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Procedimiento : 2006/0276(CNS)
Ciclo de vida en sesión
Ciclo relativo al documento : A6-0270/2007

Textos presentados :

A6-0270/2007

Debates :

PV 09/07/2007 - 21
CRE 09/07/2007 - 21

Votaciones :

PV 10/07/2007 - 8.37
Explicaciones de voto

Textos aprobados :

P6_TA(2007)0325

Debates
Lunes 9 de julio de 2007 - Estrasburgo Edición DO

21. Infraestructuras críticas europeas (debate)
PV
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  El Presidente. – De conformidad con el orden del día, se procede al debate del informe (A6-0270/2007) sobre la propuesta de Directiva del Consejo sobre la identificación y designación de las infraestructuras críticas europeas y la evaluación de la necesidad de mejorar su protección (COM(2006)0787 – C6-0053/2007 – 2006/0276(CNS).

 
  
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  Franco Frattini , Vicepresidente de la Comisión.(IT) Señor Presidente, Señorías, quiero dar las gracias a la ponente por este importante informe presentado a raíz de una iniciativa de la Comisión.

La protección de las infraestructuras críticas es desde luego una prioridad para la Comisión Europea, al igual que para los Estados miembros, sobre todo porque la necesidad de proteger las infraestructuras críticas contra un posible atentado terrorista, por ejemplo, se desprende del propio carácter de estas infraestructuras y de la interconexión e interdependencia entre ellas. De hecho, si se ataca una infraestructura física o tecnológica en un Estado miembro, el efecto se sentirá inevitablemente en otros Estados miembros. Por ello necesitamos un marco común europeo de prevención y protección.

Consideramos que el mejor camino a seguir es ante todo implicar al sector privado, lo que significa aprovechar las tecnologías disponibles y estimular una mayor investigación tecnológica. A continuación pediríamos a las empresas y laboratorios de investigación que colaboren para poner los resultados de estas investigaciones a la disposición del marco común europeo. La idea consiste en contar con sistemas de seguridad dedicados a los distintos sectores de infraestructuras y una red real de agentes de enlace para garantizar el funcionamiento de este marco común europeo.

Nuestra idea es tomar en consideración únicamente aquellas infraestructuras realmente transfronterizas y no, por supuesto, las confinadas al territorio de un único Estado miembro, a menos que esa infraestructura crítica influya sobre lo que sucede más allá de las fronteras de ese Estado miembro.

Como saben Sus Señorías, en pasado mes de diciembre adoptamos una comunicación para crear un programa europeo para la protección de las infraestructuras críticas, así como una propuesta de directiva para identificar las infraestructuras que requieren protección. Por ello agradezco al Parlamento haber examinado todas las propuestas sobre un tema tan importante. Esta comunicación identifica como es lógico los principios y procesos que deben llevarse a cabo, así como los instrumentos para ello, en tanto que la Directiva establece las normas para identificar aquellas infraestructuras que, de conformidad con un planteamiento común europeo, requieren protección. Nuestra intención es realizar este plan de acción a través de una amplia red de colaboración entre el sector público y el privado.

Creemos que todos los Estados miembros deben recibir asistencia para desarrollar las distintas iniciativas que incluye el plan de acción, y también estamos convencidos de que es necesario tener en cuenta la dimensión internacional y adoptar medidas financieras. Lógicamente, ya contamos con un programa financiero para la prevención, preparación y gestión de las consecuencias de la amenaza terrorista, que podrá facilitar los fondos necesarios para las medidas de protección de las infraestructuras críticas.

Puedo decir desde ahora que puedo aceptar algunas enmiendas importantes que el Parlamento se dispone a examinar. La primera se refiere a la necesidad de hacer hincapié en el texto de a Directiva que corresponde a cada Estado miembro identificar las formas más adecuadas y los métodos para aplicarlas, es decir, debemos subrayar el principio de flexibilidad a la hora de aplicar la Directiva, que servirá para adoptar medidas, obligatorias o no, sin un enfoque excesivamente rígido.

El segundo elemento que me parece aceptable es la necesidad de clarificar los procedimientos para eximir a determinados sectores de algunas de las obligaciones contempladas en la Directiva. La Comisión ha previsto la posibilidad de eximir a determinados sectores, y los proyectos de enmienda del Parlamento pretenden en concreto especificar con mayor claridad cuándo una cierta exención se aplica a un sector determinado. Creo que puedo aceptar que es necesario introducir alguna concreción para clarificar las cosas.

También estoy de acuerdo con la propuesta de modificar la lista de sectores de protección de infraestructuras críticas que figura en el Anexo I de la propuesta de directiva. Considero que la propuesta del Parlamento para modificar este Anexo es aceptable, al igual que la introducción de algunos cambios en los sectores cuando se prevea el recurso al procedimiento de comitología. Se ha presentado una propuesta concreta a tal fin, aunque deberíamos tener en cuenta que al limitar el uso de la comitología aumentamos el tiempo que tardaría la aplicación de la Directiva. En el fondo, la comitología es un instrumento bastante complejo, pero ahorra tiempo para la aplicación. Sin embargo, no estoy en contra de aceptar la idea que subyace bajo dichas enmiendas.

Para terminar, señor Presidente, diré que estoy satisfecho con el informe presentado y que espero que el Parlamento lo adopte por una amplia mayoría. Tenemos que demostrar que hablamos con una sola voz en una medida estratégica como esta iniciativa europea para proteger las infraestructuras críticas de energía, transporte y tecnología, que requieren fuertes medidas de prevención y protección, ya que la amenaza terrorista va dirigida desgraciadamente en primer lugar contra las infraestructuras críticas. Por ello quiero dar las gracias al Parlamento por la contribución que ya ha hecho y que aún hará a esta labor nuestra.

 
  
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  Jeanine Hennis-Plasschaert (ALDE), ponente. (NL) Señor Presidente, en junio de 2004, el Consejo pidió a la Comisión que elaborara una estrategia general para proteger las infraestructuras críticas. Durante los últimos tres años, este tema siempre ha estado presente en el orden del día de la Comisión y con toda razón. De conformidad con los deseos del Consejo y del Parlamento Europeo, la Comisión finalmente presentó una propuesta de programa europeo para proteger las infraestructuras críticas, que culminó con la Directiva que debatimos hoy.

En mi calidad de ponente, estoy de acuerdo con la idea de un marco común en esta materia. La protección de las infraestructuras y servicios críticos vulnerables requiere comunicación, coordinación y cooperación en las que deben participar todas las partes interesadas, tanto a escala nacional como europea. Los complejos procesos e interconexiones de la infraestructura crítica con una dimensión transnacional son igualmente, en mi opinión, ámbitos legítimos que deben ser examinados.

Como ya ha explicado el Comisario Frattini en varias ocasiones, los daños o pérdidas de determinadas infraestructuras en un Estado miembro pueden tener graves repercusiones sobre varios otros Estados miembros e incluso sobre la economía europea en general. Gracias a las nuevas tecnologías, como por ejemplo Internet, o a la amplia liberalización del mercado, por ejemplo, de suministro de electricidad y gas, muchas infraestructuras ya forman parte de redes de mayor tamaño.

De hecho, en estas circunstancias, la eficacia de todas estas medidas de protección viene determinada por el eslabón más débil. Sin embargo, considero, como ya ha observado el señor Frattini, que la Comisión se muestra demasiado activa o excesivamente entusiasta en algunas partes de la Directiva. Debe quedar claro que la responsabilidad primordial y en última instancia corresponde a los Estados miembros y a los propietarios de estas infraestructuras críticas.

Desde esta perspectiva, me parece de gran importancia adoptar un enfoque ascendente. En mi opinión, una acción común solo se justificaría si al menos tres Estados miembros experimentaran efectos adversos, o al menos dos Estados miembros distintos de aquellos en los que se encuentra la infraestructura crítica de que se trate. Después de todo, ya existen numerosos acuerdos bilaterales que también son, seamos honestos, la solución más flexible.

Además estimo que es necesario evitar a toda costa los solapamientos e incoherencias con la legislación vigente y/o sus disposiciones. Por consiguiente, deben tenerse en cuenta los criterios y mecanismos ya existentes. También me parece importante que el sector privado no se enfrente a una carga administrativa excesiva. Lo invito a que utilice los conocimientos y experiencias ya disponibles y le recomiendo sobre todo que no intente volver a inventar la rueda. Por ello me muestro favorable a este planteamiento pragmático, pero estructural.

Tras los debates celebrados en las comisiones parlamentarias, algunos Grupos del Parlamento acordaron igualmente centrarse en los denominados sectores prioritarios. De hecho se decidió suprimir el procedimiento de comitología propuesto. En ocasiones anteriores, el empleo del procedimiento de comitología ha dado lugar a situaciones de inestabilidad. Por ello agradezco al Comisario sus observaciones sobre esta cuestión y sobre las demás enmiendas, así como por haber manifestado su satisfacción. Sin embargo, me gustaría conocer su opinión sobre la definición de dos o tres Estados miembros, porque esta es la enmienda más importante a mi parecer.

Quisiera terminar con una observación dirigida al Consejo, que una vez más se encuentra sospechosamente ausente. El acuerdo sobre una posición común parece encontrarse fuera de su alcance. Algo que resulta muy sorprendente, en vista de que el propio Consejo solicitó este marco común, y también fuera de lugar, ya que si sucede algo, el Consejo es el primero en anunciar de inmediato todo tipo de normas sin tener realmente en cuenta la calidad de las propuestas, sus consecuencias para el mercado interior, por ejemplo, o incluso para los ciudadanos europeos.

Después de todo, podemos esperar del Consejo visión y capacidad en este caso. Al inicio del Pleno de hoy, el Presidente Poettering ha dicho algunas palabras sabias. Nadie espera normas ad hoc dictadas por el pánico. Por otra parte, cabe acoger con satisfacción un planteamiento estructural que tome en consideración los principios del Estado de Derecho, que revisten una importancia vital. Muchas gracias a ustedes y al señor Comisario.

 
  
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  Harald Ettl (PSE), ponente de opinión de la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios. – (DE) Señor Presidente, las crisis transfronterizas, ya sean causadas por el terrorismo o por catástrofes naturales, exigen una protección de las infraestructuras críticas a escala de la UE. No es posible mantener en secreto las infraestructuras críticas no mencionándolas. Sería totalmente ingenuo.

Desde un punto de vista psicológico, la destrucción de infraestructuras críticas produciría una pérdida de la confianza del público en la Unión Europea. Por lo tanto, la protección en tiempos de crisis no es tan solo una cuestión nacional, sino que requiere una gestión de crisis a nivel europeo, como propone la Comisión.

Además, como ha señalado claramente la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios, el traslado de elementos de las infraestructuras europeas fuera de la UE aumenta los riesgos de atentados terroristas y, en particular, el acceso a los datos aumenta la vulnerabilidad de todas las infraestructuras. Otro tanto sucede con los bancos y las compañías de seguros. A pesar de que la seguridad y los controles se mejoran constantemente en estos sectores, siguen siendo necesarias medidas complementarias de coordinación a escala europea. Nadie desea duplicar normativas. Lo que necesitamos es más seguridad. La Dirección General de Mercado Interior debe guiarse por este principio y no por los deseos estrechos de miras del sector.

 
  
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  Renate Sommer (PPE-DE), ponente de opinión de la Comisión de Transportes y Turismo. – (DE) Señor Presidente, la Comisión de Transportes y Turismo considera que, en este terreno, la Comisión excede sus competencias con esta propuesta de Directiva porque malinterpreta su cometido. Habla de estabilizar el mercado interior, pero el objetivo principal de la Directiva es la protección contra atentados terroristas.

Además, la propuesta de la Comisión infringe el principio de subsidiariedad, porque no solo pretende complementar las medidas existentes en los Estados miembros, sino sustituir algunas de ellas. Por último, la propuesta no aborda la verdadera tarea, sino que la delega a un procedimiento de comitología.

La Comisión de Transportes y Turismo rechaza por ello la propuesta de la Comisión, aunque sabemos desde luego que necesitamos una cooperación a escala europea. La cuestión es simplemente cómo. Mi principal inquietud es asegurar que los Estados miembros no se vean obligados a notificar sus infraestructuras críticas europeas a la Comisión a fin de que esta pueda elaborar una lista completa de infraestructuras sensibles de la UE, adjuntándole planes de seguridad y luego almacenar todo ello en alguna oficina de Bruselas. Todo ello iría en contra de los intereses nacionales de seguridad. Esa lista sería una interesante fuente de información para los terroristas.

Todo lo que debería hacer la Comisión es definir y enumerar en términos generales los principales sectores de riesgo. Debería dejar en manos de los Estados miembros la tarea de delimitar estos sectores, porque son ellos los principales responsables de la protección de las infraestructuras críticas y los encargados de adoptar medidas para proteger las infraestructuras críticas situadas dentro de sus fronteras nacionales. Así debe seguir siendo en aras de la seguridad nacional. Únicamente una gestión descentralizada de las infraestructuras sensibles puede reducir el nivel de riesgo.

Creo que la definición de infraestructuras críticas europeas, según la cual deben verse afectados al menos tres Estados miembros o dos Estados distintos del Estado en el que se encuentra dicha infraestructura crítica, es la correcta. Debemos velar porque la Directiva abarque únicamente las infraestructuras europeas y no las nacionales. Creo igualmente que la cooperación bilateral entre los Estados miembros resulta más conveniente en este ámbito por motivos de seguridad.

Por último, quisiera dar sinceramente las gracias a la ponente, señora Hennis-Plasschaert, y asegurarle mi apoyo.

 
  
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  Herbert Reul, en nombre del Grupo del PPE-DE. – (DE) Señor Presidente, señor Comisario, Señorías, no cabe duda de que hemos abordado un tema sumamente difícil con las infraestructuras críticas europeas. Sin embargo, no cabe duda alguna de que debemos abordar esta cuestión a escala europea para encontrar y desarrollar soluciones conjuntamente con los Estados miembros, ya que las posibles amenazas que acaba de describir el Comisario son reales y, por consiguiente, debemos tomarlas en serio.

No obstante, resulta sumamente difícil decir dónde reside la competencia europea en esta materia, lo que debe organizarse a escala europea y en qué nivel deben llevarse a cabo las tareas descentralizadas. Esta cuestión nos ocupó durante mucho tiempo en la comisión parlamentaria. Hemos intentado –y quisiera dar sinceramente las gracias a la ponente por su gran cooperación– encontrar un medio que garantice el intercambio de buenas prácticas entre los Estados miembros con una coordinación a escala comunitaria y, al mismo tiempo, mantener la importancia del principio de subsidiariedad. Tampoco queremos, como ha dicho la señora Sommer, notificar infraestructuras críticas concretas y reunirlas en algún lugar, sino que deseamos que se garantice su secreto.

Por ello hemos acordado que los Estados miembros notifiquen a la Comisión sus respectivos sectores críticos, pero no infraestructuras concretas. Para nosotros era importante no aceptar un procedimiento de comitología, y agradezco al Comisario haber aceptado esta propuesta del Parlamento. Como ya ha señalado la ponente, la ineficiencia de este procedimiento en ocasiones anteriores no nos recomienda seguir ese camino. Por lo que proponemos otra vía.

También quiero decir que para nosotros era importante evitar trámites administrativos innecesarios, que un punto de contacto en los Estados miembros se encargue de la designación e identificación, que no se creen nuevas instancias administrativas, que se frenen los gastos administrativos y que exista mucha flexibilidad.

 
  
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  Inés Ayala Sender, en nombre del Grupo PSE. (ES) Señor Presidente, en el día de hoy el Presidente del Parlamento Europeo, señor Pöttering, se ha referido precisamente a este informe de la señora Hennis-Plasschaert al condenar los últimos y recientes atentados y ataques terroristas, tanto en el territorio europeo –donde los aeropuertos eran los objetivos– como en países terceros, como Yemen –en el caso de los turistas españoles asesinados–. En este último caso, el objetivo no era concretamente una infraestructura, pero los turistas viajaban en un vehículo por una carretera.

Con esta alusión se pone de manifiesto o se refuerza una vez más la importancia de este ejercicio que nos propone la Comisión y que agradezco vivamente al Comisario. No se trata de una única medida sino, precisamente, de un proceso ya largo –que empezó en el año 2004– que ahora mismo acaba concretándose en medidas cada vez más interesantes y más eficaces.

Dada, además, la complejidad de nuestra sociedad europea, basada en estas redes complejas y abiertas de comunicación, suministro, servicios y en la que, además, la economía está fundamentada en ellas, es preciso defenderlas y defendernos de la vulnerabilidad que pueden presentar ante ataques y atentados terroristas.

Deseo manifestar que mi Grupo estaba más de acuerdo con la propuesta inicial y original de la Comisión en relación con la definición de las infraestructuras críticas europeas, en el sentido de infraestructuras compartidas por dos o más países, o bien de un Estado afectado por una infraestructura de otro Estado miembro.

Para nosotros, por ejemplo, el Eurotúnel podría ser un buen ejemplo al que aplicar esta protección óptima frente a posibles ataques, por no hablar de aeropuertos, etc., donde ya hemos sufrido tales ataques.

Así, mañana, por lo tanto, mantendremos esta posición en el sentido de la propuesta original de la Comisión, porque deseamos seguir manteniendo la esperanza de que tal vez en el Consejo encontremos un mayor eco. De todos modos, preferimos seguir creciendo hacia enfoques más integrados y europeos, y preferimos evitar ahorros que aparentemente evitan costes pero que en el futuro podríamos lamentar.

Sí apoyamos todo lo que la señora Hennis-Plasschaert plantea en cuanto a la protección frente a países terceros; sí a todo lo relacionado con la protección de los datos individuales que aparezcan implicados; sí, desde luego, a todo lo relacionado con la confidencialidad necesaria –tenemos ya una larga experiencia en el tratamiento de esta confidencialidad, tanto a nivel nacional como de la Comisión, y no creemos que en este caso se vaya a vulnerar– y, por lo tanto, también estamos de acuerdo en evitar las duplicaciones de lo ya hecho al nivel de los Estados miembros con lo que ahora propone la Comisión.

Esperamos, de esta manera, superar la posición regresiva que tuvimos que aceptar en la Comisión de Transportes y Turismo y que mi Grupo sigue sin compartir. Esperamos que con la propuesta que se vote mañana podamos seguir avanzando y que tanto con lo que plantee el Parlamento –y agradezco en ello el gran trabajo de la señora Hennis-Plasschaert y todos los compañeros– como con lo que proponga el Consejo podamos conseguir una mejor protección de nuestras infraestructuras críticas europeas.

 
  
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  Margarita Starkevičiūtė, en nombre del Grupo ALDE. – (LT) Quiero dar las gracias al Comisario y a la ponente por sus propuestas; sin embargo, quisiera subrayar que estas propuestas deberían interpretarse tan solo como el inicio del debate. No sé si Internet puede considerarse una infraestructura crítica de acuerdo con la definición que emplea la Comisión. Para mí es difícil saber si un sitio web ha dejado de ser una infraestructura crítica en caso de que se bloquee en un país. Basta con bloquear el sitio web de un gran banco que tenga su sede, pongamos, en Alemania, Francia o Gran Bretaña, para que todos los residentes en Europa sientan las consecuencias. Todos hablamos acerca de la consolidación del sector financiero, la consolidación de la actividad económica, incluso la consolidación de las cadenas hoteleras. En otras palabras, tenemos que reconocer que las infraestructuras críticas han invadido el ciberespacio y creo que Estonia es el primer país que ha registrado algunos elementos de una guerra cibernética. Me parece lamentable que se preste tan poca atención a este aspecto y este tema comienza ahora a trascender el ámbito de competencias del Comisario responsable de las comunicaciones. Sin embargo, me gustaría decir que es necesario destacar la seguridad de este aspecto, porque resulta difícil imaginar lo que sería la vida de los ciudadanos europeos sin Internet. No podemos decir si Internet es europea o pertenece a un solo país; se trata de una red mundial y, lógicamente, definir cómo proteger a la red contra un ataque que podría realizarse en cualquier momento resulta bastante complicado y el nivel del debate tendría que ser muy distinto. Actualmente hablamos ante todo de infraestructuras físicas y no cabe duda de que las escenas trágicas nos trastornan, pero la vida se hace cada vez más virtual y es necesario prestar atención a esta cuestión.

 
  
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  Eva Lichtenberger, en nombre del Grupo Verts/ALE. – (DE) Señor Presidente, señor Comisario, Señorías, nadie en esta Cámara pone en duda que una estrecha cooperación entre los Estados miembros es muy importante y necesaria para hacer frente a los riesgos del terrorismo. Nuestra crítica está dirigida a la manera en que debe hacerse. Más burocracia no nos ayudará en la lucha antiterrorista. Quiero dar las gracias al ponente por dar mayor realismo a la propuesta y mejorar considerablemente la versión de la Comisión. También ha avanzado una serie de sugerencias muy prácticas.

Todos estamos de acuerdo en que la mejora de la cooperación y de la información es positiva. Esta mejora puede llevarse a cabo tanto bilateral como multilateralmente. Sin embargo, la recopilación de una lista de todas las infraestructuras de riesgo no ofrece ventajas desde el punto de vista de la seguridad e incluso podría resultar contraproducente. Sin embargo, a fin de cuentas, la competencia corresponde a los Estados miembros y no tiene ningún sentido trasladarla a nivel europeo.

Espero que durante la votación de mañana todos actuemos con el realismo que ha mostrado la ponente y garanticemos lo que ya tenemos, es decir, una vía sensata que tenga en cuenta la realidad y no alimente ilusiones.

 
  
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  Erik Meijer, en nombre del Grupo GUE/NGL. (NL) Señor Presidente, aquellos que desean una mayor presión gubernamental en el ámbito de las fuerzas armadas, la policía, los servicios de seguridad, el sistema penitenciario y todo tipo de sistemas de control en el pasado han logrado reforzar su posición desde que comenzó este siglo. Ahora pueden invocar la aparición de un nuevo tipo de terrorismo que, para conmoción de todos, da lugar a soluciones poco meditadas.

En todos los niveles administrativos se han presentado propuestas para someter la burocracia, la libertad de asociación, la libertad de manifestación, el derecho de huelga, el derecho a viajar y a la vida privada a las supuestas garantías de la seguridad. El problema que encierra este planteamiento es que no hace nada para eliminar el semillero del que surge el terrorismo, como la extrema desigualdad de riqueza y poder que divide el mundo.

En lugar de ello reunimos más información, hacemos el seguimiento de más objetos, organizamos más burocracia y provocamos más molestias. En la Unión Europea ya existen 32 Directivas, Reglamentos, Tratados y Decisiones en materia de infraestructuras críticas que permiten un planteamiento europeo. Por ello esta nueva propuesta que prevé nuevas competencias y obligaciones ha sorprendido a más de uno.

En enero, el comité de subsidiariedad del Parlamento neerlandés atrajo mi atención sobre este tema. Esta comisión cuestiona el artículo 308 del Tratado CE, que se centra en la ampliación provisional de competencias, como base jurídica, y considera que la protección de las infraestructuras críticas debe ser ante todo una competencia nacional.

En mi calidad de ponente alternativo de este tema en la Comisión de Transportes y Turismo fue para mí una alegría que esta comisión decidiera invitar a la Comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos de Interior a rechazar rotundamente esta propuesta. La principal razón de esta petición era que todo lo que figura en la propuesta de directiva puede regularse con más eficacia a menor escala, es decir, por parte de los Estados miembros y sus regiones. En este caso, una mayor interferencia por parte de la Unión Europea implica ante todo más burocracia improductiva.

Desgraciadamente, los Grupos que votaron unánimemente en contra en la Comisión de Transporte, se dividieron en la Comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos de Interior. Mi Grupo no fue la excepción. Las mayoría de las delegaciones de los pequeños Estados miembros considera que se trata de una propuesta deficiente, en parte debido a que esta interferencia innecesaria difumina la división de tareas entre los Estados miembros y la Unión, y en parte porque puede abusarse de ella para recortar los derechos civiles, como la libertad de manifestación, invocando la protección de las infraestructuras, en cuyo caso no serviría para luchar contra el terrorismo internacional, sino para reducir la democracia interna.

En cambio, los miembros de las delegaciones de Alemania e Italia observaron elementos positivos en la propuesta. Esperan una reducción de las competencias que ya ejerce de todos modos la Comisión y un mejor control parlamentario de la aplicación de las competencias restantes. Los miembros de mi Grupo a favor y en contra se felicitan de que las enmiendas sobre todo debilitan el efecto de la propuesta y limitan su aplicación a cuestiones que afecten al menos a tres Estados miembros.

 
  
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  Christian Ehler (PPE-DE). – (DE) Señor Presidente, a diferencia de la Comisión de Industria, Investigación y Energía o de la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios, la comisión competente, la Comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos de Interior, no reconoce la importancia de proteger las infraestructuras críticas a nivel europeo. El tema central ha dejado de ser la protección de determinadas infraestructuras para concentrarse en los sectores.

Me parece que el procedimiento que se propone en el informe carece de audacia. El valor añadido que le confiere la inclusión del nivel europeo ha sido abandonado casi por completo. Es evidente que la responsabilidad de las infraestructuras críticas debe corresponder a los Estados miembros. Sin embargo, si dejamos su designación en manos de los Estados nacionales, no identificaremos sus puntos débiles y dependencias estructurales, y eso es precisamente lo que se necesita para designar las infraestructuras críticas europeas.

La idea de que una lista constituiría un libro de texto para atentados terroristas es totalmente ingenua. Los Estados miembros poseen estas listas desde hace mucho tiempo. Uno de los errores estructurales más importantes fue, por ejemplo, no cotejar estas listas con la OTAN. En el ámbito militar, la OTAN cuenta con listas de infraestructuras críticas desde hace 40 años, y hace ya tiempo que se elaboraron las hipótesis correspondientes en previsión de crisis militares.

 
  
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  Inger Segelström (PSE). – (SV) Deseo comenzar mi intervención dando las gracias a la ponente por su constructivo informe y su eficiente labor. Al parecer, los miembros de la Comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos de Interior nos encargamos sistemáticamente de todos los ámbitos de la sociedad que tienen algo que ver con la amenaza terrorista a nuestros ciudadanos. El propio Presidente ha hablado de ello hoy.

Es muy importante que no examinemos cada medida por separado, sino que estudiemos conjuntamente todos los ámbitos para lograr una normativa en materia de seguridad común que lo abarque todo, desde los visados y los controles de seguridad en la aviación, hasta la mejor manera de protegernos contra las amenazas en los aeropuertos, en el transporte público y en los puertos y la totalidad de la infraestructura que, debido al gran número de pasajeros a los que sirven, podrían ser objeto de un desastre enorme en caso de ser blanco de un atentado terrorista.

El tema que figura en la propuesta de la ponente y que deseo abordar es la cuestión de si deben ser tres o más Estados miembros víctimas de trastornos o destrucción, o si bien es suficiente con que se vean afectados dos. La propuesta de la ponente implica un aumento a tres del número de Estados miembros afectados, siendo dos lo que se indicaba en la propuesta de Directiva original. Me parece que este aumento no es razonable, ya que una amenaza, desastre o devastación puede afectar a un gran número de personas, a pesar que solo se hayan visto implicados unos pocos países. Además, el incidente podría tener consecuencias más graves en el lugar afectado que el que hubiera tenido en lugares más céntricos de la UE. Esta propuesta dificulta tener en cuenta a los pequeños Estados miembros, a pesar de que estos corren el mismo peligro de sufrir graves crisis a gran escala.

También considero que a medida que subsanamos lagunas y hacemos más difícil atacar a la aviación, los terroristas se centrarán en otros objetivos y en lugares más céntricos dentro de la infraestructura, a los cuales se puede hacer un daño enorme. No debemos ser ingenuos, sino que debemos estar tan preparados como sea posible. Esa es nuestra responsabilidad.

 
  
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  Marianne Mikko (PSE). – (ET) Los atentados cibernéticos contra Estonia que tuvieron lugar en los meses de abril y mayo de este año fueron los primeros sucesos de este tipo que despertaron la atención mundial. Sin embargo, estos no fueron los primeros atentados contra las infraestructuras esenciales de Europa. Hasta ahora, los atentados cibernéticos habían ido dirigidos contra empresas, sobre todo del sector financiero, en las que Internet se ha convertido en un entorno indispensable para realizar transacciones.

Por razones comprensibles, los bancos prefieren no dar a conocer todos los detalles de estos atentados. La falta de confianza en la fiabilidad de los sistemas bancarios tendría graves consecuencias para la economía europea en general.

Entre los ámbitos de actividad en los que Internet se ha convertido en una parte esencial de la infraestructura se hallan la administración pública y los medios de comunicación. En el peor de los casos, la incapacidad para repeler un atentado cibernético podría hacer que Europa retrocediera al siglo pasado.

Imaginémonos que hoy, en el siglo XXI, se interrumpieran las comunicaciones entre los ministerios, y que ni el Gobierno ni los medios de comunicación pudieran informar al público. Esto fue precisamente lo que ocurrió en Estonia, como ha señalado con toda precisión la señora Starkevičiūtė.

Quisiera dar las gracias a la ponente y recalcar la gran actualidad de su informe. La seguridad cibernética es el mejor ejemplo de que es necesario cooperar para defender las infraestructuras esenciales de la Unión Europea. Durante este atentado cibernético sin precedentes contra un Estado independiente, los especialistas en tecnologías de la información de este país recibieron ayuda de expertos de la Unión Europea y de otros países.

Esperamos que esta cooperación sea un ejemplo y una lección sobre seguridad interior para las partes responsables de todos los Estados miembros. Ni la riqueza ni la fuerza militar nos pueden ayudar a repeler un atentado cibernético. La única defensa es la cooperación. Gracias una vez más a la ponente.

 
  
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  Franco Frattini , Vicepresidente de la Comisión.(IT) Señor Presidente, Señorías, quiero dar las gracias a todos los oradores, incluida la ponente; me temo que tengo algunas objeciones para aceptar el enfoque más bien restrictivo que propone la Comisión de Transporte y Turismo.

Como han señalado acertadamente algunas diputadas y diputados –la señora Segelström fue la última, pero hubo otros–, restringir el umbral mínimo para definir una infraestructura europea a tan solo tres o más Estados miembros supondría, en mi opinión, dos desventajas, la primera de las cuales sería que evitaría que los Estados miembros más pequeños participaran en el programa de protección de las infraestructuras críticas. Nosotros, desde luego, deseamos evitar esa posibilidad. Queremos ofrecer a todos los Estados miembros que puedan ser blanco de atentados terroristas una manera de participar en esta estrategia europea.

Tengo que oponerme a una actitud restrictiva que se muestra hostil a la idea de que Europa se ocupe de un marco común de protección de las infraestructuras. Esta no es una cuestión de subsidiariedad, la cual respetamos con gran celo. El problema es que actualmente las infraestructuras están estrechamente conectadas entre sí, y la intervención de la diputada estonia que recordaba el atentado cibernético contra su país constituye la prueba más evidente de ello, pues este ataque afectó a todo el sistema de ese país. A pesar de que se vio afectado únicamente un sistema nacional, ¿podemos poner en duda que este ataque afectó indirectamente a toda la red de relaciones de Estonia con los demás países europeos? Si se paraliza el sistema bancario de un único país durante unos días, se verá afectada inevitablemente una de las estructuras fundamentales de la Unión Europea. Por ello creo que la propuesta original de la Comisión, a la que confirmo mi apoyo, es mejor por ofrecer una gama más amplia de oportunidades.

En cuanto a los atentados cibernéticos, no descarto la posibilidad de que los terroristas puedan planear un ataque al sistema de todo un país, como el sistema bancario, un ministerio o un sistema de la administración; estamos examinando lo que sucedió en Estonia y nuestra agencia de seguridad de la información presentará un informe al respecto después del verano. Como es lógico, tengo la intención de publicar su informe pero, dejando a un lado el análisis de este incidente en particular, no podemos descartar la posibilidad de que las organizaciones terroristas tengan la intención de hacer caer todo el sistema de un país por medio de un atentado cibernético. Por ello considero absolutamente indispensable adoptar una interpretación menos restrictiva.

Por último, quiero volver a dar las gracias a la ponente y a todos los diputados a este Parlamento. Creo que al aprobar un informe riguroso sobre las iniciativas que ha emprendido la Comisión, demostraría con toda claridad que nos interesa la prevención. Como ha señalado alguien con toda la razón, la Comisión Europea y las instituciones de la Unión Europea han venido trabajando por reforzar nuestras políticas en materia de prevención desde 2004. Y únicamente de esta manera podremos dar una respuesta realmente eficaz y coordinada a la amenaza terrorista.

 
  
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  El Presidente. – El debate queda cerrado.

La votación tendrá lugar mañana, 11 de julio de 2007.

 
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