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Procedimiento : 2006/2548(RSP)
Ciclo de vida en sesión
Ciclos relativos a los documentos :

Textos presentados :

RC-B6-0235/2006

Debates :

PV 04/04/2006 - 4
PV 05/04/2006 - 12
CRE 05/04/2006 - 12

Votaciones :

PV 06/04/2006 - 6.7
PV 06/04/2006 - 6.9
CRE 06/04/2006 - 6.9

Textos aprobados :

P6_TA(2006)0138

Acta literal de los debates
Miércoles 5 de abril de 2006 - Estrasburgo Edición DO

12. Elecciones en Ucrania (debate)
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  El Presidente. De conformidad con el orden del día, se procede a las declaraciones del Consejo y de la Comisión sobre las elecciones en Ucrania.

 
  
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  Hans Winkler, Presidente en ejercicio del Consejo. (DE) Señor Presidente, señora Comisaria, Señorías, ¡qué diferencia! Hace solo unos minutos estábamos debatiendo las llamadas «elecciones» en un país donde está claro –como han concluido los observadores internacionales– que estas no fueron ni libres, ni imparciales ni democráticas. En cambio, ahora estamos hablando de un país donde la democratización ha realizado enormes progresos y la Unión Europea ha contribuido de manera importante a ello.

Las elecciones parlamentarias celebradas en Ucrania el 26 de marzo se situaron en el polo opuesto del espectro democrático con respecto a las de Belarús. Aparte de algunas deficiencias y problemas técnicos, fueron libres e imparciales, y ofrecieron al electorado ucranio la oportunidad de emitir sus votos sin obstáculos, bien informados por una campaña electoral activa, abierta e imparcial, observada por una prensa libre. Los observadores internacionales están de acuerdo con ello.

Esto representa un gran éxito para todos nosotros; un éxito para Europa, para la Unión Europea, para la OSCE y para el Consejo de Europa. Es una satisfacción señalar que las elecciones se desarrollaron efectivamente bajo las condiciones que nos gusta ver.

También pusieron de manifiesto que los ciudadanos de Ucrania han asumido la responsabilidad de la democracia en su país. Eso marca un hito en el proceso de consolidación de una democracia que comenzó con la «revolución naranja». A mi entender, un hecho especialmente importante –y por eso es conveniente que los debates sobre Belarús y Ucrania se hayan celebrado tan seguidos– es que las elecciones han establecido una nueva norma muy deseable para las elecciones en toda la región y constituyen, por consiguiente, un ejemplo para la región y para otros países de la Unión.

Hubo deficiencias y problemas técnicos, pero no de un alcance que pueda ser motivo de preocupación. Esperamos que las propias autoridades puedan resolver esos problemas a fin de evitar que se repitan en las próximas elecciones.

A diferencia del caso de Belarús, la Unión Europea se encuentra ahora en situación de continuar trabajando para reforzar su cooperación con Ucrania. Esta se basa en unos valores compartidos, que se expresan en la calidad de la democracia y las reformas en Ucrania. En este sentido, las elecciones han supuesto un paso importante y han abierto el camino a las consultas respecto a un nuevo acuerdo más amplio con Ucrania que sustituya al Acuerdo de Asociación y Cooperación.

Apoyaremos gustosamente al nuevo Gobierno de Ucrania en sus esfuerzos para impulsar su programa de reformas. Por nuestra parte, vamos a contribuir a garantizar que el programa se mantenga vivo y siga funcionando en el marco de la política de vecindad y del plan de acción, y que Ucrania siga progresando de manera democrática –el país ya ha avanzado mucho en este aspecto– y también en el ámbito económico, social y político. Desde la Unión Europea queremos ayudar a que sea así.

 
  
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  Benita Ferrero-Waldner, miembro de la Comisión. (DE) Señor Presidente, yo voy a ser todavía más breve, porque el Presidente en ejercicio ya lo ha dicho todo. Las elecciones fueron libres e imparciales, y de verdad podemos estar encantados con ello. El Presidente Yúschenko se había marcado ese objetivo y sin duda lo ha logrado.

Queda por ver qué tipo de coalición se creará. Las negociaciones para formar la coalición están en marcha, y no son fáciles, pero es importante que ahora dejemos claro que estamos dispuestos a trabajar con cualquier coalición que desee seguir colaborando con la Unión Europea y avanzar en nuestra dirección. Es muy importante que indiquemos ya nuestra voluntad de ofrecer a Ucrania la opción de cerrar un acuerdo más estrecho, en el que tendrá un papel especialmente importante la cuestión de la OMC. Una vez que Ucrania sea miembro de la OMC, podremos disponer de una zona de libre comercio, lo cual es absolutamente vital para que Ucrania siga progresando.

Con esto queda dicho prácticamente todo. No hace falta decir que queremos seguir trabajando con Ucrania a lo largo de su proceso de aproximación a la Unión Europa, dentro del marco de la política de vecindad.

 
  
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  Charles Tannock, en nombre del Grupo del PPE-DE. – (EN) Señor Presidente, he tenido el privilegio de participar como observador en las elecciones parlamentarias celebradas en Ucrania el 26 de marzo en nombre de esta Cámara y de la delegación de mi Grupo político, el PPE-DE. Estas elecciones, desde nuestro punto de vista, se celebraron ese día de forma ejemplar. Personalmente tuve la impresión de que en muchos aspectos la organización de estas elecciones era mucho mejor que en mi propio país, el Reino Unido.

En primer lugar, los funcionarios ucranios identificaban rigurosamente a todos los votantes, cosa que no hacemos en Gran Bretaña. En segundo lugar, en los colegios electorales había urnas selladas, de plástico transparente, que estaban bajo la supervisión de observadores oficiales mientras se llenaban en el curso de la jornada, haciéndose el recuento en el mismo lugar. En mi país, las urnas son de madera negra, no dejan entrar a observadores en los colegios electorales y nuestras urnas son transportadas por funcionarios, pero sin la presencia de observadores, a un lugar de recuento centralizado. Asimismo, en Ucrania no existe el voto por correo, que en el Reino Unido ha sido relacionado con posibles fraudes. El único problema menor que encontramos y que refleja la enorme explosión de entusiasmo por participar en las elecciones, fue una ligera aglomeración en algunos colegios electorales.

También acojo con agrado los informes de los observadores permanentes y de seguimiento de los medios de comunicación, en los que se indicaba claramente que toda la campaña se desarrollaba en un clima de transparencia y de acceso equitativo a los medios de comunicación, tanto por parte de los partidos del Gobierno como de oposición.

Siempre he defendido a Ucrania como un país europeo moderno que tiene derecho, en su debido momento y de conformidad con el artículo 49 del Tratado, a solicitar su adhesión a la UE. Esto todavía queda algo lejos, dado el sentimiento de saturación de ampliaciones que prevalece y el temor de algunos Estados miembros de ofender a Rusia. Esto no refleja los puntos de vista ni de mi Grupo ni de este Parlamento.

No obstante, mientras tanto, la Unión Europea debe esforzarse más colectivamente por reconocer que Ucrania ha demostrado madurez política al respetar plenamente las normas europeas de la democracia, los derechos humanos y el Estado de Derecho. Ahora debemos recompensar este proceso irreversible.

Se está formando un nuevo Gobierno en Kiev, pero confío en que cualquiera que sea su composición, seguirá comprometido con la integración europea. Por este motivo, nuestra resolución pide al Consejo y a la Comisión que hagan planes que vayan más allá de la formulación del acuerdo de cooperación y asociación y que avancen hacia un espacio de libre comercio y exento de visados, particularmente si Ucrania logra ingresar en breve en la OMC. Lo ideal sería que esto se hiciera en forma de acuerdo de asociación, aunque la Comisión –y debo decir como ponente sobre la PEV que yo podría estar de acuerdo con esto– podría abogar lógicamente por un acuerdo de vecindad en primer lugar. De cualquier modo, hay que acercar a los ucranios a Europa, que es a donde pertenecen por derecho. Todos tenemos claro que el legado perdurable de la Revolución Naranja, a saber, una democracia duradera y la libertad de prensa, sigue intacto.

 
  
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  Marek Maciej Siwiec, en nombre del Grupo del PSE. (PL) Señor Presidente, «juntos somos muchos, no nos vencerán», bajo este lema ganaron su libertad los ciudadanos de Ucrania hace dieciocho meses en la Plaza de la Independencia. Ganaron su batalla por un país mejor. El 26 de marzo, esas mismas personas, en el mismo país, dieciocho meses mayores y más sabios, se plantearon cómo ganar la paz. El setenta por ciento de los ucranios acudieron a las urnas con la seguridad de que ninguno de los votos sería falsificado ni se desperdiciaría. Fue el comienzo de su batalla por la paz.

Tuve el privilegio de encabezar a los representantes del Parlamento Europeo en el equipo de observadores internacionales. Estos concluyeron que las elecciones fueron libres e imparciales. La democracia ucrania pasó el control de calidad, en parte gracias a los esfuerzos de esta Asamblea. Quisiera dar las gracias a los representantes de todos los Grupos políticos que participaron en la misión de observación y que han pasado algún tiempo en Ucrania últimamente. Podemos congratularnos por un trabajo bien hecho.

En cuanto a la situación política en Ucrania tras las elecciones, solo cinco Grupos están representados en el Parlamento. Hubo una poda despiadada de los partidos pequeños y débiles que debían su apoyo exclusivamente a sus líderes. El señor Yanukóvich y el Partido de las Regiones ganaron, pero no están anunciando su victoria a bombo y platillo. La Coalición Naranja, encabezada por la señora Timoshenko, el señor Yejanúrov y el señor Moroz se hizo con más de la mitad de los escaños en el Consejo Supremo y sobre ella recaerá una gran responsabilidad por los acontecimientos pasados y futuros ocurridos en Ucrania. Se ha acentuado la división geográfica y política del país, aunque las diferencias entre los programas de los distintos partidos tienden a ser escasas.

¿Qué cabe esperar para el futuro? Ucrania necesita una coalición fuerte y un Gobierno estable. Se espera que cualquier coalición futura y cualquier nuevo Gobierno ucranio no se basen en reminiscencias históricas de los acontecimientos de la Plaza de la Independencia, sino en un programa de reformas valeroso. Al Presidente Yúschenko le corresponde desempeñar un papel especial y tiene una obligación que cumplir. Además de mantener unida a la Coalición Naranja, tiene que unir a los ucranios para abordar conjuntamente las cuestiones más urgentes, o sea, un programa nacional de reforma. Esto no se podrá conseguir imponiendo la voluntad de la mayoría sobre la de la minoría. El único camino para avanzar es lograr un acuerdo con esa minoría. Los dirigentes de Ucrania deben aprender a alcanzar compromisos y lo que la cohabitación implica. También deben entender que sobre ellos recae la responsabilidad de alcanzar acuerdos sobre ciertas cuestiones, a pesar de sus diferencias.

La resolución que tenemos sobre la mesa refleja el consenso en el seno del Parlamento Europeo sobre las cuestiones relativas a Ucrania. También obliga a todos aquellos que se comprometieron a garantizar el progreso en Ucrania, incluidos los diputados de esta Asamblea y las instituciones europeas.

 
  
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  Šarūnas Birutis, en nombre del Grupo ALDE. – (LT) Habiendo sido testigo de las anteriores elecciones presidenciales y estas más recientes, observo cambios satisfactorios en el proceso de democratización de Ucrania. La apertura de la campaña electoral, la transparencia de la organización del propio proceso electoral, la actividad de los votantes y la buena voluntad, fueron las conclusiones generales de todos los observadores internacionales y de los propios ucranios. Es muy importante que el proceso democrático no se detenga ahora. Existen algunos motivos concretos de preocupación: el halago de los sentimientos nacionales, el alto grado de corrupción, los obstáculos a la inversión extranjera, la abundante presencia de oligarcas en las listas electorales y el dominio de personalidades, más que de los manifiestos electorales, son otros tantos legados del período soviético. Es importante que no obstaculicen los procesos progresistas. En este contexto es especialmente necesario todo nuestro apoyo moral. Tenemos que compartir todas las experiencias positivas posibles. Países como Lituania, que proceden del mismo campo soviético, están especialmente capacitados para cumplir esta función. Europa debe mejorar las oportunidades para la cooperación de las personas en los ámbitos de la cultura y la educación, así como simplemente entre ciudadanos. Tenemos que ayudar a Ucrania a reincorporarse a la familia europea. Un acuerdo de asociación europeo sería una manera realista de darle una mano a Ucrania.

 
  
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  Rebecca Harms, en nombre del Grupo Verts/ALE. (DE) Señor Presidente, ¿saben qué fue lo más importante que me llamó la atención como observadora electoral en Ucrania? Fue la total entrega con la que muchos ciudadanos ejercieron su derecho a votar libremente, por el que habían luchado un año antes. Fue casi chocante volver a Alemania tras estas elecciones y comprobar la poca importancia que conceden ahora los alemanes a este derecho y las pocas personas que de verdad lo valoran.

La conclusión que saco de esta experiencia es que Europa puede beneficiarse enormemente de este proceso que se está desarrollando en Ucrania. No podemos seguir manteniendo la actitud rutinaria que ha empezado a impregnar la relación entre la Unión Europea y Ucrania justo un año después de la Revolución Naranja. Tengo la impresión –motivada en parte por el conmovedor discurso del escritor Yuri Andrukovych en Leipzig– de que existe el riesgo de que Kiev pierda la esperanza en Europa. Y no debemos permitir que esto ocurra. Por lo tanto, quisiera decirle, señora Ferrero-Waldner, y también al Consejo, que deben ser hacer ofertas más concretas y más ambiciosas a Ucrania. No debe permitir que se cumpla la predicción del anterior Comisario para la Ampliación, el señor Verheugen, en el sentido de que no habría lugar para Ucrania en la Unión Europea ni siquiera dentro de veinte años. Nadie que ocupe un cargo de responsabilidad en la Unión Europea debe pronunciar afirmaciones dogmáticas de esa índole en público.

 
  
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  Michał Tomasz Kamiński, en nombre del Grupo UEN. (PL) Apoyo plenamente lo que acaba de decir la oradora anterior. Por mi parte, también insto a la Comisaria a que presente un texto más enérgico y más concreto con respecto a la futura adhesión de Ucrania a la Unión Europea.

Sería difícil encontrar un ejemplo más satisfactorio, convincente y alentador de triunfo de la democracia en la breve historia de la nueva era de Europa. En concreto, el 70% de los ucranios que ejercieron su derecho a voto, un derecho que se vio cuestionado y amenazado en todo el país solo dieciocho meses atrás, nos demostraron la importancia de la democracia. En la Unión Europea tenemos tendencia a tratar la democracia como algo muy normal que no es necesario fomentar.

Quisiera decir que, a mi parecer, es muy conveniente que los oradores que intervengan en este debate no comenten el resultado de las elecciones en Ucrania y el resultado final del voto emitido por la nación ucrania. Cuando algunos diputados de esta Cámara intervinieron en las elecciones hace dieciocho meses, no lo hicieron para apoyar a candidatos concretos. Estábamos apoyando a los ciudadanos de Ucrania en la afirmación de su derecho a expresar su voluntad libremente. Este derecho se respetó en las últimas elecciones y los ciudadanos de Ucrania acudieron a las urnas. Ahora necesitan nuestro apoyo en su viaje hacia la Unión Europea.

 
  
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  Jerzy Buzek (PPE-DE). – (PL) Señor Presidente, como han dicho varios oradores anteriores, Ucrania es el vecino más cercano de la Unión y se ha convertido en una democracia parlamentaria. No obstante, las democracias tardan mucho tiempo en consolidarse y es necesario alimentarlas. Una economía de mercado libre y saneada es una de las características fundamentales de una democracia y este es el mayor reto al que se enfrenta nuestro vecino del Este.

Ucrania necesita apoyo y necesita tener la seguridad de que la Unión estará abierta a recibirla de muy buen grado. Esto significa que no solo tenemos que apoyar los valores que apreciamos, sino también los intereses que compartimos con Ucrania.

En primer lugar, Ucrania puede apoyar la política energética de la Unión. Posee sus propias reservas de gas natural y los yacimientos de gas natural más extensos de Europa. El petróleo y el gas procedente del Mar Caspio se pueden transportar hasta Europa a través de Ucrania sin que deba intervenir ningún otro país. Esto requiere una inversión conjunta en las conducciones, con la ayuda del Banco Europeo de Inversiones, la Política de Vecindad y las redes transeuropeas. En segundo lugar, a media que Europa vaya abriendo su economía a Ucrania, su mercado común de mercancías se ampliará considerablemente. En tercer lugar, la inversión de la Unión en Ucrania puede resultar especialmente rentable gracias al buen nivel de formación de sus trabajadores y a la receptividad de su mercado. En cuarto lugar, a diferencia de otros países europeos, Ucrania no tiene problemas demográficos. En quinto lugar, un mercado ucranio autónomo, democrático y plenamente desarrollado estabilizará la situación allende las fronteras orientales de Europa. También estimulará una evolución económica y política positiva en los países vecinos.

Permítanme que reitere que no solo deben preocuparnos los valores fundamentales que defendemos, sino también nuestros intereses. Es importante promoverlos y celebrar un acuerdo de asociación con Ucrania lo antes posible. También debería adoptarse el principio de libre concesión de visados para los ciudadanos ucranios tan pronto como sea posible.

 
  
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  Thijs Berman (PSE). – (NL) Señor Presidente, hace quince meses, Ucrania luchaba por la democracia, esta vez, en cambio, ha librado una batalla democrática y la diferencia es enorme. Se trata de un paso adelante que merece nuestra admiración y nuestro máximo respeto. La Unión Europea cumple un papel esencial en todo ello. Es precisamente la tarea que está desarrollando la delegación de la Comisión en Kiev y con gran pericia, añadiría yo. Ahora es necesario reforzar esa ayuda concreta de la Comisión y de los Estados miembros a escala bilateral. Deben estrecharse esos vínculos con un enfoque ambicioso. Esto cuenta con cierto apoyo, pero no el suficiente.

La Unión Europa no tuvo el valor de condenar la actitud de despiadado cinismo de Putin con respecto a Belarús, pero ahora debemos enviar una señal positiva a los ucranios para demostrarles que su opción por la democracia también aportará mejoras concretas en su vida cotidiana.

 
  
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  Grażyna Staniszewska (ALDE). – (PL) Señor Presidente, estoy segura de que la Unión Europea no lamenta su participación en la resolución del conflicto de Ucrania hace ya varios meses. Gracias a la intervención de la Unión Europea no hubo ningún derramamiento de sangre en ese país. También gracias a la Unión Europea comenzó a desarrollarse la democracia en Ucrania, aunque lentamente. Pero sigue viva y las recientes elecciones han sido un gran éxito.

La pregunta que ahora se plantea es: ¿y ahora qué? ¿Qué más podemos hacer para ayudar a Ucrania? El señor Winkler nos acaba de asegurar que existe la voluntad de hacerlo. Creo que la Unión debe decir con toda claridad que Ucrania tiene derecho a adherirse a ella. Ya va siendo hora de que realice una declaración en ese sentido, aunque desde luego tendrá que establecer unos criterios estrictos y exigentes, y es de esperar que Ucrania tarde bastante tiempo en poder cumplirlos. No obstante, esa declaración es necesaria, pues solo una oferta de esa naturaleza permitirá acicatear a las fuerzas internas a actuar para desarrollar la democracia y la economía de mercado libre.

 
  
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  Inese Vaidere (UEN). – (LV) Señorías, tuve la oportunidad de observar las elecciones parlamentarias en Ucrania, en un ambiente muy diferente de las pasiones que se suscitaron durante las elecciones presidenciales. Esta vez las elecciones fueron libres y democráticas, y el ambiente era muy parecido al que podemos ver en nuestros países.

No obstante, las elecciones no estuvieron exentas de deficiencias técnicas. Las imprecisiones del censo electoral y el hecho de que las elecciones parlamentarias se organizaran simultáneamente con las elecciones para diversos niveles de los Gobiernos locales dieron lugar a un proceso de votación largo y complicado. Ucrania también debería imponer un límite al gasto de los partidos políticos en la campaña preelectoral para limitar la posible corrupción y garantizar una competición leal.

Los niveles relativamente bajos de apoyo de los ciudadanos de Ucrania a las fuerzas de la Revolución Naranja pueden explicarse por el hecho de que el ritmo de las reformas a lo largo del año fue insuficiente. No obstante, resulta interesante constatar que, en contra de las expectativas rusas, la presión de Rusia asociada al suministro de gas y al bloqueo de las exportaciones de Ucrania, fomentó directamente el apoyo a las fuerzas de la democracia. Estas son las únicas que pueden garantizar la continuidad de las reformas. La noche de las elecciones, Yulia Timoshenko nos confirmó su voluntad de formar una coalición naranja con el bloque «Nuestra Ucrania», que incluya a los socialdemócratas.

Por su parte, la Unión Europea debería declarar que se están evaluando los intentos de integración de Ucrania en Europa. Quiero instar a la Comisión a que preste todo el apoyo posible a Ucrania, con el fin de permitirle superar su debilidad administrativa, luchar de manera eficaz contra la corrupción y reducir la influencia de la oligarquía en la política, reformar el sistema jurídico y reforzar, así, la democracia.

 
  
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  Laima Liucija Andrikienė (PPE-DE). – (LT) Es una gran satisfacción poder felicitar a Ucrania por el hecho de que las elecciones, celebradas el 26 de marzo, hayan sido democráticas, libres, imparciales y conformes a las normas democráticas internacionales. Solo esto ya es una gran victoria para los ciudadanos de Ucrania en su proceso de creación de una sociedad civil, especialmente si se recuerdan los sucesos de diciembre de 2004, que causaron gran preocupación y terminaron con la celebración de unas elecciones presidenciales democráticas, y también que, en los dos últimos años, Ucrania ha logrado resultados satisfactorios en la aplicación de reformas democráticas. Ahora solo nos queda esperar que la coalición, en la que la mayoría de ciudadanos depositaron su confianza durante las elecciones, pueda llegar a un acuerdo y formar un Gobierno de coalición que continúe las reformas democráticas y de mercado ya iniciadas y que consolidarán la democracia.

Poco después de las elecciones, Javier Solana afirmó que la Unión Europea tiene la intención de activar la cooperación con Ucrania, apoyar las reformas políticas y económicas, que garantizarán el Estado de Derecho, y consolidar los principios de una economía de mercado en dicho país, a lo cual yo añadiría el apoyo a una lucha más eficaz contra la corrupción y la economía sumergida. La Unión Europea, al igual que los Estados Unidos, apoya y seguirá apoyando el objetivo de Ucrania de llegar a ser miembro de la OMC y está esforzándose por acelerar la admisión del país en dicha organización. Ucrania también tiene una misión propia que cumplir en la región. Me refiero a la solución del problema Moldova-Transdniéster y para esa tarea Ucrania merece recibir el apoyo de la Unión Europea. Según los resultados de una encuesta sociológica realizada el mes pasado en Ucrania, el 42,9% de los ucranios apoya la adhesión del país a la Unión Europea, a la vez que el Presidente Bush ha afirmado, cito textualmente, que «los Estados Unidos están dispuestos a apoyar a Ucrania durante el proceso de integración en la Unión Europea y la OTAN». ¿Y cómo se propone responder la Unión Europea? ¿Cómo vamos a responder a las expectativas de los ciudadanos ucranios y de sus representantes elegidos? ¿El Parlamento Europeo está dispuesto a celebrar un debate constructivo sobre la integración de Ucrania en Europa o simplemente en la perspectiva europea? Creo que una vez más, el futuro dependerá de la voluntad política y la determinación de los ciudadanos ucranios, de sus esfuerzos, ya que comoquiera que se mire, Ucrania está en Europa. En el artículo 49 del Tratado de la Unión Europea se establece que todos los países europeos tienen derecho a adherirse a la Unión Europea.

 
  
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  Hans Winkler, Presidente en ejercicio del Consejo. (DE) Señor Presidente, solo quiero responder a algunas preguntas.

Señor Tannock, estoy realmente impresionado por su informe sobre las elecciones. Yo no me atrevería a comprar la ley electoral ucrania con la que prevalece en nuestros países, ya que al tratarse de países diferentes, sus leyes electorales también son diferentes, pero lo importante es que las elecciones en Ucrania fueron sin lugar a dudas limpias y democráticas, y creo que esto es muy importante.

(DE) También me ha impresionado mucho el gran entusiasmo del informe elaborado por los observadores de las elecciones. Para mantener vivo este entusiasmo y la fe en la Unión Europea, ahora debemos –es decir, la Unión Europea debe– adoptar medidas concretas. Estamos dispuestos a hacerlo. Estoy totalmente de acuerdo en que no es razonable hablar de plazos concretos, pero para evitar traspiés tenemos que avanzar paso a paso y no intentar correr antes de haber aprendido a andar.

El próximo paso es desarrollar una mayor cooperación. Existe una necesidad específica de que así se haga y el Consejo lo hará, en colaboración con la Comisión. Lo hacemos para ayudar a Ucrania a continuar su desarrollo y a llevar a cabo las reformas necesarias.

El señor Kamiński tenía toda la razón cuando ha manifestado que no es tarea nuestra evaluar las elecciones y a los partidos. No obstante, podemos observar con satisfacción que quienes abogan por una relación más estrecha con la Unión Europea ganaron las elecciones y ostentan la mayoría. Por lo tanto, debemos tenderles la mano.

 
  
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  Benita Ferrero-Waldner, miembro de la Comisión. (DE) Señor Presidente, yo también voy a ser breve en mis comentarios. Simplemente quiero asegurarle que no dejaremos que esto se convierta en una cuestión rutinaria. Lamento que la señora Harms ya se haya marchado, porque me habría gustado poder decírselo personalmente. Lo lograremos precisamente utilizando esta posibilidad de alcanzar un acuerdo más profundo y más sólido. Si examinamos todo lo que esto implica –además de una intensificación del diálogo político–, veremos que principalmente se trata de la cooperación en materia jurídica y en los ámbitos especialmente importantes de la justicia y los asuntos de interior.

En primer lugar, un tema especialmente importante para nosotros y que se ha mencionado durante el debate es el de la política energética, que se está pasando a ser un aspecto cada vez más vital de la política exterior para todos nosotros. Otra cuestión es el tema del acuerdo de libre comercio al que me he referido antes. Por lo tanto, es impensable mantener una actitud rutinaria en este ámbito.

En segundo lugar, en mi calidad de Comisaria responsable de este ámbito, siempre hago declaraciones muy concretas, quizás demasiado para algunos, Y quisiera dejar muy claro lo siguiente: como he dicho siempre, no se puede prejuzgar el futuro.

Sin embargo, en este momento estamos trabajando por medio de la política de vecindad, que no prevé la adhesión a la Unión Europea. No puedo ser más precisa. Sin embargo, eso no significa que no vayamos a seguir colaborando con Ucrania con gran empuje y entusiasmo, como ha dicho el Presidente en ejercicio.

Estamos muy satisfechos con estas elecciones. Representan un enorme paso adelante y me complace que un número tan elevado de sus Señorías las hayan observado y compartan esta opinión con nosotros.

 
  
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  El Presidente. He recibido seis propuestas de resolución(1) de conformidad con el apartado 2 del artículo 103 del Reglamento.

El debate queda cerrado.

La votación tendrá lugar mañana a las 12.00 horas.

 
  

(1) Ver acta

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