Índice 
 Anterior 
 Siguiente 
 Texto íntegro 
Procedimiento : 2007/0300(CNS)
Ciclo de vida en sesión
Ciclo relativo al documento : A6-0172/2008

Textos presentados :

A6-0172/2008

Debates :

PV 20/05/2008 - 5
CRE 20/05/2008 - 5

Votaciones :

PV 20/05/2008 - 8.8
Explicaciones de voto
Explicaciones de voto

Textos aprobados :

P6_TA(2008)0207

Debates
Martes 20 de mayo de 2008 - Estrasburgo Edición DO

5. - Directrices para las políticas de empleo de los Estados miembros (debate)
PV
MPphoto
 
 

  Presidente . − El punto siguiente es el informe (A6-0172/2008) de la señora Van Lancker, en nombre de la Comisión de Empleo y Asuntos Sociales, sobre las directrices para las políticas de empleo de los Estados miembros (COM(2007)0803 PARTE V – C6-0031/2008 – 2007/0300(CNS).

 
  
MPphoto
 
 

  Vladimír Špidla, miembro de la Comisión. (CS) Señor Presidente, Señorías, el Informe Estratégico de la Comisión de diciembre de 2007 ha transmitido un mensaje positivo, que obtuvo el respaldo del Consejo Europeo en su reunión de primavera celebrada en marzo de 2008. Los resultados de la Estrategia de Lisboa, en su nueva formulación de 2005, ya son visibles al término del primer ciclo trianual. El crecimiento de la economía y del empleo es impresionante. Muchos indicadores apuntan a que las reformas estructurales han comenzado a producir resultados.

Aunque todos los Estados miembros han estado aplicando reformas desde 2005, a unos les va mejor que a otros. Durante el último año se percibe un cierto grado de fatiga a este respecto. No obstante, Europa no debe detenerse ni aflojar el paso. Por el contrario, es preciso proseguir con la aplicación de la reforma, incluso con mayor entusiasmo.

Esta es la idea en que se basa la propuesta de la Comisión de mantener las Directrices Integradas clave – incluyendo las principales directrices de empleo – en su forma actual hasta 2010. La Comisión cree firmemente que estas directrices clave ofrecen un marco adecuado para los cometidos actuales del mercado de trabajo europeo, y que responden a sus propósitos. El Consejo Europeo ha respaldado esta postura en su reunión de primavera, al decantarse por una estrategia general basada en la estabilidad. Se debe dar a los Estados miembros la posibilidad de llevar hasta el final las reformas emprendidas, y también deben disponer de un marco temporal en que se materialicen los resultados de las reformas.

La Comisión consideró, además, que era necesario introducir algunos cambios y hacer hincapié en determinadas tareas importantes que es preciso abordar en un futuro próximo en relación con el cambio climático, la energía, la dimensión social y la flexiguridad. La Comisión expresó igualmente su voluntad de insistir aún más en la necesidad de una mayor inclusión y de una aplicación más rigurosa. En consecuencia, los objetivos y niveles de referencia acordados fueron incluidos en el texto de las directrices clave.

 
  
MPphoto
 
 

  Anne Van Lancker, ponente. − (NL) Les ruego que me permitan, ante todo y sobre todo, dar las gracias a los diputados con quienes he podido trabajar en este informe por su magnífica cooperación. Estoy convencida de que se han presentado demasiadas enmiendas sobre puntos secundarios del informe, pero en cualquier caso, señor Comisario, el mensaje debe quedar claro: este Parlamento Europeo no aceptará ‘las cosas como de costumbre’ en la Estrategia Europea del Empleo.

Es cierto que en los Estados miembros se ha trabajado mucho para llevar las directrices a la práctica, pero también es cierto que es preciso adaptar las directrices con el fin de remediar una serie de defectos materiales. Quisiera mencionar tres puntos esenciales. En primer lugar, la Estrategia de Empleo debe tener una dimensión social mucho más fuerte. Todavía existen demasiados sectores de la sociedad que no participan en los beneficios del crecimiento y del empleo. Las personas discapacitadas, los inmigrantes y los trabajadores semicualificados y no cualificados se quedan abandonados a su suerte con demasiada frecuencia, cuando lo cierto es que en la sociedad y en el mercado de trabajo todos son necesarios. Por este motivo, la Estrategia de Empleo debe promover también la integración social activa, con el fin de luchar contra la pobreza y la exclusión social, proporcionando unos ingresos dignos y unos servicios de calidad, junto con una política activa de asistencia y formación para la búsqueda de empleo.

En segundo lugar: la calidad del trabajo. Es cierto que se han creado más puestos de trabajo, pero por este mismo motivo no siempre han sido los mejores trabajos. Son demasiados los que siguen atados contra su voluntad a contratos precarios o temporales, trabajos a tiempo parcial no voluntarios o que muchas veces sólo proporcionan unos salarios insuficientes. Por esta razón hay que insistir más en la calidad de los trabajos y en las posibilidades de progresar hasta empleos permanentes con unos ingresos estables. Hay que aumentar de forma drástica los esfuerzos en el ámbito de la formación y, sobre todo, es preciso que todos los trabajadores disfruten de derechos sociales, sea cual fuere su situación laboral. La flexibilidad no es lo único que se necesita en el mercado de trabajo; los trabajadores necesitan también más seguridad.

En tercer lugar: la perspectiva de género. Las mujeres han progresado mucho en el mercado de trabajo, pero aún están lejos de haber alcanzado la igualdad de oportunidades. Las diferencias salariales continúan siendo inaceptables. Las mujeres no tienen el mismo acceso a la formación, ni las mismas oportunidades para crear una empresa. A las que desean volver a trabajar después de interrumpir su carrera profesional esto les resulta cada vez más difícil. La superación de los obstáculos para conciliar la vida profesional y familiar es con demasiada frecuencia un problema exclusivo de las mujeres, y también suelen sufrir las consecuencias en sus pensiones de jubilación. Por este motivo, la Estrategia de Empleo debe dedicar una atención especial a la perspectiva de género, con el fin de eliminar las desigualdades entre hombres y mujeres.

Por último, señor Comisario, Señorías, el compromiso de los Estados miembros y de la Unión Europea con una sólida legislación social será decisivo para la Estrategia de Empleo como método a utilizar. Espero, por lo tanto, que los Estados miembros de la Unión Europea transpongan y apliquen de forma consistente la legislación europea, y también espero, señor Comisario, que la Comisión nos presente pronto – dentro de algunos meses, quizás dentro de algunas semanas – un programa de trabajo social ambicioso.

Confío en que tanto la reunión de junio del Consejo como el Comisario y la Comisión atenderán nuestro llamamiento. A este propósito me parece lamentable, señor Presidente, que no esté presente aquí ni un solo representante de la Presidencia del Consejo, porque este mensaje se dirige primordialmente a la reunión de junio del Consejo, en la que se tomarán las decisiones definitivas sobre la Estrategia de Empleo. Espero que alguien pueda transmitirles el mensaje del Parlamento antes de esa fecha.

 
  
MPphoto
 
 

  Elisabeth Morin, en nombre del Grupo del PPE-DE. – (FR) Señor Presidente, señor Comisario, señora ponente, primeramente quisiera expresar mi agradecimiento a la ponente Anne Van Lancker y a los miembros del Grupo del Partido Popular Europeo (Demócrata-Cristianos) y los Demócratas Europeos por el alto nivel de las consultas desarrolladas conjuntamente para elaborar este texto, que condensa nuestras convicciones compartidas y la forma en que desearíamos cambiar las Directrices de Empleo.

El crecimiento del empleo en Europa, de acuerdo con la Estrategia de Lisboa, se debería perseguir de ahora en adelante teniendo en cuenta tres cambios recientes y persistentes. Son éstos la globalización de la economía, que obliga a Europa a ser combativa desde el punto de vista económico y del desarrollo del empleo; la flexiguridad, que es absolutamente necesaria para el desarrollo de nuestras empresas y consiguientemente del empleo; y, naturalmente, la construcción de la Europa social.

Para conseguirlo, hemos introducido tres importantes puntos específicos en esta actualización de las Directrices de Empleo.

Por un lado está la lucha, tan necesaria, para evitar que los estudiantes abandonen los sistemas de formación antes de conseguir alguna cualificación. Abandonar el sistema educativo sin cualificaciones significa no estar preparado para la integración en el trabajo, y carecer por consiguiente de los recursos necesarios para la integración social. Éste es nuestro deber principal, y realmente tendremos que trabajar mucho en ello.

El segundo punto que nos debe preocupar es mantener y desarrollar el aprendizaje permanente, que es la única forma de garantizar la continua empleabilidad y movilidad de los trabajadores.

El tercer punto se refiere a la validación de la experiencia adquirida, que permitirá a los trabajadores progresar realmente en sus carreras, y a las empresas adaptarse eficazmente a los nuevos requisitos.

Hemos alcanzado un acuerdo sobre todos estos puntos, y por consiguiente agradezco a los miembros del Grupo del PPE-DE su apoyo en la votación de hoy.

 
  
MPphoto
 
 

  Jan Andersson , en nombre del Grupo del PSE.(SV) Señor Presidente, cuando Anne Van Lancker comenzó a trabajar en la respuesta del Parlamento Europeo, tenía intención de concentrarse en unos pocos puntos importantes, porque sabíamos que tanto la Comisión como el Consejo pretendían que las directrices no fueran modificadas. Nuestra táctica consistía en centrarnos en unos pocos puntos con la esperanza de que al menos alguno de ellos fuera atendido.

Pero no pudo ser. Aunque la táctica ha sido básicamente la misma, ahora tenemos muchísimas enmiendas en vez de unas pocas. Creo que hubiera sido mejor concentrarse en lo que dijo la señora Van Lancker – integrar claramente la dimensión social, plantear una política para todos los que están fuera del mercado de trabajo y no participan de la prosperidad. A pesar de la tendencia positiva del empleo, observamos que muchos de los nuevos puestos de trabajo son inseguros y no garantizan la subsistencia. El empleo no ofrece seguridad. Y nuestro debate sobre la seguridad debería reflejarse más claramente en las directrices, puesto que dura ya varios años. Lo mismo puede decirse de los problemas de igualdad.

El hecho, que me parece lamentable, de que el Consejo no esté presente aquí, obedece a que el Consejo no está dispuesto a escuchar nada de lo que el Parlamento tiene que decir. Harán exactamente lo que tenían decidido de antemano. Creo que en el Parlamento tenemos que considerar seriamente un cambio de táctica y de forma de actuar en ocasión de la próxima revisión trianual, para que en el futuro el Parlamento tenga una influencia real sobre la formulación de las directrices.

 
  
MPphoto
 
 

  Ona Juknevièienë, en nombre del Grupo ALDE. – (LT) Felicitaciones a la ponente señora Van Lancker por preparar este importante informe. También quisiera agradecer a la ponente su amable colaboración y comprensión a la hora de aceptar las enmiendas. Considero que el documento ha logrado el equilibrio adecuado y confío en que será apoyado por la mayoría en la votación de mañana.

Quisiera llamar su atención sobre el hecho de que la comunicación de la Comisión al Consejo incluye una propuesta extraordinariamente positiva que estimularía el desarrollo del mercado y aumentaría el empleo.

Es ésta la libertad del conocimiento, que se añadiría a las cuatro libertades fundamentales – la libertad de circulación de mercancías, servicios, personas y capitales. Esta quinta libertad contribuiría a acelerar la transición de la UE a una economía del conocimiento moderna y creativa. A su vez reforzaría el triángulo del conocimiento de la UE, formado por la investigación, la educación y la innovación.

No cabe duda de que la iniciativa propuesta por la Comisión es muy buena. Nadie puede menospreciar la importancia que tienen las cuatro libertades originales para el incremento del empleo.

Sin embargo, algunos Estados miembros no respetan las políticas de la UE e incluso infringen sus normas legales. Al aplicar una política proteccionista, impiden la libre circulación de capitales y de personas y ponen en peligro el desarrollo no sólo de sus propios países, sino de la UE en su conjunto.

En mi opinión, la libre circulación de servicios no garantizará la libertad de desarrollo de las pequeñas y medianas empresas. No nos olvidemos del comentario de Winston Churchill de que cuando se destruye un mercado libre se crea un mercado negro.

La Comisión y los Estados miembros deberían percatarse de que juntos podemos conseguir muchas más cosas que yendo cada uno por su lado.

 
  
MPphoto
 
 

  Elisabeth Schroedter, en nombre del Grupo Verts/ALE. – (DE) Señor Presidente, señor Comisario, los miembros del Grupo de los Verdes/Alianza Libre Europea acogen con entusiasmo el informe de la señora Van Lancker, porque sería un desastre que el Consejo, después de anunciar una reforma integral de las directrices para la política de empleo en 2008, dijese ahora: ¡la verdad es que no queríamos hacer ninguna reforma!

Señor Comisario, tiene usted toda la razón cuando dice que la Comisión, pero sobre todo el Consejo, parecen estar cansados de reformas. Sin embargo, el informe Van Lancker establece correctamente las prioridades. Quisiera resaltar especialmente la definición de las nuevas prioridades en materia de integración social. Es esencial que transmitamos el mensaje de que no nos olvidamos de las personas que están fuera, y que son importantes para nosotros.

En segundo lugar, los Verdes hemos contribuido considerablemente a lograr que este informe parlamentario contenga una importante dimensión de integración de la perspectiva de género, de manera coherente, y sin que nos hagan asumir la política familiar como política de integración de género. La dimensión de género es más amplia y se refiere a las mujeres – y no a hombres y mujeres, como es el caso de la política familiar.

Los Verdes, sin embargo, seguiremos considerando críticamente el sector de la flexiguridad hasta que se garantice la protección social. Quisiera señalar una vez más que lo que hacen falta son reformas, y no un estancamiento.

 
  
MPphoto
 
 

  Ewa Tomaszewska , en nombre del Grupo UEN. (PL) Señor Presidente, la política común de empleo de los Estados miembros está siendo sometida a una prueba. Cada vez elaboran más programas para la mejora del empleo de distintos grupos de edad, teniendo en cuenta sus necesidades específicas y su potencial para superar los problemas de la búsqueda de empleo. En el marco de la Estrategia de Lisboa, estos programas contemplan sobre todo la inversión en las personas, en su educación y en la mejora de sus posibilidades en el mercado de trabajo. Un crecimiento del empleo en 3,6 millones de personas en 2007 y un aumento previsto de 4,5 millones en 2008-2009 son el resultado tangible de esta política.

Esto significa que en el futuro las actuaciones en este ámbito se basarán en promover un enfoque del trabajo acorde con el ciclo de vida, preocuparse por los jóvenes que no completan su formación y adaptar las condiciones de trabajo a las necesidades familiares, especialmente a las obligaciones como padres, eliminar la discriminación en el centro de trabajo, especialmente en cuanto al acceso a la formación y otros métodos de mejora de las cualificaciones, así como reducir progresivamente la actividad profesional de las personas de más edad.

 
  
MPphoto
 
 

  Jiří Maštálka , en nombre del Grupo GUE/NGL. (CS) Señorías, yo también quiero unirme al coro de felicitaciones dirigidas a la ponente por su trabajo, por un informe que pone de relieve la importancia de uno de los pilares de la Comunidad Europea, es decir, del modelo social europeo. Me produce satisfacción que el informe ponga el acento en cuestiones tales como la mejora de la integración social, la lucha contra la pobreza y el reforzamiento de la inclusión social dentro de las políticas de empleo. La ponente destaca son razón la necesidad de promover la igualdad de género en el trabajo. A pesar de estos aspectos positivos, nuestro grupo político considera que la propuesta de resolución hace más hincapié en el principio de flexibilidad que en la creación efectiva de buenas oportunidades de empleo y en el derecho a un trabajo de calidad. Me solidarizo con la ponente, porque resulta difícil hallar una solución de compromiso entre ambas opciones.

Lamento que la Comisión haya aceptado ayer tan sólo una de las múltiples mociones presentadas por nuestro grupo político, y en estas circunstancias debo decir que a pesar de todas las soluciones de compromiso adoptadas no vamos a poder apoyar el informe final. A pesar de ello, tengo que decir que ha sido un honor trabajar con la ponente. El futuro, los resultados del concepto de flexibilidad, las nuevas experiencias sociales y los ciudadanos de la Unión Europea decidirán en última instancia quién de nosotros está más cerca de la verdad en la búsqueda y aplicación del concepto de Europa social.

 
  
MPphoto
 
 

  Kathy Sinnott, en nombre del Grupo IND/DEM. – Señor Presidente, las conclusiones de este informe sobre la Estrategia de Lisboa para el crecimiento y el empleo son que dicha estrategia funciona correctamente. Sin embargo, la ponente llama la atención sobre el hecho de que la estrategia de empleo no alcanza a todos los ciudadanos. Seis millones de jóvenes de la UE abandonan la escuela prematuramente, y el 16 % del total de la población europea son pobres o están al borde de serlo. Se trata de un desafío básico, y es lamentable que de nuevo hayamos omitido la inclusión de los cuidadores en la lista de personas cuyo empleo está en peligro.

Los cuidadores constituyen el grupo de trabajadores más numeroso de Europa. Estas personas no están desempleadas, y trabajan más duramente que muchos de los que integran la población activa. Cuando expuse el problema de los cuidadores en la Comisión, se me dijo que estos trabajadores – los que se ocupan de nuestros mayores, de los discapacitados y de los niños – eran personas con interrupciones de la carrera profesional. Llamar ‘interrupción de la carrera’ a lo que hacen los cuidadores denota ignorancia sobre su actividad y sobre el valor de la misma.

Por favor, señor Comisario, presten atención a los cuidadores y apóyenlos. Los cuidadores son la clave de nuestra estrategia para abordar el problema del envejecimiento de la población europea, por cuanto contribuyen a satisfacer las necesidades de las personas mayores y a estabilizar las tasas de natalidad. Por lo tanto, hagan de los cuidadores una prioridad. Y espero que en este Parlamento podamos examinar específicamente el problema de los cuidadores.

 
  
MPphoto
 
 

  Andreas Mölzer (NI).(DE) Señor Presidente, señor Comisario, aunque nos complacen los 6,5 millones de nuevos empleos que se han creado durante los dos últimos años, no podemos pasar en silencio el hecho de que durante este período cuatro de cada diez trabajadores han tenido un tipo de trabajo precario. En muchos países las empresas de trabajo temporal han aumentado su volumen hasta convertirse en los principales empleadores. La creciente globalización y el traslado de la producción a países con bajos salarios traen consigo pérdidas masivas de empleo. El trabajo temporal sólo puede compensar esto en parte.

Entretanto, 78 millones de europeos viven en el límite de la pobreza con empleos temporales, trabajos de un euro y minitrabajos. Pero no se puede dar de comer a una familia con un trabajo basura. Ni siquiera la buena formación, que antes era una garantía de empleo, sirve de algo actualmente. En Alemania, por ejemplo, los salarios brutos han caído casi en un 5 %, mientras que el coste de la vida ha aumentado enormemente desde la introducción del euro. Aunque nos alegramos del incremento neto de las cifras de empleo, a la vista de estos hechos me parece una burla para cada uno de los millones de desempleados y también de los empleados que, a pesar de trabajar duramente, tienen que vivir en la pobreza.

 
  
MPphoto
 
 

  Thomas Mann (PPE-DE).(DE) Señor Presidente, como consecuencia de la globalización nuestras condiciones de vida y de trabajo están cambiando con tanta rapidez que muchos ciudadanos parecen perder la pista de los acontecimientos. Se sienten abrumados e inseguros. Para ellos, las directrices de la Estrategia de Lisboa para el crecimiento y el empleo tienen que ser algo claramente visible: empleos competitivos, igualdad de oportunidades y cohesión social.

El concepto de flexiguridad aún no se ha entendido lo suficiente. No sólo los empleados tienen que ser más flexibles en sus propio interés con el fin de mejorar su empleabilidad, sino que también las empresas tienen que volverse más flexibles, entre otras cosas desarrollando nuevas estrategias comerciales y productos innovadores, y conquistando nichos de mercado. Al mismo tiempo, los trabajadores necesitan sistemas eficientes de seguridad social para lograr su integración y evitar su exclusión. Su trabajo tiene que ser retribuido adecuadamente en función del sector y de la región, mediante acuerdos entre los interlocutores sociales, no mediante la intervención estatal.

El objetivo de la política europea de empleo consiste tanto en ofrecer puestos de trabajo a más gente como en crear puestos de trabajo de mayor calidad. Al mismo tiempo hace falta invertir más en educación y formación para lograr que el concepto de aprendizaje permanente se aplique de verdad e incluya a las personas de bajo rendimiento. Debe quedar claro que tanto el FSE como el Fondo Europeo de Desarrollo Regional y el nuevo Fondo de Adaptación a la Globalización deben beneficiar directamente a los amenazados o afectados por el desempleo. Deberán prepararse mejor para el cambio y ser capaces de asumir nuevas actividades laborales.

También se nos juzgará por la forma en que logramos mantener durante más tiempo en la vida laboral a los trabajadores mayores, en vez de empujarlos al retiro prematuro. Se trata de personas muy motivadas, capaces de trabajar bajo presión y con grandes conocimientos técnicos. Las buenas prácticas demuestran que los jóvenes y los mayores pueden cooperar mediante el trabajo en equipo en beneficio de ambas partes.

Las directrices para la política de empleo de este magnífico informe se aceptarán sobre todo si se mantiene de forma coherente el principio de subsidiariedad. La señora Van Lancker tiene razón: los Estados miembros deberán demostrar que comparten todo esto, para que crezca la confianza en nuestro modelo social de mercado.

 
  
MPphoto
 
 

  Rovana Plumb (PSE). – (RO) Quisiera felicitar a mi colega la señora Van Lancker por su trabajo y destacar la importancia de este informe. Es preciso prestar una atención especial al hecho de que, en la actualidad, 78 millones de ciudadanos de la Unión Europea son pobres o están abocados al riesgo de pobreza, y que 6 millones de jóvenes abandonan la escuela antes de tiempo. Nosotros, como socialistas europeos, queremos ofrecer a todos los ciudadanos las mismas oportunidades de una vida digna, reforzando la cohesión social. La puesta en práctica de estas directrices contribuirá a aumentar el número de empleos más seguros y mejor remunerados, a garantizar una protección social adecuada mediante el acceso a servicios sociales de calidad, a promover la integración social activa de todos los ciudadanos europeos con el fin de luchar contra la pobreza y la exclusión social.

En este contexto quisiera insistir en la atención que es preciso dedicar al acceso de las personas discapacitadas y de más edad al mercado de trabajo, así como a la eliminación de cualquier discriminación entre hombres y mujeres en materia salarial. Creo que este informe es un instrumento importante para alcanzar los objetivos de la nueva Estrategia de Lisboa y que contribuirá a reforzar la dimensión social del Tratado de Lisboa, el cual también ha sido ratificado por Rumanía. Apoyaré este informe y votaré a favor del mismo.

 
  
MPphoto
 
 

  Siiri Oviir (ALDE). – (ET) Señor Presidente, señor Comisario, colegas diputados, en la cumbre europea de primavera se debatirán las directrices para el crecimiento económico y el empleo de los tres próximos años. La Agenda de Lisboa ha comenzado a producir sus frutos. Esto es algo positivo, aunque en su esfera de actuación probablemente hemos dedicado poca atención a la inclusión social. Es cierto que la Agenda de Lisboa ha creado nuevos empleos, aunque no siempre de la mejor calidad. No basta con plantearse objetivos ambiciosos – hace falta más educación y también adaptar los sistemas escolares e incrementar sus capacidades, haciéndolos capaces de responder a las necesidades de una economía y sociedad basadas en el conocimiento.

Es muy importante promover un enfoque del trabajo respetuoso con la familia. La Agenda de Lisboa exige el fortalecimiento de las medidas sociales. No se debe prestar atención únicamente a la flexibilidad de las relaciones laborales, sino también a que sea una flexibilidad protegida. Sólo la combinación de flexibilidad y seguridad puede mejorar el empleo y la protección social. Tenemos que esforzarnos para lograr que los cambios positivos en la política económica, social y de empleo se complementen mutuamente. Permítanme felicitar a la ponente por su excelente trabajo.

 
  
MPphoto
 
 

  Gabriele Zimmer (GUE/NGL).(DE) Señor Presidente, la Comisión menciona el hecho de que como consecuencia de las políticas de empleo pactadas con los Estados miembros se han creado 6,5 millones de puestos de trabajo durante los dos últimos años. Esto suena bien, especialmente a quienes desean que la Unión Europea se adapte cada vez más a la competencia global, pero no les suena tan bien a la mayoría de quienes ocupan estos puestos de trabajo y apenas pueden vivir de ellos.

El informe sobre la pobreza publicado ayer en Alemania demuestra claramente que cada vez son más los trabajadores que necesitan ayudas sociales además de sus ingresos salariales para no caer en la pobreza, y que la disparidad entre las personas con elevados ingresos y los que prácticamente no ganan nada es cada vez mayor. Por lo tanto, es urgente que la estrategia de empleo de la Unión Europea se implique de forma mucho más intensa y práctica en la lucha contra la exclusión social y la pobreza, en la creación de buenos empleos, en la mejora de los ingresos y en proporcionar protección social a las personas con empleo. Sin embargo, por los motivos que sean, esta implicación práctica no acaba de llevarse a cabo de forma decidida.

La Unión Europea debería centrar su atención ante todo en el concepto del empleo de calidad, una idea que los Ministros de Trabajo de la UE estaban promoviendo hace apenas un año con el fin de avanzar en esta dirección. En este contexto, el concepto de flexiguridad no es suficiente.

 
  
MPphoto
 
 

  Derek Roland Clark (IND/DEM). – Señor Presidente, si la Estrategia de Lisboa está empezando a dar resultados, ¿por qué ha crecido el trabajo a tiempo parcial desde el 16,2 % hasta el 18,1 % en los últimos años? ¿Por qué el porcentaje de personas con contratos temporales y sin seguridad a largo plazo supone más del 6,5 %?

La ponente admite que el desempleo en la UE alcanzó el 8,9 % en 2005. Para este año se prevé que caiga hasta el 7,9 %, pero ¿será así? En el Reino Unido el desempleo es tan sólo del 5,8 %. La lucha contra el desempleo no necesita una política. Lo que necesita es una inyección de moral. Hablando de esto, ¿acaso fueron las comisiones, parlamentos y comités los que inventaron las inyecciones hipodérmicas? No, no fueron ellos. Alguien tuvo una buena idea, y las buenas ideas siempre acaban difundiéndose. Donde dice buenas ideas, léase buenas prácticas, porque las buenas prácticas deben ser compartidas. Observen las mejores cifras de empleo del Reino Unido que acabo de señalar. Son mejores porque nuestras buenas prácticas incluyen el mantenimiento de nuestras cláusulas de exclusión de la Directiva sobre la ordenación del tiempo de trabajo y la no adopción del euro, con lo que nuestro comercio internacional es superior al de cualquier otro Estado miembro. Ésa es mi inyección de moral. ¿Se la dejarán poner?

 
  
MPphoto
 
 

  Jacek Protasiewicz (PPE-DE).(PL) Señor Presidente, señor Comisario, quisiera comenzar mi intervención con una observación que me produce alegría y satisfacción. La Estrategia de Lisboa renovada está comenzando a dar sus frutos, y lo que es especialmente grato es que en la Unión Europea sea cada vez mayor el número de personas que tienen trabajo.

En este punto, sin embargo, debo distanciarme de la opinión de la ponente señora Van Lancker de que la calidad de los empleos creados últimamente sea motivo de preocupación. Naturalmente, tenemos que hacer cuanto sea posible para que los puestos de trabajo disponibles en la Unión Europea sean de la máxima calidad, pero creo que cualquier trabajo es mejor que el desempleo, que es degradante e induce a poner en duda la dignidad personal. Tal es el caso especialmente de los jóvenes, entre quienes los niveles de desempleo siguen siendo elevados, y cuyo futuro debería ser, por consiguiente, una tarea prioritaria para los próximos años.

Un instrumento eficaz para aumentar la disponibilidad de puestos de trabajo, de especial importancia para los jóvenes europeos, es el concepto de combinar la flexibilidad y la seguridad en el mercado de trabajo, la denominada ‘flexiguridad’. No existe un modelo universal único de flexiguridad, por que este concepto debería llevarse a cabo teniendo en cuenta las circunstancias y tradiciones específicas que prevalezcan en los distintos Estados miembros. Ésta es en efecto la orientación de las enmiendas planteadas por mi grupo político. Sin embargo, tal como yo lo veo, en este concepto existen dos aspectos que pueden considerarse universales y al mismo tiempo esenciales.

El primero de ellos es la inversión en educación, y especialmente en un alto nivel de educación continua, con la cual se permita a los trabajadores adaptar sus capacidades a unas tendencias económicas y laborales que evolucionan rápidamente.

En segundo lugar, una utilización más decidida de las modalidades de empleo ‘atípicas’, las cuales contribuyen de manera especial a la preparación de los jóvenes para su incorporación a la vida laboral, adquiriendo habilidades prácticas y permitiéndoles cubrir los costes de su formación profesional.

 
  
MPphoto
 
 

  Richard Falbr (PSE) . (CS) Primeramente quisiera expresar mi admiración por la señora Anne Van Lancker, que ni se hundió bajo el peso de las enmiendas ni permitió que su informe fuera diluido. De otro modo sería probablemente mucho más crítico, porque en mi opinión la aportación de la Estrategia de Lisboa renovada es mínima. La tasa de desempleo no está disminuyendo significativamente; los empleos creados no son de calidad; toleramos que ciudadanos de los Estados miembros de la UE estén en la pobreza a pesar de tener trabajo. Todo esto desde luego significa que aquí hay algo que no funciona bien. Ni siquiera el Libro Verde da respuesta a las preguntas que nos hacen los trabajadores y los sindicatos. Sin embargo, todo lo que tenemos que hacer es consultar los convenios pertinentes de la OIT. Debemos recordar que, con pocas excepciones, casi todos los Estados miembros han ratificado las más importantes de ellos. Es comprensible la inquietud con la que los sindicatos europeos han recibido las últimas sentencias del Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas en los casos Viking – Laval – Rüffert. Mi recomendación es: menos textos y más respeto por los logros de las últimas décadas, especialmente en los países desarrollados de la Unión Europea.

 
  
MPphoto
 
 

  Nils Lundgren (IND/DEM). (SV) Señor Presidente, este informe está impregnado del espíritu de los valores que deben dominar en un mercado laboral libre. Pero hay un grave inconveniente: es un error promulgar este tipo de normas a nivel europeo. Se convertirán en parte del régimen regulador común de la UE, del acervo comunitario, quedarán entronizadas en la Sagrada Escritura. Desaparecerá la posibilidad de reformas en toda Europa.

Si en la década de 1970 Alemania y Francia hubieran impuesto una política común de empleo en la Comunidad, basada en los conceptos políticos que prevalecían en aquella época, la economía de la UE estaría actualmente en declive.

La última palabra de moda, flexiguridad, se repite constantemente en el informe. Éste es el resultado de no haber formulado ninguna política común de empleo, con lo que Dinamarca pudo desarrollar algo que ahora se ha revelado muy prometedor. El informe ganaría mucho si se redujese a una única frase: «El Parlamento Europeo recomienda a los Estados miembros que estudien el modelo danés de flexiguridad para comprobar si les puede ser de utilidad». Punto.

 
  
MPphoto
 
 

  José Albino Silva Peneda (PPE-DE).(PT) Señor Presidente, señor Comisario, Señorías, las cifras sobre la marcha del empleo son efectivamente muy positivas y tenemos que remontarnos a la década de 1980 para encontrar valores similares. Sin embargo, debemos ser conscientes de que no todas las regiones europeas presentan unos resultados igualmente alentadores; y los datos sobre la calidad del empleo tampoco son precisamente inmejorables.

Me doy cuenta de que al hablar de política social siempre existe la tendencia a establecer prioridades, lo cual no es una tarea fácil, porque existe la tentación de verlo todo como una prioridad. La experiencia demuestra, sin embargo, que cuando todo es prioritario al final nada lo es.

Por consiguiente, me gustaría dar ánimos a todos para que seamos capaces de incluir la definición de funciones, la responsabilidad y unos objetivos claros y cuantificables en estas cuestiones sociales, específicamente cuando se refieren a la política de empleo.

Contribuiré diciendo que para mí hay una prioridad muy clara relacionada con la reducción del abandono escolar prematuro, que actualmente afecta al 15 % de los jóvenes de edades comprendidas entre 18 y 24 años, es decir, a más de seis millones de jóvenes.

El panorama del abandono escolar prematuro es especialmente grave teniendo en cuenta la evolución demográfica prevista para Europa, que en 2030 tendrá 18 millones menos de niños y jóvenes, y un 52 % más de personas mayores de 65 años.

Me parece absolutamente inaceptable que esta preciosa y cada vez menor población juvenil, de la que dependen los regímenes de seguridad social, no esté educada y preparada en el mayor grado posible, con el fin de que pueda abordar con éxito los nuevos desafíos del mercado de trabajo. Todos sabemos que los que tienen una educación inferior son los más vulnerables al desempleo y a la exclusión social dentro de la sociedad de la información, y que evidentemente corren el riesgo de verse excluidos socialmente.

Al igual que nuestra ponente señora Van Lancker, a quien felicito, yo también creo firmemente que es preciso reforzar la dimensión social de la Estrategia de Lisboa, especialmente mediante una mayor insistencia en el problema de la inclusión.

 
  
MPphoto
 
 

  Juan Andrés Naranjo Escobar (PPE-DE). – Señor Presidente, señor Comisario, distinguidos colegas, creo que las virtudes principales del trabajo que se ha realizado son el consenso básico sobre el diagnóstico de la situación y las terapias que, a nivel nacional, hay que aplicar para alcanzar los objetivos de empleo de la Estrategia de Lisboa.

La Unión necesita una solidez económica extraordinaria para avanzar políticamente sin renunciar al modelo social que está en sus genes. La mejor política social es permitir la integración y el progreso de las personas a través del trabajo.

Tenemos en estas ocho directrices la hoja de ruta de las reformas que hay que afrontar hasta el 2010. Más que suficiente para poner en marcha los programas nacionales de reforma.

Pero hay elementos muy decisivos en los que hay que trabajar de forma singular.

El primero es la consecución de un nivel de movilidad que abra oportunidades de trabajo, fundamentalmente a los jóvenes. Para ello, se hace de todo punto imprescindible tener garantizado un sistema eficaz de equivalencia de cualificaciones, no sólo en el nivel de las titulaciones, sino en el de la formación de los trabajadores a lo largo de la vida laboral.

El segundo es modernizar las reglas laborales para avanzar hacia una jubilación gradual y flexible. Esto evitaría el deterioro de las rentas del trabajo y situaciones de futura pobreza.

Y el tercero es aumentar la competencia lingüística de la población en general. Porque la globalización, señorías, tiene sus reglas. Quien se adapta, gana. Los demás pierden.

Si queremos mayor productividad, empleos de calidad y mayor competencia, es necesario continuar con el impulso de las reformas señaladas en la Estrategia de Lisboa.

Es cierto que se han conseguido logros, pero si se descuidan las reformas pendientes, todo se vendrá abajo.

Por eso, la implantación dialogada de iniciativas como la «flexiguridad» son fundamentales.

 
  
MPphoto
 
 

  Iles Braghetto (PPE-DE).(IT) Señor Presidente, Señorías, la Estrategia de Lisboa ha alcanzado los objetivos de aumentar el empleo en Europa, pero no todo el mundo se ha beneficiado: para los jóvenes, las mujeres y los grupos sociales marginales, el camino sigue siendo difícil. Tampoco la calidad del empleo ha mejorado: el número de contratos temporales ha aumentado y la mayor flexibilidad no se ha visto acompañada de la seguridad en el empleo. Éste es el motivo por el que hay que reforzar la dimensión social de la Estrategia de Lisboa, apoyando el aprendizaje permanente y el reconocimiento de las cualificaciones.

Es preciso definir sistemas de previsión social que proporcionen apoyo a los ingresos y faciliten la movilidad dentro del mercado laboral, con los sistemas de amortiguación adecuados, alcanzando la meta de equilibrar la vida profesional y familiar.

Esta propuesta de resolución es un paso en esa dirección, y por esta razón la apoyamos.

 
  
MPphoto
 
 

  Tadeusz Zwiefka (PPE-DE).(PL) Señor Presidente, estoy de acuerdo con la afirmación de que la Estrategia de Lisboa renovada ha traído consigo un mayor número de empleos, aunque no necesariamente de mejor calidad.

La necesidad de luchar contra la pobreza y la exclusión social debe estar siempre presente en cualquier estrategia de la UE. Sin embargo, yo no comparto la opinión de que adoptar normas sociales comunes a nivel de la UE vaya a ser la panacea para nuestros problemas. La política social y de empleo recae dentro del ámbito de competencias de los Estados miembros, y todas las actuaciones de la UE en este terreno deben respetar el principio de subsidiariedad. La definición e introducción de estrategias basadas en modelos específicos, como por ejemplo la flexiguridad, serán diferentes a escala nacional.

Quiero hacer hincapié en el peligro que representaría un enfoque unidimensional en esta materia, aunque al mismo tiempo abogo por la creación de una plataforma europea para intercambiar información y buenas prácticas.

Soy de la opinión de que ninguna estrategia específica de empleo tendrá un éxito completo sin la desaparición total de las barreras que impiden la libre circulación de mano de obra, como medio garantizado para estimular el crecimiento económico y promover el empleo.

 
  
MPphoto
 
 

  Renate Weber (ALDE). – (RO) Felicito a Anne Van Lancker por su informe. Personalmente me preocupa la calidad de los trabajos. Tenemos a 78 millones de personas en el umbral de la pobreza debido, entre otras cosas, a que los Estados miembros presentan desigualdades en relación con el salario de los trabajadores. Conozco los problemas de discriminación con que se tienen que enfrentar muchos rumanos que trabajan legalmente en otros Estados miembros de la Unión Europea y se ven forzados a aceptar trabajos por debajo de sus cualificaciones y salarios inferiores a los de sus colegas ciudadanos de esos países. Por desgracia, a nivel europeo no disponemos de un instrumento para evaluar la calidad de los puestos de trabajo, y nos hace falta. Creo firmemente que el principio de salario adecuado es un incentivo para la prestación de servicios de calidad, y estoy absolutamente en contra de las tendencias actuales a pagar menos de lo debido a los trabajadores y a restringir de distintas formas la libre circulación de trabajadores dentro de la Unión Europea.

 
  
MPphoto
 
 

  Miloslav Ransdorf (GUE/NGL). – (CS) En realidad, sólo existen dos formas de solucionar el problema del empleo: una es que la gente vaya a donde está el trabajo, y la otra que el trabajo vaya a donde está la gente. Creo que la segunda opción es la más razonable, porque ninguna de las modalidades utilizadas en la primera (trabajo compartido, sistemas de contratación y jornadas laborales flexibles, etc.) ha producido los resultados apetecidos. En mi opinión, la segunda opción tiene un mayor potencial y es más apropiada para la Unión Europea. Una de las posibilidades sería la creación de un sector público europeo, para que la Unión Europea comience a funcionar como una entidad que crea oportunidades de empleo.

 
  
MPphoto
 
 

  Jean-Pierre Audy (PPE-DE).(FR) Señor Presidente, señor Comisario, Señorías, en primer lugar quiero aplaudir el notable trabajo realizado por mi colega la señora Morin como portavoz de las posiciones de nuestro grupo político.

A riesgo de salirme por la tangente, quisiera preguntar por el papel de los interlocutores sociales, los cuales brillan por su ausencia en este informe. Estamos actuando con arreglo al artículo 128, lo que significa que vamos a formular recomendaciones a los Estados miembros, pero creo que ha llegado la hora de ampliar nuestras actividades.

Señor Comisario, ¿qué opina usted respecto a la aplicación del artículo 139 del Tratado, que contempla precisamente esta posibilidad, la de que los interlocutores sociales legislen a nivel comunitario en materia de empleo? ¿Cómo podremos tener una política de empleo sin coordinar la legislación social? Creo, señor Comisario, que en aplicación del artículo 138 le corresponde a usted incluir a los interlocutores sociales; tenemos que involucrarlos en la creación de una legislación social europea apropiada.

 
  
MPphoto
 
 

  Danutė Budreikaitė (ALDE). (LT) La primera fase de la aplicación de los objetivos de la Estrategia de Lisboa renovada para el crecimiento y el empleo ya ha obtenido resultados importantes: en 2007 se crearon en la UE 3,5 millones de puestos de trabajo, y el nivel de desempleo descendió en un 1,6 % durante el período 2005-2007.

Sin embargo, esto sólo es una cara de la medalla. Actualmente existen en la UE 14 millones de trabajadores viviendo en la pobreza. Además de esto, el número de personas obligadas a trabajar con contratos temporales o a tiempo parcial ha aumentado constantemente. Los jóvenes de la UE se enfrentan también con problemas muy graves – alrededor de 6 millones de jóvenes abandonan la escuela prematuramente, y la tasa de ocupación entre ellos no llega a la mitad del promedio europeo.

Me gustaría señalar que la rapidez y eficiencia en la aplicación de los objetivos de la Estrategia de Lisboa para el crecimiento y el empleo difiere mucho entre los Estados miembros. Insto a la Comisión a que vele por la aplicación coherente de la Estrategia Europea de Empleo y de los objetivos para el aprendizaje permanente definidos en el programa de la UE para la juventud, en el acuerdo para la igualdad de género y en el plan de acción para la discapacidad 2006-2007.

 
  
MPphoto
 
 

  Marie Panayotopoulos-Cassiotou (PPE-DE).(EL) Señor Presidente, quisiera llamar la atención en este punto sobre dos servicios que deben ser reforzados en toda Europa. Uno de ellos es el asesoramiento, información y guía a los jóvenes y trabajadores de cualquier edad para ayudarles a encontrar trabajos adecuados, formación y aprendizaje permanente. El otro servicio que es preciso reforzar a nivel europeo es la inspección de trabajo, con el fin de promover unas condiciones de trabajo dignas. Las inspecciones de trabajo podrán combatir el trabajo clandestino, que constituye el azote del empleo legal.

El empleo, juntamente con la iniciativa empresarial y la cooperación entre los interlocutores sociales, quizás sea la mejor esperanza para estos años antes del 2010.

 
  
MPphoto
 
 

  Czesław Adam Siekierski (PPE-DE).(PL) Señor Presidente, señor Comisario, la actual situación económica de la Unión Europea está mejorando. Observamos un crecimiento del PIB, se crean puestos de trabajo, el nivel de empleo sube y el desempleo baja.

Para mantener este proceso en marcha, en primer lugar tenemos que reforzar la integración social, y especialmente ayudar a encontrar empleo a los jóvenes recientemente incorporados al mercado de trabajo. En segundo lugar, tenemos que facilitar empleo a las personas en circunstancias materiales difíciles; y en tercer lugar, tenemos que dar una oportunidad a los desempleados de larga duración.

Son éstos los ámbitos en los que se requieren apoyos y acciones más eficaces por parte de la Unión Europea. Es importante adaptar el sistema de educación y formación para que cumpla los requisitos de la Estrategia de Lisboa y contribuya al desarrollo económico, lo que redundará a su vez en la creación de empleo.

 
  
MPphoto
 
 

  Paul Rübig (PPE-DE).(DE) Señor Presidente, creo particularmente que las pequeñas y medianas empresas desempeñan un papel destacado en la creación de empleo. Después de todo, las dos terceras partes de las personas empleadas trabajan en pequeñas y medianas empresas, las cuales generan el 50 % del producto interior bruto. Por lo tanto, al elaborar nuestras estrategias deberíamos centrarnos en promover la formación profesional continua dentro de las pequeñas y medianas empresas y en diseñar nuevas formas de deducción de los costes adicionales de este tipo, permitiendo que nuestros trabajadores perciban al final unos salarios netos mayores.

Se trata en última instancia de crear la infraestructura que permita que nuestros trabajadores disfruten de seguridad en su puesto de trabajo. La Unión Europea podría convertirse a este respecto en un modelo de buenas prácticas.

 
  
MPphoto
 
 

  Vladimír Špidla, Miembro de la Comisión. (CS) Señorías, las rigurosas normas del Parlamento no me permiten responder a sus intervenciones de forma pormenorizada. No obstante, permítanme darles las gracias por un debate importante, que ha servido para analizar muchos aspectos del mercado de trabajo y de la Estrategia Europea de Empleo, y comentar tan sólo algunos de los temas fundamentales.

En primer lugar, la Estrategia Europea de Empleo ha logrado resultados tangibles. Los datos estadísticos actuales sobre empleo y desempleo son los mejores desde la década de 1980, lo cual es un éxito evidente. En el debate han manifestado repetidamente su inquietud sobre la calidad de los trabajos. Quiero señalar que el concepto de más empleo y empleo de mayor calidad forma parte de la Estrategia de Lisboa para el crecimiento y el empleo. ¿Cuál es el resultado? De los millones de nuevos empleos, más de la mitad son trabajos a tiempo completo, cuya calidad no puede ponerse en duda. Muchos de los restantes son trabajos a tiempo parcial o temporales.

A mi juicio, la hipótesis de que todos estos trabajos a tiempo parcial o temporales son de baja calidad no se sostiene. No es defendible. Muchos de estos trabajos son trabajos de calidad. Sin embargo, no cabe duda de que algunos de estos trabajos no lo son, y es aquí donde debemos esforzarnos más. Mi opinión personal es que el problema de los pobres que trabajan, es decir, de quienes a pesar de tener empleo siguen siendo pobres, es muy preocupante y debemos prestarle atención. De acuerdo con los datos disponibles, los pobres que trabajan representan alrededor del 8 % de la población activa, lo que supone un porcentaje considerable. Estamos hablando de millones de personas, y se trata de un problema muy apremiante.

Otro de los temas debatidos es la relación entre las políticas de empleo y la inclusión social. Permítanme señalar que la Directriz nº 19 hace hincapié en un mercado de trabajo incluyente y en el fomento de la inclusión de los discapacitados en el mercado de trabajo. Esto es así porque la Comisión recomendó en su Estrategia que no se hicieran cambios sustanciales en estas Directrices. Esto es así porque han demostrado ser eficaces y porque se ha visto claramente que para lograr la buena gobernanza y un mejor equilibrio entre los niveles europeo y nacional (la mayoría de los Estados miembros opinaron de este modo), lo mejor era no ampliar las Directrices. Por otra parte, es evidente que el texto no es inamovible, que se seguirá desarrollando y que los puntos indicados por ustedes sin duda requieren una respuesta apropiada en función de la evolución futura.

Quisiera responder a otra pregunta relacionada con la aplicación del artículo 139 del Tratado. Paradójicamente, hoy se firma el convenio colectivo para el sector marítimo, y ya se ha decidido introducirlo en la legislación europea al amparo del artículo 139. Con otras palabras, se trata de una medida concreta que demuestra que este artículo no ha sido olvidado. Por cierto, considero que el convenio del sector marítimo es un paso extraordinariamente importante, porque se trata de un sector muy complejo y altamente internacionalizado, y los interlocutores sociales han logrado alcanzar metas ambiciosas.

Naturalmente, el debate ha versado también sobre otros asuntos: el problema de la educación, el gran número de jóvenes que abandonan sus estudios, el aprendizaje permanente. Todos estos temas son importantes y en cierta medida estarán incluidos en la nueva agenda social. Respecto a la inclusión, quisiera llamar su atención sobre la Comunicación de la Comisión relativa a la inclusión activa, uno de los documentos que definen la estrategia de la Comisión en este ámbito. Permítanme subrayar que, aunque el mercado de trabajo sea la base de la inclusión activa, no abarca todas las áreas donde se requiere una política de inclusión coherente. Puesto que existen evidentemente muchas personas excluidas del mercado de trabajo por causas naturales, como son los jubilados o las personas que se hallan en diversas circunstancias anómalas, la política de inclusión deberá cubrir ámbitos más extensos que el mercado laboral. La estrategia europea para el mercado de trabajo deberá tener presente claramente este aspecto.

Señorías, quiero agradecerles de nuevo este debate que, en mi opinión, ha analizado la mayor parte de los temas importantes relacionados con el mercado de trabajo europeo. Creo que supone una contribución importante al proceso de búsqueda de un mejor y más eficaz equilibrio entre la Estrategia Europea del Empleo y las actividades de los Estados miembros. Como he dicho antes, son muchas las observaciones interesantes hechas en el transcurso del debate, pero las normas parlamentarias me impiden responder a cada una de ellas, y por eso me he referido solamente a algunas.

 
  
MPphoto
 
 

  Anne Van Lancker, ponente. − (NL) Ante todo me gustaría agradecer cordialmente a mis colegas diputados sus aportaciones a este debate. Creo que es evidente que muchos de ustedes han puesto el acento sobre la igualdad de oportunidades, la inclusión social y la calidad de los puestos de trabajo, y yo considero todo esto muy importante. Lamento haber defraudado a algunos de ustedes al no haber incluido más enmiendas, pero la verdad es que he tratado de evitar que el informe se convirtiera en un árbol de Navidad recargado de adornos y oropeles.

Una cosa más, en respuesta a un comentario del señor Andersson, Presidente de la Comisión de Empleo y Asuntos Sociales. Confío sinceramente en que la presentación de este informe sirva para algo, porque aunque el artículo 128 del Tratado otorga a este Parlamento el derecho a ser consultado, en la práctica tal derecho está siendo desvirtuado. Soy consciente, señor Comisario, de que es muy importante que el Consejo pueda tomar una decisión a primeros de año, de tal modo que se puedan elaborar los planes nacionales de reforma juntamente con los interlocutores sociales. Por consiguiente, para que el Parlamento pueda seguir realizando sus funciones considero esencial que la Comisión Europea presente sus propuestas en unas fechas del año más tempranas, a fin de que las tres instituciones puedan desarrollar plenamente sus cometidos en el proceso de acuerdo con las estipulaciones del Tratado.

Una vez más doy las gracias a todos mis colegas diputados, y esperemos que el Consejo siga atento a lo que ocurre a su alrededor.

 
  
MPphoto
 
 

  Presidente . − Se cierra el debate.

La votación se celebrará hoy a las 12.00 horas.

Declaraciones por escrito (Artículo 142)

 
  
MPphoto
 
 

  Adam Bielan (UEN), por escrito. – (PL) De acuerdo con los últimos informes de la Comisión Europea, el 16 % de los ciudadanos de la UE están en el límite de la pobreza, y ello a pesar de que el 8 % de ellos tiene un empleo a tiempo completo. La pobreza es una amenaza para el 13 % de los polacos adultos, incluyendo los que están ocupados toda la jornada.

Señorías, la región de Małopolska, a la que represento en el Parlamento Europeo, ostenta el nivel más bajo de desempleo de Polonia, siendo actualmente del 8 %; sin embargo, ello no garantiza un nivel de vida seguro, desde el momento que la subida vertiginosa de los precios de los alimentos y de la energía están empujando a muchas familias al borde de la pobreza. En la vecina provincia de Świętokrzyskie, igualmente representada por mí en el PE, la situación raya en lo dramático, con una tasa de desempleo doble que en Małopolska. Tomando simplemente estas dos provincias como ejemplo, podemos observar un nivel creciente de desigualdad social. Como la señora Van Lancker señala correctamente en su informe sobre las directrices para el empleo, en la Unión Europea nos enfrentamos a una situación en la que más de 14 millones de trabajadores viven en la pobreza.

Este número podría crecer muy rápidamente si no se modifica la Estrategia de Lisboa para crear más empleos y de mejor calidad en la UE. Es éste un problema que afecta en particular a los nuevos Estados miembros, donde en comparación con el resto de los Estados miembros son mayores las disparidades en la riqueza de los ciudadanos.

 
  
MPphoto
 
 

  Małgorzata Handzlik (PPE-DE), por escrito. – (PL) El crecimiento y el empleo son los elementos clave de la Estrategia de Lisboa. La creación de una Europea competitiva e innovadora está ligada a los cambios en el mercado de trabajo. Nuestras empresas necesitan trabajadores que sean capaces de responder a los nuevos retos y a la exigencia de cambios. Naturalmente estoy de acuerdo en que el empleo debe proporcionar estabilidad, seguridad y confianza de cara al futuro. Al mismo tiempo, las relaciones entre empresarios y trabajadores deben ser lo bastante flexibles para permitir a las empresas llevar a cabo los cambios necesarios como consecuencia de la situación del mercado.

Por este motivo es tan importante para los empresarios y trabajadores mejorar sus competencias, aumentar sus cualificaciones y avanzar profesionalmente. Esto beneficia a las empresas, que podrán captar empleados cualificados y altamente motivados. También beneficia a los propios trabajadores, a quienes sus mayores competencias les permitirán mejorar su situación laboral y, en caso de que resulte necesario cambiar, les ofrecerán la seguridad de no tener problemas a la hora de encontrar un puesto en el mercado de trabajo.

Por último, quisiera llamar la atención sobre el aspecto de la movilidad en el mercado europeo. Como sabemos, muchos Estados miembros aún mantienen restricciones en relación con el trabajo de los ciudadanos de los nuevos Estados miembros. Y ello a pesar de las advertencias de los representantes del mundo empresarial de que existe escasez de mano de obra en muchos sectores de la economía.

Mientras se sigan manteniendo las restricciones en el mercado de trabajo europeo, en Europa la libertad de circulación de los trabajadores y de los servicios no podrá contribuir plenamente a la prosperidad de nuestras economías.

 
  
MPphoto
 
 

  Monica Maria Iacob-Ridzi (PPE-DE), por escrito. – (RO) La Estrategia de Lisboa revisada ha surtido efectos positivos. Sin embargo, se deberían examinar aquellos aspectos donde aún es necesario intensificar las medidas adoptadas al nivel comunitario con el fin de lograr los objetivos de empleo.

Me refiero especialmente a los problemas que encuentran los jóvenes durante sus etapas de preparación y entrada en el mercado de trabajo. En el conjunto de la Unión Europea, seis millones de jóvenes abandonan el sistema escolar antes de cumplir los 18 años. El hecho de que dentro del total de desempleados de la Unión Europea el 40 % sean jóvenes es igualmente grave. Además, la mayoría de los jóvenes que consiguen incorporarse al mercado de trabajo obtienen empleo en condiciones menos favorables, como trabajo a tiempo parcial, contratos temporales o de suministro de servicios.

Las directrices legislativas para la política de empleo tienen que ofrecernos nuevas soluciones en relación con los programas y fondos creados por la Unión Europea para apoyar las acciones de los Estados miembros en este ámbito.

 
  
MPphoto
 
 

  Magda Kósáné Kovács (PSE) , por escrito. (HU) La Directiva sobre el empleo proporcionó a los Estados miembros de la Unión Europea ampliada directrices a largo plazo, así como objetivos e instrumentos para mejorar la competitividad y aumentar el empleo en el segundo ciclo de aplicación de la Estrategia de Lisboa. Desde entonces se ha visto claramente que una economía no puede ser competitiva y eficiente en un mundo basado en la competencia, ni puede avanzar más velozmente que las demás si, perdiendo su orientación social, trata de lograrlo a costa de poner a las personas en riesgo de exclusión.

Una vida digna requiere un trabajo digno; esto requiere a su vez una mano de obra potencial con las cualificaciones apropiadas y la capacidad para actualizar sus competencias, una mano de obra que tenga salud y esté al amparo de la discriminación.

En 2006, el reconocimiento de las nuevas necesidades de los Estados hizo necesario revisar la Directiva. Esta vez se dedicó mayor atención a las personas con dificultades especiales para acceder al mercado de trabajo, a la situación laboral desesperada de las mujeres mayores, al aislamiento de determinadas lenguas, y a los problemas relacionados con el empleo de los romaníes.

Durante los dos últimos años ha aumentado el número de puestos de trabajo, han mejorado los índices de empleo y los agitados indicadores de empleo se han estabilizado. El incremento de los empleos del tipo tradicional – empleos a tiempo completo con protección contractual en un centro de trabajo – ha sido relativamente escaso, mientras que se ha producido un aumento masivo de los empleos a tiempo parcial, estacionales y basados en contratos de suministro de servicios.

En esta nueva situación, no discutimos que la época de la legislación laboral dogmática se ha terminado. El desarrollo económico extensivo e intensivo necesita medidas legislativas flexibles que eviten el relativismo en la normativa laboral y la devaluación del diálogo social y de la contratación colectiva.

 
Aviso jurídico - Política de privacidad