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Procedimiento : 2006/2175(INI)
Ciclo de vida en sesión
Ciclos relativos a los documentos :

Textos presentados :

A6-0438/2006

Debates :

PV 12/02/2007 - 14
CRE 12/02/2007 - 14

Votaciones :

PV 13/02/2007 - 4.7
Explicaciones de voto

Textos aprobados :

P6_TA(2007)0030

Acta literal de los debates
Lunes 12 de febrero de 2007 - Estrasburgo Edición DO

14. Residuos - Estrategia temática sobre prevención y reciclado de residuos (debate)
Acta
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  La Presidenta. De conformidad con el orden del día, se procede al debate conjunto de

– el informe de la señora Jackson, en nombre de la Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria, sobre la propuesta de Directiva del Parlamento Europeo y del Consejo sobre los residuos (COM(2005)0667 – C6-0009/2006 – 2005/0281(COD)) (A6-0466/2006)

– el informe del señor Blokland, en nombre de la Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria, relativo a una estrategia temática sobre el reciclado de residuos (2006/2175(INI) (A6-0438/2006).

 
  
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  Stavros Dimas, miembro de la Comisión. (EL) Señora Presidenta, empezaré dando las gracias al Parlamento Europeo y, en particular, a los ponentes, la señora Jackson y el señor Blokland, por sus excepcionales informes, así como a la Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria; también quiero dar las gracias a la señora Gutiérrez y a la Comisión de Industria, Investigación y Energía por la opinión que elaboraron en primera lectura.

La política en materia de residuos desempeña un papel fundamental en la reducción del impacto ambiental del uso de los recursos naturales. Los objetivos primordiales de la estrategia temática y de la directiva propuesta radican en prevenir la generación de residuos y, en la medida en que esto no sea posible, minimizar los efectos sobre el medio ambiente y la salud pública.

Durante los últimos 30 años, la Unión Europea ha desarrollado una serie de políticas y normativas importantes en este terreno con el fin de proteger la salud pública y el medio ambiente.

El propósito de la Comisión en la última revisión de la Directiva sobre los residuos consiste en adaptar el marco legislativo a los problemas ambientales actuales. La política actualizada tiene en cuenta los avances registrados en materia de innovación ecológica y se fundamenta en nuestro conocimiento actual sobre el aprovechamiento sostenible de los recursos naturales. El paquete de medidas que se propone está destinado a:

- En primer lugar, reducir el impacto ambiental de los residuos durante todo su ciclo de vida.

- En segundo lugar, dar prioridad a la prevención de la generación de residuos. Este esfuerzo requiere la actuación a escala nacional, regional y local. Es preciso que los Estados miembros apliquen políticas preventivas en este sentido mediante programas nacionales de obligado cumplimiento. Se espera que esto ayude a invertir la tendencia actual de aumento de la cantidad de residuos. Del mismo modo, se espera que el logro de los objetivos a escala nacional ayude a reducir el volumen de residuos a escala de la Comunidad;

- En tercer lugar, promover el reciclado mediante la fijación de normas destinadas a garantizar la calidad de los materiales reciclables. De este modo se fomentará la confianza en los materiales reciclados y aumentará la demanda de los mismos en el mercado interior. Proponemos que esto se lleve a cabo aplicando criterios que permitan determinar el momento en que un residuo recuperado deja de ser un residuo;

- En cuarto lugar, modernizar y simplificar la legislación en materia de residuos. Se aclaran determinadas definiciones que en el pasado daban lugar a dificultades e interpretaciones contradictorias. El propósito de la estrategia y de la directiva es alcanzar un equilibrio, mantener aquello que ha demostrado ser útil durante los últimos 30 años y, al mismo tiempo, modernizar el marco legislativo para las próximas décadas.

Para terminar haré dos comentarios importantes acerca de la Directiva marco sobre los residuos:

- Primero, es preciso que el texto que surja del procedimiento de codecisión sea claro y proporcione seguridad jurídica. Algunas de las enmiendas presentadas no garantizan esta claridad jurídica, en particular las concernientes a la distinción entre los conceptos de recuperación y eliminación;

- Segundo, para que el acto legislativo en cuestión resulte eficaz desde el punto de vista ambiental, debe conservar su carácter de Directiva marco. Es decir, debe ser un marco jurídico claro y estable que, al mismo tiempo, pueda ofrecer el suficiente grado de flexibilidad como para adaptarse a necesidades variables.

 
  
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  Caroline Jackson (PPE-DE), ponente. – (EN) Señora Presidenta, me complace verla en la Presidencia. La presente Directiva es una sucesora muy importante de la primera Directiva marco sobre residuos de 1975, cuya tramitación en este Parlamento todavía guardo en la memoria. La gente se sorprendió bastante de que Europa abordara el problema de los residuos en aquella época.

Dada la probable longevidad de una medida de esta índole, es esencial que salga bien. Tal y como ha comentado el Comisario, no queremos que se repitan situaciones como las acontecidas recientemente, en las que el recurso al Tribunal Europeo de Justicia en petición de aclaraciones ha dado pie en ocasiones a que se dictaran sentencias confusas, contradictorias y realmente extrañas. Son los legisladores, y no los jueces, quienes deben hacer las leyes.

Ante todo, estamos ante una Directiva muy importante en cuanto a la definición de términos. La Comisión ha presentado una serie de definiciones que hemos modificado o completado. Gran parte de estos cambios han sido objeto de un acuerdo general en la comisión en forma de enmiendas de transacción. Creo sinceramente, que esta sesión plenaria nos ofrece la oportunidad de afinar estas propuestas, como he hecho yo junto con otros. Por ejemplo, en la comisión no hemos conseguido encontrar una definición para los subproductos, un tema que es fundamental. Considero que es preciso que el Parlamento disponga de una propuesta sobre la que votar y, por este motivo, he presentado una enmienda para la introducción de un nuevo artículo 3 bis con la definición de los subproductos. El tema de los residuos orgánicos presenta el mismo tipo de laguna.

En segundo lugar, hemos dedicado mucho tiempo a la definición de la jerarquía de residuos. Esta es una cuestión a la que se suele hacer referencia pero sobre la cual, hasta la fecha, no se había ofrecido definición alguna en ningún texto jurídico de la Unión Europea. La comisión parlamentaria ha preferido la jerarquía de residuos en cinco etapas a la versión halagüeña y bastante confusa de la Comisión. El problema radica en cómo conseguir que la jerarquía no se interprete como un requisito rígido, sino como un principio general y flexible. La comisión ha optado por establecer las evaluaciones del ciclo de vida y los análisis de rentabilidad como indicadores básicos que permitan hacer excepciones con respecto a la jerarquía. Creo que se trata de una opción demasiado burocrática. En una enmienda del Grupo del PPE-DE se propone una alternativa más realista, pero aun así exigente.

En tercer lugar, hemos tenido que lidiar con el problema de cuándo un residuo deja de serlo. Esto nos ha ofrecido la oportunidad de reflejar en esta Directiva aquellos elementos que deben considerarse prioritarios por parte la Comisión, incluso, si es preciso, redactando especificaciones que definan cuándo lo residuos dejan de serlo. Hemos propuesto siete elementos, rechazando una propuesta relativa a la inclusión en la lista del combustible sólido recuperado, ya que, en opinión de la comisión, esta sustancia sigue siendo un residuo.

Por último, está la cuestión de los criterios de eficiencia energética, los cuales, en caso de cumplirse en una planta de tratamiento de residuos en conexión con una energía específica, permitirán catalogar la actividad de dicha planta dentro del ámbito de la recuperación y no de la eliminación. Considero que se trata de una idea muy acertada. Una designación de este tipo conlleva ventajas comerciales y ambientales. Es preciso que los criterios para la calificación de operación de recuperación sean tan elevados como para considerarse una especie de patrón oro, de forma que, en caso de ser aprobados, todo el que piense comprar o construir una nueva incineradora deba cumplirlos.

La comisión ha aprobado una enmienda por la que se acepta el principio de que la obtención de energía a partir de residuos se puede calificar de operación de recuperación, pero la definición se ha pasado del anexo al artículo 19. Un cambio de este tipo genera problemas, ya que convierte el cumplimiento de la fórmula en un requisito permanente para la obtención de autorizaciones, lo cual puede provocar el cierre inmediato de todas las plantas que no lo cumplan, una medida que sería absurda. En vista de ello, el Grupo del PPE-DE y otros Grupos han presentado enmiendas para que la fórmula vuelva al lugar que le corresponde, que es el anexo.

Aunque se trata de una Directiva centrada principalmente en la definición de términos, creemos que tendría que abordar el tema de la prevención de residuos. No tiene sentido que la Unión Europea sea líder mundial en terminología de residuos si, al mismo tiempo, va a seguir siendo líder mundial en generación de residuos. Por tanto, me enorgullece que, a propuesta mía, las enmiendas del Parlamento contengan por primera vez una propuesta de compromiso de la UE para la estabilización de la producción general de residuos para el año 2012 en los niveles alcanzados en 2008. Puesto que el volumen de residuos generados por la Unión Europea aumenta cada año, se trata de un paso importante que espero cuente con el apoyo de la Comisión y los Estados miembros.

Tengo dos comentarios sobre las enmiendas de mis colegas. Según he observado, algunos de ellos desean alcanzar objetivos de reciclado a escala europea. Me parece un error. El reciclado es una práctica fundamental que cada país debe gestionar a su manera en el marco del imperativo global de la Directiva sobre vertederos y sus objetivos de reducción. Al margen de otras cuestiones, es necesario determinar la eficiencia de carbono del reciclado antes de promover esta práctica como la mejor solución para nuestros problemas con los residuos. Según veo, algunos diputados pretenden restringir los productos que se pueden depositar en vertederos sobre la base de que así es como se actúa en sus propios países y de que así se aumenta el reciclado y se reduce la superficie de los vertederos. Bien, les recomiendo que hablen con sus vecinos de Europa Oriental, que se quejan de que reciben grandes cantidades de residuos alemanes. Cualquiera que sea su significado, es seguro que el reciclado no equivale a lanzar los residuos nacionales al otro lado de la frontera y esperar que todo salga bien.

Confío en que pronto podamos registrar avances con respecto a esta Directiva en el Consejo, aunque la historia reciente sobre las Directivas de residuos nos enseña que es mejor hacerlo bien que precipitarse y aprobarlas con demasiada rapidez.

 
  
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  Johannes Blokland (IND/DEM), ponente. (NL) Señora Presidenta, asumo con gratitud la tarea de extenderme sobre el informe relativo a la estrategia en materia de residuos, apoyado unánimemente por la Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria. No obstante, antes quiero dar las gracias a mis colegas diputados por su excelente colaboración y por el apoyo unánime que acabo de mencionar. Hasta cabría pensar que el tema de los residuos no provoca ninguna controversia en este Parlamento. El objetivo de la resolución aprobada por la Comisión de Medio Ambiente es ofrecer una orientación clara sobre la futura política en materia de residuos, cuyo fin principal es proteger el medio ambiente y la salud pública. La Comisión de Medio Ambiente está en gran parte de acuerdo con la mayoría de los principios rectores en este sentido: el principio de cautela, el principio de quien contamina paga, la autosuficiencia, la proximidad y la responsabilidad de los productores.

Lamentablemente, he de decir que en general estos principios no se han tenido en cuenta a la hora de desarrollar el informe con mayor detalle. Se lo demostraré con un ejemplo. Existe un amplio acuerdo sobre la jerarquía en cinco etapas, a saber, la prevención, la reutilización, el reciclado, la recuperación y, en última instancia, la eliminación. Esta jerarquía de residuos figura en el informe de la señora Jackson y también en el mío. No obstante, se han presentado enmiendas que aumentan en tal grado su flexibilidad que cualquiera podría eludirla por completo. Abogo por que nos ciñamos a la disposición del apartado 16 de la resolución, de forma que solo se pueda contravenir la jerarquía de residuos cuando un análisis de ciclo de vida certificado demuestre que así se protegerá de manera más eficaz el medio ambiente.

Otra cuestión tiene que ver con el cambio de las definiciones. El motivo principal para cambiar una definición es mejorar su redacción o beneficiar al medio ambiente. La modificación de las definiciones no puede tener por objeto hacer más fácil la consecución de objetivos, mejorar la imagen propia o ser capaz de monopolizar el mercado. Me gustaría citar dos ejemplos importantes de esto, a saber, los subproductos y la diferencia entre recuperación y eliminación.

En primer lugar, en lo que respecta a los subproductos, de acuerdo con el apartado 10 de la resolución, hay que tener mucho cuidado a la hora de recalificar los residuos. Cuando algo deja de ser un residuo, deja de estar sujeto a la legislación sobre residuos destinada a proteger el medio ambiente, de forma que el residuo se puede transportar a cualquier parte. La creación de una nueva categoría de subproductos constituye un riesgo adicional. No queda claro en qué régimen se incluye esta categoría, por lo que el uso, o el abuso, de la misma llevan camino de dispararse.

En segundo lugar, en relación con los conceptos de eliminación y recuperación, hace años que se viene debatiendo sobre la diferencia. Este debate gira principalmente en torno a la cuestión de cuándo se puede considerar la incineración de residuos domésticos como una actividad de recuperación. La intención siempre ha sido establecer una distinción clara. La opinión de la Comisión de Medio Ambiente se refleja en los apartados 12 a 14 de la resolución. Los residuos destinados a la incineración o la recuperación de energía deben cumplir en cualquier caso las normas de emisión de la Directiva relativa a la incineración de residuos. Asimismo, la Comisión de Medio Ambiente opina que hay que aplicar las mismas normas ambientales a la incineración y la coincineración de residuos, es decir, las mismas normas sobre emisiones y los mismos criterios de eficiencia energética. Además, he llegado a la conclusión de que siempre es mejor considerar la incineración de residuos como una eliminación. El objetivo de la incineración de residuos siempre es la eliminación. Esta idea aporta la claridad necesaria y está en consonancia con las sentencias del Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas. El último punto, según se formula en el apartado 31 de la resolución, es la prohibición del vertido de aquellos residuos que se puedan incinerar, reutilizar o reciclar.

Para terminar, insto a la Comisión a que se tome en serio el apartado 30 de la resolución. Se trata de propuestas de directivas largamente esperadas en relación con los residuos orgánicos, los escombros y los lodos. Esto está contemplado en el Sexto Programa de Acción en Materia de Medio Ambiente desde el año 2002, por lo que ya va siendo hora de que la Comisión presente dichas propuestas, de forma que podamos crear una sociedad del reciclado bien regulada.

 
  
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  Cristina Gutiérrez-Cortines (PPE-DE), ponente de opinión de la Comisión de Industria, Investigación y Energía. (ES) Señora Presidenta, quiero dar las gracias a Caroline Jackson no solo porque ha trabajado bien, que eso se suele decir aquí de manera convencional, sino porque, en un tema tan complejo y complicado, creo que ha hecho dos cosas que son lo ideal de un buen parlamentario.

Por una parte, ha escuchado a todo el mundo y a todos los países, ha escuchado a la industria, pero ha escuchado también a aquellos que son afectados de manera más directa y, por otra parte, ha tratado de aplicar un enfoque flexible y abierto, de tal manera que la Directiva sobre los residuos no se convierta en un problema, sino que resuelva los problemas ya existentes.

La legislación anterior en gran medida ha resuelto problemas, pero también ha creado problemas que han hecho que el Tribunal de Justicia emita, respecto del tema de los residuos, más sentencias que en ningún otro ámbito, y ha creado un problema tremendo a los municipios, que, en definitiva, son quienes tienen que aplicar la norma, que son pequeños, que son muy desiguales en toda Europa y que son muchos cientos de miles.

Por eso, yo alabo y aplaudo su flexibilidad y la apoyo plenamente. Apoyo también y doy la bienvenida a la enmienda 112, sobre los residuos biodegradables, porque estamos intentando crear una sociedad en la que se trate de minimizar el uso de los recursos y, al mismo tiempo, aprovechar al máximo lo que estamos utilizando, mediante reciclado y recuperación.

El compost, es decir, lo que llamamos en castellano «abono» a partir de los residuos, es uno de los más antiguos de la Tierra. Uno de los residuos que, además, en este caso es esencial porque es la única forma, diríamos «ecológica», de abonar el suelo, de enriquecer un suelo empobrecido en materia orgánica.

Yo soy la ponente de la Directiva sobre los residuos y alabo precisamente esta enmienda, porque, en tanto en que no haya una directiva propia, que tiene que haber, para los residuos biodegradables, mientras se hace una Directiva sobre el compost, que de momento no está en el horizonte ni en la estrategia de la Comisión Europea —que la ha dejado a un lado en esta política de menos legislación— es preciso enmarcar este tema a fin de que haya una disciplina grande en la depuración de los residuos y, a su vez, para que los agricultores puedan utilizar este medio con plena confianza.

Muchas gracias y creo que la flexibilidad es un criterio que solo permite la viabilidad.

 
  
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  Frieda Brepoels, en nombre del Grupo del PPE-DE. – (NL) Señora Presidenta, señor Comisario, Señorías, yo también quiero dar las gracias a ambos ponentes por colaborar con tanta franqueza. Creo que el interés mostrado por tantas personas y organizaciones durante esta primera lectura, en lo que respecta tanto a la estrategia como a la revisión de la Directiva, pone de manifiesto que el tema de los residuos ofrece muchas oportunidades. Aunque los residuos se consideran una fuente útil de materias primas, no dejan de ser un problema. Tal y como hemos podido escuchar hoy, la cantidad total va en aumento; solo se recicla o reutiliza un porcentaje muy reducido; la legislación vigente suele implementarse de forma ineficaz y, además, existen discrepancias importantes con respecto al modo de afrontar el problema de los residuos en los diferentes Estados miembros. En mi opinión, no cabe duda de que todavía quedan muchos cuellos de botella, a pesar de que esta revisión contempla una serie de medidas positivas para reducir los efectos perjudiciales del tratamiento de residuos sobre el medio ambiente y la salud, como por ejemplo la jerarquía en cinco etapas, los programas de prevención de residuos para los Estados miembros, una definición mejor de determinados conceptos, una serie de criterios para la distinción entre productos y residuos, la introducción del principio de proximidad, la prohibición de mezclar residuos con el fin de diluirlos y, evidentemente, un procedimiento para aclarar cuándo un residuo deja de serlo. Señor Comisario, pienso en la enmienda 85, por ejemplo, según la cual la extracción de gas de los vertederos puede considerarse una actividad de recuperación. Desde mi punto de vista, esto se opone diametralmente a la política de eliminación progresiva del vertido de residuos biodegradables. Asimismo, creo que las enmiendas 81 y 82 no debieran estipular el desguace, precisamente porque en la enmienda 39 se hace referencia a la prohibición de incinerar en el mar. Además, opino que convendría eliminar la enmienda 26, donde figura la definición de «recuperación de energía». De lo contrario, la actividad de muchas instalaciones incineradoras se podría incluir en la categoría de recuperación y se acabaría creando un mercado libre de incineración de residuos. Esto sería totalmente contrario al principio de proximidad, que a su vez es muy importante para el logro de un alto nivel de reciclado. Por último, no creo que haya que introducir criterios de eficiencia energética en este documento. En su lugar, este aspecto debería abordarse en conjunción con una revisión de la Directiva relativa a la incineración de residuos. Tampoco se ha llevado a cabo un estudio de impacto detallado.

Por último, sin duda hemos de evitar además que determinadas disposiciones minimicen los logros alcanzados en algunos Estados miembros o que se abandonen los esfuerzos políticos actuales. Flandes, de donde procedo, es una región pionera en Europa en materia de reutilización y reciclado y se vería afectada por esto. Solo será posible conseguir unas cifras tan elevadas con la participación de las autoridades locales y con la adopción de una serie de medidas complementarias, como impuestos o prohibiciones de vertido. El reglamento flamenco relativo al movimiento de tierras, por ejemplo, también puede verse afectado por la exclusión de la Directiva del suelo excavado no contaminado. En cualquier caso, los diferentes Estados miembros acabarán realizando distintas interpretaciones en lo que se refiere a los transportes transfronterizos. Quisiera saber qué tiene que decir el Comisario al respecto.

 
  
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  Guido Sacconi, en nombre del Grupo del PSE. – (IT) Señora Presidenta, Señorías, yo también doy las gracias a la señora Jackson y al señor Blokland por el trabajo realizado. Por así decirlo, nos han llevado de la mano a un consenso apoyado por una mayoría aplastante de la Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria, y a un resultado que, de entrada, no estaba en absoluto anticipado: mejorar la coherencia de dos documentos, uno sobre la estrategia de reciclado y otro sobre la revisión propuesta de la Directiva marco sobre residuos, que ahora son más coherentes que los documentos originales de la Comisión.

En particular, aprecio enormemente el modo en que la señora Jackson dirigió los debates con nuestros ponentes alternativos, de tal manera que se pudieron resolver casi todos los problemas por consenso. Por este motivo, me sorprende bastante y también me choca un poco, señora Jackson, que haya presentado usted, en nombre de su Grupo, diversas enmiendas que cuestionan un punto concreto de estos acuerdos. Esto nos coloca en una posición complicada o incluso embarazosa.

Veamos las prioridades. En primer lugar, es muy positivo que hayamos dado una prioridad mucho mayor que la Comisión a la prevención de la generación de residuos: la hemos definido mejor y hemos fijado un objetivo para su estabilización de aquí al año 2012, junto con un conjunto completo de medidas prácticas de supervisión. En segundo lugar, hay un punto por el que voy a luchar hasta el final, señora Jackson. Nosotros definimos y establecimos concretamente una jerarquía en cinco etapas. Como en cualquier jerarquía, primero hay que hacer una cosa y solo entonces pasar a la siguiente, luego a la tercera y así sucesivamente. Estas etapas son: prevención, reutilización, reciclado, recuperación y, finalmente, eliminación. Aunque no se excluyó la posibilidad de desviarse de esta jerarquía, se impusieron para ello unos criterios de evaluación estrictos, empezando por un análisis de rentabilidad a lo largo del ciclo de vida de los bienes de consumo. Por tanto, me asombra en cierto modo que ahora usted califique esta solución de burocrática.

En tercer lugar, existe un problema que no logramos resolver con nuestros compromisos y que debemos resolver ahora sometiéndolo a votación en esta Cámara, a pesar de que la Comisión de Medio Ambiente halló lo que considero una solución acertada: no podemos socavar la jerarquía considerando la recuperación de energía como recuperación, ya que en realidad se trata de eliminación. Con este planteamiento estaríamos minando directamente la jerarquía y correríamos el riesgo de crear una competencia indebida con las energías renovables. Para que quede claro: no se trata de un rechazo ideológico de la incineración y la recuperación de energía, pero estoy totalmente de acuerdo con la señora Brepoels en que la definición de esta cuestión se debería dejar para otro foro más apropiado.

¿Está prevista una revisión de la Directiva relativa a la incineración? Bien, en tal caso, opino que ese sería el momento ideal para definir la cuestión de la recuperación de energía. A este respecto he presentado, por tanto, la enmienda 136, que me parece muy razonable. Hay que evitar saturar esta Directiva con demasiados problemas, por lo que recomiendo analizar el tema con más calma y con información técnica más detallada.

Por último, también expresaré mi opinión en relación con el tema de los residuos orgánicos. La cuestión del compostaje se ha postergado durante demasiado tiempo, a pesar de que se trata de un elemento estratégico en una sociedad que recicla. No entiendo por qué no podemos ofrecer por fin una oportunidad a esta opción, en torno a la que ha habido acuerdo durante algún tiempo.

 
  
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  Mojca Drčar Murko, en nombre del Grupo ALDE. – (SL) El Grupo de la Alianza de los Demócratas y Liberales por Europa acoge con agrado el principio básico reflejado por la Comisión en la revisión de la Directiva marco, por el que los residuos se consideran un recurso potencial. Nuestro objetivo es alcanzar un enfoque equilibrado que tenga en cuenta, por un lado, las consecuencias del aumento de la generación de residuos, es decir, los factores de riesgo que entrañan para el medio ambiente y la salud humana, y por otro, las exigencias del creciente mercado de las nuevas tecnologías de tratamiento de residuos.

Con respecto a la jerarquía de residuos, apoyamos, en principio, la recogida selectiva y el reciclado allí donde resulte eficaz desde el punto de vista económico y ambiental. No obstante, también apoyamos el tratamiento eficiente de otros tipos de residuos que no se puedan recuperar o reciclar.

Hemos observado que los Estados miembros que más han conseguido reducir de su dependencia de los vertederos han logrado este objetivo a través de una combinación de los procesos de reciclado, el tratamiento de residuos orgánicos –el compostaje– y la recuperación de energía, con la condición de que las plantas especializadas cumplan una serie de criterios estrictos en lo que respecta a las emisiones de contaminantes gaseosos. Si cumplen dichos criterios, podrán ser reconocidas como plantas de recuperación de energía en lugar de quedar relegadas al final de la jerarquía del tratamiento de residuos, en la misma categoría que los vertederos.

La posibilidad de alcanzar la condición R1 puede motivar a este tipo de plantas a aumentar su eficiencia energética, lo cual está además en consonancia con el plan europeo de reducir un 20 % las emisiones de dióxido de carbono. La enmienda 133 que proponemos garantiza una solución de compromiso que complementa la fórmula inicial de la Comisión con las conclusiones del debate sostenido en la Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria.

Relacionamos la jerarquía con los criterios de ciclo de vida del producto. La introducción de esta línea de pensamiento podría contribuir a la sostenibilidad de los recursos y las materias primas. Se trata de un enfoque en el que se toman en consideración los efectos perjudiciales y los riesgos que comportan los residuos para el medio ambiente, así como la preservación potencial de los recursos naturales. No obstante, es preciso que las evaluaciones del ciclo de vida vayan acompañadas de un análisis de rentabilidad que oriente a los operadores a la hora de elegir la línea de actuación más apropiada.

Por último, diré que se ha avanzado mucho en materia de tratamiento de residuos en los últimos años, incluso diría que en las últimas décadas. La tecnología mejora y los costes disminuyen gradualmente, así que no tiene sentido suprimir procedimientos que están probados. Por este motivo, mi Grupo ha elaborado una serie de enmiendas relativas a la definición de reciclado y a las dos Directivas sobre los aceites usados y los residuos peligrosos que dejarán de estar en vigor. Asimismo, puedo decir que apoyamos plenamente las ideas expresadas hoy por el Comisario Dimas con respecto a la necesidad de una claridad jurídica, ya que otro de nuestros objetivos consiste precisamente en eso.

No hay duda de que el Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas es una institución de gran importancia; sin embargo, es preciso que nuestro objetivo se centre en llevar a cabo el trabajo legislativo y permitir que el Tribunal administre solo los casos dudosos que surjan en este terreno.

Yo también quiero felicitar a ambos ponentes, la señora Jackson y el señor Blokland, por su buena labor y su cooperación.

 
  
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  Liam Aylward, en nombre del Grupo UEN.(EN) Señora Presidenta, acojo con gran satisfacción la estrategia de la Comisión y la Directiva marco revisada sobre residuos.

Nos quejamos a todas horas de la falta de compromiso entre la Unión Europea y sus ciudadanos. A través de esta propuesta legislativa, la Unión Europea demuestra su liderazgo y su asistencia a los Estados miembros al abordar el problema cada vez más grave de los residuos y su impacto ambiental y sobre la salud, al tiempo que contribuye a impulsar el desarrollo de un sector que ya proporciona más de dos millones de puestos de trabajo.

A medida que se modernizan las economías de nuestros respectivos países en la Unión, generamos cada año 1 300 millones de toneladas de residuos, de los cuales unos 40 millones de toneladas son sustancias peligrosas. Es vital disociar la generación de desechos del crecimiento económico. De lo contrario, según la OCDE, nos enfrentaremos, de mantenerse el ritmo actual, a un aumento del volumen de residuos del 45 % con respecto a 1995. La clave está en la prevención y para tener éxito en este sentido es preciso que se impliquen todas las partes interesadas, productores y consumidores.

Los Estados miembros deberán presentar planes de gestión y de prevención de residuos, de modo que la atención de los responsables políticos del nivel europeo, nacional y local se centrará en la prevención. Esto provocará un refuerzo de las políticas en materia de prevención de residuos.

Celebro las enmiendas de la Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria en las que se solicita el establecimiento de objetivos vinculantes para estabilizar la producción de desechos en el año 2012 en los niveles de 2008. Asimismo, acojo con satisfacción aquellas enmiendas en las que se pide intensificar la reutilización y el reciclado con vistas a reducir la acumulación en los vertederos.

Debemos contar con los ciudadanos; los productores y los consumidores son igualmente importantes. Tenemos que conseguir que los ciudadanos tomen conciencia de su influencia actual y futura en la reducción, reutilización y reciclado de residuos. Es preciso que las instalaciones de reciclado de las autoridades locales y comunitarias se ubiquen en un emplazamiento práctico y de fácil acceso de cara a obtener los mejores resultados. Nuestros ciudadanos son cada vez más conscientes del medio ambiente y nos corresponde a nosotros, los políticos, mostrarles el camino. El éxito del impuesto sobre las bolsas de plástico en Irlanda constituye un ejemplo claro. Ahora necesitamos trabajar juntos para poder triunfar en el ámbito de la prevención.

 
  
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  Jill Evans, en nombre del Grupo Verts/ALE. – (EN) Señora Presidenta, yo también quiero dar las gracias a los ponentes, la señora Jackson y el señor Blokland, por su trabajo en torno a esta cuestión, ya que el Grupo Verts/ALE estaba muy decepcionado con la propuesta de la Comisión. En lugar de progresar y centrar la atención en la prevención, la reutilización y el reciclado, de hecho suponía un retroceso: una preocupante combinación de ausencia de acciones u objetivos en materia de prevención, reutilización y reciclado, de numerosas lagunas legales para los operadores sin escrúpulos y de fomento de la incineración, enviando así un mensaje del todo equivocado.

Mantuvimos una fructífera cooperación con los ponentes alternativos antes de la votación en comisión y llegamos a un acuerdo sobre un gran número de enmiendas de transacción. Aunque no se ha avanzado tanto como hubiésemos deseado, hemos logrado que la propuesta alcance un nivel tal que el Grupo Verts/ALE ha retirado la enmienda a la totalidad de la propuesta de la Comisión. Nuestro Grupo votará mañana a favor del informe si este Parlamento mantiene la posición de la Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria, aunque me temo que no sea así.

Es preciso que la estrategia en materia de residuos se base la jerarquía vinculante en cinco etapas: prevención, reutilización, reciclado, recuperación y eliminación. Es esencial que se establezcan programas de prevención nacionales con medidas y objetivos a escala europea. Aunque se ha hablado mucho de la prevención desde la aprobación de la primera Directiva en 1975, son pocas las acciones puestas en marcha y muchas las excusas ofrecidas. Por este motivo, acogemos con satisfacción el objetivo de estabilización de la generación de residuos para el año 2012. No es tan ambicioso como nos gustaría; es menos exigente que nuestra propuesta original; pero lo aceptaremos con vistas a garantizar la preparación real de programas de prevención con objetivos vinculantes.

Asimismo, estamos de acuerdo con que se fijen de objetivos de reciclado a escala europea. Consideramos que exigir para el año 2020 un nivel de reciclado del 50 % de los residuos urbanos y de un 70 % de los residuos de la construcción, los derribos, la industria y la fabricación resulta perfectamente factible y realista. Y puesto que no es posible ni conveniente abarcar todos los aspectos en esta Directiva marco, queremos además que la Comisión presente propuestas sobre tipos específicos de residuos antes de finales de 2008 y, en el caso de los residuos biodegradables, para finales de 2007.

No obstante, creemos que la cuestión clave en esta Directiva es la incineración. La reclasificación de la incineración de desechos como una operación de recuperación de energía acabaría por restar eficacia a las medidas en materia de prevención y reciclado. Sí, tenemos que acabar con los vertederos, esto es ya una obligación legal. Pero la incineración no es la respuesta. Resulta del todo contradictorio aprobar una jerarquía en cinco etapas y luego subir de categoría y dar incentivos al nivel más bajo de dicha jerarquía. Un informe reciente demuestra que la incineración no es un modo seguro de eliminación de residuos seguro o ni un modo ecológico de producir energía. No debemos prestarnos a dar patente ecológica a la incineración.

 
  
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  Bairbre de Brún, thar ceann Ghrúpa GUE/NGL. – (GA) A Uachtaráin, caithfidh mé m'iontas agus mo dhíomá a chur in iúl faoin dóigh ar chuir an rapóirtéir Bean Jackson a oiread sin leasuithe ar bord a athraíonn agus a thagann salach ar na leasuithe comhréiteacha a ndearna sí féin idirbheartaíocht orthu linn uilig mar scáth-thuairisceoir agus scáthrapóirtéir. Bhain comhthoil mhór le gach leasú comhréitigh ag an vóta ar an Choiste um Chomhshaol, um Shláinte Phoiblí agus um Shábháilteacht Bia. Le vóta deiridh an Choiste ar théacs thuarascáil Bhean Jackson, bhí 48 i bhfabhar, 6 in éadan agus dhá staonadh. Tá sé doiligh le tuiscint mar sin, conas is féidir le Bean Jackson a oiread sin leasuithe a chur ar bord don seisiún iomlánach, rud a bhriseann an chomhthoil seo. Tá sé doiligh le tuiscint cad é an cineál údaráis atá sí ag iarraidh dá hobair leis na hinstitiúidí eile sna seachtainí atá romhainn.

Chuir mo ghrúpa GUE/NGL leasuithe chun tosaigh maidir le hathchúrsáil ar 50% ar a laghad de dhramháil in-bhith-dhíghrádaithe, úsáid a bhaint as an dlíeolaíocht atá ann anois chun dul i ngleic le hiarrachtaí an Choimisiúin loisceoirí cathrach a athbhrandáil mar athghabháil, ag cinntiú nach dtéann ábhar in-athúsáidte nó in-athchúrsáilte i líonadh talún nó isteach i loisceoir, athchúrsáil agus córas bailiúcháin scartha a chur chun cinn agus comhfhiosrú a dhéanamh ar an mhéid dramhaíola a dhéantar sa chéad dul síos. Ba mhaith linne béim a fheiceáil go príomha ar chosc dramhaíola agus ansin ar athúsáid agus athchúrsáil. Tá sé tábhachtach nach féidir loisceoirí cathrach a athbhrandáil mar athghabháil. Chun sin a stopadh, iarraim ar fheisirí vótáil go háirithe ar son leasuithe 83, 156, 166 agus 179.

Gan spriocanna, ar leibhéal an Aontais Eorpaigh d'athchúrsáil, tá an chontúirt ann go mbeidh brú ar Bhallstáit gabháil chuig loscadh amháin agus neamhaird a dhéanamh de chliarlathas an chúig chéim is fearr. Tá contúirt ann go háirithe go mbeadh drochthaifead athchúrsála ag Ballstáit a bheidh ag iarraidh an riachtanas don treoir líonta talún a chomhlíonadh. Ní leor an cliarlathas dramhaíola amháin chun cosc a chur air seo. Iarraim ar fheisirí vótáil ar son spriocanna éifeachtacha athchúrsála fosta. Mar fhocal scoir, ba mhaith liom fáilte a chur roimh Thuarascáil Blokland maidir le Straitéis Théamach ar Athchúrsáil Dramhaíola agus buíochas a ghabháil leis an rapóirtéir as a chuid oibre.

 
  
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  Kathy Sinnott, en nombre del Grupo IND/DEM. – (EN) Señora Presidenta, diga lo que diga el Gobierno irlandés, los ciudadanos irlandeses no quieren que se incinere su basura. Estamos dispuestos a reducir los residuos, reutilizarlos y reciclarlos. En el pasado, Irlanda no tenía otra opción que los vertederos. Aunque esa situación está cambiando, las disposiciones en materia de reciclado todavía son puntuales e insuficientes en la mayoría de las zonas.

A excepción de las pequeñas unidades en el interior de fábricas, en Irlanda no existen incineradoras y, en consecuencia, nuestros niveles de dioxinas se encuentran entre los más bajos de Europa. No obstante, en la actualidad hay varias empresas importantes del sector que acechan a Irlanda como buitres. Esta situación empeorará si legitimamos la incineración cambiando nuestra definición de recuperación. Si no dejamos claro que la incineración es el peor tipo de eliminación y que resulta insostenible, mi país, Irlanda, elegirá el camino más fácil, con el consiguiente daño a largo plazo. Por tanto, rechazo todas las enmiendas que pretenden cambiar las definiciones y felicito al señor Blokland por defender una estrategia tan firme y positiva sobre el reciclado.

 
  
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  Irena Belohorská (NI).(SK) Como es natural, también quiero empezar dando las gracias a los dos ponentes por elaborar un documento legislativo tan importante con el objetivo de simplificar el marco jurídico actual en el ámbito del tratamiento de los residuos. Al mismo tiempo, hay que tener en cuenta que el tema debatido con más frecuencia en el Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas es la legislación en materia de medio ambiente, de la que una parte significativa se refiere al tratamiento de residuos.

Por un lado, apoyo a la ponente en sus esfuerzos por evitar un extenso procedimiento de comitología. Por otro lado, la Directiva marco reviste tanta importancia para la Unión que es preciso insistir en la necesidad de un procedimiento de codecisión en relación con todos los artículos mencionados, a saber, los artículos 5, 11 y 21. Sería conveniente reclasificar la incineración de residuos como un tipo de reciclado, y no de eliminación, tal y como se considera en el presente. El reciclado reduce además nuestra dependencia de las materias primas.

Es necesario mejorar los controles fronterizos de forma que algunos Estados miembros no se conviertan en vertederos de otros. Somos muy conscientes de que el tratamiento de los residuos resulta atractivo para mucha gente por ofrecer oportunidades de negocio muy lucrativas, aunque ilegales. No obstante, tengo mis reservas con respecto a la enmienda 70, en virtud de la cual se modifica el artículo 30 de la Directiva con el propósito de eliminar una serie de indicadores cualitativos y, en especial, cuantitativos de los programas de tratamiento de residuos de los Estados miembros.

Si de verdad pretendemos reducir el volumen de los residuos, es fundamental fijar indicadores cuantitativos. Una disminución del volumen no implica automáticamente que se vayan a eliminar los residuos más peligrosos. La excesiva flexibilidad de los programas o la definición vaga e imprecisa de los objetivos no permitirán obtener los resultados deseados y, con toda certeza, facilitarán que se cometan abusos por parte de los Estados miembros. Esto es algo que sucederá sin duda alguna, dado que la Directiva confía la obtención de resultados a los Estados miembros. Los programas de tratamiento de residuos también deben incluir indicadores cuantitativos; de lo contrario, no serán suficientemente ambiciosos. Al mismo tiempo, estoy de acuerdo con la ponente en que es preciso que los Estados miembros pongan en marcha sus respectivos programas en el plazo de 18 meses a partir de la entrada en vigor de la Directiva. Creo que un período de tres años, como propone la Comisión, es demasiado largo.

 
  
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  Avril Doyle (PPE-DE).(EN) Señora Presidenta, estoy de acuerdo con la señora Jackson en que su jerarquía de residuos en cinco etapas envía un mensaje claro a los Estados miembros en relación con la prevención y la legislación en materia de gestión de residuos. Asimismo, también pienso que ha dejado bastante margen, de forma que el medio ambiente siempre salga ganando en la política sobre residuos y que los Estados miembros tomen debida consideración de los principios de cautela y sostenibilidad, junto con otros criterios que den cobertura a las consecuencias ecológicas, económicas y sociales a la hora de aplicar dicha jerarquía de un modo eficiente desde el punto de vista del carbono.

Creo que es preciso definir la recuperación con meridiana claridad, aunque puede que haya que afinar aún más el término tras la votación de mañana. Por otro lado, opino que los criterios de eficiencia energética (que deberían incluirse en el anexo) para la clasificación de las incineradoras de desechos municipales en el ámbito de las operaciones de recuperación o de eliminación son realistas y suponen una contribución lógica a los retos europeos en materia de energía y residuos.

Considero de vital importancia para el medio ambiente y la salud humana la adecuación de las incineradoras municipales a una serie de patrones y el uso de la mejor tecnología disponible. El debate relativo a la inclusión o exclusión de los criterios de eficiencia y a los niveles en que deberían fijarse sigue su curso. Los residuos son recursos y una fuente de energía, y no conviene rechazar métodos que permitan aprovecharlos tras completar la jerarquía en cinco etapas.

En el texto de la Comisión y de la última enmienda del Grupo del PPE-DE se hace referencia a la eficiencia energética como «igual o superior» a los niveles indicados. Esta enmienda evitará que actuemos en perjuicio de legislaciones adicionales o futuras, como una posible Directiva sobre incineración de residuos, permitiendo así que se aumente el nivel de exigencia de los criterios en caso de que sea necesario. Doy las gracias a la señora Jackson y al señor Blokland.

 
  
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  Anne Ferreira (PSE).(FR) Señora Presidenta, señor Comisario, Señorías, ante el aumento incesante de los residuos que producimos y la necesidad de revisar el texto de 1975, la Comisión Europea propuso, el año pasado, una modificación de la Directiva marco vigente. La intención era buena, pero la propuesta legislativa no está a la altura de los desafíos y se sitúa muy por debajo de los objetivos que debemos alcanzar.

Las medidas propuestas en materia de prevención de residuos y, por tanto, de reducción de los volúmenes producidos, no son muy prácticas y ninguna de ellas es vinculante. Del mismo modo, lamento la ausencia de objetivos cuantificados para el reciclado.

Por otra parte, las propuestas de la Comisión relativas a los residuos peligrosos son insuficientes en comparación con la legislación comunitaria vigente. El objetivo de refundir los textos con el fin de simplificarlos y mejorar su aplicación no debe traducirse en una suavización de las disposiciones relativas al tratamiento de los residuos peligrosos. En materia de residuos no se puede tolerar ninguna suavización, y menos aún cuando son peligrosos. Acontecimientos recientes nos invitan a extremar la vigilancia.

Cuando se mezcla un residuo peligroso con otro residuo, no se reduce la peligrosidad. Del mismo modo, no podemos apoyar la posibilidad de autorizar excepciones a la obligación de poseer un permiso de explotación cuando se trata de manejar residuos peligrosos.

Por lo que respecta al concepto de aprovechamiento de los residuos como fuente de energía, entiendo el objetivo que se persigue, pero es peligroso confundir aprovechamiento energético y recuperación energética. Nada impide recuperar la energía producida en las operaciones de incineración, aun cuando esta última se clasifique como eliminación. Es un punto que merece una aclaración. Una propuesta como esta, que permite clasificar la incineración como operación de recuperación y no ya solo como operación de eliminación, sitúa en el mismo nivel la recuperación de los residuos y la recuperación energética. Pero, sobre todo, entra en contradicción con la jerarquía en cinco etapas adoptada por la Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria y, por tanto, con el objetivo consistente en prevenir y reducir la producción de residuos. Este objetivo está recogido en el informe de la señora Jackson, que mejora significativamente la propuesta de la Comisión.

El tema de los residuos plantea un reto considerable a la sociedad, un reto que merece una legislación ambiciosa. Cada vez más encuestas nos muestran que una gran mayoría de consumidores quieren productos más respetuosos con el medio ambiente y desean estar mejor informados sobre la naturaleza y la calidad de esos productos. Debemos escucharles.

 
  
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  Holger Krahmer (ALDE).(DE) Señora Presidenta, señor Comisario, Señorías, a mí también me gustaría dar las gracias a ambos ponentes, y en especial a la señora Jackson, quien con su intento de lograr compromisos en un marco jurídico extremadamente complejo, está realizando a todas luces una labor colosal. Sin embargo, he de decir, por la forma en que se desarrolló la primera lectura, que tengo la impresión de que esta Cámara se dispone a hacer lo contrario de lo que en un principio queríamos lograr con esta revisión; es decir, simplificar la legislación europea en materia de residuos y hacerla menos burocrática. Lo que hace falta en la aplicación de la jerarquía de residuos es flexibilidad, una flexibilidad que es necesaria si se quiere hacer que los flujos de residuos razonables desde el punto de vista económico y ecológico sean una posibilidad práctica. Lo que me gustaría decir al señor Sacconi, que por desventura abandona en este momento la Cámara, es que los análisis del ciclo de vida son un asunto burocrático y, más que garantizar en la práctica la gestión flexible de la jerarquía, tendrán exactamente el efecto contrario. En contra de nuestro objetivo de evitar los residuos, generan un papeleo superfluo.

Soy consciente de que en general no se ve con buenos ojos lo de la jerarquía de residuos flexible, pero si observamos la práctica moderna de la gestión de residuos ayudaremos a reducir la prevención; los nuevos procesos técnicos dado pie a nuevas soluciones y no deberíamos usar la revisión de una normativa para declarar ilegales prácticas probadas; ya no hay motivo para no considerar el reciclado y el aprovechamiento de los residuos como una fuente de energía equivalente. Si realmente se desea usar mejor los recursos y gestionar mejor los ciclos de vida útil, hay que dejar de lado los titubeos ideológicos.

Déjenme añadir un apunte más sobre la autarquía. En principio, en la legislación ambiental no hay espacio alguno para las reglamentaciones del mercado, que tanto desde el punto de vista ecológico como ambiental tienen efectos contraproducentes. Es lamentable que sea en el ámbito de la legislación ambiental donde nos sirvamos del mercado interior o prescindamos de él según nos plazca. No se trata de la prevención del turismo de residuos, sino de buscar, mediante la competencia a escala europea, aquellas soluciones que mejor funcionen tanto para el medio ambiente como para la economía. Es un hecho tan lamentable como evidente que, en el actual debate sobre el principio de autarquía, los intereses nacionales y regionales prevalezcan sobre todo lo demás.

 
  
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  Wiesław Stefan Kuc (UEN). (PL) Señora Presidenta, la definición de residuos es muy amplia. Sin embargo, parece que por «residuos» deberíamos entender claramente los materiales sobrantes de procesos productivos que no pueden reutilizarse como materias primas o insumos para otros procesos productivos en la fase actual del desarrollo tecnológico. Aunque muchos residuos pueden reutilizarse por esta vía, por desgracia esto no es posible con gran parte de ellos. Esta última parte abarca el grueso de los residuos procedentes de procesos químicos, de los que me gustaría destacar dos ejemplos.

El primero son los cloruros, que se generan en la producción de fertilizantes a base de fósforo. Hay montañas enteras de cloruros que el viento dispersa y que provocan la lluvia ácida en lugares como Escandinavia. Hay al menos dos plantas de producción de este tipo en Polonia, en los alrededores de Szczecin y de Gdańsk. ¿Y cuántas existen en toda la Unión Europea, en Ucrania, en Rusia?

El segundo ejemplo son los denominados «puntos calientes», de que hay varios en la Unión Europea, incluido uno en Jaworznia, cerca de Cracovia. Una fábrica cercana, que fabrica productos fitosanitarios, genera más de 150 000 toneladas de residuos. En su tiempo también fabricó ciclón B. Los componentes químicos son arrastrados por el agua y los efluentes han contaminado el río cercano y el suelo hasta decenas de metros de profundidad. No sabemos cómo deshacernos de estos y otros residuos, ni qué hacer con ellos.

Pido a la Agencia Europea de Medio Ambiente y a los centros de investigación que dediquen más esfuerzos a desarrollar métodos de eliminación de residuos químicos.

 
  
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  Marie Anne Isler Béguin (Verts/ALE).(FR) Señora Presidenta, señor Comisario, Señorías, todos los días producimos residuos domésticos, industriales, mineros, que son muy difíciles de destruir. La cuestión de los residuos es compleja y plantea implícitamente, por supuesto, la cuestión de nuestra capacidad para respetar el medio ambiente y la salud, pero también nuestras propias políticas europeas.

Desde 1976 hemos desarrollado una normativa común bastante ineficaz. Esta segunda Directiva, que es una revisión de la Directiva sobre residuos, no puede ocultarse tras la simplificación de las disposiciones vigentes. Las cifras son ilustrativas. Los residuos no dejan de aumentar: 3,5 toneladas anuales por habitante, lo que supone un aumento de 460 kg en diez años.

Más allá de una normativa que puede convertirse en futuras disposiciones, es importante dar a los ciudadanos europeos una visión de conjunto del itinerario que recorre nuestra basura. La jerarquía europea, basada en cinco principios clave –prevención, selección, reciclado, incineración y vertido–, no debe ponerse en entredicho con el intento de promover la incineración. Como a muchos ciudadanos que viven cerca de plantas incineradoras, me preocupa que la Unión no se muestre más activa en materia de prevención y reciclado de residuos, por ejemplo creando verdaderos sectores de reciclado. Debemos reducir drásticamente el recurso a la incineración e impedir que obtenga la condición de proceso de recuperación energética.

Al contrario, es importante desarrollar el reciclado para alcanzar una tasa del 50 % de los residuos gestionados por las autoridades locales y del 60 % de los demás residuos de aquí a 2020, con una reducción gradual del entierro y la incineración de todos los materiales que puedan reutilizarse, reciclarse o compostarse.

Llamo también su atención, señora Presidenta, sobre la integración de la Directiva relativa a los residuos peligrosos en la nueva reglamentación. Los residuos peligrosos deben estar estrictamente controlados y sometidos a un sistema de trazabilidad y un régimen de autorización sumamente restrictivo. Estamos de acuerdo en prevenir y reducir el efecto de los residuos, señor Comisario, pero sucumbir a la opción fácil de la incineración no sería aceptable.

 
  
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  Dimitrios Papadimoulis (GUE/NGL).(EL) Señora Presidenta, necesitamos revisar la política para reafirmar nuestros objetivos de reducir los residuos y aumentar el reciclado.

Puede que la jerarquía en cinco etapas no sea la mejor solución, pero sí es un paso adelante. Por ese motivo, sería un error socavar el progreso y el acuerdo que hemos alcanzado en la Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria con las enmiendas que alteran esta jerarquía y promueven la incineración como la mejor solución, a pesar de que este método supone una carga considerable para el medio ambiente.

El marco legislativo de la Comisión es insuficiente: necesitamos objetivos de reciclado más ambiciosos, necesitamos incentivos adicionales para que las autoridades nacionales y locales desarrollen las infraestructuras necesarias para que no acabemos fomentando la incineración por defecto y necesitamos una política más estricta en materia de residuos peligrosos. Sin embargo, más que otra cosa, necesitamos medidas que apoyen la prevención.

No basta con concienciar a los ciudadanos sobre el reciclado. Hemos de apoyar el desarrollo de nuevas medidas políticas para reducir los residuos de forma paulatina y apoyar la investigación sobre productos que sean más fáciles de recuperar, reciclar y utilizar para otros fines.

 
  
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  Urszula Krupa (IND/DEM). (PL) Señora Presidenta, el estilo de consumo de los europeos ha generado cantidades de residuos cada vez mayores y, por este motivo, las propuestas de reciclar son un importante elemento preventivo. Sin embargo, la aplicación de la compleja legislación sobre las diversas fuentes de residuos y los diversos métodos de reciclado incluidos en la Directiva será una tarea difícil, especialmente para los ayuntamientos y las pequeñas empresas. Pero la transmisión de una gran cantidad de información tampoco solucionará el problema. Puede que los ayuntamientos más pobres de los nuevos Estados miembros, que carecen de experiencia en la separación de residuos y no tienen financiación, no lo consigan, y las multas generales impuestas a los Estados miembros por el incumplimiento de las disposiciones de la Directiva empobrezcan aún más a los Gobiernos locales y a las pequeñas y medianas empresas, lo que se traducirá a su vez en menos dinero para aplicar los objetivos ambientales.

 
  
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  Karl-Heinz Florenz (PPE-DE).(DE) Señora Presidenta, señor Comisario, señora Jackson, señor Blokland, muchas gracias por su gran trabajo. Creo que la Comisión ha realizado un buen informe, cuyo propósito es aclarar la necesidad de que nuestra política en materia de residuos sea, en el futuro, una política sobre recursos, ya que si no la miramos desde ese ángulo, llegará el día en que nuestros hijos nos hagan las preguntas más incómodas acerca de lo que hemos hecho con los recursos en este siglo. Por este motivo, la Comisión tiene razón en centrarse firmemente en la definición de conceptos jurídicos vagos de la antigua Directiva y en fijar de una vez por todas una definición clara de lo que significa la eliminación de residuos. Me alegra que se haya alcanzado un compromiso para lograr mejores niveles de eficiencia energética cuando los residuos se han extraído para su uso como fuente de energía, ya que lo que exigimos de los automóviles, los frigoríficos y tantas otras cosas también deberíamos exigirlo de las plantas de incineración. Esto es un ejemplo claro del principio de «legislar mejor».

Considero que la jerarquía acordada por la comisión es un buen avance; quizá debería señalar a nuestros buenos amigos en el Grupo de los Verdes que se trata de una escala de cinco pasos que no está grabada en piedra, sino que permite la flexibilidad mutua, ya que incluso el papel, una vez ha sido reciclado siete u ocho veces, debe terminar en algún momento en una planta adecuada de incineración o reprocesado.

Pienso que es muy preocupante que se hable como se ha hecho de la autarquía; está de moda emplear la autarquía como medio para proteger a las empresas municipales en Europa, pero necesitamos que tanto las empresas del sector de las pequeñas y medianas empresas como las empresas municipales compitan en el mismo mercado, y es bueno que lo logremos. Le estoy muy agradecido, señor Comisario, por habernos dado la garantía de que actuará enérgicamente contra las exportaciones ilegales fuera de la Unión Europea, algo de lo que tendremos que estar pendientes.

Déjeme decirle, a modo de conclusión –y esto va para la señora Jackson–, que lamento nuestra incapacidad para encontrar común denominador en la cuestión del levantamiento de la prohibición de los vertederos; lo mejor sería que los vertederos prácticamente cerrasen, ya que entonces el reciclado fluiría de verdad.

 
  
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  Edite Estrela (PSE).(PT) Señora Presidenta, señor Comisario, Señorías, yo también desearía comenzar felicitando a los ponentes, la señora Jackson y el señor Blokland, por su excelente trabajo.

El 49 % de los residuos urbanos de la UE se depositan en vertederos. El 18 % se incineran y únicamente el 33 % se destinan al reciclado o al compostaje. La Agencia Europea de Medio Ambiente prevé que para el año 2020 habrá un 40 % más de residuos de papel, vidrio y plástico. Con este panorama, la Directiva marco sobre residuos revisada debería ayudar a reducir el impacto ambiental y socioeconómico de la gestión de los residuos, teniendo en cuenta el ciclo de vida útil completo de los productos y materiales y dando prioridad a la protección de la salud humana.

La reducción, la prevención, la reutilización y el reciclado de residuos deberían ser asuntos prioritarios. La Comisión debe liderar la creación de un plan de acción para la prevención de los residuos que sirviera de fuente de información para los Estados miembros cuando redacten sus programas de prevención. Los Estados miembros deberían tomar medias para estabilizar el volumen de residuos de aquí a 2012. Para que esto suceda, los fabricantes e importadores deberán asumir una mayor responsabilidad por los residuos generados cuando comercialicen sus productos en el mercado, de acuerdo con el principio de que «quien contamina, paga».

La estrategia temática hace referencia a la necesidad de aclarar los conceptos. Para ello, he presentado dos enmiendas, en las que he intentado aclarar las definiciones de recuperación y eliminación de residuos, que confío que sean aprobadas por el Parlamento. Con respecto a los residuos peligrosos, el Parlamento aprobó recientemente la Directiva REACH. Depende ahora de los Estados miembros adoptar las medidas necesarias para la recogida, producción y transporte de residuos peligrosos y garantizar que los residuos se almacenen y procesen en la mejores condiciones posibles por lo que respecta a la seguridad, la protección ambiental y protección de la salud pública.

 
  
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  Marios Matsakis (ALDE).(EN) Señora Presidenta, señor Comisario, mi enhorabuena a la señora Jackson por su excelente –aunque en algunos aspectos polémico– informe, así como al señor Florenz y al señor Blokland. Los residuos, como todos sabemos, constituyen un serio problema de la vida moderna, que se ve agravado en gran medida por la sociedad global, basada en un consumismo desmesurado, en la que vivimos. Por tanto, la tarea más importante no es determinar el mejor modo de gestionar los desechos que generamos, sino, ante todo, intentar reducir su volumen. No obstante, tal y como está la situación, tenemos que afrontar el problema con una Directiva marco sobre residuos que sea efectiva.

Las limitaciones de tiempo descartan la posibilidad de llevar a cabo un amplio debate individual. Mencionaré solo dos puntos, el primero de los cuales concierne al tan debatido artículo 3. Diré sin rodeos que estoy a favor de la enmienda de la señora Jackson y del señor Florenz, relativa a la definición sobre reciclado, no porque me parezca bien la incineración como tal, sino porque creo que es esencial avanzar paso a paso y que es importante mantener activa y en funcionamiento la industria de reciclado existente.

El segundo punto tiene que ver con la implementación y el seguimiento. Todos sabemos que, aunque muchas directivas son suficientemente amplias, en gran medida solo son efectivas sobre el papel. Debemos asegurarnos de que esta Directiva sobre residuos se ponga en práctica de un modo correcto y su aplicación se supervise efectivamente. Hay que recordar que si no se aplica correctamente en la práctica, un buen texto legislativo de nuestro Parlamento acaba convirtiéndose en un mal texto para nuestros ciudadanos.

 
  
  

PRESIDENCIA DEL SR. MOSCOVICI
Vicepresidente

 
  
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  Leopold Józef Rutowicz (UEN). (PL) Señor Presidente, los informes sobre residuos de la señora Jackson y sobre reciclado del señor Blokland son muy importantes para nosotros y para la protección del medio ambiente. Desgraciadamente, los análisis de residuos procedentes de la reutilización de efluentes orgánicos en zonas montañosas no industriales han demostrado que contienen metales pesados. Esto impide que puedan emplearse como fertilizantes e indica también que el proceso de contaminación ambiental sigue su curso. Especialmente en Europa Oriental hay lugares donde se han almacenado pesticidas usados. Estos residuos fueron abandonados ahí por empresas que han sido liquidadas y los edificios y el terreno han quedado destrozados.

Un reciclado debidamente organizado resolvería de alguna forma muchos de estos problemas. Desgraciadamente, incluso las mejores normativas no los solucionarán todos. La eficacia de cualquier acción que se adopte al respecto estará lastrada por la falta de conocimiento sobre el peligro de los residuos y su reutilización (las escuelas y los medios de comunicación deberían ofrecer información continua sobre ello), por la falta de financiación de la gestión de residuos, especialmente en municipios pobres (dichos municipios deberían recibir financiación nacional y de la UE) y un intercambio insuficiente de las mejores prácticas en este terreno.

 
  
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  Hiltrud Breyer (Verts/ALE).(DE) Señor Presidente, como sabemos, lo mejor es evitar los residuos, pero cuando estos se producen, lo primero que hay que hacer es reutilizarlos o reciclarlos; solo cuando se hayan agotado las demás posibilidades deberemos deshacernos de ellos. Sin embargo, me temo que estamos dando un paso atrás por lo que respecta a la política de residuos, con la intención de fomentar la incineración de los residuos en lugar de un enfoque jerárquico del reciclado. Sería un mal presagio que no consiguiéramos dejar claro nuestro deseo de convertirnos en una sociedad que evita y recicla sus residuos y, en su lugar, comenzáramos a hacer de la incineración de residuos algo respetable y socialmente aceptable; tampoco haría ningún favor a la protección del clima, para el que ya sabemos que esta práctica sería perjudicial.

Parece entonces que, cuando votemos, será necesario que administremos un correctivo inequívoco; la incineración de residuos no solo no debe reinterpretarse como una generación de energía, sino que Europa también necesita encarecidamente su propia política sobre flujos de materiales y productos. Espero también que consigamos fijar claramente objetivos para la prevención y el reciclado de residuos, ya que es el único modo de dejar claro que intentamos buscar nuevas vías y fijar nuevos objetivos en la política de residuos.

 
  
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  Kartika Tamara Liotard (GUE/NGL).(NL) Señor Presidente, señor Comisario, señores ponentes, los residuos son un problema creciente dentro y fuera de Europa. Corremos el peligro de ahogarnos poco a poco en nuestros propios residuos. Por tanto, ya es hora de que acabemos con ellos antes de que literalmente nos lleguen al cuello. En este sentido, es importante tener en cuenta que los residuos se han convertido actualmente en un producto comercial, por añadidura con sus propios efectos adversos. Según inspecciones físicas, un tercio de los transportes de residuos sumamente lucrativos son ilegales. Por tanto, hace falta una política más dura, pero hemos de elegir los métodos adecuados. La restricción, la reutilización y reciclado de residuos son opciones sostenibles, mientras que la fuerte inversión en calderas de combustión, como sugiere la señora Jackson, supone ir en la dirección totalmente equivocada, tanto desde el punto de vista del problema del clima como por lo que respecta al mantenimiento de nuestros recursos. Una buena política de residuos debe solucionar los problemas, en ningún caso crear nuevos.

 
  
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  Johannes Blokland (IND/DEM).(NL) Señor Presidente, cuando hace un momento he presentado, en nombre de la Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria, mi informe sobre la estrategia de residuos, he señalado que es importante atenernos firmemente a los principios orientativos de la resolución al revisar la Directiva marco sobre residuos. Lo que quería decir es que no debemos introducir un nuevo concepto confuso denominado «subproducto» y que no debemos calificar sin más la incineración de recuperación. Ni que decir tiene que el cierre forzoso e inmediato de todos los tipos de calderas de combustión a resultas de la enmienda 57 no es mi propósito. Sin embargo, creo que la idea de la enmienda 57, en concreto la inclusión de criterios de eficiencia energética en una licencia, puede ser muy beneficiosa tanto para el medio ambiente como para el clima. Por tanto, abogo por que la idea sea aprobada, de modo que pueda seguir desarrollándose y mejorándose.

Por último, apoyo encarecidamente las propuestas relativas a la prohibición de vertidos, a los residuos reutilizables y reciclables, así como a la promoción del compostaje de los residuos orgánicos.

 
  
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  Jim Allister (NI).(EN) Señor Presidente, en el documento de estrategia temática de la Comisión identifican muy bien los problemas: los volúmenes de residuos siguen creciendo, las posibilidades de prevención y reciclado no se aprovechan por completo, el traslado ilegal de residuos entre países va en aumento, etc. Sin embargo, como siempre, parece que la respuesta de Bruselas vuelve a ser más legislación. ¿No sería más sensato revisar las leyes vigentes y ponerlas en práctica antes de añadir nuevas capas de legislación? Si las leyes no se implementan de manera correcta, si existen diferentes enfoques sobre la solución del problema de los residuos, si el texto actual da lugar a distintas interpretaciones, ¿de qué servirá añadir nuevas leyes si no racionalizamos primero la legislación vigente y aseguramos su aplicación? En esta Cámara y en la Comisión se habla mucho de la simplificación de la normativa, pero, francamente, hasta la fecha no se ha puesto en marcha ninguna medida importante al respecto.

Del mismo modo, en lo que se refiere a la transferencia ilegal de residuos entre países, es fundamental identificar el lugar de origen de los desechos y aplicar de manera rigurosa el principio de quien contamina paga. En mi circunscripción electoral, en Irlanda del Norte, sufrimos el vertido ilegal de residuos procedentes de nuestros vecinos de la República de Irlanda. Este país puede y debe actuar para detener dichas transferencias, y tiene que pagar por los daños ocasionados.

Por último, la exportación de residuos de la Unión Europea a países en desarrollo para que se procesen con métodos menos sostenibles que los utilizados en Europa es una cuestión que debemos abordar sin falta. Para colmo, el contenido de carbono de dichas exportaciones las convierte en una práctica a la que hay que poner fin.

 
  
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  Françoise Grossetête (PPE-DE).(FR) Señor Presidente, en primer lugar quisiera felicitar de todo corazón a nuestra colega, la señora Jackson, por su excelente trabajo, que refleja su gran competencia en el delicado tema de la gestión de los residuos.

Estoy bastante satisfecha con la clarificación que representa la jerarquía en cinco etapas. Lo importante es, ante todo, la prevención, que consiste en reducir el volumen de residuos y exige esfuerzos realmente sustanciales, y el reciclado. No obstante, no todo es reciclable. Todavía no existe el mercado necesario. Por tanto, es necesaria la recuperación, a falta de otras soluciones, pero debe venir acompañada de una elevada eficiencia energética.

Dicha jerarquía debe ser un principio rector, pero debe incorporar numerosos parámetros, en particular parámetros locales, pues es importante introducir cierta flexibilidad variando, en su caso, las prioridades en función de aspectos prácticos y de la necesaria complementariedad de los métodos de gestión.

A este respecto, celebro también la inclusión en el informe, por una parte, del principio de responsabilidad del productor y, por otra, de las exigencias de control y trazabilidad impuestas para los residuos peligrosos, que abarcan asimismo las disposiciones que rigen la concesión de las autorizaciones necesarias para las plantas de tratamiento y los controles sobre el transporte de residuos.

Por último, en lo que respecta a las enmiendas relativas a los subproductos, me opongo radicalmente a una definición que permita que determinados residuos queden exentos de las obligaciones ambientales; esta definición permitiría que residuos considerados subproductos eludiesen la legislación relativa a los residuos y no estuvieran sujetos a las exigencias de trazabilidad y autorización de transporte, ni en ciertos casos a la normativa REACH aplicable a los productos.

Cabe temer, por tanto, que algunos residuos combustibles de la industria de fabricación y química, como por ejemplo los sucedáneos de combustible, actualmente considerados residuos peligrosos, encajen sin dificultad en las definiciones propuestas para los subproductos, no desvirtuadas, como están, por otros criterios. Esto me parece especialmente peligroso, ya que entonces se corre el riesgo de una desclasificación general de todos los flujos de residuos que respondan a esos criterios.

 
  
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  Dorette Corbey (PSE).(NL) Señor Presidente, en primer lugar quisiera dar las gracias a ambos ponentes. Los dos han hecho un trabajo excelente en torno a este problema muy complejo.

Nuestra montaña de residuos sigue creciendo, y esta es una tendencia a la que claramente hemos de poner fin, porque hemos de avanzar hacia un mundo sin residuos, un mundo en el que todos los productos usados y los envases constituyan las materias primas de nuevos productos, en el que las materias primas no pierdan su valor, y en el que reciclado no sea lo mismo que eliminación. La nueva Directiva marco apunta en la buena dirección. De acuerdo con la jerarquía de residuos, lo primero que tenemos que hacer es prevenir los residuos, y si estos se generan, hemos de centrarnos en la reutilización y el reciclado, por ese orden. En la actualidad se recicla el 34 % de los residuos y esta proporción puede y debe aumentar.

Hay dos cosas que considero importantes. En primer lugar, está la responsabilidad del productor. Tenderán que asumir más responsabilidades sobre la prevención y el procesado de los residuos. Tendrán que comprometerse a reutilizarlos y reciclarlos. Esta responsabilidad del productor debe desarrollarse más y esto podría pasar, por ejemplo, por la obligación de recoger los envases usados.

En segundo lugar, por desgracia estamos aún muy lejos de vivir en un mundo sin residuos. Se siguen generando residuos, a pesar del reciclado y la prevención, por lo que debemos utilizarlos de la forma más eficaz posible. El infortunio es que la mitad de los residuos de la Unión Europea todavía van a parar al vertedero, por mucho que el vertido sea siempre ineficiente. Realmente esto no puede seguir así. La incineración es en cualquier caso un modo más eficiente de eliminar los residuos que el vertido. Las modernas plantas de incineración de residuos pueden recuperar los residuos extrayendo energía de ellos. Por tanto, la elección no está entre el reciclado o la incineración. Tenemos que apostar todo por el reciclado. Sin embargo, en los próximos años será imposible reciclar el 100 % de los residuos, y la elección estará entre el vertido y la incineración, en cuyo caso es mejor optar por la incineración combinada con la recuperación de energía. Si esto se hace de una forma muy eficaz, en todo caso lograremos reducir sustancialmente las emisiones de CO2.

 
  
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  Marian Harkin (ALDE).(EN) Señor Presidente, en el minuto del que dispongo trataré de abordar brevemente cuatro cuestiones.

En primer lugar, aunque apoyo la jerarquía de residuos en cinco etapas, considero que solo conviene que haya flexibilidad en función de cada caso concreto. De lo contrario, corremos el riesgo de que este planteamiento signifique todo y nada a la vez.

En segundo lugar, estoy de acuerdo con la ponente en que solo hay que utilizar el procedimiento de comitología con fines técnicos y que es preciso recurrir a procesos de codecisión en los artículos 5, 11 y 21.

En tercer lugar, creo que la incineración de residuos no se debe reclasificar como una operación de recuperación, sino que debe seguir siendo considerada una operación de eliminación. En caso contrario, acabará viéndose afectado el principio de prevención, reutilización y reciclado. No obstante, esto no debe hacernos perder de vista el hecho de que las dioxinas pueden proceder de muchas otras fuentes, desde barbacoas hasta fuegos artificiales u hogueras.

Por último, en lo que respecta al vertido transfronterizo de basuras en Irlanda, para que nadie en este Parlamento se confunda, permítanme decir a mi colega, el señor Allister, que la transferencia es bidireccional. El vertido ilegal de residuos no conoce fronteras y, por supuesto, no es un tráfico de sentido único; es preciso aumentar la vigilancia en ambos lados de la frontera.

 
  
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  Friedrich-Wilhelm Graefe zu Baringdorf (Verts/ALE).(DE) Señor Presidente, Comisario Dimas, en esta Cámara todos los Grupos nos juntamos para abordar un problema pequeño pero importante, que es el reciclado de los residuos de alimentos. En Alemania tenemos un sistema que, mediante la esterilización a 133 grados, resiste enfermedades y la EEB y permite utilizarlos como piensos para animales.

En 2002, cuando se aprobó el Reglamento (CE) nº 1774, cinco de nosotros votamos en contra de aceptar una solución a largo plazo del problema de la alimentación animal en esas condiciones, pero la Comisión había establecido un periodo de transición de cuatro años, y se suponía que en su momento habría una propuesta. Pero no la hubo.

Mientras tanto, la Comisión ha revisado el sistema. Ninguno de ustedes se ha manifestado en contra; el sistema se considera seguro y, por tanto, creemos que se ajusta al concepto de reciclado de esta Directiva, por lo que pedimos a la Comisión que considere positivamente este cambio y nos permita utilizar el procedimiento de reprocesado de alimentos en uso en Alemania y otros lugares donde se ha desarrollado hasta cierto punto un sistema similar, en beneficio de los animales y el medio ambiente.

 
  
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  Jacky Henin (GUE/NGL).(FR) Señor Presidente, Señorías, podemos estar contentos de que el Parlamento haga propuestas más audaces que la Comisión en materia de reciclado de residuos.

Pero ¿qué podemos esperar de una Comisión cuya política consiste en sacrificar sistemáticamente el interés general de los europeos a los intereses particulares de los accionistas de las empresas multinacionales?

El dúmping ambiental con respecto a los residuos debe combatirse dentro y fuera de la Unión. Por otra parte, esta cuestión debería ser uno de los fundamentos del mandato de negociación del Comisario Mandelson en la OMC. Lo que está en juego no es solo la protección del planeta, sino también la lucha contra las deslocalizaciones debidas al incumplimiento de normas ambientales básicas. Todos los residuos generados en la Unión, incluidos los residuos de los buques fletados por empresas europeas, deben ser tratados en el territorio de la Unión por sectores industriales que creen puestos de trabajo y bajo la responsabilidad de las autoridades nacionales.

África, la India y Asia no deben seguir tratándose como los basureros de Europa. Las entidades locales han sabido anticiparse, dar ejemplo e innovar. La prueba es la planta «piloto» de metanización y el proceso de recuperación multisectorial de residuos a cargo de la autoridad a que pertenece mi ciudad.

Por desgracia, estos logros ejemplares en la Unión son obra de los contribuyentes locales y en absoluto, o en muy pequeña medida, de la Unión y los industriales. Sería bueno tener esto en cuenta y ayudar a los que tienen menos oportunidades que los demás.

 
  
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  Thomas Wise (IND/DEM).(EN) Señor Presidente, estamos ante uno de esos pocos casos en los que se solicita al Parlamento una aportación legislativa real en el marco de un procedimiento de codecisión. La señora Jackson ha compilado el informe como es debido, pero, no contentos con eso, el Parlamento presenta también el informe del señor Blokland, un informe de propia iniciativa sin trascendencia legislativa, en el cual se aborda también el tema de los residuos.

¿Cuánto papel se ha desperdiciado en la impresión de este informe? No obstante, me ofrece la oportunidad de señalar la diferencia entre el UKIP y los conservadores británicos. Como diputado por el UKIP, puedo defender a mi país aun a costa de tener que mostrarme en desacuerdo con un colega del Grupo. Creo que mi país es capaz y responsable en materia de residuos, por lo que debería ser libre de para implementar su propia legislación. Los conservadores británicos no son libres de criticar a los entusiastas de la UE en el seno de su Grupo, el PPE, el Grupo que el líder conservador prometió abandonar. Esto es ya bastante negativo. Pero, lo que es peor, incluso les escriben los informes eurófilos del PPE. Observen a la señora Jackson cuando afirma que deben resistirse absolutamente a los intentos de los Estados miembros y de la Comisión de mantener cerrado el proceso de comitología. Por supuesto, apoyo su opinión en lo que respecta a la Comisión, pero ¿los Estados miembros? ¿Una conservadora británica hablando de resistirse con firmeza a los Estados miembros? Esta es la verdadera cara de los conservadores británicos. El marido de la señora Jackson, como es sabido, se pasó a las filas del Partido Laborista. Ahora probablemente son demasiado eurófilos incluso para él.

 
  
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  Eija-Riitta Korhola (PPE-DE).(FI) Señor Presidente, en mi opinión hemos de felicitar a la señora Jackson por asumir esta difícil tarea. El asunto de los residuos ilustra bien cómo a veces el respeto del medio ambiente puede diferir mucho en la teoría y en la práctica.

Ya era hora de que procediéramos a aclarar, simplificar y armonizar la legislación comunitaria sobre residuos. Demasiado a menudo hemos visto situaciones en las que el Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas ha acabado definiendo lo que constituyen los residuos y la forma en que estos deberían gestionarse. Lo que ahora necesitamos son criterios y directrices claros y viables para que nuestras leyes en materia de residuos puedan apuntalar también el objetivo que acordamos en Lisboa, lo que a su vez garantizaría a los operadores un tipo de entorno de trabajo predecible.

La prevención de los residuos ha de ser tanto cualitativa como cuantitativa. Hemos de ser capaces de identificar qué son subproductos y aclarar cuándo los residuos dejan de ser residuos para poder reducir en lo posible el uso de materiales vírgenes. Al mismo tiempo, hemos de aumentar el grado de utilización de materiales que se consideran residuos para reducir en lo posible la cantidad de residuos que hay que destruir.

Por eso estoy muy preocupada, porque el informe de la Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria, aludiendo como hace al compromiso, especialmente con respecto a la calidad, no puede lograr los objetivos fijados. Por ejemplo, el considerando en el que se afirma que todos los subproductos se considerarán básicamente residuos cuando en la legislación no haya criterios claros o específicos para el caso, sería un desastre para nuestra Comunidad. En la práctica, por muy vital y útil que sea una sustancia o material generado como subproducto, por ejemplo en la producción auxiliar o la reutilización, siempre se consideraría un residuo para ir sobre seguro, o se incluiría dentro del ámbito de la legislación sobre residuos. Sin embargo, la verdad es que hay cantidades enormes de materiales producidos en la industria cuya composición precisa se conoce y que podrían tratarse como una fracción separada del resto del flujo de residuos en origen. De esta forma, su explotación sería fácil, los riesgos estarían totalmente bajo control y se ahorraría energía.

De forma similar, una jerarquía de residuos rígida, que ahora solo puede evitarse tras una evaluación del ciclo de vida útil y un análisis de la rentabilidad en cada caso concreto, sería una legislación que de ningún modo podríamos justificar desde el punto de vista de la viabilidad y la competitividad de nuestros procedimientos de gestión de residuos. Esta opción solo conseguiría frenar el proceso y generaría una enorme burocracia innecesaria. Es ahora cuando tenemos que evitar errores garrafales como los dos ejemplos a los que me he referido. Estoy segura de que las enmiendas que el señor Florenz y todos nosotros hemos propuesto contribuirán a que el Parlamento resuelva los problemas que comportan estos compromisos.

 
  
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  Riitta Myller (PSE).(FI) Señor Presidente, creo que la Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria ha conseguido un resultado excelente para la legislación sobre residuos por la vía del compromiso, y espero que el trabajo realizado en comisión obtenga también el apoyo de esta Cámara.

La mayor parte de la comisión estaba a favor de que la jerarquía de residuos en cinco etapas continuara siendo la piedra angular de la política de la UE en esta materia en el futuro. La etapa más importante de la jerarquía es la reducción del volumen de residuos. Para lograr este fin necesitamos objetivos claros que sean vinculantes para los Estados miembros a escala de la UE para reducir el volumen de residuos y potenciar la reutilización y el reciclado.

También tenemos que reevaluar nuestros estilos de vida. Nuestros hábitos de producción y consumo tienen que avanzar más en la dirección de la sostenibilidad que en la cultura actual del usar y tirar. Se ha dicho que el volumen de residuos está aumentando sin cesar. Así es, en efecto, pero en Finlandia, por ejemplo, hemos logrado controlar el volumen de residuos domésticos. Ahora tenemos que hacer un gran esfuerzo por reducirlo.

La jerarquía de residuos es crucial para nosotros, pero cuando haya criterios ambientales claros basados en el enfoque de vida útil que nos permitan demostrar que las medidas alternativas son sensatas, podrá haber flexibilidad en esta cuestión. La incineración de residuos no puede ser una opción más que para los vertederos, e incluso en este caso deben aplicarse los criterios sobre emisiones.

 
  
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  Šarūnas Birutis (ALDE).(LT) Señorías, cuanto más se urbaniza nuestra sociedad, mayores son las cantidades de residuos y mayores los problemas relacionados con su eliminación. El volumen de residuos que se genera es enorme; por tanto, esta realidad demuestra la actualidad de la regulación legal de los residuos a escala europea y la necesidad de fomentar la conciencia de la población con respecto a la eliminación de los residuos. Apoyo la iniciativa de la Comisión de revisar la Directiva marco relativa a los residuos, simplificándola y haciendo que sea mucho más clara.

Los artículos 29 a 31 de la Directiva estipulan nuevos requisitos para que los países miembros establezcan planes nacionales de minimización de los residuos. Es muy importante que se preste más atención al problema de los residuos, no solo a escala europea, sino también en el ámbito nacional. Sin embargo, el requisito de establecer un plan general de minimización de residuos para todos los tipos de residuos es difícil de aplicar, dado que existen flujos de residuos específicos y distintas posibilidades de aplicar medidas preventivas. Sería más oportuno elaborar directrices para establecer planes nacionales de minimización de residuos y centrarse en determinados tipos de residuos con carácter prioritario, dejando a los Estados miembros el derecho a decidir por sí mismos qué otros tipos de residuos deberían afrontarse también en los mencionados planes.

 
  
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  Umberto Guidoni (GUE/NGL).(IT) Señor Presidente, Señorías, es hora de que la Unión Europea se dote de nuevos instrumentos para limitar la generación de residuos mediante el fomento de la reutilización, el reciclado y la recuperación a fin de reducir los efectos adversos de los residuos en el medio ambiente. Sin objetivos de reciclado concretos para toda Europa, los Estados miembros que no han desarrollado tecnologías de reciclado tratarán de alcanzar sus objetivos de reducción de vertidos apostando por las incineradoras e ignorando las medidas más respetuosas con el medio ambiente.

El principio de la jerarquía en cinco etapas no podrá evitar esto por sí mismo y, por tanto, debemos tratar de reciclar al menos el 50 % de los residuos orgánicos, fomentando la recogida separada y los sistemas de reciclado y garantizando que los materiales reutilizables o reciclables no vayan a parar a los vertederos o las incineradoras.

Las enmiendas de la señora Jackson, según las cuales las incineradoras de residuos urbanos podrán clasificarse como instalaciones de recuperación en lugar de eliminación, socavan de hecho la aplicación de las cinco etapas prioritarias y abren la puerta a las empresas de incineración privadas. Si de verdad queremos que Europa se convierta en la sociedad de reciclaje del futuro, hemos de aspirar ante todo a la prevención, reduciendo la generación de residuos y después fomentando la reutilización y el reciclado.

 
  
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  Péter Olajos (PPE-DE).(HU) El principal objetivo de la nueva reforma de la gestión de residuos en Europa es reducir significativamente el volumen de residuos que van a parar a los vertederos. Con respecto a los diversos elementos de la reforma, quisiera decir ahora algunas palabras sobre la recogida selectiva.

Según el lugar de la Unión Europea dónde miremos, la situación varía notablemente. Una Europa que está unida en tantos aspectos está dividida en dos por lo que respecta a la recogida selectiva. Entre los países líderes en este terreno se encuentran Dinamarca, los Países Bajos y Alemania, donde la proporción de residuos urbanos recogidos selectivamente se sitúa en torno al 50 %, mientras que en los países rezagados apenas supera el 2 %. De modo similar, también hay grandes diferencias con respecto a la recogida selectiva de los residuos industriales. Hay países, como Italia y los Países Bajos, donde esta representa el 80 o el 90 %, mientras que en otros apenas alcanza el 10 %.

Mi país, Hungría, es un buen ejemplo de esta dualidad. Menos del 2,5 % de los residuos urbanos se reciclan, lo que supone una de las tasas más bajas entre todos los Estados miembros de la UE. Por lo que respecta a los residuos industriales, por otro lado, la cifra supera el 70 %, lo que nos sitúa en una categoría de mayor rendimiento.

¿Por qué esta dualidad? Bien, en Hungría la recogida selectiva se declaró obligatoria para la industria hace algunos años. Esta es la razón principal de este buen resultado del 70 %. En cambio, las autoridades desean introducir la recogida selectiva de los residuos urbanos de forma voluntaria, creando centros de recogida de residuos. El resultado está ahí: solo el 2 % de todos los residuos domésticos se recogen de forma selectiva.

Creo que este ejemplo ilustra bien la gran importancia que tiene el establecimiento de objetivos mínimos uniformes y vinculantes para la recogida selectiva en todos los Estados miembros, tanto para los residuos industriales como para los domésticos. Por ultimo, Señorías, créanme cuando digo que no necesitaremos gastar mucho tiempo debatiendo sobre la incineración si logramos resolver la cuestión de la recogida selectiva.

 
  
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  Karin Scheele (PSE).(DE) Señor Presidente, el aumento de la cantidad de residuos es alarmante y de ninguna manera hemos hecho todo lo posible por prevenirlos y reciclarlos. Por eso la Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria está a favor de fijar objetivos obligatorios para la reducción y prevención de los residuos y de que toda política europea futura en materia de residuos se base en la jerarquía en cinco etapas. Espero que los informes aprobados en la Comisión de Medio Ambiente también sean aprobados por amplia mayoría en el Pleno, ya que supondrá una mejora significativa de la propuesta de la Comisión.

Es sumamente importante que sigamos diferenciando entre la eliminación y el reprocesado de los residuos; la propuesta de la Comisión ya no clasifica el tratamiento térmico de los residuos domésticos y otros similares como eliminación, sino como reprocesado, siempre que las incineradoras cumplan ciertos criterios establecidos con respecto a la eficiencia energética. Este enfoque tendría consecuencias desastrosas en forma de dúmping ambiental por toda Europa y un marcado aumento del turismo de residuos.

En el futuro resultaría fácil y y no sería ilegal transportar residuos por toda Europa e incinerarlos donde fuera más barato y más perjudicial para el medio ambiente. Es importante que los Estados miembros puedan invocar el principio de proximidad, tal como se recoge actualmente en la legislación comunitaria.

Se ha dicho hoy que deberíamos lograr un planteamiento que conlleve la mínima burocracia posible; pues bien, mi opinión es que este planteamiento, esta solución, tendría que permitir que los municipios sean, en el futuro, responsables de la prestación de servicios municipales de interés general y puedan decidir por sí mismos cómo cumplir las exigencias de la nueva política en materia de residuos, ya que esto no solo minimizaría la burocracia, sino que también maximizaría la democracia.

 
  
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  Bogusław Sonik (PPE-DE). (PL) Señor Presidente, la economía europea está creando grandes cantidades de residuos industriales y cada vez más residuos domésticos. En promedio, cada persona genera casi media tonelada de residuos al año.

El método más eficaz a largo plazo para resolver el problema de los residuos es de entrada no generarlos. Nuestros métodos de explotación de los recursos naturales, que son poco económicos e ineficientes, tienen un fuerte impacto en el medio ambiente. Sin embargo, podemos hacer frente a esto de forma eficaz adoptando medidas preventivas: reducir la cantidad de residuos, reutilizando productos y volviendo a procesar los residuos para convertirlos en materias primas secundarias, es decir, reciclando.

Me gustaría llamar la atención de sus Señorías sobre una propuesta sorprendente del informe sobre el que vamos a votar. La propuesta consiste en reclasificar las instalaciones que neutralizan residuos por calor en instalaciones de recuperación de residuos. La reclasificación de las incineradoras de residuos significará que, ante la ley, el transporte de residuos para su incineración entre Estados miembros será legal, ya que es legal transportar residuos con fines de recuperación. Esto provocará una afluencia significativa de residuos a los nuevos Estados miembros procedentes de los Estados más ricos, donde la incineración de residuos es considerablemente más costosa. Podrían construirse nueve incineradoras de residuos nuevas, que actualmente están en fase de planificación, con financiación de la Unión Europea. Esto significaría utilizar fondos de la UE de un modo que es sumamente perjudicial para el medio ambiente y la sociedad.

No podemos tolerar una situación en la que varios Estados más pobres se conviertan en una pira para la quema de residuos procedentes de toda Europa, emitiendo de este modo grandes cantidades de dióxido de carbono en el proceso. Pero esta es exactamente la situación a que apuntan las enmiendas 116, 133 y 135. La incineración de residuos contribuye al cambio climático y contamina el medio ambiente. También incrementa nuestra dependencia de la importación de materias primas valiosas que podrían obtenerse mediante el reciclado. Una posición similar fue adoptada por cuatro Ministros de Medio Ambiente del Grupo de Visegrado en mayo de 2006. Por este motivo, insto a todos los miembros de esta Cámara a que tengan en cuenta estas reservas y que no voten a favor del cambio de clasificación.

 
  
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  Dan Jørgensen (PSE).(DA) Señor Presidente, en estos momentos estamos generando demasiados residuos en Europa y por desgracia la cantidad crece cada día. De hecho, el ritmo al que aumenta es mayor que la tasa de crecimiento de nuestra riqueza y nuestro PIB. Actualmente, nos encontramos en una situación en la que cada europeo produce una media de 500 kilogramos de residuos al año. Esto es media tonelada métrica por persona, Señorías. Se trata, por supuesto, de grandes cantidades y tenemos que hacer algo al respecto. El principal objetivo de este acto legislativo debe ser, por tanto, reducir la cantidad de residuos. Resulta irónico, creo, que hoy todos estemos de acuerdo en los objetivos, pero que estos no queden particularmente claros en la propuesta de la Comisión. Por tanto, estamos a favor de contar con objetivos vinculantes tanto de naturaleza cualitativa como cuantitativa para reducir los residuos en Europa.

Dicho esto, también existen lamentablemente otras pegas en la propuesta de la Comisión. Una lectura de la propuesta revela, en primer lugar, que no se hace una clara distinción entre el reciclado y la incineración de residuos siempre y cuando, si se incinera, el residuo se utilice para generar energía. Esto es un gran error. Ambos procesos se califican de recuperación, pero las apariencias engañan en este caso, ya que, desde un punto de vista ambiental, se recupera mucha más cantidad con uno de los procesos que con el otro. Por ejemplo, lavar y reciclar después una botella de plástico es sin duda mucho más beneficioso para el medio ambiente que incinerarla.

También hay otro problema con la forma en que la Comisión ha organizado las cuestiones, ya que lo que necesitamos son requisitos muy específicos en estos casos en los que estamos obligados a incinerar los residuos. Esto salta a la vista. En esos casos debemos exigir el uso de la mejor tecnología, tanto en términos de eficiencia energética como también, por supuesto, en relación con la prevención de las posibles consecuencias perjudiciales para el medio ambiente derivadas de la incineración de residuos.

También deseamos evitar el transporte transfronterizo de residuos o el turismo ambiental, pero eso es lo que tendremos si consideramos que los residuos son una mercancía.

Para resumir: tenemos que reducir la cantidad de residuos y tenemos que garantizar que haya una jerarquía de soluciones, en la que el reciclado tenga prioridad sobre la incineración.

 
  
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  Horst Schnellhardt (PPE-DE). – (DE) Señor Presidente, señor Comisario, Señorías, quiero felicitar encarecidamente a los ponentes; la señora Jackson ha introducido mejoras cruciales en la propuesta original de la Comisión. En particular, quiero examinar la jerarquía propuesta de tratamiento de los residuos desde el punto de vista de la conservación de los recursos; por este motivo, esta Directiva también tiene que examinarse en el contexto de la seguridad del suministro energético, que es la cuestión candente del día en Europa en estos momentos. La dependencia de Europa del suministro energético de varios países terceros sitúa la cuestión de la escasez de recursos y su protección en el centro de casi todos los debates políticos y, por tanto, para estabilizar el suministro energético habría que dar prioridad al reprocesado de los residuos. Está claro que no puede garantizar la seguridad del suministro energético, pero es una pequeña contribución. Tomemos el petróleo como ejemplo. Dado que, en general, se calcula que las reservas mundiales de petróleo se habrán agotado en 2050, me parece una irresponsabilidad por nuestra parte que en Europa sigamos quemando enormes cantidades de aceites usados cuando, en toda Europa, se utilizan para producir un tercio de todos los lubricantes; este es un ejemplo de buena tecnología del tipo que debería fomentarse en el futuro.

Sí, por supuesto, la flexibilidad es vital; después de todo, el papel no puede recogerse y reprocesarse un número infinito de veces y, por esto, pienso que la enmienda que se ha presentado sobre la cuestión de la flexibilidad es muy importante y relevante. En aras de la seguridad jurídica, particularmente en lo que al reprocesado se refiere, es muy importante que al transponer la Directiva quede muy claro precisamente cuándo una sustancia sigue siendo residuo y cuándo se ha convertido en un producto. No debe haber zonas grises en este sentido, porque el resultado es fraude e incertidumbre, cosa que no podemos permitirnos.

Permítanme concluir diciendo algo sobre la revisión de la Directiva sobre vertederos. En efecto, se trata de reducir la eliminación de residuos en los vertederos, pero el argumento basado en que desprenden metano, que perjudica al medio ambiente, nos lleva a un callejón sin salida. Tenemos la tecnología para hacer frente a esto e incluso ahora se captura el gas para convertirlo en biogás. Esto es algo que deberíamos tener en cuenta. Aparte de esto, apoyo la propuesta del señor Graefe zu Baringdorf sobre el reprocesado de alimentos y le sugiero, señor Comisario, que reconsidere esta cuestión.

 
  
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  Justas Vincas Paleckis (PSE). (LT) Felicito al ponente, especialmente su ambicioso propósito de reducir el peligroso crecimiento de la montaña de residuos. Si no conseguimos un cambio, ya no seremos nosotros los que enterremos los residuos, sino que estos nos enterrarán a nosotros. Es hora de que aprendamos a vivir de un modo diferente, porque al igual que pasa con el cambio climático, las consecuencias pueden ser difíciles de subsanar, cuando no fatales.

En Lituania, como en la mayoría de los nuevos Estados miembros de la Unión Europea, la eliminación de residuos en los vertederos sigue siendo el método más generalizado de acabar con ellos. Los ayuntamientos carecen de especialistas y de los fondos necesarios para minimizar, seleccionar y reciclar los residuos. La mayor parte de las personas todavía no están dispuestas a apoyar métodos avanzados de tratamiento de los residuos y falta todo control legal. Los fabricantes e importadores intentan evitar la responsabilidad de hacerse cargo de los residuos.

La Unión Europea dedica constantemente grandes sumas de dinero a mejorar esta situación. Me gustaría animar a los antiguos Estados miembros de la UE a que transmitan activamente a los recién llegados su experiencia para estimular la inversión privada en la gestión de residuos, mejorar el control legal y explicar a la población la necesidad de proteger el medio ambiente y de no podar la rama en la que todos estamos sentados.

 
  
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  Ambroise Guellec (PPE-DE).(FR) Señor Presidente, al igual sin duda que todos los diputados presentes en esta Cámara, considero que necesitamos un marco europeo claro para superar el importante desafío de la gestión responsable de los residuos.

Pienso, asimismo, que todos compartimos la idea de que la nueva estrategia europea en materia de residuos ha de demostrar que los residuos, en todas sus formas, no son tan solo una fuente de contaminación que hay que reducir, sino también un recurso potencial que hay que explotar. Por esta razón, apoyo sin vacilar el proceso iniciado y acojo con satisfacción el notable trabajo realizado por la ponente para modernizar las leyes acumuladas desde hace treinta años sobre este tema.

Es crucial, por tanto, como también han señalado muchos otros diputados, restablecer claramente la jerarquía en cinco etapas con un orden de prioridad decreciente: prevención, reutilización, reciclado, recuperación y eliminación. Esto debería hacerse manteniendo un mínimo de flexibilidad, habida cuenta, en particular, de los aspectos económicos que afectan a los sectores. Por lo demás, ya hemos podido ver lo que puede costar la búsqueda de exenciones de este tipo de obligaciones, que son imperativas.

Quisiera decir también que apoyo plenamente las enmiendas encaminadas a consolidar las definiciones, en especial las relativas al final del ciclo de vida del residuo, a la responsabilidad del productor y a la prevención. Por último, me parece importante, como han destacado también buen número de diputados, reforzar la normativa sobre los residuos peligrosos, en particular imponiendo la obligación de una recogida separada y una trazabilidad fiable.

 
  
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  Marie-Noëlle Lienemann (PSE) .(FR) Señor Presidente, señor Comisario, Señorías, quisiera subrayar tres cuestiones con el propósito de que nuestro Parlamento mejore la Directiva.

En primer lugar, necesitamos objetivos cuantificados, en especial en materia de reducción de los residuos, que la Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria ha establecido con razón como un objetivo a largo plazo. Esto es importante no solo para proteger el medio ambiente, sino también para reducir nuestra vulnerabilidad en el ámbito del abastecimiento de materias primas, que como sabemos están muy disputadas en el mundo.

En segundo lugar, si la incineración no puede prohibirse, hay que imponer un máximo de restricciones a la misma. Es una forma de eliminación, no una recuperación. Por supuesto, la producción de energía es mejor que el vertido, pero no confundamos las cosas: la incineración es una forma de eliminación.

En tercer lugar, hay que reforzar el principio de proximidad y autosuficiencia en la gestión de residuos, sobre todo para las distintas formas de eliminación e incineración, pues de lo contrario veremos cómo se desarrolla un fenómeno casi incontrolable con respecto al transporte de residuos, con un incremento de los gases de efecto invernadero y del riesgo de dúmping medioambiental. El caso es que las mejores prácticas no siempre son las más baratas.

Debilitar del principio de proximidad para crear un gran mercado de residuos beneficiaría a los grandes grupos económicos interesados y no al medio ambiente. Por tanto, esto no es aceptable.

 
  
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  Thomas Ulmer (PPE-DE).(DE) Señor Presidente, Señorías, estoy muy agradecido a la señora Jackson y al señor Blokland por el buen trabajo que han realizado. Los residuos –los 1 300 millones de toneladas anuales que producen los 27 Estados miembros de la UE– son una cuestión central y no marginal.

Tal como yo lo veo, es fácil definir los objetivos, pero difícil lograrlos. La máxima prioridad es la prevención y, si queremos que la cantidad de residuos generados se mantenga estable hasta 2012 y se reduzca después, tendremos que dar una serie de pasos, entre ellos una Directiva sobre el diseño ecológico de los productos, más responsabilidad de los fabricantes, la trazabilidad de las sustancias peligrosas y un sistema de reciclado bien planeado. Es más importante reciclar los residuos que reprocesarlos, como ocurre en la medicina, donde es más importante rehabilitar a los pacientes que darles una pensión por incapacidad. Estas cosas encajan perfectamente.

Se debate sin cuartel sobre esta cuestión. En mi país, la asociación de proveedores de servicios municipales, con un volumen de negocio de 60 000 millones de euros, no ve con buenos ojos la libre competencia, que yo valoro positivamente, pues entiendo que beneficia tanto a los consumidores como al medio ambiente. Solo tenemos que establecer las normas básicas para esta competencia, no los detalles. Lo que hay que regular es la portabilidad de los residuos en función de los materiales y los riesgos que encierran, no de quién debería transportarlos.

Mi modo de ver esta cuestión parte de las futuras tareas del reciclado y diseño de los productos, ya que creo que es en este punto donde Europa tiene la oportunidad de edificar un futuro sobre los cimientos de la tecnología y la protección del medio ambiente.

Estoy completamente a favor de un mercado interior abierto del tipo que hemos consensuado en la Comisión de Medio Ambiente; es absurdo pensar que la continua adopción de medidas nuevas y restrictivas hará que Europa avance más por el camino trazado en la Estrategia de Lisboa. También creo que los proveedores de servicios municipales tienen mejores oportunidades cuando compiten en un mercado creciente.

 
  
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  Nikolaos Sifunakis (PSE).(EL) Señor Comisario, en primer lugar quiero felicitarle por la posición que ha expresado en la Comisión en lo tocante a los automóviles.

Aunque en los últimos años se han logrado algunos avances en la gestión de residuos, sigue habiendo grandes diferencias entre los Estados miembros en lo que se refiere al volumen de residuos que se reutilizan o se reciclan y en cuanto a su método de eliminación.

En mi país, por ejemplo, y tal vez en menor medida que en otros, un elevado porcentaje de residuos terminan en vertederos incontrolados y la reutilización y el reciclado están muy poco desarrollados.

Hoy en día, como ha dicho mi amigo, el señor Sonik, el ciudadano medio europeo genera cada año alrededor de una tonelada y media de residuos, que en mayoría terminan en vertederos, no en vertederos de residuos.

Los niveles de reutilización y reciclado son demasiado bajos y no hemos gran cosa por reducir o siquiera estabilizar la generación total de residuos.

Los efectos negativos solo se abordarán si creamos programas nacionales para dar prioridad a la prevención y reducir la cantidad de residuos, para empezar. Pensemos tan solo que en Grecia, en el año 2000, se produjeron 4,4 millones de toneladas de residuos y en 2006 fueron 6 millones.

Por tanto, necesitamos establecer una jerarquía de objetivos que prioricen las reducciones del volumen de residuos, la reutilización, el reciclado y la recuperación, y establecer un calendario de aplicación concreto, que sea común a todos los Estados miembros.

 
  
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  András Gyürk (PPE-DE).(HU) Desde la perspectiva de Hungría, el debate de hoy sobre la revisión de la Directiva marco sobre residuos ha despertado un interés inusitado. En las últimas semanas, la policía húngara ha iniciado acciones legales por repetidas infracciones de la normativa sobre gestión de residuos mediante el traslado y el vertido ilegales de grandes cantidades de residuos de Alemania a Hungría. Este acto constituye, por supuesto, una violación de las normas en vigor, pero al mismo tiempo destaca la necesidad de contar con una normativa efectiva y paneuropea. Esta normativa debería tener en cuenta, más allá de los objetivos de reciclado vinculantes, las diferentes aptitudes y recursos de los Estados miembros y de las regiones.

A partir de esto, me gustaría llamar su atención sobre tres puntos de vista expresados en el presente debate. Primero, además de la jerarquía de residuos, hemos de tener en cuenta los costes sociales del tratamiento de determinados residuos en niveles concretos de la jerarquía. De este modo, la aplicación de la jerarquía de residuos no solo beneficia al medio ambiente, sino que también puede contribuir al uso eficiente de los recursos naturales, así como a la reducción de la dependencia energética.

Segundo, hay que subrayar los principios de proximidad y autosuficiencia, dado que el transporte de residuos, y especialmente el creciente volumen de residuos peligrosos, generan importantes problemas ambientales.

Tercero, convendría dar cabida a instrumentos compatibles con el mercado en la regulación de la gestión de residuos. Aunque en muchos casos las especificaciones técnicas, por ejemplo los valores límite, son inevitables, podríamos asignar un mayor papel a las tasas externas por la producción de residuos que internalicen sus costes económicos.

Confío en que la directiva que se elabore tenga en cuenta los puntos mencionados y, a resultas de ello, que la gente no tenga que preocuparse por que su vecindario se convierta en un vertedero, como ha ocurrido recientemente, por desgracia, en Hungría.

 
  
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  Adam Gierek (PSE). (PL) Señor Presidente, la Directiva señala que la armonización de la terminología y la definición de los residuos mejorará la eficacia de la gestión de residuos en la Comunidad. Sin embargo, en el proyecto actual, la vaguedad de la terminología ha ocasionado problemas de interpretación.

Por ejemplo, contiene una definición del reciclado de materiales que lo califica de «recuperación de los residuos en productos, materiales o sustancias, tanto si es con la finalidad original o con otra», sin especificar cuál es esa «otra finalidad». Tampoco distingue entre un producto que puede convertirse en residuo de un material y una sustancia. En su formulación, por ejemplo, la chatarra generada en las acerías podría ser tratada como un residuo que evita por completo el circuito de reciclado hasta la planta a través del mercado, lo que podría convertirse en un elemento de abuso.

También me gustaría llamar la atención sobre otra cuestión ya planteada por mis colegas en la Cámara, que es que la minimización de los costes, incluidos los costes sociales, de la aplicación de la Directiva dependerá en buena medida de un tratamiento más equilibrado del reciclado y de otras formas de recuperar materiales y de cierta liberalización de la jerarquía de residuos para aquellos países que todavía no están preparados para el costoso proceso del reciclado. Sin embargo, tenemos que desarrollar sistemas eficaces para la recogida, la separación y el desmontaje a fin de animar a los ciudadanos de la UE a que separen y reciclen materiales en lugar de incinerarlos. Lamentablemente, no veo nada de eso en la Directiva.

 
  
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  Zsolt László Becsey (PPE-DE).(HU) En primer lugar, me gustaría felicitar a los dos ponentes. Creo que han realizado una tarea formidable y he de expresar –junto a los que han hablado antes que yo– mi reconocimiento por la forma en que, en relación con el informe, ahora establecemos la jerarquía y otorgamos la máxima importancia a la prevención.

El motivo por el que he pedido la palabra tiene que ver, en la práctica, con dos puntos. Me gustaría mencionar mis dos dichos favoritos. Primero: no podemos tomar medicamentos y beber alcohol al mismo tiempo; en otras palabras, debemos tener en cuenta que mediante la ampliación hemos visto el advenimiento de una región que cada vez está más diversificada, pero que también es si cabe cada vez más vulnerable. Segundo: no podemos decir que todas las operaciones han sido un éxito pero que lamentablemente el paciente ha muerto.

¿Por qué digo esto? Como ya ha dicho anteriormente mi colega, el señor Gyürk, yo también estoy viendo en mi propia circunscripción electoral que a Europa Central y Oriental está llegando gran cantidad de basura y residuos domésticos. El motivo es que en Alemania es claramente mucho más barato deshacerse de los residuos –aunque sea ilegalmente, aderezado con unos cuantos métodos corruptos– que clasificarlos localmente y reciclarlos mediante un proceso extremadamente burocrático.

Por este motivo, el primer mensaje es que tenemos que ser cautos con la burocratización e intentar garantizar que los residuos se reciclen en origen. En segundo lugar, tenemos que garantizar que en todo momento los residuos sean eliminados efectivamente y su destino sea trazable, dado que de otro modo es imposible conseguir resultados. Asimismo, pronto tendremos que establecer categorías de sanciones penales sobre esta cuestión, creo, si el principio de «quien contamina, paga» parece no funcionar.

Me parece inaceptable que nosotros como víctimas debamos ser los que tengamos que demostrar de dónde procede el residuo y que tengamos que asumir el coste de su eliminación. En la práctica, esto contradice toda filosofía y todo principio jurídico en Europa y tenemos que adoptar medidas para poner fin a esta situación.

 
  
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  Joseph Muscat (PSE). (MT) Señor Presidente, sin duda tenemos que prestar la máxima atención a la normativa ambiental. Sin embargo, creo que también debemos prestar especial atención a la aplicación local de esta normativa. Señor Comisario, usted es consciente de lo que está ocurriendo en Malta en estos momentos, donde se ha tomado la decisión, contra toda razón o lógica, de construir una gran planta de reciclado en lugar de optar por una solución regional. Esta acción ha demostrado, más allá de toda duda, que la forma en que esta decisión fue adoptada contradice toda norma que existe a la hora de tomar decisiones sobre la adopción de procesos de consulta adecuados y transparentes. Basta decir que cuando se elaboró la supuesta lista de lugares alternativos, ninguno de los lugares mencionados era suficientemente grande para alojar esta planta de reciclado y, por tanto, muy convenientemente, el tipo de planta elegida era la defendida por el Gobierno. El incumplimiento de las normas de planificación que se ejecutan con tanto celo cuando se trata de particulares indefensos fue tan flagrante que incluso tuvo que intervenir el Defensor del Pueblo maltés. Poco después de su reunión con los residentes locales, señor Comisario, las autoridades aceleraron el ritmo en la medida de lo posible a fin de intentar cerrar este capítulo, de una vez por todas, del modo que más les convenía. Agradecemos que la Comisión esté investigando este asunto; sin embargo, ahora tenemos que actuar lo más rápidamente posible y, con ello, demostrar que la Unión Europea es capaz de garantizar que sus leyes escritas se ejecuten a escala local del mejor modo posible. Gracias.

 
  
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  Richard Seeber (PPE-DE).(DE) Señor Presidente, yo también quiero dar las gracias a la señora Jackson y al señor Blokland por el excelente trabajo que han realizado, pero me gustaría pedir a la Comisión que nos apoyara en dos puntos que revisten una importancia particular para mi país, Austria, y también para Alemania. Uno tiene que ver con los residuos domésticos, que se esterilizan utilizando un proceso de tratamiento particular en el que se calientan a más de 130° y pueden volver a ser utilizados como pienso para ganado porcino. Creemos que esto reviste una importancia enorme y que también refleja el concepto cíclico de la gestión de residuos, dado que los residuos que el ser humano no necesita pueden ser sacados de la cadena alimentaria, esterilizados y darles un buen uso como pienso para animales.

También está la cuestión de los residuos orgánicos; en este caso me gustaría asimismo pedir a la Comisión que siga los ejemplos de algunos Estados miembros que tienen sistemas muy desarrollados y que funcionan bien para tratar los residuos orgánicos y que presente una propuesta, además de la que ya tenemos, aunque también debería aprobar las enmiendas presentadas en particular por nuestro Grupo.

En general, en este punto abordamos de cerca una cuestión central para nuestra próspera sociedad, teniendo que desvincular el crecimiento económico –que generalmente es deseable– del crecimiento del volumen de residuos, tanto en términos relativos como absolutos. No es aceptable que la montaña de basura siga creciendo constantemente y que por ello nos creamos más ricos. Como se prevé, esta situación tiene que estabilizarse a más tardar en 2012.

Aunque creo que las medidas propuestas –incluida una jerarquía obligatoria con la posibilidad de desviarse de ella solo cuando esto esté claramente justificado por análisis del ciclo de vida– son la mejor forma de abordar la cuestión, creo que los Estados miembros tienen que transponer esto de forma correcta, bajo la debida supervisión de la Comisión, si queremos evitar los abusos descritos por algunas de sus Señorías.

 
  
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  Proinsias de Rossa (PSE).(EN) Señor Presidente, me opongo a la propuesta de reclasificación de la incineración como operación de recuperación y no de eliminación: un cambio de este tipo fomentará la incineración en detrimento de la reducción, la recuperación y la reutilización de los residuos.

Acojo con agrado la idea de que para el año 2012 es preciso estabilizar la generación de residuos en los niveles de 2008. Este será un difícil reto para algunos Estados miembros, el mío sin ir más lejos, donde los residuos –los domésticos en particular– han aumentado un 44 % en los últimos 10 años. La Agencia de Protección del Medio Ambiente de Irlanda ha señalado que aproximadamente un 25 % de los residuos domésticos en este país no están contabilizados. Sabemos que la Comisión ya está investigando una serie de vertidos ilegales en Irlanda en los que se incluyen dichos residuos domésticos, junto con algunos de origen industrial. Es imperativo controlar el cumplimiento de la normativa que establecemos: no basta con que las leyes se pongan en práctica, sino que hay que realizar un seguimiento y garantizar que las multas sean suficientes para prevenir este tipo de vertidos.

 
  
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  Stavros Dimas, miembro de la Comisión. (EN) Señor Presidente, en primer lugar quiero dar las gracias a todos los oradores del debate de esta noche por sus posiciones tan constructivas. Quiero subrayar el punto de vista de la Comisión sobre varios de los principales aspectos planteados por el Parlamento. Empezaré con aquellos aspectos de la estrategia temática que no están contemplados en la directiva.

Agradezco el apoyo que expresa el informe al desarrollo de normas mínimas comunes europeas. El próximo paso será una nueva propuesta para regular determinadas actividades adicionales de tratamiento de residuos según la Directiva IPPC. También estoy de acuerdo con su insistencia en la prevención de los residuos y principalmente en el papel que la política sobre productos químicos y el ecodiseño podrían desempeñar a este respecto. Finalmente, la resolución que han aprobado sus Señorías propone varias medidas adicionales para aumentar el reciclado y la recuperación de residuos. La Comisión lo tendrá en cuenta cuando desarrolle nuevas medidas para la aplicación de esta estrategia.

Permítanme abordar ahora la Directiva marco sobre residuos. Muchas de las enmiendas aprobadas por el Parlamento Europeo ofrecen aclaraciones útiles a la propuesta y se pueden aceptar. Otras tendrían consecuencias no deseables. En primer lugar, quiero hablar de algunos comentarios que han surgido en el debate de esta noche y de algunas de las principales enmiendas que la Comisión puede aceptar en su totalidad, en principio o en parte.

La Comisión puede aceptar la referencia más estricta y más clara a una jerarquía de residuos en cinco etapas. No obstante, es importante que reconozcamos que esta jerarquía debe aplicarse para tomar la mejor opción ambiental. Unos requisitos procedimentales excesivos como los que se establecen en la segunda parte de la enmienda no nos ayudarían a conseguirlo.

La Comisión también puede aceptar varias aclaraciones útiles en relación con algunas definiciones importantes, como la prevención de residuos y el reciclado. Además, elementos como la promoción de la reutilización y la responsabilidad del fabricante se pueden apoyar en principio. La Comisión también acoge con satisfacción la referencia a la Comunicación interpretativa sobre los subproductos, que espero que responda a la necesidad de claridad en este terreno cuando se adopte en breve. Sin embargo, también hay varias enmiendas que la Comisión no puede apoyar.

En primer lugar, la Comisión se ha comprometido a elaborar definiciones claras e inequívocas de los principales términos empleados en esta Directiva. Como he dicho antes, las enmiendas propuestas en relación con la reutilización y la recuperación y eliminación no superan esta prueba. La distinción entre recuperación y eliminación es una condición marco esencial para el funcionamiento del mercado del reciclado en Europa. Debe ser aplicada por las autoridades para tramitar decisiones sobre el transporte de residuos, y la definición de recuperación en la Directiva debe ser suficientemente clara y robusta como para permitir que esto ocurra. De lo contrario, habrá remisiones frecuentes e innecesarias al Tribunal de Justicia, y ello afectaría adversamente a las actividades de reciclado y al beneficio ambiental que pueden generar.

En segundo lugar, es importante abordar la zona gris de la definición de recuperación de energía en relación con la clasificación de las incineradoras municipales, donde las enmiendas propuestas no abordan el tema y debilitan el nivel de protección ambiental. Este problema se remonta a diez años atrás y debemos llegar a un compromiso ahora para abordarlo con claridad en esta revisión.

Hacer que el criterio de eficiencia de la propuesta de la Comisión sea obligatorio para las incineradoras municipales y ampliarlo también a las instalaciones de coincineración no es la respuesta al problema. No sería técnicamente posible ni ambientalmente útil.

En tercer lugar, algunas enmiendas son referencias innecesarias, duplican otros elementos de la legislación de la Unión Europea o añaden cargas administrativas innecesarias para los interesados o las instituciones de la Unión Europea. En particular, algunas de las enmiendas relacionadas con los residuos peligrosos penalizarían a las empresas que manejan esos residuos a cambio de ningún beneficio ecológico tangible, y en algunos casos son técnicamente imposibles de aplicar.

Por ejemplo, no es bueno para el medio ambiente prohibir totalmente la mezcla de residuos peligrosos con otros residuos: podría provocar un tratamiento de calidad inferior de algunos tipos de residuos peligrosos. Más en general, es esencial que el trabajo sobre el desarrollo de unos criterios comunes para el mercado del reciclado, como los criterios para determinar si un residuo ha dejado de serlo, pueda llegar a su máximo potencial. Esos criterios son necesariamente técnicos y deben adaptarse a las mejoras del rendimiento ambiental para no convertirse en un obstáculo para la ecoinnovación. El tiempo invertido en la elaboración y los procedimientos de codecisión significa que no es una ruta adecuada para ese trabajo técnico y será necesario algún procedimiento de comitología.

Por último, quería comentar las enmiendas relacionadas con la prevención de residuos. La prevención de residuos, como he dicho antes, es uno de los elementos clave de esta revisión. Agradezco el apoyo que brinda el informe a los programas de prevención de residuos. También entiendo el planteamiento en que se basa la inclusión de un objetivo de prevención de residuos. Sin embargo, el objetivo, tal como se presenta en las correspondientes enmiendas, es demasiado anodino. No tendrá un impacto uniforme en los diversos Estados miembros –demasiado difícil para algunos, poco ambicioso para otros– y será difícil de interpretar y aplicar. Por lo tanto, no puedo aceptar las enmiendas en cuestión.

Como ya he explicado, se trata de una Directiva marco, cuyo papel no puede ser regular unos objetivos de reciclado específicos. La Comisión elaborará y propondrá dichos objetivos en un futuro próximo.

Muchos oradores han pedido una legislación específica, por ejemplo en áreas como la de los residuos biológicos. La Comisión está examinando formas de realizar propuestas legislativas en este terreno.

Muchos otros oradores han planteado cuestiones que no deben tratarse en esta Directiva, como los traslados transfronterizos ilegales de residuos, para los que tenemos una legislación especial. Los residuos urbanos no se pueden transportar a otros países para ser incinerados, ni siquiera cuando la incineradora municipal del otro país esté clasificada en la categoría de recuperación. Un Estado miembro puede oponerse a ese traslado.

Tenemos una prohibición respecto al vertido de residuos en los países en desarrollo tanto en la legislación de la Unión Europea como en la legislación internacional: la prohibición de Basilea. Hace unos días se propuso una directiva destinada a castigar los delitos ambientales.

La contaminación del suelo debida a vertidos ilegales está contemplada en la Directiva relativa al vertido de residuos y la estrategia temática para la protección del suelo. La conclusión debe ser que el papel de la Directiva marco sobre residuos no debe tratar las disfunciones especiales.

Me referiré ahora a las 92 enmiendas presentadas justo antes del pleno. Agradecemos algunas de las sugerencias, como la de conservar la fórmula de eficiencia energética como base para distinguir entre recuperación y eliminación para las incineradoras municipales, pero no podemos aceptar algunas otras enmiendas.

Sin embargo, dado el volumen y los plazos de dichas enmiendas, tendré que reservarme la posición de la Comisión.

Para resumir, me complace decir que la Comisión puede aceptar 42 de las enmiendas presentadas por la Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria, 15 en su totalidad y 27 en principio o en parte. Entregaré una lista completa con la posición de la Comisión sobre las enmiendas a la Secretaría del Parlamento.

Quiero dar las gracias a los ponentes una vez más por su esfuerzo y su excelente trabajo. Muchas gracias por su atención.

 
  
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  El Presidente. – El debate queda cerrado.

La votación tendrá lugar mañana a mediodía.

Declaraciones por escrito (artículo 142 del Reglamento)

 
  
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  Gyula Hegyi (PSE), por escrito. (HU) Recientemente, en Hungría, varios escándalos han llamado la atención sobre lo fácil que es burlar la política en materia de eliminación de residuos. Se han transportado ilegalmente grandes cantidades de residuos de Europa Occidental a Hungría y la República Checa.

Si queremos evitar el vertido ilegal de residuos de Europa Occidental en los nuevos Estados miembros, necesitamos una nueva directiva marco que no dé lugar a lagunas jurídicas, al tiempo que haga hincapié en la prevención de los residuos. La autoevaluación por parte de las empresas es insuficiente y también hacen falta controles oficiales.

Asimismo, es importante reutilizar y reciclar los residuos producidos, según la jerarquía en cinco etapas contemplada en la Directiva marco, reduciendo así la cantidad de residuos que acaban en los vertederos. Yo sugeriría también que cuando se introduzcan las nuevas disposiciones sobre residuos, la Comisión Europea incluya en ellas un registro central de traslados de residuos, lo que facilitaría la verificación. También sería útil un etiquetado uniforme y obligatorio en el exterior de los vehículos utilizados para el traslado. Espero que la Comisión actúe al respecto lo antes posible.

 
  
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  Jules Maaten (ALDE).(NL) Hoy, el Parlamento Europeo ha decidido, en la Directiva sobre residuos, que la cantidad de residuos debe estabilizarse entre 2008 y 2012 y que la cantidad de residuos que Europa produce debe reducirse considerablemente de aquí a 2020. Aunque apruebo estas conclusiones, también me gustaría hacer un llamamiento urgente al Parlamento Europeo para que siente un buen ejemplo. Todos los ciudadanos tienen su propia responsabilidad a este respecto y los diputados al PE no son una excepción.

Primero, sería un gran paso adelante si limitáramos el número de lenguas de trabajo de 23 a 2 o 3, dado que, a pesar de todas las tecnologías de que disponemos, el Parlamento Europeo sigue utilizando una gran cantidad de papel, que en un 99 % va a parar a la papelera.

En segundo lugar, ahora hay más motivos que nunca para designar Bruselas como sede del Parlamento Europeo. El traslado mensual de los diputados al PE y del personal a Estrasburgo no solo es un derroche de dinero, sino que también contribuye a las emisiones de CO2.

Tercero, hay que cambiar los coches oficiales del Parlamento. Los presidentes de Grupo van actualmente en Mercedes o Audis, aunque hay coches que son mucho más económicos. Propongo eliminar estos coches contaminantes y cambiarlos por versiones híbridas económicas. Tal vez esto sea además un incentivo para que los fabricantes de automóviles alemanes empiecen a cumplir las normas europeas.

 
  
  

Anexo – Posición de la Comisión

- Informes Jackson (A6-0466/2006) y Blokland (A6-0438/2006)

La Comisión puede aceptar 42 enmiendas en su totalidad, en parte o en principio.

Acepta 15 enmiendas en su totalidad: 23, 27, 28, 31, 34, 44, 47, 49, 62, 78, 90, 92, 94, 95 y 97.

Acepta 27 enmiendas en principio o en parte: 1, 6, 7, 8, 11, 14, 18, 19, 20, 21, 25, 30, 33, 35, 38, 40, 45, 56, 57, 63, 64, 66, 69, 74, 75, 77 y 96.

No puede aceptar 55 enmiendas: 2, 3, 4, 5, 9, 10, 12, 13, 15, 16, 17, 22, 24, 26, 29, 32, 36, 37, 39, 41, 42, 43, 46, 48, 50, 51, 52, 53, 54, 55, 58, 59, 60, 61, 65, 67, 68, 70, 71, 72, 73, 76, 79-89, 91 y 93.

Se reserva su posición con respecto a las enmiendas 98 y siguientes, dado su elevado número y el poco tiempo que ha tenido la Comisión para perfilar su posición.

 
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