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Debates
Jueves 23 de marzo de 2006 - Bruselas Edición DO

4. Situación política en Belarús después de las elecciones (debate)
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  La Presidenta. De conformidad con el orden del día, se procede al debate de las declaraciones del Consejo y la Comisión sobre la situación política en Belarús después de las elecciones.

 
  
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  Hans Winkler, Presidente en ejercicio del Consejo. – (DE) Señora Presidenta, Señorías, deseaba estar presente aquí para este importante debate de hoy, porque el Parlamento, en particular, tiene que expresar enérgicamente la honda preocupación que siente la UE sobre la situación y la evolución de los acontecimientos en Belarús.

Por supuesto, el Consejo lleva prestando atención a Belarús no solo desde el domingo pasado, cuando se celebraron las elecciones, sino desde hace mucho tiempo. Durante algún tiempo, el Consejo ha observado con preocupación la situación de Belarús en lo referente a los derechos humanos y su supresión, la oposición y la sociedad civil. De hecho, esa es la razón por la que el Consejo adoptó numerosas medidas antes de las elecciones, en particular reaccionando de forma clara al anuncio del Gobierno y del Presidente de Belarús de su intención de tomar medidas drásticas contra cualquier manifestante. Se utilizó incluso la palabra «terroristas» y se habló de la pena de muerte, por lo que el Consejo se pronunció muy claramente.

El discurrir de las propias elecciones ha confirmado por desgracia las expectativas negativas que teníamos a raíz de los últimos acontecimientos, concretamente el freno a la actividad de la oposición y la supresión de la libertad de expresión, lo que significa que no han sido elecciones libres: esto lo ha confirmado particularmente la misión de observación electoral de la OIDDH de la OSCE, que ha dicho que las elecciones no han sido limpias ni libres, ni cumplen las normas de la OSCE. La Presidencia se ha pronunciado inmediatamente sobre los acontecimientos de Belarús y ha emitido una declaración al respecto el lunes 20 de marzo, en el Consejo de Asuntos Generales. El Consejo ha debatido el asunto y se ha manifestado de forma clara en la misma línea que la declaración de la OIDDH de la OSCE, emitida posteriormente aquella misma tarde.

Lo que importa ahora, por supuesto, son las consecuencias de estos acontecimientos y la respuesta de la UE. El Consejo creyó que era importante, ante todo, reaccionar rápidamente y enviar una señal. Una vez más, estoy muy complacido por la rapidez con la que el Parlamento también se ha puesto a trabajar sobre esta situación, para enviar una señal política. En los próximos días y semanas, el Consejo examinará cuidadosamente qué medidas específicas pueden y deben tomarse para expresar nuestro descontento con esta situación y también para influir en los futuros acontecimientos en el país.

En mi opinión esta es la razón por la cual la situación se ha hecho tan difícil y por ello deben sopesarse con cuidado las medidas que conviene adoptar, porque no queremos que ninguno de los pasos que demos afecten a los ciudadanos o a la sociedad civil. Por el contrario, ahora debemos intentar fortalecer a la sociedad libre o la sociedad civil libre. Debemos buscar formas de cooperar, formas de alentar a las personas valientes que se están reuniendo, que se mantienen firmes allí, y debemos considerar cuáles deben ser nuestras próximas medidas. Por esto, el Consejo decidió el lunes reunirse con la Comisión para debatir detalladamente qué tipo de medidas podrían adoptarse.

Es muy importante que las medidas actuales y futuras que adopte la UE tengan también el apoyo de los socios de la UE. Un total de 40 países aprobaron la declaración emitida por la Presidencia ayer por la tarde: esto envía una señal enérgica. Esta declaración fue refrendada por los países candidatos, y también por los países que participan en el proceso de estabilización y asociación –Albania, Bosnia y Herzegovina, Serbia y Montenegro–, los países de la AELC, Islandia, Liechtenstein y Noruega y también Ucrania y Moldova. Es importante llegar a un amplio consenso para enviar una señal clara al respecto.

También tendremos que dialogar con Rusia, por supuesto, donde reside otra clave de los acontecimientos. Debemos dejar claro que Rusia también debe compartir los valores comunes de la Unión Europea, que los cuatro espacios de los que siempre hablamos en relación con la asociación con Rusia presuponen que esta también se adhiera a las normas de la democracia. Naturalmente también expresaremos esto en nuestros contactos con Rusia.

A modo de conclusión, me gustaría asegurarles que el Consejo se toma esta situación con mucha seriedad, que estamos preocupados por Belarús, que es el último país de Europa donde no se respetan los derechos humanos y donde no se respeta la libertad de reunión ni de expresión. Continuaremos con nuestros esfuerzos activos por mejorar esta situación. Como el Ministro de Asuntos Exteriores austriaco comentaba después de las elecciones: «No siempre será invierno en Minsk».

 
  
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  Ole Krarup (GUE/NGL). – (EN) Señora Presidenta, discúlpeme por infringir las normas básicas. Simplemente deseo tomarme la libertad de protestar contra la celebración de este debate. En el mejor de los casos, podemos definirlo como una total pérdida de tiempo. Aceptar de forma repentina, con un lapso de tan solo unas horas o minutos, debatir un tema muy importante es claramente infringir el Reglamento. Es un tema importante, pero lo que estamos viento es una inusual complacencia en un contexto democrático reflejado en las reacciones a las elecciones en Belarús y la opresión que se ha producido. No es un tema que pueda debatirse con tan poca antelación. Hacerlo va en contra del Reglamento e insisto en que dejemos de debatir este tema y pasemos al orden del día adecuado.

 
  
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  La Presidenta. Muchas gracias, señor Krarup. La petición de modificar el orden del día se anunció ayer; supongo que se debatió en los Grupos. Esta mañana he anunciado la modificación del orden del día, junto con los detalles de quién ha propuesto la modificación, qué Grupos están implicados y el número de firmas recibidas. No ha habido protestas de la Cámara. Estoy segura de que su Señoría planteará el tema en su Grupo.

 
  
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  László Kovács, miembro de la Comisión. (EN) Señora Presidenta, las recientes elecciones en Belarús y los eventos del domingo en la capital, Minsk, han confirmado claramente que el Presidente Lukashenko está decidido a mantener su régimen sin importarle los medios. Eso no es ninguna sorpresa, puesto que se trata de un régimen represivo que no muestra tolerancia alguna con la competencia política. Las malas noticias son que el Presidente y el régimen todavía disfrutan de cierto apoyo entre una parte significativa de la población. No obstante, las manifestaciones pacíficas son la prueba de la consolidación de fuerzas pluralistas en el país, y este es un avance positivo.

El informe inicial de la OSCE y la Oficina de Instituciones Democráticas y Derechos Humanos concluye que las elecciones del 19 de marzo incumplen claramente los criterios de la OSCE respecto a las elecciones democráticas debido a la ausencia de los derechos básicos de libertad de reunión, asociación y expresión, al uso arbitrario del poder estatal, a las numerosas detenciones y a problemas con el recuento prematuro de votos y los procesos de tabulación.

A la luz de estos graves problemas, la Comisión considera que las elecciones presidenciales celebradas en Belarús estuvieron gravemente viciadas. Esto plantea serias dudas respecto a si los resultados de las elecciones reflejan verdaderamente la voluntad de los ciudadanos de Belarús. La Comisión también condena la no admisión de los observadores anunciados y registrados de la UE y la OSCE, entre ellos varios diputados al Parlamento Europeo. Condenamos la instigación de procesos penales contra miembros de la oposición y las detenciones de activistas de la oposición y de manifestantes pacíficos. Instamos a las autoridades belarusas a que los liberen inmediatamente.

Ahora la Comisión está considerando la cuestión de las sanciones. Es importante que las medidas de sanción se dirijan contra los individuos que son responsables de las elecciones fraudulentas. Tenemos que evitar que sea la población la perjudicada y deberíamos expresarlo así con toda claridad. La Comisión participará plenamente en la preparación de dichas medidas.

Mirando ahora al futuro, debemos continuar con nuestros esfuerzos por apoyar la democratización y la sociedad civil. Estamos ultimando una propuesta relativa a estrategia de asistencia para el período de 2007 en adelante. De acuerdo con las conclusiones del Consejo, seguiremos apoyando la democratización a través de nuestros distintos modos y medios. También seguiremos apoyando las necesidades de la población abordando cuestiones sociales y económicas de la sociedad belarusa. Esto puede hacerse mediante nuestros futuros instrumentos de la Política Europea de Vecindad. Este tipo de apoyo nos permitirá combinar contactos con funcionarios intermedios para reducir el autoaislamiento de Belarús; cooperación con ONG y prestación de apoyo que beneficie directamente a la población, por ejemplo en el sector sanitario, el medio ambiente o la zona afectada por Chernóbil.

Los programas de radio y televisión que se emiten actualmente en Belarús y que cuentan con el apoyo de la Comunidad Europea son una contribución importante a la democratización y a la visibilidad de la Unión Europea en Belarús. Es importante que hagamos llegar a la población belarusa tanto el considerable esfuerzo económico realizado por la UE como las ventajas potenciales de la Política Europea de Vecindad. A través de nuestra ayuda nos complacerá fomentar los contactos personales y buscaremos la máxima flexibilidad dentro de los límites de nuestras normas financieras.

 
  
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  Bogdan Klich, en nombre del Grupo del PPE-DE. (PL) Señora Presidenta, el debate de hoy es importante. La decisión de incluir este punto en el orden del día dice mucho a favor del Parlamento Europeo. La intervención de hoy de la Comisaria también dice mucho a favor de la Comisión Europea. Parece que, por primera vez después de mucho tiempo, el Parlamento y la Comisión están hablando el mismo lenguaje. Es una excelente señal.

Los belarusos están esperando una expresión de solidaridad política de nuestra parte. Esto lo pidió Alexander Milinkevich cuando compareció ante el Parlamento hace unos meses. Se entrevistó con la Comisaria Ferrero-Waldner y el señor Solana y fue reconocido como un socio democrático por los líderes políticos de la Unión Europea. La solidaridad política no es simplemente hacer declaraciones políticas, sino que también incluye la necesidad de revisar las políticas de nuestra Unión. Este proceso de revisión de largo alcance debería tener por objeto el aislamiento de las autoridades en el poder sin aislar a la sociedad belarusa. Su objetivo debería ser el apoyo a la sociedad belarusa sin apoyar a las autoridades.

Esta Cámara lleva mucho tiempo pidiendo que las acciones que emprensa la Unión sean inteligentes y que se apliquen solamente aquellas sanciones que afecten a los funcionarios del régimen, a los responsables de la violación de los derechos civiles y las libertades democráticas. Pedimos que se aumente significativamente la lista de personas a las que se prohíbe la entrada en la UE. En nuestra calidad de delegación del Parlamento Europeo para Belarús, hemos enviado la documentación relevante a la Comisaria Ferrero-Waldner y al señor Solana. También es muy importante abrir las puertas de la Unión Europea a los belarusos que no pueden encontrar su lugar en su propio país, y es vital incluir a los jóvenes de Belarús, a los que se niega el acceso a las universidades por participar en manifestaciones pacíficas, en un programa especial de becas en los Estados miembros de la UE. Esto se lo debemos a nuestros socios belarusos.

 
  
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  Jan Marinus Wiersma, en nombre del Grupo del PSE. (NL) Señora Presidenta, si echamos un vistazo al domingo pasado, creo que está muy claro que la única respuesta adecuada a las elecciones de ese día en Belarús es la de rotunda condena.

Esas elecciones no han sido libres, no han sido justas y la situación era peor, si cabe, que durante las elecciones presidenciales de hace cuatro años. Pienso que es justo y conveniente que la Unión Europea lo proclame abiertamente y haga saber a nuestra ciudadanía que no aceptamos que una dictadura siga teniendo atenazado a ese país por medio de elecciones de este tipo.

Eso, por supuesto, plantea la cuestión de qué hacer a renglón seguido. Comparto la opinión del señor Klich de que tenemos que analizar cómo continuamos ampliando lo que denominamos sanciones inteligentes.

Creemos que carece de sentido aplicar sanciones que afecten a la población de ese país; lo más importante que deberíamos hacer en favor de ella es ver la manera de contribuir a aumentar la conciencia o a ampliar el espacio del pluralismo en dicho país.

Creo que el Consejo y la Comisión tienen que dejar claro qué consideración van a otorgar a ese régimen tras estas elecciones, y que deberíamos utilizar los mismos términos severos para describirlo que los Estados Unidos. Al menos no quedará duda entonces de lo que pensamos de él.

Pienso que deberíamos contemplar asimismo la opción de ampliar el papel del Alto Representante. ¿Por qué no nombrar, efectivamente, un representante especial de la UE para Belarús?

Tal como ha expuesto el señor Winkler hace unos momentos, un tema esencial es, desde luego, el de las relaciones con Rusia. Está bien –muy bien, de hecho– contar con 40 firmas al pie de una declaración de la UE, pero falta una firma. Esa firma se encuentra en el pie de un telegrama que el señor Putin ha enviado al señor Lukashenko el mismo domingo, creo, para felicitarle una vez más por el magnífico resultado, y en el que el señor Putin expresa la esperanza de poder trabajar, junto con el señor Lukashenko, en el ulterior desarrollo democrático de ambos países.

Esa es la situación a que nos enfrentamos. Espero que estos temas se planteen en la Cumbre del G8, pero también, y sobre todo, dentro del marco de las consultas regulares entre la Unión Europea y Rusia. Considero que es fundamental para la UE aunar esfuerzos con países vecinos como Ucrania, así como con los Estados Unidos, a fin de desarrollar una política con vistas a inducir un cambio en el país en cuestión.

Pienso igualmente que una política de mayor visibilidad por nuestra parte resultaría rentable en estos momentos. Ha sido tan grande la atención mediática prestada en todos nuestros países a estas elecciones que deberíamos aprovechar el impulso generado.

Por último, dentro de dos semanas vamos a celebrar un debate más amplio sobre este tema en Estrasburgo, en el que tendremos ocasión de debatir con más detalle las acciones que podría emprender la Unión Europea, razón por la que quiero pedir al Consejo una cosa, a saber, que presente un programa coherente y propuestas sólidas para apoyar a la oposición y a la sociedad civil en ese país. Creo que eso es sumamente importante: buscar nuevas formas de ofrecer a la oposición el apoyo que necesita y merece, y seguramente esa sea la única manera de garantizar el cambio en el país. Hago mía la reflexión del señor Winkler: el invierno no puede durar toda la vida en Minsk.

 
  
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  Jeanine Hennis-Plasschaert, en nombre del Grupo ALDE. (NL) Señora Presidenta, el Consejo y la Comisión han manifestado su intención de realizar consultas acerca de esas sanciones y medidas, y con razón. Estoy bastante sorprendida de que no se haya diseñado de antemano un plan de ataque. Al fin y al cabo, la situación actual de Belarús no coge a nadie por sorpresa.

Se han expuesto muchos ejemplos de posibles sanciones y medidas y yo apoyo rotundamente planteamientos tales como ampliar la denegación de visados a los representantes gubernamentales, una política flexible de visados de bajo coste para los ciudadanos normales de Belarús, la congelación de los bienes en el extranjero, una mayor armonización de los programas financieros europeos para adecuarlos a la situación concreta en ese país, y así sucesivamente.

Sin embargo, un aspecto al que no se ha prestado la debida atención es el papel de Rusia en todo este asunto, a lo que el señor Wiersma ha aludido de pasada hace un momento. Pero incluso más importante es el papel que la UE puede, y efectivamente debería, desempeñar a este respecto. Por refrescarles la memoria, el señor Putin ha felicitado al señor Lukashenko por su victoria sin pestañear. Al hacerlo, simplemente estaba mostrando su desprecio por las conclusiones provisionales de la OSCE, y es él quien sigue engrasando la maquinaria de la economía de Belarús con suministros baratos de materias primas.

¿No va siendo hora de que el Consejo y la Comisión entablen un diálogo constructivo con Putin? El Presidente en ejercicio del Consejo ha dicho hace un momento que da por sentado que muchos de los asuntos se van a resolver en los contactos con Rusia. Eso puede constituir un intento loable, pero quizá no sea suficiente. Desde luego no resulta aceptable que Putin continúe imperturbable su política y felicite a Lukashenko, mientras se sigue violando flagrantemente los derechos humanos.

¿Acaso corremos el riesgo, al adoptar una postura totalmente clara, de crear un conflicto con diferentes prioridades, como la de garantizar los suministros energéticos para Europa? Tendría un inmenso valor para mí que nuestros propios intereses no hipotecaran los ideales en los que se fundamenta la UE.

 
  
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  Elisabeth Schroedter, en nombre del Grupo Verts/ALE. – (DE) Señora Presidenta, el asunto de mayor importancia a mi juicio es que quede claro el mensaje, es decir, el mensaje por parte de todas las instituciones europeas de que estas elecciones han sido una farsa. No existe ninguna demostración fiable de la declaración por parte del señor Lukashenko de haber ganado las elecciones. Se ha mantenido en el poder de manera fraudulenta. Esa es la verdad del asunto.

La gente se deja engañar cada vez menos; de lo contrario, no se habrían congregado decenas de miles de ciudadanos en la Plaza de Octubre la tarde de las elecciones del domingo, a pesar de las amenazas por parte del Presidente Lukashenko y los servicios secretos. Esa gente en la Plaza de Octubre constituye nuestra gran esperaza en Belarús, razón por la cual quiero mandarle un saludo muy especial desde esta Cámara, ya que ellos son nuestros futuros socios.

Por este motivo, nuestra máxima prioridad consiste en conceder a estas personas el reconocimiento de socios, apoyar sus actividades democráticas y garantizar que, en caso de que sean detenidos, se aplique una denegación de visados para quienes practiquen tales detenciones. Al fin y al cabo, estas personas no están haciendo más que ejercer su derecho democrático a la libertad de expresión y manifestando su deseo de vivir en democracia.

Quiero plantear una vez más el tema de Rusia. Es urgente incluir el asunto de cómo actuar con respecto a Belarús en la agenda de la próxima Cumbre del G8 como cuestión especial. Cualquiera que continúe apoyando incondicionalmente a Belarús y al Presidente Lukashenko no puede ser tomado por un socio serio de la UE. Belarús está obstaculizando las buenas relaciones entre Rusia y la UE, lo cual significa que esto debe ser debatido. Espero que la Presidencia nos informe de cómo se han desarrollado estas conversaciones. Es la única forma de dar un paso al frente y de apoyar a quienes resisten en la Plaza de Octubre.

 
  
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  Michał Tomasz Kamiński, en nombre del Grupo UEN. (PL) Señora Presidenta, hay algo sorprendentemente positivo en el hecho de que hoy, en esta Cámara, todos los representantes de los distintos Grupos políticos estén defendiendo una misma opinión. Constituye un buen ejemplo de lo que significa la solidaridad europea y demuestra que todos los aquí presentes, o al menos una mayoría abrumadora, conceden la misma importancia a las normas básicas referentes a los derechos humanos y los derechos civiles, tan brutalmente violados en Belarús.

Quiero unir mi voz a la de quienes hoy han expuesto aquí de forma tan clara que el régimen del Presidente Lukashenko y todos los sucesos que se están produciendo actualmente en Belarús serían imposibles si el propio dictador no pensara que cuenta con el apoyo de patronos influyentes y amigos poderosos en el Kremlin. Hemos de ser conscientes de que la clave para resolver la situación en Belarús no debe buscarse solamente en la propia Belarús, sino que radica también en convencer a las autoridades rusas de que nosotros, como ciudadanos de la Unión Europea, consideramos a todas luces inaceptable la situación imperante al otro lado de la frontera oriental de la Unión Europea.

Señorías, quiero mencionar un asunto que hasta ahora no se planteado en este debate, ya que hemos estado discutiendo, como es lógico, acerca de los delitos relacionados con las elecciones que se han celebrado hace unos días en Belarús. Sin embargo, deberíamos recordar que existe cierta continuidad en el problema de las violaciones de los recursos humanos en Belarús y que el problema no está relacionado únicamente con el proceso electoral. Quiero solicitar una acción más intensa por parte de la Unión Europea, no solo en el ámbito de los derechos humanos, en el sentido de los derechos electorales, sino también del fomento de la libertad de información y de los medios de comunicación en Belarús. La razón de ello es que el régimen del Presidente Lukashenko también sigue en el poder simplemente por el hecho de que engaña a los ciudadanos.

 
  
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  Charles Tannock (PPE-DE).(EN) Señora Presidenta, Belarús adquirió inesperadamente la condición de Estado en 1991. Ha tenido una historia horrible y ha sufrido especialmente por la lluvia radiactiva de Chernóbil. De hecho, yo fui uno de los autores de una enmienda en el último Parlamento para incrementar la financiación de ayuda a los niños que todavía están sufriendo las consecuencias de la radiactividad hasta la fecha.

Ahora Belarús está dominada por un dictador paranoico que busca el autoaislamiento, el señor Lukashenko. En su día califiqué el país de la «Cuba de Europa». El señor Lukashenko no tiene tiempo para unas elecciones libres y limpias. Solo pasa por la charada. Cree en el dicho estalinista según el cual lo que importa no es cómo se realiza la votación, sino quién controla el recuento. Curiosamente, puede que el señor Lukashenko incluso haya tenido suficiente apoyo popular –del 55 % al 60 %– para haber ganado la votación en unas elecciones libres. No obstante, eso no es suficiente para un hombre como él: quería un margen mucho mayor de mayoría como dictador, porque temía que si perdiera más popularidad, la próxima vez no habría ningún margen cómodo para retroceder al 55 % o al 60 %.

Lamentablemente, Rusia, bajo el señor Putin, suministra gas a Belarús a 50 dólares por mil metros cúbicos, y la economía belarusa es lo suficientemente optimista para que el señor Lukashenko pueda comprar los votos de los pensionistas, los militares, la policía y todo el aparato estatal. Afortunadamente, los jóvenes son más cínicos y saludo el valor de todos aquellos que han tomado las calles en protesta y han hecho frente a la brutalidad y la ira de las milicias y la KGB controladas por el señor Lukashenko.

Al fin y al cabo, el señor Lukashenko debería ser considerado un paria en Occidente y deben restringirse las posibilidades de viaje y los activos financieros de todos los miembros del régimen: deben congelarse. Debemos apoyar a su sociedad civil y sus ONG, y necesitamos un programa de visitas muy especial en la Unión Europea que cuente con una financiación generosa para traer a estudiantes, periodistas y miembros de la sociedad civil –los activistas y los líderes de opinión– a nuestro Parlamento para que vean cómo funciona la democracia en realidad.

(Aplausos)

 
  
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  Joseph Muscat (PSE).(MT) Muchas gracias, señora Presidenta. Los valientes ciudadanos en la Plaza de Octubre están escribiendo la historia de su país. Lo están haciendo al derribar el muro de miedo y apatía que reinaba en Belarús. Constituye un revés inmenso para quienes no creen en la democracia. Y están arriesgando todo: sus trabajos, sus estudios, sus familias, sus vidas. A pesar de las amenazas, desde el sábado pasado los valientes jóvenes de la Plaza de Octubre han sido capaces de mantener una guardia diaria de valor, una guardia que se va a prolongar por lo menos hasta el sábado que viene. Insistimos en que no se ha utilizado la violencia contra estas personas. Para nosotros eso sería inaceptable. Algunos de estos jóvenes han sido expulsados de la universidad por participar en manifestaciones. Ahora tenemos que mostrar en la práctica la solidaridad de la que hemos venido hablando tanto tiempo. Si las cosas no mejoran, tendremos que hacer un sitio a estos jóvenes para estudiar en las universidades europeas aquí, con nosotros. Las palabras que hemos proferido desde hace tanto tienen que convertirse en hechos. Ha sonado la señal y se ha dado el aviso para quienes quieran escucharlo. Que nadie se llame a engaño. Sin embargo, a partir de ahora la cuestión es quién va a ser capaz de resistir más. No vale esgrimir ninguna excusa. No podemos aducir dificultades burocráticas o diplomáticas para no acudir en ayuda de estas fuerzas democráticas. La iniciativa de realizar emisiones radiofónicas para este país constituye un paso válido en la dirección correcta, pero, francamente, no sé en qué ha quedado eso. Al margen de lo anterior, no debemos rehuir nuestra responsabilidad simplemente por haber adoptado esta iniciativa. Lo que está ocurriendo en Belarús nos atañe porque está ocurriendo en casa. Gracias.

 
  
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  Janusz Onyszkiewicz (ALDE). – (PL) Quiero hablar asimismo de la necesidad de emprender acciones reales. Ya hemos mencionado la ampliación de la lista de personas a las que se veta la entrada en el territorio de la Unión Europea, pero me gustaría añadir que esta lista tiene que ampliarse de manera drástica, no solamente en siete u ocho nombres. Tiene que ser una lista que incluya a cientos de personas y debería hacerse pública también en Belarús. La lista debe estar firmada no solo por los Estados miembros de la Unión Europea, sino también por los países que aspiran a formar parte de ella. Se trata de asegurarnos de que las personas que actualmente están persiguiendo a los manifestantes no puedan irse de vacaciones a Turquía, Rumanía o Bulgaria. Luego está también la posibilidad de congelar las cuentas propiedad de dichos individuos de forma que, cuando menos, no puedan comprarnos nada. Pido disculpas por banalizar un poco este tema, pero he querido ser muy concreto. Existe además un tercer asunto que a menudo se debate en el Parlamento Europeo y que también ha aparecido en resoluciones de este, a saber, la modificación de la forma de actuar del Parlamento con respecto a las medidas adoptadas para apoyar a la sociedad civil en Belarús y otros países, así como el apoyo a la acción en nombre de la democracia.

Resulta sin duda embarazoso que se hayan utilizado tan pocos recursos para esta acción. No estoy hablando de los recursos reservados, que han sido abundantes, sino los efectivamente utilizados. Han sido muy escasos en número debido a diversos procedimientos farragosos. Por eso quiero hacer un llamamiento especial en favor de la creación de algún tipo de fondo del estilo de la Fundación Westminster, alguna de las fundaciones alemanas o de los Países Bajos, de forma que el proceso de transferencia de fondos pueda agilizarse sustancialmente.

La última cosa que quiero mencionar es que merecería la pena considerar la oportunidad de demostrar a los belarusos que mientras el señor Lukashenko tenga aislada a Belarús, mientras él no permita los viajes educativos o incluso los desplazamientos por motivos de salud, gravando a quienes viajan al extranjero con ciertas tasas fronterizas, la Unión Europea podría decidir que para las personas que cumplen los requisitos para obtener un visado de entrada, este podría ser gratuito. Creo que sería un planteamiento excelente y un gesto magnífico.

 
  
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  Konrad Szymański (UEN). – (PL) Durante años hemos sabido lo que ha estado haciendo este dictador al otro lado de nuestras fronteras orientales. Pero donde hemos tenido problemas ha sido a la hora de responder a la pregunta acerca de lo que teníamos que hacer al respecto.

El período de impotencia política pasó cuando este Parlamento tomó la iniciativa, sobre todo durante el mandato actual. Estoy convencido de que la Cámara ha prestado un servicio histórico en este sentido. Sin embargo, hoy hemos de combatir la inoperancia exhibida por Europa y por el mundo libre en el terreno de la acción práctica. A corto plazo, hemos de ampliar notablemente la lista de personas que no son bienvenidas en el territorio de la Unión Europea. A medio plazo, hemos de encontrar métodos eficaces de apoyo a las fuerzas cívicas, sobre todo a los medios de comunicación. Acabar con el bloqueo informativo es una cuestión de gran importancia por tratarse de recuperar la fe en una vía alternativa para el desarrollo en Belarús. Hemos de intensificar nuestra acción en este campo. Ya se han dado los primeros pasos, pero deben ser considerarse meramente iniciales. Lo más importante es que a la larga los belarusos también tienen que sentir que estos pasos conducen a algún sitio.

Hemos de abrirles el camino hacia Occidente y ofrecerles perspectivas europeas reales. Sin esto, los belarusos jamás creerán que puedan liberarse de las garras de un dictador u otro. Sin estas perspectivas, el régimen de Lukashenko pasará, pero su lugar será ocupado por otro que ejecute la política de Rusia de reconstrucción de su esfera de influencia en la región. No existe una tercera vía para esta parte de Europa. Yo, como polaco, lo sé de sobra.

 
  
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  Árpád Duka-Zólyomi (PPE-DE). – (SK) Los resultados de las elecciones presidenciales en Belarús estaban cantados. El resultado refleja el uso de violencia, fraude y detenciones masivas, o en otras palabras, violaciones flagrantes de las normas básicas que rigen las elecciones libres y democráticas. ¿Cómo va a evolucionar la situación ahora, tras las elecciones? Parece como si se hubiera cerrado un capítulo en la lucha por la democracia en Belarús, pero no debemos quedarnos de brazos cruzados. La gente ha estado manifestándose en las calles de Minsk durante cinco días.

¿Qué podemos hacer nosotros en el Parlamento Europeo y la Unión Europea dadas las circunstancias? Primero, no debemos aceptar los resultados electorales. Esto significa que hemos de rechazar, ignorar y aislar al Presidente belaruso del resto del mundo.

Segundo, la Unión Europea y el Parlamento Europeo tienen que apoyar claramente a partir de ahora solo a las fuerzas democráticas de la oposición y a las asociaciones ciudadanas, la sociedad civil, tal como ya se ha dicho aquí. Este apoyo no solo debe expresarse en términos morales, sino que debe ser específico e incluir ayuda financiera. También podría ser una buena medida integrar a los partidos de la oposición de Belarús en las estructuras de partido europeas. El SMK (Partido de Coalición Húngara) en Eslovaquia sentó un buen precedente al firmar un acuerdo con el Frente Nacional belaruso y el Partido Cívico Unido el año pasado, y al mismo tiempo, el SMK está planteando este tema dentro del Grupo del PPE-DE. A resultas de ello se va a conceder a los dos partidos la categoría de miembros observadores del PPE-DE en el Congreso que se va a celebrar en Roma la semana próxima.

Tercero, la Unión Europea, en concreto la Comisión, debería elaborar una estrategia nueva que sea clara, más eficaz y más coherente. No debemos permitir que el apoyo financiero de la Unión Europea se canalice a través del Gobierno de Lukashenko, sobre el que carecemos de control acerca de cómo se utiliza. La República Eslovaca está a favor de prácticas más estrictas y severas.

Señorías, la Unión Europea no debe dejar a Lukashenko a su aire y volver a hacer como si nada hubiera ocurrido; la Unión Europea, el socio comercial más importante de Belarús, ha estado contribuyendo efectivamente en buena medida al mantenimiento de este régimen.

 
  
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  Rolandas Pavilionis (UEN).(LT) Los recientes acontecimientos en Belarús han puesto de manifiesto dos cosas: primero, que es necesario revisar a fondo y concretar la estrategia de la Unión Europea sobre Belarús cuanto antes, y la positiva aparición de una naciente sociedad civil no debería apaciguar ni a los dirigentes de la Unión Europea, ni a los Parlamentos y Gobiernos de sus Estados miembros. La oleada represiva no va remitir, sino a aumentar; por tanto, el primer objetivo consiste en proteger de la represión a las fuerzas contrarias al régimen y a sus líderes. Esta estrategia tan concreta y vinculante deberían aplicarla los Parlamentos y Gobiernos de todos los Estados miembros de la Unión Europea, no solo por quienes comparten fronteras con Belarús. Segundo, una vez aislada la cúpula del régimen, tenemos que utilizar todos los medios posibles para reforzar el apoyo informativo al pueblo belaruso, desarrollar los contactos existentes y establecer otros nuevos en todos los niveles de la sociedad civil: la comunidad empresarial, el mundo académico, la gente implicada en las artes y la cultura y los periodistas. Creo que Lituania ya nos ha dado un ejemplo satisfactorio y concreto al acoger la que solía ser la única universidad libre de Belarús, y que más tarde fue enviada al destierro. Ofrecer a los jóvenes de Belarús esas oportunidades de estudio en instituciones de enseñanza superior y universidades en la Unión Europea resulta, sin duda alguna, prioritario dentro de una estrategia común de la Unión Europea.

 
  
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  Ryszard Czarnecki (NI). – (PL) Señora Presidenta, yo era miembro de la delegación del Parlamento Europeo que jamás fue a Belarús. Asumí el reto. Fui retenido en la frontera y presencié toda la ridícula escena; lo absurdo de un tren esperando durante una hora en la frontera polaca-belarusa, la gente mirando con horror y luego cruzando la frontera, aterrada. Al ver a los funcionarios revisando los pasaportes me recordó a la época comunista. Fue como si estuviera viendo una película de aquellos años. Vi pequeños contrabandistas.

La frontera sobre el río Bug es un Muro de Berlín ridículo y tenemos mucha razón al proclamar que habría que aislar a las autoridades. Sin embargo, puesto que podemos tender puentes, yo propondría que no aislásemos a la sociedad belarusa, los jóvenes, los estudiantes, los periodistas, el personal académico y la gente que trabaja para las ONG que están siendo discriminadas en Belarús. Necesitamos puentes que permitan a los belarusos sentirse europeos y comprender que podrían y deberían participar en la defensa de valores como la democracia y la libertad.

 
  
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  Hans Winkler, Presidente en ejercicio del Consejo. – (DE) Señora Presidenta, estoy realmente agradecido a la Cámara por su firme, unánime e impresionante apoyo a nuestras iniciativas y a las de la Comisión.

Nuestras ideas están en la misma onda y ahora tenemos que encontrar formas eficientes de responsabilizar al régimen por la situación, celebrar elecciones y apoyar a los partidarios del cambio. Todos estamos de acuerdo en eso. Naturalmente, pretendemos seguir muchas de las recomendaciones que se han formulado aquí.

Ya que no puedo entrar en detalles sobre todas las cuestiones planteadas, quiero comentar las que me parecen especialmente interesantes en este contexto. El señor Klich ha recordado a la Cámara que Alexander Milinkevich ha visitado al Parlamento Europeo; quiero señalar que el señor Milinkevich también ha visitado al Consejo; en todo caso, catorce Ministros de Asuntos Exteriores estuvieron presentes en el encuentro, que se celebró en el marco de una reunión del Consejo y también allí dejamos muy clara nuestra profunda admiración por la valentía de la oposición y la firmeza de nuestro apoyo.

Varios oradores han mencionado aquí medidas restrictivas o sanciones. Eso es exactamente lo que necesitamos ahora. Ya existen restricciones para los visados y esas medidas restrictivas tienen ahora que ampliarse. La señora Schroedter ha dicho que hay que denegar el visado a todos los responsables y eso es exactamente lo que tenemos que hacer. Esa es también la razón por la que –aunque, naturalmente, en el pasado ya se habían barajado hipótesis– solo ahora podamos tomar medidas concretas: porque ahora sabemos exactamente quién es responsable de la situación en Belarús y qué nombres deben figurar en la lista de restricciones a la concesión de los visados, aunque siga haciendo falta un análisis detallado.

Como han dicho muchos oradores, al mismo tiempo debemos encontrar formas de ofrecer ayuda a las personas que quieran viajar al extranjero, para visitar nuestros países, ampliar sus horizontes y ver cómo funciona la democracia. Quiero expresar también mi agradecimiento a la Comisaria Kovács por haber adoptado una postura específica respecto a las medidas previstas por la Comisión, porque también será importante que la Comisión, con todo nuestro apoyo, desarrolle programas coherentes y creíbles.

Se ha hablado de sanciones inteligentes. En efecto, eso es exactamente lo que necesitamos, aunque, para ser sincero, tengo que decir que a menudo resulta más fácil decir las cosas que hacerlas y encontrar medidas que no dañen a quienes no deben.

Se ha llamado la atención asimismo sobre los observadores de la UE a los que se ha negado el acceso. Esa es una situación muy lamentable. Quiero decir que la declaración de la Presidencia sobre la situación en Belarús, publicada ayer, deplora expresamente la prohibición del acceso a los observadores de la UE, entre los que había algunos diputados al Parlamento Europeo. Eso solo sirve para demostrar el profundo miedo que tienen de permitir la entrada de parlamentarios libres al país.

Pero nuestra obligación es ayudar a los jóvenes, a la sociedad civil y a las personas que siguen resistiendo a pesar de soportar temperaturas bajo cero. Nosotros nos uniremos a la Comisión para buscar la manera de ayudarles.

El seńor Kamiński ha mencionado la libertad de prensa, que desempeńa un papel muy importante. Realmente es importante. Todos sabemos por experiencia –y yo, como austriaco, tengo muchos elementos para juzgarlo– la importancia del papel que desempeñaron en su tiempo la radio y la televisión independientes en nuestros países vecinos, Hungría y Checoslovaquia. Hoy también tenemos que asegurar que los interesados tengan la oportunidad de recibir noticias que no estén censuradas ni controladas. Debemos procurarlo.

 
  
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  László Kovács, miembro de la Comisión. (EN) Señora Presidenta, la Unión Europea es, sin duda, una comunidad de valores compartidos, una comunidad de países democráticos. Por consiguiente, tenemos que dejar muy claro que no aceptamos el régimen represivo del Presidente Lukashenko, ni la violación de los derechos humanos y las libertades fundamentales, ni la violación de los derechos de los candidatos de la oposición registrados durante la campaña electoral y la detención de miembros de la oposición y manifestantes pacíficos.

Las declaraciones políticas son importantes, pero sin duda no son suficientes. Por ello tenemos que introducir y mantener sanciones que reflejen claramente nuestra posición. Deberíamos evitar las sanciones económicas en general, que afectarían a la población. Nuestras sanciones deberían estar precisamente centradas en los responsables de las elecciones fraudulentas y de la supervivencia del régimen represivo en Belarús. Dichas sanciones podrían incluir, por ejemplo, la prórroga de la denegación del visado o la congelación de activos en los Estados miembros.

Paralelamente a las sanciones y al incremento del apoyo a la sociedad civil y a las fuerzas democráticas del país, tenemos que animar y favorecer los contactos personales, por ejemplo renunciando a las tarifas de los visados en casos concretos.

También tenemos que apoyar a las ONG. Somos conscientes del problema de que, según nuestras normas, el apoyo solo puede concederse a las ONG oficialmente registradas, pero la Comisión ha encontrado una solución para esto. Ahora accedemos a financiar ONG que estén registradas fuera de Belarús pero que trabajen en beneficio del país y de su gente.

El debate ha sido bastante alentador. Demuestra que los diputados al Parlamento Europeo, la Presidencia –es decir, los Estados miembros– y la Comisión siguen la misma línea. Siguiendo la misma línea y trabajando en estrecha cooperación, promoveremos finalmente cambios democráticos en Belarús.

 
  
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  La Presidenta. El debate queda cerrado.

Declaraciones por escrito (artículo 142 del Reglamento)

 
  
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  Alessandro Battilocchio (NI). (IT) Señora Presidenta, Señorías, en nombre del Nuevo Partido Socialista Italiano quiero expresar mi apoyo a las protestas contra el fraude electoral cometido en las elecciones belarusas, donde el Presidente Lukashenko ha sido reelegido en dudosas circunstancias.

Reitero mi pleno apoyo a los manifestantes de Minsk: miles de jóvenes se han manifestado pacíficamente en las plazas durante días y, en medio de numerosas dificultades, han emprendido una batalla democrática con la idea de construir un futuro diferente y mejor para su país. Las aspiraciones de la nueva Belarús están lejos de los objetivos del último tirano de Europa, Alexander Lukashenko, que ha hecho trampa en las elecciones, amenazando a la oposición en las plazas y haciendo uso de las prisiones como hizo Stalin en su tiempo.

Apoyamos a los disidentes belarusos, que están aislados, soportando el frío, los malos tratos y las humillaciones, en su lucha por defender un futuro caracterizado por la libertad y la justicia, también en ese rincón de la URSS. El reloj de la historia tiene que empezar a funcionar de nuevo en Minsk, como lo ha hecho en otros sitios.

 
  
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  Marcin Libicki (UEN).(PL) Es encomiable que el Consejo, la Comisión y el Parlamento Europeo hablen con una sola voz sobre la cuestión de Belarús y que lo estén haciendo tan enérgicamente por primera vez.

La situación en Belarús es suficientemente grave como para que el Consejo y la Comisión, así como los diputados al Parlamento Europeo, condenen la aceptación por parte de Rusia y el apoyo que presta este país a un régimen tan poco democrático como el de Aleksander Lukashenko. No podemos ser indulgentes con la posición de Rusia a cualquier precio.

Tenemos que ser sinceros y reconocer que las instituciones de la Unión Europea han esperado demasiado y reaccionado con excesiva lentitud a los acontecimientos en Belarús. Las acciones adoptadas han sido lentas y poco eficaces, ya sea porque no quisimos irritar al Presidente Putin o por el limitado alcance y los escasos recursos para la acción, pero también por lo que ha dicho el señor Onyskiewicz: los largos procedimientos y la canalización inadecuada de los fondos gastados. El trabajo de la Comisión es gastar correctamente los fondos asignados a la ayuda a Belarús y la Comisión tiene que hacer su trabajo de modo más eficiente y efectivo.

Como diputados al Parlamento Europeo, pediremos periódicamente a la Comisión que nos mantenga informados de cómo está realizando su trabajo y si el procedimiento para transferir y gastar la ayuda se ha mejorado.

Insistiremos también al Consejo y a la Comisión para que adopten una posición más firme en el futuro y condenen el apoyo prestado por Rusia al último tirano antidemocrático de Europa.

 
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