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Procedimiento : 2007/0138(CNS)
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Ciclo relativo al documento : A6-0477/2007

Textos presentados :

A6-0477/2007

Debates :

PV 11/12/2007 - 7
CRE 11/12/2007 - 7

Votaciones :

PV 12/12/2007 - 3.11
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Textos aprobados :

P6_TA(2007)0610

Debates
Martes 11 de diciembre de 2007 - Estrasburgo Edición DO

7. Organización común del mercado vitivinícola (debate)
PV
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  El Presidente. − El siguiente punto es el informe de Giuseppe Castiglione, en nombre de la Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural, sobre la propuesta de Reglamento del Consejo por el que se establece la organización común del mercado vitivinícola y se modifican determinados Reglamentos (COM(2007)0372 - C6-0254/2007 - 2007/0138(CNS)) (A6-0477/2007).

 
  
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  Mariann Fischer Boel, miembro de la Comisión. − Señor Presidente, gracias por darme esta oportunidad de hacer algunos comentarios sobre la reforma de nuestro sector vitivinícola.

Quiero dar las gracias especialmente al ponente, señor Castiglioni, por lo mucho que ha trabajado en la elaboración de este informe. El Parlamento ha realizado una valiosa contribución a un debate que, tengo que decir, ha tenido en algunos momentos una elevada carga emocional. Estoy dispuesta a seguir sus sugerencias en algunas cuestiones, al menos en parte. Por ejemplo, en cuanto al régimen de arranque, pienso que reducir los cinco años a tres como se sugiere en el informe tiene algunas ventajas. He escuchado también su preocupación por el hecho de que una parte del gasto en el sector vitivinícola se canalice a través del presupuesto de desarrollo rural. Pero permítanme que les recuerde que todos los fondos del presupuesto vitivinícola se destinarán específicamente a las regiones vitícolas. No obstante, estoy dispuesta a proponer una menor transferencia del gasto al presupuesto de desarrollo rural.

Existen tres grandes cuestiones respecto a las cuales la Comisión, la Presidencia y la mayoría de los Estados miembros tienen que alcanzar todavía un consenso en el esprint final para que la reforma pueda finalizar este mes. La primera de ellas es la de los presupuestos nacionales. Siempre va a existir un debate sobre qué medidas exactamente deben financiarse con cargo a ese presupuesto; es decir, qué programas deben figurar en el presupuesto. Puedo ser algo flexible en esto. Por ejemplo, estoy dispuesta a aceptar que se financien determinadas ideas sobre la innovación y la reestructuración de los productores vinícolas, pero creo que tenemos que seguir manteniendo una clara línea de demarcación entre lo que se puede hacer con cargo a los presupuestos nacionales y lo que se puede hacer en el marco de la política de desarrollo rural, para evitar una situación en la que se pueda llegar a financiar una inversión por las dos vías, lo que se conoce como «doble ventanilla».

Por otra parte, los presupuestos nacionales no están pensados para financiar medidas permanentes de destilación de crisis. La ayuda a la destilación de crisis frena la competitividad y tenemos que suprimirla por completo y no tratar de reintroducirla por la puerta de atrás. Tampoco existe posibilidad alguna de reabrir un debate general sobre la cuantía de los presupuestos de los diferentes Estados miembros. Si reabrimos ese debate – una caja de Pandora –, puedo garantizarles que no habrá acuerdo a finales de este año. De suceder eso, preveo un debate muy largo y difícil.

La segunda gran cuestión es la capitalización. Se ha discutido mucho sobre esto y yo no me he limitado a taparme los oídos. Pero la situación actual sí que plantea un verdadero problema que tiene que resolverse. La ayuda para el enriquecimiento no puede continuar al mismo nivel que ahora. Se trata de una ayuda obsoleta, ineficiente, ineficaz, costosa y que distorsiona el mercado, por lo que comprendo claramente la importancia de mantener el equilibrio entre el enriquecimiento con azúcar y mosto para llegar a un compromiso que puedan aceptar los productores vinícolas, tanto en las regiones meridionales como en las septentrionales de Europa. Buscaremos la solución a esto. He tomado nota de la petición general de seguir permitiendo el enriquecimiento con azúcar, pero – dejémoslo claro – yo no soy partidaria de aceptar la situación actual, por lo que cualquier compromiso nuevo comportaría nuevas condiciones.

La tercera gran cuestión es el debate sobre la supresión del sistema de derechos de plantación. He tomado nota de los argumentos sobre la fecha en que podría suprimirse el sistema, pero no podemos descartar del todo la idea. Está claro que el sector vitivinícola necesita cierta libertad para responder a la demanda lo antes posible, por lo que mi sugerencia de mantener el régimen de derechos de plantación hasta finales de 2013 se basaba en la idea clara de una estrategia en dos fases para equilibrar el sector: primero el arranque para reducir la producción, y luego la liberalización para dar a los productores eficaces la libertad de expandirse. He escuchado los comentarios del sector, pero una cosa está clara: es indispensable fijar una fecha definitiva para la supresión del régimen de derechos de plantación. Como parte del compromiso final, se establecerá esa fecha exacta.

Así que, en conjunto, he escuchado los argumentos de todas las partes, también los del Parlamento Europeo, pero nada ha cambiado: nuestro sector vitivinícola necesita una reforma si queremos que siga a la cabeza. Tenemos que aprovechar la oportunidad ahora y ponernos de acuerdo sobre una reforma real. Esa reforma exigirá un esfuerzo de inversión, pero estoy convencida de que obtendremos buenos frutos. El coste de la inacción es demasiado alto para poder aceptarlo, y yo espero que sepamos ponernos de acuerdo en esto.

 
  
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  Giuseppe Castiglione, ponente. − (IT) Señor Presidente, señoras y señores, agradezco a la Comisaria la cooperación que ha ofrecido al Parlamento en este largo proceso. También le doy las gracias por su apreciación del trabajo del Parlamento Europeo, un trabajo importante, un trabajo interesante y una contribución notable por parte de la Comisión de Agricultura, así como también por parte de todo el Parlamento Europeo y todos sus diputados. Gracias, señora Comisaria, por haber propuesto una reforma muy ambiciosa, una reforma cuyos objetivos no podemos dejar de compartir.

El consumo disminuye y aumentan las importaciones, lo que impone una reforma radical y absolutamente necesaria. Nuestra viticultura necesita un nuevo impulso, nueva linfa, nuevas energías y nuevas propuestas. Tiene razón cuando dice que si queremos seguir siendo competitivos, si queremos continuar siendo líderes mundiales del sector, debemos invertir en el sector vitivinícola. No se puede dejar de mirar hacia el mercado, ni dejar de producir para el mercado o no penetrar en el mercado con productos excelentes.

Por este motivo, querida Comisaria, junto con los integrantes de la Comisión de Agricultura y los diputados al Parlamento Europeo, a los que desearía dar las gracias nuevamente, he intentado considerar en el informe un sistema de reforma completo, coherente y, sobre todo, transparente. Un sistema que sea capaz de responder a las necesidades de nuestros productores, ofrecer todos los instrumentos necesarios para poder competir y poder salir vencedores.

En general hemos trabajado en un texto capaz de ofrecer respuestas válidas a exigencias comunes, así como de respetar, estimular y en algunos casos resolver las diferencias existentes entre las diversas situaciones nacionales. Me gustaría plantear una única observación preliminar: necesitamos un cambio radical de mentalidad y de estrategia de producción. Debemos abandonar la lógica de la cantidad a favor de una producción de calidad, de la excelencia, capaz de exaltar las características específicas nacionales, regionales y locales de la viticultura europea.

Éste es el motivo por el cual, señora Comisaria, estamos de acuerdo con la abolición de los mecanismos de mercado, que se han revelado ineficaces, que son ineficientes y que únicamente han alimentado una producción de escasa calidad. Les pondré únicamente un ejemplo: la destilación de crisis, que se ha convertido en una medida estructural y común, y no en un instrumento de respuesta a emergencias coyunturales. 500 millones de euros al año para la destilación era ya una medida insostenible. Por ello, apoyamos una utilización más eficaz de los recursos económicos, los programas de desarrollo nacional y la aplicación de las medidas que respondan mejor a las necesidades específicas de cada Estado productor.

Por este motivo, Comisaria, hemos considerado en el informe ampliar la lista de las medidas disponibles, hemos querido incluir la reestructuración del sector, la investigación, la innovación y la mejora cualitativa. Todas éstas son acciones que favorecerán la creatividad empresarial que nuestros vinos necesitan. Por el mismo motivo, es fundamental favorecer la promoción, no sólo en los mercados internacionales, sino también en los mercados nacionales. Lo hemos dicho y lo hemos observado todos en los análisis que nos han llegado a la Comisión de Agricultura.

Es absurdo pensar que somos competitivos más allá de nuestras fronteras si no podemos prevalecer en nuestra casa, si no somos capaces de convencer a nuestros conciudadanos de la calidad de nuestra producción vitivinícola. Por consiguiente, el informe promueve un sistema armonizado de protección de las denominaciones de origen y las indicaciones geográficas, un etiquetado claro y transparente, así como unas prácticas enológicas identificadas positivamente. Sólo así el consumidor, al que colocamos en el centro de esta estrategia, podrá depositar su confianza en lo que compra.

Por consiguiente, señora Comisaria, resulta esencial que se protejan de forma adecuada las denominaciones de origen y las indicaciones geográficas que representan la calidad de la viticultura europea. La protección significa la obligación de producir dentro de la zona designada, así como limitar la mención de la cosecha en la etiqueta sólo a los vinos con denominación de origen e indicación geográfica. Sólo tales vinos pueden someterse a continuos controles y, por consiguiente, son los únicos de los que se puede asegurar la autenticidad de la información ofrecida; de otro modo perjudicaríamos a aquéllos que producen vinos de calidad y engañaríamos a los consumidores.

Desde el mismo punto de vista y con la misma coherencia, el informe apoya la propuesta de un régimen de arranque voluntario con primas, para permitir salir del mercado con dignidad a aquéllos que lo deseen. Por otra parte, no puedo dejar de manifestar mi satisfacción por el hecho de que la Comisaria ha hecho suya mi idea de pasar de cinco a tres años. De hecho, parece que se ha reducido de 200 000 a 175 000 el número de hectáreas susceptibles de ser arrancadas.

A diferencia de nuestra propuesta inicial, el informe intenta también satisfacer la necesidad de certidumbre en el futuro que exigen nuestros vinicultores. Por consiguiente, por la misma exigencia de certidumbre, no se puede decidir liberalizar de forma inmediata los derechos de plantación antes de ver si el nuevo régimen funciona y, sobre todo, cómo funciona.

Por ello, el informe prevé el mantenimiento de los derechos por lo menos hasta 2013 y pide a la Comisión que presente una evaluación de impacto desde la primera fase de la reforma, de modo que se pueda decidir de forma consciente lo que se ha de hacer, tomando siempre en consideración el hecho de que en las zonas con indicación geográfica es necesario que las decisiones se tomen en el respeto y con el control de los que han invertido capital y trabajo en estos proyectos. Si después se demuestra que tal sistema frena el desarrollo de aquéllos que son competitivos, entonces podríamos aumentar la circulación comunitaria y garantizar la utilización efectiva de las reservas allí donde éstas existan.

Una última observación, señora Comisaria: es inútil negar que el debate se ha centrado en la cuestión del azucarado. Procedo de un país, Italia, donde el uso de la sacarosa se ha prohibido, y concretamente de Sicilia, donde se produce mosto, por lo que nadie puede entender mejor el desencanto de la Comisaria en relación con esta cuestión. Sin embargo, estamos hablando de la necesidad de dar nuevo impulso y competitividad a los vinos europeos y de ponerles en condiciones de competir en el mercado.

Éste es nuestro objetivo, y para lograr este objetivo hemos trabajado para intentar ir más allá de las diferencias nacionales. Gracias, señora Comisaria, por su cooperación y, sobre todo, por su apreciación del trabajo del Parlamento Europeo. Hemos puesto en esta reforma...

(El Presidente interrumpe al orador)

 
  
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  Elisabeth Jeggle, en nombre del Grupo del PPE-DE. – (DE) Señor Presidente, señora Comisaria, señoras y señores, hemos debatido largo y tendido sobre esta cuestión, a veces de forma controvertida. Permítanme manifestar mi agradecimiento al ponente. Se merece todo nuestro respeto por un trabajo realizado de forma concreta y que ha contado con la cooperación de todos los miembros de su comisión.

En efecto, la organización común del mercado vitivinícola se debe reformar. Se debe adaptar para tomar en consideración las circunstancias actuales y los futuros mercados. Al mismo tiempo, señora Comisaria, esta propuesta suscita la cuestión de si la Comisión debería interferir en las pequeñas cosas que contribuyen a crear una identidad regional, los métodos que se han aplicado en las diferentes regiones durante siglos y constituyen uno de los fundamentos de sus respectivas culturas. Tal interferencia ciertamente no ayuda a los ciudadanos. La gente a menudo no comprende qué sucede. Resulta incomprensible que prohibamos la sacarosa al tiempo que firmamos acuerdos para importar vino producido con sacarosa en terceros países.

Señora Comisaria, como tercera institución con el Consejo y el Parlamento, la Comisión debería centrarse en su tarea específica, a saber, la presentación de propuestas que promuevan la continuación del desarrollo de la Comunidad y el proceso de desarrollo en su conjunto. La organización común del mercado vitivinícola forma parte de tal proceso.

Permítanme decir sobre esta cuestión que los acuerdos que ya hemos logrado en comisión, que hemos alcanzado con esfuerzo y sobre los que aún estamos debatiendo en algunos casos, son positivos para toda la Cámara. Los apruebo en nombre del Grupo del PPE-DE: todos los apoyamos. Debemos rechazar cualesquiera enmiendas que puedan socavarlos.

 
  
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  Katerina Batzeli, en nombre del Grupo del PSE. (EL) Señor Presidente, señora Comisaria, hoy el Parlamento Europeo, el Consejo y la Comisión deben decidir acerca del futuro de una de las organizaciones comunes de mercado más complejas de Europa. El Parlamento Europeo ha dado su opinión de forma oportuna antes de conocerse la opinión del Consejo, y ello se debe a los enormes esfuerzos realizados por nuestro ponente, el señor Castiglione, así como a los esfuerzos de todos los grupos políticos.

Señora Comisaria, me gustaría subrayar algunas cuestiones que debe tomar en consideración en la decisión final del Consejo sobre la reforma de la organización común del mercado vitivinícola.

En primer lugar, la reforma del mercado vitivinícola no puede realizarse de forma lineal y modélica en la estela de la reforma de la organización común del mercado del azúcar, que hace dos meses tuvimos que volver a examinar porque se encuentra en un punto muerto. La reforma del mercado vitivinícola no se puede basar en el modelo desastroso de la organización común del algodón y el tabaco, con la transferencia de fondos al segundo pilar, que ha conducido a una disminución de la producción de ambos productos y a la despoblación de las zonas rurales. El mercado vitivinícola necesita un presupuesto sólido en el primer pilar para reforzar las medidas dirigidas a los viticultores, a los que se pedirá que aumenten la calidad de su producción y la mantengan controlada, así como para reforzar la política de promoción de todos los vinos, dentro y fuera de Europa, con vistas a aumentar su distribución comercial en el mercado.

Señora Comisaria, el Parlamento Europeo desea una nueva organización común del mercado vitivinícola que conceda prioridad a una política de promoción ofensiva, y no a una política defensiva en materia de importaciones. El informe del Parlamento Europeo garantizará ayuda a los viticultores que apliquen medidas para estabilizar la oferta, mejorar la calidad y proteger el medio ambiente. Las medidas de regulación del mercado se mantienen y se adaptan a las necesidades actuales, como la destilación de los subproductos, que funciona como mecanismo para mejorar la calidad, al tiempo que regula el mercado y la oferta. EL informe propone un régimen de arranque racionalizado, que no desperdicia valiosos fondos comunitarios en la reducción de la dinámica del sector vitivinícola europeo y fija el importe de las ayudas a los viticultores en el promedio regional del valor de las ayudas, sin la restricción del techo de los 350 euros por hectárea.

Señora Comisaria, consideramos que se deben imponer restricciones sobre todas las medidas que creen excedentes, alteren el equilibrio del mercado y desemboquen en la distorsión del mercado con unos precios injustos a expensas de otros vinos. En nombre del Grupo Socialista y también en el mío propio, aplaudiré cualquier medida propuesta por la Comisión que aporte una solución equilibrada a la cuestión del azucarado, porque, como ha dicho el Grupo Socialista, hemos contribuido a elaborar una propuesta equilibrada que evite crear problemas transitorios.

No obstante, la nueva organización del mercado vitivinícola debería enriquecer y también respetar el conocimiento enológico de los consumidores, así como la protección de éstos a través de una política en materia de etiquetado. La Comisión de Agricultura ha propuesto, entre otras cosas, en la enmienda 166, que se ofrezca la indicación del porcentaje de dióxido de carbono, en la enmienda 157 que se ofrezca información relativa a la protección de la salud pública, y en la enmienda zu Baringdorf que se informe al consumidor acerca de la producción de vino que utilice organismos modificados genéticamente. Deberíamos reforzar este respeto por el consumidor con un etiquetado que incluya información acerca de las prácticas enológicas adoptadas.

Señora Comisaria, desearíamos señalar una nueva política sobre dos categorías de vino: la categoría que utiliza indicaciones geográficas o denominaciones de origen y la categoría de los vinos de mesa. Se trata de dos productos diferentes y ambos tienen su lugar en el mercado europeo internacional, y no creo que debamos trazar líneas divisorias que tengan repercusiones regionales.

Para concluir, me gustaría decir que la complejidad de la Política Agrícola Común no puede tratarse como un punto muerto o como un fracaso de las instituciones. Se debe, señora Comisaria, a la dimensión cultural de este producto, que deberíamos respetar en nuestras propuestas.

 
  
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  Jorgo Chatzimarkakis, en nombre del Grupo ALDE. – (DE) Señor Presidente, in vino veritas o, para citar a Goethe, la vida es demasiado corta para beber vino malo. Lo anterior resume el motivo fundamental para reformar el mercado vitivinícola de la UE. Nuestro informe trata de la calidad del vino europeo, que ciertamente puede compararse a los vinos importados del Nuevo Mundo. Pero, ¿cuál es el statu quo? En 2006, la producción de vino suponía el 5 % del valor total de la producción agrícola en la UE. En Europa la viticultura ocupa el 45 % de la superficie vitivinícola del mundo, se produce el 65 % de la producción mundial, se consume el 57 % del vino producido en el mundo y se alcanza el 70 % de las exportaciones mundiales, por lo que el vino europeo disfruta de una posición líder en el mercado mundial. En el mundo del vino, los europeos somos una auténtica superpotencia mundial.

Por consiguiente, necesitamos actuar para consolidar esta situación y, especialmente para aumentar la calidad de nuestros vinos. Las reformas que proponía, señora Comisaria, incluían la interrupción inmediata de la práctica de la destilación de crisis. Creo que muchas de las cosas que ha mencionado, como el almacenamiento privado y el fin de los subsidios a la exportación, las ayudas a los mostos y, por supuesto, el azucarado del vino, constituyen los puntos fundamentales de sus propuestas. Sin embargo, desde nuestro punto de vista, reflejan una perspectiva bastante tecnocrática desde el principio, ya que abordan cuestiones como el hecho de si debería existir algún vínculo entre el azucarado y las ayudas a los mostos.

Desde mi punto de vista, este Parlamento ha negociado un acuerdo bastante positivo entre Norte y Sur, dado que sus respectivas preocupaciones han dominado esta cuestión. En la Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural consideramos que nuestros acuerdos son extremadamente equilibrados. En este sentido me gustaría dar las gracias especialmente al ponente, el señor Castiglione, que ha realizado enormes esfuerzos por alcanzar acuerdos; creo que hemos logrado tomar en consideración las preocupaciones de todos.

Creo también que hemos dado una nueva y elegante forma a la solución tecnocrática inicial. Tenemos un equilibrio entre Norte y Sur. También me gustaría darle las gracias a usted, señora Comisaria, por indicar en su intervención que tiene intención de seguir en esta línea.

¿Cuáles son las cuestiones principales? Además del acuerdo que permite la continuación del azucarado, otro aspecto clave de nuestro informe se refiere a la protección de los productos regionales.

A la luz del cuidado de la calidad del vino europeo, es necesario seguir aplicando medidas de apoyo nacionales, y tales medidas se han fijado en 1 300 millones de euros. Creemos que estas cuestiones deberían seguir estando incluidas en el primer pilar, de modo que los pagos vayan a parar directamente a los viticultores. Además, era necesario hacer referencia —y creo que éste es uno de nuestros principales logros— a la necesidad de conceder especial atención a las denominaciones de origen y las indicaciones geográficas en las etiquetas. Se trata de una cuestión extremadamente importante desde nuestro punto de vista, porque las indicaciones del origen geográfico de los vinos son, ciertamente, una cuestión relativa a la propiedad intelectual, que ha de protegerse, y creo que hemos llegado a un acuerdo muy bueno en este sentido.

El Grupo ALDE apoyará estas enmiendas, es decir, todo el paquete de enmiendas, porque consideramos que constituyen una buena solución. Esperamos que el Consejo adopte ahora nuestras sugerencias. La voz del Parlamento Europeo es la voz del pueblo y la voz de los viticultores y los consumidores. Le pedimos, señora Comisaria, que luche también por todas estas cosas en sus conversaciones con el Consejo y en el ámbito público en general.

 
  
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  Sergio Berlato, en nombre del Grupo UEN. – (IT) Señor Presidente, señora Comisaria, Señorías, el texto que vamos a votar constituye un buen texto de transacción y mejora sensiblemente la propuesta inicial de la Comisión.

Nuestro objetivo sigue siendo dar inicio a una reforma dirigida a la revitalización del desarrollo del sector, tanto en el mercado interior como en el internacional. La demanda mundial no decae, sino que aumenta, y, por tanto, el punto de vista más adecuado no es reducir la producción, sino invertir en la calidad y la caracterización de los vinos europeos, en la reducción de costes, en la promoción del vino para ampliar el mercado y en el acceso de los jóvenes a la plantación de viñedos.

También es igualmente necesario limitar la reducción de la producción vitivinícola europea, tal como propone la Comisión, aumentando la autonomía de los Estados miembros para administrar el régimen de arranque. Debemos evitar la supresión de los viñedos que, sin ocupar tal vez una posición demasiado firme en el mercado, producen vinos regionales de gran calidad, con tradiciones históricas muy arraigadas, que conforman incluso hoy el tejido social muchas regiones.

Esta reforma, aunque crea condiciones de mayor competitividad, debe mantener la coherencia con el pasado y favorecer el mantenimiento de la viticultura como factor de conservación del territorio y el medio ambiente. Por consiguiente, somos favorables al hecho de que los recursos previstos se distribuyan en tres años en lugar de en cinco, se repartan principalmente sobre la base del criterio histórico y se ajusten en términos generales al mismo criterio utilizado para todas las demás reformas adoptadas por el momento.

Señora Comisaria, somos contrarios a la liberalización de nuevas prácticas enológicas y a la utilización de mostos importados para aumentar la graduación alcohólica de nuestros vinos o para mezclarlos con vinos de terceros países, ya que consideramos que ello podría desembocar en el deterioro de la imagen del vino y poner en peligro la relación de confianza con el consumidor y el producto, con gravísimas consecuencias sobre el consumo. Por el contrario, consideramos indispensable prever ayudas para los mostos concentrados y los mostos concentrados rectificados, utilizados para el aumento de la graduación alcohólica, con vistas a proteger una práctica enológica común en muchas regiones comunitarias.

Creemos que la inversión de los productores debe tomarse en consideración y que se deberían evitar cualesquiera alteraciones de los flujos comerciales que pudiesen aumentar la oferta disponible. Esta reforma debe fomentar la protección de las indicaciones geográficas y las denominaciones de origen como medio de garantizar y proteger mejor a los vinos europeos en el contexto de las negociaciones multilaterales y los acuerdos comerciales bilaterales.

Por último, señora Comisaria, estamos en contra de la plena liberalización de los derechos de plantación a partir de 2014 para los viñedos con denominación de origen e indicación geográfica, y apoyamos la propuesta del ponente de que la nueva reforma debería entrar en vigor el 1 de agosto de 2009.

 
  
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  Friedrich-Wilhelm Graefe zu Baringdorf, en nombre del Grupo Verts/ALE. – (DE) Señor Presidente, señora Comisaria, queremos que el vino sea una bebida única, tanto en su producción como en su consumo. Lo que quiero decir es que no queremos que ningún método de producción vitivinícola nos lleve en la dirección de Coca-Cola; queremos garantizar el futuro de las denominaciones de origen y las indicaciones geográficas. Queremos ver que se apoyan los métodos de producción orgánica, y también deseamos —hemos presentado una enmienda a tal efecto— que las regiones sean capaces de decidir por mayoría que sus vinos sólo puedan comercializarse embotellados. Convenimos con usted en que la destilación permanente del vino no es adecuada y que se debe impedir su introducción por la puerta trasera de la destilación de crisis. Compartimos su punto de vista en relación con esta cuestión.

Sobre el asunto de los derechos de plantación, consideramos que debe existir la posibilidad de aplicar un régimen de arranque. De hecho, si no se ofrece ninguna indicación sobre la autorización de nuevas plantaciones en un momento y un lugar determinados, la decisión de aplicar medidas de arranque no se basa en la cantidad de vino que puede comercializarse. Apoyamos la absoluta necesidad de aplicar esta condición.

Cuando habla de adición de mosto de uva o de azúcar, convenimos en la necesidad que usted manifiesta de modificar el equilibrio entre ambos métodos, ya que fundamentalmente ello significa que el azucarado seguirá siendo legal. Si se llegase a un acuerdo sobre la base de lo anterior, lo consideraríamos un resultado positivo. El azucarado es un antiguo procedimiento enológico. Por consiguiente, deberíamos conservarlo y rechazar muchas de las poco razonables demandas americanas en lo que respecta a nuestros procesos de producción vitivinícola.

Si se adoptan nuestras enmiendas apoyaremos el proyecto de informe del ponente en su totalidad.

 
  
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  Vincenzo Aita, en nombre del Grupo GUE/NGL. – (IT) Señor Presidente, Señorías, le diría al señor Castiglione que, como el Ministro De Castro ha dicho, la propuesta surgida de la comisión competente y que ahora se encuentra en el Parlamento es peor que la propuesta inicial que presentaba la Comisaria. Creo que estamos hablando de millones de personas que se dedican a la elaboración de este producto, que ha hecho grande a Europa en las cuestiones que se refieren a la calidad y los vínculos con el territorio.

Me gustaría empezar con una primera consideración, a saber, las medidas de arranque. Se dice que se pasa a entre 175 000 y 200 000 hectáreas. La primera pregunta sería: ¿quién se encargará del arranque y quién ocupará el espacio de los terrenos arrancados y qué sucede con la propuesta de que los fondos se utilicen —e incluso se reduzcan en lugar de aumentar— para reestructurar los viñedos con miras a mejorar la calidad? Es una pregunta que formulo al Parlamento: ¿por qué deberíamos dejar en la calle a cientos de trabajadores y agricultores para hacer sitio a las grandes multinacionales, como está ocurriendo en Sicilia, señor Castiglione?

Por consiguiente, también me pregunto: ¿por qué utilizar los Fondos europeos para el arranque y no utilizar los Fondos europeos para mejorar la calidad y para la reestructuración empresarial? ¡Hemos adoptado tantas medidas en esta Cámara y en las políticas comunitarias en los últimos años!

La segunda cuestión que desearía suscitar se refiere al libre mercado de los derechos de las zonas vitivinícolas. ¿Por qué debería existir un mercado liberalizado para toda Europa? ¿Qué sentido tiene comprar un terreno vitivinícola en Sicilia, Campania o Grecia, o en otro lugar y trasladarlo a otra zona? Las zonas vitivinícolas se encuentran ligadas a una determinada calidad, a una producción específica, a un producto típico o a un tipo ecológico que se ha consolidado precisamente en esas zonas. ¿Por qué hacer este tipo de propuesta?

¿Queremos favorecer aquí también el gran acaparamiento que se está produciendo ya en algunas zonas del Mediterráneo? Ésta es la cuestión fundamental, y por ello decimos que la mejor propuesta era la de la Comisaria. De hecho, si se trata de poner en marcha una reforma que contribuya a una producción de calidad y no expulse a los agricultores y los trabajadores de las zonas vitivinícolas, la propuesta del Parlamento es peor que la que defiende la Comisión. Por ello, votaremos en contra de este tipo de reforma.

 
  
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  Vladimír Železný, en nombre del Grupo IND/DEM. – (CS) Señor Presidente, la reforma del sector vitivinícola propuesta pone a la República Checa en una situación de desventaja y discriminación. La Unión Europea, que no se opuso a la dilución de los vinos estadounidenses que ahora entran legalmente en el mercado comunitario hasta con un 30 % de agua y que permite la adición de ácido para azucarar los vinos en Europa meridional, esta misma Unión Europea propone ahora la prohibición del uso de sacarosa en los países europeos más septentrionales. El uso de la sacarosa ha sido tradicional en nuestro país durante más de 200 años. La UE quiere sustituirlo por mosto concentrado, que los países de Europa meridional venderán de buen grado a un precio superior a lo que corresponde. La ayuda a la República Checa es del orden de 85 euros por hectárea de viñedo, mientras que algunos países favorecidos reciben hasta 245 euros. Ello es así porque la Unión Europea intenta aplicar un supuesto principio histórico, que discriminará a los nuevos Estados miembros. No obstante, la producción vitivinícola de la República Checa también se consume en el país. De ninguna manera contribuye a los excedentes de la producción europea. Por otra parte, la Unión Europea pide a la República Checa que contribuya financieramente a publicitar el vino excedentario europeo en terceros países. Por consiguiente, pedimos que los fondos destinados al sector vitivinícola se incluyan en las dotaciones nacionales de forma que los Estados miembros puedan repartirlos según sus propias necesidades.

La Unión tiene dos modos de tratar los excedentes de la producción vitivinícola. Uno es la destilación bárbara y sin sentido del vino para transformarlo en alcohol industrial y el otro es el arranque de vides, un arranque practicado en todas partes menos donde debería aplicarse realmente. De hecho, bastaría con proceder al arranque de todos los viñedos plantados ilegalmente en los países meridionales tradicionales, sobre todo uno de ellos, y los objetivos de la reforma se habrían cumplido. La superficie total de esos viñedos ilegales es igual al número de hectáreas de vides que la UE debe arrancar. La UE no puede pretender que no sabe la situación exacta o que no tiene imágenes vía satélite de los viñedos italianos plantados en secreto y que superan la cuota permitida. Para concluir, otro de los temas favoritos de los eurócratas vuelve a surgir en la reforma propuesta: la transferencia de competencia sobre esta cuestión del Consejo a la Comisión, es decir, funcionarios de la UE no electos. De este modo, se despojará a los países más pequeños de su derecho de decisión, y la producción vitivinícola tradicional de la República Checa desde el tiempo de las legiones romanas se convertirá en otro producto que se nos arrebata a favor de una producción a menudo ilegal en los países meridionales de la UE. Sin embargo, no tenemos intención de dejarnos arrebatar esta maravillosa tradición.

 
  
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  Peter Baco (NI). - (SK) Me pregunto si la reforma trata realmente del buen vino. El buen vino, como sabemos, es el vino que se vende. Ello significa que el cliente acepta su calidad al precio que se pide. Sin embargo, algunos países de la UE producen vino que no se vende y que cuesta 500 millones de euros al año.

La República Eslovaca y otros Estados miembros han llevado a cabo una reducción a ultranza de sus respectivos sectores vitivinícolas, por lo que ya no producen vinos invendibles. La creación de dotaciones nacionales de ayuda financiera sobre la base del denominado «principio histórico» es contraria a las normas del mercado. Nos discrimina y nos penaliza constantemente por no haber apoyado la producción de vinos invendibles.

Según la reforma propuesta, deberíamos recibir permanentemente sólo una fracción de la ayuda que se destina a los productores de vinos invendibles. Éste es el motivo por el cual pedimos que la ayuda se base únicamente en la superficie plantada y, aduciendo los mismos motivos de discriminación, no estamos conformes con la modificación del etiquetado de los vinos y deseamos que se mantenga el sistema existente.

 
  
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  Esther Herranz García (PPE-DE). - (ES) Señor Presidente, el próximo fin de semana seguramente se tomará ya la decisión política por parte del Consejo de Ministros de Agricultura sobre esta reforma de la OCM del vino.

En el caso del vino se trata no solamente de un alimento sino, además, de una joya económica dentro del sector agrario, muy castigado por las decisiones tomadas por la Comisión en los últimos años. Llegamos a tiempo, por primera vez en mucho tiempo: el Parlamento va a elaborar un informe que pueda ser utilizado por el Consejo para determinar, al final, su decisión política de este fin de semana. Y yo, de verdad, estoy muy satisfecha por ello y felicito al ponente por el trabajo realizado porque, por primera vez, este Parlamento ha decidido apostar por la calidad, por la cultura, por la tradición, por un producto mediterráneo que ha sido también llevado a otras regiones europeas y que nos engrandece no solamente a nivel continental sino también a nivel mundial.

Nuestro vino —no lo duden, Señorías— es el mejor del mundo; el vino europeo es el mejor del mundo. Por eso lo tenemos que proteger y tenemos que apostar por la promoción. Promoción de nuestros caldos no solamente fuera de la Unión sino también dentro, porque la juventud europea ha dejado de consumir vino en los últimos años. ¿Por qué ha dejado de consumir vino? Porque no nos hemos molestado en promocionarlo y en animarles a hacerlo.

Debemos prestar herramientas de competitividad al sector para que siga siendo competitivo no sólo dentro sino también fuera de la Unión. Promover el consumo y hacer participar a los jóvenes y a toda la sociedad europea de una cultura, la del enoturismo, la del consumo de vino, la del «saber hacer» y la del hablar y participar en sociedad.

Falta dinero para el desarrollo rural, Señorías, porque hay una decisión política tomada en diciembre de 2005 que no dota de dinero suficiente al segundo pilar. Pero no es a costa de las OCM de donde hay que sacar el dinero, sino animando a los Estados miembros a que participen con un poco más de sus presupuestos nacionales en el presupuesto comunitario. No por quitar dinero a los agricultores se va a conseguir salvar una laguna tan grande como la del desarrollo rural en el presupuesto europeo de estas perspectivas financieras.

En cuanto a los derechos de plantación, Señorías, no duden que hay que dar herramientas al propio sector para que se autorregule y las herramientas han de ser legales, y las herramientas legales han de venir desde aquí para seguir protegiendo los derechos de plantación que permitan controlar las producciones, en donde ya se está demostrando que se puede ser rentable controlando esas producciones como es en las denominaciones de origen, muy controladas.

Hay que respetar los compromisos y, por tanto, votaremos en contra de todas las enmiendas presentadas y, sobre todo, en contra de aquellas enmiendas que no respetan los compromisos firmados con anterioridad, y me refiero al Grupo Socialista.

 
  
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  Luis Manuel Capoulas Santos (PSE).(PT) Señor Presidente, yo también desearía comenzar por felicitar al ponente por el trabajo realizado, así como a la ponente alternativa del Grupo del PSE, no sólo como ponente alternativa de este informe, sino también del informe de iniciativa que precedió a este debate.

Su trabajo representa muy bien el espíritu de compromiso y la actitud constructiva de los Socialistas por encontrar una solución equilibrada. Los largos meses de debate permitieron comprobar tres cosas: la gran importancia de este sector desde el punto de vista económico y social, tan maltratado en el pasado por la Política Agrícola Común, el desajuste de las actuales reglas en relación con la situación actual del mercado y las alteraciones de los patrones de consumo, y la necesidad de introducir reformas para responder a estos problemas.

Este debate ha permitido también comprobar el elevado grado de consenso en relación con la lista de los problemas que afectan al sector. Sin embargo, no estábamos todos de acuerdo con las soluciones propuestas por la Comisión. De ahí que el acuerdo ampliado alcanzado en la Comisión de Agricultura, así como las propuestas del Grupo del PSE, propuestas detalladas dirigidas a completar tal acuerdo en relación con las cuestiones más sensibles, como la liberalización de los derechos de plantación, el arranque de las vides, la cuestión del azucarado y de las ayudas a los mostos, el mantenimiento del alcohol de boca, tan importante para algunos prestigiosos vinos, como el Oporto, cuya competitividad es necesario garantizar, la prevención de crisis, la promoción, etc., dan buena fe de la postura constructiva adoptada por el Parlamento Europeo.

La posición del Parlamento, por consiguiente, es un buen estímulo y una buena señal para el Consejo y la Comisión en relación con el camino que debemos seguir. Las líneas generales de la posición del Parlamento demuestran que es posible llegar a una solución final capaz de responder a los problemas generales del sector, así como a las cuestiones específicas de las regiones productoras.

Señora Comisaria, en un momento en el que vamos a empezar a debatir acerca del chequeo de salud de la PAC y, sobre todo, lo que nos interesa, la situación de la agricultura después de 2013, es importante que esta reforma se complete de forma rápida. Por consiguiente, espero que el Parlamento pueda inspirar al Consejo en las decisiones que se deben adoptar, porque la postura del Parlamento y las líneas generales de sus recomendaciones constituyen una buena señal para el sector vitivinícola europeo.

 
  
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  Donato Tommaso Veraldi (ALDE). - (IT) Señor Presidente, Señorías, gracias a la señora Comisaria, pero permítanme dar las gracias especialmente al ponente, el señor Castiglione, por el óptimo, intenso y valioso trabajo realizado.

La necesidad de superar los desafíos de la competencia internacional a través de programas de reconversión cualitativa y de protección de las características típicas de los productos son objetivos fundamentales que se deben salvaguardar en la reforma del sector vitivinícola europeo. No obstante, cabe destacar la importancia del mantenimiento de las ayudas a los mostos de uva concentrados y rectificados producidos en la Comunidad Europea, ya que se trata de una práctica enológica común en muchas regiones comunitarias. En lo que respecta al azucarado, con vistas a una mayor transparencia e información del consumidor, se debe prever que el posible uso de sacarosa para el aumento de la graduación alcohólica del vino se indique en la etiqueta.

Los programas de ayuda nacionales se deben utilizar para emprender campañas de promoción dentro de la Unión Europea, la prevención de crisis, la investigación y el desarrollo y, sobre todo, la mejora de la calidad del vino.

En lo que respecta a la liberalización de los derechos de plantación, la prórroga hasta 2013 podría ser aceptable para los vinos protegidos por denominaciones de origen e indicaciones geográficas. Con vistas a llegar a una situación de equilibrio para los demás vinos, la liberalización de los derechos de plantación se debe permitir únicamente tras el programa de evaluación de impacto de la Comisión, que se debe efectuar antes del final de 2012.

 
  
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  Andrzej Tomasz Zapałowski (UEN). - (PL) Señor Presidente, uno de los problemas fundamentales del mercado del vino es la importación de una cantidad cada vez mayor de vino de terceros países. Podríamos preguntarnos si el vino de tales países es mejor. La respuesta es que no. La calidad del vino de terceros países no es mejor que la de nuestros vinos, pero sus vinos son mucho más baratos.

En mi país natal se consume mucho vino. Mis conciudadanos están interesados en dos aspectos, a saber, el precio y la calidad. La etiqueta es menos importante para ellos, aunque es común pagar más por la marca que por la calidad del vino. La promoción por sí sola no logrará resolver nada. Ni tampoco atraerá a los clientes que se preocupan por los precios en los países de los antiguos quince Estados miembros. He podido comprobar esto último por mí mismo en las tiendas de Bruselas.

Acojo con enorme satisfacción que se haya apoyado la posibilidad de utilizar el término «vino de frutas». Se trata de un segmento del mercado tradicional específico y no compite con el mercado del vino de uva. Como en el caso de la definición del vodka, no podemos actuar en detrimento de las tradiciones de países, marcas o niveles de calidad específicos simplemente por el hecho de que el sector del vino tenga problemas.

 
  
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  Marie-Hélène Aubert (Verts/ALE). - (FR) Señor Presidente, señora Comisaria, ciertamente convenimos en la necesidad de poner fin a las ayudas que fomentan la sobreproducción y tienen efectos negativos inaceptables, pero no podemos aceptar la propuesta de hacer del vino, que es, sobre todo, un cultivo vinculado a un determinado territorio, un producto cada vez más normalizado, comercializable en todo el planeta y sometido a los caprichos de las modas y el marketing. Me gustaría hacer hincapié sobre dos cuestiones.

En primer lugar, la necesidad absoluta de proteger las indicaciones geográficas y las denominaciones de origen a menudo puestas en tela de juicio y que, sin embargo, consagran el vínculo con el territorio que caracteriza al modelo agrícola europeo. Pedimos que se ponga de manifiesto este modelo y que no se sacrifique en aras de la promoción del gran mercado para único beneficio de los mercaderes. También pedimos que se preste mayor atención a los métodos de cultivo ecológico de los viñedos, todavía hoy grandes consumidores de diversos productos y aditivos químicos. En este sentido, pediríamos un apoyo específico para el vino biológico, cuyas especificaciones están elaborándose en este momento.

La diversidad biológica de los territorios, los cultivos y los gustos, el desarrollo y la promoción de la calidad y la extraordinaria riqueza de los viñedos europeos: he aquí el futuro y los principios que deberían sustentar a esta reforma.

 
  
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  Ilda Figueiredo (GUE/NGL).(PT) Señor Presidente, mantenemos una posición muy crítica respecto a la propuesta de la Comisión Europea sobre la revisión de la organización común del mercado vitivinícola. Además del arranque de vides, la propuesta de la liberalización de los derechos de plantación es especialmente grave, y consideramos que el informe aprobado en la Comisión de Agricultura no salvaguarda debidamente esta cuestión. Tal propuesta pone en peligro el patrimonio vitivinícola europeo, el futuro de amplias regiones que constituyen zonas de producción de vinos con denominación de origen o indicación geográfica, así como de las que producen buenos vinos de mesa. Por consiguiente, en defensa de la cultura tradicional de la viña y el vino, el empleo y la diversidad biológica, insistimos en la defensa de los derechos de plantación, en el mantenimiento de la ayuda a la reestructuración de la viña, en el control de la producción y el mantenimiento de la calidad, con especial atención a la agricultura familiar y las bodegas cooperativas, el apoyo a la destilación del alcohol de boca y el uso de mostos de uva producidos en la región. Por otra parte, no apoyamos la adición de azúcar.

 
  
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  Jean-Claude Martinez (NI). - (FR) Señora Comisaria, más allá de los mecanismos de dotación, las primas o la plantación, este proyecto —el tercero en quince años— se reduce en efecto a tres ideas al servicio de un objetivo. La primera idea es el maltusianismo. Los vinicultores no son del agrado de la Comisión, por lo que ésta se propone arrancar las vides, tirar las uvas, prohibir el azucarado y reducir la producción, al igual que hizo con la leche o el trigo, que terminaron por escasear.

De hecho, la segunda idea se basa en el capitalismo que antepone los beneficios a cualquier otra consideración, que antepone la plantación, las importaciones, la adición de agua, la utilización de trozos de madera, la elaboración de vino con virutas de roble y la importación de mosto para hacer una sopa vitícola planetaria.

La tercera idea gira en torno a la globalización. Después del mercado único y la moneda única, ahora le toca al vino único. Una Coca-Cola vitícola aromatizada, amaderada, «parkerizada», que ni siquiera necesita a los vinicultores, porque el verdadero objetivo consiste en liberar las tierras vitícolas del Mediterráneo, concretamente 250 000 hectáreas en Languedoc-Rosellón, es decir, dos mil quinientos millones de metros cuadrados, de donde se van a arrancar las vides para plantar casas, un mercado que vale un billón de euros. La OCM vitivinícola terminará convirtiéndose en una organización común del mercado inmobiliario.

Aquí soy el diputado de los indios vinicultores. No quiero quitarle la cabellera, señora Comisaria, todo lo que quiero es que se deje vivir en paz al pueblo de los vinicultores, que producen felicidad desde hace 2 000 años.

 
  
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  Agnes Schierhuber (PPE-DE). - (DE) Señor Presidente, señora Comisaria, Señorías, permítanme comenzar dando las gracias a nuestro ponente por haber hecho todo lo humanamente posible para llegar a este texto de transacción. Desde que la Comisión presentó por primera vez un documento sobre la reforma de la organización común del mercado vitivinícola, y también en el debate de hoy, hemos podido observar cómo el vino es uno de los productos agrícolas más sensibles, y también uno de los más sofisticados, capaz de procurar emociones como muy pocos otros productos. Creo que el Parlamento Europeo, y especialmente la Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural, ha logrado aunar y presentar un paquete de transacción que refleja un enfoque equilibrado y garantiza, por ejemplo, el mantenimiento de los métodos enológicos tradicionales en los Estados miembros sobre la base de las diferencias de las prácticas vitivinícolas existentes en Europa y —algo que considero muy importante— la distinción entre vinos de calidad y vinos de mesa. Cabe destacar la importancia del mantenimiento de las denominaciones de origen, beneficiosas para los vinicultores, pero, sobre todo, para los consumidores.

La conservación de los límites del aumento de la graduación alcohólica promueve la producción vinícola en Europa. Por otra parte, es necesario tomar en consideración la diversidad climática, geográfica y estructural de las uvas destinadas a la producción de vino en Europa. Como austriaca, soy consciente de la necesidad de ciertas medidas, pero me opongo al arranque de vides obligatorio, porque es necesario estudiar con detalle qué vinos eligen los consumidores y determinar cuáles son las perspectivas de un mayor consumo. El ahorro logrado a través de estas reformas —y yo también deseo que se produzca tal ahorro— debe seguir en el primer pilar y continuar apoyando la vinicultura y a los vinicultores de un modo u otro.

Permítanme decir para terminar que creo que la Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural ha logrado presentar un paquete coherente y prudente, y espero que la votación parlamentaria de mañana transmita claramente al Consejo y la Comisión que queremos que la vinicultura también tenga un futuro en Europa.

 
  
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  Rosa Miguélez Ramos (PSE). - (ES) Señor Presidente, yo quisiera, en primer lugar, felicitar al Sr. Castiglione, el ponente de este Parlamento, por el magnífico trabajo realizado y porque su informe tiene la virtud de recoger muchas de las preocupaciones que hemos expresado, no sólo nosotros, diputados europeos, sino también el propio sector europeo del vino.

Señora Comisaria, desde que presentó usted esta propuesta de nueva OCM vitivinícola, las cosas han ido cambiando, algunas mucho, otras menos, pero yo creo que muchos de los cambios que se han producido han sido para bien. Por ejemplo, el arranque ha dejado de ser el eje de la reforma, y me ha gustado escucharle a usted hace un momento que la Comisión ya trabaja para esta medida con un horizonte de tres años, tal como pide el Parlamento, y no con un horizonte de cinco, tal como usted proponía.

Esta reforma de una OCM tan importante para la agricultura europea tiene –lo hemos dicho desde el principio– aspectos muy positivos, y así se lo quiero reconocer a usted. Por ejemplo, la simplificación y la flexibilización de la normativa, que nos va a permitir ser más competitivos, o también –se ha mencionado ya por parte de la Sra. Herranz– la promoción de los vinos europeos dentro y fuera de nuestro continente.

La supresión que usted ha propuesto de las actuales medidas de mercado, sustituyéndolas por un menú a incluir en los programas nacionales de apoyo, ha recibido muchas enmiendas. Es evidente que las medidas de mercado contribuyeron y contribuyen todavía a mantener un nivel de ingresos a los agricultores y una actividad económica en las zonas rurales. En este sentido, yo he querido, sin poner en peligro el compromiso del Sr. Castiglione, presentar una nueva enmienda para recoger una ayuda directa a la diversificación, ayuda que los Estados miembros tendrían la oportunidad de recoger en sus dotaciones nacionales con el fin de facilitar a los agricultores la transición a la nueva OCM y cuyas duración y modalidades se establecerían en el comité de gestión.

Señora Comisaria, yo creo que, para agentes que han estado acostumbrados a trabajar dentro de esta OCM y con el apoyo de las actuales medidas de mercado, ésta es la manera de facilitarles el paso a la diversificación y también la manera de facilitarles la entrada en esta nueva OCM, que este Parlamento –espero– aprobará mañana.

 
  
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  Anne Laperrouze (ALDE). - (FR) Señora Comisaria, deseo que preste oídos al mensaje de la Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural, que ha aportado unas modificaciones importantes a su propuesta de reforma. Apoyo el rechazo de la liberalización automática de los derechos de plantación en 2014, especialmente en relación con los vinos protegidos por denominaciones de origen e indicaciones geográficas. Para los demás vinos, la decisión de liberalizar los derechos de plantación debería tomarse únicamente después de haber valorado los efectos de la reforma de la OCM.

En relación con el azucarado, considero importante no desperdiciar nuestras energías sobre esta cuestión. Lo que cuenta ahora es mantener las prácticas enológicas que conforman la calidad y la identidad de los vinos europeos.

Me gustaría mencionar especialmente la cuestión de los vinos de mesa. La propuesta de la Comisión Europea ofrece, para los vinos de mesa, la posibilidad de referirse a un lugar de origen específico: por ejemplo, los vinos de las costas de Provenza, los vinos andaluces, los vinos de Toscana, etc. Sin embargo, ello confundirá a los consumidores y dará lugar a una competencia desleal entre los vinos con denominación de origen, que respetan unas especificaciones muy estrictas, y los vinos de mesa, que se benefician de una gran libertad de producción. Mantengamos, por tanto, la legislación actual, ya que la única referencia debería ser la del país en el que se produce el vino: vino de España, de Italia, de Francia, etc.

En lo que respecta a la cuestión de las informaciones que deben figurar en la etiqueta, considero importante mencionar el tipo de embotellador: vinicultor independiente, cooperativa, u otros. La profesión de vinicultor tal como se ejerce en Europa goza de una imagen muy positiva, lo que no es necesariamente el caso de los vinos producidos en otras partes del mundo. Por consiguiente, creo que es importante ofrecer información a este respecto.

Por último, me gustaría especialmente felicitar a nuestro ponente, que ha logrado un amplio consenso de los diputados al PE sobre un texto de transacción, en un debate a menudo apasionado, que transmite mensajes inequívocos para que la Unión Europea siga siendo el primer productor mundial de vino, garantice el futuro de más de un millón y medio de empresas vitivinícolas y mantenga su posición de principal exportador.

 
  
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  Mikel Irujo Amezaga (Verts/ALE). - (ES) Señor Presidente, señora Comisaria, me centraré en los derechos de plantación, ya que, como es bien sabido, la reforma pretende liberalizar el mercado para el 2013, eliminando los derechos de plantación, mientras congela los fondos y no ofrece una alternativa real a los 2,4 millones de viticultores europeos. Todo ello eliminaría de un plumazo a los pequeños y medianos viticultores y dejaría, una vez más, un mercado tan culturalmente nuestro en manos de poco menos de media docena de multinacionales.

Considero esto inadmisible. ¿Es que acaso no se da cuenta la Comisión de que quienes más defienden los derechos de plantación son aquellas denominaciones, como, por ejemplo, en mi caso Rioja, que son las que más y mejor vino de calidad producen, más venden y más exportan? Yo soy de Navarra, donde la liberalización es un hecho ya: los derechos de plantación no valen nada, pero mientras en Navarra el kilo de uva se vende a quince céntimos, en La Rioja, a escasos diez kilómetros, ese kilo vale más de un euro.

Mientras La Rioja vende todo, en Navarra hay que acudir a destilaciones de crisis. Entonces, es innegable que la eliminación paulatina del proteccionismo es buena, pero no hay que convertirla en dogma. La Comisión no ha presentado ni un solo informe serio que demuestre que la liberalización, que la supresión de estos derechos, en 2013 o sea cuando sea, vaya a ir en beneficio del mercado vitivinícola.

 
  
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  Diamanto Manolakou (GUE/NGL). - (EL) Señor Presidente, la propuesta de la Comisión tiene por objeto reducir la financiación y concentrar el sector en manos de grandes grupos. Todos sabemos de sobra cuál será el resultado, porque lo hemos visto con otros cultivos. Cuando se arrancan miles de hectáreas, se deja sin trabajo a miles de pequeños y medianos vinicultores y muchas zonas —especialmente las montañosas o las menos favorecidas— se despueblan, con las consiguientes repercusiones para la diversidad biológica. Las consecuencias serán dramáticas: el desempleo y los problemas medioambientales no harán más que aumentar. Aumentarán las importaciones, también las de vinos de dudosa calidad, en detrimento de la salud pública.

Rechazamos la propuesta de la Comisión, así como el informe de la Comisión de Agricultura, porque introduce medidas que son aún peores. Permite la adición de azúcar con vistas a aumentar la graduación alcohólica con elementos ajenos, cuando se podrían lograr los mismos resultados con mosto. También permite el uso del término «vino» para caldos que no se producen a partir de uva, lo que degrada la calidad del vino de Europa, principal exportadora de vino del mundo.

Esta política insidiosa y retrógrada redunda en perjuicio de los vinos europeos y los pequeños y medianos vinicultores, y refuerza la actividad de las grandes empresas. Por todo ello, estas propuestas se deberían rechazar y condenar.

 
  
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  Dimitar Stoyanov (NI). - (BG) Señora Comisaria, ha señalado usted en repetidas ocasiones en su intervención que nuestro mercado vitivinícola necesita una reforma. Me gustaría que explicase, señora Comisaria, a qué mercado se refiere, porque la propuesta de la Comisión que presenta no procura protección para el mercado de Bulgaria. La propuesta de la Comisión contiene medidas flagrantemente discriminatorias y aplica un doble rasero en perjuicio de los países de Europa oriental, donde las condiciones para la producción vitivinícola son menos favorables.

Cuando se unió a la Unión Europea, mi país esperaba encontrar la liberalización del mercado y el crecimiento económico, pero lo que ha recibido a cambio de su adhesión ha sido el aumento de los precios, unos elevados índices de inflación y unas normas que mis conciudadanos ni siquiera habían visto en los tiempos del socialismo y los planes económicos. Gracias.

 
  
  

PRESIDE: Luisa MORGANTINI
Vicepresidenta

 
  
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  Ioannis Gklavakis (PPE-DE). - (EL) Señora Presidenta, permítame felicitar al ponente, el señor Castiglione, por su informe. Se ha dicho mucho ya acerca de la reforma del mercado vitivinícola y, aunque siempre he apoyado el punto de vista de que nuestros vinos deben conservar su calidad, tradición y autenticidad si quieren realizar progresos y ocupar una posición competitiva, reconozco, no obstante, que las ventajas de las que gozan los países de Europa meridional en términos de horas de sol no deberían obstaculizar la producción de los países septentrionales.

Estoy seguro de que todo el mundo en esta Cámara desea una decisión equilibrada. Por consiguiente, considero que, como el Consejo está derivando hacia la autorización del azucarado, es conveniente que también disponga el mantenimiento del statu quo, es decir, que apoye la adición de mostos para aumentar la graduación alcohólica de los vinos, de forma que la enorme diferencia de precios entre el azúcar y los mostos no suponga un grave revés para los vinicultores que tradicionalmente utilizan mostos concentrados para aumentar la graduación alcohólica, especialmente en lo que se refiere a un auténtico producto vinícola.

Por último, me gustaría añadir que el arranque de vides se podría considerar una medida para limitar la producción comunitaria, pero debemos tomar en consideración las pequeñas regiones insulares, donde los Estados miembros deben poder limitar el arranque por motivos sociales, económicos y, sobre todo, medioambientales. Por otra parte, esos viñedos no son los responsables de la sobreproducción comunitaria, sino que, por el contrario, en la mayoría de los casos producen vinos de excelente calidad.

Me gustaría terminar diciendo que el vino europeo es el mejor del mundo. Es un vino con una larga tradición a sus espaldas. El vino nació en Europa. Por consiguiente, debemos mantener la calidad y la tradición del vino y adoptar también una política más agresiva; deberíamos publicitarlo porque el consumo de alcohol aumenta entre los jóvenes europeos —un dato muy negativo—, mientras que su consumo de vino disminuye, y ello da fe de la falta de información existente.

 
  
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  Vincenzo Lavarra (PSE). - (IT) Señora Presidenta, señora Comisaria, Señorías, esta reforma ciertamente vuelve a reescribir los aspectos fundamentales del sector vitivinícola para hacerlo competitivo en los mercados mundiales. Con el informe Castiglione hemos hecho hincapié sobre el concepto de que la fuerza competitiva del vino europeo, la que permite vencer la competencia del Nuevo Mundo, reside en la calidad.

En nombre de la calidad hemos mejorado algunos puntos de la propuesta de la Comisión, como en lo que se refiere al arranque en relación con el momento del año y las limitaciones ecológicas, así como sobre la liberalización de los derechos de plantación y las salvedades que se han recordado también durante el debate. Hemos sostenido que se efectúen controles más atentos para no facilitar demasiado la aprobación de prácticas enológicas y que aumente la cofinanciación comunitaria para las campañas de promoción.

No obstante, nuestro apoyo a la calidad no puede conciliarse con la práctica del azucarado. Comprendemos, Señorías, que en algunos países se favorezca esta práctica por motivos económicos, pero en ese caso pedimos que se apliquen las mismas normas y el mismo régimen legislativo anterior a la ayuda a los mostos. Sobre todo, consideramos indispensable que, en nombre del principio de una información a los consumidores transparente y correcta, se haga obligatoria la indicación en la etiqueta del recurso a la sacarosa.

Se trata de respetar, Señorías, y me dirijo a algunos de ustedes especialmente, los principios de trazabilidad por los que hemos luchado en este Parlamento haciéndolos nuestra misión para la protección de los consumidores.

 
  
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  Presidenta. − Calidad y salud: en lo que a mí respecta, el azúcar me sienta mal, así que recordemos también este binomio.

 
  
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  Olle Schmidt (ALDE). - (SV) El vino es una bebida con una larga tradición, una bebida que pertenece la cultura europea. In vino veritas, decían los antiguos romanos. Pero el vino también es una bebida alcohólica que perjudica la salud pública, sobre todo si se consume en grandes cantidades. La vinicultura es una industria importante en muchos de los Estados miembros de la UE y crea puestos de trabajo y ofrece una nueva vitalidad a las zonas rurales. Creo que el vino es un producto que, en gran medida, debería poder venderse si es de buena calidad. De ahí la dificultad de comprender las propuestas del informe en relación con el refuerzo del apoyo a su comercialización. El contribuyente europeo no debería hacerse responsable de costear la actividad de los vinicultores europeos para que puedan comercializar productos que no podrían competir en condiciones de libre mercado.

Por una parte, la UE habla acerca de un consumo de alcohol moderado y, por otra, desea vender más vino. Ambas cosas no casan. Ciertamente, el mercado vitivinícola europeo debe reformarse, pero debemos hacerlo de forma sensata. Los mercados vitivinícolas son variados y, tradicionalmente, funcionan de forma diferente, al igual que la demanda del público en la UE.

 
  
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  Adamos Adamou (GUE/NGL). - (EL) Señora Presidenta, señora Comisaria, dos de las principales medidas propuestas son el arranque de vides y el azucarado del vino.

La primera es un procedimiento contraproducente y nada respetuoso con el medio ambiente que fundamentalmente provoca el éxodo forzoso de sus puestos de trabajo de miles de pequeños y medianos vinicultores a los que, en lugar de recibir ayuda para conservar su trabajo, se expulsa para crear una mano de obra barata.

En lo que respecta al azucarado, nuestro rechazo se basa en el hecho de que la autorización del aumento de un 4,5 % en volumen y el uso del término «vino» para bebidas que no se producen a base de uva degradará la calidad y las características específicas del vino. Por otra parte, la denominada «simplificación del etiquetado» contribuirá a degradar aún más la calidad, ya que no incluirá la obligación de indicar la zona en la que se ha producido el vino.

Así, me gustaría señalar que, con razón o sin ella, por ejemplo en mi país en el pasado se efectuaron arranques de vides masivos, para los que, no obstante, no se prevén medidas de ayuda financiera a escala comunitaria. En puridad, deberíamos votar contra la propuesta y apoyar la propuesta minoritaria que aborda las preocupaciones sociales y económicas de los productores de mi país, Chipre, así como las de los demás productores europeos.

Ha llegado el momento de ayudar a los productores, en lugar de dejarles a merced de una espiral de desempleo y de unos ingresos cada vez más exiguos.

 
  
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  Struan Stevenson (PPE-DE). - Señora Presidenta, yo procedo de una circunscripción en Escocia donde no se produce vino. ¡El cambio climático tendría que cambiar mucho las cosas para que pudiéramos producir vino en Escocia! Pero sí que producimos un whisky muy bueno, que le recomiendo.

Intervengo en nombre de mi colega, señor Parish, que ha tenido que asistir a una reunión con el señor Michel Barnier en París, y en nombre del sector vitivinícola del Reino Unido, que como saben sus Señorías, es muy pequeño – representa el 0,01 % de toda la producción vitivinícola comunitaria – pero que no precisa subvenciones ni ayudas económicas de Europa. Ahora bien, si el nivel de minimis de producción no se aumenta a 50 000 hl, el Reino Unido tendrá que imponer una prohibición de plantación hasta 2014. En un sector tan pequeño como éste, en el que existe cierta necesidad de expansión, sería profundamente injusto que tuviéramos que hacer eso. Aunque el sector vitivinícola del Reino Unido se expandiera cuatro veces de aquí a la fecha de supresión del régimen de derechos de plantación, lo cual es altamente improbable, representaría únicamente el 0,05 % de la producción total de la UE, lo que significa un 1 por 2000 de toda la producción vitivinícola comunitaria.

Espero, por tanto, que sus Señorías apoyen las enmiendas del señor Parish. No estoy tratando en ningún caso de interferir con el compromiso. El señor Castiglione ha hecho un trabajo estupendo: se presentaron 795 enmiendas y, gracias al compromiso alcanzado, se ha conseguido reducir su número hasta niveles manejables. No quiero hacer nada que lo entorpezca, pero espero que se comprenda la posición del Reino Unido.

 
  
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  Gilles Savary (PSE). - (FR) Señora Presidenta, me gustaría empezar por felicitar a nuestro ponente, el señor Castiglione, por haber logrado modificar considerablemente las posiciones de la Comisión. Nos enfrentamos en efecto a una paradoja: por una parte, en el mundo nunca se ha bebido tanto vino y, por otra, de aquí a diez o quince años asistiremos a una progresión nunca vista del consumo de vino en el mundo y, sin embargo, se nos dice que en Europa existe una sobreproducción vinícola. Tengo la impresión de que, más que una sobreproducción se trata de una crisis de comercialización y, principalmente, de marketing, y éste es el motivo por el cual no querría que la reforma que se nos propone hoy ceda a ninguna presión a la baja para que la producción europea se ajuste a la de los nuevos países productores.

Recordemos lo que ha ocurrido con la industria europea. Hoy, la primera potencia industrial europea que fabrica productos de alta gama es Alemania, país que ha seguido en esa misma línea de producción, negándose a hacer una revisión a la baja de la misma, y que actualmente es el primer país exportador del mundo, a pesar de la llegada de China y la India a la escena internacional.

No podemos menoscabar la calidad de nuestros viñedos y su imagen de marca. Por consiguiente, no debemos ceder a una grosera industrialización del vino que en el futuro nos ofrecería un vino Heineken, un vino Danone, un vino Coca-Cola y un vino Pepsi-Cola. Sin embargo, tengo la impresión que la Comisión está tentada de liquidar a los pequeños a favor de los más grandes. Estoy seguro de que haciendo esto perderíamos nuestro espíritu.

Por ello, señora Comisaria, le pido que vele por que todo lo que conforma la calidad del vino y todo lo que pueda mejorar tal calidad —como la reducción de rendimientos, las ayudas a la comercialización, la protección cuidadosa de las indicaciones geográficas y las denominaciones de origen— se mantenga, no sólo dentro de la Unión Europea, sino también fuera de ella, con ocasión de las principales negociaciones comerciales multilaterales. Creo que esto es extremadamente importante. En caso contrario perderíamos sin duda uno de los elementos más importantes de nuestra agricultura y también de nuestra civilización europea, porque el vino es un producto de cultura y de civilización. Éste es el motivo por el cual no podemos ceder a los cantos de sirena del mercado y la industrialización.

 
  
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  Astrid Lulling (PPE-DE). - (DE) Señora Presidenta, la política es el arte de lo posible. Esta máxima también se aplica a esta última reforma de la organización común del mercado vitivinícola. Cabe destacar, no obstante, que el supuesto de la Comisión en 2006 se fundamentaba en unos excedentes de vino no comercializables en la UE, que no se han materializado, y que su propuesta legislativa hacía caso omiso en gran medida de la opinión del Parlamento Europeo de febrero.

Como ocurrió en 1999, logramos, gracias a nuestra tenacidad y nuestros recursos y en estrecha cooperación con las empresas, especialmente en el grupo de trabajo interpartidista sobre el vino, llegar a un acuerdo para salvaguardar la supervivencia de la comercialización del vino tanto en los países de Europa meridional como septentrional, a condición de que los vinicultores produjesen vinos de calidad que se comercializasen de forma efectiva dentro y fuera de la UE. Tenemos intención de crear el conjunto de instrumentos necesario para hacer recaer sobre las regiones la responsabilidad de utilizarlos en el seno de un marco financiero adecuado.

En el contexto de la irritante controversia acerca de los procesos vinícolas innecesariamente alimentada por la Comisión volvimos a alcanzar un acuerdo, en gran medida sobre la base del de 1999, aunque la Comisaria aún no está satisfecha en este sentido. El sentido común y el convencimiento de que los problemas de comercialización en el sur no se resolverán haciendo imposible la producción de vino comercializable en el norte se han impuesto y espero que una amplia mayoría en esta Cámara apoye esta idea.

El peligro, como siempre, reside en el excesivo detalle. Respeto el texto de transacción, en el que el ponente también ha tenido que hacer concesiones, y le felicito por ello. Por este motivo, no tengo intención de presentar ninguna enmienda nueva, aunque no por ello dejaré de manifestar mi opinión cuando votemos las desastrosas propuestas que nada tienen que ver con el acuerdo alcanzado.

Si el propósito es fomentar el aumento de la graduación alcohólica del vino a través del mosto de uva, resulta enormemente contraproducente, por ejemplo, insistir en que las etiquetas de las botellas de vino lleven una indicación del origen del mosto de la UE utilizado. Lo importante es que las reformas contribuyan a garantizar el suficiente potencial de producción en términos de cantidad y calidad para mantener nuestro liderazgo en el mercado mundial y para asegurar que en la UE y fuera de ella se bebe mucho más vino para mantenernos más sanos.

(Aplausos)

 
  
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  Bogdan Golik (PSE). - (PL) Señora Presidenta, me gustaría empezar dando las gracias al ponente. Además, me gustaría manifestar mi agradecimiento a todos los miembros de la Comisión de Agricultura por el arduo trabajo que han realizado para lograr el consenso sobre una cuestión tan esencial y tan extremadamente compleja como la reforma del mercado vitivinícola.

Creo que todos estamos de acuerdo en que es necesario aportar cambios en el sector en respuesta a los procesos de la globalización y la liberalización comercial. Sin embargo, no siempre convenimos en el modo de llevar a cabo tales cambios. Por consiguiente, podemos decir con mayor motivo aún que el acuerdo alcanzado sobre una serie de cuestiones clave para los vinicultores es un éxito común. El acuerdo toma en consideración las necesidades y las condiciones de las diferentes regiones de la Comunidad, cuyos medios naturales y climas difieren en gran medida. Los métodos de la producción vinícola, por consiguiente, también difieren.

En concreto, desearía hacer hincapié sobre la enmienda que permite a los Estados miembros utilizar el término «vino» para referirse a otros tipos de caldos diferentes del vino de uva. En algunas partes de Europa la tradición de la elaboración de vino de frutas se remonta al siglo XII. Ello forma parte de nuestro patrimonio cultural común. Por consiguiente, es importante no introducir cambios en el etiquetado de los vinos de frutas que podrían resultar confusos. Los vinos producidos a partir de frutas como las manzanas o las grosellas se comercializan con la designación de vinos de frutas o de vinos con el nombre de la fruta en cuestión. Estos vinos se consolidaron en el mercado europeo hace muchos años y me complace que las disposiciones relativas a los vinos de frutas se hayan mantenido.

 
  
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  Béla Glattfelder (PPE-DE). - (HU) Muchas gracias. Me gustaría comentar tres cosas, ya que el sector vitivinícola es demasiado amplio como para abordar todas las posibles cuestiones. La primera cuestión se refiere a las ayudas al arranque de vides, la segunda a las ayudas a la reestructuración de los viñedos y la tercera versa sobre la destilación obligatoria de subproductos.

Estoy de acuerdo con el fundamento de la reforma. Las normas actuales que se aplican al sector vitivinícola son insostenibles. Las ayudas a la destilación deben cesar, ya que constituyen una pérdida de recursos. La producción es excedentaria, y para resolver este problema debemos arrancar una proporción de vides significativa. Hasta ahora todo iba bien. Los problemas empiezan ahora, ya que lo anterior sólo se puede poner en práctica de forma adecuada si se arrancan las vides y se concentran las ayudas al arranque en las regiones que producen los excedentes. Sin embargo, esto no ocurre. De hecho, lo que sucede es que los Estados miembros y regiones que no producen excedentes deberán asumir injustamente gran parte de la carga con arreglo a la reforma. Esto es especialmente inaceptable para los nuevos Estados miembros, ya que, antes de la adhesión, cuando todavía no pertenecían a la UE, no recibimos ninguna ayuda a la destilación ni tampoco nuestra producción era excedentaria. Desde entonces, se ha arrancado alrededor del 10 % de las vides en Hungría. Ello no se ha tenido en consideración en la reforma, que además se realiza en un momento en el que no sólo no producimos excedentes, sino que nos hemos convertido en un importador neto. Esta reforma supone una carga sobre todo para los países que tenían una producción vitivinícola equilibrada, y de hecho producíamos más o menos el vino que se consumía.

La segunda cuestión se refiere a la ayuda a la reestructuración de los viñedos. Resulta especialmente inaceptable que esta forma de ayuda se reduzca en Hungría. Señora Comisaria, no abra la caja de Pandora. Es mucho mejor celebrar un debate en lugar de tomar una decisión injusta. La decisión del Parlamento ofrecerá una solución adecuada y recomendará que la ayuda a la reestructuración no sea inferior en ningún Estado miembro de lo que era en 2007-2008, lo que constituiría una buena solución.

También apoyo el rechazo de las normas relativas a la destilación obligatoria de los subproductos, porque se trata de una medida superflua y derrochadora y no resulta sostenible desde el punto de vista de la protección medioambiental. Muchas gracias.

 
  
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  Csaba Sándor Tabajdi (PSE). - (HU) Señorías, convengo en que la reglamentación del sector vitivinícola no ha sido positiva hasta ahora, y al mismo tiempo resulta bastante cuestionable que esta reforma del sector aporte algún beneficio. Existen innumerables cuestiones, porque es evidente que esta reforma es esencial, pero se pondrá en práctica en detrimento de las regiones vitivinícolas más pobres. La distribución de las dotaciones nacionales —de las que ha hablado la Comisaria— resulta extremadamente perjudicial para los nuevos Estados miembros. La reforma del sector vitivinícola es discriminatoria y premia sólo a aquéllos que hasta ahora han producido vino de escasa calidad para su destilación porque reciben igualmente una compensación económica.

El Parlamento ha avanzado en la dirección adecuada, y el acuerdo final podría establecer que la superficie y la cantidad suponen los dos tercios de los criterios y la tradición histórica el tercio restante. Sería muy útil seguir contando con la posibilidad de aumentar la graduación alcohólica a través del azucarado. El marketing es un factor extremadamente importante, pero también debe garantizarse dentro de la Unión Europea. Estoy completamente de acuerdo con la abolición de la destilación, y éste es el elemento más positivo de la reforma, pero insisto en que este dinero irá a parar a aquéllos que hasta ahora han producido para la destilación. El concepto del arranque de vides tiene el defecto de ser muy atractivo para los Estados miembros más pobres. En los nuevos Estados miembros también deberemos arrancar vides que producen un vino de buena calidad. Gracias por su atención.

 
  
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  Czesław Adam Siekierski (PPE-DE). - (PL) Señora Presidenta, el objeto principal de esta reforma debería ser lograr la sostenibilidad y mejorar la competitividad del sector vitivinícola de la Unión Europea. También cabe destacar la importancia de reforzar la posición de los vinos europeos de renombre, que se producen desde hace siglos gracias a una larga tradición, de modo que no pierdan su competitividad en relación con los vinos del denominado Nuevo Mundo. El presupuesto destinado a este mercado se debería emplear de forma más sensata. No deberíamos fomentar la destilación. En su lugar, deberíamos promover los vinos europeos para recuperar los mercados perdidos y ganar terreno en otros nuevos.

Me gustaría mencionar tres importantes cuestiones. En primer lugar, en relación con la opción del azucarado, se debe mantener el statu quo. En segundo lugar, también se debe mantener el statu quo en relación con los vinos de frutas. Lo anterior significa que debería seguir siendo posible utilizar el término «vino» para designar los vinos de frutas. En tercer lugar, el nivel mínimo se debería aumentar, por ejemplo, a 50 000 hectolitros. Ello estimularía la producción y contribuiría al desarrollo de la vinicultura local en países que no producen grandes cantidades de vino. Este cambio no tendría repercusiones sobre el mercado comunitario del vino.

 
  
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  Christa Prets (PSE). - (DE) Señora Presidenta, señora Comisaria, como hemos escuchado hoy, la tradición de la vinicultura se remonta a cientos de años atrás. Durante decenios hemos intentado mejorar la calidad de nuestros vinos, y estos esfuerzos han cosechado muchos éxitos, entre los que yo, como austriaca, puedo también incluir los de mi país, especialmente los que se han llevado a cabo en mi provincia natal de Burgenland.

Una parte de este éxito, no obstante, se ha debido al uso de sacarosa. La adición, para aumentar la graduación alcohólica del vino, de mosto concentrado procedente de otras regiones supondría una alteración del carácter de los vinos de nuestra región. Ciertamente no podemos permitir esto, ni tampoco tendría ningún sentido para nuestros vinicultores, que han producido vinos de elevada calidad durante muchos años.

Es impensable que se pueda prohibir la adición de sacarosa y se sustituya este aditivo por mosto concentrado para compensar el abandono de la práctica, extremadamente costosa, de la destilación de crisis. Por ello, creo que deberíamos apoyar el antiguo paquete de transacción, que nos permitiría, entre otras cosas, preservar nuestras culturas y tradiciones vitivinícolas regionales.

 
  
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  Oldřich Vlasák (PPE-DE). – (CS) Señora Presidenta, señora Comisaria, no hay duda de que es necesario aplicar nuevas reglas de juego en el sector vitivinícola. La viticultura europea es la última parte de nuestra política agrícola que aún no se ha reformado y todavía funciona sobre la base del principio de «cuanto mayor es la producción, más dinero de Bruselas». Ello a menudo lleva a los vinicultores a prestar más atención a la cantidad que a la calidad, algo que no ha pasado desapercibido a los ojos de nuestros consumidores europeos. Cada vez compran más vinos de California, Chile o Sudáfrica en lugar de comprar vinos moravos, vinos checos, vinos franceses o vinos italianos. Deberíamos apoyar la calidad y la competitividad. Sin embargo, ello no debe discriminar a ciertos Estados miembros en beneficio de otros. Si realmente deseamos llegar a un acuerdo sobre la reforma del sector vitivinícola, tal reforma no puede incluir la prohibición del uso de azúcar de remolacha para aumentar la graduación alcohólica del vino.

Todos nuestros países tienen condiciones climáticas diferentes y cuentan con tradiciones muy diversas. El entorno geográfico de los países más septentrionales de Europa es muy diferente del de los países meridionales. Nuestro clima frío a menudo hace necesario añadir azúcar a nuestros vinos. En mi país se ha añadido azúcar al vino durante más de doscientos años, ya que se trata de un método tradicional. La Comisión Europea sugiere ahora prohibir el azucarado y sustituirlo por la adición de mosto concentrado. El mosto concentrado, si no se subvenciona, cuesta al menos el doble que el azúcar, además de que sólo se produce en unos pocos países. Si tuviésemos que utilizar mosto concentrado o rectificado para aumentar la graduación alcohólica de nuestros vinos, deberíamos importarlo de otros países, lo que contravendría uno de los principios básicos de la viticultura europea, a saber, la denominación del origen del vino a través del origen de las uvas. Aparte de ello, esta medida haría aumentar el precio del vino y, por consiguiente, lo haría menos competitivo en el mercado. Así, en mi opinión, estaríamos hablando de un caso de discriminación. Mientras la Comisión se opone al azucarado de los vinos, nadie parece preocuparse por su acidificación, es decir, la adición de ácido tartárico, principalmente en los países de Europa meridional. Me gustaría alzar una copa llena de vino hecho con dignidad para brindar por una reforma digna que no pueda ser tachada de discriminatoria ni esté teñida de favoritismo.

 
  
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  Presidenta. − ¡Me temo que el vino debería estar hecho con uvas!

 
  
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  Gábor Harangozó (PSE). - (HU) Muchas gracias, señora Presidenta. Señora Comisaria, Señorías, el propósito de la reforma del mercado vitivinícola es fomentar una producción de vinos de buena calidad. Acogemos con satisfacción el hecho de que la recomendación seguirá haciendo posible aumentar la graduación alcohólica con azúcar en las zonas en las que la adición de azúcar constituye un método tradicional. Existen buenos vinos en los nuevos Estados miembros, también en Hungría, y normalmente no producimos excedentes. Si un vino es de buena calidad, el hecho de haber añadido azúcar o haberlo dejado de hacer no tiene ninguna importancia.

No obstante, la modernización y la reestructuración son necesarias para hacer los vinos más comercializables. La función del marketing y el establecimiento de un marco presupuestario más amplio revisten especial importancia en relación con las inversiones necesarias para promover los cambios estructurales, especialmente en los nuevos Estados miembros. Justamente por este motivo no podemos aceptar la recomendación de que una distribución basada en consideraciones históricas debería desempeñar un papel importante en la conformación de las dotaciones nacionales, lo que conduciría a la discriminación y beneficiaría sobre todo a los países responsables de la sobreproducción. Gracias por su atención.

 
  
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  Zita Pleštinská (PPE-DE). - (SK) La Unión Europea es una región productora de vino de importancia internacional. Gracias a la producción de vinos de gran calidad se ha asegurado una posición dominante en el mercado mundial. No obstante, como resultado de la globalización, la producción de vino europeo se enfrenta a la amenaza de las importaciones de vino barato procedente de Estados Unidos, Sudamérica, Sudáfrica, Australia y Nueva Zelanda.

Los vinos más baratos de terceros países pueden hacer las delicias de los consumidores europeos, pero son un quebradero de cabeza para los productores europeos. Debido a unos costes de producción más elevados, los vinicultores europeos habrían de luchar a brazo partido en un mercado totalmente liberalizado, y de ahí la reforma de nuestro sector vitivinícola.

En el presupuesto comunitario se han asignado 1 300 millones de euros al sector vitivinícola. Debemos utilizar ese dinero para emprender medidas positivas con vistas a mejorar la calidad y el atractivo de nuestros vinos, así como para emprender iniciativas de investigación y desarrollo en este sector.

La vinicultura en Eslovaquia tiene una larga tradición y siempre ha sido, y lo es aún hoy, un negocio difícil. A medida que las empresas que comercializan los vinos ejercen presión sobre los productores para reducir sus precios, éstos a su vez no pueden permitirse pagar a los viticultores unos precios adecuados por sus uvas. En el contexto de la lucha por la supervivencia, se teme, y con razón, que los viticultores se vean tentados a arrancar sus vides para obtener las correspondientes ayudas. El peligro reside en que se destruyan viñedos en zonas en las que no se producen excedentes vinícolas.

Intentar limitar el arranque de vides a los países de Europa meridional, donde la producción es excedentaria y ésta se intenta resolver con una destilación de crisis subvencionada, sería políticamente inviable, al igual que simplemente prohibir el azucarado del vino en los países de Europa septentrional. En Eslovaquia, al igual que en Alemania y en Austria, existe una larga tradición de adición de azúcar al vino.

Me gustaría manifestar mi agradecimiento al ponente, el señor Castiglione, que ha adoptado un enfoque muy equilibrado en relación con una cuestión tan emotiva como el vino. Además, ha logrado negociar un texto de transacción viable, que toma en consideración los diferentes aspectos del sector vitivinícola. Por encima de todo, se esfuerza por conciliar los intereses de todos los productores, del norte y del sur. Sólo una buena reforma del sector vitivinícola puede ayudar a mantener las mejores tradiciones de la elaboración del vino en la UE, reforzar las estructuras sociales y mejorar la calidad y el atractivo de nuestras zonas rurales, al tiempo que se protege el medio ambiente. Estoy segura de que los visitantes de todas las regiones vinícolas de Europa apreciarán y disfrutarán el hecho de poder comparar los vinos típicos producidos con las uvas locales.

 
  
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  Christine De Veyrac (PPE-DE). - (FR) Señora Presidenta, señora Comisaria, en efecto, una reforma de la OCM vitivinícola es deseable, pero ¿los medios presentados por la Comisión son los más adecuados? Desde el punto de vista de Bruselas, se puede comprender la ecuación matemática entre reducción de la producción y disminución del número de productores, pero desde la perspectiva del Suroeste francés, desde las llanuras italianas, desde las costas españolas o portuguesas, señora Comisaria, le aseguro que no es lo mismo y que se trata de una cuestión que no debe mirarse a través del cristal de los economistas. La viticultura comprende a los hombres y mujeres que viven del fruto de su trabajo. Las vides son su vida, y no se les puede empujar hacia la puerta de salida sin preocuparnos por lo que será de ellos y de su pan de cada día. Por otra parte, ¿qué lógica sustenta por una parte el arranque de vides y, por otra, la propuesta de liberalizar totalmente los derechos de plantación a partir de 2013?

Mi segunda pregunta es la siguiente: ¿por qué eliminar este instrumento de reglamentación cuando no existen garantías acerca de la evolución del mercado? Si realmente deseamos luchar contra la sobreproducción vitícola, propongo que empecemos por ordenar que se arranquen las vides plantadas ilegalmente. Todos saben como yo que hay algunas hectáreas de viñedos de este tipo en Europa.

El informe prevé también una mayor variedad de medidas accesibles a través de programas de apoyo nacionales. Se trata de una iniciativa positiva, ya que la propuesta de la Comisión sobre esta cuestión es muy restrictiva. Por consiguiente, lamento la insuficiencia de la parte destinada a la prevención de crisis. Sabemos hasta qué punto la producción vitícola se encuentra sujeta a variaciones de un año para otro en función de las condiciones meteorológicas, y las medidas de prevención de las crisis permitirán únicamente mitigar las fluctuaciones.

Me gustaría decir para terminar que comprendo la prudencia del ponente sobre la cuestión del aumento de la graduación alcohólica, una cuestión sensible, pero también lamento que no se haya propuesto la combinación de métodos aditivos y sustractivos, que permitirían reducir el recurso a la sacarosa.

En lo que respecta al resto del informe, el enfoque general me parece que va en la dirección adecuada y apoyaré el excelente trabajo del ponente.

 
  
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  Mariann Fischer Boel, miembro de la Comisión. − Señora Presidenta, sé que usted, así como el resto de los diputados al Parlamento Europeo, tienen un enorme interés por el futuro del sector vitivinícola europeo. No dispongo aquí de tiempo suficiente para entrar en detalles y ya hemos mantenido debates en profundidad en la Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural, por lo que me limitaré a transmitirles un mensaje bastante sencillo con respecto al futuro de nuestra reforma vitivinícola.

Ha llegado la hora de negociar. Estoy segura de que la reforma supondrá una enorme diferencia para nuestro sector vitivinícola y es hora de alcanzar un compromiso porque, como bien ha dicho usted hoy aquí, estamos viendo un aumento de las importaciones, un aumento de la producción, pero también una reducción del consumo nacional. Es hora de alcanzar un compromiso, porque podemos gastar el presupuesto del sector vitivinícola de una forma mucho más inteligente o de una forma mejor que ahora, de una forma que permita fortalecer el sector y que los ciudadanos y los contribuyentes entiendan mucho mejor.

Creo que podemos llegar a un acuerdo, pero, por supuesto, creo también que el acuerdo alcanzado tiene que ser bueno. Vivimos en el mundo real, y yo he mostrado una flexibilidad considerable en muchas de mis propuestas iniciales, pero no permitiré que la propuesta se diluya a tal velocidad que el resultado final pierda su sabor y todo su valor. El compromiso buscado tiene que permitir una reforma digna de tal nombre y darnos una oportunidad real de conseguir los objetivos que nos hemos marcado.

Podemos reforzar la competitividad de nuestro sector vitivinícola, podemos conseguir un mejor equilibrio entre oferta y demanda y podemos mejorar mucho las normas de etiquetado y muchas otras cuestiones. Podemos hacer todo eso de tal forma que la producción de vinos siga siendo la joya de la corona de la agricultura europea, como bien ha dicho hoy la señora Herranz García.

No es el momento de poner excusas para no actuar y dejar que se nos escapen las oportunidades de entre los dedos. Ahora es el momento de afianzar nuestro sector vitivinícola con firmeza para que consiga grandes éxitos en el futuro. Sé que puedo confiar en que los responsables de la toma de decisiones que velan por los intereses del sector harán lo correcto, y sé que puedo contar con la colaboración del Parlamento Europeo. Quiero darles las gracias a ustedes y, una vez más, al señor Castiglione, por la tarea tan difícil que ha realizado de conciliar todas las diferentes opiniones expresadas en el Parlamento Europeo.

 
  
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  Presidenta. − Gracias, señora Comisaria. Hoy me permito el lujo de intervenir porque tenemos más tiempo. Ha dado justo en el clavo. Cuando era pequeña estuve a punto de morir por los vapores de las uvas que pisaba en una tina, así que puedo decir que en este ámbito existe un vínculo estrecho entre la vida y la muerte.

Se cierra el debate.

La votación tendrá lugar mañana miércoles a las 11.00 horas.

Declaraciones por escrito (Artículo 142)

 
  
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  Alessandro Battilocchio (PSE), por escrito. (IT) Italia y los diputados al Parlamento Europeo italianos siempre han defendido el proyecto europeo, en interés de los derechos sociales, la protección de los consumidores y la calidad de vida de nuestros ciudadanos. La Política Agrícola Común nace para apoyar a nuestros agricultores y para promover la calidad de los productos europeos, con vistas a reforzar la posición de la UE en el mercado mundial.

Hoy, sin embargo, con la votación sobre la reforma del mercado vitivinícola, se han dado algunos pasos hacia atrás en muchas cuestiones que se refieren a este sector, especialmente en los países y las regiones mediterráneas, a las que Europa debe la notoriedad y el éxito que los vinos europeos han conquistado con esfuerzo a escala mundial. Apoyar el aumento de la graduación alcohólica a través de la sacarosa, sin siquiera exigir que se indique en las etiquetas para informar a los consumidores, preferir el arranque de vides a la recuperación de los terrenos o permitir la liberalización de los derechos de plantación en toda la UE,son prácticas todas ellas que, como europeos y, sobre todo, como italianos, no podemos aceptar, ya que menoscaban la calidad y la imagen de uno de los productos que mejor representan la calidad de la agricultura europea en el mundo. Espero que mis colegas en el Consejo sepan defender mejor el futuro de nuestro vino y de todos nuestros viticultores.

 
  
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  Robert Navarro (PSE), por escrito. – (FR) La Comisión Europea tiene dificultades para abandonar enfoques estereotipados que aplica a todos los sectores sin distinción. El vino no puede tratarse como las piezas de repuesto para los automóviles o cualquier otro tipo de producto industrial manufacturado. Se trata de una producción que conforma las regiones, las culturas y los modos de vida.

En lo que respecta a la reforma de la OCM, si resulta necesaria debería preservar la viticultura europea, y no hacerla desaparecer o desfigurarla. Debería apoyar la adaptación de los productores —y especialmente la reestructuración de los sectores de la comercialización— y tener por objeto permitirles reconquistar el mercado interior. Por otra parte, las restricciones en materia de derechos de plantación no deberían levantarse, ya que garantizan el control de la proyección y el mantenimiento de la calidad. Por último, en relación con los instrumentos de gestión de crisis, aunque el Parlamento mejora la situación en relación con la propuesta inicial de la Comisión, no puedo dejar de lamentar que la destilación de crisis —que, una vez que sea obligatoria no creará los excedentes a los que hemos estado acostumbrados— no figure entre los instrumentos posibles para gestionar las crisis coyunturales.

 
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