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Debates
Martes 13 de enero de 2009 - Estrasburgo Edición DO

16. Paquete productos farmacéuticos (debate)
Vídeo de las intervenciones
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  Presidenta. − El siguiente punto es la declaración de la Comisión sobre el paquete de productos farmacéuticos.

 
  
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  Günter Verheugen, Vicepresidente de la Comisión. (DE) Sra. Presidenta, Señorías, las propuestas en el llamado paquete farmacéutico que presento esta noche a petición del Parlamento tienen un tema en común. La intención del paquete es reforzar los derechos, las necesidades y los intereses de los pacientes en sistemas de asistencia sanitaria.

Desde nuestro punto de vista, los pacientes no son simplemente el objeto de los servicios que ofrece la asistencia sanitaria ni el objeto de los intereses financieros de la industria farmacéutica. Los pacientes son ciudadanos responsables cuya salud es su bien más preciado y que tienen derecho a recibir los mejores tratamientos y los medicamentos más seguros que haya a su disposición. Los pacientes son el objeto de la política de asistencia sanitaria.

Sin embargo, la salud o el restablecimiento de la salud no es solo un derecho. También implica una obligación a cuidarse a sí mismo comiendo sano, llevando un estilo de vida sano y jugando un papel activo en el tratamiento que uno reciba, si es necesario un tratamiento.

Nuestra propuesta para una monitorización más eficaz de los verdaderos efectos de los medicamentos aprobados, por ejemplo, presupone este tipo de implicación activa por parte de los pacientes. Si los pacientes no informan a las autoridades de las anomalías relacionadas con los medicamentos que hayan tomado, el proceso de monitorización será una pérdida de tiempo.

Esto también es aplicable a los medicamentos falsos. Los pacientes pueden, y deberían, asegurarse en el futuro de que no están tomando medicamentos falsos controlando que éstos dispongan de todas las características de seguridad que se requerirá en los futuros envases. Si creemos que los pacientes activos e informados juegan un papel esencial en la asistencia sanitaria, en la monitorización de los medicamentos y en la prevención de la propagación de medicamentos falsos, resulta difícil entender por qué no se permite a los pacientes el acceso a la información sobre los medicamentos más importantes. Por esta razón, el paquete farmacéutico consta de las siguientes cuatro partes: una comunicación política y tres propuestas legislativas sobre la monitorización segura de medicamentos, sobre los medicamentos falsos y sobre la información de los pacientes.

El rápido aumento de medicamentos falsos nos ha forzado a actuar. El número de medicamentos falsos confiscados en las fronteras externas de la UE aumentó casi cuatro veces entre 2005 y 2007. Si no actuamos ahora, tarde o temprano causarán las primeras muertes. El problema también ha afectado a la cadena de suministro legal de medicamentos. Hemos descubierto medicamentos falsos en distintas etapas de la cadena de suministro. Cada caso individual implica miles de envases y, por lo tanto, miles de pacientes corren un riesgo potencial. En el futuro, los pacientes en Europa deben poder confiar por completo en la calidad de los medicamentos que obtienen de los proveedores legales como las farmacias.

Por tanto, nuestras propuestas son las siguientes: en primer lugar, normas claras para todos los que están implicados en la cadena de suministro legal; en segundo lugar, una supervisión más estricta de los medicamentos en tránsito o para exportar; en tercer lugar, las características de seguridad más novedosas en los medicamentos que corren un riesgo especial, incluido un sello, un rasgo identificativo y un código de barras para asegurar el seguimiento completo de cada envase; y en cuarto lugar, normas para la monitorización segura de sustancias activas.

Mientras se preparaba la propuesta, surgió un malentendido que quisiera aclarar de una vez por todas. El único objetivo de la propuesta es mejorar la seguridad del paciente. No se pretende prevenir una forma específica de distribución de los medicamentos, como un mercado paralelo. El sector en cuestión ha sido el responsable de una llamativa campaña de información. En este caso, casi podrían llamarlo una campaña de desinformación. No obstante, quisiera aclarar de nuevo que el mercado paralelo de medicamentos es una actividad permitida por el Tratado de la UE y así permanecerá. Los comerciantes paralelos simplemente tendrán que cumplir los nuevos requisitos de seguridad, igual que los demás participantes de la cadena de suministro. A nadie se le otorga un tratamiento preferente ni a nadie se le pone en desventaja.

La propuesta legislativa sobre farmacovigilancia, o en otras palabras, sobre la monitorización de los medicamentos aprobados, mejorará la seguridad del paciente y reducirá la carga administrativa innecesaria. Es un buen ejemplo de cómo menos burocracia puede llevar a una mayor seguridad. Esto se conseguirá aclarando las responsabilidades e informando de las obligaciones más efectivas. Además, los fabricantes deben introducir un sistema de monitorización eficaz. Que toda la Comunidad tenga acceso a la información sobre los efectos secundarios no deseados o que no se conocían antes facilitará bastante la gestión del riesgo de la Comunidad.

Finalmente, el paquete farmacéutico incluye una propuesta para informar mejor a los pacientes. Sé que este es un tema altamente polémico que hemos contemplado a menudo en este Parlamento y espero que logremos debatir el tema de forma calmada y objetiva y sin recurrir a la polémica.

Los pacientes tienen derecho a la información y esto se aplica en particular a los medicamentos. La salud es uno de nuestros bienes más preciados, si no el que más. La importancia de la salud seguirá aumentando en una sociedad que envejece. En una sociedad democrática, no hace falta decir que se debe proporcionar a los pacientes información detallada sobre los temas que afectan a su salud.

Debo decir claramente, y esto es realmente un principio fundamental de una sociedad democrática, que no necesitamos explicar ni justificar el hecho de que se debería informar a la gente. En vez de eso, necesitamos explicar y justificar la situación cuando no se informa a los ciudadanos.

Los pacientes ya buscan información de forma activa. Todos habremos pasado por esta situación con nuestros amigos, conocidos o incluso familiares, cuando una persona gravemente enferma o sus familiares y amigos buscan desesperadamente, y en muchos casos estas personas están verdaderamente desesperadas por tener información sobre si existe un medicamento o un tratamiento mejor.

El primer lugar en el que buscan es Internet. Encuentran información de otras partes del mundo y no son capaces de decir si es publicidad de un producto o información veraz. En mi opinión, esta situación es espantosa e intolerable.

Por lo tanto, me gustaría dejar absolutamente claro que la situación actual no atiende a la necesidad de los pacientes de información de alta calidad. También resulta en una discriminación. La gente que entiende el inglés y sabe usar Internet tiene acceso a información que no está al alcance de las personas que no entienden el inglés y que no saben usar Internet. En general son personas mayores y es de particular importancia para ellas obtener información veraz.

Como están las cosas ahora en Europa, si un medicamento es estadounidense, la información está disponible, y si es europeo, la información no está disponible. Nuestras reflexiones se basan en el hecho de que no debería suavizarse bajo ninguna circunstancia la prohibición de publicitar medicamentos que solo se venden con prescripción médica y en que hay una gran diferencia entre la información y la publicidad. Por consiguiente, nuestra propuesta es que debería publicarse cierta información y, en particular, la información revisada por las autoridades y que se puede encontrar, por ejemplo, en los folletos de los envases de los medicamentos. En segundo lugar, esta información sólo debería publicarse en Internet en forma de respuestas por escrito a preguntas específicas o en publicaciones de los servicios de salud especificadas por los Estados miembros.

En tercer lugar, se debe seguir un criterio de calidad estricto y, en cuarto lugar, los Estados miembros deben disponer mecanismos de monitorización eficaces. La información debe ser monitorizada antes de publicarse. Sólo se permitirán excepciones en el contexto de sistemas eficaces.

Me gustaría explicar que, por supuesto, hay un área gris relacionada con la información al paciente y la publicidad de productos médicos. Los pacientes individuales no son capaces de ver a través de esta área gris en la que se pone a su disposición, a través de todo tipo de medios, información de todo tipo, siendo los medios los que toman la responsabilidad editorial. Esta información la controlan muy a menudo las partes interesadas, dicho con cautela, y los lectores no son capaces de identificar la fuente de la información ni la parte interesada implicada.

Trabajaré con los medios y con la industria farmacéutica para presentar un código de conducta que asegure que esta práctica altamente cuestionable llega a su fin. Sin embargo, para conseguirlo, necesitamos encontrar una solución mejor y más moderna al problema de la información del paciente.

Este paquete contiene propuestas muy actualizadas y progresistas. Dibuja las conclusiones obvias de la creciente importancia que los ciudadanos dan a las cuestiones relacionadas con su salud. Espero tener el apoyo del Parlamento Europeo para este paquete. Muchas gracias.

 
  
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  John Bowis, en nombre del Grupo PPE-DE. – Sra. Presidenta, agradezco mucho la declaración del Sr. Comisario y en particular el tono en que la empezó cuando se refirió a que los pacientes eran el centro de este paquete. Estoy extrayendo de este Parlamento un informe sobre la sanidad transfronteriza, para el que es fundamental la seguridad de los pacientes. Si se me permite decirlo, me gustaría que esto hubiera llegado antes para que hubiéramos podido completar su paquete junto a otras medidas sanitarias en este Parlamento. Eso no va a ser posible, pero al menos ya está en marcha.

Quizás podría mencionarle al menos a uno de sus colegas que también nos gustaría ver algo sobre heridas por inyección de agujas en ese paquete de seguridad.

Pero ahora estamos considerando los tres puntos a los que se ha referido. Se ha referido correctamente a la información de los pacientes y ha insistido en los detalles. Creo que los pacientes, y en particular los pacientes con enfermedades neurodegenerativas, por ejemplo, están desesperados por ver que la información a los pacientes llegue de un modo que no sea en absoluto publicidad pero que les dé la confianza de que lo que leen ─sea en Internet, en el envase o en publicidad o comunicados, digamos─ es auténtico y fidedigno. En este momento no pueden hacerlo y por eso corren un riesgo, como usted ha dicho.

El segundo punto es la falsificación. La falsificación es una de las desgracias de nuestro tiempo. Una cosa es que falsifiquen un reloj o ropa de marca, pero es mucho más grave si lo que falsifican son medicamentos. Si un medicamento es falso, los pacientes corren un riesgo y pueden morir a causa de estos medicamentos falsos. Como hemos oído, las estadísticas ─2,5 millones de paquetes confiscados cada año en las fronteras de la UE─ han aumentado enormemente durante los dos años anteriores, de 2005 a 2007, y lo más preocupante es que están aumentando en las farmacias, no sólo en los paquetes de Internet.

En tercer lugar, se ha referido a la farmacovigilancia. Calculamos que el 5 % de todos los ingresados en un hospital lo están a causa de reacciones adversas a los medicamentos y las reacciones adversas a los medicamentos causan una quinta parte de las muertes innecesarias en los hospitales. Así que es de vital importancia que también tengamos un paquete sobre farmacovigilancia simplificado y más fiable.

Si lo conseguimos, entonces creo que mi informe y la seguridad de los pacientes pueden ir de la mano, y eso tiene que ir a la cabeza de nuestro orden del día esta noche, durante el resto de este Parlamento y en el Parlamento que entrará a finales de verano.

 
  
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  Dorette Corbey, en nombre del Grupo PSE.(NL) Sra. Presidenta, Sr. Comisario, Señorías, es bueno que esta noche estemos debatiendo un artículo nuevo de la legislación farmacéutica. También me gustaría dar las gracias al Comisario Verheugen por darnos esta oportunidad.

El Comisario Verheugen ha planteado correctamente el hecho de que son necesarias una serie de enmiendas en la legislación. Necesitamos un enfoque más amplio de la seguridad, mejores normas en relación a la información de los pacientes y medidas efectivas contra los medicamentos falsos. También destacaría el punto de que los pacientes deben tener el papel central a este respecto.

Los medicamentos están sujetos a una estricta supervisión, por lo que no es posible introducir productos antiguos en el mercado. Se llevan a cabo pruebas estrictas sobre los medicamentos antes de que salgan al mercado, pero una vez en el mercado, es muy raro que vuelvan a ser sometidos a pruebas. La supervisión de los medicamentos es limitada una vez estos salen al mercado. Se informa de los efectos secundarios, pero hay pocas investigaciones sobre la eficacia de los medicamentos. La legislación propuesta nos da una oportunidad para hacer las mejoras necesarias en este frente.

Por ejemplo, la medicación para reducir el colesterol se toma a gran escala, aunque se sabe poco sobre la eficacia de diversos productos y se sabe muy poco, en realidad, sobre qué producto es el más eficaz. Lo mismo es aplicable a los antidepresivos y otros medicamentos que tienen un impacto sobre la salud mental de las personas. Sería una buena idea que se le requiriera a la industria farmacéutica que emprendiera un estudio más extenso sobre la eficacia y los efectos secundarios de sus productos. Es necesario un ensayo independiente en este aspecto.

Todos sabemos que informar a los pacientes sobre los medicamentos es un tema polémico. Cualquiera que vea la televisión estadounidense en la hora de mayor audiencia, puede ver los problemas que esto puede causar. «Solicite a su médico el medicamento X para el cáncer de mama o el medicamento Y para la cistitis.» Hasta ahora en Europa ha estado prohibida la publicidad de medicamentos y, en lo que a mí respecta, así es como debería seguir siendo. No podemos permitir que nadie nos endose un diagnóstico ni nos convenza de tomar un medicamento.

La industria farmacéutica quiere informar a los pacientes sobre sus productos y cree que es el organismo más capacitado para hacerlo. Imagino que ese podría ser el caso perfectamente, pero aquí también es crucial un ensayo independiente. La propuesta legislativa suaviza las normas sobre la circulación de información por Internet y por los medios escritos. Como ha dicho el mismo Comisario Verheugen, es una propuesta moderna y progresista. Debe haber una línea divisoria muy clara entre información y publicidad y los pacientes deberían tener derecho a información fiable. Por esta razón, sería una buena idea recoger información en una base de datos europea junto con información comparativa sobre los efectos y los efectos secundarios de los medicamentos.

La tercera propuesta del paquete refuerza las normas previstas para prevenir que los medicamentos falsos salgan al mercado. Eso es perfecto, porque, como ha señalado mi compañero el señor Bowis, colocar en el mercado medicamentos falsos es un delito grave. El Comisario Verheugen también tiene razón al decir que este fenómeno no es tanto una consecuencia del mercado paralelo como del conjunto de los diferentes mecanismos a los que nos tenemos que enfrentar. En el próximo periodo deberíamos intensificar el debate sobre las ventajas y las desventajas de informar a los pacientes, de los medicamentos falsos y de la seguridad de los pacientes, porque es cierto que aquí estamos tratando con un número de servicios públicos. La industria tiene una responsabilidad, los pacientes tienen cierta cantidad de responsabilidad, pero también la tienen las autoridades.

 
  
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  Carl Schlyter, en nombre del Grupo Verts/ALE. (SV) Sra. Presidenta, quisiera agradecer a la Comisión su declaración. Creo que es bueno que tratemos, por ejemplo, los aspectos medioambientales. La contaminación a través de los productos farmacéuticos es un problema creciente en los tratamientos.

Respecto a la publicidad de los productos farmacéuticos, me gustaría ver las restricciones más duras posibles. Estoy bastante harto de este asunto. Una noche mientras veía la televisión, una cuarta parte de los anuncios eran de productos farmacéuticos sin receta médica. Me gustaría que la Comisión llevara a cabo una evaluación de impacto para ver la amplitud del efecto que ha tenido la publicidad en las ventas de estos productos farmacéuticos. ¿Es sensato que haya tantos anuncios de productos farmacéuticos en la televisión, aunque sean medicamentos sin receta?

En Suecia, tuvimos el ejemplo de la vacuna Gardasil, que apenas cae dentro de los límites de las vacunas sin receta o epidemiológicas. Por tanto, me gustaría que reforzáramos la legislación en esta área.

Respecto a la falsificación de medicamentos, esta probablemente está también conectada con nuestro sistema de patentes actual. Hay una diferencia de precios extremadamente grande. Creo que una solución para dirigir el estudio mejor en la dirección de las necesidades de interés público sería, quizás, introducir un uso mayor de los fondos para conceder premios para los productos farmacéuticos. Por ejemplo, las enfermedades tropicales olvidadas ─por decir un área en la que no hay poder adquisitivo─ podrían obtener medicamentos nuevos. Esto permitiría que se llevaran a cabo investigaciones en la producción de medicamentos para los grupos de la sociedad que no tengan un fuerte poder adquisitivo.

Me gustaría que la Comisión investigara más detenidamente las posibilidades de hacer un mayor uso de los fondos para conceder premios, por el cual una persona que desarrolle un producto farmacéutico nuevo reciba una suma única. La fabricación entonces no necesitaría licencia. Creo que en ciertos casos podría ser un sistema mejor para mejorar las investigaciones y, sobre todo, para eliminar el propósito de los medicamentos falsos. Veo muchas ventajas a ser capaz, desde una posición política, de dirigir las investigaciones hacia la solución del problema de una enfermedad en vez de tratar los síntomas durante 30 años con una medicación que resulta muy lucrativa para las empresas implicadas.

Finalmente, me gustaría comentar algo sobre nanotecnología. Existen nanopartículas en la medicina, pero sabemos muy poco sobre sus efectos toxicológicos. Me gustaría que se introdujeran mejores métodos para investigar la toxicología de las nanopartículas.

 
  
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  Irena Belohorská (NI). (SK) Probablemente muchos de nosotros hablemos sobre la subsidiariedad de la asistencia sanitaria en conexión con el paquete farmacéutico. No obstante, la situación del mercado farmacéutico indica que, para que Europa pueda competir en investigación y desarrollo, así como en la distribución y venta de medicamentos nuevos, se requiere una cooperación mejor y más cercana entre los Estados miembros en este campo.

Los pacientes necesitan estar mejor informados sobre los medicamentos y, por supuesto, sobre sus indeseados efectos secundarios, para que puedan participar en el tratamiento de forma más efectiva. Debido a los fondos limitados para la investigación y el desarrollo farmacéutico en Europa, la industria farmacéutica europea no puede competir con Estados Unidos, Japón o Canadá. Por eso los precios de los medicamentos han estado aumentando de forma desproporcionada en los mercados europeos.

Hemos debatido repetidas veces en el Parlamento Europeo la insuficiente accesibilidad a ciertos medicamentos, por ejemplo a los utilizados para el tratamiento del cáncer o de las llamadas enfermedades raras. Ponemos a los pacientes, que ya se encuentran en una situación difícil, en la posición de mendigos que tienen que encontrar patrocinadores para obtener un tratamiento. El alto precio de muchos medicamentos fuerza al sector sanitario a buscar alternativas más baratas, en otras palabras, medicamentos genéricos. Por desgracia, son estos precisamente los que se falsifican con frecuencia y que a menudo no contienen ninguna sustancia activa más que azúcar y el compuesto de la pastilla.

Los hechos mencionados nos muestran lo importante que es intercambiar opiniones, debatir y posteriormente adoptar un paquete farmacéutico completo que asegure que se trata a los pacientes con medicamentos asequibles y de alta calidad. En este contexto, espero colaborar de forma efectiva con los ponentes designados para partes específicas del paquete en la Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Política del Consumidor. Tengo que coincidir con el Comisario en que son los medicamentos que se venden por Internet los que hacen peligrar enormemente la seguridad de la política farmacéutica.

 
  
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  Anne Ferreira (PSE).(FR) Sra. Presidenta, Sr. Comisario, señoras y señores diputados, siempre me sorprende cuando la Dirección General de Empresa e Industria trata temas de salud. No obstante, al leer las propuestas sobre la información de los pacientes, pronto se hace obvio que, aparte de un matiz o dos, tratan los medicamentos como si fueran cualquier otro producto de consumo.

Sobre este tema, creo que la información que proporciona la misma industria, aparte de las etiquetas y los avisos establecidos por la ley, se llama publicidad y se convierte en un recurso comercial competitivo por la repetición.

Puede que la Comisión presente ciertas disposiciones para definir sus propuestas y puede seguir diciéndonos que son las asociaciones de pacientes las que esperan con impaciencia esas disposiciones. Muchos de nosotros no nos dejamos engañar por el impacto de esta directiva de «información al paciente» y sabemos que no obtendrá ningún beneficio mejorando de verdad la salud de los europeos.

Ya podemos estar seguros de que, si se tuviera que aprobar el texto, el presupuesto de marketing de la industria farmacéutica se dispararía, sin duda a expensas de la investigación. Ya hoy el 23 % de la facturación se dedica a la publicidad y sólo el 17 % a la investigación, y si observamos a Estados Unidos y a Nueva Zelanda, donde ya se permite esta información publicitaria, podemos ver que ha conducido a un incremento del número de prescripciones y de los costes sanitarios, sin ninguna mejora visible en la calidad de la asistencia ni en la salud de los ciudadanos. Que sea una lección para nosotros.

Finalmente, me gustaría concluir diciendo que una solución moderna sería tener más fe en los profesionales de la salud o formarlos mejor para que puedan proporcionar información sobre los tratamientos y los medicamentos prescritos.

 
  
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  Åsa Westlund (PSE).(SV) Sra. Presidenta, Comisario Verheugen, como usted ha dicho, se ha hablado mucho de este paquete antes incluso de que se presentara. Quizá no sea especialmente extraño, ya que los productos farmacéuticos afectan a todo el mundo. Sin embargo, también afectan a empresas poderosas con fuertes intereses así como al uso de los ingresos tributarios.

Yo, personalmente, le pedí a la Comisión que incluyera el efecto de los productos farmacéuticos sobre el medio ambiente en la información proporcionada. Estoy muy satisfecha por que la Comisión lo haya incluido en su propuesta como algo que se puede incluir en la información que se puede proporcionar. Sin embargo, creo, de hecho, que probablemente esta información podría ser obligatoria cuando proporcionara información sobre productos farmacéuticos.

No quiero ver anuncios de productos farmacéuticos que necesitan receta. Por consiguiente, me alegra que la Comisión, según parece, comparta esta opinión. Sin embargo, como la Comisión, creo que los pacientes y el público general deberían tener el derecho a una información sólida y exacta sobre los productos farmacéuticos. Esto ya existe hoy en día en varios casos. En Suecia, por ejemplo, tenemos un sistema llamado FASS. Es importante para que a un ciudadano corriente le sea posible encontrar información fiable rápidamente, particularmente a la vista del hecho de que hay mucha información totalmente engañosa, en especial en varias salas de chat en Internet que son fáciles de encontrar si alguien se halla en una situación vulnerable. Sin embargo, como ha propuesto la Comisión, es necesario que la información se monitorice de forma objetiva para que pueda ser fiable. Es sobre esta parte de la propuesta de la Comisión sobre la que tengo mis dudas. Será extremadamente importante regular cómo pueden y tienen que ser establecidos estos canales de información para que sean accesibles fácilmente y que al mismo tiempo sólo sean accesibles para aquellos que buscan la información, de modo que a la gente que no ha pedido la información no le llegue como publicidad.

También tengo una ligera duda sobre si es realmente necesario tener una normativa completa de este tema a nivel de la UE. Cuando se haya dicho y hecho todo, esta es un área relacionada con los servicios sanitarios y la asistencia médica y que debería ser en gran medida competencia de los Estados miembros. Por tanto, preferiría estar un poco más convencida de que la normativa legislativa de este tema a nivel de la UE era realmente necesaria.

 
  
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  Erna Hennicot-Schoepges (PPE-DE).(FR) Sra. Presidenta, me gustaría hacerle dos preguntas al Sr. Comisario. ¿Pretende encontrar un modo de evitar que esta directiva afecte a una revista que se distribuye gratuitamente en las farmacias alemanas y que fundó sutilmente la industria farmacéutica?

Mi otra pregunta está relacionada con los nombres de los medicamentos en las regiones fronterizas. A menudo los nombres son diferentes a pesar del hecho de que los medicamentos contienen sustancias idénticas. ¿No habría una manera de simplificar las cosas para los que viven en las regiones fronterizas?

 
  
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  Avril Doyle (PPE-DE). - Sra. Presidenta, agradezco la declaración de la Comisión de esta noche y deseo leer más detalladamente el contenido exacto de este paquete.

Hace algunos años llevamos a cabo aquí la revisión farmacéutica. Ésta incluía tanto medicamentos veterinarios como para seres humanos. Me pregunto por qué se han separado ambos en esta fase del proceso. La Comisión será consciente de mi interés durante la legislación sobre residuos máximos, que se introducen en la cadena alimenticia a través de los fármacos veterinarios. He criticado los defectos graves de la Directiva de medicamentos veterinarios desde hace algún tiempo.

¿Podría comentar el Señor Comisario los temas de interacción de los fármacos, terapia multi-fármacos y resistencia a los fármacos en relación al debate de esta noche? A mí, como a otros, me parece que ahora debería haber mucha más información al paciente. Los pacientes no deberían tener que «competir» ─si esa es la palabra─ con lo que hay en Internet, donde a veces hay mucha desinformación. Deberían conseguir de primera mano con sus medicamentos información científica revisada adecuadamente.

Finalmente, también me preocupa que el papel de las empresas farmacéuticas influya en las costumbres de los médicos a la hora de hacer recetas. ¿Podría hacer algún comentario el Señor Comisario, por favor?

 
  
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  Günter Verheugen, Vicepresidente de la Comisión.(DE) Sra. Presidenta, Señorías, en respuesta a los comentarios de la señora Corbey, me gustaría decir antes de nada que di luz verde a la base de datos europea de medicamentos que solo se venden con receta hace varios años. El trabajo en la base de datos va bien y esta estará disponible en un futuro inmediato.

No sólo la señora Corbey, también otros miembros de esta Cámara han preguntado si es posible establecer una distinción clara entre información y publicidad. Permítanme aclarar una vez más que la Comisión se opone totalmente a permitir la publicidad, o como quieran llamarlo, de medicamentos que necesitan receta en Europa. No lo permitiremos bajo ninguna circunstancia. Sin embargo, también tengo que contradecirle cuando usted da la impresión de que no hay ninguna diferencia entre información y publicidad. Cualquiera que diga que no es posible distinguir entre información y publicidad está insultando a miles de periodistas que cada día demuestran claramente en su trabajo en los periódicos, en la radio o en la televisión que hay una diferencia entre información y publicidad. Las normas que redactamos son tan exactas y precisas que no hay lugar para desdibujar las líneas entre información y publicidad. La información debe basarse en datos que ya hayan sido autorizados por la autoridad designada. Tiene que estar autorizada antes de publicarse y está sujeta a unos controles de calidad estrictos. De verdad no entiendo cómo alguien podría creer que esto era publicidad.

El señor Schlyter ha puesto de relieve el tema de las vacunas. Debo aclarar en este punto que, por supuesto, las vacunas no están disponibles libremente. Normalmente las autoridades de la sanidad pública ponen las vacunas a disposición de los ciudadanos corrientes en el contexto de las campañas de información dirigidas a asegurar la mayor densidad de vacunación posible. Así deberían ser las cosas, pero por supuesto que también debe tomarse en cuenta la diferencia entre información y publicidad en el caso de las vacunas. Comparto completamente su opinión a este respecto. El tema de los medicamentos falsos no está relacionado con la propiedad intelectual. Los medicamentos falsos no se producen como resultado de una disputa por la propiedad intelectual. Los medicamentos que se falsifican ya han sido aprobados, lo que significa que se ha resuelto cualquier tema sobre la propiedad intelectual. Los medicamentos falsos se producen por pura codicia. No hay una violación de los derechos de la propiedad intelectual. Es simplemente un acto delictivo. Como mínimo los medicamentos falsos implican daños en el cuerpo, si no intento de asesinato, pero no tiene nada que ver con el tema de la propiedad intelectual.

Me gustaría dirigir su atención a las estadísticas producidas por la Agencia Europea de Medicamentos que ha estado investigando los posibles efectos de la mejora en la información al paciente. En Gran Bretaña, el 5 % de todas las personas ingresadas en un hospital lo están por haber tomado el medicamento equivocado, o en otras palabras, un medicamento al que son alérgicas o que no les deberían haber dado. De todos los pacientes hospitalizados en Gran Bretaña, el 5 % lo fueron porque se habían tomado el medicamento equivocado. Sabemos que en el 50 % de estos casos esto se podría haber evitado si se hubiera informado al paciente sobre la naturaleza del medicamento que le dieron. Sin embargo, esta información no estaba a su disposición. También estoy usando este argumento en respuesta a las autoridades sanitarias de los Estados miembros a los que no les entusiasma el prospecto de los pacientes bien informados porque creen que los pacientes bien informados son exigentes y solicitarán medicamentos más caros. Estas estadísticas muestran que informar a los pacientes puede incluso ahorrar dinero.

En respuesta a la pregunta del señor Hennicot-Schoepges sobre los folletos y revistas que se distribuyen de forma gratuita, no creo que los legisladores europeos puedan impedir que alguien distribuya folletos gratis. Esto ocurre en varios Estados miembros. Sin embargo, la prohibición de la publicidad también se aplica a estas revistas y folletos. Estoy pensando, por ejemplo, en la famosa publicación Apothekenumschau en mi país de origen. A estas publicaciones no se les permite que contengan publicidad sobre medicamentos que necesitan receta.

He mencionado algo sobre el área gris, o en otras palabras, la publicidad subrepticia que ustedes también han mencionado. Sí, existe. Estamos familiarizados con estas prácticas y nuestras propuestas pretenden impedir específicamente esta publicidad subrepticia que se encuentra en varias áreas.

En lo que respecta a las regiones fronterizas, las circunstancias descritas están relacionadas con el hecho de que esencialmente todavía existe la aprobación nacional de los medicamentos. La aprobación europea es la excepción, no la regla. Esto significa que los fabricantes obtienen la aprobación de sus medicamentos en los diferentes mercados de los Estados y nadie puede impedir que registren los medicamentos con nombres distintos. Aquí es donde yace el problema. Si un medicamento recibe la aprobación europea, entonces está disponible en toda Europa, incluidas las regiones fronterizas, bajo la misma marca.

Señora Doyle, no creo que haya una correspondencia de uno a uno en las áreas que estamos debatiendo entre medicamentos para seres humanos y medicamentos veterinarios. Creo que las estructuras son muy diferentes en estos casos. Por ejemplo, los animales no son capaces por sí mismos de informarse sobre los medicamentos. La relación entre demanda y disponibilidad es bastante diferente. Sin embargo, estaré muy contento de seguir estudiando este problema. También me gustaría señalar que en el caso del tema de los residuos publicamos una propuesta hace mucho tiempo, como sabe.

 
  
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  Presidenta. − El debate está cerrado.

 
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