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Procedimiento : 2008/2651(RSP)
Ciclo de vida en sesión
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Textos presentados :

O-0107/2008 (B6-0478/2008)

Debates :

PV 21/10/2008 - 18
CRE 21/10/2008 - 18

Votaciones :

Textos aprobados :


Acta literal de los debates
Martes 21 de octubre de 2008 - Estrasburgo Edición DO

18. Impacto de las medidas de seguridad de la aviación y de los escáneres corporales sobre los derechos humanos, la vida privada, la protección de datos y la dignidad personal (debate)
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  Presidente . − El próximo punto del orden del día es el debate sobre la pregunta oral a la Comisión relativa al impacto de las medidas de seguridad de la aviación y de los escáneres corporales sobre los derechos humanos, la vida privada, la protección de datos y la dignidad personal, de los señores Bradbourn y Cappato, en nombre de la Comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos de Interior (O-0107/2008 – B6-0478/2008).

 
  
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  Philip Bradbourn, autor. − Señor Presidente, quiero centrar la atención de la Cámara en el reciente anuncio de la Comisión de aplicar tecnología de obtención de imágenes corporales en los aeropuertos europeos en el 2010.

Quiero que la Comisión aclare y justifique muchos puntos planteados en la Comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos de Interior. El más importante es porqué esta medida se ve simplemente como una modificación técnica en la regulación vigente de seguridad de la aviación y, por lo tanto, por qué se está evitando el control parlamentario de cuestiones fundamentales de la intimidad y la dignidad personal.

Esta tecnología tiene el potencial —y, subrayo, el potencial— de obligar a los pasajeros en el transporte aéreo a sufrir un trato que podría verse como indigno, y esto no es, ciertamente, una medida técnica de poca importancia.

Si tenemos que justificar esto a nuestros ciudadanos, primero tenemos que saber porqué es totalmente necesaria. ¿Vamos a utilizar más tecnología simplemente porque disponemos de ella? y, además, ¿hasta qué punto se va a utilizar la tecnología? Puedo entender que, en algunos casos, deba ser una medida secundaria, cuando alguien no quiere que, como se suele decir, le cachee un agente de seguridad. Pero como medida de control principal, supone una violación muy grave de nuestro derecho básico a la intimidad y resulta molesta.

Ya hemos visto, con las normas sobre los líquidos, que se está estableciendo el precedente de que las medidas de seguridad adicionales se conviertan en la norma en los aeropuertos. A pesar de lo incómodas que son estas normas sobre líquidos para los pasajeros, ciertamente, no suponen una invasión de su privacidad.

Otra de las grandes preocupaciones que tengo se refiere al almacenamiento de datos. Tal y como yo lo entiendo, la intención inicial no es almacenar imágenes, pero esto no quiere decir que no sea posible hacerlo. Por consiguiente, ¿podría la Comisión exponer qué supuestos podrían llevar a almacenar estos datos, cómo se protegerían, y si (y cómo) se podría determinar hoy que no se usara esta posibilidad, para poderla excluir totalmente, y de este modo aliviar enormemente muchas de las preocupaciones de los pasajeros respetuosos con la ley?

Además quiero que se lleve a cabo la correspondiente consulta con los grupos de usuarios. En realidad, se han realizado pruebas en esas máquinas en algunos aeropuertos —entre los que se incluye el Aeropuerto Heathrow de Londres, en mi propio país— pero hasta ahora, entiendo, los expertos o las comisiones parlamentarias pertinentes no han examinado los resultados de este proceso.

Finalmente, insto a la Comisión a que no obligue a los particulares a someterse a un proceso potencialmente denigrante sin primero comprender las preocupaciones legítimas de los viajeros inocentes.

Naturalmente, debemos ser serios en cuanto a la seguridad, pero este enfoque general basado en la tecnología puede convertir una preocupación legítima sobre seguridad en un espectáculo de mirones por parte de las empresas de seguridad.

 
  
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  Antonio Tajani, Vicepresidente de la Comisión. (IT) Señor Presidente, quiero dar las gracias al Parlamento por haber presentado esta pregunta oral, porque me permite aclarar un supuesto y una cuestión que considero importantes. Con respecto a los derechos de los pasajeros —su derecho a la seguridad y protección y, asimismo, su derecho a no tener que soportar alguna veces largas colas— así como a un sistema de control que parece obsoleto y no siempre muy eficaz, hemos criticado todo esto, y cuando yo era diputado también lo hicimos. En lugar de ello, nuestro objetivo debe ser tener un sistema de control que permita a los ciudadanos viajar de la manera más fácil y agradable posible. Por consiguiente, hace unas pocas semanas informamos, asimismo, sobre qué objetos se pueden llevar como equipaje de mano y cuáles no.

El objetivo de esta acción adoptada por la Comisión y la Dirección General de Energía y Transportes es ser útil a los ciudadanos: me he comprometido ante este mismo Parlamento a proteger los derechos de los ciudadanos en cualquier circunstancia, y tengo la intención de continuar cumpliéndolo.

El objetivo de la propuesta —quiero indicarlo muy claramente, y, por lo tanto, me alegra que podamos discutir este asunto hoy— no es la decisión de la Comisión de incluir los escáneres corporales a partir de 2010. Obviamente, ha habido un malentendido. La Comisión ha sometido una pregunta al Parlamento: ¿considera oportuno debatir la aplicación y el uso de los escáneres corporales en los aeropuertos como un sistema de control no obligatorio? Ése es el objetivo de la propuesta, y eso es lo que se establece en el artículo 4 apartado 2 del Reglamento del Parlamento Europeo y del Consejo sobre normas comunes en el ámbito de la seguridad de la aviación civil. La medida que actualmente está considerando el Parlamento Europeo, de acuerdo con el procedimiento de comitología con control, se limita a tomar medidas para la posible utilización de los escáneres corporales como medio para asegurar la seguridad de la aviación.

Con respecto al calendario, sólo si el Parlamento se declara a favor, y sólo si hemos verificado que estos instrumentos son útiles y no dañinos, en particular por lo que se refiere a la salud de los ciudadanos, podremos evaluar si entonces empezar a tomar una decisión que establezca de acuerdo con qué condiciones se pueden usar estas tecnologías.

Con respecto al procedimiento, de acuerdo con el procedimiento de comitología con control, el 4 de septiembre informé al Presidente de la comisión parlamentaria pertinente, que es la Comisión de Transportes y Turismo. El señor Costa me contestó el 26 de septiembre por carta, en la que me pedía más información, en particular con respecto al uso de los escáneres corporales, es decir, en cuanto a cómo pensaba la Comisión utilizarlos si la opinión fuera positiva.

En la carta en la que respondía al señor Costa, enviada el 7 de octubre, subrayé varios puntos. El primero era que la medida que se estaba considerando era quizás estudiar la posibilidad de usar los escáneres corporales como un opción complementaria del control de pasajeros y no como un requisito obligatorio. En resumen, los pasajeros podrán decidir si pasan por el escáner corporal, en el caso de que estos se consideren adecuados, o si se someten a un control manual como el que se hace actualmente.

Indiqué que algunos aspectos, especialmente el impacto en la salud de los pasajeros y en su intimidad, se tendrán que analizar más a fondo antes de la aprobación de cualquier reglamento relativo a los escáneres corporales. Además, intervendrá el Supervisor Europeo de Protección de Datos; esto todavía es parte del contenido de la carta que envié al señor Costa el 7 de octubre. Entre otras cosas, ya se ha invitado al Supervisor, junto con otros expertos nacionales en el sector, y a los diputados de la Comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos de Interior y de la Comisión de Transportes y Turismo, a formar parte del seminario que se celebrará el 6 de noviembre, con el objetivo de garantizar la transparencia, y, por supuesto, como premisa a la adpción de cualquier decisión. Esta reunión, que, además, puede repetirse, tendrá que establecer si hay algún riesgo para la salud, que es la cuestión que a mi más me preocupa. Tenemos que saber si estos escáneres corporales son perjudiciales para la salud de aquellos que deciden libremente pasar por ellos. Entonces, evaluaremos seriamente su eficacia, y esto significa, por supuesto, prestar atención a todo lo que esté relacionado con el derecho de los ciudadanos a la intimidad. En este punto, repito, se escuchará al Supervisor Europeo de Protección de Datos, y, además, tengo la intención de escuchar la opinión de la Agencia Europea de Derechos Fundamentales.

¿Cómo podrían usarse, si el Parlamento decidiera dar su conformidad a una evaluación de la idea de los escáneres corporales? En mi opinión, se usarían sólo como instrumento no obligatorio y, por supuesto, siempre tendría que proporcionarse, en todos los casos, una alternativa, y, por lo tanto, tendría que existir esa alternativa en los aeropuertos. Por consiguiente, no sería la única opción, sin una de las posibilidades.

La segunda cuestión es que las imágenes no se guardarían, sino que se borrarían inmediatamente; es decir, debería haber un mecanismo técnico que impida la grabación de la imagen de la persona que decida pasar a través del escáner corporal. Así se borraría inmediatamente y no se grabaría, resultaría imposible la grabación.

La otra cuestión es la relativa a la salud, que considero prioritaria. En el seminario que se celebrará el 6 de noviembre, pediremos a los responsables de la seguridad aérea que nos informen sobre cualquier estudio llevado a cabo por los diferentes países de la UE relativo a los daños que puedan causar los escáneres corporales en la salud humana. Esto significa estudios realizados por universidades, investigaciones de los diferentes ministerios de sanidad u organismos similares, o estadísticas de los países que ya usen los escáneres corporales, empezando por el Reino Unido, para averiguar si existe tal riesgo.

Dicho esto, no he tomado ninguna decisión, ni tengo la intención de forzarla cuestión en este punto. Simplemente estoy presentando un problema al Parlamento para su examen. ¿Queremos estudiar esta alternativa, no obligatoria de realizar controles en los aeropuertos, o no? Ésa es la cuestión. Si queremos estudiar esta propuesta, entonces debemos comprobar si es viable, o, en otras palabras, si es posible, ante todo, con respecto a la salud, y entonces tendremos que examinar otros criterios, empezando por el respeto a los derechos individuales.

Además, será importante que la disposición reguladora que pueda resultar de esto establezca que los operadores tendrán que estar lejos y que no se les podrá ver directamente, sino que estarán en una ubicación especial cerrada. Es decir, es preciso dar todas las garantías para asegurar que no se convierta en un instrumento invasivo, ya que simplemente debe ser un instrumento cuyo fin es hacer las cosas más fáciles para los ciudadanos y proporcionarles un mayor seguridad. Además, es cierto que, en base a los datos que tenemos a nuestra disposición, en los aeropuertos en los que hay sistemas de escáneres corporales, la mayoría de los ciudadanos decide pasar a través de ellos en vez de someterse a un control alternativo.

Éstas son algunas de las cuestiones que debemos considerar. Por supuesto, tenemos la opción de regular, si el Parlamento decide acceder a una evaluación de la idea de los escáneres corporales. Por tanto, existe, además, la posibilidad de un control posterior del Parlamento. Mi intención, como siempre he dicho, en parte por mi dilatada experiencia en esta Cámara, es involucrar al Parlamento. Por esta razón, deseaba tanto venir a esta Cámara hoy para debatir la cuestión de los escáneres corporales. Mi objetivo es involucrar al Parlamento y alcanzar juntos una decisión.

¿Queremos que haya una regulación comunitaria, si se pasan todas las fases en el examen de los escáneres corporales, o queremos dejar que decidan los Estados miembros el uso de este instrumento? Creo que, si se adopta la decisión de estudiar la posibilidad de los escáneres corporales y si esta posibilidad se considera viable, sería más justo y mejor para los ciudadanos europeos disponer de una legislación comunitaria. Creo que ésta proporcionaría una mayor garantía a los ciudadanos que libremente decidan pasar los controles de seguridad usando el sistema de los escáneres corporales, como alternativa a otro sistema, que seguirían teniendo todos los demás aeropuertos, es decir, el registro corporal manual.

Por supuesto, me doy cuenta de que cualquier clase de control es invasivo de la persona. Para mí personalmente, un registro manual es quizás más invasivo que un escáner corporal. Todo el mundo es libre de decidir lo que quiera. No vivimos en un mundo perfecto. Por desgracia, tenemos que enfrentarnos a muchas situaciones desagradables; tenemos que abordar el problema del terrorismo, del delito, del tráfico de drogas, la Mafia y la Camorra, todo en el país que mejor conozco, así que los controles, desgraciadamente, son necesarios. Esto tiene repercusiones, incluso para los particulares, y debemos asegurar que las repercusiones para los particulares sean las mínimas posibles, asegurando que no haya grabaciones, ni notas ni violaciones de la intimidad o de los derechos humanos fundamentales.

Por esta razón creo que es oportuno debatir esta cuestión. Naturalmente, accedo a los deseos del Parlamento, después de haber intentado explicar las razones por las que he presentado esta posibilidad ante el mismo. Espero que se pueda tratar y debatir a fondo con los intereses de los ciudadanos en mente.

 
  
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  Luis de Grandes Pascual, en nombre del Grupo del PPE-DE. – (ES) Señor Presidente, señor Vicepresidente de la Comisión y Comisario de Transportes, tenemos conocimiento cumplido de su esfuerzo por informar a la Comisión de Transportes, a través de su presidente, señor Costa, y del contenido de ese intercambio de cartas. Ahora le agradezco cumplidamente la información que da a la Cámara en su totalidad.

En cualquier caso, quiero criticar que ésta es la hora en que se ha producido ya una resolución cuyo plazo termina a las diez de la mañana, y éste no es sistema. Es decir, ni una cosa ni otra, con toda sinceridad. En los mismos términos, le indico por mi parte que, aunque hubiera consenso, el procedimiento de comitología, aun con control, es absolutamente insuficiente, a mi juicio, para adoptar un tema tan delicado como es el del escáner personal de cuerpo entero.

Me parece que es necesario evaluar inexcusablemente el impacto en los derechos fundamentales, que es inexcusable evaluar previamente el impacto en la salud y que es necesario el principio de proporcionalidad entre lo que se hace y el beneficio que se pretende obtener.

Esta Cámara está frustada por el tema de los líquidos, y lo dice una persona que aconsejó a los diputados españoles al Parlamento Europeo que no votaran a favor del rechazo, porque hacer concesiones de parte frente al terrorismo sobre la utilidad de una medida nos parecía muy fuerte. Es cierto que dimos un voto de confianza y no es menos cierto que lo que anuncia en su carta es que ni siquiera los controles de líquidos nuevos que se ensayan van a poder controlar en absoluto todos los líquidos explosivos posibles.

En cualquier caso, lo que se pretende —aunque sea de carácter voluntario— del escáner de cuerpo entero me parece que es absolutamente inadecuado.

Es verdad que se dice que es voluntario y es verdad que se puede producir en términos complementarios en supuestos —como ya se utiliza— de casos de narcotráfico —donde se oculta algo en el cuerpo—, pero no como una forma sustitutiva de un control completamente razonable que pueda ser altamente útil y aceptado por todos.

En cualquier caso, señor Vicepresidente, hay que someterlo al Parlamento, hay que someterlo a la Comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos de Interior, hay que preservar los derechos fundamentales y hay que preservar la dignidad de la persona. Cualquier medida que se adopte en favor de la lucha contra el terrorismo tendrá nuestro apoyo, pero no se pueden presentar las cosas de cualquier manera. Creo que sobre ésta tendrá mucho cuidado su Señoría en hacerlo, como anuncia, con todo cuidado y con todo tacto.

 
  
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  Claudio Fava, en nombre del Grupo del PSE. (IT) Señor Presidente, Señorías, quiero dar también las gracias al Vicepresidente, el señor Tajani, por algunas de las aclaraciones que ha hecho, y quiero responder inmediatamente a su petición. Está preguntando a este Parlamento si queremos examinar juntos esta propuesta: la respuesta es sí. La pregunta oral es el resultado de esta exigencia nuestra. Queremos examinarla siempre y cuando tengamos a nuestra disposición toda la información indispensable a fin de saber, como usted se pregunto correctamente, si este instrumento es necesario y, sobre todo, si es seguro y respeta la intimidad de los ciudadanos, que es nuestra prioridad.

Acogemos positivamente la carta que envió al señor Deprez, Presidente de la Comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos de Interior, en la que se comprometía a algo que queremos tomar como un compromiso formal. Es el compromiso a consultar al Supervisor Europeo de Protección de Datos. Nuestro grupo no tiene todavía una opinión formal sobre los escáneres corporales: necesitamos más información y examinar la cuestión de manera más exhaustiva. Mientras tanto, con respecto a la salud, queremos saber qué comporta, en realidad, un exceso de exposición, en particular para los pasajeros habituales, y en este punto, tenemos que estar seguros de que la información es veraz, porque durante muchos años se nos ha obligado a dejar los líquidos, y ahora descubrimos que, probablemente, era una medida de precaución excesiva y que la información y las valoraciones eran, probablemente, infundadas. Necesitamos una valoración del principio de proporcionalidad y la total implicación del Parlamento Europeo.

No creemos que estas medidas puedan ser consideradas como simplemente técnicas: tienen un impacto directo en los derechos humanos y en la intimidad. Es complicado combinar seguridad, intimidad y la protección de la salud del pasajero, pero ésa es la responsabilidad que este Parlamento apoya y que le confía a su Señoría. Espero que podamos obtener esta información y que usted y el Supervisor Europeo de Protección de Datos nos la den. Necesitamos algunos datos más a fin de poder adoptar una decisión sólida sobre la utilidad de estos escáneres corporales.

 
  
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  Marco Cappato, en nombre del Grupo ALDE. (IT) Señor Presidente, señor Tajani, Señorías, me parece que éste sobre todo es un problema de procedimiento y no de contenido de la cuestión, sobre la que claramente no es difícil llegar a un acuerdo. Es decir, está claro, con respecto al contenido, que cualquier instrumento de seguridad se debe examinar en cuanto a la seguridad e intimidad de los ciudadanos y la eficacia de la propia medida, la relación coste-beneficio —cuánto cuestan estas máquinas, porque eso también es un problema— y creo que se va a convertir en el aspecto más delicado.

De hecho, tecnologías como éstas normalmente son fáciles de evitar para los grupos terroristas bien organizados, mientras que tienen un impacto sobre los ciudadanos. Esto es así para las huellas dactilares, para el almacenamiento del tráfico telefónico y la grabación telefónica; los grupos bien organizados no temen estos controles, pero, por otra parte, se convierten en controles masivos de decenas de millones de ciudadanos. Por consiguiente, creo que estamos de acuerdo en que un instrumento de esta clase sólo puede recibir el visto bueno de la Unión Europea después de un análisis riguroso de estos aspectos y siempre que dicho análisis tenga como resultado una opinión positiva sobre todos estos aspectos.

Con respecto al procedimiento, se nos ha dado un documento cuyo título es «Métodos de control autorizados», según consta en la Parte A del Anexo al Documento 1258; puede que sea el título el que nos ha impulsado a dar la alarma, quizás innecesariamente, con respecto al procedimiento, por el significado de la palabra «autorizados». Lo que pedimos es que sólo se autoricen después de la realización de una valoración técnica y que, por lo tanto, se adopte para los mismos una decisión totalmente política. Ése es el mensaje que hay detrás de la resolución de mañana.

En ese momento, le corresponderá a usted, en cumplimiento del compromiso político que ha contraído, encontrar el procedimiento técnico para lograr este objetivo, y en el Parlamento encontrará un interlocutor leal.

 
  
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  Eva Lichtenberger, en nombre del Grupo Verts/ALE. (DE) Señor Presidente, señor Comisario, Señorías, en la Comisión de Transportes y Turismo debatimos la posibilidad de examinar estas máquinas, tras lo cual, recibimos las primeras fotografías que mostraban como eran realmente las imágenes. Entonces quedó claro que la propuesta se vendría abajo en el aspecto técnico. Como digo, no quiero entrar en más detalles sobre esta cuestión ahora, pero no ha habido ninguna evaluación del impacto, como, por ejemplo, hubo en el caso de los espejos retrovisores para camiones en el que se preguntó a casi todos los empresarios de Europa si estaban de acuerdo con que hubiera un tipo diferente de espejo retrovisor. En una cuestión tan importante como ésta, no se pregunta nada. Se pensó que no era necesario.

Las imágenes que hemos visto se parecen a las fotografías en blanco y negro, ligeramente borrosas, de cuerpos desnudos. Eso es totalmente obvio. Además, no es, en absoluto, una mojigatería por mi parte, si les digo hoy que tengo dudas sobre este aspecto, porque la imagen de un cuerpo desnudo es una cuestión muy privada, y quiero que los ciudadanos tengan la oportunidad de decidir si quieren o no que se les tenga que ver desnudos. Se nos dice que, por supuesto, es voluntario. Sí, no es la primera vez que se nos ha dicho algo parecido. Cualquiera que se niegue a aceptar el sistema será sospechoso desde el principio. El siguiente paso será su introducción obligatoria. Por lo que se refiere al siguiente paso que vendrá después, me da miedo pensar cuál puede ser.

Creo que realmente no se puede permitir que este enfoque entre en vigor tal y como está. Dentro de pocos años será obligatorio, porque el personal de seguridad siempre tiene argumentos a favor de acuerdos como éste. Además, el siguiente paso seguro que será la conservación de datos, aunque, actualmente, todavía se rechace. No obstante, sabemos que cualquier cosa que el personal de seguridad pueda hacer técnicamente, con el tiempo se hará.

Señor Comisario, la Unión Europea sólo está consiguiendo, en este sentido, hacerse todavía más impopular y bajar aún más en la escala de popularidad, porque los Estados miembros culparán a la UE y no asumirán la responsabilidad de introducir este sistema.

 
  
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  Giusto Catania, en nombre del Grupo GUE/NGL. (IT) Señor Presidente, Señorías, yo también quiero dar las gracias al señor Tajani, y hacer unas pocas observaciones. La primera es que, en los últimos años, los aeropuertos se han convertido en los lugares óptimos para la aplicación de la obsesión por la «seguridad». Hay una amenaza común que recorre esta propuesta y la propuesta PNR, con el tratamiento indiscriminado de los datos de los pasajeros en el transporte aéreo, y la normativa sobre líquidos, que se empezó a aplicar tras un supuesto ataque hace dos años, pero entonces se descubrió, después de que la normativa hubiera entrado en vigor, que se había absuelto a los presuntos terroristas.

Los escáneres corporales suponen la última frontera de esta tortura moderna, tal y como Stefano Rodotà lo describe. La obsesión por extraer cada vez más información que pueda ser útil en la lucha contra el terrorismo está promoviendo una interpretación autoritaria del Estado de Derecho. Hay una clara violación de la intimidad, los derechos humanos y la dignidad personal. La nueva exigencia de vigilancia total está reproduciendo el aparato de control social. Se está desarrollando dentro de la sociedad el mecanismo de control de una «cárcel de alta seguridad», así que se está transformando gradualmente a todos los ciudadanos en sospechosos a los que hay que controlar.

La creación de estos instrumentos es una confirmación de las teorías de Foucault, y el escáner corporal parece una página sacada del libro Disciplina y Castigo. No es una casualidad que el principal objetivo de esta estrategia sea el cuerpo: Foucault dice que a través de la tecnología política del cuerpo podemos leer la historia común de las relaciones de poder. Así que, por estas razones y en este contexto, el carácter autoritario del escáner corporal es evidente, y por estas razones políticas y filosóficas no es aceptable, en mi opinión, someter nuestros cuerpos a este instrumento, que es otra demostración despótica más del poder de la tecnología.

 
  
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  Saïd El Khadraoui (PSE). - (NL) Señor Presidente, señor Comisario, Señorías, estamos a favor del enfoque europeo. No hay ninguna duda. Sin embargo, debe quedar claro, asimismo, que como el poder de decisión se transfiere de los Estados miembros a Europa, el Parlamento Europeo debe, asimismo, tener muchos más poderes para adoptar decisiones y realizar controles en el ámbito en cuestión. De hecho, esto es lo que se acordó hace unos pocos meses cuando se modificó la regulación.

Hoy, tenemos un primer conjunto de medidas que tenemos que examinar. Hay dos aspectos importantes con respecto a esto. En primer lugar, está la supresión de la prohibición relativa a los líquidos en abril de 2010, que es muy positiva, aunque quisiéramos que se produjera incluso antes.

El segundo es la inclusión en la lista de posibles métodos de control del famoso escáner corporal. Con respecto a eso, usted mencionó que los proyectos piloto ya están en marcha en una serie de aeropuertos, entre los que se incluyen Heathrow y Schiphol, y que son necesarios acuerdos europeos.

Tal y como yo lo entiendo, los Estados miembros en cuestión no pueden continuar aplicando sus proyectos pilotos si no reglamentamos la cuestión a nivel europeo. Por lo tanto, se utiliza el razonamiento de manera completamente equivocada. Creo que nosotros como Parlamento Europeo debemos llegar hasta el fondo de todo. Antes de que podamos dar el visto bueno, necesitamos una respuesta detallada a una serie de preguntas que se han planteado no sólo aquí, sino también en otros lugares.

Hasta determinado punto, usted ya ha dado una respuesta, que me complace mucho, pero creo que deberíamos ser más sistemáticos con respecto a la intimidad, algo a lo que ya se ha hecho referencia, y, asimismo, con respecto al impacto. ¿Cuáles son los beneficios del nuevo sistema comparado con los métodos de control existentes? Esperamos su respuesta estructurada a esta pregunta, y a otras, y si las repuestas son satisfactorias, entonces podremos, realmente, dar el visto bueno en una etapa posterior.

 
  
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  Ignasi Guardans Cambó (ALDE).(ES) Señor Presidente, señor Comisario, no estamos esta noche aquí para hablar de medidas técnicas en materia de transporte, ni de si una máquina es más eficiente o más barata que otra en el control de seguridad.

Hemos abierto este debate porque aquí de lo que hablamos es de derechos fundamentales, del derecho a la intimidad y de la posiblidad de que la instalación irresponsable, burocrática y descontrolada de una máquina pueda suponer un ataque grave a los derechos de los pasajeros.

Por eso, exigimos que no se adopte ninguna decisión en este asunto sin examinar antes su impacto; no sin consultar al Supervisor Europeo de Protección de Datos, no sin contar con un cuadro jurídico en el que se establezca quién está autorizado a vernos desnudos a cada uno de nosotros y en qué casos; no sin confirmar cómo se garantiza que realmente en la práctica, en cada aeropuerto, su uso va a ser voluntario y libre y no la imposición de los agentes que en ese momento estén allí. Díganos quién va a custodiar esas imágenes nuestras tan especiales.

Yo mismo participé en la ley española sobre las cámaras de televisión en lugares públicos; se hizo por ley en el caso español. Defendí la utilidad del sistema, pero con todas las garantías. Esas garantías no se han dado aquí y, mientras no se den, aprobar esto por comitología, señor Comisario, es un puro ejercicio de abuso de poder.

 
  
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  Willy Meyer Pleite (GUE/NGL). - (ES) Señor Presidente, señor Comisario, como decimos en España, llueve sobre mojado. Hasta hace muy poco una parte del Reglamento de seguridad era secreto. Ese secretismo, esa opacidad, ha creado graves perjuicios a los ciudadanos, que no sabían a qué atenerse. Ahora damos una vuelta de tuerca más y lo hacemos con un procedimiento totalmente inadecuado, porque no se cuenta con la Cámara. Pero no solamente con la Cámara, en pleno, sino que se tiene que abrir de una vez por todas un debate público con los ciudadanos y ciudadanas para que den su opinión. Efectivamente, llegamos a una línea roja, que es la línea que puede poner en entredicho el derecho a la intimidad, a la protección de datos y a la dignidad personal.

Por eso, este Parlamento, efectivamente, lo que reclama es que tengamos un protagonismo como representantes de la ciudadanía y que iniciemos de una vez por todas este debate, pues, por supuesto, hay que resolver todas las cuestiones que afectan, como digo, a esta línea roja que no se puede pasar que es el derecho a la intimidad, a la protección de datos y a la dignidad personal.

Cuestionamos su eficacia, su necesidad y su proporcionalidad: por lo tanto, nosotros creemos que es necesario que esta medida, de forma procedimental, sea objeto de debate por el Pleno del Parlamento —no como se ha hecho— y, por supuesto, abriendo este debate público con los ciudadanos y las ciudadanas que son, al fin y al cabo, los que van a sufrir todos los controles —como ya lo están haciendo— en todos los aeropuertos de la Unión Europea.

 
  
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  Javier Moreno Sánchez (PSE). - (ES) Señor Presidente, la utilización de los escáneres corporales en los aeropuertos es un tema sensible que afecta directamente a la seguridad y a la intimidad de los ciudadanos.

Nuestros ciudadanos piden transparencia en un tema tan delicado como éste y nosotros, a su vez, exigimos transparencia a la Comisión.

No es un tema meramente técnico que pueda ser resuelto por el procedimiento de comitología. De hacerse así, carecería de legitimidad y control democrático. Los ciudadanos deben estar plenamente informados de las medidas que les afectan directamente. No podemos permitir que se instale de nuevo la opacidad que ha envuelto las últimas medidas en materia de seguridad en los aeropuertos.

Obviamente, en esta Cámara estamos a favor de medidas que garanticen una mayor seguridad cuando viajamos y agilicen los controles en los aeropuertos. Pero, ante todo, estamos a favor de que sean protegidas nuestra salud y nuestra intimidad.

Abogamos por una tecnología que respete la salud y la privacidad y no provoque más molestias de las que pretende evitar.

Por ello, como ha dicho, es necesario que se realicen previamente estudios médicos y científicos sobre las consecuencias directas de las ondas milimétricas en la salud de los pasajeros y, especialmente, en el caso de las personas más vulnerables: las embarazadas, los niños, los enfermos, los ancianos y las personas discapacitadas.

En cuanto a la realización y tratamiento de imágenes, ¿qué propone la Comisión para que se garantice la confidencialidad y la privacidad? Es esencial, como usted ha dicho, que las imágenes sean inmediatamente borradas y que no haya posibilidad de impresión, archivo o transmisión de las mismas.

Señor Tajani, ¿los pasajeros podrán optar o deberán negarse a pasar por los escáneres? No es lo mismo. ¿Se prevén medidas de formación específica para el personal de seguridad que controlará esta nueva tecnología? ¿Se ha evaluado el coste/beneficio y la proporcionalidad de una tecnología que se aplicaría de forma opcional?

Señor Comisario, Señorías, el objetivo es claro. Debemos conseguir que la información llegue a los ciudadanos y que todas las medidas en materia de seguridad aérea sean respetuosas con los derechos fundamentales y se apliquen por igual en todos los aeropuertos.

La utilización de esta nueva tecnología no puede ser una vuelta de tuerca hacia una mayor seguridad —y termino— en detrimento de los derechos fundamentales. Es una cuestión de equilibrio.

 
  
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  Adina-Ioana Vălean (ALDE). - Señor Presidente, permítame aclarar esto. Estoy comprometida con la lucha contra el terrorismo y la garantía de la seguridad de los ciudadanos, pero no voy a explicar a mis electores cómo once diputados decidieron, en un procedimiento burocrático y opaco, permitir el uso de escáneres corporales, que les mostrará desnudos, en los aeropuertos europeos.

El procedimiento de comitología es otro ejemplo más de cómo empujar a los ciudadanos europeos al euroescepticismo. El argumento de la Comisión —pero también el de los que han desarrollado esta tecnología— es que los escáneres corporales pretenden ser una alternativa a los registros corporales. Pero en cuanto se permita el uso de esta tecnología, no tendremos ninguna garantía de que no se usará como medio de control principal. Todos sabemos por experiencia que en algunos aeropuertos se realiza un registro corporal obligatorio. Por lo tanto, la cuestión es si permitimos o no el uso de escáneres corporales. Quizás debiéramos prohibirlos.

Por lo tanto, insto a la Comisión a suspender este procedimiento, que nos ha puesto en una situación complicada. Tenemos que tener un largo debate democrático en el que tiene que intervenir el Parlamento y el SEPD. Ésta es una tecnología invasiva, y cuestiones como la intimidad, la proporcionalidad y la eficacia deben ser analizadas detenidamente.

 
  
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  Inés Ayala Sender (PSE). (ES) Señor Presidente, en la Comisión de Transportes del Parlamento estamos a favor —y así lo hemos manifestado varias veces— de la máxima seguridad con las mínimas molestias para los pasajeros y los viajeros. Por tanto, en principio estamos de acuerdo con reducir esas molestias para los pasajeros, pero manteniendo al mismo tiempo el máximo de control y seguridad.

En el caso de los líquidos ya planteó el Parlamento la alternativa de escáneres para, precisamente, evitar todas las dificultades, y es verdad que los adelantos técnicos deberían poder facilitar ese planteamiento.

En el caso actual —el caso de los escáneres corporales— es verdad que, en algún momento, se podría pensar que en los cacheos corporales cabe mayor discrecionalidad y que una máquina tal vez facilitaría y precisamente evitaría situaciones excepcionales en las que no sólo basta con un cacheo corporal superficial.

Sin embargo, estoy absolutamente de acuerdo, y así lo ha planteado la Comisión de Transportes, en la necesidad de todo tipo de cautelas, de que se garantice plena seguridad a los viajeros y a los ciudadanos europeos en el sentido de su aplicación —en el caso de que así sea— y de que los estudios actuales y las pruebas —que son meros estudios y pruebas— permitan llegar, digamos, a conclusiones positivas. Deben ser absolutamente inocuos para la salud, que no agredan a la intimidad o a la privacidad de las personas, que éstas no se vean humilladas y que los datos y las imágenes estén sujetos a protección de datos.

 
  
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  Colm Burke (PPE-DE). - Señor Presidente, seré muy breve. Simplemente quiero hacer dos observaciones. No creo que debamos cerrar todas las puertas a esta cuestión. Por ejemplo, en un ensayo llevado a cabo en el Aeropuerto Heathrow de Londres durante un período de cuatro años, el 98 % de los pasajeros optó por el escáner corporal en lugar del registro corporal normal. Claramente esto supone un voto de confianza en la tecnología. Y, además, incrementa la seguridad. Sé que otros han discrepado esta noche, pero incrementa la seguridad porque puede detectar armas de cerámica y plástico que no son detectables para los detectores de metales normales.

La segunda cuestión que quiero plantear está relacionada con las personas que tienen implantes metálicos en sus cuerpos como consecuencia de una lesión o discapacidad. Sufren humillaciones constantes, ya que siempre se les realiza un registro adicional en los aeropuertos. Propongo un sistema para hacerlo constar en los pasaportes de los usuarios para que no se les someta constantemente a esta humillación. Pido a la Comisión que estudie este problema, porque es un gran problema, en este momento, para las personas que han sufrido una lesión y tienen un implante. Pido que se estudie esto.

 
  
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  Silvia-Adriana Ţicău (PSE). - (RO) Estoy partiendo de la hipótesis de que la seguridad de los pasajeros en el sector de la aviación es de vital importancia. Sin embargo, a través de los escáneres corporales se obtienen imágenes detalladas del cuerpo humano. Estas imágenes son una invasión de la privacidad de la persona. Quiero referirme a las condiciones en las que se usarán estas imágenes.

Señor Comisario, entendemos que las imágenes no se van a almacenar. Pero ¿se van a usar de acuerdo con las condiciones que establece la legislación sobre la protección de datos? ¿Qué medidas tiene intención de adoptar para asegurar que el personal que use estos escáneres conozca lo establecido en la legislación sobre la protección de datos, y lo acaten? Señor Comisario, incluso en los casos en los que los pasajeros den su consentimiento para usar estos escáneres, quiero que se nos asegure que se borrarán las imágenes. Por desgracia, hasta dentro de varios años no podremos saber qué efectos tiene en la salud humana el uso de estos escáneres.

 
  
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  Erik Meijer (GUE/NGL). - (NL) Señor Presidente, una medida que parece justificable por razones de seguridad en el transporte y de terrorismo es, desde otros puntos de vista, todo menos obvia. Las informaciones que han aparecido en la prensa holandesa sobre los escáneres corporales han provocado mucha indignación. Si el escáner corporal es un instrumento seguro, entonces se está presentando de manera equivocada. Ciertamente, mientras se desconozcan los efectos en la salud y la intimidad, no podemos usarlos. Precisamente porque los ciudadanos se sienten amenazados por toda clase de nuevos avances, hay bastantes razones para ser extremadamente prudentes en esta cuestión.

 
  
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  Presidente . − Señor Comisario, a la espera de las aclaraciones e investigaciones necesarias, tiene ahora la tarea de escanear este debate.

 
  
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  Antonio Tajani, Vicepresidente de la Comisión. (IT) Señor Presidente, creo que hoy se ha conseguido un objetivo importante: abrir el debate sobre los escáneres corporales, a fin de saber si ésta es una cuestión que se tiene que abordar o no. Me parece que el debate ha demostrado que hay una voluntad clara de tratar la cuestión.

Con respecto al método, y en parte por lo que se ha decidido con la aprobación del Tratado de Lisboa —espero que todos los países de la UE lo aprueben posteriormente— me doy cuenta de que el Parlamento quiere tener voz, y sentirse un legislador pleno. Sólo he cumplido las normas vigentes. No tengo capacidad para modificar la comitología; no está dentro de mis competencias. Sólo puedo hacer un informe y asegurarme de que el Parlamento intervenga siempre que se debata una cuestión importante, y, además, decidir si debe celebrarse el debate.

El seminario que hemos organizado para el 6 de noviembre, que incluirá representantes de los Estados miembros y diputados, será una oportunidad —pero no la única, ya que puede ser la primera de una serie de reuniones concretas— para valorar todos los aspectos del uso de los escáneres corporales, empezando por el que considero el más importante, la salud humana. Después abordaremos todos los demás problemas referentes al posible uso no obligatorio de este instrumento, con el consenso del Parlamento. No quiero imponer nada a nadie: sólo quiero valorar las posibilidades.

Vuelvo a decir que creo que es apropiado hacer esto con el Parlamento, con el compromiso que he contraído —y que repito ahora, al final de este debate— de consultar oficialmente al Supervisor Europeo de Protección de Datos y de escuchar las opiniones de la Agencia Europea de Derechos Fundamentales. Por lo que a mi respecta, si después de todas las valoraciones, sobre las que informaré al Parlamento, se decide seguir adelante con el uso de los escáneres corporales, por lo que respecta a la Comisión Europea, me comprometo a que éstos —y puedo garantizarlo y volverlo a repetir— nunca serán obligatorios y los aeropuertos deberán siempre facilitar una alternativa a los mismos.

Si hay una regulación europea deberá ser en estos términos: por supuesto que si estas leyes se infringen, está claro que habrá consecuencias. Si se aprueba una disposición, si tenemos una regulación europea, entonces, por lo que respecta a la Comisión, se puede estar de acuerdo o no, pero así es como están las cosas. Me comprometo a hacer algo —otra cosa es que alguien no me crea y piense que no es viable— de lo contrario no haremos nunca nada.

Por lo que se refiere a las imágenes, no se van a grabar y nunca serán conservadas. Por lo tanto, será sólo como pasar a través algo, dado todo lo que se tendrá que hacer primero. Si se adoptara la decisión de usar los escáneres corporales como un instrumento opcional, las imágenes no se grabarán o almacenarán nunca. Este punto estará en el texto de la regulación de la Comisión Europea. Si alguien infringe las normas posteriormente, la Comisión Europea adoptará las medidas pertinentes. Lo mismo vale para cualquier disposición, y Código Penal. Si alguien infringe la ley, incurre en las penas que establece el Código Penal.

Hoy en día, existe un registro corporal manual: cualquier funcionario que toque a un ciudadano de manera inapropiada está violando su intimidad e infringiendo las leyes, y, por lo tanto, no las está acatando. Sin duda, se acusará al funcionario y se le condenará, después del procedimiento jurídico pertinente. Sobre todo, me comprometo a hacer todo lo posible en la cuestión de la salud. Creo que todas estas garantías debe y puede evaluarlas después el Parlamento, al que tengo la intención de consultar otra vez en las sucesivas etapas, comenzando con el seminario que se celebrará el 6 de noviembre. Será una reunión en la que los diputados podrán preguntar, decir lo que piensan y plantear cualquier duda, incluso las técnicas. Puedo dar garantías de naturaleza política, pero no técnica. Para responder necesitamos la opinión de los expertos técnicos. Tras la valoración técnica, podremos dar una respuesta sobre ese punto. Los diputados a los que se ha invitado al seminario podrán, además, participar en la valoración.

Por lo tanto, creo que estoy de acuerdo con lo que han dicho, en particular, el señor Fava y el señor Cappato sobre este punto. Se puede alcanzar un consenso general, que consistirá en una valoración conjunta sobre si es aconsejable o no usar en el futuro este instrumento tecnológico. Si demuestra que no es posible usarlo porque no se han cumplido los criterios correspondientes, ni siquiera se incluirá en la lista de posibles instrumentos a utilizar. Si se produjera una opinión positiva, después de todos los pasos que he prometido llevar a cabo, el texto de la regulación contemplaría todas las garantías a las que me he comprometido, tal y como he dicho en mis comentarios introductorios en respuesta a la pregunta y en mi respuesta final. Éste es un compromiso, y yo mantengo mis compromisos, sobre todo, aquellos que contraigo con el Parlamento al que he pertenecido durante casi quince años.

 
  
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  Presidente . − Señora Lichtenberger, debo interrumpir el procedimento de escaneo que está actualmente en marcha ya que es muy peligroso, en particular, para la salud de los intérpretes, a los que agradecemos su cooperación.

He recibido una propuesta de resolución3 presentada por seis grupos políticos.

Se cierra el debate.

La votación tendrá lugar el jueves 23 de octubre.

 
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