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Procedimiento : 2007/2217(INI)
Ciclo de vida en sesión
Ciclos relativos a los documentos :

Textos presentados :

A6-0138/2008

Debates :

PV 07/05/2008 - 15
CRE 07/05/2008 - 15

Votaciones :

PV 08/05/2008 - 5.8
CRE 08/05/2008 - 5.8
Explicaciones de voto
Explicaciones de voto

Textos aprobados :

P6_TA(2008)0194

Debates
Miércoles 7 de mayo de 2008 - Bruselas Edición DO

15. Derechos humanos en el mundo (2007) y política de la Unión Europea - Misiones de observación electoral de la UE: objetivos, prácticas y desafíos futuros (debate)
PV
  

PRESIDE: Marek SIWIEC
Vicepresidente

 
  
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  Presidente . El siguiente punto del orden del día es el debate conjunto de los siguientes informes:

- Informe Anual 2007 (A6-0153/2008) del señor Cappato, en nombre de la Comisión de Asuntos Exteriores, sobre los derechos humanos en el mundo y la política de la Unión Europea al respecto (2007/2274(INI));

- Informe (A6-0138/2008) del señor Salafranca Sánchez-Neyra y de la señora De Keyser, en nombre de la Comisión de Asuntos Exteriores, sobre las misiones de observación electoral de la UE: objetivos, prácticas y desafíos futuros (2007/2217(INI)).

 
  
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  Marco Cappato, ponente. – (IT) Señor Presidente, Señorías, las políticas para promover los derechos humanos requieren ante todo competencias efectivas en política internacional, y la UE las tiene. Por desgracia ocurre con frecuencia, como ha ocurrido con el informe aprobado unánimemente en la Comisión, que la política de la UE es en realidad la política de los Estados miembros. Es difícil tener una política europea de derechos humanos cuando los Estados miembros imponen sus intereses nacionales hasta este punto.

Sin embargo, merced a su voluntad política el Parlamento Europeo es capaz de superar esta situación y de hacer progresos significativos, a pesar de carecer de competencias en el ámbito internacional. Veamos por ejemplo el caso de la pena de muerte: las tres resoluciones de este Parlamento han servido para que la posición europea tuviera un peso importante en la moratoria sobre las ejecuciones aprobada en diciembre por las Naciones Unidas en Nueva York. O veamos la propuesta del Parlamento acerca de una política europea sobre el Tibet, ratificada en la última sesión.

Existen también instrumentos para los derechos humanos, pero con mucha frecuencia la Unión Europea no reconoce su legalidad. Tenemos cláusulas sobre derechos humanos en todos nuestros acuerdos de cooperación, pero no contamos con un control eficaz ni con mecanismos de suspensión provisional, lo que haría que dichas cláusulas nos sirvieran realmente para garantizar el respeto de la democracia en terceros países.

Como europeos hemos criticado frecuentemente estos últimos años a los EE.UU., porque tratar de impulsar la democracia por medios militares ha demostrado no ser eficaz. Esto es cierto. Sin embargo, aún tenemos que encontrar instrumentos alternativos. No podemos limitarnos a decir que las armas no consiguen nada, porque eso sería ceder a la tentación del pacifismo y la neutralidad. Reconozcamos que esa orientación conlleva el riesgo de favorecer objetivamente a los dictadores.

Por consiguiente, el arma que hemos identificado y que se menciona explícitamente en este informe – lamento profundamente que el Grupo Socialista haya presentado una enmienda para suprimir precisamente esta parte – es el arma de la no violencia: más exactamente la no violencia al estilo de Ghandi, como instrumento político en vez de referencia folclórica; la no violencia fundada en la información y en los derechos – creándolos, garantizando la supervivencia de los existentes, protegiendo el derecho a la vida.

Vemos la no violencia como una técnica, y por ello proponemos que se designe el año 2010 como ‘Año Europeo de la no violencia’, y que la Unión Europea lleve a cabo una política activa en la Comisión y en el Consejo para promover los instrumentos de la no violencia y para ayudar a los disidentes y a la oposición democrática. Se trata de algo crucial para poder ir más allá de la simple defensa formal de los derechos humanos en los documentos y textos, y para infundir vida a los derechos humanos en el contexto de las dictaduras y de los países no democráticos.

 
  
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  Véronique De Keyser, ponente. − (FR) Señor Presidente, quince años después de la primera misión de observación electoral en Rusia, y ocho años después de la primera comunicación de la Comisión sobre este asunto, ¿qué valoración podemos hacer de estas observaciones electorales? Por regla general una valoración positiva. El objetivo de este informe, que ha sido redactado junto con el señor Salafranca y en completa armonía con él, consistía en destacar los éxitos logrados: la creciente profesionalización de las misiones de observación electoral, la creación de un conjunto de observadores experimentados en la UE – logros que han hecho que el presupuesto del Instrumento Europeo para la Democracia y los Derechos Humanos esté ahora próximo al 25 % – y, sobre todo, la afortunada coincidencia de dos misiones, encabezadas ambas por diputados al PE: la de la UE, más técnica y a medio plazo, y la del Parlamento, a más corto plazo y de carácter más político.

Sin embargo, tenemos que seguir avanzando. Las principales recomendaciones del informe son, en primer lugar, que se abran las misiones a los miembros de ACP, EUROLAT y la APEM, aunque con suma cautela. Es preciso tener cuidado para no destruir la profesionalización y para mantener la impronta europea en todas las misiones. En segundo lugar, mantener en el entorno del 25 % la asignación presupuestaria al Instrumento Europeo para la Democracia y los Derechos Humanos, elaborando un informe anual de evaluación de las misiones realizadas cada año – algo extraordinariamente importante –, analizar la seguridad de las elecciones en las que intervienen medios informáticos y, sobre todo, trabajar mucho más en los aspectos de seguimiento. Las dificultades suelen estar en el seguimiento, es esto lo que impide que las elecciones sean el auténtico trampolín para la democracia que deberían ser. El informe describe una serie de vías para realizar este seguimiento, pero solamente mencionaré aquí el seguimiento político, y con ello me estoy dirigiendo al Consejo. Es inaceptable que cuando los representantes o presidentes son elegidos con métodos fraudulentos, las políticas de la Unión Europea continúen como si no hubiera pasado nada. El negocio prosigue como de costumbre. También es inconcebible – y desastroso – que cuando se eligen los representantes de forma democrática, no tengan derecho al respeto y a la legitimidad que les otorga su elección. Hemos tenido ejemplos desafortunados en el pasado, que han llevado a situaciones trágicas. No quiero hacer de esto un caso de libro. Este informe se basa en el consenso y no tiene carácter polémico, y Europa tiene en el mismo un magnífico instrumento. No debería renunciar a él.

 
  
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  José Ignacio Salafranca Sánchez-Neyra, Ponente. − Señor Presidente, en efecto, la historia de las misiones de observación electoral es la historia de un éxito, y yo creo que en este caso la política exterior de la Unión Europea, tantas veces criticada, tiene que ser convenientemente reconocida, porque aumenta la visibilidad de la Unión Europea, aumenta el prestigio de las instituciones europeas y refuerza la imagen exterior de la Unión Europea.

Y yo creo que es justo reconocer que, precisamente bajo el mandato de la Comisaria Benita Ferrero, la Unión Europea es líder mundial en observación de elecciones gracias a su metodología y a la credibilidad de las acciones que viene desempeñando.

Como ha dicho la señora De Keyser, este informe ha sido aprobado por sesenta votos a favor en la Comisión de Asuntos Exteriores, y cero en contra, y pone claramente de manifiesto una excelente cooperación.

Yo creo que tenemos que partir de los hechos positivos que la experiencia nos ha dejado, pero no debemos dormirnos en los laureles, aunque sean merecidos, porque quedan muchas cosas todavía por hacer.

Y en ese sentido, yo creo que es importante poner el acento en las recomendaciones y sugerencias que se contienen en los informes finales que presentan las misiones de observación electoral, sin olvidar que son recomendaciones y sugerencias y que los Estados soberanos pueden aplicarlas o no aplicarlas, pero a mí me parece importante que se puedan incluir en los programas y en los diálogos políticos con nuestros socios.

Otro aspecto fundamental es la independencia de las misiones, y el prestigio que estas misiones tienen se debe a la objetividad, a la imparcialidad y a la independencia.

Pero esa independencia se tiene que traducir en que las misiones sean capaces de coordinar con los Estados miembros y con la Comisión una sola posición, para que la Unión Europea hable con una sola voz y no se dé una fragmentación como la que señalaba la señora De Keyser comentando que se han producido algunas disfunciones con el Consejo de Ministros.

La Unión Europea y las misiones de la Unión Europea tienen que trabajar con otras misiones y tienen que trabajar también con organizaciones locales.

Y, por último, me parece de la máxima importancia, señor Presidente, que la Comisión, que ha venido trabajando muy bien en este aspecto, tenga un margen de flexibilidad suficiente y no esté limitada por un corsé presupuestario que le impida desarrollar esta excelente misión.

En resumen, señor Presidente, expreso mi apoyo y satisfacción por lo que se ha hecho y mi apoyo también para el porvenir.

 
  
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  Janez Lenarčič, Presidente en ejercicio del Consejo. (SL) Permítanme por favor una observación procedimental antes de dar comienzo a mi intervención inicial. Se ha dicho hoy, al inicio de la sesión, que uno de los puntos del orden del día había sido pospuesto porque el Consejo no podía asistir. Teniendo en cuenta la hora tan avanzada a la que ha comenzado el debate sobre este punto, existían buenos motivos para trasladarlo a otro día, especialmente a la vista de lo repleta que está que la agenda de hoy. La Presidencia tenía la intención de asistir a todos los debates programados, y estará presente durante todo el debate sobre este punto a pesar de la hora tan tardía a la que se inicia, porque deseamos poner especialmente de relieve la importancia que el Consejo y la Presidencia conceden a este tema. Mi intervención inicial durará algo más de los cinco minutos previstos. Solicito su comprensión y trataré de acortar mi declaración final al término del debate.

Señorías, quisiera manifestar mi satisfacción por el informe elaborado por el señor Cappato, por el informe de la Unión Europea sobre los derechos humano en el mundo. Quiero hacer hincapié en que consideramos fundamental el papel del Parlamento en la promoción del respeto de los derechos humanos a nivel internacional, y en que sus críticas son una contribución importante a los esfuerzos de la Unión Europea en este ámbito vital. El Consejo estudiará este informe minuciosamente. No obstante, señor Cappato, quisiera abordar hoy algunos aspectos clave de su informe.

En primer lugar, no cabe duda de que su informe trata la mayor parte de los desafíos básicos con que se enfrenta la Unión Europea en lo relativo a los derechos humanos. Nos complace sobre todo que se hayan incluido también las actividades del Parlamento Europeo en el informe sobre derechos humanos. El capítulo del informe dedicado a este tema reconoce el papel significativo de esta apreciada Cámara a la hora de promover el respeto de los derechos humanos. También en el futuro el Consejo se esforzará por cooperar estrechamente con el Parlamento, especialmente con la Comisión de Asuntos Exteriores y la Subcomisión de Derechos Humanos. Creemos que los informes anuales seguirán reflejando los esfuerzos del Parlamento Europeo en este sentido.

Por cuanto se refiere al llamamiento que hace el informe a aumentar la cooperación entre el Consejo de Europa y la Unión Europea, debo decir que estamos de acuerdo en que queda mucho por hacer en este ámbito, y que la firma de un memorándum de acuerdo entre el Consejo de Europa y la Unión Europea es ciertamente importante. La Unión Europea respeta los esfuerzos del Consejo de Europa para promover y proteger los derechos humanos. La Unión Europea sigue defendiendo firmemente el sistema de las Naciones Unidas para la protección de los derechos humanos. Apoyamos activamente la independencia de la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos, y trabajamos activamente para conseguir que el Consejo de Derechos Humanos llegue a ser un organismo eficaz a la hora de tratar las violaciones de los derechos humanos en todo el mundo.

La séptima sesión del Consejo de Derechos Humanos, celebrada recientemente en Ginebra, fue un éxito para la Unión Europea. Se aprobaron nuestras dos principales iniciativas, la renovación de los mandatos de los relatores especiales sobre los derechos humanos en Birmania/Myanmar y en Corea del Norte. Se aprobaron igualmente todas las demás iniciativas de los Estados miembros individuales de la Unión Europea. También hemos realizado esfuerzos para lograr la renovación del mandato del experto independiente para la República Democrática del Congo, pero desgraciadamente no tuvimos éxito. Entre los resultados positivos de esta sesión debemos mencionar la renovación de los mandatos de los defensores de los derechos humanos y del derecho de la mujer a no ser objeto de violencia.

En abril de puso en marcha un nuevo mecanismo, la revisión periódica universal, en el marco del Consejo de Derechos Humanos. La Unión Europea lo considera un mecanismo clave para proteger y promover los derechos humanos. Todavía es pronto para hacer una correcta valoración del funcionamiento de este nuevo mecanismo, pero la impresión inicial apunta a que los Estados miembros lo están tomando en serio y actuando responsablemente. Sin embargo, determinados intentos de diluir este mecanismo por parte de algunos miembros del Consejo de Derechos Humanos son un motivo de preocupación.

Además de los intensos esfuerzos de las Naciones Unidas, durante los últimos años se ha prestado atención a la integración de los derechos humanos en otros ámbitos de la política exterior. Quisiera reiterar que esto ocupa un lugar destacado en la lista de prioridades de la Presidencia eslovena. La Presidencia apoya igualmente los esfuerzos realizados a este respecto por la Representante Personal del señor Solana para temas de derechos humanos, Riina Kionka.

Llegado a este punto, quisiera referirme a la parte del informe que pide que se actualicen las directrices sobre derechos humanos. Durante nuestra Presidencia se actualizarán tres de las cinco directrices temáticas. La semana pasada el Consejo de Asuntos Generales y Relaciones Exteriores aprobó las directrices actualizadas sobre la tortura. El mes que viene esperamos concluir igualmente la actualización de las directrices sobre la pena de muerte, coincidiendo con el décimo aniversario de las directrices. La Presidencia está terminando de actualizar las directrices relativas a los niños en los conflictos armados. A este respecto conviene destacar que está previsto que el Consejo de Asuntos Generales y Relaciones Exteriores apruebe este mes la revisión bianual de la aplicación de la lista de comprobación para la integración de los niños afectados por conflictos armados en la Política Europea de Seguridad y Defensa.

Por cuanto se refiere a las directrices sobre los defensores de los derechos humanos, su informe pide a los Estados miembros que estudien la posibilidad de conceder visados a estos grupos. En el seno del Grupo de Trabajo sobre los Derechos Humanos (COHOM) del Consejo, la Presidencia organizó el mes de abril debates con vistas a intercambiar información sobre las prácticas de concesión de visados. Parece que los mismos indujeron a algunos Estados miembros y a los departamentos consulares competentes a estudiar la posibilidad de ayudar a los defensores de los derechos humanos proporcionándoles visados de corta duración. Al mismo tiempo, los Estados miembros apoyaron la inclusión de una referencia a este tema en el nuevo código común sobre visados. El aspecto más importante en relación con las directrices es, lógicamente, su aplicación en la práctica, es decir, la vigilancia de la situación de los derechos humanos y la respuesta a sus violaciones mediante gestiones diplomáticas y declaraciones, así como la inclusión del tema en los diálogos con los países.

El respeto por los derechos humanos en todo el mundo es ciertamente uno de los principales objetivos de la política exterior y de seguridad común europea. Mediante instrumentos tales como las medidas y estrategias comunes, las iniciativas diplomáticas y las operaciones de gestión de crisis, la UE ha tratado de reforzar el proceso democrático y de mejorar la situación de los derechos humanos en muchos países. A este respecto, el diálogo sobre los derechos humanos es de especial importancia. La UE está manteniendo conversaciones similares con Irán, Uzbekistán, la Federación Rusa, la Unión Africana y China.

En el marco de los acuerdos de cooperación que contienen cláusulas sobre derechos humanos, este tipo de diálogo se está llevando a cabo también con otros terceros países. Deseo mencionar a este respecto que la próxima ocasión en la que discutiremos la situación en China será tan pronto como la semana siguiente, el 15 de mayo, cuando se celebre en Liubliana la siguiente ronda del Diálogo UE-China sobre Derechos Humanos. También quisiera mencionar las recientes consultas con la Federación Rusa, mantenidas en abril.

Señorías, quisiera referirme asimismo a la cooperación entre las instituciones de la Unión Europea sobre la protección y promoción de los derechos humanos. Se prevé que en los próximos días el Consejo redactará su respuesta a la carta del señor Pöttering, Presidente del Parlamento Europeo, sobre la cooperación interinstitucional en el diálogo sobre derechos humanos. Puedo asegurarles que existe una gran voluntad política de afianzar estas relaciones, al menos por parte de la Presidencia.

Para concluir, he leído con satisfacción el informe de la señora De Keyser y del señor Salafranca Sánchez-Neyra sobre las misiones de observación electoral. Estas misiones son un elemento muy importante de la política de la Unión Europea para el fomento de la democracia. Contribuyen a mejorar el diálogo y el proceso electoral democrático, y a crear instituciones democráticas. Este año se han celebrado o se van a celebrar elecciones en muchos países. El Consejo las ha estado siguiendo de cerca y seguirá haciéndolo.

Como parte de nuestros esfuerzos para reforzar los lazos entre el Parlamento Europeo y el Consejo en lo relativo a las misiones de observación electoral, ya hemos realizado un intercambio de opiniones con diputados al PE que han dirigido misiones de observación. Sus informes contribuyen significativamente a conformar la política en este ámbito y creo que el debate de hoy también será útil en este sentido.

 
  
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  Presidente . − Quisiera hacer una indicación al señor Ministro, que ha expresado su sorpresa por el retraso de los debates. Esto es lo que ocurre cuando los oradores hacen uso de la palabra durante más tiempo del previsto. Tal como acordamos previamente, el señor Ministro iba a hablar durante cinco minutos. Ha estado hablando durante diez minutos, por lo nos hemos retrasado cinco minutos más. Esto es lo que pasa, con medio minuto por aquí y cinco minutos por allá los retrasos terminan acumulándose, por lo que debemos ser conjuntamente responsables de respetar el horario.

 
  
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  Benita Ferrero-Waldner, Miembro de la Comisión. Señor Presidente, me produce una gran satisfacción participar hoy de nuevo en el debate conjunto en sesión plenaria de dos informes esenciales en el ámbito de los derechos humanos y de la democracia: el informe Cappato acerca del informe anual de la UE sobre los derechos humanos y el informe Salafranca/De Keyser sobre las misiones de observación electoral (MOE). Quisiera felicitar a los tres ponentes por su excelente trabajo.

También me satisface que se discutan conjuntamente ambos informes, sobre los derechos humanos y sobre la observación de las elecciones, porque creo que ello demuestra palpablemente nuestra convicción compartida de que los derechos humanos y la democracia van de la mano y no pueden ser analizados separadamente. Los derechos humanos son la base de la democracia, y la democracia es indispensable para proteger y promover los derechos humanos.

Permítanme tratar sucesivamente los dos temas que figuran hoy en nuestro orden del día. Obviamente sólo puedo dar aquí una visión general, pero naturalmente estoy dispuesta a entrar en más detalle durante el debate posterior.

La observación electoral es un éxito de la política exterior de la Unión Europea y le agradezco, señora De Keyser, lo que acaba de decir. Como consecuencia de lo que a mi entender es una metodología coherente y rigurosa, y de una observación independiente e imparcial a largo plazo, la UE está considerada como una de las organizaciones internacionales de observación más fiables. Lo anterior ha sido confirmado en misiones recientes de observación de la UE con ocasión de procesos electorales delicados, como por ejemplo en Kenia (señor Lambsdorff), Pakistán (señor Gahler) y Nepal (señor Mulder). La próximas misiones incluyen Cambodia y Ruanda, países ambos que se está recuperando de una pasado muy penoso. Al igual que en 2007, estas misiones se financiarán con pleno respeto del marco financiero aprobado.

La buena cooperación ya establecida entre las MOE de la UE y el Parlamento Europeo combina las competencias técnicas con la sensibilidad política, y garantiza que la UE hable con una única voz. Por consiguiente, deseo felicitar de nuevo a todos los jefes de las misiones de observación por el excelente trabajo realizado hasta ahora. En efecto, la profesionalidad de las MOE de la Unión Europea ha sido para mí de la máxima prioridad desde el comienzo de mi mandato, durante el cual se han designado jefes de misión en unos 36 países.

Estoy de acuerdo en que la observación electoral de la UE no puede ser una iniciativa política aislada, sino que debe formar parte de una estrategia más amplia de derechos humanos y apoyo de la democracia. Existe la necesidad de mejorar el seguimiento político y técnico de las MOE de la UE. Todos tenemos que desempeñar un papel, y la Comisión utilizará la próxima revisión de los documentos de estrategia nacional para diseñar enfoques políticos más coherentes a nivel de cada país, como se sugiere en el informe, con el fin de lograr que nuestras iniciativas en el ámbito de la protección y promoción de los derechos humanos, de la democracia, del apoyo electoral y de la asistencia al desarrollo, dirigidas a mejorar la gobernanza democrática y el Estado de derecho, se refuercen mutuamente.

Desde luego hay aún margen para seguir mejorando estas políticas. Seguiré haciéndolo en estrecho contacto con el Parlamento. En este contexto he propuesto la celebración en otoño de un segundo seminario conjunto sobre la observación electoral, continuando con nuestra provechosa reunión del pasado año en la que se hizo hincapié en la cuestión esencial del seguimiento y en el mantenimiento de la calidad de la labor de observación. Ya hemos tomado medidas importantes en estas áreas: las MOE de la UE están ahora integradas sistemáticamente en el proceso electoral, y cada vez existe una mayor concienciación de la necesidad de incorporar las recomendaciones de las MOE de la UE en el diálogo con los países socios. Las dos directrices metodológicas completamente revisadas que acaban de publicarse, junto con el apoyo continuado a los programas de formación para observadores, nos ayudarán a mantener la alta calidad del trabajo de los jefes de las misiones de observación y de sus equipos sobre el terreno. El segundo seminario estará dedicado a la mejora de la visibilidad de las MOE de la UE y a la dimensión política del apoyo a las elecciones.

Evidentemente también podemos estudiar la posible apertura ulterior de nuestras misiones, como ha mencionado la señora De Keyser. Hasta ahora hemos incluido, por ejemplo, a observadores de Suiza, Canadá y Noruega.

Trataré de ser breve en la segunda parte, porque nuestro Presidente del Consejo ya ha adelantado muchas cosas. Este año es importante para los derechos humanos, dado que celebramos el 60 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y el 15 aniversario de la Conferencia Mundial de Derechos Humanos.

Creo que conviene señalar que el pasado año se ha caracterizado por los cambios drásticos introducidos en los sistemas de derechos humanos de la ONU con la conclusión del diseño institucional del Consejo de Derechos Humanos. Ahora ha llegado a su término la primera ronda de la Revisión Periódica Universal (RPU), y la segunda ronda comenzará el 5 de mayo. Puesto que algunos Estados miembros de la UE y otros países terceros están sometidos a vigilancia, considero que sería útil analizar en detalle si esta innovación clave puede contribuir positivamente a mejorar la eficacia del Consejo de los Derechos Humanos. El grupo correspondiente del Consejo Europeo (COHOM) – con sede en Ginebra – ha comenzado a mejorar la coordinación con vistas a una posición más coherente de la UE en el Consejo de Derechos Humanos, y debatirá pormenorizadamente las conclusiones de las dos primeras rondas.

No voy a entrar ahora en todos los detalles. Creo que el resto surgirá durante el debate, y estaré disponible para responder a todas las preguntas.

 
  
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  Thijs Berman , ponente de opinión de la Comisión de Desarrollo. − (NL) Señor Presidente, señora Comisaria, Birmania después de la catástrofe: los arrozales sembrados de cadáveres, los supervivientes sin hogar, las organizaciones de socorro impedidas para entrar en el país. Las exportaciones de gas de Birmania suponen 3 000 millones de euros anuales de ingresos para el país, pero el régimen está invirtiendo tan sólo 5 millones de euros en ayuda de emergencia. Se trata de una suma mísera, ya que la junta militar conocía además la llegada del ciclón pero no advirtió a la población.

Birmania es un enorme desafío para la política de derechos humanos de la UE. La única solución son unas sanciones más severas. Endurecer las restricciones para los visados, denunciar a las empresas que apoyan al régimen, cerrar la UE a todas las transacciones financieras del régimen.

El Consejo debería haber tomado estas medidas la semana pasada. Pero no lo hizo. Las consideraciones comerciales tuvieron preferencia. Este tipo de análisis crítico está totalmente ausente del Informe Anual 2007 de la UE sobre los derechos humanos en el mundo. Las nuevas sanciones contra Birmania tendrán que esperar. Primeramente la UE deberá instar a los países de la ASEAN a prestar asistencia. También los propios Estados miembros deberán estar dispuestos a ayudar. El Consejo de Seguridad debe enviar al Secretario General Ban Ki-moon a Birmania, y las fronteras birmanas tienen que abrirse.

 
  
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  Giusto Catania, ponente de opinión de la Comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos de Interior. – (IT) Señor Presidente, Señorías, la Unión Europea suele preocuparse por las violaciones de los derechos humanos fuera de su territorio y no parece darse cuenta de que nuestras políticas contribuyen a la violación sistemática de estos derechos fuera de la UE.

Por este motivo consideramos que el mandato de la Agencia de los Derechos Fundamentales de la UE debería abarcar asimismo a los países que han suscrito acuerdos de estabilización o de asociación, e incluso a los países que han concluido acuerdos de readmisión con la UE. Creemos que esto es importante para los inmigrantes y solicitantes de asilo, que a menudo son expulsados de sus países y enviados a lugares donde no están garantizadas las libertades individuales y los derechos fundamentales.

Es preciso mencionar también al país que ostenta actualmente la Presidencia de la UE, Eslovenia, donde los ciudadanos sin papeles y por lo tanto sin nacionalidad son enviados a países como Kosovo o Serbia, sin garantías para su seguridad.

También nos preocupa que en la lucha contra el terrorismo la cooperación internacional haya rebajado el nivel de protección de las libertades fundamentales. Éste es el motivo por el que en el dictamen de la Comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos de Interior sobre este informe se exige la aplicación de todas las medidas aprobadas por el Parlamento, en particular las relacionadas con los vuelos de la CIA y la detención ilegal de los sospechosos de terrorismo.

 
  
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  Laima Liucija Andrikienė, en nombre del Grupo del PPE-DE. – (LT) Quisiera comenzar dando las gracias a mis compañeros diputados, cuyo trabajo conjunto ha facilitado la preparación del Informe Anual 2007 sobre los derechos humanos en el mundo y la política de la UE al respecto. Muchas gracias, señor Cappato. Nuestra colaboración ha sido productiva y agradable.

Nuestra resolución hace hincapié en los derechos humanos como valor principal y prioritario. Mi partido político, el Grupo del Partido Popular Europeo (Demócrata-Cristianos) y Demócratas Europeos, siempre ha considerado los derechos humanos como una cuestión de la máxima importancia. En lo más alto de nuestra lista de prioridades se encuentra la abolición de la pena de muerte, la proscripción de la tortura, los derechos de las mujeres y de los niños y la lucha contra la discriminación. El Grupo del PPE-DE ha prestado siempre mucha atención a los derechos humanos en países como China, Rusia e Irán, y con buenas razones, porque la situación de los derechos humanos en estos países es motivo de gran preocupación.

Es ampliamente conocido que la UE ha desarrollado y puesto en práctica muchas medidas relativas a la protección de los derechos humanos y la difusión de la democracia. Entre ellas se incluyen el diálogo político, las gestiones diplomáticas y los instrumentos financieros, todos ellos sistemas europeos destinados a proteger la democracia y los derechos humanos, junto con la labor de los foros multinacionales.

Por consiguiente, uno de los objetivos de nuestra resolución consiste en medir la eficiencia de la política de la UE y de las medidas actualmente en vigor, así como los resultados de las mismas, y en sugerir métodos para mejorar estas medidas, dándoles una mayor coherencia, transparencia y visibilidad. Es importante señalar el hecho de que las relaciones entre las instituciones de la UE y de la ONU en el ámbito de la protección de los derechos humanos han producido resultados brillantes; por lo tanto, es esencial seguir realizando esfuerzos en este sentido.

Hablando francamente, como consecuencia de nuestras distintas creencias, experiencias y culturas, en el Parlamento Europeo solemos disentir en la valoración de determinadas cuestiones y problemas, como es el caso de la salud reproductiva y sexual. Al tratar estos temas controvertidos, el criterio más seguro es el de los derechos humanos, especialmente los derechos de los niños y de las mujeres. Por consiguiente, la pedofilia no debe ser tolerada bajo ningún nombre (porque ha habido intentos de disfrazarla como ‘salud sexual’).

Debo señalar la importancia del papel de la sociedad civil, porque sin esta última, sin la participación activa de las ONG, los esfuerzos de los políticos no suelen dar fruto alguno. Los defensores de los derechos humanos, sean del país que sean – Oswaldo Payá y las Damas de blanco en Cuba, Yuri Bandazhevsky en Belarús, Salih Mahmoud Osman en Sudán y cientos de otros más – merecen nuestro respeto y que les prestemos un apoyo mayor.

 
  
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  Csaba Sándor Tabajdi, en nombre del Grupo del PSE. (HU) Señor Presidente, en nombre del Partido de los Socialistas Europeos, quisiera agradecer al ponente Marco Cappato por su informe equilibrado y completo, y por su gran apertura y disposición a cooperar. Es especialmente importante que, atendiendo a la recomendación de los socialistas, se haya dado un mayor relieve en el informe a los derechos económicos y sociales. Si, con independencia de nuestras políticas de partido como populares europeos, liberales, verdes o socialistas, nos sentimos orgullos de la Europa social, es muy importante que pidamos a los demás, con toda razón, que respeten los derechos sociales. En el caso de China y de Rusia, por ejemplo, muchos cientos de millones de aldeanos carecen de seguridad social, de acceso a la sanidad básica y de pensiones. Creo que se trata de derechos humanos fundamentales y que en el futuro se debería prestar mucha mayor atención a estas cuestiones.

Nos sentimos muy orgullosos de que nuestro informe demande una mayor cooperación entre la Unión Europea y el Consejo de Europa en el ámbito de los derechos de las minorías. Basados en los criterios de Copenhague, el Convenio marco para la protección de las minorías nacionales y la Carta Europea de las lenguas regionales o minoritarias constituyen, después de todo, documentos clave tanto para la Unión Europea como para el Consejo Europeo. No obstante, consideramos que es un problema importante que no haya un informe separado, y ni siquiera un apartado separado, sobre las minorías nacionales, teniendo en cuenta que somos nosotros – y la Comisaria Ferrero-Waldner aquí presente – los que tendremos que supervisar Kosovo, y los que decidiremos el tratamiento que debe darse a los derechos de las minorías. Sin embargo, nuestro informe no menciona nada más que a China y a Rusia. Sería conveniente por lo tanto que en el futuro el informe sobre los derechos humanos incluyese una sección separada acerca de las minorías étnicas, la población romaní y los inmigrantes, con otras palabras acerca de las nuevas minorías. Gracias por su atención.

 
  
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  Janusz Onyszkiewicz, en nombre del Grupo ALDE. (PL) Quisiera centrarme un momento en el nexo entre los derechos humanos y la democracia. Se considera por lo general que tales derechos sólo pueden respetarse plenamente en una democracia. La democracia se identifica a su vez con los gobiernos por mayoría que se constituyen a través de un mecanismo electoral. Así era la democracia griega, donde la mayoría lo decidía todo. Sin embargo, con este régimen de voto mayoritario Sócrates fue condenado a muerte.

Por consiguiente, la voluntad de la mayoría no siempre garantiza los derechos de los ciudadanos. Éste fue el motivo por el que en el pensamiento político del siglo XIX surgiese el temor – algo que hoy apenas se entiende – ante la ampliación del derecho de voto a grupos sociales más numerosos, porque se suponía que sólo una minoría ilustrada estaba en condiciones de respetar los derechos y libertades humanas.

Hoy nos encontramos frecuentemente con situaciones en las que elecciones perfectamente respetables dan lugar a gobiernos dictatoriales o contribuyen a apoyarlos. Basta con pensar en países como Belarús, o el gobierno de Hamás en la franja de Gaza. Vale la pena recordar la famosa respuesta del Presidente Mubarak de Egipto, cuando ante la petición de elecciones imparciales dijo que sólo servirían para entregar el gobierno egipcio a los grupos radicales de fundamentalistas islámicos.

Es evidente que las elecciones tienen un valor inmenso, y por eso mismo deben ser supervisadas. Sin embargo, quién sabe si el Estado de derecho y la independencia del poder judicial no serán hoy por hoy más importantes para muchos países que las elecciones. De otro modo puede darse una democracia que no sea otra cosa que una dictadura soportada por un mandato electoral – una dictadura desprovista de instituciones independientes que permitan lograr el completo sistema de equilibrios y garantías necesario para proteger a los ciudadanos de las arbitrariedades de las autoridades. La democracia debe ser una democracia liberal, y no una dictadura de la mayoría. Por eso debemos mantener la práctica de vigilar las elecciones, pero no nos debemos limitar a estas acciones en la lucha para establecer una auténtica democracia liberal. Esto significa que es preciso dedicar una mayor atención a la creación de una cultura democrática y a las instituciones de la sociedad civil.

Estas actividades no pueden contar con el apoyo de las autoridades autocráticas. Es necesario por consiguiente desarrollar mejores mecanismos de asistencia, más flexibles que los que tenemos ahora, y ampliar el alcance de nuestra asistencia prestando ayuda a aquellas personas valerosas que sufren distintos tipos de represión como consecuencia de sus actividades.

 
  
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  Konrad Szymañski (UEN). – (PL) Señor Presidente, creo que la única explicación que cabe de la ausencia en el informe sobre los derechos humanos de la oportuna alusión a la libertad religiosa en el mundo debe ser los prejuicios de la izquierda, y quizás también del ponente.

La libertad para profesar y practicar una religión es uno de los aspectos más importantes de los derechos humanos. Ha sido confirmada en el artículo 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en el artículo 16 del documento final de la OSCE y en el artículo 9 del Convenio Europeo. Se trata de libertades que están sido vulneradas a gran escala. Los cristianos son el grupo religioso más perseguido en el mundo, y no pueden practicar su fe en China, Arabia Saudí o Irán. En Irak los cristianos asirios, que han vivido en el país durante siglos, se han visto obligados a huir de sus hogares. En Rusia, la labor de las comunidades religiosas que no pertenecen a la iglesia ortodoxa rusa es cada vez más difícil.

Por desgracia, nada de esto lo sabremos por el informe del señor Cappato. Esta censura es el camino directo hacia la pérdida de la única fuerza que posee el sistema de protección de los derechos humanos, el camino hacia la pérdida de credibilidad.

 
  
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  Hélène Flautre, en nombre del Grupo Verts/ALE. – (FR) Señor Presidente, los informes presentados son muy precisos y están bien documentados. Creo que proporcionan una indicación convincente de la capacidad actual del Parlamento para evaluar la política de la UE en el terreno de los derechos humanos y de la democracia. Directrices, diálogos y consultas, planes de acción, la cláusula de los derechos humanos, las misiones de observación electoral: se evalúan a fondo todos estos instrumentos y también se identifica claramente el camino que aún falta por recorrer, ya sea diseñando estrategias de derechos humanos para cada país o indicadores precisos para la evaluación de las distintas situaciones, o solicitando al Parlamento la adopción de las medidas adecuadas para la aplicación de la cláusula de los derechos humanos. Creo que estos objetivos son bien conocidos tanto de la Comisión como del Consejo, y que seguirán en el orden del día de nuestro debate.

También se formulan peticiones específicas a los Estados miembros. En particular, lamentamos que muchos de ellos no hayan aún ratificado gran número de convenios internacionales y protocolos adicionales: la Convención sobre la protección de los derechos de todos los trabajadores migratorios y sus familias; el protocolo opcional a la Convención contra la tortura; la Convención Internacional para la protección de todas las personas contra las desapariciones forzadas, y otros instrumentos como el Convenio 169 de la OIT. Dicha ratificación honraría a los Estados miembros y a la UE en su conjunto.

Existen por otra parte problemas más difíciles y recurrentes que la situación internacional trae indefectiblemente al primer plano de nuestras preocupaciones: son los problemas relativos a un enfoque más global e integrado de los derechos humanos en todas las políticas de la UE. Es cierto que la política de asilo e inmigración adoptada por la UE y por los Estados miembros conduce a violaciones masivas de los derechos humanos, especialmente en nuestras fronteras exteriores. Es cierto que las grandes empresas europeas pasan por alto las transgresiones directas de la legislación laboral o del derecho a un entorno de trabajo saludable, cuando no son la causa directa de ellas. La UE debe avanzar hacia un marco jurídico que promueva la compatibilidad en sus actividades y el respeto de los derechos humanos. Es cierto que la crisis alimentaria pone en entredicho las políticas agrícolas y energéticas. Es cierto que, una vez más, son evidentes los efectos del cambio climático sobre los derechos humanos. El derecho a la vida, a la salud, a la vivienda y a la alimentación encabezan la lista de los más vulnerados.

Aspiramos a una política global e integrada. Ya se han iniciado los trabajos para aplicar el Tratado de Lisboa, que supondrán un paso adicional en nuestro compromiso con los derechos humanos. Este compromiso necesita ser garantizado mediante una organización más fuerte y coherente y mayores recursos relacionados con los derechos humanos. Por ejemplo, el Servicio Europeo de Acción Exterior debería incluir un centro dedicado al carácter transversal de los derechos humanos. El propio Parlamento Europeo debería tomar la iniciativa. Para ello sería muy deseable que la institución parlamentaria fuera plenamente funcional.

 
  
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  Vittorio Agnoletto, en nombre del Grupo GUE/NGL. – – (IT) Señor Presidente, Señorías, abogar y defender hoy los derechos humanos pueden acabar siendo gestos vacíos, especialmente si las declaraciones de principios no van seguidas de acciones concretas. Durante mucho tiempo la Unión Europea ha pretendido carecer de capacidad de actuación contra los regímenes que violan los derechos humanos, interesándose únicamente por el progreso del comercio y de las relaciones económicas.

La Comisión está siendo más debilitada cada día por el Consejo y por los Estados miembros en sus estrategias de promoción de los derechos humanos en todo el mundo. Durante algún tiempo hemos sido testigos de una renacionalización consciente de las competencias relacionadas con la defensa de los derechos fundamentales. Nunca antes había sido tan débil la Comisión respecto a propuestas sobre derechos humanos y democracia en todo el mundo, como se pone de manifiesto, por ejemplo, con la negativa a aplicar la cláusula de democracia votada por el Parlamente hace dos años.

Los derechos humanos están nuevamente a merced del control económico o militar, como ha quedado claro en la ‘guerra al terrorismo’ de la Administración Bush. Por este motivo es importante que el Parlamento Europeo siga desempeñando un papel dinamizador en este ámbito, por ejemplo mediante informes como el del señor Cappato. Lógicamente, este informe se centra exclusivamente en un aspecto de los derechos humanos, en el aspecto que yo llamaría ‘individualista’.

El propio señor Cappato ha votado en contra de nuestras enmiendas, que trataban de demostrar que la promoción del desarrollo humano y social, de los derechos económicos y culturales, tal como los define la ONU, es un requisito previo para el disfrute de los derechos individuales. Son estos mismos principios de interdependencia e indivisibilidad de los derechos los que definen este concepto.

Sin embargo, el ponente ha recurrido de nuevo a la elaboración de una lista negra de países en los que los sospechosos habituales son maltratados y los más poderosos escapan a las críticas. Con estas enmiendas tratábamos de llamar la atención, por ejemplo, sobre el hecho de que Turquía es culpable de una política de destrucción de la identidad cultural, política y social de los kurdos. Esta represión afecta a millones de personas, pero no se ha hecho nada. En mi opinión, la cuestión kurda es la clave para el futuro de la Europa democrática, mientras que aquí hacemos formulaciones genéricas sobre los derechos humanos, lo cual parece indicar un doble rasero. Esta es la razón por la que nuestro grupo se ha abstenido en la votación final.

 
  
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  Presidente . − Si alguien estaba esperando la intervención del señor Georgiou, del Grupo Independencia y Democracia, se va a llevar un chasco, porque no está presente en la Cámara.

 
  
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  Frank Vanhecke (NI). (HU) Gracias, señor Presidente. Creo que, aunque una serie de aspectos del voluminoso informe Cappato se prestan a críticas, el informe tiene el mérito de colocar expresamente en el orden del día la discriminación contra las minorías religiosas en una serie de terceros países, algo que era muy necesario.

Tendremos simplemente que tener el valor de decir algunas cosas más claramente y ante todo de denunciar sin rodeos el totalitarismo fanático de los países islámicos. Lo cierto es que, mientras que en Europa se reconoce y se trata al Islam como una religión en pie de igualdad, que naturalmente los musulmanes son reconocidos y tratados como ciudadanos iguales, y que en mi país el gobierno reconoce y subvenciona al Islam, en el mundo islámico los cristianos y los no creyentes están considerados oficialmente como ciudadanos de segunda clase y son discriminados como consecuencia de ello.

Para poner sólo un ejemplo, en la supuestamente ‘moderna’ Argelia, cualquiera que trate de convertir a un musulmán puede ser condenado a cinco años de prisión y a multas astronómicas. También en otros países islámicos la discriminación y la opresión de las minorías no islámicas son sencillamente la política oficial. Es hora, por consiguiente, de que Europa actúe con firmeza.

Constato que mientras que la Organización de la Conferencia Islámica habla constantemente de la discriminación contra los musulmanes que presuntamente tiene lugar aquí y allá, la Unión Europea calla por completo sobre la persecución irracional, sistemática y organizada oficialmente de los fieles de otras religiones practicada en los países musulmanes. Esto tiende a dar la impresión de que los diálogos y cláusulas oficiales sobre derechos humanos se han convertido en una especie de mero papel de envolver moral. Aunque a decir verdad, ¿cómo va a ser creíble la Unión Europea si ella misma abre la puerta a un país como Turquía, en el que es sabido que la policía practica masivamente la tortura?

¿Qué lecciones puede dar la Unión Europea sobre libertad de expresión y libertad de prensa cuando ella misma ha estado negociando, tanto en secreto como públicamente, la adhesión de un país como Turquía, descrito por Reporteros sin fronteras como uno de los peores transgresores de la libertad de expresión? ¿Qué lecciones puede dar también la Unión Europea sobre libertad religiosa cuando acepta a un país como Turquía, que ha aniquilado o expulsado a todas su antiguas religiones minoritarias y que discrimina abiertamente a las pocas que quedan?

Cuando miramos más allá de la retórica oficial y de las declaraciones y cláusulas oficiales, lo que se ve generalmente es una política europea de derechos humanos de doble rasero, y de un abismo enorme entre las palabras y los hechos.

A propósito, un símbolo perfecto de esta equívoca política europea es el actual Comisario Europeo de Desarrollo y Ayuda Humanitaria Louis Michel. Cuando era todavía Ministro belga de Asuntos Exteriores, se presentaba como una especial de conciencia global, con su cordón sanitario europeo contra Austria, mientras adulaba al malvado dictador Fidel Castro. Hace pocos meses, este comisario europeo propugnaba una mejora sustancial de las relaciones con Cuba, a pesar de que todas las organizaciones de derechos humanos afirman que el aparato estatal cubano está organizado permanentemente para recortar los derechos y libertades de los cubanos.

Estos comisarios europeos no son las personas adecuadas para aplicar una política de derechos humanos. Otro comentario es que en este informe falta por completo un llamamiento a favor de la restauración del derecho a la libertad de expresión en algunos de nuestros propios países europeos, incluyendo a Bélgica. Es notorio que en Bélgica el partido de la oposición se ve asediado con requisitorias y demandas judiciales, y que han sido endurecidas muchas de las leyes para hacer que resulte imposible ejercer la libertad de expresión sobre el problema de la inmigración. Ya es hora de que tengamos el valor de ver la viga en nuestro propio ojo.

 
  
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  Zbigniew Zaleski (PPE-DE). – (PL) Señor Presidente, señora Comisaria, el hecho de que las elecciones sean supervisadas por instituciones reconocidas mejora el ambiente de las elecciones y en ocasiones contribuye incluso a que se materialicen cambios importantes, como ocurrió por ejemplo durante la Revolución Naranja en Kiev. La observación es evidentemente una empresa costosa, pero se justifica porque por un lado proporciona enseñanza democrática, y por otro nos ayuda a comprobar la sensibilidad y espíritu políticos de un determinado país.

Tengo algunas sugerencias sobre la forma de hacer que las misiones sean eficaces sin incurrir en costes indebidos. En primer lugar, debemos enviar a personas que conozcan el idioma local. Si ello no es posible, el grupo de observadores puede ser organizado de tal forma que se utilice un único idioma (francés o inglés) para hacer las traducciones, lo que a su vez implica emplear traductores de ese idioma concreto.

En la medida de lo posible, valdría la pena incorporar voluntarios de otros países, como estudiantes o miembros de organizaciones no gubernamentales. ¿Por qué? Porque cuantos más observadores haya, mejor irán las cosas. Aunque a veces escuchamos comentarios irónicos, por ejemplo en África, de que no necesitan más colonos, el contacto y la interacción con los electores llevan al reconocimiento de la misión y al mismo tiempo de esta forma de apoyo democrático.

En lo relativo a los derechos humanos, el Grupo del Partido Popular Europeo (Cristiano-Demócratas) y de los Demócratas Europeos estamos por nuestra parte adoptando iniciativas para conseguir que las personas que viven en regiones del mundo especialmente vulnerables sean conscientes de sus derechos y puedan luchar por ellos. Para ello se necesita una educación constante. No existe otra salida. Concluiré diciendo que sin valores y derechos humanos fundamentales, la democracia puede ser una solución deficiente, cuando no una caricatura de forma de gobierno.

 
  
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  Józef Pinior (PSE). – (PL) Señor Presidente, señora Comisaria, el debate que estamos celebrando hoy se refiere a uno de los problemas más importantes que tiene planteados la Unión Europea, y desde luego el Parlamento Europeo: el respeto de los derechos humanos en el mundo, y la vigilancia del estado actual de la democracia global. Me parece que ambos informes constituyen un logro muy significativo del Parlamento Europeo. Quisiera dejar constancia de mi felicitación al señor Cappato, a la señora De Keyser y al señor Salafranca por la elaboración de estos informes.

En situaciones como éstas siempre nos enfrentamos con el siguiente dilema: ¿cómo podemos defender los derechos humanos, hablar de los principios legales que queremos ver realizados en otras regiones del mundo, y desarrollar al mismo tiempo una política europea eficaz? Éste es hoy el fundamento del arte de la política europea: encontrar el equilibrio entre ambos principios, la realización de todo el abanico de los derechos humanos y, al mismo tiempo, de la eficacia en las políticas. Éste es el grave problema con el que nos enfrentamos en Birmania, en China, en el Cáucaso y en muchas regiones del mundo. Creo que ambos informes son un intento muy acertado de mantener el equilibrio entre estos dos desafíos con que se enfrenta la Unión Europea.

Una cuestión adicional: quisiera aprovechar este debate para agradecer a la Comisaria Ferrero-Waldner su respuesta en relación con la supervisión de los derechos humanos en Mongolia. Mi información resultó ser cierta. Mongolia puede ser un ejemplo de país en el que efectivamente se advierte una tendencia positiva en el terreno de los derechos humanos. Mongolia ilustra la forma en que puede mejorar la situación en este ámbito. Es un país muy importante de Asia, que la Unión Europea podrá señalar en el futuro como ejemplo a otros países de Asia Central.

 
  
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  Fiona Hall (ALDE). – Señor Presidente, las misiones de observación electoral son un aspecto central y esencial del apoyo de la UE a los derechos humanos, a la democratización y a la buena gobernanza. Quisiera hacer una mención especial de las misiones de observación en África, porque existe una asociación especial entre la UE y los países de África, del Caribe y del Pacífico.

Las misiones acostumbran a realizarse dentro del marco de ayuda al desarrollo previsto por el Acuerdo de Cotonou. Por ejemplo, en las elecciones de 2006 en la República Democrática del Congo, hubo un importante apoyo técnico para la elaboración del censo electoral, y las misiones de observación electoral también pueden ayudar en la fase posterior a las elecciones, como pone de relieve el informe de la señora De Keyser. Existe una gran necesidad de ayuda práctica y técnica después de las elecciones, por ejemplo para la formación de los funcionarios y para los intercambios inter pares con otros parlamentarios. Los parlamentarios recién elegidos necesitan ayuda dirigida a reforzar su propia capacidad para exigir responsabilidades a su Ejecutivo. También se necesita un seguimiento político de las elecciones, basado obviamente en las recomendaciones de la misión de observación, que debe continuar hasta la siguiente ronda electoral.

Tengo algún otro punto. Es cierto que la misión de observación electoral tiene una importancia especial debido a su independencia y a no estar afectada por el resto del proceso. No es la Comisión, se diferencia de las relaciones exteriores y, aunque es cierto que la misión de observación debe dialogar con la delegación local de la Comisión, con los embajadores de los Estados miembros y también con las restantes misiones de observación, no depende de ninguno de ellos: su independencia es su fuerza. Aunque estoy de acuerdo con el enlace y la coordinación, no creo que debamos realizar misiones conjuntas con otros organismos, porque ello puede comprometer la independencia de la misión de observación de la UE, lo cual es de la mayor importancia.

Advierto la tendencia a ampliar las misiones de observación para que intervengan más en el sur del Mediterráneo. Puede entenderlo, pero no debería hacerse a expensas de las misiones de las democracias emergentes de Asia, América Latina y especialmente de África. Como ya han dicho otros, las misiones no son baratas, de forma que para que haya más tendremos que aumentar el presupuesto.

 
  
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  Raül Romeva i Rueda (Verts/ALE). – Señor Presidente, quiero, en primer lugar, felicitar al colega Cappato, tanto por el trabajo hecho como por el resultado.

Y, de hecho, quiero hacer extensiva esta felicitación al conjunto de la Subcomisión de Derechos Humanos, porque creo que con ese trabajo se demuestra, desde hace ya tiempo, que esta subcomisión ha llegado a su mayoría de edad, con todo lo que ello implica.

Con relación al informe, sin embargo, hay algunos aspectos que quisiéramos retomar, y pediríamos a nuestros colegas que hagamos un último esfuerzo para que sean reconocidos.

En primer lugar, reconocer y recordar una vez más que los derechos humanos son universales e indivisibles, lo cual no está afirmado explícitamente en el texto y quisiéramos que lo estuviera, por lo que hemos propuesto una enmienda al respecto.

En segundo lugar, sería bueno también que acordáramos que, en lo sucesivo, cada enviado especial de la Unión Europea tuviera un mandato claro con relación a los derechos humanos y, especialmente, con relación a garantizar que se cumplen las directrices de derechos humanos.

En tercer lugar, precisamente con relación a las directrices, creo que es importante recordar otra cuestión: aunque los derechos de las mujeres son, por definición, derechos humanos, entendemos que las especificidades que acompañan a menudo a ciertas vulneraciones, desde una perspectiva de género, hacen altamente recomendable que se adopten cuanto antes unas nuevas directrices relacionadas, precisamente, con los derechos de las mujeres.

Y, finalmente, aunque es cierto que son muchos los casos específicos que deberíamos mencionar aquí, cosa que no podemos hacer ni por espacio, ni por tiempo, sí quiero, al menos, aprovechar este debate para poner una vez más sobre la mesa la vulneración de los derechos humanos que está teniendo lugar en el Sáhara Occidental a manos de las autoridades marroquíes, siendo, como es éste, un caso claro de descolonización inacabada o mal acabada.

Es obligación, por tanto, de España y, por extensión, de la Unión Europea, el no inhibirse en este asunto, tanto más cuanto que el mismo Consejo de las Naciones Unidas ha hecho nuevamente un llamado para que el conflicto se resuelva con una solución justa y duradera acorde con el Derecho internacional, y todas y todos sabemos que ello implica, sobre todo, que se aplique el derecho de autodeterminación.

 
  
  

PRESIDE: MIGUEL ANGEL MARTÍNEZ MARTÍNEZ
Vicepresidente

 
  
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  Luisa Morgantini (GUE/NGL). – (IT) Señor Presidente, Señorías, me gustaría dar las gracias al señor Cappato y a la Subcomisión de Derechos Humanos. Sin embargo, no voy a hablar de este informe. Espero que la Subcomisión de Derechos Humanos se convierta en una Comisión de pleno derecho y deje de ser una subcomisión. Quiero también dar las gracias a la señora De Keyser y al señor Salafranca por su detallado y estimulante informe. Lamento no obstante que el informe no haya sido redactado conjuntamente por la Comisión de Asuntos Exteriores y la Comisión de Desarrollo, teniendo presente que los presidentes de ambas comisiones son también copresidentes del grupo de observación electoral del Parlamento Europeo.

Quisiera agradecer a la Comisión, y en particular a la señora Ferrero-Waldner, por el compromiso y la determinación de que han hecho gala al desarrollar el Instrumento Europeo para la Democracia y los Derechos Humanos con el fin de promover los derechos humanos mediante la observación electoral, en el convencimiento de que la democracia y los derechos humanos no precisan solamente de elecciones libres e imparciales, sino también de desarrollo y de una estrategia para combatir la pobreza.

Sólo dispongo de un minuto, por lo que me gustaría resalta la necesidad de mayor coherencia durante el período postelectoral. Tomemos por ejemplo el caso de Palestina. Creo que esta coherencia, así como la continuidad en el seguimiento de los informes y políticas de apoyo a los parlamentos nacionales, resulta esencial para la credibilidad del IEDDH. También es importante la propuesta de la señora Ferrero-Waldner de celebrar un segundo seminario conjunto sobre la observación electoral, especialmente si logramos involucrar a la sociedad civil y a los observadores locales de las elecciones, que para nosotros serían un canal de comunicación esencial.

 
  
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  Hélène Goudin (IND/DEM). – (SV) Señor Presidente, la UE es una unión de valores basada en la voluntad común de respetar los derechos humanos. La UE debe actuar siempre que no se respeten dentro de la UE o en las regiones próximas. Sin embargo, es lamentable que este Parlamento trate de utilizar los derechos humanos para hacer avanzar su propia posición en el ámbito de la política exterior a expensas de las competencias de los Estados miembros. No debemos olvidar que algunos de nuestros Estados miembros no siempre respetan los derechos humanos, por ejemplo en el caso del colectivo GLBT, a pesar de que nos golpeamos el pecho como fariseos y criticamos las políticas de terceros países.

 
  
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  Jim Allister (NI). – Señor Presidente, tengo que preguntar si este debate es únicamente un rito anual para halagar nuestra buena conciencia en el tema de los derechos humanos, o si en la UE queremos de verdad que haya cambios reales en aquellos países que los incumplen sistemáticamente.

Es cierto que la UE protesta, pero ¿la intensidad de nuestra protesta no está en proporción inversa a la importancia comercial de los países contra los que protestamos? Tomemos el caso de la India y de China. Estamos cortejando a ambos países en el terreno comercial. ¿Hasta qué punto nos tomamos en serio la agenda de los derechos humanos con ellos? ¿Por qué nuestros acuerdos comerciales no incluyen medidas reales de presión relacionadas con los derechos humanos? ¿Es cierto que el comercio tiene más importancia para la UE que la represión?

Contemplo la India, con su discriminación basada en castas, con su terrible historial de trabajo servil y comercio sexual, y con sus numerosos abusos contra la libertad religiosa. Y entonces descubro que todo lo que tenemos con la India es un diálogo ad hoc y que no existe un compromiso significativo en asuntos de derechos humanos. No es de extrañar que las cosas no vayan mejor.

También debo decir que a veces nuestro enfoque es parcial. Cuando se trata de la ayuda al desarrollo, la UE presiona duramente por un programa de derechos que incluye el aborto, aun cuando sea ofensivo para la cultura local, como ocurre en Kenia, donde las ONG financiadas por la UE usan los fondos para pagar abortos que vulneran las costumbres y las leyes locales.

¿No deberíamos centrarnos en los derechos fundamentales y usar preferiblemente nuestros fondos para el desarrollo en el suministro de alimentos y agua, en vez de traficar con nuestras propias prioridades, aunque estén disfrazadas de política sanitaria?

 
  
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  Ari Vatanen (PPE-DE). – Señor Presidente, ceo que hoy es un buen día para reflexionar sobre la importancia de las elecciones y de las misiones de observación. Esta misma mañana hemos oído un nuevo conjunto de resultados sobre los candidatos estadounidenses. Allí parece como si las elecciones durasen años, y aún no sabemos quién va a ser el candidato demócrata a las presidenciales. Yo creo que será Obama, pero mi opinión no cuenta.

Mientras que este tema se prolonga durante meses en los EE.UU., se han celebrado elecciones en Rusia, y hoy el señor Putin, por decirlo así, ha hecho entrega de la presidencia al señor Medvedev. Quizá debería decir que el señor Medvedev ganó las elecciones, pero esto no sería realmente la definición correcta, porque la campaña electoral del señor Medvedev duró solamente un día – esto es lo que decía el comunicado de prensa del Kremlin. Incluso especificaba que ese día no era remunerado. ¿Cómo se puede hacer una campaña electoral en un día? Se puede hacer cuando sabes que vas a recibir 17 veces más cobertura televisiva que los restantes tres candidatos juntos. Así que éste es el triste palmarés de Rusia. El pueblo ruso se merece algo mejor. Y esto no son invectivas contra el Kremlin. Tenemos que salir en defensa del pueblo ruso y de los pueblos de todos los países que aún no tienen democracia en la forma en que nosotros la entendemos.

¿Son importantes estas misiones de observación? Sí, son muy importantes, porque se trata de construir la democracia, que es nuestra principal misión en esta Cámara. El señor Salafranca y la señora De Keyser han elaborado un informe muy bueno, pero sencillamente tenemos que seguir vigilando este asunto. La UE tiene que ser mucho más enérgica. No podemos permanecer callados, se lo debemos a los pueblos que no han alcanzado aún la democracia.

 
  
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  Richard Howitt (PSE). – Señor Presidente, mi felicitación a un ponente excelente, Marco Cappato, por el informe anual sobre derechos humanos.

Para explicar dos de nuestras enmiendas como Grupo Socialista: en primer lugar, respeto su posición y la de ustedes sobre Gandhi y la no violencia, y creo que han atraído la atención del Parlamento sobre una tradición muy importante. Pero tratamos de suprimir este apartado porque no puede ser el único principio rector de la PESC europea. La pacificación y el mantenimiento de la paz requieren a veces medios militares, a pesar de los cual son una parte honorable y noble de lo que podemos y debemos hacer para crear un mundo más pacífico y próspero.

En segundo lugar, en relación con nuestra enmienda sobre el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, comparto su preocupación porque viajo regularmente a Ginebra junto con mis colegas de la Subcomisión. Ha sido decepcionante comprobar la polarización que sigue existiendo en relación con los territorios palestinos ocupados, la mentalidad de bloques, especialmente en el grupo africano, aunque también nosotros en Europa tenemos que evitarla. No obstante, considero muy importante que sigamos apoyando este año el espíritu de la reforma de la ONU, que reconozcamos el papel positivo desempeñado por los Estados miembros de la UE en el Consejo de Derechos Humanos y también que el proceso de revisión por homólogos acaba de empezar y que llevarlo a cabo de forma abierta, completa y eficaz es lo mejor que podemos hacer para apoyar esta institución.

Por último, en el considerando P y en el apartado 4 pedimos a la Comisión y al Consejo que refrenden la propuesta de consenso sobre la promoción de la democracia dentro de la política de vecindad, de los criterios de Copenhague y de nuestras estrategias regionales en todo el mundo. Aunque hablamos de promover la democracia, no existe una única definición europea de este concepto. Del mismo modo que alcanzamos un consenso sobre desarrollo, la idea de que la Comisión, los Estados miembros y el Parlamento definan conjuntamente la democracia y nos comprometamos a promoverla en el mundo es sumamente poderosa. El señor Solana la ha apoyado y confío en que quedará constancia de que tanto el Consejo como especialmente la Comisión también la han apoyado hoy.

 
  
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  Ona Juknevičienė (ALDE). – (LT) El año pasado el informe de la UE constaba de 104 páginas, 4 de las cuales estaban dedicadas al tema de los derechos humanos. Este año las cifras correspondientes son 216 y 10. Se han repetido otra vez datos contenidos en el informe del pasado año, como la creación de la Agencia de los Derechos Humanos y la labor desarrollada por el Parlamento en este ámbito. A pesar de ello, el informe presenta un relato detallado de la forma en que los europeos estamos defendiendo los derechos de las personas en todo el mundo.

Sin embargo, ni en el informe ni en la resolución se dice una palabra sobre la protección de los derechos humanos cuando se infringen dentro de la Unión. ¿Es que acaso no se producen violaciones de los derechos humanos en la UE, o es quizás que cuando se cometen las resolvemos con justicia y sin demoras? En mi opinión no ocurre ni lo uno ni lo otro. Parece que es más fácil hablar de los pecados de los demás que admitir los propios.

¿No sabemos que en Londres las agencias ilegales de contratación convierten en esclavos a los inmigrantes de Lituania y Polonia? ¿No sabemos que en París se están produciendo detenciones masivas de ‘ilegales’ por orden del Presidente Sarkozy? ¿Qué pasa con las acciones ilegales contra los rumanos en Roma? Naturalmente, los agraviados pueden apelar al tribunal de Estrasburgo. Al cabo de varios años, cuando los casos pendientes en este tribunal se cuenten por miles, es posible que se haga justicia. Pero cada día y cada hora tienen la máxima importancia para las personas afectadas.

Hemos sido elegidos para trabajar por nuestro pueblo, para representarlo y para proteger sus derechos. Pongamos manos a la obra. En Europa todas las personas deberían tener seguridad. De este modo nos haríamos más fuertes y estaríamos en mejores condiciones de ayudar a los demás.

 
  
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  Presidente. − Gracias, colega. Estamos en aquello de «ver la paja en el ojo ajeno y no ver la viga en el ojo propio».

 
  
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  Margrete Auken (Verts/ALE). – (DA) Señor Presidente, gracias por un magnífico informe sobre los derechos humanos. Sin embargo, tiene un grave defecto. El principal problema de derechos humanos que tiene el mundo – la discriminación contra 260 millones de Dalits sin casta – apenas se menciona escuetamente, y sólo en relación con una lista de situaciones que podrían ser causa de discriminación. En febrero del pasado año aprobamos una decisión de gran alcance sobre esta materia, y por consiguiente es preocupante que la enmienda propuesta por el Grupo de los Verdes/Alianza Libre Europea haya sido rechazada por la Comisión de Asuntos Exteriores. Habíamos propuesto que, junto con la ONU, la UE preparase unas directrices para luchar contra la discriminación de las castas y planteara el problema en los encuentros de máximo nivel con los países en cuestión. ¿Han vuelto a intervenir los gobiernos de la India y del Reino Unido, que el año pasado estuvieron en contra de la decisión, y lo han conseguido esta vez?

El problema existe en muchos países del Sur de Asia, pero si menciono a la India es porque se trata de un país democrático, un hecho que ha sido destacado como el factor más importante en relación con los derechos humanos. Es un país democrático e incluso tiene unas buenas leyes contra la discriminación de castas. Sin embargo se infringen constantemente. La democracia de la India merece que estas leyes sean respetadas, para que la India se convierta en un modelo para los demás. Pero también resulta vergonzoso que la UE mire hacia otro lado ante los padecimientos de los Dalits, y que también lo haga el Parlamento. El año pasado se podían decir estar cosas. ¿Qué ha pasado para que no las podamos decir hoy? ¿Está mejorando la situación de los Dalits? ¿Está desapareciendo la discriminación? No, todos los que estamos aquí sabemos que esto no es así. Entonces, ¿por qué la situación desesperada de esta gente no recibe más atención activa por parte de la UE?

 
  
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  Willy Meyer Pleite (GUE/NGL). – Señor Presidente, muchas gracias. Señorías, el pasado 13 de abril fue detenido en Marrakech el ciudadano Ennaama Asfari, defensor de los derechos humanos en el Sáhara Occidental. Una detención más que se ha producido en Marruecos.

Con esto quiero decir a sus Señorías que no debemos olvidar que la Unión Europea es responsable del proceso de descolonización auspiciado por las Naciones Unidas. Somos responsables y, por lo tanto, es obligado en cualquier informe de derechos humanos plantear que la Unión Europea debe ser exigente, vigilante y cumplidora de las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

En segundo lugar, Señorías, estamos en una civilización, en el siglo XXI, donde la población se está empobreciendo, tiene más hambre, tiene más enfermedades y es más desigual. En los últimos diez años, según las Naciones Unidas, África se ha empobrecido. Por lo tanto, yo quiero exigir, plantear, pedir, que se reconozca que los derechos humanos son todos: los económicos, los sociales, los culturales y los políticos. Si tal vez tuviéramos un baremo nivelado, nos llevaríamos muchas sorpresas al establecer el ranking de países que no respetan los derechos humanos. Por eso, yo creo que debemos tener una sensibilidad mucho mayor y plantear la totalidad del cumplimiento de los derechos humanos.

 
  
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  Kathy Sinnott (IND/DEM). – Señor Presidente, es importante que a la hora de debatir sobre las elecciones y las misiones de observación nos contemplemos a nosotros mismos a la luz del Tratado de Lisboa. ¿Cuántas personas de entre el medio millar de millones de europeos, fuera del circulo político íntimo del Consejo, elegirán al Presidente de Europa? Ninguna. ¿Cuántas de entre el público en general elegirán al primer ministro europeo, al Presidente de la Comisión? De nuevo ninguna.

Quizá empecemos a hacer progresos con la promoción de la democracia en el mundo cuando la propia UE adopte la democracia. Como el señor Bonde ha señalado esta noche, cuando al hablar sobre democracia el Presidente de China pregunte al futuro Presidente de Europa por cuántos votos ha sido elegido, será un momento muy embarazoso.

 
  
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  Urszula Gacek (PPE-DE). – Señor Presidente, me ha producido gran satisfacción el excelente informe sobre el papel del Parlamento Europeo en la observación de las elecciones. En las democracias jóvenes y en desarrollo, la observación electoral se considera justamente como una prioridad de la UE y una demostración del compromiso con esos países.

Sin embargo, veo también otro papel para nuestros Estados miembros, para nuestras denominadas ‘democracias maduras’, que consiste en dirigir con el ejemplo.

Recuerdo un encendido debate en Polonia antes de las elecciones generales de octubre de 2007. La OSCE quería desplegar un pequeño equipo de observadores. Esta solicitud se enfrentó inicialmente a una reacción negativa de muchos políticos que veían en ello una afrenta y un insulto. Pero no lo era. Las misiones de observación se han desplegado en muchas de las democracias europeas antiguas. Las elecciones presidenciales francesas son sólo un ejemplo. Al final, los observadores de las presidenciales acabaron por ser bienvenidos en Polonia.

A la hora de convencer a las democracias nacientes o de reciente creación que se niegan a autorizar a los observadores internacionales, debemos demostrar que también nosotros permitimos a los demás que nos examinen. Nuestros propios procesos electorales no están exentos de problemas. Los británicos han documentado casos de fraude electoral en el voto por correo, y todos nos enfrentamos a nuevos desafíos, como por ejemplo el voto por Internet en el futuro.

Por eso debemos estar dispuestos a ser observados, porque esto sólo puede aumentar nuestra propia credibilidad.

 
  
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  Libor Rouček (PSE). – (CS) Estamos debatiendo hoy dos informes relacionados muy estrechamente entre sí: el informe anual sobre la situación de los derechos humanos en el mundo y el informe sobre las misiones de observación electoral de la UE. Las elecciones libres y el derecho a la democracia son derechos humanos fundamentales consagrados, inter alia, por el Pacto Internacional de Derechos Humanos y Políticos y también por la Declaración del Milenio de la ONU. Por estos motivos, la promoción de la democracia es uno de los principales objetivos de la política exterior de la UE. Para que dicha promoción sea eficaz, necesitamos reforzar nuestra política exterior y de seguridad común, y hacer que las misiones de observación electoral de la UE sean más eficientes.

Apoyo, por consiguiente, las recomendaciones de nuestros ponentes. También creo, por ejemplo, que el proceso electoral, incluyendo la fase anterior y posterior a las elecciones, debería incluirse en el diálogo político con los terceros países que correspondan. Uno de los objetivos de un proceso electoral, no sólo de la votación, sino también de la fase preelectoral y postelectoral, debería consistir asimismo en la consolidación de instituciones democráticas como el Estado de derecho, la independencia de la prensa y de los jueces, la sociedad civil, etc. También estoy convencido, basándome en mi experiencia personal en las misiones de observación, que el Parlamento Europeo puede y debe desempeñar un papel mucho más eficaz y relevante en este proceso.

Para concluir, quisiera decir algunas palabras en calidad de representante de la República Checa respecto a la ratificación del Estatuto de Roma. Como ya hice el pasado año, quisiera invitar a los miembros del Parlamento y del Senado de la República Checa a ratificar cuanto antes el Estatuto de Roma. En mi opinión, el hecho de que la República Checa, que ejercerá la Presidencia de la UE durante la primera mitad del próximo año, sea el único Estado miembros de la UE que no lo ha ratificado aún es una vergüenza para el que, por desgracia en este caso, es mi país de nacimiento.

 
  
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  Sarah Ludford (ALDE). – Señor Presidente, para empezar diré – directamente a la atención de la Comisión y del Consejo – que la UE tiene que apoyar seriamente la fiscal de la Corte Penal Internacional a formular cargos contra dos individuos que presuntamente han perpetrado abusos contra los derechos humanos en Darfur, uno de ellos un ministro en ejercicio del Gobierno sudanés. Hasta ahora la respuesta de la UE ha sido débil, lo que resulta bastante vergonzoso teniendo en cuenta que nos arrogamos el mérito – o la mayor parte del mismo – de la creación de la CPI.

Incluso corremos el riesgo de que se nos adelanten los Estados Unidos. En un interesante discurso pronunciado hace quince días, John Bellinger, responsable de asuntos legales del Departamento de Estado, dijo que los Estados Unidos estaban dispuestos, sin modificar su postura teórica respecto a la CPI, a respaldar en la práctica su labor, y mencionó específicamente el caso de Darfur. Por eso creo que deberíamos darnos prisa a apoyar a la CPI en el tema de Darfur.

Hablando de los Estados Unidos, hay una posibilidad de que, quienquiera que gane las elecciones presidenciales, se ponga fin a los abusos – o al menos a los peores – de la guerra contra el terrorismo. Todos los candidatos se han comprometido a cerrar Guantánamo, pero la UE tiene que colaborar, siendo consecuente con su petición de cierre y encabezando una iniciativa internacional para trasladar a los detenidos que no van a recibir un juicio justo. Pero al mismo tiempo – y estoy de acuerdo con quienes afirman que, para tener credibilidad en el mundo, la UE debe respetar internamente los derechos humanos – deberíamos rendir las cuentas que todavía no hemos rendido por la complicidad de los gobiernos europeos con las entregas extraordinarias, – lo que, traducido, significa secuestros y torturas.

 
  
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  Maria da Assunção Esteves (PPE-DE).(PT) Así es como están las cosas. La pena de muerte, la tortura y el hambre son fenómenos bárbaros que se siguen produciendo en este mundo que en parte gobernamos. Sin embargo, las cosas continuarán así sólo si queremos que continúen. La Europa de la Ilustración, de los valores y de la dignidad carece de coherencia política. El Parlamento Europeo y el Consejo no adoptan siempre la misma posición en este ámbito, pero sólo hay una vía, que las instituciones europeas actúen consecuentemente en todas sus políticas internas y externas. Albergamos ciertas esperanzas sobre la eficacia del nuevo Servicio de Acción Exterior previsto en el Tratado de Lisboa para el ámbito de los derechos humanos.

Sin embargo, el mundo está lleno de casos que son motivo de preocupación: los Estados Unidos aplican la pena de muerte igual que los países africanos; en China no tienen únicamente el problema del Tíbet, sino el de la mano de obra esclava, la tortura y las ejecuciones sumarias. Estos ejemplos nos deberían obligar a poner fin a nuestra falta de coherencia. Europa necesita una política anticipatoria en el terreno de los derechos humanos. Es importante movilizar a la sociedad civil, pero no debemos olvidar que la lucha por los derechos corresponde en primer lugar a los Estados y a su diplomacia. El Presidente francés tenía razón cuando dijo que no asistiría a los Juegos Olímpicos de Pekín. Tampoco deberían asistir los Jefes de Estado de la UE. La Unión es una unidad basada en valores. No basta con que Europa haga declaraciones y apruebe resoluciones. La Unión Europea no puede vender su alma.

 
  
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  Genowefa Grabowska (PSE). – (PL) Señora Comisaria, al felicitar a los tres ponentes, quisiera hacer especial hincapié en el respeto absoluto e indisputable que merecen los derechos de las mujeres en todos los ámbitos de la vida pública, en las relaciones sociales y en las relaciones meramente privadas – no solamente en teoría, sino también en la práctica.

Esto exige sobre todo la eliminación de todas las formas de discriminación y de violencia contra las mujeres y las niñas. Sin embargo, con esto no basta. Observemos lo que ocurre en Europa. La Unión Europea está preparando una serie de resoluciones para instar a los Estados miembros a tratar con igualdad a las mujeres y a los hombres, y posteriormente comprobará la forma en que estos principios se aplican en la práctica. Sin embargo, señora Comisaria, tengo mucha curiosidad por saber si la integración de la perspectiva de género se aplicará a las estructuras internas de la Unión Europea. Cuando se creen nuevas instituciones de la UE, por ejemplo, y se ocupen los cuatro puestos de mayor rango – el Presidente de la Unión, los Presidentes de la Comisión y del Parlamento y el Alto Representante de la UE para la Política Exterior y de Seguridad Común, ¿habrá una disposición que refleje este principio?

Señorías, ese será el momento de la verdad, donde se comprobará si nuestra visión de los derechos de la mujer es en realidad la que decimos que es.

 
  
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  Maria Eleni Koppa (PSE). – (EL) Señor Presidente, el informe que estamos examinando hoy es la manifestación más señalada del Parlamento Europeo sobre la política de derechos humanos en todo el mundo. Los desafíos son grandes; el Parlamento Europeo puede y debe actuar como garante de la democracia y de la dignidad humana.

Es importante que la UE presente una postura firme y unida en relación con estos asuntos. Ésta es la única forma en que puede contribuir a reforzar y mejorar la eficacia de la acción común.

No deberíamos tener dobles raseros según sean los intereses en juego. Debemos incluir entre los principales objetivos de nuestra política la abolición de la pena de muerte y de la tortura, y la protección de los niños atrapados en los conflictos armados. La protección de los derechos humanos debe penetrar en todas nuestras relaciones y acuerdos con terceros países. No se debe tolerar ninguna desviación ni conveniencia en este tema.

Los derechos humanos deben ser nuestra estrella orientadora en cualquier elección política que hagamos.

Permítanme concluir agradeciendo al ponente su excelente y detallado informe.

 
  
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  Marios Matsakis (ALDE). – Señor Presidente, cuando la UE habla sobre las violaciones de los derechos humanos en terceros países, para ser suficientemente persuasiva debería ella misma exhibir un historial brillante de respeto de tales derechos por parte de todos sus Estados miembros.

Como han dicho otros oradores, por desgracia esto no es así. Solamente daré un ejemplo referido a Gran Bretaña. Transgrediendo las convenciones internacionales, el Reino Unido mantiene dos colonias en otro Estado miembro, en Chipre. En dichas colonias, es decir, Akrotiri y Dhekelia, viven aproximadamente 10 000 civiles chipriotas que son ciudadanos de la UE a pesar de que sus hogares están en un territorio que Gran Bretaña, por razones obvias, ha excluido de la UE. Estas personas carecen del derecho humano fundamental de elegir a su propio poder ejecutivo. Están gobernados por un general del ejército británico nombrado por la reina de Inglaterra, y carecen del derecho a elegir un parlamento. Las leyes aplicables a estas colonias corresponden por completo as la jurisdicción del gobernador. De hecho, estos civiles de la UE viven bajo una dictadura militar británica.

Es una auténtica vergüenza que el PE, la Comisión y el Consejo siempre miren para otro lado cuando se trata de esta situación.

La razón quizás sea que otros Estados miembros tienen sus propios trapos sucios que no desean mostrar en público, o que estas instituciones no creen realmente en los principios de la democracia y de la justicia que pretender defender, o que la UE se preocupa solamente de los derechos humanos cuando no tienen que ver con sus propios países.

Pero la razón no importa. Una cosa es cierta: la continuación de la colonización británica de Chipre implica desprestigio y falta de credibilidad para cualquier informe de la UE sobre los derechos humanos en el mundo.

 
  
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  Corina Creţu (PSE). – (RO) Señor Presidente, señora Comisaria, estimados colegas, quisiera felicitar a la señora De Kayser y unirme a quienes han hablado aquí sobre la relación entre los derechos humanos, las elecciones y la democracia. Vengo de un país, Rumanía, que ha sufrido años de totalitarismo, y quizás nosotros, quienes aún recordamos aquellos tiempos, deberíamos hacer un mayor hincapié en la importancia que tiene organizar unas elecciones democráticas, libres y apropiadas.

Un famoso profesor norteamericano, Larry Diamond, ha llamado la atención recientemente sobre un fenómeno preocupante que denomina “recesión democrática”. Como demuestran también los informes recientes de Freedom House, 2007 fue el peor año para la libertad en el mundo desde el final de la guerra fría.

En estas circunstancias, estoy de acuerdo en que antes, durante y después de las elecciones, la tarea más importante que tienen la Comisión Europea, el Parlamento Europeo y los Estados miembros de la UE consiste en preparar una estrategia conjunta y global para promover la democracia. Apoyo la idea de ayudar a los parlamentarios recientemente elegidos a realizar su labor legislativa ajustándose lo más posible a los niveles democráticos reconocidos.

No obstante, quisiera resaltar que no todos los defectos organizativos son intentos de fraude, aunque es esencial determinar en qué medida el marco jurídico ofrece equidad y transparencia para el proceso electoral.

 
  
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  Presidente. − Entramos ahora en el turno de oradores que toman la palabra habiendo «cazado el ojo» del Presidente. Quiero decirles que en la reunión que hemos tenido hoy del Grupo de alto nivel para la igualdad de género y la diversidad algún Vicepresidente ha sido muy criticado porque dice que sólo «cazan el ojo» los diputados hombres y que, en cambio, no «cazan el ojo» las señoras diputadas. Quiero decirles que, en este caso, yo lo voy a tener muy fácil, porque todas las que han pedido «cazar el ojo» son señoras. Por lo tanto, no vamos a caer en la crítica de que hemos sido objeto hace apenas una hora.

 
  
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  Marianne Mikko (PSE). – (ET)Señorías, el informe de Marco Cappato sobre los derechos humanos merece los mayores elogios. Estoy de acuerdo en que la Unión Europea debe hacer un mayor esfuerzo para proseguir una política verdaderamente coherente y sólida de promoción de los derechos humanos en el mundo. Es cierto que la vigilancia de la protección de los derechos humanos tiene que ser más eficaz.

Apoyo la Política Exterior y de Seguridad Común de la Unión Europea. Hablar con una única voz nos permitirá reaccionar eficazmente ante cualquier tipo de violación de los derechos humanos en el mundo. Esto puede suponer la salvación de miles de vidas humanas. Apoyo la propuesta de convocar en 2009 una Conferencia Europea sobre la no violencia.

La participación de los miembros del PE en la observación de las elecciones es sumamente importante. Sin embargo, los diputados deben comportarse de forma imparcial, como han subrayado los ponentes señora De Keyser y señor Salafranca. ¿Cómo se puede hacer que sea más eficaz tanto la participación de grupos del Parlamento Europeo en la observación electoral como el trabajo de las misiones de observación europeas sin que se perjudiquen mutuamente? Entre todos tenemos que encontrar la solución.

La Unión Europea tiene que ver cada vez más con los derechos humanos. Y el mundo podrá comprobar que la solidaridad y la protección de los derechos fundamentales son dos de nuestros principios básicos, sin los que ningún país puede alcanzar la prosperidad.

 
  
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  Marie Anne Isler Béguin (Verts/ALE).(FR) Señor Presidente, muchas gracias por defender la igualdad de género. Personalmente desearía felicitar a los ponentes por los tres informes, pero también me gustaría destacar la importancia de las misiones de observación que llevamos a cabo en todo el mundo. Considero que vale la pena repetirlo: se trata de actuaciones especialmente positivas que realmente deberían ser difundidas entre nuestros conciudadanos, quizás de forma especial durante la fase previa a las elecciones.

Me limitaré a rendir homenaje a todos los observadores, porque al fin y al cabo, a pesar de que como jefes de misión estamos presentes sobre el terreno y realizamos también misiones de observación, contamos en todo el mundo con cientos de expertos – jóvenes y no tan jóvenes – que acuden generosamente a apoyar la democracia en otros países. No creo haberlo destacado suficientemente. Sin esta red de observadores no podríamos tener estas magníficas misiones de observación. También quisiera referirme al entusiasmo con que las poblaciones los acogen, en particular a los observadores a largo plazo que permanecen en el país durante algún tiempo.

No obstante, me siento decepcionada porque mis colegas diputados no hayan apoyado mi enmienda dirigida a aumentar el presupuesto, porque considero que con cuantos más conocimientos especializados contemos en las misiones electorales, más frecuentes serán las solicitudes de apoyo de la Unión Europea. Sería una auténtica desgracia que la falta de recursos nos impidiese responder a estas solicitudes de los países.

 
  
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  Katrin Saks (PSE). – (ET) He pedido la palabra para hacer un llamamiento para que se preste una mayor atención a los derechos humanos en Afganistán, un país al que los Estados miembros y la Unión Europea en su conjunto han contribuido de forma sustancial.

He visitado Afganistán la semana pasada formando parte de la delegación del Parlamento Europeo y me gustaría mencionarles dos nombres.

Perwiz Kambakhsh, un joven periodista condenado a muerte por descargar de Internet documentos sobre la situación de las mujeres en el Islam. Su destino está ahora en manos del Presidente Karzai.

El segundo es Malalai Joya, una joven parlamentaria que, tras haber criticado el poder de los señores de la guerra en el Gobierno y en el Parlamento, simplemente fue expulsada de este último. Ha sido despojada ilegalmente de sus derechos. No existe ninguna estipulación legal al respecto.

Ahora no se trata ya únicamente de no haber podido reivindicar sus derechos o su mandato ante los tribunales, sino también de que su vida corre peligro. Hemos estado con ella y realmente necesita nuestra ayuda e intervención urgente.

La Unión Europea en su conjunto debería reflexionar más sobre el Afganistán que estamos construyendo, teniendo presente en particular la Conferencia Internacional de París, en la que se debatirá el incremento de la ayuda a este país.

 
  
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  Janez Lenarčič, Presidente en ejercicio del Consejo. (SL) Por desgracia, el tiempo asignado al representante del Consejo en este debate ya ha expirado, y por consiguiente seré disciplinado y extremadamente breve. Permítanme sencillamente felicitar a todos los ponentes por sus informes, de una calidad y utilidad extraordinarias. Quisiera agradecer sus opiniones a todos cuantos han participado en este debate. En nombre de la Presidencia, les aseguro que trataremos de tenerlas en cuenta, en la medida de lo posible, para el desarrollo de las futuras actividades del Consejo.

 
  
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  Presidente. − Gracias, señor Ministro. En realidad, en este debate, tanto el Consejo como la Comisión no tienen tiempo fijado, por más que pueda parecer extraño. Por lo tanto, se habrá excedido usted en la autoconsideración del tiempo del que disponía. Muchas gracias, en cualquier caso, por haberlo usado tan moderadamente en esta segunda intervención. Y tiene la palabra ahora nuestra querida Comisaria, la señora Ferrero-Waldner.

 
  
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  Benita Ferrero-Waldner, Miembro de la Comisión. Señor Presidente, puesto que antes no hice referencia a los temas de derechos humanos, trataré ahora de aportar algunas ideas. Quisiera añadir algo al respecto.

Los diálogos sobre derechos humanos se han convertido en un aspecto más importante cada día de las actividades de la UE orientadas a promover los derechos humanos en todo en mundo. En línea con las directrices de diciembre de 2001 en materia de diálogos sobre derechos humanos, la Unión Europea ha entablado unos 30 diálogos de esta índole, y se está examinando la conveniencia de iniciar otros más, por ejemplo con Asia Central, el Cáucaso meridional, Sudáfrica y posiblemente algunos importantes socios latinoamericanos. En la preparación de las reuniones participan normalmente las ONG de la sociedad civil y de derechos humanos del país en cuestión. Hemos obtenido también muy buenos y constructivos resultados con algunos de nuestros asociados vecinos, y tenemos que decir que los resultados del reciente diálogo con Rusia son dispares. A propósito, Rusia fue el primer país donde la Comisión y el Secretariado del Consejo celebraron una breve reunión con un número reducido de diputados a raíz del informe Valenciano, con el fin de responder a sus inquietudes acerca de una mejor coordinación e información. Espero que resulte beneficioso para todas las partes implicadas.

El nuevo Instrumento Europeo para la Democracia y los Derechos Humanos está siendo aplicado actualmente con toda celeridad, y los servicios de la Comisión están evaluando dos convocatorias de propuestas para el Objetivo 1 – los países más difíciles – y otra para los defensores de los derechos humanos. Se han publicado la mayor parte de los programas de apoyo por país (CBSS, en sus siglas en inglés), y actualmente están siendo evaluados por nuestras delegaciones a nivel del país, por lo que espero que para el verano se habrán podido poner en marcha casi todos ellos.

También estamos integrando activamente los derechos humanos y la seguridad de las personas dentro de los planteamientos y políticas correspondientes. En el futuro será ciertamente un hecho la nueva estrategia de seguridad europea, y espero que podamos aplicar una visión de la seguridad sólida y centrada en las personas, porque la seguridad humana aspira precisamente a incorporar los derechos humanos y las inquietudes acerca de la seguridad y del desarrollo. Ambos aspectos tienen que estar presentes, la liberación del miedo y la liberación de la necesidad.

Quiera llamar su atención sobre algunos temas específicos. Han sido varios los oradores que han mencionado los derechos humanos dentro de la Unión Europea. Desde el año 2004 no ha habido un informe del Parlamento Europeo sobre este asunto. Desde luego es muy importante abordar este tipo de problemas, y contamos con dos instrumentos clave para hacerlo. Uno de ellos es el Consejo de Europa, y en segundo lugar tenemos una agencia de derechos humanos, que acaba de ser creada en Viena, la cual vigilará la situación en los Estados miembros y preparará informes anuales.

También quisiera referirme a algo que mencionó un colega que por desgracia ya se ha marchado, la protección de los cristianos en terceros países. La Unión Europea está radicalmente en contra de cualquier discriminación que afecte a los grupos religiosos, y nuestro diálogo con terceros países incluye este tema siempre que procede, e intentamos tratarlo explícitamente.

También diré algunas palabras sobre las misiones de observación electoral. Muchos de los que han intervenido ya han sido excelentes jefes de misión. Sólo puedo insistir de nuevo en la independencia de las MOE, la coherencia de sus políticas y de sus agentes y especialmente su profesionalidad. Ésta es la dirección en la que queremos seguir avanzando en el futuro.

Respecto a los problemas de la mujer – evidentemente, ya se imaginarán que como mujer me tomo muy en serio las cuestiones de género. Hace muy poco, el 6 de marzo, organicé una conferencia de mujeres de la que naturalmente pronto haremos el seguimiento. En todas las actuaciones se incluye la perspectiva de género. En las directrices para la observación electoral existe una sección específica dedicada a las mujeres. Hay una importante resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, la número 1325, sobre las mujeres en los conflictos, cuyo seguimiento es urgente realizar. Pronto publicaremos también proyectos relacionados con el desarrollo de la mujer. Quisiera decir tan sólo que en la Comisión Barroso, a la que pertenezco, la tercera parte somos mujeres. Creo que no debería importar siempre la cuota, sino también la calidad. En este contexto, puedo afirmar que en general la Comisión promueve una vida reproductiva saludable. Esto es importante para la vida de las mujeres y de los niños. Es uno de los proyectos de Kenia a los que me he referido, pero naturalmente abarca a todo el mundo y por eso creo que es importante mencionarlo.

Otro punto muy específico es la CPI – la Corte Penal Internacional – que cuenta con el enérgico respaldo de la Comisión Europea. Hemos aportado 4 millones de euros al Marco Anual 2008 del IEDDH. La cláusula CPI forma parte de nuestros acuerdos. Hemos hecho gestiones para que la CPI sea aceptada por nuestros socios, pero como actúan otros tribunales internacionales – como en el caso de Cambodia y otros muchos – estamos trabajando en este asunto con sumo cuidado.

Permítanme concluir respondiente al llamamiento del señor Howitt para refrendar aquí la promoción de la democracia, como han hecho otros. Se trata naturalmente de nuestro sustento cotidiano. La Comisión ha sido reconocida como una institución clave en la promoción de la democracia a través de nuestras MOE y de otras medidas de apoyo a las elecciones, a los esfuerzos democráticos de terceros países y a organizaciones internacionales como la ONU, la OSCE y el Consejo de Europa. Pueden estar seguros de que nos tomamos la promoción de la democracia tan seriamente como el que más de la Unión Europea.

 
  
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  Sarah Ludford (ALDE). – Señor Presidente, quisiera hacer una pregunta a la señora Comisaria antes de que termine: mencionó la Corte Penal Internacional y el apoyo que recibe de la Comisión, pero ¿podría responder específicamente a mi pregunta y decirme en concreto qué va a hacer la UE, y en su caso la Comisión, para aplicar las órdenes de detención contra estos personajes de Sudán?

No respondió a mi pregunta y le agradecería...

(El Presidente interrumpe a la oradora.)

 
  
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  Benita Ferrero-Waldner, Miembro de la Comisión. Señor Presidente, como he dicho apoyamos con carácter general a la Corte Penal Internacional, pero después es a ésta a la que corresponde decidir a quién debe proteger y cómo debe actuar.

Lógicamente, todo esto pertenece a la agenda de la Corte Penal, y no a la nuestra.

 
  
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  Marco Cappato, ponente. – (IT) Señor Presidente, Señorías, respondo a algunos diputados que no se encuentran presentes, pero a pesar de ello quisiera aclarar algo: el informe sí menciona los derechos de las minorías y la liberad religiosa. Si no menciona el respeto de los derechos humanos dentro de la UE es simplemente porque ello no incumbía a este informe.

No obstante, creo que realmente lo hemos tratado de diversas formas, porque no nos hemos limitado a enumerar las críticas contra todos los demás, sino que hemos hablado también de nosotros, de la forma en que utilizamos, mejor o peor, los instrumentos a nuestro alcance, y del respeto a la legislación de la UE. Cuando decimos que las cláusulas de derechos humanos no se aplican correctamente, ¡estamos hablando de nosotros! Por consiguiente, no creo que el informe deba ser criticado por ello.

Me parece que el señor Lenarčič ha hablado extensamente sobre los instrumentos que deben utilizarse. La recomendación que quisiera hacer, y que está en el informe, es que hablemos más de los resultados y menos de los instrumentos individuales que existen.

El señor Agnoletto nos criticó por no hablar bastante sobre la dimensión colectiva de los derechos humanos. En realidad, considero que los derechos humanos fundamentales se basan ante todo en los derechos individuales. Actualmente, incluso cuando se trata de genocidio, el más colectivo y terrible de los crímenes, las personas individuales pueden plantear su caso ante la Corte Penal Internacional, protegiendo así sus derechos individuales. El derecho a la democracia es ahora un derecho humano fundamental, y se trata de un instrumento importante que puede ser utilizado.

En mi opinión, la integración de las políticas debería centrarse más en el respeto a los derechos humanos en términos de políticas de inmigración y de lucha contra la droga. Quisiera concluir respondiendo al señor Howitt. El informe no pretende que la no violencia sea la única forma de promover los derechos humanos, pero sí la más apropiada. Defiende la no violencia no sólo en cuanto ausencia de violencia, como hace el pacifismo, sino en cuanto campaña activa de desobediencia y sabotaje contra los regímenes autoritarios y las dictaduras. En este sentido proponemos que la UE fomente las técnicas de no violencia en la promoción de los derechos humanos y de la democracia. Espero que este apartado se mantenga en la votación de mañana.

 
  
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  Véronique De Keyser, ponente. (FR) Señor Presidente, quisiera dar las gracias a todos mis colegas diputados que han intervenido, y decir que las cálidas palabras pronunciadas, por ejemplo, por la señora Isler Béguin, reflejan el entusiasmo de cuantos han participado en misiones electorales. Aunque este informe puede parecer que se basa demasiado en el consenso y que, según algunas informaciones que he leído, tiene escaso interés mediático porque suscita poco conflicto interno, poco conflicto externo, y poco de todo, representa no obstante mucho para los países que tienen democracias jóvenes y que deben celebrar elecciones.

Quisiera responder en particular a dos de mis colegas diputados. Primeramente al señor Onyszkiewicz, que planteó una cuestión muy grave, la de las minorías. Quisiera decirle que a pesar de mi comprensión – y sé perfectamente que la observación de las elecciones todavía no es la democracia – no puedo acompañarle por el camino de esa filosofía, que en realidad es despotismo ilustrado y vanguardismo revolucionario, donde hasta el mismo Condorcet habla de las minorías. No puedo acompañarle por ese camino. Es evidente que la democracia no es perfecta. Sería fantástico que lo fuera. Es la democracia la que permite que el señor Vanhecke pronuncie hoy su discurso ruin, islamofóbico y racista. El señor Vanhecke representa al 30 % de los votantes de mi país, en la parte de Flandes. Pero no podemos borrar del mapa al partido del señor Vanhecke y al 30 % de Flandes. Señor Onyszkiewicz, – quizás ya no está aquí –, no podemos borrar del mapa al 50 % de los palestinos que votaron por Hamás. La democracia plantea problemas, y tenemos que responder a ellos. Cuando hablamos de seguimiento político, de las cuestiones planteadas por las misiones de observación electoral y de sus desafíos, son éstos los problemas que tenemos que abordar.

 
  
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  José Ignacio Salafranca Sánchez-Neyra, Ponente. − Señor Presidente, yo también quisiera agradecer a los colegas las elogiosas intervenciones que han tenido en relación con el informe que he elaborado con la señora De Keyser sobre las misiones de observación electoral, sabiendo que éstas no se refieren solamente a la jornada electoral, sino que hacen referencia también al sistema electoral, al marco legal, a la igualdad de oportunidades y de acceso a los medios de comunicación, a la financiación de los partidos políticos, al régimen de resolución de diferendos, etc. etc.

Pero yo creo que lo más importante, señor Presidente, es señalar que este informe sobre la observación electoral, como el informe que ha elaborado el señor Cappato sobre la situación de los derechos humanos en el mundo, no obedecen a un propósito abstracto, sino que tienen una causa, y esa causa es el compromiso que tenemos en la Unión Europea, y en nuestro Parlamento en particular, con toda una serie de valores: la democracia, la libertad, el Estado de Derecho, el imperio de la ley y, sobre todo, el respeto de los derechos humanos.

En esta casa, señor Presidente, es donde late el pulso democrático de la Unión Europea y por eso, señor Presidente, tenemos que manifestarnos siempre de una forma muy clara y de una forma muy contundente, lanzando un mensaje claro y muy bien definido de ese compromiso inderogable e indeclinable que tenemos con la causa de los derechos humanos, que, como se ha podido escuchar en este hemiciclo esta tarde, no se refieren ni se predican de una región ni de un continente, sino que tienen un carácter planetario universal; de todo ello tenemos que empezar dando ejemplo en nuestra propia casa.

 
  
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  Presidente. − Se cierra el debate.

La votación tendrá lugar mañana a las 11.00 horas.

Declaraciones por escrito (artículo 142 del Reglamento)

 
  
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  Slavi Binev (NI), por escrito. (BG) Señor Presidente, estimados colegas, señor Cappato.

Al hablar del informe anual sobre derechos humanos en el mundo, prestemos atención al hecho siguiente: a finales de abril, las autoridades de Skopje decidieron detener al periodista Victor Kanzurov en medio de la noche y sin presentar cargos contra él. El único pecado cometido por Kanzurov fue que durante años ha estado luchando con medios completamente legítimos por su propio derecho y por el derecho de gran número de sus compatriotas a llamarse búlgaros.

Después de estar detenido durante 24 horas, se permitió a Kanzurov volver a casa, pero reteniendo su pasaporte. De forma que a efectos prácticos se encuentra aún en situación de arresto domiciliario sin que se hayan presentado oficialmente cargos contra él.

Estoy convencido de que las acciones de las autoridades macedonias son absolutamente inaceptables y de que vulneran un derecho humano fundamental, es decir, la libertad de expresión, especialmente en el contexto del actual desarrollo dinámico de nuestra casa común europea. También estoy convencido de que no podemos permanecer indiferentes ante estos atropellos que nos retrotraen a décadas atrás, a la época de un totalitarismo tenebroso que debería haber desaparecido para siempre.

Gracias.

 
  
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  Titus Corlăţean (PSE), por escrito. – (RO) En 2009 se celebrarán elecciones legislativas en la República de Moldova, en las que el Parlamento elegirá al Presidente del Estado. La República de Moldova está situada en la frontera oriental de la Unión Europea y es necesario que las reformas democráticas acerquen este país a los valores democráticos propios de los Estados miembros de la UE. Esto debería lograrse aplicando plenamente el marco definido en la Política Europea de Vecindad.

La misión de observación de las elecciones de Moldova es necesaria y oportuna, pero la vigilancia debería comenzar por observar el período previo a las futuras elecciones, teniendo en cuenta la necesidad de corregir las graves infracciones de la libertad de prensa cometidas por el régimen comunista de Chisinau, las reiteradas violaciones de la independencia judicial y las recientes modificaciones de la ley electoral aprobadas por el Parlamento de la República de Moldava, controlado por el partido comunista.

El 10 de abril de 2008 se introdujeron una serie de enmiendas en la ley electoral que incumplen gravemente las normas y las prácticas europeas. A saber: prohibición de los bloques electorales, aumento del umbral electoral del 4 % al 6 %, porcentaje poco realista y poco democrático a la vista de la situación política real de la República de Moldova, prohibición a las personas con doble nacionalidad de ejercer cualquier cargo público, incluido el de diputado al Parlamento, etc.

 
  
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  Hanna Foltyn-Kubicka (UEN), por escrito. – (PL) En el Tratado de Lisboa que se acaba de firmar, los Estados miembros de la UE asumieron la obligación de reforzar los derechos y libertades humanos y el orden democrático en el mundo. Este es sin duda el principal objetivo de la política exterior de la UE.

Sin embargo, la actitud del Presidente Barroso y de algunos Comisarios durante su reciente visita a la República Popular de China, y su declaración de que la cuestión del Tíbet es un asunto interno de China van totalmente en contra de una idea que no sólo ha sido formulada en el Tratado de Lisboa, sino que estamos tratando de poner en práctica todos los días, especialmente aquí en el Parlamento Europeo – la idea de situar los derechos humanos por encima de todo.

A la luz de lo anterior, es difícil aceptar el hecho de que Europa se relacione con Rusia como un socio democrático, olvidando que se trata de un país donde las autoridades no solamente consienten numerosas violaciones de nuestros principios más importantes, sino que se burlan de ellos abiertamente. ¿Por qué cerramos los ojos ante el incesante exterminio de chechenos y el silenciamiento de la prensa en este país?

Quizás el motivo estribe en que la propia UE no está libre de fallos por cuanto se refiere al respeto de los derechos humanos. Lamento que el derecho de padres e hijos de hablarse entre sí en el idioma escogido no se respete en la República Federal de Alemania, algo que ocurre en la práctica habitual de los tribunales de justicia y de las agencias de asuntos de la juventud.

Tenemos que encontrar una respuesta a la pregunta de hacia dónde vamos. Todas nuestras resoluciones y debates interminables, ¿pretenden deshacer los entuertos del mundo, o son simplemente una manera de disfrazar la hipocresía, de permitir que los políticos europeos se sientan satisfechos consigo mismos?

 
  
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  Anneli Jäätteenmäki (ALDE), por escrito. (FI) Los derechos humanos son un aspecto importante de la política exterior y de seguridad común de la Unión. Los temas de derechos humanos son también temas incluidos en la política de seguridad. Cuando respaldamos los derechos humanos estamos respaldando la seguridad. Y cuando respaldamos los derechos humanos en el mundo, estamos respaldando también la seguridad en Europa.

Los nuevos desafíos como el cambio climático, la desertización y la consiguiente escasez de alimentos constituyen amenazas para la seguridad y los derechos humanos. Los derechos humanos no son únicamente los derechos políticos, sino también el derecho a agua limpia y alimentos sanos, que tienen prioridad en la vida cotidiana de la gente. Cuando las condiciones de vida básicas de las personas son aceptables es más probable que voten a líderes políticos moderados y que reclamen sus derechos políticos. El fundamento duradero de los derechos humanos se compone de los ideales de democracia y libertad, así como de la justicia social y económica.

El informe sobre los derechos humanos menciona a Gandhi y a la política de resistencia no violenta que él representó. Los derechos y libertades humanos no pueden promoverse a través de la guerra y de la violencia. El camino hacia adelante tiene que estar en armonía con los valores que representan los derechos humanos.

Cuando fomentamos los derechos humanos fomentamos la seguridad. Los derechos humanos no son únicamente una herramienta para alcanzar otros fines políticos, sino que son un valor en sí mismos. Los derechos humanos son valores universales. Por este motivo la UE necesita fortalecer su política de derechos humanos. Como demuestra con acierto el informe sobre los derechos humanos, éstos no son una isla separada de los restantes ámbitos políticos.

 
  
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  Eija-Riitta Korhola (PPE-DE), por escrito. (FI) Quiero dar las gracias al señor Cappato por su informe amplio y exhaustivo, que exige acertadamente de la UE una política más coherente en materia de derechos humanos y medios más eficaces para controlar su impacto. La Unión tiene aún que recorrer un largo camino para desarrollar una política clara, coherente y con mayor capacidad de influencia en este ámbito.

No deberíamos limitarnos al apoyo, sino que deberíamos insistir en el respeto de los derechos humanos, tanto dentro de la UE como en sus relaciones exteriores. Tal como subraya el informe del señor Cappato, los derechos de las mujeres, por ejemplo, deberían ser parte integrante de todas las conversaciones sobre derechos humanos de la UE.

El informe se ocupa acertadamente del papel crucial del Parlamento en la política sobre derechos humanos de la UE, por ejemplo, en los debates de emergencia celebrados con carácter regular. Las resoluciones urgentes que se derivan de ellos han puesto de relieve graves deficiencias en la política sobre crisis concretas y otras más amplias, que constituyen una grave violación de la dignidad humana. No obstante, para normalizar los debates y mejorar el control, en el futuro las delegaciones parlamentarias deberían incorporar conversaciones de seguimiento sobre derechos humanos de una forma más sistemática en el orden del día de las visitas a esos países.

Por último, la financiación adecuadamente dirigida entraña una importancia fundamental para que la política en materia de derechos humanos de la UE funcione de forma apropiada y produzca resultados. La fortaleza del Instrumento Europeo para la Democracia y los Derechos Humanos (IEDDH), como herramienta financiera, reside en que puede utilizarse para dirigir los recursos, de una manera directa y rápida, a situaciones críticas en circunstancias difíciles. Es importante que estos fondos también se pongan directamente a disposición de la labor de las organizaciones locales de derechos humanos de la forma más eficaz posible. Hay que diseñar nuevas formas de explotación del instrumento financiero para los países donde la labor de las ONG es ilegal.

 
  
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  Katalin Lévai (PSE), por escrito. (HU) Resulta sorprendente que en los países en desarrollo, el 82 % de la población que padece alguna discapacidad siga viviendo por debajo del umbral de pobreza y continúe estando sometido a los peores abusos posibles en materia de recursos humanos, incluida la denegación del derecho a la vida, los malos tratos y la humillación. La situación de los niños que padecen alguna discapacidad resulta especialmente alarmante en este sentido.

La Unión Europea se encuentra todavía muy lejos de alcanzar una política uniforme y eficaz para proteger y promover los derechos humanos en todo el mundo. A fin de convertirla en más eficaz, tenemos que realizar un avance notable para garantizar el estricto cumplimiento de las disposiciones existentes de la UE en materia de derechos humanos. Debido a las actuales deficiencias en este ámbito, un gran número de mujeres sigue sufriendo discriminación negativa en el puesto de trabajo, incluso a fecha de hoy. La situación de las mujeres del colectivo romaní es aún más difícil, ya que sufren discriminación por partida doble. En este contexto, una estrategia de la Unión Europea para el colectivo romaní y una función de coordinación de la Comisión constituirían un avance importante.

Lamento que el informe no haga referencia a una reforma, a escala europea, del derecho de la libertad de reunión y, por tanto, propongo lo siguiente. Necesitamos disposiciones concretas para evitar resquicios jurídicos que puedan ser explotados por los grupos políticos extremistas, cada vez más extendidos, al tiempo que se permita a las minorías ejercer sus derechos sin interferencias, de forma que no trastorne la paz de la mayoría silenciosa. Una redacción precisa contribuirá a garantizar que tanto los que practican el derecho de reunión, como las fuerzas de la ley y el orden, sepan con exactitud qué actividades infringen la ley. Creo que regular, entre otras cosas, las manifestaciones espontáneas pero pacíficas, acerca de las cuales las autoridades no hayan sido informadas de antemano resulta, a la vez, muy oportuno y necesario.

 
  
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  Athanasios Pafilis (GUE/NGL), por escrito. – (EL) El informe constituye una exposición cínica de la política imperialista de la UE. Exalta a la UE como «defensora» de los derechos humanos y «embajadora» de la democracia en el mundo. El «respeto» de la UE por los derechos humanos y la democracia ha acarreado trágicas consecuencias para los pueblos de de la antigua Yugoslavia, Afganistán, Iraq y la Autoridad Palestina, países que conocieron auténticas carnicerías por culpa de la actitud imperialista de la UE, los Estados Unidos y la OTAN en nombre de los derechos humanos.

La UE utiliza los derechos humanos de manera selectiva como pretexto para presionar y chantajear a los países que, por distintas razones, se oponen a sus aspiraciones imperialistas, como Cuba, Vietnam, Corea del Norte, Belarús e Irán. La UE, si bien se presenta como árbitro global de los derechos humanos, no dice una sola palabra sobre el delito de genocidio de Israel contra el pueblo palestino o sobre la masacre de iraquíes a manos de las fuerzas de ocupación de los imperialistas Estados Unidos y de los Estados miembros de la UE aliados. Las referencias en el informe a la pobreza, el medio ambiente, los derechos de los trabajadores, la sanidad y similares constituyen un insulto a los pueblos que se encuentran sometidos bajo el dominio imperialista y la explotación capitalista.

El Partido Comunista de Grecia (KKE) va a votar en contra del informe. Denuncia la provocadora hipocresía por parte de la UE, así como el uso selectivo que hace de los derechos humanos como pretexto para aplicar la presión imperialista e incluso hacer la guerra contra los pueblos.

 
  
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  Toomas Savi (ALDE), por escrito. – Felicito a mi compañero Marco Cappato por un informe exhaustivo, que señala los asuntos más candentes en el ámbito de los derechos humanos durante el año pasado. Coincido plenamente con él acerca de la necesidad de intensificar drásticamente el diálogo UE-China sobre derechos humanos, sobre todo a la vista de los próximos Juegos Olímpicos en Pekín.

Es lamentable que China no haya mejorado de manera significativa la situación en materia de derechos humanos después de que en 2001 se concediera a Pekín la organización de los Juegos Olímpicos. Pero eso no debería constituir, desde luego, razón alguna para tirar la toalla con China. Tal como expone el informe, loa Juegos Olímpicos «constituyen una importante oportunidad histórica para la mejora de los derechos humanos en China» y, por tanto, deberíamos recordar incansablemente a las autoridades chinas las promesas que han realizado.

Pero deberíamos evitar formular amenazas que pudieran conducir a un mayor aislamiento e intranquilidad en China, tal como ha sucedido recientemente, provocando varias manifestaciones contra Occidente en el país. Hemos de procurar no crear una oposición a las reformas democráticas entre el pueblo chino. Por el contrario, debemos centrarnos en crear un diálogo que nos brinde la oportunidad de exponer nuestra posición, sin tratar con desdén a la parte contraria.

 
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