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Procedimiento : 2006/2217(INI)
Ciclo de vida en sesión
Ciclo relativo al documento : A6-0130/2007

Textos presentados :

A6-0130/2007

Debates :

PV 22/05/2007 - 19
CRE 22/05/2007 - 19

Votaciones :

PV 23/05/2007 - 5.10
CRE 23/05/2007 - 5.10
Explicaciones de voto

Textos aprobados :

P6_TA(2007)0205

Debates
Martes 22 de mayo de 2007 - Estrasburgo Edición DO

19. Informe anual 2005 sobre la PESC (debate)
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  El Presidente. De conformidad con el orden del día se procede al debate del informe (A6-0130/2007) del señor Brok, en nombre de la Comisión de Asuntos Exteriores, sobre el informe anual del Consejo al Parlamento Europeo sobre los principales aspectos y las opciones fundamentales de la PESC, incluidas sus implicaciones financieras para el presupuesto general de las Comunidades Europeas – 2005 [2006/2217(INI)].

 
  
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  Elmar Brok (PPE-DE), ponente. – (DE) Señor Presidente, señora Comisaria, Señorías, dado que hoy estamos debatiendo el informe del Consejo sobre la PESC sin la presencia del Consejo, quiero expresar mi gratitud a la Comisión y a la Comisaria Ferrero-Waldner por estar aquí con nosotros. Dice mucho de esta Cámara el hecho de que el único informe oficial elaborado sobre la Política Exterior y de Seguridad Común acabe siendo debatido de noche.

Creo que en los últimos años y, sobre todo, en el período de que estamos tratando, la cooperación con la Comisión en materia de Política Exterior y de Seguridad Común se ha desarrollado de manera muy positiva, y también con el Consejo en muchos aspectos.

En este tiempo hemos realizado un considerable progreso en la política de vecindad y en la política relativa a los Balcanes; también hemos mejorado nuestra capacidad de adoptar posiciones en relación con la política de seguridad y defensa, de manera que muchas de las funciones hoy asumidas por la Unión Europea habrían sido difícilmente imaginables hace cinco años. Por este motivo, debemos ver como un triunfo la capacidad sin precedentes que tiene actualmente la Unión Europea para atraer a otros países a su propia estrategia, ya sea en Oriente Próximo o en relación con Irán, combinando prevención, gestión de crisis civiles y capacidad militar, en lugar de basarse en la mera fuerza militar, lo cual yo resumiría en el concepto de «poder blando» de la Unión Europea como referente mundial.

Al mismo tiempo, tenemos que preguntarnos si, a pesar de todo el progreso realizado, podemos afrontar plenamente los retos a que nos enfrentamos. Les pido que tengan paciencia conmigo cuando digo que, precisamente en los asuntos que atañen a la política exterior y de seguridad, es fundamental, incluso para nuestra propia subsistencia, que el Tratado constitucional se haga realidad. Y pensando en esto, y sin olvidar tampoco que nos acercamos a la próxima Conferencia Intergubernamental, debemos dejar claro que este es uno de los componentes indispensables del Tratado constitucional, pues entre la Comisión y nosotros hay acuerdo en que es necesario organizar nuestras capacidades de forma más coherente.

Creo que es importante que demos ciertos pasos antes de dicha cita; por ejemplo, yo animaría a la Comisión a impulsar la expansión de sus delegaciones, ya presentes en ciento veinte países, de manera que las otras instituciones puedan aprovechar sus servicios aun antes de que esté en funcionamiento el servicio exterior previsto en el Tratado constitucional. Dado que el Consejo no está presente y no puede oír lo que decimos, puedo afirmar también que esta sería una magnífica ocasión para manifestar que dicho servicio exterior debería someterse, ahora y en el futuro, a la autoridad de la Comisión, y que no necesita ser una institución independiente. Obtendremos la máxima capacidad de actuación si adoptamos en este aspecto, desde ahora mismo, la sabia práctica de los hechos consumados.

La Unión Europea está representada en ciento veinte países mediante delegaciones de la Comisión, y es la mayor potencia comercial del mundo, con un 20 % del comercio mundial. Su producto interior bruto es mayor que el de los Estados Unidos de América –no per capita, es cierto, pero sí en cifras absolutas– y, si conseguimos traducir esto en lenguaje político –un lenguaje que, dicho sea de paso, refleja una actitud basada menos en el poder militar nudo y más en el «poder blando»–, entonces estaremos en condiciones de preparar la alianza transatlántica para la acción y de hacerlo en pie de igualdad, ejerciendo influencia de igual a igual, tal como hemos hecho recientemente con el Acuerdo Económico Transatlántico, que para nosotros ha supuesto un gran paso adelante en nuestras relaciones con los Estados Unidos, un país que es y seguirá siendo nuestro aliado y nuestro socio. No podemos ser equidistantes entre Rusia y los Estados Unidos, porque los Estados Unidos son nuestro principal aliado en cuestión de valores, y esto debe quedar totalmente claro cuando se hable de estos temas, a fin de evitar malentendidos.

(Aplausos)

Cuanto se trata de este tipo de asuntos, el estar de acuerdo o no con la actual política del Gobierno pasa a un segundo plano.

Pero al mismo tiempo debemos tener claro que solo tendremos esa capacidad de influencia si actuamos juntos. La solidaridad también significa solidaridad con el mundo exterior. Quiero dar las gracias al Presidente en ejercicio y a la Presidencia alemana en su conjunto por unirse a la Comisión y manifestar este hecho en Samara, donde no fue ninguna pérdida de tiempo dejar patente que entre esas dos instituciones no puede haber división. Del mismo modo que no aceptamos que los estadounidenses nos dividan entre la «vieja» y la «nueva» Europa, tampoco podemos permitir a nuestro vecino del Este que piense que caben diferencias regionales en materia de seguridad y que puede influir más en unas regiones que en otras. Todos los Estados de Europa y de todo el mundo deben ser libres para decidir por sí mismos a qué alianza y a qué comunidad desean pertenecer, y ningún vecino, por grande que sea, debe intentar hacerles cambiar de opinión: esta misma idea está en el corazón del Acta de Helsinki de 1975. Aun así, no debemos olvidar la importancia que tiene este gran vecino para nosotros en materia de energía y en otros aspectos, y por eso tenemos que hacer lo posible por desarrollar la asociación estratégica con Rusia, pues yo preferiría ver a una Rusia democrática de este tipo de nuestro lado que del lado de Irán.

(El Presidente interrumpe al orador)

 
  
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  Benita Ferrero-Waldner, miembro de la Comisión. (DE) Señor Presidente, Señorías, me complace tener la ocasión de discutir aquí el informe del señor Brok, aunque sea a una hora de la noche en que deberíamos estar más bien en la cama.

La Política Exterior y de Seguridad Común es un elemento crucial de la política exterior de la UE y para la cual los Tratados exigen que la Comisión se implique plenamente, participando en los debates en todos los planos de la estructura del Consejo, siendo un miembro permanente de la troika y gestionando y aplicando el presupuesto de la PESC. Asimismo, con todas las medidas amparadas en el primer pilar, también contribuimos a alcanzar los objetivos de política exterior de la UE, y es fundamental para nosotros que la UE disponga de un esquema de política exterior totalmente integrado, no solo en Política Exterior y de Seguridad Común, sino también en la dimensión comunitaria y, por ende, en las medidas adoptadas por los Estados miembros. Intentamos ser lo que podría llamarse los engranajes de una máquina bien engrasada.

Ahora quisiera aludir a algunos de los aspectos recogidos en este amplio informe.

En lo que atañe a la dimensión de la política exterior del Tratado constitucional, yo también creo que su puesta en marcha haría más eficaz, más coherente y más visible la PESC, pero de ahí no podemos concluir que las cosas, mientras tanto, no puedan mejorar o que no hayan mejorado.

Lo que importa a este respecto es lo que sucede y lo que se logra sobre el terreno, y en este sentido ha habido sustanciales progresos. Solo recientemente hemos logrado convencernos de que ha habido una mejoría en la cooperación entre el Consejo, los Estados miembros y la Comisión: en la coordinación de nuestra actuación y nuestras medidas respectivas al elaborar una solución para el problema del estatuto de Kosovo; en la potenciación de nuestros esfuerzos por fomentar el Estado de Derecho en Afganistán con medidas de tipo policial y judicial; allí, la policía es competencia del Consejo y de su secretariado, nosotros nos ocupamos del sistema judicial y la OTAN controla la labor militar. Podría citar los ejemplos del apoyo al proceso de paz de Oriente Próximo, donde la UE ha enviado una misión para ayudar en los controles fronterizos del paso de Rafah; el apoyo a la reforma del sector de la seguridad en la República Democrática del Congo, y también la financiación de las operaciones de paz en Somalia y Sudán mediante el Fondo de Paz para África, por no hablar de la operación de observación y seguimiento en Aceh.

Todas estas empresas, costosas pero de gran importancia política, exigen que para lograr nuestros objetivos dispongamos los recursos pertinentes no solo del presupuesto de la Política Exterior y de Seguridad Común, sino también de los instrumentos de la Comunidad, como el nuevo instrumento de estabilidad. Quisiera añadir que este instrumento está resultando muy flexible a este respecto, pues nos permite responder rápidamente a las crisis y constituir las capacidades necesarias.

Al cooperar en situaciones de crisis y hacer frente a otros retos de la política exterior, en realidad estamos ya allanando el camino de la aplicación de las disposiciones del Tratado constitucional en materia de política exterior, impulsando también el papel de la Unión Europea en el mundo, tal como desean sus ciudadanos. Y esto lo subraya muy acertadamente el informe.

El Parlamento Europeo desempeña igualmente un papel fundamental en la política exterior de la UE, motivo por el cual yo otorgo gran importancia a nuestros intercambios periódicos, ya sea en el pleno o en las comisiones, y ahí no debemos perder de vista nunca el reto común que se nos plantea: hacer que nuestra influencia se sienta de una forma más efectiva en todo el mundo.

Como bien se ha recalcado en el informe, es también de gran importancia que la Política Exterior y de Seguridad Común tenga una financiación adecuada, y por eso se han incrementado considerablemente los fondos para el nuevo período financiero, sobre todo en relación con otras áreas. En cuanto al presupuesto de 2007, todos sabemos que este año sufrirá una extraordinaria presión, sobre todo por Kosovo y por el proceso de paz de Oriente Próximo. En Kosovo, tan pronto como consigamos asegurar un acuerdo sobre su estatuto final y el Consejo de Seguridad de la ONU haya aprobado una resolución, se pondrá en marcha una gran operación de la PESC –quizá la mayor habida hasta ahora–, y la Comisión y el Consejo ya están trabajando duro en su preparación. Con respecto al proceso de paz en Oriente Próximo, tenemos que asegurarnos de que se mantenga la ayuda al pueblo palestino.

Si hicieran falta recursos adicionales para el presupuesto de la PESC, tendríamos que trabajar con esta Cámara para hallar una solución adecuada, teniendo en cuenta la necesidad de responder a crisis y emergencias imprevistas en otras áreas de la política exterior.

Ahora podría entrar en los asuntos concretos, pero creo que sus Señorías preferirán que interrumpa mi discurso y conteste después a algunas preguntas específicas tras el debate.

 
  
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  Antonis Samaras (PPE-DE), ponente de opinión de la Comisión de Presupuestos.(EL) Señor Presidente, como miembro de la Comisión de Presupuestos quiero expresar nuestra satisfacción por el refuerzo del capítulo de la Política Exterior y de Seguridad Común con cerca de 1 800 millones de euros para el período 2007-2013, lo que casi triplica los fondos de los siete años anteriores.

Sin embargo, creemos que, precisamente por eso, este hecho positivo debe ir acompañado de medidas que fomenten el control parlamentario y la cooperación entre nuestra comisión y el Consejo, tal como dispone el artículo 28 del Tratado de la Unión Europea. En consecuencia, me veo obligado a protestar por la injustificada ausencia del Consejo esta noche, con la que nos envía un mensaje muy negativo.

Nuestra postura es clara: no podemos aceptar informes anuales del Consejo que se limiten a una descripción a posteriori de las actividades de la PESC. Con la firma del nuevo acuerdo interinstitucional ha llegado el momento de que el Consejo nos facilite información antes de tomar sus decisiones definitivas.

Esta información financiera esencial solo la hemos obtenido recientemente, en relación con Kosovo, del embajador alemán competente, y debo agradecer su iniciativa, con la esperanza de que este buen precedente se haga habitual.

Otros dos comentarios. En primer lugar, nos preocupa que hasta ahora haya sido casi imposible valorar las llamadas «acciones mixtas de PESC», que implican un gasto derivado tanto de acciones civiles como de acciones de tipo militar y defensivo. Y, en segundo lugar, quiero recalcar que a nuestro juicio es necesario que los representantes especiales de la Unión Europea se financien con cargo al presupuesto de la PESC y, por lo tanto, es preciso fijar criterios para su nombramiento y evaluación.

 
  
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  Bogdan Klich, en nombre del Grupo del PPE-DE. – (PL) Señor Presidente, el informe del señor Brok se refiere al año 2005, pero lo que aquí estamos discutiendo es el futuro de la Política Exterior y de Seguridad Común. ¿Cómo será esa política?

Es obvio que, si la Unión Europea ha de ser una potencia activa para la paz, la estabilidad y la seguridad internacionales, debe disponer de las herramientas necesarias, es decir, unas instituciones políticas y sociales adecuadas. Tales herramientas están siempre a expensas de la voluntad política de los Estados miembros. El que tengamos o no más Europa ahora y en el futuro dependerá de la voluntad de los líderes políticos europeos. Análogamente, la Política Exterior y de Seguridad Común está a expensas de la voluntad política de nuestros dirigentes. ¿Cuáles son, entonces, los retos a que se enfrentan esos dirigentes en materia de PESC y del PESD?

En primer lugar, al margen de cómo resulte la reforma de los Tratados, creo que deben tenerse en cuenta, en el marco del proceso de reformas, las disposiciones del Tratado constitucional relacionadas directa o indirectamente con la PESC. Según ellas, la Unión Europea debe dotarse de personalidad jurídica y acabar con su estructura de pilares. Es preciso crear una nueva institución, el llamado Ministro Europeo de Asuntos Exteriores, además de un Servicio Europeo de Acción Exterior.

Es preciso mantener el principio general de unanimidad en materia de PESC, pero ampliando asimismo la regla de la mayoría cualificada.

Es muy importante introducir una cláusula de solidaridad para casos de amenazas o atentados terroristas, así como mantener el principio de asistencia mutua en supuestos de agresión armada en el territorio de algún Estado miembro, un principio que está consagrado en el artículo I-41 del Tratado constitucional.

Además, es esencial que continúe la cooperación estructural en el ámbito de las misiones, poniendo fin al mismo tiempo a su naturaleza exclusiva. Y también habría que incluir en el Tratado una lista más amplia de misiones de Petersberg. Es preciso fortalecer mediante el tratado la Agencia Europea de Defensa.

Y, en segundo lugar, hay que asegurar la efectividad de las misiones de paz. No me refiero solo a las actuales misiones en Bosnia y el Líbano, sino también a la próxima misión en Kosovo.

Por último, en el nuevo Tratado habría que incluir una cláusula de solidaridad energética. Con ello se respondería a las amenazas a la seguridad energética, que tienen cada vez mayor impacto en nuestros ciudadanos.

 
  
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  Helmut Kuhne, en nombre del Grupo del PSE. – (DE) Señor Presidente, los miembros del Grupo Socialista en el Parlamento Europeo respaldamos el informe del señor Brok, aunque nuestros puntos de vista difieren en algunos aspectos de medidas políticas concretas; por ejemplo, nosotros creemos que habría de prestar atención a la inquietud percibida en algunos Estados miembros de la Unión Europea ante la instalación del sistema antimisiles estadounidense y el peligro de que instigue una reedición de la carrera de armamentos. Quisiera añadir que los socialdemócratas nos alegramos de comprobar que algunas de las cuestiones que nos planteamos con respecto a este sistema surgen también en la Cámara de Representantes del Congreso de los Estados Unidos.

Entonces, ¿por qué apoyamos su informe? Lo apoyamos porque aparece en una situación muy concreta y ha sido respaldado por una amplia mayoría de la comisión, y la situación en que nos encontramos es la recta final de la creación de un nuevo fundamento jurídico de la Unión Europea y de la Política Exterior y de Seguridad Común. Los socialdemócratas estamos a favor de tal avance. Disculpe mi brusquedad si digo que quizá el día de mañana resulte que el apoyo es más decidido desde nuestras filas que entre algunos elementos de su propio Grupo.

Al tratar estos temas es cuando alguien debe poner los puntos sobre las íes. Usted lo ha hecho correctamente, y quiero subrayar una vez más sus palabras. Llegará el día en que no nos afecte a los que estamos hoy aquí, pero puede que sí afecte a nuestros nietos, en cuyos libros de historia leerán que, en 2007, los europeos volvieron a tener la ocasión de influir en el devenir de los tiempos y, una vez más, la desaprovecharon, y que la influencia en el mundo la compartieron desde entonces los Estados Unidos y China.

Si no queremos que eso suceda, el Parlamento debe respaldar este informe, en la situación en que estamos, y dar su apoyo a estas medidas, muchas de las cuales ha enumerado el señor Klich. Estoy de acuerdo con la descripción que ha hecho, que debería ser a partir de mañana la posición común de una amplia mayoría de esta Cámara.

 
  
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  Cem Özdemir, en nombre del Grupo Verts/ALE. – (DE) Señor Presidente, señora Comisaria, Señorías, probablemente les sorprenderá que mi Grupo, el Grupo de los Verdes/Alianza Libre Europea, no solo se una a los que acogen favorablemente el informe Brok, sino que lo respalde expresamente. Observo con interés y satisfacción la recién descubierta pasión del señor Brok por el «poder blando», cosa de la que no puedo sino alegrarme mientras espero impaciente ver en qué medida se traduce en la política de ampliación de la Unión Europea, en relación no solo con los Balcanes occidentales, sino también con Turquía. No voy a profundizar más ahora en este asunto, pero lo que no se puede permitir durante más tiempo es la actitud del Consejo hacia esta Cámara en materia de PESC y PESD, al informarnos siempre a toro pasado, según cuándo le parezca bien y cómo valore la situación. Esta es una práctica que merece toda nuestra crítica y que debe cambiar. También hay que decir, sin embargo, que lo que aquí se ha llamado Política Exterior y de Seguridad Común no siempre merece este nombre.

Lo demostraré poniendo el ejemplo de Kosovo. En los últimos años, los Estados miembros de la Unión Europea han enviado muchos soldados y voluntarios, además de gran cantidad de dinero, a las regiones en crisis, y ahora están sopesando implicarse en las labores policiales a gran escala y tener también una presencia civil. Considerando no solo la calidad, sino también la cantidad de nuestros servicios conjuntos, se diría que la Unión Europea sigue una política inequívoca, unitaria y común en Kosovo, pero, por lo que sabemos, la realidad es muy diferente, aunque el asunto haya sido ya discutido en el Consejo de Seguridad de la ONU. Y la cuestión que surge es si debemos esperar una vez más a que intervengan los Estados Unidos o si estamos en condiciones de resolver el problema nosotros mismos.

 
  
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  Tobias Pflüger, en nombre del Grupo GUE/NGL. – (DE) Señor Presidente, hoy quisiera comenzar refiriéndome a los puntos en que estamos de acuerdo. Es una falta de respeto mantener este debate a estas horas de la noche. El tema es demasiado importante para eso, y –tal como expresa el informe con sorprendente franqueza, sobre todo, en sus apartados 41, 42 y 43 y en otros muchos–, el Parlamento no ejercer un auténtico control sobre la política militar de la Unión Europea.

El Consejo debería tomar nota de una vez de la unidad real y completa que prevalece en el Parlamento Europeo en este punto. Queremos que haya un control parlamentario y que se consulte también a esta Cámara sobre las decisiones militares.

Pero para evitar que nos empachemos de consenso, aludiré ahora a los aspectos del informe en que no estamos de acuerdo. Tal como ha dicho antes el señor Brok, sin duda el Tratado constitucional está en el centro del debate y, como ha dicho la señora Comisaria, este Tratado traerá auténticos «avances» en cuestiones de política militar. Precisamente por eso, entre otros motivos, hemos rechazado el Tratado constitucional, y esperamos que pasajes como el apartado 3 del artículo I-41 desaparezcan del texto fundamental que está ahora en proyecto, aunque no confío mucho en ello. Da la impresión de que los diversos Gobiernos van a aprobar un tratado prácticamente igual, pero ya sin el nombre de «Tratado constitucional» y formalmente diferente.

Añadiré algo acerca de determinados puntos del informe. En términos muy claros se establece la centralidad de la cooperación estructural. Realmente, tiene que estar centralizada si se quiere que la Unión Europea sea una potencia militar. Nosotros no lo queremos, así que tampoco queremos esta cooperación estructurada. Y se formula muy claramente el mecanismo de Atenas, con el que se financian operaciones militares de la Unión mediante procedimientos espurios. Por ejemplo, con las llamadas «devoluciones» del Fondo Europeo de Desarrollo, algo que nos parece escandaloso. Hay que acabar con este juego sucio, y no debemos permitir que la Unión Europea se convierta en una potencia militar.

 
  
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  Gerard Batten, en nombre del Grupo IND/DEM. – (EN) Señor Presidente, este informe reclama un Ministro de Asuntos Exteriores de la UE, una política exterior común, un escaño común de la Unión Europea en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y mucho más y, por supuesto, la consabida plena ratificación de la naufragada Constitución europea para que todo esto sea posible. Las partes que me han hecho más gracia han sido las que han pedido decidir una política exterior por mayoría cualificada y que los servicios de seguridad nacionales se sometan a la fiscalización democrática por parte del Parlamento Europeo.

La justificación de todo esto es que los ciudadanos europeos esperan eso de la Unión Europea. No sé con quién ha estado hablando el señor Brok, pero sin duda no eran británicos. La idea de que quieren ceder el control de su política exterior y de sus servicios de defensa y seguridad a la Unión Europea es ridícula. Lo terrible es que el señor Brok habla en serio.

 
  
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  Roberta Alma Anastase (PPE-DE). – (RO) La numai două săptămâni de la serbarea zilei Europei, la 9 mai, dezbaterea pe marginea raportului domnului Elmar Brok, consacrat politicii europene de securitate comună, este actuală şi necesară. Îi mulţumesc în acest sens raportorului pentru abordarea cuprinzătoare a acestei tematici, indisolubil legate de prezentul şi viitorul Uniunii Europene, precum şi pentru stabilirea, în interiorul raportului, a unor priorităţi necesare unei acţiuni eficiente în contextul european şi internaţional de astăzi.

În calitatea mea de raportor la subiectul cooperării cu şi în cadrul Mării Negre, am apreciat în primul rând poziţionarea tematicii consolidării relaţiei Uniunii Europene cu ţările acestei zone ca o prioritate pentru anul 2007. Nu mai puţin importantă este şi sublinierea necesităţii de a dezvolta dimensiunea cooperării regionale în cadrul politicii externe a Uniunii. Regiunea Mării Negre dispune, fără îndoială, de un potenţial bogat de dezvoltare; în egală măsură, ţările din zonă se confruntă şi cu provocări serioase în mai multe domenii. Stabilitatea, dezvoltarea şi prosperitatea în zona de vecinătate a Uniunii Europene, consolidarea relaţiilor Uniunii Europene cu ţările acestei regiuni, precum şi încurajarea cooperării intra-regionale este, în acest context, de o importanţă majoră. Reunind în cadrul său state membre ale Uniunii Europene şi vecini ai acesteia, regiunea Mării Negre poate şi trebuie să devină un spaţiu al cooperării pe baza valorilor şi principiilor europene. Trebuie însă să trecem de la vorbe la fapte, din plan teoretic în cel al măsurilor concrete şi eficiente, care să demonstreze implicarea Uniunii Europene în această regiune.

 
  
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  Libor Rouček (PSE).(CS) Señorías, a comienzos del siglo XXI los países europeos se enfrentan a toda una serie de nuevos retos. Entre ellos están la globalización, el terrorismo internacional, el control de armamentos y el desarme, el freno a la proliferación de las armas de destrucción masiva, la inmigración incontrolada, la dependencia energética y la seguridad del suministro energético, el cambio climático, el freno a la expansión de la pobreza en el mundo, etcétera. Son problemas que afectan a todos los países europeos, independientemente de su tamaño y su situación geográfica. Son retos, problemas y situaciones que ningún país europeo, ni el mayor de todos, puede resolver por sí solo.

Por eso necesitamos una Política Exterior y de Seguridad Común y debemos promoverla, al menos, en la medida propuesta por el Tratado constitucional. Sobre todo, es necesaria la institución del Ministro de Asuntos Exteriores, con cargo de Comisario y al frente de la Comisión de Asuntos Exteriores. Solo así podrá la Unión hablar por fin con una sola voz. Entre las muchas propuestas que contiene el proyecto de Tratado constitucional para la UE está la necesidad de forjar una auténtica actividad exterior europea, de fortalecer la cooperación estructural y de prestar ayuda humanitaria, todas ellas de gran importancia.

Casi igual de significativo es el hecho de que el proceso constitucional deba concluir en 2008. Me parece que esto es importante, no solo con respecto a la futura ampliación, en este caso con la adhesión de Croacia, sino también, como han dicho oradores que me han precedido, desde el punto de vista de la necesidad de hacer que la política exterior común y de seguridad y defensa se lo más eficaz posible. Sin esta política, Europa se estancará en su desarrollo político y, a la larga, también económico.

 
  
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  Nils Lundgren (IND/DEM). – (SV) El señor Brok insiste en la importancia de que la UE tenga un Ministro de Asuntos Exteriores y sus propios embajadores en todo el mundo. Observa que hasta ahora solo dieciocho países han ratificado el Tratado constitucional, y que «es necesario seguir trabajando por la plena ratificación». Presten atención a los términos: «es necesario seguir trabajando por la plena ratificación». Eso significa no aceptar la voluntad popular de dos de los Estados miembros fundadores de la UE. Así es como se hacen las cosas en Estrasburgo y Bruselas. Es la misma cantinela de siempre según la cual Europa debe ser capaz de hablar con una sola voz. Por lo tanto, hay que silenciar veintisiete voces. ¿Qué habrá de decir, entonces, esa única voz? Permítanme citar un ejemplo. La invasión de Iraq fue respaldada por una coalición de países voluntariosos: Reino Unido, Italia, España, Polonia, Países Bajos, Dinamarca, etcétera. Una UE con una sola voz probablemente habría aprobado la invasión, y se habría obligado a ir a la guerra a soldados alemanes, en contra de la voluntad expresa del Parlamento alemán. Piensen en esto, y piénsenlo dos veces. Hablar con una sola voz necesariamente implica que exista un pueblo con una sola identidad, pero los europeos tienen diferentes identidades.

 
  
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  Rodi Kratsa-Tsagaropoulou (PPE-DE).(EL) Señor Presidente, señora Comisaria, quiero felicitar al ponente, el señor Brok, y al ponente de opinión, el señor Samaras, por sus comentarios sobre las deficiencias y limitaciones de la PESC y por sus propuestas de potenciar la acción, mejorar la financiación y hacer un mejor uso de nuestras capacidades, de manera que podamos desempeñar un papel en el mundo y afrontar los problemas.

Sin embargo, vuelve a ser el momento de preguntarse: ¿Es suficiente con eso? ¿Obtendremos alguna vez los resultados deseados? Es una cuestión que nos plantean los ciudadanos de la Unión Europea y de otras partes del mundo, sobre todo aquellas en que estamos presentes pero sin suficiente eficacia.

Quisiera hacer referencia, como ya ha hecho el señor Brok, al Próximo Oriente, una región que en los últimos días ha conocido una situación especialmente preocupante. Esta situación constituye todo un reto para nosotros. Ofrecemos ayuda humanitaria y de desarrollo coordinada y permanente; mantenemos fuerzas de pacificación, como en el Líbano, y policiales, como en Rafah, y esperamos que los problemas se resuelvan por sí solos, que los resuelvan otros o que vayan por derroteros dictados por otros.

Aunque nos damos cuenta de que el principal problema es el de Palestina, nos limitamos a soluciones temporales en vez de hacernos con las riendas del destino para llegar a soluciones radicales que sean al mismo tiempo viables.

Ya es hora de que entendamos que es necesaria una estrategia europea más independiente y autónoma, que vea las cosas con mayor claridad y las llame por su nombre. Es la única forma de que seamos eficaces.

Señora Comisaria, reconozco sus esfuerzos continuados y efectivos, tanto en este terreno como en otros, pero creo que, antes del Tratado constitucional, que nos aportará un marco más coherente y responsable, hemos de asegurarnos de que haya una mejor cooperación con el Consejo. El Parlamento puede contribuir a esta visión más política y profunda de las cosas y trazar una estrategia.

 
  
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  Marianne Mikko (PSE).(ET) Señorías, es un gran paso adelante que se haya triplicado el presupuesto para la Política Exterior y de Seguridad Común. Sin embargo, los casi dos mil millones de euros repartidos a lo largo de los siete próximos años no consiguen satisfacer ni siquiera las necesidades más urgentes.

Esta situación, en la que la influencia de la Unión Europea en las relaciones internacionales es muy inferior a la de algunos Estados miembros, es intolerable. La descuidada clasificación de los asuntos que afectan a los Estados miembros como asuntos bilaterales es un golpe bajo para la credibilidad de la política exterior de la Unión Europea. Al mismo tiempo, nos debilitamos a nosotros mismos al permitir la doctrina rusa de vecindad por la cual se cierra la puerta a potenciales Estados miembros.

Sería bueno tanto para nosotros como para nuestros socios que habláramos con una sola voz en el mundo y con el mundo. Y debe ser la voz de un interés común, no la que convenga a las grandes potencias. El declive de la influencia de los Estados Unidos, las exacerbadas ambiciones de Rusia y las nuevas líneas de fuerza de la economía mundial nos obligan a demostrar e impulsar el potencial de la Unión Europea. Yo también suscribo la invocación del ponente a una mayor presencia de mujeres en cargos ejecutivos.

 
  
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  Hélène Goudin (IND/DEM).(SV) Tan solo deseo hablar de los excesos en el tiempo de intervención. Todos los oradores deben ser tratados por igual. Si se concede a todos los demás la ocasión de hablar, mi colega de mi izquierda también debe tenerla, aunque no sea de la misma opinión que el Presidente.

 
  
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  Jamila Madeira (PSE).(PT) Quiero felicitar de todo corazón al señor Brok por la clarividencia con que ha presentado las cuestiones al Parlamento y por la línea política que asume. Federalista convencido e incondicional defensor de la Constitución, ha puesto el dedo en la llaga aludiendo a las responsabilidades de la Unión Europea en el mundo actual.

No obstante, quisiera hablar sobre un punto de este informe que está directamente relacionado con el conflicto de Oriente Próximo y la pasividad de la UE ante tan desastrosa situación, pasividad que ha quedado patente esta tarde en el debate sobre Palestina. Este año, la UE debe centrarse en la situación palestina. Por eso estoy en contra de la actitud de la UE. Todos sabemos que el núcleo de los problemas y de la inestabilidad del mundo está en Oriente Próximo. Los retos que esta región plantea deben gozar de prioridad entre todas las responsabilidades de la UE en política exterior, si es que queremos una vida más segura y una sociedad en democracia y paz.

En el conflicto entre Israel y Palestina, la comunidad internacional y, en definitiva, todos nosotros, debemos apoyar la solución de dos Estados que convivan en la región, con las fronteras definidas en 1967.

 
  
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  Benita Ferrero-Waldner, miembro de la Comisión. (EN) Señor Presidente, de entrada quisiera dar las gracias al ponente, el señor Brok, por este importante informe, que llega en un momento crucial, en el que la Presidencia alemana trata de reactivar el Tratado constitucional, quizás sin llamarlo así. Lo importante es conseguir una mayor eficiencia.

¿Cómo podemos conseguir una mayor eficiencia en el futuro? No solo a través de las instituciones, sino también a través de la voluntad política de los Estados miembros. Contar con una Política Exterior y de Seguridad Común solamente será posible si hay unanimidad en nuestro actual sistema de votación. Por tanto, deberíamos ampliar las votaciones por mayoría cualificada en asuntos de política exterior común. Esto es muy complicado, pero creo que marcaría una verdadera diferencia.

También quisiera dar las gracias a nuestro ponente, especialmente por sus comentarios sobre las delegaciones. He comenzado a trabajar estrechamente con nuestro personal de cara a intensificar la formación, mejorar la comunicación política, sobre diplomacia pública y programas de intercambio entre los Estados miembros, el Consejo, la Secretaría del Consejo y nosotros mismos con el fin de conseguir –por ósmosis, como siempre digo– comprendernos mejor unos a otros y elaborar un enfoque cohesivo en el futuro.

Quisiera hacer un par de comentarios más, uno de ellos sobre Kosovo. Kosovo es un verdadero problema europeo que requiere una solución europea con el acuerdo de la comunidad internacional. La Unión Europea deberá asumir la responsabilidad sobre Kosovo una vez definido su estatuto. ¿Cómo podremos conseguirlo? Creo que esto se puede hacer estableciendo una oficina civil internacional, además de una importante misión para fomentar el Estado de Derecho y continuando con la creación de capacidad a gran escala, sobre la base, ojalá, de una resolución del Consejo de Seguridad.

También quisiera añadir que hoy ya hemos debatido extensamente sobre Oriente Próximo. Sabemos lo difícil que es la situación, pero considero que la Unión Europea ha desempeñado un papel muy importante y quiere seguir haciéndolo, particularmente en conjunción con otros miembros del «Cuarteto». Pese a que hoy la situación parece muy sombría, todavía esperamos poder reunir a ambas partes para en torno a un enfoque positivo en el futuro.

Quisiera mencionar que el mar Negro es una de esas nuevas regiones en las que hemos concentrado nuestros esfuerzos relativos a nuestra Política de Vecindad, ya que creemos que se trata de una zona nueva con nuevos Estados miembros, como Rumanía y Bulgaria, a la que nos hemos extendido y nos gustaría colaborar con Turquía y Rusia en esta región, tratando de abordar muchas de las cuestiones importantes.

Por último, con respecto a los contactos entre el Consejo y el Parlamento Europeo, actualmente existe un acuerdo interinstitucional, hay más contactos entre ambas instituciones sobre cuestiones de la PESC y creo que el representante especial del Secretario General, el señor Matthiessen, que se encuentra presente hoy aquí, sin duda también mencionará esta cuestión.

 
  
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  El Presidente. El debate queda cerrado.

La votación tendrá lugar el miércoles, 23 de mayo.

Declaraciones por escrito (artículo 142 del Reglamento)

 
  
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  Glyn Ford (PSE), por escrito. – (EN) Este informe del señor Brok constituye un importante paso adelante hacia una Política Exterior y de Seguridad Común europea. Con el desarrollo sucesivo de la Unión Industrial Europea, la Unión Social –como parte del modelo social europeo–, la Unión Económica y Monetaria y la adopción de la moneda única, Europa está ahora preparada y debe avanzar para desarrollar y proyectar una posición común en cuestiones de política exterior.

Esto está comenzando a suceder. Europa ha adoptado una postura diferenciada sobre el conflicto entre Israel y Palestina, Irán y la Península de Corea; a mi modo de ver, su compromiso con el diálogo y la colaboración crítica es mucho más adecuado que el enfoque agresivo y unilateral del Gobierno Bush.

Nuestra primera intervención amparada en la PESC en Asia ha sido un rotundo éxito, con el acuerdo de paz en Aceh, en el que ha mediado la UE y que ha sido supervisado por la misión conjunta de supervisión UE-ASEAN en Aceh, que observó la destrucción de armamentos, la reinserción de combatientes –de ambos bandos– y la retirada de tropas irregulares; todo ello dio lugar a las históricas elecciones del pasado diciembre, en las que fue elegido gobernador el ex combatiente del GAM y prisionero del Gobierno de Indonesia en Banda Aceh. Seguiremos ayudando y contribuyendo a este proceso de paz para poder consolidar este éxito.

Es hora de que Europa se exprese con mayor contundencia en la Península de Corea. (...)

(Declaración por escrito acortada de conformidad con el apartado 7 del artículo 142 del Reglamento)

 
  
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  Alexander Stubb (PPE-DE), por escrito. – (EN) Señorías, quisiera das las gracias a mi colega y amigo, el señor Brok, por su excelente informe sobre la PESC. Quisiera destacar tres cuestiones en particular.

En primer lugar, el informe expresa la necesidad de un enfoque común de las cuestiones de política exterior en tiempos de globalización. El informe menciona el cambio climático, la dependencia de la energía, los Estados desestructurados y el terrorismo internacional, por mencionar tan solo algunos ejemplos.

En segundo lugar, el informe destaca que el Tratado constitucional contempla las innovaciones institucionales necesarias, por ejemplo la figura del Ministro de Exteriores de doble cargo, para coordinar de modo más eficaz la política exterior común.

En tercer lugar, una política efectiva requiere fondos. El informe considera que «el importe total de 1 740 millones de euros asignado a la PESC para el periodo comprendido entre 2007 y 2013 es insuficiente para lograr las ambiciones de la Unión como agente mundial». Estoy de acuerdo.

Por tanto, quisiera expresar mi apoyo a este informe.

 
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