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Procedimiento : 2006/2048(INI)
Ciclo de vida en sesión
Ciclo relativo al documento : A6-0191/2007

Textos presentados :

A6-0191/2007

Debates :

PV 21/06/2007 - 5
CRE 21/06/2007 - 5

Votaciones :

PV 21/06/2007 - 8.11
CRE 21/06/2007 - 8.11
Explicaciones de voto

Textos aprobados :

P6_TA(2007)0287

Debates
Jueves 21 de junio de 2007 - Estrasburgo Edición DO

5. Confianza del consumidor en un entorno digital (debate)
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  El Presidente. De conformidad con el orden del día, se procede al debate del informe (A6-0191/2007) de la señora Roithová, en nombre de la Comisión de Mercado Interior y Protección del Consumidor, sobre la confianza de los consumidores en el entorno digital (2006/2048(INI)).

 
  
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  Zuzana Roithová (PPE-DE), ponente. (CS) Señor Presidente, señora Comisaria, Señorías, es una gran satisfacción poder presentarles hoy, junto con los ponentes alternativos, al cabo de un año de trabajo, el informe completo sobre la confianza de los consumidores en el entorno digital.

Con el presente informe, el Parlamento transmite una firme petición política a la Comisión y a los Estados miembros para que actualicen las condiciones de las operaciones comerciales en línea y adopten medidas para mejorar la confianza de los consumidores en relación con las tendencias más recientes en el entorno digital. Las empresas y los consumidores aguardan unas normas inequívocas, sencillas y aplicables que mejoren la cultura comercial en línea en el mercado europeo. El informe es solo el inicio del proceso. Soy consciente de que su aplicación requeriría un considerable volumen de trabajo por parte de la Comisión, cuyos recursos financieros y humanos ya le imponen limitaciones.

Las audiencias públicas y los estudios han revelado algunos datos significativos que no podemos ignorar. Solo un 6 % de los consumidores realizan compras a proveedores de otros Estados miembros a través de Internet. Una tercera parte no reciben los productos o servicios encargados a causa de su nacionalidad, su país de residencia o el país de emisión de su tarjeta de crédito. Algunos servicios electrónicos modernos que ofrecen contenidos digitales solo son accesibles para los clientes de la antigua UE de los Quince.

Los usuarios están sujetos a obligaciones en virtud de una diversidad de contratos digitales que han aceptado con un clic sin haberlos leído. Por lo tanto, ignoran que esos contratos pueden contener una serie de cláusulas desleales y engañosas. Hemos descubierto que ni siquiera los expertos jurídicos son capaces de descifrar el contenido exacto de los contratos digitales; por ejemplo, las disposiciones relativas a las licencias para el usuario final. Las pequeñas empresas no son conscientes de sus obligaciones en las operaciones de comercio electrónico y tienen dificultades para orientarse entre 27 sistemas jurídicos distintos. Los consumidores desconocen sus derechos en Internet y, de hecho, no existe ningún documento que los resuma. Los usuarios no están seguros de lo que pueden o no pueden hacer con los contenidos digitales que han adquirido. Temen tener que resolver reclamaciones en otro país y no están informados sobre los medicamentos falsificados que se venden a través de Internet. En consecuencia, proponemos lo siguiente: que la Comisión ponga en marcha una campaña de alcance mundial para poner de manifiesto los riesgos de los medicamentos falsificados; la creación de un sistema de alerta rápida de ámbito europeo para combatir las actividades fraudulentas en Internet; y una ampliación del campo de los contratos que se deberían suspender debido a sus disposiciones poco equitativas.

El principio del mercado único es reducir las restricciones y aumentar las oportunidades. Sin embargo, paradójicamente, este principio no parece aplicarse en el entorno electrónico, a pesar de las oportunidades transfronterizas. Me atrevería a decir que 27 mercados nacionales separados están obstaculizando el desarrollo de la sociedad de la información en Europa, que lleva un retraso con respecto a los Estados Unidos y Asia.

Si queremos derribar las barreras artificiales o naturales al comercio electrónico, tendremos que superar la fragmentación de las normas vigentes en los Estados miembros. Esto se puede conseguir a largo plazo si existe la voluntad política de lograr una plena armonización. Un sector tan dinámico requiere, no obstante, una solución más rápida y flexible. Por esto en el informe he optado por una actuación coordinada sobre la base de normas voluntarias o, más bien, supernormas; por ejemplo, un contrato opcional normalizado adaptado al comercio electrónico transfronterizo. Las organizaciones empresariales y de consumidores deberían pactar el contenido y a la Comisión le correspondería un papel esencial en lo que respecta a la coordinación. Los que dispongan de la marca de confianza europea para el comercio electrónico transfronterizo deberían adherirse a dichas normas. Las organizaciones de consumidores han acogido con satisfacción la introducción de la marca de confianza europea y mantienen el compromiso de revelar y denunciar cualquier abuso, con ayuda de los recursos técnicos y jurídicos disponibles.

También pedimos que se elabore una Carta europea de derechos de los usuarios en la sociedad de la información. El Parlamento Europeo es uno de los primeros del mundo que han intentado aclarar los derechos de los consumidores en Internet. Si la Carta es ampliamente accesible y está disponible en todas las lenguas oficiales, los consumidores comenzarán a reclamar sus derechos y las empresas comenzarán a respetar la Carta y a no arriesgarse a perder dinero resolviendo contenciosos.

Creo que el informe servirá de inspiración para mejorar la normalización en el entorno digital.

Antes de acabar, quiero expresar mi agradecimiento por su magnífica ayuda a los ponentes alternativos, la señora Herczog, la señora Rühle, el señor Schmidt y la señora Jäätteenmäki, y a sus asistentes, especialmente a la señora Jirsa, por su inestimable asesoramiento experto. También agradezco el apoyo de los coordinadores, la presidencia y la secretaría de nuestra comisión y los servicios del Parlamento. La comunicación constructiva con las organizaciones de consumidores, empresas y miembros del personal de la Comisión fue muy satisfactoria. En particular, quiero elogiar la actitud colaboradora y muy abierta de la señora Kuneva, que ha iniciado de manera excelente su trabajo en su nuevo puesto en la Comisión. Creo que conseguiremos superar las dificultades que puedan surgir cuando se pongan en práctica nuestras propuestas para mejorar la confianza en el entorno digital europeo.

 
  
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  Meglena Kuneva, miembro de la Comisión. (EN) Señor Presidente, me complace enormemente estar aquí hoy para debatir con ustedes este tema tan importante sobre el modo en que podemos mejorar la confianza del consumidor en el entorno digital.

Quisiera comenzar mi intervención dando las gracias a la señora Roithová y a todos los ponentes alternativos por su excelente y estrecha colaboración; no se trata de una mera cuestión de cortesía, sino de un sincero reconocimiento de un enorme esfuerzo.

Me complace que la Comisión y el Parlamento Europeo estén de acuerdo en un enfoque común de esta importante y difícil cuestión. Sin duda se trata de un informe importante y ambicioso, y creo que todos compartimos ampliamente los mismos objetivos y análisis de los problemas.

La economía digital –y de manera más específica, el comercio electrónico– tiene un gran potencial para mejorar el bienestar del consumidor, poniendo a su disposición una gama más amplia de productos, impulsando la competencia de precios y desarrollando nuevos mercados. También es crucial para completar el lado minorista del mercado interior. Actualmente, los mercados minoristas siguen fragmentados en minimercados nacionales, como ha señalado la señora Roithová. Esto no tiene sentido en la era del comercio electrónico y de Internet. El comercio electrónico está cambiando la cara del sector minorista, pero solo a escala nacional. Internet no tiene fronteras, pero los consumidores, las empresas y los reguladores sí las tienen. El cincuenta por ciento de los consumidores europeos que tienen ordenador en casa han realizado una compra por la vía del comercio electrónico en los doce meses anteriores, pero solo el 12 % de los que poseen un ordenador en casa han realizado compras transfronterizas. Este aspecto indica la necesidad de medidas para aumentar la confianza del consumidor en el lado minorista del mercado interior y la necesidad de superar la fragmentación del mercado para realizar por fin un mercado de los ciudadanos.

Como saben, desde principios de año hemos lanzado dos iniciativas importantes dirigidas a los consumidores: la estrategia política de defensa del consumidor y la consulta sobre la revisión de la legislación vigente en materia de protección del consumo. El objetivo de la Comisión es ayudar a que la UE esté a la altura de los retos en materia de crecimiento y empleo y recuperar el contacto con sus ciudadanos. Este objetivo se cumplirá si, en 2013, podemos demostrar de manera creíble para todos los ciudadanos que pueden comprar desde cualquier lugar de la Unión Europea –desde la tienda de la esquina hasta la página web– con la certeza de que están igual y efectivamente protegidos.

La necesidad de mejorar la confianza del consumidor en la economía digital atraviesa todos los aspectos de esta estrategia. El informe de la señora Roithová demuestra que los obstáculos –incluidos los obstáculos legales– son numerosos. Mis predecesores lograron atajar algunos de ellos con la Directiva relativa a las prácticas comerciales desleales y el Reglamento sobre cooperación en materia de protección del consumidor, por el que se creó la red de Centros Europeos del Consumidor (CEC). Ahora mi prioridad es abordar los demás obstáculos mediante la reforma de la legislación vigente en materia de protección del consumidor relacionada con los contratos.

Como saben, hemos iniciado una amplia consulta sobre el futuro de la protección del consumidor y hemos comenzado a analizar las reacciones de las partes interesadas. Esperamos con interés el informe de la señora Petre después del verano. Los puntos de vista y el apoyo del Parlamento serán una importante referencia para nuestro trabajo ulterior y para la elaboración de propuestas concretas. La revisión del acervo y la labor ulterior por parte de la Comisión son una base sobre la que generar la confianza del consumidor. El desarrollo de contratos normalizados para los consumidores puede ser un aspecto a investigar más a fondo una vez se haya establecido esta sólida base.

Uno de los objetivos de este ejercicio es reducir la fragmentación legal del mercado interior mediante la armonización selectiva de cuestiones que plantean problemas concretos para los consumidores y las empresas. Entre otras cuestiones, consideraremos si las normas y la normalización pueden desempeñar un papel en este proceso.

Lo mismo se aplica a la autorregulación. La Comisión ha realizado un trabajo importante en el establecimiento de un modelo de mejores prácticas para la autorregulación y la corregulación, y seguiremos haciendo lo mismo en el futuro. Comparto sus preocupaciones sobre la interacción de los distintos instrumentos legislativos por los que se rigen las transacciones en línea o los artículos digitales. Hay muchas leyes concretas, y puede que los consumidores y las empresas no conozcan suficientemente sus derechos y deberes en el entorno digital. Estudiaré el mejor modo de aclarar estas cuestiones con mis colegas, la señora Reding y el señor McCreevy.

Gracias a la aportación del Parlamento, exploraremos la idea de una guía práctica que abarque los servicios de la sociedad de la información y ayude a los ciudadanos a entender mejor sus derechos. También quisiera darles las gracias por insistir en la importancia de hacer cumplir la normativa; estoy totalmente de acuerdo con ustedes. Una buena legislación no basta si no está respaldada por una aplicación efectiva. Hemos creado una red de supervisores nacionales del cumplimiento de la legislación en la Unión Europea y ahora ampliaremos gradualmente la red a socios de terceros países con el fin de reforzar su eficiencia.

Para concluir, quisiera darles las gracias por su firme voluntad de ayudar a los ciudadanos europeos a disfrutar de todos los beneficios del mercado interior y la economía digital. Espero colaborar con ustedes en la realización de nuestros objetivos comunes y de un mercado interior de los ciudadanos.

 
  
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  David Hammerstein (Verts/ALE), ponente de opinión de la Comisión de Industria, Investigación y Energía. (ES) Señor Presidente, gracias señora Roithová por este informe tan excelente.

La confianza del consumidor en el medio digital depende, en gran medida, de la protección y la claridad que podamos darle al consumidor en dicho medio.

Tenemos que tener en cuenta asimismo que las PYME también son consumidores, y la Unión Europea tiene que favorecer la utilización de estas nuevas tecnologías y animar a las PYME a participar en mercados en línea. Al mismo tiempo, hay que promover la confianza de los consumidores en esas plataformas asegurando las transacciones de una forma transparente y justa.

Los consumidores tienen que ser conscientes de sus obligaciones y derechos en el mundo digital. En algunos productos, como los reproductores de MP3, DVD y juegos para el ordenador, el consumidor se ve obligado a aceptar condiciones muy estrictas en la letra pequeña, y en algunos casos esto roza la ilegalidad y viola el derecho a la privacidad.

Al mismo tiempo, los productores de estos dispositivos están expandiendo el uso de sistemas de gestión de derechos digitales a fin de evitar las copias no autorizadas. Esto crea miedo, lo que puede minar la confianza de los consumidores. Y para resolver el problema de la interoperabilidad se necesitan estándares abiertos que permitan un medio más seguro, abierto y fiable.

También las patentes de software son una amenaza grave para los desarrolladores de las PYME, de software, que no pueden permitirse los costes judiciales. El miedo en este medio no es compatible con la confianza tanto de las PYME como de los consumidores.

Las plataformas digitales solo pueden facilitar el crecimiento y el desarrollo si se basan en estándares abiertos e interoperables. Los estándares pueden contribuir a una menor fragmentación de los mercados y el uso de software con fuente abierta puede contribuir también notablemente a la promoción de la seguridad en línea.

La mejora de la seguridad y la confianza del consumidor depende de algunas claves: legislación, mecanismos de refuerzo y creación de instrumentos de regulación como códigos de conducta y marcas de confianza.

 
  
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  Malcolm Harbour, en nombre del Grupo del PPE-DE. – (EN) Señor Presidente, me complace enormemente expresar mi aprobación de este informe y dar las gracias a mi colega, la señora Roithová, por su excelente labor, así como a los ponentes alternativos, que también se encuentran aquí. Ha sido un excelente esfuerzo de equipo. También quiero dar las gracias a la señora Kuneva por su respuesta positiva.

Este informe demuestra lo mucho que puede aportar una comisión parlamentaria a una cuestión compleja, especialmente una cuestión que toca tantos ámbitos políticos. El mensaje especial que quiero transmitir a la Comisaria es que espero que lleve esta cuestión adelante y se convierta en la campeona de los consumidores en el mundo electrónico y en el comercio electrónico, porque, tal y como ha afirmado, no solo son sus servicios los que están implicados en esta cuestión, sino que también participan los de la señora Reding y del señor McCreevy, además de los del señor Frattini y del señor Verheugen en su papel de campeón de la empresa, en particular de la pequeña empresa. Por lo que respecta al señor Frattini, quiero subrayar de nuevo la preocupación que tenemos muchos de nosotros en torno a la reforma propuesta del Reglamento Roma I en particular, que amenaza seriamente con minar las disposiciones que permiten que las pequeñas empresas participen en el mundo del comercio electrónico. También hay disposiciones importantes con respecto a la protección de datos que preocupan a los consumidores a la hora de facilitar sus datos y comprar en línea, disposiciones que también pertenecen al ámbito de su competencia. Por tanto, creo que esto requiere un enfoque coordinado.

Quiero retomar lo que ha dicho el señor Hammerstein-Mintz en el sentido de que tenemos que prestar atención especial a las pequeñas empresas. Las grandes empresas pueden crear páginas web complejas en distintas lenguas, basadas en distintos países, pero queremos que las pequeñas empresas con productos innovadores y novedosos y un servicio basado en un país de la UE puedan acceder al mercado de la UE libremente y de manera sencilla, para aprovechar de verdad las posibilidades que ofrece el comercio electrónico. Hemos de ser muy cuidadosos al diseñar el régimen de manera que garanticemos que no les desanimemos, porque no solo queremos que los consumidores se conecten a Internet, sino también que las empresas pongan sus productos en línea y que ambas cosas funcionen juntas, porque tenemos la oportunidad de hacerlo en nuestro dinámico mercado del comercio electrónico a medida que avance.

 
  
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  Edit Herczog, en nombre del Grupo del PSE. (HU) Quiero manifestar mi agradecimiento a la ponente por el trabajo que ha realizado a lo largo de los últimos dieciocho meses, en el desarrollo del cual ha demostrado una considerable amplitud de miras y voluntad de compromiso. También quiero agradecer la actitud abierta de la señora Comisaria hacia quienes hemos venido colaborando en este ámbito desde su nombramiento para ese cargo.

El resultado de ese trabajo es un informe cuyos mensajes políticos ambiciosos no han quedado diluidos por los numerosos compromisos alcanzados, al contrario de lo que suele suceder. En todo caso, más bien los han reforzado. Es exactamente lo que necesitábamos, ya que a fin de cuentas lo que está en juego es la preparación de la sociedad y la economía europeas para la era digital. Es necesario que sectores cada vez más amplios de la sociedad europea tengan acceso a las tecnologías de la información. Por lo tanto es preciso hacer hincapié, cuando menos como una nota a pie de página del informe, en la importancia de la inclusión digital o, dicho de otro modo, en la importancia de que los habitantes de las zonas rurales, las personas con discapacidades, las generaciones de más edad y las personas con los niveles más bajos de ingresos puedan integrarse en la vibrante sociedad digital europea.

No cabe la menor duda de que el futuro será de la sociedad de la información y de la economía basada en el conocimiento. Como ya hemos comprendido, también tenemos que aceptar que la actividad comercial, el mercado de bienes y servicios y el propio consumo comienzan a estar basados en el conocimiento y a tener un carácter digital. No obstante, también en Internet, los consumidores siguen siendo consumidores, con sus derechos y obligaciones. Sobre todo, necesitan saber exactamente con qué se van a encontrar: folletos, periódicos gratuitos, productos e incluso servicios.

Equipados con esta información, tienen que actuar con el mismo discernimiento con que lo harían en una biblioteca, un banco, una agencia de viajes o una tienda convencionales. Necesitan saber qué pueden y qué no pueden hacer. A cambio de su acatamiento de las normas, podrán gozar de la protección que también se dispensa a los consumidores respetuosos de la ley en el mercado tradicional. Sin embargo, numerosos aspectos del entorno digital están alimentando una falta de confianza de los consumidores. La facilidad y rapidez con que circula la información, la frecuente ausencia de información dirigida a los consumidores y la rápida y vasta expansión de las actuaciones ilegales son solo algunos de los motivos por los que cualquier usuario de Internet puede traspasar el límite de la actividad de consumo legítima, aunque actúe de buena fe. En nuestra calidad de políticos, tenemos la responsabilidad política de diseñar instrumentos para el entorno digital europeo que permitan que nuestros usuarios de Internet sigan siendo consumidores respetuosos de la ley.

En nombre del Grupo Socialista en el Parlamento Europeo, puedo manifestar que vamos a apoyar la idea de establecer a largo plazo una Carta de los consumidores digitales, que proporcione a todos y cada uno de los consumidores información clara y completa sobre lo que deben hacer en situaciones concretas cuando utilicen Internet. El Parlamento también es consciente de que el desarrollo dinámico del entorno digital y el seguimiento continuado de la legislación en materia de protección del consumidor influirán mucho en el contenido de cualquier futura carta de derechos. Sin embargo, entre tanto los consumidores también necesitan disponer de información y por esto pedimos a la Comisión que, en las circunstancias presentes y sobre la base de la legislación actual, ofrezca también algunas orientaciones sobre los derechos de los consumidores en el entorno electrónico y la protección de que disponen.

Con esta intención, proponemos la creación de una red de centros de protección del consumidor, basada en el modelo del sistema SOLVIT y el sitio Dolceta. En otras palabras, un portal europeo de información y apoyo al consumidor electrónico, que pueda ayudar a los consumidores europeos en línea mediante la oferta de asesoramiento, respuestas y soluciones. Apoyamos asimismo que se aclare la legislación que regula el uso y la protección de los contenidos digitales. La interoperabilidad entre las herramientas y los contenidos, por un lado, y la gestión en línea de los derechos, por el otro lado, son dos principios importantes.

Finalmente, quisiera hacer notar a los consumidores y al sector que todo esto redundará en su interés conjunto. Siguiendo el modelo de los mercados tradicionales, también el mercado digital depende del respeto de la ley. Un gran número de comités están trabajando actualmente en este ámbito. Por consiguiente, desearíamos que la Comisión de Mercado Interior y Protección del Consumidor, que está vinculada a los consumidores y es la más sensible a estas cuestiones, coordine los esfuerzos ulteriores en este ámbito en el seno de la Comisión.

 
  
  

PRESIDENCIA DEL SR. MAURO
Vicepresidente

 
  
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  Olle Schmidt, en nombre del Grupo ALDE. (SV) Señora Comisaria, señor Presidente, pocos habrán podido imaginar hasta qué punto iba a transformar Internet el mundo, tanto en el aspecto político como en el económico. A pesar de los intentos de los regímenes totalitarios de limitar el flujo de información, Internet está conquistando a millones de nuevos usuarios. La forma en que utilizamos Internet también se está transformando rápidamente, para pasar de la obtención pasiva de información a un enfoque interactivo. Compramos y vendemos productos y servicios en este medio, y conversamos y nos reunimos allí. Hasta hemos adquirido otra vida en Internet, una realidad virtual que para algunas personas llega a ser más importante que la realidad misma.

Hay datos que indican un incremento anual del 21 % en el comercio a través de Internet y, aunque las operaciones fronterizas no están muy extendidas en la UE, hay muchas indicaciones de que van a aumentar. Más de la mitad de los hogares europeos poseen actualmente un ordenador, con un incremento de alrededor de un 4 % en un año. Un 42 % de todos los hogares tienen conexión a Internet, también con un incremento del 4 % en un año. En mi propio país, el 75 % de la población o más tiene conexión a Internet en su casa. Sin embargo, resulta gratificante que el mayor aumento se está registrando en los nuevos Estados miembros.

Como han señalado muchos colegas de esta Cámara, el número de fraudes y otros engaños está aumentando a la par con este desarrollo. En vista de ello, el informe de la señora Roithová constituye un paso importante para mejorar la confianza de los consumidores en el Mercado digital. Sabemos que la Comisión está revisando toda la legislación europea relativa a los consumidores, paralelamente a los trabajos del Parlamento.

El apartado 19 del informe propone lo que designa como una marca de confianza europea. La idea sin duda es buena, pero le veo algunos problemas. En primer lugar, los costes de mantener al día dicha marca de calidad pueden llegar a ser considerables. La propia Comisión los ha cifrado en un millón de euros anuales por país, lo que supone una suma considerable. En segundo lugar, existe el riesgo de robo, abuso o falsificación de la marca de confianza.

Otro aspecto importante es el establecimiento de una Carta europea de derechos y obligaciones de los usuarios en la sociedad de la información. La propuesta no es nueva y, evidentemente, se trata de un ámbito importante para la Comisión, como también ha señalado la señora Comisaria en el contexto del presente examen. A mi parecer, el redactado que proponen las enmiendas contempla mejor la complejidad y la rapidez de los cambios en el entorno digital.

Aunque tal vez resulte innecesario decirlo, el entorno digital desde luego necesita un marco eficiente, bajo la forma de normas y leyes. Todos los actores que utilizan Internet necesitan conocer sus derechos y sus obligaciones. Necesitamos consumidores informados y formados. Además de puntos de venta y empresarios con sentido de la responsabilidad, también necesitamos innovadores audaces que contemplen nuevas posibilidades y nuevos empleos. Evidentemente, también necesitamos leyes que funcionen en un entorno cambiante.

La Comisión tiene que equilibrar todos estos intereses con la perspectiva de una UE mejor preparada para ser más competitiva y cumplir las exigencias de la Estrategia de Lisboa.

Para acabar, quisiera señalar que no debemos olvidar nunca que el fundamento del enorme éxito de Internet ha sido la libertad y el acceso gratuito a la información.

 
  
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  Mieczyslaw Edmund Janowski, en nombre del Grupo UEN. (PL) Señor Presidente, quiero agradecer a la señora Roithová que haya abordado un asunto tan importante. Debemos recordar que hace apenas cuarenta años que se empezó a trabajar en el desarrollo de Internet y, sin embargo, ahora podemos hablar de una revolución basada en Internet.

Este instrumento extraordinario abre inmensas oportunidades en muchos ámbitos. También nos plantea muchos retos. Se puede utilizar para fines loables, pero lamentablemente también se puede aprovechar para desarrollar actividades delictivas. Lo mismo puede decirse de muchos otros instrumentos que utilizan los hombres y las mujeres a medida que van desarrollando sus civilizaciones.

El uso de la tecnología digital para la adquisición de bienes y servicios a través del comercio electrónico se debe considerar en dicho contexto. Como señala el informe, las soluciones jurídicas y técnicas aplicadas deben cumplir una serie de criterios. Quisiera hacer algunas observaciones al respecto.

En primer lugar, el acceso al mercado minorista en Internet debería estar mucho más extendido. Esto está vinculado a un acceso más generalizado a los servicios de Internet de banda ancha, un asunto que se ha señalado repetidamente en esta Asamblea. En estos momentos solo alrededor del 25 % de los hogares de la Unión Europea tienen conexión a Internet de banda ancha y disfrutan, por consiguiente, de una conexión de buena calidad.

En segundo lugar, el comprador necesita tener la certeza de que realizar compras por este medio es seguro, tanto por lo que respecta a la transacción en sí como desde el punto de vista de la garantía pertinente de los bienes y servicios adquiridos, independientemente de las fronteras.

En tercer lugar, no se puede permitir que el hecho de que las transacciones a menudo sean anónimas facilite la actividad delictiva en ningún aspecto. Pienso ahora en la piratería de películas u obras musicales protegidas por la propiedad intelectual. Por consiguiente, es esencial aclarar la expresión «para uso personal exclusivamente».

En cuarto lugar, otras actividades desarrolladas a través de Internet, como la adquisición de material pedófilo o pornográfico, y la propagación de la prostitución, requieren acciones específicas de la policía y las autoridades procesales. Es algo que pesa sobre nuestra conciencia.

En quinto lugar, los pagos a través de Internet se deben efectuar de un modo que garantice una plena seguridad para ambas partes. En sexto lugar, la publicidad de los bienes y servicios que se pueden adquirir electrónicamente debe permitir que los compradores potenciales puedan verificar la información ofrecida.

Mi séptima observación se refiere a la necesidad de mejorar drásticamente la seguridad de las transacciones bancarias por medios electrónicos. La octava tiene por objeto señalar la importancia del uso de medios digitales para prestar determinados servicios médicos de diagnóstico y control a distancia, sobre todo en las zonas más remotas.

El penúltimo punto se refiere a la importancia de la educación a distancia. Finalmente, convendría recordar que la oportunidad de utilizar las plataformas digitales como consumidores beneficia mucho a las personas discapacitadas, en particular.

A modo de conclusión, quisiera destacar que una alta calidad, honestidad, transparencia y flexibilidad deben ser rasgos esenciales del mercado solvente de servicios digitales abierto a la competencia que deseamos crear.

 
  
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  Heide Rühle, en nombre del Grupo Verts/ALE. – (DE) Señor Presidente, señor Comisario, Señorías, quiero expresar mi especial agradecimiento a la ponente. A ella le debemos que el Parlamento pueda adoptar hoy un excelente informe de iniciativa. Espero y confío en que la Comisión asuma las recomendaciones y conclusiones de este informe al proceder a la revisión de la legislación europea en materia de protección del consumidor.

Nuestro Grupo apoya su informe, señora Roithová, y la mayoría de sus enmiendas de transacción. Sin embargo, lamentamos su decisión de rebajar los requisitos de su propuesta sobre la marca de confianza europea. Por ello no votaremos a favor de la enmienda 4 y rechazamos igualmente las enmiendas de los liberales.

La protección de la propiedad intelectual no debe erosionar los derechos de los consumidores. Estos últimos necesitan informaciones claras sobre la situación jurídica de los contenidos digitales y la administración de derechos digitales. Tienen derecho a soluciones interoperables.

El informe aborda temas importantes, como la exigencia de una carta europea de los derechos de los usuarios, la creación de un sistema europeo de alerta temprana, así como de una base de datos para luchar contra el fraude en Internet. La introducción de la obligación de realizar controles externos en determinados servicios electrónicos, como por ejemplo la banca por Internet, la normalización de las disposiciones europeas sobre las facturas transfronterizas transmitidas por medios electrónicos. Por último, reclama un enfoque global coordinado del entorno digital, incluidos los factores no pertenecientes al mercado, como la protección de la vida privada, el acceso de los ciudadanos a las tecnologías de la información y la seguridad de Internet.

Asimismo, el informe solicita a la Comisión que acelere el examen de las medidas relativas a las demandas colectivas en litigios judiciales transfronterizos entre empresas y consumidores en el ámbito digital. Apoyaremos este informe y esperamos que el Pleno lo apruebe.

 
  
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  Nils Lundgren, en nombre del Grupo IND/DEM. (SV) Señor Presidente, el comercio e intercambio de bienes, servicios y capitales son el fundamento mismo de la prosperidad económica. Por consiguiente, cualquier tecnología que reduzca los costes de transacción para el comercio también es fundamental para aumentar la prosperidad. Con la creciente interconexión del mundo gracias a las modernas comunicaciones, métodos de pago seguros y rápidos, y la supresión de buena parte del proteccionismo, un número aún mayor de países de todo el mundo pueden incorporarse al comercio a escala mundial. A largo plazo, esto redundará en beneficio de todos los habitantes del planeta. La tarea más importante de la UE es, por lo tanto, hacer todo lo posible para facilitar el comercio, en el ámbito de la Unión en primer lugar y, en segundo lugar, entre esta y el resto del mundo.

La UE ha contribuido mucho a facilitar el comercio en el ámbito de la Unión y de manera considerable al desarrollo económico de los países que la integran. La gran excepción es la agricultura, que precisamente no se ha liberalizado y donde todavía se pueden conseguir importantes progresos en materia de prosperidad.

La situación es mucho menos halagüeña en el caso del comercio entre la zona de la UE y el resto del mundo. El proteccionismo de la UE con respecto al mundo que la rodea es muy amplio y no solo comprende el sector agrícola sino también los productos industriales de procesos intensivos de trabajo. Los costes económicos para los países pobres del mundo y para los consumidores de la Unión son muy grandes. Por consiguiente, nos conviene concentrar nuestros recursos políticos sobre todo en esos ámbitos, con el fin de diseñar una política europea que fomente el comercio y la prosperidad.

El comercio electrónico en la UE es actualmente un fenómeno de alcance limitado, pero creo poder afirmar que todos creemos que tiene un gran futuro. La señora Roithová se ha ocupado, por lo tanto, de un ámbito que va a ser muy importante en el futuro, pero tenemos que plantearnos qué papel puede desempeñar la UE en este ámbito en el futuro en la fase actual de desarrollo del comercio electrónico.

La señora Roithová y la Comisión de Industria, Investigación y Energía afirman que los consumidores no se atreven a realizar compras transfronterizas a través de Internet en el ámbito de la UE debido a la escasa seguridad jurídica. Puede que sea así, ¿pero lo sabemos con certeza? Cada nuevo ámbito y cada nuevo problema que se identifica se presenta en esta Asamblea como una prueba de la necesidad de que intervenga la UE. La manida frase «esto indica que la UE es necesaria» se repite como un mantra. Sin embargo, en cualquier análisis socioeconómico de esta clase de problemas, lo primero es intentar determinar cuáles son las deficiencias del mercado, si estas se pueden corregir mediante medidas políticas y, en tal caso, cuáles podrían ser estas y en qué ámbito político se deberían aplicar.

En esta Asamblea, la mayoría de las veces el punto de partida es que las deficiencias se pueden y se deben remediar a escala de la UE. Cada problema que se identifica sirve de pretexto para hacer avanzar las posiciones estratégicas de la UE a expensas de los Estados miembros o de los organismos internacionales con un ámbito de actuación más global. Constantemente, man merkt die Absicht [«se nota la intención»].

El comercio electrónico aún está en pañales y no sabemos qué está frenando su crecimiento, en qué ámbitos florecerá y qué formas adoptará. Por consiguiente, por mi parte recomiendo a la Asamblea que se oponga a todas las propuestas de programas de ayuda y campañas de formación e información dirigidos y patrocinados por la UE, y que espere antes de pedir cartas de derechos, mecanismos de resolución de conflictos y armonización de la ley de contratos a escala de la UE, y también les recomiendo que rechacen una marca europea de confianza en este ámbito.

Los países y regiones que son creativos y pioneros en diversos ámbitos son los que ofrecen a los empresarios la libertad de avanzar por sí mismos hacia unas soluciones que los políticos y los funcionarios habitualmente no pueden prever. Por lo que se refiere al comercio electrónico, acabaremos comprobando que existen incentivos muy fuertes para que las empresas ofrezcan seguridad a los consumidores. Por lo tanto, el mercado financiero aportará esta seguridad con la ayuda de nuevos servicios de seguros y a través de marcas creadas por los propios productores.

 
  
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  Milan Gaľa (PPE-DE). – (SK) Quiero agradecer a la señora Roithová el presente informe, que responde al desarrollo dinámico del entorno digital. Este constituye un aspecto de la vida cotidiana de todos nosotros, ya sea en calidad de consumidores o de empresarios. Las nuevas tecnologías ofrecen enormes oportunidades para hacer pleno uso del mercado interior. Sin embargo, los datos estadísticos indican que solo un 6 % de los consumidores europeos participan en las transacciones en línea y un 33 % sufren problemas por el hecho de residir en un país distinto del país del vendedor de los productos.

Según la encuesta del Eurobarómetro, un 48 % de los comerciantes de la Unión Europea están dispuestos a vender a escala transfronteriza, pero solo un 29 % de las empresas participan efectivamente en operaciones transfronterizas con al menos otro país de la Unión. Sin embargo, un 57 % de los comercios minoristas de la Unión Europea venden a través de Internet. Entre las mayores barreras para las operaciones transfronterizas figuran la incertidumbre con respecto a las transacciones, las diferentes normas en materia de contabilidad, las dificultades para resolver las quejas y contenciosos, las diferencias entre las legislaciones nacionales en materia de protección del consumidor, los problemas relativos a la prestación de servicios postventa, los costes adicionales que generan los envíos transfronterizos y el coste de las traducciones.

El uso del entorno digital es más complejo que el del entorno no digital debido a sus múltiples barreras. Por esto considero importante la propuesta de elaboración de una estrategia para aumentar la confianza de los consumidores, en un intento de ofrecer respuestas y comenzar a aplicar medidas para que las transacciones a través de Internet resulten más atractivas y acabar, así, con la fragmentación del mercado interior en el entorno digital. Es de esperar que esto mejore el acceso a la oferta de bienes y servicios en línea en otros Estados miembros.

 
  
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  Evelyne Gebhardt (PSE).(DE) Señor Presidente, muchas gracias, señora Roithová, por su excelente informe, y gracias también a la ponente alternativa, la señora Herczog, que ha sido la responsable de los trabajos relativos a este informe en el seno de mi Grupo.

Se trata de un tema que reviste una importancia particular para los ciudadanos. Me ha complacido mucho que la Comisaria Kuneva vaya a tomar medidas en este ámbito, pues es esencial y no podemos sino apoyar sus esfuerzos. Respaldaremos a la Comisaria al cien por cien.

Nuestros ciudadanos tienen toda una serie de problemas en el entorno digital. No reciben los productos que han comprado o al menos no los reciben en el plazo acordado. Puede que quieran hacer un pedido en otro país, pero no pueden porque la empresa dice que residen en el país equivocado. O bien compran algo y acaban recibiendo una suscripción que no han pedido. Esos son los problemas a los que se enfrentan los ciudadanos. Es cierto que en la Unión Europea ya existe una normativa muy positiva en este terreno, pero es muy inconexa. Es crucial que adoptemos una legislación positiva que responda a las expectativas de nuestros ciudadanos y sobre todo de los consumidores.

Queremos que los ciudadanos se beneficien del mercado interior en este sector. Pero solo podrán hacerlo si les damos seguridad jurídica, si comprenden sobre qué base realizan sus operaciones, si saben que si tienen un problema con una empresa podrán obtener satisfacción sin tener que esperar 12 o 15 años para ello. Asimismo podrán aprovechar esta oportunidad si pueden comparar mejor los precios y disponen de mejores informaciones. Como ven, todavía queda mucho por hacer en este terreno.

Los ciudadanos esperan de nosotros no solamente que regulemos el mercado interior, que adoptemos normas favorables para las empresas, las simplifiquemos y procuremos que las empresas puedan circular libremente dentro de la Unión Europea. Los ciudadanos esperan una Europa para ellos, en la que las políticas no solo sirvan para impulsar la economía y de los ciudadanos solo se espere que contribuyan a esta economía. Al contrario, la protección de los consumidores también debe determinar la política, particularmente en el sector digital. Debe quedar claro que hacemos política para los consumidores y que la economía está al servicio de los consumidores. Si esto ocurre, señora Kuneva –y sé muy bien que esta es su intención–, entonces lograremos exactamente lo que queremos, a saber, una Europa para los ciudadanos; una Europa en la que estos sean libres de hacer sus compras en otro Estado miembro sin problemas ni obstáculos, en la que sepan que tienen derechos y puedan invocarlos plenamente. No dude de que contará con el pleno apoyo de mi Grupo, señora Comisaria, y para nosotros será un placer colaborar con usted para alcanzar su objetivo.

 
  
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  Marek Aleksander Czarnecki (UEN). – (PL) Señor Presidente, el mercado de las transacciones electrónicas cumple un papel inestimable en el suministro de productos, servicios o información al respecto. Sin embargo, la señora Roithová señala acertadamente en su informe que el desarrollo y la importancia creciente de dicho mercado se ven afectados por su fragmentación entre los diversos Estados miembros de la Unión Europea.

Estoy de acuerdo en que la citada falta de armonización de las disposiciones en todo el territorio de la UE y la escasa confianza de los consumidores en las transacciones realizadas en el mercado digital pueden poner en peligro la competitividad de la Unión en el mercado mundial, sobre todo teniendo en cuenta que Europa lleva un retraso con respecto a los Estados Unidos y algunos países asiáticos.

Crear un sistema de información europeo es, sin duda, una buena idea, aunque requerirá tiempo y una enorme inversión financiera. Aun así, parece que dicha propuesta podría mejorar la seguridad de las transacciones en línea entre entidades de diferentes países. Esto se explica porque las empresas señalan justamente la diversidad de las disposiciones entre los Estados miembros y la falta de acceso a las mismas como la causa principal de la incertidumbre con respecto a la participación en este tipo de transacciones.

También me parece urgente la situación en los nuevos Estados miembros donde existe una escasez de recursos financieros para desarrollar campañas informativas sobre el acceso a los servicios electrónicos y su calidad. Los ciudadanos individuales de dichos países a menudo no tienen acceso a servicios de ese tipo, sobre todo en las zonas rurales. El informe menciona acertadamente la discriminación contra los consumidores de ese grupo de países en el ámbito del comercio electrónico. A mi parecer, la Comisión debería ocuparse de esta situación como un asunto urgente, ya que todos los consumidores de la Unión tienen derecho a recibir el mismo trato.

 
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