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Procedimiento : 2006/2676(RSP)
Ciclo de vida en sesión
Ciclo relativo al documento : RC-B6-0024/2007

Textos presentados :

RC-B6-0024/2007

Debates :

PV 17/01/2007 - 7
CRE 17/01/2007 - 7

Votaciones :

PV 18/01/2007 - 9.7
CRE 18/01/2007 - 9.7

Textos aprobados :

P6_TA(2007)0007

Debates
Miércoles 17 de enero de 2007 - Estrasburgo Edición DO

7. Condena a muerte al personal médico en Libia (debate)
PV
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  La Presidenta. – De conformidad con el orden del día se procede al debate de las declaraciones del Consejo y la Comisión sobre la imposición de la pena de muerte al personal sanitario en Libia.

 
  
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  Günter Gloser, Presidente en ejercicio del Consejo. (DE) Señora Presidenta, Señorías, deseo expresar la gran preocupación del Consejo por la sentencia de muerte dictada el 19 de diciembre de 2006, por segunda vez, contra cinco enfermeras búlgaras y un médico palestino.

Quiero recordar a esta Cámara que la Presidencia del Consejo, en su declaración de 19 de diciembre de 2006, condenó esta resolución judicial y, al mismo tiempo, expresó la esperanza del Consejo de que el Tribunal Supremo, al cual se ha sometido de nuevo el asunto, revise la sentencia sin demora.

A este respecto hay que tener en cuenta que este caso se prolonga ya durante bastante tiempo –desde 1999, de hecho– y que esos trabajadores sanitarios llevan siete años en prisión. La primera sentencia de muerte se dictó el 6 de mayo de 2004, para ser anulada el 25 de diciembre por el Tribunal Supremo, que reabrió el asunto.

También quiero aprovechar esta ocasión para señalar que el Consejo, durante todo el proceso, estuvo pidiendo a las autoridades libias que hicieran todo lo posible por garantizar un juicio justo.

Asimismo, el Consejo ha hecho referencia a las serias dudas expresadas acerca de la certeza de las acusaciones que dieron lugar a la incriminación del personal sanitario y su inquietud en relación con las condiciones de su detención y con los retrasos injustificados del proceso.

También quiero declarar que el Consejo se siente muy afectado por la tragedia del sida en Bengasi, y en todo momento ha expresado su profundo pesar por las víctimas y sus familias. Igualmente deseo subrayar que el Consejo ha dado su apoyo al Plan de Acción sobre el VIH y al Fondo Internacional para Bengasi en un espíritu de solidaridad y con fines humanitarios, utilizando todos los medios posibles y en estrecha cooperación con la Comisión y con el apoyo de socios internacionales.

También quiero recordar a esta Cámara la posición del Consejo con respecto a sus relaciones con Libia, expuesta en las conclusiones de la reunión del Consejo de octubre de 2004; en ellas, el Consejo invitó a Libia a que contemplara positivamente la implicación de la Unión Europea y le recordó que su deseo era que Libia tuviera debidamente en cuenta las preocupaciones de la UE, especialmente en relación con el asunto del personal médico.

Tomamos nota, con gran interés, de los puntos planteados por esta Cámara en su resolución. También queremos significar que el Consejo comparte las preocupaciones expresadas en ella y promete al Parlamento que, junto con su Presidencia, seguirá dando alta prioridad a este asunto.

Asimismo, queremos asegurar al Parlamento que el Consejo no escatimará esfuerzos en buscar la solución más satisfactoria posible al problema partiendo de un planteamiento humanitario.

 
  
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  Jacques Barrot, Vicepresidente de la Comisión (FR) Señora Presidenta, a quien felicito por su brillante elección, Señorías, a raíz de lo que acaba de decirnos el representante del Consejo, el señor Gloser, intentaré informar al Parlamento de las últimas noticias relativas al problema planteado por la condena a muerte dictada contra el personal médico búlgaro y palestino en Libia el pasado 19 de diciembre. Les comunicaré algunos antecedentes de que conoce la Comisión.

Como acaba usted de recordar, señor Gloser, el 25 de diciembre de 2005 el Tribunal Supremo libio anuló la primera condena a muerte y ordenó un nuevo juicio. Ese nuevo juicio concluyó el 19 de diciembre de 2006 con la confirmación de la condena a muerte de las cinco enfermeras búlgaras y el médico palestino. Según las autoridades libias, el Tribunal Supremo será consultado de nuevo sobre el caso en las próximas semanas. Por tanto, el procedimiento judicial no está cerrado y sigue su curso. No obstante, el pasado 30 de diciembre, el Presidente libio hizo unas declaraciones públicas en las que resucitaba la tesis del complot internacional contra Libia, lo cual ha suscitado la preocupación general.

Paralelamente al procedimiento judicial se están manteniendo consultas políticas con el fin de resolver el problema sobre la base de los principios humanitarios, teniendo en cuenta los sufrimientos de las víctimas infantiles de la infección y los del personal médico. ¿Qué resultado se persigue? Se trata, por un lado, de garantizar a los niños y sus familias un tratamiento médico adecuado y una ayuda económica y, por otro, de conseguir la liberación del personal médico.

En este contexto se ha creado un Fondo internacional para Bengasi. Dicho Fondo recibe las contribuciones en metálico o en forma de prestaciones, servicios o equipos de donantes públicos y privados y permitirá llevar a cabo tres acciones: la mejora de la asistencia médica contra el sida en Libia, el tratamiento en el extranjero de los niños enfermos y la concesión de una ayuda económica a cada familia. Por otra parte, hay que resaltar que ya se está prestando asistencia a los niños, gracias, por una parte, a la solidaridad de varios Estados miembros y de la Comisión Europea y, por otra, a los fondos puestos a disposición de las familias por el Gobierno libio.

Evidentemente, la Comisión otorga una gran prioridad a este asunto. Le dedica todos los medios y esfuerzos necesarios para llegar a una solución. Hemos velado por aportar asistencia técnica y médica al hospital de Bengasi, donde se manifestó la infección en los niños. Este trabajo, que se inició en septiembre de 2005 y que prosigue, ha permitido mejorar la calidad de los tratamientos y las prácticas en el hospital.

Al mismo tiempo, la Comisión participa activamente en las consultas políticas que ya he mencionado. Evidentemente, nos ha decepcionado mucho que se dictara por segunda vez una sentencia de muerte. Sin duda, es responsabilidad de las autoridades judiciales libias, pero al mismo tiempo, hemos instituido un diálogo entre las partes afectadas y consideramos que la estrategia de salida de esta crisis debe definirse en el marco de ese diálogo. La Comisión sigue participando plenamente en este proceso.

En conclusión, y haciéndome eco del señor Groner, que habla en nombre de la Presidencia alemana, el diálogo sigue su curso. Pero lo cierto es que se trata de un tema muy delicado, que exige por parte de la Unión Europea actuar con discreción, sin por ello flaquear con respecto a la necesidad de asegurar la liberación del personal médico búlgaro y palestino. Por otra parte, consideramos necesario manifestar claramente la solidaridad de las instituciones europeas con el personal médico, pero prestando mucha atención al mismo tiempo a no comprometer el desarrollo de las gestiones emprendidas y no estropear el clima de las conversaciones con Libia mediante iniciativas improvisadas.

En línea con lo que ha dicho la Presidencia alemana, simplemente puedo confirmarles, Señorías, que la Comisión prosigue activamente sus esfuerzos por hallar una solución a este problema, que, hay que decirlo, tiene para los interesados y para nuestros amigos búlgaros una dimensión especialmente trágica.

 
  
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  Филип Димитров Димитров, от името на групата PPE-DE. – Поздравявам Ви с Вашия избор. Уважаеми дами и господа, благодаря Ви, че сте готови да разгледате тази резолюция, засягаща съдбата на петте български медицински сестри и палестинския лекар, които се намират от осем години в либийски затвор. Вносителите на тази резолюция представяме на Вашето внимание един текст, който с всичкото съчувствие, което изразяваме към трагедията на либийските деца, станали жертва на епидемията от HIV/AIDS, едновременно с това отхвърля категорично смъртните присъди, предлага ясно ангажиране на Европейския парламент със съдбата на българските сестри и палестинския лекар и призовава към извършването на конкретни действия от другите европейски институции в тази посока.

(EN) Una resolución del Parlamento Europeo es un acto político. Este acto es necesario porque, como ha dicho el representante de la Comisión, en una serie de ocasiones los líderes libaneses se han referido a este juicio en términos puramente políticos.

Durante ocho largos años la detención, que empezó con torturas, fue convirtiéndose poco a poco en un juicio celebrado de modo no transparente, que incumplía las normas generales de procedimiento y pasaba por alto las conclusiones de destacados expertos médicos en la materia en cuestión.

Es fácil trazar el carácter político de este juicio en la nueva acusación, en la que se afirmó que se trataba de una conspiración inspirada por la CIA y el Mossad, lo que refleja la retórica del odio, típica de regímenes totalitarios o de artificios de la teoría de la conspiración y de un enfoque antisistema.

Ahora está claro que la epidemia surgió en Libia mucho antes de que las enfermeras búlgaras pisaran suelo libio. Esto lo han demostrado destacados expertos en la materia, en sus conclusiones, que, como ya he dicho, han sido pasadas por alto.

Por último, quiero decir que la obligación más sagrada de las instituciones estatales es defender a sus ciudadanos. Las enfermeras búlgaras son ciudadanas de la Unión Europea, por lo que les pido por favor que salgan en su defensa.

(Aplausos)

 
  
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  Евгени Кирилов, от името на групата PSE. – Благодаря Ви, госпожо председател, и поздравления за Вашия избор. Към г-н Баро бих желал да кажа, че не съм особено възхитен от тона на неговото изявление. Тези деликатни, чувствителни теми, за които Вие говорихте, г-н Баро, не ни помагат в случая и струва ми се, че трябва да помислим сериозно по този въпрос.

(EN) Señora Presidenta, estimados colegas, quiero agradecer a todos los que han apoyado la iniciativa de celebrar el debate sobre este tema candente en el primer período parcial de sesiones del año. Tengo la certeza de que hoy algunos oradores tratarán el asunto de las graves violaciones de los derechos humanos, de las graves torturas y de la firma forzada de confesiones en árabe y sin intérpretes que han sufrido nuestras enfermeras. En general hablamos de una farsa de ocho años que implica al sistema de justicia libio y del carácter político de esta agonía humana.

Sin embargo, siento que va siendo hora de hacer inventario de todo esto y dejar claro que a pesar de todos los esfuerzos del Consejo y de la Comisión, y a pesar de las largas negociaciones, por las que estoy profundamente agradecido, los resultados son terribles. El régimen libio, como todo régimen dictatorial, tiene miedo de su pueblo. Tiene miedo de reconocer que la causa de la epidemia del VIH y de las trágicas muertes de tantos niños es su sistema sanitario. Tal y como se ha señalado, aunque las acusaciones de complot se retiraron en cierto momento, los funcionarios libios e incluso el propio Coronel Gadafi han seguido culpando hace poco a ciertos países occidentales y a sus servicios secretos de tramar un complot. Dice no estar interesado en el destino de las enfermeras; a él le interesan los países que están detrás del complot. Maniobra astutamente para obtener una compensación y así convencer a sus ciudadanos de que los culpables son Europa y los Estados Unidos. Dice que no hay dinero en el fondo humanitario creado expresamente, ya que no le importan en absoluto los recursos significativos que la Unión Europea ya ha empleado para tratar a niños libios infectados.

Si sigue manteniéndose esta acusación absurda y monstruosa de complot para infectar y matar a cientos de niños, un crimen contra la humanidad, ¿por qué no desafiar a las autoridades libias a crear un tribunal penal internacional al respecto? ¿Por qué no desafiarles a que acudan al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas? No tememos la justicia.

La presión ejercida sobre Libia hasta la fecha no ha surtido efecto. Apoyo sin fisuras el texto con la firme decisión de que, a falta de avances positivos en este caso, es totalmente necesario revisar la política con respecto a Libia. Libia debería entender muy pronto que no se puede hacer como si no hubiera pasado nada. De lo contrario, los cínicos afirmarán que siempre que huele a petróleo o gas, los Gobiernos están tentados de olvidarse de los derechos humanos.

 
  
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  Annemie Neyts-Uyttebroeck, en nombre del Grupo ALDE.(EN) Señora Presidenta, es un placer verla en la Presidencia, le felicito.

Para demostrar claramente que no es una cuestión estrictamente búlgara, los diputados búlgaros al Parlamento Europeo pertenecientes al Grupo ALDE han pedido a sus colegas de otras nacionalidades que intervengan sobre esto, lo cual, por supuesto, haré con mucho gusto.

Como ya saben ustedes, hay cinco ciudadanas de la Unión Europa, y hago hincapié en ello, que se consumen en una cárcel libia. Desde 1999, cinco enfermeras búlgaras y un médico palestino y nueve libios están arrestados por acusaciones que ahora todos conocemos bien. El 19 de diciembre de 2006 volvieron a condenar a muerte a los detenidos. Expresamos nuestra firme oposición a la condena a muerte. Protestamos enérgicamente en contra de esta condena injusta. Queremos destacar el hecho de que se han despreciado las conclusiones de expertos internacionales renombrados en materia de VIH/sida, quienes han afirmado que las infecciones por VIH se debieron a una infección intrahospitalaria que comenzó mucho antes de que llegaran las enfermeras búlgaras. También queremos expresar nuestra preocupación por las acusaciones de tortura.

La Unión Europea, y el Parlamento Europeo en particular, deben supervisar este caso muy de cerca. La Comisión y el Consejo deben mantener informado al Parlamento Europeo de cualquier novedad en todo momento, y los Ministros de Asuntos Exteriores de los Estados miembros han de dar prioridad a este asunto en su reunión de la próxima semana.

Por último, Libia debería darse cuenta de que se juega su posición en el mundo y su relación con la Unión Europea y sus Estados miembros. Libia no debería renunciar a esta oportunidad de demostrar que acata los principios fundamentales del derecho internacional y los derechos humanos. Sobre todo, Libia debe ser consciente de que nos solidarizamos plenamente con las enfermeras búlgaras y el médico palestino.

 
  
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  Hélène Flautre, en nombre del Grupo Verts/ALE. (FR) Señora Presidenta, le felicito por su elección. En este debate quiero recordar en primer lugar la posición de la Unión Europea en contra de la pena de muerte, y ello en todas las circunstancias, ya sea en el caso del personal médico de Bengasi, el de Sadam Husein, el de los oponentes políticos en China o el de todos esos seres anónimos de los que se habla menos, en especial en los Estados Unidos. El derecho a la vida es un derecho fundamental, esencial para la dignidad humana, y por ello la abolición de la pena de muerte figura entre las condiciones para la adhesión a la Unión Europea y es una prioridad de la acción exterior de la Unión, que además ha desarrollado unas directrices específicas en este sentido.

La situación del personal médico de Bengasi es un drama, un drama que afecta a familias y niños infectados por el virus del sida. Por tanto, es absolutamente necesario que la Unión Europea siga contribuyendo a la implantación de su plan de acción para ayudar a las víctimas y sus familias.

No obstante, ¿es necesario añadir horror al drama? El médico palestino y las enfermeras búlgaras, que están presos desde hace ahora más de siete años y viven un infierno permanente desde su detención, no cometieron ese crimen. Numerosos análisis independientes lo acreditan sin lugar a dudas, y las supuestas confesiones fueron arrancadas bajo la tortura, como todo el mundo sabe.

El equipo médico de Bengasi es rehén de un regateo vergonzoso, y ya es hora de que cese esta parodia de justicia. Las gestiones de la Unión Europea no han conseguido todavía sacar a todo el equipo médico de ese infierno, y quizás haya que preguntarse por las relaciones de la Unión Europea con las autoridades libias.

En efecto, cuando hablamos del caso de Bengasi, todo el mundo está de acuerdo en que Libia no es un país democrático, que la justicia no es independiente, que la tortura es habitual, que los derechos son pisoteados. Sin embargo, cuando hablamos de gestión de los flujos migratorios, parece como si todo eso ya no fuera cierto. Y se pronuncian almibarados discursos en los que se invita a Libia a progresar en la vía de la democracia y se da a entender que se respetan los derechos de las personas.

¿No creen que para que este asunto tenga un final feliz haría falta una política de fomento de los derechos humanos y la democracia que sea creíble, coherente, libre de dobles raseros y aplicada en todos los niveles? Esta es, creo, la condición del éxito.

 
  
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  El Presidente. – Señorías, permítanme dar la bienvenida a la Cámara a su anterior Presidente, el señor Borrell Fontelles.

 
  
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  Geoffrey van Orden (PPE-DE). (EN) Señora Presidenta, yo también quiero felicitarle por su elección.

Hoy estamos hablando de una tragedia en tres actos. Hay cinco enfermeras búlgaras y un médico palestino, inocentes del delito de que se les acusa, que llevan unos ocho años en prisión en Libia, gran parte de ese tiempo condenados a muerte. Esta terrible situación constituye una gran tragedia para ellos y sus familias.

Hay cientos de niños libios contagiados con el VIH, probablemente debido a deficiencias en el sistema libio de transfusión de sangre. Gracias a los impecables análisis realizados por expertos internacionales, sabemos que la cepa del VIH que afecta a los niños ya estaba presente y muy propagada en Bengasi desde hacía años, antes de que llegara a Libia ningún equipo médico. Hay que señalar que ha habido muchos otros casos de transmisión del VIH y de EEB debido a transfusiones de sangre infectadas en los Estados Unidos, el Reino Unido, Francia y otros países. Nada de esto hace que el personal médico encargado de las transfusiones sea culpable.

Se trata de una gran tragedia para los niños y sus familias y, en respuesta a ello, la Comisión Europea lanzó su plan de acción de lucha contra el sida en Bengasi en noviembre de 2004. En marzo del año pasado se habían asignado 2 millones de euros a este programa y se está haciendo más a través de ONG.

El tercer elemento de la tragedia es el efecto que tiene esta cuestión en la relación entre Libia y la comunidad internacional. En los últimos cinco años, Libia ha empezado a salir del frío desde que admitió su responsabilidad sobre determinados actos terroristas cometidos en el pasado y tras abandonar su programa de armas de destrucción masiva. El deshielo de las relaciones encierra un enorme beneficio potencial para Libia, dada su necesidad de acceder a la tecnología y la ayuda de Occidente para modernizar su industria petrolera y diversificar su economía, y este acercamiento con Libia nos complace. Por tanto, hay mucho en juego para numerosas personas en esta cuestión que podría resolverse con gran rapidez.

Una vez más, imploro al Presidente Gaddafi y al Tribunal Supremo de Libia que ejerzan su autoridad y procedan a la pronta liberación del personal médico encarcelado. Estoy seguro de que la posición del Presidente Gaddafi es tal que no se sentirá molesto por ninguna acusación trivial de haber perdido la cara. Estoy convencido de que no deseará desandar todo el progreso de los últimos años por ceder ante los que quieren utilizar a las enfermeras como una especie de rehenes políticos.

Sé que la Comisaria Ferrero-Waldner se ha implicado mucho personalmente y se ha comprometido en nombre de las enfermeras y que las ha visitado y se ha reunido con el Presidente Gaddafi. Por mis recientes conversaciones con la Comisaria he podido saber que ella también comparte nuestra decepción por la falta de progreso y espera que este problema se resuelva.

Reconozco la necesidad de actuar con alguna sensibilidad y discreción. El lunes se reunirá el Consejo de Asuntos Generales y Relaciones Exteriores. Esperamos que los procesos paralelos de diálogo diplomático y adopción de medidas por el Tribunal Supremo en Libia den pronto resultado. Al mismo tiempo, pido que el Consejo y la Comisión preparen medidas, una serie de pasos positivos y atractivos para ayudar a Libia, si el resultado es el deseado, así como otras medidas si no hay progreso. No dejemos que esta cuestión se convierta en otro ejemplo de cómo la UE se dedica a hacer declaraciones pero no es capaz de obtener ningún resultado útil. Los ciudadanos búlgaros y libios merecen algo mejor.

(Aplausos)

 
  
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  Атанас Папаризов (PSE). – Нека и аз на свой ред да Ви поздравя с Вашия избор. Бих искал да започна с благодарност към колегите от Европейския парламент, които и преди нашето присъединяване, от 2004 г. насам следят внимателно този въпрос. Заедно с г-жа Катрин Ги Kен (Catherine Guy-Quint), в Съвместния парламентарен комитет, ние неведнъж поставяхме въпроса. Г-н Ван Орден (Van Orden) като докладчик за България го поставя на няколко пъти пред Вас.

Сега ние имаме изключителната възможност, с пълно единодушие, надявам се, тъй като проектът за резолюция е подкрепен от всички политически сили, да покажем на либийската страна, че Европейският парламент стои зад петте европейски гражданки и зад палестинския лекар, че Европейският парламент отстоява ценностите на хуманността, на човешките права и ще кажа ясно и точно, независимо от дипломатическите процедури, преговорите, че ние сме за това, българските сестри и палестинският лекар да бъдат освободени незабавно.

Мисля, че силата на една резолюция на Европейския парламент, силата на това, което правят неправителствените организации, ще могат действително да повлияят на това отношение към българските медицински сестри и палестинския лекар, които нямат нищо общо със законността и хуманността. Надявам се, че нашият общ глас ще има реално значение за свободата на българските медицински сестри и палестинския лекар. Благодаря Ви, госпожо председател.

 
  
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  Alexander Lambsdorff (ALDE).(DE) Señora Presidenta, yo también le felicito sinceramente por su elección.

La sentencia injustificada de Libia contra las enfermeras búlgaras y el médico palestino no solo ha horrorizado a los ciudadanos de Bulgaria, sino de toda Europa, incluidos los de mi país, Alemania. Al mismo tiempo, todavía recordamos muy bien el casi histórico choque de manos del ex Presidente de la Comisión, Romano Prodi, con el Presidente de Libia, Gaddafi. Eso ocurrió a finales de abril de 2004, cuando Libia hablaba de una estrategia de acercamiento serio a Europa, una estrategia que oficialmente no ha abandonado.

Sin embargo, tres años después nos encontramos debatiendo sobre una sentencia judicial que nos sorprende por grotesca, ya que viola de modo flagrante los principios sobre los que se asienta la UE. Cinco enfermeras búlgaras y un médico palestino han sido condenados a muerte por haber infectado supuestamente de forma deliberada con el virus del sida a numerosos niños en el hospital Al-Fatih. No se han presentado pruebas que acrediten esta acusación. El juicio no fue justo. Esos niños no son víctimas de las enfermeras, sino del sida.

Los valores y principios de la Unión Europea son inalienables, y entre ellos están el rechazo de la pena de muerte y el respeto y la defensa del Derecho y la justicia, que el juicio que hoy debatimos ha puesto en entredicho. El hecho es que se ha condenado a muerte a ciudadanos de la Unión Europea en un juicio discriminatorio y jurídicamente muy dudoso. En abril de 2004, el Coronel Gaddafi y el señor Prodi hablaron de una relación bilateral de confianza, pero esta solo puede existir si viene respaldada por los hechos.

Libia debe tener claro que este juicio es un grave obstáculo para la intensificación de cooperación con la Unión Europea a la que aspira, y el Presidente Gaddafi ha de ser consciente de la solidaridad que sienten los europeos con los prisioneros y sus familias. Por su bien, esperamos que vuelvan lo antes posible a casa, y por ese motivo declaramos que si Libia quiere acercarse a la Unión Europea, de lo que se beneficiarán ambas partes, entonces la aplicación de la resolución, la liberación de los ciudadanos europeos y búlgaros y del médico palestino nos ayudarán a conseguirlo.

Quiero añadir que en mi opinión ese es otro debate que deberíamos celebrar en Bruselas y no en Estrasburgo.

 
  
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  Mario Borghezio (UEN). – (IT) Señora Presidenta, Señorías, enhorabuena. En 2004, el entonces Presidente de la Comisión, el señor Prodi, no escatimó esfuerzos por conseguir que Libia formara parte del proceso euromediterráneo. Hoy, siendo Primer Ministro italiano de visita oficial en Sofía, derrama palabras que parecen lágrimas de cocodrilo: salen a borbotones y manan como lágrimas de cocodrilo. En realidad, deberíamos haber adoptado una postura firme frente a ese régimen y ese déspota hace mucho, mucho tiempo, en vez de protestar por las camisetas del Ministro Calderoli.

Nos encontramos en una situación que no tiene precedentes, a menos que contemos los procesos estalinistas contra médicos y otros. Es un escándalo, un insulto a los principios del Derecho internacional y a los derechos humanos. Todo el caso de estas enfermeras y del médico palestino es paradigmático de la arrogante violación de los derechos humanos por parte de un Estado limítrofe con la Unión Europea: los italianos tenemos a ese país justo enfrente y podemos escuchar las amenazas hipócritas que su tiranuelo propala constantemente sobre los sufrimientos de los emigrantes africanos. Europa debe cambiar de tono con él: no ponemos aceptar que nos insulte ni consentir violaciones tan graves, arrogantes e inadmisibles de los derechos de ciudadanos europeos o, de hecho, de cualesquiera otros.

 
  
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  Eoin Ryan (UEN).(EN) Señora Presidenta, quiero sumarme a otros oradores y felicitarle por su elección.

La trágica y triste situación de 462 niños infectados con el virus del VIH/sida en Bengasi en la década de los noventa no debe agravarse con la ejecución de las condenas a muerte de seis personas por delitos que no cometieron. Con un error no se subsana otro.

La resolución del tribunal libio, del 19 de diciembre de 2006, de confirmar la condena a muerte de cinco enfermeras búlgaras y un médico palestino es sencillamente inaceptable. Estas sentencias fueron dictadas a pesar del dictamen de expertos internacionales facilitado al tribunal libio por el Consejo Internacional de Enfermería y por Luc Montagnier, el médico francés que fue el primero en descubrir el virus del VIH/sida.

He escrito al Presidente Gaddafi, a quien conozco en persona, y le he instado a que busque una solución a estos casos, basada en motivos humanitarios, junto con la comunidad internacional.

La semana pasada, en Bruselas, me reuní personalmente con el representante libio ante la UE, Sifaw Hafiani, e insté al Gobierno libio a que resuelva esta cuestión de forma humana y diplomática. No creo, en esta situación, que la confrontación funcione.

El Gobierno libio ha acordado reunirse en breve con una delegación de la Organización de Enfermería Irlandesa en Bruselas para abordar el caso. En todo Oriente Próximo hay personal médico y de enfermería de Irlanda y del resto de Europa trabajando en hospitales y se enfrentan a ciertas dificultades. Creo que este problema y esta situación solo agravan dichas dificultades. Están profundamente preocupados, al igual que la Organización Internacional de Enfermería, por estos casos y por el precedente que sienta para sus miembros.

Quiero pedir a todo el mundo que trabaje con diplomacia para resolver esta situación con el Gobierno libio. Creo que podemos resolver este problema de forma satisfactoria.

 
  
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  Kathalijne Maria Buitenweg (Verts/ALE).(NL) Señora Presidenta, hoy haríamos bien en reflexionar sobre la pesadilla en la que se encuentran atrapados desde 1998 cinco enfermeras búlgaras y un médico palestino, una pesadilla, como decía, de cautividad y tortura, con la amenaza de la pena de muerte pendiendo sobre ellos. Como alguien ha dicho antes, una pesadilla también es la que están viviendo los padres de los niños de Bengasi, los 426 niños infectados por el VIH, y celebro que la UE también muestre su preocupación al respecto.

No solo quiero expresar nuestro horror por la situación actual y nuestra esperanza de que en el futuro próximo haya un final favorable para los seis prisioneros inocentes, sino también centrarme en lo que todo esto significa para nuestras relaciones con Libia, porque, naturalmente, una vez finalizado este episodio de forma favorable las cosas no marcharán a las mil maravillas. Es evidente que Libia, cuyos tribunales de justicia hacen simplemente caso omiso de la prueba de inocencia irrefutable, no es un Estado constitucional. En ese país se pisotean los derechos humanos y también se practica la tortura.

El Gobierno libio sacrifica a personas inocentes por los fallos del propio sistema sanitario del país y juega con la comunidad internacional introduciendo Lockerbie como una especie de indemnización por la compensación que pagó Gaddafi. Solo una mente enferma podría tener una idea así.

¿Adónde nos dirigimos a partir de aquí? El Consejo Europeo está intentando cooperar de forma más estrecha con Libia en el ámbito de la inmigración ilegal. La Unión Europea quiere patrullas conjuntas en el Mediterráneo y llegar a un acuerdo con Libia sobre la vuelta de inmigrantes que lo utilizan como ruta de acceso a la Unión Europea. Permítanme dejar claro que no estoy a favor del aislamiento. Una cosa es respaldar y promover el tipo de desarrollo adecuado en Libia, pero otra muy diferente es llevar la cooperación tan lejos.

Estarán ustedes de acuerdo conmigo en que sería una hipocresía decidir, un buen día, que a ciertos inmigrantes que se encuentran en Libia, cinco búlgaras y un palestino, se les está tratando de forma injusta e inhumana, solo para que al día siguiente se llegue a un acuerdo con dicho país sobre la entrega de más inmigrantes a las autoridades libias. Este es el tipo de cooperación que propiciaría la violación de los derechos humanos y por ese motivo es importante, tal y como dice la resolución, reflexionar sobre cómo deberíamos proceder a partir de ahora.

 
  
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  Simon Busuttil (PPE-DE). (MT) Señora Presidenta, tal y como ha afirmado con razón el Comisario Barrot, este es un tema muy delicado y sumamente emotivo. Despierta fuertes sentimientos en todas las partes, porque, por un lado, hay cientos de niños que, al estar infectados, ahora son víctimas. Un gran número de estos niños infectados por el sida ya han fallecido. Por otro lado, hay otras víctimas, porque las enfermeras búlgaras y el médico palestino también son víctimas. Son víctimas porque llevan consumiéndose demasiado tiempo en una cárcel de Libia y son víctimas porque pende sobre ellas la pena de muerte. No puede haber peor condena que esta. El proceso judicial duró demasiado tiempo y la condena no tuvo en cuenta las pruebas fehacientes de su inocencia que presentaron reputados expertos internacionales. Solo podemos oponernos a la pena de muerte; nunca podemos aceptarla. ¿Qué ha ocurrido? Hay que decir que se han hecho grandes esfuerzos, sobre todo por parte de la Comisión Europea, que ha lanzado el Plan de Acción Bengasi. Este plan pretende ayudar a los niños, ayudar a sus familias, ayudar también a las autoridades libias a mejorar las condiciones higiénicas en los hospitales, en especial en el de Bengasi. Conviene señalar asimismo que en enero del año pasado se creó el Fondo Internacional por Bengasi . Todos estos son avances positivos.

Sin embargo, la confirmación, hace unos pocos días, de la pena de muerte ha exacerbado la situación. ¿Qué podemos hacer, por tanto? Se necesita un sentido humanitario más fuerte. Debemos mostrar más solidaridad con los niños, con los padres y con las víctimas búlgaras y palestinas de esta situación. Llegados a este punto, tenemos que instar a las autoridades libias a que reduzcan la tensión imperante mediante una declaración inmediata de que no ejecutarán la pena de muerte. Esta resolución no es hostil ni pretende expresar una amenaza. En estas cuestiones es equilibrada, aunque clara.

 
  
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  Кристиан Вигенин (PSE). – Уважаема г-жо председател, уважаеми колеги -членове на Европейския парламент, има нещо символично в това, че на първата сесия на Европейския парламент след приемането на България в Европейския съюз ние обсъждаме един въпрос, който поставя на изпитание готовността на европейските институции, на европейските правителства, на европейските народи изобщо, да се борят за ценностите, върху които е изграден нашият Съюз. Защото потвърдените смъртни присъди на пет българки и на един палестинец са предизвикателство към демократичния свят. Тези смъртни присъди са основани на измислени доказателства и на изтръгнати с нечовешки мъчения фалшиви самопризнания. Те са опит за бягство от политическа отговорност на либийските ръководители и лично на Кадафи, за тежкото състояние на либийското здравеопазване. Те са опит една смърт да бъде възмездена с друга смърт, невинни хора да платят с живота си за трагедията на други невинни хора.

Ние не можем да приемем това. Трябва да спрем произвола. Днес гласът на Европейския съюз трябва да бъде силен и ясен, за да бъде чут и в Триполи. Времето тече все по-бързо и става все по-важно недвусмислените декларации да бъдат последвани от недвусмислени действия. В последните години много политически лидери обещаваха подкрепа за медиците в Либия. Паралелно с това, Либия беше извадена от изолацията и една след друга европейски компании и правителства сключват милиардни сделки с нея. Има нещо лицемерно в това.

Аз моля днешната дискусия да не остане само упражнение, с което да успокоим съвестта си, че сме направили всичко, което е в правомощията ни. Аз моля да пренесете тази дискусия в националните парламенти и правителства, защото животът на шест невинни човека трябва да бъде незаобиколим фактор в отношенията с Либия. Не искам дори да си представя ужаса този парламент да започне своя сесия с минута мълчание. Благодаря Ви.

 
  
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  Sarah Ludford (ALDE). – (EN) Señora Presidenta, yo también quiero felicitarle por su elección.

El Comisario Barrot ha pedido discreción y ninguno de nosotros quiere hacer o decir algo que merme las perspectivas de una solución justa para esta terrible situación que afecta a ciudadanos de la UE y al médico palestino.

Sin embargo, el Comisario también ha reclamado firmeza, y con razón. La búsqueda de una solución no debe verse afectada por los intereses más generales entre Libia y la UE, como la estrecha cooperación que se ha desarrollado, en particular entre Italia y Libia, en relación con la repatriación de inmigrantes ilegales, de los que Libia está acogiendo en la actualidad a más de un millón.

El Parlamento Europeo ha expresado una gran preocupación por la falta de acceso de muchas de estas personas, ya sea en la UE o en Libia, a un proceso de resolución sobre el estatuto de refugiado. Independientemente de cuáles sean nuestros intereses a la hora de gestionar o evitar este flujo –y, lamentablemente, la falta de una auténtica política europea en materia de inmigración dificulta su gestión–, no debemos dejar que estos intereses prevalezcan sobre las demandas de justicia y derechos humanos. Los planes de acción UE-Libia sobre migración están congelados, con razón si resultan inútiles, a raíz del caso Bengasi, y no deben reactivarse hasta que se alcance una solución adecuada.

(Aplausos)

 
  
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  Hanna Foltyn-Kubicka (UEN).(PL) Señora Presidenta, estamos ante un simple caso de chantaje con vistas a lograr ciertos beneficios políticos y económicos. La Unión Europea no puede ceder al chantaje y debe actuar con decisión en este asunto.

Los intereses económicos nunca pueden prevalecer sobre el respeto de los derechos humanos. Esa es la esencia del espíritu europeo y nuestro legado histórico. Libia es uno de los principales proveedores de petróleo y gas natural, pero no se puede permitir que ello influya en absoluto en el hecho de que la vida de personas inocentes penda de un hilo. La Unión ha de expresar su solidaridad con Bulgaria y apoyarle en su lucha por anular la sentencia injusta y motivada por razones políticas que ha dictado el tribunal libio. Tenemos que utilizar todas las medidas que todavía están a nuestra disposición, sanciones incluidas. Es imperativo enviar un mensaje claro a la población de Bulgaria, reafirmándole en su convicción de que entrar en la Unión ha merecido la pena y de que la Unión estará junto a todos y cada uno de sus Estados miembros cuando tengan problemas. Después de todo, este es el verdadero significado de la Europa común a la que todos pertenecemos.

 
  
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  Luisa Fernanda Rudi Ubeda (PPE-DE). – (ES) Señora Presidenta, en primer lugar, enhorabuena por su elección como Vicepresidenta y por haber obtenido el mayor número de votos en la elección que celebramos ayer.

Estamos hablando otra vez en este Parlamento sobre el caso de las enfermeras búlgaras y el médico palestino condenados en Libia. Quisiera, en primer lugar, expresar la solidaridad de todo el Parlamento con los niños enfermos —algunos de los cuales ya han fallecido— y con sus familias.

Pero, al mismo tiempo, también quiero hacer una firme declaración de defensa de principios y en contra de la pena de muerte. En los países europeos —gracias a Dios— hace ya muchos años que hemos llegado a la conclusión de que ningún ser humano está autorizado a quitarle la vida a otro ser humano, ni justifica esa posibilidad.

En abril de 2005, los miembros de la Delegación para las Relaciones con los Países del Magreb y la Unión del Magreb Árabe tuvimos la oportunidad de estar en Libia, y hablamos con sus autoridades sobre este caso. En aquellos momentos parecía que había una luz de esperanza porque el plan —que posteriormente se aprobó— de colaboración de la Unión Europea con los niños y con el hospital de Bengazi estaba en marcha.

Sin embargo, a la vista de la revisión del proceso y de la nueva condena, hemos observado, o podemos comprobar, que los informes técnicos que han exculpado a las enfermeras búlgaras —firmados algunos de ellos por el propio descubridor del virus del sida o por científicos de Oxford— han demostrado, haciendo un análisis filogenético del virus de los niños, que este virus había llegado a Libia muchos años antes de que las enfermeras búlgaras pisaran suelo libio.

A pesar de eso, hemos podido comprobar cómo estos informes no han sido admitidos en el tribunal, por lo que las enfermeras y el médico no han contado con las garantías procesales adecuadas.

Y termino, señora Presidenta, el Comisario señor Barrot nos pedía discreción y prudencia en este asunto. Efectivamente, yo creo que así se ha venido actuando a lo largo de estos ocho largos años, con el resultado obtenido hasta el momento. Quizá, en estos momentos, la Unión Europea, además de utilizar los principios de discreción y prudencia, debería poner el acento en la firmeza.

 
  
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  Elena Valenciano Martínez-Orozco (PSE). – (ES) Señora Presidenta, le doy la enhorabuena por tenerla sentada a esta mesa.

El Grupo Socialista considera extremadamente grave la sentencia que confirma la condena a muerte de las enfermeras búlgaras y del médico palestino, injustamente acusados de infectar a centenares de niños con el virus del sida. Con esta condena, totalmente inaceptable para todos los demócratas europeos, en Libia se pretende condenar no sólo a los acusados, sino también a la medicina y a la ayuda humanitaria.

Por lo tanto, manifestamos el más absoluto rechazo a la pena de muerte en cualquier circunstancia y reiteramos el compromiso de la Unión Europea con la lucha para obtener su abolición o una moratoria mundial sobre su aplicación.

La condena a muerte es particularmente injusta en este caso; primero, porque el proceso no cumplía las reglas de independencia e imparcialidad del tribunal, cuestión bastante extendida en el caso de Libia, y, segundo, porque la sentencia va contra las evidencias tangibles presentadas por expertos neutrales, que prueban que los acusados son inocentes.

Además, como decía, se está condenando a la medicina y a la salud pública, porque se están manteniendo ocultas las causas reales por las que los niños se contagiaron con el virus del sida. Apelamos al drama que están sufriendo estas personas condenadas, tras ocho años en las prisiones libias, en condiciones infrahumanas y denunciando malos tratos; y también recordamos el drama de los niños enfermos y de las familias de los niños fallecidos, con las que mi Grupo manifiesta su total solidaridad, así como el apoyo a los programas de la Comisión Europea en Libia para la lucha contra el sida.

Pedimos la inmediata liberación de las enfermeras y del médico, que son inocentes, y exigimos a las autoridades libias que se concentren en los niños infectados.

Por lo tanto, promovamos entre todos una política de derechos humanos efectivamente coherente, creíble y firme.

 
  
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  Marian Harkin (ALDE). – A Uachtaráin agus ba mhaith comhghairdeas a dhéanamh leat as a bheith tofa. Is ábhar áthais dom, ar an ócáid seo, mo chéad chomhrá i 2007 a thabhairt daoibh i mo theanga dhúchasach, an Ghaeilge. Tá áthas orm chomh maith gurb é aidhm an chéad chomhrá sin ná comhpháirtíocht a thairiscint do cheann de na Ballstáit nua, an Bhulgáir. Níl a lán ama agam, mar sin déanfaidh mé dhá phointe ghearra.

Tá nath cainte againne in Éirinn, 'ní neart go cur le chéile', agus sin atá i gceist againne inniu. Táimid ag tabhairt tacaíochta don Bhulgáir ina h-iarrachtaí ar shaoirse a bhaint amach do sheisear daoine neamhchiontacha: cúigear banaltraí agus dochtúir as an Phalaistín agus iad faoi bhagairt píonós an bháis sa Libia.

Ar an dara dul síos, áfach, tá nios mó ná tacaíocht na Parlaiminte ón Bhulgáir. Tá ról lárnach ag an nGearmáin ina hUachtaránacht, agus ag an gComhairle chomh maith, chun dul i ngleic leis an gceist phráinneach seo. Caithfidh siad úsáid a bhaint as a gcuid tionchair ar an leibhéal idirnáisiúinta chomh maith.

 
  
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  Simon Coveney (PPE-DE). – A Uachtaráin, nuair a bhí an Pharlaimint ar athló i rith na Nollag agus na hAthbhliana, fuair cúig bhanaltraí ón mBulgáir cathróireacht ón Aontas Eorpach. Ag an am céanna, áfach, dúirt Cúirt sa Libia go raibh siad daortha chun báis. Tá siad cúisithe toisc go raibh baint acu le galrú 426 paistí le HIV in ionad Benghazi sa Libia.

Is é seo an dara triail sa chás seo, tar éis rialú ón gCúirt Uachtarach, ach tá a lán imní ann ó thaobh cóir agus neamhchaontacht na trialach.

(EN) Ahora se informa de que el señor Gaddafi tiene intención de utilizar este caso de baza para la negociación política. Parece que su objetivo es entablar conversaciones sobre la revisión de la condena a muerte de las enfermeras búlgaras con la condición de que sea liberado un condenado libio por el atentando de Lockerbie cometido en 1988. Esto no es más que utilizar la vida de las personas como baza política. Las enfermeras llevan ocho años en prisión y el único objetivo de esta resolución debe ser repetir los llamamientos en favor de su liberación incondicional.

Las acusadas tienen derecho a recurrir sus sentencias. En esta etapa final del juicio, hay que volver a examinar las pruebas científicas relativas al origen y el calendario de la infección ocurrida en Bengasi, sin la presencia de un grupo de expertos libio parcial o motivado políticamente que refute las alegaciones. Apoyo firmemente la idea de nombrar un relator especial de la UE para este caso, encargado de controlar y supervisar el recurso de las acusadas.

Las supuestas torturas para obligar a las acusadas a confesar durante su detención y los vergonzosos retrasos sufridos durante el juicio siguen siendo motivo de gran preocupación para la UE. Ya que Libia proclama su intención de desarrollar una relación y un compromiso positivos con la UE, tenemos que dejar claro que en este Parlamento concedemos gran importancia al trato que reciben nuestros ciudadanos en Libia y dar la máxima prioridad a los llamamientos para que se produzca su liberación incondicional.

 
  
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  Ana Maria Gomes (PSE). – (EN) Señora Presidente, es un placer verla en la Presidencia.

Nos oponemos a la pena de muerte en todas partes. Por tanto, estamos horrorizados por la resolución del 19 de diciembre de 2006 relativa a las cinco enfermeras búlgaras y al médico palestino, sobre todo porque no tuvieron un juicio justo en un país donde la tortura es práctica común y donde la gente sigue sufriendo las decisiones de un dictador loco y terrorista tras muchos años de sufrir también las sanciones de las Naciones Unidas impuestas por sus aventuras terroristas.

Sin embargo, resulta si cabe más horroroso que los Gobiernos de la UE y la Comisión parezcan haber olvidado con tanta facilidad el atentado de Lockerbie y los asesinatos masivos en el avión de la UTA ordenados por el régimen de Gaddafi y que ahora disfruten intimando con este dictador asesino, como han hecho varios Ministros europeos en sus recientes visitas a Trípoli. ¿Es por el petróleo y los acuerdos suscritos que muchos de ellos parecen dar más importancia a esto que a los derechos humanos de ciudadanos europeos y palestinos? ¿Se debe al hecho de que varios Gobiernos de la UE son rehenes del régimen de Gaddafi, ya que temen que este revele su implicación con este régimen en la subcontratación de las prácticas de tortura del Gobierno de Bush en el contexto del programa de entregas extraordinarias? ¿Por qué hay Gobiernos –como el británico, o el mío, el Gobierno portugués– que no revelan cuál era el propósito y el pasaje a bordo de vuelos con destino y origen en Libia, realizados desde junio de 2003, que fueron identificados en la Comisión Temporal sobre la supuesta utilización de países europeos por la CIA para el transporte y la detención ilegal de presos? ¿Por qué los Gobiernos de la UE y la Comisión no actúan de una vez con decisión y contundencia para conseguir la liberación de estas cinco enfermeras búlgaras y del médico palestino?

 
  
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  Bogusław Sonik (PPE-DE).(PL) Señora Presidenta, yo también quiero felicitarle por el espléndido resultado que obtuvo ayer.

Bajo presión internacional, hace unos años Libia retiró su apoyo oficial al terrorismo internacional. Asimismo, reconoció su participación en el desastre de Lockerbie. Sin embargo, Libia sigue sin respetar los derechos humanos y las libertades cívicas. He observado con interés la implicación del país en la cooperación internacional en muchos terrenos, como el comercio de petróleo y la inmigración ilegal que intenta entrar en Europa a través de Libia

Libia es un país hermoso y cuenta con monumentos importantes, aunque poco conocidos, que se remontan a la época del Imperio Romano. Precisa ayuda para desarrollar su infraestructura turística. En otras palabras, Libia necesita a Europa y Europa necesita a Libia. Convendría desarrollar una cooperación mutua. Sin embargo, no podemos acordar una cooperación a cualquier precio, como las vidas de las enfermeras búlgaras y del médico palestino. La voz de la experiencia nos dice que el Coronel Gaddafi y su país solo cederán cuando se vean sometidos a una presión internacional fuerte, firme y coherente.

Este es el enfoque que ahora urge más. La Unión Europea debe mantenerse firme y demostrar solidaridad mientras lucha por la liberación de esas personas injustamente encarceladas. Señor Comisario, las negociaciones entre bastidores con la esperanza de llegar a un acuerdo amistoso en torno al caso de las enfermeras búlgaras pertenecen al pasado. Tenemos que aceptar el hecho de que esos esfuerzos han sido infructuosos. El Consejo Europeo y la Comisión Europea han de adoptar un tono mucho más firme. Deben recurrir a todos los medios posibles para dificultar los esfuerzos de Libia por desarrollar contactos con Europa, desterrándola de la comunidad internacional y convirtiéndola otra vez en paria. A raíz de las acciones de Libia, es preciso abandonar todo tipo de contacto con ese país.

 
  
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  Pierre Schapira (PSE).(FR) Señora Presidenta, la situación es chocante, escandalosa e inaceptable. Es la segunda condena a muerte de las enfermeras búlgaras y el médico palestino. La justicia libia ha demostrado de nuevo su iniquidad y que su judicatura utiliza la política para sus propios fines. El asunto del sida no es más que un mal pretexto.

Ante la gravedad de los atentados contra los derechos fundamentales cometidos por las autoridades libias y el fracaso de todas las gestiones, debemos reaccionar con firmeza. Quisiera que los Estados miembros de la Unión aunaran fuerzas contra el régimen de Gaddafi, hablaran con una sola voz y no cedieran a ninguno de sus chantajes.

Así, los Estados miembros podrían aprovechar la oportunidad de la gira europea proyectada por el Coronel Gaddafi para ponerse de acuerdo en negarle el derecho de entrada en el territorio de la UE hasta que sea liberado el personal médico. Debemos hacer comprender al régimen libio que todos los Estados de la UE serán solidarios con Bulgaria y actuarán con la misma firmeza que demostrarían si el asunto afectase directamente a sus propios nacionales..

 
  
  

PRESIDENCIA DEL SR. VIDAL-QUADRAS
Vicepresidente.

 
  
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  Miroslav Mikolášik (PPE-DE).(SK) Soy diputado al Parlamento Europeo y además médico, y no creo que un médico palestino y cinco enfermeras búlgaras, cuya sacrosanta obligación es ayudar y curar a los enfermos, hayan infectado consciente y deliberadamente a niños con el VIH mientras realizaban su labor en Libia.

Me inclino más a preguntarme si es posible creer a Libia y a su líder desacreditado, el Coronel Gaddafi. Ese país sigue estando gobernado por una persona que ordenó deliberadamente la aniquilación de víctimas inocentes por elementos terroristas, que hicieron estallar un avión de pasajeros sobre la ciudad de Lockerbie. Aparte del reconocimiento de su responsabilidad en este espantoso crimen, lo único «positivo» de Libia son sus ingentes depósitos de petróleo y gas natural.

La pena capital impuesta a los profesionales sanitarios es un acto odioso y cínico por parte de Gaddafi y su régimen, no una expresión del Estado de Derecho y de la justicia. También me pregunto si puede formar parte de un juego sucio por parte de Libia, un intento de obtener grandes sumas de dinero en concepto de compensación por las vidas de los niños, o si quizá Libia esté chantajeando a Occidente y a la Unión Europea ahora que Bulgaria es miembro, en un intento de obtener la liberación de los terroristas libios, que han sido justamente condenados y encarcelados por sus actos.

Por tanto, insto a la Comisión Europea y a Alemania, país que preside el Consejo Europeo, a hacer uso de todos los medios disponibles para ejercer presión política y económica sobre Libia a fin de salvar la vida de las enfermeras búlgaras y del médico palestino. Hacer concesiones políticas a Gaddafi a sus políticas autoritarias sería un error grave y fatal. Aceptar a políticos con un pasado terrorista o, más aún, colaborar con ellos, es inmoral y puede minar los principios sobre los que se construye Europa: verdad, Estado de Derecho, derechos humanos y respeto de la dignidad humana.

 
  
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  Günter Gloser, Presidente en ejercicio del Consejo. (DE) Señor Presidente, Señorías, gracias por su contribución y también por su firme defensa de las cinco enfermeras búlgaras y del médico palestino.

Al igual que en el pasado, es preciso dejar claro que la Unión Europea no cejará en la solidaridad que demuestra con Bulgaria, con las enfermeras y con el médico palestino ni en su esfuerzos por defenderles.

Les puedo asegurar que la Presidencia –sobre la base, por supuesto, de este debate, pero también de decisiones anteriores–, en su diálogo con las autoridades libias, dará una explicación coherente utilizando un lenguaje claro.

Ni el proceso ni el veredicto pueden considerarse satisfactorios; tal y como ya se ha dicho, la Unión Europea rechaza la pena de muerte no solo en su territorio, sino también en otros lugares. Sin duda, como ya se ha dicho antes, Libia se ha acercado a Europa y, si bien el cambio de postura de Libia hace unos años fue acertado y necesario, la expresión práctica de este acercamiento exige dejar muy claro que no podemos aceptar lo que ha ocurrido hasta la fecha en Libia con respecto a este asunto.

Por este motivo, la Presidencia alemana del Consejo se unirá a la Comisión en un esfuerzo por intensificar la presión sobre Libia, para que las personas condenadas a la pena capital dejen de tener que vivir con la incertidumbre que han sufrido durante años. Sin embargo, por otro lado también hemos dejado claro, y en el futuro seguiremos haciéndolo, que, naturalmente, también somos sensibles a la otra parte de esta tragedia y que seguiremos apoyando a las personas infectadas, sobre todo a los niños, siempre que se nos pida ayuda, pero como esta no debe derrocharse para otros fines, es importante que la Presidencia también reciba el apoyo del Parlamento.

 
  
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  Jacques Barrot, Vicepresidente de la Comisión. (FR) Señor Presidente, a quien felicito por su reelección, puedo decirle que mi colega, la señora Kuneva, y yo hemos escuchado con la mayor atención todo este debate, que refleja la honda preocupación de todo el Parlamento Europeo por la inaceptable situación de estas personas encarceladas desde 1999, una fecha que no deben ustedes olvidar. En nombre de la Comisión, estamos convencidos de que las instituciones europeas tienen un deber absoluto de mostrar solidaridad en este asunto y que nuestro apoyo debe ser resuelto.

Confirmo, pues, como acaba de hacer la Presidencia, la solidaridad de todas las instituciones europeas ante esta tragedia. Tengo interés también en comunicarles la firme determinación de nuestra colega, la señora Ferrero-Waldner, de llegar a una solución mediante la negociación. La señora Ferrero-Waldner participa de lleno en un diálogo sin duda difícil, pero que es absolutamente necesario llegar a una solución satisfactoria. Por último, si hace un momento hice alusión a iniciativas quizás improvisadas o intempestivas que pudieran perturbar esta necesaria negociación y este diálogo indispensable, las autoridades libias no deben olvidar por ello que el futuro de las relaciones entre Libia y la Unión Europea dependerá de la solución que se dé a este problema.

La señora Ferrero-Waldner mantendrá al Parlamento informado de cualquier novedad en este asunto, señor Presidente, en especial tras la celebración del Consejo de Asuntos Generales.

Agradezco al Parlamento que haya utilizado, con respecto a esta cuestión, un lenguaje totalmente digno y a la medida de su gravedad.

 
  
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  El Presidente. Muchas gracias, señor Comisario.

Para cerrar el debate se han presentado seis propuestas de resolución(1) de conformidad con el apartado 2 del artículo 103/apartado 5 del artículo 108 del Reglamento.

Se cierra el debate.

La votación tendrá lugar mañana a las 12.00 horas.

 
  

(1) Véase el Acta.

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