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Debates
Miércoles 7 de mayo de 2008 - Bruselas Edición DO

12. Deterioro de la situación en Georgia (debate)
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  Presidenta. – (EL) El siguiente punto se refiere a las declaraciones del Consejo y de la Comisión a propósito del deterioro de la situación en Georgia.

 
  
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  Janez Lenarčič, Presidente en ejercicio del Consejo. (SL) Antes de que comience a hablar de Georgia, desearía responder a la declaración formulada por el Presidente del Parlamento Europeo al comienzo de la sesión de hoy sobre Myanmar. Dado que se trata de la primera vez que intervengo hoy, desearía, en nombre de la Presidencia, transmitir mi más sentido pésame a todos los familiares de las víctimas del ciclón Nargis en Myanmar. Desearía asimismo llamar la atención sobre la declaración de la Presidencia publicada ayer, en la que ésta expresa la voluntad de la Unión Europea de facilitar ayuda humanitaria de emergencia a dicho país.

A propósito de Georgia, Señorías, me congratulo de la decisión del Parlamento Europeo de incluir la situación de Georgia en el orden del día, dado que las relaciones entre este país y la Federación de Rusia son muy inestables. El Consejo está siguiendo muy de cerca la situación de dicho país. El Consejo de Asuntos Generales y del Consejo de Relaciones Exteriores debatió el tema de Georgia recientemente, el 29 de abril. El asunto se debatió asimismo ayer en el Comité Político y de Seguridad, reunión a la que asistió el Viceprimer Ministro Baramidze.

El 2 de mayo, la Presidencia respondió, en nombre de la Unión Europea, publicando una declaración sobre la escalada de la tensión entre Georgia y Rusia. El Alto Representante de la Política Exterior y de Seguridad Común, Javier Solana, se había dirigido previamente, en dos ocasiones, al Presidente Saakashvili y, el 30 de abril, se reunió con el enviado especial georgiano, señor Bakradze. La Presidencia debatió asimismo los acontecimientos recientes relacionados con el Ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, durante la reunión celebrada en Luxemburgo entre la Troika de la Unión Europea y Rusia.

Desearía hacer hincapié en que la Unión Europea está muy preocupada por los acontecimientos recientes, que han supuesto una escalada de la tensión entre Georgia y la Federación de Rusia. Nos preocupa particularmente el anuncio de un aumento de la presencia en Abjasia de tropas de mantenimiento de la paz procedentes de la Comunidad de Estados Independientes y por la creación de quince nuevos puntos de control a lo largo de la frontera administrativa. Nos preocupa asimismo el derribo de una aeronave georgiana no tripulada acaecido en el espacio aéreo georgiano el 20 de abril. También nos preocupa la decisión de la Federación de Rusia de entablar contactos oficiales con las instituciones de las autoridades de facto de Osetia del Sur y de Abjasia, instituidas sin el consentimiento de las autoridades georgianas.

La Unión Europea reafirma su compromiso con la soberanía y la integridad territorial de Georgia dentro de sus fronteras internacionalmente reconocidas, según se confirman en la Resolución nº 1808 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. La Unión Europea sigue brindando apoyo a los esfuerzos internacionales de lograr una resolución pacífica de los conflictos de Abjasia y Osetia del Sur. En concreto, apoyamos las actividades emprendidas por las Naciones Unidas bajo los auspicios del Grupo de Amigos del Secretario General de las Naciones Unidas, así como los esfuerzos de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa.

La Unión Europea insta a las partes a que se abstengan de emprender acción alguna que pueda incrementar la tensión y a que adopten medidas que restablezcan la confianza. Al respecto, la Unión Europea se congratula de la iniciativa del Presidente de Georgia de presentar una solución pacífica al conflicto de Abjasia. Esperamos que dicha iniciativa fomente un diálogo constructivo sobre el asunto. El Representante Especial de la Unión Europea y la Comisión Europea seguirán esforzándose por consolidar la confianza, en apoyo de una solución de los conflictos de Georgia.

La Unión Europea acoge asimismo con satisfacción la decisión de la Federación de Rusia de normalizar sus relaciones con Georgia en determinados ámbitos. Ello dará lugar a una eliminación de las restricciones a la expedición de visados a nacionales georgianos, el restablecimiento de las comunicaciones postales y otras medidas favorables. En lo que atañe a la situación política interna en Georgia, desearía expresar, en la coyuntura actual, la esperanza de la Unión Europea de que las próximas elecciones parlamentarias del 21 de mayo sean libres y justas. Es importante que las autoridades georgianas emprendan todas las medidas posibles para fomentar la confianza pública en la organización de las elecciones. Por consiguiente, apoyamos la creación de un programa de asistencia electoral financiado por el Instrumento de Estabilidad.

También acogemos con agrado la propuesta de Polonia de ofrecer al Portavoz del Senado polaco como mediador del diálogo entre el Gobierno y la oposición. Todos los partidos políticos de Georgia —tanto el del Gobierno como los de la oposición— deben hacer cuanto esté en su mano para mejorar el ambiente en la fase previa a las elecciones y para crear una cultura política verdaderamente democrática.

Para concluir, desearía insistir en la importancia crucial de contar con unos medios de comunicación libres e independientes a la hora de consolidar la democracia. La igualdad de acceso a los medios de los representantes del Gobierno y de la oposición es uno de los requisitos previos de unas elecciones libres y justas. Señorías, con esto termino. Aguardo sus opiniones a propósito de la situación en Georgia.

 
  
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  Benita Ferrero-Waldner, Miembro de la Comisión. Señora Presidenta, ante todo deseo decir que comparto plenamente las opiniones expresadas por la Presidencia de la UE acerca de la gravedad de los acontecimientos acaecidos recientemente en Georgia.

La misión de los responsables políticos de la UE de mañana constituirá, desde luego, una oportunidad muy útil de confirmar nuestro apoyo más sincero a Georgia en esta difícil coyuntura.

Por desgracia, las tensiones a propósito de los conflictos no resueltos de Abjasia y Osetia del Sur están experimentando una rápida escalada. Las decisiones adoptadas recientemente por la Federación de Rusia de fortalecer sus vínculos con las autoridades de facto separatistas de Abjasia y Osetia del Sur representan un menoscabo de la integridad territorial de Georgia y tales medidas han hecho crecer las expectativas de un futuro reconocimiento de las dos regiones separatistas, por lo que socavan los esfuerzos emprendidos con el fin de lograr una solución pacífica. Por ello, la Comisión pide a la Federación de Rusia que retire tales decisiones o que, al menos, no las aplique, tal como la Unión Europea ha expresado claramente en su declaración.

Ahora deberíamos concentrarnos en el modo de poner fin a esta partida de ajedrez, en la que todo movimiento da pie a otro movimiento del adversario. Cualquier acción que se proponga habrá de valorarse con arreglo a su capacidad de reducir la temperatura.

Lo digo porque un ulterior deterioro de la actual crisis podría poner en peligro la estabilidad no sólo de Georgia sino, incluso, de toda la región del Cáucaso meridional.

Hemos dispensado una buena acogida a la nueva iniciativa de paz propuesta por el Presidente Saakashvili en relación con Abjasia. Creo que es importante que la misma se desarrolle hasta constituirse en la base de un diálogo constructivo con todas las partes interesadas. Entre éstas están comprendidos, en primera instancia, los propios abjasios, quienes espero estén dispuestos a participar —y espero que se les permita— en el proceso diplomático.

Rusia sigue siendo un protagonista fundamental si se pretende lograr una solución sostenible y pacífica de tales conflictos.

La Comisión ha tomado nota de la petición que Georgia ha dirigido a la Unión Europea para que ésta emprenda medidas que induzcan a Rusia a revisar su política actual. Creo que evaluaremos ulteriores medidas, aunque tenemos que ser cautelosos a la hora de emprender acciones simbólicas que puedan empeorar las opciones de lograr la solución de la crisis y que, de hecho, puedan incluso incrementar las tensiones.

Dicho lo cual, creo que una revisión general de los mecanismos de obtención de la paz, tal como la propuesta presentada, por ejemplo, por el Secretario General de las Naciones Unidas en su último informe sobre Abjasia, podría contribuir a la consecución de una solución pacífica de estos conflictos, en tanto ésta cuente con el apoyo de todas las partes. Deberíamos prepararnos para desempeñar una función más activa en apoyo de tales iniciativas.

No olvidemos que, durante los últimos cuatro años, Georgia ha hecho unos enormes esfuerzos para avanzar hacia la consecución de una sociedad democrática de mercado.

Acabamos de publicar un informe de situación que revela que, aunque Georgia tiene aún mucho trabajo pendiente, ha logrado avances sustanciales en diversos ámbitos del Pan de Acción de la PEV. Tales logros confirman el compromiso de Georgia con el fortalecimiento de sus vínculos con la Unión Europea, en el marco de la PEV.

En lo que respecta a las próximas elecciones legislativas, hemos movilizado 2 millones de euros procedentes del paquete de asistencia electoral (que ya se ha citado) con vistas a garantizar las condiciones de un proceso electoral más justo y más transparente. Estamos facilitando asimismo cuantiosa ayuda comunitaria y brindando apoyo a los programas de rehabilitación que benefician a la población de las zonas de conflicto al margen de las divisiones étnicas.

Por ello, la Comisión seguirá prestando apoyo a Georgia en su desarrollo político, social y económico, convencida de que el país posee la fuerza necesaria para superar las dificultades a las que se enfrenta.

 
  
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  Jacek Saryusz-Wolski, en nombre del Grupo del PPE-DE. Señora Presidenta, en el Parlamento deberíamos estar muy preocupados por la reciente escalada de la tensión en una situación ya de por sí tensa en Georgia. El Parlamento Europeo debería expresar su firme compromiso y apoyar la soberanía y la integridad territorial de Georgia.

La reciente decisión del Gobierno ruso de entablar relaciones oficiales y potenciar su presencia militar en Abjasia supera y vulnera lo establecido en los acuerdos vigentes y viola integridad territorial de Georgia. Incrementa además las tensiones en la zonas de conflicto y, de este modo, socava las iniciativas de paz internacionales.

¿Qué se podría hacer para restablecer la paz y la estabilidad en toda la región? A continuación se citan algunas posibles recomendaciones de esta Cámara, con la vista puesta en nuestra Resolución. En primer lugar, deberíamos pedir a Rusia y a Georgia a que obren con mesura, que sigan buscando soluciones pacíficas al conflicto y que permitan la mediación de la UE. En Segundo lugar, deberíamos pedir al Gobierno ruso que retire su decisión de entablar relaciones oficiales con Abjasia y Osetia del Sur y que retire asimismo sus tropas de Abjasia. En tercer lugar, deberíamos pedir al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que potencie el mandato y los recursos asignados a la UNOMIG con objeto de establecer progresivamente una fuerza de mantenimiento de la paz internacional verdaderamente independiente. Deberíamos recomendar que el Consejo de la UE y la Comisión desempeñen una función más activa y participen en la resolución del conflicto, para lo cual podrían evaluar el envío de una misión PESD. Deberíamos apoyar el envío por parte de la Unión Europea de una misión de evaluación de los incidentes cuanto antes. Por último, deberíamos hacer un llamamiento a la comunidad internacional para que se adhiera a los esfuerzos emprendidos por la UE para estabilizar la situación y resolver el conflicto de la región.

Este conflicto representa un desafío para la política exterior y de seguridad común de la UE. Ofrecerá a la Unión la oportunidad de obrar en consonancia con sus ambiciones, con arreglo a las disposiciones en materia de PESC del Tratado de Lisboa, de no ser únicamente quien paga en situaciones de conflicto sino, asimismo, un agente activo en las mismas.

 
  
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  Hannes Swoboda, en nombre del Grupo del PSE. – (DE) Señora Presidenta, Presidente en ejercicio del Consejo, Comisaria, la semana pasada tuve ocasión, junto a la delegación, de visitar no sólo Tiflis sino asimismo Abjasia y la parte ocupada de la región de Gali. Hubo dos cosas que me preocuparon especialmente: en primer lugar, el destino de las personas obligadas a huir, sólo algunas de las cuales han podido regresar para cultivar sus campos y quienes, por supuesto, experimentan dificultades para vender sus productos a través de una frontera trazada de improviso en mitad de su país.

También me causó preocupación la conversación que mantuvimos con el representante del Gobierno de facto, el cual dio muestras de no ser excesivamente competente. Así pues, me temo, señora Comisaria —y usted misma se ha referido a ello— que Rusia dará al pueblo de Abjasia escasas opciones de participar en el plan de paz.

Nuestra simpatía recae, como es natural, en Georgia, un pequeño país sobre el que un vecino mucho mayor ejerce presión. Creo, sin embargo, que ambas partes han de obrar con mesura, sobre todo en la situación actual, por lo que apoyo las declaraciones del Consejo y de la Comisión.

Además, las declaraciones del Viceprimer Ministro de Georgia ante nuestra comisión del día de ayer y el modo en que las formuló no resultaron muy satisfactorios, pues aquél adoptó un tono beligerante que debería evitarse en esta fase crítica.

Las elecciones son inminentes y se está tratando de sacar partido de ciertas situaciones con la vista puesta en aquéllas. Rusia está cayendo exactamente en la misma trampa y está brindando apoyo, de manera indirecta e inconsciente, a las fuerzas georgianas que podrían desear servirse del conflicto para fomentar sus propios fines políticos. Permítanme que lo repita: apoyamos plenamente a Georgia y sus aspiraciones de independencia e integridad, no cabe debate alguno al respecto. Esperamos asimismo que las próximas elecciones se celebren de un modo verdaderamente libre y justo.

Dos circunstancias concretas aproximan Georgia a la Unión Europea y revisten, a mi juicio, cierta importancia. La primera de ellas es la relajación de las restricciones en materia de visado. Es inaceptable que los rusos e, indirectamente, los ciudadanos abjasios y georgianos que cuentan con pasaporte ruso, gocen de unas libertades en materia de visado con las que no cuentan los propios georgianos. Ello es injusto y debería corregirse. En segundo lugar, es preciso enviar a Georgia una misión de mantenimiento de la paz verdaderamente internacional. No podemos permitir la actuación de un grupo de paz compuesto, por un lado, por Rusia, una de las partes del conflicto, y, por otro lado, por la parte principal del mismo, que prácticamente ha ocupado la zona y ahora facilita las fuerzas de mantenimiento de la paz.

Creo que el deseo de Georgia de poner fin a una situación tal está justificado y se antoja fundamental —como ya dijo Comisaria ante la Comisión— que conservemos la capacidad de negociar. Por supuesto, no podemos debatir en su totalidad los pormenores y las declaraciones que Georgia formule —pues somos la Unión Europea— aunque estas dos exigencias sí merecen un apoyo especial. Espero que la Comisión desempeñe una función activa y que sus iniciativas de apoyo a Georgia en este tema de su interés culminen con éxito.

 
  
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  Georgs Andrejevs, en nombre del Grupo ALDE. – (LV) Señora Presidenta, Ministro, Comisaria, Señorías, hace una semana pude comprobar en persona cuál es la situación en Georgia, al visitar Tiflis como miembro de la delegación del Parlamento Europeo. En nombre de mi grupo político, la Alianza de los Demócratas y Liberales por Europa, desearía llamar la atención de la comunidad internacional sobre la función desestabilizadora de las fuerzas militares de la Federación de Rusia presentes de la zona de conflicto. El llamamiento de Georgia a la comunidad internacional y a las organizaciones internacionales para que consideren la posibilidad de sustituir las tropas rusas de «mantenimiento de la paz» por fuerzas de otro formato debería tenerse en cuenta y el Consejo y la Comisión deberían apoyarlo y evaluar asimismo la posibilidad de enviar una misión de mantenimiento de la paz, bajo supervisión de la UE, a la región georgiana de Abjasia. Es preciso contar con un elevado nivel de apoyo y cooperación con Georgia con objeto de resolver este conflicto, aunque también desearía hacer un llamamiento al Gobierno georgiano, para que éste se esfuerce al máximo con el fin de mejorar el clima político nacional dentro de la propia República de Georgia. Las elecciones presidenciales del 5 de enero de este año representaron una decisión encaminada a superar la situación de punto muerto, pero durante el proceso electoral se observaron varias infracciones y ambigüedades y, lamentablemente, he de admitir que las acciones emprendidas por las autoridades georgianas competentes no bastaron para convencer a los votantes y a los candidatos de que aquéllas tenían la voluntad política de investigar todas las infracciones electorales que se produjeron durante las elecciones. Estoy convencido de que, durante las elecciones parlamentarias que se celebrarán este mes de mayo, las autoridades georgianas competentes adoptarán todas las medidas necesarias para que aumente la confianza pública en el proceso electoral. En este contexto, desearía expresar mi apoyo al programa de asistencia electoral, financiado por la Comisión Europea, en el que participan cuatro ONG, las Naciones Unidas y el Consejo de Europa. Todos los partidos políticos de Georgia —tanto el del Gobierno como los de la oposición— deben hacer cuanto esté en su mano para mejorar el ambiente, altamente polarizado, y para crear una cultura política verdaderamente democrática. Ambas partes —la coalición y la oposición— y, por supuesto, también la sociedad civil, deben comprender que la inestabilidad interna incrementa el riesgo y la probabilidad de que los Estados vecinos, especialmente la Federación de Rusia, sigan ejerciendo una influencia destructiva. Gracias por su atención.

 
  
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  Marie Anne Isler Béguin, en nombre del Grupo Verts/ALE. (FR) Señora Presidenta, Comisaria, señor Lenarčič, también yo hablo en nombre de la delegación; de hecho, soy presidenta de la delegación del Parlamento Europeo para las relaciones con los tres países caucásicos.

Tiene razón al afirmar que la situación es preocupante y grave y no creo que simplemente podamos quedarnos quietos y observar cómo sigue aumentando el nivel provocación. Personalmente, diría que la situación equivale prácticamente a la anexión de un país por otro. Cuando Rusia se retiró, en marzo, del régimen de sanciones establecido por la CEI, habilitó para sí misma la posibilidad de ofrecer asistencia militar a Abjasia. El 16 de abril, Rusia legalizó las relaciones bilaterales y los documentos oficiales de Abjasia y Osetia del Sur. A todas luces, ello equivale a un reconocimiento indirecto de estas dos regiones separatistas. A continuación, claro, el 24 de abril, Rusia incrementó unilateralmente la cifra de soldados y envió armamento. No sabemos. Ni siquiera las Naciones Unidas, en el país, saben en cuánto ha aumentado Rusia sus tropas de mantenimiento de la paz. Como han dicho mis colegas, estuvimos en Gali la semana pasada y, aparentemente, no existía motivo alguno que justificara el aumento de dichas tropas de 2 000 a 3 000 efectivos. Para las Señorías que no lo sepan, el acuerdo en cuestión data de 1994, fecha en que Rusia se propuso a sí misma como mediadora y sugirió enviar tropas de mantenimiento de la paz al territorio abjasio, entre la zona de Abjasia y la zona de esta región en que residía la población georgiana. En la actualidad, en tanto la CEI habla de diversidad, sólo las tropas rusas están presentes. Como mediadores, nosotros mismos podríamos formular la siguiente pregunta: ¿Qué resultados ha logrado dicha mediación?

Querría asimismo plantear la cuestión de nuestra responsabilidad. Desde luego, he escuchado todas sus sugerencias, pero creo que, en este momento, debemos poner fin a la escalada de violencia. He escuchado asimismo las dos últimas declaraciones del Consejo. La Unión Europea sólo apoya la recuperación de la confianza. Señor Lenarčič, hoy en día no existe confianza en esa zona. Ni siquiera hay diálogo ya. Abjasia interrumpió su diálogo con Georgia en 2006. En lo que respecta a la comunicación de la Unión Europea, la Comisión también está adoptando medidas. Ha afirmado que la Unión Europea sólo se involucrará en este conflicto si las dos partes presentes así lo solicitan. Yo les podría responder que tal cosa jamás sucederá. Rusia jamás nos pedirá ayuda para resolver el problema porque este país siempre ha afirmado que no forma parte del conflicto. Por tanto, se plantea ahora la cuestión de la responsabilidad de la Unión Europea.

Aunque haya anunciado igualmente el apoyo de la ONU, sabemos muy bien que las Naciones Unidas están completamente bloqueadas, lo que también representa un fracaso, ya que, cuando se pidió que se redactara una resolución de la ONU, Rusia no respondió. Rusia está asimismo, pues, bloqueando este proceso. Creo que con esto contamos con argumentos suficientes y con la posibilidad de ayudar de una manera mucho más concreta. Ya no se trata de la resolución de un conflicto; nos hallamos claramente en la fase de prevención de un posible conflicto. Así pues, tenemos que actuar, y, por ello, en el contexto de la resolución, la semana pasada votamos en Tiflis, por ejemplo, proponer a Rusia que comparta la carga del mantenimiento de la paz enviando para ello un cuerpo civil de paz a la región. Creo que deberíamos recordar los Balcanes. Creo que la historia no perdonará nuestra inercia una segunda vez. La guerra de los Balcanes debería haber sido la última y creo que nos corresponde neutralizar el conflicto del Cáucaso meridional.

 
  
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  Konrad Szymański, en nombre del Grupo UEN.(PL) Ministro, Comisaria, estamos rompiendo en el último momento el silencio de la UE, bastante comprometedor, sobre el asunto de Georgia.

En el conflicto que tiene lugar en Abjasia y Osetia los derechos de la minoría rusa no representan un problema. Pese a la limpieza étnica experimentada por 300 000 georgianos en esta región desde 1993, la Georgia democrática lleva algunos años ofreciendo a Abjasia libertades autónomas. Pese a ello, Rusia ha adoptado recientemente medidas conducentes al reconocimiento del gobierno «títere» de Abjasia a través del fortalecimiento de los vínculos comerciales y de la ampliación del ámbito de aplicación del Derecho familiar, civil y comercial ruso a esta zona.

Hoy tenemos que plantearnos una pregunta muy importante: al oponernos a que Georgia se integre en la OTAN, ¿no hemos fomentado que Rusia adopte tales acciones? Dicha pregunta debería plantearse, concretamente, en Berlín. Se trata de un conflicto geopolítico. Están en juego la credibilidad de la Unión Europea y la paz de la región. Si no somos capaces de evitar que Rusia siga emprendiendo acciones encaminadas a desintegrar a uno de nuestros principales socios del Cáucaso, nadie nos tendrá en mucho en el futuro.

Deberíamos unirnos a los Estados Unidos en lo que respecta a la organización de una reunión del Consejo de Seguridad y de la OSCE sobre este tema. Aparte de un firme apoyo diplomático por la integridad de Georgia, deberíamos exigir que las tropas rusas se sustituyan por fuerzas que operen con arreglo al mandato de las Naciones Unidas o de la OSCE. Convendría enviar una misión parlamentaria a Tiflis. Si no culminamos este asunto con éxito, Rusia y su política neoimperialista podrían llevar toda la región al borde de la guerra.

 
  
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  Miloslav Ransdorf, en nombre del Grupo GUE/NGL. (CS) Desde 1991, Georgia ha tenido tres Presidentes: el disidente Gamsakhurdia, el miembro del «establishment» comunista Shevardnadze y, más recientemente, el protegido de los Estados Unidos Saakashvili.

Es difícil decir cuál de los tres ha sido peor. Durante su visita, el señor Saakashvili nos transmitió un solo pensamiento: animarnos a que compráramos vinos georgianos, a los que denominó «los vinos de la libertad». No estoy seguro de si, por ejemplo, el vino preferido de Stalin, el Chvanchkhara, puede considerarse como tal; sea como fuere, la situación en Georgia es grave. Un cuarto de la población ha emigrado: un millón trescientos mil georgianos trabajan en el territorio de la Federación de Rusia. Este hecho ilustra, por sí mismo, la importancia capital que reviste que los dos países resuelvan sus problemas mutuos, ahora que el nuevo Presidente, el señor Medvedev, ha ocupado su cargo en el Kremlin. Creo que habrá que darle tiempo para que cumpla su promesa, a saber, la de tender la mano a Georgia y ayudar a este país a solucionar una situación que, a día de hoy, es muy grave.

 
  
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  Ria Oomen-Ruijten (PPE-DE). – (NL) Desearía expresar mi agradecimiento a la Presidencia y la Comisaria por sus respuestas. En efecto, la escalada de la tensión en la región es tremendamente preocupante. Estoy de acuerdo con las observaciones formuladas y con los llamamientos a la mesura.

Sin embargo, la pregunta es la siguiente: ¿De qué sirve, si las conclusiones del Consejo, de noviembre de 2007, también pidieron mesura y, tristemente, la tensión ha aumentado? ¿Y ahora qué, señora Presidenta? El Viceprimer Ministro de Georgia, señor Baramidze, nos ha pedido ayuda y, lo que es peor, lo ha hecho empleando un lenguaje muy poco correcto, lenguaje que ha contribuido poco a aliviar las tensiones, incluso en la parte georgiana. ¿Qué deberíamos hacer, pues?

En primer lugar se halla la misión. No sólo Georgia sino, asimismo, Rusia deben participar en la mediación. El segundo punto se refiere a la misión de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas. Es inaceptable que Rusia determine por sí sola el envío de tropas exclusivamente rusas.

El tercer punto, señora Presidencia, consiste en reducir la presión. Acabo de ver la espléndida ceremonia de jura de cargo del Presidente Medvedev en el ordenador de mi despacho. He escuchado al Presidente Medvedev, el nuevo Presidente, declarar enfáticamente su intención de conservar la soberanía y la independencia de Rusia. Su homólogo georgiano ha hecho lo propio. Desearía preguntar a todos los presentes quién desea felicitar hoy al Presidente Medvedev para pedirle asimismo que garantice la soberanía y la independencia del territorio georgiano.

Señora Presidenta, la cooperación constructiva, eso es lo importante, la cooperación constructiva de ambas partes. Un nuevo presidente en Rusia representa asimismo una nueva oportunidad para que le transmitamos un llamamiento más firme que le convenza de ello. Muchas gracias.

 
  
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  Jan Marinus Wiersma (PSE). – (NL) Desearía adherirme a los anteriores oradores, incluidos la Comisaria y el Presidente en ejercicio del Consejo en la expresión de la preocupación que todos compartimos a propósito de la situación surgida en la región —concretamente en el Cáucaso— en lo que atañe a Georgia y a sus problemas con Osetia del Sur y Abjasia. Mientras que, hasta hace poco, nos estábamos refiriendo a conflictos congelados, la situación es ahora tal que aquéllos corren el riesgo de convertirse en conflictos latentes. Por supuesto, debemos procurar que no se conviertan en conflictos abiertos. La Unión Europea, las Naciones Unidas y todas las partes que puedan desempeñar una función tienen la responsabilidad de apaciguar la situación.

Desde luego, hemos de rechazar los movimientos emprendidos por Rusia. Éstos son —o parecen ser— movimientos tendentes a la formalización, al posible reconocimiento de independencia. Los intereses geoestratégicos desempeñan una función crucial en este asunto, por supuesto. Me puedo imaginar que existe frustración en Moscú a propósito de la reciente Cumbre de la OTAN, en la que se ha acordado permitir, a largo plazo, el ingreso de Georgia en la Organización, y hay que referirse, naturalmente, al enojo que ha debido de producir la reacción de la mayoría de los Estados miembros de la UE ante la declaración de independencia de Kosovo. Creemos que tales asuntos deben mantenerse rigurosamente al margen de la situación de Georgia. En el pasado se han celebrado acuerdos al respecto en la OSCE y creemos que las Naciones Unidas, en concreto, deben tratar de reencauzar el asunto, las consultas y el diálogo.

Estamos asistiendo ahora una suerte de escalada en ambas partes, una escalada de la guerra verbal; se trata, en efecto, de una partida de ajedrez, como dice la Comisaria, si bien de una que, me temo, no tendrá ganadores, lo que no beneficia a nadie.

Por una parte, está la reacción de Rusia, que consiste en aumentar la cifra de soldados encargados de mantener la paz. Por otra parte, Georgia está creando problemas en las negociaciones de adhesión de Rusia a la OMC. Creo que el dejo nacionalista perceptible en ambas partes debe eliminarse del debate.

Todas las partes deberían mostrar mesura, como ya se ha dicho, y, a largo plazo, deben emprenderse medidas encaminadas a lograr una solución estructural. Creo que la Unión Europea puede desempeñar una función importante al respecto, lo que comprende el diálogo directo con Rusia durante la próxima Cumbre UE-Rusia. Ésta puede representar una oportunidad para preguntar al nuevo Presidente cuáles son los planes de su país a propósito de tales conflictos congelados, no sólo en el Cáucaso sino, asimismo, en Transdniéster. Acaso ahí el nuevo Presidente pueda declarar cuáles son sus intenciones con respecto a los acuerdos celebrados en la OSCE en 1999, creo, acerca de la situación de estos países, repúblicas y Estados independizados.

Por último —y estoy de acuerdo con todos los que han criticado la interpretación de las decisiones de las Naciones Unidas que hace Rusia— estas tropas de mantenimiento de la paz no mantienen la paz; deberían considerarse, más bien, tropas que sirven a un interés militar estratégico de Rusia y no, desde luego, a objetivos de las Naciones Unidas. Deben celebrarse nuevos acuerdos al respecto y la Unión Europea tiene que poder desempeñar una función en los mismos.

Además, por supuesto, se debe preservar la integridad territorial de Georgia, garantizar asimismo el respeto de sus minorías y prestar atención a los problemas de éstas —el señor Swoboda ha dicho algo al respecto—, ya que la población de a pie corre el riesgo de quedar aplastada entre Moscú y Tiflis. Es, desde luego, importante que se haga algo para atajar el problema de los refugiados. Acaso el mejor modo de prestar ayuda por parte de la Unión Europea consista en invertir en medidas de fomento de la confianza que ayuden a ambas partes en su camino hacia un diálogo renovado.

 
  
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  Árpád Duka-Zólyomi (PPE-DE). – (HU) Gracias, señora Presidenta. Georgia se halla al borde de la guerra, según una declaración formulada ayer por el Ministro de Reintegración georgiano. La situación entre Georgia y Rusia es, en efecto, cada vez más tensa. El edicto del señor Putin, que insta a los organismos estatales a potenciar la cooperación con Abjasia y Osetia del Sur, el derribo de una aeronave georgiana no tripulada y el despliegue de nuevas unidades militares rusas en Abjasia representan sólidos fundamentos para la grave preocupación expresada por el Gobierno del señor Saakashvili.

Rusia —despreciando la integridad territorial de Georgia— alberga el deseo de ir sometiendo paulatinamente a las dos regiones disidentes de Georgia bajo su control. Los motivos rusos son ilustrativos de su política de potencia hegemónica. El 80 % de la población de Abjasia cuenta ahora con la ciudadanía rusa y los rusos afirman que, por ende, tienen la responsabilidad de defenderlos. Igualmente ilustrativa es la declaración formulada ayer por el General Alexéi Maslov, Comandante en Jefe de las tropas terrestres rusas: «El aumento del número de efectivos en Abjasia favorece la prevención de un conflicto armado y fomenta la estabilidad en la región transcaucásica.»

Las autoridades rusas no pueden tolerar, simplemente, que Georgia haya elegido la senda de la autonomía, la independencia y la integración euroatlántica. Georgia forma parte de la Política Europea de Vecindad. Nos corresponde la responsabilidad de apoyar al máximo las reformas emprendidas en Georgia, así como el desarrollo de la democracia y el Estado de Derecho.

Tal es asimismo el propósito de los coherentes esfuerzos emprendidos por la Comisión Parlamentaria de Cooperación UE-Georgia. Hace una semana nos reunimos en Tiflis, donde adoptamos una serie de recomendaciones firmes. También visitamos la «zona de conflicto» de Abjasia, donde las condiciones son, actualmente, intolerables. Creo que debemos ser más enérgicos e inequívocos en nuestro apoyo a Georgia y que debemos ejercer mayor presión sobre Rusia. Las fuerzas de mantenimiento de la paz deben transformarse de modo que sean internacionales y neutrales. Tiflis está gestionando la situación con calma y desearía que los problemas se resolvieran por medios pacíficos. Las elecciones parlamentarias georgianas se han adelantado y su celebración es, ahora, inminente. Dichas elecciones constituirán una importante prueba para la joven y frágil democracia de Georgia, por lo que debemos brindarles nuestra ayuda en cuanto sea posible para garantizar su éxito. Gracias por su atención.

 
  
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  Józef Pinior (PSE). – (PL) Señora Presidenta, Comisaria, el Parlamento Europeo se ha involucrado en numerosas ocasiones en el asunto de la consolidación de la democracia en Georgia. Hemos sido espectadores que contemplaban admirados el modo en que el pueblo georgiano ha luchado para construir una democracia liberal, una sociedad civil fuerte y unas elecciones libres. El Parlamento Europeo sigue apoyando con firmeza el bando de la democracia en la Georgia de hoy y velando por la integridad territorial del Estado georgiano.

Ayer escuchamos la alocución del Viceprimer Ministro de Georgia, Giorgi Baramidze. Lo descrito por el señor Baramidze, desde la perspectiva georgiana, revela la gravedad de la situación a la que nos enfrentamos actualmente en el Cáucaso. Desde luego, hacemos un llamamiento a todas las partes, a Georgia y a Rusia, a que muestren prudencia. Debe quedar claro, sin embargo, que Europa no consentirá una política neoimperialista por parte de Rusia en lo que respecta a los países caucásicos o en relación con Georgia. Rusia soporta la carga de una responsabilidad especial en lo tocante a garantizar la paz y la seguridad en esta región.

Asimismo, deseamos indicar que el asunto de mayor importancia en la situación internacional, en Georgia, es la democracia georgiana. Por ello apelamos a las autoridades y al pueblo de Georgia para que sigan reforzando la democracia liberal en el país, así como la sociedad civil y el Estado de Derecho.

Lo que la Comisaria ha dicho a propósito de la ayuda de la UE en apoyo de las próximas elecciones en Georgia constituye una medida de la Unión Europea que debería caracterizar la política europea en el Cáucaso: la defensa de Georgia, la admiración por la construcción de la democracia, el no consentimiento de que se atente contra la integridad territorial de este país. Hacemos un llamamiento a Rusia y Georgia para que velen por la estabilidad, la paz y la seguridad de esta región.

 
  
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  Charles Tannock (PPE-DE). – Señora Presidenta, Rusia tiene un nuevo Presidente, pero el nuevo cargo de Primer Ministro de Vladimir Putin permitirá a éste seguir controlando los resortes del poder y supervisar a su protegido Dmitri Medvedev. De este modo, la política exterior rusa no cambiará.

El flujo de petrodólares está favoreciendo el resurgimiento de Rusia como potencia pero, lamentablemente, este país lo contempla todo desde la perspectiva de la «suma cero». La prioridad de la política exterior de Putin —reconstruir algo semejante a la antigua Unión Soviética— se ha centrado en lo que Rusia designa, de manera condescendiente, el «extranjero próximo»: las antiguas repúblicas soviéticas del Báltico, Europa Oriental y el Cáucaso meridional, zonas en las que el país está resuelto a mantener su influencia. Se les está castigando por mirar hacia el oeste, hacia la OTAN y la UE, en lugar de hacia Moscú.

Georgia, gobernada por el Presidente reformista prooccidental Saakashvili, ha padecido de manera considerable la mano dura de Rusia. Aparte de usar el comercio y el abastecimiento energético como armas diplomáticas, Putin ha intentado de manera continua socavar la integridad territorial de Georgia a través de su apoyo tácito a las repúblicas disidentes y autoproclamadas de Abjasia y Osetia del Sur. La llegada a Abjasia de aún más soldados rusos, supuestas fuerzas de mantenimiento de la paz que, sin lugar a dudas, están prestas para el combate, y el derribo de un aeroplano no tripulado georgiano han supuesto un provocador aumento de la tensión en la zona.

Sin embargo, habida cuenta de la prisa que se ha dado Occidente en reconocer la independencia de Kosovo sin que exista Resolución de las Naciones Unidas o acuerdo internacional alguno, las acciones de Rusia —lamentablemente— tienen cierta lógica. El reconocimiento de Kosovo ha abierto la caja de Pandora y ha otorgado a Rusia legitimidad moral. No ha de sorprendernos que Rusia considere que la situación citada constituye un precedente. Sería, desde luego, trágico que, debido a nuestra estrategia en relación con Kosovo, hayamos ocasionado un daño irreparable en Georgia y precipitado un conflicto armado en un país cuya integridad territorial deberíamos defender con gran firmeza.

 
  
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  Alessandro Battilocchio (PSE).(IT) Señora Presidenta, Señorías, asistí a las reuniones celebradas la semana pasada en Tiflis, junto a mis colegas de la delegación interparlamentaria que presidió la señora Isler Béguin, cuyas observaciones secundo plenamente: la situación se está deteriorando verdaderamente y la escalada de la tensión podría estallar en forma de enfrentamientos armados. Durante la reunión oficial, el Presidente Saakashvili confirmó que el conflicto podría desencadenarse en el plazo de unas horas, no ya de días.

Se está resolviendo el bloqueo relativo a la situación de Abjasia y Osetia del Sur y Moscú ha confirmado oficialmente que desea entablar una relación legal con estas dos regiones. Ello reabrirá el debate sobre la integridad territorial de Georgia, la cual se reconoce en las Resoluciones de las Naciones Unidas en la materia.

Hay esperanza de que Europa acabe hablando con una sola voz y desempeñe una función más resuelta en la búsqueda de soluciones pacíficas, antes de que sea demasiado tarde. En caso de que las relaciones degeneren, es fácil prever una serie de reacciones en cadena en toda la región, acontecimientos que podrían llegar a alcanzar nuestras fronteras. Por ende, esperamos que el Consejo y la Comisión adopten un compromiso real al respecto.

O afrontamos la situación y redoblamos nuestros esfuerzos de mediación o, por desgracia, tendremos la terrible responsabilidad de no haber querido o no haber podido hacer lo suficiente.

 
  
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  Corien Wortmann-Kool (PPE-DE). – (NL) Somos amigos de Georgia. La verdadera amistad significa ofrecer apoyo y asistencia, y tal es lo que Europa debe defender ahora que la integridad territorial de Georgia está en juego. Sin embargo, la verdadera amistad también entraña formular críticas cuando procede.

Señora Presidenta, el Gobierno georgiano se enfrenta a una difícil tarea. Debe consolidar la democracia, sobre la base de los valores europeos, en un país cuya historia es muy distinta. Debe asimismo consolidar la economía, y la Comisaria ha afirmado con razón que se han logrado importantes avances en relación con la PEV, pese a lo cual queda mucho por hacer. Se trata de una tarea complicada para el Gobierno georgiano, en un momento en el que la integridad territorial del país está en juego y se ve amenazada por Rusia.

Europa debe adoptar una postura clara al respecto y debe brindar apoyo a las partes involucradas en el conflicto. Las propuestas del Presidente Saakashvili merecen que se les dé una oportunidad justa. Representan una solución mejor que el batir de los sables. La misión en la que la Presidencia del Consejo participará es positiva, toda vez que ha quedado atrás el tiempo en que podíamos sentarnos y esperar a que la situación se reencauzara. El Consejo y la Comisión deben mostrar su voluntad de actuar.

El hecho de que las elecciones parlamentarias se celebren el día 21 de mayo supone un aumento de la tensión. Participaré en la misión de observación y observaremos las elecciones concienzudamente. Estas elecciones parlamentarias representarán una prueba de fuego para el Gobierno de Saakashvili. De ello se desprende la responsabilidad de garantizar que sean justas y democráticas. Tal será la base para que Europa aúne sus fuerzas y garantice que los ciudadanos de toda Georgia —incluidos los de Abjasia y Osetia del Sur— puedan vivir en libertad y en democracia. Por tal motivo, Georgia merece nuestro apoyo. Muchas gracias.

 
  
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  Robert Evans (PSE). – Señora Presidenta, la Comisaria Ferrero-Waldner inició sus comentarios hace unos minutos afirmando la gravedad de la situación, una opinión expresada asimismo por el señor Lenarčič en nombre del Consejo. Todos los oradores que han intervenido después han hecho hincapié en la gravedad de la situación actual.

Sé, gracias a mis visitas a Georgia, que el país está haciendo verdaderos esfuerzos para fortalecer sus vínculos con la Unión Europea. Creo, Señorías, que ahora deberíamos apoyar a Georgia, en este momento de crisis y habida cuenta de lo que una de sus Señorías, hace un momento, ha descrito como imperialismo ruso.

Rusia no ha aceptado jamás la integridad territorial de Georgia con respecto a Abjasia y Osetia del Sur. Sabemos, según lo que hemos escuchado durante las últimas semanas, que, según parece, los rusos y los separatistas abjasios han participado en los incidentes relativos al avión espía que han dado lugar al aumento de la tensión y debemos reconocer que una cosa ha conducido a la otra. No conozco todas las medidas diplomáticas que se están adoptando pero me preocupa que la Unión Europea no esté haciendo lo suficiente para poner fin a esta escalada de la violencia. La señora Isler Béguin ha dicho hace unos minutos que la historia no perdonará nuestra inacción. De no hacer nada, toda la región podría sumirse en una guerra, una guerra en la que nadie vencerá.

Así pues, mi mensaje de esta tarde —dirigido no sólo al Parlamento sino, asimismo, al señor Lenarčič, del Consejo, y, por supuesto, a la Comisaria Ferrero-Waldner— consiste en que se haga lo posible dentro de los medios al alcance de cada cual, al máximo nivel, para garantizar que todos, sobre todo los rusos, comprendan cuán peligrosos son los movimientos que están produciendo en esta zona y que tenemos que poner freno a esta escalada antes de que tengamos otra crisis de los Balcanes.

 
  
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  Vytautas Landsbergis (PPE-DE). – Señora Presidenta, necesitamos una formulación clara: ¡Detengamos la guerra! Ruki proch ot Gruzii. ¡Quiten sus manos de Georgia! ¡No más mandatos de las Naciones Unidas para quienes mantienen los conflictos! Tal será el único modo de que el Kremlin escuche. Si la UE no es capaz de expresarlo, compartirá la responsabilidad. Podemos decirlo aquí, solicitar que los paracaidistas rusos den la vuelta y aterricen en Rusia.

Nadie formuló una advertencia tal antes de que se produjera la masacre de Vilnius en enero de 1991, cuando los paracaidistas habían aterrizado ya en Lituania.

Ahora que Rusia está haciendo aumentar las tensiones en relación con Georgia y en contra de este país, dándoles asimismo un carácter cada vez más militar, los motivos subyacentes podrían considerarse políticos, aunque no sólo. ¿Qué enseñanzas cabe extraer de esta situación?

Pudiera ser que el nuevo Presidente Medvedev se vea obligado a actuar si los hechos se consuman hoy, si se desencadena el conflicto entre las tropas rusas y las georgianas, lo que podrían orquestar muy fácilmente los servicios secretos rusos; por el contrario, se le podría ofrecer la oportunidad de interpretar el papel de pacificador. La situación podría repercutir en las elecciones georgianas. Los rusos podrían vengarse de la UE por el tema de Kosovo castigando a Georgia. Se podrían detener los avances logrados por Georgia en materia de crecimiento económico y lucha contra la corrupción, tras haberse producido un cambio sustancial de una gestión del Estado de tipo ruso a otra de tipo occidental.

Por desgracia, existe asimismo un peligro directo de guerra contra una Georgia desobediente. En tal caso, recordando el posible vínculo entre el veto de Bucarest al Plan de Acción para la Adhesión de Georgia a la OTAN y el rápido aumento de la agresividad de Rusia, podríamos pedir a Alemania que desempeñe una función mediadora en el conflicto entre Rusia y Georgia, con objeto de evitar lo peor. No hay tiempo ya para escudarse en subterfugios de índole local o étnica. El asunto concierne a Europa.

(Aplausos)

 
  
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  Urszula Gacek (PPE-DE). – Señora Presidenta, en el debate de hoy se han tratado numerosas cuestiones: los visados, los acuerdos de libre comercio y las próximas elecciones. Todos los temas merecen debate. Sin embargo, la cuestión clave en la que hemos de concentrarnos es la volátil situación en materia de seguridad. Debemos brindar nuestro apoyo a Georgia en un momento en el que el país teme una nueva provocación e, incluso, una agresión por parte de Rusia.

Que no se diluya el mensaje de hoy. En primer lugar, no se tolerarán los actos de provocación emprendidos por Rusia. En segundo lugar, la integridad territorial de Georgia no puede verse menoscabada en modo alguno y, en tercer lugar, las tropas de mantenimiento de la paz presentes en las regiones que podrían escindirse deben ser neutrales y gozar de la confianza de todas las partes. Claramente, las tropas rusas no cumplen tales criterios.

Tales son las cuestiones que tenemos que tratar y hemos de tratarlas ahora.

(Aplausos)

 
  
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  Katrin Saks (PSE). – (ET) Durante la reunión de ayer con el Viceprimer Ministro de Georgia, se expresó en reiteradas ocasiones que la estrategia adoptada en Kosovo ha sido la causa de la escalada de la tensión en Georgia.

Es cierto que Rusia está explotando la situación pero está asimismo claro que los intereses imperialistas rusos hallarían otras justificaciones en caso de que fuera necesario.

El tema que se debate hoy no es lo que Georgia ha hecho o ha dejado de hacer. El tema de hoy consiste en que se está provocando una guerra, bajo los auspicios del mantenimiento de la paz, y que nos hallamos peligrosamente próximos a dicha guerra.

Lo importante, ahora, es que llevemos a cabo una evaluación muy clara de la situación en Abjasia y que ofrezcamos un apoyo inequívoco a Georgia.

 
  
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  Ewa Tomaszewska (UEN). – (PL) Señora Presidenta, bajo el estandarte de la lucha contra el terrorismo, Rusia ha asesinado ya a más de la mitad del pueblo checheno. En la actualidad, Rusia está ejerciendo su influencia en lo que atañe a la vulneración de los derechos humanos en Belarús, y dicha influencia es muy clara. Lo que sucede en Georgia no es sino otra amenaza. No podemos considerar que tales cuestiones constituyan asuntos interiores de Rusia; no podemos permitir que, de nuevo, la acción militar rusa ocasione dependencia y conflictos en países que, hasta hace poco, estaban subordinados a Rusia. Rusia es incapaz de respetar la libertad de otros pueblos. Me gustaría no fuera así pero así ha sido a lo largo de los siglos y, tristemente, se trata de un drama de gran magnitud.

La Unión Europea no puede abordar tales asuntos como si se tratara simplemente de procedimientos diplomáticos delicados. Tenemos que tomárnoslos muy en serio.

 
  
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  Janusz Onyszkiewicz (ALDE). – (PL) Durante bastante tiempo, Rusia ha intentado alimentar una suerte de espiral de miedo con respecto a Georgia. Índice de ello es el derribo de una aeronave no tripulada por parte de un avión ruso, ya que no existe duda alguna de que dicho derribo no fue obra de un avión de las fuerzas aéreas abjasias. Hay un vídeo que podemos ver en el que se aprecia claramente cómo un MiG-29 se aproxima y dispara un cohete y cómo dicho cohete alcanza la aeronave no tripulada. Parece ser que, recientemente, las fuerzas de seguridad abjasias han abatido otras dos aeronaves.

Cabe plantearse la siguiente pregunta: ¿Cómo puede ser que, pese al acuerdo alcanzado en 1994 en Moscú, las fuerzas abjasias dispongan de tales medios? En esta Cámara debemos apoyar el llamamiento hecho por el Gobierno Georgiano al Alto Representante de las Naciones Unidas en Georgia para que se inicie una investigación sobre el asunto y se llegue al fondo del mismo.

No podemos permitir que los rusos sigan alimentando esta espiral de miedo.

 
  
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  Tunne Kelam (PPE-DE). – Señora Presidenta, creo que hoy ha quedado claro que el término «conflicto congelado» podría ser equívoco. De hecho, nuestra comprensión del fondo de tales conflictos es la que, a menudo, se ha quedado congelada. Lo que contemplamos hoy son las políticas postimperialistas en materia de «extranjero próximo» en acción: políticas que el Gobierno ruso se comprometió a abandonar hace doce años, cuando se convirtió en miembro del Consejo de Europa.

Es necesario, hoy, que dejemos muy claro que la interpretación de Rusia de su función de mantenimiento de la paz bajo los auspicios de las Naciones Unidas es absolutamente inaceptable. No debemos vacilar, tampoco, en dejar claro que los conceptos de unidad e integridad deberían aplicarse de manera equivalente en Georgia y Rusia.

Ha llegado el momento de actuar. El tiempo de las palabras ha quedado atrás.

(Aplausos)

 
  
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  Siiri Oviir (ALDE). – (ET) Escuchando hoy los discursos pronunciados en esta Cámara, queda claro que todos nosotros, representemos al Consejo, a la Comisión o al Parlamento Europeo, todos nosotros coincidimos en que Georgia se halla al borde de una crisis, al borde de la guerra, si no actuamos de inmediato, de manera urgente y aportando una importante cantidad de recursos.

Dado que no cuento con mucho tiempo, desearía referirme concretamente a un punto, al de las tropas rusas responsables del «mantenimiento de la paz», que llevan ya 14 años en territorio de Georgia, en Abjasia y en Osetia del Sur. Y, ¿con qué objeto? Durante ese periodo se han producido muchas, muchas provocaciones, incluido el asunto de los vuelos de reconocimiento, la paz unilateral y el aumento de los efectivos dedicados al «mantenimiento de la paz». Se ha producido un aumento de la inestabilidad.

En Abjasia, donde vive el 80 % de los abjasios, Rusia ha expedido pasaportes rusos al 90 % de los ciudadanos de la región. ¿Por qué estamos debatiendo aquí el asunto de la exención de visado? Están haciendo cuanto está a su alcance para desestabilizar la situación.

En vista de lo expuesto, no tengo sino una propuesta que presentar: las tropas de mantenimiento de la paz; las enviadas por Rusia deben sustituirse por auténticas tropas de mantenimiento de la paz.

 
  
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  Zbigniew Zaleski (PPE-DE). – (PL) Señora Presidenta, en primer lugar, la Unión Europea tiene que rectificar el error relativo a los visados, en segundo lugar, debería exponer los hechos, de manera no agresiva pero sí firme, que conciernen a los propósitos de Rusia en Georgia y, en tercer lugar, debería ayudar a Georgia a resolver sus problemas internos.

A propósito del tema de Georgia, desearía intervenir para hacer un llamamiento a Rusia: la nueva Presidencia rusa podría inaugurarse a lo grande, con un estilo novedoso, tal y como si el Presidente fuera una gran estrella de la pantalla. En lugar de pensar con arreglo a criterios imperialistas, acaso Rusia podría empezar a pensar de manera cooperativa. Ello no menoscabaría su orgullo nacional. En segundo lugar, una Rusia grande, orgullosa y rica puede permitirse respetar la integridad territorial de Georgia, al igual que nosotros respetamos el territorio de la región de Kaliningrado, cuya situación es bastante extraña.

 
  
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  Janez Lenarčič, Presidente en ejercicio del Consejo. (SL) He escuchado con mucha atención las declaraciones formuladas durante el debate y les doy las gracias por ellas. Ante todo desearía responder a la declaración del señor Wiersma, que opina que la Unión Europea puede desempeñar una función importante en la reducción de la tensión que caracteriza la situación actual. Estoy de acuerdo y la Presidencia eslovena y, según creo, el Consejo emprenderán esfuerzos al respecto. ¿Cómo? En primer lugar, en el marco de las Naciones Unidas. Podemos estar de acuerdo con la valoración de la señora Isler Béguin de que los avances en el marco de las Naciones Unidas han sido modestos y de que, desde luego, no podemos estar satisfechos con ellos, pese a lo cual el de las Naciones Unidas siguen siendo uno de los marcos fundamentales para el debate del asunto.

Ya me he referido, en mi declaración introductoria, a la Resolución nº 1808 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que confirma la soberanía y la integridad territorial de Georgia dentro de sus fronteras internacionalmente reconocidas. La Resolución del Consejo de Seguridad se aprobó en fecha reciente —el 15 de abril— y, en la situación actual, desearía señalar y destacar, sobre todo en relación con la declaración formulada por el señor Evans, que, de no contarse con el beneplácito de la Federación de Rusia, dicha Resolución no se podría haber aprobado.

Por ende, las Naciones Unidas siguen siendo un marco importante para tratar este problema. Otro marco importante lo constituye la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa y, en el mismo, la Unión Europea continuará y, esperamos, potenciará sus esfuerzos destinados a lograr una «desescalada», es decir, que se calme la situación y se alivie la tensión, lo que, en este momento, constituye una prioridad absoluta para la Unión Europea. Se trata de la prioridad número uno.

Al mismo tiempo, trataremos de potenciar nuestros esfuerzos encaminados a lograr una resolución duradera y pacífica de este problema no sólo en los foros multilaterales que he mencionado sino, asimismo, a través de nuestros contactos bilaterales con la Federación de Rusia y con Georgia. La Presidencia está actuando en relación con este asunto. Ya he mencionado que el mismo fue, recientemente, el tema de las conversaciones ministeriales celebradas entre la Troika de la Unión Europea y la Federación de Rusia. Hoy mismo, el Ministro Rupel, Presidente del Consejo de Asuntos Generales y Relaciones Exteriores, se ha reunido con el Viceprimer Ministro Baramidze para debatir el asunto. La Cumbre entre la Unión Europea y la Federación de Rusia del próximo mes representará una de las múltiples oportunidades de debatir el asunto en el futuro.

Debería hacer hincapié en que la Unión Europea ha adoptado una actitud activa. Hasta la fecha, el tema de Georgia se ha incluido con frecuencia en el orden del día del Consejo de Asuntos Generales y Relaciones Exteriores. Contamos con un Representante Especial de la Unión Europea en Georgia y el Cáucaso. Es posible que en breve, durante los próximos días, el Director Político haga una visita especial al país, etcétera. Debería destacar que la Unión Europea seguirá brindando un apoyo firme a Georgia en los esfuerzos de este país por hallar una solución pacífica a los conflictos pendientes en Abjasia y Osetia del Sur. Debería subrayar asimismo que el presente será un tema constante de nuestro diálogo con la Federación de Rusia y que no dejaremos de insistir en la necesidad de lograr una solución pacífica y de exigir y fomentar un planteamiento constructivo por parte de Rusia ante la oferta de una resolución pacífica presentada recientemente por el Presidente Saakashvili.

Obviamente, continuarán los esfuerzos del Representante Especial de la Unión Europea, así como los de la Comisión Europea, que incluso se potenciarán, en concreto en lo que atañe a la ejecución de un paquete de medidas de consolidación de la confianza. Valoramos mucho el apoyo que Georgia ha brindado a este paquete. En síntesis, puedo asegurarles, en nombre de la Presidencia, que seguiremos insistiendo en que continúen y se potencien los esfuerzos encaminados, por una parte, a aliviar la tensión y, por otra parte, a hallar una resolución pacífica y duradera de este conflicto.

 
  
  

PRESIDE: MECHTILD ROTHE
Vicepresidenta

 
  
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  Benita Ferrero-Waldner, Miembro de la Comisión. Señora Presidenta, el presente ha sido un debate importante en un momento asimismo importante y complicado. Antes de responder a algunas de sus ideas, preguntas y opiniones, me permitiré señalar que he acogido con gran satisfacción el informe de la Comisión Parlamentaria de Cooperación UE-Georgia, que coincide en gran parte con el análisis realizado por la Comisión y comparte asimismo planteamientos con nuestros informes de situación.

Está muy claro que debemos apoyar a Georgia pero, como algunos de ustedes han dicho, los buenos amigos también han de aceptar buenos consejos, y creo que lo primero que hemos de decirles es lo siguiente: el diálogo es el único camino. Si Georgia está sufriendo provocaciones, es fundamental que no caiga en la trampa de reaccionar agresivamente.

Como muchos de ustedes han señalado, es más importante que nunca que Georgia fortalezca su democracia y celebre unas elecciones libres y justas, por lo que tendremos que ver qué sucede el 21 de mayo. También está claro que no procede que la Unión Europea adopte una actitud contemplativa en este difícil momento.

Por supuesto, seguiremos instando a Rusia a que revoque su reciente decisión y, de hecho, como ha dicho nuestro Presidente del Consejo, la Troika acaba de celebrar la reunión del Consejo Permanente de Asociación UE-Rusia —yo misma estuve presente— donde este asunto se ha tratado de un modo muy franco. A continuación, por supuesto, se celebrará la Cumbre de junio, durante la que aprovecharemos toda oportunidad de exponer el asunto muy claramente.

Asimismo, seguiremos apoyando a Georgia en sus esfuerzos por fortalecerse. Reitero que apoyaremos cualquier iniciativa que fomente el diálogo entre todas las partes.

Estoy de acuerdo, como se ha indicado anteriormente, con las propuestas de revisar los mecanismos de paz, si es que es posible alcanzar un acuerdo al respecto entre todas las partes: por supuesto, en ello estriba, de nuevo, la dificultad. En cuanto a la facilitación de los visados, hemos iniciado las conversaciones con el Consejo. Cada vez más Estados miembros reconocen la urgencia del asunto relativo a la facilitación de los visados y a la readmisión. No contamos aún con la unanimidad que es absolutamente necesaria pero acaso ahora estemos avanzando en la dirección adecuada.

Con respecto a los refugiados, ya hemos facilitado una cantidad importante de ayuda humanitaria a los desplazados internos que han tenido que abandonar Abjasia y Osetia del Sur. Este año, además, estamos apoyando la aplicación de una nueva ley georgiana sobre la reinserción de los desplazados internos, a los que sacará de los miserables alojamientos en que se hallan, que se financiará a través de un programa dotado de dos millones de euros.

Desde luego, seguiremos activos, toda vez que este asunto es uno de aquéllos que debemos vigilar continuamente.

Para concluir, haremos todo lo que podamos en la práctica para lograr que se restablezca la estabilidad en Georgia y, por supuesto, brindaremos un apoyo constante a la soberanía y la integridad territorial de Georgia.

 
  
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  Presidenta. − Se cierra el debate.

La votación se celebrará el 5 de junio.

Declaraciones por escrito (artículo 142 del Reglamento)

 
  
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  Adam Bielan (UEN), por escrito. – (PL) Durante los últimos días y semanas, las autoridades rusas han adoptado ciertas medidas provocadoras con respecto a Georgia, ocasionando un conflicto que entraña la amenaza de convertirse en una guerra. Hace unos días, Rusia, sin el consentimiento de Georgia, aumentó su contingente militar en Abjasia de 2 000 a 3 000 soldados y designó asimismo a un oficial de alta graduación para dirigir el denominado Estado Mayor del ejército abjasio. Se trata de un claro síntoma de que Rusia se está preparando para iniciar una agresión militar en Georgia.

Hago un llamamiento para que se apoye la soberanía y la integridad territorial de Georgia y pido a las autoridades rusas que pongan fin a la escalada de la tensión de este conflicto y a que sancionen las acciones militares llevadas a cabo. La retórica de enfrentamiento y provocación del Kremlin está imposibilitando la resolución pacífica de esta situación y supone una amenaza para toda la región.

Las fuerzas armadas rusas, supuestamente «pacíficas», deberían sustituirse de inmediato por fuerzas de paz independientes subordinadas al mando de la UE o de las Naciones Unidas.

La función de la UE debería consistir en el «desarme» de este conflicto y en poner freno a las iniciativas neoimperialistas de Rusia en relación con las antiguas repúblicas soviéticas del Cáucaso meridional.

La UE debería demostrar que apoya plenamente a Georgia, aumentar sistemáticamente su cooperación y facilitar sin demora la consecución de unos acuerdos de visado para los ciudadanos georgianos.

 
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