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Procedimiento : 2005/0251(AVC)
Ciclo de vida en sesión
Ciclos relativos a los documentos :

Textos presentados :

A6-0250/2006

Debates :

PV 06/09/2006 - 16
CRE 06/09/2006 - 16

Votaciones :

PV 07/09/2006 - 7.1
Explicaciones de voto

Textos aprobados :

P6_TA(2006)0345

Debates
Miércoles 6 de septiembre de 2006 - Estrasburgo Edición DO

16. Adhesión a la Conferencia de La Haya de Derecho Internacional Privado - Participación del Parlamento Europeo en los trabajos de la Conferencia de La Haya a raíz de la adhesión de la Comunidad (debate)
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  El Presidente. El siguiente punto es el debate conjunto sobre

- la recomendación Diana Wallis, en nombre de la Comisión de Asuntos Jurídicos, sobre la propuesta de Decisión del Consejo sobre la adhesión de la Comunidad a la Conferencia de La Haya de Derecho Internacional Privado (COM(2005)0639 - 7591/2006 - C6-0138/2006 - 2005/0251(AVC)) (A6-0250/2006), y

- la pregunta oral a la Comisión sobre la participación del Parlamento Europeo en los trabajos de la Conferencia de La Haya a raíz de la adhesión de la Comunidad, de Giuseppe Gargani, en nombre de la Comisión de Asuntos Jurídicos, (O-0076/2006 - B6-0324/2006).

 
  
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  Diana Wallis (ALDE), ponente. – (EN) Señor Presidente, todos sabemos que los ciudadanos de Europa se mueven. Hemos fomentado abiertamente este movimiento dentro de nuestras fronteras mediante el principio de libre circulación. Ahora bien, nuestros ciudadanos también se mueven por el mundo y pueden verse involucrados en todo tipo de situaciones y embrollos que les lleven a vérselas con el Derecho civil en los tribunales. Así es la vida moderna. Queremos ofrecerles, en la medida de lo posible, alguna forma de seguridad en esos momentos de crisis personal.

Durante más de cien años, la Conferencia de La Haya de Derecho Internacional Privado ha trabajado sin descanso y con un número creciente de países de todo el mundo en la elaboración de numerosos convenios internacionales sobre asuntos de Derecho civil: compraventa de bienes, disposiciones testamentarias, secuestro de niños, pago obligatorio de pensiones compensatorias y accidentes de circulación. Han tratado de establecer un marco legal coherente en un mundo cada vez más móvil.

Cuando yo ejercía de abogada, tuve que recurrir a menudo a los Convenios de La Haya para asistir a clientes atrapados en asuntos con una dimensión transfronteriza. Esos clientes tenían motivos para estar agradecidos por la existencia de esta organización bastante desconocida. Durante estos últimos años, en mi calidad de diputada he tenido el privilegio de asistir a numerosas reuniones de La Haya, en nombre de esta Cámara, de conocer a las personas que desempeñan esta labor aparentemente más bien técnica y distante y de ver trabajar a los funcionarios y expertos nacionales que elaboran y negocian acuerdos técnicos muy complejos para ayudar a nuestros ciudadanos. Es una labor difícil, teniendo en cuenta el número creciente de tradiciones jurídicas y valores culturales. Si bien puede parecer una labor técnica, detrás de estas cuestiones jurídicas aparentemente áridas subyacen opciones políticas muy importantes. Esta labor debe salir cada vez más a la luz del día y espero que nuestra participación pueda contribuir a ello.

Hasta ahora, la Comunidad ha estado representada por todos sus Estados miembros y, por lo poco que he podido comprobar, con ello se enriquece y refuerza la labor de la Conferencia gracias a la diversidad de nuestras tradiciones jurídicas y de nuestra experiencia en Derecho comparado. No obstante, también es evidente que dada la nueva competencia comunitaria derivada de Ámsterdam, hay muchos motivos por los que la Comunidad debería participar como tal en el seno de la Conferencia. Desde el punto de vista práctico ya lo hace a través de las reuniones conjuntas de coordinación y de todos modos la Conferencia funciona por consenso. Por tanto, no tengo absolutamente ningún inconveniente en recomendar a sus Señorías que esta Cámara dé su conformidad a la adhesión de la Comunidad a la Conferencia de la Haya. Es una buena opción, un hecho positivo y oportuno.

Sin embargo, hay que hacer una advertencia; consta al final de la exposición de motivos de mi informe y se formula más en detalle en la propuesta de resolución de nuestro presidente. Al transferir esta competencia a la Comunidad, el Parlamento quizás esté cediendo en cierta medida sus propias competencias legislativas, que tanto le ha costado conseguir. Digo «quizás esté cediendo» porque esta noche estamos pendientes de que el Comisario nos asegure que el Parlamento seguirá participando de lleno en las futuras actividades cuando se negocien nuevos convenios y se ratifiquen convenios nuevos o antiguos por parte de la Comunidad. Debemos encontrar nuevos métodos de trabajo que respeten plenamente la posición del Parlamento como colegislador con el Consejo.

Aunque he disfrutado mucho de mi participación en las reuniones de la Conferencia de La Haya durante los últimos años, en calidad de una especie de representante ad hoc de esta Cámara, ahora necesitamos un instrumento mucho más formal y transparente que refleje la nueva función de nuestras instituciones en este proceso.

He señalado antes que los convenios negociados en La Haya merecen mucha más atención. Merecen dicha atención no solo porque consiguen resultados positivos para nuestros ciudadanos, sino también, y cada vez más, porque implican la toma de decisiones políticas y la ponderación de intereses. Es una labor que pide a gritos una mayor participación parlamentaria y sé que esto es algo que la Conferencia de La Haya también acogería con satisfacción. Ha habido debates iniciales sobre alguna especie de foro parlamentario. Es un planteamiento en el que deberíamos profundizar.

No obstante, ello no debe obviar de ningún modo la necesidad de que esta Cámara participe plenamente en el proceso legislativo de la Comunidad en relación con la labor de la Conferencia. Esto se haría en forma de actividad adicional cuyo desempeño entra dentro de nuestras competencias. Espero que sus Señorías estén de acuerdo conmigo en que deberíamos tomar la iniciativa en este sentido, quizás convocando una primera reunión.

 
  
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  Franco Frattini, Vicepresidente de la Comisión. (IT) Señor Presidente, Señorías, aprovecho la ocasión para dar las gracias sinceramente a la señora Wallis por su informe y al señor Gargani por la pregunta que ha formulado esta noche.

Ambos temas están relacionados, por supuesto, y puedo confirmar que yo también acojo con sumo agrado la recomendación contenida en el informe de la señora Wallis de que el Parlamento Europeo dé su conformidad a la adhesión de la Comunidad a la Conferencia de La Haya. Estoy de acuerdo además con todo lo dicho en la introducción de la señora Wallis sobre la importancia de la Conferencia de La Haya y de los trabajos realizados en los años pasados.

Es evidente, no obstante, que la adhesión a la Conferencia de La Haya por parte de la Comunidad le permitirá obtener un estatuto que se corresponda con su nuevo papel protagonista en la escena internacional, es decir, de agente que necesita participar de forma concreta y formal en las actividades de la Conferencia de la Haya.

El acceso puede comportar una mayor coherencia –podría decir una mayor consistencia– entre las normas vigentes en la Comunidad, en la Unión Europea, y los instrumentos internacionales que están preparándose. Esta necesidad de una mayor coherencia justifica y avala la adhesión formal de la Comunidad a la Conferencia de La Haya.

Como saben todos los diputados y diputadas, con el dictamen conforme del Parlamento Europeo la adhesión formal de la Comunidad a la Conferencia de La Haya tendrá lugar tan pronto como dos tercios de los Estados signatarios de la Conferencia hayan aprobado las modificaciones del estatuto. Creo poderles decir que esta mayoría especialmente amplia se alcanzará antes de finales de este año, bastante pronto. Algunos Estados miembros todavía no se han pronunciado, pero confío en que expresen su conformidad antes del mes de diciembre de este año.

La señora Wallis y también el señor Gargani plantean el problema del papel del Parlamento tras la adhesión formal a la Conferencia de La Haya por parte de la Comunidad. Puedo decirles que me comprometo personal e institucionalmente a garantizar la plena cooperación con el Parlamento, incluso después de la adhesión de la Comunidad a la Conferencia de La Haya.

Todos saben que el acuerdo marco relativo a las relaciones entre la Comisión y el Parlamento Europeo ha sido recientemente modificado: dicho acuerdo permite claramente la participación, también formal, del Parlamento en la negociación de convenios internacionales en ámbitos de competencia comunitaria, y este es sin duda un ámbito de competencia comunitaria.

Puedo garantizar a la señora Wallis y a sus Señorías tanto el pleno respeto de la información continua al Parlamento sobre las actividades de negociación, como la participación del Parlamento en las delegaciones, en las actividades de negociación. La señora Wallis lo sabe bien, estoy plenamente de acuerdo con este aspecto; por lo que se refiere a las delegaciones, es posible prever sin duda la inclusión de diputados al Parlamento en la delegación formal. Les confirmo desde ahora esta posibilidad que, cuando la Comunidad se haya adherido formalmente a la Conferencia de La Haya, se convertirá en una realidad.

 
  
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  Jean-Paul Gauzès, en nombre del Grupo del PPE-DE. – (FR) Señor Presidente, señor Comisario, Señorías, la adhesión de la Comunidad a la Conferencia de La Haya de Derecho Internacional Privado es sin duda una cosa buena. La Comunidad podrá participar activamente en la definición de las prioridades de la Conferencia y velar por su buena articulación con el programa de trabajo de la Comisión. No obstante, conviene prever, desde ahora, medidas de acompañamiento para que el espacio judicial civil no se diluya y mantenga las importantes características que conocemos: una solidaridad política reforzada en el marco de una comunidad de valores, el principio del reconocimiento mutuo de las decisiones judiciales y la construcción de un mercado interior integrado.

Las medidas de acompañamiento podrían ser la definición del mandato por el Consejo y el Parlamento de las materias dependientes de la codecisión, la elaboración de un estudio de impacto jurídico y económico al comienzo de la negociación y la reflexión sistemática sobre la conveniencia de incluir cláusulas de desconexión en los proyectos de convenio.

Al igual que la ponente, a quien felicito, considero necesario que el Parlamento sea consultado sobre los proyectos de convenio y cuando se trate de definir las prioridades del programa de trabajo de la Conferencia. Por otra parte, el principio no deberá ser que la Comunidad se adhiera sistemáticamente a todos los convenios existentes. La adhesión a los convenios existentes deberá ser examinada caso por caso por el Consejo y el Parlamento Europeo.

 
  
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  Manuel Medina Ortega, en nombre del Grupo PSE. – (ES) Señor Presidente, después de la intervención del Comisario, señor Frattini, da la impresión de que hemos conseguido el objetivo que nos habíamos propuesto con este ejercicio, a pesar de lo avanzado de la hora.

En definitiva, el Comisario nos ha dicho que esta posibilidad de participación del Parlamento en el procedimiento de adopción de convenios por la Conferencia de La Haya se inscribe en el Acuerdo marco de las instituciones y que, por tanto, el Parlamento Europeo podría participar formalmente en esta negociación. Sobre todo, ha apuntado la posibilidad de que miembros del Parlamento Europeo sean incorporados a la delegación formal. Desde luego, creo que tenemos que empezar expresando nuestro reconocimiento al Comisario por la generosidad de sus palabras, pues no existe una obligación legal.

Por lo demás, quisiera adherirme a las declaraciones de los colegas que me han precedido, señalando que la cooperación judicial en materia civil es hoy una competencia de la Unión Europea, en virtud del Tratado de Amsterdam, y que, además, tenemos el Programa de La Haya para el desarrollo de esa cooperación en materia civil. Por tanto, no es este un ámbito periférico con respecto a la esencia misma de la Unión Europea, sino que es un ámbito central, es decir, que tendremos que trabajar en esta materia conjuntamente las tres instituciones, por lo que resulta bastante oportuna la colaboración.

En la propuesta de resolución que ha presentado el señor Gargani, en nombre de la Comisión de Asuntos Jurídicos, hay también otra sugerencia bastante interesante, y es que no se trata solo de que el Parlamento Europeo colabore con la Comisión en la negociación que se lleve a cabo en la Conferencia de La Haya, sino también de que se cree una especie de foro parlamentario –que sería una labor que podría asumir este Parlamento– reuniéndonos con parlamentarios nacionales. En definitiva, el Derecho de la Unión Europea en materia privada sigue siendo en gran medida Derecho nacional y, por tanto, la creación de ese foro parlamentario nos permitiría ir armonizando posiciones.

El gran problema en Derecho internacional privado, como todos sabemos, y en el Derecho privado en general, es que se trata de derechos nacionales, que responden, incluso, a tradiciones distintas. Pero en el momento en que estamos pensando en la armonización, codificación o unificación del Derecho privado, la creación de ese foro parlamentario, quizá con esta finalidad específica por ahora, sería un buen principio para que las instituciones europeas no aparecieran desvinculadas de las tradiciones jurídicas nacionales.

Los que hemos trabajado en este ámbito hemos visto las enormes dificultades que existen para lograr cualquier progreso en el ámbito del Derecho privado, por las diferencias entre las tradiciones nacionales, pero esta propuesta, que va más dirigida al propio Parlamento que a la Comisión, sería muy positiva, porque nos permitiría armonizar posiciones con los Parlamentos nacionales y llevar esas posiciones armonizadas a la Conferencia, a través de nuestra participación en ella.

 
  
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  Ignasi Guardans Cambó, en nombre del Grupo ALDE. (ES) Señor Presidente, lo que debatimos hoy es, realmente, un signo de madurez de la Unión Europea. No hace muchos años, cuando me reunía con otras personas que enseñaban Derecho internacional privado en distintas universidades, mezclar el Derecho internacional privado o el Derecho privado con el Derecho de la Unión Europea era una herejía, porque, sencillamente, la Unión Europea se dedicaba a la pesca, como máximo, al comercio internacional y a la competencia, pero no se ocupaba realmente de cuestiones de Derecho privado.

Hoy la Unión Europea tiene mucho que decir en el ámbito del Derecho privado, porque hoy, aunque todavía nos queda mucho por hacer, la Unión Europea ya se ocupa de las consecuencias privadas —el Derecho privado— de la ciudadanía europea, de su impacto directo en el espacio privado de las personas y de las consecuencias que la libertad de establecimiento y de circulación tiene en el Derecho privado de las personas y de las sociedades.

Todo eso es lo que empujó en su momento a introducir en el Tratado de Amsterdam esta materia y a llegar a una evolución que permitió que la Unión Europea —la Comunidad Europea, para ser exactos— tuviera estas competencias, que han permitido elaborar una gran cantidad de legislación o convertir en legislación europea instrumentos que no lo eran, aunque formaban parte, de alguna manera, del ámbito comunitario, como el Convenio de Bruselas y otros.

Por tanto, en este contexto, la adhesión de la Unión Europea —la Comunidad, en sentido riguroso— a la Conferencia de La Haya es un paso muy importante y demuestra, insisto, la madurez de la Unión Europea; demuestra que nos queda mucho por recorrer, entre otras cosas, respecto a cómo se elaboran estas normas: tercer pilar, primer pilar, etc. No es el momento de discutirlo, pero es algo que redundará en la mejora de la calidad de nuestra propia legislación y que, sin duda, permitirá a la Unión Europea aportar sus propias prioridades a la Conferencia de La Haya.

Por tanto, a pesar de que sea medianoche y esté aquí muy poca gente, esto es una prueba y un índice real de la madurez de la Unión Europea en ámbitos que afectan muy directamente al ciudadano.

 
  
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  Daniel Strož, en nombre del Grupo GUE/NGL. (CS) Señor Presidente, señor Comisario, Señorías, en relación con la propuesta de decisión del Consejo sobre la adhesión de la Comunidad Europea a la Conferencia de La Haya de Derecho Internacional Privado, quiero señalar que es un paso absolutamente esencial, dado que la Comunidad adquiriría en virtud del Tratado de Amsterdam la autoridad para adoptar medidas para la cooperación judicial en casos civiles con una dimensión transfronteriza, donde tales medidas hacen posible el buen funcionamiento del mercado interior. Muchos de los pasos que ha dado o que está a punto de dar la Comunidad por medio de esa autoridad coinciden con las actividades de la Conferencia de La Haya. Dado que la adopción de los instrumentos antes mencionados ha conducido a la transferencia de la autoridad externa desde los Estados miembros a la Comunidad en los ámbitos regulados por estos instrumentos, para la Comunidad es esencial convertirse en un miembro de pleno de derecho de la Conferencia de La Haya. Creo que, sin duda, el continuo fortalecimiento de la seguridad jurídica de nuestros ciudadanos es también importante en este contexto.

 
  
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  Andrzej Jan Szejna (PSE) (PL) Señor Presidente, desde la entrada en vigor del Tratado de Amsterdam, las competencias de la Unión Europea incluyen medidas relativas a la cooperación judicial en asuntos civiles transfronterizos, necesarias para el correcto funcionamiento del mercado interior. Es un hecho que hasta la fecha se han adoptado una serie de instrumentos jurídicos en este ámbito y que se están tramitando otros. Una adhesión plena a la Conferencia de la Haya sobre Derecho Privado Internacional otorgará a la UE poderes de negociación en el seno de dicha Conferencia en ámbitos que sean de su competencia. Esto facilitará la armonización de la legislación europea con instrumentos internacionales correspondientes, en tanto que la Comunidad se verá sujeta a los derechos y obligaciones derivados de dichos convenios.

Además, la calidad de miembro de pleno derecho constituye un paso importante hacia una mayor integración europea, puesto que otorgaría a la UE una nueva función internacional en el ámbito de la cooperación judicial en asuntos civiles.

Me complace comprobar que se han presentado enmiendas a los Estatutos de la Conferencia que permitan la adhesión de la Comunidad, que se convertirá muy pronto en miembro de pleno derecho.

Deseo subrayar que me ha alegrado escuchar las palabras del Comisario Frattini; en efecto, desde la perspectiva del Parlamento Europeo, que ha desempeñado un papel activo en el proceso legislativo comunitario, y en particular desde el punto de vista de la Comisión de Asuntos Jurídicos, que es responsable de los asuntos de derecho privado, debemos prestar particular atención a los marcos de procedimiento que definen los métodos y las normas para la futura cooperación del Parlamento en asuntos que competen a la Conferencia de la Haya y para la consulta sobre proyectos de convención.

 
  
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  El Presidente. Se cierra el debate.

La votación tendrá lugar mañana a las 12.00 horas.

 
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