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Procedimiento : 2006/0132(COD)
Ciclo de vida en sesión
Ciclos relativos a los documentos :

Textos presentados :

A6-0443/2008

Debates :

PV 12/01/2009 - 14
CRE 12/01/2009 - 14

Votaciones :

PV 13/01/2009 - 6.10
Explicaciones de voto
Explicaciones de voto
Explicaciones de voto

Textos aprobados :

P6_TA(2009)0010

Acta literal de los debates
Lunes 12 de enero de 2009 - Estrasburgo Edición DO

14. Uso sostenible de los plaguicidas - Comercialización de productos fitosanitarios (debate)
Vídeo de las intervenciones
Acta
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  Presidenta. - El siguiente punto es el debate conjunto sobre los siguientes informes:

A6-0443/2008, presentado por Christa Klass, en nombre de la Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria, sobre la Directiva marco para conseguir un uso sostenible de los plaguicidas (06124/5/2008 – C6-0323/2008 – 2006/0132(COD));

A6-0444/2008 por Hiltrud Breyer, presentado en nombre de la Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria, sobre la comercialización de productos fitosanitarios (11119/8/2008 – C6-0326/2008 – 2006/0136(COD)).

 
  
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  Christa Klaß, ponente. (DE) Señora Presidenta, Comisaria Vassiliou, Comisario Dimas, Señorías, hoy tenemos ante nosotros el resultado de muchos debates y negociaciones que en algunos casos fueron llevados a cabo con gran apasionamiento; y mañana tendremos la oportunidad de votar. No nos lo hemos puesto fácil. Nos hemos esforzado por encontrar las soluciones adecuadas en nuestras negociaciones con el Consejo y con la Comisión. Hemos establecido que la ciencia no siempre nos guía en la dirección correcta con hallazgos palpables. Será necesaria una mayor colaboración científica para analizar los efectos de esta nueva legislación. En primer lugar, por tanto, mi sincero agradecimiento a todos aquellos que han contribuido a este resultado positivo con sus propuestas constructivas, sus Señorías, la Comisión Europea, la Presidencia francesa del Consejo (es una lástima que la Presidencia checa del Consejo no se encuentre aquí esta tarde), y también mi agradecimiento a todo el personal.

Con la actual Directiva sobre el uso sostenible de productos fitosanitarios damos un gigantesco paso hacia la armonización en la protección ambiental y del consumidor en Europa. La sostenibilidad como concepto global para la agricultura europea garantizará unos alimentos saludables y un medio ambiente sano. Por primera vez, el uso de productos fitosanitarios estará armonizado en el ámbito europeo. El principio básico «hasta los niveles necesarios, en la medida de lo posible» presupone un conocimiento exhaustivo y sólido. Los productos fitosanitarios son de hecho, medicamentos para plantas. Deben utilizarse de manera correcta para que sean eficaces: el producto adecuado en la dosis necesaria en el momento preciso. Esto incluye la consideración de si es necesaria la protección química de las plantas o si serían preferibles medidas mecánicas. La elección de la mejor tecnología y de equipos de aplicación verificados protegerá el medio ambiente y al consumidor, y contribuirá al éxito de la operación con las buenas cosechas obtenidas. Los Estados miembros establecerán en sus planes nacionales de actuación medidas para reducir el uso de productos fitosanitarios.

La reducción del riesgo es el objetivo principal. El uso de los principios básicos generales de la protección integral de plantas será obligatorio en toda la Unión Europea a partir de 2014. El cumplimiento de las disposiciones de la Directiva marco sobre el agua es una prioridad máxima. Los Estados miembros establecerán zonas barrera adyacentes a las masas de agua que serán adaptadas a las condiciones impuestas por las propiedades del terreno y las características geográficas. El uso de productos fitosanitarios por parte de las autoridades locales y en zonas protegidas se reducirá al mínimo o se prohibirá en caso necesario. Existen reglamentos para comprobar los equipos y se establecerán intervalos regulares de mantenimiento. Para lograr reducir el riesgo, los usuarios profesionales deben recibir una formación sólida y continuada sobre el uso de los productos fitosanitarios. Los usuarios privados, que carezcan de formación específica y puedan causar daño en jardines privados debido a un uso incorrecto, en el momento de adquirir productos fitosanitarios deben estar asesorados por vendedores con experiencia sobre el uso y los riesgos de dichos productos.

Esta directiva implica que los distintos reglamentos anteriores de cada Estado miembro se adecuarán a un nivel superior y común. Las medidas propuestas beneficiarán al medio ambiente, a los consumidores y a los usuarios. Unas condiciones idénticas en toda la Unión Europea garantizarán normas de seguridad idénticas e idénticas condiciones de producción. Las sustancias que hayan demostrado ser perjudiciales para la salud no serán autorizadas; esto es algo en lo que estamos de acuerdo. No obstante, una prohibición debe basarse en hallazgos científicos sólidos y no en dogmas políticos. La exposición también debe tenerse en cuenta, porque sucede que con los plaguicidas, al igual que con muchas otras cosas en la vida, el peligro de envenenamiento depende de la dosis. Una píldora contra la migraña es una bendición, pero si tomamos 20 entonces se convierte en un peligro, incluso mortal.

Hemos conseguido una buena propuesta transaccional, en la que se armonizarán las políticas ambiental y económica, y espero que podamos reforzar nuestros requisitos con una votación unánime mañana.

Permítanme un comentario técnico más para decir que se ha deslizado un error en el párrafo 4 del artículo 14, en el que se hace referencia al portal de Internet mencionado en el párrafo 3 del artículo 4; sin embargo, en dicho artículo no figura ningún párrafo 3. Debe rectificarse este error.

 
  
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  Hiltrud Breyer, ponente. (DE) Señora Presidenta, señores Comisarios, Señorías, este acuerdo representa un hito, un hito para la protección de la salud y de los consumidores en Europa, pero también para el medio ambiente y para la economía. Ante todo, mi sincero agradecimiento a los ponentes alternativos por su excelente colaboración. También muchas gracias al personal que ha participado, a la Comisión, al señor Dimas y también a la Presidencia francesa del Consejo, pero asimismo mi agradecimiento a sus Señorías que no se dejaron intimidar por las cifras tan exageradas facilitadas por la industria.

Hemos aceptado 200 enmiendas en primera lectura en el Parlamento Europeo y hemos intentado mejorar decisivamente la posición común con este acuerdo. Pondremos fin a este juego de números interminable y poco científico, a este rompecabezas sobre el establecimiento de límites, con unos criterios de limitación claros. Nadie puede cuantificar los riesgos. Por tanto, la seguridad sólo puede lograrse con una prohibición rotunda. Los plaguicidas y otras sustancias que son carcinógenas, mutagénicas o tóxicas para la reproducción no tienen cabida, ningún cabida, en los productos alimentarios. Garantizaremos la protección ambiental con la limitación de sustancias químicas persistentes, bioacumulativas y tóxicas (PBT). Estoy particularmente orgullosa por haber logrado aplicar u mantener unos criterios iniciales claros para las sustancias endocrinas y confío en la responsabilidad de la Comisión de incorporar más criterios en los próximos cuatro años.

Sin embargo, también me agrada particularmente que el Parlamento Europeo haya logrado fijar por vez primera como criterio de autorización la protección de las abejas. Científicos de primera fila en Francia y en Alemania han estimado el valor económico de los polinizadores en 150 000 millones de euros por año y los daños en más de 310 000 millones, si perdemos las abejas como polinizadoras. Por tanto, les pido que mañana rechacen todas las enmiendas presentadas, ya que diluirían este acuerdo. Un acuerdo al que el Consejo ya ha dado su aprobación. Solía ser una práctica habitual no intentar atacar nuevamente un texto de acuerdo común. De todos modos, me complace que hayamos logrado conjuntamente una mejora en relación con las sustancias inmunotóxicas y neurotóxicas porque, en una Europa que se propone ser una sociedad basada en el conocimiento, no podemos permitir que el desarrollo cerebral de los niños se vea afectado, principalmente por las sustancias neurotóxicas a largo plazo. Podemos decir claramente sí a la armonización, pero sin restringir las leyes de los Estados miembros, y también les daremos flexibilidad en los procedimientos de autorización.

La triple base jurídica también muestra el gran valor que concedemos a la salud, y hemos formulado exenciones a la prohibición vinculando muchas restricciones a un plan de sustitución, por ejemplo, de modo que la excepción no se convierta en regla, sino viceversa. Por otra parte, me complace que hayamos conseguido incluir la protección de los animales en este reglamento y que hayamos sido capaces de aportar más transparencia, aunque había esperado más valor por parte de la Comisión. Espero que tengamos más acceso a los protocolos de aplicación y que podamos introducir un permiso electrónico. No sólo es un hito para la protección ambiental y del consumidor en Europa, pienso que se trata de un momento mágico para la propia Europa. Y lo es porque esta decisión de retirar gradualmente los plaguicidas altamente tóxicos no tiene precedentes y es única en el mundo entero, por lo que podemos situar a la Unión Europea en el carril rápido de la protección sanitaria más avanzada, y Europa será pionera mundial en este ámbito.

Este reglamento también creará valor añadido para los ciudadanos que saben que la Unión Europea está sobre todo del lado de los consumidores y de la salud y que no ha cedido a las presiones de la industria. Además, también es una situación ventajosa para el sector, que percibirá incentivos a la innovación para producir productos mejores y más seguros en el futuro.

 
  
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  Stavros Dimas, Miembro de la Comisión. (EL) Señora Presidenta, en primer lugar quiero dar las gracias y felicitar a las ponentes, señora Klass y señora Breyer, y a la Comisión parlamentaria de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria por la excelente labor que han realizado con la propuesta relativa a una directiva marco sobre un uso sostenible de plaguicidas y con la propuesta de revisar y mejorar el reglamento.

El hecho de que el acuerdo se alcanzara en segunda lectura es particularmente satisfactorio. Este acuerdo protege la integridad ambiental de la propuesta inicial de la Comisión e introduce objetivos ambientales aún más ambiciosos en una serie de puntos importantes.

Somos conscientes del hecho de que el uso de plaguicidas es un tema que preocupa especialmente a los ciudadanos. Por ello necesitábamos, en primer lugar, hacer más estricto el marco legislativo actual mediante la modificación de la Directiva de 1991 sobre la comercialización de productos específicos; y, en segundo lugar, llenar el vacío sobre el uso de estos productos en el ámbito comunitario.

Con este acuerdo sobre la directiva, la Unión Europea ha demostrado que posee la voluntad política de adoptar medidas eficaces para proteger la salud pública y el medio ambiente.

El Parlamento ayudó a hacer la directiva más ambiciosa que la posición común del Consejo en algunos puntos importantes. Ahora los Estados miembros estarán obligados a preparar planes de acción nacionales con objetivos cuantitativos tanto para limitar los riesgos inherentes al uso de plaguicidas como para reducir la utilización de determinados productos.

Esto no ha resultado sencillo, si tenemos en cuenta que la ponente tuvo que persuadir a los Estados miembros de que, en determinadas circunstancias, la mejor manera de limitar el riesgo es limitar el uso de plaguicidas específicos, y al final logró persuadirlos. El acuerdo alcanzado representa un progreso significativo en la protección de la salud pública y del medio ambiente en la Unión Europea.

Por tanto, la Comisión Europea está dispuesta a aceptar el conjunto de enmiendas de transacción con el fin de alcanzar un acuerdo sobre la directiva en segunda lectura.

 
  
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  Androulla Vassiliou, Miembro de la Comisión. − Señora Presidenta, en primer lugar quiero dar las gracias a las ponentes, señora Klass y señora Breyer, y a los ponentes alternativos por su ejemplar enfoque de la propuesta; a la Presidencia francesa y a todos los que han contribuido al éxito de la conclusión de la segunda lectura de la propuesta de la Comisión.

Los productos fitosanitarios desempeñan un importante papel en la agricultura, la horticultura, el ámbito forestal y la jardinería. No obstante, pueden tener consecuencias en la salud humana, en la salud animal y en el medio ambiente. Por tanto, debemos hacer todo lo posible para que se regulen de una manera eficaz y equilibrada.

Durante la preparación de la propuesta inicial, la Comisión mantuvo amplias consultas con las partes interesadas de todos los sectores afectados y llevó a cabo una evaluación de impacto exhaustiva. La prioridad máxima era –y sigue siéndolo– alcanzar el máximo nivel de protección posible para la salud humana y animal, y para el medio ambiente. Me satisface comprobar que esto ha quedado reflejado en el resultado de los debates entre las instituciones de la Unión Europea.

El proyecto de texto de acuerdo que hoy tenemos ante nosotros reforzaría este alto nivel de protección mediante distintas disposiciones. Se establecerían criterios claros y estrictos para la aprobación de sustancias activas. Productores, proveedores y usuarios profesionales deberían, previa petición, poner sus registros a disposición de terceros, por ejemplo, de vecinos, de otros residentes o de la industria del abastecimiento de agua. Las autoridades de los Estados miembros tendrían que intensificar el control de la comercialización y del uso, y la Comisión verificaría esos controles de los Estados miembros. La repetición de ensayos en animales sería suprimida por completo. Para fomentar la sostenibilidad agrícola, los productos más peligrosos serían sustituidos por alternativas más seguras.

Para que exista una información exhaustiva, la Comisión podría también abordar la cuestión de la disponibilidad de productos alternativos a las sustancias conocidas como disruptores endocrinos. Esto sucedería, por supuesto, sin prejuzgar los requisitos de seguridad que establece el Reglamento.

Como parte de la propuesta transaccional en general, quiero proponer el siguiente texto relativo a la evaluación de los riesgos para las abejas: «Al examinar los requisitos de datos para sustancias activas y productos fitosanitarios, como se indica en las letras b) y c) del apartado 1) del artículo 8, la Comisión prestará particular atención al estudio de protocolos que permitan una evaluación de riesgos que tenga en cuenta la exposición real de las abejas a estos productos, en particular a través del néctar y del polen.»

El proyecto de propuesta transaccional crearía un marco aún más seguro para el uso de productos fitosanitarios en la Unión Europea, y reforzaría nuestra protección ambiental, así como la protección de la salud de nuestros ciudadanos. También refleja la Estrategia de Lisboa, ya que reduciría la burocracia. Por ejemplo, el procedimiento de aprobación sería más breve y más eficiente. Además, los Estados miembros ya no tendrían que trabajar por separado, ya que el reconocimiento mutuo de autorizaciones sería la norma y no la excepción. Así se reduciría la fragmentación del mercado interior y habría una mayor disponibilidad de plaguicidas para los granjeros.

Finalmente, quiero insistir en el hecho de que la propuesta es totalmente compatible y complementaria con la propuesta de directiva sobre el uso sostenible de plaguicidas, que es responsabilidad de mi colega, el Comisario Dimas.

 
  
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  Erna Hennicot-Schoepges, en nombre del Grupo del PPE-DE. – (FR) Señora Presidenta, señores Comisarios, en primer lugar quiero dar las gracias a las ponentes, a la Comisión y a las instituciones, especialmente a la Presidencia francesa. Han trabajado duro para acordar esta propuesta transaccional que establece un equilibrio entre la salud humana y la producción agrícola.

En lo que respecta a los agricultores, la armonización de sistemas en las tres zonas facilitará el acceso a los productos, y la asignación de un fondo para los usuarios minoritarios, contemplado y garantizado por la Comisión, significará que comercializamos productos que están dirigidos al cultivo a pequeña escala y a su uso en jardinería. Por tanto, contamos con la garantía de que, en 2020, todas las sustancias que hayan demostrado ser nocivas, como los productos químicos restringidos y los disruptores endocrinos, ya no podrán comercializarse.

Por consiguiente, esta propuesta reduciría significativamente las enfermedades y los distintos tipos de cáncer que, como se ha demostrado por métodos científicos, están relacionados con el uso de plaguicidas, así como las enfermedades degenerativas en las que también se han demostrado esos efectos perjudiciales.

Un aspecto muy importante que debe señalarse es que todos los esfuerzos van a ir dirigidos a reforzar las medidas de protección de las abejas. La Comisión acaba de emitir una declaración sobre este punto. Sin embargo, me gustaría saber si la Comisión va a reconsiderar la Directiva. 2007/52 en los aspectos que ha enumerado. Hay que hacer hincapié también en los métodos biológicos de control; y en este ámbito, esas investigaciones, apoyadas y financiadas por la Comisión, deben publicitarse de manera eficaz. Además, confío en que este texto constituirá un incentivo necesario y oportuno para estimular la investigación y la innovación entre los grandes productores de plaguicidas químicos convencionales.

Con respecto a la Comisión, el informe contempla informes provisionales, lo que significa que tenemos la garantía de que existirá un control. Espero que los organismos nacionales también harán todo lo que esté a su alcance para demostrar la velidez de este texto.

 
  
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  Dan Jørgensen, en nombre del Grupo del PSE.(DA) Señora Presidenta, cuando se publicó la propuesta de la Comisión, ésta dio lugar a un titular en un periódico danés de gran tirada. La primera plana rezaba «La Unión Europea amenaza las aguas subterráneas danesas». En Dinamarca estamos muy orgullosos de poseer grandes reservas de aguas subterráneas que podemos beber sin necesidad de tratamiento previo. Así, el agua que sale del grifo es agua subterránea y podemos consumirla sin tener que tratarla previamente. Si la propuesta de la Comisión se hubiese aplicado tal y como fue presentada originalmente, ello habría significado que, en Dinamarca, el número de plaguicidas en el mercado se habría duplicado, con la consecuencia de que muchos de ellos se habrían filtrado en las aguas subterráneas; plaguicidas que actualmente nos negamos a utilizar porque se filtran en el subsuelo, con lo que no podríamos consumir el agua sin un tratamiento previo. Claramente, habría sido un desastre si la propuesta inicial de la Comisión hubiese sido aprobada, y no sólo para Dinamarca. De la misma manera que nosotros, en nuestro país, queremos proteger las aguas subterráneas, y sólo estoy poniendo un ejemplo, hay otros países que desean proteger otros muchos aspectos ambientales y sanitarios. Y la UE nunca debe obligar a un país a reducir sus niveles de protección. Me complace que hayamos conseguido –gracias a los esfuerzos del Parlamento, no a los de la Comisión– asegurar una flexibilidad que, cuando existan consideraciones especiales, permita a los distintos países decir «no» a los plaguicidas que no quieran, como siempre debería ser.

Otra cuestión muy positiva que hemos aprobado, lo cual me llena de satisfacción, es que ahora podremos prohibir y retirar gradualmente del mercado algunas de las sustancias más peligrosas que contienen los plaguicidas. Se trata de sustancias que ya se han prohibido en otras aplicaciones en virtud de la Directiva REACH que elaboramos hace un par de años. Son sustancias tan peligrosas que no podemos permitirlas en productos textiles, en aparatos electrónicos, en juguetes o en ninguna otra aplicación, pero que siguen estando permitidos en los plaguicidas, ¡que están en contacto con nuestros alimentos! Esto, por supuesto, es totalmente inaceptable, por lo que me complace enormemente que vayamos a librarnos de estas sustancias peligrosas en los plaguicidas.

Un tercer punto que quisiera mencionar es que me parece muy positivo y satisfactorio que hayamos introducido objetivos de reducción para los Estados miembros. Hemos introducido planes de acción mediante los cuales los distintos países reducirán de forma cuantitativa y cualitativa el uso de plaguicidas. La reducción cualitativa se refiere al hecho de que hay sustancias que son claramente más peligrosas que otras y que, por supuesto, debemos ser particularmente cuidadosos con ellas, pero también es una buena idea reducir el uso en un sentido cuantitativo, es decir, el uso de plaguicidas en general, ya que ello redundará obviamente en una reducción del uso de esas sustancias que terminan en nuestros campos y en nuestros alimentos.

Sin embargo, para concluir, también tengo que decir que hay cosas que podrían haberse hecho mucho mejor. Las sustancias neurotóxicas, por ejemplo. Éstas sustancias perjudican el desarrollo cerebral de los niños y el hecho de que no las estemos retirando es, en mi opinión, poco ambicioso y, además, vergonzoso. También me parece vergonzoso que hayamos incluido la posibilidad de hacer excepciones con estas sustancias peligrosas si la industria puede demostrar que es necesario. Pienso que deberíamos haber sido más ambiciosos, pero, no obstante, en términos generales estoy satisfecho. Ésta es una victoria para la salud y para el medio ambiente.

 
  
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  Anne Laperrouze, en nombre del grupo ALDE. – (FR) Señora Presidenta, señor Comisario, Señorías, henos aquí, espero, a punto de aprobar este conjunto de medidas legislativas sobre plaguicidas. Los dos textos transaccionales que van a someterse a votación en esta Cámara me parecen equilibrados y merecedores de su respaldo, y ello por varias razones.

Las ventajas para los productores y para los usuarios son significativas: la simplificación de los procedimientos de autorización mediante, entre otras cosas, una división en tres zonas y del reconocimiento mutuo que implica. Me hubiera gustado que hubiera sólo una zona, para garantizar aún más la coherencia en todo el territorio de la Unión Europea, pero los Estados miembros se mostraron excesivamente cautelosos. El incremento de los requisitos de formación para vendedores y usuarios –enseñarles a comprender y a manejar mejor los plaguicidas– también es garantía no sólo de una mayor protección sanitaria sino de ganancias económicas.

Las ventajas para quienes protegen a los animales también son importantes, por ejemplo mediante la recopilación de datos provenientes de pruebas con animales. Las ventajas para la protección sanitaria y ambiental son asimismo significativas; a largo plazo, las sustancias más peligrosas serán reemplazadas por otras menos perjudiciales.

Debo referirme a la controvertida cuestión de los disruptores endocrinos. Hasta ahora, no existía ninguna definición de los mismos. Ningún texto legislativo se había ocupado de este asunto. La propuesta transaccional concede a la Comisión Europea un plazo de cuatro años para elaborar propuestas con base científica dirigidas a definir las propiedades de los disruptores endocrinos. Esta definición científica permitirá clasificar los productos según sus efectos, sean disruptivos o no, y de hecho proporcionará a la industria el marco legislativo científico que necesita.

La propuesta transaccional también tiene en cuenta el asunto de las abejas y su papel crucial en el ecosistema. De hecho, opino que la redacción del texto, combinada con la declaración de la Comisión Europea, representa un gran paso adelante. Ahora se tendrán en cuenta los efectos de las sustancias activas no sólo en el desarrollo de las abejas en general, sino también en el néctar y en el polen. Me gustaría tranquilizar a algunas de las partes interesadas que albergan dudas sobre la disponibilidad de sustancias y productos activos. Esta propuesta transaccional tiene en cuenta sus preocupaciones. El sistema de tres zonas garantiza a los Estados miembros la posibilidad de autorizar un mayor número de productos. También existe la posibilidad de supresión.

En cuanto a los usos minoritarios, el Parlamento ha luchado para que la Comisión elaborara a corto plazo proyectos de propuestas para crear un fondo europeo. También tenemos la cláusula de revisión, que insta a la Comisión Europea a analizar las consecuencias de esta legislación en la diversificación y competitividad de la agricultura.

En último lugar, pero no por ello menos importante, tal y como han señalado sus Señorías, animamos a los fabricantes de plaguicidas a desarrollar productos nuevos y eficaces que sean respetuosos con la salud humana y con la protección del medio ambiente.

Para concluir, quisiera señalar que los productos fitosanitarios son medicamentos para plantas y, por ello, sólo deberían ser utilizarse de una forma controlada y sensata. Estos textos reconocen y subrayan la importancia de la producción integrada para lograr una agricultura sólida y sostenible. Los dos textos procuran establecer un equilibrio entre la protección sanitaria y ambiental, y la disponibilidad de productos para los agricultores.

Quisiera finalizar diciendo que ha sido un placer trabajar con ustedes, Señorías, en un tema tan importante como éste. Creo que nuestra labor ha sido un ejercicio de saber escuchar, de comprensión mutua y de cooperación. Gracias, Señorías, y, en particular por el trabajo realizado, a las dos ponentes, señoras Klass y Breyer, que han sido excelentes negociadoras para llegar a un acuerdo con el Consejo sobre la propuesta transaccional.

 
  
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  Liam Aylward, en nombre del Grupo UEN. – Señora Presidenta, estamos debatiendo en esta Cámara en la víspera de una votación que es crítica para la agricultura, la salud y el medio ambiente. Seamos claros: todos los legisladores que hemos identificado y planteado cuestiones problemáticas durante esta legislatura lo hemos hecho sin que nos preocupasen la agricultura y el suministro de alimentos en el futuro.

Por supuesto, me preocupa el uso abusivo de plaguicidas y sus efectos. No hay duda de que las tasas de cáncer han aumentado. Hemos incrementado nuestros vertidos en la atmósfera, en el agua y en los alimentos, lo que afecta a nuestra salud y al medio ambiente. También hay que señalar que son principalmente nuestros agricultores quienes están en contacto directo con los plaguicidas. La intención de esta legislación, que acojo con satisfacción, es proteger la salud de nuestros ciudadanos, el medio ambiente y la agricultura.

Sin embargo, como legisladores que somos, debemos buscar siempre un equilibrio y basar la legislación en principios científicos rigurosos. No podemos y no debemos legislar en abstracto. Al alejarnos del enfoque original, científico y centrado en los riesgos, de la Comisión, para adoptar un enfoque basado en los peligros, tropezamos con la primera valla. Sin una evaluación de impacto pertinente, solicitada repetidamente por muchos de nosotros, nadie puede afirmar exactamente cuántas sustancias serán prohibidas.

Irlanda goza de un clima único, templado y húmedo, debido a lo cual nuestros cultivos de patatas y de cereales están expuestos a las malas hierbas y a enfermedades como el mildiú. La retirada de unas 22 sustancias, incluido el Mancozeb y el Opus, afectará a la disponibilidad de los productos.

Así que, tras la introducción de esta legislación, dentro de 18 meses, ¿cuál será el punto de vista? Los plaguicidas que ya están en el mercado bajo la legislación actual seguirán disponibles hasta que su autorización expire. Si en Irlanda podemos demostrar que una determinada sustancia que debería retirarse es necesaria para combatir una amenaza grave para la salud de la planta y que no existe un sustituto más seguro, esta sustancia podría ser aprobada repetidamente durante un lustro, a pesar de la prohibición.

En teoría esto podría funcionar. En la práctica, necesitamos hacer que funcione. En la situación actual no podemos permitirnos reducir la producción de alimentos en la Unión Europea y hacer que nuestro potencial comercial pierda competitividad. Debemos presionar y apremiar a la industria para que invierta en productos alternativos saludables desde el punto de vista biológico y que actúen con igual o mayor eficacia. Tenemos un precedente. Hemos visto el caso del uso de un remedio fumigador, no químico, natural, barato y eficaz, usado para proteger la uva blanca en todo el mundo.

Acojo con satisfacción la enmienda del Parlamento dirigida, en cierta medida a proteger a las abejas, que con su polinización resultan fundamentales para los agricultores y los productores de alimentos.

Finalmente, pido a sus Señorías que apoyen la enmienda 182 y que rechacen el conjunto de la enmienda 169. La Comisión, es decir, los expertos, contarán con la base científica adecuada para los disruptores endocrinos dentro de cuatro años. No podemos perjudicar esta evaluación científica con una definición carente de rigor.

 
  
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  Hiltrud Breyer, en nombre del Grupo Verts/ALE. – (DE) Señora Presidenta, en realidad tenía pensado hablar del informe de la señora Klass, pero aprovecharé la oportunidad para responder al orador que me ha precedido.

¡Debería leer el acuerdo! Acaba usted de decir que hemos introducido una enmienda para alejar las sustancias endocrinas del mercado durante cuatro años más. Su enmienda producirá exactamente el resultado contrario. Vuelva a leerlo, quizá mañana decida retirar su enmienda, puesto que contradice lo que acaba de decir.

Lo que quiere la industria de los plaguicidas es que no fijemos criterio alguno. Todos los presentes en esta Cámara debemos preguntarnos, por supuesto, si hemos cedido ante la industria de los plaguicidas o si estamos generando valor añadido para los ciudadanos, la salud y el medio ambiente. Este, y no otro, es el quid de la cuestión. Por lo demás, hemos adoptado todas las medidas posibles para apoyar la agricultura, como siempre. El ejemplo de Dinamarca, en particular, resulta impresionante: en tan sólo 20 años, y sin detrimento para la agricultura, han sido capaces de reducir a la mitad el uso de plaguicidas y la cantidad de residuos de estos, así como de duplicar la calidad del agua.

Y ahora ya, señora Klass, deseo darle las gracias por su trabajo. Sin embargo, a nuestro grupo le habría gustado contar con unos objetivos y un calendario claros; confiamos, no obstante, en que este informe anime a los Estados miembros a competir entre ellos para demostrar cuál está mejor preparado para tomarse realmente en serio los productos fitosanitarios y la gestión sostenible.

Y, evidentemente, también nos habría gustado que el informe apostase por otorgar más derechos a los residentes en zonas adyacentes a las zonas dedicadas a la agricultura. En este sentido, espero que la revolucionaria sentencia judicial del Tribunal Superior de Justicia británico, que alienta y apoya claramente a los ciudadanos en sus peticiones de información, pueda utilizarse también para proporcionar un acceso similar a un mayor número de ciudadanos en sus Estados miembros en toda Europa. Confío en que hayamos logrado avanzar algo hacia una mayor transparencia.

 
  
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  Roberto Musacchio, en nombre del Grupo GUE/NGL. – (IT) Señora Presidenta, Señorías, el debate sobre estas medidas –la directiva y el reglamento sobre plaguicidas– ha sido muy complicado. El Parlamento insistía, con toda la razón, en que la legislación debería ser eficaz y adecuada para lograr su objetivo. Se ha producido un debate en el Parlamento, pero sobre todo una fuerte resistencia en el Consejo, y los poderes económicos se han movilizado enérgicamente en defensa de sus intereses adquiridos.

Nuestro objetivo, de hecho, ha de ser el interés general. Los consumidores deben consumir alimentos que no estén contaminados por residuos, los ciudadanos deben disfrutar de un medio ambiente que no esté deteriorado por esos plaguicidas y los agricultores deben trabajar con seguridad y buscando nuevos niveles de calidad para sus productos.

Actualmente se utilizan excesivos productos químicos en la agricultura que lo dañan todo: nuestros alimentos y el medio ambiente, y los agricultores pagan un precio muy elevado por esta producción industrial. El abuso de productos químicos está relacionado con un modelo antiguo de agricultura, en el que se valora la cantidad en lugar de la calidad y en el que la producción nada tiene que ver con la tierra, las estaciones ni los trabajadores. Se trata de un modelo muy costoso para todos, además de muy perjudicial debido a sus repercusiones sobre el efecto invernadero. Por consiguiente, la legislación que estamos aprobando forma parte de un movimiento que busca establecer un modelo de agricultura de calidad más moderno y más saludable que responda a las necesidades de los ciudadanos y del medio ambiente, con un compromiso mayor en favor del empleo y capaz de generar unos ingresos superiores.

Quiero informarles de que nuestros esfuerzos han dado sus frutos, gracias a la perseverancia tanto de las ponentes como de todos los expertos que han trabajado conjuntamente con sus homólogos del Consejo. El objetivo de reducir el uso de plaguicidas, y no sólo los peligros asociados al mismo, se ha incorporado a la lista de compromisos que deberán cumplirse únicamente en el marco de los planes nacionales respectivos. Esto concierne principalmente a las sustancias de alto riesgo.

Por tanto, si debemos dar prioridad a los métodos no químicos, la defensa y la integridad de los suelos y el abastecimiento de agua, evitando toda contaminación de recursos comunes como los hídricos, cada país deberá ser consciente de la enorme responsabilidad que tiene en la reducción de los plaguicidas y en el paso a un uso sostenible. La pulverización aérea está prácticamente prohibida y –en ausencia de alternativas viables– debe informarse a la población local con antelación acerca de la composición, los momentos, la intensidad y la programación prevista de las operaciones de pulverización. También se ha avanzado en la esfera de los derechos a la información, así como en el acceso a los datos a través de Internet.

Queríamos que en el reglamento se abandonase la idea de tres zonas rígidas, pero el Consejo no lo aceptó, por lo que se ha mantenido. Sin embargo, las consecuencias son importantes; estas, al igual que otras, son medidas que se aprobarán para luchar contra el contrabando de sustancias ilegales, falsificadas y peligrosas. Estamos dando un paso muy importante y espero que la votación parlamentaria se desarrolle pacíficamente.

 
  
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  Johannes Blokland, en nombre del Grupo IND/DEM. (NL) Señora Presidenta, el debate sobre el uso sostenible de los productos fitosanitarios y su admisión en el mercado presenta una particular complejidad. Es difícil encontrar el equilibrio entre lo que es bueno y es malo. Pese a que las sustancias químicas resultan perjudiciales para el medio ambiente y para la salud, nuestra agricultura no puede funcionar sin ellas, ya que el riesgo de plagas aumentaría hasta unos límites inaceptables. A su vez, ello afectaría negativamente a la producción alimentaria y a la economía en su conjunto.

La tarea más importante a la que se enfrentan los políticos y los responsables políticos consiste precisamente en alcanzar un equilibrio saludable entre sostenibilidad y economía agrícola. Desde mi punto de vista, las actuales propuestas transaccionales van, de algún modo, dirigidas a lograr este equilibrio, por lo que puedo apoyarlas. Me satisface, por ejemplo, el hecho de que en estas propuestas se conserve el sistema de mitigación del riesgo en lugar de estar basadas únicamente en la reducción del uso, puesto que, en la práctica, tal reducción no siempre garantiza por sí sola una disminución de los riesgos. Existen casos en los que la cantidad de plaguicidas puede reducirse, pero cuando el producto se utiliza en unos niveles de concentración más elevados, los beneficios para el medio ambiente o para nuestra salud son escasos.

También me complace que el reglamento de admisión no sea tan restrictivo como se propuso en primera lectura en esta Cámara. Se imponen nuevas restricciones a la admisión de productos, y eso es bueno, pero ello no supondrá un perjuicio excesivo para la agricultura.

Deseo transmitir mi más sincero agradecimiento a ambas ponentes por su colaboración y por los esfuerzos que han realizado para alcanzar este resultado.

 
  
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  Ashley Mote (NI). - Señora Presidenta, he recibido una gran cantidad de mensajes de agricultores del sudeste de Inglaterra que consideran esta propuesta casi como una catástrofe. El resultado, afirman, será una reducción de las cosechas y un aumento de los precios, lo que dejará vía libre a otros importadores a los que no se aplican los mismos criterios. Se perderán puestos de trabajo, algunas unidades dejarán de ser viables y la producción se detendrá. Algunas empresas de mi circunscripción se verán obligadas a cerrar pues, en algunos casos, no hay alternativa a las sustancias fundamentales que utilizan los agricultores especializados.

En muchos países, salvo en el mío, se ha llevado a cabo una evaluación del impacto totalmente inadecuada, y ya se ha comentado el paso de la evaluación del riesgo a la evaluación de los peligros. Si se van a utilizar los peligros como criterio, también habría que prohibir el petróleo y la cafeína. Hasta la ciencia está en contra de ustedes; se agravarán los problemas de resistencia de las plagas y se deteriorará la biodiversidad. Los programas integrados de lucha contra las plagas ya han reducido la necesidad de emplear plaguicidas. Lo importante son las opciones, no la cantidad. Y parecen haberse ignorado las ventajas de la rotación de cultivos. No tienen derecho a destruir uno de los pocos sectores de la agricultura británica que todavía son prósperos sólo para apaciguar el rechazo danés a tratar el agua potable subterránea.

 
  
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  Marianne Thyssen (PPE-DE). - (NL) Señora Presidenta, Señorías, nuestras ponentes han trabajado muy duramente para alcanzar un acuerdo que merece nuestro respaldo, sobre todo porque persigue objetivos ambiciosos en las esferas de la salud y el medio ambiente, pero también porque destila lógica desde el punto de vista agrícola y económico, lo que significa que tiene en cuenta tanto la seguridad del suministro alimentario como la viabilidad de la industria agrícola en la Unión.

La propuesta transaccional se basa, como siempre, en concesiones mutuas. Me sigue pareciendo muy difícil convivir con el criterio de supresión; habría preferido una selección basada en un análisis de riesgos basado en criterios científicos, aunque he de admitir que la opción de derogación hace que las cosas sigan siendo factibles.

En cuanto a los aspectos positivos, me gustaría destacar los puntos siguientes. En primer lugar, los Estados miembros disponen de cierto margen a la hora de determinar sus objetivos de reducción de volumen. En segundo lugar, la Unión se ha dividido en tres zonas en las que las admisiones están mutuamente reconocidas, lo que nos acerca a un mercado unificado, con menos trámites y una disponibilidad más rápida de productos fitosanitarios de mejor calidad. En tercer lugar, me complace el hecho de que los Estados miembros sean lo suficientemente flexibles para determinar el modo en que deben gestionarse las zonas barrera ubicadas en las proximidades de los cursos de agua. Por último, también es motivo de satisfacción el hecho de que los Estados miembros puedan adoptar medidas para facilitar el uso de productos fitosanitarios en el caso de cultivos menores. Esto es especialmente importante para los países que practican una agricultura intensiva con pequeñas parcelas de tierra, por lo que confío en que se establezca un límite máximo suficientemente elevado para el fondo destinado a pequeños agricultores.

Una orientación adecuada sobre el uso de productos fitosanitarios es utilizarlos en la menor cantidad y con la mayor seguridad posibles, pero emplear la cantidad necesaria para garantizar una cosecha segura y rentable. Si actuamos con sensatez en cuanto al reconocimiento y la supervisión, si se trabaja en pro de un uso profesional e informado y si tenemos en cuenta también que la producción agrícola tiene lugar en un mercado mundial, alcanzaremos el equilibrio. Por este motivo, esta propuesta transaccional recibe nuestro apoyo.

 
  
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  Anne Ferreira (PSE). – (FR) Señora Presidenta, señores Comisarios, me gustaría en primer lugar agradecer a las ponentes el trabajo realizado. Somos conscientes de que, si bien los productos fitosanitarios han posibilitado un notable incremento de la producción agrícola, en algunos casos también han tenido consecuencias negativas para la salud y el medio ambiente. Por esta razón, aparte de la legislación que se apruebe, es urgente contar con un registro epidemiológico que haga posible medir el impacto causado por el uso de los diversos plaguicidas en función del grado de exposición de los profesionales, de sus familias y, por supuesto, de los consumidores. En ciertas regiones se ha observado, de hecho, un aumento particularmente rápido de la incidencia de diversos tipos de cáncer. Los hijos de los usuarios y, en concreto, de los agricultores, también se están viendo afectados por estas enfermedades. Aparte de este problema crucial relacionado con la salud de la población, también deben medirse las repercusiones sobre el medio ambiente. Ya conocemos los efectos dañinos de determinadas sustancias químicas sobre los ríos y las aguas subterráneas. A este respecto, me gustaría añadir que no creo que la propuesta de derivar la cuestión de las zonas barrera a los diferentes árbitros nacionales sea una solución satisfactoria. Pienso, más bien, que la Comisión debe permanecer extremadamente alerta en relación a este punto.

En la actualidad asistimos, además, a un aumento de la erosión de los suelos, lo que podría poner en peligro el uso agrícola de muchas áreas de tierra en toda la Unión Europea durante las próximas décadas. La fertilidad de esta tierra está disminuyendo rápidamente. La UE está reaccionando para enfrentarse a estos riesgos, y eso es bueno, pero también debería apoyar a los agricultores a fin de reducir, si no eliminar, los plaguicidas perjudiciales. La futura política agrícola común debería incorporar este objetivo y tener más en cuenta, desde el punto de vista financiero, el vínculo existente entre la agricultura y la producción de alta calidad. Sería necesario investigar en los ámbitos de la agronomía y de la ecotoxicología, así como impartir formación a los agricultores, con objeto de apoyar la utilización de nuevos métodos de producción, la cual debería adaptarse a las características específicas de cada territorio.

Concluiré simplemente citando el título de una película que acaba de estrenarse, que trata sobre el tema que hoy nos ocupa: «Demain nos enfants nous accuseront» [Nuestros hijos nos acusarán].

 
  
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  Mojca Drčar Murko (ALDE). - Señora Presidenta, permítame unir mi voz a la de los diputados que consideran el acuerdo en segunda lectura una propuesta transaccional equilibrada, teniendo en cuenta la gravedad del asunto. Esta propuesta señala el camino para introducir nuevas mejoras en el sector, hacia unos productos fitosanitarios más eficaces y seguros, y es lo bastante flexible como para evitar que se produzcan situaciones en las que la prohibición de determinados plaguicidas reduciría en última instancia el carácter irreprochable de los productos agrícolas.

En particular, acojo con satisfacción la mejora introducida en la propuesta inicial de la Comisión dirigida a evitar la duplicación de pruebas y estudios y a fomentar la realización de ensayos sin animales.

Confío en que esta mejora influya positivamente en otros sectores relacionados, como el de los requisitos informativos sobre a los productos fitosanitarios, que actualmente están inmersos en sus propios procesos de revisión.

Aunque los plaguicidas, al contrario de lo que sucede con los productos químicos, han de ser tóxicos y, por tanto, la evaluación de su seguridad representa un caso especial, ello no significa que deban efectuarse ensayos redundantes con animales ni que no sea posible adquirir conocimientos científicos evitando dichas redundancias, o que vaya a ser imposible continuar reduciendo los ensayos con animales en el futuro. Debe tenerse en cuenta que con vistas al desarrollo y registro de nuevos plaguicidas agrícolas o productos fitosanitarios pueden utilizarse hasta 12 000 animales en docenas de ensayos independientes y que, con frecuencia, se solapan.

 
  
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  Leopold Józef Rutowicz (UEN). – (PL) Señora Presidenta, los plaguicidas son perjudiciales para el medio ambiente y para los animales. Me gustaría señalar que las condiciones en las que se almacenan los antiguos plaguicidas en muchos países hacen que estos productos representen un peligro para el medio ambiente y para las personas. Los países pobres no podrán resolver este problema sin la ayuda de la Unión.

El uso sostenible de los plaguicidas es una cuestión muy importante. Es crucial proporcionar formación e información a los usuarios, al igual que prestarles apoyo a través de servicios técnicos agrícolas. Algunos expertos creen que las cantidades de plaguicidas utilizadas son varias veces superiores a las realmente necesarias. Este hecho se produce sobre todo en el caso de los pequeños usuarios, ya que estas personas carecen de los necesarios conocimientos técnicos agrícolas sobre un gran número de cuestiones.

Hay otros problemas que también son relevantes, como la comercialización de los plaguicidas, la investigación científica en este ámbito y las actuaciones encaminadas a reducir las consecuencias de los plaguicidas sobre la salud y el medio ambiente sin perder eficacia. Quiero transmitir mi sincero agradecimiento a la señora Klass y a la señora Breyer por los informes que han elaborado. También me gustaría señalar que estas directivas resultan particularmente pertinentes, siempre que se apliquen de manera efectiva y se incorporen a la práctica agrícola habitual.

El Grupo Unión por la Europa de las Naciones apoya la directiva.

 
  
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  Bart Staes (Verts/ALE). - (NL) Señora Presidenta, tanto la Directiva sobre el uso sostenible y susceptible de reducir los riesgos de los plaguicidas como el Reglamento relativo a la comercialización de los plaguicidas son extremadamente necesarios y útiles. La producción y el consumo sostenible de alimentos son, después de todo, derechos humanos fundamentales. Tenemos ante nosotros, en el Parlamento y en el Consejo, dos propuestas transaccionales. Nuestro grupo aprobará ambos documentos, pese a que nos habría gustado ver un resultado final más sólido, por supuesto. De hecho, me ha desconcertado bastante la actitud y las airadas protestas del grupo de presión de la industria agrícola y de los plaguicidas en relación a este asunto, teniendo en cuenta que las leyes que votaremos mañana garantizarán una mayor protección de las personas y del medio ambiente y, en último término, conllevarán un mayor grado de innovación y permitirán obtener productos de sustitución seguros.

Nadie puede mantener por más tiempo la crítica planteada por el grupo de presión de la industria agrícola, que afirma que más de la mitad de los plaguicidas desaparecerán. De hecho, incluso las organizaciones de agricultores admiten actualmente que no será necesario suprimir más de un 9% de estos productos, y dicha supresión tampoco será inmediata sino gradual, a lo largo de un período de varios años. Por consiguiente, en relación con este asunto, es fundamental proteger la salud pública frente a las sustancias cancerígenas que puedan alterar el ADN o las hormonas o afectar a la fertilidad. Las propuestas transaccionales que tenemos ante nosotros en esta materia son honestas y muestran el debido respeto hacia el mundo agrícola. Inclusive se ha acordado que si un determinado sector agrícola corre el riesgo de verse envuelto en dificultades, podrá diseñarse un plan específico para dar más tiempo a ese sector.

En mi opinión, presentamos una propuesta transaccional aceptable que supone un compromiso entre la ecología, por un lado, y la economía agrícola, por otro.

 
  
  

PRESIDE: Mechtild ROTHE
Vicepresidenta

 
  
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  Mary Lou McDonald (GUE/NGL). - Señora Presidenta, conocemos muchos ejemplos de políticas comunitarias sólidas en materia medioambiental que contribuyen a mejorar la vida de los ciudadanos de la Unión; también hay, por supuesto, otros muchos ejemplos en los que la Unión Europea ha adoptado medidas innecesariamente burocráticas que limitan las posibilidades de sostener nuestra economía rural y nuestro medio de vida. Por desgracia, creo que este conjunto de medidas legislativas sobre los plaguicidas pertenecerá a esta última categoría.

Al plantear las preocupaciones que me producen estas medidas, quiero dejar claro que no estoy pensando en la industria sino, más bien, en la comunidad agrícola; agricultores que, recuerdo a los oradores que me han precedido, están tan preocupados por la salud humana como cualquier otro ciudadano y que no albergan intenciones maliciosas en ese sentido.

Este conjunto de medidas legislativas carece del rigor científico suficiente y necesario para defender nuestra salud y nuestra economía. La falta de una evaluación profunda del impacto, que tenga en cuenta los efectos sobre nuestro medio ambiente, nuestra salud, nuestra economía y la sostenibilidad de nuestras comunidades rurales, demuestra esta ausencia de rigor.

Abrigo el temor de que este conjunto de medidas tenga el efecto opuesto que pretenden las intenciones progresistas que subyacen tras él. Un intento bienintencionado de crear un campo más sostenible podría socavarlo en última instancia, al imponer unas reglas excesivamente restrictivas sobre una población agrícola que ya vive una situación extrema.

He escuchado atentamente los argumentos unánimes presentados por los agricultores en Irlanda, y pienso que tienen razón al estar preocupados por las consecuencias de este conjunto de medidas. También creo que estas medidas no protegen los intereses a largo plazo de nuestros ciudadanos ni de las comunidades rurales.

La posición del diálogo a tres bandas representa una mejora para la propuesta, pero es preciso seguir trabajando e introduciendo nuevas enmiendas en el Reglamento a fin de responder a estas preocupaciones reales.

 
  
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  Nils Lundgren (IND/DEM), por escrito. (SV) Señora Presidenta, resulta extraño que un euroescéptico comprometido como yo sea capaz de apoyar una propuesta y recomendar que la Cámara vote a favor. El motivo es que estamos hablando de problemas ambientales transfronterizos y de la propia capacidad de funcionamiento del mercado interior. No obstante, las propuestas tienden a ser extremadamente burocráticas, lo cual no sucede en este caso.

Esta propuesta evita la burocracia innecesaria. Nuestra ponente está en el buen camino; este informe propone controles estrictos y más estrechos. El consumo de sustancias venenosas, como el alcohol o el tabaco, debe ser una decisión individual. Desde un punto de vista colectivo, hemos de tener la posibilidad de protegernos frente a la toxicidad. Esto es precisamente lo que se propone.

La propuesta ofrece flexibilidad, reconocimiento mutuo, división en zonas y el derecho nacional a prohibir los plaguicidas, en particular los que aquí se incluyen, lo cual es una medida absolutamente excelente. Los plaguicidas que ya han sido aprobados no se eliminan. Tengo, de hecho, algunas reservas a este respecto. Deberíamos ser muy estrictos cuando se trata de venenos de esta naturaleza.

Quiero recordarles las palabras de su Señoría Ashley Mote, acerca del riesgo de que los ciudadanos adquieran productos de otros países si se introducen reglas más estrictas en la Unión Europea. No creo que eso vaya a suceder. Pero, para ello, es importante demostrar que el producto procede de los Estados miembros de la UE; entonces la gente preferirá comprar ese producto en concreto. En consecuencia, recomiendo a la Cámara que vote a favor de esta excelente propuesta transaccional.

 
  
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  Françoise Grossetête (PPE-DE). – (FR) Señora Presidenta, quiero felicitar, por supuesto, a nuestras ponentes y encomiar el acuerdo alcanzado gracias al destacable trabajo que han realizado con la ayuda de la Comisión Europea y del Consejo. Nos encontramos, de hecho, ante lo que, en mi opinión, es un acuerdo especialmente importante, puesto que ha logrado un difícil equilibrio que tiene en cuenta los intereses de todos, es decir, la protección de la salud de los consumidores; consumidores que se ponen nerviosos en cuanto se menciona la palabra plaguicidas y que se preocupan cuando oyen que los residuos de los plaguicidas contaminan las frutas, las verduras y los cereales. El objetivo de reducción incluido en el acuerdo y la abolición de las sustancias cancerígenas y genotóxicas, revisten, por tanto, una importancia extrema.

La protección del medio ambiente y de la biodiversidad, con la incorporación del problema de las abejas, la protección del agua y de nuestras tierras son, obviamente, aspectos claves. También lo es la protección de los agricultores, que son los primeros afectados por el uso de los plaguicidas, que acogerán con satisfacción la armonización de la legislación y la simplificación de los procedimientos, y que podrán continuar utilizando determinadas sustancias necesarias para la agricultura, pero para un tipo de agricultura que ahora esperamos que sea sostenible. La industria química, necesaria para la agricultura, también tiene el deber de evolucionar y encontrar soluciones alternativas. Con este texto ya no puede haber confusión entre los conceptos de peligro y riesgo. Es evidente que los plaguicidas son peligrosos, pero son los métodos en que se utilizan los que determinan si suponen un riesgo para los profesionales, para los consumidores y para el medio ambiente. Por tanto, es importante garantizar que los profesionales reciban una formación adecuada, que el público en general reciba información y que se cree una especie de escuela en la que se enseñen las mejores prácticas.

Para concluir, diré que es imprescindible armonizar los controles de la importación, puesto que no podemos exigir a nuestros agricultores una serie de cosas y, a continuación, seguir introduciendo en la Unión Europea una serie de productos que no cumplen nuestra legislación, dado que ello representaría un riesgo de que se produjera competencia desleal.

 
  
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  Thomas Wise (NI). - Señora Presidenta, no sé qué es lo que ocurre, pero me estoy acordando de Vladimir Ilyich Lenin, una de cuyas frases más famosas fue «lo peor es mejor». Cuando pienso en los últimos seis meses en el ejercicio de mi cargo, veo que eso es exactamente lo que ocurre. ¡Lo peor es mejor! Mejor desde mi punto de vista, porque en cuanto la gente se dé cuenta del daño que está haciendo la UE a sus ingresos, a sus medios de vida y a la producción alimentaria, será mejor que desaparezcamos; esto es lo que quiero decir.

Este informe no demuestra conocimiento alguno sobre el peligro ni el riesgo; no es capaz de distinguir entre ambos términos. Permítanme que se lo explique. En el exterior ha helado: eso es un peligro. Existe el riesgo de que me caiga cuando vaya andando a mi casa. Pues bien, no es posible legislar sobre ninguna de las dos cosas.

Dañará la producción alimentaria. Los agricultores se verán expulsados del negocio. Provocará un aumento de los precios de los alimentos, especialmente en el Reino Unido. Pienso votar en contra, porque lo peor es mejor, y cuando este mensaje cale, Gran Bretaña abandonará la UE.

 
  
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  Dorette Corbey (PSE). - (NL) Señora Presidenta, me gustaría agradecer tanto a las ponentes como a los ponentes alternativos el trabajo realizado. La propuesta transaccional alcanzada, en mi opinión, es un paso muy importante hacia una agricultura más sostenible, y esto es algo que necesitamos desesperadamente. Huelga decir que los plaguicidas desempeñan un papel crucial en la prevención de las enfermedades y de las plagas, pero los plaguicidas químicos también contaminan el medio ambiente y pueden ser perjudiciales para la salud. Por esta razón es importante reducir de forma responsable el abismo existente entre la agricultura tradicional y la ecológica. Esto es precisamente lo que persigue la legislación, y lo hace sobre todo a través de tres medidas que son trascendentales en este sentido.

En primer lugar, se están prohibiendo algunos de los plaguicidas químicos más peligrosos. Se admiten excepciones en los casos en los que no existan alternativas disponibles. Por tanto, el cultivo de tulipanes no se encuentra en peligro, pero tampoco haría ningún daño que se redujera ligeramente el nivel de toxinas depositadas.

En segundo lugar —y esto es, al menos, tan importante como lo anterior—, se han incluido incentivos en la legislación a fin de promover el desarrollo de productos más sostenibles y de productos para cultivos menores. Estos últimos son cultivos que únicamente se cultivan en pequeñas cantidades, como los tomates, las coles de Bruselas o los tulipanes. Muchos horticultores temían que estos cultivos se viesen amenazados como consecuencia de esta legislación, pero, por fortuna, dicho temor ha demostrado ser infundado. De hecho sucede lo contrario, puesto que el Reglamento dispone la introducción de un fondo especial para el fomento de la investigación sobre productos que resulten apropiados para cultivos menores.

La tercera medida significativa es que los Estados miembros, en este contexto, deberían elaborar planes dirigidos a reducir los riesgos asociados al uso de los plaguicidas químicos restantes. El uso de plaguicidas químicos está disminuyendo en todas partes, pero sobre todo en zonas sensibles como, por ejemplo, en las proximidades de las escuelas, lo cual también es importante.

Todas estas medidas son beneficiosas para el medio ambiente y para la salud pública. Si la decisión me correspondiese a mí, habría prohibido al mismo tiempo las sustancias neurotóxicas, dado que pueden afectar al funcionamiento del sistema nervioso de los seres humanos y, por tanto, no deberían utilizarse en los cultivos agrícolas.

 
  
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  Frédérique Ries (ALDE). – (FR) Señora Presidenta, el pueblo europeo debe estar orgulloso del importantísimo acuerdo alcanzado por la Comisión, el Consejo y, por supuesto, nuestras ponentes sobre la cuestión de los plaguicidas, y, pasando a lo que he escuchado hoy en este debate, un acuerdo que se ha alcanzado en un contexto de fuertes presiones por parte de grupos particularmente eficaces en el Reino Unido e Irlanda.

Se trata, por tanto, de un conjunto de medidas legislativas que concilia la salud y el medio ambiente con la competitividad y la innovación, en lugar de enfrentarlos, como sucede con demasiada frecuencia. Es importante tener presente que, pese a que las cerca de 800 moléculas químicas involucradas desempeñan un papel innegable en la protección de los cultivos contra las plagas, hay actualmente mucha gente que está en contra de exponer a la población a riesgos para la salud que son evitables, y estoy pensando concretamente, por supuesto, en los agricultores, cuya exposición a ciertas sustancias dañinas, a sustancias CMR y a disruptores endocrinos es mayor que la de otros colectivos.

Los datos de la OMS resultan reveladores: un millón de casos de intoxicación grave por plaguicidas, que causan unas 220 000 muertes al año. Lo que hoy se está cuestionando es esta filosofía consistente en utilizar productos químicos para cualquier cosa, en provocar un efecto cóctel y en adoptar un enfoque a corto plazo de la agricultura. Se está produciendo un cambio necesario que, mañana, si la propuesta transaccional es aceptada en esta sesión plenaria, alumbrará una política ambiciosa, realista y resueltamente moderna. Es ambiciosa porque los europeos, como nosotros, quieren deshacerse de los productos peligrosos; asimismo, apoyan la prohibición de la pulverización aérea y una mayor protección de las zonas públicas. Es realista porque respeta los ciclos económicos y porque dos terceras partes de las sustancias introducidas en el mercado son seguras y, por tanto, su uso está autorizado durante 10 años, con carácter renovable, y los fabricantes no tienen motivos legítimos para preocuparse.

Para concluir, Señora Presidenta, este conjunto de medidas legislativas sobre los plaguicidas es moderno puesto que la gestión integrada de los plaguicidas es un rasgo fundamental de la nueva política agrícola, una característica que, para Europa, implica tener menos plaguicidas, pero de mejor calidad.

 
  
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  Zbigniew Krzysztof Kuźmiuk (UEN). – (PL) Señora Presidenta, me gustaría resaltar tres puntos surgidos durante el debate acerca de los informes sobre el uso sostenible de los plaguicidas y la comercialización de productos fitosanitarios.

En primer lugar, las disposiciones que se están debatiendo conciernen únicamente a dos fases de la utilización de los productos químicos, a saber, su comercialización y su posterior uso. Hasta el momento no existen reglamentos apropiados que regulen la retirada de tales sustancias del mercado y su eliminación. En mi país, Polonia, la eliminación de los productos fitosanitarios constituye un problema fundamental. La prioridad es contar con un respaldo financiero importante, y no tanto con un mayor número de disposiciones jurídicas. Las autoridades locales de los territorios en los que se vierten los residuos de este tipo de sustancias necesitan ayudas financieras para poder eliminarlos. En segundo lugar, sería deseable, en virtud del principio de subsidiariedad, que cada Estado miembro tuviera la última palabra con respecto a la confirmación, la restricción y la denegación de autorización del uso de un determinado producto químico en su mercado. En tercer lugar, me gustaría expresar la esperanza de que las soluciones aprobadas en el Parlamento crearán unas condiciones de igualdad para todos los agricultores europeos en relación al uso de productos fitosanitarios. Confío, asimismo, en que se reducirán al mínimo las prácticas ilegales en lo tocante al comercio y al uso de estos productos.

 
  
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  Madeleine Jouye de Grandmaison (GUE/NGL). – (FR) Señora Presidenta, las propuestas que contiene el informe son muy pertinentes, por lo que me gustaría elogiar el trabajo de las ponentes. Pese a que es cierto, como dice la Comisión, que los plaguicidas conciernen principalmente a la política agrícola común, no es menos cierto que la directiva debería fundamentar su base jurídica en el medio ambiente y en la salud pública. Su alcance no puede limitarse a un mero problema de competitividad ni de armonización del mercado. Prueba de ello es el caso de las regiones ultraperiféricas francesas de Martinica y Guadalupe; en el caso de Martinica, un 20 % del terreno, un 20 % de la superficie de la isla —lo que equivale a un área de 1 000 km2— está contaminada de forma indefinida por la molécula clordecona, cuya persistencia es desconocida. Esta molécula no sólo ha contaminado la tierra sino también las aguas superficiales, ciertas zonas que contienen aguas subterráneas y las aguas marinas de la región costera, lo que ha supuesto un daño considerable para nuestra economía. ¿Alguien está pensando en los problemas actuales para la salud pública? Si aún no es demasiado tarde, me gustaría sugerir al Parlamento que estudie el caso de Martinica, que Francia conoce muy bien.

Es esencial que esta directiva logre una notable reducción del uso de los plaguicidas químicos, mediante la promoción, entre otras cosas, de soluciones alternativas sostenibles, como la agricultura o los plaguicidas ecológicos. De este modo el Parlamento ganará credibilidad. No olvidemos, por último —y esto es algo que ha sido señalado en numerosas ocasiones—, los estragos que han causado los plaguicidas en la fauna, especialmente en las abejas. También es importante que el Parlamento permanezca vigilante en relación a los productos de libre comercio, en particular aquellos productos agrícolas procedentes de países poco rigurosos en el uso de los plaguicidas.

 
  
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  Kathy Sinnott (IND/DEM). - Señora Presidenta, todos compartimos el deseo de proteger la salud, pero hemos de recordar que quienes producen los alimentos buenos, frescos y nutritivos que constituyen la base de nuestra salud son los agricultores. Procedo de un país extremadamente húmedo, donde los agricultores luchan constantemente contra la infestación de hongos. Los hongos —a diferencia de los insectos, que vienen y van— aparecen y se quedan. Prohibir los fungicidas u obligar a que se apliquen en forma diluida podría hacer imposible el cultivo de la patata o de los cereales en Irlanda, pero, además, la legislación propuesta está teniendo ya otro efecto.

Nuestros medios de comunicación están publicando ya artículos en los que se fomenta el cultivo de patatas modificadas genéticamente en respuesta a las restricciones impuestas por la Unión Europea sobre los plaguicidas. Y ¿qué será más perjudicial para las abejas y para el medio ambiente: un uso responsable continuado de los plaguicidas, como hacen los agricultores irlandeses, o los cultivos de productos modificados genéticamente? Se ha dicho que los plaguicidas pueden alterar el ADN. El cultivo de productos modificados genéticamente se basa, precisamente, en la alteración del ADN. Es más necesario que nunca que pongamos en marcha una evaluación completa del impacto.

 
  
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  Fernand Le Rachinel (NI). – (FR) Señora Presidenta, Señorías, gracias al diálogo a tres bandas entre el Consejo, el Parlamento y la Comisión, el texto aprobado el 18 de diciembre relativo al conjunto de medidas legislativas sobre los plaguicidas parece haber alcanzado un notable equilibrio.

Además, tiene en cuenta tanto los intereses de los agricultores como la necesaria protección del medio ambiente, zonas protegidas incluidas. Dado que he seguido este tema muy de cerca, me complace el resultado obtenido, pues permitirá a los agricultores desarrollar su actividad económica sin verse penalizados por la eliminación total de plaguicidas y de productos fitosanitarios, que serán objeto de un estricto control.

Me gustaría señalar, en este sentido, que los productores de cítricos de la región de la que provengo, Normandía, llevan muchos años en la vanguardia de las prácticas agroambientales. Por fortuna, el Consejo y el Parlamento han encontrado una zona de acuerdo extremadamente útil en este período de incertidumbre, que se ha visto agravado por el balance final de la PAC y por las amenazas que se ciernen sobre el presupuesto agrícola.

Para concluir, los agricultores siempre contarán con nuestro apoyo en la defensa de su medio de vida y del papel irremplazable que desempeñan en la sociedad, que consiste, en primer lugar, en alimentar a las personas y, a continuación, en proteger el campo y desarrollar la tierra para satisfacción de todos. Frente a la irresponsable presión que ejercen los ecologistas, resulta tranquilizador que haya prevalecido el sentido común.

 
  
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  Anja Weisgerber (PPE-DE). - (DE) Señora Presidenta, Señorías, mañana votaremos los nuevos reglamentos referentes a los productos fitosanitarios, asunto que suscita una gran emoción entre la población, emoción que también ha tenido reflejo en los debates del Parlamento. A todos nos gustaría disponer de alimentos frescos, saludables y de procedencia local a precios asequibles y que no contentan residuos de productos fitosanitarios. El resultado alcanzado en el proceso de diálogo a tres bandas creará las condiciones previas necesarias para ello. El nuevo Reglamento sobre los productos fitosanitarios representa un gran paso hacia una mayor protección de los consumidores y de la salud.

Una vez más han prevalecido los criterios científicos frente a los dogmas políticos a la hora de establecer los criterios de exención. El resultado del diálogo a tres bandas es un gigantesco avance si se compara con el resultado que alcanzó nuestro Parlamento en primera lectura. Casi un 80 % de las sustancias activas dejarán de estar afectadas; sólo lo estarán aquellas que se haya demostrado científicamente que representan un riesgo para la salud humana o el medio ambiente. Además, habrá una cantidad suficiente de productos fitosanitarios para asegurar una gestión sostenible en el futuro; no obstante, también se prohibirán las sustancias realmente peligrosas.

En el futuro ya no habrá 27 autoridades nacionales competentes para la concesión de licencias, sino solo tres zonas para las que se concederán las licencias de uso de productos fitosanitarios. En principio, los Estados miembros que pertenezcan a esas zonas deberán aceptar mutuamente sus licencias. El nuevo Reglamento sobre productos fitosanitarios proporcionará la armonización necesaria a largo plazo, lo que tiene plena justificación en este sector. Gozaremos de un nivel de protección alto y uniforme sin poner en peligro la producción agrícola sostenible en Europa. Conseguiremos hacer realidad un auténtico mercado interior, unas condiciones de competencia uniformes y habremos logrado un enorme avance en pos de la protección de la salud. Se trata de un éxito sin precedentes para los consumidores y los agricultores. Muchas gracias.

 
  
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  Daciana Octavia Sârbu (PSE).(RO) El uso de productos fitosanitarios de conformidad con unas prácticas agrícolas eficientes es vital para poder producir una cantidad suficiente de alimentos de buena calidad que ofrezcan un alto nivel de protección para la salud de los consumidores y el medio ambiente.

La reducción de los riesgos y del impacto asociados al uso de los plaguicidas y el establecimiento de objetivos dirigidos a reducir la frecuencia de utilización de esos productos contribuirán a garantizar una agricultura sostenible.

La presencia de un alto nivel de plaguicidas entre los alimentos que se consumen en la Unión Europea es el resultado de la dependencia de esos productos químicos que, si bien son necesarios para controlar toda posible infestación y estimular la eficiencia productiva, puede tener efectos perjudiciales para la salud pública.

Determinados Estados miembros, entre los que se incluye Rumanía, están viéndose fuertemente afectados por un alto nivel de infestación que afecta a sus terrenos agrícolas; en estos países, el uso de plaguicidas parece ser el mejor método para eliminar las plagas.

Por esta razón, las propuestas dirigidas a aplicar una gestión integrada de los plaguicidas, el uso de sustancias alternativas y la gestión del riesgo contribuirán a la obtención de unos productos agrícolas adecuados que tengan en cuenta la protección del medio ambiente y de la salud pública, reduciendo de este modo la dependencia con respecto a los productos fitosanitarios.

Al mismo tiempo, el elevado número de plagas que están sufriendo los terrenos agrícolas de Rumanía implica que debamos recurrir a tratamientos de pulverización desde aviones. Sin embargo, una vez que entre en vigor la Directiva, estos tratamientos sólo se aplicarán allí donde no existan otras alternativas viables para combatir las plagas con objeto de proteger adecuadamente el medio ambiente.

Acojo con satisfacción la propuesta transaccional alcanzada, que ha recibido el respaldo de la mayoría de los grupos políticos. Este acuerdo garantizará un equilibrio entre la disponibilidad de productos fitosanitarios y, como consecuencia de ello, una cantidad suficiente de productos alimentarios, y contribuirá además a mantener la competitividad de los agricultores europeos y a incrementar el nivel de protección de la salud y del medio ambiente.

 
  
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  Holger Krahmer (ALDE).(DE) Señora Presidenta, Señorías, los productos fitosanitarios eran y continúan siendo recursos fundamentales para la agricultura. Los agricultores necesitan un mínimo de productos fitosanitarios; estos productos son esenciales para proteger el patrimonio rural local, producir alimentos de óptima calidad y proteger los recursos.

Nuestros debates sobre los productos químicos alcanzan, con demasiada frecuencia, un nivel irracional. Debemos pensar y actuar con lógica si queremos obtener unos resultados significativos. Las repercusiones de la posición inicial del Parlamento habrían sido fatales: una prohibición general de los productos fitosanitarios se habría traducido en una disminución de la producción agrícola y, en última instancia, en un aumento de los precios de los alimentos. Por consiguiente, me alegro de que las negociaciones a través del diálogo a tres bandas hayan dado lugar a una propuesta transaccional aceptable. Es muy positivo que se haya mantenido la decisión sobre las tres zonas, si bien se han introducido exenciones considerables para los Estados miembros. Esto dista mucho de ser un paso valiente en pos de una solución coherente para el mercado interior.

Además de las propuestas transaccionales alcanzadas, no deberíamos dudar sobre la definición final de sustancias eficaces desde el punto de vista endocrinológico, sino dejar trabajar a la Comisión durante los cuatro años correspondientes para que elabore una definición con base científica. De lo contrario, tensaremos en exceso el principio de prudencia.

Me parece lamentable que no permitamos llevar a cabo una evaluación de impacto del acuerdo que hemos alcanzado.

 
  
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  Janusz Wojciechowski (UEN). – (PL) Señora Presidenta, nuestro trabajo en una serie de tareas complementarias, que han tenido por objeto regular algunos problemas importantes para la salud humana en el seno de la Unión Europea, está tocando a su fin. Creo que las propuestas transaccionales sobre las que confío en que lleguemos a un acuerdo son firmes. Dichas propuestas transaccionales deberían garantizar que las restricciones introducidas promuevan la salud sin amenazar el desarrollo de la agricultura europea.

Es importante tener presente, sin embargo, que todos estos cambios están dirigidos a introducir un mayor rigor en las condiciones de seguridad en la agricultura producirán un significativo incremento en los costes que deberán soportar nuestros agricultores, a los que, al mismo tiempo, se les exige que mejoren su competitividad en los mercados mundiales. Nuestros agricultores se verán obligados a pagar un precio más elevado para adquirir plaguicidas más seguros. Quiero reiterar lo que ya he dicho en esta Cámara en numerosas ocasiones. Hemos de introducir, por todos los medios, unas normas exigentes para nuestros agricultores y nuestros productores de alimentos. Sin embargo, deberemos imponer también esas mismas normas a los importadores de alimentos procedentes de fuera de la Unión; de lo contrario, nuestros esfuerzos por elevar las normas habrán sido contraproducentes.

 
  
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  Jim Allister (NI). - Señora Presidenta, no estoy de acuerdo en que ya hayamos elaborado un conjunto de medidas legislativas equilibrado en esta materia. En mi opinión, este debate pone de relieve dos tipos de locura: la primera de ellas, la abyecta locura de la Unión Europea, que no quiere siquiera detenerse para llevar a cabo una evaluación de impacto, precipitándose hacia una prohibición masiva de productos fitosanitarios sin preocuparse por el hecho de que no haya alternativas ni por las graves repercusiones que esta medida tendrá sobre la producción local de alimentos, especialmente en los sectores de producción de cereales y hortalizas, y forzando así a una creciente dependencia de las importaciones procedentes de países a los que estas cuestiones no les preocupan en absoluto.

Señora Presidenta, en este debate se ha hablado mucho de ciencia, pero ¿qué clase de ciencia es aquella que no está sujeta a una evaluación de impacto adecuada?

La segunda locura es la de mi país en particular, que es, quizá, el más afectado por estas propuestas, habiéndose sometido al voto de la mayoría cualificada en el Consejo sobre estos asuntos hasta el punto de que probablemente seremos incapaces de resistirlos. Debido a la estupidez cometida al someternos al voto de la mayoría cualificada nos encontramos ahora en esta situación, e incluso algunos de los firmantes del Tratado de Lisboa dirán que deberíamos incluir más y más temas en esta categoría.

 
  
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  Richard Seeber (PPE-DE).(DE) Señora Presidente, se ha alcanzado una propuesta transaccional equilibrada y, por tanto, la apoyaré. También me gustaría transmitir al llegar a este punto mi agradecimiento a todas las personas involucradas. El tema, como hemos tenido ocasión de escuchar a lo largo del debate, se abordó con gran emoción, pero finalmente se ha logrado conciliar los diferentes objetivos de protección que perseguimos con esta legislación.

Europa pretende ser una de las potencias legislativas más avanzadas del mundo en materia de productos fitosanitarios, y este hecho representa un valor añadido muy importante. Para nosotros era muy importante lograr el equilibrio entre los objetivos de protección en cuestión y la protección de la salud, los objetivos del mercado interior y, por supuesto, la protección del medio ambiente, aunque también se ha conseguido un resultado equilibrado entre los diversos objetivos de protección específicos. También era importante respetar los diversos principios, por ejemplo, tratar toda la cuestión sobre la base de hechos y principios científicos y no dejarnos guiar por las emociones; en segundo lugar, conservar un enfoque basado en el riesgo y no en el peligro, como sucedía anteriormente. Esto es extremadamente importante para la viabilidad global del proyecto legislativo y para su posterior aplicación.

Al mismo tiempo, debemos recordar que en la aplicación no estamos dando un tratamiento preferente a las importaciones ni perjudicando la producción nacional ni la europea. En este punto, sin embargo, la Comisión tiene mucho trabajo por delante. En términos generales estos principios se tomaron en consideración de manera equilibrada, por lo que la propuesta transaccional nos parece aceptable. En cuanto a los detalles, para mí es especialmente importante que los Estados miembros gocen de la flexibilidad y de la subsidiariedad necesarias para la protección de las aguas subterráneas, de modo que puedan responder a sus circunstancias específicas. Los Países Bajos no se pueden comparar con Alemania, Malta o Grecia a este respecto. También es importante que el uso de plaguicidas en las zonas Natura 2000 y en las zonas de especial protección para la avifauna se reduzca al mínimo. Los Estados miembros dispondrán del suficiente margen de maniobra para aplicar estas medidas. Sin embargo, esta propuesta transaccional debe contar con el respaldo de todos.

 
  
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  Bogdan Golik (PSE). – (PL) Señora Presidenta, me gustaría comenzar mi intervención felicitando a las ponentes por sus excelentes informes. No tenemos mucho tiempo, por lo que únicamente me referiré al informe de la señora Klass y destacaré algunos defectos del proyecto de directiva.

La directiva establece un sistema de formación y certificación para los distribuidores y los usuarios profesionales de plaguicidas. Sin embargo, el sistema propuesto debería garantizar el reconocimiento mutuo por parte de los Estados miembros de los certificados acreditativos de los cursos realizados sobre el uso de plaguicidas. La directiva también mantiene los reglamentos del sistema de control técnico y de mantenimiento de equipos para la aplicación de plaguicidas con arreglo a la legislación nacional. En mi opinión, convendría regular esta cuestión a escala comunitaria. Si tal control se basase en disposiciones internacionales, habría muchos motivos para que los Estados miembros reconociesen mutuamente los resultados de esta formación. Esto es particularmente cierto en relación a la explotación de campos situados en zonas fronterizas y para la actuación pública en el terreno de los productos fitosanitarios. Quiero mencionar una última reserva: no se han tenido en cuenta las circunstancias especiales de la protección forestal. Es imposible mantener los bosques sin la pulverización aérea.

 
  
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  Lambert van Nistelrooij (PPE-DE). - (NL) Señora Presidenta, en mi calidad de diputado neerlandés, he seguido esta legislación con mucha atención. En mi país, que se caracteriza por la falta de relieve, la situación es muy específica. A diferencia de otras regiones europeas, es imposible trabajar con las zonas tampón prescritas por Europa en las márgenes de todos los cursos de agua. Esto no daría resultado, impediría la producción sostenible tanto en la agricultura como en la horticultura. Los Países Bajos, sin embargo, también son conocidos por sus cultivos menores, entre los que se incluyen los tulipanes, las cebollas o las endivias. Por tanto, deberíamos prestar una atención especial a la redacción de la propuesta transaccional. La propuesta que se está alcanzando representa una importante mejora con respecto a la planteada en la propuesta de la señora Breyer, que se sometió a votación en la Comisión. Como miembro del Grupo del Partido Popular Europeo (Demócrata-Cristianos) y de los Demócratas Europeos, voté en contra en aquella ocasión. Sin embargo, se ha introducido una serie de disposiciones transitorias que me parecen sensatas y que, sumadas a la innovación y a los productos de sustitución, pueden ayudar al sector. Además, el fondo para cultivos menores que está a punto de introducirse estimulará esas alternativas. Asimismo, los tres reglamentos, las tres zonas de reconocimiento y admisión en Europa son mucho más acordes con la práctica real.

Me gustaría añadir una cuestión que me preocupa: la admisión de productos procedentes del exterior de la Unión Europea. Somos los primeros cuando se trata de alcanzar un equilibrio adecuado entre salud pública y viabilidad práctica, pero ¿qué sucede con las importaciones del exterior? Desde mi punto de vista, esta posición competitiva, junto a la importación y al comercio paralelos, podría plantearse en la OMC, donde se debate este tipo de asuntos.

Podemos respaldar el proyecto. Quiero agradecer a las ponentes y, en especial, a la señora Klass y a la señora Hennicot-Schoepges los esfuerzos realizados. Tan sólo queda esa preocupación que tanto importa a los agricultores, a saber, que estamos practicando una agricultura sostenible, pero ¿qué ocurre con el resto? Este, por el momento, continúa siendo un problema no resuelto, y me gustaría escuchar sus opiniones al respecto.

 
  
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  Csaba Sándor Tabajdi (PSE). (HU) Señorías, la seguridad alimentaria es un objetivo crucial de la Unión Europea, pero la propuesta transaccional alcanzada es muy pobre. Hungría se opondrá a este informe en el Consejo, y los diputados húngaros al Parlamento Europeo harán lo propio, puesto que es perjudicial para la agricultura europea.

Nos enfrentamos a dos problemas particularmente importantes. El sistema de zonas es artificial y contrario al principio de subsidiariedad que aplica la Unión Europea, y, como acaban de demostrar los comentarios del diputado de los Países Bajos, hace imposible la adopción de una respuesta flexible. Además es perjudicial para la agricultura europea, pues provoca un aumento del nivel de riesgo, del peligro de resistencia, de los costes de producción y, como muchos diputados han mencionado ya, no seremos capaces de vigilar los productos procedentes de terceros países. Por esta razón, esta directiva plantea una serie de peligros extremadamente graves.

Finalmente, la consecuencia de los puntos de vista radicales en relación al medio ambiente es que las restricciones impuestas a los productos fitosanitarios abrirán el camino a los organismos modificados genéticamente, algo que no sería deseable en Europa.

 
  
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  Mairead McGuinness (PPE-DE). - Señora Presidenta, me gustaría transmitir mi agradecimiento a las personas que han trabajado en la elaboración de estos dos importantes informes. A partir de algunas de las intervenciones que hemos escuchado hoy, cabría imaginar que la UE no tiene control alguno sobre la comercialización y el uso de estos productos químicos, pero ¡eso no es cierto! Actualmente contamos con estrictas normas, normas que, además, hacen referencia a los residuos y a los alimentos. De modo que no comparto ninguno de los extremos del debate que estamos manteniendo, en particular el de aquellos que no ven la necesidad de utilizar productos fitosanitarios en la producción alimentaria y el de quienes defienden que estos dos actos legislativos representan un desastre para la agricultura y la producción alimentaria en Europa.

Me siento algo inquieto por los comentarios del Comisario Dimas, cuando dice que a la gente le preocupan los plaguicidas. De acuerdo, puede ser, pero la cuestión es: ¿hasta qué punto está justificado ese temor? ¿Qué ha hecho la Comisión para informar a los consumidores de que la inmensa mayoría de nuestros alimentos se producen utilizando productos cuyo objetivo es ofrecernos alimentos seguros y de calidad? Sí, algunos de los ingredientes utilizados en los productos químicos son muy peligrosos, pero los riesgos asociados a su utilización dependen del modo en que se usen y del cumplimiento de los niveles máximos de residuos autorizados en los alimentos. Por lo que conozco, quienes los utilizan están bien preparados para ello, quizá debamos ampliar la formación en otros Estados miembros.

Se está eliminando un total de 22 sustancias; en Irlanda y en el Reino Unido existe gran preocupación por la producción de cereales y de patatas. Las preguntas son: ¿responderá la industria agroquímica y será capaz de producir nuevos productos? La Comisión no conoce la respuesta a esta pregunta. ¿Funcionarán las derogaciones? ¿Qué ocurrirá si no hay alternativas? Creo que es preciso abordar estos temas, puesto que en Irlanda seguimos produciendo cereales y patatas. El problema de los alimentos importados es real, y pido sólo cinco segundos adicionales para referirme a él. Si la Comisión trabajase con los productores de alimentos de la UE sobre este tema, podríamos avanzar. No es defendible que la Comisión pueda sentarse aquí y decir que prohibiremos el uso de sustancias en Europa, pero que los productores de fuera de la Unión Europea pueden continuar vendiéndonos alimentos en cuya producción se utilizan esas sustancias. Esta no es una posición competitiva, no es defendible, y les ruego que la abordemos aquí esta tarde.

 
  
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  Pilar Ayuso (PPE-DE).(ES) Señora Presidenta, me voy a referir al informe Breyer. Tengo que decir que los agricultores europeos son plenamente conscientes de que en la utilización de los productos fitosanitarios debe prestarse particular atención a la salud humana y también a la protección del medio ambiente. Sin embargo, el sector está profundamente preocupado porque el Parlamento Europeo no entiende el impacto que este Reglamento puede tener en el futuro.

Y es que hay evaluaciones de su potencial de impacto que señalan que, debido a la escasa disponibilidad futura de productos fitosanitarios, va a ser muy difícil el control de plagas y enfermedades que afectan al cultivo de gran cantidad de alimentos, concretamente, a todos los productos mediterráneos, y también al cultivo de plantas ornamentales y de flor cortada.

Soy plenamente consciente de que el acuerdo adoptado en el diálogo a tres bandas ha sido el resultado de una ardua negociación y no puedo menos por ello que reconocer el trabajo que han hecho los ponentes. Pero, no obstante, hay que tener en cuenta que la definición temporal de los disruptores endocrinos va a dar lugar a la desaparición de una gran cantidad de sustancias activas, especialmente insecticidas, de importancia clave para la agricultura.

Los productores tienen que tener a su disposición una cantidad suficiente de sustancias activas para combatir con eficacia y seguridad cualquier enfermedad o plaga de las plantas, teniendo en cuenta que muchas veces el peligro no suele estar en el producto, sino en el mal uso que se hace del mismo.

Por todo ello, la delegación española del Grupo del PPE-DE apoya las propuestas que solicitan la evaluación de un impacto y va a votar a favor de las enmiendas del señor Sturdy, que yo misma he firmado, relativas a los disruptores endocrinos, y aquellas que favorecen la disponibilidad de productos fitosanitarios en caso de emergencia.

Además, si este Reglamento se adopta en los términos del acuerdo alcanzado, los efectos serán una reducción de la producción de alimentos y una subida de los precios que nos llevará a la importación de esos mismos alimentos que no producimos, pero tratados con los productos que estamos prohibiendo.

 
  
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  Robert Sturdy (PPE-DE). - Señora Presidenta, en relación con el informe Breyer, quiero preguntar a la Comisión ¿por qué están en contra de llevar a cabo una evaluación del impacto? ¿Qué es tan importante o motivo de tanta preocupación que hace que la Comisión se oponga a este tipo de evaluación?

No hay evidencia científica que sugiera que algunos de los productos que se han estado utilizando sean peligrosos para la salud pública. Algunos de ellos lo son, pero hay algunos de los que están proponiendo retirar de la lista que no representan ningún peligro. Estoy pensando, en concreto, en uno llamado Triasol, cuya importancia para la producción de trigo en la Unión Europea es vital. Ustedes han fallado, y lo digo con toda claridad, la Comisión ha fallado a la población al no detener la entrada de organismos modificados genéticamente en la UE, y la Comisión lo admite. Han admitido el hecho de que no fueron capaces de detener la entrada de estos productos en Europa. Fallaron con respecto al informe que yo mismo elaboré sobre los niveles máximos de residuos. Contamos hoy aquí con un miembro de la Dirección General de Sanidad y Consumidores; la señora Comisaria está ocupada en este momento hablando, pero cuando deje de hablar, debería escuchar lo que tengo que decir. Han sido incapaces de controlar la entrada de importaciones con niveles máximos de plaguicidas, productos que ahora están en los estantes de los supermercados.

De modo que si vamos a prohibir estos productos en la Unión Europea, ¿qué van a hacer ustedes con las importaciones que llegan? ¿Van a limitarse a decir: bueno, no importa, esos productos entrarán de todos modos? ¿Dejémoslo, asumamos que la gente no se molestará por ello?

Los agricultores de toda la Unión Europea han sido las personas más responsables a la hora de producir alimentos; el hecho de promulgar esta legislación significa básicamente decirles que son tontos y que no les interesa el tema. Ningún agricultor en su sano juicio usaría un producto químico que fuera peligroso para la salud pública. Hemos hecho un montón de encuestas al respecto.

Voy a concluir con una o dos reflexiones finales sobre esta cuestión. Estamos a punto de prohibir las jaulas en batería para la producción de huevos y ya dicen ustedes que derogarán tal decisión. Pero esto es algo muy importante para la gente. Me preocupa el hecho de que ustedes, la Comisión, han sido incapaces hasta la fecha de aplicar toda la legislación de que disponemos. Es de vital importancia que den a los agricultores la oportunidad de demostrarse a sí mismos y a la población que esos productos son seguros.

 
  
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  Alojz Peterle (PPE-DE). - (SL) Existen algunas tendencias alarmantes en materia de salud que se deben en gran medida al uso irresponsable de plaguicidas. Está claro que no es posible una mejora de la salud y una disminución de la incidencia del cáncer cuando nuestros alimentos presentan niveles cada vez más elevados de veneno. Estoy hablando de uno de los principales problemas que afectan a la salud y al medio ambiente; por esta razón no será suficiente con llevar a cabo actuaciones meramente cosméticas, es necesario un cambio en el paradigma de desarrollo.

El trabajo realizado por mi colega, la señora Klass, y por la diputada Breyer, y por los ponentes alternativos, representa un paso en la dirección correcta y deseo expresar mi reconocimiento por ello. Me agrada ver que ambos informes identifican diversos frentes de actuación, al tiempo que se dirigen a los fabricantes, a los distribuidores y a los usuarios de plaguicidas. Sin embargo, al mismo tiempo, pedimos la introducción de planes de acción nacionales con objetivos cuantificados.

Me parece muy significativa la inclusión de la notificación de los vecinos, dado que esto puede marcar una diferencia importante, no sólo para los seres humanos sino también, en concreto, para las abejas. Esto implica que podemos evitar con toda facilidad que se produzcan daños, simplemente concentrándonos en sus posibles causas. En esta directiva se establece que los Estados miembros pueden incluir disposiciones sobre la notificación de los vecinos en sus planes de acción nacionales. Preferiría que se hubiera establecido que deben hacerlo.

Estoy convencido de que es posible permitir un mayor papel de la protección de los cultivos con productos no químicos, es decir, biológicos y mecánicos.

 
  
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  Neil Parish (PPE-DE). - Señora Presidenta, señores Comisarios, permítanme decirles que hace menos de un año estábamos debatiendo en esta Cámara acerca de lo que íbamos a hacer en materia de seguridad alimentaria global y de si había una cantidad suficiente de alimentos en el mundo, y estábamos terriblemente preocupados por ello. Pues bien, aquí estamos cuando todavía no ha transcurrido un año desde aquello, debatiendo hoy esta legislación que podría reducir realmente la producción alimentaria en la Unión Europea; y en torno a la producción de alimentos hay una cuestión moral, porque deben ustedes recordar que, si en Europa no producimos alimentos, probablemente podremos comprarlos, pero el mundo en desarrollo no puede hacerlo.

Gran parte de esta legislación afectará a nuestros cultivos, no sólo al trigo, como ha dicho Robert Sturdy, sino sobre todo a las patatas. En los últimos dos años, el norte de Europa ha sufrido dos de los peores veranos desde que tengo uso de razón. Hemos necesitado fungicidas para reducir las plagas y poder cultivar las patatas. Y si en Europa la gente no come patatas, ¿qué come, señores Comisarios? Come arroz y pasta, dos productos —especialmente el arroz— que escasean en el mundo en desarrollo.

Además de lo que ha dicho Robert Sturdy, muchos de estos plaguicidas y fungicidas que estamos utilizando, si se utilizan adecuadamente y se respeta el período apropiado de retirada, no plantean problema alguno, y mediante el uso de esos productos químicos en particular podemos producir alimentos de muy buena calidad. Pero, si me dicen que van a detener la entrada de alimentos importados que han sido rociados con esos tipos de productos químicos en concreto, ¡no podrán hacerlo! Por la simple razón de que, si se han aplicado correctamente, pueden hacer tantas pruebas como deseen con el trigo que haya entrado a través del puerto de Rotterdam: no encontrarán en él residuo alguno. De modo que creo que realmente tenemos que aceptar el hecho de que en Europa necesitamos producir alimentos y hacerlo con total seguridad, garantizar que reducimos la cantidad de productos químicos que utilizamos, cosa que ya estamos haciendo, y asegurarnos de formar a los agricultores para que aprendan a utilizar correctamente la técnica de la pulverización, algo que, repito, ya estamos haciendo.

Por todo ello, les insto a acometer una evaluación del impacto, porque ya hace dos años de la última. Hemos sufrido dos de los veranos más cálidos que se recuerdan; es el momento de volver a plantearnos la cuestión. Les exhortamos a que lleven a cabo una evaluación de impacto.

 
  
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  Avril Doyle (PPE-DE). - Señora Presidenta, Struan Stevenson me ha ofrecido los dos minutos de uso de la palabra que le corresponden puesto que le ha resultado imposible estar presente en la Cámara. ¿Podría el PPE-DE utilizar ese tiempo?

 
  
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  Presidenta. − ¡Por supuesto!

 
  
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  Avril Doyle (PPE-DE). - Señora Presidenta, las exageradas protestas han hecho difícil distinguir entre la realidad y la ficción en los diferentes momentos de este complicado debate. Sí, es necesario controlar el uso de productos agroquímicos —todos estamos de acuerdo en ello— y, si dichos productos no se utilizan de manera sostenible, pueden resultar peligrosos para el usuario y para el medio ambiente. Pero, si se utilizan de forma sostenible, y si se respetan los niveles máximos de residuos y el tiempo de retirada, el riesgo que presentan es mínimo y, para el consumidor, ninguno en absoluto.

La propuesta de basar las decisiones de autorizar una sustancia activa en función de las propiedades intrínsecas de la sustancia —el enfoque basado en el peligro— y no en el principio científico de evaluación del riesgo es un motivo de preocupación.

El alcohol, el alcohol puro, es un peligro. Si uno bebe alcohol puro, sabemos bien lo que ocurre. Pero cuando está suficientemente diluido, al 4 %, o al 12 %, o a la proporción que sea, si se usa de manera sostenible, el riesgo es mínimo. Permítanme decir que nos encontramos ante dos problemas diferentes.

Ya se ha hecho referencia a la evaluación de impacto de la Unión Europea. También se ha hablado de la definición científica de disruptores endocrinos —y de la ausencia de dicha definición—. Sin embargo, el aspecto positivo es que el período de derogación permitirá al sector invertir en I+D, algo que necesita urgentemente, así como desarrollar nuevos productos y alternativas viables. Me gustaría invitar a la industria agroquímica y a la comunidad CERP que estudie este sector e invierta en el mismo.

La anomalía de permitir la importación de productos alimentarios para cuya producción se han utilizado productos fitosanitarios con carácter general cuando no vamos a permitir a nuestros agricultores que los utilicen, continúa siendo uno de los misterios y uno de los mayores problemas a los que nos enfrentamos en esta clase de legislación. Sin embargo, en conjunto, creo que se han introducido notables mejoras en la propuesta original y me inclino por apoyar el texto.

 
  
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  Colm Burke (PPE-DE). - Señora Presidenta, quiero subrayar la importancia de explicar a las partes interesadas afectadas, en las fases iniciales del proceso legislativo, los motivos por los que es necesaria una regulación.

Como representante de una circunscripción predominantemente rural, he recibido un número considerable de protestas presentadas por electores pertenecientes a la comunidad agrícola que se encuentran muy preocupados por este tema en concreto.

Existe una percepción generalizada entre esta comunidad de que Bruselas está promulgando reglamentos arbitrariamente sin aportación alguna de abajo arriba. Por tanto, creo firmemente que los Gobiernos de los Estados miembros deben esforzarse mucho más por explicar estos temas a las partes interesadas afectadas, en lugar de buscar la solución fácil de endosar la responsabilidad a los denominados burócratas de Bruselas. Después de todo, son los Estados miembros los que deben aplicar estas medidas en última instancia, y los que disponen de los recursos necesarios —me refiero a los representantes locales— para explicar estos asuntos a los agricultores.

Es importante que los productores de alimentos de la Unión Europea no se vean sometidos a un exceso de reglamentación en comparación con aquellos que introducen sus productos en el mercado desde fuera de la UE. Toda propuesta debe buscar el equilibrio entre consumidores, agricultores y medio ambiente, pero también debemos asegurarnos de poner la información pertinente a disposición de todos los interesados.

 
  
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  Zuzana Roithová (PPE-DE). – (CS) Señorías, por mi profesión médica soy totalmente consciente de que nuestro deber para con los consumidores europeos es eliminar las sustancias fitosanitarias sobre cuyos efectos perjudiciales existan pruebas científicas. Al mismo tiempo, me complace que las ponentes hayan podido hallar una solución equilibrada al nuevo reglamento que motivará a la industria a buscar y desarrollar alternativas seguras a los plaguicidas. Hasta entonces, será preciso permitir las exenciones que resulten necesarias en los países con climas húmedos, y los países del sur deberán entenderlo. Insisto en que los Estados miembros y también la Comisión lleven a cabo comprobaciones rigurosas e inflexibles que garanticen que los alimentos y las flores que se importen de países no pertenecientes a la Unión Europea no han sido tratados con plaguicidas y con fungicidas prohibidos. No se trata simplemente de medir los niveles de residuos en los alimentos. No debemos permitir esos términos de competencia desigual para los agricultores europeos. También estoy de acuerdo en que debería criticarse a la Comisión por no haber elaborado un estudio del impacto, sin el cual por desgracia somos incapaces de responder a las preocupaciones expresadas por los ciudadanos en relación con este reglamento, si bien en esencia estoy a favor de él.

 
  
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  Gerard Batten (IND/DEM). - Señora Presidenta, la Política agrícola común ha causado un enorme daño a la agricultura británica, con un coste económico y financiero también muy grande.

Ahora se nos presentan estas propuestas sobre plaguicidas. Se estima que esta directiva puede implicar la prohibición del 15% de los plaguicidas. Y se calcula que esa prohibición disminuirá la producción de trigo entre un 26% y un 62%, la de patata entre un 22% y un 53% y las de otros cultivos entre un 25% y un 77%. Esto provocará una subida de los precios de venta, que afectará de manera más severa a los que pueden pagar menos.

Me pregunto si las ponentes pueden facilitarnos la identidad de tan sólo una persona afectada por, o fallecida debido a los efectos de estos plaguicidas. Probablemente no. Sin embargo, puedo presentarles muchos electores míos que no se pueden permitir pagar más por los alimentos que consumen.

 
  
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  Péter Olajos (PPE-DE). (HU) Me complace que la Directiva sobre el uso sostenible de productos fitosanitarios haya asignado este asunto esencialmente a la competencia de los Estados miembros, especialmente en lo referente al tamaño y la designación de la zona tampón. Estoy a favor de recomendar planes nacionales de actuación y apoyo la propuesta de que la ley debería tener como objetivo central la reducción del uso de estos productos. También me complace la propuesta transaccional alcanzada sobre las fumigaciones aéreas.

Con respecto a la Directiva sobre comercialización de productos fitosanitarios, la propuesta es fundamentalmente sólida, ya que va dirigida a la prohibición y al reemplazo gradual de productos que tienen graves efectos dañinos en la salud humana. Al mismo tiempo, el control de los materiales que llegan desde terceros países puede causar problemas.

Considero inaceptable la autorización de productos fitosanitarios en un sistema de tres zonas. No hay que ser un experto en el tema para sentirse horrorizado ante la idea de que Hungría, por ejemplo, estaría incluida en la misma zona que Irlanda, donde las condiciones meteorológicas y de producción agrícola son muy distintas.

 
  
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  Reinhard Rack (PPE-DE).(DE) Señora Presidenta, quiero tratar un asunto que aún no ha sido discutido hoy a este respecto. Al final de todo el proceso hemos alcanzado de nuevo lo que se espera sea una propuesta transaccional razonable en Europa. Pero ¿qué hemos hecho entretanto? Recordemos los debates mantenidos durante varios meses, en los que hubo acusaciones gravísimas entre las partes enfrentadas. Todo esto ha sido devorado con fruición por los medios de comunicación. Y toda esa información publicada por los medios de comunicación ha socavado la confianza de los consumidores y a hecho que todos coincidan nuevamente en las ideas de que «Europa lo hace todo mal» y de que «Europa está más en contra de los ciudadanos que a favor suyo». Ahora, por fin, hemos alcanzado una solución transaccional razonable, que, sin embargo, sobre la que luego tendremos que llegar a numerosos acuerdos. ¿Qué nos quedará entonces? ¡Nos quedará poco o incluso nada!

 
  
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  Czesław Adam Siekierski (PPE-DE). – (PL) Ésta es la primera vez que la Comisión Europea, el Consejo y el Parlamento aplican un enfoque tan riguroso y tan amplio a las disposiciones referentes a la calidad y a la seguridad de los alimentos. La votación de mañana en el Parlamento pondrá fin a tres años de trabajo. Nuestra tarea es garantizar que las disposiciones sean claras y que tengan una base científica, especialmente por tratarse de un ámbito tan sensible como la producción de alimentos. Por ello, junto con un grupo de diputados, estamos destacando la necesidad de una vigilancia continua de los efectos del reglamento adoptado en referencia al uso de plaguicidas.

Mantenemos que las disposiciones basadas en conocimientos sólidos generarán confianza entre los ciudadanos respecto del uso de plaguicidas con una base científica. La solución transaccional alcanzada ayudará a mejorar las condiciones de salud de la ciudadanía, si bien incrementará los costes de producción. Deberíamos tener eso muy presente cuando sometamos a debate los recursos financieros para la Política agrícola común. Asimismo preguntamos si los alimentos importados cumplirán las estrictas disposiciones vigentes en la Unión. Pido su apoyo a la enmienda 179, a la enmienda 180 y a la enmienda 181, que hemos presentado junto con otros diputados.

 
  
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  James Nicholson (PPE-DE). - Señora Presidenta, permítame decir que albergo serias dudas sobre la propuesta que tenemos hoy ante nosotros y sobre sus futuros efectos para nuestra industria agrícola.

Quiero que conste mi apoyo a las enmiendas presentadas por el señor Sturdy, las cuales he firmado y tengo la satisfacción de apoyar. Opino que, al menos, contribuirán a respaldar la industria en el futuro.

Sí, necesitamos y pedimos una legislación, pero debe ser una legislación beneficiosa. No es necesario que la producción resulte perjudicada en este proceso. Necesitamos una rigurosa evaluación del impacto para saber qué efectos tendrá, y esto es lo que exigimos y lo que necesitamos, justo lo que no tenemos en estos momentos. Exigimos más hechos y menos ficción, y ciertamente deberíamos hacer hincapié en los hechos.

No tiene sentido legislar en Europa para eliminar a la propia Europa del mercado porque no podemos controlar lo que importamos. En este aspecto es donde la Comisión aplica un doble rasero sobre lo que impone dentro de la Unión y lo que permite que entre en la Unión; y lo que sucederá es que la gente ser irá fuera.

 
  
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  Stavros Dimas, Miembro de la Comisión. (EL) Señora Presidenta, quiero dar las gracias a quienes han hecho uso de la palabra en el debate de hoy por sus constructivas intervenciones. Basándonos en el texto consensuado, que constituye una buena propuesta transaccional, los Estados miembros están obligados a elaborar planes nacionales de actuación que establezcan objetivos cuantitativos para limitar los riesgos.

En virtud de estos planes nacionales, los Estados miembros también están obligados a vigilar el uso de plaguicidas que en alguna ocasión hayan causado problemas específicos, y a establecer objetivos para reducir el uso de determinados plaguicidas. Esto representa un progreso significativo que, además de proteger la salud de los ciudadanos europeos y el medio ambiente, generará beneficios económicos, debido a la disminución del gasto nacional en sanidad, y favorecerá la reducción del uso de plaguicidas en el marco de la nueva legislación.

Aparte de los planes nacionales de actuación, el conjunto de propuestas transaccionales propuesto también contiene otros aspectos importantes. Debe aplicarse el principio de prevención. En el marco de una gestión integrada de las plagas, se dará prioridad a otros métodos no químicos de protección de las plantas.

Se ha mejorado la protección de los residentes y de los transeúntes, y en los planes nacionales se pueden incluir disposiciones sobre la información que debe facilitarse a las personas que hayan estado expuestas a la fumigación, asimismo, el terreno fumigado desde el aire no debe estar próximo a zonas residenciales.

Todos los distribuidores de plaguicidas, no sólo aquellos que los venden a usuarios profesionales, deben garantizar que determinados miembros de su personal posean un certificado especial de aptitud –el cual, por supuesto, como ha comentado un diputado, será objeto de reconocimiento mutuo– para facilitar información sobre plaguicidas y que estén a disposición de los clientes para aconsejarlos. Sólo algunos grupos de pequeños distribuidores quedarán exentos de este requisito.

En lo relativo a la prohibición sobre la pulverización aérea, se ha llegado a una solución transaccional sobre el procesamiento de solicitudes de exención. Estas exenciones seguirán un procedimiento que constará de dos pasos. En primer lugar, la preparación de un plan general de pulverización aérea, que estará sujeto a la aprobación expresa de las autoridades, seguido de la presentación de solicitudes especiales individuales de pulverización aérea, que estarán sujetas a las condiciones sobre cuya base se aprobó el plan.

Para finalizar, quiero añadir que la Comisión se muestra satisfecha con el resultado de las negociaciones y que, por tanto, está en posición de aceptar todas las enmiendas presentadas.

 
  
  

PRESIDE: Martine ROURE
Vicepresidenta

 
  
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  Androulla Vassiliou, Miembro de la Comisión. − Señora Presidenta, gracias a todos por su participación tan positiva en este interesante debate. La Comisión ha concedido gran importancia a este expediente y yo personalmente me he comprometido con el alto nivel de salud pública que persigue. Los debates durante el diálogo a tres bandas han sido largos y complicados. La ponente ha sabido conducirlos con gran dedicación y habilidad, y le doy las gracias por ello.

La Comisión apoyó la posición común y ahora puede apoyar la propuesta tal como surge de la segunda lectura. Se han mantenido todos los aspectos innovadores de la propuesta, en particular los criterios de aprobación, que garantizarán que las sustancias peligrosas que representen un alto riesgo para la salud pública se eliminen o sustituyan por alternativas más seguras, que se mejore el reconocimiento mutuo y que algunos productos sean sustituidos por alternativas más fiables. No obstante, permítanme que conteste a algunos comentarios que se han realizado.

Según las estimaciones de la Comisión, sólo un 4% de las sustancias comercializadas actualmente desaparecerían por ser disruptores endocrinos y sólo un 2% por ser carcinógenas, mutagénicas o tóxicas para la reproducción. Se prevé que el número total de sustancias comercializadas actualmente y que probablemente no serían aprobadas según el nuevo reglamento sea menor de 25 sustancias.

Esta evaluación ha sido confirmada por un informe del organismo sueco responsable de la aprobación de las sustancias químicas y también es acorde con la evaluación del impacto revisada elaborada por la Perticide Safety Directorate (Dirección de Seguridad de los Plaguicidas) del Reino Unido. Además, quiero señalar que los nuevos criterios no se aplicarían a sustancias ya aprobadas hasta que se renueve su aprobación, y, para la mayor parte de ellas, la fecha de renovación es el año 2016. Así pues, el sector tendrá tiempo de sobra para desarrollar sustancias más seguras.

También quiero hacer referencia a algunos comentarios realizados sobre los alimentos importados. Permítanme que les recuerde que desde 2008 contamos con un Reglamento sobre los límites máximos de residuos, que es plenamente aplicable. Si una sustancia activa no es aprobada para su uso en productos fitosanitarios, el máximo nivel de residuos para esa sustancia queda fijado en el nivel de detección. Este LMR es válido para los alimentos producidos en la Unión Europea, pero también para alimentos y para piensos importados.

Existen, no obstante, varios motivos para que una sustancia activa no sea aprobada en la Unión Europea, y el riesgo potencial para los consumidores es sólo uno de ellos. Otros están relacionados con cuestiones ambientales o con la protección de los trabajadores, que entra dentro del ámbito de soberanía de los terceros países en los que se usa el plaguicida. En estas circunstancias, el uso de un plaguicida podría no ser aceptable para nosotros, pero los cultivos tratados no representarían necesariamente un riesgo para los consumidores de la UE. El tercer país que quiere exportar productos tratados con esas sustancias a la UE puede, por tanto, pedir un permiso para su importación siempre que pueda presentar datos que prueben que el consumo de esos productos no implica riesgos para la salud humana y siempre que esos datos sean evaluados favorablemente por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (AESA) y estén aprobados formalmente por la legislación comunitaria. Ésta es la posición en lo que respecta a los alimentos importados.

Volviendo a la directiva que esperamos adoptar, la Comisión considera que el texto del acuerdo final es equilibrado y que permite alcanzar los objetivos de salud y de producción ambiental, así como garantizar la disponibilidad de plaguicidas para los agricultores. Ahora buscamos la formalización del texto del acuerdo en segunda lectura.

Ciertamente, ésta es una excelente manera de comenzar el año nuevo para el Parlamento Europeo y para el Consejo, y también para los ciudadanos, puesto que beneficia su salud. Creemos que también es beneficiosa para nuestros agricultores, ya que garantiza su propia producción con medidas específicas, como la promoción de productos más seguros. Lo que se ha conseguido es importante. Lo hemos conseguido todos nosotros juntos y supone un ejemplo excelente de cómo la cooperación interinstitucional puede beneficiar directamente a los ciudadanos.

 
  
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  Christa Klaß, ponente. (DE) Señora Presidenta, Señorías, hoy en día es posible localizar un azucarillo en el lago Constanza empleando las técnicas más avanzadas. Sin embargo, también debemos preguntarnos cómo convivir con estos nuevos descubrimientos, qué uso les damos.

En este punto necesitamos evaluaciones objetivas de riesgos, para buscar un equilibrio entre los requisitos sanitarios y ambientales que están justificados, y las preocupaciones, también justificadas, en los ámbitos de los negocios y la seguridad alimentaria, todo ello en el marco de una comparación mundial.

A mi juicio, las preguntas formuladas por mis colegas no han sido respondidas adecuadamente por la Comisión. No basta con decir que ya no se utilizarán cuatro sustancias o que ya no se utilizarán dos sustancias o que sólo hay 25 sustancias en total. No, queremos una evaluación económica precisa, una evaluación que no sólo cumpla los criterios económicos, sino también los sanitarios. Sigue siendo necesaria una evaluación. La Comisión debe analizar concienzudamente los efectos de esta nueva legislación, para que sepamos cuál será su repercusión. Debemos seguir vigilando este aspecto, ya que continuarán produciéndose descubrimientos científicos .

La propuesta transaccional que se ha alcanzado abre un nuevo camino para la política europea de protección de las plantas. Generará más actuaciones comunes en toda Europa y requerirá por parte de los Estados miembros medidas orientadas que garanticen el uso sostenible de los productos fitosanitarios.

En mi calidad de ponente, agradezco su apoyo. Hemos conseguido una buena propuesta transaccional a partir de distintas posiciones iniciales. Me gustaría que el año nuevo trajese más optimismo. Lo que sí puedo decir es que no he tenido suficientes pensamientos positivos: los productos fitosanitarios garantizarán alimentos suficientes y sanos, así como un panorama cultural saludable para todos nosotros en Europa.

 
  
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  Hiltrud Breyer, ponente. (DE) Señora Presidenta, yo también quiero dar las gracias por este intenso debate. Quiero destacar una vez más que mantengo mi opinión: éste es un hito para la protección del medio ambiente y de los consumidores y, sobre todo, es un momento mágico para Europa. Europa circula por el carril rápido. Europa se postula como pionera en todo el mundo. La decisión de retirar los plaguicidas altamente tóxicos es única en el mundo, por lo que la Unión Europea resultará beneficiada.

En relación con los argumentos planteados una y otra vez en este debate de que el asunto de las importaciones no ha sido aclarado: eso es incorrecto, la cuestión de las importaciones ha sido aclarada. Con la prohibición de estas sustancias altamente tóxicas, éstas serán ilegales en Europa. Eso significa que en el caso de las importaciones –tomemos las frutas y las verduras como ejemplo–, esas importaciones deberán, por supuesto, cumplir con la legislación europea y, específicamente, con el Reglamento sobre los límites máximos de residuos. Si en las pruebas de los niveles residuales se hallan sustancias que hayan sido prohibidas en Europa, como los plaguicidas, el producto en cuestión será ilegal. Ello implica que unas bananas procedentes de Costa Rica que hayan sido tratadas con sustancias carcinógenas incluidas en la lista y que, por tanto, están prohibidas, serán ilegales en la Unión Europea. Esto se especifica muy claramente en el Reglamento sobre los límites máximos de residuos. Por tanto, no hay razón alguna para fomentar la disensión, la inquietud y el miedo.

Todo lo que puedo hacer es indicar, una vez más, y por suerte la señora Comisaria ya lo ha señalado, que mientras el estudio inicial de la Dirección de Seguridad de los Plaguicidas indicaba que el 80% de los plaguicidas desaparecerían del mercado, este porcentaje ha sido rebajado considerablemente desde entonces. Por desgracia, esta corrección no se menciona en el estudio de la DSP.

Así pues, les pido que dejen de generar miedo y disensión. Celebremos el éxito que hemos alcanzado en beneficio de los ciudadanos de Europa, del medio ambiente y de la protección de la salud.

(La Presidenta interrumpe a la oradora)

 
  
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  Presidenta. Señora McGuinness, tiene usted una cuestión de procedimiento.

 
  
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  Mairead McGuinness (PPE-DE). - Señora Presidenta, traigo esta cuestión de procedimiento porque opino que se está hablando sin escuchar.

He escuchado lo que la señora Comisaria ha dicho sobre la situación de las importaciones de alimentos. Creo que no se centra en lo importante y pienso, con todo el respeto, que nuestra ponente tampoco lo hace. A los agricultores de Europa se les prohibirá utilizar determinadas sustancias. Sus parientes fuera de la Unión Europea pueden usar esos productos. No encontraremos residuos en los alimentos que nos llegan. Estamos hablando de un perjuicio para la competitividad de los productores de la UE. Tal vez en otro momento podremos ocuparnos del mundo real en vez del limbo etéreo en el que nos encontramos. Disculpen mi enfado.

 
  
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  Presidenta. Queda cerrado el debate conjunto.

No vamos a reabrir el debate.

Tiene la palabra la señora Breyer.

 
  
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  Hiltrud Breyer, ponente. − Señora Presidenta, tanto yo como la señora Comisaria hemos explicado la situación de manera muy clara. Si no escuchan –o tal vez si no quieren escuchar que hemos solucionado el problema, porque no conviene a su campaña contra este reglamento– entonces no tengo nada más que decir. Pero afirmaré de nuevo que el problema está solucionado. En la Unión Europea no se puede comercializar una sustancia cuya comercialización no esté permitida en el territorio comunitario. Punto final.

 
  
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  Presidenta. No vamos a reabrir el debate. Les animo a continuarlo en los pasillos, si lo consideran necesario.

Queda cerrado el debate conjunto, la votación tendrá lugar mañana.

Declaraciones por escrito (artículo 142 del Reglamento)

 
  
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  Nicodim Bulzesc (PPE-DE), por escrito. Apoyo el acuerdo transaccional del Informe Breyer sobre la comercialización de los productos fitosanitarios, porque aportará una mayor estabilidad y seguridad a los agricultores y a los productores de alimentos.

Sin embargo en el acuerdo transaccional se afirma que la nueva legislación reemplazará gradualmente a la ya existente en la Unión Europea, y que los plaguicidas ya aprobados en el marco de las normas actuales seguirán estando disponibles hasta que su autorización expire. Los productos que contienen sustancias peligrosas deben sustituirse en un plazo de tres años si existen alternativas más seguras.

Si es votado, el informe supondrá una serie de beneficios para la salud a través de la protección ambiental y permitirá que la Unión Europea avance sin demora hacia un sistema mejor.

 
  
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  Magor Imre Csibi (ALDE), por escrito.(RO) Aplaudo el texto transaccional sobre el uso sostenible de plaguicidas y quiero felicitar a la señora Klass por su magnífico trabajo.

En mi opinión, tenemos ante nosotros un texto equilibrado, que prohibirá el uso de determinados plaguicidas perjudiciales sin perjudicar al sector agrícola europeo.

Además, quiero añadir que me complace gratamente comprobar que entre los métodos no químicos propuestos para la protección de las plantas y la gestión de plagas y de cultivos no figura la opción de los organismos modificados genéticamente (OMG). Podría haber estado incluida entre los métodos no químicos.

En ese caso, se habría establecido la posibilidad de comercialización en un futuro de productos que contengan OMG. El texto transaccional deja claro que tal cosa no sucederá.

Una vez más, el Parlamento Europeo dice NO de manera categórica a la utilización de OMG. Así, se deja oír la voz unida del 58 % de la ciudadanía europea. En esta ocasión también los Estados miembros, representados por el Consejo, están de nuestra parte.

 
  
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  Alexandru Nazare (PPE-DE), por escrito.(RO) Los reglamentos que se ocupan de los plaguicidas tienen gran importancia, ya que permiten reducir los riesgos que el uso de estos productos implica para la salud de la población y del medio ambiente. Sin embargo, las medidas adoptadas a este respecto deben ser razonables y tener en cuenta tanto la calidad de la producción como la obtención de las mejores cosechas posibles.

En la actual situación de crisis, incentivar la producción de alimentos puede ser una solución. Tal y como indicó la señora McGuiness en el informe presentado a finales de año pasado en la Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural, el precio del trigo ha aumentado un 180 % en dos años, mientras que los precios de los alimentos en general se han incrementado en un 83 %. Estos precios tan altos han sido generados por las rigurosas normas que imponemos a los productores europeos.

Sin negar la necesidad de una mejor reglamentación del uso de plaguicidas, sigo pensando que una de las medidas propuestas conducirá a la reducción del número de productos fitosanitarios disponibles en el mercado europeo. El resultado de ello será una disminución de la productividad en determinados sectores, como el de los cereales.

Algunas disposiciones de esta ley afectarán a los productores, debido a que conllevan una prohibición sobre la mayoría de los plaguicidas disponibles en el mercado, favoreciendo con ello la comercialización de productos considerados más seguros, pero que son mucho más caros. En consecuencia, los costes de producción aumentarán, lo que perjudicará seriamente a los agricultores de los Estados miembros.

 
  
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  Rovana Plumb (PSE), por escrito.(RO) Si todas las partes interesadas aprobasen esta recomendación, quedarían garantizadas las condiciones necesarias para armonizar los principios relativos a la protección ambiental y al bienestar de los animales con un funcionamiento eficaz del mercado interior.

Las disposiciones referidas al reconocimiento mutuo y al sistema de zonas han sido aceptadas por Rumanía, dado que el texto incluye cláusulas que permiten a los Estados miembros tomar medidas encaminadas a adaptar los términos de autorización de productos fitosanitarios con el objetivo de tener en cuenta las condiciones específicas, así como cláusulas que rechazan el reconocimiento en casos específicos y justificados.

Por tanto, se considera que esta versión ofrece suficientes garantías, lo cual conlleva la ventaja adicional de reducir las cargas administrativas, ya que la evaluación de los productos fitosanitarios se efectuará sólo en un Estado dentro de cada zona, pero teniendo en cuenta las condiciones específicas de todos los Estados miembros de esa zona.

Como parlamentaria socialdemócrata, considero que necesitamos redoblar los esfuerzos para proteger el medio ambiente, la salud humana y el bienestar de los animales, sin poner en peligro con ello la producción agrícola.

 
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