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Procedimiento : 2007/2110(INI)
Ciclo de vida en sesión
Ciclo relativo al documento : A6-0103/2008

Textos presentados :

A6-0103/2008

Debates :

PV 07/05/2008 - 19
CRE 07/05/2008 - 19

Votaciones :

PV 08/05/2008 - 5.10
Explicaciones de voto

Textos aprobados :

P6_TA(2008)0196

Debates
Miércoles 7 de mayo de 2008 - Bruselas Edición DO

19. La gestión de las poblaciones de peces de aguas profundas (debate)
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  Presidente. – De conformidad con el orden del día, se procede al debate del informe de Rosa Miguélez Ramos, en nombre de la Comisión de Pesca, sobre la gestión de las poblaciones de peces de aguas profundas (2007/2110(INI)) (A6-0103/2008).

 
  
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  Struan Stevenson (PPE-DE). – Señor Presidente, por una cuestión reglamentaria, antes de que comencemos, me gustaría decir algo sobre el horario tan tardío de los debates sobre agricultura y pesca. Es algo que se produce de forma persistente. Se nos convoca a la Cámara para celebrar los últimos debates por la noche, tanto aquí en Bruselas como en Estrasburgo.

Pienso que es profundamente injusto. Cuando se implante el Tratado de Lisboa, tendremos poderes de codecisión, tanto en la Comisión de Agricultura como en la de Pesca. Eso significa que gozaremos de una condición igual a la de otras comisiones en este Parlamento, y sin embargo siempre es la Comisión de Asuntos Exteriores a la que se le asignan las sesiones de tarde, y nosotros siempre tenemos que debatir por la noche, mientas nuestros compañeros de Asuntos Exteriores pueden irse a cenar y a dormir a una hora temprana.

No veo que sea apropiado y hago un llamamiento a usted, señor Presidente, para que traslade a la Conferencia de Presidentes –a la Presidencia de este Parlamento– nuestra queja en nombre de todos los miembros de las Comisiones de Pesca y de Agricultura, en el sentido de que nos oponemos a esto y queremos un trato equitativo en el futuro. A veces estamos en condiciones de intervenir a última hora en los debates, pero en otras ocasiones nos gustaría que se nos concediera preferencia y hablar a primera hora de la tarde. Espero que tome nota de ello.

 
  
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  Presidente. – Señorías, evidentemente voy a transmitir su comentario al Presidente del Parlamento, pero también les invito a que lo trasladen a las presidencias de sus respectivos Grupos, ya que no se les habrá pasado por alto que es la Conferencia de Presidentes la que decide el orden del día en que deben tratarse los informes. Así pues, yo me voy a preocupar de informar; por favor, ocúpense ustedes de dar traslado a la información.

 
  
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  Rosa Miguélez Ramos, Ponente. − La verdad es que lo que acaba de expresar el señor Stevenson es un sentimiento general que todos compartimos, porque todos nos venimos encontrando en estas nocturnidades desde hace muchos años ya.

Yo creo que incluso los Comisarios tendrían que empezar a protestar. Animo al señor Borg y a la señora Fischer Boel a que también ellos protesten para que se pongan estos debates en horas más razonables, no solamente por nuestra comodidad, sino también porque llegan con mucha más facilidad al público y a los sectores interesados.

Pero hablamos esta noche de especies de aguas profundas, y yo quería recordar aquí que las flotas europeas inician su actividad sobre estos stocks en la década de los noventa, una época que coincide con el declive de las especies de mersales, sobre todo con la desaparición del bacalao, y que la comunicación de la Comisión a la que se refiere mi informe pretende analizar la eficacia de la normativa desde dos puntos de vista: el de su adecuación y el de su aplicación.

La verdad, y yo lo digo así en mi informe, es que la asignación inicial de cuotas a los Estados miembros se realizó, e incluso se amplió, antes de disponer de información biológica suficiente, lo que conllevó sucesivos repartos basados en datos que no eran del todo fidedignos; por lo tanto, las cuotas asignadas a unos Estados miembros no se agotaban, mientras que las de otros resultaban escasas en los primeros meses del año.

La verdad, también, es que el desconocimiento de la estructura geográfica de estas especies y la ausencia de datos científicos fiables provocó que los TAC y las cuotas se fijasen para extensísimas zonas de gestión y que, además, fuesen demasiado restrictivos, incluso más allá de lo estipulado para especies sujetas a planes de recuperación.

La verdad también, y hay que reconocerlo, es que la tipificación deja mucho que desear, porque se consideran especies de aguas profundas todas las que viven por debajo de los cuatrocientos metros, con lo que se mezcla un amplio abanico de especies que no tienen ni elementos biológicos, ni zonales, ni morfológicos comunes.

Yo diría a la Comisión que, desde luego, parece necesario diferenciar con más claridad las especies necesitadas de protección –que las hay, y muchas– de aquellas otras especies que son alternativas a las de mersales y para las que se deberían establecer unos objetivos de flota a largo plazo.

La verdad es que la Comisión se ha visto ya obligada a retirar especies de la lista y a reconocer que no son sino capturas accesorias en pesquerías de aguas someras y, como ejemplo, a propuesta del Reino Unido, se descatalogó el brosmio como especie de aguas profundas y la cuota de alfonsinos no se contabiliza cuando se pesca con arrastre pelágico.

En mi opinión, es necesario y urgente que la Comisión elimine las diferencias de trato entre especies que no estén plenamente justificadas, y quisiera recordar aquí también que en estas pesquerías se han realizado progresos y que la flota comunitaria aplica ya muchas medidas que, sin embargo, no aplican otras flotas no europeas que faenan en las mismas zonas.

Nuestra flota ha restringido el esfuerzo, tanto a través de la reducción de los TAC como de la limitación de la capacidad y la creación de zonas protegidas.

Hay otros problemas con respecto a estas especies, como la idoneidad del sistema de TAC y cuotas para gestionar estas poblaciones, cosa que resulta harto difícil, porque se trata de pesquerías mixtas.

Otra cuestión parece ser, y es, la necesidad de afrontar el problema de los descartes, gestionándolos mejor. Otro de los problemas que es necesario corregir es la gestión del esfuerzo pesquero, porque la Comisión cometió el error de incluir en la definición de los buques que precisan de permisos especiales a todos aquellos que tienen permiso en alta mar, lo que provocó no pocas confusiones.

En fin, señor Presidente, Señorías, yo creo que voy a escucharles a todos ustedes, a escuchar también a la Comisión, y concluiré.

 
  
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  Joe Borg, miembro de la Comisión. − Señor Presidente, en primer lugar, respondiendo a lo dicho por el señor Stevenson y la señora Miguélez Ramos con respecto a los horarios, tengo que señalar que la Comisión –de forma respetuosa y resignada– acepta el horario de los debates fijado por el Parlamento.

Permítame dar las gracias a la ponente, señora Miguélez Ramos, y a todos los miembros de la Comisión de Pesca por un informe muy exhaustivo.

Como saben, la UE es una importante parte interesada en las pesquerías en aguas profundas. Los Estados miembros clave de la UE que participan en este tipo de pesquerías son Estonia, Francia, Irlanda, Letonia, Lituania, Polonia, Portugal y España. Sus pescas representan la cantidad más grande de capturas globales notificadas.

Globalmente, la importancia económica y social de las flotas comunitarias de arrastre de fondo en aguas profundas es relativamente menor en comparación con el sector de la pesca de la UE en su totalidad. No obstante, en determinados países y regiones –sobre todo España y Portugal–, contribuye de manera notable a las capturas, el empleo y el valor añadido a escala local.

Las pesquerías en aguas profundas comenzaron a finales de los años 70, desarrollándose rápidamente a partir de los años 90 de resultas de tres factores. Primero, la drástica reducción de las posibilidades de pesca en aguas someras debido a la merma de las poblaciones y la ampliación de la jurisdicción nacional en virtud de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar durante los años 70. Segundo, el elevado valor de algunas especies de aguas profundas, y tercero, los avances en la tecnología de pesca que permiten capturas a mayores profundidades.

Nuestra reglamentación sobre pesca en aguas profundas intenta establecer unos requisitos específicos de acceso y unas condiciones asociadas para la pesca de poblaciones de peces de aguas profundas. De hecho, se ha conseguido un cierto progreso con respecto a la anterior etapa de desarrollo del sector de la pesca, donde no existían reglas.

Nuestras últimas propuestas en cuanto a la fijación de los TAC y las limitaciones de esfuerzo han estado basadas, cada vez en mayor medida, en información científica según que va estando más disponible. De lo que podemos estar seguros es del hecho de que el estado de estas poblaciones de peces ha empeorado en los últimos años. El consejo científico recomienda la recopilación de datos adicionales tanto en términos de cantidad como de calidad. Nuestra nueva propuesta a favor de la recopilación de datos, que actualmente está siendo debatida en el seno del Consejo, también tiene en cuenta estos asuntos. Además, entre las obligaciones de los Estados miembros se van a incluir nuevos estudios que cubran los fondos de pesca en aguas profundas, y se van a exigir muestreos biológicos adicionales en nuestra propuesta de implantación para la recopilación de datos.

No obstante, está claro que es necesario revisar las normas contenidas en nuestro Reglamento sobre pesca en aguas profundas. Nuestra Comunicación analiza sus inconvenientes y señala los problemas que es preciso resolver.

Esperamos poder iniciar la revisión de este Reglamento con su inestimable ayuda, para establecer requisitos específicos de acceso y condiciones asociadas aplicables a la pesca de poblaciones en aguas profundas. En 2009 debe celebrarse un proceso exhaustivo de consultas con todas las partes interesadas, con vistas a estudiar la aplicación de normas más estrictas a este tipo de pesca.

De su informe se desprende claramente que compartimos las mismas inquietudes y objetivos y esperamos poder trabajar muy estrechamente para emprender acciones urgentes a fin de proteger las poblaciones de peces.

 
  
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  Marios Matsakis, ponente de opinión de la Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria. Señor Presidente, muchas felicidades a la ponente por su excelente trabajo. La correcta gestión de las poblaciones de peces de aguas profundas resulta esencial para promover la sostenibilidad del uso de los mares y salvaguardar la conservación de los ecosistemas marinos.

Con estos principios en mente se ha elaborado un dictamen, que ha sido ampliamente respaldado por la Comisión ENVI. Este dictamen estaba formado por un reducido número de sugerencias encaminadas a complementar el informe de la señora Ramos y mejorar su efectividad y facilidad de aplicación. Resaltaba, entre otras cosas, la necesidad de reducir los totales admisibles de capturas, de acuerdo con el pertinente consejo científico, y de ajustarse más estrechamente a las recomendaciones del Consejo Internacional para la Exploración del Mar. Además quedó patente la inquietud por la ineficacia y la escasa ejecución de los actuales reglamentos, sobre todo con relación al asunto de los procedimientos de vigilancia y control en los Estados miembros. Subrayaba asimismo las ventajas de crear una red de zonas marinas protegidas dentro del sistema Natura 2000.

También incluye este dictamen una referencia a la necesidad de desarrollar directrices comunes, intercambiar las mejores prácticas, mejorar la utilización de la tecnología y favorecer la participación de los laboratorios de ideas y de las ONG con el fin de mejorar las medidas de aplicación encaminadas a reducir la actividad pesquera ilegal y la venta de capturas ilegales en los mercados europeos. También se hacía mención a la necesidad de fomentar el uso de métodos de captura ecológicamente menos agresivos, que no causen daños al medio ambiente ni a la biodiversidad. El informe, completado con las recomendaciones del dictamen aceptadas, cuenta con el pleno apoyo de mi Grupo. No obstante, no podemos respaldar las tres enmiendas presentadas, ya que consideramos que son contrarias a la necesidad de proteger, de manera adecuada y eficaz, nuestros ecosistemas marinos.

 
  
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  Struan Stevenson, en nombre del Grupo PPE-DE. Señor Presidente, en primer lugar deseo felicitar a la señora Miguélez Ramos por el excelente trabajo que ha realizado al elaborar este informe.

La ciencia relativa a los caladeros de aguas profundas aún no está totalmente desarrollada. No obstante, sabemos que estas especies viven a grandes profundidades; se ha hablado de profundidades desde 400 a más de 2 000 metros, e incluso más. Sabemos que tienen una maduración tardía, que no alcanzan la madurez reproductiva hasta llegar al menos a los 25 años y tienen una capacidad de reproducción muy baja. Sabemos que existen millones de especies distintas viviendo a estas grandes profundidades, de las que muy pocas son comestibles. En consecuencia, sabemos que los pescadores que faenan a grandes profundidades descartan cerca del 55 % de todos los peces que capturan. Sabemos que el tipo de pesca practicada habitualmente en ecosistemas delicados de aguas profundas puede resultar horrorosamente destructivo; puede destruir los corales de aguas frías, las montañas marinas y las fuentes hidrotermales. Los barcos de pesca de arrastre operan de una forma que, en cualquier otra industria que operara en zonas de aguas profundas, haría necesaria una evaluación de impacto medioambiental.

Así que tenemos que aplicar controles estrictos al tipo de aparejo que se utiliza en estas pesquerías en aguas profundas. Hemos de evitar artes de pesca destructivas. Debemos garantizar que tal actividad pesquera sólo esté permitida en zonas donde tengamos la certeza de que no se produce ningún daño. Tenemos que evitar las situaciones en las que se puedan soltar las redes y continúen realizando capturas fantasmas durante décadas. Dicho esto, doy fe de la naturaleza de la pesca artesanal en las costas de Portugal y en los alrededores de las Azores, donde la pesca se practica de manera sostenible. Estoy de acuerdo en que no deberíamos someter tales pesquerías a controles excesivos.

Así que hemos de encarar este asunto en una situación de escasa legislación existente, poco control, escasos conocimientos científicos, información limitada por parte de los Estados miembros y una falta de información creíble general. Sólo me queda esperar que este informe allane el camino para ulteriores mejoras.

 
  
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  Paulo Casaca, en nombre del Grupo PSE. – (PT) Yo también quiero felicitar a la ponente y a todos los que, como el señor Stevenson, han contribuido a mejorar este informe. Quiero, sobre todo, realizar un llamamiento general para que evitemos una repetición en el fondo de los mares de las dramáticas situaciones que hemos presenciado a lo largo de las últimas décadas con respecto a la pesca del bacalao y otras especies pelágicas. Es fundamental respetar el principio de precaución y el principio de la gestión del ecosistema. Resulta esencial mantener una pesca sostenible.

Este informe contiene una propuesta en el párrafo 8 que me parece que es bien intencionada en su conjunto, pero que incluye una sugerencia para prohibir la actividad pesquera en zonas donde haya montañas marinas, lo cual resultaría impracticable en las Azores, ya que la práctica totalidad de la pesca en aguas profundas se realiza en montañas marinas. Por consiguiente, no podemos apoyar ese párrafo tal como figura y vamos a votar, naturalmente, a favor de la propuesta del Partido Socialista para modificar dicho párrafo. Sin embargo, básicamente hemos de tener en cuenta que, en lo tocante al fondo del mar –entornos que son mucho más frágiles que los existentes en la superficie–, no podemos repetir los errores cometidos en el pasado.

Como ya se ha dicho, las especies en el fondo del mar maduran muchísimo más lentamente, los daños son mucho más difíciles de subsanar y, por consiguiente, no podemos hacer lo mismo que en épocas pasadas. Por consiguiente, insto a la Comisión Europea a que preste a este asunto la máxima atención.

 
  
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  Pedro Guerreiro, en nombre del Grupo GUE/NGL. – (PT) Felicitamos a la ponente por su trabajo y, en general, apoyamos el contenido del informe, a excepción de algunos puntos. Puesto que el objetivo consiste en garantizar la explotación sostenible de los recursos, aplaudimos la inclusión en el informe de la necesidad de invertir en investigación científica sobre pesquerías, dedicando más recursos humanos y financieros a dicha investigación, la necesidad de adoptar las oportunas medidas socioeconómicas para compensar a los pescadores por los costes de las reducciones de la actividad en conexión con planes de recuperación de los caladeros y la necesidad de implicar a los pescadores en la definición de las medidas para la protección del entorno marino y la gestión de los recursos. Por último, tal como hemos señalado, subrayamos la necesidad de encontrar soluciones diferentes y apropiadas para diferentes especies, teniendo en cuenta las artes de pesca selectivas utilizadas en cada región.

 
  
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  Carmen Fraga Estévez (PPE-DE). – Señor Presidente, yo también creo que sobran razones para apoyar las enmiendas presentadas a este informe y el informe, por otra parte, es muy valioso.

En cuanto a la prohibición de la que se está hablando aquí de pescar a más de mil metros de profundidad, la Comisión de Pesca ya lo dejó muy claro en otro informe relacionado mucho más directamente que éste con los ecosistemas marinos vulnerables en el que, por amplia mayoría, se rechazó vincular la profundidad con los ecosistemas sensibles.

A los hábitats vulnerables habrá que protegerlos allí donde se encuentren, independientemente de que estén a mil, a seiscientos o a doscientos metros de profundidad, y no en función de que caigan a uno u otro lado de una línea artificial trazada en algún despacho en Bruselas.

Ésta es también la doctrina de la FAO que en sus trabajos preparatorios de las líneas directrices para la protección de los ecosistemas vulnerables ya ha descartado utilizar la profundidad como criterio, precisamente por considerarlo arbitrario, carente de base científica y más caprichoso que otra cosa, ya que, además, como he dicho, de no proteger a los corales o montes submarinos que se encuentran a menor profundidad, borraría sin más del mapa pesquerías que llevan tiempo realizándose sin el mayor problema, como son, por ejemplo, las pesquerías del pez sable, en Azores o las de fletán negro en el área regulada por la NAFO. Esto, como dos ejemplos solamente.

Por otro lado, apoyando las enmiendas, introduciríamos una mayor coherencia en los procesos legislativos, ya que ahora mismo nos encontramos en plena preparación de la futura legislación sobre descartes aplicable a toda las flotas comunitarias.

Creo, por tanto, que no es el momento de hipotecar a determinadas flotas con normas sobre descartes que, al final, puedan resultar en incoherencias con la reglamentación general, lo que va en contra de las prácticas de legislar mejor en beneficio de los administrados.

 
  
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  Zdzisław Kazimierz Chmielewski (PPE-DE). – (PL) Señor Presidente, a la vista de la especial naturaleza de las poblaciones y del ecosistema marino, la pesca en aguas profundas constituye un microclima único, un micromundo que revela a las claras las ventajas familiares de la política de pesca y sus deficiencias permanentemente aparentes.

El interesante informe de la señora Miguélez Ramos y el debate a que ha dado pie equivalen a una lección característica, una nueva justificación para mantener la humildad ante los misterios de las profundidades; una humildad, me permito añadir, que exige la necesaria compensación al menos en forma de investigación de las cuencas europeas más profundas, cuyo ámbito se amplía regularmente. Al escuchar los dinámicos debates parlamentarios resulta difícil resistirse a formarse la impresión de que muchos centros de investigación continúan haciendo uso de principios metodológicos esquemáticos trillados. Parecen establecerse aquí tres zonas profundas: hasta 400 metros, de 400 a 1 000 metros y más de 1 000 metros. Incluso han aparecido defensores de la introducción de criterios de pesca formales y rígidos. Por ejemplo, se está atribuyendo un cierto tipo de significado mítico a las profundidades superiores a los 1 000 metros sin que se aduzcan razones plenamente convincentes.

Estoy a favor de seguir buscando métodos más eficaces para medir el estado de los caladeros, adaptados al ecosistema de una determinada cuenca. Los resultados de tal investigación exhaustiva –y no sólo datos estimados– deberían constituir la base de los límites de pesca para la actividad en aguas profundas, y no sólo para este tipo de actividad. Son precisamente los mejores métodos de investigación los que pueden crear garantías para un sistema que es más preciso que los utilizados hasta ahora para intercambiar información y controlar este importante y delicado segmento de pesquerías.

 
  
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  Avril Doyle (PPE-DE). – Señor Presidente, gracias y felicidades a la señora Miguélez Ramos por un magnífico informe.

Merece la pena recordar que el 70 % de la superficie de la Tierra está cubierto por océanos. Más del 97 % del agua de nuestro planeta se halla en los océanos. Los océanos proporcionan el 99 % del espacio de vida y suministro de peces, el porcentaje más elevado de proteínas mundiales consumidas por los seres humanos; 3 500 millones de personas dependen de ellos como fuente principal de alimento. No viene mal recordarnos lo importante que son estos debates sobre pesquerías.

La gestión sostenible de nuestros caladeros globales tiene que ser, por tanto, prioritaria y hemos de revisar constantemente cómo realizamos dicha gestión. Coincido con la Comisión en que tiene que existir un planteamiento basado en el ecosistema para la gestión de las poblaciones de peces de aguas profundas. A mi juicio, eso debería facilitar el uso de distintos enfoques y herramientas, eliminado las prácticas de pesca destructivas y la necesidad de establecer zonas marinas protegidas de acuerdo con el Derecho internacional.

La gestión de las aguas profundas tiene que estar asimismo basada en la mejor ciencia arbitrada, que incluya eficaces programas accesorios y de recopilación de datos. Además, tiene que tener carácter prioritario la investigación eficaz relativa al cartografiado del fondo marino y los recursos naturales de los océanos, sobre todo a la luz de los impactos del cambio climático.

Me preocupa sobremanera la actual falta de datos suficientes para realizar una evaluación científica del estado de nuestros caladeros de aguas profundas. Es perentorio que implantemos una prohibición de los descartes en las pesquerías de aguas profundas, lo que permitiría a los científicos estudiar con mayor precisión la compleja diversidad de las especies desembarcadas.

No basta simplemente con reducir los descartes, ya que la pesca de arrastre en aguas profundas tiene un impacto relativamente elevado sobre las capturas accesorias y las especies de descarte. Creo ciertamente que el debate en torno a la definición de lo que es «profundo» es inútil y estoy totalmente de acuerdo con la FAO al desecharla como medida basta y criterio inexacto, que resulta muy arbitrario en cuanto a la sostenibilidad de las especies y las poblaciones de peces.

 
  
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  Joe Borg, miembro de la Comisión. − Señor Presidente, en primer lugar quisiera dar las gracias a todas las Señorías por sus comentarios y sugerencias, que ciertamente tendremos en cuenta cuando emprendamos la revisión de nuestra legislación el año que viene.

Voy a referirme ahora a algunos comentarios específicos. En primer lugar, resulta enormemente difícil formular y proporcionar una definición de peces de aguas profundas. No obstante, he tomado nota de los comentarios expuestos a este respecto. Tenemos que aprender asimismo de la experiencia y del uso de los datos sobre estas especies de aguas profundas, que no hemos comenzado a recopilar sino en tiempos relativamente recientes. Entretanto, hemos de adoptar un enfoque precautorio, dada la escasa calidad de la información sobre estas especies. El Reglamento sobre recopilación de datos ciertamente vendrá a corregir esta situación.

Estoy de acuerdo en que estas especies son mucho más vulnerables, por lo que tenemos que ser enormemente cuidadosos y prudentes en la gestión de esta forma de pesca.

En cuanto a los descartes: como ya he tenido ocasión de decir antes en esta Cámara, se trata de un asunto que nos tomamos muy en serio y progresivamente pretendemos cubrir todas las pesquerías en cuanto a la reducción necesaria de descartes.

En cuanto a las dos enmiendas, la Comisión tiene intención de aprobar la enmienda 2, que pretende reducir el nivel de descartes más que introducir de plano una prohibición completa desde un principio.

Respecto a la primera enmienda, la Comisión opina que el texto original proporciona mayor protección a las actividades de pesca y hábitats delicados que, en concreto, prevé que no pueda practicarse ningún tipo de pesca en zonas más allá de los 1 000 metros de profundidad.

No obstante, este límite será revisado y, si procede, modificado dentro de dos años.

 
  
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  Rosa Miguélez Ramos, Ponente. − Señor Presidente, yo quisiera insistir en la necesidad urgente de más y mejor información sobre estas especies, sobre todo por lo que se refiere a las repertoriadas en el anexo 2, así como en la de más medios humanos y financieros destinados a la investigación. Quisiera recordar que en nuestra comisión celebramos una audiencia sobre este asunto y que los expertos insistieron en la necesidad de que el Consejo Internacional para la Exploración del Mar identifique para cada especie los stocks que se pueden explotar de forma sostenible, y pidieron, además de mayor rigor científico en los planes de muestreo, más concisión en los datos.

Por lo que se refiere a las áreas cerradas o cotos, de las que en realidad no se dispone de datos fiables, los expertos aconsejaron redefinirlas y hacerlas más pequeñas, ya que el cierre de zonas cuya explotación es factible daría lugar, en la práctica, a más pesca ilegal y más impunidad, dada la falta de interés pesquero de las partes, lo que agravaría, además, la escasez de datos para evaluar los recursos.

Quisiera recordarle al señor Stevenson que el texto de las enmiendas —la 2 y la 3— se corresponde exactamente con lo que nuestra comisión aprobó a raíz del informe del señor Schlyter sobre una política para reducir las capturas accesorias y eliminar los descartes en las pesquerías europeas; ni una palabra más, ni una coma más.

La palabra «prohibición» me asusta. «Prohibición» puede confundir y puede, además, desmotivar; y, desde luego, puede hacer mucho daño a unos pescadores que, hoy por hoy, están ejerciendo su profesión lo mejor que pueden y saben. Lo mejor es eliminar, para ir introduciendo poco a poco la prohibición, tal y como la Comisión proponía; si no me equivoco, yo creo que ésas eran las palabras exactas. Así es que le pediría que, por favor, mañana, en la votación, apoyase las enmiendas. Gracias.

 
  
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  Presidente. – Se cierra el debate.

La votación tendrá lugar mañana a las 11 horas.

Declaraciones por escrito (Artículo 142)

 
  
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  Marianne Mikko (PSE), por escrito. (ET) El siglo XX produjo avances en el progreso científico y tecnológico, ampliando el conocimiento de la naturaleza por parte del hombre hasta unos niveles nunca alcanzados con anterioridad. En 1969, el norteamericano Neil Armstrong fue el primer hombre en poner el pie en la Luna; las misiones Voyager, lanzadas en 1977, han salido del sistema solar, lo que significa que los astrónomos van a ser capaces de estudiar no sólo los límites exteriores de nuestra galaxia, sino los confines de todo el Universo visible.

En comparación con la conquista del cosmos, muy escasa atención se ha prestado a las profundidades de los océanos, que sólo alcanzan unos pocos kilómetros.

Es necesario revisar a fondo la legislación que regula el comercio de caladeros de peces de aguas profundas. Coincido con la ponente en la urgente necesidad de dedicar más recursos, tanto humanos como financieros, a la investigación científica.

Resulta esencial definir qué es pesca en aguas profundas. Actualmente se habla de las profundidades y de las artes de pesca. Sin embargo, los Estados miembros de la Unión Europea tienen que ponerse de acuerdo sobre la esencia de las definiciones y la importancia de los acuerdos.

Quiero llamar la atención sobre el punto 8 del informe, que prohíbe la pesca de arrastre de fondo por debajo de los 1 000 metros. ¿Por qué tenemos que establecer una restricción para una profundidad concreta? La comercialización de los caladeros y el mantenimiento del equilibrio biológico deberían estar basados en características regionales y acuerdos internacionales. Si en una determinada zona resulta justificable una prohibición de pesca, entonces debería ser aplicable a todas las artes de pesca que entren en contacto con el fondo del mar, no sólo la pesca de arrastre de fondo.

Necesitamos un sistema flexible para gestionar los caladeros y la posibilidad para reaccionar con rapidez. Quiero dar las gracias a la ponente, que ha llamado la atención sobre la falta de eficacia de la legislación en vigor.

 
  
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  Daciana Octavia Sârbu (PSE), por escrito. – (RO) El rápido y continuo agotamiento de los caladeros de aguas profundas y las insuficientes medidas de protección de la biodiversidad de aguas profundas exigen acciones urgentes a fin de garantizar la conservación y el uso sostenible de las especies de peces. Aunque las recomendaciones de 2002 y 2004 del Consejo Internacional para la Exploración del Mar (CIEM) llamaban la atención sobre el hecho de que la mayoría de las especies están fuera de límites biológicos seguros, la Unión Europea no ha reducido suficientemente su esfuerzo pesquero para garantizar la pesca sostenible.

La Comunicación de la Comisión sobre el examen de la gestión de las poblaciones de peces de aguas profundas confirma que hay que reducir los actuales niveles de poblaciones de aguas profundas y que las medidas en vigor se han ejecutado de forma inadecuada para que sean eficaces. Por esta razón, antes de adoptar nuevas acciones de gestión, deberíamos poner en claro las razones por las que no se ejecutan las acciones existentes y los motivos de la incapacidad de los Estados miembros para hacer frente a sus compromisos o su cumplimiento tardío.

Además, la UE debería esforzarse por garantizar la aplicación plena y efectiva de la Resolución 61/105 de la Asamblea General de las Naciones Unidas en relación con las pesquerías de aguas profundas y la protección de ecosistemas marinos vulnerables.

 
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