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Debates
Martes 22 de abril de 2008 - Estrasburgo Edición DO

La política de China y sus efectos en África (debate)
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  Gay Mitchell, en nombre del Grupo del PPE-DE. – Señor Presidente, China comenzó a comerciar y a cambiar en los 80 y ha sacado a 400 millones de sus propios habitantes de la pobreza, tal como menciona el excelente informe de la señora Gomes. ¿Qué otra parte del mundo, en ese plazo de tiempo, ha sacado a 400 millones de personas de la pobreza? Hemos de ser realistas a este respecto. Es uno de los temas que tenemos que debatir aquí esta noche.

Muchas otras partes del mundo han sentido el calor del dragón chino. Las mejoras económicas en muchos países latinoamericanos y africanos se deben en gran medida al auge económico de China. Las actividades de China, ya sean en el ámbito de la inversión, el comercio o la ayuda en África, se han multiplicado a un ritmo asombroso a los largo de los últimos años. Las cifras hablan por sí solas. El valor del comercio chino con África ha aumentado desde 2 000 millones de dólares en 1999 hasta casi 40 000 millones de dólares en 2005. Como ha dicho el señor Comisario, China es ahora el tercer socio comercial más importante de África.

La implicación de China en África está creando muchas oportunidades. No obstante, es necesario que echemos una ojeada crítica a sus impactos sobre el desarrollo. El potencial de desarrollo y las condiciones para el mismo son las dos caras de una misma moneda. Sin una no es posible alcanzar la otra. Es cierto que el potencial de desarrollo abunda en muchos países africanos, pero los gobiernos africanos corruptos han mostrado durante décadas una total despreocupación por sus pueblos, privándoles de la posibilidad de desarrollarse. Serán las autoridades políticas africanas quienes decidan si la participación de China debe contemplarse como un beneficio o una maldición para el individuo africano de a pie.

El Congo constituye un ejemplo primordial de dónde existe un gran potencial de desarrollo. El producto per cápita allí es de 714 dólares al año. La población congoleña ha sufrido mucho. China ha concluido un trato con el Congo para construir ocho hospitales, miles de kilómetros de carreteras y estaciones de ferrocarril, y a cambio van a recibir minerales muy apreciados para China. Pero para conseguir que eso funcione, no puede tratarse simplemente de una situación beneficiosa para dos. Puede ser una situación beneficiosa para las tres partes, ya que puede promocionar la causa de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. ¿Podemos nosotros, en Europa, colaborar con China para intentar perfeccionar lo que está ocurriendo, intentar mejorar la situación en lugar de limitarnos a censurar lo que hace China o las deficiencias que tiene este país? Si somos capaces de trabajar junto con China y África para mejorar la buena gobernanza, entonces pienso que podemos ofrecer ayuda y comercio y mejoras.

Considero que el señor Comisario tenía razón: si queremos que China nos escuche, no se puede utilizar la diplomacia de la megafonía. Gran parte del planteamiento chino consiste en que no pueden quedar mal. La diplomacia –la diplomacia tranquila– tiene mayores posibilidades de conseguir lo que deseamos lograr. Pienso que Europa debe trabajar con China para alentar las buenas prácticas en lo que podría constituir la primera oportunidad real de hacer algo a favor de África tras años de hablar del tema y no hacer nada al respecto. Si China nos presiona para que compitamos para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio, tanto mejor. Necesitamos esa competencia, necesitamos esa presión.

 
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