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Procedimiento : 2007/2102(INI)
Ciclo de vida en sesión
Ciclo relativo al documento : A6-0503/2007

Textos presentados :

A6-0503/2007

Debates :

PV 19/02/2008 - 13
CRE 19/02/2008 - 13

Votaciones :

PV 20/02/2008 - 4.5
CRE 20/02/2008 - 4.5
Explicaciones de voto
Explicaciones de voto

Textos aprobados :

P6_TA(2008)0059

Debates
Martes 19 de febrero de 2008 - Estrasburgo Edición DO

13. Una estrategia de la UE para Asia Central (debate)
PV
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  Presidenta . (DE) El siguiente punto es el informe de Cem Özdemir, en nombre de la Comisión de Asuntos Exteriores, sobre una estrategia de la UE para Asia Central (A6-0503/2007) (2007/2102(INI)).

 
  
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  Cem Özdemir, ponente. − (DE) Señora Presidenta, Comisaria, Señorías, permítanme, en primer lugar, aprovechar esta oportunidad para agradecer a los ponentes alternativos su apoyo y sus valiosas sugerencias para el informe sobre Asia Central, aunque quisiera también hacer uso de esta oportunidad, concretamente, para expresar mi agradecimiento a la secretaría de la Comisión de Asuntos Exteriores y, por supuesto, también a los colegas del Grupo, a quienes no debería olvidarse en este momento y sin los cuales este informe no hubiera visto la luz. Permítanme mencionar tan sólo a algunos de ellos: Dag Sourander, Paolo Bergamaschi, Rosemary Opacic, Andrew Woodcock, Margaret François, y mi colega Rana Aydın.

Esta tarde debatimos por primera vez en el Parlamento Europeo el informe sobre Asia Central. Creo que se trata de un momento especial para el Parlamento, pues refleja la importancia que otorgamos a esta región en el ámbito de nuestras relaciones. Asia Central se está afianzando como un importante socio estratégico para la Unión Europea. Tras años de abandono, la Unión Europea ha reconocido la necesidad de una estrategia coherente hacia las cinco repúblicas de Asia Central: Kazajstán, Kirguistán, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán. Tras la desintegración de la Unión Soviética, las cinco repúblicas pasaron a ser miembros de la OSCE, lo que significa, de hecho, que con ello se han comprometido a aceptar los valores, las normas y los principios que compartimos en su seno.

Bajo la Presidencia alemana del Consejo, los días 20 y 21 de junio de 2007 el Consejo Europeo adoptó una estrategia común para Asia Central. Dicha estrategia ofrece a las cinco repúblicas una participación en la experiencia y la capacidad europea en ámbitos clave como son la buena gobernanza, el Estado de Derecho, la democratización, los derechos humanos, la educación y la formación. La dependencia de la Unión Europea de fuentes externas de energía y su necesidad de una política energética diversificada con el fin de garantizar la seguridad del suministro energético es un interés común, tanto de la UE como de las repúblicas de Asia Central. Compartimos intereses comunes al respecto.

Sin embargo, y principalmente en materia de fuentes de energía, hacemos referencia a dos países: Turkmenistán y Kazajstán. Uzbekistán y Tayikistán, por ejemplo, experimentan también problemas de energía, como hemos vuelto a tener conocimiento recientemente. En materia de recursos hídricos, la República Kirguisa tiene abundancia de ellos, razón por la que la mencionamos expresamente. En este punto, seguimos la propuesta de la Comisión y de las embajadas in situ para establecer una «Academia del Agua y de la Energía» que pueda considerar la cuestión en su conjunto, también desde el punto de vista del medio ambiente y de la sostenibilidad. Igualmente, redunda en beneficio de los países en cuestión diversificar sus rutas de energía, puesto que no puede ser de nuestro interés asistir a una mayor dependencia de Rusia.

Los Acuerdos de Asociación y Cooperación son instrumentos importantes de la cooperación bilateral con dichos Estados. Los acuerdos con Kazajstán, Kirguistán y Uzbekistán ya han entrado en vigor, mientras que el acuerdo con Tayikistán todavía no ha sido ratificado por todos los Estados miembros. Hasta la fecha, no hemos firmado un acuerdo con Turkmenistán, por razones de sobra conocidas que guardan relación con el régimen de aislamiento que persistió en Ashjabad hasta finales de 2006. Esperamos —y doy por hecho que hablo en nombre de todos los aquí presentes— que podamos asistir a un nuevo comienzo en Turkmenistán, y tenemos grandes esperanzas en que proseguirá sus reformas democráticas; sin embargo, debemos admitir también en este punto que todavía queda un largo camino por recorrer. Recibimos con satisfacción los primeros pasos dirigidos a alcanzar una apertura mayor, aunque esperamos que ello sea tan sólo el comienzo de los logros que quisiéramos constatar.

El presente informe presenta prioridades y objetivos claros para las relaciones con las cinco repúblicas. Debemos combinar los enfoques específicos por países y por regiones. Nos preocupan cuestiones como la democracia y el Estado de Derecho, sin olvidar los derechos humanos. Deseamos criterios de referencia claros que definan los indicadores y los objetivos, de manera que nuestros socios sepan concretamente lo que están abordando. Espero también que la Comisión y el Consejo continúen exigiendo rotundamente la liberación de los prisioneros políticos y la independencia de los medios de comunicación; asimismo, espero que estos Gobiernos se sientan motivados por el presente informe para adoptar las medidas necesarias en relación con los derechos humanos y, en concreto, que procedan a la liberación incondicional e inmediata de todos los defensores de dichos derechos.

Para nosotros es obvio: únicamente lograremos alcanzar la estabilidad a largo plazo en la región si va de la mano del desarrollo de la sociedad civil. Sin sociedades civiles activas y sin el Estado de Derecho no puede haber estabilidad a largo plazo. Aun cuando ambicionemos nuestra seguridad energética, no debemos contraponerla a la democracia.

 
  
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  Benita Ferrero-Waldner, Miembro de la Comisión. (DE) Señora Presidenta, Señorías, señor Özdemir, la Comisión también considera a Asia Central una región de importancia creciente, y estoy completamente de acuerdo con usted en que forma un puente de unión entre Europa y Asia, tiene gran importancia estratégica y es, realmente, un vecino de vecinos, si pensamos en el Cáucaso. De hecho, como usted ha dicho, los países de Asia Central son ahora miembros de la OSCE y, como tales, desean también establecer lazos más estrechos con Europa. Es importante que continuemos apoyando ese deseo, que esperamos satisfacer, y con ese fin el trabajo con la Presidencia alemana fue verdaderamente fructífero. En la Comisión hemos presentado propuestas que han recibido una aceptación general y, como resultado, ahora contamos con una nueva e importantísima estrategia para Asia Central.

Me siento satisfecha de que el Parlamento Europeo y el señor Özdemir se hayan ocupado precisamente de dicha cuestión en este cabal informe; efectivamente, es de importancia trascendental realizar avances en la puesta en práctica de esta estrategia en el futuro.

Ciertamente, debemos tener siempre presente que, aunque la Unión Europea se ha mantenido activa en dichos países desde que se independizaron, hemos recibido cierto impulso renovado y estamos prestándoles ahora mayor atención. Por lo tanto, recibo con gran satisfacción la inequívoca declaración que realiza el informe, por la que el Parlamento Europeo anima a los Estados miembros a ratificar el Acuerdo de Asociación y Cooperación, concretamente con Tayikistán, y espero que ocurra lo mismo en el caso de Turkmenistán, donde un marco contractual más amplio permitiría también un apoyo más intenso a las condiciones y a las reformas marco.

Como saben, durante muchos años hemos estado proporcionando asistencia técnica bilateral en el marco del proceso de reforma, así como ayuda humanitaria; por lo tanto, no partimos de cero. Sin embargo, existe un enorme potencial para llevar nuestras relaciones más lejos. Por esa razón, presentamos con total claridad en la nueva estrategia los objetivos que deseamos alcanzar mediante esta cooperación más estrecha: un verdadero apoyo a las reformas en ámbitos como los derechos humanos, la democracia, el apoyo al desarrollo económico y en inversiones, la protección del medio ambiente, la sostenibilidad medioambiental, el desarrollo de enlaces para la energía y el transporte, así como medidas para abordar problemas comunes, como el tráfico de drogas.

Acompaña a esta estrategia particular la propia estrategia de la Unión Europea de ayuda regional para Asia Central; ello apoya nuestros propósitos políticos e igualmente contribuye notablemente a alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio, especialmente en los ámbitos de reducción de la pobreza y mejora de las condiciones sanitarias.

Creo que es de suma importancia realizar progresos en ámbitos específicos como en el de los derechos humanos, pero también en la educación, el Estado de Derecho, en importantes proyectos regionales de Asia Central y Occidental, en el sector del agua y en la ampliación del mandato del Banco Europeo de Inversiones. Usted se refirió correctamente al diálogo sobre la política energética y al hecho de que debería formalizarse un acuerdo con Turkmenistán sobre la cooperación en materia de energía; a ese respecto, tanto Kazajstán como Turkmenistán son, por supuesto, especialmente importantes para nosotros.

En relación con ello, permítanme señalar brevemente que la «Casa de la Unión Europea», el centro de información de la UE, abrirá sus puertas en la capital turcomana de Ashjabad en primavera, lo que hará que nuestras medidas sean mucho más visibles en ese lugar. Espero poder inaugurarla yo misma. Por último, los preparativos para el establecimiento de una delegación en Uzbekistán y la modernización de las delegaciones de Tayikistán y Kirguistán también se están llevando a cabo según lo previsto.

Permítanme concluir brevemente con las últimas noticias sobre la actual crisis energética y alimentaria de Tayikistán. Mi colega Louis Michel está examinando la propuesta de la Oficina de Ayuda Humanitaria de la Comisión Europea (ECHO) para asignar 750 000 euros a una gama de medidas de ayuda urgentes, y espero que la propuesta sea aprobada en breve.

Ciertamente, me extendería mucho más en mi intervención, pero mi tiempo de uso de la palabra es limitado, como el del resto de los presentes.

 
  
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  Josep Borrell Fontelles, Ponente de opinión de la Comisión de Desarrollo. − (ES) Señora Presidenta, como ha dicho el ponente, esta región necesita una estrategia coherente por parte de Europa. Esta coherencia requiere respetar el consenso europeo sobre desarrollo y, en particular, el uso que se haga del instrumento de financiación de la cooperación al desarrollo, dedicado fundamentalmente a erradicar la pobreza y a conseguir los Objetivos del Milenio.

Sin embargo, es muy poco probable que esa región consiga alcanzar esos objetivos y es evidente que la pobreza sigue siendo uno de los más importantes problemas de esos países, salvo los que tengan petróleo.

Sin embargo, esta estrategia no menciona la erradicación de la pobreza ni la inclusión social entre sus prioridades esenciales, como tampoco pone especial énfasis en los temas de salud pública ni en los temas de la eliminación de la discriminación de género.

La Comisión de Desarrollo pide que esos objetivos se pongan bien de manifiesto en toda estrategia que quiera ser coherente con respecto a esos países y también con respecto a los otros instrumentos de política de la Unión Europea.

Sí acogemos con satisfacción que se mencionen los problemas de educación y, en particular, de la educación primaria, como un ámbito de cooperación. Y falta hace, porque es con relación a ese objetivo, la educación, donde más lejos están esos países de conseguir los Objetivos del Milenio.

También nos congratulamos de la referencia que se hace a los convenios de la OIT sobre el concepto del trabajo digno y subrayamos que estos criterios deben desempeñar un papel integral en la cooperación económica, en las inversiones y en las relaciones comerciales, en particular, en la lucha contra el trabajo infantil, que sigue siendo un problema gravísimo de esos países, en particular en Tayikistán y Uzbekistán.

 
  
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  Alojz Peterle, en nombre del Grupo del PPE-DE. – (SL) Felicito al ponente, el señor Özdemir, por este magnífico trabajo, y quisiera agradecerle su cooperación en este informe, que expresa la clara voluntad política de la Unión Europea de lograr una mayor cooperación estratégica con los países de Asia Central, cuyo progreso democrático y económico es importante para la estabilidad mundial.

El informe acoge con satisfacción, en términos realistas y favorables, el progreso conseguido por los países de esta región en ámbitos muy diversos. Al mismo tiempo, realiza una crítica constructiva de las deficiencias políticas, especialmente en los ámbitos de los derechos humanos, la democracia, el Estado de Derecho, la protección medioambiental y la salud.

El informe ha sido preparado desde la plena conciencia de la disparidad existente entre los países de Asia Central, y con la convicción de que es de interés mutuo profundizar en la cooperación no sólo en materia de energía, sino también en el ámbito más amplio de la política y la seguridad, sin descartar otros. La aspiración a nuevas relaciones dinámicas se refleja también en la propuesta de evaluar cada dos años el progreso en la cooperación, así como en la sugerencia de que la Comisión Europea establezca urgentemente delegaciones en todos los países de Asia Central.

Los países de Asia Central y todos los Estados miembros de la Unión Europea pertenecen a la OSCE y están comprometidos con idénticos valores y principios. Kazajstán asumirá la Presidencia de la OSCE en 2010 y, por lo tanto, ha cobrado gran confianza y será el primero de los países de Asia Central en asumir esta importante responsabilidad, lo que espero que contribuya igualmente a un mayor progreso democrático y general en Kazajstán y en el resto de países de la región, así como a un estrechamiento de los vínculos con la Unión Europea.

Señorías, me complace que, en lo concerniente a Asia Central, la Comisión Europea, el Consejo y el Parlamento hablemos el mismo idioma. Es el momento de elevar el nivel de las relaciones y la cooperación entre la Unión Europea y los países de Asia Central sobre la base de una estrategia clara y vinculante.

 
  
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  Katrin Saks, en nombre del Grupo del PSE. – (ET) Señora Presidenta, Comisaria, desafortunadamente la Unión Europea ha tardado bastante en darse cuenta de la existencia de Asia Central, y no estoy totalmente segura de si incluso hoy comprendemos la importancia de la región en términos económicos y de política de seguridad: un rápido vistazo a esta Cámara muestra que no es exactamente uno de los lugares más populares. Sin embargo, y en todo caso, la estrategia para Asia Central adoptada el año pasado durante la Presidencia alemana y este informe del Parlamento Europeo marcan un firme paso adelante. Felicito al ponente y le agradezco su cooperación grata y constructiva.

En este informe se reflejan los principales problemas que afectan a Asia Central, entre los que se incluyen cuestiones de seguridad, de lucha contra el terrorismo y la pobreza, de energía, de tráfico de drogas estupefacientes y de seres humanos, problemas medioambientales, desarrollo de relaciones con la Unión Europea, cooperación regional y retos de la globalización. Son aspectos importantes, por una parte, adoptar un enfoque regional; por otra parte, sin embargo, evaluar a cada país por sus propios méritos, porque aunque aquí abordamos una sola región, los países que la conforman difieren unos de otros en grado sumo.

El aspecto más importante del informe es el justo equilibrio que establece entre los aspectos económicos y los de derechos humanos. Puesto que los países en cuestión son ricos en recursos, existe el peligro de que ciertos intereses puedan predominar sobre los valores en nuestras relaciones, lo que puede complicarse todavía más por el hecho de que no existe una experiencia democrática previa en Asia Central, dificultando, como resultado, la puesta en práctica de normas internacionales.

La situación se torna todavía más compleja debido a los tradicionales lazos que tienen su origen en los clanes y al persistente legado soviético; por consiguiente, podría parecer que estemos empleando el mismo vocabulario, tal como «derechos humanos», «libertad de expresión» o «libertad de prensa», aunque el contenido que le atribuimos difiera bastante. Como resultado, la cooperación no resulta fácil, pero debemos aprovechar el interés de los países de Asia Central en la Unión Europea. Sin embargo, no somos su único salvavidas: en los últimos años, Rusia ha vuelto a establecer activamente relaciones en la zona, como han hecho también los países asiáticos.

Pese a ello, a la Unión Europea se le presenta ahora la mejor oportunidad de su historia para desarrollar estas relaciones, aprovechando los vínculos y las experiencias con los países bálticos, por ejemplo, que actualmente pertenecen a la Unión Europea, junto con las que otros nuevos miembros han mantenido previamente con los países de Asia Central. Para concluir, es muy importante incrementar nuestra presencia en la región, aunque remitiéndonos a las manifestaciones de la Comisaria y al hecho de que en Asia Central tratamos con países donde la mayoría de la población es joven, en contraste con la población de la Unión Europea, nuestros proyectos deberían ir enfocados más concretamente hacia la juventud.

 
  
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  Samuli Pohjamo, en nombre del Grupo ALDE. (FI) Señora Presidenta, Comisaria, en primer lugar deseo agradecer al ponente, Cem Özdemir, el haber elaborado un provechoso informe. Ha trabajado tenazmente en este ámbito y ha planteado ciertas cuestiones fundamentales sobre la Unión Europea y la estrategia para Asia Central.

A la vista del informe, resulta obvio que la Unión Europea considera a Asia Central desde dos puntos de vista: la Unión desea incrementar las importaciones de gas natural y de petróleo procedentes de la región, así como diversificar las rutas de transporte; al mismo tiempo, desea mejorar la situación relativa a los derechos humanos, promover la democracia y la igualdad, y reformar los sistemas de gobernanza y el judicial. Hallar el justo equilibrio entre estos dos objetivos será una tarea ardua. La Unión Europea tendrá que acelerar la puesta en práctica de su estrategia para Asia Central y de los proyectos, y ampliar su enfoque a escala nacional y local.

Deseo hacer hincapié en lo importante que ello es para que exista el diálogo y la cooperación entre la Unión Europea y Asia Central. Al mismo tiempo, la Unión debe apoyar las relaciones entre los países de Asia Central y proporcionar asistencia técnica para la lucha contra el tráfico de drogas y la trata de de seres humanos. La ayuda de la UE para la asistencia sanitaria, las reformas sociales y educativas y la cooperación en el ámbito de la ciencia incrementará el número de contactos con la sociedad civil y potenciará los valores europeos, la democracia, el Estado de Derecho y los derechos humanos, lo que, igualmente, allanará el camino para la cooperación en la política energética.

Deseo mencionar también la importancia del apoyo de la UE a la educación básica y superior y a la formación, que aportará mejores oportunidades para el estudio en la UE y para los intercambios con estudiantes de sus universidades. La UE debe también apoyar y alentar a los países de Asia Central a adoptar medidas más eficaces en el ámbito de la protección medioambiental y en su búsqueda por el uso sostenible del agua y de otros recursos naturales.

 
  
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  Adam Bielan, en nombre del Grupo UEN.(PL) Señora Presidenta, yo también quisiera dar las gracias al señor Özdemir por su excelente informe.

Indudablemente, Comisaria, la seguridad energética es uno de los grandes retos a los que se enfrenta la Unión Europea en el siglo xxi, que únicamente podrá superarse mediante la diversificación de nuestras fuentes de suministro energético para liberar así a los Estados miembros de la UE de la dependencia de compañías controladas por los servicios de seguridad rusos.

La principal fuente de diversificación podrían ser los países de Asia Central, algo que parece convenir a ambas partes: los Estados miembros de la UE, que buscan otras fuentes de suministro energético, y los países de Asia Central, que querrían vender sus materias primas a precios más elevados.

Entretanto, la extensión del gasoducto Odessa-Brody hasta el puerto polaco de Gdansk no ha tenido lugar, y la construcción del gasoducto Nabucco, el único que podría transportar gas natural a los Estados miembros de la UE sin tener que depender de Rusia, parece ahora mucho menos probable, a la vista del acuerdo alcanzado el año pasado entre Turkmenistán y Kazajstán con Rusia para la construcción de un gasoducto a lo largo de la costa del Mar Caspio, así como el reciente acuerdo entre Rusia y Bulgaria y la privatización de la industria serbia del petróleo.

El resultado es que, debido a la falta de solidaridad en el seno de la Unión Europea y a su escasa capacidad diplomática, nuestros países están permitiendo que Rusia y China les dejen fuera de esta importante región del mundo. Por lo tanto, quisiera preguntar a la Comisaria qué pasos concretos pretende dar la Comisión Europea a favor de proyectos como los gasoductos Odessa-Brody-Gdansk y Nabucco.

 
  
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  Jiří Maštálka , en nombre del Grupo GUE/NGL. (CS) Señorías, en primer lugar, quisiera agradecer al ponente el haber dedicado tanto tiempo y esfuerzo a la preparación de este informe. Sin embargo, y lamentablemente, me veo obligado a seguir esta declaración positiva con la observación de que la propuesta en cuestión es extremadamente incoherente y ha sido pobremente estructurada, con gran repetición de elementos a lo largo de la misma. Mi pregunta principal es: ¿a quién va verdaderamente dirigida?

Me temo que este texto producirá cierta sensación de incomodidad entre las naciones objeto del mismo, y que constituirá un quebradero de cabeza para los diplomáticos de estos países tratar de bregar con la difícil tarea de soslayar la crítica que contiene. Creo que, para futura referencia, sería conveniente separar la resolución del informe explicativo. Quisiera citar el ejemplo de uno de los países en cuestión, Kazajstán. A finales de 2006, el Presidente de Kazajstán, Nursultan Nazarbajev, visitó Bruselas; creo que la Comisaria se encontraba presente con nosotros en aquel momento. En aquella ocasión se pronunciaron palabras de agradecimiento y elogio; sin embargo, al leer el informe, la impresión general es que los elogios no fueron serios o sinceros. ¿Es el índice del suministro de gas y de petróleo la medida de nuestra objetividad? ¿Sabemos que Kazajstán realmente ha estado llevando a cabo un programa denominado «Pass to Europe» (Un pase para Europa), que refleja el sincero deseo de esta República de aproximarse a la UE en determinados ámbitos? Creo que el informe no ofrece una respuesta honesta a la pregunta que se hacen los kazajos, acerca de si Kazajstán puede ser considerada geográficamente, así como en otros términos más generales, parte de Europa. Asimismo, creo que el tono tradicionalmente condescendiente del informe con el que la UE aborda a sus parientes pobres e indoctos no es el más adecuado.

El texto no señala distinción alguna entre los diferentes países de la región, ya sea en materia de derechos humanos o de desarrollo económico y social. La obligación de incluir entre ellos a los países de Asia Central y a Mongolia parece comprensible tan sólo como un esfuerzo de unificar bajo un mismo paraguas Estados considerados por el ponente como lugares de importancia geopolítica similar, supuestamente en calidad de plataformas frente a Rusia y China. Algunos de los términos empleados en la propuesta de resolución son cuestionables. ¿Qué significa que el considerando R afirme que una serie de países dispares han tenido, en tiempos históricos o más recientemente, intereses directos en la región? ¿Expresa nuestro apoyo a las ambiciones coloniales de determinadas potencias europeas en el pasado, o es expresión de inquietud ante los intereses de ciertas empresas petrolíferas? Además, no encuentro sentido a la afirmación de que Rusia y China intentaron aumentar sus esferas de influencia en Asia Central a través del establecimiento de los «Cinco de Shanghai».

En conclusión, quisiera decir que las admirables intenciones de mejorar las relaciones de la UE con los países de Asia Central, así como los esfuerzos por apoyar el desarrollo democrático y sociopolítico local han quedado deslucidos al confeccionar la resolución, debido a los intereses verdaderamente problemáticos de ciertos grupos ambiciosos. Teniendo en cuenta los objetivos y las necesidades reales de la UE, considero que el texto resultante es inaceptable.

 
  
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  Bastiaan Belder, en nombre del Grupo IND/DEM. – (NL) Señora Presidenta, en su informe el señor Özdemir hace hincapié acertadamente en que Asia Central es de considerable importancia estratégica para la Unión. Afirma también que los acuerdos con países no miembros deben quedar condicionados a un compromiso firme por el respeto a los derechos humanos en el país en cuestión; el diálogo debe ser claro y franco.

Turkmenistán es uno de los países de Asia Central que menciona el ponente. Allí la libertad religiosa es una ficción total, pues la religión se encuentra totalmente controlada por el Estado. «Ruhnama» —la religión del Estado y el culto en torno a la personalidad del ex Presidente Niyazov— continúa siendo la norma. Como resultado, no corren buenos tiempos para los grupos religiosos no oficiales, que se encuentran entre la espada y la pared. La intimidación por parte de los círculos oficiales limita su libertad religiosa y afrontan problemas para la libre circulación y la posesión de propiedades. La situación de los pastores rusos de la iglesia baptista, Kalataevsky y Potolov, sobre los cuales presenté preguntas a la Comisión el pasado otoño, es sólo un ejemplo de esta cruel realidad cotidiana.

Por lo tanto, les pediría de nuevo que fueran lo suficientemente benévolos para considerar las enmiendas que he presentado, principalmente las números 12 y 13. Turkmenistán es un país de gran importancia para los objetivos de la Unión Europea de diversificar sus fuentes de suministro energético, eso nadie lo discute, pero merece también recibir atención en cuanto a la posición de los grupos religiosos a los que he hecho referencia, así como a otras minorías. Lo mismo puede decirse del resto de nuestros socios en Asia Central. Cuento con recibir su apoyo.

 
  
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  Charles Tannock (PPE-DE). – Señora Presidenta, la asociación entre la UE y Asia Central se ha retrasado en exceso, así que felicito al señor Özdemir por su informe. Tres son las fuerzas que tiran de esta vasta y estratégicamente vital región: China, Rusia y Europa, por lo que es esencial que hagamos todo lo posible para asegurar que la elección racional de Asia Central sea su asociación con la Unión Europea.

La paulatina salida de Turkmenistán de su aislamiento proporciona a la UE la apertura decisiva donde atisbar una oportunidad. Garantizar el suministro seguro y regular de los abundantes recursos de hidrocarburos turcomanos disminuirá la excesiva dependencia actual de Europa respecto a Rusia, lo que requerirá también un nuevo gasoducto transcaspiano que enlace con el proyecto Nabucco.

Uzbekistán, que fue merecidamente relegada al ostracismo como consecuencia de la masacre de Andizhán, ha comenzado a entablar el diálogo sobre derechos humanos con la UE, lo que constituye un importante paso adelante. Evidentemente, todavía queda mucho por conseguir antes de que pueda ser correctamente considerado un país democrático; sin embargo, es un aliado fundamental en la lucha contra el terrorismo internacional, especialmente respecto a Afganistán.

Para la UE, Kazajstán debería ser considerada la joya de la corona de Asia Central. Los abundantes recursos minerales, de petróleo y de gas del país, uranio incluido, son un evidente atractivo. Aunque Kazajstán no sea una democracia liberal occidental de acuerdo con nuestra tradición, está realizando avances considerables como país multirreligioso y secular de mayoría musulmana. Dado que hace tan sólo diecisiete años era una república de la antigua Unión Soviética, la Presidencia de Kazajstán en la OSCE en 2010 consolidará todavía más el impulso hacia una mayor libertad política y de derechos humanos en el país.

Como ponente de la dimensión oriental de la PEV, en una ocasión sugerí que Kazajstán podría quizá llegar a ser miembro de ella, y creo que algo semejante a este acuerdo se aprobará algún día.

 
  
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  Jan Marinus Wiersma (PSE). – (NL) Señora Presidenta, yo también quiero expresar mis felicitaciones al ponente, Cem Özdemir. Es una lástima que la mayor parte de la población de Asia Central seguramente esté durmiendo hace ya horas.

La Unión Europea ha desatendido durante mucho tiempo a Asia Central, por lo que la estrategia concebida ahora es un paso hacia un mayor acercamiento, recibido con satisfacción. Como muchos oradores han manifestado ya, la Unión tiene un interés considerable en la región. Estamos optando por una estrategia realista que adopta un punto de vista cohesivo de las diversas facetas de nuestra relación con Asia Central y los avances que en ella se producen. Como ha expresado en innumerables ocasiones nuestro Representante Especial, Pierre Morel, no hay modo de desarrollar un diálogo en materia de energía a menos que contribuyamos a la construcción de Estados que funcionen adecuadamente, lo que significa democratización. No existe garantía de que la nueva estrategia vaya a tener éxito, pues ello dependerá, en gran medida, de cómo se ponga en práctica. Observamos, especialmente a la Comisión Europea, ultimar la estrategia en la práctica y, ciertamente, no debe perderse de vista la cuestión de los derechos humanos en todo ello.

Acerca de Uzbekistán, mantengo mi postura de que debemos permanecer firmes en nuestras negociaciones con dicho país hasta que el régimen emita en algún momento señales claras de que está preparado para encaminarse verdaderamente hacia la democracia.

Kazajstán constituye una cuestión importante, y comparto la idea general de que este país es de importancia crucial en la región. Discrepo del señor Tannock en que pudiera incluirse en la PEV, pero deberíamos buscar formas de mejorar nuestra relación con este país. Yo mismo he estado allí y quedé impresionado por su energía —no sólo económica, sino también social—. Me satisface que se haya alcanzado un acuerdo sobre si Kazajstán puede asumir o no la presidencia de la OSCE, así como que dicho acuerdo, dicha decisión, se acompañe de ciertas condiciones, y para comprobar que las reúne podemos realizar un seguimiento sobre Kazajstán durante los próximos años.

Un último comentario: podremos hacer todo tipo de cosas en Asia Central, pero sólo teniendo en cuenta el papel de Rusia y de China en la región; por lo tanto, en nuestra política hacia Rusia y China, debemos pensar también sobre la forma que debería adoptar nuestro interés creciente en la región. Cuando visité Kazajstán, supe que no consideran que China y Rusia sean sus únicos y principales socios, pues desean también establecer lazos más estrechos con la Unión Europea, a lo que nuestra nueva estrategia podría resultar en una respuesta muy positiva.

 
  
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  Ona Juknevičienė (ALDE). – Señora Presidenta, deseo comenzar felicitando al señor Özdemir por la preparación de este exhaustivo informe.

Como presidenta de la Delegación para las Relaciones con el Asia Central y Mongolia, y en relación con esta resolución, quisiera abordar unas cuantas cuestiones que considero importantes.

En primer lugar, resulta evidente la creciente significación de Asia Central para la Unión Europea y el mundo en su conjunto, lo que viene sin duda motivado por sus abundantes reservas energéticas. Compartimos numerosos intereses para promover la seguridad y abordar amenazas como el terrorismo y el tráfico de drogas, y me complace que la estrategia de la Unión Europea para una nueva relación con Asia Central aborde dichas cuestiones con especial firmeza, como hace esta resolución.

Esta región ocupa una posición geoestratégica crucial, particularmente por ser fronteriza con Afganistán, China y Rusia, por lo que debemos definir claramente nuestros objetivos y prioridades sin olvidar este contexto.

En 2010, Kazajstán será el país que presida la OSCE, responsable de asegurar la democracia y los derechos humanos fundamentales. Me complace por mis colegas, pero me preocupa por el pueblo de Kazajstán, donde el actual Parlamento electo no incluye a un solo miembro de la oposición.

Todos los países de Asia Central tienen todavía un largo camino que recorrer hacia la reforma económica y política y hacia la construcción de sociedades democráticas. El ejemplo de las antiguas repúblicas soviéticas, entre las que se incluye mi propio país, Lituania, muestra que diecisiete años de independencia no son suficientes para alcanzar plenamente un cambio efectivo; sin embargo, debemos pronunciar nuestro mensaje primordial, que es que Europa no pretenderá obtener beneficios materiales a costa de los valores humanos.

 
  
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  Wiesław Stefan Kuc (UEN). – (PL) Señora Presidenta, Comisaria, el logro de la independencia hace casi veinte años por los países de Asia Central que recoge el informe del señor Özdemir implicó un completo cambio cultural tras años de esclavitud.

Obviamente, estos países emplearon su recién descubierta libertad en consonancia con la práctica y las costumbres de su pasado. No es fácil lograr un cambio en tan poco tiempo. Estas naciones perduraron a lo largo de los siglos gracias a la diferencia cultural basada en una dilatada tradición, algo que deberíamos y tenemos obligación de respetar. El cambio debe ser gradual, para no despertar hostilidad hacia nuestra propia cultura y expectativas.

Los vínculos económicos con la Federación de Rusia se mantuvieron tras la independencia y siguen siendo fuertes. La cultura rusa, su ciencia y su economía ejercieron una enorme influencia sobre lo que hoy son Estados independientes; por ello, a menos que creemos lazos alternativos con la Unión Europea nos veremos abocados al fracaso, a pesar de las expectativas que estos países depositan en nosotros.

Debemos empezar por la economía: reemplacemos los gasoductos rusos por los nuestros, las factorías técnicas rusas por las nuestras, y el idioma ruso por el inglés. Ello provocará un cambio cultural sistemático.

 
  
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  Gerard Batten (IND/DEM). – Señora Presidenta, este informe expresa la inquietud de que la nueva Constitución kirguisa, votada en referéndum en octubre de 2007 sin un amplio debate previo, podría alterar el equilibrio de poder. La Constitución kirguisa fue modificada en un controvertido referéndum en 1996, y en 2003 se celebró un nuevo referéndum que aprobó cambios constitucionales adicionales.

El informe pasa a despreciar, en las repúblicas de Asia Central, la «ansiedad por mantener el control interno», que «es inherente a los regímenes que muestran escaso interés en buscar el consenso popular como base de su autoridad».

Pero detengámonos un momento, ¿de quién estamos hablando aquí? El cambio constitucional que «alterará el equilibrio de poder». «Ansiedad por mantener el control interno» con «escaso interés en buscar el consenso popular» sobre el que fundamentar el dominio de una elite política. Esto suena como el extracto de un informe del Partido por la Independencia del Reino Unido sobre la Constitución Europea —disculpen, sobre el Tratado de Lisboa—.

Dudo que las cinco repúblicas de Asia Central constituyan modelos de democracia y de Estado de Derecho pero, al menos, cuando los políticos de Kirguistán desearon cambiar la Constitución tuvieron la decencia de solicitar la aprobación del pueblo en un referéndum.

Algo que la Unión Europea no ha tenido ni la decencia ni el coraje de hacer con los europeos.

 
  
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  Rihards Pīks (PPE-DE). – (LV) Gracias, señora Presidenta, Comisaria. En primer lugar, quisiera dar las gracias al ponente, al ponente alternativo y a sus ayudantes, pues el informe es muy exhaustivo y contiene gran número de referencias y una amplia investigación documental, con un análisis individual para cada país; sin embargo, quisiera atraer la atención sobre unas cuantas cuestiones que, en mi opinión, no han sido abordadas de manera adecuada. Efectivamente, quisiera añadir que la descripción que realiza la Comisaria de las actividades específicas que deben llevarse a cabo en dichos países en el futuro próximo fue muy bien recibida; no obstante, considero que en el informe y en la estrategia de la Unión Europea en general no se recogen suficientes decisiones o acciones estratégicas en relación con dichos países, mientras que Rusia, China, Corea del Sur y la India ejercen una influencia considerable sobre estas regiones. Quisiera también llamar su atención hacia algo que creo que mi colega, Adam Bielan, ha mencionado ya —el 10 de octubre de 2007, los líderes de ciertos países se reunieron en Vilnius para debatir la cuestión de los gasoductos de suministro energético procedente del Mar Caspio—. Una semana antes, el señor Putin, que no suele visitar con frecuencia otros países, se presentó junto con el señor Nazarbayev en Turkmenistán y, ofreciendo un precio ligeramente superior por el gas, firmó un acuerdo político a efectos de que todo el gas procedente de Turkmenistán y Kazajstán fuera conducido a través de los gasoductos rusos. Así que podríamos decir, de hecho, que se adelantó a la decisión de nuestro colega. Asimismo, creo que puede observarse cierta similitud con los acontecimientos ocurridos en Andizhán, donde unos meses más tarde el Presidente de Uzbekistán se vio forzado a solicitar el cierre de la base estadounidense. En mi opinión, debemos prestar también una mayor atención a estas cuestiones… Quisiera, simplemente, llamar la atención sobre el hecho de que debemos realizar un análisis mucho más minucioso y tener en cuenta igualmente estos aspectos estratégicos. Gracias.

 
  
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  Józef Pinior (PSE). – Señora Presidenta, quisiera comenzar felicitando al señor Özdemir por su excelente informe sobre la estrategia de la UE para Asia Central.

Asia Central forma parte de la ruta que ha conectado a las civilizaciones euroasiáticas desde la antigüedad. En el contexto global actual, la antigua Ruta de la Seda puede adoptarse como símbolo del enorme potencial político, cultural y comercial de la región. Asia Central es la región donde confluyen la Unión Europea, China, India e Irán, y no cabe duda de que los países de la región —Kazajstán, la República Kirguisa, Turkmenistán y Uzbekistán— constituirán una de las principales zonas de la actividad exterior de la UE durante los próximos años.

Asia Central es una región donde la UE y Turquía comparten un interés común; no en vano, la influencia cultural, lingüística y estratégica de Turquía en la región es uno de los argumentos para su adhesión a la UE.

Permítanme desarrollar dos puntos. En primer lugar, la UE debería proporcionar ayuda a estos países desde la perspectiva de los derechos humanos, la democracia y la educación. Es necesario que la UE apoye el desarrollo de la sociedad civil, el cambio a una democracia liberal y el Estado de Derecho en dichos países.

En segundo lugar, quisiera destacar la importancia de la asociación en materia de política energética. Debería prestarse especial atención a proyectos que relacionan los yacimientos de petróleo y gas con el sistema de distribución en Asia Central a los gasoductos que conectan con la Unión Europea, incluidos proyectos futuros, como el proyecto Nabucco. Para la consecución de los objetivos de la UE, es esencial consolidar aún más la cooperación entre la región de Asia Central y el Mar Negro en los ámbitos de la energía y del transporte.

 
  
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  Olle Schmidt (ALDE). – (SV) Señora Presidenta, Comisaria, la estrategia de la UE para Asia Central constituye un gran paso adelante. El acrecentamiento de nuestra visibilidad común por medio de un representante especial y la planificación del establecimiento de delegaciones en la República Kirguisa y Tayikistán nos proporcionarán mejores oportunidades de establecer un diálogo intenso con cada uno de estos países y cambiarán el modo en que podamos trabajar en la región.

Asia Central cobrará importancia, concretamente y como ya se ha mencionado, respecto al acceso a la energía que no se encuentra bajo el control directo o indirecto de Rusia. La región se compone de nuevos Estados que necesitan apoyo para desarrollar y reforzar su democracia, combatir la delincuencia y detener el tráfico de drogas destinadas a Rusia y a la UE a través de ciertos países de la región; al mismo tiempo, estos países son, ciertamente, socios importantes para la lucha contra el caldo de cultivo del terrorismo global.

La UE tiene la oportunidad de mostrar las ventajas de su política exterior mediante el empleo de todos instrumentos de política no vinculante tanto en el ámbito de la ayuda como en el del comercio. Además, la UE puede ayudar a desarrollar instituciones democráticas y un Estado funcional basado en el Estado de Derecho que respete los derechos humanos y la verdadera libertad de expresión y de prensa.

Los países de Asia Central tienen gran interés en crear la oportunidad de diversificar sus exportaciones de petróleo y gas. En la UE debemos proponer alternativas eficaces y adecuadamente financiadas a los gasoductos rusos y chinos. La UE debe asumir su responsabilidad de cara a nuestra seguridad energética común; de otro modo, existe el riesgo de que fracasen todos nuestros esfuerzos conjuntos.

Un mayor número de gasoductos y oleoductos pertenecientes a Rusia y procedentes de Asia Central no es la independencia del sector energético a la que deberíamos aspirar en la UE.

 
  
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  Janusz Wojciechowski (UEN). – (PL) Señora Presidenta, Kazajstán es el país de Asia Central que conozco mejor. Es un gran país que se extiende entre China, Siberia y Europa. Paradójicamente, incluimos ciertos países en Asia Central, cuando parte de su territorio pertenece geográficamente a Europa. Kazajstán, con una población de dieciséis millones y con más de cien grupos étnicos y religiosos, dista mucho de nosotros en cuanto a tradiciones e historia y, sin embargo, la política de este país y las aspiraciones de su población muestran un arraigado deseo de acercamiento a Europa.

Además, desde el punto de vista cultural, Kazajstán es más europeo que asiático. Lidia con ciertos problemas, pero es un país estable comprometido con reformas democráticas, y la estabilidad de esta región es trascendental para el mundo en su conjunto. Deberíamos apoyar el proceso de estabilización y acercamiento hacia Europa en Kazajstán y en el resto de países de Asia Central, así como todo lo que contribuya a este acercamiento, especialmente porque estos países pueden desempeñar un papel importante para la seguridad de nuestro suministro energético.

 
  
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  Roberta Alma Anastase (PPE-DE). – (RO) Señorías, en calidad de ponente en materia de política de cooperación para el Mar Negro, quisiera hacer hincapié en la trascendencia de la cooperación interregional entre Asia Central y la región del Mar Negro. Agradezco al ponente el haber tenido en consideración mis sugerencias sobre este tema y espero que tanto la Comisión como el Consejo presenten esfuerzos sostenidos con el fin de ponerlos en práctica al llevar a cabo la estrategia para Asia Central.

La cooperación entre las dos regiones y su consolidación representa un objetivo tanto para la Unión Europea como para los países de Asia Central y de la región del Mar Negro. Esto parece expresarse explícitamente en el ámbito de la energía y del transporte, ya que Asia Central representa una importante fuente de energía para la Unión Europea. En consecuencia, recibo con satisfacción el hecho de que el informe se centre en dos ideas clave al respecto:

En primer lugar, que es necesario desarrollar las rutas de transporte y la infraestructura energética que conectan estas fuentes, primero desde Asia Central a la región del Mar Negro y, finalmente, a la Unión Europea, como un elemento importante para garantizar nuestra seguridad y diversidad energética; por consiguiente, insisto en la trascendencia crucial del proyecto Nabucco y me sumo a la petición que realiza el informe de incrementar la atención sobre el éxito de su desarrollo.

En segundo lugar, una sólida política en el ámbito energético implica también la creación de un mercado energético transparente y competitivo. Es importante para la Unión Europea promover acciones en esta dirección mediante la intensificación del diálogo con los países de Asia Central y de la región del Mar Negro, y la adopción de medidas adicionales, como considerar su integración en la Organización Mundial del Comercio.

No obstante, estos objetivos deberían integrarse en una estrategia global para Asia Central, centrada en la estabilidad y en el desarrollo sostenidos. Por estas razones, además de la política energética, es muy importante promover la reforma en las cinco repúblicas, aunque los derechos humanos y la buena gobernanza, la educación y el aprendizaje permanente deberían representar sus elementos esenciales.

 
  
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  Vural Öger (PSE).(DE) Señora Presidenta, Señorías, en primer lugar quisiera felicitar al señor Özdemir por el gran éxito de su informe. La Unión Europea se sumó a la carrera hacia Asia Central con pasos muy vacilantes y llegó tarde para manifestar su interés en la región, por detrás de Rusia, China y los Estados Unidos. Hasta ahora, Asia Central no ha percibido a la Unión Europea como un partícipe en la escena global. La estrategia de la UE para Asia Central llega con verdadero retraso, especialmente como medio de reducir su dependencia de Rusia en materia energética. La Presidencia alemana la inició, y es importante que ahora asistamos a su continuidad.

Lamentablemente, la UE todavía no se expresa como una única voz en su política energética exterior. En Europa deberíamos centrarnos especialmente en la diversificación, en representar nuestros intereses comunes y en la solidaridad en caso de crisis; sin embargo, los acuerdos bilaterales en materia de energía que los Estados miembros de la UE concluyen con terceros países siguen poniendo en tela de juicio la capacidad de la Unión Europea para mantener una postura común, aunque seguir una política energética exterior común redunda en interés de la Unión Europea y de sus ciudadanos.

Aun así, no debemos considerar los suministros energéticos, que son extremadamente importantes para nuestros ciudadanos, como la única razón para promover las relaciones de la UE en la región. No estamos tratando de obtener beneficio de manera unilateral de la estrategia para Asia Central; a ese respecto, Europa debe diferenciarse de otros partícipes en la región. En realidad, se trata de una cuestión de ayudar a las repúblicas de Asia Central a desarrollar el Estado de Derecho y formas democráticas de sociedad, junto con una economía sólida. Si Europa lo consigue, los ciudadanos de la región deberían tomar una conciencia mucho mayor de ello; no obstante, Europa debe proceder con la precaución necesaria, puesto que los consejos de Occidente también podrían muy fácilmente confundirse con el paternalismo o la intervención.

El mundo está realizando otros acercamientos fuera del ámbito de la UE, y deberíamos buscar una asociación constructiva con los países de Asia Central, una asociación que no dé la impresión de que la única preocupación de los europeos radica en todo aquello que les resulta provechoso, sino una asociación basada en el beneficio mutuo.

 
  
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  Péter Olajos (PPE-DE). – (HU) Señora Presidenta, señora Comisaria, hace 150 años, uno de mis compatriotas, Ármin Vámbéry, fue el primer europeo en proporcionar información sobre las herméticas sociedades de Asia Central al mundo entero, así como sobre la situación cultural, administrativa y económica de esta región con anterioridad a la conquista rusa. Incluso en aquel momento, esta región, como la Ruta de la Seda, había formado durante siglos un cordón umbilical terrestre que conectaba Europa y Asia.

Tras un largo período de dominación rusa y soviética, los cinco países de Asia Central pueden, una vez más, asumir su papel de cordón umbilical entre Europa y Asia. En muchos casos ya lo está haciendo pues, desafortunadamente, gran parte de la trata ilegal de seres humanos y de drogas llega a Europa a través de estos países, al igual que el gas natural.

Por esa razón Europa necesitaba, y necesita, una estrategia para desarrollar sus relaciones con Asia Central; sin embargo, no puede esperar que la cooperación se base únicamente en la prevención de los peligros que de allí emanan, o en el acceso a la energía y a las materias primas, o en cómo Europa puede ilustrar a esta región acerca de la democracia y los derechos humanos.

Debemos desarrollar una verdadera cooperación con esta región, por lo que apoyo los esfuerzos de la Unión Europea para promover la entrada en la OMC de los países de Asia Central y su integración en el comercio mundial. Europa debe utilizar todos los medios a su alcance para fomentar el desarrollo económico, social y político, así como la modernización de esta región; no obstante, ello puede conseguirse únicamente sobre la base de la confianza mutua.

Por esa razón, es importante conceder prioridad a la protección del medio ambiente como parte de esta cooperación. El cambio climático, los problemas crónicos relacionados con el uso del agua y la rehabilitación de zonas previamente contaminadas son cuestiones que justifican todas ellas una mayor atención. De forma paralela, Europa debe abstenerse rigurosamente de cualquier proyecto que pueda resultar en la contaminación del medio ambiente o que pueda perjudicar a los medios de sustento de las personas que allí habitan.

Ya he atraído la atención de la Comisión sobre las críticas realizadas por las organizaciones no gubernamentales kirguisas y uzbekas en lo relativo a las operaciones de extracción de oro que emplean tecnologías basadas en el cianuro, financiadas en parte por el BERD. Europa no puede, bajo ningún concepto, apoyar el uso de este tipo de tecnología, ya sea en su territorio fuera de él. Muchas gracias.

 
  
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  Elisabeth Jeggle (PPE-DE).(DE) Señora Presidenta, Comisaria, Señorías, yo también quisiera comenzar agradeciendo al ponente, el señor Özdemir, y a todos los ponentes alternativos su trabajo en este informe. Con esta estrategia para Asia Central y este primer amplio debate en el Parlamento Europeo, estamos emprendiendo activamente los pasos apropiados para promover el diálogo y responder a los retos que todavía nos aguardan y a los que la Comisaria ha hecho referencia. Esta estrategia implicará dar pequeños pasos a lo largo de un extenso camino. Me complace que vayamos a mantener una cooperación más estrecha y que no se realice en un solo sentido, sino que constituya un intercambio de puntos de vista basados en la confianza mutua.

El debate de hoy nos demuestra que es preciso efectuar ciertos malabarismos cuando hablamos sobre Asia Central. Sus diversas repúblicas presentan características muy diferentes entre ellas, a lo que tenemos muy diversos requerimientos que formular. Deseamos importar energía pero de manera segura, y deseamos exportar democracia y derechos humanos; deseamos combinar los dos, lo que no resulta fácil. Desde 1999, he sido miembro de la Delegación para las relaciones con los países de Asia Central; conozco bien dichos países. He aprendido de sus gentes y sé que ellos también tienen su dignidad y que no desean perderla; por lo tanto, debemos proceder muy cuidadosamente y, en ocasiones, pragmáticamente.

Lo que me lleva al tema de Uzbekistán. Uzbekistán está actualmente dando grandes pasos que deberíamos recibir muy positivamente. El 1 de enero se abolió la pena de muerte. Agradezco al ponente su enmienda oral. Además, se introdujo el principio del hábeas corpus; esto es, el principio por el que el tribunal establece si la detención es legal. En mayo de este año mantendremos un segundo diálogo sobre derechos humanos con la Comisión, que confío en que tendrá lugar, pues constituye otro paso positivo en la dirección que ya hemos emprendido.

Permítanme afirmar aquí que apoyaré las enmiendas presentadas por el Grupo UEN, porque estoy de acuerdo con ellas, ya que las considero un paso hacia el diálogo y porque debemos perseguir el diálogo y la asociación.

 
  
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  Czesław Adam Siekierski (PPE-DE). – (PL) Señora Presidenta, la Unión Europea debería participar más activamente en los acontecimientos que afecten a Asia Central y en el apoyo al desarrollo económico y social de la región. En el momento actual, nuestra influencia es leve: son principalmente Moscú, Pekín y Washington los que llevan a cabo negociaciones allí.

Para desempeñar un papel más activo, debemos desarrollar una visión hacia la cooperación económica y política y unirnos a los proyectos, las inversiones y los programas diseñados para satisfacer las necesidades de Kazajstán, la República Kirguisa, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán. Al mismo tiempo, deberíamos alentar a todos estos países a entablar una cooperación intrarregional más activa; sin embargo, no debemos olvidar que ello no será una tarea fácil, ya que la región es un mosaico étnico, lingüístico, religioso, político y social que se encuentra todavía bajo una fuerte influencia rusa.

La prioridad de la Unión Europea debería ser la de intensificar la cooperación en ámbitos como la energía, el comercio, la educación, las infraestructuras, la seguridad y la integración regional. Deberíamos concentrarnos en apoyar el proceso de democratización, los avances educativos y la erradicación de la pobreza, lo que incrementará la seguridad y la estabilidad social y económica en esta estratégica región del mundo y dará mayor eficacia a nuestra cooperación.

 
  
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  Zbigniew Krzysztof Kuźmiuk (UEN). – (PL) Señora Presidenta, mi primer punto es el siguiente: los cinco países de Asia Central son miembros de la OCSE, lo que significa que se han comprometido, frente a la comunidad internacional, a cumplir ciertas obligaciones relativas a libertades fundamentales, democracia y derechos humanos, aunque difieran en el grado en que cumplen con dichas obligaciones.

En segundo lugar, en contraste con las deficiencias regionales, Kazajstán mantiene una posición favorable. En agosto de 2007 celebró elecciones parlamentarias, en las cuales actué de observador. Aunque con ciertas reservas, la comunidad internacional reconoció dichas elecciones como democráticas.

En tercer lugar, si la Unión Europea desea hallar otras fuentes de crudo y de gas natural fuera de Rusia, debe tratar de cooperar estratégicamente con los países de Asia Central, especialmente con Kazajstán, y ello significa apoyar y promover las aspiraciones europeas de dicho país.

 
  
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  Benita Ferrero-Waldner, Miembro de la Comisión. Señora Presidenta, éste ha sido un debate verdaderamente interesante. Siempre lamento que se mantenga tarde y por la noche, y quizá es por ello que tan pocas de sus Señorías continúen presentes, pero gracias por su presencia. Creo que muchos de ustedes han mencionado lo que yo también opino personalmente: hay una estrategia que es absolutamente necesaria, y dicha estrategia pretende alcanzar la estabilidad y la seguridad en esta zona; de hecho, en la Unión Europea nos mostramos totalmente a favor de proseguir con ella.

Fui Presidenta en ejercicio de la OSCE en el año 2000 y pude conocer mejor a estos países que, como otros han manifestado, son francamente interesantes. Todos son muy diferentes entre sí. Es cierto que entre ellos Kazajstán es la estrella, pero todavía tiene que avanzarse mucho más.

Figura la cuestión de los derechos humanos, que todo el mundo ha mencionado, así como la cuestión de la erradicación de la pobreza y, concretamente, de la mejora de la educación, pero también las cuestiones en el ámbito general de los derechos humanos y, por supuesto, la gran cuestión de la energía. Por ello, sé lo mucho que nos queda por hacer y me complace que, finalmente, la Unión Europea haya hecho mucho más que en el pasado, junto con la Presidencia alemana, como ya he manifestado. A continuación, hablaré brevemente sobre esas diversas cuestiones.

La erradicación de la pobreza es sumamente importante, y es una de las principales cuestiones sobre las que nos centramos en las estrategias para el país. El documento de orientación que hemos elaborado para la estrategia de la UE para Asia Central es más bien un documento político sobre prioridades políticas, pero en las estrategias para el país mencionamos todos los requisitos en virtud del Instrumento de Financiación de la Cooperación al Desarrollo que se centra, concretamente, en la educación, la sanidad, el desarrollo rural, la protección social y, particularmente, sobre las familias y los niños vulnerables y en dificultades.

Existe también, en cuanto a la salud pública y a las enfermedades transmisibles, un factor principal: el Fondo Mundial contra el VIH/SIDA, la tuberculosis y la malaria al que, de nuevo, pueden optar los países de Asia Central. Así que éste es otro aspecto sobre el que, ciertamente, persistiremos.

Por otra parte, figura la cuestión de la energía y la seguridad energética en general —se han mencionado tanto el gasoducto Nabucco como el gasoducto Odessa-Brody-Gdańsk—. Estoy completamente de acuerdo con ustedes en que aspiramos a la diversificación de nuestra política energética, aun cuando no hayamos todavía alcanzado el punto al que queríamos llegar, pero lo más importante es que hemos tomado esta clara decisión.

Acerca del gasoducto Odessa-Brody-Gdańsk, quisiera decir que la Comisión está llevando a cabo todos los esfuerzos posibles para diversificar las fuentes y las rutas energéticas de la UE y, ciertamente, que Asia Central desempeña una función absolutamente crucial al respecto. El gasoducto que han mencionado es un proyecto importante entre estos esfuerzos, y para suministrarlo, tenemos que trabajar en primer lugar en el gasoducto transcaspiano, para hacer llegar los recursos procedentes de Asia Central al Mar Negro. Hace tan sólo unos días, tuvimos la primera conferencia regional sobre la sinergia del Mar Negro, que constituyó un paso inicial hacia el trabajo sobre estas cuestiones en una dimensión regional.

Aparte de ello, afrontamos también la cuestión de la seguridad energética relativa al gasoducto Nabucco, que sigue siendo una prioridad para la Comisión, y continuaremos apoyándolo; no ha pasado al olvido, como algunos de ustedes podrían pensar. Así pues, tenemos prioridades de política energética. Por cierto, estamos empezando a sostener una especie de memorando de acuerdo en materia de energía también con Turkmenistán. Hemos celebrado ya uno con Kazajstán y, ciertamente, intentaremos proseguir estableciendo vínculos de unión entre los diferentes países del Cáucaso y de Asia Central.

Alguna de sus Señorías me ha preguntado acerca de Mongolia. Los cinco países de la región de Asia Central comparten un mismo pasado reciente, tras la desintegración de la Unión Soviética, y todos ellos son, ciertamente, naciones muy jóvenes. Esto significa que afrontamos desafíos similares en cuanto a la transformación política y económica de estas sociedades pero, como ustedes saben, la historia de Mongolia es bastante diferente, y por esa razón no la incluimos en la estrategia. No obstante, no descartamos poder volver la mirada hacia el sur de los países de Asia Central, y contemplamos la posibilidad de una mayor cooperación con Mongolia. Actualmente, es un país bastante democratizado, donde vemos una abundancia de medidas y progresos positivos.

En 2010 Kazajstán asumirá, efectivamente, la presidencia de la OSCE. Quisiera decirles que es algo que siempre he promovido, con la condición de que continúe realizando los importantes progresos que siguen siendo necesarios; debe avanzarse más en lo relativo a la libertad de prensa, en la legislación electoral y en la cuestión del registro de los partidos políticos, pero se dirige, ciertamente, en la dirección correcta.

Finalmente, Kazajstán es miembro de la Política Europa de Vecindad. Les ruego que mantengamos la estrategia para Asia Central y la PEV por separado, en cierto modo, aunque algunos elementos de la Política de Vecindad puedan aparecer más tarde en un acuerdo especial, particularmente con Kazajstán, puesto que sabemos que puede ser el primer país en la región de Asia Central que comience a irradiar un espíritu positivo. Espero que el resto de países siga su ejemplo.

 
  
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  Cem Özdemir, ponente. − (DE) Señora Presidenta, Comisaria, en primer lugar, deseo dar las gracias a todos los colegas que han participado en este debate, y agradecer también las aportaciones de las comisiones a las que se solicitó su opinión y, por supuesto, a la Presidenta de la Delegación, la señora Juknevičienė. Mi agradecimiento igualmente para quienes presentaron enmiendas. La señora Jeggle ha hecho referencia ya a la enmienda sobre la abolición de la pena de muerte en Uzbekistán, que acogemos con sumo agrado. Sin embargo, me siento obligado a señalar que reparamos, con preocupación, en que políticos de la oposición y periodistas están muriendo en circunstancias extrañas en países vecinos a Uzbekistán. Debería abordarse esta cuestión en relación con este tema.

La pregunta crucial es la siguiente: ¿cómo podemos transmitir nuestros valores sin negar nuestros propios intereses en la cuestión? Aquí es precisamente donde la Unión Europea tiene una oportunidad porque, simplemente, tenemos más para ofrecer que la mera dependencia o incluso la explotación de estos países. La cuestión, simple y fundamental, es cómo podemos combinar la estabilidad a largo plazo con el desarrollo democrático. En dicho ámbito, existe todavía un gran potencial para establecer una verdadera asociación entre las repúblicas de Asia Central, por un lado, y la Unión Europea, por otro. Estamos considerando nada menos que un paquete completo de desarrollo económico y democrático, junto con el intercambio cultural y científico que, sin embargo, proporciona una evidente prioridad a la protección del medio ambiente y al desarrollo de la sociedad civil.

Permítanme, brevemente, abordar un punto del que estoy seguro que todos ustedes conocen: el desastre medioambiental del Mar de Aral, cuyo conocimiento, desde que ocurrió, ha trascendido la región y es uno de los mayores desastres medioambientales ocurridos en el mundo. Los países en cuestión no serán capaces de resolver el problema sin nuestra ayuda; también aquí, debemos demostrar nuestra solidaridad y ayudar con nuestra aportación.

Asimismo, hay buenas noticias, pues recordemos que contamos con un importante socio en Turquía, que es un vecino próximo y que, como país que desea unirse a la Unión Europea, puede aportar su experiencia al desarrollo conjunto de una estrategia.

El éxito de la Unión Europea puede ser calibrado únicamente en la medida en que consiga desarrollar una estrategia coherente para Asia Central. Si desea ser partícipe a escala global, la Unión Europea debe también desarrollar una estrategia en la que formule sus propios intereses.

 
  
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  Presidenta . Se cierra el debate.

La votación se celebrará el miércoles 20 de febrero de 2008.

Declaraciones por escrito (Artículo 142)

 
  
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  Alessandro Battilocchio (PSE), por escrito. (IT) Como parte del trabajo de la Delegación para las Relaciones con el Asia Central y Mongolia, de la cual soy miembro, he tenido la oportunidad de visitar los países de la zona objeto del informe.

De esa manera, he podido constatar el considerable progreso que estos países han realizado en numerosos ámbitos, desde el medioambiental al social, especialmente como resultado del fuerte impulso procedente de la UE. Dicho esto, es de esperar que la UE prosiga el trabajo que ha emprendido en esta parte del mundo, dando continuidad al establecimiento de un diálogo con estos países y teniendo en cuenta que son aliados claves en la lucha contra el terrorismo internacional y el tráfico de drogas.

Del Consejo y la Comisión se requiere también que intensifiquen sus esfuerzos para proporcionar a los ciudadanos una mayor protección en ámbitos clave de la vida social y, por lo tanto, que se refuerce la legislación vigente sobre los derechos de la mujer y se mejore su aplicación, que se mantenga la lucha enérgica contra la explotación infantil, la puesta en práctica de considerables reformas en la educación y, a la vista del incremento sustancial de las enfermedades infecciosas en la zona, una reforma de los servicios sanitarios, que se considera una prioridad fundamental para estos países.

 
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