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Procedimiento : 2005/0278(CNS)
Ciclo de vida en sesión
Ciclo relativo al documento : A6-0061/2007

Textos presentados :

A6-0061/2007

Debates :

PV 28/03/2007 - 16
CRE 28/03/2007 - 16

Votaciones :

PV 29/03/2007 - 8.8
CRE 29/03/2007 - 8.8
Explicaciones de voto
PV 22/05/2007 - 9.6
CRE 22/05/2007 - 9.6
Explicaciones de voto

Textos aprobados :

P6_TA(2007)0095
P6_TA(2007)0191

Debates
Miércoles 28 de marzo de 2007 - Bruselas Edición DO

16. Producción y etiquetado de los productos ecológicos (debate)
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  El Presidente. – De conformidad con el orden del día, se procede al debate del informe (A6-0061/2007) de la señora Aubert, en nombre de la Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural, sobre la propuesta de Reglamento del Consejo sobre producción y etiquetado de los productos ecológicos (COM(2005)0671 – C6-0032/2006 – 2005/0278(CNS))

 
  
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  Mariann Fischer Boel , miembro de la Comisión. (EN) Señor Presidente, acojo con satisfacción esta oportunidad para debatir nuestra propuesta de un nuevo Reglamento del Consejo sobre la producción ecológica. Quiero comenzar dando las gracias a la ponente, la señora Aubert, y a los miembros de la Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural por sus esfuerzos. El riguroso trabajo que han estado haciendo es una contribución muy valiosa a nuestro debate.

Con 160 000 explotaciones y más de 6 millones de hectáreas de tierras de cultivo ecológico en la Unión Europea, se calcula que el volumen de ventas de productos ecológicos se sitúa entre 13 000 y 14 000 millones de euros. La tendencia va en aumento, así que se trata realmente de un sector muy importante. No tengo la menor duda de que este sector en expansión debe desempeñar un papel esencial. Despierta toda una serie de expectativas de parte de la opinión pública y los consumidores; expectativas sobre alimentos de calidad, preocupación por el medio ambiente, bienestar de los animales y oportunidades para el desarrollo del mundo rural.

También es un sector con mucho optimismo y confianza sobre lo que el futuro puede ofrecer, tal como pude ver claramente durante mi reciente visita a la BioFach en Nuremberg. Pero para desarrollar y alcanzar todo su potencial, el sector necesita un marco reglamentario adecuado, y esto es lo que realmente estamos intentando lograr con nuestro nuevo Reglamento. Por ello es una propuesta legislativa muy importante, y estoy muy satisfecha con el progreso que hemos podido hacer gracias a nuestros debates el año pasado.

En 2006 se celebraron debates muy intensos sobre nuestra propuesta en el Consejo y el Parlamento. A resultas de ello han desaparecido ahora totalmente algunos elementos de la propuesta original que resultaron ser muy sensibles. Entre ellos figura la prohibición de declaraciones superiores, el reconocimiento mutuo de normas privadas por parte de los órganos de inspección y la indicación ecológica de la UE.

El Parlamento ha propuesto también una serie de enmiendas para mejorar la redacción de los objetivos y principios de las explotaciones agrícolas ecológicas, sobre la indicación del origen de los productos, sobre el derecho expreso a usar logotipos nacionales y privados, sobre la incorporación del sistema de control en los controles oficiales de alimentos y piensos y el refuerzo de las garantías de las importaciones. Son enmiendas que mejoran la propuesta original y por tanto me complace aceptarlas.

También hemos conseguido mejorar la insistencia del Reglamento en la fertilidad del suelo, la vida del suelo y las prácticas de gestión del suelo. La cuestión de los OMG y de la agricultura ecológica ha provocado amplios debates. He tomado nota del deseo del Parlamento de que los operadores tengan que demostrar que han adoptado todas las medidas necesarias para evitar la presencia accidental o técnicamente inevitable de OMG, y estoy totalmente de acuerdo con ello. Por tanto, aunque algunas enmiendas suponen una repetición de un requisito vigente, he decidido aceptarlas debido a la enorme sensibilidad de esta materia.

Pero permítanme dejar una cosa muy clara: el umbral de presencia accidental de OMG no es, como algunos indican, un umbral que de hecho tolera los OMG. La utilización de OMG y sus derivados sigue estando estrictamente prohibida en la producción ecológica.

Aunque la Comisión y el Parlamento están de acuerdo en torno a los aspectos básicos del nuevo Reglamento, hay algunas cuestiones sobre las que no hemos podido ponernos de acuerdo, y quiero referirme brevemente a algunas de ellas.

El Parlamento pide más detalles, y está claro que se han eliminado muchas de las reglas detalladas que conocemos por el Reglamento actual. Pero no olvidemos que uno de los objetivos principales de esta propuesta era fijar las normas básicas de manera más clara y lógica. Esto, sin embargo, no significa que las normas detalladas que forman el tejido único de las normas ecológicas deban desaparecer totalmente. De verdad que no. Pero creo que encajan mejor en las normas de aplicación, y el contenido de estas normas detalladas será, como les he confirmado antes, muy semejante a las normas detalladas que tenemos en el Reglamento actual.

Sobre nuestro deseo de ampliar el espectro para incluir también a servicios de restauración de grandes grupos, cosméticos, textiles y pescado en conserva, quiero señalar que no podemos dar todos los pasos a la vez. Ampliamos ahora sustancialmente el ámbito al vino y la acuicultura. Los demás sectores están todavía en estado de gestación incipiente y pienso que armonizarlos dificultaría su desarrollo. El texto actual, de hecho, prevé la posibilidad de volver a revisar el tema en 2011.

En relación con esto, también me he dado cuenta de que ustedes quisieran que hubiese un doble fundamento jurídico para esta propuesta. No es un secreto que existe un amplio debate sobre la introducción de la codecisión en asuntos agrícolas. Es una cuestión importante y es un debate que expresamente acojo con satisfacción. Pero es una cuestión que debe tratarse de forma horizontal, en el nivel adecuado y en el contexto adecuado. No creo que sirva a nadie adoptar un enfoque de caso por caso. Por ello no puedo aceptar un cambio de fundamento jurídico para el nuevo Reglamento sobre agricultura ecológica como han propuesto ustedes.

Finalmente, ustedes proponen que los Estados miembros mantengan o introduzcan normas nacionales más estrictas. Esto no es aceptable para mí. El propósito de este Reglamento es lograr una armonización sólida en un nivel suficientemente estricto, con un mecanismo de flexibilidad para las excepciones. Armonizando las normas en un nivel bastante alto, con flexibilidad, creo que estamos logrando el mismo objetivo, pero reduciendo el riesgo de trato desigual de los operadores en condiciones similares. Estoy convencida de esta es una forma de fomentar un mercado interior pujante para la producción ecológica.

Pido disculpas por haber hablado tanto tiempo, pero es una cuestión muy importante que quería tratar en detalle.

 
  
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  El Presidente. – Señora Comisaria, la Comisión es libre para hablar tanto tiempo como desee y decir lo que considere necesario.

 
  
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  Marie-Hélène Aubert (Verts/ALE), ponente. – (FR) Señor Presidente, señora Comisaria, Señorías, como saben, las circunstancias de la agricultura ecológica son hoy un tanto paradójicas. Por una parte existe una demanda creciente de sus productos porque es un método de explotación agrícola que crea puestos de trabajo, protege el medio ambiente, la biodiversidad y, en última instancia, la salud de todos. Por otra parte, la agricultura ecológica sigue abarcando solamente un poco más del 1 % de la producción agrícola europea y apenas un poco más del 3 % de la superficie cultivable, es decir, poca cosa. Creo que es nuestra responsabilidad ayudar a desarrollar la agricultura ecológica dentro de la Unión Europea.

Esta es quizás tan solo una cuestión menor desde el punto de vista de la cantidad, pero una cuestión enorme en el plano político y simbólico, porque la agricultura ecológica también supone una especie de avance decisivo, porque reorienta la Política Agrícola Común hacia una forma de explotación mucho más sostenible, que es lo que hace falta.

A lo largo de 2006 hemos trabajado sobre la base de una propuesta de la Comisión que ha causado mucha preocupación y ha provocado muchas protestas, y cierta precipitación también, puesto que inicialmente se nos pidió que diéramos nuestra opinión en dos meses sobre una propuesta que, realmente, no se había desarrollado a fondo. Sin embargo, estoy dispuesta a aceptar que el trabajo ha sido constructivo y que se han celebrado debates regularmente, tanto con la Comisión como con el Consejo, para mejorar la propuesta inicial. Con todos estos intercambios, todos estos debates y todas estas idas y venidas, ¿qué esperaba hacer en última instancia la Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural de este Parlamento? Usted ha señalado los elementos clave.

En primer lugar, esperaba ampliar el ámbito de este Reglamento a productos no alimentarios, como textiles y cosméticos, pero también, y sobre todo, a la restauración colectiva, porque la restauración colectiva es una palanca extraordinaria para el desarrollo de la agricultura ecológica en nuestros países. Cometeríamos un grave error si no la utilizáramos. Por eso queremos un doble fundamento jurídico –los artículos 37 y 95–, que tienen que ver tanto con el mercado interior como con el consumo. Parece que solo tienen ustedes elogios para nuestro trabajo, para nuestra contribución y, por tanto, para el hecho de que el Parlamento Europeo se haya implicado mucho más, dejando aparte el tema de la codecisión, en general, a favor de la agricultura, porque ese es otro debate que todavía hay que celebrar.

Por ello me parece que si queremos continuar este trabajo, si queremos que los diputados al Parlamento Europeo tengan el derecho a inspeccionar estos famosos decretos que van a desempeñar un papel esencial en la aplicación de este Reglamento, deben ustedes aceptar este doble fundamento jurídico, y proseguiremos este debate.

En segundo lugar, como ha señalado usted, de lo que era un texto vago se ha pasado a definiciones mucho más precisas de lo que se quiere decir con inspección, certificación, productos autorizados o no autorizados en la agricultura ecológica, el vínculo con el suelo, las condiciones de los animales, etc. Después ha planteado usted el punto muy sensible de la ausencia de organismos modificados genéticamente en la agricultura ecológica. Debe haber una ausencia total de estos organismos, igual que debe haber una ausencia total de pesticidas y productos químicos sintéticos.

Sobre el tema de los organismos modificados genéticamente, estamos absolutamente dispuestos a confirmar a los consumidores que la agricultura ecológica no contiene ningún OMG, desde la semilla hasta la distribución. El umbral actual del 0,9 %, que es un umbral de excención del etiquetado, causa confusión. Por ello, en nuestra opinión, debemos retomar este asunto para optar por el umbral de detección tanto para la agricultura convencional como para la agricultura ecológica, y también de modo que, pase lo que pase, adoptemos todas las medidas necesarias para impedir toda posible contaminación, aunque sea accidental, de cultivos ecológicos con OMG.

Usted dice que no es posible aceptar las medidas más estrictas que los Estados miembros puedan tomar. Bueno, en nuestra opinión debe permitirse el mantenimiento de las especificaciones de las autoridades privadas y públicas, que ya existen y que los consumidores conocen bien. En todo caso, esto es lo que queremos y, si existe algún tipo de flexibilidad, la armonización debe ser al alza, no a la baja, y esto último es lo que nos tememos.

Usted nos ha dado algunas respuestas. Creo que este debate continuará sin duda después de la votación de mañana.

Finalmente, voy a concluir diciendo que este Reglamento tampoco lo es todo y que no va a dirimir todos los asuntos relativos a la agricultura ecológica. En el contexto de la Política Agrícola Común necesitamos también un apoyo mucho mayor del que tenemos ahora para la agricultura ecológica.

 
  
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  Roberto Musacchio (GUE/NGL), ponente de opinión de la Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria. – (IT) Señor Presidente, Señorías, el trabajo realizado en la comisión cuyo ponente de opinión soy yo ha sido muy minucioso y el resultado ha sido aprobado por unanimidad en comisión.

La Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria está lógicamente muy preocupada por la protección del medio ambiente, pero en este caso específico nos hemos centrado también en cómo se puede proteger el medio ambiente a través de las leyes del mercado. Digo esto porque el punto clave de la opinión que he presentado es precisamente este: para los que producen, venden o compran alimentos ecológicos debe estar claro con absoluta certeza y sin lugar a dudas que esos alimentos son realmente ecológicos y no, por ejemplo, contaminados por OMG. Creo que es esencial que se establezca un «umbral cero» de contaminación inmediatamente; no podemos posponerlo a decisiones ulteriores. Todo aquel que vende un producto, por ejemplo un automóvil de lujo, no puede permitir que el producto contenga ni un solo tornillo que no pertenezca a ese automóvil.

Ese es, por tanto, el punto clave de la recomendación hecha por la comisión, que quisiéramos que se incluya claramente en el texto definitivo.

 
  
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  Agnes Schierhuber, en nombre del Grupo del PPE-DE. – (DE) Señor Presidente, señora Comisaria, Señorías, quisiera muy de veras agradecer a la señora Beer su informe tan comprometido. Los alimentos ecológicos interesan mucho al público; sus manifestaciones son muy diversas y su importancia varía mucho entre los distintos Estados miembros. Por consiguiente, es un tema de debate controvertido y emotivo. En este contexto, los organismos modificados genéticamente (OMG) constituyen siempre un problema importante en la agricultura ecológica. Por esto apoyo el valor límite de 0,0 % para la agricultura ecológica, porque lo que calificamos de libre de OMG también debe estar libre de OMG. La coexistencia y la responsabilidad son cuestiones fundamentales que todavía están por resolver, señora Comisaria, y sé que usted está de nuestro lado en esta cuestión.

El futuro de la agricultura ecológica está sobre todo en manos de los consumidores. Ellos deciden si están dispuestos a pagar más por alimentos que son naturales y libres de OMG. El aumento de las ventas de productos biológicos en los últimos años confirma claramente que el público valora esta calidad. Pero precisamente en este sentido es importante que el comprador sepa de dónde vienen los alimentos. Debemos garantizar que las etiquetas ecológicas europeas se usen exclusivamente para productos de los Estados miembros que cumplan estos criterios. El uso futuro de logotipos, la intención de identificar los productos con etiquetas de forma más precisa y la posibilidad de trazado asociada son medidas que acojo con gran satisfacción, porque permitirán también realizar controles más eficaces. Debemos asegurar que se tengan igualmente en cuenta los intereses de los productores y los consumidores. Con medidas comunes y coordinadas se obtendrán beneficios adicionales tanto para la agricultura europea como para los consumidores, sin menoscabo del principio de subsidiariedad. Las 197 enmiendas que se han presentado hoy prueban, sin embargo, que realmente todavía no podemos votar sobre el informe en este momento. Por ello apoyo a la ponente en las enmiendas 37 y 39.

(El Presidente interrumpe a la oradora)

 
  
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  María Isabel Salinas García, en nombre del Grupo PSE. (ES) El sector de la producción ecológica nos demanda –yo diría que nos exige– una reglamentación clara, sencilla, que responda a las necesidades de un mercado en clara expansión.

En efecto, el consumidor europeo adquiere cada vez más productos ecológicos y tenemos que establecer cuanto antes un marco adecuado para satisfacer esas necesidades, defendiendo no solo los intereses de los consumidores sino, a la par, los intereses del sector y los ambientales en general.

Para conseguir este fin, creo que el informe que ahora estamos debatiendo, y que ya lleva sufriendo dificultades desde su tramitación, es un buen documento de salida. Aprovecho la oportunidad para felicitar a la ponente, a la señora Aubert, por el gran trabajo que viene realizando. Digo que este informe me parece bueno, porque, por ejemplo, tiene en cuenta las peculiaridades de las diferentes regiones europeas, determina mejor las competencias de cada una de las autoridades y organismos que intervienen en el control de los productos ecológicos, y establece un logotipo único obligatorio, algo en lo que he insistido, además, a lo largo de la tramitación en comisión.

En esta línea, también creo que determina que, para poder comercializarse como ecológicos en la Unión Europea, los productos procedentes de terceros países tienen que estar sometidos a unas normas equivalentes a la reglamentación europea.

Creo que el informe pretende, en conclusión, promover lo ecológico como una forma de producir y consumir, propiciando la consolidación de este sector en expansión como la élite de nuestra agricultura agraria, pues es en el diferencial de calidad donde la agricultura ecológica encontrará su sello característico.

Dicho esto, creo que ahora mismo se nos abre otro debate que hasta hace poco no teníamos presente: se nos plantea la posibilidad de que el Parlamento Europeo adquiera una voz más destacada en la toma de decisiones con un paso más, con el procedimiento de codecisión, solicitando el doble fundamento jurídico para este Reglamento.

En principio, quiero decir muy claro que, como fervientes europeos, somos siempre favorables a un mayor poder de decisión para este Parlamento, expresión democrática por excelencia de la Unión Europea; por lo tanto, mañana votaremos en consecuencia.

Sin embargo, también me gustaría alertar y recalcar que este Reglamento es una demanda social tanto del sector como de los consumidores, por lo que los pasos posteriores que a partir de mañana debamos decidir no pueden retrasarse mucho más sino que, en aras de la seguridad jurídica de los productores y la confianza de los consumidores, debemos seguir trabajando rápido para disponer de un Reglamento que está reclamando desde hace mucho tiempo el sector europeo y que diferencia esta agricultura claramente ecológica, en aras de la seguridad de los consumidores.

 
  
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  Kyösti Virrankoski, en nombre del Grupo ALDE. – (FI) Señor Presidente, doy las gracias a la ponente, la señora Aubert, por este excelente informe. La producción ecológica es un sector de la producción agrícola. Su importancia en el futuro será probablemente destacada porque los consumidores prestan más atención a la calidad de los alimentos que a su precio. La producción ecológica es una forma de mejorar la calidad, el sabor y la conservación de los productos, generando así un valor añadido en las explotaciones agrícolas y mejorando su rentabilidad. La producción ecológica, sin embargo, es un sector agrícola difícil, que exige una seria dedicación a la gestión de las explotaciones. Hasta los errores más nimios son difíciles de corregir, puesto que no hay oportunidades para la producción convencional.

La política agrícola de la UE se caracteriza generalmente por la complejidad de sus normas y su burocracia. Con la producción ecológica existe el temor de una carga todavía mayor. El agricultor debe conocer muy bien tanto la legislación de la UE como la de su país. La propuesta de reglamento que tenemos delante significará que habrá más normativa. En sí mismo, el objetivo es sensato, al igual que la confianza del consumidor que se intenta salvaguardar, pero la existencia de demasiadas leyes puede generar una desaceleración de la expansión de la agricultura ecológica, en cuyo caso muchos agricultores, simplemente, la abandonarán. La consecuencia de todo ello es un gran daño para el sector en su conjunto.

Señor Presidente, la agricultura y la industria alimentaria juntas constituyen un enorme sector de la producción europea. Hay espacio en ellas para métodos y tendencias diferentes. La producción ecológica puede ofrecer oportunidades muy tentadoras, especialmente en las regiones en que las condiciones naturales son más difíciles. Esperemos que este Reglamento fortalezca la economía alimentaria de nuestro continente y mejore su éxito en la competencia global.

 
  
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  Roberta Angelilli, en nombre del Grupo UEN. – (IT) Señor Presidente, Señorías, como italiana deseo mencionar que a escala mundial Italia ocupa el cuarto lugar como productor de productos ecológicos, mientras que en la Unión Europea ocupa el primer lugar. Por tanto, apoyamos los cambios introducidos por este informe en el Reglamento: los cambios relativos a su alcance, a la flexibilidad para los Estados miembros, a los controles y a la libre circulación de productos ecológicos dentro de la Unión Europea.

Con respecto al etiquetado, por otra parte, creemos que debe haber una garantía absoluta de que los productos son ecológicos y que por tanto, no debe haber contaminación accidental con OMG en ninguna fase del proceso de producción. La normativa en vigor permite un umbral de contaminación accidental con OMG del 0,9 % en los productos ecológicos, que lamentablemente es igual al fijado para productos agrícolas convencionales.

Por último, para evitar un colapso del consumo debido a una crisis de confianza en los alimentos elegidos y comprados precisamente por sus características y sus métodos de producción naturales, es necesario fijar un umbral de contaminación accidental con OMG para productos ecológicos.

(El Presidente interrumpe a la oradora)

 
  
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  Friedrich-Wilhelm Graefe zu Baringdorf, en nombre del Grupo Verts/ALE. – (DE) Señor Presidente, señora Comisaria, la ponente ha presentado un buen informe y el Parlamento debe insistir en que la Comisión y el Consejo hagan realmente uso de este buen informe. En otras palabras, necesitamos codecisión, particularmente porque toda la sustancia nueva de este Reglamento está relacionada con el mercado interior. Las cuestiones agrícolas, por supuesto, ya se regularon en el Reglamento anterior y se han podido incorporar en lo esencial al nuevo Reglamento. Esta es una razón del doble fundamento jurídico; la otra, como usted ha explicado, es que muchos de los detalles deben resolverse en las disposiciones de aplicación. El Parlamento, al igual que el Consejo, debe reservarse el derecho a ser consultado sobre estas disposiciones de aplicación. Como sabe, ahora tenemos una resolución. Si tuviésemos la constitución, este asunto se resolvería de todos modos. En los próximos meses tendremos que luchar por ello.

En lo tocante a los OMG, me complace que haya usted establecido que el 0,9 % no es un umbral de contaminación. Es un umbral de etiquetado; no existe el derecho a contaminar. Sin embargo, a nuestro Grupo le preocupa que los medios técnicos que tenemos a nuestra disposición para impedir la contaminación no están siendo plenamente utilizados y que a resultas de ello el umbral del 0,9 % se fija demasiado alto. Queremos que lo rebajen, porque decimos que para los productos ecológicos debe descartarse completamente toda contaminación. Espero que lo entiendan y tomen las medidas necesarias.

 
  
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  Vinzenzo Aita , en nombre del Grupo GUE/NGL. – (IT) Señor Presidente, Señorías, creo que la disposición sometida a examen puede mejorarse significativamente en el Parlamento durante la votación de mañana en esta Cámara. De hecho, una disposición como esta, que establece un umbral de contaminación del 0,9 % para productos ecológicos, concretamente un umbral igual al de los productos convencionales, no ayuda mucho ni a los productores ecológicos ni, en particular, a los consumidores.

Incluso las cifras que nos ha proporcionado la Comisaria muestran que es una disposición que puede causar un daño importante al sector ecológico. De hecho, establecer el mismo umbral para productos convencionales y productos ecológicos crearía confusión entre los consumidores, que podrían ya no escoger productos ecológicos, y esto iría también en detrimento del sistema de producción agrícola, que en los últimos años ha crecido considerablemente en este sector.

Por ello creo que el Parlamento debe volver al umbral de tolerancia cero para que estos productos sean todavía más atractivos, asegurando que se consuman en cantidades crecientes y proporcionando todavía más protección a los consumidores. Un producto ecológico en que se admite un umbral del 0,9 % no tiene sentido y, del mismo modo, los consumidores considerarían que no tiene sentido gastar más dinero en un producto que ya no les ofrece las garantías necesarias y no está libre de contaminantes.

 
  
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  Luca Romagnoli, en nombre del Grupo ITS. – (IT) Señor Presidente, Señorías, rechazo el intento de eliminar una indicación clara del país de origen del etiquetado de los productos a favor de una etiqueta de la UE que serviría solamente para dificultar la trazabilidad. La Comisión está intentando, como es habitual, normalizar en lugar de armonizar. Los productos ecológicos disfrutan de posiciones de mercado ventajosas en términos de publicidad, gracias al etiquetado «ecológico» y a un volumen de ventas respetable en comparación con otros productos, a pesar de su coste más elevado en el comercio minorista.

Hasta ahora, las etiquetas utilizadas han dado resultados satisfactorios desde el punto de vista de la diferenciación de la oferta y la demanda. Esto quedaría comprometido si una etiqueta comunitaria común socavara la sensibilización de los consumidores. El Reglamento debe ofrecer una garantía de independencia a las entidades de certificación, particularmente con respecto a las relaciones con operadores de países terceros.

Necesitamos un sistema de acreditación basado en normas estrictas, transparentes, pero esto es lo que la Comisión no quiere. Para concluir, la idea de imponer un logotipo ecológico de la UE para productos de países terceros, sin la indicación indispensable del origen regional y nacional de los productos, debe rechazarse rotundamente.

 
  
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  Ioannis Gklavakis (PPE-DE).(EL) Señor Presidente, la legislación comunitaria sobre productos ecológicos se lleva aplicando en la Unión Europea durante más de 15 años con un alto grado de éxito, podría decirse, a juzgar por los resultados. Por supuesto, los resultados podrían ser todavía mejores, porque si en la Europa de los 25 el 1,4 % de las explotaciones agrícolas son ecológicas y abarcan el 3,6 % de la tierra cultivada, esto significa que hay un margen considerable para su desarrollo ulterior.

¿Cómo podemos persuadir a los consumidores de que opten por los productos ecológicos y gasten más en alimentos, de modo que el aumento de la demanda resultante aliente a más agricultores a trabajar en este sector? Evidentemente, mediante un control de calidad constante y estricto, asegurando que estén libres de organismos modificados genéticamente y, sobre todo, mediante un etiquetado apropiado, que fortalecerá la confianza de los consumidores. Debemos resaltar aquí el asunto muy importante que habitualmente hace tambalearse la confianza de los consumidores, a saber, las importaciones de productos supuestamente ecológicos de terceros países. Debemos ser estrictos con los productos ecológicos importados. Solo si se han producido con métodos similares a los métodos comunitarios deberían poder llevar la etiqueta de «ecológicos», porque todos sabemos que el coste de producir productos ecológicos en terceros países suele ser menor. Si se eluden las normas sobre producción ecológica, entonces estos productos importados no serían ecológicos –lo que significa que estaríamos engañando a los consumidores– y estarían compitiendo con los agricultores europeos que cumplen todas las condiciones.

 
  
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  Marc Tarabella (PSE) . (FR) Señor Presidente, señora Comisaria, Señorías, me gustaría empezar expresando mi satisfacción. Este informe sobre la producción ecológica y el etiquetado de productos ecológicos ha llegado finalmente al Pleno para ser debatido en un momento importante, pues la votación en la Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural, el 27 de febrero, coincidió con una manifestación de agricultores de explotaciones ecológicas que protestaban, con toda la razón, por las nuevas especificaciones para la agricultura ecológica, que pretendían y todavía pretenden permitir un 0,9 % de contaminación, que es el nivel permitido en la agricultura convencional.

Este informe, fruto del esfuezo infatigable de la señora Aubert, a quien felicito, es por ello importantísimo para todo el sector y brinda al Parlamento una oportunidad única para distanciarse del Consejo y de la Comisión. Es verdaderamente esencial, en particular ahora, emitir una señal enérgica con la intención de proteger la agricultura ecológica.

Con este fin, yo, en nombre del Grupo Socialista en el Parlamento Europeo, he presentado la enmienda 170, que dice lo siguiente: «Los Estados miembros deberían elaborar, sobre la base del principio de precaución y del principio de “quien contamina paga”, el marco legislativo necesario para impedir la contaminación de los productos ecológicos con los OMG. Los operadores deberían tomar todas las medidas de precaución necesarias para impedir que se produzca una contaminación adventicia o técnicamente inevitable con los OMG.» La presencia de OMG en productos ecológicos debe limitarse exclusivamente a volúmenes imprevistos y técnicamente inevitables hasta un valor máximo del 0,1 %.

En pocas palabras, al igual que es esencial no cambiar la esencia misma de la producción ecológica permitiendo niveles excesivamente altos de contaminación accidental, es importante mantener un nivel mínimo que sea aceptable y aceptado por el sector, para no penalizar a agricultores de explotaciones agrícolas contaminadas accidentalmente, que verían su producción totalmente devaluada si se aplicase una política de tolerancia cero.

Además, apoyamos el uso de fertilizantes minerales de nitrógeno natural, así como todos los demás fertilizantes minerales naturales, y por ello proponemos, mediante las enmiendas 168 y 169, eliminar el pasaje de la letra d) del apartado 1 del artículo 8 que pretende prohibir el uso de fertilizantes minerales de nitrógeno.

Por último, apoyo plenamente la decisión de la Comisión de Asuntos Jurídicos del Parlamento de optar por el doble fundamento jurídico –los artículos 37 y 95 del Tratado–, porque hacer referencia a la competencia del mercado interior también comporta dos ventajas. En primer lugar, este informe, aprobado en la Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural, pasaría a abarcar todo el sector de la restauración colectiva –empresas de restauración, restauración institucional, comedores de empresa, restaurantes– y a algunos productos como los suplementos alimenticios. En segundo lugar, a resultas de la competencia del mercado interior, pasaríamos de un procedimiento de consulta a un procedimiento de codecisión, que nos daría el derecho crucial de inspeccionar la redacción de este Reglamento, lo que afectará directamente a la calidad de la dieta de los europeos.

 
  
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  Czesław Adam Siekierski (PPE-DE). – (PL) A pesar del amplio interés por la agricultura ecológica, tanto entre los consumidores como entre los productores y los medios de comunicación, el desarrollo del sector sigue siendo lento. ¿Cuáles son las razones y qué se puede hacer para aumentar el consumo y por tanto también la producción de alimentos ecológicos?

En mi opinión, lo más importante es garantizar unas condiciones de desarrollo estables y el apoyo que comporta. Esto incluye una certificación, un etiquetado y un seguimiento adecuados, incluido el seguimiento de las importaciones de países terceros. En otras palabras, necesitamos una buena legislación.

El tamaño reducido del sector ecológico hace que la distribución de sus productos sea excesivamente cara y por tanto no sean tan atractivos para los minoristas más grandes. Por tanto, un paso positivo sería que se otorgasen subvenciones externas a esta parte de la cadena de producción de alimentos ecológicos y que los agricultores que participan en la producción de este tipo de alimentos se organizasen.

También sería bueno para la importancia de la agricultura ecológica que se destacara más en el campo de la educación y se promocionara mejor el sector.

 
  
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  Bernadette Bourzai (PSE). (FR) Señor Presidente, señora Comisaria, Señorías, comenzaré felicitando a la señora Aubert por el excelente trabajo que ha llevado a cabo desde el inicio de la legislatura, primero con respecto al plan de acción europeo para los alimentos ecológicos y la agricultura ecológica y después en relación con esta propuesta de reglamento. La tarea no era fácil, porque la propuesta socavaba la imagen sólida y creíble de la agricultura ecológica.

Podemos estar satisfechos con el progreso realizado en la Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural en varios aspectos: una definición más estricta del uso de productos fitofarmacéuticos, tratamientos veterinarios y derogaciones nacionales; un mayor seguimiento en la fase de certificación, incluido el seguimiento de los productos importados; y una extensión del ámbito del Reglamento y la consolidación de los comités de reglamentación. Yo también apoyo el doble fundamento jurídico que nos hará avanzar hacia la codecisión.

Sin embargo, sigo muy preocupada con la cuestión de la presencia de OMG, aunque sea accidentalmente, en productos ecológicos. De hecho el Reglamento afirma que un producto no puede ser etiquetado como «producto de agricultura ecológica» si contiene OMG, pero acepta a pesar de ello un umbral de contaminación accidental del 0,9 % de OMG, lo que es inadmisible.

Por ello les pido que apoyen las enmiendas 170 y 171, presentadas por Grupo Socialista en el Parlamento Europeo, que pide que se limite exclusivamente la presencia de OMG en los productos ecológicos y que no se use ese término.

 
  
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  Gábor Harangozó (PSE). (HU) Debemos asegurarnos de que los consumidores preocupados por el medio ambiente, ansiosos por proteger su salud, puedan usar productos que no contengan productos químicos ni estén contaminados por organismos modificados genéticamente. Por tanto, debemos indicar claramente si un producto procede de la producción ecológica. Debemos garantizar que los productos que llevan el indicador ecológico de la Unión Europea se hayan elaborado el 100 % de conformidad con los principios básicos de la producción ecológica.

En este terreno no podemos hacer ninguna concesión, como tampoco podemos con respecto a la información al consumidor. También debemos asegurar que las personas, al usar los servicios de información públicos, puedan optar o no por los alimentos ecológicos. No es solo una cuestión de protección del consumidor, sino que tiene una gran importancia desde la perspectiva de la estrategia agraria y la protección del mercado también.

Una norma europea bien formulada y universalmente reconocida y la certificación correspondiente, junto a un etiquetado europeo armonizado, fortalecerán la confianza del consumidor, aumentarán la demanda y garantizarán los medios de vida de los productores. Debido a las diferentes circunstancias y tradiciones entre los distintos Estados miembros, sin embargo, debemos asegurar que tengan la posibilidad de regular esta cuestión todavía más estrictamente.

 
  
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  Mariann Fischer Boel , miembro de la Comisión. (EN) Señor Presidente, en primer lugar quiero decir que he disfrutado el vivo debate que hemos mantenido sobre este tema sumamente importante. También agradezco su apoyo a la línea general de estas ideas. Sobre algunos de los puntos más difíciles, espero haber dejado claro que, hasta cierto punto, podemos incorporar muchas de sus ideas.

Quiero hacer algunos comentarios sobre tres cuestiones diferentes. Primero, sobre el etiquetado. Es importante darse cuenta de que cuando se usa el logotipo de la Unión Europea, es obligatorio señalar el lugar donde se han producido las materias primas. Esto también se aplica a los productos importados y debe quedar absolutamente claro que deben cumplir las mismas normas que la producción nacional.

Se ha planteado la cuestión de la coexistencia. Es muy importante que los Estados miembros tomen sus propias decisiones a escala nacional para legislar sobre las normas de coexistencia y las normas sobre responsabilidad. Una vez que estos productos modificados genéticamente están en un Estado miembro, entonces debe haber normas sobre distancias y maquinaria de limpieza al ir de un campo al otro. Hay que tomar la decisión en cada Estado miembro, debido a las diferencias entre la producción en la Europa septentrional y meridional. No puedo más que animar a los Estados miembros para que apliquen esta legislación.

En cuanto al umbral que aparentemente todos ustedes han mencionado, es necesario subrayar que la propuesta de la Comisión no cambia las normas actuales sobre la presencia inevitable de OMG. Sin embargo, clarifica la responsabilidad del operador ecológico de evitar la presencia de OMG.

Una vez más, lo importante es que el uso de OMG y sus derivados está y estaba estrictamente prohibido en la producción ecológica, de modo que deben mantenerse completamente fuera de toda la producción ecológica. También estamos haciendo que las reglas sobre las pruebas de cada uno de los lotes de productos ecológicos vendidos sean menos restrictivas que ahora.

Sobre la restauración de grandes grupos, una cuestión planteada también por muchos de ustedes, hoy en día es posible, y también lo será en el futuro, que las empresas de restauración colectiva elaboren productos, de conformidad con la legislación nacional, que puedan etiquetar como ecológicos. Esto es fundamental. No podemos aceptar disposiciones o legislación comunitaria sobre esta materia.

Puedo aceptar las enmiendas 20, 31, 35, 56, 71, 75, 99, 101 y 120. Además, como he indicado anteriormente, 68 de las enmiendas son aceptables parcialmente o en principio. No puedo aceptar las demás enmiendas a la luz de los debates que hemos tenido, y me refiero aquí específicamente a la enmienda que propone un doble fundamento jurídico. Sin embargo, el hecho de que 77 de sus enmiendas se hayan aceptado total o parcialmente indica claramente que tenemos una base común mayor de la que puedan pensar a primera vista.

Gracias por este apasionado debate.

 
  
  

PRESIDENCIA DE LA SRA. WALLIS
Vicepresidenta

 
  
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  La Presidenta. (EN) Gracias, señora Comisaria. El debate queda cerrado.

La votación tendrá lugar mañana a las 11.00 horas.

Declaraciones por escrito (artículo 142 del Reglamento)

 
  
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  Kathy Sinnott (IND/DEM), por escrito. – (EN) Algunas cosas están en blanco y negro. Los productos ecológicos y la modificación genética son polos opuestos.

Un alimento no puede llamarse ecológico si está modificado genéticamente.

Fingir que un contaminante alimenticio modificado genéticamente puede ser etiquetado de ecológico es tan ridículo que debemos preguntar por qué se permite esta posibilidad en esta directiva.

¿Es porque la Comisión sabe que la coexistencia no funcionará? Si continuamos con la política de coexistencia de alimentos modificados genéticamente de la Comisión, las explotaciones agrícolas ecológicas serán contaminadas inevitablemente. ¿Es porque la Comisión se da cuenta de que si se mantiene la agricultura con productos modificados genéticamente, destruirá la agricultura ecológica a menos que redefinamos el término «ecológico»? Esto sería una gran injusticia y decepción para los agricultores, vendedores y consumidores ecológicos.

Por ello quiero pedir a sus Señorías que apoyen las enmiendas 166/167, 170/171, 175 y 194 y que se opongan a la inclusión de todo umbral de contaminación genética, lo que significa oponerse a la enmienda 41 de la Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural y todas las demás que tengan este efecto.

 
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