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Procedimiento : 2006/2033(INI)
Ciclo de vida en sesión
Ciclo relativo al documento : A6-0366/2006

Textos presentados :

A6-0366/2006

Debates :

PV 15/11/2006 - 16
CRE 15/11/2006 - 16

Votaciones :

PV 16/11/2006 - 6.5
CRE 16/11/2006 - 6.5
Explicaciones de voto

Textos aprobados :

P6_TA(2006)0495

Acta literal de los debates
Miércoles 15 de noviembre de 2006 - Estrasburgo Edición DO

16. Aplicación de la Estrategia Europea de Seguridad en el contexto de la PESD (debate)
Acta
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  El Presidente. De conformidad con el orden del día, se procede al debate del informe (A6-0366/2006) del señor Von Wogau, en nombre de la Comisión de Asuntos Exteriores, sobre la aplicación de la Estrategia Europea de Seguridad en el contexto de la PESD (2006/2033(INI)).

 
  
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  Karl von Wogau (PPE-DE), ponente. – (DE) Señor Presidente, Señorías, quiero empezar, señor Presidente, señalando que el señor Dimitrakopoulos me ha cedido su tiempo de intervención de dos minutos, por lo que tengo el privilegio de poder hablar durante siete minutos.

El tema de este debate es la estrategia de seguridad de la Unión Europea, propuesta por el Alto Representante y adoptada por los Jefes de Estado y de Gobierno el 12 de septiembre de 2003, cuyas líneas maestras son tan relevantes como lo han sido siempre, pero hay que decir que la situación geopolítica ha cambiado desde entonces y que nuestras prioridades han de cambiar, de modo que en este informe pedimos que el Consejo presente a esta Cámara en cada legislatura un informe sobre la estrategia de seguridad de la Unión Europea, que podría entonces debatirse tanto en esta Cámara como en los Parlamentos nacionales. Esto es así en los Estados Unidos, donde en cada legislatura se elabora un informe básico de este tipo y, por lo tanto, si dispusiéramos de un mecanismo similar, este podría ayudar a intensificar el diálogo trasatlántico sobre estos asuntos.

Al fin y al cabo, actualmente en la estrategia de seguridad en Europa destacamos aspectos diferentes que los estadounidenses; favorecemos un orden mundial multipolar, que el señor Solana denomina multilateralismo efectivo. No depositamos nuestra confianza en coaliciones voluntarias, sino en la Carta de las Naciones Unidas y en la organización internacional. Si queremos que esta estrategia tenga éxito, hemos de tener muy claro que solo será así si conseguimos hacer que las organizaciones internacionales sean más eficientes.

El informe también contiene una nueva definición de la Unión de Seguridad y Defensa, que es la cuestión siguiente a la que deberíamos aspirar y lo que desean realmente los ciudadanos de la Unión Europea, puesto que, según las encuestas de opinión, un 70 % quieren que la Unión Europea disponga de poderes con respecto a la política de seguridad y defensa y con respecto a su seguridad; esto es lo que desean los ciudadanos de la Unión Europea.

No obstante, ¿en qué consiste una Unión de Seguridad y Defensa? Implica una serie de elementos, como por ejemplo el Ministro Europeo de Asuntos Exteriores contemplado por el proyecto de Constitución. También proponemos un Viceministro de Asuntos Exteriores responsable de las cuestiones de defensa. ¿Por qué necesitamos uno? Sigo siendo, de momento, el presidente de la Subcomisión de Seguridad y Defensa de esta Cámara, pero no tengo un homólogo en el Ejecutivo, como pone de manifiesto el hecho de que ninguno de los asientos del Consejo está ocupado.

Necesitamos a alguien en el Ejecutivo con quien podamos debatir estos temas emergentes; de ahí nuestra petición de un Viceministro de Asuntos Exteriores, así como de algo que no se incluye en el informe, pero de lo que sé que interesa al señor Brok, a saber, un servicio exterior único y un compromiso de asistencia mutua, como se propone en el proyecto de Constitución, pero que ya incluye el Tratado de Bruselas, sobre el cual se fundamenta la Unión Europea Occidental.

Mi propuesta personal sería que nos concentrásemos en este proyecto de Unión de Seguridad y Defensa si queremos relanzar el proceso constitucional, ya que estoy convencido de que es más fácil persuadir a los ciudadanos de su deseo de una política única en materia de seguridad y defensa que volverles a explicar en qué consiste una constitución.

La experiencia nos ha demostrado que siempre hemos tenido éxito si de entrada decíamos qué es lo que queríamos hacer y sobre esta base definíamos qué instituciones y qué cambios institucionales hacían falta, por lo que creo que tiene sentido situar este proyecto en el centro del proceso constitucional.

Hoy en día, la Unión Europea dispone de tropas bajo su mando: están sirviendo en Bosnia y Herzegovina y en el Congo. Con efecto a partir del comienzo de 2007 dispondremos de dos unidades que responden a la acertada denominación de «agrupaciones tácticas» cada seis meses, que podrán desplegarse con gran rapidez. La Unión Europea y esta Cámara asumen una responsabilidad particular con respecto a estos soldados, a quienes hemos enviado al Congo, a Bosnia y Herzegovina y a otros lugares, a saber, que no les expongamos a riesgos innecesarios, los cuales, para los soldados, son una realidad siempre que el equipo o la estructura de liderazgo son insuficientes y, por lo tanto, teniendo esto presente, en este informe formulamos propuestas para que se eliminen estas deficiencias en el ámbito del reconocimiento, que encontré que se repetían en el Congo.

Aunque la Unión Europea sigue funcionando de manera insuficiente en el ámbito de las telecomunicaciones y en el transporte terrestre y marítimo, lo que más se necesita es un control democrático eficaz, pero que implica necesariamente información y consulta, aspectos que a menudo siguen estando ausentes. No estamos suficientemente bien informados con respecto a lo que está planificando el Consejo; incluso si se hace referencia al proceso de consulta con la Unión Europea en el acuerdo interinstitucional, el Consejo tiene grandes dudas sobre ello.

Las cuestiones relativas a la seguridad y a la guerra y la paz no deben dejarse en manos de los generales; ni tampoco, no obstante, deben dejarse solo en manos del poder ejecutivo, ya que en este asunto lo que se necesita es un control democrático por parte de Parlamentos elegidos por los ciudadanos, es decir, por los Parlamentos nacionales y por este.

 
  
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  Margot Wallström, Vicepresidenta de la Comisión. (EN) La Comisión acoge con satisfacción este exhaustivo informe, que demuestra la importancia que concede el Parlamento Europeo a la Estrategia Europea de Seguridad y, más en general, al ámbito de la seguridad.

Como saben sus Señorías, no se trata de un ámbito en el que la Comisión tenga la iniciativa, pero realizamos importantes contribuciones a la seguridad en situaciones de crisis. Estoy de acuerdo con el ponente en que tenemos que actuar sobre la base de un concepto amplio de seguridad en el entorno actual de seguridad y que es necesario abordar adecuadamente sus aspectos tanto internos como externos. Tenemos que utilizar todos los instrumentos disponibles, ya sean civiles o militares, ya estén en manos de los Estados miembros o de la Unión, para lograr nuestros objetivos en la esfera de la seguridad. Así pues, como se indica en la Comunicación de la Comisión del pasado mes de junio, titulada «Europa en el mundo», tenemos que mejorar la coherencia, la eficacia y la visibilidad a través de un enfoque pragmático y cooperativo. Quiero asegurarles que la Comisión seguirá cooperando con el Consejo desde el pleno respeto de nuestras respectivas responsabilidades institucionales.

Me siento animada por los recientes esfuerzos realizados en la UE por los Estados miembros, la Comisión y la Secretaría del Consejo a fin de cooperar más estrechamente con vistas a lograr los objetivos de la Estrategia Europea de Seguridad. Quiero mencionar algunos ejemplos: el desarrollo de los conceptos de reforma del sector de seguridad, desarme, desmovilización y reintegración, así como acciones concretas en Afganistán y en la República Democrática del Congo; la misión de ayuda fronteriza en Rafá y Moldova y la misión prevista en Kosovo.

Los nuevos instrumentos introducidos en el contexto de las perspectivas financieras 2007-2013 facilitarán una mejor coordinación. El Instrumento de Estabilidad, en particular, con su orientación a corto y medio plazo, nos ayudará a responder con flexibilidad a los retos inminentes, al tiempo que avanzamos un poco en la satisfacción de las demandas del Parlamento de un mejor control parlamentario en el ámbito de la seguridad.

La Comisión ha estado desarrollando activamente políticas para confrontar las principales amenazas a la seguridad y para fomentar un multilateralismo eficaz. El trabajo de la Comisión se ha centrado, entre otras cuestiones, en la Política de Vecindad, la efectividad de la asistencia al desarrollo, la ayuda humanitaria y la protección civil. Basándonos en las lecciones extraídas de la experiencia adquirida hasta la fecha, pronto presentaremos propuestas para una PEV reforzada. El informe también se refiere a las distintas iniciativas adoptadas por la Comisión en el ámbito de la respuesta ante desastres y crisis, incluidas las emergencias sanitarias.

El informe acoge con agrado el trabajo realizado por la Comisión en la creación de un mercado europeo de equipos de defensa y, en concreto, las próximas iniciativas sobre adquisición de material de defensa y transferencias intracomunitarias. Queremos dar las gracias al Parlamento por su constante apoyo en esta área delicada. Los avances contribuirán a fortalecer la competitividad de la industria europea y el desarrollo de las capacidades militares y civiles de las políticas europeas.

La Comisión está particularmente agradecida al Parlamento por el apoyo en materia de investigación sobre seguridad y política espacial, que ya son prioridades específicas del Séptimo Programa Marco. Estamos plenamente de acuerdo en la importación de la investigación para la competitividad.

En estos ámbitos, la Comisión está trabajando estrechamente con la Agencia Europea de Defensa con vistas a garantizar la complementariedad y las sinergias para el desarrollo de capacidades y el fortalecimiento de la base industrial europea. La Comisión y la Agencia Europea de Defensa juntas tienen un papel clave que desempeñar a la hora de pasar de un enfoque nacional a uno europeo y de fomentar la convergencia entre las industrias de la seguridad y la defensa. Haremos esto dentro de los límites impuestos por el actual marco institucional y de las posiciones políticas claramente expresadas en relación con la investigación para fines civiles y militares, desde el pleno respeto del carácter civil del Programa de investigación europeo en materia de seguridad.

En conclusión, me gustaría destacar que los informes del Parlamento son muy bien acogidos, al igual que las reuniones conjuntas de la Comisión de Asuntos Exteriores con las correspondientes comisiones de los Parlamentos nacionales y las audiencias públicas. Una revisión regular puede servirnos de guía para nuestros esfuerzos por ajustar nuestras estrategias a un entorno cambiante. La Comisión está complacida de contribuir a estos debates aportando toda la información disponible sobre sus actividades en el marco del esfuerzo general de la UE.

 
  
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  Elmar Brok, en nombre del Grupo del PPE-DE. (DE) Señor Presidente, señora Vicepresidenta, quisiera expresar cuánto aprecio la presencia de la Vicepresidencia hoy aquí, lo cual demuestra la importancia que concede la Comisión a la política de seguridad y defensa, mientras que la ausencia del Consejo de un debate al respecto puede interpretarse –si se pinta de manera favorable– como que la Presidencia finlandesa está, ahora que la estructura de pilares se ha suspendido, en proceso de aceptar que también esa política de seguridad y defensa se ha convertido en una cuestión comunitaria. Si no fuera por el hecho de que suscribo esta interpretación favorable, estaría bastante enfadado por su ausencia.

Esta política exterior, de seguridad y defensa se está haciendo cada vez más importante, y quisiera darle las gracias al señor Von Wogau por su informe, y también a la Subcomisión de Seguridad y Defensa por el trabajo realizado, que subraya el ámbito tan decisivo al que nos llevan los acontecimientos. Cuando se consideran los esfuerzos que realizamos para garantizar nuestros suministros energéticos o la situación en torno a Irán, los cambios que puede que se produzcan en la política estadounidense en Iraq y Afganistán tras las elecciones, o el debate celebrado esta tarde sobre Gaza, por no mencionar los eventos que están teniendo lugar en Darfur y otras regiones, donde unos compran materias primas mientras otros hacen campaña por los derechos humanos y después celebran grandes cumbres en Pekín y Shangai, no es difícil darse cuenta de que esta cuestión va a tener una importancia creciente para Europa, y por ese motivo es necesario que se realicen algunos esfuerzos. Solo si los europeos nos hacemos más creíbles en términos de nuestra capacidad militar podremos conseguir que la alianza trasatlántica confíe no simplemente en el poder militar, sino en la prevención a tres bandas –que tiene prioridad– combinada con la gestión de la crisis civil y la capacidad militar. Solo podremos lograr ese objetivo mediante una posición sólida en lo que se llama Occidente, y por ese motivo también debemos preocuparnos por reforzar nuestros vínculos con la OTAN.

Me alegraría que en lugar de una multiplicidad de operaciones individuales con sedes nacionales se produjera un acuerdo político para que funcionaran más sobre la base de un «Berlín plus», porque eso supondría no solo un enfoque más comunitario, sino también un objetivo más común y una cooperación con la OTAN.

 
  
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  Helmut Kuhne, en nombre del Grupo del PSE. – (DE) Señor Presidente, permítame realizar un comentario muy breve sobre la postura de nuestro Grupo Socialista en esta Cámara con respecto a lo que ha presentado la comisión parlamentaria.

Hay tres aspectos que consideramos importantes. En primer lugar, está la necesidad de reforzar los elementos diplomáticos y civiles de la estrategia de seguridad. En segundo lugar, está la necesidad de evitar las trampas que pueden dejarnos con una doctrina militar sin fundamento; el texto no incluye términos como «preventivo» o términos similares. En tercer lugar, los instrumentos y los requisitos institucionales deben mantenerse totalmente separados. Los consideramos avances importantes, y se ha demostrado que es posible progresar con respecto a estos puntos mediante una cooperación satisfactoria con el ponente, por lo que estoy agradecido. No obstante, desde un punto de vista demócrata y social, todavía hay pendientes algunos puntos controvertidos.

Podemos ver el riesgo de que las cartas a los Reyes Magos se hagan interminables mientras la Navidad se acerca; deberíamos concentrarnos en las prioridades que ya nos hemos establecido, como el transporte aéreo, la información y la comunicación. En realidad no necesitamos aspirar a tener vehículos de motor anfibios, una flota mediterránea y compañías aéreas que nos impidan perseguir los asuntos que realmente son prioritarios en cuanto a estrategia. También debe plantearse la cuestión de si los últimos ejemplos citados pertenecen a un contexto muy diferente, en lugar de pertenecer a la estrategia de seguridad.

Por otra parte –aunque apoyaremos la mayoría de las enmiendas que añaden precisión a las secciones del texto relativas a la diplomacia, la sociedad civil y el desarme– no creemos que la prevención de la crisis tenga que implicar, en todas las circunstancias que pueden concebirse, el uso de medios exclusivamente no militares.

La realidad a la que nos enfrentamos actualmente ya ha cambiado, y el ponente ha hecho referencia a este punto. Hemos enviado tropas a Macedonia para impedir que surja una guerra civil similar a las que han surgido en otros Estados pertenecientes a la antigua Yugoslavia. En el Congo no solo utilizamos medios civiles, sino que también enviamos un contingente de tropas para garantizar una celebración pacífica de las elecciones en este país, y estoy seguro de que este contingente podrá volver a casa a finales de este mes.

Mientras concluyo esta intervención, quisiera retomar el comentario realizado por el ponente al principio, que ha subrayado con gran acierto, y es que el análisis de las amenazas y de las medidas tomadas bajo la estrategia de seguridad ha de revisarse frecuentemente. Una vez se haya aprobado el informe, el siguiente paso que debemos dar es debatir el modo en el que podemos organizar este proceso en esta Asamblea.

 
  
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  Annemie Neyts-Uyttebroeck, en nombre del Grupo ALDE. (EN) Señor Presidente, quiero empezar expresando mi más caluroso agradecimiento al señor Von Wogau por su excelente informe, que ofrece un análisis preciso y exhaustivo de la actual línea de pensamiento de la Comisión de Asuntos Exteriores y la Subcomisión de Seguridad y Defensa. También quiero agradecerle los esfuerzos realizados por alcanzar el máximo acuerdo posible con los demás Grupos políticos. Aunque esto significa sin duda que mi Grupo apoyará el informe, quiero destacar dos puntos en particular.

El primero es la necesidad de garantizar un control parlamentario efectivo, tanto a escala nacional como en la UE. La UE, como se ha dicho, interviene actualmente en cada vez más operaciones militares y civiles en varias partes del mundo. Insisto en la necesidad de que el Parlamento reciba información constante y actualizada siempre que se contemple una nueva operación. Hasta ahora, todas estas operaciones han ido bien, pero es muy probable que un día ocurra un grave accidente y será entonces cuando clamemos en favor del control parlamentario.

En segundo lugar, es necesario aclarar todavía más los respectivos cometidos y responsabilidades de la Comisión, el Alto Representante, el Consejo y los Estados miembros. Quién paga qué se decide a menudo caso por caso, lo que también dificulta la supervisión. Esto puede provocar solapamientos y una pérdida de tiempo y, peor aún, provocar una competencia abierta entre, por ejemplo, los enviados especiales del Consejo y las delegaciones de la Comisión. Tanto el Consejo como la Comisión, por supuesto, negarán que esto sea así, pero varios de nosotros sabemos que sí, por mucho que afortunadamente este tipo de competencia no sea la norma general.

Por último, lo que más necesitamos es voluntad política por parte de los Gobiernos de los Estados miembros, aunque esto ya es harina de otro costal.

 
  
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  Angelika Beer, en nombre del Grupo Verts/ALE. – (DE) Señor Presidente, Señorías, es de buena educación en esta Asamblea comenzar felicitando calurosamente al ponente, y a la vez que me complace hacerlo, también tengo que decir que me entristece profundamente no poder, por primera vez en dos años y medio, recomendar la aprobación de un informe por parte de mi Grupo, a menos, por supuesto, que se acepten nuestras principales enmiendas al respecto.

Quiero justificar esta postura, en primer lugar refiriéndome al contenido del informe, y en segundo lugar, por motivos de forma. Es fundamental que gran parte del informe –como ha señalado una de sus Señorías– se lea como la lista de la compra de la industria armamentística, pero algo así no puede sostenerse bajo el título de «Estrategia de Seguridad Europea y PESD», lo cual se refiere a conceptos mucho más complejos.

Siendo así, el informe no es un concepto exhaustivo, sino más bien lo contrario. Asumo que ese ha sido el motivo por el que el propio Grupo del ponente ha presentado 45 enmiendas, lo cual es una cifra considerable.

Si se considera el informe minuciosamente, queda claro que lo que intenta hacer es difuminar los límites establecidos por tratado entre seguridad interior y exterior. Europol está incluida en la PESD. La intención es que la PESD se utilice con el fin de combatir el terrorismo y para la protección de la infraestructura, el suministro energético y las fronteras exteriores. Combinar las funciones policiales, militares y judiciales de este modo es una violación flagrante de los tratados que están en vigor actualmente, y también ocasiona problemas de seguridad adicionales; es precisamente el enfoque adoptado por el Presidente Bush, Dick Cheney y el ahora retirado Rumsfeld. La seguridad interior modelada sobre la política de seguridad de los Estados Unidos ya ha fracasado, y no necesitamos copiarla.

En segundo lugar, el informe da la impresión de que no hay ningún brazo civil de la Política Europea de Seguridad y Defensa, aunque la mayoría de las 17 misiones de PESD son de naturaleza civil. Y tampoco se han hecho referencias suficientes a la prevención del conflicto civil, cuando es precisamente lo que se necesita ahora.

En tercer lugar, en vez de entrar en detalles sobre el mercado de defensa, habría sido oportuno hablar claramente sobre la seguridad de Europa y sobre el desarme –tanto convencional como nuclear–, y el tema no se nombra en el informe.

En cuarto lugar, quisiera considerar la cuestión de qué artículos militares se van a adquirir: vehículos aéreos, sistemas de comunicación vía satélite, todas estas cosas se han solicitado, con la justificación de que nos estamos convirtiendo en una unión de defensa. ¿Qué indicio es este, le pregunto, de una evaluación realista de lo que tenemos que hacer ahora? Tenemos que trabajar hacia la armonización; tenemos que obligar a los Estados nación, en interés de todo, a que armonicen sus estrategias, estructuras y equipamiento, pero la idea de que seamos una unión de defensa está muy lejana. Los fundamentalistas siempre solían ser los Verdes, y es muy sorprendente que ahora haya escogido usted ese camino.

Tal y como yo lo veo, las resoluciones adoptadas en Colonia, Helsinki y Feira les han cambiado el modo de pensar, y si yo fuera maestro de escuela, le pondría un cero por equivocarse. Lamento tener que decirlo, pero esto equivale a un intento de remilitarizar la política exterior europea. En la comisión habíamos negociado un consenso, y fue el propio ponente el que lo rompió en el último minuto. Ese no es un modo de proceder injusto, y es algo que no podemos aceptar.

 
  
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  Tobias Pflüger, en nombre del Grupo GUE/NGL. – (DE) Señor Presidente, parece que los Verdes están aprendiendo. El presidente de la Subcomisión de Seguridad y Defensa ha elaborado un informe sobre política militar en la Unión Europea. Ahora el informe se ha envuelvo en algodones socialdemócratas, y su lenguaje –inconfundible en su origen– se ha visto despojado de su fuerza. Es evidente que la declaración del borrador al efecto de que la Unión Europea debe, bajo ciertas condiciones, estar abierta al concepto de belicismo preventivo no tiene lugar alguno; sin duda, ese tipo de conversación es demasiado simple.

El informe comete los errores asociados normalmente con una política exterior de la Unión Europea militarizada. Incorpora un análisis de riesgos de la Estrategia de Seguridad Europea, según la cual las principales amenazas a las que se enfrentan la Unión Europea y sus ciudadanos son el terrorismo internacional, la proliferación de armas de destrucción masiva, los conflictos regionales, los estados fracasados y el crimen organizado.

¿Y que sucede con la pobreza, el hambre y la desigualdad social? El informe defiende la vigilancia militar en las fronteras –contra quién, me pregunto– y la utilización de medios militares para garantizar el acceso a los recursos. La Unión Europea quiere desarrollar una asociación estratégica con la OTAN; el informe «celebra la creciente capacidad de la OTAN para intervenir en operaciones fuera de su ámbito», ¡y eso en un informe del Parlamento Europeo! También solicita un refuerzo considerable de las capacidades operativas de Europa, incluido el transporte aéreo y marítimo, y la fusión de las cuestiones civiles y militares se avanza todavía más.

El informe se limita a un catálogo de demandas con vistas a incrementar la militarización de la Unión Europea –exigiendo, entre otras cosas, más dinero para las operaciones de crisis, que tendrá que sacarse del presupuesto comunitario, lo cual significa nuevos acuerdos financieros. Después de los juegos en los que nos hicieron participar con Athena, lo que se propone ahora es la introducción de un presupuesto militar virtual.

Todos sabemos que el Tratado de Niza prohíbe, y con razón, cualquier presupuesto militar independiente; por ese motivo se está intentando resucitar el fallecido tratado constitucional, porque como dice, «subraya la importancia del Tratado por el que se establece una Constitución para Europa, que producirá un progreso importante hacia una Unión de Seguridad y Defensa». Por este motivo, precisamente, nos oponemos a este Tratado Constitucional para la Unión Europea. Lo que se solicita es la Unión Europea como unión militar.

Para algunos, hacer de la Unión Europea una unión militar es un objetivo, y los párrafos 51 y 52 de este informe parecen su carta a los Reyes Magos, con nuevas armas y más dinero para comprarlas y hacer de la Unión Europea un interlocutor militar global en el mundo. Ese no es un modo de proceder correcto. Actualmente, la Unión Europea está implicada en al menos 11 operaciones militares y policiales en todo el mundo, y hay más previstas; la lista incluye a Afganistán, donde las tropas de la OTAN están matando cada vez a más civiles, y ahora la Unión Europea quiere unirse a la carnicería lo antes posible, cuando lo que se necesita precisamente ahora es que las tropas vuelvan a casa de Afganistán y de otros lugares. La Unión Europea no tiene necesidad de más armamento; tiene que ser una potencia civil. Lo que se necesita es desarme, y se necesita ya.

 
  
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  Gerard Batten, en nombre del Grupo IND/DEM. – (EN) Señor Presidente, a principios de la década de 1950, Jean Monnet propuso una Comunidad Europea de Defensa, con un ejército europeo dirigido por un Ministro Europeo de Defensa, un presupuesto común y un procedimiento común de adquisición de armamento. Por suerte, este proyecto fue rechazado por los franceses, después de que el Presidente de Gaulle se opusiera a la idea.

Jean Monnet y sus acólitos no se desanimaron y persiguieron la idea de una unión política europea por la vía económica en lugar de la militar y de la defensa. Más de cincuenta años después, tenemos una Unión Europea que casi ha completado su programa político: tiene su propio Presidente, su propio gabinete en la Comisión, su propio Parlamento, una moneda única, bandera, himno y un Tribunal de Justicia, por nombrar solo unos cuantos de sus atributos.

Sin embargo, si queremos que sea un verdadero Estado, ha de tener su propio ejército, y de eso trata el presente informe. El informe reclama un equipamiento común y una política común de adquisición de armamento, un mando integrado y sistemas de control y comunicación integrados. Qué mejor forma de garantizar la integración de los ejércitos nacionales europeos que asegurarse de que lleguen a ser tan interdependientes que no puedan operar por separado. Sin embargo, el mal trago militarista se endulza con referencias a operaciones humanitarias y de gestión de crisis. No obstante, da igual cómo lo llamemos, se trata de un ejército, y si la guerra es una continuación de la política por otros medios, entonces la Unión Europea necesita un ejército que persiga sus ambiciones de política exterior.

No me sorprende que el señor Von Wogau pretenda lograr la integración política por estos medios. Él cree en la integración política y lo dice claramente, y yo lo respeto por ello. Lo que me desagrada es que el Primer Ministro británico, el mentiroso señor Blair, y su corrupto y podrido Gobierno laborista colaboren en secreto en el proceso de integrar al ejército británico en el proyecto de ejército europeo, al tiempo que fingen defender los intereses nacionales de Gran Bretaña.

 
  
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  El Presidente. Señor Batten, por suerte usted supera la edad de reclutamiento, así que no se verá afectado.

(La sesión, suspendida a las 19.20, se reanuda a las 21.00 horas.)

 
  
  

PRESIDENCIA DE LA SRA. KAUFMANN
Vicepresidenta

 
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