la población civil y las víctimas de guerra se redactaron aquí, en Europa, a principios del siglo XX. Después de la Segunda Guerra Mundial, elaboramos esos principios humanitarios. En Europa, tenemos un sistema europeo, de Estrasburgo, para la protección de los derechos humanos y, en definitiva, la Unión Europea tiene la Carta de los Derechos Fundamentales que será y, en realidad, es parte de la Constitución Europea. Todos esos documentos indican de forma clara e inequívoca que hay que respetar la dignidad humana, que ningún ser humano debe ser humillado, amenazado o perseguido, que no se puede retener a nadie sin un juicio, y que todo el mundo tiene derecho a defenderse.

Me gustaría preguntar: ¿Se ha olvidado todo esto en Guantánamo? ¿Nadie quiere recordarlo? Tanto el informe de Amnistía Internacional como el de las Naciones Unidas lo mencionan claramente. No podemos aceptar esta situación y por lo tanto apoyo totalmente la teoría presentada en la resolución. En ella se dice que la guerra contra el terrorismo no puede implicar ninguna infracción de los derechos humanos.

 
  
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  Joe Borg, miembro de la Comisión. (EN) Señor Presidente, de nuevo quiero dar las gracias a sus Señorías por sus observaciones inequívocas. La lucha mundial contra el terrorismo a una escala sin precedentes ha creado nuevas dificultades para la protección de los derechos humanos. La Comisión resalta constantemente que la lucha contra el terrorismo debe estar supeditada al respeto de los derechos humanos.

En cuanto a la situación de unas 500 personas que están detenidas en la Bahía de Guantánamo, aunque la Comisión no tiene competencia para intervenir en nombre de dichos detenidos, estamos siguiendo muy de cerca los acontecimientos. Los Estados miembros también han expresado su preocupación de forma bilateral a los Estados Unidos con respecto al trato que reciben sus ciudadanos.

La Comisión sigue resaltando que todas las medidas contra el terrorismo deben ser coherentes con el Derecho humanitario internacional y la legislación internacional sobre derechos humanos. Creemos firmemente que las Convenciones de Ginebra se aplican a todas las personas apresadas en el campo de batalla. En lo que se refiere a la retención continuada en la Bahía de Guantánamo, según el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos existen unos derechos absolutos que deben respetarse en cualquier circunstancia, como el derecho a no ser torturado ni ser sometido a un trato cruel, inhumano o degradante.

En este sentido, agradecemos la reciente enmienda al proyecto de Ley de Asignaciones de Defensa presentada por el senador McCain, que deja fuera de dudas que la prohibición del trato cruel, inhumano y degradante se aplica a las personas que están bajo custodia de los Estados Unidos en todo el mundo. Además, en nuestra opinión, toda persona que haya sido detenida debe tener una categoría según el Derecho internacional y tiene derecho a no ser detenida de forma arbitraria y a seguir un proceso legal y recibir un juicio justo.

La Unión Europea también ha dejado claro su apoyo a la petición de los Ponentes Especiales de las Naciones Unidas de visitar la Bahía de Guantánamo y poder entrevistar a los detenidos en privado. La Unión Europea ha planteado el tema repetidas veces a los Estados Unidos y seguirá haciéndolo.

Para responder a algunas intervenciones, diré que la Comisión ha dejado claro reiteradamente a los Estados Unidos que la Unión Europea se opone firmemente a la pena de muerte en cualquier circunstancia. También quiero decir que la Comisión está estudiando el informe de los Ponentes Especiales de las Naciones Unidas que se publicó ayer con vistas a plantear de nuevo este tema a los Estados Unidos.

Es de vital importancia que la comunidad internacional reafirme su plena adhesión al Derecho internacional, que incluye las normas humanitarias y de derechos humanos, en relación con los presuntos miembros talibanes y de Al Quaeda en Guantánamo y en cualquier otra parte del mundo. Solo si todas las partes aseguran el respeto de esos valores se podrá conseguir un verdadero progreso.

 
  
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  Bernd Posselt (PPE-DE).(DE) Señor Presidente, si me permite volver, brevemente, a lo que ha dicho el señor Pflüger sobre Sri Lanka, la verdad es que tiene toda la razón. Estamos aquí ante un peligroso precedente, es decir, que se pueden presentar resoluciones que después pueden ser retiradas por las partes negociadoras. Lo hemos aceptado en esta ocasión, pero quiero decir, en nombre de mi Grupo, que no lo aceptaremos una segunda vez y que no debe permitirse que se convierta en un precedente.

 
  
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  Robert Evans (PSE).(EN) Señor Presidente, quiero informar al señor Posselt de que fue su Grupo quien pidió que no se votara, de modo que es un poco extraño que ahora digan que no van a aceptarlo.

 
  
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  El Presidente. El debate queda cerrado.

La votación tendrá lugar de inmediato.

 
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