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Procedimiento : 2007/2272(REG)
Ciclo de vida en sesión
Ciclo relativo al documento : A6-0197/2008

Textos presentados :

A6-0197/2008

Debates :

PV 07/07/2008 - 22
CRE 07/07/2008 - 22

Votaciones :

PV 08/07/2008 - 8.20
Explicaciones de voto
Explicaciones de voto

Textos aprobados :

P6_TA(2008)0334

Acta literal de los debates
Lunes 7 de julio de 2008 - Estrasburgo Edición DO

22. Trabajo en el Pleno y los informes de iniciativa (modificación del Reglamento del Parlamento) (debate)
Acta
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  Presidente. − De conformidad con el orden del día, se procede al debate del informe (A6-0197/2008) de Richard Corbett, en nombre de la Comisión de Asuntos Constitucionales, sobre la modificación del Reglamento del Parlamento con arreglo a las propuestas del Grupo de Trabajo sobre la Reforma del Parlamento en lo referente al trabajo en el Pleno y a los informes de iniciativa (2007/2272(REG)).

 
  
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  Richard Corbett, ponente. − Señor Presidente, confío en que sus Señorías me permitan volver a tomar la palabra en relación con la modificación del Reglamento, un tema que siempre parece debatirse los lunes por la noche.

Como bien sabrán sus Señorías, el Parlamento ha contado con un Grupo de Trabajo, magníficamente presidido por nuestra colega Dagmar Roth-Behrendt, que ha estado estudiando la manera de mejorar los procedimientos de trabajo en el Parlamento.

Hemos pasado de ser un mentidero a ser un cuerpo colegislador. Suceda lo que suceda con el Tratado de Lisboa, ese cambio ya se ha producido en esencia. Por lo tanto, es lógico y razonable que analicemos nuestra manera de organizar el trabajo.

Un aspecto muy importante de este asunto es necesariamente el de poner un mayor énfasis en la legislación y no en los informes de propia iniciativa de las comisiones, que carecen de impacto legislativo.

Esa es la primera parte —y tal vez la más importante— de la serie de propuestas que les he presentado hoy. Naturalmente, las propuestas del Grupo de Trabajo eran muy variadas; sólo algunas han de adaptarse a nuestro Reglamento, y ésta es una de ellas.

La idea es que distingamos los informes de propia iniciativa en función de su naturaleza y su importancia. No cabe duda de que algunos continuarán siendo dignos de un debate completo y de una votación en el Pleno, pero puede que otros, en realidad, no.

Tenemos que evitar que esta Cámara se convierta en una comisión de redacción que reelabore, párrafo por párrafo, los detallados informes de propia iniciativa que las comisiones especializadas elaboran sobre temas especializados.

Me gustaría haber ido más lejos y preguntar por qué esos informes, ese tipo de informes de propia iniciativa, no son en sí informes de pleno derecho de la comisión.

Los informes de la Cámara de los Lores —de los que todos hablamos— son informes de las comisiones de la Cámara de los Lores; la Cámara de los Lores no los vota ni los reelabora, son informes de pleno derecho, y muchas veces son unos informes analíticos muy buenos y exhaustivos. La Cámara de los Lores no se utiliza para llevar a cabo modificaciones, párrafo por párrafo, y nosotros tampoco deberíamos hacerlo con este tipo de informes de propia iniciativa.

Esta modificación del Reglamento hará que eso sea posible; naturalmente, seguiremos —ese es el compromiso— sometiendo a votación el informe en la Cámara a fin de que sea aprobado o no. También permitiremos que los Grupos que no estén conformes con él presenten una propuesta de resolución alternativa, pero no nos pondremos a votar durante horas, párrafo por párrafo, este tipo de informes de las comisiones a fin de reelaborarlos. Por lo tanto, creo que se trata de una primera modificación muy importante.

Otra modificación, completamente distinta, es la relativa a la agilización de nuestros debates y a la manera de organizar el tiempo de uso de la palabra. Se reforzará el papel del ponente. El ponente presentará el informe de la comisión sobre la propuesta legislativa de la Comisión, expresando directamente la opinión del Parlamento sobre la propuesta de la Comisión, y pondrá punto final al debate, quizá respondiendo a las cuestiones planteadas por los diputados, tal como acabo de procurar hacerlo en nuestro anterior debate. Así se agilizarían nuestros debates, y eso es algo que vale la pena.

Sin embargo, hay un detalle que parece haber despertado muchos comentarios; a saber: la propuesta de contar con unas directrices aplicables a las preguntas parlamentarias escritas, al igual que contamos con unas directrices aplicables al turno de preguntas a las demás Instituciones.

No entiendo por qué levanta tanto revuelo este asunto. No se está intentando establecer una censura en el ámbito de las preguntas. Simplemente se trata de establecer en las directrices que las preguntas parlamentarias escritas, al igual que las preguntas del turno de preguntas, han de atañer a la Institución a que se pide que responda; algo que, si bien parece lógico y razonable, no existe en la actualidad.

El hecho de que no exista algo así ha permitido que un diputado al Parlamento presente más mil preguntas parlamentarias escritas sobre asuntos que no tienen absolutamente nada que ver con la Unión Europea. Eso ha colapsado el sistema, por lo que los demás hemos tenido que esperar más para obtener nuestras respuestas, además de que ha supuesto un dineral, pues todas esas preguntas han tenido que traducirse a todos los idiomas y trasladarse a los Comisarios a fin obtener una respuesta colectiva y de carácter colegial, y es un desperdicio de nuestro tiempo y nuestros recursos. Parece razonable establecer unas meras directrices en las que se disponga que las preguntas han atañer a la Unión Europea y a las Instituciones.

¿Y quién debería decidirlo? Según mi propuesta, debería decidirlo nuestro Presidente, el Presidente del Parlamento. Si establecemos unas directrices, no dejaremos que la Comisión decida y diga: «no, esa o aquella pregunta no la contestamos.» No, nosotros seremos quienes decidamos, y así se protegerá a los diputados y se les brindará una garantía. Me sorprende que algunos diputados que no están presentes esta noche hayan creído apropiado arremeter contra esto en un mensaje de correo electrónico enviado a todos los diputados al Parlamento.

Estas son las propuestas moderadas y razonables que ha presentado el Grupo de Trabajo formado por los vicepresidentes y por Dagmar Roth-Behrendt, y se las recomiendo al Parlamento.

 
  
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  Margot Wallström, Vicepresidenta de la Comisión. − Señor Presidente, a nuestros ciudadanos y a todas las Instituciones les conviene contar con un Parlamento reformado que promueva un debate político más animado. Necesitamos dinamizar el debate sobre los asuntos comunitarios, y soy una de esas personas que están totalmente convencidas de que el debate es el alma de toda democracia eficaz.

En nombre de la Comisión, quisiera felicitar al señor Corbett por su informe sobre el trabajo en el Pleno y la presentación de preguntas escritas. Con los años, se ha ido incrementando el número de preguntas parlamentarias. En 2007 la Comisión respondió a más de 6 700 preguntas, un incremento de 12 puntos porcentuales con respecto a 2006 y de casi 35 puntos porcentuales con respecto a 2005, y la tendencia de este año, hasta la fecha, parece indicar otro incremento.

El incremento de las preguntas ha supuesto, al mismo tiempo, un auténtico reto. Tan sólo ocho diputados al Parlamento han formulado casi el 25 % del total de las preguntas escritas. Además, un gran número de preguntas no están relacionadas con cuestiones que competen a la Comunidad. Si les parece, puedo ponerles algunos ejemplos.

La Comisión se ha comprometido totalmente a cumplir su responsabilidad de responder a las preguntas parlamentarias a plena satisfacción. Se trata de una obligación que emana de los Tratados, y también es un aspecto fundamental de nuestra responsabilidad ante el Parlamento. La Comisión aplaude el establecimiento de una serie de directrices y criterios de admisibilidad aplicables a las preguntas parlamentarias escritas, tal como se propone en el informe. Actualmente se aplica un sistema de directrices a las preguntas orales formuladas a la Comisión y al Consejo, y en el informe del señor Corbett se propone un método con el que el Consejo y la Comisión están muy familiarizados. Como bien ha explicado el ponente, la aplicación eficaz de esas directrices brindará a los diputados más oportunidades de formular preguntas a la Comisión y de recibir unas respuestas oportunas. Podremos centrarnos en las preguntas sobre cuestiones que sean realmente competencia de la Comisión o de interés general.

Permítanme hacer una observación sobre otra cuestión planteada en el informe; a saber: el orden de las intervenciones en los debates del Pleno. La Comisión reconoce que es lógico y oportuno que los debates legislativos se abran con una declaración por parte de los ponentes. No obstante, en lo que concierne al orden de las intervenciones y al tiempo de uso de la palabra, quisiera subrayar la necesidad de respetar el principio de igualdad de trato de la Comisión y el Consejo.

Para terminar, permítanme recordarles que hace poco expusimos nuestra posición con respecto al segundo informe intermedio aprobado por el Grupo de Trabajo sobre la Reforma del Parlamento, y esperamos con interés tener la oportunidad de debatir estas cuestiones con el Parlamento antes de que su Institución adopte una posición definitiva sobre el paquete de reformas. Estoy segura de que el espíritu de cooperación interinstitucional de que ambas Instituciones han hecho gala hasta ahora se mantendrá durante todo el proceso de reforma.

 
  
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  József Szájer, en nombre del Grupo del PPE-DE. (HU) Señor Presidente, de nuevo hemos podido oír opiniones que defienden que el propósito de esta recomendación es que limitemos las actividades de ciertos diputados al Parlamento Europeo. Quisiera advertir a los diputados euroescépticos que deberían leer la recomendación antes de afirmar eso.

Este informe —y esta modificación del Reglamento— debería haberse elaborado hace mucho tiempo, ya que hace mucho que el Parlamento tiene importantes competencias legislativas. Además, deberíamos tener en cuenta que el 17,4 % del tiempo que pasamos debatiendo en el Pleno lo dedicamos a la legislación y el resto, a otras actividades.

De hecho, este informe permite que el Parlamento se dedique a las actividades para las que los Tratados le facultan. Es decir, que por fin podremos centrarnos en la legislación, y eso no significa que subestimemos los informes de propia iniciativa, pues su contenido también es muy importante, sino que tenemos que ser conscientes de que sus repercusiones no son comparables a lo que podemos conseguir con la legislación.

Cuando legislamos, marcamos unas diferencias que repercutirán directamente en la vida de 500 millones de personas en años venideros, mientras que con los informes de propia iniciativa ese efecto tarda mucho más en hacerse notar y es mucho menor. Por consiguiente, el Parlamento ha de dedicarse más intensivamente a la legislación, y este informe se lo permite.

También hemos podido llegar a un acuerdo con respecto a las preguntas, pues es importante que se responda satisfactoriamente a las preguntas. Muchas veces, nosotros, los diputados al Parlamento Europeo, no obtenemos unas respuestas satisfactorias de la Comisión, a pesar de que —como bien ha señalado la Comisaria— todos los diputados tienen derecho a recibir una respuesta a sus preguntas, si bien han de ser preguntas que atañan a la Unión Europea y a la Comisión.

De igual modo, me alegro de que finalmente la Comisión haya descartado la limitación del número de preguntas mensuales a sólo dos. Ha sido una decisión acertada; en cualquier caso, podemos obtener mejores resultados, y este nuevo artículo contribuirá a la eficacia de las preguntas, de modo que felicito al ponente, el señor Corbett. Gracias.

 
  
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  Jo Leinen, en nombre del Grupo del PSE. – (DE) Señor Presidente, no cabe duda de que los informes de propia iniciativa están justificados en este Parlamento. Somos el Parlamento de veintisiete países y pueblos, y hay muchas cuestiones que nos preocupan, tanto en el ámbito de la UE como en el de nuestras relaciones con otras partes del mundo.

No obstante, también estoy de acuerdo con quienes han señalado que el Parlamento ha pasado de ser una asamblea consultiva a convertirse cada vez más en un cuerpo legislativo. El Tratado de Lisboa constituirá un gran paso adelante. Por lo tanto, debemos establecer un orden de prioridades. Por lo que he oído, sólo dedicamos el 17,4 % de nuestro tiempo a la labor legislativa; eso no es suficiente. Estamos sometidos a presión y a unos plazos apremiantes. Si queremos legislar mejor, necesitaremos más tiempo y un orden de prioridades.

También está bien que ahora digamos que no todos los informes deban volver a debatirse en el Pleno. Se puede votar sin un debate previo, y los diputados pueden hacer una declaración por escrito si desean expresar su opinión acerca del informe. No tiene por qué hacerse oralmente en el Pleno.

Señora Vicepresidenta de la Comisión, me parece oportuno que el ponente abra y cierre el debate en el Parlamento, porque somos una especie de «Cámara de los ciudadanos» y, como tal, debemos intervenir al principio y al final del debate. Esa es una novedad positiva.

Por último, pero no por eso menos importante, hablaré del tema de las preguntas. Ese sistema es muy bueno, hasta que se haga un uso indebido de él. Ya hemos oído las cifras: ocho diputados están formulando el 25 % de las preguntas, es decir, casi 1 700 preguntas de ocho diputados. Podemos observar que son muy trabajadores, aunque más bien da la impresión de que, en este caso, como en muchos otros, los opositores de la UE están haciendo un uso indebido del sistema de la UE. Tenemos que establecer un artículo a tal efecto, y las directrices son un punto de referencia, un marco a partir del que podemos trabajar.

Felicito al señor Corbett por sus repetidos esfuerzos por seguir perfeccionando el Parlamento. Muchas gracias.

 
  
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  Andrew Duff, en nombre del Grupo ALDE. – Señor Presidente, es un placer para mí poder mostrarme más conforme en esta intervención que en la anterior. El Grupo de los Liberales apoya firmemente la tendencia general de las reformas que encierran esta serie de propuestas, especialmente en lo que se refiere a las preguntas parlamentarias.

En mi opinión, hemos hecho muy bien en descartar la primera propuesta del ponente de limitar el número de preguntas parlamentarias que pueden formularse.

Francamente, yo propondría otras dos pequeñas mejoras. La primera es que se amplíe el procedimiento a fin de evitar que los informes de las comisiones que sean de mala calidad —y de vez en cuando, por desgracia, suele haber alguno— puedan llegar al Pleno sin ninguna mejora, y, en este caso, sería conveniente permitir que la propia comisión y no sólo el ponente o dos grupos políticos o el 10 % de los diputados al Parlamento presente enmiendas.

La segunda propuesta es que se incluya una fase de solicitud incidental de uso de la palabra en la nueva breve presentación propuesta por el ponente. En mi opinión, con esas dos modificaciones aumentarían las oportunidades de debate e intercambio parlamentario, sin interferir en el propósito del Grupo de Trabajo, que es, claro está, el de dinamizar y agilizar los debates de la Cámara.

 
  
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  Sylvia-Yvonne Kaufmann, en nombre del Grupo GUE/NGL. – (DE) Señor Presidente, soy prácticamente de la misma opinión que el señor Duff. En esta ocasión, quisiera decir que nosotros, como Grupo, podemos apoyar el informe, en general, a diferencia del anterior informe, porque recoge las propuestas del Grupo de Trabajo sobre la Reforma del Parlamento y las presenta como modificaciones del Reglamento.

Lo que no podemos apoyar —y me gustaría hacer aquí una breve mención al respecto— es la propuesta de dejar de permitir las enmiendas a los informes de propia iniciativa. En nuestro Grupo, opinamos que las enmiendas forman parte de la cultura y el debate político y, en especial, de los derechos de todos los Grupos y que ese derecho de los Grupos no debería restringirse.

Para terminar, quisiera señalar que creo que merece la pena apoyar las enmiendas 13 y 15 del Grupo de los Verdes/Alianza Libre Europea y del Grupo de la Alianza de los Demócratas y Liberales por Europa. A pesar de que no sea necesario mantener unos debates largos y exhaustivos sobre todos los informes aquí, en el Pleno, éstos tienen que debatirse un poco; algo que habrá de hacerse brevemente, ya sea mediante la intervención de un orador de cada Grupo o mediante el procedimiento de solicitud incidental de intervención. Si no mantuviéramos ningún debate en absoluto, nos estaríamos haciendo un flaco servicio. Si no permitiésemos los debates, no nos estaríamos tomando en serio, y tampoco creo que eso sea bueno.

 
  
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  Hanne Dahl, en nombre del Grupo IND/DEM. – (DA) Señor Presidente, todos los cuerpos legislativos han de someterse a un control permanente y también han de estar preparados, como nosotros lo estamos, para llevar a cabo un autocontrol. Sin embargo, me temo que, en el presente informe, ese autocontrol resulta excesivo; yo incluso lo llamaría autocensura. Si se aprueba el texto original del informe, el Parlamento estará proponiendo restringir el derecho de sus propios diputados a formular las preguntas pertinentes al Consejo y a la Comisión. Si bien es cierto que eso tiene sentido de por sí, en el informe también se señala que el Presidente será quien decida si la pregunta en cuestión puede formularse. Por lo tanto, el Presidente del Parlamento decidirá qué preguntas se pueden formular a las demás Instituciones de la UE. De modo que no sólo estamos estableciendo una autocensura adicional, sino que también estamos permitiendo que el Presidente del Parlamento ejerza esa censura.

Quisiera recordarle a la Cámara que, a diferencia de los miembros de las demás Instituciones, los diputados al Parlamento somos elegidos directamente, de modo que tenemos una obligación especial. Nuestro cometido es ejercer un control parlamentario; por lo tanto, no podemos imponer una autocensura bajo ningún concepto, puesto que eso se presta al abuso. No cabe duda de que todos tenemos la obligación moral de no hacerle perder el tiempo con preguntas irrelevantes a ninguna Institución, pero no podemos consentir que se establezcan unos «criterios de relevancia objetivos». En política no existen los criterios objetivos, y si los establecemos, corremos el riesgo de que se haga un uso indebido de ellos.

 
  
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  Jim Allister (NI). - Señor Presidente, el texto original del informe resultaba mucho más draconiano y antidemocrático que su versión definitiva. Nuestro ponente eurofanático ha demostrado ostensiblemente cómo es en realidad al proponer la restricción del derecho de los diputados al Parlamento —quienes son elegidos— a formular preguntas a la Comisión y al Consejo, cuyos miembros no son elegidos; de ahí su escandalosa propuesta de limitar las preguntas de los diputados a tres al mes.

Por suerte, ha tenido que dar marcha atrás a toda prisa, pero el carácter represivo de esa propuesta no ha desaparecido por completo de su informe. Concretamente, el derecho de veto que pretende otorgar al Presidente con respecto a la idoneidad del contenido de las preguntas es inadmisible; especialmente teniendo en cuenta que el Presidente actual no goza de la confianza de todos los diputados al Parlamento, dada su incapacidad para soportar que se le lleve la contraria, tal como se desprende de las medidas punitivas que impuso a los diputados que se atrevieron a exigir el derecho de su electorado a un referendo nacional sobre el Tratado de Lisboa.

El Presidente ha demostrado su intolerancia, y un Presidente al que se le concedan competencias de censura que le permitirán proteger a la élite europea de las preguntas de los diputados, ese Presidente ejercerá de buena gana esa censura. Por consiguiente, es absurdo, está mal y es antidemocrático coartar y silenciar a los diputados al Parlamento como está tratando de hacerlo el ponente, aunque no es de extrañar.

 
  
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  Costas Botopoulos (PSE). - (EL) Señor Presidente, el procedimiento parlamentario no es una mera formalidad de nuestro trabajo, sino que es la mismísima esencia del trabajo en cualquier parlamento. Incluso un Parlamento como el nuestro, que consta de 780 diputados de tantos países diferentes, está tan alejado de la opinión pública que, con frecuencia, los asuntos que se abordan distan mucho de ser del interés del público; un Parlamento con unos procedimientos reconocidos en lo que respecta a los debates, y los debates que se celebran aquí, en el Pleno, no son sino un mero procedimiento formal en comparación con el verdadero trabajo, que se lleva a cabo en las comisiones.

Por lo tanto, cualquier iniciativa encaminada a mejorar el trabajo en las sesiones plenarias del Parlamento será bienvenida, siempre que se base en ciertos principios: en primer lugar, el principio de la eficacia, a fin de que celebremos unos debates de los que se deriven opciones y, por último, decisiones; en segundo lugar, el principio de la democracia, la igualdad de condiciones para todos, sea cual fuere el poder que ejerzan, al objeto de que todo el mundo tenga la oportunidad de intervenir; y, en tercer lugar, el que yo llamaría el principio de la «vitalidad», con objeto de que lo que digamos interese al público.

¿Hasta qué punto cumple esos principios la propuesta presentada en este informe en particular? En mi opinión, satisfactoriamente, aunque todavía pueden mejorarse algunos detalles, como los que señalaré a continuación.

En lo que respecta al tema de la «breve presentación», estoy de acuerdo. La idea de se lleve a cabo una breve presentación es muy buena por una razón, porque así nunca habrá ningún informe que no se debata en absoluto. Les pondré un ejemplo. El interesantísimo informe del señor Duff —que votaremos mañana— sobre la manera de ejercer algún tipo de control sobre la Comisión no se debatirá en absoluto, a pesar de que sería una excelente oportunidad para aplicar este procedimiento abreviado.

Por lo tanto, estoy de acuerdo con ese aspecto, pero, por lo demás, señalaría —lo hemos visto hoy y lo vemos siempre— lo interesante que resulta el procedimiento de solicitud incidental de uso de la palabra y lo poco interesante que resulta un debate cuando sólo intervienen el ponente y la Comisión, aunque sería interesante si otras personas pudieran intervenir.

Haré una última observación. En lo que concierne a las preguntas, creo que vamos muy bien encaminados. Por último, en cuanto a los informes de propia iniciativa, opino que esos informes deben debatirse.

 
  
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  Gerard Batten (IND/DEM). - Señor Presidente, a veces, cuando escribo estos breves discursos, me da la impresión de que, en realidad, haría falta tener el talento de George Orwell para estar a la altura de este tipo de informes.

Este informe, elaborado por el escritor satírico y humorista involuntario Richard Corbett, es un buen ejemplo. La propuesta de que se censuren las preguntas que los diputados al Parlamento deseen formular al Consejo y a la Comisión es de una arrogancia antidemocrática supina. Se nos dice que el objetivo es evitar las prácticas abusivas por parte de la derecha o impedir el uso de un lenguaje ofensivo.

Puede que al señor Corbett le preocupe que podamos formular preguntas acerca de los antecedentes penales de algunos Comisarios o sobre su pasado como miembros de los regímenes comunistas de Europa Oriental o tal vez sobre las actividades de ciertos antiguos Presidentes de la UE como supuestos agentes de la KGB.

El Presidente del Parlamento ha asumido recientemente el poder arbitrario de controlar el derecho de los diputados al Parlamento a intervenir en esta Cámara. Ahora el señor Corbett quiere censurar lo que los diputados al Parlamento puedan decir al Consejo y a la Comisión en nombre de sus electores.

Si me permiten responder a la observación del señor Corbett sobre mi intervención en el anterior debate, me refería, claro está, a los requisitos que él ha propuesto para la constitución de los grupos políticos en relación con el Grupo Independencia/Democracia, tal como está constituido ahora. Es el Partido Laborista el que corre el riesgo de desaparecer en el Reino Unido. Eso se debe en parte a su fanatismo europeísta, y puedo asegurarle que los diputados al Parlamento del Partido para la Independencia del Reino Unido no sólo volverán en 2009, sino que serán muchos más.

 
  
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  Paul Rübig (PPE-DE).(DE) Señor Presidente, Señorías, las preguntas representan exactamente el tipo de información que los ciudadanos desean obtener de la UE. Ya que la Comisaria Wallström está aquí hoy, le insto a que permita que esas preguntas se aborden y a que contemple la posibilidad de poner a disposición de los ciudadanos europeos un folleto con las preguntas y las respuestas que se publique en Internet a fin de que puedan consultar las respuestas de la Comisión y del Consejo a las preguntas de los diputados al Parlamento. Si eso pudiera hacerse antes de las elecciones, sería fantástico para los periodistas y los ciudadanos europeos.

 
  
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  Friedrich-Wilhelm Graefe zu Baringdorf (Verts/ALE).(DE) Señor Presidente, Comisaria, he pedido la palabra para responder a la intervención del señor Leinen. Señor Leinen, si me presta atención un momento, quisiera comentar sus observaciones acerca de los informes de propia iniciativa. La calidad de los informes de propia iniciativa que se presentan y que, a continuación, se aprueban aquí es cuestionable, pero, si deja de permitir que se presenten enmiendas, ¿cómo podrán mejorarse los informes de propia iniciativa? Quisiera recordarle que el Parlamento no tiene derecho de iniciativa en el ámbito de la legislación. En ese sentido, dependemos de la Comisión. Si limitamos los informes de propia iniciativa o no los enderezamos a fin de que mejoren las cosas, ¿cómo podremos comunicarle a la Comisión las iniciativas que nos gustaría que se llevaran a la práctica? Si no me equivoco, según el Tratado o, como se le llamaba antes, la Constitución, nosotros no tenemos derecho de iniciativa en el ámbito de la legislación. Lo único que podemos hacer es expresar nuestros deseos en un informe de propia iniciativa. Creo que es una pena que menosprecien esa capacidad, porque, de ese modo, nos están privando de una oportunidad. En mi opinión, tanto usted, señor Leinen, como el ponente deberían recapacitar.

 
  
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  Íñigo Méndez de Vigo (PPE-DE). - Señor Presidente, el ponente no necesita que nadie venga a defenderle; él se defiende solo, no tengo la menor duda, pero debo decir que he pedido la palabra porque me parece que en alguna de las intervenciones, señor Presidente, se han excedido.

Me parece que en esta Cámara hay que debatir y hay que desplegar argumentos. Acabo de oír la intervención del señor Graefe zu Baringdorf y aquí discrepamos siempre, pero me parece que determinadas calificaciones, determinados insultos y determinadas caricaturas al final hacen daño a esta Institución y, sobre todo, a sus propios autores, señor Presidente. Dado que estamos en Francia, creo que era un escritor francés quien decía que «todo lo excesivo carece de valor». Hoy ha habido alguna intervención que carecía de valor.

Nosotros apreciamos lo que ha hecho el señor Corbett, que no ha sido sino reflejar lo que hace un grupo de Vicepresidentes de esta Cámara, donde están representados todos los Grupos de la Cámara. Lo ha reflejado el Reglamento, hemos debatido con él y apreciamos enormemente la labor que él hace.

 
  
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  Richard Corbett, ponente. − Señor Presidente, después del debate anterior, me alegro de comprobar que seguimos siendo amigos y que podemos llegar a un consenso más amplio en relación con estos asuntos.

Permítanme aclarar un par de cuestiones que han levantado polémica. En lo que respecta a las preguntas parlamentarias, no estamos proponiendo limitarlas; lo único que decimos es que deberían aplicarse las mismas directrices que hemos adoptado en el Parlamento en el caso de las preguntas del turno de preguntas, a saber, que han de atañer a la Unión Europea y a la Institución a la que se pide que las responda.

Las preguntas sobre los hospitales de la Seguridad Social del Reino Unido y el traslado del personal de hospital en hospital —que no tienen nada que ver con la Unión Europea— no deberían ser preguntas parlamentarias; unas preguntas que cuestan mucho dinero a escala europea. Me parece que es de sentido común. Sólo el Partido para la Independencia del Reino Unido y sus amigos podrían describirlo como una especie de conspiración o censura. ¿Censura? Nosotros somos los que decidimos los criterios en los que el Presidente ha de basar sus decisiones, no la Comisión ni el Consejo. Si eso es censura, entonces ¡válgame!

La segunda cuestión que ha suscitado cierta polémica ha sido la del tiempo de uso de la palabra. Puede que no lo haya explicado completamente antes. Mantendremos las dos opciones con que contamos ahora para organizar los debates y adoptaremos otra más. Actualmente podemos celebrar un debate completo, que ya puede ser un debate breve, con la intervención de un orador de cada Grupo político. Ahora también existe la opción del procedimiento simplificado, que consiste en una mera declaración de dos minutos por parte del ponente en el momento de la votación, y la mantendremos.

Lo que proponemos es una tercera opción: una breve presentación, cuando se trate de un informe de consenso, de propia iniciativa, etc. y no merezca un debate completo, aunque siempre se podrá optar por esto último. El procedimiento de la breve presentación consiste en que el ponente presente las conclusiones de la comisión, la Comisión responda y todo el que lo desee pueda hacer una contribución adicional por escrito. De modo que brinda más opciones al Parlamento; no restringe los derechos de los diputados, sino que multiplica la flexibilidad con que podemos abordar esos asuntos, y vuelvo a recomendárselo a la Cámara.

Por último, haré un par de observaciones breves. En respuesta al señor Rübig, las preguntas y las respuestas ya están en Internet. Todos los diputados pueden consultarlas; tal vez deberíamos hacerlo con mayor frecuencia, pero ahí están, se trata de una herramienta que está disponible. En cuanto al señor Baringdorf, le diré que sí, que en el informe sí que se distinguen los distintos tipos de informes de propia iniciativa. El procedimiento simplificado que proponemos no sería aplicable al tipo de iniciativa legislativa al que él se refería; en ese caso se aplicarían los procedimientos normales que merecen ese tipo de iniciativas legislativas en particular. De modo que ya nos hemos ocupado de eso.

En cuanto a las extrañísimas observaciones del señor Batten, del Partido para la Independencia del Reino Unido, y a su mención a las próximas elecciones, ya veremos. Si bien es cierto que su partido obtuvo el mismo número de escaños que los Demócratas y Liberales en las últimas elecciones del Reino Unido, creo que gastó diez veces más dinero que ellos; el señor Duff está asintiendo, así que supongo que estoy en lo cierto. Ya veremos cuántos millonarios consigue que financien su campaña en esta ocasión; aunque, después de haber visto su actuación en el Parlamento durante los últimos cinco años, espero que esta vez haya una mayor conciencia de lo que en realidad significa elegir a alguien del Partido para la Independencia del Reino Unido para ocupar este lugar. Y si el electorado es consciente de ello, estoy seguro de que no les irá tan bien en las próximas elecciones europeas.

 
  
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  Presidente. − Se cierra el debate.

La votación se celebrará mañana.

 
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