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RC-B6-0363/2007

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PV 26/09/2007 - 12
CRE 26/09/2007 - 12

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PV 27/09/2007 - 9.5
CRE 27/09/2007 - 9.5
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Debates
Miércoles 26 de septiembre de 2007 - Estrasburgo Edición DO

12. Situación en Birmania (debate)
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  Presidenta. – El punto siguiente consiste en las declaraciones del Consejo y de la Comisión sobre la situación en Birmania.

 
  
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  Manuel Lobo Antunes , Presidente en ejercicio del Consejo. (PT) Señora Presidenta, Comisario, señoras y señores, este debate y nuestras intervenciones están de verdadera actualidad y, ciertamente, el Consejo y la Presidencia portuguesa realizan un seguimiento de los acontecimientos ocurridos en Birmania (Myanmar) con gran preocupación.

De hecho, han pasado casi veinte años desde que tuvieron lugar los acontecimientos de 1988, sin que Birmania haya asistido al tipo de manifestaciones que está teniendo lugar actualmente. No cabe duda de que lo que muchos comentaristas manifiestan acerca de estos últimos acontecimientos es cierto: el país se encuentra en una encrucijada que consideramos crítica.

Desde el principio, la situación ha demostrado ser especialmente volátil, y aunque hemos realizado todos los esfuerzos para impedir que las autoridades birmanas recurrieran a la violencia, los acontecimientos actuales demuestran, muy lamentablemente, que la Junta Militar de Rangún sigue haciendo oídos sordos a los llamamientos de la comunidad internacional, como ha venido haciendo durante muchos años a los constantes y reiterados llamamientos internacionales.

Si se hubiera gestionado adecuadamente, la situación de los últimos días podría haber presentado una oportunidad sin precedentes para emprender los primeros pasos en el camino hacia la reforma política urgente y a la reevaluación nacional del país. Esperábamos que la Junta escucharía el mensaje inequívoco emitido por los manifestantes de que sus políticas han fracasado.

Lo que en principio era una protesta ad hoc contra la subida desproporcionada del precio del combustible se ha convertido en un amplio movimiento público de protesta contra la política general de un Gobierno en gran parte dictatorial.

Consciente de la tensión creciente en el país, la Unión Europea no se ha limitado a quedarse a un lado y observar la situación. De manera inmediata, en agosto, condenó rotundamente la detención de diversos líderes de la oposición, en particular del también llamado grupo «Generación del 88», que protestaba contra la subida de cerca del 500 % en los precios del combustible. Igualmente, solicitó la liberación de todos los prisioneros políticos y subrayó la necesidad de comenzar un proceso de apertura, reconciliación y reforma política. Ayer mismo emitimos un mensaje claro de solidaridad y apoyo a la población birmana por medio de una Declaración Conjunta de los Estados Unidos-Unión Europea, adoptada por los veintisiete Ministros de Asuntos Exteriores, que se encuentran reunidos en Nueva York.

Hacemos un llamamiento a las autoridades para que respeten el derecho de los monjes, las monjas y los civiles a manifestarse pacíficamente, y subrayamos que esta situación representa una nueva oportunidad para tratar de resolver los problemas extremadamente complejos del país.

En otra declaración emitida también ayer, el Alto Representante, el señor Solana, hizo un llamamiento a las autoridades birmanas para que continuaran ejerciendo la moderación y recalcó que la verdadera paz, la estabilidad y el desarrollo pueden alcanzarse únicamente mediante una reforma política, la garantía de los derechos y las libertades fundamentales y la plena inclusión de todas las partes interesadas.

Asimismo, hemos debatido la situación con algunos de nuestros socios en conversaciones bilaterales mantenidas al margen de la Asamblea General de las Naciones Unidas, celebrada en Nueva York. En nuestro diálogo constante acerca de Birmania con los socios de la región, entre los que se incluye China, la India y los países de la ASEAN (Asociación de Naciones del Asia Sudoriental), estamos alentando a estos últimos a entablar negociaciones regulares con el régimen, haciendo especial hincapié en los puntos siguientes: primero, la estabilidad a largo plazo de Birmania requiere una verdadera transformación, especialmente política; segundo, la apertura del país es fundamental para el desarrollo de Birmania, y también para beneficio de sus vecinos y de la comunidad internacional en su conjunto. Hemos reparado también en que Singapur, actual Presidencia de la ASEAN, ha respondido al menos con una declaración nacional en la que espera que las actuales manifestaciones de protesta puedan resolverse pacíficamente.

Los Ministros de Asuntos Exteriores de la UE debatieron la situación que está desarrollándose en Birmania durante la reunión Gymnich, mantenida a comienzos de septiembre, y ayer, en Nueva York, cuando se reunió la totalidad de los 27, se volvió a abordar esta cuestión, como he mencionado, que se ha debatido también en Bruselas en el Comité Político y de Seguridad, y se ha debatido en mayor profundidad esta mañana con el Grupo de Trabajo Asia y Oceanía. Obviamente, estamos evaluando todas las opciones posibles para una nueva reacción de la Unión Europea, y aunque esperamos que la situación no se deteriore todavía más, debemos estar preparados para cualquier eventualidad. Asimismo, estamos organizando una acción adicional por canales burocráticos y permaneceremos en contacto con las Naciones Unidas, en particular con Ibrahim Gambari, Enviado Especial del Secretario General, que se reunió con la Presidencia y las instituciones de la Unión Europea en julio; es decir, inmediatamente antes de las vacaciones estivales. Igualmente, permanecemos en estrecho contacto con nuestros colegas de Ginebra, donde ayer se realizó una mordaz declaración en el Consejo de Derechos Humanos.

Anoche, debido a las preocupantes noticias que nos llegaban desde Rangún, nos vimos obligados a hacer un nuevo llamamiento a las autoridades birmanas, solicitándoles que no reaccionaran violentamente a las manifestaciones pacíficas de la población, y en el que mencionábamos claramente la posibilidad de incrementar las sanciones actuales, por lo que el mensaje fue concreto y directo. Finalmente, el Coreper (Comité de Representantes Permanentes) debatirá mañana la cuestión de Birmania en mayor profundidad.

 
  
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  Louis Michel , Miembro de la Comisión. – (FR) Señora Presidenta, señoras y señores, como al resto de las instituciones europeas, a la Comisión le preocupa en gran medida la situación de Birmania/Myanmar, evidentemente. Estamos realizando un seguimiento muy estrecho de los dramáticos incidentes de las últimas semanas, e incluso de las últimas horas, tras el movimiento de resistencia y protesta pacífica que han iniciado los monjes budistas.

Como ustedes saben, el pasado 6 de septiembre la señora Reding presentó el análisis de la Comisión sobre la situación general: violaciones reiteradas de los derechos humanos, represión política y deterioro general de las condiciones económicas, a lo que yo añadiría también las violaciones del Derecho internacional humanitario cometidas por el Gobierno de Birmania/Myanmar contra los civiles y los prisioneros, así como las restricciones cada vez más severas impuestas sobre el CICR mientras lleva a cabo su labor. En las últimas semanas, el régimen ha estado cosechando los amargos frutos de la explosiva situación social y política que, hasta cierto punto, él mismo ha creado.

¿Qué debería hacerse frente a tales hechos? Tenemos derecho a pensar que la situación tiene cierto aire de déjà vu, anunciando una repetición de la violenta represión de 1988, o que hemos alcanzado un punto histórico de inflexión. En cualquier caso, los hechos acaecidos en Birmania/Myanmar parecen estar tomando un cariz impredecible. El hecho de que el movimiento masivo de protesta —con unas 100 000 personas tomando las calles de Rangún el pasado lunes— carezca de una agenda política o de unas reivindicaciones manifiestas torna la situación, obviamente, más inestable y precaria.

Evidentemente, no podemos descartar la posibilidad de que el régimen pierda el control sobre los hechos al emprender acciones contra los manifestantes. No cabe duda de que la intimidación, las detenciones y los obstáculos a los que estamos asistiendo apuntan todos ellos al hecho de que se está adoptando una línea de acción mucho más dura. Las detenciones llevadas a cabo esta mañana, la manera brutal en que las autoridades han intervenido y el hecho de que se hayan registrado víctimas sirve, únicamente, para aumentar nuestra inquietud. Bajo tales circunstancias, nuestro objetivo prioritario debe ser impedir cualquier reacción violenta por parte del Gobierno e instar a los responsables a mostrar la máxima moderación; obviamente, la seguridad y el bienestar de Aung San Suu Kyi es una de nuestras consideraciones principales.

Sin embargo, las protestas también han proporcionado una oportunidad, hasta cierto punto, pues muestran al régimen, o al menos a aquéllos de sus miembros que todavía mantienen cierta percepción de la realidad, que una deficiente gestión política y económica ha motivado que el pueblo ya no tema tomar las calles para expresar su ira, motivada por la desesperación prolongada durante demasiado tiempo.

El segundo motivo de preocupación para la Comisión es, por consiguiente, instar a la comunidad internacional a persuadir al Gobierno a que dé las muestras necesarias para restaurar un mínimo de confianza y, de ese modo, crear las condiciones bajo las cuales puede allanarse el camino hacia la reconciliación nacional. El régimen debe escuchar las aspiraciones del pueblo de apertura y democracia. Toda solución a la crisis actual debe, ciertamente, implicar un proceso participativo y transparente que permita a todas las partes interesadas en la reconciliación nacional de Birmania/Myanmar contribuir plenamente al futuro político y económico del país. Es el mensaje que dio mi colega, Benita Ferrero-Waldner, a nuestros países socios en las reuniones mantenidas en paralelo durante la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Asimismo, es vital que los Estados fronterizos con Birmania/Myanmar sean conscientes de sus respectivas responsabilidades. Creo que China se ha dado cuenta ya de que sus propios intereses a largo plazo no se verán beneficiados por una situación tan explosiva y que su influencia puede ser decisiva. Sin embargo, debemos persuadir a la India, a Japón y a Corea del Sur, países que han contribuido significativamente a las necesidades económicas del régimen birmano, a hacer más por resolver la crisis actual. Los Estados miembros de la ASEAN deben también ser más firmes al expresar sus puntos de vista, ya que cualquier deterioro de la situación de Birmania/Myanmar tan sólo puede tener consecuencias devastadoras para toda la región.

Finalmente, la Comisión recibe con satisfacción el especial papel desempeñado por las Naciones Unidas, y más concretamente los buenos oficios de su enviado especial, Ibrahim Gambari, cuya próxima visita a Rangún será de la mayor importancia. Si las autoridades de Birmania/Myanmar vuelven a escoger el camino de la represión, ello sumirá al país en un aislamiento internacional todavía mayor, intensificando así el sufrimiento ya intolerable para su pueblo; si, por otra parte, las autoridades optan por el diálogo abierto y democrático, tendrán que clarificar la futura hoja de ruta para el país, realizar firmes compromisos en cuanto a una fecha definitiva para la celebración de elecciones libres y entablar un diálogo sincero con sus socios. Bajo tales circunstancias, las autoridades de Birmania/Myanmar serán capaces de contar con el apoyo de la Unión Europea y de otras naciones aliadas.

 
  
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  Geoffrey Van Orden, en nombre del Grupo del PPE-DE. – Señora Presidenta, la Unión Europea se enorgullece de su interés por los derechos humanos, y sin embargo parece incapaz de actuar de forma eficaz contra los regímenes tiránicos que en todo el mundo continúan oprimiendo y abusando de su pueblo año tras año. Existe una mentalidad que parece creer que todo lo que se necesita es una declaración y una posición común. El Presidente en ejercicio dijo en el debate anterior que deberíamos vivir con arreglo a nuestras palabras. Estoy de acuerdo con él.

A lo largo de mi mandato en este Parlamente he luchado contra dos regímenes especialmente odiosos: el de Mugabe en Zimbabue y el de la junta militar en Birmania. Ambos han sido objeto de atención por la UE, pero no ha ocurrido nada. Deberíamos avergonzarnos.

Hoy nuestra atención está centrada en Birmania, donde durante la última semana la Alianza de Todos los Monjes Budistas de Birmania ha llevado a cabo valientemente protestas masivas en las calles de Rangún y de otros muchos lugares de Birmania. Todos estamos conmocionados al ver que una situación desesperada se ha transformado en una tragedia. En todo el mundo se han podido contemplar las imágenes de los monjes heridos, las pagodas llenas de de humo y los civiles vapuleados como resultado de la represión de las fuerzas de seguridad. Se informa de al menos cinco víctimas mortales, y cientos de personas han resultado heridas. Hace casi una semana que la emisora de radio Voz Democrática de Birmania nos alertó de que el Gobierno había autorizado hacer uso de las armas de fuego y se disponía a reprimir violentamente las manifestaciones pacíficas.

Ya es hora de que dejemos de retorcernos las manos y nos pongamos serios. No me hago ilusiones. Como en el caso de Zimbabue, la clave del cambio en Birmania la tienen sus vecinos, China en particular. China es el principal inversor, socio comercial y proveedor de armamento que tiene Birmania. Hoy mismo recibimos en el Parlamento a una delegación parlamentaria china, encabezada por el señor Wang Yingfan, miembro influyente del Congreso Nacional del Pueblo. Esta mañana le solicité insistentemente que China adoptase medidas contra el régimen birmano. Reiteró el compromiso de China con la no injerencia en la política interna de los demás países, pero al mismo tiempo me aseguró que China seguirá desempeñando un papel silencioso pero importante, y pidió flexibilidad y una actitud más positiva con el régimen birmano. Ya veremos que resultados tiene esto.

El Presidente de la Unión Europea anunció ayer que se impondrían sanciones más severas en caso de una reacción violenta. Esta violencia ya se ha producido, y por lo tanto deberán aplicarse esas sanciones más severas, si es que la UE quiere conservar alguna credibilidad en el escenario mundial. Debemos dejar claro que esta vez cumpliremos nuestra palabra y aplicaremos las sanciones. No se debe repetir el vergonzoso episodio de mayo, cuando se permitió que el Ministro de Asuntos Exteriores de Birmania asistiese a la cumbre de ASEM en Alemania, en flagrante violación de la prohibición de viajar impuesta por la UE.

Al estudiar las sanciones no debemos olvidar el hecho de que TOTAL Oil es uno de los pocos inversores extranjeros que quedan en Birmania. TOTAL está contribuyendo directamente a apuntalar la junta militar, aportando cada año al régimen cientos de millones de dólares que sirven para mantener uno de los ejércitos más numerosos de la región.

Hemos estado debatiendo la crisis de Birmania durante mucho tiempo, y ahora la tenemos encima. Debemos recordar que las personas que provocaron la masacre de manifestantes en Birmania hace 20 años son las mismas que ocupan hoy las posiciones clave del régimen. Es lamentable que el Consejo y la Comisión no hayan prestado a lo largo de los años una mayor atención al Parlamento en estos asuntos.

Hoy, una vez más, hemos presentado una enérgica resolución; es corta y muy clara. En ella decimos a las autoridades birmanas: pongan en libertad inmediatamente a Aung San Suu Kyi, dejen en paz a los manifestantes y convoquen una Convención Nacional plenamente representativa que incluya a la Liga Nacional para la Democracia. Al Consejo de Seguridad de la ONU le decimos lo siguiente: reunámonos para abordar la situación en Birmania y envíen, inmediatamente después, a su enviado especial a ese país. Al Consejo y a la Comisión les decimos: hablen con los Estados Unidos y con la ASEAN para preparar una serie una serie de medidas coordinadas contra el régimen birmano, en caso de que responda con la violencia y no de la forma que hemos dicho.

 
  
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  Barbara Weiler, en nombre del Grupo del PSE. – (DE) Señora Presidenta, señoras y señores, Europa; de hecho, el mundo entero, tiene la mirada puesta en Birmania. Hoy, por primera vez, se ha derramado sangre, como ha mencionado ya mi colega del Reino Unido, por lo que ya nada más puede ocultarse, y esto representa una nueva situación en el debate.

El Grupo Socialista en el Parlamento Europeo está consternado por los métodos brutales empleados por la Junta Militar contra los manifestantes pacíficos. Esperamos que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que mantiene ahora una reunión paralela, adopte medidas inmediatas y que se haga sentir su influencia, lo que significa su influencia sobre y con China.

El segundo mensaje que debe enviarse hoy debe ser la solidaridad del Parlamento Europeo con el pueblo de Birmania: nuestra solidaridad, apoyo y, sí, nuestra admiración por el coraje de sus ciudadanos. Los monjes budistas no constituyen una pequeña élite minoritaria, sino que forman parte de la ciudadanía y cuentan con el apoyo de miles de personas. Claramente, las manifestaciones fueron desencadenadas por los incrementos arbitrarios de los precios pero, durante años, la Junta ha violado la Declaración Universal de los Derechos Humanos y, específicamente, las normas de la Organización Internacional del Trabajo, además de practicar la tortura y el trabajo forzoso.

En la era de la globalización, el aislamiento ha dejado de ser una opción, lo cual es positivo. Los derechos democráticos básicos y el sistema universal de valores se aplican igualmente al continente asiático. Esperamos que la Constitución de Birmania, tanto tiempo planificada, se incluya en la agenda de manera inmediata y que Birmania —como Tailandia, relativamente pronto— celebre elecciones democráticas. Es posible establecer y poner en práctica regímenes democráticos en estas regiones.

Además de las Naciones Unidas y Europa, los países de la ASEAN deben, ciertamente, desempeñar también un papel más activo, en especial puesto que aspiran a convertirse en algo semejante a una UE. Las manifestaciones mantenidas hoy en Filipinas son un signo positivo de solidaridad en la región.

No existe vuelta atrás en el camino hacia la democracia, incluso en Birmania.

 
  
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  Annemie Neyts-Uyttebroeck, en nombre del Grupo ALDE. – (NL) Señora Presidenta, Comisario, señoras y señores, permítanme comenzar con una humilde reverencia ante el increíble coraje de la población birmana, que está protestando pacíficamente en masa contra la dictadura militar de su país.

Hoy, dicho régimen se ha embarcado en una represión violenta y nuestros corazones se solidarizan con el destino del pueblo birmano; ante ello, la Unión Europea debe protestar más enérgicamente, no sólo con la palabra, sino también con los hechos. Si el régimen persiste en la represión, deben intensificarse las sanciones y apelar, cuando no obligar, a todas las empresas europeas que todavía realizan operaciones en Birmania a que cesen sus actividades en el país. Los países de la ASEAN deberían también endurecer su posición respecto a Birmania, y la India y China deberían emplear su influencia sobre el régimen para instarle a entablar un diálogo serio con la oposición democrática birmana.

El régimen birmano no sólo reprime a la población en la esfera política; también ha hundido al pueblo en las miserias de la pobreza y la indigencia, a pesar de ser un país que tiene todo lo necesario para ser próspero. Las manifestaciones masivas del pueblo birmano suponen prueba suficiente de que Aung San Suu Kyi, indudablemente, no está sola, sino que porta las esperanzas de la gran mayoría de los birmanos. El régimen birmano debería restituirle inmediatamente la plena libertad de circulación y liberar a todos los prisioneros políticos, incluyendo a los aprehendidos hoy.

Finalmente, deseo hacer un llamamiento a la Unión Europea para que haga el máximo uso del instrumento para promover la democracia y los derechos humanos que tenemos ahora a nuestro alcance.

 
  
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  Brian Crowley, en nombre del Grupo UEN. – Señora Presidenta, me gustaría agradecer al Presidente en ejercicio y al Comisario, así como a sus Señorías, los comentarios que han realizado hasta ahora.

El movimiento nacional para la democracia en Birmania preguntaba hace 18 años: ¿qué hace falta para que la comunidad internacional convenza a las autoridades birmanas de que deben adoptar la democracia? ¿nos tienen que matar a tiros en las calles y que lo graben las cámaras de televisión para que la comunidad internacional responda?

Por desgracia, este pronóstico se está cumpliendo ahora. Podemos ver cómo una parte de la sociedad birmana, los monjes y monjas budistas que viven una vida de no violencia y de pacifismo, que dedican su tiempo a los demás, están siendo masacrados en las calles e intimidados por el régimen militar. No es adecuado que la gente piense que cualquier palabra que se pronuncie aquí va a lograr los fines que pretendemos. Sin embargo, es asimismo incorrecto que el mundo haya permanecido en silencio durante tanto tiempo; no podemos seguir callados. Y, como han dicho los colegas diputados, nos corresponde hacer uso de nuestra influencia, no sólo con el régimen de Birmania, sino también con China, la India y Bangladesh para lograr que exista coherencia y respeto de las sanciones vigentes y de las demandas de democracia.

Actuemos para condenar la violencia contra las protestas pacíficas, pero asegurémonos de que podemos dar nuestro apoyo a quienes protestan.

 
  
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  Raül Romeva i Rueda, en nombre del Grupo Verts/ALE. – Señora Presidenta, es evidente que los últimos acontecimientos que están teniendo lugar en Birmania nos sitúan cada vez más ante una situación de punto de no retorno. Yo creo que las manifestaciones masivas, no solamente de monjes y monjas, sino de miles y miles de personas que han estado apoyando y que siguen apoyando esas manifestaciones han sido un claro mensaje hacia la Junta Militar birmana, pero también hacia el mundo, de que existe en ese país un hartazgo, un cansancio de la situación y una voluntad de cambio.

Y es, precisamente, esa voluntad de cambio la que desde la Unión Europea y desde la comunidad internacional en general debemos apoyar. Es evidente que tras 30 años de sanciones sin apenas resultados, la política debe dar un giro. Y la política internacional, en ese sentido, debe implicar a los países de la región, no solamente a China y la India como se ha dicho, sino también a Japón y a Singapur, actual presidencia de la ASEAN. Y es por eso que tenemos que celebrar no solamente los gestos hechos por el Consejo y por la Comisión, sino también los gestos que se están haciendo en el seno de las Naciones Unidas para que haya un firme mensaje de liberación de la oposición política, especialmente de Aung San Suu Kyi, y, sobre todo, un paso a favor de la democracia al que en estos momentos espero ya no podemos ni debemos renunciar.

 
  
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  Bastiaan Belder, en nombre del Grupo IND/DEM. – (NL) Señora Presidenta, el Consejo Estatal de Paz y Desarrollo: tal es el nombre oficial del régimen militar de Birmania que, en este momento, ante la crisis actual en la que se encuentra sumido el país, resuena más que nunca como una cruel mentira.

La Junta Militar ha representado el abuso de poder y la mala gobernanza durante decenios, así que tiene sentido que economice al máximo en las estadísticas. Por cierto, la gran mayoría de la población birmana es víctima de una doble explotación; sí, así es, una doble explotación: internamente, por los gobernantes militares del país —todo aquél que lleve a cabo negocios en Birmania tiene que operar, casi exclusivamente, con el ejército de por medio— y, externamente, por la República Popular China, que toma parte de una forma extrema de explotación de los ricos recursos naturales y agrícolas de este Estado de Asia Sudoriental. Los diplomáticos que se encuentran en Rangún incluso han llegado a decir estos días: «Birmania se ha convertido en una cuasi-provincia china». En los colegios del norte, construidos por China, el mandarín es la primera lengua, y la hora de Beijing es la hora local oficial.

Señora Presidenta, podría decirse que los gobernantes birmanos y los chinos son prácticamente indistinguibles unos de otros; por consiguiente, insto al Consejo y a la Comisión a que estén entre los primeros en alzarse firmemente ante la responsabilidad compartida de los dirigentes birmanos y de Beijing por el sufrimiento del pueblo birmano.

 
  
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  Luca Romagnoli, en nombre del Grupo ITS. (IT) Señora Presidenta, Comisario, señoras y señores, cuando nuestras resoluciones y declaraciones no quedan como mera letra muerta o una débil voz a los grandes oídos del Consejo, quedan atrapados en la intempestividad de los acontecimientos que, ciertamente, no coinciden ni aguardan a nuestro calendario del pleno.

Hace unos días votamos casi unánimemente a favor de una Resolución sobre Birmania. Sus considerandos detallan numerosas violaciones de los derechos humanos que se perpetran en dicho país en la actualidad, pero omiten recordar que un régimen militar de inspiración marxista ha estado oprimiendo al pueblo durante decenios, con el apoyo de China, como es bien sabido. No solamente existe opresión; cabe recordar que el régimen birmano es un sistema que basa gran parte de su poder y de su presupuesto en el tráfico de drogas.

Por lo que respecta a la represión, la censura y el acoso generalizado que han caracterizado al régimen birmano durante años, quisiera señalar que no se trata únicamente de la muy aclamada señora Aung San Suu Kyi, no únicamente de periodistas como U Win Tin y de actores como el señor Zaganar o el conocido activista de los derechos civiles, Win Naing; permítanme decirles, señoras y señores, que son también los monjes budistas, como saben pero, sobre todo, existen también numerosas minorías considerables, entre las que se incluye un grupo cultural y étnico en particular que no se mencionó en la Resolución aprobada hace dos semanas: el pueblo Karen. Este pueblo ha rechazado, durante decenios, seguir la línea de un sistema en el que la subsistencia depende de la prostitución infantil y el cultivo de drogas.

Deplorar simplemente la represión con la que el Consejo Estatal de Paz y Desarrollo aplasta la protesta popular, y exigir al mismo tiempo el establecimiento de la democracia en Birmania no es de mayor utilidad que las condenas rotundas, las demandas de una liberación inmediata e incondicional de los detenidos —que, recalco, es crucial— y de todo aquello que nos esforzamos por dejar por escrito, suplicar o amenazar sin conseguir demasiado resultado en la práctica.

Incluso el Presidente de los Estados Unidos, el señor Bush, a pesar de sus numerosos comentarios vacuos ante la Asamblea de las Naciones Unidas, tiene un punto a su favor: ha llegado tan lejos como para exigir la intervención de las Naciones Unidas y ha hablado de un país que ha impuesto un reinado del temor, donde las libertades básicas se encuentran rigurosamente restringidas, donde se persigue a las minorías étnicas y donde el trabajo infantil forzoso, el tráfico humano y la violación son algo común; incluso llegó a anunciar el endurecimiento de las sanciones, como ha hecho también la Presidencia en ejercicio de la Unión Europea.

Pues bien, esperemos que todo ello sirva para algún propósito, porque si no es así, no escucharemos, ciertamente, ninguna amenaza de bombardeo, ni presencia de bases militares en Birmania ni —todavía menos— de su socio, China. La situación de la oposición birmana es como la lucha del pueblo Karen, que dura decenios: mucho ruido en Europa y en los Estados Unidos, pero dejando que ese país resuelva sus propios asuntos. Por el momento aquí no se encuentran en juego intereses transnacionales; por el momento, las habituales palabras vacuas son suficientes para la Unión Europea.

 
  
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  Manuel Lobo Antunes , Presidente en ejercicio del Consejo. (PT) Señora Presidenta, Comisario, señoras y señores, en mi intervención he tratado brevemente de dar a esta Cámara información precisa y detallada acerca de todas las medidas políticas y diplomáticas adoptadas y de los contactos establecidos en relación con el problema de Birmania (Myanmar), sobre cómo hemos estado haciendo un seguimiento de la situación, y sobre lo que hemos hecho. Ahora quisiera reafirmar la absoluta determinación de la Presidencia portuguesa de continuar realizando un estrecho seguimiento de los acontecimientos que se desarrollen en dicho país, y asegurarles también que la Presidencia propondrá, ciertamente, cualquier medida que, en su opinión, demuestre nuestra solidaridad inequívoca con el pueblo birmano y, al mismo tiempo, demuestre también de modo inequívoco a las autoridades birmanas que habrá un precio que pagar por cualquier nuevo deterioro de la situación del país.

 
  
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  Presidenta. – Presidente en ejercicio del Consejo, señor Lobo Antunes, quisiera agradecerle, en nombre del Parlamento Europeo, que haya permanecido durante todo el día con nosotros. Quiero que sepa que hemos reparado en ello.

Para concluir el debate, he recibido seis propuestas de resolución de acuerdo con el apartado 2 del artículo 103 del Reglamento del PE(1).

Se cierra el debate.

La votación tendrá lugar el jueves 27 de septiembre de 2007.

(Se suspende la reunión a las 17.40 y se reanuda a las 18.00 horas).

Declaraciones por escrito (Artículo 142)

 
  
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  Richard Corbett (PSE), por escrito. – Birmania es una de las peores y más antiguas dictaduras militares del mundo. Han mantenido a su pueblo en una pobreza abyecta, que contrasta enormemente con el éxito económico de muchos de sus vecinos. La represión ha sido brutal. Los contactos con el mundo exterior se encuentran severamente restringidos, y la situación habría quedado olvidada a no ser por el heroísmo de Aung San Suu Kyi, que representa un foco de esperanza para las aspiraciones democráticas del pueblo birmano. Espero que en los próximos días podamos asistir al fin del régimen militar sin nuevos derramamientos de sangre, e invito al Consejo y al Alto Representante a aplicar toda la presión que puedan para lograr este resultado.

 
  
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  Glyn Ford (PSE), por escrito. – Como ponente parlamentario sobre el acuerdo de libre comercio entre la UE y la ASEAN, siempre dejé claro en todas mis reuniones con los ministros de comercio y funcionarios de los países de la ASEAN que el Parlamento se opondría enérgicamente a cualquier concesión a la actual dictadura militar birmana.

Los acontecimientos de estos últimos días, en los que las protestas pacíficas encabezadas por monjes budistas han sido respondidas con gases lacrimógenos y disparos, han empeorado una terrible situación.

He tenido el privilegio de visitar a Aung San Suu Kyi en Rangún hace casi una década, cuando su arresto domiciliario se había relajado lo suficiente para que pudiera recibir algunos raros visitantes. Me dijo con toda claridad que como representante y líder democráticamente elegida de la Liga Nacional para la Democracia, derrocada por el régimen militar, quería que la UE impusiera las sanciones más severas que fuera posible.

Ahora la UE y los Estados miembros deben ponerse al frente de la demanda de sanciones globales de la ONU a través del Consejo de Seguridad. Ni nosotros ni el pueblo birmano podemos esperar por más tiempo.

 
  
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  Jules Maaten (ALDE), por escrito. – (NL) Un nuevo drama se está produciendo en Birmania. La junta ha optado por la confrontación con miles de manifestantes pacíficos. Resulta enormemente lamentable, ya que es maravilloso que la población haya tenido el valor de plantar cara sin ayuda del exterior. Respaldo la liberación incondicional de Aung San Suu Kyi, U Khun Htun Oo, Ko Min Ko Naing y todos los demás presos políticos y apoyo unas reformas democráticas rápidas.

La Comisión Europea debería hacer el mejor uso de los fondos de emergencia, previstos en el objetivo 1 del presupuesto del Instrumento Europeo para la democracia y los derechos humanos, de forma que se pueda brindar el apoyo adecuado a los medios de comunicación independientes, a los defensores de los derechos humanos y a las ONG en Birmania.

Asimismo parece inevitable un mayor endurecimiento de todas las sanciones económicas existentes. Estoy a favor de adherirnos a las medidas británicas y norteamericanas y de imponer severas restricciones a las actividades comerciales y a las transacciones financieras con Birmania.

El Parlamento debería enviar una delegación a Birmania para evaluar por si mismo la situación.

 
  
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  David Martin (PSE), por escrito. – La situación en Birmania es extraordinariamente preocupante. Quienes se manifiestan contra el régimen militar (incluyendo los monjes) están dando pruebas de un valor inmenso. El régimen ha reprimido brutalmente las manifestaciones anteriores y demostrado muy poco interés por el bienestar de su pueblo. Hay que aplicar la máxima presión internacional sobre el régimen, incluyendo el compromiso de exigir responsabilidades a los autores de atrocidades en los próximos días ante la Corte Penal internacional. La UE debe hablar con China y la India, que están en mejores condiciones para presionar al régimen, pidiéndoles que intervengan para proteger a los manifestantes y para que Birmania vuelva a la normalidad.

 
  
  

PRESIDE: MANUEL ANTÓNIO DOS SANTOS
Vicepresidente

 
  

(1)Véase el Acta

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