Presidenta. – El siguiente tema es el informe (A6-0502/2008) de la señora Napoletano, en nombre de la Comisión de Asuntos Exteriores, sobre el Proceso de Barcelona: Unión para el Mediterráneo (2008/2231(INI)).
Pasqualina Napoletano, ponente. – (IT) Señora Presidenta, señora Ferrero-Waldner, señor Vondra, Señorías, con este informe, el Parlamento propone contribuir de forma constructiva a la perspectiva de fortalecimiento de la Asociación Euromediterránea.
Las propuestas resultantes de la Cumbre de París del 14 de julio del año pasado presentan dos objetivos que son dignos de nuestro apoyo. El primero de ellos consiste en dar una forma práctica a los proyectos de integración económica , regional y medioambiental para hacerlos más eficaces, mediante la creación de una secretaría encomendada a dicha labor y que reciba financiación pública y privada; el segundo objetivo es fortalecer el diálogo político durante todo el proceso a través de nuevas instituciones como la copresidencia, la cumbre de Jefes de Estado o de Gobierno y las reuniones habituales de Ministros de Asuntos Exteriores. En este contexto, me gustaría hacer hincapié en el papel de la Asamblea Parlamentaria Euromediterránea, que fue reconocido en el texto de París y después en el documento de Marsella.
El Parlamento desea ayudar a encontrar una solución al grave estancamiento que ha seguido tras los trágicos acontecimientos de Gaza. No obstante, la mayor parte depende de las políticas que el Gobierno israelí, recién formado tras las elecciones, adopte. Sin embargo, me gustaría señalar que la Asamblea Parlamentaria Euromediterránea se reunirá en un futuro próximo y demostrará el papel que los parlamentos deben desempeñar, aun incluso en esta difícil situación.
Deseamos destacar el valor de instituciones que involucran tanto a la Unión Europea como a los países situados en el sur y el este del Mediterráneo, si bien, al mismo tiempo, indicar que es fundamental no reducir el proceso entero a un planteamiento exclusivamente intergubernamental. Esperamos una participación generalizada de la sociedad civil y de los interlocutores sociales, no solo porque la crisis económica puede empeorar los ya endémicos y terribles problemas, como el desempleo y la creciente presión migratoria, haciendo que este fenómeno sea aún más difícil de gestionar. Hacemos un llamamiento para prestar una mayor atención a las cuestiones relacionadas con los derechos humanos que afectan al comportamiento de todos los países socios en mayor o menor grado.
En lo que respecta a las instituciones, recordemos que con la entrada en vigor del Tratado de Lisboa, la Unión Europea podría tener garantizada una representación estructurada y coherente a través de las nuevas figuras del Presidente del Consejo y el Ministro europeo de Asuntos Exteriores. Por el momento, sería beneficioso garantizar la continuidad de la presencia europea, al menos en la copresidencia. Sabemos que la Presidencia checa se ha mostrado susceptible hacia esta cuestión y esperamos que la Presidencia sueca esté también dispuesta a aceptar este mensaje.
Señora Presidenta, Señorías, quisiera agradecer a todos mis compañeros y a los funcionarios de las diferentes comisiones y grupos políticos que han expresado su opinión. Todos ellos han contribuido a la elaboración de este informe, que espero disfrute de un amplio apoyo.
Alexandr Vondra, Presidente en ejercicio del Consejo. − Señora Presidenta, estoy agradecido por la oportunidad de contribuir al debate de hoy sobre la cuestión del Proceso de Barcelona: Unión para el Mediterráneo. Sé que el Parlamento sigue este asunto con particular interés. En concreto, hay que agradecer la labor de Pasqualina Napoletano. Como consecuencia, la propuesta de resolución sobre la que votarán más tarde constituye una valiosa contribución a nuestra labor conjunta.
La Cumbre de París celebrada el pasado julio creó la Unión para el Mediterráneo y estableció una asociación construida sobre el existente Proceso de Barcelona. La actual presidencia rotatoria otorga prioridad al fortalecimiento de esta asociación. Aunque el Tratado de Lisboa no haya entrado en vigor, les puedo garantizar que, en aras de la participación, estamos prestando una especial atención al desarrollo de esta iniciativa y, en particular, a los proyectos regionales. Estos revisten gran importancia puesto que muestran señales concretas a los ciudadanos de la región de que la asociación trabaja a favor de sus intereses.
La Unión para el Mediterráneo no es solo un mecanismo de cooperación. La dimensión bilateral continúa en virtud de la Política Europea de Vecindad y se complementa en algunos casos con el marco de preadhesión, así como, en el caso de Mauritania, del marco de las relaciones ACP.
Estos enfoques conjuntos fomentan las reformas dentro de los distintos países y refuerzan la cooperación regional. La política de vecindad también tiene, naturalmente, una importante dimensión oriental y acogemos muy complacidos el desarrollo paralelo de esta política.
En la Cumbre de París se acordó seguir avanzando en cuatro áreas clave: descontaminación del Mediterráneo; autopistas del mar y autopistas terrestres; protección civil y desarrollo de energías alternativas mediante, por ejemplo, el plan solar mediterráneo.
También se presta especial atención a la educación y la investigación superior, así como apoyo a empresas a través de la iniciativa mediterránea de desarrollo empresarial. La Secretaría, que se establecerá en Barcelona, se encargará de los aspectos técnicos de las propuestas de proyectos presentadas en esta área, tal y como se acordó en Marsella el año pasado.
Aparte de estas áreas específicas de proyectos, las conferencias ministeriales de la Unión para el Mediterráneo abordarán una serie de retos globales que nos afectan a todos. Estas áreas incluyen la búsqueda de paz y seguridad en la zona, las repercusiones sociales y geopolíticas de la crisis económica, las preocupaciones medioambientales, la gestión de los flujos migratorios y el papel de la mujer en nuestras respectivas sociedades.
Existen dos áreas particulares de cooperación que a mi entender son importantes para este Parlamento y que también apoyamos totalmente. La primera es la cooperación interparlamentaria mediante la creación de la Asamblea Parlamentaria Euromediterránea y sus comisiones. Esta iniciativa es clave en lo que respecta al desarrollo de una dimensión parlamentaria fuerte para la Unión para el Mediterráneo. Servirá, como se indica en la resolución, para reforzar su legitimación democrática. También ayudará a fomentar los valores básicos en los que se fundamenta la Unión Europea. Acogemos con beneplácito la forma en la que ustedes y el Presidente han hecho suyos esta particular iniciativa y les brindo mi pleno apoyo.
La segunda área, que creo debería gozar de una prioridad especial, es el desarrollo de las relaciones interculturales. Esto es absolutamente fundamental si queremos alentar un mayor entendimiento entre culturas en la región mediterránea. La sociedad civil, los interlocutores regionales, sociales locales, todos deben participar. La Fundación Anna Lindh tiene que desempeñar un papel especialmente importante en esta área.
La Unión para el Mediterráneo nos ofrece el potencial para desarrollar unas relaciones óptimas entre los miembros. Los acontecimientos recientes han mostrado que no es empresa fácil, pero también han subrayado la importancia de continuar nuestra labor hacia ese fin. Somos muy conscientes de las dificultades a las que se enfrentan las poblaciones en la región a consecuencia de la crisis en Gaza. Como saben, esto ha dado lugar al aplazamiento de las reuniones de la Unión para el Mediterráneo, si bien la Presidencia cree que la cooperación regional y el diálogo son los medios para consolidar la paz, fomentar la confianza y crear prosperidad, y sin duda alguna esperamos reanudar las actividades de la Unión para el Mediterráneo tan pronto como sea posible.
Por consiguiente, se está preparando una gestión de la Presidencia checa de la UE y la copresidencia francesa de la Unión para el Mediterráneo, en nombre de los miembros de la UE de la Unión para el Mediterráneo, probablemente junto con la copresidencia egipcia, dirigida a nuestros socios árabes. El objetivo es hacer un llamamiento para reanudar automáticamente y sin subordinación todas las actividades de la Unión para el Mediterráneo inmediatamente después de la Cumbre de Doha de la Liga de los Estados Árabes, que se celebrará a finales de marzo. Nuestra intención es aprovechar la oportunidad de la Conferencia de Donantes en Gaza, que tendrá lugar el 2 de marzo en Charm-El-Cheikh (Egipto), para que los tres Ministros de Asuntos Exteriores, a saber: Karel Schwarzenberg, Ministro de Asuntos Exteriores checo, Bernard Kouchner, Ministro de Asuntos Exteriores francés y el Ministro de Asuntos Exteriores egipcio examinen en profundidad la cuestión.
PRESIDE: MAREK SIWIEC Vicepresidente
Benita Ferrero-Waldner, Miembro de la Comisión. − (FR) Señor Presidente, Señorías, señora Napoletano, permítanme felicitarles por la labor realizada, puesto que ha permitido que se elabore un informe que es realmente importante en varios aspectos.
En primer lugar, porque representa una verdadera contribución constructiva y positiva del Parlamento Europeo en lo que respecta a la definición de una política coherente euromediterránea, un desafío con el que todos estamos profundamente comprometidos.
A continuación, como se ha señalado acertadamente, se debe complementar la Unión para el Mediterráneo. No tiene que ser puramente intergubernamental, pero se debe complementar correctamente al exponerla a la participación de otros interlocutores, como, por ejemplo, las autoridades locales y regionales. Es importante intensificar la dimensión parlamentaria reforzando el papel de la Asamblea Parlamentaria y establecer una participación duradera para la sociedad civil.
Es cierto que el papel de la Unión para el Mediterráneo consiste en desarrollar la naturaleza conjunta, en el ámbito político e institucional, de una asociación regional que necesita un nuevo impulso. Sin embargo, también es cierto que solo se puede hacer sobre la base del acervo de Barcelona, que debe ser ampliado y consolidado.
La cooperación regional financiada por la Comisión es parte de este acervo. Por tanto, no hay ninguna razón para cuestionarla hoy. Por el contrario, apoya y garantiza la coherencia de las medidas de la Unión Europea en la región, especialmente porque sus objetivos son perfectamente compatibles con las ambiciones de la Política Europea de Vecindad (el marco de trabajo principal para nuestras relaciones bilaterales con los países de la región).
Lo mismo también es cierto para estar en conformidad con los métodos de la Comunidad aplicados a los mecanismos para tomar decisiones y establecer prioridades dentro de la Unión Europea, puesto que la Unión para el Mediterráneo es una iniciativa que forma parte integral del marco de trabajo europeo.
Señor Presidente, la cumbre constituyente de la Unión para el Mediterráneo, como sabe, tenía el triple objetivo de volver a estimular el impulso político en las relaciones euromediterráneas, de cambiar la gobernanza institucional de estas relaciones a favor de un liderazgo conjunto de la iniciativa y, en última instancia, de cristalizar la cooperación multilateral entre la Unión Europea y sus socios mediterráneos en torno a proyectos estructurales que brindarán integración sub-regional y que probablemente reduzcan las discrepancias respecto al desarrollo entre ambos lados del Mediterráneo.
De hecho, debemos reducir dichas discrepancias por medio del desarrollo social y el aumento del comercio y las inversiones. Tenemos que hacer frente al radicalismo ideológico, para el cual la falta de desarrollo y un sentido de injusticia proporcionan un terreno fértil, con diálogo y soluciones políticas para los conflictos. Debemos continuar elaborando políticas de migración responsables y concertadas, como ya se mencionó, para beneficiarnos de la estabilización demográfica en Europa y del crecimiento demográfico de los países del Mediterráneo. En ese contexto puede observar varios ejemplos de los retos que debemos abordar conjuntamente con nuestros socios en el marco de la Unión para el Mediterráneo.
En efecto, sabemos que no podemos lograr esos objetivos sin apoyo parlamentario, tanto del Parlamento Europeo como de la Asamblea Parlamentaria Euromediterránea. Este es el espíritu con el que trabajamos, con la firme convicción de que, de todas estas cuestiones, la Comisión Europea podrá depositar su confianza en su colaboración, y por ello desearía mostrar mi agradecimiento de antemano sobre este asunto.
No obstante, también sabemos que enfrentados con la preocupante situación en Oriente Próximo tras la guerra en Gaza —que hoy hemos debatido—, efectivamente tenemos un problema: no podemos dejar la Unión para el Mediterráneo en un vacío político. Es lo que siempre hemos dicho. En realidad, es un hecho.
Esto ha dado lugar a la actual suspensión del trabajo que, personalmente, lamento enormemente, pero por supuesto esperamos empezar a trabajar de nuevo en algún momento. La reunión que se celebrará en Charm-El-Cheikh será muy importante y en ella la Comisión desempeñará un papel crucial como copatrocinadora. Espero que se celebren otras reuniones posteriormente. De hecho, ya se ha realizado una gran cantidad de trabajo y cuando la Comisión está trabajando, se lo toma muy en serio.
Además, se ha trabajado mucho en las normas que regulan la Secretaría, que ya están en vigor y que permitirían que Barcelona comenzara su labor.
Vural Öger, ponente de opinión de la Comisión de Comercio Internacional. – (DE) Señor Presidente, señora Napoletano, Señorías, la Unión para el Mediterráneo debería reactivar el Proceso de Barcelona, que se lanzó en 1995. Lamentablemente, debemos afrontar el hecho de que la reciente crisis de Oriente Próximo ha supuesto que el proyecto no se haya podido concretizar. Se ha aplazado indefinidamente la apertura de la Secretaría en Barcelona y la financiación prometida no se puede efectuar.
Así pues, no se ha producido ningún resultado tangible hasta la fecha, lo cual lamento profundamente. Me pregunto si nos hemos centrado demasiado en las instituciones y si esta es la causa del estancamiento actual. ¿Hemos subestimado la influencia de las crisis políticas sobre la Unión para el Mediterráneo?
¿Cómo podemos asegurar la continuación de los proyectos? En la historia de la integración europea, hemos tenido gran éxito en las áreas económicas y comerciales. Razón por la cual, en la Comisión de Comercio Internacional hemos examinado cómo se podrían aplicar mecanismos adecuados a nuestros vecinos del sur de Europa. Un objetivo es la creación de una zona de libre comercio para 2010, pero esto también se encuentra estancado. Precisamente porque los conflictos políticos bloquean este proceso debemos fortalecer el área económica.
El comercio internacional se podría beneficiar no solo en lo económico sino también, y especialmente, en lo que respecta a la situación social y política de la región. En ese sentido la integración económica regional es crucial. Nuestros vecinos del sur también deben cooperar más estrechamente los unos con los otros.
Al mismo tiempo, los países que ya han desarrollado una red de relaciones comerciales bilaterales deberían estar convencidos del valor añadido de una dimensión multilateral. La comunicación de los beneficios de la integración económica a los ciudadanos locales desempeñará un papel importante en ese sentido. Esto supondría un paso hacia la estabilización de la situación en la ribera sur del Mediterráneo. Quisiera ver esto por el bien de todos nosotros, especialmente por los ciudadanos de la región.
Íñigo Méndez de Vigo, ponente de opinión de la Comisión de Asuntos Constitucionales. – (ES) Todo poema nunca se termina, sólo se abandona, decía un poeta mediterráneo nacido en Sète, y yo creo que al Proceso de Barcelona le pasó algo similar: no se terminó, pero se abandonó, o al menos un poco.
Por lo tanto, para este Parlamento es importante el impulso dado bajo la Presidencia francesa para renovar este Proceso de Barcelona. Y por eso hemos colaborado activamente desde la Comisión de Asuntos Constitucionales con el informe de la señora Napoletano, a quien quiero agradecer su paciencia y comprensión.
¿Qué le importaba a la Comisión de Asuntos Constitucionales en este tema, señor Presidente? Pues varias cosas: en primer lugar, garantizar la continuidad del Proceso de Barcelona con la Unión para el Mediterráneo; en segundo lugar, evitar la duplicación de estructuras e inscribir este proceso en el marco institucional de la Unión, y no de forma separada; y, en tercer lugar, como ha dicho ya la comisaria Ferrero-Waldner, decir que no es un proceso únicamente intergubernamental, sino recalcar la dimensión parlamentaria.
Y por ello hemos insistido desde la Comisión de Asuntos Constitucionales en temas que ya expresó el Presidente Pöttering el 13 de julio de 2008 y que se refieren a cómo la Asamblea Parlamentaria debe reunirse una vez al año, debe organizarse en grupos constituidos según familias políticas y hacer dictámenes consultivos.
También intentamos ayudar al Consejo en las decisiones importantes que éste tenía que tomar. Este Parlamento, señor Vondra, quiere cooperar con el Consejo y establecimos cuáles eran los criterios que debían reunir la sede de esa nueva Unión para el Mediterráneo y, casualmente, esos criterios coincidieron con la ciudad de un país que yo conozco muy bien y, efectivamente, la Comisión de Asuntos Constitucionales decidió que Barcelona podía ser una buena sede. Y los ministros lo reconocieron poco tiempo después, con lo cual se refleja nuevamente esa voluntad de cooperar con el Consejo, señor Presidente.
Empecé citando a Paul Valéry; déjenme que termine citando también un verso de Paul Valéry: «Tu n'as que moi pour contenir tes craintes!».
Yo creo que para resolver los temores que puede haber en ambas orillas del Mediterráneo, nada mejor que el éxito de esta Unión para el Mediterráneo. Así sea, señor Presidente, y, nuevamente, señora Napoletano, gracias por su comprensión y ayuda.
Vito Bonsignore, en nombre del grupo del PPE-DE. – (IT) Señor Presidente, Señorías, felicito a la señora Napoletano por sus esfuerzos y por el equilibrio que ha brindado a esta cuestión, y agradezco a la señora Ferrero-Waldner, que siempre está atenta a nuestro trabajo, la importante labor que está realizando en todo el mundo.
Todos debemos demostrar una gran unidad puesto que los problemas y los retos que tenemos que afrontar en el Mediterráneo son especialmente difíciles. Debemos esforzarnos para desempeñar un papel más fuerte y más influyente para Europa, dado que estratégicamente estamos junto a Estados Unidos.
El Grupo del Partido Popular Europeo (Demócratas Cristianos) y los Demócratas Europeos se han esforzado, en el transcurso de los años, en consolidar un papel más fuerte y más activo que nunca para Europa. La financiación no es suficiente; la financiación por sí misma ya no es suficiente; lo que se necesita es una acción política sustancial renovada. Uno de los muchos retos compartidos es dar una respuesta a la inmigración en Europa. Este problema no se puede abordar mediante cooperación con oponentes políticos, ni con medidas populistas, más bien se requieren controles rigurosos que garanticen el cumplimiento de la ley y del Convenio de los Derechos Humanos.
La Unión para el Mediterráneo, la Asamblea Parlamentaria Euromediterránea y la política exterior común en relación con el sur son instrumentos excelentes y legítimos que se pueden utilizar para forjar un papel para Europa más fuerte, más importante y creíble.
Por esta razón, el grupo político que represento votará en contra de las enmiendas presentadas por la extrema izquierda; creemos que son excesivamente polémicas y no muy constructivas. Mi ala política procura dar un impulso renovado a esta valiosa actividad, que será fundamental en el futuro próximo y, por lo tanto, apoyamos el reimpulso de la APEM, no ya como un simple foro de debate sino como un lugar en el que se pueden tomar decisiones conjuntas importantes para nuestro futuro y para el futuro de aquellos que viven en las costas del Mediterráneo.
Carlos Carnero González, en nombre del grupo del PSE. – (ES) Socialista, me gustaría, antes que nada, felicitar a la señora Napoletano por el excelente informe que nos presenta esta tarde, pero sobre todo y ante todo porque ella ha sido una euromediterránea da prima ora. Sin su trabajo, sin su impulso, no hubiéramos podido imaginar, primero, un Foro Parlamentario Euromediterráneo ni, después, una Asamblea Parlamentaria Euromediterránea, y no estaríamos hoy en condiciones de reclamar el papel que a los representantes de los ciudadanos les corresponde en lo que estamos tratando de poner en marcha.
Quiero seguir a mi colega Méndez de Vigo, que siempre cita a grandes literatos, recordando una frase contenida en el Rey Lear de Shakespeare, cuando se afirma que «cuando uno dice que está en el peor momento, es que lo peor todavía está por llegar». Nosotros nos hemos empeñado en ir en sentido contrario, porque, precisamente cuando en el Próximo Oriente la situación está peor que nunca hemos puesto en marcha un instrumento para tratar de que la región, en su conjunto, contribuya al desarrollo político, económico y social como marco imprescindible para solucionar los conflictos. Eso es la Unión para el Mediterráneo, al fin y al cabo. Eso es una Unión para el Mediterráneo que no es ex novo, sino que viene de la raíz profunda del Proceso de Barcelona; eso sí, creando nuevas instituciones como la Secretaría Permanente, que estará en Barcelona, algo por lo que nos felicitamos como europeos, como mediterráneos, como españoles y como parlamentarios que lo pedimos en su momento, y también acogiendo a la Asamblea Parlamentaria Euromediterránea como lo que debe ser: la expresión parlamentaria, ciudadana en esta Unión.
Eso sí, hay que darle a la APEM lo que merece: labores de consulta, de control y de propuesta. La Unión para el Mediterráneo tiene que basarse en la cogestión, debe tener financiación suficiente y debe centrarse en la integración regional y en la satisfacción de las necesidades ciudadanas: así podremos ser capaces de construir un Mediterráneo de paz, de solidaridad y también de alianza de civilizaciones.
Marios Matsakis, en nombre del grupo ALDE. – Señor Presidente, yo también quiero felicitar a la señora Napoletano por el excelente informe que ha elaborado y por la valiosa cooperación que ha prestado a los ponentes alternativos. El tema del informe es sumamente importante ya que trata sobre la posibilidad de tener una unión euromediterránea de estados vinculados por la amistad y la cooperación y cuyo objetivo común es lograr la paz, la estabilidad y la prosperidad para sus ciudadanos.
Esta no es una tarea fácil, sobre todo porque los conflictos regionales, como el problema israelo-palestino, son difíciles de resolver o incluso de sobrellevar en ocasiones. No obstante, la esperanza es lo último que se pierde y la Unión para el Mediterráneo solo puede resultar de utilidad manteniendo viva tal esperanza. Y, quién sabe, quizás ayude a transformar la esperanza en realidad en forma de estabilidad a largo plazo y soluciones duradera para los problemas de la región.
Es importante tomar nota en este debate de la valiosa contribución realizada para el inicio del proyecto propuesto por el Gobierno francés, así como también lo es reiterar que la formación de la Unión para el Mediterráneo no se ha propuesto como una alternativa a la adhesión prevista de Turquía a la UE. Debemos asegurar que los turcos saben y entienden que no hay objetivo oculto ni engaño alguno.
Finalmente, respecto a las enmiendas presentadas, el Grupo ALDE junto con el Grupo del PSE hemos llegado a un acuerdo sobre cinco enmiendas transaccionales que tienen el fin de mejorar el informe. Las cinco enmiendas adicionales presentadas por el Grupo del GUE/NGL no parecen ser muy útiles y mi grupo no las apoyará.
De nuevo mis felicitaciones a la ponente.
Salvatore Tatarella, en nombre del grupo UEN. – (IT) Señor Presidente, Señorías, apoyo totalmente cualquier iniciativa encaminada a desarrollar la Unión para el Mediterráneo.
Desde esta perspectiva, espero ver el papel parlamentario de la Asamblea Parlamentaria Euromediterránea fortalecido, incluyendo la intensificación de las relaciones de la Asamblea con los socios mediterráneos, permitiéndole formular recomendaciones a las reuniones de Ministros de Asuntos Exteriores y participando en calidad de observador en las reuniones de Jefes de Estado o de Gobierno, reuniones ministeriales y reuniones preparatorias celebradas por altos funcionarios.
Desearía hacer hincapié en la necesidad de fortalecer el papel y las iniciativas del Mecanismo Euromediterráneo de Inversión y Cooperación y de crear un Banco Euromediterráneo de Inversiones, que se anunció hace ya algún tiempo pero que aún no se ha materializado.
Apoyo la propuesta de crear una Asamblea Regional y Local Euromediterránea similar a otras instituciones europeas, con el fin de involucrar en mayor medida a las diferentes regiones y ciudades, y un Comité Económico y Social Euromediterráneo para implicar a los interlocutores sociales y a la sociedad civil.
También acojo con beneplácito la propuesta de establecer una Comunidad Euromediterránea de la Energía dentro del marco de una política cuyo objetivo es implementar proyectos a gran escala relativos a las energías renovables y a las infraestructuras energéticas.
Además, espero que la Unión desempeñe un papel más efectivo en la búsqueda de un espacio de paz, en la resolución de conflictos, en el fortalecimiento de la democracia, en la defensa de la libertad religiosa y en materia de lucha contra el terrorismo, el narcotráfico, el crimen organizado y el tráfico de personas.
Por último, la Unión no puede eludir la tarea de adoptar medidas concertadas con los estados interesados para gestionar políticas y flujos migratorios en la zona del Mediterráneo. Tampoco puede centrar su atención exclusivamente en la seguridad, el Estado de Derecho y prohibir la inmigración ilegal, sino que debe, sobre todo, dirigir su atención a políticas activas, recursos de reglas comunes y empleo duradero y específico.
David Hammerstein, en nombre del grupo Verts/ALE. – (ES) Gracias, señora Napoletano, por este excelente informe. Unos dos días antes de estallar la guerra en Gaza estuve representando al Parlamento y la APEM en Jordania, en la última conferencia ministerial que tuvo lugar antes de que se suspendiesen las actividades por la violencia en Oriente Próximo, otra vez. Era una conferencia sobre el agua; era una conferencia ministerial sobre una de las cuestiones clave donde tiene que haber cooperación por todo el Mediterráneo, que va a crear conflictos, que es una cuestión de supervivencia, que es también objetivo de grandes proyectos posibles que implican energía solar, que implican transferencia de agua, muchas cosas, en el Mediterráneo.
Así de crucial es. Esas actividades han quedado en suspenso y yo espero que haya pronto una continuación de las actividades de la Unión para el Mediterráneo y que haya progresos en Oriente Próximo.
Hemos tenido unos objetivos muy ambiciosos en el Mediterráneo. Los resultados han sido mucho más modestos, sobre todo en los ámbitos de derechos humanos, democracia y medio ambiente.
Tenemos que fomentar también el mercado Sur-Sur, la colaboración entre los países del sur, y no solo obsesionarnos con un gran mercado libre del Mediterráneo, que no está precedido por cooperación entre países que tienen conflictos enquistados, uno tras otro.
Al mismo tiempo, tenemos que enfrentarnos a la crisis energética. Y la crisis energética, la crisis económica actual, puede ser una oportunidad para avanzar con proyectos muy importantes, tanto para Europa como para los vecinos del sur, como son la proyección de plantas termosolares (de energía solar de alta temperatura) y la creación de redes inteligentes y limpias que conecten el norte de África, Oriente Próximo y Europa en un gran proyecto limpio que lucha contra el cambio climático y lucha contra la crisis económica.
Willy Meyer Pleite , en nombre del grupo GUE/NGL. – (ES) Señor Presidente, en primer lugar quisiera agradecer el trabajo de la señora Napoletano. En segundo lugar, decirles que como ponente alternativo he solicitado a mi grupo que no se vote favorablemente a este informe, y ello por dos razones fundamentales.
En primer lugar, porque el conflicto último, la última agresión israelí sobre Gaza es de tal magnitud, que no puede quedar impune. Todo tiene un límite, no es la primera vez, pero es de tal magnitud esta agresión sobre la soberanía palestina, que impide realmente la concreción del acuerdo de Annapolis y que impide un horizonte de la creación del Estado palestino, que es la única posibilidad de tener una Unión para el Mediterráneo en paz y solidaridad.
La segunda razón por la que he recomendado que no votemos favorablemente es porque a la hora de abordar la zona de libre comercio no se tienen en cuenta las asimetrías. Para nosotros es una cuestión fundamental que se tengan en cuenta los aspectos comerciales en el trato de igual a igual, teniendo en cuenta las asimetrías regionales y las características particulares de cada país.
Luca Romagnoli (NI). – (IT) Señor Presidente, Señorías, creo que, por otra parte, votaré a favor de la propuesta de resolución de la señora Napoletano, porque, en mi opinión, es sin duda estratégico identificar los principales proyectos que se van a llevar a cabo e igualmente útil destacar la necesidad de adoptar la fórmula de «acuerdos programáticos» para hacerlo. No obstante, estos acuerdos deben basarse —y creo que es muy importante subrayar esto —en el principio de subsidiariedad.
Sinceramente, estoy algo desconcertado por el llamamiento a dar un nuevo impulso a la gestión compartida de las políticas en materia de migración, aunque admito que la importancia de colaborar entre los Estados miembros, y no solo esto; colaborar con los países de la ribera sur del Mediterráneo es, sin duda, importante y así debe implementarse.
Con toda honestidad, también albergo dudas acerca de las iniciativas económicas y comerciales destinadas a allanar el camino para la creación de una zona euromediterránea de libre comercio. Esto no es porque esté predispuesto en contra de ello, sino porque agradecería una aclaración sobre cómo esto podría ser de beneficio mutuo.
Ioannis Kasoulides (PPE-DE). – Señor Presidente, en primer lugar, desearía felicitar a la señora Napoletano por su informe. Ciertamente, la Unión para el Mediterráneo representa un paso adelante importante en lo que respecta a los esfuerzos para la asociación euromediterránea. Hasta la fecha, uno de los impedimentos para esta asociación ha sido la visibilidad: la capacidad de las poblaciones asociadas de reconocer el impacto del Proceso de Barcelona y de nuestra Unión para el Mediterráneo.
Permítanme darle un ejemplo. Cuando me pidieron que preparara un informe sobre la descontaminación del Mediterráneo, los programas relacionados eran los siguientes: Programa de Inversiones para los Puntos Negros en el Mediterráneo, Estrategia sobre el Agua en el Mediterráneo, Estrategia para el medio marino de la UE, PNUMA/PAM, Estrategia Mediterránea de Desarrollo Sostenible, Programa de asistencia técnica para el medio ambiente y el Mediterráneo, Iniciativa sobre el agua de la UE en el Mediterráneo y MYIS, que se han estado llevando a cabo bajo la égida del programa Horizonte 2020. Esta fragmentación afecta negativamente a la visibilidad.
Otro impedimento es el problema en Oriente Próximo. Saludo la posición del señor Solana de que el Cuarteto funcionará esta vez de forma totalmente diferente a como actuó en el pasado. Esto no se debe a la falta de voluntad por parte de la Unión Europea, sino debido a la anterior política de la Administración de los Estados Unidos. Espero que, esta vez, con el envío del señor Mitchell a la zona, se realicen progresos políticos. Ya hemos trabajado mucho en esta cuestión. He visitado recientemente el Líbano y he observado que la FPNUL, con la presencia de los contingentes europeos, hace que sea imposible que se repitan las hostilidades en el sur del Líbano e Israel.
Jamila Madeira (PSE). – (PT) Agradezco a mi compañera, Pasqualina Napoletano, su excelente informe. Catorce años después de Barcelona y cinco años después de la primera Asamblea Parlamentaria Euromediterránea, tenemos la Unión para el Mediterráneo con poder parlamentario y económico, con la sociedad civil y con los jefes de gobierno tomando decisiones conjuntamente. Todos queremos hacer más y mejor en este territorio en el que 720 millones de ciudadanos representan un potencial real para el desarrollo y la paz en el mundo. Limitarnos únicamente a las dimensiones económicas y comerciales es claramente un error. Responder a las crisis de crecimiento requiere, como consecuencia natural, una respuesta política, pero responder a las crisis humanitarias, a las situaciones de emergencia y a las crisis militares, como la presenciada a finales de 2008 y principio de 2009, es crucial.
Políticos y ciudadanos deben responder a los problemas del mundo. El mundo pidió respuestas y todavía, meses más tarde, nosotros, ciudadanos y políticos, especialmente en una plataforma como la Unión para el Mediterráneo, tardamos en reaccionar. Espero que, como mínimo, esta vez aprendamos de este tiempo de crisis y progresemos. Aunque solo podemos aprender de nuestros errores, avanzar acelerando el tiempo de reacción es absolutamente crucial.
Miguel Portas (GUE/NGL). – (PT) La Comisaria Ferrero-Waldner en su discurso resumió los objetivos de la nueva Unión. De hecho, esta Unión nació durante la Presidencia francesa, bajo el signo de los errores. El primer error fue eliminar los conflictos de la región del orden del día, en particular el conflicto israelo-palestino y el del Sahara Occidental. El segundo error fue que la Unión intentara imponerse compartiendo proyectos económicos y medioambientales, sin cuestionar el contexto de libre mercado en el que se inserta. El tercer error fue dar a entender que existía la posibilidad de transferir la solicitud de adhesión de Turquía a la Unión Europea a la Unión para el Mediterráneo.
El informe de la señora Napoletano no aborda el primer error y eso limita su alcance. No se logrará ninguna integración regional ni económica si la Unión no tiene el valor de abordar los conflictos existentes y hacerlo en base al derecho internacional. En cambio, el informe contiene recomendaciones claras sobre el segundo y tercer error, y todas ellas apuntan en la dirección correcta.
La Unión para el Mediterráneo no puede actuar como sala de espera o como puerta trasera para Turquía, a condición de que cumpla los criterios de adhesión, ni tampoco puede ser un suplemento a la estrategia europea de libre comercio, sin políticas de integración social.
Las recomendaciones del informe son importantes en el sentido de: una Unión con una dimensión ciudadana y representativa incluyendo a la Liga de los Estados Árabes; proyectos regionales con dimensión social, y la ampliación de proyectos a áreas fundamentales en la vida de los ciudadanos, a saber, agua, agricultura y educación. También contiene normas claras sobre los acuerdos programáticos y un Banco Euromediterráneo de Inversiones.
La Unión nació con errores, pero al menos existe. Respaldo este informe porque creo que esta Unión, en última instancia, será lo que nosotros hagamos de ella. Por lo tanto, le concedo el beneficio de mi apoyo.
Luís Queiró (PPE-DE). – (PT) Muchas de las cuestiones de mayor importancia política para Europa afectan a la cuenca mediterránea. La iniciativa «Unión para el Mediterráneo», por lo tanto, merece nuestro apoyo ya que puede dar un nuevo impulso a un proceso que es útil y necesario, pero que no ha contado con la visibilidad o el éxito necesarios. La cuestión suscitó preocupaciones sobre cómo podemos continuar esta estrategia. El modelo seguido en Barcelona no ha tenido los resultados esperados. ¿Puede esta nueva asociación dar sus frutos?
El informe de la señora Napoletano apunta en dirección contraria a esta percepción. Sin embargo, no queremos que la Unión padezca el mismo problema que el Proceso de Barcelona. Aparentemente abarca muchos proyectos y áreas de acción, pero las prioridades no están clasificadas en un orden adecuado. Relegar el entendimiento social y cultural entre los pueblos de ambas riberas al párrafo 26 y dejar la cuestión de la democratización y la promoción de los derechos humanos en el párrafo 27 y los flujos migratorios en el párrafo 28, después de haber hablado tanto sobre otros sectores y otras cuestiones, deja la impresión equivocada de cuáles son o deben ser las prioridades de esta asociación.
Debe existir una estrategia clara. Creemos que esta estrategia debe incluir la oferta de más beneficios y más cooperación para nuestros vecinos, pero también pedirles más resultados en lo económico, social y democrático, además de concentrarse en quizás un número más reducido y bien definido de sectores para evitar que todas las áreas tengan la misma prioridad, puesto que corre el riesgo, en última instancia, de que nada tenga prioridad. Evidentemente, esto solo se puede conseguir con la financiación y el apoyo adecuados. Reconocer la necesidad de un banco de inversiones para el Mediterráneo debe obtener finalmente una respuesta favorable. Es imprescindible ser ambicioso, lo que significa hacer las cosas adecuadamente dentro de nuestro poder.
Por último, señor Presidente, he de mencionar el conflicto de Oriente Próximo. Este proceso, aunque no es una alternativa a las negociaciones de paz, puede y debe contribuir a un mejor entendimiento, interdependencia y respeto mutuo entre ambas partes. Existen factores fundamentales, como es bien sabido, para consolidar la paz en la región.
Presidente. – La lista de oradores se ha agotado. Hay cuatro solicitudes de palabra en la sala de sesiones y se procederá de acuerdo con el procedimiento «a mano alzada».
Christopher Beazley (PPE-DE). – Señor Presidente, ¿podría la Comisaria, en su respuesta al Parlamento, explicar exactamente cómo la reformulada «Unión para el Mediterráneo» —en oposición a «Unión Mediterránea»— seguirá siendo una política de la UE? Pienso que es muy importante que la Comisaria también considere los otros dos mares de la UE: el Mar Negro, y su sinergia, y el Mar Báltico, y su estrategia.
Portugal tiene interés en el Mediterráneo. Creo también que gozamos de la condición de observador. Los Estados miembros son miembros de la Commonwealth y —si bien no quiero irritar a mis compañeros españoles— Gibraltar, a mi entender, todavía es técnicamente parte de los dominios de la Corona británica.
Es fundamental que esto no represente de forma alguna una separación regional en la que el resto de la UE no esté plenamente involucrada —ya que espero la plena participación de estos en el Mar Báltico y en el Mar Negro.
Silvia-Adriana Ţicău (PSE). – (RO) El desarrollo económico y social y la prosperidad de los ciudadanos de los estados de la Unión para el Mediterráneo deben ser duraderos. Opino que la recién creada Unión para el Mediterráneo también debe abordar la cuestión del cambio climático.
Aproximadamente mil millones de ciudadanos viven en la región euromediterránea, que produce un tercio del PIB mundial. Se necesita más cooperación regional para hacer frente a las amenazas ambientales.
El crecimiento de la población y la reducción de las precipitaciones en esta región, debido al cambio climático, hacen que el agua potable sea uno de los principales elementos en riesgo en esta zona. La escasez de agua, la contaminación del agua, la falta de plantas de tratamiento de agua, los derrames de hidrocarburos causados por siniestros marítimos, la deforestación y la erosión del suelo deben figurar entre las preocupaciones de la asociación para el Mediterráneo.
Estoy convencida de que entre los valores fundamentales promovidos por la Unión para el Mediterráneo se deben incluir la protección medioambiental y la lucha contra el cambio climático, tanto en términos de adaptación como de reducción de las causas que contribuyen al mismo.
Marie Anne Isler Béguin (Verts/ALE). – (FR) Señor Presidente, Ministro, Comisaria, como el resto de mis compañeros, también quisiera mostrar mi agradecimiento a la señora Napoletano puesto que, durante el primer debate sobre la Unión para el Mediterráneo me mostré más bien escéptica, y puede que todavía sea el caso, ahora creo que hay esperanza.
Los retos son absolutamente enormes. ¿Contamos con los recursos para hacerles frente? Sabemos que no. Los objetivos son ciertamente nobles: medio ambiente, energías, lucha contra la desertificación, inmigración, etc. Sin embargo, no debemos reducirlos solamente a una lista desconectada que solo conduce a decepciones al otro lado del Mediterráneo.
No obstante, si me lo permite, Comisaria, me gustaría mencionar a un país en particular que no es un estado de la costa mediterránea pero que ha sido incluido; es un país ACP y también es miembro de la Unión para el Mediterráneo. Se trata de Mauritania. Este país está atravesando una crisis política grave. Creo que, como socio de la Unión para el Mediterráneo, como país ACP y en nombre de la política de vecindad, este país se merece nuestro apoyo para superar la crisis.
Opino que esto es lo que las dos partes del conflicto nos piden que hagamos y tenemos la responsabilidad de comprometernos a ayudarles en esta crisis política grave.
Avril Doyle (PPE-DE). – Señor Presidente, la cuestión del agua es un asunto clave en lo que respecta a la cooperación en todo el Mediterráneo. Así que también espero que sea una red paneuropea o una interconexión CCAV, incluyendo un conector entre España y la costa noroccidental de África.
Reviste una importancia crítica incorporar el uso de energías renovables, incluyendo la eólica, la hídrica, varias tecnologías solares y otras. Ser capaces de confiar en estas durante los momentos de máxima demanda depende completamente de la distribución de entradas en nuestras redes de tantas fuentes como sea posible, de forma que la potencia de salida siempre pueda responder a la demanda. Si el viento no sopla en la costa noroccidental de Irlanda —¡y se ha descrito a Irlanda como la Arabia Saudita de Europa en cuanto a energía eólica!—, soplará en la costa noroccidental de África, o las operaciones solares térmicas del Mediterráneo, especialmente en España, o la variedad de instalaciones FV a lo largo de la región alimentarán la red.
Este escenario descrito es beneficioso para todos, para la región del Mediterráneo, para la seguridad energética, para las políticas energéticas y, sobre todo, para el importante descenso regional de emisiones de dióxido de carbono procedentes de la actual dependencia de combustibles fósiles para industrias, transporte y sistemas de calefacción y refrigeración.
Presidente. – La señora Figueiredo se ha unido al debate y presentará la opinión de la Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género conforme al procedimiento «a mano alzada».
Ilda Figueiredo, ponente de opinión de la Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género. – (PT) La opinión de la Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género destaca la necesidad de que todos los Estados miembros presten más atención a la ratificación de la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer y los demás instrumentos de derechos humanos de las Naciones Unidas y de la Organización Internacional del Trabajo. También señala a la atención la situación de la mujer, lamentando que no se haya prestado especial consideración a este asunto en la Comunicación de la Comisión, particularmente en la dimensión «proyectos», que debería incluir la promoción de la cohesión geográfica, económica y social, y que debería siempre tener en cuenta la cuestión de la igualdad de oportunidades para hombres y mujeres y la perspectiva de género.
Por último, simplemente deseo remarcar la preocupación por la pobreza y la exclusión social que afectan gravemente a la mujer. Terminaré mi exposición con unas palabras sobre los graves casos de Palestina y del Sahara Occidental, donde mujeres y niños son las principales víctimas de la guerra y la explotación, en definitiva de todo el proceso de discriminación que afecta a estas personas y que perjudica gravemente a mujeres y niños.
Alexandr Vondra, Presidente en ejercicio del Consejo. − Señor Presidente, en primer lugar, muchas gracias por ofrecer este fructífero debate, que ha dado lugar a varias ideas. Han preparado un documento verdaderamente interesante.
¿Dónde estamos ahora? Sabemos por qué hacemos esto: la región mediterránea es la cuna de nuestra civilización y, por lo tanto, es lógico que desde la Unión Europea queramos prestarle especial atención. El año pasado hubo una iniciativa francesa y ahora necesitamos mantener este proceso en movimiento y desarrollar su pleno potencial.
Por tanto, sabemos por qué lo hacemos y qué queremos conseguir. Muchos de ustedes han destacado la importancia de que el Mediterráneo llegue a ser una zona de paz, estabilidad y seguridad, en la que se defiendan y respeten plenamente los principios democráticos, los derechos humanos y las libertades fundamentales —incluyendo la igualdad de género y el papel de la mujer en la sociedad.
También sabemos cómo queremos conseguirlo, por ello contamos con la Unión para el Mediterráneo y una amplia gama de actividades. Conocen muy bien las áreas más importantes, el énfasis en las fuentes de energía renovables, el programa de energía solar y el programa de gestión del agua. Hace una semana estuve en Portugal y este país podría servir como ejemplo de cómo desarrollar un programa dinámico y sostenible para fuentes de energía renovables, que reviste gran importancia en la región del Mediterráneo.
Solo tenemos que movernos. Cuando nos reunimos el año pasado, en París y en Marsella, no podíamos prever la situación que se produciría en Gaza, aunque la Presidencia, junto con la Comisión, está haciendo suficiente para poder empezar a implementar todos los acuerdos que alcanzamos el año pasado. Por ello pienso que podemos esperar, en la medida de lo razonable, algún avance después de finales de marzo, como les informé, con la actividad más reciente de la Presidencia.
El programa de actividades para 2009 es muy interesante: se han fijado aproximadamente nueve conferencias ministeriales sectoriales. Se dispone de los recursos, que a mi entender, superan los 1 000 millones de euros. Por lo tanto, pienso que estamos preparados. Existen determinadas realidades relacionadas con la situación de Gaza que han causado algunos retrasos, pero creo que podemos superarlas.
Muchas gracias por tan interesante debate. Estamos ciertamente dispuestos a ayudarle en lo necesario.
Benita Ferrero-Waldner, Miembro de la Comisión. − (FR) Señor Presidente, Señorías, aún queda mucho que decir, pero empezaré con la siguiente pregunta, ¿cuál es la dimensión comunitaria en todo esto?
En primer lugar, les puedo decir que la dimensión comunitaria es fundamental en esta cuestión, porque el proyecto de la Unión para el Mediterráneo está basado en el Proceso de Barcelona y también ha heredado el acervo del Proceso de Barcelona. Todo el acervo está ahí. Hemos trabajado mucho en eso.
En segundo lugar, la Unión para el Mediterráneo es parte del marco de la política de vecindad. Dicha política representa la política bilateral y el Proceso de Barcelona, mientras que la Unión para el Mediterráneo constituye la parte multilateral. De hecho, les puedo informar de que el Mar Negro y el Mar Báltico son parte del mismo marco, aunque estén situados al norte. No se preocupen por ellos. Afortunadamente, todo está ahí. Esto, de hecho, es lo que la Presidencia francesa quería, es decir, compartir la copresidencia con los países del Mediterráneo —como dije anteriormente— y trabajar de forma conjunta.
Ahora, nosotros —la Comisión— estamos gestionando también todos los futuros proyectos comunitarios, porque es necesario y porque también nos sometemos al control del Parlamento. Solo aquellos proyectos que pueden ser financiados con fondos privados se gestionan de forma diferente.
La Secretaría, que se ubicará en Barcelona, promoverá los proyectos. Así es como nos imaginamos la promoción, después intentaremos promoverlos utilizando fondos privados porque, para el resto, eso seguirá bajo el control de la Comisión. Inicialmente los 27 tomarán la decisión, como siempre, y posteriormente, de nuevo, la copresidencia podrá trabajar en colaboración con los 143, el Sur y el Norte.
En lo que respecta a Mauritania, señora Isler Béguin, solo participa en las relaciones multilaterales, a saber, la Unión para el Mediterráneo, pero no está involucrada en la política de vecindad. Esa es la única diferencia.
Dicho eso, debo añadir que, a pesar de esta suspensión temporal, en la Comisión estamos trabajando con espíritu constructivo, como no podía ser de otra manera, para implementar los cuatro a seis proyectos que hemos presentado como prioridades. Se trata de protección civil, descontaminación del Mar Mediterráneo, autopistas del mar y también un plan solar, dentro del marco en el que trabajamos arduamente sobre las energías renovables, especialmente la energía solar, como el mencionado anteriormente, junto con la energía eólica y otras fuentes de energía, que es muy importante.
En resumen, la Unión para el Mediterráneo ahora puede beneficiarse de apoyo financiero valorado en 60 millones de euros en el presupuesto 2008-2009, particularmente mediante los programas regionales. Aparte, ya se han dedicado 50 millones de euros al Fondo de Inversiones de Vecindad para apoyar proyectos de inversión en la región.
También queríamos apoyar la promoción de los intercambios universitarios y es por eso por lo que, por ejemplo, decidí ampliar el programa Erasmus Mundus a los países del sur del Mediterráneo con el fin de ofrecerles más becas universitarias.
En lo que respecta a la cuestión de la mujer, señora Isler Béguin, por supuesto que también estamos involucrados como aparece en el acervo de Barcelona. Recuerdo que estuve en la primera conferencia de la mujer para el Mediterráneo, celebrada en 2007 en Estambul. Continuamos, de hecho, abordando esa cuestión.
Sin embargo, como saben, por un lado existe todavía el aspecto bilateral, que implica las relaciones con cada país y, por otro, el aspecto multilateral, que ahora es una de las principales preocupaciones de la Unión para el Mediterráneo.
Desearía hablar brevemente sobre la Secretaría: prevemos la creación de un comité de redacción al que pronto se le asignará la responsabilidad, en concreto, de preparar los estatutos jurídicos de la Secretaría. La Comisión ha avanzado enormemente en las tareas preparatorias. Dichos estatutos otorgarán personalidad jurídica a la Secretaría, y posteriormente será necesario que los aprueben formalmente los altos funcionarios de la Unión para el Mediterráneo.
Para concluir, me gustaría mencionar de nuevo que la participación de la Asamblea Parlamentaria Euromediterránea en calidad de observador en todas las reuniones de la Unión para el Mediterráneo es muy importante y apoyamos el fortalecimiento de dicho papel dentro de la Unión para el Mediterráneo. Además, cuando la señora Kratsa fue a Marsella, le brindamos todo nuestro apoyo en ese sentido.
Estoy convencida de que he mencionado los puntos más importantes. Por supuesto, todavía hay mucho más que decir sobre el asunto.
Pasqualina Napoletano, ponente. – (IT) Señor Presidente, señora Ferrero-Waldner, señor Vondra, Señorías, creo que este debate ha sido muy interesante y ha aclarado ciertos aspectos de este sistema bastante complicado de instrumentos para asociaciones bilaterales y multilaterales con los países del sur.
Suscribo la explicación ofrecida por la señora Ferrero-Waldner, señalando que el acervo de Barcelona sigue en vigor, y que precisamente por esa razón en el Parlamento quizá hubiésemos preferido la primera definición, que era: «Proceso de Barcelona: Unión para el Mediterráneo». Probablemente hubiera quedado entonces más claro que estábamos reforzando un sistema para el que ya existía una base establecida.
Igualmente, espero —lo digo abiertamente, puesto que ya no seré ponente— que el marco institucional de Europa pueda evolucionar por sí mismo. ¿Por qué? Porque una vez que tengamos un Ministro europeo de Asuntos Exteriores que, en parte, representará a la Comisión y al Consejo, espero que este ministro no sea el vigésimo octavo ministro de asuntos exteriores que se suma al resto, aunque, al menos en lo que respecta a Europa, los Estados miembros se sientan representados por esta persona. Entonces quizás no haya necesidad de añadir más estados a la Unión, aunque si tenemos un representante en el Ministerio de Asuntos Exteriores, quizás podamos consolidar el papel de la Unión Europea. Esto es algo en lo que todos hemos trabajado y por tanto le brindamos todo nuestro apoyo, no solo por el hecho de que los programas regionales deban continuar sino también porque, como la Comisaria sabe, el Parlamento concede gran importancia a estos programas, que han producido, se podría decir, resultados óptimos.
Muchas gracias por este debate.
Presidente. – Se cierra el debate.
La votación tendrá lugar el jueves, 19 de febrero de 2009.
Declaraciones por escrito (Art. 142)
Lidia Joanna Geringer de Oedenberg (PSE), por escrito. – (PL) La estrecha asociación entre la Unión Europea y los países de la cuenca mediterránea debe basarse, en primer lugar, en el respeto de los derechos humanos y del Estado de Derecho. La propuesta titulada «Proceso de Barcelona: Unión para el Mediterráneo», adoptada en París el 13 de julio de 2008, contribuye a la paz y prosperidad y quizás represente un paso importante hacia la integración económica y territorial, así como hacia la cooperación ecológica y climática.
Es un pena que desde el lanzamiento del Proceso de Barcelona no se hayan producido importantes avances en algunos de los países socios en lo referente a la adhesión y a algunos valores y principios comunes destacados en la Declaración de Barcelona de 1995, a la que se adhirieron (especialmente en lo que respecta a la democracia, los derechos humanos y el Estado de Derecho).
En los países de la cuenca mediterránea, la incidencia de la pobreza y la exclusión social, que afecta gravemente a mujeres y niños, es inquietante. Es esencial que Estados miembros y socios comprometidos con el Proceso de Barcelona hagan hincapié en la inclusión de la perspectiva de género en todas las políticas y medidas específicas que tengan como fin promover la igualdad de oportunidades para hombres y mujeres. Todos los Estados que forman parte del Proceso de Barcelona: Unión para el Mediterráneo deben ratificar, tan pronto como sea posible, tanto la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (CEDAW) como los demás instrumentos de derechos humanos de las Naciones Unidas y de la Organización Internacional del Trabajo.
Tunne Kelam (PPE-DE), por escrito. – Acojo con beneplácito los esfuerzos realizados para desarrollar más las relaciones de la UE en la región Euromediterránea, pero también desearía subrayar que la UE no debe desatender los otros dos mares —el Mar Báltico y el Mar Negro. La Estrategia del Mar Báltico será una de las prioridades bajo la Presidencia sueca. Asimismo, la Sinergia del Mar Negro reviste importancia estratégica. La UE debe hacerse cargo y encontrar un espíritu común en el desarrollo de todas estas regiones de forma equilibrada. La UE es una comunidad integrada y el desarrollo estratégico a largo plazo de todas las regiones reviste igual importancia.
Existe claramente la necesidad de contar con una estrecha colaboración con países no pertenecientes a la UE en el Mediterráneo basada en el respeto de los derechos humanos y del Estado de Derecho. Lamentablemente, todavía hay varios países que tienen graves problemas en este ámbito. Insto a los Estados miembros de la UE a abordar estas cuestiones con la máxima seriedad.
Involucrar a la Liga Árabe representa una oportunidad importante con miras a reunir a todos los estados para encontrar soluciones mancomunadamente para los conflictos de la región. Hago un llamamiento a todos los Estados miembros de la UE a adoptar una posición equilibrada y actuar en calidad de negociador en lugar de tomar partido en las diferentes situaciones de conflicto. Solo actuando de forma equilibrada podemos contribuir a consolidar la paz a largo plazo en Oriente Próximo.