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Acta literal de los debates
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Miércoles 15 de marzo de 2006 - Estrasburgo Edición DO
1. Apertura de la sesión
 2. Modificación del orden del día (acontecimientos en Palestina)
 3. Preparación del Consejo Europeo/Estrategia de Lisboa (debate)
 4. Turno de votaciones
  4.1. Acuerdo de pesca CE/Micronesia (votación)
  4.2. Información mínima que deberán contener las licencias de pesca (votación)
  4.3. Evaluación de la orden de detención europea (votación)
  4.4. Situación de los derechos humanos en Chad (votación)
  4.5. Reglamento financiero aplicable al presupuesto general de las Comunidades Europeas (votación)
  4.6. Prostitución forzada en el marco de los acontecimientos deportivos internacionales (votación)
  4.7. IV Foro Mundial del Agua en Ciudad de México (16-22 de marzo de 2006) (votación)
  4.8. Reestructuraciones y empleo (votación)
  4.9. Protección e inclusión sociales (votación)
  4.10. Orientaciones para el procedimiento presupuestario 2007 (votación)
  4.11. Métodos de pesca más respetuosos con el medio ambiente (votación)
  4.12. Preparación del Consejo Europeo /Estrategia de Lisboa (votación)
 5. Explicaciones de voto
 6. Correcciones e intenciones de voto: véase el Acta
 7. Aprobación del Acta de la sesión anterior: véase el Acta
 8. Resultados del Consejo informal de Ministros de Asuntos Exteriores de los días 10 y 11 de marzo de 2006 (debate)
 9. Documento de estrategia para la ampliación (2005) (debate)
 10. Modificación del orden del día (Debates sobre casos de violaciones de los derechos humanos, de la democracia y del Estado de Derecho): véase el Acta
 11. Fusiones en el mercado interior (debate)
 12. Política euromediterránea / Preparación de la próxima reunión de la APEM (debate)
 13. 62ª sesión de la Comisión de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (CDHNU, Ginebra) (debate)
 14. Especialidades tradicionales garantizadas de los productos agrícolas y alimenticios - Protección de las indicaciones geográficas y de las denominaciones de origen de los productos agrícolas y alimenticios (debate)
 15. Profesiones jurídicas e interés general en el funcionamiento de los sistemas jurídicos (debate)
 16. Preparación de la reunión COP-MOP sobre la diversidad y la seguridad biológicas (Curitiba, Brasil) (debate)
 17. Orden del día de la próxima sesión: véase el Acta
 18. Cierre de la sesión


  

PRESIDENCIA DEL SR. BORRELL FONTELLES
Presidente

 
1. Apertura de la sesión
  

(Se abre la sesión a las 9.05 horas)

 

2. Modificación del orden del día (acontecimientos en Palestina)
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  El Presidente. Buenos días, señoras y señores diputados. Antes de abordar los puntos del orden del día, debo comunicarles lo que ustedes ya saben, es decir que hoy no tendremos la oportunidad de escuchar al Presidente Mahmud Abbás.

En efecto, pocas horas después de haber llegado ayer a Estrasburgo, el Presidente Mahmud Abbás, nuestro invitado de hoy, tuvo que volver a Ramalá. La causa evidente han sido los acontecimientos terribles y deplorables que se produjeron en Jericó y que han creado una situación violenta y peligrosa.

Ayer por la noche le transmití la comprensión del Parlamento, diciéndole que entendíamos perfectamente que la situación de crisis creada en Palestina le obligaba a volver a su país para tomar las riendas de la situación.

El destino, la casualidad, han querido que se haya producido así una situación altamente simbólica. Recién llegado, tener que dejar Estrasburgo inmediatamente sin poder llegar al Parlamento tiene algo de simbolismo de tragedia griega.

En efecto, el señor Abbás representa a la mayoría de palestinos que, a pesar de todo el sufrimiento y todas las decepciones que han acumulado, siguen apoyando una solución negociada del conflicto con Israel. Representa a los que, a pesar de todo, todavía piensan que es posible encontrar una solución a través de la paz.

Es un hombre que ha intentado conseguir la paz a través de negociaciones desde los años setenta y, por eso, su presencia hoy aquí, entre nosotros, hubiese constituido una oportunidad de oro para apoyar su actitud; otra oportunidad perdida debido a una operación militar innecesaria e ilegal y a la violencia que ha provocado.

El mundo entero se pregunta hoy por qué y cómo una acción militar de este tipo sirve para reforzar la seguridad de Israel, por qué y cómo las imágenes humillantes que hemos visto por televisión o la destrucción de esa cárcel con bulldozers contribuyen a la seguridad de Israel. Los europeos tendremos que pagar una nueva cárcel, como tantas otras cosas destruidas en el curso de esos enfrentamientos trágicos.

La violencia que ha seguido a esta acción militar es ciertamente preocupante. Como ustedes saben, esta mañana las noticias confirman que hay tres rehenes occidentales, entre ellos, dos ciudadanos europeos −dos ciudadanos franceses. Ha habido rumores de más secuestros, de más rehenes, pero no han sido confirmados.

Ayer por la noche, antes de que el señor Abbás se dirigiese hacia el aeropuerto, le visité en su hotel y me explicó los esfuerzos que había estado haciendo durante el día para detener esta operación militar y para detener la espiral de violencia antes de que esta se hiciese incontrolable.

El Presidente de la Autoridad Nacional Palestina me pidió que les explicase las razones por las cuales ha tenido que volver a su país, para intentar controlar la situación y evitar que siguiesen los secuestros de ciudadanos de países occidentales, que en este momento son objeto de grave preocupación. También el personal de la Unión Europea que estaba controlando la frontera entre Gaza y Egipto ha tenido problemas de seguridad.

Asimismo, debo informarles de que el Presidente Abbás se ha comprometido a volver a Estrasburgo y a intervenir ante el Parlamento Europeo tan pronto como le sea posible: probablemente, en la próxima sesión del mes de abril. Si eso ocurre, tendremos entonces ocasión de conocer cuál es la forma en que pretende afrontar la grave crisis en su país.

Le pregunté si quería que el discurso que hoy iba a pronunciar fuese distribuido por escrito a los miembros del Parlamento. El señor Abbás consideró que había perdido actualidad y que era mejor conocer el desarrollo de la situación actual, y que deseaba poder estar con nosotros tan pronto como esta se lo permitiera.

Creo que esta es una ocasión para que los líderes de los Grupos políticos que lo deseen puedan intervenir. Algunos de ellos me lo han pedido. Por lo tanto, aquellos que deseen intervenir pueden hacerlo por un tiempo relativamente breve de tres minutos.

 
  
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  Hans-Gert Poettering, en nombre del Grupo del PPE-DE. (DE) Señor Presidente, señor Presidente de la Comisión, Señorías, estamos profundamente preocupados por los acontecimientos que han tenido lugar en Oriente Próximo y nuestro Grupo lamenta sobremanera que el Presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbás, no pueda hablar hoy en el Parlamento Europeo.

A propuesta suya, señor Presidente, los presidentes de los Grupos decidieron invitar al señor Abbás, porque le consideramos un hombre con dominio de sí mismo, partidario de la conciliación y la paz. Por lo tanto, lamentamos profundamente que no pueda hablar hoy aquí. Señor Presidente, usted ha explicado las circunstancias del caso.

En situaciones como la presente, en verdad poco podemos hacer. Quisiera advertir contra la tentación de apresurarse a extraer conclusiones precipitadas: debemos ser prudentes y no exacerbar la espiral de violencia. Sin embargo, tenemos que exigir una investigación del asalto a la prisión de Jericó. Tenemos que obtener una respuesta sobre las razones de que ocurriera y esa respuesta debe ser convincente, si es que en realidad puede haber una respuesta.

Dado que acabo de advertirles contra la tentación de extraer conclusiones precipitadas, en un momento como este merece la pena que recordemos nuestros principios. Defendemos un Estado israelí con fronteras seguras, pero también queremos un Estado palestino con fronteras seguras. Los israelíes tienen la misma consideración que los palestinos, y los palestinos la misma que los israelíes. Estoy convencido de que, a pesar de las imágenes que hemos visto en la televisión, tanto en Israel como en Palestina la mayoría de las personas desean vivir en paz. Queremos animar a todo el mundo a seguir esa vía para llegar a un entendimiento. Pedimos a todas las partes que pongan fin a la violencia y liberen a los rehenes, tanto europeos como no europeos, porque todo el mundo tiene derecho a la dignidad humana.

Espero que la Unión Europea pueda contribuir a la paz en la región, con una declaración objetiva, justa y no partidista. Nuestro Grupo apoyará cualquier propuesta que pueda contribuir a llevar la paz a Oriente Próximo. Esperamos fervientemente, como ha dicho usted, señor Presidente, que pronto llegue el momento en que el Presidente de la Autoridad Palestina, el señor Abbás, pueda realizar su intervención en el Parlamento Europeo. Es nuestro más sincero deseo.

(Aplausos)

 
  
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  Martin Schulz, en nombre del Grupo del PSE. (DE) Señor Presidente, Señorías, quiero hacerme eco de los comentarios del señor Poettering y, sobre todo, también de los suyos, señor Presidente. Todos deploramos los acontecimientos de las últimas horas. Y en especial lamentamos que el señor Mahmud Abbás no pueda dirigirse a nosotros. Y no lo lamentamos por nosotros, sino porque habría podido venir: el hecho de que ya hubiera estado aquí, de que pudiera acudir a este Parlamento, de que pudiera aceptar nuestra invitación, era una señal alentadora, sobre todo de que podíamos recibir al Presidente electo de Palestina aquí. Con ello, favorecíamos una situación en la que, como acaba de decir el señor Poettering, estamos trabajando conjuntamente, paso a paso, para conseguir un Estado palestino, reconociendo al señor Abbás lo que le corresponde, es decir la futura dirección de un Estado, como representante de su país en la región, en igualdad de condiciones, con plena soberanía. Ese debe ser nuestro objetivo. Y toda contribución, por pequeña que sea, que podamos aportar, constituye un buen trabajo.

Habría sido bueno que el señor Abbás hubiese podido aprovechar esta situación, que ahora se ha tenido que aplazar. Hemos dicho deliberadamente aplazar, porque esperamos poder recibir de nuevo aquí al señor Abbás lo más pronto posible.

No obstante, por lo que respecta a los recientes acontecimientos de Jericó, que estuve comentando anoche y esta mañana con los diputados que han estado en la región como observadores de las elecciones durante las últimas semanas, mi Grupo se plantea la pregunta que siempre se formula en política internacional en tales circunstancias: ¿cui bono? ¿Quién se beneficia de lo ocurrido? Por supuesto, solo podemos especular al respecto y una especulación no es una respuesta.

Pero tengo tres preguntas. La primera es: ¿realmente beneficia a alguien el asalto a esa prisión? Las respuestas que obtenemos actualmente de los medios de comunicación israelíes no son adecuadas. No creo que tenga sentido que un Estado cuyos servicios pueden llevar a cabo asesinatos selectivos necesite asaltar una cárcel para hacer frente a la presunta liberación de los allí encarcelados. Seguramente hay formas de evitarlo sin necesidad de asaltar la prisión.

La segunda pregunta es: ¿Por qué se llevó a cabo esa acción, cuando había unos observadores internacionales que controlaban esa prisión como parte de un acuerdo internacional? ¿Por qué no se cumplió el compromiso internacional? ¿Por qué no se utilizó?

En tercer lugar, espero que esta acción no estuviera motivada por razones políticas internas de Israel. Sería funesto que la verdadera razón fueran los acontecimientos políticos internos que deben tener lugar en marzo. Lo consideraríamos muy lamentable, porque eso no beneficia a nadie. Quizás permita conseguir un cierto éxito a escala nacional a corto plazo, pero a largo plazo perjudicaría a toda la región.

(Aplausos)

 
  
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  Graham Watson, en nombre del Grupo ALDE. (EN) Señor Presidente, en nombre del Grupo de los Demócratas y Liberales por Europa, también lamento que el señor Abbás haya tenido que volver a casa en estas circunstancias y quiero expresarle el agradecimiento de mi Grupo por la declaración que realizó anoche sobre este asunto.

Realmente nos parece que allí donde las placas tectónicas de las tres principales religiones monoteístas del mundo –el cristianismo, el judaísmo y el islam– se rozan y sacan chispas, debemos proceder con extrema cautela. Esta Cámara no debe subestimar el riesgo de una mayor conflagración en Oriente Próximo. Los trágicos acontecimientos del 11 de Septiembre y la respuesta igualmente trágica han amenazado gravemente las posibilidades de una paz duradera en nuestro mundo. De la misma forma que la diplomacia de la Unión Europea con Irán se ve minada por el hecho de que George Bush hace caso omiso del Tratado de No Proliferación en sus conversaciones con la India, nuestra diplomacia en Oriente Próximo se está viendo perjudicada por las acciones de Israel de ayer. Espero que la Unión Europea, a través del Consejo y la Comisión, proteste en los términos más duros ante el Gobierno israelí por esas acciones.

Hay que preguntarse si hubo una conspiración entre los observadores británicos y estadounidenses que custodiaban la prisión y que se fueron poco antes de que entraran los israelíes, y espero que el Consejo vuelva a esta Cámara con un informe cuando sepamos lo que realmente ocurrió.

Nada puede justificar el ataque a la prisión. Como tampoco nada puede justificar la toma de rehenes que siguió. Espero que podamos avanzar rápidamente para recuperar la calma y la confianza y espero que podamos ver al señor Abbás pronto de vuelta a esta Cámara en circunstancias mucho más serenas, para que podamos hablar seriamente con todas las partes de cómo podemos crear una paz segura y duradera en esa región tan conflictiva.

(Aplausos)

 
  
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  Daniel Marc Cohn-Bendit, en nombre del Grupo Verts/ALE. (DE) Señor Presidente, Señorías, el hecho de que el señor Mahmud Abbás no haya podido hablar aquí no es ninguna tragedia, pero resulta difícilmente tolerable desde un punto de político, pues habría sido un foro donde poder presentar una visión sobre la situación actual en Oriente Próximo.

Las políticas unilaterales como las que se están siguiendo actualmente en esa región conducen al desastre y me refiero a las políticas unilaterales de ambas partes. El menosprecio unilateral mutuo conduce a una deshumanización de la acción. Podemos constatarlo en la práctica en dicha región. En principio, desde la Unión Europea, el Consejo, la Comisión y el señor Solana deben insistir en una cosa: la política unilateral se tiene que acabar. Israel no puede decidir por su cuenta cómo debe ser el Estado palestino. Eso es inadmisible y la comunidad internacional no puede tolerarlo. Los palestinos y su Gobierno dirigido por Hamás no pueden decidir por su cuenta cómo y cuándo pueden hacer uso o no de la fuerza contra Israel. Europa y el mundo no pueden limitarse a cerrar los ojos ante esa situación.

Si ambas partes creen que su postura legítima puede otorgarles un derecho universalmente válido a actuar, a no hablarse y a menospreciarse, la comunidad internacional debe acabar con esa situación. Lo cual también significa que la decisión sobre cuándo y cómo va a actuar Israel en las zonas palestinas no puede estar exclusivamente en manos israelíes, ni siquiera cuando se trata de problemas de seguridad. El señor Schulz ha sido muy claro: van a celebrarse elecciones nacionales. El señor Olmert y el partido Kadima dijeron que devolverían los asentamientos. Con ello, ganaron puntos entre la izquierda. Ahora quieren ganar puntos entre la derecha y por esto han llevado a cabo esa acción. No nos hagamos ilusiones: el objetivo fue puramente electoralista. El aspecto más grave del asunto es que se está sacrificando el futuro de la región por unas elecciones.

Por lo tanto quiero decirles a todos los presentes que no debemos engañarnos. La acción israelí ha sido escandalosa. La cárcel de Jericó ya no era una cárcel. También eso es cierto. Podían celebrar una conferencia de prensa con 500 periodistas. Me gustaría saber en qué parte del mundo hay una prisión –y me han encarcelado varias veces– donde se pueda celebrar una conferencia de prensa con 500 periodistas. En ambos casos se trata de acciones unilaterales inaceptables y sencillamente debemos reconocerlo. Si queremos liberar a alguien de una cárcel –cosa muy posible– hay maneras de hacerlo respetando el Estado de Derecho. Es lo que deberían haber hecho los palestinos, y Hamás. Sin embargo, Israel no tiene derecho a asaltar una institución solo porque algo no va bien. Por lo tanto, seamos francos: lo que tenemos que combatir es la acción unilateral y arbitraria por ambas partes.

(Aplausos)

 
  
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  Francis Wurtz, en nombre del Grupo GUE/NGL. – (FR) Señor Presidente, la rapidez con que el Presidente Mahmud Abbás aceptó su invitación demuestra la importancia que concedía a su visita al Parlamento Europeo, lo que ilustra la gravedad de su decisión de regresar precipitadamente a su país. En efecto, consideró que su país podía verse abocado a una situación extremadamente grave a causa de esta nueva escalada –y lo que es más, como ha señalado usted con razón, de esta escalada deliberadamente humillante– de la violencia israelí y sus inevitables consecuencias, todas las cuales, como los secuestros, son absolutamente inaceptables, aunque también eran inevitables y previsibles.

Pienso que este asunto afecta a la Unión Europea en varios sentidos. En primer lugar, porque un país miembro, el Reino Unido, había concluido con los Estados Unidos y la Autoridad Palestina un acuerdo con arreglo al cual estos dos países occidentales se ocuparían de la vigilancia de esta prisión. Israel ha violado de forma flagrante ese acuerdo, a pesar de no haberse producido ningún problema durante cuatro años. No se ha escapado ningún preso ni lo ha intentado ninguno. Si además –ahora quiero dirigirme al señor Cohn-Bendit– Israel pensaba que había un problema, el Presidente Abbás había propuesto al Gobierno israelí trasladar a los presos a la Mukata bajo la debida vigilancia, de hecho internacional. Por tanto, no había ninguna excusa, ningún fundamento para la decisión de Israel. ¿Podemos aceptar esto?

La segunda razón por la que la Unión Europea se ve afectada es, creo, y perdonen la franqueza, la actitud sistemáticamente complaciente de la Unión Europea para con el Gobierno del Ariel Sharon ayer y de su sucesor hoy. ¿Cómo entender de otro modo que un aspirante a Primer Ministro cometa la imprudencia de arriesgar que se inflame la de por sí explosiva situación en Palestina y en toda la región solo –en esto estoy de acuerdo con mis colegas diputados al Parlamento Europeo− para apaciguar al sector más extremista de su electorado? Es realmente difícil de creer. Si se lo permite, es, por una parte, porque sabe que los dirigentes norteamericanos dan carta blanca a Israel para hacer lo que le venga en gana y, por otra, porque Israel se ha acostumbrado a gozar de impunidad de hecho por cortesía de los dirigentes europeos. Ahora debemos hacernos la siguiente pregunta: a la vista del resultado de esta política, ¿vamos a seguir aceptando alegremente que este nuevo golpe contra la paz debilite cada vez más a los palestinos deseosos de una solución pacífica, en primer lugar al Presidente Mahmud Abbás?

Estas son las preguntas que, creo, debemos hacernos. Por mi parte, señor Presidente, haré tres propuestas concretas mañana por la mañana en la Conferencia de Presidentes reclamando una respuesta inmediata de nuestro Parlamento, con la idea formal de expresar nuestro compromiso con el Estado de Derecho y una paz justa en Oriente Próximo.

(Aplausos)

 
  
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  Irena Belohorská (NI) . (SK) Señorías, nos encontramos ante otro despliegue de intolerancia entre dos Estados que respetamos pero que no se respetan mutuamente. Un ataque a una prisión y a unos prisioneros políticos no se ha considerado nunca aceptable en ninguna parte y nunca lo ha sido a lo largo de la historia. Incluso los prisioneros políticos tienen derecho a estar en prisión sin estar expuestos a la amenaza de sentencias extrajudiciales. El ataque de hoy a la prisión me recuerda en cierto modo el cumplimiento de una sentencia de ese tipo. Por supuesto, ese acto originará ulteriores reacciones y tensiones en ambos lados, que desembocarán en lo que se podría describir como una «historia interminable». Realmente esperaba la intervención del Presidente palestino en esta Cámara, en la conferencia de prensa y durante la comida conjunta, y esperaba conocer el punto de vista que Palestina tiene la intención de presentar en la mesa de negociaciones con la esperanza de asegurar la paz para los ciudadanos de esa región del mundo. Esperaba y quizás confiaba en que el Parlamento Europeo asumiera el papel de mediador. Mi más ferviente deseo es que podamos ofrecer ese tipo de apoyo, dado que ambas partes necesitan que llegue la paz.

 
  
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  Elmar Brok (PPE-DE), Presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores. (DE) Señor Presidente, Señorías, este es uno de esos momentos en que uno se siente muy inseguro, sin saber qué puede ocurrir a continuación, y por lo tanto le preocupa que pueda ser el inicio de una evolución negativa, después de esperar durante muchos años, tras el inicio del proceso de Oslo, que se pudiera llegar a un acuerdo en esa parte fundamental de la política mundial. El Presidente Abbás, elegido directamente por sus conciudadanos palestinos y que, por consiguiente, está legitimado, parecía haber asumido un papel de mediador, con el fin de negociar entre quienes propugnan la renuncia a la violencia y el reconocimiento del derecho de Israel a existir, y Hamás, que hasta ahora no lo ha reconocido pero ha ganado unas elecciones, y conseguir que Hamás vuelva al redil. Me temo que ahora es evidente que se está dejando abandonado ese papel y no sabemos qué otra persona podría desempeñarlo.

La acción de Jericó ha sido un suceso emotivo y significativo, que causará problemas en el lado palestino. Sin embargo, me preocupa sobremanera que la retirada de los observadores internacionales de los Estados Unidos y del Reino Unido conduzca a una pérdida de credibilidad del Cuarteto como influencia estabilizadora y garante de la estabilidad. Me temo que todo tiene raíces mucho más profundas.

Por un lado, las acciones de Al Fatah en Gaza demostraron que quienes antes estaban a favor de renunciar a la violencia bajo el mandato del señor Abbás están asumiendo un nuevo papel desde que perdieron las elecciones y sus fuentes de ganancias. Y por el otro lado, Hamás todavía no ha llegado a ese punto. Quienes solían defender la renuncia a la violencia se están alejando de esa postura y los otros todavía no han llegado a ella. Me parece que esa es la situación actual. Tanto el Presidente Abbás como el Cuarteto han perdido credibilidad para poner las cosas en su sitio. Esa es la impresión que tengo en este momento. En nuestro propio interés, espero que esta descripción de la situación resulte ser errónea.

(Aplausos)

 
  
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  Véronique De Keyser (PSE), presidenta de la misión de observación de la UE en los Territorios Palestinos. – (FR) Señor Presidente, ayer por la noche tuve ocasión, junto con mi colega, el señor McMillan-Scott, de reunirme durante tres cuartos de hora con el Presidente Abbás, y quisiera expresarle con toda franqueza qué conmocionados nos sentimos ante los últimos acontecimientos y cuánto nos enfurecieron.

Ha dicho usted, señor Presidente, que había sido el destino o el azar: esto no tiene nada que ver ni con el destino ni con el azar. El hecho de que la prisión de Jericó haya sido asaltada justo cuando el Presidente palestino estaba en Europa para defender su causa, acompañado por Saeb Erakat, el hombre fuerte de Jericó, no es en absoluto una casualidad. La puesta en escena, hoy, de presos medio desnudos con los ojos vendados y las manos atadas no se debe para nada al azar en un país que, como sabemos, está atormentado. La cosa más nimia puede desencadenar la violencia y la caricatura no anda nunca muy lejos.

Por tanto, nos enfrentamos hoy a un suceso extremadamente grave, que, como acaba de decir el señor Brok, intenta minar al hombre que es el garante de la estabilidad entre Palestina e Israel, pero que es también el garante de la resistencia a Hamás, que él quisiera ver convertida en una fuerza de paz. Esos son los objetivos que se ha intentado socavar hoy.

No sé a quién beneficiará el crimen, pero en todo caso sé que aquí, en el Parlamento Europeo, no debemos dejarnos engañar ni compartir la responsabilidad de este crimen, que debemos denunciar.

Es cierto que la situación es difícil, es cierto que estaban en curso negociaciones sobre el preso, el señor Saadate. Es cierto que ese preso había estado implicado en el asesinato de un Ministro israelí, que a su vez se cometió tras el asesinato de un responsable del FPLP. ¿Vamos a continuar este ciclo de violencia? No, no debemos. Hemos de mantener la cabeza fría, pero también denunciar con firmeza lo que pasó ayer. La situación es realmente muy grave.

(Aplausos)

 
  
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  Edward McMillan-Scott (PPE-DE), Presidente de la delegación del Parlamento Europeo para la observación de las elecciones en Palestina. – (EN) Señor Presidente, como bien ha dicho, presidí la delegación de este Parlamento en las elecciones presidenciales de enero de 2005, cuando el presidente Mahmud Abbás fue elegido en un proceso libre y limpio por el pueblo de Palestina, y de nuevo en enero de 2006 cuando tuvieron lugar las elecciones parlamentarias en circunstancias tan controvertidas. Sin embargo, fueron libres y limpias.

Estamos ante un hombre, el señor Mahmud Abbás, cuya historia usted ha descrito ya, con su compromiso por la paz, desde la década de los setenta, y su presencia hoy aquí en una Asamblea de 25 naciones, elegida directamente, representa los mismos valores que nosotros intentamos fomentar en otras partes del mundo y sobre todo en Oriente Próximo: los derechos humanos, la democracia, el Estado de Derecho, medios de comunicación libres, etc. Son los valores que creo que el presidente Mahmud Abbás estaba dispuesto a aceptar y de los que habló en su discurso inaugural en enero de 2005.

Como británico, y profundamente comprometido con el proceso de paz y democracia en el mundo árabe, considero paradójico, irónico y trágico que los dos países que tanto hablan de democracia en el mundo árabe sean los mismos dos países, los Estados Unidos y el Reino Unido, que se fueron de esa prisión, que hicieron dejación de sus responsabilidades internacionales en vez de reforzar la seguridad de la prisión. Sabíamos que había un problema; sabían que había un problema. Era su obligación resolverlo. No lo hicieron: se fueron.

Espero, señor Presidente, que cuando la Asamblea Parlamentaria Euromediterránea, que usted preside, se reúna en Bruselas dentro de unos días, oigamos una declaración de la Comisión y el Consejo explicando exactamente lo que ocurrió, por qué ocurrió, cuándo ocurrió y quién dio la orden. Hay un caso que resolver y un caso que puede requerir una explicación para la comunidad internacional, pero empezando en este Parlamento.

(Aplausos)

 
  
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  Hans Winkler, Presidente en ejercicio del Consejo. (DE) Señor Presidente, el señor Mahmud Abbás tenía que haber comparecido hoy ante esta Cámara para pronunciar un discurso, pero por las razones que todos ustedes conocen dicha intervención se ha tenido que cancelar. Por lo tanto, es natural que los dirigentes de los Grupos y otros diputados importantes hayan querido intervenir.

Sin embargo, quiero aprovechar esta oportunidad para expresar brevemente, en nombre del Consejo, nuestra profunda preocupación por la continuación y la escalada de la violencia en Oriente Próximo. La Ministra de Asuntos Exteriores de Austria y Presidenta del Consejo, señora Plassnik, ha condenado los ataques violentos de los radicales palestinos contra instituciones de la UE y también ha ofrecido su apoyo a los llamamientos del Consejo de Seguridad y del Secretario General de las Naciones Unidas en ese contexto.

La máxima prioridad es recuperar la paz y el orden y proteger las vidas humanas. Debemos recordar a todos los responsables que tienen la obligación de proteger las vidas humanas y liberar a los rehenes que continúan retenidos.

Como ha dicho muy acertadamente el señor Poettering, no es el momento de extraer conclusiones precipitadas. También el Consejo va a debatir discutirá ahora qué medidas concretas hay que adoptar. Estoy de acuerdo asimismo con el señor Schulz, que ha dicho que todas las instituciones –el Parlamento, el Consejo y la Comisión– tienen la obligación de actuar de forma responsable para garantizar que el proceso de paz de Oriente Próximo no se interrumpa de manera irrevocable, sino que pueda continuar.

Pedimos a Israel y a la Autoridad Palestina que se contengan, para evitar una nueva escalada. En este contexto, también estaría de acuerdo con el señor Cohn-Bendit en que debemos prevenir y evitar las acciones unilaterales. No son el camino para resolver los problemas de Oriente Próximo. En las últimas semanas y los últimos meses, los ministros de Asuntos Exteriores han lidiado incansablemente con el problema de Oriente Próximo, por última vez en Salzburgo el fin de semana pasado en la reunión informal de los ministros de Asuntos Exteriores, sobre la cual nos informará hoy la señora Plassnik.

Los ataques contra instituciones, la toma de rehenes y todas las demás formas de violencia no solo contradicen nuestros valores, sino que también perturban y van en contra de los esfuerzos en favor de la paz. Esperamos que unidos podamos lograr reencauzar el proceso de paz.

(Aplausos)

 
  
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  José Manuel Barroso , Presidente de la Comisión. (PT) Señorías, comparto la decepción generalizada de la Asamblea por el hecho de que el Presidente Mahmud Abbás no haya podido pronunciar hoy su discurso aquí. Personalmente, tenía programada una entrevista con él y me entristece que no se haya podido celebrar. En cualquier caso, la Comisaria Ferrero Waldner se reunió con el Presidente Abbás ayer y le expresó, en nombre de la Comisión, nuestro apoyo en la búsqueda de una solución pacífica para el conflicto de Oriente Próximo.

Permítanme dejar muy claro que condenamos rotundamente todas las formas de violencia, con independencia quien la perpetre, e instamos a todas las partes a que actúen de manera responsable y con la máxima moderación. Compartimos la preocupación expresada por algunos oradores ante la situación extremadamente peligrosa de la región.

Por supuesto, debemos destacar que algunos europeos han sido tomados como rehenes y se han atacado intereses de la UE y de algunos Estados miembros en los territorios.

Quiero señalar que nadie ha ayudado más que la Unión Europea al pueblo palestino. La UE ha sido y sigue siendo un donante para los palestinos y por esto pedimos en voz alta y con toda claridad que se evite a toda costa la violencia contra los intereses de la UE o los de nuestros ciudadanos e instamos a ambas partes a que se moderen, para evitar que se agrave la situación. Trabajaremos juntos para asegurar que el pueblo de Israel y el pueblo palestino puedan vivir en paz.

(Aplausos)

 
  
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  El Presidente. Acabado el turno de intervenciones, quiero señalarles que la Conferencia de Presidentes estudiará las propuestas que los presidentes de los Grupos políticos eleven y que dentro de diez días tendrá lugar en Bruselas la sesión plenaria de la Asamblea Parlamentaria Euromediterránea, con la cual acaba la Presidencia de la Unión Europea de esta Institución.

Quiero hacer un llamamiento a todos para que este encuentro se aproveche a fin de que ese diálogo al que todos han hecho referencia esta mañana se desarrolle debidamente. Muy en particular pido a la Comisión y al Consejo que su presencia en esta Asamblea Parlamentaria Euromediterránea esté a la altura de las circunstancias, porque en anteriores reuniones su presencia quizá no haya estado al nivel que hubiésemos deseado y que solicitamos.

Espero que en esa Asamblea Parlamentaria Euromediterránea la Comisión y el Consejo puedan presentar informes, medidas, propuestas que contribuyan al diálogo euromediterráneo y a la solución que Europa puede aportar a los problemas del Oriente Medio, que los acontecimientos de ayer ciertamente no han contribuido a mejorar.

 
  
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  Hans-Peter Martin (NI). – (DE) Señor Presidente, me remito al artículo 142, junto con los artículos 132 y 137 del Reglamento. La democracia solo puede funcionar si los representantes de los ciudadanos no actúan a título personal ignorando por completo los deseos de sus electores y las promesas realizadas. Cuando pedimos que se hagan sacrificios, como a veces nos vemos en la necesidad de pedir, cuando se restringen los presupuestos públicos, quisiera pedirle una vez más que comience las sesiones con puntualidad; hoy hemos vuelto a empezar con cinco minutos de retraso. Su comportamiento personal con respecto a los retrasos acumulados ya les ha costado centenares de miles de euros a los contribuyentes. Basándome en las noticias de hoy de los principales diarios del mundo, el International Herald Tribune y el New York Times, pido a los diputados cuya principal promesa electoral fue que utilizarían honradamente los fondos que cumplan por fin dicha promesa.

(El Presidente interrumpe al orador)

Resulta bastante duro que ahora intente impedirme hablar.

 
  
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  El Presidente. Señor Martin, ¿en qué consiste su cuestión de orden?

 
  
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  Hans-Peter Martin (NI). – (DE) Señor Presidente, he hecho una observación y he expresado el deseo de que por favor intente llegar a la hora. Su predecesor, el señor Cox, ahorró a los contribuyentes centenares de miles de euros gracias a ello. Lo mismo puede decirse de las comisiones. Así se pierden 12 millones de euros al año. Luego no podemos decir que no tenemos dinero para proyectos sociales importantes.

 
  
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  El Presidente. Señor Martin, esto no es una cuestión de orden. Me permito recordarle que el tiempo que usted malgasta también le cuesta dinero al contribuyente.

 
  
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  Robert Atkins (PPE-DE). (EN) Señor Presidente, intervengo por una cuestión de observancia del Reglamento. No quiero quitarle tiempo a la Cámara, pero tengo que plantear esta cuestión porque se trata de un asunto grave. De acuerdo con el apartado 8 del artículo 191 del Reglamento, relativo a la Comisión de Peticiones, de la cual soy miembro, una persona que presente una petición al Parlamento puede insistir en mantener su anonimato. Sin embargo, en un reciente caso que fue admitido a trámite por la Comisión de Peticiones, se rompió el anonimato de la señora X, ex miembro de Lloyd´s, y debido a ello, la señora X ha sido procesada por el Gobierno británico con todos los medios legales.

Ello no habría sucedido si se hubiese preservado su anonimato. Por ello es esencial que este Parlamento proteja su posición, mantenga los derechos de los peticionarios y haga frente al Gobierno británico. El presidente de la comisión le ha escrito con carácter de urgencia, pero de momento ni siquiera ha recibido respuesta. ¿Cuándo le responderá, señor Presidente, y cuándo protegerá los derechos y privilegios de este Parlamento y de sus peticionarios?

 
  
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  El Presidente. Señor diputado, está usted en su derecho de pedir lo que quiera, pero no amparándose en una cuestión de orden. El procedimiento que usted ha seguido tampoco es el adecuado. Ruego a todos que utilicen los procedimientos reglamentarios adecuados para formular sus planteamientos.

No es una cuestión de orden que tenga algo que ver con el desarrollo de la sesión de hoy. No obstante, revisaré las circunstancias en las que se encuentra el escrito que usted dice haberme dirigido y la respuesta que imagino debe de estar en curso.

Por favor, no apelen a procedimientos de orden referentes única y exclusivamente al desarrollo de los trabajos de la sesión en curso para suscitar otras cuestiones que, por importantes que sean, no pueden ampararse a través de las peticiones que ustedes formulan.

 

3. Preparación del Consejo Europeo/Estrategia de Lisboa (debate)
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  El Presidente. De conformidad con el orden del día, procedemos al debate a partir de las declaraciones del Consejo y de la Comisión sobre la preparación del Consejo Europeo y la Estrategia de Lisboa.

Como hemos modificado el orden de nuestros trabajos, a consecuencia de la anulación de la sesión solemne, este debate se prolongará aproximadamente hasta las doce. El turno de votaciones tendrá lugar a continuación del debate.

 
  
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  Hans Winkler, Presidente en ejercicio del Consejo. (DE) Señor Presidente, Señorías, cuando falta una semana para el Consejo Europeo de Primavera, el debate de hoy representa una excelente oportunidad comentar conjuntamente las principales prioridades en las que se centrará la cumbre. Como saben, el desarrollo de la Estrategia de Lisboa va a ser un tema central de la cumbre. No hace falta decir que la mejor forma de asegurar el éxito de ese acontecimiento es prepararse a fondo y las formaciones del Consejo responsables de los diversos temas ya han examinado las prioridades del Consejo Europeo desde su perspectiva y han presentado sus aportaciones. Las conclusiones provisionales se examinarán en el curso del procedimiento estipulado.

El día de la inauguración del Consejo Europeo, el 23 de marzo, se celebrará también, como de costumbre, la Cumbre Social Tripartita. Su finalidad es asegurar la cooperación entre el Consejo, la Comisión y los interlocutores sociales, sobre todo en relación con el empleo, la política económica y la protección social.

En este sentido, agradecemos especialmente las iniciativas de las instituciones europeas para asumir una mayor responsabilidad y una mayor implicación a escala comunitaria, así como las valiosas aportaciones realizadas, por ejemplo, por la segunda reunión interparlamentaria del Parlamento Europeo y los Parlamentos nacionales. En ese contexto también se pide una gran implicación de los ciudadanos.

Los Gobiernos de los Estados miembros tienen la tarea de explicar mejor a sus ciudadanos la urgencia de poner en práctica esa asociación para el crecimiento y el empleo. En este sentido, es importante que las autoridades regionales y locales, en el marco de su Constitución nacional, y la sociedad civil también participen en el diseño y desarrollo de los programas nacionales de reforma.

Con este mismo espíritu constructivo, también queremos que el debate de hoy incluya un debate abierto sobre las alternativas para resolver los problemas económicos y sociales comunes de toda la Unión Europea, y sobre el importante papel que les corresponde a ustedes, en su calidad de representantes de los ciudadanos.

Como sabrán, el Consejo Europeo acordó en marzo de 2005 renovar a fondo la Estrategia de Lisboa y también reforzó el control del procedimiento. El nuevo ciclo de gobernanza se basa en la cooperación y la responsabilidad. Como parte de la cumbre celebrada en Hampton Court, los Jefes de Estado o de Gobierno dieron un mayor impulso político a la Estrategia de Lisboa recién reactivada, con especial atención al tema de cómo pueden contribuir los valores europeos a afianzar la modernización de la economía y de la sociedad en un mundo globalizado.

También es importante que el Consejo Europeo, en su reunión del diciembre pasado, llegara a un compromiso político sobre las perspectivas financieras para el período 2007-2013. Eso constituye en sí mismo un indicio importante de que la Unión Europea es capaz de encontrar soluciones, aunque por supuesto somos conscientes de que nos encontramos en un proceso de diálogo intensivo y difícil con ustedes, que queremos continuar desarrollando de forma constructiva para poder poner en práctica ese acuerdo entre los Gobiernos en cooperación con el Parlamento.

Europa se enfrenta con nuevos retos, como la mayor presión competitiva del exterior, tanto económica como tecnológica, el envejecimiento de la población, el aumento del precio de la energía y la necesidad de garantizar la seguridad energética.

Desde finales de 2005 ha habido indicios de recuperación económica lenta pero segura. Se prevé que, en los tres años que van desde 2005 hasta 2007, se crearán seis millones de nuevos puestos de trabajo en la Unión Europea. Ello reduciría el desempleo en casi un punto porcentual en 2007. Sin embargo, los principales retos de la Unión Europea siguen siendo continuar reduciendo el desempleo, que en la actualidad afecta a casi 19,5 millones de personas, y aumentar la productividad y el potencial de crecimiento.

Esta recuperación económica, aunque leve, constituye una oportunidad excelente para seguir impulsando con firmeza reformas estructurales acordes con los programas de reforma nacional y promover una mayor consolidación fiscal de conformidad con el nuevo Pacto de Estabilidad y Crecimiento. Los objetivos y los calendarios concretos son una herramienta útil para acelerar la ejecución de las reformas previstas y conseguir mejores resultados desde el punto de vista del crecimiento y el empleo.

A partir de sus decisiones de la primavera de 2005, el Consejo Europeo ha adoptado unas directrices estratégicas integradas. Los Estados miembros se han basado en esas directrices para elaborar programas nacionales de reforma adecuados a las necesidades específicas de cada país. La Comisión ha presentado un «Programa Comunitario de Lisboa», donde se proponen las medidas que se deberían adoptar a escala comunitaria. El informe anual de situación de la Comisión también constituye una aportación importante al proceso de la Estrategia de Lisboa renovada para el crecimiento y el empleo.

Todos los Estados miembros han elaborado sus propios programas nacionales de reforma con rapidez y a conciencia. Dichos programas se han adecuado a las necesidades y circunstancias específicas de cada Estado miembro, y sirven para llevar a cabo las reformas. Los programas nacionales de reforma constituyen un primer paso decidido para progresar con una mayor responsabilidad individual y mayor conciencia de las prioridades de reforma. En general, dichos programas nacionales de reforma son una buena base para el futuro trabajo de desarrollo del programa de reformas.

Sin embargo, en opinión de la Comisión –y en este contexto quisiera manifestar mi especial agradecimiento al Presidente de la Comisión, señor Barroso, por el trabajo realizado por su institución, que es de una gran importancia para los preparativos de la cumbre, y en especial por la rapidez y la meticulosidad con que han trabajado–, algunos de los programas deberían incluir objetivos y calendarios más concretos y detalles adicionales sobre los aspectos presupuestarios de las reformas propuestas, y profundizar con mayor detalle en los temas de la competencia y la supresión de las barreras para el acceso al mercado.

Disponemos de los instrumentos necesarios. La principal prioridad de los Estados miembros para 2006 será, por lo tanto, el cumplimiento puntual y completo de nuestros objetivos. Para que ello sea posible, es esencial que los Estados miembros intensifiquen la aplicación de las medidas que ya han propuesto.

La Comisión no ha propuesto una actualización de las directrices para el crecimiento y el empleo, de modo que estas directrices seguirán vigentes en su totalidad. Después de los grandes cambios del año pasado, ahora deberíamos centrarnos en actuar más y con mayor continuidad.

De conformidad con la nueva gobernanza de la estrategia, los Estados miembros han realizado verdaderos esfuerzos para promover la participación de los Parlamentos nacionales, los representantes de las autoridades locales y regionales, los interlocutores sociales y demás representantes de la sociedad civil en el diseño de sus programas nacionales.

Ahora necesitamos que los ciudadanos de Europa participen más activamente en el proceso, para convencerles de que unas reformas oportunas y aplicadas de manera adecuada contribuirán a una mayor prosperidad mejor distribuida.

Para ello necesitamos realmente la ayuda de esta Asamblea. El Parlamento Europeo puede ayudarnos a otorgar a todos los implicados una mayor responsabilidad en relación con la Estrategia de Lisboa, de manera que la sientan más suya, y a asegurar su participación en el futuro. Debates como el de hoy ofrecen una oportunidad para ello que es muy de agradecer.

En este sentido, también quiero señalar que la Presidencia austriaca otorga una gran importancia al compromiso en relación con la Directiva sobre los Servicios, alcanzado durante la primera lectura en esta Cámara. Es un resultado muy equilibrado y constituye una base sólida para futuros empeños. La gran cantidad de enmiendas propuestas demuestra que el tema sigue siendo muy controvertido. A la vista de dicho resultado y de los debates celebrados hasta la fecha en el Consejo, la Presidencia tiene mucho interés en que el Consejo Europeo pida ahora a la Comisión que presente su propuesta modificada cuanto antes y manifiesta la esperanza de que las instituciones estén ahora en condiciones de poder completar rápidamente el procedimiento legislativo.

La intención de la Presidencia es que el Consejo Europeo establezca, en el marco de las directrices integradas adoptadas el año pasado, unas medidas prioritarias específicas que se deberán aplicar antes de finales de 2007. Así pues, como parte de la Estrategia de Lisboa renovada, la Cumbre de primavera estará dedicada a los temas a los que se ha otorgado prioridad en los programas nacionales de reforma y en el informe de la Comisión Europea, es decir, la investigación, el desarrollo tecnológico y la innovación, la política a favor de las pequeñas y medianas empresas, el empleo y la energía. Por supuesto, también debemos seguir actuando de manera en general en el contexto de las tres vertientes de la Estrategia de Lisboa: la económica, la social y la medioambiental. Para poder iniciar una fase de verdaderos logros y resultados visibles, tenemos que intentar conseguir una buena combinación de compromisos voluntarios verificables de los veinticinco Estados miembros y recomendaciones de la Comisión. Como parte de los preparativos para el Consejo, todavía estamos debatiendo hasta dónde tienen que llegar nuestras aspiraciones.

Un pilar de la Estrategia de Lisboa es la investigación y la innovación, como fuerza motora de la producción y la aplicación de los conocimientos. Han pasado ya cuatro años desde que nos propusimos como objetivo elevar al 3 % el gasto en investigación en Europa antes de 2010 y una proporción considerable –dos terceras partes– de esa financiación debía proceder del sector privado. Sería una buena idea que los recursos puestos a disposición por la Unión Europea se incrementasen a la par con los respectivos esfuerzos nacionales. Con este fin, también es preciso aumentar la cooperación entre las universidades, los centros de investigación y las empresas para contribuir a incrementar la financiación de la investigación.

Sin embargo, como todos sabemos, en realidad no hemos llegado muy lejos en este campo, que es tan importante para nuestro futuro: el gasto actual de la UE en investigación solo es de un 1,9 %.

Nuestros esfuerzos conjuntos con la Comisión Europea nos han permitido desarrollar un cierto impulso y mejorar el reconocimiento en los Estados miembros de que es importante establecer unos objetivos específicos y unos compromisos voluntarios para aumentar el gasto en investigación. En este sentido todos los Estados miembros ya han aumentado sus aspiraciones y han establecido sus objetivos nacionales en consonancia.

Además, las estrategias de comunicación modernas tienen un papel esencial para el fomento de la innovación en nuestra sociedad de la información donde todo sucede a un ritmo tan rápido. En cuanto a la educación superior, quisiéramos pedir a los Estados miembros que, para 2007, faciliten el acceso de las universidades a formas adicionales de financiación privada y supriman las barreras a la cooperación entre las instituciones académicas y las empresas, de conformidad con los usos nacionales.

En segundo lugar, hay que dedicar más esfuerzo a mejorar el marco de condiciones para la actividad empresarial, el potencial de negocios y, en particular, la situación de las pequeñas y medianas empresas. Ese debe ser también un foco de atención del Consejo Europeo. Las pequeñas y medianas empresas constituyen una parte importante de la economía europea y está justificado describirlas como su fuerza motora. En la Unión Europea tenemos unos 23 millones de pequeñas y medianas empresas que proporcionan casi 75 millones de puestos de trabajo. Por lo tanto, las medidas destinadas a consolidar y promover a las pequeñas y medianas empresas como columna vertebral de la economía europea pueden contribuir de manera significativa al crecimiento y al empleo. También queremos eliminar la burocracia para las PYME y reducir el tiempo y los gastos que requiere la creación de nuevas empresas.

(El Presidente interrumpe al orador)

 
  
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  El Presidente. Señor Winkler, discúlpeme, normalmente no está limitado el tiempo de intervención del Consejo y de la Comisión, pero esta mañana tenemos problemas de horario, debido al tiempo que hemos consumido en el debate previo. Le rogaría que, si pudiera, ajustara también su intervención para que los diputados pudiesen intervenir. Se lo agradecería.

 
  
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  Hans Winkler, Presidente en ejercicio del Consejo. (DE) Señor Presidente, lamento haberme extendido tanto. Voy a resumir mis comentarios y enseguida acabo. Hay varios temas que requieren con urgencia que se adopten medidas. Mis observaciones serían incompletas si no mencionara el mercado laboral, incluida en particular la promoción de la integración de los jóvenes en el mercado laboral. Desde el propio Consejo Europeo queremos prestar especial atención a la lucha contra el desempleo juvenil. Uno de nuestros objetivos es reducir el nivel de fracaso escolar para 2010 y garantizar que un mayor número de jóvenes completen la educación secundaria. Otro objetivo central de nuestros esfuerzos debe ser también la lucha contra el desempleo de larga duración.

Finalmente, el tema de la energía ocupará también un lugar especialmente destacado, no solo debido a la importancia del sector para la generación de puestos de trabajo y de crecimiento, sino también, por supuesto, a la vista de los recientes acontecimientos. Espero que el Consejo Europeo aporte un impulso importante en este aspecto, al igual que en todos los temas que he mencionado, que influya de manera decisiva sobre las actividades futuras de todas las instituciones de la Unión Europea.

 
  
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  El Presidente. No, señor Presidente. La Presidencia del Consejo, como la Comisión, no tiene tiempo tasado de palabra, pero precisamente hoy tenemos todos que repartirnos un recurso escaso y no renovable como es el tiempo.

 
  
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  José Manuel Barroso, Presidente de la Comisión. (FR) Señor Presidente, Señorías, el Consejo Europeo de la semana que viene tendrá lugar en un momento importante. Observamos actualmente los primeros y alentadores indicios de un aumento de la confianza de los consumidores en Europa: las inversiones se reanudan, las cifras de crecimiento mejoran progresivamente. Son buenas noticias. Aprovechemos este contexto económico favorable para dar un nuevo salto adelante hacia nuestro objetivo de crecimiento y empleo. Cambiemos a la siguiente marcha.

El año pasado propusimos una revisión en profundidad del modo de conducir la política económica en Europa. Acordamos trabajar juntos en el marco de una asociación. Nos repartimos las responsabilidades. Recentramos nuestra estrategia y nuestras preocupaciones en lo esencial. Su Asamblea prestó un apoyo masivo a este nuevo enfoque, y quiero felicitar al Parlamento por el papel que desempeñó al respecto.

En su informe al Consejo de primavera, la Comisión propone varias acciones prioritarias a favor del crecimiento y el empleo. No quiero abordar en detalle todas las medidas concretas que proponemos adoptar, pero sí algunos temas que me parecen hoy especialmente importantes.

Celebro que se hayan adoptado 25 programas nacionales de reforma, que exponen cómo desea cada Estado miembro aplicar, a la luz de las circunstancias reales propias de cada uno como nación, las directrices acordadas conjuntamente para el crecimiento y el empleo. Admito que no todos los planes nacionales de reforma tienen el mismo nivel de ambición. Es cierto que no todos tienen la misma calidad. Sin embargo, constituyen una buena base de trabajo.

Para que quede claro: esta es tan solo una primera etapa y todo el mundo sabe que los informes no crean puestos de trabajo. Ahora hay que ver la voluntad política, la voluntad de poner en práctica específicamente esas intenciones.

Por ello, este año ha llegado la hora de traducir las palabras en actos. Durante los próximos meses, la Comisión trabajará en estrecha cooperación con los Estados miembros para ayudarles a aplicar sus programas nacionales y darles continuidad. Estoy muy agradecido al Parlamento por el papel que desempeña a este respecto. Las sesiones parlamentarias conjuntas entre el Parlamento Europeo y los representantes de los Parlamentos nacionales, dedicadas a la Estrategia de Lisboa, han contribuido mucho a sensibilizar a los Parlamentos nacionales en torno a lo que está en juego y les han animado a participar en el proceso.

No obstante, es cierto, Señorías, que todavía queda trabajo por hacer en términos de apropiación nacional de esta nueva estrategia para el crecimiento y el empleo. En el marco de la cooperación, los Estados miembros extraen enseñanzas de la experiencia de los demás. Todos tienen algo que ofrecer, todos algo que aprender, pero nunca insistiré lo suficiente en que necesitamos actuar no solo por parte de la Comisión, el Consejo y el Parlamento Europeo, sino que también necesitamos implicar activamente a los Parlamentos nacionales, los interlocutores sociales, los partidos nacionales –y no solo los partidos europeos– y a la opinión pública europea. Esta es una condición para el éxito de nuestra estrategia renovada para el crecimiento y el empleo.

Otra cuestión importante: la libre circulación de los trabajadores. He observado que el Parlamento, en la resolución que propone para cerrar este debate, insta, y cito, «a los Estados miembros a avanzar lo más deprisa posible hacia la total libertad de circulación de ciudadanos y trabajadores en la Unión Europea actuando al mismo tiempo con decisión para promover la calidad del trabajo en todos sus aspectos». Hago plenamente mía esta propuesta del Parlamento Europeo. Por lo demás, los hechos les dan la razón. Un análisis reciente de la Comisión demuestra claramente que el flujo de trabajadores de los Estados miembros de Europa central y oriental a los quince antiguos Estados miembros ha tenido, en lo esencial, efectos positivos. Esta es tan solo una de las razones por las que la Comisión celebra el anuncio reciente –concretamente, tras la publicación de nuestra Comunicación– por parte de Finlandia, Portugal y España, primero, y los Países Bajos ahora, de que se unirían a Irlanda, el Reino Unido y Suecia para levantar las restricciones a la libre circulación de los trabajadores en Europa. Estoy impaciente por que otros países se sumen a ellos.

(Aplausos)

En una economía globalizada, ningún Estado miembro puede permitirse andar a su aire. No es el momento del nacionalismo económico. No por utilizar la retórica nacionalista seremos capaces de construir la Europa de mañana.

(Aplausos)

Defender a los campeones nacionales a corto plazo, suele conducir, a más largo plazo, a relegarlos a segunda división. Las empresas más eficientes que hayan tenido que afrontar todo el rigor de la competencia dejarán atrás a los campeones nacionales cuando se presenten en los mercados internacionales. Seamos claros. Lo que necesitamos no son campeones nacionales, sino campeones mundiales con base en Europa que saquen el mayor provecho de nuestro mercado interior.

(Aplausos)

Pero que no haya malentendidos. La Comisión ejercerá sus prerrogativas si las empresas abusan de su posición dominante en el mercado. Está legalmente obligada a velar por la aplicación de las normas de la competencia y proteger al consumidor, y cumplirá plenamente este deber.

(EN) El reto de la globalización exige el fortalecimiento del mercado interior. La libertad para ofrecer servicios es un elemento esencial del mercado interior, y ya hemos dicho que el sector de los servicios, por un lado, y las pequeñas y medianas empresas, por otro, son hoy los principales impulsores del empleo en Europa.

Quiero darles las gracias por el resultado de la primera lectura en el Parlamento de la Directiva de servicios. Han presentado ustedes enmiendas basadas generalmente en un amplio consenso que ahora nos permitirá seguir avanzando. La Comisión responderá positivamente a su consenso.

El mes que viene presentaremos una propuesta modificada, que se basará en gran medida en esta primera lectura y en los debates en el Consejo. Sabemos que la Presidencia austriaca trabajará a partir de la posición común del Consejo poco después. Espero que esta legislación pueda adoptarse rápidamente, pues hemos de realizar progresos en este terreno si queremos realmente crecimiento y puestos de trabajo.

(Aplausos)

Los retos energéticos del siglo XXI exigen una respuesta fuerte y efectiva. Después de un largo periodo de relativa estabilidad, ya no podemos dar por sentado que tendremos unos suministros de energía seguros y asequibles. La mayor dependencia de las importaciones, el aumento de los precios de la energía y el cambio climático son retos compartidos por todos los Estados miembros de la Unión Europea. Solo una respuesta europea, basada en la sostenibilidad, la competitividad y la seguridad, puede hacer frente a la magnitud de estos retos.

En el Libro Verde de la Comisión hemos recalcado seis acciones clave. Hemos de crear un verdadero mercado europeo único del gas y la electricidad. Hemos de mejorar la integración. Con una mejor integración habrá más solidaridad entre los Estados miembros en tiempos de crisis. Hemos de acelerar la transición a una economía de bajas emisiones de carbono, utilizando tanto las energías nuevas como las actuales para asegurar la sostenibilidad. No solo debemos cambiar la oferta de energía, sino también la demanda. Hay muchas posibilidades de hacer un uso más eficiente de la energía en beneficio del clima, los consumidores y nuestra seguridad.

Europa está a la vanguardia del desarrollo de las tecnologías de reducción de las emisiones de carbono. Hemos de mantenernos en cabeza. Necesitamos más innovación europea para las energías renovables y todo lo que tenga que ver con tecnologías ecológicas. Por último, hemos de fomentar un enfoque más coherente e integrado en nuestras relaciones con terceros países y en los foros internacionales.

A veces oigo decir que la política energética europea no es viable porque toca aspectos en los que los Estados miembros tienen intereses estratégicos nacionales. No tengo que recordarles que la base de la Comunidad Europea fue de hecho una política común europea del carbón y del acero, los dos ámbitos que entonces se consideraban más delicados desde el punto de vista de los intereses estratégicos nacionales de los Estados miembros. Precisamente por el hecho de que la energía es estratégica necesitamos una estrategia europea y no 25 estrategias nacionales. Esta es precisamente la razón por la que necesitamos esta estrategia.

(Aplausos)

El Libro Verde invita a todo el mundo a participar en este importante debate. Me alienta mucho la reacción favorable que ha suscitado nuestro Libro Verde y el apoyo decidido de la Presidencia austriaca, y espero con interés el firme apoyo del Parlamento Europeo a esta nueva estrategia europea.

Asimismo quiero recalcar la necesidad de que la cohesión social se considere una parte integral de la estrategia de crecimiento y de creación de puestos de trabajo. La Comisión es plenamente consciente de la necesidad de asegurar puestos de trabajo de calidad y evitar las condiciones de trabajo precarias. Creo que la globalización ofrece grandes oportunidades, pero no podemos ni debemos ignorar la presión que ejerce la feroz competencia internacional sobre nuestras empresas y nuestros trabajadores. Por ello la Comisión ha propuesto un Fondo de Adaptación a la Globalización. Dicho fondo servirá de amortiguador del potente motor de la globalización. Complementará los esfuerzos de los Estados miembros por que los trabajadores afectados puedan volver al mercado de trabajo. Lo importante es que las personas se reciclen y vuelvan a la vida laboral de forma sostenible. Hemos de implicar a los interlocutores sociales en nuestros debates sobre puestos de trabajo y mercados de trabajo.

El futuro económico de Europa depende de la disponibilidad de los trabajadores mejor capacitados y formados, con una gama completa de aptitudes y la adaptabilidad necesaria para una economía del conocimiento. Por ello hemos de dar un impulso importante a la inversión en educación superior. La Comisión propone un objetivo del 2 % del PIB para 2010.

Al mismo tiempo, hemos de incrementar el gasto en investigación y desarrollo hasta el 3 % del PIB en 2010. Esto exige fijar objetivos nacionales más ambiciosos y medidas más ambiciosas para conseguirlos. Disponemos de algunas universidades y centros de investigación excelentes que realmente se beneficiarán de una mayor financiación. Sin embargo, nuestros sistemas están fragmentados. Hay un abismo entre la educación superior y la investigación, por un lado, y las empresas y la economía por otro. No parecen estar conectadas.

Son demasiados nuestros más destacados cerebros que abandonan Europa. Por ello, la Comisión, en busca de la excelencia, ha propuesto la creación de un instituto europeo de tecnología. Un instituto europeo de tecnología complementaría otras medidas; utilizaría los recursos aportados por sus partícipes y así beneficiaría de modo más efectivo tanto a ellos como a toda la economía de la Unión Europea. Se trata de un proyecto ambicioso. Pido a los Jefes de Estado y de Gobierno que respalden esta idea y pido el apoyo del Parlamento. Airbus y Galileo nos han demostrado la importancia de los proyectos insignia europeos de éxito. El IET podría ser el siguiente; simboliza un objetivo europeo, pero no es un mero símbolo: añade valor a nuestros esfuerzos colectivos en relación con la investigación, la educación y la innovación.

Asimismo soy consciente de la necesidad de hacer más en este terreno y creo que este puede ser un compromiso claro para este triángulo del conocimiento. En resumidas cuentas, un mayor compromiso con Europa conllevará más prosperidad y libertad para nuestros ciudadanos.

Les agradezco sinceramente su apoyo tan bien expresado en su propuesta de resolución. La semana que viene, el Consejo Europeo ha de demostrar un compromiso similar con el crecimiento y los puestos de trabajo. Ahora ha llegado el momento pasar de las palabras a los hechos.

(Aplausos)

 
  
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  Hans-Gert Poettering, en nombre del Grupo del PPE-DE. (DE) Señor Presidente, señor Presidente de la Comisión, señor Presidente en ejercicio del Consejo, Señorías, la Estrategia de Lisboa es sinónimo de crecimiento y empleo, y por consiguiente, como aspecto central de la misma, de competitividad de la economía de la Unión Europea, y me complace sobremanera el compromiso personal del Presidente de la Comisión y esté concentrando los esfuerzos de su Comisión en ese ámbito.

Quiero agradecerle que haya expresado que el retorno a un nacionalismo económico o –algunos desean darle un matiz positivo– el patriotismo económico supondría el declive de la economía europea y la pérdida absoluta de competitividad a escala internacional en este mundo globalizado.

(Aplausos)

Por lo tanto, agradezco esa actitud combativa y espero que diga lo mismo en el Consejo, durante la reunión de los jefes de Estado y de Gobierno. Señor Winkler, le apreciamos mucho como persona y agradecemos su presencia aquí, pero cuando está presente el Presidente de la Comisión lo adecuado sería que la Presidencia del Consejo estuviera representada a un nivel similar, por un Ministro. Debemos tenerlo en cuenta. Quiero dejar claro que personalmente siento el mayor respeto por usted, pero las instituciones deben tener una representación equivalente en estos debates. Y lo digo con independencia de cualquier afiliación política. Se trata de las instituciones de la Unión Europea.

El Parlamento Europeo otorga una gran prioridad al proceso de Lisboa, que es un proceso continuado y no se limita al período hasta 2010. Por esto creamos el Grupo de pilotaje bajo la presidencia del señor Daul. Me complace que los tres Grupos mayoritarios –sí, y quizás algún día los demás también se sumen a ellos, señor Wurtz– tengan lo hayan adoptado como un eje central de sus actividades, como también lo ha hecho, naturalmente, el Grupo de los Verdes/Alianza Libre Europea, aunque no estén aquí, y quizás otros también…

(Protestas)

.... es cierto, sus dirigentes no están aquí y deberían agradecer que les preste tanta atención. El mercado único, la libre circulación de personas, productos, servicios y capitales, es una condición previa para que la Unión Europea sea competitiva en los mercados mundiales.

Pido a los jefes de Estado y de Gobierno y a los Gobiernos que sigan el ejemplo del esfuerzo realizado por el Parlamento en relación con la Directiva sobre los Servicios. A los Gobiernos, les digo que todo aquel que ahora quiera conseguir algo distinto destruirá el compromiso en relación con la Directiva sobre los Servicios. Por lo tanto, pido a los Gobiernos que sigan el ejemplo del Parlamento Europeo.

También acojo con satisfacción –no es mi cometido, pero me congratulo en mi calidad de presidente del Grupo del Partido Popular Europeo (Demócrata-Cristianos) y de los Demócratas Europeos– que ahora contemos con la presencia de uno de los dirigentes de los Verdes. Juntos forjaremos Europa, señor Cohn-Bendit.

En la Unión Europea hace falta espíritu emprendedor. Las empresas no son un concepto abstracto y comprometerse trasladar la libertad a la práctica. Espíritu emprendedor significa crear puestos de trabajo. Necesitamos una visión positiva en este contexto.

Señor Barroso, acogemos con satisfacción la propuesta que ha presentado con vistas a la creación de un Instituto Europeo de Tecnología. Pero no debe consistir en la creación de una nueva gran autoridad universitaria, sino de una red entre los diversos institutos tecnológicos europeos que ya existen, que permita obtener un valor añadido y que Europa pueda llegar a situarse en cabeza de la innovación y la investigación a escala mundial. Ha citado los proyectos GALILEO y Airbus. Necesitamos nuevos proyectos y en ese sentido apoyamos sus consideraciones.

Una observación final, puesto que no dispongo de quince minutos como el Consejo y la Comisión: en algún momento, señor Presidente, tendremos que reflexionar sobre cómo podemos conseguir un mayor equilibrio. Por mi parte, abogaría por que esta Asamblea trabaje en estrecha colaboración con los Parlamentos nacionales sobre este tema, puesto que nuestro cometido común, tanto a escala nacional como europea, es conseguir que Europa sea competitiva y asegurar su desarrollo adecuado desde el punto de vista económico y en general.

(Aplausos)

 
  
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  Christopher Beazley (PPE-DE). (EN) Señor Presidente, intervengo por una cuestión de observancia del Reglamento en relación con el apartado 1 del artículo 166 y del apartado 2 del artículo 121. Ruego me disculpe por interrumpir el debate, pero antes de que se iniciara, Sir Robert Atkins ha intervenido por una cuestión de observancia del Reglamento que usted ha rechazado porque no tenía que ver con los asuntos del día. En realidad se estaba refiriendo a una cuestión sumamente importante que está contemplada por el artículo 166. Cuando se incumple el Reglamento del Parlamento, es muy oportuno que un diputado le llame la atención al respecto.

Sir Robert decía que el Gobierno británico puede estar actuando ultra vires y violando la legislación comunitaria en lo que es un abuso de confianza. La comisión en cuestión le ha dirigido un escrito. Le pregunto si le es posible contestar a Sir Robert Atkins antes de la votación.

Quiero recordarle una vez más que me refiero al apartado 1 del artículo 166 y al apartado 2 del artículo 121 del Reglamento.

Ruego disculpen la interrupción.

 
  
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  El Presidente. Yo también lamento esta interrupción.

Señoras y señores diputados, a partir de ahora, la presidencia tendrá que ser más estricta en la consideración de las peticiones por cuestiones de orden, porque, una y otra vez, ustedes recurren a este procedimiento para fines para los que no está pensado.

 
  
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  Martin Schulz, en nombre del Grupo del PSE. (DE) Señor Presidente, Señorías, el lanzamiento del proceso de Lisboa fue el primer intento real, y desde mi punto de vista bien elaborado, de dar una respuesta europea a los retos de la globalización. La premisa establecida en Lisboa era que solo podríamos sobrevivir a la competencia intercontinental y seguir compitiendo con rivales en otros continentes a largo plazo si nos convertíamos en la economía nacional y la sociedad basada en el conocimiento más fuerte del mundo, pero a escala europea.

Era el paso que debíamos dar, pero ¿qué ha sucedido desde entonces? Quienes decidieron dar este paso no consiguen decidirse sobre si quieren que sea a escala europea o nacional. Dudan entre el mensaje de que «solo podemos sobrevivir a esta competencia como una Europa unida», que es el correcto, y el mensaje en sus países de que «en realidad, ya somos suficientemente fuertes como Gobierno para hacerlo solos», que por supuesto es más popular entre los votantes. El resultado es que no se ha invertido suficientemente en el proceso de Lisboa ni a nivel europeo ni a nivel nacional. ¡Esta es la situación después de seis años!

(Aplausos)

Señor Presidente de la Comisión, agradezco sus palabras, pero también lamento que guarde silencio sobre otra cuestión. Hay un enorme abismo entre lo que ha vuelto a describir hoy como un compromiso necesario, también desde el punto de vista de la política financiera, y lo que sucede en la práctica. Usted y su Comisión han descrito lo que se necesita en cuanto a financiación de la UE a lo largo de los próximos siete años, y el Consejo ha aprobado una base financiera. ¡El problema es que hay un abismo del 40,82 % entre lo que ha pedido usted y lo que ha decidido el Consejo!

El Consejo acordó un 40,82 % menos de lo que usted solicitó para la perspectiva financiera. Se trata, señor Presidente, de mensajes diferentes, de elementos de construcción diferentes. Es imposible construir una casa bonita con diferentes tipos de ladrillo. Ni siquiera se puede construir una choza. Ni siquiera se puede construir una cabaña de esquí en Arlberg am Lech –o mejor dicho, Lech am Arlberg– en la que por las noches se puedan entonar canciones de marineros. ¡Bienvenido al valle, señor Presidente! Ya ha acabado el descenso de la montaña.

(Risas)

La troika sobre la perspectiva financiera, que tendremos en los próximos días, y la posterior cumbre vuelven a llamar la atención sobre esta discrepancia. La troika está dominada por tacaños, que rebañan hasta el último euro para que no se pueda dar el dinero a Europa.

(Aplausos)

Tres días más tarde, los Jefes de Estado y de Gobierno se reunirán, y una vez más proclamarán lo importante que son la cumbre de Lisboa y los objetivos de Lisboa. Esto es precisamente lo que obstaculiza a Europa: la falta de un enfoque coherente y consistente del proceso de Lisboa.

En el Parlamento Europeo, hemos intentado combinar la flexibilidad que necesita Europa con la imprescindible cohesión social, porque ambos aspectos van de la mano. Si queremos que los ciudadanos se unan a nosotros sí, señor Winkler, tiene usted razón en este sentido, si queremos que los ciudadanos nos acompañen, hemos de retratar la globalización como una oportunidad, pero también hemos de reducir el riesgo de que se utilice para suprimir las normas sociales. Con la Directiva de Servicios hemos intentado decir sí a la flexibilidad siempre que sea necesario y posible, pero manteniendo en todo momento la cohesión social. Por ello, supongo que la decisión del Parlamento Europeo constituirá la base para que la Comisión y el Consejo sigan con las consultas sobre la Directiva de Servicios. Solo puedo advertir que no hemos de desviarnos de ella. Hizo usted una promesa, señor Winkler, y hoy ha dicho que cumplirá esta promesa. Nos aseguraremos de que lo haga, ¡no le quepa la menor duda!

De hecho, ya se ha gastado mucha tinta sobre el tema del futuro del proceso de Lisboa. Lo que hemos de hacer es invertir en investigación y capacitación, para que nuestros mejores cerebros no se marchen a otros continentes. Lo que hemos de hacer es invertir en el aprendizaje permanente porque, si una buena capacitación es un requisito previo para acceder al mercado de trabajo, el aprendizaje permanente es un derecho básico que garantiza que todo el mundo tenga acceso.

Ayer, el Presidente de la República Federal de Alemania dejó claros los deseos de los jóvenes en Europa utilizando el ejemplo del programa Erasmus. Sin embargo, Erasmus es uno de los puntos donde el Consejo ha reducido más la perspectiva financiera. Así que se lo repetiré: en el proceso de Lisboa, nada cuadra.

(Aplausos)

 
  
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  Graham Watson, en nombre del Grupo ALDE. (EN) Señor Presidente, más que nunca en la historia de la Unión se evidencia una disyuntiva entre quienes intentan avanzar y quienes quieren volver atrás; entre los que defienden el mercado único y la Agenda de Lisboa como el mejor medio de garantizar la eficacia, la competitividad y el crecimiento a largo plazo, y los que rechazan el libre comercio a favor de un patriotismo económico parecido –como ha dicho Giulio Tremonti– al inmediatamente anterior a la guerra de 1914-1918.

La ironía es que este supuesto patriotismo un nacionalismo económico apenas disimulado aportará tan pocos beneficios a los ciudadanos de Francia, España y Polonia como al resto de Europa, pues es la libre competencia la que impulsa el mercado mundial, aumenta la calidad y baja los precios, y el proteccionismo socava precisamente la libre competencia. Si una empresa puede ver una lógica comercial en la fusión con otra, ¿por qué tendríamos que ponerle trabas? El gran éxito del euro, como ha señalado el Presidente de la Comisión, es que las fusiones y las absorciones se producen rápidamente. La industria europea se está preparando para los retos que implica competir en una economía mundial.

Se trata de cuestiones para el Consejo de primavera. Se trata de cuestiones para la Comisión, porque la Comisión será puesta a prueba en este clima como defensora y guardiana de los Tratados. Enfrentada a un asalto sin precedentes contra el mercado interior, la Comisión ha de aferrarse a los Tratados, aferrarse a las libertades básicas y decir lo que piensa cuando sea preciso como ha hecho usted, señor Barroso, y como han hecho los Comisarios McCreevy y Kroes y actuar en defensa de la Unión. Pero defender el mercado único no solo es tarea de la Comisión; el Consejo tiene un papel que desempeñar, como recalcamos en la propuesta que debatimos hoy. Esto significa que el Consejo de primavera deberá acelerar la transposición y la aplicación de las directivas de la Unión para realizar un mercado único con libre circulación de mercancías, servicios y capital. Queremos que el Consejo Europeo trate seriamente la libre circulación de servicios, la libre circulación de trabajadores y la libre circulación de capital. Cuando debatan la futura financiación de nuestra Unión, los Jefes de Estado y de Gobierno deberían encontrar los fondos necesarios para capacitar a nuestra mano de obra, para las redes transeuropeas y para la investigación y el desarrollo a través del Instituto Europeo de Tecnología, que garantizará el futuro dinamismo económico.

Es hora de que nuestros Jefes de Estado y de Gobierno formalicen las reuniones del Consejo que tienen lugar en marzo y octubre. Estas no tienen que anunciarse puramente como cumbres de política económica; las exigencias de seguridad energética, de paz en Oriente Próximo y de lucha contra el crimen organizado internacionalmente también son urgentes y deberían incluirse en el orden del día de la semana que viene. Asimismo hay que celebrar un debate público sobre la floreciente política de defensa de la Unión, que actualmente se está planificando a puerta cerrada. La Presidencia austriaca abrió al escrutinio público una reciente reunión del Consejo de Medio Ambiente; ¿por qué no hacer de esta apertura una práctica universal en el Consejo?

Mi Grupo aplaude la propuesta de la Comisión de presentar un documento conceptual para que podamos debatir la política de defensa en el Parlamento e implicar a nuestros ciudadanos en el debate sobre el posible papel de nuestro continente.

Señor Presidente en ejercicio del Consejo, hace un siglo su país tenía un Ministro de Asuntos Exteriores que estudió en Estrasburgo, que restauró el antiguo régimen y dominó la política continental durante 30 años. Si la señora Plassnik puede emular los logros de Metternich, Europa prosperará. Si fracasa, siempre puede seguir su ejemplo y huir a Gran Bretaña.

 
  
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  Rebecca Harms, en nombre del Grupo Verts/ALE. Señor Presidente, señor Winkler, señor Barroso, con el paso del tiempo mi Grupo se ha dado cuenta de que la estrategia de Lisboa ha dejado de ser la estrategia que se estableció al inicio de este proceso tan interesante. Ha quedado bien claro en la intervención del señor Winkler. Ahora se trata de una estrategia unilateral para el crecimiento y los puestos de trabajo. Se ha desechado por completo la idea de que los objetivos de sostenibilidad y equidad social, establecidos en Gotemburgo, también deberían formar parte de esta estrategia. De acuerdo con los debates que he presenciado en la estructura de coordinación de Lisboa y a la luz de lo que hemos preparado como propuesta de resolución, sobre la cual votaremos hoy, me temo que existe un riesgo de que el Parlamento ya no esté dispuesto a seguir esta ambiciosa estrategia de vincular realmente la sostenibilidad con el crecimiento.

¿Por qué lo digo? No hay ninguna voluntad de debatir instrumentos importantes que garantizarían el éxito. En esta estructura de coordinación, intentamos debatir la política fiscal. Si no estamos preparados para considerar una fiscalidad uniforme de las empresas dentro de la UE, ¿cómo pretendemos resolver la competencia negativa debido a la localización de las empresas? Si no estamos dispuestos a hablar de impuestos ecológicos, ¿cómo podremos promover la sostenibilidad de una manera controlada? Algunos de los diputados a este Parlamento no están dispuestos a utilizar en absoluto la palabra «impuesto»: temen asustar a los ciudadanos. Les hacen promesas, pero no garantizan el establecimiento de instrumentos que nos permitan cumplir realmente estas promesas ambiguas.

Pongamos un ejemplo actual importante: la política energética. Quiero decirles lo siguiente al Comisario Verheugen y al señor Barroso: si no están ustedes dispuestos a incorporar la política de transporte en sus estrategias de política energética, si no están dispuestos a poner la conservación de los recursos y la eficiencia justo en el centro de sus estrategias, y si continúan concentrándose en la prolongación de la vida útil de las centrales nucleares, están ustedes condenados al fracaso. No reducirán la dependencia en las material primas, y no podrán asegurar unos precios justos en el mercado de la energía. Basta con mirar a los países en los que una gran proporción de la energía proviene de las centrales nucleares. ¿Acaso la energía en Francia y Alemania es barata? No, es cara.

Con respecto al mercado, señor Barroso, quiero pedirle una cosa: confíe en las propuestas que hizo la semana pasada la señora Kroes. Hoy por hoy, el mercado no puede aplicarse a la energía. Tenemos que separar la producción y la distribución de energía, la generación y la red. Como dijo muy oportunamente la señora Kroes, solo tendremos una oportunidad política contra los gigantes de la energía si hacemos prevalecer realmente el mercado a pesar de ellos.

(Aplausos)

 
  
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  Francis Wurtz, en nombre del Grupo GUE/NGL. – (FR) Señor Presidente, señor Barroso, señor Winkler, por norma general la Comisión tiene el don de encontrar patronímicos evocadores para sus programas: Erasmus, Sócrates... Pues bien habría podido poner a su Estrategia de Lisboa el nombre de «Jano», por la célebre divinidad romana habitualmente representada con dos rostros, uno vuelto hacia el futuro y el otro hacia el pasado, exactamente igual que la Agenda de Lisboa.

Uno de los rostros de la Estrategia de Lisboa para el decenio 2000-2010 es agradable y me recuerda las conclusiones del Consejo Europeo de primavera 2005 con sus palabras sobre la necesidad de invertir en capital humano, que califica de activo más importante de Europa. Anuncia más empleo, incluso el pleno empleo, así como puestos de trabajo de mejor calidad. Subraya la importancia de la investigación, la enseñanza y la innovación, así como de un tejido industrial sólido en todo el territorio de la Unión. Incluso propone el objetivo de detener la pérdida de diversidad biológica de aquí a 2010.

Este rostro del Jano europeo mira al futuro. Parece anunciar tal era de progreso social, económico y ecológico que resulta difícil entender a primera vista que la Comisión considere textualmente que «[a] queda mucho por hacer para convencer a los ciudadanos de que las reformas contribuirán al advenimiento de una prosperidad mayor y compartida y asociarlos a ellas».

¿Por qué demonios? Porque hay otro rostro de la Estrategia de Lisboa, vuelto hacia las sempiternas obsesiones liberales de los dirigentes de la UE. Me remito a la última Comunicación de la Comisión con sus referencias a la necesidad de mejorar el atractivo de Europa para las empresas, la reforma de las pensiones, del sector de la sanidad, del mercado de trabajo y la estabilización del presupuesto, el aumento de la edad de jubilación, el aumento de la productividad del trabajo, la garantía de una verdadera competencia en el ámbito de los servicios y la promoción de una mayor competencia en los mercados de la electricidad y del gas.

La Comisión espera incluso de los sindicatos que contribuyan a la proliferación de esta estrategia liberal y del Parlamento que también pregone sus virtudes.

Pues bien, no cuenten con nosotros para explicar a los trabajadores alemanes de la administración pública que se movilizan contra el aumento del tiempo de trabajo y el descenso de las remuneraciones, a los trabajadores italianos que exigen la revisión de la ley 30 y el modo en que genera alegremente inseguridad laboral. Vemos a los jóvenes franceses que se alzan contra el proyecto de un contrato de trabajo de dos años, que permite a la patronal despedirlos a su antojo, a las trabajadoras británicas que se oponen al proyecto de elevar la edad de jubilación de 60 a 65 años, a los trabajadores de los nuevos Estados miembros de Europa Central que no quieren que sus países se consideren zona de bajo coste y reivindican sus derechos al progreso social. Delante de todos aquellos que se oponen a la estrategia de recorte del gasto público y social practicada bajo la égida del Pacto de Estabilidad, no cuenten con nosotros, se lo suplico, para explicarles que se equivocan porque la Estrategia de Lisboa pretende, contra toda apariencia, su bienestar.

La verdad es que las dos vertientes de la Estrategia de Lisboa son incompatibles. Hay que poner en jaque la segunda para que pueda florecer la primera. Esta es la elección que se nos plantea.

 
  
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  Jens-Peter Bonde, en nombre del Grupo IND/DEM. (DA) Señor Presidente, a raíz de la negativa francesa y holandesa a la Constitución, la cumbre de la UE decidió intercalar una pausa para reflexionar sobre el futuro de Europa. Ahora resulta que no se trataba de una pausa para pensar sino, más bien, un cambio en la programación de quién ha de ratificar y cuándo. Desde los dos votos negativos, la Constitución ha sido aprobada en Luxemburgo, Chipre, Malta, Letonia, y más recientemente, en Bélgica. El proceso está en marcha en Estonia, y Finlandia aprobará la Constitución antes de que asuma la Presidencia el 1 de julio. Una delegación de la Comisión de Asuntos Constitucionales visitó Helsinki el otro día. Solo un pequeño partido, que representa a los verdaderos finlandeses, respetará el «no» francés y holandés. La Constitución propone que se permita proseguir con las ratificaciones hasta que el 80 % de los países la hayan aprobado, tras lo cual se celebrará una cumbre especial. Sin embargo, las disposiciones de la Constitución no pueden servir de base para cambiar el Tratado de Niza, donde la norma es la unanimidad. Por ello la Constitución está formalmente muerta después del «no» francés y holandés. En los Países Bajos, el Gobierno ha declarado que no ratificará el documento rechazado, y en Francia, los principales políticos dicen lo mismo. Por ello es ilegal proseguir con las ratificaciones sin una nueva decisión, salvo que Francia y los Países Bajos se hayan enzarzado en una doble negociación y digan una cosa en casa y otra en Bruselas.

Quiero preguntarle a la Presidencia si Francia y los Países Bajos han aceptado formalmente que las ratificaciones continúen sin que se efectúen cambios en el documento rechazado. ¿No sería mejor aprovechar el respiro para encontrar nuevas ideas y preparar un documento que los ciudadanos puedan aceptar en referendos celebrados el mismo día en todos los países, un documento cuyos títulos podrían ser transparencia, democracia y proximidad con los ciudadanos?

 
  
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  Brian Crowley, en nombre del Grupo UEN. (EN) Señor Presidente, quiero agradecer al Presidente en ejercicio del Consejo, el señor Winkler, y al Presidente Barroso las presentaciones que han hecho hoy.

Después de examinar y debatir esta cuestión durante varios años, una de las cosas que me asombra es: ¿qué queremos realmente obtener de la Estrategia de Lisboa? Los elementos y objetivos clave siguen siendo tan válidos hoy como lo eran cuando se acordó por primera vez: hacer de Europa la economía más dinámica e innovadora del mundo en 2010. Por desgracia, lo que oímos hoy es todo menos lo que debería estar haciendo la Estrategia de Lisboa. Quizá seamos demasiado ambiciosos o queramos abarcar demasiado en lo que respecta a los ámbitos que queremos incluir.

Una de las cuestiones más importantes que hoy han abordado todos los oradores de esta Cámara ha sido la inversión en capital humano: la cuestión de la formación, la educación y el modo en que esto aporta más investigación y futura innovación y desarrollo. Examinemos realmente lo que está sucediendo en la Unión Europea en estos momentos. Examinemos la situación demográfica, que muestra un envejecimiento de la población y un descenso de la natalidad en la mayoría de los Estados miembros, cuando no disponemos de estrategias para responder a estos problemas. Necesitamos estrategias que contemplen la faceta positiva de la población que envejece, la experiencia que tiene; pero también estrategias que sean realistas al ver que se niega a la gente oportunidades para acceder al nuevo mercado laboral. Hemos de darles las aptitudes y la formación que necesitan para trabajar en la llamada economía digital.

A pesar te todas las palabras edulcoradas que puedan decirse aquí, la realidad es que quien es capaz de cumplir estas estrategias capaz de dar estas aptitudes a trabajadores jóvenes, estudiantes o personas mayores que quieren seguir cursos de reciclaje o recapacitación no es la Unión Europea, sino cada Estado miembro. Por ello hemos pedido planes nacionales con objetivos claros que garanticen la rentabilidad de la inversión.

Cuando hablamos de la estrategia de empleo europea, de cohesión social y cooperación social, es fundamental que incluyamos a las personas, pero también es fundamental que las personas despierten y vean la realidad de lo que está sucediendo con la deslocalización de la industria como debatimos ayer y la falta de inversión en investigación y desarrollo. Miren las 20 principales empresas de biotecnología del mundo. Diecinueve son norteamericanas y una es suiza; ninguna está dentro de la Unión Europea.

Si queremos ser realistas cuando hablamos de ser los más dinámicos tendremos que tomar decisiones drásticas que reflejen esta posición.

(Aplausos)

 
  
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  Leopold Józef Rutowicz (NI). (PL) Señor Presidente, el informe del grupo de alto nivel presidido por el señor Wim Kok aporta una descripción realista del estado de la economía europea, que se enfrenta a la amenaza de la marginación en relación con los mercados asiáticos y norteamericanos. El mercado mundial es benevolente hacia los organismos económicos que son eficientes y competitivos, y que ofrecen unos productos y unos servicios baratos y de buena calidad. La implicación directa de los Estados miembros y los Parlamentos en los programas de aplicación puede incluirse entre los éxitos de actividades encaminadas a lograr la Estrategia de Lisboa. La acción relacionada con el programa de seguridad energética también puede crear unas condiciones mejores y más estables para el desarrollo económico. El hecho de que un gran número de personas esté participando en la aplicación de la estrategia también puede ser motivo de optimismo. El problema reside en la eficacia de las acciones y la resistencia mostrada hacia ellas. Estas acciones incluyen la creación de un mercado interior, un mercado de trabajo, las condiciones adecuadas para la reestructuración y la creación de empresas, y el crecimiento de la innovación, al tiempo que se elimina el desempleo y se aumentan los salarios. Necesitamos un consenso entre los Grupos políticos, los sindicatos y los empresarios. Hay obstáculos especialmente importantes que bloquean el proceso de reestructuración, organización del mercado agrícola y limitación de los costes de producción agrícolas. La falta de viabilidad en algunos sectores agrícolas significa que un gran número de empresas se enfrenta a la liquidación y que hay un aumento del desempleo y de la tierra sin utilizar. Por ello es vital emprender acciones rápidas para establecer un sistema de producción agrícola con un mercado garantizado como los biocombustibles y la biomasa. Necesitamos un programa plurianual para adaptar la actividad agrícola a las nuevas condiciones del mercado. El proceso de abolición del proteccionismo, que no crea sino que reduce el valor añadido y aumenta los costes sociales, se enfrenta a grandes obstáculos. Por último, quiero mencionar una cita optimista del Presidente alemán: «Deberíamos convertir las dificultades en oportunidades de éxito». Creo que es algo que podemos lograr.

 
  
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  Othmar Karas (PPE-DE). – (DE) Señor Presidente, señor Presidente de la Comisión, señor Presidente en ejercicio del Consejo, Señorías, deseo lo mejor a todas las instituciones en relación con las acciones que tienen que adoptar en las próximas semanas o en la cumbre, que han de ser los puntos de partida del futuro de Europa. El lema de todas las sesiones en las próximas semanas ha de ser, como ha dicho el señor Barroso: «hechos, no palabras».

Pedimos acciones que dejen bien claro que rechazamos el particularismo, el proteccionismo y la mentalidad de que la «caridad bien entendida empieza por uno mismo». Pedimos unas acciones europeas valientes, concretas y verificables por parte de los Estados miembros a favor del crecimiento y los puestos de trabajo, y para la política energética. Por último, pedimos a los Estados miembros que se adecuen a la Directiva de Servicios y a la perspectiva financiera y que no se queden parados por más tiempo.

¿Qué queremos? En primer lugar, queremos acciones decisivas, para que la Unión Europea pueda seguir desarrollándose hacia una unión política con más valor, credibilidad y decisión. Una unión política es nuestro objetivo prioritario.

En segundo lugar, tenemos que crear un mercado interior que funcione y tomar medidas para que acabe convirtiéndose en un mercado nacional. ¿Cuándo podremos hablar de un mercado nacional para todos? Cuando desperdiciemos el menor tiempo posible en aplicar las cuatro libertades para todos los ciudadanos de una UE sin fronteras. Libertad y responsabilidad en lugar de cadenas, proteccionismo, nacionalismo y normas transitorias divisorias: estos son nuestros objetivos, y ofrecerán un valor añadido común a los ciudadanos de Europa.

(Aplausos)

En tercer lugar, todo aquel que nacionalice en lugar de «europeizar» está embaucando a la gente. ¿Dónde están las iniciativas y los proyectos para aplicar el Plan D y para implicar a los ciudadanos en el proyecto europeo? En cuarto lugar, también pido la codecisión del Parlamento Europeo en todas las cuestiones relacionadas con el mercado interior, en cuestiones de crecimiento y empleo y en la perspectiva financiera. Es evidente que la norma de unanimidad en el Consejo bloquea el progreso, evita o impide unas soluciones europeas y refuerza el particularismo. Esto no es lo que queremos.

En quinto lugar, necesitamos proyectos específicamente europeos, no solo planes de acción nacionales: la creación de un marco de investigación europeo, la creación de una infraestructura europea, la creación de un mercado de energía europeo, la creación de un espacio aéreo europeo, la creación de una ofensiva de establecimiento y de innovación europea, la expansión del programa de educación europeo. Para todo esto necesitamos proyectos y acciones, y no simples declaraciones. En sexto lugar, no tenemos una política económica común, lo cual significa que hemos de coordinar mucho más estrechamente las políticas económicas. La UE es una oportunidad. El particularismo y el proteccionismo son nuestro riesgo casero.

(Aplausos)

 
  
  

PRESIDENCIA DEL SR. McMILLAN-SCOTT
Vicepresidente

 
  
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  Robert Goebbels (PSE).(FR) Señor Presidente, señor Winkler, señor Barroso, una estrategia sin recursos es como Napoleón sin ejército: impotente y a fin de cuentas inútil. Es la amenaza que se cierne sobre la Estrategia de Lisboa. Con unas perspectivas financieras enclenques, unos presupuestos nacionales desequilibrados y un presupuesto comunitario que representa menos de un tercio del déficit presupuestario de los Estados Unidos, ¿se ha reducido la Unión a los gestos?

El proyecto de resolución que he elaborado con mi excelente colega, el señor Lehne, indica algunas vías interesantes que emprender, aunque a veces este Parlamento se niegue a mirar de frente a la verdad. Así, la mayoría de los diputados al Parlamento Europeo ha dado la espalda al hecho de que buena parte del plus de crecimiento de los Estados Unidos en los últimos años ha sido resultado de la integración de más de diez millones de inmigrantes legales. Necesitamos una política de inmigración europea más generosa. ¿Se haría a costa de los países en desarrollo? Según las Naciones Unidas, las transferencias monetarias de los inmigrantes a sus familias representan más del doble de la ayuda internacional al desarrollo. El espectacular desarrollo económico de la India, China, Taiwán y Hong Kong debe mucho a la creación de empresas por antiguos emigrantes que han regresado a casa.

Está por construir la Europa de la investigación. Sobre todo las empresas de medianas dimensiones no invierten lo suficiente. Una de las causas de este fenómeno es un acceso demasiado burocrático a los fondos europeos. Otra es la falta de cooperación entre empresas y universidades. Estas últimas deberían procurarse más recursos invirtiendo en talentos jóvenes prometedores y aumentando el prestigio de sus actividades de investigación mediante la concesión de diplomas y títulos asociados.

En materia energética, Europa debe concertarse con los demás grandes consumidores, Estados Unidos, Japón, China y la India, a fin de contrarrestar los cárteles y los oligopolios que dominan los sectores del petróleo y el gas. Ante un mercado dominado por un puñado de países productores, no tiene sentido tratar de sanearlo únicamente mediante la liberalización del mercado europeo, sobre todo cuando dicha liberalización conduce a la creación de los supuestos campeones europeos, que acabarán por repartirse el mercado entre ellos. La liberalización del mercado energético estadounidense dista mucho de haber sido un éxito.

La evolución demográfica que espera a Europa no solo representa un desafío para la financiación de la seguridad social. El aumento de diez o veinte años de la esperanza de vida en unas poblaciones generalmente en buena forma y sanas constituye también una gran oportunidad. Hay que elaborar estrategias que permitan a las personas permanecer activas mientras envejecen, ofrecerles diversas opciones para la jubilación e integrarlas en la vida en general de la sociedad. Europa debe renunciar a su discurso pesimista sobre el futuro y aprovechar todas las oportunidades nuevas para construir esa sociedad dinámica e integradora que pretende conseguir con la Estrategia de Lisboa.

 
  
  

PRESIDENCIA DEL SR. ONYSZKIEWICZ
Vicepresidente

 
  
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  Alexander Lambsdorff (ALDE). (DE) Señor Presidente, un año después de la revisión intermedia de la Agenda de Lisboa va siendo hora de preguntarnos una vez más qué estadio ha alcanzado Europa. Por desgracia, la respuesta a esta pregunta da que pensar; después de la conmoción política que causaron los votos negativos a la Constitución, ahora nos enfrentamos a la amenaza de una parálisis económica, de que Lisboa se convierta –al igual que la famosa mujer sin la parte inferior de su cuerpo– en una atracción de feria, pues, a pesar del consenso en que la aplicación de la estrategia es responsabilidad de los Estados miembros, son precisamente ellos los que cometen proteccionismo en nombre del patriotismo económico y ello es motivo de grave preocupación.

Quienes se imaginan que podríamos lograr «más Lisboa» o ser más competitivos con menos mercado interior han perdido contacto con la realidad o no son francos. El éxito económico de Europa en los últimos cincuenta años se ha basado en las cuatro libertades del mercado interior, tres de las cuales corren ahora un grave peligro. Todo empezó hace dos años cuando, entre otros, Alemania y Austria impusieron restricciones a la movilidad de la mano de obra procedente de los Estados miembros del este de la UE. Ahora resulta que los países que, como Gran Bretaña, no interfirieron en la movilidad de la mano de obra han obtenido resultados positivos.

Consideremos la libre circulación de capital. Italia está prohibiendo la adquisición de intereses en bancos italianos; Polonia se opone a la fusión de UniCredit y HBV; franceses y españoles se resisten a la absorción de proveedores de energía nacionales. Ello resulta especialmente irónico teniendo en cuenta el hecho de que el sector energético es el que exige un enfoque europeo, ¿o hemos de creer que podemos tener una política energética común sin un mercado interior en materia de energía? Celebro las palabras claras de la Comisión sobre este tema, y es de esperar que el Consejo siga sus recomendaciones.

La tercera libertad, la de prestación de servicios, también corre peligro. La debilitación de la Directiva de Servicios perpetrada por Alemania, Bélgica y Francia implica sencillamente un aplazamiento de la división del trabajo en esta zona. Si se aplicara a la circulación de mercancías, significaría, por ejemplo, que Renault podría exportar coches a Alemania solamente si, una vez allí, no costaran ni más ni menos que un Volkswagen. ¿Y qué hemos de pensar de Skoda? Los trabajadores en Mladá Boleslav ganan menos que sus colegas que montan coches de Audi o Citroën; ¿es esto también dúmping social? La consecuencia lógica de los argumentos de los sindicatos sobre la directiva de servicios es que deberían exigir la aplicación de aranceles aduaneros punitivos sobre los productos industriales procedentes de Estados miembros donde los salarios sean inferiores, y es solo una cuestión de tiempo que lo hagan. Por cierto, si se considera la cuestión sistemáticamente, podría decirse que las exigencias hechas a los nuevos Estados miembros de que aumenten los impuestos que aplican a las empresas equivalen exactamente a lo mismo.

Lisboa ya no es más un fin por sí misma que el mercado interior. Lo que se necesita en el corazón del continente europeo es un nuevo crecimiento, y más de esto, si se quiere dar una nueva esperanza para el futuro a los millones de desempleados. Dársela es una obligación, tanto desde el punto de vista político como social, y a la postre, moral. Poner en peligro el mercado interior es un atentado contra el desempleado en Europa, frente al cual tenemos obligaciones, en el sentido de que es por su bien, por el bien de los miembros más débiles de nuestra sociedad, que hemos de hacer que Lisboa sea un éxito. Lo mismo puede decirse de las personas mayores; la resolución de esta Cámara recalca la importancia de un cambio democrático, y tanto los mayores de hoy como los de mañana merecen nuestra atención. Crecimiento es lo que hace falta para estabilizar nuestros sistemas de seguridad social; la redistribución por sí sola no hará el trabajo. He de añadir que creo que este debate se debería estar celebrando en Bruselas, no en Estrasburgo.

 
  
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  Pierre Jonckheer (Verts/ALE).(FR) Señor Presidente, señor Winkler, señor Barroso, señor Verheugen, soy ecologista pero no les hablaré de energía. Tengo colegas que ustedes conocen y que son muy competentes en esa materia.

Quisiera hablarles del papel de la Comisión en la Estrategia de Lisboa. Han insistido ustedes en muchas ocasiones, y con razón, en el hecho de que esta estrategia no tendrá éxito sin una amplia adhesión popular y que hay que promover la debida participación de todos los agentes relevantes, incluidos los Parlamentos nacionales. Creo que, a tal fin, conviene que la Comisión transmita dos mensajes claros.

El primero es que la Estrategia de Lisboa no es sinónimo de competencia desbocada entre los Estados miembros. Defendemos, por el contrario, un modelo de cooperación y solidaridad entre los Estados miembros.

El segundo es que en una Unión Europea de 25 Estados miembros no puede haber ciudadanos o trabajadores de primera y de segunda.

Les pondré ahora tres ejemplos concretos en los que espero de su parte un mensaje más incisivo. Primer ejemplo: la libre circulación de los trabajadores. Han aludido ustedes a ella, han publicado un informe –que está muy bien– y celebran que algunos países sigan la línea marcada por la Comisión. Yo esperaría del Presidente de la Comisión y del Colegio de Comisarios que en interés de la Unión Europea dijeran a los Estados que no quieren seguirla o que se muestran reticentes a hacerlo que van descaminados.

Paso a mi segundo ejemplo. En el tema de la Directiva de servicios, el Parlamento ha rechazado el principio del país de origen, el PPO. ¿Qué problema planteaba este principio? Que no queríamos organizar el mercado único poniendo a competir entre sí unas normas nacionales insuficientemente armonizadas. Ahora, para tranquilizar a los trabajadores, deberían declarar sin rodeos que los portugueses, alemanes o eslovacos que trabajen en una obra de construcción en Polonia deben percibir el mismo salario, y a la inversa. En otras palabras, es necesario reforzar la Directiva sobre el desplazamiento de los trabajadores y ustedes poseen la prerrogativa para hacerlo.

Veamos ahora mi tercer ejemplo. Hablando de la evolución de la fiscalidad en Europa, la Comisión ha avanzado en la armonización de la base imponible en el marco de la fiscalidad de las empresas. En 2007-2008 deben presentar ustedes un informe sobre el presupuesto y los recursos futuros de la Unión Europea. Deberían tener ustedes la voluntad política y el coraje de decir –y este es un tema del que han hablado otros diputados– que es inadmisible que el presupuesto se reduzca hasta el punto de tener que recortar un tercio el presupuesto previsto para los jóvenes estudiantes o los jóvenes trabajadores.

En otras palabras, señor Barroso, espero que en el proceso de aplicación de la Estrategia de Lisboa no solo se refugie detrás de los Estados miembros, aun cuando estos tienen un papel importante que desempeñar. En vez de ello, espero que vaya más allá de su papel de honesto mediador y encuentre realmente, porque tiene usted el monopolio de la iniciativa legislativa, la fuerza para defender el interés europeo, que está amenazado por la tendencia de las naciones a replegarse cada vez más sobre sí mismas.

 
  
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  Ilda Figueiredo (GUE/NGL). (PT) Ha llegado la hora de escuchar las protestas y la lucha contra las medidas neoliberales contenidas en esta Estrategia de Lisboa, ahora revisada, cuyas consecuencias son contrarias a lo que se prometió en 2000 en la cumbre de Lisboa.

Con la intensificación de la liberalización de los mercados, de la privatización de los servicios públicos y de la promoción de la flexibilidad del mercado laboral, o flexiseguridad, como la denomina ahora la Comisión, lo que hemos visto es un menor crecimiento económico, un mayor desempleo, más trabajo precario, más pobreza y una mayor desigualdad en la distribución de la riqueza, en nombre de la competitividad y la libre competencia.

Ahora está más claro que los dos pilares esenciales de las políticas neoliberales son el Pacto de Estabilidad y Crecimiento y la llamada Estrategia de Lisboa, por no mencionar los recortes brutales de los fondos comunitarios que han servido para convertir la cohesión económica y social en un simple espejismo.

Por consiguiente, como sugerimos en la resolución que hemos presentado, es vital que la Estrategia de Lisboa sea sustituida por una estrategia europea para la solidaridad y el desarrollo sostenible, que promueva la inversión en investigación e innovación con el objetivo de lograr un desarrollo equilibrado y duradero, en la calidad del trabajo en todos sus aspectos, en la promoción de las cualificaciones, en infraestructura básica para apoyar a la industria, en servicios públicos, en protección del medio ambiente y tecnología medioambiental, sobre todo en el ámbito de la energía y el transporte, en la mejora de la normativa laboral, social y medioambiental y la normativa de seguridad, para conseguir la armonización a los más altos niveles, y en la economía social.

También se requiere una nueva agenda de política social, con miras al desarrollo de una sociedad...

(El Presidente interrumpe a la oradora)

 
  
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  John Whittaker (IND/DEM). (EN) Señor Presidente, el señor Barroso quiere que los ciudadanos de la Unión Europea participen en la sociedad civil; el señor Winkler quiere motivar a los ciudadanos de la UE. Pero si hay algo que puede hacer que los observadores de la Unión Europea bostecen o suspiren o digan: «¡oh no, otra vez no!», es hablar de la Agenda de Lisboa. ¿Es que no podemos aceptar que la Estrategia de Lisboa ha fracasado, al igual que fracasó el Pacto de Estabilidad, lo cual es de lamentar porque es lo que apuntala al euro? Si la Estrategia de Lisboa no ha fracasado, ¿por qué tenemos que relanzarla?

Todos queremos crecimiento económico y puestos de trabajo; todos queremos que las economías de Europa prosperen. Sin embargo, es hora de reconocer que no disponemos de la fórmula adecuada. En lugar de ser la fuerza que impulsa las reformas necesarias, la UE con sus infinitas normas y su interferencia es lo que frena las economías de Europa. Las recientes y modestas mejoras de algunas economías de la Unión Europea se han logrado a pesar de la Unión Europea. Son más bien un resultado del desarrollo mundial.

Las economías de la UE no necesitan la Estrategia de Lisboa: necesitan que se las deje en paz para que los mercados trabajen y los empresarios creen puestos de trabajo. ¿No vemos que al seguir hablando de la Estrategia de Lisboa, la Unión Europea no hace más que insistir en su incompetencia? Por ello recomiendo un periodo de silencio: dejen de hablar de una agenda que, año tras año, ha demostrado a los ojos del mundo entero que es un fracaso.

 
  
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  Guntars Krasts (UEN). – (LV) Señor Presidente, después de la revisión del proceso de Lisboa el año pasado surgió la esperanza de que la estrategia hubiera adquirido un vigor renovado, pero los acontecimientos de los últimos seis meses han demostrado que la acción real para alcanzar los objetivos de la estrategia sigue atrasada.

Al evaluar los programas de los Estados miembros para implementar la Estrategia de Lisboa, la Comisión Europea habla de duplicar los esfuerzos para lograr los objetivos de Lisboa. Creo que actualmente sería un gran adelanto lograr reducir al menos a la mitad los esfuerzos que se han hecho para evitar las tareas de Lisboa. El ejemplo evidente más reciente es la Directiva de Servicios, cuyo objetivo era dar un impulso vital a la liberalización del mercado interior y aumentar la competitividad, y que también ha sido una de las piedras angulares de la Estrategia de Lisboa. El texto de compromiso del Parlamento Europeo no podrá contribuir mucho a vitalizar el mercado común, por lo menos no mientras la Estrategia de Lisboa siga operando. De un modo similar, en otras esferas vemos cada vez más que los cambios y las reformas se topan con una creciente acción social y política contraria. Se gasta una enorme energía en preservar la situación existente y limitar los cambios y las reformas, pero de hecho, las reformas al mercado interior de la Unión Europea y la intensificación de su integración son los principales pasos que podría dar un entorno que permita implementar la Estrategia de Lisboa.

Hasta ahora poco se ha logrado para ofrecer un apoyo financiero coordinado a las tareas de Lisboa. Durante el apasionado proceso de debatir el marco financiero, los representantes de los Gobiernos de los Estados miembros no tenían previstas consideraciones estratégicas, y el marco financiero demuestra solo una muy débil conexión con las tareas de Lisboa. De una forma similar, poco se ha hecho para coordinar el uso de los Fondos Estructurales con las prioridades de Lisboa. El uso de los Fondos Estructurales y una más estrecha coordinación de la Estrategia de Lisboa debería lograrse tanto a escala de la UE como de Estados miembros armonizando los planes de desarrollo nacionales con los programas de aplicación de la Estrategia de Lisboa.

En la base de cualquier estrategia reside la capacidad de subordinar los intereses a corto plazo a las tareas a largo plazo. Por este motivo, alcanzar la Estrategia de Lisboa también dependerá de cómo y cuándo los Estados miembros y la Unión Europea en su conjunto logren convencer a los ciudadanos de la UE del hecho de que si no se logra la Estrategia de Lisboa a largo plazo no será posible alcanzar los objetivos de crecimiento y empleo.

 
  
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  Philip Claeys (NI). – (NL) Señor Presidente, la Estrategia de Lisboa tiene por objeto convertir Europa en la economía más fuerte del mundo, y creo que en esta Cámara existe un amplio consenso acerca de dicho objetivo, aunque quiero cuestionar la manera en que se pretende lograrlo. No puedo evitar constatar que la Europa de hoy sigue estando demasiado preocupada por las subvenciones en detrimento de la inversión y la innovación.

No solo los diferentes Estados miembros, sino también la Comisión, tienen una gran responsabilidad en este sentido. Mientras que la Comisión había propuesto duplicar el gasto para ciencia y desarrollo hasta 10 000 millones de euros al año a partir de 2007, el Consejo rechazó esta propuesta porque habría implicado efectuar unos recortes considerables en las subvenciones agrícolas, las subvenciones regionales y también los fondos estructurales.

Cuando pienso en los fondos estructurales europeos, recuerdo enseguida el pozo sin fondo de Valonia, por ejemplo, en el que cada año se introducen millones de euros, sin que ello afecte en modo alguno a ningún cambio estructural, porque lo impide un omnipresente y corrupto Parti Socialiste. Es algo que ahora también corroboran diversos políticos e influyentes economistas valones.

Y ahora, la señora Danuta Hübner, Comisaria europea de Política Regional, afirma que Valonia consigue utilizar eficazmente los fondos estructurales y que los proyectos valones son característicos de los notables cambios estructurales que tienen lugar en esta región. Ahora bien, viniendo de alguien que es en parte responsable del cumplimiento de la Estrategia de Lisboa, esa afirmación plantea un interrogante sobre toda la cuestión.

 
  
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  Klaus-Heiner Lehne (PPE-DE). (DE) Señor Presidente, Señorías, quiero empezar aprovechando la oportunidad para agradecer sinceramente a mi coponente, el señor Goebbels, la actitud cooperativa en el grupo de coordinación, en el que hemos logrado elaborar, para el Pleno y para la Conferencia de Presidentes, una propuesta que es la continuación lógica de lo que conseguimos el año pasado cuando considerábamos la revisión intermedia.

Tal como hicimos en aquella ocasión, la Cámara apoya la estrategia de la Comisión. En concreto, hemos dejado claro una vez más que nuestra capacidad para realizar los otros objetivos principales de la Estrategia de Lisboa tal como queremos depende del crecimiento y del empleo.

Esta Cámara también ha desempeñado un papel a la hora de establecer prioridades, tres de las cuales se mencionan en nuestra resolución, concretamente el cambio demográfico, la política energética y la innovación.

Mi única queja es acerca de algo que muchos oradores ya han mencionado. El enfoque estratégico no es nuestro principal problema; el enfoque estratégico es el correcto. Nuestro problema es qué sucederá al final. Hablando en términos prácticos y bastante claros, lo que considero el aspecto más negativo es lo que siempre sucede cuando el Consejo Europeo interviene en este asunto: decide sobre una estrategia buena y substancialmente sólida, la presenta en una conferencia de prensa y el resultado es que se escribe sobre ella. Al día siguiente, o quizás al cabo de dos días, llegan los ministros de finanzas y retiran lo que había decidido el Consejo Europeo. Es un problema estratégico fundamental, y no tengo ni idea de cómo solucionarlo; contribuye en gran medida a avivar la percepción que tienen algunos ciudadanos europeos de que la política europea es deshonesta y a aumentar la desesperación del público con Europa. Lo que ha de decirse en esta cumbre es que no podemos aplicar una doble moral; al contrario, la política aplicada en la práctica ha de reflejar las directrices estratégicas.

La última cuestión que queremos abordar es la de cómo hay que evaluar el impacto de las leyes: algo que también mencionamos en nuestra resolución. Nos gustaría señalar que esperamos que la evaluación del impacto incluya un factor independiente, garantizando así que el resultado sea realmente neutral. Ello forma parte de una «mejor legislación», y esta exigencia también va dirigida a la Comisión.

 
  
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  Harlem Désir (PSE).(FR) Señor Presidente, 2005 fue el primer año en que se aplicó la Estrategia de Lisboa revisada. Ahora la estrategia es más conocida, ha sido debatida en los Estados miembros y se han adoptado los programas nacionales de reforma. Es un progreso, pero casi es el único que ha habido.

Por lo demás, el señor Winkler ha sido muy audaz al afirmar hace un momento que se había relanzado la Estrategia de Lisboa. De hecho está más bien atascada. Como ha dicho el señor Schulz, está maniatada por unas perspectivas financieras cicateras y un crecimiento anémico en la zona de euro, así como por la clamorosa ausencia –tanto a escala europea como en cada uno de los Estados miembros– de inversiones en investigación e innovación, en las universidades y en la formación a lo largo de toda la vida. Del mismo modo, hay dificultades para completar las redes transeuropeas, mientras las energías renovables y las biotecnologías siguen siendo el pariente pobre en lo que respecta a nuestros esfuerzos de inversión e investigación.

Cambiemos a una marcha superior, ha dicho usted, señor Barroso. Si pusiéramos la primera ya estaría bien, he tenido ganas de responderle. Para que la Estrategia de Lisboa sea un éxito, necesitará recursos, unas perspectivas financieras coherentes, con unas prioridades definidas, inversiones por parte de cada uno de los Estados miembros y un marco macroeconómico que realmente apoye el crecimiento.

Pero necesitará también que los ciudadanos la hagan suya, como ha indicado usted, señor Presidente. Si queremos que la estrategia de crecimiento definida por la Unión Europea dé resultado, necesita apoyo. Por ello, renunciar a la dimensión social de la estrategia, dejarse llevar por una pendiente de liberalizaciones a ultranza, de precarización, de fragilización de los derechos sociales y de los servicios públicos, sería un doble error. Sería debilitar las bases de la competitividad futura de la Unión, apartarse de la Europa de la excelencia, y sería también alejar a los ciudadanos de la Unión Europea y de sus políticas.

La dimensión social no es enemiga de la competitividad. Los países nórdicos, como hemos mencionado a menudo en este debate, supieron llevar a buen término las reformas porque las negociaron y se aseguraron de que vinieran acompañadas tanto de una inversión colectiva en investigación e innovación como de una nueva flexibilidad económica y una compensación significativa de los trabajadores en materia de prestaciones sociales, de formación a lo largo de toda la vida y de protección de los derechos. Ahora bien, todo esto requiere el mantenimiento de un alto nivel tanto de desgravaciones fiscales como de redistribución social. Del mismo modo, Alemania ha recuperado todas sus bazas en materia de exportación y, como otros países de la Unión Europea, ha demostrado que incluso con unos costes salariales altos, incluso con un sistema de protección social que es uno de los más eficientes de Europa y de los más extensivos del mundo, puede mantener el lugar que le corresponde en la competencia internacional.

Por tanto, dejemos de invocar la competencia mundial para rebajar el modelo social europeo. Invoquémosla para invertir más en las bazas de Europa, en capital humano, en investigación, en innovación.

Hoy, el relanzamiento del crecimiento pasa esencialmente por el aumento de la demanda interior, por la confianza de los consumidores, por la recuperación del poder adquisitivo, así como por un reparto más equitativo de las rentas y del valor añadido entre los accionistas y los trabajadores asalariados.

Para concluir, señor Winkler y señor Barroso, quisiera decir que el Consejo Europeo será juzgado según dos criterios: por una parte, a la luz de las enseñanzas que saque de la votación del Parlamento sobre la Directiva de servicios –no debe haber, insito en ello, un retorno a Bolkestein– y, por otra, de la libre circulación de los trabajadores de los nuevos Estados miembros dentro de la Unión Europea. Es hora de reconocerles esta libertad fundamental.

(Aplausos)

 
  
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  Paolo Costa (ALDE).(IT) Señor Presidente, señor Barroso, señor Winkler, Señorías, considero positivo que la Unión Europea ejerza su influencia para hacer que el todo valga más que la suma de las partes potenciando la investigación y el desarrollo para liberar el potencial de las empresas, favorecer la ampliación y una mejor utilización de la calidad de la mano de obra mediante intervenciones encaminadas a garantizar los suministros energéticos, pero todo esto está supeditado a una premisa básica: el valor añadido europeo solo se expresa plenamente si es fruto del trabajo de una sociedad y una economía europea realmente unificada, si los resultados se alcanzan gracias a la actividad principal de la Unión Europea.

La creación del mercado único y de una Comunidad unificada desde el punto de vista social y político mediante el desarrollo de su riqueza de identidades culturales es un factor que hay que destacar con fuerza: no hay mercado único ni sociedad europea capaces de expresar todo su potencial sin una integración física de Europa, sin infraestructuras y servicios de transporte que garanticen la movilidad y el acceso desde cada punto «a» hasta cada punto «b» de la Unión.

Este objetivo no debe considerarse casi obsoleto ante los nuevos retos que debemos afrontar, sino que es una premisa esencial: no se puede desarrollar la investigación sin la posibilidad de mantener contactos cara a cara; no hay potencial empresarial efectivo si los mercados no están integrados. Es una condición necesaria fundamental que hace un año prometimos solemnemente conseguir con la Resolución 884-2004 aprobada por esta Cámara, asumiendo el compromiso de completar lo antes posible, antes de 2020, la red transeuropea de transporte.

Por desgracia ya no hay ni rastro de este objetivo en la Comunicación de la Comisión –contrariamente a la propuesta inicial– o de lo que sucedió el año pasado, cuando hicieron una reflexión sensata y nos guiaron en esta dirección, urgiendo asimismo a los Estados miembros a hacer lo mismo. Si a esto se suman las propuestas del Consejo de recortar drásticamente el presupuesto en este terreno, lo cual hace casi irrealizable el objetivo o al menos lo aleja enormemente en el tiempo, nos encontramos en una situación de alarma roja.

De algún modo, me parece que el Parlamento, con su intervención, está tratando de poner un parche en su resolución y pidiendo a todas las partes implicadas que garanticen la conclusión de la red transeuropea de transporte.

Mi sentido llamamiento de hoy es que hay que evitar un gravísimo error político: un error totalmente político, porque, tras la Decisión 884 se desencadenaron en Europa energías intelectuales, políticas y financieras y enormes expectativas en torno a la idea de proseguir el proyecto RTE. No hay lugar en Europa en el que no se hable de las RTE. De hecho, las RTE constituyen hoy uno de los capítulos no incluidos –y por tanto insuficientemente apoyados– de aquel plan D que pretende suplir la falta de interés de los ciudadanos por la Unión Europea.

Si no cumplimos las promesas, si no respondemos a estas expectativas, los resultados serán muchísimo más graves y profundos que aquellos que intentamos alcanzar en el intento de cohesionar el proyecto europeo. Espero que esta idea no sea aprobada y sea posible evitar los desastrosos efectos de una posible interrupción del proyecto sobre las expectativas de muchos ciudadanos europeos.

 
  
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  Bernat Joan i Marí (Verts/ALE). (EN) Señor Presidente, si queremos que Europa se convierta en la economía basada en el conocimiento más competitiva del mundo, tendremos que impulsar la inversión en educación y en el ámbito de la investigación y el desarrollo. Por desgracia, Europa sufre ahora una fuerte emigración de nuestros investigadores a los Estados Unidos. En la Europa actual, si un investigador quiere significarse lo mejor es que ingrese en una destacada universidad estadounidense. Hemos de competir con los Estados Unidos mejorando nuestras políticas para que nuestros estudiantes se queden en la Unión Europea.

Hemos de crear un espacio europeo de investigación con el objetivo de analizar y encontrar maneras de mejorar la investigación y hacer de él una herramienta útil para las necesidades y los objetivos de nuestros investigadores. Creo que hemos de vincular la Estrategia de Lisboa con el Proceso de Bolonia a fin de establecer una buena conexión entre nuestro sistema universitario y nuestros objetivos de política económica y de bienestar.

Si no mejoramos los actuales instrumentos educativos y de I+D en cada uno de los Estados miembros y en los organismos supraestatales, la llamada Estrategia de Lisboa será un gran fracaso.

 
  
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  Helmuth Markov (GUE/NGL). (DE) Señor Presidente, ni que decir tiene que los objetivos de la estrategia de Lisboa –20 millones de nuevos puestos de trabajo, un crecimiento medio anual del 3 % en el PIB y un incremento similar en la cantidad dedicada a investigación y desarrollo– son los correctos, pero quiero decirle al señor Lehne que el problema no radica tanto en el destino como en la estrategia propuesta para alcanzarlo.

Consideremos las realidades actuales: nuestro crecimiento económico es del 1,5 % de media y solo hemos creado cerca de una cuarta parte de los nuevos puestos de trabajo que esperábamos crear, y se trata de puestos de trabajo muy mal pagados. Este es el problema fundamental. Es el curso que hemos seguido durante seis años, y las directrices recientemente adoptadas, que ahora han de aplicarse como parte de los planes nacionales, así lo reflejan.

Basta con echar un vistazo: en todos los Estados miembros de la Unión Europea, ¡los beneficios de la productividad ascienden vertiginosamente! Pero ¿qué pasa con los salarios? ¡Los salarios siguen donde estaban! Entontes, ¿cómo pretenden ustedes estimular la demanda nacional? Lo que se hace siempre refleja la idea de que las prestaciones de la seguridad social tienen un cierto efecto negativo para la economía nacional, pero eso no es cierto; ¡son positivas! A la postre, unos salarios elevados dan como resultado un crecimiento económico, pero hay que elaborar de nuevo la política.

Lo que no necesitamos es una desregulación y una privatización permanentes. Necesitamos competencia, pero hemos de competir por unas normas sociales más elevadas y unas normas medioambientales más elevadas. Hemos de comprender que los bienes que producimos han de fabricarse de acuerdo con normas laborales internacionales. ¡Eso es lo que necesitamos! Entonces tendremos la oportunidad de llevar realmente adelante la Estrategia de Lisboa hasta el objetivo que queremos alcanzar, y no lo haremos reduciendo constantemente las prestaciones de la seguridad social a fin de dar aún más libertad a las empresas; esa es la forma errónea de hacerlo.

(Aplausos apagados)

 
  
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  Johannes Blokland (IND/DEM). – (NL) Señor Presidente, cada año en marzo, celebramos debates como preparación de la cumbre de primavera y, desde 2001, hemos debatido por qué el proceso de Lisboa no logra alcanzar los objetivos prescritos. En 2004, el informe Kok dio una respuesta inequívoca a esta pregunta: los Estados miembros han de asumir su responsabilidad y tomarse en serio la tarea de reformar sus economías y su Estado de bienestar, dando cabida al crecimiento sostenible y al empleo. Ahora que el crecimiento económico vuelve a estar en perspectiva, se corre el riesgo de que las reformas necesarias se dejen para más tarde, pero el crecimiento por sí solo será insuficiente para mantener intacto nuestro modelo social.

¿Podría indicar el Comisario qué pretende hacer la Comisión para evitar este peligro y aplicar las conclusiones del informe Kok? Espero que también se debata sobre el periodo de reflexión, pues es muy necesario. Se pone de manifiesto que la elite europea es incapaz de debatir el futuro de la UE sin el exceso de equipaje de una Constitución rechazada. Nueve meses de reflexión deberían ser suficientes para un primer seguimiento.

 
  
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  Wojciech Roszkowski (UEN). – (PL) Señor Presidente, es una vergüenza que tanta charla exaltada sobre la aplicación de la Estrategia de Lisboa no haya producido nada más que palabras.

La Estrategia de Lisboa está relacionada en particular con la competitividad de la Unión. Como todos sabemos, una mayor competitividad exige principalmente un aumento de la productividad, lo cual, a su vez, pone en peligro los puestos de trabajo. Esta amenaza no se materializará si el incremento en ingresos creado por una mayor productividad es suficientemente elevado y no se limita a unos países individuales, sino que también se aplica a economías integradas como las de la UE.

Sin embargo, una mayor productividad exige no solo la aplicación de los avances tecnológicos, sino también el traslado de la producción desde emplazamientos donde es más cara a lugares donde es más barata. El incremento de ingresos resultante de estas actividades será beneficioso para todos en la Unión, mientras que abandonar el proceso amenaza con provocar un estancamiento y un descenso de la competitividad, puesto que el mundo no está parado. Por ello hemos de optar bien por un cierto estancamiento bien por un riesgo que puede dar sus frutos.

No deberíamos tener miedo de la Estrategia de Lisboa. Es una oportunidad para todos nosotros.

 
  
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  Alessandro Battilocchio (NI).(IT) Señor Presidente, Señorías, hablo en nombre del nuevo Partido Socialista Italiano. A nuestro entender, las acciones emprendidas para alcanzar los objetivos de Lisboa –crecimiento, empleo y competitividad– han sido escasas y poco claras.

Hay que apoyar más a las pequeñas y medianas empresas, que son el corazón de nuestro tejido industrial, por ejemplo facilitando el acceso al crédito, a la financiación europea y a los programas de investigación y tecnología y reforzando la defensa de la industria europea de calidad contra los ataques desleales de la competencia internacional, y me remito a los sectores textil y alimentario a título de ejemplo.

Es necesario un plan energético que independice a la Unión Europea de la actual inestabilidad geopolítica, prestando la máxima atención a las nuevas fuentes de energía, a fin de garantizar un desarrollo sostenible y duradero también en el plano ambiental.

Es necesario invertir, en concreto, en educación, formación, investigación e innovación para garantizar la competitividad de nuestros procesos productivos. Es necesario, por último, salvaguardar nuestro principal recurso: los trabajadores y el capital humano.

Hay que evitar que el empleo y el bienestar de nuestros conciudadanos pasen a un segundo plano con respecto a las leyes del mercado y del comercio internacional. No podemos olvidar que la industria debe estar al servicio de los trabajadores y no al revés.

 
  
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  Marianne Thyssen (PPE-DE). – (NL) Señor Presidente, señores Presidentes, Señorías, no tengo por costumbre hacer cumplidos, pero en este debate sería muy poco oportuno no expresar mi aprecio por los coponentes el señor Lehne y el señor Goebbels. Ambos merecen nuestras felicitaciones por la propuesta de resolución que han preparado, que es más que satisfactoria y que respaldamos en su totalidad.

Evidentemente, como coordinadora de mi Grupo en el grupo coordinador de Lisboa, también quiero expresar mi aprecio por mis colegas de Grupo que han ofrecido las aportaciones necesarias. El debate sobre esta resolución en el Parlamento ha sido mucho más constructivo que el año pasado, y espero que esta sea una buena señal para la esperada aplicación de la renovada estrategia para el crecimiento y los puestos de trabajo.

Parece quela revisión intermedia da frutos, que los Estados miembros están cooperando, y deseo perseverancia a los Estados miembros más valientes y a los demás el valor de la convicción para empezar o para aumentar el ritmo. Pero por supuesto, también tenemos una responsabilidad como institución europea, y en este sentido aplaudo las intenciones, expresadas por la Comisión y por la Presidencia del Consejo, de abordar rápidamente la directiva de servicios y, en este sentido, respetar el difícil equilibrio que hemos logrado después de un duro trabajo en esta Cámara.

Estamos familiarizados con la naturaleza y la amplitud del reto al que se enfrenta Europa. En Europa nos gusta vivir bien y queremos seguir así, pero para hacer realidad nuestro sueño, para conservar nuestro nivel de prosperidad y mantener intacto lo que llamamos nuestro modelo social, hemos de convertirnos en un agente global competitivo.

No podría decirlo mejor que el Presidente alemán ayer: tendremos que tendremos que ser mejores cuanto más caros seamos. Hemos de traducir nuestra intranquilidad en creatividad y hemos de tener fe en que solo cambiando podremos mantener el potencial para realizar nuestras ambiciones. Sabemos lo que tenemos que hacer. Actuemos en consecuencia en todos los frentes, pues no tenemos otra alternativa.

 
  
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  Poul Nyrup Rasmussen (PSE). (EN) Señor Presidente, el presidente de mi Grupo, el del PSE, ha hablado acerca de la necesidad de actuar de inmediato. Es hora de que pasemos a la acción. Me centraré en esta cuestión. Todos sabemos que nuestro crecimiento económico ha mejorado un poco, pero un crecimiento anual medio del 2,2 % en lugar del 2,1 % no genera suficiente empleo para reducir seriamente nuestro desempleo de 19,5 millones. Por ello estoy fundamentalmente de acuerdo con el Presidente Barroso y el Presidente del Consejo Europeo. Necesitamos más crecimiento.

Tengo dos preguntas breves. En primer lugar, sobre la inversión. Señor Presidente de la Comisión, ¿prevé usted que en la próxima reunión del Consejo Europeo los Gobiernos puedan llegar –quizá no tengamos la capacidad ni los poderes en el Tratado para obligarles a hacerlo– a una especie de acuerdo intergubernamental de invertir en los próximos dos o tres años en los objetivos que ha recomendado usted en sus documentos y recomendaciones? Si pudiera preverlo me complacería mucho, porque entonces habríamos dado un paso hacia una actividad inversora coordinada.

En segundo lugar, me complace que el Consejo de Empleo tomara una decisión en materia de flexibilidad y seguridad sobre la base de las propuestas de la Comisión. Señor Presidente en ejercicio del Consejo, ¿prevé usted que las conclusiones asegurarán no solo la flexibilidad, sino también una seguridad moderna? En Francia veo a un Gobierno que se concentra únicamente en la flexibilidad y he visto las reacciones de los jóvenes. Por ello es tan necesario que garanticemos ambas cosas. Quisiera que me respondiera y sería muy oportuno y conveniente que nos diera una respuesta hoy, si es posible.

Es hora de cumplir lo prometido y espero que todos unamos fuerzas. Haré lo que pueda en el Partido Socialista Europeo y sé que mi colega, el presidente de nuestro Grupo, hará lo que pueda por cumplir lo prometido, porque ha llegado el momento y los ciudadanos esperan que lo hagamos.

 
  
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  Nils Lundgren (IND/DEM). – (SV) Señor Presidente, quiero hacer algunas reflexiones generales sobre la Agenda de Lisboa en conjunto. Desde mi punto de vista, se basa en un malentendido sobre la manera en que las economías –y si vamos al caso, las civilizaciones humanas– se desarrollan en el transcurso de la historia.

Hubo un periodo de la historia –que empieza a finales del siglo XVIII y prosigue a lo largo del XIX– en que Europa se convirtió en la región basada en el conocimiento más dinámica del mundo. Empezó con los cambios en el Reino Unido, incluida la legislación sobre cuestiones económicas y la abolición del sistema de gremios. Tuvo lugar un progreso enorme y rápido, que se expandió con increíble rapidez a grandes partes del mundo. También otros países empezaron a utilizar máquinas de vapor y las hiladoras con husos múltiples. Así es como se produce el desarrollo.

Es un error pensar que hoy podrían existir personas inusualmente sabias que sabrían con todo detalle qué medidas deberían tomar los países europeos a fin de ayudar a que Europa se convirtiera en una región dinámica basada en el conocimiento. Son los propios países los que intentan encontrar soluciones, vigilándose unos a otros y copiando las soluciones constructivas. Así es como se produce el desarrollo. Seguir como hacemos hasta ahora nos hará pensar de forma equivocada. Deberíamos ocuparnos de las cuestiones adecuadas, en la Unión Europea.

 
  
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  Françoise Grossetête (PPE-DE).(FR) Señor Presidente, la próxima Cumbre de primavera tendrá que responder a los retos de nuestra época, incluidos los que plantean el medio ambiente y la política energética. Deberá tener en cuenta las expectativas de la juventud y del deber de reconocimiento de nuestros ancianos, cada vez más numerosos. Todo esto supone la necesidad de adaptar nuestras infraestructuras. Nuestra sociedad está experimentando grandes cambios y eso es lo que preocupa a los ciudadanos. Por tanto, debemos ayudarles a superar el trance anticipándonos a las dificultades de los próximos decenios.

El Estado de bienestar omnímodo de la década de 1980 ya no es la respuesta. Debemos conciliar flexibilidad y seguridad, encontrar otras vías de dar prioridad al empleo y devolver la confianza a nuestros conciudadanos, la confianza en sus políticas y en una Europa que se une. Es una confianza que impulsaría espontáneamente el crecimiento y la tasa de natalidad, que es un buen barómetro del estado de nuestra sociedad. Es una confianza que haría que la inmigración se viera como una gran oportunidad y que en lugar de amordazar la iniciativa privada, la liberaría, la estimularía y la apoyaría. Esa confianza restablecida nos permitiría formar mejor y retener a nuestros investigadores. Deberíamos hacer todo esto en interés de una sociedad basada en el conocimiento, pero viendo lo que pasa con Erasmus, realmente hay de qué preocuparse con respecto a las perspectivas de tal sociedad. Finalmente, sería una Europa que no tendría tabúes y que por tanto se atrevería a hablar de energía nuclear y de independencia con respecto a las fuentes de energía. Podría darles muchos más ejemplos de lo que esta Europa sería capaz de hacer.

Pero sin un presupuesto adecuado, ¿de qué sirven los discursos? Hoy se nos dice que va a haber que elegir, señor Barroso, entre las grandes redes transeuropeas y Galileo. ¿Es posible? No, no lo es. Necesitamos Galileo y hay que completar el mercado interior con mejores comunicaciones. Y permítame apoyar además, de paso, el proyecto de enlace ferroviario Lyon-Turín.

No quisiera que esta jornada matinal fuera la enésima ocasión de hablar de la Estrategia de Lisboa. Palabras, palabras, palabras... Es hora de pasar de las palabras a los hechos. Quisiera animar a los Jefes de Gobierno a que se armen de valor. La Estrategia de Lisboa es el único antídoto contra las diversas formas de proteccionismo nacional.

 
  
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  Jan Andersson (PSE). – (SV) Señor Presidente, aprovecharé este breve minuto para concentrarme en una enmienda presentada por el Grupo Socialista del Parlamento Europeo en la cual aplaudimos la propuesta presentada por los Jefes de Gobierno de seis países de que se establezca un pacto europeo para la igualdad entre hombres y mujeres.

Proponemos medidas en tres ámbitos. En primer lugar, queremos reducir el desequilibrio entre géneros en el mercado de trabajo; en segundo lugar, facilitar la conciliación entre el empleo remunerado y la educación de los hijos; y, en tercer lugar, introducir una perspectiva de igualdad, que deberá seguirse en todos los ámbitos políticos.

El objetivo de este pacto de igualdad no es crear un nuevo proceso, sino reforzar los procesos ya existentes, como el de Lisboa, para que los objetivos de crecimiento sostenible, pleno empleo y justicia social sean alcanzables. Los objetivos en relación con el cuidado de los niños y la conciliación del empleo remunerado con la educación de los hijos son especialmente importantes.

 
  
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  Timothy Kirkhope (PPE-DE). (EN) Señor Presidente, la próxima reunión del Consejo brindará una oportunidad a los Gobiernos de los Estados miembros de afirmar la vital necesidad de que la reforma avance más rápidamente que antes.

Creo que, en sus conclusiones, el Consejo debería hablar clara y enérgicamente sobre dos cuestiones. A la luz del documento de la Comisión «Es hora de acelerar», publicado en enero, sin duda no es un momento para que los conductores se queden sin combustible. Me complace que el señor Barroso parezca estar avanzando con combustible de alto octanaje y que siga así durante mucho tiempo, pero la marea creciente de retórica proteccionista y actos proteccionistas por parte de los Gobiernos de los Estados miembros es inaceptable. Es extraordinario que la Unión Europea siga tendiendo Gobiernos aferrados a una mentalidad proteccionista anticuada y a la promoción del patriotismo económico e industrial.

Aplaudo las declaraciones de la Comisión que condenan esta deriva. Aplaudo los recientes comentarios del Ministro de Economía alemán, que dijo que no necesitábamos patriotismo industrial y que los inversores extranjeros deberían ser recibidos con los brazos abiertos, y no solo tolerados. Si los planes nacionales de reforma presentados por los Gobiernos se parecen de alguna forma a los que ha presentado el Gobierno del Reino Unido, que el Cielo nos ampare.

El tema del proteccionismo está en el meollo del debate sobre el futuro desarrollo económico. No hay espacio para las políticas que hemos visto hasta la fecha. Ya ha pasado el tiempo de las filigranas diplomáticas. Hemos de permitir que se oigan las voces de las pequeñas y medianas empresas.

En cuanto a la Directiva de servicios, los Gobiernos han de mejorar el paquete de compromiso acordado por el Parlamento. Hemos avanzado, pero no lo suficiente. El Consejo debería actuar unido en la Ronda de Doha y esforzarse más por conseguir acuerdos comerciales mundiales.

Me temo que en estos momentos el jurado sigue reunido. Pido al Consejo Europeo que demuestre el mismo vigor y la misma firmeza que el señor Barroso. Le insto a que evite la chapuza habitual en la próxima reunión y a que ejerza un liderazgo real. Entonces podremos juzgarle por su firmeza y podremos darle nuestro veredicto.

 
  
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  Maria Berger (PSE). (DE) Señor Presidente, incluso el señor Poettering, en su declaración inicial de hoy, se ha sentido obligado a criticar la representación de la Presidencia austriaca –en concreto, la ausencia del Canciller Schüssel– y podría muy bien ser que la ausencia tuviera algo que ver con el hecho de que la noticia que debía transmitir la Presidencia austriaca está lejos de ser algo de lo cual alardear o ni siquiera algo conveniente. Y por consiguiente, prefiere dejar esta tarea tan ingrata a otra persona.

El mensaje es modesto e inadecuado en cuanto a los objetivos, sobre todo la pretendida reducción del desempleo, si tenemos en cuenta cuánto desempleo hay y lo que pretendíamos en un principio que lograra el proceso de Lisboa; no es solo modesto e inadecuado, sino también falso en cuanto a los medios que van a aplicarse, pues estos objetivos, por modestos que sean, no se lograrán solo a través de reformas estructurales.

La UE y los Estados miembros deben conseguir más dinero. Si no hay dinero, la banda no toca, eso también lo aprendimos de Mozart.

 
  
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  Jacek Emil Saryusz-Wolski (PPE-DE). (EN) Señor Presidente, una economía europea competitiva, tal como se propuso en la Agenda de Lisboa, no puede cimentarse sobre un abastecimiento inseguro de gas y petróleo. No puede basarse en una accesibilidad y una seguridad diferenciadas y desiguales del abastecimiento energético. Esto sería contrario a la lógica del mercado único y a los principios de la competencia. Por ello, es bueno que la seguridad del suministro energético constituya una de las prioridades de la Presidencia y de la Comisión.

Ya iba siendo hora de que la Unión emprendiera acciones concretas en este terreno. La seguridad del suministro de energía es crucial para la actividad económica y la competitividad de la economía de la UE en su conjunto. La energía, como hemos visto recientemente, también se utiliza como arma para ejercer influencia política. Por ello, también debería considerarse dentro del contexto de la política exterior y de seguridad de la Unión.

Los recientes problemas en torno al suministro de energía ponen de manifiesto nuestra debilidad, nuestra vulnerabilidad y nuestra dependencia de terceros. Por ello es esencial que la UE desarrolle una verdadera política de seguridad energética. Si tratamos seriamente el mercado interior y la Agenda de Lisboa, deberíamos ofrecer a nuestros operadores económicos y a nuestros ciudadanos el mismo acceso a los suministros de energía y la misma seguridad. Los pasos emprendidos por la Presidencia, y especialmente el Libro Verde de la Comisión, van en la buena dirección, aunque son demasiado modestos.

La solidaridad es uno de los principios más importantes de la integración europea; crea la obligación de ayudar a todos los Estados que se encuentran en dificultades. Hemos de extender este principio de solidaridad a problemas relacionados con la escasez de suministro de energía causada por la acción política. Lo que necesitamos para asegurar los suministros de energía del exterior es cooperación y solidaridad, no competencia entre los Estados miembros.

La seguridad energética tiene asimismo un aspecto financiero: los mayores recortes de las perspectivas financieras, como acordó el Consejo, se han producido en el ámbito de las redes transeuropeas de energía. Hemos de resolver esta situación durante el diálogo a tres bandas sobre el presupuesto, pues de lo contrario nuestras prioridades quedarán sobre el papel.

La seguridad energética también es una de las piedras angulares de la política de vecindad. La buena cooperación en el ámbito de la seguridad energética es indispensable y es la medida más eficaz para aumentar la confianza, tanto dentro de la Unión Europea como entre la Unión y sus vecinos.

 
  
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  Gary Titley (PSE). (EN) Señor Presidente, hay tres prioridades para la cumbre de primavera: acción, acción y acción: acción ante el hecho de que más de un tercio de nuestra población en edad de trabajar está económicamente inactiva, lo cual es un escándalo. No podemos recibir la globalización con los brazos abiertos y al mismo tiempo abandonar a muchos de nuestros ciudadanos. Necesitamos mercados de trabajo activos.

Hemos de actuar para aplicar la legislación: demasiados Estados miembros no están aplicando la legislación que han aceptado y, francamente, esta situación es inaceptable.

Por último, 13 años después de crear el mercado único, va siendo hora de que aceptemos que hay un mercado único europeo que exige campeones europeos y no campeones nacionales.

Así pues, espero que en esta cumbre los Estados miembros haya menos palabras y muchos más planes de acción concreta. ¡Cumplan sus promesas y no hablen tanto!

 
  
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  Ria Oomen-Ruijten (PPE-DE). – (NL) Señor Presidente, este debate es sobre la cumbre de primavera y tenemos una buena resolución con unas espléndidas recomendaciones. A fin de cuentas, se sigue prometiendo más crecimiento y más puestos de trabajo a los ciudadanos europeos, pero no nos engañemos, pues el papel puede esperar. Cuando después de la cumbre, la semana que viene, los Jefes de Gobierno regresen a sus capitales, tienen que llevar consigo la responsabilidad de Lisboa, ya que son los Estados miembros junto con los interlocutores sociales, los políticos nacionales y regionales, quienes lograrán finalmente un aumento del empleo.

El mensaje a los Estados miembros es simple y claro. El mercado interior ha de convertirse en una realidad, pase lo que pase. Debería hacerse más en el ámbito de la investigación y el desarrollo; hay que apoyar la innovación, y la organización de la educación y la formación debe ser más eficiente y ha de estar más orientada a la calidad. Sin embargo, la Estrategia de Lisboa también tiene una dimensión social. No seremos más competitivos si reducimos nuestros principios y valores en relación con la solidaridad con los más débiles, la responsabilidad de nuestros ciudadanos, la justicia social o los salarios, hasta un nivel que nos permita competir con nuestros rivales asiáticos. Esa no es la respuesta europea que inspirará confianza al público.

No obstante, las reformas son necesarias. Es preciso abordar el cambio demográfico, en forma de envejecimiento de la población y descenso de la natalidad. Hemos de atrevernos a examinar a fondo la forma como se financian los regímenes de seguridad social, pues la realidad demográfica se nos está echando encima a gran velocidad. De nada sirve filosofar sobre un clima favorable para los empresarios o el aprendizaje permanente si no podemos cumplir nuestras promesas. Hay mucho por hacer.

Hemos organizado los programas estructurales europeos de forma que garanticen que tres cuartas partes, o 55 000 millones, contribuyan a los objetivos de Lisboa, y si faltan los fondos para estos programas, o si los Estados miembros no están dispuestos a pagarlos, entonces debo advertir que no se logrará un crecimiento y un empleo conforme a lo establecido en Lisboa.

En lo que respecta al envejecimiento de la población y a la disminución del número de jóvenes, tendremos que adaptar la política de empleo y la seguridad social de forma que los jóvenes activos y las personas mayores sanas puedan contribuir a la sociedad en el futuro próximo, a la prosperidad y la felicidad de nuestros ciudadanos.

 
  
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  Libor Rouček (PSE). – (CS) Señorías, hoy quiero hablar acerca de dos cuestiones que considero sumamente importantes para cumplir los objetivos de la Estrategia de Lisboa, es decir, el crecimiento y el empleo. La primera de estas cuestiones es el mercado único interior. Parece que el concepto de las cuatro libertades que sustentan la Unión Europea es algo que, tristemente, a menudo solo existe en el papel. El mes pasado dimos un paso muy importante con la primera lectura de la Directiva de Servicios. Creo firmemente que fue un paso en la dirección correcta, pero me gustaría decir algo acerca de la libre circulación de personas. El informe de la Comisión Europea, que ya se ha mencionado antes aquí, recalca que la movilidad de la mano de obra, no solo entre los nuevos y viejos Estados miembros, sino también dentro de la «vieja» UE, sigue siendo insuficiente. Y sin embargo, el crecimiento económico depende precisamente de esta movilidad. La segunda cuestión es la aprobación de la Perspectiva Financiera.

Señorías, si no tenemos una Perspectiva Financiera a mitad de año, Europa se enfrentará a una crisis. Una crisis económica, una crisis política y, me temo, que también una crisis de confianza. Por ello me gustaría pedir a las tres instituciones que trabajen codo a codo en esta cuestión para que la Perspectiva Financiera esté lista a finales de junio, o en otras palabras, al final de la Presidencia austriaca.

 
  
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  John Bowis (PPE-DE). (EN) Señor Presidente, en primer lugar quiero dar las gracias al Presidente Abbás por brindarme esta inesperada oportunidad de contribuir a este debate. Doy las gracias a Lisboa por darnos la Agenda, y al hijo de Lisboa que preside la Comisión por su liderazgo en esta Agenda. No hay nada más importante para Europa que asegurar el éxito de la Agenda de Lisboa. Este es el modo de dar a nuestros ciudadanos nuevas esperanzas de que Europa contribuirá a mejorar su futuro y que colaboraremos juntos para dar también una nueva esperanza a otras partes del mundo.

Quiero hacer hincapié en dos aspectos de la Agenda que recalca esta resolución. El primero es la salud de los ciudadanos de Europa, porque creo que es una condición indispensable de Lisboa. Sin una población sana no podremos tener una economía sana. Es importante que empecemos por examinar algunas de las amenazas sanitarias a que nos enfrentamos, incluida la posibilidad de una pandemia de gripe, y las oportunidades sanitarias como las que ofrece la movilidad de los pacientes y las consideremos una parte integrante de la Agenda.

Como han dicho mis colegas, hemos de entender el envejecimiento de la población como una oportunidad y no una carga. Asimismo, hemos de entender que un medio ambiente saludable es una exigencia de nuestra economía. Esto tampoco supone una amenaza. Las oportunidades que tienen las empresas de innovar y cumplir las exigencias más estrictas que esperamos en nuestro medio ambiente, las situarán en un buen lugar con respecto al resto del mundo. Tenemos la oportunidad de liderar el mundo en el terreno de la sostenibilidad, la innovación, el etiquetado ecológico, etc., y creo que es un reto que la Comisión ha de asumir con el Parlamento.

Por último, permítanme reconocer y rendir homenaje a la Presidencia austriaca por el trabajo que ha realizado en estos dos ámbitos, en relación tanto con las personas sanas como con un medio ambiente saludable, porque esto conducirá a la economía sana que Lisboa nos puede aportar a todos en un futuro muy cercano.

 
  
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  Edit Herczog (PSE) . (HU) Señor Presidente, el 15 de marzo, Hungría conmemora la lucha por la libertad y la revolución de 1848. Volviendo la vista atrás podemos decir que los resultados duraderos de la revolución han sido el cambio del sistema económico, la libertad de las personas y la competitividad continuada del país.

Hoy, ya no hay competencia entre Estados nacionales, sino entre continentes, a escala mundial. Por ello, también es preciso crear una competitividad duradera a este nivel. La Unión Europea tiene que cambiar mucho su filosofía económica. Finalmente, hemos de pasar de la competencia desfasada e improductiva entre Estados miembros a un mercado interior europeo que garantice el más alto nivel de libertad y de dignidad a sus ciudadanos.

La Estrategia de Lisboa no es únicamente un plan quinquenal o decenal, sino la base de nuestra competitividad y supervivencia para los próximos 100 o 150 años. En 1848, los políticos comprendieron el mensaje de los tiempos y encabezaron el cambio. Pido al Consejo, a la Comisión, al Parlamento y a los Primeros Ministros que se están preparando para la cumbre de primavera que finalmente comprendan y pongan en práctica el mensaje del siglo XXI. Esto es lo que esperamos los ciudadanos de Europa.

 
  
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  Vito Bonsignore (PPE-DE).(IT) Señor Presidente, Señorías, en marzo de 2000 los líderes europeos decidieron qué sería Europa en 2010. Habían comprendido que las intervenciones de cada Estado miembro serían aún más eficaces si estuviesen respaldadas por la acción colectiva de los demás.

Hoy, la creciente diferencia de crecimiento entre Europa y América y Asia, así como el envejecimiento de la población, exigen aplicar con urgencia y eficacia la Estrategia de Lisboa para recuperar el tiempo perdido. Además, será posible conseguir mejores resultados adoptando las medidas complementarias y los cambios estructurales concertados en el seno de la Unión Europea.

Es necesario intervenir a tiempo en los sectores que se identificaron en su momento con el fin de hacer Europa más atractiva para los investigadores y los científicos, completar el mercado interior para permitir la libre circulación de mercancías y capital y crear un verdadero mercado único de los servicios; a fin de crear un contexto más favorable para las empresas hay que aplicar a tiempo las recomendaciones del Grupo de Trabajo Europeo sobre el Empleo.

Los Estados miembros individuales han hecho progresos en algunos de estos ámbitos, pero ninguno ha obtenido resultados positivos y duraderos. Para alcanzar sus objetivos, Europa debe demostrar un compromiso más fuerte, entre otras cosas presionando a los Estados miembros. Los Estados deben renunciar a las viejas prácticas nacionales y dedicar más recursos a la construcción de Europa. Debemos hacer comprender a los ciudadanos que los sacrificios de hoy son las ventajas de mañana.

El Parlamento Europeo es un elemento central de la estrategia de crecimiento y del compromiso de construir la nueva Europa. Por tanto, debe intervenir cada vez más estimulando a todas las partes interesadas en el relanzamiento de Europa.

 
  
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  Reino Paasilinna (PSE). – (FI) Señor Presidente, evidentemente nos hemos acorralado a nosotros mismos en la Unión. La mayoría de los Estados miembros está ralentizando la ejecución de la Estrategia de Lisboa por motivos puramente egoístas y, además, estrechos de miras. Por ejemplo, cada semana, nos quedamos muy rezagados detrás de los Estados Unidos de América y Japón en cuanto a inversión en tecnología de la información y comunicaciones. Al mismo tiempo, China y la India están compitiendo con nosotros de forma cada vez más feroz. Estamos completamente atascados, y no vamos a ninguna parte.

Sin embargo, los países nórdicos han mantenido unos elevados niveles de competitividad, así como el Estado de bienestar y una amplia base de conocimiento. Esto ha sucedido ahora. Quiero preguntarle al señor Barroso, Presidente de la Comisión Europea, si es posible que tenga el tipo de temperamento sureño para transmitir este ejemplo a los que aún tienen miedo de las soluciones valientes que adoptamos hace mucho tiempo. No nos han puesto boca abajo, y ni siquiera el frío invierno nos ha hecho cambiar de dirección. En otras palabras, es posible; ¿por qué no habría de serlo?

 
  
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  Gunnar Hökmark (PPE-DE). – (SV) Señor Presidente, cuando debatimos acerca del proceso de Lisboa, podemos ver que los países tienen éxito con él en mayor o menor grado. Los países que han aplicado reformas y cambios, tienen muchas menos dificultades para hacer frente a la globalización y para conseguir ser mucho más competitivos. Los que no han introducido reformas lo están pasando menos bien.

Sin embargo, lo curioso es lo poco que ha sucedido en realidad a una escala europea común y el limitado grado en que hemos dado más espacio a nuevas empresas, servicios y mercados para expandirse y más oportunidades a los productos para desarrollarse. La tarea primordial general de la Comisión es combatir el nuevo proteccionismo que vemos que se está desarrollando entre los Gobiernos y los políticos de Europa. Este nuevo proteccionismo va dirigido contra los nuevos Estados miembros y el mundo exterior donde se encuentran los grandes mercados del futuro. Aunque también va dirigido contra los antiguos Estados miembros, y puede encontrarse cada vez más en las relaciones entre ellos.

Si queremos gestionar con éxito el proceso de Lisboa, la principal tarea es combatir este proteccionismo, que contraviene el Tratado y todo lo que representa la integración europea. Europa tiene un potencial fantástico, y cada vez que hemos puesto en práctica reformas, hemos tenido éxito. Basta con mirar el mercado de las telecomunicaciones, que es donde más éxitos hemos tenido.

Lo que ha de hacer la Comisión es explicar claramente la importancia de salvaguardar el libre comercio, que es la base de la prosperidad europea. La Comisión debería mostrarse positiva respecto a la globalización, pero sobre todo debería aplicar medidas que conllevaran más empresas nuevas y empleos nuevos. Deben ser los resultados los que cuenten y no los objetivos. Entonces podremos dar a Europa un nuevo futuro.

 
  
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  Edite Estrela (PSE). (PT) Señor Presidente, señor Barroso, quiero hacer tan solo un par de observaciones. Para conseguir los objetivos de crecimiento y creación de puestos de trabajo, es preciso realzar la integración del género en la Estrategia de Lisboa, sobre todo en las orientaciones generales de las políticas económicas y en las orientaciones sobre el empleo. Hemos de incrementar la proporción de empleo entre las mujeres, desarrollar una estrategia activa en relación con el envejecimiento y construir una sociedad que se caracterice por el aprendizaje permanente.

El segundo punto tiene que ver con la perspectiva financiera. Es muy necesario llegar a un acuerdo interinstitucional. No hay tiempo que perder. El Consejo, la Comisión y el Parlamento deben actuar rápidamente para llegar a un acuerdo. Los ciudadanos de Europa no aceptarán más aplazamientos. Ha llegado el momento de «lisboizar» la UE y adoptar un presupuesto que promueva el crecimiento, y más y mejores empleos para todos, incluidas las mujeres. Sin mujeres, la Estrategia de Lisboa no será un éxito.

 
  
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  Hans Winkler, Presidente en ejercicio del Consejo. (DE) Señor Presidente, Señorías, prometo ser lo más breve posible. Sobre esta cuestión se han dicho cosas muy importantes e interesantes, y estoy seguro señor Poettering y señora Berger que el Canciller Federal, a pesar de que no está presente hoy, está siguiendo muy de cerca lo que esta Cámara tiene que decir. Evidentemente, las opiniones de Sus Señorías desempeñarán un papel importante en los preparativos. Quisiera decirle a la señora Berger que no ha de interpretar mi presencia hoy aquí como un indicio de falta de ambición; al contrario, la Presidencia austriaca tiene la ambición de colaborar con la Comisión para lograr grandes cosas en beneficio de los ciudadanos europeos.

Asimismo, puedo decir al señor Schulz que por supuesto somos conscientes de la necesidad de desarrollar los recursos financieros necesarios. Aquí no hablamos solo de recursos europeos, sino de recursos nacionales, y lo que importa es su calidad y eficacia, pues no hemos de limitarnos siempre a considerar la cantidad de recursos, sino que también hemos de tener cuidado de que los recursos se desplieguen en los lugares adecuados.

(EN) Señor Watson, sin duda coincido con usted en que hay muchos temas que el Consejo Europeo debería tratar, pero el tiempo no da para tratarlo todo.

En lo que respecta a su referencia a Metternich, le aseguro que Metternich no es un modelo para nosotros. Su forma de ver Europa no es la misma que la nuestra. No queremos un directorio de cinco grandes países que gobiernen al resto. Recordemos que estuvo al frente de un Estado policial, cosa que tampoco queremos.

(DE) Lo que me gustaría decir a la señora Harms es que la sostenibilidad desempeña por supuesto un papel importante en la Unión Europea y puedo recordar a la Cámara que la estrategia de sostenibilidad se revisará antes de mediados de 2006. Estoy convencido de que la sostenibilidad también desempeñará un papel importante en todo lo que intentan hacer el Consejo y la Comisión.

También quiero decirle algo al señor Bonde. Quiero declarar totalmente inadmisible la idea de que los Estados que quieren ejercer sus derechos soberanos prosiguiendo con el proceso de ratificación del tratado constitucional estén actuando ilegalmente.

(Aplausos de la derecha)

Le remito a la decisión del Consejo Europeo de junio que, al instaurar el periodo de reflexión, también declaró expresamente que no se cuestiona la validez de continuar con el proceso de ratificación.

Creo que el Consejo está trabajando a pleno ritmo para alcanzar los objetivos que nos hemos fijado.

(EN) Es muy posible, señor Kirkhope, que el Consejo no funcione con un octanaje elevado, a diferencia del Presidente de la Comisión. Quizá funcionemos más con biocarburante, conforme al espíritu de nuestro tiempo.

(DE) Diversos oradores han mencionado, en este contexto, la iniciativa de «mejor legislación» de la Comisión, y en este sentido quiero dar las gracias en especial al Comisario Verheugen, quien se encuentra hoy con nosotros, y alentarle a que siga adelante con esta iniciativa, pues esa es la clase de iniciativas que comprende el público y que acercará más la Unión Europea a los ciudadanos.

El señor Rasmussen y otros se han referido a la cuestión de la «flexiseguridad» y puedo confirmar y resaltar que aquí se trata de flexibilidad a través de seguridad como un paradigma global para las reformas en el ámbito de la legislación laboral y la política social. Ni que decir tiene que la intención es lograr una relación equilibrada entre flexibilidad y seguridad en los mercados de trabajo europeos.

(EN) Señor, Titley, coincido con usted en que es preciso actuar, porque eso convencerá a nuestros ciudadanos. Nosotros, junto con la Comisión, estamos decididos a dar los pasos necesarios para actuar.

 
  
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  Günther Verheugen, Vicepresidente de la Comisión. (DE) Señor Presidente, Señorías, aunque «crecimiento» y «empleo» son las palabras clave en la Estrategia de Lisboa, creo que es preciso aclararlas una vez más.

Cuando, en la Europa del siglo XXI, utilizamos el término «crecimiento», no podemos estar hablando de un tipo de crecimiento que no sea sostenible, socialmente defendible y ambientalmente responsable. Cualquier otra cosa significaría que no hemos aprendido nada de las últimas décadas, y les ruego que tomen nota de ello de una vez por todas. Cuando la Comisión habla de crecimiento, está hablando de crecimiento sostenible, que implica innovación ambiental, eficiencia energética, competencia para lograr una mayor calidad y no unas normas sociales más bajas, unas normas ambientales más bajas o unos salarios más bajos, así que espero que haya quedado claro de una vez por todas.

Cuando hablamos de puestos de trabajo, no nos referimos a tan solo antiguos puestos de trabajo, pues nos hemos dado cuenta de que la gran pregunta social de nuestro tiempo es si, en medio de las tormentas de la globalización, lograremos poner a disposición suficientes empleos bien pagados y especializados. Esta es la gran cuestión que hemos de abordar. No solo nos preocupamos únicamente por los puestos de trabajo antiguos; lo que importa es que haya trabajos que duren en tiempos en que la competencia es cada vez más feroz.

La consecuencia de ello en nuestra situación actual es que es preciso hacer algunas exigencias claras a los Estados miembros, a los que hay que decir con firmeza que ha llegado el momento de cambiar de curso. Ha llegado el momento de dar el paso –con toda la determinación que podamos reunir– hacia una sociedad basada en el conocimiento. En Europa, no podemos permitir sociedades cuyas políticas educativas excluyan en lugar de fomentar o discriminen a las personas en lugar de integrarlas. Necesitamos una política educativa que utilice plenamente las reservas de educación de este continente.

No nos podemos permitir unas políticas sociales que, aunque admitan que las mujeres jóvenes tengan una buena educación, luego no les den la oportunidad de aprovecharla por falta de compatibilidad entre la vida familiar y laboral, y no nos podemos permitir unas políticas sociales que simplemente echen a los trabajadores mayores del proceso de producción porque se considera que ya no son necesarios. Hoy en día, todas estas cosas han dejado de ser una propuesta viable, y nuestra estrategia lo deja bien claro.

Asimismo, afirmamos que el mercado único europeo, una política que debe hacer frente a la competencia internacional, es bueno para el crecimiento y el empleo, y por esta razón la Comisión no cree en el patriotismo económico de ningún tipo. Queremos reiterar que quienes quieren un gran mercado interior europeo también deben aceptar el hecho de que las empresas se crean a fin de operar en él sin referencia a las fronteras.

(Aplausos)

Si tiene que haber un mercado europeo, también deberá haber empresas europeas. La Comisión observa con preocupación la renacionalización del pensamiento económico en algunas partes de la Unión Europea y advierte contra ello, pues –como han dicho casi todos los oradores– lo correcto es hacer frente a los problemas de Europa juntos.

Sin embargo, también tengo algo que decir a las empresas europeas. Desde hace años hemos aspirado a una política de mejora de las condiciones para las empresas europeas, pero lo que esperamos de ellas ahora, en un momento en que las más grandes prosperan más que nunca, es que sean conscientes de su responsabilidad para con Europa como centro de actividad empresarial. Las empresas no solo están obligadas a conseguir beneficios a corto plazo; también tienen una responsabilidad en el sitio donde los consiguen.

(Aplausos)

Si una empresa que experimenta cambios estructurales recurre al despido de personal, entonces la responsabilidad primaria no reside en los responsables políticos; al contrario, en un caso como este nos enfrentamos a un fracaso por parte de la empresa, pues las empresas pueden reconocer con tiempo suficiente cuándo va a ser necesario un cambio estructural y cuándo hay que ponerlo en marcha, y pedimos a las empresas europeas que hagan más para dar un resultado positivo al cambio estructural. Despedir al personal es siempre la peor forma de abordarlo, y una forma a la que no deberían recurrir.

(Aplausos)

Sin embargo, hay otra cosa que debemos decir a las empresas europeas: es posible crecer utilizando los grandes beneficios de las empresas para crear nuevos productos, para desarrollar nuevas tecnologías y nuevas capacidades, en lugar de solo comprar otras empresas.

Quiero señalar –de la forma más amable posible– que, en los últimos veinte años, toda nuestra experiencia con la adquisición de empresas no ha evidenciado, en la gran mayoría de los casos, efectos positivos en las empresas ni en la economía en su conjunto. Preferiría que las empresas europeas utilizaran los enormes beneficios que han realizado en los últimos años para invertir en nuevas capacidades de investigación y producción en Europa en vez de financiar campañas para absorber otras empresas.

También hay algo que han de hacer los diputados a los Parlamentos. Ha habido quejas bastante justificadas de que no se ha implicado al público en general en el desarrollo de la estrategia de crecimiento y de empleo. Es algo que corresponde a los políticos nacionales y a los Parlamentos nacionales.

Les pido, Señorías, que hablen con sus colegas de los Parlamentos nacionales de sus países para que pongan esta cuestión en la agenda política nacional. A fin de cuentas, no es tarea de la Comisión impulsar a los políticos de la oposición en los Estados miembros para que hagan su trabajo y garanticen que esta cuestión se ponga en la agenda. Es tarea de los diputados, así que les pido encarecidamente que ejerzan su influencia aquí, ya que solo si logramos iniciar un amplio debate político en los Estados miembros y sus legislaturas, conseguiremos dejar bien claro que es necesario un esfuerzo conjunto, no solo por parte de los responsables políticos, sino también de los ciudadanos, si queremos mantener intacta nuestra competitividad.

(Grandes aplausos)

 
  
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  Martin Schulz (PSE). (DE) Señor Presidente, quiero agradecer sinceramente al Comisario Verheugen la intervención que acaba de hacer, que ha sido excelente. He podido escucharla con los auriculares puestos, aunque he de decir, señor Presidente, que si no los hubiese utilizado, apenas habría podido seguirla, a pesar de los altavoces de la Cámara.

(Aplausos)

Y no tiene sentido que usted, con la amabilidad que le caracteriza, diga por el micrófono en su propio idioma a los diputados que se sienten; el hecho es que no le comprenderán si no se traduce lo que dice. Si quería usted que se sentaran, debería haber blandido el martillo.

Únicamente quiero dirigir una solicitud a la Cámara, y lo hago como uno de sus diputados. Considero inaceptable que no podamos ejercer la cortesía mínima y escuchar a los que se dirigen a nosotros.

(Aplausos)

 
  
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  El Presidente. Espero que todos los presentes traten con seriedad lo que se ha dicho. Acepto las críticas y por ello pediré orden a los diputados hablando en una lengua de la UE más extendida o utilizando el martillo.

He recibido dos propuestas de resolución(1) presentadas sobre la base del apartado 2 del artículo 103 del Reglamento.

El debate queda cerrado.

La votación tendrá lugar el miércoles a las 12.00 horas.

 
  
  

PRESIDENCIA DEL SR. TRAKATELLIS
Vicepresidente

 
  
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  Sarah Ludford (ALDE). (EN) Señor Presidente, solo quiero plantear una pequeña cuestión interna. Algunos de nosotros no hemos recibido mensajes de correo electrónico desde las 11.00 horas de hoy, excepto a través del webmail. No sé cuántas personas están afectadas, porque hay más de un servidor. Sin embargo, uno de los servidores no funciona y tampoco funcionó durante parte de la mañana de ayer. Creo que es un problema especialmente relacionado con Estrasburgo, que, por supuesto, es otro de los motivos de alegría de venir aquí.

(Aplausos)

¿Podría asegurarse de que la administración dé prioridad a resolver este problema tan sumamente inoportuno?

(Aplausos)

 
  
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  El Presidente. – Lo tendremos en cuenta, señora Ludford.

 
  
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  Carl Schlyter (Verts/ALE). – (SV) Señor Presidente, me refería concretamente al artículo 140 del Reglamento del Parlamento Europeo conforme al cual estamos autorizados a consultar los documentos directamente a través del sistema informático del Parlamento. Me gustaría que revisara usted el acuerdo con la empresa privada que se supone ofrece este servicio. Creo que hay que hacerlo por nuestros intereses democráticos y económicos.

 
  
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  El Presidente. – Muchas gracias. Lo examinaremos.

Declaraciones por escrito (artículo 142 del Reglamento)

 
  
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  Richard Corbett (PSE). (EN) Señor Presidente, la reunión de primavera, en la que el Consejo Europeo examinará la economía de Europa, tiene lugar justo cuando se produce un brote de proteccionismo en diversos países europeos, especialmente en Francia.

El Presidente Chirac intenta a menudo retratar a Francia como la defensora de la integración europea y acusa a otros países de falta de entusiasmo. Ahora bien, el historial de Francia desde el punto de vista de la aplicación de la legislación europea es uno de los peores, su actitud ante las fusiones transfronterizas es obstruccionista, ha incumplido deliberadamente sus obligaciones derivadas del Pacto de Estabilidad y Crecimiento y ha frenado continuamente el ritmo de la reforma de la PAC.

El Consejo Europeo debería ser una oportunidad para otros Estados miembros de presionar a Francia para que ponga en orden sus asuntos.

 
  
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  Dominique Vlasto (PPE-DE).(FR) Los temas relacionados con la competitividad y el crecimiento siempre han ocupado un lugar central en la Estrategia de Lisboa.

Hoy –y quiero decir que me parece excelente– la resolución sobre la que vamos a votar introduce la dimensión social. No debe considerarse un freno a la realización de los objetivos de la Estrategia de Lisboa, porque, entre otras cosas, permite a todos los ciudadanos de la Unión Europea acceder a una educación de alto nivel y a la formación a lo largo de toda la vida. Quisiera señalar la importancia de un programa de intercambio europeo para los aprendices.

Quisiera resaltar también el papel de las PYME en la realización de los objetivos de Lisboa. Estas empresas son una de las principales fuentes de puestos de trabajo de mañana. Hemos de dotarnos, por tanto, de los recursos necesarios para eliminar los obstáculos a que se enfrentan esas empresas, en particular las más pequeñas, y más allá de esto, darles los recursos necesarios para innovar. De ahí la importancia de un presupuesto ambicioso para el Programa marco de Competitividad e Innovación.

Como habrán comprendido, deploro la ausencia de un presupuesto que esté a la altura de las ambiciones de la Estrategia de Lisboa y espero que consigamos mejorar las perspectivas financieras con vistas a remediar esta situación.

 
  

(1)Véase el Acta.


4. Turno de votaciones
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  El Presidente. – De conformidad con el orden del día, se procede a la votación.

(Resultados y otros detalles sobre la votación: véase el Acta)

 

4.1. Acuerdo de pesca CE/Micronesia (votación)

4.2. Información mínima que deberán contener las licencias de pesca (votación)

4.3. Evaluación de la orden de detención europea (votación)

4.4. Situación de los derechos humanos en Chad (votación)

4.5. Reglamento financiero aplicable al presupuesto general de las Comunidades Europeas (votación)
  

- Enmienda 136, segunda parte:

 
  
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  Ingeborg Gräßle (PPE-DE), ponente. – (DE) Señor Presidente, solicito que se modifique la segunda parte de la enmienda eliminando la cifra indicada y sustituyéndola por un comodín.

 
  
  

(La Asamblea da su conformidad a la enmienda oral)

 
  
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  Ingeborg Gräßle (PPE-DE), ponente. – (DE) Señor Presidente, pido que la votación de la resolución legislativa se aplace de conformidad con el apartado 1 del artículo 53 del Reglamento.

 
  
  

(El asunto se remite a la comisión responsable)

 

4.6. Prostitución forzada en el marco de los acontecimientos deportivos internacionales (votación)

4.7. IV Foro Mundial del Agua en Ciudad de México (16-22 de marzo de 2006) (votación)
  

Apartado 12 de la enmienda 1:

 
  
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  Eija-Riitta Korhola (PPE-DE). (EN) Señor Presidente, dado que la UE no puede solucionar por sí sola el problema del calentamiento global, mi enmienda oral pretende ampliar el auditorio añadiendo las palabras «y la comunidad internacional» después de «la UE y sus Estados miembros».

 
  
  

(La Asamblea da su conformidad a la enmienda oral)

 

4.8. Reestructuraciones y empleo (votación)
  

apartado 9:

 
  
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  Roselyne Bachelot-Narquin (PPE-DE).(FR) Señor Presidente, quisiera presentar una enmienda para aclarar las cosas. Se va a crear un fondo destinado a los trabajadores afectados por reestructuraciones. En el informe del señor Cottigny se denomina fondo de ajuste del crecimiento; yo propongo retomar la denominación de la Comisión Europea, a saber, la de Fondo Europeo de Adaptación a la Globalización, para evitar confusiones.

 
  
  

(La Asamblea da su conformidad a la enmienda oral)

 

4.9. Protección e inclusión sociales (votación)

4.10. Orientaciones para el procedimiento presupuestario 2007 (votación)
  

- apartado 47, segunda parte:

 
  
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  Anne E. Jensen (ALDE). (EN) Señor Presidente, mi Grupo quiere proponer una enmienda oral a este apartado. Nuestra votación por partes tiene que ver con la eliminación del límite de tiempo. En lugar de ello queremos insertar las palabras: «que deberá entrar en vigor cuanto antes». Esto es para ajustarse al texto que se propondrá en el informe de aprobación de la gestión 2004, en el apartado 55.

 
  
  

(La Asamblea da su conformidad a la enmienda oral)

 

4.11. Métodos de pesca más respetuosos con el medio ambiente (votación)

4.12. Preparación del Consejo Europeo /Estrategia de Lisboa (votación)
  

Enmienda 24:

 
  
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  Robert Goebbels (PSE).(FR) Señor Presidente, inicialmente quería intervenir para proponer la retirada de la enmienda 1, que al final ha sido rechazada. Por lo que respecta a la enmienda 24, me gustaría proponer a los colegas diputados del Grupo de la Alianza de Demócratas y Liberales por Europa que se cambie una palabra mediante una enmienda oral. Se trata de sustituir el término «educación» por «educación superior», porque en este punto estamos tratando de la cooperación entre la investigación, el sector privado y la enseñanza superior. Creo poder decir que presento esta enmienda oral en nombre del señor Lehne y del señor Lambsdorff, que también está de acuerdo.

 
  
  

(La Asamblea da su conformidad a la enmienda oral)

El Presidente. –Con esto concluye la votación.

 

5. Explicaciones de voto
  

Informe: Miguélez Ramos (A6-0035/2006)

 
  
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  Duarte Freitas (PPE-DE), por escrito. (PT) Considero que la asociación entre la Comunidad Europea y los Estados Federados de Micronesia (EFM) sobre la pesca en aguas de los EFM debería firmarse de acuerdo con la propuesta de reglamento del Consejo.

El Pacífico Occidental es una de las zonas de pesca de atún más ricas del mundo y los estudios científicos han demostrado que el estado actual de las poblaciones permite que la pesca se extienda a terceros países.

El acuerdo prevé contrapartidas para ambas partes, y salvaguarda una política de pesca sostenible en los EFM.

Aunque he prestado mi apoyo a este acuerdo de pesca, quiero llamar la atención sobre las excesivas tasas para licencias de los palangreros, que constituyen una carga prohibitiva para algunos armadores.

 
  
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  Hélène Goudin, Nils Lundgren y Lars Wohlin (IND/DEM), por escrito. (SV) Somos muy críticos con los destructivos acuerdos de pesca que la UE firma con terceros países y por consiguiente lamentamos el hecho de que la UE haya optado por firmar acuerdos de pesca con nuevos países.

Una serie de informes ha arrojado luz sobre las consecuencias perjudiciales de tales acuerdos para las poblaciones costeras de los países que los firman. Estos acuerdos provocan la sobreexplotación de las aguas de pesca, lo cual afecta negativamente a las habitantes locales. Sin embargo, tanto la Comisión como la gran mayoría del Parlamento Europeo optan reiteradamente por ignorar estas críticas. Según una de las opiniones del Parlamento, los acuerdos de pesca en cuestión pueden tener además consecuencias perjudiciales para el medio ambiente.

Al tiempo que la UE recomienda incrementar los esfuerzos para la ayuda, los impuestos de los contribuyentes se utilizan para financiar acuerdos de pesca que van contra el desarrollo. No es una política consecuente ni creíble.

Creemos que los acuerdos de pesca deberían eliminarse poco a poco para finalmente cancelarlos. Los Estados miembros de la UE cuyos barcos operan en aguas de terceros países deberían hacerse cargo de los costes de los acuerdos. A continuación, estos mismos Estados miembros deberían decidir independientemente si han de financiar este gasto imponiendo, a su vez, cargas en relación con sus propios barcos de pesca

 
  
  

Informe: Braghetto (A6-0037/2006)

 
  
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  Duarte Freitas (PPE-DE), por escrito. (PT) A la luz de la reforma de la política pesquera común, es sumamente importante actualizar el Reglamento nº 3690/93 de 20 de diciembre de 1993. La información sobre los barcos de pesca ha de compatibilizarse con las nuevas normas de gestión y conservación de los recursos a fin de garantizar el cumplimiento del principio fundamental de «gestión de esfuerzo pesquero».

Las enmiendas que se han propuesto, como la introducción del número de Registro de la Flota Pesquera Comunitaria y el escalonamiento de las artes utilizadas por los barcos, son elementos importantes que no se incluyen en el reglamento original.

La propuesta de la Comisión y las enmiendas presentadas por el ponente en este informe merecen mi apoyo.

 
  
  

Informe: Hazan (A6-0049/2006)

 
  
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  Charlotte Cederschiöld, Christofer Fjellner, Gunnar Hökmark y Anna Ibrisagic (PPE-DE), por escrito. (SV) Los Moderados hemos optado por votar a favor del actual informe, pero lamentamos que no se haya resaltado suficientemente la protección de los derechos fundamentales a escala de la UE y creemos que la jurisdicción del Tribunal de Justicia Europeo debería ampliarse a los derechos fundamentales de las personas también en relación con cuestiones relativas a la seguridad interna.

 
  
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  Lena Ek (ALDE), por escrito. (SV) Gracias al informe de iniciativa de la señora Hazan sobre la evaluación de la Orden de Detención Europea, podemos aumentar aún más la seguridad jurídica de nuestros ciudadanos. El informe señala las mejoras que se han realizado. Sin embargo, quiero resaltar los problemas mencionados en el informe que aún constituyen obstáculos para garantizar la seguridad jurídica.

Es increíblemente importante para las personas arrestadas en relación con la Orden de Detención Europea que se les garantice la asistencia y la ayuda jurídica en forma de traducción e interpretación. Es responsabilidad de cada Estado miembro solucionar este importante problema que actualmente provoca violaciones de los derechos humanos.

 
  
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  Hélène Goudin, Nils Lundgren y Lars Wohlin (IND/DEM), por escrito. (SV) Este informe demuestra que se están realizando esfuerzos para obtener una mayor cooperación en el ámbito del Derecho penal. Se pide al Consejo que prohíba a los Estados miembros reinstaurar un control sistemático de la doble incriminación, y que integre la Orden de Detención Europea en el primer pilar.

El informe revela grandes problemas a la hora de aplicar la Orden de Detención Europea. Los Estados miembros han demostrado claramente que quieren conservar partes del sistema de extradición tradicional.

Algunos países se han negado a aplicar la Orden de Detención Europea contra sus ciudadanos, alegando como motivo para no hacerlo la discriminación o la violación de los derechos fundamentales. Otros han mantenido o vuelto a introducir el control de la doble incriminación.

La Lista de Junio cree que estas son señales claras de que los Estados miembros están salvaguardando su soberanía en el ámbito del Derecho penal. Entre las medidas que pueden tomarse contra una persona, hay pocas que tengan efectos tan trascendentales como los procedimientos jurídicos o la exigencia de cumplir condena. Por ello, la seguridad jurídica ha de prevalecer sobre la simplificación y la eficacia que, según el informe, conllevará la Orden de Detención Europea.

La Lista de Junio rechaza el incremento del supranacionalismo y cree que es una cuestión que debe resolverse en cada país. Por consiguiente, hemos optado por votar en contra de este informe.

 
  
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  Pedro Guerreiro (GUE/NGL), por escrito. (PT) Como señalamos en 2001, con el pretexto de luchar contra el terrorismo, la Comisión presentó propuestas que defendían la supranacionalización de aspectos cruciales de la justicia, pasando por alto la cooperación necesaria entre Estados miembros y los instrumentos jurídicos existentes como la extradición. Ello equivalía a un ataque contra la soberanía de los Estados miembros y su deber de salvaguardar los derechos de sus ciudadanos.

En aquel momento dijimos que la Orden de Detención Europea, que tiene por objeto, entre otras cosas, eliminar el principio de doble incriminación, aunque de forma limitada, podría ser un caballo de Troya destinado a llevarnos más lejos por el camino supranacional.

El informe que tenemos ante nosotros confirma nuestras críticas. Considera como obstáculo la soberanía jurídica y hace referencia a la actual «interferencia» de las autoridades políticas en el proceso de extradición, incluso por motivos de respeto de los derechos humanos.

Es significativo que el Tribunal Constitucional alemán haya decidido anular la legislación de transposición de la Orden de Detención Europea y que, a la luz de esta decisión, diversos Estados miembros hayan vuelto a aplicar los instrumentos de extradición. La ponente critica estas decisiones y apoya la activación de las posibilidades de reordenación previstas en el artículo 42 del Tratado de la UE, integrando así la Orden de Detención Europea en el primer pilar.

 
  
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  Marine Le Pen (NI), por escrito. – (FR) Al igual que las políticas de inmigración europeas, la orden de detención europea es muy peligrosa y está llena de consecuencias para todos. En efecto, contempla tanto las infracciones graves como las menores (terrorismo, robo, daños deliberados, comportamiento injurioso en reuniones, expresiones consideradas racistas y xenófobas, etc.) y, en todos los casos, los derechos de las personas están menos protegidos que con el procedimiento de extradición anterior, que permitía al poder político proceder a una extradición o rechazarla. Hoy, la orden de detención se ha convertido en un procedimiento exclusivamente judicial debido a la supresión de la fase administrativa y política, así como al control ejercido por las jurisdicciones administrativas.

La orden de detención se creó a toda prisa, en respuesta a los atentados del 11 de septiembre, y en nombre de su preocupación por su imagen mediática y en vez de guiarse por la sabiduría y la responsabilidad, los Jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea no dudaron en liquidar las libertades individuales y los derechos de defensa.

Idealmente concebida por nuestros eurócratas como una baza para la defensa de los derechos fundamentales de la persona, la orden de detención europea surge hoy con su faz verdadera: una herramienta de represión totalitaria y potencialmente peligrosa para todos.

 
  
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  David Martin (PSE), por escrito. (EN) Acojo con agrado este informe, que intenta evaluar la orden de detención europea, su eficacia y los problemas que ha encontrado desde su adopción. El papel de la orden de detención europea a la hora de reforzar la cooperación judicial y la confianza mutua es sumamente innovador y mejora la capacidad de los Estados miembros para luchar contra el crimen organizado y el terrorismo.

Coincido con la recomendación de que el Parlamento debería estar más implicado en la evaluación de la orden de detención europea y que es preciso garantizar los derechos fundamentales en el contexto de la orden de detención europea a fin de asegurar que los ciudadanos de la UE de diferentes Estados miembros no sufran discriminación alguna.

 
  
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  Athanasios Pafilis (GUE/NGL), por escrito. – (EL) La Orden de Detención Europea es un eslabón más en la cadena de medidas para completar la red institucional para salvaguardar el poder del capital dentro del marco del «espacio de seguridad y justicia» unificador de Europa. Permite la extradición de nacionales de los Estados miembros y básicamente suprime el principio de doble incriminación y el mecanismo para que los dirigentes políticos decidan sobre la extradición de una persona, invirtiendo los principios básicos y las garantías de protección de los derechos individuales salvaguardados en virtud de la anterior legislación sobre extradición. Limita la soberanía nacional, en el sentido de que cuestiona el derecho de cada Estado miembro a ejercer jurisdicción penal sobre sus ciudadanos, al tiempo que menciona derechos y garantías personales básicas y constitucionalmente protegidas.

El informe pide incluso unos cambios más reaccionarios a la Orden de Detención Europea, al proponer que se amplíe la abolición de la doble incriminación, que se supriman todos los derechos de los responsables políticos a intervenir en la extradición de personas por motivos de política nacional y conveniencia, y que se suprima todo control judicial de la compatibilidad de la orden con los derechos fundamentales.

El Parlamento Europeo vuelve a utilizar «el terrorismo y el crimen organizado» como pretexto necesario, a fin de ofrecer una base más estable para una nueva manera de limitar los derechos y las libertades, que se utilizará contra la lucha popular y contra todos aquellos que se oponen al imperialismo y al sistema capitalista explotador.

 
  
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  Tobias Pflüger (GUE/NGL), por escrito. (DE) Resulta bastante incomprensible que el informe Hazan, tal como ha sido aprobado hoy por una amplia mayoría de esta Cámara, demuestre tanto entusiasmo por la Orden de Detención Europea. Lo más cuestionable es que recomienda que no se obligue al juez que ejecute la orden «a verificar sistemáticamente la conformidad con los derechos fundamentales». En otros aspectos también procura eliminar el control por parte de los jueces. Esta decisión conduce a Europa un poco más lejos por el mal camino de la oposición a los derechos fundamentales. Si las decisiones –se tomen o no a través de los tribunales– tienen que ser reconocidas mutuamente cuando no existen normas uniformes, entonces los derechos fundamentales en la Unión Europea saldrán perdiendo. El hecho es que el acusado corre el riesgo de quedar destrozado en la maquinaria de sistemas de Derecho penal totalmente diferentes que hay en la Unión Europea.

En este informe no se menciona ni una sola vez el hecho de que los intentos de los Estados individuales –como Alemania– de incorporar la Orden de Detención Europea en su legislación han sido rechazados por sus tribunales constitucionales debido a su clara inconstitucionalidad. A pesar de ello, se sigue pidiendo a los Estados miembros que «adopten, en el plazo más breve posible, las medidas que se impongan para eliminar los posibles obstáculos constitucionales o jurídicos que pudieran existir en relación con la aplicación de la Orden de Detención Europea a sus nacionales». Esto significa ni más ni menos que se pide a los legisladores alemanes que violen su propia constitución a fin de permitir que se aplique la Orden de Detención Europea.

 
  
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  Luís Queiró (PPE-DE), por escrito. (PT) El aspecto positivo del análisis de la Orden de Detención Europea es que aborda uno de los mecanismos de cooperación judicial más importantes en la UE, en un momento en que tal cooperación es cada vez más necesaria y cada vez más difícil.

Tradicionalmente, las autoridades nacionales no han compartido con facilidad la información relacionada con la seguridad, y han tenido dificultades para cooperar en cuestiones judiciales. La Orden de Detención Europea va en contra de esta tendencia al imponer la cooperación, que es vital, tanto desde el punto de vista de una mayor seguridad –es la forma más eficaz de evitar que los criminales se beneficien de las ventajas de la libertad de circulación– como desde el punto de vista de una mayor seguridad jurídica, que es igualmente fundamental.

Dicho esto, es de lamentar que haya que recordar a los Estados miembros que deben «adoptar, en el plazo más breve posible, las medidas que se impongan para eliminar los posibles obstáculos constitucionales o jurídicos que pudieran existir en relación con la aplicación de la Orden de Detención Europea a sus nacionales». Asimismo queremos mencionar, con cierto orgullo, que Portugal fue uno de los primeros Estados miembros en transponer la decisión marco en cuestión.

 
  
  

Informe: Gräßle (A6-0057/2006)

 
  
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  Robert Goebbels (PSE), por escrito. – (FR) Me he abstenido en la votación sobre el informe Grässle sobre la reforma del Reglamento financiero porque considero que en vez de aumentar la responsabilidad de los gestores, lo que habría permitido una mayor flexibilidad y unas normas más claras, el Parlamento contribuye aún más a la complejidad y la burocracia. Nada de esto sirve para potenciar la eficacia de la acción comunitaria y no conduce a una mejor gestión de los fondos de la Unión.

No conozco ninguna otra entidad pública, ni sobre todo privada, en la que el 40 % de la plantilla participe en la gestión financiera y en el control de la dirección. La Unión tendrá pronto más auditores que auditados.

 
  
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  Jean-Claude Martinez (NI), por escrito. – (FR) El Reglamento financiero es lo mismo que una constitución financiera. Por tanto, es importante. Debemos reformar este Reglamento, que bloquea la máquina burocrática europea porque es la referencia comparativa o la expresión de la proliferación patológica de la burocrática europea.

Si hacen falta voluminosos manuales para entender este Reglamento, si se necesita una «ventanilla de ayuda» para ayudar cada día a funcionarios perdidos en el laberinto de sus procedimientos, si las empresas, institutos, organizaciones, campesinos y ciudadanos no pueden beneficiarse de la totalidad de las subvenciones ni participar en todos los contratos, es simplemente porque el Reglamento financiero se asienta en el principio filosófico fundamental que atraviesa toda la construcción europea: el principio de la cortina de humo, que el financiero italiano Puviani denominaba en 1905 el principio de las ilusiones financieras, consistente en utilizar la complejidad para ocultar la verdad, la verdad europea en este caso.

 
  
  

Prostitución forzada en el marco de los acontecimientos deportivos mundiales – (RC-B6-0160/2006)

 
  
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  Proinsias de Rossa (PSE), por escrito. (EN) Apoyo plenamente esta resolución y pido a la Federación de Fútbol y a los clubes de fútbol que ayuden a poner fin al tráfico de seres humanos y a la prostitución forzada, y eviten que los eventos deportivos internacionales provoquen un enorme aumento de este horrible tráfico.

Han de «mostrar la tarjeta roja a la prostitución forzada». Han de colaborar con los clubes para informar y educar al público en general, y a los aficionados e hinchas en particular, acerca de la gravedad del problema de la prostitución forzada y el tráfico de seres humanos.

Hasta 800 000 mujeres son víctimas del tráfico cada año, 100 000 de ellas en la Unión Europea. Se trata de una de las más graves violaciones de los derechos humanos en el mundo actual. El crimen organizado se está preparando para explotar la Copa del Mundo. Miles de pobres mujeres serán atraídas a Alemania bajo falsas promesas de trabajo, solo para ser obligadas a prostituirse y a llevar una vida miserable.

Debemos actuar a escala europea e implicar no solo a la policía y los políticos, sino también a la Federación de Fútbol, a los clubes y a los propios aficionados. Pido a todos los aficionados que asistan a la Copa del Mundo que estén alerta ante este escándalo e informen de cualquier sospecha de tráfico que puedan tener.

 
  
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  Ilda Figueiredo (GUE/NGL), por escrito. (PT) Hemos votado a favor de esta resolución sobre la prostitución forzada que reconoce la realidad de la situación en Alemania y la necesidad de aprovechar la oportunidad brindada por la Copa del Mundo para condenar el tráfico de seres humanos y la prostitución. Sin embargo, siempre hemos mantenido que prostitución forzada no es el término adecuado, dado que sugiere que existe algo así como una prostitución voluntaria.

Por supuesto, la lucha contra la prostitución forzada y el tráfico de seres humanos son muy importantes, pero no hemos de olvidar que toda la prostitución es forzada, aunque no haya tráfico. Es el resultado de la pobreza, la exclusión social, el desempleo, el empleo precario y mal pagado, y la presión psicológica de la sociedad de consumo. Por ello, la prostitución es siempre un ataque contra los derechos humanos, un ataque contra la dignidad de las mujeres y equivale a esclavitud. Es vergonzoso que se intente comerciar con todo, incluso con el cuerpo femenino.

De ahí que luchemos por la inclusión social y por los derechos de todas las mujeres a la dignidad. Asimismo, condenamos todas las formas de tráfico de seres humanos y pedimos medidas eficaces para garantizar que todas las mujeres y todos los seres humanos tengan una vida digna.

 
  
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  Diamanto Manolakou (GUE/NGL), por escrito. – (EL) La distinción entre prostitución legal y forzada es una distinción artificial. También es hipócrita condenar la prostitución forzada porque estabiliza y amplía la prostitución legal.

Tanto si la prostitución es legal como forzada, lo que se vende es el cuerpo humano, como una mercancía sujeta a todas las reglas del mercado. El marco legislativo que regula las normas de higiene que han de cumplir las prostitutas registradas reconoce básicamente la prostitución como una profesión y gestiona el problema. Así pues, ante este fenómeno social en espiral, la prostitución se está legalizando como una profesión; en otras palabras, está siendo desvinculada de las causas sociales que la producen y reproducen (desempleo, pobreza, empobrecimiento y falta de prestaciones sociales). Es decir, se está ocultando y exonerando la putrefacción en el sistema explotador, y está rechazando sus responsabilidades y remitiendo el problema a la esfera individual.

La prostitución no puede considerarse una profesión o una elección libre, porque es incompatible con el valor y la dignidad del ser humano, es la forma más extrema de ataque contra los derechos humanos. La prostitución, si se denomina una profesión, pasa a la lista de orientación profesional, como una alternativa al desempleo que afecta a las mujeres jóvenes con tanta brutalidad. Al mismo tiempo, legaliza las inversiones en empresas en el mercado de la prostitución, establece la cultura pornográfica y promueve la prostitución de las jóvenes. Nos oponemos a todas las formas de prostitución.

 
  
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  David Martin (PSE), por escrito. (EN) Acojo con agrado esta resolución, que, con motivo de los preparativos de la Copa del Mundo, intenta poner fin al increíble aumento de la demanda de servicios sexuales y ofrece protección a las mujeres explotadas que son víctimas de la delincuencia organizada.

La resolución hace hincapié en la necesidad de emprender una campaña integrada a escala europea y, por tanto, insta a los Estados miembros a que lancen y fomenten la campaña de la «tarjeta roja» en estrecha cooperación con ONG, las fuerzas de orden público, iglesias y servicios médicos.

Además de pretender informar a la opinión pública, la resolución insta al Comité Olímpico Internacional y a las federaciones deportivas, incluidas la FIFA, la UEFA, la Federación Alemana de Fútbol, entre otras, así como a los deportistas en general a que apoyen la campaña de la «Tarjeta roja» y a que condenen rotundamente la trata de seres humanos y la prostitución forzada.

 
  
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  Claude Moraes (PSE), por escrito. (EN) Al votar a favor de esta resolución me preocupa que, en particular, la Copa del Mundo de la FIFA esté generando un aumento importante e inaceptable de la trata de mujeres. A la hora de hacer frente a estos fenómenos, y también en general, la Comisión, entre otros, debería asegurar que la prioridad sea la lucha contra las bandas que obligan a las mujeres a prostituirse, en lugar de optar por «medidas suaves» dirigidas a menudo contra mujeres vulnerables que se ven empujadas a la fuerza a la esclavitud sexual.

 
  
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  Jonas Sjöstedt y Eva-Britt Svensson (GUE/NGL), por escrito. (SV) Apoyamos la resolución porque creemos que es importante centrarse en medidas que reduzcan el número de víctimas de la trata de seres humanos con fines de esclavitud sexual. Sin embargo, opinamos que hay que ampliar la resolución para incluir el conjunto de la prostitución. El término «prostitución forzada» puede interpretarse como si existiese su antónimo, la prostitución voluntaria. Creemos que toda prostitución es forzada porque ninguna mujer decide prostituirse por su propia voluntad. Se ve forzada a ello por una o varias razones, como por ejemplo la pobreza y el desempleo. Pero sobre todo existen unos vínculos claros entre una mujer que opta por prostituirse y el abuso físico, psicológico o sexual previo.

 
  
  

IV Foro Mundial del Agua en Ciudad de México (16-22 de marzo de 2006) (RC-B6-0149/2006)

 
  
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  Jean-Pierre Audy (PPE-DE), por escrito. – (FR) He votado a favor de la Resolución común sobre el cuarto Foro Mundial del Agua, que se celebrará en México del 16 al 22 de marzo de 2006, porque considero que el agua será uno de los elementos clave del bienestar de nuestros conciudadanos y de la paz en el mundo. La Unión Europea no podía estar ausente del reto mundial que supone permitir a los seres humanos acceder al valioso recurso natural que es el agua. Tenemos la responsabilidad colectiva de supervisar esta cuestión, que afecta a los derechos fundamentales de los seres humanos, a los animales y a las plantas. Al mismo tiempo, me pregunto si no ha llegado el momento de estudiar si la Unión debería adoptar una amplia política europea del agua a fin de garantizar de forma sostenible y renovable un abastecimiento en calidad y cantidad suficientes a los ciudadanos de la UE, independientemente del lugar en que vivan en el territorio de la UE. Considero que la Comisión debería anticipar la presentación al Parlamento y al Consejo del informe previsto en el artículo 18-1 de la Directiva 2000/60/CE del Parlamento y del Consejo Europeo, de 23 de octubre de 2000, por la que se establece un marco comunitario de actuación en el ámbito de la política de aguas.

 
  
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  Diamanto Manolakou (GUE/NGL), por escrito. – (EL) La naturaleza nos suministra agua gratis; el agua es de todos y todos deben poder acceder a ella. No puede ser una mercancía en beneficio del capital porque el acceso al agua es un derecho fundamental, íntimamente relacionado con la salud, la protección del medio ambiente, el desarrollo y la calidad de vida.

Para que pueda haber una oferta universal de agua de buena calidad a un precio asequible, la gestión de los recursos hídricos tiene que ser competencia exclusiva del Estado.

El IV Foro Mundial del Agua en México se celebrará bajo los auspicios del Banco Mundial y su política de clase; dicho de otro modo, su política de privatización de los sistemas de abastecimiento de agua, lo que augura la falta de agua potable para las clases populares pobres y nuevos beneficios para el capital.

La UE fomenta una política de liberalización de los servicios en el marco de la Estrategia de Lisboa. Durante las negociaciones de la OMC se puso de acuerdo en torno a los servicios (GATS) con los demás centros imperialistas.

La privatización y destrucción de los bosques y los macizos montañosos, que constituyen importantes zonas de almacenamiento de agua, forma parte de la filosofía de la rentabilidad, que desprecia los derechos humanos básicos.

Los diputados por el Partido Comunista de Grecia expresamos nuestra oposición al IV Foro Mundial del Agua porque desprecia los derechos humanos básicos a favor de los beneficios. Instamos a las clases trabajadoras a luchar por desbaratar los bárbaros planes antipopulares de sus explotadores.

 
  
  

Informe: Cottigny (A6-0031/2006)

 
  
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  Andreas Mölzer (NI). (DE) Señor Presidente, cuando los dividendos y los beneficios aumentan, y con ellos los salarios de los directivos, los puestos de trabajo hacen lo contrario y disminuyen. En el conjunto de Europa se pierden tantos empleos en reestructuraciones como en quiebras. Se calcula que en los últimos años tan solo en Austria se han perdido entre 15 000 y 20 000 puestos de trabajo, que han ido a parar a los nuevos Estados miembros. La reestructuración es una panacea que permite a las empresas de hoy presentarse ante el mundo como modelos de gestión, al menos sobre el papel. Ha habido más reestructuraciones en los servicios públicos que en el sector privado, entre otras cosas en respuesta a las directrices de la UE.

Ahora nos estamos dando cuenta de que a menudo pagamos un precio elevado por las medidas económicas, en forma de pérdida de calidad, conocimientos, competencia, motivación del personal y potencial estratégico. A pesar de que el uso de las reestructuraciones en sustitución de una estrategia clara supone un gran riesgo, las directrices de privatización de la UE y el trato preferencial del turismo de subvenciones han fomentado esta tendencia. Es hora de que la UE asuma sus responsabilidades y se abstenga de realizar nuevas ampliaciones, a las que en parte pueden atribuirse estos cambios, y se preocupe más de la justicia social.

 
  
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  Jean-Pierre Audy (PPE-DE), por escrito. – (FR) He votado a favor del informe relativo a las reestructuraciones y al empleo porque tenemos que demostrar continuamente a nuestros conciudadanos que la Unión Europea es fuente de soluciones en el marco de los grandes cambios económicos y sociales de hoy, y no la causa de los problemas.

La gravedad de los problemas económicos y sociales asociados a las reestructuraciones, en especial industriales, merece una política europea enérgica a fin de conciliar las necesarias mutaciones y la competitividad de la Unión. Celebro la propuesta de crear un Fondo Europeo de Adaptación a la Globalización. Era urgente poder conciliar, por una parte, las inevitables reestructuraciones industriales derivadas de los cambios económicos y, por otra, la protección de las principales víctimas, que son los trabajadores despedidos y las actividades económicas que dependen de los sectores reestructurados, en particular entre los subcontratistas. Por último, apoyo plenamente la idea de que la Unión Europea intervenga a favor de las regiones que, después de haber experimentado un proceso de reestructuración, tengan que integrarse en nuevas zonas económicas.

 
  
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  Jean Louis Cottigny (PSE), por escrito. – (FR) He votado a favor de la propuesta de resolución sobre las reestructuraciones y el empleo, que propone recursos financieros, el refuerzo del papel de los interlocutores sociales y herramientas de análisis y anticipación de las reestructuraciones.

Las reestructuraciones de empresas tienen diversas causas, defensivas u ofensivas, pero siempre tienen los mismos efectos sobre los trabajadores, que son la variable de ajuste de las estrategias de los grupos industriales.

Que la Unión Europea se ocupe de este problema con el objetivo de anticipar las consecuencias de las reestructuraciones sobre los trabajadores es loable y necesario, pero la UE tiene el deber de establecer una política económica e industrial dinámica, preocupada por la preservación y la creación de puestos de trabajo para los ciudadanos europeos, así como por la cohesión social y territorial.

Lamento, pues, que la propia UE favorezca la competencia entre los Estados miembros permitiendo el dúmping social y fiscal.

 
  
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  Brigitte Douay (PSE), por escrito. – (FR) Las reestructuraciones industriales son un fenómeno antiguo y permanente, generado por el progreso técnico y la mejora de la productividad. Con frecuencia son inevitables para garantizar el mantenimiento de la competitividad y, por tanto, del empleo a largo plazo. Siempre tienen un alto coste social, sobre todo en las regiones con industrias tradicionales en las que los trabajadores escasamente cualificados y no particularmente móviles tienen dificultades para cambiar de ocupación. Hay que mitigar por tanto sus consecuencias sociales.

Por esta razón he votado con absoluta convicción a favor del informe Cottigny sobre las reestructuraciones y el empleo. Deseo vivamente que sus propuestas sean recogidas por el Consejo y la Comisión y se conviertan en actos concretos. La Unión Europea debería adaptar sus respuestas, reforzar el papel de los interlocutores sociales y crear herramientas destinadas a anticipar con más acierto las reestructuraciones.

La mayor atención prestada a las PYME, la creación de un Fondo de Adaptación a la Globalización, el derecho a la formación a lo largo de toda la vida, etc. son otras tantas medidas que deberían demostrar a los ciudadanos que la Unión Europea está cerca de sus inquietudes y comparte su preocupación por una genuina cohesión social.

 
  
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  Lena Ek y Cecilia Malmström (ALDE), por escrito. (SV) En el informe sobre reestructuración y empleo, el ponente, el señor Cottigny, adopta la misma desafortunada actitud que también se observa en el informe sobre la deslocalización en el contexto del desarrollo regional, sobre el que votamos ayer. Ayer votamos en contra de dicho proteccionismo económico y hoy haremos lo mismo. Una vez más, creemos firmemente que ni el Estado ni la UE tienen que decir a las empresas cómo llevar a cabo la reestructuración. Dicho esto, está claro que no podemos esconder la cabeza bajo el ala y pretender que la reestructuración y la deslocalización de las empresas no afectan en algunos casos a los habitantes y las circunstancias sociales básicas de la zona. Apoyamos la petición de un diálogo más estrecho entre los agentes sociales respecto de estas cuestiones, pero podemos evitar los efectos perjudiciales de la reestructuración y la deslocalización por otras vías que no consistan en impedir el desarrollo del sector privado. En su lugar, deberíamos invertir nuestra energía en mejorar las condiciones básicas para que las empresas puedan crear un mayor número de puestos de trabajo de duración indefinida.

 
  
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  Anne Ferreira (PSE), por escrito. – (FR) He votado a favor de la propuesta de resolución sobre las reestructuraciones y el empleo, que propone recursos financieros, el refuerzo del papel de los interlocutores sociales y herramientas de análisis y anticipación de las reestructuraciones.

Las reestructuraciones de empresas tienen diversas causas, defensivas u ofensivas, pero siempre tienen los mismos efectos sobre los trabajadores, que son la variable de ajuste de las estrategias de los grupos industriales.

Que la Unión Europea se ocupe de este problema con el objetivo de anticipar las consecuencias de las reestructuraciones sobre los trabajadores es loable y necesario, pero la UE tiene el deber de establecer una política económica e industrial dinámica, preocupada por la preservación y la creación de puestos de trabajo para los ciudadanos europeos, así como por la cohesión social y territorial.

Lamento, pues, que la propia UE favorezca la competencia entre los Estados miembros permitiendo el dúmping social y fiscal.

 
  
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  Bruno Gollnisch (NI), por escrito. – (FR) Esta tarde estaré en la ciudad de Le Syndicat, en el departamento de los Vosgos, donde está teniendo lugar un suceso que simboliza las consecuencias de las políticas adoptadas por Bruselas.

El grupo SEB se propone cerrar una unidad de producción en esa ciudad porque no ha podido soportar la competencia de las importaciones baratas de China. Más de 400 trabajadores están en la estacada, por no hablar de los subcontratistas, que pierden a uno de sus principales clientes y también deberán efectuar despidos. Toda una cuenca de empleo en crisis. Sin embargo, el grupo SEB prospera. Sus beneficios aumentan. Se implanta en el extranjero, compra marcas... Pero cierra fábricas en Francia. No puede hacer otra cosa, porque se ve acorralado entre las exigencias burocráticas y financieras –procedentes directa o indirectamente de Europa– y la desbocada competencia mundial negociada por la UE. No fue SEB quien fijó las reglas del juego, sino Bruselas.

Hoy, para intentar atajar las consecuencias lógicas de las políticas de competencia europeas (reestructuraciones, deslocalizaciones, etc.), el informe Cottigny propone una lista de medidas burocráticas que no resolverán el problema, sino, al contrario, lo agravarán y acelerarán. Lo que hay que cambiar es toda la lógica, empezando por el culto a la «libre» competencia combinado con la multiplicación de las exigencias reglamentarias y fiscales. El mercado de trabajo saldría ganando con ello.

 
  
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  Hélène Goudin, Nils Lundgren y Lars Wohlin (IND/DEM), por escrito. (SV) Durante mucho tiempo, la UE ha tomado medidas políticas para hacer frente a la reestructuración en diferentes sectores. Este informe propone algunos cambios constructivos de esas medidas, por ejemplo los recursos desembolsados con cargo a los fondos comunitarios se controlarían de modo más eficiente y no se usarían para deslocalizarse dentro de la UE.

La actitud básica de la Lista de Junio es que las consecuencias de la deslocalización y la reestructuración son asunto de cada país. No creemos que la UE tenga que tomar medidas para garantizar que las empresas acepten responsabilizarse de dichas consecuencias. Las cuestiones importantes de este tipo deben decidirse en los Estados miembros.

El Parlamento Europeo desea, entre otras cosas:

– fijar los criterios que rijan las condiciones en que estará permitido llevar a cabo una reestructuración (con objeto de salvar puestos de trabajo y aumentar la competitividad y no solo, por ejemplo, para generar beneficios);

– crear un fondo especial de «ajuste al crecimiento»;

– que la UE acepte la responsabilidad sobre los «efectos ocultos» de la reestructuración, como las consecuencias para la salud de los trabajadores, los problemas psicológicos entre los trabajadores y el aumento de la mortalidad entre los que hayan sido despedidos;

– conseguir la participación igualitaria de los empleados para que puedan participar en las decisiones relativas a la reestructuración;

– y manifestar el desacuerdo con los Estados miembros que exigen la jubilación anticipada a los trabajadores a raíz de la reestructuración.

Sean cuales fueren las opiniones políticas en relación con dichas cuestiones, competen a cada país individualmente. Por consiguiente, hemos optado por votar en contra de este informe.

 
  
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  Carl Lang (NI), por escrito. – (FR) La «Estrategia» de Lisboa, que se supone debe depararnos un futuro radiante, será un vergonzoso fracaso, y no se salvará añadiendo algunos fondos de apoyo a los abandonados de un sector industrial que, en mi región de Nord-Pas-de-Calais, han visto sus puestos de trabajo destruidos por nada. Un sacrificio que no habrá permitido exportar el bienestar económico y social a otras partes del mundo.

No solo no necesitamos caridad, sino tampoco otro informe intervencionista más que pretende corregir los malos hábitos de la Comisión Europea. La destrucción de puestos de trabajo en Francia y en la Europa ampliada continuará, por muchas toneladas de papel que removamos, que no expresan más que nuestra impotencia y sumisión a las normas de la globalización desenfrenada y al enfoque ultraliberal de los celosos eurófilos. Europa está enferma también de un neomarxismo que quiere más intervencionismo estatal, que suma la burocracia europea a la burocracia nacional, ya caracterizada por sus cargas administrativas y por una aplastante insistencia en la fiscalidad.

Las fuerzas motrices de nuestra economía huyen para ser sustituidas por una inmigración masiva cuya aportación negativa representa una carga económica y social insoportable. Necesitamos el nacionalismo económico, el restablecimiento de las fronteras aduaneras y arancelarias, la preferencia comunitaria en Europa y la protección y la preferencia nacional en Francia.

 
  
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  Thomas Mann (PPE-DE), por escrito. – (DE) He votado a favor del informe Cottigny después de que las enmiendas propuestas por el Grupo del Partido Popular Europeo (Demócrata-Cristianos) y de los Demócratas Europeos, que incorporaban propuestas que yo había hecho en la Comisión de Empleo y Asuntos Sociales, hubieran obtenido una mayoría suficiente. La reestructuración de las empresas tiene que verse bajo una luz más matizada.

Por una parte, la deslocalización de las empresas a lugares más baratos en el extranjero provoca un conflicto entre diferentes culturas empresariales, con la pérdida de los efectos sinérgicos que dicen que esto suele generar y el agravio que supone para los trabajadores, incluido el personal directivo. Por otra parte, la reestructuración es necesaria cuando las empresas necesitan responder a las demandas de los nuevos mercados, la proximidad de los clientes y la necesidad de aumentar su competitividad.

Para que los trabajadores de la UE estén más preparados para mejorar su movilidad hasta los niveles que les serán exigidos, necesitan apoyo suficiente mediante la formación continua y el reciclaje profesional y deben participar en programas de aprendizaje permanente. Las PYME tienen que beneficiarse al máximo de la ayuda a la reestructuración, que debe ajustarse a los objetivos de Lisboa. Con el fin de determinar si las ayudas son legales o no, tiene que ser más sencillo trazar los fondos hasta su origen y de este modo facilitar la recuperación de la ayuda obtenida indebidamente.

Puesto que los fondos estructurales de que disponemos en este momento son insuficientes, acojo con satisfacción la creación, para poner de manifiesto nuestra solidaridad, de un fondo especial de 500 millones de euros anuales para el reciclaje y la ayuda al cambio de empleo. No obstante, falta debatir sus criterios, porque se prevé que funcione solo en caso de deslocalizaciones a Estados que no forman parte de la UE y en los que una empresa despida a más de 1 000 trabajadores. La administración de este fondo no debe dar lugar a la creación de una nueva burocracia en la Comisión Europea o en el nivel de las autoridades nacionales.

 
  
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  David Martin (PSE), por escrito. (EN) Acojo con satisfacción el informe escrito en respuesta a la Comunicación de la Comisión sobre reestructuración y empleo. El informe establece que las reestructuraciones no deben ser un sinónimo de retrocesos sociales, a condición de que estas se prevean y gestionen correctamente a través de la estrecha colaboración entre las empresas afectadas y los sindicatos, además de una formación adecuada de los trabajadores.

Pide que se preste apoyo a las PYME y propone que los programas financieros que se están debatiendo para 2007-2013 se orienten en mayor medida a la previsión y la gestión de las reestructuraciones. A fin de evitar el «turismo de subvenciones», el informe defiende que las empresas beneficiarias de ayudas procedentes de los fondos de la Unión que deslocalicen total o parcialmente sus actividades dentro de la Unión no puedan beneficiarse nuevamente de ayudas comunitarias durante un periodo determinado.

 
  
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  Claude Moraes (PSE), por escrito. (EN) He votado a favor del informe Cottigny sobre reestructuración y empleo. He votado a favor de la segunda parte del apartado 9 sobre la dotación de un Fondo de Adaptación a la Globalización por parte de las empresas, ya que se trata de una donación voluntaria.

 
  
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  Luís Queiró (PPE-DE), por escrito. (PT) La globalización no es solo un proceso de aproximación, de acortamiento de las distancias y de maximización de la escala; también es un proceso de aceleración. En la actualidad, todo es cuestión de movimiento y todo se mueve con mayor rapidez. Por tanto, es comprensible que algunas personas muestren aprensión por la celeridad de los tiempos modernos. El final de un ciclo, el desmantelamiento de un modelo, la ruptura con el pasado; esto siempre es un momento de crisis. Evidentemente, es improbable que las víctimas de estos procesos crean en las virtudes de la «destrucción creativa». No obstante, esto es tan real como la propia destrucción.

Hago estos comentarios en respuesta al informe Cottigny sobre reestructuración y empleo, que peca precisamente de no sintonizar con la realidad. Las estructuras sociales, sobre todo las públicas, han de estar preparadas para encajar el golpe de las transformaciones que va a traer esta época de revolución económica. Después de todo, no podemos dar la espalda a los que han sido excluidos del progreso. Pero tampoco me parece deseable invertir el proceso totalmente. Nuestro objetivo consiste en procurar aprovechar este tiempo al máximo en beneficio de nuestras economías y de nuestros ciudadanos, y este es el proyecto en el que debemos centrar nuestros esfuerzos.

 
  
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  Carl Schlyter (Verts/ALE), por escrito. (SV) El informe es constructivo y arroja luz sobre muchos de los problemas derivados de una economía que se nutre de la especulación a corto plazo. Por esto he votado a favor de él. No obstante, el informe se refiere en términos positivos al fondo que la Comisión desea crear. Este fondo implicaría pagos directos a individuos y supondría el comienzo de un proceso mediante el que la UE asumiría el poder sobre la política social, lo que sería lamentable.

En toco caso, sería útil recurrir al capital privado para financiar una parte adecuada de este fondo. Voto en contra de nuevas directrices de la UE en materia de legislación laboral en relación con la reestructuración porque socavan el modelo sueco de convenios colectivos entre los agentes sociales.

 
  
  

Informe: Bauer (A6-0028/2006)

 
  
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  Carlo Fatuzzo (PPE-DE).(IT) Señor Presidente, Señorías, he votado a favor del informe de la señora Bauer sobre la protección social y la inclusión social y quisiera formular al Consejo Europeo, o sea, a los veinticinco Jefes de Gobierno, una pregunta a la que espero respondan: ¿por qué actualmente los jubilados perciben una pensión cada vez menor que resulta cada vez menos suficiente para sobrevivir?

Las reformas que los veinticinco Jefes de Gobierno están aplicando apuntan a conceder pensiones cada vez más bajas a los jubilados. En Italia, en 2050, los jóvenes se encontrarán con una pensión equivalente tan solo a un tercio de su último sueldo.

Quiero enviar esta grabación en DVD con mi voz a los veintisiete Jefes de Estado o de Gobierno y espero que digan claro qué quieren hacer. Quizás derogar la categoría de ciudadanos jubilados o asegurar la supervivencia de quienes han trabajado en el pasado pero ahora ya no pueden hacerlo por ser demasiado viejos.

 
  
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  Hélène Goudin, Nils Lundgren y Lars Wohlin (IND/DEM), por escrito. (SV) Este informe contiene una larga lista de exhortaciones a los Estados miembros relativas a las medidas que deberían tomar para hacer frente a la pobreza relativa en los Estados miembros individuales. Sin duda, hay buenas razones para que los Estados miembros cooperen en cuestiones de este tipo, por ejemplo compartiendo experiencias y buenas prácticas de forma voluntaria.

No obstante, la integración social y la pobreza tienen que abordarse a escala nacional o a través de la cooperación voluntaria entre los Gobiernos de los Estados miembros. Es difícil ver el valor añadido o la competencia específica que aporta el Parlamento Europeo si nos dedicamos a emitir opiniones sobre estas y otras cuestiones similares.

El informe contiene propuestas para que:

– los Estados miembros aumenten las oportunidades de aprendizaje permanente (apartado 11);

– los Estados miembros faciliten el acceso a servicios de guardería asequibles y de calidad (apartado 24);

– los sistemas de pensiones de los Estados miembros se reformen para garantizar la justicia social en la medida de lo posible (apartado 44);

– las reformas de los sistemas de pensiones de los Estados miembros no graven aún más la carga fiscal del trabajo (apartado 45);

La Lista de Junio recomienda que este tipo de cuestiones importantes se resuelvan mediante debates nacionales, en los que los Estados miembros, independientemente o en cooperación voluntaria con otros agentes relevantes, usen los canales democráticos habituales para decidir sobre la legislación más apropiada y otras medidas oportunas. Por eso hemos votado en contra de este informe.

 
  
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  Sérgio Marques (PPE-DE), por escrito. (PT) El informe de la Comisión Europea sobre la protección social y la inclusión social confirma que los Estados miembros están intensificando sus esfuerzos por combatir la pobreza y asegurar que los planes de pensiones garanticen ingresos suficientes a los pensionistas. Pero el informe señala que más de 68 millones de personas, el 15 % de la población de la UE, vivía en el umbral de la pobreza en 2002.

A pesar de las importantes mejoras estructurales en el mercado de trabajo de la UE, los niveles de empleo y de participación siguen siendo insuficientes. El desempleo sigue siendo elevado en varios Estados miembros, especialmente entre los jóvenes, los trabajadores de mayor edad y las mujeres. El informe afirma que la exclusión del mercado de trabajo tiene una dimensión nacional, pero también local y regional.

Apoyo plenamente el informe Bauer, que recomienda las medidas planteadas por la Comisión para ayudar a los Estados miembros a reconocer las dificultades a que se enfrentan las personas desfavorecidas y para apoyar su integración, fomentar la creación de empleo, la formación y el desarrollo profesional, la conciliación de la vida familiar y profesional y el derecho a un acceso equitativo a la atención sanitaria y a una vivienda digna, así como para asegurar la sostenibilidad de los sistemas de protección social.

 
  
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  David Martin (PSE), por escrito. (EN) Acojo con satisfacción el presente informe, que se centra en varias prioridades políticas fundamentales, entre ellas el aumento de la participación en el mercado laboral; la modernización de los sistemas de protección social; la superación de las desventajas en materia educativa y de formación; la eliminación de la pobreza infantil; la garantía de una vivienda digna; la mejora de las viviendas y la superación de la falta de viviendas sociales para los grupos vulnerables; la mejora del acceso a servicios de calidad como la asistencia sanitaria y de larga duración, los servicios sociales y el transporte; la superación de la discriminación y el aumento de la integración de las minorías étnicas y de los inmigrantes.

 
  
  

Informe: Grech (A6-0058/2006)

 
  
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  Charlotte Cederschiöld, Christofer Fjellner, Gunnar Hökmark y Anna Ibrisagic (PPE-DE), por escrito. (SV) En la votación final hemos decidido votar a favor de las directrices para el procedimiento presupuestario 2007, a pesar de que tenemos serias objeciones respecto de dos puntos.

Nos oponemos a la creación de un estatuto para los asistentes de los diputados, porque existe el peligro de que vivan en condiciones muy diferentes de las que tienen las personas con las que han de trabajar estrechamente en las circunscripciones. También hay un importante riesgo de que la profesión de asistente de los diputados se convierta en una carrera vitalicia.

Asimismo, nos oponemos a la creación de un Centro de Casas de Europa en Bruselas concebidas para llevar a cabo una política de información sobre la UE.

 
  
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  Gérard Deprez (ALDE), por escrito. – (FR) He apoyado el informe del señor Grech, que dista mucho de ser políticamente anodino.

Así, por ejemplo, en materia de política de información, si se aplica el principio general recogido en los apartados 17, 28 y 62 (reducción de las actividades que no aportan ningún valor añadido), creo que es preciso introducir cambios importantes. Todos los días recibimos folletos de información redactados por «especialistas». Estoy convencido de que, para inspirar confianza a los ciudadanos europeos, es mejor informarles a través de los medios de comunicación que les llegan habitualmente allí donde estén, que diseñar costosos folletos que no leerán o no entenderán.

Otro ámbito en el que deberían aplicarse los principios del informe es el de los «auxiliares de sesión». En materia de empleo, nuestra ponente aboga por contratar personal a largo plazo en vez de recurrir a agentes con contratos a plazo fijo. Si apoyamos este principio –como es mi caso–, ¿qué estatuto propondremos a finales de año a los 300 auxiliares de sesión cuyo contrato no podrá prorrogarse en su forma actual, tras la desaparición del fundamento jurídico previsto en el artículo 78 del «régimen aplicable a otros agentes»?

 
  
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  Astrid Lulling (PPE-DE), por escrito. – (FR) He votado en contra del informe Grech porque no estoy de acuerdo en que se ponga en entredicho el establecimiento de la sede del Parlamento Europeo en Estrasburgo y el establecimiento de Luxemburgo como lugar de trabajo.

 
  
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  Claude Moraes (PSE), por escrito. (EN) He votado a favor del informe Grech. He votado a favor de ambas partes del artículo 47 porque considero que para 2009 los asistentes de los diputados deben contar con un estatuto.

 
  
  

Informe: Ó Neachtain (A6-0019/2006)

 
  
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  Hélène Goudin, Nils Lundgren y Lars Wohlin (IND/DEM), por escrito. (SV) Acogemos con satisfacción la introducción de métodos de pesca más respetuosos con el medio ambiente. Pero no estamos a favor de que la UE introduzca un sistema de apoyo y compensación para los pescadores profesionales afectados por los efectos negativos de dichos métodos. El informe no menciona ninguna cantidad específica de compensación. Tampoco explica de qué partida presupuestaria habría que sacar dicha compensación.

Estamos a favor de que los pescadores y sus representantes se impliquen en la fijación de medidas encaminadas a proteger el medio ambiente marino y recuperar las poblaciones de peces diezmadas (enmienda 1). Pero no estamos a favor de la propuesta de que la Comunidad subvencione las medidas de compensación a los pescadores (enmienda 2).

No aprobamos un nuevo gasto presupuestario en el seno de la UE y hemos decidido votar en contra de la totalidad de este informe.

 
  
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  Pedro Guerreiro (GUE/NGL), por escrito. (PT) Tras el debate anterior acogemos con satisfacción el apoyo del Comisario de Pesca, el señor Borg, a la enmienda que hemos presentado, que defiende que la descentralización y la cogestión son dos principios fundamentales tanto para garantizar la implicación de los pescadores y de sus asociaciones representativas en las medidas de protección del medio ambiente marino y la recuperación de las poblaciones de peces esquilmadas, como para garantizar la eficacia de dichas medidas, teniendo en cuenta que son los pescadores y sus asociaciones quienes aplicarán dichas medidas, ya que tienen un conocimiento de primera mano sobre el estado de los recursos y son los principales interesados en su preservación.

Destacamos igualmente su buena disposición a examinar la enmienda que hemos propuesto, que insta a la Comisión a proponer medidas socioeconómicas de compensación, con la garantía de financiación comunitaria, para los planes de recuperación de las poblaciones de peces esquilmadas.

La mayoría del Parlamento Europeo ha rechazado inexplicablemente estas propuestas, cosa que lamentamos.

 
  
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  Luís Queiró (PPE-DE), por escrito. (PT) Un sector pesquero sostenible basado en la última investigación científica y tecnológica es fundamental para alcanzar uno de los principales objetivos de la UE, a saber, la explotación de los recursos marinos vivos de tal modo que asegure unas condiciones económicas, ambientales y sociales sostenibles.

Esta Comunicación de la Comisión constituye un paso en la buena dirección porque desempeña un papel importante en la promoción de una gestión de la pesca ecológicamente sostenible.

Quiero reiterar la importancia de estas medidas para los pescadores; cualquier actividad económica que sea más respetuosa con el medio ambiente les beneficia porque les garantiza poblaciones de peces sanas. Puesto que estas medidas podrían tener un efecto socioeconómico importante a corto plazo, es necesario implicar a las partes interesadas en las reformas programadas y examinar maneras de compensar a los pescadores afectados negativamente, a corto y medio plazo, por una pesca respetuosa con el medio ambiente.

A la luz de los puntos mencionados, considero que el contenido de la comunicación contribuye de forma relevante y significativa a la construcción de un futuro positivo, tanto para las personas que se ganan la vida con la pesca como para la protección del medio ambiente.

 
  
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  Frédérique Ries (ALDE), por escrito. – (FR) He votado, por supuesto, a favor de este informe, que fomenta unos métodos de pesca más respetuosos con el medio ambiente.

Hoy, la prioridad es conseguir una reducción de la intensidad de la actividad pesquera para permitir la recuperación de las poblaciones. El tema es delicado, lo sabemos, pero es urgente. En efecto, el 46 % de las 28 000 especies de peces censadas en el mundo están amenazadas. Además, el Programa de evaluación de los ecosistemas de las Naciones Unidas destaca que el 25 % de las especies comerciales están sobreexplotadas.

Evidentemente, hay que tener en cuenta los imperativos socioeconómicos y no penalizar al sector pesquero, sometido ya a demasiadas exigencias. La reducción de la actividad pesquera puede contemplarse si va asociada a compensaciones. Pero otras medidas pueden aportar resultados significativos, como la intensificación de la lucha contra la contaminación por los buques o la promoción de unos métodos de pesca sostenibles.

La sostenibilidad de los recursos pesqueros es un objetivo esencial, y en este sentido he orientado mi informe de opinión relativo a la Comunicación de la Comisión sobre un enfoque comunitario acerca de los sistemas de etiquetado ecológico de los productos pesqueros.

 
  
  

Preparativos para el Consejo Europeo/Estrategia de Lisboa (RC - B6-0161/2006)

 
  
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  Brian Crowley (UEN), por escrito. (EN) Respaldo el objetivo de modernizar la economía europea mediante la Estrategia de Lisboa para el crecimiento y el empleo. Acepto que esta estrategia también debe ser considerada en el contexto más amplio de los requisitos del desarrollo sostenible y que es necesario que cubramos nuestras necesidades actuales sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras de satisfacer las suyas propias. Sin duda, Europa dispone de recursos para mantener nuestras elevadas condiciones de vida, pero tenemos que actuar para liberarlos.

Me gustaría que constase en acta que aunque apoyo el objetivo general de la resolución del Parlamento sobre la Cumbre de primavera de 2006, no apoyo las enmiendas que manifiestan que la energía nuclear constituye una alternativa viable a la actual dependencia energética de Europa. Irlanda no apoya de ningún modo el uso de la energía nuclear.

 
  
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  Emanuel Jardim Fernandes (PSE), por escrito. (PT) Casi ha pasado un año desde el relanzamiento de la Estrategia de Lisboa, acordada por el Consejo Europeo de Primavera en marzo del año pasado.

En su Informe Intermedio Anual sobre la Estrategia de Lisboa publicado el 25 de enero en preparación del próximo Consejo Europeo de Primavera, la Comisión afirma que aunque reconoce los avances significativos realizados desde entonces, ahora la prioridad es generar resultados y ha llegado el momento de acelerar las reformas.

En este sentido, identifica cuatro ámbitos prioritarios de actuación, en los que los Jefes de Estado y de Gobierno de la UE deben comprometerse a tomar las siguientes medidas concretas adicionales a escala nacional y europea: aumentar la inversión en educación e innovación; liberar el potencial de las empresas, especialmente de las PME; responder a los retos de la globalización y del envejecimiento de la población; e iniciar una política energética europea eficaz e integrada.

La propuesta de resolución planteada formula comentarios y sugerencias sobre los cuatro ámbitos de actuación prioritarios, que apoyo plenamente. Por eso he votado a favor.

 
  
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  Ilda Figueiredo (GUE/NGL), por escrito. (PT) Aunque lamento que la resolución que hemos presentado haya sido rechazada, cabe señalar que cerca de 100 diputados han votado a favor (79) o se han abstenido (20), lo que supone más del doble del número de diputados de nuestro Grupo y más que el conjunto del Grupo Confederal de la Izquierda Unitaria Europea/Izquierda Verde Nórdica y el Grupo de los Verdes/Alianza Libre Europea. Ha sido igualmente significativo que un número aún mayor se haya negado a votar a favor de la resolución conjunta, que sin embargo ha sido aprobada por la mayoría.

La experiencia nos ha demostrado que el método de coordinación abierta previsto en la Estrategia de Lisboa no ha reducido la pobreza. A raíz de la Estrategia de Lisboa, las prioridades han sido la liberalización y la privatización de los sectores y los servicios públicos.

Dado que la pobreza constituye una violación de los derechos humanos, hay que fijarse más en sus causas. Por lo tanto, hay que tomar las medidas necesarias para promover la inclusión social desde una perspectiva multidisciplinaria.

Por eso defendemos la sustitución del Pacto de Estabilidad y Crecimiento por un verdadero pacto de desarrollo y progreso, y la Estrategia de Lisboa por una verdadera estrategia de cohesión económica y social. A su vez, creemos que no hay que poner el acento en la propuesta de una directiva sobre la creación de un mercado interior de los servicios.

 
  
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  Glyn Ford (PSE), por escrito. (EN) Apoyaré esta resolución, junto con mis colegas del Grupo socialista y la delegación laborista, pero quiero señalar una omisión fundamental en la sección sobre política energética, a saber, la energía maremotriz.

El calentamiento global nos aparta de la energía convencional, al tiempo que las preocupaciones en materia de seguridad suponen una amenaza para la energía nuclear. Las energías renovables, ya sea la energía solar, la eólica o los biocombustibles, difícilmente pueden colmar este vacío. La gran oportunidad que estamos dejando de lado es la energía maremotriz. Francia construyó una central en el estuario de La Ranche como ejemplo de esta tecnología; en el Reino Unido, tanto el estuario del Mersey, en menor medida, y el del Severn, a gran escala, son lugares adecuados. Solo el proyecto del Severn podría proporcionar casi el 10 % de las necesidades energéticas británicas. ¿Por qué estamos dejando de lado las «grandes» fuentes de energía renovables, mientras cubrimos nuestras colinas con molinos de viento y nuestros tejados con paneles solares?

 
  
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  Bruno Gollnisch (NI), por escrito. – (FR) Por norma general, las resoluciones de este Parlamento sobre los preparativos de los Consejos Europeos consisten en una letanía de deseos a los Gobiernos y a la Comisión. Lo que tienen en común es que nunca señalan que las dificultades que experimentan nuestros países tienen su causa en la integración europea y siempre reclaman más intervenciones de Bruselas en las políticas de los Estados miembros. La salud no puede venir de la Europa de Bruselas, porque la mayoría de los problemas mencionados en este texto tienen su origen en ella.

Por ejemplo, nos encontramos hoy en un punto en el que los problemas debidos a la liberalización del mercado interior de la energía –que Bruselas deseaba y que estaba basada exclusivamente en el sacrosanto principio de competencia– llevan a los diputados a pedir una política energética común, incluso única, cuando este ámbito de intervención no existe en los Tratados y no figura en ellos por una buena razón: la oposición de los Gobiernos, conscientes de la importancia estratégica del sector y de sus intereses discrepantes.

La impresión general es que la integración europea, tal como está hoy, es un fin en sí misma y se autoalimenta de las consecuencias negativas de sus propios errores. Tenemos que poner fin a este círculo vicioso.

 
  
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  Hélène Goudin, Nils Lundgren y Lars Wohlin (IND/DEM), por escrito. (SV) En esta resolución, el Parlamento Europeo se inmiscuye en ámbitos de los que tienen que ocuparse los Parlamentos de los Estados miembros para alcanzar los objetivos europeos de aumento del crecimiento y del empleo. La base de la Estrategia de Lisboa es que los Estados miembros apliquen lo que se haya acordado.

La Estrategia de Lisboa no debe usarse como argumento para pedir constantemente un aumento de la dotación del presupuesto de la UE. En su lugar, la Lista de Junio cree que la Estrategia de Lisboa ha de estar incluida en los presupuestos de los respectivos Estados miembros. El apartado 3 de la resolución afirma que hay que aumentar el presupuesto de la UE si queremos alcanzar los objetivos de la Estrategia de Lisboa. Por eso hemos decidido votar en contra de la resolución.

La resolución contiene muchas propuestas positivas, pero está basada en unas perspectivas financieras que no apoyamos. La responsabilidad de la aplicación de la Estrategia de Lisboa reside en los Estados miembros; por eso es importante que no aumenten sus contribuciones a la UE. Por el contrario, deberían tener margen para ocuparse de las exigencias de la Estrategia de Lisboa.

Por tanto, hemos votado en contra de la propuesta de resolución presentada por el Grupo del Partido Popular Europeo (Demócrata-Cristianos) y de los Demócratas Europeos, el Grupo Socialista en el Parlamento Europeo y el Grupo de la Alianza de los Demócratas y Liberales por Europa.

 
  
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  Pedro Guerreiro (GUE/NGL), por escrito. (PT) Lo que ocurrirá el 16 y 17 de marzo podría denominarse junta general de empresarios, y no es casualidad que esté prevista para justo antes del Consejo Europeo. Participará el Canciller austriaco y actual Presidente en ejercicio del Consejo, el Presidente de la Comisión y los Comisarios, junto con los peces gordos de las empresas, la industria, el medio ambiente, la investigación y los medios de comunicación, por no mencionar a los responsables gubernamentales de los llamados programas nacionales de reforma.

Los capitanes de la industria presentarán su lista de deseos, que pide la aplicación de las llamadas reformas estructurales, un eufemismo de la política de derechas cuyo significado real conocen muy bien los trabajadores: más trabajo precario, reducción de los salarios, aumento de la vida laboral y de la jornada laboral, retraso de la jubilación, desmantelamiento y posterior liberalización y privatización de los servicios públicos, con el acento puesto en la energía y las comunicaciones, la seguridad social, la salud y la educación y la investigación, lo que generará explotación, desempleo y pobreza.

La mayoría del Parlamento se ha unido para aprobar esta agenda, aunque nosotros hemos votado en contra.

 
  
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  Timothy Kirkhope (PPE-DE), por escrito. (EN) Mis colegas conservadores británicos y yo apoyamos plenamente todas las medidas de la Estrategia de Lisboa que mejoran verdaderamente la competitividad de las economías europeas. Para ello, es necesaria una verdadera reforma económica que genere más crecimiento, mercados de trabajo más flexibles y más empleo en todo el territorio de la UE.

Aunque apoyamos plenamente los esfuerzos del Presidente de la Comisión y de algunos Estados miembros por reducir las cargas que soportan las empresas y los impedimentos que obstaculizan la creación de empleo, nos preocupa el hecho de que algunas de las medidas descritas en la resolución puedan generar más costes para las empresas y resten valor a la prioridad primordial de dotar a Europa de más competitividad en el mercado mundial y, de este modo, reducir de forma significativa los niveles de empleo.

No podemos apoyar estas propuestas recogidas en la resolución, que supondrían elevar las perspectivas financieras por encima de lo acordado en el Consejo Europeo de diciembre de 2005.

Por estos y otros motivos, hemos decidido abstenernos en la votación sobre la resolución.

 
  
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  Athanasios Pafilis (GUE/NGL), por escrito. – (EL) La propuesta de resolución conjunta firmada e impulsada en el Parlamento Europeo por el Grupo del Partido Popular Europeo (Demócrata-Cristianos) y de los Demócratas Europeos, el Grupo Socialista en el Parlamento Europeo y el Grupo de la Alianza de los Demócratas y Liberales por Europa está encaminada a acelerar aún más las reestructuraciones capitalistas mediante el establecimiento de programas nacionales. El ataque del capital unificador de Europa se extiende y abarca todos los vínculos básicos, con la invasión de capital y la comercialización de la sanidad, la educación y la energía, el desmantelamiento de las relaciones laborales y la eliminación de los derechos adquiridos por las clases trabajadoras, con el nuevo ataque a sus derechos de seguro y de pensión.

La Estrategia de Lisboa también está basada en el Tratado de Maastricht y en las cuatro libertades (de capital, comercio, trabajadores y servicios) que Nueva Democracia, el Movimiento Socialista Panhelénico y Synaspismos apoyaron conjuntamente en nuestro país.

El Partido Comunista de Grecia ha advertido a la clase obrera y a los ciudadanos sobre los objetivos de la Estrategia de Lisboa. Insta a la clase obrera a intensificar su lucha contra el bárbaro ataque del capital, a dirigir su lucha contra los monopolios y el imperialismo y a construir su alianza para el poder y la prosperidad del pueblo.

 
  
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  Tobias Pflüger (GUE/NGL), por escrito. (DE) Es escandaloso que 20 años después del desastre de Chernóbil, dos tercios de los diputados sigan apoyando el uso de la energía nuclear votando a favor de la resolución sobre la Estrategia de Lisboa. La energía nuclear sigue siendo una tecnología de alto riesgo con consecuencias incalculables.

El aumento del uso de la energía nuclear viola los derechos fundamentales y agrava irreparablemente las condiciones de vida de las generaciones futuras. La extracción de uranio entraña la sobreexplotación masiva de la naturaleza y la contaminación radioactiva de las aguas subterráneas. El uranio también puede enriquecerse, lo que constituye un medio de producir material utilizable en armas nucleares. De hecho, no es posible separar el uso «civil» de la energía nuclear del militar. Incluso el funcionamiento normal de los reactores nucleares implica un estado permanente de riesgo a causa de la radiación de bajo nivel y el riesgo de contaminación de los ríos cuya agua se utiliza para enfriar.

Hay ejemplos repetidos de plantas de reprocesamiento que provocan contaminación radioactiva en grandes extensiones de tierra y de mar. Hasta la fecha, nadie ha sido capaz de resolver el problema de la gestión y almacenamiento de los residuos altamente radiactivos, que siguen aumentando y que seguirán emitiendo radiación al menos durante los próximos 10 000 años. Los 3 100 millones de euros que el séptimo programa marco de investigación ha destinado a la investigación nuclear (2007-2011) duplican la cantidad destinada por su predecesor. En lugar de invertir en tecnologías nucleares, la UE debería desarrollar formas de energía renovables. La única forma de garantizar la seguridad del suministro de energía a largo plazo es descentralizar el suministro de las fuentes de energía renovables.

 
  
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  Luís Queiró (PPE-DE), por escrito. (PT) He votado a favor de la resolución del Parlamento Europeo sobre la contribución del Consejo Europeo de Primavera 2006 a la Estrategia de Lisboa, porque acepto la mayoría de los puntos y las propuestas que formula. En particular, acojo con satisfacción las propuestas relativas a un enfoque exigente, competitivo e innovador de la economía europea, que establece un plan de trabajo para la reforma económica europea caracterizada por la consecución del mercado interior, la inversión en investigación y desarrollo y la solidaridad entre comunidades y generaciones.

Hay algunos puntos que creo que hace falta clarificar.

En mi opinión es lamentable que un año después del Consejo de Primavera de 2005, en muchos ámbitos seguimos más o menos donde estábamos, es decir, la libertad de prestación de servicios, la libertad de instalación de los ciudadanos de los nuevos Estados miembros, la profundización del mercado interior y la reforma de las prioridades presupuestarias. Estos puntos no justifican mi desacuerdo con la resolución, pero refuerzan mi decepción por la falta de compromiso con las reformas de la Unión Europea.

 

6. Correcciones e intenciones de voto: véase el Acta
  

(La sesión, suspendida a las 13.20, se reanuda a las 15.00 horas)

 
  
  

PRESIDENCIA DEL SR. DOS SANTOS
Vicepresidente

(Se reanuda la sesión a las 15.00 horas)

 

7. Aprobación del Acta de la sesión anterior: véase el Acta

8. Resultados del Consejo informal de Ministros de Asuntos Exteriores de los días 10 y 11 de marzo de 2006 (debate)
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  El Presidente. De conformidad con el orden del día, se procede al debate de las declaraciones del Consejo y la Comisión sobre los resultados del Consejo informal de Ministros de Asuntos Exteriores (10-11 de marzo de 2006).

 
  
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  Olli Rehn, miembro de la Comisión. (EN) Señor Presidente, en los Balcanes Occidentales la UE puede realmente marcar la diferencia. Esto se debatió en la reunión de Ministros de Asuntos Exteriores en Gymnich, Salzburgo.

La región se encuentra en una encrucijada y la UE la guiará por el camino de la paz y de las reformas. En los últimos años hemos visto muchos avances positivos, pero no debemos dejarnos arrastrar por un falso sentido de la seguridad.

Este año tendremos que resolver con paciencia y firmeza la cuestión del estatuto de Kosovo y Montenegro. También debemos hacer que la región supere la época de la guerra. Así pues, debemos despejar el camino para avanzar en cuestiones que realmente importan a los ciudadanos de la región: el desarrollo económico y social y el acercamiento de los países a la integración europea.

¿Cuál es la mejor forma de animar a estos países a que acepten un ambicioso programa de reformas? Lo más importante es que debemos atenernos a nuestro compromiso de que estos países puedan avanzar hacia la UE con el objetivo último de la adhesión, una vez que hayan logrado cumplir los rigurosos criterios al respecto. Asimismo, debemos esforzarnos por que esta perspectiva sea concreta y tangible, como ha hecho la Comisión en su reciente Comunicación. Me gustaría mencionar unos pocos ejemplos de nuestros objetivos y propuestas concretos.

En primer lugar, debemos eliminar los obstáculos al comercio, la producción y la inversión. La Comisión, junto con el pacto de estabilidad y los países afectados, aspira a la creación de un acuerdo de libre comercio regional, que vendría a sustituir al actual conglomerado formado por 31 acuerdos de libre comercio bilaterales. Esto podría lograrse mediante una ampliación y modernización simultáneas del CEFTA, a cuyo efecto se celebrará una reunión del Acuerdo en abril en Bucarest.

En segundo lugar, deberíamos llevar a cabo una «europeización» de la futura generación, aunque ¿por qué no de la actual? Por este motivo, hemos propuesto incrementar la movilidad de investigadores y estudiantes ofreciéndoles más becas.

En tercer lugar, es necesario facilitar los contactos personales. Presentaremos medidas sobre tramitación de visados y confío en que los Estados miembros las aprueben con rapidez en el Consejo, para que podamos emprender las negociaciones sobre la tramitación de visados y los acuerdos de readmisión. Quiero destacar el hecho de que cuanto más puedan hacer los países de la región por garantizar los controles de las fronteras y la seguridad de los documentos, más fácil será convencer a los Estados miembros de la UE de que realicen avances en materia de tramitación de visados.

Me complace que los Ministros de Asuntos Exteriores de la UE reunidos en Salzburgo el pasado fin de semana apoyaran estas medidas prácticas y, aunque no esté presente hoy, quiero felicitar en particular a la señora Plassnik por su compromiso personal de asegurar el avance en los Balcanes Occidentales.

Por último, debo decir algunas palabras sobre la muerte de Slobodan Milosevic. Cuando recibimos la noticia de su muerte al término de la cumbre de Gymnich, mi reacción inmediata fue recordar mi visita a Srebrenica el pasado mes de julio con motivo del décimo aniversario de la masacre más terrible que se ha cometido en la Europa de posguerra. Lamento que Milosevic haya muerto antes de que se hiciera justicia por los cientos de miles de víctimas de los crímenes de los que se le acusaba.

En sus memorias, el Canciller Kohl escribe que cada generación debe esforzarse por crear una conciencia necesaria de la historia para evitar repetir nuestros errores y garantizar que «sean escuchadas las voces de las víctimas». Son palabras muy sabias.

El Tribunal Penal Internacional para la Antigua Yugoslavia deja constancia de pruebas que ayudarán a los serbios de la generación actual y de las generaciones futuras a entender que se cometieron muchos crímenes en nombre de Serbia, aunque solo algunas personas fueran responsables de ellos.

La muerte de Milosevic resalta todavía más la necesidad de que el Tribunal de la Haya acabe su trabajo y los demás acusados comparezcan ante la justicia. Esto ayudará a Serbia a cerrar el trágico capítulo de la historia presidido por Milosevic y a reconciliarse con el legado de su pasado.

Hoy, Serbia se encuentra más que nunca en la encrucijada y, sinceramente, espero que los dirigentes y ciudadanos serbios tengan la voluntad y la sabiduría de elegir el futuro europeo en lugar del pasado nacionalista. Ahora el país tiene verdaderamente su futuro en sus propias manos. Podemos ayudar a los serbios a tomar la decisión correcta manteniendo abierta para ellos la perspectiva europea.

 
  
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  Bernd Posselt (PPE-DE). (DE) Señor Presidente, se anunció que esto iba a ser un debate con el Consejo. Acaba de decir que el Consejo aún no ha llegado, pero creo que deberíamos esperar a que llegue, porque queremos oír y después debatir un informe sobre la Cumbre de Salzburgo. No tiene sentido celebrar el debate antes de oír el informe; sería una pérdida de tiempo.

 
  
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  El Presidente. Estoy de acuerdo con las observaciones del señor Posselt, si bien me han informado de que la Ministra está a punto de llegar.

 
  
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  José Ignacio Salafranca Sánchez-Neyra, en nombre del Grupo del PPE-DE. (ES) Señor Presidente, quiero decir que me uno a la protesta que ha hecho el señor Posselt, porque creo que en este Parlamento no debemos sacrificar el fondo por la forma, y si está anunciado un debate con la Comisión y el Consejo, el Consejo debería estar presente.

Señor Presidente, quisiera decir que, por si no fuera suficientemente complicada la situación en Oriente Próximo y en Palestina después del triunfo de Hamás, el asalto efectuado por tropas israelíes a la prisión de Jericó −que creo que debemos deplorar− añade un elemento de complicación más y ha desatado esta ola de violencia indiscriminada de la que han sido víctimas ciudadanos e intereses de la Unión Europea y que debemos condenar con toda contundencia.

Señor Presidente, me gustaría preguntar a la Comisión cuál va a ser el criterio −porque sé que se ha debatido en el Consejo informal de Ministros de Asuntos Exteriores− que van a seguir la Comisión Europea y el Consejo, que lamentablemente sigue estando ausente, en relación con la ayuda de la Unión Europea a Palestina y si van a insistir, como es lógico, en la necesidad de exigir a Hamás que renuncie a la violencia y que reconozca el Estado de Israel y los acuerdos anteriores.

En segundo lugar, señor Presidente, me gustaría preguntarle a la Comisión, en relación con el tema de Irán, que ha sido remitido al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, si la Comisión prefiere un enfoque gradual, es decir, que el Consejo de Seguridad emita una declaración, o espera que aplique sanciones.

Respecto de la ampliación, me gustaría saber, señor Presidente, habida cuenta de las declaraciones que ha hecho el Ministro del Interior francés, señor Sarkozy, de que hay una cierta fatiga en lo que se refiere a la ampliación y de su solicitud de un debate en el Consejo para el mes de junio, en relación con el examen de los límites en la capacidad de absorción de la Unión Europea −vamos a ver el informe del señor Brok en el siguiente punto del orden del día−, si la Comisión comparte esta petición del señor Sarkozy al Consejo y si piensa que la Presidencia austriaca de la Unión debería dar una respuesta definitiva acerca de los límites geográficos de nuestro proyecto político.

 
  
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  El Presidente. Algunas de las preguntas que ha planteado usted debería dirigirlas a la señora Ferrero-Waldner, quien no se encuentra presente en estos momentos, mientras que muchas de sus otras preguntas se responderán en el debate sobre la Asamblea Parlamentaria Euromediterránea, que tendrá lugar en su momento.

 
  
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  Olli Rehn , miembro de la Comisión. (EN) Señor Presidente, dado que el tiempo de intervención de la Comisión en este debate es ajustado y sería imposible informar sobre un abanico tan amplio de cuestiones que abarca todos los asuntos exteriores y de orden mundial, se acordó que la señora Ferrero-Waldner abordaría los temas de Irán y Palestina y la crisis de las caricaturas cuanto intervenga más adelante esta misma noche. Por este motivo me he centrado en las políticas relacionadas con los Balcanes Occidentales.

Esta es la forma en que se distribuirá la intervención de la Comisión, lo que quiere decir que después del debate responderé a las preguntas sobre los Balcanes Occidentales y la señora Ferrero-Waldner responderá más tarde sobre las demás cuestiones.

 
  
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  Doris Pack (PPE-DE). (DE) Señor Presidente, el Comisario Rehn ha descrito cómo están las cosas, así que mientras esperamos que llegue la señora Plassnik, podríamos debatir el informe Brok sobre la ampliación. Le ruego que lo hagamos de ese modo, porque de lo contrario seremos injustos con el Comisario y el debate no seguirá el orden adecuado.

 
  
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  El Presidente. Soy consciente de que nos encontramos en una situación inusual, pero por desgracia, según el orden del día, el debate sobre el informe Brok se celebrará después de sendas declaraciones del Consejo y de la Comisión.

 
  
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  Elmar Brok (PPE-DE). (DE) Señor Presidente, yo también quiero hacer una propuesta. Podemos hacer, desde luego, una pausa si la Presidencia del Consejo ausente nos invita a tomar mientras un café con ella.

(Risas)

 
  
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  José Ignacio Salafranca Sánchez-Neyra (PPE-DE). – (ES) Señor Presidente, comprendo perfectamente los apremios que pesan sobre la elaboración del orden del día de nuestro Parlamento, pero usted ha dicho que tenemos un determinado orden del día, y lo que no se puede hacer es establecer un punto del orden del día en el que se dice que vamos a tratar el Consejo informal de Ministros de Asuntos Exteriores cuando resulta que el Comisario competente respecto de la mayor parte de los puntos relativos a dicho Consejo ha decidido que se haga en un momento ulterior de nuestro debate.

Me parece que lo que han propuesto el señor Posselt y la señora Pack está completamente justificado. Si no está el Comisario responsable para tratar los temas principales del Consejo informal de Ministros de Asuntos Exteriores, abordemos el informe del señor Brok y tratemos este punto cuando venga la Comisaria responsable, porque no es de recibo que se haga un reparto de los temas sin escuchar la opinión de los diputados.

 
  
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  El Presidente. Comprendo las dificultades que plantea, pero tengo que decir que el Reglamento no nos va a ayudar a resolver el problema.

 
  
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  Hannes Swoboda (PSE). (DE) Señor Presidente, el problema es, por supuesto, que algunos diputados que tienen que hablar sobre el informe Brok aún no han llegado. Creo que podemos reorganizar las cosas, por supuesto. La señora Napoletano estaba dispuesta a intervenir y yo lo hago ahora porque voy a hablar principalmente de los Balcanes. Podríamos sencillamente combinar los dos temas, pero algunos diputados se enfadarán por no haber podido hablar del informe Brok porque no estaban presentes. ¡Ese es el problema!

 
  
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  Bernd Posselt (PPE-DE). (DE) Señor Presidente, ¿puedo preguntar con todo respeto si sabe cuándo va a llegar el Consejo? Si es cierto que va a llegar dentro de un cuarto de hora, podemos esperar, porque no sería la primera vez que tenemos un retraso de 15 minutos. Sugiero que si el Consejo va a llegar dentro de 15 minutos suspendamos la sesión. Pero si van a tardar una hora, tendremos que pensar en otra alternativa. No tenemos información al respecto, pero quizás usted sí la tenga.

 
  
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  El Presidente. Propongo que suspendamos la sesión durante unos minutos mientras esperamos la llegada de la representante del Consejo.

(La sesión, suspendida a las 15.20, se reanuda a las 15.35 horas)

Puesto que la representante del Consejo ya ha llegado, podemos reanudar la sesión.

 
  
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  Ursula Plassnik, Presidenta en ejercicio del Consejo. (DE) Señor Presidente, le ruego que disculpe nuestro retraso. Nos hemos encontrado con dos accidentes de tráfico, uno de camino al aeropuerto en Viena y el otro en la autopista de Entzheim.

Gracias por darme la oportunidad de informarles de nuestra reunión informal de Ministros de Asuntos Exteriores, que se celebró este fin de semana en Salzburgo. Se centró principalmente en dos ámbitos. El primero eran los retos con los que actualmente se enfrenta la política exterior, sobre todo los acontecimientos en Oriente Próximo y las elecciones inminentes en Belarús y Ucrania. El segundo día se dedicó a los Balcanes, la agenda de Salónica, su aplicación y su futuro.

Si me lo permiten, primero quiero hablar de Oriente Próximo y después de los Balcanes.

Sobre Oriente Próximo, pues: tras las elecciones al Consejo Legislativo Palestino y en el período previo a las elecciones en Israel, la región se encuentra en una fase de transición, en la que queremos enviar un mensaje muy claro y firme al futuro Gobierno palestino, porque necesitamos dejar claros nuestros propios principios fundamentales, sobre cuya base estamos dispuestos a cooperar. Dichos principios están perfectamente claros y consisten en tres elementos. Les pedimos que abandonen la violencia, comiencen las negociaciones –lo que implica reconocer los acuerdos existentes– y reconozcan el derecho de Israel a existir.

Nuestra política se desarrolla sobre esa base coherente y clara, y sobre ella hemos lanzado un llamamiento a nuestros socios en Oriente Próximo. Hamás, en particular, tendrá que ser consciente de la encrucijada y tomar una decisión sobre el camino que quiere tomar en el futuro. Tiene que dejar claro qué camino va a tomar; hemos dejado claras las condiciones, pero ellos no han cambiado ni un ápice. Seguiremos apoyando al pueblo palestino y en Gymnich también hemos debatido el tipo de ayuda económica que les daremos en el futuro. Está claro que cualquier apoyo tiene que beneficiar al pueblo palestino en lugar de usarse para el terrorismo y la violencia.

Así pues, estamos siguiendo con mucha atención los acontecimientos, los esfuerzos que se están haciendo para formar un nuevo Gobierno palestino y su futuro programa. Ayer el Presidente Mahmud Abbás y su delegación visitaron Viena, donde tuvimos la oportunidad de plantearle algunas cuestiones. Él y su Gobierno interino pueden contar con nuestro apoyo en este difícil período, y estaré encantada de debatir los acontecimientos en detalle si tengo la oportunidad de hacerlo más tarde.

En cuanto al tema de los Balcanes, la cuestión era y es importante para la Presidencia austriaca, y por tanto considero que la reunión de Gymnich constituye un mensaje alentador, incluso en un doble sentido del término, dirigido a los ciudadanos de los Estados de los Balcanes Occidentales. El camino que tienen que recorrer para acercarse a Europa y cumplir las normas europeas es difícil, pero el viaje vale la pena, y en ese camino cuentan con nuestros mejores deseos y nuestro apoyo.

También es una señal para nuestros pueblos, ya que les alienta en la creencia de que es posible encontrar soluciones a los problemas difíciles, incluidos los más difíciles. Por tanto, creo que es una señal de esperanza y de confianza que la declaración de Salzburgo haya conseguido subrayar y resaltar las perspectivas que tienen los Estados balcánicos de adherirse a la Unión Europea.

Es importante, en particular en un momento en que la gente habla de «fatiga de ampliación», enviar esta señal a nuestros socios para que se formen una idea correcta de lo que pueden esperar en vista de las difíciles decisiones que tendremos que tomar en 2006. La lista de invitados de nuestra reunión de Salzburgo refleja a las claras que el camino que tendremos que recorrer este año será difícil, porque entre nuestros invitados estaban a Martti Ahtisaari, el enviado especial de las Naciones Unidas a Kosovo, y su suplente Albert Rohan, y pudimos debatir con ellos el futuro de esa región. También invitamos a Christian Schwarz-Schilling, el Alto Representante para Bosnia y Herzegovina; Søren Jensen-Petersen, el Presidente de UNMIK, estaba presente con su delegación, así como el sucesor de Ibrahim Rugosa como Presidente de Kosovo, Fatmir Sejdiu. También me satisfizo la presencia del señor Brok, Presidente de su Comisión de Asuntos Exteriores, que participó en nuestros debates.

Los Balcanes se encuentran en el corazón de Europa, y sin ellos la unificación europea estará incompleta. Sabemos que el camino será difícil, pero estamos decididos a recorrerlo. Hemos decidido ir paso a paso, trabajando y resolviendo las cuestiones una por una.

La cuestión fundamental para cada uno de esos países es trabajar en las normas europeas. Ayer el Primer Ministro bosnio me visitó en Viena y me dijo que no era crucial fijar una fecha o un momento específico en el tiempo, sino trabajar juntos sobre las normas europeas. Javier Solana, que ha estado observando los acontecimientos durante mucho tiempo, califica lo conseguido desde Salónica en 2003 de acierto que se deja ver en nuestro plan de trabajo, y en particular en el orden del día de la reunión de Salzburgo, porque las cuestiones de las que se ocupaba esta reunión eran la mejora y facilitación de los acuerdos comerciales, la lucha contra la delincuencia organizada, los jóvenes y la facilitación de los viajes. Hemos prestado atención a la cuestión de los visados ante la necesidad de abordar las expectativas de los ciudadanos de esos países. Pero también hemos de dejarles claro que las opciones están abiertas y unirnos a ellos en la búsqueda, paso a paso, de soluciones a los problemas que siguen pendientes en esa zona y en otras.

No cabe ninguna duda que Europa está marcando una diferencia en esa región, pero también hemos subrayado la responsabilidad que tienen los países implicados, porque los que ya han conseguido la estabilidad tienen que avanzar hacia una europeización dinámica. Mientras avanzamos en ese camino, tenemos que dejarles claro que necesitan la voluntad de tomar las medidas necesarias y demostrar esa cualidad tan bien descrita en la palabra inglesa «ownership» (protagonismo).

Hemos subrayado la necesidad de cooperación regional, en especial en vista del trabajo que se está realizando en una zona regional de libre comercio, con un único acuerdo de libre comercio basado en el CEFTA, destinado a sustituir a 31 acuerdos individuales. Personalmente, agradezco al Comisario Rehn y a la Comisión en su conjunto su compromiso con esta cuestión. El Consejo y la Comisión están trabajando juntos y codo a codo en el mejor sentido de la palabra. Quiero dar las gracias a la Comisión por su comunicación a finales de febrero, así como por su voluntad de unirse a nosotros para seguir trabajando por lograr los objetivos establecidos en la declaración de Salzburgo.

También es necesario que los Ministros del Gobierno nacional trabajen de forma continuada en el seno de sus propios ámbitos de actividad, porque son ellos quienes tendrán que ponerse en contacto con sus socios en los Estados balcánicos para abordar los problemas. Los Ministros de Interior, en particular, están muy comprometidos con esta cuestión y tienen una gran responsabilidad, porque son ellos y su cooperación quienes determinarán los avances prácticos que pueden hacerse en cuestiones importantes.

También hemos debatido el tema de la capacidad de asimilación de la UE y hemos explorado sus implicaciones. Como saben, se trata de un tema al que di mucha importancia el pasado otoño y creo que estaba en lo cierto al hacerlo, porque no queremos poner otro obstáculo, sino tomar más conciencia de algo que tendría que ser bastante obvio, es decir, que tanto los candidatos a la adhesión como la Unión Europea tienen que hacer los deberes.

En un momento en que estábamos reunidos alrededor de la mesa en Salzburgo tuvimos una experiencia inquietante y, a la vez, de confianza esperanzada: nuestros debates fueron interrumpidos por la noticia de la muerte de Slobodan Milosevic, y había un simbolismo europeo en el hecho de ser capaces de seguir trabajando en nuestro futuro europeo común en aquel momento.

(Aplausos)

 
  
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  Hannes Swoboda, en nombre del Grupo del PSE. – (DE) Señor Presidente, Señora Presidenta en ejercicio del Consejo, señor Comisario, solo quiero hacer dos observaciones breves sobre el tema de Oriente Próximo. En primer lugar, llevamos razón al solicitar que Hamás asuma la realidad y renuncie a la violencia, pero esto no autoriza a Israel a seguir con su política de violencia unilateral, que es lo que ha estado haciendo. En segundo lugar, Europa y los Estados Unidos tienen que ser coherentes con sus políticas nucleares, en particular en vista de las diferentes maneras en que se está tratando a la India e Irán, y el Organismo Internacional de Energía Atómica en Viena tiene que desempeñar un papel más amplio en un sistema multilateral de enriquecimiento de uranio y gestión de los residuos nucleares. Si mantenemos esos principios, progresaremos.

Volviendo al tema de los Balcanes, me sorprende que nuestras medidas estén guiadas por el principio de que el progreso tiene que definirse como cualquier cosa que no sea retroceso. Quiero decir que mi Grupo y yo nos avergonzamos del comportamiento de algunos Estados miembros, que se sienten culpables por la manera en que la cuestión de la adaptación de Europa a la adhesión de nuevos Estados miembros se está oponiendo a las perspectivas de adhesión de los países balcánicos. Pero Europa no será más fuerte por privar a los países balcánicos de sus perspectivas de adhesión o por aplazarla a un futuro distante. El principio rector tiene que seguir siendo la adhesión a la UE, a favor la que esta Cámara –incluido mi Grupo– ha votado ha menudo unánimemente. Aunque la exigencia de que la UE esté más capacitada para acoger a nuevos miembros, es perfectamente comprensible –estoy pensando en la constitución y en la base financiera–, esto no puede esgrimirse contra los países de Europa Sudoriental ni utilizarse para eludir sus esfuerzos de adhesión. Nuestros preparativos y los de los Balcanes tienen que ser paralelos. La preparación de ambas partes tiene que ser coherente y exhaustiva, y mientras se lleva a cabo hay que tomar medidas prácticas para preparar a los países de los Balcanes para la adhesión a la Unión Europea, sobre todo facilitando las disposiciones sobre los visados. Sobre lo que han dicho los Ministros de Interior –la señora Gottes y el señor Ohr–, espero que hagan algo tangible para que los jóvenes de esa región tengan por fin la oportunidad de conocer Europa. A pesar de la muerte de Slobodan Milosevic –que en muchos aspectos ha sido prematura–, redunda en interés de las víctimas y del futuro compartido de Europa que todos los que cometieron crímenes sean juzgados en la Haya, y tenemos que insistir en ello.

Los países de los Balcanes, que en el transcurso de la historia de nuestro continente muy a menudo han sido los juguetes de las grandes potencias europeas, tienen que integrarse de forma progresiva en la Unión Europea. De cualquier modo, no aceptaremos que se les relegue a una fase anterior de su relación con la UE. Cuando mañana votemos sobre el informe Brok, tenemos que hacerlo exponiendo con claridad solo lo que se encuentra en el texto, sin tener en cuenta las interpretaciones que, por desgracia, se han hecho en las últimas horas y que falsifican su contenido. Defendemos las perspectivas de adhesión a la Unión Europea de los países balcánicos.

(Aplausos)

 
  
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  Annemie Neyts-Uyttebroeck, en nombre del Grupo ALDE. – (EN) Señor Presidente, esperaba que de la Conferencia sobre los Balcanes saliera un mensaje firme y positivo. Creo que la Presidencia en ejercicio del Consejo y la Comisión esperaban lo mismo. Ustedes no pueden permitirse el lujo de manifestar su decepción, así que lo haré yo en su nombre.

Todos reconocemos que el conjunto de la región de los Balcanes sigue siendo volátil y potencialmente inestable, motivo por el que la claridad es absolutamente indispensable. El comunicado de prensa conjunto, particularmente más suave que declaraciones anteriores, manifiesta que el futuro de los Balcanes Occidentales se encuentra en la Unión Europea. Echamos en falta alguna referencia a la adhesión. Añade que en 2006 está previsto un debate sobre la estrategia de ampliación y que hay que tener en cuenta la capacidad de absorción de la UE. Esto es decepcionante. Volveré sobre este punto durante el debate sobre el informe Brok.

Me gustaría añadir un comentario sobre Oriente Próximo. Comparto plenamente la reacción de mi Grupo ante el deplorable e inaceptable comportamiento de Israel ayer en Jericó, por no mencionar la extraña actuación –dicho suavemente– de los soldados estadounidenses y británicos. Huelga decir que esa actuación dificulta la posición de la UE. Aunque mi Grupo está plenamente de acuerdo con que Hamás debe renunciar a la violencia y aceptar los tratados y acuerdos internacionales en vigor, debemos manifestar con tristeza que Israel cada vez hace más difícil mantener esta posición. A pesar de todo lo seguiremos haciendo, aunque queremos dejar muy claro que acciones como las de ayer van totalmente en contra de la búsqueda de una solución pacífica.

 
  
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  Angelika Beer, en nombre del Grupo Verts/ALE. – (DE) Señor Presidente, señora Plassnik, la razón por la que hemos suspendido nuestra sesión para esperarla es que hay cosas que nos preocupan mucho y que deseamos debatir con usted.

Cuando iniciaron su Presidencia, los austriacos estaban planeando Salónica II, pero esto ya ni se menciona en la declaración de Salzburgo; tampoco se ha vuelto a escuchar nada sobre la perspectiva de adhesión de los países de los Balcanes Occidentales. La declaración es un compromiso que, aunque insustancial, se ha recibido con críticas en los Balcanes y no ha constituido de ninguna manera una señal de ánimo, sino como mucho, una tergiversación provocada. Esta es la valoración que hago de la declaración del señor Brok, que también ha participado en Salzburgo y quien, desde el lunes, ha estado hablando en los medios de comunicación alemanes de un final de las perspectivas de adhesión de los Balcanes y de lo que él denomina una tercera vía, una asociación privilegiada.

Si Europa quiere tener cierta credibilidad, hemos de respetar la perspectiva europea de los Balcanes no solo en la teoría sino también en la práctica, y en este punto estoy de acuerdo con lo que ha dicho el Comisario Rehn.

Señor Brok, permítame concluir diciendo una cosa: una tercera vía es precisamente lo que el Jefe de Estado libio, el coronel Gaddafi, buscaba en los años 80. Por suerte, fracasó miserablemente en su empeño, y a usted le pasará lo mismo.

 
  
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  Elmar Brok (PPE-DE). (DE) Señor Presidente, señora Presidenta en ejercicio del Consejo, señor Comisario, Señorías, permítanme hacer algunas observaciones sobre cuestiones que no tienen nada que ver con los países de la ampliación, que debatiré en breve en el marco de mi informe. Quiero hacer unas breves observaciones sobre Oriente Próximo.

Nos encontramos en graves dificultades, no solo a raíz de los acontecimientos de los últimos días, sino también de lo ocurrido en las últimas semanas y meses. Por una parte, tenemos la situación que nos presentan ambos bandos de la Tierra Santa; por otra, la cuestión de llegar a disuadir a Irán de llevar a cabo un programa nuclear militar. Y si se cierra el círculo, como sin duda es posible, con Irán, Siria, un acuerdo multilateral en Líbano con Hezbolá y contactos con Hamás, existe el grave peligro de una alianza muy problemática y para la que tenemos que encontrar una respuesta, no solo para garantizar la paz y luchar contra el terrorismo, sino también para garantizar la seguridad de nuestros suministros de energía.

Señora Presidenta en ejercicio del Consejo, le agradezco que haya podido estar presente en algunos de los debates. Aunque en las negociaciones abordaremos hechos políticos difíciles, también hemos de garantizar un diálogo real de culturas, para que los fundamentalistas no puedan impedir que los moderados –que están presentes en todas las regiones– formen una mayoría.

Quizá, señora Presidenta en ejercicio, se me permita abordar otro aspecto de gran relevancia en algunos ámbitos, y es la cuestión de la misión de la Unión Europea al Congo. Me gustaría mucho saber si ya existe un mandato que establezca lo que hay que hacer, durante cuánto tiempo y en qué zona geográfica, y si las autoridades congoleñas han invitado dicho proyecto de forma oficial y qué participación va a tener la Unión Europea. Si se van a tomar decisiones tanto aquí como en otras partes, es muy importante que haya claridad respecto de lo que la Presidencia del Consejo y el Alto Representante están haciendo sobre la organización de dicho mandato.

 
  
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  Cecilia Malmström (ALDE). (SV) Señor Presidente, señor Comisario, señora Presidenta en ejercicio del Consejo, es magnífico que presten ustedes mucha atención al tema de los Balcanes. Todos deseamos la estabilización y democratización de la región y la UE tiene realmente la oportunidad de desempeñar un papel importante. Deseo a ambos mucha suerte en la tarea de elevar las ambiciones de sus colegas en otros Estados miembros al mismo nivel elevado. El Grupo de la Alianza de los Demócratas y Liberales por Europa les apoya en esto.

Las diferentes iniciativas para que los países cooperen entre ellos y con nosotros son excelentes. También es positivo que, al final, se haya tomado la decisión de utilizar la CEFTA, que ya existe y funciona, como base para hacerlo en lugar de crear algo nuevo, como se había dicho previamente. Creo que es una decisión muy acertada. Al mismo tiempo, también estamos hablando de diferentes países con diferentes tradiciones, diferentes historias y diferentes grados de desarrollo. Por tanto, es importante que sigamos transmitiendo el mensaje de que todos estos países pueden solicitar la adhesión a la Comunidad Europea si lo desean y que, en ese caso, serán tratados según sus propios méritos. En este momento existe la preocupación en algunos sectores de que deseamos meter a los países en el mismo saco y que serán tratados como una unidad. Creo que tanta ansiedad es exagerada, pero es muy importante que quede muy el punto que se ha mencionado, es decir, que hay que tratar a cada país según sus propios méritos.

Respecto de la muerte de Slobodan Milosevic, estamos hablando de un dictador odioso, responsable de la muerte de cientos de miles de personas y de gran parte de la tragedia que ocurrió. También lamento que el juicio no pudiese llevarse a cabo, y creo que se trataba de un hombre patético que tenía los días contados. Pero tenemos que ser muy claros sobre la necesidad de que Radovan Karadzic y Ratko Mladic sean extraditados de inmediato. No se puede hacer concesiones a este respecto.

 
  
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  Margie Sudre (PPE-DE).(FR) Señor Presidente, señora Ministra, señor Comisario, Señorías, los Ministros de Asuntos Exteriores de la Unión redefinieron el sábado la perspectiva europea de los Balcanes Occidentales y estipularon que el objetivo último del proceso de estabilización y asociación en curso con estos países es nada menos que la adhesión a la Unión Europea. Con esto han ido más allá de la Declaración de Salónica de 2003, que hablaba del gran reto que representa la integración de los cinco países de los Balcanes y su adhesión final a la Unión Europea. Los diputados de la UMP al Parlamento Europeo comparten esta visión y esta perspectiva y están convencidos de que sin los Balcanes la unificación europea no estará completa. Comparten también el punto de vista de que será un camino largo, lleno de obstáculos, pero piden ante todo que tanto en el caso de los Balcanes como en cualquier otra ampliación futura se planteen claramente las verdaderas cuestiones. ¿Cuáles son las verdaderas cuestiones? En primer lugar, ¿tiene la Unión Europea capacidad para absorber a esos países? Recuerdo que se trata de uno de los criterios de Copenhague, un criterio que se olvida con demasiada frecuencia; capacidad financiera e institucional, pero también política. ¿Están dispuestos nuestros Estados miembros y sus ciudadanos a acoger en la Unión a otros Estados miembros y, en caso afirmativo, cuándo y cómo?

Además, un miembro de la Unión, Francia, ha modificado su Constitución y ha hecho obligatoria la consulta popular sobre cualquier ampliación posterior a las de Rumanía, Bulgaria y Croacia. Puede que nuestros socios se alegren por ello o que lo lamenten, pero esta es hoy por hoy la realidad institucional.

Por último, los diputados de la UMP al Parlamento Europeo reclaman desde hace años un debate en profundidad en la Unión Europea sobre el tema de las fronteras de Europa. Urge emprender ese debate. Debemos mirar la realidad de frente y tomar una decisión madura sobre el futuro de la Unión Europea en términos de contenido político y de fronteras geográficas. Es un deber para con nosotros mismos, pero también para con los países que llaman a nuestra puerta. Debemos asumir nuestras responsabilidades.

 
  
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  Silvana Koch-Mehrin (ALDE). (DE) Señor Presidente, Señora Presidenta en ejercicio del Consejo, aunque deseo apoyar lo que ha dicho la señora Neyts-Uyttebroeck sobre la posición de mi Grupo respecto de la política de Israel durante los últimos días, también quiero responder a lo que usted ha dicho sobre la importancia de esta fase de transición. Es una fase en la que la UE debería enviar un mensaje claro que hiciese hincapié en los principios de cooperación, renuncia a la violencia, aceptación de los acuerdos existentes y el reconocimiento del derecho de Israel a existir. Esto es muy importante, y la UE no puede distanciarse de ello de ningún modo. Por eso creo que la UE está cometiendo un grave error al seguir apoyando económicamente al Gobierno provisional.

Aunque la UE debe enviar ayuda humanitaria a las zonas palestinas y ayudar a la población que vive en ellas, no debería apoyar a las autoridades, porque Hamás no ha reconocido el derecho de Israel a existir ni ha renunciado a la violencia, y el mensaje que estamos enviando es mortal, porque Hamás ha reiterado su opinión de que la decisión de la UE de seguir enviando dinero es una señal de que acepta sus políticas, pero sigue negándose a negociar con Israel aduciendo que no reconoce su legitimidad.

El objetivo del apoyo de la UE es la promoción del proceso de paz, pero es un error apoyar económicamente a los que desean su fracaso. La UE tiene que seguir por el camino que se ha trazado y no debe abandonar la ayuda económica, que es su mayor baza, y por eso les pido que vuelvan a examinar esta cuestión.

 
  
  

PRESIDENCIA DEL SR. SARYUSZ-WOLSKI
Vicepresidente

 
  
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  Bernd Posselt (PPE-DE). (DE) Señor Presidente, Señora Presidenta en ejercicio del Consejo, comenzaré felicitándola por su logro histórico en Luxemburgo, ya que ha allanado el camino a la adhesión de Croacia, el único Estado centroeuropeo aparte de Suiza que aún no es miembro de la UE. También quiero felicitarla por el valor con que ha lanzado el debate sobre las fronteras de Europa, que debería haberse planteado hace mucho tiempo.

En segundo lugar, permítame decir que le estoy muy agradecido por haber defendido en Salzburgo las perspectivas de adhesión de los otros Estados del sudeste de Europa. En efecto, creo que no debemos cambiar de opinión a este respecto; no puede haber duda de que los Estados del sudeste de Europa son europeos, y que tienen derecho a convertirse en miembros de pleno derecho de la Unión Europea en cuanto cumplan todos los criterios, lo que incluye el criterio de ampliación que se aplica a todos nosotros.

En tercer lugar –y en este punto discrepo de la señora Koch-Mehrin–, quiero decir que lo que tenemos que hacer por Palestina no es solo darles ayuda humanitaria, sino también ayudarles a lograr el pluralismo, aunque resulte difícil. Aunque el Estado de Fatah sea corrupto y sospechoso, un Estado gobernado por Hamás sería aún más cuestionable. Tenemos que fomentar el proceso de paz y el pluralismo por todos los medios posibles para impedir la creación de una zona iraní de influencia que se extienda desde el Golfo hasta el Mediterráneo.

En cuarto lugar, Irán, que solo está por detrás de China como poder más antiguo del mundo, no es un bloque monolítico, y por eso tenemos que aplicar una combinación de rigor y esfuerzos diplomáticos intensos para tratar con ese país. También en este caso, aunque el actual Presidente del país sea inaceptable, no podemos perder fe en el diálogo. Irán no es solo su presidente; es uno de los Estados más antiguos del mundo, y los europeos tenemos que hacer todo cuanto esté en nuestra mano para reforzar las fuerzas pluralistas en su seno y para impedir que degenere en una uniformidad agresiva.

 
  
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  Ursula Plassnik, Presidenta en ejercicio del Consejo. (DE) Señor Presidente, volviendo al tema de los Balcanes, creo que había llegado el momento, y creo que mi decisión de que la Presidencia Austriaca del Consejo diese prioridad a los Balcanes era acertada. Había llegado el momento de celebrar un debate sobre la ampliación, y el que hemos celebrado en Salzburgo ha ido bien. Creo que es un avance, porque el peor modo de proceder es mantenerse callados y no abordar las cuestiones que tienen que abordarse, no informar a la opinión pública ni explicarles lo que está juego, lo que se está haciendo y porqué. Así que me alegro de que hayamos celebrado este debate, sobre todo porque también hemos prestado atención a las frustraciones de los países de los Balcanes Occidentales.

Rechazo la idea de que la declaración de Salzburgo sea un compromiso superficial o incluso retrógrado, y les pido que cuiden sus palabras. Permítanme recordarles que en el apartado 3 hablamos explícitamente del ingreso en la UE como un objetivo a largo plazo, como «el objetivo último de conformidad con la Declaración de Salónica», y por eso lo que importa, y lo que nos ha preocupado en los debates, es que la perspectiva de adhesión sea más creíble y tangible, sobre todo para los ciudadanos de los Balcanes Occidentales. Eso explica porqué hemos debatido los temas que hemos debatido, y porqué los hemos debatido en un espíritu constructivo.

En cuanto al tema del Congo, se está trabajando para clarificar las condiciones en términos de tiempo, posibilidades y contenido; se está haciendo en el nivel del Consejo, junto con el señor Solana y las autoridades congoleñas. Redunda en nuestro interés clarificar esta cuestión.

En cuanto a Irán, nos encontramos en un período de conversaciones diplomáticas en las Naciones Unidas y, como ha señalado un orador, lo que realmente importa es que el Organismo Internacional de Energía Atómica se refuerce y se apliquen rápidamente las resoluciones aprobadas sobre este tema.

Permítanme concluir mencionado brevemente lo que está ocurriendo en Jericó y en Gaza. Lo que ocurrió ayer preocupa mucho a la Presidencia. Hemos subrayado la necesidad de tomar mediadas adecuadas para restaurar la paz y el orden; hemos dicho que el uso de la fuerza por parte de Israel en Jericó y la actividad de los extremistas palestinos en respuesta a ello son capaces de desestabilizar aún más una situación en Oriente Próximo que ya es muy tensa.

Hemos pedido moderación tanto a Israel como a la Autoridad Palestina. Ambos bandos tienen que examinar con atención las consecuencias de sus acciones. Hemos denunciado enérgicamente la toma de rehenes y –como les ha dicho hoy el señor Winkler– hemos pedido inmediatamente a la Autoridad Palestina que haga todo lo necesario, tanto ahora como en el futuro, para garantizar la seguridad y la protección de los ciudadanos y los edificios europeos. Hay que decir que aunque estamos dispuestos a prestar ayuda humanitaria, dicha ayuda solo puede ser eficaz en un ambiente pacífico, y todas las partes tienen que ayudar a crearlo.

 
  
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  Olli Rehn, miembro de la Comisión. (EN) Señor Presidente, como he dicho antes de la pausa, la Comisaria Ferrero-Waldner expondrá el punto de vista de la Comisión sobre Oriente Próximo, Palestina e Irán esta noche.

Mis comentarios se ceñirán al siguiente punto: cuestiones relacionadas con la ampliación y la capacidad de absorción. Me gustaría aprovechar esta oportunidad para felicitar a la señora Plassnik por su dedicación personal a la política sobre los Balcanes Occidentales. Esta ha sido extremadamente importante y la Presidencia austriaca ha dado nuevos pasos hacia la incorporación de esta región a la integración europea, que es indispensable para la seguridad y la estabilidad de toda Europa y de la Unión.

Todos los participantes en el debate han reconocido que el camino que tenemos por delante en lo que respecta a los Balcanes Occidentales constituye un reto y que es necesario emprender numerosas reformas antes de que estos países puedan cumplir los requisitos requeridos.

También es igual de claro que en esta Cámara existe un consenso sobre el papel absolutamente fundamental que desempeña la Unión Europea y que debe desempeñar en los Balcanes Occidentales mediante una perspectiva de adhesión creíble; aunque se trate de una perspectiva a largo plazo, debe ser creíble. Esta es la fuerza motriz que subyace a las reformas y que está en la base de nuestro trabajo en los ámbitos de la seguridad y la estabilidad.

Especialmente con vistas al proceso relativo al estatuto de Kosovo, todos tendremos que ser extremadamente responsables en lo que respecta a los Balcanes Occidentales y a su estabilidad. No debemos socavar la perspectiva de la UE, que constituye el fundamento de la seguridad y la estabilidad en la región. Así pues, para evitar erosionar nuestra propia credibilidad, no podemos quitar con una mano lo que damos con la otra. Los objetivos fundamentales por los que debemos trabajar son la seguridad, la estabilidad y el progreso en los Balcanes Occidentales.

 
  
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  El Presidente. El debate queda cerrado.

 

9. Documento de estrategia para la ampliación (2005) (debate)
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  El Presidente. De conformidad con el orden del día, se procede al debate del informe (A6-0025/2006) del señor Brok, en nombre de la Comisión de Asuntos Exteriores, sobre el documento de la Comisión relativo para la estrategia 2005 para la ampliación - (2005/2206(INI)).

 
  
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  Elmar Brok (PPE-DE), ponente. – (DE) Señor Presidente, señor Comisario, Señora Presidenta en ejercicio del Consejo, hasta el día de hoy, la ampliación de la Unión Europea ha sido el aspecto más logrado de su política exterior porque ha sido un medio de ampliar la zona de estabilidad y paz en Europa, así como de seguir avanzando en la causa de la paz, la libertad, los derechos humanos y el Estado de Derecho. Se trata de un aspecto importante que no podemos perder de vista ni ahora ni en el futuro.

Pero también debemos tener claro que la estabilidad es un objetivo alcanzable solo si la Unión Europea es lo suficientemente fuerte como para desarrollar la capacidad de dominar esas tareas; por eso, por ejemplo, el Tratado Constitucional fue un intento retrospectivo de hacer viable la adhesión de diez nuevos Estados miembros en términos institucionales y de los objetivos implicados, y la razón por la que ahora nos encontramos con tantas dificultades es que el proceso de ratificación no está yendo a ninguna parte.

También hemos de darnos cuenta de que la capacidad de la Unión Europea de aceptar nuevos miembros es uno de los aspectos esenciales de los criterios de Copenhague, si bien hay buenas razones por las que esto ha sido puramente declaratorio por naturaleza. Pero cuando alcancemos el tipo de relación que alcanzaremos tras la adhesión de Bulgaria y Rumanía tendremos que poner en juego y redefinir esa capacidad. Por eso pedimos a la Comisión que, para finales de año, defina el significado de la capacidad de absorción de la Unión Europea con referencia a esta cuestión y esto nos permitirá utilizarla. Lo que hace que esta cuestión revista una gran importancia es que no se trata solo de una cuestión constitucional, sino que también afecta a la capacidad financiera de la Unión Europea y mucho más.

También creo que debemos dejar claro hasta qué punto la Unión Europea es capaz de aceptar a nuevos miembros, y que, en última instancia, esto puede afectar a la decisión de «sí» o «no». La perspectiva de adhesión a la UE se ofrecerá no solo a los países que ya han comenzado las negociaciones de adhesión, a los que tienen la condición de candidatos o aquellos a los que se les ha prometido después de Salónica –para evitar dudas y volver a clarificar cuestiones, quiero decir que no se puede retirar esa promesa–, sino también como incentivo para llevar a cabo reformas internas muy importantes y a Estados como Ucrania o aquellos Estados europeos que se encuentran bajo una dictadura y necesitan tener esa perspectiva para poder seguir mirando hacia occidente.

Para eso, la Política de Vecindad no es suficiente por sí sola. En algunos casos, a los propios países o a la propia Unión Europea les está costando mucho combinar esto con la perspectiva de ser miembros de pleno derecho, porque en muchos casos esto solo se producirá dentro de quince años. Si queremos que este proyecto sea creíble, necesitamos algo que está situado entre las dos cosas, algo con que esos países puedan resistir hasta que se integren plenamente, pero sin que ello nos imponga a nosotros una presión poco realista.

Esta opción debería estar abierta a cualquier Estado que actualmente no pertenezca a la Unión Europea. Quiero volver a hacer hincapié en que puede ser la recta final para países como Noruega –que también forma parte del Convenio de Schengen– decidir sobre la base de su participación en el Espacio Económico Europeo. Si se me permite hablar en términos de un «Espacio Económico Europeo Plus», entonces podemos hacer mucho con dicho proyecto multilateral en los ámbitos del mercado interior, la seguridad interior y exterior, la política medioambiental y muchos más.

Pero también puede ser una fase intermedia. Si los Estados a los que hoy se les ofrece la perspectiva de adhesión post Salónica –como por ejemplo los países de los Balcanes Occidentales, cuyo desarrollo se producirá a lo largo de diferentes períodos de tiempo– deciden usarla como una etapa intermedia hacia la plena integración, entonces lo que se prometió en Salónica no habrá sido inútil. Sobre esta base podemos alcanzar un nuevo grado de flexibilidad haciendo esta perspectiva más creíble, porque las cosas pueden ocurrir de inmediato sin necesidad de intercalar los quince años de negociaciones, y entonces tendremos que decir «sí» o «no».

Así pues, creo que la ampliación en algunos países implica plebiscitos, por lo que no sabemos si al final se producirá la ratificación. Esto significa que no se trata solo de un intento de una estrategia «todo o nada», sino de crear la posibilidad de ofrecer perspectivas creíbles a esos países, al tiempo que impulsamos el proyecto político que es la Unión Europea.

(Aplausos)

 
  
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  Ursula Plassnik, Presidenta en ejercicio del Consejo. (DE) Señor Presidente, Señorías, quiero dar las gracias a esta Cámara y al Presidente de la Comisión de Política Exterior por su concienzudo informe sobre el documento de estrategia de 2005 de la Comisión. Este tema es objeto de constantes debates en el Consejo, sobre todo en referencia a las decisiones prácticas que hemos de tomar. Como ya se ha dicho, hemos celebrado un debate muy positivo y profundo en Gymnich, y seguiremos haciéndolo. Creo que es esencial, porque negarse a debatir despierta sospechas en la opinión pública, y debemos reforzar la confianza de los ciudadanos europeos en el proyecto europeo en su conjunto y crear más confianza y más claridad. Esa es una de mis preocupaciones principales como Presidenta en ejercicio, y por eso acojo con satisfacción el debate que estamos celebrando.

Puesto que necesitamos el apoyo de los ciudadanos para el proceso de ampliación tenemos que mejorar el flujo de información y nuestro trabajo de relaciones públicas, al tiempo que explicamos mejor las medidas individuales. Tenemos que dejar claro que seremos exhaustivos y circunspectos y que, aunque no actuaremos precipitadamente, tampoco nos dormiremos en los laureles. Creo que esta consideración es esencial.

Al introducir el concepto de «capacidad de asimilación» no podemos establecer un obstáculo arbitrario y adicional; por el contrario, se trata de concienciarnos y de concienciar a los demás de algunas verdades fundamentales bastante importantes y evidentes. Cada paso en la ampliación, cada nueva adhesión exige dos participantes: uno es la Unión Europea y el otro el país que va a convertirse en Estado miembro.

Queremos prepararnos para las próximas adhesiones lo mejor que podamos. En este sentido, Salzburgo ha sido importante para mí porque había que echar la vista atrás a los últimos tres años y contemplar las próximas medidas prácticas, porque esto nos permite clarificar nuestra posición y nuestro grado de preparación, ya sea dentro o fuera de nuestras fronteras. También podemos confiar en la experiencia que hemos adquirido durante la última ampliación y aplicar el conocimiento que tenemos en materia de transformación sobre una base de cooperación.

Como se ha dicho en el debate anterior, el protagonismo también refleja las normas europeas que, aunque equitativas, tienen que cumplirse de forma estricta, como dejó bien claro el informe de la Comisión de noviembre de 2005.

Pero en este debate debemos ser honestos sobre las expectativas de los ciudadanos respecto de la Unión Europea, sobre todo las expectativas de las personas que viven en ella. Nos debemos claridad, y solo podemos dárnosla unos a otros. No podemos dar un cheque sin una garantía.

Además, pido un enfoque más matizado respecto de los países individuales, porque hemos de ser justos en nuestras relaciones con cada uno de ellos. Por tanto, en el debate continuo la presidencia prestará especial atención a las contribuciones de la Cámara.

Permítanme esbozar las decisiones en las que actualmente estamos trabajando. La primera tiene que ver con Rumanía y Bulgaria. Los informes son alentadores y ya tenemos el objetivo de adhesión fijado para el 1 de enero de 2007, aunque con la posibilidad de retrasarla un año. Las negociaciones de adhesión de Turquía y Croacia han comenzado; el pistoletazo de salida fue el 3 de octubre del año pasado. Ahora estamos inmersos en evaluar el acervo comunitario. La Presidencia ha escrito a Croacia y Turquía para invitarles a establecer su posición negociadora sobre el primer capítulo, «Investigación y Desarrollo».

Compartimos la opinión de la Cámara de que se necesita un progreso continuado en la consecución de todos los criterios políticos y económicos y en la realización eficaz de los derechos fundamentales, el Estado de Derecho y la democracia. Respecto de Turquía, la presidencia acoge con satisfacción el cierre del caso de Orhan Pamuk, y en una reciente reunión de la troika en Viena ha dejado claro que esperamos que los juicios pendientes de conformidad con el artículo 301 del Código Penal turco se aborden de manera similar, o que se cambie la ley.

También estamos supervisando de cerca la aplicación del protocolo de Ankara y nos aseguraremos de que los organismos relevantes lo revisen este año y de conformidad con la declaración del Consejo de 21 de septiembre de 2005.

Creemos que el comienzo de la asociación para la adhesión con Croacia es igualmente importante, y hemos acogido con satisfacción la iniciativa del Primer Ministro croata para garantizar una cooperación incondicional con el Tribunal Penal Internacional para la Antigua Yugoslavia. Compartimos con ustedes la opinión de que Croacia está contribuyendo más a la cooperación regional y que se necesitan más esfuerzos.

Ya he dicho lo que había que decir sobre los Balcanes Occidentales. La estrategia del Consejo para que Serbia y Montenegro cooperen plenamente con el Tribunal Internacional de Crímenes de Guerra también está clara, y hemos enviado una señal muy clara al respecto en nuestra última reunión. Apoyamos el trabajo del enviado especial de las Naciones Unidas en Kosovo, Martti Ahtisaari, y creo que la Unión Europea, a través de los esfuerzos de su delegado especial, Javier Solana, es capaz de ayudar de forma muy positiva y diplomática para alcanzar un acuerdo sobre las condiciones para el referendo del 21 de mayo.

(Aplausos)

 
  
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  Olli Rehn, miembro de la Comisión. (EN) Señor Presidente, aprovechando que aún está aquí, me gustaría felicitar al señor Brok por su informe. Como ha dicho muy acertadamente, la ampliación es una de las herramientas políticas más poderosas de la UE para lograr la paz y la prosperidad, la libertad y la democracia. La ampliación al este en 2004 selló la reunificación pacífica entre Europa Occidental y Oriental. Ahora nuestros esfuerzos están centrados en una unificación pacífica en el sudeste europeo. Nuestro proceso de adhesión, gestionado de forma gradual y minuciosa, se basa en tres principios fundamentales.

Primero, hemos consolidado nuestro programa de trabajo para la ampliación. Esto quiere decir que debemos ser cautos antes de adoptar nuevos compromisos, pero del mismo modo debemos atenernos a los que ya tenemos con los países candidatos o posibles candidatos que ya se encuentran en el proceso. Nuestro programa de trabajo consolidado sobre la ampliación se centra en Europa Sudoriental: Bulgaria y Rumanía, Turquía y Croacia y los demás países de los Balcanes Occidentales.

En segundo lugar, aplicamos una condicionalidad rigurosa. Esta funciona si además existe una perspectiva de adhesión creíble. Ha ayudado a transformar a los países de Europa Central y Oriental en democracias modernas. Más recientemente ha inspirado reformas atrevidas y significativas en Turquía y, cada vez más, en los Balcanes Occidentales. Esto también viene demostrado por varios importantes acontecimientos recientes, como el encarcelamiento del general Ante Gotovina en La Haya, mientras que el escritor Orhan Pamuk puede expresar libremente sus opiniones.

La política de ampliación y la de vecindad son complementarias. Asimismo, la Comisión está dispuesta a seguir profundizando y actualizando la cooperación con sus socios vecinos, una vez que se hayan abordado debidamente las principales prioridades en los actuales planes de acción.

Al mismo tiempo, deberíamos evitar las dificultades que entraña un debate excesivamente teórico sobre las fronteras definitivas de Europa. Dado que ahora tenemos un programa de trabajo consolidado para la ampliación, un debate teórico, por ejemplo sobre si Ucrania debe entrar en la UE, no nos beneficiaría ni a nosotros ni a los ucranios, en un momento en que el futuro de Ucrania y su evolución democrática están en juego.

Sin lugar a dudas, el ritmo de la ampliación debe tener en cuenta la capacidad de absorción de la UE. La Comisión siempre ha mantenido este punto de vista. La ampliación se basa en compartir un proyecto cimentado en principios, políticas e instituciones comunes. La Unión debe garantizar que puede mantener su capacidad para actuar y decidir conforme a un equilibrio justo dentro de sus instituciones, respetando los límites presupuestarios y aplicando políticas comunes que funcionen bien para lograr sus objetivos.

Durante más de tres décadas, la UE ha absorbido con éxito a una gran variedad de países, como podemos ver por la composición de esta Cámara, por ejemplo, entre ellos el Presidente encargado de dirigir este debate y el propio Comisario. Al desarrollar sus políticas e instituciones, la Unión ha respondido de forma positiva a las nuevas circunstancias, como la caída de las dictaduras, el colapso del comunismo y el crecimiento de la globalización económica. La ampliación ha demostrado ser un excelente amortiguador de crisis en Europa.

En tercer lugar, necesitamos mejorar la comunicación. En el informe se aboga acertadamente por una estrategia de comunicación y, de hecho, el apoyo de los ciudadanos es fundamental para todo lo que hace la Unión, incluida la ampliación. Confío en el apoyo político y financiero del Parlamento para poder llevar a cabo un debate bien fundado sobre la ampliación.

Para terminar, la consolidación era necesaria para evitar excedernos en nuestros compromisos con la ampliación. No olvidemos nuestro propio interés estratégico: sería una absoluta irresponsabilidad interrumpir un valioso proceso que está contribuyendo a crear asociaciones estables y eficaces en las partes más inestables de Europa. Si dudáramos con respecto a la perspectiva europea de los Balcanes Occidentales, nuestra beneficiosa influencia, nuestra repercusión política y nuestro impacto se verían seriamente erosionados, justo cuando la región está entrando en un periodo difícil con las negociaciones sobre el estatuto de Kosovo.

La perspectiva de la UE es la llave para una solución duradera para Kosovo y para el desarrollo democrático en Serbia y en el resto de la región. Es el cimiento que mantiene a la región en el camino de la paz y de las reformas. Por lo tanto, en interés de Europa, pido que no hagamos tambalear estos cimientos y que nos aseguremos de que el todavía frágil edificio balcánico no se derrumbe a nuestros pies, en nuestro propio patio.

(Aplausos)

 
  
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  Giorgos Dimitrakopoulos, en nombre del Grupo del PPE-DE. – (EL) Señor Presidente, Señora Presidenta en ejercicio del Consejo, señor Comisario, quiero comenzar felicitando al ponente y al Presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores, señor Brok, por su importante informe y, al mismo tiempo, felicitarle, señora Presidenta en ejercicio del Consejo, por el interés y la firmeza que demuestra en la cuestión de los Balcanes, tanto en su papel de Ministra austriaca de Asuntos Exteriores como de Presidenta en ejercicio del Consejo. Felicidades también al Comisario por la comunicación global e integral de la Comisión que nos ha presentado.

Quiero hacer unos comentarios rápidos:

En primer lugar, la opinión central del informe Brok sobre la importancia de las perspectivas europeas de una serie de países, la mayoría de los cuales se encuentran en los Balcanes, es correcta. Al mismo tiempo, si los apartados 5, 9 y 10 del informe se leen juntos, dan el punto de referencia en función del cual la Unión Europea percibe las ampliaciones futuras.

En cuanto a Turquía, quiero decir que apoyo las perspectivas europeas de Turquía, pero creo, como usted ha dicho con razón, que inicialmente hemos de centrarnos en el protocolo de Ankara. Solo debe ratificarse el Protocolo –repito, solo el Protocolo–, no la declaración unilateral, y, por supuesto, la cuestión de la actualización del marco jurídico del país.

En cuanto a Kosovo, estoy de acuerdo en que durante las negociaciones hay que prestar atención a su estatuto final, pero también debemos prepararnos para ver cómo se aplicará la decisión respecto de este tema.

En cuanto a ARYM, ahora posee el estatuto de país candidato. Y precisamente por eso también tiene derechos y obligaciones, uno de los cuales es demostrar una actitud constructiva en el diálogo con Grecia para que pueda resolverse la cuestión pendiente del nombre.

Por último, en cuanto a Serbia, estoy de acuerdo en que tiene la obligación de cooperar con el Tribunal de la Haya, pero solo es una parte de un conjunto de criterios que debe cumplir, y quiero pedir que no caigamos en el error de «croatizar» el caso de Serbia. Señora Ministra, sobre esta cuestión usted también tiene un punto de vista personal.

 
  
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  Jan Marinus Wiersma , en nombre del Grupo del PSE. – (NL) Señor Presidente, la Comisión, en su documento, no se anda con rodeos: aunque no haya una nueva ronda de ampliación en la que esté implicado un amplio grupo de países al mismo tiempo, sostiene –en mi opinión, con razón– que la Unión Europea es, y en efecto seguirá siendo, una organización que se mantiene abierta a nuevos miembros, aunque con ciertas condiciones. A pesar de que la entrada de diez nuevos países en 2004 fue un éxito, no todos los ciudadanos lo ven así. Por lo tanto, es preciso realizar un esfuerzo adicional para explicar este éxito.

En nombre del Grupo puedo decir que apoyamos la idea del informe Brok y quiero darle las gracias por la interesante ronda de preparación en la que hemos participado en los últimos meses. Los socialdemócratas estamos totalmente a favor de la especial atención que se presta al criterio de la capacidad de absorción. El punto muerto que rodea a la ratificación del Tratado Constitucional desempeña una importante función en esto. Sin reformas internas será difícil gestionar efectivamente la adhesión de nuevos Estados miembros.

Como se ha expresado en resoluciones anteriores, en nuestra opinión el Tratado de Niza no es una base para nuevas decisiones en materia de adhesión. No obstante, es necesario aclarar el concepto de capacidad de absorción, tal y como se establece en los criterios de Copenhague, y el informe, con acierto, presta atención también a este aspecto.

Quiero aprovechar esta oportunidad para explicar la postura de los socialdemócratas con respecto a la posible adhesión de varios países. Por lo que respecta a nuestros vecinos orientales, Ucrania y Moldova, pensamos que ahora no es el momento adecuado de debatir su adhesión. En lugar de ello deberíamos fomentar la cooperación práctica. Hemos concluido planes de acción con esos países y deberíamos intentar llevarlos a buen término.

Con respecto a los Balcanes, apoyamos la postura del Consejo. En principio, los países de los Balcanes Occidentales insisten en la perspectiva de la adhesión, a pesar de que lo harán en diferentes momentos. Por nuestra parte, con respecto a Turquía, continuaremos por el camino elegido. Estamos en vísperas de iniciar un proceso que durará muchos años y es sumamente importante que mantengamos la promesa, pero también las condiciones, que hemos establecido al respecto.

En cuanto al tema de los Balcanes, quiero añadir que, a pesar de que huelga decir que los criterios de Copenhague siguen teniendo una gran importancia para nosotros, el Grupo Socialista en el Parlamento Europeo sigue apreciando mucho la cooperación con el tribunal de Yugoslavia como criterio. También considero –y se ha hablado mucho de ello– que la cooperación regional puede realizar una importante contribución para el acercamiento de estos países a la Unión Europea.

Finalmente –y puede que este sea el punto más importante de todo el debate–, el informe menciona la posibilidad de establecer un nuevo marco multilateral para países europeos que todavía no se han unido a la Unión Europea. Para algunos países, esa podría ser una alternativa a la adhesión, mientras que para otros podría ser un paso intermedio hacia la misma. Para Ucrania y Moldova, por ejemplo, una estructura de ese tipo podría suponer un firme paso adelante, pero para los países que ya están reconocidos como potenciales miembros, yo señalaría que se trata de una opción, no de una obligación.

Así es como se establece también de forma bastante clara en el informe Brok. Esos países pueden optar por ello, en caso de que decidan que les resultaría útil. No es una alternativa a la perspectiva de la adhesión. Eso se aplica a Turquía, así como a los países de los Balcanes. Quiero señalar que así es como interpretamos el apartado 10 del proyecto de resolución. Es así –y no de otro modo– como en la Comisión de Asuntos Exteriores hemos llegado a un acuerdo con el ponente.

 
  
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  Cecilia Malmström, en nombre del Grupo ALDE. (SV) Señor Presidente, la ampliación es el principal éxito de la Unión Europea, en términos de cooperación europea. La unificación del este y el oeste en mayo de 2004 marcó el fin de la división de Europa y demostró el poder que tiene el sueño de una Europa unificada, basada en la democracia, el libre comercio y el respeto del Estado de Derecho. La adhesión a la Unión Europea fue la espuela que impulsó las poderosas fuerzas de reforma en las antiguas dictaduras comunistas. Las perspectivas de la adhesión a la Unión Europea son también sumamente importantes para las negociaciones y reformas en Turquía y los países de los Balcanes. En estas regiones, la Unión Europea tiene increíbles reservas del llamado poder blando, que contribuye a una Europa más estable y democrática. En mi Grupo pensamos que es importante, como dice el Tratado, que mantengamos abierta la puerta a la ulteriores ampliaciones. Naturalmente, deben aplicarse los criterios y la capacidad de la Unión Europea para acoger a nuevos países es un factor importante. No obstante, necesitamos cambiar internamente y celebrar el debate sobre la ampliación sin echarle la culpa a esto.

Soy consciente del hecho de que hay un debate en curso en muchos países y preocupación acerca del vertiginoso ritmo de la ampliación de la Unión Europea y sobre cómo podrían ir las cosas. Esa conversación debe mantenerse con respeto y franqueza, pero también debemos atrevernos a defender las ventajas de la ampliación y a llamar la atención sobre las mismas. En ese contexto, el debate sobre el proteccionismo económico es sumamente preocupante. Tenemos una responsabilidad con respecto a los países vecinos. Nuestras promesas a los países de los Balcanes y a Turquía deben mantenerse. Son ellos los que fijan el ritmo y nosotros hacemos lo que podemos para acelerar las cosas. También debemos mantener la puerta abierta a otros países como Ucrania y quizás también, algún día, para Belarús, a pesar de que, en estos momentos, la situación del país es extremadamente complicada. La esperanza de la adhesión a la Unión Europea es lo que mantiene viva a la oposición y las fuerzas de la democracia allí.

Esa es la razón por la que nos oponemos a definir los límites geográficos de Europa. Este Parlamento ha impulsado la ampliación y, hace un año, nos pusimos en pie en la Cámara de Bruselas, con nuestros pañuelos naranjas, y aplaudimos al Presidente Yúschenko. Aprobamos una resolución en la que hablábamos de las perspectivas de adhesión de Ucrania. Este es un objetivo y quizás un objetivo lejano. Como ha dicho el señor Brok, el pueblo ucranio se halla en el alero entre democracia y dictadura. Si fijamos las fronteras de Europa, ellos lo interpretarán como si le cerrásemos la puerta en la cara. Sería un error histórico.

En lugar de introducir nuevos conceptos como acuerdos multilaterales, aprovechemos la oportunidad –como ha dicho también el Comisario Rehn– para adaptar la estrategia de vecindad a los futuros Estados miembros y para darle una forma práctica. Plantear ahora nuevos conceptos que no hemos debatido convenientemente y cuyas implicaciones desconocemos no parece muy productivo en estos momentos.

(Aplausos desde diversos sectores)

 
  
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  Joost Lagendijk, en nombre del Grupo Verts/ALE. – (NL) Señor Presidente, en la Comisión de Asuntos Exteriores, mi Grupo ha votado a favor del informe Brok por dos razones. En nuestra opinión, habría que definir mejor el concepto de capacidad de absorción. Se trata de un concepto de moda y polivalente que cada uno puede utilizar como quiera, lo que significa que la cuestión de los límites geográficos necesitará una respuesta, dado que no podemos seguir evitando esa cuestión.

Estamos de acuerdo en que es necesario que la Unión Europea piense en un paso intermedio entre la plena integración y la vecindad, por el bien de los países que todavía no tienen perspectivas de adhesión. Por lo tanto, no estoy hablando de Turquía ni de los Balcanes Occidentales, sino de Ucrania, Moldova o Belarús. Debo señalar que mi Grupo y yo sentimos una gran decepción y, sinceramente, nos enfadamos mucho al ver que, en el período previo a este debate, los medios de comunicación tergiversaron las palabras del informe, siendo el resultado contrario a una serie de puntos centrales.

Si leemos los medios de comunicación previos a este debate, la conclusión última es que debería crearse un paso intermedio para esos países, inclusive Turquía y los Balcanes Occidentales. No es coincidencia –seamos claros– que esta sea la opinión que defiende el ponente, una idea que nunca ha tenido intención de ocultar. El señor Brok siempre se ha opuesto a la apertura de las negociaciones con Turquía y, desde el rechazo de la Constitución, ha aumentado su escepticismo con respecto a la perspectiva de adhesión de los Balcanes Occidentales. El ponente tiene todo el derecho a tener su opinión, pero esta no coincide con la de la mayoría de la Comisión de Asuntos Exteriores. Es más, ni siquiera coincide con lo que dice en su propio informe.

Le agradecería al ponente que explicase, fuera de esta Cámara, lo que pone en su informe, y que no confundiese sus contenidos con sus propias nociones. Lo que el Parlamento afirma en este informe es que no queremos estropear las perspectivas de adhesión de Turquía y los Balcanes Occidentales y que los pasos intermedios serían solamente una opción para estos países, si ellos mismos así lo decidiesen. Todos saben tan bien como yo que todos esos países de los Balcanes Occidentales y Turquía no quieren seguir ese camino; quieren la plena integración. Dejemos de generar ambigüedad en esta Cámara y, sobre todo, también fuera de ella.

 
  
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  Erik Meijer, en nombre del Grupo GUE/NGL. – (NL) Señor Presidente, hasta hace poco una ampliación rápida y extensiva de la Unión Europea parecía un enorme paso adelante y algo que merecía apoyo universal. Se consideraba una reunificación de Europa y la victoria de Occidente en la Guerra Fría. Tras la importante ampliación de 2004, ese clima ha cambiado drásticamente. La opinión pública de los antiguos Estados miembros no considera que esta ampliación haya sido un éxito, particularmente a resultas de la creciente explotación de la disparidad entre países de salarios altos y países de salarios bajos.

Los políticos también se están distanciando de esta idea. Este cambio se pone de manifiesto en el informe sobre la estrategia para la ampliación, que es el tema del debate de hoy. Se llama la atención sobre la capacidad de absorción de la Unión Europea, sobre las fronteras exteriores, los costes que implica la ampliación y problemas administrativos que se atribuyen a la ausencia de una Constitución Europea. Debido a ello, Rumanía y Bulgaria probablemente serán los últimos países a los que se les permita la adhesión a corto plazo. Otros Estados europeos quedan relegados a la política de vecindad. Ni siquiera a los tres países que ya han sido seleccionados como países candidatos se les ha dado una fecha de adhesión.

En el conjunto de los Balcanes Occidentales, en Estados reconocidos, así como en Estados federales o protectorados que luchan por la independencia, donde grupos de población que hablan lenguas diferentes y practican religiones diferentes y que en la década de los noventa se llevaban a matar unos con otros, la opinión pública espera ahora milagros de un rápido proceso de adhesión a la Unión Europea. La Unión Europea utiliza estas expectativas para exigir reformas y, de este modo, realiza profundas incursiones en las decisiones administrativas que se están tomando allí.

En estos momentos, la Unión Europea no quiere ampliarse, pero sí quiere influir fuera de sus fronteras. Esa es la razón por la que Bosnia y Herzegovina tienen ahora un sistema fiscal que nadie había pedido y por la que la autonomía regional que se garantizó en el acuerdo Dayton está en franco retroceso. Según los carteles de propaganda, gracias a la presencia militar de la Unión Europea este país está en camino hacia la adhesión. La opinión pública de Montenegro y Kosovo, zonas en que hace cuatro años, junto con 12 Estados miembros, se introdujo el euro como moneda de curso legal, da por sentado que pronto serán admitidos en la Unión Europea como Estados independientes, mientras que la minoría húngaroparlante de Voivodina espera protección frente al dominio eslavo.

Hasta ahora las medidas de la Unión Europea han decepcionado a todas estas personas. ¿No tenemos nada que ofrecer a esos países de los Balcanes Occidentales, aparte de la invitación a formar un mercado común en el territorio de la antigua Yugoslavia y a adaptar su Gobierno y su economía a nuestros deseos, sin que puedan adherirse antes de 2020? Mi Grupo no puede expresar mucho entusiasmo por esa propuesta.

No obstante, también reconocemos que gracias a este texto es posible señalar que el futuro referendo de Montenegro deberá tomarse en serio y que el conflicto relativo al uso del nombre de Macedonia debería resolverse rápidamente, en franca consulta entre Grecia y su vecino del norte. También es positivo que en Kosovo deba encontrarse una solución a corto plazo que satisfaga las necesidades tanto de la amplia mayoría albanesa como de las minorías serbia y de etnia romaní.

 
  
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  Bastiaan Belder, en nombre del Grupo IND/DEM. – (NL) Señor Presidente, es difícil conciliar el hipernacionalismo, también llamado chovinismo, con la integración en la Unión Europea y eso mismo sucede en el caso de los países candidatos. Lamentablemente hay un país candidato en el que el chovinismo está muy extendido: ese país es Turquía, que ya es objeto de bastante controversia.

En este contexto actual, tengo dos preguntas que me gustaría formular al Comisario Rehn. ¿Hay algo de cierto en la información que recibí anoche de un experto de que la postura de las iglesias cristianas en Turquía se ha deteriorado visiblemente en los últimos tiempos?

A la luz de esta información, el asesinato del sacerdote italiano Andrea Santoro, ocurrido el 5 de febrero en el puerto de Trabzon, no es un caso aislado. En la ciudad de Mersin se ha producido recientemente un intento de asesinato idéntico y se lanzan amenazas directas por teléfono contra las iglesias o incluso en columnas de prensa. Por cierto, según el vicario anglicano Ian Sherwood, que ejerce en Estambul, la elite turca considera que la divulgación de literatura cristiana en turco es intelectualmente inaceptable, si no potencialmente criminal. ¿Cómo se puede, señor Comisario, reconciliar esto con la libertad religiosa en Turquía? Según tengo entendido, no se está realizando ningún tipo de progreso con respecto a este importante aspecto de los criterios políticos de Copenhague.

Da la casualidad de que anoche escuché que Trabzon se encuentra en el denominado valle de los lobos. «El valle de los lobos» es también el título de una producción cinematográfica original turca, que literalmente rebosa chovinismo y que es conocida por ser radicalmente anticristiana, antisemita, antiaestadounidense y antikurda. Ya ha sido un éxito de taquilla en Turquía y se ha ganado los elogios eufóricos del entorno inmediato del Primer Ministro Erdogan y del presidente del Parlamento turco.

Me gustaría preguntar al señor Comisario si ha pedido al Primer Ministro Erdogan y al Ministro Gul que expresen su desacuerdo con este chauvinismo turco, que es completamente incompatible con los valores europeos.

 
  
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  Konrad Szymański, en nombre del Grupo UEN. – (PL) Señor Presidente, es muy importante que el informe elaborado por el señor Brok nos haya ofrecido la oportunidad de hablar hoy acerca de la ampliación.

Definitivamente necesitamos reforzar la política de vecindad y necesitamos una relación nueva y más seria entre la Unión y los países con los que comparte sus fronteras. Hasta ahora, la política de vecindad no ha sido suficiente como instrumento. Esto lo demuestra el hecho de que en el curso de su aplicación los países sometidos a su influencia experimentaron períodos de crisis y desestabilización a gran escala.

No obstante, las nuevas formas de cooperación propuestas en el informe no pueden cerrar la puerta a la adhesión. Hoy tenemos que ser conscientes de que si no ofrecemos la perspectiva de la adhesión a los países situados junto a nuestras fronteras orientales, nuestras peticiones de democracia, economía de mercado y respeto de los derechos humanos seguirán siendo palabras vacías. A menos que se les ofrezca como mínimo la perspectiva de la adhesión en un futuro lejano, estos países regresarán a la esfera de influencia rusa y a todo lo que esto supone con respecto a la democracia y a los derechos humanos.

No obstante, en el mismo informe comprobamos el desarrollo y el refuerzo de opiniones con respecto a la ampliación en términos de capacidad de absorción. Este término nunca se ha definido claramente y actualmente no es más que una ingeniosa excusa, una explicación barata para dar marcha atrás en el proceso de ampliación. Si la capacidad de absorción debe basarse en la aceptación del Tratado Constitucional, entonces podría dar la impresión de que los autores de este quieren cerrar definitivamente la puerta a todos. El Tratado, en la versión que conocemos actualmente, nunca podrá resucitar.

Exigir que la Comisión Europea defina las fronteras de la Unión es un error. Solo provocará embarazosas discusiones políticas sobre el tema de la geografía y definitivamente debilitará la influencia que tiene la Unión sobre los procesos de democratización, estabilización y refuerzo de la política prooccidental en los países vecinos. Con frecuencia, este Parlamento ha estado en la primera línea del proceso de integración. Ha fijado objetivos trascendentales. Hoy, este mismo Parlamento está demostrando ser el más conservador y pasivo de los organismos. Esto plantea una cuestión de principio: ¿por qué?

 
  
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  Philip Claeys (NI). (NL) Señor Presidente, quiero llamar su atención sobre unas cuantas imprecisiones y contradicciones del informe sobre Turquía. El informe incluye tal catálogo de problemas fundamentales que es curioso que no se saque la única conclusión lógica: en primer lugar, que fue un error fatal iniciar negociaciones sobre la adhesión de Turquía a la Unión Europea.

Como ha explicado detalladamente el señor Belder hace un momento, se producen violaciones de los derechos de las minorías nacionales y religiosas. La tortura todavía abunda y, basándonos en el artículo 301 de la legislación penal, entre otras, la libertad de expresión y la libertad de prensa no están garantizadas. Asimismo, Turquía incumple abiertamente sus obligaciones con respecto a la unión aduanera. Los aviones y barcos chipriotas todavía no son admitidos en territorio turco.

En las últimas semanas hemos comprobado también la escalada de tensiones entre las autoridades turcas y ciertos grupos kurdos. Nada menos que el vicecomandante del ejército turco ha sido acusado de haber dirigido un atentado con bomba con la intención de culpar a los kurdos. Algunos militares consideran que esta acusación es una estratagema dirigida por el Gobierno, al que le gustaría poner en tela de juicio al general en cuestión debido a su actitud con respecto al fundamentalismo musulmán.

En algunos círculos incluso se ha sugerido la posibilidad de un nuevo golpe militar en caso de que la situación continúe empeorando.

Hay que admitir que cabe esperar muy poco y eso en un país que aspira a adherirse a la Unión Europea en el plazo de unos años. De hecho, deberíamos aclararnos y decir que es totalmente absurdo. El informe nos recuerda con acierto que los criterios de Copenhague incluyen nuestra propia capacidad de absorción. Esto ya es base suficiente para que anulemos la decisión de iniciar negociaciones con Turquía.

 
  
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  Doris Pack (PPE-DE). (DE) Señor Presidente, señor Comisario, señora Presidenta en ejercicio del Consejo, como presidenta de la delegación para Europa Sudoriental, permítanme decir que apoyo incondicionalmente lo que dice el informe del señor Brok acerca de cada país individual y lo que les reclama. Cada uno de ellos tiene sus propios problemas particulares y necesita ser juzgado sobre la base de sus propios logros y sería muy recomendable que se considerase la adhesión de Croacia en una fecha temprana. Esto enviaría un importante mensaje de estabilización a toda la región, dado que los logros de Croacia, tanto en el ámbito político como en el económico, no son en modo alguno inferiores a los de los dos países que van a adherirse próximamente.

No obstante, ahora que estamos llegando al final del debate, quiero señalar una idea, que no figura en el informe Brok, pero que recibe más atención en los medios de comunicación. Me refiero a las alusiones al cambio de la estrategia de ampliación. Se plantea la cuestión de dónde se encuentran las fronteras de la Unión Europea, aunque nadie contesta. El propio Comisario Rehn ha dicho anteriormente al respecto que hay que contestar a esta pregunta y es precisamente esto lo que preocupa al público. Mi opinión personal es que las adhesiones de Bulgaria, Rumanía y los países de los Balcanes Occidentales significarán que la Unión Europea ha llegado a sus límites. Para todos los demás países hemos concebido el nuevo instrumento de la política de vecindad y debemos afrontarlo. Las negociaciones apresuradas con Turquía han hecho lo que faltaba para provocar la inseguridad y desorientación de nuestros ciudadanos.

Durante diez años hemos estado diciendo que no debe haber ampliación sin reforma institucional de la Unión Europea, pero el Consejo no hizo caso hasta después de la última ampliación y por eso fuimos todos castigados con los resultados de los referendos de Francia y los Países Bajos. Sin embargo, sería fatal que, por este motivo, llegásemos a la conclusión de que no se deben permitir más adhesiones. No debemos perder tiempo echando mano de los instrumentos necesarios, que, por supuesto, están previstos en el Tratado Constitucional, sino utilizarlos para recuperar nuestra capacidad para acoger a nuevos miembros. Si no queremos arriesgar lo que ha sido hasta ahora nuestro gran compromiso con los Balcanes, debemos mantenernos coherentes y decididos a continuar acercando a estos países a la Unión Europea.

Acojo con gran satisfacción lo que han dicho al respecto el Comisario Rehn y la señora Plassnik. A todos estos países se les prometió la adhesión a la Unión Europea, siempre que cumplieran los criterios. Eso fue y sigue siendo un importante motor del cambio después de los terribles conflictos en la antigua Yugoslavia y tras la dictadura de Enver Hoxha en Albania. Para cualquier persona sensata que eche un vistazo al mapa, resulta evidente que esta región se encuentra bien dentro de la Unión Europea. Si goza de estabilidad, nosotros también lo haremos. En la década de los noventa, todos nosotros experimentamos y sufrimos lo contrario, pero me temo –y puedo decir a la Presidenta en ejercicio del Consejo que la vaguedad e imprecisión de lo que se dijo en Salzburgo me da motivos para ello– que ciertos europeos están decididos a dejar a los países del sudeste de Europa en la estacada por segunda vez y eso es lo que no podemos permitir que suceda.

 
  
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  Helmut Kuhne (PSE). (DE) Señor Presidente, acojo con satisfacción el cambio de perspectiva que se establece en el informe del señor Brok. Nuestros debates no pueden seguir tratando sobre nuestra preferencia por un país en vez de por otro; en vez de esto, debemos hacer frente finalmente a la cuestión de qué tipo de sistema político se puede realmente permitir la Unión Europea, si quiere tener más capacidad para tomar decisiones y actuar conforme a las mismas. Esa es la cuestión fundamental de la que dependen todas las demás.

Por esa razón, nuestro próximo paso debería ser aclarar los términos que todavía no se han definido. Los criterios de Copenhague hacen referencia al concepto de la «capacidad de asimilación», aunque no lo definen. En mi opinión, debe implicar al menos los mecanismos políticos e institucionales establecidos en el Tratado Constitucional.

A pesar de que he escuchado atentamente lo que ha dicho el señor Comisario –y que me corrija si me equivoco–, no le he oído decir nada al respecto. La decisión sobre qué es un criterio de capacidad de asimilación encierra la fuente potencial de disentimiento entre nosotros y la Comisión. Entre los criterios importantes figura que la Unión Europea debería financiarse de forma que tuviese un futuro viable y fuese aceptada por las personas que viven en ella. Si queremos hablar de credibilidad, esa credibilidad, y los criterios que se pueden aplicar apropiadamente a la capacidad de asimilación, exigen que no debería ser posible que otro país acceda a la Unión Europea en un futuro previsible, una vez que lo hayan hecho Bulgaria y Rumanía. La credibilidad es más que una promesa de aceptar poblaciones en un momento no especificado; se trata de especificar las condiciones en las que pueden ser aceptadas y eso significa que tenemos que ser más precisos por lo que respecta a conceptos como «perspectivas de ampliación» o «posibilidad de adhesión».

Nosotros mismos tenemos que tener muy claro que pensar que la adhesión de un país resolverá tensiones y problemas de seguridad interior es un error. Estas tensiones y problemas deben ser resueltos antes de que comiencen las negociaciones sobre la adhesión.

 
  
  

PRESIDENCIA DEL SR. ONESTA
Vicepresidente

 
  
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  Annemie Neyts-Uyttebroeck (ALDE). (NL) Señor Presidente, señora Presidenta en ejercicio del Consejo, señor Comisario, Señorías, el informe Brok plantea preguntas pertinentes y ofrece respuestas, aunque no estoy de acuerdo con todas ellas. También refleja las dudas que tienen muchos con respecto a la ulterior ampliación. Esa es la razón por la que se da tanta importancia a la capacidad de absorción, a la que, si el informe fuese aprobado sin enmiendas, incluso se le daría una dimensión geográfica.

Comparto la opinión de la mayoría de mi Grupo de que la capacidad de absorción no precisa ninguna demarcación geográfica previa para definirla, dado que la demarcación de la Unión será, en primer lugar, política, y no es que eso vaya a ser fácil tampoco. Lo más importante es que la Unión Europea debería cumplir su promesa de ampliación, indudablemente también con respecto a los países de los Balcanes Occidentales. A pesar de que a estos países en cuestión todavía les separan varios años de la posible adhesión, ahora es el momento de establecer algunos acuerdos firmes sobre esta cuestión e incluso un calendario. No que decir tiene que habrán de cumplirse todos los criterios, particularmente los políticos.

Según he entenddo, eso es exactamente lo que ha dicho la Presidenta en ejercicio del Consejo en su respuesta. En mi opinión, la vaguedad acerca de una eventual adhesión y el desarrollo de los criterios solamente retrasarán el proceso, porque esta vaguedad se utilizaría como excusa, de lo que nadie se beneficiaría.

 
  
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  Cem Özdemir (Verts/ALE). (DE) Señor Presidente, Señorías, este informe pide que se fijen y se defina la naturaleza de los límites geográficos de la Unión Europea. No solamente algunos demócrata-cristianos, sino también algunos socialdemócratas están buscando alternativas a la integración en la Unión Europea. Me gustaría recordar a la Cámara que, hace unos años, los analistas y expertos políticos no podrían haber imaginado que llegase un día en que desapareciese el telón de acero. Sin embargo, ya ha desaparecido y podemos alegrarnos de ello. Quiero pedir a la Cámara que sea prudente al predecir cómo será la Unión Europea dentro de veinte, treinta o cuarenta años, cuando la mayoría de nosotros ya no participaremos activamente en la política. Creo que esto nos vendría bien, en vista de que la mayoría de nosotros nos habríamos equivocado con respecto a lo que iba a suceder en 1989.

La otra cosa que quiero decir es que todos han hablado de la necesidad de que se aplique el Protocolo de Ankara y tienen razón, pero lo que también hay que decir es que Turquía y el norte de Chipre están asimismo a favor de una solución y nosotros hemos ofrecido compromisos. La vieja máxima de «pacta sunt servanda» es de rigor y eso significa que hay que poner fin al aislamiento de la parte norte de la isla, como ha prometido la Unión Europea.

Lo que quiero decir al señor Brok es que ojalá Helmut Kohl no quedara consignado a los libros de historia, sino que también, de vez en cuando, participase de nuevo en la definición de la política europea de la CDU.

 
  
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  Dimitrios Papadimoulis (GUE/NGL). (EL) Señor Presidente, mi Grupo político no votará a favor del informe Brok, particularmente por las siguientes rezones.

El informe, especialmente el punto 10 con su deliberada falta de claridad, formula una estrategia doble. Deja totalmente abierta la puerta de atrás para que las perspectivas de adhesión se conviertan en una fórmula para una relación especial, con la que los demócrata-cristianos alemanes están encantados. El punto sobre Kosovo, con su confusa redacción, refleja la doble voz dentro de la Unión y la tendencia al abandono gradual de los claros requisitos de la Resolución 1244 de las Naciones Unidas.

Mi Grupo político insiste en la exigencia a Turquía de que aplique las condiciones previas establecidas dentro de un calendario específico, comenzando con la fiel aplicación, sin infracciones, del Protocolo de Ankara.

Finalmente, mi Grupo político apoya, entre otras cosas, la enmienda 19, relativa a una resolución mutuamente aceptable del problema existente con el nombre de la ARYM y la enmienda 4 revisada relativa a Chipre.

 
  
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  Georgios Karatzaferis (IND/DEM). (EL) Señor Presidente, la primera cuestión que tenemos que debatir es: ¿dónde termina Europa? Ya no sabemos dónde se encuentra Europa: hemos llegado a Diyarbakir y, si mañana los Estados Unidos nos dicen que Iraq necesita unirse a Europa por motivos de equilibrio, ¿llegaremos al Océano Índico? Esa es la cuestión. ¿Quién decide qué países se unirán a Europa? Hasta hace poco dijimos no a Croacia. La fiscal, la señora Carla del Ponte, dijo no, Austria presionó y Croacia está dentro. ¿Es esta la voluntad política de Europa? Por supuesto, no está bien tener que decir a nuestros amigos los turcos que no deben insultar al Presidente del Parlamento Europeo. No está bien que les llevemos 139 millones de euros a las zonas ocupadas y que ellos arrojen huevos y piedras a los diputados al Parlamento Europeo. Han de cambiar de actitud y no solamente un artículo de su Constitución. No pueden recibir este trato especial. No pueden amenazar a un Estado de Europa con una guerra, con un casus belli, mientras nosotros hablamos de dejarles entrar. ¿No pueden reconocer a un Gobierno que ha sido reconocido por los otros 24? Estos no son planteamientos lógicos.

Esto me lleva a la ARYM que, por supuesto, reclama un nombre. Permítame recordarle que cuando ustedes solicitaron la adhesión a las Naciones Unidas con el nombre de República Germánica de Austria, Alemania –en ese momento la derrotada Alemania– lo vetó y entraron con el nombre de Austria. Permítame recordarle que los bretones no permitieron la entrada de Gran Bretaña porque ellos tenían Bretaña, y tuvo que adherirse con el nombre de Reino Unido. Así que, ¿por qué no debería apoyarnos, si tenemos una historia de 3 000 años con Macedonia?

¿Por qué no llaman al pan pan y al vino vino? ¿Por qué no tenemos, por fin, una política independiente y tenemos que seguir el juego de los Estados Unidos de molestar a Rusia y tomar sus satélites y abrir un frente con Irán y todo esto? ¿Cuando decidirá por fin Europa –y esta es la cuestión– que no es el bebé de los Estados Unidos? No necesitamos prefectos para desarrollar nuestras propias iniciativas.

 
  
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  Inese Vaidere (UEN). (LV) Señorías, la ampliación de la Unión Europea hasta la fecha ha sido sin duda una fórmula de éxito, dado que ha impulsado reformas en muchos Estados, ampliando el espacio de paz, estabilidad y el Estado de Derecho en Europa.

La ulterior ampliación de la Unión Europea es necesaria, pero tendremos que encontrar nuevos mecanismos y vías que saquen a la Unión Europea del punto muerto de su capacidad actual para absorber a nuevos Estados. Sin duda, al definir criterios precisos la Comisión Europea debe desarrollar este concepto de capacidad de absorción. Además de la posibilidad de la plena integración, también necesitamos ofrecer varias formas de asociación y cooperación multilateral a países que, al menos a corto plazo, no podrán unirse a la Unión Europea. En este sentido, quiero expresar que estoy totalmente de acuerdo con lo que ha dicho el señor Brok. Esta podría ser una forma de atraer hacia el camino de la reforma y los valores europeos a Turquía, Ucrania y los Balcanes, por ejemplo.

 
  
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  Ryszard Czarnecki (NI). – (PL) Señor Presidente, es un mito el hecho de que, sin una ulterior ampliación, la Unión será fuerte y competitiva. Sin embargo, también es un mito que la Unión puede ampliar sus fronteras indefinidamente, por ejemplo con la adhesión de Rusia.

Concentrémonos simplemente en las prioridades en materia de ampliación. Los países del sudeste de Europa deberían estar en la cola, tras Rumanía y Bulgaria, que deberían acceder a la Unión Europea en 2007 y no en 2008. Después de Croacia y Macedonia, deberíamos abrir las puertas a Serbia, Bosnia y Herzegovina, Montenegro, Kosovo y Albania. Esta es la dirección lógica a seguir. Es una cuestión de pensamiento estratégico y también de aumento de la seguridad en el Viejo Continente. Después de todo, será beneficioso desde el punto de vista económico, dado que gastaremos menos en ampliar la Unión mediante la adhesión de los próximos Estados balcánicos que tirando el dinero en las arcas de preadhesión sin fondo de los Balcanes. La resolución de conflictos permanentes en esta parte de Europa cuesta más de lo que habría costado tener a estos Estados en Europa y, de este modo, hacerles cumplir las reglas del juego económicas y políticas de la Unión Europea.

No debemos temer a la ampliación de la Unión a resultas de la adhesión del siguiente pequeño grupo de Estados. Sé que este temor está ahora «de moda», por así decirlo. Es particularmente útil en las campañas electorales que constantemente tienen lugar en diversos Estados miembros de la Unión Europea. Si queremos que nuestra Unión sea más efectiva económicamente y que no se quede rezagada con respecto a América y Asia, debería abolir progresivamente la división de Europa en dos partes: la Europa A, es decir, la Unión Europea, y la Europa B, es decir, toda la que no forma parte de la Unión. La historia también ha demostrado que una Unión que se expande es una Unión más segura. Una invitación a las negociaciones de adhesión, incluso sin la perspectiva de unirse a la Unión en un futuro próximo, es como la bandera de salida que se levanta al comienzo de una carrera de coches. Los conductores deben tener un objetivo por el que luchar; tienen que saber dónde se encuentra la meta. Después pueden llegar muy lejos, negociando muchas curvas e incluso superando averías del motor. No obstante, lo importante es poner en marcha las ruedas de la adhesión.

La propuesta de resolución del Parlamento subraya con razón el hecho de que es precisamente este impulso el que ha respaldado las reformas de Turquía, Croacia y los Estados de los Balcanes Occidentales. Sí, la ampliación es cara, particularmente a corto plazo, pero es una inversión rentable a largo plazo.

 
  
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  Jacek Emil Saryusz-Wolski (PPE-DE). (EN) Señor Presidente, acojo con satisfacción el informe del señor Brok que, en general, es positivo. Aplaudo su audacia al reconocer el hecho de que los Balcanes Occidentales deberían formar parte de la Unión Europea en el futuro. Estoy convencido de que tenemos que respetar nuestros compromisos; no podemos cerrar las puertas a los países a los que se ofreció una perspectiva de adhesión o a los que se merecen esta perspectiva en el futuro a la luz de las disposiciones del Tratado de la UE.

Sin embargo, no debemos repetir nuestros errores del pasado. Tenemos que estar preparados para la ampliación. Ante todo, tenemos que poner los recursos financieros. También tenemos que preparar a nuestros ciudadanos para la perspectiva de la ampliación explicándoles sus grandes ventajas. Tenemos que dejar de utilizar como chivo expiatorio las ampliaciones del pasado y del futuro por nuestros problemas internos y nuestra inactividad.

A la hora de prepararnos para la ampliación, tenemos que ser rigurosos, tenemos que atenernos a la condicionalidad, tenemos que ser sinceros con nuestros socios. Sin embargo, no debemos ser dogmáticos en exceso. Es perfectamente posible abrir las puertas a Croacia sin el Tratado Constitucional. Basta introducir los ajustes necesarios en el Tratado de adhesión. Croacia no debe ser ni víctima ni rehén de nuestros problemas con el Tratado Constitucional.

Acojo con agrado el carácter innovador y la valentía del informe. Podríamos debatir la idea de adoptar pasos intermedios hacia la adhesión, a condición de que no fueran permanentes; sí a los pasos intermedios, pero no como sustitutos de la adhesión. No deberíamos utilizar diversas consideraciones como coartada de nuestra inactividad o del cierre de las puertas a países que algún día serán merecedores de pertenecer a la UE, como es el caso de Ucrania. Las fronteras de la Unión ya están definidas en el Tratado de la UE, que establece que «cualquier Estado europeo que respete los principios...», etc.

Por último, me gustaría repetirlo: la ampliación es una de las políticas más acertadas de la Unión y, por lo tanto, deberíamos hacer un buen uso de su potencial para construir una Unión sólida, segura e influyente, fiel a sus valores de solidaridad, democracia y apertura.

 
  
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  Józef Pinior (PSE). (PL) Señor Presidente, quiero señalar la responsabilidad particular que tiene la Unión Europea de crear una comunidad de países, naciones y ciudadanos del continente europeo, basada en la paz, la democracia liberal, los derechos humanos, la economía de mercado y el Estado de Derecho.

No obstante, hoy nos enfrentamos a la cuestión de si la Unión Europea es capaz de una nueva ampliación y de una verdadera apertura, enfrentándose también al problema de cómo definir el carácter de la Unión Europea, incluidos sus límites geográficos.

La capacidad de absorción se ve actualmente complicada por el punto muerto del proceso de ratificación del Tratado por el que se establece una Constitución para Europa y por los obstáculos hacia una integración estratégica y política más profunda de los 25 Estados miembros de la Unión Europea. Al mismo tiempo, en los próximos años las instituciones de la Unión Europea tendrán que aplicar estrategias de ampliación basadas en términos estrictamente definidos, que tengan en cuenta las obligaciones de la Unión Europea con respecto a Turquía, Croacia y todos los Estados de los Balcanes Occidentales. La Unión Europea también debería elaborar una perspectiva europea a largo plazo con respecto a los países del este de Europa y a Ucrania en particular.

 
  
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  Alexander Lambsdorff (ALDE). (DE) Señor Presidente, Señorías, cuando debatimos sobre la ampliación, en el fondo discutimos de lo que entendemos por Unión Europea. ¿La consideramos un medio para conseguir un fin o una entidad política en sí? ¿Queremos una OSCE de libre comercio para estabilizar un vecindario problemático o queremos una unión política con competencia para actuar sobre la base de sus propias leyes? El informe Brok es positivo, porque realmente cambia la perspectiva a favor de la segunda opción.

En general, de nosotros los políticos se dice que somos incapaces de expresar elogios, pero el señor Kuhne del SPD acaba de hablar sobre la base de un importante documento que han adoptado los socialdemócratas alemanes, y lo absolutamente maravilloso del mismo es que define la postura del SPD con respecto a la ampliación.

En efecto, se da el caso de que, con respecto a Bulgaria y Rumanía, las decisiones están tomadas, pero tenemos que considerar la posibilidad de tratarlos por separado si su comportamiento lo justifica. Lo crucial no son los medios, sino los resultados. Es bastante posible que las negociaciones con Turquía produzcan un resultado diferente a la plena integración y aquí viene una frase fundamental: «No seguiremos aceptando la progresiva suavización de los criterios de adhesión», dicen los socialdemócratas alemanes y nosotros, los demócratas liberales alemanes, estamos totalmente de acuerdo.

También se define la capacidad de asimilación; en este sentido, el principal problema es que la capacidad de la Unión Europea para asimilar a nuevos miembros depende, en parte, del acuerdo de principio de los ciudadanos de los Estados miembros. Eso me parece bastante fundamental, si queremos que la opinión pública esté con nosotros. Si queremos que sigan siendo buenos y fieles ciudadanos de la Unión Europea, habremos de tener en cuenta su voluntad.

 
  
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  Tatjana Ždanoka (Verts/ALE). (EN) Señor Presidente, aprecio mucho las referencias que contiene el informe del señor Brok a la necesidad de respetar los derechos y libertades fundamentales, en particular los derechos de las minorías en Turquía, Croacia y los Balcanes Occidentales.

A la hora de debatir la solicitud turca de adhesión a la Unión, insté a la Comisión a no repetir los errores cometidos en el caso de la adhesión de mi país, Letonia, cuando no se utilizó este proceso para fomentar los derechos de las minorías. El Grupo Alianza Libre Europea ha pedido a las instituciones europeas que insten al Gobierno turco a mejorar su política sobre minorías étnicas, religiosas y lingüísticas. Lamentablemente, no vemos ningún progreso en este sentido y, en particular, en Kurdistán se sigue asesinando a ciudadanos inocentes. Hace dos semanas fueron asesinados los padres de Derwich Ferho, prominente defensor de los derechos humanos y presidente del Instituto Kurdo con sede en Bruselas. Hay indicios de que en los asesinatos están implicadas fuerzas especiales turcas. Estoy a favor de la ampliación, pero una ampliación basada estrictamente en los criterios de Copenhague.

 
  
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  Kyriacos Triantaphyllides (GUE/NGL). (EL) Señor presidente, con respecto al apartado 29 del informe, la decisión del Consejo de bloquear la ayuda financiera a los chipriotas turcos supuso un avance en la dirección correcta, por lo que quiero dar las gracias al Ministro.

Por lo que respecta a la cuestión del comercio, todavía se puede tratar dentro del marco del reciente acuerdo sobre las conversaciones relativas a un paquete de medidas para aumentar la confianza. En la declaración conjunta emitida tras su reunión en París, el Secretario General de las Naciones Unidas y el Presidente Papadopoulos afirmaron, entre otras cosas, que sería beneficioso para todos los implicados y mejoraría en gran medida la atmósfera para entablar nuevas conversaciones el hecho de que se consiguiesen progresos con respecto a una nueva retirada de fuerzas y la desmilitarización de la isla, al completo desminado de Chipre y a la cuestión de Famagusta.

En particular, los progresos relativos a la cuestión de Famagusta podrían suponer también progresos en la cuestión del comercio. Todos conocemos la significativa propuesta del Gobierno de Chipre por la que la devolución de Famagusta a sus residentes legales y la reapertura del puerto de Famagusta podrían resolver la cuestión del comercio desde y hacia las zonas ocupadas. No obstante, lamentablemente Turquía y los líderes de los turcochipriotas todavía no han adoptado una postura con respecto a esta cuestión concreta.

 
  
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  Roger Knapman (IND/DEM). (EN) Señor Presidente, primero nuestro ponente, muy desencaminado, celebra el hecho de que el documento de estrategia de la Comisión «abogue por una Unión abierta al exterior». En realidad no está hablando de una Unión abierta al exterior, sino de una Unión expansiva y no, por lo que se ve, de un periodo de reflexión tras los referendos neerlandés y francés, ¡ni mucho menos! En estos referendos se dijo «no», en particular a Turquía. Lo que este informe nos ofrece es más centralización y más expansión que nos conduce a un resultado inviable, y esto en una semana en que se ha dicho a Alemania que ponga en orden sus finanzas. En lugar de enviar montones de dinero a Europa Oriental, deberían hacer todo lo posible por garantizar que no se vea comprometida la prosperidad del conjunto de Europa.

Está de moda en estos días fingir que hay una larga cola de países que desean entrar en Europa. La realidad es que los países balcánicos acaban de salir de una organización dictatorial, burocrática y corrupta llamada Yugoslavia y no desean entrar a formar parte de una organización de características similares simplemente porque sea bueno para su salud. La verdad es que quieren dinero. Quieren más dinero todavía. Lo que no habría que hacer en los Balcanes es comerciar con su soberanía como si fuera una mercancía, ya que así solo habrá decepción. Me temo que lo único que les espera es una gran decepción.

 
  
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  Hans-Peter Martin (NI). (DE) Señor Presidente, señores diputados del Grupo Socialista en el Parlamento Europeo, en particular los de Alemania y Austria, ¡felicidades! En lugar de hacer como solían hacer y utilizar el populismo como un garrote –el término lo han utilizado ustedes mismos– con el que golpear a sus antiguos líderes de partido o principales candidatos, ahora se han golpeado ustedes mismos con él en la cabeza. Los ciudadanos están empezando a darse cuenta de lo que los votantes dicen, empezando a darse cuenta de las cifras económicas reales y, ojalá, llegando a algún tipo de conocimiento. Los debates que su Grupo ha venido manteniendo durante años han producido finalmente un documento con el que realmente podemos hacer algo.

¡Bien hecho, señor Kuhne! Cambio de perspectiva, perspectivas de adhesión, capacidad para asimilar: este es precisamente el meollo de la cuestión. Por lo tanto, existe un motivo de esperanza, dado que lo que están defendiendo puede conseguir el apoyo mayoritario no solamente entre sus propios votantes, sino también en toda Europa. Con una perspectiva apropiada, las cosas pueden avanzar, pero sin duda no podrán si continuamos andando con rodeos como hemos venido haciendo.

 
  
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  Camiel Eurlings (PPE-DE). (NL) Señor Presidente, las ampliaciones han sido beneficiosas para la Unión Europea; no solamente la población de los países recientemente admitidos, sino también, sin duda, las de los demás, han sacado mucho provecho de ellas.

El sentimiento predominante en mi país durante el referendo fue el temor de ser invadidos por fontaneros polacos. La realidad es diferente: desde la ampliación más reciente a estos países, los Países Bajos han ganado 2 000 millones de euros anualmente. Son precisamente quienes han defendido siempre esta ampliación los que tienen que comunicar esta misma información sobre la ampliación, manteniendo, al mismo tiempo, la vigilancia sobre el equilibrio entre ampliación y profundización, dado que actualmente está desequilibrado. Realmente el Tratado de Niza no fue lo bastante bueno para 25 e indudablemente no lo será cuando otros dos países, concretamente Rumanía y Bulgaria, se unan a nosotros en breve. Creo que sería bueno para nosotros que nos comprometiésemos a poner nuestra propia casa en orden primero, con un nuevo tratado antes de aceptar a otros dos países. Deberíamos comprometernos a esto por nuestra propia cuenta.

En segundo lugar, creo que es importante que los países que están en el umbral no tengan que esperar a que la Unión Europea finalice sus quehaceres domésticos para poder comenzar el proceso de profundización con una especie de asociación. Si desean convertirse en verdaderos miembros, y Europa parece ser capaz de poder con ello, el acercamiento a la integración podría ser entonces el siguiente paso para ellos.

El informe no resta valor en modo alguno a los derechos de los países candidatos que tienen esta categoría actualmente y me gustaría dejar esto muy claro. No obstante, esta credibilidad también debe estar estrechamente relacionada con que demos credibilidad a los criterios. Esto significa, como bien ha dicho la señora Plassnik, que Turquía debe controlar la libre expresión de opiniones, no solamente por el bien de algún autor, sino también por el de otros, que la libertad religiosa debe estar garantizada y también que hay avances por lo que respecta a Chipre.

Acogemos con satisfacción el «Age Package Deal», pero sería magnífico –y espero que el señor Comisario tome nota de ello– poder convencer a Turquía de que ratifique y aplique el protocolo. ¿Cómo pretende conseguir esta claridad, señor Comisario? Una vez que se consiga esto, también se progresará mucho con respecto a Chipre. Desde ese punto de vista, apoyo plenamente la enmienda 4, en la que en esta Cámara explicamos en detalle, una vez más, que queremos cumplir nuestra obligación por el bien de la población del sur, pero también indudablemente por la del norte de la isla.

 
  
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  Richard Howitt (PSE). (EN) Señor Presidente, la ampliación es el mayor éxito de Europa, que ha propagado la estabilidad, la seguridad, la prosperidad y la democracia en nuestro continente y que lo seguirá haciendo. Sin embargo, cuando la opinión mayoritaria en siete Estados miembros, incluido el mío, se opone a la futura ampliación, es hora de explicar la situación a los ciudadanos y hacer frente a los que intentan bloquear el progreso; rechazar a los que en esta resolución intentan utilizar frases como «posibilidades operativas» o «redibujar las fronteras» para socavar los actuales compromisos de Europa; hacer frente a aquellos, como los conservadores británicos, que dicen que Europa debe elegir entre ampliar y profundizar, a diferencia de nosotros; oponernos a la extrema derecha que de forma deliberada azuzó los temores de que la nueva inmigración supone una amenaza para los empleos y el sustento de las personas, cuando la realidad demuestra todo lo contrario; desenmascarar a los que, incluso de nuevo en esta resolución, aplauden los progresos de Croacia, pero no hacen lo mismo con los avances en Turquía; reconocer que las poblaciones musulmanas mayoritarias en Macedonia, Bosnia y Albania también comparten un destino europeo; y destacar que una pausa para reflexionar sobre el Tratado Constitucional no puede ser una excusa para poner freno a la nueva ampliación.

 
  
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  István Szent-Iványi (ALDE). (HU) Señor Presidente, la integración regional en los Balcanes Occidentales es un elemento fundamental en la estrategia de ampliación de la Comisión. Este esfuerzo es positivo, porque fomenta la cooperación y la asunción de responsabilidades y también conlleva ventajas económicas.

No obstante, no conviene forzar una unión económica o política que no es deseada por los afectados o que no es viable en sí misma. Sería mucho más efectivo ampliar el Espacio Centroeuropeo de Libre Comercio ya existente, como propone el Gobierno croata, porque ya ha demostrado ser un marco de cooperación próspero y positivo, y es aquí donde deberían estar incluidos los Estados balcánicos.

La verdadera garantía de estabilidad en los Balcanes Occidentales es la promesa auténtica de integración europea. A este respecto, es sumamente preocupante que sobre la base de la propuesta del Consejo, los países afectados no reciban el apoyo financiero adecuado en el futuro y que el año que viene y en los años siguientes reciban menos apoyo que el que han obtenido hasta ahora. Esto siembra dudas con respecto a la credibilidad de todo el proceso de adhesión. Por lo tanto, queremos que se produzca un aumento considerable de los fondos disponibles.

En tercer lugar: a la hora de evaluar a cada país, debemos tener en cuenta sus logros individuales y las valoraciones en bloque o colectivas de cualquier tipo son inaceptables, porque esos países deben demostrar su madurez uno a uno.

Croacia ha hecho mucho por convertirse en un Estado miembro de la Unión Europea lo antes posible. Debemos reconocer estos esfuerzos, porque Croacia se merece concluir las negociaciones con éxito lo antes posible.

 
  
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  Laima Liucija Andrikienë (PPE-DE). (LT) En primer lugar quiero dar las gracias al señor Brok por un informe tan constructivo y lógico. No me cabe duda de que si la Unión Europea fuese capaz de formular su postura con respecto a todas las cuestiones de esta manera, indudablemente contaría con más apoyo y comprensión por parte de sus ciudadanos. Me gustaría hablar de la parte del informe relativa a Turquía. Estoy totalmente de acuerdo en que la estrategia de expansión de la Unión Europea ha fomentado indudablemente la reforma democrática y política y otras reformas en Turquía y los demás Estados mencionados en la resolución. No obstante, es igualmente importante tener en cuenta que, y cito textualmente, «aunque el proceso de transición política en Turquía sigue en marcha, el ritmo de las reformas ha disminuido en 2005, y que la aplicación de las reformas es desigual». Esta es la respuesta exacta que recibí ayer del Comisario Rehn a mi pregunta oral sobre la aplicación de la resolución del Parlamento Europeo con respecto al inicio de las negociaciones con Turquía. También se indica en el proyecto de resolución que hemos debatido hoy, lo que quiere decir que el ritmo de las reformas en Turquía en 2005 no solamente ha sido insuficiente, sino que, en efecto, se ha frenado. Esto puede interpretarse como una falta de disposición por parte de Turquía para llevar a cabo reformas que la acerquen a la Unión Europea o quizás incluso como una falta de voluntad de comprometerse a cumplir las obligaciones básicas de la posible integración.

También comparto el pesar expresado en el informe del señor Brok y en la resolución sobre la declaración unilateral realizada por Turquía al firmar el Protocolo adicional al Acuerdo de Ankara. Creo que es necesario recordar a Turquía que el reconocimiento de todos los Estados miembros de la Unión Europea es un componente indispensable del proceso de adhesión.

Es cierto que lo que voy a decir no se encuentra en el informe, aunque no me cabe duda de que los actos de genocidio cometidos contra la nación armenia hace 90 años deberían ser reconocidos por Turquía en el más alto nivel, dado que esto más que nada daría testimonio de que la postura de Turquía, incluso con respecto a esos lamentables acontecimientos del pasado, armoniza con el espíritu de los criterios de Copenhague.

 
  
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  Csaba Sándor Tabajdi (PSE). (HU) Señor Presidente, el informe Brok no define nada concreto con respecto a las minorías étnicas. La Unión Europea suele utilizar dobles o incluso triples raseros cuando exige y espera algo completamente diferente de dos Estados candidatos, cuando casi nunca llama al orden a sus propios Estados miembros por temas relacionados con las minorías étnicas.

Tras un levantamiento armado, a los albaneses que viven en Macedonia se les concedió una amplia autonomía administrativa e incluso territorial, mientras que en el caso de Rumanía la Unión Europea no presiona para que se conceda autonomía territorial al casi millón de húngaros que viven en Székelyföld. La Unión Europea promete independencia a Kosovo, pero para Voivodina no recomienda ni siquiera la autonomía arrebatada por Milosevic.

Les ruego apoyen las propuestas de enmienda húngaras encaminadas a preservar el carácter multiétnico de Voivodina, la protección de las minorías y la ampliación de la autonomía provincial. El Comisario Rehn sabe bien que no hay solución sin autonomía para los finlandeses que hablan sueco en Finlandia y tampoco puede haber una solución en los Balcanes para los kurdos que viven en Turquía.

 
  
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  Panagiotis Beglitis (PSE). (EL) Señor Presidente, hemos de ser particularmente honestos y aceptar que la estrategia de ampliación no es la razón de la actual crisis institucional de la Unión Europea. No obstante, como objetivo estratégico, la ampliación puede ser el chivo expiatorio de los bloqueos colectivos europeos y eso, en mi opinión, deberíamos evitarlo. Dentro de este contexto, el mensaje enviado por la Presidencia austriaca y la reunión de los Ministros de Asuntos Exteriores en Salzburgo sobre el objetivo final de la integración de los países de los Balcanes Occidentales en la Unión Europea son, en efecto, especialmente importantes. Estamos diciendo sí a la integración de los países y no a relaciones especiales.

En este sentido, la Comisión debería acelerar la presentación de su propuesta de concesión de visados de entrada a los ciudadanos de los países balcánicos. La cuestión es profundamente política, no burocrática. La doblez de la Unión Europea con respecto a Kosovo está causando preocupación. La ausencia de una política común europea tendrá consecuencias negativas.

Finalmente, por lo que respecta a Chipre, creo que es el momento de tomar iniciativas políticas para crear la ósmosis política y social necesaria en la sociedad civil entre los grecochipriotas y los turcochipriotas. El papel de catalizador corresponde a la Unión Europea.

 
  
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  Marianne Mikko (PSE). (ET) Señorías, el ponente, el señor Brok, ha realizado un gran trabajo para mostrar a los países de los Balcanes Occidentales el camino hacia la Unión Europea.

No obstante, como jefe de la delegación para Moldova, es mi obligación recordar el hecho de que hay dos países incluso más cercanos al corazón de Europa que necesitan la promesa de integración a la Unión Europea, tanto como los países de los Balcanes y Turquía.

El Parlamento Europeo ha expresado claramente su apoyo a las aspiraciones de Ucrania y Moldova de convertirse en candidatos para la adhesión a la Unión Europea. Moldova lleva haciendo un gran esfuerzo desde hace dos años.

Ucrania también ha demostrado recientemente que desea convertirse en un país europeo. Lo pude comprobar claramente en mi visita a Ucrania la semana pasada.

No obstante, lamento que se haga hincapié excesivamente en el cuarto criterio de Copenhague en el informe. Al mismo tiempo, estoy de acuerdo con el señor Brok en que la Comisión Europea debería definir la naturaleza de la capacidad de adhesión lo antes posible. Esto no debería ser una vaga excusa para rechazar a países que desean acceder a la Unión Europea.

Desde la Cumbre de Salónica de 2003 nuestra unión se ha reformado. Esta es la historia de aciertos de los países que cumplían los criterios de Copenhague. Los potenciales países candidatos también deberán ser evaluados, en el futuro, sobre la base de criterios transparentes.

La expansión debe continuar, porque Europa necesita estabilidad del mismo modo que necesita el aire.

 
  
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  Ursula Plassnik, Presidenta en ejercicio del Consejo. (DE) Señor Presidente, quiero dar las gracias por este apasionante y, sin duda, tenso debate, que el Consejo también considera importante.

Señorías, yo procedo de un país que de acuerdo con todas las cifras y datos disponibles se benefició muy notablemente de la última ampliación, aunque, a pesar de ello, la opinión popular, tanto sobre la propia Unión Europea como sobre su ampliación, es muy crítica, por lo que quiero hacer algunas observaciones personales al respecto.

No habrá Europa sin fronteras; «L’Europe sans frontières n’existera pas», aunque Europa ha sido siempre un proyecto político. Esa es la razón por la que ni los geógrafos ni los historiadores ni los legisladores nos servirán de nada para las decisiones políticas que tenemos que tomar; lo que decidirá las cuestiones será la voluntad común de quienes comparten esta comunidad de valores y leyes, concretamente nosotros y –como es norma en las democracias– los propios ciudadanos. Entonces, ¿dónde nos encontramos ahora? Si se analiza objetivamente, el 3 de octubre del pasado año se tomaron decisiones políticas con implicaciones muy importantes; lo que ahora tenemos por delante –con «tenemos» me refiero al Consejo y a la Comisión con nuestros socios de todo el mundo– es un período de trabajo tranquilo en torno a las cuestiones.

Permítanme hacer tres comentarios más sobre las cuestiones geográficas de los Balcanes: básicamente, ¿de qué trata todo esto? ¿En qué estamos trabajando? Creo que estamos trabajando en Europa como un proyecto de paz, en su reunificación, en la superación de la división entre este y oeste, en la eliminación de la división creada por el comunismo. Es intolerable que los Balcanes acaben en tierra de nadie en Europa; debemos explicar, una vez más, dónde vemos el valor añadido para nosotros mismos, para nuestros propios ciudadanos y para los ciudadanos de los Balcanes: un valor añadido que consiste en el Estado de Derecho, la seguridad y la oportunidad económica.

Con respecto a Turquía, a la que se han referido muchos diputados, en el actual proceso en curso la Comisión y el Consejo no solamente abordan el progreso que Turquía ha realizado con su proceso de reforma, sino también, de forma bastante específica y directa, lo que queda por hacer, en ámbitos como la libertad religiosa y la libertad de expresión. Lo hicimos en nuestra reunión de la troika.

Permítanme decir algo acerca de Ucrania. Recientemente la Comisaria Ferrero-Waldner y yo hemos visitado juntas Ucrania, en una misión de la troika, y puedo darles el mismo mensaje que di allí: a Europa, la Unión Europea, le gustaría ver una Ucrania estable, confiada y próspera, pero, sobre todo, una Ucrania que asuma la tarea de transformación y que lo haga con determinación. La política de vecindad europea y el plan de acción que está a punto de ser revisado por primera vez durante la Presidencia austriaca nos ofrecen un conjunto de instrumentos útil y apropiado. También existe un considerable potencial para cosas como un consenso más profundo que podría incluir un amplio acuerdo de libre comercio.

 
  
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  Olli Rehn, miembro de la Comisión. (EN) Señor Presidente, me gustaría comenzar dándole una noticia: las decisiones que tomamos a finales de 2005 han creado un sólido marco político para nuestra política de ampliación para el periodo de 2006 a 2010, y en algunos casos incluso más allá. Por ejemplo, las negociaciones de adhesión con Turquía durarán probablemente entre 10 y 15 años. Espero que nadie ponga en duda seriamente nuestros compromisos en vigor en Europa Sudoriental, porque se trata realmente de una cuestión de seguridad y estabilidad propias que podamos garantizar la paz, la democracia y aumentar la prosperidad en esta zona tan delicada.

Ahora tenemos un programa de trabajo sobre la ampliación consolidado y suficientemente exigente. El tren de la ampliación no es de alta velocidad, no es el TGV ni el Eurostar; se trata de un tren normal o, en algunos casos, incluso de un tren correo, pero lo más importante es que este tren se está moviendo, se encuentra en el proceso y, por tanto, está transformando los países que se hallan en las proximidades de la Unión Europea.

En cuanto a las fronteras de Europa, la Comisión trabaja sobre la base del artículo 49 del Tratado de la Unión Europea, que indica que cualquier Estado europeo que respete y aplique los valores europeos de democracia, derechos humanos, el Estado de Derecho y las libertades fundamentales podrá solicitar su adhesión a la Unión. Esto no quiere decir que todos los Estados europeos deban presentar su solicitud ni que la UE deba aceptar a todos los países, pero al mismo tiempo significa que no es sensato cerrar la puerta para siempre trazando una línea en el mapa para definir Europa de una vez por todas, ya que esto perjudicaría muy seriamente nuestras posibilidades de influir de forma beneficiosa y estratégica en nuestro vecindario inmediato.

Mientras tanto, aunque todavía no se han determinado unas fronteras finales de la Unión, la UE está desarrollando otras formas de asociación y cooperación con sus países vecinos, por ejemplo la Política Europea de Vecindad, que puede seguir desarrollándose y actualizándose.

Se han hecho algunos comentarios y se han señalado varios puntos sobre la capacidad de absorción. Me gustaría explicar brevemente los antecedentes históricos. Este concepto fue mencionado de forma explícita por primera vez en Copenhague en 1993, cuando el Consejo Europeo manifestó que la capacidad de la Unión de absorber nuevos miembros, sin dejar de mantener el impulso de la integración europea, es también un factor importante en el interés general tanto de la Unión como de los países candidatos. La Comisión ha examinado con regularidad ese concepto y sus consecuencias.

En su Agenda 2000 –y me complace referirme a ella porque yo fui miembro del Grupo rector para la Agenda 2000, aprobada en 1997–, la Comisión examinó el efecto de la adhesión de los países de Europa Central y Oriental desde dos ángulos: su efecto en las políticas de la UE como la agricultura o la política regional, y sus consecuencias presupuestarias. A resultas de ello, este trabajo condujo al establecimiento de una serie de parámetros críticos en las negociaciones que se produjeron después, en las decisiones de marzo de 1999 en la Cumbre de Berlín y en 2003, cuando se dio el visto bueno a la adhesión a la Unión Europea de los países de Europa Central y Oriental. Esta decisión facilitó la entrada de los diez nuevos Estados miembros y, de ese modo, logramos combinar nuestra misión histórica de reunificar el continente europeo y tener en cuenta las consideraciones prácticas, que también preocupan hoy en día a nuestros ciudadanos.

Más tarde, examinamos ese concepto durante las negociaciones de adhesión, en algunos capítulos en particular, como el de la libre circulación de personas y los capítulos financieros, y más recientemente en nuestro documento de reflexión de 2004 sobre las cuestiones derivadas de las perspectivas de adhesión de Turquía.

Me gustaría recomendar este documento de octubre de 2004 a todos los diputados al Parlamento Europeo. Merece la pena leerlo y describe muy bien las amplias consecuencias de la posible adhesión turca a la Unión si, un día, Turquía cumple todas las condiciones.

Así pues, el aumento de la capacidad también es un concepto importante y a él nos hemos referido en los marcos de negociación para Turquía y Croacia. Puedo asegurar a sus Señorías que lo tenemos en cuenta durante las negociaciones y que es un concepto primordial en nuestro documento de estrategia del pasado mes de noviembre. Basamos nuestro trabajo en ese concepto y es una consideración muy importante.

Por último, en relación con lo que ha dicho el señor Eurlings sobre profundización y ampliación, me uno a los que piensan que la profundización de la integración política es indispensable para hacer una Unión Europea más eficaz y democrática. Tenemos que hacer que la Unión funcione mejor y este era y sigue siendo el objetivo del Tratado Constitucional. Por tanto, necesitamos un debate constitucional y en su momento –más vale pronto que tarde– tendremos que decidir cómo vamos a reformar nuestras estructuras para hacerlas más eficaces y democráticas y para que la Unión Europea pueda tener más influencia en las relaciones exteriores, en la Política Exterior y de Seguridad Común y en el mantenimiento de la seguridad de sus propios ciudadanos contra la delincuencia organizada y el terrorismo.

Todo esto debemos hacerlo en el futuro inmediato, no en un futuro lejano –no dentro de 10 o 15 años, por ejemplo, cuando Turquía esté preparada para la adhesión–, en interés de Europa, y tenemos que hacerlo ahora para la Unión Europea de 25 o 27 Estados miembros. Por tanto, en lugar de hablar de la capacidad de absorción, preferiría que habláramos de la capacidad de funcionamiento de la actual Unión Europea para garantizar que servimos a nuestros ciudadanos mejor tanto en nuestras políticas como en nuestras instituciones.

 
  
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  El Presidente. – El debate queda cerrado.

La votación tendrá lugar mañana jueves a las 12.00 horas.

Declaración por escrito (artículo 142 del Reglamento)

 
  
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  Cristiana Muscardini (UEN).(IT) El informe del señor Brok aborda de forma exhaustiva y completa el estado actual de la ampliación y tiene en cuenta países que indudablemente están realizando notables esfuerzos por alcanzar los objetivos políticos y económicos exigidos para su entrada en la Unión Europea.

Estamos especialmente de acuerdo con la invitación que se hace a Croacia de «resolver los problemas bilaterales, en especial los relativos [...] a los derechos de la propiedad», pero observamos con pesar que no se hace alusión alguna a los problemas relacionados con la adecuación de la legislación de dicho país en materia de acceso al mercado inmobiliario por parte de ciudadanos de la Comunidad, y en concreto de los italianos y los exiliados julio-dálmatas. No se puede impedir a ningún ciudadano de la UE su instalación en un Estado miembro y el acceso al mercado inmobiliario.

Justificar la prohibición con la aplicación del principio de reciprocidad no es suficiente para afirmar hoy que Croacia satisface todos los requisitos para ser candidato a una futura adhesión a la Unión. Conscientes del incumplimiento de un principio de libertad, actualmente aceptado por todos los Estados miembros, nosotros, si bien votamos a favor del informe, deseamos que se pida a Croacia que colme esta grave laguna, que, de prolongarse, nos impediría apoyar su adhesión.

 

10. Modificación del orden del día (Debates sobre casos de violaciones de los derechos humanos, de la democracia y del Estado de Derecho): véase el Acta

11. Fusiones en el mercado interior (debate)
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  El Presidente. – De conformidad con el orden del día, se procede a las declaraciones del Consejo y de la Comisión sobre las fusiones en el mercado interior.

 
  
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  Hans Winkler, Presidente en ejercicio del Consejo. (DE) Señor Presidente, Señorías, este es un debate que naturalmente estará dominado, en gran medida, por el discurso de la señora Comisaria. Puedo imaginar que los diputados presentes estarán particularmente interesados en escuchar lo que tiene que decir la Comisión. Por lo tanto, me limitaré a hacer algunas observaciones en nombre del Consejo, dado que estamos convencidos de que al aplicar las nuevas disposiciones y las normas de competencia de la Unión Europea, la Comisión está demostrando gran responsabilidad por lo que respecta a la consecución de los objetivos de la política de competencia, de acuerdo con la Estrategia de Lisboa.

Los estudios sectoriales que la Comisión ya está preparando y desea realizar con mayor profundidad forman una base fundamental para ello, y la cuestión de la definición del mercado también es importante en este sentido. Es importante recordar que también deberán tenerse en cuenta los aspectos a medio y largo plazo a la hora de tomar decisiones sobre fusiones.

La economía no es estática, sino dinámica, por lo que las empresas se enfrentan al desafío diario de prepararse para el futuro y mantenerse competitivas. Hay más de 23 millones de empresas en la Unión Europea en su conjunto; cada día se crean nuevas empresas y se cierran otras.

Como continuación del debate que hemos mantenido esta mañana, cabe señalar que más del 99 % de las empresas son pequeñas y medianas empresas, que en conjunto representan el 80 % del empleo. Por lo tanto, la competitividad también tiene un importante impacto sobre el mercado laboral y presupone una competencia efectiva. No debe existir distorsión de la competencia en el mercado interior: esa es una de las bases esenciales del éxito de la economía europea.

La plena realización del mercado interior y de la unión económica y monetaria, la ampliación de la Unión Europea y la reducción de las barreras al comercio internacional y a la inversión provocarán incluso una mayor reorganización de empresas, también en forma de concentraciones. Acogemos con satisfacción una reorganización como esta en la medida en que cumpla los requisitos de la competencia dinámica y pueda aumentar la competitividad de la industria europea, mejorando las condiciones para el crecimiento económico y elevando el nivel de vida de la Comunidad. Esto se ajusta perfectamente a los objetivos de Lisboa que se han debatido hoy.

El problema presente se está debatiendo a la luz de ejemplos actuales de concentraciones en el ámbito de la energía, en particular. En este sentido, para el público y los consumidores son particularmente importantes las tendencias de los precios, que se ven negativamente afectados por la falta de competencia, y las consideraciones relativas a la preservación del empleo.

Los consumidores pueden imaginar fácilmente que la única forma de evitar aumentos de precios injustificados pasa por una competencia suficiente. No obstante, también es cierto que los puestos de trabajo solamente se pueden salvaguardar a largo plazo si las empresas son competitivas. En este sentido, deberíamos perseguir activamente una política de competencia paneuropea en el contexto de las cuatro libertades fundamentales.

Otra tarea importante de la política de competencia es la de garantizar que los casos de reorganización y concentración no puedan provocar daños permanentes a la competencia. Esa es la razón por la que, como saben, la legislación comunitaria comprende disposiciones relativas a las concentraciones que podrían distorsionar la competencia, sea en la totalidad o en gran parte del mercado común.

Quiero repetir que estamos convencidos de que la Comisión emprenderá la acción apropiada y procederá de forma responsable. El Estado de Derecho y por tanto la previsibilidad de las decisiones son también particularmente importantes para el éxito de Europa como ubicación de empresas. Con este fin, habrá que trabajar incluso con mayor profundidad en un planteamiento más orientado a la economía. Si, tras una fase de evaluación, se pone de manifiesto que el marco jurídico para las fusiones ha de ser complementado a este respecto, el Consejo también abordará del asunto.

También está claro que no es posible prever todas las eventualidades en los marcos legales; por el contrario, se necesita cierto nivel de abstracción. La Presidencia del Consejo también asume que, a la hora de tomar sus inminentes decisiones, la Comisión aplicará su criterio en cuestiones como la definición del mercado y la determinación de la eficiencia con la máxima prudencia.

 
  
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  Neelie Kroes, miembro de la Comisión. (EN) Señor Presidente, Europa lucha por derribar barreras entre Estados miembros, no por erigirlas. Los mercados abiertos y competitivos son los principales factores de impulso del crecimiento y del empleo en Europa. Las empresas que prosperan en el mercado europeo también están en buenas condiciones para competir mundialmente.

La Comisión siempre observará con preocupación cualquier intento de los Gobiernos nacionales de interferir de forma indebida, directa o indirectamente, en el proceso de reestructuración empresarial transfronteriza en Europa. El Tratado consagra el principio de que no debería existir ningún impedimento injustificado para el ejercicio de las libertades que establece –en particular la libre circulación de capital– o para el derecho de establecimiento. Un elemento fundamental de estos derechos es la libertad de las empresas para reestructurarse, incluso mediante el cambio de propiedad.

Negar esta posibilidad a las empresas por principio o por no aplicar correctamente las disposiciones de la legislación sectorial comunitaria que introduce la competencia en los mercados –como la energía, las telecomunicaciones y los servicios financieros– supondría una grave limitación de su capacidad para adaptarse a los desafíos que presenta la integración de los mercados en la Unión Europea, para los rápidos avances en tecnología que muchas industrias están experimentando y, en general, para la dinámica actual de los negocios en la Europa de nuestros días.

La industria europea está haciendo frente a estos desafíos, inclusive mediante la aparición de un creciente número de empresas transfronterizas europeas. A pesar de que los efectos de las fusiones deben evaluarse caso por caso, de acuerdo con las normas de competencia pertinentes, es probable que las fusiones entre empresas asentadas en diferentes Estados miembros aumenten la competencia en el Estado miembro en cuestión, contribuyendo así a la materialización de beneficios concretos para los consumidores europeos, en forma de precios inferiores y de una selección más amplia. Pongamos el ejemplo del sector de la energía. El Libro Verde publicado la semana pasada por la Comisión era muy claro. No se conseguirá una energía sostenible, competitiva y segura sin mercados energéticos abiertos y competitivos, basados en la competencia entre empresas que deseen competir a escala europea en lugar de dominar su mercado nacional. Los mercados abiertos reforzarán Europa y le permitirán abordar sus problemas. Al mismo tiempo, el proceso de reestructuración empresarial transfronterizo aumenta la competitividad de las empresas europeas, preparándolas para triunfar en los mercados mundiales.

Cualquier interferencia en este proceso por parte de los Gobiernos nacionales que no esté justificada por un interés legítimo, tal como se establece en los Tratados, la legislación secundaria o la jurisprudencia, conlleva el riesgo de mermar gravemente las posibilidades de Europa de aprovechar las oportunidades que ofrecen la globalización y la integración del mercado.

La Comisión, como saben, dispone de dos instrumentos legales principales –las normas del mercado único del Tratado CE y el artículo 21 del Reglamento comunitario sobre concentraciones– para hacer frente a una interferencia indebida por parte de las autoridades nacionales con respecto a la reestructuración empresarial. Tiene la obligación de aplicar estas normas en este sentido siempre que proceda.

Como guardiana del Tratado CE y como institución responsable del control de las fusiones sobre la base de la competencia a escala europea, la Comisión está decidida a garantizar que las empresas puedan aprovechar efectivamente las ventajas del mercado interior de la Unión Europea. Esa es la razón por la que la aplicación de estas disposiciones es y seguirá siendo una de las prioridades centrales de la Comisión.

 
  
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  Klaus-Heiner Lehne, en nombre del Grupo del PPE-DE. – (DE) Señor Presidente, Señorías, el mercado interior se está sometiendo a prueba; en el ámbito de la energía, en particular, incluso se podría decir que está en peligro. La promoción de campeones nacionales se traduce en monopolios nacionales, lo que significa que no hay competencia y también que no hay más competencia en el mercado interior europeo. Esta situación es negativa para los consumidores.

Las empresas europeas de la energía se enfrentan al problema adicional de que si no compiten en Europa, tampoco serán competitivas en el plano internacional en el futuro. Esto también agrava la situación en Europa. Por lo tanto, también agrava la situación de todas las demás empresas, dado que tienen que pagar los elevados precios de la energía y, de este modo, salir perdiendo en términos de competitividad internacional.

A pesar de que apoyo explícitamente los esfuerzos de la Comisión y, en particular, de la señora Comisaria con respecto a esta cuestión, creo que las opciones de la Comisión son sencillamente limitadas. La Comisión está intentando presentar instrumentos de la normativa en materia de competencia, pero la famosa norma de los dos tercios en las fusiones casi siempre se aplica en el ámbito de la energía, en particular, y a resultas de ello la capacidad de intervención de la Comisión es mínima.

Sé que la Comisaria Kroes se está planteando cambiarlo, pero para ello necesitaría la unanimidad dentro del Consejo y no creo que esa unanimidad sea posible en la situación actual. Esa es la razón por la que es fundamental que también el Consejo se ocupe de este problema. Cabe esperar que los Gobiernos respeten el espíritu y las normas de los Tratados y de la legislación europea. En última instancia, el caso es que queremos un mercado interior en el ámbito de las empresas de la energía, en particular. Por esta razón, espero que el Consejo se implique en esta cuestión.

Me gustaría hacer un comentario sobre la normativa en materia de absorciones: en artículos de prensa de los últimos días se ha alegado que la normativa europea en materia de absorciones está promoviendo esta evolución. No me parece justo. Cabe esperar que los Estados miembros transpongan la normativa en materia de absorciones, pero se trata de un caso de relaciones entre empresas; no tiene nada que ver con el ejercicio de influencia política. El ejercicio de influencia política no se contempla en las decisiones en virtud de la normativa en materia de absorciones a escala europea y deberá evitarse y prevenirse. Es fundamental que esta cuestión se ponga abiertamente sobre la mesa en el Consejo y que se haga un llamamiento en este sentido a todos los responsables en el seno del Consejo.

 
  
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  Ieke van den Burg, en nombre del Grupo del PSE. – (EN) Señor Presidente, imagine que el próximo fin de semana el Presidente Barroso convoque una conferencia de prensa para anunciar la fusión de Euronet, Deutsche Börse y London Stock Exchange. ¿Un sueño o una pesadilla? Yo diría que ninguna de las dos cosas, pero señalaría simplemente que es bastante improbable que ocurra algo así.

No obstante, el mensaje de mi Grupo es que el Presidente Barroso, la señora Comisaria y sus colegas no deberían encontrarse por sorpresa en la situación en la que nosotros mismos nos hallamos ahora, con las fusiones, adquisiciones y acontecimientos que presenciamos en los mercados financieros, el sector de la energía y otros, todos ellos sectores muy importantes para la economía europea.

Los socialdemócratas seguimos pensando que el Estado tiene que desempeñar un papel en la economía como mediador, como regulador y como defensor del interés público. No digo que los políticos tengamos que asumir el papel principal y ser las estrellas de las conferencias de prensa, pero deberíamos desempeñar un papel de diplomacia discreta y crear las condiciones necesarias en un diálogo con las empresas; no solamente deberíamos comenzar con lo que ha sucedido, sino también prever lo que sucederá.

Esa es la razón por la que no me gusta su planteamiento, señora Comisaria, que es exclusivamente negativo e intenta impedir que las autoridades interfieran en lo que está pasando con las empresas. En mi opinión, debería aplicarse un enfoque activo y mencionaré tres cuestiones sobre las que deberíamos mantener un profundo debate en Europa.

La primera es la política industrial. Me han complacido algunas de las observaciones del Comisario Verheugen de esta mañana, realizadas más desde la perspectiva de la política industrial.

La segunda –también mencionada por el señor Lehne– se refiere a lo que está ocurriendo con las absorciones y la forma en que las organizamos. Necesitamos un debate al respecto, no solo sobre la democracia accionarial que tanto predican el Financial Times y The Economist, sino también sobre otros aspectos.

La tercera es el enfoque europeo frente al enfoque nacional.

 
  
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  Vittorio Prodi, en nombre del Grupo ALDE. – (IT) Señor Presidente, Señorías, realmente nos encontramos ante una situación muy importante para Europa: los Estados miembros siguen apegados a la percepción de una dimensión nacional que todavía se considera primordial en todas las circunstancias y olvidamos que se ha producido un cambio de dimensión y debemos avanzar conscientemente hacia una dimensión continental, sabiendo que avanzamos en dicha dirección y sabiendo también cómo gobernarla.

Por esta razón no consigo entender las dificultades que se plantean, por ejemplo, en relación con las fusiones bancarias en Polonia; en Italia aceptamos la adquisición de la Banca Nazionale del Lavoro precisamente por esa razón. Veo en estas dificultades un conflicto de intereses, porque muy a menudo se trata de empresas completamente estatales o al menos de mayoría estatal.

Hay un conflicto de intereses entre el interés político inmediato y el interés a largo plazo, no solo de los consumidores, sino también de la eficiencia global del sistema europeo. Esto ha sucedido también en el caso de Enel y Suez, con un grave conflicto de intereses entre la necesidad de racionalizar nuestras empresas para que se conviertan realmente en sujetos capaces de soportar la competencia a escala mundial y la necesidad de evitar que pasen apuros a muy corto plazo.

Pido asimismo que se organice el marco competitivo; esta mañana también hablamos de ello con la Comisaria Kroes, a quien agradezco su disponibilidad en materia de competencia energética. Es preciso crear redes eléctricas, gas y electricidad a escala de toda Europa. Esta es nuestra misión y pido una rápida acción en este sentido.

 
  
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  Claude Turmes, en nombre del Grupo Verts/ALE. – (EN) Señor Presidente, entiendo perfectamente el enfado de Italia y España por lo que yo denominaría el imperialismo energético germano-francés en Europa. Son las economías alemana y francesa las que pagan el precio más alto por la energía. Los precios de la electricidad y el gas en Austria son un 20 % más bajos que los de Alemania porque sus costes de red son menores y porque en su mercado existe más competencia que en Alemania.

La respuesta a lo que ha sucedido en las últimas semanas, señora Kroes y señor Barroso, no son los campeones europeos. Los campeones europeos de la energía exprimirían aun más dinero de nuestra industria principal y nuestros consumidores, y de nosotros como ciudadanos, para dárselo a los accionistas. Así pues, la única solución es tener mercados competitivos, supervisados por órganos reguladores fuertes e independientes, autoridades fuertes de defensa de la competencia y una plena desvinculación de la propiedad.

 
  
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  Roberto Musacchio, en nombre del Grupo GUE/NGL. – (IT) Señor Presidente, Señorías, siempre hemos dicho que la energía y Europa no necesitan un enfoque liberal, sino políticas válidas en torno a las que haya consenso. Lo que sucede ahora lo confirma: a Europa le cuesta enormemente tener una política energética innovadora y acorde con los problemas planteados por el Protocolo de Kyoto y con la exigencia de un desarrollo nuevo y de otro tipo.

El mundo vive guerras dramáticas por el control de los recursos petroleros y ahora esos conflictos se trasladan también al interior de Europa: evidentemente, la solución no es el proteccionismo, sino un uso más equitativo de la energía disponible y la promoción del ahorro energético y de las fuentes renovables. Reitero nuestra firme oposición a las fuentes de energía peligrosas, como la nuclear.

Hay que crear modelos económicos y sociales no «energívoros», apostar por la cooperación con los demás continentes; como podemos ver, esto es muy distinto de la implicación en guerras comerciales que no tienen nada que ver con nuestro futuro. Reducirlo todo a mercancías y comercio es un grave error. Ni liberalismo, ni proteccionismo, sino una política energética diferente y consensuada, una política solidaria para Europa y el mundo: este ha de ser nuestro cometido.

 
  
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  Adam Jerzy Bielan, en nombre del Grupo UEN. – (PL) Señor Presidente, me gustaría hablar sobre el tema de la fusión de dos grupos bancarios: UniCredito Italiano y HVB. Se trata de un tema que ha causado una gran controversia en Polonia.

En 1999, UniCredito adquirió una participación mayoritaria en Pekao S.A., uno de los bancos polacos más importantes. Resultó ser una decisión muy rentable. Siete años después, el valor de las acciones se ha multiplicado por cuatro. Sin embargo, cuando compraron el banco polaco, los italianos tuvieron que comprometerse a no invertir ningún capital en ninguna empresa en competencia con ese banco de Polonia. Por lo tanto, la adquisición de HVB y, por la misma razón, también de otro banco polaco, BPH, supone un claro incumplimiento del acuerdo de privatización. Así pues, las autoridades polacas está obligadas a bloquear esta fusión y a hacer cumplir los términos del acuerdo.

Cabe señalar que este conflicto no consiste en absoluto en que el Gobierno polaco pretenda evitar que una entidad extranjera adquiera el control de una empresa nacional, como se ha dado el caso recientemente en Francia, España e Italia. Así pues, las acusaciones de proteccionismo lanzadas al Gobierno polaco son totalmente infundadas en este caso. También deberíamos recordar que, a pesar de que la Comisión Europea ejerce el control sobre las fusiones a escala comunitaria, las obligaciones relativas a los acuerdos y el control sobre los bancos siguen siendo competencia de los Gobiernos nacionales.

Por lo tanto, espero que la Comisión Europea tenga en cuenta estos argumentos y que Polonia deje de ser objetivo de una lluvia de amenazas con respecto a este asunto.

 
  
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  Antonio Tajani (PPE-DE).(IT) Señor Presidente, Señorías, la unificación de los mercados es un objetivo fundamental de la Unión, pero es más que eso: el mercado es uno de los pilares en los que se ha basado y se basa todo el proceso de integración europea.

Un verdadero mercado exige, en primer lugar, que los capitales circulen libremente y puedan invertirse donde estén mejor remunerados; en segundo lugar, que las empresas adquieran una dimensión transfronteriza y se establezcan allí donde lo consideren más interesante para su competitividad, a través de fusiones y adquisiciones, incluso hostiles. Además, el mercado no tolera abusos de posición dominante que impidan la libre competencia. Un mercado abierto y que funcione bien es decisivo para la competitividad de Europa en los mercados internacionales.

Provoca efectos opuestos al proteccionismo, a los que hemos asistido en los últimos meses, con Estados que bloquean ofertas, fusiones o adquisiciones transfronterizas para proteger intereses estratégicos nacionales. En realidad, el proteccionismo se practica para defender empresas débiles e ineficientes, o bien para crear artificialmente campeones nacionales. Los daños que provoca son importantes para los usuarios, que no pueden disponer de bienes y servicios a precios mejores, y son graves para la colectividad, que debe soportar los costes de empresas no competitivas. Hay que añadir que el proteccionismo, por su naturaleza, no puede garantizar a los trabajadores unas perspectivas seguras y duraderas de empleo. Con el proteccionismo, Europa da marcha atrás.

Para funcionar bien, el mercado debe ser eficiente, no deben existir asimetrías. Todos deben respetar las normas: no se puede admitir la competencia desleal de Estados y empresas que, por un lado, se protegen y, por otro, se aprovechan de la apertura virtuosa de los demás.

Por ello, pedimos a la Comisión Europea que actúe con firmeza para garantizar la libre circulación de capitales y la libre competencia. En consecuencia, nos complace escuchar los comentarios de la señora Kroes en esta Cámara. Tener la valentía de tomar estas decisiones significa ser europeístas en serio: la competitividad, el crecimiento y el bienestar de los ciudadanos, basados en un mercado integrado, son cruciales para preparar el terreno al nacimiento de la Constitución Europea.

 
  
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  Pervenche Berès (PSE).(FR) Señor Presidente, señora Comisaria, quiere usted que el mercado funcione bien. Para ello tendrá que renunciar al liberalismo frenético que nos propone y que, manifiestamente, no cumple sus objetivos. Lo que necesitamos es una estrategia en materia de fusiones que funcione, desde luego, pero que se apoye también en una estrategia política industrial bien regulada, que se apoye también en estrategias empresariales que respeten objetivos relativos al medio ambiente y las normas sociales.

Creo que el Presidente del Consejo tiene razón al decir que hay que integrar también objetivos a medio y largo plazo que un liberalismo desbocado no permite alcanzar. Además, si queremos que la directiva sobre las ofertas públicas de adquisición funcione bien, los Estados miembros tendrán una gran responsabilidad. Quizás debamos también prever su revisión –esto está incluido en el texto–, de forma que el poder de los accionistas no sea ese poder ciego que, sin tener en cuenta ningún interés, ni el del Estado en el que interviene, ni el de la estrategia industrial practicada, ni el de los trabajadores, puede desmantelar empresas que, con el paso de los años, han acumulado unos conocimientos técnicos y una estrategia empresarial que pueden ponerse también al servicio de una política industrial europea.

(Aplausos de la izquierda)

 
  
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  Umberto Pirilli (UEN).(IT) Señor Presidente, Señorías, nos encontramos ante dos posibles fusiones. La primera, entre Gaz de France y Suez, es antinatural, porque crea en Bélgica un monopolio energético en el sector del gas y la electricidad y cierra aún más el mercado francés a la presencia de competidores; la segunda, entre Enel y Suez, podría dar lugar en cambio a una diversificación en los mercados francés y belga de la energía.

El principio de reciprocidad en las relaciones entre países europeos en el sector energético parece esencial para un mercado europeo de la energía al servicio del consumidor y para una política europea común en el sector energético.

En Italia se ha dejado mucho espacio a las empresas energéticas de los demás países mediante políticas de privatización y liberalización. Lo mismo se ha hecho en otros países europeos. La violación del principio de reciprocidad por parte de Francia, en este caso, no se justifica por la exigencia de asegurar su autonomía energética con campeones nacionales, sino que es expresión de una política de nacionalismo excesivo: Francia tiene ya sus campeones nacionales de la energía, no necesita crear otros.

La fusión entre Gaz de France y Suez, que controla la belga Electrabel, conllevaría el grave riesgo de incentivar las tendencias proteccionistas, no solo en el sector energético, sino también en otros sectores industriales, financieros y de servicios.

La Comisión Europea ha empleado, en otros casos y con rigor, sus instrumentos de defensa de la competencia para bloquear el desarrollo de posiciones dominantes y distorsiones de la competencia internacional. Recientemente, ha sido así en los casos de ABN-AMRO / Banca Antonveneta y en el caso BBVA / Banca Nazionale del Lavoro, que ahora parece haber beneficiado a BNP Paribas, un banco francés.

Sería deseable que la Comisión emplease el mismo rigor para garantizar la libre circulación de capital; también en estas circunstancias, el principio debe valer para todos, pues no podemos admitir que en Europa algunos países sean más iguales que otros.

 
  
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  Cristóbal Montoro Romero (PPE-DE). – (ES) Señor Presidente, señora Comisaria, estamos celebrando este debate, en la tarde de hoy, ante acontecimientos sumamente graves en los mercados energéticos, de electricidad y gas fundamentalmente. Estamos ante unas OPA inducidas por Gobiernos −como ocurre en España− o impedidas por Gobiernos −como sucede en Francia. Todo esto es un revés, una contrariedad para la Unión Europea.

Estamos asistiendo a discursos políticos de responsables máximos de importantes países europeos que no dudan en poner en cuestión los principios básicos de la Unión Europea: la libre circulación de capitales o la competencia plena de los mercados. Discursos, como los que hemos escuchado estos últimos días, de ministros que parece que hablan de planificación: planificación económica de la más rancia y fracasada. Hablan sin pudor de proteccionismo, de patriotismo económico, de nacionalismo; en definitiva, lo que están haciendo es un discurso populista del peor estilo.

Ante eso, tenemos que apostar claramente por la construcción europea, que es la integración libre de mercados, reconociendo que hay asimetrías en esos mercados. ¡Claro que hay asimetrías! ¿Acaso conocemos un solo ejemplo de integración económica en el que no haya habido asimetrías? Y, a pesar de eso, aquí estamos, hemos llegado donde hemos llegado, con problemas y con dificultades frente a los cuales estos discursos políticos no hacen más que engendrar más problemas y más dificultades.

Estamos hablando de sectores estratégicos, pero no lo son menos las comunicaciones, los transportes y las finanzas. Pedimos a la Comisión Europea que, frente a estas tentaciones nacionalistas, se pongan por delante el objetivo y el ideal de la integración europea y que, frente a un discurso populista de aislamiento, se consagre el objetivo de la construcción de un mercado único. En definitiva, pedimos a la Comisión Europea que asuma su papel como garante de los Tratados e impulse políticas reales de desarrollo y de empleo para todos los ciudadanos europeos.

(Aplausos de la derecha)

 
  
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  Pier Luigi Bersani (PSE).(IT) Señor Presidente, Señorías, el proceso de concentración industrial y financiera puede fortalecer a la Unión Europea en el mundo.

En algunos casos y para algunas fases, dicho proceso puede llevarse a cabo de forma conveniente por canales nacionales, pero a menudo estos últimos son defensivos y pueden provocar una peligrosa espiral proteccionista que es imprescindible detener: hay que adaptar más el marco jurídico, hay que promover una mayor convergencia entre las normas nacionales en materia de adquisiciones y fusiones, ya que de lo contrario la carrera por establecer cláusulas de reciprocidad colocará a todos los países al amparo de una normativa más cerrada y protectora.

Por último, en algunos sectores tendremos inevitablemente posiciones oligopolistas, por ejemplo en el sector de la energía. Dichas posiciones no deben ser frutos de colusiones ni desfavorables para los consumidores y tampoco el control público de algunas empresas debe facilitar el abuso del mercado. En resumen, queremos más fuerza y más integración para la autoridad reguladora, más firmeza para las medidas de defensa de la competencia y, de forma inmediata, una actitud más activa e incisiva por parte de la Comisión.

 
  
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  Ivo Belet (PPE-DE). (NL) Señor Presidente, señora Comisaria, usted sabe que en Bélgica hay muchas miradas fijadas en usted en este momento. La expectativa general es que usted diga a los recién fusionados grupos franceses Suez y Gaz de France, en términos muy claros, que su postura en un mercado tan pequeño como el belga es insosteniblemente monopolista. Sé que su oficina todavía no ha sido oficialmente informada de la fusión, pero no creemos que eso signifique que usted no puede, en esta fase, enviar un claro mensaje de que situaciones de este tipo incumplen la normativa europea, porque el grupo recientemente fusionado suministrará no menos del 90 % del gas distribuido en Bélgica. Espero que pueda confirmar que una empresa con semejante concentración de mercado tendrá que renunciar a una parte importante de sus actividades.

Señora Kroes, usted es la única garantía que tiene el consumidor –y me refiero tanto a personas particulares como a la industria– de que no tendrá que pagar un precio inaceptablemente elevado por su gas y electricidad en el futuro. Usted también tiene la capacidad de recuperar la confianza pública en Europa, al menos en cierta medida. Puede hacerlo dejando claro a esos gigantescos grupos industriales que están beneficiándose económicamente de la liberalización, que lo que están haciendo es ilegal e incumple esas normas de la competencia.

También ha dicho usted que pronto presentará nuevas propuestas para poner fin a la concentración de poder en el ámbito de la distribución de energía. Me gustaría saber si puede confirmar que lo que quiere decir con eso es que se exigirá a los principales productores que renuncien a su capacidad de bloqueo en las empresas de distribución.

Me gustaría terminar, señora Comisaria, diciendo que puede hacer historia ejerciendo su influencia y explicando que las autoridades europeas son iguales a esas gigantescas fusiones. Tiene fama de ser una chica lista y le agradeceríamos que, en las próximas semanas, nos pudiese dar un motivo para creer que esa reputación es cierta.

 
  
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  Antolín Sánchez Presedo (PSE). – (ES) Señor Presidente, comparto el criterio de la Comisaria de que no tiene sentido hablar de campeones nacionales o de gigantes continentales y de que el enfoque en Derecho de la competencia es decidir caso por caso.

La política de la competencia es clave, pero no lo resuelve todo en el campo energético, y tampoco la política de mercado interior. Hablar de energía es hablar de seguridad y de intereses generales. La energía es vital y, en lo esencial, forma parte de las competencias actuales de los Estados miembros.

En la actualidad, existen 25 mercados de la energía con grandes disparidades, asimetrías en las regulaciones y operadores que funcionan vinculados a diferentes opciones estratégicas y compromisos de política exterior.

Es necesario un sistema homogéneo con condiciones de partida armonizadas. Las grandes operadoras no pueden imponer ni predeterminar estas condiciones. Un mercado energético europeo, con servicios de energía europeos, no nacerá solo, sino como fruto del método europeo, de la acción y del compromiso común. Europa necesita agenda y liderazgo para hacerlo posible.

Los socialistas defendemos una política energética europea, tal como prevé, por primera vez, la Constitución Europea. Más que palabras resentidas contra el patriotismo, se necesitan acciones inteligentes a favor del europeísmo.

 
  
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  Iles Braghetto (PPE-DE).(IT) Señor Presidente, señor Comisario, Señorías, la delegación italiana de UDC-SVP presentó hace unas semanas una pregunta escrita a la Comisión en la que ponía de manifiesto las contradicciones de una política energética europea aparentemente en crisis.

La decisión del Gobierno francés de crear otro coloso de la energía violando los principios del mercado europeo tendrá consecuencias negativas. La fusión entre las empresas Suez y Gaz de France puede desencadenar una lucha fratricida entre Estados miembros justo cuando Europa se dispone a liberalizar al cien por cien el mercado del sector. Esta iniciativa política se está llevando a cabo a despecho de cualquier propósito de transparencia y libre competencia y suplantando de hecho la titularidad del juego financiero, que debería formar parte de un mercado único.

Además, preocupa la transposición de la Directiva sobre ofertas de adquisición en Francia, cuyo debate, tras un largo silencio, se reanudará mañana en la Asamblea Nacional. Este proyecto de ley puede obstaculizar posibles operaciones sobre el capital de Suez, confiriendo excesivos poderes a las sociedades que son objeto de una oferta de adquisición. Ante semejante anomalía, no hemos podido dejar de plantear responsablemente el problema, preguntándonos qué política energética quiere seguir Europa.

Queremos resaltar en esta Cámara, señor Presidente, el temor a una peligrosa deriva hacia una Europa de las naciones, opuesta a los ideales y el espíritu de los Tratados, opuesta al espíritu y los valores que nos legaron Alcide de Gasperi, Honrad Adenauer, Robert Schumann y Jean Monnet.

La Europa que se dota de una moneda única, que trata de armonizar leyes, estatutos e instituciones, que crea un Banco Central y que instituye el espacio de Schengen, no puede reducirse a un juego en el que los intereses nacionales prevalezcan sobre los comunitarios y en el que la política sustituya rápidamente al mercado.

La perspectiva de un contexto industrial paneuropeo, relanzada por el Presidente Barroso con la aprobación del Libro Verde sobre la energía, al menos da motivos para la esperanza. Los objetivos prioritarios de la Comisión en los próximos meses deben consistir en la creación de mercados abiertos en beneficio de los consumidores y en centrar la atención en las políticas globales europeas que protejan frente a los egoísmos nacionales.

 
  
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  Manuel Medina Ortega (PSE). – (ES) Señor Presidente, cuando oigo en este Pleno elevar a sacrosanto el principio de la libre circulación de capitales, olvidando los objetivos sociales que están contenidos en el Tratado, como son el empleo, el desarrollo de una economía equilibrada o el mantenimiento de la solidaridad y de la cohesión, me da la impresión de que algunos miembros de este Parlamento no se han leído los Tratados de la Unión Europea.

En materia de ofertas públicas de adquisiciones, en general, hay que tener en cuenta, por ejemplo, los intereses de los trabajadores, que están reconocidos en la Directiva relativa a las ofertas públicas de adquisición, y, en segundo lugar, hay que tener en cuenta las obligaciones de servicio público.

Como dijo antes el señor Turmes, concretamente en este momento las grandes multinacionales exigen en ciertos países una cantidad superior a sus abonados que en países donde no existe esa libre circulación. Los que procedemos de regiones periféricas insulares nos planteamos la cuestión de quién va a pagar la factura adicional que surgirá para estas regiones deficitarias.

Por último, quisiera decir que no es cierto que la Directiva relativa a las ofertas públicas de adquisición no prevea intervenciones políticas: el apartado 5 del artículo 4 prevé el establecimiento de medidas excepcionales en función de las circunstancias nacionales. Los reguladores de la Unión Europea habrán de tenerlo en cuenta.

 
  
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  José Manuel García-Margallo y Marfil (PPE-DE). – (ES) Señor Presidente, voy a hacer caso a mi compatriota Sánchez Presedo y voy a referirme al caso de las OPA, en plural, sobre la compañía Endesa.

¿Qué ha hecho el Gobierno socialista español en este caso? En primer lugar, ha ocupado sistemáticamente todos los organismos reguladores y el Tribunal de Defensa de la Competencia. Por primera vez en la historia de la democracia española, los tres están presididos por personas de militancia probada.

En segundo lugar, ha apoyado descaradamente una determinada OPA sobre la compañía Endesa, hasta tal punto que el Consejo de Ministros la aprobó en contra del informe-dictamen del Tribunal de Defensa de la Competencia.

En tercer lugar, ha establecido un muro −hoy repetido por el Ministro de Economía y por el Ministro de Industria− contra la OPA hecha por otra empresa comunitaria.

Al grito de «no pasarán», que estableció el Presidente, el Ministro de Industria desplegó todas las armas de «obstrucción masiva» hasta el punto de cambiar en mitad del partido las reglas del juego −que, por cierto, hubo que rectificar en el tramo comprendido entre el Consejo de Ministros y el Boletín Oficial del Estado− convirtiendo a España en una especie de república bananera en la que la seguridad jurídica se pisotea.

Y si hablamos de patriotismo económico, lo que España necesita para seguir creciendo y creando empleo es más competencia y no más proteccionismo, más liberalismo y no cambalaches o injerencias políticas, más seguridad energética, lo que significa integración en Europa, y no seguir siendo una isla en este tema.

A la Comisión le pido, en primer lugar, que despeje las dudas políticas que se ciernen sobre estas operaciones. Pedí a la Comisaria, en el primer momento en que esta OPA se produjo, que avocase la resolución del tema, porque le advertí de los riesgos políticos que había en esa OPA. No quiso hacerlo, y hoy estamos donde estamos.

En segundo lugar, le pido que garantice la aplicación de las reglas de competencia tal y como son. En tercer lugar, como ella ha dicho, le pido la integración en un mercado común, que será la única forma de tener la suficiencia energética, una energía barata y en un mercado interior, que es a lo que aspiramos. Eso es patriotismo español y eso es patriotismo europeo.

 
  
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  Andrzej Jan Szejna (PSE). – (PL) Señor Presidente, la normativa comunitaria gobierna las fusiones y adquisiciones en el mercado interior, creando una política de competencia que es una de las principales políticas comunitarias y también una de las primeras que tiene. Se supone que garantiza la eliminación de barreras para el comercio interior dentro de mercado único y también que no sean sustituidas por otras acciones de las empresas o los Gobiernos que puedan distorsionar la competencia.

Lamentablemente, los recientes acontecimientos han demostrado que en algunos Estados miembros se están llevando a cabo actividades proteccionistas y con poca visión de futuro. Esto se aplica a la empresa alemana E.ON, que intenta adquirir la empresa española Endesa, a la fusión del gigante gasista francés Gaz de France con Suez, el grupo multinacional de energía y combustible, con base en Italia, y al reciente bloqueo por parte del Gobierno polaco con respecto a la fusión del banco Pekao S.A. y el banco BPH, que es producto de una fusión entre el HVB Group alemán y el UniCredito italiano.

La oposición del Gobierno polaco tiene una dudosa base jurídica con respecto a la legislación comunitaria y muestra una cara poco amable de Polonia a los inversores extranjeros. Lamentablemente, este caso también se ha convertido en un arma para el Gobierno de derechas en su lucha contra la independencia del Banco Nacional de Polonia, que es también el banco central.

 
  
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  Alexander Radwan (PPE-DE). (DE) Señor Presidente, Señorías, ¿sabían que el yogur es una cuestión de interés nacional? Ese fue el argumento planteado por un importante Estado miembro fundador con respecto a la cuestión de si se podía permitir una absorción de Danone, a pesar de que el giro y los beneficios de la empresa se generan en su mayor parte en el extranjero.

El actual debate es chocante. Todos están a favor de que las empresas de su propio país se vayan de compras por toda Europa y el resto del mundo, pero no en su propio país. No he escuchado a nadie en España que se haya quejado cuando Telefónica de España adquirió la empresa germano-británica O2 o cuando el Banco de Santander adquirió un importante proveedor británico de servicios financieros. No vi que nadie se alterase por el hecho de que Francia intentara comprar un banco italiano ni de que Electricité de France adquiriese una participación en Energie Baden-Württemberg AG, o de que UniCredito de Italia adquiriese Hypo-Vereinsbank, a pesar de que ABN AMRO tuvo problemas cuando intentó una acción similar en Italia.

Estamos siendo testigos de una gran hipocresía en este sentido por parte de los Estados miembros y del Consejo. Están cerrando sus propias puertas tras ellos e intentando hacer negocios en otras partes, debilitando así la economía europea. Estamos trabajando de forma equivocada si creemos que los objetivos de Lisboa se pueden conseguir y que podemos ser más fuertes mediante un proteccionismo nacional, cuando no podemos siquiera resistir la competencia pertinente en nuestro propio espacio. Necesitamos empresas fuertes y también empresas que vayan a otros países e introduzcan una mayor competencia en ellos.

La Comisión se enfrenta a desafíos en dos niveles. Debe examinar cada caso detenidamente y responder a las siguientes preguntas. ¿Beneficia la fusión a los consumidores? ¿Mejora la competencia? Esa es la verdadera misión de la Comisión por lo que respecta al examen, y la respuesta suele ser «sí» y, en ocasiones «no». La Comisión debe seguir una línea estricta con respecto al Consejo, dado que la confianza en que los Estados miembros y el Consejo piensen en términos de un planteamiento europeo y del mercado interior se ha deteriorado mucho en los últimos años.

 
  
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  Elisa Ferreira (PSE). (PT) La iniciativa de la Comisión de revisar el reglamento relativo a las fusiones es positiva. La legislación ha dejado de ser efectiva, como ponen de manifiesto las decisiones jurídicas desequilibradas y económicamente insostenibles con respecto al mercado de la energía en Portugal y en España.

El reciente aumento de grandes operadores en Europa agrava los problemas legales, especialmente en los países más pequeños, cuyos recursos son más frágiles. Los bienes y servicios esenciales que deberían estar universalmente disponibles al coste mínimo posible están siendo suministrados ahora por empresas privadas que manejan monopolios u oligopolios. Cuando las imperfecciones del mercado se convierten en norma, en lugar de excepción, los objetivos que la competencia debería poder generar resultan inalcanzables y es en este ámbito en particular donde el papel de la normativa es fundamental.

Señora Comisaria, ¿responderá la revisión legislativa en curso a algunas de estas cuestiones? ¿Cómo tiene previsto regular la Comisión el poder de los oligopolios europeos? ¿Puede Europa prescindir de una reflexión profunda acerca de la política industrial y los servicios de interés económico general?

Quiero darle las gracias por anticipado por su respuesta.

 
  
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  Hans Winkler, Presidente en ejercicio del Consejo. (DE) Señor Presidente, señora Comisaria, Señorías, no tengo mucho que añadir a lo que he dicho al comienzo. He expresado claramente mi apoyo, en nombre del Consejo, a la competencia en interés de los consumidores. Al comienzo del debate, el señor Lehne ha pedido que el Consejo aborde esta cuestión. El señor Radwan ha hecho un llamamiento similar al Consejo. Solamente puedo decir que, cuando se necesite un esfuerzo por parte del Consejo y cuando tengamos la competencia y la autoridad para ello, indudablemente emprenderemos acciones y lo haremos de conformidad con las disposiciones pertinentes de los Tratados.

Me gustaría aprovechar esta oportunidad para hacer, si me lo permiten, una pequeña autopromoción. Me gustaría llamar la atención de la Cámara sobre un acto que están organizando conjuntamente las Presidencias austriaca y finlandesa del Consejo, que puede ser de interés para los presentes. Con ocasión del ya tradicional Día Europeo de la Competencia, Austria y Finlandia, las dos Presidencias del Consejo en 2006, van a celebrar un acto titulado «La ley de la competencia y todo lo que la rodea – vínculos y nuevas tendencias» el 19 de junio de 2006 en Viena.

Este acto hará especial hincapié en las actuales tendencias, por lo que se refiere a las fusiones y el control de las fusiones. Bajo el título «¿Mantienen las fusiones lo que prometen?», se debatirá la cuestión de hasta qué punto el Reglamento comunitario de concentraciones ha aportado un nuevo planteamiento, sobre la base de ejemplos de una fusión y la situación en una economía en transición. En este acto tendremos el placer de contar con la presencia de la Comisaria Kroes y también de Martin Bartenstein, el Ministro federal austriaco de Asuntos Económicos y Trabajo. Puedo imaginar que esto despertará cierto grado de interés.

 
  
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  Neelie Kroes, miembro de la Comisión. (EN) Señor Presidente, quiero dar las gracias por la iniciativa de la Presidencia austriaca de organizar, junto con la futura Presidencia finlandesa, una jornada muy importante en junio: el Día de la Competencia. Con respecto a otras cuestiones, estoy impresionada por la prioridad que se ha dado a las PYME. La cuestión de ha abordado de forma que realmente representa un gran paso adelante. La Presidencia no solo ha cumplido un programa de trabajo, sino que también ha sido muy pragmática en su intento de buscar soluciones. Sabemos que no son solamente los diputados al Parlamento los que están interesados en el tema, sino que también hay otros, especialmente las propias PYME.

Estoy muy agradecida a todos los diputados que, en sus intervenciones, han respaldado sin rodeos la política de la Comisión. También tengo en cuenta que no todos están de acuerdo con esta política. No obstante, espero sinceramente que todos seamos conscientes de que los mercados abiertos y competitivos son los principales factores de impulso del crecimiento y el empleo en Europa. Se ha mencionado con acierto que esto es lo que prometimos cumplir en la Agenda de Lisboa: más puestos de trabajo, mejores puestos de trabajo y crecimiento económico.

Como muchos de ustedes han reconocido, un mercado interior tiene un enorme potencial. Hemos de permitir que nuestras empresas e industrias lo exploten al máximo. Eso es lo que se ha decidido. Esto incluye, por cierto, el proceso de reestructuración empresarial. Esto parece prometedor y no se trata solamente de mirar el propio mercado interior, sino también la posición del mercado interior fuera de Europa. Sin embargo, debemos ser conscientes de que existe una competitividad mundial y si decimos en serio que queremos jugar a ese juego, entonces tendremos que saber que tenemos que reestructurar en algunas circunstancias.

A pesar de que los efectos de las fusiones individuales deben evaluarse caso por caso, de acuerdo –de eso no hay duda– con las normas de la competencia pertinentes, es probable que las fusiones entre empresas asentadas en diferentes Estados miembros aumenten la competencia. Esto, a su vez, se traduce en beneficios concretos para los consumidores europeos, en forma de precios inferiores y una selección más amplia. Esta es la razón por la que la Comisión miraría con gran preocupación cualquier interferencia injustificada en este proceso por parte de los Gobiernos nacionales.

Con respecto a la libre circulación de capital, mencionada con razón por algunos diputados, la Comisión defenderá las normas del mercado único, como sus Señorías esperan que hagamos. Seremos duros con los Estados miembros que no apliquen correctamente las disposiciones de la legislación sectorial comunitaria que introducen la competencia en mercados como el de la energía, las telecomunicaciones, los servicios financieros o la banca. Con respecto a determinadas fusiones individuales, aplicaremos el Reglamento comunitario de concentraciones con equidad, objetividad y coherencia. Sus Señorías recordarán que en virtud del Reglamento comunitario de concentraciones, la Comisión tiene competencia exclusiva para controlar, por motivos de competencia, los efectos de las fusiones de dimensión comunitaria.

Tomo debida nota de las preocupaciones expresadas aquí con respecto a casos concretos del sector energético. No dispongo de información en este momento, por lo que no puedo comentarlos. Quiero decir, una vez más, que controlamos las fusiones exclusivamente por motivos de competencia, y sobre esta base el Tribunal revisa nuestras decisiones. Como sabrán, el artículo 21 del Reglamento comunitario de concentraciones también nos ofrece una herramienta para hacer frente a cualquier interferencia indebida por parte de las autoridades nacionales con respecto a la reestructuración empresarial. Quiero añadir que no dudaré en hacer uso de esta herramienta, siempre que sea necesario.

Con respecto a la norma de los dos tercios para las fusiones, mencionada por algunos diputados, ¿se modificará esa norma para las fusiones? La división de competencias provocada por la norma de los dos tercios podría conllevar una incoherencia en el planteamiento relativo a fusiones sustancialmente similares. Eso es básico. Considero que esto parece particularmente inapropiado en el sector de la energía, donde se está aplicando actualmente una política de liberalización a escala de la Unión Europea –todavía no está lista, pero se está aplicando actualmente– y donde diferentes agentes deberían ser tratados de forma similar en todos los Estados miembros. Así pues, no a las diferencias de trato entre un Estado miembro y otro.

No obstante, la Comisión está en una fase muy temprana de su proceso de reflexión. El primer paso es una consulta a las partes interesadas de los Estados miembros sobre la cuestión de si es aconsejable modificar la norma de los dos tercios. Sé que necesitamos el apoyo del Consejo y soy consciente de lo difícil que será. Ese es un posible instrumento y yo estoy a favor de abordarlo, pero ese no es mi objetivo. El objetivo es garantizar un trato justo y equitativo, y no que unos sean más iguales que otros. Por lo tanto, si existe una posibilidad de llegar a esa política, desde cualquier dirección, entonces será el Día D para esta parte de mi política.

La Comisión tiene la obligación de aplicar las normas siempre que proceda. Como guardiana de los Tratados, haremos nuestro trabajo de forma equitativa pero firme, como bien ha dicho la Presidencia austriaca.

Quiero darles las gracias una vez más por su apoyo; se lo agradezco. Urge que llevemos a cabo nuestro trabajo lo antes posible, pues hay mucho movimiento en el terreno de las fusiones.

 
  
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  El Presidente. – El debate queda cerrado.

 
  
  

PRESIDENCIA DEL SR. BORRELL FONTELLES
Presidente

 

12. Política euromediterránea / Preparación de la próxima reunión de la APEM (debate)
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  El Presidente. El siguiente punto son las declaraciones del Consejo y de la Comisión sobre la política euromediterránea y la preparación de la próxima reunión de la Asamblea Parlamentaria Euromediterránea en Bruselas.

 
  
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  Hans Winkler, Presidente en ejercicio del Consejo. (DE) Señor Presidente, señora Comisaria, Señorías, en el curso del breve debate sobre Oriente Próximo que se ha mantenido hoy en respuesta a los acontecimientos actuales, también se ha mencionado acertadamente la cooperación euromediterránea. Esta cooperación es de suma importancia, no solamente con respecto a la cuestión de Oriente Próximo, sino también en otros contextos. No quiero repetir en este punto lo que ya he dicho hoy, en nombre del Consejo, acerca de los acontecimientos en Oriente Próximo. Por su parte, la Presidencia también ha emitido una declaración al respecto. Ahora me gustaría regresar al tema del proceso euromediterráneo en sí.

La Presidencia austriaca sigue la línea de la última Cumbre de Barcelona, celebrada en noviembre, en el décimo aniversario de la primera Cumbre de Barcelona, en la que se adoptó un programa de trabajo quinquenal para la Asociación con vistas a la instroducción de reformas económicas y políticas, así como un Código de Conducta Antiterrorista. Creo que estos documentos y acuerdos son de máxima importancia.

Nosotros y nuestros socios mediterráneos también hemos acordado aumentar la inversión en educación y afrontar juntos todos los aspectos de la inmigración legal e ilegal. Esa es otra cuestión muy importante.

Ahora corresponde a la Presidencia austriaca trabajar para aplicar todos esos proyectos. Deberemos hacerlo con voluntad, energía y convicción. También me gustaría aprovechar esta oportunidad para anunciar que el 24 de marzo se celebrará una reunión de Ministros de Comercio en Marrakech y que los Ministros de Finanzas euromediterráneos se reunirán en Túnez los días 25 y 26 de junio.

También prestaremos un apoyo particular a la Comisión para dar prioridad a los medios de comunicación, porque estamos convencidos de que los medios desempeñan un papel particularmente importante en el entendimiento intercultural. En este sentido, el Seminario Euromediterráneo sobre Xenofobia y Racismo en los Medios de Comunicación, previsto desde hace mucho tiempo, se celebrará en mayo, durante la Presidencia austriaca.

Como la Cámara ya sabe por boca de la Ministra de Asuntos Exteriores austriaca, Presidenta del Consejo de Asuntos Generales y Relaciones Exteriores, el Consejo se ha ocupado intensamente de la cuestión de las caricaturas en las últimas semanas, inclusive en la reunión informal de Ministros de Asuntos Exteriores celebrada en Salzburgo. Esta es otra cuestión de la que ya he tenido oportunidad de hablar con ustedes aquí. Este problema, en particular, nos dejó claro que tenemos que tratar específicamente de buscar el diálogo entre la Unión Europea y el mundo islámico y con las comunidades musulmanas en Europa. La Asociación Euromediterránea constituye un foro ideal y particularmente importante para el diálogo con países mediterráneos en este sentido. Considero que este diálogo es particularmente importante en todos los niveles, sobre todo el contacto directo entre los jóvenes, y creo que la Asociación Euromediterránea puede y debe desempeñar en efecto un papel fundamental. Con este objetivo se creó el pasado año la Fundación Anna Lindh para el Diálogo entre Culturas. Esta Fundación tiene un papel fundamental que desempeñar, particularmente en este momento.

Las conclusiones del Consejo de Asuntos Generales y Relaciones Exteriores de la Unión Europea del 27 de febrero de 2006 mencionan expresamente el proceso de Barcelona y la Fundación Anna Lindh, junto con otras organizaciones multilaterales que participan en este ámbito, un hecho que consideramos sumamente positivo.

Ahora es importante utilizar todos los instrumentos disponibles de la Asociación Euromediterránea y utilizarlos para reducir tensiones como las que hemos visto recientemente. El 22 de febrero se celebró una reunión de altos funcionarios euromediterráneos: en ella hubo un intercambio de puntos de vista muy franco acerca de los acontecimientos y todos los participantes tuvieron la oportunidad de proponer medidas concretas.

Básicamente se está de acuerdo en el hecho de que las estructuras necesarias para hacer frente a este problema ya existen; no creo que debamos crear otras nuevas. El desafío al que nos enfrentamos ahora es aprovechar todas las oportunidades apropiadas de diálogo para continuar con éxito los antiguos esfuerzos por acercar a los pueblos de ambos lados del Mediterráneo.

La Asamblea Parlamentaria Euromediterránea reúne a representantes de los pueblos de ambos lados del Mediterráneo. Esperamos que realice una contribución particularmente importante para continuar calmando esta situación y para un mejor entendimiento.

La Asamblea Parlamentaria Euromediterránea ha dado al proceso de Barcelona la nueva dimensión que tanto se necesitaba y, en particular, ha aumentado su legitimidad. Los comités de trabajo pertinentes se pusieron a funcionar ya en la fase de preparación de la Cumbre de Barcelona, en noviembre de 2005.

El Comité de Asuntos Políticos, Seguridad y Derechos Humanos de la Asamblea Parlamentaria Euromediterránea debatió el problema de las caricaturas con calma y detenidamente, en su reunión celebrada el día 6 de este mes, y también señaló la necesidad de intensificar el diálogo. No me cabe duda de que la sesión plenaria que se celebrará los días 26 y 27 de marzo también podrá dar una respuesta apropiada a las cuestiones que han surgido. La Presidencia austriaca sigue y apoya diversas iniciativas que se toman a este respecto.

Hoy mismo, en la reunión del Comité de altos funcionarios para el proceso de Barcelona, el Comité Euromediterráneo, se tuvo que cambiar título de un seminario que se celebrará en Viena, a petición de nuestros socios mediterráneos, para tener en cuenta su petición de que se respeten sus sentimientos religiosos.

No me cabe duda de que se puede continuar mejorando la comunicación entre los comités euromediterráneos tradicionales y la Asamblea Parlamentaria Euromediterránea. Espero que con un poco de imaginación podamos continuar progresando en esta cuestión bajo la Presidencia austriaca, en beneficio de todos los comités euromediterráneos y de la Asociación en conjunto.

Asimismo, particularmente a la luz de los acontecimientos actuales, podría iniciarse una cooperación reforzada, por ejemplo con la OSCE o incluso con la «Alianza de Civilizaciones», que como sabemos es una iniciativa de España y Turquía auspiciada por las Naciones Unidas. A Austria le gustaría continuar implicada en este contexto más amplio, dado que ya ha invitado al Grupo de Alto Nivel sobre la Alianza de Civilizaciones a que celebre su tercera reunión en Viena a finales de mayo.

 
  
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  Benita Ferrero-Waldner, miembro de la Comisión. (EN) Señor Presidente, estamos aquí para discutir el Proceso de Barcelona y los preparativos de la próxima reunión de la Asamblea Parlamentaria Euromediterránea.

Permítanme decir solamente unas palabras acerca de los recientes acontecimientos en los territorios palestinos, porque hoy el tiempo de uso de la palabra durante los discursos sobre la reunión de Gymnich ha sido muy corto y había solamente dos Comisarios. Yo cedí mi puesto al Comisario Rehn para el debate sobre los Balcanes Occidentales y ahora, si me lo permiten, diré unas palabras sobre los acontecimientos de ayer. No solamente es un tema de actualidad, sino que también es esencial para la asociación euromediterránea, para nuestro objetivo compartido de una región de paz, estabilidad, prosperidad y oportunidad. No veo que ninguna de las acciones de ayer haya contribuido en modo alguno a la consecución de estos objetivos.

El ataque israelí contra la prisión de Jericó y el trato que dieron públicamente los israelíes a los internos y a los guardas de la prisión es inaceptable y debe ser condenado. También deploro la violencia, los secuestros y los ataques contra las oficinas de la Comisión y otras oficinas de los Estados miembros en Gaza y Cisjordania.

Las primeras víctimas de este quebranto de la ley y el orden es el propio pueblo palestino. En las circunstancias actuales, con importantes citas políticas inminentes tanto en Israel como en los territorios palestinos, es más importante que nunca que ambas partes actúen con mesura y responsabilidad. Ataques como los que ocurrieron ayer y las declaraciones provocadoras no mejoran para nada las perspectivas, y la Autoridad Palestina debe poner fin a la violencia y la inseguridad. Ayer por la mañana mantuve una buena discusión –como también usted, señor Presidente, sin duda– con el Presidente Abbás, antes de que regresara para hacer frente a la ola de violencia y enfrentamientos. Este hombre está haciendo desempeñando uno de los cometidos más difíciles del mundo en estos momentos, y no se ha visto favorecido por los acontecimientos de ayer. La forma en que consiga componer un nuevo Gobierno de la Autoridad Palestina afectará a las perspectivas de paz en Oriente Próximo y también tendrá repercusiones para todos nosotros.

La Unión Europea es un socio fiable del pueblo palestino. Ningún donante se ha esforzado más por ayudarles. Le dije al Presidente Abbás, una vez más, que queremos mantener nuestro apoyo para un futuro mejor, pacífico y próspero, pero que nos mantenemos firmes en nuestros principios, dejando la puerta abierta a acontecimientos positivos. Toda la ayuda futura a un nuevo Gobierno de la Autoridad Palestina será revisada a la luz de su posición con respecto a los principios fundamentales del fin de la violencia, el reconocimiento de Israel y el cumplimiento de los acuerdos vigentes, incluida la Hoja de Ruta. Aquellos con quienes negocia el Presidente Abbás deben saber y comprender que sus decisiones sobre sus problemas tendrán importantes repercusiones.

Ahora permítanme decir unas palabras sobre la Asociación Euromediterránea. La Cumbre de Barcelona celebrada el pasado mes de noviembre consiguió importantes resultados para el futuro. El programa de trabajo quinquenal acordado en la cumbre y el Código de Conducta Antiterrorista constituyen una programa de trabajo muy ambicioso, que permitirá que la asociación se concrete, tenga mayor relevancia política y resulte más operativa.

Para consolidar la cumbre, ahora debemos garantizar las contribuciones constructivas y efectivas de todos los socios a fin de conseguir los objetivos acordados en común sobre la reforma política y económica, el crecimiento y la creación de empleo, los derechos humanos y las cuestiones de género, la educación y la gestión de la migración, la estabilidad regional y la lucha contra el terrorismo.

La Comisión ya ha comenzado a trabajar en la aplicación de ese programa de cinco años. Se han emprendido iniciativas con la Presidencia actual del Consejo y la siguiente, así como con los socios mediterráneos, para garantizar el éxito de este esfuerzo común. Hemos reservado los fondos apropiados de asistencia y apoyo, facilitados a través de MEDA y el futuro Instrumento Europeo de Vecindad y Asociación, que incluye un importante mecanismo para fomentar el progreso de reforma de la gobernanza que denominamos un «instrumento de gobernanza».

En este año se emprenderán varias actividades nuevas e innovadoras. Ya se están realizando los preparativos para organizar la primera reunión ministerial euromediterránea sobre cuestiones de género a finales de año.

Dos conferencias subregionales, una en el Magreb y otra en el Mashreq, allanarán el camino para que representantes gubernamentales y de la sociedad civil examinen la importancia de la igualdad de género para el desarrollo económico y social y propongan medidas prácticas para mejorar el acceso de las mujeres al empleo y a la vida pública.

En la Cumbre de Barcelona, los socios euromediterráneos señalaron la importancia de la migración, la integración social, la justicia y la seguridad como cuestiones de interés común en la asociación, que deberían tratarse con un planteamiento equilibrado e integral. Se ha comenzado a trabajar para preparar una reunión ministerial con el objetivo de hacer frente a todos los problemas, desde la migración ilegal hasta el tráfico de seres humanos y el contrabando de personas.

Esta iniciativa regional se complementa con nuestros programas bilaterales destinados a reforzar las capacidades institucionales, gestionar la migración legal, mejorar los controles fronterizos, combatir la inmigración ilegal y el tráfico de personas.

El señor Winkler ya ha mencionado la Reunión Ministerial de Comercio, a la que asistirá el Comisario Mandelson y en la que se impulsará el objetivo de una zona europea de libre comercio.

También esperamos presenciar un progreso similar en el comercio sur-sur, el «proceso Agadir». La denominada crisis de las caricaturas ha puesto de manifiesto los peligros de dejar que florezcan los perjuicios, la desinformación y los malentendidos. Lamentamos la ofensa causada por estas caricaturas a los musulmanes de todo el mundo, pero también condenamos con firmeza todos los actos violentos y amenazas contra personas y bienes de la Unión Europea y otros países. El apoyo al diálogo intercultural en todos los niveles es importante. Me satisface que esto se haya recomendado con firmeza en Salzburgo. Estamos convencidos de que el Proceso de Barcelona tiene un marco para ello y de que la arquitectura necesaria ya existe: está la Fundación Anna Lindh y otras 35 estructuras dentro de una red completa.

Debemos llegar a la sociedad civil y a los medios de comunicación, y todos los seminarios de medios que está planificando la Presidencia austriaca se acogen con gran satisfacción.

En este contexto, me satisface mucho la iniciativa de intercambiar opiniones sobre este tema durante la próxima Asamblea Parlamentaria Euromediterránea. Desde ahí, yo iría a la reunión de la Liga Árabe de Jartún, porque es muy importante que ahora aprovechemos cualquier oportunidad de hablar realmente con nuestros amigos y colegas árabes.

En este momento crítico, nuestro mensaje tiene que ser claro: mediante un intercambio de opiniones vigoroso, pero también pacífico, con pleno respeto de la libertad de expresión, se profundizará en el entendimiento y se generará respeto. En efecto, esa es la esencia del Proceso de Barcelona. Por lo tanto, lo que queremos hacer es dar más esperanza al progreso. Juntos queremos alcanzar los objetivos de seguridad, estabilidad y prosperidad.

(Aplausos)

 
  
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  Edward McMillan-Scott, en nombre del Grupo del PPE-DE. – (EN) Señor Presidente, me complace mucho verle en la Presidencia al comienzo de este debate sobre la Asamblea Parlamentaria Euromediterránea, que usted tanto se esfuerza en resaltar y mejorar. Entre los diputados a esta Cámara, los pioneros de la política euromediterránea son muy numerosos en la izquierda, pero no tan numerosos en la centroderecha, con las distinguidas excepciones del señor Busuttil, el señor Kasoulides y la señora Saïfi, aunque puede que se sumen otros.

Como ya se ha mencionado hoy, la señora De Keyser y yo tuvimos el honor de reunirnos anoche con el Presidente de Palestina. Lamentamos profundamente las circunstancias en las que tuvo que regresar a casa. Me parece irónico y trágico que los dos países que más hablan de fomentar la democracia en Oriente Próximo –el Reino Unido y los Estados Unidos– sean precisamente los países que abandonaron sus puestos en Jericó ayer. Los Gobiernos de estos dos países deberían haber reforzado y no abandonado sus guarniciones.

Sería conveniente que escuchásemos, en la Asamblea Parlamentaria Euromediterránea, particularmente de boca del Consejo, dónde recae la responsabilidad de las decisiones, quién las tomó, cuándo y por qué se tomaron. Espero que, si es posible, escuchemos una declaración del Consejo en esa reunión, con la ayuda de la Comisión.

El trabajo de esta Asamblea se basa en gran medida en sus comités. Agradecemos profundamente el trabajo que se realiza allí y la oportunidad que ofrece la Asamblea, única en el mundo, para que Palestina e Israel trabajen juntos. Se trata de una reunión inusual, que tendrá lugar la víspera de las elecciones en Israel y después de las elecciones palestinas del 25 de enero. Puede que no asistan representantes de esos dos países, pero eso no significa que nos hayamos olvidado de ellos. Se encuentran entre nuestras principales preocupaciones. Creo que esta reunión –la última durante su mandato en la Presidencia del Parlamento Europeo– será una gran oportunidad para que la Comisión, el Consejo y el Parlamento subrayen nuestro compromiso de dar a la dimensión parlamentaria del Mediterráneo una base real.

Espero que el trabajo que estoy haciendo en mi subcomisión ofrezca al Parlamento Europeo la oportunidad de convertirse en el centro operativo y organizativo de la Asamblea Parlamentaria Euromediterránea en el futuro. Esa es mi intención.

(Aplausos)

 
  
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  Pasqualina Napoletano, en nombre del Grupo del PSE. – (IT) Señora Comisaria, señor Ministro, señor Presidente, Señorías, los dramáticos sucesos del momento en Palestina nos obligan a un juicio y, como ha dicho usted, señora Comisaria, apuntan al corazón de la cooperación euromediterránea.

Quisiera decir a las autoridades israelíes que una campaña electoral, aunque es importante, no puede justificar la distorsión de los marcos legales vigentes. Uno de ellos, el principal, es la función del Presidente Abu Mazen, atacado y desautorizado por el acto irresponsable del asalto a la prisión de Jericó y la captura de presos cuya detención era competencia de la Autoridad Palestina. Quisiera oír también del Consejo un juicio sobre el comportamiento de las fuerzas del Reino Unido y de los Estados Unidos presentes sobre el terreno.

Expresamos todo nuestro apoyo político y moral al Presidente de la Autoridad Palestina, que tendría que estar aquí hoy con nosotros. Somos conscientes de la grave dificultad en que se encuentra, sobre todo tras el resultado de las elecciones legislativas en Palestina. Como ha dicho usted, señora Comisaria, Europa debe recordar a las autoridades israelíes la necesidad de respetar el Derecho y a los interlocutores legítimos, como exigimos al propio Hamás. Desafiar el marco de la legalidad quiere decir abrir la puerta a represalias y actos violentos, que se están produciendo ya y que debemos intentar atajar. Nos alivia a este respecto la noticia de la liberación de los rehenes.

En relación con la crisis iraní, otro capítulo doloroso, aprecio las declaraciones del señor Straw, que espero mantenga hasta el final. Ha afirmado que no existe ninguna opción militar. Ha expresado una posición que toda Europa debería asumir y que el Grupo Socialista en el Parlamento Europeo suscribe en pleno, por ser también la suya. Apartarse de la negociación conduciría a la desastrosa dinámica ya conocida en Iraq.

Esto no nos hace más débiles, al contrario, abre la posibilidad de un diálogo estrecho y tranquiliza a los ciudadanos iraníes y sirios, que se sienten amenazados. Rebajemos la tensión, evitemos que se construyan alianzas antinaturales en nombre de la lucha contra Occidente. Mantengamos unida a la comunidad internacional en la presión sobre Irán para que respete las obligaciones contraídas con la firma del Tratado de No Proliferación, en la perspectiva del desarme en Oriente Próximo y en todo el Mediterráneo.

Cabe esperar que en este momento extremadamente delicado, Europa sea capaz de expresarse con una sola voz, con autonomía y eficacia, y que la próxima Asamblea Parlamentaria Euromediterránea pueda ser una ocasión perfecta para abordar estos temas.

 
  
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  Hélène Flautre, en nombre del Grupo Verts/ALE. – (FR) Señor Presidente, también yo quiero condenar el ataque lanzado ayer por las Fuerzas de Defensa israelíes contra la prisión de Jericó. Acciones como esta no pueden sino incitar a la radicalización de la política de Hamás y, en consecuencia, complicar las relaciones, ya muy tensas, en la región.

A la luz de las violaciones del Derecho internacional y de los derechos humanos y habida cuenta de los retos democráticos en la región, hemos de deplorar que las declaraciones y compromisos resultantes de la Cumbre de Barcelona no hayan venido acompañadas de un empeño más enérgico y concreto en materia de promoción de los derechos humanos y la democracia.

La libertad de expresión es un derecho universal, tan vital como esencial para el desarrollo de cualquier democracia, y la Unión Europea no debería escatimar esfuerzos, en este sentido, por su defensa y promoción.

No se trata tan solo de las consecuencias de la publicación de las caricaturas. En Argelia, quienes atacan al Presidente son acusados de difamación y condenados a penas de prisión o multas. Es el caso de Ali Dilem, corresponsal del Sud-Ouest d'Alger, Bachir El Arabi y Hakim Laâlam, crolumnista del Soir d’Algérie.

Mohamed Benchicu, director de Matin, está preso en la cárcel de El-Harrach desde el 14 de junio de 2004. A pesar de que su estado de salud no deja de deteriorarse, las autoridades se niegan a darle tratamiento. Ha sido condenado o acusado de casi cincuenta delitos de prensa. Es un preso de conciencia y no un preso común, como afirman algunos.

En Túnez, cuya delegación presidirá próximamente la APEM, el señor Abbú, abogado y defensor de los derechos humanos, está encarcelado desde hace más de un año por la publicación de dos artículos críticos. Una vez se cosió su propia boca para protestar por su encarcelamiento y las condiciones de detención. Ahora se propone iniciar una huelga de hambre.

En Marruecos, Abubakr Jamai y Fahd Iraki, del periódico L'Hebdomadaire, han sido condenados a pagar el equivalente a 143 años de salario mínimo marroquí. La difusión de la edición del 2 de febrero de 2006 del diario español El Mundo fue prohibida debido a un artículo escrito por Ali Lmrabet. Los periodistas del semanal TelQuel también han sido condenados por difamación.

Terminaré lanzando un llamamiento para que los derechos humanos y la democracia se tengan más en cuenta en los debates en la APEM, como nos piden los ganadores del Premio Sájarov 2005, Periodistas sin Fronteras.

 
  
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  Luisa Morgantini, en nombre del Grupo GUE/NGL. – (IT) Señor Presidente, Señorías, en el paso fronterizo de Karni, en Gaza, un hombre llamado Ayman me dijo que nos fuéramos al diablo con nuestro dinero, no porque no aceptase nuestra ayuda y no estuviese agradecido, sino para decir que él y su pueblo ya están hartos, que necesitan libertad y dignidad y no solo ayuda humanitaria. Del mismo modo, tampoco nosotros podemos tener la conciencia tranquila solo porque sigamos ayudando; lo que realmente tenemos que hacer es seguir ayudando a los palestinos.

La acción de ayer, como tantas otras, es ilegal, cínica e inhumana. Ilegal porque es ilegal, pero también cínica, porque está pensada para las elecciones. En realidad, es un ejemplo de venganza y colonialismo brutal. Creo que es hora de que Israel comprenda que su vida y su amor por la democracia solo pueden existir si respeta a los demás pueblos; pero no lo está haciendo, y no podemos ser cómplices de ello, y no lo somos.

La Comisión y el Consejo lo han declarado muy abiertamente esta mañana. Nuestra Asamblea Parlamentaria es sumamente importante, pero tendremos que afrontar un problema: la participación de la representación palestina en la Asamblea Parlamentaria. Debemos aceptar absolutamente la presencia de quien designe el Consejo Nacional Palestino.

Es una lástima que tenga lugar un día antes de las elecciones israelíes, porque significa que un componente esencial de la Asamblea no estará presente. Con todo, debemos hacer que funcione, que trabaje, entre otras cosas porque si no resolvemos la cuestión palestina, el debate de nuestra Asamblea estará siempre centrado en el tema de Palestina e Israel. No podremos abordar siquiera los problemas que la Comisión y el Consejo han expuesto con toda claridad, es decir, cómo conseguir un Mediterráneo que coopere de verdad.

 
  
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  Paul Marie Coûteaux, en nombre del Grupo IND/DEM. (FR) Señor Presidente, quisiera aprovechar este debate para felicitar a la mesa de la Asamblea Parlamentaria Euromediterránea por el comunicado que ha publicado sobre las infames caricaturas. La figura de Mahoma es lo que podríamos denominar el punto de comunión de un islam que por lo demás es más frágil y diverso y está más dividido de lo que creemos. Apuntar a esta figura era apuntar al corazón. No se podía ignorar, como tampoco se podía no pensar en las consecuencias de lo que se hacía, es decir, inflamar el conflicto entre civilizaciones. No se sabe exactamente al servicio de qué designios: ¿quién tiene interés en atizar estos conflictos? Quisiera plantear esta pregunta. Sin duda no nosotros, los europeos, sin duda no Francia, en todo caso, que es la primera potencia ribereña del Mediterráneo y cuya influencia depende de un estricto equilibrio entre su política continental europea, por un lado, y su política mediterránea y africana, por otro.

Admito que esta afirmación no deja de plantear una doble preocupación: por una parte, la APEM y Euromed son todavía como esquifes demasiado endebles arrojados al mar. Endebles no solo por sus recursos, sino sobre desde el punto de vista de su inspiración intelectual, pues me parece que se apegan mucho a una concepción muy eurocéntrica de la democracia y los derechos humanos –acabamos de ver un nuevo ejemplo ilustrativo de ello−, que no solo tiene resabios coloniales, sino que además impide –lo vimos también en Barcelona en diciembre− abordar lo esencial, a saber, la cooperación económica, financiera y comercial y la gestión de los flujos migratorios. Por mi parte, hablaría, contrariamente a lo que ha afirmado la Comisión hace un momento, de cooperación más que de zona de libre comercio, que me parece una fórmula muy peligrosa.

La segunda preocupación es que la cuestión de las civilizaciones es evidente desde hace mucho tiempo, que nosotros conocemos desde los tiempos de Carlos Martel: no hemos tenido que esperar a que los pensadores estadounidenses nos la recordaran. Hay que estar totalmente embobado por las ilusiones de la globalización para sorprenderse de repente de que las civilizaciones no son intercambiables y los hombres aún menos y que la coexistencia entre diferentes pueblos no es automática. Este tipo de enfoque al estilo de Huntington tiene por objeto, evidentemente, transmitir otro mensaje, es decir, que todos estamos embarcados en lo que sería un «Occidente» −entre comillas− cuya capital sería necesariamente Washington, de modo que los europeos no tendrían más que seguir las aventuras guerreras de los Estados Unidos. El idea misma de Occidente es, como sabemos, una impostura ideológica. Sin duda porque las civilizaciones chocan sin cesar entre sí hace falta una política, hace falta la política, hace falta una voluntad de vivir colectivamente, en resumen, algo para lo que la APEM y Euromed ofrecen un marco. Empecemos pues por reforzarlos, porque me parecen cada vez más frágiles a medida que año tras año devienen cada vez más necesarios.

 
  
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  Simon Busuttil (PPE-DE). (MT) Es una pena que en cuanto damos un paso adelante en el Proceso de Barcelona, ocurre algo en Oriente Próximo que retrasa el avance que habíamos realizado. No obstante, quiero seguir centrándome en nuestro tema y quiero hablar como miembro de la Comisión Económica de la Asamblea Parlamentaria Euromediterránea. Quisiera que tanto la Comisión como el Consejo analizaran un estudio realizado por la Universidad de Manchester titulado «Estudio de evaluación del impacto sostenible de la zona de libre comercio euromediterránea». Hemos empezado a debatir este estudio en la Comisión Económica de la Asamblea y vemos que refleja una imagen preocupante del impacto de la política de la Unión Europea con la creación de una zona de libre comercio en el Mediterráneo. Prevé un efecto bastante negativo sobre nuestros países asociados del Mediterráneo, que se supone que van a beneficiarse y no a salir perdiendo con el Proceso de Barcelona. Entre los efectos negativos menciona la posibilidad de que en dichos países pudiera producirse un incremento del desempleo y un descenso del nivel salarial, así como un gran impacto en recursos como el agua y la biodiversidad y otros impactos ambientales. Por supuesto, el informe no nos dice que frenemos o desmantelemos el plan de creación de una zona de libre comercio, pero dice que deberíamos tomarnos en serio estos efectos negativos y deberíamos adoptar medidas preventivas ahora, antes de que sea demasiado tarde. Por lo tanto, quisiera pedir a la Comisión y al Consejo que nos hicieran saber cuál es su opinión respecto a este estudio y qué medidas pretenden tomar para abordar cualquier impacto negativo que podría producir el establecimiento de una zona de libre comercio en el Mediterráneo. Por ejemplo, sin duda existe la necesidad de que la política de la Unión Europea respecto a estos países equilibre el aspecto comercial con una cooperación más intensiva en el sector financiero, social y educativo, al igual que en el sector ambiental. Termino haciendo un llamamiento a la Comisión y al Consejo para que participen más activamente en la Asamblea Parlamentaria Mediterránea y también para que respondan a las preguntas formuladas por los diputados al Parlamento.

 
  
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  Carlos Carnero González (PSE). – (ES) Señor Presidente, permítame, en primer lugar, que agradezca su presencia aquí y, sobre todo, que le felicite por haber llevado con buen tino los trabajos de la Asamblea Parlamentaria Euromediterránea durante doce meses, el tiempo en el que a esta Casa le ha correspondido encabezar sus labores.

Debemos ser capaces de reconocer lo que hacemos bien y también lo que hacemos mal. En este caso, reconozcamos lo que hacemos bien. El proceso euromediterráneo ha sido un éxito y la Cumbre de Barcelona del pasado mes de noviembre, también. Estamos ante un proceso vivo y en desarrollo.

Planteémonos la pregunta del coste de la inexistencia del proceso euromediterráneo a la luz, por ejemplo, de los acontecimientos que hemos vivido en torno a la crisis de las caricaturas o de lo que ocurrió ayer en Jericó. Sería enorme: cómo establecer el diálogo, cómo buscar vías de colaboración para solucionar los problemas.

El plan de acción, aprobado en Barcelona, tiene puntos extraordinariamente importantes −ya se han citado algunos. Querría mencionar algo que me parece sustancial: sí a la zona de librecambio, pero con cohesión económica y social también. De eso sabemos mucho en Europa y será precisamente el elemento clave para el éxito del primer objetivo.

Se abordó también, por ejemplo, el código de conducta contra el terrorismo. En una zona como esta, un código de conducta así era inimaginable hace tan solo unos años. Hoy lo tenemos.

Además, la Cumbre de Barcelona hizo suya la iniciativa conjunta hispano-turca sobre la alianza de civilizaciones, que no significa aceptar el relativismo cultural sino, precisamente, encaminar las culturas en la misma dirección: la defensa de la democracia, la libertad, los derechos humanos y la igualdad entre los seres humanos.

En ese marco, la Asamblea Parlamentaria Euromediterránea es un lugar de debate político extraordinariamente importante con el que contamos. Creo que, de cara a la reunión de los días 26 y 27, necesitamos hacer cuatro cosas: agilizar la toma de decisiones, recentrar los debates en torno a ponentes por comisiones, conseguir que la Comisión y el Consejo asistan y participen, como pedía esta mañana el Presidente Borrell al principio de nuestra sesión, tal como los acontecimientos exigen, y por último, tener a la sociedad civil con nosotros.

Con esto iremos por el buen camino.

 
  
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  David Hammerstein Mintz (Verts/ALE). – (ES) Señor Presidente, con mi minuto escaso quisiera hacer una propuesta muy concreta.

Obviamente suscribo totalmente las opiniones ya vertidas sobre los acontecimientos de Jericó.

Desde la perspectiva de la política, ahora más que nunca, en esta espiral de violencia y después del conflicto de las viñetas de Mahoma, tenemos que buscar la convivencia en el Mediterráneo.

En el contexto de la comisión de la APEM encargada de los asuntos de cultura, hemos propuesto la creación de un comité de contacto cultural compuesto por personas sabias, respetadas y dialogantes, para responder a los conflictos culturales y religiosos, para mediar, aclarar y disipar la tensión cultural y religiosa entre las dos orillas del Mediterráneo.

La fundación Anna Lindh, con sede en Alejandría, podría encargarse perfectamente de la organización de este comité de sabios, que podría actuar de forma preventiva ante conflictos parecidos, para aclarar la incomprensión de la cultura del otro, para aclarar las dudas sobre lo que realmente ocurrió.

Creo que con esto, en la Asamblea del día 26, podemos dar un pasito hacia la tolerancia que queremos en el Mediterráneo.

 
  
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  Tokia Saïfi (PPE-DE).(FR) Señor Presidente, señor Ministro, señora Comisaria, por fuerza hemos de constatar que los trabajos de la Cumbre de Barcelona han defraudado frente a los enormes retos en juego. Debemos, por tanto, mirar al futuro con mayor decisión y obtener resultados de inmediato.

A la vista de recientes sucesos, la Asamblea Parlamentaria Euromediterránea es el lugar ideal para fortalecer la cooperación sobre la base del diálogo, el intercambio y la comprensión mutua. Es más necesario que nunca respaldar y apoyar la acción de la APEM. Más que nunca, los objetivos de establecer la paz y garantizar la seguridad deben figurar en el centro de nuestras decisiones e ir acompañados de actos concretos.

Es urgente actuar para hacer frente a una situación local difícil y un contexto regional cada vez más incierto. Considero que la Unión Europea tiene actualmente una grave responsabilidad y esto lo digo como presidenta del Comité político de la APEM, que, con un vicepresidente palestino y un vicepresidente israelí, quiere situar en el centro de nuestros trabajos la resolución del conflicto de Oriente Próximo. En efecto, la Unión debe expresarse con una sola voz y condenar la perversidad de actos que relanzan la escalada de la violencia y minan un proceso de paz que ya de por sí es frágil.

Es lamentable que el Presidente palestino, Mahmud Abbás, no haya podido expresarse ante esta Cámara debido a los sucesos de Jericó, y quisiera manifestar en esta Cámara mi preocupación por esta situación.

Señora Comisaria, le hemos escuchado. Tomamos nota de sus convicciones y de su voluntad. En la APEM y junto con el Presidente Borrell estamos decididos a avanzar. Creo que ya es hora de no decepcionar más a los ciudadanos.

 
  
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  Véronique de Keyser (PSE).(FR) Señor Presidente, señora Comisaria, los sucesos de Jericó, que nos han privado del encuentro con Mahmud Abbás, no son ni mucho menos fortuitos. Tienen un significado político. El primero que estaban en el punto de mira es sin duda Mahmud Abbás, pues las fuerzas israelíes lanzaron el asalto contra la prisión apenas había abandonado el país.

Pero no es el único afectado. No se ha dicho que Ahmed Sa’adat era miembro del Consejo Legislativo palestino recién elegido. No se ha dicho y no se ha destacado que Hamás, que había dado algunos tímidos pasos hacia el reconocimiento del Estado de Israel en sus fronteras de 1967, no puede, tras las humillantes imágenes de esos presos medio desnudos, atados y con los ojos vendados, avanzar más en el reconocimiento de Israel.

La afrenta ha sido también para nosotros, los europeos. Esperábamos a Mahmud Abbás, pero no ha venido. Está en juego toda nuestra política con respecto a Palestina. Y hoy, ante el saqueo de nuestras oficinas y el secuestro de ciudadanos nuestros, diputados a esta Cámara me dicen que los principales donantes no deben seguir financiando a Palestina ante la ingratitud de que ha hecho gala. Este ha sido el efecto de Jericó.

Quisiera decir a los colegas que vacilan en apoyar a Palestina que no hay palestino que no cambiaría hoy el dinero que damos a Palestina por una posición política clara de la Unión Europea sobre los sucesos actuales. Porque ¿podemos callar hoy que Israel ha tomado una vía unilateral, centrada en la ley y el orden, que no tiene nada que ver con la «Hoja de Ruta»? El plan Olmert es unilateral, como lo era la retirada –por lo demás aplaudida– de Gaza, como lo es la anexión del río Jordán y la toma de Jerusalén Este. La realidad de Palestina es una ocupación interminable y un muro condenado por La Haya pero que sigue en pie. Y todo el dinero que damos a Palestina para ayudarle a sobrevivir no le permite escapar de esta realidad. En otras palabras, el proceso de paz arrastra los pies.

En conclusión, señora Comisaria, si hace falta un plan B para ayudar a Palestina, hace falta también y sobre todo que Europa adopte una posición política valiente y clara. ¿Cómo cree, si no, que podrían los palestinos mantener la esperanza y creernos cuando hablamos de la «Hoja de Ruta»?

 
  
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  Ioannis Kasoulides (PPE-DE). (EN) Señor Presidente, los acontecimientos de Jericó han sido ampliamente debatidos por mis colegas, esta mañana y posteriormente, pero en la Comisión de Fomento de la Calidad de Vida, los Intercambios Humanos y la Cultura indudablemente se planteará sin duda el tema de las caricaturas.

Debemos condenar sin tapujos el contenido de las caricaturas. El respeto de la identidad y los valores religiosos de otros, como nuestros conciudadanos europeos musulmanes, es un valor europeo y solo la estupidez impide entenderlo. Sin embargo, en Europa estamos obligados a defender incluso el derecho a que la estupidez se exprese libremente, y nuestros socios árabes deben entenderlo.

Con respecto al tema de la migración, las nuevas iniciativas de la Comisión y las recientes decisiones del Consejo con vistas a gestionar los flujos migratorios, en lugar de hablar solamente de inmigración ilegal, son encomiables. Políticas como la recepción legal organizada y debidamente planificada de inmigrantes, que es necesaria en los mercados nacionales; el establecimiento de una circulación de cerebros en vez de un drenaje de cerebros; la agilización de las remesas de dinero; la integración cívica de los inmigrantes; la política común de asilo, etc., serán más atractivas para nuestros socios mediterráneos.

Es cierto que algunos de estos países han pasado de ser países de origen o tránsito a países de destino. Esa es la razón por la que necesitamos trabajar juntos, compartiendo medios técnicos, conocimientos técnicos y responsabilidad, para combatir el tráfico de seres humanos y la inmigración ilegal.

 
  
  

PRESIDENCIA DEL SR. McMILLAN-SCOTT
Vicepresidente

 
  
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  Béatrice Patrie (PSE).(FR) Señor Presidente, señora Comisaria, señor Presidente en ejercicio del Consejo, Señorías, como presidenta de la Delegación parlamentaria europea para las Relaciones con los Países del Mashreq, me sumo, por supuesto, a lo que se acaba de decir sobre los sucesos recientes en Palestina y, en particular, a la condena del asalto de la prisión de Jericó, que sin duda no supone un paso hacia la paz y la democracia.

Quisiera mencionar a la Fundación Anna Lindh, que fomenta el diálogo entre civilizaciones y que ha sido objeto de un grupo de trabajo de la Asamblea Parlamentaria Euromediterránea (APEM). Esta institución ya sufre una serie de dificultades estructurales. Muchos Estados socios no han estructurado aún su red nacional y se registran retrasos en el pago de las contribuciones. La mayor incertidumbre reside en la continuidad de su financiación después de 2008.

Por esta razón, es urgente poner remedio a esas dificultades garantizando el mantenimiento financiero de la Fundación Anna Lindh, dando mayor visibilidad a las acciones realizadas por la misma y a sus prioridades, flexibilizando las normas europeas de financiación de proyectos, creando una cadena de televisión europea en lengua árabe y dando un trato igual a las tres lenguas de trabajo de esta estructura en las comunicaciones.

En conclusión, la APEM, junto con el Consejo y la Comisión, deben hacer el esfuerzo necesario por examinar esta cuestión.

 
  
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  Jamila Madeira (PSE). (PT) Señor Presidente, Señorías, tras los trágicos acontecimientos recientes, las conclusiones absolutamente claras de nuestra última reunión en noviembre han adquirido una relevancia especial. La prosperidad económica y el progreso social no están al alcance de todos, lo cual significa que las cuestiones de violencia adquieren mucha relevancia.

Ya sabemos que aquellos a los que se niega la sanidad y el derecho a adquirir un conocimiento cualitativo y cuantitativo suelen ser nuestros socios en el sur del Mediterráneo, especialmente los sectores menos privilegiados de la sociedad, es decir, las mujeres y los pobres.

El futuro nos preocupa. Este es especialmente el caso si evaluamos el impacto sobre la sostenibilidad de la zona de libre comercio euromediterránea, que queremos que esté en marcha de aquí a 2010, como ha señalado la Comisaria. En este caso, los datos demuestran que en cuanto a la reducción de la pobreza, los beneficios inmediatos son bastante inferiores, aunque pueden obtenerse otros beneficios producidos por los profundos cambios que tienen lugar en las economías de nuestros socios mediterráneos. En los ámbitos de la sanidad y la educación hay pocas posibilidades de obtener beneficios a corto plazo. En consecuencia, al no disponer de nada para contener este efecto, es probable que la sanidad y la educación se vean afectadas adversamente.

Respecto a los derechos humanos, es fundamental que investiguemos la ausencia casi total de un concepto guía en la UE y las instituciones euromediterráneas sobre la cuestión de los derechos económicos y sociales y el papel que desempeña esto en el proceso de Barcelona.

Creo que especialmente en el marco actual –aunque en realidad de manera general– se trata de una cuestión de crucial importancia que debería ocupar el lugar destacado que merece en el programa MEDA.

Nuestras prioridades más apremiantes en esta asociación deberían ser la intensificación del diálogo social, la lucha contra el trabajo infantil, la cooperación en la lucha contra la discriminación en el ámbito de la seguridad social, el diálogo sobre las reformas sociales y la promoción de la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres.

En el contexto de la realidad de hoy, esta cuestión debería situarse en un primer plano en el proceso de Barcelona.

 
  
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  Hans Winkler, Presidente en ejercicio del Consejo. (DE) Señor Presidente, señora Comisaria, Señorías, les agradezco a todos ustedes que hayan mencionado el efecto positivo de la Asociación Euromediterránea en sus discursos. Sin duda se pueden enumerar muchísimas cuestiones en las que persisten deficiencias bastante considerables, como acaba de hacer la señora Madeira. Esto significa que de ninguna manera podemos dormirnos sobre los laureles –y de hecho, no lo estamos haciendo–, sino que debemos fijarnos la tarea de seguir trabajando en todos los sectores citados por la señora Madeira: sanidad, diálogo social, sostenibilidad, cuestiones de género, oportunidades para la educación y muchas otras cuestiones. Eso no puede hacerse de la noche a la mañana. Nos estaríamos engañando si creyéramos que esta Asociación por sí sola es suficiente para permitirnos realizar cambios en un corto espacio de tiempo, pero tenemos que trabajar en ello, y como ha dicho la Comisaria, disponemos de los instrumentos para hacerlo.

La cuestión de los derechos humanos se ha mencionado en numerosas ocasiones. Se trata de una preocupación especial para mí personalmente y también para el Consejo en su conjunto. Añadiría que no creo que pueda acusarse al Consejo o la UE en su conjunto de no disponer de una política de derechos humanos coherente y metódica; creo que la tenemos. Dicho sea de paso, creo que la Agencia de Derechos Humanos, que espero que se establezca pronto y que cuente con su apoyo, pueda contribuir a un enfoque metódico respecto a la cuestión de los derechos humanos.

(EN) Señor Presidente, yo también quiero dar las gracias a todos los parlamentarios comprometidos como usted y su subcomisión, a la señora De Keyser y otros, que están trabajando de modo constante y denodado en pro de un mejor entendimiento entre los pueblos de la Asociación Euromediterránea. Debemos estarles agradecidos y hacer todo lo posible por apoyarles, aún cuando no estén totalmente de acuerdo con una o dos medidas del Consejo.

(DE) También se ha mencionado a Irán a este respecto. En este sentido quisiera decir que el Consejo sigue la política, por supuesto, de utilizar medios pacíficos y la negociación para lograr resultados.

El señor Carnero González ha dicho algo muy importante, a saber, que en la cumbre de noviembre sucedió algo que hace unos años habría sido imposible. Un minucioso análisis de esta declaración sobre el terrorismo, este Código de Conducta sobre la Lucha contra el Terrorismo, revela que contiene un buen enfoque incluso para las cuestiones difíciles y delicadas; sin duda, la lucha contra el terrorismo, con todos los problemas políticos que conocemos, es una cuestión muy difícil. Se trata de un enfoque que nos permite seguir obteniendo nuevos resultados, y el Consejo comparte este objetivo.

Quisiera agradecer a todas sus Señorías sus buenas ideas y sugerencias, que sin duda nos complacerá estudiar.

 
  
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  Benita Ferrero-Waldner, miembro de la Comisión. (EN) Señor Presidente, coincido plenamente con respecto a la importancia de la próxima reunión de la Asamblea Parlamentaria Euromediterránea. Es sumamente importante y yo ya puedo confirmar que estaré presente. Esta vez es posible y realmente quiero asistir.

Su propuesta de resolución es excelente. Incluye todos los temas importantes: la libertad de expresión y el respeto de las creencias religiosas, las perspectivas de una auténtica asociación. Eso es lo que queremos. Eso significa que no solamente nosotros tenemos que estar a la altura, sino también nuestros socios. Juntos tenemos que encontrar la combinación correcta para que puedan desarrollarse cada vez más. Existen algunas cuestiones específicas que también tenemos que señalar, una de las cuales se refiere a uno de mis temas favoritos y está también incluida en nuestra comunicación: la educación. Siempre he creído que con la educación podemos estimular a la próxima generación. Podemos hacer todo lo posible por que las cosas ocurran.

También estoy totalmente de acuerdo con el señor Carnero González. Creo que Barcelona fue un éxito. No obstante, no es justo decir que no fue un éxito completo porque solamente acudieron Jefes de Estado. El contenido fue bueno. Ahora tenemos que asegurarnos de que se pueda aplicar todo en nuestro programa quinquenal. Estoy a favor de la liberalización, pero estoy de acuerdo en que también hay que tener en cuenta la cohesión social y la estabilidad social, los derechos sociales, cuestiones energéticas y, por supuesto, la educación.

Permítanme decir brevemente que se han llevado a cabo varios estudios: el estudio de Manchester es bastante negativo, pero hay otros que son mucho más positivos. Como he dicho, lo que queríamos crear con la Asociación Euromediterránea es precisamente eso: una asociación, lo que significa que ambas partes tendrán que hacer todo lo posible por que las cosas progresen y todavía son necesarias muchas reformas.

Lo que nos gustaría conseguir, con el aumento del comercio, es también la creación de más puestos de trabajo –eso significa más puestos de trabajo para los jóvenes– y también, por supuesto, intentar ofrecer perspectivas adecuadas al mercado laboral y un desarrollo sostenible que tenga en cuenta los imperativos sociales y ambientales. La política europea de vecindad es la política que intenta complementar esta Asociación Euromediterránea. A pesar de que también se centra muy claramente en los derechos humanos, intenta promover todos los demás factores que garantizarán a esos países una vida mejor en el futuro.

Quiero terminar señalando que lamentablemente todo esto se está viendo eclipsado por el conflicto entre israelíes y palestinos, y que, por desgracia, no se encuentra en su mejor momento: nos encontramos en una fase muy crítica y crucial. Esperamos poder conseguir que el futuro, incluso en esta fase crítica, sea un futuro mejor.

 
  
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  El Presidente. El debate queda cerrado.

(La sesión, suspendida a las 19.50, se reanuda a las 21.00 horas)

Declaración por escrito (artículo 142 del Reglamento)

 
  
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  Ilda Figueiredo (GUE/NGL). (PT) El Presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbás, se ha visto obligado a volver urgentemente a su país y cancelar su alocución al Parlamento debido a los gravísimos acontecimientos ocurridos.

La UE debe adoptar una postura firme respecto a los continuos ataques de Israel contra Palestina, entre los cuales la destrucción de la cárcel de Jericó es uno de los episodios más graves y humillantes. Israel ha cometido este crimen tras un reciente acuerdo entre la Autoridad Palestina, los Estados Unidos y el Reino Unido sobre la seguridad de los prisioneros, y aun así no se ha hecho nada para impedirlo.

La predisposición de la Comisión y del Consejo hacia el Gobierno israelí y la escalada de violencia criminal perpetrada contra Palestina no son de recibo. Hay que tomar medidas para impedir que Israel siga actuando de esta manera tan terrible, minando los derechos más fundamentales de Palestina.

En la próxima reunión de la Asamblea Parlamentaria Euromediterránea, el Parlamento debe mostrar una clara solidaridad con Palestina y debe condenar la violencia perpetrada por Israel, que está perjudicando la paz en Oriente Próximo. Las resoluciones de las Naciones Unidas deben cumplirse, y debe respaldarse la libre voluntad de los ciudadanos de Palestina.

 
  
  

PRESIDENCIA DEL SR. MOSCOVICI
Vicepresidente

 

13. 62ª sesión de la Comisión de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (CDHNU, Ginebra) (debate)
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  El Presidente. – De conformidad con el orden del día, se procede a las declaraciones del Consejo y de la Comisión sobre la 62ª sesión de la Comisión de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (CDHNU, Ginebra).

 
  
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  Hans Winkler, Presidente en ejercicio del Consejo. (DE) Señor Presidente, señora Comisaria, Señorías, la cuestión que vamos a debatir ahora, a esta hora relativamente tardía, también me preocupa mucho a título personal, y por eso era importante para mí permanecer aquí para este debate. Me complace tener la oportunidad de unirme a ustedes en este debate.

Como saben, el año pasado se celebró en Nueva York una cumbre sobre la reforma de las Naciones Unidas, y como es lógico se preguntó a los participantes –Jefes de Estado o de Gobierno– si consideraban o no que la reunión había sido un éxito. El Presidente de la República de Austria afirmó que en efecto la consideraba un éxito. Sin duda –como siempre sucede en un entorno multilateral– hubo algunas cosas que se aprobaron y otras que no, pero a fin de cuentas la Cumbre de las Naciones Unidas del año pasado en Nueva York podría calificarse de éxito. Fue un éxito porque se lograron acuerdos, en esencia, respecto a una serie de cuestiones muy importantes, especialmente para nosotros como Estados miembros de la UE, para Occidente en su conjunto. Todos defendemos los derechos humanos y las libertades fundamentales. La decisión de principio tomada el pasado septiembre en Nueva York de crear un Consejo de Derechos Humanos en lugar de la Comisión de Derechos Humanos fue una decisión que justificó la valoración positiva de la Cumbre.

Por supuesto, la decisión del pasado mes de septiembre fue únicamente una decisión de principio, y hubo que entablar difíciles negociaciones para infundir vida a este Consejo de Derechos Humanos. En este contexto, creo que el Presidente de la Asamblea General de las Naciones Unidas, el señor Jan Eliasson, merece un agradecimiento especial por trabajar incansablemente para conseguir que se tomara una decisión respecto al Consejo de Derechos Humanos hace unas horas en Nueva York. Los resultados de la votación por la que se aprueba este Consejo de Derechos Humanos son impresionantes: 170 votos a favor y 4 en contra, con la abstención de 3 países. Los países que votaron en contra fueron los Estados Unidos, Israel, Palaos y la República de las Islas Marshall. Venezuela, Irán y Belarús se abstuvieron.

Señorías, 170 votos en las Naciones Unidas es un gran éxito. La UE levantó un frente común en la Asamblea General de las Naciones Unidas con una postura común. Esto es algo de lo que podemos estar orgullosos y podemos felicitarnos a nosotros mismos y a la comunidad internacional por este éxito.

El establecimiento del Consejo de Derechos Humanos representa un paso importante, yo diría incluso histórico, hacia un refuerzo mayor del sistema de derechos humanos de las Naciones Unidas y de la protección de los derechos humanos en todo el mundo.

Naturalmente, hubo una serie de cuestiones respecto a las que incluso la UE quedó decepcionada. Nos habría gustado obtener un resultado distinto en algunas cuestiones, pero después de todo, los compromisos son necesarios en un marco multilateral y tenemos que preguntarnos si lo que lo que resultó posible al final sigue siendo, en esencia, coherente con lo que realmente queríamos. Respecto al Consejo de Derechos Humanos en su forma actual, la respuesta era claramente afirmativa. Estoy muy agradecido a todos aquellos que hicieron posible esta decisión. Me complace que el Consejo haga conseguido el apoyo de todos los Estados miembros a este respecto.

Llegados a este punto, no quiero centrarme demasiado en las cosas que no se lograron, sino en una serie de aspectos especialmente positivos –en mi opinión– del nuevo sistema del Consejo de Derechos Humanos.

En primer lugar, a diferencia de la Comisión de Derechos Humanos, que funcionaba bajo la égida del Ecosoc, que se reunía una vez al año en Ginebra para celebrar una sesión de seis semanas, el Consejo de Derechos Humanos se reunirá durante todo el año y será responsable directamente ante la Asamblea General. Se ha dejado abierta la opción de que el Consejo de Derechos Humanos se convierta un día en uno de los organismos principales de las Naciones Unidas. Sin duda, esto requeriría cambios en la Carta de las Naciones Unidas, y todos sabemos lo difícil que sería, pero la opción sigue abierta. No obstante, en todo caso ahora es un organismo permanente de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

La elección directa e individual de los miembros sujeta a la exigencia de una mayoría absoluta de todos los Estados miembros de las Naciones Unidas también representa un progreso. Todos aquellos que, como yo mismo, han participado una y otra vez en los últimos años, se alegrarán de que esto signifique, si no el fin, al menos una reducción sustancial del proceso –a menudo descalificado– de tira y afloja respecto a las votaciones: quién vota a quién, cuándo se vota esta cuestión, si se vota o no otra en su lugar. Otro aspecto nuevo es la posibilidad de suspender a miembros del Consejo de Derechos Humanos en caso de violaciones graves y sistemáticas de los derechos humanos, sujeta a una mayoría de dos tercios. Dicho sea de paso, esta fue en última instancia la razón decisiva por la que los Estados Unidos no apoyaron el Consejo de Derechos Humanos. Los Estados Unidos intentaron hasta el final aprobar el requisito de una mayoría de dos tercios para la pertenencia, y también la exclusión automática de los miembros a los que el Consejo de Seguridad haya impuesto sanciones. La UE ofreció emitir –y de hecho, ha emitido– una declaración en la Asamblea General con ocasión del establecimiento del Consejo de Derechos Humanos y su compromiso político de abstenerse de votar a favor de la admisión en el Consejo de Derechos Humanos de cualquier país al que el Consejo de Seguridad haya acusado de violaciones de los derechos humanos y que sea objeto de sanciones del Consejo de Seguridad. También respecto a esta cuestión la UE ha enviado una señal política importante.

En tercer lugar, habrá una revisión periódica de la situación de los derechos humanos en todos los países mediante la creación de un mecanismo universal de revisión, que también ayudará a obviar las acusaciones de aplicación de un doble rasero y de selectividad en el futuro.

En cuarto lugar, el Consejo de Derechos Humanos tiene competencia para realizar recomendaciones directas a todos los organismos de las Naciones Unidas, incluido el Consejo de Seguridad. Creemos que este hecho puede reforzar sustancialmente el sistema de protección de los derechos humanos por parte de las Naciones Unidas en su conjunto.

El quinto punto es que, en última instancia, permanecen los importantes logros de la Comisión de Derechos Humanos, principalmente el sistema de ponentes especiales y la participación activa de las organizaciones no gubernamentales en las sesiones.

Aunque no fue posible lograrlo todo, este nuevo Consejo de Derechos Humanos representa una clara mejora respecto a la Comisión de Derechos Humanos, que había dejado de ser eficaz. La Comisión de Derechos Humanos se reunirá de nuevo –seguramente por tiempo breve– para concluir sus asuntos y posteriormente traspasárselos al Consejo de Derechos Humanos. En mayo de este año –dicho de otra manera, pronto– serán elegidos los primeros miembros del Consejo de Derechos Humanos, y la sesión inaugural del Consejo se celebrará este mismo mes de junio. La UE y el Consejo harán todo lo posible por garantizar que el Consejo de Derechos Humanos pueda realizar su trabajo con éxito y de manera eficaz desde el principio.

Aunque los Estados Unidos no apoyaron esta propuesta, no obstante creo que se ha establecido cierta confianza en los últimos días y semanas, especialmente en las relaciones trasatlánticas entre la UE y los Estados Unidos, puesto que los Estados Unidos afirmaron, con ocasión de la creación del Consejo de Derechos Humanos, que no era su intención obstaculizar la creación y la financiación de este Consejo, y que en principio estaban de acuerdo con los objetivos del mismo, pero que los dos problemas que he mencionado –la cuestión de la elección de los miembros y de la exclusión de los mismos– eran demasiado serias para permitir que votaran a favor.

Espero que el trabajo del Consejo de Derechos Humanos en los próximos años convenza a todas las partes de que ha sido una opción satisfactoria, que supone un progreso y que, en última instancia, también hemos hecho algo positivo para la protección de los derechos humanos en todo el mundo. Creo que, como Unión Europea, podemos estar orgullosos de haber contribuido a ello.

 
  
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  Benita Ferrero-Waldner, miembro de la Comisión. (EN) Señor Presidente, me gustaría poder decir: ¡eureka! ¡Tenemos un Consejo de Derechos Humanos! Eso es extraordinario y me satisface profundamente estar aquí esta tarde para celebrarlo con el Consejo y el Parlamento Europeo.

Como saben, la Unión Europea y la Comisión Europea han contribuido notablemente a ese resultado. La pasada semana, cuando la Unión Europea decidió apoyar el proyecto de resolución presentado por el Presidente Eliasson, logramos que varios países nos imitasen. Esperábamos que varias de nuestras propuestas estuvieran en la resolución. No obstante, estoy de acuerdo con la Presidencia en que el texto de compromiso representa una notable mejora de la Comisión de Derechos Humanos y eso es fundamental.

Permítanme decir unas palabras acerca de la Comisión de Derechos Humanos. En los últimos meses se ha criticado mucho a esa Comisión. Normalmente se le acusa de doble rasero, de un exceso de politización o de ser demasiado indulgente, en ocasiones, frente a violaciones flagrantes de derechos humanos. No cabe duda de que estas alegaciones tienen parte de verdad y no es casualidad que el documento de la Cumbre de las Naciones Unidas haya propuesto su sustitución.

Sin embargo, también es cierto que se ha hecho lo que se ha podido. Fue esa Comisión, en 1948, la que supervisó la elaboración del proyecto de la declaración más importante sobre los derechos humanos: la Declaración Universal de Derechos Humanos. Quería mencionarlo porque ahora, por supuesto, miramos adelante, pero también deberíamos haber mirado al pasado.

También me gustaría llamar la atención del Parlamento sobre un elemento del Consejo de Derechos Humanos: la revisión periódica universal. Si se aplica oportunamente, ayudará a hacer frente a las cuestiones de doble moral y selectividad, que han abundado en la Comisión de Derechos Humanos. Después de todo, comprobamos que la revisión paritaria funciona muy efectivamente en otros ámbitos, como en el comercio, el mecanismo de revisión del proceso comercial o incluso en el conflicto de los diamantes y el Proceso Kimberley.

Cabe señalar que durante todo el complejo y prolongado proceso de negociación en torno al Consejo de Derechos Humanos, la Unión Europea ha podido mantener una posición común. No cabe duda de que esto ha influido positivamente en el curso de las negociaciones. Por lo tanto, la Comisión se sintió muy aliviada cuando tras las recientes discrepancias entre Estados miembros con respecto al proyecto de resolución final, la Unión Europea pudo adoptar de nuevo una posición común y demostrar así su compromiso con la parte crucial del proceso de reforma de Naciones Unidas.

La Comisión, al igual que los Estados miembros, está preocupada por el voto estadounidense en contra del texto. No obstante, por otra parte también nos conforta su declaración expresando su deseo de trabajar con el Consejo de Derechos Humanos. Kofi Annan ha dicho hoy que entendía que los Estados Unidos, a pesar de que no pudiesen votar a favor del Consejo tal y como estaba actualmente propuesto, podrían trabajar con el Consejo, y no me cabe duda de que los Estados Unidos, que tanto han hecho por los derechos humanos, encontrarán una manera de trabajar con los demás Estados miembros para hacer del Consejo lo que debería ser. Por lo tanto, creo que las perspectivas, en general, no son malas.

Tenemos que rendir homenaje a la Comisión de Derechos Humanos, pero ahora queremos un cambio y cabe esperar que juntos podamos conseguirlo.

 
  
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  Simon Coveney, en nombre del Grupo del PPE-DE. – (EN) Señor Presidente, la creación de una comisión de derechos humanos eficaz, que funcione y cuente con un amplio respaldo forma parte esencial del paquete de reformas de las Naciones Unidas perfilado por Kofi Annan el año pasado. A diferencia del campo minado político que rodea la reforma del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, la organización ha demostrado su capacidad para aprobar una nueva estructura que se encargue de cuestiones de derechos humanos.

La mayoría de las personas coinciden en que la actual Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas de base amplia y que se reúne durante seis semanas cada año en Ginebra, ya está desfasada y necesita ser sustituida. Necesitamos un mecanismo más permanente que pueda responder, durante todo el año, a las numerosas crisis de derechos humanos que se producen. Los temas de debate a la hora de formular la nueva estructura para los derechos humanos han sido numerosos:

1. La necesidad de una estructura/consejo permanente.

2. Los miembros de ese consejo deben tener credibilidad por lo que respecta a cuestiones de derechos humanos.

3. El consejo no debería ser demasiado grande.

4. El consejo debería reflejar la diferencia geográfica globalmente.

5. No debería verse como un consejo elitista, un pequeño grupo que sermonea a los demás.

6. La cuestión de cómo deberíamos seleccionar o elegir a los miembros de ese consejo.

7. La necesidad de otorgar un papel constante a las ONG.

8. Un mecanismo de suspensión para los que tienen continuamente un historial negativo en materia de derechos humanos.

Intentar alcanzar un acuerdo y, si fuese necesario, un compromiso con respecto a todas esas consideraciones nunca iba a ser fácil. No obstante, en mi opinión, el proyecto de resolución del Presidente de la Asamblea General es un intento razonable de conseguir precisamente eso, un esfuerzo por encontrar un terreno común. Acojo con satisfacción el amplio respaldo que han dado las Naciones Unidas a ese proyecto de resolución esta tarde. Es una lástima que los Estados Unidos no hayan podido apoyarlo.

Sin embargo, yo no considero que el documento sea perfecto en absoluto y me gustaría criticar dos puntos en particular. En primer lugar, creo que el Consejo es demasiado grande: 47 miembros son demasiados. En segundo lugar, el procedimiento de elección según el cual los miembros son elegidos por mayoría absoluta no es el ideal. Yo habría estado de acuerdo con los Estados Unidos y optado por una mayoría de dos tercios para ese fin.

Quiero terminar diciendo que las Naciones Unidas ha hecho hoy un buen trabajo y creo que esto mejorará la credibilidad de su postura relativa a las cuestiones en materia de derechos humanos.

 
  
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  Panagiotis Beglitis, en nombre del Grupo del PSE. (EL) Señor Presidente, hoy ha habido un avance muy positivo respecto al acuerdo logrado en Nueva York. Este acuerdo, con una gran mayoría de 170 países, constituye un compromiso dinámico y progresivo hacia la mejora y el refuerzo de la eficacia del sistema internacional de defensa de los derechos humanos.

De los cambios y reformas serias realizadas, quisiera comentar de manera especial la participación en las reuniones del nuevo Consejo de organizaciones no gubernamentales y organismos de defensa de los derechos humanos. Creo que la Comisión y la Comisaria colaborarán con organizaciones no gubernamentales para reforzar el papel y la eficacia del Consejo.

Puede que estas claras reformas den un nuevo impulso a favor de los derechos humanos en la institución del Consejo y reduzcan la falta de credibilidad y eficacia de las Naciones Unidas. Del mismo modo, la Unión Europea puede trabajar con las Naciones Unidas y con el resto de países dentro del marco del Consejo a fin de reforzar la nueva institución. Lamentablemente, la ostentosa búsqueda por parte de los Estados Unidos de un resultado mejor mina este compromiso positivo logrado hoy. Ya era hora de que los valores humanitarios fundamentales se impusieran a las urgencias políticas.

 
  
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  Cecilia Malmström, en nombre del Grupo ALDE. (SV) Señor Presidente, sin duda este es, por muchas razones, una fecha histórica, el día en que creamos un Consejo de Derechos Humanos. La cuestión es que el Parlamento Europeo ha impulsado esta cuestión en ocasiones anteriores y sabemos que es posible cambiar la situación de los derechos humanos trabajando mucho y al unísono. Apoyamos a las Naciones Unidas en esta labor.

La decisión relativa al Consejo de Derechos Humanos fue una de las pocas decisiones prácticas tomadas en septiembre, y por ello es muy gratificante que ahora exista dicho Consejo y que hayamos conseguido un organismo permanente que haga desaparecer la necesidad de esas seis semanas de presión intensiva en Ginebra, caracterizadas, como acaba usted de decir, por un constante tira y afloja en relación con quién iba a apoyar qué resolución. Si obtenemos un organismo permanente que pueda llevar las riendas en estos asuntos, puede que también obviemos la situación en la que en ocasiones algunos de los Estados más rufianes han presidido las sesiones de Ginebra.

También comparto el análisis de que el Consejo es bastante más débil de lo que se había esperado. Estoy de acuerdo con el señor Coveney en que una mayoría de dos tercios habría sido mejor. Este sistema regional de cuotas que se aplica actualmente para nombrar a los representantes del Consejo supondrá, lamentablemente, que los Estados que infrinjan los derechos humanos también estarán representados. No obstante, la votación secreta y la capacidad de excluir países supone un gran paso adelante.

Espero que en el futuro la UE adopte un enfoque unánime y coherente y no tenga miedo de señalar con el dedo si un país con puesto en el Consejo es culpable de graves violaciones de los derechos humanos. Eso es así porque si actúa concertadamente, la UE podrá desempeñar un papel muy importante en las Naciones Unidas. Con el tiempo, en mi Grupo nos gustaría que hubiera un representante común europeo en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

Este es un gran paso adelante. Ahora es el momento de hacer las cuentas y es importante no solo poder actuar con rapidez cuando se produzcan crisis, sino también recordar los hechos menos llamativos desde el punto de vista de los medios de comunicación, es decir, las permanentes violaciones de los derechos humanos cometidas contra personas en lugares un tanto olvidados y lejanos. Si el Consejo de Derechos Humanos puede salvaguardar los derechos de estas personas, habremos dado un gran paso adelante.

 
  
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  Hélène Flautre, en nombre del Grupo Verts/ALE. – (FR) Señor Presidente, me complace la perspicacia del Parlamento Europeo, que ha organizado este debate unas horas después de la aprobación de la resolución y que a su vez aprobará otra resolución mañana mismo. Podemos expresar juntos nuestra alegría, nuestro gran alivio, por la aprobación de esta resolución. Por supuesto, no todo es perfecto: los miembros del Consejo no serán elegidos por mayoría de dos tercios; ha aumentado el número de escaños de determinados Grupos; y se han añadido apartados. No hace falta que siga.

No es menos cierto que la resolución aprobada establece un Consejo permanente de Derechos Humanos que presenta algunas características muy positivas. Los miembros serán elegidos en votación secreta por la Asamblea General. El Consejo podrá reunirse a lo largo de todo el año, en vez de menos de tres veces al año; podrá responder rápidamente a las situaciones de crisis en materia de derechos humanos; preserva los mecanismos especiales de las Naciones Unidas; garantiza un papel particular a las ONG, aun cuando en este terreno hace falta una reforma de las Naciones Unidas –cosa que considero sumamente importante– para asegurar una representación mejor de las ONG independientes, incluidas las no reconocidas; este Consejo establecerá un sistema de examen de la situación de los derechos humanos en los Estados miembros del Consejo. Todos estos son aspectos muy positivos. Existirá también la posibilidad de suspender a un país culpable de vulneraciones de los derechos humanos por mayoría de dos tercios de la Asamblea. Estos puntos positivos eran precisamente lo que querían el Parlamento y la Unión Europea en su conjunto y que gozaban del pleno apoyo de todos nosotros.

En cuanto a la 62ª sesión de la Comisión de Derechos Humanos, muy probablemente será una comisión de transición, encargada esencialmente de transmitir los expedientes al Consejo. No obstante, insto a los Estados miembros a que se mantengan atentos y garanticen el voto en temas importantes, como la adopción de un proyecto de convenio internacional para la protección de todas las personas víctimas de desapariciones forzadas, la declaración sobre los pueblos indígenas y la renovación de los mandatos, como el del representante especial de los defensores de los derechos humanos.

 
  
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  Vittorio Agnoletto, en nombre del Grupo GUE/NGL. – (IT) Señor Presidente, Señorías, la aprobación de hoy en las Naciones Unidas supone un paso adelante de enorme importancia. Hasta ahora regía un doble rasero. No es aceptable que Rusia no haya sido condenada nunca por el atroz comportamiento de sus fuerzas especiales en Chechenia. No es aceptable que China no haya sido condenada nunca por la dramática represión de los derechos fundamentales del pueblo tibetano. No es aceptable que los Estados Unidos no tengan que responder por su comportamiento en Iraq, donde una ocupación ilegal, contraria al Derecho internacional, ha ocasionado más de cien mil víctimas entre la población civil. Y ¿qué decir de Israel, que impone castigos colectivos ilegales al pueblo palestino, expresamente prohibidos por los convenios internacionales? La razón de Estado no puede justificar la negación de los derechos de millones de hombres, mujeres y niños en todo el mundo.

La Unión Europea debe demostrar más valentía en esta cuestión: está en juego nuestra credibilidad y nuestra política de fomento de los derechos humanos. No basta protestar contra los países que no están protegidos por alianzas internacionales, a menudo discutibles. Los derechos humanos están consagrados en códigos: los tratados jurídicos valen para todos, y con mayor razón para los poderosos.

El golpe de gracia a la credibilidad de la ya difunta Comisión de Derechos Humanos de Ginebra vino dado por la presencia en dicha institución de Gobiernos dictatoriales que se sirven de su posición institucional en las Naciones Unidas para evitar críticas a sus políticas y comportamientos. ¿En virtud de qué, por ejemplo, el Gobierno sudanés puede formar parte, como sucede hoy, de la Comisión de Ginebra? Bienvenidas sean, pues, todas las reformas anunciadas, que deberán transformar la Comisión de Ginebra en un restringido Consejo de Derechos Humanos.

Aplaudo la noticia recién llegada de que la ONU ha aprobado la Resolución sobre la reforma radical de dicho órgano a pesar de la oposición de los Estados Unidos. Comparto el contenido de la resolución que votaremos mañana, sobre todo la afirmación de que solo podrán formar parte del futuro Consejo los países que demuestren respetar los derechos fundamentales. Debemos reconocer asimismo un papel más importante a las ONG internacionales, realmente democráticas e independientes, mediante la creación de un comité ONU de las ONG, que deberán desempeñar un papel de estímulo y crítica al sistema ONU de derechos humanos.

 
  
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  Inese Vaidere, en nombre del Grupo UEN. – (LV) Señorías, el objetivo de las reformas de las Naciones Unidas, y especialmente de los cambios en la Comisión de Derechos Humanos, era crear instituciones mejores, no iguales o peores. Finalmente se ha logrado un compromiso y el Consejo de Derechos Humanos acaba de formarse, que es algo bueno en sí mismo. No obstante, la solución actual, mediante la cual en la Asamblea General basta una mayoría para que un Estado sea elegido para el Consejo, pero se precisan los votos de tres cuartos de los presentes para excluirlo del Consejo, es un compromiso muy débil. No existe ninguna seguridad de que, con este método, los Estados en los que se produzcan claras violaciones de los derechos humanos no logren entrar en el Consejo. Será todavía más difícil expulsar a dichos Estados del Consejo. Con ello existe la posibilidad de que los Estados que no respeten los derechos humanos puedan seguir dentro del Consejo, con todo el desprestigio que ello comporta. El acuerdo de que el Consejo de Derechos Humanos se reúna no seis semanas al año, sino diez, tampoco es motivo de optimismo. Estos compromisos despiertan la duda de si la posición de Europa sobre las cuestiones de la reforma de las Naciones Unidas se planteó con fuerza suficiente. En el terreno de los derechos humanos, si en la Unión Europea no encabezamos procedimientos, nadie lo hará. Por lo tanto, la Comisión Europea debería movilizar el máximo apoyo posible a favor de otras reformas apropiadas de la institución de derechos humanos de las Naciones Unidas, al igual que la elección de Estados al Consejo que no lo desacrediten, sino que sienten unas bases sólidas para un trabajo eficaz en el futuro.

 
  
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  Francisco José Millán Mon (PPE-DE). – (ES) Señor Presidente, el documento final de la Cumbre de las Naciones Unidas celebrada en septiembre sentó unas bases, en algunos casos mínimas, sobre las que construir las reformas institucionales.

Así sucedió con el Consejo de Derechos Humanos: solo se alcanzó el compromiso de crearlo, lo demás estaba en el aire. Era difícil alcanzar un acuerdo en unos meses para poner en marcha el órgano que sustituyera a la desprestigiada Comisión de Derechos Humanos.

La propuesta final del Presidente Eliasson, que acaba de ser votada con amplio respaldo en Nueva York, es el fruto de una difícil negociación. No era una propuesta óptima —estaba por debajo de las ambiciones europeas—, pero crea un nuevo órgano que es mejor, desde luego, del que ahora tenemos.

En efecto, los miembros del nuevo Consejo serán elegidos por mayoría absoluta por la Asamblea, es decir, se requerirá un mínimo de 96 votos positivos. Además, durante su mandato, todos los miembros del Consejo serán sometidos a escrutinio e incluso, como se ha dicho, podrán ser suspendidos. Asimismo, como hemos reclamado, la frecuencia y la duración de las reuniones serán muy superiores a las de la actual Comisión de Derechos Humanos.

El nuevo Consejo es, pues, un claro avance respecto de la CDHNU. Sin embargo, tengo que decir que lamento que el cupo de países adjudicado al grupo de Europa occidental sea inferior al que disfrutábamos en la Comisión.

Señor Presidente, me habría gustado que esta propuesta del señor Eliasson se adoptara por consenso, pero, finalmente, ha sido sometida a votación. Lamento mucho que los Estados Unidos se hayan inclinado por el voto negativo. Es un país clave en las Naciones Unidas y esperaba que prosperaran las iniciativas para que se asociaran a la propuesta del señor Eliasson y que, finalmente, el nuevo Consejo naciera con el apoyo de Washington. Pero celebro que, en todo caso, hayan asegurado su colaboración constructiva con el nuevo Consejo.

Por lo demás, el trabajo y funcionamiento del Consejo serán revisados al cabo de cinco años, lo que nos permitirá superar las deficiencias del nuevo mecanismo: uno de los objetivos más ambiciosos del documento final de la Cumbre de septiembre.

Señor Presidente, en este documento, por cierto, la lucha contra la pobreza ocupa un lugar prioritario y quisiera recordar que la pobreza debería ser considerada, como ya dijo este Parlamento, como una violación de los derechos humanos, ya que atenta contra la dignidad de la persona e impide el disfrute de otros derechos básicos.

 
  
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  Józef Pinior (PSE). – (PL) Señor Presidente, hoy la Asamblea General de las Naciones Unidas ha votado a favor de la creación de un Consejo de Derechos Humanos que sustituirá a la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, cuya posición estaba en entredicho.

El nuevo Consejo de las Naciones Unidas no reúne muchos de los requisitos para una asegurar una supervisión efectiva de los derechos humanos y responder a los abusos de estos derechos en todo el mundo. No obstante, el establecimiento de una nueva estructura internacional basada en el respeto de los derechos fundamentales y las libertades políticas supone un paso adelante. La creación del Consejo ha contado con el apoyo de personas galardonadas con el Premio Nobel de la Paz, así como de organizaciones de derechos humanos como Amnistía Internacional, Human Rights Watch o el Instituto para la Sociedad Abierta y la Red de la Fundación Soros.

Ahora, la Unión Europea debe desempeñar un papel fundamental en el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. El Parlamento Europeo tiene la oportunidad de desempeñar un papel protagonista apoyando los esfuerzos del Consejo en la creación de un nuevo sistema mundial de protección de los derechos humanos. En el marco del diálogo trasatlántico, la Unión Europea debería animar a los Estados Unidos a que colaboren más intensamente con el Consejo de Derechos Humanos y trabajen por una reforma adicional de las Naciones Unidas. Los Estados Unidos son uno de los países que han votado en contra de la creación del Consejo.

 
  
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  Frithjof Schmidt (Verts/ALE). (DE) Señor Presidente, señora Comisaria, señor Presidente en ejercicio del Consejo, Señorías, cuando debatimos sobre la cumbre de la reforma de las Naciones Unidas a finales de septiembre del año pasado, una de las pocas cosas que podríamos calificar realmente de éxito fue la sustitución prevista de la desacreditada Comisión de Derechos Humanos por un nuevo Consejo de Derechos Humanos. Lo único que todavía no estaba decidido era su composición y sus procedimientos. En realidad, habría sido una grave derrota para la causa de los derechos humanos, pero también para las Naciones Unidas, si hubiéramos fallado en nuestro intento de sustituir a tiempo esta desacreditada Comisión por un nuevo Consejo de Derechos Humanos.

Por esa razón, el resultado de las largas negociaciones que se ha conseguido es un éxito importante, también para el Presidente Eliasson. Lo felicitamos por eso, puesto que se han introducido mejoras reales. Por citar algunas: los miembros de este nuevo Consejo de Derechos Humanos han de ser elegidos mediante voto secreto como mínimo por 96 países. Los miembros pueden ser excluidos del Consejo de Derechos Humanos con una mayoría de dos tercios si son culpables de graves violaciones de los derechos humanos. El Consejo de Derechos Humanos tiene que reunirse como mínimo tres veces al año. Se ha introducido una mayor continuidad en el trabajo y está previsto realizar una revisión periódica de la situación de los derechos humanos en todos los Estados miembros de las Naciones Unidas. Estos son cinco aciertos importantes. Por lo tanto, yo no podía entender por qué los Estados Unidos habían intentado bloquear el camino.

Señor Presidente en ejercicio, los Estados Unidos no solo han formulado demandas positivas, sino también que los cinco miembros del Consejo de Seguridad conservaran su condición privilegiada, que permanecieran en el Consejo de Derechos Humanos sin ser elegidos. Eso habría sido un grave error si se considera la situación de los derechos humanos en la República Popular China. Es positivo que la votación de hoy haya apoyado las propuestas en esta forma.

 
  
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  Athanasios Pafilis (GUE/NGL). (EL) Señor Presidente, la abolición de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas y la creación de un Consejo con un número de miembros mucho más reducido tiene el objetivo de excluir y poder expulsar a los países que no se sometan a los Estados Unidos de América, a la Unión Europea o a otras fuerzas imperialistas. El objetivo es tener un Consejo sumiso que pueda convertirse en una agencia que juzgue las violaciones de los derechos humanos con parcialidad y según el criterio de las ambiciones imperialistas. Por lo tanto, las decisiones dictadas proporcionarán el pretexto para varias intervenciones, incluso la guerra, en nombre de la defensa de los derechos humanos.

En efecto, los Estados Unidos de América han hecho mucho por los derechos humanos: han asesinado a decenas de millones de personas desde Hiroshima y Nagasaki hasta Iraq en la actualidad, pasando por Vietnam. Esa es su contribución. Por parafrasear a Brecht –porque el tiempo apremia–, quien escribió que «Cuando los imperialistas hablan de paz, se están preparando para la guerra», yo diría que cuando actualmente hablan ustedes de proteger los derechos humanos, se están preparando para pisotearlos, como hacen todos los días.

No obstante, no hay Comisión, Consejo de Derechos Humanos o Naciones Unidas que puedan impedir la lucha de los pueblos contra su subyugación.

 
  
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  Jana Hybášková (PPE-DE). (CS) Señor Presidente, señora Comisaria, a pesar de que habría preferido que este debate tuviera lugar antes y es posible que hoy esté un poco atrasado, todos compartimos una nueva gran esperanza tangible y sin duda todos acogemos con agrado la creación del nuevo Consejo. Sobre todo, felicitamos al presidente sueco de la Asamblea General, no solo por lo que consiguió negociar entre los países miembros de las Naciones Unidas, sino especialmente por el modo en que consiguió reunir a las organizaciones voluntarias del sector no gubernamental que tanto le están apoyando ahora. Sin duda acogemos con satisfacción la mayor duración de los períodos de sesiones en Ginebra. Esperamos que la mejora de las relaciones trasatlánticas, constatada en las últimas semanas, no se agríe y que sea posible superar el posicionamiento actual. En mi opinión, es importante que la UE haya hablado y que tenga una postura clara y unificada, que comparte con todo el mundo desarrollado. No obstante, es el mundo en vías de desarrollo el que tiene la mayoría.

A pesar de todas las conversaciones sobre la pérdida de civilización, está claro que el nuevo Consejo debe adherirse por completo al principio de universalidad de los derechos humanos, aplicando las mismas normas a todas y cada una de las mujeres y a todos y cada uno de los hombres. Siempre se sabe si los derechos humanos han sido respetados o han sido violados, y el Consejo desempeñará un papel muy importante en este examen previo. El instrumento de exclusión también es muy importante en este contexto, a pesar de que requiere una mayoría de dos tercios, y en mi opinión brinda una nueva oportunidad a la política exterior europea, una nueva oportunidad para abordar realmente la violación de los derechos humanos, que es un problema derivado del mal funcionamiento de algunos Estados. Señora Comisaria, espero que tengamos, y especialmente usted, la valentía de dar pasos claros en defensa de los derechos humanos universales en todo el mundo.

 
  
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  Richard Howitt (PSE). (EN) Señor Presidente, el año pasado asistí con la delegación del Parlamento a la Comisión de Derechos Humanos en Ginebra y vi con mis propios ojos el descrédito al que había llegado dicha Comisión y el modo en que sus procedimientos eran prisioneros de países que a su vez eran responsables de los peores abusos de los derechos humanos. Así, junto con otros diputados de todos los lados de esta Cámara, acojo con satisfacción la creación del nuevo Consejo de Derechos Humanos. Creo que será un paso adelante que se reúna durante todo el año, que sea elegido por mayoría de la Asamblea General de las Naciones Unidas, que exista un sistema de suspensión para aquellos países que sean miembros y aun así violen los derechos humanos y que se mantenga la tradición del acceso para las organizaciones no gubernamentales.

Me siento muy orgulloso de la función que hemos desempeñado como diputados al Parlamento Europeo en los aledaños del proceso. Cuando nos reunimos en Ginebra con la señora Arbour, la Alta Comisaria de Derechos Humanos, y cuando nos devolvió la visita en Bruselas, exploramos detalladamente sus propuestas sobre el proceso de revisión universal que se ha acordado ahora, del cual se dice que permitirá un examen más estricto y más objetivo de los datos de todos los países.

En nuestras resoluciones insistimos en que la pertenencia al Consejo de Derechos Humanos debería estar abierta únicamente a países que emiten invitaciones permanentes sin trabas para los relatores especiales. Eso forma parte del acuerdo de hoy. Sudán, Arabia Saudí, Nepal y Zimbabue no deben ser y no serán miembros de este nuevo Consejo.

Por último, esta reforma de las Naciones Unidas deriva de la Cumbre de Revisión del Milenio y se produce en un momento histórico en la defensa del principio de multilateralismo en nuestro mundo. Desde el Parlamento Europeo deberíamos enviar un mensaje a los Estados Unidos –no solo al Gobierno, sino también a sus ciudadanos– en el sentido de que tanto con respecto al Consejo de Derechos Humanos como a Kyoto, a la Corte Penal Internacional o al propio principio del multilateralismo, los Estados Unidos están profunda y peligrosamente aislados en este mundo y ese no es el papel que corresponde a la última superpotencia mundial que queda. Si los Estados Unidos quieren formar parte de este nuevo Consejo, tendrán que permitir el acceso sin trabas a la Bahía de Guantánamo. Me pregunto si los Estados Unidos mantendrán su postura.

 
  
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  Milan Horáček (Verts/ALE). (DE) Señor Presidente, estoy de acuerdo con los oradores anteriores: es importante que se haya tomado una decisión para no dejar este Consejo de Derechos Humanos en estado embrionario. El respeto de los derechos humanos en el sentido tradicional es una de las piedras angulares de la interpretación europea de los valores, que se verá reforzada por la creación de este nuevo organismo.

Aunque la propuesta aprobada no es ideal, representa una clara mejora respecto a la Comisión de Derechos Humanos, que seguía siendo influenciable por países que habían cometido ellos mismos violaciones gravísimas de los derechos humanos. Es un paso importante para los derechos humanos en el mundo.

Un organismo que funcione podrá intervenir con mayor rapidez en los casos urgentes y deberá obligar a los países a defender los derechos humanos, luchar por ellos y promoverlos. Un bloqueo habría significado la pérdida de credibilidad de la comunidad internacional en la lucha contra los abusos de los derechos humanos.

Por esa razón resulta tan positivo que este proyecto no haya fallado; y también en vista de la importante labor de las numerosas ONG.

 
  
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  Bogusław Sonik (PPE-DE). (PL) Señor Presidente, la labor de la actual Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas ha sido duramente criticada desde casi todos los flancos. Ha sido acusada de estar demasiado politizada y demasiado activa, además de ser corrupta. Por lo tanto, deberíamos acoger con satisfacción los ambiciosos intentos de reformar la Comisión y transformarla en el Consejo de Derechos Humanos, cuya actividad será más independiente.

Aunque el alcance de estos cambios parece estar bien pensado, hay peligro de que se limiten parcialmente en el curso de las conversaciones internacionales sobre las propuestas. El Parlamento Europeo debería dejar clara su postura respecto a la cuestión, subrayando la necesidad de estos cambios con el fin de promover y desarrollar una cultura basada en el Estado de Derecho y en el régimen democrático en todo el mundo.

El reto más importante relacionado con esta reforma es, como ya se ha mencionado, la independencia del propuesto Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. La exigencia de que se convierta en uno de los organismos principales de las Naciones Unidas es uno de los principales medios para lograr este objetivo.

Lo que debería cambiar realmente es el modo en que se elige a los candidatos. La Asamblea General debería elegirlos por una mayoría de votos que imposibilitara la pertenencia de un país cuyo Gobierno se comporte de modo que pudiera generar dudas respecto a sus credenciales en materia de de derechos humanos. También es importante que se plantee una votación sobre la candidatura de todos los países, incluso si hay menos candidatos de la región que plazas reservadas a dicha región. Evitar la presencia de países como Libia, como ha ocurrido en ocasiones recientes, o de Cuba, como es el caso actual, es uno de los pasos básicos en el camino hacia el objetivo de recuperar la credibilidad de las Naciones Unidas en el ámbito de la protección de los derechos humanos en el mundo. También es importante reducir el tamaño de esta institución para que sus medidas y decisiones puedan ser más eficaces.

La reforma de la Comisión de Derechos Humanos es una gran oportunidad para realizar mejoras significativas en la situación de los derechos humanos en todo el mundo. No obstante, no podemos tratar este tema como una transformación excepcional. Tenemos que considerarlo una oportunidad para comenzar un proceso de continuas mejoras del sistema de protección de los derechos humanos, de modo que asegure que se ganará la confianza de la opinión pública mundial y la condición de un mecanismo que llame la atención sobre los abusos más graves de los derechos humanos en el mundo y no esté sujeto a vínculos políticos.

 
  
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  Ana Maria Gomes (PSE). (PT) Las noticias de Nueva York nos dan alivio y satisfacción. El compromiso propuesto por el Presidente de la Asamblea General, el señor Eliasson, no será perfecto, pero es positivo. Esto se debe a las razones expresadas por una serie de oradores y, en un artículo, por varios galardonados con el Premio Nobel de la Paz, incluido el ex Presidente Jimmy Carter.

Nos decepciona que los Estados Unidos hayan votado en contra, aunque no nos sorprende, dado que los Estados Unidos –un país que siempre ha hecho tanto por los derechos humanos y por la legislación internacional sobre los derechos humanos y las Naciones Unidas– están actualmente a merced de una administración que no goza de ninguna credibilidad o coherencia respecto a esta cuestión. Se trata de una administración que pasará a la historia como la de la ignominia de la invasión de Iraq, de Guantánamo, de Abu Ghraib y de la ley de entregas extraordinarias.

Eleanor Roosevelt y otros honorables defensores de los derechos humanos deben estar revolviéndose en sus tumbas. Cuando la Administración Bush se equivocó fue al intentar hacer chantaje con la creación del nuevo Consejo en las negociaciones de última hora. Debemos asegurarnos de que si intenta boicotear los procedimientos del nuevo Consejo no lo logre. Es responsabilidad de la UE seguir persiguiendo una relación de trabajo sólida y clara con el señor Eliasson a través de la Presidencia austriaca y las presidencias ulteriores y a través del señor Solana y el señor Barroso, cuyas voces quisiéramos oír con mayor fuerza y claridad respecto a esta cuestión. Europa tiene que utilizar toda su notable influencia para garantizar la puesta en marcha del Consejo de Derechos Humanos en cuanto sea posible.

 
  
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  Lidia Joanna Geringer de Oedenberg (PSE). – (PL) Señor Presidente, es inaceptable que frente a los abusos frecuentes de los derechos humanos, el mundo carezca de una organización que permita condenar esos hechos.

Lamentablemente, la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas se ha convertido en los últimos años en símbolo de la indolencia de esta organización. Era una especia de club de ex alumnos en el que se podían reunir países notorios por sus abusos de los derechos humanos, como China, Sudán, Zimbabue o Rusia. No obstante, su objetivo era impedir cualquier tipo de debate sobre sus propias actividades.

La propuesta de un Consejo de Derechos Humanos es un intento de crear una institución capaz de responder con mayor celeridad a las crisis en el mundo y cuyas actividades irían más allá del envío simbólico de una misión de las Naciones Unidas al país objeto de críticas. El proyecto no es perfecto, pero parece que el deber del Consejo de Derechos Humanos de evaluar la situación en cada uno de sus miembros impedirá al menos los abusos que hasta ahora han sido perpetrados por sus propios miembros.

La creación de un Consejo de Derechos Humanos es, sin duda, la mejor solución disponible para el problema de la Comisión de las Naciones Unidas, cuya integridad se ha visto comprometida. La Unión Europea debería conceder a esta nueva institución todo su apoyo para que pueda enfrentarse efectivamente a los retos mundiales en el ámbito de la protección de los derechos humanos.

 
  
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  Hans Winkler, Presidente en ejercicio del Consejo. (DE) Señor Presidente, Señorías, quisiera expresar mi más sincero agradecimiento por las opiniones expuestas aquí. Confirman en gran medida que la postura de la UE era la correcta. Las expectativas del nuevo Consejo son altas y se necesita una postura coherente respecto a su uso para que pueda cumplir estas expectativas y funcionar de manera adecuada.

Sin duda, no podemos abolir las leyes de la realidad política de un día para otro, pero creo que tenemos una posibilidad. La UE debe desempeñar un papel clave a este respecto. Agradezco a la Cámara el apoyo que sus Señorías han expresado aquí.

Se ha señalado en repetidas ocasiones que la elección de los miembros del Consejo de Derechos Humanos reviste una importancia máxima. Todos lamentamos que no pudiera aprobarse la propuesta original de una mayoría de dos tercios. No obstante, quisiera reiterar que el compromiso de la UE, que he mencionado anteriormente, de votar exclusivamente a países que tengan un historial impecable en materia de derechos humanos, es muy importante. No se trata de 25 o 27 votos, sino de que si incluimos a países asociados –de hecho, la comunidad de naciones democráticas en su conjunto– se trata de un número considerable, capaz de bloquear el ingreso de países en los que se violan de modo flagrante los derechos humanos.

El señor Coveney ha dicho que la cifra de 47 miembros del nuevo Consejo de Derechos Humanos es demasiado alta, que el instrumento es demasiado grande. Esto está abierto a debate. Hay que tener presente que, en todo caso, el número de miembros del Consejo de Derechos Humanos es algo menor que el de la Comisión de Derechos Humanos. Frente a los 191 Estados miembros de las Naciones Unidas, personalmente considero que la cifra de 47 es totalmente apropiada. Dicho sea de paso, eso ha supuesto un número bastante inferior de escaños para el grupo occidental, debido al hecho de que ahora los miembros tienen que ser elegidos, no en el Ecosoc, sino directamente en la Asamblea General. Eso también es lamentable, pero tenemos que estar a las duras y a las maduras. Si queremos un instrumento poderoso y relativamente pequeño, tenemos que aceptar que contaremos con algunos votos menos.

Estoy de acuerdo con todo lo que ha dicho el señor Schmidt. La petición de los Estados Unidos de que los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad sean miembros natos del Consejo de Derechos Humanos fue una propuesta relativamente temprana que dejó de recibir apoyo en una fase posterior. Sin duda no habría contado con el apoyo de la UE, y como tal nunca habría conseguido una mayoría.

La señora Flautre ha señalado que hay que llevar a término los importantes expedientes que todavía está tratando la Comisión de Derechos Humanos. Sin duda, la UE garantizará que las cuestiones pendientes se ultimen, y ello de manera que salgan favorecidos los derechos humanos y que estos expedientes puedan traspasarse inmediatamente al Consejo de Derechos Humanos.

 
  
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  Benita Ferrero-Waldner, miembro de la Comisión. (FR) Señor Presidente, Señorías, el hecho de que el proyecto de resolución por el que se crea el Consejo de Derechos Humanos haya sido votado por una mayoría tan amplia –70 votos a favor, 4 en contra y 3 abstenciones– hace pensar que este Consejo tendrá realmente cierta credibilidad.

No cabe ninguna duda de que el 9 de mayo, día de la elección de los miembros del Consejo, será un momento importante en la génesis del mismo. Espero que los países candidatos presenten su candidatura un mes antes de la votación, como la Unión les ha pedido que hagan.

El Consejo debería reunirse por vez primera en Ginebra el 16 de junio. Espero que seamos muchos los que asistamos a esa sesión. Si el Consejo de Derechos Humanos es indiscutiblemente un resultado feliz de la última Cumbre de las Naciones Unidas, por fuerza hemos de constatar que la arquitectura multilateral se ha visto coronada por el éxito con la creación, también en diciembre de 2005, de la Comisión de consolidación de la paz, que debería reunirse pronto.

El año 2006 debería ser, en efecto, un buen año para el multilateralismo. En ambos casos, la Unión ha demostrado su apego a un multilateralismo efectivo, su liderazgo y su capacidad de influir en la reforma de las Naciones Unidas. Creo que podemos continuar juntos por este camino.

 
  
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  El Presidente. – Al término del debate he recibido cuatro propuestas de resolución(1) de conformidad con el apartado 2 del artículo 103 del Reglamento.

El debate queda cerrado.

La votación tendrá lugar mañana.

 
  

(1) Cf. Acta.


14. Especialidades tradicionales garantizadas de los productos agrícolas y alimenticios - Protección de las indicaciones geográficas y de las denominaciones de origen de los productos agrícolas y alimenticios (debate)
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  El Presidente. – De conformidad con el orden del día, se procede al debate conjunto de los siguientes informes:

– informe del señor Graefe zu Baringdorf, en nombre de la Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural, sobre la propuesta de Reglamento del Consejo relativo a las especialidades tradicionales garantizadas de los productos agrícolas y alimenticios (COM(2005)0694 – C6-0026/2006 – 2005/0270(CNS) (A6-0033/2006), e

– informe del señor Graefe zu Baringdorf, en nombre de la Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural, sobre la propuesta de Reglamento del Consejo relativo a la protección de las indicaciones geográficas y de las denominaciones de origen de los productos agrícolas y alimenticios (COM(2005)0698 – C6-0027/2006 – 2005/0275(CNS)) (A6-0034/2006).

Repito a los oradores que intervienen en este debate lo que he dicho en el anterior, es decir, que tenemos una sesión de noche extremadamente larga y que seré despiadado con el respeto del tiempo de palabra. Por consiguiente, evítenme tener que tomar medidas disciplinarias ateniéndose al tiempo de palabra que se les ha concedido oficialmente. Esta observación no se aplica evidentemente a la señora Kroes, a quien cedo ahora la palabra.

 
  
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  Neelie Kroes, miembro de la Comisión. (EN) Señor Presidente, quisiera comenzar dando las gracias al señor Graefe zu Baringdorf y a los miembros de la Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural por todo el trabajo que han realizado en relación con ambos informes, el primero sobre la protección de las indicaciones geográficas y de las denominaciones de origen y el segundo sobre las especialidades tradicionales garantizadas.

La Comisión aprecia la eficaz organización de su trabajo, que ha permitido la adopción de los informes en un período de tiempo reducido. En mi declaración inicial me refiero a ambos informes, centrándome así en el trasfondo general que ha dado pie a estas propuestas de la Comisión.

En primer lugar, en cuanto al informe sobre la protección de las indicaciones geográficas y de las denominaciones de origen, hace ahora casi 14 años la Comunidad Europea estableció un sistema voluntario de indicaciones geográficas para productos agrícolas y alimenticios distintos del vino y los licores. Desde 1993 se han registrado más de 700 nombres. Actualmente hay casi 300 solicitudes pendientes de ser registradas; eso da una idea del éxito de este sistema.

Puede que este éxito explique el interés mostrado por nuestros socios comerciales por esta normativa. Las conclusiones de los recientes debates de sendos grupos especiales de la OMC planteados por los Estados Unidos y Australia nos imponen la obligación de abrir el esquema comunitario a solicitudes y objeciones directas de ciudadanos de terceros países.

Este es la razón fundamental de la propuesta que tienen sus Señorías sobre la mesa: garantizar la conformidad con las conclusiones de los grupos especiales. Basándonos en la experiencia adquirida en la gestión del proceso de registro, nos dimos cuenta de que el sistema actual no sobreviviría a una carga adicional de solicitudes directas de operadores en terceros países. Por ello tuvimos que racionalizar el sistema y hacerlo más eficiente.

Si simplemente nos ajustamos a las normas de la OMC, sin incrementar la eficacia del funcionamiento del sistema, la totalidad del proceso de aprobación podría llegar a un punto muerto. Debo añadir que para evitar cualquier riesgo de nuevas quejas en el ámbito de la OMC, el procedimiento a seguir para las denominaciones de terceros países y de la UE debería ser lo más parecido posible.

A todos nos ha sorprendido el alcance de los cambios exigidos con arreglo a las normas de la OMC. Aunque la Comunidad ganó el debate del grupo especial sobre la importante cuestión de las marcas, perdimos en las cuestiones de procedimiento. También incluimos un claro cambio de política, a saber, la promoción del uso de logotipos comunitarios para reforzar la credibilidad del sistema. No obstante, aparte de esto no existen iniciativas políticas, puesto que el principal objetivo de la propuesta es ajustarse a las conclusiones del grupo especial de la OMC en el plazo previsto.

Las numerosas exigencias y sugerencias de desarrollo político expuestas en las enmiendas aprobadas en la Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural son cuestiones que merecen más tiempo para ser abordadas de manera adecuada.

Permítanme ahora hablar de la otra propuesta, que tiene que ver con las especialidades tradicionales garantizadas. A pesar del modesto número de productos registrados, algunos productores han mostrado interés por esta normativa. Solo hay 50 nombres registrados como especialidades tradicionales garantizadas, pero hay 19 solicitudes pendientes en el ámbito comunitario y otras que están siendo examinadas en los Estados miembros. Esta normativa no se ha modificado desde su adopción en 1992. Los procedimientos no se diseñaron para 25 ni para 27 Estados miembros, ni para gestionar un número significativo de solicitudes.

Existe una necesidad similar de racionalizar y normalizar el contenido de las solicitudes, para que se adopten procedimientos más eficientes y para que los productores que hacen el esfuerzo de introducir programas de calidad no se decepcionen ante la tardanza de las aprobaciones de varios años.

También considero importante corregir una serie de incoherencias y reflejar avances sustanciales de las normas de redacción jurídica desde 1992. Al mismo tiempo, proponemos simplificaciones, aclaraciones y otras mejoras idénticas a las propuestas para las indicaciones geográficas y las denominaciones de origen.

Por último, queremos dejar claro en esta normativa que se respetan las normas de la OMC y anticiparnos a cualquier crítica.

En conclusión, estas propuestas establecen la conformidad con la OMC e introducen normas internas limitadas pero necesarias con vistas a racionalizar y aclarar los procedimientos. Por lo tanto, podemos sostener los mecanismos y servir mejor a productores y consumidores que confían en las denominaciones. No obstante, especialmente a la luz del plazo de la OMC del 3 de abril de 2006, no propusimos cambios políticos más profundos. Esos se abordarán a su debido tiempo en el marco de una reflexión amplia sobre la política de calidad agrícola.

 
  
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  Friedrich-Wilhelm Graefe zu Baringdorf (Verts/ALE), ponente. (DE) Señor Presidente, me complace que la Comisaria esté aquí para representar a la Comisión en el debate de hoy sobre este informe. Su colega, la Comisaria Fischer Boel, no puede estar presente, pero eso no debería ser óbice para que mantengamos un buen debate.

La Comisaria ha dicho que esto no es el comienzo de un proceso legislativo, sino que se trata simplemente de responder a una petición de la OMC. Los comienzos de un marco legislativo para el aseguramiento de la calidad se produjeron en 1992, hace ya 14 años, pero por supuesto ese no fue el comienzo de la producción de alta calidad en las zonas protegidas de la época. Más bien se daba el caso de que, como sucede con la agricultura biológica, el asunto de los productos en cuestión se había introducido en el mercado hacía mucho tiempo, durante décadas, por parte de los productores y estos habían conseguido la aceptación por parte de los consumidores. Entonces siguió la armonización y las medidas de racionalización, las aclaraciones y las garantías.

Respecto a la política de calidad, solo hay dos ámbitos en la agricultura que se denominan «de calidad». Son el ámbito que debatimos hoy y la agricultura biológica. Todo lo demás entra dentro del concepto de seguridad alimentaria. No obstante, ahora hablamos de la calidad y vamos a centrarnos en ella.

Como ya ha señalado la Comisaria, no se trata de una cuestión insignificante, sino de un negocio de miles de millones de euros. La concesión a las regiones y a las empresas del derecho a proteger indicaciones geográficas, denominaciones de origen o especialidades, crea un verdadero valor añadido. Es comprensible que otros codicien este valor añadido.

La disputa está con los Estados Unidos, en particular, y cuando digo los Estados Unidos me refiero a grandes multinacionales. Estas están estudiando muy detenidamente si los productos que van a estar protegidos como denominaciones de origen pueden incorporarse a sus imperios como marcas comerciales. Del mismo modo que la Coca-Cola, quieren incluir el queso feta, el parmesano, los Spreewälder Gurken (pepinillos de Spreewald), los Karlsbader Oblaten (barquillos de Karlsbad), la Thüringer Rostbratwurst y el Tiroler Speck –de Austria y del Tirol Meridional (Südtiroler Speck)– entre sus marcas comerciales; no porque los consideren especialmente buenos, sino porque se puede sacar dinero de ellos. Por ese motivo ellas también se han sumado al debate en la OMC y ahora estamos presentando nuestra respuesta.

El aspecto positivo del debate es que la OMC ha dicho desde el comienzo, como cuestión de principio, que nuestras normas están en consonancia con las suyas. Lo que no concuerda con sus normas y donde hay que realizar mejoras es en la cuestión del acceso de terceros países a estas indicaciones de calidad protegidas. Vamos a subsanar esta deficiencia y también creo que es razonable.

No obstante, también quisiera señalar que en este punto asoma asimismo otro tipo de deseo. Por ejemplo, los productores de jamón de Parma o tocino tirolés podrían pensar para sus adentros: si compráramos los cerdos en el mercado más amplio, sería más barato que tener que producirlos en la región o estipular que las regiones de las que los obtenemos se ciñan específicamente a ese tipo de producción, porque esto supondría, naturalmente, un incremento de los costes de producción.

No obstante, si no lo hacemos corremos el riesgo, en los debates internacionales en el seno de la OMC –y las multinacionales estarían siempre encima de nosotros con esta cantinela–, de caer en la arbitrariedad, de minar nuestras propias indicaciones cualitativas y así perder, en última instancia, la protección. Si este fuera el caso, sería una cuestión muy dudosa creer que es posible comprar materias primas a precios más baratos, y por esa razón hemos estipulado la existencia de una relación especial entre las regiones a este respecto.

A modo de conclusión, quisiera decir unas palabras sobre el procedimiento. Como también sabe la Comisaria, el Consejo ya ha tomado una decisión. Una vez más, mantenemos aquí un debate a pesar de que ya está todo decidido, y eso es inaceptable. Las cuestiones han de debatirse primero. Espero que también podamos aclarar eso en la Constitución una vez se haya ratificado.

En su día nos planteamos devolver esta cuestión a la comisión de puro enfado, porque una vez más se nos ha pasado por alto y se ha hecho caso omiso de nuestra labor de expertos. No obstante, creemos que esto proyectaría hacia el exterior una falta de unidad por nuestra parte en los procesos de la OMC y permitiría que otros dijeran: mira, no se ponen de acuerdo ni entre ellos mismos. Puesto que estamos a favor de reforzar y asegurar la posición de la UE, lo dejaremos pasar, pero quisiéramos aclarar dónde se encuentran los puntos débiles del Consejo en algunos aspectos y pedimos a la Comisaria Kroes que lo transmita en su papel de Comisaria, para que reconsidere sus decisiones.

(Aplausos)

 
  
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  Giuseppe Castiglione, en nombre del Grupo del PPE-DE. – (IT) Señor Presidente, señora Comisaria, Señorías, las indicaciones geográficas y las especialidades tradicionales de los productos agrícolas y alimenticios constituyen un importante instrumento para el desarrollo y la sostenibilidad de productos de calidad.

En conjunto, considero bastante positivo el trabajo realizado por la Comisión: dado que estaban previstas dos fases de análisis de la solicitud, una nacional y otra comunitaria, era absolutamente necesario garantizar su coordinación.

Estoy convencido de que la mayor responsabilidad confiada por los Estados miembros, los plazos precisos que jalonan el procedimiento y el nuevo régimen de oposición responden a esta exigencia: un reconocimiento más rápido y eficiente, un examen rápido, pero al mismo tiempo dotado de la característica principal de ser completo.

El hecho de que terceros países puedan acceder al sistema europeo de protección de los productos agrícolas exige proteger al consumidor de una asociación errónea entre los símbolos comunitarios y la procedencia efectiva del producto. La indicación del origen del producto en una etiqueta, junto con la diferenciación cromática de los logotipos comunitarios y la autorización para utilizar las menciones de los productos transformados, son novedades que responden a una mayor protección de los consumidores. Por otra parte, considero que estas medidas incitarán a los productores a aprovechar más y mejor las menciones de excelencia, avanzando en la línea de la política de calidad agroalimentaria que promueve la Unión Europea.

Por último, apoyo las enmiendas 48 y 50, cuyo objeto es permitir la colaboración de las autoridades regionales en la fase de comprobación nacional y una protección mayor de las DOP y las IGP respecto de otras fórmulas de protección, como las marcas. Espero que sus Señorías compartan mañana mi punto de vista aprobando estas dos enmiendas.

Para concluir, deseo manifestar mi reconocimiento a la Comisión, que ha tenido a bien remitirse al examen del Parlamento –a este respecto, me sumo a todo lo dicho antes por mi colega– para estos procedimientos y para el reconocimiento de los productos de calidad, respondiendo así a una extendida exigencia de celeridad, pero también y sobre todo a la protección de la excelencia de las zonas rurales europeas.

 
  
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  María Isabel Salinas García, en nombre del Grupo del PSE. (ES) Señor Presidente, como muy bien ha dicho nuestro ponente, creo que la calidad es el gran activo de la agricultura europea.

Ante un mercado global en el que tenemos que competir, cada vez más, por ínfimos costes de mano de obra, escasas exigencias medioambientales y de higiene, es decir, precios más bajos, creo que la calidad debe marcar la diferencia. Para ello, es necesaria −y es en lo que estamos trabajando− una calidad garantizada y certificada por un sistema más sencillo, fácilmente reconocible y que goce de la confianza de los consumidores, tanto en Europa como fuera de ella.

Es imprescindible, además, el reconocimiento de estas calificaciones en el exterior, en la OMC, para establecer así un mercado de productos agrícolas de alta calidad. En ello estamos, y creo que el trabajo que se ha hecho en la Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural avala esta postura.

El primer reto que se nos plantea es el de afianzar, aún más, el sistema de nuestros consumidores y productores. Es necesario un sistema más ágil, con plazos y trámites claramente determinados, en el que estén bien asignadas las competencias. Para mí tan importante como la percepción del consumidor es también la del propio sector, al que se le deben mostrar las ventajas económicas de un mercado de alta calidad: la seguridad de un sistema de calificación que controle bien los productos que no cumplen las condiciones fijadas y un procedimiento ágil y no demasiado gravoso.

Creo que el tema que estamos tratando es muy importante, sobre todo para países, como el mío, que son pioneros en la agricultura ecológica. Creo que el tema merece, como he dicho, una reflexión más amplia, que debemos afrontar una vez cumplidas, lo antes posible, las exigencias de la OMC, simplificando el acceso al sistema de productos de terceros países.

En la profundización y reflexión posterior que tendremos en esta Cámara, creo que es imprescindible escuchar al sector y estar atentos a sus necesidades, pensando siempre en la proyección hacia el mercado global de nuestros productos y de nuestra calidad, que son los valores de un sector agroalimentario europeo realmente competitivo.

 
  
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  Jan Mulder, en nombre del Grupo ALDE. – (NL) Señor Presidente, una vez más el señor Graefe zu Baringdorf ha llevado a cabo su tarea de ponente con su entusiasmo habitual y por eso quisiera felicitarle. Coincido con el tenor de sus conclusiones. A la luz del incremento de la liberalización del comercio de productos agrícolas, es necesario que reconozcamos más indicaciones geográficas y denominaciones de origen para productos agrícolas y piensos a escala internacional. Por lo tanto, sus conclusiones están totalmente justificadas.

Lo que también entra en juego en mi opinión es precisamente la definición de indicación geográfica en Europa. El señor Graefe zu Baringdorf ha mencionado el ejemplo del jamón de Parma, que debería provenir de esa región. Siempre me ha extrañado el hecho de que el principal productor de queso Edam sea Alemania, en lugar de los Países Bajos, y creo que esa situación debe cambiar.

Si lo regulamos en la OMC –y me complace que el ponente coincida conmigo en esto– y pedimos a los demás que reconozcan nuestros productos, me parece lógico que nosotros también reconozcamos los suyos. No coincido con el señor Graefe zu Baringdorf cuando dice que actualmente solo hay dos categorías de calidad de los productos agrícolas en la Unión Europea, los que tienen indicaciones geográficas y los producidos biológicamente. Puede que esto sea verdad de momento, pero debemos ir mucho más allá.

Es necesario introducir una marca de calidad europea para los productos agrícolas. Si pedimos a nuestros agricultores que respeten las normas de bienestar animal, los objetivos ambientales y cosas por el estilo, entonces sería muy injusto esperar que esos agricultores compitieran con el resto del mundo, con agricultores que no tienen que cumplir las mismas normas. Puesto que los clientes deben poder distinguirlos en las tiendas, debemos desarrollar una marca de calidad para los productos distintos de los geográficos y biológicos.

 
  
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  Daniel Strož, en nombre del Grupo GUE/NGL. – (CS) Señor Presidente, señora Comisaria, respecto al tema de una propuesta de Reglamento del Consejo relativo a la protección de las indicaciones geográficas y de las denominaciones de origen de los productos agrícolas y alimenticios, quisiera llamar la atención sobre algo que se dice en el informe Graefe zu Baringford, que es que la propiedad intelectual es la última materia prima que conservan los europeos. Precisamente por esta razón podemos maravillarnos y lamentar el hecho de que hasta ahora no hayamos tenido un plan concreto para desarrollar un sistema específico para la protección de la propiedad intelectual. El nuevo instrumento debe eliminar finalmente las persistentes disputas en la OMC entre la UE y algunos de sus socios comerciales. Una vez resuelta esta cuestión, solo podemos esperar que la Comisión vuelva entonces a la cuestión de las indicaciones geográficas y denominaciones de origen con objetivos conceptuales claros.

Quisiera añadir que las denominaciones de origen y las indicaciones geográficas constituyen un componente integral de la propiedad intelectual, según la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual. Según el Reglamento del Parlamento Europeo, la cuestión de la propiedad intelectual corresponde sin lugar a dudas y exclusivamente a la Comisión de Asuntos Jurídicos. Por lo tanto, es extraño desde un punto de vista procedimental y práctico que la redacción de este informe se encomendara a la Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural, sin incluir en él ni siquiera una opinión de la Comisión de Asuntos Jurídicos.

 
  
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  Witold Tomczak, en nombre del Grupo IND/DEM. – (PL) Señor Presidente, los objetivos de ambas propuestas de reglamento parecen bien fundados. Es difícil no apoyar un incremento de los ingresos de los agricultores, unas condiciones justas para la competencia y la protección de copias falsas de productos originales. No obstante, existen dudas respecto de si los objetivos establecidos son realistas.

Veamos el resultado hasta la fecha de las soluciones existentes. En el marco de especialidades tradicionales garantizadas, hasta ahora solo se han registrado 15 productos agrícolas y alimenticios en toda la Unión. ¿Realmente es necesario crear procedimientos complejos y aplicar la burocracia para beneficiar a una o varias docenas de productos? ¿Realmente el agricultor-productor ganará algo con ello? En el marco del sistema de protección de las indicaciones geográficas y las denominaciones de origen se han registrado más de 700 nombres en la UE, entre ellos 150 tipos de quesos, 160 tipos de carne o productos cárnicos, 150 tipos de fruta y verduras y 80 tipos de aceite de oliva. Hay 300 nuevas solicitudes pendientes de ser examinadas. ¿No nos encontraremos pronto en una posición ridícula, casi irrisoria, desarrollando esta legislación? Dentro de algunos años tendremos miles de productos originales que querrán conquistar los supermercados de toda la Unión Europea. Como clientes nos agotarán y el coste burocrático resultará ser ineficiente en la tramitación de las solicitudes.

¿No sería mejor abandonar la idea de regular los manjares locales? Si convertimos los manjares en productos de masas, dejarán de ser manjares. Dejemos que sigan siendo una atracción natural de lugares o regiones concretas, pero sin el apoyo de la Unión Europea.

 
  
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  Janusz Wojciechowski, en nombre del Grupo UEN. – (PL) Señor Presidente, en nombre del Grupo UEN quiero felicitar al señor Graefe zu Baringdorf por su excelente informe. Me complace mucho que logremos introducir las simplificaciones necesarias en los procesos de registro de los productos alimenticios locales y que tengamos más productos de este tipo disponibles, o más bien que los conozcamos mejor, puesto que sin duda hablamos de productos tradicionales que llevan en el mercado mucho tiempo.

El verdadero futuro de Europa se encuentra en el apoyo a productos regionales tradicionales que representan los logros de comunidades locales. Es algo en lo que podemos distinguirnos, en lo que podemos superar a otros y gracias a lo cual podemos construir un mercado europeo que sea un mercado común y al mismo tiempo que sea rico gracias a la variedad de las especialidades regionales. Es una gran oportunidad para los productores regionales. No obstante, sobre todo es una buena noticia para los consumidores, puesto que estos productos se elaboran mediante recetas tradicionales y utilizando métodos de generaciones anteriores y que son más sanos y mejores que los productos producidos de forma masiva. También es la mejor manera de afrontar el reto que suponen las empresas biotecnológicas. Quieren obligarnos a consumir sus alimentos producidos de forma masiva, que son fruto de la ingeniería genética.

Debemos ser claros respecto a esta cuestión. Queremos consumir productos sanos, variados y que utilicen métodos tradicionales y regionales, y no queremos que se nos obligue a consumir productos alimenticios elaborados con métodos que engañan a la naturaleza.

 
  
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  Jan Tadeusz Masiel (NI). (PL) Señor Presidente, durante las últimas décadas la Política Agrícola Común ha animado a los agricultores a producir más, independientemente de la calidad. A resultas de ello, ahora tienen dos Mercedes en el garaje y las tiendas están llenas de productos que no son sabrosos ni baratos. Tenemos que pagar más por los llamados productos «biológicos» para comprar lo que deberían ser alimentos normales.

Es hacer gala de cinismo decir que hoy los consumidores dan más importancia a la calidad que a la cantidad. Sencillamente quieren comer de nuevo alimentos que no han visto desde hace mucho tiempo y a los que tienen derecho. Mientras tanto, nosotros nos gastamos la mayor parte de nuestro presupuesto en la Política Agrícola Común, especialmente en los Estados miembros antiguos.

Esperemos que simplificando los procedimientos actuales, estos reglamentos relativos a la protección de las indicaciones geográficas, denominaciones de origen y especialidades tradicionales favorezcan a los agricultores que producen productos sanos y sabrosos.

Quisiera dar las gracias al ponente y a la Comisión por abordar esta importante cuestión. Espero que los agricultores, especialmente los de los nuevos Estados miembros que todavía no han tenido tiempo o dinero para abordar la producción agrícola a escala industrial, se vean recompensados por sus métodos de producción tradicionales. No tenemos los espléndidos métodos de procesado por los que la cocina francesa es conocida, pero tenemos productos y alimentos sanos y sabrosos.

 
  
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  Astrid Lulling (PPE-DE).(FR) Señor Presidente, señora Comisaria, no hace falta subrayar la enorme importancia que concedemos a nuestro sistema de indicaciones geográficas protegidas (IGP) y denominaciones de origen protegidas (DOP), a su defensa y su respeto dentro de la Unión Europea y fuera de ella.

Tal como están las cosas, tras las reformas reiteradas y, en mi opinión, demasiado frecuentes de la Política Agrícola Común, los productores solo sobreviven en muchas de nuestras regiones gracias a la calidad de sus productos y sus conocimientos técnicos, cosa que los consumidores aprecian cada vez más, por suerte, y están dispuestos a remunerar pagando precios equitativos, que contribuyen así al mantenimiento del empleo en los eslabones anteriores y posteriores de la cadena productiva y, por tanto, al desarrollo rural.

Es un hecho documentado que los Estados Unidos y Australia han tenido el descaro de atacar, en la Organización Mundial del Comercio (OMC), nuestra acertada reglamentación en la materia. Desde 1993 se han registrado más de 700 denominaciones de productos alimentarios. Su valor comercial se cifra en más de 10 000 millones de euros. No puedo por más que mencionar en este punto el registro del Tiroler Speck, especialmente apreciado del señor Ebner, que me ha cedido sus dos minutos de palabra en este debate.

El órgano competente de la OMC ha llegado por fortuna a la conclusión de que nuestro reglamento no contraviene las reglas de la OMC. Solo hace falta que lo adaptemos –de aquí al próximo 20 de abril, por lo que el tiempo apremia– para situar a los nacionales de terceros países en igualdad de condiciones con los ciudadanos de la Unión por lo que respecta a las solicitudes y los derechos de oposición.

Quisiera felicitar al ponente, señor Graefe zu Baringdorf, y agradecerle su excelente colaboración, cosa que no siempre sucede entre miembros de distintos Grupos de este Parlamento. Celebro que con él, nuestro ponente, y otros portavoces de la Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural, entre ellos nuestro presidente, el señor Daul, hayamos conseguido ponernos de acuerdo en torno a unas enmiendas que tiene por objeto la aclaración, la precisión y la simplificación, al mismo tiempo que se mejora mediante un control adecuado el respeto de esta propiedad intelectual de los agricultores, una de las últimas materias primas de los europeos.

Lo que queremos ante todo –con unos plazos concretos: seis meses para el examen de las solicitudes por parte de la Comisión, cuatro meses para presentar oposición– es evitar retrasos perjudiciales para los operadores. Queremos que los símbolos comunitarios, nuestros logotipos, se distingan mediante colores específicos y no puedan ser utilizados por terceros países. Queremos por último que, en caso de anulación del registro de una DOP o una IGP, no se pueda registrar como marca durante cinco años, para evitar cualquier presión económica sobre los productores.

Sé que muchos diputados a esta Cámara han tenido muchas ideas y propuestas para mejorar la legislación, pero pedimos al Consejo –puesto que el tiempo apremia– que al principio solo aplique los cambios que exige la decisión arbitral de la OMC. De acuerdo con...

(El Presidente interrumpe a la oradora)

 
  
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  Bogdan Golik (PSE). – (PL) Señor Presidente, quiero felicitar al ponente por dos excelentes informes. También quisiera expresar mi convicción de que son precisamente estos nuevos reglamentos adoptados por el Parlamento los que harán avanzar el desarrollo de la producción de alimentos agrícolas, especialmente la revitalización de las zonas rurales promoviendo sus tradiciones y valores culturales e incrementando el empleo fuera del sector agrario. Creo que un proceso de registro transparente y simplificado y una clara división de competencias entre los Estados miembros y la Comisión supondrán una protección más efectiva para los consumidores y productores, los ciudadanos de la Unión y, sobre todo, para aquellos que fabrican estos productos. Estarán protegidos frente a las falsificaciones, el mal uso de los nombres originales, las copias de listas de ingredientes y otras prácticas fraudulentas utilizadas por personas que quieren sacar beneficios rápidos.

Los reglamentos propuestos contribuyen a garantizar un sistema creíble para proteger la calidad de los productos registrados en los que se confía y cuya popularidad está creciendo en la Unión y en todo el mundo. Ahora estos productos no solo llevarán la etiqueta del productor, sino también la etiqueta de la Unión Europea.

 
  
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  Giusto Catania (GUE/NGL).(IT) Señor Presidente, Señorías, Europa debe ser capaz de garantizar y proteger la calidad de su producción agrícola y alimentaria. Para alcanzar este objetivo, es necesario defender las especialidades tradicionales y las indicaciones geográficas, entre otras cosas frente a los ataques lanzados en la Organización Mundial del Comercio por los Estados Unidos y Australia.

El ponente ha hecho un trabajo excelente de mejora de los dos reglamentos. Tenemos que proteger los productos para influir efectivamente en la mejora de la seguridad alimentaria y en contra de la homogeneización del sabor que se está produciendo a escala mundial. Por desgracia, demasiado a menudo asistimos a fenómenos de falsificación: el principal mercado del sur de Italia, el de Vittoria en Sicilia, se ve invadido cada día por productos falsificados, que se introducen en el mercado como productos IGP, por ejemplo los tomates cherry de Pachino.

Por este motivo, consideramos necesario un etiquetado, que debe incluir la indicación del lugar de origen y de transformación del producto. Sin embargo, debemos reflexionar sobre un punto: demasiado a menudo los que están a favor de las DOP y las IGP están más interesados en la comercialización que en la producción.

 
  
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  Kathy Sinnott (IND/DEM). (EN) Señor Presidente, quisiera dar las gracias al ponente por ayudar a proteger la individualidad regional y la autosuficiencia rural.

Europa tiene productos y alimentos ricos y variados, y sin duda hemos de protegerlos de los absolutistas de la liberalización del comercio. La receta familiar, el sabor local, el producto hecho a mano, la calidad y el carácter único necesitan nuestra protección para mantener la riqueza actual de nuestras regiones.

Pero ¿de qué servirá todo este valioso trabajo si al mismo tiempo permitimos que la modificación genética se infiltre en nuestros cultivos y por tanto en nuestros alimentos y productos? Aquí estamos, intentando proteger la individualidad de los productos y el carácter único de los ingredientes locales. ¿Cómo podemos decir que nuestros ingredientes son locales si todos ellos se modifican en un laboratorio? Esas semillas no son obra de una familia; son semillas Monsanto con un determinado número de lote, exactamente idénticas a millones de otras en todo el globo.

¿Cómo podemos decir que nuestros productos son únicos, que tienen nuestro rico sabor regional o que son de nuestra región? ¿No nos exige la honradez que pongamos en la etiqueta de nuestros productos «Monsanto Corporation, producido en St. Louis, Missuri»? Debemos permitir a las regiones que escojan si quieren productos modificados genéticamente y debemos proteger a las que no los quieren.

No solo debemos apreciar y conservar las especialidades locales, sino también los mercados de los agricultores en los que en ocasiones todavía se venden localmente. Debemos garantizar que al regular la comercialización de alimentos, no eliminemos los mercados de agricultores locales tradicionales que quedan.

 
  
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  Zdzisław Zbigniew Podkański (UEN). – (PL) Señor Presidente, es bueno que mantengamos un debate conjunto sobre los informes del señor Graefe zu Baringdorf. En uno de los informes, en el punto 5 de la justificación, el texto dice que «el objetivo de las propuestas es simplificar el procedimiento y definir de modo apropiado las competencias de los distintos organismos durante el proceso de examen de la propuesta». Esto, junto con otras anotaciones como las del punto 9, nos permiten abrigar la esperanza de que en los reglamentos finales del Consejo podamos evitar la burocracia y las incoherencias jurídicas. Esto es especialmente importante respecto al reglamento sobre la protección de las indicaciones geográficas y denominaciones de origen para los productos agrícolas y los piensos. Tenemos que recordar que las indicaciones geográficas forman parte del patrimonio de ciertas comunidades locales y de países individuales y que ellos son responsables de su protección.

La protección de las indicaciones geográficas y las denominaciones de origen de los piensos a escala comunitaria deberían cumplir únicamente una función de apoyo e impedir las prácticas deshonestas. No obstante, «únicamente los organismos nacionales tendrán autoridad» para imponer multas a escala nacional, como se refleja en el apartado 3 del artículo 11.

Los productos regionales y los piensos tienen que apoyar el desarrollo regional y ampliar el rango de las atracciones turísticas, incluido el agroturismo. Nadie quiere una Unión en la que todo el mundo se vista de la misma manera en todas partes, coma la misma comida y hable de la misma manera.

 
  
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  James Hugh Allister (NI). (EN) Señor Presidente, acojo con satisfacción estos informes porque proteger las especialidades regionales es correcto y necesario. Las regiones tienen derecho a explotar y proteger dichas especialidades en su propio beneficio económico.

Observo que se calcula que en los Estados miembros en que se hace esto se obtienen unos 5 000 millones de euros al año en términos de valor añadido mediante la promoción de dichas indicaciones geográficas. Sin duda, también existe un efecto dominó en términos de impacto y creación de empleo y de retención de población en zonas rurales.

Lo único que lamento es que hasta la fecha mi región –Irlanda del Norte– no se ha beneficiado de este mecanismo, aunque tengo que decir, partidista que soy, que disponemos de una gran variedad de este tipo de productos.

La ternera del Ulster, que pronto podrán volver a saborear de nuevo todos los europeos cuando se levante la prohibición de la ternera, tiene un sabor y una calidad reconocida, motivo por el cual la etiqueta Greenfield es sinónimo de la máxima calidad. Nuestros panes de trigo y de sosa son manjares que hay que probar, y las manzanas de Armagh Bramley gozan de gran reputación.

Por consiguiente, solicito al Gobierno británico en este debate que aproveche de inmediato las oportunidades que ofrece esta normativa.

En cuanto a dicha normativa, he visto una queja de que el proceso de solicitud es indebidamente arduo y burocrático. Por ello, quiero romper una lanza a favor de que se realice el máximo esfuerzo por simplificar el proceso para que los productos regionales puedan protegerse y promoverse de una manera más rápida, y acojo con satisfacción las palabras de la Comisaria a este respecto.

En el contexto de la OMC, es vital que Europa defienda los derechos derivados de estas normas y no ceda a la presión de terceros países. Estoy totalmente de acuerdo con nuestro ponente en que la UE debe utilizar toda su influencia y sus habilidades diplomáticas para defender las indicaciones geográficas. A la vez que debería animarnos el rechazo de los recientes ataques de Estados Unidos y Australia por parte del Órgano de Solución de Diferencias de la OMC, no podemos permitirnos ningún sentimiento de complacencia.

 
  
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  Agnes Schierhuber (PPE-DE). (DE) Señor Presidente, señora Comisaria, Señorías, a mí también me gustaría dar las gracias al ponente por sus excelentes informes, así como a los ponentes alternativos por su cooperación tan eficaz en este asunto.

Considero que ambos informes figuran entre los expedientes más importantes de esta legislatura: especialmente el informe sobre indicaciones geográficas protegidas y denominaciones de origen protegidas. Como ha señalado la Comisaria, ya hay más de 700 productos registrados y 300 procedimientos iniciados. Eso representa un aspecto clave para la agricultura europea y las zonas rurales.

Creo que la propiedad intelectual también es relevante para estos productos y que estos productos contribuyen a la identidad de una región. Si abrimos nuestros mercados a los productos de terceros países, debemos poder condicionar este hecho a que estos países apliquen las mismas normas de calidad y los aspectos sociales que prevalecen en la UE. La cuestión es que vivimos en un mundo global, pero la competencia leal solo es viable si se aplican y se ponen en práctica los mismos requisitos y normas en el seno de la OMC.

No obstante, en términos generales debemos asegurarnos de que el procedimiento implique un escrutinio cuidadoso y de que no se intente igualar a la baja. La calidad tiene un precio. Como dijo ayer Horst Köhler, Presidente de la República Federal de Alemania, los precios más altos en la UE deben ser compensados por una calidad superior. Por citar un ejemplo, en Austria hay 180 000 agricultores que producen. Estos mantienen, como está demostrado, unos 600 000 puestos de trabajo en las fases anteriores y posteriores del proceso productivo. Esto también revela lo importantes que son las empresas agrícolas activas y las granjas familiares productoras para las zonas rurales.

 
  
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  Robert Navarro (PSE).(FR) Señor Presidente, en primer lugar quiero felicitar al ponente y a mis colegas diputados de la Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural por este informe, que tiene el mérito de insistir en una idea fundamental, y es que la agricultura europea solo sobrevivirá por la calidad. Por consiguiente, la defensa de las etiquetas y de otras denominaciones protegidas, que son las únicas que podrán garantizar a la larga la competitividad de los productos europeos en un mercado globalizado, debe ocupar un lugar central en toda la acción política de la Unión Europea, en particular en foros internacionales como la OMC.

Procedo de una región que cuenta con más de treinta productos protegidos por los regímenes DOP, IGP y ETG. Estas denominaciones representan indiscutiblemente un activo para los productores que se benefician de ellas. Aplicamos esta misma lógica desde siempre en otro sector, que no se contempla directamente en el texto, pero que necesita la protección y el apoyo de Europa. Hablo, por supuesto, del sector vinñicola, que genera decenas de miles de puestos de trabajo en mi región, el sur de Francia, y centenares de miles en toda Europa y que actualmente atraviesa una grave crisis. Si no se hace nada, inclusive a escala europea, Europa corre peligro de perder su alma.

 
  
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  Andrzej Tomasz Zapałowski (IND/DEM). – (PL) Señor Presidente, hoy estamos debatiendo el modo de proteger los productos agrícolas tradicionales especiales.

La normativa habla de un periodo de producción de una sola generación para que un producto se considere elaborado con métodos tradicionales. Se han formulado dudas sobre la enmienda que restringe la definición a los productos que se utilizaban antes de la II Guerra Mundial. Esto discrimina a los países de Europa del Este.

A raíz de la II Guerra Mundial, Polonia perdió la mitad de su territorio y varios millones de personas se desplazaron a tierras que se habían recuperado. Por lo tanto se rompió la continuidad de la tradición. Durante el Gobierno comunista, la producción de productos tradicionales con fines comerciales también fue prohibida. Solo durante la última década, más o menos, después de recuperar la independencia, las comunidades situadas en determinadas regiones han vuelto a los métodos de producción tradicionales y sanos de alimentos, por ejemplo, salchichas y jamones tradicionales polacos. Esto había sido imposible anteriormente.

Otra cuestión muy importante es la de la certeza de si habrá un control de calidad suficiente de los alimentos y si podrá evitarse una situación en la que el suministro creciente de plantas modificadas genéticamente en Europa haga que los productos tradicionales sean alterados. Después de todo, hay países en Europa en los que las plantas modificadas genéticamente se han extendido más allá de todo control y sin duda pronto amenazarán los productos tradicionales debido al cambio de la lista de ingredientes. El registro adjunto de productos clasificados como productos tradicionales también debe extenderse para incluir las preparaciones refinadas.

 
  
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  María Esther Herranz García (PPE-DE). – (ES) Señor Presidente, en el informe sobre denominaciones de origen, indicaciones geográficas y menciones tradicionales que nos presenta la Comisión ejecutiva, se dice que, a la hora de elaborarlo, la intención de la Comisión ha sido clarificar procedimientos y adaptar la normativa comunitaria a una sentencia de la Organización Mundial de Comercio.

La protección de las indicaciones geográficas tiene, desde luego, una gran importancia, porque es fundamental para informar correctamente a los consumidores sobre la calidad, el origen y los métodos de producción de los productos que consumen. Por tanto, parece lógico que haya que evitar confusiones a los propios consumidores y, por ello, no se debería autorizar el uso del logotipo comunitario en productos de países terceros.

Además, los diputados de esta Cámara tenemos la obligación de defender la diversidad y la riqueza del patrimonio gastronómico europeo, que goza, hasta este momento, de una reputación internacional.

Hay que cumplir la sentencia del tribunal de la Organización Mundial del Comercio −de eso no hay duda, para eso está− y hay que modificar el Reglamento para garantizar su conformidad con esas exigencias.

Ahora bien, mientras la propia OMC no recoja en el debate el sistema internacional de indicaciones geográficas y, por tanto, carezcamos de un registro internacional de indicaciones geográficas, no parece muy sensato que las modificaciones de nuestro Reglamento comunitario vayan más allá de lo estrictamente imprescindible.

Además, hay que asegurar que los cambios en el Reglamento no acaben ocasionando retrasos en el registro y causen discriminaciones entre la Unión Europea y países terceros, porque el procedimiento de autorización comunitario requiere cumplir con unos requisitos muy elevados de calidad y seguridad alimentaria. ¿Podría asegurar la Comisión ejecutiva que los productos de países terceros alcanzan esos mismos estándares? Sinceramente, creo que no.

Por lo tanto, en ese sentido, creo que debe apoyarse la enmienda presentada por el PPE−DE y creo, además, que la diferencia de concepto en los Estados miembros sobre los sistemas sanitarios tiene que llevar a que los agricultores y los productores no sean los únicos que paguen la extensión a las denominaciones de origen de la normativa sobre higiene de los alimentos.

 
  
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  Luis Manuel Capoulas Santos (PSE). (PT) Señor Presidente, señora Comisaria, Señorías, me gustaría comenzar felicitando a nuestro ponente. El establecimiento de la denominación de origen protegida (DOP), la indicación geográfica protegida (IGP) y la especialidad tradicional garantizada (ETG) es un paso en la dirección apropiada para el desarrollo de las zonas rurales. Ayudará a conservar el patrimonio natural y cultural y a ampliar el abanico de productos de alta calidad a un número creciente de consumidores exigentes y bien informados.

Puedo dar fe de esto por la experiencia de mi país, en el que más de 100 productos han sido objeto de estos acuerdos, y la mayoría de ellos han registrado un éxito comercial razonable. En algunos casos el éxito del mercado representa tanto la rehabilitación de las razas indígenas que estaban abocadas a la extinción y de métodos de funcionamiento que de otro modo habrían estado en peligro o habrían desaparecido.

La idea de las propuestas que tenemos ante nosotros ayudará a mejorar el marco reglamentario existente y ajustarlo a las normas de la OMC, que queremos cumplir. Quiero subrayar que la identificación más clara de los símbolos comunitarios mediante colores, la identificación del origen y del lugar de procesado de productos de terceros países y el hecho de que prevaleciera la decisión de la Comisión, proporcionan una mayor credibilidad al proceso, lo cual comportará unos precios más baratos y menos burocracia.

 
  
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  Mairead McGuinness (PPE-DE). (EN) Señor Presidente, antes de abordar el tema del debate de hoy, es importante que deje constancia en esta Cámara del hecho de que la industria azucarera irlandesa va a cesar su producción totalmente. Se ha anunciado hoy en Irlanda. Cuando hablamos de la OMC, Irlanda es su primera víctima desde el punto de vista de la producción de remolacha azucarera. Trescientos trabajadores perderán sus empleos y 3 500 agricultores se verán afectados gravemente. ¿Es esto una señal de aviso de lo que está por venir, mientras aumenta el poder de la OMC para determinar nuestra agricultura en Europa? Si hoy se sacrifica la remolacha azucarera, como se ha hecho en Irlanda, ¿qué pasará mañana con la ganadería bovina en la UE?

Respecto a este informe, agradezco al ponente su buen trabajo. No obstante, me temo que a veces hablamos de este tema con gran intensidad –como es debido– pero ignoramos la imagen más amplia de la producción de mercancías en la Unión Europea, que también necesita protección.

Lamento que en Irlanda solo tengamos tres productos registrados con la descripción IGP, pero tenemos cientos de pequeñas empresas alimentarias que podrían acogerse a la protección que ofrece esta normativa. Les insto a que lo hagan. Si queremos hacer frente a los retos desde el punto de vista de la reforma de la PAC y las presiones de la OMC, vamos a necesitar cada vez más especialidades. Tenemos que reconocer que la continuidad de la producción alimenticia en Europa depende de un compromiso con el sector y del reconocimiento de que no cabe esperar la supervivencia a la embestida del acceso ilimitado al mercado de productos de bajo coste producidos fuera de la Unión con unas normas distintas y menos exigentes.

Por supuesto, protejamos y animemos a aquellos que quieren producir especialidades, pero reconozcamos también que la agricultura de la UE produce mercancías de especificaciones muy estrictas que también necesitan protección.

 
  
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  Marc Tarabella (PSE).(FR) Señor Presidente, en primer lugar, también yo quiero felicitar al ponente, el señor Graefe zu Baringdorf, por el notable trabajo realizado con el fin de informar y proteger mejor tanto a los productores y los fabricantes como a los consumidores, sin manifestar por ello un proteccionismo conservador, sino, por el contrario, respeto y reconocimiento por nuestra pericia. Sin embargo, esto no gusta a todo el mundo, y la mejor prueba de ello es la belicosidad mostrada en los Estados Unidos y Australia, que quieren que las indicaciones geográficas se admitan solo de forma excepcional y se limiten a determinados vinos y licores.

La Unión Europea debe defender las indicaciones geográficas con todas sus fuerzas y demostrar una gran destreza diplomática, en particular y ante todo en el marco de las próximas negociaciones para la transposición de las decisiones de Hong Kong. Las indicaciones geográficas constituyen un excelente medio de alcanzar un enfoque cualitativo del comercio internacional. Por desgracia, no se observa ningún signo de consagración duradera de las indicaciones geográficas en el marco de la OMC. La Comisión Europea debe desempeñar un papel importante a este respecto. Seamos conscientes, pues, de que la calidad y el reconocimiento son portadores de esperanza para el futuro de la agricultura europea.

 
  
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  Friedrich-Wilhelm Graefe zu Baringdorf (Verts/ALE). (DE) Señor Presidente, doy las gracias a mis colegas diputados y quisiera transmitir una parte de estas grandes alabanzas a mis colaboradores. Señor Mulder, también me ha complacido su contribución. Estamos de acuerdo en la sustancia, pero también me complace que usted haya alabado mi compromiso. Sin duda, ahora ambos nos llevamos bien y llevamos en esto mucho tiempo; aun así, nos siguen preocupando las cosas y no nos hemos cansado de luchar por lo que creemos apropiado. Cuando se queja de que solo hay dos tipos de indicación de calidad, comparto su crítica. Esto debe extenderse; no solo debemos buscar la seguridad en el sentido de que la gente no muera por comer algo, sino también respetar el placer de comer, al igual que la calidad, el origen y el esfuerzo de generaciones.

Esta combinación de economía de libre mercado y aseguramiento de la calidad es justo lo que necesitamos. Sin duda, la orientación del mercado es positiva, pero necesita combinarse con una apreciación de lo que se está logrando aquí. En respuesta a la pregunta de hace un rato sobre si se trata de una cuestión puramente administrativa, solo puedo decir: no, no es una cuestión administrativa, es un sistema desarrollado durante generaciones que ahora recibe garantías legislativas y administrativas. Eso es muy distinto de que se nos imponga algo.

Si no nos beneficiáramos con esto, no estaríamos celebrando este debate en el seno de la OMC. Es natural que las multinacionales estén al tanto del valor añadido que se está creando aquí, y desde luego es considerable. Entre nosotros, lamentablemente Irlanda –país que he oído mencionar dos veces– todavía tiene que dar buen ejemplo, y le insto a que anime a aquellas de sus regiones que elaboran productos de este modo a que presenten una solicitud. No debe haber omisiones a este respecto. Ese es un aspecto de la información que podemos facilitar, incluso al Parlamento.

También quisiera mencionar la colaboración con la señora Lulling. Puede que no sea la diputada de más edad, pero es la que más tiempo lleva sirviendo entre nosotros. Cualquiera que haya trabajado con ella sabe que no siempre es tarea fácil. Esto no tiene que ver únicamente con la orientación política, sino también con la señora Lulling como persona. No obstante, hemos conseguido presentar enmiendas conjuntas en algunos ámbitos. Aquí me gustaría señalar algunas de las más importantes.

Por alguna oscura razón, el Consejo ha introducido una disposición al efecto de que a cualquier persona natural o jurídica que tenga un interés legítimo puede cancelársele un registro de una denominación de origen o de una indicación de calidad especial. De hecho, puesto que estamos hablando de valor añadido, naturalmente surgirá el deseo de transformar esto en marcas comerciales. Para demostrar que no estamos realizando una actividad comercial, hemos presentado una enmienda conjunta. Quiero pedir a la Comisión que garantice realmente que el Consejo la asuma.

Si se cancela una denominación protegida, no puede transformarse en marca comercial durante un período de cinco años. Esto nos da cierta libertad, y encarece un poco el precio para aquellos que quieren transformar las denominaciones en marcas comerciales y ofrecen a los ciudadanos o las regiones algo a cambio. Debemos proceder con mucho cuidado en este tipo de situaciones. Espero que la Comisaria siga impulsando esta cuestión. Quisiera expresarles mi más sincera gratitud por un debate tan constructivo como el que ha tenido hoy lugar aquí.

 
  
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  Neelie Kroes, miembro de la Comisión. (EN) Señor Presidente, el ponente ha recibido elogios de bastantes diputados y en nombre de la Comisión quiero sumarme a ellos. Gracias de nuevo por el interesante intercambio de opiniones. Permítanme comentar algunos de los puntos planteados durante este debate.

A modo de comentario general –el señor Graefe zu Baringdorf y el señor Castiglione han mencionado este punto– quisiera subrayar de nuevo que con estas propuestas la Comisión quiere lograr la conformidad de nuestra legislación con las conclusiones de los grupos especiales de la OMC. Este punto incluye numerosos aspectos del procedimiento y elementos de simplificación, para que el sistema pueda apoyar la implementación de los resultados de la OMC. El señor Allister ha mencionado ese punto, que en mi opinión responde a sus preocupaciones.

Respondiendo al señor Mulder, reitero la intención de la Comisión de volver a revisar con más detalle las distintas cuestiones políticas que no están relacionadas con los resultados de la OMC y la cuestión más amplia de la política de calidad de la agricultura en la CE en el próximo año. He aprendido muchas cosas esta tarde, incluido el comentario del señor Mulder sobre el queso Edam. Debo explicar al señor Mulder que el Edam es un tipo de queso que puede producirse en cualquier lugar. Es una norma del Codex. No obstante, el Edam de Holanda del Norte está protegido, y es un producto neerlandés de calidad. Así que ¡coman más queso de Holanda del Norte!

Permítanme comentar más en detalle el intercambio de puntos de vista y abordar algunas de las cuestiones que han planteado sus Señorías. Respecto a los logotipos, los tres establecidos por las normas de la Comisión ya son distintos entre sí. También quiero dejar claro que cualquier ventaja que se conceda a los productores de la CE –y creo que la utilización de un símbolo comunitario es una de estas ventajas– estará igualmente abierta a productores de terceros países. Esa respuesta es para el señor Castiglione y para la señora Herranz García. No obstante, la Comisión está de acuerdo en que hay que seguir estudiando esto, cosa que se llevará a cabo en el marco de una revisión política más amplia que la Comisión pretende realizar tan pronto como esta propuesta se haya implementado.

Varias enmiendas tratan de las obligaciones de los Estados miembros y la Comisión, que ha mencionado el señor Podkański. La Comisión no tiene intención de alterar la distribución actual de competencias entre los Estados miembros y la Comisión.

Las enmiendas 23 y 24 exigen un período de tiempo para que la Comisión examine y publique las solicitudes. Estoy de acuerdo en que la Comisión debe desempeñar sus funciones en un período de tiempo razonable. La señora Lulling y la señora Salinas García han mencionado ese punto. Estoy de acuerdo en que deberíamos tener en cuenta la definición de período de tiempo razonable, lo cual no es fácil, dada la complejidad de las solicitudes. Sin duda, no es realista examinar y publicar todas las aplicaciones en seis meses; doce meses sería un período más aceptable.

Sus enmiendas respecto a los controles reflejan el objetivo de la propuesta de la Comisión, que es garantizar que se entienda claramente que en toda la CE hay autoridades responsables de hacer cumplir las normas comunitarias relativas a las indicaciones geográficas y las especialidades tradicionales. Tampoco cabe duda de que estos controles se realizarán en el marco del Reglamento (CE) nº 882/2004 respecto a los controles oficiales realizados para garantizar la verificación del cumplimiento de la legislación sobre alimentos y piensos.

Quiero mencionar los puntos que únicamente se refieren al informe de las indicaciones geográficas. Son el uso de ingredientes en productos procesados y el origen de las materias primas. Confirmo que sus propuestas relativas al uso de nombres protegidos en relación con los ingredientes para los productos procesados se corresponden con algunas de las preocupaciones de la Comisión. No obstante, las normas generales de etiquetado ya incluyen los casos de información engañosa. Un número mayor de restricciones respecto al uso de nombres registrados para productos procesados supondría un importante cambio político que merece una evaluación adecuada y exhaustiva.

He tomado nota de varias enmiendas respecto al etiquetado de origen u otras condiciones aplicables a las materias primas. La Comisión comparte el objetivo del señor Graefe zu Baringdorf de que no habría que confundir a los ciudadanos a este respecto. Sin embargo, tenemos que ser muy prudentes. Cualquier cambio político en este terreno puede afectar a derechos ya concedidos a los usuarios de ciertas designaciones.

Por último, voy a realizar algunos comentarios sobre el informe de las especialidades tradicionales garantizadas. La normativa actual sobre especialidades tradicionales garantizadas no contempla una definición del término «tradicional». Proponemos la introducción de la obligación de demostrar el uso durante un período de tiempo mínimo de 25 años. Creemos que es un buen compromiso.

Por consiguiente, la Comisión puede aceptar en principio las siguientes enmiendas en el informe sobre indicaciones geográficas: enmiendas 1, 10, 11, 15, 25, 29 y 31. De las enmiendas de última hora presentadas en este periodo parcial de sesiones, la Comisión puede aceptar en principio las enmiendas 41, 43, 49 y 54. En el informe sobre especialidades tradicionales, puede aceptar las enmiendas 6, 10, 13 y 16. La Comisión no puede aceptar las demás enmiendas a estos informes.

 
  
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  El Presidente. – El debate conjunto queda cerrado.

La votación tendrá lugar mañana.

 

15. Profesiones jurídicas e interés general en el funcionamiento de los sistemas jurídicos (debate)
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  El Presidente. – De conformidad con el orden del día, se procede al debate sobre la pregunta oral del señor Gargani, en nombre de la Comisión de Asuntos Jurídicos, a la Comisión sobre las profesiones jurídicas y el interés general en el funcionamiento de los sistemas jurídicos (O–0003/2006 – B6-0005/2006).

 
  
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  Klaus-Heiner Lehne (PPE-DE), suplente del autor. – (DE) Señor Presidente, Señorías, en realidad estoy aquí en representación de mi colega el señor Gargani, quien en su calidad de Presidente de la Comisión de Asuntos Jurídicos es el verdadero autor de esta pregunta. Sin embargo, es para mí un honor hacerlo.

Antes de justificar en detalle esta pregunta, quisiera decir algunas palabras sobre los antecedentes. La historia de esta cuestión, la de las profesiones liberales, especialmente las profesiones jurídicas –a las que se refiere esta pregunta– se remonta a varios años atrás. El Parlamento abordó esta cuestión en la anterior legislatura basándose en dos preguntas para su respuesta oral en las resoluciones correspondientes, especialmente a la luz de las actividades de la Dirección General de Mercado Interior y Servicios bajo el mandato de Mario Monti, el anterior Comisario de Competencia, y también en vista del estudio realizado por el Instituto de Viena de Estudios Avanzados, que desencadenó todo este debate.

No quiero ocultar el hecho de que la Comisión de Asuntos Jurídicos siempre ha estado muy convencido –incluso en todo el espectro político– de que este estudio de Viena incluía un enfoque muy parcial, influido por los aspectos económicos, y no tenía en cuenta suficientemente el papel específico de las profesiones liberales, especialmente las profesiones jurídicas, en la administración de justicia. La Comisión de Asuntos Jurídicos también temía –y esto quedó reflejado hasta cierto punto en los documentos– que la Comisión no siempre hubiera sacado las conclusiones correctas de los documentos del estudio de Viena y que además estuviera dirigiendo conscientemente una política que dudábamos de si era correcta en el caso de algunas cuestiones concretas. Después de todo, las profesiones liberales, con su importancia particular, simplemente no pueden compararse con el supermercado de la esquina desde el punto de vista de la política y la normativa en materia de competencia. Sus orígenes son distintos, su importancia para el funcionamiento de la sociedad es distinto.

Presentar otra pregunta para que sea respondida oralmente hoy, tras el último informe provisional de la Comisión presentado por la Comisaria Kroes –la semana que viene seguirá una resolución de acompañamiento– continúa prácticamente la tradición de la anterior legislatura.

Quisiera dejar muy claro en este contexto que nosotros también somos muy conscientes de que habría que prescindir de las costumbres anticuadas. Ya no vivimos en la Edad Media, y el sistema gremial pertenece al pasado. No obstante, hay que tener en cuenta especialmente las características distintivas de las profesiones liberales: especialmente de las profesiones jurídicas, que son lo que interesa a la Comisión de Asuntos Jurídicos. Estas características forman parte del sistema judicial y tienen que funcionar. Si el sistema no funciona, el público sufre porque no dispone de suficiente protección jurídica, y esto significa que también se cuestiona una parte intrínseca de la democracia, el Estado de Derecho. Por eso las normas para las profesiones liberales han de examinarse con mucho cuidado y con todo detalle, por eso tenemos que considerar detenidamente lo que se necesita para dar protección jurídica y acceso a la justicia a todos los ciudadanos de un modo tan eficaz y seguro como sea posible, incluso en la práctica. Naturalmente, esto debe hacerse especialmente respecto a la jurisprudencia del Tribunal de Justicia Europeo.

Ahora quisiera volver sobre un problema concreto que sin duda ha sido abordado junto con esta pregunta, y que fue una de las razones por las que la Comisión de Asuntos Jurídicos ha querido celebrar otro debate sobre esta cuestión en la sesión plenaria de hoy. Ese problema es el papel específico de las tarifas en las profesiones jurídicas liberales, puesto que en muchos Estados miembros de la UE tienen una naturaleza y una importancia especiales, en concreto en relación con las normas de reembolso de las costas legales, y también en situaciones en las que las compañías que realizan seguros de costas quieren realizar reembolsos por sí mismas en nombre de sus clientes. Estas cosas son prácticamente imposibles sin tarifas y están profundamente enraizadas en las tradiciones jurídicas de muchos Estados miembros. Como tales, no deberían cuestionarse sin una buena causa, porque también representan un aspecto fundamental de la protección del consumidor. Esto debería quedar muy claro en este contexto.

La jurisprudencia del Tribunal de Justicia Europeo ha sido muy cuidadosa en el pasado al tratar cuestiones de este tipo. Recientemente –hace algunas semanas– vimos un ejemplo concreto en el que el Abogado General también intentó demostrar en debido cuidado en esas cuestiones. Para nosotros es muy importante que la Comisión deje de tratar esta cuestión fundamental –que es muy importante para el funcionamiento de las profesiones jurídicas en muchos Estados miembros– de la manera que parecen sugerir los documentos de la Comisión. La Comisión no puede tratar a las profesiones liberales del mismo modo que a los supermercados. Estas profesiones tienen una importancia y un papel especial.

Algunos Estados miembros han abolido ahora las tarifas y es interesante ver cómo esto ha supuesto un incremento de los precios para los abogados y los consumidores, por ejemplo; en algunos casos son mucho mayores, por término medio, que los de los Estados miembros que todavía tienen un sistema de este tipo. Especialmente respecto a la tendencia de los precios, este sistema ha garantizado que la protección jurídica de los consumidores siga siendo accesible y sostenible desde el punto de vista financiero.

Ahora nos gustaría recibir una respuesta de la Comisaria Kroes, que ya ha tenido la oportunidad de debatir esta cuestión con nosotros en la comisión parlamentaria en nombre de la Comisión Europea. Entonces tendremos la oportunidad de responder a la misma, tanto en el contexto del debate como en el contexto de la resolución, la semana que viene.

 
  
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  Neelie Kroes, miembro de la Comisión. (EN) Señor Presidente, la Comisión da las gracias a la Comisión de Asuntos Jurídicos por su pregunta y al señor Lehne por el excelente trabajo realizado aquí esta tarde. Ha presentado sus puntos de vista de manera muy clara.

La Comisión reconoce la función especial de la abogacía en la buena administración de la justicia y en la promoción del acceso a la justicia; por cierto, respondiendo al ejemplo citado por el señor Lehne, la Comisión también reconoce que los supermercados son muy importantes y miembros muy honorables de nuestra comunidad y de ninguna manera estamos cuestionando este punto. Pero decimos que tenemos que reconsiderar la normativa actual del sector para ver lo que puede modernizarse para promover nuevos tipos de servicios y nuevas formas de hacer las cosas. Eso redunda en beneficio de los usuarios de estos servicios clave.

Así que proponemos que los Estados miembros utilicen una prueba de proporcionalidad para ver hasta qué punto la normativa actual sirve realmente al interés público. Este enfoque respeta plenamente el principio de subsidiariedad. Permite que las circunstancias nacionales y las características especiales de la abogacía se tengan plenamente en cuenta.

Sin duda, la Comisión está de acuerdo con la necesidad de nuevas normas. Repito: nuestra iniciativa está destinada a mejorar la normativa, no a desregular. También reconocemos que los Estados miembros tienen derecho a determinar el equilibrio entre normas estatales y autorregulación por parte de organismos profesionales.

Respecto a la cuestión del derecho de los Estados miembros a establecer aranceles, quiero subrayar la posición de la Comisión en su informe de febrero de 2004. En nuestra opinión, la sentencia Arduino sugiere que las medidas estatales por las que se delegan poderes reguladores en organismos profesionales para establecer tarifas pueden cuestionarse de acuerdo con las normas de competencia, por ejemplo la letra g del apartado 1 del artículo 3, el apartado 2 del artículo 10 y el artículo 81 CE – si el Estado no tiene la última palabra y ejerce un control eficaz de la implementación de estos aranceles. Esperamos una mayor aclaración de este punto cuando el Tribunal emita se pronuncie con carácter prejudicial en el caso Macrino (asunto C-202/04).

Por último están las normas del mercado interior. Estas normas se encuentran implicadas en otro caso pendiente ante el Tribunal de Justicia Europeo, el caso Cipolla (asunto C-04/04), relativo también a la responsabilidad de los Estados miembros sobre la fijación de precios. La Comisión considera que los precios mínimos de los servicios de abogados suponen una restricción de la libertad de prestación de servicios porque neutralizan la ventaja competitiva de los proveedores de servicios de otros Estados miembros. Además, no vemos justificación alguna para fijar precios mínimos de acuerdo con la prueba de proporcionalidad, puesto que por sí mismos no garantizan la calidad, el acceso a la justicia o una buena conducta ética.

 
  
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  Antonio Masip Hidalgo, en nombre del Grupo del PSE. (ES) Señor Presidente, la pregunta de la Comisión de Asuntos Jurídicos es oportuna, pues han de considerarse de forma especial las relaciones de abogados y notarios, y de las profesiones jurídicas en general —como ha dicho el señor Lehne—, con sus clientes.

La Comisión Europea no debe tratar estos casos como si fueran una simple relación mercantil entre cliente y proveedor de servicios. La relación entre abogado o notario y cliente afecta a la buena marcha de algo tan delicado para la democracia, como también ha dicho el señor Lehne, como es la administración de justicia.

La intervención de los colegios de abogados en los diversos países es muy benéfica para las relaciones, no solo corporativas, sino también de defensa del interés público. La jurisprudencia del Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas, que tanto espera la señora Kroes, reconoce hasta ahora el respeto a la normativa europea de sistemas que, como el español, tienen tarifas de honorarios meramente orientativas, no mínimas, que sirven a la administración de justicia para fijar la condena en costas, en definitiva controlada siempre judicialmente.

Tampoco debería cuestionarse la oposición de los abogados de muchos países al pacto de quota litis. Ese pacto va contra la dignidad del trabajo y es una falta de consideración y respeto para la profesión. La prohibición del pacto quota litis ha sido aceptada también, señora Kroes, por los tribunales nacionales.

Pido a la Comisión Europea que respete el funcionamiento de instituciones que, como los colegios de abogados y de notarios, funcionan bien en líneas generales desde hace más de dos siglos, con los altibajos e interrupciones históricas que hayan tenido lugar. No olvide que constituciones, como la española, reconocen el alto papel de los colegios y de sus altos fines.

La Comisión Europea debería ser fiel a la tradición europea y no a la estadounidense, nueva. Hay que estar al lado de los pequeños despachos de abogados. No cometan ustedes un error.

(El Presidente interrumpe al orador)

 
  
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  Diana Wallis, en nombre del Grupo ALDE. – (EN) Señor Presidente, ha quedado claro que la mayoría de miembros de la Comisión de Asuntos Jurídicos siente pasión por la abogacía. Para muchos de nosotros, entre los que me incluyo, era nuestra profesión antes de llegar aquí, y en ese sentido tenemos interés por ella. No obstante, a pesar de lo que me pueda haber apasionado mi anterior profesión y su independencia, me apasiona más el acceso a la justicia y a los servicios jurídicos en general y el modo en que podemos ofrecer esos servicios para que sirvan el interés público.

El interés público en el acceso a la justicia debe ser, en mi opinión, nuestro objetivo primordial y no la protección o la conveniencia de los abogados que puedan encontrar más cómodo seguir ofreciendo sus servicios del mismo modo que lo han hecho siempre. La profesión ha de ser independiente, pero su proteccionismo debe servir exclusivamente al interés público.

Me parece que en Europa tenemos una oportunidad maravillosa de intentar averiguar lo que sirve mejor al interés público. Por ejemplo, siempre he pensado que la escala de honorarios en Alemania en su grado interior funciona bien para garantizar que los demandantes con pleitos de menor cuantía puedan acudir a la justicia. En mi país, a menudo esto supone un problema porque los gastos son muy elevados, y cuando disponemos de cierto tipo de honorarios fijos, estos son tan bajos que los abogados rechazan el trabajo. Se trata de equilibrios delicados, pero Europa nos da la oportunidad de considerar muchas respuestas que puede haber disponibles para estos problemas y escoger lo mejor para la sociedad a la que intentamos servir, y no deberíamos asustarnos ni ser protectores por buscar lo mejor. Creo que mientras la Comisión comparta ese objetivo, podremos trabajar juntos.

 
  
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  Neelie Kroes, miembro de la Comisión. (EN) Señor Presidente, estoy totalmente de acuerdo con la conclusión de la señora Wallis. Busquemos lo mejor y hagámoslo juntos. Ese es el único modo en el que podemos responder a todos los clientes y a los