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Acta literal de los debates
Miércoles 28 de marzo de 2007 - Bruselas Edición DO

13. Mayor nivel de convergencia en las prácticas de supervisión a escala de la UE (debate)
Acta
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  La Presidenta. De conformidad con el orden del día, se procede al debate sobre:

- la pregunta oral de la señora Berès, en nombre de la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios, al Consejo sobre un mayor nivel de convergencia en las prácticas de supervisión a escala de la UE (O-0125/2006 - B6-0010/2007), y

- la pregunta oral de la señora Berès, en nombre de la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios, a la Comisión sobre un mayor nivel de convergencia en las prácticas de supervisión a escala de la UE (O-0126/2006 - B6-0449/2006).

 
  
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  Pervenche Berès (PSE), autora. – (FR) Señora Presidenta, señor Comisario, Señorías, la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios ha pensado que es necesario que haya un debate sobre la supervisión entre las instituciones europeas y queríamos mantenerlo en presencia del Consejo y de la Comisión. A los miembros de la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios nos complace en gran manera recuperar las discusiones y el trabajo, dentro del Consejo y de la Comisión por igual, sobre la gestión de las crisis de los mercados financieros. Es imprescindible mejorar la supervisión y cooperación entre supervisores y hacer que sean más eficaces, pero si queremos que el resultado final sea positivo, creemos que en la fase actual de desarrollo y profunda transformación de los mercados financieros, la mejor forma de avanzar es, sin duda, la apertura de un debate interinstitucional sobre este tema.

La Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios ha elaborado en varios de sus trabajos un análisis del sistema financiero europeo y de las implicaciones de la consolidación en los servicios financieros, sobre todo en el informe del señor Muscat, en el que expresamos nuestro apoyo a la creación de un Comité de Sabios cuya misión sería no solo examinar las implicaciones de la consolidación de los mercados y las instituciones financieras, junto con las implicaciones de la supervisión y la estabilidad financiera y la gestión de crisis, sino también proponer ideas claras sobre las estructuras existentes e incorporarlas en un informe a esta Cámara.

El objeto del debate interinstitucional de hoy es enviar un mensaje claro sobre la necesidad de abrir, o reabrir, un gran debate sobre el futuro de los sistemas de supervisión de Europa, que es esencial no solo para la competitividad del propio mercado financiero, sino también para la estabilidad del sistema financiero de la Unión Europea.

Quizás, llegados a este punto, se me permita realizar algunos comentarios. En primer lugar, permítanme decir que ha habido cambios profundos en el sistema financiero de Europa y de todo el mundo. Día sí otro también somos testigos de los incesantes cambios que experimentan los mercados y de las innovaciones que se producen en los mismos: evolución que comporta, entre otras cosas, un mayor poder por parte de los «fondos de cobertura» (hedge funds) o los «fondos de capital riesgo» (private equities). La consolidación en curso de los mercados financieros ha permitido a importantes agentes establecerse y actuar sobre bases completamente transnacionales. A escala nacional, europea y mundial ha aumentado el número de fusiones y absorciones motivadas por la búsqueda de una mayor competitividad y eficiencia. Han conseguido generar su propio impulso, de modo que la estructura de los mercados, así como la forma en que los agentes operan en ellos, ha sufrido cambios radicales, una transformación que plantea nuevos retos, con nuevos elementos en juego.

En segundo lugar, observo que la consolidación de las estructuras de supervisión financiera debe ir de la mano de la consolidación de los propios mercados, porque a veces se tiene la impresión de que siguen ritmos diferentes. Por ese motivo, me pregunto si el actual sistema de supervisión de la Unión Europea –en el que los supervisores son responsables de estructuras específicas y muy distintas, tienen competencias, poderes y responsabilidades muy divergentes y actúan al amparo de un mandato nacional– es capaz de asegurar una supervisión adecuada de los grandes grupos financieros multinacionales. Me pregunto si el sistema es sostenible y si quizás incluso podría poner en peligro la estabilidad financiera del propio sistema europeo.

En tercer lugar, quiero subrayar las peculiaridades del sistema financiero de la Unión Europea, que se caracteriza por la diversidad y la riqueza de sus operadores, ya sean locales –bancos locales, por ejemplo– o agentes que operan más allá de las fronteras, a ambos lados del Atlántico o a escala mundial. Todo ello exige un marco de supervisión sólido, eficiente y bien adaptado, capaz de responder a los retos que plantean la integración regional, la globalización, la innovación y la gestión centralizada, proporcionando a la vez un alto nivel de supervisión y asegurando que el sistema sea sólido y estable.

En cuarto lugar, quiero señalar que la mejora de los sistemas de supervisión beneficiará a todas las partes implicadas, principalmente al propio sistema, claro está, pero también a los partícipes del mercado, que nos piden que mejoremos el sistema de supervisión para facilitar sus operaciones en todos los mercados. Estoy convencida de que el usuario final también se beneficiará de esta mejora.

En quinto y último lugar, está la cuestión de la excelencia europea en materia de regulación, que tiene una dimensión transatlántica, y precisamente por esto me parece que ha llegado el momento de avanzar.

Para resumir diré que, en vista de estas observaciones, nosotros, los legisladores de Europa, nos enfrentamos a un gran reto: dotar a Europa de unas estructuras prudenciales sólidas y eficientes, capaces de garantizar una supervisión adecuada de todos los agentes financieros, tanto de los grandes grupos multinacionales como de los bancos de primera línea, y capaz también de hacer que la supervisión contribuya a una mayor competitividad del modelo europeo en el escenario mundial.

Por lo tanto, surge la cuestión de cómo hacerlo: ¿Vamos a crear un Comité de Sabios? ¿O vamos a considerar que a escala interinstitucional estaremos más capacitados para poner a trabajar la inteligencia colectiva de Europa? En cualquier caso, este es el mensaje que esta Cámara quiere transmitir en este debate de hoy, y me complace mucho que el Consejo y la Comisión permitan que este debate se celebre en el Parlamento.

 
  
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  Günter Gloser, Presidente en ejercicio del Consejo. (DE) Señora Presidenta, señor Comisario, Señorías, la señora Berès acaba de plantear varias cuestiones importantes en su intervención, incluso en relación con los servicios financieros. Puedo asegurarle que el Consejo considera que este aspecto tiene una importancia decisiva.

Quiero destacar una vez más que el sistema financiero europeo se considera también una aportación importante a la Estrategia de Lisboa y desempeña un papel fundamental en el fortalecimiento del marco de estabilidad financiera de la UE. Pero es igualmente importante que la eficiencia de la supervisión financiera mejore sin perjudicar al sector financiero con una carga excesiva de supervisión o con una limitación de la competencia. Permítanme llamar su atención sobre tres puntos clave de las conclusiones del Consejo que se han mencionado.

En primer lugar, el Consejo resaltó la importancia de unas prácticas de supervisión nacionales justas y no discriminatorias para asegurar la igualdad de condiciones en la UE. También consideró importante establecer un equilibrio adecuado entre las responsabilidades del país de origen y del país anfitrión y resaltaba una vez más la importancia de una supervisión financiera adecuada e independiente para asegurar la estabilidad financiera.

En segundo lugar, el Consejo invitó a los tres comités de nivel 3 a tener en cuenta los obstáculos identificados en el curso de su trabajo y en sus informes, así como en el informe del Comité de Servicios Financieros (CSF) sobre la convergencia en las prácticas de supervisión, en sus esfuerzos por conseguir una convergencia entre normas y prácticas. Es especialmente importante en este sentido que trabajen sobre unos formatos comunes para las declaraciones que las instituciones financieras envían a los supervisores, con el fin de evitar la duplicación de costes.

En tercer lugar, el Consejo declaró su apoyo a la intención de la Comisión de usar sus poderes para garantizar también el cumplimiento de las normas de la competencia y la ayuda estatal. El Consejo considera prioritario apoyar el trabajo de los tres comités de nivel 3, para el que necesitan herramientas de supervisión adecuadas. Las conclusiones del Consejo de mayo de 2006 contienen también un plan de acción global a corto y medio plazo para este ámbito, basado en un informe del Comité de Servicios Financieros. La profunda revisión de las normas de supervisión de compañías de seguros y de inversiones, y los bancos, constituye un hito que proporciona una nueva base para la cooperación entre supervisores en beneficio de la estabilidad financiera y la competitividad de nuestro sector financiero.

En el informe del CSF se indicaban tres problemas que exigían nuevas actuaciones. Creo que esos problemas serán particularmente significativos en un futuro inmediato. Primero, hay que fortalecer la convergencia de las prácticas de supervisión y la cooperación. Segundo, hay que aumentar la eficiencia del régimen de supervisión y, tercero, es preciso mejorar la supervisión internacional en vista del creciente número de grupos financieros transfronterizos.

A la luz de esos retos, el plan de acción aprobado por el Consejo en mayo del año pasado incluye una combinación de varias herramientas. Con ellas se pretende fomentar la creación de una cultura de supervisión europea, un mecanismo de mediación y delegación y, además, unos acuerdos para la divulgación electrónica de datos y formatos comunes para las declaraciones. Observo que este último aspecto se ha resaltado también a escala del Parlamento Europeo, en el informe Muscat. También acojo con satisfacción la convergencia de opiniones al respecto.

Se ha pedido al Comité de Servicios Financieros que realice un seguimiento del progreso conseguido por los tres comités de nivel 3 en la puesta en práctica de las diversas herramientas, en concreto.

El CSF también ha recibido órdenes de realizar un seguimiento de la convergencia de los poderes supervisores en un nivel adecuado. Sé que la Comisión también dedica una atención considerable a esos aspectos y confío en que también el Parlamento apoye este proceso en el marco de su diálogo con los comités de nivel 3. Se esperan nuevas aportaciones como resultado del trabajo del Grupo Interinstitucional de Seguimiento.

Hablaré ahora de las perspectivas a largo plazo y de la cuestión de cómo abordar los problemas legislativos. Además de las dificultades que ya se han mencionado, cuando establezca las prioridades estratégicas a largo plazo el CSF debe tener en cuenta las cuestiones derivadas de la evolución del mercado. En este sentido, el CSF creó hace poco un nuevo subgrupo que deberá presentar un informe sobre las cuestiones relacionadas con la supervisión a largo plazo antes de otoño de 2007. Esta nueva línea de trabajo se basará en el siguiente enfoque ascendente: solo debe haber nuevos cambios fundamentales en las tareas de supervisión allí donde se haya demostrado que hay problemas.

También quiero resaltar que la cuestión global de la convergencia en las prácticas de supervisión debe estudiarse en el contexto de la consolidación de los mercados y las instituciones financieras. Por este motivo, me complace en especial que el Parlamento y el Consejo consiguieran ya en marzo llegar a un acuerdo, en primera instancia, sobre el texto de la Directiva referente a la evaluación cautelar de las adquisiciones en el sector financiero. Es un claro indicio de nuestra voluntad común de mejorar el marco de la UE para el trabajo diario de nuestras autoridades de supervisión.

Finalmente, quiero resaltar que debemos tener en cuenta todas las dificultades de este tipo con que se enfrentan los organismos de la UE en los campos especificados. Esos campos son el fortalecimiento de la estabilidad financiera mediante procedimientos y acuerdos de supervisión, y también el fomento de la competitividad europea, ambos con el fin de facilitar la consolidación de nuestro sector financiero. El proceso que sigamos debe permitirnos también conseguir la protección de los intereses del consumidor. El Consejo trabaja con la Comisión en todos los aspectos especificados, y agradecemos también el gran interés del Parlamento Europeo, que queda reflejado en este debate. Quiero expresar mi agradecimiento en especial por el compromiso del Parlamento de fomentar nuevos avances.

 
  
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  Charlie McCreevy, miembro de la Comisión. (EN) Señor Presidente, Señorías, el sector financiero europeo ha cambiado profundamente en los últimos años. Los mercados de capitales se han ampliado y están cada vez más integrados. Han surgido nuevas técnicas de inversión. La consolidación del sector bancario se ha acelerado. Actualmente, los conglomerados paneuropeos desempeñan un papel importante en todos los mercados nacionales.

Estos cambios influyen positivamente en la eficiencia de nuestro sector financiero, por lo que deben acogerse con satisfacción. Sin embargo, también plantean nuevos retos para los políticos. Debemos garantizar la adaptación de nuestros mecanismos de supervisión financiera a las necesidades de un sector financiero de la UE más integrado. Esto es vital para la estabilidad financiera y para la competitividad del sector.

En este contexto, es sumamente importante intensificar la cooperación y la convergencia entre supervisores europeos. Esta ha sido una de mis prioridades desde que entré en la Comisión y lo seguirá siendo hasta que finalice mi mandato.

Permítanme recordar brevemente las medidas que la Comisión ya ha tomado para fomentar un sistema de supervisión más eficaz y eficiente en Europa.

En el marco del proceso Lamfalussy ha creado comités de supervisores europeos en los ámbitos de valores, banca y seguros. Estos comités ya han reforzado la cooperación en materia de supervisión y la convergencia de prácticas de supervisión. Espero que sigan desarrollando su labor y acelerando la labor a este respecto. Esto es crucial para asegurar la coordinación en situaciones de crisis.

La Comisión ha favorecido una supervisión más racionalizada de las grandes instituciones financieras, especialmente mediante la introducción del concepto del supervisor consolidador en las directivas sobre la adecuación del capital. El supervisor consolidador es responsable de garantizar un intercambio de información adecuado entre supervisores, bancos centrales y Ministerios de Hacienda en caso de crisis. Su papel es clave, por lo que quiero proponer medidas adicionales y más ambiciosas con vistas a consolidar la supervisión en el ámbito de los seguros en el marco del proyecto Solvencia II.

Con respecto a los servicios de inversión, tenemos el principio de un control más centralizado, con limitadas excepciones para las sucursales.

A fin de abordar las cuestiones de estabilidad financiera de manera más específica, mis departamentos han comenzado a trabajar sobre cinco ámbitos interrelacionados que requieren claridad si queremos mejorar nuestra capacidad de respuesta a las crisis financieras. Dichos ámbitos son los acuerdos de liquidez, la gestión de crisis, las cuestiones asociadas a los prestamistas de última instancia, los sistemas de garantía de depósitos y la liquidación de instituciones financieras. La Comisión celebrará una conferencia sobre estos asuntos el 26 de junio en la que también participará la señora Berès en su calidad de Presidenta de la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios.

Los esfuerzos de la Comisión deben verse conjuntamente con la labor realizada en el Consejo Ecofin. En 2006 se realizó un simulacro de crisis. A raíz de ese ejercicio, el Consejo reflexionará en 2007 acerca del mejor modo de abordar las situaciones de crisis transfronterizas y de aclarar los acuerdos de reparto de cargas. Además, el Comité de Servicios Financieros ya ha comenzado a trabajar sobre cuestiones relacionadas con la mejora de la eficiencia de la supervisión.

El Grupo Interinstitucional de Seguimiento del proceso Lamfalussy también concluirá su informe final en 2007. Espero que incluya recomendaciones útiles sobre el modo en el que los comités de supervisión pueden mejorar su trabajo y profundizar su cooperación. Esto les colocaría en una posición todavía mejor para abordar posibles cuestiones de estabilidad financiera en el futuro.

Hacia finales de este año, la Comisión también realizará su propia evaluación del modo de funcionamiento del proceso Lamfalussy. Sin duda, el funcionamiento de los comités de supervisión será un aspecto vital de esta evaluación global. Estoy deseando escuchar la opinión del Parlamento a este respecto.

Estoy convencido de que mediante una estrecha cooperación entre Parlamento, Consejo y Comisión podemos hacer avanzar este debate. Será necesario sacar conclusiones de las distintas actividades en curso. Estoy abierto a cualquier sugerencia sobre el modo de proceder con respecto a esta cuestión. No obstante, considero que en este momento es demasiado pronto para crear un comité de sabios. Preferiría esperar a que concluyan las distintas iniciativas en este año antes de plantearse el próximo paso.

Permítanme concluir. Los mercados financieros de la UE son fuertes. No tenemos un sistema de supervisión averiado que precise una reparación. En los últimos años se ha progresado significativamente en la modernización de los mecanismos de supervisión de la UE, pero también sigue siendo necesario introducir más mejoras. Son consecuencia de la integración. En esto estamos todos de acuerdo. Debemos continuar esforzándonos por hacer de la estructura Lamfalussy el vehículo regulador que nos permita asegurar la supervisión eficaz, eficiente y convergida que exige un mercado único de servicios financieros. Se ha comenzado a trabajar con el fin de determinar el modo de seguir mejorando la estructura Lamfalussy y nuestros acuerdos de estabilidad financiera para hacer frente a las demandas que se derivan de una integración europea más estrecha.

Espero debatir con el Parlamento, en su momento, las iniciativas concretas que pueden ser necesarias para responder a los problemas que se han detectado, con el fin de equipar a nuestro sector financiero europeo con el mejor sistema de supervisión posible. Esto es un factor crítico, porque disponer de estructuras de supervisión y regulación de máxima categoría es crucial para los competidores del mercado de capitales a largo plazo de la UE en la economía mundial.

 
  
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  Karsten Friedrich Hoppenstedt, en nombre del Grupo del PPE-DE. – (DE) Señora Presidenta, está bien que la pregunta de la señora Berès sobre la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios se discuta y conteste hoy aquí. Es la continuación ideal del informe Muscat, y también del debate de ayer en la comisión, en el que también participó el señor Comisario.

La simulación de crisis con vistas a revisar la estabilidad financiera en la UE, que se presentó en la reunión Ecofin celebrada en Helsinki el mes de septiembre pasado, reveló algunas deficiencias. Este escenario –es decir, la evolución constante de instrumentos financieros como los fondos de cobertura y los instrumentos financieros derivados– ilustra la necesidad de un debate más profundo que tenga suficientemente en cuenta la seguridad del consumidor. Por eso, en la UE necesitamos un sistema de prácticas y normas de supervisión funcionales e interrelacionadas.

La protección del consumidor, un sector financiero eficaz y unos mercados financieros estables constituyen el objetivo supremo de la supervisión financiera, que debe ayudar también al sector a utilizar al máximo su potencial y su creatividad. Por lo tanto, una buena supervisión debe guiarse por los riesgos existentes y debe adoptar un enfoque basado en los principios, en vez de dedicarse a realizar minuciosos análisis individuales. No debe imponer ninguna carga adicional a las empresas, las normas deben elaborarse en estrecha colaboración con el sector financiero y los mercados financieros transfronterizos deben abordarse por igual a escala paneuropea y mundial.

La supervisión debería limitarse a lo que es realmente necesario y útil. Las medidas adoptadas deberían utilizarse de forma más prudente y favorable al mercado, evitando imponer cargas innecesarias. En la actualidad me opongo firmemente a la creación de una autoridad supervisora europea centralizada, adicional y paralela a las autoridades supervisoras nacionales, dado que iría en contra del principio de subsidiariedad y no tendría legitimidad democrática. Un organismo de estas características no solo se enfrentaría a la falta de comprensión por parte de muchos, sobre todo porque crearía una burocracia adicional no transparente, sino que, además, comportaría una grave pérdida de soberanía por parte de los Estados miembros, porque en caso de crisis no tendría en cuenta los presupuestos nacionales.

Primero esperemos y veamos cómo se agrupan y cómo funcionan los organismos supervisores de la recién formada Europa de los 27. No necesitamos una estructura de supervisión centralizada y uniforme, sino que necesitamos una cultura de supervisión común, con los mismos valores y objetivos.

 
  
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  Joseph Muscat, en nombre del Grupo del PSE.(MT) Se ha hecho referencia una y otra vez a un informe redactado por mí, que aborda este tema con detalle y fue aprobado por este Parlamento.

Dicho informe, que ahora ha sido aprobado como posición de este Parlamento, contiene un análisis de una situación que es cada vez más grave. Uno de los puntos más importantes es el hecho de que a escala nacional existen diversas prácticas y niveles de supervisión. Desde una perspectiva europea, esto significa una reducción de la eficiencia de mercado, así como más costes operativos para las instituciones que operan en diferentes países. El informe pregunta si el sistema actual garantiza una supervisión eficaz de los grandes grupos que operan en diversos países y sectores. Incluso solicitábamos un examen más detallado del Modelo Social Europeo desde el punto de vista de la estabilidad cautelar y de las estructuras de gestión de crisis. Nos pusimos de acuerdo en torno a la necesidad de un sistema eficaz de gestión de crisis a escala europea. La actual tendencia del mercado significa que una crisis, aunque tenga su origen en un solo país, puede diseminarse rápidamente a otros países.

La reacción a una crisis de este tipo es cada vez más compleja debido al gran número de instituciones implicadas y a la falta de claridad sobre la misión de cada una. Los consumidores e inversores europeos son en definitiva quienes más sufren la inacción en este sector. En este contexto, el Parlamento estuvo de acuerdo en la necesidad de crear un comité de expertos para estudiar estas implicaciones y presentar un informe con sus recomendaciones.

Soy muy consciente de que hay una diversidad de opiniones respecto a esta iniciativa y a la forma que debería adoptar. Pero creo que ha llegado el momento de iniciar un amplio debate sobre el tema, con la participación de todas las instituciones. Lo que seguro que no necesitamos es que cada cual intente apartar al otro del debate cuando se trata de decidir qué forma debe adoptar la supervisión de los mercados financieros de Europa. Creo que debemos centrar más nuestros esfuerzos en la urgente necesidad de debatir este punto y resaltar que no tenemos tiempo que perder.

 
  
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  Margarita Starkevičiūtė , en nombre del Grupo ALDE. – (LT) Quiero decir que quizás la mayoría de los países tienen un refrán que aconseja empezar a prepararse para el invierno durante el verano. Ahora que discutimos este tema, nos gustaría recordar este antiguo tópico a la Comisión Europea y al Consejo. El caso es que hasta ahora siempre nos habían dicho que se formarían grupos de trabajo y se discutiría esta cuestión. Sin duda, la consolidación tiene aspectos positivos; pero, con ella viene también un aumento del riesgo sistemático en el mercado. Los grupos financieros operan en todos los países de la Unión Europea y muchas veces la dependencia de su actividad y la influencia de esta es bastante importante. Cuando hablamos de reformar los procesos de supervisión, primero debemos preguntarnos algo que suelo preguntar a los jefes de los organismos europeos de supervisión: si una filial opera en un país determinado y, debido a su mal funcionamiento, la economía de este país se ve perjudicada ¿quién pagará? ¿Quién será el responsable? ¿La legislación de qué país se aplicará? Otra pregunta. Si se desarrolla una situación de crisis en la filial, ¿cómo se gestionará? ¿A escala nacional o a escala del grupo financiero? Por desgracia, hasta ahora no tenemos respuesta a estas cuestiones tan simples. Me complace en gran manera la información que los representantes del Consejo y de la Comisión nos han dado en relación con lo que se está haciendo; pero, una vez más, quiero resaltar que a medida que nuevos productos de riesgo se van abriendo camino en el mercado, debemos acelerar todos los procesos y agruparnos para resolver las cuestiones básicas, y no perdernos en los detalles, porque hablar de diversos tipos de coordinación y demás está muy bien, hasta que aparece la crisis. El punto de referencia para nuestras decisiones sobre la reforma de los procesos de supervisión tiene que ser lo que haríamos en una situación de crisis.

 
  
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  Piia-Noora Kauppi (PPE-DE). (EN) Señora Presidenta, quiero dar las gracias a la Presidenta de nuestra comisión, la señora Berès, por su oportuna intervención. Esta semana hemos empezado a debatir el informe Van den Burg en comisión y uno de los puntos clave que también están incluidos en el plan de trabajo para después del FSAP es cómo desarrollar un sistema de supervisión satisfactorio para Europa. Es muy importante que escuchemos la opinión del Consejo y la Comisión sobre el futuro en este plan de trabajo conjunto.

El Plan de acción para los servicios financieros está más o menos concluido, por lo que ahora el la atención se centra en la implementación y en la convergencia de la supervisión. Creemos que a pesar de que los organismos reguladores nacionales ya han logrado desarrollar prácticas bastante satisfactorias, el trabajo debe continuar, más allá de los comités Lamfalussy. Por ejemplo, es muy positivo que ahora podamos contar con colegios de supervisores que tratan grandes casos paneuropeos multijurisdiccionales, pero a veces estos colegios carecen de autoridad; no tienen recursos suficientes; no toman suficientes decisiones por mayoría, por ejemplo, por lo que sería muy positivo si pudiéramos considerar la votación por mayoría cualificada tanto en los comités de Nivel 3 como en los colegios de supervisores.

También quisiera señalar que en el proyecto de informe de la señora Van den Burg, hemos promovido una nueva idea que consiste en que para los grandes agentes paneuropeos deberíamos contar con una autoridad de supervisión europea bien equipada dentro del sistema. Nos gustaría crear una autoridad supervisora europea, que no debería situarse fuera de la esfera de responsabilidad actual de la Comisión. Debería situarse dentro del sistema. Creo que la Comisión también podría barajar esta idea.

Por último, también es importante que se desarrolle la cooperación a escala mundial. Sabemos que los riesgos financieros y los retos prudenciales no son únicamente europeos, sino que también implican en gran medida a los grandes agentes del mercado de los Estados Unidos, por lo que es muy positivo que la Comisión se haya tomado en serio este diálogo sobre los servicios financieros con los socios trasatlánticos, aunque sigue siendo necesario un continuo desarrollo.

 
  
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  Charlie McCreevy, miembro de la Comisión. (EN) Señor Presidente, quiero dar las gracias a todos los diputados por sus valiosísimas aportaciones.

Como he dicho antes, el desarrollo de la supervisión financiera reviste una importancia decisiva. Un entorno financiero estable es requisito indispensable para el crecimiento económico que precisa la UE, así como la protección de los consumidores. Por tanto, la prevención de las crisis financieras es importante. La supervisión ha de ser lo más eficiente y efectiva posible. Necesitamos que las prácticas de las autoridades supervisoras nacionales converjan, con el fin de minimizar las cargas que pesan sobre las empresas transfronterizas. Necesitamos una cultura de supervisión común: más supervisores que hagan más cosas del mismo modo.

Se trata de cuestiones importantes sobre las que espero seguir trabajando con ustedes.

 
  
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  La Presidenta. El debate queda cerrado.

 
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