4. Modificación del Reglamento (CE) nº 1073/1999 relativo a las investigaciones efectuadas por la Oficina Europea de Lucha contra el Fraude (OLAF) (debate)
Presidente. – El siguiente punto es el informe de Ingeborg Gräßle, en nombre de la Comisión de Control Presupuestario, sobre la propuesta de Reglamento del Parlamento Europeo y del Consejo por el que se modifica el Reglamento (CE) n° 1073/1999 relativo a las investigaciones efectuadas por la Oficina Europea de Lucha contra el Fraude (OLAF) (COM(2006)0244 – C6-0228/2006 – 2006/0084(COD)).
Ingeborg Gräßle, ponente. – (DE) Señor Presidente, señor Comisario, Señorías, la paciencia es la madre de la ciencia. En calidad de ponente les presento hoy 92 enmiendas para la revisión del Reglamento OLAF, con la petición de que las aprueben. Es la primera reforma de la Oficina Europea de Lucha contra el Fraude desde su creación y afecta a algo que afecta a las cuestiones cardinales de la Oficina; en otras palabras, es el reglamento que controla las actividades fundamentales de la OLAF.
El Parlamento Europeo se ha otorgado un plazo de dos años para revisar este Reglamento, ya que las cuestiones relacionadas con la OLAF constituyen siempre un terreno pedregoso para nosotros. Estoy muy satisfecha por el hecho de que el Parlamento Europeo y la Comisión de Control Presupuestario hayamos sido realmente capaces de llegar a un acuerdo y de mantenerlo. No nos hemos enzarzado con los detalles ni nos hemos enfrascado en general en todo tipo de discusiones, como tantas veces ocurre con el Consejo. Estamos de acuerdo en cuanto al objetivo de la reforma, que consiste en crear una oficina más eficaz, que sea capaz de llevar a cabo sus importantes tareas con mayor eficacia.
Estamos a favor de la Oficina. Queremos que siga en pie y queremos, además, que sea capaz de llevar a cabo su labor. Quisiera expresar mi agradecimiento a todos los empleados de la OLAF, incluido su Director General, por el trabajo que han realizado y dejarles muy claro que necesitamos su labor. Me gustaría asimismo dar las gracias a todos mis colegas diputados, a los ponentes alternativos, a los consultores y a la secretaría de la comisión y, por supuesto, a mis propios empleados, que han demostrado un gran compromiso en este tema. Me gustaría agradecerles a todos ustedes su amplio apoyo en este trabajo, porque su apoyo aportará un gran logro para este Parlamento y es también necesario para el propio éxito de esta institución.
Hemos trabajado juntos para presentar un desarrollo lógico del borrador elaborado por la Comisión, que había quedado obsoleto, y para mejorarlo con algunos elementos realmente innovadores, como el Consejero supervisor para tratar las quejas. Esta figura contribuirá a impedir que la OLAF se estanque y quede discapacitada por culpa de los litigios internos. Hemos dado prioridad a mejorar el modo en el que los Estados miembros luchan contra el fraude.
Señores miembros del Consejo, que hoy, una vez más, brillan por su ausencia, queremos obligarlos a que presten atención y los obligaremos a que presten atención. Queremos que la lucha contra el fraude sea un tema compartido. No queremos mantener un monólogo. Queremos tener un diálogo. Queremos celebrar, una vez al año, una reunión conjunta para debatir las cuestiones más importantes en relación con la lucha contra el fraude y los problemas de los Estados miembros.
Queremos mejorar la protección legal de quienes participan en los procedimientos y garantizar dicha protección en absolutamente todas las investigaciones que lleve a cabo la OLAF. Por esta razón, hemos traspasado toda la responsabilidad a la OLAF, a sus jueces y a sus fiscales. Queremos garantizar que los resultados de las investigaciones de la OLAF se lleven ante los tribunales. Queremos garantizar que desde el principio de las investigaciones se tenga en cuenta el derecho nacional y que las pruebas se obtengan conforme al derecho nacional.
Creemos que es muy lamentable que algunos Estados miembros, como Luxemburgo, nunca hayan llevado una investigación de la OLAF ante los tribunales. Los ciudadanos luxemburgueses que estén cometiendo un uso indebido de los fondos de la Unión Europea tienen todas las de salir impunes. Esto implica unas repercusiones desastrosas con respecto al derecho y es la razón por la que hacemos tanto hincapié en que se trate por igual a todas las personas afectadas por una investigación de la OLAF. Los funcionarios de la Unión Europea no deben recibir un trato diferente de los demás ciudadanos, y los ciudadanos de a pie no deben recibir un trato distinto del que reciben los funcionarios de la Unión Europea.
Se recomienda a la Comisión que ni siquiera haga amago de intentarlo. Señor Comisario, seré muy beligerante en este tema. Sé que más tarde intentará rechazar este punto por considerarlo inaceptable y que insistirá en ello. ¡Es una lástima! El Parlamento de ningún modo permitirá a la Comisión caer en la tentación de correr un tupido sobre los resultados de las investigaciones que afecten a los empleados de la Unión Europea.
Ahora debemos convencer al Consejo. El Consejo no está dispuesto a negociar con nosotros este Reglamento, sino que pretende, en cambio, consolidar los tres fundamentos jurídicos de la OLAF. Esto quiere decir que estamos perdiendo mucho tiempo en torno a un resultado incierto y que estamos desaprovechando la oportunidad de hacer lo que es factible en este momento: mejorar las condiciones de funcionamiento de la Oficina y proteger a la Oficina de las críticas referentes a las personas afectadas por los procedimientos.
Nos gustaría que el Consejo permitiera que diéramos juntos los pasos que podemos dar en este momento. En vez de dar el tercer paso antes que el primero, debemos empezar por el principio. En mi calidad de ponente, estoy dispuesta a llegar a un acuerdo con la Presidencia checa en cuanto a una pronta segunda lectura. Cuando hay buena voluntad, se abre una vía, y estoy convencida de que vamos a encontrar una solución conjunta.
Siim Kallas, Vicepresidente de la Comisión. − Señor Presidente, quiero empezar mi intervención agradeciendo a la señora Gräßle su enérgico impulso en este tema y a la Comisión de Control Presupuestario por llevar este debate con tanto empuje. La Comisión agradece el sustancioso trabajo realizado por la ponente, que ha sido muy útil para abordar esta propuesta, que estaba pendiente desde 2006. Ya se había hecho una primera propuesta en 2004.
Los tiempos han evolucionado entre 2004 y 2006. La mayor parte del trabajo de la OLAF no se refiere a las instituciones sino a partes externas, y consiste en la realización de investigaciones en materia de lucha contra el fraude por toda Europa, e incluso por todo el mundo, en cualquier lugar en el que se utilicen los fondos de la Unión Europea. Su labor es muy satisfactoria, como ha quedado ampliamente reconocido.
Lo que queda es una situación esquizofrénica —si me permiten emplear este término analítico—, dado que, por un lado, la OLAF es una dirección general «normal» perteneciente a la Comisión y de la que la Comisión es plenamente responsable; por otro, es un órgano de investigación, totalmente independiente en sus operaciones, pero cuya responsabilidad también recae en la Comisión. ¿Dónde se encuentran las limitaciones, y dónde están los límites de la independencia y la responsabilidad de este mecanismo?
En nuestra opinión, la necesaria independencia, respecto de injerencias externas, de un servicio de lucha contra el fraude que sea creíble conlleva la necesidad de un mecanismo de gobernanza que sea claro y sólido. Unas normas claras para llevar a cabo las investigaciones y unos acuerdos sólidos de responsabilidad son el reflejo de la independencia de funcionamiento.
Fundamentalmente hay dos opciones: una OLAF perteneciente a la Comisión, pero con una atribución y una separación nítida de responsabilidades, o bien una OLAF totalmente independiente de las instituciones de la Unión Europea, con funciones separadas y sólidas de supervisión y de responsabilidad.
Los principios rectores que subyacían en la propuesta de la Comisión de 2006 iban dirigidos a fortalecer el marco jurídico existente de la OLAF: establecer un mecanismo de gobernanza claro para la OLAF, reforzar las funciones de responsabilidad y de supervisión, aumentar la protección de las personas que sean objeto de investigación y reforzar el marco de las investigaciones y de su seguimiento.
Sobre esta base, la Comisión puede apoyar sin reservas las enmiendas propuestas en el proyecto de informe que van a votar hoy, que están en línea con los objetivos generales de la reforma, y les da las gracias por las que se sigan desarrollando.
Por otra parte, la Comisión dejó muy claro en el proceso de redacción que algunas enmiendas no se pueden tener en cuenta en la situación actual, sencillamente porque el actual estatus de la OLAF como dirección general de la Comisión no permite, desde un punto de vista jurídico, que se realicen tales cambios.
Esto implica, entre otras cosas, la celebración por parte de la OLAF de acuerdos de cooperación independientes, la comparecencia, en total independencia, de la OLAF ante el Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas, y el hecho de que el Parlamento Europeo y el Consejo decidan el nombramiento de los directores generales de la OLAF.
La Comisión dejó asimismo claro que no podía aceptar un determinado número de propuestas que, tal y como estaban formuladas actualmente, se alejaban de las mejoras de gobernanza previstas o eliminaban los mecanismos de salvaguardia previstos en el actual Reglamento.
Esto abarca, por ejemplo, el ámbito de aplicación del marco de gobernanza, los derechos procesales de las personas afectadas y un seguimiento más eficaz de los casos de menor gravedad.
Pero la Comisión tomó buen nota de que, paralelamente al debate de la actual propuesta de reforma, tanto el Parlamento Europeo como el Consejo, de manera reiterada y con especial insistencia, hicieron hincapié en que preferían una mayor simplificación y la consolidación de tod la legislación de lucha contra el fraude en su conjunto. La próxima Presidencia checa ha pedido a la Comisión que presente un documento de reflexión sobre el tema a tiempo para un debate de trabajo programado para la última parte de su mandato.
Por lo tanto, la Comisión de nuevo se está esforzando por presentar a principios de 2009 el documento de reflexión general solicitado, sobre la base de la anterior experiencia con el actual mecanismo de lucha contra el fraude y los resultados del actual debate sobre la reforma, así como con la aportación de otros elementos interesantes, tal y como se ha mencionado anteriormente. El Parlamento Europeo participará de lleno en esta labor.
Para concluir, permítanme que insista una vez más en que la Comisión agradece todo el apoyo que le brinda el Parlamento Europeo. La Comisión no tiene miedo de decir abiertamente dónde, en nuestra opinión, se encuentran los límites, sino que nuestra institución ha estado, y estará, dispuesta a debatir, con un ánimo de total transparencia y cooperación, todas las cuestiones que sean necesarias para definir un marco sólido y fidedigno para el futuro de la OLAF y el éxito de la lucha contra el fraude.
Paul Rübig, en nombre del Grupo del PPE-DE. – (DE) Señor Presidente, Señorías, en primer lugar quisiera expresar mi sincero agradecimiento al señor Bösch. Fue una de las personas que hicieron posible la creación de la OLAF y se mostró muy previsor al pronosticar que un órgano de este tipo obviamente aporta una garantía para la reputación de las instituciones europeas. Esto es lo que necesitamos en el escenario internacional. Necesitamos una institución clara y transparente que sea accesible a los ciudadanos europeos, que aclare la situación con respecto a la desinformación que generalmente nos llega de fuera de Europa y que perjudica a los intereses europeos, y que, desde su otro ángulo, intervenga en caso de abuso y garantice que se pone fin a los casos de abuso.
Por esta razón es también muy importante que el Comité de vigilancia garantice la independencia de la OLAF, y en particular que, en el futuro, el Tribunal de Justicia avale la oficina del Director General. De este modo la OLAF podrá realizar su trabajo con independencia y objetividad. También es muy importante que queden claramente demostrados los derechos de las personas que son encausadas por la OLAF, lo que se aplica asimismo a esta Cámara. También es necesario que el Parlamento Europeo garantice los derechos de esas personas. Por supuesto, es igualmente importante colaborar con terceros países y con otras instituciones de los Estados miembros, en particular con los tribunales de cuentas en el ámbito nacional y regional, de modo que los fondos que concede Europa se utilicen para los fines para los que son concedidos y se les dé el mejor uso posible.
Además, me gustaría felicitar a la señora Gräßle por su competencia y su fuerza de voluntad, que garantizan los buenos resultados de este expediente tan sumamente complejo. Le deseo que tenga un gran éxito y espero que su informe se aplique dentro de poco.
Herbert Bösch, en nombre del Grupo del PSE. – (DE) Señor Presidente, señor Rübig, gracias por sus elogios. Debo sentirme muy orgulloso. Fue esta comisión —y quiero recordarles también a alguien más—, fue la Comisión de Control Presupuestario de este Parlamento, bajo la presidencia de nuestro distinguido colega el señor Diemut Theato, la que aprovechó la oportunidad, en la primavera de 1999, de crear la Oficina Europea de Lucha contra el Fraude. Debemos recordar también cuáles son los principios fundamentales. Entre otros se incluyen, por supuesto, unas investigaciones independientes y también el hecho de que la OLAF se ha considerado siempre una solución provisional. Estamos esperando a contar con un fiscal europeo, y entonces la OLAF ya no será lo que hoy es. Por esta razón, siempre hemos insistido en la importancia de un Comité de vigilancia sólido y con un alto grado de independencia. Hace algún tiempo celebramos un seminario al respecto, que confirmó que la independencia de la OLAF no corría realmente peligro.
El elogio va también dirigido a la Comisión. Comprendo perfectamente lo que ha dicho el señor Kallas. Con esta función híbrida, que es parcialmente independiente y parcialmente dependiente, no resulta fácil desarrollar un órgano así, por lo que siento una gran curiosidad por ver lo que se va a incluir en el documento de consulta. Desde luego, es inaceptable que algunos de los garantes de la independencia de la OLAF —es decir, el Consejo— no participen en este debate. El sistema no podrá funcionar de este modo. Si son incapaces de crear un órgano independiente, solo se puede garantizar dicha independencia procurando que tense la red el mayor número posible de personas, cada una de ellas tirando desde una posición distinta. De lo contrario, la OLAF se verá de pronto colgando de un único hilo y dejará de ser independiente. Los tres órganos que deben tirar de la red y mantener una distancia crítica de la OLAF —pues no todo lo que hace la OLAF es maravilloso— son el Consejo, la Comisión y el Parlamento. Si no hacemos caso de estos principios, se pondrá en peligro el éxito de la OLAF. Me gustaría dar las gracias a la ponente por su trabajo y espero que avancemos con buen ritmo, tal y como ha dicho el anterior orador.
Jorgo Chatzimarkakis, en nombre del Grupo ALDE. – (DE) Señor Presidente, señor Comisario, quisiera empezar mi intervención felicitando calurosamente a la ponente. Ha realizado una labor ingente, lo que no es frecuente en nuestros días.
La OLAF es un órgano muy especial de la Unión Europea: una agencia independiente de lucha contra la corrupción que es la envidia de otras organizaciones internacionales. Fue este Parlamento —tal y como han explicado el señor Bösch y el señor Rübig— el que, a raíz de las malas experiencias vividas con el predecesor de la OLAF, insistió en la independencia de la nueva Oficina Europea de Lucha contra el Fraude. Deberíamos recordar que, en aquella época, la OLAF únicamente se asignaba o se vinculaba a la Comisión por razones prácticas.
Por desgracia, para muchas personas el recuerdo de los escándalos de 1999 ya se ha borrado, junto con cualquier aspecto relacionado con la necesaria independencia de una autoridad de lucha contra el fraude. Desde la perspectiva actual, las salvaguardias existentes ya no son suficientes para proteger a la OLAF de cualquier tipo de influencia y, sobre todo, de los bloqueos cada vez mayores. Vamos a ser claros desde el principio en una cosa: la OLAF está ahí para luchar contra el fraude. Es un órgano que garantiza que el dinero de los contribuyentes se use adecuadamente. Por lo tanto, hay cinco puntos de este que vamos a apoyar para promover la independencia de la OLAF:
En primer lugar, el derecho del Director General de intervenir en los casos que se lleven ante el Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas. Este derecho garantiza que la OLAF pueda defender sistemáticamente los resultados de sus investigaciones. La segunda garantía fundamental es el derecho del Comité de vigilancia, de la Comisión o de cualquier otro órgano de llevar los casos ante Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas si se pone en entredicho la independencia de la OLAF. Esta afilada espada es necesaria, porque en el pasado se han ignorado pura y llanamente las advertencias del Comité de vigilancia.
En tercer lugar, la independencia de la OLAF queda garantizada también mediante su obligación de llevar ante los tribunales los hechos de un caso que pudiera contener elementos constitutivos de delito.
El cuarto punto es la importancia de las competencias y la fuerza de carácter de las personas responsables. Y en quinto lugar, me complace que se vaya a nombrar un nuevo Director General de la OLAF. En este sentido es sumamente importante tener en cuenta la experiencia y la eficacia.
Deberíamos procurar no denigrar a la OLAF. La experiencia de otras autoridades de lucha contra el fraude muestran que tal actitud no resulta útil a nadie. Pero coincido totalmente con el señor Bösch en que el Consejo debe participar. No hay prevista ninguna explicación por parte de la Presidencia francesa ni de la Presidencia checa. Ni siquiera están presentes, y, sencillamente, de este modo al final el sistema no podrá funcionar.
Ryszard Czarnecki, en nombre del Grupo UEN. – (PL) Señor Presidente, señor Comisario, nuestro debate tiene lugar la víspera del décimo aniversario de la creación de la OLAF. La Oficina Europea de Lucha contra el Fraude se levantó sobre las cenizas de la Comisión Europea de Jacques Santer, acusada de corrupción y nepotismo. Los acontecimientos nos han demostrado que la OLAF es fundamental para el eficaz funcionamiento de la administración de la Unión Europea; al mismo tiempo, su existencia y funcionamiento envían una señal a los Estados miembros de la Unión Europea, para recordarles que los órganos de la Unión Europea son objeto de constantes supervisiones, controles y exámenes. La labor de la OLAF aumenta el prestigio que tienen las instituciones europeas por derecho propio.
El actual proyecto, que ya se encuentra en un estado bastante avanzado, pretende reforzar el papel de la OLAF mediante, primero, la simplificación de sus condiciones de trabajo; segundo, la calidad de sus operaciones; y, tercero, como han señalado anteriores oradores, el fortalecimiento de su independencia; y en este punto quisiera felicitar a la ponente. El trabajo lleva realizándose varios años. Se puso en marcha por iniciativa de la Comisión Europea, consciente de la lamentable experiencia vivida hace nueve años, cuando se vio obligada a dimitir. El documento que da cuerpo al nuevo marco de la OLAF fue objeto de consultas al Consejo de la Unión Europea, al Tribunal de Cuentas y al Supervisor Europeo de Protección de Datos; además, y sobre todo, se celebró una audiencia pública o, lo que es lo mismo, se consultó a la opinión pública. Las propuestas de la audiencia pública y del informe especial del Tribunal dieron lugar a importantes enmiendas a las propuestas iniciales realizadas hace cuatro años. Por ejemplo, se consideró necesario definir de manera pormenorizada la cooperación entre la OLAF y los Estados miembros de la Unión Europea y con las instituciones, órganos y organizaciones de la Unión Europea.
Un aspecto de vital importancia es conseguir que se refuerce la independencia real de la OLAF. El personal de la Oficina debe ser capaz de cooperar en condiciones de total independencia. Cuando la OLAF tenga que investigar la asignación de los fondos de la Unión Europea, ya sean destinados a los Estados miembros o a la ayuda exterior, deberá garantizarse la participación de terceros países y de las organizaciones internacionales. Para agilizar sus operaciones, debe garantizarse a la OLAF un acceso immediato y automático a las bases de datos relativos a la gestión de los fondos coomunitarios y a otras bases de datos e información pertinente, por parte de las principales instituciones, órganos, oficinas y organismos de la Unión Europea. Esto iría en contra de la anterior práctica arraigada en las propias instituciones, que se cerraban herméticamente para impedir cualquier tipo de control.
Los Estados miembros no pueden considerar a la OLAF como una institución enemiga o innecesaria. Todos los Estados de la Unión Europea deberían nombrar un órgano que coopere con la OLAF de forma cotidiana. Como todo el mundo sabe, no todos los 27 Estados miembros han creado servicios especializados en el ámbito nacional con la función de coordinar la lucha contra los abusos financieros relacionados con los fondos de la Unión Europea. Necesitamos que haya una cooperación más estrecha entre la OLAF y Europol, así como entre la OLAF y Eurojust.
La OLAF debe actuar asimismo con total transparencia en la cuestión de sus procedimientos y garantías de investigación, el control de la legalidad de sus investigaciones y las vías de recurso de las personas sobre las que recaen sospechas o que en breve serán objeto de sospecha. En el caso de procedimientos que afectan a los Estados miembros, serán los representantes de los Estados miembros pertinentes quienes deberán llevar a cabo las auditorías. También podrían participar en ellas representantes de las autoridades judiciales y, de hecho, quienes participen en las estructuras de la OLAF. En esto consiste la tendencia principal de las enmiendas.
Al mismo tiempo, me opongo a la imposición de sanciones excesivas a los funcionarios de las instituciones europeas que sean culpables de divulgar información no autorizada sobre determinadas oficinas y de prácticas supuestamente corruptas. El caso de un colega, el señor van Buitenen, hoy diputado al Parlamento Europeo y anteriormente funcionario de la Comisión, sugiere que en el pasado las víctimas no eran las personas culpables de abusos, sino quienes llamaban la atención sobre tales abusos, los perseguían y los divulgaban. Que esta experiencia sirva como advertencia también en el caso de las disposiciones concretas relativas a las penas y sanciones que deben imponerse a los denunciantes.
Por último, los ciudadanos de los Estados miembros muchas veces identifican demasiado alegremente la corrupción y los abusos con las instituciones europeas. Para contrarrestar esta tendencia, hace falta que los órganos de la Unión Europea funcionen con una mayor transparencia, y sin duda es necesaria una información más completa sobre las investigaciones y los métodos que emplea la Unión Europea para luchar contra la corrupción. Es un craso error encubrir dicha información con el pretexto de que su publicación dañaría el prestigio de la Unión Europea. Todo lo contrario: debemos hacer públicos esos asuntos, para que los ciudadanos y los contribuyentes de los Estados miembros de la Unión Europea sepan que no estamos corriendo un velo culpable sobre los robos.
PRESIDE: Luisa MORGANTINI Vicepresidenta
Bart Staes, en nombre del Grupo Verts/ALE. – (NL) Señora Presidenta, Señorías, esto es un ejercicio para legislar en el marco del procedimiento de codecisión. Esto implica una mayor cooperación entre el Parlamento y el Consejo, y este último parece estar totalmente ausente, de hecho. Vamos a ser sinceros. La Presidencia francesa no muestra el más mínimo interés. Lo que también explica su ausencia. Yo espero realmente que la señora Gräßle logre un acuerdo en la primera lectura con la Presidencia checa, pero la verdad es que no creo que esto ocurra. Los chechenos tampoco van a mostrar mucha decisión en este sentido.
Además de los cinco puntos enumerados por el señor Chatzimarkakis, que respaldo por completo, quisiera enumerar otros diez puntos que la Comisión de Control Presupuestario considera importantes para la cooperación con la señora Gräßle y que de hecho nos parecen absolutamente fundamentales.
El primero de todos es que somos favorables al establecimiento de una mayor cooperación entre la OLAF y Eurojust en lo referente al intercambio de información sobre los delitos transfronterizos entre más de dos Estados miembros. El acuerdo de cooperación entre la OLAF, Eurojust y Europol reviste una importancia extraordinaria.
El segundo es que nos gustaría que se definieran mejor el papel y las obligaciones del Director General de la OLAF, la Oficina Europea de Lucha contra el Fraude. De ese modo podríamos exigirle responsabilidades.
Tercero: nos gustaría que se definieran más detalladamente las funciones del personal de la OLAF. Debe exigirse que las investigaciones duren menos de doce meses y no se prorroguen por un plazo superior a seis meses. Si una investigación dura más de dieciocho meses, debe informarse al Comité de vigilancia.
Cuarto: deben reforzarse claramente los derechos de la defensa. Quinto: las fuentes periodísticas deben disfrutar de una protección específica garantizada. Sexto: hacen falta acuerdos más claros en cuanto a la función de la OLAF y a la relación entre la Oficina, el Parlamento Europeo y la Comisión de Control Presupuestario.
Séptimo: hacen falta normas más claras sobre la apertura de la información dirigida al público. Octavo: debe reforzarse el papel del Comité de vigilancia, incluso en lo referente al personal y a la composición del propio Comité. Deben ser expertos, nombrados por un mandato de cinco años y con experiencia en materia de investigaciones en el mundo judicial.
Noveno: hay que mejorar el procedimiento para nombrar al Director General. Décimo: debe protegerse el papel de los denunciantes y de las personas sujetas a investigaciones.
Erik Meijer, en nombre del Grupo GUE/NGL. – (NL) Señora Presidenta, las corrientes de dinero de la Unión Europea se prestan enormemente al fraude. Dado que una buena parte de sus gastos está relacionada con la Política Agrícola Común y los fondos regionales, la Unión Europea se está convirtiendo en un mero eslabón intermediario. En consecuencia, la responsabilidad es compartida con otros que consideran que los fondos prometidos les pertenecen. El hecho de recabar los fondos de manera centralizada para después distribuirlos entre las partes o entre los proyectos interesados de los municipios o provincias dificulta considerablemente el control del dinero.
Esta semana hemos invitado al Consejo a que reconozca que deben concederse más fondos al plan de consumo de fruta en las escuelas. Un acuerdo de este tipo es de gran interés para la salud de los niños, pero se organiza mejor a pequeña escala en el ámbito local, en vez de organizarse en el ámbito a gran escala que conocemos en Europa. Es muy probable que reduzcamos considerablemente el riesgo de fraude si orientamos las corrientes de dinero hacia el apoyo presupuestario o si igualamos las contribuciones para las regiones más necesitadas, con el único criterio de que debe darse a los residentes de esas zonas las mayores oportunidades posibles de permanecer en sus regiones de origen para vivir y trabajar. Si eliminamos las diferencias de ingresos, creamos empleo y proporcionamos facilidades, entonces buena parte de la migración laboral dejará de ser necesaria, lo que también reducirá los problemas derivados.
Todavía no hemos llegado a esa fase. Mientras los gastos sigan teniendo esta propensión al fraude, habrá que mantener las supervisiones exhaustivas y el control del fraude. Un alto nivel de financiación y de dotación de personal no son suficientes: la OLAF solo podrá funcionar correctamente si es totalmente independiente de la Comisión y del Consejo y mantiene una posición crítica ante ellos. Cuando se nombró al actual Director General, se descartó la recomendación realizada por un grupo de selección independiente que propuso a los siete candidatos más aptos. Desde el principio la Comisión decidió que el actual Director General era su candidato favorito. Se rumorea, además, que el actual Director General pretende ejercer demasiada influencia a la hora de seleccionar a sus empleados, para colocarlos bajo su dependencia. Nada de esto favorece la confianza en la fiabilidad del control del fraude. Muchos votantes consideran que esta Europa caótica es el paraíso del fraude.
Por otro lado, al parecer, las personas que presentan denuncias no pueden transmitir a la OLAF sus sospechas de fraude de una manera segura. Si se filtran sus cargos, pueden verse sancionadas con el despido por violar el secreto. Asimismo, con demasiada frecuencia esperamos a que la prensa haga público un escándalo y hayan prescrito los delitos. Además, no hay medios suficientes para escuchar a ambas partes del litigio. Se retrasan o se paralizan demasiadas investigaciones antes de que se logren resultados satisfactorios.
El informe de Gräßle da los primeros pasos en la buena dirección. Podría conseguir una mayor autonomía para la OLAF, un menor control de su método de trabajo por parte de Comisión Europea y una mayor protección de las personas implicadas en las investigaciones. Mi grupo apoya estos primeros pasos, pero tampoco creemos que vayan a resolver el problema. Habrá que fortalecer el Comité de vigilancia y no deberá retrasarse ni paralizarse el procedimiento de codecisión sobre la modificación del Reglamento (CE) nº 1073/1999.
Nils Lundgren, en nombre del Grupo IND/DEM. – (SV) Señora Presidenta, ha habido infinitos escándalos de corrupción, fraude e irregularidades cometidos a lo largo de toda la historia de la Unión Europea. La confianza del público en la Unión Europea es muy escasa. En Suecia, todos los años medimos la confianza de los ciudadanos suecos en diversas instituciones. A la cabeza de la lista tenemos, por ejemplo, los servicios de atención sanitaria, la policía y la familia real, y por debajo estarían los políticos, los sindicatos y los periódicos. Y al final de la lista se sitúan la Comisión Europea y el Parlamento Europeo. Este modelo es constante.
Por eso, la Unión Europea necesita una autoridad eficaz en materia de lucha contra el fraude. Pero hemos tenido mala experiencia con la OLAF, como, por ejemplo, la falta de independencia, la falta de transparencia, los grupos de intereses secretos en relación con el nombramiento del Director General y el Comité de vigilancia.
Nuestra ponente, la señora Gräßle, ha realizado una gran labor para garantizar la independencia, la transparencia y el riguroso cumplimiento de las normas. Hago un llamamiento a esta Casa para que brinde todo su apoyo a la propuesta de la señora Gräßle. Ganarse, dentro de lo posible, la confianza de sus ciudadanos constituye un primer paso ineludible en el largo camino de la Unión Europea.
Permítame terminar haciendo un alegato especialmente enérgico a favor de una enmienda que yo mismo he propuesto. Es necesario que todos los órganos de la Unión Europea respeten las fuentes periodísticas.
Tras el escándalo del asunto Tillack, por el que la actuación de la dirección de la OLAF merece severas críticas, esta reforma se hace absolutamente necesaria. Al final tuvo que ser el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo el que, el año pasado, absolviera definitivamente al señor Tillack. Ni la OLAF, ni el Parlamento Europeo, ni el Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas asumieron su responsabilidad.
Philip Claeys (NI). - (NL) Señora Presidenta, es fundamental que la Unión Europea disponga de una oficina de lucha contra el fraude que sea eficaz y bien desarrollada, sobre todo teniendo en cuenta cómo están aumentando los presupuestos y cómo está creciendo la ayuda exterior, lo que imposibilita que se supervise de manera eficaz si los recursos desplegados se utilizan gastan con sentido común. Creo que la opinión pública, es decir, el contribuyente, siempre se cuestiona esto, y con toda la razón.
Este informe contiene una buena cantidad de propuestas sólidas y yo, por mi parte, voy a respaldarlo; pero creo que hay que seguir reflexionando sobre la independencia de la OLAF. La OLAF es una dirección general de la Comisión Europea, y la responsabilidad política recae en el Vicepresidente de la Comisión. Desde el punto de vista de su funcionamiento y de las investigaciones, la oficina es independiente, pero este estatus híbrido puede ser, como poco, problemático. Estoy convencido de que un estatuto independiente no haría más que reforzar la influencia de la oficina.
Antonio De Blasio (PPE-DE). - Señora Presidenta, me gustaría felicitar a la señora Gräßle. Nuestra ponente ha intentado reconciliar a todos los partidos y, de este modo, ha podido identificar los problemas existentes, ha encontrado soluciones políticas y ha obtenido compromisos.
En estos momentos las cosas no pintan muy bien. Por decimocuarta vez consecutiva vemos que el Tribunal de Cuentas se niega a aprobar las cuentas de la Unión Europea debido a irregularidades y a casos de fraude que afectan al dinero de la Unión Europea. Ya es hora de que adoptemos un enfoque más severo que ponga fin al uso indebido de los fondos de la Unión Europea. Dado que se ha pospuesto la creación de una fiscalía europea, ya es hora de que avancemos en la lucha contra el fraude, mediante el refuerzo de la independencia de la Oficina Europea de Lucha contra el Fraude y el fortalecimiento de sus poderes de investigación.
El informe de la señora Gräßle aborda un punto muy importante: el fortalecimiento de la cooperación con los Estados miembros. Aunque el Reglamento dispone que todos los socios nacionales e internacionales deben aportar toda la cooperación que sea necesaria, no existe ninguna base jurídica detallada que fundamente dicha cooperación. La cantidad de obstáculos es incluso cada vez mayor en lo que respecta a la cooperación transfronteriza en materia de lucha contra el fraude. Así pues, la reforma de este Reglamento es muy necesaria, ya que establece una mejor gestión de la cooperación entre la OLAF y las autoridades competentes de los Estados miembros. La única institución que verdaderamente dispone de los medios adecuados para proteger el interés financiero de la Unión Europea es el Parlamento Europeo. Si no apoyamos la lucha contra el fraude y la corrupción, nadie lo hará por nosotros.
Por último, me gustaría comentar un aspecto interesante. Aunque los países europeos se encuentran entre los llamados países «más limpios» del Índice de percepción de la corrupción de 2008, según una serie de estudios realizados recientemente, parece que estos países sanos prefieren utilizar métodos ilegales, como el soborno, en sus empresas en el extranjero. Coincido con quienes consideran inaceptable este tipo de normas de doble rasero.
Inés Ayala Sender (PSE). – (ES) Señora Presidenta, quiero felicitar cordialmente a la señora Gräßle y, sobre todo, agradecerle su apertura de espíritu a la hora de aceptar sugerencias y propuestas concretas. Puedo afirmar, y la felicito por ello, que ha logrado encabezar un equipo de trabajo dinámico para llegar al mejor de los resultados posibles. ¡Felicidades, señora Gräßle!
Creo que lo más importante en este texto, aquello por lo que al menos mi grupo también ha peleado, y en ello hemos encontrado la atención de la señora Gräßle, ha sido la garantía de la protección de los derechos de los ciudadanos sujetos a la investigación.
Los principios de presunción de inocencia, la privacidad y confidencialidad, las garantías procedimentales así como la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea van a ser a partir de ahora los referentes axiales de ese código de procedimiento para la investigación de la OLAF, que queremos que se publique lo antes posible y que se dirige además también, y debe dirigirse, al Consejero supervisor creado a tal fin, para dar respuesta a las reclamaciones de los ciudadanos en treinta días laborables.
También se ha reforzado el papel del Comité de vigilancia, que debe proteger la independencia de la OLAF mediante el control regular de la ejecución de la función investigadora y que, además —quiero aclarar y supongo que también la señora Gräßle lo hará—, puede acudir ante el Tribunal de Justicia —de ello se ha cuidado la ponente— al igual que el Director, que también puede llevar a las instituciones ante el Tribunal de Justicia. De esta manera, también la tarea del Director de la OLAF se ve más protegida y con mayores garantías.
Se refuerza también el papel del Parlamento Europeo en el procedimiento de concertación institucional —creo que eso también es un elemento importante y novedoso— y, aunque nos hubiera gustado no tener que ampliar los plazos de prórroga, porque dos años siempre nos parece demasiado, entendemos las dificultades y la complejidad de las investigaciones, pero para ello esperamos que la Comisión —y aquí también le agradezco al señor Kallas su apertura de espíritu y el apoyo que nos ha dado— en los cuatro años que están previstos para que nos presente el informe después de la aplicación nos pueda decir cómo podemos mejorar este punto de reducir en lo que se pueda los plazos de las investigaciones.
Y ello siempre a la espera de la creación de la Fiscalía europea, anhelo en el que apoyo también a la ponente. ¡Gracias, señora Gräßle!
Paul van Buitenen (Verts/ALE). - (NL) Señora Presidenta, Señor Comisario, siento una gran tristeza. La propuesta de la señora Gräßle, de manera inconsciente se están reconociendo a la OLAF competencias adicionales, cuando la propia OLAF no se ve sometida a ningún procedimiento de supervisión adecuado. En 1999, el entonces denominado Comité de Sabios predijo que la OLAF, en su calidad de oficina perteneciente a la Comisión, se negaría a trabajar con un Comité de vigilancia desprovisto de poderes. Cualquiera puede ver los efectos que esto conlleva. Exenta de responsabilidad y de control, la gestión de la OLAF, y en particular de su Director General, ha cometido un desliz tras otro: selección manipulada de los empleados, vulneración de los derechos de la defensa, ocultación de elementos de prueba y apertura de expedientes penales una vez expirados los plazos máximos para incoar el procedimiento. El pièce de résistance, el plato fuerte, es la propia acusación de delito de soborno que la OLAF se sacó de la manga contra un periodista que, en opinión de la OLAF, poseía demasiada información. De hecho, la OLAF consiguió incluso una orden de registro de domicilio, que se utilizó para confiscar los bienes del periodista. Posteriormente la OLAF, durante años, mintió en relación con todos estos hechos a la Comisión, al Parlamento, a los tribunales de justicia, al Defensor del Pueblo y a los fiscales belgas y alemanes. En realidad, la OLAF envió a sus propios investigadores con información falsa. ¿Hasta dónde puede llegar con todo esto?
La Comisión es consciente del problema, y asegura que debe ponerse fin a todo esto, pero alega que no está autorizada para actuar. Precisamente por este motivo la Comisión ha retirado su propuesta. Tal y como usted ha indicado antes, se ha hecho con la mejor intención. No obstante, nuestra percepción cada vez mayor de los abusos que se cometen actualmente exigen que sea un órgano de vigilancia diferente quien supervise a la OLAF, y una de los opciones que usted mismo ha indicado está llegando a su fin. La solución es una OLAF independiente, que funcione con total independencia respecto de la Comisión y sea objeto de una supervisión competente, que no sea nombrada por los políticos, sino por fiscales de los Estados miembros, hasta que llegue el momento en que se cree una fiscalía europea.
Hans-Peter Martin (NI). – (DE) Señora Presidenta, lamentablemente el hecho de que la Unión Europea cuente con una imagen pública tan deficiente se debe en gran medida a la OLAF. Coincido con el anterior orador en que la OLAF no es ni chicha ni limonada y en que adopta un enfoque típicamente arbitrario. He recibido la visita de varios empleados de la OLAF que me comentaban lo desalentadora que es la situación, que se utilizan dos tipos de mediciones y que no se han establecido normas claras. Un empleado de la OLAF llegó a comparar las prácticas de la Oficina con las de la policía secreta, es decir, con una institución no democrática. Por supuesto, todo esto ocurrió, una vez más, con motivo del llamado informe Galvin, el informe interno en el que se publican frecuentes prácticas de los diputados del Parlamento Europeo que, si la OLAF tuviera que aplicar las mismas normas, habrían dado lugar a investigaciones a gran escala, incluido el propio Herbert Bösch, que se considera a sí mismo el padre de la OLAF.
¿Qué está ocurriendo en este caso con los diputados alemanes, entre otros? ¿Qué está ocurriendo con otros muchos diputados? En lugar de adoptar el planteamiento correcto y hacer lo que se hizo en mi caso, o sea, decir que estamos actuando por nuestra propia iniciativa, cuando existen sospechas claras de fraude, como una evasión de impuestos o una financiación ilegal de partidos políticos, la OLAF se cruza de brazos y no hace nada. Por supuesto, esta actitud está muy relacionada con el enfoque personal de su actual Director General. Es un reto para usted, señor Comisario. Lo que está sucediendo aquí no es digno de una democracia. En mi caso, cometieron errores técnicos e investigaron una y otra vez. Al final no había verdad alguna en las acusaciones, y el asunto resultó un completo bochorno para la OLAF.
Sin embargo, en los casos en los que puede haber algo de verdad que justifique las sospechas de fraude, no hacen nada y se limitan a mirar hacia otro lado. Por eso, sostengo la opinión de que muchos funcionarios de la Unión Europea trabajan al estilo en que lo hace la OLAF y que no puede seguir apoyándose a esta clase de funcionarios de la Unión Europea, que muchos funcionarios de la Unión Europea deberían ser llevados ante los tribunales y que nos hace falta, por fin, una verdadera democracia en el ámbito europeo, con separación de poderes, ¡y no una OLAF como la que tenemos hoy!
Herbert Bösch (PSE). – (DE) Señora Presidenta, quisiera aclarar lo que el señor Martin, que acaba de entrar, ha declarado en uno de los puntos que ha citado: que la OLAF debería investigar al señor Bösch. Eso no debe permitirse. Significaría que existen sospechas de fraude en este caso, porque sé que la OLAF solo realiza sus investigaciones en caso de que existan sospechas de fraude.
Pido a la Mesa que resuelva esta cuestión. Me niego a aceptar tal acusación. ¡Este tipo de cosas no deben consentirse! Espero que se tomen las medidas pertinentes contra el señor Martin, quien, sin disponer de elementos de prueba, ha declarado que la OLAF debería haber incoado un procedimiento contra el señor Bösch y otros diputados alemanes. Esto no puede permitirse y espero que se adopten medidas al respecto.
(Aplausos)
Markus Pieper (PPE-DE). – (DE) Señora Presidenta, ahora los Estados miembros, la Europol y Eurojust tendrán que preocuparse de manera habitual por los resultados de las investigaciones de la OLAF.
La información proporcionada por la Oficina Europea de Lucha contra el Fraude se transmitirá directamente a la policía y al sistema judicial y será vinculante. En mi calidad de miembro de la Comisión de Desarrollo Regional, acojo calurosamente este informe. La OLAF debe hacer uso de sus nuevas competencias, porque los Fondos Estructurales representan un grave problema para nosotros. La cantidad de irregularidades ha aumentado de forma drástica, y el importe de los daños ascendió a 43 millones de euros en 1998 a 828 millones de euros en 2007. Tal aumento es intolerable. Por lo tanto, es bueno que estemos mejorando los controles y los procesos de enjuiciamiento. Sin embargo, también tenemos que presionar más a los Estados miembros para que publiquen los nombres de los beneficiarios de las subvenciones.
Deberíamos asimismo explicar una de las causas de los abusos. Sostengo la opinión de que, a la hora de asignar los fondos, ponemos demasiado acento en la responsabilidad de las regiones. Por este motivo, hay que aumentar la financiación conjunta obligatoria por parte de las regiones y los promotores de los proyectos y debemos ofrecer más programas basados en un sistema de préstamos. Si los beneficiarios de la financiación se identifican más de cerca con el posible éxito sostenible de sus proyectos, se cometerán menos abusos y la OLAF tendrá menos trabajo.
Christopher Heaton-Harris (PPE-DE). - Señora Presidenta, antes de comenzar mi intervención, quisiera hacer una observación a mi colega el señor Martin. Aunque ha comentado varios puntos muy interesantes, en su disperso planteamiento no debería poner a prueba ni tomarla con a un hombre tan honesto, decente y sin tacha como el señor Bösch, de quien puedo decir, por mi experiencia con él en su calidad de presidente de la Comisión de Control Presupuestario —aunque podamos no estar de acuerdo en muchos aspectos— que es exactamente tal y como lo he descrito.
Lo que me preocupa en relación con el problema de la OLAF es que tiene actualmente un gravísimo conflicto de intereses. No es necesariamente la OLAF en sí misma, sino la relación poco clara que la vincula a la Comisión, aunque alguna vez sí se le pida que investigue a algún órgano. Por esta razón me preocupa que la OLAF, que se creó en 1999 a raíz del informe de los «hombres sabios» —y dicho informe pedía que la Oficina fuera independiente de la Comisión—, dedique cada vez menos tiempo a investigar los asuntos internos de la Comisión. Sin duda, algunas de sus otras investigaciones son muy atractivas y emocionantes, pero no creo que el informe de la señora Gräßle aborde los problemas de la independencia de la OLAF en este sentido.
Por último, me preocupa que exista un conflicto de intereses en otro nivel. ¿Debe permitirse que los empleados de la OLAF tengan parientes que trabajen en otras partes de las instituciones de la Unión Europea a los que pudieran tal vez estar investigando? Es más, ¿no deberíamos ahora —en este Parlamento, que ha prohibido que los cónyuges trabajen para los diputados— ampliar este llamamiento para decir que tan solo un único miembro de la familia debería trabajar en cualquiera de las instituciones de la Unión Europea, para evitar que se produzca este tipo de conflictos de intereses en el futuro?
Paul Rübig (PPE-DE). – (DE) Señora Presidenta, creo que es especialmente importante que la OLAF haga una distinción entre la desinformación, que en algunos casos se controla desde el exterior de Europa, y los tratados demasiado burocráticos, que muchas veces ocupan entre 50 y 60 páginas, o incluso más de 600 en el caso de los manuales, y en los que, inevitablemente, se comete una gran cantidad de errores.
Debemos explicar aquí que unos reglamentos claros y sencillos son mucho más fáciles de aplicar que unos reglamentos complejos y extensos. Por eso hago un llamamiento específico al Consejo para que mejore cuanto antes las condiciones básicas. Necesitamos la OLAF en aras de la transparencia y la justicia en Europa.
Siim Kallas, Vicepresidente de la Comisión. − Señora Presidenta, agradezco todos los comentarios, que reflejan con total claridad la índole controvertida de este tema.
Tal y como ha mencionado la señora Gräßle, esta propuesta se inició en 2004, y en esa época las cosas eran totalmente diferentes.
Me gusta la expresión «existe un conflicto de intereses». Existe un conflicto de intereses evidente a nivel institucional entre independencia y responsabilidad. Debemos seguir trabajando y mantener este debate. Lo que haya de ocurrir no ocurrirá sin la cooperación entre el Parlamento, el Consejo y la Comisión en cuanto al modo de resolver este conflicto de intereses. Como he dicho, las posibilidades no son muchas, pero sí existen algunas. La mayoría de ustedes se declara a favor de la idea de una mayor independencia, lo que también conlleva una mayor responsabilidad. Vamos a descubrir cuáles son las posibilidades. Dentro de la Comisión existen determinados límites muy claros. Es obvio que una Dirección General no puede ir a los tribunales de forma independiente: no es posible dentro del marco jurídico.
Un aspecto fundamental que muchos de ustedes han mencionado es el derecho de ir a los Estados miembros. Insisto, corresponde a la Comisión tomar medidas en los Estados miembros, y se imponen límites bien definidos al alcance de la participación de la Comisión que los Estados miembros consideran aceptable. La Comisión es quien rinde cuentas, aquí y ante la opinión pública, de las actividades de la OLAF, por lo que estaríamos encantados de contar con una OLAF más independiente, que pudiera acudir a los tribunales con independencia y rindiera cuentas de forma independiente, y que contara con una aprobación separada de la gestión. Acogeríamos con satisfacción todas estas medidas, así como una supervisión transparente tanto de las investigaciones como del contenido de las mismas.
En este momento no contamos con una fiscalía. La estamos esperando, pero mientras esperamos hay que aportar otras soluciones. Propongo que sigamos trabajando en esto. Como he dicho, vamos a formular un documento de reflexión sobre la base de este debate. Espero con impaciencia celebrar fructíferos debates con sus Señorías y con la ponente sobre esta cuestión.
Ingeborg Gräßle, ponente. – (DE) Señora Presidenta, señor Comisario, Señorías, gracias por este debate. Creo que el señor Comisario ya se ha dado cuenta de lo importante que es para este Parlamento la independencia de la OLAF. Me gustaría asimismo que se incluyera el presente en los debates que vamos a celebrar próximamente. Quiero pedir que iniciemos estos debates de forma gradual, que intercambiemos ideas en relación con las enmiendas y que no lleguemos a la situación de decir que algo no es posible. Esto es lo que quiere el Parlamento. Formamos parte del procedimiento de codecisión y vamos a pedir a la Comisión de la Unión Europea que también participe en él. Vamos a brindarle nuestro apoyo, señor Comisario. Queremos que la Comisión conserve su influencia que sobre la OLAF, pero tendrá que ejercer su influencia en el lugar adecuado y prestar a la OLAF más apoyo del que ha venido brindándole hasta ahora.
No estamos totalmente satisfechos, y ello se debe también al trabajo de la Comisión Europea. Hay sobre el tapete numerosas cuestiones que merecen debatirse seriamente. Estoy dispuesta a celebrar dichos debates y deseando hacerlo. Sin embargo, me gustaría que la Comisión hiciera una especie de ejercicio desentumecimiento al principio del debate, porque de nada sirve que nos sentarnos a debatir si todo lo que la Comisión ha expuesto hoy aquí está escrito en piedra y es inamovible. Tenemos que debatir seriamente sobre lo que es posible, pero también sobre lo que no es posible.
Hay dos puntos que me gustaría rechazar. Uno es la imagen distorsionada de la OLAF que algunas de sus Señorías están dibujando en función de sus mezquinos intereses personales. Es una imagen distorsionada que está muy lejos de la realidad. Quiero estar segura de que la OLAF es consciente de que esta imagen no representa la opinión mayoritaria de esta Asamblea. Creemos que la OLAF está realizando una importante labor y esto va también por el caso del señor Martin. No es que no hubiera verdad en el asunto. Lo que sí es cierto, sin embargo, es que la fiscalía de Austria decidió no dar curso a los resultados de la investigación de la OLAF. Esto sucede con frecuencia.
Usted, señor Martin, también debe decir la verdad ante esta Asamblea. Este requisito también se refiere a usted. Quisiera decir al señor van Buitenen que lamento mucho que no aceptara la oferta de cooperación. Hemos estado de acuerdo en dos ocasiones, pero creo que no puede mirar a la OLAF basándose en los casos personales. En las organizaciones siempre hay algo que no funciona, pero si miramos a toda la organización en su conjunto en función de los casos individuales no veremos la imagen correctamente. He intentado no caer en esto. Me gustaría dejarlo muy claro. En el plano personal, le tengo un gran aprecio y he leído todos sus libros. Pero creo que hay diversos modos de trabajar y en política siempre corremos el riesgo de llegar a conclusiones equivocadas si nos centramos en los casos individuales.
Creo que el informe que tenemos delante es un buen informe.
Hans-Peter Martin (NI). – (DE) Señora Presidenta, me refiero a los artículos 145 y 149 relativos a las intervenciones por alusiones personales, que me conceden tres minutos. Lo que está ocurriendo aquí es, sencillamente, indignante. La OLAF crea problemas donde no los hay y dirige una acusación contra mí basándose en sus propias investigaciones. Esto tuvo unas enormes repercusiones en nuestros resultados de las elecciones de 2006. Un año después, el fiscal decidió que tal vez hubiera algunos mínimos errores técnicos, pero que en ningún caso justificaban investigaciones de ningún tipo. No se incoó procedimiento alguno y todo el asunto terminó por abandonarse. No ocurrió absolutamente nada.
Lo que la señora Gräßle ha dicho es una calumnia. Es un constante intento de minar mi reputación. Así es exactamente como la OLAF saca partido de la situación. Si la OLAF llega a una conclusión, pero los Estados miembros no hacen nada, resulta que la persona sigue siendo culpable. ¡Es un completo escándalo! ¿Dónde están las normas de doble rasero en este escándalo, señora Gräßle? El doble rasero reside en el hecho de que, cuando surgen sospechas legítimas en relación con circunstancias referentes a los disputados de este Parlamento, en relación con otros diputados, no se lleva a cabo ninguna investigación y no se hace nada. Esto socava la democracia de Europa. Y ocurre porque hay una herramienta secreta y sometida a control político que se está utilizando para denunciar a los oponentes molestos y tomar medidas contra ellos, y luego se intenta crear un problema con todo ello y se lanzan declaraciones totalmente falsas, por mucho que las instituciones gubernamentales —y tengo una muy buena opinión del sistema judicial austriaco, que es relativamente independiente— afirmen que no hay nada de verdad en ellas. Esto es una bofetada a los votantes y una bofetada a la credibilidad de Europa. Si un candidato sale elegido con el 14 % de los votos y luego se le humilla de este modo, y se divulgan una y otra vez hechos falsos, se está destrozando lo que anteriormente se consideraba como un sistema justo e integrador. ¡Está usted haciendo un gran daño a Europa y destruyendo la democracia, señora Gräßle!