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Procedimiento : 2005/0183(COD)
Ciclo de vida en sesión
Ciclo relativo al documento : A6-0398/2007

Textos presentados :

A6-0398/2007

Debates :

PV 10/12/2007 - 17
CRE 10/12/2007 - 17

Votaciones :

PV 11/12/2007 - 9.19
Explicaciones de voto

Textos aprobados :

P6_TA(2007)0596

Acta literal de los debates
Lunes 10 de diciembre de 2007 - Estrasburgo Edición DO

17. Calidad del aire ambiente y una atmósfera más limpia en Europa (debate)
Acta
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  Presidente. − El siguiente punto es la recomendación para la segunda lectura (A6-0389/2007), en nombre de la Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria, respecto de la Posición Común del Consejo con vistas a la adopción de la Directiva del Parlamento Europeo y del Consejo por la que se establece un marco de acción comunitaria para la política del medio marino (Directiva marco sobre la estrategia marina) [09388/2/2007 — C6-0261/2007 — 2005/0211(COD)] (Ponente: Marie-Noëlle Lienemann).

 
  
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  Holger Krahmer, ponente. − (DE) Señor Presidente, Comisario, señorías, el compromiso alcanzado en relación con la Directiva de calidad del aire ambiente es principalmente el resultado de un buen trabajo en equipo. Deseo recalcar esto desde el principio. Quiero dar las gracias en especial a todos mis colegas del Parlamento que han tomado parte activa en la definición del texto de esta Directiva, en particular a las ponentes, señora Weisgerber del Grupo del Partido Popular Europeo (Demócratas Cristianos) y Demócratas Europeos y señora Corbey del Grupo Socialista en el Parlamento Europeo, así como a la señora Hassi del Grupo de los Verdes/Alianza Libre Europea. También quisiera dar las gracias a la Comisión por su valiosa asistencia y a la Presidencia portuguesa del Consejo, que ha hecho una contribución vital para este buen resultado actuando como parte negociadora abierta y constructiva.

El compromiso alcanzado coloca la futura política de calidad del aire de la UE sobre una base sólida. La nueva Directiva mantiene el equilibrio entre unas metas y unos límites ambiciosos y la flexibilidad necesaria para su aplicación en los Estados miembros. Además, se hace más hincapié en la exposición y en la concienciación de la necesidad de adoptar medidas en las fuentes de contaminación.

Permítanme esbozar los elementos clave del compromiso. Se ha producido un progreso decisivo, que es la intención de la enmienda de la legislación de calidad del aire, en la regulación de las partículas finas PM2,5. En opinión de todos los expertos, las partículas más finas, que son de origen exclusivamente humanos, son las más peligrosas para la salud humana. Las partículas finas de polvo PM2,5, de menos de 2,5 micrómetros de diámetro y, por consiguiente imperceptibles a simple vista, pueden penetrar en los pulmones y provocar enfermedades respiratorias graves de larga duración. Centrarse en las partículas más pequeñas en la política europea sobre calidad del aire es, por tanto, obligado desde hace tiempo.

En Estados Unidos hay un límite estricto de las partículas PM2,5 desde 1997. Estados Unidos lleva diez buenos años de adelanto a la UE en cuanto a legislación en este sector. Sin embargo, con el debido respeto para la política de calidad del aire de EE.UU., quisiera decir que no podemos limitarnos a copiar lo que en Estados Unidos llevan años haciendo. En Europa tenemos condiciones completamente distintas, en particular con respecto a la densidad de población y de tráfico.

La exigencia planteada por los grupos ecologistas en el sentido de que se introduzca inmediatamente un límite estricto de las PM2,5 es poco realista. Los datos disponibles en Europa no son sólidos, y la experiencia de medición es insuficiente, condiciones nada apropiadas para la introducción apresurada de un límite. El Consejo y el Parlamento han estado de acuerdo desde el principio en regular las PM2,5 en dos fases. En primer lugar, habrá un objetivo a partir de 2010 y luego un límite a partir de 2015 de 25 microgramos por metro cúbico. El Parlamento ha estado siempre presionando a la Comisión y haciendo campaña en contra de la oposición del Consejo a un valor más estricto para las PM2,5. Por tanto, corresponde al Parlamento el mérito de que hoy queramos reducir el límite para las PM2,5 a 20 microgramos por metro cúbico en una segunda etapa en 2020.

Además de un objetivo y un límite para las PM2,5, en 2015 se introducirá la obligación para los Estados miembros de una concentración de exposición de 20 microgramos. Esto tiene por objetivo reducir la concentración de fondo y ejercerá un efecto positivo sobre la protección de la salud humana, en particular en los centros urbanos. También se ha implantado el modelo propuesto por el Parlamento Europeo para reducir la concentración de PM2,5 para 2020. Hay variaciones entre los Estados miembros y se tendrán más en cuenta los insumos.

En cuanto a las PM10, una mayoría del Parlamento presionó en la primera lectura a favor de un límite anual ambicioso, también mejor correlacionado con el límite diario en vigor. La posición del Consejo y la Comisión de no tocar los límites actuales no ha encontrado el menor reconocimiento en las negociaciones. Con una prolongación de tres años de la fecha límite para PM10, el plazo está garantizado hasta 2012 después de que la nueva Directiva entre en vigor para las autoridades locales que no hayan logrado alcanzar los límites debido a su situación geográfica o a las condiciones meteorológicas geográficas a pesar todos los esfuerzos demostrables.

Aunque la mejora de la calidad del aire ambiente también será un importante reto para la UE en el futuro, quisiera plantear tres puntos que en mi opinión deben observarse al aplicar esta Directiva y al revisar la legislación en 2013.

En primer lugar, la contaminación del aire ambiente ha descendido drásticamente en los últimos decenios. Según revela un nuevo estudio realizado por la Agencia Europea de Medio Ambiente, entre 1990 y 2004, es decir, antes de la introducción de los límites PM10, se redujeron alrededor del 50 % de las emisiones de polvo fino. Esta reducción debe menos a la legislación que al progreso técnico.

En segundo lugar, las condiciones en la Unión Europea y entre los Estados miembros varían enormemente. Ya he mencionado las condiciones meteorológicas y geográficas. Sin embargo, son las amplias diferencias de densidad de población, tráfico e industria las que más influyen. Hay que prestar más atención a esto al aplicar la legislación futura.

En tercer lugar, para reducir la contaminación del aire aún más, no darán resultado ni las medidas a corto plazo, como los cierres de carreteras y las prohibiciones de circulación, ni los límites más estrictos basados en documentos.

El Parlamento acoge con mucha satisfacción la declaración de la Comisión, que se publicará junto con la nueva Directiva en el Diario Oficial en 2008, sobre la adopción de medidas en el origen. La contaminación del aire sólo podrá reducirse a largo plazo a nivel de la UE aplicando medidas transfronterizas más estrictas. La política sobre fuentes, a la que se ha prestado poca atención hasta la fecha, debería ser en el futuro el centro de atención, en particular las plantas privadas de combustión, el sector naval y la agricultura.

 
  
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  Charlie McCreevy, Miembro de la Comisión. − Señor Presidente, intervengo hoy aquí en nombre de mi colega, el Comisario Dimas, que está en la Conferencia de Bali.

Quiero empezar dando las gracias y felicitando al señor Krahmer, por el excelente trabajo que ha realizado sobre la Directiva relativa a la calidad del aire ambiente, y a la Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria, en particular a los ponentes alternativos, por su positiva contribución.

Llegar hasta aquí con la propuesta no ha sido tarea fácil. El Parlamento Europeo ha desempeñado un papel constructivo para alcanzar un acuerdo sobre un texto sólido y efectivo. Quiero manifestarle por ello el agradecimiento de la Comisión.

En la preparación de la propuesta de la Comisión, así como durante las negociaciones, nos hemos dejado guiar claramente por los resultados científicos que demuestran la importancia de un esfuerzo constante por mejorar la calidad del aire y, sobre todo, la necesidad de controlar las partículas más pequeñas (PM2,5). Por término medio, la esperanza de vida de los ciudadanos europeos se reduce en más de ocho meses debido a la contaminación atmosférica. Eso es inaceptable y tenemos que hacer algo más al respecto.

En los últimos años sólo se han conseguido en la UE mejoras limitadas en la calidad del aire, y el logro de los objetivos de PM2,5, así como la normativa actual, han ocupado el centro del debate.

Está claro que se necesitan otras medidas de ámbito comunitario, nacional, regional y local. Las medidas comunitarias dirigidas a controlar las emisiones en su fuente han recibido especial atención en la estrategia temática sobre la contaminación atmosférica. Hemos avanzado mucho en la formulación y aplicación de esas medidas. En la declaración que acompaña al paquete de enmiendas de transacción puede encontrarse también información actualizada sobre los progresos realizados. La Comisión y el Parlamento Europeo comparten una misma idea sobre la importancia de esas medidas para conseguir una reducción eficaz de las emisiones.

Los principales elementos de la Directiva son los siguientes. La Directiva mantiene los valores límite y los valores objetivo actuales y permite prorrogar el plazo establecido para el pleno cumplimiento de dichos valores en algunas zonas, siempre que se cumplan una serie de condiciones. El texto de compromiso garantiza que la prórroga sea limitada y que no cree incentivos para retrasar las medidas necesarias. Como el aire no conoce fronteras, esas medidas apoyarán los esfuerzos realizados para cumplir los valores fijados también en las regiones y Estados vecinos.

En lo que respecta al valor límite anual de PM10, entiendo la ambición que se esconde detrás de la propuesta de la comisión de modificar dicho valor. No obstante, los resultados científicos indican que, para la exposición crónica, la subfracción PM2,5 de partículas más pequeñas de PM10 es la más importante, por lo que la Comisión ha propuesto no modificar el valor límite de PM10 y lograr esa ambición por medio de nuevos objetivos de PM2,5. Las normas relativas a las PM10 volverán a reevaluarse en su totalidad con motivo de la revisión que se realizará en 2013 para asegurar que en ellas queden debidamente reflejados los últimos conocimientos científicos y la experiencia adquirida con su aplicación.

El establecimiento de unos objetivos oportunos y realistas, pero ambiciosos, para las PM2,5 ha sido el principal reto en la negociación. El paquete de enmiendas de transacción establece compromisos muy claros en el texto del artículo revisado, indicando que se considerará un valor límite anual más ambicioso como parte de la revisión obligatoria de 2013 y fijando el valor límite indicativo para las PM2,5.

La importancia de la introducción de una concentración de exposición nueva y legalmente vinculante ya en 2015 no debe subestimarse. Aunque el nuevo planteamiento de reducción de la exposición proporciona la flexibilidad necesaria para que los Estados miembros rentabilicen al máximo los beneficios para la salud pública de sus iniciativas para reducir la contaminación, la nueva obligación jurídica y su plazo relativamente corto de aplicación hará que los Estados miembros actúen con rapidez y acometan con seriedad la reducción de la exposición de la población a las partículas más pequeñas.

Celebro que la comisión haya reconocido la especial importancia de los grupos de población vulnerables, entre ellos los niños. Las adiciones ayudarán a que se tengan debidamente en cuenta los grupos de población vulnerables a la hora de diseñar medidas para reducir la contaminación.

Con este importante instrumento legislativo, la Unión Europea podrá seguir reduciendo con eficacia la contaminación atmosférica y minimizando sus importantes efectos adversos. La Comisión apoya activamente el proceso por medio de la adopción de medidas comunitarias y el apoyo incesante que presta para la incorporación de las directivas a la legislación nacional de los Estados miembros, ofreciendo orientación y facilitando el intercambio entre Estados miembros.

 
  
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  Anja Weisgerber, en nombre del Grupo PPE-DE. (DE) Señor Presidente, también quiero dar las gracias al ponente señor Krahmer y a los ponentes alternativos por su eficaz cooperación. El acuerdo con el Consejo en la segunda lectura es un éxito para el Parlamento Europeo. Este acuerdo es un gran paso hacia una mejor calidad del aire en Europa. Sin embargo, necesitamos la asistencia de todas las partes interesadas. Las ciudades y pueblos tienen que preparar planes de aire limpio y crear zonas ambientales, por ejemplo, si no alcanzan los límites. Los Estados miembros tienen que crear las condiciones para esto, como la entrada en vigor del reglamento sobre etiquetas adhesivas para vehículos a motor de Alemania, por ejemplo.

Sin embargo, esto es también necesario para Europa. Sólo alrededor del 20 % al 30 % de las partículas de hollín suspendidas en la atmósfera procede del tráfico interior de las ciudades. Pero es la única fuente en la que pueden influir las autoridades locales. Dichas autoridades no tienen ninguna posibilidad de mantener los límites si no se adoptan medidas a escala europea para reducir las emisiones en fuentes distintas del transporte. La medición de las emisiones no mejora por sí sola la calidad del aire. Necesitamos medidas que reduzcan el vertido de polvo fino directamente en la fuente. Esto sí proporcionará una protección sanitaria verdadera.

La Comisión también se ha comprometido políticamente ahora a adoptar estas medidas. Quiere hacer propuestas legislativas, como la norma Euro 6 para camiones (que en última instancia determina también la instalación obligatoria de filtros de partículas), normas de emisiones para pequeñas instalaciones industriales y nuevos reglamentos para motores navales. Las medidas de las autoridades locales deben estar reforzadas por estos reglamentos para lograr una mejora auténtica de la calidad del aire.

En primer lugar, habrá límites para las partículas de polvo más pequeñas. Estas partículas son más nocivas para la salud humana porque pueden inhalarse. Por tanto, tenemos que evaluar su presencia. Usando valores ambiciosos, pero también realistas, estamos enviando otra señal de protección de la salud. El legislador ha demostrado aquí sentido de la proporción, asegurando al mismo tiempo un alto grado de protección sanitaria. Ya que como Parlamento hemos logrado un buen resultado en las partículas de polvo más pequeñas, hemos aceptado la posición del Consejo de no cambiar nada en los límites actuales de PM10, incluidos los límites diarios. Pero esto también significa que los límites anuales de PM10 no se han hecho más estrictos. El texto de la Directiva aclara expresamente que las autoridades locales no están obligadas a tomar medidas a corto plazo ineficaces, como cierres de carreteras, por ejemplo. Hay que hacer hincapié en medidas a largo plazo y sostenibles, como las zonas ambientales. Las autoridades locales ya están haciendo mucho en este terreno, y así deben seguir.

Pero las ciudades y pueblos podrán solicitar en el futuro la ampliación del plazo para cumplir los límites actuales de PM10 en condiciones más estrictas. Esto no significa —y quiero dejarlo claro— que las autoridades locales puedan hacer lo que quieran. No pueden sobrepasar los límites indefinidamente, y sólo podrán obtener la prolongación del plazo límite si cumplen estrictamente dos condiciones: padecer condiciones climáticas desfavorables o encontrarse en un lugar desfavorable —una zona problemática, por ejemplo— y haber adoptado todas las medidas apropiadas y razonables a escala local. Esta flexibilidad para las autoridades locales contribuye a hacer más práctica la Directiva, sin desatender la protección sanitaria.

Señorías, hemos sacado adelante un paquete responsable. Hemos progresado en el frente de la protección sanitaria.

 
  
  

PRESIDE: PAN MAREK SIWIEC
Vicepresidente

 
  
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  Dorette Corbey, en nombre del Grupo PSE. (NL) Señor Presidente, el aire limpio es una necesidad vital básica. El aire se ha convertido en más limpio a lo largo de los 30 últimos años, pero está todavía demasiado contaminado. El cumplimiento de las directivas actualmente en vigor es insuficiente. La Directiva sobre la calidad del aire ambiente debe revisarse si queremos afrontar la contaminación más eficazmente. La semana pasada, el Parlamento y el Consejo llegaron a un acuerdo sobre la nueva Directiva. Celebro el resultado y quiero dar las gracias al señor Krahmer, a la señora Weisgerber y a los otros ponentes alternativos por su cooperación constructiva durante los dos últimos años. Quisiera destacar tres puntos.

Ante todo, las normas más estrictas. Mi grupo ha estado comprometido siempre con normas más ambiciosas para las partículas y otros contaminantes nocivos para los seres humanos y el medio ambiente, y me complace que, gracias a nosotros, vayamos a disponer de una nueva norma sobre micropartículas. La contaminación por micropartículas es invisible e inodora, pero es también la más perniciosa para la salud y provoca cientos de miles de muertes prematuras entre los europeos. Muchas personas sufren asma y otras afecciones. La nueva norma nos permitirá adoptar un planteamiento mucho más centrado para afrontar estos perjuicios sanitarios.

Por tanto, este acuerdo es una buena noticia para la salud pública. El Parlamento no se ha resignado a la tibia ambición de la Comisión y el Consejo; hemos exigido un compromiso mayor y lo hemos conseguido. La norma PM2,5 se ha reducido de 25 a 20 microgramos. Según los científicos, esto aumentará la esperanza media de vida en cuatro a cinco meses más. Pero ni siquiera las nuevas normas son suficientes. Hacen falta más mejoras, entre ellas prestar más atención a los niños. En último término, debemos llegar a una norma de no más de 10 microgramos de partículas por metro cúbico de aire. Esto es el tope recomendado por la Organización Mundial de la Salud, y garantiza un aire limpio de verdad. La presente Directiva es un paso en la dirección correcta.

El segundo punto es que Europa no solo debe fijar normas sólidas, sino también crear instrumentos para alcanzar esos objetivos. Es un hecho que en Europa se nos da bien definir objetivos políticos generales, pero somos mucho menos eficaces cuando se trata de crear los instrumentos idóneos para cumplir tales objetivos. Sin automóviles, barcos, agricultura e industria más limpios, las normas de calidad del aire seguirán siendo un tigre de papel.

Recientemente hemos votado las normas Euro V y Euro VI: vehículos de turismo más limpios a partir de 2009 y más limpios todavía a partir de 2014. Hay que introducir rápidamente normas de este tipo para vehículos de transporte pesados y autobuses. El Parlamento ha instado al Consejo y a la Comisión a que se apresure a hacer políticas complementarias para resolver el problema de las fuentes de contaminación. Esto ha dado lugar a una declaración de la Comisión en la que se recogen todas las medidas que se adoptarán en los próximos años. La afirmación se anexará a la Directiva y hará referencia a ella. Esto es una señal política clara dirigida al público que indica que Europa está adoptando medidas y lanzando operaciones de limpieza en toda clase de sectores.

Un tercer punto de la discusión ha sido la flexibilidad de las normas. Veinticuatro Estados miembros no pueden cumplir las normas establecidas por la Directiva existente. Esto no es mi idea de un buen ejemplo de legislación efectiva. Mi posición siempre ha sido que es perfectamente aceptable conceder más tiempo para resolver los problemas relacionados con puntos conflictivos a los Estados miembros que han adoptado diversas medidas pero no han logrado cumplir las normas, pero siempre que a medio plazo se introduzcan normas mucho más estrictas. Es muy importante que la legislación que elaboramos aquí sea funcional y práctica.

Hoy estamos demostrando que el Parlamento Europeo se toma en serio las quejas de los Estados miembros acerca de la legislación inviable. La experiencia nos ha enseñado que la atmósfera no se vuelve más limpia si descuidamos la aplicación de la Directiva. La nueva Directiva sobre la calidad del aire ambiente mejora la anterior. Unas normas mejores y más estrictas son buenas noticias para la salud pública, para las autoridades locales y para las empresas de construcción. Podemos volver a respirar.

 
  
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  Marios Matsakis, en nombre del Grupo ALDE. – Señor Presidente, antes de nada quiero felicitar al señor Krahmer por el excelente informe que ha elaborado sobre un tema tan difícil e importante como éste.

Quiero felicitar también a los ponentes alternativos y a todas sus Señorías que han contribuido con sugerencias, recomendaciones y enmiendas, y que al final han negociado una propuesta legislativa de compromiso con la que intentaremos, si llega a aplicarse, mejorar la actual Directiva relativa a la calidad del aire ambiente y conseguir, en mayor o menor grado, una atmósfera más limpia y saludable para Europa.

En un momento en el que las infecciones del tracto respiratorio como el asma, el enfisema y el cáncer de pulmón, están aumentando en muchas regiones de Europa e inciden más en los grupos de población vulnerables, como los niños y los ancianos, nosotros, como legisladores, tenemos la obligación de asegurar que hacemos todo lo posible para garantizar una atmósfera más saludable a nuestros ciudadanos.

Con ese fin en mente, nos unimos en nuestra determinación de rechazar las demandas poco razonables del Consejo, que no aceptó ninguno de los cambios realizados en las disposiciones relativas a los valores límite diarios y anuales establecidos actualmente para las PM10 y que rechazó de plano la propuesta del Parlamento Europeo de vincular cualquier excepción a la aprobación de medidas comunitarias adicionales sobre las fuentes contaminantes.

Aunque se ha alcanzado un acuerdo, el Consejo tiene que entender no obstante que esta Cámara otorga mayor prioridad a la salud de sus millones de ciudadanos que a la riqueza de unos cuantos gigantes industriales europeos. Todo el mundo tiene que asumir que al Parlamento Europeo le preocupa mucho más evitar que los pulmones de los ciudadanos se vean destrozados por la enfermedad, que ayudar a llenar los bolsillos de los codiciosos magnates industriales.

Tengo el convencimiento de que esta Cámara podrá ver en el futuro cómo se aprueban todas sus disposiciones como parte de un instrumento legislativo menos comprometido que protegerá verdadera y totalmente a los ciudadanos frente a los daños respiratorios graves.

 
  
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  Mieczysław Edmund Janowski, en nombre del Grupo UEN. (PL) Señor Presidente, en nombre del grupo Unión por la Europa de las Naciones, quisiera expresar nuestro reconocimiento de la calidad del informe del señor Krahmer. Seguimos trabajando sobre la Directiva, que tiene una importancia considerable para el conjunto del ecosistema, incluida la mejora del estado de salud de los residentes en Europa y, adoptando una perspectiva más amplia, en el mundo.

El aspecto económico de estas medidas tampoco debe ocultarse. Nuestro objetivo debe ser encontrar una fórmula de compromiso que permita a los Estados miembros aplicar los parámetros adoptados que especifican los valores máximos de emisiones admisibles para partículas y gases que contaminan la atmósfera. Me refiero a la concentración de partículas PM2,5 y PM10, de gases monóxido y dióxido de carbono, dióxido de azufre, óxidos de nitrógeno y ozono, de benceno, de compuestos orgánicos volátiles y también de plomo.

Esto significa, por tanto, vigilancia fiable y regular. Hará falta un gasto considerable para la modernización radical de muchas empresas, entre ellas las energéticas, en particular las térmicas. Harán falta cambios fundamentales en los métodos y la organización del transporte terrestre, aéreo y acuático.

Es cierto que habrá que sufragar estos y otros gastos. Pero también lo es que no todos los países están en condiciones de adoptar medidas rigurosas en este ámbito en el plazo relativamente breve que se ha sugerido sin incurrir en pérdidas económicas claras. Esto afecta de manera especial a los nuevos Estados miembros, incluida Polonia, que está avanzando mucho en este terreno.

Por último, quiero subrayar que también es importante que la UE adopte medidas para encontrar seguidores en otros lugares, en especial en Estados Unidos, China, Rusia, Japón y Brasil. Al fin y al cabo, la atmósfera es la misma para todo el mundo.

 
  
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  Marie Anne Isler Béguin, en nombre del Grupo Verts/ALE. (FR) Señor Presidente, Comisario, señorías, recordamos la llamada de la OMS hecha el 5 de octubre de 2006 pidiendo a la comunidad internacional que mejorase la calidad del aire. Es preciso adoptar normas muy estrictas sobre contaminación atmosférica, y el objetivo era reducir el número de muertes en ciudades contaminadas en un 15 %. La Unión Europea, que a menudo ha estado en primera línea de los reglamentos a favor del medio ambiente, nos ha decepcionado mucho en la primera lectura, hasta el punto de que nuestro Comisario de medio ambiente señor Dimas se sintió indignado por la posición del Parlamento Europeo, que debilitó una legislación vigente ya poco enérgica.

En la segunda lectura de 9 de octubre de 2007, los Verdes alertaron a la Comisión de Medio Ambiente del efecto contraproducente de la simplificación administrativa y, en particular, del aumento del número de días en que podrían superarse los valores máximos y de la ampliación de las exenciones a determinados contaminantes. El compromiso recientemente negociado en la segunda lectura en el Parlamento Europeo es un ejercicio de limitación de los daños de la primera lectura. Con respecto a las partículas PM2,5 en zonas urbanas, se ha propuesto un nuevo límite de 20 microgramos por metro cúbico, que la Comisión Europea revisará en 2015.

Por supuesto, pueden adoptarse otras medidas para tener en cuenta las circunstancias de poblaciones sensibles, como niños y ancianos. Aunque supone una mejora sobre la situación actual, este compromiso no constituye un avance importante para el Parlamento Europeo. No obligará a los Estados miembros a adoptar las medidas restrictivas necesarias para mejorar la salud del pueblo europeo. La estimación de las consecuencias de la contaminación atmosférica se mantiene en una reducción de nueve meses en la esperanza de vida de nuestros ciudadanos. Por tanto, tenemos que avanzar más e integrar la limitación de partículas en suspensión en etapas anteriores por medio de instrumentos preventivos orientados a limitar las emisiones de distintos sectores, en particular del transporte y de la industria.

 
  
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  Dimitrios Papadimoulis, en nombre del Grupo GUE/NGL. (EL) Señor Presidente, Comisario, colegas, cada año mueren prematuramente en Europa 370 000 personas a consecuencia de enfermedades relacionadas con la contaminación atmosférica. Según las cifras oficiales de la Comisión, la esperanza de vida en algunos países europeos ha mostrado una disminución de entre ocho meses y dos años como consecuencia de la exposición a contaminantes peligrosos transportados por el aire. La gran mayoría de las muertes se deben a las partículas finas transportadas por el aire. Mi grupo político apoya el acuerdo final de conciliación y las medidas tibias, pero aún así positivas, adoptadas como respuesta a esta situación.

Pero quisiera centrarme en algunas debilidades importantes: los límites fijados por esta conciliación para las partículas atmosféricas finas son más del doble de las recomendaciones correspondientes de la OMS. La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos fija límites más estrictos que la Unión Europea. No se ha alcanzado ningún acuerdo para fijar límites más seguros para las partículas atmosféricas finas (PM10). Se han reducido las exigencias de vigilancia, pese a la gran importancia que tiene la vigilancia constante de las cargas contaminantes críticas para mejorar la situación.

Las fechas límite de cumplimiento para el benceno se han retrasado, y no se ha tocado al gran culpable: la calidad del combustible. Aunque todos dicen que necesitamos mejores combustibles y automóviles más limpios, la calidad del aire y su vigilancia en el lugar de trabajo están exentos. Además, se ha dado a los Estados miembros un margen considerable para que no apliquen la legislación vigente y para no vigilar su correcta aplicación. Estamos adoptando medidas positivas, aunque no suficientes, y precisamente por esta razón mi grupo político apoya el acuerdo de conciliación del Parlamento Europeo y, al mismo tiempo, pide al Consejo y a la Comisión que adopten medidas más firmes.

 
  
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  Bastiaan Belder , en nombre del Grupo IND/DEM. (NL) Señor Presidente, hablo en nombre de mi colega el señor Blokland, que actualmente se encuentra en la Conferencia sobre el Cambio Climático en Bali.

Después de largas negociaciones, se ha alcanzado un acuerdo sobre la calidad del aire ambiente. No es poca cosa, y es también muy importante, pues la calidad del aire ambiente afecta directamente a la salud del medio ambiente y humana. Por tanto, quiero manifestar mi más cálido agradecimiento al ponente señor Krahmer por todo el trabajo que ha hecho para conseguirlo.

Esta Directiva hace una contribución realista a la mejora de la salud y el medio ambiente. La calidad del aire ambiente ha mejorado ya sustancialmente en los últimos años, y esta Directiva aportará una mejora aún mayor en el futuro. No obstante, varios países encuentran todavía dificultades para cumplir tan pronto normas estrictas. Por ello me complace que este acuerdo permita una demora para permitir a estos Estados miembros que ajusten la calidad del aire ambiente a estas normas, a condición de que realicen un esfuerzo suficiente.

Otro aspecto importante es que es obligatorio hacer mediciones en lugares no accesibles al público y no habitados de forma permanente. Esta flexibilidad es particularmente importante en las zonas portuarias. También me alegra de forma especial que se haya hecho una referencia específica a las medidas adoptadas en origen. En mi opinión, tales medidas, como la nueva norma Euro VI para vehículos de transporte pesados, son vitales para lograr una buena calidad del aire ambiente.

En conclusión, puedo decir que recibo con satisfacción el acuerdo presente y que votaré a su favor.

 
  
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  Andreas Mölzer (NI). - (DE) Señor Presidente, el aumento de las enfermedades respiratorias que se registra actualmente —en particular entre los niños, los ancianos y los enfermos— y el aumento de los trastornos respiratorios de origen alérgico está directamente relacionado con la invasión diaria por el tránsito rodado de nuestras conurbaciones y a lo largo de las principales rutas de transporte.

La fallida política de subvenciones de la UE se ha reflejado en los últimos decenios principalmente en el transporte interurbano. En regiones particularmente sensibles —como los Alpes— no hemos logrado, como es de conocimiento general, convertir las buenas palabras del pasado en hechos aplicando, por ejemplo, la Convención de los Alpes. La venta de nuestras empresas públicas, que ha determinado la formación de una red de transporte público rápido desastrosamente deficiente, también se está tomando la revancha.

En mi opinión, sigue siendo muy discutible en qué medida son capaces de actuar sobre esta situación normas como las limitaciones de tráfico o la creación de zonas ambientales o de peajes urbanos. Ante todo, los culpables principales de las emisiones contaminantes, como los vehículos comerciales con motores diesel envejecidos, deberían renovarse muy rápidamente.

 
  
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  Péter Olajos (PPE-DE). - (HU) Gracias, señor Presidente. Más de 300 millones de personas de todo el mundo sufren asma, 30 millones de ellas en Europa y 200 000 en Hungría. El 18 % de los asmáticos de Europa occidental se clasifican en el grupo grave. El número de pacientes con asma en mi país, Hungría, ha aumentado un 250 % durante los diez últimos años. El número de nuevos pacientes diagnosticado cada año se ha duplicado en el mismo período. La principal causa desencadenante de asma y crisis asmáticas es la contaminación del aire. Creo que los datos del informe que tenemos ante nosotros hablan para sí mismos, y su destino, que decidiremos mañana, trata sólo en parte de protección del medio ambiente y mucho más de calidad de vida y protección de la salud.

Uno de los mayores problemas de la actual legislación de la Unión es que no se aplica. Lamentablemente, esto también afecta a la legislación sobre la calidad del aire. Por tanto, nuestra tarea primaria ahora no es votar más normas aún más estrictas, sino promover el cumplimiento de los reglamentos vigentes. El lugar donde vivo, Budapest, es una ciudad de dos millones de habitantes y, en el caso de las partículas del aire, por ejemplo, excede los límites permitidos durante los cuatro primeros meses del año, y no son raros los valores 4 ó 5 veces superiores a los permitidos. Nuestra tarea es, pues, desarrollar la legislación vigente de una forma más sensata y preparar directrices que no estipulen más tareas, sino que perfeccionen las existentes para contribuir de verdad a que la población de la UE disfrute de una atmósfera más limpia.

Creo que el informe Krahmer satisface este requisito. Su virtud es que quiere medir y captar la contaminación atmosférica principalmente en el lugar de la contaminación, que es técnicamente el enfoque correcto. Por tanto, el compromiso no es ambicioso, sino progresivo. Confío en que las ciudades y los Estados miembros afectados podrán ahora aplicar la norma de forma más sistemática y en que quizá podamos dejar a nuestros hijos una Europa más habitable. Muchas gracias, señor Presidente.

 
  
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  Justas Vincas Paleckis (PSE). - (LT) Mis felicitaciones al ponente. Quisiera empezar por decir que siempre es agradable el buen tiempo. No podemos influir en el tiempo, pero sí en la calidad del aire, y tenemos que hacerlo. Los niveles de la contaminación atmosférica en las zonas urbanas e industriales densamente pobladas de la Unión Europea son todavía inadmisibles. Quienes viven en las mayores ciudades de Europa, pueden sentir la amenaza de la contaminación del aire con demasiada claridad. Causa la muerte prematura de decenas de miles de europeos cada año. La contaminación ejerce un efecto adverso no sólo sobre la duración de vida humana, sino también sobre su calidad.

En los años recientes se ha observado una reducción considerable de las emisiones de gases nocivos en los países de la UE. Pero esto es sólo el principio. Tenemos que domesticar a los monstruos que expulsan gases al aire, los peores contaminantes de la atmósfera en las carreteras. Tenemos que adoptar medidas decisivas para desarrollar el transporte público, para alentar a los ciudadanos a que usen menos los medios de transporte privados. Esto es clave en los Estados miembros nuevos, donde automóviles de 20 y hasta 30 años de antigüedad en condiciones lamentables siguen contaminando la atmósfera.

La posición del Grupo Socialista en el Parlamento Europeo y la del Parlamento en general es muy importante para los países que se incorporaron a la UE en el siglo XXI, en particular en lo que se refiere a plazos y objetivos más estrictos para reducir la contaminación atmosférica, a la flexibilidad en la aplicación de tales objetivos y a la coordinación de objetivos a largo y a corto plazo.

Debemos hacer cuanto esté en nuestra mano para reducir al mínimo posible la concentración de las distintas partículas transportadas por el aire en la mayor parte de las zonas de Europa para 2015. Los países que están adoptando medidas activas para reducir la contaminación pero que todavía no han alcanzado los objetivos deben tener la oportunidad de hacerlo. Es importante acortar el período de derogación de «cuatro más dos» a «tres más dos» años.

 
  
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  Zdzisław Zbigniew Podkański (UEN). - (PL) Señor Presidente, hoy el Parlamento Europeo está examinando por segunda vez el proyecto de Directiva sobre calidad del aire ambiente. Uno de los objetivos de esta Directiva es restringir la cantidad de partículas de polvo en suspensión en la atmósfera en los próximos años, partículas que inhalamos y cuyo tamaño oscila entre 2,5 y 10 micras. Los científicos advierten de que las partículas más pequeñas constituyen una grave amenaza para la vida humana, y son éstas las que tiene presente la Directiva que estamos debatiendo.

El compromiso alcanzado entre el Parlamento y el Consejo ha introducido concesiones al Consejo, que está a favor de reglamentos menos restrictivos. Espero que las acciones previstas en esta Directiva no sean insuficientes y que, cuando la Comisión Europea reconsidere este problema en 2013, se adopten objetivos más ambiciosos, ya que estamos hablando de la salud de las generaciones actuales y futuras.

Por último, quisiera dar las gracias al ponente por su buen trabajo y recordarles que es mejor prevenir que tratar las consecuencias.

 
  
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  Hiltrud Breyer (Verts/ALE). - (DE) Señor Presidente, la fórmula de compromiso encontrada es mejor de lo previsto, pero sería una impostura celebrarla como un gran éxito, porque está diluida. Al compararla con las disposiciones revisadas se ve que se ha diluido, pues ahora es posible no tener en cuenta los lugares muy contaminados.

Pero la fórmula de compromiso negociada es también de limitación de daños, porque el período de gracia previsto debe ahora entenderse nada menos que como una invitación a no hacer nada. Para que la excepción no se convierta en regla, la Comisión debe vigilar los planes de acción considerados y el cumplimiento de los límites y sancionar a quienes no los transpongan. Por tanto, no debe celebrarse como un gran éxito, porque en realidad sabemos que esta Directiva debería llevar ya mucho tiempo en vigor.

Pero tampoco debe —y esto es un aspecto positivo del compromiso— dar carta blanca a las autoridades locales alemanas para quedarse de brazos cruzados. La nueva invitación a no hacer nada ha ahorrado a las autoridades locales y a los estados federales la necesidad de elaborar planes de acción.

También debemos recalcar, sin embargo, que la sentencia del Tribunal Federal Administrativo de Alemania significa, y hace hincapié en ello, que en cualquier caso las autoridades locales alemanas están obligadas a actuar. Sabemos que ya hay buenas iniciativas en la Unión Europea como, por ejemplo, las zonas ambientales y la transformación de flotas de vehículos. Pero también debe quedar muy claro ahora que éste es el último aplazamiento. Ha llegado la hora de que de verdad las acciones sigan a las palabras para que una política de aire limpio ambiciosa no se convierta en absurda.

 
  
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  Jaromír Kohlíček (GUE/NGL). - (CS) Señorías, la vigilancia de la contaminación atmosférica y los esfuerzos orientados hacia la mejora de la calidad del aire son actividades loables. Que determinadas partes de la propuesta debatida fijen requisitos muy altos mientras que otras simplifican un tanto la realidad no es preocupante. Lo que sí es más grave es que aunque el centro del debate sobre la vigilancia y eliminación de partículas finas se haya desplazado correctamente desde las más gruesas a las más finas —PM10 a PM2,5—, también debería aplicarse a partículas aún menores que las PM2,5. Éstas penetran hasta los alvéolos que, por su elevada superficie, pueden absorber grandes cantidades de sustancias nocivas. Dado que estas partículas no se depositan en las vías respiratorias altas, son potencialmente muy peligrosas. A pesar de estas reservas, apoyo la propuesta de Directiva, al igual que el Grupo GUE/NGL del que formo parte, y confío en que volveremos sobre este asunto de una manera más amplia en un futuro próximo.

 
  
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  Françoise Grossetête (PPE-DE). - (FR) Señor Presidente, todos nosotros somos conscientes, y así lo hemos manifestado, de que nuestras zonas construidas, nuestras ciudades, están cada día más contaminadas y de que, por desgracia, las muertes debidas a esta contaminación son cada días más comunes. Como presidenta de una red de vigilancia de la calidad del aire en mi departamento que constituí hace más de dieciséis años, quisiera recordarles que los ciudadanos consideran la reducción de la contaminación del aire una acción prioritaria para las autoridades públicas en el ámbito de la protección del medio ambiente, y que es el mayor motivo de preocupación para el 54 % de los ciudadanos franceses.

Por consiguiente, este texto viene a responder al brote renovado de enfermedades respiratorias como el asma, la bronquitis y el enfisema, que afecta sobre todo a los niños pequeños —en invierno todos hablamos de las bronquiolitis de los niños—, y el cáncer de pulmón en personas mayores.

Por eso la introducción de nuevas normas para las partículas más finas y más nocivas, que no se habían regulado hasta la fecha, es una medida satisfactoria. Sin embargo, tenemos multitud de soluciones al alcance de la mano para mejorar la calidad del aire, como las medidas destinadas a los combustibles, a los modos de transporte y a los vehículos. Todavía tenemos que aplicar la enorme cantidad de legislación de la UE que ya tenemos, y que la mayoría de los Estados miembros lamentablemente no cumplen. Según lo establecido en el texto que votaremos mañana, los Estados miembros tendrán que establecer puntos de muestreo en las zonas urbanas. De hecho, todos tendrán que tener «planes de partículas». También tenemos que proporcionar al público información diaria, especialmente a aquellos con una sensibilidad especial a las partículas del aire.

Por último, no debemos olvidar la calidad del aire en los espacios cerrados, donde podemos pasar más del 80 % del tiempo. Se ha prestado poca atención a los estudios de la calidad ambiental de los hogares, aunque su efecto sobre la salud está abocado a ser al menos tan gran como el del ambiente exterior.

 
  
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  Silvia-Adriana Ţicău (PSE). - (RO) Señor Presidente, quisiera empezar felicitando al ponente señor Kramer.

La propuesta de una Directiva relativa a la calidad del aire ambiente y una atmósfera más limpia para Europa plantea la relación entre la calidad del aire y la salud humana y propone medidas comunitarias para mejorar la calidad del aire en Europa.

El tráfico urbano genera el 40 % de las emisiones de dióxido de carbono y el 70 % de las de otros contaminantes generados por los vehículos, y la congestión, especialmente en zonas metropolitanas, cuesta a la Unión Europea alrededor del 1 % del PIB.

En muchas capitales europeas el tráfico está congestionado, y la contaminación afecta seriamente a sus habitantes. Más del 66 % de los ciudadanos europeos consideran que la congestión urbana y la contaminación consiguiente son problemas que afectan seriamente a la calidad de sus vidas, y solicitan a la Unión que actúe de modo coherente y, en especial, con firmeza.

En el Consejo Europeo del 8 y 9 de marzo de 2007, la Unión Europea se comprometió seriamente a reducir para 2020 las emisiones de gases de efecto invernadero al menos en un 20 % en relación con 1990.

La Unión Europea y los Estados miembros deben centrar sus acciones en las congestionadas zonas metropolitanas y urbanas y enfocar el problema de la calidad del aire en las aglomeraciones urbanas cumpliendo el principio de subsidiariedad de manera más ambiciosa, aplicando una estrategia de cooperación y coordinación a escala europea. El Libro Verde sobre movilidad urbana defiende el desarrollo del transporte público de pasajeros, pero también la adopción de medidas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero debidas al tráfico rodado.

Con respecto a la enmienda 31, quisiera especificar que algunas medidas relativas a las normas técnicas obligatorias para reducir la contaminación generada por vehículos terrestres y embarcaciones destinadas a las aguas interiores ya se habían adoptado en otras leyes.

Creo que es extremadamente importante para el Parlamento recibir información cada 5 años sobre el progreso logrado por los Estados miembros en la mejora de la calidad del aire, pero considero especialmente importante que tales acciones se financien también con los Fondos Estructurales.

 
  
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  Leopold Józef Rutowicz (UEN). - (PL) Señor Presidente, la Directiva del Parlamento Europeo y del Consejo relativa a calidad del aire ambiente y una atmósfera más limpia es trascendental para la salud de los ciudadanos europeos, en particular porque las sustancias emitidas por la industria, el transporte y las centrales eléctricas pueden recorrer grandes distancias, como las partículas y óxidos de azufre, nitrógeno y plomo.

La Directiva fija los límites para su emisión y recalca la importancia de reducir las emisiones contaminantes y sus fuentes. Pero las condiciones para satisfacer estos requisitos varían. En zonas y conurbaciones en las que hay muchas entidades que emiten contaminantes, tales como calderas de carbón y plantas que usan tecnologías anticuadas, la adaptación a los requisitos de la Directiva exigirá tiempo y un considerable desembolso económico.

Por tanto, en casos justificados, y de conformidad con la enmienda 2, debe aplazarse la fecha de introducción de los requisitos de la Directiva. La Directiva tiene razón al subrayar la necesidad de vigilar las emisiones de contaminantes, vital para restringir dichos contaminantes, incluidos los de origen transfronterizo. Felicito al ponente señor Krahmer.

 
  
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  Richard Seeber (PPE-DE). - (DE) Señor Presidente, estoy encantado de que hayamos alcanzado un acuerdo tan rápidamente con todos los grupos sobre este importante asunto. La calidad del aire es central para la salud y el bienestar de nuestros ciudadanos. Estoy también encantado de que hayamos fijado límites estrictos, en particular nuevos límites en el caso de las partículas PM2,5, especialmente nocivas para la salud. Por desgracia, no se han adoptado valores más estrictos en muchos otros sectores, que habrían sido aconsejables. Esto afecta a las PM10 y a los NOx, por supuesto.

Pero lo que me alarma más que los límites que hemos fijado es la situación actual del aire en los Estados miembros. Como saben, casi todos los Estados miembros superan los límites actuales. La pelota está ahora en nuestro tejado para ejecutar este ambicioso paquete legislativo, y está en el de la Comisión para vigilarlo. Hasta ahora, la Comisión no ha introducido los procedimientos de infracción, aunque los límites se sobrepasan continuamente. Por una parte, la ejecución debe ser clara, pero, por otra, la Comisión también debe adoptar medidas prácticas si los Estados miembros no son capaces o no tienen la voluntad de respetar los límites.

Es también importante que hayamos encontrado criterios uniformes para las mediciones. La práctica en este terreno difiere sustancialmente entre los distintos Estados Miembros. Con respecto al transporte —una de las causas principales de contaminación atmosférica incluso en mi tierra natal— hay que decir que la Comisión no está hasta cierto punto preparada para apoyar las iniciativas que los países están adoptando para cumplir los límites atmosféricos. Realmente, la Comisión debería estar pidiendo que los Estados miembros reciban apoyo en lugar de obstáculos en sus objetivos para mantener la atmósfera limpia. Hemos observado algunos aumentos muy significativos del tráfico que atraviesa los Alpes, y aquí también hay que hacer algo con respecto al aire.

 
  
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  Lambert van Nistelrooij (PPE-DE). - (NL) Señor Presidente, hoy el Parlamento Europeo clarifica el debate a largo plazo sobre la especificación de las normas necesarias por razones de salud pública para las partículas PM2,5 y PM10. Hoy vamos a aportar una mejora sustancial a las personas sensibles a estos factores: los niños y los ancianos. Apoyo sinceramente esta política.

También está claro que es posible alcanzar acuerdos más a la medida. Será posible la clasificación de nuestras regiones urbanas, mejorando en la práctica sin comprometer nuestros objetivos. Asimismo, está claro que la política relativa a las fuentes puede ahora abordarse en serio y que hay cooperación transfronteriza en Europa.

Señor Presidente, lo que no queda claro —al menos para mí— es si el bloqueo de la legislación holandesa en relación con algunos proyectos debido a la autorización integrada para medio ambiente y planificación del espacio físico realmente se ha levantado. Es necesario que los Países Bajos, incluida la cámara baja del Parlamento Holandés y la legislación vean si esto puede aclararse dentro del Programa de Cooperación de Calidades del Aire.

Hoy, Europa dispone de un marco muy claro de lo que es practicable, también en los Países Bajos. Corresponde ahora a los Países Bajos administrar prudentemente la conexión entre la planificación del espacio físico y la política ambiental a fin de evitar aún más bloqueos innecesarios. Ese es el espíritu del acuerdo alcanzado al cual estoy encantado de prestar mi apoyo.

 
  
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  Charlie McCreevy, Miembro de la Comisión. − Señor Presidente, el paquete general de enmiendas de transacción que ahora se propone contiene una serie de elementos básicos.

Los elementos más importantes que contiene son los siguientes:

- La posibilidad de aplazar el cumplimiento de los valores de PM10 se mantiene al nivel de la posición común; no se puede retrasar la adopción de medidas y una actuación de una sola vez reducirá la carga administrativa

- No se modifican las disposiciones relativas a los valores fijados para las partículas PM10, de conformidad con la propuesta original de la Comisión;

- Se establece un objetivo anual realista y oportuno para las PM2.5 y un valor límite de 25 µg por metro cúbico, que deberán cumplirse en 2010 y 2015, respectivamente;

- Se establece un valor límite indicativo para 2020 que se suma al ambicioso plan para las PM2.5 para la revisión obligatoria en 2013;

- Se establece una obligación jurídicamente vinculante de concentración de la exposición para 2015 que complementa el objetivo de reducción de la exposición para promover la adopción inmediata de medidas con las que se espera conseguir el máximo beneficio para la salud pública, y

- Se incluye una declaración de la Comisión relativa al progreso de la adopción de medidas comunitarias sobre las fuentes de contaminación.

El nuevo considerando 15 refuerza también la determinación de los dos colegisladores de considerar como una cuestión prioritaria las propuestas legislativas planteadas por la Comisión para controlar las emisiones en su origen a escala comunitaria.

Soy consciente de que todos estos elementos han sido importantes para el Parlamento Europeo en primera lectura y en la comisión esta segunda vez. Creo que las enmiendas propuestas ahora satisfarán a la Cámara, puesto que se ha avanzado mucho en lo que se refiere al principio básico de establecer unas normas de calidad del aire ambiente ambiciosas pero también realistas, con un plan de trabajo claro que contemple la adopción de las medidas comunitarias necesarias y una revisión bien definida en 2013.

Celebro en particular la importancia que otorga tanto el Parlamento Europeo como el Consejo a alcanzar un compromiso sobre esta Directiva. El compromiso resultante, así como la resolución demostrada, permitirá a la Unión Europea dar los siguientes pasos necesarios para garantizar una atmósfera más saludable a sus ciudadanos.

Para terminar, la Comisión está muy satisfecha con el resultado de las negociaciones. Puede aceptar en su totalidad las enmiendas de transacción propuestas.

Quiero dar las gracias y felicitar, una vez más, al ponente, señor Krhamer, por todos sus esfuerzos por alcanzar un acuerdo en segunda lectura.

 
  
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  Presidente. − Se cierra el debate.

La votación tendrá lugar el martes 11 de diciembre de 2007.

Declaraciones escritas (artículo 142 del Reglamento)

 
  
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  Małgorzata Handzlik (PPE-DE), por escrito. (PL) La importancia de disponer de una atmósfera de calidad no hace falta ni explicarla ni recalcarla. La prioridad de la política europea actual, que se concentra en la introducción rápida y de gran alcance de legislación cohesiva y uniforme encaminada a garantizar la calidad del aire, es el enfoque correcto.

La propuesta de la Directiva actualmente en debate combina y simplifica la legislación europea actual mediante una propuesta única y coherente. Después del análisis de lo que la propuesta actualmente contiene, puede declararse con seguridad que el paquete de fórmulas conciliatorias aprobado por el Grupo del Partido Popular Europeo (Demócrata Cristianos) y Demócratas Europeos, el Grupo Socialista del Parlamento Europeo y el Grupo de la Alianza de los Liberales y Demócratas por Europa refleja plenamente los intereses de todas las partes afectadas directamente por la Directiva. Es una propuesta equilibrada de los Estados miembros que verán recompensadas sus previsiones con la mejora simultánea de la calidad del aire en Europa y, a más largo plazo, una reducción sustancial de las partículas.

Además del estudio muy detallado de los valores individuales deseados para PM10 y PM2,5, creo que es muy importante concentrarse en las previsiones relacionadas con la flexibilidad para que los Estados miembros alcancen los valores admisibles. Vale la pena señalar que los Estados miembros ya tienen dificultades considerables para cumplir las medidas vigentes de mejora de la calidad del aire.

También es importante recalcar las medidas de calidad del aire a largo plazo. Sabemos por experiencia que las medidas a corto plazo a menudo no son tan eficaces como las de largo plazo. Se debe alentar a los Estados miembros a que apliquen voluntariamente estrategias políticas a largo plazo en el ámbito de la contaminación atmosférica.

 
  
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  Gyula Hegyi (PSE), por escrito. (HU) El derecho al aire limpio también puede interpretarse como un derecho humano, ya que la tarea de los Estados miembros y la Unión Europea es asegurar las condiciones de vida humanas básicas (agua y aire limpios). Hace cincuenta o cien años, el símbolo de la sociedad industrial era la chimenea humeante de una fábrica. Desde entonces, nuestros valores han cambiado, y apreciamos una forma de vida limpia y natural, al menos en teoría. Lamentablemente, el aire de nuestras ciudades sólo refleja este deseo en parte. Con el hundimiento de la industria pesada, o su reubicación en el tercer mundo, ha descendido la contaminación industrial, pero se ha multiplicado la motorización. Hace veinticinco años había un millón de automóviles y diez millones de personas en Hungría, y ahora hay tres veces más, de los que casi un millón contaminan la atmósfera de Budapest, con las catastróficas consecuencias para la salud que esto supone. Se ha multiplicado el número de cánceres de pulmón y hay nueve veces más casos de asma. Los niños pequeños que viven cerca de las carreteras principales están expuestos a un riesgo continuo. También ha surgido la contaminación por micropartículas procedentes de los vehículos diesel, que es especialmente nociva para la salud. Europa se debería sentir avergonzada de que las normas de la UE sean inferiores a las de Estados Unidos en este terreno. No sólo debemos hablar, sino también actuar. Tenemos que usar instrumentos definidos para restringir el tráfico en las poblaciones y para crear reglamentos sobre emisiones mucho más estrictos que los actuales para los vehículos en circulación. Debemos pasar de ser una sociedad de contaminadores a ser la sociedad de una vida sana.

 
  
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  Monica Maria Iacob-Ridzi (PPE-DE), por escrito. – (RO) La Directiva europea sobre calidad del aire mejorará la salud de los ciudadanos europeos y contribuirá a aumentar el nivel de vida en el medio urbano. Debido a la naturaleza vinculante de esta ley, afectará a todo el territorio de la Unión Europea.

Un punto débil de la Directiva es la financiación de las medidas de adaptación a los objetivos adoptados por los Estados miembros hasta 2010 ó 2015, respectivamente. Como primera medida, se tendrá que realizar un considerable esfuerzo financiero para crear centros de muestreo y medición de la contaminación del aire. Los fondos estructurales ya asignados a los Estados miembros que cumplen las condiciones para la política ambiental también estarán disponibles para alcanzar los objetivos descritos por la Directiva, pero esto reducirá las cantidades inicialmente calculadas. Creo que debe establecerse otra línea presupuestaria cuando la Directiva entre en vigor.

Al mismo tiempo, apoyo la inserción de una cláusula de flexibilidad que permita períodos transitorios de hasta dos años a los Estados miembros, a condición de que puedan demostrar que han realizado un esfuerzo considerable para lograr los objetivos de reducción de la contaminación atmosférica.

 
  
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  Eija-Riitta Korhola (PPE-DE), por escrito. (FI) Hoy estamos debatiendo en segunda lectura dos directivas importantes sobre la mejora de la calidad medioambiental. Una se refiere al mar, y la otra al aire. La protección del aire es una de las áreas clave y de las más tradicionales en la protección del medio ambiente, porque la calidad del aire y la salud humana están directamente vinculadas. Como ha dicho la Comisión, la esperanza de vida se ha acortado en la UE en 8,5 meses debido a la contaminación del aire. La calidad de vida de cientos de miles de personas está descendiendo diariamente, y el medio ambiente está amenazado, a pesar de las considerables reducciones de emisiones logradas en los últimos años. No puede insistirse lo suficiente en la importancia de la Directiva relativa a la calidad del aire, que reúne un conjunto de normas anteriormente dispersas, lo que representa un enfoque mejor para afrontar el problema en su conjunto.

Deseo en primer lugar dar las gracias al Consejo por reunirse con el Parlamento para tratar algunos puntos importantes. Casi la mitad de las enmiendas adoptadas en la primera lectura se han aceptado. Al final, el Consejo mostró su apoyo a ciertas enmiendas cruciales del Parlamento. Estaban relacionadas con la sustitución de ciertos valores de carácter obligatorio previstos para las concentraciones límite de partículas, las fechas tope para hacerlo y la forma en que deberían aplicarse. La norma de valor límite para partículas PM2,5, las más nocivas para la salud humana, es sumamente importante.

Por consiguiente, necesitamos una directiva extremadamente estricta. Pero los valores límite no son suficientes en sí mismos. Debe prestarse también atención a las técnicas que mejoran la calidad del aire ambiente.

 
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