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Procedimiento : 2005/2247(INI)
Ciclo de vida en sesión
Ciclo relativo al documento : A6-0051/2006

Textos presentados :

A6-0051/2006

Debates :

PV 03/04/2006 - 14
CRE 03/04/2006 - 14

Votaciones :

PV 04/04/2006 - 8.8
CRE 04/04/2006 - 8.8
Explicaciones de voto

Textos aprobados :

P6_TA(2006)0123

Acta literal de los debates
Lunes 3 de abril de 2006 - Estrasburgo Edición DO

14. Conferencia Ministerial de la OMC en Hong Kong (debate)
Acta
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  El Presidente. De conformidad con el orden del día, se procede al debate de informe (A6-0051/2006) del señor Papastamkos, en nombre de la Comisión de Comercio Internacional, sobre la evaluación de la Ronda de Doha tras la Conferencia Ministerial de la OMC en Hong Kong [2005/2247(INI)] .

 
  
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  Georgios Papastamkos (PPE-DE), ponente. (EL) Señor Presidente, lamentamos que el Comisario competente, el señor Mandelson, no esté presente. Sopesar las obligaciones es un ejercicio objetivo y, en todo caso, la responsabilidad recae en quien elige. Por supuesto, nos complace que esté presente la vicepresidenta de la Comisión, la señora Wallström.

La conclusión satisfactoria de las negociaciones actuales en el marco de la Organización Mundial del Comercio constituye un importante reto para la comunidad mundial, dado que se espera consolidar de forma considerable el empleo, el crecimiento y la economía mundial. También se espera que el sistema de comercio internacional sea más justo, más equilibrado y más efectivo, en beneficio de todos los socios comerciales.

Señorías, hasta ahora, el sector agrícola ha sido el epicentro de las negociaciones. Sin embargo, la Unión sigue bajo presión, aunque, como sabemos, el pasado octubre presentó una oferta muy importante sobre el acceso al mercado. Basta decir que, a escala mundial, la Unión Europea es el mayor importador de productos agrícolas procedentes de países desarrollados.

El marco general de la reducción de los derechos de aduana debe evaluarse junto con: en primer lugar, la importante oferta presentada por la Unión Europea de suprimir el sistema comunitario de restituciones a la exportación; en segundo lugar, la drástica reducción ya realizada de la ayuda comunitaria interna, y en tercer lugar, la postura comparativamente desventajosa de los agricultores y productores europeos debido a su obligación de cumplir unas normas más estrictas.

Creo que hacer más concesiones unilaterales por parte de la UE en esta fase perjudicaría claramente la puesta en práctica de la PAC reformada, y serían de poco beneficio, o ninguno, para aquellos países para los que se ha pensado una agenda de desarrollo.

El desarrollo no debe confundirse con la mejora unilateral de los intereses de los grandes exportadores agrícolas. Al mismo tiempo, se necesita un progreso considerable en otros sectores importantes, que son sectores de interés ofensivo por excelencia para la Unión Europea, los terceros países industrializados y los países en desarrollo.

En cuanto al NAMA, el acuerdo final debería garantizar nuevas oportunidades reales de acceso al mercado, mediante recortes considerables en los tipos aplicados tanto en los países desarrollados como en los que se desarrollan de forma dinámica.

En cuanto a servicios, se necesita una mayor liberalización con pleno respeto por las políticas nacionales, por supuesto, y el derecho de los Estados miembros a regular sus servicios públicos.

Las economías emergentes deben asumir su parte de responsabilidad y realizar su contribución. Son precisamente estos países los que mantienen los niveles más elevados de protección y guardan la llave del desarrollo de los países más pobres mediante la promoción del comercio sur-sur.

La diferenciación entre los países en desarrollo no solo es justa, sino también necesaria en beneficio de los países en desarrollo más débiles. El hecho de que todos los países en desarrollo estuvieran totalmente exentos de la necesidad de comprometerse funcionaría como un factor disuasorio para las reformas y para abordar los factores endógenos que se ocultan tras el retraso en el desarrollo.

Por otra parte, creo que la externalización y la participación más activa de los países en desarrollo en las negociaciones multilaterales, según su nivel de desarrollo, contribuirían a una integración más eficaz de esos países en la economía mundial. Por supuesto, es una condición previa necesaria conceder asistencia técnica dirigida adecuada para que puedan cumplir sus nuevas obligaciones y aplicar con eficacia las normas de la OMC. Es de especial importancia garantizar un programa de Ayuda para el Comercio ambicioso y eficaz.

El fracaso de las negociaciones multilaterales y, por extensión, el retorno a unos acuerdos regionales bilaterales podrían llevarnos a un proceso desigual de liberalización, a un desarrollo no uniforme y a unos conflictos comerciales no controlados La Unión Europea actúa correctamente al cumplir su compromiso con el planteamiento multilateral de la política comercial y su apoyo a la OMC, como expresión organizada de la gobernanza del comercio mundial.

(Aplausos)

 
  
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  Margot Wallström, Vicepresidenta de la Comisión. (EN) Señor Presidente, quiero dar las gracias al ponente, el señor Papastamkos, y pedir disculpas en nombre de mi colega, el señor Mandelson, que hubiese preferido estar aquí personalmente, pero ha vuelto hoy de Río de Janeiro, donde ha estado un par de días intentando acercar posturas con sus homólogos de los Estados Unidos y Brasil, así como con el señor Lamy, Director General de la OMC.

El señor Mandelson me ha pedido que les informe acerca de cómo ve la situación de la ronda a la luz de los acontecimientos de este fin de semana. Por desgracia, las conversaciones en Río de Janeiro no se han traducido en un avance significativo. No obstante, han supuesto un importante paso adelante para una mejor comprensión de las posiciones respectivas. Tenemos que entender las presiones que se ejercen sobre nuestros socios y sus pretensiones. No se trata de obligar a los demás a que adopten nuestra posición. Se trata de entender dónde está cada cual y luego buscar la forma de que nuestras posturas lleguen a encontrarse en un punto intermedio, de modo que suponga un beneficio suficiente para todos nosotros. Todavía existen diferencias, pero los agentes principales han dejado de avasallar tanto al de enfrente. Ahora tiene que producirse un movimiento simultáneo.

Por lo respecta al calendario y el plazo para llegar a un acuerdo sobre los preparativos para el acceso a los mercados agrícolas y no agrícolas antes de finales de abril, sigue habiendo una posibilidad. Sin embargo, aún no se dibujan totalmente los contornos del posible acuerdo. El señor Lamy resumió la situación general tras la reunión de Río de Janeiro haciendo un llamamiento a Brasil a que se dispusiera a abrir sus sectores a la competencia extranjera y pidiendo a la UE y a los Estados Unidos que suavicen sus ofertas de apertura de los mercados agrícolas. Eso demuestra que la Unión Europea se encuentra en una posición mejor que antes e inmediatamente después de la Conferencia de Hong Kong.

Los miembros son conscientes ahora de que actualmente no puede haber un avance en la oferta agrícola de la UE y que el éxito o el fracaso de la ronda no pueden depender de ese solo factor, sino del equilibrio global. La ecuación a resolver entre los intereses enfrentados de los miembros de la OMC no es sencilla. No obstante, nuestros objetivos y nuestras aspiraciones permanecen inalterados: crear auténticas oportunidades nuevas de negocio para los productos y servicios agrícolas e industriales en países desarrollados y países en desarrollo avanzados, así como contribuir al desarrollo; reestructurar el comercio agrícola, y fortalecer las reglas multilaterales.

Solo podremos alcanzar nuestros objetivos a través de una ronda amplia y ambiciosa. Estamos contribuyendo al avance de la ronda con los recortes reales propuestos de los aranceles agrícolas y de las subvenciones que distorsionan el comercio, a cambio de recortes reales de los aranceles industriales y una auténtica liberalización adicional de servicios por quienes están en condiciones de contribuir. Además tenemos que conservar el proyecto indivisible aparte de los artículos agrícolas e industriales.

A ese respecto queremos dar las gracias al señor Papastamkos por su excelente informe. Le damos las gracias por el apoyo a una ronda ambiciosa y de auténtico desarrollo. Estamos de acuerdo con el enfoque adoptado por el ponente, que ha subrayado la necesidad de avanzar en todos los temas de este amplio plan de trabajo, insistiendo claramente en los objetivos de reducción de la pobreza y desarrollo sostenible. Apreciamos sinceramente el apoyo de esta Cámara en el intento de conseguirlos. Sin embargo, cuando nos referimos a una ronda de auténtico desarrollo, no debemos caer en la trampa de la simplificación y generalización que desbanca la falacia de que la liberalización agrícola constituiría una receta mágica para el desarrollo.

Tal como se explica en un interesante estudio de la Fundación Carnegie, el grueso de los beneficios de la liberalización agrícola queda reservado para los países desarrollados y un grupo central de exportadores agrícolas sumamente competitivos, sobre todo Brasil, Argentina y Sudáfrica. Habría que tener en cuenta otros elementos, como el impacto de la erosión de las preferencias en los países en desarrollo más pobres. Por todas estas razones, los beneficios fundamentales para los países en desarrollo en el Programa de Doha para el Desarrollo no se encuentran en la agricultura, sino en el comercio de bienes industriales, especialmente en industrias intensivas en mano de obra, como la del calzado y el textil.

Otra falacia que su informe rebate acertadamente es que dentro del grupo de los países en desarrollo, todos ellos sean iguales. No lo son. Si queremos que esta ronda saque verdaderamente a la superficie todo su potencial de desarrollo, debemos tenerlo en cuenta. Las contribuciones a la ronda deben basarse en la capacidad para contribuir. Los países en desarrollo no tienen idénticos intereses y capacidades comerciales. Esto es de sentido común. Aceptamos que los países en desarrollo contribuyan, por lo general, en menor medida en términos de acceso a los mercados que los países desarrollados. Sin embargo, los países en desarrollo avanzados deben realizar una contribución significativa mediante un auténtico acceso a los mercados nuevos no agrícolas y los servicios, si bien en menor medida que los países desarrollados. Deberían hacer únicamente dos tercios de lo que hacemos nosotros. Es lo que denominamos el principio de no reciprocidad plena.

En cuanto a los demás países en desarrollo, estamos de acuerdo en que asuman menos compromisos en consonancia con su nivel de desarrollo o, por lo que respecta a los países menos desarrollados, incluso ningún compromiso.

Tenemos que continuar trabajando en favor de la equidad comercial. Uno de los principales logros de la Conferencia Ministerial de Hong Kong del pasado diciembre fue la aceptación por parte de otros países desarrollados de seguir la vía de la UE de conceder un acceso exento de derechos de aduanas y de cuotas a los productos procedentes de los países menos desarrollados. Pero tal como señala acertadamente su informe, es lamentable que la decisión todavía permita a los países ricos excluir el 3 % de líneas arancelarias.

Puesto que nos estamos aproximando a la fase final de esta ronda, tenemos que manejar simultáneamente todos los frentes de negociación. Eso exige intensificar los contactos discretos con los socios fundamentales –como la reunión celebrada el pasado fin de semana en Río de Janeiro– para diseñar posibles paquetes finales. Al mismo tiempo tenemos que seguir en contacto con todos los miembros de la OMC, en particular con los países menos desarrollados y los países en desarrollo intermedios, para elaborar un consenso multilateral. En esto, el señor Lamy tiene un papel esencial que desempeñar.

La negociación final tiene que satisfacer los intereses de todos los miembros de la OMC y especialmente los de los países menos desarrollados y demás miembros débiles y vulnerables. Aun cuando eso está resultando cada vez más difícil, vamos a continuar trabajando para cumplir los plazos acordados en Hong Kong, como el relativo al acuerdo sobre las disposiciones sobre los aranceles agrícolas e industriales para finales de abril. Al mismo tiempo garantizaremos que otros temas en esta ronda que van a llevar más tiempo, como los servicios, las normas y las indicaciones geográficas, sigan formando parte del proyecto indivisible.

Seguiremos informándoles y recabando sus opiniones sobre los principales avances en esta ronda.

 
  
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  Maria Martens (PPE-DE), ponente de opinión de la Comisión de Desarrollo. (NL) Señor Presidente, señora Comisaria, en primer lugar quiero felicitar al señor Papastamkos por su excelente informe. Como ponente de la opinión de la Comisión de Desarrollo, me complace que el componente del desarrollo haya recibido el puesto prominente que merece.

Nadie discute que el comercio puede realizar una gran contribución en los ámbitos del desarrollo, la reducción de la pobreza y la consecución de los Objetivos del Milenio. Sigue siendo un asunto peliagudo, porque aunque los intereses de los diversos países no siempre van en paralelo, el derecho y el orden siguen siendo importantes en el comercio mundial. Todo el mundo se beneficia de unas normas justas en el comercio. Por este motivo el marco comercial multilateral sigue siendo de vital importancia, sobre todo en el caso de los países en desarrollo, y también por este motivo debemos intentar por todos los medios terminar la ronda de Doha de este año con una nota positiva.

Tenía esperanzas de que así fuera, pero ahora cada vez estoy más preocupada. Ya nos quedan tan solo cuatro meses y apenas hemos avanzado nada, y parece ser que en Río tampoco se han conseguido suficientes resultados. Queda mucho por hacer en muchos ámbitos, incluyendo, como acaba de señalar la señora Comisaria, la elaboración de un tratamiento especial y diferenciado para ayudar a los países menos desarrollados, en concreto, para mejorar el comercio y la capacidad de negociación en relación con las subvenciones que interfieren en el comercio, como las ayudas internas, etc. Esos temas deben negociarse más a fondo y ninguno de ellos debería depender solamente del resultado en agricultura o el acceso al mercado para los productos no agrícolas (NAMA).

El señor Lamy nos advirtió hace poco de que el fracaso en la consecución de los tres objetivos principales en el plazo acordado del 11 de abril es la fórmula ideal para el fracaso de la ronda. Lo dijo en relación con la ayuda interna, el acceso al mercado para los productos agrícolas y los aranceles industriales. Europa, los Estados Unidos y los países en desarrollo más desarrollados deberían asumir su responsabilidad en este sentido.

Todavía tengo esperanzas de que el resultado sea positivo este año. El compromiso de Europa es sólido pero, sin el esfuerzo de los principales agentes implicados, no se podrá conseguir ningún resultado a escala multilateral que pueda ser el éxito o la ruina de los países en desarrollo más débiles. Sigamos trabajando para una ronda satisfactoria con un buen resultado, especialmente por el bien de los países pobres.

 
  
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  Margarita Starkevičiūtė (ALDE), ponente de la opinión de la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios. (LT) Como representante de la opinión de la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios, quisiera señalar que el informe presentado es más equilibrado que los documentos sobre un tema similar que se han debatido previamente. Sin embargo, lamentablemente, ni este informe, ni con frecuencia las propias conversaciones, consiguen dedicar suficiente atención a la resolución de los problemas del sector de servicios de la Unión Europea en el comercio, aunque el sector de servicios de la Unión Europea constituye un setenta por ciento del producto interior bruto de la Unión Europea. Para resaltar la importancia de este sector y su importancia para los servicios comerciales internacionales, hablaré solo de un par de aspectos. Esto afecta a los sectores financieros en concreto. En los países en desarrollo, la falta de oportunidades para aprovechar los diversos productos financieros progresivos, sobre todo para las pequeñas y medianas empresas, donde trabaja la mayor parte de la población de esos países, entorpece la modernización de sus economías y la transición de la mano de obra de la agricultura hacia ámbitos de mayor productividad. Por otro lado, las instituciones de la Unión Europea no pueden explotar el potencial del inmenso sector de los servicios financieros. Somos muy competitivos en este ámbito. Y nos encontramos con problemas cuando comerciamos con los países en desarrollo en productos agrícolas. Es decir, de hecho debemos esforzarnos por cambiar la estructura del comercio de modo que sea más fácil trabajar y para que una economía más moderna sea una economía mundial más moderna. Es decir, deberíamos fomentar el comercio de los servicios financieros, lo que permitiría a los países en desarrollo modernizar sus economías y a su vez haría que la estructura comercial internacional fuera más efectiva. Por supuesto, esto significa que debemos discutir la introducción de unas normas sobre la regulación del comercio, la gestión de las empresas y la regulación de los servicios financieros.

 
  
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  Albert Deß (PPE-DE), ponente de la opinión de la Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural. – (DE) Señor Presidente, señora Comisaria, quiero empezar expresando mis más sinceras gracias a mi colega el señor Papastamkos por su informe y por esos puntos de vista claros y explícitos sobre el tipo de resultado que quisiéramos ver emerger de la OMC .

También la Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural quisiera ver una conclusión satisfactoria de la ronda de Doha, pero no a cualquier precio. No es aceptable que unos pocos reciban todas las ventajas mientras muchos otros se quedan atrás. Lo que necesitamos son unas condiciones justas para el comercio. Me complace que el informe insista en la necesidad de una reforma fundamental de la OMC. No basta con que la OMC tenga como principal objetivo ampliar el comercio. También deben ser objetivos de la OMC las normas medioambientales, las normas de protección al consumidor, las de bienestar animal y unas normas sociales mínimas. No es aceptable que en definitiva los ganadores de las negociaciones de la OMC sean quienes saquean la naturaleza y explotan a las personas.

Es injusto que los agricultores europeos comprometidos en la producción de alimentos deban cumplir un requisito tras otros, si esos requisitos no se aplican a las importaciones. Helmut Kohl, el ex canciller federal alemán, dijo una vez que le gustaría ver aplicar a las importaciones de alimentos lo que ya se aplica en el caso de la industria del motor, puesto que en Alemania se permite importar coches de Japón, los Estados Unidos y Corea pero solo pueden circular por las carreteras del país si cumplen los estrictos requisitos técnicos que se exigen aquí. Si los alimentos cumplieran los mismos requisitos que deben cumplir los agricultores europeos, no deberíamos temer a la competencia mundial.

Estamos totalmente de acuerdo en tener que enfrentarnos a esta competencia si podemos compartir los resultados con muchos, y no con unos pocos, en un entorno de creciente prosperidad.

 
  
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  Paul Rübig, en nombre del Grupo del PPE-DE. – (DE) Señor Presidente, señora Comisaria, Señorías, quiero expresar mi más sincero agradecimiento al señor Papastamkos por las claras orientaciones que nos dio en Hong Kong. Podemos sentirnos afortunados porque, en Hong Kong, se consiguió un marco político que ahora, de facto, determina la forma en que se llevarán a cabo las negociaciones de Ginebra, Al fin y al cabo, los políticos han conseguido algo, pero ahora está en manos de los expertos de Ginebra extraer el contenido, y solo podemos esperar que lo hagan lo más rápidamente posible. Sabemos que no será fácil, pero estamos bajo una cierta presión de tiempo, sin la que, como norma, en este ámbito no se llega a ninguna solución.

Por supuesto, para las pequeñas y medianas empresas la principal preocupación es la de la apertura del mercado, que debería ser ambiciosa y, sobre todo, basada en la reciprocidad. Creo que es en este ámbito donde la denominada «caja de desarrollo» –un programa para PYME, pensado para agrupar a las pequeñas empresas familiares en el mundo desarrollado y las de los países menos desarrollados– sería una buena forma para que ambos lados se vieran favorecidos en el futuro.

Para ello, por supuesto, necesitamos la dimensión parlamentaria de los diversos países de la OMC. Como sabemos, todos los Parlamentos tienen Gobierno y oposición, y es la oposición la que podría conseguir un progreso considerable en lo que se refiere a esos temas porque, en los países menos desarrollados, la oposición y, por supuesto, los medios de comunicación, tienen una importancia especial cuando se trata de progresar en las negociaciones.

Finalmente, – y creo que no carece de importancia – existe la relación transatlántica. Aquí es donde se necesitan conversaciones, sobre todo en relación con la agricultura, y no puedo hacer otra cosa que estar de acuerdo con el señor Deß. Necesitamos un marco que prometa ganancias para todos. Necesitamos el mercado mundial, y así será seguramente también en el futuro.

 
  
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  Javier Moreno Sánchez, en nombre del Grupo PSE. (ES) Señor Presidente, señora Vicepresidenta, Señorías, deseo, en primer lugar, felicitar al señor Papastamkos por su informe y agradecerle la disponibilidad y la cooperación que ha mostrado para lograr mantener la coherencia y la línea general que viene marcando esta Cámara desde el inicio de la Ronda de Doha.

Nuestro Grupo aportará unos matices y respaldará mañana su trabajo.

En Hong Kong —ya lo hemos debatido aquí en enero— los resultados fueron modestos, pero se dibujó una hoja de ruta, con plazos fijos, siendo el primero de ellos el próximo 30 de abril.

Permítanme, Señorías, que centre mi intervención en el camino que nos lleva a Ginebra. Resulta alentador que las negociaciones se hayan reequilibrado y que no se hable ya exclusivamente de agricultura. Se están produciendo avances tanto en NAMA, servicios y facilitación de comercio como en los temas de desarrollo.

Seguimos abogando por que se cierre esta Ronda a finales de año con un acuerdo ambicioso y equilibrado en todos los ámbitos de la negociación. Respaldamos plenamente la estrategia de la Comisión y seguimos defendiendo el principio del single undertaking.

Ahora bien, el éxito depende esencialmente de la voluntad política y de la flexibilidad de los grandes actores. Ha llegado la hora de mover ficha. Contamos con la habilidad negociadora de nuestros Comisarios competentes para incitar a los Estados Unidos a presentar nuevas propuestas respecto de la ayuda interna a sus agricultores y a los países emergentes, especialmente a Brasil e India, a que flexibilicen sus posiciones y presenten propuestas que supongan una verdadera apertura de sus mercados industriales.

En este ámbito, en NAMA, teniendo en cuenta que se ha optado por la fórmula suiza, se debería definir un número adecuado de coeficientes y aplicar el principio de reciprocidad no plena, para lograr que los PVD puedan proteger sus sectores industriales frágiles y que la industria europea pueda reforzar su posición competitiva en el acceso a los mercados industriales.

En el ámbito de los servicios, es necesario que se siga por la vía iniciada en las recientes negociaciones plurilaterales y que a las peticiones presentadas el 28 de febrero les correspondan unas ofertas revisadas serias el 31 de julio, teniendo siempre en mente que se debe mantener un equilibrio entre la liberalización de los mercados y el pleno derecho de los países miembros a regular la actividad en este sector, especialmente en el ámbito de los servicios públicos esenciales.

Señora Comisaria, en Hong Kong los parlamentarios teníamos una magnífica vista sobre la bahía pero tuvimos que utilizar prismáticos para seguir el desarrollo de los trabajos de la Conferencia. En Ginebra hay un lago precioso. Espero que no ocurra lo mismo.

Sabemos que podemos contar con el apoyo y la logística de la Comisión para que se reserve a la delegación del Parlamento Europeo la plaza adecuada y esté plenamente asociada e informada en todo el proceso de negociación.

 
  
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  Sajjad Karim, en nombre del Grupo ALDE. – (EN) Señor Presidente, quiero comenzar dando formalmente las gracias al señor Papastamkos por el enfoque que ha dado a su trabajo. Su planteamiento nos ha permitido aunar posiciones de toda la Cámara para elaborar un trabajo magnífico que a mi juicio supone un avance para el Parlamento, la Comisión y la Unión Europea en su conjunto.

La OMC ha dado pasos concretos para mejorar la transparencia y la participación democrática en sus procesos de toma de decisiones, pero quedan deficiencias básicas, que muchas de mis contribuciones a este informe han intentado subsanar.

En Hong Kong se organizaron cerca de 450 reuniones, pero solo se invitó a observadores elegidos a un puñado de ellas. Solo en dos participaron todos los miembros de la OMC y la mayoría fueron exclusivas y se celebraron entre bastidores. Esto tal vez favorezca la negociación, pero apenas ofrece una oportunidad para que el público conozca las instituciones esenciales del sistema comercial mundial. Esta cultura de la toma de decisiones a puerta cerrada constituye un retroceso importante en la lucha por despejar el secretismo, lo que se asemeja a nuestra lucha con el Consejo Europeo. Si bien los dirigentes de la conferencia se felicitaron por un proceso transparente y participativo, no existen registros o actas de tales reuniones. Quién dijo qué, qué países fueron invitados o estuvieron presentes, eso nunca será conocido por el público. Esta inquietud no hace sino agravarse con la organización de minirreuniones ministeriales y encuentros superrestringidos a los que la mayoría de los países en desarrollo no están invitados o no pueden asistir.

El mayor número de miembros y la toma de decisiones basada en el consenso, si bien puede parecer más democrática, sigue sin contrarrestar la influencia de los países industrializados en relación con la de los países en desarrollo. A pesar de que tres cuartas partes de los miembros son países en desarrollo, en la OMC siguen enfrentándose pesos pesados con pesos mosca.

La falta de acceso provocó el descalabro de las conversaciones de Seattle y Cancún, cuando los Ministros hicieron uso de su derecho democrático y dijeron «no». Pero no se extrajo ninguna lección. Las conversaciones de 2005 todavía estuvieron estructuradas de manera que los debates se celebraran en distintos lugares al mismo tiempo. Esto beneficia a las grandes delegaciones de la UE y los Estados Unidos, pero deja a los Ministros de algunos países en desarrollo –los incapaces de desdoblarse– con sensación de desamparo, enterándose a menudo de menos cosas que las omnipresentes ONG y los peces gordos de las empresas.

Las ONG se han arrogado un papel mayor en las negociaciones de la OMC sobre la base de que representan a la sociedad civil, pero ¿la representan realmente? ¿Quiénes son sus electores y cómo se beneficien quizá de campañas estrechas y monotemáticas? Y sobre todo, ¿cómo puede sobrevivir la democracia cuando las ONG no elegidas gozan de un acceso más privilegiado a los agentes principales que los representantes elegidos democráticamente?

La Comisión tal vez haya hecho esfuerzos expresos por comunicarse con los observadores en Hong Kong, pero eso no sustituye a la información directa a los parlamentarios electos a fin de subsanar su evidente déficit democrático.

 
  
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  Frithjof Schmidt, en nombre del Grupo Verts/ALE. – (DE) Señor Presidente, señora Comisaria, Señorías, en esencia la ronda de Doha trataba esencialmente sobre la necesidad de que el comercio apoyara y promoviera el desarrollo. Uno de los objetivos de la historia de las relaciones comerciales internacionales era hacer de esto un requisito normativo, y era y es lo correcto. Eso significa que la continuación de las conversaciones debe considerarse desde la perspectiva del desarrollo.

Eso es lo que hace que sea de lo más alarmante que la famosa Fundación Carnegie venga ahora con un informe diciendo que el contenido de desarrollo de la ronda actual es prácticamente nulo. Debemos tomarnos ese análisis, y esa opinión, muy en serio y, a la luz de esos datos le corresponderá a la Comisión, en las negociaciones, utilizar lo que se denomina «tratamiento especial y preferencial» como método para encontrar y defender soluciones flexibles para los países en desarrollo.

Lo que importa ahora es que lo que llegó de Hong Kong no empeore en las negociaciones actuales. Por este motivo nosotros, los Verdes, rechazamos la propuesta presentada por el señor Papastamkos en su informe de que la cifra de coeficientes de la fórmula suiza debe mantenerse lo más baja posible. Esto, en esencia, va en contra del espíritu del compromiso de Hong Kong y negaría a los países en desarrollo un ámbito mayor para el desarrollo independiente. Es flexibilidad lo que necesitan, y pido al Consejo y a la Comisión que ignoren las propuestas de este tipo y adopten una estrategia de negociación que sea favorable al desarrollo.

 
  
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  Helmuth Markov, en nombre del Grupo GUE/NGL. – (DE) Señor Presidente, señora Comisaria, yo también quiero dar las gracias al señor Papastamkos por su informe. La gran cantidad de enmiendas presentadas en la comisión demuestra que puede haber puntos de vista muy diferentes respecto al valor de adaptarse a diversos intereses y, por supuesto, de establecer una gama de prioridades.

Pasando a la agricultura, es evidente que la Política Agrícola Común necesita una reforma, aunque debe conservar su carácter multifuncional, y una de las consecuencia de ello es que los agricultores de la Unión Europea deben seguir recibiendo ayuda, pero hay que tener cuidado de que las subvenciones para el desarrollo regional socialmente y medioambientalmente sostenible se introduzcan en zonas rurales en vez de ofrecer un trato preferencial a las grandes empresas agrarias y los bancos. Debo añadir que no considero que la oferta de la Unión Europea de abolir sus subvenciones a la exportación de cara a 2013 como parte de la reforma de la PAC sea especialmente generosa; de hecho, no lo es más que la prudente reducción de la ayuda interna.

En cuanto al NAMA, considero que la fórmula suiza para el acceso al mercado no agrícola que se propone actualmente es totalmente inadecuada, porque «igual» no es lo mismo que «justo». Todos los estados, y los países en desarrollo en concreto, deben tener derecho a industrializarse al ritmo que ellos mismos elijan, lo que significa que también deben poder proteger a sus sectores vulnerables. Además, permítanme pronunciar una firme advertencia respecto a las consecuencias económicas negativas que la repentina anulación de los ingresos aduaneros puede tener para esos países, dado que los derechos de aduana suelen ser una fuente importante y vital de ingresos para sus presupuestos estatales.

En cuanto a los servicios, se puede aplicar lo mismo, aunque en un grado aún mayor. La semana pasada, nada menos que Pascal Lamy, el director general de la Organización Mundial del Comercio, confirmó una vez más que la normativa del GATS permite a todos los estados elegir libremente si quieren liberalizar o no sus mercados de servicios, y, en caso de que deseen hacerlo, a hacerlo como y cuando y en la medida en que ellos mismos elijan. Ni siquiera el Anexo C de la declaración ministerial puede, o no debería poder, interferir en ello en el ámbito de los servicios de interés público general como la educación, la cultura, la salud, la infraestructura y la energía.

Si me permiten pasar a las preferencias, resulta que el informe aborda el problema de la erosión de las preferencias y el descenso de los precios de las materias primas, pero aquí es donde el Parlamento, de cara a la expiración del acuerdo ACP/UE, debería insistir más en que se diera más importancia a los objetivos para el desarrollo durante las negociaciones sobre los acuerdos económicos.

Después está la democracia: en lo que se refiere a la dimensión democrática, lo que considero definitivamente necesario es una mayor consulta –no solo dentro de la Unión Interparlamentaria, sino también con esta Cámara, con las asambleas nacionales y regionales y con el público.

ADPIC: Me complace que el acuerdo sobre la reforma del ADPIC ofrezca a los países en desarrollo un mayor acceso a los medicamentos, pero no lo considero suficiente. Si se quiere garantizar a todas las personas un acceso a los medicamentos, se necesitarán más cambios en relación con las licencias obligatorias.

 
  
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  Zbigniew Krzysztof Kuźmiuk, en nombre del Grupo UEN. – (PL) Señor Presidente, estamos debatiendo el informe del señor Papastamkos sobre la valoración de la ronda de Doha después de la Conferencia Ministerial de la OMC en Hong Kong que tuvo lugar en 2005. Incluso los preparativos para la Conferencia y la acción llevada a cabo durante ese período por la Comisión y el Consejo causaron gran preocupación en el Parlamento Europeo, especialmente en cuanto al futuro de la agricultura en la Unión Europea. Me gustaría llamar la atención de Sus Señorías hacia dos hechos relacionados con ese período.

En primer lugar, el 18 de octubre, en la Reunión de Ministros de Asuntos Exteriores de la Unión Europea, el Comisario Mandelson dijo que la Unión Europea debe hacer concesiones a otros países durante las negociaciones de la OMC, porque la Unión Europea ganará más con la exportación de servicios y productos industriales que lo que perderá con una menor protección de la agricultura. Esta afirmación sugería que puede haber un deseo de sacrificar los intereses de la agricultura de la UE a cambio de unas vagas ganancias en otros ámbitos.

En segundo lugar, en diciembre de 2005, antes de que el Parlamento Europeo adoptara los correspondientes informes, la Comisión y el Consejo anunciaron apresuradamente una reforma del mercado del azúcar, que probablemente no ayudará a los países más pobres que exportan azúcar a la Unión Europea, y asestará un duro golpe a los plantadores de caña de azúcar de la Unión Europea, sobre todo a los de los nuevos Estados miembros.

Esos dos hechos demuestran que antes de que tuviera lugar la conferencia de Hong Kong, la Comisión y el Consejo querían demostrar al mundo su voluntad de ofrecer concesiones durante las negociaciones, sobre todo en temas agrícolas. Pero resultó que otros miembros de la OMC no han demostrado ese deseo trascendental de ofrecer concesiones y, lo que es más, han culpado a la Unión Europea por la falta de progreso de las negociaciones.

Así pues, parece que durante la continuación de las negociaciones, que tendrá lugar en 2006, las instituciones de la Unión Europea deberán atenerse a los siguientes principios en relación con la agricultura: las concesiones realizadas durante las negociaciones de la OMC no deben deteriorar ni la autosuficiencia de la Unión en cuanto a alimentos ni el modelo europeo de agricultura, ni su carácter multifuncional. Las concesiones que se ofrezcan en agricultura deben estar condicionadas y deben retirarse si no hay ofertas satisfactorias de otros socios de la OMC durante las negociaciones siguientes. En tercer lugar, dada la considerable reducción de los derechos de aduana sobre productos agrícolas, solo los productos no asociados con prácticas de dumping económico, ambiental o social deben tener libre acceso al mercado de la Unión Europea, mientras que los productos agrícolas producidos en condiciones que impliquen un incumplimiento de los derechos humanos y de los tratados internacionales sobre medio ambiente y protección animal deben estar sujetos a cargas adicionales o a cláusulas de protección especiales.

Dado que los costes en que incurrirán los agricultores europeos para cumplir las correspondientes normas de bienestar animal se han valorado aproximadamente en unos 10 000 millones de euros, debemos exigir que los productos animales procedentes del exterior de la Unión Europea cumplan una normativa similar.

 
  
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  Kathy Sinnott, en nombre del Grupo IND/DEM. – (EN) Señor Presidente, cuando todo lo demás se había acabado y Juan vendió la última vaca de lo que en tiempos había sido la próspera granja de su familia, al menos le quedó un puñado de habichuelas. En la Conferencia Ministerial de Hong Kong, el Comisario Mandelson hizo importantes concesiones con respecto a la agricultura europea a cambio, supongo, de la esperanza de obtener concesiones en el acceso a los mercados no agrícolas por parte de las demás grandes potencias económicas, pero que sepamos no fue mucho lo que concedieron.

En el trueque de agricultura por servicios, los agricultores irlandeses de remolacha azucarera han perdido sus cultivos, y ahora hemos perdido nuestra última azucarera, en Mallow, en mi circunscripción electoral, que ha cerrado hace justo dos semanas.

Los agricultores irlandeses están preocupados de que el ganado vacuno y la industria láctea sean lo próximo que se sacrifique, en un intento por conseguir concesiones comerciales en el ámbito de los servicios. Señora Comisaria, cuando el señor Mandelson canjee la última vaca irlandesa, ¿qué espera que nos den? Por ahora no veo que sea mucho lo que hayamos obtenido.

 
  
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  James Hugh Allister (NI). (EN) Señor Presidente, aunque la actual ronda de negociaciones comerciales multilaterales viene celebrándose desde 2001, la aspiración de concluirlas este año parece cada vez más inalcanzable, sin duda a juzgar por el efecto incremental de Hong Kong. Hong Kong no consiguió ningún avance significativo en la liberalización del comercio internacional de los servicios o el acceso a mercados no agrícolas. La UE no obtuvo nada importante a cambio de su compromiso de eliminar las subvenciones a la exportación antes de 2013.

Esta concesión, que viene a añadirse a los sinsabores de la reforma de la PAC, conlleva un sacrificio para las comunidades rurales de Europa. En Irlanda del Norte, por ejemplo, nuestra industria láctea depende en gran medida de los reembolsos a la exportación de leche entera en polvo. Esta concesión debería retirarse en un plazo corto si no se produce una respuesta recíproca en lo referente al acceso a mercados no agrícolas y de servicios.

La segunda cuestión que me preocupa es la falta de auténtico control democrático sobre lo que negocia la Comisión en nuestro nombre. Una de las condiciones para pertenecer a la UE es que cada Estado debe ceder el control de la política comercial a Bruselas, de forma que ningún Estado miembro puede negociar independientemente acuerdos comerciales con ningún otro país en ninguna parte del mundo. Los intereses nacionales quedan totalmente supeditados a lo que se considera el interés general de la UE. Eso implica una rendición total del poder nacional, un disparate agravado por la falta de control real sobre lo que después haga la Comisión en nuestro nombre. Sí, aquí lo sometemos a debate, pero realmente no podemos cambiar nada. No existe un mecanismo eficaz para exigir cuentas al Comisario Mandelson. Este déficit democrático es uno de los defectos de diseño de esta UE.

 
  
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  Alexander Stubb (PPE-DE). (EN) Señor Presidente, antes de empezar quisiera decir que me parece bastante sorprendente que una mujer irlandesa afirme primero que Irlanda no ha obtenido absolutamente nada de la Unión Europea y que luego alguien de Irlanda del Norte diga que la política comercial no tiene nada que ver con la democracia. Es bastante sorprendente. Es más que evidente que Irlanda representa el éxito más notable de la Unión Europea. Y sí, el comercio es una competencia exclusiva de las Comunidades Europeas, pero en esencia los Estados miembros se sientan alrededor de una mesa, toman una decisión por mayoría cualificada y otorgan un mandato para negociar a la Comisión. Por supuesto, si lo que se quisiera es una federación, tal vez se harían las cosas de un modo algo distinto, pero no he oído nada en ese sentido. De todas formas, lo siento, no he podido refrenarme.

Quiero apuntar varias cuestiones. En primer lugar diré que acojo con agrado el informe, cosa que tengo que hacer porque el señor Papastamkos se sienta delante de mí y si no lo hiciese, se volvería y me propinaría en un puñetazo en la cara. Creo que plantea cuestiones clave. Pienso asimismo que la globalización es lo mejor que nos ha ocurrido en los últimos 150 años. Ha incrementado el bienestar global; cientos de millones de personas han mejorado sus condiciones de vida. Nuestro gran reto, dentro del contexto de la OMC, consiste en cómo encontrar un papel clave para la Unión Europea y cómo conseguir que todo el mundo se suba al carro.

En segundo lugar, si Doha fracasa, probablemente sobreviviríamos a corto plazo; al fin y al cabo, somos una potencia comercial mundial: más del 20 % del comercio se origina en Europa, más del 20 % procede de los Estados Unidos. Podríamos llegar a algunos acuerdos comerciales bilaterales con otras partes del mundo. Pero a la larga no creo que funcionara. El proteccionismo actúa a largo plazo como un avestruz; es una forma de intentar huir de la realidad de muchas maneras.

En tercer lugar, y esto se lo digo a la señora Wallström –y a través de ella, al señor Mandelson–, coincido con quienes afirman que ya hemos hecho demasiadas concesiones, sobre todo en el ámbito de la agricultura. Creo que la Comisión está realizando una gran labor, pero la realidad es que, a la postre, muy probablemente tendremos que hacer algunas concesiones más.

Por último, pienso que tenemos que concluir estas negociaciones en 2006, ya que después no vamos a contar más con los Estados Unidos.

 
  
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  Erika Mann (PSE). (DE) Señor Presidente, señora Comisaria, Señorías, me gustaría hacer varios comentarios. En primer lugar, por supuesto, tengo que dar las gracias al señor Papastamkos, pero me gustaría añadir en esta expresión de gratitud al señor Moreno Sánchez, miembro de mi Grupo y ponente alternativo. Ambos, junto con los demás diputados que han actuado como coordinadores alternativos, han realizado un trabajo excelente al conseguir –hasta cierto punto conjuntamente– un buen compromiso y un informe creíble.

Quiero hacer un par de comentarios relacionados con los aspectos que ha abordado usted, señora Comisaria. Nos encontramos en una situación muy complicada. Londres no fue un éxito, Río no fue un éxito, y ahora viene Ginebra. ¿Está dispuesta a decir algo, y puede decirlo, sobre las perspectivas de estas negociaciones? ¿Ginebra será una realidad? ¿Cómo funcionará?

El segundo tema que ya hemos planteado a la señora Comisaria en varias ocasiones es si la Comisión querrá, esta vez, reconocer en la declaración final el papel de los Parlamentos. Ya existe un reconocimiento de la sociedad civil, pero el papel de los Parlamentos se sigue pasando por alto en silencio. Solo si se menciona será posible ofrecer mejores garantías en el futuro respecto a la implicación de los Parlamentos y su capacidad de ejercer una función de control.

 
  
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  Jorgo Chatzimarkakis (ALDE). (DE) Señor Presidente, señora Comisaria, en primer lugar quiero felicitar al señor Papastamkos por su excelente informe. Sé que ha invertido mucho esfuerzo y que se ha implicado personalmente en el trabajo, así que le felicito calurosamente por este documento.

Quiero llamar la atención sobre dos puntos. El primero es el de las indicaciones geográficas de origen. Es lamentable que ni la Comisión ni los europeos en su conjunto hayan conseguido resolver la importante cuestión de las indicaciones geográficas de origen, y no solo estamos hablando de lugares y de nombres, sino también del conocimiento que contienen los productos que proceden de esos lugares. En muchos casos Europa es el original que muchos otros imitan, y deberían pagarnos por ello.

El segundo punto que quiero debatir es el que la señora Mann, el señor Karim y otros han planteado y que, por suerte, ha influido algo en el informe. No es aceptable que 130 parlamentarios de 80 países pasen tres días negociando y después no se les mencione ni una sola vez en el comunicado final, mientras que el mismo documento hace seis referencias a organizaciones no gubernamentales. Es una invitación a cuestionar la legitimidad democrática de esta asamblea. ¿A quién debería mencionar, si no a los demócratas? Aparte de eso, deseo mucho éxito al señor Papastamkos en el impulso de esta idea.

 
  
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  Margrete Auken (Verts/ALE). – (NL) Señor Presidente, quiero dar las gracias al ponente por un excelente informe que establece importantes principios. El primero es que no hay alternativa al sistema de comercio multilateral. Los acuerdos bilaterales siempre benefician a la parte más fuerte. Tenemos que centrarnos en los países en desarrollo, que se benefician de los sistemas multilaterales que les permiten liberarse de la dependencia de las potencias coloniales. En segundo lugar, el informe afirma que la UE tiene que tomar las riendas. Esto significa que la UE debe aceptar que vamos a pagar por los acuerdos. Debemos alejarnos del principio quid-pro-quo y no centrarnos en lo que la UE puede conseguir a corto plazo con los acuerdos. Los acuerdos que luchan contra la pobreza mundial también nos benefician mucho.

Después está la cuestión de la agricultura. La decisión de retirar las subvenciones a la exportación está muy bien, pero también debemos examinar el resto de las disposiciones en esta materia, incluidas las subvenciones a los distritos rurales. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), dichas disposiciones resultan muy problemáticas para los pobres del mundo. Por último, quiero decir que es muy gratificante que el informe mencione a la OIT y las normas medioambientales, aunque lo haga en términos demasiado generales.

 
  
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  Vittorio Agnoletto (GUE/NGL).(IT) Señor Presidente, Señorías, la Ronda de de Doha se ha reducido a una negociación típica encaminada a aumentar las liberalizaciones a favor de los grandes grupos económicos y, como tal, representa un fracaso. A pesar de haberse definido como la ronda del desarrollo, los países en desarrollo serán justamente los principales perdedores, como se desprende, por lo demás, de un informe encargado por el propio Banco Mundial a un grupo independiente.

Además, la permanencia, hasta 2013, de los subsidios europeos a la exportación de productos agrícolas y de los subsidios norteamericanos al algodón provocará un nuevo desastre social en los países en desarrollo. La petición de las naciones ricas de que se anulen o se rebajen en gran medida los aranceles de los países en desarrollo acentuará aún más la tendencia negativa en esas regiones. Es más, la posibilidad de mantener los aranceles a la importación del 3 % de los productos actualmente protegidos permitirá, por ejemplo a los Estados Unidos, reforzar la protección arancelaria de unos 420 productos, y es muy fácil imaginar que entre los productos salvaguardados in extremis se incluyan justamente los que revisten la máxima importancia para los países más pobres.

Por no hablar de la revisión de los acuerdos ADPIC, que, más allá de los grandes discursos, dificultará aún más el acceso a los fármacos en todo el hemisferio sur del mundo. Creo, por último, que el informe no destaca ni estos aspectos ni pone de manifiesto que la OMC representa, de hecho, la promesa incumplida de un multilateralismo necesario destinado a distribuir la riqueza de un modo más efectivo.

 
  
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  Bastiaan Belder (IND/DEM). – (NL) Señor Presidente, comparto la preocupación del señor Papastamkos de que, hasta la fecha, la ronda de Doha ha estado dominada por la agricultura. Por eso la UE ha salido con las manos prácticamente vacías de las negociaciones sobre denominaciones y servicios. Estoy encantado con la enmienda en la que el ponente pide a la Comisión que elabore un plan de acción alternativo en caso de que fracasen las negociaciones, porque la UE tiene que dar prioridad al progreso en los ámbitos mencionados. Esto constituye una prueba de mayor realismo que simplemente insistir en que la ronda acabe en 2006.

Un segundo elemento que quiero destacar de este sólido informe es el papel de China. Europa debe prestar atención no solo a la protección de la propiedad intelectual y a castigar las ayudas estatales ilegales, sino también al acceso al mercado chino. Por tanto, me alegra saber que existe una mayor cooperación entre la UE y los Estados Unidos, lo que ha resultado en una queja común sobre las importaciones de componentes automovilísticos de China. Este es otro ejemplo de que la Comisión debe seguir dando prioridad a una mejor aplicación de las normas de la OMC por parte de China.

 
  
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  Jean-Claude Martinez (NI).(FR) Señor Presidente, señora Comisaria, aquí todos estamos de acuerdo con el libre comercio, nadie quiere resucitar la Albania de los tiempos de Enver Hoxha. Por tanto, estamos todos a favor de unas normas multilaterales, pero ¿qué normas y al servicio de qué?

Se nos dice que el libre comercio está al servicio del empleo y el crecimiento. Pero las normas que hasta ahora se han aplicado al comercio ¿han enriquecido a las naciones? Esta es la respuesta: en México se han firmado 94 acuerdos de libre comercio y no han traído prosperidad; en Ecuador, los indígenas de los Andes están en contra del acuerdo de libre comercio; en Francia hay en este momento tres millones de estudiantes en la calle porque no hay puestos de trabajo; en la zona donde yo vivo, los vinicultores se encuentran en la miseria, se producen suicidios y sin embargo hay libre comercio.

La observación de que las actuales normas de libre comercio no conducen a la prosperidad económica indica que hay dos posibilidades. La primera es que el libre comercio sea el nombre laico de cristiandad, en que los vinicultores de Europa, los pequeños campesinos y los trabajadores tienen que subirse a la cruz para expiar sus pecados terrenales. En este caso, sigamos y, a cambio de nuestras concesiones, ni Brasil ni la India abren su mercado ni el mundo anglosajón reconoce nuestra propiedad intelectual sobre nuestras denominaciones agrícolas. Así, señora Comisaria, persistimos en la vía de la pobreza que, tras diez rondas de negociaciones del GATT y de la OMC, no ha hecho nada por África.

La otra posibilidad es que por fin dejemos de cometer errores y tomemos la vía de la adopción, no de la técnica arcaica de reducción y supresión de los derechos de aduana, sino de la técnica moderna de deducción de los derechos de aduana. Damos el salto tecnológico con la invención de derechos de aduana deducibles, porque, en forma de créditos fiscales ofrecidos a los países exportadores y que pueden utilizarse en el país importador, tendremos unos derechos de aduana que garantizarán la neutralidad económica y resolveremos las tragedias de la globalización.

Diga al señor Mandelson que su papel no es seguir a David Ricardo, sino tener la inventiva de John Maynard Keynes.

 
  
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  Jean-Pierre Audy (PPE-DE).(FR) Señor Presidente, en primer lugar quisiera rendir homenaje al notable trabajo de mi amigo el señor Papastamkos, ex Ministro griego de Asuntos Económicos, en la minuciosa recopilación de los datos y la búsqueda del compromiso, y quisiera pedirle, señora Comisaria, que dé las gracias de mi parte al señor Mendelssohn por toda la labor que ha llevado a cabo.

El mayor éxito de la Conferencia de Hong Kong ha sido el hecho de no resultar un fracaso. La etapa actual es decisiva para el equilibrio de la Tierra. Tengo dos propuestas y una observación que hacer. En primer lugar, por lo que respecta al cese de las subvenciones a las exportaciones en 2013, quisiera volver sobre la propuesta de efectuar una auditoría independiente sobre todas las formas de ayuda materiales e inmateriales a fin de acabar con la hipocresía reinante en este asunto. Además hay que hacer hincapié en un importante esfuerzo de planificación que permita evaluar cuantitativa y cualitativamente las repercusiones económicas y sociales en Europa, por ejemplo en materia de empleo en el marco de estas negociaciones. Algunos de nuestros sectores económicos más importantes se ven muy expuestos en estas negociaciones, como las industrias agroalimentarias, y lo mínimo que podemos hacer es facilitarles información.

Por último, debemos abordar la cuestión de la relación entre comercio internacional, riqueza y pobreza, porque esto es esencial para las economías, en particular las occidentales, que crean su riqueza respetando los principios del mercado, y contribuir a la aplicación de mecanismos reales de erradicación de la pobreza en el mundo. Si nosotros, los demócratas, no lo hacemos, lo pagaremos muy caro en el plano político, en particular por la escalada de los extremismos. En el Parlamento Europeo hay diputados que piensan que el comercio internacional crea pobreza y no riqueza. Por nuestra parte, en el Grupo del Partido Popular Europeo (Demócrata-Cristianos) y de los Demócratas Europeos, pensamos lo contrario. En otros tiempos, el mundo resolvía sus grandes desórdenes con guerras; hoy, las guerras militares han dejado paso a las guerras económicas, con dos diferencias: en vez de muertos, tenemos parados, y no sabemos quién es el enemigo. En este asunto, y ante la escalada de los egoísmos nacionales, que son a fin de cuentas la suma de los egoísmos individuales, la Unión Europea apuesta mucho. En efecto, en los debates sobre la Constitución Europea explicamos que necesitamos una Europa más política para existir en un mundo cada día más complejo. Si nuestros conciudadanos dudan de la utilidad de la Unión Europea en este pulso mundial, nuestro gran proyecto europeo recibirá un nuevo golpe.

 
  
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  Harlem Désir (PSE).(FR) Señor Presidente, señora Comisaria, también yo quiero felicitar al ponente y decir, tras su exposición y la del señor Lamy, en nombre de la OMC, ante la Comisión de Comercio Internacional hace algunos días, que después de Hong Kong, Londres y Río, vemos que la Ronda de Doha sigue en suspenso e incluso peligra.

Es cierto que avanza, pero no mantiene el ritmo con la cuenta atrás hasta el momento de la expiración del mandato de negociación de la Administración estadounidense y, a diferencia de las rondas anteriores, esta vez no tenemos la posibilidad de prolongar dos o tres años las conversaciones sin poner en peligro toda la estructura multilateral. Creo que si defendemos con entusiasmo este marco multilateral, debemos pedir hoy a todas las partes que hagan un último esfuerzo. Tras las simulaciones por ordenador de Londres, tras los comienzos o los preliminares primaverales de Río, ha llegado el momento de pasar a la acción.

En particular, es preciso que los países industrializados, Europa y los Estados Unidos, tomen decisiones y consientan compromisos, y hagan los gestos necesarios, porque esta ronda es una ronda de desarrollo. Es cierto que los países del G20, los países emergentes, deberán hacer también una serie de concesiones en el plano de los aranceles industriales, pero como sabemos, la reciprocidad no será total. No podemos exigirles que pongan en peligro algunos sectores económicos frágiles o sectores industriales o de servicios que no necesariamente están todavía preparados para abrirlos a la competencia internacional.

Creo, pues, que esta ronda merece concluirse a pesar de todo, y en esto difiero quizás de algunos amigos, como el señor Agnoletto, que hace un momento ha señalado sus insuficiencias. No cabe duda que las hay y la Unión debe concentrar su energía en asegurar que se respeten los compromisos contraídos a favor del desarrollo. Pero está también la supresión de las ayudas a las exportaciones. Su aplicación debe comenzar antes de 2013 y, sobre todo, ir acompañada de un mecanismo de compromiso y control que garantice que los demás países industrializados, y no solo la Unión Europea, avanzan hacia la supresión de todas las ayudas a las exportaciones.

Con todo, los productos agrícolas de los países en desarrollo tendrán un mayor acceso al mercado de los países ricos, y es necesario reducir la lista de productos sensibles. Los países menos avanzados deben tener acceso al mercado sin derechos ni cuotas, pero debemos suprimir una parte de las líneas arancelarias del 3 % que van a permitir a determinados países, como Japón o Australia, eludir este esfuerzo; es preciso modificar los acuerdos ADPIC para el acceso a los medicamentos; y debemos prever un paquete de desarrollo con ayudas al comercio que no deben sustituir a las ayudas ya previstas en el marco de la ayuda pública al desarrollo para financiar los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

 
  
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  Alessandro Battilocchio (NI).(IT) Señor Presidente, Señorías, hablo en nombre del nuevo Partido Socialista Italiano. Desde hace ahora diez años, la OMC controla el complejo régimen de los intercambios comerciales internacionales. El volumen y la calidad de este comercio crecen exponencialmente. Resulta indispensable, por tanto, adoptar un marco normativo sólido y homogéneo, que garantice la transparencia y suprima las desigualdades. El régimen multilateral es la única forma de negociación que puede garantizar un enfoque equilibrado entre todos los miembros.

Espero por tanto que Europa sepa defender esta posición en las nuevas negociaciones y esforzarse por concluir los acuerdos en 2006, porque un nuevo fracaso debilitaría todo el sistema, con graves consecuencias sobre todo para los países en desarrollo. Hay que mirar más que nada a estos últimos y la renuncia a las subvenciones a la exportación por parte de los países industrializados representa un gran paso en este sentido. Naturalmente, para que esta iniciativa dé resultados positivos, es importante que sea debidamente apoyada y propuesta de nuevo por los demás miembros de la OMC.

En nombre del desarrollo de los países más atrasados, es importante velar también por que la apertura al mercado de otros sectores, como los servicios, no comprometa de forma irreparable la estructura económica y social de estos países y, en particular, que la prestación de los servicios públicos no esté sujeta a las normas de la competencia y a la presión comercial de las compañías del norte.

Por último, no obstante, exhorto a la Comisión a que proteja nuestra producción, sobre todo en aquellos sectores en los que la magnitud de la falsificación y de la importación ilegal está resultando insoportable para miles de industrias. La Comisión debe defender enérgicamente una aplicación rigurosa de las normas vigentes contra estas actividades.

 
  
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  Margrietus van den Berg (PSE). – (NL) Señor Presidente, África representa menos del 2 % del comercio mundial y, sin embargo, la ronda del desarrollo sigue atascada en concesiones insuficientes. Los Estados Unidos van a la zaga con la ley de reforma agraria, la UE no está abierta a más restricciones de productos automovilísticos y a la restricción de servicios «azules», y el G20 va a la zaga con la reducción de los aranceles industriales. África y los países menos desarrollados corren el riesgo de sufrir las consecuencias de todo ello. Se merecen el derecho permanente a proteger su propia agricultura, porque la subsistencia de siete de cada diez personas en esos países depende de ese sector, y se merecen un acceso libre a los mercados crecientes de la UE, los Estados Unidos y el G20.

Hace dos semanas Pascal Lamy, el Secretario General de la OMC no tuvo pelos en la lengua al declarar que a menos que insistamos en Ginebra a finales de este mes, la ronda acabará siendo un fracaso. Esto costaría a Europa crecimiento económico y empleo, y África perdería en términos de desarrollo económico y no conseguiría alcanzar los Objetivos del Milenio en los ámbitos de la educación básica y la atención sanitaria. ¡Combinemos los intereses de Europa y de África; insto al Comisario Mandelson a que haga todo lo que pueda por abolir y limitar las subvenciones agrícolas, y que apoye a la Europa del siglo XXI y no convierta a África y a nuestros ciudadanos en prisioneros de elecciones pasadas!

 
  
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  Saïd El Khadraoui (PSE). – (NL) Señor Presidente, en primer lugar quiero dar las gracias al ponente por su excelente informe. Aunque todavía hay que avanzar mucho en las negociaciones, al menos estamos hablando, lo que ya de por sí es una bendición. Quiero hacer tres observaciones que, a mi juicio, revestirán una importancia crucial en las próximas semanas y meses.

En primer lugar, la necesidad de implicar a los países más pobres. Muchas delegaciones de los países más pobres, que son quienes más se van a beneficiar de esta ronda, tienen dificultades para seguir implicadas en las negociaciones de los expertos.

En segundo lugar, son estos países en desarrollo los que tienen que beneficiarse del comercio mundial. Después de todo, por algo hablamos de las rondas de «desarrollo» de Doha. Por tanto, quiero pedir a la Comisión y a los Estados miembros de la UE que traduzcan en hechos este excelente principio, mencionado en numerosas intervenciones, tanto durante las negociaciones como después de ellas.

Por último, la liberalización del comercio de servicios. Está cambiando la manera en que se están llevando a cabo esas negociaciones, y creo que es peligroso. En mi opinión, abandonar el enfoque de abajo arriba no puede reconciliarse con la idea de una ronda de desarrollo y el informe podría haber sido más implacable a ese respecto.

 
  
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  Margot Wallström, Vicepresidenta de la Comisión. (EN) Señor Presidente, solo quiero hacer tres comentarios breves. Primero, quiero darles las gracias por este debate, que me ha parecido muy constructivo y equilibrado y efectivamente muy interesante. ¡Gracias por no matar al mensajero! Me encargaré sin duda de que todo lo que se ha dicho esta noche sea trasladado de inmediato al señor Mandelson, que además agradecerá, espero, que no haya entrado en profundidad en todos los detalles de esta Ronda de Doha.

También me gustaría comentar el proceso general. Como comprenderán, se informa y se debate regularmente en la Comisión. Como han preguntado varios diputados, ¿qué ocurre si fracasa Doha y qué diremos entonces acerca del proceso general? Es verdad que este proceso no es fácil, pero tampoco está bloqueado, y seguimos estando empeñados en concluir la ronda antes de finales de año y comprometidos con el principio del proyecto indivisible.

Como ya se ha mencionado, hemos propuesto recortes reales de los aranceles agrícolas, pero tienen que estar compensados por recortes reales de los aranceles industriales y la liberalización de los servicios. Nos quedan algunas semanas para llegar al final de abril y seguiremos debatiendo con nuestros socios, paso a paso, a fin de ponernos de acuerdo sobre las disposiciones dentro del plazo que nos marcamos en Hong Kong.

Me gustaría decir también unas palabras acerca de la participación de los diputados al Parlamento Europeo en la próxima reunión de la OMC, ya que considero que es muy importante para todos ustedes. A mi juicio, la reunión de abril de la OMC probablemente va ser una reunión del Consejo General encargado de los procedimientos de negociación; no es una reunión ministerial propiamente dicha, así que no conlleva el mismo montaje y, por consiguiente, la Comisión no tiene prevista una delegación oficial de la UE al completo, como la que solemos enviar a las reuniones ministeriales del tipo de Hong Kong. Si la Comisión de Comercio Internacional aquí en el Parlamento envía diputados a Ginebra durante dicha reunión, el Comisario estará dispuesto a recibirles y facilitarles un resumen informativo como es habitual. La delegación de la Comisión en Ginebra brindará igualmente el apoyo que normalmente ofrecemos a los diputados al Parlamento Europeo sobre el terreno cuando se encuentran en misión oficial en otros países. Eso es lo que podemos decir en estos momentos sobre la participación de los diputados.

De nuevo les doy las gracias por el debate y me cercioraré de que sus opiniones sean transmitidas inmediatamente al señor Mandelson y al conjunto de la Comisión.

 
  
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  Erika Mann (PSE). (EN) Señor Presidente, tengo una pregunta breve acerca del tema que acaba de plantear la señora Comisaria, el de que la reunión de abril va a ser una reunión del Consejo General.

Según la información que he recibido, la reunión del Consejo General puede convertirse –si es provechosa– en una reunión ministerial. En tal caso, la práctica habitual es que tengamos políticos disponibles. ¿Podría estudiar con sus colegas de la Comisión, y con el Comisario Mandelson, la forma de proceder en este caso?

 
  
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  Margot Wallström, Vicepresidenta de la Comisión. (EN) Señor Presidente, tendría que estar aquí el Comisario Mandelson para facilitar la información más reciente. Si se modifica la decisión o el formato, entonces tendremos que garantizar también que a continuación se cambien convenientemente las previsiones en lo tocante a la participación de los diputados al Parlamento Europeo. Acogemos con agrado la participación de los diputados al Parlamento Europeo, que siempre ha sido sumamente útil y, una vez más, le conferiría un carácter abierto y sería un gran apoyo.

 
  
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  El Presidente. El debate queda cerrado.

La votación tendrá lugar mañana a las 12.00 horas.

 
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