El Presidente. Señora Presidenta, el Parlamento Europeo se complace en recibirla en su sesión plenaria, y es para mí un honor dar la bienvenida a la primera mujer elegida Presidenta en un país de África, a usted y a la delegación de ministros y parlamentarios que la acompañan.
(Aplausos)
Debo decir a los colegas miembros del Parlamento Europeo que en la delegación de la señora Presidenta hay más parlamentarios que ministros.
Quiero recordar a esta Cámara que usted fue también la primera mujer que asumió la cartera de Ministra de Hacienda en su país en 1979, hace ya 27 años.
Desgraciadamente, el año siguiente su país sufrió un golpe de Estado: 1980 marca el inicio de un cuarto de siglo de violencia en Liberia, una guerra civil de 14 años, un pillaje sistemático de los recursos del país y una violación masiva de los derechos humanos de sus habitantes.
El balance de esta guerra terrible y larga −tan larga como las viejas guerras de religión europeas− no puede ser más trágico: 250 000 víctimas en un país de tres millones de habitantes supone casi un 10 % de la población, un millón de personas tuvo que abandonar sus viviendas −algunas están volviendo ahora−, se produjo una violación masiva de mujeres −más de 25 000−. En aquella época tres cuartas partes de la población "vivía" −si se puede decir vivía− con menos de 1 dólar al día y el desempleo alcanzaba el 85 % de la población, es decir, no existía una economía como la entendemos en las sociedades desarrolladas occidentales.
Señora Presidenta, en estas condiciones no debe ser tarea fácil para ningún gobernante asumir la presidencia de un país.
Nuestro Parlamento se felicita del papel que la Comunidad Económica de los Estados del África Occidental (ECOWAS) ha desempeñado en los diálogos de paz de 2002 que desembocaron en las elecciones presidenciales que usted ganó el pasado mes de noviembre.
El Parlamento Europeo envió observadores a esas elecciones, y el jefe de la delegación, nuestro compañero Max van den Berg, señalaba claramente en su informe que, a pesar de algunos pequeños incidentes, las elecciones se habían producido de acuerdo con las normas que las regían.
Por eso, la acogemos hoy como un símbolo del Estado de Derecho, de la paz, de la democracia, de los derechos de la mujer y de la lucha contra la corrupción y la impunidad.
Si ustedes leen la biografía de la Presidenta de Liberia, verán cuántas veces ha dimitido de sus puestos de responsabilidad por no estar de acuerdo con la forma en que los Gobiernos se enfrentaban al problema de la corrupción en su país.
Recordarán también que el pasado mes de abril, aquí en el Pleno, tuve la ocasión de manifestar mi satisfacción por el arresto y la extradición de Charles Taylor, que el Parlamento Europeo había solicitado en varias resoluciones, y que se llevó a cabo, al fin, a petición de la Presidenta. Esto representa un avance en la lucha contra la impunidad de los criminales de guerra en todo el mundo que saludamos aquí, entonces, y que hoy quiero recordar en su presencia.
Después de tanto sufrimiento, queremos ofrecerle nuestro apoyo.
Es bueno que las armas hayan callado. Pero a partir del momento en que las armas callan, empieza la tarea de reconstruir el país −una tarea seguida con menos interés por las cámaras de televisión−, y el riesgo que se corre es que, una vez abandonados los escenarios bélicos, se caiga en el olvido.
No sería el primer caso en que, después de haber conseguido la paz, la sociedad no haya encontrado el camino de la reconciliación ni la economía el camino del desarrollo. En ese camino, señora Presidenta, encontrará usted la ayuda europea para que Liberia siga siendo ese símbolo de libertad que fue en sus orígenes.
Esperamos y deseamos que usted construya un futuro de esperanza para todos los habitantes de su país que sea un símbolo para toda África.
Señora Presidenta, tiene usted la palabra.
(Aplausos)
Ellen Johnson Sirleaf, Presidenta de la República de Liberia. (EN) Señor Presidente, Señorías, mi delegación y yo nos unimos a ustedes hoy con motivo de su sesión formal con un profundo sentimiento de gratitud. En nombre del Gobierno y del pueblo de Liberia les envío un cálido saludo y felicitaciones a todos ustedes, Señorías, y a través de ustedes a sus respectivos Gobiernos y pueblos. Me siento honrada de tener la oportunidad de decir unas palabras.
Apenas han pasado ocho meses desde que se nos concedió la plena responsabilidad de reconstruir Liberia después del conflicto, a raíz de nuestra victoria en las elecciones democráticas de 2005. Aceptamos la responsabilidad siendo plenamente conscientes de la magnitud de los desafíos que afronta nuestro país después de 14 años de guerra civil y destrucción. Los daños y las consecuencias negativas han sido enormes y han agravado la situación de pobreza en todo el país. Hoy, el PIB per capita de 163 dólares estadounidenses (2005) representa una descenso del 90 % en comparación con los niveles de preguerra, anteriores a 1980, debido a sanciones y recortes de las actividades de sectores productivos, como la agricultura, la silvicultura y la minería.
Las exportaciones también han disminuido en torno al 95 % en el mismo período. Nuestra enorme deuda externa, cifrada en unos 3 700 millones de dólares, representa el 800 % del PIB y el 3 000 % de los ingresos de exportación, mientras que la deuda interior y los atrasos no salariales se cifran en 700 millones dólares. Nuestro presupuesto, aprobado hace poco, es de 129 millones de dólares y aunque ha aumentado un 50 % con respecto al anterior año fiscal, todavía representa menos del 30 % del de hace dos décadas.
Cuando tomamos posesión no había electricidad ni agua. Las escuelas y las clínicas estaban destrozadas, las carreteras eran intransitables. Las instituciones de gobierno se habían venido abajo y la corrupción campaba a sus anchas. El VIH/sida se disparó. Muy pocos niños iban a la escuela y muchos morían a causa de enfermedades curables. Hoy día, más de tres cuartas partes de nuestra población viven por debajo del umbral de pobreza de un dólar al día. Una amplia mayoría de este sector de la población, principalmente jóvenes, está en el paro o trabaja en la economía sumergida.
Sin embargo, me complace decirles que los liberianos son un pueblo resistente. Incluso a pesar de todo lo que ha pasado, el pueblo de Liberia tiene fe en un nuevo comienzo. Confían en mí y en nuestra administración para crear las condiciones que garanticen la realización de sus sueños.
Sus sueños no son complicados. Solo quieren las cosas sencillas que para la mayoría de las personas no son nada del otro mundo: vivir su vida en paz, recibir una buena educación y poder satisfacer las necesidades de sus familias. No son sueños imposibles para los liberianos.
Pero el tiempo apremia. Como ya saben todos ustedes, el riesgo de recaída en la guerra en sociedades que acaban de sufrir un conflicto es elevado cuando el Gobierno y la comunidad internacional no logran hacer grandes esfuerzos en los momentos cruciales y mantenerlos en el tiempo.
Hoy día, Liberia se encuentra en uno de esos momentos cruciales. Nuestros esfuerzos, a los que se unirán nuestros socios en los próximos meses, el año que viene y después, determinarán el futuro de nuestra nación. Si esperamos demasiado tiempo para introducir los cambios políticos y las reformas que hacen falta, o si nuestros socios internacionales esperan demasiado tiempo para redoblar su apoyo, entonces podemos perder la mejor oportunidad que haya tenido Liberia en una generación de poner fin al conflicto de forma permanente y de sentar las bases para el crecimiento y la prosperidad. No podemos permitir que eso ocurra.
(Aplausos)
Es preciso consolidar rápidamente los posibles dividendos de la paz de Liberia que tanto ha costado conseguir y detener la hemorragia económica y financiera. Hemos de responder a las profundas heridas que ha dejado la guerra civil y mejorar la gobernanza nacional, a la vez que introducimos rápidamente nuevas medidas de reforma estructural. Tenemos que basar nuestro enfoque en los principios centrales de democracia, responsabilidad, libre empresa, gobernanza, respeto de los derechos humanos y distribución equitativa de nuestros recursos naturales.
Por tanto, una vez que está todo dicho, ¿por dónde empezamos? Las estrategias de reducción de la pobreza son esenciales para impedir el regreso al conflicto y para sentar las bases de un desarrollo sostenido. Basamos nuestra estrategia en cuatro pilares de reconstrucción y desarrollo.
El primer pilar es mejorar la seguridad y consolidar la paz en nuestro país. Sin paz y seguridad no puede haber desarrollo o prosperidad. Debemos redoblar nuestros esfuerzos por formar a nuestras fuerzas, no solo en materia de seguridad, sino también a la hora de ser responsables ante los ciudadanos. Durante años, nuestras fuerzas de seguridad han sido bastante corruptas y han funcionado mal. No tenían la confianza de la población y han sido utilizadas para aterrorizarla e intervenir en procesos políticos sin respetar los procedimientos reglamentarios o la ley. Todo eso queremos cambiarlo. Hemos de desarrollar una estrategia nacional clara que tenga en cuenta la retirada gradual de las fuerzas de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas.
Ya hemos iniciado el proceso. Hemos completado la desmovilización de miembros de nuestras fuerzas armadas y vamos camino de reclutar un nuevo ejército formado por 2 000 soldados debidamente entrenados y equipados. Con la ayuda material de agencias de las Naciones Unidas y otros socios hemos facilitado la vuelta de 70 000 refugiados y 50 000 personas desplazadas en el interior del país desde la inauguración. Estamos reestructurando y formando a nuestra fuerza policial y otros cuerpos de seguridad. Es importante que encontremos los medios para dedicarlos a tareas productivas.
En segundo lugar, tenemos que revitalizar nuestra economía. Hemos de centrarnos en la agricultura, tanto en alimentos como en cultivos comerciales, haciendo hincapié en la rehabilitación de nuestra tradicional industria del caucho. Asimismo esperamos un rápido crecimiento de nuestra silvicultura, minería y otras industrias basadas en los recursos, basadas en políticas encaminadas a crear un clima de inversión que promoverá inversiones en actividades en las que Liberia pueda competir a escala internacional. Estas actividades crearán puestos de trabajo a fin de abordar un desempleo del 80 %, especialmente entre nuestros jóvenes.
En este sentido, cancelaremos todos los acuerdos de concesión forestal disconformes y estamos a punto de establecer un nuevo marco de concesiones para nuestros productos de recursos naturales, con objeto de garantizar el fuerte crecimiento de estos sectores. Hemos adoptado una actitud enérgica con respecto al cobro de rentas adeudadas al Estado, cuyos ingresos ya han aumentado más del 20 %. Hemos llegado a un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional en torno a un Programa de Supervisión del Personal y en todos los aspectos nuestra actuación hasta la fecha ha sido buena. Estamos concluyendo nuestra Estrategia provisional de reducción de la pobreza, que articula intervenciones prioritarias durante el período que va de julio de 2006 a diciembre de 2007. Esta estrategia se basa en nuestro Plan de Acción de 150 días, gracias al cual se logró el 70 % de los resultados que queríamos.
El tercer elemento de nuestra visión es mejorar la gobernanza democrática. La excesiva concentración de poder y un sistema político cerrado generaban corrupción, restringían el acceso a los procesos de toma de decisiones, limitaban las posibilidades de participación de la sociedad civil en los procesos de gobierno y a la larga alimentaban las animosidades y rivalidades étnicas y de clase. Nos esforzamos por efectuar cambios legales y políticos a fin de replantear esos límites impuestos a la democracia y al desarrollo.
Estamos decididos a luchar contra la corrupción, que se ha comido el tejido nacional y social de nuestro país. Vamos a desarrollar una enérgica estrategia de lucha contra la corrupción y un marco de apoyo legal y reglamentario. Se está reformando y fortaleciendo nuestro débil sistema judicial. Tratamos de descentralizar la toma de decisiones y asignar recursos adecuados a los Gobiernos provinciales y municipales para apoyar sus propios programas y proyectos identificados. Hacemos hincapié en la capacitación de los ciudadanos, especialmente los pobres y vulnerables, para que participen en el proceso de desarrollo.
(Aplausos)
El cuarto y último pilar de nuestra agenda es revitalizar nuestra infraestructura social y física. La educación es básica para la renovación y la reconciliación. Nuestra visión de la educación para todos, jóvenes y ancianos, exige que establezcamos la educación primaria universal completa y que introduzcamos programas de alfabetización en comunidades de todo el país, principalmente dirigidos a nuestras resistentes mujeres comerciantes.
(Aplausos)
Reconocemos que ninguna nación puede desarrollarse con un índice de analfabetismo del 70 %. Hemos de responder en particular a nuestra juventud afectada por la guerra, brindándole oportunidades escolares y de participación en programas de formación.
Además, hemos de rehabilitar las instalaciones sanitarias que han sido parcial o completamente destrozadas. Solo el 10 % de nuestra población tiene hoy día acceso a la asistencia sanitaria. Esta tasa ha de aumentar hasta el 50 % como mínimo a medio plazo. Debemos afrontar el creciente problema del VIH/sida, y luchar contra la malaria, los parásitos, la desnutrición y otras enfermedades que matan a tantos de nuestros niños.
El estado de nuestras carreteras es terrible. Sin una red de carreteras decente será casi imposible consolidar la seguridad, promover una nueva actividad económica y fortalecer la gobernanza local. Además, también debemos mejorar otras infraestructuras sociales, como las instalaciones de agua e higiene. En lo que consideramos uno de nuestros mayores logros, en julio de este año pudimos hacer llegar la electricidad y el agua a zonas de nuestra capital, Monrovia, por primera vez en 15 años.
(Aplausos)
Estamos orgullosos de haber conseguido en seis meses lo que anteriores Gobiernos no habían logrado durante tantos años. Nos gustaría agradecer a la Unión Europea, a través de la Comisión Europea, todo lo que ha hecho por apoyarnos en estos primeros pasos. Pero este logro es solo el principio.
Nuestra misión es que el Gobierno de Liberia vuelva a funcionar y sea más responsable en la prestación de servicios de calidad a los ciudadanos de Liberia. Los desafíos asociados son tan sobrecogedores y las necesidades y expectativas de nuestros ciudadanos tan masivas que nuestro Gobierno no puede por sí mismo responder satisfactoriamente. Urge forjar y construir cooperaciones estratégicas sólidas. En este sentido, permítanme aprovechar esta oportunidad para expresar nuestro profundo agradecimiento por la ayuda continua que hemos recibido durante años del conjunto de la Comunidad Europea, así como de determinados Estados miembros.
(Aplausos)
El Gobierno y el pueblo de Liberia agradecen esta ayuda concertada y nos complace utilizarla para la recuperación, reconstrucción y desarrollo de nuestro país. Estamos interesados en proseguir las reformas en curso al amparo de la ayuda al desarrollo de la Unión Europa a países africanos, así como el nuevo consenso europeo en torno al desarrollo para la erradicación de la pobreza. Nuestro deseo es colaborar con nuestros socios para concluir las negociaciones del Acuerdo de Cooperación Económica, teniendo en cuenta la necesidad de llegar a un consenso en torno a un equilibrio equitativo de los imperativos de desarrollo derivados de dichos acuerdos de cooperación. Además, la celebración anticipada del Día del Desarrollo Europeo sin duda alguna mejorará el contenido y los resultados de su cooperación con nuestros países. Celebramos esta iniciativa innovadora y esperamos con impaciencia sus buenos resultados.
Resumiendo, nos hemos puesto en marcha hacia un nuevo comienzo. Por ello estamos agradecidos al pueblo liberiano y a la comunidad internacional, incluida la Unión Europea y la Comisión Europea, que son socios fundamentales a este respecto. Solo es el comienzo. En los próximos meses nos dedicaremos a planificar seriamente nuestra Conferencia de cooperación, que se celebrará el primer trimestre del año que viene, y a desarrollar nuestra estrategia de reducción de la pobreza y de crecimiento a medio plazo. Seguiremos con nuestro enérgico despegue en el proceso presupuestario y aprobaremos los reglamentos fiscales apropiados en el marco de GEMAP.
Pero es crucial que en los próximos meses los liberianos empiecen a ver avances firmes y tangibles. Me gustaría pedir a todos nuestros socios que colaboraran con nosotros en las próximas semanas para asegurar que las numerosas actividades que deben desempeñarse durante la próxima estación seca estén listas a tiempo. No podemos permitirnos el lujo de perder el tiempo y en numerosos proyectos hemos de acelerar el proceso de desembolso y ejecución. Les pedimos específicamente su apoyo para este objetivo a través de la Comisión Europea.
Asimismo, quiero asegurarme de que durante la transición entre la reducción paulatina de nuestros programas de emergencia y la puesta en marcha de programas de desarrollo a más largo plazo no tengamos que echar en falta un apoyo básico. En demasiados países esta transición choca con problemas y puede perderse el empuje crucial.
Por último, quiero asegurarme de que los esfuerzos del Gobierno y de los socios están totalmente sincronizados y armonizados. Para preparar mejor la Conferencia de socios hemos de estar seguros de que los socios apoyan las iniciativas más importantes, de que no existe una superposición y una duplicación indebidas, y de que con una planificación sólida y una ejecución rápida y eficaz podemos garantizar el aprovechamiento de este empuje crucial en la historia de Liberia a fin de dejar a un lado el conflicto y acelerar el proceso de reconstrucción y desarrollo.
Nos complace que nuestra nación haya sido bendecida. Liberia no es un país pobre, sino un país que ha estado mal gobernado. Nos comprometemos a cambiar esto; a conseguir los objetivos que nos trasladarán de la crisis del pasado a la oportunidad del presente. Nuestro pueblo se ha comprometido a construir una nueva Liberia sobre las cenizas de un pasado turbulento mirando a un futuro prometedor y lleno de esperanza. Formamos parte de asociaciones estratégicas que se basan en el respeto y los beneficios mutuos. Les agradecemos a todos, colectiva y bilateralmente, el apoyo prestado hasta la fecha. Le agradecemos a usted, señor Presidente Borrell Fontelles, la oportunidad de estar aquí y deseamos trabajar con todos y cada uno de sus países en los próximos meses y en el futuro. Gracias.
(La Asamblea, puesta en pie, aplaude a la oradora)
El Presidente. Señora Presidenta, solo unas palabras para agradecer las suyas.
Estoy seguro de que su presencia en el Parlamento Europeo y las palabras que nos ha dirigido servirán para que Europa entera tome conciencia de los problemas de su país y se comprometa con el desarrollo de África.
Sabemos todos hasta qué punto Europa está hoy preocupada por la inmigración proveniente de África y todos sabemos que solamente superando los problemas que usted nos ha descrito podremos establecer esta relación de cooperación de la que usted nos ha hablado hoy.