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Procedimiento : 2007/2106(INI)
Ciclo de vida en sesión
Ciclo relativo al documento : A6-0003/2008

Textos presentados :

A6-0003/2008

Debates :

PV 30/01/2008 - 22
CRE 30/01/2008 - 22

Votaciones :

PV 31/01/2008 - 8.10
CRE 31/01/2008 - 8.10
Explicaciones de voto
Explicaciones de voto

Textos aprobados :

P6_TA(2008)0033

Debates
Miércoles 30 de enero de 2008 - Bruselas Edición DO

22. Plan de acción para la eficiencia energética: realizar el potencial (debate)
PV
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  El Presidente. – De conformidad con el orden del día, se procede al debate del informe de Fiona Hall, en nombre de la Comisión de Industria, Investigación y Energía, sobre el Plan de acción para la eficiencia energética: realizar el potencial (2007/2106(INI)) (A6-0003/2008).

 
  
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  Fiona Hall, ponente. − Señor Presidente, quiero empezar dando las gracias a los ponentes alternativos por su excelente colaboración en la elaboración de este informe.

La eficiencia energética es esencial para reducir las emisiones de carbono, mejorar la seguridad del suministro y aumentar la eficiencia económica. En octubre de 2006, la Comisión publicó un plan de acción para la eficiencia energética, en el que proponía un 20 % de mejora de la eficiencia energética de aquí a 2020 y el establecimiento de diez acciones prioritarias. Esas acciones prioritarias abarcan desde aparatos hasta edificios y transporte, e incluyen incentivos económicos, sensbilización frente a la eficiencia energética y muchas otras cosas. Los Jefes de Estado de la UE aprobaron el plan de acción de la Comisión el pasado mes de marzo y la eficiencia energética ocupó los titulares de los periódicos cuando la Canciller Merkel declaró que debían prohibirse las bombillas de luz incandescente porque eran ineficientes.

Ahora le toca al Parlamento Europeo evaluar el plan de acción. Espero que nuestro informe envíe una señal clara de lo que los diputados al Parlamento Europeo desean que ocurra con la eficiencia energética. La primera señal que envía este informe es que algunas de las propuestas de la Comisión no llegan suficientemente lejos. Quiero poner tres ejemplos. Primero, la propuesta de revisar la Directiva relativa a la eficiencia energética de los edificios. La Comisión propone unos requisitos mínimos de eficiencia energética para los edificios y para los componentes de los edificios, que son buenos. Los edificios son esenciales para reducir la demanda de energía. Más del 40 % de la energía que utilizamos se consume en edificios y el 75 % de los edificios construidos hoy seguirán en pie en 2050, por lo que tenemos que mejorar la eficiencia energética tanto de los edificios ya construidos, como de los nuevos. Pero no debemos limitarnos a reducir el límite de 1 000 m2 en la Directiva relativa a la eficiencia energética de los edificios, debemos eliminarlo del todo y aplicar la Directiva a todos los edificios que requieran aire acondicionado y calefacción, con independencia del tamaño. Necesitamos también proponer una fecha tope para la entrada en vigor de la normativa relativa a las viviendas pasivas que se aplicará a los edificios residenciales y no residenciales en toda Europa. No basta con proponerlo como un objetivo a medio plazo.

En segundo lugar, con respecto a los aparatos, en el informe del Parlamento Europeo se acoge con satisfacción la propuesta de establecer unos requisitos mínimos de eficiencia energética, así como un sistema dinámico de etiquetado energético adaptado a los avances en la tecnología. Pero nuestro informe pide a la Comisión que establezca un requisito de eficiencia de un vatio para el modo de espera, y que realice un análisis del ahorro energético potencial que puede conseguirse si se elimina el modo de espera. Nuestro informe insta también a la Comisión a fijar un calendario para sacar totalmente del mercado algunos aparatos de escasa eficiencia energética, como los calefactores de exterior.

Tercero, el informe pide más ayuda para las pequeñas empresas, que se ven particularmente afectadas por la subida del precio del petróleo y necesitadas de eficiencia energética. Lamentablemente, los regímenes de financiación, tanto comunitarios como nacionales, suelen ser complejos. Eso está muy bien para las grandes empresas, pero las microempresas formadas por un puñado de empleados no tienen la capacidad de acceder a programas complejos. Las pequeñas empresas tienen que ser tratadas como viviendas domésticas y se las debe ofrecer regímenes simples y ayudas económicas directas.

Así que ese es el primer mensaje del informe: que tenemos que llegar un poco más lejos. El segundo gran mensaje es que ni la Comisión ni los gobiernos nacionales han sabido aplicar la legislación vigente en materia de eficiencia energética. El plan de acción de la Comisión para ahorrar un 20 % de aquí a 2020 no es un plan nuevo. Está muy inspirado en la anterior legislación, cuya aplicación ha sido lamentable. Sólo unos cuantos Estados miembros han incorporado correctamente a su legislación nacional la Directiva relativa a los edificios. Seis meses después de la fecha tope del 30 de junio, un tercio de los Estados miembros sigue sin haber presentado sus planes nacionales de acción para mejorar la eficiencia energética. La Comisión no ha contratado a los 20 empleados más que decía que eran necesarios para poder cumplir sus compromisos en materia de eficiencia energética y, por eso, no se ha podido cumplir el calendario del plan de acción.

Pero quiero dar las gracias a la Comisión por haber respondido de una manera muy positiva y constructiva a las críticas vertidas en este informe y, sobre todo, por la correspondencia entre el Comisario Peibalgs y la señora Niebler, que ha permitido al Parlamento Europeo conocer de primera mano la situación.

 
  
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  Andris Piebalgs, Miembro de la Comisión. − Señor Presidente, quiero dar las gracias a la señora Hall por este informe de tanta actualidad y tan importante.

Está claro que estamos centrando nuestros esfuerzos no sólo en la transposición de la legislación actual, sino también en el cumplimiento de nuestra agenda de planes de acción para la eficiencia energética. Quiero decir que hemos conseguido también éxitos duraderos. Esta semana lanzamos el Pacto de Alcaldes, en el que participan ya más de cien ciudades. Hemos aprobado en el Colegio una directiva sobre energías renovables que refuerza indirectamente la eficiencia energética. Hemos aprobado la propuesta de reducir las emisiones de CO2 en los sectores que no cuentan con un régimen de comercio de derechos de emisión. Hemos aprobado una propuesta relativa a las emisiones de los vehículos. Podría citar otras medidas muy estrictas que la Comisión ha propuesto. Pero no hemos trabajado sólo en cuestiones legislativas. La Semana de la energía sostenible es un buen ejemplo de cómo la política de la Comisión de promover la eficiencia energética y las energías renovables está dando sus frutos.

Creo que debemos reforzar la aplicación. La Comisión ha incoado 59 procedimientos de infracción motivados por retrasos en la aplicación. Hoy día, se están viendo 42 asuntos de infracción. La Comisión seguirá trabajando en esto y verificará también toda la legislación en materia de cumplimiento. La Comisión Europea está muy volcada en eso. Creo que la propuesta legislativa actual sobre los sectores que tienen y no tienen régimen de comercio de derechos de emisión y sobre las energías renovables conseguirá por fin que los Estados miembros hagan más hincapié en la eficiencia energética.

En cuanto a los planes de acción para la eficiencia energética, hemos tenido un comienzo tímido. He escrito a los ministros recordándoles su obligación de informar y elaborar planes cualitativos, y 21 de los 27 Estados miembros ya lo han elaborado. Hemos hecho un análisis preliminar de los planes de acción para la eficiencia energética, que forman parte del paquete y que a veces se ven algo ensombrecidos por las iniciativas legislativas. Creo que aquí vamos por el buen camino.

En cuanto a las cuestiones que ha planteado la señora Hall, en el plan de trabajo de este año se contempla una revisión de la Directiva relativa a los edificios. Nos encontramos ya en las últimas etapas de la definición de la eficiencia energética de los aparatos. Cambiaremos también la Directiva sobre el etiquetado. De hecho, estamos haciendo caso a todas las sugerencias que nos ha hecho el Parlamento Europeo.

Pero creo que esta Directiva proporciona también unas directrices muy buenas que la Comisión debe seguir, porque son muy concretas. Puedo afirmar que en algunos aspectos se ha mejorado y en otros se ha empeorado. Realmente creo que estamos prestando atención, aunque podríamos prestar más. Definitivamente, cumpliremos lo prometido. Este informe no se quedará en una estantería, sino que lo utilizaremos como documento de trabajo. Seguirá ofreciendo en todo momento información actualizada al Parlamento Europeo sobre cómo vamos a proceder en materia de eficiencia energética.

 
  
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  Evangelia Tzampazi (PSE), ponente de opinión de la Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria. (EL) Señor Presidente, Comisario, señoras y señores, el informe es completo y coherente. En opinión de la Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria, se han destacado las cuestiones importantes. En principio, se admite que la mejora de la eficacia energética es la manera más rápida, sostenible y económica de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Debemos fomentar la investigación y la innovación ecológicas mediante el desarrollo de tecnologías eficaces en cuanto al consumo de energía y tener en cuenta que debemos modificar nuestros hábitos de consumo. Hemos destacado la función que podría desempeñar el sector público a fin de alcanzar los objetivos europeos mediante la elección de productos y servicios eficaces en términos energéticos.

Me gustaría señalar que los ciudadanos europeos podemos contribuir a este esfuerzo, tanto en lo que respecta al diseño de las políticas como a la aplicación de la legislación, mediante las decisiones que tomamos en nuestra vida cotidiana.

 
  
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  Avril Doyle, en nombre del Grupo del PPE-DE. – Señor Presidente, estoy de acuerdo con la señora Hall cuando dice en su informe que la eficiencia energética es el instrumento más rentable e inmediatamente disponible en la lucha para limitar las emisiones de gases de efecto invernadero.

La Comisión tiene razón cuando dice en su plan de acción para la eficiencia energética que, más que nada, se necesita voluntad política y compromiso a escala nacional, regional y local para conseguir los objetivos establecidos.

A lo largo del informe se vierten críticas justificadas contra la Comisión y los Estados miembros por no hacer más para aplicar la legislación vigente en materia de eficiencia energética. Esta presión ha llevado al Comisario a ampliar la plantilla que trabaja en el ámbito de la eficiencia energética y, según tengo entendido, ha creado una unidad especial para el seguimiento del plan de eficiencia energética, lo cual demuestra la prioridad que la Comisión está dando por fin a la eficiencia energética para contribuir a reducir nuestras emisiones de CO2 y para ayudar a abordar el grave problema del cambio climático.

Ahora bien, el informe del Parlamento Europeo demuestra que los planes nacionales para la eficiencia energética que los Estados miembros tienen que presentar siguen progresando a un ritmo lamentablemente lento y yo quiero pedir a la Comisión que no deje de presionarles.

Hasta en Bali, Europa ha sido criticada por no hacer suficiente hincapié en la mejora de la eficiencia energética, ni emprender esfuerzos suficientes para reducir las emisiones de CO2. Necesitamos una mezcla de respuestas legislativas y comerciales. Por ejemplo, si toda la iluminación de la UE se transfiriera a las nuevas tecnologías, se conseguirían grandes ahorros de energía. Podrían ahorrarse cincuenta millones de barriles de petróleo y las emisiones de CO2 se reducirían en 28 millones de toneladas al año.

Esperamos que la Comisión revise este año la Directiva sobre el etiquetado de la eficiencia energética, puesto que la clasificación actual de la A a la G para los electrodomésticos no deja espacio para una mayor eficiencia energética y, aunque es muy clara y fácil de entender por el consumidor, está creando ya problemas comerciales a otros productos realmente más eficientes, porque ha alcanzado su límite. Muchos aparatos se clasifican como A+ o A++, categorías que ni siquiera existen. Por otra parte, actualmente hay más de 188 millones de electrodomésticos en la UE que tienen más de diez años de antigüedad y que son terriblemente ineficientes.

Doy las gracias a la señora Hall por su exhaustivo informe y pido a sus Señorías que lo apoyen.

 
  
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  Adam Gierek, en nombre del Grupo del PSE. – (PL) Señor Presidente, Comisario, el informe de la señora Hall, a quien felicito por su complejo enfoque, llama la atención sobre un retraso importante por parte de los Estados miembros y la Comisión en la aplicación de la legislación existente en esta área.

El uso eficaz de la energía primaria depende de la mejora de la eficacia de su conversión en electricidad, de la elaboración de normas relativas al consumo final mínimo de energía, de la modernización general de los sistemas de calefacción de los edificios, de la introducción generalizada de la cogeneración, posible si se eliminan las barreras administrativas, y de la reducción de las pérdidas de energía durante el transporte y por rozamiento.

En el informe también se destaca que el problema es de escala mundial y que es necesario reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. El consumo doméstico supone el 40 % del consumo total de energía, y la modernización de los sistemas de calefacción podría reducir este porcentaje al menos hasta el 20 %. Además, la cogeneración, junto con la reducción de las pérdidas durante el transporte de la electricidad, podría duplicar la eficacia energética. Los ahorros potenciales de energía primaria que se podrían lograr utilizando tecnologías para la modernización de los sistemas de calefacción y la cogeneración, ambas conocidas, se estiman entre el 25 y el 30 %, y llevarían aparejada una reducción similar de las emisiones de CO2.

La paradoja es que la aplicación de estos planes podría verse retrasada por los últimos reglamentos de la Comisión Europea, especialmente las normas que restringen las emisiones de CO2, que aumentan los costes de producción y reducen la posibilidad de invertir en la modernización de las centrales eléctricas y de calefacción más antiguas.

Otro aspecto de la naturaleza mundial del problema es la necesidad de que se elaboren normas comunes respetuosas con el medio ambiente que sean aplicables tanto en la Unión Europea como en los países asociados. Ésta es una condición previa para que la cooperación sea beneficiosa y la competencia justa en los mercados mundiales.

 
  
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  Jorgo Chatzimarkakis, en nombre del Grupo ALDE. – (DE) Señor Presidente, me gustaría comenzar dando las gracias y felicitando a mi colega Fiona Hall, que ha dado la respuesta justa a una iniciativa fundamental y muy juiciosa de la Comisión. Deseo felicitar al señor Piebalgs por haberse puesto en la primera fila de quienes están comprometidos con la eficacia energética, porque, sin lugar a dudas, esta eficacia es uno de los recursos más importantes para lograr la autosuficiencia en el suministro energético. La eficacia energética es también una fuente de innovación, ya que, si realizamos todo lo que se propone en el informe, nos pondremos a la cabeza, incluso en el plano mundial, en términos de innovación y de los objetivos del Proceso de Lisboa.

De todas maneras, me asombra la crítica desmedida de los estilos de vida de las personas que se hace en algunas partes del informe. Permítame citar un ejemplo: en el párrafo 16 se propone sin rodeos que la Comisión retire determinados aparatos del mercado. Se hace referencia especial a las estufas para terrazas o Heizpilze (setas venenosas), como algunas personas las llaman en Alemania. La obsesión por el cambio climático puede provocar reacciones totalitarias.

Acabamos de sacar a los fumadores de los bares. Creo que fue lo correcto, y no tengo ningún problema a ese respecto. Muchos propietarios de establecimientos han sido listos y han colocado estas estufas en las terrazas exteriores. Es una nueva costumbre. La gente ha empezado a reunirse al atardecer al aire libre, donde se puede fumar; pero ahora llegamos los políticos europeos, los miembros de este reducido grupo que nos encontramos aquí, a decir a 490 millones de personas lo que pueden y no pueden hacer en su tiempo libre. Otra vez queremos cambiar los estilos de vida de las personas. Y no creo que los ciudadanos lo aguanten mucho más tiempo.

Es cierto que la protección del clima debe tener grandes aspiraciones pero, aun así, debemos preguntarnos si queremos regular los detalles de la vida de las personas. ¿Queremos prohibir las estufas exteriores de los mercados navideños alemanes, —sí, Claude— luxemburgueses, belgas y austriacos? Haríamos bien en no olvidar al resto de los ciudadanos y evitar interferir en un aspecto tan placentero de la sociedad como es la vida personal de los individuos.

 
  
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  Mieczyslaw Edmund Janowski, en nombre del Grupo UEN. – (PL) Señor Presidente, Comisario, hasta hoy el homo sapiens ha causado grandes daños al medio ambiente, del que es, al mismo tiempo, el elemento más importante. En gran medida, se debe al uso de la energía y, por lo tanto, acogemos favorablemente el informe de la señora Hall sobre el uso racional de la energía.

Aprecio en particular que el informe se ocupe de las exigencias que se deben aplicar a los edificios. Se deben aplicar normas estrictas de eficacia y aislamiento térmico no sólo a las nuevas construcciones, sino también a los materiales destinados a la renovación de edificios.

El siguiente paso será utilizar LED para la iluminación; los LED consumen menos energía y duran más tiempo. Muchos electrodomésticos podrían consumir menos durante su funcionamiento, y se debería evitar el desperdicio de energía que supone dejarlos encendidos en modo de espera.

Estoy a favor de los incentivos fiscales que favorezcan el consumo racional de energía. Educar a las personas en cuestiones energéticas es también muy importante, y debería hacerse desde la infancia. Debemos hacer todo esto si deseamos que nuestro planeta tenga un futuro.

 
  
  

PRESIDE: RODI KRATSA-TSAGAROPOULOU
Vicepresidenta

 
  
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  Claude Turmes, en nombre del Grupo Verts/ALE. – (EN) Señora Presidenta, el informe Hall está activando todas las alarmas. Estamos en mitad de la Semana de la Energía Sostenible y, por muy positivo que eso sea, no debe desviar la atención del hecho de que lo que han conseguido particularmente los gobiernos durante los últimos dos o tres años en materia de eficiencia energética es extremadamente preocupante. La falta de aplicación de la legislación, la presentación de planes de acción para la eficiencia energética que no son tales, sino una especie de compendio. ¡Es ridículo!

Apelo al orgullo de los primeros ministros. ¡Vamos, primeros ministros! Ustedes vinieron a Bruselas en marzo un año después de celebrarse una cumbre histórica donde pronunciaron numerosos discursos sobre la prioridad de las prioridades que era la eficiencia energética. Un año después, sus gobiernos no han conseguido prácticamente nada.

Creo que todos debemos aunar nuestras fuerzas para hacer avanzar a los gobiernos. La Comisión tiene también que aprobar y emprender nuevas iniciativas relacionadas con los edificios, la producción combinada de calor y electricidad y el etiquetado sobre el ahorro de electricidad.

Por último, citando a mi buen amigo Schatzi:

(DE) El único que está actuando como un bobo es usted, porque los mercados navideños existían mucho antes de que se inventaran las estufas para el aire libre, y opino que el Parlamento está, al menos, en su derecho de preguntarse si somos coherentes con la cuestión del cambio climático. No es que deseemos interferir en los estilos de vida de las personas; se trata de aplicar presión a una herida, que es lo que debe hacer esta Cámara si desea que la herida se cure.

 
  
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  Nils Lundgren, en nombre del Grupo IND/DEM. (SV) Señora Presidenta, en la UE se acepta generalmente que debemos reducir las emisiones de gases de efecto invernadero para frenar el cambio climático, pero esto no debe llevarnos a crear una sociedad burocrática que carezca de libertad y dinamismo.

Cabe señalar dos principios básicos a este respecto: debemos establecer objetivos de emisiones para cada país y, después, permitir a dichos países y al mercado que alcancen los objetivos en competencia libre; y debemos interiorizar el coste de las emisiones exigiendo el pago de unos precios suficientemente altos por los derechos de emisión. Así, las emisiones se tendrán en cuenta en los billones de decisiones económicas que toman cada día los hogares y las empresas de todo el mundo. De este modo, en los hogares se utilizarán motu proprio bombillas de bajo consumo, los fabricantes de automóviles producirán vehículos de consumo reducido, los constructores diseñarán viviendas de muy bajo consumo de energía, y los productores de energía utilizarían tecnologías de generación de bajas emisiones. En esas circunstancias, valdrá la pena llevar a cabo labores de investigación y desarrollo en esta materia.

Pero la UE no debe introducir prohibiciones y reglamentos detallados. Por lo tanto, decimos «no» a la prohibición de las estufas de terraza y decimos «no» a las desgravaciones fiscales para el sector de la demolición de edificios y a la financiación pública del ahorro energético.

 
  
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  Anni Podimata (PSE). – (EL) Señora Presidenta, Comisario, me gustaría, en primer lugar, felicitar a la ponente, la señora Hall, por su enfoque integral y audaz de la cuestión de la eficacia energética, que va más allá de las propuestas de la Comisión Europea.

En vista de la situación energética actual, la eficacia energética es la herramienta más efectiva para luchar contra el cambio climático, ya que el sistema de comercio de derechos de emisión de gases de efecto invernadero todavía no ha producido los resultados deseados.

En lo que respecta a la eficacia energética, se debe hacer hincapié en el sector de la construcción, que es responsable del consumo de más del 40 % de nuestra energía. En Grecia, el sector de la construcción consume cerca de un tercio del total de los recursos energéticos y aporta el 40 % de las emisiones de dióxido de carbono. No obstante, Grecia todavía debe incorporar a su legislación nacional la Directiva relativa a la eficacia energética de los edificios. Recientemente, el Tribunal Europeo de Justicia censuró a Grecia por este motivo, y se la incluyó en el grupo de los diez países que todavía no han establecido un plan de acción nacional para la eficacia energética. Sin embargo, aunque la armonización de las legislaciones nacionales y comunitaria es esencial, no bastará para alcanzar los objetivos deseados. Me complace que el Comisario haya hecho hincapié en el hecho de que la UE debe insistir, en la medida de lo posible, en que todos los Estados miembros apliquen de manera más coherente los objetivos energéticos.

Las medidas y los incentivos que se sugieren en el informe pueden ser de gran ayuda a este respecto, por ejemplo el acceso a financiación de los fondos estructurales dirigida a la mejora de la eficacia energética, el aumento del porcentaje mínimo que se asigna en el marco de los fondos estructurales y de cohesión, los incentivos fiscales y, principalmente, la reducción del IVA para las viviendas y PYME que consumen poca energía.

Los Estados miembros no podrán lograr el objetivo climático en solitario, sino que deben colaborar. Si deseamos que la UE siga estando a la vanguardia de este esfuerzo y que tenga una posición negociadora sólida con otros Estados, nuestra prioridad debe ser hacer avanzar a los países que van más atrasados hacia la situación de aquéllos que son líderes en la materia.

 
  
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  Jerzy Buzek (PPE-DE). – (PL) Comisario, le felicito por las medidas adoptadas. Actualmente, el principal problema de Europa es el uso de la energía y su repercusión en el clima. Esta cuestión, sin lugar a dudas, reviste más importancia para Europa que la producción alimentaria. He comprobado que las últimas ocho Presidencias del Consejo la han tratado como una cuestión prioritaria, y algunas de las Presidencias la tomaron como la prioridad principal. Pero si las cuestiones energéticas son tan importantes, se deben acompañar de una financiación proporcionada. Si no, todo serán palabras vacías sin actos que las respalden.

Todos sabemos cuánto valor añadido somos capaces de generar cuando trabajamos juntos en Europa. Si compartimos nuestra experiencia, elegimos las mejores soluciones y las combinamos, podremos hacer grandes progresos. La cuestión es: ¿estamos preparados para destinar los fondos comunes europeos a la investigación, las tecnologías, la innovación y el desarrollo del sector energético?

La eficacia energética de que hablamos —adaptabilidad y ahorro— es aún más importante que la energía renovable o el carbón limpio. Aun así, de un presupuesto total que suma un billón de euros, tan sólo se asignarán unos cientos de millones durante siete años a programas conjuntos de investigación y desarrollo en Europa.

Solicito al Comisario, a la Comisión Europea y al Consejo Europeo que vuelvan a examinar la cuestión y escojan el camino del desarrollo tecnológico rápido antes de imponer normas estrictas sobre las emisiones.

 
  
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  Vladimir Urutchev (PPE-DE). – Hoy, en este Parlamento, estamos debatiendo de nuevo sobre cuestiones energéticas importantes, lo que demuestra que una de las prioridades principales de las instituciones europeas son los problemas energéticos y su interacción con el cambio climático. El amplio y excelente informe de la señora Fiona Hall también es una prueba de ello.

La eficacia energética es, definitivamente, uno de los pilares que sostendrá nuestra política energética durante mucho tiempo. Los ciudadanos europeos se dan cuenta de cuál deberá ser su propia función, y la función que deberá tener la eficacia energética, a fin de que se alcancen los objetivos de estabilidad climática y se logre una mayor seguridad de suministro en el futuro. Por lo tanto, en vista del apoyo público y de la favorable situación política, exhorto a la Comisión a que muestre mayor iniciativa y a que utilice todos los mecanismos disponibles para influir en los comportamientos a fin de garantizar que se cumplan los objetivos ambiciosos del 20 % y que los beneficios de la eficacia energética lleguen a todos los ciudadanos europeos.

Al mismo tiempo, si nuestros objetivos últimos son salvar el planeta de un cambio clímático catastrófico, disponer de energía segura y que Europa sea competitiva en el mercado mundial, se debería prestar también la atención debida al otro 80 % de la energía. En ese 80 % se incluye la energía nuclear, actualmente infravalorada, que durante las dos últimas décadas ha provocado temores y reacciones dogmáticas. Debemos reunir todos nuestros conocimientos y sentido común para superar esta situación y empezar a debatir clara y abiertamente sobre la energía nuclear, ya que es un negocio y una oportunidad que ni Europa ni la humanidad pueden permitirse desaprovechar. Todos los que estamos hoy en esta Cámara tenemos la responsabilidad política de actuar a este respecto.

 
  
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  Lambert van Nistelrooij (PPE-DE). – (NL) Es un placer poder participar con arreglo al procedimiento de solicitud incidental del uso de la palabra. El debate sobre el informe de la señora Hall muestra claramente que debemos actuar más rápidamente. Hay muchísimas oportunidades para la eficacia energética. Es lo que en los Países Bajos llamamos «una fruta al alcance de la mano»: si aprovechamos las oportunidades, podremos ayudar a lograr rápidamente los objetivos comunes que nos hemos impuesto, que reiteramos en Bali y que confirmó de nuevo la Comisión en su paquete del 23 de enero. El señor Piebalgs desempeñó una función muy importante a este respecto.

En la Comisión de Política Regional observamos —lo ha mencionado el señor Buzek— que, hasta 2006, era posible priorizar la energía y la eficacia energética en el marco de los fondos estructurales aunque, de hecho, sólo se destinó el 1,16 % a esta cuestión. La semana pasada, la señora Hübner anunció en algunos debates con la Comisión de Política Regional que se iba a revisar el Reglamento y que se les daría mayor prioridad a estas cuestiones en los programas para 2007-2013. Por lo tanto, mi conclusión es que debemos actuar más deprisa y emplear mejor los instrumentos que existen en el ámbito europeo.

 
  
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  Andris Piebalgs, Miembro de la Comisión. − Señora Presidenta, quiero dar las gracias a sus Señorías por este interesante debate. Como dije antes, la ambición de la Comisión es seguir adelante con el plan de acción para la eficiencia energética. Sé que en ocasiones ustedes quisieran que avanzáramos más deprisa, pero hay algunos pasos que debemos dar también: mejor legislación, consulta pública y evaluación del impacto. Todo lleva su tiempo. Creo que necesitamos un debate sobre la reglamentación y también incentivos. Creo también que ambos instrumentos tienen que estar equilibrados, pero que deben utilizarse los dos.

Hoy me he reunido con un Ministro de Montenegro. Se trata de un país que tiene una excelente estrategia energética desarrollada hasta 2025, pero he pedido la Ministro que refuerce la reglamentación, ya que Montenegro experimentará un enorme incremento en la construcción de edificios. No desalentarán a los inversores si establecen un requisito muy estricto para la reintegración inmediata de las energías renovables. Todas las calidades y el país saldrán ganando. De lo contrario, los contribuyentes tendrán que pagar de su bolsillo los suministros energéticos adicionales.

Por eso creo que hace falta ambición. Hemos establecido directrices nuevas en materia presupuestaria. Tenemos que hacer un esfuerzo mucho mayor para decidir cuándo destinar ayuda estatal a nuevas tecnologías, eficiencia energética y energía renovables. Estamos trabajando también en una plataforma internacional para la eficiencia energética que podría crear sinergias a escala internacional. Pero la autoridad presupuestaria no corresponde sólo a la Comisión, sino también al Parlamento.

Agradezco mucho el trabajo que ha hecho el señor Buzek para el séptimo Programa marco. Me parece que todavía contamos con medios suficientes. Eso se debe también al buen trabajo que han realizado ustedes y al trabajo de esta Cámara. Un aumento o redistribución del presupuesto es una cuestión mucho más compleja, a la que yo no puedo responder. No me importaría que se destinaran más fondos a los presupuestos de mis colegas —el presupuesto del señor Potočnik o el presupuesto de relaciones exteriores— pero los tres deben verse conjuntamente en el debate presupuestario.

Por eso creo que este es un informe excelente. No siempre habla bien de la Comisión, pero es que no se trata de hablar bien. Estamos hablando de eficiencia energética y la Comisión tendrá seguramente también grandes ambiciones.

 
  
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  Fiona Hall, ponente. − Señora Presidenta, quiero dar las gracias a mis colegas por sus comentarios favorables y constructivos, y quiero decir también que agradezco a la Comisión su respuesta constructiva a las críticas de este Parlamento.

No mencionaré más que dos puntos. Primero, me parece una vergüenza que no se haya prestado mucha atención a la evaluación de los planes de acción para la eficiencia energética de la Comisión que se dio a conocer junto con el paquete energético la semana pasada, porque es una evaluación negativa muy preocupante. Está claro que los gobiernos nacionales siguen sin ser suficientemente ambiciosos en sus planes de acción. No se han propuesto el objetivo del 20 % y, por citar a la Comisión, existe una «laguna considerable» en algunos Estados miembros «entre el compromiso político con la eficiencia energética [...] y las medidas adoptadas». Eso me parece preocupante.

Segundo, el hecho de que ahora tengamos la Directiva sobre energías renovables y los objetivos que en ella se establecen hace que la eficiencia energética sea más importante que nunca. Si vamos a alcanzar el objetivo vinculante del 20 % en toda la UE, tenemos que mantener bajo control la demanda energética. Sólo conseguiremos ese 20 % si se reduce, en lugar de aumentar, el 100 % de la cantidad total del consumo de energía.

Por eso espero que el presente informe represente un nuevo inicio y que empiece a salvar la brecha existente entre la retórica política sobre la eficiencia energética y su verdadera aplicación.

 
  
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  Presidenta. – El debate queda cerrado.

La votación tendrá lugar mañana, jueves 31 de enero de 2008.

Declaraciones por escrito (Art. 142)

 
  
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  Roberta Alma Anastase (PPE-DE), por escrito. (RO) Acojo con satisfacción la redacción del informe y el enfoque global que se propone respecto de la eficacia energética en la Unión Europea, tanto por los temas tratados como por la extensión geográfica abarcada. Es esencial que hablemos hoy de un plan de acción detallado que muestre que estamos dando pasos concretos en esta dirección.

Como ponente sobre la cooperación regional en la región del Mar Negro, me gustaría destacar la importancia de la eficacia energética en dicha región para alcanzar el objetivo de la seguridad energética y hacer disminuir la dependencia de las fuentes de energía.

Aprecio, asimismo, el enfoque internacional de la cuestión y el examen de los retos mundiales. Por lo tanto, acojo favorablemente que el Parlamento Europeo sea consciente de que en el futuro Rusia no podrá satisfacer la demanda interna de gas establecida por contrato, y que manifieste su preocupación a este respecto.

Tal situación nos hace reiterar a las instituciones europeas la importancia de los dos objetivos principales: la sustitución cada vez mayor de las importaciones energéticas de la UE por energía procedente de otras fuentes capaces de garantizar la seguridad del suministro, y la necesidad de promover la reforma energética en la región del Mar Negro y en los países vecinos de la UE, a fin de que el sector energético sea transparente y sostenible.

 
  
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  John Attard-Montalto (PSE), por escrito. – El Plan de acción tenía como objetivo un 20 % más de eficiencia de aquí a 2020; se trata de un plan ambicioso pero necesario. Por otra parte, es inútil establecer objetivos si no existe voluntad de lograrlos. Por ejemplo, del total de 21 acciones previstas para 2007, sólo tres se completaron en su totalidad. Es un historial deprimente. Es verdad que hay muchas otras acciones que se han puesto en marcha, pero en cualquier caso, un porcentaje inferior al 15 % de proyectos completados no es como para sentirse orgulloso.

Me avergüenza decir que en mi país, Malta, la cuestión no se ha abordado en serio. En una isla donde abundan el sol y el viento, cabría esperar que estos dos elementos se explotaran plenamente.

En cuanto a la energía solar, muy pocos edificios privados, comerciales o públicos hacen uso de esta energía alternativa.

La energía eólica ha sido hasta ahora más popular en las zonas agrícolas. El Gobierno tiene la intención de construir parques eólicos marinos a pesar de no disponer de tecnología para las grandes profundidades de las aguas maltesas. Es más, ha hecho saber a un importante promotor, que pretendía instalar cuatro molinos generadores de energía eólica, que no le dará los permisos necesarios por razones estéticas.

 
  
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  András Gyürk (PPE-DE), por escrito. (HU) La mejora de la eficacia energética es la solución más obvia para reducir la emisión de sustancias dañinas. Las acciones conjuntas en este terreno pueden aportar una contribución real a la eliminación de la dependencia europea del suministro de energía.

La mayor oportunidad de ahorrar energía tal vez la constituya la eficacia de los complejos industriales y residenciales. Esto es particularmente cierto en los nuevos Estados miembros de la Unión. Las instalaciones socialistas de industria pesada y los bloques de edificios que albergan a cientos de miles de personas, tan característicos de la región, son símbolos del derroche de energía. Es un avance positivo que la Comisión Europea haya reconocido la situación particular de los antiguos países socialistas en este plan de acción y que especifique que la promoción de la eficacia energética debe ser un objetivo prioritario en los nuevos Estados miembros.

Nos parece lamentable que varios Estados miembros no estén cumpliendo sus compromisos en la aplicación de la legislación en materia de eficacia energética. Por ejemplo, el Gobierno húngaro, si bien apoya de boquilla las medidas de protección del clima, ha pospuesto durante meses la adopción del Plan nacional de acción sobre la eficacia energética.

A su vez, es positivo que, a pesar de lo expuesto, algunas comunidades estén aprovechando las oportunidades. Un buen ejemplo lo constituye el programa que se comenzó en Óbuda, uno de los mayores barrios de Budapest, dirigido a renovar muchos bloques de viviendas en los próximos años, con ayuda comunitaria.

Estamos convencidos de que Europa puede desempeñar una función clave en la cuestión de la eficacia energética, y va en su propio interés que sea así. El uso más eficiente de la energía lleva consigo una mayor eficacia de la economía, nuevos puestos de trabajo, mayor competitividad y la mejora de las condiciones de nuestro medio ambiente.

 
  
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  Gábor Harangozó (PSE), por escrito. Antes de nada, quiero decir que acojo con satisfacción el informe de propia iniciativa de la señora Hall. De hecho, este informe llega en un momento en el que todas las iniciativas dirigidas a reforzar acciones concretas para aumentar la eficiencia energética deben ser acogidas con satisfacción. La eficiencia energética es, en efecto, el objetivo más eficaz usando las herramientas tecnológicas disponibles para abordar de verdad y con rapidez los retos del calentamiento global y el agotamiento de los combustibles fósiles. Estamos actualmente embarcados en un plan de reducción del consumo energético y es fundamental que logremos nuestros objetivos dentro de los plazos establecidos. Pero, por supuesto, ese plan exigirá enormes costes y sacrificios económicos. Esos costes y sacrificios plantearán un reto especial a los países con presupuestos más pequeños y economías menos desarrolladas. Es esencial que los objetivos en materia de eficiencia energética no empeoren la situación de las economías más débiles y las industrias de los Estados miembros más pobres. Por consiguiente, se hace necesaria la adopción de medidas transitorias especiales para ayudar a los sectores y países más vulnerables mientras se aplica la legislación, para evitar fallos del mercado. Por supuesto, el potencial de ahorro energético que existe a la larga es enorme y rentable y una política más estricta en materia de eficiencia energética beneficiaría muy probablemente al mercado de trabajo de la Unión Europea.

 
  
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  Eija-Riitta Korhola (PPE-DE), por escrito. (FI) Probablemente, existen pocas decisiones de tan amplio alcance en cuanto a su efecto y tan contradictorias como el plan de tres frentes del Consejo sobre política climática que se presentó en la primavera de 2007: una reducción del 20 % de las emisiones, un ahorro energético del 20 % y una participación del 20 % de las energías renovables en el total, todo ello en el año 2020. Este último objetivo vinculante, desgraciadamente, podría acelerar el cambio climático. Mientras esto no se entienda, los beneficios para el clima sólo podrán venir de los otros dos objetivos.

El ahorro de energía dirigido específicamente a la mejora de la eficacia energética es, desde luego, una de las herramientas más eficaces para luchar contra el cambio climático. Existe un amplio acuerdo en el Parlamento a este respecto, así como acerca del contenido del informe, y me gustaría dar las gracias a la señora Hall por haberlo propiciado.

Lo encomiable de este informe es que muestra claramente el alcance de la cuestión y ofrece alternativas: la insistencia en la cuestión de la eficacia energética debe tener un efecto en el conjunto de la sociedad. Debe relacionarse con toda la planificación y las actividades en todos los ámbitos. Los objetivos de la eficacia energética y las normas aplicables deben extenderse igualmente al equipamiento, los edificios, la generación y el transporte de energía, el transporte y los hábitos de los consumidores.

Debemos actuar desde ahora mismo. Por este motivo, es lamentable que el Parlamento deba recordar a la Comisión que ya hay legislación sobre este particular. Hasta ahora, el grado de aplicación en los Estados miembros no ha sido satisfactorio, y la Comisión debería centrar su atención en este aspecto.

La mejora de la eficacia energética pasa por el esfuerzo, y el mejor resultado para el clima se logrará actuando sobre las condiciones del mercado. Un buen ejemplo son los diferentes sistemas de normalización. Debemos desconfiar de la legislación inflexible: si para disponer de la mejor tecnología existente se debe aplicar un régimen «de palo y zanahoria», los esfuerzos realizados bastarán. La interferencia quisquillosa de los legisladores en los modos y maneras sólo sirve para agotar a las organizaciones en cuestión.

 
  
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  Zbigniew Krzysztof Kuźmiuk (UEN), por escrito. (PL) Señora Presidenta, Comisario, en este debate acerca del uso racional de la energía, si bien coincido con los argumentos principales de la ponente, la señora Hall, me gustaría llamar la atención sobre algunas cuestiones que revisten especial importancia para los nuevos Estados miembros.

1. A fin de salvar la distancia que los separan, entre ellos, y de los países más desarrollados de la UE, los nuevos Estados miembros tendrán que avanzar entre dos y tres veces más deprisa que los países más desarrollados, es decir, a un ritmo anual de crecimiento del PNB de, al menos, el 6 %. Tal ritmo de crecimiento implicará un aumento considerable de las emisiones de CO2, un punto que no se tuvo en cuenta en las propuestas de la Comisión Europea contenidas en su reciente paquete sobre la energía y el cambio climático.

2. Las propuestas de la Comisión se dirigen, claramente, a la restricción del uso del carbón, y afectarán, sobre todo, a economías como la polaca, donde la producción de energía se basa, principalmente, en la combustión de distintos tipos de carbón.

3. La propuesta según la cual la industria generadora de energía deberá comprar todos los derechos de emisión de CO2 mediante subasta a partir de 2013 provocará un incremento generalizado de los precios de la energía, que sentirán las economías nacionales de forma muy aguda. Actualmente, la industria polaca productora de energía adquiere aproximadamente el 10 % de sus derechos de emisión mediante subasta, y el precio de la electricidad aumentó casi un 15 % en 2007, y se espera que en los próximos años aumente entre un 20 % y un 30 % más.

 
  
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  Mairead McGuinness (PPE-DE), por escrito. – Este informe sobre la eficiencia energética llega en el momento oportuno, dada nuestra preocupación por el cambio climático y la necesidad de afrontar el agotamiento de los recursos energéticos obtenidos de los combustibles fósiles.

Pero la eliminación de los residuos energéticos es positiva en sí misma y desde un punto de vista puramente egoísta; mejorar la eficiencia energética debería reducir los costes para las viviendas y las empresas.

Muchas personas son conscientes de la necesidad de una mayor concienciación respecto al consumo de energía. Muchos saben ya que un televisor en modo de espera consume un 45 % de la electricidad consumida por un televisor encendido, que los equipos electrónicos en modo de espera consumen un 10 % de la energía doméstica en la UE y que el hecho de dejar enchufados los cargadores de teléfono consume energía, de la que se desperdicia el 95 %.

Y aunque todos podemos actuar apagando los aparatos eléctricos, sería más eficaz que los fabricantes diseñaran los equipos de forma que se evitara el despilfarro de energía.

La combinación de nuevos avances en fabricación y una mayor concienciación de los consumidores dará sus frutos, pero la industria necesita incentivos para desarrollar nuevos productos teniendo en cuenta la eficiencia energética y la opinión pública necesita mensajes positivos para educar a los ciudadanos sobre la magnitud del ahorro energético que puede conseguirse en viviendas y oficinas.

 
  
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  Péter Olajos (PPE-DE), por escrito. (HU) Como ponente del PPE-DE en la Comisión de Medio Ambiente sobre el Libro Verde sobre la eficacia energética («Cómo hacer más con menos»), acojo favorablemente los esfuerzos cada vez mayores de la Comunidad en esta área.

Al mismo tiempo, deseo manifestar mi decepción por que, mientras que el Parlamento y la Comisión Europea están realizando grandes esfuerzos para establecer normas consensuadas y preparar planes aplicables, la actitud de los Estados miembros respecto de la materialización de dichos planes y normas es, en muchos casos, insuficiente.

Algunos Estados miembros se han saltado el plazo establecido para la preparación de planes de acción en varios meses o incluso más tiempo; por ejemplo, siete países todavía no los han presentado, y el plazo expiró hace siete meses.

No obstante, éste no es el único problema. Hay una falta de acuerdo social acerca de los planes, que, en muchas ocasiones, son anémicos y, en otras, no reflejan un calendario realista ni un sistema de instrumentos que permitan lograr los objetivos comunes.

Por consiguiente, podemos afirmar sin rodeos que muchos Estados miembros de la Unión sólo han apoyado de boquilla la eficacia energética, el ahorro y el objetivo último de crear una «sociedad baja en carbono»; por tanto ¿qué esperanza hay de que la economía, los hogares y el transporte dejen de emitir dióxido de carbono?

Sería bueno que la Comisión, guardián de la legislación de la Unión, preparara de vez en cuando análisis básicos y evaluaciones de la calidad de los planes nacionales presentados y de la medida en que éstos se están aplicando en los Estados miembros.

 
  
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  Boguslaw Rogalski (UEN), por escrito. En primer lugar, quiero manifestar mi aprecio por el informe de la señora Hall. De hecho, el informe llega en un momento en el que se deberían celebrar todas las iniciativas dirigidas a reforzar las acciones concretas a favor de una mayor eficacia energética. La eficacia energética es el objetivo más efectivo y aporta herramientas tecnológicas ya disponibles para abordar genuina y rápidamente los retos que plantea el calentamiento del planeta y la escasez de recursos fósiles. Estamos embarcados en un plan que prevé reducir el consumo de energía, y es esencial que alcancemos nuestros objetivos a tiempo. No obstante, dicho plan exigirá costes y sacrificios económicos enormes, que serán especialmente onerosos para los países que disponen de presupuestos menores y para las economías menos desarrolladas. Es crucial que los objetivos de eficacia energética no empeoren la situación de las economías e industrias más débiles de los Estados miembros más pobres. Por consiguiente, se necesitan medidas transitorias especiales para apoyar a los países y sectores más vulnerables en la aplicación de la legislación, a fin de evitar disfunciones del mercado. Por supuesto, a largo plazo, la conservación de la energía ofrece un gran potencial de rentabilidad en cuanto a los costes, y, asimismo, una política dirigida a reforzar la eficacia energética beneficiaría, muy probablemente, el mercado del empleo en la Unión.

 
  
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  Toomas Savi (ALDE), por escrito. Antes de nada, quiero felicitar a la señora Hall por su informe realmente exhaustivo, dedicado a la mejora de la eficiencia energética y que insta a los Estados miembros que están muy lejos de haber transpuesto la legislación vigente a tomar todas las medidas necesarias.

En segundo lugar, me complace reconocer que el informe sugiere formas de ahorrar energía no sólo para los consumidores industriales, sino también para los pequeños consumidores, especialmente mediante la concienciación de los consumidores y el suministro de información veraz sobre las alternativas más respetuosas con el medio ambiente. Debe recordarse que el consumo de las viviendas representa el 40 % del consumo total de energía. Por consiguiente, todos somos individualmente responsables de contribuir a la maximización de la eficiencia energética.

Tercero, el consumo de energía está aumentando progresivamente y lo mismo ocurre con el gasto energético. Es una cuestión de simple sentido común que adoptemos medidas para aumentar la eficiencia energética y conseguir un uso óptimo de los medios de producción.

 
  
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  Alyn Smith (Verts/ALE), por escrito. Señor Presidente, felicito a la señora Hall por su informe, que contiene una serie de recomendaciones convincentes, sensatas y factibles para promover la eficiencia energética. En medio de todo el interés que suscita actualmente la generación y la seguridad del suministro, corremos el riesgo de perder de vista el hecho de que los cambios en las normas aplicadas a edificios y aparatos, así como la forma de utilizar la energía, proporcionarán por sí solos una gran cantidad de capacidad energética. Me complace apoyar este informe y espero que sea el inicio de otras futuras medidas en esta dirección.

 
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