Índice 
 Anterior 
 Siguiente 
 Texto íntegro 
Procedimiento : 2007/0116(COD)
Ciclo de vida en sesión
Ciclo relativo al documento : A6-0027/2008

Textos presentados :

A6-0027/2008

Debates :

PV 12/03/2008 - 16
CRE 12/03/2008 - 16

Votaciones :

PV 13/03/2008 - 4.3
Explicaciones de voto
Explicaciones de voto

Textos aprobados :

P6_TA(2008)0098

Debates
Miércoles 12 de marzo de 2008 - Estrasburgo Edición DO

16. Mejorar la calidad de vida de las personas mayores (debate)
PV
MPphoto
 
 

  Presidente. − El siguiente punto es el informe (A6-0027/2008) de Neena Gill, en nombre de la Comisión de Industria, Investigación y Energía, sobre la propuesta de Decisión del Parlamento europeo y del Consejo sobre la participación de la Comunidad en un programa de investigación y desarrollo destinado a mejorar la calidad de vida de las personas mayores mediante la utilización de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC), emprendido por varios Estados miembros (COM(2007)0329 - C6-0178/2007 - 2007/0116(COD)).

 
  
MPphoto
 
 

  László Kovács, Miembro de la Comisión. − Señor Presidente, me siento sumamente complacido y satisfecho por reemplazar a mi colega, la Comisaria Viviane Reding, al presentar un tema tan sumamente importante y positivo.

Obviamente, el envejecimiento de la población a lo largo de toda Europa plantea retos considerables a nuestra sociedad y a nuestra economía. Actualmente, por cada persona jubilada sigue habiendo cinco personas que pagan impuestos; para el año 2025, esta relación disminuirá a tres contra uno, y para el año 2050, a únicamente dos contra uno. El coste de la atención sanitaria, especialmente para el creciente grupo de personas mayores de 80 años, se incrementa rápidamente. Tenemos buenos motivos para preocuparnos por asegurar una buena calidad de vida, así como sostenibilidad financiera, para la atención sanitaria y social de los mayores.

Al mismo tiempo, recalco que el envejecimiento de la población constituye también una gran oportunidad y un mercado prometedor para nuevos productos y servicios diseñados para alcanzar un envejecimiento saludable y un modo de vida independiente. Todos estamos convencidos de que podemos y debemos movilizar las tecnologías de la información y la comunicación para envejecer mejor en Europa. El programa conjunto «Vida Cotidiana Asistida por el Entorno» (AAA, en sus siglas inglesas) (denominado en lo sucesivo «programa conjunto AAL») ayudará a abordar estos retos y a explotar las oportunidades existentes. Es también una cooperación innovadora de los Estados miembros en investigación y desarrollo orientada hacia el mercado, que merece el apoyo europeo.

Ciertamente, las enmiendas de transacción que ustedes han sugerido han contribuido a reforzar la dimensión europea de la iniciativa, al clarificar el alcance, así como las funciones y los compromisos de los Estados miembros, lo que contribuirá a asegurar el éxito de este importante esfuerzo europeo en beneficio de todos.

 
  
MPphoto
 
 

  Neena Gill, ponente. − Señor Presidente, mejorar la calidad de vida de la creciente población en envejecimiento, como hemos escuchado, es uno de los mayores retos a los que nos enfrentamos en Europa.

La composición de nuestra sociedad está cambiando, y tenemos que adaptarnos para asegurar la calidad de vida y la autonomía de los mayores que, de otro modo, quedarían en riesgo de exclusión.

Lo que debemos asegurar es que esta nueva sociedad sea una sociedad integradora; tenemos que garantizar que el número creciente de personas mayores sea perfectamente capaz de participar en la sociedad puesto que, entre 2010 y 2030, la cifra de ciudadanos de la UE con edades comprendidas entre los 65 y los 80 años habrá aumentado en un 40 %.

Este envejecimiento poblacional supondrá implicaciones importantes para diversas áreas de la política: social, empleo, vivienda, educación, formación, atención sanitaria y asistencia social. Por consiguiente, necesitamos un enfoque hacia el envejecimiento que sea integrador, no fragmentado.

Este informe es resultado de las iniciativas emprendidas por los Estados miembros sobre la base del artículo 169 del Tratado CE, que cofinancia la Comisión por la nada despreciable cantidad de 150 millones de euros durante cinco años, y que ayudará a la industria europea y a los institutos de investigación a desarrollar nuevos servicios, productos y soluciones de las TIC de última generación para mejorar la calidad de vida de las personas mayores.

Actualmente, se han desarrollado tecnologías que pueden ayudar a resolver problemas de pérdida de memoria, de visión, de audición y de movilidad. Ha comenzado ya a realizarse un trabajo considerable, pero a menudo no existe concienciación ni un uso extendido del mismo; por lo tanto, espero que esta iniciativa sea verdaderamente útil y ayude a resolver estos problemas en la sociedad.

Me siento verdaderamente satisfecha de poder decir que he visto personalmente en muchos lugares, y especialmente en mi región, los Midlands Occidentales, cómo puede adaptarse una casa tradicional mediante el uso de las tecnologías de asistencia para permitir un entorno hogareño más seguro y accesible.

También me siento orgullosa de que mi región se haya situado a la vanguardia en cuanto a las tecnologías de asistencia —no únicamente con vistas a las personas mayores, sino también aquellas tecnologías que han sido desarrolladas para ayudar a las personas con discapacidad—.

Por lo tanto, el programa conjunto AAL debería resultar un verdadero estímulo para este tipo de actividad en tres ámbitos. En primer lugar, la investigación de la UE se coordinará de manera centralizada, lo que permitirá el desarrollo de productos viables y los introducirá en el mercado.

Nuestro objetivo debería ser convertirnos en eje de la excelencia en este ámbito, y debería producirse el intercambio de conocimiento y de mejores prácticas a lo largo de Europa.

Esto es alcanzable únicamente si contamos con el verdadero compromiso de los países participantes. Por lo tanto, me complace que el Consejo haya acordado la suma de 0,2 millones de euros como una contribución mínima para cada país participante, junto con un mecanismo de evaluación común y criterios de elegibilidad únicos, con la esperanza de que ello incremente la coordinación, la transparencia y la credibilidad del programa.

En segundo lugar, resultará beneficioso para la industria de la UE, que tiene un tremendo potencial en este ámbito. Así pues, hago un llamamiento a la asociación AAL para que desarrolle modelos comerciales eficaces para estos productos y servicios de las TIC, que son la clave para reducir los precios y situar estos productos en el mercado.

Asimismo, debe asegurarse que las PYME puedan participar y tener igualdad de acceso a las oportunidades de investigación y financiación. Sin embargo, para que el programa surta éxito es esencial que se oriente a desarrollar normas e interoperabilidad a escala europea, con el fin de convertir a la UE en líder mundial en este ámbito de las tecnologías de asistencia. Existe una necesidad urgente de eliminar las barreras técnicas y reglamentarias que obstaculizan el desarrollo en este ámbito. No olvidemos que el resto del mundo, como los Estados Unidos, Japón e incluso China, está afrontando retos demográficos similares; por lo tanto, de nosotros depende que desarrollemos una ventaja competitiva global.

El programa conjunto AAL no trata únicamente de propiciar una forma de vida autónoma, sino que también puede contribuir a alcanzar los objetivos de la Estrategia de Lisboa pero, para conseguirlo, necesitamos un pensamiento unificado y una acción coordinada con otros programas de este sector —creación de empleo y crecimiento económico—.

En tercer lugar, si bien la tecnología puede mejorar la calidad de vida de las personas mayores, esta afirmación sólo es válida si se abordan ciertas cuestiones de consideración: la accesibilidad de los precios, de manera que sean asequibles para todos; la facilidad de uso de la nueva tecnología (y asegurar que los mayores y sus cuidadores reciban la formación para entenderla); y puesto que podríamos estar viviendo en una sociedad de la información —pero que no es todavía una sociedad integradora—, el riesgo real de exclusión a que se enfrenta una elevada proporción de las personas mayores. Por lo tanto, necesitamos conseguir que Internet sea más accesible y que la formación para ello esté disponible, así como permitir a las personas mayores que se mantengan en contacto con la sociedad y que puedan realizar sus actividades cotidianas, como comprar, pagar facturas o concertar citas, que este medio puede facilitar. Ahora bien, su disponibilidad no debería basarse en la división geográfica de Europa. No deseo ver una Europa a dos velocidades en relación con el reto demográfico europeo.

Lo que tenemos es únicamente un comienzo; todavía nos queda mucho por hacer, y espero que este programa siente un precedente para otras actividades e iniciativas de la Comisión y el Consejo.

 
  
MPphoto
 
 

  Lidia Joanna Geringer de Oedenberg, ponente de opinión del dictamen de la Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género. (PL) Señor Presidente, el envejecimiento de la población europea representa un problema para el conjunto de nuestra sociedad. La esperanza media de vida es actualmente de 80 años, y se espera un incremento del 40 % en el número de personas en edad de jubilación para el año 2030.

La Unión Europea debería adoptar un enfoque de gran alcance ante este problema, porque las tendencias demográficas afectan a muy diversos ámbitos de la política, incluidos el empleo, la vivienda, la educación, la asistencia social y la sanitaria. El objetivo general del programa de investigación y desarrollo en cuestión es mejorar la calidad de vida de las personas mayores y reforzar la base industrial en Europa; pretende alcanzar estos objetivos mediante la utilización de las TIC, que contribuirán a ayudar a las personas mayores a mejorar su calidad de vida, continuar disfrutando de una buena salud y permanecer activas en el trabajo y en la sociedad.

Las capacidades y la experiencia adquiridas por las personas mayores constituyen una gran baza, especialmente en la sociedad del conocimiento. Asimismo, es importante hacer hincapié en que una sociedad en envejecimiento incluye un porcentaje de mujeres superior al de hombres, debido a la mayor esperanza media de vida de las mujeres. Por consiguiente, la dimensión de género debe tenerse en cuenta al concebir y evaluar el programa. Finalmente, quisiera expresar mi agradecimiento a la señora Gill, la ponente, por la excelente preparación de su informe.

 
  
MPphoto
 
 

  Lambert van Nistelrooij, en nombre del Grupo del PPE-DE. – (NL) Es positivo que, por una vez, estemos hablando hoy sobre el cambio demográfico en Europa de un modo diferente, no como algo que únicamente cuesta dinero y que da lugar a personas que necesitan recibir cuidados; resulta que representa también una oportunidad sumamente importante. Yo mismo hablaré gustosamente sobre el sector económico orientado hacia las personas mayores (economía plateada): si observan detenidamente el programa, verán que se trata de una materia que concierne a la calidad de vida, así que, ¿cuál es el dilema de Europa?

Por una parte, contamos con un conocimiento fundamental muy bueno, pero las innovaciones en el mercado tardan demasiado en llegar. Hemos tenido Internet y banda ancha durante mucho tiempo, y es ahora cuando las personas con movilidad reducida tienen también acceso adecuado a los servicios por medio de Internet. Esto puede cambiar las cosas, y ahí es donde tenemos una oportunidad.

Por otra parte, me complace que en el Séptimo Programa Marco se hayan destinado 500 millones de euros para la investigación básica, y de hecho, la Comunidad Europea recuperará esos 500 millones de euros por parte de los Estados miembros y de las empresas. Es positivo que se extienda este conocimiento, pues proporciona un puente hacia el mercado.

Como ha manifestado ya la señora Gill, es de la mayor importancia que aquí, en Europa, demos la vuelta al mercado distorsionado y fragmentado e introduzcamos mejores normas para incrementar la inclusión. Por ejemplo, en los Estados Unidos o en China no existe ese problema. Tenemos sistemas financieros muy diferentes. Por lo tanto, es necesario introducir la tecnología y la consulta con los socios a escala nacional. Por esa razón, sería positivo unificar a los Estados miembros y conseguir siempre la participación de tres países en cada proyecto, lo que es algo difícil en ocasiones, pero creo que es necesario para poder hacer uso del conocimiento rápidamente.

Algunos puntos del programa deben ser evaluados, y tengo gran curiosidad acerca de las tecnologías existentes y de si las aplicaciones de las TIC pueden utilizarse de manera eficaz. Creo, y espero, que los usuarios desempeñarán un gran papel en este programa; agradezco a la ponente el enorme esfuerzo que ha invertido en esta cuestión y, en particular, el contenido de su informe.

 
  
MPphoto
 
 

  Silvia-Adriana Ţicău, en nombre del Grupo del PSE. – (RO) Gracias a la falta de políticas para promover el incremento en la tasa de natalidad y determinadas facilidades para la crianza y el cuidado de los hijos, el segmento de la población de edad superior a 65 años se incrementará de un 20 % a un 28 % para el año 2025.

Las personas mayores tienen necesidades especiales, y la sociedad debe experimentar un cambio para satisfacer dichas necesidades. Necesitamos viviendas adaptadas y el desarrollo de servicios sanitarios y de asistencia para esta población. En este contexto, el papel de las TIC es cada vez más importante. La televisión digital, los teléfonos móviles, los ordenadores e incluso Internet están siendo utilizados ya por una parte de las personas mayores; muchas de ellas se comunican con sus hijos, que se encuentran en otros países, por medio de Internet y de las cámaras web, con independencia de que habiten en zonas rurales o urbanas.

Sin embargo, la cifra de ciudadanos europeos mayores de 65 años que utiliza Internet es de únicamente el 10 %. Tengan en cuenta que más del 21 % de los ciudadanos europeos mayores de 50 años sufre graves discapacidades auditivas, visuales o motrices que les dificultan utilizar los equipos estandarizados de las TIC.

En junio de 2007, la Comisión hizo un llamamiento a los Estados miembros y a la industria relacionada con este sector para apoyar la puesta en práctica del plan de acción «Integración de las personas de edad avanzada en la sociedad de la información». En este contexto, el programa de ayuda para la autonomía en el hogar, que debe desarrollarse en el Séptimo Programa Marco de Investigación, contará con un presupuesto de 150 millones de euros procedentes del presupuesto comunitario, y los Estados miembros emplearán al menos 150 millones de euros durante el período 2008-2013, lo que implica la participación de dichos Estados, obviamente.

Los objetivos de este programa son: fomentar la aparición de productos, servicios y sistemas innovadores, basados en las TIC para las personas mayores, crear una masa crítica de investigación, desarrollo específico e innovación en Europa, en el ámbito de la tecnologías y servicios para los mayores en la sociedad de la información, y mejorar las condiciones de explotación industrial de los resultados de la investigación.

Cualquier Estado miembro puede participar en este programa. En los dos años siguientes a su inicio, la Comisión elaborará un informe intermedio y, en 2013, una evaluación final del mismo. Creo que las personas mayores se merecen una oportunidad, ¡y a nosotros nos incumbe esta obligación! Felicitaciones a la ponente.

 
  
MPphoto
 
 

  Jorgo Chatzimarkakis, en nombre del Grupo ALDE. – (DE) Señor Presidente, Comisario, hoy he vuelto a recibir aquí a un grupo de visitantes. Debe de ser una situación familiar para muchos de mis colegas. Tenemos grupos de visitantes, algunos numerosos, otros reducidos, y los grupos más numerosos pertenecen a la «generación plateada». Tal fue el caso con el grupo de hoy: estaba constituido por sesenta personas extremadamente interesadas y verdaderamente participativas, muy activas, lo que es cada vez con mayor frecuencia la norma; seguramente, ahí radica el reto para Europa.

El cambio demográfico suele representarse como una amenaza. Las cifras hablan por sí solas. Entre 2010 y 2030, se espera que la cifra de ciudadanos de la UE con edades comprendidas entre los 65 y los 80 años se incremente en un 40 %; sin embargo, al igual que el señor Van Nistelrooij, no percibo esto como una amenaza. Creo que representa una gran oportunidad para que los europeos mostremos que somos la región del mundo más comprometida con una calidad de vida elevada en cualquier etapa de la vida y para todos los grupos de edad. Debemos mostrar un mayor interés por las personas mayores y debemos asegurar que lo hacemos como ciudadanos de Europa, la región del mundo que protege la vida.

Quisiera felicitar a la Comisión por esta propuesta. El programa Vida Cotidiana Asistida por el Entorno (AAL) relaciona esta tendencia principal; esto es, la del cambio demográfico —que es más pronunciado en Europa que en otras regiones— con nuestras fortalezas en investigación e innovación. Estamos firmemente comprometidos con las TIC y el programa conjunto AAL unifica estas dos tendencias.

Señorías, es bastante obvio que no tenemos una competencia directa, como Unión Europea, en cuanto a las normas relativas a las personas mayores, la construcción de viviendas, etc. Sin embargo, al utilizar estos programas piloto, podemos promover las mejores prácticas y unificar lo que ya algunos Estados miembros están haciendo mejor y darle un sello de calidad europeo para que sirva verdaderamente de modelo para otros. Señorías, con este programa, la Comisión está contribuyendo a reducir la también llamada «brecha digital» entre las generaciones de nuestra sociedad.

Quisiera agradecer a Neena Gill, la ponente, el haber transmitido este mensaje de manera extremadamente clara, mucho más que otros ponentes, debo añadir. Quisiera expresarle mi sincero agradecimiento. Asimismo, ha defendido la posición del Parlamento muy valientemente en el diálogo a tres bandas y ha asegurado que nuestros argumentos fueran transmitidos eficazmente. No tenemos ninguna necesidad de escondernos. Como representante de esta Cámara, permítanme decir que deseo al programa conjunto AAL el mayor de los éxitos. Nuestros mejores deseos van en él.

 
  
MPphoto
 
 

  Guntars Krasts, en nombre del Grupo UEN. (LV) Gracias, señor Presidente. Los factores demográficos, económicos y sociales de Europa exigen soluciones que aprovechen el caudal de experiencia profesional y cultural de las personas mayores, garantizando que sus condiciones de vida sean de la calidad más elevada posible y minimizando el gasto surgido por esta tendencia demográfica.

El programa presentado por la Comisión es una respuesta a esa necesidad y, en parte, también a la búsqueda de modos de adelantar los avances tecnológicos en este sector. De hecho, la brecha digital —esto es, las barreras para el uso de las tecnologías de la información y la comunicación, en ocasiones incluso las muy triviales— excluye a una porción significativa de la población de mayor edad de una vida socioeconómica activa y limita sus oportunidades para poder utilizar los servicios de las nuevas tecnologías y la asistencia que proporcionan.

Aunque respaldo la propuesta de la Comisión en todos los aspectos, debe admitirse que el nuevo desarrollo de las tecnologías de la información y la comunicación en aquellos segmentos donde existe una demanda comercial se lleva a cabo a una velocidad de vértigo. De manera similar, aunque también en acuerdo con el argumento de la Comisión de que el poder adquisitivo de las personas mayores está aumentando, debemos reconocer, sin embargo, que sigue habiendo diferencias significativas en los niveles de ingresos entre los Estados miembros. Las diferencias regionales significativas persisten también en cuanto a las oportunidades de que disponen las personas que se encuentran en el grupo de edad más avanzada para utilizar la tecnologías de la información y comunicación dentro de los distintos países.

Quisiera recalcar que los logros de las propuestas de la Comisión consistirán, no únicamente en la existencia de las tecnologías en sí mismas, sino también en las oportunidades para acceder a ellas y en oportunidades e incentivos para que las personas mayores aprendan a manejarlas, en aquellas partes de Europa donde ello resulta de particular importancia para reducir las disparidades regionales y de los niveles de ingresos. Sin embargo, la tarea más compleja será superar la brecha digital en el contenido de la información. Sobre este punto, allí donde persiste la brecha digital entre las naciones pequeñas y las grandes, y entre las economías pequeñas y las grandes, superar la existente entre las generaciones es la tarea más ardua desde el punto de vista económico.

Señor Presidente, aunque la Declaración Ministerial sobre inclusión digital (e-inclusión), que sirvió de base para el documento que es hoy objeto de debate, fue adoptada en el año 2006 en la capital de Letonia, Riga, Letonia no se ha unido al programa. En relación con esto tengo una pregunta, a la que la ponente también ha hecho referencia, relativa al alcance al que redunda en beneficio de los Estados participantes en el programa que otros Estados miembros reciban la financiación del Séptimo Programa Marco, cuando esta financiación se mantiene sin cambios.

 
  
MPphoto
 
 

  Kathy Sinnott, en nombre del Grupo IND/DEM. Señor Presidente, cómo son las cosas. Por un lado, en un informe sobre la salud, tratamos de hallar el modo de separar a nuestros hijos del ordenador y hacer que salgan a la calle a jugar y, por otro, intentamos convencer a nuestros mayores de que se sienten delante del ordenador y lo utilicen.

Hablando en serio, los ordenadores tienen mucho que ofrecer a las personas mayores, sobre todo a las que viven en zonas rurales o a las que tienen un estado de salud que tiende a aislarlas. No obstante, para que las personas mayores puedan unirse a la comunidad de usuarios de las tecnologías de la información, la tecnología en cuestión ha de ser, ante todo, fácil de utilizar y de mantener, asequible y accesible para todo el mundo. El desarrollo de tecnologías idóneas para la tercera edad podría mejorar la calidad de vida del creciente número de personas mayores de Europa, así como ayudarles a conservar su autonomía durante más tiempo. La creación de ordenadores para las personas mayores es una idea empresarial magnífica. Puede que les falte cierta destreza técnica, pero disponen de mucho tiempo para utilizar los ordenadores y desean estar en contacto con otras personas. Constituyen un mercado sin explotar.

 
  
MPphoto
 
 

  Desislav Chukolov (NI). – (BG) Estimados colegas, lamentablemente, mi país, Bulgaria, ocupa uno de los primeros puestos del ranking de naciones europeas con un mayor envejecimiento de la población.

Al acabar la guerra fría, los jóvenes del país, atraídos por la buena vida que prometía Occidente, huyeron en desbandada a fregar platos, y sólo se quedaron sus mayores. La idea de incrementar la autonomía de los ciudadanos de edad avanzada es estupenda. ¿Quién podría estar en contra de eso?

Sin embargo, antes de pensar en utilizar las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, les ruego que tengan en cuenta que los pensionistas búlgaros viven con unas pensiones de 50 euros al mes. Ese es el importe que les asigna el Gobierno socialista del Partido Socialista búlgaro. Esa es la triste realidad.

En cuanto a los representantes del PSE presentes, señoras y señores internacionalistas, ¿saben lo que representan 50 euros al mes para un pensionista que se ha pasado la vida trabajando honradamente? ¿Son conscientes de que se supone que, con esos 50 euros, tienen que vivir y comprar alimentos a unos precios equivalentes a los de Europa? ¿Están al tanto de que los pensionistas búlgaros desconectan sus teléfonos porque no pueden pagar los precios desorbitados de Bulgarian Telecommunications Company; una empresa que acaba de ser privatizada de manera ignominiosa?

Resulta ridículo proponer formas de mejorar los servicios de información dirigidos a esas personas. Primero habrá que pensar cómo incrementar su independencia económica. Dado que la mayoría de los pensionistas búlgaros no son de origen gitano, su sustento no se basa en la comida gratuita.

 
  
MPphoto
 
 

  Ivo Belet (PPE-DE). – (NL) Si bien se trata de un buen programa, tengo algunas objeciones.

La primera está relacionada, naturalmente, con el presupuesto. Como ya se ha señalado aquí, la cifra de 150 millones de euros no es suficiente, ni mucho menos, para un sector que, según ustedes, será uno de los sectores pujantes del futuro. La pronta implantación de estas herramientas no sólo es clave para el bienestar de las personas mayores, sino también para la economía del país —para el presupuesto nacional—, y sus perspectivas económicas son excelentes. El señor Van Nistelrooij también se ha expresado en estos términos. De ahí la petición de inversión y de incentivos por parte de Europa para ampliarla considerablemente en los próximos años, a ser posible incluso antes de la evaluación presupuestaria semestral.

En segundo lugar, y suscribo plenamente las observaciones de la ponente, no debe haber ninguna dicotomía, ninguna división —como bien ha señalado el señor Chatzimarkakis—, entre las personas mayores que saben utilizar esas tecnologías, porque se les ha enseñado a hacerlo, y las que no han podido disfrutar de esa oportunidad y simplemente no disponen de los medios necesarios para instalarlas en casa. Eso iría en contra del objetivo principal del programa; a saber: contribuir a que el mayor número posible de personas mayores siga viviendo en su casa tanto tiempo como sea posible. Es una opción mucho más económica que la de ingresarlos en un hospital o en una residencia de ancianos, y, por supuesto, también es la mejor para su bienestar. Al fin y al cabo, de eso es de lo que se trata.

Por último, es fundamental que todas las personas mayores, sea cual fuere su situación económica, puedan seguir permitiéndose todas esas herramientas innovadoras.

 
  
MPphoto
 
 

  Justas Vincas Paleckis (PSE). – (LT) Aplaudo la iniciativa de la Comisión y agradezco el informe de la señora Gill, que, en vista de los problemas que afectan a las personas mayores, será, sin duda, muy beneficioso. La creciente población europea de edad avanzada plantea una serie de problemas y retos importantes. Las nuevas tecnologías de asistencia que se han desarrollado en la actualidad pueden garantizar la calidad de vida de las personas mayores y permitirles vivir de forma activa, según sus deseos y su capacidad. Por lo tanto, los Estados miembros deberían prepararse para la inminente revolución de la prestación de servicios sociales y de asistencia.

Los fabricantes de tecnologías modernas de la información y la comunicación han visto crecer la demanda de sus productos. Las nuevas tecnologías de asistencia pueden ayudar a resolver problemas de vista, de oído y de movilidad, además de otro tipo de problemas, y conseguir así que las personas mayores se sigan sintiendo —y, de hecho, sigan siendo— útiles para la sociedad. La inversión de más de 1 000 millones de euros que los Estados miembros tienen previsto realizar antes de 2013 en el desarrollo de nuevas tecnologías que satisfagan las necesidades de las personas mayores es digna de elogio.

Las TIC pueden contribuir a la calidad de vida y a la dignidad de las personas mayores, y no cabe duda de que lo harán. Sin embargo, surge la duda de si todo el mundo saldrá beneficiado o sólo unos cuantos «elegidos».

Entiendo que a la ponente le preocupe la posibilidad de que sólo unas pocas personas mayores que ya estén disfrutando de una gran calidad de vida se beneficien de las innovaciones en el ámbito de las TIC. En algunos países de la UE, hay residencias de ancianos que parecen hoteles de seis estrellas, y no muy lejos de ellas, se ven asilos en condiciones de pobreza, cuyos residentes luchan por sobrevivir. Las innovaciones, las tecnologías de asistencia y los equipos modernos nunca han estado al alcance de las personas de estos últimos establecimientos. Esa situación tiene que cambiar inmediatamente.

Celebro que en el informe se defienda que los productos basados en las TIC para la tercera edad deberían ser asequibles y fáciles de utilizar. La UE es líder en muchos ámbitos. Su liderazgo en este campo en particular es tanto necesario como honroso.

 
  
MPphoto
 
 

  Danutė Budreikaitė (ALDE). – (LT) Actualmente, uno de cada cinco ciudadanos de la UE tiene más de 60 años y una esperanza de vida de más de 80. Sin embargo, la calidad de vida de la creciente población europea de edad avanzada no es lo bastante alta. Por ejemplo, en mi país, Lituania, una de cada cuatro personas mayores cree que su salud es precaria, y el porcentaje de participación en la sociedad es de sólo el 57 %. Mejorar la calidad de vida de la tercera edad debería ser una de las prioridades de la Unión Europea.

La iniciativa comunitaria de movilizar las tecnologías de la información y la comunicación constituye un paso importante que contribuye a la resolución de los problemas de pérdida de vista, memoria, oído y movilidad de las personas mayores. Sin embargo, la Comisión no ha abordado en profundidad la cuestión del acceso equitativo a las tecnologías de la información y la comunicación.

Uno de los principales aspectos relacionados con el acceso equitativo a las tecnologías de la información y la comunicación es hacer que sean asequibles. La principal fuente de ingresos de las personas mayores es su pensión; una pensión baja, sobre todo en los nuevos Estados miembros. Es fundamental que los productos basados en las nuevas tecnologías de la información y la comunicación estén al alcance de todos los ciudadanos de la UE.

Otro aspecto importante relacionado con la accesibilidad es la facilidad de uso de las nuevas tecnologías. Sólo el 18 % de la población europea de edades comprendidas entre los 65 y los 74 años utiliza Internet, frente al 60 % de toda la población. Por lo tanto, tenemos que asegurarnos de que los productos basados en tecnologías de la información y la comunicación sean fáciles de utilizar.

 
  
MPphoto
 
 

  Sylwester Chruszcz (NI). – (PL) Señor Presidente, el fenómeno del envejecimiento de las sociedades de los países europeos es una realidad y constituye un desafío importantísimo para la sociedad. Deberíamos tener presentes las tendencias demográficas a la hora de tomar medidas a escala europea, y también deberíamos considerar las repercusiones socioeconómicas de dichas tendencias. El número de personas de edades comprendidas entre los 65 y los 80 años alcanzará el 40 % entre 2010 y 2030.

El objetivo de ofrecer a esas personas una vida digna, todas las comodidades posibles y acceso a todos los servicios básicos debería ser prioritario. Como es lógico, el envejecimiento de la población supone una presión sobre los costes del sistema de salud y de seguridad social, y puede producirse una escasez de personal en dichos sectores. En el contexto de la situación que se está debatiendo, quisiera hacerles notar el peligroso fenómeno de la marginación y el aislamiento de las personas mayores.

Los intentos de emplear la eutanasia legal para matar a personas enfermas y mayores suponen un grave peligro para la Europa contemporánea. Me consterna el hecho de que, a pesar de ser defensores activos de los derechos humanos fundamentales, tanto la Unión Europea como su Parlamento hayan guardado silencio en lo que respecta a este asunto.

 
  
MPphoto
 
 

  Ljudmila Novak (PPE-DE). – (SL) No hay nada más destructivo y humillante que la sensación de exclusión, insignificancia e impotencia. Por eso apoyo la propuesta de la Comisión Europea sobre la participación de la Comunidad en un programa conjunto destinado a ayudar e integrar a las personas mayores, así como a mejorar su calidad de vida mediante la utilización de tecnologías de la información y la comunicación.

Se trata de un elemento más del mosaico que representa la Estrategia de Lisboa para la construcción de una Europa basada en la información; una Europa que esté a la altura de la era digital y sea más competitiva desde el punto de vista económico. Si se desea contribuir de veras a la integración y la formación de las personas mayores, las actividades han de adaptarse adecuadamente y han de estar a su alcance. Esas actividades tienen que ser comprensibles, fáciles de utilizar y de aprender y asequibles. Deben llegar a la población de edad avanzada y a las personas con discapacidad de las ciudades y del campo; de lo contrario, existiría el riesgo de que el resultado final no fuera la integración, sino la exclusión.

El uso extendido de las tecnologías de la información y la comunicación permitirá que la tercera edad también acabe beneficiándose de las innovaciones de la era moderna. Su calidad de vida mejorará, porque serán más independientes y activos, tendrán más movilidad y estarán más integrados en la sociedad y en la economía.

Los equipos adaptados, los dispositivos de ayuda y el amplio abanico de sistemas electrónicos modernos posibilitan la organización y el control del espacio vital, a fin de que los usuarios estén más seguros y más contentos con sus vidas. Gracias a este tipo de equipos, las personas con discapacidad y las personas mayores pueden estar en contacto con el mundo exterior y disfrutar de la atención, el trabajo y el entretenimiento a distancia.

Todos deseamos vivir hasta una avanzada edad, pero no solos ni marginados. Por eso pensamos en nuestro futuro desde ahora y tomamos nuevas medidas para afrontarlo.

 
  
MPphoto
 
 

  Roberta Alma Anastase (PPE-DE). – (RO) Según las estadísticas, el número de personas mayores alcanzará el 40 % de la población europea entre 2010 y 2030. Este fenómeno no sólo supone nuevos desafíos sino también nuevas oportunidades para las políticas públicas y para el futuro europeo. Una Europa realmente próspera y competitiva debería dar una respuesta adecuada a dichos desafíos y sacar el máximo partido del potencial de las nuevas tendencias demográficas.

Los ciudadanos europeos de edad avanzada deben gozar de servicios y condiciones de calidad, y la experiencia que han adquirido a lo largo de los años debería utilizarse para el continuo desarrollo de la sociedad. Teniendo en cuenta que la Unión Europea pretende erigirse en una economía y una sociedad basadas en la información, las tecnologías de la información constituyen una respuesta innovadora a esa situación, y la participación de la Comunidad Europea en los programas pertinentes resulta indispensable.

Me gustaría hacer hincapié en dos aspectos importantes relacionados con el uso de las nuevas tecnologías para mejorar la calidad de vida de las personas mayores. En primer lugar, se debería informar a los ciudadanos europeos del nuevo abanico de posibilidades tecnológicas y se les deberían enseñar a utilizarlas. Las personas mayores, sobre todo las de los nuevos Estados miembros, no están familiarizadas en absoluto o no están del todo familiarizadas con este campo; un desconocimiento que, obviamente, redunda en perjuicio de la sociedad en general. Por consiguiente, el éxito de la decisión debatida hoy depende en gran medida del potencial de movilización europeo para formar y facilitar información a esas personas. En segundo lugar, debería prestarse una atención especial a las mujeres, puesto que representan un grupo de edades más avanzadas, debido a su mayor esperanza de vida. Este factor se ha de tener en cuenta tanto a la hora de investigar científicamente el proceso de envejecimiento como a la de aplicar políticas públicas concretas.

Por último, desearía insistir en la importancia de prestar una atención especial a la situación de los nuevos Estados miembros, en los que la situación de la tercera edad es menos favorable. Su baja calidad de vida y su desconocimiento del uso de las nuevas tecnologías hacen de esta categoría un objetivo prioritario de las futuras iniciativas a escala europea.

 
  
MPphoto
 
 

  Zita Pleštinská (PPE-DE).(SK) El «Foro de Ayuda a la Tercera Edad», el «Parlamento de los Mayores» y la revista «Foro de los Mayores», publicada en Eslovaquia con la ayuda de la Comisión, son actividades con las que he tenido la oportunidad de familiarizarme en las reuniones mantenidas con ciudadanos de la tercera edad, puesto que así es como empiezo siempre el año. Esas actividades me han convencido de que las personas mayores desean seguir activas y aprenden muy rápido. Por ejemplo, los teléfonos móviles han dejado de ser un misterio para ellas; ahora son sus grandes aliados.

Por desgracia, no se destinan muchos recursos a la alfabetización digital de las personas mayores, y por eso aplaudo el informe de Neena Gill, que comprende un mensaje importante del Parlamento Europeo en relación con la mejora de la calidad de vida de la tercera edad y las personas con discapacidad.

El uso de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación puede ser un modo eficaz de garantizar que esta categoría de ciudadanos europeos —que constituye una fuente de sabiduría, experiencia, tradiciones y habilidades— no sea excluida de la sociedad. No obstante, es fundamental garantizar la igualdad de acceso a las tecnologías de la información y la comunicación a todas las personas mayores de la Unión Europea.

 
  
MPphoto
 
 

  Zuzana Roithová (PPE-DE). – (CS) Señor Presidente, celebro que los trece Estados miembros hayan tomado la iniciativa de elaborar un programa conjunto de investigación sobre la vida cotidiana asistida destinado a las personas mayores, a fin de que su generación también pueda aprovechar al máximo las tecnologías de la información. No cabe duda de que así se les facilitará la comunicación y podrán seguir trabajando más tiempo. Por lo tanto, brindo todo mi apoyo a los esfuerzos por hacer que el programa Vida Cotidiana Asistida por el Entorno forme parte de nuestra decisión de mañana, por hacer de él un programa conjunto de la Unión Europea. Creo que, de ese modo, podríamos duplicar los fondos, hasta un total de 600 millones de euros. En mi opinión, nuestra petición de un 20 % de cofinanciación a escala nacional constituye suficiente motivación para que los Estados miembros acometan esas tareas. Deberíamos dar luz verde a un programa que no sólo permitirá el desarrollo eficaz de productos innovadores y servicios específicos sino también la utilización de las tecnologías de la información y la comunicación como garantía de una vejez digna. El programa constituye asimismo una oportunidad para las pequeñas y medianas empresas y está en plena consonancia con los objetivos de la Estrategia de Lisboa y con nuestros valores.

 
  
MPphoto
 
 

  Czesław Adam Siekierski (PPE-DE). – (PL) Señor Presidente, deberíamos aplaudir la propuesta de participación de la Unión en un programa de investigación y desarrollo destinado a mejorar la calidad de vida de las personas mayores.

Los nuevos tipos de TIC pueden facilitarles la vida a las personas de edad avanzada y ayudarles a seguir activas en su trabajo y en su vida privada. Tenemos que tener en cuenta que cada vez hay más personas mayores, porque las condiciones de vida son mejores.

No obstante, a la hora de concretar los principios de funcionamiento del programa, deberíamos tener presente que tanto los posibles como las condiciones de vida de las personas mayores varían de un Estado miembro a otro. Hay grandes diferencias en lo que respecta a la calidad de vida. Por lo tanto, los servicios necesarios y los niveles de preparación para llevar una vida activa son variados, sobre todo en el caso de la población rural. Las nuevas tecnologías, las nuevas oportunidades de trabajo que brinda Internet y la utilización de las nuevas tecnologías en beneficio propio pueden contribuir a la permanencia de las personas mayores en el mercado de trabajo, así como a una vejez más agradable. El problema es especialmente importante con relación al envejecimiento de la población europea.

 
  
MPphoto
 
 

  Monica Maria Iacob-Ridzi (PPE-DE). – (RO) La exclusión de las personas mayores de las ventajas de las tecnologías de la información constituye un problema, sobre todo teniendo en cuenta que esos ciudadanos europeos de edades comprendidas entre los 65 y los 80 años pronto alcanzarán el 40 %.

Por lo tanto, el programa conjunto de investigación y desarrollo en el que participará la Unión Europea es bien recibido, por cuanto sirve para mejorar la calidad de vida de esas personas. Sin embargo, me gustaría advertir que la participación económica comunitaria en este proyecto tiene un límite. La contribución comunitaria asciende a un máximo de 150 millones de euros, con cargo al presupuesto del Programa Marco de Investigación y Desarrollo, dotado con más de 50 000 millones de euros en total. Es más, la contribución comunitaria no puede sobrepasar el 50 % de los fondos públicos destinados al proyecto, un porcentaje excepcionalmente bajo para un proyecto de semejante envergadura.

Además de las ventajas concretas que las soluciones informáticas determinadas por el programa brindan a las personas mayores, la participación de la Unión en el proyecto constituye una gran oportunidad para contribuir a la calidad de vida de los europeos. Por eso, la contribución económica comunitaria debería ser superior a los importes nacionales asignados a este tipo de investigación.

 
  
MPphoto
 
 

  László Kovács, Miembro de la Comisión. − Señor Presidente, en nombre de Viviane Reding, me gustaría agradecer el planteamiento tan constructivo que el Parlamento Europeo y, en particular, la ponente, la señora Gill, han adoptado durante el proceso de negociación de la propuesta «Vida Cotidiana Asistida por el Entorno» (AAL). No soy el responsable de esta cartera, y, para mí, el debate no sólo ha sido interesante, sino también sumamente instructivo. Les aseguro que transmitiré a mi colega Viviane Reding tanto las felicitaciones como las preocupaciones y las propuestas.

Según he entendido, la utilización de las TIC por parte de la tercera edad es una cuestión clave, y estoy de acuerdo con eso; aunque no cabe duda de que para ello se requieren tanto conocimientos como recursos económicos. La formación de las personas mayores, sobre todo las residentes en zonas rurales, es una cuestión importante que ha sido debidamente abordada por el programa de acción «Envejecer mejor». El carácter asequible de las TIC es otro asunto importante, que se acometerá en el marco del AAL. En cuanto a los demás países a los que les gustaría participar, no hay duda de que su participación es posible, y esa es la razón por la que se ha propuesto un límite relativamente bajo.

Para concluir, desearía insistir en que la Comisión aplaude y apoya las enmiendas de transacción propuestas por la ponente, que darán pie a que se alcance un acuerdo en primera lectura. Gracias a su compromiso, esta importante iniciativa podrá llevarse a la práctica en primavera. De igual modo, su continuo apoyo será esencial durante la aplicación de la iniciativa. Me gustaría subrayar que la aceptación de este desafío no sólo constituye una obligación moral, sino también una oportunidad económica; un punto de vista compartido por muchos de los oradores. No sólo redundará en beneficio de la calidad de vida de nuestros ciudadanos de edad avanzada, sino que también favorecerá nuestra futura competitividad.

 
  
MPphoto
 
 

  Neena Gill, ponente. − Señor Presidente, me gustaría dar las gracias a sus Señorías por sus observaciones y aportaciones.

El señor Krasts me ha preguntado si me parecía bien que también participasen otros países en la iniciativa. La idea es que el programa esté abierto a tantos miembros como sea posible e incluso a otros países que no sean miembros de la Unión Europea, como ya sucede en la actualidad.

El problema, como bien se ha señalado en muchos casos, es la financiación; el hecho de que, por lo visto, haya una financiación límite de 150 millones de euros. Tenemos que estudiar cómo podría cambiarse ese aspecto en el futuro, en caso de que hubiera un gran interés en el programa, o si podría acometerse por medio de otras iniciativas en el contexto del Séptimo Programa Marco.

Hoy he oído decir que, junto con el cambio climático, el envejecimiento constituye uno de los principales desafíos del siglo XXI. Es importante que la Comisión continúe abordando este problema, no sólo mediante programas concretos, como éste —que son muy importantes—, sino también en otros ámbitos, y que sostenga —vuelvo a insistir en ello— una postura común al respecto.

En mi opinión, la Comisión también ha de estar alerta, porque salta a la vista que algunos Estados miembros están muy avanzados, mientras que otros no. Urge garantizar que no haya grandes diferencias entre los Estados miembros una vez que el programa se haya llevado a término.

Me gustaría comentar un par de puntos clave tratados por sus Señorías, especialmente por los dos ponentes alternativos. El señor Van Nistelrooij ha señalado que los productos tardan mucho en llegar al mercado; un asunto que debe abordarse sin falta si realmente queremos que el programa surta efecto. Como bien ha dicho el señor Chatzimarkakis, damos la imagen de ser la parte del mundo más comprometida con la calidad de vida de las personas, sea cual fuere su edad. Creo que es fundamental que nuestras palabras se vean respaldadas por acciones concretas.

También desearía dar las gracias a la señora Geringer de Oedenberg, ponente de opinión de la Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género, y a las demás personas de la secretaría, la secretaría del Grupo del PSE y mi oficina por su ayuda, así como a la Comisión y al Consejo, tanto a la Presidencia portuguesa como a la eslovena.

(Aplausos)

 
  
MPphoto
 
 

  Presidente. − Se cierra el debate.

La votación tendrá lugar el jueves, 13 de marzo de 2008.

 
Aviso jurídico - Política de privacidad