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Procedimiento : 2005/2244(INI)
Ciclo de vida en sesión
Ciclo relativo al documento : A6-0210/2006

Textos presentados :

A6-0210/2006

Debates :

PV 06/07/2006 - 3
CRE 06/07/2006 - 3

Votaciones :

PV 06/07/2006 - 6.17
Explicaciones de voto

Textos aprobados :

P6_TA(2006)0319

Debates
Jueves 6 de julio de 2006 - Estrasburgo Edición DO

3. Desarrollo y migración (debate)
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  El Presidente. De conformidad con el orden del día, se procede al debate del informe (A6-0210/2006) de la señora Carlotti, en nombre de la Comisión de Desarrollo, sobre desarrollo y migración (2005/2244(INI)).

 
  
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  Marie-Arlette Carlotti (PSE), ponente. – (FR) Señor Presidente, Señorías, en el mundo hay 175 millones de migrantes y su cifra casi se ha triplicado en cuarenta años. El fenómeno no es nuevo, pero se ha extendido particularmente en el marco de la globalización y, sobre todo, ahora nos confronta con dramas humanos. Cada día, decenas y decenas de africanos se ven empujados por la pobreza y la desesperanza hacia la orilla norte del Mediterráneo o a las Islas Canarias, y la única respuesta por parte de los Estados europeos consiste en multiplicar los controles y las patrullas, que obligan a las personas que intentan venir a correr cada vez más riesgos.

¡Esa política migratoria de la Unión, sin embargo, se basa en una ilusión! La ilusión de que podemos cerrar nuestras fronteras herméticamente, que obedece a una visión ante todo defensiva y preocupada por la seguridad y lleva a descargar toda la responsabilidad en los Estados del sur. Incluso la Conferencia euroafricana de Rabat, que se celebrará el próximo 10 de julio, abordará sin duda el tema desde la perspectiva de la represión y el control de las fronteras y seguiremos sin oír la voz de África. Esta visión unilateral y egoísta se recoge hoy en los discursos y las políticas de «inmigración selectiva» que hacen furor en Europa. Inmigración «selectiva» para el norte, pero inmigración cada vez más «sufrida» por el sur. Por tanto, a partir de ahora debe prevalecer otra lógica en Europa. Este es el espíritu en que he elaborado mi informe. En esta línea quiero proponer un nuevo enfoque, nuevos instrumentos y que la migración se convierta en una palanca del desarrollo.

En primer lugar, debemos utilizar mejor las herramientas existentes, pero sobre todo debemos cumplir nuestros compromisos en materia de ayuda al desarrollo y, como sabemos, el desarrollo conlleva en una primera fase una intensificación de las migraciones, más que una desaceleración. Por supuesto, el incremento de la ayuda no es la única respuesta: es una condición necesaria, pero no suficiente.

Seguidamente quisiera que nos ocupásemos realmente del programa AENEAS para centrarlo exclusivamente en el aspecto del desarrollo, al igual que el programa que le sucederá en 2007, pero esto todavía queda lejos. Actualmente, este programa se utiliza sobre todo para llevar a cabo acciones de protección de las fronteras en el norte. En 2005, por ejemplo, solo 7 de los 39 proyectos financiados afectaron a los países del Sur. Además, si se instituye un único instrumento financiero nuevo, pienso que habría que crear un fondo de garantía para asegurar la continuidad de microproyectos en los países pobres.

La Unión Europea debe actuar asimismo en el lugar en que se hallan los migrantes, en los lugares en que comienza la migración. En efecto, es fácil delimitar a las principales zonas de emigración –suelen ser las regiones más pobres– y financiar en ellas, mediante un apoyo presupuestario específico, la instalación de infraestructuras: agua potable, electricidad, carreteras, centros sanitarios y escuelas, a fin de disuadir a las poblaciones carentes de recursos de abandonar el lugar.

Asimismo es fácil localizar los polos de migración, los conocemos: son los Estados o las grandes ciudades que poseen medios de transporte y comunicación modernos y que actúan tanto como espacios de acogida como espacios de partida hacia las grandes rutas migratorias, que parten del Sahel hacia el norte, por ejemplo. Una vez localizados, se puede desarrollar en ellos, más de lo que se hace hoy, acciones encaminadas a apoyar a las poblaciones –en particular las más vulnerables, que son las mujeres y los niños– y ayudarlas a adquirir autonomía, a realizarse de un modo que no sea la movilidad. Se podría crear asimismo un programa de información en esas zonas dirigido a los migrantes.

Europa debe aprovechar también el potencial que representan las comunidades de migrantes en los países ricos, al servicio del desarrollo de sus países de origen. Pienso que es una vía prometedora, que tiene el potencial de convertir a los migrantes en agentes del desarrollo en nombre de la solidaridad y la ayuda mutua. Es lo que se denomina codesarrollo. En esta perspectiva hay que favorecer las transferencias de fondos a los países de origen, hacerlas más transparentes, menos caras y estudiar un nuevo producto financiero que podría adoptar la forma de un «plan de ahorro para el desarrollo».

La Unión, pero sobre todo sus Estados miembros, deben practicar políticas innovadoras, como asumir las diferencias salariales de determinados migrantes que deseen regresar a su país de origen, o los sistemas de doble cátedra para investigadores o médicos, en el marco de cooperaciones institucionales entre institutos de investigación, universidades y hospitales.

Hay que fomentar también la migración circular, que permite a los migrantes ir y volver, en concertación por supuesto con los países de origen y generalizando la transferencia de las prestaciones sociales. Creo que estas medidas permitirían sustituir la actual fuga de cerebros por una circulación de cerebros. Como sabemos muy bien, para muchos países del sur la migración significa la pérdida de los ciudadanos mejor formados y más emprendedores. Es un drama para los países pobres, pues este fenómeno afecta a menudo a sectores esenciales como la salud y la educación. Desde este punto de vista, celebro que la Comisión avance propuestas encaminadas a afrontar estos retos.

Pero lo que quiero ver, más en general, es que Europa cambie totalmente de mentalidad y que la defienda. Tenemos una oportunidad, puesto que en septiembre las Naciones Unidas abordarán por primera vez la cuestión de la migración y el desarrollo.

Quisiera dar las gracias a todos los diputados y diputadas que me han apoyado en la elaboración de este informe.

 
  
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  Louis Michel, miembro de la Comisión. (FR) Señor Presidente, señora ponente, Señorías, quisiera felicitar a la Comisión de Desarrollo, y en especial a la señora Carlotti, por su trabajo.

Puedo asegurarles que la Comisión estudia muy atentamente esta cuestión, tan actual, de las relaciones entre inmigración y desarrollo, y puedo asegurarles también que tendrá muy en cuenta sus sugerencias. Se trata de un informe muy detallado, que aborda un abanico muy amplio de temas. Permítanme, por consiguiente, que me concentre, por falta de tiempo, en dos series de cuestiones realmente muy importantes.

La primera serie se refiere a la coherencia de la acción comunitaria. Quisiera recordar que, por primera vez, la Comisión ha establecido un vínculo muy claro entre migración y desarrollo. Ha querido dejar muy claro el valor añadido que puede obtenerse mejorando las interacciones entre fenómenos migratorios y desarrollo. Esta interacción, como señala justamente su informe, tiene dos dimensiones.

Por una parte, la política de desarrollo puede influir de modo importante en los flujos migratorios. El año pasado, la Unión Europea recordó firmemente su compromiso a favor de una política de desarrollo ambiciosa, destinada a promover el desarrollo económico y social y la gobernanza. Esa política puede contribuir a actuar sobre las causas profundas de la migración. Evidentemente, es un trabajo de largo alcance y no podemos esperar resultados a corto plazo. Por otra parte, he observado que su informe contiene algunas sugerencias interesantes en este ámbito y estudiaremos atentamente algunas de ellas. En concreto, la Comisión practica ya la integración de las cuestiones de migración en los documentos de estrategia nacionales.

Por otra parte, algunos fenómenos asociados a las migraciones pueden contribuir eficazmente al desarrollo de los países de origen. Así lo indicó la Comisión el año pasado en su Comunicación sobre migración y desarrollo. En este documento se presentan orientaciones que pueden aplicarse a nuestras relaciones con los países de origen interesados y que pueden acogerse al apoyo financiero de la Comunidad.

Celebro en especial su recomendación en materia de codesarrollo, ámbito que también ha sido objeto de reflexiones por parte de la Comisión. Cito: «El objetivo prioritario debe consistir en favorecer la “circulación” de los profesionales y científicos para compensar las incidencias negativas de su “fuga”. Una de las pistas más prometedoras en esta vía es la de los mecanismos de “doble cátedra”, en virtud de los cuales los investigadores, docentes y representantes del cuerpo médico del Sur puedan dedicar la mitad de su tiempo a un centro de su país». Pienso que es de una recomendación sumamente interesante. Considero que esta recomendación particular del informe, que versa sobre el modo de implicar a la diáspora en el desarrollo de su país de origen, es una sugerencia muy importante.

El informe de la señora Carlotti presenta, en este terreno, un verdadero valor añadido. La posición del informe es clara: un apoyo muy amplio a la experiencia de codesarrollo. En este campo, la Comisión tiene muy poca experiencia y estoy totalmente dispuesto a basar la reflexión de la Comisión en las experiencias y ejemplos de mejores prácticas desarrollados por determinados Estados miembros.

El informe propone crear dos fondos –estoy pensando en la recomendación 15– , el primero destinado a financiar el codesarrollo y el segundo consagrado a un mecanismo de garantía de la perennidad de los microproyectos. Si lo he entendido bien, su idea es crear esos fondos al amparo de las nuevas estrategias temáticas relativas a la migración. Yo personalmente estaría a favor de crear dos elementos de este tipo dentro del programa temático. No obstante, todavía tengo que hablar de ello con mis colegas, el señor Frattini y la señora Ferrero-Waldner.

Asimismo he de darles las gracias, en nombre de la Comisión, por la acogida favorable que dan en su informe a la mayoría de las orientaciones contenidas en la Comunicación de la Comisión sobre migración y desarrollo, relativas tanto a los traslados de migrantes como al papel de la diáspora como agente de desarrollo de los países de origen o a la facilitación de la migración circular y otras formas de «circulación» de cerebros. Quisiera precisar también que la Comisión solo prevé acciones en este ámbito dentro del más riguroso respeto del principio de un compromiso voluntario por parte de los migrantes y del carácter privado de dicho compromiso. En el mismo orden de ideas, es evidente que el dinero transferido por los migrantes no puede considerarse un sustituto de la ayuda oficial al desarrollo, que es más necesaria que nunca y que la Unión Europea se ha comprometido firmemente a aumentar.

Por último, quisiera confirmar la importancia que concede la Comisión a las políticas encaminadas a remediar los efectos de lo que se denomina la fuga de cerebros. A este respecto, quisiera recordarles que la Comisión adoptó, el pasado mes de diciembre, una Comunicación sobre la crisis de los recursos humanos en el sector sanitario de los países en desarrollo, que contiene también orientaciones muy precisas y concretas.

La Comisión se ha fijado un programa de trabajo muy ambicioso, que quiere poner en práctica en estrecha coordinación con los Estados miembros, algunos de los cuales han lanzado también iniciativas originales. Todas estas iniciativas se llevan o llevarán a cabo, por supuesto, en cooperación con los países de origen.

La segunda serie de cuestiones que quisiera abordar brevemente con ustedes –cosa que no les sorprenderá– es el lugar muy especial que ocupa África en esta reflexión. Es un punto que, por lo demás, se desprende muy claramente de su informe. Problemáticas como la fuga de cerebros, el alto coste de las transferencias de dinero o la debilidad de la infraestructura financiera existente tienen un significado muy especial en el África subsahariana. Y quizás sea en este terreno en el que la implicación de las diásporas, si se cumplen ciertas condiciones, sería la mejor forma de marcar la diferencia.

En sus conclusiones del pasado mes de diciembre, el Consejo Europeo indicaba claramente que la mejora de los vínculos entre migración y desarrollo en las dos dimensiones complementarias que acabo de mencionar debe ocupar un lugar preferente en la cooperación que estamos construyendo con África en materia migratoria, y esto en todos los niveles de debate. Los vínculos entre migración y desarrollo ocupan por tanto un lugar preponderante en el orden del día de la Conferencia de Rabat, que reunirá a representantes de Europa, del Magreb y de países del África Central y Occidental para debatir la cuestión de la migración.

Los vínculos entre migración y desarrollo son también uno de los elementos clave del diálogo que la Comisión está manteniendo con una serie de países del África subsahariana sobre la base del artículo 13 del Acuerdo de Cotonú. La Comisión considera que estas conversaciones brindan la ocasión de entablar un diálogo sobre el apoyo concreto que la Comunidad puede prestar a sus socios africanos para ayudarles a gestionar mejor los flujos migratorios, y en particular a sacar provecho de los vínculos entre migración y desarrollo. Por último, esos vínculos ocupan también un lugar central en el diálogo que mantenemos con la Unión Africana y que debería desembocar en la celebración de una conferencia ministerial que reúna a representantes de la Unión Europea y de toda África.

Por tanto, multiplicando los canales de comunicación, la Comisión se esfuerza por desarrollar con África lo que consideramos una cooperación ejemplar en el ámbito migratorio. Sin duda, la Unión Europea puede aportar en este punto una contribución importante al diálogo de alto nivel sobre migraciones y desarrollo que las Naciones Unidas organizan para septiembre en Nueva York. La Comisión adoptará, dentro de unos días, una Comunicación que constituirá su contribución escrita a dicho acto.

 
  
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  Ioannis Kasoulides (PPE-DE), ponente de opinión de la Comisión de Asuntos Exteriores. (EN) Señor Presidente, antes que nada quiero dar las gracias a la señora Carlotti. La felicito por su informe y le doy las gracias por asumir la opinión de la Comisión de Asuntos Exteriores, en cuyo nombre intervengo hoy, observando especialmente que el vínculo entre la inmigración y el desarrollo forma parte del programa de trabajo de la Unión Europea en materia de política exterior. Lo ha sido desde que se inició el Proceso de Barcelona, pero ha continuado en todos los demás ámbitos de nuestras relaciones con los países de origen y de tránsito. Es muy importante afrontar el problema de la inmigración para gestionar los flujos migratorios cuando conseguimos la comprensión y la cooperación de los países de origen y de tránsito.

Como ha indicado el Secretario General Adjunto de las Naciones Unidas, las remesas de dinero que se envían de todo el mundo a los países en desarrollo ascienden a 232 000 millones de dólares cada año, el doble del importe de la ayuda exterior a los países en desarrollo por parte de todos los demás países. De ahí la importancia de simplificar las remesas de dinero, simplificar la cuestión de la migración circular, ganándonos así la confianza de los países con los que deseamos cooperar. Lo que pretendemos no es la fuga de cerebros que tanto le temen; no hablamos solo de la inmigración ilegal, pero sabemos cómo aprovechar mejor la inmigración teniendo en cuenta nuestra población envejecida y las necesidades a que nos enfrentamos.

Desearía concluir señalando que poniendo orden en las entidades financieras, tanto en el lado que realiza los envíos como en el que los recibe, podemos afrontar también el problema de la financiación del terrorismo, que se ha pensado que se canaliza a través de organizaciones benéficas y demás en Europa.

 
  
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  Ona Juknevičienė (ALDE), ponente de opinión de la Comisión de Empleo y Asuntos Sociales.(LT) Felicito a la señora Carlotti por este informe y agradezco a los colegas de mi comisión que hayan elaborado nuestra opinión.

Ayer por la tarde ya hablé de este asunto, aunque no me detuve en un elemento importante: los inmigrantes cualificados o la fuga de cerebros, que puede tener un efecto negativo en el desarrollo de un país. Sin embargo, creo que no necesitamos detener este proceso, sino tratar de que nos beneficie mutuamente. Por este motivo quisiera subrayar que a mi juicio es fundamental introducir un procedimiento claro y lo más sencillo posible para el reconocimiento de las titulaciones. Asimismo, necesitamos introducir un equivalente a la tarjeta verde de los Estados Unidos, ya que estimularía la migración circular. Debemos admitir que sin las condiciones adecuadas para la integración, la migración es dañina para ambas partes.

Señorías, ayer ganó la selección francesa. Quiero felicitarla y, en particular, aplaudir el hecho de que el honor de Francia fuese defendido en gran medida por jugadores que son o cuyos padres fueron inmigrantes. Ahora son franceses. Se trata de un ejemplo perfecto de integración. Enhorabuena.

 
  
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  Feleknas Uca (GUE/NGL), ponente de opinión de la Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género. (DE) Señor Presidente, quiero expresar mi más sincero agradecimiento a la señora Carlotti por su excelente informe, que yo apoyo plenamente.

El fenómeno de la migración es tan antiguo como la propia humanidad. Desde tiempos inmemoriales hemos buscado un lugar al que llamar hogar, que nos proporcione seguridad y paz. Aunque algunas personas abandonan su patria de forma voluntaria, la mayoría de los hombres, mujeres y niños huyen de la violencia, el hambre, la pobreza y la persecución. La pobreza es un motivo preponderante. Aunque construyamos muros alrededor de Europa, no podremos detener a la gente que busca una vida mejor lejos de casa.

Según las Naciones Unidas hay unos 191 millones de migrantes en todo el mundo. La mitad de ellos son mujeres. Las migrantes y refugiadas viven con el enorme riesgo de convertirse en víctimas de la explotación sexual y la violencia. Las correlaciones entre inmigración y comercio de esclavos a este respecto deben examinarse, sobre todo, desde una perspectiva de género. Cuando se reclama un fondo de garantía para microproyectos en que participan inmigrantes, se debe prestar especial atención a los proyectos específicos de género.

Me pregunto cómo podemos enorgullecernos de una Unión Europea en la que las mujeres que han huido de sus países de origen por culpa de la pobreza y la violencia se convierten en víctimas de la discriminación y la explotación. Los inmigrantes realizan una enorme contribución al desarrollo de su país de origen. Cada año transfieren 150 000 millones de euros a través de los bancos. Esta suma triplica la ayuda al desarrollo ofrecida en todo el mundo. Además, por otras vías se ingresan unos 300 000 millones de euros. A este respecto, pido en particular mayor transparencia y ayuda en lo relativo a las transferencias financieras a los países de origen.

En septiembre, por primera vez, la ONU desea abordar el tema de la inmigración y el desarrollo en el contexto de un diálogo de alto nivel. A través de su delegación, el Parlamento Europeo debería demostrar que esta silenciosa crisis de derechos humanos, como la ha denominado el señor Kofi Annan, nos avergüenza y que deseamos defender una situación más justa para los inmigrantes y refugiados.

 
  
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  Fernando Fernández Martín, en nombre del Grupo del PPE-DE. (ES) Señor Presidente, quiero agradecer a la señora Carlotti la excelente colaboración que hemos mantenido negociando numerosas enmiendas que van a permitir el apoyo del Grupo del Partido Popular Europeo a este informe.

Sin embargo, sobre esta cuestión venimos hablando desde hace mucho tiempo –el Comisario nos ha recordado hoy las numerosas veces que nos hemos ocupado de ella– y, sin embargo, hasta ahora los logros son más bien escasos. Es un claro ejemplo de la parálisis que nos aqueja y define el momento que la política europea atraviesa en relación con uno de nuestros más graves problemas.

El Consejo no ha sido capaz de alcanzar una posición común, ni parece que vaya a hacerlo, mientras cada Estado miembro adopta medidas unilaterales, muchas veces contradictorias, y después pide ayuda al Consejo, como si el Consejo le fuera ajeno.

La Comisión manifiesta –lo hizo el señor Comisario aquí presente hace quince días en Viena– que hace lo que puede pero que esta es una competencia de los Estados miembros y, efectivamente, tiene toda la razón. Además, a fecha de hoy, carece de un presupuesto operativo y suficiente; trabajamos con la prórroga de un presupuesto que expiró hace ya casi un año. Mientras tanto, miles de inmigrantes irregulares atraviesan nuestras fronteras y en algunos países esto ocurre a diario.

No cabe duda de que podemos hacer muchas cosas, como pone de manifiesto el informe de la señora Carlotti. Las remesas de los inmigrantes triplican –no duplican, como se ha dicho– el volumen total de la ayuda oficial al desarrollo en todo el mundo y, sin embargo, estas inversiones no se convierten en una inyección económicamente productiva en los países de origen.

El artículo 13 del Acuerdo de Cotonú se aplica poco, a veces nada, en la mayoría de los casos. El artículo 42 del Tratado de la Unión Europea permitiría adoptar medidas en la lucha contra el tráfico de personas; después de tres años, la Comisión también nos dijo en Viena hace quince días que está evaluando la cuestión y que hará alguna propuesta en el futuro.

Podría seguir dando más ejemplos, pero estos son suficientes. Creo que es el momento de actuar y dejar para más adelante y para cuestiones menos graves las declaraciones de intenciones.

 
  
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  Margrietus van den Berg, en nombre del Grupo del PSE. (NL) Señor Presidente, la inmigración es un fenómeno internacional. Europa se preocupa por los visados, la vigilancia de las costas, las políticas aduaneras, la lucha contra la trata de seres humanos, las políticas de mercado laboral y la integración: en términos generales, es lo que el Comisario Frattini está haciendo con el Programa Aeneas. Opinamos que los mecanismos de seguridad, que a menudo son contrarios a los inmigrantes o pretenden reducir la inmigración, deben financiar con cargo a su propio presupuesto independiente, en lugar de robar de los fondos para el desarrollo.

En realidad hoy abordamos la otra cara de la moneda, es decir, los aspectos de la migración relacionados con el desarrollo: la migración de una parte del sur a otra, la migración como causa de subdesarrollo e inestabilidad. Las cuestiones que se plantean son la educación, la asistencia sanitaria, además de las propuestas prácticas y positivas de la señora Carlotti; los inmigrantes que son arrastrados de un país a otro, los que son refugiados dentro de su propio país, ECHO, la coordinación del CDHNU, las ONG, las organizaciones regionales, que evitan que los grupos étnicos sean perseguidos o aislados, ya sea en Asia, América Latina o África; poblaciones desarraigadas, grupos vulnerables, entre ellos principalmente las mujeres y niños.

El Comisario tiene razón cuando apunta que estos asuntos se ajustan sorprendentemente bien a la política de desarrollo, al ser el destino habitual de la ayuda oficial al desarrollo, pero todas esas cosas que tienen que ver con la política de migración, sobre la base del interés perfectamente legítimo de Europa en que sea segura y se gestione bien, van sin lugar a dudas más allá de la ayuda oficial al desarrollo y no tienen el objetivo primordial de erradicar la pobreza. Aunque debemos velar por nuestros intereses, no debemos disponer nuestros propios asuntos o pagar por ello a costa de los países pobres de las regiones inestables, ya que ello afecta a las causas fundamentales de la pobreza.

La intención del informe Carlotti es que el nuevo instrumento geográfico y temático de desarrollo aborde precisamente esas causas subyacentes. Desde la India hasta Bangladesh, desde Bolivia hasta Ecuador, el nuevo instrumento puede suponer el medio por el que Europa haga una buena contribución. Por todo ello, es relevante que de los 17 000 millones que gastaremos en los próximos seis años vayamos a reservar al menos el 50 % para los famosos «Objetivos de Desarrollo del Milenio», y que vayamos a redoblar nuestros esfuerzos en favor de la educación básica y la asistencia sanitaria mediante el incremento del 20 % del total destinado a dichos fines. Como diría Bono: «Haz lo que dices; envía la pobreza a la historia». Creo que el Comisario no tiene intención de hacer otra cosa.

 
  
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  Danutė Budreikaitė, en nombre del Grupo ALDE. (LT) La migración, especialmente la económica, tiene una historia de más de tres siglos. No obstante, en la actualidad los países del mundo desarrollado están fomentando la migración de mano de obra cualificada procedente de países en desarrollo. Estamos intentando resolver el problema del envejecimiento de la población y la falta de mano de obra en nuestros países a costa de terceros países. Esperamos satisfacer la demanda anticipada de mano de obra en el futuro, no mediante el fomento más activo de la innovación –una de las formas más importantes de aumento de la productividad laboral–, sino a través de la migración.

Por un lado, la Unión Europea apoya el crecimiento de la mano de obra cualificada en los países en desarrollo mediante la aplicación de una política de desarrollo y la entrega a dichos países de más del 55 % de la ayuda mundial. Por otro lado, sin embargo, se esfuerza por atraer a los mejores trabajadores con el objetivo de resolver sus problemas económicos. Muy a menudo, dichos trabajadores adquieren sus cualificaciones en Europa o con fondos de la Unión Europea.

Por consiguiente, parte de los fondos de la UE reservados para la ayuda al desarrollo se utilizan para financiar el mercado laboral de la propia UE. Aunque los inmigrantes ayudan a sus familias con dinero ganado en la UE, su contribución al desarrollo de sus países sería mucho mayor si trabajaran y crearan riqueza no en el extranjero, sino en sus propios países.

La política de inmigración no es solamente un asunto de la UE. Los acuerdos con terceros países y el establecimiento de una política de migración, sobre todo en terceros países, es uno de los requisitos del crecimiento económico de los países en desarrollo.

Al igual que la política de migración, las prioridades para los países en desarrollo deberían consistir en estrategias para el establecimiento y la expansión de su economía y la creación de puestos de trabajo para su mano de obra. Mientras tanto, la Unión Europea debe ayudar a implementar más estrategias. De lo contrario, los países en desarrollo seguirán siendo siempre pobres.

 
  
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  Marie-Hélène Aubert, en nombre del Grupo Verts/ALE. – (FR) Señor Presidente, yo también quisiera dar las gracias a la señora Carlotti por este informe, que propone muchas iniciativas interesantes, aunque, como ha señalado el Comisario, se observa una falta de coherencia entre las distintas políticas que se aplican a escala de la Unión Europea. Nosotros mismos hemos examinado durante esta sesión una serie de informes sobre cuestiones como el asilo, la inmigración y el desarrollo, que a veces nos llevan en direcciones opuestas.

Hay que reconocer que hoy, en nuestros países, prevalece la tendencia a la seguridad. Se tiende demasiado a asociar inmigración y seguridad, y las políticas adoptadas se encaminan esencialmente a devolver a los inmigrantes, en especial a los ilegales, a sus países de origen. Da la impresión de que nos interesamos realmente por el inmigrante cuando desea volver a su país: de algún modo, es no reconocer la libertad de quienes quieren instalarse y vivir en un país distinto del que son originarios.

Como saben, la subsidiariedad es también muy importante en este terreno, y los Estados miembros aplican sus propias políticas, que difieren de un país a otro. Hoy, en Francia, el Gobierno practica una política encaminada a expulsar y devolver a los inmigrantes ilegales; hoy mismo, ante el Parlamento Europeo, se lleva a cabo el apadrinamiento de niños escolarizados amenazados de expulsión. En España y otros lugares no se han adoptado políticas de este tipo. Y otros países se preguntan cómo reaccionar ante la inmigración clandestina. Por consiguiente, la subsidiariedad es sumamente importante en este terreno.

Si el codesarrollo parece una idea interesante, creo que no puede sustituir a las necesarias políticas públicas de la Unión Europea, que son muy potentes, en materia de apoyo al Estado de Derecho y la democracia.

Más allá de las dificultades encontradas, ese es el objetivo de la acción llevada a cabo por la Unión en la República Democrática del Congo, que da prioridad a las políticas públicas de salud, educación, medio ambiente, aun cuando lamentablemente se haya visto perjudicada en los últimos años por otras políticas de la Unión y los Estados miembros, en particular en materia económica y comercial.

Necesitamos, pues, coherencia y un enfoque global a fin de vincular la inmigración a cuestiones de desarrollo sostenible y no tratarla como un mero problema de seguridad.

 
  
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  Gabriele Zimmer, en nombre del Grupo GUE/NGL. – (DE) Señor Presidente, señor Comisario, Señorías, siempre aparecen dos puntos de vista enfrentados en lo tocante a la migración. Por un lado, la perspectiva libertaria, que se centra en los derechos humanos y los Objetivos de Desarrollo del Milenio; por otro, el punto de vista predominante adoptado por los Ministros del Interior, quienes en cambio ven en ella una amenaza externa. En vista de los crecientes dramas actuales asociados a la migración, el debate en el seno de la UE está dominado, lamentablemente, por el Comisario Frattini y los Ministros del Interior. Los dispositivos de protección de las fronteras y los equipos de intervención forman parte de este cuadro. Sin embargo, su magnífico informe, señora Carlotti, analiza las causas y el estado de la inmigración en el siglo XXI con mucha más profundidad y además propone un gran número de medidas sensatas, aunque no puedo comentarlas aquí en los dos minutos que tengo disponibles.

Sin embargo, su llamamiento a una migración controlada no debería significar que en el futuro, por ejemplo, la UE convierta Lampedusa en una Isla Ellis o quizás algo todavía más terrible, a saber, que existan campos combinados de refugiados y de reclutamiento de la UE en el desierto libio, y que por tanto también operarían al margen de la normativa legal de la UE.

Naturalmente, también lamento la falta de propuestas para resolver la situación de los inmigrantes que viven sin estatuto jurídico oficial en la UE. El quid de la cuestión de la política de inmigración sigue siendo la creciente disparidad económica y social entre la Unión Europea y las regiones de África en proceso de depauperación, al que contribuye la propia UE con su objetivo de competir por el liderazgo en la economía mundial.

Ruego se tomen en serio el informe sobre comercio justo, que se debatirá más tarde en el Parlamento, si desean reducir la migración motivada por necesidades económicas. Combatan la contribución que Europa está haciendo a la inmigración de refugiados de guerra a través de las exportaciones de armas y reduzcan las emisiones de Europa y sus socios comerciales si desean reducir la migración, que es ante todo fruto del cambio climático y la expansión de los desiertos.

 
  
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  Alessandro Battilocchio (NI). (IT) Señor Presidente, Señorías, hablo en nombre del nuevo Partido Socialista Italiano. Agradezco a la Comisión y a la ponente que hayan abordado este tema.

La estrategia propuesta, concebida sobre todo para facilitar las transacciones financieras y la transferencia de derechos de pensión, constituyen dos medidas viables en la práctica y que tendrían un efecto significativo en los precarios recursos de muchos inmigrantes. Sin embargo, la propuesta de encauzar los ingresos generados en medidas ideadas para promover el desarrollo en el país de origen me parece asimismo extremadamente importante y razonable.

Si es verdad, como afirma el informe, que una gestión mejor de las migraciones favorece el desarrollo, entonces de hecho es cierto que debemos asegurar que los recursos humanos más competentes encuentren a toda costa oportunidades atractivas en sus países de origen y estén motivados para llevarse de regreso a sus países los recursos acumulados, junto con su gran experiencia, en beneficio de sus comunidades. Me refiero en particular a los médicos, profesionales, maestros e investigadores.

Es de hecho bastante utópico hoy en día creer que, tras años de estudio y trabajo en Europa, un ciudadano de un país tercero decida de forma espontánea regresar a un país que no tiene las estructuras y los sistemas sociales adecuados.

Para ello, necesitamos por tanto prestar gran atención a la gestión de todos los fondos que se puedan generar, de modo que no se malgasten los esfuerzos de los individuos y de la comunidad internacional.

 
  
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  Zbigniew Zaleski (PPE-DE). – (PL) Señor Presidente, además de agradecer a la señora Carlotti su exhaustiva labor, deseo llamar su atención sobre tres puntos. La globalización implica también la ruptura de barreras por parte de personas que buscan condiciones de vida normales. Sin embargo, las diferencias en los niveles de desarrollo económico y los modelos políticos dificultan la libre circulación de personas. Si en el seno de la OMC no logramos ponernos de acuerdo sobre la libre circulación de mercancías, parece que con respecto a la libre circulación de personas es una tarea aún más complicada, aunque estos dos asuntos sean totalmente distintos.

A pesar de la falta de tal acuerdo, la gente migra, en particular a países más ricos. La Unión Europea, como destino de migrantes, se verá obligada cada vez con más frecuencia a encontrar soluciones a estos problemas. Actualmente tenemos el problema de Malta. Otro asunto problemático es el fenómeno de la inmigración selectiva, que beneficia principalmente a los países ricos. Estamos hablando de la fuga de cerebros, que es inmoral con respecto a los países pobres. Necesitamos una buena política que impida que la situación empeore en lugares como África debido al éxodo de gente con educación, y la necesitamos para ayudar a que esos países avancen. Ejemplos de tales políticas son los proyectos de reintegración, sobre los que he tenido el placer de hablar con el Comisario Michel.

Puesto que ya tenemos inmigrantes en la Unión Europea, en zonas como Escocia, que ya es un destino atractivo para polacos y eslovacos y es posible que sea todavía más atractiva para ciudadanos de países como Togo o Jamaica, debemos crear un programa educativo, social y jurídico para integrar a los inmigrantes con la mayor rapidez posible en los países de acogida. En efecto, los inmigrantes se han adaptado El periodo de integración es un factor tanto psicológico como económico. Cuanto más corto y sensato sea ese periodo, mejor resultado se obtendrá para ambas partes: para los inmigrantes y los ciudadanos del país de acogida. Gracias a estas acciones podremos evitar el fenómeno del «despilfarro de cerebros», es decir, la pérdida de cualificaciones. Por último, añadiré que el problema de la inmigración principalmente económica no solo afecta a Francia, Suecia o Malta. Es un grave problema común, al que se enfrentan los 25 Estados miembros de la Unión Europea.

 
  
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  Elena Valenciano Martínez-Orozco (PSE). – (ES) Señor Presidente, quiero, en primer lugar, felicitar a mi compañera y colega señora Carlotti por el trabajo que ha realizado, sobre todo, porque creo que trae al centro de la política exterior la política de desarrollo, también cuando abordamos el fenómeno migratorio.

Seguramente, el futuro pasa no tanto por frenar la migración, sino por regularla, de manera que los movimientos humanos hoy, igual que lo han hecho siempre, beneficien a los países de origen, tránsito y destino.

Los Estados saben que sus objetivos e intereses pueden alcanzarse mejor si existe una colaboración y si coordinan sus acciones. La próxima semana tendrá lugar en Rabat la Cumbre Euroafricana sobre migración. La cooperación al desarrollo es una prioridad de su agenda.

Pedimos que esta oportunidad sea aprovechada para establecer medidas concretas dirigidas al desarrollo de los países africanos y hacemos un llamamiento a la Unión para que se comprometa decididamente con la democracia, la paz y la seguridad de los países de origen de la migración, quebrando la lógica muchas veces de la Realpolitik.

Tal vez lo que deberíamos hacer es fomentar la educación, que siempre trae libertad y desarrollo. Debemos mejorar y ampliar la presencia de la Unión a nivel político e institucional.

Pero el derecho al desarrollo es integral y significa intercambio económico, cultural, gestión de conflictos, lucha contra el terrorismo, protección del medio ambiente y políticas de fomento de la igualdad entre hombres y mujeres.

La migración produce beneficios, sin duda, pero los beneficios de la migración internacional, no solo para los migrantes sino también para las sociedades que los reciben, solo serán posibles si mantenemos el respeto por los derechos de los trabajadores, que son la garantía universal frente a la explotación. Deben protegerse los derechos de todos los trabajadores, los regulares y los que no lo son.

Las medidas que contemplemos deben respetar absolutamente los derechos de aquellos que se acercan a nuestras fronteras, incluyendo el derecho al asilo. En este sentido, la Unión Europea debería velar por que no se impida a los solicitantes de asilo alcanzar la protección internacional que necesitan.

Como todos sabemos, señor Presidente, la migración, los movimientos, son imparables. Asegurémonos del respeto a los derechos de los migrantes.

 
  
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  Jan Jerzy Kułakowski (ALDE). – (PL) Señor Presidente, el hecho de que el Parlamento Europeo esté debatiendo sobre el desarrollo en relación con la cuestión de la migración demuestra que estamos abiertos a los problemas de los países en desarrollo. Queremos que la migración forme parte del proceso de desarrollo. Por desgracia, en la actualidad, esto es meramente un deseo piadoso. Si queremos que este deseo se convierta en realidad, hay que cumplir determinadas condiciones. Mencionaré dos de ellas. Primero, la migración ha de convertirse en cíclica para evitar el fenómeno de la fuga de cerebros en la medida de lo posible. Segundo, todos los Estados miembros deben ratificar la Convención internacional sobre la protección de los derechos de todos los trabajadores migratorios.

Por último, el tema de la migración y el desarrollo afecta en gran medida a las relaciones entre la UE y los países ACP. Por este motivo, la Asamblea Parlamentaria Paritaria ACP-UE, de la cual soy miembro, debe investigar seriamente este asunto.

Para terminar mi intervención quiero expresar mi más sincera gratitud y felicitación a mi colega la señora Carlotti.

 
  
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  Miguel Portas (GUE/NGL). (PT) El informe Carlotti es un paso en la buena dirección. Constata que la ayuda al desarrollo es necesaria, aunque no suficiente. Propone nuevos instrumentos y medidas, que pueden mejorar las condiciones de vida de los inmigrantes y su relación con los países de origen. Es un enfoque justo e inteligente, que sustituye la política actual centrada en el control de fronteras con una estrategia de flujos migratorios bidireccionales.

La Europa fortaleza ha fracasado, con su inevitable precio de muertes en el Mediterráneo. Lo que falta ahora es compromiso y una postura clara sobre los centros de detención, que son inaceptables. La ponente también reconoce que una frontera invisible sitúa a un lado a los ciudadanos y a otro a las demás personas que no tienen papeles y que se ven condenadas a recurrir a métodos ilegales. ¿Cuál es el resultado? ¿Inmigrantes sin papeles? No. ¿Autorizaciones temporales para buscar trabajo? Sí. Ahí es adonde nos lleva el principio de la ciudadanía.

 
  
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  Koenraad Dillen (NI). – (NL) Señorías, incluso mientras se examinaba este informe en la Comisión de Desarrollo y Cooperación me di cuenta de lo que trataba y me sentí defraudado. Me pasa igual en esta Cámara durante este debate. Parece que nadie se está deteniendo a considerar las inevitables consecuencias sociales de la migración en los países de la UE, que ya están luchando con los problemas causados por la formación de guetos, la delincuencia, el desarraigo y el islamismo. Tras lo que sucedió en algunos barrios franceses el pasado otoño, me esperaba un poco de reflexión sobre todo ello, especialmente por parte de una ponente francesa.

En este debate no debemos alzar el dedo acusador contra las personas que huyen de sus países en busca de una vida mejor. No hacen otra cosa que lo que haría cualquiera. Pero Michel Rocard, quien por cierto es ex presidente de la Comisión de Desarrollo y Cooperación de esta Cámara y miembro del mismo partido que la ponente, se percató de la magnitud de la situación cuando en su calidad de Primer Ministro socialista francés afirmó que «Francia no puede asumir todas las miserias de este mundo». Pues bien, tampoco Europa puede.

Además, son principalmente los más débiles de los países de origen africanos, los que no tienen los medios o la influencia para dejar sus países, las víctimas de los flujos migratorios y de las fronteras abiertas, ya que ellos quedan atrás, más pobres que nunca. Ideas como la movilidad de los cerebros y la migración circular pueden parecer atractivas, pero no son realistas y no ayudan a cambiar la situación. Por este motivo, más inmigración a nuestros países significa más miseria en el mundo en desarrollo, al contrario de lo que sugiere el informe.

Lo que Europa necesita es que se detenga categóricamente la inmigración; lo que los países en desarrollo necesitan es ayuda efectiva sobre el terreno.

 
  
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  Rodi Kratsa-Tsagaropoulou (PPE-DE). (EL) Señor Presidente, señor Comisario, en estas sesiones plenarias hemos debatido en particular asuntos relacionados con la migración. Nos hemos referido a numerosas dimensiones y aspectos que guardan relación principalmente con la gestión de los flujos migratorios en nuestras fronteras y dentro de los Estados miembros.

El informe de la señora Carlotti nos ofrece una dimensión nueva y muy importante, por lo que le doy las gracias. Es la dimensión, es la relación entre migración y desarrollo, la relación entre la Unión Europea y los países en desarrollo, que son principalmente países de origen de inmigrantes y refugiados políticos.

Nuestra acción exterior a escala comunitaria y nacional nos brinda muchas oportunidades para crear condiciones de desarrollo sostenible en países y comunidades que sufren la pobreza más absoluta, a fin de crear empleo, instituciones y estructuras democráticas, además de la protección de los derechos humanos y sociales. Estas condiciones darán esperanza a la población local y expectativas de una vida mejor en casa.

Los fondos regionales, la cooperación europea, los acuerdos de estabilidad, nuestra acción para el desarrollo dentro del marco de las Naciones Unidas, la positiva política de vecindad y todo lo demás que hemos mencionado constituyen herramientas excelentes, pero debemos hacer mejor uso de ellas, con mejor coordinación y una evaluación seria y adecuada de nuestras políticas y nuestros objetivos, tanto por parte de nuestros servicios centrales como de nuestros representantes, los cuales tienen responsabilidades reforzadas y descentralizadas y conocen mejor las necesidades locales.

Asimismo, necesitamos mejorar la cooperación con los factores locales en todos los niveles. También, señor Comisario, en relación con el nivel de transparencia y gobernanza, nuestros mecanismos de control deben situar a los administradores nacionales y locales de los países beneficiarios ante sus responsabilidades.

En nombre de la Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género quisiera subrayar la importancia de incluir la dimensión de género en todas nuestras políticas, ya que la mujer es la víctima más afectada por todas las formas de discriminación en los países en desarrollo y la primera víctima de la inmigración ilegal en cuanto llega a nuestras comunidades.

 
  
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  Marie-Line Reynaud (PSE).(FR) Señor Presidente, también yo quiero felicitar a la señora Carlotti por su excelente trabajo.

Como ponente de opinión de la Comisión de Derechos de la Mujer, me satisface mucho comprobar que la mayoría de nuestras propuestas se han integrado en el texto final, en particular la protección de las mujeres migrantes contra la discriminación y la violencia y la mejora de su acceso a los servicios sanitarios, a la educación y al empleo, así como la necesidad de prestar especial atención a los hijos de esas mujeres migrantes, o también el caso de las mujeres desplazadas a causa de los conflictos.

Lo único que lamento es que no se haya aceptado una de mis propuestas, consistente en permitir a las mujeres migrantes en situación ilegal tener acceso a asistencia médica, así como a un apoyo jurídico y psicológico. En efecto, esas mujeres en situación ilegal conforman una categoría especialmente vulnerable, cuyos derechos fundamentales deben ser protegidos, del mismo modo que los de las personas que están legalizadas. Espero que este punto pueda abordarse en el marco del informe de la señora Kratsa, específicamente consagrado a la situación de las mujeres migrantes.

 
  
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  Toomas Savi (ALDE). – (ET) Señor Presidente, señora Carlotti, señor Comisario. La migración, especialmente la ilegal, ha sido hasta ahora un problema de países coloniales o metropolitanos, que ha llevado al establecimiento de estrictas exigencias de visado, ha forzado la promulgación de leyes sobre la migración y ha provocado un debate internacional sobre el tema. La complejidad del problema queda demostrada claramente por la situación actual, en la que 60 000 personas esperan en la costa norte de África la oportunidad de llegar a España. En conexión con la globalización, es también probable que el problema de la migración llegue a los nuevos Estados miembros.

Señor Presidente, Europa tiene la obligación moral de ayudar al menos a algunos inmigrantes a entrar en los países del mundo desarrollado, de forma que puedan superar con sus condiciones actuales y llevar una vida digna, que les permita adquirir una educación y profesión para después regresar a su país de origen, dando lugar de este modo a una migración circular.

A fin de implementar las sugerencias anteriormente mencionadas, será necesario actualizar y reformar la política de inmigración de los Estados miembros de la Unión Europea. La canalización de la inmigración legal exigirá la cooperación a largo plazo entre los países de origen y los de acogida, aunque la última propuesta exigirá un aumento de la financiación.

Por tanto, señor Presidente, no es imposible que pronto tengamos que hablar de la política común de inmigración de la Unión Europea, para no encontrarnos en la misma posición complicada en la que nos encontramos hoy en relación con la política energética común de la Unión Europea.

 
  
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  Ryszard Czarnecki (NI). – (PL) Señor Presidente, agradezco a la ponente su labor en torno a este informe y las claras conclusiones que ha extraído. Entre ellas se incluye el reconocimiento de que la Unión Europea no ha encontrado todavía una solución común y cohesionada al problema de la inmigración. Es un reto respetable a gran escala: el 3 % de la población mundial, es decir, 175 millones de personas, son emigrantes, y el 40 % de esas personas viven en países en desarrollo.

Algunas veces se critica a la Unión Europea por asignar muy pocos recursos a la integración de inmigrantes y refugiados. En los últimos siete años se han gastado 15 millones de euros. Esto equivale a medio euro por inmigrante. No obstante, parece que el uso eficiente de estos recursos no es menos un problema. Hemos visto demasiados signos alarmantes de ello y nos llegan informaciones sobre despilfarro y corrupción en la distribución de fondos.

La ayuda a los inmigrantes tiene una dimensión moral y también política, y necesitamos elaborar una política comunitaria nueva y transparente en este terreno. El hecho es que en los últimos 10 años la política migratoria de la Unión Europea ha sido más restrictiva que nunca. No nos engañemos pensando que esta política será menos restrictiva en los años venideros. Lo más probable es que suceda todo lo contrario.

 
  
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  Libor Rouček (PSE). (CS) Señorías, en el mundo actual hay casi 10 millones de refugiados y 25 millones de desplazados en sus propios países, principalmente en los países del sur. Dado que una vez también fui refugiado y pasé por el sistema de acogida –un campo de refugiados–, dedicaré mi intervención a la situación de los inmigrantes en las zonas de recepción y de tránsito. No me cabe duda de que es preciso mejorar las condiciones de vida de los inmigrantes en los países de acogida y de tránsito, especialmente en los países del Sahel. Ha llegado la hora de crear diversos centros de información, centros de ayuda exterior y centros de asistencia jurídica. Hay que avanzar programas destinados a la prevención y el tratamiento de diversas enfermedades, entre ellas las enfermedades de transmisión sexual y el sida. Los sectores más vulnerables de la sociedad, entre ellos las mujeres y los niños, deben ser los principales beneficiarios de la ayuda. Por tanto, insto a la Comisión a que desarrolle una estrategia integrada con vistas a apoyar a los países de acogida y de tránsito. Es preciso reforzar la capacidad de estos países meridionales y respetar el derecho de los mismos a seguir su propia política migratoria independiente.

 
  
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  Francesco Enrico Speroni (NI). – (IT) Señor Presidente, Señorías, deseo subrayar que el informe no está completo, ya que menciona los derechos de los inmigrantes sin hablar de sus obligaciones. Tampoco dice nada del peligro que algunas formas de creencias religiosas extremas traen a nuestra Europa.

No puedo ignorar que ha habido asesinatos de personas –la última fue Theo van Gogh– y que, debido a determinadas actitudes de los inmigrantes, nuestra libertad se ha visto limitada en gran medida, hasta el punto de que se ha hecho muy peligroso, por no decir imposible, llevar una camiseta con caricaturas como la que tengo hoy aquí conmigo. En el informe no figura ninguna referencia a esta cuestión.

 
  
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  Kader Arif (PSE).(FR) Señor Presidente, quisiera empezar dando las gracias de todo corazón a la señora Carlotti por su excelente trabajo, cuyo enfoque apoyo plenamente.

Demasiado a menudo, en el sur, la migración implica la partida de los ciudadanos mejor formados, una verdadera hemorragia de competencias que priva de ingresos a esos países y compromete la prestación y la calidad de servicios esenciales, indispensables para su desarrollo efectivo.

No nos equivoquemos: esta fuga de cerebros se ve alentada por las políticas de admisión selectiva de inmigrantes aplicadas en el norte con el nombre de «migración selectiva» o «inmigración selectiva». Inmigración selectiva en el norte es siempre sinónimo de inmigración sufrida en el sur, una política que equivale a negar al sur todo derecho al desarrollo.

Por oposición a este enfoque que tiene resultados tan nefastos, me parecen interesantes la filosofía general y las medidas concretas propuestas en este informe, como la inmigración circular para sustituir la fuga de cerebros por la «circulación» de cerebros. Este es el concepto de inmigración compartida, en que cada parte enriquece a la otra. Se trata de promover el codesarrollo, de consagrarlo en los textos europeos, sin olvidar su necesaria financiación, de reconocer y apoyar el papel de los migrantes al servicio del desarrollo de su país de origen, con una voluntad real de convertir la inmigración en palanca de desarrollo y ayuda mutua entre los pueblos.

Espero que esta solidaridad indispensable presida las conversaciones en la próxima Conferencia euro-africana de Rabat. Conocemos la historia de los muros levantados con la ilusión de protegerse del otro. Siempre han estado abocados a ser franqueados y finalmente destruidos.

 
  
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  Panagiotis Beglitis (PSE). (EL) Señor Presidente, también yo felicito a la señora Carlotti por su informe, ya que ha llegado en el momento oportuno, en vista del hecho de que la Asamblea General de las Naciones Unidas va a reunirse en septiembre y examinar la relación entre migración y desarrollo.

Opino que ha llegado la hora de actuar y pasar de las palabras y los deseos a los hechos. Todos hablamos de la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, pero no hay ninguna referencia expresa al problema de la migración. Creo que la Asamblea de las Naciones Unidas en septiembre brindará una excelente oportunidad para vincular de forma explícita los objetivos de desarrollo con la migración y, sobre todo, para que la respuesta a este problema global sea un objetivo cuantificable con un calendario concreto.

La Unión Europea debe acelerar la integración de la migración en todas las acciones exteriores y en la política exterior y sobre todo debemos examinar formas de incorporarla a la nueva estrategia de cooperación al desarrollo, la nueva estrategia de vecindad europea.

Creo que la cumbre euroafricana supondrá una oportunidad para debatir todos estos problemas. A pesar de ello, necesitamos sobre todo una estrategia comunitaria integrada y cohesiva.

 
  
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  Justas Vincas Paleckis (PSE). – (EN) Señor Presidente, quisiera felicitar a la ponente y llamar la atención sobre un aspecto del desarrollo y la migración que hace aumentar la riqueza y el potencial intelectual de los países ya prósperos y que provoca una sangría en los países en desarrollo. Me refiero a la fuga de cerebros.

Las políticas de desarrollo no darán resultado a no ser que este proceso como mínimo se desacelere. En este momento, la UE ofrece ayuda a los países en desarrollo con una mano, que es visible, y se la lleva con la otra, que permanece invisible. En primer lugar, propongo que arreglemos nuestras cosas aquí en la Unión Europea, donde estamos asistiendo a una fuga de cerebros similar de los nuevos Estados miembros a los antiguos. El proceso es incluso más doloroso, ya que las fronteras interiores y las barreras se reducen y desaparecen. La UE debe crear un fondo especial para regular la fuga de cerebros y suavizar su impacto.

Una vez arreglada la situación en casa, podría servirnos de base para la cooperación con los países en desarrollo y con los Estados Unidos, que se beneficia enormemente de la fuga de cerebros.

 
  
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  Louis Michel, miembro de la Comisión. (FR) Señor Presidente, Señorías, desde luego estoy de acuerdo con lo esencial de lo que se ha dicho. Me limitaré, en el poco tiempo que tengo, a entresacar algunos elementos para definir de forma bastante clara mi posición respecto de una serie de cuestiones y propuestas.

En primer lugar, quisiera tranquilizar al señor Van den Burg en lo que respecta a su pregunta extremadamente importante sobre la necesidad de distinguir bien entre gastos relacionados con la seguridad y gastos relacionados con el desarrollo. Es evidente que no se puede contemplar el uso de recursos de desarrollo para financiar medidas de seguridad: no corresponde al presupuesto de desarrollo financiar esas medidas. Desde este punto de vista puede usted confiar en la Comisión.

Un segundo elemento que me parece importante es la famosa cuestión de la «fuga de cerebros». Como Comisario de Desarrollo, quisiera que no se pusiera en duda mi compromiso con esta cuestión. Me opongo a las políticas de algunos de Estados miembros, que realmente reclaman y tientan a las personas con la inmigración selectiva. Desde mi punto de vista, la inmigración selectiva es una concepción cínica del desarrollo y no la acepto. En este sentido, desconfío de las sugerencias e ideas que giran en torno al concepto de «tarjeta verde». Pienso que es muy peligroso jugar con conceptos que entran evidentemente en la lógica de esa «inmigración selectiva». No me gusta ese enfoque y me parece que he de decirlo claramente.

Debo decir, señora Aubert, que me complace mucho su llamamiento a favor de la inversión en políticas públicas. Habla usted de políticas públicas de la UE, pero hay que ocuparse sobre todo des políticas públicas de los Estados asociados y de los países en desarrollo. Esta es una de mis obsesiones, porque constituye la base misma de la reconstrucción y el desarrollo. Es extremadamente difícil alentar a los ciudadanos de los países en desarrollo, que viven sin perspectivas, que tienen la sensación de no tener perspectivas, que viven sin acceso a servicios básicos que cualquier sociedad normal debe prestar, a permanecer en sus países y contribuir a su desarrollo.

Por tanto, todo lo que gira en torno a la capacidad de los Estados para garantizar los servicios básicos: acceso a la educación, acceso a la sanidad, acceso a la administración, acceso a la justicia, acceso a la cultura, acceso a los bienes primarios, debe formar parte, fundamentalmente, de nuestras estrategias de desarrollo. No me cabe la menor duda de que ahí residen las respuestas definitivas al fenómeno de la inmigración. Es preciso desarrollar las funciones esenciales del Estado, tan queridas por quienes como yo creen en la primacía del carácter laico de los Estados. Creo que esto es importante.

Quisiera alabar a todos los que han intervenido sin citarlos a todos por su nombre. Estoy totalmente de acuerdo con el señor Kulakowski, que ha hecho hincapié en los lazos sumamente estrechos que existen entre migración y desarrollo. La respuesta correcta a la migración es el desarrollo, lisa y llanamente. No es el cierre de las fronteras, no es la devolución, no es la «inmigración selectiva»: la respuesta correcta reside evidentemente en proyectos de desarrollo destinados a reforzar, mejorar o reconstruir los países en cuestión. En una serie de países en desarrollo se puede decir que ya no hay Estado y yo urgiría a la UE, a nuestras instituciones y a los países ACP especialmente afectados a que se reúnan alrededor de la mesa de negociación.

Por último, quisiera decir al señor Dillen que ha citado al señor Rocard totalmente fuera de contexto. Por supuesto que Europa no puede absorber toda la miseria del mundo. Pero quisiera decirle que el mundo rico podría hacerlo cómodamente, así que no hay excusa que valga.

Esto no es más que una cuestión de voluntad política, señor Dillen. Sé que en este terreno usted no la tiene.

 
  
  

PRESIDENCIA DEL SRA. KAUFMANN
Vicepresidenta

 
  
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  La Presidenta. El debate queda cerrado.

La votación tendrá lugar hoy.

 
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