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Acta literal de los debates
Miércoles 30 de enero de 2008 - Bruselas Edición DO

17. Situación en Gaza (debate)
Acta
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  Presidente. − El siguiente punto es el de las declaraciones sobre la situación en Gaza por el Alto Representante de la Política Exterior y de Seguridad Común, y por la Comisión.

 
  
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  Javier Solana, Alto Representante de la UE para la PESC. − (ES) Gracias, señor Presidente, por concederme la palabra en este importante debate que vamos a comenzar.

Señor Presidente, abrimos un debate sobre acontecimientos dramáticos que han tenido lugar en las últimas semanas y en los últimos días: la cuestión de Gaza, la cuestión de las fronteras entre Gaza y Egipto y los pasos de frontera entre Gaza e Israel.

El resultado que hemos visto estos últimos días es dramático: hay un deterioro muy profundo de la situación humanitaria e, incluso, en lo relativo a la seguridad, la situación empeora de manera sensible.

Creo que este debate de hoy debería ser un debate sobre cómo contribuimos a la resolución de los problemas.

Hemos tenido muchos debates en esta Cámara sobre los problemas del pasado, y yo creo que hoy deberíamos ver si somos capaces de contribuir desde la Unión Europea a resolver este problema tan importante (porque tendrá consecuencias, también, para el desarrollo de la Conferencia de Annapolis y el proceso de paz).

Me gustaría recordar una vez más que hemos sido consistentes —nosotros, la Unión Europea— cuando hemos hecho un llamamiento para que los puntos de frontera se abrieran y para que hubiera libre circulación —con garantías de seguridad— de personas y de bienes; no solamente de ayuda humanitaria, sino también de bienes que ayudaran al desarrollo económico de la región y, concretamente, al de Cisjordania y de Gaza.

Si no están los tres elementos fundamentales —desarrollo político, desarrollo económico y cambios de la realidad sobre el terreno— será muy difícil que podamos avanzar. En los tres campos hay que avanzar, y hay que avanzar de manera convergente.

Señor Presidente, ¿qué podríamos hacer los europeos?

Desde los días en que empezó la nueva situación hemos estado en contacto permanente con todos los actores fundamentales.

Como ustedes saben, el domingo hubo una reunión importante de la Liga Árabe en que se plantearon todos los problemas y se intentó dar una fórmula de solución: fórmula de solución que no es muy lejana a lo que el primer ministro Fayad nos dijo ya al Consejo Europeo hace varias semanas y que ha vuelto a repetir el domingo en la cumbre de la Liga Árabe o en la reunión ministerial de la Liga Árabe: habría que ver una manera de recuperar el control de las fronteras, de manera tal, que la Autoridad Palestina pudiera tener la responsabilidad sobre ellas.

Si éste fuera el caso, a mi juicio, la Unión Europea debería volver a plantearse la cuestión de Rafah en los mismos términos en que nos la planteamos en el año 2005.

Como ustedes saben, ahora no estamos presentes físicamente; estamos disponibles para desplegarnos en cuanto se nos diga, pero ahora mismo no estamos presentes; no estamos presentes en la frontera desde que Gaza empezó a estar controlada por Hamás, porque no nos dejaron.

Creo que lo que tendríamos que hacer sería obrar de acuerdo con el debate que tuvo lugar en el Consejo Europeo el lunes y con las resoluciones del Consejo, ya que creo que las resoluciones del lunes son unas resoluciones muy buenas y que han dado un sentido de dirección bien acogido por todos: por Egipto, por los palestinos y por Israel.

Por lo tanto, estamos, creo, en un camino acertado. Lo que tenemos que hacer es ver cómo conseguir que ese camino que empezamos de acuerdo con las resoluciones del Consejo se pueda hacer realidad pronto.

El sufrimiento de la gente es terrible; lo es también el sufrimiento de la población del sur de Israel, que está sometida también al fuego de los cohetes que se lanzan desde la parte del norte de Gaza, lanzados hacia sus propios ciudadanos, y que realmente hacen imposible la estabilidad.

Si hiciéramos un paquete con todos estos temas —incluida también la liberación de Al-Haram ash-Sharif, que tiene que estar incluida si queremos estabilizar la situación—, podríamos quizá cooperar —y me gustaría mucho volver a hacerlo— para que esta situación se solucionara.

Como he dicho, estoy en contacto permanente con los más importantes actores. Me iré a Egipto en cuanto terminen las sesiones de trabajo que están teniendo los palestinos con los egipcios y que han empezado hoy. Mañana o pasado estaré allí para poder participar también y aportar, desde el punto de vista de la Unión Europea, lo que podríamos ofrecer.

Creo, honradamente, que sería la mejor solución: poder volver a una situación más completa en la que hubiera un control de las fronteras por parte de la Autoridad Palestina y en la que hubiera libre circulación de bienes y de personas; no solamente ayuda humanitaria, sino también desarrollo económico, comercio, que es necesario para poder avanzar realmente.

Señoras y señores, creo que estamos ante una situación muy difícil, porque, como he dicho al principio, en Oriente Medio todo está ligado.

Si no somos capaces de avanzar en la solución de este problema de Gaza, también el proceso de paz estará en dificultades. Por lo tanto, tenemos una gran responsabilidad; sean conscientes de lo que tenemos en este momento delante de nosotros, de que por nuestra parte —por parte de la Comisaria y por mi parte— vamos a hacer todo lo posible por entregar las horas que nos quedan estas semanas para ver si podemos ayudar a encontrar la solución en nombre de la Unión Europea.

Señor Presidente, no tengo mucho más que añadir, salvo expresar mi voluntad de contribuir a lograr este fin y contar con el apoyo de sus Señorías para hacerlo así.

 
  
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  Benita Ferrero-Waldner, Miembro de la Comisión. − Señor Presidente, creo que en Annapolis había un rayo de esperanza. Yo siempre hablé de un optimismo moderado, sabiendo lo difícil que sería iniciar negociaciones bilaterales entre el Primer Ministro Olmert y el Presidente Abbas. Posteriormente tuvimos lo que yo llamaría una conferencia de compromiso en París, que tuvo mucho éxito y donde recibimos tanto apoyo que pensamos que habíamos recibido un nuevo y verdadero impulso. Pero al mismo tiempo, siempre supimos que ese nuevo impulso podía hacernos descarrilar en cualquier momento. Creo que los incidentes de Gaza y los numerosos casos de violencia que se han producido en enero genera una situación muy difícil que, sumada a muchas otras cosas —como los ataques con cohetes y morteros que han causado heridos entre la población civil israelí—, puede hacer que el proceso descarrile. Por supuesto, comprendemos la obligación que tiene el Estado de Israel de defender a sus ciudadanos. La reacción militar israelí ha causado muchos muertos y heridos entre los palestinos de Gaza. Siempre hemos dicho que las medidas de confinamiento de la población civil no son factibles y siempre nos hemos manifestado a favor de la libertad de acceso y de circulación. Esas medidas se han cobrado un elevado peaje en la población civil de Gaza. Así que está claro que las cosas han llegado demasiado lejos cuando la población rompe las alambradas y muros que separan Egipto de Gaza.

La pregunta ahora es—y estoy totalmente de acuerdo con Javier Solana en esto—: ¿qué podemos hacer para volver a cambiar las cosas de verdad? Hemos tenido durante mucho tiempo a la Misión de asistencia fronteriza de la Unión Europea en Rafá, pero lamentablemente en los últimos meses no han podido hacer nada, así que es posible que los europeos tengamos alguna posibilidad de retomar las cosas y tratar de encontrar una solución. Me parece una buena idea que Javier Solana vaya a Egipto para empezar a preguntarnos qué podemos hacer y posiblemente reunir a todas las partes, algo que es muy complicado. Pero me parece también una buena cosa que Salem Fayed haya estado dispuesto durante un tiempo a implicar a la Autoridad Palestina en el control de las fronteras, porque eso es también importante. En el fondo, es su responsabilidad. Para que eso sea posible, creo que la Unión Europea podría actuar de nuevo como facilitadora. Puede que al final no seamos ni siquiera mediadores, sino facilitadores. Hemos celebrado recientemente la primera reunión de seguimiento en París, con la asistencia de Bernand Kouchner, el Ministro noruego de Asuntos Exteriores y también Tony Blair. Yo misma he sido una de los copresidentas de esa Conferencia. En ella tratamos de analizar lo que podría hacerse sobre el terreno para mejorar la situación y para tener experiencias que no fueran sólo negativas. Decidimos apostar todos por los llamados proyectos de inicio rápido, sobre infraestructuras de seguridad, por un lado, y por otro, sobre las escuelas en particular, un terreno en el que todos pueden ver, sentir y posiblemente incluso oler la esperanza, porque queremos darles esperanza y porque la libertad de acceso y de circulación es, de hecho, una de las condiciones necesarias para que pueda despegar el desarrollo económico. Por consiguiente, apoyamos plenamente esa estrategia y ahora estamos tratando de ponerla en práctica.

 
  
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  José Ignacio Salafranca Sánchez-Neyra, en nombre del Grupo del PPE-DE. – (ES) Señor Presidente, si tuviese que definir con una sola palabra lo que hemos visto estos últimos días en la frontera sur de la Franja de Gaza, lo haría con la palabra «desesperación».

Hace dos años se celebraron las elecciones en Palestina. Varios colegas de este Parlamento —la colega De Keyser, el señor McMillan-Scott y otros— estuvieron presentes en ese proceso electoral y hoy, dos años después, vemos la causa palestina fragmentada y un escenario de desolación, abatimiento y desesperación, lo que prueba que la consolidación de una democracia no sólo supone ejercer el derecho de voto, sino que hacen falta instituciones representativas, reparto legítimo de poderes y respeto de los derechos humanos, que empiezan por el derecho a la vida.

La comunidad internacional imploró a Hamás que renunciase a la violencia. No lo quisieron hacer y por eso siguen en la lista de organizaciones terroristas de la Unión Europea.

Es evidente que por el otro lado tampoco se han hecho las cosas bien: Israel se ha felicitado de la división de la causa palestina, ha continuado con la política de asentamientos, ha ejercido una represión indiscriminada y, por otra parte, ha practicado un bloqueo salvaje que lo único que ha hecho ha sido favorecer a la organización Hamás.

¿Qué podemos hacer? Creo que el señor Solana lo ha descrito perfectamente: apoyar los esfuerzos del Alto Representante, apoyar la orientación de la Conferencia de Nápoles a través del Cuarteto y los países árabes moderados y, sobre todo, una política por la que yo creo que hemos de expresar nuestro reconocimiento a la Comisión y a la Comisaria Ferrero-Waldner, a saber, una política que ponga en el centro de la acción de la Unión Europea al ser humano, a ese ser humano que sufre, que padece, que se angustia y que muere —desgraciadamente, en mi opinión— de forma inútil, desde hace mucho tiempo, en Oriente Medio.

 
  
  

PRESIDE: MARIO MAURO
Vicepresidente

 
  
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  Véronique De Keyser, en nombre del Grupo del PSE. – (FR) Señor Presidente, todos los muros acaban por caer algún día: las murallas de Jericó, el gueto de Varsovia, el Muro de Berlín, el Muro del Atlántico o también el muro de la indiferencia. El muro de Rafá, por su importancia simbólica, se inscribe en ese impulso ciego de los hombres hacia la libertad.

¿Pero qué han hecho los gazauis con la libertad recobrada? ¿Han huido a Egipto? ¿Han ido a armarse con kalashnikovs? No, porque las armas, por desgracia, con muro o sin él, siempre llegan a su destino. Los habitantes de Gaza han ido a avituallarse de productos de primera necesidad. Han ido a hacer la compra, a buscar medicamentos y leche para bebés, que son inencontrables en Gaza. Motocicletas, cabras y vacas, alzadas por grúas, han entrado por el aire en Rafá bajo las aclamaciones de la muchedumbre. ¡Una imagen surrealista! Y después, cada cual se fue a su casa. Tales imágenes lo dicen todo: lo imposible ayer, lo tenían de repente al alcance de la mano, y después continuaron con su vida prosaica.

Nuestra responsabilidad, hoy, es histórica. No se trata ya de saber quién va a abrir las puertas de una cárcel a cielo abierto, sino de quién se atreverá a volverlas a cerrar, quién se atreverá a devolver a los habitantes de Gaza a su lenta asfixia. Desde el comienzo de la Cumbre de Annapolis, la Unión Europea venía perdiendo mano. La Unión, que había estado en el origen de la hoja de ruta, había pasado el control del proceso de paz a los Estados Unidos. Conseguir la copresidencia en la Conferencia de Donantes de París fue todo un pulso. ¡Mis felicitaciones! Pero, desde 2005, los europeos tienen un mandato relativo a los accesos a Gaza. ¿Vamos a conseguir, junto con los egipcios, con Cisjordania y la Franja de Gaza, con Hamás y con Israel, reanudar el diálogo y gestionar los accesos de los palestinos al mundo exterior o, por el contrario, vamos a asistir como observadores a la inevitable represión que no dejará de surgir? Esta es la cuestión. Más allá de la misión de la EU BAM, de esta cuestión depende la suerte de la unidad palestina y del proceso de paz, el respeto del Derecho internacional y el honor de la Unión Europea. El mensaje que le transmito, señor Solana, en nombre de mi Grupo es muy claro: ¡por favor, avance!

 
  
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  Chris Davies, en nombre del Grupo ALDE. Señor Presidente, como miembro de la delegación enviada por el Parlamento Europeo al Consejo Legislativo Palestino, he tratado de averiguar por qué, cuando pedimos que se ponga fin a la construcción de asentamientos, los israelíes nos ignoran y nosotros no hacemos nada. Por qué, cuando pedimos que se eliminen los puestos de control, los israelíes nos ignoran y nosotros no hacemos nada. Por qué, cuando pedimos que se ponga fin al castigo colectivo que está sufriendo la población de Gaza, los israelíes nos ignoran y nosotros no hacemos nada.

Por eso le estoy muy agradecido a Marc Otte, el Representante Especial de la UE para Oriente Próximo, que acudió ayer a una reunión de la delegación y dijo que nuestra política —la política europea— consiste en seguir el liderazgo de los Estados Unidos.

Ahora bien, hace apenas unas semanas, el Primer Ministro de Israel dijo del Presidente Bush: «No está haciendo nada con lo que yo no esté de acuerdo. No apoya nada a lo que yo me oponga. No ha dicho nada que él piense que hará la vida más difícil a Israel.»

Por tanto, la política estadounidense es la política israelí, y nosotros los europeos jugamos a seguir al líder. Por tanto, no nos extrañe que nuestra condena de las acciones israelíes suene tan vacua a oídos de los palestinos. Y no nos extrañe que tenga tan poco éxito. Esta postura europea nos llevó hace dos años a vigilar las elecciones celebradas en Palestina, pero luego nos negamos a aceptar el resultado, debilitando nuestro apoyo a la democracia en todo Oriente Próximo.

Esa postura nos llevó a exigir la formación de un Gobierno de Unidad Palestino, y cuando dicho gobierno se formó, nos negamos a hablar con el Primer Ministro y con la mitad de su Gabinete, y el Gobierno se desmoronó.

Esa postura nos llevó a rechazar el diálogo con los representantes de Hamás en Gaza, a pesar de ser el verdadero poder en esa región. ¿Qué lecciones de nuestra historia hemos aprendido? ¿No es hora de que Europa se quite las vendas que nos ciegan y atan a esta política unilateral de Estados Unidos e Israel? ¿No es hora de que hablemos con independencia y actuemos con visión?

 
  
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  Daniel Cohn-Bendit, en nombre del Grupo Verts/ALE.(FR) Señor Presidente, señor Solana, señora Comisaria, la toma de toda una población como rehén ha fracasado. Es una pedagogía de otra época, que no podía funcionar, pero lo peor es que la situación ha empeorado, política y humanamente. Por tanto, hay que plantearse algunas cuestiones. La política de aislamiento de Hamás y, por tanto, el aislamiento de Gaza han fracasado. Hoy, la popularidad de Hamás en Gaza ha aumentado. Hay algo muy curioso: el señor Solana y la señora Comisaria han dicho que los palestinos deben recuperar la autoridad sobre las fronteras, pero ¿cómo puede la Autoridad Palestina recuperar el poder en Gaza? Las fronteras no son Cisjordania. He aquí un problema. Otro son las fronteras de Gaza. Y, además, hay un acuerdo entre Egipto e Israel conforme al cual los egipcios en el Sinaí no tienen derecho a poseer armas. Es un acuerdo de hace 20 años, del Tratado de paz. Por tanto, aunque los egipcios quisieran detener a terroristas en el Sinaí, no podrían, no tienen derecho. Así pues, nos encontramos en una situación completamente descabellada y, en tal situación, es cierto, hay que asumir las propias responsabilidades. La responsabilidad es que, en primer lugar, la población de Gaza debe tener la posibilidad de vivir y, para ello, hay que negociar con los que están en el poder, administrativamente, en Gaza. No se puede decir «Queremos darles algo que beber, algo que comer, queremos darles medicamentos, pero no queremos hablar con los que pueden hacerles llegar esos medicamentos».

En segundo lugar, hay que decir que la población palestina creerá en la paz cuando la paz le aporte algo. Hoy, en Cisjordania, no han mejoras en ninguna frontera ni en la libre circulación. La paz no es abstracta. La paz es concreta. Por ello, para la seguridad de Israel —los cohetes no van a parar en la situación actual—, hay que decir a Israel: «El bloqueo hace la vida invivible a los palestinos y, por tanto, pone en peligro la seguridad de Israel». ¡Esa es la verdad! Y hay que decir al señor Bush: «En cualquier caso, usted no estará ahí dentro de unos meses. Por tanto, cállese y deje hacer política a otros que han entendido mejor la situación». La política israelí que sigue a la política estadounidense o viceversa es un fracaso que no podemos apoyar. Por tanto, la Unión Europea no debe decir sólo «Avance», sino «Avance en la dirección correcta, hable con quienes son responsables y hable con los responsables israelíes», la Unión Europea debe decir que nuestra solidaridad con Israel no quiere decir que sigamos apoyándole en una política totalmente suicida.

 
  
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  Francis Wurtz, en nombre del Grupo GUE/NGL. – (FR) Señor Presidente, señor Solana, señora Comisaria, los héroes de Gaza han demostrado una vez más que los muros fortificados no pueden encerrar el espíritu libre de la humanidad y que la violencia no puede doblegar la vida. Estas palabras son de Nurit Peled, militante israelí de la paz y premio Sájarov. Las pronunció el pasado sábado, rodeada de otros manifestantes, palestinos e israelíes, a las puertas de Gaza.

Cómo no compartir la emoción de esta madre coraje ante el espectáculo de este pueblo, oprimido y humillado hasta lo insoportable, que fuerza el bloqueo impuesto por Israel y respira al fin el aire de fuera, el tiempo necesario para encontrar leche para los niños, alimentos para la familia y un poco de felicidad para el espíritu.

¿Y ahora qué? Todo el mundo ve los dos peligros que se perfilan del lado de los dirigentes israelíes. El primero es la voluntad de cerrar, o hacer cerrar, por la fuerza este pequeño espacio de libertad. El segundo, más general, es que dejen a Egipto la responsabilidad de la potencia ocupadora con respecto a Gaza.

Si las palabras, justas, de la declaración del Consejo de 28 de enero quieren tener un alcance concreto, la Unión Europea debe aceptar ejercer sobre las autoridades israelíes, directamente y en el marco del Cuarteto, una presión que vaya más allá de los habituales y alambicados circunloquios, para que acepten el principio de una apertura duradera de los puntos de paso, bajo la responsabilidad de la Autoridad Palestina y con el apoyo de la Unión Europea y la Liga Árabe. Seguir privando a la Autoridad Palestina de todo medio de ofrecer la menor salida positiva a su pueblo y trabajar por la necesaria reconciliación nacional palestina, significaría aceptar la política de lo peor. Hasta la fecha, me temo que estamos avanzando a grandes pasos en dicha dirección.

Todo el mundo comprende que hace falta un vuelco de la comunidad internacional, ahora, en Gaza, en Cisjordania, también en Jerusalén Este. Pero ese vuelco no vendrá de un Presidente norteamericano gastado y desacreditado. ¡Le toca a Europa!

 
  
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  Charles Tannock (PPE-DE). – Señor Presidente, Gaza sigue siendo una tragedia humana y nadie en esta Cámara puede acusar al pueblo palestino, que tanto tiempo lleva sufriendo, de cruzar en avalancha el paso fronterizo de Rafá para comprar productos en Egipto.

No obstante, la organización terrorista Hamás, prohibida en la UE, sigue ejerciendo un control brutal sobre el territorio y la población de Gaza, y ha continuado con lo que, en mi opinión, son crímenes de guerra indiscriminados, al lanzar cohetes Qassam contra la población civil israelí, incluso recientemente su versión de más largo alcance contra Ashkelon. Eso significa que no podemos culpar a Israel de mantener un bloqueo económico que sólo permite la entrada de ayuda humanitaria esencial.

Lo lamento, señor Davies; lo lamento, señor Cohn-Bendit: si Hamás deja de lanzar cohetes, Israel levantará el bloqueo. Es así de sencillo.

 
  
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  Ioan Mircea Paşcu (PSE). – Señor Presidente, por una parte, la separación de hecho entre Gaza y Cisjordania complica aún más una situación ya de por sí compleja. Pero, por otra, la simplifica.

Permítanme que explique esto último. Primero, ha facilitado el diálogo entre Israel y la Autoridad palestina de Cisjordania. Segundo, ha servido para contener a la militancia radical islámica al permitir un claro acercamiento a ella, porque, de un lado tenemos a los líderes radicales de Hamás y, del otro, al resto de la población y, en ese sentido, no es ningún secreto a quién tenemos que apoyar.

Tercero, de eso se desprende que, en lugar de tener una ecuación con dos factores (uno muy claro: Israel ; el otro, los palestinos, algo más difuso), ahora tenemos una ecuación con tres factores claramente definidos —incluida Gaza— y un signo de multiplicación entre sus factores, lo que significa que si alguno de ellos es igual a cero, el producto es cero.

 
  
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  David Hammerstein (Verts/ALE). – (ES) Señor Presidente, algunas preguntas muy concretas: ¿cómo podemos volver a la misión del EUBAM en la frontera de Rafah, con la situación anterior de inseguridad? ¡Estamos hablando de un cuerpo europeo desarmado! Si se dispara un solo tiro, si hay una mínima situación de inseguridad, ¿volverán todos los policías a su hotel en Ashkelon?

¿Cómo podemos negociar un acuerdo con los palestinos, con Egipto y con Israel para cambiar esa situación? Si no, de poco va a servir volver —como ha dicho la señora Ferrero-Waldner— a la situación anterior. Tenemos que tener una situación a prueba de factores de inseguridad.

Después, ¿cómo podemos avanzar hacia la paz sin considerar la situación en Gaza? El proceso de Nápoles ha ignorado la situación en Gaza y yo creo que eso es imposible: es imposible que haya una autoridad palestina aguantando la situación de inseguridad en Gaza sin que haya paz.

En último lugar, quisiera preguntar por las soluciones a medio plazo para abastecer en agua y energía a Gaza. ¿No se podrían plantear soluciones en la zona de la frontera entre Gaza y Egipto, como se ha planteado la posibilidad de instalar plantas de desalinización y de producción de energía?

 
  
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  Luisa Morgantini (GUE/NGL). – (IT) Señor Presidente, señoras y señores, ayer un niño murió en el hospital de Shifa, en Gaza, y ochenta han muerto en el hospital de Gaza porque no pudieron dirigirse a Israel a recibir tratamiento. En el día de hoy, el Tribunal de justicia israelí ha dictado sentencia a favor del Gobierno, es decir, de Barak, respecto al bloqueo y a la reducción de suministros de combustible. Así está la situación actual.

El señor Solana preguntó: ¿Qué podemos hacer los europeos? La Comisaria dijo que deberíamos marcar la diferencia. La verdad puede marcar la diferencia. La diferencia no es sólo el valor para decir: Sé que tienen que realizar una inmensa tarea, que están siempre trabajando, que están sufriendo con nosotros por el sufrimiento de los palestinos y los israelíes», sino también, ¡por el amor de Dios!, hay que hacer algo. Debemos decirle al Gobierno israelí sin vacilaciones que, si desea ayudar a Salam Fayyad y a Mahmoud Abbas, debería no sólo levantar el bloqueo de Gaza, sino también dejar de matar a jóvenes, como hizo ayer en Belén, y cesar de aislar a los palestinos en el gueto de Cisjordania.

No se trata sólo de Gaza. Gaza se ha convertido en la imagen predominante, pero la ocupación continúa cada día. La paz es fundamental para todos, es fundamental para los palestinos y los israelíes. Debemos bloquear…

(El Presidente interrumpe a la oradora.)

 
  
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  Reinhard Rack (PPE-DE). – (DE) Señor Presidente, es positivo que seamos capaces de llevar a cabo este debate con tanta prontitud después de los horribles acontecimientos ocurridos en la Franja de Gaza. También es positivo que el Parlamento tenga esta oportunidad de perfilar su posición al señor Solana y a la señora Ferrero-Waldner; al mismo tiempo, es importante que aprovechemos esta oportunidad para informarnos más exhaustivamente. El señor Cohn-Bendit dijo que no era suficiente proporcionar alimentos, sino que teníamos también que negociar. Ahora tenemos nuevos mecanismos, como el programa PEGASO, que pueden fomentar una cooperación y un diálogo más fructíferos. Quizás la Comisaria pueda darnos mayor información sobre ellos.

 
  
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  Frieda Brepoels (PPE-DE). – (NL) Señor Presidente, señor Solana, Comisaria, no podía estar más de acuerdo con aquellos colegas que han manifestado que ha pasado ya el momento de expresar simplemente preocupación por los dramáticos acontecimientos y la situación humanitaria en Gaza, y que proporcionar únicamente dinero no es suficiente.

Por el contrario, creo que la situación de Gaza y el bloqueo deben ser considerados en el contexto del conflicto general entre Israel y Palestina. Claramente, los palestinos han depositado sus esperanzas en la UE para que, por fin, se propongan resultados. En el pasado se hicieron muchas promesas, pero podemos ver que la realidad es que la UE, en el seguimiento de la puesta en práctica de las negociaciones de la Conferencia de Annapolis y en la ONU, no está consiguiendo dar la talla como mediador activo. Creo que esto es inaceptable, y la UE ya no puede permitirse que los Estados Unidos le marquen el paso, sino que debe adoptar una postura independiente.

 
  
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  Bairbre de Brún (GUE/NGL) . – (GA) Señor Presidente, recibo con satisfacción el informe del señor Cashman sobre la Agencia de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea. Los miembros de la Comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos de Interior han llevado a cabo un trabajo excelente sobre este importante asunto. Les felicito, así como al ponente.

Pero recibo con particular satisfacción las mejoras a través de las cuales la discriminación de las lenguas tradicionales y las minorías formará parte de las responsabilidades específicas de la Agencia. Hago un llamamiento a sus Señorías para que mañana respalden estas reformas.

Las Naciones Unidas han declarado este año, 2008, el Año Internacional de las Lenguas. La Unión Europea tiene que participar en esta empresa, y nosotros también debemos hacer lo mismo.

Personalmente, tengo especial interés en esta cuestión. Continúo trabajando a escala de la UE para exigir los recursos necesarios para que el irlandés sea lengua de trabajo de la UE, y a escala de mi circunscripción para apoyar la campaña a favor de una Ley del Idioma Irlandés, sumamente necesaria en Irlanda del Norte para proteger los derechos de los hablantes de dicho idioma.

Derechos que no pueden ejercerse en el momento actual. Estarán disponibles si quedan consagrados en una legislación vinculante y si un organismo como la Agencia de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea es capaz de plantear un reto a mis compatriotas, y a otros, sobre la cuestión de la discriminación basada en la lengua.

 
  
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  Rodi Kratsa-Tsagaropoulou (PPE-DE). – (EL) Señor Presidente, los acontecimientos ocurridos en Gaza son trágicos, y mis colegas han expresado su conmoción. Estos acontecimientos son también lamentables para la Unión Europea. No solamente padecemos debilidad política, sino que tampoco sé cómo podemos cumplir con nuestros compromisos para aportar una asistencia financiera y humanitaria eficaz allí donde estamos comprometidos a proporcionarla. El programa TIM está evolucionando en el marco del programa PEGASO, y estamos invirtiendo en mecanismos y recursos humanos y comunitarios.

La cuestión es cómo podemos avanzar en este momento.

¿Tiene usted alguna noticia, Comisaria? ¿Está llegando a Gaza la ayuda humanitaria? ¿Está teniendo lugar la cooperación con Israel, aunque sólo sea en esta cuestión? ¿Puede la Autoridad Palestina contribuir de algún modo a suavizar el camino y facilitar la ayuda humanitaria? El programa PEGASO debería, lógicamente, ser puesto en práctica mañana. Sus servicios han invertido en los pormenores, la planificación y los recursos humanos. ¿Cómo podemos estar a la altura de estas aspiraciones y estos recursos, Comisaria?

 
  
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  Kyriacos Triantaphyllides (GUE/NGL). – (EL) Señor Presidente, la situación en Gaza exige el levantamiento inmediato del bloqueo israelí. Debe proporcionarse asistencia al pueblo de Gaza para abordar sus necesidades inmediatas. La Liga Árabe, la Unión Europea e incluso Israel deben facilitar el contacto entre Al Fatá y Hamás con el fin de alcanzar la unidad entre el pueblo palestino, como cuando el Gobierno de unidad nacional estaba en el poder. Para que ello ocurra, todos los representantes palestinos electos miembros de Hamás deben ser liberados de las prisiones israelíes. Deben crearse las condiciones idóneas para celebrar elecciones generales, y tanto la Unión Europea como los Estados Unidos deben comprometerse claramente a acatar el resultado de la elección, cualquiera que éste sea.

 
  
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  Benita Ferrero-Waldner, Miembro de la Comisión. − (DE) Permítame reiterar brevemente mi posición sobre esta cuestión verdaderamente espinosa, que el lunes debatimos de nuevo extensamente en el Consejo de Asuntos Generales y Relaciones Exteriores. Debo decirles, aunque esté de más, que no nos limitamos al debate: junto con los Estados Unidos, los palestinos y los israelíes y, por supuesto, las Naciones Unidas y Rusia en el marco del Cuarteto, la Unión Europea ha desempeñado su papel en la adopción de una estrategia conjunta.

Anteriormente me referí, aunque muy brevemente y en relación con la Conferencia de Annapolis, a un aspecto de esta estrategia, a saber, al proceso bilateral de negociación entre el Presidente Abbas y el Primer Ministro Olmert. El otro aspecto, que tiene más que ver con mis funciones en la Comisión, es el esfuerzo para generar un nuevo plan de desarrollo que suponga un avance para el pueblo, y soy totalmente consciente de la magnitud de tal tarea. Siempre he sido sumamente consciente de las dificultades, pero, naturalmente, deseábamos realizar todos los esfuerzos para ayudar, y ésa sigue siendo nuestra posición. Por esa razón, la idea central de nuestra política es apoyar al señor Abbas en sus esfuerzos por introducir la paz por medio de sus negociaciones, con vistas a utilizar esa paz para fomentar un proceso de conciliación con Hamás. Ésa era la idea esencial de la estrategia.

Asimismo, tenemos la intención de continuar apoyando nuevas reuniones. En los últimos días se han reunido los señores Olmert y Abbas. Sabemos que, en esencia, no fue mucho lo que se alcanzó, pero es comprensible, pues todas las reuniones en el momento actual se están viendo eclipsadas por una situación muy tensa. No obstante, debemos continuar manteniendo este enfoque. Todavía contamos con los medios para abrir algunas puertas a tiempo para la siguiente reunión, en Moscú, si prestamos asistencia a ambas partes.

Ésa es una cara de la moneda. La otra es la perspectiva humanitaria y económica. Sobre este punto, quisiera decir lo siguiente a aquéllos que pudieran no haber leído mi declaración: el 21 de enero, pronuncié una declaración muy clara sobre la posición respecto a la situación en Gaza, porque yo también era consciente de que las cosas habían llegado, sencillamente, demasiado lejos. Junto con otras declaraciones de los ministros de Asuntos Exteriores y de organizaciones internacionales, se ha contribuido a mejorar la situación. El bloqueo, ciertamente, no se ha levantado en su totalidad, pero la situación ha mejorado considerablemente. Por consiguiente, en el aspecto humanitario —y esto responde también a su pregunta, señora Kratsa-Tsagaropoulou— realmente están llegando muchos artículos a Gaza.

No obstante, somos conscientes de que esto no es suficiente. Yo misma soy consciente, señor Cohn-Bendit, de que nos enfrentamos a una tarea extremadamente desalentadora. Tiene toda la razón al afirmar que es una situación extremadamente difícil; el Alto Representante es totalmente consciente de ello, y quizá también realice algún comentario al respecto. No obstante, por ahora continuaremos siguiendo la estrategia común que hemos definido y que intentamos llevar a la práctica de manera conjunta, y no nos queda otra opción que presionar para la apertura de la frontera, que el mismo Salam Fayyad, como ustedes saben, considera un paso decisivo.

Permítanme únicamente decir unas breves palabras sobre el mecanismo que hemos concebido, que de hecho estará operativo en dos días, el primero de febrero. Es un mecanismo permanente, a diferencia del anterior Mecanismo Temporal Internacional (TIM), que teníamos que prorrogar. Por buenas razones, el nuevo mecanismo también ha sido creado en asociación con la Autoridad Palestina. Hemos trabajado muy estrechamente con el señor Fayyad en el proyecto para que el resultado se acoplara a su necesidad de un plan de desarrollo y progreso para la economía palestina y, por supuesto, para su infraestructura.

Éste debería ser un esfuerzo europeo común, y con ello quiero decir que el mecanismo —un mecanismo financiero— puede ser empleado no sólo por nosotros, sino también por los Estados miembros. De hecho, la idea es que algunas organizaciones internacionales y países no europeos deberían también ser capaces, en principio, de aprovecharlo. Como el TIM, ofrece una supervisión y seguimiento completos porque, naturalmente, deseamos satisfacer todos los criterios de transparencia y está diseñado para proporcionar ayuda presupuestaria directa, canalizar dicha ayuda por medio del Organismo de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina y otras organizaciones, o para financiar nuestros proyectos. Sin embargo, soy consciente de que esta cuestión actualmente ocupa un lugar secundario tras la principal cuestión política; esto es, lo que podemos hacer para resolver la situación actual. Ciertamente, soy del todo consciente del problema, pero en la presente coyuntura es la única respuesta que puedo ofrecerles.

 
  
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  Javier Solana, Alto Representante de la Política Exterior y de Seguridad Común. Señor Presidente, he escuchado con gran atención lo que se ha dicho aquí. Yo podría haber dicho lo mismo y lo habría dicho con la misma emoción y con el mismo sentimiento, porque nuestros sentimientos son los mismos.

Pero ustedes han dicho que tenemos que actuar en lugar de hablar. ¿Creen ustedes que la acción cambiaría radicalmente nuestra política actual? Para ser sincero, no sé si ese es un planteamiento razonable.

¿Qué ha sucedido en los últimos días, además de la tragedia humana? Podríamos hablar durante horas y expresar realmente nuestros sentimientos, porque tenemos los mismos sentimientos que ustedes —por lo menos yo— y estoy seguro de que la Comisaria también los tiene.

A principios de esta semana, sólo unas horas después de estallar la tensión, hubo una reunión de la Liga Árabe. En ella se tomó una decisión, decisión que fue apoyada por el Consejo General de Asuntos Generales y Relaciones Exteriores el lunes, decisión que vamos a tratar de poner en práctica en las próximas horas tras la reunión celebrada esta mañana entre la Autoridad Palestina y Egipto —reunión que se está celebrando mientras hablamos ahora y que continuará durante toda la noche y probablemente hasta mañana o pasado mañana— cuando se ha llegado a un punto en el que nosotros podemos servir realmente de algo.

Pero creo que un mes después de la Conferencia de París, un mes y medio después de la Conferencia de Annapolis, cuando todos los países árabes están implicados, cuando otros países están asumiendo por primera vez un papel constructivo, nosotros tenemos que avanzar también en esa dirección. Ahora no sería serio de nuestra parte intervenir en solitario. Tenemos que intervenir conjuntamente con todas las partes implicadas. Nosotros apoyamos —y las conclusiones del Consejo son muy claras al respecto— la resolución de la Liga Árabe del domingo en lo que se refiere a las fronteras, como quedó demostrado el lunes. Estamos siguiendo los debates del miércoles y el jueves.

Yo creo que eso es acción y no sé qué más puedo hacer. Sería diferente si me pidieran que

(FR) «avanzar en la dirección correcta». Eso quiere decir que hoy vamos en la dirección incorrecta.

(Interrupción de Daniel Cohn-Bendit: «...dirección desconocida...»)

Señor Presidente, creo que, si nuestro amigo el señor Cohn-Bendit,

un distinguido miembro de esta Cámara, dice que la estrategia de la Unión Europea hoy es «inconnue», je ne comprends rien. Puede decir lo que quiera. Puede decir que la estrategia de la Unión Europea hoy después de Annapolis, después de haber presidido la Conferencia de París, después de haber apoyado a la Liga Árabe, es «inconnue», puede decir muchas otras cosas, pero no creo que lo «inconnue» pueda sostenerse. Puede no gustarles.

(Murmullos)

Puede que no estén de acuerdo con ella, pero es muy difícil que no la conozcan. Comparto muchos de los sentimientos que han expresado ustedes con tanta elocuencia. Y les recuerdo que ustedes y nosotros vamos a tener que asumir responsabilidades en los próximos días y horas. ¿Vamos a poder resolver la situación? Yo no lo sé. Ustedes tampoco. Pero puedo asegurarles que vamos a intentarlo, y vamos a intentar apoyar al señor Fayyad, porque él ha sido nuestro interlocutor durante todo este tiempo. Él es un hombre de bien y por eso no podemos abandonarle. Yo no voy a abandonarle.

Por lo tanto, tenemos que seguir trabajando en esta dirección. Habrá frustraciones. Será frustrante. ¿Vamos a resolver todos los problemas? No lo sé. Pero vamos a intentarlo con todas nuestras fuerzas y la mejor de nuestras voluntades.

Comparto todos los sentimientos que se han expresado hoy aquí. No diré que con mayor intensidad, pero sí con la misma intensidad que ustedes, todos nuestros amigos aquí presentes, porque estamos del mismo lado, llevamos mucho tiempo librando juntos esta batalla. Así pues, nuestros sentimientos son los mismos y tenemos que seguir con lo que hemos venido haciendo hasta ahora.

Creo que esa es la dirección en la que tenemos que avanzar. Les prometo que viajaré allí. Trataré de reunirme con los egipcios, con los saudíes y con todos —estadounidenses, rusos, todos— para ver si se nos ocurre algo diferente. Tiene que ser algo colectivamente diferente. De lo contrario, creo que no dará resultado.

Pueden decir ustedes que llevan varios años sin ver resultados. Desde 1967 no hemos conseguido ningún resultado, colectivamente, como comunidad internacional. Eso es cierto. Y es responsabilidad nuestra. Pero no creo que podamos resolver el problema mañana tomando ahora una decisión diferente a la que tomamos el lunes en el Consejo.

Ahora tenemos una estructura decidida el lunes en el Consejo Europeo que debemos tratar de aplicar. Con mucho gusto volveré a comparecer ante ustedes para explicarles, con total franqueza, como lo estamos haciendo aquí, cuáles son las consecuencias de nuestros actos.

Pero, por favor, no piensen que tenemos sentimientos diferentes. No los tenemos. Sabemos de primera mano cuál es la situación allí y no podemos decir más. En cuanto a la acción, pueden estar seguros de que vamos a hacer todo lo que podamos.

 
  
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  Presidente. − Se cierra el debate.

La votación tendrá lugar durante el período parcial de sesiones de febrero.

Declaraciones por escrito (Artículo142)

 
  
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  Alessandro Battilocchio (PSE), por escrito. (IT) Gracias, señor Presidente. Esta Cámara ha debatido extensamente el problema israelo-palestino en demasiadas ocasiones. Sin embargo, deberíamos reconocer que, objetivamente hablando, el papel que la Unión Europea ha conseguido desempeñar hasta la fecha en lo concerniente a esta situación ha sido totalmente marginal: tantas proclamaciones, declaraciones de intenciones, propuestas y documentos pero, en realidad, muy poca coherencia con las acciones llevadas a cabo. Recientemente visité Palestina y hallé una atmósfera de dolor, desilusión y resignación entre el pueblo, que está cansado de años de promesas rotas: la situación está empeorando y existe un grave riesgo de conducir los territorios palestinos hasta los extremistas de Hamás. El aire que se respira allí es denso, y el recurso a la violencia parece casi inevitable. Ahora mismo, el tiempo se está agotando: o Europa tiene la fortaleza y la capacidad para darle la vuelta a esta situación, o sobre todos nosotros recaerá la responsabilidad de no haber hecho lo suficiente para evitar lo peor.

 
  
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  Tunne Kelam (PPE-DE), por escrito. Como ha dicho mi colega Michael Gahler, la resolución actual sigue la estela de seis potencias para mantener la presión sobre Irán.

En mi opinión, el problema práctico es la percepción que el régimen iraní tendrá de esta resolución. En una situación en la que los grandes actores de la política internacional no están dispuestos o no consiguen ponerse de acuerdo para la aplicación de sanciones serias a Irán, es muy poco probable que esta resolución vaya a servir de algo.

Ahora bien, queda una forma —todavía no probada— de influir en el proceso.

Se trata de dar una oportunidad al movimiento de oposición iraní poniendo fin a su represión política por los gobiernos de la UE. El Tribunal Europeo de Primera Instancia en diciembre de 2006, y los tribunales británicos el pasado mes de noviembre, fallaron que no existe absolutamente ningún motivo para aislar a la oposición iraní de esa forma. Si la oposición iraní se ve con las manos libres para realizar actividades pacíficas, la UE no sólo tendrá una plataforma eficiente para influir en el régimen de los mulás, sino que se abrirá una tercera vía más realista a caballo entre la diplomacia de cuento y la intervención militar al estilo estadounidense.

Si nuestra verdadera intención es favorecer un cambio positivo en Irán, demos una oportunidad a esta tercera vía.

 
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