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Procedimiento : 2008/2239(INI)
Ciclo de vida en sesión
Ciclos relativos a los documentos :

Textos presentados :

A6-0013/2009

Debates :

PV 02/02/2009 - 16
CRE 02/02/2009 - 16

Votaciones :

PV 03/02/2009 - 6.7
Explicaciones de voto
Explicaciones de voto

Textos aprobados :

P6_TA(2009)0038

Debates
Lunes 2 de febrero de 2009 - Estrasburgo Edición DO

16. Consecuencias de la reciente crisis en el sector del gas - Segunda revisión estratégica del sector de la energía - Desafío de la eficiencia energética a través de las tecnologías de la información y la comunicación (debate)
PV
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  Presidente. De conformidad con el orden del día, el siguiente punto es el debate conjunto sobre:

– la declaración de la Comisión sobre las consecuencias de la reciente crisis en el sector del gas;

– el informe (A6-0013/2009) de Anne Laperrouze, en nombre de la Comisión de Industria, Investigación y Energía, sobre la segunda revisión estratégica del sector de la energía (2008/2239(INI));

– la pregunta oral a la Comisión (B6-0003/2009) de Vladimir Remek, en nombre de la Comisión de Industria, Investigación y Energía sobre el desafío de la eficiencia energética a través de las tecnologías de la información y la comunicación (O-0115/2008).

 
  
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  Andris Piebalgs, miembro de la Comisión. − Señora Presidenta, quiero empezar felicitando a la Comisión de Industria, Investigación y Energía y a la ponente, señora Laperrouze. Todos ellos han trabajado intensamente para preparar este informe sobre la seguridad de abastecimiento ya durante esta sesión plenaria de febrero del año 2009. Cuando la señora Laperrouze empezó el trabajo, nadie podía haber imaginado que tendríamos garantizado el abastecimiento del gas de Rusia a través de Ucranía, y esto nos obliga a centrar más la atención en los problemas de la seguridad de suministro.

Respecto a la crisis en el sector del gas, ¿cuál es la situación actual? Todos los volúmenes señalados están llegando a su destino, lo que significa que la mayor parte de los consumidores tiene garantizado el abastecimiento de gas. Todavía falta una línea de suministro en Polonia; estamos trabajando en ello. Se trata de una excepción, porque lo suministraba RosUkrEnergo, que ahora ya no participa en el acuerdo, pero también trabajamos para conseguir que se restablezca plenamente el abastecimiento del gas a todas las partes de la Unión Europea que se han visto afectadas por la crisis.

Puesto que el contrato de suministro es para 10 años, podemos considerar que nos ofrece una buena base para que este tipo de situación no se repita en el futuro. Pero también me gustaría subrayar que todos los mecanismos de vigilancia de la UE continúan en funcionamiento, haciendo un seguimiento de los flujos de gas, y es de esperar que en el futuro ya no sean necesarios. He escrito a mis colegas de Rusia y Ucrania para preguntarles cómo debemos proceder con el seguimiento en el futuro, puesto que en mi opinión, si confiamos en el acuerdo y si este es estable, ya no hay necesidad de realizar dicho seguimiento; no obstante, a día de hoy, los mecanismos de vigilancia continúan activos.

Creo que no debemos permanecer inactivos ante este problema de tránsito. Debemos continuar trabajando con ambas partes –con el país suministrador, Rusia, y con el país de tránsito, Ucrania– y debemos asegurar la existencia de una separación entre el abastecimiento de gas a Ucrania y los flujos de tránsito dirigidos a la Unión Europea, y procurar que estos flujos de tránsito tengan también ventajas financieras para Ucrania, aportando ingresos al país y ofreciéndole los tan necesitados beneficios económicos. Continuaremos ocupándonos de este problema, pero básicamente podemos afirmar que la crisis en el sector del gas ha finalizado.

¿Qué lección debemos aprender? Ya hablé de esto en la ocasión anterior, pero la lección es que la Unión Europea es más fuerte de lo que esperábamos. Es cierto que en esta difícil situación los países de la UE han actuado con una sola voz a través de la Presidencia y con el apoyo de la Comisión. Hemos visto muchas muestras de solidaridad por parte de algunos Estados miembros que han ayudando a otros Estados miembros. También hemos visto claramente que el mercado interior ha funcionado donde podía hacerlo. También me ha complacido mucho la respuesta enérgica y coordinada de la industria europea del gas, en primer lugar mostrando una posición común frente a Gazprom, pero, en segundo lugar, creando una propuesta común que podría ser beneficiosa en caso de que no haya un acuerdo permanente entre Rusia y Ucranía.

¿Qué puntos débiles se han revelado? El primero ha sido la falta de infraestructura. Este es muy evidente, y ha sido también en parte la razón por la que el mercado no podía funcionar. El precio del gas y el mercado al contado no han aumentado particularmente, pero esto es simplemente porque en algunas partes de la Unión Europea donde más se necesitaba el abastecimiento de gas no había otras posibilidades de hacerlo llegar.

En algunos casos podía haber habido más solidaridad. También hemos observado otros casos en que no ha habido suficiente transparencia, y sin duda necesitamos un mecanismo de coordinación más enérgico para hacer frente a la crisis.

La revisión estratégica del sector de la energía propuesta por la Comisión el mes de noviembre pasado abordaba cinco ámbitos que la señora Laperrouze y la Comisión de Industria, Comercio Exterior, Investigación y Energía  han tratado con más detalle y con un enfoque más racional. Estos ámbitos son la eficiencia energética; el uso de recursos locales (y me gustaría mencionar que, en 2008, el 43 % de potencia bruta procedía de la energía eólica –es la mayor potencia bruta–, y la eólica es una energía local); las relaciones exteriores, es decir, la labor que realizamos con nuestros colegas; mecanismos de crisis, e infraestructura.

Creo que un punto importante al que la Comisión todavía dedicará mucho más esfuerzos es el llamamiento que se hace en este informe a favor de la consolidación de actividades en diferentes ámbitos, porque realmente hemos llevado a cabo muchas actividades sobre la aplicación del conjunto de medidas relativas a la energía y el cambio climático, sobre la tecnología, sobre las relaciones exteriores y sobre el mercado interior. Pero es muy importante ver cómo podemos consolidarlas, y qué pasos adicionales, si procede, debemos dar.

Terminaré con una propuesta concreta elaborada por la Comisión, muy relacionada con este asunto, pero también con la crisis económica general a la que nos enfrentamos. Es la parte del paquete de medidas de recuperación que se refieren a la energía.

Hay tres temas en los que proponemos que se recurra a la financiación. La cantidad de 3 500 millones de euros son para infraestructura: no se destinan a prestar apoyo cada proyecto individual sino a aumentar la diversificación del fluido de gas procedente del sur, del oeste y del este, y para intentar obtener una combinación de fuentes de abastecimiento de gas equilibrada y sostenible.

Respecto a la electricidad, los puntos más débiles son el aislamiento de los países del Báltico y de la Península Ibérica.

Hay también dos cuestiones que a veces se consideran un lujo, pero que en mi opinión son muy importantes: la energía eólica en el mar –es crucial que contemos con apoyo público para los proyectos en curso– y la captura y el almacenamiento de carbono (CAC). Son dos cuestiones absolutamente necesarias para alcanzar nuestros objetivos relativos al cambio climático, pero también proporcionarán un impulso muy necesario a la industria europea para que pueda desarrollar la tecnología que podría utilizarse en el futuro.

Es decir, que estamos examinando una combinación de objetivos de seguridad de abastecimiento, objetivos tecnológicos y también objetivos de recuperación europea. Creo que esta es la propuesta adecuada. El volumen de la financiación no es elevado, pero creo que se mueve en la dirección adecuada y el público en general debe involucrarse para reforzar la seguridad de abastecimiento en la Unión Europea.

 
  
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  Anne Laperrouze, ponente. − (FR) Señora Presidenta, señora Comisaria, Señorías, nuestros debates sobre la segunda revisión estratégica del sector de la energía han estado marcados por esta nueva crisis del abastecimiento del gas entre Rusia y Ucrania. Esta crisis ha sacado a la luz deficiencias, la fragilidad de las interconexiones y la dificultad de la Unión Europea para reaccionar y hablar con una sola voz.

Se ha puesto de manifiesto, por tercera vez, la necesidad de una política energética común. No obstante, debo decir –y nuestra Comisaria acaba de recordarlo– que ahora podemos constatar progresos y más cooperación y solidaridad entre los Estados miembros; esperanzas, por la tanto, de una solución que nos permita resolver estas crisis.

Quiero dar las gracias a los diputados que han contribuido a enriquecer este informe, redactado a gran velocidad, pues se nos informó de la comunicación en noviembre. No detallaré ahora todo lo que hemos expuesto en esta resolución; en lugar de ello, les señalaré tal vez los mensajes que la Comisión de Industria, Investigación y Energía ha querido transmitir con ella.

El contexto es el siguiente: la presión del cambio climático se intensificará, la seguridad de abastecimiento de la Unión Europea se está viendo amenazada por crisis cada vez más graves y frecuentes, y su competitividad puede resultar dañada. Esto implica la necesidad de modificar nuestro enfoque del consumo y el uso de la energía dentro de la UE, de modificar nuestro enfoque con respecto a nuestros recursos energéticos, y de permitirnos explotar esta considerable fuente de puestos de trabajo que existe en el sector de la energía; puestos de trabajo tan cruciales en el contexto de crisis económica que estamos atravesando.

¿Qué proponemos? A corto plazo: promover la visión 3x20 para 2020 del conjunto de medidas referentes a la energía y el cambio climático para convertirla en política energética europea. Es una acción conjunta a varios niveles –mundial, europeo, nacional y local–, lo que significa que las prioridades principales que hemos indicado son, por supuesto, el ahorro de energía, la eficiencia energética y el desarrollo de energías renovables, pues el potencial de la Unión Europea en este ámbito es considerable. En particular, el objetivo del 20 % de eficiencia energética debería ser vinculante.

En segundo lugar, la seguridad de abastecimiento de la Unión Europea deberá mejorarse mediante la inversión en las redes y, en particular, en las interconexiones. La solidaridad entre los Estados miembros implica que las redes deben abastecer a las regiones aisladas y dependientes de un único suministrador. Esto también significa que deberá revisarse la directiva sobre la seguridad de abastecimiento de gas para convertirla en un instrumento europeo de gestión de las crisis. Mejorar la seguridad de abastecimiento también significa reforzar y estructurar el diálogo con los países de tránsito y los países productores. Se deben fomentar estas relaciones de interdependencia energética, particularmente con Rusia y con la región del Mediterráneo.

En tercer lugar, tener un mercado interior es un factor fundamental para la seguridad de abastecimiento. Pero, ¿cómo puede un Estado miembro abastecerse a través de otro Estado miembro si las interconexiones son débiles o inexistentes?

En cuarto lugar, tenemos que identificar las mejores prácticas a nivel internacional. A este respecto, debemos reforzar los intercambios de información con Japón y los Estados Unidos –California, en particular– pero no nos engañemos, nuestras relaciones con estos países consumidores de energía se basan tanto en la cooperación como en la competencia, especialmente en lo referente a las tecnologías energéticas.

A continuación está el largo plazo, que es muy importante. Se trata de prever el futuro del abastecimiento de energía de la Unión Europea. Por poner un ejemplo, durante el período 2010-2020 deberíamos ser capaces, basándonos en situaciones hipotéticas, de elaborar hojas de ruta para el abastecimiento de la UE en 2050. Para ello, se deben fijar objetivos ambiciosos con respecto a la lucha contra el cambio climático. Nuestra comisión propone una reducción de CO2 del 60 % al 80 % –pero tal vez en el futuro de al menos el 80 %–, así como un incremento del 35 % en eficiencia energética y una cuota del 60 % en energías renovables como objetivos para el 2050.

Nuestro Parlamento exige que esta hoja de ruta prevea la evolución de la cuota de las diferentes fuentes de energía para que se puedan planificar inversiones en medios de producción, interconexiones e investigación y desarrollo.

En la combinación de fuentes de energía para el año 2050, la Comisión de Industria, Investigación y Energía ha confirmado la cuota de energía nuclear, así como la de las otras fuentes de energía, tales como las energías renovables, así como el deseo de desarrollar medios de almacenamiento de energía y de utilizar energía solar, que es un recurso infinito.

 
  
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  Vladimír Remek, autor. (CS) Señora Presidenta, Señorías, ustedes ya tienen el texto de la pregunta planteada a la Comisión sobre la solución de los problemas de eficiencia energética mediante el uso de las tecnologías de la información y de las comunicaciones (TIC), así que permítanme añadir un par de comentarios. Quisiera agradecer a todos los ponentes alternativos y a los otros miembros los esfuerzos que han realizado, que han aportado un amplio abanico de ideas a la versión definitiva de la resolución que plasma la pregunta planteada a la Comisión. Al final se logró encontrar una solución de compromiso para las casi 90 enmiendas propuestas y el documento fue aprobado por unanimidad por la Comisión de Industria, Investigación y Energía.

Este no es más que el inicio de nuestros esfuerzos para mejorar la eficiencia energética mediante las TIC. Tal vez, en el otoño del año pasado, teníamos la impresión de que realmente estábamos preparando una revisión y una estrategia de futuro. Los sucesos de las últimas semanas nos han puesto ante nuevas realidades. Tanto la crisis financiera como la interrupción del abastecimiento de gas en algunos Estados miembros de la UE, como ya se ha dicho, han demostrado la necesidad de adoptar todas las medidas necesarias para abordar los desafíos energéticos lo más rápidamente posible. Lo mismo se puede decir de la necesidad de mejorar la eficiencia energética (el uso eficiente de la energía) con la aplicación más amplia posible de las TIC. Es más que evidente que sin la aplicación prudente y –quiero insistir– y lo más amplia posible de estas tecnologías, no alcanzaremos nuestros objetivos de reducción del consumo de energía ni de limitación de los efectos perjudiciales del cambio climático.

Con la ayuda de centros especializados, institutos de investigación, representantes de importantes sectores industriales y autoridades estatales de los Estados miembros de la Unión, hemos intentado elaborar un mapa de la situación del uso de las TIC que nos permita mejorar el diagnóstico energético. No debemos permitir que ningún intento de reducir la demanda de energía socave las aspiraciones de la Unión Europea de mantener la competitividad y un desarrollo económico sostenible. De ningún modo podemos recurrir a la vía extrema de «ahorrar a cualquier coste».

Es cierto que reducir la demanda de la energía es uno de los modos más efectivos de limitar las emisiones de gases de efecto invernadero. No obstante, también barajamos conceptos como redes inteligentes, edificios inteligentes y medición más eficiente del consumo de energía. Estamos hablando de la aplicación de las TIC en el transporte y en la construcción, de limitar la circulación de mercancías, de sistemas más eficientes de iluminación y de soluciones como la nanotecnología, por ejemplo. En suma, es difícil encontrar un sector en el que la eficiencia energética no pueda mejorar con ayuda de los avances en las TIC. Al preparar el documento, simplemente confirmamos que todos nuestros intentos de abordar las demandas de energía en la Unión Europea están muy entrelazados y están muy relacionados entre sí. Como resultado de ello, el apoyo que nosotros, en nuestra calidad de diputados al Parlamento Europeo, hemos ofrecido al proyecto Galileo se verá reflejado en un transporte eficiente, circulación de bienes y personas, etc., etc.

Me satisface mencionar que en la UE ya tenemos más de un ejemplo de aplicación satisfactoria de las TIC para obtener un uso más eficiente de la energía. Es bueno que se hable de la necesidad de hacer públicos estos ejemplos para motivar al público en general. Sabemos básicamente qué es lo que hay que hacer. Sólo se trata de convertir las palabras en acciones. De otro modo, los ciudadanos de los Estados miembros perderán confianza. Muchos, lamentablemente, nos ven más como un club burocrático de debates que como una institución capaz de ayudarles a superar obstáculos y a mejorar sus vidas.

Estas palabras se aplican a la política energética en general, tal como ha sido abordada en su informe por la señora Laperrouze. Yo fui el ponente alternativo del documento en la segunda revisión estratégica de esta política y quiero agradecer a la señora Laperrouze su excelente labor con la que ha conseguido finalmente una solución de transacción para su informe. El resultado es más realista y persuasivo que el texto original. Como era de esperar, la proximidad de las elecciones al Parlamento Europeo ha provocado la aparición de un cierto grado de populismo dirigido a los votantes. Han surgido grandes ambiciones y a los ciudadanos les gusta oír hablar de ellas. No obstante, su realización queda en muchos casos más allá de las fronteras de la realidad. Sí, todos desearíamos poder satisfacer las demandas energéticas exclusivamente por medio de fuentes renovables. Sería ideal. Sin embargo, personalmente, yo recomendaría realismo. Esto mismo puede decirse del intento de imponer en el documento una pasmosa reducción del 80 % de las emisiones en el año 2050, en vez de un objetivo más realista entre el 50 % y el 80 %.

Los enemigos de la energía nuclear están otra vez intentando excluir del conjunto de la combinación de fuentes de energía esta fuente de emisiones cero, que reviste una importancia vital para Europa. Debe quedar perfectamente claro para todos aquellos que no se limitan a seguir el discurso de moda y explotar el miedo a la energía nuclear que de ningún modo podemos vivir sin ella. Deberemos invertir en una nueva generación de centrales eléctricas nucleares, almacenamiento seguro y reutilización de combustibles y fusión nuclear. Me parece sensato que el informe apoye esencialmente la inclusión de la energía nuclear en la combinación de fuentes de energía. Por ultimo, es importante, desde mi punto de vista, intentar mejorar la integración de las redes energéticas, por ejemplo con los países bálticos. Durante años se ha tenido arrinconados a estos Estados a base de meras promesas. También valoro positivamente que se haya expuesto aquí de nuevo la idea de mejorar la coordinación en el uso de las redes de transmisión, utilizando quizás, si así lo deseamos, algún tipo de sistema de control centralizado.

 
  
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  Viviane Reding , Miembro de la Comisión. − Señora Presidenta, antes que nada permítame dar las gracias al señor Remek y a la Comisión de Industria, Comercio Exterior, Investigación y Energía por haber trabajado tanto en un tema que reviste la máxima importancia, porque es cierto que mediante las TIC podemos contribuir en gran medida a combatir los problemas climáticos y a alcanzar una reducción de 20 % tanto en el consumo como en las emisiones.

Es un enorme desafío, lo sabemos, pero no es insuperable, y sólo podrá alcanzarse si aprendemos a utilizar bien las TIC. Por eso la Comisión no está hablando sino actuando, como explicaré a continuación.

En primer lugar, hemos trabajado en una comunicación sobre una estrategia integral para abordar nuestros problemas energéticos y climáticos con ayuda de las tecnologías de la información y de las comunicaciones. Esta estrategia irá acompañada de una recomendación en la que fijaremos las tareas, los objetivos y el calendario de actuaciones en el sector de las TIC, las medidas adoptadas por las partes interesadas y los Estados miembros. Estas actuaciones pretenden acelerar la adopción de las TIC como un elemento que nos permitirá hacer frente a las demandas de energía de nuestros hogares, nuestras empresas y de nuestra sociedad en su conjunto.

Ahora bien, ¿a qué nivel? En el primer nivel se encuentran, por supuesto, los propios productos de las TIC. Su huella de carbono reviste la máxima importancia, y yo sé que la industria está trabajando en este aspecto. Esperamos que este objetivo se alcance invirtiendo en investigación.

El segundo nivel son las TIC como elemento posibilitador en general y en todos los sectores económicos. En este punto necesitamos incentivos para cambiar el comportamiento –como ha dicho la ponente, «pensar de otro modo»–, pero eso sólo sucederá en los gobiernos, en las administraciones, en las empresas y también entre los ciudadanos, si comprenden el potencial de ahorro que pueden obtener. Por ello, debemos medir lo que ahora tenemos y lo que hacemos mejor. Si no hacemos mediciones, no obtendremos resultados, y por eso necesitamos un punto que nos sirva de referencia para medir las mejoras realizadas.

El reto de la medición y la cuantificación será un elemento esencial de nuestra propuesta.

También será una parte esencial de esta propuesta el paso de los resultados de las investigaciones a la innovación y a los resultados prácticos. Por supuesto, empezamos con la investigación. Los programas de financiación de IDT de la Comisión también pretenden explotar este potencial en los sistemas y en las infraestructuras de los servicios.

Los ámbitos en los que se prevé obtener los mejores resultados son la distribución de electricidad, los edificios, la logística de los transportes y el alumbrado. La ponente tiene razón: se precisa la participación intersectorial en estos proyectos. Por eso también hemos puesto en marcha proyectos de investigación intersectorial y hemos trabajado muy de cerca con la industria para reducir el tiempo entre investigación y desarrollo e innovación. Por ello, en nuestros programas de innovación, hemos defendido la demostración y la validación de nuevas soluciones y tecnologías en escenarios reales para agilizar su puesta en marcha.

La reducción de la huella de carbono de los productos de las TIC también forma parte de esta investigación. Respecto a la financiación, hasta ahora hemos invertido más de 4 000 millones de euros en esta iniciativa. En el plan de recuperación propuesto por la Comisión, las asociaciones públicas y privadas en el ámbito de I+D ocupan un lugar privilegiado en el programa, y una de las tres iniciativas que proponemos son los edificios energéticamente eficientes, un ámbito en el que, por supuesto, las TIC desempeñarán un papel primordial.

Uno de los proyectos piloto que ahora se está poniendo en funcionamiento es el sistema de transporte inteligente. Ya hemos invertido mucho en sistemas de inteligentes para automóviles y ahora estamos avanzando hacia el siguiente nivel, que es la relación entre el automóvil y la carretera y las señales de tráfico. Coincido con la ponente en que será muy importante que tengamos nuestro propio programa de satélite para funcionar con mayor eficiencia a este respecto.

 
  
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  Giorgos Dimitrakopoulos, ponente de opinión de la Comisión de Asuntos Exteriores. (EL) Señora Presidenta, deseo felicitar a la señora Laperrouze y darle las gracias por la cooperación de la que hemos disfrutado durante todo este tiempo. En nombre de la Comisión de Asuntos Exteriores, les anunciaré algunas de las propuestas básicas que hemos hecho llegar a la señora Laperrouze.

En primer lugar, debería haber una política exterior común europea de energía, con el acento puesto en la seguridad de las fuentes de energía y las rutas de la energía. En un momento en que todas las batallas se centran en las fuentes de energía, todos comprendemos la importancia de esta propuesta.

En segundo lugar, debemos profundizar nuestras relaciones con otros países, ante todo con los países productores de energía, pero también con los países por los que transcurren las rutas de la energía; es decir, los países de tránsito.

En tercer lugar, necesitamos una nueva generación de disposiciones vinculantes de interdependencia energética. Estas disposiciones revisten suma importancia, especialmente en las negociaciones que llevamos a cabo con otros países y, en particular, por ejemplo, pues es un tema de actualidad, en las negociaciones que llevamos a cabo con Rusia sobre un nuevo acuerdo que sustituya al de 1997.

Nos hemos referido a la lucha por las fuentes de energía, una cuestión importante que nos ha llevado a diferenciar entre las fuentes de energía y las rutas que sigue la energía para llegar hasta nosotros. Hay muchos proyectos importantes en este momento. Quiero mencionar el proyecto South Stream, el interconector de gas Turquía-Grecia-Italia, el gasoducto Nabucco y debo, claro está, mencionar la región del Mar Caspio, sobre la que debatimos tantas veces. Tengo aquí un mapa del Mar Caspio y creo que, cuando hablamos de la región, debemos incluir a todos sus integrantes, incluidos Azerbaiyán y Turkmenistán; debatiremos esta cuestión mañana o pasado mañana en el Parlamento Europeo, pero quiero recordarles la importancia de Turkmenistán y, por último, claro está, de Irán.

 
  
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  Romana Jordan Cizelj, en nombre del Grupo del PPE-DE. − La energía es una de las necesidades vitales básicas. No obstante, hace tiempo que la humanidad dejó de contentarse con unas meras condiciones básicas de vida; también nos hemos esforzado por alcanzar la clase de desarrollo que hace que nuestras vidas sean más fáciles. Es esta razón la energía sigue las tendencias económicas de toda sociedad.

No obstante, hace muy poco tiempo que hemos empezado a contemplar la prosperidad de la persona desde una perspectiva más holística, y ya no la medimos solo en función de su poder adquisitivo. De ahí que, en lo que respecta a la energía, necesitemos alcanzar el equilibrio adecuado entre la seguridad y la fiabilidad de los suministros, la protección medioambiental y las medidas para mitigar los efectos del cambio climático, y la competitividad. Nuestro grupo político promueve estos tres objetivos como piedra angular de la política energética europea común y, en este sentido, acogemos con beneplácito el informe Laperrouze.

El cambio climático y los problemas que hemos sufrido durante el mes de enero con la transmisión de gas ruso hacia Europa dan testimonio de la importancia de la diversidad cuando se trata de la política energética común. La Unión Europea debe poner en marcha proyectos que refuercen nuestra infraestructura energética lo más pronto posible, con el fin de facilitar la importación de suministros a lo largo de diferentes rutas. A este respecto, debemos asegurarnos de que podemos importar gas tanto de diferentes países de tránsito como de diferentes países exportadores de energía. La puesta en práctica del proyecto Nabucco reviste, en este sentido, una importancia excepcional.

Además, debemos enriquecer nuestra combinación de fuentes de energía. Esencialmente, debe incluir una proporción más elevada de fuentes de energía que no produzcan emisiones de gases de efecto invernadero, es decir, tanto las fuentes de energía renovables como la energía nuclear. Tampoco podemos dejar totalmente de lado el carbón, pero debemos asegurarnos de que utilizamos las mejores tecnologías posibles, como las que posibilitan la captura y el almacenamiento de carbono.

Quiero subrayar que la utilización eficiente de la energía es nuestra tarea prioritaria. No obstante, numerosos estudios han demostrado que necesitamos invertir nuestro potencial financiero, intelectual y creativo en capacidades de generación y transmisión. Incluso con todas las medidas que he mencionado, no podremos reducir todavía a cero la dependencia de las importaciones, al menos durante un tiempo. Para reducir al mínimo los problemas asociados a la importación de energía, debemos formular una política energética exterior efectiva. Por esta razón, me gustaría que se aprobara el Tratado de Lisboa, de modo que todos los obstáculos institucionales que impiden la formulación de políticas exteriores puedan ser eliminados.

Y me refiero concretamente a Irlanda, y esperamos que el pueblo irlandés resuelva este problema. Sin embargo, nuestras expectativas de una política energética exterior común serán más realistas si tomamos medidas concretas en los ámbitos que ya hemos definido como parte de la política energética común. Opino que deberíamos adoptar el tercer paquete de medidas de liberalización del gas y la electricidad en esta misma legislatura, conjuntamente con unas normas de mercado uniformes para toda la Unión.

Para concluir, permítanme exponer mi opinión sobre las enmiendas presentadas. Creo que la calidad del informe Laperrouze elimina la necesidad de enmiendas substanciales. Los objetivos a largo plazo, que alcanzaremos mediante el paquete 20-20-20 y que tanto el Consejo Europeo como el Parlamento Europeo han apoyado, deben permanecer inalterados. Nuestro grupo político no apoyará ninguna enmienda que persiga reducir la diversificación de las fuentes de energía, pero sí apoyaremos aquellas enmiendas que persigan incrementar el número de rutas de abastecimiento y mejorar la seguridad energética en la Unión.

Finalmente, desearía felicitar a la ponente por su excelente informe y agradecerle su cooperación..

 
  
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  Mechtild Rothe, en nombre del Grupo del PSE.(DE) Señora Presidenta, señora Comisaria, señor Comisario, Señorías, permítanme expresar mi agradecimiento a la ponente, Anne Laperrouze, por su excelente colaboración. Hago también extensivo mi agradecimiento al personal de las secretarías por su inestimable contribución.

Con el telón de fondo de la última crisis del gas, la segunda revisión estratégica del sector de la energía llega en el momento preciso. La seguridad de abastecimiento y la solidaridad entre los Estados miembros deben desempeñar un papel central en la política energética europea. Estoy convencida de que la respuesta a las exigencias contenidas en este informe a favor de una mayor diversificación de los corredores de transporte de gas comportaría una clara mejora. Además, antes de que finalice este año, la Comisión debe presentar una propuesta de revisión de la Directiva del gas de 2004 para incorporar planes de emergencia nacionales y para la Unión Europea, vinculantes y efectivos.

Sin embargo, como miembros del Grupo Socialista en el Parlamento Europeo, concedemos una importancia fundamental al deber de los Estados miembros de la UE de prestar especial atención, incluso en épocas de normalidad, a los consumidores más vulnerables de la sociedad, es decir a aquellos que son víctimas de la penuria energética. Todavía faltan estrategias nacionales para afrontar este problema. Esta es la razón por la que mi grupo ha presentado una enmienda adicional solicitando a los Estados miembros que hagan esfuerzos de verdad para tratar este problema.

El informe destaca la particular importancia del ahorro de energía y de la eficiencia energética. Las formas más eficientes y rentables de mejorar la seguridad de abastecimiento son claramente el incremento de la eficiencia energética y el ahorro de energía. Al mismo tiempo, debemos fijarnos objetivos ambiciosos y realistas para el abastecimiento de energía en Europa en el futuro. Me complace ver que avanzamos en esta dirección, por ejemplo pidiendo que se fije como objetivo una cuota del 60 % de energías renovables en nuestra combinación de fuentes de energía para el año 2050. El informe también subraya la especial importancia de las iniciativas locales en la búsqueda de una política adecuada en los ámbitos de la energía y el clima. El «Pacto de los Alcaldes» desempeñará un papel clave a este respecto, pero también es importante apoyar otros planteamientos similares, como la idea de un «Pacto de las Islas». No obstante, la idea fundamental es que nuestros objetivos serán difíciles de alcanzar sin inversiones en la infraestructura de redes energéticas y una mayor liberalización del mercado interior. Necesitamos un mercado único energético que funcione en términos de competencia leal, con acceso libre a las redes e igualdad de derechos de distribución para todos los productores. Las próximas semanas serán cruciales en este sentido. Lo que necesitamos es la creación y el desarrollo de una red eléctrica inteligente que incluya centrales de energía combinadas basadas en las TIC y una producción descentralizada de la energía. Esta es la única forma de canalizar eficazmente las fuentes de energía hacia los ámbitos en los que se necesitan realmente. Necesitamos una «superred» que aproveche y conecte el enorme potencial de las regiones del Mar del Norte, del Báltico y del Mediterráneo.

No obstante, el aspecto del informe que resulta insostenible es su petición a la Comisión de que elabore una hoja de ruta específica para las inversiones nucleares. Por esta razón mi grupo ha presentado una enmienda que subraya claramente nuestro interés común en la seguridad nuclear a la vez que subraya que el hecho de que los Estados miembros inviertan o no en energía nuclear debe continuar dejándose a la decisión de su propia soberanía. Mi opinión personal es que no necesitamos energía nuclear.

 
  
  

PRESIDE: MAREK SIWIEC
Vicepresidente

 
  
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  Graham Watson, en nombre del Grupo ALDE Señor Presidente, la revisión energética del año pasado fue una actualización oportuna, y felicito a Anne Laperrouze por su riguroso informe al respecto.

Las cuestiones planteadas son altamente complejas, pero podemos resumirlas del siguiente modo: Europa necesita una política energética que nos proporcione recursos energéticos sostenibles, asequibles y seguros. Sostenibles, poniendo fin a nuestra dependencia umbilical de los combustibles fósiles que asfixian el planeta; asequibles, garantizando un coste estable y realista a los consumidores; y seguros, liberando a los ciudadanos europeos de la dependencia de suministradores poco fiables o monopolísticos.

El próximo viernes, un grupo de Comisarios se reunirá con el Primer Ministro Putin y su equipo de ministros. La energía está en el programa, y nuestra representación debe dejar claro que no toleraremos que una disputa entre Rusia y Georgia derive en una crisis del sector del gas europeo en pleno invierno. Se deben buscar garantías, pero también se debe advertir. Esto ha sucedido antes, y no debe volver a suceder.

Básicamente ha llegado la hora de realizar una nueva evaluación de los suministros de energía de Europa. Esta opinión es compartida por miembros de todos los grupos en esta Cámara, que deben unirse para liderar la acción que la haga realidad. Esta es la razón por la que esta semana un pequeño grupo de diputados, incluido el señor Hammerstein, que intervendrá más tarde, distribuiremos un panfleto intergrupos titulado: Making the Green Energy Switch at a Time of Crisis.

Estoy agradecido a todos los diputados que han contribuido con sus ideas, y estoy sorprendido por el grado de consenso que existe. Hay el deseo, en esta Cámara, de trabajar rápido, trabajar juntos, en búsqueda de una solución duradera para la crisis energética de Europa, y debemos aprovechar este impulso.

De todos los posibles planes para inaugurar una nueva era de la energía, cabe destacar uno: se trata de la superred, o DESERTEC. La Presidencia francesa lo ha citado como un posible proyecto operativo para nuestra nueva Unión Europea para el Mediterráneo. Varios diputados, entre ellos Rebecca Harms, visitaron recientemente el sur de España para ver la tecnología en funcionamiento: la energía solar termodinámica del norte de África y los territorios soleados del sur de Europa que recogen energía solar generan el equivalente de un millón y medio de barriles de petróleo por kilómetro cuadrado al año. Transportada mediante cables eficientes de corriente continua de alta tensión, esta energía podría introducirse en una superred europea que recogiera energías renovables procedentes de todo el territorio de la Unión Europea: energía mareomotriz de las regiones costeras, energía eólica y generada por el oleaje del ventoso noroeste de Europa, energía geotérmica y de biomasa de allí donde surja.

Inicialmente, esto supondrá costes. El Centro aeroespacial alemán estima que la construcción costaría 45 000 millones de euros, pero también afirma que la reducción del coste de la energía durante los próximos 35 años para los consumidores superaría con mucho esta cantidad, y la inversión crearía miles de puestos de trabajo.

Se trata de un proyecto audaz para un futuro energético sostenible, asequible y seguro. Este es el futuro energético que Europa debe defender.

 
  
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  Antonio Mussa, en nombre del Grupo UEN.(IT) Señor Presidente, Señorías, me gustaría transmitir mi más sincero agradecimiento a la señora Laperrouze por su trabajo, con el cual coincido en gran medida. No obstante algunos aspectos me producen cierta perplejidad, quizás a causa de una confianza excesiva en las evaluaciones de la Comisión.

Primeramente, pienso que la tendencia predicha de la demanda de gas es restrictiva. Si este fuera el caso, temo que tendría un impacto negativo en las fuentes de financiación de los proyectos. Con respecto a la infraestructura, los proyectos pertinentes se encuentran en diferentes fases de desarrollo. Más que redefinir su orden de prioridad de un modo abstracto ignorando gravemente la región mediterránea, sería preferible, creo, volver a evaluarlos en función de los tiempos de desarrollo, la estructura financiera, los suministros disponibles y la relación entre el apoyo público y el compromiso privado.

Después, la señora Laperrouze, recomendaba diversificar las fuentes y rutas de abastecimiento. Un ejemplo es el corredor meridional. En relación con estas cuestiones, considero que hace falta un enfoque programático dividido en diferentes fases. De hecho, en el caso del Caspio, sólo el gas de Azerbaiyán estará disponible en la primera fase. El acceso a otros países se producirá en la segunda fase, lo que hará el mercado más complejo en los aspectos políticos, normativos y de infraestructura. La propuesta de la Comisión relativa a la cooperación para el desarrollo de la región del Mar Caspio puede resolver estos problemas, si este proyecto se ocupase, entre otros asuntos, de facilitar el desarrollo de la infraestructura que falta.

El penúltimo aspecto es que no hay duda de que los mecanismos de solidaridad son fundamentales para la política energética de la Unión, también en relación con el Tratado de Lisboa. Pero sería aconsejable, en favor de la viabilidad de estas medidas, evitar, además de otras posibles distorsiones, procedimientos excesivamente onerosos.

Finalmente, quiero referirme a las relaciones exteriores. Dejando de lado el papel de la Carta de la Energía, la ampliación de la Comisión de la Energía, en particular para incluir los países de tránsito y el ámbito de la energía renovable, es un objetivo importante.

 
  
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  Rebecca Harms, en nombre del Grupo Verts/ALE.(DE) Señor Presidente, Señorías, a pesar de la buena atmósfera de trabajo en la que ha tenido lugar la segunda revisión estratégica del sector de la energía, lamento decir que no hemos conseguido introducir en la propuesta de la Comisión las correcciones que yo consideraba necesarias.

En mi opinión, el título «revisión estratégica del sector de la energía» tiene fuertes connotaciones de construcción de futuro. No obstante, si examinamos esta revisión, debemos concluir que está fuertemente anclada en el pasado. El núcleo de este plan estratégico –y me temo que en el informe Laperrouze tampoco se hace constar– es la antigua combinación energética de carbón y energía nuclear y, de hecho, hay otra vez grandes expectativas con respecto al pilar nuclear.

Me pregunto, Comisario Piebalgs, qué ha sucedido con las propuestas que usted nos presentó al inicio de esta legislatura, cuando usted nos dijo que deben controlarse los grandes riesgos asociados con la energía nuclear, que el problema de los residuos nucleares, la financiación de la clausura de instalaciones y todas estas cuestiones debían estar resueltas antes de que la Comisión adoptara cualquier medida hacia el desarrollo de la energía nuclear. Ninguna de estas cuestiones ha sido resuelta, y aún así la Comisión está ahora poniendo en marcha esta ofensiva pronuclear. El hecho de que una de las mayores debacles en la historia de la industria nuclear de Europa occidental esté teniendo lugar ahora mismo en Finlandia, que la cantidad objeto de controversia entre la compañía eléctrica finlandesa y Areva ya haya llegado a los 2 400 millones de euros, ya que han surgido numerosos costes adicionales en Olkiluoto, todo esto no parece preocuparle lo más mínimo. Yo me pregunto cuál es el sentido de este nuevo impulso de inversión en un sector que, a pesar de recibir durante décadas fondos públicos –muchísimos más de los que se han invertido en el resto de sectores–, está produciendo otra vez un desastre como este. Me gustaría saber si realmente está usted convencido de todo esto o si hay alguien detrás moviendo las piezas.

En mi opinión, esta combinación de energía del carbón y energía nuclear es precisamente la estrategia que ha llevado la política energética de la Unión Europea a un callejón sin salida. Ya he hablado bastante de la energía nuclear, pero el uso antieconómico de los combustibles fósiles –otro punto que la revisión no aborda en ningún momento– también ha contribuido al desastre actual, y los ajustes esenciales a esta caduca estrategia de antaño no se contemplan en esta revisión.

En las deliberaciones sobre el informe de la señora Laperrouze, mi grupo planteó unas prioridades claras, entre los que no figuraba la energía nuclear, pero también intentamos aportar cambios en otros ámbitos. Queríamos que el objetivo de una reducción del 20 % del consumo de energía primaria fuera vinculante de una vez por todas. Esto no ha sucedido. Esperamos una propuesta realista para el desarrollo de la «superred», o sea una red que sea capaz de generar realmente grandes volúmenes de energía a partir de fuentes renovables en el Mar del Norte, en otras regiones costeras o en las regiones desérticas del sur. Ni en el informe ni en la propuesta de la Comisión se habla de todo esto.

También creemos que fue un gran error dejar el ámbito del transporte fuera de este proceso de planificación estratégica de la energía, porque nosotros –igual que ustedes– queremos liberarnos de la dependencia del petróleo. Ustedes han decidido que las cuestiones de transporte deben debatirse por separado, pero en nuestra opinión este tema debería ser uno de los puntos centrales de la planificación estratégica de la energía.

Diversificar los suministros de gas está muy bien, y es algo que sin duda debemos hacer, pero también deberíamos esforzarnos para garantizar de una vez por todas que el gas se utilice de forma eficiente, ya que, de lo contrario, la diversificación no nos servirá de nada.

Me sorprendió negativamente la semana pasada enterarme de que el plan de recuperación de la Comisión Europea está volviendo a todas estas distorsiones estratégicas y adoptando el mismo enfoque retrógrado que esta revisión estratégica del sector de la energía. Debo anunciar en nombre de mi grupo que no apoyaremos el informe Laperrouze ni la revisión estratégica del sector de la energía y que intentaremos, en el contexto del plan de recuperación, presentar argumentos a favor de la sostenibilidad y del sentido común.

 
  
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  Esko Seppänen, en nombre del Grupo GUE/NGL.(FI) Señor Presidente, señora Comisaria, señor Comisario, «solidaridad» es una palabra muy bonita. Generalmente pertenece al vocabulario de la izquierda. No se debería exigir solidaridad únicamente en nombre de la política de oposición a Rusia y a Grazprom, sino también para impedir la penuria energética general. La energía también se necesita en forma de electricidad y de calefacción para las personas pobres.

El problema principal de la estrategia energética europea es que no se elaboró partiendo de cero sino que está arraigada en la geografía, la historia y la economía energética de cada país. Si hay una estrategia común y sus estructuras se armonizan, significará que hay vencederos y perdedores. Hay países que se están viendo obligados a abandonar unas estructuras suficientemente probadas en nombre de la solidaridad. Eso no es solidaridad.

La armonización de las redes eléctricas también implica armonizar el precio de la electricidad. En la práctica, no se tomarán como referencia los precios más bajos sino algunos precios medios. En este caso habrá perdedores: los países con electricidad de bajo coste. Del mismo modo, el dinero utilizado en el presupuesto de la Unión Europea para financiar los gasoductos también deberá ser aportado por países que no los utilizan.

La señora Laperrouze tiene razón cuando dice que las inversiones en la red deben hacerlas los Estados miembros o las empresas y no la Unión Europea. La UE no puede ser un operador de redes de petróleo, gas o electricidad, y no se deben utilizar grandes cantidades del fondo presupuestario comunitario para apoyar las inversiones en las redes.

Además, nuestro grupo quisiera recordar a todos, como ha hecho Rebecca Harms, los problemas que sabemos que conlleva el uso de la energía nuclear. Mientras que, por un lado, las emisiones de dióxido de carbono se reducen, por el otro, el volumen de plutonio aumenta.

 
  
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  Bastiaan Belder, en nombre del Grupo IND/DEM.(NL) El informe Laperrouze ha abordado los problemas importantes relativos a los suministros de energía a los que se enfrenta actualmente la Unión Europea. El reciente conflicto del gas entre Rusia y Ucranía también ha afectado a la Unión. El informe detalla varias de las líneas de la política relativa al mercado europeo de la energía que podrían limitar la vulnerabilidad de la Unión en caso de producirse otro conflicto. Yo estoy a favor de luchar por una mayor diversidad de las fuentes de energia y de los países socios cuya energía importa la UE, es decir, estoy a favor de la diversificación del abastecimiento energético. El conflicto del gas entre Rusia y Ucrania ha puesto otra vez de relieve la urgencia de esta cuestión y sinceramente espero que el proyecto Nabucco –por mencionar un ejemplo– se haga realidad en un futuro próximo.

En concreto, esta aspiración significa que la Unión Europea y los Estados miembros deben centrarse más en la integración regional. En este momento, las redes de diversos Estados miembros están todavía demasiado aisladas y, en consecuencia, dependen también de las importaciones de países terceros. La creación de nuevas conexiones entre las redes de energía de los Estados miembros permitirá también al mercado interior funcionar más efectivamente.

Para mejorar todavía más el funcionamiento del mercado interior, también debe haber una completa separación de la propiedad de las empresas de producción y las empresas que operan las redes. Esta es la mejor manera de contrarrestar la apertura asimétrica de mercados.

Mientras tanto, varios Estados miembros han estudiado la posibilidad de reabrir las centrales nucleares cerradas en virtud de acuerdos con la Unión Europea. No parece que esta sea la mejor manera de avanzar. Sería preferible invertir en un mayor número de conexiones transfronterizas, lo que reduciría más efectivamente la dependencia de uno o más países terceros a largo plazo.

Otras líneas importantes de la política a la que se refiere el informe, con las que coincido plenamente, son el incremento de la eficiencia energética y el incremento de la cuota de energía sostenible. Pero los Estados miembros tienen opiniones discrepantes sobre la cuestión de si la energía nuclear contribuye a la reducción de las emisiones de CO2. Esta es, fundamentalmente, una cuestión que deben decidir los Estados miembros, y no la UE. Habría resultado oportuna una mayor claridad sobre este punto en el informe. Es de esperar que esta falta de claridad se rectifique mediante el proceso de enmienda.

 
  
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  Desislav Chukolov (NI). (BG) Señorías, hasta ahora he observado cómo en esta Cámara se decide de manera muy abstracta lo que es mejor para Europa, pero fueron los votantes búlgaros los que me enviaron aquí y, por lo tanto, a mí lo que interesa es lo que es mejor para mi patria, Bulgaria.

Para nosotros, los patriotas de «Ataka», la independencia energética de Bulgaria es una prioridad absoluta. Durante las «conversaciones», que nosotros llamamos «dictados de la UE», se nos pidió que clausuráramos los reactores 1, 2, 3 y 4 de la central nuclear de Kozloduy.

Me gustaría recordarles –y si lo desconocían, ténganlo presente– que estas unidades habían pasado rigurosamente todos los controles y se concluyó que eran totalmente seguras. A principios de 2007 mi colega Dimitar Stoyanov preguntó a la Comisión Europea si la clausura de estas unidades era un requisito para que Bulgaria fuese aceptada en la Unión Europea. De hecho, este requisito de la Comisión Europea no existía. No obstante, el señor Günter Verheugen mintió al Parlamento búlgaro y afirmó que dicho requisito existía.

Hace unos días, Bulgaria se enfrentó a una gravísima crisis energética. De conformidad con el artículo 36 de nuestro Tratado de adhesión, tenemos derecho a iniciar la reactivación de esta central nuclear. Es nuestro derecho, y por eso mis colegas diputados al Parlamento búlgaro presentaron un proyecto de ley para la reactivación de las unidades 1, 2, 3 y 4 de la central nuclear de Kozloduy, que actualmente están clausuradas.

Junto con mis colegas diputados, Dimitar Stoyanov y Slavi Binev, he presentado la declaración escrita 0005/2009 pidiendo la reactivación de los reactores con el fin de obtener la independencia energética de Bulgaria.

Para concluir, quiero decirles que Europa será fuerte cuando cada Estado miembro por separado sea fuerte y tenga su propia independencia energética. Esta es la única manera si queremos trabajar para nuestros electores y para nuestros ciudadanos.

 
  
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  Gunnar Hökmark (PPE-DE). - Señor Presidente, cuando hablamos de una revisión estratégica del sector de la energía, creo que es importante destacar algunos de los riesgos que corremos –no sólo el riesgo de un abastecimiento de energía inseguro, con todos los problemas que eso conlleva, sino también el hecho de que estamos expuestos a presión política por parte de regímenes que utilizan los suministros de energía para influir en otros gobiernos. Como resultado de ello, existe también un riesgo de fragmentación de la Unión Europea, de división entre los Estados miembros en función de sus diferentes intereses, lo que iría en detrimento de la política exterior y de seguridad común.

Creo que es bueno observar que las políticas que necesitamos para hacer frente al cambio climático son las mismas que las que necesitamos para fortalecer nuestra seguridad energética. Disminuir la utilización de combustibles fósiles significa disminuir la dependencia de proveedores poco fiables. Aumentar el abastecimiento procedente de otras fuentes energéticas significa disminuir la demanda de combustibles fósiles, precios más bajos para los ciudadanos europeos y una no menos importante reducción del flujo de tesorería para los regímenes petroleros del mundo.

Esto tiene enormes implicaciones en materia de seguridad que debemos considerar a la hora de abordar la estrategia para el futuro energético de la Unión Europea. Creo que podremos colocar algunas de las piezas del rompecabezas fácilmente cuando tengamos esta perspectiva. Necesitamos más mercado interior en la UE ya que, en realidad, es la única garantía de solidaridad entre los Estados miembros. Esto significa que tenemos que esforzarnos más en lo que respecta a las conexiones transfronterizas y mejorar la red al objeto de vincular a los Estados miembros y, por lo tanto, también al mercado.

Necesitamos producir más biocombustibles. No estoy de acuerdo con quienes dicen que existe un riesgo; nosotros podemos –tanto en Europa como en otras partes del mundo– aumentar el ámbito que estamos utilizando. Incluso pequeñas contribuciones de los biocombustibles tienen como resultado una reducción de la dependencia de los combustibles fósiles y un cambio en los precios.

También debo hacer hincapié en la cuestión de la energía nuclear. A veces tengo la sensación de que es un tema tabú, ya que es una de las fuentes que más puede contribuir a aumentar la capacidad de la Unión Europea para reducir las emisiones de dióxido de carbono en la actualidad y en el futuro. Me gustaría concluir con esa nota. Si intentamos reunir todos esos elementos, tendremos la oportunidad de fortalecer, no sólo la política energética, sino también la política de seguridad.

 
  
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  Silvia-Adriana Ţicău (PSE). (RO) La política energética es y continuará siendo una prioridad para la UE. La crisis del sector del gas que se produjo este invierno, en el que se registraron temperaturas extremadamente bajas, de nuevo ha puesto de manifiesto la dependencia de la Unión y sus Estados miembros de sus proveedores de gas tradicionales. El lema de la Unión Europea es: Unida en la diversidad. Espero que esta crisis nos una para elaborar una política energética común.

El desarrollo del proyecto Nabucco y la construcción de una terminal de gas licuado de petróleo en Constanţa, un importante puerto del Mar Negro, junto con la interconexión de las infraestructuras nacionales de energía eléctrica son todas ellas medidas que pueden ayudar a aumentar la seguridad del abastecimiento energético y mejorar la capacidad de la UE para ofrecer solidaridad a los Estados miembros afectados por una crisis energética.

Hago un llamamiento a la Comisión y a los Estados miembros para que inviertan en la modernización de la red energética europea con el fin de fomentar la eficiencia energética y generar energía procedente de fuentes renovables. También insto a la Comisión y a los Estados miembros a financiar las medidas destinadas a reducir la contaminación producida por las instalaciones que utilizan energía procedente del carbón. La actual situación de crisis está provocando que los Estados miembros presten mayor atención a la hora de determinar sus prioridades y directrices estratégicas para el desarrollo.

En lo que se refiere a eficiencia energética, la UE puede lograr resultados de manera rápida y a buen precio en la lucha contra el cambio climático. Impulsar el rendimiento energético de los edificios existentes y promover edificios pasivos, así como utilizar las tecnologías de la información y de las comunicaciones para reducir el consumo de energía e incrementar la eficiencia energética a través de la implantación a gran escala de medidores inteligentes y sistemas automatizados son algunas de las orientaciones estratégicas para el desarrollo en las que debe invertir Europa.

También insto a la Comisión y a los Estados miembros a financiar las medidas destinadas a reducir la contaminación producida por las instalaciones que utilizan energía procedente del carbón. La actual crisis económica está provocando que los Estados miembros presten mayor atención a la hora de determinar sus prioridades y directrices estratégicas para el desarrollo. La Unión Europea debe incrementar su eficiencia energética un 35 % y reducir su consumo de energía primaria en un 20 % para 2020. Hago un llamamiento a la Comisión y a los Estados miembros para que promuevan y financien proyectos de investigación destinados a mejorar la eficiencia energética.

Señora Comisaria, pido a la Comisión Europea, al Banco Europeo de Inversiones y a los Estados miembros que creen un fondo europeo para la eficiencia energética y las energías renovables con el fin de garantizar el capital público y privado necesario para implantar los proyectos de eficiencia energética que se están llevando a cabo actualmente en toda la Unión Europea. Por último, aunque no menos importante, quiero mencionar el sector del transporte, que es el principal sector que utiliza petróleo. Creo que ahora tenemos que adoptar a nivel europeo algunos objetivos muy ambiciosos a medio e incluso a largo plazo para 2020 en relación con la eficiencia energética de los vehículos. También animo a los Estados miembros a elaborar, de forma inteligente, políticas de transporte de mercancías y de personas, especialmente en las zonas urbanas. Por último, aunque no menos importante, un transporte inteligente es una de las orientaciones estratégicas para el desarrollo de los transportes.

 
  
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  Lena Ek (ALDE). – (SV) Señor Presidente, señora Comisaria, Señorías, todos sabemos que el mercado energético europeo tiene problemas. Actualmente importamos casi el 50 % y en un periodo de 10 años, si no hacemos nada, será el 70 %. La energía que producimos se genera a menudo de una forma que daña nuestro medio ambiente y crea el efecto invernadero, que perjudica a nuestra salud, economía y estabilidad, no sólo en nuestra parte del mundo, sino también en muchas otras partes del mundo.

La energía que tenemos en Europa tiene que distribuirse a través de una red de distribución anticuada, que no ha sido renovada ni se ha mantenido en buenas condiciones. También tenemos conflictos con nuestros vecinos en relación con cuestiones energéticas que son extremadamente preocupantes. Hemos hablado en esta Cámara de nuestras relaciones con Rusia en varias ocasiones durante el último año y es totalmente inaceptable convertir la crisis energética en una tradición de Año Nuevo, y dejar que las personas mayores mueran de frío mientras los hospitales e industrias se ven obligados a cerrar. Esto es absolutamente inaceptable.

Otra cosa que es absolutamente inaceptable es lo que Rusia y Gazprom están intentando hacer con Nord Stream: pasar por encima de la legislación medioambiental sueca y la legislación europea relativa a la seguridad del Mar Báltico, a pesar de que este mar interior ya cuenta con grandes zonas muertas en sus fondos. Esto es absolutamente inaceptable.

Vamos a necesitar todas las fuentes de energía, todas las nuevas tecnologías, todas las innovaciones, todas las investigaciones y todo el equipo informático del que disponemos para hacer frente a todos estos problemas. Los reglamentos presentados por la Comisión, incluido el paquete de medidas de financiación, es muy positivo, pero nuestros ciudadanos están todavía esperando a que los gobiernos se atrevan a tomar una decisión sobre la solidaridad energética y a romper los monopolios estatales. Estos monopolios no sólo se dan en la producción de energía, sino también en su distribución, y los ciudadanos y empresas, tanto las pequeñas como las grandes, están, por lo tanto, atrapados en una situación inaceptable.

Creo que la ponente, señora Laperrouze, ha realizado un excelente informe. También creo que la propuesta de la Comisión en estos ámbitos es excelente y espero que podamos tomar una decisión sobre este asunto lo más rápido posible. Muchas gracias.

 
  
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  Eugenijus Maldeikis (UEN). - (LT) La principal lección que podemos extraer de la crisis del sector del gas es la gran vulnerabilidad del sistema energético europeo y el gran riesgo que corre el abastecimiento. Este riesgo sigue existiendo, ya que el acuerdo entre Ucrania y Rusia es un acuerdo puntual y la situación volverá a repetirse con toda seguridad. Las cuestiones energéticas bilaterales siguen estando básicamente sin resolver, no sólo entre Rusia y Ucrania, sino también entre Ucrania y la Unión Europea, así como entre la Unión Europea y Rusia, sobre todo porque no existe un sistema operativo energético común para la UE, Ucrania y Rusia. Hasta la fecha no existen garantías ni salvaguardas y éstas tienen que aparecer ya. Me gustaría subrayar que la dependencia en el abastecimiento de gas y en la utilización del mismo está aumentando drásticamente y crecerá aún más una vez se hayan cerrado las centrales nucleares de Lituania, Bulgaria y Eslovaquia. Esto demuestra que el riesgo se mantiene y que quizás está aumentando.

Tenemos una estrategia energética a largo plazo muy clara para el conjunto de la Unión Europea. Hemos mantenido debates muy acalorados sobre ella. Se habla de medidas a largo plazo. En mi opinión, el eslabón más débil es la política energética a corto y medio plazo. No ha superado la prueba de la realidad y esto lo ha demostrado la crisis del sector del gas. Quiero invitar a la Comisión a que investigue este escenario que, lamentablemente, no se ha investigado por otras razones jurídicas y políticas. ¿Cual sería el coste, los beneficios y las consecuencias de la prolongación temporal del funcionamiento de las centrales nucleares en Bulgaria, Eslovaquia y Lituania, con lo que se reforzaría básicamente la seguridad energética de estos países y de Europa en su conjunto de repetirse esta situación? Además, ante las condiciones de una crisis económica a un largo plazo e indefinida, esto permitiría utilizar los recursos de manera más eficiente y reduciría notablemente la carga de la crisis que soportan nuestros ciudadanos y el sector empresarial.

 
  
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  Claude Turmes (Verts/ALE). (DE) Señor Presidente, sobre el tema de la estrategia de seguridad energética y el informe de la señora Laperrouze, una cosa que creo que tienen en común la propuesta de la Comisión y el informe de la señora Laperrouze es que no establecen ninguna prioridad. Son un batiburrillo fruto de las actividades de los grupos de presión ante la Comisión o el Parlamento. Mientras no establezcamos prioridades, nunca vamos a asignar el dinero acertadamente.

En realidad, la prioridad es evidente para todos. Debemos comenzar por la eficiencia de los edificios, vehículos, frigoríficos, etc. No hay nada más barato y nada que genere más puestos de trabajo. En segundo lugar está la energía renovable. Cuando decimos que el 60 % de toda la combinación de energías debe proceder de fuentes renovables para 2050, eso significa que al menos el 90 % de nuestra electricidad tiene que generarse a partir de energías renovables. Este 90 % de generación energética procedente de fuentes de energía renovables seguramente se alcanzará mucho antes de 2050, ya que hemos aprobado una directiva que establece un objetivo del 35 % para 2020. Si logramos alcanzar un 35 % de electricidad verde para 2020 desde el punto de partida actual del 15 %, seremos capaces de alcanzar el 60 % o más para 2030.

En tercer lugar, existe gas suficiente para ayudarnos a salir del apuro. ¿Cómo se supone que ocurrirá eso? En la actualidad invertimos miles de millones en los gasoductos, y está previsto que se reduzca el consumo de gas en Europa. Eso es lo que escribe en su documento, señor Piebalgs, y también se puede leer entre líneas en el informe de la señora Laperrouze.

Así pues tenemos la eficiencia, las energías renovables y el gas, y usted quiere invertir 1 300 millones de euros en la captura y almacenamiento de carbono. ¿Dónde encajaría aquí la confianza ciega en la energía nuclear?

Debo decir, señora Comisaria, que incluso no es posible que le salgan las cuentas. Si apostamos por la eficiencia y las energías renovables y continuamos con una política de gas medio decente y, si realmente debemos hacerlo, invertimos un poco más en la captura y el almacenamiento de carbono, no tendremos necesidad de recurrir a la energía nuclear y no tenemos que correr ese riesgo. ¡Basta con mirar los datos!

En lo que respecta al plan de recuperación económica, debo decir que estoy realmente molesto con la Comisión. ¡Ni un céntimo para eficiencia energética! ¡Ni un céntimo para el hermanamiento de ciudades! El 10 de febrero, la señora Comisaria y representantes de 300 autoridades locales en Europa se reunirán en Bruselas por invitación suya. ¿Qué vamos a decirles: que el gabinete del señor Barroso recortó 500 millones de euros del presupuesto destinado al hermanamiento de ciudades entre el lunes y el miércoles de la semana pasada? Me parece muy contradictorio y completamente equivocado. El hecho es que necesitamos que las ciudades y los pueblos participen en una nueva política energética. ¡Ni un céntimo para energía solar y para biomasa! En otras palabras, estamos elaborando un plan de recuperación económica en el que ofrecemos 3 500 millones a la oligarquía de los gigantes de la energía y ni un solo euro a los socios cuya ayuda necesitamos para lograr el cambio a la energía verde.

 
  
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  Miloslav Ransdorf (GUE/NGL). (CS) Muchas gracias, seré breve. Me gustaría tratar dos aspectos que creo que aún no han sido objeto de debate, a saber, el hecho de que necesitamos un sistema energético integrado en Europa, que interconectará los diferentes tipos de energía y que interconectará las distintas redes de manera que sería posible evitar las interrupciones de abastecimiento. La reciente crisis del sector del gas ha demostrado que esta es una tarea sumamente importante. En segundo lugar, necesitamos vincular esas redes de energía a redes similares en otros ámbitos, como las redes de transporte y comunicaciones, a fin de lograr entre ellas un cierto grado de simetría. Hasta el momento este no es el caso y creo que un análisis más detenido mostrará que existen vínculos en este ámbito. Permítanme recordar que la posición de las redes en las futuras estructuras de Europa es muy importante y que estas redes son mucho más importantes para una Europa cohesionada que la creciente burocracia tanto de Bruselas como de los Estados miembros. Creo que la Unión Europea se convertirá en un futuro en una especie de encaje formado por estas redes.

 
  
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  Sergej Kozlík (NI). (SK) La actual crisis financiera está desembocando en una crisis económica. Además, en vista de la escasez de crédito disponible, existe una amenaza de crisis energética y alimenticia. A fin de mantener al menos el nivel actual de producción de energía, será necesaria para 2030 una inversión mundial de alrededor de 26 000 millones de dólares estadounidenses en la reconstrucción y explotación de nuevos yacimientos de petróleo y gas y también en la producción y distribución de todos los tipos de energía.

Al mismo tiempo será necesario integrar los flujos de petróleo, gas y electricidad a fin de crear un sistema eficiente y muy diversificado. Este sistema debe ayudar a superar las consecuencias de los conflictos políticos locales y también las consecuencias de los desastres naturales, así como mantener operativo un sistema de abastecimiento energético en todo el territorio europeo. La República Eslovaca ha tenido la oportunidad en las últimas semanas de experimentar la complejidad de esta situación cuando, como resultado del conflicto entre Ucrania y Rusia, no llegó a Eslovaquia ni un solo metro cúbico de gas durante varios días. La experiencia de Eslovaquia y también de otros países europeos ha demostrado que es necesario un apoyo enérgico a la prioridad de la Unión Europea de interconectar e integrar los distintos mercados energéticos en Europa.

No obstante, debo mencionar que la clausura forzada y prematura de dos reactores en la planta de energía nuclear de Jaslovské Bohunice ha demostrado ser un imprudente error en la situación actual. Los reactores reunían todos los criterios de seguridad en su funcionamiento. Su clausura fue exigida por la Comisión Europea en el Tratado de adhesión como precio de la adhesión de Eslovaquia a la Unión Europea. Esta decisión, sin duda, debilitó la autosuficiencia energética, no sólo de Eslovaquia, sino también de la UE.

 
  
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  Nikolaos Vakalis (PPE-DE). (EL) Señor Presidente, Señorías, la batalla contra el cambio climático y la necesidad de disponer de seguridad energética, así como de fortalecer la competitividad de nuestra economía nos están llevando hacia la tercera revolución industrial, hacia una era en la que nosotros mismos nos apartamos de los combustibles minerales.

Es una verdadera revolución que introducirá grandes cambios estructurales en el modelo de producción y consumo y, en última instancia, en nuestro modo de vida. Confío en que, como Unión Europea, mantendremos un liderazgo mundial en esta revolución. Para que esto ocurra, tendremos que hacer todos los esfuerzos posibles para limitar la intensidad del consumo de energía en todos los sectores de la economía. Una de las formas de mejorar la eficiencia energética es hacer uso de las posibilidades de las tecnologías de la información y de las comunicaciones (TIC). Hacen falta numerosos incentivos para fomentar el uso de estas tecnologías para alcanzar el objetivo de aumentar la eficiencia energética de la UE en un 20 % para 2020, en el marco del objetivo 20-20-20.

La moción que estamos debatiendo con vistas a su aprobación en un par de días, y que se refiere al fortalecimiento de la eficiencia energética a través de las TIC hace especial hincapié en la investigación y el desarrollo de tecnologías pioneras, tales como las nanotecnologías y la tecnología fotónica, que ofrecen grandes posibilidades de mejorar la eficiencia energética, y en el diseño de políticas destinadas a fortalecer la adopción de estas tecnologías.

Del mismo modo, también se da un gran impulso a una innovación más verde y al espíritu empresarial, con una serie de medidas y acciones. Me refiero en particular a la contratación pública ecológica, que permitirá a los organismos del sector público desempeñar un papel fundamental en el ahorro de energía haciendo uso de las nuevas aplicaciones tecnológicas de las TIC.

Por último, la moción prevé incentivos para sistemas de gestión energética inteligentes e integrados en nuestras ciudades y para sistemas inteligentes de gestión del tráfico que racionalicen el comportamiento en carretera y los sistemas de transporte.

Se desprende de lo que he dicho que, si bien no es legislativa, esta moción que vamos a votar dentro de dos días es muy importante, ya que, esencialmente, convierte las TIC en uno de los principales indicadores del desarrollo sostenible en la Unión Europea. Por lo tanto, pido su apoyo en la votación que tendrá lugar en un par de días.

 
  
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  Hannes Swoboda (PSE). (DE) Señor Presidente, todos tenemos muy claro, al menos eso espero, cuáles son las prioridades aquí: la eficiencia energética, el ahorro energético y las energías renovables. No obstante, no podemos soslayar el hecho de que el abastecimiento de gas va a seguir siendo todavía durante muchos años un motivo de preocupación para nosotros. Entonces, ¿qué lecciones podemos aprender de la controversia entre Ucrania y Rusia, así como de la crisis que surgió de esa controversia? En mi opinión –y lamento tener que decir esto, señora Comisaria– me parece que no estaremos mejor preparados, o al menos no mucho mejor preparados, la próxima vez que esto suceda. Tampoco puede afirmarse que la crisis ha terminado, y he visto escasos indicios de que realmente se está desarrollando una estrategia, o que se haya extraído alguna conclusión de esta controversia entre Ucrania y Rusia.

Algunos miembros de esta Cámara consideran que debemos celebrar acuerdos bilaterales con Ucrania, pero cabe señalar que hay que atribuir a Ucrania parte de la culpa por la situación que surgió recientemente, y a mí no me gustaría depender de las disputas entre el señor Yushchenko y la señora Tymoshenko o el señor Yanukovych o quien sea. Ucrania preferiría, como es natural, comprar el gas de Rusia y luego vendérnoslo a nosotros, naturalmente, con un cargo adicional, al igual que Turquía, en relación con Nabucco, pero volveré a ese tema más tarde. Si, entonces, queremos que nuestro gas sea igual de inseguro, pero más caro, deberíamos concluir un acuerdo bilateral, pero si lo que queremos es una solución real, tenemos que lograr un acuerdo trilateral que abarque a Rusia como proveedor, a Ucrania como país de tránsito y a nosotros mismos y llegar a un acuerdo en esta conexión, en particular en lo que se refiere al tránsito y la infraestructura. No he oído nada a la Comisión sobre esto ni qué sugerencias alternativas tiene.

Con respecto a las inversiones en infraestructura, si miramos hacia el este, hay básicamente tres gasoductos a debate: Nord Stream, South Stream y Nabucco. Nord Stream es un gasoducto de suministro situado en el norte, que puede resolver el problema del tránsito, pero que no reduce nuestra dependencia de Rusia. South Stream también puede resolver el problema del tránsito, pero tampoco reducirá nuestra dependencia de Rusia. Además, si nos fijamos en los costos que implica, South Stream es, de hecho, algo más caro que Nabucco, al menos según una serie de estudios, lo que sugiere que necesitamos invertir de forma masiva en Nabucco. Cuando pienso –y he mencionado esto en varias ocasiones en el pasado, señora Comisaria– en la rapidez con que Estados Unidos ha construido el oleoducto PTCP y el tiempo que nos está llevando el gasoducto Nabucco, realmente creo que es escandaloso lo poco que Europa ha conseguido: es un indicio de nuestra debilidad.

Debemos actuar rápidamente, no sólo con respecto a Azerbaiyán o Turkmenistán– esto lo debatiremos en breve– sino también en relación con Iraq. El hecho de que allí el gas se esté liberando en el aire como gas de escape, sin plantearse cómo podría transportarse al gasoducto Nabucco, realmente es un gran error. Yo le pediría, señora Comisaria, que negocie rápida y claramente con Turquía, a fin de obtener también su acuerdo para hacer esto. Nosotros, por supuesto, también tenemos que convencer a Chipre para que deje de bloquear la cuestión energética: su insistencia en que ni siquiera podamos negociar sobre esta cuestión muestra una falta de solidaridad, ya que, como es natural, crea problemas con Turquía. Está asintiendo, señora Comisaria; veo que estamos totalmente de acuerdo en este asunto.

Finalmente, volviendo a la energía nuclear, existen algunas opiniones muy diferentes sobre este tema en esta Cámara. Lamentablemente, yo tampoco puedo votar a favor del informe Laperrouze, por ejemplo, porque es demasiado unilateral a este respecto.

Lo que me preocupa en todo este debate es que ahora tenemos un nuevo avance en Francia, es decir, una reducción de los residuos atómicos, pero, cuando miramos más de cerca, nos encontramos con que estos residuos atómicos son más radioactivos. Esa no es la forma de resolver el problema, en especial con respecto a los residuos. Necesitaremos aplicar mucha más energía e inteligencia para resolver el problema de los residuos y su eliminación.

 
  
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  Konrad Szymański (UEN). (PL) Señor Presidente, la crisis energética ha puesto de manifiesto un punto débil en la Unión Europea. Todavía tenemos problemas a la hora de hacer una lectura correcta de los desafíos políticos derivados de esta situación. Un ejemplo evidente de este error es la propuesta de Angela Merkel que, después de una tercera crisis energética, aún nos propone fortalecer nuestra vinculación con los recursos energéticos de Rusia mediante la construcción de gasoductos en las regiones septentrional y meridional. De hecho, la verdad es todo lo contrario. Esta crisis demuestra que debemos apostarlo todo a la construcción de una infraestructura independiente que nos conducirá a fuentes independientes de materias primas para la energía en Azerbaiyán y Turkmenistán. La crisis pone de manifiesto que debemos tachar el gasoducto del norte de la lista de prioridades de la Comisión Europea con el fin de evitar un monopolio ruso en Europa. La solución del problema energético será un momento crucial en todo el proceso de integración. La UE tiene la oportunidad de demostrar su eficacia y de reforzarse. También puede demostrar su actitud pasiva y de marginalización del riesgo.

 
  
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  David Hammerstein (Verts/ALE). - (ES) Señor Presidente, quisiera hablar de la necesidad de fusionar la revolución informática de la sociedad de la información con la revolución energética, que ha sido objeto de una resolución excelente de esta Cámara.

Porque nos hacen falta unas redes eléctricas inteligentes; las actuales son de despilfarro y anacrónicas. Nos hace falta un consumo gestionado según la producción.

Tenemos que tener unas redes inteligentes y unas casas inteligentes. Un consumo inteligente que sólo Internet, que sólo una fusión de todas las redes eléctricas con la información que viene de las casas, de las fábricas, de los edificios ... puede proporcionar.

Así podríamos ser mucho más autónomos, así podríamos ser mucho más independientes, y así Europa podría liderar esta necesidad mundial de que no haya docenas y docenas de térmicas innecesarias como hay hoy en día. Precisamente en la mayoría de países estamos produciendo tres veces más energía de la que consumimos, porque orientamos la producción a los momentos «pico» de consumo. Con unas redes inteligentes, esto no pasaría; con unas redes inteligentes podríamos orientar el consumo a la producción sostenible y a la producción existente.

Así podemos también cooperar con los países del Mediterráneo, nuestros países vecinos del Mediterráneo, que necesitan una gran red limpia e inteligente para conectar a nuestros vecinos del sur, que tienen disponibilidad de energía solar que podría ser producida con alta tecnología, con grandes plantas. Y esto sí que sería una forma de crear una cooperación magnífica en materia de transparencia de tecnología. Podríamos fomentar un futuro limpio entre todos.

 
  
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  Jerzy Buzek (PPE-DE). - Señor Presidente, quiero dar las gracias a la ponente por su trabajo.

Permítanme hacer algunas observaciones sobre la revisión estratégica del sector de la energía y el problema de la última crisis energética, que están estrechamente vinculados.

Mi primera observación es que: en nuestro informe, que insta a los Estados miembros a hablar con una sola voz europea en las cuestiones de energía, hemos constatado explícitamente la realidad que todos los europeas han podido ver en las últimas semanas, a saber, que los problemas de abastecimiento de energía en los Estados miembros afectan al conjunto de la Unión Europea. Esto es muy importante. Esta es la base de la solidaridad europea y una base para la elaboración de medidas de respuesta de emergencia.

Mi segunda observación es que en el informe se menciona la tecnología de captura y almacenamiento de carbono como si con ella pudiéramos alcanzar nuestros objetivos medioambientales a la vez que explotamos una fuente de energía –el carbón– que está disponible en grandes cantidades en Europa. Mediante el desarrollo de la captura y almacenamiento de carbono, Europa puede convertirse en un líder mundial en tecnologías avanzadas, lo que contribuirá a nuestra competitividad a nivel mundial y a reforzar nuestras economías. Lo mismo puede decirse de la tecnología de gasificación del carbón, que es muy importante como fuente adicional de abastecimiento de gas, ya que supone una diversificación del abastecimiento de gas.

Mi tercera observación es que este documento estratégico subraya específicamente la necesidad de invertir en infraestructura de abastecimiento de energía. Los proyectos de infraestructura que reciben apoyo de la Unión Europea deben ante todo contribuir a la diversificación real de las fuentes y las rutas de abastecimiento a los Estados miembros y al conjunto de la UE.

La inversión en Ucrania parece revestir especial importancia para nosotros. Junto con nuestros socios ucranianos, podríamos, en el futuro, asumir la responsabilidad conjunta de los suministros de gas en la frontera entre Rusia y Ucrania. La razón de este paso por nuestra parte es muy sencilla. Por lo que respecta a las relaciones energéticas, Ucrania se identifica con las normas internacionales. Ha ratificado el Tratado sobre la Carta de la Energía y, por lo tanto, se rige por normas transparentes.

Mi cuarta observación es que nuestro documento estratégico complementa en gran medida nuestros esfuerzos hacia la aplicación del tercer paquete energético. ¿Qué significa esto? Significa el funcionamiento de un mercado interior de la energía para la Unión Europea; significa solidaridad y apoyo de muchas partes. Ultimemos el procedimiento legislativo en los próximos tres meses. Es muy importante para nosotros.

 
  
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  Reino Paasilinna (PSE). (FI) Señor Presidente, señora Comisaria, Señor Comisario, Señorías, tenemos que tener en cuenta la historia. Después de todo, nuestras redes de energía se construyeron para satisfacer las necesidades de la guerra fría y por aquellas circunstancias políticas. Ahora las circunstancias han mejorado y hemos estado poniendo parches aquí y allá, pero esto nos ha causado un problema que tendremos que plantearnos una vez más.

Al igual que la necesidad de energía ha crecido de manera espectacular, al mismo tiempo que la economía se desarrollaba a un ritmo acelerado, los precios y los problemas de abastecimiento y medioambientales también han cambiado. Se han convertido en el mayor desafío para nosotros. Dado que los problemas son mundiales, evidentemente, son necesarias soluciones mundiales. Por lo tanto, es importante que impliquemos a los Estados Unidos y a los países en desarrollo en un proceso energético común. Nosotros mostraremos el camino, pero los Estados Unidos tienen que seguir el ejemplo de Europa y deben trabajar junto a nosotros.

Puesto que las soluciones energéticas son mundiales, necesitamos una diplomacia energética europea, y entiendo que el Comisario de Energía ha trabajado mucho en ese sentido y en relación con esta última crisis energética. Necesitamos una diplomacia energética por la sencilla razón de que estas son cuestiones importantes que han provocado guerras en el pasado y lo seguirán haciendo en el futuro. Se trata, pues, de una cuestión muy grave.

También es bastante obvio que necesitamos una combinación de fuentes de energía lo más amplia posible, ya que así se estabilizará la situación energética y, como consecuencia, la diversidad de cada nación, y pronto se desarrollará también en Europa.

Por supuesto, el ahorro de energía es una importante solución al problema: es el método más barato y efectivo. Para ello precisamos algo que considero hoy me parece lo más importante: hacer que la energía sea inteligente. Si no hacemos un mayor uso de tecnología inteligente no lograremos nuestros objetivos. Afortunadamente, la tecnología inteligente se ha desarrollado paralelamente en el tiempo. Las personas y las empresas no conocen la energía que consumen sin tecnología inteligente. En consecuencia, las tecnologías de la información y de las comunicaciones (TIC) son la solución que nos ayudará a alcanzar las metas y a mantener el control. Son un recordatorio de nuestra extravagancia. Por lo tanto, son como un buen maestro y también como un buen jornalero, ya que la inteligencia no sólo es necesaria para las redes, sino también lo es para los equipos, hogares y automóviles. Donde quiera que exista actividad humana, la inteligencia es necesaria para controlar el consumo de energía. En este sentido, quiero destacar en particular la importancia del sector de las pequeñas y medianas empresas y las innovaciones que proceden del mismo, ya que a veces es realmente creativo. Luego está la dimensión social: la pobreza energética y, al mismo tiempo, el empleo están vinculados a lo que se acaba de decir.

Nos parece extraño que Ucrania sea un país de tránsito. Obviamente, como ha dicho Hannes Swoboda, el gasoducto debería estar bajo una gestión alternativa, por ejemplo, bajo una gestión tripartita que incluya a la UE. De esa manera el problema desaparecería.

 
  
  

PRESIDE: LA SEÑORA MORGANTINI
Vicepresidenta

 
  
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  Fiona Hall (ALDE). - Señora Presidenta, en todos los debates sobre la crisis energética hay un aspecto que mi colega, Anne Laperrouze, menciona, pero que por lo general recibe una atención insuficiente. Hablamos de la eficiencia energética en el contexto del cambio climático y de la escasez de combustible, pero la eficiencia energética reviste también una enorme importancia estratégica. El control de la demanda reduce la presión del abastecimiento y es crucial para alcanzar la independencia energética en Europa. Quiero hacer dos observaciones específicas en el contexto de la cuestión oral sobre el uso de las tecnologías de la información y de las comunicaciones.

En primer lugar, me preocupa que el despliegue de medidores inteligentes no esté recibiendo el grado de compromiso requerido por la Directiva sobre la eficiencia del uso final de la energía y los servicios energéticos y que también se pide en el informe Morgan. En algunos países existen pantallas digitales que muestran a los consumidores cuánta energía están utilizando –lo cual es útil– pero un medidor inteligente hace mucho más que eso. Permite la comunicación bidireccional, el análisis detallado de la demanda del consumidor y un sistema apropiado para la medición y el pago de la electricidad suministrada por las tecnologías microrenovables. Necesitamos medidores inteligentes ya. Son cruciales para transformar los edificios de consumidores de energía en productores de energía.

En segundo lugar, con respecto a la iluminación, confío en que vamos a seguir adelante con la eliminación del mercado de la iluminación doméstica menos eficiente, y es necesario que ocurra lo mismo con la iluminación en oficinas y en las calles. No obstante, ya deberíamos estar a la expectativa de los próximos pasos tecnológicos, como un mayor uso de sistemas de iluminación inteligentes que utilicen sensores para medir el movimiento y el grado de luz natural con el fin de poder reducir la iluminación o incluso apagarla cuando sea necesario. Existen otras muchas formas de iluminación energéticamente eficiente además de los fluorescentes compactos y es hora de que el sector público– incluidas las instituciones europeas– tomen la iniciativa sobre el uso de las TIC para la eficiencia energética.

 
  
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  Roberts Zīle (UEN). (LV) Señora Presidenta, señora Comisaria, señor Comisario, en primer lugar quiero dar las gracias a la señora Laperrouze por su completísimo informe. Las crisis siempre brindan la oportunidad de tomar decisiones importantes que pueden cambiar de manera radical nuestros valores y nuestras políticas. Tengo motivos para creer que la reciente crisis del sector del gas ha abierto los ojos de los políticos con respecto a la vulnerabilidad de muchas partes de Europa en relación con el abastecimiento de energía. No sólo el plan de recuperación y la segunda revisión estratégica del sector de la energía preparada por la Comisión, sino también este informe nos hacen concebir la esperanza de que habrá una política energética europea unificada y también la esperanza de que se eliminarán al fin las aisladas islas energéticas de Europa, incluida la de los países bálticos. Otro aspecto se refiere al desarrollo de terminales de gas natural licuado. De hecho, éstas podrían suponer una alternativa a los suministros de gas ruso en muchos lugares, pero sólo a condición de que los gobiernos nacionales sean capaces de soportar la presión y no crearlas para dar capacidad adicional a la exportación de gas ruso, sino únicamente como terminales de importación. Muchas gracias.

 
  
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  Paul Rübig (PPE-DE). (DE) Señora Presidenta, señor Piebalgs, señora Reding, Señorías, ahora necesitamos inversión. Nos encontramos al borde de una crisis energética y una crisis financiera. Tenemos que hacer un esfuerzo para invertir lo más rápidamente y lo mejor posible y, por tanto, no podemos dejar de decir «sí» a la construcción no sólo de gasoductos, sino también de buques de gas natural licuado. Tenemos que construirlos lo antes posible, ya que con ello crearíamos puestos de trabajo y contribuiríamos así al pleno empleo en Europa.

Los gasoductos no deben competir entre sí, sino que la construcción de cada nuevo gasoducto es una situación beneficiosa para todos, como también lo es la construcción de terminales de gas natural licuado. Esta es una cuestión importante para el futuro.

Sobre todo, tenemos que invertir en eficiencia energética, no a través de la financiación estatal, sino más bien por medio de desgravaciones fiscales. Si pudiéramos dar a cada ciudadano un subsidio de 10 000 euros al año que pudieran deducirse de los impuestos, podríamos iniciar inmediatamente la inversión en eficiencia energética y energías renovables; con respecto a esto último, la amortización progresiva, es decir, la inmediata inclusión de los costes en el balance, sería una herramienta particularmente valiosa. Si pudiéramos establecer un límite de tres años para este objetivo, sería un gran éxito para todos nosotros. Podríamos afrontar mejor los retos relacionados con el empleo y la energía. En este sentido, corresponde al Comisario Kovács poner en marcha esta iniciativa.

Una cuestión en particular que plantea un reto en este programa es, naturalmente, la industria nuclear: es vital garantizar la seguridad de las centrales nucleares, y esforzarnos al máximo para lograrlo. No podemos ponernos un listón demasiado alto a este respecto: simplemente necesitamos que las personas confíen en que la Unión Europea tomará las medidas apropiadas, que se realizarán nuevos estudios sobre la seguridad y que existirán requisitos jurídicamente vinculantes que permitan eliminar de manera inmediata de la red centrales nucleares peligrosas si así lo dictamina un tribunal o un organismo regulador. Los ciudadanos europeos tienen derecho a la seguridad en este ámbito, a fin de que podamos avanzar hacia un futuro en el que la generación de energía no nos ponga en peligro y podamos dormir tranquilos. La Comisión tiene la posibilidad de hacer una importante contribución a este respecto.

No obstante, en última instancia también corresponderá al Consejo, en el seno del grupo encargado de la seguridad nuclear, estar a la altura de sus responsabilidades y no ir por un camino que los ciudadanos no entiendan, bloqueando propuestas del Parlamento Europeo y la Comisión.

 
  
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  Teresa Riera Madurell (PSE). (ES) Señora Presidenta, señora Comisaria, señor Comisario. Ciertamente, los últimos acontecimientos entre Rusia y Ucrania en cuanto al gas han evidenciado más que nunca la necesidad de diversificar nuestro abastecimiento y de mejorar las interconexiones entre los Estados miembros y con los países productores.

Las propuestas de la Comisión van en esta dirección, pero en aras de una mayor eficacia estas propuestas deberían incluir también, y celebro que hoy lo haya mencionado el señor Comisario, deberían incluir también, les decía, la capacidad que puede aportar el sur de nuestro continente y, en concreto, mi país, España.

España es el Estado miembro con mayor diversificación de abastecimiento tanto en número de países, el gas nos llega de 10 países distintos, como en formato. Por tanto, mi país es una excelente plataforma de abastecimiento para la Unión Europa. Tanto por gaseoducto desde Argelia, como por medio de gas natural licuado con un volumen similar al de Nabucco, pero con un menor coste y plazo. Pero es una plataforma, Señorías que, de momento, la Unión Europea no puede utilizar por la falta de una buena interconexión con Francia. Medgas, señor Comisario, debe ser una prioridad para la Unión Europea, como también deben ser una prioridad los problemas específicos de nuestros territorios insulares.

Si la Península Ibérica sufre un claro aislamiento energético, islas como las Baleares, de donde yo provengo, sufren los problemas derivados de una doble insularidad, algo que es muy injusto para quienes allí vivimos y que, como europeos, tenemos los mismos derechos.

Le ruego encarecidamente, señor Comisario, que tenga en cuenta también la peculiaridad de los territorios insulares cuando tome decisiones y fije prioridades.

Y, para terminar, gracias también a la ponente por su trabajo.

 
  
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  Olle Schmidt (ALDE). (SV) Señora Presidenta, señor Comisario, la UE ha tenido que aprender a la fuerza lo que significa ser demasiado dependiente de un único suministrador de energía. Los ciudadanos de varios Estados miembros se han visto afectados por la caprichosa actitud de Rusia de una forma totalmente inaceptable. Sabemos que Rusia es implacable cuando trata con sus vecinos, pero cuando los congelados ciudadanos de Eslovaquia y Bulgaria fueron tomados como rehenes en la disputa entre Rusia y Ucrania, ello supuso, al menos eso espero, una llamada de atención para todos nosotros, incluidos los aquí presentes en el Parlamento.

Ucrania necesita el apoyo de la Unión Europea y la construcción de Nabucco con el gas de Azerbaiyán, entre otros proyectos, debe ponerse en marcha de inmediato. La UE debe demostrar ahora una capacidad de acción, tal y como pide Hannes Swoboda.

Sabemos que Rusia está presionando a favor del Nord Stream, el gasoducto del Mar Báltico. Estas propuestas deben ser rechazadas. El Mar Báltico es uno de nuestros mares interiores más sensibles. Por razones medioambientales y económicas, este gasoducto no debe construirse en el Mar Báltico, y a estas razones cabe añadir los aspectos relacionados con la política de seguridad. En su lugar debe estudiarse a fondo una alternativa terrestre. El Parlamento Europeo también ha expresado sus dudas acerca de este asunto en una ocasión anterior.

Me complace ver que el informe sostiene que la energía nuclear debe ser una parte importante de la futura combinación energética de Europa. Si queremos cumplir los requisitos de reducción de emisiones del paquete energético necesitamos modernizar la energía nuclear europea. Me parece positivo que podamos discutir esto en el Parlamento Europeo en los próximos días.

 
  
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  Dariusz Maciej Grabowski (UEN). (PL) Señora Presidenta, señora Comisaria, señor Comisario, es hora de hablar con claridad. En primer lugar, la Unión Europea no tiene una estrategia energética. Este hecho anima a Rusia, por ejemplo, que utiliza los recursos energéticos como un arma política, a realizar intentos de presión y chantaje, lo cual empeora la situación de la UE.

En segundo lugar, la UE ha sucumbido a la manipulación colectiva disfrazada de intimidación con el calentamiento global debido a las emisiones de CO2. Un número creciente de expertos y de hechos confirman que esto no es verdad. Con respecto a aquellos que están extendiendo esta teoría e intimidándonos con el calentamiento global, valdría la pena investigar en interés de quiénes están actuando.

En tercer lugar, la UE requiere una estrategia energética basada en el principio del eslabón más débil, es decir, ayuda en forma de financiación e inversión en aquellos países que son más dependientes de un proveedor, como los países bálticos y Polonia.

En cuarto lugar, la Unión Europea tiene que pedir disculpas y volver a decantarse por la hulla y el lignito, ya que tiene abundantes recursos de estas materias y, además, son baratas. En quinto lugar, la UE necesita una política fiscal y crediticia que preste apoyo a las nuevas tecnologías y contribuya a reducir las emisiones de energía, y no la tiene.

 
  
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  Herbert Reul (PPE-DE). (DE) Señora Presidenta, Señorías, antes que nada querría dar las gracias a la señora Laperrouze y al señor Piebalgs por todos los documentos que han presentado.

No estoy de acuerdo con todos los detalles, pero las propuestas van en la dirección estratégica correcta: es justo y necesario centrarse de nuevo en el hecho de que la seguridad del abastecimiento es uno de nuestros temas centrales. Quizás hayamos dedicado demasiada atención a otras cuestiones de política energética durante el pasado año y me complace que la seguridad de abastecimiento haya vuelto a ocupar el centro del escenario.

En segundo lugar, también me complace que la posición propuesta sea tan matizada. Como he dicho, podría no estar de acuerdo con cada punto, pero el informe es, en general, correcto, al contrario de lo que acaba de sugerir el señor Turmes. Señor Turmes, es erróneo creer que existe una respuesta sencilla, una sola respuesta a este problema tan enorme y complicado.

Los políticos siempre tratan de dar una respuesta rápida y sencilla que satisfaga a todo el mundo, pero eso sencillamente no es posible. Lamentablemente, eso es muy duro y por eso la respuesta es tan variada. No podemos hacer promesas a las personas y actuar como si tuviésemos una solución y como si todo fuera a salir bien por arte de magia; dejando otras consideraciones aparte, un día las personas se sentirán muy decepcionadas cuando se den cuenta de que las cosas no funcionan de esa manera.

Esta matización significa que no hay una sola fuente de energía, sino que continuaremos trabajando durante mucho tiempo con varias fuentes. Es inmoral descartar una fuente de energía y, en mi opinión, es una irresponsabilidad descartar sencillamente la energía nuclear. Es parte de la solución: no toda la solución, por supuesto, pero debe tenerse en cuenta que podría contribuir a la solución. También quiero advertir del peligro que supone apostar excesivamente por el gas: acabamos de escuchar muchas cosas acerca de la dependencia que conlleva.

También creo que debemos ser conscientes de que no podemos abandonar sin más el carbón –una fuente de energía que tenemos en nuestro país y en muchos otros lugares de Europa– y que, por lo tanto, decir que «el carbón produce CO2 no es una opción». Eso sería irresponsable. También necesitamos una respuesta matizada a la cuestión de las diversas rutas y vías. Como acaba de decir el señor Rübig, no hay una respuesta única para un gasoducto: sería un error optar sólo por una; en cambio, tenemos que abrir varias rutas y opciones. Hoy nadie puede predecir con certeza lo que ocurrirá dentro de 10, 20 o 30 años.

En ese sentido, el camino que debemos tomar es decir «sí» a las soluciones inteligentes. Por inteligentes me refiero a variadas, y a estar abiertos a cosas nuevas y a no quedarse parados. La respuesta es la tecnología. La respuesta es invertir en investigación, estar abiertos a soluciones que todavía ni siquiera podemos ver y no descartar por que sí una opción u otra. También lo es llegar a un acuerdo en materia de inversión.

Sería un error fatal –como lo son algunas decisiones de política energética– dejar a aquellos que tienen que invertir el dinero, es decir, las empresas, muy escaso margen de maniobra y muy escaso apoyo. ¿Alguien realmente cree que los Estados miembros, el Estado o la Comunidad serán capaces de resolver el problema de la inversión? No, es el sector privado el que tendrá que hacerlo.

 
  
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  Atanas Paparizov (PSE). (BG) Señora Presidenta, señora Comisaria, señor Comisario, en primer lugar me gustaría destacar el debate constructivo que tuvo lugar en el seno de la Comisión de Industria, Investigación y Energía acerca del informe de la señora Laperrouze y, especialmente, señalar el papel que ella ha desempeñado en la preparación de un informe objetivo e integrador.

Quiero sobre todo concentrarme en las propuestas incluidas en el informe con las que se pretende reflejar los problemas a los que se enfrentan los países que están más afectados por los proveedores externos de fuentes de energía, en particular el gas.

En primer lugar, se ha señalado la importancia de la participación activa del Parlamento Europeo en la asignación de proyectos para la creación de nuevos vínculos energéticos, en particular entre las redes de abastecimiento de gas y energía de los Estados miembros. No obstante, debo señalar con pesar que sólo se han reservado 20 millones de euros para el proyecto de la Comisión para la República de Bulgaria y sus vínculos con Grecia, a pesar de que Bulgaria es uno de los países más gravemente afectados. El yacimiento de gas en Chiren, por ejemplo, que resolverá los problemas de la crisis con un mínimo de suministros, no se ha mencionado en absoluto.

En segundo lugar, se han incluido todas las posibilidades para la construcción del corredor meridional del gas, es decir, además del proyecto Nabucco, se mencionan también los proyectos South Stream y el interconector de gas Turquía-Grecia-Italia. También se menciona el plan a largo plazo relativo a la posibilidad de que el abastecimiento de gas provenga de otros países de la región tales como Uzbekistán e Irán.

En tercer lugar, se pone de relieve la importancia de las terminales de gas licuado que se están construyendo en la Unión Europea y también que deben ser accesibles para todos los Estados miembros sobre la base del principio de solidaridad. Esto es particularmente importante una vez más para la utilización conjunta de dichos terminales por parte de Bulgaria y Grecia.

En cuarto lugar, hago un llamamiento a la Comisión para que estudie la posibilidad de ampliar la comunidad energética en Europa Sudoriental y otros países vecinos con el objetivo de formar un mercado único para toda la región. Como ponente sobre los reglamentos y condiciones de acceso a las redes de abastecimiento de gas, quiero subrayar una vez más la importancia del tercer paquete energético para la formación de un mercado energético único europeo e instar a su rápida implantación.

Por último, quiero señalar que el informe también expresa objetivamente el papel de la energía nuclear. Considero que la actual directiva marco en materia de seguridad nuclear se convertirá en una buena base para analizar el estado de todos los reactores de la Unión Europea y no sólo de los de nueva construcción y será una base objetiva para la evaluación de su seguridad.

Es evidente que las decisiones basadas en motivos políticos, como las adoptadas en relación con Kozloduy, no pueden ser decisiones a largo plazo en el actual desarrollo de la diversidad energética en la Unión Europea. Espero que los Estados miembros, basándose en criterios objetivos, estén en disposición de reconsiderar la cuestión sobre los reactores clausurados.

 
  
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  Andrzej Wielowieyski (ALDE). – (FR) Señora Presidenta, el informe de la señora Laperrouze sobre la política energética se refiere a un tema de enorme importancia para todos los países de la Unión.

Respeto mucho el trabajo que ha realizado, pero la situación sigue siendo muy grave. La terrible y desastrosa experiencia de nuestros países del sur en enero, sumado a los pronósticos que nos amenazan con una grave escasez de energía durante las dos próximas décadas, apuntan a la necesidad de que la política energética sea una parte clave de nuestra política exterior.

No obstante, el futuro es sombrío, señor Comisario, ya que escasea la unanimidad, la solidaridad y los recursos. En cuanto a la solidaridad, esto tal vez no se aplique a la Comisión, sino más bien a algunos países europeos grandes. No estamos hablando con una sola voz.

Estoy totalmente de acuerdo con Hannes Swoboda en que Nabucco es un gran problema para la Unión Europea. Por ejemplo, existe el peligro de que el gasoducto ruso South Stream, apoyado por el Estado y por algunos países de la UE, desbanque a Nabucco, que es dos veces más barato y que, por su parte, actúa de conformidad con las reglas del mercado. Podría ocurrir que su rival se apoderara de sus fuentes de abastecimiento en Azerbaiyán, lo que la convierte en una inversión precaria y dudosa. De esta forma, probablemente la Unión va a perder una oportunidad única de lograr la diversidad y una mayor seguridad ...

(La Presidenta interrumpe a la oradora)

 
  
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  Péter Olajos (PPE-DE). (HU) Señora Presidenta, la segunda revisión estratégica del sector de la energía no podría ser más oportuna. La seguridad de abastecimiento a la mitad oriental de la Unión Europea ha sido cuestionada por los acontecimientos de principios de año. Después de una crisis que duró tres semanas, el flujo de gas natural se reanudó el 20 de enero, pero la pregunta es, ¿por cuánto tiempo? Con el fin de garantizar realmente la seguridad del abastecimiento, tenemos que aprender las lecciones del conflicto del gas. Con esto me refiero en primer lugar a la diversificación de los tipos de energía utilizada, las fuentes de suministro y las rutas de abastecimiento. Según los cálculos, Europa utiliza 500 000 millones de m³ de gas al año y esta demanda puede crecer, de acuerdo con varios análisis, hasta un 30 % en los próximos 20 años.

Ya han surgido ideas sobre posibles alternativas. El gasoducto Nord Stream que transporta el gas ruso a Europa ya está en construcción y el Blue Stream en Turquía ya está listo; las partes interesadas en la construcción del South Stream han alcanzado un acuerdo, Ucrania ha emprendido la creación del White Stream y luego está Nabucco, del que tanto se habla, aunque con incertidumbre sobre las fuentes o el apoyo financiero. En cualquier caso, la dependencia de Rusia se mantendrá en gran medida. Aunque Nabucco transportaría gas procedente de Asia, hasta el momento, a diferencia de Gazprom, Europa ni siquiera ha hecho una oferta a Bakú. ¿Qué se puede hacer ahora? Muchos dirán que, por el momento, podemos confiar en que las negociaciones de los Comisarios europeos y la delegación rusa en la Cumbre de Moscú tendrán resultados fundamentales y darán lugar a avances significativos en lo que respecta a los gasoductos, y que en el futuro no será sólo el monopolio ruso el que dicte los precios.

Esto es posible, pero, por mi parte, además de todo esto –y, de hecho, antes que nada– creo que el camino a seguir es utilizar menos energía y menos contaminante. Esta es precisamente la razón por la que sostengo que Europa necesita un «New Deal» verde, es decir, que tenga como objetivo el crecimiento sostenible al tiempo que se estimula y se utiliza la innovación en la industria medioambiental. Como resultado de la actual crisis financiera mundial, cada vez más personas están empezando a darse cuenta de que es necesaria una nueva lógica de la organización económica. Un número creciente de personas reconocen que para salir de la crisis mundial se necesita una nueva fuerza motriz, con un motor que funcione de acuerdo con nuevos principios organizativos. Cada vez más personas reconocen la necesidad de un cambio de paradigma. El «New Deal» verde o, expresado de otra forma, una nueva lógica para la organización económica, basada en las innovaciones en materia de tecnología medioambiental y con el apoyo de los mercados internacionales de capitales, se convertirá en la piedra angular de un número cada vez mayor de planes de rescate y de estímulo económico, también entre los Estados miembros de la Unión Europea. Necesitamos este estímulo porque el año pasado el número de desempleados en Europa creció en 1,7 millones de personas. El «New Deal» verde europeo, en caso de que reciba la luz verde, tendrá un efecto fundamental sobre el futuro de la futura política energética europea. Muchas gracias.

 
  
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  Libor Roucek (PSE). (CS) Señorías, actualmente la Unión Europea importa el 50% de la energía que consume, porcentaje que está en crecimiento constante. La dependencia de la Unión de las importaciones de fuentes de energía convencionales y de un número limitado de proveedores representa una amenaza seria a nuestra seguridad, estabilidad y prosperidad. Esta revisión estratégica de la política energética de la UE comunitaria ha llegado, en mi opinión, en el momento oportuno. Soy de la opinión de que el objetivo de los «tres veintes» para el 2020 es correcto desde la perspectiva de la seguridad, la economía y la ecología. No obstante, la consecución de este objetivo requiere un enfoque común dentro de la UE, que esté unificado tanto dentro de la Unión como de cara al exterior. La creación de una política energética común requiere la ratificación completa del Tratado de Lisboa y la presentación de una propuesta para esta política energética común. En el mercado interior existe la necesidad de crear un marco jurídico claro y estable y, sobre todo, de ultimar la integración de nuestros sistemas energéticos en todo el territorio comunitario.

La cláusula de solidaridad mutua se quedará en solo una frase bonita si no conectamos estos sistemas energéticos. También existe la necesidad de fortalecer el uso de todas nuestras fuentes de energía nacionales, empezando por la conservación mediante el incremento de la proporción de energías renovables, y terminando por un mayor uso de la energía nuclear segura. No hace falta decir que la inversión financiera en nuestra industria energética nacional también aportaría otro beneficio añadido en forma de recuperación del crecimiento económico. Por lo que respecta a las relaciones externas en el ámbito de la energía, este aspecto también requiere una mayor diversificación de la que ha tenido hasta ahora. Hace falta un diálogo más intensivo con los países productores, los países de tránsito y otros países consumidores. Debemos aumentar la cooperación con los países de Oriente Próximo, la región mediterránea y el norte de África dentro del marco de Proceso de Barcelona: Unión por el Mediterráneo. El diálogo también debería incluir a Turquía como país candidato y, bajo mi punto de vista, también es esencial buscar un enfoque mucho más efectivo para países como Irán. Para concluir, quiero felicitar a nuestra ponente, señora Laperrouze, por un informe que, en mi opinión, se puede calificar de excelente y equilibrado.

 
  
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  Danutė Budreikaitė (ALDE). (LT) Aunque ya empezamos a hablar de la necesidad de una política energética común en el año 2006, cada Estado de la Unión Europea tiene la responsabilidad de garantizar un abastecimiento seguro de energía. No obstante, la solidaridad entre los Estados miembros es esencial para la subsistencia de la propia UE. La Unión debe adoptar de forma inmediata medidas efectivas para ayudar a superar las crisis de abastecimiento de energía o, mejor aún, para evitarlas. La Comisión ha propuesto un plan de acción comunitario para la seguridad y la solidaridad energética, cuyos aspectos más importantes son la creación de infraestructuras y la diversificación de las fuentes de energía. Me complace que entre los proyectos de infraestructuras considerados prioritarios para la UE en materia de seguridad energética figure un plan de interconexión entre los países que se encuentran a orillas del mar Báltico, lo que acabaría con las zonas de inseguridad energética que todavía existen en la Unión.

Deseo pedir a la Comisión todo el apoyo posible para la construcción del enlace energético entre Lituania y Suecia y del puente energético entre Lituania y Polonia. Lamentablemente, para ello también se necesita un acuerdo político. Mientras tanto, y volviendo al tema del principio fundamental de la Unión Europea, la solidaridad, y de su aplicación en el ámbito de la energía, surgen una gran cantidad de dudas respecto al futuro de dicho principio. Estamos debatiendo sobre el tercer paquete energético, que entraña la creación de un mercado interior comunitario de la electricidad y el gas y de una Agencia de Cooperación de los Reguladores de la Energía. Al mismo tiempo, Alemania y Rusia están creando una agencia de energía germano-rusa. ¿Consideran que esto es coherente con la solidaridad entre los Estados miembros de la UE, la política energética común y la seguridad energética?

 
  
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  Zbigniew Krzysztof Kuzmiuk (UEN). (PL) Señora Presidenta, señora Comisaria, señor Comisario, en este debate me gustaría llamar su atención sobre tres temas.

En primer lugar, Rusia está usando de forma evidente y cada vez con más frecuencia el abastecimiento de recursos energéticos –sobre todo de gas– para ejercer una fuerte influencia política. El último conflicto entre Rusia y Ucrania no solo causó importantes pérdidas económicas en diversos países de la Unión Europea, sino que, con el permiso implícito de la UE, volvió a colocar a Ucrania en una situación de dependencia económica respecto a Rusia. Es difícil pensar que la economía de Ucrania pueda funcionar correctamente si el precio del gas es superior a 400 dólares los 1 000 metros cúbicos.

En segundo lugar, es necesario negociar un nuevo acuerdo entre la UE y Rusia en el que se trate el tema de la energía y en el que también se estipule con claridad que Rusia no puede utilizar el abastecimiento de recursos energéticos para ejercer influencia política, y que los suministradores rusos serán responsables por los daños causados por la interrupción del abastecimiento.

Por último, a través de sus propios medios financieros y del Banco Europeo de Inversiones, la Unión Europea debe apoyar en primer lugar aquellas inversiones que diversifiquen realmente el abastecimiento de gas a la UE, y que, por tanto, creen la capacidad real de importar gas desde otros países además de desde Rusia, como, por ejemplo, a través del gaseoducto Nabucco.

 
  
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  Avril Doyle (PPE-DE). - Señora Presidenta, nunca tendremos seguridad energética ni lograremos reducir el 80% de nuestras emisiones de dióxido de carbono para 2050 si seguimos haciendo caso omiso tanto al tema de la seguridad energética como al de la importancia crítica de contar con una interconexión de corriente continua de alta tensión (HVDC) que conecte todos los países europeos. Para ello se requiere una línea HVDC hasta el norte de África: redes eléctricas inteligentes a través de Europa y el norte de África.

La semana pasada tuve la oportunidad de presenciar personalmente el interesante funcionamiento de las estaciones de energía solar en Granada y Sevilla; además, durante este fin de semana he estado leyendo la opinión del profesor de Harvard Michael McElroy sobre la forma de eliminar la factura de 750 000 millones de dólares que pagan los Estados Unidos anualmente por la importación de petróleo y, de este modo, ganar la batalla de la energía segura en este país y, al mismo tiempo, salvar el planeta. Y yo me pregunto: ¿qué es lo que estamos debatiendo todavía, si ya conocemos las respuestas?

La red inteligente permitirá que las energías solar, eólica e hidroeléctrica equilibren el gráfico de la seguridad. Si no hay viento en la costa occidental de Irlanda, hará sol en España; y, si no, hará viento en la costa occidental del norte de África y también hará sol allí.

Resumiendo, el sol es a España lo que el viento es a la costa occidental de Irlanda. Los reguladores nacionales respirarán más tranquilos cuando su único trabajo sea mantener las luces encendidas y las casas y oficinas calientes en los momentos de máxima demanda.

No podemos permitir que nuestros ciudadanos sigan siendo prisioneros de la política energética o de los imprevisibles precios del petróleo. La energía eólica puede competir con el carbón, el petróleo y el gas, y el combustible es gratis. Sí, nuestro reto es construir una nueva economía energética: una economía energética basada en energías renovables.

Mi conclusión es la siguiente: los angloparlantes usamos en sentido figurado y con bastante ligereza la expresión to cost the earth, «costar la tierra», pero ahora es necesario que nos tomemos esta expresión de forma literal. Si no acabamos inmediatamente con la dependencia casi total que tenemos de los combustibles fósiles, tal y como aconsejan repetidamente y cada vez con mayor urgencia los climatólogos, ocurrirá precisamente eso: el calentamiento global nos va a costar la tierra.

 
  
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  Evgeni Kirilov (PSE). (BG) Señora Presidenta, como ponente alternativo de la Comisión de Asuntos Exteriores, quiero felicitar a la señora Laperrouze por este informe, que ofrece una amplia perspectiva de los problemas de la Unión Europea en el ámbito de la energía, incluida la necesidad de una política energética común.

El informe también indica con claridad las medidas que deben adoptarse para poder afrontar los retos de la seguridad energética. También me complace que la energía nuclear ocupe el puesto que merece en este informe y se presenta como una fuente necesaria de energía.

Especialmente ahora, tras la crisis del sector del gas, se refleja de forma clara y oportuna la necesidad de diversificar las fuentes de energía. Por otra parte, en el futuro tenemos que seguir trabajando para contar con más corredores alternativos, corredores energéticos, y no simplemente un corredor a costa de otro. De este modo, todos saldríamos ganando de la competencia.

Querría llamar su atención sobre dos cuestiones. En octubre del año pasado, afirmé en esta Cámara que en torno al proyecto Nabucco había todavía «mucho ruido y pocas nueces». En ese momento pedí a la Comisión Europea que interviniese con firmeza al respecto. Ahora podemos decir que la Comisión está interviniendo de forma evidente en esta cuestión. Es evidente que se ha llegado a comprender su importancia, especialmente ahora, tras la crisis del sector del gas.

No obstante, debemos tener claro que, a pesar de las acciones que se han llevado a cabo y las medidas que se han tomado para conseguir una energía cada vez más segura, se requieren muchos más esfuerzos y una actividad política importante para que podamos ver la luz al final del túnel.

El segundo asunto que quería resaltar es la capacidad de almacenar la energía. Permítanme explicarles que en Bulgaria habría ocurrido una catástrofe si no se hubiese tenido capacidad para almacenar suministros de reserva para al menos 20 días en las instalaciones de almacenamiento de gas de Chiren, cuya capacidad se amplió un 33 % más el año pasado, como si el Gobierno supiese lo que estaba por venir.

Por lo tanto, por segunda vez en el día de hoy, quiero subrayar que soy totalmente incapaz de entender por qué la Comisión ha hecho caso omiso del proyecto para ampliar estas instalaciones de almacenamiento que ha propuesto Bulgaria. La ampliación de la capacidad de almacenamiento fue nuestra única salvación, y opino que deberían promoverse proyectos similares en el resto de países.

 
  
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  Leopold Józef Rutowicz (UEN). (PL) Señora Presidenta, la crisis del sector del gas y la crisis financiera nos están obligando a emprender acciones rápidas y pragmáticas por encima de intereses e ideas individuales que no están justificados económicamente, tales como el gasoducto North Stream.

La segunda revisión estratégica del sector de la energía no aporta ese valor añadido deseado. Una serie de cuestiones que se mencionan en la revisión se enfrentan a graves problemas en que lo respecta a su realización. Los ciudadanos y la economía de la Unión Europea necesitan decisiones rápidas y específicas que garanticen costes energéticos relativamente bajos y estables durante los próximos 15 años: decisiones que nos permitan el mayor ahorro posible en industria, transporte y vivienda; decisiones que reduzcan en gran medida la dependencia económica de la UE de la importación de hidrocarburos y que garanticen su correcto abastecimiento; decisiones que permitan lo más rápidamente posible elaborar un programa y un plan de medidas específicas y basadas en investigaciones y sobre como financiarlas e aplicarlas. Como resultado de estas medidas económicas, las emisiones de CO2 se reducirán y el comercio de derechos de emisión –tan beneficioso para los comerciantes, pero no así para la economía– no será necesario.

 
  
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  Mairead McGuinness (PPE-DE). - Señora Presidenta, me emocionan la palabra «inteligente», que tanto aparece en este debate, porque las soluciones que intentamos aplicar en casa para reducir el consumo de energía no funcionan en absoluto y no son demasiado «inteligentes». Decirles a los niños que apaguen la luz no es la solución. Me gustaría que lo fuese, porque ello significaría que yo tengo el control. Así que realmente necesitamos todas las cosas que se han mencionado: sensores y otros avances tecnológicos que nos hagan la vida más fácil a la hora de alcanzar nuestros objetivos de gestión eficiente de la energía.

El debate de hoy es muy importante: trata sobre cambio climático, seguridad de abastecimiento, solidaridad entre los Estados miembros, crecimiento económico –cuestión de gran actualidad e interés para nosotros en este momento– y también sobre cómo podemos gestionar mejor nuestros recursos energéticos.

Mi país de origen, Irlanda, utiliza petróleo para producir casi el 60% de nuestra energía, y todo el petróleo es importado. Así que está claro que tenemos un problema muy específico. Debemos reducir esta dependencia, debemos desarrollar nuestros propios recursos y, como he mencionado anteriormente, mejorar nuestra eficiencia. Obviamente, la cuestión asunto de la interconexión entre los Estados miembros es crucial, especialmente para los países periféricos.

La dependencia de Irlanda es extremadamente alta: el 91% de nuestras necesidades son importadas. Es un porcentaje bastante apabullante, y aunque no hemos experimentado los problemas con el gas que han mencionado otros oradores, ni tampoco el frío y el terror que esta situación ha causado en otros Estados miembros, hemos comprendido, desde nuestra posición de espectadores, que es imprescindible hacer algo acerca de nuestra combinación de fuentes de energía y de nuestra inseguridad energética.

Por lo tanto, todos los temas que componen este informe y la pregunta oral son de una importancia extrema para nosotros.

En concreto, la cuestión del uso de la tierra debe tratarse con urgencia. La experiencia de Suecia con la silvicultura es interesante para Irlanda, ya que este sector no está excesivamente desarrollado en nuestro país.

Pero he aquí un factor clave: conseguir un equilibrio entre la producción de alimentos y la producción de combustible.

 
  
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  Emanuel Jardim Fernandes (PSE). (PT) Señora Presidenta, señor Comisario, Señorías, elaborar una política energética comunitaria coherente e integradora es un paso lógico y una intervención necesaria. Tanto la propuesta de la Comisión como el informe de la señora Laperrouze apuntan en esta dirección.

La Unión Europea ofrecerá un valor añadido a las iniciativas desarrolladas por los Estados miembros. El petróleo es finito, y la producción de la UE y de Noruega en 2007 representó apenas un 30% de la demanda interna. La dependencia comunitaria de las importaciones de petróleo aumenta indirectamente nuestra dependencia respecto a países políticamente inestables, o respecto a aquellos que como posibles socios en el ámbito de la energía generan más tensiones geoestratégicas, tal y como hemos visto recientemente en el caso de Rusia.

Por estas razones, es importante desde el punto de vista estratégico desviar la demanda de fuentes de energía alternativas al petróleo, pero, desde el punto de vista geográfico, también es importante analizar con detenimiento los mercados sudamericano y africano, que actualmente están en fase de expansión y a los que les puede beneficiar el establecimiento de las asociaciones Unión Europea-Brasil y Unión Europea-África. Estas iniciativas deben llevarse a cabo a través de la península Ibérica –España y Portugal, mi país de origen– como plataforma fundamental en materia de logística y distribución en la región europea.

Respecto a la necesidad básica de mejorar la eficiencia energética, es importante garantizar las sinergias entre los sectores capaces de contribuir a una mayor eficiencia energética. Únicamente si adoptamos un enfoque global y coordinado entre las políticas comunitarias y las nacionales, concretamente en materia de cohesión, agricultura y transporte, seremos capaces de esbozar una estrategia que transmita una visión a largo plazo.

Es indiscutible que el vínculo entre energía y cohesión territorial afecta a las posibles soluciones a largo plazo para todas las regiones de la Unión Europea, incluidas las más alejadas y periféricas.

 
  
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  Iliana Malinova Iotova (PSE). (BG) Señora Laperrouze, quiero felicitarla en concreto por el excelente trabajo que ha realizado en su informe sobre este tema tan oportuno y de tanta actualidad.

Todavía no estamos, ni mucho menos, en posición de cuantificar las pérdidas de los países y los ciudadanos europeos a causa de la crisis del sector del gas. Las pérdidas directas solo para la economía búlgara, que fue la más afectada por la controversia entre Ucrania y Rusia, ascienden a más de 230 millones de euros, y no hemos recibido ninguna indemnización.

La consiguiente situación de emergencia llevó a plantear diversas preguntas. Lamentablemente, el problema de la dependencia energética llega a un punto crítico cuando se produce una crisis política o a un antagonismo político entre Rusia y Ucrania. Muchos recuerdan lo ocurrido hace tres años, cuando surgió un desacuerdo sobre los precios entre estos dos países. A continuación se nos prometió una política energética europea, y tres años después parece que nada ha cambiado.

Ahora nos preguntamos: ¿Estamos preparados para un mercado energético único, o seguirán prevaleciendo los intereses individuales en los acuerdos bilaterales? ¿Hemos trabajado lo suficiente en la interconexión de las redes de abastecimiento de gas europeas entre los Estados miembros, o estamos cada vez menos dispuestos a acumular reservas para situaciones críticas? ¿De qué modo se está trabajando en los proyectos Nord Stream, South Stream y Nabucco?

Me alegra oír que la energía nuclear se está tratando de igual manera que el resto de fuentes de energía. Sin detrimento de la seguridad, es el momento de reconsiderar nuestra actitud hacia las instalaciones nucleares en Europa, y de hacerlo al margen de toda decisión que responda a intereses políticos.

Necesitamos energía nuclear; además, esta actuaría como barrera de seguridad ante futuras crisis. No es casualidad que, en el punto más alto de la crisis, el Parlamento búlgaro pidiese a sus socios europeos que se reanudase el debate sobre la reactivación del reactor clausurado de Kozloduy, declarado seguro tras la investigación de las autoridades competentes. Esperamos su comprensión a este respecto.

Las decisiones son difíciles de tomar, pero debemos dejar de lado los prejuicios y evitar descartarlas de forma prematura. Las siguientes palabras van dirigidas a usted, señor Comisario. Hace solo unos días, cuando la Comisión Europea distribuyó los recursos del plan europeo de desarrollo, el país que resultó más afectado fue el que recibió menos recursos. Esta tarde no le he oído mencionar a Bulgaria en la lista de países dependientes al 100% que necesitan asistencia especial.

¿Cuáles son los criterios y mecanismos utilizados para distribuir estos recursos? Me resultaría difícil explicárselos a los ciudadanos búlgaros y europeos. Evidentemente, también debemos esforzarnos más en lo que respecta al tercer paquete energético y acelerar el proceso. Como miembro de la Comisión del Mercado Interior y Protección del Consumidor, he trabajado bastante para garantizar el abastecimiento de energía a los consumidores, pero deben entender que es más importante garantizar la energía en primer lugar.

 
  
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  Călin Cătălin Chiriţă (PPE-DE) . – (RO) Quiero resaltar la necesidad que tiene la Unión Europea de crear una política energética externa para que los 27 Estados miembros puedan hablar con una sola vez en las negociaciones con los principales productores. Esta es la única forma de que la UE obtenga precios asequibles para el gas y el petróleo importados, así como de garantizar la seguridad energética. La diversificación de las fuentes de abastecimiento de energía debe ser uno de los principales objetivos comunitarios. No obstante, me gustaría llamar su atención sobre el hecho de que el proyecto del gasoducto ruso, el proyecto South Stream, no contribuye en absoluto a esta diversificación, ya que la fuente del abastecimiento sigue siendo la misma: Rusia. Además, el precio del gas acabará aumentando debido a los enormes costes derivados de la construcción de dicho gasoducto; precio que los consumidores europeos se verán obligados a pagar.

Esta es la razón por la que, desde mi punto de vista, la Unión Europea debe actuar urgentemente para incluir en los futuros acuerdos con Rusia y Ucrania cláusulas exhaustivas sobre la interdependencia energética, en las que se establezcan claramente las obligaciones y los mecanismos que se deben utilizar para resolver rápidamente los problemas. La asociación estratégica entre la UE y Rusia y la nueva cooperación oriental deben tener el objetivo de implantar…

 
  
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  Colm Burke (PPE-DE). - Señora Presidenta, la política energética y la política exterior están ahora más interconectadas que nunca. A la luz de los recientes acontecimientos relacionados con el abastecimiento de gas en Europa Central y Occidental, somos conscientes de la necesidad de una política energética común para la UE, pero, aunque esta es una de las principales innovaciones del Tratado de Lisboa, lamento tener que señalar que este punto no se resaltó lo suficiente en los debates que enmarcaron la ratificación del Tratado.

En Irlanda contamos con 12 días de abastecimiento de gas en todo momento. El 60% de nuestra electricidad se genera a partir de gas importado, mientras que la media europea está alrededor del 40%. El pasado 28 de enero, la Comisión publicó una propuesta para acelerar la labor para hacer frente a los déficits de la infraestructura energética de la UE, y a la vez para contribuir a la recuperación económica como parte de un paquete de 5 000 millones de euros.

La inclusión por parte de la Comisión de la interconexión eléctrica entre Irlanda y el Reino Unido como región prioritaria receptora de fondos en el marco del plan europeo de recuperación económica es una gran noticia, que, además, pone de manifiesto que cuando los 27 Estados miembros trabajan en equipo se puede producir el cambio necesario para garantizar un abastecimiento de energía seguro.

(La Presidenta interrumpe al orador)

 
  
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  Ioan Mircea Paşcu (PSE). – Señora Presidenta, a estos dos importantes documentos que debatimos hoy –el plan de acción de la Comisión y el informe sobre el mismo– los separa en el tiempo la reciente interrupción del abastecimiento de gas a causa de la habitual controversia invernal entre Rusia y Ucrania. Por consiguiente, el informe está más en sintonía con la realidad, al extraer lecciones de la última crisis e instarnos a que seamos más solidarios entre nosotros y aceleremos la aplicación del plan que tenemos por delante, por lo que saca provecho de las lecciones de la última crisis.

Personalmente, además de apoyar la diversificación de las rutas de transporte para la importación de gas, considero que entre las principales aportaciones de este informe cabe mencionar el llamamiento para acelerar el logro del mercado interior de la energía en la presente legislatura y la necesidad de revisar todos los aspectos del problema del almacenamiento del gas. No obstante, la recomendación de abrir por completo el proyecto Nabucco a Rusia es cuestionable, dado que todo el mundo sabe que Nabucco se concibió como alternativa al gas ruso y que, en consecuencia, Rusia está haciendo todo lo posible para acabar con el proyecto.

 
  
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  Zita Pleštinská (PPE-DE). (SK) Señorías, la reciente crisis del sector del gas ha puesto de manifiesto la importancia de una política energética común para la Unión Europea. Además, Eslovaquia ha descubierto lo que implica depender al 100 % del gas ruso. Cientos de empresas tuvieron que interrumpir la producción y abonaron a sus empleados únicamente el 60 % de sus salarios.

Me complace que la solidaridad sea tan importante en las relaciones entre los Estados miembros de la Unión Europea. Si en Eslovaquia no hubiéramos recibido una transferencia de gas de emergencia desde Alemania a través de la República Checa, los hogares hubieran estado también en riesgo. Estoy convencida de que es una prioridad universal y de primer orden la necesidad de garantizar un abastecimiento de energía constante. Que satisfagamos esta necesidad principalmente con fuentes de energía no renovables está empezando a no ser aceptable desde el punto de vista ambiental.

Debemos construir plantas nucleares seguras y a la vez, recurriendo a los fondos estructurales, animar a las comunidades rurales para que se centren estratégicamente en la combinación de energía, agua y biotecnología, de modo que la diversificación de la base energética sea más fuerte.

 
  
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  Janusz Onyszkiewicz (ALDE). (PL) Señora Presidenta, la última crisis en el abastecimiento de gas, que naturalmente no va a ser la única, trae de nuevo a colación el tema de la garantía de abastecimiento de este recurso tan importante.

En Europa no estamos mal situados en lo que respecta a nuestra ubicación geográfica. Casi por todas partes hay fuentes de gas: Norte de África, Oriente Próximo, Asia Central y Rusia. El problema es que Europa no cuenta con un mercado unificado para el gas y, por consiguiente, Europa tampoco tiene un precio más o menos unificado. Quiero señalar que en los Estados Unidos tienen un mercado unificado, y que allí el precio de 1 000 metros cúbicos de gas está por debajo de los 200 dólares. En Europa pagamos unos 400 dólares. Esto se debe a que no tenemos una infraestructura que permita transferir gas de un país a otro.

Por último, está el tema del gasoducto de Nabucco. Es el momento oportuno para que demos a este asunto la prioridad que merece y que destinemos nuestros medios financieros a que por fin se materialice.

 
  
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  Jacek Saryusz-Wolski (PPE-DE). – Señora Presidenta, tengo tres preguntas para el Comisario Piebalgs.

En primer lugar, es posible que el proyecto Nabucco sea utilizado como moneda de cambio en las negociaciones del acceso de Turquía a la UE, como hemos sabido por el Primer Ministro Erdoğan. ¿Estamos considerando también, en el corredor meridional, el proyecto White Stream (Caspio-Georgia-Mar Negro-Ucrania-Rumanía)?

En segundo lugar, en la directiva sobre el gas revisada, ¿consideraría usted la necesidad de mantener obligatoriamente reservas de almacenamiento de gas para un período de 90 días en todos los Estados miembros?

En tercer lugar, han presentado un impresionante paquete de 3 500 millones de euros para infraestructuras energéticas. ¿Prevén ustedes algún obstáculo a este respecto en el Consejo? Dado que aún lo tiene que aprobar el Consejo, he sabido que cuatro Estados miembros se han opuesto. ¿Cómo puede el Parlamento Europeo, que también tiene que aprobarlo, contribuir a aprobarlo de la forma más rápida posible?

 
  
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  Flaviu Călin Rus (PPE-DE). (RO) La crisis del sector del gas a que nos hemos tenido que enfrentar recientemente era entre Ucrania y Rusia, pero por desgracia ha afectado a algunos de los Estados miembros. La crisis ha puesto de relieve una vez más que la Unión Europea depende en gran medida de una única fuente de abastecimiento de gas. En consecuencia, tengo la impresión de que entablar asociaciones con Rusia beneficia al conjunto de la UE, pero a la vez creo que la Unión debe poner en marcha de inmediato proyectos que ofrezcan soluciones alternativas, con la intención concreta de evitar las consecuencias de las crisis que pudieran producirse a corto o a largo plazo.

En la misma línea de pensamiento, creo que se deben tomar en consideración los dos proyectos, Nabucco y South Stream, junto con otras soluciones. En este caso, me refiero a los yacimientos del Mar del Norte y a los que se supone que están en la plataforma continental del Mar Negro. Teniendo en cuenta que, con el tiempo, todos los tipos de depósitos van a agotarse, creo que tenemos que invertir en proyectos científicos para descubrir fuentes alternativas de energía que garanticen el desarrollo de las generaciones futuras.

 
  
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  Nicolae Vlad Popa (PPE-DE). (RO) La reciente crisis del sector del gas vuelve a concentrar aún más nuestra atención en la importancia de desarrollar rutas y fuentes de energía alternativas, creando para ello infraestructuras de transportes y estableciendo interconexiones. En el clima actual, es preciso acelerar el proyecto Nabucco, ya que puede contribuir a los objetivos de la Unión Europea de diversificar no solo las rutas, sino sobre todo las fuentes de abastecimiento de terceros países. Se deben promover rutas de tránsito a través de países vecinos, y para ello se deben completar los proyectos relativos a la conexión de la red de Rumanía con las de Hungría y Bulgaria.

Al mismo tiempo, tengo la impresión de que el proyecto South Stream no beneficia en modo alguno a Europa, precisamente por el hecho de que no recurre a ninguna fuente alternativa, como requiere la revisión estratégica del informe. No obstante, también tenemos nuestras propias fuentes de energía. Una única planta microhidroléctrica no es ni viable ni efectiva, pero con cientos de miles de plantas hidroeléctricas desde los Alpes hasta los Cárpatos o desde los Balcanes hasta los Tatras o los Pirineos tendríamos independencia energética.

 
  
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  Andris Piebalgs, Miembro de la Comisión. − Señora Presidenta, este debate ha sido realmente fascinante y ha reflejado la gran diversidad de opiniones sobre la energía y la importancia que merece este asunto. No obstante, creo que el debate pone de manifiesto sin duda alguna que la ponente ha encontrado una solución equilibrada. Es cierto que cada uno de nosotros ve los pormenores de forma diferente. No hay soluciones sencillas, no hay soluciones definitivas que resuelvan este problema.

Nuevamente quiero dar la enhorabuena a la ponente por haber hecho tan gran esfuerzo a fin de garantizar que en el informe queden reflejadas todas las opiniones, y al mismo tiempo por su apoyo claro a la segunda revisión estratégica del sector de la energía de la Comisión.

Muchos de ustedes han hablado de la superred. Anteriormente se consideraba la superred como una solución mágica. Pues bien, es cierto que tiene un gran potencial, pero tal solución nos supondría un problema: alguien tiene que pagar la red, y, como ustedes saben, buscamos un equilibrio entre asequibilidad, garantía de abastecimiento y sostenibilidad. De modo que si realmente queremos adoptar dicha superred, el plan de recuperación constituye el primer paso en la dirección correcta.

El plan de recuperación puede llevarnos a un círculo vicioso en el que digamos: «Bien, necesitamos esto y aquello, pero eso lo debería hacer la industria». Sí, también fomentamos la industria con distintos tipos de incentivos, pero si los fondos públicos y los fondos europeos no son acordes con nuestras prioridades políticas, entonces el plan no tendrá éxito.

Hay otras cuestiones en las que quisiera hacer hincapié, coincidiendo con lo que ha dicho Atanas Paparizov. Sobre el tercer paquete de medidas sobre el mercado interior, no diría nada más que lo que aporta a Europa. En primer lugar, está la Agencia de Cooperación de los Reguladores de la Energía en Europa, que resolverá una gran cantidad de problemas. En segundo lugar, un organismo europeo para los operadores de sistemas de transferencia. Estas dos cuestiones revisten una importancia fundamental para garantizar el abastecimiento, sin socavar la soberanía nacional de ningún país sobre la energía.

De modo que si ahora aprobamos este paquete daremos un gran impulso a la consecución de nuestros objetivos. Si lo posponemos, perderemos el impulso a la hora de garantizar el abastecimiento. De modo que, en mi opinión, el plan de recuperación y el tercer paquete energético deben llevarse a cabo.

Las últimas preguntas suelen ser las que recuerdo mejor, de modo que responderé a ellas brevemente, puesto que tienen una clara relación con los temas que hemos debatido. ¿Qué está debatiendo el Consejo? Creo que en esencia hay dos temas.

Uno es si deberíamos financiar públicamente la energía o no. Pues bien, un número minoritario de países cree todavía que es bueno que los fondos provengan de la industria, pero esto acarrea el problema de que es difícil para la industria promover proyectos muy costosos cuyos beneficios sean inciertos.

El segundo punto es «una compensación justa para mi país». Pues bien, podría señalar que mi país no está cubierto específicamente por este plan de recuperación, de modo que es bueno que haya muchas preguntas al respecto. Ya expliqué que toda interconexión con todos los países del Báltico ayuda igualmente a mi país. De modo que este problema aún se aborda en gran medida desde una perspectiva nacional: «mi justa compensación».

Creo que estamos dando el primer paso hacia unos fondos públicos europeos que respalden este tipo de desarrollo. Esta podría constituir la mayor dificultad, pero creo que el Consejo hará grandes esfuerzos por aprobar nuestra propuesta, porque considero que es equilibrada, si no es la ideal para todos los Estados miembros.

En cuanto a Nabucco, lo que preferimos sin duda alguna es el tránsito por Turquía. En ello estamos ahora, hemos dado comienzo a la conferencia intergubernamental con vistas a concluirla en marzo con un acuerdo intergubernamental y con un acuerdo de respaldo del proyecto. Con ello debería haber suficiente claridad jurídica y normativa para invertir en el gasoducto de Nabucco. Si falla, buscaremos alternativas. Hay alternativas, pero Turquía es nuestra ruta prioritaria y creo que a Turquía le beneficia también.

En cuanto al almacenamiento de gas, lo estamos considerando, pero no tiene por qué ser forzoso un plazo de 90 días para todo el mundo, pues esto depende en gran medida de las importaciones. A un país que produzca gas no le hará falta el mismo nivel de almacenamiento, por lo que debería haber una proporción más ajustada que ofrezca suficiente garantía de abastecimiento y que sea lo bastante realista en caso de crisis. De modo que estamos estudiando en qué podría consistir un ajuste de la propuesta de almacenamiento de gas.

Permítanme darles las gracias de nuevo por este debate. Ha sido un debate muy duro, pero creo que ahí están todos los elementos y que solo tenemos que seguir trabajando con gran energía para aplicar aquellos en los que nos hemos puesto de acuerdo y las propuestas que se han acordado en esta Cámara. Quiero agradecer una vez más al Parlamento por su fuerte apoyo al desarrollo de una política energética europea.

 
  
  

PRESIDE: GÉRARD ONESTA
Vicepresidente

 
  
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  Viviane Reding , Miembro de la Comisión. − Señor Presidente, el debate ha sido fascinante. Estoy de acuerdo en que, en buena parte, si no en gran parte, la responsabilidad recae en nuestro colega responsable de la energía.

No obstante, todo lo que han reclamado sus Señorías –seguridad energética, más eficiencia, redes inteligentes, redes descentralizadas, la superred, la microrred, las centrales eléctricas virtuales– precisan de las tecnologías de la información y de las comunicaciones para poder funcionar. De modo que es esencial que hagamos todos los esfuerzos posibles para conseguir dichos medios inteligentes, a fin de aplicarlos a la política propuesta por la comisión sobre eficiencia energética. Desde el punto de vista económico y tecnológico vamos por el buen camino y también constituye –y debo insistir en ello– una oportunidad financiera única. Si conseguimos las TIC necesarias para lograr la eficiencia que nos permita ir en la dirección correcta, entonces crearemos muchas industrias, un gran crecimiento y muchos puestos de trabajo. He ahí también la razón por la que tenemos que seguir adelante con los edificios inteligentes, la iluminación inteligente y el transporte inteligente. Solamente si ponemos en práctica las posibilidades que ha puesto ante nosotros la investigación, no solo seremos menos dependientes al ser más eficientes, sino que alcanzaremos una nueva capacidad industrial.

Les pondré un único ejemplo a fin de demostrarles cómo podría funcionar todo esto. Como ya saben, vamos a empezar a utilizar diodos emisores de luz –los famosos LED– de alta eficiencia que, ya hoy, ahorrarán hasta un 30 % en el consumo de energía en iluminación y hasta un 50 % para el año 2025. Gracias a la investigación europea, ya hemos dado un paso en este sentido. En 2007, con nuestro Programa Marco Europeo para Acciones de Investigación, lanzamos los OLED –los LED orgánicos– con una eficiencia suplementaria del 50 % sobre los LED. La investigación europea ha dado frutos y ahora depende de la política nacional y regional poner estos resultados en práctica.

He oído algunas críticas acerca de que el plan de recuperación del euro no esté centrado en la eficiencia. Pues bien, si no me equivoco al leer este plan, veo que se asignan 1 000 millones de euros a la eficiencia energética en edificios. Todos ustedes han reconocido en esta Cámara que este es el modo correcto de proceder. Se destinan 5 000 millones de euros a los coches limpios, para que los coches no dependan del petróleo tanto como hoy, y hay 1 000 millones de euros destinados a procesos de fabricación inteligentes a fin de emplear menos tiempo y menos energía en nuestras industrias.

Vamos por el camino correcto y creo que, con la ayuda del Parlamento y con un gran impulso por parte de los Estados miembros nacionales, conseguiremos no solo contar con estos medios sino también ponerlos en práctica. La eficiencia energética no solo serán palabras sino también hechos.

 
  
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  Anne Laperrouze, ponente. − (FR) Señor Presidente, señora Reding, señor Piebalgs, Señorías, les agradezco sus aportaciones, pues tienen un valor excepcional; ponen de manifiesto en qué medida este campo energético y esa energía constituyen de verdad una necesidad básica.

En nuestro debate y en el informe, que además reflejan los debates que han tenido lugar en el seno de los distintos grupos políticos, he observado que hay un amplio consenso acerca de la necesidad de fortalecer las redes y las interconexiones, de utilizar las tecnologías de la información y de las comunicaciones para hacer que las redes sean inteligentes –como acaba de explicar la señora Reding– para fortalecer las relaciones con los países productores y los países de tránsito –tal era en particular el objetivo de la Comisión de Asuntos Exteriores, con nuestro ponente, el señor Dimitrakopoulos– así como también alcanzar un acuerdo sobre eficiencia energética, ahorro de energía y el desarrollo de energías renovables.

Para concluir, el consenso que hemos alcanzado se refiere a un aumento de la eficiencia energética, el desarrollo de energías renovables, la diversificación de nuestras fuentes y líneas de suministro, la consolidación del diálogo con los países productores, pero también la garantía que los 27 Estados miembros hablen con una sola voz, y, por encima de todo, la realización de un cambio en nuestras vidas. Todos estos factores son necesarios para garantizar la seguridad energética común que todos queremos.

Las diferencias se refieren a la composición de la combinación de fuentes de energía. ¿Cuáles son las fuentes de energía? Quisiera responder a mis colegas del Grupo de los Verdes/Alianza Libre Europea, y a continuación también a otros miembros que han hablado en contra de la energía nuclear. Permítanme decir que debemos tener cuidado.

Se ha exagerado enormemente lo que se ha dicho. Creo que hemos fijado objetivos muy ambiciosos para 2050. Se ha mencionado un 80 % de reducción en las emisiones de CO2 y un 60 % de cuota de energías renovables. Se observa claramente que se ha asignado una cuota importante a todas las fuentes de energía renovables. En cuanto a la energía nuclear, se reconoce en este informe que forma parte de la combinación de fuentes de energía.

A este respecto, para concluir permítanme recordarles los objetivos: una concentración de CO2 de 450 ppm, establecida a fin de garantizar el límite del 2 ºC de incremento. Quisiera recordarles que, en estas iniciativas que se han anunciado, hablamos de una cuota del 9 % de energía nuclear, 54 % de eficiencia energética, 35 % de energías renovables y 14 % de captura y almacenamiento de carbono geológico.

Todo esto es para 2030. Por tanto, la energía nuclear forma parte de la combinación, así como también el carbón. A mí personalmente no me entusiasma el carbón, como tampoco me entusiasma la energía nuclear, pero tenemos que disponer de la más amplia variedad posible de fuentes de energía. No quisiera tener que elegir entre carbón y la energía nuclear para el año 2050.

 
  
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  Presidente. Gracias, señora Laperrouze. No dude que, en cualquier caso, su energía tiene un gran valor para el Parlamento.

Se cierra el debate conjunto.

La votación sobre el informe de la señora Laperrouze tendrá lugar mañana.

De conformidad con el apartado 5 del artículo 108 del reglamento interno, he recibido una propuesta de resolución al final del debate sobre la pregunta oral planteada por el señor Remek(1). La votación tendrá lugar el miércoles.

Declaraciones por escrito (artículo 142 del Reglamento)

 
  
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  Alin Lucian Emanuel Antochi (PSE), por escrito. (RO) La solidaridad entre los Estados miembros de la Unión Europea en el sector de la energía debe convertirse en un objetivo primordial a nivel bilateral, regional y europeo. Es más, las estrategias adoptadas por cada Estado miembro a nivel nacional no deben afectar a los intereses energéticos de otros Estados miembros y deben ser de interés general para la UE en materia de seguridad energética.

En este contexto, la tarea de mejorar el marco legislativo comunitario para la interdependencia energética en la UE y la elaboración de una nueva generación de acciones normativas destinadas a gobernar las relaciones de la Unión Europea tanto con los proveedores de energía no comunitarios y los estados de tránsito debe ser un instrumento efectivo en la concepción de una política de seguridad europea. Las nuevas leyes tendrán que prever mecanismos jurídicos de coacción a fin de consolidar la cooperación en el sector de la energía y desarrollar una competencia viable en los mercados energéticos europeos.

Es esencial promover los esfuerzos destinados a aumentar las inversiones de la UE destinadas a la diversificación de las estructuras transfronterizas, los incentivos para generar formas alternativas y no convencionales de energía a nivel local y mejoras en la capacidad de la infraestructura para facilitar la conexión de nuevas fuentes de energía. La Unión Europea debe tener muy en cuenta la necesidad de estimular el sector privado de la energía en los Estados miembros, que ya están sintiendo las consecuencias de la crisis económica mundial.

 
  
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  Adam Bielan (UEN), por escrito. – (PL) Podría decirse que la crisis energética de enero empieza a convertirse poco a poco en un ritual anual. Cuando más riguroso es el invierno, mayor es la certeza de que la Federación de Rusia cortará el abastecimiento de gas a los países europeos. Por tanto, es cuando menos sorprendente, en vista de un nuevo conflicto en el sector del gas cuyas víctimas han sido ciudadanos de países de la Unión Europea, que la canciller Angela Merkel siga promoviendo la propuesta de construir el gasoducto de Nord Stream con fondos comunitarios.

Lo que debería estar haciendo ahora la Comisión europea es preparar un plan para la diversificación de las fuentes de energía. Se debería invertir en nuevas redes de transferencia para evitar recurrir a exportadores poco fiables de recursos energéticos, como es el caso de la Federación de Rusia. En una de las enmiendas que elaboré para el informe de la señora Laperrouze hacemos hincapié en la importancia de apoyar «el gasoducto Nabucco, que es el único plan que diversificará las fuentes de energía y las rutas de tránsito para el gas» sin la participación de Rusia. Asimismo debería ser prioritario crear interconectores de gas que permitan conectar sistemas, así como también reservas de transmisión rápidas en caso de que se produjeran nuevas crisis.

No obstante, sería conveniente que nuestros acuerdos comerciales se basaran en la «cláusula de garantía energética» especial, que debería constituir la ética comercial del sector.

Para Europa y para el resto del mundo, que llevan sus actividades comerciales de forma civilizada, es importante que la Federación de Rusia ratifique el Tratado sobre la Carta de la Energía. Creo que solo si Europa cierra filas y se muestra inflexible y sólida se podrá persuadir al Kremlin para que se adhiera.

 
  
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  Šarūnas Birutis (ALDE), por escrito. (LT) Las cuestiones energéticas suponen el mayor desafío de nuestra época. La crisis del gas a la que se enfrentó la Unión Europea en enero no es la primera en la historia de la UE. En Europa hay países que dependen al 100 % del gas de Rusia, y entre ellos está Lituania, que en diciembre de 2009 echará el cierre a su central nuclear. La Unión debe adoptar nuevas medidas para que no se repita la crisis. Se debe crear el vínculo energético que falta, y debemos fortalecer asimismo la directiva sobre la garantía de abastecimiento de gas e instaurar un mecanismo de coordinación comunitario destinado a reaccionar ante crisis similares. Es esencial que haya suficientes reservas de suministros energéticos en aquellos Estados miembros que dependan en mayor medida de los suministros energéticos.

La crisis entre Rusia y Ucrania no es únicamente una crisis de confianza mutua, sino también geopolítica. Ambos países deben responsabilizarse del corte de suministro de gas a los Estados miembros. Europa, por su parte, debe diversificar las fuentes de energía y aumentar la seguridad de abastecimiento. Europa debe actuar con decisión, dado que la solución de esta crisis energética por el abastecimiento de gas de Rusia es únicamente temporal.

 
  
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  Cristian Silviu Buşoi (ALDE), por escrito. (RO) Quiero dar las gracias a Anne Laperrouze por este informe y expresar mi apoyo a la mayor parte de sus conclusiones. La UE debe ser ambiciosa en la batalla contra el cambio climático, y eso supone no descartar el papel de la energía nuclear y de las fuentes de energía renovables.

Se debe acelerar el proceso de creación de un mercado único para la electricidad y el gas natural y eso requiere interconexiones. Por ello acojo con agrado la propuesta de la Comisión europea de asignar 1 500 millones de euros a proyectos de interconexión. Además, los criterios establecidos en Barcelona para la interconexión deben cumplirlos todos los Estados miembros.

También hay que mejorar el rendimiento energético, en especial en los nuevos Estados miembros. En Rumanía, por ejemplo, hay un gran potencial de ahorro y me gustaría que se aprovechara esta oportunidad.

La crisis entre Rusia y Ucrania ha puesto de relieve una vez más la necesidad de una posición común por parte de la Unión Europea. Apoyo las conclusiones del informe, incluido el punto acerca de la firma de un acuerdo entre la UE, Rusia y Ucrania.

No obstante, no estoy de acuerdo con el punto en el que se afirma que el proyecto South Stream reviste la misma importancia que Nabucco para garantizar la energía en la Unión Europea. South Stream es un proyecto rival de Nabucco y no satisface en absoluto la necesidad de diversificar las fuentes de abastecimiento de energía a fin de garantizar la seguridad energética de la UE. Por ello sugiero que en el futuro tenemos que prestar mayor atención a la importancia dada a este proyecto en los diversos documentos del PE.

 
  
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  Dragoş Florin David (PPE-DE), por escrito. (RO) Señorías.

Hoy debatimos en el Parlamento Europeo uno de los informes más importantes que se están debatiendo en esta sesión plenaria. Podemos ver en este informe elementos clave de la política energética que queremos poner en práctica en toda la Unión Europea, como los planes de acción de emergencia nacional, la cláusula de seguridad energética, la diversificación de las fuentes de energía y el mantenimiento de la energía nuclear en la combinación de fuentes de energía.

Todo esto indica el grado de flexibilidad de nuestras políticas y actuaciones y su capacidad de adaptarse rápidamente a las circunstancias actuales. Tengo la impresión de que la regulación de los acuerdos comerciales, de asociación y de cooperación firmados con los países productores y de tránsito con la finalidad de establecer un código de conducta y las consecuencias derivadas del incumplimiento es una de las prioridades de la UE tras la crisis del gas que ha tenido lugar a principios de año.

Es más, la diversificación de las fuentes de abastecimiento energético mediante el establecimiento de interconexiones entre los Estados miembros, la puesta en marcha de nuevas rutas de abastecimiento como la de Nabucco y la construcción de terminales de GNL deben ser proyectos al día y financiados por la Comisión. Por último quiero felicitar a la señora Laperrouze por su informe y espero que la gran mayoría de nuestros colegas diputados al Parlamento Europeo lo apoyen. Muchas gracias.

 
  
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  Alexandra Dobolyi (PSE), por escrito. (HU) En las primeras semanas de 2009, los Estados miembros de la Unión Europea se vieron tratados como rehenes por parte de Ucrania, cuyos líderes iniciaron una controversia con Moscú por el precio de los suministros de gas. Kiev basó su actuación en la esperanza de que, debido al tradicional sentimiento antirruso en Europa Oriental y Occidental, conseguiría ganarse el apoyo de la mayor parte de los Estados miembros de la UE. Obviamente lo que hizo Ucrania fue como disparar a las piernas.

La UE tiene que salir de una vez por todas de su propio círculo vicioso, del que forma parte la fobia energética que nos obliga a tolerar a los rusos para evitar que nos corten el grifo del gas. Este punto de vista equivocado solo puede tener consecuencias erróneas. Las implicaciones de este problema van más allá de la energía.

Si el objetivo a largo plazo de la Unión Europea es asociarse con una Rusia democrática, que ofrezca un enorme mercado en desarrollo y capaz de evolucionar aún más, también tiene que prever que los centros de gravedad políticos y económicos podrían inclinarse legítimamente hacia Rusia.

La Unión Europea debe transmitir de forma activa y creíble su interés en ver el surgimiento de una Rusia moderna. El comportamiento de la UE, consistente en palabras alentadoras por un lado y actos condenatorios, reticentes y opresivos por otro, está abocado al fracaso.

La ausencia de una política externa y energética común, que deja la diversificación del uso de la energía en un segundo plano y da prioridad a determinadas heridas históricas y ventajas comerciales, sitúa nuestra Unión en una posición vulnerable.

Una UE unida daría a Moscú una pausa para pensar, pues sería algo inaudito. No obstante, ante unos países que se enredan en políticas caprichosas, un país del tamaño de Rusia puede imponer fácilmente su voluntad.

Las implicaciones de este asunto van mucho, muchísimo más allá de la energía.

 
  
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  András Gyürk (PPE-DE), por escrito. (HU) La revisión estratégica del sector de la energía ofrece un buen resumen de todos los pasos necesarios para que la Unión Europea dependa en menor medida de fuentes de energía externas. Las interrupciones del abastecimiento de gas en las últimas semanas han dado especial relevancia a algunos de los puntos de la propuesta.

No podemos sino estar de acuerdo con la necesidad de fundamentar la normativa comunitaria relativa a las reservas de gas sobre una nueva base. Además de imponer reservas mínimas obligatorias, es importante, desde nuestro punto de vista, fortalecer los mecanismos de solidaridad con las normativas comunitarias, de conformidad con el Tratado de Lisboa.

Es encomiable que en la revisión energética que ha llevado a cabo la Comisión se mencionen las infraestructuras cuya creación sería de interés común para todos los Estados miembros. Nos complace que se haya dado un nuevo paso y que en la propuesta se consideren ahora las interconexiones de los gasoductos de Europa Central y Sudoriental un objetivo importante, además del corredor meridional del gas. La importancia de la iniciativa, que en principio estuvo vinculada a MOL, radica en el hecho de que a los estados implicados les resultará más fácil ayudarse con celeridad unos a otros, aun en el caso de que se interrumpa el abastecimiento. Conectando las redes se estimulará también la competencia en la región.

Consideramos aceptable la decisión de la Comisión Europea de desviar a infraestructuras energéticas una parte de los fondos de la UE que no estuvieran destinados a ningún otro fin. Sin embargo, lo que no es tan aceptable es que los Estados miembros más vulnerables vayan a recibir menos financiación para sus infraestructuras de lo que hubieran deseado. No obstante, los compromisos enfáticos solo se pueden cumplir con una contribución financiera más espectacular y con solidaridad por parte de la Comunidad.

 
  
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  Janusz Lewandowski (PPE-DE), por escrito. – (PL) Los polacos son muy listos a toro pasado. Este antiguo dicho, que no tiene nada de elogioso para mis compatriotas, se puede hacer extensible a la Unión Europea en su conjunto. La desagradable experiencia del conflicto del sector del gas ruso-ucraniano en enero de 2009 fue necesaria para que la cuestión de la garantía energética se convirtiera en una cuestión de primordial importancia para la Comunidad Europea en su conjunto.

No podemos escudarnos en la excusa de que el Tratado de Lisboa, en el que no hay declaraciones de solidaridad energética, no se haya ratificado. Lo único que hace falta es voluntad política, acompañada de un análisis objetivo de la última crisis, para definir posibles escenarios y librar a la Unión Europea de problemas similares a los que causó el bloqueo del abastecimiento de gas a través de Ucrania. Tanto la comunicación de la Comisión como el informe Laperrouze llaman la atención sobre las formas de afrontar situaciones de emergencia, como aumentar las reservas y crear una red de transporte que garantice la disponibilidad técnica. Estos son temas sobre los que no hay disensiones. Será más difícil que nos pongamos de acuerdo sobre una estrategia a largo plazo, para lo que tendrá que darse una posición realista por parte de Rusia, dado que es –actualmente– el principal proveedor de crudo y gas de Europa.

La dependencia mutua, como ya sabemos, no garantiza la continuidad de los suministros, como tampoco garantiza las relaciones basadas en premisas económicas racionales. La injerencia de los motivos políticos es demasiado visible como para sucumbir a la ingenuidad. Lo más difícil en nuestras relaciones con nuestros vecinos del este será erradicar la tendencia a los acuerdos bilaterales, y esa es la medida real del éxito o el fracaso de la seguridad energética comunitaria y la política de solidaridad energética.

 
  
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  Sirpa Pietikäinen (PPE-DE), por escrito. (FI) Señor Presidente, Señorías. Quiero dar las gracias a los autores de este informe por sus versátiles esfuerzos, y por haber centrado el debate en torno a un tema tan importante. Al igual que la ponente, creo que es muy importante para la estrategia energética de la Unión que ésta se fije objetivos comunes a largo plazo. Las medidas de ahorro de energía son la clave absoluta para reducir radicalmente el consumo de energía.

No hay soluciones nacionales a problemas de ámbito europeo. Para garantizar la seguridad energética en Europa, la Unión tiene que invertir en la creación de una red principal común y un mercado energético común, así como también en una mejor coordinación.

El informe hace demasiado hincapié en la energía nuclear como una de los principales ámbitos de inversión de Europa en el futuro. Teniendo en cuenta los riesgos y las desventajas de la energía nuclear, esta política es perjudicial y corta de miras. Este informe no es lo bastante ambicioso en lo que respecta a las fuentes de energía renovables. Una Europa competitiva basada en un uso sostenible de la energía debe aspirar a aumentar la cuota de energías renovables hasta el 80 % para el año 2050. Muchos estudios, incluidos estudios del Centro Aeroespacial alemán y del Heinrich-Böll-Stiftung ERENE, ponen de manifiesto que es viable tanto desde el punto de vista técnico como económico introducir nuevas formas de energía limpias. Lo único que falta ahora es voluntad política.

 
  
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  Marian Zlotea (PPE-DE), por escrito. (RO) El informe de la señora Laperrouze remite a un asunto que reviste especial importancia para todos los ciudadanos europeos, sobre todo durante la crisis del gas a la que nos hemos enfrentado recientemente. Todos tenemos que contribuir a alcanzar los ambiciosos objetivos que esta segunda revisión estratégica del sector de la energía propone, concretamente la sostenibilidad, competitividad y seguridad del abastecimiento energético.

Quiero destacar la importancia de aumentar la seguridad de nuestros recursos energéticos. Debemos tomar medidas para diversificar nuestras fuentes de energía y rutas de abastecimiento. Tenemos que apoyar las inversiones en infraestructura y en nuevas tecnologías con menor consumo de energía, de modo que podamos alcanzar los objetivos «20-20-20».

Ahora más que nunca los Estados miembros deben demostrar su solidaridad y cooperar a fin de garantizar la seguridad de sus reservas energéticas. Al mismo tiempo, esta nueva estrategia tiene que sentar las bases para el crecimiento económico en la Unión Europea.

Quiero recordarles la importancia de Rumanía y la región del Mar Negro para la garantía energética y la diversificación de los recursos de abastecimiento de energía.

 
  

(1)Véase el Acta.

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