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Procedimiento : 2007/2112(INI)
Ciclo de vida en sesión
Ciclo relativo al documento : A6-0495/2007

Textos presentados :

A6-0495/2007

Debates :

PV 30/01/2008 - 23
CRE 30/01/2008 - 23

Votaciones :

PV 31/01/2008 - 8.11
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Explicaciones de voto

Textos aprobados :

P6_TA(2008)0034

Debates
Miércoles 30 de enero de 2008 - Bruselas Edición DO

23. Política para reducir las capturas accesorias y eliminar los descartes (debate)
PV
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  Presidenta. – El siguiente punto es el informe de Carl Schlyter, en nombre de la Comisión de Pesca, sobre una política para reducir las capturas accesorias y eliminar los descartes en las pesquerías europeas (2007/2112(INI)) (A6-0495/2007).

 
  
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  Carl Schlyter, ponente. − (SV) Señora Presidenta, deseo dar las gracias al ponente alternativo por la ayuda prestada a fin de elaborar un buen informe. También deseo dar las gracias al Comisario Borg por haber propuesto —¡al fin!— medidas de peso para abordar la cuestión de los descartes de pescado y las capturas accesorias no deseadas.

La política pesquera actual está vaciando los océanos, devastando los fondos marinos, destruyendo los ecosistemas y reduciendo enormemente las poblaciones de peces. Nuestra política pesquera actual lleva a la muerte incluso a las aves marinas. Si la destrucción hubiera tenido lugar en tierra firme —si hubiéramos tratado los bosques como estamos tratando los océanos— se habrían producido disturbios en las calles, pero la destrucción de los océanos está ocurriendo en silencio y fuera de nuestra vista. El libro «Primavera silenciosa» de Rachel Carson tuvo un gran impacto en 1962 y fue, para muchos, una llamada al compromiso con el cuidado del medio ambiente y la conservación de la naturaleza. Ahora nos encontramos en la era del «océano silencioso». De hecho, el año pasado, la periodista Isabella Lövin publicó un libro que llevaba precisamente ese título. Debemos trabajar ahora para salvar las futuras generaciones de peces y de pescadores.

Las propuestas de la Comisión pondrán, de hecho, un final a los sistemas de cuotas y a los reglamentos detallados que, en la práctica, han propiciado que los pescadores vacíen los océanos y lancen de nuevo al mar los peces muertos inservibles, y que el desarrollo del equipo de pesca se dirigiera, sobre todo, a la captura de mayores cantidades de peces. Enfrentados a la amenaza de tener que llenar sus barcos con peces sin valor, los pescadores de la UE reciben un incentivo para practicar la pesca de manera más selectiva.

No obstante, para tener éxito, toda política debe incluir recompensas, no sólo sanciones. Por ejemplo, podemos permitir que los barcos que aparejan artes más selectivas pesquen durante más días, o tengan acceso a áreas cerradas a los barcos que no utilizan artes de pesca selectivas.

Es importante fijar objetivos anuales de reducción de las capturas accesorias y los descartes para cada tipo de pesquería, y establecer un diálogo con las partes interesadas para lograr los mejores resultados. El Golfo de Vizcaya, el Kattegat y el Skagerrak son ejemplos positivos. En estas zonas, los pescadores franceses y suecos han utilizado redes selectivas, que han tenido mucho éxito en la pesquería de la langosta noruega (Nephrops). En la práctica, dichas redes han eliminado casi por completo las capturas accesorias.

Si la flota pesquera contara con un poco más de libertad y se viera más obligada a rendir cuentas, quizá la cooperación entre la comunidad científica y los pescadores podría aumentar, lo que supondría un avance positivo. Al mismo tiempo, hacen falta mejores datos sobre las especies que se capturan. Debemos examinar los sistemas que emplean diarios de navegación electrónicos y, posiblemente, la videovigilancia, a fin de concebir una buena solución que preserve la integridad personal.

Otro aspecto importante es qué debemos hacer con el pescado que llega a tierra porque ha sido objeto de captura accesoria cuando están prohibidos los descartes. Es importante poder aprovecharla de alguna manera, pero también lo es que la compensación sea baja, para que no constituya un incentivo que fomente la captura accesoria.

Espero y creo que la Comisión concluirá pronto una propuesta viable. Se convertiría en un elemento importante para luchar contra la sobrepesca y lograr pesquerías sostenibles. Pero esto no es suficiente; es necesario también reducir, de manera general, el esfuerzo pesquero de las especies amenazadas, aunque tal vez podamos debatir este punto otro día.

 
  
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  Joe Borg, Miembro de la Comisión. − Señora Presidenta, antes de nada quiero dar las gracias al ponente y a todos los miembros de la Comisión de Pesca por su excelente trabajo.

Todos compartimos la opinión de que los descartes son, cuanto menos, un desperdicio innecesario de unos recursos naturales y económicos valiosos al que debe ponerse fin. Sin embargo, cada pesquería es diferente y requiere soluciones a la medida. Hemos elegido, por tanto, un enfoque orientado a los resultados que implica el establecimiento de objetivos de reducción de descartes durante un cierto plazo de tiempo, para luego dejar en manos de los pescadores afectados la decisión de cómo conseguir esos objetivos, con medidas como el aumento de las dimensiones de las mallas, la utilización de artes de pesca más selectivos, vedas en tiempo real, cambios espaciales de actividad o cualquier otra medida posible o combinación de las mismas.

Volviendo concretamente al informe. Con respecto a los planes de acción de la Comunidad para las aves marinas y para los tiburones, puedo informarles que este último ya está en marcha y que, respecto al primero, mis servicios están recibiendo información y asesoramiento científico con la idea de tener el plan completamente elaborado a finales de 2009.

Estoy particularmente de acuerdo con que la política de descartes no debe verse como una acción aislada, sino como parte de una estrategia general para avanzar hacia el objetivo del rendimiento máximo sostenible. Estamos también de acuerdo en la necesidad de adoptar un enfoque distinto para cada caso y en la importancia de la participación y la consulta del sector a todos los niveles. En este sentido, me parece interesante su propuesta de probar nuevas formas de controlar las prácticas de descarte, como se ha hecho ya en otros países.

Además, tenemos que asegurar que los incentivos favorezcan una verdadera reducción de los descartes. Por consiguiente, esos incentivos se tienen que evaluar cuidadosamente para que no causen efectos adversos. De hecho, los Estados miembros tiene ya la posibilidad de favorecer a las pesquerías más limpias por medio de la asignación de cuotas. Una vez dicho esto, yo creo que deben crearse incentivos en todas las etapas de su aplicación, para favorecer un cambio de conducta hasta alcanzar el objetivo final.

Con respecto a la aplicación de la política, estoy en general de acuerdo con sus sugerencias, pero con un enfoque diferente. En la medida de lo posible, el objetivo de prohibir descartes en las pesquerías debe establecerse desde el principio y no como una medida de último recurso, como parece usted sugerir. Pero tengo que aclarar que, en algunos casos, el objetivo establecido puede ser la reducción de los descartes hasta el mínimo absoluto posible.

¿En qué lugar del proceso nos encontramos pues? Sobre la base del dictamen científico que esperamos recibir en breve, escogeremos algunas pesquerías para formular legislación específica a lo largo de este año y, al mismo tiempo, elaboraremos un programa de trabajo con un horizonte temporal para las futuras propuestas que llegarán a abarcar —con el tiempo— a todas las pesquerías europeas.

En paralelo, y en virtud de la decisión del Consejo de diciembre, los Estados miembros tratarán de reducir los descartes de pescado blanco en el mar del Norte en un 30 %. En el caso del bacalao, el compromiso con Noruega es reducir los descartes a menos del 10 %. Otras actividades son la propuesta de adopción de medidas técnicas en el Atlántico, la propuesta de un plan revisado de recuperación del bacalao, la revisión de la regulación de los controles y algunos estudios y evaluaciones de impacto de las propuestas legislativas.

Por último, puedo apoyar las enmiendas 1, 3, 5, 6, 8 y 10 a 12. Las enmiendas 2 a 7 están relacionadas y puedo apoyarlas con alguna pequeña modificación. En cuanto a la enmienda 9, hace falta una reflexión en profundidad, porque esas técnicas necesitan ser investigadas más a fondo. Existen algunos problemas relacionados con los costes elevados y la fiabilidad.

Por último, no puedo apoyar la enmienda 4 en su redacción actual. Con respecto a las enmiendas 13, 14 y 15, tengo que reflexionar más, ya que toda la cuestión relacionada con los incentivos adecuados para convencer a los pescadores de adoptar una política eficaz de descartes tiene que ser estudiada y evaluada más a fondo antes de adoptar una posición definitiva.

Permítanme concluir insistiendo en la necesidad urgente de una acción legislativa en este ámbito, y espero seguir contando con su colaboración para la formulación de esta política.

 
  
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  Avril Doyle, en nombre del Grupo del PPE-DE. – Señora Presidenta, el descarte o devolución al mar de pescado en aguas europeas destruye más de un millón de toneladas de pescado al año, sobre todo en pesquerías multiespecie. A escala mundial, según la FAO, se devuelven al mar todos los años millones de toneladas de capturas accesorias de pescado sin interés comercial. Eso tiene un efecto muy negativo en la economía de las pesquerías futuras y en la salud de los ecosistemas marinos. La práctica es amoral, poco ética y totalmente insostenible y es el resultado directo de la política pesquera común, que penaliza a los pescadores por el desembarque de capturas accesorias, obligándoles a deshacerse de ellas, pescadores que tratan desesperadamente de ganarse la vida mientras se enfrentan a un agotamiento cada vez mayor de las poblaciones de peces.

Nuestro objetivo último ha de ser la reducción de esas capturas accesorias no deseadas y la eliminación virtual de los descartes mediante la prohibición de los mismos, introduciendo incentivos para asegurar el desembarque de todas las capturas accesorias no deseadas. Pero la cuestión de cómo y cuándo establecer esa prohibición tiene que ser una decisión de todas las partes implicadas, incluida la Comisión, los Consejos Consultivos Regionales (CCR), los pescadores, los expertos científicos, los gobiernos nacionales y las ONG, y pesquería por pesquería, si es necesario. Se tiene que evitar la espiral negativa de microgestión y la política pesquera común tiene que ser modificada en profundidad, porque el problema de los descartes supone para ella un grave descrédito. Resolver el problema de los descartes beneficia a todas las partes implicadas, sobre todo a los pescadores. Y se pueden imponer prohibiciones, como nos demuestra el ejemplo de Noruega e Islandia.

Celebro que en el informe se diga que los pescadores y otras partes interesadas deben responsabilizarse y hacer suya cualquier política dirigida a eliminar los descartes. Podrían utilizarse nuevas formas de supervisión de los busques pesqueros, como los cuadernos diarios de pesca electrónicos y el uso de circuitos cerrados de televisión en el perímetro de los buques pesqueros, que ya se han probado en Canadá y Nueva Zelanda con cierto éxito. La única forma de conseguir que con el tiempo se lleguen a prohibir los descartes será implicando a los pescadores en la supervisión y el control y, sobre todo, con la presión de todos para garantizar la igualdad de condiciones para todos. Agradezco al ponente su colaboración y su equilibrado informe, y pido a esta Cámara que lo apoye.

 
  
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  Catherine Stihler, en nombre del Grupo del PSE. – Señora Presidenta, los descartes son un terrible desperdicio. Todos los años se tiran ingentes cantidades de pescado en las pesquerías europeas de todo el mundo: hasta siete u ocho millones de toneladas. No se puede no hacer nada para reducir los descartes y ahora tenemos el informe Schlyter como una respuesta de propia iniciativa a la Comunicación de 2007 de la Comisión.

Acogemos con satisfacción la Comunicación de la Comisión, aunque haya llegado tarde, y la Comisión pretende ahora actuar con rapidez, incluyendo algunos aspectos en un nuevo Reglamento de medidas técnicas en 2008.

En un mundo ideal, impondríamos directamente una prohibición total e inmediata de los descartes. Pero la realidad es más complicada. En el informe del señor Schlyter se reconoce la complejidad del problema del descarte de pescado y yo acojo con verdadera satisfacción su planteamiento integrador.

Se hace especial hincapié en aspectos prácticos como el coste del transporte de ese pescado a puerto y su destino una vez desembarcado, el coste de introducir artes de pesca más selectivos, las consecuencias que tendría la prohibición de los descartes para el régimen de cuotas y el total admisible de capturas, así como la necesidad de dar a los pescadores incentivos para una pesca más sostenible. Se reconoce que, puesto que tanto las causas de los descartes como las medidas necesarias para su reducción varían de una pesquería a otra, una sola solución no podrá dar resultado en toda la Comunidad.

Una amnistía de descartes no es la solución, ya que puede crear un mercado de descartes, en lugar de fomentar la pesca sostenible entre los pescadores. Considerando los niveles de sobrepesca y los problemas que existen con poblaciones de peces como las del bacalao o el atún rojo, seguimos necesitando una correcta gestión de las poblaciones existentes.

El informe sitúa también el problema de los descartes en el contexto más amplio del problema de las capturas accesorias de aves marinas y de tiburones y recomienda la puesta en marcha de toda una serie de proyectos piloto en relación con los descartes, con una amplia distribución geográfica.

Pido a sus Señorías que apoyen este informe que realiza una importante contribución para resolver el problema de los descartes.

 
  
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  Elspeth Attwooll, en nombre del Grupo ALDE. – Señora Presidenta, el Grupo ALDE acoge con gran satisfacción el informe del señor Schlyter, que merece ser elogiado por su sensatez, pero también por su carácter práctico.

Los ciudadanos encontrarán casi imposible entender cómo puede ser que permitamos la captura de peces para luego tirarlos de nuevo muertos al mar. Los pescadores se encuentran con el problema de que este tipo de acción les viene impuesta, en cierta medida, porque la combinación actual de disposiciones legislativas y posibilidades técnicas hace que algunos pescados simplemente no se quieran a bordo. En ocasiones es debido a su escaso valor económico. Tenemos que adoptar medidas inmediatas y coordinadas para evitar el tipo de descarte que es el resultado de la práctica de la selección. Sospecho que la tentación de recurrir a esta práctica es ya menor en las pesquerías donde se ha limitado el número de días de mar.

Pero, a veces, el descarte es el resultado de condiciones impuestas por nosotros mismos, como por ejemplo, unas tallas mínimas de desembarque y restricciones sobre las cuotas. Por supuesto, si nos planteamos en serio la conservación, tenemos que fijar un total admisible de capturas. En mi opinión, tenemos que revisar en profundidad los métodos que empleamos para mantener la pesca dentro de los límites establecidos por esos TAC, para determinar, entre otras cosas, si existe una relación entre el establecimiento de cuotas y el problema de los descartes, sobre todo cuanto se trata de pesquerías mixtas.

Esto, así como la adopción de las medidas sugeridas en el informe, tiene que hacerse con la plena implicación de las partes interesadas. Sin ellas, no podemos esperar ningún éxito. La industria está tomando ya la iniciativa. Estoy especialmente orgullosa de los escoceses, por su sistema voluntario de vedas en tiempo real. Necesitamos incentivos adecuados para fomentar este tipo de acciones positivas, porque todavía queda mucho por hacer. Confío en que el Parlamento apoye el informe y que la Comisión y el Consejo aprueben las medidas recomendadas.

 
  
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  Seán Ó Neachtain, en nombre del Grupo UEN. (GA) Señor Presidente, me gustaría decir que apruebo el informe; a mi forma de ver, el ponente ha expuesto un enfoque práctico y amplio del problema de los descartes de las pesquerías en el mar. Pero la cuestión no es tan sencilla, y todo el mundo piensa en los nuevos métodos que se aplicarán.

Es hora de poner fin al debate sobre esta cuestión y actuar. Hay muchas sugerencias prácticas en el informe que se podrían poner en marcha. La única cosa que no podemos hacer es no actuar. Debemos actuar en la medida en que los descartes de las pesquerías suponen un problema.

También me gustaría solicitar a la Comisión que garantice que los pescadores a pequeña escala no deban soportar costes añadidos a cuenta de las medidas que se adopten para resolver el problema de los descartes.

 
  
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  Ian Hudghton, en nombre del Grupo Verts/ALE. – Señora Presidenta, la política pesquera común (PPC) ha sido un terrible fracaso. No ha conseguido preservar las poblaciones, no ha conseguido sostener a nuestras comunidades que dependen de la pesca y tampoco ha conseguido credibilidad o respaldo de la opinión pública.

Uno de los motivos es el escándalo de los descartes. El sistema de cuotas de la PPC es la causa directa de los descartes. No mide la cantidad de pescado capturado, sino la cantidad de pescado desembarcado.

Dicho eso, apoyo en términos generales este informe del señor Schlyter. En particular, estoy totalmente de acuerdo con el principio de unos incentivos positivos para los pescadores que adopten medidas encaminadas a la reducción o eliminación de descartes.

Estoy también de acuerdo en que esas medidas tienen que adaptarse a los diferentes tipos de pesquerías. Uno de los grandes puntos débiles que la PPC ha tenido siempre es su excesiva centralización y su falta de flexibilidad. Llamo la atención de sus Señorías sobre el apartado 15, que celebra el sistema voluntario de vedas en tiempo real introducido por Escocia, un ejemplo excelente del tipo de iniciativa que debe fomentar e incentivar la PPC, siempre que exista el compromiso de aplicar dicho sistema como medida de control.

 
  
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  Thomas Wise, en nombre del Grupo IND/DEM. – Señora Presidenta, los descartes son sólo un aspecto más de la pesadilla que es la PPC. La UE, a través de su política irreflexiva, está destruyendo una forma de ganarse la vida en los países en desarrollo de todo el mundo. La exportación de pescado tiene una importancia comercial significativamente mayor para el mundo en desarrollo que otros productos básicos como el arroz, el café y el té.

Mauritania, por ejemplo, depende de su industria pesquera para la mitad de sus exportaciones, que representan el 15 % de su PIB. Pero, después de haber devastado las aguas de Mauritania, la Comisión quiere ahora romper su trato. Considera que esas aguas ya estériles no valen ya 86 millones de euros al año. Esta denuncia de un acuerdo de pesca se supone que es secreta; bueno, o lo ha sido hasta ahora. Creo que la población africana debe conocer los planes taimados y poco honrosos de la UE. Es el colonialismo en la peor de sus formas, y acuso a estas instituciones de racismo y explotación de las sociedades vulnerables. El imperio no imperial del Presidente Barroso no es tan inocuo como nos quiere hacer creer, así que si quieren avanzar, descarten a Giscard y tiren al mar el Tratado de Lisboa, así como la PPC.

 
  
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  Jim Allister (NI). – Señora Presidenta, el escándalo de los descartes lleva el sello propio de la UE. Se imponen unas cuotas y restricciones imposibles a pesquerías mixtas, se capturan inevitablemente poblaciones prohibidas y, en consecuencia, se las devuelve, ya muertas, al mar. Y todo esto sucede mientras el hambre devasta muchas regiones del mundo.

Durante años, la UE se ha frotado las manos ante eso, pero, sinceramente, no ha hecho nada para acabar con ello. En mi opinión, ese pescado tiene que ser desembarcado; tiene que venderse a un precio fijo, suficientemente bajo como para desincentivar las capturas deliberadas, pero suficientemente alto como para hacer que su desembarque merezca la pena.

Creo también que es una medida prudente y adecuada que incentivemos el uso de unos artes de pesca más selectivos. Pero sobre todo rechazo positivamente cualquier prohibición general de los descartes, porque se traduciría en otro mecanismo nuevo para dejar sin sustento a más de nuestros pescadores.

Llevamos años reflexionando sobre esta cuestión. Es hora ya de que hagamos algo al respecto.

 
  
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  Carmen Fraga Estévez (PPE-DE). – (ES) Señora Presidenta, en líneas generales apoyo el informe del ponente como expresión de la preocupación nada nueva por el inmovilismo de la política común pesquera para abordar problemas enquistados en nuestro sistema de gestión pesquera, del que los descartes son una muestra más.

Comparto, en particular, los párrafos que abogan por que la disminución y la progresiva eliminación de descartes y capturas no deseadas se adopten pesquería por pesquería, y por que una eventual prohibición sólo se implante cuando se compruebe que no funcionan otras alternativas, tal como han expresado el Consejo y todos los comités consultivos regionales.

No podríamos adoptar otro enfoque y no podríamos pasar a una prohibición total y generalizada de los descartes dentro de un sistema de gestión que los fomenta, tanto por el rígido sistema de las TAC y cuotas en vigor como por la ausencia de unas medidas técnicas adecuadas, pilar fundamental para evitar capturas accesorias y cuya revisión y adaptación para el Atlántico llevamos años esperando.

Lo que no puedo aceptar, señora Presidenta, es la enmienda número 10, que permitiría crear un mercado pesquero paralelo basado en pescado descartado y, por definición, ilegal. Creo que debemos mantenernos firmes en la defensa del principio de no comercialización de los descartes, tal como figura en el apartado 32 del informe y tal como han decidido países con mayor tradición en esta materia, como Noruega.

Los incentivos para evitar descartes deben ser de otro tipo: incentivos dirigidos a reducirlos a un mínimo, por ejemplo, a través del empleo de artes más selectivas. El mejor juvenil es el que permanece vivo en el mar y creciendo para servir de alimento a los hombres o a otros peces, y no el que se descarta para negociar con él en la fabricación de harinas de pescado.

 
  
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  Stavros Arnaoutakis (PSE). – (EL) Señora Presidenta, en primer lugar, me gustaría expresar mi satisfacción por el proyecto de informe sobre el descarte de peces y hacer hincapié en que es uno de los problemas más importantes de las pesquerías europeas e internacionales.

Permítame comentar un par de puntos del informe. Creo que, además de las sugerencias, se debe aplicar una política común dirigida a la eliminación definitiva de los descartes. Dicha política debería ser el resultado de un estudio del problema en todos los países pesqueros de la UE y debería contener todos los estudios de ámbito nacional y la investigación de ámbito mundial.

A fin de abordar el problema de manera completa, la UE debería financiar inmediatamente un estudio acerca de todos los aparejos de pesca y los tipos de pesca y de captura. La UE debería encargar la realización de dicho estudio a instituciones especializadas de investigación. Así, la UE podría imponer a los Estados miembros las soluciones mejores y más eficientes de forma centralizada, mediante reglamentos. De no hacerse así, me temo que el problema se estudiará y se archivará, mientras se aniquilan todas las poblaciones de peces.

 
  
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  Philippe Morillon (ALDE). – (FR) Señora Presidenta, quiero expresar a mi vez lo adecuado que me parece el enfoque propuesto por el ponente para acabar con este derroche de recursos, con razón denunciado, debido a la práctica actual de los descartes.

En efecto, el señor Schlyter fue tomando conciencia, a lo largo de la elaboración de su informe, de las consecuencias que podría tener la aplicación inmediata de una prohibición total de los descartes, por una parte, para el frágil equilibrio económico de los profesionales del sector y, por otra, sobre el control de su aplicación por parte de los Estados miembros y de la propia Comisión, pues les exigiría un incremento de los medios de vigilancia incompatible con el rigor presupuestario al que están obligados.

Por ello, ha preferido proponer la implantación progresiva de una serie de medidas destinadas a incitar a los propios pescadores a modificar sus métodos y sus artes de pesca, lo que le ha valido la aprobación masiva de la Comisión.

 
  
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  Struan Stevenson (PPE-DE). – (inaudible) … desde el principio, creo que es muy ambicioso. Quiero felicitar también al señor Schlyter y a la señora Doyle por lo mucho que han trabajado en este informe.

Apoyo con mucho gusto la política de desembarque total de la señora Doyle, que obligaría a los pescadores a desembarcar todo el pescado capturado. Eso tendría muchas ventajas. Los científicos tendrían una idea mucho más clara de cuántos peces se capturan y dónde, lo que permitiría elaborar unos planes mucho más precisos de conservación y recuperación. Por otra parte, cuando se desembarcara un exceso de juveniles de talla insuficiente, los inspectores de las pesquerías podrían exigir inmediatamente el cierre temporal de algunos caladeros, para aliviar la presión sobre poblaciones inmaduras.

Con esta política, los peces de talla insuficiente y otras especies que antes se habrían descartado, ahora podrían venderse al sector de la transformación, que busca con desesperación materia prima para abastecer a las industrias de harina y aceite de pescado. Se les pagaría —por medio de un fondo de compensación regional— una cantidad fija, pongamos 50 euros la tonelada, que no sería suficiente para promover el interés por esos peces, ni para crear el mercado negro que la señora Fraga Estévez teme, pero sí para evitar que esas capturas se devolvieran muertas al mar.

Toda la operación podría ser vigilada con la instalación de circuitos cerrados de televisión impermeabilizados en todos los buques. En una industria ya condicionada por las limitaciones impuestas en el número de días que puede fanearse en el mar, los pescadores consideran una pérdida de tiempo dedicarse a la captura y clasificación de peces sin valor comercial. Por eso creo que los pescadores apoyarán esta propuesta.

 
  
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  Rosa Miguélez Ramos (PSE). – (ES) Señorías, quiero agradecer al señor Schlyter su trabajo y, sobre todo, me alegro de que bastantes enmiendas de las que presenté hayan sido incluidas en el texto del informe que hoy debatimos.

Me refiero, sobre todo, a las que aclaran que los descartes se deben no sólo al uso de una determinada arte de pesca, sino también al carácter de la pesquería de que se trate, como en el caso de las pesquerías europeas, que son todas de carácter multiespecífico y donde el riesgo de descartes es mayor. Por lo tanto, cualquier medida que se adopte debe ajustarse a cada caso concreto.

También, gracias a mis enmiendas, podemos ver en el informe que los descartes se deben a toda una serie de factores, entre los que podríamos mencionar el esfuerzo excesivo de pesca, pero también el actual enfoque en relación con las TAC, que obligan a los pescadores a descartar pescado para el que no se disponga de cuota, por lo que deben adoptarse medidas que impidan los descartes obligatorios de especies de tamaño legal capturadas de manera inevitable por la ausencia de cuota para dichas especies.

Dicho esto, yo quería decirle al señor Schlyter que tenga cuidado, porque después de la arenga que acaba de lanzar en su intervención en contra de los pescadores y de este oficio sacrificado y milenario que es la pesca, ya no sé muy bien qué estamos haciendo aquí ni si nos va a dejar el señor Schlyter al Comisario, a los miembros de la Comisión de Pesca y a los pescadores en el paro (Esto es una broma, señora Presidenta).

 
  
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  Neil Parish (PPE-DE). – Señora Presidenta, quiero agradecer muy sinceramente al señor Schlyter su informe. Creo que es excelente. Quiero dar las gracias también al Comisario por sus comentarios iniciales a favor de la prohibición de los descartes, porque sabe muy bien que yo me he reunido muchas veces con él, al igual que muchos otros diputados de esta Cámara, para hablar de la introducción de una prohibición de los descartes, y creo que ya es hora de que lo haga.

Creo también que, al final, si conseguimos proteger a las poblaciones de peces, los pescadores serán a la larga los que realmente se beneficien de ello, porque tendremos unas pesquerías sostenibles. Por supuesto, el asesoramiento científico que estamos recibiendo se equivoca a veces. Por lo tanto, el desembarque de todas las capturas y capturas accesorias para que puedan ser investigadas a fondo nos dará realmente una idea mucho mejor de las poblaciones marinas. Creo también que algunas de las prácticas, como la pesca en pareja, que sí que producen un terrible número de capturas accesorias, volverán a poner de relieve lo que está sucediendo. Muchos de los problemas que plantea la pesca de delfines, tiburones, tortugas y muchas otras especies se pondrán de manifiesto con el desembarque de las capturas accesorias. Por eso, creo que lo que debemos hacer es utilizar la cantidad suficiente de incentivos para que esas capturas accesorias se desembarquen, pero no tantos como para incentivarlas. Por eso celebro el apoyo del Comisario a este informe, que yo acojo con satisfacción y que creo que todos debemos apoyar.

 
  
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  Joe Borg, Miembro de la Comisión. − Señora Presidenta, antes de nada quiero dar las gracias a sus Señorías por sus interesantes comentarios, que demuestran una vez más que compartimos el objetivo común de eliminar esta terrible práctica.

Como dije antes, nuestra propuesta será gradual, pero eficaz. Hablando con realismo, sencillamente no podemos prohibir los descartes de un día para otro. Pero, como ha dicho un orador, no se puede no hacer nada. E, indudablemente, en el curso de este año presentaremos, espero, tres propuestas legislativas para reducir los descartes en algunas pesquerías específicas, además de incentivar y animar a los Estados miembros a poner en marcha proyectos piloto que nos permitan reducir o incluso, posiblemente, prohibir los descartes.

El ejemplo de Escocia, que fue aprobado por el Consejo en diciembre, es muy loable.

En cuanto al comentario que se ha hecho sobre los incentivos positivos, estoy de acuerdo en que son importantes, pero tenemos que encontrar la combinación y las cantidades adecuadas, porque de lo contrario podrían ser contraproducentes y podríamos acabar fomentando más capturas cuando, por razones de sostenibilidad, debemos reducirlas hasta alcanzar los niveles del rendimiento máximo sostenible.

Quiero decir también que estoy totalmente de acuerdo en que nuestras propuestas tienen que adaptarse a las necesidades de cada pesquería, crear incentivos, como ya dije, y favorecer los cambios de conducta que los pescadores tengan que adoptar.

De hecho, en nuestro Reglamento sobre el TAC y las cuotas, ya hemos introducido incentivos para que los pescadores adopten métodos más selectivos, evitando con ello los descartes.

En la primera intervención y en otras que la han seguido, se ha dicho que los descartes están causados por la política pesquera común. Quiero decir que eso no es realmente así, porque las causas de los descartes pueden deberse a la selección realizada por los pescadores para conseguir pescado de mejor calidad, algo que se hace con independencia de las cuotas, y la captura de juveniles, que también es independiente de las cuotas. Eso ocurre cuando se sobrepasan las cuotas de capturas, y también depende, porque si se trata de una pesquería limpia y se sobrepasa la cuota, entonces se fija una cuota por razones de sostenibilidad.

En realidad, el descarte de pescado como resultado del Reglamento de TAC y cuotas se produce cuando las capturas son mixtas y alguna de las especies capturadas tiene una cuota reducida por razones de sostenibilidad, mientras que las otras capturas tienen un interés comercial.

Estas son las cuestiones que tenemos que resolver para introducir artes de pesca más selectivas, de manera que las capturas puedan hacerse más limpias, que es una de las formas de reducir eficazmente los descartes.

Quiero decir también que, según las estimaciones de la FAO, los descartes en aguas comunitarias se acercan al millón de toneladas. En todo el mundo, alcanzan los ocho millones de toneladas. Estas son estimaciones muy conservadoras. Considerando que nuestro sistema está produciendo menos de la décima parte de todos los descartes —teniendo en cuenta los TAC y las cuotas—, creo que hay otros factores que contribuyen a los descartes, aparte del régimen aplicado por la política pesquera común.

Dicho esto, estamos buscando activamente formas y medios de mejorar la gestión, para que los TAC y las cuotas se apliquen de manera que permitan la reducción de los descartes al mínimo absoluto o su total prohibición.

Por último, respecto al comentario realizado sobre Mauritania, quiero decir que acabamos de firmar un nuevo memorando de acuerdo con Mauritania, que llevará a la firma de un nuevo protocolo por el que se garantizará a Mauritania la misma cantidad que ha recibido con el protocolo actual, pero que reflejará mejor las posibilidades de pesca reales.

Ayudaremos económicamente a Mauritania para que refuerce su infraestructura pesquera y su economía en general con los fondos de desarrollo, así que Mauritania tendrá garantizada la cantidad total. Pero al menos lo que paguemos por el pescado reflejará la cantidad real de pescado que se puede capturar en aguas mauritanas.

 
  
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  Carl Schlyter, ponente. − (SV) Gracias, señora Presidenta. Sí, Comisario, hay muchas razones por las que se lanzan los peces por la borda, aunque sigo opinando que esta práctica se ha agravado a causa de algunos aspectos de nuestra política pesquera.

Quisiera preguntarle una cosa: realmente no comprendo por qué esta usted en contra de la enmienda 4, siendo así que ésta apunta en la misma dirección que la suya. En el informe se señala actualmente que la prohibición de los descartes sólo se debería adoptar tras haber probado otras medidas. En la enmienda se indica que la aplicación de una prohibición de los descartes sólo tendría lugar después de que se hubieran aplicado otros incentivos negativos. Por lo tanto, la premisa inicial será la misma si se aprueba la enmienda 4, es decir, una política de prohibición de los descartes cuya aplicación dependerá de la situación de cada una de las pesquerías. No entiendo por qué dijo usted que se opone a la enmienda 4, aunque tal vez podamos discutirlo más tarde.

Lo que me hace ser optimista es que, a pesar de todo, hemos llegado a cierto consenso. He hablado tanto con investigadores como con pescadores. Hay un buen consenso acerca de lo que se debe hacer. La Comisión y el Parlamento están en misma línea, y los pescadores y las organizaciones medioambientales, también. Y esto me da cierto optimismo. Quizá todas las partes interesadas cooperarán y lograremos obtener un resultado.

Se ha solicitado que la enmienda 10 se pueda votar por partes. Por tanto, será posible tomar en consideración lo que dijo la señora Fraga Estévez, si es posible votar a favor de la primera parte y en contra de la segunda.

Le doy las gracias a usted y a todos los que han participado en el debate y en el trabajo. Ha sido un placer trabajar en este informe.

 
  
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  Presidenta. – El debate queda cerrado.

La votación tendrá lugar mañana, jueves 31 de enero de 2008.

Declaraciones por escrito (Art. 142)

 
  
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  Bogdan Golik (PSE), por escrito. (PL) Señoras y señores, la cantidad de pescado descartado, que el ponente estima en la cuarta parte de la captura total, supone un problema medioambiental y económico serio ante el que no podemos quedarnos de brazos cruzados. El alcance de esta práctica deja entrever una enorme pérdida de recursos y un daño serio a la biodiversidad, causado por la interferencia humana irresponsable.

No llegaremos al resultado deseado si perdemos el tiempo jugando con las reglas. La situación requiere una acción de mucho mayor alcance: una forma radicalmente distinta de enfocar la cuestión y de reflexionar sobre ella. Debemos definir claramente nuestros objetivos, adoptar instrumentos igualmente coherentes en el marco de la PPC y garantizar la financiación necesaria. Debemos evitar una situación como la actual, en la que no se toman en consideración los efectos secundarios de determinados instrumentos jurídicos. La imposición de capturas máximas permitidas o de tamaños mínimos de los peces que se pueden pescar (especialmente en el caso de las capturas mixtas) es un buen ejemplo, ya que propicia los descartes.

Concuerdo plenamente con la opinión del ponente de que nuestro enfoque para limitar los descartes debería contener incentivos dirigidos a que los pescadores busquen soluciones nuevas e innovadoras para los métodos y las artes de pesca. Se deberían aprovechar más la experiencia de los pescadores y los conocimientos de los científicos.

Deseo hacer hincapié en que una campaña de información eficaz será esencial para el triunfo de esta estrategia. Si la industria pesquera no comprende la importancia fundamental de eliminar los descartes excesivos, y si no contamos con el apoyo general de los pescadores, la estrategia estará abocada al fracaso.

 
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