Índice 
Debates
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Miércoles 14 de noviembre de 2007 - Estrasburgo Edición DO
1. Apertura de la sesión
 2. El interés europeo: Triunfar en la era de la mundialización (debate)
 3. Turno de votaciones
  3.1. Repercusiones regionales de los seísmos (votación)
  3.2. Consenso europeo en materia de ayuda humanitaria (votación)
  3.3. Protección del suelo (votación)
  3.4. Comité de seguros y pensiones de jubilación (competencias de ejecución atribuidas a la Comisión) (votación)
  3.5. Requisitos de transparencia relativos a la información sobre los emisores de valores en un mercado regulado (competencias de ejecución atribuidas a la Comisión) (votación)
  3.6. Adecuación del capital de las empresas de inversión y las entidades de crédito (competencias de ejecución atribuidas a la Comisión) (votación)
  3.7. Acceso a la actividad de las entidades de crédito y a su ejercicio (competencias de ejecución atribuidas a la Comisión) (votación)
  3.8. Seguro de vida (competencias de ejecución atribuidas a la Comisión) (votación)
  3.9. Supervisión adicional de las entidades de crédito, empresas de seguros y empresas de inversión de un conglomerado financiero (competencias de ejecución atribuidas a la Comisión) (votación)
  3.10. Operaciones con información privilegiada y manipulación del mercado (competencias de ejecución atribuidas a la Comisión) (votación)
  3.11. Mercados de instrumentos financieros (competencias de ejecución atribuidas a la Comisión) (votación)
  3.12. Folleto publicado en caso de oferta pública o admisión a cotización de valores (competencias de ejecución atribuidas a la Comisión) (votación)
  3.13. Código comunitario de normas para el cruce de personas por las fronteras (Código de fronteras Schengen) (competencias de ejecución atribuidas a la Comisión) (votación)
  3.14. Liberación intencional en el medio ambiente de organismos modificados genéticamente (competencias de ejecución atribuidas a la Comisión) (votación)
  3.15. Comercialización de biocidas (competencias de ejecución atribuidas a la Comisión) (votación)
  3.16. Auditoría legal de las cuentas anuales y de las cuentas consolidadas (competencias de ejecución atribuidas a la Comisión) (votación)
  3.17. Normas internacionales de contabilidad (competencias de ejecución atribuidas a la Comisión) (votación)
  3.18. Prevención de la utilización del sistema financiero para el blanqueo de capitales y para la financiación del terrorismo (competencias de ejecución atribuidas a la Comisión) (votación)
  3.19. 1-benzilpiperazina (BZP) (votación)
  3.20. Normas Internacionales de Contabilidad (votación)
  3.21. Normas contables (votación)
  3.22. Cumbre UE-Rusia (votación)
  3.23. Las deliberaciones de la Comisión de Peticiones (2006) (votación)
 4. Composición de los Grupos políticos
 5. Explicaciones de voto
 6. Correcciones e intenciones de voto: véase el Acta
 7. Aprobación del Acta de la sesión anterior: véase el Acta
 8. Situación en Pakistán (debate)
 9. Estrategia del Consejo para la Conferencia de Bali sobre el Cambio Climático (COP 13 y COP/MOP 3) (debate)
 10. Consolidación de la Política Europea de Vecindad - Situación en Georgia (debate)
 11. Turno de preguntas (preguntas al Consejo)
 12. Composición de las comisiones y delegaciones : véase el Acta
 13. Relaciones comerciales y económicas con Ucrania (debate)
 14. Recuperación del atún rojo del Atlántico oriental y el Mediterráneo (debate)
 15. Estadísticas trimestrales sobre ofertas de empleo en la Comunidad (debate)
 16. Gestión colectiva transfronteriza de los derechos de autor (debate)
 17. Orden del día de la próxima sesión: véase el Acta
 18. Cierre de la sesión


  

PRESIDE: HANS-GERT PÖTTERING
Presidente

 
1. Apertura de la sesión
  

(Se abre la sesión a las 9.00 horas.)

 

2. El interés europeo: Triunfar en la era de la mundialización (debate)
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  Presidente. − Señorías, me complace ver que, al menos, se encuentran presentes dos presidentes de grupo. No había reparado en la presencia de uno de ellos ahora mismo, pero ahí viene rápidamente a ocupar su asiento.

El próximo punto es la presentación de las declaraciones por parte del Consejo y de la Comisión sobre el interés europeo: triunfar en la era de la mundialización.

 
  
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  Manuel Lobo Antunes , Presidente en ejercicio del Consejo. (PT) Señor Presidente, Presidente de la Comisión, Señorías, la mundialización no es meramente un fenómeno que deba ser considerado por sus consecuencias económicas e implicaciones tecnológicas; para ustedes, Señorías, para los miembros del Consejo de la Unión Europea y para todos nosotros, es fundamentalmente y de hecho una cuestión política. Entraña la pérdida de puestos de trabajo, la crisis de las religiones, la desaparición de sectores económicos, y nuevas amenazas para la seguridad y el medio ambiente, pero entraña igualmente nuevas oportunidades de empleo, nuevos sectores de producción y precios más bajos para una amplia variedad de productos, lo que facilita una mejor asignación de recursos financieros y el crecimiento del comercio de bienes y servicios.

La mundialización ha fomentado un intercambio de ideas y de contactos entre las personas sin precedentes. Las perspectivas para el enriquecimiento económico y cultural son enormes, pero también lo son los riesgos de que se produzcan nuevas y variadas formas de desequilibrios mundiales. Nos enfrentamos al reto de modelar esta nueva y cada vez más fluida interdependencia en un mundo cada vez más reducido. Especialmente, aceptar y regular la mundialización es una cuestión clave para nuestras democracias y para el propio concepto de democracia eficaz: ¿seremos capaces de mantener el control político de las opciones fundamentales de la gobernanza económica y de tantos otros aspectos de nuestra vida en manos de nuestro pueblo y de nuestros representantes electos?

Creo firmemente que en diversos ámbitos cruciales los europeos sólo seremos eficaces si somos capaces de proporcionar nuevas soluciones políticas colectivas a la mayor parte de los graves problemas de nuestro tiempo, como son el crecimiento económico y la creación de empleo, la protección medioambiental, la energía, la migración y la lucha contra el terrorismo.

La Unión Europea ha estado poniendo al día sus políticas internas para garantizar la competitividad y el desarrollo justo y sostenible. El fortalecimiento de la cohesión social y el respeto por el medio ambiente deben regir las reformas económicas, y la inversión en investigación, innovación y educación deben dirigir el crecimiento y el empleo. Sin embargo, no estamos solos, y sería irresponsable adoptar una posición introspectiva, convencidos de la eficacia de satisfacer el interés propio. Este nuevo mundo carece de muros o bastiones efectivos; debemos trabajar junto con otros países y regiones para alcanzar resultados positivos para todos.

La estabilidad, la libertad, la seguridad y la prosperidad serán estables y duraderas sólo si se comparten. Tal es la vocación de Europa. Debemos liderar y modelar la mundialización de acuerdo con nuestros principios y valores, mirando al exterior con una actitud universalista, como hicimos en los mejores momentos de nuestra historia común.

Trabajando conjuntamente, la UE y sus Estados miembros han demostrado que pueden abordar problemas y desafíos comunes haciendo uso de la experiencia ganada en cincuenta años de integración. El nuevo Tratado de Lisboa proporciona unas condiciones institucionales más eficaces y transparentes para que la UE desempeñe su papel en el mundo. El reto consiste en mantener y fortalecer lo que hemos alcanzado en dicho período de tiempo y en hallar modos de defender nuestros intereses y proyectar nuestros valores comunes más allá de nuestras fronteras.

El renovado Tratado de Lisboa ha proporcionado el marco para que Europa responda a dicho reto, y el lanzamiento de un nuevo ciclo de gobernanza nos proporciona la oportunidad de reflexionar sobre el camino que pretendemos seguir. La Comunicación de la Comisión objeto del debate de hoy es un punto de partida excelente para el mismo y ha proporcionado las bases para la negociación entre los Jefes de Estado y de Gobierno en la reunión informal mantenida en Lisboa el pasado 19 de octubre. Nuestro trabajo en el Consejo se basa en dicho documento y pretende definir un paquete de textos que contribuya a la preparación del nuevo ciclo de la Estrategia de Lisboa.

El Consejo Ecofin de esta semana ha adoptado sus conclusiones, el Consejo «Competitividad» celebrado el 22 de noviembre aprobará igualmente algunos textos, y el Consejo de Empleo de los días 5 y 6 de diciembre prevé adoptar conclusiones sobre el futuro de la Estrategia Europea de Empleo en el contexto del nuevo ciclo de la Estrategia de Lisboa, mientras que otras formaciones del Consejo han abordado cuestiones relevantes para la preparación del nuevo ciclo. Puedo confirmar que estamos de acuerdo en lo esencial con la Comisión: la renovada Estrategia de Lisboa debe continuar siendo el marco idóneo para la respuesta europea a los principales retos que afrontamos, especialmente el de la mundialización. Europa está realizando grandes progresos. Los objetivos establecidos en los cuatro ámbitos prioritarios: empleo, conocimiento e innovación, entorno empresarial, y energía y cambio climático, que fueron seleccionados en el año 2006, siguen siendo adecuados.

Las principales líneas del nuevo ciclo deben preservar la estabilidad necesaria para consolidar los resultados; al mismo tiempo, es importante realizar ajustes y mejoras para que pueda alcanzarse el pleno potencial de la renovada Estrategia de Lisboa. Al aprovechar el impulso generado por los avances que ya hemos conseguido, nuestra prioridad debe ser acelerar el ritmo de los cambios para fortalecer nuestras economías.

La UE tiene responsabilidades globales y debe estar mejor preparada para afrontar la mundialización mediante un enfoque estratégico, coherente y determinado a escala global. Entre tanto, debemos permanecer firmemente comprometidos para poner en práctica medidas a escala nacional que nos permitan abordar más eficazmente los problemas surgidos del cambio demográfico, la calidad de las finanzas públicas y su sostenibilidad a largo plazo, el mercado laboral, el empleo, la cohesión social, el mercado interior, la competitividad, la investigación y la innovación, la energía y el cambio climático, y la educación y la formación.

Al mismo tiempo, el programa comunitario de Lisboa tiene un importante papel que desempeñar en el nuevo ciclo, al ofrecer garantías más eficaces para la necesaria coherencia de las reformas. Debe reforzarse la titularidad del Parlamento y del Consejo, así como desarrollarse el intercambio de buenas prácticas entre los Estados miembros. La migración tiene un papel fundamental que desempeñar en el contexto de la mundialización, al ayudar a incrementar el potencial de crecimiento y facilitar los ajustes necesarios. Según un informe reciente que ha presentado el Consejo esta semana sobre los efectos de esta situación en la movilidad de la mano de obra, el crecimiento demográfico de la UE se está viendo favorecido cada vez más por los flujos migratorios, y debería tenerse en cuenta el modo decisivo en que éstos contribuyen a reforzar la flexibilidad necesaria para afrontar las crisis y compensar los bajos niveles de movilidad intrarregional.

En este contexto mundializado, debe reforzarse y desarrollarse la dimensión exterior de la Estrategia de Lisboa, proyectando los objetivos políticos y económicos de la UE y las normas sociales y medioambientales más allá de sus fronteras. Como ustedes saben, ese aspecto se abordó en las negociaciones de los Jefes de Estado y de Gobierno en la reunión informal mantenida en Lisboa, en la cual desarrollamos particularmente cuestiones relativas a la inestabilidad del mercado financiero y al cambio climático. Ese interesante y estimulante debate político, en el que también participó el Presidente de esta Cámara, reforzó nuestra fe en el futuro.

Como ya ha señalado aquí el Primer Ministro portugués, José Sócrates, Europa tiene el deber de liderar el proceso de la mundialización, y además se encuentra en posición de hacerlo así, aprovechando las nuevas oportunidades que se han originado, incluidas las pertenecientes al ámbito de las ideas y del intercambio cultural. Al fortalecer las relaciones entre los pueblos y la interdependencia entre las naciones, la UE está realizando una contribución esencial para la paz y la estabilidad mundial. Europa cuenta con las condiciones políticas e institucionales para responder de manera coherente a los desafíos que plantea la mundialización en los ámbitos económico, social y medioambiental, y por lo tanto puede influenciar dicho proceso. Necesitamos una cooperación estratégica más sólida con nuestros socios para desarrollar una nueva agenda global que combine la apertura recíproca de los mercados, la mejora de las normas medioambientales, sociales, financieras y de propiedad intelectual, y la necesidad de apoyar la capacidad institucional de los países en desarrollo.

Asimismo, como ha anunciado el Primer Ministro portugués al finalizar la reunión informal de Lisboa, va a aprobarse una declaración de la UE sobre la mundialización en la Cumbre Europea de los días 13 y 14 de diciembre, lo que constituirá una señal clara para los ciudadanos y el mundo de la determinación y el compromiso de los dirigentes europeos por estimular la capacidad de la UE para influenciar la agenda de la mundialización y hallar las respuestas adecuadas.

Los retos a los que nos enfrentamos son a la vez complejos y estimulantes, y la Presidencia portuguesa continuará trabajando en ellos. Contamos con el apoyo del Parlamento Europeo, como siempre hemos hecho, para promover y desarrollar la acción europea y nacional, acordada a escala global, que permita a Europa asumir sus responsabilidades en el contexto mundial y superar con éxito futuros desafíos.

En ocasiones, tendemos a olvidar lo que Europa significa para tantas personas en este mundo globalizado. Las imágenes de los inmigrantes postrados en nuestras playas son un cruel recordatorio de esa realidad y de lo privilegiados que somos en Europa, que se ha convertido en bastión de la esperanza, esperanza que es posible consolidar en un modelo que combina la libertad, el crecimiento económico, la justicia social y la protección medioambiental basados en la asociación, la cooperación y la responsabilidad compartida.

No es sólo nuestro éxito como europeos lo que está en juego. Como ustedes saben, el lema de nuestra Presidencia es «Una Europa más fuerte para un mundo mejor» y creemos sinceramente que Europa debe desempeñar un papel crucial en el desarrollo de un mundo más justo y equilibrado.

 
  
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  José Manuel Barroso, Presidente de la Comisión. − (PT) Señor Presidente, Secretario de Estado Adjunto y para Asuntos Europeos en representación de la Presidencia del Consejo, Señorías, la mundialización es el tema central para esta generación de europeos. Afecta a las vidas de todos nuestros ciudadanos de un modo o de otro; por lo tanto, es oportuno que haya ocupado un lugar prioritario en la agenda europea.

Como ustedes saben, estoy convencido de que la agenda europea del siglo XXI debe organizarse principalmente en torno al tema de la mundialización, al mismo tiempo que, naturalmente, debe mantener los valores y los principios que siempre han informado el proyecto europeo. Sin embargo, la mundialización debe ser considerada también una oportunidad para que Europa defienda y reafirme sus intereses en un mundo cada vez más interdependiente. Por lo tanto, me complace profundamente participar en el debate sobre esta cuestión organizado por el Parlamento Europeo.

Como acaba de decir el Secretario de Estado, el documento que la Comisión elaboró el mes pasado sobre el interés europeo ha generado un debate excelente en el Consejo Europeo informal celebrado en Lisboa. En particular, me alentó el estimulante consenso alcanzado en relación con nuestras ideas sobre cómo responder a la mundialización. Asimismo, quisiera agradecer a la Presidencia portuguesa su apoyo constante a esta agenda europea global y a la necesidad de dar a la Estrategia de Lisboa una dimensión que pueda responder a los retos de la mundialización.

Asimismo, respaldamos la idea de una declaración sobre la mundialización en el Consejo Europeo de diciembre. Sería una manera excelente de consolidar dicho consenso, que también debe verse favorecido aquí en el Parlamento Europeo mediante la elaboración de una propuesta de Resolución común sobre tan importante cuestión.

De hecho, la Unión Europea ha venido desarrollando una respuesta gradual y verdaderamente europea a la mundialización, que ha fomentado que los europeos aprovechen al máximo dicho fenómeno y que reconoce las preocupaciones legítimas de quienes afrontan el cambio; sin embargo, puesto que no debe olvidarse que a algunas personas puede afectarles negativamente, también debemos tener una respuesta para ellas.

Creo que el interés europeo radica en hallar el correcto equilibrio, pero en ningún caso puede tratarse de una respuesta temerosa o derrotista, sino que debe basarse en la confianza. Efectivamente, en los últimos meses ha surgido un nuevo interés: la turbulencia de los mercados financieros ha mostrado el grado en que la salud de la economía europea guarda relación con los avances globales, mientras que las extremas condiciones climáticas han mostrado la gravedad de las consecuencias potenciales del cambio climático y la necesidad cada vez más acuciante de hallar una respuesta a este problema. Cada día vemos que los puestos de trabajo, la energía, la salud de nuestros ciudadanos y la calidad de vida en toda Europa están siendo influenciados por una dimensión global.

Señor Presidente, estoy convencido de que la confianza debe ser nuestro punto de partida. Tenemos la experiencia de ser la mayor economía del mundo y su mayor exportador. Hemos sido pioneros en abordar de manera innovadora los nuevos problemas – pensemos en el comercio de derechos de emisión – y hemos establecido algunas reglas básicas claras que nos han servido a todos.

Primero, tenemos la responsabilidad de proteger a nuestros ciudadanos sin ser proteccionistas. Debemos dirigir nuestras políticas de forma que otros tomen el mismo camino que nosotros y se abran al mundo. No debemos cerrar puertas; al contrario, tenemos que conseguir que otros las abran. El proteccionismo para Europa, que es el mayor exportador del mundo, sería una doctrina contraproducente.

Segundo, estamos abiertos, pero no somos ingenuos. Eso significa que no queremos que se aprovechen de nosotros los que no respetan determinados principios básicos. Ese fue el espíritu en el que se basaron nuestras recientes propuestas para asegurar que las disposiciones en materia de inversión energética se apliquen también a empresas de terceros países.

Tercero, un sistema regulado puede ser muy beneficioso, y la experiencia que tiene la Unión Europea la sitúa en un lugar especialmente bueno para proporcionar una sólida base de regulación a escala mundial; una manera concreta de dar forma a la mundialización. Seamos sinceros: si queremos economías abiertas, necesitamos algunas reglas. Los mercados no pueden funcionar sin instituciones, y en la Unión Europea tenemos más experiencia que nadie en conciliar legislaciones diferentes, en aunar las diferentes experiencias nacionales. Por eso creo sinceramente que estamos mejor equipados que ninguna otra entidad del mundo para dar forma a la mundialización; no para imponer, sino para proponer nuestro modelo en esta fase de la mundialización que ahora iniciamos.

Disponemos también de algunas herramientas para ayudarnos a afrontar la mundialización con confianza. Nunca ha estado tan claro como ahora que el euro es un factor de estabilidad en el sistema financiero internacional. La posibilidad de utilizar el Derecho comunitario para establecer objetivos vinculantes respecto a los gases de efecto invernadero y las energías renovables nos confiere además una credibilidad inigualable, y la Estrategia de Lisboa renovada constituye un claro estímulo para la reforma en Europa.

Cuando relanzamos la Estrategia de Lisboa en 2005, tratamos de mejorarla en algunos aspectos. Aumentamos la participación y la responsabilidad mediante una estrecha colaboración entre los Estados miembros y la Comisión. Dejamos claro cuál era el trabajo que había que hacer con recomendaciones específicas para cada país. Todos los Estados miembros tienen ahora sus propios programas de reforma nacional y reconocen que se está realizando un esfuerzo colectivo para avanzar con esas reformas. Asimismo, hemos vuelto a orientar los instrumentos financieros de la Unión hacia el crecimiento y el empleo.

Los resultados están empezando ahora a dar frutos. A pesar de la preocupación que sigue existiendo, la situación ha mejorado: en la Unión Europea de los 27 se han creado 6,5 millones de empleos en los dos últimos años; y se prevé la creación de 8 millones más durante el período 2007-2009. Las reformas de Lisboa han reforzado, indudablemente, el potencial de crecimiento de la economía europea.

Sin embargo, el conformismo no tiene cabida aquí: queda mucho trabajo por hacer. Los Estados miembros y la Unión tienen que presionar para que se siga adelante con la reforma. Esa es la mejor forma de hacer más resistentes nuestras economías ante un futuro económico incierto.

Las cuatro áreas prioritarias acordadas en 2006 proporcionan el marco adecuado para Lisboa: investigación e innovación; un entorno más favorable para las empresas (reduciendo los excesivos procedimientos administrativos y creando unas condiciones más favorables para la inversión); mayor empleabilidad; y las grandes cuestiones de la energía y el cambio climático. Estos ámbitos, y la definición de los mismos, han dado a la estrategia un enfoque mucho más nítido. Evidentemente, los cuatro ámbitos están estrechamente relacionados entre sí. Nunca seremos una economía basada en el conocimiento y con bajas emisiones de carbono sin unos trabajadores altamente cualificados, sin más investigación y sin más innovación.

Por eso quiero insistir en esta cuestión de la investigación y la innovación. Quiero aprovechar esta oportunidad para dar las gracias al Parlamento Europeo por haber apoyado la propuesta de la Comisión a favor del triángulo del conocimiento: investigación, educación e innovación. De hecho, quiero darles las gracias y llamar su atención sobre la necesidad de trabajar conjuntamente para que el proyecto Galileo siga siendo un gran proyecto europeo, y quiero darles también las gracias por haber apoyado el proyecto del IET.

Estamos avanzando en la necesidad de un espacio europeo del conocimiento. De hecho, en nuestro documento una de las novedades ha sido, precisamente, la presentación de la idea de una quinta libertad: la libertad de circulación del conocimiento en la Unión Europea.

Nunca conseguiremos un dinamismo renovado sin un clima favorable también para nuestras PYME. Hay 23 millones de PYME en Europa. Por eso creo que si combinamos todos esos aspectos, podremos crear un círculo virtuoso que nos ayudará a conseguir todos nuestros objetivos de golpe.

Mientras nos preparamos para el lanzamiento del próximo ciclo trianual, tenemos que revisar la estrategia en función de las lecciones aprendidas y las nuevas circunstancias. Tenemos que centrar más nuestra atención en la dimensión social. La mejor arma contra la desigualdad y la exclusión social es aumentar la inversión en educación y formación a todas las edades y, como ya dije antes, no todo el mundo está beneficiándose de la mundialización. Si queremos estar seguros del apoyo de los ciudadanos de la Unión Europea a nuestro programa de trabajo, tendremos que considerar, a su debido tiempo, las cuestiones relacionadas con la dimensión social. Esa es la razón de de que, por ejemplo, la Comisión haya propuesto un ajuste en el Fondo Europeo de Adaptación a la Globalización, precisamente porque hemos reconocido desde el principio la necesidad de dar respuestas concretas en estos ámbitos.

Me anima especialmente el acuerdo alcanzado por los interlocutores sociales respecto a la serie de principios de flexiguridad propuestos por la Comisión antes de verano. De hecho, en el Consejo Europeo informal celebrado en Lisboa recibimos la excelente noticia del acuerdo alcanzado por los interlocutores sociales europeos. Espero que el Consejo Europeo de diciembre pueda respaldar esos principios. Así se proporcionará una muy buena base para que cada Estado miembro defina un equilibrio óptimo entre flexibilidad y seguridad en sus mercados de trabajo.

Enérgica implantación de las reformas pendientes, mayor hincapié en las capacidades y la educación, medidas concretas para convertir a Europa en una economía con bajas emisiones de carbono: estas son, desde mi punto de vista, las prioridades para el siguiente ciclo.

Las directrices integradas constituyen un importante instrumento de coordinación, un marco común para que los diferentes Estados miembros emprendan sus propios programas nacionales de reforma. El análisis y la retroinformación de los Estados miembros demuestra que las directrices están funcionando y que son la base del Programa de Lisboa de la Comunidad. Yo creo que, aunque es necesario actualizarlas, si no funcionan mal no debemos cambiarlas.

Necesitamos hacer algo también para conseguir que la Estrategia de Lisboa progrese al mismo ritmo en todos los Estados miembros: si la reforma avanza más despacio en un Estado miembro, eso tendrá obviamente repercusiones en los otros. Necesitamos, asimismo, una mayor implicación de los parlamentos, los interlocutores sociales y las autoridades locales y regionales.

El compromiso de esta Cámara con la Estrategia de Lisboa ha sido crítico para mantener el impulso. Junto con el Vicepresidente Verheugen y todo el Colegio, deseo que estrechemos nuestra colaboración al iniciar el siguiente ciclo de Lisboa.

El vínculo entre mundialización y Lisboa nos ofrece una oportunidad excelente para demostrar cómo, hoy por hoy, la agenda económica europea no es un extra opcional: es la clave para un futuro próspero en Europa. Reforma económica, visión global, economía con bajas emisiones de carbono: estos son objetivos interconectados que tienen que lograrse en paralelo, y sólo la Unión Europea puede proporcionar el alcance y la coherencia que Europa tanto necesita. Sólo si nos unimos podremos defender lo que en nuestro documento llamamos «el interés europeo».

Permítanme concluir diciendo que yo creo verdaderamente que no se trata sólo de defender el interés europeo. En realidad creo que, en la era de la mundialización, el mundo necesita también una Europa más comprometida, que proteja y defienda nuestros intereses, pero que también sostenga nuestros valores: la libertad y la solidaridad.

(Aplausos)

 
  
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  Joseph Daul , en nombre del Grupo del PPE-DE.(FR) Señor Presidente, estimado Hans-Gert; señor Presidente en ejercicio del Consejo, Manuel Lobo Antunes; señor Presidente de la Comisión, José Manuel Barroso, a los ojos de nuestros ciudadanos, la mundialización no es un concepto abstracto; es una realidad que afecta de manera cotidiana a los ciudadanos europeos, quienes dirigen la mirada a sus Gobiernos e instituciones en busca de respuestas a los problemas que origina.

Es mucho lo que nuestros ciudadanos esperan de la Unión Europea a este respecto; esperan recibir protección y seguridad: protección física ante la amenaza terrorista, y protección ante los caprichos de los mercados financieros. Sin embargo, también esperan que les garanticemos el suministro de alimentos y la seguridad alimentaria, aunque el verano pasado, sin ir más lejos, un acusado aumento en el coste de los cereales disparó los precios al consumidor. Los consumidores europeos necesitan la garantía de que los productos baratos de importación son seguros en todos los aspectos; se trata de una cuestión de especial actualidad: a medida que se aproximan las fiestas navideñas, debemos ser capaces de garantizar a los padres y a los abuelos que los juguetes que compran para regalar a sus hijos y nietos no pondrán en riesgo su salud.

Aunque la mundialización debe contribuir a la prosperidad, también debe ser justa —y estar sujeta a normas éticas, como la prohibición de la explotación infantil—. La mundialización no puede desarrollarse a expensas de los más débiles: debe ser un instrumento para combatir la desigualdad no sólo en cada país, sino también entre los diferentes países, y debe dirigirse a incrementar el poder adquisitivo de los más pobres de la sociedad. Siempre nos hemos pronunciado a favor del comercio justo, pero dicho comercio debe basarse en normas estrictas. La apertura de la Unión Europea al resto del mundo es una fuerza motriz de la economía global, y muchas empresas están dispuestas a establecerse en nuestro territorio, para lo cual tendrán que aceptar nuestras reglas y cumplir con nuestras normas sanitarias, medioambientales y de protección al consumidor.

En un espacio de cincuenta años, la Unión Europea ha conseguido crear un mercado interior funcional, en el que la armonización de la legislación de los Estados miembros ha sido siempre la norma. La Unión Europea tiene un papel que desempeñar en la exportación de su saber hacer y en ayudar a elevar las normas de producción y de control de calidad de sus socios. Nos encontramos ya en el camino de hacerlo así con bastantes de ellos. El éxito de la primera reunión del Consejo Económico Transatlántico, celebrada el viernes pasado en Washington, es una señal positiva, y ahora tenemos que redoblar nuestros esfuerzos para que Brasil, China y la India no olviden sus responsabilidades, mientras que con África mantenemos una línea algo más suave.

Para superar los retos externos debemos, en primer lugar, fortalecer nuestro propio mercado único, invirtiendo más en investigación y desarrollo y, en segundo lugar, asegurar una mejor coordinación de la investigación y la innovación entre los Estados miembros. Aunque la mundialización ofrece nuevas oportunidades, también exige un trabajo de adaptación, como por ejemplo en educación y formación a lo largo de toda la vida laboral de los trabajadores.

Mi Grupo recibe con satisfacción las nuevas iniciativas para el crecimiento y el empleo en virtud de la Estrategia de Lisboa, así como la Ley de la pequeña empresa propuesta por la Comisión, ya que las pequeñas y medianas empresas continúan siendo motores sumamente importantes para la estabilidad y la creación de empleo en Europa.

Señorías, como políticos, estamos llamados cada vez con mayor intensidad a abordar el reto de los problemas energéticos. Mientras que la Unión Europea no cuente con una política común para la seguridad energética y medioambiental, continuará en una situación vulnerable. Con los precios del petróleo a casi cien dólares por barril, esta Europa en la que vivimos se enfrenta a una emergencia. Necesitamos una política energética europea que nos garantice la seguridad del suministro y un crecimiento sostenible en este sector. Debemos llevar a cabo un examen exhaustivo de las fuentes de energías renovables y explorar el potencial de suministro energético de la energía nuclear para fines civiles.

Todo debate sobre estas cuestiones debe ser transparente con vistas a incrementar la concienciación de los ciudadanos y a obtener su apoyo para lo que pretendemos emprender. En última instancia, queremos una energía más limpia, más eficaz y más segura para Europa, que debe explicar detalladamente sus intereses, no sólo en cuanto al comercio y a la economía global, sino también en cuanto a la cultura, el lenguaje y la tradición. Al trabajar para conseguir soluciones conjuntas a los retos de la mundialización, nos situaremos en posición de proteger los intereses legítimos de nuestros ciudadanos sin caer en el proteccionismo.

(Aplausos)

 
  
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  Martin Schulz, en nombre del Grupo del PSE. (DE) Señor Presidente, Señorías, el título de este debate refleja el hecho de que el Parlamento Europeo va a debatir con el Consejo y la Comisión el papel que Europa —las instituciones europeas y los Estados miembros de la UE— pretende desempeñar al abordar las oportunidades y los riesgos de la mundialización. Por lo tanto, debemos dejar claro —como sin duda ocurrirá en el debate de hoy— que las consecuencias de la mundialización pueden considerarse de diversos modos y que pueden abordarse por medio de métodos variados y contrapuestos.

Las negociaciones sobre la Resolución que debe aprobarse hoy han mostrado que existe una profunda diferencia, e incluso en muchos aspectos un abismo, entre las ideas mantenidas por la derecha de esta Cámara y lo que deseamos en el Grupo Socialista. Por lo tanto, lo que expresemos en el presente debate definirá los parámetros que apliquemos al evaluar el papel que deberían desempeñar las instituciones, y en especial la Comisión. Tras escucharles atentamente, señor Presidente de la Comisión y señor Daul, quisiera decir que existen algunos puntos comunes, pero también algunas diferencias radicales.

Todo aquél que se presente para su elección al cargo de Presidente de la Comisión, ya sea ahora o en el futuro, será evaluado por nuestro Grupo sobre la base de ciertos criterios clave que guardan especial relación con su propia percepción sobre el papel de la Comisión en la economía mundializada. La coordinación de la política macroeconómica, por utilizar la jerga común, o lo que podríamos denominar «política económica y fiscal», debe guiarse por los principios de la política social. El progreso económico de Europa debe resultar en una mayor estabilidad social. La UE debe garantizar que el progreso económico global conduzca a una mayor igualdad de derechos y de oportunidades en el mundo; eso también es política social. Nuestro criterio común es el bienestar humano, tanto dentro como fuera de nuestras fronteras.

El progreso económico es el prerrequisito de la seguridad social —y no a la inversa, como han sugerido algunas de las intervenciones que hemos escuchado en esta Cámara—. La idea de que una menor seguridad social en Europa debería ser la fuente de progreso económico es una total aberración. Cualquiera que piense que la UE puede emplearse para socavar los logros en el ámbito de la política social tras la cortina de humo de la mundialización está, por así decir, equivocado. La liberalización de los mercados conducente a maximizar los beneficios y a disminuir las normas sociales es quizá el ideal en las mentes de la derecha de esta Cámara, pero no es el nuestro. Lo que afirmamos es que el secreto del éxito de Europa ha sido el progreso social y económico, que son dos caras de la misma moneda; y por lo que a nosotros respecta, nada de ello ha cambiado.

(Aplausos)

El señor Daul ha exclamado algo interesante. Para quienes no lo hayan escuchado, dijo: «¡la economía primero!». ¡No! El crecimiento económico y el bienestar social deben ir de la mano —ése es el punto crucial, y subraya el error de los políticos de derechas en Europa—. Aclaremos una cosa: la aplastante mayoría de los Gobiernos que integran el Consejo son de centro-derecha y la Comisión, ciertamente, no es El Dorado del socialismo. Usted, señor Barroso, es un político de centro-derecha, como la mayoría de sus colegas Comisarios; por lo tanto, seguimos de cerca las acciones de la Comisión para evaluar la credibilidad de sus declaraciones.

No cabe duda de que necesitamos investigación, innovación y educación, así como el desarrollo del mercado interior de modo que proteja el medio ambiente y estabilice los recursos de la sociedad. ¡Sin duda alguna! Pero necesitamos también que la Comisión presente propuestas adecuadas para las Directivas, y después necesitaremos las correspondientes iniciativas legislativas para consolidar el proceso. Existen algunos puntos positivos, a los que damos nuestro apoyo, pero existen también bastantes otros que necesitamos examinar a fondo.

Necesitamos también una administración eficaz. No sé si debería denominarse «gobernanza de Lisboa», tal como consta en los encabezamientos de los documentos de la UE, y no sé si el ciudadano medio de la calle comprende lo que queremos decir con eso. Y cuando ustedes hablan de simplificar la administración y de enrolar al antiguo Ministro-Presidente de Baviera para dirigir dicho esfuerzo, todo lo que puedo hacer es aclamar la idea y desearles ¡mucha suerte!

Lo único que necesitamos con total seguridad —y en ello estamos totalmente de acuerdo con usted, señor Presidente de la Comisión—, es una serie de normas que domestique este capitalismo del salvaje oeste que prevalece en los mercados financieros y, sí, que amenaza a economías nacionales enteras. Así pues, pongámonos manos a la obra con estas normas en Europa. Para explicar con precisión lo que se necesita, permítanme decir que esperamos que los capitalistas financieros internacionales sean objeto de supervisión, que sus operaciones sean transparentes y, ciertamente, que su poder se vea restringido, y el empeño que ustedes pongan en conseguir estos objetivos contará con nuestro apoyo. Ésa es una de las claves para el progreso social en Europa.

En conclusión, señor Presidente —Hans-Gert—, Señorías, permítame decir que la cuestión que estamos debatiendo hoy; esto es, cómo podríamos alinearlos para afrontar el reto de la mundialización, y cuál es la influencia que Europa, y por tal quiero decir la Europa institucionalizada —ustedes en la Comisión y nosotros en el Parlamento— puede ejercer realmente para conseguir estos objetivos ambiciosos, es también la medida por la que nos juzgarán los votantes. Si continuamos limitándonos a debates generales en los que describimos exactamente lo que deseamos pero que no se siguen de medidas legislativas concretas aquí y en los Estados miembros, la totalidad de dicho ejercicio no habrá servido para nada. Por ello, esperamos que lo que describimos aquí se vea también reflejado en nuestra Resolución común y se convierta en una política firme.

(Aplausos de la izquierda)

 
  
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  Presidente. − Señor Schulz, el hecho de que se le haya permitido exceder su tiempo de uso de la palabra considerablemente no ha tenido nada que ver con el modo en el que se ha dirigido al Presidente; en realidad, el tiempo extra que ha empleado se verá finalmente descontado del tiempo total asignado a su Grupo.

 
  
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  Graham Watson, en nombre del Grupo ALDE. – Señor Presidente, acabamos de escuchar el lenguaje del pasado:

¡El discurso del pasado!

Otros saben, con frecuencia mejor que nosotros, que ya vivimos en una sociedad global. La India, China y Brasil han sabido aprovechar la oportunidad y están en la cresta de la ola, mientras que gran parte de Europa teme que la ola le rompa encima.

Cuando el Presidente Sarkozy se dirigió a nosotros ayer, habló de «diferentes futuros posibles para la Europa del mañana», abriendo un debate sobre nuestras políticas en materia de competencia, energía y ampliación.

La expresión del señor Barroso durante gran parte de su discurso nos dijo mucho más que todas sus palabras de esta mañana. Si Europa se queda con los brazos cruzados mientras los dirigentes nacionales – citando los problemas que preocupan a los ciudadanos – cuestionan la agenda de la UE, perderemos la oportunidad de dar forma a la mundialización para defender el interés colectivo de Europa.

No tenemos que convencer a los ciudadanos, sino a los Estados miembros. Encuesta tras encuesta, se ha demostrado que la mayoría de nuestros ciudadanos creen que la Unión Europea, y no los gobiernos nacionales, está en una situación inmejorable para gestionar la mundialización.

Pensemos en cómo está sacudiendo el terremoto de la mundialización al estamento político de Europa. Algunos de la derecha se están batiendo en retirada ante los retos mundiales, pasando del conservadurismo al nacionalismo, o de la democracia cristiana a la autocracia cristiana. El PPE se ha visto atravesado por la grieta de la mundialización.

En la izquierda, Kurt Beck y sus amigos están frenando unas reformas que son muy necesarias. Franz Müntefering lo sabe y por eso se ha cambiado de bando. Y aún así los visionarios creen en la necesidad de una reforma y así lo han reflejado en el nuevo manifiesto socialista europeo, debidamente aprobado en Oporto.

La división de nuestros políticos no está ya entre la izquierda y la derecha por la política económica, sino entre los que responden a los desafíos mundiales levantando los puentes levadizos y los que – junto con los demócratas liberales − defienden una sociedad abierta.

Señor Barroso, tiene usted el apoyo mayoritario de esta Cámara para llevar adelante la estrategia de su Comisión frente a la mundialización. Pero no es una mayoría basada en una familia política. De hecho, puede incluso que sirva para dividir y reorganizar a las familias políticas de Europa.

La mundialización influirá cada vez más en nuestras políticas. No la mundialización en el sentido bastante limitado que se recoge en esta Comunicación − aunque un euro estable y unas reglas eficaces de competencia y de regulación del mercado nos beneficien a todos − sino en un sentido más amplio e integrador, abarcando el crecimiento de la población mundial y la migración; el cambio climático y la seguridad energética; y la delincuencia internacional organizada vinculada al terrorismo.

¿No es esa la validación que necesitamos para «actuar a escala continental», como se pide en este documento, de utilizar nuestra «masa crítica» para «que los europeos puedan dar forma a la mundialización», como se pide en la Comunicación de la Comisión?

En ese caso, señor Barroso, ¿dónde están sus políticas? ¿Su calendario? ¿Su enfoque integrador? Se nos prometió acción: en su lugar, se nos ofrece un documento rico en retórica, pero bastante pobre en propuestas. Esta no puede ser la última palabra en la respuesta de Europa a la mundialización. Espero con interés su revisión del mercado único, para ver qué hacen con el crecimiento y el empleo en unas condiciones desfavorables, y con su política en materia de migración legal, con la esperanza de que afronten los problemas de los países de origen.

Mis colegas y yo esperamos que se adopten medidas urgentes para reducir el consumo de energía y combatir la delincuencia transfronteriza. Creemos, también, que la salud social y la vitalidad económica son importantes. Si estamos creando un mercado mundial, necesitamos un nuevo contrato social mundial, que concilie las demandas contrapuestas de flexibilidad y equidad porque, como nos enseñó Martin Luther King, «la injusticia es siempre, y en todas partes, una amenaza para la justicia».

Así que la Unión tiene que conciliar la agenda de Lisboa con su orientación a la competitividad, la agenda de Cardiff con su orientación a los derechos sociales, y la agenda de Gotherburg con su orientación al medio ambiente.

El mundo necesita una Unión fuerte y unida para luchar contra la injusticia, el conflicto y la pobreza allí donde existan, porque somos uno de los pocos agentes capaces de abordar problemas mundiales y, si nosotros no tomamos la iniciativa, nadie lo hará.

Eso significa poner fin a la hipocresía de los aranceles aduaneros y del comercio, y formular un acuerdo que sea justo con los países en desarrollo en Doha; cerrar un acuerdo sobre las emisiones de carbono en Bali, utilizando nuestra influencia colectiva para conseguir que los Estados Unidos también lo firme; y formular una estrategia internacional para los mercados financieros, orientada a la cooperación en materia de regulación, la armonización de las normas y la equivalencia de las reglas.

Para resolver estos problemas de una manera justa para todos, hace falta más, y no menos, mundialización. Porque vivimos en un mundo interconectado, un mundo que requiere tanto solidaridad a escala mundial como solidaridad entre los ciudadanos europeos.

Y tenemos que esperar con impaciencia, junto con Victor Hugo, al día en que los únicos campos de batalla sean el de unos mercados abiertos a las empresas y el del espíritu humano abierto a las ideas.

 
  
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  Mirosław Mariusz Piotrowski, en nombre del Grupo UEN . (PL) Señor Presidente, la mundialización es un fenómeno que, en muchos aspectos, es irreversible. Cada uno de los países de la Unión Europea no sólo debería comprender este hecho, sino que debería también responder al reto de modo práctico. Sin embargo, las acciones de la UE no pueden afectar a los intereses económicos de los Estados soberanos; por ejemplo, restringiendo de manera injustificada las emisiones de dióxido de carbono, lo que acarreará un grave perjuicio a las economías de países como Polonia.

Por otra parte, estas medidas políticas no deberían conducir a la pérdida de la identidad nacional. Mientras que los países asiáticos se están adaptando con éxito a la nueva situación y sus economías se están extendiendo rápidamente, en el Parlamento Europeo debatimos cuestiones tan importantes como los espejos retrovisores en los tractores agrícolas y forestales, el papel e importancia de los circos en la Unión Europea, y otras similares.

La UE está ampliando constantemente el número de Reglamentos, dificultando cada vez más la competencia eficaz, y no parece observar la realidad, que se ha hecho obvia por las declaraciones del representante del Grupo Socialista. Espero que el debate de hoy contribuya a cambiar el modo en que pensamos acerca de la mundialización desde una perspectiva europea.

 
  
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  Jean Lambert, en nombre del Grupo Verts/ALE. – Señor Presidente, creo que lo que hemos visto en esta Comunicación en particular es una absoluta falta de imaginación, dada la gravedad de la situación a la que nos enfrentamos.

Aquí no tenemos ninguna definición real de mundialización. Generalmente se refiere al aspecto económico, y de eso es de lo que quiero hablar.

En este documento se dice que nos enfrentamos a una tercera revolución industrial. Necesitamos aprender algunas lecciones de las pasadas revoluciones industriales. Los que no han tenido plenamente en cuenta los costes medioambientales; los que no han tenido plenamente en cuenta los costes sociales. Se supone que se van a mantener los bajos costes de los productos básicos, generalmente en detrimento de los países más pobres del mundo; que podemos comerciar en países donde imponemos unos mercados abiertos cuando no existe infraestructura social ni un sector público adecuado; que tenemos que desconfiar de la reciprocidad si no es entre iguales. En algunos casos también hemos sobrestimado la contribución de los mercados al logro de los objetivos sociales, y existen problemas relacionados con la consolidación económica, sobre todo cuando ésta se basa en una economía de deuda y especulación, y no en la realidad, convirtiéndose así en algo muy peligroso para la estabilidad económica.

El nuevo contexto al que nos enfrentamos no tiene que ver sólo con el cambio climático. Tiene que ver también con los precios desorbitados del petróleo y con lo que eso supondrá a efectos de oportunidades para los países en desarrollo; trata del logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Es cierto que tenemos que volver a equilibrar el comercio, la dimensión social y la dimensión medioambiental. La OMC da prioridad al comercio sobre los métodos de producción, sobre cualquier otra cosa que nos dé derecho a decir que tenemos problemas con la fabricación de productos, porque no cumplen nuestras normas. Hemos decidido no recoger eso en la legislación.

Si lo que consideramos es el crecimiento, seguimos hablando como si la cantidad fuera lo importante, no la calidad ni lo que realmente está creciendo en nuestras sociedades. Celebro que la Comisión vaya a dar una conferencia sobre este tema la semana que viene, pero es un trabajo que tendría que haberse iniciado hace años.

¿Qué vamos a hacer con nuestro sector agrícola? ¿Y con los sectores turísticos? ¿Y con tantos otros sectores ante la perspectiva del cambio climático? No estamos de acuerdo en que sea innecesario reconsiderar las directrices y modificarlas. Nosotros creemos que sí es necesario.

Si estamos hablando de formación y educación, la estrategia de desarrollo sostenible exige ahora que nos lo planteemos en el contexto del cambio climático y el progreso medioambiental. No he escuchado ninguna mención real ni seria sobre esto. No hay ninguna estrategia europea al respecto.

Si estamos hablando de una economía con bajas emisiones de carbono, ¿cómo vamos a conseguirla? No hay nada en este documento que nos proporcione una gran confianza en esas cuestiones.

Y tenemos que volver a pensar en la cuestión de la inclusión social. Siguen existiendo diferencias salariales entre hombres y mujeres. Seguimos necesitando un salario mínimo, y la flexiguridad tiene que tener en cuenta la seguridad económica de las personas.

Todavía tenemos que integrar Lisboa y Gotemburgo. Ese es el reto. El presente documento no se ocupa de ello y tampoco estoy seguro de que el Parlamento vaya a ocuparse.

 
  
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  Jiří Maštálka , en nombre del Grupo GUE/NGL. (CS) Señorías, en primer lugar, quisiera expresar mi decepción por la versión final de la propuesta de Resolución. Me decepcionan dos aspectos: el primero, es una lástima que durante tanto tiempo haya sido imposible alcanzar un acuerdo mayoritario, y que únicamente se haya alcanzado en el último momento y apremiados por el tiempo, y en el que el precio a pagar (en mi opinión) han sido concesiones excesivas sobre cuestiones fundamentales; el segundo, me decepciona que la Resolución no refleja el interés europeo, tal como indica el título del documento, y —más concretamente— ni siquiera refleja los intereses de la mayoría de los ciudadanos europeos.

Esta doble decepción resulta de mi análisis de una propuesta resolución común, que en ningún modo reconoce la influencia negativa de la mundialización y que, de hecho, no ofrece a los ciudadanos más que un enfoque para soportar la mundialización tal como soportarían las inundaciones, por ejemplo. En mi opinión, es imposible que a nadie le agrade la mundialización o las inundaciones, y menos bregar con ellas. El enfoque habitual es tratar de intervenir en estos procesos para impedir su impacto negativo; sin embargo, no hay nada de ello en la Resolución: ni siquiera ofrece un modelo de desarrollo global sostenible.

En su propuesta de Resolución, nuestro Grupo político se ha centrado concretamente en los siguientes aspectos:

La lucha contra la pobreza, ya que las estadísticas muestran que alrededor de ochenta millones de personas en la Unión Europea cuentan con una renta disponible de menos del 60 % de la media de ingresos nacional;

hemos hecho hincapié en la necesidad de medios más eficaces para garantizar los derechos de los ciudadanos, como el acceso al empleo de calidad y bien retribuido, y unas normas sociales mínimas;

respecto a la Estrategia de Lisboa, hemos hecho hincapié en que es necesaria una nueva estrategia integrada para la sostenibilidad y la solidaridad, que reemplace a la actual y que proporcione una herramienta eficaz para su puesta en práctica.

Ayer, algunos grupos políticos alcanzaron un acuerdo sobre una resolución común e ignoraron por completo la propuesta de nuestro Grupo. Al hacerlo así, han mostrado claramente que otorgan más importancia a las cuestiones económicas que a los derechos sociales y a la justicia. Por las razones mencionadas anteriormente, nuestro Grupo no va a dar su apoyo a la Resolución.

 
  
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  Godfrey Bloom, en nombre del Grupo IND/DEM. – Señor Presidente, ayer disfrutamos de un discurso tremendamente brillante del Presidente francés. Escuché con atención a este hombre pequeño que sabe expresarse tan bien. Defendió a ultranza el libre comercio. Pero, por supuesto, al igual que otros países defienden el proteccionismo, también lo defiende él. Defendió a ultranza la democracia: los ciudadanos tienen derecho a manifestar su opinión, aunque luego dicha opinión parece ser ignorada, como han sido ignorados los ciudadanos de Francia y de los Países Bajos. Se considera primero europeo, pero ante todo francés; primero francés, pero ante todo europeo. Y también con una pequeña dosis de gulash húngaro.

Necesitamos un ejército, una armada y unas fuerzas aéreas europeas que garanticen la propagación de nuestros pacíficos valores europeos por todas partes, porque nunca más tenemos que declararnos la guerra. Tenemos que edificar sobre los cimientos de nuestras instituciones democráticas, pero tampoco en exceso. Los franceses no pueden celebrar otro referéndum, porque eso podría llevar a la celebración de un referendo inglés y, por supuesto, todos sabemos que los británicos rechazarían la nueva Constitución —oh, lo siento— el «Tratado».

Como nos sugirió Sarkozy, tenemos que examinarnos a nosotros mismos más de cerca y asegurarnos de que haya un sentimiento más maternal, no sólo entre las mujeres, sino también entre los hombres; más tarta de manzana, especialmente para los pobres, la quieran o no. Acuñando una frase, un viejo dicho inglés —me encanta poner a prueba a los mejores intérpretes del mundo— ¡it was all humbug! (¡fue todo un disparate!).

 
  
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  Dimitar Stoyanov (ITS) - (BG) En primer lugar, quisiera recordar a la Comisión y al Consejo que la mundialización no es un proceso que exista por sí mismo, que Europa es un factor muy importante en la política mundial y que la política que ésta persiga determinará el posible desarrollo de la mundialización.

Y eso es precisamente lo que no puedo entender de la estrategia de la Comisión. ¿Pretende mantener una política que desarrolle la mundialización, o ralentizar el proceso? Además, quisiera llamar su atención sobre el hecho de que el mercado único, en sí mismo, no garantiza el éxito de Europa en el proceso de avance de la mundialización.

El Consejo ha declarado que considera la competitividad como de la mayor importancia, pero que actualmente existen nuevas economías en la Unión Europea que son frágiles y que no son competitivas ni siquiera en el mercado interior.

Por su parte, la Comisión ha declarado que considera de suma importancia el desarrollo de la Estrategia de Lisboa con vistas a llevar a cabo sus planes desde la perspectiva de la mundialización.

En concreto, respecto a Bulgaria, espero que la Estrategia de Lisboa fracase ya que mi país, como hemos manifestado repetidamente, no estaba preparado para unirse a la Unión Europea. Por lo tanto, ¿cómo podemos proteger los intereses de los ciudadanos europeos si no hacemos uso de ciertas formas de proteccionismo?

La sociedad abierta de la que habla Graham Watson es, sencillamente, traicionera para las economías más débiles de la UE. Si ponemos en primer lugar la solidaridad global, en lugar de la solidaridad en el interior de la Comunidad, entonces ¿para qué necesitamos una Comunidad en absoluto?

En este contexto, un ulterior desarrollo de la mundialización con economías débiles que presentan un gran déficit comercial y que no son competitivas ni siquiera en el mercado interior, continuaría ejerciendo presión sobre estas economías hasta el punto de quiebra, y dichas economías, que han estado luchando para embarcarse en una vía normal de desarrollo, se desmoronarían como castillos de naipes.

 
  
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  Jana Bobošíková (NI). - (CS) (El comienzo de la intervención es inaudible.)... realizar un esfuerzo para que Europa sea un actor lo más importante posible en el mercado mundial. Sin embargo, para lograrlo, las negociaciones del comercio mundial deben llegar a su fin, las subvenciones a los agricultores europeos deben disminuir y deben reducirse las tasas de aduana de los Estados Unidos. Asimismo, es necesaria una actitud más firme frente a China en la OMC, y hacer un uso sistemático de las medidas antidumping. Si queremos abordar con éxito la mundialización, debemos terminar con la carga de reglamentación excesiva que obstaculiza el camino de las pequeñas y medianas empresas; es lo que la Comisión del señor Barroso prometió, pero después se atascó nada más comenzar su andadura.

Igualmente, la Unión se fortalecería con la adhesión de Turquía y Ucrania y si mantuviera la adecuada asociación económica con Rusia. La política de migración tampoco goza de buena salud. En lugar de ser el destino último para los pobres, Europa debería convertirse en destino de las mentes brillantes, que en la actualidad parten hacia China y los Estados Unidos. Si realmente deseamos abordar los retos de la mundialización, lo más importante es permitir que la Unión se exprese con una sola voz en el escenario internacional; de lo contrario, no será tomada en serio. Espero que los Jefes de Estado lleguen a la misma conclusión en diciembre.

Para terminar, permítanme realizar un par de comentarios. Mi colega, el señor Schulz, ha hablado sobre el capitalismo del salvaje oeste que brama en los mercados financieros; así solía ser la retórica empleada en los días del comunismo más profundo, cuando se tachó a los capitalistas financieros de «matones de Wall Street». Todos sabemos lo que dicha actitud acarreó finalmente para las economías del bloque oriental.

 
  
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  Timothy Kirkhope (PPE-DE). - Señor Presidente, quiero dar las gracias a los Presidentes del Consejo y de la Comisión por sus declaraciones sobre esta cuestión fundamental para el futuro de Europa.

Para sobrevivir y prosperar, Europa tiene que afrontar los retos de la mundialización, crecerse ante ellos y ver no sólo las amenazas, sino también las oportunidades. El cumplimiento de la Agenda de Lisboa es fundamental para la prosperidad futura de Europa y tenemos que asegurarnos de alcanzar finalmente un acuerdo en las negociaciones con la Organización Mundial del Comercio. Tenemos que reformar la política agrícola común y ofrecer un acuerdo justo no sólo a nuestros agricultores, sino también a los del mundo en desarrollo. Tenemos que avanzar más y más deprisa en el programa de desregulación, liberar a las empresas y a las industrias para que puedan competir en igualdad de condiciones con China y la India, y tenemos que hacer un verdadero progreso apoyando los esfuerzos de la Canciller Merkel por crear un mercado común transatlántico.

Acojo con satisfacción las recientes declaraciones del Presidente de la Comisión sobre la mundialización, en la que ha dicho que la razón de ser de la UE en el siglo XXI está clara: equipar a Europa para un mundo globalizado. Y para ello, ha dicho, tenemos que invertir en recursos humanos, en crecimiento, en empleo, en seguridad energética, en la lucha contra el cambio climático y en ofrecer a los consumidores un acuerdo más justo. Dijo también que el proteccionismo no puede hacer a Europa más rica; el proteccionismo empobrecerá, en lugar de proteger, a nuestros ciudadanos. Esta es una declaración crucial que los Gobiernos europeos deben tener ahora en cuenta.

Por supuesto, en materia de servicios financieros y contabilidad, la legislación europea se está convirtiendo rápidamente en un referente mundial y eso me llena de orgullo. El camino que debe tomar Europa pasa por una reforma radical del modelo social europeo, la creciente flexibilidad de los mercados laborales y una mayor intervención orientada a la desregulación y a la reducción de las cargas que soportan las empresas.

Por supuesto que tenemos que encabezar también la lucha contra el cambio climático, y celebro la decisión del Parlamento de incluir las emisiones de la aviación en el régimen de comercio de derechos de emisión, otra señal de nuestra voluntad de liderazgo de la comunidad mundial.

En la lucha contra la pobreza, tenemos que asegurarnos de que los programas de la UE sean creíbles, eficaces con relación al coste y dirigidos a un fin específico. Tenemos que promover las oportunidades comerciales para el mundo en desarrollo y cambiar de verdad las cosas en África.

Debemos estar orgullosos de nuestros logros, pero todavía quedan muchas oportunidades que podemos aprovechar.

 
  
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  Robert Goebbels (PSE) . – (FR) Señor Presidente, al negociar la propuesta de Resolución sobre los retos de la mundialización, he visto muy claramente el alcance de la brecha entre la izquierda y la derecha de esta Cámara. Mis colegas de los Grupos del PPE y ALDE han pretendido criticar a los millones de personas que ponen en duda las ventajas de la mundialización a medida que ven desaparecer puestos de trabajo debido a la recolocación empresarial, a las fusiones y a las adquisiciones, o que comparan sus pequeños ingresos con las generosas primas que reciben los directores ejecutivos (quienes, por cierto, predican las virtudes de la moderación salarial).

En mi opinión, la mundialización es un proceso necesario, especialmente porque proporciona a los países más pobres acceso a los mercados internacionales, permitiéndoles así elevar el nivel de vida de sus ciudadanos. ¡Pero no nos dejemos engañar por los grandes discursos! El mercado perfecto, que los liberales tienen en tanta estima, es una ilusión. La competencia es necesaria, pero nunca es libre.

He ahí el ejemplo del mercado energético, en el que el 90 % de los recursos mundiales está controlado por Estados soberanos. Un cartel domina el mercado del petróleo; otro cartel está orientado a apropiarse del mercado del gas. Las políticas de precios no son transparentes y sólo se aplican a un 40 % del mercado mundial. Un tercio del precio final se destina a una larga cadena de especuladores intermediarios cuya contribución económica es nula. Cuando estos especuladores y sus «vehículos especiales» acaban en la cuneta, los bancos centrales aportan miles de millones al sistema financiero para evitar la inestabilidad generalizada, pero el efecto es, en realidad, el de financiar la especulación.

Algunos presidentes de consejos de administración pueden conseguir un «aterrizaje suave» gracias a sus paracaídas de oro, pero millones de consumidores terminan empantanados en deudas y se ven forzados a poner sus hogares en venta. En un espacio de seis meses, cerca de medio millón de estadounidenses han tenido que declararse en ruina. Mientras tanto, la economía europea está haciendo tiempo. La Comisión puede haber adecuado sus previsiones económicas pero, en lugar de proponer políticas, se contenta con reproducir los habituales mantras. Sí, de hecho, necesitamos más crecimiento y creación de puestos de trabajo, impulsados por una mejor coordinación y mayor investigación y desarrollo y sí, de hecho, tenemos que afrontar nuevas realidades sociales.

Pero ¿dónde están los presupuestos para ello? ¿Dónde están los recursos? El señor Barroso no desea mejorar las directrices integradas. El ala derecha de la Cámara rechaza debatir la coordinación económica. El señor Sarkozy habla pomposamente de todo y de nada, pero no ha pronunciado ni una sola vez en media hora la palabra «social», pese a que todas las encuestas de opinión confirman que los ciudadanos desean que se haga mayor hincapié en las cuestiones sociales: desean sentirse más seguros, mayor poder adquisitivo y mejores servicios públicos.

Los alcaldes de las diez capitales europeas acaban de firmar una declaración en pro de unos servicios públicos accesibles para todos. Pero, ¿qué está haciendo la Comisión? Se esconde tras el raído y escaso protocolo del futuro Tratado, garantizando la subsidiariedad únicamente respecto de los servicios no económicos —¡tanto mejor para echar por tierra los servicios públicos que solicita el europeo medio!—. Mi Grupo no aceptará esta excusa de la Comisión. Pretendemos aunarnos a los alcaldes, al Comité de las Regiones, al Comité Económico y Social Europeo y a los sindicatos en una lucha política por una Europa con una dimensión social más sólida, en la que los servicios públicos tengan prioridad.

(Aplausos)

 
  
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  Margarita Starkevičiūtė (ALDE).(LT) Muchos ciudadanos de la UE están preocupados por los cambios producidos en su entorno como consecuencia de la mundialización, y nuestro deber como políticos es darles respuesta. Con frecuencia, el Parlamento anima a los Estados miembros a que preparen una estrategia común, pero quisiera señalar que deberíamos empezar por nosotros mismos. La preparación de esta Resolución ha sido un trabajo muy arduo y no fue fácil combinar las opiniones de todas las comisiones para componer una opinión general única; por lo tanto, quisiera sugerir que deberíamos tratar de combinar las opiniones de las diversas comisiones y diversas Resoluciones en una opinión generalizada con mayor frecuencia, para poder dar a los ciudadanos de la UE una respuesta coordinada respecto a lo que vamos hacer realmente.

Otra cuestión muy importante es nuestro papel como actor global. Quisiera destacar que nuestro papel en el mundo debería ser activo. Actualmente, la Unión Europea es la mayor unión, debido a la expansión y a las nuevas oportunidades. Estamos destinados a desempeñar el mayor papel, sin importar nuestra voluntad o renuencia a hacerlo así; no obstante, la impresión es que nos estamos retardando, como si esperásemos que alguien más diera con la solución. Nuestra política exterior mediante la dimensión exterior de la Estrategia de Lisboa debería ser activa.

En cuanto a la política interior, quisiera destacar lo importante que es revisar nuestras prioridades. De acuerdo con los últimos estudios, la razón por la que la Unión Europea se está quedando rezagada en el crecimiento de la productividad no es la falta de tecnología informática o de equipamiento tecnológico, sino nuestros problemas de gestión; no aprovechamos al máximo el mercado único ni creamos condiciones que favorezcan la circulación de mercancías y la expansión del mercado financiero. Una cuestión adicional: ¿es cierto que la principal prioridad de la UE para el futuro es el desarrollo de tecnologías?, ¿existe la posibilidad de que la producción alimentaria pueda convertirse en la principal prioridad, como advierten los expertos?

En suma, deberíamos desarrollar una nueva actitud hacia nuestro mercado económico y dar prioridad a la expansión del mercado interior. Por lo que respecta a la política social, que se ha mencionado con frecuencia, estoy de acuerdo: sí, debería ser una de las principales prioridades de nuestra agenda, pero también debería ser activa. Deberíamos abandonar nuestra tendencia a apoyar a ciertos pueblos, pues nuestro papel debería ser el de crear oportunidades para que se ganen la vida. No debería abocarse a la gente a la posición de pasivos receptores de ayuda, sino a la de participantes activos del mercado. Por esa razón, sería sensato invertir en las esferas sociales que podrían ayudar en el futuro a acumular capital intelectual y a garantizar el incremento de la productividad.

Para concluir, quisiera hacer hincapié en la importancia de aumentar la coordinación entre las instituciones de la UE. La presente Resolución y el debate de hoy son ejemplos de una buena coordinación, y espero que en el futuro tengamos oportunidad de debatir estas cuestiones, no sólo en las sesiones nocturnas, sino también en las diurnas.

 
  
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  Seán Ó Neachtain (UEN).(GA) Señor Presidente, redunda en beneficio de la UE tener un sistema de comercio internacional sólido y justo, auspiciado por la Organización Mundial del Comercio. Por consiguiente, no es aceptable que las negociaciones de Doha giren únicamente alrededor de mayores concesiones de la UE en materia de agricultura que, después de todo, representa únicamente el 5 % del comercio mundial. ¿Qué ocurre con el restante 95 %; acaso se trata de claudicar?

En mi opinión, el Comisario Mandelson está demasiado dispuesto a ceder en aquellas cuestiones que incumben a la agricultura de la UE. Actualmente, aboga por un recorte del 46 % en los aranceles de importación del sector agrícola, pero como manifestó ayer el Presidente Sarkozy en este Parlamento, tenemos que mantener nuestras fuentes internas de alimentos; por ejemplo, hasta el momento los Estados Unidos no han cedido un ápice en materia de agricultura, y el recientemente publicado proyecto de ley estadounidense sobre agricultura basta para corroborar este punto.

Tenemos que avanzar en las negociaciones del comercio mundial en los ámbitos de la industria, el comercio y los servicios. El arancel medio en vigor en la UE se mantiene en el 4 %, mientras que el porcentaje equivalente en Asia y Sudamérica es del 30 %. Una vez que los mercados indios y chinos hayan abierto sus puertas a los sectores del software y de las telecomunicaciones, habrá oportunidad para propiciar un progreso impulsado por la competencia; además, la simplificación debería aplicarse no sólo a los procedimientos de aduana, sino también a los futuros acuerdos comerciales.

 
  
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  Pierre Jonckheer (Verts/ALE) . – (FR) Señor Presidente, señor Vicepresidente de la Comisión, en mi opinión, hay un gran ausente en el documento que nos ocupa hoy, así como en el discurso del señor Barroso: falta un análisis eficaz de las propuestas realizadas sobre el funcionamiento de los mercados financieros internacionales, la existencia de paraísos fiscales internacionales, la lucha contra la delincuencia financiera internacional y el tratamiento fiscal a escala internacional —sobre los flujos de capital en sentido estricto—.

Creo que el debate internacional necesita un chequeo de su realidad. Ni en los documentos ni en las palabras del Presidente de la Comisión he podido hallar ni aun remotamente iniciativas políticas que incidan en lo que son, después de todo, materias sumamente serias, y no puedo evitar relacionarlo con el cambio climático y el próximo debate en Bali, donde la dimensión financiera tendrá una importancia decisiva, en particular para ayudar a los países más vulnerables a incorporarse al segundo Protocolo de Kyoto.

Todos sabemos que ello requerirá grandes sumas de dinero público. ¿De dónde saldrán? Si bien soy consciente de que es sumamente difícil situar estas cuestiones en los primeros puestos de las agendas internacionales, creo que si no lo logramos o no deseamos hacerlo así perjudicaremos nuestras propias políticas internacionales.

Mi segundo comentario es relativo a la batalla global por las normas, en especial las medioambientales y sociales, más concretamente las medioambientales.

El documento de la Comisión es muy general, como afirma el señor Watson, cuya opinión comparto. Nos dicen en la página 6: «Se está abriendo paso a un nuevo enfoque internacional centrado en la cooperación reguladora, la convergencia de normas y la equivalencia de reglas como resultado de las negociaciones bilaterales sectoriales con terceros países». Pues bien, señor Vicepresidente, quisiera saber exactamente lo que ello implica para el mantenimiento de las normas medioambientales europeas. ¿Qué significa exactamente para el desarrollo de dichas normas, y cuáles son sus implicaciones prácticas para promoverlas internacionalmente, como concibe el señor Barroso?

Mis inquietudes no hacen más que aumentar cuando leo las noticias en la prensa acerca de las negociaciones que tienen lugar actualmente entre la Unión Europea y Corea del Sur, que sugieren que cuando se trata de preservar las normas —al menos, las normas sociales— mantenemos una postura más débil que la de los Estados Unidos.

Debe darnos respuestas detalladas a estas cuestiones.

 
  
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  Sahra Wagenknecht (GUE/NGL). - (DE) Señor Presidente, Señorías, la mundialización no es un proceso natural, aunque algunos prefieran presentarlo de esa manera. La mundialización es, en sí misma, fruto de la política. Es una creación política, surgida de cada medida adoptada para desregular y liberalizar el movimiento internacional del capital, y esa creación política persiste cada vez que se chantajea a un país en desarrollo para que abra su mercado de capital y permita las adquisiciones por parte de las empresas extranjeras. Es una creación de las naciones industrializadas, y no menos aún de la Unión Europea.

Lo que el término «mundialización» significa realmente no es tanto la internacionalización de la economía como el poder de los propietarios, los bancos y los conglomerados financieros, que están ahora fuera del alcance de los legisladores nacionales, para poner su dinero allá donde rinda los mayores beneficios sin tener en cuenta las consecuencias sociales. Ciertamente, ese poder les permite también poner a unos países contra otros a medida que las posibles ubicaciones de las empresas les compelen a crear condiciones cada vez más propicias a maximizar el beneficio.

Ésa es precisamente la agenda oculta que acecha tras los objetivos de la competitividad; esto es, el impulso para rebajar drásticamente los impuestos sobre las sociedades, la destrucción de los sistemas del bienestar y la participación en un dumping salarial brutal —en otras palabras, la búsqueda de un capitalismo aún más desenfrenado—. Evidentemente, ello significa que no todo el mundo sale perdiendo en el juego de la mundialización, pues también da lugar a algunos ganadores bien abultados; entre ellos no faltan los conglomerados europeos, que se han desarrollado como actores globales en el curso de este proceso de mundialización y cuyas tendencias de beneficio en los últimos años apenas podrían haberse mejorado. Sin embargo, la vasta mayoría no obtiene beneficio de este desarrollo; por el contrario, la ley de la jungla que prevalece en el capitalismo desenfrenado permite que los potentados opriman y exploten a los desposeídos.

La presente Resolución encubre ese estado de cosas, y nuestro Grupo no va a respaldarla; en su lugar, continuaremos luchando por un orden económico diferente en Europa, un orden económico en el que los ciudadanos no constituyan meros factores de coste y los países sean algo más que meras ubicaciones para los negocios.

 
  
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  Witold Tomczak (IND/DEM). - (PL) Señor Presidente, tenemos que distinguir entre dos realidades: el fenómeno de la mundialización y el programa de la mundialización.

La mundialización es el resultado del desarrollo de nuevas tecnologías en ámbitos como el transporte, las comunicaciones y la recopilación y el procesamiento de datos. La mundialización abre nuevas oportunidades, pero crea también nuevas amenazas. De nosotros depende cómo hagamos uso de ella.

Por otra parte, el programa mundializador está destinado a crear una potencia global supranacional. Se opone a la libertad de los pueblos y de las naciones y actúa para exaltar a un pequeño número de los que cuentan con la mayor parte del capital y la infraestructura global, de modo que les permita satisfacer sus propios intereses egoístas en el marco de un terreno global, y no opera para el bien de los pueblos y de las naciones. En esencia, es un programa totalitario, se opone a los ideales pacifistas y origina amenazas de guerra.

Europa se enfrenta a la tentación de socavar los derechos de sus propias naciones para incrementar el papel desempeñado por sus élites cosmopolitas en la conducción del mundo. Ceder a esa tentación supondría acabar con siglos de la vieja herencia de las naciones europeas, que descansa sobre el respeto a los derechos humanos y de las sociedades humanas.

En la era de la mundialización, el éxito de Europa deberá ser el respeto por los derechos humanos, por los derechos de las familias y de las naciones, expresado en el desarrollo de instituciones que garanticen el respeto por sus logros. El éxito de Europa consistirá en mostrar a otros pueblos y naciones del mundo cómo crear un contexto de libertad y dignidad para los ciudadanos. Para Europa sería desastroso seguir la senda de un programa mundializador totalitario.

 
  
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  Jean-Claude Martinez (ITS).(FR) Señor Presidente, colegas: la mundialización, la internacionalización, o la «planetización», como la llamaría el jesuita Teilhard de Chardin, obviamente ha consolidado su permanencia, y lo que estamos presenciando es la segunda oleada de la mundialización, más exhaustiva que la de los años noventa, puesto que abarca a las finanzas, la economía, el lenguaje, los movimientos poblacionales y la ideología, con un modelo dominante único —esto es, el mercado—.

Los efectos negativos de esta mundialización son igualmente obvios: en el hemisferio sur, donde se sobreexplotan los recursos, en la India y en China, donde la población, la tierra, los bosques, los mares y los ríos comienzan a verse afectados y donde los derechos humanos se están viendo en peligro. En el norte vemos el impacto de la reubicación empresarial, las pérdidas de puestos de trabajo y la desestabilización financiera de nuestros sistemas sociales, así como el riesgo —a medida que nuestra población envejece y afrontamos el coste del cuidado a los mayores— de que Europa se convierta en una Ruanda geriátrica, con todas las implicaciones para el desprecio por la vida humana y la violación de los derechos humanos que ello conlleva.

Ante estas realidades, frente a lo obvio, ¿cuál es nuestra respuesta? Parecería una mezcla de conjuros mágicos, minimalismo y confuso galimatías. Por ejemplo, escuchamos las palabras mágicas en nuestros actuales debates y resoluciones. Nuestro «conjuro» político consiste en referencias a la Estrategia de Lisboa y a una economía más competitiva, lo que recuerda a Khrushchev ante la ONU durante los años sesenta tratando de alcanzar al sistema capitalista. Es la respuesta de Harry Potter a la mundialización.

Tenemos también el minimalismo. El ejemplo perfecto es el Fondo de la Globalización: un pequeño acicate de golosinas financieras. Incapaces de controlar lo que está ocurriendo, alzamos la mirada al cielo y pronunciamos el viejo galimatías de siempre. En el nombre del padre, Adam Smith; del hijo, David Ricardo; y del espíritu santo del mercado; ante el gran altar global de la ideología del libre comercio, realizamos el sacrificio de reducir los derechos de aduana hasta hacerlos desaparecer.

¡Pronunciemos el galimatías! Sin embargo, la mayor invención de Europa, el producto de su ingenio hace 2 500 años, fue el pensamiento lógico: ¡la razón! Lo que la razón nos dice actualmente es que el libre comercio es necesario, pero igualmente necesario es proteger nuestros valores sociales y culturales; así pues, debemos hallar el modo de reconciliar el libre comercio con la seguridad humana.

Realmente tenemos la capacidad de conseguirlo, gracias a una nueva forma de tecnología aduanera; me refiero a la tecnología de los derechos de aduana deducibles: bajo este sistema, los derechos de aduana los soporta, efectivamente, el exportador, pero sus pagos le proporcionan una cantidad equivalente de crédito aduanero, deducible frente al coste de las adquisiciones realizadas en el país importador. Esta nueva generación de derechos aduaneros modulables, reembolsables y negociables, sujetos a devolución, nos permitirá solventar el problema tan consabido de los desequilibrios económicos, sociales y medioambientales en el comercio internacional entre el Norte y el Sur.

 
  
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  Jim Allister (NI). - Señor Presidente, para un numero cada vez mayor de nuestros electores, la mundialización significa desolación, cuando ven cómo cierran sus puertas una fábrica tras otra y se trasladan a Oriente.

Hace sólo dos semanas en Limavady, en mi circunscripción electoral, Seagate Technology anunció su cierre con la pérdida de 960 puestos de trabajo, lo que hizo que esa pequeña población se tambaleara. Lo que está devastando nuestra producción no es sólo el aliciente de la mano de obra barata, sino la terrible carga que nos supone a nosotros la regulación de la industria europea.

El Presidente Sarkozy tenía razón cuando nos dijo ayer que la UE tiene derecho a protegerse frente a esos estragos; y a mí me gustaría que lo hiciera. Dos medidas inmediatas podrían ayudar: rebajar el umbral para el Fondo Europeo de Adaptación a la Globalización. La pérdida de mil puestos de trabajo en París es mala, pero en una población tan pequeña como Limavady, es catastrófica. Así que el umbral debe rebajarse para las economías más pequeñas. En segundo lugar, la UE tiene que relajar sus prohibiciones de ayuda estatal para que cosas como una modesta reducción de la capacidad industrial puedan ayudar a mantener a flote a nuestra industria manufacturera. Invito a la Comisión a que responda positivamente a estas dos preguntas concretas.

 
  
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  Werner Langen (PPE-DE). - (DE) Señor Presidente, quienquiera que escuche las intervenciones realizadas en esta Cámara, especialmente las de la señora Wagenknecht y del señor Schulz, puede adivinar que hablaban de un tiempo que, me complace decir, hace mucho que pasó. Han sido afirmaciones desenterradas del pozo de la gloria socialista, que no nos sirven para avanzar en las cuestiones sobre la mundialización.

Todos los presentes en esta Cámara sabemos que la libertad económica, la prosperidad creciente y el modelo social son compatibles entre sí. Europa es la mejor ilustración de ese hecho. De la misma manera que hemos introducido el euro como un programa interno de aptitud para el mercado único, ahora tenemos la Estrategia de Lisboa, pese a todas las reservas y problemas que le son inherentes, como un programa de aptitud para ponernos en forma para la competencia global. No tenemos razón alguna para escondernos de la mundialización, y el modo en que se está debatiendo aquí es totalmente irreal.

La mundialización es el principal resorte de la democracia y la prosperidad para los países subdesarrollados. Es totalmente falso que sólo existen inconvenientes, como han insinuado los ejemplos citados en las últimas intervenciones. De hecho, todos los países se benefician de la mundialización: los países en desarrollo, los países recientemente industrializados e incluso los países en desarrollo con un aparato gubernamental excesivo que los contribuyentes ya no pueden mantener. No podemos dar vuelta atrás al reloj, y Europa es el modelo para el resto del mundo. Me pregunto por qué silenciamos este hecho. ¿Por qué sólo hablamos sobre los aspectos negativos?

Ciertamente, podemos hablar sobre las prácticas del salvaje oeste en los mercados financieros. Sí, claro que necesitamos coordinación, restricción y supervisión a escala internacional. Pero ¿quién, además del señor Goebbels, ha mencionado el hecho de que también existen fallos sistémicos que todavía no hemos conseguido vencer? En Japón, la norma es que el más alto cargo de una empresa no debe ganar más de veinte veces el salario medio de sus trabajadores. ¿Qué justificación existe para permitir que los directores de Europa y de los Estados Unidos ganen mil veces más que los trabajadores de sus empresas? Podemos hablar sobre estas cuestiones, pero seguramente no podemos demonizar a la mundialización en general, puesto que abre nuevas oportunidades, al tiempo que combina la libertad con la prosperidad.

 
  
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  Anne Van Lancker (PSE). - (NL) Señor Presidente, Presidente en ejercicio del Consejo, Comisario, Señorías, es positivo ver que la Comisión reconoce la dimensión exterior como un nuevo elemento de la Estrategia de Lisboa pero, sobre todo, no deberíamos olvidar que la mundialización tiene también implicaciones para nuestra propia política interior europea.

La Estrategia de Lisboa ha sido positiva para el crecimiento económico y el empleo, es cierto, pero también lo es que no todo el mundo se ha beneficiado como resultado de ello; en Europa, la mundialización ha ampliado considerablemente la brecha entre quienes están cualificados y los que no.

Por lo tanto, me complace que la Comisión y el Consejo de Ministros de Trabajo vayan a prestar mayor atención a la dimensión social en el futuro, porque todavía hay demasiadas personas —los poco cualificados, las personas con discapacidad, los trabajadores de mayor edad, los inmigrantes— que no tienen acceso a una formación digna y a buenas perspectivas laborales. Seis millones de jóvenes abandonan los estudios sin haber obtenido cualificación, setenta y dos millones viven en la pobreza y en los márgenes de la sociedad, e incluso en Europa hay catorce millones de trabajadores pobres.

Señorías, la prosperidad económica debería beneficiar a todos. Así pues, quisiera hacer hincapié sobre tres puntos adicionales.

Uno: es evidente que la nueva generación de instrumentos políticos para la Estrategia de Lisboa debe centrarse más concretamente en la inclusión social, la igualdad de oportunidades, la disminución de la pobreza y la protección social adecuada. La dimensión social debe volver a figurar en las directrices integradas.

Dos: debe hacerse mayor hincapié en la consecución de las acciones emprendidas por los Estados miembros respecto al empleo y a la formación. El crecimiento económico no implica automáticamente calidad de empleo —para ello debe haber un claro compromiso por parte de los Estados miembros—.

Tres: debe hacerse mucho más en materia de asociación. Una buena estrategia para el crecimiento, el empleo y la inclusión social requiere también la aportación de los parlamentos nacionales, las autoridades locales y regionales, los interlocutores sociales y la sociedad civil.

Por lo tanto, mi Grupo no cree que la próxima generación de instrumentos de la Estrategia de Lisboa puedan ser las «reglas habituales al uso», y el Vicepresidente de la Comisión debería apreciar que existen muchas razones para realizar ajustes críticos en el paquete de Lisboa.

 
  
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  Bernard Lehideux (ALDE) . – (FR) Señor Presidente, Señorías, este debate recurrente sobre los pros y los contras de la mundialización tiene tanto sentido como debatir los pros y los contras del invierno en el Día de Navidad.

La única y verdadera cuestión para nosotros es cómo puede tratar la Unión Europea de convertir lo que es un fenómeno ineluctable en algo positivo para sus ciudadanos, que esperan reformas eficaces para promover el empleo y para apoyarles en el transcurso de los tiempos cambiantes.

Hasta ahora, seguir la Estrategia de Lisboa ha sido algo así como Esperando a Godot: escuchamos hablar mucho al respecto, ansiamos desesperadamente que se materialice, pero nunca llegamos a encontrarla verdaderamente. Quienes tienen la clave del éxito de la Estrategia de Lisboa; esto es, los Estados miembros, deben aportar los recursos para alcanzar los objetivos que han establecido. Esperamos que proporcionen iniciativas, así como una evaluación completa y objetiva de sus resultados.

No es mi intención describir un panorama totalmente sombrío. Hay algunos signos alentadores, como el Fondo Europeo de Adaptación a la Globalización, que está funcionando aun cuando su eficacia todavía no ha sido juzgada. Igualmente, es significativo que, por primera vez en Europa, los interlocutores sociales hayan acordado un análisis de los retos que deben abordarse en los mercados laborales, así como la solicitud a los Estados miembros de la puesta en práctica de políticas de flexiguridad que combinen los elementos comunes de la flexibilidad y la seguridad para los empleados y los empleadores.

Concluiré, señor Barroso, instándole a que no sacrifique la dimensión social de la Estrategia de Lisboa, pues usted cree que nos hace menos competitivos. El pueblo llano espera que Europa preste atención a sus preocupaciones, y las empresas esperan que Europa ponga en práctica una política que contrarreste el dumping social generalizado.

 
  
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  Wojciech Roszkowski (UEN). - (PL) Señor Presidente, el documento de la Comisión se explaya sobre el lugar que ocupa la Unión Europea en el proceso de la mundialización, pero ¿proporciona respuestas específicas a las cuestiones que nos preguntamos? Lo dudo mucho.

El documento da la impresión de que los Reglamentos adecuados de la UE garantizarán su crecimiento y la prosperidad para sus ciudadanos; sin embargo, el crecimiento y la prosperidad dependen de los esfuerzos de los ciudadanos, que tendrán que ser más eficientes y productivos que antes, así como más eficientes y productivos que los ciudadanos de otros países.

Una buena reglamentación no es suficiente para garantizar el futuro crecimiento económico de la Unión Europea. No basta con equiparar los niveles económicos entre los Estados miembros más veteranos y los nuevos, que crecen a un ritmo más acelerado que la media de la UE. Los efectos de la migración económica desde los países donde la mano de obra es más barata a los países donde dicha mano de obra es más cara no son suficientes.

El futuro crecimiento económico de la UE dependerá de su competitividad pero, en lugar de ello, el documento de la Comisión hace extensa referencia a la protección de los logros sociales. Todo eso está muy bien, pero éstas no son las causas del crecimiento, sino su resultado. Aun cuando protejamos dichos logros sociales, no olvidemos que el crecimiento procede de la innovación, la mejora en la eficacia organizativa, y una mayor productividad y competitividad.

 
  
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  Jill Evans (Verts/ALE). – Señor Presidente, quiero agradecer a la Comisión y al Consejo sus declaraciones. Estoy de acuerdo en que la UE puede desempeñar un papel muy positivo. Pero, hasta la fecha, la mundialización económica ha llevado a acelerar la degradación del medio ambiente, a empeorar las condiciones para los trabajadores y a aumentar los desequilibrios sociales.

A escala local, ha llegado a significar inseguridad en el empleo y, lo que es peor, la pérdida de puestos de trabajo en fabricación y servicios, que yo he podido ver de primera mano en mi propia comunidad en Gales, donde vivo, a principios de este año con el cierre de la fábrica de Burberry, que ha supuesto la pérdida de cientos de puestos de trabajo en una zona muy pobre, una zona de convergencia.

Las empresas están teniendo menos dificultades para trasladarse a otros países, en busca de mano de obra más barata y sin preocuparse en absoluto por las consecuencias de sus decisiones, a pesar de los acuerdos de responsabilidad social corporativa suscritos voluntariamente y que, como en el caso de Burberry, parecen estupendos sobre el papel, pero sirven de muy poco en la práctica.

Las consecuencias son devastadoras para las comunidades locales y estas comunidades, como ya hemos oído, son fundamentales para el empleo y el crecimiento, el verdadero objetivo de la Agenda de Lisboa. Todo ello conduce a la desilusión con la política y demuestra que el mercado es más fuerte que la democracia.

La UE puede ayudar tratando de mejorar la legislación laboral y social en todo el mundo, trasladando el coste del cambio climático al precio de mercado para evitar el dumping medioambiental. Los efectos de la mundialización hacen que la protección social sea aún más importante para los trabajadores y para las comunidades.

Estoy de acuerdo en que el camino que debemos tomar es ayudar a las pequeñas empresas y crear empleos sostenibles de larga duración, empleos de alta calidad, y espero que la propuesta de una ley de la pequeña empresa ayude a conseguirlo a largo plazo.

 
  
  

PRESIDE: RODI KRATSA-TSAGAROPOULOU
Vicepresidenta

 
  
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  Ilda Figueiredo (GUE/NGL). - (PT) Señora Presidenta, en este debate es correcto hacer hincapié en que el éxito de la Unión Europea depende de las respuestas que consiga dar en función de su solidaridad y cohesión económica y social. Cuando la Unión Europea continúa sufriendo un nivel elevado de pobreza que afecta al 17 % de la población, o a unos ochenta millones de personas en la UE-27, cuando aumenta la inseguridad del empleo y se incrementa el porcentaje de trabajadores pobres, nuestra principal prioridad debe ser abandonar las políticas neoliberales y dar preponderancia al empleo con derechos, salarios dignos, una mejor protección social y unos servicios públicos de calidad para todo aquello que favorezca la inversión productiva de las pequeñas empresas y las microempresas, así como una distribución más justa de la riqueza generada para promover la verdadera convergencia entre los Estados miembros, potenciar el desarrollo y el progreso social y poner en práctica una política de cooperación con los países del Tercer Mundo.

 
  
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  Patrick Louis (IND/DEM).(FR) Señora Presidenta, Señorías, nuestros ciudadanos —que también son trabajadores, consumidores y contribuyentes— reconocen muy claramente que la Unión Europea, tal como se configura en la actualidad, no es tanto un baluarte contra los excesos de la mundialización financiera como una escala en el camino hacia ellos.

Durante veinte años hemos venido prometiendo un futuro brillante gracias al euro y al desmantelamiento de las fronteras; es lo que nos han ofrecido, por ejemplo, para obtener nuestro apoyo al Tratado de Maastricht en 1992. Aun así, y a pesar de todo, nuestro instrumento de producción está haciendo las maletas y retirándose, dejando tras de sí millones de desempleados, extensiones de zonas industriales asoladas y un paisaje desértico.

Al escuchar al Presidente Sarkozy sostener el argumento, ante esta Cámara, a favor de una misión para proteger a Europa, casi podría pensarse que nunca ha aceptado ni el Tratado de Maastricht ni el de Lisboa. Es magnífico escucharle, hablando al igual que el General de Gaulle y declarando que se alzará en la OMC contra cualquier negociación que pudiera perjudicar nuestro interés nacional. Sin embargo, parece haber olvidado que Francia carece de derecho de veto y que la única persona que realiza cualquier negociación es un Comisario desde Bruselas, que de manera reiterada hace caso omiso de las indicaciones que recibe de los Estados miembros.

Similares vanas esperanzas se hicieron evidentes cuando —una vez más, con toda justificación— atacó la obsesión deflacionaria del independiente Banco Central Europeo, de Fráncfort. Pero, ¿a quién debemos creer: al hombre ante las cámaras de televisión que proclama la soberanía francesa, o al que la abandona en un Tratado europeo? La realidad es que el Tratado de Lisboa confirma la lógica de los Tratados existentes, que nos impide dirigir el curso del euro, proteger nuestros mercados y defendernos en las negociaciones del comercio global.

Sí, el Tratado menciona como un objetivo la protección de los ciudadanos, pero ello no es más que una declaración política sin fuerza jurídica que la respalde. El Tratado refuerza de manera significativa los poderes y la independencia tanto de la Comisión como del BCE, con su ideología de libre comercio. El Protocolo nº 6, así como los artículos 3 y 4 del Tratado de la CE, refuerzan su concepción dogmática de una competencia sin trabas, que desatiende los intereses nacionales, sin fronteras que le pongan freno y negligente con la democracia.

Creemos que el pueblo de Francia y el de Europa desean algo muy diferente. Así pues, restituyamos el verdadero libre comercio como el intercambio entre las naciones, que las enriquece sin despojarlas de sus defensas o de su identidad.

 
  
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  Udo Bullmann (PSE). - (DE) Señora Presidenta, Señorías, durante los próximos tres años la Comisión pretende presentar propuestas para un reajuste de las políticas económicas, sociales y medioambientales de la Unión Europea, lo que es positivo porque, como todos sabemos, todavía no hay nada sobre la mesa. El documento de octubre, que es la base para el debate que nos ocupa, es un documento breve. Aunque debo aprovechar para decir que siempre es positivo presentar documentos breves, éste en particular es también superficial y escaso, y no podemos extraer de él conclusiones sobre el rumbo que supuestamente va a tomar este camino.

La Comisión debe ayudarnos, resolviendo una contradicción. Si tomamos el debate de hoy como la página de la cubierta, a modo de introducción, estamos abordando retos enormes: la mundialización, el cambio climático o el problema de los mercados financieros internacionales —los formidables retos que afrontamos en cada uno de los Estados miembros—. Sin embargo, si llevamos el debate todavía más lejos, a la esfera de las implicaciones prácticas, se nos dice que no hay necesidad de alterar las directrices políticas prácticas. Es algo incomprensible, totalmente incomprensible, pues plantea de modo natural la pregunta sobre la verdadera naturaleza de este debate sobre la mundialización: ¿es un pretexto para no hacer nada por poner en práctica nuestras políticas sociales, medioambientales y económicas, o es realmente una oportunidad para observar el verdadero panorama y proporcionar respuesta a las cuestiones y a las necesidades urgentes de los ciudadanos de los países de la Unión Europea?

Permítanme plantear algunas preguntas adicionales. Si, efectivamente, nuestro futuro radica en una sociedad industrializada medioambiental, ¿por qué es tan difícil hablar en la Comisión, con la Comisión e incluso en esta Cámara sobre la adecuada política de inversión necesaria para que alcancemos ese objetivo?; ¿por qué no podemos hablar de los programas de rehabilitación de inmuebles, de los vehículos modernos y de los sistemas de transporte que necesitamos para alcanzarlo?; ¿por qué es casi un tabú debatir una política de inversiones adecuada?; ¿por qué no figuran estas cuestiones en el programa de la Comisión?; ¿por qué tampoco se incluyen en el programa de trabajo de Lisboa? Espero verdaderamente que todavía queden cambios por realizar.

Cuando hablamos del «triángulo de conocimiento» —la necesidad de educación, de investigación y de innovación— ¿por qué no podemos hacer del Pacto Europeo para la Juventud un instrumento práctico y garantizar una formación de calidad para todos los jóvenes de Europa, para que puedan emplear su conocimiento especializado y su inteligencia en un esfuerzo por reestructurar la sociedad industrializada? Son retos prácticos a los que deseamos dar respuesta.

 
  
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  Marco Cappato (ALDE). - (IT) Señora Presidenta, Señorías, creo que también ha habido oradores en este debate que han situado la libertad económica en oposición a la garantía y a la protección de los derechos sociales y de la lucha contra la pobreza.

Dicha oposición entre libertad económica y derechos sociales tiene reminiscencias del siglo pasado y ya no está de actualidad en nuestra política europea. Indudablemente, tenemos el deber de garantizar que las normas se apliquen al máximo en respeto de la libertad económica frente a los monopolios y de la transparencia de los mercados financieros, así como de asegurar que se satisfagan los costes de la contaminación medioambiental. ¡Sin duda, es fundamental! Sin embargo, desde el punto de vista de los derechos sociales, lo que nos impide ayudar a los más pobres de nuestros países son los antiguos sistemas de seguridad social, orientados hacia las corporaciones y el trabajo organizado, que no favorecen a los desempleados y a quienes siguen quedando fuera de las garantías sociales y de la protección social.

En Italia, mi país, tenemos un sistema que, más bien, obliga a la gente a jubilarse a los 58 ó 59 años, cuando al mismo tiempo sólo el 20 % de los desempleados recibe alguna protección social. Tal es el problema que afrontan los más pobres: no la mundialización o la libertad económica, sino el hecho de que los mecanismos de seguridad social son arcaicos, anticuados y retrasados para la época; dichos mecanismos deben concebirse de nuevo, y ahí es donde la Estrategia de Lisboa y la Comisión pueden ser de ayuda.

 
  
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  Ryszard Czarnecki (UEN). - (PL) Señora Presidenta, no deseo repetir las mismas declaraciones banales de siempre sobre las ventajas de la mundialización; además, sería provechoso que se presentara en el Parlamento Europeo una opinión crítica de la misma.

Para mí, la mejor ilustración de nuestro debate es la voz del filósofo canadiense John Ralston Saul. Dedico sus palabras al coro que proclama las alabanzas de la mundialización y que vuelve a entonar la misma cantilena hoy en el Parlamento Europeo. La mundialización es una ideología que toma prestados muchos elementos de la religión occidental típica. Es la creencia en una idea única que excluye puntos de vista alternativos. Descansa sobre la convicción de la supremacía de la economía sobre otros ámbitos de la vida y en la certeza de que todas las teorías económicas, aparte del liberalismo, han fracasado y no existe otra alternativa.

Dicha convicción emana del hecho de que el liberalismo puso en acción fuerzas globales que lo apoyan como el camino correcto a seguir y presentan otros enfoques como incorrectos. Sin embargo, la mundialización se engaña al creer que la economía es el motor que impulsa a la civilización. Durante los últimos veinte o treinta años hemos aprendido a contemplar cualquier cosa en términos económicos, pero ni siquiera Marx llegó tan lejos, pues dijo que la economía es importante, pero no llegó a afirmar que todo debería considerarse a través del prisma del beneficio.

 
  
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  Kyriacos Triantaphyllides (GUE/NGL). – (EL) Señora Presidenta, Señorías, el tema que presenta hoy la Comisión está plagado de contradicciones. Permítanme destacar dos puntos:

En primer lugar, la Comisión hace hincapié en que debe incrementarse la adaptabilidad a la mundialización para asegurar la viabilidad de la calidad de vida de nuestros ciudadanos. No es la situación que tenemos en estos momentos, dado el fracaso de la Estrategia de Lisboa. La verdad es que estas políticas a favor de una mayor competencia agravan las desigualdades en términos de riqueza y capacidad manufacturera, y sólo la Comisión Europea puede apreciar una mejora de la prosperidad o la eliminación de las desigualdades de desarrollo entre los Estados miembros de la UE.

En segundo lugar, del documento se desprende que la Comisión está trabajando hacia una Europa social, idea que hemos escuchado repetidamente, pero de la que no hemos visto ninguna prueba. Permítanme citar un sencillo ejemplo: desde el año 2002, el precio de los combustibles para automoción en los Estados miembros se ha incrementado en un 35-50 %, lo que unido a muchas otras cosas, repercute en el bolsillo de quienes tienen bajos ingresos, y ninguna de las estrategias socioeconómicas de la Comisión parece ofrecer una solución.

 
  
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  Daniel Caspary (PPE-DE). - (DE) Señora Presidenta, Señorías, nuestro objetivo europeo de éxito en la era de la mundialización puede alcanzarse si aprovechamos nuestras oportunidades. Nuestro debate en el foro público se centra con demasiada frecuencia en los efectos negativos de la mundialización, que discutimos siempre que las empresas tienen que reducir puestos de trabajo o reinstalarse en el extranjero, pero hacemos muy escasa referencia a los aspectos positivos que nos ofrece.

He ahí el ejemplo de mi circunscripción —mi región—, donde se está exportando nada menos que el 74 % de su producción industrial. No cabe duda de que estamos cosechando los beneficios de la mundialización. Lamentablemente, también en mi región se está despidiendo a trabajadores de empresas que ya no son rentables, pero muchos otros pueden ser contratados por otras empresas que se están beneficiando de la mundialización, empresas que se han adaptado, y nuestras cifras de desempleo disminuyen considerablemente. Es una lástima que hablemos tan raramente de esa cara de la moneda.

La Unión Europea tiene un importante papel que desempeñar para dar forma a la mundialización. Cuatrocientos ochenta millones de europeos deben permanecer unidos por sus intereses y sus valores. Contamos ya con la economía más abierta del mundo, pero necesitamos acceso a los mercados mundiales. Debemos otorgar mayor importancia a la reciprocidad. Las barreras no arancelarias y otros obstáculos al comercio son inaceptables. Debemos ser capaces de defendernos contra prácticas comerciales desleales. Con ese fin, necesitamos instrumentos de defensa comercial, así como un Comisario que no carezca de credibilidad ni que rebose arrogancia al representar a la Unión Europea en el mundo, sino que defienda abiertamente sus intereses comerciales en un espíritu de cooperación y confianza mutua. Debemos proteger con mayor eficacia la propiedad intelectual, así como ejercer mayor presión sobre las normas y los estándares globales, fortalecer a la OMC y poner en práctica la asociación transatlántica.

Si junto con la Comisión llevamos a cabo estas tareas, seremos verdaderamente capaces de dar forma al proceso de mundialización para asegurar que la población en general pueda continuar viviendo sus vidas en libertad y prosperidad.

 
  
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  Edite Estrela (PSE). - (PT) El éxito en la era de la mundialización es el gran reto al que se enfrenta la Unión Europea. La cuestión es cómo puede conciliarse la competitividad con la cohesión social o, en otras palabras, la mundialización con la reglamentación.

La Estrategia de Lisboa proporciona la respuesta, y el Tratado de Lisboa facilitará la toma de decisiones, pero el éxito dependerá esencialmente de que Europa considere la mundialización como una oportunidad más que como una amenaza. Debemos comprender lo que está ocurriendo con China y la India. China ha superado al Reino Unido, a Francia y a Italia en el índice de las naciones más industrializadas, ha adelantado a los Estados Unidos como el mayor exportador de productos tecnológicos y ha acumulado enormes reservas financieras.

Por lo que respecta a la India, pocas personas conocen el nombre comercial de «TATA». Sin embargo, en 2006, la empresa filial fabricante de los automóviles TATA alcanzó un valor bursátil mayor que el de General Motors, mientras que nadie había oído hablar del Grupo MITTAL hasta que éste lanzó una opa hostil contra ARCELOR, desencadenando el pánico en París, Bruselas y Luxemburgo.

Sin embargo, no debe olvidarse la otra cara del milagro asiático: es un relato de sufrimiento surgido de la complicidad del Gobierno de Beijing con las multinacionales occidentales que han trasladado sus fábricas para aprovechar la mano de obra barata y la ausencia de un Estado del bienestar.

Mientras tanto, es en Asia donde se ganará o se perderá el reto de combatir el calentamiento global. Europa debe mostrarse firme y exigir reciprocidad en el comercio internacional, pero no debe adoptar políticas proteccionistas de manera sistemática. Es cierto que la competencia china es desleal debido a los bajos salarios, a la falta de derechos políticos y sindicalistas, a la falsificación y a una divisa devaluada. Todo ello es cierto. Sin embargo, también lo es que existen ochocientos millones de chinos y setecientos millones de indios que desean un salario mínimo digno y que exigen una mayor justicia social. Tales son los retos para una Europa más fuerte y un mundo mejor.

 
  
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  Sarah Ludford (ALDE). - Señora Presidenta, yo también creo que nuestra reacción a la mundialización no debe basarse en el temor, sino en un sentido de la oportunidad mezclado con una adaptación inteligente.

Como dice la resolución, la UE como potencia mundial es uno de los principales beneficiados de una economía mundial abierta, aunque no siempre lo parezca, dado el volumen de retórica europea en contra de la mundialización. Estoy de acuerdo con el señor Czarnecki en que el liberalismo se ha propagado por todo el mundo. Pero, al contrario que a él, a mí eso me alegra.

La UE sólo puede conseguir su objetivo si se muestra activa y organizada en la escena internacional, sobre todo en materia de migración. Celebro ver que un apartado que yo preparé para el Grupo ALDE haya sobrevivido casi intacto en la resolución final. Realmente creo que la migración tiene que ser una prioridad en el programa de trabajo de la UE, al mismo nivel que el cambio climático y la energía. Vemos la presión externa; vemos las tensiones sociales y, también, el racismo dentro de la UE. Pero sigue sin haber una política europea completa en materia de inmigración legal e ilegal, así como en materia de integración.

Por último, no olvidemos el potencial de las comunicaciones mundiales y especialmente de Internet para promover los derechos humanos. Puede que no sea tan inevitable como en un tiempo creíamos − pensemos, por ejemplo, en la censura que sigue existiendo en China − pero, aún así, la mundialización e Internet y otras comunicaciones internacionales son una fuerza beneficiosa muy poderosa. Eso también forma parte de la mundialización.

 
  
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  Jan Tadeusz Masiel (UEN). - (PL) Señora Presidenta, honorables colegas del Consejo y de la Comisión, al igual que en la vida del hombre a la niñez le sigue una fase de adolescencia, así la mundialización parece ser un estadio natural en el desarrollo de la humanidad y el próximo reto para ella.

En el difícil debate sobre esta cuestión siempre cambiante y desconocida quisiera decir que, paradójicamente, todos los oradores anteriores, tanto de la izquierda como de la derecha de esta Cámara, estaban en lo cierto en gran medida.

Lo más importante es que existe una verdadera necesidad de crear directrices y reglamentos adecuados para una división equitativa de los beneficios de la mundialización. Puesto que de la misma definición de la mundialización se desprende claramente que se trata de un fenómeno extendido, no basta con que sólo la Unión Europea tenga tales instituciones y reglamentos —deben aceptarse por todo el mundo—. El señor Barroso ha afirmado con acierto que la Unión Europea puede y debe proponer al mundo un modelo justo y equilibrado para la mundialización.

 
  
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  Georgios Toussas (GUE/NGL). – (EL) Señora Presidenta, el debate de hoy se ha planteado erróneamente. El éxito en la era de la mundialización no salvaguarda ni los intereses europeos ni la prosperidad de los trabajadores de los países de la UE, sino sólo los intereses del capital. En el contexto de la mundialización, el nuevo orden creado por los intereses de las empresas y de las multinacionales a escala comunitaria e internacional pretende multiplicar los beneficios del capital mediante la explotación intensiva de los trabajadores.

Las declaraciones realizadas ayer por el señor Sarkozy sobre la mundialización confirman la dependencia de la UE de los grandes capitales, subrayan la intensidad de los conflictos intraimperialistas y la intención de utilizar a la UE como ariete contra otros grandes centros de imperio, especialmente contra los logros y las demandas legítimas de los trabajadores. El común denominador de todos estos esfuerzos es un ataque de lleno sobre los trabajadores. La reducción de los sueldos, el incremento de las horas de trabajo, la adaptación a las necesidades del capital, el aumento de la edad de jubilación, la flexiguridad y la reestructuración de las relaciones laborales forman el núcleo de la Estrategia de Lisboa.

Por lo tanto, consideramos que la dura realidad que experimentan millones de trabajadores no puede juzgarse por ninguno de los términos de la mundialización, ni a nadie convencen los argumentos presentados por la Comisión y el Consejo sobre la protección medioambiental.

 
  
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  Robert Sturdy (PPE-DE). - Señora Presidenta, es muy difícil que el Comisario Verheugen pueda escuchar todo lo que se dice en esta Cámara, pero por supuesto que se han planteado algunos puntos muy conmovedores, que espero que tenga en cuenta.

He escuchado la intervención del Presidente Barroso. Pensé que diría algo en lo que yo creo plenamente, y es que la mundialización beneficia a la Unión Europea. El señor Toussas acaba de hablar muy elocuentemente, pero con poca sinceridad, sobre las clases trabajadoras, pero sin mundialización, sin industrias y sin empresas en la Unión Europea, no habrá puestos de trabajo para los ciudadanos. No obstante, lo que de verdad me preocupa mucho es lo que dijo ayer el señor Sarkozy. ¿Vamos a tener una vieja Francia, una Francia proteccionista, o vamos a tener una Francia dispuesta a acoger a una nueva generación? Recuerdo cuando los chinos acudieron a los Estados Unidos para firmar su adhesión a la OMC. El Presidente Clinton consiguió durante 10 años que no la firmaran. Cuando el Presidente Bush firmó, sus asesores miraron hacia atrás y dijeron, «¡Dios mío, China ha firmado! ¿Qué hemos hecho?» En realidad, lo que han hecho es que han puesto en juego algunas grandes oportunidades para nosotros.

Tenemos que pensar en China y en la India como una oportunidad. No podemos alzar los puentes levadizos, preparar las armas para la batalla, cerrar las puertas, porque Europa tiene una gran oportunidad aquí y tenemos que aprovecharla. El señor Caspary ha hablado con mucha razón del empleo en su circunscripción. Sé que es muy difícil mantener el empleo, pero si no nos dejamos ser parte de un mercado mundial, no llegaremos a nada. Creo que tenemos una oportunidad enorme si sabemos aprovecharla. Tenemos que considerar cosas como los acuerdos de libre comercio. Marruecos, en este momento, ha firmado un acuerdo de libre comercio con los Estados Unidos. Tenemos que considerar eso.

Por último, quiero pedir a la Comisión que deje a las empresas y a las industrias seguir haciendo lo que se supone que deben hacer. Tengan mucho cuidado con la legislación que apliquen y que pueda perjudicar a las oportunidades europeas.

 
  
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  Pervenche Berès (PSE) . – (FR) Señora Presidenta, Presidentes de la Comisión y del Consejo, acabamos de escuchar al señor Barroso afirmar que la Unión Europea se encuentra en una posición privilegiada para proporcionar una buena base para la reglamentación a escala global. Tiene razón. Pero si eso es lo que pretendemos, también debemos poner orden internamente. Las herramientas disponibles en la Unión para abordar estos retos incluyen lo que denominamos las «directrices» sobre la política económica y el empleo. Me temo que hoy la Comisión está tratando de ocultar la importancia de estas necesarias directrices bajo el manto de la mundialización, pero son útiles y tenemos que revisarlas.

Tenemos que hacerlo así porque, en primer lugar, en el Consejo Europeo del pasado mes de marzo los Jefes de Estado y de Gobierno adoptaron la mejor estrategia posible para permitir a la Unión Europea abordar la mundialización y los retos del suministro energético y del cambio climático. Si, en pos de esa estrategia, no utilizamos todos los medios de que disponemos en la Unión Europea, incluidas las directrices —y quizá, en especial las directrices—, no llegaremos a ninguna parte y tan sólo potenciaremos la desilusión sobre la capacidad de la Unión para abordar la mundialización.

Además, necesitamos hacerlo así porque el propio Comisario Almunia ha reconocido que las cuestiones de los tipos de cambio, los precios del petróleo y el verdadero impacto sobre la economía de la UE de la crisis hipotecaria de las subprime afectarán a las previsiones de crecimiento económico de la Unión, que ha revisado a la baja: de un 2,9 % a un 2,4 % para la Unión en su conjunto, y de un 2,6 % a un 2,2 % para la zona euro.

Tenemos que hacerlo así por la razón adicional de que tenemos que responder a las aspiraciones del público europeo y, pese a lo que pueda pensar Nicolas Sarkozy, la Europa social es una cuestión muy real que debe abordarse si queremos evitar el repudio de nuestros ciudadanos en un futuro muy próximo.

El Comisario Almunia ha concretado hoy la razón última para hacerlo así al admitir que, en el clima internacional imperante, el crecimiento de Europa estará impulsado principalmente, si no en su totalidad, por el consumo interior.

Contra ese escenario de cambio integral, ¿es concebible que la única constante sean las directrices?, ¿es concebible que no deba modificarse el único instrumento de la Unión para dirigir eficazmente las políticas económicas y sociales de sus Estados miembros?

Les pediría al representante de la Comisión y al Vicepresidente de la Comisión que indiquen al señor Barroso que tiene que cambiar las directrices; que debe tener en cuenta el nuevo contexto para que la Unión pueda equiparse internamente con las mejores herramientas disponibles para plantar cara a los retos de la mundialización.

 
  
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  Wolf Klinz (ALDE). - (DE) Señora Presidenta, Señorías, quienes proclaman su compromiso por un mundo más justo no tienen reparos en achacar a la mundialización las dificultades de sus propias economías, por lo que solicitan menor libertad de mercado y mayor regulación e intervención gubernamental. Sin embargo, la mundialización ofrece la verdadera perspectiva de una situación en la que todos ganan, pues permite que las economías emergentes y los países que están arrancando en la economía mundial puedan equipararse y darnos la oportunidad de desarrollar nuevos mercados para productos, capacidades y servicios de alta gama y de primerísima calidad.

No obstante, si queremos aprovechar estas oportunidades tenemos que hacer los deberes, lo que significa redoblar nuestros esfuerzos en los ámbitos de la formación, la educación —particularmente para los jóvenes desempleados— y el aprendizaje a lo largo de toda la vida, pasando a ser incluso más creativos en las formas en las que modelamos las cadenas de valor añadido y los procesos de nuestra economía, y promocionando incluso más la libertad de empresa. La mundialización sin impedimentos conduce a mercados más abiertos y a una mayor competitividad, lo que beneficia a todos los consumidores.

Resistámonos a la tentación de levantar escudos a nuestra economía, pues tal práctica degeneraría rápidamente en un verdadero proteccionismo; en su lugar, alimentemos el poder inherente de nuestra economía para continuar renovándose a sí misma. Invirtamos en las tecnologías del futuro, y ese futuro será nuestro.

 
  
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  Ewa Tomaszewska (UEN). - (PL) Señora Presidenta, la economía debería existir para beneficio de las personas, y no a la inversa. Las diferencias naturales en las etapas de los movimientos del capital y de la mano de obra en la era de la mundialización están llevando a una espiral bajista de las normas laborales. La producción se está trasladando a zonas con salarios incluso más bajos y condiciones de trabajo todavía más peligrosas, lo que conduce a la pérdida de puestos de trabajo en regiones con normas empleo más elevadas y del poder adquisitivo de los empleados, disminuyendo así la demanda de bienes de consumo.

Si la Unión Europea desea tener éxito en la era de la globalización, tiene que hallar herramientas eficaces para combatir el dumping social y para mantener y proteger la dimensión social de Europa.

 
  
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  Piia-Noora Kauppi (PPE-DE). - Señora Presidenta, creo que la contribución de la Comisión al debate sobre la mundialización es muy valiosa.

Creo también que la mundialización no es una amenaza, sino una oportunidad. Europa está en una buena situación para afrontar el reto. Tenemos infraestructuras muy desarrolladas, sistemas de educación, tecnologías, mercados de capital y mercados nacionales muy pujantes.

Nunca se puede insistir demasiado en que la fuerza de Europa radica en un mercado interior que es un trampolín para nuestras empresas en todo el mundo. Por toda Europa están surgiendo empresas innovadoras. Su proliferación, que aporta bienestar a Europa, no debe frenarse con el peso de la burocracia. Al decir esto, miro especialmente al Comisario Verheugen. La reducción de los excesivos procedimientos administrativos en Europa es un aspecto fundamental para la mundialización y la competitividad de Europa. Tenemos que centrarnos sobre todo en las PYME. En ellas debe centrar su atención la Comisión. Se ha conseguido mucho pero, por ejemplo, las trabas fiscales siguen entorpeciendo el comercio en Europa.

Las empresas fuertes no existen sin mano de obra y ésta amenaza con convertirse dentro de muy poco en un recurso escaso en Europa. La demografía de Europa necesita inmigración. En esto, otras regiones del mundo están muy por delante nuestro, como demuestran sus resultados económicos. Se trata de una cuestión difícil que requiere una consideración equilibrada de todos los intereses, en particular los de los trabajadores. Se trata, por supuesto, de una cuestión comunitaria, ya que la competitividad no se consigue sin una población activa móvil. En este sentido, debemos acoger favorablemente planes como el de la «Tarjeta Azul».

Otro elemento que debe moverse libremente, pero con paso seguro, es el capital. La estabilidad financiera es un requisito imprescindible para una Europa competitiva y económicamente segura. Los mercados financieros son, globalmente, uno de los sectores más fuertes de Europa, uno de nuestros nuevos sectores de éxito. La innovación aquí es posible gracias a la regulación dirigida por el mercado, que no es lo mismo que «permisividad»; aquí, también, es fundamental que favorezcamos el funcionamiento del sector en toda Europa.

En cuanto al mundo exterior, Europa debe convertirse en una gran potencia mundial. Necesitamos unidad entre los Estados miembros de la Unión Europea y la Comisión puede contribuir también a esa unidad.

 
  
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  Jan Andersson (PSE). – (SV) Señora Presidenta, Comisario, Presidente en ejercicio del Consejo, quisiera considerar las oportunidades de la globalización antes que sus desventajas, pero ello depende de cómo actuemos en Europa. Estoy de acuerdo en que deberíamos invertir en investigación y desarrollo, en que deberíamos realizar mayores inversiones a largo plazo en un medio ambiente óptimo y en las personas y en el aprendizaje a lo largo de toda la vida, pero lo que la Comisión está olvidando —el error en el documento de la Comisión— es que estamos dejando de lado la dimensión social.

Los avances en la Europa de hoy apuntan hacia un mayor crecimiento y empleo, pero también hacia una mayor exclusión, mayores diferencias y mayor inseguridad en el empleo —más trabajos, y no menos en Alemania, con los cuales la gente no puede mantenerse y ha de recibir subsidios de seguridad social para complementar su paga—. Debemos asociar el crecimiento y el empleo a una dimensión social que reduzca las diferencias entre los pueblos y las regiones de Europa. Esto se ha dialogado en el debate de Guimarães, en el que participé durante la reunión de ministros de Empleo y Asuntos Sociales.

La Presidencia portuguesa está tratando de hacer avanzar la cuestión de las directrices integradas y de modificarlas para conseguir que el vínculo social esté mucho más definido e integrado.

Sin embargo, la Comisión no desea hacerlo así; no desea cambiar las directrices. Pero las directrices deben cambiarse. En nuestra Resolución hemos alcanzado el acuerdo que deseamos para tener nuevas directrices que integren la dimensión social y que, ciertamente, aborden también las cuestiones de la seguridad dentro del cambio y de la «flexiguridad». La Comisión debería incluir estos aspectos para que tengamos un vínculo más sólido entre las cuestiones de crecimiento y la dimensión social.

Debemos también integrar la Estrategia de Lisboa. En la actualidad no está integrada a escala nacional, regional o local, y muchas personas la desconocen; debemos integrarla y conseguir que los interlocutores sociales y la sociedad civil trabajen también para asegurar que estas cuestiones —la dimensión social, el crecimiento y el empleo— se incluyan y reciban un tratamiento de importancia.

 
  
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  Samuli Pohjamo (ALDE). - (FI) Señora Presidenta, deseo aportar una perspectiva nórdica a este debate. Hace unos dos años estuve trabajando en una organización de desarrollo regional cercana al círculo polar ártico y a la frontera rusa; para una región tan distante, la mundialización suponía tanto una amenaza como una oportunidad. Comenzamos con labores de desarrollo, confiando en nuestras propias fortalezas mientras obteníamos partido de la mundialización. Las empresas, el sector público, el sistema educativo y las universidades aunaron sus recursos para construir un medio de innovación productivo. Se mejoraron las aptitudes de base mediante el trabajo en red con redes globales en el espíritu de la Estrategia de Lisboa y se lanzaron proyectos de energías renovables. Los resultados son esperanzadores; un ejemplo concreto es el rápido aumento del turismo internacional en la zona. Creo que esta región serviría como un modelo útil en cualquier otro lugar de Europa, y que la UE debería hacer de este tipo de trabajo algo mucho más factible.

 
  
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  Corien Wortmann-Kool (PPE-DE). - (NL) Señora Presidenta, la talla que ha alcanzado Europa proviene del mercado único y su liberalización, así como de la liberalización del mercado mundial, la mundialización. Ello nos ha aportado no sólo prosperidad, sino también una democracia estable. Así pues, debemos ser cautelosos —y me refiero principalmente a los aspectos comerciales— ante una estrategia excesivamente defensiva, y en especial ante los instrumentos comerciales de carácter proteccionista.

Señora Presidenta, a la competitividad de Europa le beneficia más adoptar una actitud de apertura hacia el mundo, por lo que pienso que es importante proporcionar mayor prioridad a la apertura de los mercados económicos en países no pertenecientes a la UE, y más concretamente en países industriales emergentes como la India, Brasil y China, puesto que el enorme potencial de crecimiento de dichos mercados representa una oportunidad para las empresas europeas y para nuestra economía. A su vez, estos países industriales emergentes tendrán que abrir sus mercados a nuestras empresas, también en el sector servicios, y en interés de la reciprocidad insto a la Comisión a que en sus negociaciones ejerza la presión adecuada sobre estos países en concreto.

Señora Presidenta, como parte de una delegación de la Comisión de Comercio Internacional, en nuestra visita a Singapur pudimos observar que las empresas estadounidenses accedían a ese mercado con mayor facilidad que las europeas, algo que debemos subsanar. Así pues, tenemos que ser proactivos. Después de todo, somos la mayor economía del mundo. Si aunamos nuestras fuerzas eficazmente deberíamos ser capaces de abrir estos mercados. Señora Presidenta, tenemos también las cuestiones de la supresión de las exacciones a la importación y las barreras no arancelarias al comercio, y en nuestra estrategia sobre el acceso al mercado también es importante dar prioridad a estos mercados emergentes.

 
  
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  Katerina Batzeli (PSE). – (EL) Señora Presidenta, Comisario, Presidente en ejercicio del Consejo, Europa ha recibido el cometido de mostrar a sus ciudadanos otra cara de la mundialización; no es la cara de la competencia desenfrenada, sino la de la solidaridad social, la redistribución, la diversificación y los valores culturales.

En este diálogo interno, así como en cualquier apertura de la UE al resto del mundo a través de políticas económicas, sociales, medioambientales, de seguridad, desarrollo viable e inmigración, la Comisión Europea debe promover y fortalecer la ética cultural de la UE e impulsar directamente en su trabajo legislativo anual, tanto en la Estrategia de Lisboa como en el proceso de fortalecimiento del Tratado posterior a la reforma las siguientes áreas del sector cultural:

En primer lugar, la Comisión debe fortalecer las industrias culturales basadas en servicios innovadores y de calidad, al tiempo que proporcionar verdaderas posibilidades innovadoras y productivas para la economía europea. Este sector es de suma importancia para el diálogo intercultural.

En segundo lugar, debe fortalecer el «triángulo de conocimiento» de la investigación, la educación y la innovación que, desafortunadamente, todavía no recibe el respaldo de medidas legislativas, aunque debería ser uno de los objetivos de la UE.

La innovación en el ámbito de la cultura no debería ser un lujo al alcance de unas cuantas multinacionales, sino una política horizontal para las PYME.

Señora Presidenta, para superar los retos de la mundialización, la Comisión Europea y el Consejo deben decidir claramente sus posiciones mediante el diálogo abierto, comenzando por los parlamentos nacionales. La mundialización puede presentarse como parte de la historia europea si puede imbuirse de la ética de su cultura.

 
  
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  Sharon Bowles (ALDE). - Señora Presidenta, la mundialización es, para algunos, la culpable de todo, desde la explosión demográfica hasta el cambio climático, pasando por la explotación. Pero todos ellos son simples productos del ser humano, como lo es también la competencia. Darwin lo llamaba selección natural.

Los ciudadanos europeos son temerosos. Tenemos que educarlos, es cierto, pero no diciéndoles que necesitamos una política a escala comunitaria para afrontar el reto de una economía mundializada. Eso me preocupa, porque indica que no tenemos una política.

La UE tiene poderes únicos a escala supranacional para dar forma a las cosas y plantar cara a los excesos. En julio se publicó en el Financial Times: «Bruselas es la capital legislativa del mundo y no puede ser ignorada desde Washington hasta Tokio». Así que, si la tenemos, utilicémosla, pero de forma juiciosa. ¿Cuál es la finalidad de un programa de trabajo sobre competitividad si no es mantener nuestra posición en el mundo? ¿Cuál es la finalidad de un mercado único si no conseguimos su plena realización? Dejémonos de excusas cobardes. La UE existe, desde luego, para afrontar los retos. Simplemente tenemos que seguir adelante con ella antes de que la selección natural nos alcance.

 
  
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  Cristobal Montoro Romero (PPE-DE). - (ES) Señora Presidenta, señores representantes del Consejo y de la Comisión, a Europa le conviene la globalización; Europa debe impulsar la globalización.

Estamos ante una disolución, todavía lenta, pero irreversible, de las fronteras en el mundo, que ha sido capaz de sacar de la pobreza a más de 400 millones de personas en menos de veinte años y, por primera vez, en el año 2007, China será el país, la zona del mundo, que aportará más al crecimiento de la economía mundial, ¡China, no la Unión Europea!, señores colegas.

Eso significa que, en definitiva, la globalización es un desafío, pero también es una gran oportunidad. Es un desafío en el sentido —y tenemos la obligación de explicarlo a los ciudadanos europeos— de que la apertura es mayor crecimiento, mayor bienestar y mayor empleo. Lo que me vuelve a preocupar es oír en este hemiciclo la palabra «proteger».

El proteccionismo es la negación de la globalización y la negación de la Unión Europea. Proteger a los ciudadanos no es necesario cuando los ciudadanos son protagonistas de su propio crecimiento económico y de su propio bienestar. Tenemos que devolver esa capacidad a los ciudadanos y, por tanto, tenemos que hacer también un ejercicio de autocrítica en la Unión Europea.

Porque no estamos haciendo los deberes en la Unión Europea cuando tenemos un crecimiento insuficiente, cuando tenemos también parte de responsabilidad en la crisis de los mercados financieros mundiales y, en definitiva, cuando no hacemos todo lo que tenemos que hacer en nuestra casa, en nuestro hogar, para impulsar ese crecimiento económico sobre la pequeña y mediana empresa para crear más empleo, porque necesitamos mucho más empleo que vendrá de esa apertura.

La Agenda de Lisboa es realmente la marca: completar el mercado interior, sanear las finanzas públicas, reformar, modernizar nuestro mercado de trabajo, apostar por la reforma del medio ambiente, las energías renovables y, en definitiva, abrir Europa es realmente hacer más cohesión social en Europa.

 
  
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  Enrique Barón Crespo (PSE). - (ES) Señora Presidenta, señor Presidente del Consejo, señor Vicepresidente de la Comisión, señorías, creo que es muy oportuno el que el debate sobre la globalización se haya hecho bajo Presidencia portuguesa, porque Portugal es un país en cuya bandera está el globo terráqueo, porque los portugueses estuvieron en vanguardia cuando los europeos empezamos la globalización, porque la globalización no es una plaga que nos caiga encima. Los europeos, a partir del Renacimiento ?y estábamos menos desarrollados que los chinos y los indios?, empezamos el proceso de globalización y así nos ven en el resto del mundo.

Ahora, con el Tratado de Lisboa, vamos a ser pioneros también en lo que yo llamaría la globalización postimperial. No vamos a conquistar nuevos continentes; lo que estamos haciendo es dar una respuesta en la que unimos, voluntariamente, valores entre Estados y ciudadanos y podemos ser un ejemplo de cara a la globalización que más falta, que es la globalización política y social.

Porque aquí se ha hablado de la globalización financiera impetuosa y no controlada a pesar de que, por ejemplo, tenemos un europeo al frente del Fondo Monetario Internacional. En la OMC somos el primer bloque y tenemos una responsabilidad concreta. ¿Qué es lo que falta? Lo que falta precisamente es que seamos capaces de encontrar respuestas en el mundo globalizado que respondan a eso. Y, concretamente, hay dos elementos de desafío muy importantes en donde nosotros tenemos que ser muy activos: no solamente en el terreno comercial y en el terreno del desarrollo tecnológico, es en la defensa universal de los derechos humanos, especialmente los derechos de los trabajadores ?y ahí está la Organización Internacional del Trabajo?, y luego también está la necesaria negociación y la necesaria política para hacer frente al cambio climático.

En cualquier caso, señora Presidenta ?y con ello concluyo?, creo que los europeos no tenemos derecho a tener una visión pesimista de la globalización. La hemos buscado, y ahora tenemos que dar respuestas innovadoras.

 
  
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  Jerzy Buzek (PPE-DE). - (PL) Señora Presidenta, señor Presidente, es obvio que no seremos capaces de resolver todos los problemas de la mundialización con una declaración y una medida para promover la Estrategia de Lisboa. Sin embargo, la declaración del Consejo y de la Comisión es positiva, puesto que atrae la atención sobre el hecho de que la mundialización no es una maldición ni tiene por qué ser una amenaza; de hecho, podría tratarse de algo positivo para los ciudadanos de Europa, y son los ciudadanos y sus actividades los que deberían servir de principal guía para las acciones de la UE.

Estoy a favor de cuatro áreas de actividad. En primer lugar, de las que constituyen el «triángulo de conocimiento», particularmente la innovación, y entiendo que en ese punto es esencial actuar rápidamente con el fin, al menos, de lanzar el Instituto Europeo de Innovación y Tecnología.

En segundo lugar, del entorno empresarial, y ello significa un mercado interior totalmente abierto y libre de monopolios, con una competencia abierta y menos reglamentación y burocracia, algo por lo que el Vicepresidente de la Comisión, Günter Verheugen, está luchando con ahínco.

En tercer lugar, de los recursos humanos, que implican los problemas de la migración y, principalmente, de contrarrestar la fuga de cerebros, lo que conlleva una mejor educación, inversiones atractivas y una dimensión social para la UE basada en los logros de la economía.

En cuarto y último lugar, de la energía y el cambio climático, que implican una política energética común, algo de lo que creo que todos somos conscientes, así como de la reducción de las emisiones. Sin embargo, no es posible que la reducción de emisión de gases de efecto invernadero tan sólo en la Unión Europea pueda salvar el clima mundial; por esa razón, debemos mantener una UE políticamente fuerte, porque sólo una UE fuerte puede influenciar a los Estados Unidos, a China y a la India para que cumplan las directrices de protección del clima.

Por lo que respecta a la reducción de emisiones en la UE, sí, estoy a favor, pero también estoy a favor de una UE que sea políticamente fuerte, y ello significa la plena ratificación del Tratado Europeo lo antes posible.

 
  
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  Gary Titley (PSE). - Señora Presidenta, afortunadamente, y digo afortunadamente, el Tratado de Lisboa va a representar el fin de un capítulo en la historia de la Unión Europea, el capítulo del crecimiento de la UE, la consolidación y la paz y la estabilidad en el continente, la eliminación de las barreras comerciales y económicas entre los Estados miembros, así como el desarrollo institucional necesario para conseguir todas esas cosas. Pero ahora tenemos que abrir un nuevo capítulo, un capítulo de extroversión, de afrontar los retos de la mundialización.

Necesitamos una Europa global que establezca un programa totalmente nuevo para la mundialización, basado en los principios de la apertura, la justicia y la importancia de la cooperación entre los Estados miembros. Sabemos cuáles son los retos, unos retos que han sido debidamente analizados en este debate. El cambio climático y la migración son, en mi opinión, los dos principales desafíos, pero tenemos que mantener una elevada tasa de crecimiento y de empleo. Necesitamos una agenda social moderna y eficaz. Tenemos que afrontar el problema del terrorismo y de la delincuencia, promover la seguridad más allá de nuestras fronteras y erradicar la pobreza. Y efectivamente, como ha dicho la señora Bowles, tenemos políticas para conseguir esos fines. Pero seamos sinceros: el progreso ha sido lento, desigual y no siempre muy eficaz.

Si realmente queremos apostar por la mundialización, necesitamos un cambio radical y profundo no sólo en nuestras políticas, sino en toda nuestra forma de pensar sobre la Unión Europea. Ahora nos tenemos que centrar sólo en actuar y cumplir lo prometido. Tenemos que conseguir que los Estados miembros cumplan sus promesas, porque tenemos un marco europeo. Lo que no tenemos son 27 Estados miembros haciendo lo que dijeron que iban a hacer, así que ahora nos tenemos que centrar en cumplir las promesas y en explotar plenamente el potencial de la UE.

 
  
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  Alexander Radwan (PPE-DE). - (DE) Señora Presidenta, un resumen de la mundialización en dos minutos —pues bien, ¡ahí va!—. Mi primera petición es que abordemos con un poco más de honestidad la cuestión de la mundialización en nuestros debates. Mi región natal, Bavaria, obtiene la mitad de su PIB de las exportaciones. Muchas personas mantienen una actitud crítica hacia la mundialización, pero si les preguntásemos si estarían de acuerdo en que ya no se permitiera a sus empresas locales dar servicio al mercado mundial, su respuesta sería «no».

De igual modo, si preguntásemos en la galería si alguien estaría dispuesto a renunciar a la oportunidad de comprar mercancías a precios competitivos —ya fueran electrodomésticos, textiles u otros productos— no habría voluntarios. Todo el mundo sabe que las importaciones procedentes de países de costes bajos son la razón de los bajos índices de inflación de los últimos años; tan sólo es de justicia reconocerlo, aunque hablemos con frecuencia de la mundialización como una amenaza.

Europa debe dar forma al proceso de la mundialización, puesto que ha beneficiado a nuestros fabricantes y a nuestros consumidores. Tal es el fin, por ejemplo, de la eliminación de la burocracia, un objetivo importante tanto para el Comisario Verheugen como para Europa. No es mi intención insinuar que sea una tarea únicamente para la Comisión; me refiero también al Parlamento y al Consejo. En este momento hablamos sobre la mundialización, pero más tarde adoptaremos la Directiva relativa a la protección del suelo y generaremos mayor burocracia. En suma, nuestras acciones tienen que ser rigurosamente coherentes en Europa, a la que tenemos la misión de dar forma.

Cuando consideramos la crisis de las hipotecas de alto riesgo de los Estados Unidos tenemos que darnos cuenta de que los mercados financieros internacionales son interdependientes, y de que los europeos debemos contribuir a mejorar la situación. ¿Cómo nos ocupamos de las agencias de calificación crediticia y de los fondos de cobertura? Lamentablemente, el Comisario McCreevy, responsable de estas cuestiones, todavía no ha tomado la iniciativa para asumir el control en el mercado estadounidense y en otros mercados, por lo que Europa se está quedando rezagada.

No obstante, creo firmemente que Europa está muy bien preparada para la mundialización. Nos estamos beneficiando de ella, lo que debemos explicar al público, y debemos presionar para que se implanten unas normas mínimas, aunque no sean las europeas, y entonces estaremos preparados y listos para ganar en el campo de juego de la mundialización. Que la mundialización tenga lugar o no, no es algo que se determine en Bruselas o en Estrasburgo.

 
  
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  Magda Kósáné Kovács (PSE). – (HU) Gracias, Señora Presidenta. Hablo en calidad de representante de una región que no pudo escoger su destino tras la guerra. Entre nuestro país y la zona más afortunada de Europa se extendió una alambrada, pero ni siquiera eso fue capaz de detener los inesperados efectos de la mundialización.

En el año 2000 comenzamos a familiarizarnos con la competitividad y la solidaridad en la estrategia para el trabajo y los trabajadores y en la Estrategia de Lisboa. Desde entonces, la balanza se ha inclinado en numerosas ocasiones a favor de la recuperación del capital, y llegó a temerse que la cara humana de la estrategia estuviera quedando relegada a un segundo plano.

La competitividad y el empleo son conceptos indiscutible e históricamente inseparables, y estamos comenzando a darnos cuenta de que un empleo digno no es más que parte de una vida digna, y esa vida digna incluye también una seguridad básica, la contribución a una vida saludable y al desarrollo, la falta de discriminación y unas condiciones de vida aceptables.

Pero Europa no debería considerarse a sí misma una mera defensora de valores, sino también modeladora de los sueños de generaciones, dando oportunidad a los ciudadanos europeos y a los de terceros países para que los lleven a cabo. Y es precisamente por esa razón que la solidaridad no debería quedar en un simple eslogan; debería ser la oportunidad para que las personas pudieran ser capaces de realizar cosas, o para permitírselo.

Señorías, el mercado laboral y el capital que exige un beneficio es implacablemente selectivo, y los nuevos recursos humanos requieren inversión a un precio más elevado del que el capital, cuya circulación es cada vez más fluida, puede adquirir la mano de obra. La Europa de los valores no puede aceptar que quienes están empezando su trayectoria profesional, los más mayores, los que se encuentran aislados en la pobreza, los que se ven obligados a desarrollar nuevas aptitudes y los gitanos, que soportan la carga de muchas y diversas desventajas, no tengan trabajo. Especialmente puesto que dicha carga no debería ser excesiva para las próximas generaciones, los fondos comunitarios que se nos destinan no sólo les mantienen en el marco de una vida digna, sino que también continúan incrementando las perspectivas de la competitividad europea. Gracias, señora Presidenta.

 
  
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  Georgios Papastamkos (PPE-DE). – (EL) Señora Presidenta, la conclusión lógica que se extrae del debate es que proyectar el modelo europeo en la gran pantalla global implica tanto riesgos como oportunidades.

Por lo general, los ciudadanos europeos perciben la mundialización como un fenómeno exterior: carece de una clara reglamentación o intervención política europea; por lo tanto, depende del plan de acción europeo mostrar que efectivamente se está defendiendo un interés europeo apreciable y mensurable, al tiempo que promocionar el entendimiento global.

Por lo que respecta a la agenda comercial exterior de la Unión, considero que debería concederse prioridad, entre otras cosas, a garantizar la reciprocidad de acceso al mercado y la competencia en igualdad de condiciones, como el Presidente francés, el señor Sarkozy, señaló ayer de forma determinante en esta Cámara.

El estricto marco reglamentario europeo para la protección medioambiental y de la salud pública de los consumidores y los trabajadores es una indicación significativa de la madurez política e institucional de la Unión, aunque si no ha de significar una desventaja competitiva prolongada, debe hallar una respuesta equivalente por parte del resto de principales actores internacionales.

El tira y afloja entre los aspectos internos y externos de la Estrategia de Lisboa contribuirá a promover el modelo europeo en la arena de la gobernanza global. Sin embargo, entra en conflicto con un menor nivel de rigor reglamentario y de integridad legalmente vinculante ante la OMC y otras organizaciones internacionales. La Unión está llamada a desempeñar un papel principal y constructivo en un nivel acrecentado de cooperación internacional, así como a dar prioridad a contraer obligaciones vinculantes y a la adopción de normas internacionales en interés de la creciente convergencia reguladora.

 
  
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  Stephen Hughes (PSE). - Señora Presidenta, en este debate se han tocado muchos temas, pero ahora me gustaría volver a centrarlo en la política social como factor productivo.

Se suponía que con un paquete integrado de directrices se conseguiría equilibrar los componentes económicos, sociales y de sostenibilidad del proceso de Lisboa, pero en la práctica, en lo que se refiere a las directrices sobre empleo, no se ha producido integración, sino subordinación. Las directrices sobre empleo se han vuelto prácticamente invisibles, ocultando las grandes diferencias existentes en la actuación de los Estados miembros frente a la serie de indicadores y objetivos que se supone que deben cumplir en el contexto de la estrategia sobre desempleo juvenil, integración de los trabajadores de edad avanzada − toda una serie de factores. En algunos Estados miembros, el gasto en aprendizaje permanente y en medidas para activar el mercado de trabajo se ha reducido en los últimos cinco años, en lugar de incrementarse. Eso es desastroso para el conjunto del proceso de Lisboa.

Por tanto, la estrategia de empleo tiene que adquirir mucha más visibilidad en el próximo ciclo de Lisboa. Otra cuestión: en la resolución conjunta que estamos debatiendo hoy aquí se insiste reiteradamente en la necesidad de proporcionar un trabajo digno y tratar de mejorar la calidad del empleo. Ese enfoque no se verá facilitado si la Comisión se centra en la idea de la seguridad del empleo, en contraposición a la seguridad del puesto de trabajo, que se repite tanto en el Libro Verde sobre legislación laboral como en la Comunicación sobre flexiguridad. En el trabajo sobre flexiguridad que hemos realizado en la Comisión sobre Empleo y Asuntos Sociales, dejamos claro que tanto la seguridad del empleo como la seguridad en el puesto de trabajo son importantes.

Lo que necesita una empresa flexible y sujeta a muchos cambios – una empresa que cambia su línea de producción cada seis meses y su configuración de TI cada cuatro meses – es una plantilla con capacidad de adaptación, cualificada, leal y entregada a su trabajo, no un mercado de trabajo temporal y fragmentado. Así que haremos todo lo posible por ayudar a establecer un buen conjunto de principios sobre flexiguridad, que deben llevar a una modificación de las directrices. El Presidente Barroso ha dicho antes: «Si no está roto, no hay que arreglarlo.» Pues bien, esto está roto y hay que arreglarlo.

 
  
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  Philip Bushill-Matthews (PPE-DE). - Señora Presidenta, felicito a la Comisión por su excelente documento y sólo quiero insistir en los siguientes cuatro puntos.

El primero se refiere a la economía del conocimiento. Creo que la forma en que se ha expresado esto en el documento, sobre la libre circulación de ideas e investigadores posiblemente vista como «la quinta libertad» de la UE, es una bonita forma de expresarlo y me gustaría que se desarrollara más.

En respuesta a lo que acaba de decir el señor Hughes, creo que este punto refleja realmente lo que estamos debatiendo en la Comisión de Empleo y Asuntos Sociales, que queremos alejarnos de la idea de la simple protección del puesto de trabajo y acercarnos a la de la protección del empleo, promoviendo la empleabilidad y reforzando las capacidades; de esta forma, el éxito para Europa en la era de la mundialización podrá significar el éxito para los individuos − el éxito para los ciudadanos − que es lo que la UE debe procurar ante todo.

El segundo punto se refiere a las PYME. Se han mencionado muchas propuestas nuevas para finales de 2008. Lo celebro, pero tengo un «pero»: por favor, no desviemos nuestra atención hacia nuevas propuestas que tendremos que acordar en el futuro antes de centrarnos primero en cumplir los compromisos de acción ya contraídos. Aquí, y me dirijo especialmente al señor Verheugen, quiero llamar la atención sobre la reducción del 25 % en la simplificación de la legislación europea vigente. Por favor, consigamos algunos logros reales en este campo, mejor hoy que mañana, puesto que eso beneficiará especialmente a las PYME. En este contexto, recomiendo una revisión global de la Directiva sobre el tiempo de trabajo, donde todos necesitamos un pensamiento mucho más lateral, y cuando digo todos me refiero también a los diputados al Parlamento Europeo.

Tercero, el mercado único: está muy bien que añadamos una dimensión externa, pero consigamos primero la dimensión interna, para consolidar nuestro propio mercado único, antes de plantearnos grandes ambiciones fuera de él. Le diría al señor Schulz, así como al señor Hughes, que estoy totalmente de acuerdo en que se trata no sólo de nuestro progreso económico, sino también del progreso social.

Por último, desde un punto de vista más personal, el único escollo que realmente encuentro en el documento es la primera línea de la primera página, donde se dice, «Comunicación de la Comisión al Parlamento Europeo, el Consejo, el Comité Económico y Social Europeo y el Comité de las Regiones». Reconozco que el Comité Económico y Social Europeo y el Comité de las Regiones existen, aunque nunca he entendido para qué – pero por favor, no los pongamos a la misma altura que las dos instituciones de codecisión.

 
  
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  Miroslav Mikolášik (PPE-DE). - (SK) El fenómeno de la mundialización es cada vez más patente. En una situación así, la Unión Europea debe reaccionar con rapidez y determinar si la competitividad de Europa no sólo se ha mantenido, sino si ha aumentado, y si la Estrategia de Lisboa, la herramienta que se supone que asegura que ello ocurra, es capaz de aportar soluciones en los ámbitos de la innovación, la energía, la migración, la educación y la demografía, en particular. Todo ello debe facilitar el crecimiento y la capacidad de crear puestos de trabajo.

Están surgiendo nuevos retos en relación con el medio ambiente, como las emisiones de CO2, el uso de pesticidas, las inquietudes acerca de las reservas y los recursos de agua dulce, la protección del suelo y la agricultura. Por último, pero no por ello menos importante, existen también retos relativos a la salud y a las epidemias, así como a la lucha contra la obesidad, las enfermedades cardiovasculares y a la incidencia creciente de todo tipo de cánceres.

Señorías, la mundialización presenta nuevos retos en los ámbitos de la seguridad y la migración, y existe el peligro creciente de la delincuencia y el terrorismo. Muy pronto asistiremos a la caída de los últimos restos del Telón de Acero y de la Europa dividida, cuando otros nueve Estados miembros se unan al espacio Schengen. Tenemos que hacer todo lo posible por proteger íntegramente este espacio común, para que los inmigrantes ilegales, que agravan la situación de la seguridad en los Estados miembros, no puedan acceder a él. Por otra parte, abogo por un enfoque responsable en el ámbito de los permisos de trabajo para los inmigrantes legales: debemos pensar en ello adecuadamente y debemos escoger empleados cualificados para los sectores laborales donde hacen más falta.

Igualmente, creo que los Estados miembros más veteranos de la Unión Europea —y quisiera que la Comisión tomara nota de ello— eliminarán las absurdas restricciones al empleo para los ciudadanos procedentes de los nuevos Estados miembros, que en la situación actual suponen un anacronismo incomprensible.

 
  
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  Tokia Saïfi (PPE-DE).(FR) Señora Presidenta, la Unión Europea no puede dejarse convertir en víctima de la mundialización, o dar a sus ciudadanos la impresión de que están atrapados en algo más allá de su control. Así pues, la cuestión en este momento no es si la mundialización es positiva o negativa: se trata de si estamos preparados para hacer sentir sobre ella nuestro propio peso y para regularla. Para afrontar el reto, la Unión Europea tiene que reconciliar la competitividad con la cohesión económica y social, y fortalecer las normas multilaterales forma parte del proceso.

En un sistema económico abierto, la mejor manera de asegurar que se respete el derecho de los consumidores y de los ciudadanos es mediante la observación de las normas de competencia y el establecimiento de un mercado justo y equitativo, que refleje las normas medioambientales y sociales. Por lo tanto, hasta que tengamos una serie de normas reconocidas a escala internacional, es fundamental que mantengamos y no debilitemos nuestros actuales instrumentos de defensa comercial, pues son nuestras únicas herramientas eficaces contra el dumping. Y, sí, es posible que Europa proteja a sus ciudadanos sin caer en el proteccionismo. Europa debe también invertir en aquellos sectores que determinarán su influencia económica en el futuro: esto es, la investigación, la innovación y el desarrollo de tecnologías limpias.

Además, con el fin de apoyar a quienes tienen las mayores dificultades para beneficiarse de la mundialización, Europa debe intensificar sus acuerdos para poner en práctica la solidaridad, por ejemplo mediante el Fondo Europeo de Adaptación a la Globalización y la flexiguridad. Redunda en beneficio de Europa, por lo que respecta a la competencia internacional, anticipar la actuación y embarcarse en la reforma. La Unión Europea posee todas las capacidades y los recursos necesarios para superar el reto.

 
  
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  Eija-Riitta Korhola (PPE-DE). - (FI) Señora Presidenta, triunfar en la era de la mundialización es vital para la prosperidad europea: es el productor de su contenido material. Ahora que el ciclo de tres años para la renovada Estrategia de Lisboa está llegando a su fin, tenemos que centrar la atención sobre la dimensión exterior en particular. Concretamente, deseo resaltar tres elementos.

En primer lugar, la energía, su suministro y suficiencia, eleva y disminuye la posición de las sociedades en el entorno competitivo global. La situación en Europa no parece ser muy favorable. La disminución de la autosuficiencia energética constituye un serio problema para la UE. Incluso ahora, importamos la mitad de nuestra energía del exterior y se pronostica un incremento en la dependencia de las importaciones; además, para llevar a cabo un esfuerzo decisivo por incrementar la autosuficiencia energética, necesitamos una sólida política exterior en materia de energía, una voz común, solidaridad y seguridad de las importaciones.

La segunda cuestión central es el cambio climático, un fenómeno global que está teniendo un impacto negativo a escala global sobre el medio ambiente, la economía y la sociedad, y que exige soluciones globales. Las acciones unilaterales distorsionan la competencia y dan lugar a mayores emisiones de carbono. Los siguientes aspectos adquieren importancia en relación con la mundialización: la inevitabilidad de un régimen de comercio de derechos de emisión a escala global, el compromiso obligatorio hacia tal idea por parte de todos los países industrializados y de las economías emergentes, y la retirada de las barreras al acceso al mercado para una tecnología limpia.

En tercer lugar, la UE debería recordar siempre el esplendor de Schuman; es decir, que en nuestra trayectoria de éxito la economía debe atender a objetivos comunes, al bienestar humano, a la paz y a la estabilidad. Nuestra tradición cultural nos obliga a luchar por un mundo más humano que respete los derechos de la humanidad. Sólo entonces podrá la mundialización ser para beneficio de todos; sólo entonces impediremos que el mundo se nos escape de las manos.

 
  
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  Panayiotis Demetriou (PPE-DE). – (EL) Señora Presidenta, Presidente en ejercicio del Consejo, Comisario, parece que los ciudadanos europeos en general reciben el fenómeno histórico de la mundialización con escepticismo —muchos de ellos, incluso, con temor y una actitud totalmente negativa—. Ello es así por la revolución que está teniendo lugar en la economía global y en la estructura social de Europa; sin embargo, el prejuicio, el temor, y especialmente la inacción y la pasiva observación de los avances no son el modo de afrontar el nuevo orden del escenario mundial. La situación ya no tiene marcha atrás; la mundialización se encuentra bien consolidada, nos guste o no. Se está construyendo la gran aldea global, como ha afirmado el Presidente Barroso.

La UE tiene intereses europeos que proteger. Por lo tanto, debe participar de modo metódico, planeado, colectivo y dinámico en el proceso de la mundialización con el fin de desarrollar normas adecuadas de funcionamiento en el nuevo sistema mundial. La UE debe avanzar; debe aspirar al bienestar de los ciudadanos europeos, ciertamente, así como de los ciudadanos del mundo. Como una mancomunidad de principios y valores, la UE debe dar un puesto de honor a su carácter centrado en el ser humano, y a promoverlo internacionalmente. Debe transformar la competencia económica en un verdadero modelo a seguir para promover la libertad, la democracia, el principio de legalidad, la justicia social, el respeto por los derechos humanos, la protección medioambiental y la coexistencia pacífica de las naciones y los individuos. Tal es el papel que la UE puede y debe desempeñar en el proceso de la mundialización.

 
  
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  Marianne Thyssen (PPE-DE). - (NL) Señora Presidenta, Señorías, este debate llega con el tiempo justo. La mundialización es un hecho. Cada generación tiene sus propios retos, o eso dicen. Pues bien, nuestro reto es responder lo mejor posible a las nuevas circunstancias que propicia la mundialización.

Ciertamente, la mejor respuesta no es presentarle resistencia —como algunos quisieran que hiciéramos—. No podemos, ni lo pretendemos. En cualquier caso, sería contraproducente para nosotros como europeos, ya que más que nadie, dependemos del resto del mundo para obtener materias primas, energía, mercados en los que vender nuestros productos e incluso, dada nuestra población en envejecimiento, mano de obra.

Nuestra respuesta debe ser avanzar al ritmo de la mundialización y modelarla mejor, lo que implica concluir acuerdos y establecer normas a escala internacional. Como europeos, estamos bien instruidos en concluir acuerdos intracomunitarios; así pues, empleemos esta experiencia para dar mayor ejemplo a escala internacional.

Así deberíamos hacer, señora Presidenta, con la necesaria confianza en nosotros mismos e inspirados por los valores que dictan nuestras acciones en el seno de la UE, valores que hemos expresado tan adecuadamente en el Tratado de Reforma y en la Carta de los Derechos Fundamentales.

Señorías, la garantía que recibimos ayer de que el Programa legislativo y de trabajo de la Comisión para 2008 se centra en el deseo de modelar la mundialización del mejor modo posible es una indicación positiva, una indicación de que las cosas están comenzando a considerarse con seriedad. El hecho de que la mundialización fuera también un tema debatido en la reunión informal de Lisboa indica que la Estrategia de Lisboa requiere una nueva dimensión exterior.

Como coordinadora de grupo para la Estrategia de Lisboa, quisiera hacer hincapié en que dicha Estrategia nos ha impulsado a la acción. Gradualmente, aunque sea a trompicones, estamos llegando a un destino. El primer ciclo de tres años que ha seguido a la revisión a medio plazo está a punto de finalizar, y es posible que se necesite un nuevo ajuste. Señora Presidenta, sugeriría que a partir de ahora nos centráramos menos en los objetivos, los porcentajes y las estadísticas, y más en los objetivos reales: la innovación, un buen clima empresarial, la competitividad, el crecimiento, y más y mejores puestos de trabajo.

En última instancia, debemos trabajar hacia el objetivo que espero que todos compartamos; esto es, buenas oportunidades para una digna calidad de vida para el mayor número de personas posible.

 
  
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  Zuzana Roithová (PPE-DE). - (CS) La capacidad que ha tenido Europa en el pasado para superar con éxito la era moderna ha sido admirable, pero por lo que respecta a la mundialización no estamos seguros de cómo hallar una estrategia adecuada que le permita desempeñar un papel preponderante. El primer paso en esa búsqueda es comprender que la Estrategia de Lisboa carece de dimensión exterior y que tendrá que pasar a formar parte de una estrategia económica y social más compleja; dicha estrategia debería identificar adecuadamente el conflicto entre la economía europea, ampliamente reglamentada, y el comercio global liberalizado, y debería darnos una herramienta para minimizarlo, pues reduce la competitividad europea.

Las dos razones que justifican la reglamentación dentro de una zona económica común son la competencia justa y un nivel elevado de protección al consumidor. Sin embargo, ambos aspectos se están viendo cada vez más socavados por la inundación de artículos baratos procedentes de terceros países, así como de artículos falsificados. Nos enfrentamos a imponentes tareas, como los controles sobre los enormes volúmenes de artículos importados que no cumplen con las normas de seguridad europeas.

El punto principal de nuestra compleja estrategia debe ser promover la convergencia de mecanismos reguladores; en otras palabras, la creación de normas y de reglas globales, no sólo técnicas sino también ecológicas, sociales y de seguridad. Un modo de contribuir a este proceso es insistir constantemente en el respeto por los derechos humanos en terceros países; la libertad de expresión permitirá a sus ciudadanos exigir una mayor calidad de vida y de condiciones de trabajo, y contribuir así a la convergencia desde el otro lado.

Nuestra nueva política energética proporciona una buena respuesta al reto de la mundialización y sienta un buen ejemplo; sin embargo, tenemos que revisar también otras políticas que, posteriormente, formarán parte de una adecuada y compleja estrategia para abordar la mundialización. Tenemos que acabar con reliquias como la política agrícola, por ejemplo.

Si deseamos continuar siendo un actor importante en el escenario global, no debemos limitarnos a reaccionar: debemos cooperar activamente en el establecimiento de normas de convergencia globales tanto dentro como fuera de la UE. Europa necesita un ligero cambio; de lo contrario, podemos esperar el mismo destino que la rana hervida: el agua alcanzará gradualmente el punto de ebullición, momento en que ya será demasiado tarde para saltar fuera de la olla.

 
  
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  Hans-Peter Martin (NI). - (DE) Señora Presidenta, uno de los anteriores oradores, Alexander Radwan, ha afirmado que Europa está bien preparada para la mundialización; sin embargo, la versión moderna de la mundialización ya ha convivido con nosotros durante dieciocho años. Mientras tanto, estamos cayendo, desde la trampa de la mundialización —los comentarios sobre lo que solía ser, el giro en la prosperidad de masas y el ataque a la democracia— en la trampa europea, producto del pecado político original de no haber asegurado un Tratado en condiciones en Niza, donde se prefirió la ampliación apresurada a una unión más sólida.

Como resultado, el núcleo de los problemas actuales consiste en la burocracia, el desperdicio de miles de millones de euros, y —sí— errores en el enrolamiento político de las élites europeas. De hecho, usted mismo, Comisario Verheugen, es un buen ejemplo. Los despreciables ataques a su persona comenzaron cuando usted trató de poner control a la burocracia. Ahora, tienen a otro señor y ya están tratando de entorpecer su labor; veremos los avances que es capaz de conseguir en el tema de la burocracia.

Ése no es el modo de proceder. Si no somos capaces de remediar estos males, la Unión continuará presa de la parálisis política, y los retos de la mundialización nos superarán.

 
  
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  Manuel Lobo Antunes , Presidente en ejercicio del Consejo. (PT) Señora Presidenta, señor Vicepresidente de la Comisión, Señorías, realmente este ha sido un extenso y rico debate, y de todos aquellos en los que he participado en esta Cámara en nombre de la Presidencia, el de hoy ha tenido la lista más amplia de participantes y de diputados al PE que han expresado su opinión. Obviamente, es una cuestión de la mayor actualidad e importancia, pero no olvidemos que es también compleja y controvertida, y que ha generado una amplia variedad de opiniones, análisis y comentarios. Sin embargo, extraigo una conclusión común, que es que la mundialización no es algo pasajero, y que va a desarrollarse y manifestarse de nuevos modos.

No existe vuelta atrás, no hay punto de retorno, y no podemos hacer retroceder la historia. En sí misma, la mundialización es el resultado de nuestra marcha hacia el futuro. Obviamente, lo que debemos hacer, analizar y decidir guarda relación con la manera en que podemos aprovechar al máximo y obtener las mayores ventajas de la mundialización, al mismo tiempo que reducimos o subsanamos todos los riesgos que sabemos que conlleva y teniendo siempre en cuenta —algo que considero muy importante— que debe estar al servicio de la humanidad y de los ciudadanos, y no a la inversa. No son la humanidad, los ciudadanos o los seres humanos quienes deben estar al servicio de la mundialización.

Asimismo, poca duda cabe de que para ser capaces de aprovechar al máximo todos los beneficios que la mundialización puede ofrecer, en Europa debemos equipar nuestras empresas, ya sean grandes o pequeñas y medianas, con herramientas y políticas que les permitan afrontar los retos de la mundialización económica. Tenemos que elevar el nivel de las cualificaciones, dar formación a los ciudadanos europeos y reformar nuestro modelo social. No es una cuestión de reducir o debilitar dicho modelo, sino todo lo contrario: debemos reforzarlo y adaptarlo para que pueda superar con éxito los retos y las amenazas que plantea la mundialización. En el ámbito medioambiental debe reconocerse que la Unión Europea ha demostrado proteger el medio ambiente y su capacidad para dirigir y señalar el camino hacia el futuro como ningún otro bloque regional del mundo lo ha hecho. Las negociaciones que comenzarán en Bali en diciembre así lo van a demostrar.

Para finalizar, debo hacer referencia también a la «dimensión exterior» de la Estrategia de Lisboa, que está tan íntimamente relacionada con la mundialización. La idea es la de invitar a otros a compartir este camino, estas dificultades y estos retos de la mundialización para que compartan con nosotros valores y principios económicos, sociales y medioambientales y, naturalmente, para hacer obvio que la mundialización supondrá un éxito para todos sólo si podemos realmente alcanzar un acuerdo en un mundo social, económico y medioambiental que se encuentre verdaderamente regulado y al servicio común. Este aspecto es fundamental. Señorías, no nos engañemos: creemos que con políticas sólidas, principios sólidos y valores sólidos podemos, como he dicho, alcanzar realmente lo que es para nosotros un objetivo fundamental: la mundialización al servicio de la humanidad.

 
  
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  Günter Verheugen, Vicepresidente de la Comisión. − (DE) Señora Presidenta, Señorías, la Comunicación de la Comisión sobre el interés europeo que ha servido como base para el debate de hoy no es más que una especie de documento de reflexión. No es el plan de Lisboa para los próximos tres años, sino un documento que pretende estimular el debate en el Consejo Europeo y en el Parlamento Europeo con objeto de que la Comisión pueda introducir los resultados del mismo en sus propuestas para el próximo ciclo de Lisboa. Dichas propuestas no se presentarán hasta diciembre; todavía no están sobre la mesa y, por ello, aquéllas de sus Señorías que han criticado a la Comisión por no haber presentado ninguna propuesta tangible basaban su crítica en un malentendido.

No es ése el objeto del debate de hoy. El propósito de la Comisión era saber lo que ustedes, los representantes de los votantes europeos, tienen que sacar a relucir a la atención de la Comisión para la formulación del plan de Lisboa, y me complace decir que puedo dar una respuesta favorable a gran parte de lo que se ha dicho aquí.

Las directrices seguirán siendo el instrumento central del nuevo paquete de Lisboa. Como ha aclarado el Presidente Barroso, el instrumento ha funcionado, y como tal no vamos a modificarlo pero, ciertamente, se formulará de manera que nos permita tomar debida cuenta de las experiencias de los últimos tres años y otorgar mayor importancia a las cuestiones que han ocupado un primer plano durante dicho período.

Permítanme citar algunos ejemplos. Debemos hacer mayor hincapié en los vínculos entre la competitividad, la energía y el medio ambiente. En el debate de hoy ha habido varias peticiones en ese sentido. Es totalmente correcto. Es el momento de dejar de considerar las políticas por separado. Necesitamos un enfoque totalmente integrado. Debemos otorgar mayor importancia a la formulación de propuestas firmes diseñadas para asegurar que la competencia global, que es ciertamente lo que deseamos, tenga lugar en un campo de juego justo, en el que se apliquen las mismas normas para todos. Debemos prestar mayor atención a hallar modos en que la política social sustente el cambio estructural. En el debate de hoy, parecía compartirse multilateralmente la opinión de que ésta es la verdadera y principal cuestión, y de hecho tal opinión está justificada.

Permítanme decir algo sobre esa cuestión. Creo que es erróneo considerar las inversiones en estabilidad y seguridad social como meras donaciones caritativas; por el contrario, son también inversiones en potencial económico, ya que no puede caber ninguna duda de que el potencial económico de Europa depende de una mano de obra verdaderamente motivada y eficaz, y la razón por la que poseemos ese activo es que contamos con elevados niveles de salarios y de seguridad social.

El crecimiento económico y el bienestar social no son mutuamente incompatibles; de hecho, como han manifestado hoy diversos oradores, cada uno de ellos complementa y fortalece al otro, y eso es algo que considero un factor de la mayor importancia. Quisiera también señalar que, aunque sólo sea porque cada vez más regiones y sectores adolecen de una falta de mano de obra capacitada y formada, la cuestión de la empleabilidad debe abordarse mucho más enérgicamente que hasta la fecha. Por ello, creo que estamos en la misma longitud de onda en muchas de estas cuestiones.

Permítanme añadir que la Comisión comparte la opinión de que la turbulencia que hemos experimentado recientemente en los mercados financieros exige una acción internacional y multilateral. Sencillamente, no puede dejarse que las cosas sigan su curso porque lo que tenemos aquí, como se ha dicho ya, es un defecto estructural inherente al sistema financiero internacional. No se trata de un error humano por parte de los directivos que están siendo retirados con indemnizaciones de 100 a 200 millones de dólares; no, es el resultado de un defecto estructural.

Quisiera hacer otros tres breves comentarios sobre la tónica general del debate que ha tenido lugar hoy sobre el tema de la mundialización. En primer lugar, es tan difícil forjar una política europea común sobre la base de este debate porque no existe acuerdo sobre cuál es realmente el interés europeo; de hecho, en nuestro trabajo cotidiano nos enfrentamos constantemente a una definición del interés europeo que tiene múltiples facetas. Dependiendo de la situación en un momento dado, el interés europeo puede radicar en mantener los precios bajos en los supermercados de un Estado miembro, o en un nivel elevado de empleo en el sector industrial de otro, y ése es un conflicto de intereses que no se resuelve fácilmente. El interés europeo puede radicar en un alto nivel de empleo en la industria del acero de Lieja, por citar un ejemplo de la mayor actualidad, o en normas medioambientales elevadas en el régimen de comercio de derechos de emisiones europeo. Nos enfrentamos continuamente a estos conflictos, y no existe una línea uniforme que puedan seguir los veintisiete Estados miembros para definir sus intereses europeos comunes.

En segundo lugar, no podemos adoptar la actitud de que la mundialización ha sido oportuna mientras ha supuesto la dominación de los países pobres del Sur por los países ricos del Norte, o mientras dichas circunstancias persistieron, pero que ya no lo es tanto cuando los países del Sur pasan a ser competidores. Ése no es modo de reaccionar. Tampoco es aceptable ir con exigencias de normas medioambientales y sociales elevadas a las regiones en desarrollo mientras rechazamos modificar nuestras propias políticas.

Lo que estoy escuchando en Europa hoy es que China y la India deben cambiar sus normas medioambientales y sociales. Ciertamente, deben hacerlo, pero chinos e indios perciben tales demandas como un puro proteccionismo europeo, pues hemos erigido nuestra prosperidad con la ayuda de bajos niveles de normas sociales y medioambientales, y ahora estamos diciendo a los demás que deseamos mantener lo que tenemos, pero que ellos no pueden tener lo mismo.

Señorías, puedo asegurarles que tal política está abocada al fracaso. El único enfoque viable que podemos adoptar es demostrar a esas economías en desarrollo que existe otro camino, que es posible transformar el reto medioambiental y social en una oportunidad económica; de ahí el término «política industrial medioambiental».

Creo que estamos ampliamente de acuerdo en ese punto, y contra ese telón de fondo la Comisión trabajará denodadamente por presentar sus propuestas para el próximo ciclo de Lisboa. Éstas se adoptarán en marzo en el Consejo Europeo de primavera, lo que da al Parlamento Europeo amplia oportunidad de expresar su opinión sobre las iniciativas específicas y las propuestas antes de que se adopte la decisión final en marzo del próximo año.

(Aplausos)

 
  
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  Presidenta. – Gracias por su resumen, Comisario.

He recibido siete propuestas de Resolución de acuerdo con el apartado 2 del artículo 103 del Reglamento del PE.

Se cierra el debate.

La votación se celebrará mañana a las 12.00 horas.

(Texto acortado de conformidad con el artículo 142 del Reglamento)

 
  
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  Edit Herczog (PSE), por escrito. (HU) Señor Presidente, Consejo, Comisión, Señorías, la consecuencia del avance de la mundialización es que cada vez son más los países que se democratizan y que adoptan el comercio global libre. Como tal, muestra el éxito de medio siglo de una política europea de paz y democracia. Por otra parte, el hecho de que algunos países adquieran una ventaja en el comercio internacional haciendo uso de instrumentos ilegales muestra que el cambio hacia la constitucionalidad es gradual y no se perfecciona de inmediato. Precisamente por esa razón, el objetivo de Europa debería seguir siendo la promoción y el fortalecimiento de la democracia.

El éxito que alcancemos en la competencia global que origina esta situación dependerá de nosotros mismos. Como autora del informe del Parlamento sobre la mundialización, sé que hemos identificado los retos y que es el momento de actuar.

Debemos pensar en el hecho de que la prosperidad que gozamos hoy debería mantenerse para nuestros nietos, y de tal modo que en el intervalo otros pueblos del mundo también se desarrollen de la misma manera. ¿Tendrán la energía para ello?, ¿tendrán un entorno inhabitable? Tal es la razón de ser de la política energética europea y del establecimiento de una economía «baja en carbono».

Debemos garantizar que cualquier persona de Europa, sin atender a su origen o situación, y cualquier empresa, sin atender a su tamaño o a su sede social, puedan desarrollar todas sus aptitudes y sus mejores capacidades. Ése es el objeto de la igualdad de oportunidades, el desarrollo de una sociedad basada en el conocimiento, la política de innovación y la nueva política europea para las PYME.

Debemos hacer el cambio a la era digital, para la que debemos poner en práctica la inclusión digital (e-inclusión) en todos los ámbitos y para todo el mundo.

En suma, tenemos todas las herramientas listas; tan sólo tenemos que dar el paso. ¡Pongámonos manos a la obra!

 
  
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  Janusz Lewandowski (PPE-DE), por escrito. (PL) La mundialización es un proceso imparable, pero el éxito de la Unión Europea en el mismo no es un final anunciado. Ciertamente, la Estrategia de Lisboa, tal como se ha puesto en práctica hasta la fecha, no es una receta para el éxito; de hecho, es simplemente un documento de estrategia, e incluso en su estadio intermedio, en el año 2005, era obvio que no se había alcanzado el principal objetivo, la carrera contra los Estados Unidos en los ámbitos de la competitividad y la innovación.

Entre tanto, han surgido nuevos retos que adoptan la forma de una ofensiva económica iniciada en China, la India y otros países asiáticos. Hasta el momento, la multitud de objetivos razonables ha ocultado el hecho de que no existe el coraje político para emprender reformas estructurales a escala nacional, que es donde se decide la posibilidad de una Europa innovadora y dinámica. Debido a ello, la Unión Europea está buscando soluciones de reemplazo; por ejemplo, deposita sus esperanzas en un cambio radical en el presupuesto comunitario, que implica un incremento del gasto público en investigación y desarrollo, pero que no es suficiente si no va de la mano de la capacidad para asumir riesgos y del apoyo a las empresas innovadoras pertenecientes al sector financiero privado.

La solución presentada bajo la forma del Instituto Europeo de Tecnología ilustra la tendencia hacia soluciones institucionales, mientras que el Fondo Europeo de Adaptación a la Globalización muestra el alcance de las exageradas preocupaciones europeas. La respuesta adecuada al reto de la mundialización es una total liberalización del mercado y una valiente reforma del modelo social europeo.

 
  
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  Joseph Muscat (PSE), por escrito. – Para tener éxito en esta era de la mundialización, la Unión Europea tiene que formular una Política de inversión directa extranjera para Europa.

Necesitamos una política que abarque:

- la inversión directa extranjera entrante, es decir, la inversión que entra directamente en la Unión Europea procedente de cualquier otra región del mundo;

- la inversión directa extranjera saliente, es decir, la inversión directa en cualquier parte del mundo procedente de la Unión Europea;

- la inversión directa extranjera interna, que es la inversión directa en un Estado miembro de la Unión Europea procedente de cualquier otro Estado miembro de la Unión Europea.

Es cierto que tenemos instrumentos como una política, como el Séptimo Programa Marco, para establecer unas condiciones que atraigan la inversión en investigación y desarrollo.

Pero esto es sólo una parte, aunque importante, de la historia.

Los hechos y las cifras indican la inmensa importancia que tiene la inversión directa extranjera en la economía mundial actual, o la posición de Europa en materia de inversión directa extranjera frente al resto del mundo.

Estos hechos demuestran que si queremos hacer un verdadero esfuerzo por cumplir los objetivos de Lisboa, necesitamos una Política global sobre la inversión directa extranjera, para que Europa pueda obtener los máximos beneficios de dichas inversiones y trasladarlos a nuestros ciudadanos.

 
  
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  Alexander Stubb (PPE-DE), por escrito. Hoy en día, a los europeos no les parece nada extraño conectarse por ordenador con Latinoamérica, chatear en línea con amigos de África y comprar CDs en los Estados Unidos. La mundialización ha hecho que el mundo se achique. Sobre todo la generación más joven considera a Europa como el jardín de su casa y al mundo como su ciudad natal.

Pero el término mundialización tiene también connotaciones negativas. Un temor habitual es que, debido a la mundialización, los países con mano de obra barata priven a Europa de puestos de trabajo.

La UE puede contribuir de manera importante a cambiar esas actitudes. Y las ha cambiado, demostrando que, juntos, los Estados miembros son suficientemente fuertes no sólo para sobrevivir a la mundialización, sino también para beneficiarse de ella. Como se menciona en la declaración, Europa es el mayor exportador del mundo de bienes y servicios y el segundo principal destino de la inversión directa extranjera. Y hablando sobre empleo: en 2006 se crearon en total ¡3,5 millones de puestos de trabajo nuevos!

Seguro que hay cosas que mejorar. Tenemos que impulsar la política europea en materia de innovación, tenemos que regular el mercado mundial y la prevención del cambio climático no debe ser sólo un problema de Europa. Pero, en conjunto, no tengo ninguna duda de que la UE aprobará con buena nota el examen de la globalización.

 
  
  

PRESIDE: Edward McMILLAN-SCOTT
Vicepresidente

 

3. Turno de votaciones
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  El Presidente. − De conformidad con el orden del día, se procede a la votación.

(Para los resultados y otros detalles de la votación, cf. Acta)

 

3.1. Repercusiones regionales de los seísmos (votación)
  

– Informe: Nikolaos Vakalis (A6-0388/2007)

 

3.2. Consenso europeo en materia de ayuda humanitaria (votación)
  

- Informe: Thierry Cornillet (A6-0372/2007)

 

3.3. Protección del suelo (votación)
  

Informe: Cristina Gutiérrez-Cortines (A6-0410/2007)

 

3.4. Comité de seguros y pensiones de jubilación (competencias de ejecución atribuidas a la Comisión) (votación)
  

− Informe: Pervenche Berès (A6-0236/2007)

− Antes de la votación:

 
  
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  Pervenche Berès (PSE), ponente. – (FR) Señor Presidente, estamos a punto de votar sobre nueve informes. De hecho, los seis que siguen van en la misma línea. Se trata de poner en práctica el acuerdo sobre el procedimiento de comitología que fue concluido de modo excelente entre las tres instituciones. Lo que nos ocupa ahora es la necesaria y práctica labor posterior, y necesitamos el apoyo de esta Cámara tras las extensas y fructíferas negociaciones entre el Consejo y la Comisión.

 

3.5. Requisitos de transparencia relativos a la información sobre los emisores de valores en un mercado regulado (competencias de ejecución atribuidas a la Comisión) (votación)
  

− Informe: Pervenche Berès (A6-0418/2007)

 

3.6. Adecuación del capital de las empresas de inversión y las entidades de crédito (competencias de ejecución atribuidas a la Comisión) (votación)
  

− Informe: Pervenche Berès (A6-0419/2007)

 

3.7. Acceso a la actividad de las entidades de crédito y a su ejercicio (competencias de ejecución atribuidas a la Comisión) (votación)
  

− Informe: Pervenche Berès (A6-0420/2007)

 

3.8. Seguro de vida (competencias de ejecución atribuidas a la Comisión) (votación)
  

− Informe: Pervenche Berès (A6-0421/2007)

 

3.9. Supervisión adicional de las entidades de crédito, empresas de seguros y empresas de inversión de un conglomerado financiero (competencias de ejecución atribuidas a la Comisión) (votación)
  

− Informe: Pervenche Berès (A6-0422/2007)

 

3.10. Operaciones con información privilegiada y manipulación del mercado (competencias de ejecución atribuidas a la Comisión) (votación)
  

− Informe: Pervenche Berès (A6-0423/2007)

 

3.11. Mercados de instrumentos financieros (competencias de ejecución atribuidas a la Comisión) (votación)
  

− Informe: Pervenche Berès (A6-0424/2007)

 

3.12. Folleto publicado en caso de oferta pública o admisión a cotización de valores (competencias de ejecución atribuidas a la Comisión) (votación)
  

− Informe: Pervenche Berès (A6-0425/2007)

 

3.13. Código comunitario de normas para el cruce de personas por las fronteras (Código de fronteras Schengen) (competencias de ejecución atribuidas a la Comisión) (votación)
  

− Informe: Michael Cashman (A6-0289/2007)

 

3.14. Liberación intencional en el medio ambiente de organismos modificados genéticamente (competencias de ejecución atribuidas a la Comisión) (votación)
  

− Informe: Gyula Hegyi (A6-0292/2007)

– Antes de la votación:

 
  
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  Gyula Hegyi (PSE), ponente. – Señor Presidente, no quiero robarle tiempo a mis colegas, pero como no hemos celebrado ningún debate en el Pleno y hemos llegado al debate en primera lectura, quiero informarles de los elementos básicos de la nueva legislación sobre los OMG.

El paquete de transacción otorga al Parlamento Europeo el derecho a controlar la liberación deliberada de OMG. El control parlamentario arroja transparencia sobre esta cuestión tan delicada. La encuesta de opinión del Eurobarómetro ha demostrado que, con respecto a los OMG, el 94 % de nuestros ciudadanos quiere tener derecho a elegir, el 86 % quiere saber más antes de consumir OMG y el 71 % simplemente no quiere alimentos OMG. Por eso, nuestro gran éxito es que el Consejo y la Comisión hayan aceptado el control parlamentario sobre la aplicación de los requisitos de etiquetado de los OMG.

Quiero dar las gracias a los ponentes alternativos, a la Comisión y a la Presidencia portuguesa. La mayor transparencia en materia de organismos modificados genéticamente hace a Europa más democrática.

 

3.15. Comercialización de biocidas (competencias de ejecución atribuidas a la Comisión) (votación)
  

− Informe: Åsa Westlund (A6-0344/2007)

 

3.16. Auditoría legal de las cuentas anuales y de las cuentas consolidadas (competencias de ejecución atribuidas a la Comisión) (votación)
  

− Informe: Bert Doorn (A6-0374/2007)

 

3.17. Normas internacionales de contabilidad (competencias de ejecución atribuidas a la Comisión) (votación)
  

- Informe: Manuel Medina Ortega (A6-0370/2007)

 

3.18. Prevención de la utilización del sistema financiero para el blanqueo de capitales y para la financiación del terrorismo (competencias de ejecución atribuidas a la Comisión) (votación)
  

− Informe: Philip Bradbourn (A6-0225/2007)

 

3.19. 1-benzilpiperazina (BZP) (votación)
  

− Informe: Jean-Marie Cavada (A6-0417/2007)

 

3.20. Normas Internacionales de Contabilidad (votación)
  

− Propuesta de Resolución (B6-0437/2007)

 

3.21. Normas contables (votación)
  

– Propuesta de Resolución (B6-0438/2007)

 

3.22. Cumbre UE-Rusia (votación)
  

− Propuesta de Resolución común: Cumbre UE-Rusia (RC-B6-0434/2007)

– Antes de la votación:

 
  
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  Konrad Szymański (UEN). - (PL) Señor Presidente, quisiera llamar su atención sobre el hecho de que, tras el debate sobre la versión de compromiso de la presente Resolución, tuvimos exactamente dieciséis minutos para presentar enmiendas y revisar los resultados de nuestro trabajo. Creo que ello socava los derechos de cada uno de los diputados y de cada Grupo político de este Parlamento para poder influenciar libremente los textos de nuestras Resoluciones, incluida la presentación de enmiendas.

Solicitaría que no se permita que vuelva a darse esa situación en el futuro.

 
  
  

− Antes de la votación de la enmienda 1:

 
  
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  Ria Oomen-Ruijten , en nombre del Grupo del PPE-DE. – (NL) Señor Presidente, quisiera proponer la siguiente enmienda al apartado 6, para la que será necesaria una votación por partes. La primera frase debería rezar así:

«insiste en que la situación en Chechenia sigue siendo un punto de disentimiento en las relaciones entre la UE y Rusia».

(NL) reemplazando de esa manera al texto actual. El ponente está de acuerdo.

 
  
  

(Se acepta la enmienda oral)

– Antes de la votación del apartado 23

 
  
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  Ria Oomen-Ruijten , en nombre del Grupo del PPE-DE. – (NL) Señor Presidente, debemos permitir que las realidades se expresen por sí mismas, y la Cumbre para tratar el tema de los vuelos sobre Siberia no ha tenido lugar, por lo que solicitamos que se sustituya la referencia a la misma en el texto por una referencia a la próxima Cumbre.

 
  
  

(Se acepta la enmienda oral.)

− Antes de la votación del considerando O:

 
  
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  Hannes Swoboda, en nombre del Grupo del PSE. – Señor Presidente, hablamos de conflictos enquistados. Hemos mencionado dos conflictos, el de Abjasia y Osetia del Sur, pero quiero, en nombre de mi Grupo, que se introduzca después de «conflictos enquistados» la frase «como el de Trans-Dniéster», de forma que en el Considerando O se mencione también a Trans-Dniéster .

 
  
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  Marianne Mikko, en nombre del Grupo del PSE. Señor Presidente, el señor Swoboda le ha informado ya de nuestra enmienda, que hacía referencia a Trans-Dniéster.

 
  
  

(Se acepta la enmienda oral.)

 

3.23. Las deliberaciones de la Comisión de Peticiones (2006) (votación)
  

- Informe: Carlos José Iturgaiz Angulo (A6-0392/2007)

 
  
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  El Presidente. − Con esto concluye la votación.

 

4. Composición de los Grupos políticos
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  El Presidente. − Hoy he recibido sendas cartas de la señora Daniela Buruiană-Aprodu y del señor Cristian Stănescu, en las que anuncian su decisión de abandonar el Grupo ITS. El Parlamento toma nota de esa decisión con efecto a partir del día de hoy, 14 de noviembre de 2007.

Considerando los anuncios también realizados esta semana de otros tres diputados que han abandonado ese grupo, concluyo que el Grupo ITS ha quedado reducido ahora a menos de los 20 diputados mínimos que son necesarios para constituir un grupo político, según se establece en el apartado 2 del artículo 29 de nuestro Reglamento.

(Grandes aplausos)

Por consiguiente, el Parlamento toma nota de que el Grupo ITS no cumple ya las condiciones del Reglamento para la formación de un grupo. En consecuencia, este Grupo deja de existir desde el mismo momento de realizarse este anuncio.

(Aplausos)

 
  
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  Hans-Peter Martin (NI). - (DE) Señor Presidente, quisiera hacerle saber que cuando me encontraba aplaudiendo su último anuncio, al igual que muchos otros diputados al PE, Jean-Marie Le Pen me ha hecho directamente este gesto con la mano, cuyo significado es (EN) «¡Que te den!». (DE) Permítame pedirle su comprobación en la grabación de vídeo. Creo que una acción así no debe quedar sin consecuencias, pues me parece terrible que alguien me dirija un gesto tan insolentemente agresivo.

 
  
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  El Presidente. − Gracias, señor Martin, no me había dado cuenta, pero tomo nota de su observación.

 

5. Explicaciones de voto
  

- Informe: Nikolaos Vakalis (A6-0388/2007)

 
  
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  Den Dover (PPE-DE), por escrito. − Los conservadores han apoyado el informe Vakalis, pero tienen grandes reservas con respecto a los apartados 16 y 17. Nosotros creemos que tanto la prevención como las capacidades de reacción rápida en relación con los seísmos deben centrarse en los recursos de los Estados miembros y no somos partidarios de «la creación de una fuerza europea de protección civil».

 
  
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  Glyn Ford (PSE), por escrito. − Estoy a favor de este informe sobre las repercusiones regionales de los seísmos. Como geólogo y oceanógrafo – de hecho, hice mi tesis sobre la seismicidad de la cadena montañosa que discurre en medio del Atlántico de 12ºN a 20ºS − sé muy bien que el Reino Unido es casi inmune a los seísmos. Según los registros que existen en el Reino Unido, sólo una persona ha fallecido como resultado de un seísmo y eso ocurrió a mediados del siglo XVII. Pero no se puede decir lo mismo del resto de Europa, donde los seísmos han producido miles de muertos y grandes devastaciones desde Lisboa hasta Sarajevo.

Una parte de mi circunscripción, Gloucestershire, fue devastada por inundaciones en julio que causaron miles de millones de euros en daños a carreteras y vías ferroviarias, hospitales y escuelas, plantas de tratamiento de aguas y centrales eléctricas. Es probable que recibamos ayudas con cargo al Fondo de Solidaridad de la Unión Europea. Espero que no resulte necesario, pero si llega a serlo, Europa tendrá que mostrarse dispuesta a ayudar a naciones, regiones y comunidades afectadas por seísmos.

 
  
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  Pedro Guerreiro (GUE/NGL), por escrito. (PT) Como se ha señalado, la totalidad de la Europa meridional está delimitada por el borde de dos placas tectónicas que cruzan el Mediterráneo y que recorre el Océano Atlántico a través de algunas de las Islas Azores, lo que significa que los terremotos son uno de los desastres naturales más frecuentes en esa región.

Este informe del PE incluye una diversidad de inquietudes y de propuestas que valoramos, concretamente cuando reconoce que las regiones ultraperiféricas sufren estos fenómenos con regularidad, o cuando señala la necesidad, entre otras, de apoyar la acción nacional en materia de prevención, respuesta y reparación del daño, información pública, investigación científica, protección civil y solidaridad a escala comunitaria.

Por lo que respecta a la coordinación, el informe propone la colaboración entre los Estados miembros, y entre éstos y terceros países para poner en práctica las medidas a las que hace referencia. Sin embargo, a pesar de apoyar la creación de una «fuerza europea de protección civil» como un «instrumento centralizado de prevención y gestión» —una política con la que no estamos de acuerdo— manifiesta que ello «sólo tendrá sentido si se basa en una mejora de los sistemas nacionales de protección civil y de los instrumentos de coordinación entre los Estados miembros» lo que, en nuestra opinión, plantea de nuevo la cuestión tal como debe plantearse.

 
  
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  Andrzej Jan Szejna (PSE), por escrito. (PL) Nuestro colega, el señor Cornillet, nos ha presentado un informe muy concienzudo, que señala que los terremotos tienen un impacto negativo sobre la cohesión social y económica de las regiones.

Deberíamos recordar que también se producen con frecuencia graves terremotos en los países y en las regiones de la Unión Europea, especialmente de la Europa meridional y a orillas del Mediterráneo. Por esa razón, tenemos que asegurar que se implanten las capacidades de reacción rápida y la prevención necesarias para responder a un desastre de estas características.

Es importante iniciar campañas de educación e información social a lo largo de toda la UE, proporcionar formación y entrenamiento al personal de las autoridades técnicas correspondientes de los Estados miembros, lo que debería incluir la formación a escala regional y local, y para todos los especialistas en materia de terremotos. Además, debemos tener en cuenta el papel que pueden desempeñar las numerosas autoridades nacionales, regionales y locales, y garantizar que existan instrucciones para la protección eficaz de la infraestructura esencial, como el acceso a la infraestructura de telecomunicaciones, las redes de energía, los hospitales, los puentes, los puertos, los aeropuertos, etc.

En el futuro, la política de cohesión debería tener siempre en consideración el daño causado por los terremotos, lo que debería evaluarse en el marco de un nuevo instrumento financiero para la protección de la población.

Igualmente, creo que deberían incluirse en el debate las cuestiones de coordinación, cooperación y flexibilidad en las actividades de las autoridades a escala comunitaria, nacional, regional y local, pues originan considerables problemas al abordar los desastres naturales.

 
  
  

- Informe: Thierry Cornillet (A6-0372/2007)

 
  
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  Laima Liucija Andrikienė (PPE-DE).(LT) Hemos votado hoy a favor de la Resolución elaborada sobre la base del informe del señor Cornillet, sobre un consenso europeo en materia de ayuda humanitaria. Quisiera expresar mi agradecimiento al ponente y confirmar, una vez más, que apruebo este importante documento.

Somos plenamente conscientes del hecho de que la Unión Europea —y pienso también en la Comisión y en los Estados miembros— es el principal donante de ayuda humanitaria. La contribución de la UE para el año 2006 ascendió a únicamente 2 000 millones de euros. Estoy totalmente de acuerdo con la opinión de que la UE debería determinar dónde establecer el límite para el nuevo nivel de ayuda humanitaria. Por otra parte, la UE debe definir su posición, habida cuenta de las nuevas iniciativas internacionales y de la puesta en práctica de la reforma iniciada por las Naciones Unidas. En calidad de miembro de la Comisión de Presupuestos, quisiera señalar el tercer problema que la UE debe resolver; esto es, la mejora de la coordinación de los recursos de la Comunidad y de los Estados miembros con vistas a hacerlos más fácilmente accesibles para las víctimas de los desastres humanitarios.

Espero que la posición concreta y definida del Parlamento facilite el logro de nuestros objetivos comunes y contribuya a hallar un consenso en materia de ayuda humanitaria.

 
  
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  Koenraad Dillen (NI). - (NL) Señor Presidente, me complace escuchar que existe un consenso europeo en materia de ayuda humanitaria y, no cabe duda, ninguna persona razonable se opone a que se preste ayuda a los países que realmente la necesitan, pero tenemos también que ser honestos y admitir que no existe un consenso europeo manifiesto sobre un código de conducta relativo a los dictadores.

La intención del Reino Unido de boicotear la Cumbre UE-África si Mugabe asiste a la misma está siendo, sencillamente, ignorada por el resto de Estados miembros, y las tragedias humanitarias —como todos sabemos— se originan muy a menudo como resultado de las guerras o de un gobierno que actúa al margen de la ley, como en el caso de Zimbabue. La persistente verdad es que África es escenario de conflictos sangrientos y que los africanos gastan más en armas que lo que reciben en ayuda al desarrollo.

Es igualmente cierto que los Estados con un sistema democrático donde los dirigentes y el Gobierno no están por encima de la ley, casi nunca entran en guerra unos con otros. Si se permite que dictadores como Mugabe participen en una Cumbre europea, se socava totalmente la credibilidad de Europa en materia de derechos humanos y democracia. Es debido a esta ambivalencia por lo que me he abstenido de votar sobre el informe del señor Cornillet.

 
  
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  Pedro Guerreiro (GUE/NGL), por escrito. (PT) Con independencia de nuestro apoyo a los diversos aspectos de la ayuda humanitaria que se destacan en el informe, no podemos aprobar un «consenso» sobre los principios de la UE, los objetivos y las estrategias para la provisión de ayuda humanitaria en terceros países que exige la promoción del «derecho o incluso el deber de injerencia en caso de violación grave del Derecho internacional humanitario y/o de los derechos humanos», teniendo en cuenta que «sólo se debe hacer uso de las medidas coercitivas, incluida la intervención militar, como último recurso». Conocemos los resultados de tal política de «buenas intenciones» como, por ejemplo, la agresión y la ocupación militar de Iraq por los Estados Unidos y sus aliados, con el resultado de cientos de miles de muertes.

Como se ha dicho, la denominada «intervención humanitaria» oculta con frecuencia otros objetivos reales que se utilizan y se manipulan de acuerdo con los intereses y los cálculos sin escrúpulos de las principales potencias y de las multinacionales, poniendo en tela de juicio los principios básicos del derecho internacional.

Creemos que la solución a los graves problemas que afectan a millones de seres humanos implica, entre otras cosas, el respeto por la soberanía de todos los pueblos y países, la resolución pacífica de los conflictos internacionales, la satisfacción de las necesidades urgentes de los países económicamente más pobres sobre una base de confraternidad y solidaridad, y su desarrollo efectivo.

 
  
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  Bogusław Liberadzki (PSE), por escrito. (PL) El ponente, Thierry Cornillet, hace hincapié con acierto en la necesidad de la Comunidad y los Estados miembros de fomentar un debate político estratégico sobre la acción humanitaria en un foro del Consejo adecuado, a través de la creación de un nuevo grupo de trabajo del Consejo específico. La creación de tal grupo de trabajo (como el COHUMA, el grupo de trabajo del Consejo sobre Ayuda Humanitaria) contribuirá a generar métodos coherentes que garanticen la actividad rápida y sistemática en este ámbito.

Igualmente, ha sido muy acertado señalar que la frecuencia de los desastres naturales se ha incrementado y que sus efectos son cada vez más significativos, lo que implica la necesidad de reforzar la intervención.

Por dichas razones, estoy de acuerdo en la propuesta de que la UE debería incrementar sus capacidades de respuesta rápida. Ciertamente, la rápida disposición y la capacidad para reaccionar se seguirán de la mejora de la coordinación, los mecanismos de alerta rápida y el debido almacenamiento previo de material y reservas a nivel internacional.

 
  
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  Andreas Mölzer (NI), por escrito. (DE) A menudo resulta difícil entregar la ayuda humanitaria debido a circunstancias adversas o a problemas de seguridad. Este hecho incrementa aún más la importancia de la armonización y la coordinación de las actividades de ayuda. No obstante, los esfuerzos por lograr este objetivo no pueden servir en ningún caso de pretexto para sobrecargar aún más las instituciones europeas de modo que una agencia de protección civil o una fuerza de respuesta rápida de la UE no puedan proporcionar una protección eficaz en caso de desastres naturales.

Además, debe tenerse en cuenta la crítica que ayer efectuó el Tribunal de Cuentas, que ha identificado un «importante nivel de errores» en varios ámbitos, inclusive el presupuesto de 5 200 millones de euros para ayuda alimentaria, ayuda humanitaria y financiación parcial de organizaciones no gubernamentales. Dado que el presente informe, desde mi punto de vista, no constituye una base adecuada para la resolución de estos problemas, he votado en contra.

 
  
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  Geoffrey Van Orden (PPE-DE), por escrito. − Como gran defensor que soy de los proyectos de ayuda humanitaria cuando son realmente necesarios, se orientan a fines adecuados y se dotan de recursos suficientes, he votado a favor del informe sobre la ayuda humanitaria.

No obstante, tengo objeciones serias a muchas de las formulaciones que se utilizan. Es poco afortunado que se haga referencia al llamado Tratado de Reforma – la Constitución Europea resucitada – al que yo me opongo rotundamente. No es realista imaginar que la ayuda humanitaria puede despojarse de todo tipo de consideraciones políticas; el propio informe es un documento claramente político, que anticipa el programa de trabajo de la UE.

En cualquier caso, las prioridades, la escala de asistencia y la prestación de ayuda de forma que se evite que caiga en las garras de unos regímenes aborrecibles son todas ellas cuestiones políticas. Aparte de muchas otras objeciones a la implicación de la UE en asuntos militares, el informe no se enfoca claramente a la ayuda humanitaria. La UE no es un actor humanitario único. Debe tratar de añadir valor a las iniciativas humanitarias de nuestras naciones, mejorando la coordinación de las actividades en determinados ámbitos y asegurando un control adecuado de sus recursos y la evaluación de sus repercusiones.

 
  
  

- Informe: Cristina Gutiérrez-Cortines (A6-0410/2007)

 
  
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  Hans-Peter Mayer (PPE-DE). - (DE) Señor Presidente, considero que esta Directiva marco para la protección del suelo es un grave error que pone en peligro la competitividad de la agricultura europea y el suministro de alimentos en Europa. ¿Qué imagen de nuestros agricultores tienen en realidad los defensores de esta directiva? Déjenme decírselo: creen que necesitamos una directiva con un gran peso burocrático, que tenemos que trazar un mapa de cuatrocientos veinte millones de hectáreas de tierra cultivable, blandir la amenaza de terribles multas y finalmente establecer áreas de prioridad para la protección del suelo antes de que los agricultores puedan adoptar las medidas adecuadas en sus propias tierras.

Sin embargo he de decirles que esta imagen está totalmente alejada de la realidad. El suelo es el activo más valioso de un agricultor. Un agricultor que no trate adecuadamente su tierra, no será agricultor durante mucho tiempo. Nuestros agricultores cuidan, conservan y alimentan la mayor parte de los suelos de la UE. Creo que esta directiva es un ejemplo de burocracia encerrada en su torre de marfil y espero que podamos rectificar este error rápidamente antes de causar un daño serio a nuestra agricultura.

 
  
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  Péter Olajos (PPE-DE). - (HU) Gracias, señor Presidente. En calidad de diputado al Parlamento Europeo del MDF (Foro Democrático Húngaro), he votado a favor de la creación de una Directiva europea para la protección del suelo ya que estoy convencido de que es necesaria. Sin una cantidad adecuada de suelos de buena calidad, la agricultura europea también se verá amenazada. Confío en que la creación de legislación nos brindará una oportunidad para trabajar con los recursos de la Unión en la eliminación de la contaminación del suelo y la protección de su calidad.

No obstante, llegados a este punto, desearía llamar la atención de los Estados miembros sobre el hecho de que sólo será posible si los Estados miembros también se toman en serio sus obligaciones. En mi país natal, por ejemplo, las acciones se encaminan principalmente a la elaboración de planes y su aplicación va muy por detrás. Existe un programa nacional de recuperación en Hungría, pero no contamos con ninguna explicación sobre una aplicación coherente. El gobierno no garantiza los recursos necesarios. Se ha asignado dieciocho millones de euros para futuras inversiones, una cantidad irrisoria en comparación con la magnitud del problema. A ese ritmo, necesitaríamos más de doscientos veinte años para acabar de eliminar la contaminación del suelo de la que ahora tenemos constancia. ¡Seamos serios, por favor! Gracias.

 
  
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  Anja Weisgerber (PPE-DE). (DE) Señor Presidente, he votado en contra de la propuesta de la Comisión, ya que incumple el principio de subsidiariedad. El suelo no está vinculado a aspectos internacionales y por eso este tema podría regularse igualmente bien o incluso mejor en los Estados miembros en lugar de a escala europea. Muchos países ya poseen una legislación de protección del suelo. La propuesta de la Comisión apenas lo tiene en cuenta.

En la votación final también he votado en contra del informe y de la mayoría de compromisos, a pesar de que creo que el informe aprobado por el Parlamento supone una importante mejora con respecto a la propuesta de la Comisión. Se han producido mejoras, por ejemplo, con respecto a la identificación de lugares potencialmente contaminados. La reformulación del proyecto ofrece una mayor flexibilidad en la aplicación de los criterios enumerados en el anexo II. No obstante, en términos generales existen muchas disposiciones que convierten esta directiva en un instrumento burocrático, caro y complejo.

Uno de los aspectos positivos es que al menos los criterios que aparecen en el anexo I ya no serán vinculantes. Otro es que la directiva reconoce el carácter especial del uso de las tierras de cultivo. Sin embargo, las desventajas son más que las ventajas. Por ejemplo, en lo que respecta a la financiación, deberíamos haber determinado más claramente que la Directiva para la protección del suelo no tendrá ninguna repercusión en el presupuesto comunitario y que no se destinarán nuevos fondos a su aplicación. Únicamente se utilizarán los mecanismos de apoyo existentes.

Por estos motivos he votado en contra de la directiva y espero que el Consejo efectúe las correcciones necesarias.

 
  
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  Zuzana Roithová (PPE-DE) . (CS) Señor Presidente, hace tiempo que este Parlamento le solicitó a la Comisión una directiva para la protección del suelo. El Comisario Dimas nos la ha dado cinco años después. Ya no la necesitamos y eso no es ningún secreto. Contamos con otras directivas sobre la protección de aspectos específicos y transnacionales relacionados con el suelo. La Comisión ignora el hecho de que muchos países —y la República Checa es un ejemplo— tienen su propia legislación y buenos sistemas en vigor para proteger el suelo frente a la degradación y la erosión. Lo que algunos países necesitan (inclusive Flandes) es una estrategia común y una mejor coordinación.

Gracias al enorme esfuerzo de los ponentes, el Parlamento ha podido votar a favor de una directiva reformulada que probablemente no causará tanto daño porque al menos posibilita la conservación de la legislación nacional en aquellos lugares en los que existe. En su presentación de ayer, el Comisario no demostró ningún tipo de comprensión ante la sensata solución que la ponente ha negociado de un modo tan minucioso en el Parlamento. Con su falta de receptividad ante los consejos del Parlamento, el Comisario está contribuyendo a enterrar su propia directiva. Es como si me hubiera pedido que votara en contra de su informe. Creo que el Consejo se comportará de un modo similar.

 
  
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  Czesław Adam Siekierski (PPE-DE). - (PL) Señor Presidente, creo firmemente que las cláusulas que hemos aprobados son absolutamente necesarias y que contribuirán a mejorar el estado del medio ambiente y también la salud de las personas. El suelo es un recurso natural finito y no renovable. Merece una protección especial debido a sus funciones sociales, económicas, medioambientales y culturales.

Comparto la opinión de que la protección del suelo debe estar sujeta a regulación a escala comunitaria con el objetivo de garantizar un nivel mínimo de protección en todos los Estados miembros de la UE.

Considero que la propuesta de crear inventarios nacionales de terrenos contaminados a disposición del público es muy positiva. Debe elaborarse un inventario de zonas en las que el suelo podría haber estado contaminado en el pasado. En virtud del principio de proporcionar asistencia, debemos brindar ayuda a los Estados miembros de la UE para que puedan volver a cultivar los suelos contaminados y colaborar con ellos en la retirada de compuestos peligrosos que pudieran quedar en los suelos.

La introducción de una normativa adecuada que restrinja la degradación del suelo y garantice un uso sostenible del mismo, al mismo tiempo que posibilita volver a utilizar las zonas degradadas para el cultivo, constituirá sin duda un paso adelante en lo que respecta a la protección de los recursos medioambientales.

Asimismo creo que es especialmente importante armonizar la legislación de los Estados miembros referente a la protección del suelo.

 
  
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  Richard Seeber (PPE-DE). - (DE) Señor Presidente, todos los diputados austriacos del PPE defienden un ambicioso conjunto de medidas para la protección del suelo, pero éstas deben adoptarse al nivel político adecuado. Consideramos que la propuesta y el informe constituyen un claro incumplimiento del principio de subsidiariedad, y por ello hemos votado en contra de muchas de las enmiendas y también en contra del informe en su totalidad.

A pesar del valioso trabajo de la ponente, la señora Gutiérrez-Cortines, que ha sabido sacar buena parte de las espinas que contenía la propuesta, consideramos que el informe rebasa ampliamente los límites de la legislación de la UE. Sin embargo, es necesario instar a los Estados miembros a que se impliquen a fondo en este campo ya que el suelo es la base de toda la actividad agrícola y económica. También hay que señalar que los Estados miembros son los responsables de financiar sus propios programas.

 
  
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  Albert Deß (PPE-DE). - (DE) Señor Presidente, he votado en contra de la denominada Directiva para la protección del suelo porque creo que perdemos toda nuestra credibilidad si hablamos todos los días de eliminar trabas administrativas y luego creamos un monstruo burocrático como esta directiva. A diferencia del aire y el agua, el suelo no tiene implicaciones transfronterizas, sino que es un asunto nacional. Esta directiva es lo último que necesitamos. La Comisión y el Presidente Barroso deberían haber retirado este proyecto. El Presidente Barroso habla con mucha elocuencia de la eliminación de los impedimentos burocráticos, pero sus acciones no concuerdan con sus palabras. En el lugar donde vivo, a este tipo de personas se los denomina Dampfplauderer: charlatanes. Llevo cuarenta y seis años cultivando mi tierra, y ahora es más fértil que hace cuarenta y seis años. Estoy totalmente a favor de una normativa europea de protección del suelo, pero de una que proteja mi tierra de la burocracia europea.

 
  
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  Bogusław Sonik (PPE-DE). - (PL) Señor Presidente, he votado a favor de la directiva. La aplicación de las disposiciones de la directiva permitirá que se utilicen las zonas degradadas y al mismo tiempo evitará que las zonas no urbanizadas se usen para fines industriales y comerciales. Esta directiva también posibilitará la clasificación de suelos de acuerdo con una evaluación de su capacidad de producción de plantas y animales, prestando especial atención a la producción de alimentos de gran calidad.

Deseo enfatizar la importancia de la preparación de una estrategia europea para detectar y resolver los problemas vinculados a la degradación del suelo. La considerable diversidad de los distintos tipos de suelo significa que, independientemente de los pasos que adopten los países individualmente, es necesario poseer una estrategia europea basada en la prevención, el incremento de la concienciación sobre la necesidad de proteger el suelo y la descripción de los factores de riesgo para resolver este problema a escala europea.

 
  
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  Jan Andersson, Göran Färm, Anna Hedh e Inger Segelström (PSE), por escrito. − (SV) Hemos decidido votar a favor del informe a pesar de que varios países de la UE ya poseen una legislación totalmente operativa en el ámbito de la protección del suelo.

Apoyamos las enmiendas 106, 107, 108 y 110, en las que se expone lo siguiente:

«Los Estados miembros que ya cuenten con legislación nacional específica vigente para proteger sus suelos estarán exentos de las obligaciones que se derivan del presente artículo, siempre y cuando su legislación garantice como mínimo un nivel de protección equivalente».

Aunque la directiva puede considerarse superflua en algunos Estados miembros, tenemos la esperanza de que pueda suponer una mejora en el gran número de Estados miembros que en estos momentos carecen de una legislación en vigor para la protección del suelo.

También esperamos que los Estados miembros que poseen una legislación en vigor en este ámbito puedan colaborar con el Parlamento en las negociaciones en curso para garantizar que esta directiva no implica una innecesaria duplicación del trabajo administrativo para ellos cuando ésta haya entrado en vigor.

 
  
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  Jens-Peter Bonde (IND/DEM), por escrito. (DA) El almacenamiento posee una gran importancia en lo que respecta a la reducción de gases de efecto invernadero. La sobreexplotación del suelo que implica la combustión de carbono está provocando una presión considerable. Por lo tanto, este asunto requiere una iniciativa internacional.

Ésa es la razón por la que el Movimiento de Junio apoya el tratamiento de la UE de la protección del suelo en los Estados miembros.

Es muy positivo que el Parlamento Europeo haya refrendado el estudio del posible uso del principio «el que contamina paga» en virtud del artículo 22 y la evaluación del uso de la tierra según lo dispuesto en el artículo 28 dada su gran importancia en relación con la captura de carbono. Ambas propuestas son iniciativas del señor Bonde.

 
  
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  Avril Doyle (PPE-DE), por escrito. − En conjunto, he votado a favor del informe Gutiérrez-Cortines porque creo que su texto ha reescrito en gran parte la propuesta sobre el suelo para restablecer la subsidiariedad, evitar la duplicación de obligaciones e introducir un código de conducta voluntario para la agricultura, sin imponer más procedimientos administrativos. Reconoce también, muy válidamente, el importante papel de los agricultores como custodios del suelo.

Es importante que la propuesta sobre el suelo proteja las turberas como hábitats valiosos que están amenazados, pero permita al mismo tiempo la adecuada extracción de turba como materia prima. No está claro que la enmienda 36 del informe Gutiérrez-Cortines (que modifica la lista de funciones en el artículo 1) lo permita y pido a la Comisión y al Consejo que lo aclare en sus consideraciones.

 
  
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  Edite Estrela (PSE), por escrito. (PT) He votado a favor del Informe Gutiérrez-Cortines sobre la propuesta de Directiva del Parlamento Europeo y del Consejo por la que se establece un marco para la protección del suelo y se modifica la Directiva 2004/35/CE porque considero que el suelo es un recurso vital que debemos proteger para mitigar las repercusiones del cambio climático y para garantizar que las actividades de las futuras generaciones pueden desarrollarse en un entorno seguro y saludable.

Por lo tanto creo que esta propuesta contribuye a la protección efectiva del suelo en la medida en que define objetivos sobre los que no existe una legislación comunitaria o nacional. No obstante, los Estados miembros tendrán que decidir qué medidas prioritarias deben adoptar en función de su situación concreta y de conformidad con el principio de subsidiariedad.

 
  
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  Ilda Figueiredo (GUE/NGL), por escrito. (PT) Comprendemos la importancia de la protección del suelo, en primer lugar para la agricultura, que tendrá que producir más alimentos y requerirá más agua. Por lo tanto la protección del suelo resulta esencial para salvaguardar la producción de alimentos y para garantizar una cantidad suficiente de agua potable para las futuras generaciones, ya que el planeta posee una función social que no debería verse amenazada por ningún interés privado.

El suelo es una plataforma para las actividades humanas, incluidas las ciudades y la infraestructura, pero también para la naturaleza y el paisaje. De ahí que su protección resulte crucial para la conservación de nuestro patrimonio cultural y nuestros recursos naturales.

Sin embargo, la propuesta que ha presentado la Comisión Europea no es la más apropiada debido a su visión parcial, a las condiciones que impone y a su escasa consideración de la agricultura.

El Parlamento Europeo la ha modificado notablemente con propuestas que defienden el principio de subsidiariedad, que reconocen la importancia de la agricultura y afirman que «cada Estado miembro podrá decidir sobre su propia política agrícola en relación con el suelo teniendo en cuenta su clima, las características del suelo (…)» y que reconocen los diferentes enfoques referentes a la protección del suelo.

No obstante, sigue conservando ciertos aspectos sobre los que tenemos reservas. De ahí que nos hayamos abstenido en la votación final.

 
  
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  Duarte Freitas (PPE-DE), por escrito. (PT) Considero que la existencia de una directiva para la protección del suelo es extremadamente importante, ya que el suelo es un recurso no renovable que presta servicios esenciales para las actividades humanas y para la supervivencia de los ecosistemas, especialmente en un momento en el que el cambio climático se está convirtiendo en un tema cada vez más preocupante y en el que aún no existe una legislación europea concreta para la protección del suelo.

Por lo tanto, apoyo el Informe Gutiérrez-Cortines y voto en contra de todas las enmiendas propuestas que pretenden rechazar la propuesta de la Comisión o debilitar significativamente el informe.

 
  
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  Lidia Joanna Geringer de Oedenberg (PSE), por escrito. − (PL) La directiva marco propuesta consolida las soluciones legales en el ámbito de la política de protección del suelo que se incluyen de un modo fragmentario en otras leyes referentes a la gestión de residuos, el uso de pesticidas y la protección medioambiental. El documento propone no sólo medidas para la protección y el uso sostenible del suelo y para evitar su degradación debido a cambios climáticos, sino también medidas para rehabilitar suelos ya degradados.

La directiva marco es un instrumento que permitirá, ante todo, tener en cuenta las diferencias del suelo en los Estados miembros y que garantizará flexibilidad en su aplicación. Sus objetivos ya se están logrando, aunque a diferentes niveles, sobre la base de la legislación en los Estados miembros individuales. Por otra parte, la directiva brinda una gran oportunidad para aquellos países que aún carecen de normativas sobre la protección del suelo.

A este respecto, la decisión de introducir una definición de terreno contaminado parece muy importante, al igual que la obligación de los países de la UE de elaborar listas nacionales de ese tipo de terrenos, que habrán de ser públicas y deberán actualizarse cada cinco años. Además, resultan muy esperanzadoras las cláusulas relativas a la obligación de elaborar una estrategia de rehabilitación que incluya objetivos para las medidas de rehabilitación, un mecanismo de financiación y la identificación de ámbitos prioritarios que requieran una protección especial frente a la erosión, la salinización o la erosión durante un periodo de siete años a partir de la entrada en vigor de la directiva.

Gracias por su atención.

 
  
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  Robert Goebbels (PSE), por escrito. (FR) Las condiciones climáticas y geológicas en la Unión Europea difieren mucho de un país a otro y en ocasiones incluso dentro de un mismo país. Hay unos trecientos tipos distintos de suelos. Sin embargo, la Comisión Europea está dirigiendo sus esfuerzos a regular el derecho de uso del suelo en toda Europa y lo que en realidad desea la Comisión de Medio Ambiente es una mayor regulación. Defiendo la subsidiariedad y me opongo al exceso de regulación. Ésa es la razón por la que he votado en contra de este árido e inútil informe.

 
  
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  Hélène Goudin y Nils Lundgren (IND/DEM), por escrito. − (SV) No hay ninguna necesidad de crear una Directiva marco para la protección del suelo. La situación del suelo en los Estados miembros varía. Los ámbitos problemáticos incluidos en la directiva poseen un carácter nacional y por lo tanto se gestionarían mejor a nivel nacional. La protección del suelo que necesitamos ya está regulada mediante la legislación comunitaria y nacional existente.

La propuesta sólo comportará un incremento de la burocracia y normas más complejas para todas las partes implicadas. Las disposiciones detalladas y las exhortaciones son conceptos típicos de la UE que implican un aumento de los costes y de la irritación frente a la maquinaria de la UE. En Suecia, algunos cuestionamos la compatibilidad de la directiva con la tarea de la UE de simplificar las normativas y deseamos que el Parlamento sueco revise la propuesta de acuerdo con el principio de subsidiariedad.

De ahí que, por una cuestión de principios, hayamos decidido rechazar la propuesta en conjunto.

 
  
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  Marian Harkin (ALDE), por escrito. − Enmienda 112: Voy a rechazar la propuesta de la Comisión, porque una Directiva marco del suelo supondrá simplemente más burocracia y duplicación de las disposiciones reglamentarias, sin conseguir ninguna mejora adicional en la protección del suelo. En el marco de la reforma de la PAC y de la legislación medioambiental se contemplan medidas muy diversas que comportarán beneficios para la protección del suelo.

 
  
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  Christa Klaß (PPE-DE), por escrito. (DE) El suelo es un activo vital. Como recurso no renovable, su importancia en el mantenimiento de la biodiversidad es crucial, ya que actúa como fuente de materias primas y también como medio de almacenamiento y filtrado de nutrientes y agua. No obstante, el suelo no es un elemento que traspase fronteras, ni que pueda ser transferido por la Unión Europea. La protección del suelo es el mayor de los intereses de los propietarios de tierra y por lo tanto se incluye dentro de los ámbitos de responsabilidad de los Estados miembros. Esta aplicación del principio de subsidiariedad debe mantenerse intacta.

No existe ninguna justificación para ignorar todas las disposiciones legales europeas existentes y la dedicación que los agricultores han demostrado hasta ahora, ni para promulgar nuevas legislaciones que se apliquen en paralelo a las directivas europeas, las leyes nacionales y las normas de condicionalidad que repercuten directa o indirectamente en la protección del suelo. Entre las múltiples directivas y normativas relacionadas con el suelo promulgadas por la UE se encuentran instrumentos como la Directiva sobre nitratos, la Directiva marco del agua, la Directiva sobre el comercio de derechos de emisión y la Directiva relativa a la comercialización de productos fitosanitarios.

Las obligaciones burocráticas que podrían afectar a los Estados miembros y a la comunidad agrícola están en clara oposición con los esfuerzos comunes de eliminar las trabas administrativas. Además, las medidas preventivas incluidas en el proyecto de directiva inciden en todos los aspectos legales relacionados con la agricultura. Considero que la Directiva europea para la protección del suelo es superflua e inconveniente y he votado en contra de esta propuesta.

 
  
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  Astrid Lulling (PPE-DE), por escrito. (DE) Un suelo saludable es la base para el bienestar y la salud de las personas. Debe estar protegido. No debemos darnos por satisfechos con el estado actual de los suelos en todos los lugares de la UE.

Sin embargo, querer regular este problema de un modo paternalista y burocrático a escala europea es ir demasiado lejos.

El suelo, que ya está protegido mediante la Directiva relativa a la prevención y al control integrados de la contaminación (la Directiva IPPC) y mediante la Directiva «Hábitats», no puede desplazarse, como todos sabemos, de un país a otro, algo que sin embargo no podemos decir del agua, que constituye un factor potencial de contaminación del suelo. No obstante, este hecho ya está incluido en la Directiva marco del agua y la Directiva relativa a la protección de las aguas subterráneas. Si ahora añadimos una nueva directiva sobre protección del suelo, el resultado será la duplicación de la normativa y el incremento de costes de la burocracia, algo que nadie desea.

Una coordinación abierta y el intercambio de experiencias sobre buenas prácticas constituirían una línea de actuación más positiva. Aprobar una Directiva marco para la protección del suelo sería empezar la casa por el tejado. Resulta inconcebible que los países que ya poseen una legislación ejemplar en materia de protección del suelo deban invertir una gran cantidad de tiempo y dinero en revisar la totalidad de su territorio para buscar posibles áreas de riesgo.

He intentado introducir la limitación de daños en esta votación, pero me temo que no he tenido éxito. Por tanto, me resulta imposible votar a favor del informe. Deseo tener la certeza de que puedo seguir mirando a nuestros agricultores a la cara.

 
  
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  David Martin (PSE), por escrito. − Junto con mis colegas diputados laboristas, he votado en contra de esta propuesta de Directiva. Aunque ayer apoyamos la estrategia temática general sobre la protección del suelo, en su versión actual la Directiva relativa a la protección del suelo es excesivamente preceptiva. No tiene en cuenta la legislación que ya existe y que funciona bien en los Estados miembros.

 
  
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  Mairead McGuinness (PPE-DE), por escrito. − A pesar de mi oposición manifiesta a una propuesta de Directiva sobre la protección del suelo, he votado a favor de este informe en la votación final.

He manifestado ya en otras ocasiones mi oposición a esa propuesta de Directiva en relación con la Estrategia temática para la protección del suelo. No creo que haya necesidad de legislación adicional relacionada con la protección del suelo. Ya tenemos toda una serie de instrumentos jurídicos para garantizar la protección del suelo, y hasta que esos instrumentos no se apliquen plenamente y sus efectos se analicen en profundidad, no creo que sea necesaria o deseable más legislación en este ámbito.

Ahora bien, las enmiendas propuestas por la ponente se orientan en parte a reducir el nivel de solapamiento existente entre esta nueva propuesta y la legislación vigente, y eso es algo que debemos celebrar.

 
  
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  Erik Meijer (GUE/NGL), por escrito. − (NL) La protección del suelo es muy necesaria para evitar la destrucción de los sistemas naturales del suelo, la erosión, la contaminación y la desecación. Con este tipo de medidas resultará imposible cultivar plantas en áreas densamente pobladas en las que se hace un uso intensivo del suelo. En muchos lugares de Europa he visto terrenos abandonados que han perdido todo su valor para uso humano y natural.

Ayer, al igual que la mayoría de esta Cámara, voté a favor del Informe Prodi que explica detalladamente la necesidad de adoptar medidas proactivas para proteger nuestros suelos.

Hoy estamos decidiendo cuáles deben ser esas medidas. Estoy a favor de alentar a los Estados miembros que aún no han adoptado las medidas necesarias por iniciativa propia a solucionar ahora esa omisión. Su pasividad no sólo les afecta a ellos, sino también a los países vecinos, por ejemplo debido a la generación de residuos de erosión que provocan que los ríos se encenaguen y se desborden.

Pero la normativa de la UE no significa en ningún caso que los Estados miembros que ya han regulado estos aspectos correctamente tengan que enfrentarse a una mayor burocracia o a más obstáculos para gestionarlos de un modo eficaz. Apoyo las enmiendas que implican que aquéllos que ya aplican normativas iguales o superiores deben ser libres de seguir haciéndolo. Pero resulta irresponsable rechazar, retrasar o limitar el paquete de protección del suelo del modo que propone el mayor grupo del Parlamento.

 
  
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  Robert Navarro (PSE), por escrito. (FR) He votado a favor del Informe Gutiérrez-Cortines porque propone pasos positivos hacia delante en la protección y el uso sostenible del suelo: un recurso no renovable cuya conservación es esencial y cuya calidad resulta también crucial si deseamos garantizar niveles adecuados de producción de alimentos y de acceso al agua potable. El Parlamento Europeo ha solicitado una identificación clara de los terrenos contaminados en los que existan sustancias peligrosas debido a la actividad humana que constituyan un riesgo importante para la salud y el medio ambiente. Se recopilarán listas nacionales o regionales de ese tipo de terrenos que estarán disponibles para consulta pública. Cada Estado miembro tendrá que elaborar estrategias de rehabilitación de modo que pueda reducirse el número de terrenos contaminados y se fomentarán políticas agrícolas sostenibles teniendo en cuenta las características nacionales del suelo, preservando así los suelos limpios. Al aprobar este informe el Parlamento Europeo está poniendo de relieve la necesidad de proteger los recursos del planeta y de utilizarlos de un modo razonable.

 
  
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  James Nicholson (PPE-DE), por escrito. − Este es un ejemplo más del enfoque igual para todos que contribuye a la mala imagen de la Unión Europea en nuestros Estados miembros. Con más de trescientos tipos de suelo en la Unión Europea, ¿cómo podemos esperar que todos ellos puedan cubrirse con una única Directiva? Seguramente éste es un buen ejemplo de un ámbito en donde debiéramos permitir que los Estados miembros establezcan su propia legislación en función de sus respectivos tipos de suelo.

Es muy decepcionante que, con todos los conocimientos científicos a su disposición, la Comisión Europea haya elaborado una propuesta legislativa que no tiene en cuenta datos científicos simples. Si la Unión Europea sufre inundaciones y Grecia sufre una ola de calor durante el verano, es evidente que la repercusión de las condiciones climáticas en el suelo de esos Estados miembros será totalmente diferente. La única consecuencia real de dicha propuesta será que el sector agrario tendrá que soportar la carga de nuevos procedimientos administrativos y de gastos adicionales. Resulta frustrante que, una vez más, la comunidad agrícola vaya a ser la que tenga que pagar por el afán de una uniformidad inútil.

 
  
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  Frédérique Ries (ALDE), por escrito.(FR) Acojo con satisfacción la aprobación, por parte de esta Cámara del informe de la señora Cristina Gutiérrez-Cortines, que insta a la adopción de una política europea única y coherente en lo que respecta a la protección del suelo.

La protección del suelo se ha convertido en una prioridad para la UE porque los suelos europeos se están degradando cada vez más. Los factores responsables son la urbanización desenfrenada, el incremento de la cantidad de terrenos contaminados (a más de dos millones según el estudio más reciente) y las prácticas de agricultura intensiva empleadas durante los últimos cincuenta años, que han supuesto un uso abusivo de los pesticidas y los fertilizantes con nitratos.

Desde mi punto de vista, los doscientos veinticinco y cinco diputados al Parlamento Europeo que han votado en contra de esta directiva lo han hecho movidos por un fanatismo nacionalista o, como mínimo, olvidando las preocupaciones cotidianas de la población. Europa puede ofrecer un verdadero valor añadido en materia de protección del suelo, un ámbito en el que sólo nueve Estados miembros poseen su propia legislación.

Deseo añadir que la directiva concede a los Estados miembros una libertad de elección considerable dado que establece dos objetivos precisos que han de lograrse dentro de unos plazos muy generosos: en cinco y siete años, respectivamente, a partir de la transposición del texto, deben elaborar una lista de terrenos contaminados y adoptar una estrategia de rehabilitación nacional.

¡Creo que no puede haber ninguna duda con respecto a que este hecho respeta los principios de flexibilidad y subsidiariedad!

 
  
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  Brian Simpson (PSE), por escrito. − Me temo que votaré en contra de este informe, porque considero que no se necesita un marco para la protección del suelo. He votado en su contra inicialmente porque pienso que se trata de una cuestión que debe dejarse a los Estados miembros en aplicación del principio de subsidiariedad.

Lo que tenemos ante nosotros es un instrumento legislativo desproporcionado, poco flexible y que se limita a repetir lo que ya se establece en otras directivas. Trata de abarcar la desertización por un lado y la preservación del suelo por otro – un ámbito muy amplio, desde luego –, pero termina siendo un informe que no cubre nada de forma adecuada y que plantea problemas relacionados con su aplicación.

En mi propia región, donde las autoridades locales están tratando de reciclar el suelo, esta propuesta lo haría tan difícil como para cuestionar la viabilidad de toda la operación.

Lamento decirlo, pero creo que es un instrumento legislativo deficiente e innecesario, y he votado en su contra con la esperanza de que pueda salvar a los agricultores, a los horticultores y a las autoridades locales de una pesadilla burocrática.

 
  
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  Gabriele Stauner (PPE-DE), por escrito. (DE) Me opongo a la Directiva marco para la protección del suelo porque constituye un grave incumplimiento del principio de subsidiariedad y por lo tanto resulta inaceptable como legislación europea. Incluso aunque el Parlamento Europeo vote a favor, llevaré mi lucha ante gobierno federal con el objetivo de garantizar que la República Federal de Alemania recusa esta directiva ante el Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas.

 
  
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  Jacques Toubon (PPE-DE), por escrito. – (FR) Siguiendo la misma línea que en la votación en la Comisión de Asuntos Jurídicos, creo que la Comisión ha sobrepasado sus competencias en esta materia y que la Unión Europea no necesita impartir nuevas instrucciones a los Estados miembros. Se trata de una cuestión de responsabilidad nacional. Lo considero un ejercicio artificial que pretende imponer prescripciones idénticas a países con tradiciones legales y circunstancias medioambientales muy diferentes. Por lo tanto, la Comisión debe revisar sus propuestas e identificar específicamente las situaciones en las que se requiere una legislación europea.

 
  
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  Thomas Ulmer (PPE-DE), por escrito. (DE) Me opongo a la Directiva marco para la protección del suelo porque constituye un grave incumplimiento del principio de subsidiariedad y por lo tanto resulta inaceptable como legislación europea. Incluso aunque el Parlamento Europeo vote a favor, llevaré mi lucha ante gobierno federal con el objetivo de garantizar que la República Federal de Alemania recusa esta directiva ante el Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas.

 
  
  

- Informe: Pervenche Berès (A6-0425/2007)

 
  
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  Janusz Lewandowski (PPE-DE), por escrito. (PL) Señor Presidente, la justificación de la propuesta de la Comisión al Parlamento Europeo es el nuevo procedimiento de comitología que incrementa significativamente las competencias del Parlamento Europeo. Se trata de un procedimiento de reglamentación combinado con el control. La opinión de la ponente, que merece respaldo, es que el nuevo procedimiento se aplicará a los aspectos normativos referentes a los folletos que acompañan a los valores, por ejemplo a las medidas relacionadas con la exención de la obligación de publicar un folleto, al formato de dichos folletos y a su equivalencia en terceros países.

Ésa es la base de las enmiendas presentadas en nombre de la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios en la votación de la sesión plenaria. El informe que estamos estudiando también le proporciona un nuevo impulso a la idea de avance significativo en la armonización de la regulación de los mercados financieros y bursátiles europeos. Esto se debe en gran parte al inexorable proceso de globalización y también, parcialmente, al Plan de Acción sobre Servicios Financieros de 1999.

Al mismo tiempo confirma la sensata elección hecha a comienzos de la década de los noventa en algunos países como Polonia, en los que la reconstrucción de los mercados de capital se basó en las normas europeas, lo que ahora está simplificando el proceso de armonización reglamentaria en toda la Unión Europea.

 
  
  

- Informe: Michael Cashman (A6-0289/2007)

 
  
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  Carlos Coelho (PPE-DE), por escrito. (PT) Tras varios años de negociaciones entre el Consejo, la Comisión y el Parlamento Europeo, en 2006 por fin se optó por modificar la Decisión de 1999 por la que se establecían los procedimientos para el ejercicio de las competencias de ejecución atribuidas a la Comisión.

Así se introdujo el procedimiento de reglamentación con control. Éste debe utilizarse para adoptar medidas de ámbito general que pretendan modificar (eliminando o ampliando) elementos no esenciales de un instrumento básico aprobado en virtud del artículo 251 del Tratado, es decir, de acuerdo con el procedimiento de codecisión.

Por lo tanto se trata de un nuevo procedimiento de comitología que ha de aplicarse a una lista, elaborada por la Comisión, de veinticinco instrumentos que ya han sido aprobados y que deben aprobarse, incluido el presente Reglamento sobre el Código de fronteras Schengen.

Ése es el motivo por el que apoyo las propuestas técnicas introducidas por el ponente, el señor Cashman, para tener en cuenta la especificidad del Código de fronteras Schengen, ya que es una evolución del acervo de Schengen.

 
  
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  Andreas Mölzer (NI), por escrito. (DE) El acervo de Schengen constituye un ámbito especialmente delicado en el que debemos ser capaces de responder a cualquier contingencia. Las redes organizadas de tráfico de seres humanos están constantemente de actualidad debido a la aparición de nuevas brechas en nuestras defensas que les permiten llenar la UE de inmigrantes. Por este motivo no debe producirse ninguna ampliación precipitada de la zona Schengen. Previamente deben adoptarse medidas para garantizar que los Estados miembros afectados pueden gestionar perfectamente la tarea de proteger sus fronteras exteriores. Dado que, desde mi punto de vista, hay muchas dudas al respecto, he votado en contra del Informe Cashman.

 
  
  

- Informe: Gyula Hegyi (A6-0292/2007)

 
  
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  Hiltrud Breyer (Verts/ALE). - (DE) Señor Presidente, he votado a favor del Informe Hegyi porque hemos criticado reiteradamente el déficit democrático existente con respecto a los organismos modificados genéticamente.

Sabemos que el Consejo y el Comité de Representantes Permanentes apenas han tomado ninguna decisión adecuada a favor o en contra de los OMG. Casi siempre se ha repetido la misma historia: la Comisión Europea ejerce su responsabilidad en lo referido a la gestión de riesgos autorizando los OMG en contra de la voluntad de la población de la UE y a pesar de las reservas de muchos Estados miembros y muchos expertos. No podemos permitir que la Comisión Europea tenga la última palabra. Sus decisiones deben estar sometidas al control del Parlamento Europeo.

Aunque el informe del señor Hegyi va en la dirección correcta al insistir en un derecho parlamentario vinculante de codecisión en lo referido a las autorizaciones de OMG, rechazamos el compromiso negociado porque mantiene el procedimiento no democrático de comitología. En realidad sólo puede haber una solución, concretamente los derechos de codecisión para el Parlamento Europeo en todos los aspectos relacionados con la autorización de OMG. Por tanto, considero que es lamentable que no hayamos sacado el máximo beneficio de esta votación y no hayamos aprovechado la oportunidad de ejercer más presión contra la existencia continua de este déficit democrático.

 
  
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  Ilda Figueiredo (GUE/NGL), por escrito. (PT) Es cierto que aún desconocemos cuáles pueden ser las consecuencias a largo plazo de la tecnología OMG. Existen muchas opiniones científicas contradictorias y muchas personas temen los posibles riesgos y peligros. Por lo tanto, han de tomarse precauciones y no debe insistirse en su uso agrícola.

Actualmente está en vigor la Directiva 2001/18/CE sobre la liberación intencional en el medio ambiente de organismos modificados genéticamente. Esta directiva se refiere a la liberación experimental de OMG en el medio ambiente o, en otras palabras, a la introducción de OMG en el medio ambiente para fines experimentales (como ensayos de campo) y a la inserción de OMG (productos que contienen o están formados por OMG) en el mercado, ya sea para el cultivo, la importación o el procesamiento en productos industriales.

Creemos que es importante que, como mínimo, haya un mayor control de la tecnología OMG, al menos en lo relativo a los procedimientos, como ahora pretende el Parlamento Europeo, aunque destacamos la necesidad de actuar con precaución, tanto en materia de agricultura como de productos alimenticios procesados.

 
  
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  Andreas Mölzer (ITS) , por escrito. (DE) El 70 % de la población europea se opone a la ingeniería genética. En Austria, la gente siente un mayor temor por los residuos tóxicos que puedan estar presentes en los productos alimenticios que por los ataques terroristas o la gripe aviar. Además de la sospecha de que exista un vínculo entre los organismos modificados genéticamente y el incremento de problemas sanitarios, hay cada vez más pruebas de que el uso de la ingeniería genética provocará la degeneración de las tierras de cultivo y hará que los agricultores sean más dependientes de conglomerados de empresas multinacionales.

 
  
  

- Informe: Philip Bradbourn (A6-0225/2007)

 
  
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  Philip Bradbourn (PPE-DE), por escrito. − Los conservadores hemos votado a favor de este informe, pero con reservas por el enfoque que ha adoptado por el Consejo durante el proceso parlamentario. En las primeras etapas de la elaboración del informe, el entonces Presidente del Consejo impuso grandes dosis de presión innecesaria sobre el Parlamento. Eso nos parece inaceptable, dada la función del Parlamento como guardián de la legislación.

 
  
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  Carlos Coelho (PPE-DE), por escrito. (PT) Esta directiva resulta de vital importancia debido a la creciente preocupación por el blanqueo de capitales y su función en la financiación de la delincuencia y el terrorismo internacionales.

Por tanto, es necesario adoptar un enfoque comunitario para crear normas uniformes, evitar lagunas y alcanzar un equilibrio entre la necesidad de control y los requisitos vinculados a la protección del mercado interior y la libre circulación de capital.

Apoyo esta iniciativa que pretende actualizar la Directiva 2005/60/CE sobre el blanqueo de capitales, especialmente en lo que respecta a las medidas de aplicación enumeradas en el artículo 41 de la misma.

Se trata de otro caso de actualización de la legislación en vigor en función del nuevo procedimiento de reglamentación con control en el ámbito de la Decisión sobre comitología.

Éste le concederá un mayor control al Parlamento Europeo sobre las competencias de ejecución atribuidas a la Comisión.

 
  
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  Hélène Goudin y Nils Lundgren (IND/DEM), por escrito. − (SV) Hemos decidido votar a favor de la totalidad de la propuesta. Es importante que se creen y respeten normas internacionales para proteger el sistema financiero frente a la delincuencia y el blanqueo de capitales en general, aunque, simultáneamente, las medidas de los Estados miembros no deben ser incompatibles con las normas del mercado único. Sin embargo, consideramos que es repugnante que la UE esté intentando ampliar sus competencias a costa de los Estados miembros mediante el uso recurrente del concepto de terrorismo. El dinero destinado al terrorismo constituye una parte minúscula de los capitales blanqueados. Las cantidades más importantes van a parar a otros tipos de delincuencia bien organizada.

 
  
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  Pedro Guerreiro (GUE/NGL), por escrito. (PT) La propuesta presentada modifica las disposiciones de la Directiva 2005/60/CE relativa a la prevención de la utilización del sistema financiero para el blanqueo de capitales y para la financiación del terrorismo, que imponía un límite de tiempo a las competencias de ejecución atribuidas a la Comisión en este ámbito.

Mediante la reciente Decisión sobre las competencias de ejecución de la Comisión, se ha eliminado esta limitación, pero el Parlamento Europeo conserva el derecho a controlar la ejecución de los actos adoptados en virtud del procedimiento de codecisión. Por lo tanto, ahora ha quedado claro que cualquier enmienda a esta directiva debe presentarse tanto ante el Parlamento Europeo como ante el Consejo para que éstos procedan a su estudio.

Sin embargo, este hecho no debe significar que los parlamentos nacionales queden excluidos del procedimiento legislativo o que su función se restrinja únicamente a transponer las directivas sobre este tema aprobadas a escala comunitaria. Y, además, como el Tratado de «Reforma» pretende conseguir, convirtiendo paulatinamente la justicia y los asuntos exteriores en una futura política común, algo a lo que obviamente nos oponemos.

Finalmente, debemos destacar la incoherencia de la Unión Europea, que fomenta la total libertad de circulación de capital y los paraísos fiscales, al mismo tiempo que lidera la lucha contra el blanqueo de capitales.

 
  
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  Jeffrey Titford (IND/DEM), por escrito. − La justificación de esta legislación es proteger el sistema financiero de la UE frente al blanqueo de capitales y la financiación terrorista. El UKIP trata siempre de cooperar a escala internacional en todas estas cuestiones, pero la UE no posee competencias reconocidas en materia de defensa. Además, como organización que ha sido incapaz durante trece años de que se aprobaran sus propias cuentas, la Comisión Europa no puede considerarse una experta en finanzas ni un órgano capacitado para proponer legislación sobre el control del sistema financiero.

 
  
  

- Informe: Jean-Marie Cavada (A6-0417/2007)

 
  
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  Jan Andersson, Göran Färm, Anna Hedh e Inger Segelström (PSE), por escrito. − (SV) Los socialdemócratas suecos hemos votado a favor del informe porque consideramos que existe la necesidad de que se incremente el conocimiento sobre la BZP, una droga sintética, y de conseguir que esta sustancia esté sujeta a medidas de control y sanciones penales. Sin embargo, hemos votado en contra de todas las propuestas encaminadas a impedir la introducción de decisiones sobre las medidas de control y las sanciones penales, ya que son contrarias al principio de precaución.

 
  
  

- Resolución: Normas internacionales de contabilidad (B6-0437/2007)

 
  
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  Ilda Figueiredo (GUE/NGL), por escrito. (PT) Desde 2005, las empresas que cotizan en bolsa deben elaborar, en determinadas circunstancias, sus cuentas consolidadas de acuerdo con las Normas Internacionales de Contabilidad. Una organización privada con sede en Londres (el Comité de Normas Internacionales de Contabilidad/Consejo de Normas Internacionales de Contabilidad) desarrolló estas normas que posteriormente se incorporaron a la legislación comunitaria por medio de un reglamento.

A pesar de varias reservas, esta resolución acepta la propuesta de la Comisión (que modifica ese reglamento) y una norma (IFRS 8) que a su vez incorpora una norma de EE.UU. (SFAS 131) a la legislación de la UE.

Este hecho se ha aceptado, como afirma la resolución, a pesar de que la evaluación de impacto que ha llevado a cabo la Comisión no tiene suficientemente en cuenta los intereses de los usuarios ni las necesidades de las pequeñas y medianas empresas ubicadas en los distintos países europeos ni de las empresas que únicamente operan a escala local.

Por lo tanto, no podemos apoyar esta resolución.

 
  
  

- Resolución común: Cumbre UE-Rusia (RC-B6-0434/2007)

 
  
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  Laima Liucija Andrikienė (PPE-DE). - Señor Presidente, he solicitado explicaciones de voto sobre la resolución de la Cumbre UE-Rusia. Lamento que se hayan sacrificado algunos párrafos importantes por alguna extraña razón, con lo que se ha conseguido una resolución más corta, en lugar de otra más larga pero que abarcaba cuestiones importantes.

Me parece muy importante pedir a la Comisión y al Consejo que emprendan iniciativas conjuntas con el Gobierno ruso para reforzar la seguridad y la estabilidad en los países vecinos comunes, sobre todo a través del diálogo reforzado con Ucrania y Belarús, y con iniciativas conjuntas para resolver definitivamente los conflictos en Nagorno Karabaj, así como en Moldova y Georgia, garantizando la plena integridad territorial en esos estados y, en lo que respecta a Trans-Dniéster, retirando las tropas rusas que quedan y sustituyéndolas, en caso necesario, por una fuerza de vigilancia internacional.

 
  
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  Jana Hybášková (PPE-DE). - (CS) He votado rotundamente en contra de esta propuesta de Resolución sobre los resultados de la décima Cumbre UE-Rusia. El régimen ruso de la KGB está buscando legitimidad. Me niego a convertirme en un títere y me avergüenzan aquellos que se están convirtiendo en títeres de Rusia debido a la ignorancia y a la cobardía, especialmente con el objetivo de obtener pequeñas ventajas económicas. Rusia no es un socio de Europa. Rechazo plenamente la opinión de que Rusia es nuestro socio en el tema de la independencia de Kosovo. ¿Por qué esta Cámara le confiere tanta importancia a esa colaboración? Rusia sigue arrojando cuerpos de ciudadanos chechenos desde sus helicópteros sobre Chechenia, mantiene encarcelados a miles de oponentes al régimen, entabla procesos judiciales ilegales contra los políticos de «Otra Rusia» y ha encarcelado ilegalmente a Mikhail Khodorkovsky. ¿Quién y cuándo se descubrirá la verdad sobre la muerte de Anna Politkovskaya? ¿Cuándo va a dejar Rusia de amenazar a los activistas de los derechos humanos? ¿Por qué no hemos sido invitados como observadores a las elecciones al Parlamento ruso? ¿Por qué Putin no quiere que nosotros, sus socios, estemos allí? Nos aceptaron en Marruecos y en Palestina.

Esta Cámara considera su socio a alguien que incumple el principio fundamental de solidaridad, ayudando a Polonia en lo relativo a la libre exportación, a la igualdad de condiciones de exportación. Rusia nos tiene como rehenes. Si no damos nuestro apoyo a una Rusia democrática y estable, sino que defendemos un régimen de servicios secretos, estaremos convirtiéndonos en nuestros peores enemigos. Finalmente, nuestro país tiene derecho a contribuir libremente a la seguridad europea, a proteger Europa frente a un posible ataque de las fuerzas iraníes. ¿Cómo podemos pedirle a los Estados Unidos que no pongan en peligro la paz de Europa con su política, mientras al mismo tiempo hacemos concesiones al apoyo más que obvio de los rusos al régimen iraní? Esta resolución es un ejemplo de traición y debilidad. Como los checos sabemos bien, ser débil en las relaciones con Rusia no compensa. Rechazo enérgicamente esta resolución, aunque únicamente sea como demostración de respeto por el legado de los prisioneros políticos checos que se opusieron a la ocupación.

 
  
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  Vytautas Landsbergis (PPE-DE). - Señor Presidente, después de haber votado a favor de la propuesta de Resolución sobre la Cumbre UE-Rusia, sigo lamentando que la enmienda que yo propuse como un nuevo considerando haya sido rechazada por el ponente. Así pues, la cito ahora textualmente: «Considerando que la Federación Rusia no ha respetado ninguno de los compromisos adquiridos con su adhesión al Consejo de Europa en 1996 y hace dos años incumplió flagrantemente el nuevo acuerdo de fronteras ya firmado con el Estado miembro de la UE Estonia, dejando así ese tramo de la frontera UE-Rusia sin control hasta ahora; considerando que la legislación vigente de la Federación Rusa sigue conteniendo posiciones agresivas como las relativas a los privilegios sociales para sus funcionarios militares en caso de pérdidas causadas o heridas sufridas en intervenciones armadas en los Estados Bálticos, o la relativa a procedimientos de adhesión de estados extranjeros o regiones de los mismos con la Federación Rusa». Estoy convencido de que esta Cámara reconsiderará esas posiciones más adelante.

 
  
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  Glyn Ford (PSE), por escrito. − He votado a favor de esta resolución con cierta reticencia. Rusia y su dirigente, Vladimir Putin, han planteado al final dificultades en algunos ámbitos, sobre todo el de la energía.

No obstante, la única cuestión con la que estoy algo de acuerdo es con su respuesta al polémico plan de los Estados Unidos de desplegar la Defensa de Misiles «Teatro» en la UE, supuestamente para defenderla contra la amenaza poco creíble de misiles balísticos intercontinentales con cabezas nucleares lanzados por Irán, pero que también suponen una amenaza para la propia defensa de Rusia.

Lamento, por tanto, que la enmienda 3 del Grupo de los Verdes, que yo apoyé en la votación, haya sido rechazada por 242 votos a favor y 362 en contra.

 
  
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  Pedro Guerreiro (GUE/NGL), por escrito. (PT) Mucho podría decirse con respecto a la resolución sobre la reciente Cumbre UE-Rusia, así que sólo mencionaremos algunos ejemplos relativos a sus objetivos.

Por ejemplo, al mismo tiempo que le quita importancia a las iniciativas y la amplia responsabilidad del Gobierno de los Estados Unidos en la promoción de una nueva escalada militarista en Europa —hemos de decir que con el apoyo de los miembros de la OTAN—, considera que las «declaraciones realizadas por las autoridades rusas» y la «[…] inapropiada amenaza rusa de denunciar el Tratado sobre Fuerzas Convencionales en Europa han suscitado una grave preocupación sobre el mantenimiento de la paz y la estabilidad en el continente europeo».

De forma más o menos directa pone de relieve los aspectos esenciales, por ejemplo, que Rusia ha permitido a las empresas de la UE adquirir participaciones estratégicas en empresas rusas, la importancia de la mejora del clima de inversión en Rusia (para alegría de los principales grupos financieros de la UE) y la «igualdad de acceso a los mercados, las infraestructuras y las inversiones» sobre la base de los principios establecidos en el «Tratado sobre la Carta de la Energía».

Y del mismo modo que en los ejemplos anteriores, mantiene la presión política sobre la Federación de Rusia, incluso con el objetivo de fomentar instrumentos de intervención, mientras que ignora la inaceptable situación de los derechos más básicos de la población rusohablante en Letonia, un Estado miembro de la UE.

 
  
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  Richard Howitt (PSE), por escrito. − El Partido Laborista del Parlamento Europeo apoya esta resolución y su objetivo de establecer una cooperación estratégica con Rusia basada en unos valores comunes, en la democracia y en el respeto de los derechos humanos. En concreto, apoyamos el llamamiento a Rusia para que contribuya positivamente a la búsqueda de una solución política sostenible en la cuestión de Kosovo.

Hemos votado a favor de la enmienda 3, porque hay cuestiones que deben plantearse sobre la futura fabricación de armas convencionales y no convencionales en el continente europeo, y nosotros somos partidarios de que continúen las conversaciones bilaterales entre la UE y Rusia sobre esta cuestión.

 
  
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  Janusz Lewandowski (PPE-DE), por escrito. (PL) Señor Presidente, la Cumbre UE-Rusia celebrada en Mafra ilustra el cambio que se ha producido en las relaciones desde la década de los noventa, cuando nació el acuerdo de colaboración y cooperación, que expira en 2007. Son tres los factores principales que han repercutido en estas relaciones.

En primer lugar, la ampliación de la Unión Europea, que ha marcado la emancipación definitiva de todo un grupo de países de la esfera de influencia rusa, algo que el antiguo imperio no está dispuesto a aceptar.

En segundo lugar, el carácter autoritario de la presidencia de Putin, que ha supuesto una recesión en la democratización de Rusia. A pesar de que goza de una gran aceptación en Rusia y de que proporciona un orden económico básico, la UE no puede permanecer pasiva frente a los casos de violaciones de los derechos humanos, que crean un ámbito de desavenencias adicional.

En tercer lugar, la situación de los mercados de la energía, que facilita el uso de Gazprom con fines políticos y también hace que los países europeos sean más susceptibles en lo que respecta a la seguridad energética.

Si tenemos en cuenta este contexto, la resolución propuesta por el Grupo del Partido Popular Europeo y de los Demócratas Europeos supone un equilibrio entre las críticas a Rusia y las esperanzas de lograr un mejor clima diplomático reforzado con principios que reflejan nuestro sistema de valores. No podemos olvidar que son especialmente dignos de mención los aspectos referidos al respeto de los derechos humanos, además de la solicitud, que resulta muy importante para Polonia, de retirar el aplazamiento de las exportaciones agrícolas polacas al mercado ruso, que constituye una confirmación de la tan deseada solidaridad entre los países de la Unión Europea en sus relaciones con Moscú.

 
  
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  David Martin (PSE), por escrito. − He votado a favor de las propuestas presentadas para una resolución común sobre la Cumbre UE-Rusia, en la que el Parlamento, entre otras cosas, solicita al Gobierno ruso la creación, conjuntamente con la Unión Europea, de las condiciones necesarias para el rápido inicio de las negociaciones de un nuevo Acuerdo de Asociación y Cooperación entre la UE y Rusia. Otras cuestiones tratadas son la futura adhesión de Rusia a la OMC, la situación de los derechos humanos en Rusia, el clima de inversión y los problemas que sigue planteando la aplicación del Tratado sobre Fuerzas Convencionales en Europa.

 
  
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  Luís Queiró (PPE-DE), por escrito. (PT) Después de la Cumbre UE-Rusia, que se celebró tras el debate de este informe pero antes de su votación, tuvo lugar el decimoctavo aniversario de la caída del Muro de Berlín. Dieciocho años después de su caída, lo que antes se denominaba Europa del Este es ahora un área democrática en la que la economía de mercado es ya una característica propia. Mientras tanto, Rusia está lejos de ser una nación democrática y un socio fiable. La contribución de Rusia a la solución de problemas como los aspectos relacionados con la energía, Kosovo, el Cáucaso, Asia Central, Ucrania, Moldavia o el programa nuclear iraní ha sido deficiente.

La misma semana, el Consejo Europeo para las Relaciones Exteriores presentó un informe en el que se afirmaba que los rusos están llevando las riendas en las relaciones entre Rusia y la Unión Europea y que Europa ha demostrado falta de unidad y de estrategia, dando la impresión en algunos casos de no haber superado la era soviética y actuando de un modo demasiado pragmático en otras ocasiones. Además, sugiere acertadamente que la estrategia de la UE debe instar a Rusia a respetar el Estado de derecho. Aunque no sea una democracia liberal, Rusia debe convertirse en un Estado previsible y fiable, y Europa debe trabajar duro para conseguirlo.

 
  
  

- Informe: Carlos José Iturgaiz Angulo (A6-0392/2007)

 
  
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  Jan Andersson, Göran Färm, Anna Hedh e Inger Segelström (PSE), por escrito. − (SV) Creemos que la libertad para revelar información es un principio importante. Los funcionarios deben tener derecho, sin riesgo de que haya represalias, a facilitar información, a obtener información para ejercer su libertad de expresión y su libertad de revelar información, al anonimato y a una prohibición de investigación que implique que las autoridades y otras entidades públicas no podrán investigar quién ha proporcionado información en virtud de la libertad para revelar información.

 
  
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  Proinsias De Rossa (PSE), por escrito. − Discrepo totalmente de la enmienda Atkins (enmienda 1 al apartado 15) al informe de Carlos José Iturgaiz Angulo en nombre de la Comisión de Peticiones.

El Informe Especial del Defensor del Pueblo sobre la Oficina Europea de Lucha contra el Fraude se refiere a las acusaciones vertidas por dicha Oficina contra un periodista que cubrió la historia sobre su investigación de las alegaciones realizadas por el señor van Buitenen.

Con independencia de que las alegaciones del señor van Buitenen sean ciertas o no, debemos defender el derecho de los periodistas a informar sobre asuntos de interés público, incluso de los que trabajan para periódicos que no comparten mucho nuestras opiniones.

El Informe Especial del Defensor del Pueblo ha concluido que la Oficina Europea de Lucha contra el Fraude actuó incorrectamente a verter acusaciones contra un periodista. La Comisión de Peticiones aceptó solicitar un informe de propia iniciativa sobre esta cuestión con el fin de presionar a la OLAF para que reconociese que había actuado incorrectamente. Si votamos a favor de la enmienda del PPE-DE, no estaremos defendiendo la independencia de los periodistas que realizan su trabajo, no estaremos apoyando a la Comisión de Peticiones en su trabajo, ni estaremos apoyando al Defensor del Pueblo en su trabajo.

 

6. Correcciones e intenciones de voto: véase el Acta
  

(La sesión, suspendida a las 13.10 horas, se reanuda a las 15.00 horas)

 
  
  

PRESIDE: Alejo VIDAL-QUADRAS
Vicepresidente

 

7. Aprobación del Acta de la sesión anterior: véase el Acta

8. Situación en Pakistán (debate)
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  Presidente. − El siguiente punto es el debate sobre las Declaraciones del Consejo y de la Comisión sobre la situación en Pakistán.

 
  
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  Manuel Lobo Antunes, Presidente en ejercicio del Consejo. (PT) Señor Presidente, Comisaria, Señorías, como todos sabemos, la Unión Europea ha seguido la evolución de los acontecimientos en Pakistán con gran preocupación, especialmente los hechos que condujeron a la declaración del estado de excepción el pasado 3 de noviembre, que a su vez provocó una gran agitación social y numerosas detenciones, inclusive la Presidente del Tribunal Supremo, que actualmente se encuentra bajo arresto domiciliario.

No hay ninguna duda de que se trata de un grave retroceso en la estructura del Estado de derecho y del proceso democrático en Pakistán. Incluso diría que un golpe de gracia a cualquier esperanza que el pueblo paquistaní y la comunidad internacional en general pudieran haber tenido sobre el refuerzo de la legitimidad de las instituciones democráticas de Pakistán. Ése es el motivo por el que la Presidencia publicó el 6 de noviembre una declaración en nombre de la Unión expresando nuestra profunda preocupación por la instauración del estado de excepción y por la suspensión de la constitución y las libertades fundamentales paquistaníes.

Dos días antes, el 4 de noviembre, los Jefes de Misión en Islamabad y el Alto Representante, Javier Solana, habían expresado su preocupación por el curso que estaban adoptando los acontecimientos. Nuestras palabras, las palabras de la UE, se unieron de ese modo a las de tantos otros para reiterar la importancia de reinstaurar la constitución y el orden civil, de garantizar la independencia del sistema judicial y la libertad de los medios de prensa, de liberar a todos los presos políticos, periodistas y defensores de los derechos humanos y de crear las condiciones necesarias para que se celebren las elecciones legislativas tal y como estaba previsto, es decir, en enero de 2008.

No nos cabe ninguna duda de que la estabilidad y el desarrollo del país sólo podrán garantizarse en un clima de total credibilidad democrática. Estamos muy preocupados por los informes referidos a múltiples detenciones, al boicot a la libertad de información, a la represión de la libertad de expresión fundamental de los ciudadanos y a los ataques a los profesionales como jueces, abogados, periodistas y activistas de los derechos humanos. Sin embargo, al mismo tiempo instamos vehementemente a todas las partes para que actúen con la máxima contención y cooperen con el objetivo de encontrar una solución democrática y pacífica para la actual crisis que les permita volver rápidamente a la normalidad.

Aunque reconocemos los retos a los que en estos momentos se enfrenta Pakistán en relación con su seguridad y los sacrificios y esfuerzos que ha realizado el pueblo pakistaní en su lucha contra el extremismo y el terrorismo, la Unión Europea cree firmemente que la solución a esos retos no puede pasar por la interrupción del proceso democrático.

No obstante, no podemos dejar de reconocer al aliado con el que siempre hemos podido contar en esta batalla contra el extremismo y el terrorismo. Por lo tanto, hemos de asegurarnos de que Pakistán mantiene su compromiso en la lucha contra esta amenaza global en la que la cooperación es una herramienta esencial.

Finalmente, la Unión espera que el actual clima de incertidumbre se resuelva rápidamente y de un modo pacífico y solicita al Presidente Muscharraf que haga honor a su promesa de quitarse el uniforme militar y abandonar su puesto de Jefe del Estado Mayor.

 
  
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  Benita Ferrero-Waldner, miembro de la Comisión. − Señor Presidente, Pakistán está en el orden del día de esta sesión plenaria por tercera vez en los últimos meses. Eso demuestra la transición tan difícil que está realizando ese país. La declaración del estado de excepción por el Presidente Musharraf el 3 de noviembre, en su capacidad como Jefe del Estado Mayor, ha enviado una señal profundamente preocupante a Europa y al resto del mundo, y ha dañado el proceso de democratización en Pakistán.

Antes de declararse el estado de excepción, habíamos sido testigos de algunos acontecimientos alentadores, que nos llevaron a albergar la esperanza de un proceso político más integrador, pero lamentablemente ahora eso ha quedado cuestionado y hoy nos preguntamos si la situación es todavía reversible o si no será demasiado tarde para recuperar la confianza y las condiciones previas a las elecciones parlamentarias.

El Presidente Musharraf, en su discurso televisado la noche del 3 de noviembre, dijo que había suspendido la Constitución debido a los peligros que corría la nación motivados por el visible aumento de las actividades y la incidencia de atentados terroristas. No hay duda alguna de que Pakistán se enfrenta actualmente a una amenaza muy grave por parte del extremismo religioso y de la violencia, como han demostrado claramente los recientes sucesos ocurridos en la Provincia de la Frontera Noroccidental y el atentado contra la comitiva de la señora Bhutto el 18 de octubre en Karachi. Pero lo que estamos viendo ahora también es la detención de miles de abogados, periodistas, trabajadores de partidos políticos y defensores de los derechos humanos, entre ellos personas tan distinguidas como la señora Asma Jahangir, Presidenta de la Comisión de Derechos Humanos de Pakistán, o el señor Aitzaz Ahsan, Presidente de la Asociación de Abogados del Tribunal Supremo.

Son personas que defienden un Pakistán abierto y tolerante. No son terroristas y no se les puede detener. Deben ser liberados inmediatamente. Me parece especialmente grave la drástica medida adoptada contra la judicatura de Pakistán. El Estado de derecho está en el corazón de todo proceso democrático y el sistema democrático no puede funcionar sin un poder judicial independiente.

La declaración de la Presidencia, que acaba de mencionar también nuestro Presidente en nombre de la UE, está por tanto muy clara, y esa sigue siendo nuestra posición. El pasado domingo, el Presidente Musharraf anunció en una rueda de prensa que espera poder celebrar elecciones parlamentarias en Pakistán el 9 de enero de 2008. Ese sería un paso en la dirección correcta, pero quedan muchos problemas por resolver. ¿Cuándo podemos esperar que acabe el estado de excepción? ¿Cómo vamos a celebrar unas elecciones libres y justas cuando se censura a los medios impresos y electrónicos, se suspenden otros derechos y libertades civiles y se debilita la independencia del poder judicial? ¿Cómo podrán hacer campaña los partidos cuando la libertad de reunión está restringida y dirigentes de partidos como Benazir Bhutto se mantienen bajo arresto domiciliario? Estas cuestiones no están para nada claras en este momento.

Para acabar con esta incertidumbre, es fundamental que se anuncie una fecha en firme para la celebración de elecciones lo antes posible, junto con un horizonte temporal claro para levantar el estado de excepción. Si queremos que esas elecciones tengan alguna posibilidad de ser democráticas y transparentes, será esencial acabar con todo tipo de restricciones sobre los derechos políticos y las libertades fundamentales. Y, tal como están las cosas, en la actualidad parece imposible desplegar una misión de observación electoral. No se cumplen algunas de las condiciones mínimas establecidas en la Comunicación de la Comisión sobre la asistencia y observación electoral de la UE para la celebración de elecciones democráticas.

No obstante, si se levantara el estado de excepción con relativa rapidez y las condiciones mejoraran considerablemente en poco tiempo, todavía podría reconsiderarse la situación. En cualquier caso, he hecho los preparativos necesarios para el posible despliegue de una misión de observación electoral de la UE en Pakistán, por si acaso las condiciones mejoran mucho en poco tiempo. Pero, como digo, tengo serias dudas de que eso vaya a suceder.

Se ha pedido la suspensión o revisión de nuestra ayuda a Pakistán, y algunos Estados miembros de la UE han tomado medidas y están considerando alguna acción al respecto. El apoyo de la Comisión Europea a Pakistán se centra, tengo que recordarles, en cuestiones básicas como la reducción de la pobreza y la educación, también en la Provincia de la Frontera Noroccidental y Baluchistán, que son las provincias más desfavorecidas en Pakistán.

Por tanto, creo que tendremos que considerar la mejor forma de proceder pero, dada la naturaleza de la ayuda, pienso que tenemos que reflexionar a fondo sobre esto.

 
  
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  José Ignacio Salafranca Sánchez-Neyra, en nombre del Grupo PPE-DE. – (ES) Señor Presidente, la verdad es que estamos ante una situación muy preocupante: suspensión de las garantías constitucionales, estado de excepción, detención de numerosas personas miembros de la sociedad civil, abogados –como el Presidente de la Asociación de Abogados del Tribunal Supremo, señor Ahsan–, opositores, arresto domiciliario de la líder de la oposición, señora Bhutto. ¿Qué hacer ante esta situación?

De momento hemos visto como el Subsecretario del Departamento de Estado de los Estados Unidos, señor Negroponte, va a visitar próximamente Pakistán y hemos visto como un Estado miembro, el Reino Unido, se ha sumado a la petición de las Naciones Unidas de que, en un plazo de diez días, el Presidente renuncie a la jefatura del ejército y levante el estado de excepción.

Nosotros como Unión Europea, ¿qué podemos hacer? Yo creo que, en primer lugar, tenemos que conducirnos con la máxima prudencia. Yo creo que el representante de la Presidencia en ejercicio ha señalado, y muy bien por cierto, que Pakistán es un socio fundamental en la lucha contra el terrorismo y, además, un país dotado del arma nuclear.

Por lo tanto, yo creo que, por un lado, la Unión Europea debe pedir al Gobierno, en la medida de lo posible, porque no debemos olvidar que el terrorismo juega y juega fuerte en Pakistán, que restablezca de alguna manera el orden y la estabilidad y los derechos y libertades constitucionales y proceda a la liberación de las personas ilegalmente detenidas. Y, por otro lado, señora Comisaria, yo le pediría que movilizase toda su capacidad y todos sus esfuerzos, que son muchos –ya lo sabemos– para conseguir que puedan celebrarse unas elecciones libres y justas y, sobre la base de las garantías que usted ha señalado en su intervención, la Unión Europea pueda estar presente y pueda acompañar ese proceso en Pakistán, que es importantísimo para la estabilidad de la región y para el conjunto de las relaciones de esta región con la Unión Europea.

Por lo tanto, señora Comisaria, tenemos mucha confianza en su capacidad, mucha confianza en su acción diplomática, mucha confianza en sus esfuerzos y esperamos que ésos puedan realmente fructificar en un éxito que le permita a la Unión Europea acompañar este proceso electoral.

 
  
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  Robert Evans, en nombre del Grupo del PSE. – Señor Presidente, quiero dar las gracias al Consejo y a la Comisión, especialmente al Consejo, por su enérgica declaración del 8 de noviembre.

No creo que nadie dude de que la situación en Pakistán es muy grave e inestable. Posiblemente sea difícil de asimilar que todo lo sucedido allí ha tenido lugar realmente sólo en los últimos diez días, desde que se declaró el estado de excepción. Algunas de sus Señorías aquí presentes conocieron al General Musharraf hace unos meses, tanto en Bruselas como después, en Islamabad, y saben que recibimos una serie de garantías. Musharraf insistió en que respetaría la Constitución y en que se celebrarían unas elecciones libres y justas. Me alegro de que haya anunciado que las elecciones podrán celebrarse el 9 de enero, pero comparto el recelo de la Comisaria y formulo la siguiente pregunta: En vista de lo sucedido y de las medidas actuales de excepción − la suspensión de algunos canales de televisión y otros derechos humanos − ¿se podrán celebrar unas elecciones libres y justas en menos de ocho semanas?

Dirigiéndome a la señora Comisaria, quiero llamar también su atención en particular sobre el apartado 14 de esta resolución, donde invitamos a la Comisión a considerar la ampliación de la ayuda a Pakistán para educación, reducción de la pobreza, asistencia sanitaria y asistencia social, pero canalizando los fondos a través de ONG seculares y no directamente a través del Gobierno, dadas las actuales circunstancias.

No tenemos ningún problema con el pueblo paquistaní. Reconocemos que Pakistán es un aliado clave de Occidente, como ha dicho el señor Salafranca Sánchez-Neyra. Reconocemos el importante papel que juegan en muchos ámbitos y que también ellos han sido víctimas del terrorismo. Pero no creo, Señorías, que eso signifique que debamos quedarnos parados e ignorar lo que está sucediendo en este momento. Mi Grupo quería incluir también un apartado sobre posibles sanciones, invitando al Consejo ...

(El Presidente pide al orador que hable más despacio).

Pensé que estaba hablando un inglés tan claro que se entendería perfectamente, pero por supuesto que puedo hablar más despacio.

Invito también al Consejo a considerar sanciones especiales, que es lo que el Grupo Socialista habría querido que se hiciera, pero para lo que no conseguimos ningún apoyo: prohibición de viajar quizás, congelación de activos. Pero esperamos que todo esto no sea necesario y que Pakistán pueda todavía volver al buen camino, que se pueda levantar el estado de excepción y que el General Musharraf dimita como Jefe del Estado Mayor del Ejército. Señor Presidente, mis disculpas por hablar tan deprisa.

 
  
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  Sajjad Karim, en nombre del Grupo ALDE. – Señor Presidente, Pakistán es un aliado fundamental para la Unión Europea. Hoy nos encontramos con que Pakistán está en una encrucijada. Pero creo que quiere comprometerse con nosotros y nosotros hemos reanudado una historia reciente de relación con Pakistán que me parece que está progresando razonablemente bien.

Ahora bien, no debemos olvidar el contexto histórico en el que nos encontramos hoy. Conozco Pakistán bastante bien y, con mucho, el principal problema interno de Pakistán hoy es la amenaza terrorista procedente de la frontera con Afganistán. Afganistán es un problema mundial común. Nosotros, en Occidente, dimos la espalda a Afganistán hace unos años. Es importante que hoy no se la demos a Pakistán.

Pakistán ha estado al frente de esta batalla, en ocasiones soportando una carga muy pesada en nombre de la comunidad internacional, una carga soportada a veces por unos hombros débiles, una carga que el pueblo paquistaní ha soportado absorbiendo tanta violencia y tantas matanzas que, de no haber sido por ellos, se habrían cometido en otras partes del mundo. La solución no consiste en aislar a los liberales y a los valores liberales y despojar al pueblo paquistaní de esos valores.

Hoy veo que la Comisión ha vuelto a pedir la liberación de los presos que siguen detenidos y yo respaldo esa petición. Entre ellos están el Juez Presidente del Tribunal Supremo de Pakistán y también el señor Aitzaz Ahsan, que es el abogado más conocido de Pakistán. El Presidente de Pakistán tiene – y ese tiene que ser nuestro punto de partida − que levantar de inmediato el estado de excepción. Tiene que restablecer la Constitución. Tiene que restablecer el Tribunal Supremo y tiene que avanzar hacia unas elecciones libres y justas.

El Presidente Musharraf tiene que reconocer que nosotros no hemos dado la espalda a Pakistán. Nosotros seguimos comprometidos. Ahora es él quien tiene que abandonar su posición actual, reconocer nuestros valores fundamentales y convertirlos en valores comunes. En cierta manera y a pesar de lo desesperado de la situación, sigue teniendo una oportunidad única de ceder el poder a los ciudadanos de Pakistán, que son los verdaderos custodios de ese poder.

 
  
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  Eoin Ryan, en nombre del Grupo UEN. – Señor Presidente, yo también reconozco la importancia que tiene Pakistán para todos nosotros en la lucha contra el terrorismo y que ha sido nuestro aliado en esa lucha. Sin embargo, no creo ni por un minuto que eso justifique en ningún caso lo sucedido en Pakistán en las últimas semanas.

La desviación del proceso democrático general, sea cual sea, no puede ser la solución a los problemas políticos de Pakistán. Una de las cosas que realmente me preocupan es por qué ha actuado así: porque tenía miedo de que la decisión del Tribunal Supremo no fuera la que él esperaba o deseaba. En cierto sentido, es un asunto bastante trivial y lo que parece es que ha recurrido a medidas extremas en sus relaciones con el pueblo paquistaní, con el poder judicial en Pakistán, en su forma de tratarlo, que son extremadamente peligrosas.

Celebro que se haya comprometido a celebrar elecciones, pero la comunidad internacional no debe permitirle que incumpla ese compromiso. El estado de excepción en Pakistán tiene que ser levantado de inmediato y el Gobierno de Pakistán tiene que respetar los límites de su Constitución. La suspensión del Tribunal Supremo ha hecho un daño inconmensurable a la separación de poderes que existía en Pakistán. Es un ejemplo muy, muy malo, de lo que ha hecho el General. Condeno rotundamente la detención sistemática de sus opositores, entre ellos 3 000 manifestantes pacíficos y defensores de los derechos civiles y humanos.

El Parlamento Europeo tiene hoy que enviar un mensaje muy claro al General Musharraf en el sentido de que sus recientes acciones violan todos los convenios internacionales respetados y que está metiendo a Pakistán en una senda muy negativa y peligrosa.

 
  
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  Jean Lambert, en nombre del Grupo Verts/ALE. – Señor Presidente, como muchos otros, yo también creo que estamos aquí con un profundo sentimiento de tristeza y un cierto enojo por estar, una vez más, debatiendo la situación en Pakistán. Estoy de acuerdo prácticamente con casi todo lo que se ha dicho esta tarde. La situación es grave, sobre todo porque se trata de un estado nuclear y el riesgo que representa un estado nuclear al borde del colapso debe ponernos, en efecto, muy nerviosos a todos.

Los ciudadanos tienen razón al decir que el poder para reconducir la situación está básicamente en manos del Presidente Musharraf y de sus seguidores. La idea de declarar el estado de excepción y de seguir adelante con las elecciones sin que haya disturbios carece de fundamento. No serán, desde luego, unas elecciones tranquilas si los dirigentes de otros partidos políticos están bajo arresto domiciliario o en prisión. Si no hay libertad de prensa, si los ciudadanos ni siquiera pueden conseguir antenas parabólicas porque ahora se ha prohibido su importación, no podrán darse ni de lejos las circunstancias para celebrar unas elecciones libres y justas.

Está claro que queremos la liberación de todos esos presos políticos, que queremos libertad de prensa y que queremos una justicia que pueda funcionar libremente porque, si todos los que han manifestado su compromiso con la democracia están encarcelados, ¿quién más queda fuera en las calles? El mensaje que ha enviado las recientes acciones del Gobierno de Pakistán es, por tanto, extremadamente preocupante para un estado que dice estar comprometido con la democracia.

Estoy de acuerdo con lo que ha dicho el señor Robert Evans. Sí que necesitamos sanciones que puedan aplicarse de inmediato si se incumple la fecha del 22 de noviembre fijada por la Commonwealth y por las Naciones Unidas, y si no se produce la dimisión del Presidente Musharraf como Jefe del Estado Mayor o, de hecho, el fin del estado de excepción.

Debemos apoyar mañana el Día de Acción de Amnistía Internacional en recuerdo de los presos políticos retenidos en Pakistán y, desde luego, tenemos que considerar la ayuda que están recibiendo de nosotros y la utilización que hacen de la misma. Pakistán ha recibido 10 000 millones de dólares en ayuda de los Estados Unidos en los últimos cinco o seis años, la mayor parte para medidas antiterroristas y no para el mantenimiento y el desarrollo de la educación.

 
  
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  Georgios Georgiou, en nombre del Grupo IND/DEM. – (EL) Señor Presidente, he podido comprobar que todo el mundo occidental, con los Estados Unidos a la cabeza, está pidiendo una rápida celebración de las elecciones en Pakistán. Desean que se celebre el referéndum antes de que la oposición esté fuera de prisión y el señor Ahsan, Presidente de la Asociación de Abogados del Tribunal Supremo, se vea libre de su arresto domiciliario.

Las consecuencias sin duda se sentirán en Pakistán. Inevitablemente también se darán cita la inestabilidad política y una repercusión negativa en la economía de un país cuya situación ya era suficientemente mala. Es probable que la crisis también tenga otros efectos a nivel regional y que la situación evolucione afectando a la estabilidad de toda Asia. Creo que es imposible disociar los acontecimientos de Pakistán y Cachemira de los que se producen en Afganistán.

Propongo que la UE insista en asegurar el importante arsenal nuclear de Pakistán, si es necesario mediante la ONU, al menos hasta que el país recupere su antigua situación política y, si es posible, una situación democrática.

 
  
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  Eija-Riitta Korhola (PPE-DE). - (FI) Señor Presidente, Comisaria, durante años tanto nosotros como el resto de Occidente hemos considerado a Pakistán como un importante aliado. La amenaza del terrorismo, las promesas del Gobierno pakistaní y la retórica de mano dura con respecto a la eliminación de esta amenaza siempre han sido palabras de garantía para la UE. Sin embargo, han sido demasiadas las desventajas unidas a esta alianza y a esta mutua solidaridad. Ahora por fin ha llegado el momento de abrir los ojos.

El estado de excepción declarado por el general Musharraf durante el tercer día, que ha supuesto un hundimiento de la constitución pakistaní, es tan sólo la punta del iceberg de una situación sobre la que ya advertimos aquí en julio y en octubre. La sociedad se ha militarizado paulatinamente durante estos años y la situación de los derechos humanos, la libertad religiosa y los derechos de las minorías no ha pasado su prueba de fuego dadas las restricciones a las que están sometidos. En lugar de asistir a la preparación de Pakistán para su triunfal marcha de la democracia, hemos visto claros signos de endurecimiento del sistema dictatorial del gobierno. Las detenciones de los miembros de la oposición, la interrupción del trabajo del Tribunal Supremo, el rechazo a permitir que un líder de la oposición entrara en el país y el arresto domiciliario de otro, la detención de un representante de la ONU y la violencia que las autoridades han ejercido contra manifestantes pacíficos han demostrado que Pakistán está al borde del precipicio.

Comisaria, ahora la UE debe enviar un mensaje sólido y unitario que exponga claramente que los elementos que constituyen la barrera más resistente frente al ascenso al poder de los grupos radicales son el poder democrático popular y una sociedad que respeta los derechos humanos, no un ejército. Entendemos que el país se enfrenta a amenazas internas a su seguridad y que es necesario darles una respuesta, pero la democracia no es una amenaza para la seguridad. La democracia es precisamente la respuesta en la lucha contra la talibanización. La UE debe atreverse a hablar y a decir que creemos que la construcción de una sociedad democrática y estable es esencial para nuestra alianza. El primer paso para conseguir la estabilidad de Pakistán es garantizar que el Tribunal Supremo puede trabajar con independencia y en un entorno de paz. Además, están las elecciones al parlamento de enero. El hecho de que se haya proporcionado ayuda internacional a las autoridades en la investigación del atentado con explosivos de octubre es una demostración de nuestra preocupación. Una sociedad que, al menos oficialmente, es constitucional, que posee una larga tradición democrática y en la que la gente desea realmente la democracia, la paz y la estabilidad no se rendirá tan fácilmente. De ahí que Pakistán esté lleno de esperanza.

 
  
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  Libor Rouček (PSE). - (CS) Señor Presidente, señora Comisaria, Señorías, la experiencia a largo plazo de muchos países demuestra que el Estado de derecho y la democracia constituyen el mejor y más eficaz medio de evitar los extremismos, la inestabilidad y el caos. Si se considera desde este punto de vista, la decisión del Presidente Musharraf de declarar el estado de excepción es un error garrafal y muy grave. Pakistán no es un país sin tradiciones democráticas. Todo lo contrario, si tenemos en cuenta la valiente y responsable actuación de los jueces, abogados, periodistas y otros representantes de organizaciones no gubernamentales pakistaníes, la sociedad civil tiene una profunda y sólida raigambre en Pakistán. Sin embargo, esta sociedad civil necesita ayuda. Por lo tanto solicitamos al Presidente Musharraf que ponga fin al estado de excepción, que libere a todos los presos políticos y que restaure los derechos y libertades garantizados por la constitución, inclusive la libertad de circulación, de expresión, de asociación y de reunión, para que puedan celebrarse unas elecciones al parlamento realmente democráticas, libres y transparentes a comienzos del próximo año.

 
  
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  Neena Gill (PSE). - Señor Presidente, las últimas dos semanas han sido una sucesión de terribles acontecimiento en este país turbulento y conflictivo. La imposición de la ley marcial con el pretexto del estado de excepción es un intento soterrado de desestabilizar Pakistán por la ambición personal de un hombre.

El Presidente Musharraf justifica sus acciones como un intento de evitar el suicidio de su país, pero no es que el país esté cometiendo un suicidio, sino que las acciones y hechos de un dictador están matando al país.

Es totalmente inaceptable que la líder de la oposición, Benazir Bhutto, esté bajo arresto domiciliario, que se le haya prohibido toda actividad política y que otros activistas, los medios de comunicación y los jueces independientes hayan sido todos ellos amordazados.

Aún reconociendo que los extremistas representan una amenaza real para el país, creo que las acciones del General Musharraf sólo servirán para envalentonarles, pero no acabarán con ellos; sólo servirán para debilitar a las voces democráticas y moderadas del país.

Algunos dicen que Pakistán está al borde del colapso. Tenemos que evitar eso con una respuesta firme por nuestra parte. Las facciones moderadas de Pakistán están empezando a sentir frustración y cólera, así como decepción por la respuesta poco contundente de Europa.

Por consiguiente, pido a la Comisaria Ferrero-Waldner y al Consejo que envíen un mensaje claro e inequívoco al Presidente sobre las graves consecuencias que habrá si no pone fin de inmediato a la represión de la Constitución, de los políticos, de los medios de comunicación y del poder judicial.

 
  
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  Philip Claeys (NI). - (NL) Señor Presidente, en casi todas las intervenciones anteriores se ha señalado que la declaración del estado de excepción en Pakistán y el modo en que se ha efectuado son totalmente inaceptables. Resulta totalmente inaceptable que Musharraf pueda demostrar ese desprecio displicente por la democracia.

Además, este estado de excepción agrava un serio problema ya existente porque, por decirlo de algún modo, abre un segundo frente, el del terrorismo islamista.

Como ya saben, se pueden realizar muchas críticas al régimen de Musharraf: por ejemplo, que sus medidas contra los talibanes son inútiles y que hay grupos vinculados a Al Qaeda activos en la frontera con Afganistán. Pues bien, la declaración del estado de excepción ha abierto la puerta a las organizaciones terroristas de este tipo y, como resultado, la situación sólo puede empeorar.

 
  
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  Manuel Lobo Antunes, Presidente en ejercicio del Consejo. (PT) Señor Presidente, Comisaria, Señorías, en primer lugar deseo darle las gracias al Parlamento Europeo por haber incluido en la agenda del día este debate que, teniendo en cuenta la situación de Pakistán y la cooperación que hemos mantenido con este país en una lucha tan importante como la librada contra el extremismo y el terrorismo, resulta muy oportuno.

No podemos permanecer indiferentes ante un país como Pakistán y no lo haremos. Este debate también demuestra que las tres instituciones, el Parlamento, el Consejo y la Comisión, comparten los mismos objetivos fundamentales e inmediatos, a saber, la rápida y completa restauración del Estado de derecho y de las libertades democráticas en Pakistán y la celebración de elecciones libres y democráticas. Ésta es la meta que nos une y el objetivo por el que todos debemos trabajar, especialmente las tres instituciones, dentro del ámbito de nuestras respectivas competencias.

También me gustaría decir que, en calidad de Presidencia, entendemos, como ya ha dicho la Comisaria, que cualquier medida que pudiera provocar una posible suspensión de la cooperación que repercutiera sobre una población que ya está padeciendo la escasez debe estudiarse y examinarse con detenimiento. El pueblo de Pakistán ya ha sufrido suficiente y no debe sufrir más. Éste es un tema que, si llega a surgir, deberá estudiarse con cuidado.

En cualquier caso, ahora nuestros objetivos son claros y están bien definidos y puedo asegurarles que la Presidencia y el Consejo adoptarán todas las medidas que se consideren necesarias para responder a la evolución de la situación.

 
  
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  Benita Ferrero-Waldner, miembro de la Comisión. − Señor Presidente, creo que ha quedado demostrado muy claramente que todos consideramos que lo sucedido es muy difícil de entender. Es muy serio. Estamos todos preocupados, porque la declaración del estado de excepción ha supuesto una grave amenaza para la fortaleza de las instituciones democráticas y la construcción de un proceso democrático más integrador. Por ello, es muy importante que se restituyan plenamente los derechos civiles y políticos, se levanten las restricciones sobre los medios de comunicación y se realicen mejoras fundamentales en el marco y las condiciones para la celebración de elecciones. La estabilidad y el desarrollo sólo pueden conseguirse con democracia y el Estado de derecho.

Por consiguiente, tenemos que reflexionar más sobre la cuestión de una posible misión de observación electoral. Como he dicho, puede que enviemos a un equipo más reducido de asesores para seguir el proceso en las circunstancias actuales. Si no, tendría que levantarse de inmediato el estado de excepción y restituirse las libertades civiles.

En cuanto a la ayuda, permítanme decir que hemos aumentado ya considerablemente nuestra ayuda a Pakistán, sobre todo en los ámbitos de la educación y el desarrollo rural. Por tanto, como he dicho antes, creo que en este momento tenemos que sentarnos a esperar un tiempo y juzgar con mucho cuidado. Por supuesto, no debemos poner en peligro a la población empobrecida de Pakistán, pero tenemos que procurar que las cosas se hagan bien.

 
  
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  Presidente. − Para cerrar el debate se han presentado siete propuestas de Resolución de conformidad con el apartado 2 del artículo 103 del Reglamento(1).

Se cierra el debate.

La votación tendrá lugar el jueves, 15 de noviembre de 2007.

Declaraciones por escrito (artículo 142 del Reglamento)

 
  
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  David Martin (PSE), por escrito. – Pakistán es un aliado fundamental en la guerra contra el terror. Como resultado, ha tenido que soportar una enorme presión interna y la amenaza de inestabilidad. El Presidente Musharaff ha respondido a esta situación declarando el estado de excepción.

Su argumento es que una situación anormal requiere actuaciones fuera de lo normal. Su respuesta es en parte comprensible, pero equivocada. La forma de combatir las fuerzas antidemocráticas es con democracia. Debe poner fin al estado de excepción, y anunciar tanto la fecha de las elecciones como la fecha en que renunciará a llevar uniforme. Seguidamente deberá iniciar un debate abierto y con la participación de todos sobre el futuro de Pakistán.

Estoy convencido de que un debate así revelaría que la gran mayoría de los paquistaníes rechaza el extremismo y el fundamentalismo y desea vivir en un país en paz consigo mismo, en paz con sus vecinos y en buenas relaciones con Occidente.

 
  

(1)Véase el Acta.


9. Estrategia del Consejo para la Conferencia de Bali sobre el Cambio Climático (COP 13 y COP/MOP 3) (debate)
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  Presidente. − El punto siguiente es el debate sobre

- la pregunta oral al Consejo, sobre la estrategia del Consejo para la Conferencia de Bali sobre el Cambio Climático (COP 13 y COP/MOP 3), de Guido Sacconi, en nombre de la Comisión Temporal sobre el Cambio Climático (O-0057/2007 - B6-0379/2007), y

- la pregunta oral a la Comisión, sobre la estrategia del Consejo para la Conferencia de Bali sobre el Cambio Climático (COP 13 y COP/MOP 3), de Guido Sacconi, en nombre de la Comisión Temporal sobre el Cambio Climático (O-0058/2007 - B6-0380/2007).

 
  
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  Guido Sacconi (PSE), autor. (IT) Señor Presidente, Ministro, Comisario, Señorías, estoy seguro de que no necesito recordarles la importancia de la Conferencia de las Partes de Bali que va a celebrarse inminentemente y en vista de la cual les hemos solicitado más información sobre su estrategia, sobre la línea que van a seguir.

Como Unión Europea, nos hemos comprometido a realizar individualmente un extraordinario esfuerzo, si me permiten expresarlo así, a pesar de que sabemos que no constituye la solución definitiva. Nuestro objetivo compartido es mantener el calentamiento global en el rango de dos grados con respecto a los niveles de la era preindustrial. Somos conscientes de que se trata de un umbral de alto riesgo y que en algunas parte del mundo, en algunas partes de Europa, será necesario elaborar disposiciones, tal y como estaba previsto, para crear una política de adaptación. Sin embargo, si realmente pretendemos conseguir esta difícil meta, sabemos que un nuevo tratado internacional es absolutamente esencial.

Como ya sabemos, la responsabilidad de la Unión Europea es limitada (el 14 % de las emisiones de gases de efecto invernadero). Necesitamos un nuevo tratado internacional que tenga en cuenta los cambios que se han producido desde Kyoto, en especial el extraordinario y explosivo crecimiento de los gigantes asiáticos. Bali es un paso esencial en esa dirección, y aunque no sea el lugar en el que se llegue a un acuerdo, será el lugar en el que se inicien las negociaciones y por lo tanto es muy importante llegar a Bali con un mandato de negociación claro, con plazos concretos, con la vista puesta en lograr una conclusión para 2009.

Durante los últimos meses el contexto mundial ha cambiado desde el punto de vista político, económico y cultural, desde los informes del Grupo intergubernamental sobre el cambio climático (IPCC), cuya síntesis final estará lista a finales de esta semana y se presentará en Valencia, hasta la concesión del premio Nobel a Al Gore y a los científicos del IPCC. Las cosas han cambiado mucho durante los últimos meses y por lo tanto podemos ser optimistas, aunque de un modo crítico y atento.

Así, deseo resumir el sentido de la resolución que hemos elaborado y que sin duda se aprobará mañana en esta Cámara por una amplia mayoría: se trata de una contribución, una contribución a los negociadores para ayudarles a adoptar una posición más firme cuando comiencen las negociaciones. Me gustaría darle las gracias a la señora Hassi quien, junto al resto de los ponentes, ha conseguido elaborar una síntesis consiguiendo evitar que la resolución se convirtiera en un árbol de Navidad con demasiados adornos. Se centra principalmente en esas negociaciones y así es como se lo presentamos.

 
  
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  Satu Hassi (Verts/ALE), autora. (FI) Señor Presidente, deseo agradecer los excelentes niveles de cooperación con los ponentes alternativos de los Grupos políticos en el transcurso de las negociaciones para elaborar esta resolución. El cambio climático se está produciendo en estos momentos y está avanzando a un ritmo más rápido del esperado. Una terrible prueba de este hecho es que, a finales del verano pasado, se derritieron un millón de metros cuadrados de hielo en el Océano Ártico, una extensión igual a la de Finlandia, Suecia y Noruega juntas. El mensaje que los científicos están enviando sobre el avance del cambio climático y la necesidad urgente de reducir las emisiones es cada vez más alarmante. Una situación que también se recoge en la información preliminar referente a la reunión del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático que se celebrará esta semana.

Es importante que no quede ningún vacío entre el Protocolo de Kyoto y el próximo acuerdo sobre el clima. Ése es el motivo por el que el tratado para el periodo posterior a 2012 debe estar listo como máximo en 2009. En Bali, la UE debe hacer todo lo posible para conseguir un mandato de negociación que permita mantener el calentamiento global por debajo de los dos grados. El papel de liderazgo asumido por la UE es esencial para lograrlo. Estamos marcando el camino a seguir con nuestras propias medidas para reducir emisiones, pero también coordinando las negociaciones internacionales. Resulta esencial conseguir que todos los países industrializados, incluidos los Estados Unidos, se impliquen, aunque esto no sea suficiente para solucionar el problema del clima. Lograr que los grandes países en vías de desarrollo, como China y la India, acepten límites al aumento de sus emisiones es igualmente importante. Probablemente éste sea el mayor reto en la historia de la diplomacia internacional. Hemos de entender que el hecho de que China, la India y otros países en una situación similar aceptaran límites a sus emisiones supondría un enorme cambio en su forma de pensar y actuar. Tenemos que estar preparados para darles algo a cambio. Dicho de otro modo, tenemos que proporcionar ayuda financiera para que se produzca un avance en el desarrollo de una tecnología limpia y respetuosa con el clima en estos países.

Me gustaría recordarles que Nicholas Stern calculó que será necesario invertir el 1 % del producto mundial bruto anual para proteger el clima. Después de la Segunda Guerra Mundial, los Estados Unidos donaron el 2 % de su PIB a la ayuda en forma de Plan Marshall. Después de la guerra era importante poner en marcha la reconstrucción, pero aún más importante es evitar una catástrofe comparable como resultado del cambio climático. Por lo tanto, debemos estar preparados para pagar por la protección del clima.

 
  
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  Manuel Lobo Antunes, Presidente en ejercicio del Consejo. (PT) Señor Presidente, Comisario, Señorías, ya se acerca el momento en el que la isla indonesia de Bali recibirá a los delegados de la decimotercera Conferencia de las Partes de la Convención sobre el Cambio Climático, a los que una vez más se les pide que recurran a su experiencia y sus habilidades de negociación para hacer historia.

A punto de iniciar el primer periodo de cumplimiento del Protocolo de Kyoto, que va desde 2008 hasta 2012, los preocupantes datos científicos que han aparecido mientras tanto sobre la reciente evolución del problema del cambio climático ponen de relieve la urgencia de encontrar una solución colectiva y eficaz a este reto ya que lo que está en juego es el futuro de nuestro planeta. En este contexto, Bali constituye la oportunidad final de iniciar las negociaciones sobre un completo acuerdo global para el régimen climático posterior a 2012. Somos conscientes de las dificultades de este proceso legal.

La Unión Europea acudirá a Bali con la misma intención que le ha servido de guía durante los últimos quince años, un periodo en el que hemos asumido de forma resuelta y clara la función de líderes de la comunidad internacional en este gran reto mundial. El principal objetivo de la Unión Europea en la Conferencia de Bali sobre el cambio climático estará vinculado al proceso mismo, es decir, será garantizar que se inicia un proceso de negociación integral a escala mundial.

Asimismo deseo informarles de que la UE considera que los siguientes aspectos son esenciales para crear un marco eficaz y apropiado para el periodo posterior a 2012: en primer lugar, continuar con el desarrollo de una perspectiva común sobre el problema de modo que podamos lograr el objetivo principal de la Convención; segundo, que los países desarrollados lleguen a un acuerdo sobre la adopción de compromisos más firmes en lo que respecta a la reducción de las emisiones mundiales; tercero, facilitar a terceros países la prestación de nuevas contribuciones justas y equitativas, entre las que se incluyen incentivos creados mediante nuevos tipos de compromisos flexibles para reducir la intensidad de las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas al desarrollo económico; cuarto, ampliar el mercado del carbono, especialmente mediante el refuerzo de mecanismos innovadores y flexibles; quinto, reforzar la cooperación en los ámbitos de la investigación, el desarrollo, la divulgación, las previsiones y la transparencia en el sector tecnológico y, finalmente, intensificar los esfuerzos de adaptación, especialmente en lo referido a las herramientas de gestión de riesgo, a la financiación y a la tecnología.

Señor Presidente, Señorías, las cifras hablan por sí mismas. En Kyoto asumimos una posición de vanguardia al adoptar compromisos más amplios de lo que se nos pedía y hoy la UE y sus Estados miembros han definido claramente objetivos ambiciosos que de nuevo nos colocan a la cabeza de la lucha contra el cambio climático. Como el Presidente en ejercicio del Consejo Europeo enfatizó en Nueva York, ahora el cambio climático es sin duda uno de los mayores retos a los que se enfrenta la humanidad y ha pasado del ámbito de la teoría a convertirse en una preocupación real y extendida para la población del mundo entero.

Se trata de un reto mundial que requiere una respuesta mundial, cuya efectividad dependerá de la acción colectiva de la comunidad internacional. Ése es el motivo por el que insistimos en que deben hacerse todos los esfuerzos posibles para negociar un acuerdo mundial completo, como ya he dicho, al amparo de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que constituye y debe seguir constituyendo la referencia central y esencial para todas las acciones e iniciativas emprendidas en este ámbito.

Por lo tanto, ya ha llegado el momento de que otros estados asuman sus responsabilidades y desempeñen una función real y proporcionada en la batalla mundial contra el cambio climático. Animados por el debate entre los jefes de Estado y de gobierno durante la reciente cumbre informal de Lisboa sobre Europa y la globalización, en la que se demostró claramente que el cambio climático es una prioridad de la UE, y también por las conclusiones de la Comisión de Medio Ambiente del 30 de octubre sobre la preparación de la COP 23, acudiremos a Bali decididos a contribuir activamente a la consecución de un resultado que pueda traducirse en un avance perceptible y concreto en el futuro régimen climático. Bali no constituye el final, sino el principio de un viaje, la «hoja de ruta» sobre la que tanto se ha hablado durante estos últimos años. Estamos ante un reto complejo y difícil, pero que es posible lograr y que no podemos abandonar. La UE, por su parte, está preparada para liderar este reto ya que así lo desea su población.

 
  
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  Stavros Dimas, Miembro de la Comisión. − (EL) Señor Presidente, le agradezco la oportunidad que nos ha brindado hoy de intercambiar opiniones sobre la postura de la UE en la Conferencia de la ONU de Bali que se celebrará el 3 de diciembre.

La Comisión y el Parlamento Europeo han hecho una contribución decisiva para lograr una ambiciosa política europea sobre el cambio climático. Hemos adoptado una posición de liderazgo en la escena internacional y una postura constructiva con respecto a nuestros principales socios tanto entre los países desarrollados como entre los países en vías de desarrollo. Deseo continuar esta estrecha y fructífera cooperación en Bali, donde el Parlamento contará con la representación de una sólida delegación.

La pregunta formulada por la Comisión Temporal sobre el Cambio Climático está relacionada con los aspectos más importantes a los que nos enfrentamos en Bali.

Uno de estos aspectos es cómo garantizar que nuestros principales socios apoyen el inicio de las negociaciones con la vista puesta en lograr un acuerdo internacional para asegurar que el calentamiento global se limita a 2ºC.

Sin duda alguna la Conferencia de Bali constituirá un hito en el empeño internacional de combatir el cambio climático. Bali constituirá la primera comprobación práctica de la determinación comunitaria para traducir las declaraciones políticas en acciones tangibles.

Existen muchos signos esperanzadores. El cambio climático es ahora una prioridad de la política internacional, es un tema que preocupa a los jefes de Estado y de gobierno de todo el mundo. Hace un mes, la primera reunión de este tipo, que fue convocada por el Secretario General de la ONU, Ban Ki-Moon, en Nueva York, supuso un mensaje muy claro: los líderes de todo el mundo reconocen ahora que el cambio climático requiere una acción rápida y decisiva por parte de la comunidad internacional.

La reciente reunión de Bogor también confirmó que cada vez un mayor número de países comparten la opinión de que es necesario alcanzar un acuerdo en Bali sobre el inicio de las negociaciones oficiales encaminadas a llegar a un acuerdo para el periodo posterior al año 2012 en lo referido al cambio climático.

Los debates celebrados hasta el momento también han demostrado que existe un acercamiento de posturas sobre los puntos principales que deberán incluirse en el acuerdo para el periodo posterior a 2012. Por supuesto, algunos preferirán paquetes (reducción, adaptación, tecnología, financiación) para determinar los principales puntos de acuerdo en Bali, que es precisamente la opinión que defiende la UE.

Sin embargo, es cierto que la UE ha conseguido fijar en gran medida la agenda para la Conferencia de Bali. La estrategia de la UE para el clima y la energía, aprobada por el Consejo Europeo en marzo de 2007 sobre la base de la propuesta de Resolución de la Comisión, ha tenido una repercusión decisiva en los objetivos y el grado de ambición de la Conferencia de Bali, además de en la estructura del acuerdo sobre el cambio climático para el periodo posterior a 2012.

La estrategia de la UE ha sentado la base para una serie de debates multilaterales y bilaterales. A finales de este mes, la UE debatirá el asunto del cambio climático como tema prioritario en las conferencias EU-China y EU-India de la cumbre. A nuestros socios de los países desarrollados les corresponde responder y cooperar con los objetivos impuestos por la UE, actuando siempre en virtud de los datos científicos.

Los países desarrollados deben seguir tomando la iniciativa mediante la aceptación de compromisos ambiciosos para reducir las emisiones en términos absolutos. Poseemos los medios técnicos y económicos para limitar las emisiones de gases de efecto invernadero. Si nosotros y el resto de los países desarrollados no damos los primeros pasos, ¿cómo podemos esperar que las economías emergentes que se están desarrollando rápidamente pasen a la acción, especialmente al nivel necesario?

Sin embargo, las previsiones de incremento de las emisiones en todo el mundo no dejan lugar a dudas con respecto al hecho de que los países en vías de desarrollo deben contribuir. En estos momentos no estamos pidiéndoles que se comprometan a reducir las emisiones en términos absolutos. No obstante, los países en vías de desarrollo deben reducir, con nuestra ayuda, el nivel de incremento de sus emisiones. De ese modo, en algún momento en los próximos diez o quince años, cuando hayamos alcanzado un pico en las emisiones de CO2 a escala mundial, éstas podrán comenzar a descender en términos absolutos.

Éste es el único modo de que podamos mantener el aumento de la temperatura media del planeta dentro del límite de los 2ºC. En este contexto, debemos centrarnos en propuestas específicas para reforzar la financiación, las inversiones en tecnologías limpias y la transferencia de esas tecnologías a los países en vías de desarrollo.

Por lo tanto, apoyamos la iniciativa de nuestros anfitriones indonesios de invitar a los ministros de economía a una reunión sobre cambio climático y financiación que se celebrará en Bali durante la conferencia.

Para mantener su posición de liderazgo internacional, la UE ante todo ha de lograr resultados dentro de su propio territorio. La Comisión aprobará el paquete de medidas sobre clima y energía a principios del próximo año y planificará las medidas necesarias para conseguir nuestras metas, concretamente una reducción unilateral de las emisiones de un 20 %, o de un 30 % si se llega a un acuerdo internacional.

Este paquete de medidas incluirá las propuestas sobre la asignación de responsabilidad y obligaciones entre los Estados miembros con el objetivo de mejorar el Régimen Comunitario de Comercio de Derechos de Emisión y lograr los objetivos referidos a las fuentes de energía renovable.

Las medidas a escala comunitaria también desempeñarán su función en la reducción de las emisiones. En este ámbito se encuentran por el ejemplo nuestras próximas propuestas sobre CO2 y vehículos a motor, tal y como se debatió en el Parlamento Europeo en la sesión plenaria de octubre.

La Comisión propondrá un marco legislativo para alcanzar el objetivo comunitario de 120 g/km para 2012. La Comisión también presentará el marco normativo para la captación y el almacenamiento de CO2, con las garantías necesarias de protección medioambiental.

Bali es solo el punto de partida del proceso de negociación, como ya ha dicho el Presidente en ejercicio del Consejo. Ahora debemos prepararnos y asegurarnos el mayor apoyo internacional posible para el camino que nos queda por recorrer y que ya hemos planificado.

La UE intensificará los contactos bilaterales con los principales socios y aprovechará al máximo las próximas cumbres, además del resto de importantes reuniones internacionales.

Como ya he dicho antes, a pesar de las esperanzadoras señales que podemos detectar a escala internacional, existen importantes diferencias de opinión. Por ejemplo, existen desavenencias sobre cómo combatir el cambio climático y, sobre todo, en lo referido al tipo y la naturaleza de los objetivos. Los Estados Unidos siguen oponiéndose a los objetivos obligatorios.

Las metas de este tipo tienen una importancia fundamental si deseamos garantizar la efectividad de nuestro acuerdo y reforzar el mercado mundial de CO2. Seguiremos cooperando con todas aquellas personas de los Estados Unidos que puedan contribuir a conseguir un cambio de actitud a nivel federal.

Dentro de los Estados Unidos se está desarrollando un debate muy intenso sobre la lucha contra el cambio climático. Desde distintos sectores de los Estados Unidos estamos recibiendo mensajes y solicitudes claras para emprender una acción decisiva durante el periodo previo a la Conferencia de Bali.

Contamos con el apoyo del Parlamento Europeo para la promoción de los ambiciosos objetivos de la UE con respecto al cambio climático gracias a sus diversos contactos con colegas de otros parlamentos de todo el mundo, con representante del sector industrial y de la sociedad civil.

Necesitamos este apoyo en nuestros esfuerzos de reforzar la cooperación internacional sobre el cambio climático.

(Aplausos)

 
  
  

PRESIDE: Martine ROURE
Vicepresidenta

 
  
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  Eija-Riitta Korhola, en nombre del Grupo del PPE-DE. (FI) Señora Presidenta, en primer lugar mi más sincero agradecimiento a la señora Hassi por su cooperación en esta resolución. Como es obvio puede que ésta sea una de las conferencias más importantes, si no la más importante, sobre el cambio climático. Por desgracia, en las últimas conferencias no se han logrado demasiados progresos. Ahora por fin ha llegado el momento de decidir medidas concretas para el periodo posterior a 2012.

Lo que han tenido en común las conferencias previas ha sido que, en lugar de legar verdaderos avances, se convirtieron en un escenario para felicitar a la UE por abrir el camino con sus acciones unilaterales y sus aspiraciones medioambientales y para despedirnos hasta el año siguiente. El problema es que necesitamos urgentemente medidas a escala mundial para este problema climático global, pero parece difícil conseguirlas. Por ejemplo, el año pasado en Nairobi no pudimos apreciar ningún indicio de que hubiera un compromiso por parte de ninguno de los nuevos países importantes para recortar las emisiones a partir de 2013. Por lo tanto, tuvimos que depositar nuestras esperanzas en que las negociaciones fuera del marco del Protocolo de Kyoto tuvieran éxito y consiguieran reducir las emisiones de los cuatro países más contaminantes del mundo: los Estados Unidos, China, la India y Rusia.

Quizás el reto más tangible para los países en vías de desarrollo es el concepto de solidaridad. Hubo un momento en el que nadie podía prever hasta qué punto iban a empezar a aumentar las emisiones y ahora aproximadamente la mitad de las emisiones proceden de países en vías de desarrollo, especialmente China y la India. Es obvio que sus ciudadanos tienen derecho al crecimiento económico, pero va en interés de todos que ese crecimiento sea lo más limpio posible. De ahí que las negociaciones sean delicadas, pero también tenemos que contar con la vertiente práctica. Para las empresas que operan en los mercados mundiales puede ser tentador invertir en lugares en los que aún no hay unas normas medioambientales adecuadas ni limites de emisiones. Sin embargo, para la población de los países en vías de desarrollo, que su medio ambiente resulte contaminado no es sinónimo de solidaridad. Además, desplazar las emisiones no es lo mismo que reducirlas. En ese caso el resultado es que tres de cada cuatro emisiones se incrementa rápidamente. ¿Cómo podemos salir de esta situación? ¿Llegará el momento de desvincular la producción industrial de las restricciones específicas de cada país y en su lugar elaborar un esquema mundial para el sector industrial y una economía internacional del carbono? Las prioridades deben ser el contenido energético, la eficiencia ecológica, la tecnología de bajas emisiones y su desarrollo.

 
  
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  Elisa Ferreira, en nombre del Grupo PSE. (PT) Presidente en ejercicio del Consejo, Comisario, Señorías, voy a comenzar expresando mi más sincero agradecimiento a la ponente, la señora Hassi, por su texto de presentación y por su capacidad para crear compromisos en este campo tan complejo.

El texto que se va a someter a votación refleja el esfuerzo real efectuado por los diferentes grupos políticos para enviar un mensaje claro y eficaz de movilización a Bali. Ésta es la única forma de garantizar las condiciones para lograr el objetivo básico, que es transformar la reunión de Bali en el punto de partida para que todos los socios internacionales asuman en 2009 una política clara y cuantificable de compromisos para combatir el cambio climático.

Todos hemos tenido que hacer sacrificios y ajustes. El objetivo se conseguirá si este texto recibe la aprobación mayoritaria del Parlamento. Este apoyo le conferirá legitimidad democrática al espíritu pionero de la UE en el ámbito del medio ambiente y el clima a ojos del mundo entero. Sin embargo, este espíritu pionero ha creado responsabilidades añadidas, especialmente en lo que respecta a la calidad de las propuestas concretas presentadas, que además han de incluir tanto reducciones como adaptaciones. Debemos tener en cuenta en concreto el hecho de que en estos momentos los mayores costes de adaptación están recayendo en las regiones más pobres del mundo, que son las que menos han contribuido al problema y las que están menos preparadas para resolverlo. Entre tanto, las propuestas deben garantizar que las distintas responsabilidades internacionales de reducción se distribuyen de un modo equitativo, proporcional y justo.

Los compromisos medioambientales tendrán que adaptarse al proceso de desarrollo al que tienen derecho los países y regiones más pobres, incluido el acceso a los niveles normales de bienestar y comodidad, ya sea para los países menos desarrollados o para la inmensa población de las economías emergentes. Aunque la iniciativa europea en este ámbito es un deber, también debe considerarse como una oportunidad para adquirir innovadoras ventajas comparativas y tecnológicas relacionadas con el medio ambiente. No obstante, éstas sólo podrán materializarse si las preocupaciones y compromisos medioambientales se convierten en la norma de funcionamiento de la economía mundial. En caso contrario, las buenas prácticas de la UE distorsionarán la competencia y decepcionarán a los ciudadanos.

En este contexto, la sugerencia práctica del Parlamento ha sido que las comisiones nacionales deberán complementarse mediante el análisis de compromisos sectoriales mundiales con el objetivo de crear criterios de referencia y buenas prácticas aceptadas a escala internacional para todos los sectores de la industria y los servicios implicados en la competencia internacional. Se trata de una agenda muy ambiciosa, pero la UE debe asumir las responsabilidades que le corresponden en función de su positivo papel de liderazgo, que resulta muy importante para la supervivencia del planeta.

 
  
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  Lena Ek, en nombre del Grupo ALDE. – (SV) Señora Presidenta, Ministro, Comisario, el inicio de las negociaciones para el instrumento que se convertirá en el nuevo Acuerdo de Kyoto en Bali el próximo diciembre es, sin duda, extremadamente importante. El Parlamento se está preparando mediante este debate y mediante una resolución y el Consejo también se ha preparado a través de una resolución. Aunque lo que falta, desde mi punto de vista, es una cooperación clara entre las distintas instituciones de la UE. En este ámbito la Presidencia Portuguesa asume una gran responsabilidad. La Unión Europea debe pronunciarse con una sola voz en Bali.

Un punto importante es cómo se gestionará la situación de los países en vías de desarrollo y cómo podrán combinar el desarrollo económico con una tecnología respetuosa con el medio ambiente. Necesitan nuestra ayuda. No sólo buenas palabras, sino dinero, desarrollo metodológico y acceso a las nuevas tecnologías. Tenemos que centrar nuestros esfuerzos en varios ámbitos políticos y modificar los programas de ayuda para que también sean respetuosos con el clima.

Parte de la solución también reside en el segundo punto que pretendo mencionar en este debate: los bosques. En estos momentos se están devastando grandes zonas y todos sabemos cuál es su repercusión en el clima. Pero también supone una catástrofe para la gente que vive en esas zonas cuando su medio de vida desaparece. Ha de desarrollarse un método de trabajo mediante el cual paguemos a los países en vías de desarrollo y a las familias que cuiden sus áreas forestales. La producción sostenible es de vital importancia. Un bosque totalmente virgen resulta positivo desde el punto de vista de la biodiversidad, pero un bosque lleno de podredumbre emite grandes volúmenes de gas metano. Lo que necesitamos son bosques que crezcan y cuyo producto final se use de tal modo que bloquee la emisión de CO2 y otros gases de efecto invernadero.

Bali será una reunión enorme, caótica y compleja. Lo mejor que podemos hacer es prepararnos bien para que el inicio real de las negociaciones sea positivo. Este debate constituye una excelente herramienta para ello, pero también debemos hacer preparativos junto con nuestros amigos mediante un sólido diálogo transatlántico y conversaciones con China y la India. Sabemos que veinticinco países emiten el 83 % de los gases que debemos evitar, Comisario, Ministro, un verdadero amigo es una persona que te pregunta cómo te va y que espera a escuchar la respuesta.

 
  
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  Liam Aylward, en nombre del Grupo UEN. – Señora Presidenta, yo también quiero felicitar a la señora Hassi por su trabajo y su contribución a este debate.

Quiero felicitar asimismo a Al Gore, el que fuera Vicepresidente de los Estados Unidos, por haber sido galardonado recientemente con el Premio Nobel de la Paz por su destacado trabajo para llamar la atención de la comunidad internacional sobre la necesidad de frenar el cambio climático.

Ese premio es el reconocimiento internacional de que el cambio climático ha pasado a encabezar la agenda política internacional. Lo que ahora se necesita es una actuación internacional, de manera que todos juntos podamos conseguir una reducción considerable de las emisiones de dióxido de carbono en un futuro próximo. Por tanto, apoyo plenamente los compromisos 20/20 y 50/50 de la UE para la reducción de emisiones de carbono.

Bali representa una oportunidad real de ponernos de acuerdo sobre un mandato y un marco oficial que nos permita garantizar unos compromisos internacionales claros y firmes para después de 2012.

En Bali empezaremos a sentar las bases de los componentes fundamentales y a perfilar el programa de trabajo, basándonos en una visión común; compromisos firmes de los países en desarrollo; el creciente uso de mercados del carbono; el refuerzo de la cooperación en investigación tecnológica y la reducción de la deforestación. No olvidemos tampoco que la UE tiene que cumplir sus promesas aquí en casa y servir de ejemplo.

Por tanto, espero con interés la propuesta del Presidente Pöttering en febrero sobre cómo esta Cámara, el Parlamento Europeo, puede contribuir reduciendo su huella del carbono.

 
  
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  Rebecca Harms, en nombre del Grupo Verts/ALE. (DE) Señora Presidenta, hablar del papel del liderazgo europeo en el esfuerzo internacional para combatir el cambio climático, algo que hoy ha vuelto a reiterar el Presidente en ejercicio del Consejo, se ha convertido en una práctica habitual en la Unión Europea. Si echo la vista atrás y recuerdo lo que pasó en marzo y las decisiones adoptadas en la cumbre de fijar como objetivos una reducción del 20 % en las emisiones de CO2, un aumento del 20 % en la eficiencia energética y un incremento del 20 % en la cuota de renovables para 2020, realmente parece que estamos hablando de un papel de liderazgo.

Creo que resulta muy lamentable que las negociaciones con los Estados miembros en lo que respecta al paquete energético no hayan progresado lo suficiente como para que podamos respaldar esas decisiones en Bruselas antes de la Conferencia de Bali. Si los países con los que la UE desea negociar en Bali revisan el panorama europeo y comprueban la compleja naturaleza de las negociaciones con los Estados miembros en lo referido a la eficiencia energética y a las renovables, se darán cuenta de que todo el proceso sólo puede calificarse de trágico. Considero que el hecho de que pidamos ingentes avances a escala mundial pero a nivel interior sólo estemos preparados para dar cautelosos pasitos al frente no presagia nada bueno. Nuestro problema no es la carencia de tecnología. Nuestro problema es que no tenemos la valentía política para aplicar a nuestras políticas de energía y recursos el cambio radical que se debatió en marzo.

Tengo que decir que cuando se aprobó el Informe Reul durante el último periodo parcial de sesiones plenarias, quedé totalmente horrorizada al comprobar que de nuevo estábamos volviendo a restringirnos únicamente al carbón y a las opciones nucleares y me llena de vergüenza el hecho de que ahora los europeos les estemos ofreciendo a los países africanos la energía nuclear como una solución para los problemas climáticos. Creo que algunos europeos han perdido el juicio.

 
  
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  Roberto Musacchio, en nombre del Grupo GUE/NGL. – (IT) Señora Presidenta, el texto que se presenta ante esta Cámara es el resultado del trabajo colectivo de la Comisión sobre el Cambio Climático. Dicha comisión, que se creo ad hoc y con un mandato de vital importancia, ha emprendido importantes iniciativas de consulta y debate y ha elaborado un instrumento que Europa puede utilizar para desempeñar una función esencial en la decimotercera Conferencia de las Partes de Bali.

La esencia de la propuesta política es clara y sólida. Lo que necesitamos es un enfoque político y multilateral basado en la ONU y que tenga en cuenta al IPCC y los importantes cambios que se producen no sólo en el campo tecnológico sino también en el modelo social. Necesitamos transferencias de tecnología, cooperación y una nueva estrategia medioambiental y de desarrollo. La propuesta del 3,20 % de la Comisión y el Consejo es sólo un punto de partida en ese sentido, pero resulta positiva. Nuestra forma de pensar ha de ser amplia de miras y progresista y, sinceramente, el futuro no puede pasar por volver a tecnologías del pasado que resultan obsoletas, peligrosas y controvertidas, como la tecnología nuclear.

También tenemos que empezar a considerar propuestas innovadoras que nosotros mismos hemos presentado en nuestro debate parlamentario y que ahora están siendo acogidas con mayor seriedad por personalidades importantes como la Canciller Merkel. Estoy hablando del cálculo per cápita de las emisiones, una propuesta que presentamos junto con el señor Prodi y que resulta muy importante en vista de la actual situación, en la que parece detectarse una desigualdad en las emisiones y que impone la necesidad de reducir las mismas de un modo equitativo.

 
  
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  Bastiaan Belder, en nombre del Grupo IND/DEM. (NL) Señora Presidenta, permítame abordar las siguientes cuestiones en nombre de mi colega Hans Blokland.

Para empezar, deseo manifestarle mi más sincero agradecimiento a Satu Hassi por el importante trabajo que ha realizado para conseguir la resolución que tenemos ante nosotros. Dada la proximidad de la Conferencia de Bali sobre el Cambio Climático, resulta importante registrar la postura del Parlamento Europeo sobre la política climática del modo más conciso posible, y eso es precisamente lo que ha logrado Satu Hassi.

Ahora que la Unión Europea está dedicando intensos esfuerzos a la política climática, ha llegado el momento de que otras partes del mundo sigan esa tendencia, incluidos aquellos países que aún no han ratificado el Protocolo de Kyoto. En Bali, la Unión Europea debe demostrar sus credenciales de líder y no de un modo paternalista, sino guiados por un espíritu de cooperación.

Considero que la Conferencia de Bali es una oportunidad perfecta para que todos nos sentemos y estudiemos cuáles son las acciones necesarias para la política climática posterior al año 2012. Para conservar la calidad de nuestro planeta y salvaguardar el futuro tendremos que hacer esfuerzos conjuntos a escala mundial.

 
  
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  Karl-Heinz Florenz (PPE-DE). - (DE) Señora Presidenta, permítame brindarle una calurosa bienvenida a Stavros Dimas. Estamos deseando que llegue el momento de debatir con usted en Bali la trayectoria que Europa desea seguir en el campo de la política climática.

Creo que la búsqueda de una política climática representa un reto para todos nosotros. Este asunto no es una preocupación exclusiva de ecologistas de mirada empañada ni de comerciantes liberales, sino un reto al que todos debemos responder unidos, y eso es precisamente lo que está comenzando a hacer la Comisión Temporal sobre el Cambio Climático. No todo el mundo se ha dado cuenta aún, pero sin embargo hemos tenido un buen comienzo.

Bali es un hito, no cabe duda. Un vacío post-Bali, que sería también un vacío post-Kyoto, constituiría un verdadero desastre, no sólo para el medio ambiente, sino también en términos de política económica, porque la industria no puede invertir sin datos sólidos y rápidos. También se trata de saber dónde estamos en estos momentos y qué tenemos que ofrecer realmente a Bali, porque debemos tener algo que ofrecer o de lo contrario no podemos esperar que otros continentes se unan a nosotros en un esfuerzo común por resolver el problema.

Ése es el motivo por el que resulta correcto que estemos dispuestos a hacer ofertas aquí. Tres objetivos del veinte por cierto para conseguir una gran meta, unos objetivos cuya consecución nos alegraría. Para ser sinceros, aún veo obstáculos en nuestro camino, pero podremos superarlos. Además, precisamente porque tenemos que dar un buen ejemplo, creo que tenemos que conseguir una política europea exterior en materia medioambiental que repercuta en la búsqueda de respuestas a preguntas como por qué en todo el planeta se producen esas inmensas conflagraciones que generan más CO2 que todas las centrales eléctricas de Europa juntas.

Creo que Europa tiene que implicarse en este tema y que estamos en el buen camino para lograrlo. Además, los estadounidenses recibirán —no necesariamente a través de su Gobierno— un estímulo positivo para avanzar. Ésa es precisamente la dirección que seguimos. Considero que el cambio climático es una excelente oportunidad económica. Si no la aprovechamos, otros lo harán.

 
  
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  Riitta Myller (PSE). - (FI) Señora Presidenta, en diciembre en Bali se evaluará la credibilidad del liderazgo demostrado por la Unión Europea en material de política climática. El resultado debe ser la voluntad mundial, plasmada en forma de mandato claro, de evitar que la temperatura ascienda más de dos grados. La Unión Europea ya ha tomado sus propias decisiones. Sin embargo, para lograr el objetivo será necesario el compromiso de todos los países industrializados, entre ellos los Estados Unidos y Australia, de recortar cuantitativamente sus emisiones.

No podemos permitirnos el lujo de seguir debatiendo como hasta ahora si esos objetivos deben alcanzarse mediante el desarrollo tecnológico o mediante la imposición de objetivos obligatorios. Los dos son necesarios. No obstante, sólo los objetivos obligatorios y unos adecuados objetivos estrictos de emisiones conseguirán que las empresas evolucionen a una tecnología más limpia y respetuosa con el medio ambiente. Hemos de recordar que, como ya se ha dicho aquí, el requisito para conseguir que todas las partes aprueben el tratado será la solidaridad, especialmente con los países en vías de desarrollo, que son los que se encuentran en la peor situación económica. No obstante, también necesitamos llegar a una clara postura de negociación con los países en vías de desarrollo, como China y la India, en lo que respecta a la reducción cuantitativa de emisiones en el futuro.

De nuevo deseo darles las gracias a todos los que han colaborado en la redacción de esta resolución para el Parlamento, especialmente a la señora Hassi y a los negociadores de los Grupos. Han hecho un excelente trabajo.

 
  
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  Vittorio Prodi (ALDE). - (IT) Señora Presidenta, Señorías, deseo darle la bienvenida al Comisario Dimas, que estará en primera línea en Bali. El calentamiento global es un problema urgente, muy serio y de carácter realmente mundial para el que se requiere imperiosamente consenso a escala internacional. Por lo tanto es necesario presentar inmediatamente propuestas de control de las emisiones de gases de efecto invernadero más justas y con una mayor aceptación que las que se propusieron en el Protocolo de Kyoto sobre la base del principio de «exención por derechos adquiridos», es decir, «el que más ha contaminado, puede seguir contaminando en la misma medida». Esto es inaceptable.

Por esa razón creo que debemos presentar una propuesta más audaz. He presentado una enmienda, sobre la que ya se ha hablado, que puede resumirse con el lema «una persona, un derecho de emisión» basándome en la sugerencia del profesor alemán Lutz y que ya ha sido acogida positivamente por la Canciller Merkel.

Para que a todas las personas se les conceda el mismo derecho de actuación y el mismo acceso a los recursos naturales, es importante que el Parlamento apoye este proceso que, desde el punto de vista del régimen de comercio de los derechos de emisión, puede aportar a los países en vías de desarrollo una cantidad de recursos de magnitud superior a la de la cooperación internacional y más fácil de controlar. Por otra parte esta iniciativa también requiere un compromiso de respetar los depósitos de carbono como los bosques ecuatoriales.

El principio de equidad proporcionará una base para una mejora gradual que ha de empezar desde una línea de partida para poder calcular las cifras de emisiones admisibles para 2050. Por lo tanto, resulta esencial reducir paulatinamente la «exención por derechos adquiridos». Precisamente la gravedad y urgencia del asunto implican la necesidad de comenzar con el proceso para poder lograr rápidamente esos objetivos finales.

 
  
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  Caroline Lucas (Verts/ALE). - Señora Presidenta, una de las estrategias más eficaces que la UE puede emplear en Bali es el liderazgo basado en el ejemplo. El primer instrumento de la nueva legislación europea sobre el clima que se decidirá en el Consejo de marzo es la inclusión de la aviación en el régimen de comercio de derechos de emisión. El resultado de ese Consejo tiene por tanto una importancia fundamental, no sólo por sí mismo, sino también por la señal que enviará a otros en la Conferencia de Bali sobre la seriedad de los compromisos de la UE con respecto al cambio climático.

De momento, la verdad es que las perspectivas son bastante sombrías. La propuesta inicial de la Comisión ha sido desesperadamente débil y el hecho de que el Consejo haya sido incapaz de establecer un mandato común para un acuerdo en primera lectura envía mensajes muy negativos. Así pues, pido tanto al Consejo como a la Comisión que eleven sus exigencias de forma considerable y cuanto antes.

El éxito en Bali depende también críticamente de que la equidad ocupe el centro de cualquier nuevo acuerdo. Por eso, las propuestas tienen que basarse en la convergencia hacia la igualdad de los derechos de emisión per cápita, como el enfoque conocido como «contracción y convergencia». Insto al Consejo y a la Comisión que adopten ese enfoque.

Por último, les recomiendo que no dependan en exceso de los mecanismos de compensación del carbono. Como ha hecho bien en recordar uno de mis colegas, las compensaciones de carbono son casi tan útiles como las campañas antitabaco en las que se paga a otros para que dejen de fumar en el mundo en desarrollo, mientras que uno mismo sigue alegremente dando caladas. Es irresponsable y críticamente ineficaz.

 
  
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  Dimitrios Papadimoulis (GUE/NGL) . – (EL) Señora Presidenta, Comisario, las atribuciones de la Conferencia de Bali consisten en promover un marco ambicioso y realista para el periodo posterior a 2012. No hay margen para más retrasos. El calentamiento global debe abordarse de un modo inmediato y drástico. La ecología y la economía pueden y deben coexistir.

Los beneficios resultantes superarán con creces los costes financieros. Sin embargo, esto requiere un amplio acuerdo, con compromisos concretos para reducir las emisiones y no meros deseos. Deben adoptarse compromisos para combatir las emisiones del transporte aéreo y el marítimo. Existe la necesidad de capturar los gases de efecto invernadero mediante una gestión sostenible del bosque y un cambio en los estándares de producción y consumo, además de mediante el uso del suelo.

No obstante, para lograrlo, la Comisión debe recordar objetivos olvidados relativos a la promoción enérgica de las fuentes de energía renovable. Debe fomentar objetivos más ambiciosos y demostrar una mayor voluntad política.

Eso es lo que esperamos, señor Dimas.

 
  
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  Romana Jordan Cizelj (PPE-DE). - (SL) La Unión Europea encabeza la lucha mundial contra el cambio climático y el desarrollo de nuevas tecnologías respetuosas con el medio ambiente. Pero, ¿hasta cuándo? La concienciación sobre la necesidad de reducir el impacto humano en el medio ambiente está creciendo en un gran número de países. Este hecho va acompañado de estrategias, planes y medidas incluso en países en los que hasta hace poco la protección medioambiental no era una prioridad.

Por ejemplo, China, un país al que recientemente acudió la Comisión Temporal sobre el Cambio Climático para familiarizarse con su situación. Aunque en virtud del Protocolo de Kyoto, China, como país en vías de desarrollo, no tiene que reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, está empezando a tomar conciencia del problema del calentamiento global y ya ha comenzado a emprender acciones. Ha aprobado un programa nacional para el cambio climático y, entre otras cosas, se ha marcado un conjunto de ambiciosos objetivos.

Todo esto demuestra que Europa no puede dormirse en los laureles si desea conservar su influencia mundial. Por lo tanto, le solicito a la delegación de Bali que presente la postura de Europa en la lucha contra el calentamiento global de acuerdo con estos principios y con una voz unánime. Desde mi punto de vista, sólo será posible reducir lo suficiente el calentamiento si conseguimos crear un mercado mundial del carbono. El precio, es decir, el dinero, es un mecanismo extremadamente eficaz para conseguir metas en una sociedad.

Mientras luchamos por la consecución de un acuerdo referente a medidas mundiales, no podemos olvidarnos de aplicar nuestros propios objetivos. Debemos desarrollar nuestras propias políticas de un modo constante y tenemos que seguir introduciendo innovaciones en materia energética, en el transporte y en otros sectores que también generan emisiones de gases de efecto invernadero. Sólo mediante una aplicación eficaz y exitosa a nivel interior podremos tener éxito en nuestras negociaciones y nuestra cooperación con terceros países.

Espero que la delegación de Bali tenga una visita muy provechosa y pueda presentar con éxito las posturas establecidas en nuestra resolución.

 
  
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  Dorette Corbey (PSE). - (NL) Señora Presidenta, el próximo mes en Bali la Unión Europea tendrá que recurrir a todo su peso político para que la conferencia sea un éxito. Para ello necesitamos el apoyo de los países en vías de desarrollo y también de países como China y la India. Hasta la fecha, esos países han contribuido muy poco al cambio climático, pero están viéndose gravemente afectados por sus repercusiones. Europa debe ofrecer ayuda a esos países y debe extenderles la mano para que puedan adaptarse al cambio climático. Además, hemos de invertir en la transferencia de tecnología.

Soy optimista y creo que en 2009 podremos dejarnos de rodeos y firmar un buen acuerdo al que los Estados Unidos también se adherirán. Pero si el resto del mundo no sigue el camino de Europa y no acepta objetivos obligatorios, necesitaremos un plan B e incluso un plan C.

El plan B sería fijar objetivos mundiales de reducción en todos los sectores industriales y, si éste no funciona, el plan C podría ser imponer gravámenes de importación a los productos procedentes de países que se nieguen a aplicar la política climática.

La resolución propuesta es positiva y merece nuestro total apoyo. Mis felicitaciones a Satu Hassi y a los ponentes alternativos.

 
  
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  David Hammerstein (Verts/ALE). - (ES) Señora Presidenta, se ha propuesto una media de emisiones per cápita para todo el mundo pero, atención, lo que puede ser socialmente justo podría acabar siendo ecológicamente imposible.

Hace falta integrar a países como China y la India, hace falta integrar la equidad en los objetivos ambientales. Pero la convergencia ambiental entre el Norte y el Sur debe ser rápida y de un nivel muy bajo en emisiones si queremos que sea eficaz y no un engaño.

Al mismo tiempo, deberíamos considerar medidas fiscales y comerciales para frenar el comercio con productos muy contaminantes y el comercio con productos que se han producido con una tecnología no limpia.

Esta protección exterior climática podría asegurar una respuesta de la Unión Europea al crecimiento de emisiones en nuestros propios productos que vienen de países del Sur y este dinero podríamos recogerlo para después invertir en tecnologías limpias y en el Sur.

 
  
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  Jens Holm (GUE/NGL).(SV) Pronto estaremos decidiendo cómo combatir el calentamiento global después de 2012 cuando expire el Protocolo de Kyoto.

Contamos con una base muy sólida. Necesitamos reducciones de hasta el 80 % para 2050, ayuda para que los países en vías de desarrollo reduzcan sus emisiones, medidas contra el sector cárnico, que es el responsable de casi una quinta parte de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, una legislación de patentes más flexible que facilite la difusión de la tecnología verde, una certificación sobre biocarburantes para evitar que entren en conflicto con el suministro de productos alimenticios y la conservación de los bosques de todo el mundo. Así expresado, todo ello resulta maravilloso.

Lo que falta y lo que debemos hacer en el futuro es adoptar medidas contra el constante aumento del tráfico y de las subvenciones de la UE y contra el hecho de que el mercado tiende a tener prioridad cuando la UE legisla y aplica la legislación.

Se han expuesto once enmiendas y creo que la mayoría de ellas resultan positivas y refuerzan la idea central de la resolución: que el mundo rico es el responsable del cambio climático y por lo tanto debe asumir el liderazgo de las reducciones radicales.

Me preocupa la enmienda 7, que pretende utilizar la energía nuclear para combatir el efecto invernadero. No podemos sustituir un problema medioambiental por nuevos problemas.

 
  
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  Anders Wijkman (PPE-DE).(SV) Señora Presidenta, hace casi quince años que se firmó la Convención Marco sobre el Cambio Climático en la Conferencia de Río y la realidad es que las emisiones que afectan al clima están aumentando ahora más rápidamente que nunca. Este hecho demuestra lo inadecuada que ha sido la cooperación internacional hasta ahora.

La UE debe seguir asumiendo una responsabilidad importante mediante medidas a escala interior, desde requisitos más estrictos para los futuros automóviles hasta un incremento de la ayuda para fuentes de energía alternativas. Pero la «acción interna» no es suficiente. El señor Florenz ha preguntado qué podemos ofrecerle al resto del mundo. Ésa es una buena pregunta. Creo que podemos ofrecerle tres cosas. En primer lugar, una tecnología limpia respetuosa con el medio ambiente para todos los países que están en fase de modernización, no sólo China o la India. Tienen todo el derecho al desarrollo, pero no tienen por qué repetir nuestros errores. El suministro de ayuda en materia de tecnología y conocimiento debe ser prioritario en el presupuesto de la UE. Los demás se beneficiarán, pero también nosotros.

Para nosotros también es importante aceptar nuestra responsabilidad histórica y proporcionar ayuda para medidas de adaptación a todos los países con una renta baja que se verán afectado en gran medida por tormentas, inundaciones y grandes sequías. El dinero que hasta ahora se ha destinado a los distintos fondos de adaptación y la iniciativa que recientemente ha emprendido la Comisión, la «Alianza del Clima», no constituyen una ayuda suficiente. Se trata de un esfuerzo ridículamente pequeño. La necesidad real es cientos de veces superior.

En tercer lugar, como la señora Ek ha destacado, es importante prestarle atención a la función de los bosques, especialmente a la de las selvas tropicales. Debemos proporcionarles a los propietarios de los bosques un incentivo no para talar los bosques, sino para conservarlos.

La política climática no empieza y acaba en Bali, pero, obviamente, el éxito en Bali incrementará las oportunidades de lograr un acuerdo final en 2009. Para facilitar el proceso, asumo que la Comisión y el Consejo escucharán al Parlamento, especialmente con respecto a la necesidad de hacer mucho más en materia de cooperación técnica, medidas de adaptación y temas forestales.

 
  
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  Matthias Groote (PSE). - (DE) Señora Presidenta, Comisario, Señorías, en su cumbre de primavera los jefes de Estado y de gobierno adoptaron decisiones positivas sobre la lucha contra el cambio climático. Su decisión sobre los gases de efecto invernadero estipula una reducción del 20 % con respecto a los niveles de emisiones de 1990 en Europa para 2020. En la cumbre de primavera también se acordó que el objetivo de reducción se incrementaría hasta el 30 % si otras naciones industrializadas también se comprometían a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero. Por lo tanto, la UE debe acometer cualquier esfuerzo que esté en su mano para animar a otras naciones industrializadas a firmar un acuerdo post-Kyoto.

Me gustaría mencionar otro aspecto concreto, el transporte, ya que es importante que consigamos garantizar la inclusión del transporte en el acuerdo post-Kyoto. Sólo en Europa el transporte genera el 21 % de todos los gases de efecto invernadero. En concreto la aviación internacional no se está incluida en el Protocolo de Kyoto ya que la OACI, la Organización de Aviación Civil Internacional, garantizó que se elaborarían planes para crear un sistema mundial. Esta promesa no se ha cumplido desde 1997 y me temo que aún estamos esperando a que la aviación se incorpore al Protocolo. Espero que este proceso pueda iniciarse en Bali.

 
  
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  Herbert Reul (PPE-DE). - (DE) Señora Presidenta, Señorías, nos enfrentamos a un grave problema climático. Nadie lo niega. Sin embargo, la cuestión política es cómo debemos canalizar nuestros esfuerzos para resolver el problema. Debo decir que el modo en que este informe aborda el problema nos ha planteado grandes dificultades.

Los problemas no se resuelven describiendo escenarios apocalípticos y hablando de violaciones de los derechos humanos o adoptando un tono desalentador en lugar de proponer soluciones. El propósito es buscar soluciones realistas y objetivas sopesando los distintos argumentos. A este respecto, creo que es lamentable que no estemos preparados para aceptar valoraciones divergentes sobre las causas de las tendencias y los cambios climáticos. Estoy a favor de la inclusión de objetivos ambiciosos, pero también resulta esencial garantizar que son metas alcanzables porque de lo contrario la política climática será inútil.

También es erróneo establecer tabúes y decir que el tema del carbón y el desarrollo de una tecnología limpia del carbón o que la posibilidad de la energía nuclear están fuera de los límites y que la única respuesta es la energía renovable. Ese enfoque no sirve para abordar el problema. Lo que necesitamos es un debate exhaustivo mediante el que se examinen detalladamente todos los aspectos y en el que todos estemos abiertos a considerar distintos instrumentos y a aceptar información de una amplia gama de fuentes.

Creo que también debemos tener en cuenta, como parte de ese debate, qué repercusión lograríamos con cada recurso. ¿Cómo podemos maximizar las repercusiones? También deberíamos reflexionar sobre los costes. Creo que no deberíamos centrarnos sólo en el modo en que se toman las decisiones políticas nacionales, sino también considerar, como me han comentado varios colegas, cómo se puede estimular y apoyar el desarrollo tecnológico. Creo que no tiene ningún sentido celebrar el debate de hoy y después, dentro de dos o tres horas o de dos o tres días, conversar sobre las estrategias de Lisboa y otros temas similares en esta misma Cámara. Estos dos debates deben unirse en uno sólo si queremos luchar contra el cambio climático y paliar sus consecuencias.

Desde mi punto de vista, la posibilidad de expresar aquí los comentarios críticos a los que dimos voz durante las deliberaciones de la comisión ha sido limitada. Espero que la próxima vez, cuando abordemos el informe completo de la Comisión sobre el Cambio Climático, tengamos la oportunidad de presentar un espectro más amplio de argumentos.

 
  
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  Karin Scheele (PSE). - (DE) Señora Presidenta, deseo unirme a las numerosas felicitaciones que hoy se han dirigido a la ponente por su excelente informe, presentado además de un modo objetivo, que también ha recibido el apoyo de una amplia mayoría de la Comisión Sobre Cambio Climático. No es necesario decir que esperamos resultados y un mandato claro para Bali. Éste debe incluir responsabilidades compartidas pero diferenciadas para las naciones industrializadas, los Estados con economías emergentes y los países desarrollados.

Esta resolución también indica claramente que esperamos resultados para 2009. Mediante los instrumentos legales que aprueba el Parlamento Europeo —y los ponentes ya se han referido hoy a la inclusión de la aviación en el sistema de comercio de derechos de emisión, además de a las emisiones de CO2 de los vehículos a motor— debemos enviar mensajes políticos claros al resto del mundo, a otros continentes. Ésta es una condición esencial si queremos que todos los países se embarquen en esta iniciativa.

 
  
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  Katerina Batzeli (PSE). – (EL) Comisario, permítame en primer lugar felicitarle por los esfuerzos que ha realizado en este importante ámbito internacional del cambio climático.

Señora Presidenta, la lucha contra el cambio climático debería inspirar la creación de un nuevo modelo de desarrollo. Este modelo redefinirá las políticas existentes orientándolas en la dirección de la protección medioambiental, vinculando la actividad económica con el respeto por los recursos naturales y el bienestar social.

La UE debe desempeñar un papel de liderazgo y garantizar que las negociaciones no finalizan en la ampliación de los flexibles mecanismos del Protocolo de Kyoto. El objetivo de Bali es lograr un acuerdo con una perspectiva medioambiental. Dicho acuerdo también deberá aprovechar las oportunidades de innovación tecnológica, desarrollo económico y creación de empleo.

Por ejemplo, la transición a una economía mundial con bajos niveles de carbono, mediante la vinculación de los mercados de carbono a los sistemas de comercio de derechos de emisión, sería un buen paso en la dirección correcta.

La Conferencia de Bali será una oportunidad para formular una propuesta global para el periodo posterior a 2012 con objetivos obligatorios a largo plazo.

 
  
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  Manuel Lobo Antunes, Presidente en ejercicio del Consejo. (PT) Señora Presidenta, Comisario, Señorías, éste es un debate de incuestionable importancia que ya se ha producido en otras ocasiones en el Parlamento Europeo. El tema del cambio climático y los preparativos de la Unión Europea para la Conferencia de Bali ha sido recurrente durante las sesiones mensuales a las que he asistido. Este hecho destaca con total claridad la importancia que el Parlamento le concede tan acertadamente. Esta misma mañana el cambio climático estaba en otro punto del orden del día, concretamente en nuestro debate sobre la globalización.

En mi discurso de apertura me he referido a los seis objetivos fundamentales que la Unión Europea tiene en la Conferencia de Bali. Se trata de objetivos claros y definidos que creo que se comprenden perfectamente y reciben un apoyo total y, obviamente, nuestro propósito es lograr la consecución de todos ellos. No obstante, también he expuesto claramente que éste es un proceso complejo, difícil y delicado desde el punto de vista político, aunque, por supuesto, haremos todos los esfuerzos que estén en nuestra mano para llegar a un acuerdo.

Algunos diputados al PE han sugerido que la UE podría no ocupar una posición tan clara de liderazgo en este proceso como ella misma ha afirmado en reiteradas ocasiones. No puedo compartir esta opinión ya que si hay un bloque, organización o entidad que haya demostrado de un modo práctico que posee objetivos ambiciosos, que desea ir más allá y que muestra una verdadera preocupación por un problema que afecta a nuestros ciudadanos, esa entidad es la Unión Europea. Hemos determinado nuestras propias metas de reducción de emisiones, unas metas que no pueden y no han sido igualadas en ninguna parte del mundo, y también hemos hecho importantes esfuerzos para ahorrar energía, invertir en energía renovable, etc. Por lo tanto, debemos estar orgullosos de nuestros esfuerzos y de nuestro trabajo y no debemos reducirlos.

Finalmente, también me gustaría decir que he tomado nota de las recomendaciones y sugerencias que se incluyen en la resolución de la señora Hassi. La señora Ferreira ha mencionado aquí algunas de esas sugerencias y sin duda alguna el Consejo las tendrá en cuenta.

 
  
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  Stavros Dimas, miembro de la Comisión. − Señora Presidenta, antes de nada quiero dar las gracias a los oradores que han intervenido en el debate de hoy por sus positivas contribuciones.

Existe un consenso cada vez mayor en torno a la necesidad de una intervención mundial para ganar la batalla contra el cambio climático y de que en Bali se establezca el proceso y el contenido del acuerdo climático posterior a 2012.

La Unión Europea intensificará sus contactos bilaterales con socios clave para conseguir que apoyen esta línea de actuación. No obstante, tenemos que mirar también más allá de Bali. No olvidemos que Bali marca justo el inicio de un proceso de negociación. En Bali, por supuesto, es fundamental asegurarnos de tomar el camino correcto. Pero tendremos que redoblar nuestros esfuerzos por adoptar visiones comunes y encontrar soluciones comunes con todos nuestros socios en los próximos meses y años.

Las cumbres UE-China, UE-India y UE-Asia, todas ellas celebradas este mes de noviembre, son los pasos siguientes para conseguir una convergencia aún mayor y dar el impulso político necesario para alcanzar un acuerdo internacional sobre el clima posterior a 2012.

En cuanto a los Estados Unidos y Canadá, será fundamental mantener los contactos con el Gobierno Federal, pero ir también más allá de esos contactos. La Asociación Internacional para la Acción contra el Carbono (ICAP) con estados americanos y provincias canadienses, que firmé en nombre de la Unión Europea en Lisboa el 29 de octubre, reúne a socios que están tratando activamente de crear mercados del carbono mediante la imposición de límites obligatorios y sistemas de comercio de derechos.

Espero proseguir este debate con los diputados al Parlamento Europeo en vísperas de la conferencia de Bali y muchas gracias por su apoyo.

Tengo que destacar que, sin el apoyo continuo del Parlamento Europeo, no habríamos tenido un paquete sobre la energía y el cambio climático a principios de este año y sin su apoyo no tenemos ninguna esperanza de conseguir un mejor resultado en Bali. Les ruego, por tanto, que acudan a Bali con grandes ambiciones y traten de ayudarnos como ustedes saben hacerlo.

 
  
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  Presidenta. – Para concluir el debate, he recibido una propuesta de Resolución,(1) de conformidad con el apartado 5 del artículo 108 del Reglamento, en nombre de la Comisión Temporal sobre el Cambio Climático.

Se cierra el debate.

La votación se celebrará mañana jueves.

 
  

(1)Véase el Acta.


10. Consolidación de la Política Europea de Vecindad - Situación en Georgia (debate)
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  Presidenta. – El punto siguiente es el debate conjunto sobre:

– el informe de Raimon Obiols i Germà y Charles Tannock, en nombre de la Comisión de Asuntos Exteriores, sobre la consolidación de la Política Europea de Vecindad (2007/2088(INI)); y

– las declaraciones del Consejo y la Comisión sobre la situación en Georgia.

 
  
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  Raimon Obiols i Germà (PSE), Ponente. – (ES) Señora Presidenta, heredé la coponencia de este informe de nuestro colega el señor Beglitis, que ahora está en el Parlamento griego, y lo hice con una cierta preocupación, pero tengo que señalar ahora que estoy muy satisfecho del resultado alcanzado. Primero, por la buena sintonía con el coponente señor Tannock, también porque he tenido la oportunidad de trabajar con un grupo de asistentes y funcionarios extremadamente competentes, y, finalmente, porque se ha alcanzado un elevado nivel de consenso en la elaboración de este informe.

Se han podido aceptar la mayor parte de las enmiendas que estaban presentadas también con un ánimo de acuerdo y el resultado me parece que ha sido satisfactorio.

El informe da apoyo al documento de la Comisión de diciembre de 2006 sobre evaluación y desarrollo futuro de la Política Europea de Vecindad y, teniendo en cuenta el consenso alcanzado, se puede decir en este momento que Parlamento y Comisión comparten una misma visión, la idea de que el continente europeo y el Mediterráneo son realidades interdependientes que no se pueden contemplar aisladamente y que la política de vecindad ofrece nuevos cauces de relación y de colaboración con sociedades que se enfrentan a retos y problemas comunes, pero también a grandes oportunidades para el progreso compartido.

El texto señala algunos elementos para dar la máxima fortaleza y ambición posible a la Política Europea de Vecindad. Enumeraré cinco muy rápidamente:

Primero, el principio de un diseño de política amplia, pero también en el marco de una diferenciación, de un principio de diferenciación, de tal manera que la Política Europea de Vecindad no sea vista como una rutina estandarizada y mecánica, sino como la forma para que la Unión Europea pueda organizar las relaciones con sus vecinos en función de una flexibilidad necesaria para poder responder con éxito a situaciones dispares.

Segundo, la idea de un equilibrio entre los países del Este y los países del Sur. No hay que dar prioridad a una perspectiva en detrimento de la otra, sino contar siempre con un enfoque plenamente equilibrado.

Tercero, reforzar, con la política de vecindad, el diseño de la política euromediterránea que es la que yo he trabajado más concretamente en este informe. No se trata de superponer políticas, de crear un entramado barroco y demasiado complicado, sino de crear sinergias de tal forma que la Política Europea de Vecindad pueda significar un reforzamiento del diseño general de la política de partenariado o de asociación euromediterránea.

Cuarto, la idea de pasar de la cooperación a la integración en todo aquello que sea posible. En aquellos sectores que estén preparados para ello, se trataría, en los años venideros, de compartir ámbitos de gestión política que puedan garantizar el desarrollo de acercamientos y de sinergias en sectores clave como la energía, las redes de transporte, el diálogo intercultural, el medio ambiente o la educación.

Y, finalmente, el criterio de involucrar, no únicamente la gestión de los gobiernos o de las instituciones parlamentarias, sino, en la medida de lo posible, a cuantos más sectores activos de las sociedades civiles involucradas sea posible, mejor.

En este sentido, la Política Europea de Vecindad debería plantearse también la cuestión básica de la comunicación y de la visibilidad. Yo diría, de la narrativa de conjunto de la política de Europa en relación a sus vecinos.

Quiero señalar, en último lugar, que esto tiene en este momento un primer reto de visibilidad, de narrativa, con la propuesta lanzada por el señor Sarkozy de Unión Mediterránea. Ayer escuchamos al Presidente francés, me parece que introdujo matizaciones muy positivas en el sentido de señalar que su propuesta de Unión Mediterránea no excluye a nadie, en primer lugar, en segundo lugar que debe sumarse al acquis de la política euromediterránea y, en tercer lugar, que debe tratar de ir más allá.

Yo no podría estar más de acuerdo con este planteamiento tratando de simplificar el cuadro general político institucional de la política de vecindad de Europa y, en particular, del área del Mediterráneo.

 
  
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  Charles Tannock (PPE-DE), ponente. – Señora Presidenta, yo también quiero dar las gracias tanto al señor Beglitis, que es ahora diputado griego en su Parlamento nacional, como a su sucesor, señor Obiols i Germà, por su excelente colaboración con todos los partidos y el consenso que han conseguido finalmente como ponentes alternativos de este informe clave.

Es de por sí evidente que todos tenemos que ser buenos vecinos. En un mundo incierto y siempre cambiante, la UE tiene que establecer relaciones buenas y más estrechas con los países de su periferia, basadas en la seguridad, la estabilidad y el beneficio mutuo para todos. Hasta la fecha, la Política Europea de Vecindad (PEV) ha demostrado ser una valiosa herramienta en este proceso, para crear un círculo de amigos orientado a mejorar el comercio, los desplazamientos y la cooperación política, sobre todo en la lucha contra el terrorismo y el tráfico de seres humanos. Pero, por supuesto, los valores compartidos son de máxima importancia, como también lo es el refuerzo de la democracia, el Estado de derecho y los derechos humanos como nuestra máxima prioridad.

Tengo que decirle a la Comisión que la política PEV se concibió de forma algo apresurada. Algunos dicen que un acuerdo global para todos los países meridionales de la asociación euromediterránea, los países de Europa Oriental y los países vecinos del Cáucaso Meridional no puede constituir una idea de política exterior perdurable en la Unión Europea. No obstante, en nuestro informe se acepta plenamente que, por el momento, esa política unitaria ha llegado para quedarse y que el Parlamento se comprometerá con ella en su versión actual.

Ahora bien, está claro que Moldova no es lo mismo que Marruecos. Los países de la dimensión meridional no son Europa y, por tanto, no tienen perspectivas reales de adhesión a la UE. Pero en Oriente, que es mi parte del informe, existen al menos dos países − Ucrania y Moldova − que, en mi opinión, pueden aspirar a la adhesión en virtud del artículo 49 del Tratado de Maastricht, puesto que su naturaleza es innegablemente europea.

Desde luego, las cuestiones relacionadas con la facilitación de visados, readmisión y, después de la adhesión de Ucrania a la OMC, que esperamos que se produzca el año que viene, un amplio acuerdo de libre comercio en la UE, están todas ellas progresando bien en un país como Ucrania, y espero que esos progresos se extiendan a Moldova y, con el tiempo, a otros países del Cáucaso Meridional.

En mi opinión, el objetivo final de la PEV hacia Oriente tiene que ser los viajes sin visado.

La PEV ayudará, en términos generales, a consolidar los deseos de estos países de anclarse firmemente en las instituciones de la UE. En el caso de Moldova, la PEV puede dar un empuje importante a la resolución de los conflictos enquistados del Trans-Dniéster. No obstante, el Consejo y la Comisión Europeos tienen que dejar claro a estos países acogidos a la PEV en Europa Oriental que la adhesión es una posibilidad real para ellos y que la PEV no es sólo una táctica dilatoria para frustrar las aspiraciones de adhesión de esos países.

El informe reconoce asimismo el sufrimiento del pueblo de Belarús y el valor de las fuerzas democráticas del país. Tenemos que estar preparados para que, cuando se tambalee el régimen de Lukashenko, acojamos a Belarús de nuevo en la PEV y le demos, también a ese país, una perspectiva europea.

En el informe se propone la creación de una asamblea parlamentaria conjunta del Parlamento Europeo y los países orientales de la PEV, provisionalmente llamada «EURO-NEST». Dicha propuesta se basa en el éxito de otras estructuras similares, como la Asamblea Parlamentaria de Euromed, que ya está creada y en funcionamiento y que básicamente es la dimensión meridional de la cooperación parlamentaria para la PEV, así como el Proceso de Barcelona, y la más famosa Asamblea ACP. Yo estoy personalmente convencido de que EURO-NEST reforzará las instituciones democráticas en los países orientales de la PEV. Precipitará el final del aislamiento de Belarús y permitirá, por ejemplo, que parlamentarios de Azerbaiyán y Armenia debatan el conflicto enquistado de Nagorno Karabaj, que puede estallar en cualquier momento y donde puede declararse de nuevo la guerra, dada la cantidad de petrodólares que están entrando en las arcas del Gobierno de Azerbaiyán y la retórica que se despliega a los dos lados de la división.

La UE se ha vuelto también excesivamente dependiente de los recursos energéticos de Rusia, así que todos estamos de acuerdo en que tenemos que desarrollar fuentes alternativas. Por eso en nuestro informe, cuando pasó por la Comisión de Asuntos Exteriores, se proponía como una posibilidad la idea de incorporar a Kazajstán algún día a la PEV. Pero ahora me temo que esa idea no cuenta ya con el apoyo de los grandes grupos políticos, por lo que posiblemente se quede fuera del informe mañana en la votación. Habríamos tenido acceso, gracias a ese informe, a los grandes recursos naturales de Kazajstán, y la UE habría impulsado nuevas reformas en este país laico, extenso − geográficamente hablando − y de gran importancia estratégica. Si en algún momento llega a acercarse más a Rusia y a China, que estoy seguro que es la intención de esas dos potencias, nos arrepentiremos de haber tomado la decisión precipitada de mantener a Kazajstán a una cierta distancia.

 
  
  

PRESIDE: Miguel Ángel MARTÍNEZ MARTÍNEZ
Vicepresidente

 
  
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  Manuel Lobo Antunes, Presidente en ejercicio del Consejo. (PT) Señor Presidente, deseo felicitar especialmente a la señora Comisaria por haberle dedicado tanto tiempo, trabajo, esfuerzo y entusiasmo al desarrollo y la aplicación de la Política Europea de Vecindad. Reconozco su compromiso, trabajo y esfuerzo y debo darle mi enhorabuena por ello.

Señorías, la Política Europea de Vecindad, a la que a partir de ahora me referiré simplemente como PEV, es una política esencial para la UE.

La PEV es un elemento fundamental de la estructura de las relaciones de la Unión con el cinturón de Estados que la rodean. La estabilidad, la seguridad y el desarrollo son procesos interrelacionados. Las relaciones entre la Unión y sus vecinos deben reforzarse, tanto en el Este como en el Sur, de modo que la PEV proporcione un marco político coherente, equilibrado, inclusivo, único y mundial. A pesar del carácter específico y la individualidad de cada país y de cada sociedad, existen intereses y retos comunes a los que debemos hacer frente de un modo conjunto.

El hecho de que estemos reforzando la PEV es, ante todo, una prueba de los méritos de esta política, ya que sólo nos preocupamos de consolidar y profundizar en las políticas que tienen éxito. Sin embargo, todos reconocemos que debemos seguir reforzando y consolidando la PEV. Desde que la Comisión presentó sus propuestas a finales del año pasado, los Estados miembros han llegado a un amplio consenso sobre la necesidad de reforzar la PEV y sobre las medidas necesarias para lograrlo. En este contexto, deseo darles las gracias en nombre del Consejo a los dos ponentes, el señor Tannock y el Señor Obiols i Germà, por su excelente y exhaustivo informe.

Las opiniones del Parlamento son especialmente importantes y valiosas, especialmente en lo que se refiere a la aplicación de la Política Europea de Vecindad consolidada, y se tendrán en cuenta a medida que vaya evolucionando el proceso. Como ya saben, la Presidencia alemana presentó un informe provisional sobre la consolidación de la PEV que el pasado junio recibió el apoyo del Consejo y el Consejo Europeo. El Consejo de junio también aprobó unas conclusiones que reiteran los principios esenciales de la PEV. En primer lugar, la PEV consolida una estrategia que se basa en la asociación y la cooperación. Nuestro objetivo es ayudar a nuestros vecinos a modernizarse y emprender reformas. Para ello y para garantizar que la consolidación de la PEV resulta eficaz, todos los Estados miembros deben hacer un seguimiento de la misma como parte de una asociación privilegiada con vistas a lograr las reformas necesarias. Resulta obvio que la imposición por parte de Bruselas de un calendario de reformas no es el mejor modo de lograr resultados, por eso hemos atendido las peticiones de los países socios con respecto a lo que desean de esta PEV reforzada.

En segundo lugar, se trata de un marco político coherente, equilibrado, inclusivo, único y mundial. Los Estados miembros aceptan que la oferta de reforzar las relaciones se aplica a todos los países socios, aunque siempre manteniendo un equilibrio global entre el Este y el Sur.

En tercer lugar, los elementos diferenciadores establecidos en virtud de la ejecución y la ayuda por medida siguen siendo esenciales en las relaciones de la UE con los Estados vecinos. Sin duda, el marco político de la PEV tiene que seguir siendo suficientemente flexible como para tener en cuenta las necesidades de cada socio y el grado en que estos efectúan y están preparados para efectuar progresos de un modo visible y eficaz siguiendo una senda reformista. Por lo tanto, el apoyo de la UE debe adaptarse aún más a las necesidades de los socios y a sus prioridades, tal y como aparecen establecidas en los planes de acción de la PEV.

Finalmente, la Política Europea de Vecindad sigue siendo un elemento separado del proceso de ampliación y no predetermina ninguna posible evolución futura de las relaciones de los países socios con la UE. La participación en la PEV permite reforzar los procesos de transformación nacional en beneficio de los ciudadanos de nuestros países socios, independientemente de cualquier perspectiva de adhesión a la UE. Por lo tanto, hemos de tener precaución y no mezclar dos elementos que son distintos.

El artículo 49 del Tratado de la Unión Europea establece que cualquier Estado europeo que respete los principios del Estado de derecho, la libertad, la democracia, los derechos humanos y las libertades fundamentales puede solicitar su adhesión a la Unión. Todas las solicitudes de adhesión se examinarán de acuerdo con las disposiciones del Tratado.

Ahora me gustaría pasar al tema de la consolidación de la PEV. Como ya saben, uno de los aspectos clave de esta PEV reforzada consiste en hacer un mejor uso del peso financiero de la Unión. El incremento de la financiación para los socios en el marco del nuevo Instrumento Europeo de Vecindad y Asociación constituye ya una prueba de la ampliación del compromiso de la Unión. Para fomentar aún más las reformas, se ha creado un mecanismo en favor de la gobernanza basado en criterios de asignación transparentes y objetivos. Por primera vez este otoño se asignará la financiación a través de este mecanismo. También está avanzando el trabajo para la creación de una entidad de inversión de la PEV, cuyo objetivo será mejorar la repercusión de las contribuciones presupuestarias de la Unión y contribuir a movilizar los recursos de donantes importantes. Este nuevo mecanismo será totalmente compatible con los instrumentos financieros existentes, especialmente con el Mecanismo Euromediterráneo de Inversión y Cooperación.

A fin de incentivar y apoyar aún más la reforma administrativa y normativa y el desarrollo institucional, pretendemos abrir las agencias y programas comunitarios a los países de la PEV de una forma gradual. Ya se han hecho algunos avances en este ámbito. La Comisión está negociando los protocolos necesarios sobre los principios generales de participación en estos nuevos programas comunitarios con el primer grupo de socios PEV. Israel, Marruecos y Ucrania serán probablemente los primeros países en beneficiarse de esta medida.

Deseo finalizar comentando varios puntos que desde mi punto de vista constituyen elementos esenciales de la PEV reforzada. Ante todo, uno de sus componentes clave es el aumento de la integración económica, que habrá de lograrse especialmente mediante la aprobación progresiva de acuerdos de libre comercio. Sin embargo, el inicio de las negociaciones referentes a dichos acuerdos tiene como requisito indispensable la adhesión previa de los países socios a la OMC.

También resulta vital facilitar la movilidad entre los países socios y la UE para determinadas categorías poblacionales. Como señal clara y tangible de la apertura de la Unión hacia sus vecinos y en línea con su perspectiva común sobre la facilitación de visados, hemos negociado acuerdos de facilitación de la expedición de visados y de readmisión con Ucrania y Moldova. También debatiremos la agilización de la tramitación de visados para algunos grupos poblacionales del Este de Europa de modo que puedan participar en acontecimientos relacionados con la PEV y lo haremos basándonos en medidas equivalentes que se aplican desde 2003 a grupos de ciudadanos de los países euromediterráneos.

Finalmente, me gustaría hacer referencia al compromiso que recientemente hemos asumido con respecto al Mar Negro y a los países de esta región. La iniciativa «Sinergia del Mar Negro» pretende reforzar la cooperación entre los países de la región e intensificar sus relaciones con la UE a todos los niveles. En general, la Política Europea de Vecindad beneficia tanto a la Unión como a los países socios. Ha llegado el momento de convertirla en una política más atractiva, eficaz y creíble que garantice seguridad y prosperidad para todos.

 
  
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  Benita Ferrero-Waldner, Miembro de la Comisión. (DE) Señor Presidente, Señorías, creo que la Política Europea de Vecindad, cuya consolidación estamos debatiendo hoy, constituye una política estratégica clave y deseo expresar mi más sincero agradecimiento a los dos ponentes de este informe, un instrumento realmente eficaz que también servirá como motor de la próxima etapa del viaje de la PEV.

Por supuesto, deseamos usar esta política de vecindad para proyectar nuestra estabilidad y potenciar reformas. Teniendo en cuenta los retos internacionales a los que se enfrenta Europa, el éxito de esta política resulta vital no sólo para nuestra prosperidad, sino también para la prosperidad, estabilidad y seguridad de la Unión y de nuestros vecinos. Ésa es la idea básica.

También les agradezco los elementos básicos que han desarrollado en el informe. Se trata de una política diferenciada, una política que debe tener un marco coherente. Es además una política diseñada para generar sinergias dentro de una estructura regional —la Sinergia del Mar Negro es una de ellas y otra es la Asociación Euromediterránea—. Es una política basada en el reconocimiento de la necesidad de apoyar a sectores concretos. Por lo tanto, la aplicación e intensificación de la política de vecindad es una prioridad absoluta. Ése es el motivo por el que me siento muy agradecida por el apoyo del Parlamento, que resulta esencial.

Los resultados de la importante Conferencia sobre la Política de Vecindad Europea del 3 de septiembre también demuestran que nuestros socios y nuestros Estados miembros están ahora totalmente de acuerdo con esta determinación de prioridades. La conferencia fue un verdadero éxito porque reunió por primera vez a todos nuestros socios de la PEV y a todos los Estados miembros, además de a representantes de distintas autoridades y de la sociedad civil. Se produjo un claro consenso sobre las prioridades esenciales de la política de vecindad, desde la integración económica a una mayor movilidad, pasando por la estrategia energética o la cooperación política.

El Parlamento puede desempeñar una importante y destacada función en el ámbito de la cooperación política y, por supuesto, ustedes también constituyen un catalizador para el desarrollo de la democracia, de los derechos humanos y de las reformas encaminadas a instituir el Estado de derecho, un elemento al que aquí le concedemos, obviamente, la máxima importancia y que funciona como brújula de esta política de vecindad. Además, esta política ya está teniendo resultados definitivos. Sólo tenemos que ver cuánto se ha intensificado nuestra cooperación con Ucrania en el marco de la PEV desde la Revolución Naranja. El hecho de que Ucrania haya celebrado elecciones justas y libres por segunda vez constituye sin duda un verdadero éxito. Espero que los responsables políticos de Kiev mantengan el impulso de las últimas semanas.

Seguiremos trabajando con ustedes en la aplicación de reformas importantes con la ayuda del plan de acción esencial de la PEV. Vemos cómo están avanzando las negociaciones para lograr un acuerdo mejorado que, como ya saben, pretende acercar Ucrania lo más posible a la Unión Europea.

Por supuesto, también continuaremos apoyando el ingreso de Ucrania en la OMC para de ese modo poder crear una zona amplia de libre comercio y, como seguramente también sabrán, hemos llegado a un acuerdo con Ucrania sobre la agilización de la tramitación de visados y esperamos poder hacer lo mismo pronto con la República de Moldova. Ambos acuerdos se complementan mediante un acuerdo de readmisión.

Marruecos es otro beneficiario entusiasta de esta política de vecindad y la está usando de un modo muy inteligente como motor de su modernización, que es precisamente lo que se pretendía. Hemos elogiado muy claramente los progresos de Marruecos sobre la base de su detallado programa interno de reformas. Asimismo, el nuevo acuerdo de aviación y la estrecha cooperación energética de Marruecos con la UE son buenos ejemplos de esta fructífera cooperación.

La semana pasada estuve en Marruecos en una ronda de conversaciones y en ella inicié un nuevo avance sobre el proceso de reflexión conjunta que comenzamos en julio con el objetivo de responder a la solicitud de Marruecos de disfrutar de un estatus avanzado en el marco de la PEV. Confío en que durante la segunda mitad del año podremos presentar propuestas adecuadas sobre una nueva y avanzada forma de asociación.

Por tanto, la política de vecindad está funcionando pero obviamente debemos continuar con nuestros esfuerzos para hacer que sea aún mejor, más eficaz e incluso más completa. En diciembre la Comisión publicó las recomendaciones sobre el modo de consolidar la PEV que el Presidente en ejercicio del Consejo ya ha presentado. Creo que hemos dado algunos pasos muy importantes. Por ejemplo, nuestros socios del Este carecían de una dimensión regional pero ahora hemos iniciado el programa Sinergia del Mar Negro que constituye un proceso hecho a medida para esa zona. Le aporta al Este lo que el Sur ya poseía desde hacía mucho tiempo gracias a la Asociación Euromediterránea y la primera reunión en el marco de la Sinergia del Mar Negro se celebrará en 2008.

También hemos avanzado en la apertura de las agencias y los programas comunitarios a nuestros vecinos. Este año concederemos las primeras asignaciones del mecanismo en favor de la gobernanza, a través del cual demostraremos que podemos ofrecer y ofreceremos más a aquellos socios que muestren un verdadero celo reformador.

Además, antes de que acabe el año habremos creado un Fondo de Inversión para la Política de Vecindad. Su objetivo es contribuir a movilizar fondos para la política de vecindad como complemento a nuestro presupuesto habitual, especialmente con el objetivo de financiar proyectos a gran escala en ámbitos como la energía y el transporte.

Creo que podemos estar orgullosos de nuestros éxitos pero necesitamos conservar su apoyo y el de los Estados miembros, lo que nos permitirá conseguir futuras mejoras y emprender nuevos pasos. Estoy pensando principalmente en una mayor integración económica y una intensificación del libre comercio con nuestros socios. Su integración en el mercado interior de la UE es, sin duda, un potente modo de impulsar reformas. Por este motivo, también debemos abrir gradualmente nuestro mercado, incluso en el caso de lo que denominamos productos agrícolas y servicios sensibles, en los que nuestros socios poseen ciertas ventajas competitivas. Eso significa que hemos de preguntarnos también si estamos preparados para hacerlo.

El segundo tema en el que estoy pensando es la ampliación de las medidas de agilización de la tramitación de visados que resultan muy necesarias para facilitar los contactos entre personas de distintos países. Estas medidas a menudo pueden adoptarse en el marco de la normativa existente, siempre y cuando exista la voluntad política de usar la legislación disponible, y debemos seguir desarrollando la dimensión política de la estrategia de vecindad. Este hecho está relacionado con los conflictos latentes que podemos ver en los países socios de nuestras fronteras del este, unos conflictos que dificultan seriamente el progreso reformista de nuestros vecinos y que, en algunos casos, amenazan nuestra propia seguridad.

Por ello la política de vecindad debe contribuir a crear un adecuado clima para resolver conflictos como el del sur del Cáucaso.

Como es natural, seguiré ejerciendo presión en la región mediterránea para conseguir que el Medio Oriente progrese, especialmente en el marco del Cuarteto, y tengo depositadas muchas esperanzas en que la reunión de Annapolis y la subsiguiente conferencia de donantes de París concretarán estas intenciones de modo que podamos lograr un verdadero avance en esta región.

Asimismo estamos preparados para ayudar a las partes implicadas en el problema del Sáhara Occidental en su búsqueda de una solución a largo plazo. Durante su próxima fase, nuestra política de vecindad se centrará principalmente en la aplicación práctica. Todos debemos presionar en la misma dirección para mantener e intensificar la dinámica de reforma que se ha desarrollado entre nuestros socios.

El próximo mes la Comisión aprobará una nueva comunicación sobre la política de vecindad en la que destacaremos los pasos que la UE ha de dar para lograr resultados tangibles en 2008, en otras palabras, nuestra propia contribución. En abril presentaremos informes de progresos país por país y en ellos analizaremos los ámbitos en los que nuestros vecinos pueden mejorar la aplicación de los planes de acción.

A principios de diciembre se plantearán algunas preguntas fundamentales, por ejemplo si la Comisión es completamente consciente de las diversas capacidades y objetivos de cada país vecino. Sin embargo, como ya he dicho antes, podemos hacer muchos avances sobre la base de esta perspectiva diferenciada.

Creo que también resulta importante el concepto de propiedad y el potencial local para llevar a la práctica dicho principio de propiedad, además de la mayor implicación de la sociedad civil, un ámbito en el que podríamos hacer más esfuerzos.

No debo olvidar añadir unas palabras sobre la situación de Georgia, que ha sido objeto de nuestros debates. Tan sólo quiero comentar que estamos muy preocupados por los últimos acontecimientos sucedidos en Georgia. Lamentamos el excesivo uso de la fuerza que las fuerzas de seguridad del Estado de Georgia han ejercido al disolver manifestaciones y clausurar emisoras independientes de televisión.

Considero que necesitamos una investigación independiente de estos incidentes. También seguimos preocupados por el continuo estado de excepción y las restricciones a la libertad de los medios de prensa, porque el recorte de los derechos constitucionales y el cierre de medios de comunicación son medidas draconianas incoherentes con los valores democráticos destacados en nuestras relaciones bilaterales con Georgia, unos valores que Georgia se había comprometido a mantener. Por lo tanto, esperamos que estas medidas se retiren inmediatamente.

Por otra parte, acojo con satisfacción la decisión que ha tomado el Presidente Saakashvili de celebrar elecciones presidenciales y un referéndum sobre la fecha de las elecciones al parlamento, dando respuesta de ese modo a las principales demandas de la oposición. Espero que esta demostración de voluntad ayude a relajar las tensiones y hago un llamamiento a todas las partes implicadas para que mantengan las disputas políticas dentro de los límites de un proceso democrático normal y para que abandonen las calles y vuelvan a la mesa de negociación. Hemos de tener las condiciones adecuadas para celebrar un proceso electoral imparcial y transparente.

Tan sólo quería añadir este comentario. Discúlpenme por haberme extendido más de lo habitual, pero dado que asumo una responsabilidad específica sobre la base del precepto de que la política trata sobre el pueblo, entenderán que estos temas me atañen especialmente.

 
  
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  Tunne Kelam (PPE-DE), ponente de opinión de la Comisión de Desarrollo Regional. Señor Presidente, la Comisión de Desarrollo Regional considera que la consolidación de la Política Europea de Vecindad es una herramienta esencial sobre todo para acercar a nuestros vecinos al sistema europeo de valores. Una PEV eficiente y abierta puede proporcionar numerosos incentivos para favorecer las reformas económicas, legales y sociales en los países que comparten fronteras con la UE. Es cierto que la PEV no debe verse como una vía directa de adhesión a la UE. Por consiguiente, el principio de condicionalidad en el enfoque de la UE debe proporcionar mecanismos que funcionen debidamente para promover los cambios económicos y democráticos necesarios en nuestros países socios, dependiendo de su propia voluntad y de los progresos realizados.

La PEV sólo puede funcionar como una vía de dos direcciones. En el plano político, creo que la PEV debe ofrecernos la magnífica oportunidad de profundizar en un diálogo político continuo con países que están dispuestos a alinear sus posiciones en materia de política exterior con los de la UE, países como Ucrania, Moldova, Georgia, Armenia y otros.

La Comisión de Desarrollo Regional insiste en la importancia fundamental de los programas de cooperación transfronteriza e interregional en la aplicación de la PEV. Esos programas deben incluir aspectos económicos, medioambientales, sociales y culturales.

Quiero insistir en otro principio: la PEV no debe limitarse a la cooperación entre gobiernos e instituciones. Tiene que implicar a la sociedad civil y, sobre todo, promover intercambios básicos entre ciudadanos, ONG y autoridades locales. Por consiguiente, es importante facilitar la aplicación eficiente de los requisitos de visado en el tráfico fronterizo local y en determinados grupos de población. Pedimos también a la Comisión que formule directrices para las autoridades locales y regionales sobre su papel específico en la aplicación de los planes de acción de la PEV, para poder desarrollar esa política aún más.

Por último, en opinión de la Comisión de Desarrollo Regional, la PEV debe incluir también la cooperación en materia de prevención y una respuesta conjunta a las catástrofes naturales. Pedimos a los Estados miembros que incluyan este aspecto en los programas de cooperación transfronteriza.

 
  
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  Adina-Ioana Vălean (ALDE), ponente de opinión de la Comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos de Interior. Señor Presidente, en estos tiempos de mundialización e inseguridad ante el futuro, nuestros vecinos necesitan signos claros de la Unión Europea. Necesitan saber que les consideramos nuestros socios. Necesitan saber que les apoyamos en su transición hacia la democracia y hacia una vida mejor. Por consiguiente, celebro la propuesta de la Comisión de consolidar la PEV ofreciendo a nuestros socios nuevos incentivos para que emprendan reformas.

Como ponente de opinión para la Comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos de Interior, quiero insistir en la importancia de la PEV como medio de consolidar el espacio de libertad, seguridad y justicia más allá de nuestras fronteras. No podemos dejar que nuestros vecinos se enfrenten solos a los problemas de seguridad, delincuencia organizada y migración ilegal. En el mundo actual, todos y cada uno de esos fenómenos tienen repercusiones mundiales y sus retos son nuestros retos. La PEV es, en efecto, una política beneficiosa para todos. La creación de un espacio de libertad, seguridad y justicia beneficia tanto a la UE como a nuestros vecinos, por el bien de todos nuestros ciudadanos.

 
  
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  Presidente. − Me señalan que a la Presidencia del Consejo no se le había aclarado que el debate era un debate conjunto sobre la Política Europea de Vecindad y la situación en Georgia.

Por lo tanto, vamos a dar al señor Lobo Antunes la ocasión de tocar el segundo tema en un turno de palabra.

 
  
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  Manuel Lobo Antunes, Presidente en ejercicio del Consejo. (PT) Efectivamente no había entendido que en este debate tuviera que abordarse conjuntamente la política de vecindad y la situación en Georgia. No disponemos de mucho tiempo, por lo que me gustaría referirles muy brevemente que el pasado 18 de noviembre la Presidencia, como ya saben, publicó una declaración en la que expresaba su profunda preocupación por los recientes acontecimientos que han tenido lugar en Georgia y apeló al diálogo entre las partes y a una búsqueda de soluciones para la actual crisis que no infrinja los principios democráticos y los derechos fundamentales, especialmente la libertad de expresión. También nos gustaría destacar que resulta esencial que el Gobierno de Georgia restaure la confianza en la legitimidad de sus acciones y que haga todo lo que esté en su mano para garantizar el respeto a los principios democráticos.

Desde nuestro punto de vista, la actual situación sigue siendo motivo de preocupación, pero le damos la bienvenida al anuncio del Parlamento de Georgia de levantar el estado de excepción el próximo 16 de noviembre, es decir, pasado mañana. Esperamos que este anuncio llegue en realidad a buen término y no se quede en meras palabras.

Se trata de un paso importante para restaurar la normalidad democrática en Georgia, ya que se han anunciado elecciones presidenciales para un futuro próximo y que, obviamente, será necesario garantizar todas las condiciones democráticas necesarias para que las elecciones tengan lugar. También nos satisface que se haya entablado un diálogo entre las autoridades y la oposición.

Puedo informarles de que el Consejo está trabajando con Georgia con el objetivo de ejercer una presión política y democrática para asegurar una rápida vuelta a la normalidad. Nuestro Representante Especial para la región está activo y en estos momentos se encuentra en Georgia. También puedo decirles que la situación de Georgia estará en el orden del día del próximo Consejo de Asuntos Generales y Relaciones Exteriores. Hace tres semanas tuve la oportunidad de presidir personalmente un Consejo de Asociación entre la Unión Europea y Georgia y pude destacar el progreso económico que el país estaba realizando y referirme con cierta esperanza a un desarrollo democrático que considerábamos positivo.

Sinceramente esperamos que lo que está sucediendo en estos momentos en Georgia no sea un retroceso, ya que obviamente supondría un serio detrimento de los aspectos positivos de la evolución en el ámbito tanto político como económico que considerábamos esperanzadores. Asumo que la población y las autoridades de Georgia son conscientes de ello. Un retroceso no es posible ni aceptable.

 
  
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  Jacek Saryusz-Wolski, en nombre del Grupo del PPE-DE. – (PL) Señor Presidente, Comisaria, Ministro, me gustaría referirme a uno de los aspectos del excelente informe preparado por nuestros colegas, el señor Tannock y el señor Raimon Obiols i Germà. Se trata de la idea de la Asamblea Parlamentaria UE-Países vecinos del Este (EURONEST).

El objetivo principal de la EURONEST, tal y como se propone en el informe, es llevar a la práctica la idea de crear un círculo de amigos de la UE a escala parlamentaria y fomentar sus relaciones de amistad. Se trata de complementar la política de vecindad seguida por los órganos ejecutivos de la UE. EURONEST será un foro parlamentario para el diálogo, el intercambio de experiencias y la cooperación internacional. No se trata tan sólo de reforzar los contactos entre el Parlamento Europeo y los Parlamentos nacionales de Ucrania, Moldova, Azerbaiyán, Armenia y Georgia, además de con los representantes de las fuerzas democráticas de Belarús. Para nosotros, el aspecto más importante es que nuestros vecinos deben entablar una relación de diálogo y cooperación entre ellos, que deben conocerse mejor, desarrollar confianza entre sí y beneficiarse de los mejores ejemplos de democracia, libertad de expresión y respeto por los derechos humanos.

El concepto de EURONEST ha recibido el apoyo de la mayoría de los miembros de la Comisión de Asuntos Exteriores y de la Comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos de Interior. Espero que también obtenga la aprobación de todo el Parlamento. Me gustaría dirigirme a mis colegas del Grupo Liberal, quienes han presentado la enmienda número 5 que propone sustituir la EURONEST por una organización ya existente, la Asamblea Parlamentaria de la Cooperación Económica en el Mar Negro (AP-CEMN). Deseo decir que la AP-CEMN desempeña un papel totalmente distinto. En primer lugar, en esa organización el Parlamento Europeo no tiene ninguna función. Agradezco a mis colegas del Grupo Socialista su comprensión. La fórmula de compromiso, que sustituye la enmienda 11 y destaca la necesidad de mejorar la cooperación intergubernamental, permitirá diseñar esta forma de cooperación de un modo adecuado.

Estoy seguro de que EURONEST le proporcionará un nuevo impulso al refuerzo de la asociación con nuestros vecinos del Este y completará nuestras relaciones con nuestros vecinos del Sur como parte del proceso de Barcelona. Será una demostración de que, en el Parlamento Europeo, tratamos a nuestros vecinos con seriedad y una prueba de que estamos reforzando nuestros vínculos con nuestros vecinos del Este, independientemente de divisiones partidistas.

 
  
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  Marek Siwiec, en nombre del Grupo del PSE. – (PL) Señor Presidente, en el informe que estamos debatiendo hay algunas afirmaciones muy importantes que llegan en el momento adecuado. La situación en los países a los que se refiere el informe (me refiero especialmente a la zona del Este) es muy dinámica y aporta, como podría esperarse, muchas experiencias nuevas. Resulta muy positivo que las instituciones europeas —la Comisión, el Consejo y el Parlamento Europeo— estén hablando con una sola voz, una voz que refleja la función para la que se crearon las instituciones. Y precisamente por esas declaraciones introductorias deseo darles las gracias a la Comisaria y al Ministro, además de a los ponentes.

El Grupo Socialista en el Parlamento Europeo apoya el desarrollo de una Política Europea de Vecindad, una Política Europea de Vecindad consolidada, siempre y cuando sea prudente y eficaz. Durante el proceso de trabajo vinculado a este informe hemos evitado muchas desavenencias innecesarias. Evitamos una discusión bastante desaconsejable sobre si la vecindad con el Este es más importante o no que la buena vecindad con el Sur. Eso sería como preguntarle a un niño: «¿a quién quieres más, a papá o a mamá?». Hemos evitado todo debate innecesario sobre si la Política Europea de Vecindad asume la función de una política encaminada a la ampliación de la UE. También éstos son dilemas irreales, pero se han aclarado.

Una Política Europea de Vecindad puede ser eficaz si se materializa de forma conjunta. Y «conjunta» significa que en ella han de implicarse tanto la Unión Europea como los países interesados. No puede ser la misma para todos los países ya que estos Estados poseen distintos grados de democracia y están interesados en aplicar esta política de un modo diferente. Ya han podido comprobar lo delicado que es el tema mediante la observación de los acontecimientos que han tenido lugar recientemente en Georgia y sobre los que hemos debatido. La satisfacción por la celebración de otras elecciones en Ucrania se ha visto empañada por el hecho de que eran las segundas elecciones del país en sólo dos años. Podríamos hablar de una satisfacción diluida. En lo que se refiere al Este, nuestra política está relacionada con un ámbito que se ve constantemente amenazado por las intrigas organizadas por la Federación de Rusia, ya sea de un modo explícito u oculto.

Finalmente, como ha dicho el Ministro, esta política sólo podrá tener éxito si se complementa con recursos, voluntad política, acciones eficaces y una total ausencia de ingenuidad, especialmente en lo que respecta a la creación de nuevas instituciones.

 
  
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  Anneli Jäätteenmäki, en nombre del Grupo ALDE. – (FI) Señor Presidente, la política de vecindad es una de las prioridades de la política exterior de la UE. La Política Europea de Vecindad es parte de un objetivo más amplio: promover la paz, la estabilidad y la prosperidad económica. La aplicación de la PEV también requiere un importante esfuerzo por parte de la UE, ya que los objetivos estratégicos de los veintisiete Estados miembros han de ser compatibles. Es importante evitar confrontaciones Oriente-Occidente, aunque, obviamente, los Estados miembros de la UE tienen diferentes prioridades en materia de cooperación.

La cooperación es necesaria en todos los ámbitos. Dado que todos los Estados miembros de la UE están implicados junto con los dieciséis países socios, resulta también comprensible que haya habido serias dudas sobre el desarrollo de esta política en lo que se refiere a cómo pueden incluirse los países socios en la colaboración. Sin embargo, la fuerza de la PEV reside en el hecho de que proporciona a la UE más recursos para ayudar a los países socios de los que podría invertir si se gestionara la asistencia a cada país por separado y desde ángulos totalmente distintos. La perspectiva totalizadora de la PEV también garantiza que la política de la UE no depende de las preferencias regionales y nacionales de cada país que ocupa la presidencia.

Mi Grupo ofrece un apoyo sin ambigüedades al desarrollo de la PEV y de las áreas prioritarias destacadas por la Comisión, que son la integración económica, la movilidad de la población, la energía (a la que definitivamente nos gustaría añadir el cambio climático) y la asistencia financiera y técnica.

(Aplausos)

 
  
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  Adam Bielan, en nombre del Grupo UEN . – (PL) Señor Presidente, la Política Europea de Vecindad recibió un nuevo impulso durante la última ampliación de la UE. En estos momentos contribuye a animar a las regiones vecinas a avanzar hacia el sistema de valores europeo. Constituye una condición imprescindible para conseguir objetivos que benefician a ambas partes, es decir, es una garantía de seguridad, estabilidad y fomento de valores como el respeto por los derechos humanos y la democracia plena.

Al mismo tiempo, dentro del marco de la Política Europea de Vecindad, merece la pena destacar la especial importancia e identidad de países como, por ejemplo, Ucrania. Este país debe tener un estatus especial dentro del grupo de Estados incluidos en la PEV y debe recibir un trato prioritario debido, ante todo, a su función en el patrimonio cultural europeo y a sus vínculos históricos con los países vecinos. La concesión de una categoría privilegiada a Ucrania también reviste especial importancia porque este país tiene que desempeñar un papel vital a la hora de garantizar la estabilidad energética y la seguridad de toda la Unión Europea.

Por lo tanto, el tema de Ucrania y de la apertura del camino para su adhesión total a la UE debe estudiarse desde un punto de vista individual, teniendo en cuenta que Ucrania es el principal socio de la UE en Europa del Este.

 
  
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  Marie Anne Isler Béguin, en nombre del Grupo Verts/ALE. – (FR) Señor Presidente, en primer lugar deseo decir que lamento que éste sea un debate conjunto porque la crisis de Georgia debería ser un tema único de debate por derecho propio. La semana pasada, el Presidente de esta Cámara me envió a Georgia. Acabo de regresar y me hubiera gustado presentarles un informe sobre los hechos que presencié y las diversas reuniones a las que asistí. Desgraciadamente, en dos minutos no tendría tiempo suficiente para hacerlo.

Sin embargo, antes de hablar de Georgia, me gustaría darle la bienvenida al último país que se ha unido a las filas de la Política Europea de Vecindad, Mauritania, una nación en la que he estado recientemente en calidad de directora de nuestra misión de observación electoral en el país.

Lo que hoy está claro es que la grave crisis de Georgia ha puesto a prueba nuestra Política Europa de Vecindad. ¿Puede ser realmente útil esta política de vecindad? En estos momentos y en vista de la situación en Georgia podemos contestar esta pregunta con legitimidad.

Lo que puedo decirles, estimados colegas, es que, cuatro años después de la pacífica Revolución Rosa, la comunidad de Georgia está realmente conmocionada por la violencia que podemos ver parcialmente a través de nuestros televisores: la violencia contra el pueblo de Georgia y la violencia que se ha ejercido para cerrar Imedi TV. Están conmocionados porque no entienden qué está pasando.

Por ello he de darle las gracias a la Comisión por haber solicitado a las autoridades georgianas el inicio de una investigación —una transparente e independiente— porque el pueblo desea saber qué está pasando y cómo.

Hemos visitado el país y, obviamente, hemos oído dos versiones de los hechos: la de la oposición y la de las autoridades. Ambas son admisibles. Está muy claro que existen dos versiones, pero la población pide verdadera transparencia. Por supuesto, hemos de recordar, como nos ha indicado un colega, que Georgia no sólo es vulnerable —y eso todos lo sabemos— sino que además también tiene un compromiso con un «gran hermano» que siempre está a la espera de sorprenderlo.

Cuando las autoridades de Georgia nos llaman la atención sobre la omnipresencia de Rusia, tenemos que tener en cuenta el tipo de cosas que pasan. Un ejemplo es nuestro acuerdo de agilización de la tramitación de visados con Rusia, que beneficia a la población de Abjasia y de Osetia del Sur. Los habitantes de estas regiones poseen pasaporte ruso a pesar de que la zona forma parte del territorio georgiano, lo que coloca a Georgia en una posición incómoda.

Nada de esto es nuevo para usted, señor Comisario. Lo que ahora debemos pedir —además, obviamente, del levantamiento del estado de excepción— es la inmediata restauración de la libertad de expresión y la libertad de los medios de prensa y, por supuesto, algo aún más importante, que se garantice que las elecciones se celebrarán de un modo libre y transparente. Hoy Georgia puede organizar unas elecciones de esas características. Lo demostró el año pasado cuando celebró unas elecciones locales democráticas y transparentes cumpliendo plenamente las normas internacionales. Ya ha llegado el momento —y ahora me estoy dirigiendo al Consejo, porque creo que su actuación con las autoridades de Georgia ha sido, en cierta medida, dura— de que demostremos que podemos resultar útiles mediante nuestra Política Europea de Vecindad. Tenemos que demostrar al pueblo de Georgia que la PEV tiene sentido. La Unión Europea no debe defraudarles. Ése es el mensaje que debemos enviar enérgicamente a las autoridades de Georgia.

 
  
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  Willy Meyer Pleite, en nombre del Grupo GUE/NGL. – (ES) Señor Presidente, señora Comisaria, señor Ministro, en primer lugar, agradecer a los señores Tannock y Obiols su presentación del informe y, rápidamente, anunciarles que mi grupo mantiene una posición crítica respecto al desarrollo y orientación de la política de vecindad.

Crítica porque, en 2004, veíamos con buenos ojos la posibilidad que se abría a la hora de establecer esta política de vecindad basada, fundamentalmente, en la promoción de los derechos humanos, el asesoramiento técnico especializado, un mayor equilibrio en la relación de mercancías y personas humanas en el flujo migratorio, pero, lo cierto y verdad es que, a partir de la aprobación del documento del instrumento financiero parece que damos la impresión de que tuviéramos interés fundamentalmente en establecer zonas de libre comercio, acuerdos de libre comercio y un control férreo sobre los flujos migratorios, dejando a un lado todo lo referente a la promoción y a la exigencia del respeto de los derechos humanos.

Hay dos ejemplos fundamentales, hacia el oeste y hacia el sur, y es el conflicto del Sáhara, del que la señora Ferrero-Waldner ha hecho mención, y el conflicto de Israel, o la responsabilidad, dicho de otra manera, de Marruecos y del Estado de Israel sobre dos conflictos: los territorios ocupados del Sáhara Occidental y en relación con el conflicto palestino.

Yo creo que ahí, sinceramente, la política de vecindad tendría que ser mucho más exigente con estos dos Estados para que, efectivamente, asuman la responsabilidad de una vez por todas en conflictos que son, uno ya casi centenario, y el otro lleva ya cuarenta o cincuenta años sin solución.

Por lo tanto, creemos que desde esa perspectiva, nos hubiese gustado que la Unión Europea tuviera una posición mucho más exigente a la hora de establecer esa política de vecindad.

 
  
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  Gerard Batten, en nombre del Grupo IND/DEM. – Señor Presidente, este informe demuestra claramente cómo la elite política eurófila de este lugar está completamente alejada de la realidad y de los deseos de sus electores.

En el informe se pide una mejora urgente de la tramitación de los visados, para que sea mucho más fácil y menos complicado viajar desde algunos estados extracomunitarios. Esto no es lo que quiere la mayoría de los londinenses. No quieren que se facilite la entrada a Gran Bretaña: quieren que se dificulte. Quieren ser más selectivos en las personas que invitamos a nuestro país y no ampliar la actual política de puertas abiertas.

En el informe se anuncia la entrada de Ucrania a la UE. Ucrania tiene una población de 46 millones de habitantes y, como ciudadanos de la UE, todos ellos tendrán derecho a entrar en Gran Bretaña. La mayoría de mis electores no quiere la entrada a Gran Bretaña de millones de personas más. No quieren que prosiga la inmigración indiscriminada desde Europa Oriental. Ya tenemos suficientes inmigrantes que conducen por Londres sin impuestos ni seguros; ya tenemos suficientes criminales, narcotraficantes, estafadores, traficantes de seres humanos y esclavos sexuales.

Otra idea excéntrica en este informe es la propuesta de una Asamblea Parlamentaria de Vecindad de la UE, otro foro de debate para los políticos, sin contacto alguno con la realidad, para que sigan ideando nuevas formas de malgastar el dinero de los contribuyentes. Esos políticos tendrían, por supuesto, que ser generosamente recompensados por sus esfuerzos.

A nadie sorprende que uno de los autores de este informe sea miembro del Partido Conservador Británico, un partido que pretende ser euroescéptico en su país, pero que es un entusiasta eurófilo aquí. Con razón el señor Tannock es conocido en Londres como el diputado de Europa Oriental.

Me opongo totalmente a estas políticas; dañan los intereses de mis electores. Por eso yo seré reelegido en Londres en 2009, y el señor Tannock posiblemente no.

 
  
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  Philip Claeys (NI). - Señor Presidente, el considerando C del informe afirma que la Política Europea de Vecindad «tiene que desvincularse del proceso de ampliación; considerando que, para los países vecinos del Este que se identifican claramente como países europeos, la participación en la PEV no excluye perspectivas de una posible adhesión a largo plazo». Por alguna razón parece que esta regla no se aplica a Turquía. En este caso nos encontramos precisamente con la situación opuesta. Turquía puede identificarse claramente como un país no europeo, no forma parte de la Política Europea de Vecindad y sin embargo aspira a adherirse a la UE.

En realidad, nunca ha estado claro por qué Turquía no estaba dentro de la PEV. La Comisión dijo al principio que la inclusión de Turquía no era apropiada, al ser éste un país candidato. Resulta extraño, porque en otros casos se especifica concretamente que la política de vecindad y el proceso de ampliación son aspectos distintos. Parece obvio que para Turquía se aplican normas sui generis.

Me temo que todo esto se debe a la confusión ideológica. Incluso asumiendo un total compromiso en las negociaciones sobre la adhesión de Turquía, deberíamos haber incluido a este país en la Política Europea de Vecindad, aunque únicamente fuera por prudencia. Si fuera necesario suspender las negociaciones, como ocurrió hace años, entonces Turquía podría incluirse directamente en una estructura existente. Pero esto no ha ocurrido, por lo que la situación será más compleja en el futuro.

 
  
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  Marek Siwiec (PSE). - (PL) Señor Presidente, después de la votación de hoy he sabido —quizás sea el único que se ha dado cuenta— que el Grupo Identidad, Tradición y Soberanía se ha disuelto, según ha anunciado el Presidente del Parlamento. Sin embargo, según la lista de debates, este Grupo aún existe, así que no estoy seguro de quien ha cometido el error: ¿ha sido el señor McMillan-Scott cuando ha anunciado la disolución del Grupo o la persona que ha elaborado estas listas?

 
  
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  Presidente. − Señor Siwiec, el mecanismo electrónico todavía no está actualizado, pero el señor Claeys no ha hablado ya en nombre de un grupo que ha dejado de existir hace un par de horas, sino que lo ha hecho como diputado no inscrito.

 
  
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  Elmar Brok (PPE-DE). − (DE) Señor Presidente, Comisaria, señor Presidente en ejercicio, Señorías, realmente me han sorprendido las declaraciones del señor Batten, quien, a pesar de llegar desde el cosmopolitismo del Reino Unido está difundiendo aquí acusaciones falsas que no son sino propaganda xenófoba y estrecha de miras. Algo que no tiene nada que ver con la orgullosa tradición de su gran país.

Sin duda la política de vecindad se ha convertido en el principal instrumento de la política exterior de la Unión Europea ahora que estamos entrando en una fase de consolidación tras la adhesión simultánea de doce países. Por este motivo es importante que un instrumento como la PEV se utilice de un modo apropiado y centrado, algo que obviamente ya se está haciendo en algunos ámbitos.

La política de vecindad también nos proporciona un instrumento sólido para implicarnos activamente en temas relacionados con el conflicto de Oriente Medio, como ha mencionado la Comisaria Ferrero-Waldner. Creo que el hecho de que en Georgia hayan aparecido soluciones poco después del estallido de las tensiones y de que se vayan a celebrar nuevas elecciones está parcialmente relacionado con los efectos de la perspectiva europea y de la política de vecindad, y además demuestran que estamos en el buen camino. Esta política nos aporta los medios para vigilar nuestros intereses, forjar vínculos, dar respuesta a los intereses de nuestros socios y fomentar el desarrollo de los derechos humanos y de la democracia.

Señora Comisaria, creo que cuando en este contexto debatimos sobre Belarús resulta muy interesante el modo en que conseguimos encontrar una forma adecuada de vincular los instrumentos para la defensa de los derechos humanos y la democracia en una situación en la que la política de vecindad aún no puede tener la misma repercusión. Se trata de un ejercicio importante que debemos repetir el próximo año.

Tenemos ante nosotros una política de vecindad para el Este y otra para el Sur. Ambas son igualmente importantes pero el método necesario no siempre es el mismo, porque la política de vecindad para el Este cuenta también con la dimensión de la perspectiva europea, lo que significa que puede haber distintos puntos de partida y, en cierta medida, diferentes objetivos. Considero que una política relacionada con los acuerdos de asociación, con los de cooperación y colaboración y con objetivos como conseguir que un país como Ucrania entre en la OMC para poder crear una zona de libre comercio —con pasos encaminados a lograr ese tipo de desarrollo— constituye un instrumento de progreso muy importante.

Ésta es una política de responsabilidad conjunta. No se trata de que los Estados miembros de Europa Central miren hacia el Este y de que los estados europeos meridionales miren hacia el Sur, toda la Comunidad Europa es responsable de los dos ámbitos. Por este motivo, tengo que decir que no puedo aceptar propuestas como la de la Unión Mediterránea. Me gustaría mucho ver a los españoles y a los franceses preocupados por Ucrania y a los suecos y a los alemanes poniendo el mismo interés en Marruecos. Ésa debe ser nuestra política y no otra que implique una nueva división de la Unión Europea.

(Aplausos)

 
  
  

PRESIDE: Manuel ANTÓNIO DOS SANTOS
Vicepresidente

 
  
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  Jan Marinus Wiersma (PSE). - (NL) Señor Presidente, en primer lugar deseo apoyar incondicionalmente, en nombre de mi Grupo, la petición que Elmar Brok acaba de dirigirnos. Demuestra lo importante que es la política de vecindad para las actividades externas de la Unión Europea. Acogemos con satisfacción la idea de consolidar la PEV, pero eso no significa que la PEV esté totalmente finalizada. La UE debe seguir buscando formas de incrementar la efectividad de dicha política.

La diferenciación —como ya se ha comentado— es la clave para que la política de vecindad sea un éxito. La PEV se aplica a una zona inmensa, desde Marruecos a Ucrania. La influencia de Europa no es la misma en todos estos países y Europa no tiene el mismo atractivo para todos ellos. En el contexto de la PEV, la UE debe ofrecer a sus países socios el acuerdo de cooperación que mejor se amolde a sus expectativas. Éste es un hecho que creemos que debe reflejarse en las prioridades de la Comisión.

Las aspiraciones europeas de Georgia son diferentes a las de Azerbaján. Túnez tiene menos importancia para la UE que Ucrania y el Líbano no tiene el mismo peso que Marruecos. Por eso tenemos que estudiar la situación de cada país de un modo individualizado.

Debemos centrarnos en aquellos países en los que el objetivo clave de la PEV, el acercamiento de las naciones vecinas a Europa, parezca más probable de conseguir.

El informe también se refiere a los vecinos del Este de los países de la PEV. Creemos que, como parte de la estrategia para el Asia Central aprobada recientemente, resulta positivo trabajar para reforzar los vínculos con dichos países. Para ello la Unión Europea podría aprovechar la experiencia que ha obtenido gracias a su política de vecindad.

Sin embargo, no respaldamos la idea de conceder a los países que se encuentran fuera de la región la categoría de países de la PEV. Sería mejor que nos centráramos en un enfoque coherente para Asia Central en lugar de arrastrar a determinados países al seno de la PEV.

Finalmente, una cooperación reforzada del Parlamento con los países PEV del Este sólo resultará útil si se complementa con una cooperación multilateral de los gobiernos de la región. Si se va a crear una asamblea parlamentaria, también tendrá que haber una asamblea ministerial, como en otras regiones en las que hemos creado asambleas parlamentarias de este tipo. Desde nuestro punto de vista, sólo podrá haber un parlamento de este tipo si el Consejo y la Comisión también crean un homólogo intergubernamental.

 
  
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  Lydie Polfer (ALDE) . – (FR) Señor Presidente, como ponente para el Cáucaso Meridional, me gustaría aprovechar la oportunidad que me brinda el informe del señor Tannock y el señor Obiols i Germà —a quienes por cierto felicito por su trabajo— para referirles mis impresiones sobre la situación de Georgia tras la visita que realice el 5 de noviembre, en el momento más álgido de las manifestaciones.

Me di cuenta de que la situación es muy compleja. Por una parte, las principales reformas que se han emprendido son impresionantes, especialmente en lo que respecta a la economía y a combatir la corrupción, pero por otra, no podemos olvidar el difícil clima social, con un alto índice de desempleo y una tercera parte de la población viviendo por debajo del umbral de la pobreza.

El aspecto más impactante es la tensión, incluso agresividad, que se respira en el panorama político, con la oposición dirigiendo acusaciones extremadamente graves al presidente cuyo resultado son retractaciones públicas que únicamente dan lugar a nuevas preguntas. El gobierno responde con reiteradas acusaciones de injerencias extranjeras —es decir, de Rusia— y produce vídeos para respaldar sus quejas. Los hechos del 7 de noviembre —la declaración del estado de excepción, la violenta ofensiva policial contra los manifestantes y el cierre de una cadena de televisión— ponen de relieve el carácter extremadamente grave de la situación. Obviamente, este tipo de acciones no encajan en el marco tradicional europeo de valores basados en el Estado de derecho y en los derechos fundamentales y por tanto deben ser explicadas.

Debemos esperar que las elecciones presidenciales previstas para el 5 de enero devuelvan al debate democrático su papel preponderante. A los ciudadanos georgianos les corresponderá decidir cuáles son los rumores y cuáles los hechos y si desean centrarse en la decepción o en los retos que les esperan. No obstante, nosotros hemos de asumir la responsabilidad de animarlos y ayudarlos para que puedan organizar unas elecciones realmente democráticas que se lleven a cabo del modo adecuado y de acuerdo con las normas internacionales. Lo que está en juego es la credibilidad y la estabilidad de la democracia en Georgia.

 
  
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  Inese Vaidere (UEN). - (LV) Señorías, tras la Revolución Rosa, Georgia ha demostrado su deseo de adherirse a los valores europeos. Esperaba comprensión y sensibilidad por nuestra parte. Desafortunadamente, hemos ignorado totalmente su deseo. El año pasado solicite que las fuerzas de paz de la CEI fueran sustituidas por unas fuerzas de paz internacionales. Sugerí una revisión de la legalidad de la emisión pasaportes rusos en Abjasia y Osetia del Sur, un hecho que altera la estructura nacional de los ciudadanos de Georgia. Propuse que la Comisión y el Consejo aprobaran los mismos procedimientos de agilización de la tramitación de visados con Georgia que en estos momentos se usan con Rusia. Sin embargo, estas peticiones para una mayor implicación en la resolución de los problemas de Georgia cayeron en saco roto. Y esa indiferencia ha contribuido en gran medida a fomentar la situación actual. El camino hacia la democratización y las reformas a menudo implica crisis políticas internas, especialmente en esta situación, en la que son propiciadas por un gran Estado vecino. La Unión Europea debe escuchar a Georgia y demostrar su solidaridad mediante hechos además de palabras. Gracias.

 
  
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  Tobias Pflüger (GUE/NGL). - (DE) Señor Presidente, el objetivo oficial de la Política de Vecindad Europea es crear, y cito textualmente, «un cinturón de países estables y amistosos» alrededor de la UE. Para ello se ha gastado una gran cantidad de dinero, doce mil millones de euros para el periodo 2007-2013. ¿Con qué propósito? Se ha hablado mucho de derechos humanos, pero de lo único que se trata es de reafirmar los intereses de la UE. Por ejemplo, se habla de crear una zona de libre comercio. En beneficio de quién, me pregunto.

Tiene mucho que ver con la protección de fronteras y el control de la inmigración. El informe afirma concretamente, si se me permite citar algunos extractos, que el Parlamento «subraya la necesidad de mejorar la capacidad de estos países de gestionar los flujos migratorios, luchar eficazmente contra la inmigración ilegal (…) (de) que intensifiquen su cooperación en la lucha contra (…) el terrorismo (y) apoya la participación de los países vecinos en la Agencia Europea para la gestión de la cooperación operativa en las fronteras exteriores de los Estados miembros de la Unión Europea (Frontex) y en la Oficina Europea de Policía (Europol)». Se trata de aspectos que no podemos defender y por lo tanto, como ha dicho mi colega Willy Meyer-Pleite, nuestro Grupo no votará a favor del informe.

 
  
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  Bastiaan Belder (IND/DEM). - (NL) Señor Presidente, el compromiso de la Comisión con el Estado de Israel en virtud de la Política Europea de Vecindad es una cuestión que me toca muy de cerca. Ayer mismo la Comisión lo demostró en esta Cámara, en la persona de su eminente portavoz, el doctor Andreas Eldina.

Siga así, señora Comisaria. Sé que cuento con el respaldo de nuestro coponente, el señor Tannock, y de la presidenta de nuestra Delegación para las Relaciones con Israel, la señora Hybášková.

Tengo una pregunta candente que hacer. ¿Qué nuevas posibilidades específicas prevé la señora Comisaria para reforzar la Política Europea de Vecindad con respecto a Israel, en vista de situación económica y política notablemente desarrollada del Estado judío? En definitiva, ¿no es totalmente apropiado establecer una diferencia aquí dentro de la Política Europea de Vecindad? Yo creo que sí. ¡Sin duda!

 
  
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  Francisco José Millán Mon (PPE-DE). - (ES) Señor Presidente, es muy importante que nuestros vecinos constituyan un círculo de países prósperos, estables, pacíficos y en los que el poder se base en fórmulas democráticas y en el pleno respeto de los derechos fundamentales.

Esta idea debe constituir un eje básico de la Política Europea de Vecindad, que debe impulsar y ayudar a nuestros vecinos a efectuar las reformas necesarias para hacer efectivos los valores que antes mencioné.

La cuestión de las reformas políticas, económicas y sociales es, para mí, un aspecto esencial del informe que mañana aprobaremos.

Una segunda reflexión: la política de vecindad debe tener en cuenta la especificidad de cada país. La diferenciación no debe hacerse en función del continente al que el país pertenece. Los vecinos son eso, vecinos. Y éste es el dato relevante. El que, además, algunos sean europeos puede tener consecuencias en el plano de la posible adhesión a la Unión, pero no a efectos de la política de vecindad. Ésta es la idea más generalizada con la que yo estoy de acuerdo, porque sería equivocado que discrimináramos a un grupo de países en beneficio de otro.

No puede haber una política de vecindad de primer nivel y otra de segundo. Los vecinos de la ribera sur del Mediterráneo han percibido con cierto temor que la ampliación a veintisiete puediera acarrear cierta marginación por parte de la Unión ampliada, y en modo alguno podemos alimentar este miedo mediante una política de vecindad que priorizara al este de Europa o al Cáucaso.

Los países del sur del Mediterráneo tienen vínculos muy antiguos con la Unión. Son imprescindibles para nosotros en materias esenciales como la seguridad, la inmigración, la energía. Con ellos, muchos Estados miembros tenemos, como es sabido, intensísimos vínculos históricos, políticos, humanos, culturales, económicos.

Éste es, pues, el segundo mensaje principal de mi intervención. No distingamos entre europeos y no europeos en la política de vecindad. Debe ser, como acaba de decir el señor Brok, una política de responsabilidad compartida.

Por todo cuante antecede, señor Presidente, yo no comparto las dudas que se expresan en el apartado 2 del informe sobre la pertinencia del ámbito geográfico de la Política Europea de Vecindad. Y, además, no habría dividido el informe en dos partes: una relativa a vecinos europeos y otra a mediterráneos. Era mejor un documento unitario.

Y, para finalizar, mi enhorabuena a los señores Tannock y Obiols.

 
  
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  Hannes Swoboda (PSE). - (DE) Señor Presidente, la cuestión es si los acontecimientos de Georgia demuestran que la política de vecindad ha fracasado. Yo creo que no es el caso. Demuestran que puede seguir existiendo la necesidad de elevar el perfil de esta política, dado que gran parte de lo que ha ocurrido allí era previsible. El hecho es que los triunfos y los aspectos positivos de la Revolución de las Rosas de Georgia se han visto empañados en los últimos meses y años por bastantes decisiones autoritarias que han usurpado las competencias del poder judicial.

Esto, agravado por la situación social, ha provocado el reciente malestar y espero que ahora seamos lo bastante fuertes como para garantizar, junto con el Presidente Saakashvili, el inicio de un diálogo y la celebración de unas elecciones transparentes y libres, con una verdadera libertad de expresión, que permita elegir de forma realmente democrática.

Sin duda, la segunda razón por la que es necesario reforzar la política de vecindad es todo este debate relativo a una nueva ampliación. Nuestra intención consiste ahora en debatir la ampliación hacia el sudeste, negociar con los países del sudeste de Europa y Turquía, y concluir el proceso. Este no es el momento de anticipar posteriores rondas de ampliación, sino de reforzar las relaciones con nuestros vecinos y algunos de esos países vecinos, en la medida en que se encuentran en Europa, tendrán la oportunidad de unirse a la Unión Europea en una fecha posterior, aunque otros no. No obstante, este sólido vínculo debe existir.

La tercera razón ya se ha mencionado. Creo que estas ideas abstrusas, si me permiten la expresión, como una Unión Mediterránea que dibujaría una línea a través de la Unión Europea, una Unión Mediterránea en la que, como sugirió ayer el Presidente Sarkozy en la Conferencia de Presidentes, los demás Estados miembros de la Unión Europea podrían tener el estatuto de observadores, deben ser evitadas, para lo que debemos tener una política de vecindad común y trabajar juntos para reforzar las relaciones.

Es legítimo prever una comunidad UE-Mar Negro y una comunidad UE-Mediterráneo, pero siempre será la misión de la Unión Europea en conjunto mantener y reforzar las relaciones con estos vecinos, una misión que también implica respaldar los esfuerzos de la Comisión.

 
  
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  István Szent-Iványi (ALDE). - (HU) Señor Presidente, el objetivo de la Unión consiste en crear un espacio de prosperidad, estabilidad y seguridad con sus vecinos. Ya se han obtenido algunos resultados serios y sólidos en este ámbito, aunque también se han producido graves errores. No se ha conseguido ningún progreso real por lo que respecta a los conflictos congelados y tampoco vemos que haya ninguna idea para resolver las crisis de la región de Transdniéster, Abjazia, Palestina o el Sáhara Occidental.

Los países de la política de vecindad no constituyen un todo, ni desde el punto de vista geográfico, cultural, económico ni político. Esta es la razón por la que es preciso un planteamiento diferenciado específico para cada país —no es seguro que lo que es positivo para Jordania lo vaya a ser también para Ucrania—.

Es necesario alcanzar lo antes posible un equilibrio político y presupuestario entre los países orientales y meridionales de la política de vecindad. No obstante, esto podría significar el refuerzo de los países orientales, dado que es una consecuencia obvia de la reciente ampliación de la Unión Europea, con la adhesión de nuevos Estados miembros. Hemos escuchado muchas promesas de la Comisión a este respecto, pero estamos esperando a que las cumpla. Gracias.

 
  
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  Hanna Foltyn-Kubicka (UEN). - (PL) Señor Presidente, para que la Política Europea de Vecindad sea efectiva, es necesario controlarla y adaptarla constantemente a la situación geopolítica. Solo así será capaz de cumplir realmente las funciones que la Unión Europea espera de ella.

La Política Europea de Vecindad continúa enfrentándose a importantes desafíos. Estos desafíos no solamente consisten en ofrecer ayuda efectiva para la creación de una cooperación económica o transfronteriza. En la actualidad también es fundamental tener una respuesta para la pregunta de cómo podemos ayudar a remediar la situación de aquellos países en los que la libertad se encuentra amenazada. Me refiero, en particular, a Rusia y Belarús.

La Política Europea de Vecindad debe ser una herramienta para influir sobre las autoridades de aquellos países en los que la libertad política y la democracia no son más que un teatro, en los que los periodistas de los medios independientes pierden la vida en circunstancias inexplicables y en los que la oposición es apartada de la vida pública, de forma sistemática y a menudo brutal. Los países que actúan de esta manera deben saber que estas prácticas serán puestas al descubierto y condenadas rotundamente por la Unión Europea.

 
  
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  Árpád Duka-Zólyomi (PPE-DE). - (HU) Gracias, señor Presidente. Los últimos tres años han demostrado que la Política Europea de Vecindad es un instrumento muy importante para mantener una cooperación cada vez más estrecha con los Estados afectados y para aumentar la estabilidad y seguridad de nuestra Comunidad. La política de vecindad también nos impone una obligación, principalmente si el frágil sistema construido hasta ahora en uno de esos países está en peligro.

Me gustaría llamar su atención sobre la situación de Georgia, donde la democracia, la constitucionalidad y el sólido desarrollo económico que se han construido conjuntamente se encuentran bajo amenaza. Las masivas manifestaciones y altercados han provocado una situación de incertidumbre. No me cabe duda de que las subversivas intenciones de la política de la superpotencia rusa se encuentran tras la situación que se ha generado.

Es necesario prestar máxima atención al reforzamiento del sistema de instituciones democráticas. Tras la declaración del estado de emergencia o las excesivas acciones de las fuerzas armadas contra los manifestantes, la anticipación de las elecciones presidenciales fue el paso correcto en esta dirección.

Georgia, presidida por Saakashvili, es un socio comprometido con la Unión Europea y, a pesar de sus numerosos problemas, está demostrando un notable progreso en materia de reforma y crecimiento económico. La Unión Europea, es decir la Comisión, el Consejo y el Parlamento Europeo, en cooperación con la OSCE, ha demostrado su interés por resolver estas tensiones por medios pacíficos. Debemos prestar todo nuestro apoyo a esto.

La Unión Europea es una «potencia blanda», es decir que el método de persuasión mediante la implicación quedó demostrado por la situación en Georgia, cuando el Presidente Saakashvili hizo retroceder el proceso recrudecido a la piscina de la democracia. Creo que es particularmente importante contar con una revisión sistemática de la efectividad de la política de vecindad, en vista de los acontecimientos de Georgia. El poder de Georgia se está poniendo a prueba. En cualquier caso, el diálogo con la oposición dividida, que no se puede excluir de este proceso, es inevitable. A pesar de nuestro apoyo, Tbilisi deberá demostrar la solidez del sistema democrático del país en las elecciones de enero.

 
  
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  Josep Borrell Fontelles (PSE). - (ES) Señor Presidente, como enviado especial de la Presidencia española de la OSCE, he tenido ocasión de visitar una de nuestras zonas de vecindad más conflictivas: el Cáucaso y todos los conflictos llamados «congelados» que, a la vista de lo que ocurre en Georgia, lo mejor que les puede pasar es que sigan «congelados», porque no hemos conseguido ninguna mejora manifiesta en ninguno de ellos y los acontecimientos de Georgia bien descritos demuestran cuán difícil es el camino hacia la plena democracia.

El Cáucaso es hoy la línea frontera de la nueva guerra fría, la guerra fría localizada. Al llegar a Tbilisi le recibe a uno una gran imagen del Presidente Bush y, al llegar a la frontera con Osetia, una gran imagen del Presidente Putin, simbolizando ese nuevo enfrentamiento que creíamos superado.

Lo que ha ocurrido, ocurrido está, pero ahora tenemos la responsabilidad de utilizar esa política de vecindad para ayudar a que las elecciones de enero sean unas elecciones libres y justas. Será difícil. Es difícil que dentro de dos meses se pueda pasar de un estado de excepción, con manifestaciones violentamente reprimidas, con medios de comunicación cerrados brutalmente, a una atmósfera de libertad que permita una libre elección democrática; es difícil imaginar que podamos pasar de una situación en la que el Defensor del Pueblo es apaleado por la policía en las calles de la ciudad a otra en la que los ciudadanos pueden escoger libremente a su presidente. Pero éstos son los datos del problema.

Nosotros, Parlamento Europeo, tenemos que involucrarnos a fondo y participar en el control de estas elecciones con la OSCE y con los observadores que tengamos que enviar, porque allí se está jugando buena parte del progreso hacia la democracia de una de las zonas más conflictivas de nuestra vecindad.

 
  
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  Samuli Pohjamo (ALDE). - (FI) Señor Presidente, yo también quiero dar las gracias a los autores de este informe por el excelente trabajo que han realizado. Me gustaría señalar la importancia del papel de las autoridades locales y regionales, y de la autoridad civil para la aplicación de la Política Europea de Vecindad.

Cuando queremos promover valores europeos en los países vecinos, son particularmente importantes los intercambios culturales y de estudiantes, así como unos prósperos proyectos prácticos materializados conjuntamente. También se recuerda a la Comisión de Desarrollo Regional las excelentes experiencias del principio de asociación de la política de cohesión. Estas también deberían ser aprovechadas para la aplicación de la PEV.

También se conseguirá una verdadera sensación de acercamiento si se alivian los impedimentos relativos al tráfico transfronterizo y se facilita la circulación de estudiantes, investigadores, artistas, periodistas, empresarios y otros.

 
  
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  Bogusław Rogalski (UEN). - (PL) Señor Presidente, cuando hablamos de la Política Europea de Vecindad, debemos recordar, ante todo, prestar apoyo a los gobiernos que respetan las libertades básicas y los derechos humanos, y fomentar esos derechos en los países en los que no se respetan. Esto tiene una importancia fundamental para la estabilidad del continente europeo.

La lista de países incluidos en la PEV es larga. Me gustaría llamar su atención sobre dos países, Ucrania y Belarús, que pueden ser incluidos en la PEV.

Ucrania debe ser una prioridad para nosotros y las actuales negociaciones con ese país deberían desembocar en la conclusión de un acuerdo de asociación y, a continuación, posibilitar la adhesión de ese país a la Unión Europea. Una política así nos ofrecería una póliza de seguro contra las crecientes ambiciones de Rusia y frente a un nuevo intento de convertir a Ucrania en un Estado vasallo.

Finalmente, con respecto a Belarús, la iniciativa de la Comisión de invitar a este país como observador a la conferencia de la PEV podría ser prematura. Debemos tener en cuenta que este país continúa bajo la dictadura de Lukashenko, violando los derechos humanos y los derechos de las minorías étnicas. Sería mejor que la Unión Europea ofreciese ayuda más efectiva para el pueblo y la oposición de Belarús. Una reducción del coste del visado para los belarusos, y particularmente para los estudiantes, podría ser una señal positiva en esta dirección y la Comisión debería aplicarla de inmediato.

 
  
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  Jana Hybášková (PPE-DE). - Señor Presidente, quiero antes de nada felicitar a la Comisión por haber colaborado en un concepto tan original como es la PEV. Ahora, por fin, haremos una distinción clara entre el instrumento de ampliación y la PEV.

Europa está inmersa en un proceso muy pacífico. Por ahora, ha sido muy útil. La PEV aporta la dosis necesaria de ideas creativas que vigilarán y protegerán la paz y la estabilidad de nuestros hijos. La seguridad energética, la inmigración y el contraterrorismo son todas ellas cuestiones básicas. Cuanto más claros, precisos y analíticos seamos, y cuanto menos políticos seamos, mejor estaremos equipados para hacer frente a esas amenazas. Permítanme, pues, utilizar este contexto en particular y preguntar por el fundamento jurídico.

Algunos planes de acción expirarán en breve. Me refiero en concreto al plan de acción de la UE-Israel, que expirará en abril de 2008. La Presidencia alemana creó el grupo de reflexión. Su tarea principal es proponer un procedimiento claro de trabajo para el futuro. Mientras tanto, señora Comisaria, su trabajo, nuestro trabajo, se refleja muy positivamente en el propio Israel.

El Consejo y la Comisión han recibido un documento informal que pone de manifiesto el simple hecho de que Israel desea que mejoren nuestras relaciones bilaterales, que la UE e Israel se reúnan una vez al año, que se establezca una relación continua de cooperación al más alto nivel. Señora Comisaria, mi pregunta es cómo reflexionará la Comisión sobre el documento informal de Israel y, especialmente, cómo trabajará la Comisión en un nuevo plan de acción? ¿Cómo reflejará nuestro nuevo plan de acción, o el plan de acción reforzado, los problemas que nos preocupan − contraterrorismo, lucha contra los extremismos, xenofobia, seguridad energética y, por supuesto, cuestiones de derechos humanos, así como cuestiones internacionales, los Convenios de Ginebra? ¿Cómo se reflejará todo esto y cómo responderemos al grupo de reflexión y a la Presidencia alemana?

 
  
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  Alexandra Dobolyi (PSE). - Señor Presidente, a mí también me preocupa mucho la crisis en Georgia y tengo que reconocer que estoy negativamente sorprendida. Los recientes acontecimientos son muy desafortunados y lamentables para todos los que estamos a favor del proceso de democratización de Georgia. Los informes de organizaciones como Amnistía Internacional y Human Rights Watch y el informe del Defensor del Pueblo de Georgia son muy preocupantes.

Dada la situación actual en ese país, celebro que el orador del Parlamento georgiano haya anunciado que se levantará el estado de emergencia el viernes y que en un par de días los ciudadanos georgianos podrán reanudar su vida normal. La situación, en mi opinión, debilita el prestigio del Gobierno y también del señor Saakashvili, que subió al poder con protestas pacíficas en 2003, y cuestiona su papel como el líder más democrático del Cáucaso.

El anuncio del Presidente Saakashvili sobre la celebración de elecciones presidenciales el 5 de enero de 2008 es un paso positivo que ha contribuido ya a relajar las tensiones en ese país. Pero el Gobierno tiene que celebrar unas elecciones democráticas y libres respetando las normas internacionales para demostrar al mundo que el país está avanzando. Por lo tanto, el Gobierno tiene que garantizar que durante la campaña electoral se permita la libertad de expresión a todos los candidatos. Celebro el diálogo que está teniendo lugar entre las autoridades y la oposición; es un signo de progreso. Espero y pido también a todas las partes implicadas que actúen con responsabilidad durante toda la campaña electoral y que afronten constructivamente el reto de celebrar unas elecciones democráticas libres y seguras.

 
  
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  Grażyna Staniszewska (ALDE). - (PL) Señor Presidente, es sumamente importante que, conjuntamente con la política de vecindad, las puertas de la Unión Europea se mantengan abiertas para nuestros vecinos de Europa del Este. La adhesión puede ser una posibilidad a largo plazo, dado que depende del progreso de las reformas y del cumplimiento de los criterios de Copenhague, pero tiene una gran importancia política y simbólica. Soy consciente, basándome en el ejemplo de mi propio país, de que la posibilidad de la adhesión a la Unión Europea tiene por sí sola el poder de movilizar a la sociedad hacia el camino de la reforma económica y el cambio democrático.

Hoy en el Parlamento Europeo estamos enviando una señal clara y positiva a nuestros socios orientales y ahora tenemos que esperar su reacción, no solamente en declaraciones políticas, sino también, lo que es más importante, en términos de medidas sociales y económicas prácticas. Esperamos que tomen el camino de la reforma y la democracia, que reformen sus sistemas judiciales para que sean independientes de las influencias políticas, que luchen contra la corrupción y que creen un entorno favorable para el crecimiento económico.

No me cabe duda de que una Ucrania, una Moldova y —cabe esperar— algún día también una Belarús democráticas y con una economía saneada serán positivas no solamente para los habitantes de esos países, sino también para el conjunto de la Unión Europea.

 
  
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  Andrzej Tomasz Zapałowski (UEN). - (PL) Señor Presidente, la política de vecindad es uno de los mecanismos destinados a respaldar la creación de un espacio en la Unión Europea en el que sea posible la cooperación sin conflictos, así como para evitar la formación de una división cultural y económica en las fronteras de la Unión Europea. Coincido con las preocupaciones expresadas por los autores del informe de que sería un error incluir a los países mediterráneos en esta misma política. Sería mucho mejor crear una asociación UE-Mediterráneo con sus propios mecanismos adecuados.

Considero que solamente los países que limitan con la Unión Europea deberían estar incluidos en la política de vecindad. La participación en esta política debería ser un paso hacia la adhesión a la Unión Europea del país en cuestión, obviamente solo en caso de que así lo deseen los propios países y la Unión Europea. En el futuro, tendremos que pensar en la creación de una política separada UE-Asia, para la cooperación con países asiáticos que desean cooperar en materia económica y política con la Unión Europea, como Georgia y Armenia. Debemos separar nuestras actividades por regiones.

 
  
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  Laima Liucija Andrikienė (PPE-DE).(LT) Somos conscientes del hecho de que el objetivo de la Política Europea de Vecindad consiste en crear un círculo consolidado de seguridad y estabilidad en toda la Unión Europea, desarrollar relaciones estrechas con los países vecinos, así como permitir que estos países apliquen reformas democráticas, basadas en el respeto de los derechos humanos, el Estado de Derecho y el desarrollo económico y social. Mi pregunta sería la siguiente: ¿qué precio estamos dispuestos a pagar por conseguir estos objetivos?

Teniendo en cuenta las experiencias pasadas, me gustaría señalar que una financiación adecuada es fundamental para el desarrollo de la Política Europea de Vecindad. En mi opinión, 11 000 millones de euros para un período de siete años para 16 países no es mucho. Una coordinación más eficiente de las políticas y los instrumentos financieros es una parte esencial de la mejora de la financiación de la Política Europea de Vecindad y la reforma en curso del presupuesto comunitario representa una oportunidad excelente para establecer una base sólida para un desarrollo mucho más eficiente de la Política Europea de Vecindad en el futuro. En ningún caso puedo estar de acuerdo con el señor Pflünger en que esto no sería más que derrochar el dinero de los contribuyentes.

El segundo punto en el que quiero insistir se refiere a las relaciones entre los Estados vecinos de la Unión Europea. Es fundamental que mantengan unas buenas relaciones y que se apoyen unos a otros. Sin duda, serían capaces de resolver la mayor parte de sus problemas trabajando juntos. En vista de ello, el Parlamento Europeo debería expresar su total apoyo a EURO-NEST —la «PEV – Asamblea Parlamentaria del Este»—, además de demostrar determinación política y ofrecer apoyo financiero para la aplicación de este proyecto. EURO-NEST ofrecería un nuevo impulso para una aplicación más eficiente de la Política Europea de Vecindad, aumentando notablemente al mismo tiempo la dimensión parlamentaria de esta política, con la que el Parlamento Europeo sería capaz de cumplir su honorable misión.

 
  
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  Jamila Madeira (PSE). - (PT) El papel de la Unión Europea en el mundo es ahora absolutamente fundamental para alcanzar ciertos equilibrios esenciales en la búsqueda de la justicia y la paz mundial. Por lo tanto, la lógica de la asociación con algunos países a través de acuerdos bilaterales en particular no debe socavar el desarrollo de un planteamiento multilateral que una visión global nos exige.

La innegable influencia de los derechos humanos universales y la garantía de las libertades fundamentales en las relaciones de la Unión Europea con el mundo deben sustentar cualquier diálogo con cualquier socio del mundo, especialmente con respecto a la región mediterránea.

Dada la proximidad geográfica de esta región con Europa, su afinidad ancestral, su diversidad cultural y su constante inestabilidad política, la Unión Europea debe actuar con gran firmeza para garantizar esos principios fundamentales. Por lo tanto, felicito a los ponentes por la importancia que conceden a esta cuestión en su informe sobre la consolidación de la Política Europea de Vecindad.

Por otra parte, la propuesta presentada por el Presidente Sarkozy con respecto a la Unión Mediterránea está totalmente fuera de contexto. A pesar de ser extremadamente útil, porque revitaliza el debate sobre el Mediterráneo, propone, por una parte, la disolución de la asociación existente y, por otra, niega los principios fundamentales de la Unión Europea relativos a la supremacía de los derechos humanos universales y las libertades fundamentales en particular, al considerarlas cuestiones secundarias mediante un pragmatismo con una metodología «caso por caso», que fomentaría una relación de varias velocidades.

No es nuestra misión fomentar la ralentización en la que se refugian nuestros socios ni fomentar las divisiones. Debemos fomentar el desarrollo y el progreso, especialmente en términos de derechos, asegurándonos siempre, al mismo tiempo, de utilizar nuestras inversiones para crear oportunidades de crecimiento y desarrollo económico en general para toda la región.

Así pues, garantizar la conclusión del espacio de libre comercio en la región en 2010, entre todos sus homólogos, es un objetivo alcanzable, pero no debemos abandonar nunca nuestro respeto de los derechos y valores democráticos y humanistas.

 
  
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  Marian-Jean Marinescu (PPE-DE). - (RO) Agradezco el informe del señor Tannock. Necesitamos vecinos que cumplan las normas de la Unión Europea, independientemente de que se adhieran o no a la Unión Europea y de la fecha de esta adhesión.

Por esta razón, considero que la Política Europea de Vecindad debería ser proactiva, concretamente no deberíamos limitarnos a controlar la evolución de la situación, sino también apoyar a los países en cuestión en sus esfuerzos por cumplir las normas necesarias.

Con respecto a la situación de Georgia, las decisiones del Presidente Saakashvili de celebrar unas elecciones presidenciales anticipadas, celebrar un referendo para establecer unas elecciones parlamentarias y levantar el estado de emergencia son positivas.

Todas estas acciones contribuirán a restablecer un clima democrático favorable para la reapertura de los debates y las negociaciones al objeto de encontrar una solución viable para la delicada situación de Georgia.

Apoyo la idea de la necesidad de restablecer los mecanismos del Estado de Derecho, la libertad de expresión y la libertad de los medios de comunicación. Quiero pedir a todas las fuerzas políticas de Georgia que cooperen en la elaboración de una legislación que regule la actividad audiovisual, que evitaría situaciones como la que se ha producido recientemente.

El partido que gobierna en la actualidad es el que, ya desde 2003, ha iniciado y apoyado un sistema coherente de reformas en ámbitos fundamentales que, a su vez, han generado un desarrollo económico visible, impulsando a Georgia hacia una economía de mercado funcional y una auténtica democracia.

Bajo el mismo gobierno se ha respaldado la creación de mecanismos para aplicar de forma más eficiente el plan de acción con la Unión Europea y se ha intensificado la evolución hacia una dirección europea.

Al mismo tiempo, Georgia se ha convertido en un socio estratégico de la política de vecindad, que es indispensable para resolver los conflictos congelados de la región, un buen mediador, un importante socio dentro de la cooperación regional y un aliado estratégico en los proyectos de cooperación en materia de energía y transporte.

Las declaraciones y la actitud de la oposición deberían ser tenidas en cuenta, aunque evaluadas en el contexto de la situación económica y política en general, tanto internamente como en la región. Creo que deberíamos estar atentos a lo que ocurre en las zonas en conflicto de Georgia, así como a la actitud de la Federación de Rusia, especialmente teniendo en cuenta la proximidad del plazo límite para tomar una decisión acerca del estatuto de Kosovo.

 
  
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  Kader Arif (PSE) . – (FR) Señor Presidente, voy a hablar específicamente de la región mediterránea, que, como nos han recordado los ponentes —cosa que les agradezco— es muy importante para Europa en términos de política exterior. Mi apoyo de un significativo compromiso europeo en la región mediterránea es lo que me empuja a advertir frente a los riesgos de diluir la política mediterránea de Europa en su política de vecindad general.

No queremos que se genere una rivalidad entre los países europeos orientales y nuestros vecinos meridionales. La PEV debería complementar bilateralmente el proceso multilateral de Barcelona, que, les recuerdo, ha sido el marco de referencia para la estructuración de las relaciones en la región mediterránea desde 1995. Dicho esto, no se debería permitir que la PEV ni ningún otro proyecto dirigido a los países mediterráneos oscurezca o sustituya a los objetivos de Barcelona, basados en los tres pilares de la asociación para un desarrollo político, económico y social, que es la única forma de promover una integración regional efectiva.

Por lo tanto, debo señalar dos puntos. En primer lugar, debemos mantener un equilibrio por lo que respecta a la distribución de la financiación entre los países europeos orientales y los países mediterráneos. Nuestra capacidad para mantener una política europea sólida y ambiciosa para la región mediterránea depende de que se consiga ese equilibrio. En segundo lugar, con respecto al espacio de libre comercio euromediterráneo previsto —el tema del informe que elaboré este mismo año para la Cámara—, quiero insistir en la importancia de un planteamiento coordinado y gradual, que permita a los países afectados hacer frente al ritmo y a la intensidad de un sistema de comercio abierto, teniendo en cuenta, al mismo tiempo, sus propias especificidades y, en particular, la fragilidad de algunos sectores de su economía. Nuestro objetivo debe seguir siendo un comercio al servicio del desarrollo.

En conclusión, me gustaría que estos aspectos se mencionasen en el informe, porque son necesarios para la definición de una política mediterránea clara, basada en una visión estratégica a largo plazo del desarrollo y la estabilización de esta región.

 
  
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  Ioannis Varvitsiotis (PPE-DE). – (EL) Señor Presidente, permítame felicitar a los ponentes por su profundo análisis del tema. No obstante, debo señalar que si uno de nuestros objetivos básicos consiste en crear un espacio de paz, debemos prestar atención al futuro político de los países en cuestión.

Permítanme citar a Egipto como ejemplo. ¿Sabe alguno de nosotros que ocurrirá en la era posterior a Mubarak? Me temo que no. ¿No nos damos cuenta de que antes o después Egipto será dominado por los Hermanos Musulmanes, una importante organización extremista islámica? Por lo tanto, debemos entender que toda nuestra planificación en la zona se verá socavada por esta situación.

No quiero repetir aquí, una vez más, la propuesta que hice el año pasado durante el debate anterior sobre el informe. Sugerí la creación de una comunidad entre esos países, al objeto de reforzar las relaciones en el vecindario político.

Permítanme terminar señalando que el vecindario político europeo fue promovido conjuntamente con la adhesión de los Diez, al objeto de mitigar la formación de nuevas líneas de división con los países vecinos. Por esta razón, el vecindario político europeo debe permanecer unido, disfrutar de una cohesión geográfica y de un equilibrio entre sus países orientales y meridionales.

Por otra parte, dado que los países que componen el vecindario político europeo presentan diferencias políticas, económicas e incluso culturales, el principio de la diversidad tiene siempre una importancia crucial, aunque no se debe utilizar para acrecentar las diferencias entre estos países.

 
  
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  Evgeni Kirilov (PSE). - Señor Presidente, la Comisaria Ferrero-Waldner tiene razón al decir al principio que la PEV debe favorecer las reformas democráticas. El Gobierno georgiano tiene que restablecer plenamente el proceso de democratización normal en el país y regirse estrictamente por los principios del Estado de derecho en todas sus actuaciones. En concreto, debemos expresar nuestra preocupación por las graves violaciones del derecho a la libre expresión y del acceso a información. Lo necesario en esta situación es reanudar el diálogo político y encontrar un compromiso que beneficie a los ciudadanos y a la democracia en el país.

Me preocupa especialmente la violencia ejercida por las fuerzas policiales contra manifestantes pacíficos. Los acontecimientos de estos últimos días demuestran que el Gobierno no sabe soportar las críticas. La excusa de una supuesta trama para dar un golpe de estado, sugiriendo cierta influencia rusa, es muy polémica, por decirlo suavemente. Además, está claro que un buen político de la oposición que, de momento, no existe en la escena política, será muy improbablemente pro-ruso.

Acogemos con satisfacción la decisión del Presidente Saakashvili de convocar elecciones presidenciales. El anuncio hoy de que se levantará el estado de emergencia es también un signo positivo. A partir de ahora, esperemos que se cumplan todas las condiciones necesarias para unas elecciones libres y justas. Una de esas condiciones es la libertad de expresión, y eso significa que todos los medios de comunicación que se han visto obligados a cerrar en los últimos tiempos, como Imedi TV y Kafkasya TV, deben reanudar sus actividades normales. Debemos dejar esto muy claro.

Creo que el Presidente Saakashvili será suficientemente audaz para invertir las tendencias negativas establecidas en las últimas semanas. Después de su elección, inició una buena política de reforma en Georgia, que tenemos que respaldar. Creo también firmemente que el proceso de democratización del país debe ser vigilado de cerca y apoyado por el Parlamento Europeo.

 
  
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  Manuel Lobo Antunes, Presidente en ejercicio del Consejo. − (PT) Señor Presidente, señora Comisaria, Señorías, dada la hora que es seré muy breve, lo que juega también a mi favor puesto que estaré presente en el turno de preguntas. Este debate ha sido largo e intenso, y creo que ha cubierto todos los aspectos esenciales de la política de vecindad.

También creo que se ha alcanzado un amplio consenso con respecto a cuestiones fundamentales, como la necesidad de que la política de vecindad sea una política integral y global orientada hacia el norte, pero también hacia el este y el sur. Por otra parte, debe tener en cuenta las características específicas de los países a los que está dirigida. Por supuesto, tenemos que tener en cuenta las necesidades y características específicas de nuestros socios, al igual que debemos utilizar los instrumentos necesarios adaptados a esas necesidades y características específicas. La Política Europea de Vecindad tiene un único objetivo que es válido para todos los socios y consiste en establecer una asociación que fomente su progreso económico y social, el refuerzo del Estado de Derecho y sus democracias.

No obstante, debo decir que, tanto en este como en otros foros, en ocasiones escucho la reflexión o incluso la sugerencia y la recomendación de que podríamos aumentar los recursos y los instrumentos. Son ideas generosas y las entiendo, pero también debemos saber que, en muchas ocasiones, el aumento de los instrumentos o de la financiación, es decir de los recursos, simplemente no funciona, porque la capacidad de absorción de nuestros socios es limitada. Por supuesto, a nosotros también nos gustaría que se produjese un aumento de los recursos, pero lo cierto es que, como ya he dicho, la capacidad de absorción de nuestros socios suele ser limitada, por lo que el hecho de ofrecerles más recursos financieros no provocará que los programas sean más efectivos o que los resultados sean más rápidos o más visibles.

Creo que la Comisión ha seleccionado bien los ámbitos en los que debemos establecer asociaciones con los países que están con nosotros en esas asociaciones. La Comisión actúa en muchos ámbitos diversos, incluyendo la capacitación administrativa, el refuerzo del sistema judicial, el apoyo a las organizaciones de la sociedad civil, el apoyo a la enseñanza y formación —es decir, que esta política de vecindad afecta a multitud de ámbitos—. Como ya he dicho, el único y más importante objetivo es obviamente que estos socios puedan experimentar un desarrollo que beneficie también a la Unión Europea.

Naturalmente el Consejo continuará vigilando de cerca las propuestas que presente la Comisión para su aprobación en relación con la Política Europea de Vecindad y, por supuesto, siempre dispuesto a debatir ideas, sugerencias y propuestas con este Parlamento.

 
  
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  Benita Ferrero-Waldner, miembro de la Comisión. − Señor Presidente, yo también trataré de ser lo más breve posible. Sólo quiero decir que me parece que ha sido un debate muy fructífero y quiero volver a dar las gracias a los dos ponentes. Ha quedado verdaderamente claro que muchas de sus Señorías querían intervenir en este importante debate.

Haré simplemente algunos comentarios en respuesta a ciertas cuestiones. Primero, es cierto que Mauritania es ahora un país socio en el proceso de Euromed, pero no es un país acogido a la Política de Vecindad. Sólo quiero hacer esta aclaración; los fondos para Mauritania seguirán procediendo de la partida presupuestaria para los países ACP.

En mi segundo comentario quiero ser muy clara. Algunas de sus Señorías han criticado que los derechos humanos, la democracia y el Estado de derecho no hayan sido nuestros principales objetivos. Es todo lo contrario. Si examinan cualquiera de los planes de acción, uno de sus elementos principales es siempre una base para desarrollar al máximo los derechos humanos, la democracia y el Estado de derecho. Pero, por supuesto, eso lleva su tiempo y estamos trabajando especialmente con esos países en los ámbitos del poder judicial y el ordenamiento jurídico, que son, por supuesto, la base para poder cambiar las cosas sobre el terreno.

Uno de los diputados del Grupo Independencia/Democracia ha dicho que él no quiere más migración. Tengo que decirle que la facilitación de visados se acompaña siempre de acuerdos de readmisión, así que estamos tratando de combatir la inmigración ilegal, pero queremos tratar también de facilitar el contacto entre pueblos y, en ocasiones, aplicar algunas ideas que favorezcan la inmigración legal, necesaria también en muchos de nuestros países como consecuencia del envejecimiento de la población.

Cuarto, respecto a los conflictos enquistados, por supuesto que la Política de Vecindad no puede, por sí sola, resolverlos todos. Para eso tenemos también a representantes especiales del señor Solana, el Secretario General del Consejo. Pero con la Política de Vecindad estamos tratando de crear el entorno más propicio posible. Y eso es muy importante: en Israel y Palestina, cuando hablamos del Magreb y cuando hablamos de países de Europa Oriental.

Se ha formulado otra pregunta sobre el carácter especial de Israel. Les puedo decir, como le dije a la Ministra de Asuntos Exteriores, Tzipi Livni, cuando me reuní con ella en Lisboa, que hemos creado un grupo de reflexión especial, que ya está trabajando en ello. Las ideas que se están barajando son muy ambiciosas, especialmente en la parte israelí. Tenemos que ver si encajan en el marco coherente general de la Política de Vecindad. Pero dentro de ese marco podemos hacer muchas cosas, desde luego. Y sobre eso estamos reflexionando y debatiendo ahora. Espero que, el año que viene, en el próximo Consejo de la Asociación, podamos presentar algunas propuestas. Así que no lo hemos olvidado; estamos trabajando en ello.

Un último comentario sobre Georgia: muchos colegas que han hablado sobre Georgia, entre ellos mi amiga Lydie Polfer, han dicho que la situación es muy compleja. Todos sabemos que, por un lado, existen muchas tensiones entre la oposición y el Gobierno, pero por otro, puede que haya también otras tendencias aquí en juego. Por eso me parece muy importante que el Presidente Saakashvili haya convocado elecciones presidenciales. Él ha dicho que consultará a la población sobre la fecha para convocar elecciones parlamentarias. Y yo espero que en el futuro se produzcan avances en el aspecto de las reformas que nosotros hemos tratado realmente de promover; de lo contrario, la confianza en el Gobierno georgiano se verá muy debilitada si la crisis actual no se resuelve de una manera democrática. Pero, por supuesto, trataremos de hacer todo lo posible por apoyar a Georgia.

Mi último comentario es sobre financiación. Muchos de ustedes han dicho que necesitamos más fondos. Pero deben saber que el Fondo de Inversión Europeo o el Mecanismo de Inversión que se menciona siempre ofrecen la posibilidad de destinar más fondos a los países que los necesiten para proyectos de infraestructuras, energía, transporte, etc. Por eso hemos dicho que posiblemente lo que tenemos no sea suficiente. Así pues, tengamos más.

 
  
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  Presidente. − Se cierra el debate.

Les recuerdo que la votación del informe Raimon Obiols i Germà y Charles Tannock se celebrará mañana por la mañana y que los textos presentados para cerrar el debate sobre las declaraciones del Consejo y la Comisión se votarán en Bruselas, el 29 de noviembre de 2007.

Declaraciones por escrito (Artículo 142)

 
  
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  Marianne Mikko (PSE), por escrito. Como Presidenta de la Delegación de Moldova, quiero dar las gracias al señor Tannock por haber dicho que Moldova cumple totalmente los criterios necesarios para poder aspirar a la adhesión en virtud del artículo 49 del Tratado de Maastricht. Gracias también al ponente alternativo, señor Obiols i Germà, por su informe equilibrado y completo.

Moldova no es vecina de Europa, sino que está geográficamente en Europa y debe tener derecho a entrar en la UE cuando cumpla los tres criterios de Copenhague.

Aunque el Plan de Acción UE-Moldova no está ni mucho menos completo, tenemos que preguntarnos cuál es el paso siguiente. Se necesitan más incentivos para animar a nuestros socios en Europa a realizar reformas dolorosas.

Para conseguir sus objetivos, los recursos financieros y de otra índole de la PEV tienen que ser mucho más generosos. Se necesitan misiones completas de la PESD para tener una oportunidad real de resolver los conflictos enquistados en Trans-Dniéster y el Cáucaso. En la actualidad, no disponemos de recursos para organizar esas misiones.

Por último, es difícil imaginar una política que pueda servir tanto a los países de la Europa geográfica como a los países mediterráneos no europeos. Está claro que el ámbito de aplicación de la PEV tiene que reconsiderarse en el futuro. En especial, se tiene que definir mejor su componente oriental.

 
  
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  José Ribeiro e Castro (PPE-DE), por escrito.(PT) Felicito a los ponentes por su excelente trabajo. La resolución que aprobemos consolidará la visión del Parlamento en este ámbito de la política de vecindad, desarrollando las líneas que definimos en enero de 2006.

Por esa misma razón, es importante aprobar las enmiendas 1 y 2, que agradezco al señor Tannock que haya presentado. Reafirman puntos que ya hemos aprobado y que no debemos ignorar ahora con respecto a nuestras relaciones de vecindad en la frontera del Atlántico Sur. Es importante recordar una vez más la situación particular de los Estados insulares vecinos de nuestras regiones ultraperiféricas —las Canarias, Madeira y las Azores— con las que mantenemos lazos históricos y vínculos especiales. Por lo tanto, también debemos recalcar nuestra petición a la Comisión para que proponga y desarrolle políticas específicas para expandir, en la medida de lo posible, la Política Europea de Vecindad, a nuestros vecinos insulares del Atlántico, próximos al continente europeo, en la medida en que ponen de manifiesto no solamente nuestra proximidad geográfica, sino también nuestra afinidad cultural e histórica, y el interés común de la seguridad mutua.

En esta misma línea, también quiero aprovechar esta oportunidad para aplaudir la reciente comunicación de la Comisión al Consejo y al Parlamento Europeo sobre el futuro de las relaciones entre la Unión Europea y la República de Cabo Verde.

 

11. Turno de preguntas (preguntas al Consejo)
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  Presidente. − De conformidad con el orden del día, se procede al turno de preguntas al Consejo (B6-0382/2007).

Se han presentado las siguientes preguntas.

Pregunta nº 1 formulada por Manuel Medina Ortega (H-0777/07)

Asunto: Política de inmigración de «puerta giratoria»

Algunos responsables políticos y expertos han planteado la consecución de un acuerdo entre los Estados miembros que permita combinar el control de las fronteras exteriores de la Unión con una nueva política de inmigración de «puerta giratoria» para que los inmigrantes regularmente establecidos en la Unión puedan regresar a sus países de origen sin temor a que se les cierren las puertas para regresar a la Unión.

¿Cree el Consejo factible este enfoque y si sería posible establecer esta política con los simples medios de la cooperación intergubernamental o si, por el contrario, será necesario crear nuevos mecanismos institucionales para ese fin?

 
  
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  Manuel Lobo Antunes, Presidente en ejercicio del Consejo. − (PT) Como sabrá su Señoría, en mayo de 2007 la Comisión presentó al Parlamento Europeo, al Consejo y al Comité de las Regiones una comunicación sobre la migración circular y las asociaciones de movilidad entre la Unión Europea y terceros países. En su comunicación, la Comisión considera que el desarrollo de la migración circular en el plano comunitario es un medio útil para garantizar una gestión más efectiva de los flujos migratorios. En las conclusiones de junio de 2007 relativas a la ampliación y el refuerzo del planteamiento global en materia de migración, el Consejo señaló, a su vez, que las oportunidades de migración legal, incluyendo una migración circular bien gestionada, podría beneficiar a todos los socios implicados.

Por lo tanto, el Consejo considera que hay que explorar todas las oportunidades de migración circular bien gestionada en estrecha colaboración con todas las partes interesadas en cuestión, con vistas a la adopción de las conclusiones del Consejo a finales de 2007 a más tardar. La necesidad de examinar estas oportunidades de migración circular, basándose en la comunicación de la Comisión de 16 de mayo de 2007, fue también reiterada en las conclusiones del Consejo Europeo de junio de 2007. El Consejo está examinando en estos momentos la cuestión de la adopción de medidas e instrumentos específicos para facilitar la migración circular, tratando también de averiguar cómo se pueden aplicar estas medidas.

La Comisión todavía no ha propuesto ninguna medida específica.

 
  
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  Manuel Medina Ortega (PSE). - (ES) Señor Presidente, creo que la Presidencia portuguesa dedica bastante atención a ese tema, creo que la respuesta ha sido correcta.

Reconozco que a la Presidencia portuguesa le queda poco tiempo, porque este semestre es bastante corto, pero no sé si piensa que antes del 31 de diciembre podrá formular alguna propuesta concreta o va a incitar a la Comisión a que presente propuestas más concretas, sobre todo en el aspecto institucional, si los mecanismos institucionales que hoy tenemos son suficientes o si sería conveniente crear algún tipo de institución que facilitara este tipo de migración circular.

 
  
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  Manuel Lobo Antunes, Presidente en ejercicio del Consejo. − (PT) Señor Presidente, agradezco las amables palabras de su Señoría. En efecto, las presidencias siempre son un poco más cortas en el segundo trimestre, no sé si afortunada o desafortunadamente, debido a las vacaciones de verano. En efecto, nos gustaría avanzar de forma significativa en esta cuestión hasta finales de año, pero obviamente también dependemos en cierta medida de las iniciativas que la Comisión quiera presentar para permitirnos avanzar en este sentido. Esa sería nuestra intención y nuestro deseo. No obstante, en estos momentos no puedo garantizarlo, aunque si fuese posible y tuviésemos la oportunidad, sin duda la aprovecharíamos.

 
  
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  Josu Ortuondo Larrea (ALDE). - (ES) Señor Presidente, comparto con la Presidencia del Consejo la política de puerta giratoria para la inmigración y también las nuevas ideas de las tarjetas azules para captar una inmigración de calidad.

Pero lo que quisiera preguntar a la Presidencia del Consejo es si está convencida de que, habiendo países con un nivel de desarrollo tan escaso y tan pequeño como los que tenemos en el mundo, vamos a ser capaces de contener la gran masa de afluencia de inmigración que tenemos todos los años a la Unión Europea.

 
  
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  Emanuel Jardim Fernandes (PSE). - (PT) Con respecto a la inmigración circular, la pregunta que yo haría es si no debería haber un mecanismo especial para capacitar a esta inmigración, particularmente ofreciendo formación en los países afectados. Me refiero a los médicos y enfermeros de Malawi que se encuentran en el Reino Unido, por ejemplo.

 
  
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  Manuel Lobo Antunes, Presidente en ejercicio del Consejo. − (PT) Muy brevemente; esta cuestión de la inmigración circular ha sido o está siendo discutida y fue planteada por la Comisión durante un debate más amplio sobre la inmigración en Europa, en particular la inmigración ilegal y legal, y fue uno de los mecanismos mencionados en este debate sobre cuestiones relacionadas con la inmigración. La Comisión ha reflexionado sobre el asunto y ha invitado al Consejo a que reflexione y debata. En mi opinión, los mecanismos de inmigración circular por sí solos no resolverán todas las cuestiones planteadas en este ámbito y en este debate. Es una medida que podría ser una propuesta y que podría ser una forma de aliviar la carga y de resolver cuestiones relacionadas con la inmigración y en este caso incluso la inmigración legal, pero indudablemente no va a resolver todos los problemas relacionados. Esto exigirá naturalmente una gama más amplia de políticas, que como saben el Consejo está debatiendo, a propuesta de la Comisión.

Naturalmente también sabrán que el programa de la Presidencia portuguesa da prioridad a todas las cuestiones relacionadas con la inmigración, sea ilegal o legal. En el Consejo de diciembre del próximo mes, que marca el fin de nuestra Presidencia, nos gustaría poder presentar un conjunto de conclusiones sobre la cuestión general de la inmigración legal y sobre la lucha contra la inmigración ilegal que marcase un verdadero progreso en estos dos ámbitos.

Con respecto a las cuestiones técnicas concretas dirigidas a grupos específicos, la reflexión que el Consejo está realizando y que debe realizar no está concluida y estoy seguro de que su Señoría entenderá que no puedo decirle en estos momentos cuáles son los resultados de esa reflexión, particularmente con respecto a cuestiones muy puntuales y específicas.

 
  
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  Presidente. −

Pregunta nº 2 formulada por Claude Moraes (H-0779/07)

Asunto: Reparto de la carga en materia de asilo e inmigración

En el contexto del Programa marco «Solidaridad y gestión de los flujos de migración» para el período 2007-2013, ¿qué progresos se han realizado por lo que respecta al «reparto de la carga»?

¿Qué medidas concretas han adoptado los Estados miembros para llegar a un reparto justo de sus respectivas responsabilidades en materia de asilo e inmigración?

 
  
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  Manuel Lobo Antunes, Presidente en ejercicio del Consejo. − (PT) En mayo de 2007, el Parlamento Europeo y el Consejo aprobaron tres decisiones: la decisión por la que se crea el Fondo Europeo para los Refugiados 2007-2013, la decisión por la que se crea el Fondo Europeo para las Fronteras Exteriores 2007-2013 y la decisión por la que se crea el Fondo Europeo para el Retorno 2008-2013. En junio de 2007 el Consejo también aprobó la decisión por la que se crea el Fondo Europeo para la Integración de Nacionales de Terceros Países 2007-2013. Estas cuatro decisiones forman parte integral del programa general «Solidaridad y gestión de los flujos migratorios».

De acuerdo con los objetivos establecidos por el Consejo Europeo, el objetivo de este programa es un reparto justo de responsabilidades entre Estados miembros con respecto a la carga financiera derivada de la introducción de una gestión integrada de las fronteras exteriores de la Unión Europea y la aplicación de políticas comunes en materia de asilo e inmigración.

El Fondo Europeo para los Refugiados cumple las obligaciones recogidas en el artículo 63, apartado 2, letra b) del Tratado CE relativas a la adopción de medidas para promover un equilibrio entre los esfuerzos de los Estados miembros destinados a recibir y soportar las consecuencias de recibir refugiados y desplazados.

El Consejo también pretende fomentar la solidaridad por otros medios. Las conclusiones del Consejo de 18 de septiembre de 2007 relativas al refuerzo de las fronteras marítimas meridionales de la Unión Europea, por ejemplo, fomentan que los Estados miembros ofrezcan apoyo de forma bilateral a los Estados miembros que se enfrentan a una especial presión, afirmando que este apoyo se podrá prestar en el ámbito de las operaciones de regreso, de las condiciones de acogida, de los especialistas sobre el terreno o del compromiso voluntario de asumir la responsabilidad de quienes solicitan asilo, refugiados, beneficiarios de protección subsidiaria o menores no acompañados.

 
  
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  Claude Moraes (PSE). - Esa ha sido una descripción exhaustiva de la posición teórica sobre el reparto de la carga. Sabemos cuáles son los instrumentos, pero tengo que preguntarles, sinceramente, cómo se aplican en el caso de Malta, Lampedusa y las Canarias. ¿Creen ustedes que en los últimos seis meses, los miembros de Consejo, incluidos los de Europa Occidental, se han tomado en serio su compromiso de reparto de la carga con relación a esos lugares, que se encuentran en una situación de emergencia? Algunos de nuestros colegas aquí presentes lo saben y lo ven todos los días.

Nadie está diciendo que Portugal se muestre en cierto modo apática respecto a esta cuestión, ¿pero qué decir sobre el papel activo del Consejo en el reparto de la carga? ¿Lo está desempeñando? Por favor, queremos una respuesta sincera.

 
  
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  Manuel Lobo Antunes, Presidente en ejercicio del Consejo. − (PT) Responderé con mucho gusto a su Señoría y obviamente voy a hablar en nombre de la Presidencia portuguesa, de acuerdo con lo que piensa de este asunto. Su Señoría sabe que la migración y los flujos migratorios, especialmente los flujos de migración ilegal, en particular los procedentes de las regiones al sur de Europa, representan un nuevo problema al que no nos enfrentábamos hace unos años.

Por lo tanto, obviamente debemos reaccionar ante este nuevo y desconocido fenómeno, y tomar las medidas apropiadas. No obstante, como siempre ocurre, estas medidas, esta reacción y los instrumentos mencionados están tomando forma gradualmente, al igual que ocurre con nuestro conocimiento de la importancia y gravedad de este problema. En este sentido, debo decir que la palabra clave para la Presidencia portuguesa y para Portugal como Estado miembro es solidaridad. Al igual que todos entendemos que cuando otras cuestiones afectan a uno o dos Estados miembros se deben considerar un problema de todos, también en relación con la migración ilegal la palabra adecuada es solidaridad, dado que somos conscientes de que estos fenómenos suelen afectar a Estados individuales en particular.

Es cierto que con frecuencia nos limitamos a hablar y es cierto que debemos hacer algo más que hablar. No obstante, el hecho de que actualmente se reconozca que esta cuestión es un problema global que nos afecta a todos y que es responsabilidad de todos supone un primer paso. Naturalmente confiamos en poder continuar refiriéndonos a la palabra «solidaridad», aunque, de forma gradual y realista, y también con la urgencia necesaria, convirtiéndola en acciones y medidas concretas. Ese es el papel de la Presidencia y es lo que Portugal debe hacer como Estado miembro. También entenderá que no depende de un único Estado miembro o de una única Presidencia influir en todos los eventos y en todas las medidas, como tal vez desearía. No obstante, puedo asegurarle que existe un convencimiento mayor y cada vez más sólido de que debemos compartir esa responsabilidad y dar efecto a esa solidaridad.

 
  
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  Simon Busuttil (PPE-DE).(MT) Con todo el debido respeto, señor Presidente en ejercicio, no me convence su respuesta, dado que mientras el Consejo de Ministros reflexiona al respecto, hay personas ahogándose en el Mediterráneo y hay países mediterráneos que no pueden hacer frente a la emergencia; por eso no me convence. Voy a pedirle algo específico: Malta hizo una propuesta en el Consejo relativa a la división de la carga, al reparto de la carga. Pidió que todos los inmigrantes salvados en el mar fuera de aguas de la Unión Europea —en aguas de Libia, por ejemplo— se repartiesen entre todos los países de la Unión Europea. Me gustaría saber cuál fue la respuesta del Consejo.

 
  
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  Manuel Lobo Antunes, Presidente en ejercicio del Consejo. − (PT) Estoy muy familiarizado con esa situación y también con la cuestión que el Gobierno de Malta ha planteado en este sentido, y su pregunta queda resuelta con la respuesta que ya le he dado a un diputado: la Presidencia es consciente, Portugal como Estado miembro es consciente y Portugal también es un país del sur, por lo que nosotros también haremos todo lo posible para garantizar que la palabra «solidaridad» se ponga realmente en práctica, teniendo en cuenta, al mismo tiempo, las dificultades y problemas, que existen, aunque como ocurre muchas veces este caso también exige perseverancia y persistencia.

 
  
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  Presidente. −

Pregunta nº 3 formulada por Marie Panayotopoulos-Cassiotou (H-0781/07)

Asunto: Medidas para garantizar la subsistencia de mujeres y niños inmigrantes ilegales

¿Qué medidas tiene intención de adoptar el Consejo para garantizar unas condiciones de vida dignas durante la estancia provisional de los inmigrantes ilegales, en particular mujeres y niños, con objeto de que los Estados miembros respeten uniformemente sus compromisos internacionales?

 
  
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  Manuel Lobo Antunes, Presidente en ejercicio del Consejo. − (PT) Señor Presidente, no sé si esto es posible o si se adapta a los reglamentos, pero cuando se presenta la pregunta me gustaría saber exactamente quién de sus Señorías es el autor, porque obviamente mi respuesta irá dirigida en primer lugar a esa persona.

Como estoy seguro de que saben, la propuesta de directiva del Parlamento Europeo y del Consejo relativa a los procedimientos y normas comunes de los Estados miembros para la devolución de los inmigrantes ilegales de terceros países establece normas específicas para el tratamiento de estos nacionales. El artículo 13 de la propuesta de directiva prevé salvaguardas relativas a las condiciones de la estancia hasta la devolución de todas las personas cubiertas por la directiva. El artículo 15, que establece las condiciones de la custodia provisional, define el tratamiento que se dará a los nacionales de terceros países hasta su devolución. El artículo 15, apartado 3, afirma que se debe prestar especial atención a la situación de las personas vulnerable, refiriéndose específicamente a los menores. Como también saben, el Parlamento Europeo y el Consejo están actualmente examinando esta propuesta de directiva.

 
  
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  Marie Panayotopoulos-Cassiotou (PPE-DE). – (EL) Gracias, señor Presidente; permítame repetir los comentarios del señor Moraes: en teoría, está respondiendo a nuestras preguntas muy bien y de forma detallada. Sin embargo, ¿cuál es la responsabilidad de los Estados miembros cuando todavía no tenemos sus análisis? ¿Existe algún tratado internacional y se está aplicando por igual a todos los Estados miembros o es que algunos Estados miembros, por razones especiales, aportan más o menos? ¿Cuál es la responsabilidad de los nuevos Estados miembros que sirven como vías de tránsito para los inmigrantes ilegales, principalmente mujeres y niños? Durante la sesión de ayer, yo mencioné al señor Comisario que incluso se había detenido a un transportista ilegal de inmigrantes clandestinos de 14 años.

 
  
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  Manuel Lobo Antunes, Presidente en ejercicio del Consejo. − (PT) Acabo de decir que el Consejo y el Parlamento Europeo están debatiendo en estos momentos una propuesta de directiva en la que se aborda esta cuestión. Dado que la propuesta de directiva todavía no ha sido aprobada, no puedo decir exactamente las medidas que propondrá la directiva para defender y proteger a los individuos más débiles que necesitan más protección. Ya veremos. Esta propuesta de directiva afronta ahora esa preocupación de proteger a los más débiles.

También puedo decirle claramente que cuando nosotros, la Presidencia portuguesa, nos referimos a la cuestión de la inmigración ilegal, siempre decimos que la lucha contra esta inmigración se basa en dos principios fundamentales: la solidaridad y el respeto por las personas y por la tragedia humanitaria que provoca el fenómeno. No deberíamos tratar a las personas como objetivos y ni la Presidencia ni Portugal aceptan ni han aceptado nunca que la dimensión humanitaria no sea tenida en cuenta o que se considere una cuestión secundaria en estas situaciones. Esta es nuestra postura, en principio, como Presidencia; es nuestra postura, en principio, como Estado miembro de la Unión Europea y es una postura que no abandonaremos nunca bajo ninguna circunstancia.

 
  
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  Presidente. −

Pregunta nº 4 formulada por Georgios Papastamkos (H-0784/07)

Asunto: Estrategia Europea de Seguridad

¿Cuáles han sido hasta ahora los resultados de la Estrategia Europea de Seguridad? En particular, ¿cuáles han sido los resultados de la ampliación de la zona de seguridad a la periferia europea? ¿Está satisfecho el Consejo con las estrategias «Paz a través de la integración territorial» e «Integración territorial a través de la paz» en el entorno geopolítico de la Unión Europea?

 
  
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  Manuel Lobo Antunes, Presidente en ejercicio del Consejo. − (PT) Señor Presidente, Señoría, en los cuatro años que han transcurrido desde la adopción de la Estrategia Europea de Seguridad en diciembre de 2003, la política exterior y de seguridad de la Unión Europea ha evolucionado de forma dinámica.

Hemos reaccionado con éxito ante las amenazas identificadas en la estrategia europea, siguiendo el hilo conductor que inspiró nuestro planteamiento. Hemos tenido que ser más activos, más coherentes y también más competentes. Las nuevas amenazas del terrorismo, la proliferación de armas de destrucción masiva, los conflictos regionales, la degeneración del Estado y el crimen organizado se han afrontado mediante muchas acciones concretas, que reflejan la gama de instrumentos de la que actualmente dispone la Unión Europea. Entre ellos se incluyen la acción diplomática, las misiones civiles y militares, y las actividades comerciales y de desarrollo.

Hemos apoyado el multilateralismo efectivo, respaldando y aumentando nuestra cooperación con las Naciones Unidas en materia de gestión de crisis, la lucha contra el terrorismo y la no proliferación. Nuestras operaciones en relación con la política europea de seguridad y defensa son nuestra contribución más visible a la paz y la seguridad mundial, y demuestran nuestra voluntad de asumir responsabilidades en el plano mundial. Desde 2003 hemos iniciado 16 operaciones de gestión de crisis, cuatro militares y 12 civiles, en diversas partes del mundo. Estas operaciones de la política europea de seguridad y defensa cubren tres continentes y van desde operaciones puramente militares, pasando por la reforma del sector de la seguridad y el desarrollo institucional, hasta misiones policiales para garantizar el Estado de Derecho. Desde Aceh hasta Ramala, desde Kinshasa hasta Sarajevo, la Unión Europea dispone de los principales elementos catalizadores para la paz y la estabilidad.

No obstante, las presiones sobre la Unión van en aumento. Acabamos de decidir, en principio, dirigir una misión militar en Chad y la República Centroafricana para ayudar a poner fin a las consecuencias regionales de la crisis de Darfur. También estamos dispuestos a dirigir una misión policial para garantizar el Estado de Derecho en Kosovo. Desde los Balcanes Occidentales y desde Europa del Este hasta el Mediterráneo, hemos trabajado activamente por la paz y la estabilidad en nuestro vecindario, haciendo uso de todos los medios de los que disponemos. Creo que el trabajo realizado por el Alto Representante Javier Solana, la política de ampliación de la Unión Europea, el proceso de Barcelona, la Política Europea de Vecindad que acabamos de debatir, los representantes especiales de la Unión Europea en Bosnia y Herzegovina, la Antigua República Yugoslava de Macedonia, Moldova y el Cáucaso Meridional, y el proceso de paz en Oriente Próximo, así como el papel de la Unión Europea como miembro del Cuarteto para Oriente Próximo y la troika para Kosovo, además de las restantes misiones de la PESD que he mencionado aquí, reflejan nuestra determinación de crear seguridad en nuestro vecindario.

 
  
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  Georgios Papastamkos (PPE-DE). – (EL) Gracias por su respuesta, señor Presidente. Realmente creo que la Estrategia Europea de Seguridad está teniendo más éxito en las misiones fuera del continente europeo que haciendo frente a los desafíos que se plantean dentro de la Unión Europea. Creo que situaciones como la de Kosovo, la gestión de una nueva crisis, la política de condicionalidad en la Antigua República Yugoslava de Macedonia, un país candidato cuyo sistema político está sumamente debilitado, y la «rusofobia», justificable o no, que preocupa a nuestros colegas de los países de la antigua Europa del Este nos imponen el desafío de crear una Estrategia Europea de Seguridad más coherente y efectiva.

 
  
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  Manuel Lobo Antunes, Presidente en ejercicio del Consejo. − (PT) Acabamos de mantener un debate en esta sesión plenaria sobre la Política Europea de Vecindad destinada precisamente a nuestros socios de este continente. Supongo que la conclusión general ha sido que, a pesar de las dificultades que pueden existir y de las mejoras que se podrían introducir, esta Política Europea de Vecindad que forma parte de nuestra estrategia ha funcionado bien y ha garantizado que muchos de nuestros socios y vecinos puedan disfrutar de estabilidad, progreso económico y de un desarrollo económico y social.

Por razones históricas bien conocidas, muchos de nuestros socios se encuentran actualmente en lo que podríamos llamar fases de transición, de consolidación democrática y de consolidación del Estado de Derecho y, como suele ocurrir, estos procesos no están exentos de dificultades, trastornos o problemas. Este es tal vez el caso de algunos de estos países. Recientemente hemos hablado de Georgia, cuando dije aquí que había presidido el Consejo de Asociación con Georgia hace unas tres semanas y que había tenido la oportunidad de informar a nuestros colegas georgianos de que, en materia de economía, por ejemplo, habíamos advertido con satisfacción que se había conseguido un notable progreso en términos de desarrollo económico, a pesar de los problemas que el país mantiene con Rusia. Por lo tanto, debemos estar preparados para el importante progreso que esperamos y deseamos, pero también, por razones bien conocidas, debemos contar con que en ocasiones se produzcan retrocesos, que sinceramente esperamos que sean temporales, y confiamos que los Estados y países retomen rápidamente la senda del progreso y del refuerzo del Estado de Derecho.

Por lo tanto, debo decir a su Señoría con toda sinceridad que, a pesar de que los ciudadanos de la Unión Europea en ocasiones tendemos a ser muy modestos con respecto a la capacidad de nuestros logros y a los propios logros, debemos ser un poco más amables, por así decirlo, con nosotros mismos. Creo que hemos conseguido algo, a pesar de las dificultades.

 
  
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  Gay Mitchell (PPE-DE). - Considerando lo que dicen los Tratados de la Unión y el contenido del Tratado de Reforma sobre la cuestión de la seguridad y la defensa, y considerando lo que dijo ayer aquí el Presidente de la República Francesa y el hecho de que Francia ocupará la Presidencia el año que viene, ¿puede decirnos el Consejo si tiene previsto que haya una política de defensa común en la Unión Europea durante esta legislatura, o durante la próxima, y cuándo cree que se adoptará?

 
  
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  Manuel Lobo Antunes, Presidente en ejercicio del Consejo. − (PT) Como su Señoría sabe, el Consejo no realiza comentarios acerca de los discursos de los Jefes de Estado de los Estados miembros de la Unión Europea. No obstante, naturalmente que he tomado nota de la opinión del Presidente Sarkozy, que es la del Jefe de Estado de un Estado miembro muy importante. Si vamos a progresar o no en esa dirección, hacia una Europa con una defensa mejorada, será el Consejo el que tendrá que decidir y, como puede imaginar, no puedo anticipar cuál será la decisión del Consejo. Si el Consejo así lo decide —y, como sabe, la defensa es un ámbito específico que exige un consenso muy sólido—, entonces naturalmente podremos avanzar en esa dirección, aunque la decisión está por supuesto en manos del Consejo. Yo no tengo una bola de cristal y, por lo tanto, no puedo decirle hasta dónde llegará esta idea. Ya veremos, aunque al tratarse de una propuesta del Presidente Sarkozy, obviamente se escuchará con mucha atención, como todas sus propuestas.

 
  
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  Presidente. −

Pregunta nº 5 formulada por Bernd Posselt (H-0788/07)

Asunto: Negociaciones de adhesión con la Antigua República Yugoslava de Macedonia

¿Cómo valora el Consejo el estado actual de la aproximación de la Antigua República Yugoslava de Macedonia a la UE y cuándo considera posible o deseable la designación de una fecha para el inicio de las negociaciones de adhesión?

 
  
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  Manuel Lobo Antunes, Presidente en ejercicio del Consejo. − (PT) Señor Presidente, Señoría, la decisión del Consejo Europeo de diciembre de 2005 de conceder el estatuto de país candidato a la Antigua República Yugoslava de Macedonia fue un reconocimiento de los logros de la reforma del país. El Consejo Europeo afirmó que cualquier nuevo paso hacia la adhesión a la Unión Europea tendría que ser analizado, en primer lugar, a la luz del debate sobre la estrategia de ampliación, tal y como estaba previsto en las conclusiones del Consejo de 12 de diciembre de 2005, que concluyó con el consenso renovado sobre la ampliación alcanzado en el Consejo Europeo celebrado los días 14 y 15 de diciembre de 2005; en segundo lugar, a la luz del cumplimiento por parte de la Antigua República Yugoslava de Macedonia de los criterios de Copenhague; en tercer lugar, de los requisitos del proceso de estabilización y asociación y de la aplicación efectiva del Acuerdo de Estabilización y Asociación; y, finalmente, de la necesidad de realizar nuevos progresos significativos para responder a los demás aspectos y criterios para la adhesión incluidos en la opinión de la Comisión y de la aplicación de las prioridades de la Asociación Europea.

En sus informes provisionales, la Comisión ha examinado detalladamente la evolución. Tras la evaluación de la situación en la Antigua República Yugoslava de Macedonia, tal como se recoge en el informe de la Comisión de 2006, en su sesión de los días 11 y 12 de diciembre de 2006, el Consejo lamentó que el ritmo de las reformas observado en 2006 se hubiese ralentizado. Los días 14 y 15 de diciembre de 2006, el Consejo reiteró que los progresos hacia la Unión de cada país continuarían dependiendo de sus esfuerzos por cumplir los criterios de Copenhague y las condiciones del proceso de estabilización y asociación. El Consejo pidió a la Antigua República Yugoslava de Macedonia que acelerase el ritmo de las reformas en ámbitos fundamentales y que aplicase las prioridades identificadas en la Asociación Europea, al objeto de avanzar en el proceso de adhesión. La cuarta reunión del Consejo de Estabilización y Asociación entre la Unión Europea y la Antigua República Yugoslava de macedonia se celebró el pasado 24 de julio. Entre los mensajes incluidos en la posición común de la Unión para el Consejo de Estabilización y Asociación, destacó en particular su insistencia en que la estabilidad y el funcionamiento regular de las instituciones democráticas eran aspectos fundamentales de los criterios políticos esenciales para garantizar el progreso hacia la integración europea. Instituciones como el gobierno, el parlamento y el presidente deben funcionar y cooperar de forma efectiva. Por otra parte, estas también deben desempeñar sus funciones diferenciadas e interactuar como se establece en la Constitución. Es necesario establecer y mantener un clima político constructivo para que el país se pueda concentrar en las reformas necesarias para progresar hacia la Unión. También es necesario dedicar más esfuerzos a establecer una confianza entre las comunidades étnicas a todos los niveles. La Unión recordó que la aplicación sostenida del Acuerdo marco de Ohrid constituyó un elemento clave de los criterios políticos. Es necesario dedicar los máximos esfuerzos a conseguir el acuerdo político más amplio posible con respecto a las reformas asociadas, respetando plenamente el fondo y la forma del acuerdo.

La reunión también recordó la importancia de progresar en los ámbitos de justicia y asuntos internos, particularmente en la lucha contra el crimen organizado y la corrupción. Al mismo tiempo, el Consejo recordó también que la cooperación regional y unas buenas relaciones de vecindad formaban parte esencial del proceso de integración de la Unión Europea. Para terminar, quiero señalar que el Consejo está examinando muy detenidamente el informe de la Comisión publicado el 6 de noviembre, que será objeto de las conclusiones del Consejo de Asuntos Generales y Relaciones Exteriores del próximo mes de diciembre.

 
  
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  Bernd Posselt (PPE-DE). - (DE) Gracias, señor Presidente en ejercicio, por su completa respuesta. Solamente tengo dos breves preguntas complementarias. En primer lugar, ¿le parece concebible que en el transcurso del próximo año se fije una fecha para el comienzo de las negociaciones de adhesión? Macedonia tiene el estatuto de país candidato desde hace más de dos años y sin duda ya es hora de ir pensando en una fecha.

Mi segunda pregunta complementaria es la siguiente: ¿qué planteamiento se va a adoptar? ¿Se va a hacer algún intento de asociar la adhesión de Macedonia con la de otros países, como Serbia, o realmente se va a tratar el caso de este país por separado de todos los demás?

 
  
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  Manuel Lobo Antunes, Presidente en ejercicio del Consejo. − (PT) Como su Señoría entenderá, no puedo decir si estamos en condiciones o no de fijar una fecha para el próximo año para el comienzo de las negociaciones de adhesión con la Antigua República Yugoslava de Macedonia. Deben cumplirse difíciles y estrictas condiciones y criterios antes de que puedan comenzar estas negociaciones, por lo que la Antigua República Yugoslava de Macedonia estará más lejos o más cerca de ser informada de la fecha del comienzo de las negociaciones dependiendo de su nivel de cumplimiento de estos criterios y condiciones. Por lo tanto, yo diría que el país candidato estará en mejores condiciones de responder a esa pregunta que la Unión Europea.

Con respecto a la conexión de los procesos de adhesión, la Presidencia mantiene y siempre ha mantenido que cada país candidato debe ser juzgado por separado y por sus propios méritos. Si el país candidato es apto porque cumple los compromisos y las condiciones para comenzar las negociaciones de adhesión, se le debería conceder ese estatuto independientemente de lo que pueda ocurrir en procesos paralelos que afectan a otros países candidatos.

 
  
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  Presidente. −

Pregunta nº 6 formulada por Sarah Ludford (H-0790/07)

Asunto: Conservación del tigre

¿Qué ha hecho la UE, y qué otras medidas se están estudiando, para alentar y asistir a la India y a otros países a conservar sus poblaciones de tigres, de una manera que asocie a las comunidades locales y haga que se sientan concernidas por la protección de dichas especies animales?

 
  
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  Manuel Lobo Antunes, Presidente en ejercicio del Consejo. − (PT) Señor Presidente, Señoría, la Convención sobre el comercio internacional de especies amenazadas de fauna y flora silvestres, o CITES, sienta el marco jurídico internacional para la conservación de los tigres y otras especies amenazadas. La Unión Europea y sus Estados miembros son firmes defensores de la CITES, tanto en términos políticos como financieros.

En los últimos años, la Unión Europea ha hecho especial hincapié en la necesidad de concentrar más los esfuerzos en la aplicación práctica de los controles de la CITES, al objeto de reducir el comercio y el sacrificio ilegales, y garantizar un comercio sostenible de especies. Para subrayar esta necesidad, la Comisión publicó la Recomendación nº 207/425/CE de 13 de julio de 2007, por la que se identifica una serie de acciones para la ejecución del Reglamento del Consejo 338/97/CE relativo a la protección de especies de la fauna y flora mediante el control de su comercio. Por otra parte, la especie «panthera tigris» está incluida en el anexo A del Reglamento de la Comisión nº 1332/2005 de 9 de agosto de 2005 y también en el anexo I de la CITES, lo que significa que los especímenes de esta especie solamente se pueden transportar en circunstancias excepcionales, con arreglo a rigurosos criterios. Si se van a cumplir esos criterios y la decisión de autorizar el comercio va a ser posible, se deberá garantizar que la actividad no perjudicará al estado de conservación de la especie.

También queremos llamar su atención sobre la necesidad de cooperación internacional y, en particular, de aumentar la capacidad para facilitar la aplicación de políticas para la conservación y utilización sostenible de la flora y fauna silvestres en los países en los que se encuentran estas especies. Por lo tanto, la Unión Europea apoyó las decisiones relativas a los grandes felinos asiáticos aprobadas en la 14º reunión de las partes de la CITES a comienzos de este año, al objeto de intensificar los esfuerzos de aplicación y conservación.

Por otra parte, también estamos dispuestos a ofrecer ayuda a la India y a los demás países del área de distribución para la aplicación de estas decisiones. Reconocemos que la aplicación efectiva de las medidas de conservación exige la participación de la población local. A través de la CITES hemos subrayado la necesidad de garantizar el apoyo y la cooperación de las comunidades locales y rurales en la gestión de los recursos de la fauna y flora silvestres, y, como consecuencia, en la lucha contra el comercio ilegal.

 
  
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  Sarah Ludford (ALDE). - Le agradezco eso mucho a la Presidencia, y leeré los documentos mencionados.

Sin embargo, el problema es que la situación de los tigres es crítica. Probablemente queden menos de 3 000 en libertad. Podrían extinguirse de la fauna en 2020. El problema principal es la caza furtiva, motivada por el comercio ilegal lucrativo de la piel y otras partes del tigre, que se dice que llega hasta Europa Oriental. Las autoridades forestales indias afirman que son incapaces de frenar a los cazadores furtivos organizados, debido a la escasez crónica de financiación. ¿Puede ayudar la UE en esto? ¿Tenemos proyectos específicos?

Un funcionario chino dijo recientemente que es muy difícil resistirse a las presiones para liberalizar el comercio del tigre. Seguramente, la clave está por un lado en la educación, pero también en dar a la población local una participación económica en el mantenimiento de niveles más altos. ¿Qué está haciendo realmente la UE en cuanto a proyectos concretos?

 
  
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  Manuel Lobo Antunes, Presidente en ejercicio del Consejo. − (PT) Su Señoría habrá advertido que me he referido de forma extensa y detallada al marco jurídico y judicial internacional en el que la Unión Europea existe y opera. Naturalmente también he expresado la voluntad, disposición y compromiso del Consejo de hacer todo lo posible dentro de ese marco internacional para garantizar la aplicación efectiva de las medidas que establece.

Asimismo, he dicho de forma muy clara que también reconocemos que debemos trabajar conjuntamente con las poblaciones locales que tienen contacto directo con esas especies amenazadas. La lucha contra la caza furtiva y otras actividades ilegales similares no es sencilla, como sabe la gente que tiene experiencia en estas situaciones. Saben que es una tarea difícil aunque necesaria, con lo que estoy de acuerdo.

Toda la opinión pública europea está de su parte, porque lo que se ha visto recientemente en relación con el comercio ilegal de especies amenazadas demuestra que la población es mucho más consciente de la necesidad de llamar la atención sobre estas cuestiones que antes. Por lo tanto, la presión de la opinión pública y la atención que se presta a la misma en estas situaciones es ahora mucho mayor que antes. Así pues, obviamente puede contar con la sensibilización del público, que también es necesaria para garantizar que nosotros, la Unión Europea, y nuestros Estados miembros podamos actuar de forma más efectiva. Como ya he dicho, debemos reconocer que se trata de una batalla difícil.

 
  
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  David Martin (PSE). - Señor Presidente en ejercicio, ha dejado muy claro que tanto usted como la totalidad del Consejo están comprometidos con la protección y conservación del tigre. El Primer Ministro indio también ha dejado claro, en varias declaraciones, su firme compromiso con la defensa del tigre. Puesto que estamos manteniendo una negociación bilateral con la India para crear un nuevo tratado bilateral entre la UE y la India, ¿creen ustedes que se trata de un tema que podríamos incluir en el Tratado y que podríamos ir más allá de nuestros compromisos actuales en el marco de CITES para ayudar a la educación, formación y conservación; es decir, el tipo de medidas de las que ha hablado la Baronesa Ludford?

 
  
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  Reinhard Rack (PPE-DE). - (DE) Señor Presidente, señor Presidente en ejercicio, mi pregunta tiene que ver con esta cuestión, aunque se refiere a un aspecto ligeramente diferente. Creo que —y usted se ha referido con acierto a esto— cuestiones como la que estamos debatiendo han sensibilizado mucho al público en general. Por otra parte —y usted también se ha referido a la postura jurídica—, ¿tenemos en la Unión Europea una justificación real para atribuirnos competencias legislativas o contractuales a nosotros mismos con respecto a cualquier cuestión que preocupe profundamente a alguien en la Unión? ¿No deberíamos demostrar un poco más de moderación en estas cuestiones?

 
  
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  Manuel Lobo Antunes, Presidente en ejercicio del Consejo. − (PT) Bueno, debo confesar, señor Presidente, que no he entendido bien la segunda pregunta, quizás debido a retrasos en la interpretación.

Con respecto a la cuestión del tigre y el diálogo con la India, debo decir con toda sinceridad y franqueza que se trata de una cuestión específica sobre la que no he reflexionado, pero sobre la que reflexionaremos en el futuro y, por lo tanto, tomo nota de la sugerencia de su Señoría. En nuestro diálogo bilateral con la India —se va a celebrar una Cumbre UE-la India—, también podemos debatir la cuestión de las especies protegidas y cómo podemos proteger mejor a las especies amenazadas.

Debo confesar que debido a la interpretación, creo, no he podido entender la segunda pregunta.

 
  
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  Reinhard Rack (PPE-DE). - (DE) Muchas gracias y pido disculpas por haber hablado tan rápido. Intentaba de forma consciente no superar el tiempo previsto. Quiero decir que es importante que afrontemos estas preocupaciones que afectan a los ciudadanos de Europa. Por otra parte, deberíamos ser conscientes de los límites legales de la Unión y asegurarnos de respetar estos límites en la medida de lo posible.

El planteamiento que ha propuesto parece interesante, pero no deberíamos exponernos a la acusación de que la Unión afirma tener competencia con respecto a todas las cuestiones globales.

 
  
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  Manuel Lobo Antunes, Presidente en ejercicio del Consejo. − (PT) Estoy de acuerdo con su Señoría en que la Unión Europea no puede ni debe ser responsable de todo, ni debería ser acusada o juzgada por todo. De acuerdo con los Tratados, muchos de estos aspectos y responsabilidades recaen en los Estados miembros y, en este caso, pueden ser responsabilidad tanto de los Estados miembros como de los países en los que se producen estas situaciones.

La Unión Europea no es ni puede ser una panacea universal, particularmente dado que existe un principio, el principio de subsidiariedad, que siempre se debe respetar.

 
  
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  Presidente. −

Pregunta nº 7 formulada por Gay Mitchell (H-0792/07)

Asunto: Centros de servicios financieros no comunitarios

¿Piensa hacer una declaración el Consejo sobre su manera de tratar con los centros de servicios financieros no comunitarios los ámbitos de interés mutuo?

 
  
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  Manuel Lobo Antunes, Presidente en ejercicio del Consejo. − (PT) Señor Presidente, Señoría, en las conclusiones adoptadas en mayo de 2006, el Consejo acogió con satisfacción el Libro Blanco de la Comisión sobre la política de servicios financieros 2005-2010. El Consejo acogió con particular satisfacción, y cito: «las ideas que se han presentado sobre la importancia del crecimiento de la dimensión exterior de los servicios financieros, en concreto sobre la profundización y sobre una mayor amplitud del diálogo con los terceros países acerca de la regulación y los trabajos orientados a una mayor apertura de los mercados mundiales de servicios financieros».

Por iniciativa de la Presidencia portuguesa, el pasado 9 de octubre el Consejo ECOFIN examinó la situación relativa a los diálogos macroeconómicos, financieros y reguladores con los principales socios de la Unión, los Estados Unidos, Japón, Rusia, la India y China. Durante el debate se hizo hincapié en la importancia de estos diálogos estratégicos. Estos diálogos hacen posible reforzar la convergencia, la cooperación y el entendimiento mutuo entre socios globales, ayudando así a facilitar el acceso a los respectivos mercados y a promover la estabilidad macroeconómica y financiera, particularmente en el ámbito de los servicios financieros. Los diálogos han permitido un importante progreso en materia de convergencia y equivalencia de las normas contables.

El Consejo apoya el trabajo realizado por la Comisión y considera que la globalización del mercado financiero exige un creciente esfuerzo por conseguir la convergencia y cooperación en el plano internacional, de acuerdo con la visión estratégica de la Comisión y del Consejo sobre la necesidad de reforzar la dimensión exterior de la Estrategia de Lisboa mediante la promoción y un planteamiento internacional centrado en la cooperación reguladora, y en la convergencia y equivalencia de normas.

También se subrayó la importancia que tiene para la Unión Europea garantizar un planteamiento coherente en este ámbito y se consideró que el Consejo debería continuar siendo informado de forma regular sobre la evolución de estos diálogos.

 
  
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  Gay Mitchell (PPE-DE). - Quiero dar las gracias al Presidente del Consejo por su respuesta. ¿Es consciente la Presidencia de este Consejo que hay una escuela de pensamiento que dice que el mundo en desarrollo puede beneficiarse mucho de la existencia de sector de servicios financieros? Considerando la experiencia de Portugal en África en particular, ¿puedo pedir al Presidente del Consejo, si él no conoce la respuesta, que haga que se examine y estudie esta cuestión, ya que podría ser una forma no sólo de ayudar al mundo en desarrollo, sino también de promover los intercambios mundiales, que serían muy beneficiosos en esta región del mundo.

 
  
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  Manuel Lobo Antunes, Presidente en ejercicio del Consejo. − (PT) Su Señoría tiene razón, no tengo una respuesta escrita en mis notas que ofrecerle, pero le daré mi opinión. A este respecto hemos mantenido un debate muy interesante esta mañana con respecto a la globalización, en el que también debatimos sobre los servicios financieros y las cuestiones relacionadas con las turbulencias de algunos mercados financieros.

Una cuestión que considero fundamental con respecto a África y que está estrechamente relacionada con la Cumbre Europa-África se refiere a la posición de África en la globalización: ¿debería ser África un socio integral, como nosotros pensamos, en los problemas y desafíos que plantea la globalización; debería ser África un socio activo y disponer de instrumentos efectivos para poder ser realmente un socio integral en la globalización; o queremos, por el contrario, una África condenada a la guerra, la inseguridad, el subdesarrollo y la pobreza?

Por lo tanto, en este contexto, no podemos sino acoger con satisfacción los instrumentos financieros o de otro tipo, las iniciativas o mecanismos que podrían realmente poner a África con todos nosotros, con la Unión Europea y con otros importantes bloques emergentes, en la agenda de las conversaciones, del debate y del tema de la globalización.

 
  
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  Mairead McGuinness (PPE-DE). - Gracias, señor Presidente y señor Presidente en ejercicio, por haberse quedado más tiempo de lo pensado aquí, con todos nosotros; se lo agradecemos.

¿Cuáles cree usted que son los obstáculos para un mayor progreso en este ámbito, y cree usted que, tal y como están las cosas, se está haciendo lo suficiente? Porque estamos hablando de la confianza del consumidor en el sector de los servicios financieros, tanto dentro como fuera de Europa.

 
  
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  Manuel Lobo Antunes, Presidente en ejercicio del Consejo. − (PT) Esta cuestión, la celebración de estos diálogos, etc. en este ámbito específico, que forma parte de la pregunta que me fue formulada, ha sido dirigida y es responsabilidad de la Comisión. También debo confesar que no soy un especialista financiero y, por lo tanto, no tengo los conocimientos específicos necesarios para ofrecerle una respuesta técnica. Usted está formulando una pregunta técnica y yo no puedo ofrecerle una respuesta técnica. Yo puedo ofrecerle una respuesta política que explicará una nueva realidad, un nuevo problema y un nuevo desafío, pero también una nueva oportunidad. Este problema debería ser y ya ha sido examinado y desarrollado en una medida sin precedentes. Naturalmente en la Unión Europea también debemos buscar respuestas apropiadas cuando surgen problemas y también debemos disponer de los instrumentos necesarios cuando se trata de evolucionar y progresar.

No puedo decirle específicamente qué obstáculos pueden haber surgido o pueden surgir, aunque puedo darle una idea, como he hecho, de cuál ha sido la política de la Unión Europea y las responsabilidades del Consejo en este ámbito. Para terminar, quiero decir que estoy muy satisfecho de poder prolongar mi presencia aquí con ustedes, particularmente dado que esta legislatura está llegando a su fin. Solamente tendré una oportunidad más de estar con ustedes, por lo que debo aprovechar al máximo esta experiencia.

 
  
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  Presidente. − Las preguntas que no hayan tenido respuesta por falta de tiempo la recibirán por escrito (véase el Anexo).

Se cierra el turno de preguntas.

(La sesión, suspendida a las 19.45 horas, se reanuda a las 21.05 horas)

 
  
  

PRESIDE: Edward McMILLAN-SCOTT
Vicepresidente

 

12. Composición de las comisiones y delegaciones : véase el Acta

13. Relaciones comerciales y económicas con Ucrania (debate)
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  El Presidente. − De conformidad con el orden del día, se procede al debate del informe de Zbigniew Zaleski, en nombre de la Comisión de Comercio Internacional, sobre las relaciones comerciales y económicas con Ucrania (2007/2022(INI) (A6-0396/2007).

 
  
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  Zbigniew Zaleski (PPE-DE), ponente. – (PL) El informe ilustra el papel que prevemos para Ucrania en el contexto de nuestras propias actividades económicas y como socio en materia de comercio con otros países. Por otra parte, queríamos hace hincapié en el papel que Ucrania desempeña en la región del Mar Negro, es decir, su papel político, económico y cultural.

Creo que el desarrollo y las actividades económicas deberían progresar, independientemente de las ideas políticas que tenga un país. La economía debe ser libre, las autoridades estatales y legislativas deben ofrecer apoyo, los empresarios individuales y grupos de empresarios deben crear entidades económicas. La economía debe ser un instrumento que genere unas buenas condiciones de vida para los ciudadanos y este objetivo se puede conseguir elevando el nivel de vida, mejorando las condiciones laborales, a través de una buena enseñanza, un buen sistema de justicia, incluyendo los derechos de propiedad. No podemos permitir que los bienes comunes se utilicen para un beneficio individual. Se debe fomentar y también motivar a la población para que trabaje de forma honesta para generar beneficios materiales y otros beneficios personales.

Si uno no cuenta con una historia o unos modelos propios positivos, vale la pena aprovechar las buenas prácticas y experiencias de los demás, las de los vecinos. Por esta razón es importante incluir a Ucrania en el mercado común y hacer que los conocimientos técnicos desarrollados en la Unión Europea estén a su disposición. Creo que nuestro modelo económico es bueno, aunque dista de ser perfecto, por ejemplo con respecto a la producción y el comercio de alimentos, aunque nos esforzamos constantemente por mejorar. Podemos ofrecer a nuestro vecino de la otra orilla del río Bug las normas y reglas que hemos descubierto que funcionan.

¿Qué cubre el informe? Cubre la industria, la agricultura, la energía, las finanzas, la vigilancia de las fronteras, la infraestructura de transporte, ejemplos de actividades no corruptas, propiedad intelectual, el entorno natural, cooperación científica y relaciones con los vecinos. Son partes de un único todo que denominamos la economía. Hay normas bien definidas que sientan la base de la economía y, en el informe, recomendamos que nuestros socios desarrollen estas normas por sí mismos o que las cumplan.

¿Qué condiciones tiene que cumplir Ucrania para negociar unos mejores vínculos con la Unión Europea? Como condiciones esenciales, creo que, primer lugar, unirse a la Organización Mundial del Comercio y, al hacer esto o incluso antes, resolver el problema de la deuda con Kirguistán. Este proceso ya está en marcha. En segundo lugar, la aprobación de la adhesión del Parlamento ucraniano lo antes posible. Entre otras condiciones se incluyen unas buenas relaciones con sus vecinos, es decir, con Rusia y Belarús, la estabilidad de su divisa, la calidad de los servicios financieros, el desarrollo de mercas en los mercados internacionales y el cumplimiento de la legislación.

Ucrania, que ha declarado su deseo de unirse a la Unión Europea se enfrenta a grandes e incluso enormes desafíos. Concretamente, convencer a Europa a través de sus actividades económicas, jurídicas, financieras y políticas de que es un socio lo suficientemente comprometido como para que la Unión Europea se pregunte, más tarde o más temprano, si no valdría la pena incluir a Ucrania en la entidad europea común.

Señor Comisario, puede que nuestros planteamientos hayan sido diferentes en ocasiones, pero creo que tenemos el mismo objetivo, que consiste en desarrollar un modus vivendi beneficioso, una forma de coexistir con este importante vecino oriental.

Creo, señor Presidente, que me ha sobrado algo de tiempo, dado que todavía no ha oscurecido.

 
  
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  Joe Borg, miembro de la Comisión. − Señor Presidente, antes de nada permítanme que felicite al ponente, señor Zaleski, por su excelente informe.

Quiero dar también las gracias al ponente por su excelente cooperación con los servicios de la Comisión durante la elaboración de este informe. El informe llega en un momento muy oportuno. Proporciona una revisión exhaustiva de las cuestiones que están en juego en las relaciones económicas y comerciales entre la UE y Ucrania.

Permítanme centrarme en algunos puntos que también se destacan en el informe. Nosotros consideramos que Ucrania es un socio clave y valioso en nuestra estrategia de vecindad. Estamos de acuerdo con el espíritu general de este informe: acercar la economía ucraniana lo más posible a la UE por medio de un nuevo acuerdo reforzado, uno de cuyos pilares fundamentales será un acuerdo de libre comercio más exhaustivo y completo.

La Comisión comparte también plenamente sus opiniones sobre la necesidad de reforzar el Estado de derecho en Ucrania y la importancia de su adhesión a la OMC. Esperamos de verdad que Ucrania pueda completar todavía el proceso de adhesión a la OMC este año, y colaboraremos estrechamente con el Gobierno ucraniano para conseguirlo. Consideramos que, una vez que el paquete de adhesión haya sido aprobado por los miembros de la OMC, se habrá completado el proceso multilateral de adhesión.

Ucrania se ha planteado la adhesión a la OMC como una prioridad y estamos convencidos de que llevará a cabo debidamente sus procedimientos de ratificación interna para formalizar dicha adhesión. La Unión Europea no tiene interés en seguir retrasando el inicio de las negociaciones del ALC y está dispuesta a iniciarlas tan pronto como los miembros de la OMC aprueben la decisión relativa al paquete de adhesión. En cuanto al futuro del ALC, estamos totalmente de acuerdo en que debe ser exhaustivo y completo, con una clara orientación a la armonización reglamentaria.

En cuanto a las relaciones económicas con los países vecinos, en el informe se sugiere un diálogo tripartito: UE-Rusia-Ucrania. Debemos ser muy prudentes y no duplicar los procesos sobre temas ya tratados en otros foros. Además, se plantea la duda de si la Unión Europea se arriesgará a verse metida en conflictos bilaterales entre Rusia y Ucrania. Nosotros ponemos también en duda el beneficio de ese enfoque.

Nuestra política consiste en favorecer la apertura de los mercados energéticos a la competencia como un medio de asegurar el acceso a una energía segura y asequible. Éste será un tema importante en las negociaciones del futuro ALC con Ucrania.

En cuanto a garantizar las necesidades básicas de la población, la legislación de la UE sobre la liberalización del sector de la electricidad y el gas incluye medidas importantes con el alcance suficiente como para garantizar la protección de los consumidores y salvaguardar sus necesidades básicas. Nuestra intención es negociar con Ucrania la armonización con esta legislación.

En cuanto a la sugerencia de ampliar el SPG+ a Ucrania, quiero insistir en que Ucrania no cumple los requisitos para esas preferencias adicionales y que la Unión Europea se ha comprometido a no modificar arbitrariamente los criterios básicos del SPG. Además, eso debilitaría seriamente nuestras posiciones para negociar el futuro ALC.

Para terminar, permítanme una vez más felicitar al ponente por su excelente informe. La Comisión comparte plenamente su enfoque general, excepto en algunas cuestiones que he destacado antes. La Comisión tendrá en cuenta el informe en su cooperación actual y futura con Ucrania.

 
  
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  Jerzy Buzek, en nombre del Grupo del PPE-DE. – (PL) Señor Presidente, a pesar de que la situación postelectoral en Ucrania todavía no se ha estabilizado, aquellos que representan la democracia han resultado ganadores. Esta es una victoria no solamente para la democracia en Ucrania, sino también para la propia Unión Europea, que ha apoyado este tipo de actividad. Ahora, por el bien de Ucrania, de los ucranianos y la Unión Europea, debemos consolidar lo que se ha conseguido con tanta dificultad en Ucrania. Son los propios ucranianos lo que tienen que tomar las decisiones postelectorales, pero nosotros podemos ayudar a Ucrania y, al mismo tiempo, ayudarnos a nosotros mismos.

Apoyo plenamente el informe del señor Zaleski y le felicito por la elaboración de este documento. En mi opinión, hay tres ámbitos sumamente importantes para conseguir la estabilidad de Ucrania y también un beneficio para la Unión Europea.

En primer lugar, la cooperación energética, que es sumamente importante para ambos bandos. Es fundamental que participemos en la inversión en oleoductos que están, en muchos casos, en malas condiciones, y también en nuevos oleoductos, como el de Odessa-Brody-Gdansk, en la inversión en la red eléctrica y apoyando la eficiencia energética. Podemos ofrecer nuestras propias tecnologías, podemos crear capital conjunto para mejorar la eficiencia energética en Ucrania y esto también ayudará a nuestra propia seguridad energética. Finalmente, algo obvio: las mejoras de la seguridad de la central nuclear de Ucrania, que es muy importante para Europa.

El segundo ámbito es la cooperación científica. Ucrania cuenta con importantes logros en este ámbito. Vale la pena aprovecharlos. Por otra parte, los intercambios de estudiantes y científicos, que podrían reducir el déficit de la Unión Europea, donde nos faltan setecientos mil científicos. Deberíamos tener en cuenta que este es siempre el método de cooperación más seguro y rápido: ciencia, instituciones educativas y estudiantes.

En tercer lugar, la cooperación entre el gobierno local y regional. Nuestras ciudades de la Unión Europea tienen mucho que ofrecer en este sentido. Podríamos ayudar a crear una democracia plena en el plano del gobierno local de Ucrania, que es algo que no ha ocurrido hasta ahora.

Todo esto debería formar parte de un objetivo a largo plazo, concretamente un acuerdo de asociación con Ucrania. No importa si nos lleva 10 años o 20. Vale la pena ofrecer a Ucrania esta oportunidad. Ayudará a los ucranianos y ayudará a la Unión Europea.

 
  
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  Vural Öger, en nombre del Grupo del PSE. – (DE) Señor Presidente, esta tarde hemos debatido en este Pleno la Política Europea de Vecindad. Tras la ronda de ampliación de 2004, la Comisión Europea propuso el desarrollo de una estrategia coherente para los nuevos vecinos de la Unión. La PEV ha creado vínculos especiales con un círculo de países que comparten los objetivos y valores fundamentales de la Unión Europea.

Nuestra vecina Ucrania está firmemente asentada en la PEV. Somos conscientes de la especial importancia geopolítica y comercial de Ucrania, como puente natural entre la Unión Europea, por una parte, y Rusia y Asia Central, por la otra. En la actualidad, la Unión Europea es el principal socio comercial de Ucrania; para 2006, el volumen de comercio entre Ucrania y los Estados miembros de la Unión Europea ya había alcanzado los 26 600 millones de euros.

En la Unión Europea reconocemos los grandes esfuerzos que se han hecho en Ucrania en los últimos años. La antigua economía planificada se ha convertido en una economía de mercado eficiente. Según el informe de la OCDE, el crecimiento económico de Ucrania medio durante los años 2000 a 2006 fue del 7,6 %. Ese es un gran éxito.

En febrero de 2007 comenzamos las negociaciones relativas a una nueva asociación y un acuerdo de asociación entre Ucrania y la Unión Europea. Las aspiraciones ucranianas de unirse a la Unión Europea y a la OTAN también están bien documentadas. Por razones de la política comercial y económica, la adhesión a la Organización Mundial del Comercio se encuentra en el primer puesto de la agenda ucraniana. Asumimos que la adhesión a la OMC resultará posible antes de que finalice el año. Esto también ampliará considerablemente el alcance de la cooperación entre la Unión Europea y Ucrania, y facilitará el camino para las negociaciones relativas a la creación de un espacio de libre comercio en el marco de la PEV.

La Unión Europea debe tratar a Ucrania como a un verdadero socio y darle mensajes claros. A este respecto no puedo sino acoger con satisfacción el resultado de la cumbre UE-Ucrania, celebrada en Kiev el 14 de septiembre de 2007, en la que se reafirmó la sólida y duradera relación entre ambas partes. Debemos continuar prestando un sólido apoyo a Ucrania en su camino hacia la adhesión a la OMC, en la posterior creación de un espacio de libre comercio y con respecto a sus aspiraciones europeas.

 
  
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  Danutė Budreikaitė, Grupo ALDE (LT) Ucrania es un importante socio de la Unión Europea, desde el punto de vista estratégico y económico, además de un vecino oriental con un importante papel dentro y fuera de la región.

Las relaciones entre la Unión Europea y Ucrania han evolucionado principalmente en la dirección de la intensificación de la cooperación política y de un aumento gradual de la integración económica. La aplicación de estos objetivos contribuiría a una mayor consolidación de la democracia y del desarrollo de la economía de mercado en Ucrania. No obstante, el éxito del desarrollo de Ucrania no depende solamente de la Unión Europea. Ucrania debe tomar una decisión firme de seguir la dirección pro-occidental y mantenerla constantemente.

Me gustaría compartir algunas ideas acerca de las relaciones económicas y comerciales entre la Unión Europea y Ucrania.

En primer lugar, el comienzo de las negociaciones para un espacio de libre comercio con la Unión Europea está estrictamente asociado con la adhesión de Ucrania a la OMC. No obstante, las negociaciones sobre el espacio de libre comercio cubrirían no solamente la abolición de los aranceles (que está incluida en las negociaciones con la OMC), sino también una convergencia más extensa —la liberalización del sector de los servicios, reformas institucionales, la harmonización de la base jurídica con el acervo comunitario—. Como consecuencia, las acciones coordinadas entre la Unión Europea y Ucrania con vistas a crear el espacio de libre comercio se deberían desarrollar junto con la adhesión de Ucrania a la OMC.

En segundo lugar, se debería prestar más atención a la aplicación de buenas prácticas de gestión, la intensificación del sector público y la reducción de la corrupción. Una cooperación más intensa en estos ámbitos contribuiría notablemente al establecimiento de unas relaciones económicas y comerciales más estables entre la Unión Europea y Ucrania, además de reforzar el proceso de democratización y aumentar las perspectivas de adhesión a la Unión Europea de Ucrania.

En tercer lugar, es importante señalar el hecho de que los productores de Ucrania todavía no están preparados para competir con los productores de los Estados miembros. Por lo tanto, se deberían establecer períodos de transición, además de instituciones de supervisión al objeto de ofrecer protección frente al impacto negativo sobre la economía y la sociedad ucraniana.

El cuarto punto es que, a pesar de que la Unión Europea apoya la liberalización del comercio con Ucrania, debe estar preparada para posibles dificultades asociadas con los productores de Ucrania, especialmente aquellos que participan en la exportación a la CEI; la resistencia a la aplicación de las normas de la Unión Europea; los intentos de los funcionarios de mantener el statu quo y los vínculos de corrupción existentes. Para facilitar la aplicación con éxito de las reformas, el Gobierno ucraniano debería informar a los empresarios y al público acerca de las ventajas de la liberalización del comercio y de un espacio de libre comercio entre la Unión Europea y Ucrania.

El quinto punto es que el desarrollo intensivo de las relaciones entre la Unión Europea y Ucrania puede potencialmente aumentar la presión política y económica de Rusia sobre Ucrania. En ese caso, la Unión Europea debería abandonar su papel de árbitro pasivo, como ha hecho anteriormente en tantas ocasiones, y adoptar el papel de defensora de sus propios intereses y de los de Ucrania. Existe la posibilidad de que Rusia ejerza presión sobre Ucrania y determinados países de la Unión Europea en el ámbito del suministro de energía. Por lo tanto, la Unión Europea no solamente debería hacer un esfuerzo para resolver estos problemas al más alto nivel, sino también, al mismo tiempo, intentar implicar a Ucrania en el mercado común de la energía de la Unión Europea y garantizar la seguridad de la Unión Europea y la seguridad energética ucraniana.

 
  
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  Guntars Krasts, en nombre del Grupo UEN . – (LV) El informe ofrece una descripción general de la actual evolución de Ucrania, como socio de la Unión Europea, y de las tareas que todavía tiene que llevar a cabo, y merece ser elogiado por el número de cuestiones cubiertas y la profundidad con que son evaluadas. El informe pone de manifiesto que el autor tiene un profundo interés personal en el tema del desarrollo de Ucrania y en la modelación de sus relaciones con la Unión Europea, lo que, por supuesto, ha beneficiado al informe. El ponente ha evaluado, de forma detenida y considerada, los problemas que suponen una amenaza para el próspero desarrollo de Ucrania, pero, al mismo tiempo, si no llamamos a las cosas por su nombre, en ocasiones resulta difícil prever soluciones para los problemas. No podemos dejar de señalar que en la economía ucraniana hay un número cada vez mayor de sectores económicos excesivamente regulados, que la intervención estatal no se basa en leyes y que cada vez se crea más legislación mutuamente incompatible, que beneficia a quienes buscan vacíos legales y a aquellos cuyo trabajo consiste en interpretar la legislación. Junto con el elevado nivel de burocracia, esto dificulta de forma significativa la afluencia de inversiones a la economía del país, incluyendo la de la Unión Europea. El sector de la energía es un claro ejemplo de ello. La Unión Europea está interesada en un sistema de transporte transparente para el gas natural de Ucrania, que, al igual que todo el sector energético del país, está excesivamente regulado, con estructuras artificialmente complejas y flujos de dinero que no son transparentes. La Unión Europea todavía no dispone de los datos necesarios para evaluar la seguridad del sistema del transporte del gas de Ucrania. Estas son cuestiones importantes para la Unión Europea, que es el mayor socio comercial de Ucrania. Cabe esperar que Ucrania consiga superar esta crisis política prolongada y que el Gobierno ucraniano participe en el futuro en las conversiones de la Unión Europea, que, sobre la base del interés mutuo, permitirán establecer una cooperación estrecha. Estoy de acuerdo con el ponente en que no se puede ignorar el deseo de Ucrania de unirse a la Unión Europea y en este sentido me gustaría señalar esto una vez más: unas claras perspectivas de adhesión a la Unión Europea son la herramienta de reforma más efectiva que la Unión Europea puede ofrecer a Ucrania. Gracias.

 
  
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  Caroline Lucas, en nombre del Grupo Verts/ALE. – Señor Presidente, quiero felicitar al señor Zaleski muy sinceramente por su informe. Creo que es un tipo de informe muy diferente a los que se han votado recientemente en la Comisión de Comercio Internacional. Comparado con los informes sobre relaciones comerciales bilaterales de hace uno o dos años, como los informes sobre UE-Rusia o UE-Mercosur, éste es mucho más precavido en lo que respecta a las ventajas del libre comercio sin trabas. Y creo que refleja el creciente consenso de todos los partidos sobre la importancia de implicarse activamente en la búsqueda política de la mejor forma de someter las normas del comercio a los principios del desarrollo sostenible.

En este sentido, creo que podemos alegrarnos de haber sacado el máximo provecho de los sucesivos retrasos en la Ronda de Doha de la OMC que, en cierto modo, nos han permitido realizar esa búsqueda de unas normas del comercio más justas y sostenibles en nuestras relaciones comerciales bilaterales. Agradezco, por tanto, al ponente que haya aprovechado activamente esta oportunidad.

Entre las muchas señales positivas que envía este informe a la DG Comercio para sus negociaciones con Ucrania sobre un acuerdo de libre comercio, quiero destacar cuatro puntos en particular.

En el apartado 10, pienso que el informe hace bien en advertir que no debemos depender exclusivamente de la orientación y la diversificación de las exportaciones para conseguir un comercio sostenible. En su lugar, destaca la importancia de desarrollar el mercado interior como una base necesaria para el desarrollo económicamente sostenible.

En el apartado 13, el informe sugiere la necesidad de conseguir un equilibrio con respecto a los derechos de los inversores. En otras palabras, insiste en la necesidad de un marco legal en Ucrania que favorezca la buena práctica en cuanto a la responsabilidad social de las empresas.

En el apartado 23, el informe sugiere un cambio importante en nuestra política de suministro energético exterior pidiendo que se establezcan normas multilaterales para regular el acceso a los recursos energéticos y advirtiendo que no se compita por obtener las mejores condiciones de acceso unilateral a la energía.

Por último, en el apartado 36 el informe reconoce que la agricultura es una actividad especial que no puede tratarse de la misma forma que los bienes industriales y justifica, por tanto, la existencia de diferentes aranceles aduaneros.

Yo espero, de verdad, que estos y otros puntos se mantengan en el texto final, de manera que mi grupo pueda votar con gran satisfacción a favor del informe. Pero quiero añadir que lamento escuchar que la DG Comercio se ha opuesto a tres enmiendas fundamentales propuestas por los Verde y apoyadas por el ponente, que piden a la DG Comercio que inicie negociaciones para un ALC bilateral sólo después de que el Parlamento de Ucrania haya dado su consentimiento a las negociaciones de adhesión de la OMC. Aunque la DG Comercio tiene razón, desde luego, en que esto puede retrasar el ALC bilateral, tenemos que insistir en calidad de parlamentarios, como nosotros mismos hicimos antes de la celebración de esos ALC por parte de la Unión Europea, en que se tenga en cuenta la voz de los ciudadanos en un asunto tan importante y que afecta, por supuesto, al pueblo de Ucrania. Por tanto, queremos dar las gracias especialmente al señor Zaleski por no ceder a esa presión y, una vez más, por su excelente informe.

 
  
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  Helmuth Markov, en nombre del Grupo GUE/NGL. – (DE) Señor Presidente, todos han dado las gracias a nuestro colega el señor Zaleski y yo no seré menos. Su informe fue adoptado en comisión sin un solo voto en contra, lo que demuestra que, en efecto, podemos producir un informe suprapartidista si ponemos suficiente empeño.

Permítanme hacer algunas observaciones. Las elecciones Ucranianas se han celebrado. Fueron democráticas, fueron justas y fueron libres, pero creo que han dejado muchos problemas sin resolver. El Presidente en el cargo siempre ha tenido dificultades en sus acuerdos con firmes primeros ministros, sea con Yulia Timoshenko, a la que destituyó en 2005, o con Víktor Yanukóvich en 2006 y 2007.

A pesar de que el acuerdo de coalición celebrado entre la alianza de Yulia Timoshenko y el bloque Nuestra Ucrania existe sobre el papel como la base de una posible futura constelación gubernamental, todavía no se ha formado el gobierno. Tampoco sabemos lo que realmente sucederá, a pesar de que el plazo límite ya está bastante cerca. Si este gobierno se ha constituido para entonces, su primera tarea, en mi opinión, será abordar la reforma constitucional, dado que sin una reforma de la Constitución no existen garantías de que la estabilidad interna de las fuerzas políticas de Ucrania vaya a ser suficiente para evitar una nueva serie de elecciones, especialmente porque algunas personas ya están pensando en pedir unas nuevas elecciones parlamentarias en el momento de las elecciones presidenciales.

Atendiendo a determinados ámbitos, como la política económica, el informe de la OCDE presenta una imagen realmente alentadora. Nos dice que Ucrania registró un crecimiento medio del PIB del 8,7 % entre 2000 y 2006. No obstante, si uno mira detrás de esas cifras, verá un enorme déficit comercial. Ucrania mantiene un déficit superior a 4 500 millones de euros en su comercio con los países de la CEI y un déficit de casi 4 500 millones de euros con la Unión Europea. En otras palabras, sigue existiendo una necesidad real de cambio económico y los acuerdos de asociación se pueden y deben utilizar para este fin.

Por otra parte, en comparación con las estadísticas de un país como el mío —la República Federal de Alemania— las cifras de Ucrania parecen magníficas. La tasa de desempleo de Ucrania es menor, su PIB está creciendo más rápidamente, su gasto social en pensiones es superior y dedica un porcentaje más elevado de su PIB a la educación, y por lo tanto a invertir en el futuro, que la República Federal de Alemania. Por lo tanto, existen motivos de sobra para concluir que el país va sin duda por el buen camino.

No obstante, me he referido a los problemas de la economía, aunque también hay, por supuesto, problemas en otros ámbitos. Rusia ha señalado claramente y afirmado con rotundidad que sus precios de la energía subirán en un 10 % con efecto a partir del 1 de enero de 2008. Esto tendrá un profundo impacto sobre la economía ucraniana. En estos momentos, Ucrania paga sus deudas a Rusia con los suministros de gas de sus propios depósitos subterráneos. Veremos a ver lo que ocurre con esto. Se convertirá en un problema político de nuevo y es importante que la Unión Europea intervenga para mantener la paz. Los rusos tienen derecho a subir sus precios y sobra decir que los ucranianos tendrán que averiguar como afrontar sus consecuencias económicas.

Tomemos otro punto, concretamente la política social. Durante la campaña electoral, todos los países que se presentaron a las elecciones anunciaron enormes aumentos del gasto social. Si uno analiza el presente acuerdo de coalición entre la alianza de Timoshenko y el bloque del Presidente, verá que no se menciona en absoluto un aumento del gasto social. De hecho, sería prácticamente imposible, dado el actual nivel de ingresos del gobierno, efectuar los aumentos del gasto prometidos. Esto significa que el desarrollo ucraniano no está avanzando tan rápido como siempre se dice.

El siguiente punto que quiero mencionar es la política exterior. Durante la campaña electora, todos los partidos prometieron acercar al país a la Unión Europea. El partido que siempre ha vinculado más estrechamente esta convergencia con la Unión Europea con la cuestión de la adhesión a la OTAN, concretamente el partido Nuestra Ucrania, fue el que soportó las mayores pérdidas. Una mayoría absoluta de la población ucraniana está en contra a la adhesión a la OTAN. Por lo tanto, pido a la Unión Europea que actúe con cautela en este sentido. La mayoría de la población no quiere que su país se una a la OTAN. Todos los datos disponibles indican que quieren que se una a la OMC.

Si analizamos, en este contexto, cómo se debería dar forma ahora a los acuerdos de asociación, las verdaderas necesidades emergen en los ámbitos en los que Ucrania todavía tiene las dificultades que he mencionado. Ucrania debe —y en esto estoy totalmente de acuerdo con el señor Zaleski— tener una perspectiva europea, una perspectiva de adhesión a la Unión Europea. Sería positivo para la Unión Europea tener un sólido socio en el este y también sería positivo para Ucrania, en vista de su orientación geoestratégica general.

 
  
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  Bastiaan Belder, en nombre del Grupo IND/DEM. – (NL) Señor Presidente, nuestro debate sobre las relaciones comerciales y económicas de la Unión Europea con Ucrania, que es el tema del completo informe del señor Zaleski, llega en un momento crucial: se han celebrado las elecciones parlamentarias y los problemas económicos y políticos del país deben ser afrontados de forma rotunda por un nuevo gobierno enérgico. Me refiero a medidas activas contra la corrupción. Con la llegada del invierno, Ucrania también necesita un sólido gobierno que pueda negociar con Rusia acerca del suministro y el tránsito del gas ruso.

Habiendo leído este informe, me inclino a decir que Europa ha dejado claro lo que quiere. La pelota se halla ahora en el tejado de Ucrania. El país no solamente debe tener un gobierno efectivo, sino también uno que demuestre una determinación política para resolver los problemas. Tras cinco elecciones en otros tantos años, la población está comprensiblemente cansada de todas las peleas políticas. Por lo tanto, los políticos ucranianos deben preocuparse menos los unos de los otros y más por el futuro político y económico del país.

Sí, la pelota está en el tejado de Ucrania, pero diré más que eso, señor Presidente. La Unión Europea también tiene trabajo que hacer. Estoy de acuerdo con lo que nuestro ponente dice en el apartado 51, en el sentido de que la Política Europea de Vecindad carece de perspectivas y definiciones claras. Las perspectivas de la adhesión a la Unión Europea deben ampliarse para Ucrania de medio a largo plazo. Como parte de la Política Europea de Vecindad, la Unión Europea puede entonces iniciar o respaldar las reformas necesarias en el país.

 
  
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  Sylwester Chruszcz (NI). - (PL) Señor Presidente, Ucrania es un país con una importancia estratégica dentro de la Política Europea de Vecindad y es un socio importante para los países de la Unión Europea.

Todos esperamos que el crecimiento del comercio entre Ucrania y los países de la Unión Europea refuerce el crecimiento económico y la cooperación con los países de la región. Unas buenas relaciones económicas son positivas para ambos bandos.

El crecimiento económico en Ucrania se debería producir en paralelo con el respeto de la democracia y de las leyes del país. También me refiero en este punto al respeto de los derechos de las minorías étnicas y, una cuestión importante para mi, a que las actividades que alaban el fascismo y el genocidio no deberían estar permitidas. Apoyamos los procesos democráticos y económicos de nuestro vecino oriental.

Por otra parte, parecería apropiado evitar un apoyo parcial y unilateral de cualquier bloque político de Ucrania.

 
  
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  Bogdan Golik (PSE). - (PL) Señor Presidente, al igual que usted ha hecho anteriormente, quiero, en primer lugar, felicitar al señor Zaleski por este informe tan perspicaz sobre las relaciones comerciales y económicas con Ucrania. El tema de la cooperación con Ucrania es particularmente importante en estos momentos y todas las iniciativas destinadas a reforzar la cooperación son una clara señal del interés europeo en nuestro vecino oriental y de la franqueza de la Unión Europea.

El problema reside en el hecho de que el momento en el que sería apropiado poner en práctica la idea de una cooperación más estrecha, que vaya más allá de la Política Europea de Vecindad, que hasta hora a Ucrania le ha servido de poco, está realmente cerca. Es innegable que Ucrania todavía tiene mucho camino por delante para aproximarse a las estructuras económicas, políticas y sociales de la Comunidad. Las tareas a las que Ucrania se enfrenta han sido analizadas a fondo en el informe.

A pesar del hecho de que Ucrania puede presumir de sus logros en materia de liberalización del comercio y flujos de capital, son esenciales otras reformas y el reforzamiento de la economía ucraniana, que incluye la adhesión a la OMC. A pesar de las aspiraciones europeas hechas públicas durante la Revolución Naranja, Ucrania todavía tiene que hacer una elección clara entre la opción europea y la rusa. Si queremos que Ucrania elija la opción europea, debemos afirmarlo claramente y prestarle nuestro apoyo.

La Unión Europea debería expresar su interés en contactar con Ucrania, ofreciendo apoyo activo, por una parte, para los cambios en Ucrania y, por lo otra, emprendiendo acciones en la Unión Europea destinadas a una transición gradual de la política de vecindad a una política de integración. Para este fin, hay que emprender acciones tanto en el ámbito económico como en el social y el político. Por lo tanto, sería apropiado apoyar la independencia de Ucrania con respecto a Rusia, reforzando los lazos económicos, lo que significa la creación de un espacio de libre comercio UE-Ucrania, la inclusión de Ucrania en la red de poder de la Comunidad y posiblemente el suministro de financiación para el sistema de transporte.

También sería útil apoyar y aplicar programas para promover Ucrania en la Unión Europea además de la Unión Europea en Ucrania, así como programas para fomentar el desarrollo de la ciencia y la educación, que es un tema planteado por el Profesor Buzek. El paso más importante con respecto al cambio de imagen de la Unión Europea a los ojos de los Ucranianos consistiría en abolir el requisito del visado para viajar a la Unión Europea, además de una declaración clara, y esto es algo que ya se ha mencionado, de que Ucrania podrá acceder a la Unión Europea, aunque esto implique un plazo de tiempo prolongado.

 
  
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  Šarūnas Birutis (ALDE).(LT) El 18 de octubre en Portugal, el Presidente Yúschenko anunció la intención de Ucrania de unirse a la OMC este año. Ucrania ya ha completado las negociaciones con los países de la OMC, con excepción de Kirguistán, que todavía insiste en la recuperación de la vieja deuda de 27 millones de dólares estadounidenses que data de los tiempos soviéticos.

La aceptación de Ucrania en la OMC permitirá una reducción de los impuestos sobre la importación y un mayor número de importadores. No obstante, es importante que Ucrania aplique reformas económicas sistemáticas. A pesar de los cambios positivos, como la adhesión a la OMC, el sentimiento del público indica la necesidad de reformas importantes.

Ucrania se está desarrollando rápidamente. En los últimos años se ha producido un notable crecimiento del PIB, pero todavía queda mucho por hacer en el ámbito de la productividad económica y la competitividad. Según el Informe sobre competitividad global del Foro Económico Mundial para 2007-2008, Ucrania ha caído del puesto 69º al 73º. La influencia de los oligarcas es indudablemente negativa.

Ucrania es un socio estratégico, por lo que es importante integrarla en mayor medida en sectores tan importantes como el de la energía y el comercio bilateral. El importante papel de Ucrania para garantizar la seguridad del suministro energético de la Unión Europea debería ser analizado detenidamente. Se debería fomentar la posibilidad de integrar a Ucrania en las redes de transporte transeuropeas, dado que Ucrania podría desempeñar el papel estratégico de un país de tránsito a través del que se podría suministrar petróleo y gas a Europa.

Espero que, ahora que se han celebrado las elecciones al parlamento ucraniano, Ucrania tome el camino de la estabilidad política. Creo que la Unión Europea debería mantener su política de puertas abiertas con respecto a Ucrania.

 
  
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  Zbigniew Krzysztof Kuźmiuk (UEN). - (PL) Señor Presidente, señor Comisario, el refuerzo y el desarrollo de los vínculos políticos y económicos con Ucrania serían claramente beneficiosos para la Unión Europea. Ucrania, que se ha beneficiado del constante proceso de democratización, se ha convertido en uno de los socios más prometedores de la Unión Europea.

Las aspiraciones de Ucrania a convertirse en miembro de la Organización Mundial del Comercio merecen ser apoyadas. La aceptación de Ucrania por parte de esa organización demostrará, de una vez por todas, que el país ha pasado de ser una economía planificada centralmente a una economía de mercado plenamente operativa.

También es importante aceptar las aspiraciones de Ucrania de mantener unos buenos vínculos políticos y económicos con Rusia. Dado que Rusia, al ofrecer un acuerdo sobre un espacio de comercio común con Ucrania, está intentando hacerse con el control de ese país para sus propios fines, es importante que la Comisión Europea presente un parecer decisivo apoyando a Ucrania en sus aspiraciones de convertirse en Estado miembro de la Unión Europea. Ucrania debería mantener unas buenas relaciones políticas y económicas con Rusia, pero, al mismo tiempo, nosotros deberíamos apoyar sus aspiraciones europeas.

A comienzos del próximo año, las soluciones relativas a la aceptación por parte de Polonia de la Convención de Schengen entrarán en vigor. Es importante que el cumplimiento de los reglamentos en materia de seguridad con respecto a las fronteras de la Unión Europea no levante, al mismo tiempo, un nuevo muro de Berlín para los habitantes de Ucrania. Espero que la Comisión Europea permita a Polonia introducir estos reglamentos de forma que sean beneficiosos para los habitantes de Ucrania.

 
  
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  Kathy Sinnott (IND/DEM). - Señor Presidente, durante la visita al Parlamento Europeo del Primer Ministro ucraniano Viktor Yanukovych el pasado mes de marzo, yo le formulé una pregunta. Le planteé el problema del comercio ilegal y truculento, pero lucrativo y generalizado, de órganos en su país. Para mi sorpresa, no lo negó. De hecho, dijo que era una cuestión muy dolorosa y nos pidió ayuda en la Comisión de Asuntos Exteriores, especialmente con los compradores, muchos de los cuales son de la UE.

Es importante que felicitemos a Ucrania por su sinceridad al reconocer este problema y debemos manifestar claramente nuestro deseo de erradicar ese comercio que es totalmente incompatible con la dignidad humana y con unas relaciones más estrechas entre la UE y Ucrania. Este informe trata sobre la ayuda a Ucrania en ámbitos como el comercio. Dicha ayuda debe incluir la que el anterior Primer Ministro pidió a nuestro Parlamento. Es una cuestión urgente, porque no se puede hablar de colaborar más con un país donde el tráfico de seres humanos vivos y muertos constituye una parte importante de su economía. La lucha contra el comercio de órganos tiene que ocupar un lugar importante en la cooperación entre la UE y Ucrania.

 
  
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  Béla Glattfelder (PPE-DE). (HU) Muchas gracias, señor Presidente. Me gustaría sumarme a quienes han felicitado a nuestro colega el señor Zaleski por su excelente informe. A la Unión Europea le interesa que Ucrania mantenga su estabilidad política y desarrolle su economía. Una Ucrania próspera podría servir de ejemplo positivo para todos los países de la región y los Estados de la antigua Unión Soviética, además de ayudar a reforzar la democracia en la región.

La Unión Europea debe ayudar y alentar a Ucrania para que vincule su futuro a la Unión Europea y no a Rusia. Ucrania es un país europeo y su ubicación geográfica, su historia y tradiciones culturales la vinculan a Europa. Debemos ayudar a Ucrania para que sea capaz de aplicar las normas de la OMC. La pertenencia a la OMC puede desembocar en un acuerdo de libre comercio con la Unión Europea.

Expandir el comercio es un interés común para Europa y Ucrania, aunque existe la necesidad de un comercio no distorsionado que garantice también la aplicación por parte de Ucrania de las normas en el ámbito social, del empleo, la salud animal, la salud de las plantas y medioambiental. De lo contrario, tendremos que enfrentarnos a múltiples problemas.

Permítanme citar a Hungría como ejemplo en este caso, dado que Hungría comparte una frontera con Ucrania. En Hungría los avicultores tiene que realizar inversiones extremadamente elevadas al objeto de cumplir las disposiciones en materia de bienestar animal y protección del medio ambiente. Si el acuerdo de libre comercio cubriese también los productos de la ganadería, una gran proporción de los productores húngaros trasladaría sus plantas de producción a Ucrania, a escasos 100 km de sus ubicaciones actuales, para poder continuar con una producción competitiva a un coste extraordinariamente bajo. Por otra parte, todos los productos que podrían producir evitando las disposiciones en materia de bienestar animal regresarían a la Unión Europea, y dado que el Río Tisza fluye desde Ucrania hasta Hungría, los húngaros también tendríamos que afrontar problemas de protección medioambiental.

Por lo tanto, yo opino que debemos ayudar a Ucrania en la aplicación de todas las normas internacionales en el ámbito social, de salud animal, protección medioambiental y bienestar animal, lo antes posible. Muchas gracias por su atención.

 
  
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  Stavros Arnaoutakis (PSE). – (EL) Señor Presidente, yo también quiero felicitar al señor Zaleski por su excelente trabajo.

Ucrania es un socio comercial importante de la Unión Europea. Apoyamos su adhesión a la OMC y las negociaciones para la creación de un espacio de libre comercio con la Unión.

Para este fin, será necesario que Ucrania continúe desarrollando su rendimiento económico, para poder acercase todo lo posible a la economía de la Unión Europea.

Por otra parte, se precisa un esfuerzo mayor para satisfacer los desafíos de Ucrania de forma efectiva. Es necesario prestar atención a las siguientes cuestiones:

la lucha contra la corrupción, la lucha contra el comercio ilegal, el reforzamiento de la cooperación con la Unión en los ámbitos de la ciencia, la tecnología y la educación, y la creación de unos vínculos culturales transfronterizos más estrechos.

Si Ucrania continúa apoyando con mayor energía los esfuerzos de reforma que ha realizado, creo que los resultados deseados no tardarán en llegar.

 
  
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  Andrzej Tomasz Zapałowski (UEN). - (PL) Señor Presidente, Ucrania se encuentra actualmente ante una decisión estratégica: si dar un carácter permanente a las divisiones del país mediante la creación de una coalición naranja o si crear una coalición de Nuestra Ucrania con el Partido de las Regiones. La decisión tomada en este sentido tendrá una importancia profunda para las futuras relaciones entre la Unión Europea y Ucrania. Si se elige la primera opción, existe una alta probabilidad de que esto desemboque en una cooperación política con la Unión Europea y en unas enormes tensiones económicas con Rusia. Si se produce una amplia coalición naranja-azul, habrá una estabilidad económica relativa, pero la integración de Ucrania en la Unión Europea se aplazará notablemente.

No estoy seguro de si la Unión Europea está actualmente en condiciones de ofrecer a Ucrania una ayuda suficiente para compensar al país por las pérdidas derivadas de un conflicto con Rusia. Esta cuestión es importante, en el sentido de que la Unión Europea tiene que realizar una declaración ahora con respecto a si está dispuesta a implicarse de forma importante en términos financieros y políticos, para ayudar a Ucrania. Si no adoptamos una postura inequívoca, podríamos provocar la desestabilización de la situación interior de Ucrania. Quiero felicitar al señor Zaleski por su informe.

 
  
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  Laima Liucija Andrikienė (PPE-DE).(LT) Si alguien me preguntase hoy cuál de los países de la Política Europea de Vecindad es el más cercano a la Unión Europea, no dudaría en decir que Ucrania.

Este enorme país con una población de 46 millones de habitantes tiene derecho a estar orgulloso de sus logros democráticos desde el colapso de la Unión Soviética. Indudablemente se ha convertido en uno de los socios más prometedores de la Unión Europea. Como representante de la delegación del Parlamento Europeo, hace más de un mes tuve la oportunidad de observar las elecciones parlamentarias en este país y me convencí de que existe una tendencia obvia hacia un mayor desarrollo de las instituciones cívicas democráticas, de que la democracia forma parte integral de la vida en Ucrania y de que las elecciones en ese país no son diferentes de las que se celebran en los Estados miembros de la Unión Europea.

Si uno mira el mapa, es obvio que la posición de Ucrania no puede ser fácil (por un lado está la Unión Europea y, por el otro, Rusia). La elección no es sencilla, no es fácil responder a la siguiente pregunta: «¿Quo vadis, Ucrania» No obstante, está claro que actualmente Ucrania debe tomar una decisión irreversible.

Esta elección no significa que todo el comercio a largo plazo y las relaciones económicas con Rusia y la CEI tengan que ser restringidos ni que Rusia no pueda participar en la economía de Ucrania; más bien al contrario. No obstante, por ejemplo, el acuerdo sobre el Espacio Económico Común de la CEI propuesto recientemente por Rusia es más probable que perjudique a la ambición de Ucrania de conseguir la independencia económica que sirva de ayuda para materializar esa ambición.

Quiero señalar que la Unión Europea, junto con sus instituciones, sus Estados miembros, debería ofrecer ayuda diplomática y política a Ucrania, con vistas a garantizar la aceptación del país en la Organización Mundial del Comercio. La ayuda una vez completada la adhesión a la OMC también será de gran importancia, como la ayuda en las negociaciones oficiales sobre el acuerdo de libre comercio y un nuevo y más detallado acuerdo entre la Unión Europea y Ucrania.

Finalmente, me gustaría dar las gracias a mi colega polaco el señor Zaleski por su excelente informe. Mis mejores deseos para nuestros colegas de Ucrania en la conclusión de la formación del nuevo gobierno y el comienzo de las importantes tareas que les esperan.

 
  
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  Bogusław Rogalski (UEN). - (PL) Señor Presidente, Ucrania es un vecino estratégicamente importante para la Unión Europea. Es un puente natural que nos une con Rusia y Asia Central.

Desde 2004, es decir, desde el momento de la gran ampliación, la Unión Europea ha sido el principal socio comercial de Ucrania. En gran medida, la Unión Europea y Ucrania comparten los mismos intereses económicos y comerciales, y, por esta razón, resulta lógico seguir el camino de una mayor integración de nuestros mercados, al objeto de obtener los máximos beneficios. La forma de conseguir esto pasa por crear un espacio de libre comercio común, pero primero Ucrania debe completar su proceso de adhesión a la OMC. Deberíamos hacer todo lo posible, desde el punto de vista político y diplomático, para apoyar a Ucrania en su apuesta por conseguir esta adhesión. También será necesario ofrecer un constante apoyo para ayudar a Ucrania a cumplir los requisitos de la OMC.

Deberíamos recordar que, detrás de Ucrania, se encuentra la poderosa mano de Rusia, a la que le gustaría dominar de nuevo esta parte de Europa. Por esta razón, es una buena idea conceder a Ucrania el estatuto de una economía de mercado, lo que acercaría este país a Europa Occidental y, como resultado, debería desembocar en la adhesión a la Unión Europea. El informe del señor Zaleski supone un paso positivo en esta dirección y quiero felicitarle por ello.

 
  
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  Daniel Caspary (PPE-DE). - (DE) Señor Presidente, permítame comenzar mis observaciones señalando que este es el segundo debate hoy sobre una cuestión de política exterior en la que la Comisión no ha estado representada por el Comisario competente. Esta mañana celebramos nuestro debate principal sobre el tema de la globalización y el Comisario competente no estuvo presente, y esta tarde los Comisarios responsables de esta importante cuestión se encuentran de nuevo ausentes. No tengo nada en contra de nuestro estimado Comisario Borg, pero sería apropiado, en mi opinión, que la Comisión estuviese representada por el Comisario responsable del tema objeto del debate. Le agradecería, señor Presidente, que transmitiese esta solicitud a la Comisión para futuros debates y estoy seguro de beneficia a los intereses de todo el Colegio de Comisarios.

Me gustaría expresar mi más sincero agradecimiento al señor Zaleski por su equilibrado informe. Debemos mejorar nuestra cooperación con nuestros vecinos ucranianos. Esa es la razón por la que es positivo que se modele la Política Europea de Vecindad en consecuencia. Esa es la razón por la que es positivo que Ucrania acceda a la OMC. Esa es la razón por la que es positivo que negociemos un acuerdo de asociación y cooperación, y es positivo que apoyemos la visión de un espacio de libre comercio como el inicio de un prudente descubrimiento de una perspectiva europea para Ucrania.

No obstante, permítanme también decir en este punto que no puedo imaginar la adhesión ucraniana a la Unión Europea en un futuro previsible. La mejora de la cooperación, que muchos de mis colegas diputados ya han mencionado, también es un requisito urgente y puede beneficiar a ambos bandos. Concedo particular importancia a la próspera cooperación y estrecha solidaridad con nuestros vecinos orientales.

En mi opinión, es intolerable, por ejemplo, que la cooperación de Rusia con Ucrania dependa del gobierno que se encuentre al mando en Kiev y de la mayoría parlamentaria que haya elegido la nación ucraniana. Eso es intolerable y Rusia se equivoca con una política así. Nosotros, como europeos, como Unión Europea, debemos apoyar al pueblo ucraniano en las próximas etapas de su viaje hacia la independencia y hacia una democracia firmemente consolidada. El informe del señor Zaleski supone una contribución grande e importante a ese esfuerzo.

 
  
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  El Presidente. − Estoy seguro de que tiene usted razón, señor Caspary, al decir que en el debate debe responder el Comisario correspondiente, pero en la práctica eso no siempre es posible. Sé que el señor Borg es un Comisario con una enorme experiencia y un político que no dudará en transmitir su mensaje a las personas adecuadas.

Debo decir que en el debate sobre la mundialización que hemos celebrado hoy ha respondido el señor Barroso, así que se trata de una Comisión intercambiable, pero muy competente.

 
  
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  Bogusław Sonik (PPE-DE). - (PL) Señor Presidente, Ucrania debería tener prioridad con respecto a la política exterior de la Unión Europea en Europa. Esto se debe a su situación geopolítica estratégica. Por una parte, es un vecino directo de la Unión Europea y, por el otro, Ucrania podría ser un puente importante entre la Unión Europea, Rusia y los países de Asia Central. Con su acceso al Mar Negro, también podría ser un socio económico importante es esa región.

Apoyo las recomendaciones del ponente con respecto a la ayuda de los Estados miembros a Ucrania en su adhesión a la OMC. Esto aportará multitud de beneficios para Ucrania y para la región. No obstante, al decir esto no deberíamos perder de vista el hecho de que, por razones históricas, Kiev todavía tiene mucho que hacer. La Unión Europea debería apoyar al gobierno ucraniano en la reconstrucción del país en numerosos ámbitos, no solamente con respecto a su economía o industria, sino también en cuestiones sociales. También debería existir una flexibilidad considerable con respecto a la política exterior, teniendo en cuenta la complejidad política de Ucrania.

En este punto es importante tener en cuenta a Rusia, con unos intereses contrarios a los intereses de la Comunidad en el margen derecho de Ucrania. La democracia de Ucrania todavía es muy joven. No obstante, en los últimos años se ha demostrado que los procesos democráticos se están estabilizando. En estos momentos no podemos olvidar que, dependiendo de las actitudes sociales, sería posible que lleguen al poder unas sólidas fuerzas antieuropeas. Por esta razón me gustaría sumar mis felicitaciones a las que ya se han expresado en esta Cámara y estoy a favor del informe del señor Zaleski. Se trata de un informe en el que se han abordado todas estas cuestiones fundamentales y en el que se ha marcado un camino para que la Unión Europea siga su política con Ucrania.

 
  
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  Joe Borg, miembro de la Comisión. − Señor Presidente, quiero dar las gracias a sus Señorías por sus comentarios y por un debate tan interesante.

He tomado buena nota de todo lo dicho y transmitiré sus mensajes a mi colega, Comisario Mandelson, que está atendiendo hoy un compromiso internacional ineludible. No obstante, estoy seguro de que les dará la debida consideración.

Permítanme responder a algunas de las cuestiones planteadas en el debate. Aunque no voy a entrar con detalle en todos los puntos, quiero insistir en que estamos de acuerdo en las dos conclusiones más importantes.

Primero, que Ucrania es un socio clave y valioso en la estrategia de vecindad de la Unión Europea. Compartimos nuestros mensajes básicos sobre la interdependencia económica positiva, la importancia de nuestras relaciones en materia de energía, el campo de la ciencia, las relaciones entre los pueblos y la necesidad de profundizar y reforzar nuestras relaciones económicas.

En cuanto a la adhesión a la OMC, la Comisión está totalmente de acuerdo en que ésta es una cuestión fundamental. Pero la Comisión y los Estados miembros creen que las negociaciones de un ALC representan un paso crucial que tiene que darse lo antes posible. En consecuencia, la finalización del proceso de Ginebra de la OMC sería suficiente para permitir el inicio de las negociaciones para un ALC exhaustivo y completo. Nosotros esperamos que el proceso de la OMC pueda estar terminado a finales de este año o a principios de 2008.

La finalidad es alcanzar el acuerdo comercial bilateral más ambicioso de todos los alcanzados hasta la fecha. Tendrá que abordar también la cuestión de las capacidades institucionales y las necesidades de reforma, aduanas, policía y poder judicial, así como el problema de la corrupción en general.

En cuanto a la cuestión de los intercambios científicos y los visados, quiero decir que se cubrirá también en el ALC.

Permítanme decir, asimismo, que el aumento de los intercambios comerciales no es una amenaza para el desarrollo sostenible. Además, se fomenta el desarrollo sostenible con la adopción de normas de la UE.

En cuanto a la cuestión de la posible adhesión de Ucrania a la UE, permítanme insistir en que ninguna de las dos partes está preparada para dar este paso. El nuevo acuerdo reforzado acercará a Ucrania lo más posible a la UE en el mayor número de ámbitos, sin prejuzgar la posible evolución futura de la relaciones entre la UE y Ucrania de conformidad con las disposiciones del Tratado.

Para terminar, quiero dar las gracias al ponente una vez más por su excelente informe, que nos ha parecido muy equilibrado y decir que tendremos debidamente en cuenta sus recomendaciones en nuestro trabajo con Ucrania.

 
  
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  El Presidente. − Gracias, señor Comisario, y gracias a todos los oradores que han participado en este importante debate sobre un tema de tanta relevancia.

El debate queda cerrado.

La votación tendrá lugar el jueves.

Declaraciones por escrito (Artículo 142 del Reglamento)

 
  
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  András Gyürk (PPE-DE), por escrito. (HU) El informe que se ha debatido correctamente arroja luz sobre el hecho de que Ucrania es un socio estratégicamente importante para la Unión Europea, dado que puede desempeñar un papel intermediario importante en el debate con Rusia y otros países de Asia Central. Estamos convencidos de que el reforzamiento de las relaciones económicas mediante los principios de un libre mercado tiene ventajas inherentes para ambos bandos. Esto es particularmente cierto en materia de política energética.

Los acontecimientos de los últimos meses han arrojado nueva luz sobre el hecho de que el sector energético de Ucrania se caracteriza actualmente por una falta de transparencia. Las confusas relaciones dejan lugar para la corrupción y el ejercicio de presión política. Nada de esto fomenta la realización de las relaciones del mercado. Dificultan los esfuerzos de Ucrania con respecto a la integración con la Unión y, por lo tanto, ponen en peligro la seguridad del suministro europeo.

La Unión Europea y Ucrania deben trabajar juntas precisamente por esta razón, para que los principios de transparencia y competencia se materialicen cuando la cooperación comience a desarrollarse en el ámbito de la energía. Al mismo tiempo, en cualquier caso, debemos basar la relación en la reciprocidad.

Creo que es importante señalar que la cooperación económica que se debe desarrollar entre la Unión Europea y Ucrania no se puede interpretar sin tener en cuenta las ambiciones de Rusia. El Gobierno ucraniano que va a ocupar el poder puede tener un papel importante para garantizar que los principios señalados anteriormente se materialicen, no solamente en relación con el diálogo con la Unión, sino también en toda la región.

 
  
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  Gábor Harangozó (PSE), por escrito. Después de la ampliación de 2004 y de la adhesión de países que comparten fronteras con Ucrania, está claro que ésta se ha convertido en un vecino de importancia estratégica para el conjunto de la UE, así como un actor determinante en la región. Desde 2004, la UE ha sido el socio comercial más importante de Ucrania, y la expansión oriental de las fronteras de la Unión ha abierto definitivamente nuevas oportunidades para el comercio, la cooperación industrial y el crecimiento económico en la región.

En este sentido, es de la máxima importancia que la Unión apoye activamente la adhesión de Ucrania a la OMC, después de lo cual podrá establecerse un verdadero espacio de libre comercio entre la UE-Ucrania, dentro de un marco institucional adecuado y transparente. En términos generales, a la Unión le interesa efectivamente promover una buena actuación comercial, económica y social en Ucrania, para garantizar las relaciones comerciales y la estabilidad política en la región.

Por tanto, apoyamos la propuesta de una respuesta global coordinada a los retos políticos, económicos y sociales que se plantean en Europa Central y Oriental. Más concretamente, tenemos que adoptar enfoques coherentes, conjuntamente con Ucrania, para abordar cuestiones importantes, como la seguridad del suministro energético, la seguridad nuclear, las cuestiones agrarias y una legislación medioambiental sostenible.

 

14. Recuperación del atún rojo del Atlántico oriental y el Mediterráneo (debate)
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  El Presidente. − De conformidad con el orden del día, se procede al debate del informe de Iles Braghetto, en nombre de la Comisión de Pesca, sobre la propuesta de Reglamento del Consejo por el que se establece un plan de recuperación plurianual para el atún rojo del Atlántico Oriental y el Mediterráneo (COM(2007)0169 – C6-0110/2007 – 2007/0058(CNS)) (A6-0408/2007).

 
  
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  Joe Borg, miembro de la Comisión. − Señor Presidente, antes de nada quiero dar las gracias al ponente, señor Braghetto, y a la Comisión de Pesca por su informe, que trata sobre la cuestión del plan de recuperación para el atún rojo.

El atún rojo del Atlántico Oriental y el Mediterráneo es una población clave para la Comunidad. Como confirman los expertos científicos, esa población tiene ahora un alto riesgo de extinción. Todos los estados implicados en su pesca se han mostrado de acuerdo en la necesidad de adoptar medidas urgentes para garantizar la sostenibilidad de la población de atún rojo y de su pesca.

Estoy convencido de que el plan de recuperación aprobado por la Comisión Internacional para la Conservación de los Atunes del Atlántico en 2006 ofrece una oportunidad real de recuperación gradual del atún rojo, si es que se respeta plenamente. Por consiguiente, se necesita ya mismo un plan de acción decisivo y eficaz a escala comunitaria. La aplicación inmediata del plan de recuperación de la CICAA es un imperativo absoluto, tanto por razones de conservación como para salvaguardar la credibilidad de la política pesquera común y la credibilidad de los propios pescadores de la UE. El objetivo es que se apruebe la propuesta en el Consejo de noviembre.

En los debates celebrados en el contexto de los preparativos del Consejo, se han introducido numerosos cambios en la propuesta original, algunos de los cuales van en la dirección de los cambios sugeridos por ustedes. Estoy convencido de que estamos de acuerdo con los objetivos de la adopción urgente de medidas para eliminar la sobrepesca y asegurar el estricto cumplimiento de las medidas de la CICAA, con el fin de alcanzar unos niveles sostenibles en la población de atún rojo. Eso, al mismo tiempo, mejorará la rentabilidad del sector pesquero a largo plazo. Aparte de las ventajas para la industria, existe también un compromiso político internacional que estamos obligados a respetar.

Volviendo al informe, aprecio y comparto la opinión de la Comisión de Pesca de que la Comunidad necesita resolver el exceso de actividad pesquera de su flota. La Comisión considera también que el plan anual de pesca es un instrumento eficaz para evitar la pesca excesiva por la sobrecapacidad de la flota comunitaria.

En este contexto, la Comisión puede aceptar las enmiendas 1, 2, 7 y 8 relativas a la elaboración de planes anuales de pesca para asegurar un equilibrio entre la actividad pesquera de la flota comunitaria y las cuotas. En el compromiso de la Presidencia se ha introducido una importante disposición relativa a esta cuestión.

Además, la Comisión pide a los Estados miembros afectados que incluyan en sus planes operativos una reducción de su capacidad pesquera, ya sea por cese temporal de actividad o desguace, asegurando así que las cuotas para 2008 y los años siguientes sean plenamente respetadas. Reconozco que estamos pidiendo al sector de la pesca que haga sacrificios considerables, pero esos sacrificios son necesarios para asegurar la sostenibilidad a largo plazo de las pesquerías, las flotas y las comunidades costeras afectadas. Hay que elegir entre el sacrificio a corto plazo o la extinción de la población.

Además, estoy totalmente de acuerdo con ustedes en que, para aliviar el efecto socioeconómico que causará la reducción de la actividad pesquera, es necesario ofrecer compensaciones económicas al sector. En el compromiso de la Presidencia se ha introducido también una disposición relativa a la medida de financiación relacionada, en línea con la enmienda 5. Soy consciente de que existen otros problemas. Comparto muchos de esos motivos de preocupación y sé que también habrá que abordarlos.

Con respecto a la enmienda 3, permítanme decir primero que sé muy bien que el número de jaulas para el engorde de atunes ha aumentado considerablemente desde 1990 y que su capacidad sobrepasa la suma total del TAC disponible.

La CICAA ha aprobado ahora legislación estricta para asegurar el desarrollo sostenible de las actividades de cría del atún rojo. El siguiente paso consistirá en regular el número de almadrabas. La Comisión apoya plenamente la aprobación de la recomendación sobre capacidad realizada por el Grupo de Trabajo de la CICAA en julio de 2007.

Esa recomendación propone la implantación de una capacidad de pesca con congelación en alta mar y una capacidad de cría para el atún rojo. Tenemos que esperar a conocer los resultados finales del debate de la CICAA que está teniendo lugar en Antalya esta semana. Esa es la razón por la que la Comisión no puede aceptar, en este momento, la modificación relativa a la limitación de la capacidad de cría.

En cuanto a las excepciones relativas a las zonas de pesca y la talla mínima, quiero recordarles el contexto en el que la CICAA aceptó esas excepciones. Todas las partes contratantes las aceptaron como parte del paquete de medidas del plan de recuperación. Se concedieron para flotas artesanales y para algunas flotas estacionales debido a que su efecto en las capturas es insignificante. Además, esas excepciones van acompañadas de una serie de condiciones estrictas, como un número limitado de buques, capturas limitadas y puertos designados. Una vez dicho eso, el plan de recuperación podrá revisarse en 2008 sobre la base de nuevas recomendaciones científicas o deficiencias detectadas en su aplicación.

Actualmente, la Comisión es responsable de asegurar que el plan de recuperación se incorpore a la legislación comunitaria para garantizar su plena aplicación. En este contexto, no puedo aceptar las enmiendas del Parlamento que proponen la eliminación de las excepciones, que son las enmiendas 4 y 6, o las enmiendas 12 y 13 sobre el cambio de nombre del plan, la modificación de las cuotas comunitarias y la introducción de un nuevo sistema de deducciones. Esas enmiendas no están en la misma línea que el plan de recuperación aprobado por la CICAA, ni las disposiciones de la CICAA sobre deducciones.

Tampoco puedo aceptar la enmienda 10 relativa a las almadrabas, ya que la propuesta no incluye medidas para abordar esta cuestión. Por primera vez, el plan de recuperación regula la actividad de las almadrabas y eso, en el futuro, permitirá evaluar el impacto de la actividad pesquera en la población.

En cuanto a las enmiendas 9 y 11 relativas a la armonización de sanciones y al posible cierre de la pesquería nacional de un Estado miembro por no respetar los requisitos de información establecidos, permítanme decirles que, aunque entiendo plenamente y comparto el espíritu que se esconde detrás de esta propuesta, no podemos aceptar la enmienda en ese contexto, ya que la propuesta no incluye medidas para resolver la cuestión, Se trata de una cuestión de política general y la Comisión la examinará en su próxima reforma en 2008 del marco de control de la política pesquera común.

Consideramos que la documentación y transmisión de información a la Comisión dentro de unos plazos determinados es un elemento crucial para el éxito del plan de recuperación del atún rojo, y es también un requisito previo si queremos vigilar el cumplimiento de la cuota comunitaria en tiempo real. Por tanto, la Comisión ha iniciado procedimientos de infracción contra los siete Estados miembros que participan en la pesca del atún rojo por deficiencias en la transmisión de datos.

Para terminar, permítanme decir que estamos profundamente preocupados por el hecho de que algunos Estados miembros hayan sobrepasado la cuota, lo cual perjudica a la credibilidad de la Comunidad en la escena internacional y pone en peligro el éxito del plan de recuperación del atún rojo.

En la reunión del Comité de Cumplimiento, que se c