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Procedimiento : 2006/2050(INI)
Ciclo de vida en sesión
Ciclo relativo al documento : A6-0260/2006

Textos presentados :

A6-0260/2006

Debates :

PV 07/09/2006 - 5
CRE 07/09/2006 - 5

Votaciones :

PV 07/09/2006 - 7.11
CRE 07/09/2006 - 7.11
Explicaciones de voto

Textos aprobados :

P6_TA(2006)0355

Acta literal de los debates
Jueves 7 de septiembre de 2006 - Estrasburgo Edición DO

5. Patrimonio natural, arquitectónico y cultural europeo en zonas rurales e insulares (debate)
Acta
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  El Presidente. – De conformidad con el orden del día, se procede al debate del informe (A6–0260/2006) del señor Sifunakis, en nombre de la Comisión de Cultura y Educación, sobre la protección del patrimonio natural, arquitectónico y cultural europeo en zonas rurales e insulares (2006/2050(INI) .

 
  
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  Nikolaos Sifunakis (PSE), ponente. – (EL) Señor Presidente, señor Comisario, Señorías, es un día importante para mí, para mis colegas y para la Comisión de Cultura y Educación, porque tras un proyecto que ha durado alrededor de un año tengo el placer de presentar en el Pleno mi informe sobre la protección del patrimonio natural, arquitectónico y cultural europeo en zonas rurales e insulares.

Durante siglos, con ayuda de materiales y medios sencillos, las poblaciones del medio rural y de las zonas insulares de Europa, obedeciendo a reglas humanas básicas y gracias a la bondad del entorno natural, han conseguido crear un patrimonio de enorme valor estético.

Este humilde legado, cuya protección y promoción no solo constituyen un deber cultural, sino también una necesidad de desarrollo, se ha visto alterado considerablemente en muchos países de Europa por los cambios sociales y tecnológicos, el hiperdesarrollo y la explotación económica desenfrenada, los cuales, por una parte, han deteriorado el paisaje, en particular en las islas pequeñas, destruyendo el maravilloso equilibrio entre el medio natural y la actividad humana y, por otra, han destruido tierras agrícolas muy productivas.

El propósito de mi informe consiste en formular propuestas concretas de protección, promoción y gestión a largo plazo de este rico patrimonio de las zonas rurales e insulares de Europa, en beneficio de la calidad de vida de todos los ciudadanos europeos.

Las propuestas contenidas en mi informe están dirigidas a la Unión Europea, a los Estados miembros, a las autoridades locales y regionales y a los ciudadanos europeos; hago un llamamiento a todos ellos para que tomen medidas concretas destinadas a mantener y promover dicho patrimonio. Puesto que dispongo de poco tiempo, comentaré solamente algunas de estas propuestas.

Ante todo, la Unión debe elaborar una estrategia global en materia de patrimonio cultural. Esto se conseguirá si la Comisión Europea, a la hora de elaborar sus propuestas legislativas, examina minuciosamente las repercusiones de las propuestas relativas a la cultura, al patrimonio cultural y, sobre todo, al patrimonio arquitectónico popular que los artesanos han creado con sus manos a lo largo de los siglos. De esta manera se podrán integrar en las políticas europeas acciones beneficiosas para el patrimonio.

Dado que los programas comunitarios en el ámbito cultural no ofrecen la financiación adecuada, se deben encontrar fondos adicionales y otros recursos comunitarios para mantener el legado: en el marco de la política agrícola común, en los Fondos Estructurales y en las iniciativas comunitarias LEADER, URBAN e INTERREG, que se han de incorporar, el próximo ejercicio financiero, en los nuevos instrumentos de cohesión política y de financiación de la PAC.

De forma similar, en su utilización de los fondos comunitarios, los Estados miembros deberán fomentar un turismo alternativo, sostenible, que contribuya a la protección y la promoción del patrimonio arquitectónico de las comunidades, que en su mayoría han conservado su fisonomía.

El programa «Cultura», con un presupuesto limitado, también ha aportado una ayuda considerable a los proyectos de legado cultural, aunque ha excluido los proyectos de restauración.

No obstante, podrían financiarse otras acciones en el marco del nuevo programa «Cultura 2007».

En particular, en el marco de los proyectos de cooperación plurianuales, se podría crear, en varios Estados miembros, una red de importantes comunidades arquitectónicas con una población de menos de 1 000 habitantes.

Estas comunidades llevarán a cabo actividades de carácter cultural según las tradiciones de cada zona, a fin de reforzar la cooperación entre importantes comunidades arquitectónicas y culturales de Europa y facilitarles el desarrollo de sus características, usos, costumbres y tradiciones locales.

Sin embargo, además de todo esto, también pedimos a la Comisión que cree una nueva institución europea en favor de las pequeñas comunidades tradicionales, a semejanza de la institución de las capitales culturales, que permitiera la elección cada año de una o dos comunidades interesantes, en las que se llevarían a cabo intervenciones de restauración y renovación y donde se celebrarían eventos culturales a lo largo del año.

Tomando como criterio el desarrollo de comunidades importantes desde un punto de vista arquitectónico, también proponemos que se cree una nueva categoría de premios, en el marco del Premio de la Unión Europea para el patrimonio cultural, destinados a la mejor rehabilitación global de una comunidad tradicional.

Señor Presidente, señor Comisario, Señorías, el entorno creado por el hombre en Europa, que consiste en diversas formas y estilos arquitectónicos, está cambiando considerablemente debido al desarrollo desenfrenado y a la existencia de estructuras incompatibles con las características históricas y arquitectónicas particulares de la localidad donde se encuentran.

En consecuencia, los Estados miembros deberán proporcionar incentivos para la demolición total o parcial de tales edificaciones; por otra parte, los proyectos que a todas luces destruyen y alteran elementos importantes del legado cultural no deben financiarse con fondos comunitarios.

Por último, el informe también propone la declaración de un «Año europeo del patrimonio cultural», cuyo objetivo será sensibilizar a la opinión pública europea sobre la importancia del legado cultural, independientemente de su dimensión local, nacional o europea.

A modo de conclusión, quisiera dar las gracias a la secretaría de la Comisión de Cultura, a los expertos que han trabajado conmigo y, por supuesto, a mis colegas de la Comisión de Cultura.

 
  
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  Franco Frattini, Vicepresidente de la Comisión. (EN) Señor Presidente, me gustaría comenzar expresando mi gratitud y la del Comisario Figel' al ponente y a la Comisión de Cultura y Educación por la constructiva labor que han llevado a cabo al redactar este excelente informe. Este informe destaca la importancia que se concede al patrimonio cultural. Interés que la Comisión comparte plenamente.

Queda mucho por hacer en este terreno. Sin embargo, la Comisión ya ha demostrado su implicación tanto a través del actual Programa Cultura 2000, como mediante otros programas e instrumentos financieros europeos. La Comisión ya ha tenido en cuenta algunos de los puntos que plantea el informe. No obstante, es un informe sumamente útil que nos ofrece la oportunidad de recalcar una vez más que es necesario utilizar todas las posibilidades existentes para proteger el patrimonio cultural y arquitectónico.

La Comisión invita a los Estados miembros, en el marco del Tratado, a aprovechar todas las oportunidades que ofrecen los instrumentos financieros europeos –por ejemplo, los Fondos Estructurales– para invertir en proyectos a favor del patrimonio cultural. Estas inversiones son medios importantes para crear oportunidades de empleo y para el crecimiento económico. Por lo tanto, contribuyen al desarrollo regional y a la regeneración de las regiones.

A este respecto, la Comisión Europea y los servicios del Comisario Figel', en particular, realizan un seguimiento de todos los programas europeos y aseguran que los instrumentos financieros incorporen aspectos culturales en sus objetivos. Gracias a ello hemos observado una mejora ostensible en los últimos años. Me complace mucho esta evolución y podría citar algunos ejemplos de Estados miembros que, como Grecia o Portugal, han aprovechado las oportunidades que ofrecen los marcos comunitarios de apoyo para introducir programas operativos a favor del patrimonio cultural.

Asimismo, la Comisión fomenta la cooperación entre los Estados miembros en el ámbito de la cultura y el patrimonio cultural a través del programa Cultura 2000. En un futuro próximo, esta labor continuará mediante el programa Cultura 2007-2013, recientemente propuesto.

Gracias a la cooperación entre las tres instituciones –y quisiera aprovechar esta ocasión para dar las gracias una vez más al ponente, el señor Graça Moura, en nombre del Comisario Figel’– esperamos que este nuevo programa para el período 2007-2013 se adopte antes de que termine el año. En este contexto, los acuerdos de cooperación como los que propone el informe podrían recibir financiación en un futuro cercano.

Como reconoce igualmente el informe, la Comisión Europea se esfuerza activamente por difundir la importancia del patrimonio cultural a través de sus acciones, como el Premio Europeo para el Patrimonio Cultural y la acción conjunta emprendida con el Consejo Europeo en favor de las Jornadas del Patrimonio Europeo. Más adelante podríamos examinar la manera de ampliar su ámbito y de que las cuestiones planteadas por el Parlamento Europeo se reflejen mejor en dichas acciones.

A modo de conclusión, yo destacaría que este informe se debate en el momento preciso. Nos encontramos en un momento en el que nuestro nuevo programa Cultura está a punto de ser aprobado, en el que la Comisión lleva a cabo una reflexión sobre sus acciones para los próximos años y en el que numerosos temas son objeto de debate. Sin duda, este informe revestirá un gran interés en este marco.

 
  
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  Vasco Graça Moura, en nombre del Grupo del PPE-DE. – (PT) Señor Presidente, señor Comisario, Señorías, si queremos reconocer la importancia del patrimonio cultural de las zonas rurales e insulares de Europa, debemos ir más allá de las meras declaraciones de principios que gustan tanto a los políticos y aprobar con urgencia un amplio abanico de medidas destinadas a proteger, rehabilitar y promover este legado.

Además de los intereses culturales en juego, cabe subrayar que para tomarnos en serio estas ideas debemos tener en cuenta también los intereses humanos, sociales y económicos. El informe Sifunakis acierta en proponer una serie de prioridades políticas con vistas a alcanzar estos objetivos. Propone, por ejemplo, un estudio y examen sistemáticos de este patrimonio y el reconocimiento de su variedad y versatilidad, la creación de un marco legislativo que garantice su protección, incentivos para la conservación de las edificaciones tradicionales, ayuda económica, el mantenimiento de actividades como la agricultura, las artes aplicadas y la artesanía, la preservación de profesiones tradicionales y de conocimientos locales, la rehabilitación de hábitats naturales y arquitectónicos, la formación de artesanos, la adopción de nuevos métodos y técnicas, la promoción de iniciativas dentro de los programas comunitarios destinados a crear un inventario del patrimonio europeo y, por último, el fomento de todos los elementos tangibles e intangibles que componen dicho legado. El documento que tenemos ante nosotros es una tapicería amplísima y abarca muchos más aspectos de los que he mencionado.

Defender de esta manera el patrimonio de las zonas rurales e insulares es también una forma de invertir la tendencia hacia el abandono de muchos de estos lugares, de crear focos de empleo y de generar bienestar y desarrollo sostenible. Las autoridades de mi país han hecho hincapié en que la política relativa al patrimonio del mundo rural debe basarse en tres ejes principales: acción integrada, es decir, una cooperación real entre los diversos niveles de autoridad y las poblaciones locales y un diálogo constante con la población local, es decir con las partes interesadas que mejor conocen sus propias necesidades.

La Comisión ya ha propuesto algunos de los temas mencionados para el período 2007 a 2013 y esperamos que una política equilibrada en materia de patrimonio rural e insular pueda contribuir a invertir las actuales tendencias negativas. La Carta de Cracovia de 2000 promueve principios basados en la pluralidad de valores y la diversidad de los patrimonios que se pueden aplicar perfectamente a este ámbito; por ejemplo, las ciudades y asentamientos históricos representan, en su contexto, una parte fundamental de nuestro patrimonio universal y deben contemplarse en su totalidad, con las estructuras, espacios y factores humanos presentes en el proceso de constante evolución y cambio.

 
  
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  Christa Prets, en nombre del Grupo PSE. – (DE) Señor Presidente, Comisario, no cabe la menor duda de que la preservación y protección del patrimonio cultural europeo es sumamente importante y constituye una labor de primer orden; tampoco debemos pasar por alto que existen varios convenios, como por ejemplo los de la UNESCO y el Consejo de Europa, que recogen estos esfuerzos y ponen de relieve los progresos positivos conseguidos.

Ahora bien, a la hora de debatir la protección de nuestro patrimonio cultural, que se centra principalmente en la preservación de los logros culturales del pasado, debemos tener en cuenta que la cultura es un proceso dinámico y variado, por lo que, si bien es cierto que la política cultural debe ocuparse de la preservación y mantenimiento de nuestro legado cultural, también debe hacerse cargo de la creación de redes culturales que incluyan la cultura contemporánea y las corrientes artísticas y que sirvan de base para el legado cultural del futuro.

Es muy importante que la opinión pública europea sea consciente de los tesoros culturales de su propio país y de Europa, por lo que un Año europeo del patrimonio cultural sacaría sin duda a la luz algunos de estos tesoros y reforzaría la conciencia de la gente sobre su importancia. Se puede y se debe hacer un mayor uso de los recursos que aporta la Unión Europea, en forma de Fondos Estructurales (URBAN, LEADER, INTERREG y otros) destinados al patrimonio cultural, pero esto incumbe a los Estados miembros y son los Estados miembros los que deben concienciarse de que las inversiones en materia de patrimonio cultural tienen repercusiones positivas para la calidad de vida de las regiones y, por supuesto, para el turismo. Debemos por tanto iniciar esta labor teniendo en mente todos sus beneficios.

Sin embargo, no estoy de acuerdo en que se recurra tanto a los presupuestos de «Cultura 2000», o de su programa sucesor «Cultura 2007», ya que la suma de 400 millones de euros repartidos entre 27 países durante un período de siete años, no proporciona margen suficiente para el arte contemporáneo y la inversión estructural. Estos recursos deben destinarse a la sensibilización del público mediante la organización de seminarios y la concesión de contratos de investigación, determinando el grado de intercambio de experiencia e información y la situación de otros países en este ámbito y elaborando proyectos para la protección de las regiones. Eso es lo que puede y debe hacer este programa.

Se nos insta a que consideremos nuestro legado cultural como un todo indivisible, y lo hacemos, pero esta herencia, de ahora en adelante, debe ir a la par de lo contemporáneo.

 
  
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  Helga Trüpel, en nombre del Grupo Verts/ALE. – (DE) Señor Presidente, Comisario Frattini, Señorías, yo también quiero empezar mi intervención diciendo que me parece fundamental que la política cultural europea signifique no solo preservar el patrimonio cultural y poner de relieve nuestra diversidad cultural, sino también promover, de forma activa, la causa del arte contemporáneo, subrayando que la fuerza de la política cultural pasa inevitablemente por considerar todas estas cosas en su globalidad.

Sin embargo, considero que este informe es importante porque pretende despertar la conciencia sobre la diversidad de la cultura europea y del patrimonio cultural europeo. Cualquiera que haya viajado por Europa, bien sea a islas como Madeira, Canarias, Chipre o Malta, bien visitando zonas rurales en la Toscana, Escocia, Letonia, Finlandia, Polonia o Provenza, conoce la belleza y diversidad de este patrimonio cultural europeo y sabe lo fácil que resulta convencer a la gente de que proteja este legado.

Por ello, la protección de este tesoro cultural es un deber político, y no solo me refiero a la elaboración de una política a escala europea, con sus diversos programas, sino también al ámbito nacional. Pienso asimismo que es muy importante que no tengamos solamente en cuenta, a la hora de tratar la diversidad europea, el programa «Cultura 2007» y que entendamos esto como una tarea horizontal y como una política en red que incluya también la política agrícola y estructural; debemos recurrir a diversos programas como URBAN, LEADER e INTERREG, puesto que es preciso dejar claro que este objetivo no solo es importante desde el punto de vista de la política cultural, sino que tiene que ver con la preparación de personas para desempeñar oficios –por ejemplo, restauradores– y con nuevos fenómenos en las zonas rurales. Por tanto, se trata de una política verdaderamente polifacética, en el mejor de los sentidos, para los diversos programas europeos.

 
  
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  Zdzisław Zbigniew Podkański, en nombre del Grupo UEN. – (PL) Señor Presidente, el informe del señor Sifunakis es muy importante porque subraya la necesidad de abordar la base de la cultura nacional, es decir, la cultura tradicional que aún está viva, en particular en las comunidades rurales e insulares.

Hasta ahora, la Unión Europea, incluidas esta Cámara y la Comisión Europea, se han esforzado principalmente por establecer una cultura europea universal, una cultura para todos. Nadie ha conseguido ni conseguirá jamás imponer esta visión, porque la cultura nace del conjunto de valores desarrollado por personas que se unen para formar grupos nacionales. La cultura une a una nación, pero también sirve para distinguirse de otras naciones a través de su belleza, su riqueza, su individualidad cultural y sus tradiciones que unen a la gente y a menudo denominan su patrimonio.

Por tanto, en la Unión Europea debemos fomentar la diversidad lingüística porque la lengua es la base de la cultura, y también la cultura popular, que a su vez es el fundamento de la cultura nacional. Además, debemos preservar los monumentos culturales y los valores espirituales, como el folklore, la artesanía y los oficios tradicionales, que están desapareciendo a medida que avanzan la civilización y la tecnología y que se impone la producción masiva.

Preservar la riqueza de las culturas individuales así como la belleza del paisaje y del entorno natural fomenta el desarrollo intelectual de la gente y una mayor conciencia del mundo circundante. Es una oportunidad para la comprensión, el respeto mutuo y la integración natural a través de valores y no por influjo del poder económico y cultural dominante.

 
  
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  Thomas Wise, en nombre del Grupo IND/DEM. – (EN) Señor Presidente, no conozco a muchas personas que no estén a favor de la protección del patrimonio cultural, arquitectónico o cultura. De hecho, gran parte de mi circunscripción, el Este de Inglaterra, es zona rural. Siempre, por supuesto, que podamos detener algunos de los insensatos e insostenibles planes de desarrollo del señor John Prescott, nuestro Viceprimer Ministro.

Gran Bretaña es una isla que posee un amplio patrimonio natural y arquitectónico. Sin embargo, a pesar de que a primera vista este informe abriga nobles intenciones, representa una amenaza para el patrimonio británico. Las propuestas que figuran en el informe tienen por objeto subsumir la cultura británica distinta y diversa en el cuento de hadas federalista de una cultura común europea. Tristemente, muchos diputados al Parlamento Europeo consideran que la cultura no es más que una herramienta para promover la integración europea y llevar a cabo un proyecto ilusorio denominado «Estados Unidos de Europa». ¿Por qué los presentes no pueden comprender que no existe una cultura común europea, ni una historia común, ni un patrimonio común, como no existe una arquitectura común o una lengua común? Europa es un continente formado por Estados nacionales que tienen historias y patrimonios muy distintos. Y es eso lo que hace que Europa sea tan interesante y atractiva.

La única manera de realizar la ambición declarada de este informe –convencer a los ciudadanos europeos de que comparten la misma cultura– sería contándoles mentiras. Y eso es lo que me asusta. La elite política de nuestros días no parece tener reparos en llevar a cabo este engaño. Hemos visto cómo sucesivos Gobiernos británicos han logrado deliberadamente mantener al público del Reino Unido en la ignorancia acerca del «proyecto Europa». Hay que reconocer que la agenda de integración de la Unión Europea es una de las mayores amenazas que hemos visto en muchos años para el patrimonio de todos y cada uno de los países europeos. Desgraciadamente, informes como este no pueden ver su propia gran contradicción.

 
  
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  Luca Romagnoli (NI).(IT) Señor Presidente, Señorías, el informe del señor Sifunakis puede apoyarse sin duda en sus intenciones, aunque a mi entender lo que dice en el primer apartado sobre la identidad europea debe cambiarse para reconocer el hecho de que los ciudadanos europeos ya comparten sin duda el mismo mosaico de culturas. A lo sumo no comprenden algunos de los mecanismos farragosos de intervención de la UE, que demasiado a menudo solo pretenden regular y armonizar.

Quizá en vez de patrimonio cultural, natural y arquitectónico sería más apropiado hablar de arquitectura, de paisaje y de bienes históricos y paisajísticos, términos que en conjunto definen la integración que puede buscarse en la sinergia entre paisaje natural y paisaje humano. Aun así, sin duda desempeña un papel vital en la difusión del bienestar social, económico y ambiental, especialmente en las zonas de Europa en que no solo el paisaje es vulnerable, sino también el tejido socioeconómico y demográfico. Me habría gustado también una definición más precisa del concepto de pequeñas comunidades tradicionales: el término «tradicionales» es demasiado genérico y se presta a una posible utilización indiferenciada de los recursos y los compromisos.

Las comunidades rurales no solo son parte de nuestra memoria colectiva, son la cuna fundamental de nuestros valores, la forja de unas relaciones sociales a menudo bastante más equilibradas que las de las comunidades urbanas, aparte de ser absolutamente esenciales para la salvaguardia de la cultura y del medio ambiente.

Este patrimonio cultural no solo está amenazado, como nos advierte el ponente, sino que en muchas partes de Europa está amenazada su misma supervivencia funcional: aparte de instrumentos de conservación y salvaguardia del territorio y las culturas, la Unión debería establecer –junto con los Estados miembros– políticas adecuadas para prevenir el despoblamiento rural, sobre todo en las zonas montañosas, pues de otro modo nos arriesgamos a invertir dinero para recuperar configuraciones arquitectónicas abandonadas, pintar casas viejas que seguirán deshabitadas y reparar calles adoquinadas que nadie pisará.

 
  
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  Manolis Mavrommatis (PPE-DE). (EL) Señor Presidente, Comisario, en primer lugar quiero dar las gracias a mi compatriota Nikos Sifunakis por su excelente trabajo. Señor Comisario, el patrimonio cultural es un elemento importante de la identidad y del desarrollo histórico de los pueblos de Europa.

En consecuencia, preservar y mantener ese legado es particularmente importante para la educación de las nuevas generaciones y el respeto de la identidad europea, mientras que, independientemente de su dimensión europea, su dimensión local es un valor fundamental para los ciudadanos europeos. Todos sabemos que los focos están dirigidos hacia las grandes ciudades, donde se encuentran los monumentos más conocidos.

Sin embargo, el hecho es que el medio rural europeo, que ocupa el 90 % del territorio, sufre abandono y estancamiento económico. Por tanto, debemos prestar especial atención a la protección y promoción del patrimonio natural y arquitectónico de las zonas insulares y otras zonas rurales de Europa, porque conservan intactas gran parte de sus características.

Respetando el espacio rural tradicional y luchando por encontrar un equilibrio entre la población y el medio natural, todos los factores que entran en juego en el ámbito cultural deben garantizar que se preserve el patrimonio cultural europeo y se desarrolle y refuerce la conciencia de su importancia por parte de los ciudadanos.

La restauración y conservación de los monumentos olvidados de las regiones periféricas de los Estados miembros también pueden contribuir al desarrollo del turismo rural y, por ende, a aumentar la población en el campo.

Por último, el reconocimiento y la preservación de la herencia cultural común son un legado importante para las generaciones futuras.

 
  
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  Maria Badia i Cutchet (PSE). – (ES) Señor Presidente, señor Comisario, señoras y señores diputados, en primer lugar quiero felicitar al ponente de este informe, señor Sifunakis, por su trabajo, que subraya la naturaleza específica y la importancia del patrimonio cultural, natural y artístico europeo, generador de numerosos beneficios, tanto en términos sociales y culturales como medioambientales y económicos.

El rápido crecimiento urbano, el progreso social y tecnológico, los modernos métodos de cultivo agrícola y la explotación económica y urbanística, plantean importantes desafíos a las comunidades rurales e insulares, que, como se ha dicho aquí, forman la mayor parte del territorio de la Unión Europea ampliada.

Así, en un momento en el que, por un lado, el abandono del campo, la despoblación y la crisis económica y, por el otro, los incendios y la proliferación de catástrofes naturales, ponen en evidencia la necesidad imperiosa de profesionales agrícolas que trabajen y cuiden nuestro entorno y que velen por la sostenibilidad y el futuro de nuestro territorio y de nuestro paisaje, este informe es muy oportuno, porque pone énfasis en la necesidad de desarrollar una política efectiva basada principalmente en un equilibrio sostenible entre la población y el medio ambiente, y en un enfoque integrado de las zonas agrícolas tradicionales, especialmente de los medios rurales.

La elaboración de un marco legislativo para conservar el patrimonio cultural, la concesión de la financiación necesaria para su restauración, la formación de profesionales de la conservación de la naturaleza y el apoyo a los artesanos y proveedores de materiales tradicionales son, todas ellas, propuestas que van en la buena dirección.

Y, en este sentido, me gustaría subrayar que promover encuentros internacionales para exponer e intercambiar experiencias y buenas prácticas en el terreno de la conservación paisajística y de la protección del patrimonio en la Unión Europea, constituiría un elemento muy positivo de esta política a nivel comunitario.

 
  
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  Bernat Joan i Marí (Verts/ALE).(EN) Señor Presidente, en primer lugar quiero acoger con agrado este excelente informe y dar las gracias al ponente por su labor. La conservación del entorno natural es uno de los principales objetivos de la Unión Europea. Nuestra tarea actual y futura consiste igualmente en conservar el patrimonio arquitectónico y cultural de Europa, algo sumamente importante para las islas pequeñas.

Realmente es importante conservar los recursos naturales, pero en los ecosistemas pequeños, el entorno, los asentamientos humanos y el patrimonio están estrechamente interrelacionados. Yo soy originario de Ibiza, una isla que sufre los efectos de la construcción de dos autopistas desproporcionadamente amplias. Estas obras han destruido varios elementos importantes del patrimonio cultural. Se han destruido sitios arqueológicos y hogares tradicionales para poder construir estas autopistas.

Las organizaciones de la sociedad civil han condenado en repetidas ocasiones esta situación, y yo mismo la he denunciado ante la Comisión Europea y en esta misma Cámara. Si este Parlamento y las instituciones europeas en su conjunto toman en consideración las propuesta que figuran en el informe del señor Sifunakis, podrían evitarse daños como estos y podrían conservarse como es debido las islas pequeñas, las zonas rurales y el patrimonio cultural. Y esa es actualmente nuestra principal meta.

 
  
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  Janusz Wojciechowski (UEN). (PL) Señor Presidente, quisiera expresar mi apoyo y agradecimiento al señor Sifunakis por su informe y unirme a todos los comentarios expresados hoy con respecto a este documento.

Con este informe, el Parlamento Europeo ha expresado su preocupación por el patrimonio arquitectónico de la Europa rural. Es un legado importante, pero lamentablemente a menudo poco apreciado y olvidado. Estamos viviendo en un mundo que cambia muy deprisa. Las regiones rurales que poco habían cambiado a través de los siglos están viviendo transformaciones drásticas en los últimos decenios. Los métodos y herramientas agrícolas han cambiado, la naturaleza del trabajo agrario ha cambiado radicalmente así como también ha cambiado la arquitectura rural.

Hasta los años sesenta, las edificaciones de las zonas rurales de Polonia eran principalmente de madera. Luego llegó un periodo de rápido desarrollo. Las nuevas casas pueden haber resultado más cómodas, pero no siempre más atractivas que las antiguas. La arquitectura rural tradicional desapareció rápidamente y muy poco queda de ella hoy, lo que significa que debemos hacer todo lo posible por garantizar la conservación de este legado.

El informe del señor Sifunakis hace hincapié en lo importante que son estos asuntos e indica vías concretas para apoyar actividades que preserven la valiosa arquitectura rural europea. Es un paso en la buena dirección mientras aún quede algo que preservar para las generaciones futuras.

 
  
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  Andreas Mölzer (NI). (DE) Señor Presidente, Señorías, todos sabemos que estamos viviendo tiempos de grandes cambios económicos y sociales, que hacen que busquemos cada vez más estabilidad, seguridad y orientación. Nuestro patrimonio intelectual, cultural y arquitectónico puede ofrecernos esta seguridad, muestra de ello es el creciente interés popular, la creciente conciencia y respeto por este legado.

Este respeto es el que puede evitar que vuelva a ocurrir una destrucción, deliberada, del patrimonio intelectual, cultural y arquitectónico que se vivió durante el infierno de dos guerras mundiales en el siglo XX, o como la que se pretendió y se planificó en la Europa del Este durante el «socialismo realmente existente», el estalinismo y el comunismo, y que lamentablemente practica actualmente al modernismo brutal apoyado por la izquierda política.

También pienso que el patrimonio histórico y cultural, en particular en las zonas rurales, no debe considerarse exclusivamente un valor económico ni debe servir solamente a los intereses del turismo.

Opino que convendría extender a las zonas rurales proyectos como la «Capital Europea de la Cultura». El caso de Sibiu, antes llamada Hermannstadt, en Transilvania, que fue el tema de una exposición de fotografías ayer en esta Cámara, es un ejemplo de la manera en que la Unión Europea puede promover y apoyar nuestro patrimonio cultural.

 
  
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  Ljudmila Novak (PPE–DE). – (SL) La preservación del patrimonio cultural arquitectónico en el ámbito rural y en las regiones insulares también significa la preservación de la diversidad cultural europea y las raíces de las naciones individuales. Cuando destruye ese legado, una nación daña sus lazos ancestrales y arranca sus raíces.

Los intentos de conseguir una interconexión cada vez mayor hacen que las zonas de nuevo crecimiento de las ciudades europeas se parezcan cada vez más. Esa es la razón por la cual resulta tan extremadamente importante que cada nación preserve las características que le confieren su identidad distintiva.

Sin lugar a dudas, el patrimonio cultural y natural más genuino se encuentra en las zonas rurales. Es preciso mantenerlo, pues de otro modo se dilapida y se deteriora. Este es nuestro mayor desafío, ya que la rehabilitación de los edificios catalogados y de los núcleos rurales es una tarea muy costosa en tiempo y en dinero. Por otra parte, las condiciones de vida en estos edificios están lejos de cumplir los criterios normales que requieren las circunstancias actuales, por lo que muchos propietarios ven el patrimonio cultural como una carga y no como una fuente de alegría y orgullo. De la misma manera, nuestros antiguos oficios están desapareciendo porque no pueden proporcionar una fuente de ingresos.

Si miramos el patrimonio cultural y natural solamente a través del prisma del dinero y el beneficio, entonces lo único que nos puede aportar es pérdidas económicas. Debemos buscar continuamente un equilibrio entre la conservación y el desarrollo ulterior.

Estoy de acuerdo con la propuesta de un Año europeo del patrimonio cultural, que sensibilizará a nuestros ciudadanos sobre la importancia del legado cultural. Pero también apoyo la propuesta de que dediquemos partidas de los Fondos Estructurales para preservar el patrimonio natural y cultural en los pueblos más pequeños, puesto que esto permitirá despertar el interés de los propietarios y de las comunidades locales por la restauración. Verán así también las oportunidades de desarrollo y nuevos puestos de trabajo.

Las perlas son pequeñas y difíciles de encontrar. Las pequeñas comunidades también merecen una oportunidad de recibir incentivos y financiación.

 
  
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  Antonio López-Istúriz White (PPE-DE). – (ES) Señor Presidente, señor Comisario, en primer lugar quiero felicitar al ponente, Nikolaos Sifunakis, por el espléndido informe que ha elaborado. Gracias a ese informe, podemos tener un debate extraordinariamente interesante, porque vuelve a subrayar algo que para mí, y para muchos de los presentes, es absolutamente esencial en la Unión, sobre todo en los últimos años: se ha ido tomando, por fin, conciencia del impacto de la insularidad sobre el desarrollo de las regiones insulares.

Por ello, aplaudo la especial mención que el informe de hoy dedica a la protección y promoción del patrimonio cultural, natural y arquitectónico de las regiones insulares en Europa. En este sentido, la procedencia del ponente, la isla de Creta, cuna de la civilización minoica, la más antigua de Europa, o la mía propia, las Islas Baleares, donde se encuentra la Naveta des Tudons, considerada como la edificación también más antigua de toda Europa, aproximadamente del 1 500 antes de Cristo, nos hacen especialmente sensibles a la hora de alentar a la Unión Europea a adoptar medidas para proteger y rehabilitar el patrimonio cultural europeo.

En este sentido, el Gobierno de las Islas Baleares trabaja en la elaboración y puesta en marcha de políticas de desarrollo sostenible sustentadas en la convergencia de los objetivos de sostenibilidad y competitividad de la actividad turística, y especialmente en la salvaguarda y mejora del patrimonio natural, cultural y arquitectónico. Ese es el camino que ha de seguirse, un camino marcado por una sociedad civil sensible a la especial fragilidad de las regiones insulares y con una alta conciencia ambiental.

Es este un buen punto de partida para, como se pide en este informe, comenzar desde hoy la puesta en común y el intercambio de experiencias en este importante ámbito que es la protección del patrimonio europeo, asunto de enorme importancia, pues no solo concierne al ser humano, sino que, además, constituye un elemento importante de la identidad y el desarrollo histórico de las regiones de Europa.

 
  
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  Giuseppe Castiglione (PPE-DE).(IT) Señor Presidente, señor Comisario, Señorías, con el Tratado de Maastricht, la Unión Europea se convirtió en la Unión de los pueblos, se dotó de una identidad cultural propia respetando las diferencias regionales y locales, que, en oposición a una globalización cultural que no deja de aumentar, representan la auténtica riqueza subyacente de nuestro patrimonio común. La cuna de ese patrimonio se halla en las zonas insulares y rurales, con sus tradiciones, su arquitectura, su artesanía local y sus paisajes naturales y humanos.

Es prioritario, por tanto, proteger ese vasto patrimonio, elaborar un proyecto de desarrollo local encaminado a poner en marcha e impulsar la mejora de la cultura y los recursos ambientales, para hacer de ellos un instrumento de crecimiento de una economía hoy en dificultades. Esto significa en primer lugar una valorización global del territorio, en la que –junto con la recuperación y la conservación de la arquitectura entendida tanto desde el punto de vista monumental como pasajístico– es necesario tener en cuenta también a las personas que viven y comparten la realidad de los pequeños núcleos rurales.

Esto implica combatir el éxodo rural, incentivar la formación de los jóvenes, recuperar la artesanía local y las prácticas agrícolas tradicionales, dar un nuevo impulso a los oficios antiguos y a nuevas profesiones, entre otras cosas financiando la investigación y el uso de nuevas tecnologías, así como garantizar el mantenimiento del paisaje, entendido no solo como conservación de los espacios verdes, sino sobre todo como uso de las especies autóctonas para no alterar la cultura del lugar.

Hay que dar a las poblaciones que viven en esos territorios todos los instrumentos necesarios para desarrollar sus tradiciones en sus aldeas, pueblos o islas. Hay que reforzar y potenciar los programas dedicados a ello. Es necesario que la estrategia global relativa al patrimonio cultural de la Unión Europea se convierta realmente en un elemento transversal de las demás políticas, al igual que la sostenibilidad ambiental, y todas las políticas deben integrarse entre sí a este respecto.

Estoy convencido de que una explotación equilibrada, racional, coherente, coordinada y sobre todo más eficaz de los recursos, también desde el punto de vista financiero, permitirá superar este doble desafío. Salvaguardar el patrimonio cultural local y regional significa permitir un desarrollo socioeconómico equilibrado en el mundo rural.

 
  
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  Franco Frattini, Vicepresidente de la Comisión. (FR) Señor Presidente, en primer lugar quisiera dar las gracias de todo corazón a todos los que han hecho una importante contribución a este debate, en forma de ideas y sugerencias francamente interesantes, y desde luego pienso informar de ello al señor Figel'. Quisiera abordar dos puntos solamente: el de la financiación del proyecto Cultura 2000 y el de la propuesta, avanzada en particular por el ponente, de hacer de 2009 el Año europeo del patrimonio cultural.

Con respecto al primer punto, como saben mucho mejor que yo, el proyecto Cultura 2000, que contaba con un presupuesto de 167 millones de euros, recibirá ahora 400 millones de euros. Se trata, pues, de un aumento sustancial, obtenido gracias a la contribución y al apoyo político del Parlamento Europeo.

Por lo que respecta a la segunda cuestión, es decir, el año europeo, la Comisión se toma muy en serio la propuesta, que evaluaremos en el contexto de nuestros objetivos y de los planes prioritarios para los próximos años. Es una propuesta que merece ser cuidadosamente analizada. Aprovecho, por otra parte, para recordarles que mi colega el señor Figel' presentó recientemente una propuesta importante con vistas a hacer de 2008 el Año del diálogo intercultural, propuesta que la Comisión ha adoptado. Me atrevo a esperar que el dictamen que emita el Parlamento siga la misma línea.

Dicho esto, como he afirmado, informaré al señor Figel' de los resultados de este debate, en el espíritu de una cooperación constructiva entre la Comisión y el Parlamento.

 
  
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  El Presidente. – El debate queda cerrado.

La votación tendrá lugar hoy a mediodía.

(La sesión, interrumpida a las 11.55 horas en espera del Turno de votaciones, se reanuda a las 12.00 horas)

Declaraciones por escrito (artículo 142 del Reglamento)

 
  
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  Zita Pleštinská (PPE-DE). (SK) Casi el 90 % de la UE ampliada se compone de tierras agrícolas que incluyen parques nacionales con una valiosa fauna y flora y con restos históricos que pertenecen al patrimonio cultural europeo.

A pesar de ello, muchas soluciones políticas no tienen en cuenta como es debido sus características específicas y sus necesidades reales. Por ejemplo, el medio rural constituye el 85 % del territorio de Eslovaquia y acoge al 48 % de su población. No obstante, la gente joven tiende a abandonar el campo, la densidad de la población rural se ha reducido, nuestro patrimonio cultural está en peligro y la alta tasa de desempleo es preocupante.

Encuentro que este informe es de gran actualidad, ya que analiza la situación actual y busca soluciones que sirvan de apoyo a las regiones rurales e insulares de Europa. También trata el futuro de las pequeñas comunidades tradicionales con poblaciones inferiores a 1 000 habitantes. Se centra en la ayuda a las microempresas, los agricultores jóvenes, las artes y oficios tradicionales, las costumbres y tradiciones locales, ayudando a asegurar la creación de puestos de trabajo y una vida en el campo mejor y más atractiva.

El patrimonio cultural requiere más atención y en particular más financiación. La UE debería establecer un enfoque exhaustivo para sostener el patrimonio cultural y garantizar que en todas las políticas se incluyan disposiciones relativas a la ayuda. Acojo con satisfacción la iniciativa de las «Jornadas del patrimonio europeo» y el intercambio de experiencias en este terreno mediante conferencias internacionales.

Al debatir este informe, el Parlamento Europeo ha confirmado que se toma en serio el desarrollo sostenible de las zonas rurales de Europa.

 
  
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  John Attard-Montalto (PSE). (EN) Puesto que Malta y Gozo son el país más pequeño de la Unión Europea, es lógico que su arquitectura y su patrimonio cultural se aborden de forma conjunta. Con los escasos recursos disponibles y un enorme patrimonio arquitectónico y cultural resulta imposible conservarlo únicamente con recursos propios. Por ello tenemos que recurrir a la UE en busca de ayuda. Pocos saben que los edificios singulares más antiguos del mundo han sido descubiertos en Malta. No obstante, requieren una atención inmediata. El impresionante complejo religioso de Ggantija en Gozo requiere una atención profesional inmediata. La Valeta, una de las más bellas capitales culturales de Europa, aún se encuentra en estado desastroso. La Segunda Guerra Mundial terminó hace más de cincuenta años y aún así la capital aún muestra sus cicatrices de guerra, sobre todo las ruinas de la otrora magnífica ópera. Hago un llamamiento a los Gobiernos alemán e italiano para que hagan un gesto de buena fe para la reconstrucción de la ópera que fue destruida por los bombardeos aéreos y contribuyan así a mejorar la arquitectura de La Valeta y su patrimonio cultural.

 
  
  

PRESIDENCIA DEL SR. MOSCOVICI
Vicepresidente

 
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