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Procedimiento : 2008/0165(COD)
Ciclo de vida en sesión
Ciclo relativo al documento : A6-0045/2009

Textos presentados :

A6-0045/2009

Debates :

PV 24/03/2009 - 17
CRE 24/03/2009 - 17

Votaciones :

PV 25/03/2009 - 3.6
Explicaciones de voto

Textos aprobados :

P6_TA(2009)0172

Debates
Martes 24 de marzo de 2009 - Estrasburgo Edición DO

17. Sustancias que agotan la capa de ozono (versión refundida) (debate)
Vídeo de las intervenciones
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  Presidenta . – De conformidad con el orden del día, se procede al debate del informe de Johannes Blokland, en nombre de la Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria, sobre la propuesta de Reglamento del Parlamento Europeo y del Consejo relativo a sustancias que agotan la capa de ozono (versión refundida) (COM(2008)0505 – C6-0297/2008 – 2008/0165(COD)).

 
  
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  Johannes Blokland, ponente.(NL) Señora Presidenta, cerrar el agujero de la capa de ozono es importante para el medio ambiente y para la salud pública de la población del mundo entero. Nuestra atmósfera está formada de modo que hay dos capas distintas que nos protegen. El CO2 de la capa troposférica mantiene el calor para que no haga demasiado frío. El ozono de la capa estratosférica nos protege de la radiación ultravioleta perjudicial del sol. El reglamento sobre las sustancias que agotan la capa de ozono tiene como objetivo principal proteger la capa de ozono estratosférica, pero también prevenir el cambio climático. Así, las sustancias que están siendo prohibidas agotan el ozono e incrementan el calentamiento global al mismo tiempo. Las sustancias predominantes que agotan la capa de ozono están presentes en los gases propelentes, los refrigeradores, el material de aislamiento y ciertos disolventes y productos de limpieza concretos. Los CFC y los halones con mayor impacto de agotamiento de ozono se han eliminado por completo, a excepción de un número limitado de ellos. La producción de HCFC ya está prohibida, y su utilización lo estará a partir de 2020. El preámbulo del nuevo reglamento afirma que la producción y el uso de sustancias que agotan la capa de ozono deben terminar o reducirse al mínimo. Se trata de una base política importante.

Se han aprobado 64 enmiendas en la Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria. Después se celebraron tres diálogos tripartitos, de los que se derivó un acuerdo entre el Consejo y el Parlamento. Esto ha ocasionado la sustitución de las 64 enmiendas por un texto único y consolidado. Quiero mencionar brevemente nueve resultados importantes de ese acuerdo.

En primer lugar, la base jurídica del reglamento se ha modificado para incluir el medio ambiente. Ello permite a los Estados miembros adoptar medidas más exhaustivas para proteger el medio ambiente. En segundo lugar, el uso del plaguicida bromuro de metilo estará prohibido a partir del 18 de marzo de 2010. Esto también se aplica al gaseado de contenedores para controlar los parásitos. La única excepción restante serán las emergencias, como las que se produzcan en caso de epidemias a gran escala. El tercer punto es que, en el programa de la eliminación de HCFC, el porcentaje relativo a 1997 se ha reducido hasta un 7 % en los últimos años. En cuarto lugar, los HCFC solo pueden utilizarse en empresas designadas por el gobierno. En quinto lugar, se han añadido nuevas sustancias a la lista de sustancias nominadas para ser objeto de medidas restrictivas. La Comisión Europea se ha comprometido a investigar más a fondo estas sustancias. El punto sexto es que, para las excepciones necesarias, como el uso de reagentes y el uso en laboratorios, el etiquetado se establece como requisito obligatorio. A este respecto también se ha acordado que no debe incrementarse el uso en laboratorio. El punto séptimo hace referencia a que la nueva utilización y el reciclado de sustancias que agotan el ozono para los dispositivos existentes solo pueden realizarse en un negocio. Asimismo, debe mantenerse un registro de las cantidades presentes para prevenir el fraude y el comercio ilegal. El punto octavo es que debe prestarse atención a la aplicación mediante inspecciones. De ese modo, los Estados miembros están obligados a cooperar para hacer frente al comercio ilegal. El último punto es que, para impedir las fugas de sustancias que agotan el ozono, debe reforzarse el sistema de control y aplicación.

No obstante, quedan más cosas por hacer para abordar el problema de las sustancias almacenadas que agotan el ozono. La Comisión tiene una tarea importante a este respecto. Quiero instar a la Comisión una vez más a que elabore la directiva sobre la construcción y los residuos de las actividades de demolición en los términos que acordamos hace siete años en el Sexto Programa de Acción Comunitario en materia de Medio Ambiente.

Después de todo, hemos logrado un resultado satisfactorio. La capa de ozono tendrá más posibilidades de recuperarse para reducir los efectos perjudiciales, como el cáncer de piel y el daño a las plantas y los árboles.

 
  
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  Stavros Dimas , miembro de la Comisión. (EL) Señora Presidenta, en primer lugar quiero dar las gracias y felicitar al ponente, el señor Blokland, y a todos los ponentes alternativos por su excelente trabajo en esta propuesta de refundición del reglamento sobre la protección de la capa de ozono.

Me complace especialmente que se haya alcanzado un acuerdo en primera lectura, principalmente gracias a la contribución positiva y constructiva realizada por el Parlamento.

La política relativa a la protección de la capa de ozono de la estratosfera ha sido reconocida como un éxito enorme, y la Unión Europea ha desempeñado un papel decisivo a este respecto. Gracias a las innovadoras medidas que aprobamos en la Unión Europea, hemos logrado retirar el 99 % de las sustancias que agotan la capa de ozono.

Al margen de proteger la capa de ozono, la limitación de estas sustancias posee un impacto extremadamente positivo sobre el clima. Esto se debe a que estas sustancias poseen un potencial de calentamiento global 14 000 veces superior al del CO2. Sin el Protocolo de Montreal y sin el reglamento comunitario, mucho más ambicioso, las emisiones de los gases de efecto invernadero a escala mundial podrían ser un 50 % superiores al nivel actual.

Gracias a estos esfuerzos internacionales, actualmente los científicos estiman que la capa de ozono podrá restaurarse totalmente entre 2050 y 2075. Sin embargo, para que esto sea posible, hay que superar una serie de problemas persistentes. La propuesta de la Comisión está diseñada para simplificar el reglamento comunitario, reducir los obstáculos burocráticos y ajustar el reglamento a los nuevos retos futuros y desarrollos científicos, con el fin de garantizar la restauración de la capa de ozono.

El acuerdo de compromiso logrado mantiene la arquitectura de la propuesta de la Comisión, incluyendo al mismo tiempo las medidas específicas necesarias para abordar cuestiones pendientes relativas a la limitación o eliminación total del uso de las sustancias que agotan la capa de ozono.

Y, lo que es más importante, incluye disposiciones más estrictas para las sustancias «almacenadas» en los productos como, por ejemplo, los equipos de refrigeración o la espuma de plástico aislante. Refuerza las medidas comerciales contra el uso ilegal y el comercio ilegal de sustancias que agotan la capa de ozono en la Unión Europea y contribuirá a impedir el dumping medioambiental en los países en vías de desarrollo. Por último, prohíbe cualquier uso del bromuro de metilo, excepto en situaciones concretas de emergencia. Ello situará la legislación comunitaria sobre el bromuro de metilo en la vanguardia internacional.

Los beneficios, tanto en términos de restauración de la capa de ozono como de reducción de los gases de efecto invernadero, serán considerables. La Comisión Europea está en situación de aceptar totalmente el paquete de enmiendas de compromiso.

Quiero agradecer una vez más al Parlamento Europeo su considerable contribución al mantener el objetivo medioambiental de la propuesta intacto y lograr un acuerdo en primera lectura.

 
  
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  Eija-Riitta Korhola, en nombre del Grupo del PPE-DE. – (FI) Señora Presidenta, el reglamento que tenemos ante nosotros es la continuación natural y una parte importante del Protocolo de Montreal, que obliga a los 191 Estados firmantes a abandonar el uso de sustancias que agotan la capa de ozono.

El Protocolo de Montreal se considera uno de los acuerdos internacionales con más éxito en materia de medio ambiente. Los resultados hablan por sí solos. Se ha producido una reducción del 95 % del consumo de SAO en comparación con las cifras absolutas establecidas. Asimismo, se habrán evitado emisiones de gases de efecto invernadero durante un período de 20 años equivalentes a más de 100 000 millones de toneladas de CO2. Por ese motivo, el reglamento que estamos considerando actualmente no sólo fomentará la recuperación de la capa de ozono: también constituye una parte importante de la lucha contra el cambio climático.

El anterior reglamento, redactado hace nueve años, estaba extremadamente desfasado y era necesario actualizarlo. La simplificación de la actual estructura del reglamento, la eliminación de las disposiciones obsoletas y la ampliación de la obligación de presentar informes que abarcaran las nuevas sustancias son reformas que eran muy necesarias. Quiero felicitar de corazón a mi colega, el señor Blokland, por su trabajo como ponente del Parlamento. Aunque ha sido un reto democrático, el compromiso alcanzado en primera lectura representa una solución sensata para una actualización como esta, y conseguirlo ha sido un logro medioambiental.

El reglamento actualmente aceptable ajustará de manera más apropiada el actual reglamento comunitario a las disposiciones originales del Protocolo de Montreal. Por ejemplo, la anticipación del plazo para poner fin a la producción de HCFC cinco años hasta 2020 es sensata y justificada, como lo es reducir el número de excepciones a la prohibición de la exportación. Dado que los objetivos de este reglamento no pueden obtenerse de manera satisfactoria en nuestra Comunidad simplemente mediante las medidas adoptadas por los Estados miembros, necesitamos abordar el problema a escala internacional, en el contexto de la economía mundial. Si hubiera demasiadas excepciones a la prohibición de la exportación, sería excesivamente complicado demostrar que eran justificables.

El propio Protocolo de Montreal ha sufrido adiciones cuatro veces como mínimo. El tratado, que tenía una antigüedad de 20 años, se modificó de este modo en Londres, Copenhague, Montreal y Pekín. No se trata únicamente de un caso positivo: también es una historia de la necesidad de corregir tendencias equivocadas a medida que aumenta el conocimiento. Es la misma sabiduría que necesitamos actualmente en el caso del Protocolo de Kyoto.

El Protocolo original de Montreal se centraba en la protección de la capa de ozono, restringiendo principalmente los CFC, y este objetivo se ajustó rápidamente casi hasta el nivel cero. Y entonces los CFC empezaron a sustituirse por los HCFC, por ejemplo, que eran mucho menos perjudiciales para la capa de ozono. No obstante, como ocurre a menudo con las soluciones a los problemas medioambientales, surgió otro aspecto del problema. Los HCFC o gases fluorados han demostrado ser especialmente perjudiciales a raíz de su enorme potencial de calentamiento global o PCG. La intensidad de algunos de estos gases como calentadores del medio ambiente es superior a mil veces la del dióxido de carbono. Así, se ha hecho necesario modificar los puntos débiles del tratado.

Debemos poder aprender una lección similar a la del Tratado de Kyoto. Hay que admitir que no es totalmente efectiva en su forma actual. No reducirá las emisiones a escala mundial y no reducirá la intensidad del carbono. Quizás el problema esté en el hecho de que los responsables de la redacción del Tratado de Kyoto asumieron que el problema del dióxido de carbono podría resolverse del mismo modo que los freones.

El cambio climático constituye un problema medioambiental cuya envergadura es totalmente distinta a la de los problemas anteriores. Mientras que el agotamiento de la capa de ozono tenía que ver con problemas generados por los subproductos de la producción industrial o energética, la causa del cambio climático se encuentra en algo que sostiene la totalidad de la economía y producción mundiales. El mundo sigue funcionando con carbono, y por este motivo el cambio climático debe considerarse, por encima de todo, como un problema de ingeniería industrial. El enfoque de las decisiones debe pasar de la restricción de las emisiones a una reorganización exhaustiva de la energía y de los sistemas de producción de materiales. Aprendamos una lección de Montreal.

 
  
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  Leopold Józef Rutowicz, en nombre del Grupo UEN. (PL) Señora Presidenta, el informe del señor Blokland sobre el Reglamento del Parlamento Europeo y del Consejo relativo a sustancias que agotan la capa de ozono constituye un importante documento para la adopción de medidas adicionales que protejan la capa de ozono. Quisiera hacer hincapié en que uno de los éxitos del Parlamento Europeo y del Consejo ha sido eliminar la producción y el comercio de gases que contienen CFC, halones, bromuros y metilos que agotan la capa de ozono e influyen en el efecto invernadero.

Un buen ejemplo de anticipación sería realizar trabajos en el país que está situado bajo el agujero de la capa de ozono, Nueva Zelanda. Además de las actividades realizadas en la Unión Europea, allí se han iniciado trabajos para reducir las emisiones de metano, de las cuales un metro cúbico posee un efecto invernadero del orden de 30 metros cúbicos de CO2, lo cual agota la capa de ozono. El metano es un gas que se produce durante los procesos de descomposición animal, se libera bajo tierra en las minas y a través de diversos procesos químicos. Debido a la cantidad de metano que se libera a la atmósfera, también debe incluirse en los próximos trabajos.

El Grupo UEN apoya este reglamento. Le agradezco al señor Blokland su gran trabajo y su importante informe.

 
  
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  Satu Hassi, en nombre del Grupo Verts/ALE. – (FI) Señora Presidenta, Señorías, quiero felicitar al señor Blokland por un resultado excelente. El Parlamento ha logrado adelantar el plazo para eliminar el uso del bromuro de metilo cuatro años, y es más, el plazo para la reducción de los HCFC se ha hecho más estricto.

Es importante que la UE siga siendo pionera en la eliminación del uso de sustancias que agotan la capa de ozono, a pesar de que este tema ya no ocupa los titulares de la prensa. Muchas de estas sustancias son potentes gases de efecto invernadero, pero aun así, se han excluido del Tratado de Kyoto. Esto se debió a que se pensaba que estarían regulados bajo el Protocolo de Montreal. Es importante que también nos acordemos de prestar atención a esta cuestión y seguir eliminando potentes gases de efecto invernadero en el futuro. También es importante que sirvamos de ejemplo a otros países en esta cuestión, incluidos los países en vías de desarrollo.

En el caso de las sustancias cuyo uso se ha prohibido en la Unión Europea, mi grupo habría querido restringir su exportación de manera más inequívoca que el acuerdo que se ha alcanzado. Espero que este principio se incorpore a la legislación cuando se tomen las próximas medidas.

 
  
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  Avril Doyle (PPE-DE). - Señora Presidenta, una cuestión de orden antes de comenzar, y puesto que nadie parece haber solicitado intervenir en virtud de la solicitud incidental de intervención —puede corregirme si me equivoco, pero he observado la sala y he evaluado la situación—, ¿podría añadir un minuto de solicitud incidental de intervención a mi contribución de un minuto?

 
  
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  Presidente . – Está bien, señora Doyle, por favor, proceda.

 
  
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  Avril Doyle (PPE-DE). - Señora Presidenta, las partes del Protocolo de Montreal adoptaron medidas adicionales para la protección de la capa de ozono en su reunión de la Conferencia de las Partes (CP) celebrada en septiembre de 2007. Estas medidas serán incorporadas a este reglamento refundido para acelerar la reducción progresiva de las sustancias que agotan la capa de ozono (SAO) y para limitar todavía más las excepciones al uso de estas sustancias. Este reglamento refundido trata principalmente las prohibiciones y restricciones sobre la producción, la importación, la exportación, la comercialización, el uso, la recuperación, la reclamación y la destrucción de estas sustancias que agotan la capa de ozono.

El Protocolo de Montreal ha sido una de las iniciativas internacionales con más éxito en materia de medio ambiente hasta la fecha, cuyo resultado ha sido que el nivel de agotamiento de la capa de ozono registrado en la década de los 80 se ha invertido en gran medida. A raíz de la eliminación gradual del uso de estos gases que agotan la capa de ozono —CFC, HCFC, halones, bromuro de metilo, con muy pocas excepciones para ciertos «usos críticos», por ejemplo, los halones en los equipos contra incendios de los aviones—, se ha producido una reducción del 95 % en el consumo de SAO en comparación con los niveles registrados en la década de los 80.

Debemos recordar que estas sustancias también tienen potencial de calentamiento global. La capa de ozono es una de las dos capas de la atmósfera que protegen la vida en la Tierra. Concretamente, la capa de ozono ofrece protección frente a las perjudiciales radiaciones ultravioleta del sol, que ocasiona múltiples enfermedades y problemas, incluido el cáncer de piel y las cataratas.

 
  
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  Presidenta . – Señora Doyle, ha cumplido usted su palabra de manera impecable. Gracias.

 
  
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  Stavros Dimas, miembro de la Comisión. (EL) Señora Presidenta, lamento que hoy no haya una audiencia mayor en el Parlamento, porque estamos debatiendo lo que representa un protocolo con mucho, mucho éxito, que ha logrado resultados muy positivos para el medio ambiente y para la salud, así como en el progreso de la recuperación de la capa de ozono, que ya ha vuelto a los niveles registrados en la década de los 80.

Quiero dar las gracias a todos aquellos que han participado en el debate de esta tarde por sus comentarios tan constructivos y subrayar que la Comisión se compromete a ejercer las facultades que se le han otorgado y a analizar si se cumplen los requisitos previos para la inclusión de tres sustancias adicionales para mediados de 2010. Se presentará una declaración a este respecto a la Secretaría del Parlamento Europeo para que se incluya en el acta del debate de hoy.

También quiero subrayar que, en mi opinión, lograremos un acuerdo sobre la lucha contra el cambio climático en Copenhague, a finales de este año, que sea, como mínimo, tan ambicioso y positivo como el Protocolo de Montreal. Confío en que será todavía más eficaz, y todos debemos trabajar para conseguirlo.

Para concluir, quiero decir que la Comisión está especialmente satisfecha con el resultado de las negociaciones, y se encuentra en situación de aceptar plenamente todas las enmiendas de compromiso propuestas.

- Informe Blokland (A6-0045/2009)

La Comisión confirma su intención de considerar antes del 30 de junio de 2010 la inclusión de sustancias adicionales en la Parte B del Anexo II a este Reglamento, evaluando concretamente si se cumplen las condiciones para su inclusión establecidas en el apartado 3 del artículo 24. Este examen acelerado se centrará en las siguientes sustancias:

– Hexaclorobutadieno

– 2-Bromopropano (bromuro de isopropilo),

– Yodometano (yoduro de metilo).

 
  
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  Johannes Blokland, ponente. – (NL) Señora Presidenta, quiero extender mi más sincero agradecimiento al Comisario Dimas por su compromiso para aceptar la idea propuesta por la señora Hassi al efecto de investigar sustancias adicionales para identificar sus efectos. Por lo que a esta cuestión respecta, sólo quiero llamar la atención del Comisario con respecto al bromuro de metilo. Todavía sabemos muy pocas cosas de esta sustancia y de su producción. Afortunadamente, ya se ha decidido solicitar a los proveedores que proporcionen información relativa a la producción de esta sustancia durante la consulta. De ese modo obtendremos información precisa sobre esta sustancia.

También quiero transmitir mi más sincero agradecimiento a mis colegas diputados, especialmente a los ponentes alternativos y a aquellas de sus Señorías que han intervenido esta tarde, por el apoyo que he recibido. Nuestra cooperación mutua ha sido excelente, tanto en comisión como en las negociaciones. También quiero dar las gracias a la Presidencia checa por los sólidos acuerdos que hemos podido lograr, antes y durante las negociaciones. En todos los casos, el resultado ha sido satisfactorio. También agradezco enormemente el apoyo prestado por los funcionarios de la Comisión y de la Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria, así como de mi propio personal. Verdaderamente hemos logrado trabajar en equipo, lo cual ha hecho posible que hayamos concluido esta exhaustiva modificación de la ley en un período de seis meses.

Tengo otro comentario que añadir, a modo de conclusión. No me complace demasiado el sistema de refundición. No resulta fácil identificar la base sobre la que se pueden o no se pueden presentar enmiendas. Afortunadamente, hubo abogados que me informaron de que la base jurídica se había modificado en la refundición para que pudiéramos realizar cambios sobre esa base; de otro modo, se nos habría escapado. Afortunadamente, el Consejo tenía la misma opinión, y en el último momento pudimos rectificar este aspecto en la Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria. La refundición sigue siendo una cuestión compleja para el trabajo de este Parlamento.

 
  
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  Presidenta . – El debate queda cerrado.

La votación tendrá lugar el miércoles.

Declaraciones por escrito (artículo 142 del Reglamento)

 
  
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  Rovana Plumb (PSE), por escrito. (RO) La presente propuesta sigue la estructura del Reglamento (CE) nº 2037/2000, pero añade un nuevo capítulo sobre las derogaciones de las prohibiciones de producción, comercialización y uso de las sustancias en cuestión, que inicialmente estaban dispersas en varias disposiciones relativas a las fases de eliminación de los productos y las sustancias reguladas.

Los retos clave son los siguientes:

- la reducción de las sustancias que agotan la capa de ozono «retenidas» (SAO)/emisiones de gases de efecto invernadero en la atmósfera es necesaria, puesto que según las previsiones, en 2015 estas retenciones a escala mundial añadirán hasta dos millones de toneladas potenciales de sustancias que agotan el ozono o 13 400 millones de toneladas de CO2eq.

- excepciones al uso de SAO cuando todavía no estén disponibles alternativas viables técnica o económicamente, por ejemplo, el bromuro de metilo con fines de cuarentena y aplicaciones previas a la expedición.

- nuevas sustancias que agotan el ozono: las nuevas pruebas científicas demuestran que el potencial de agotamiento de ozono de ciertas sustancias químicas que actualmente no están controladas por el Protocolo es mucho más elevado, al tiempo que la comercialización de estas sustancias aumenta rápidamente.

La enmienda aclara el texto y simplifica el marco reglamentario a la vez que reduce la carga administrativa, favoreciendo así la aplicación de la legislación para garantizar la regeneración de la capa de ozono en 2050 e impedir el impacto adverso sobre los ecosistemas y la salud humana.

 
  
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  Flaviu Călin Rus (PPE-DE) por escrito. – (RO) En mi opinión, todos debemos preocuparnos por la salud de la generación actual y de las generaciones futuras. Nuestra salud se mantiene gracias a un medio ambiente limpio y a la atmósfera que nos rodea. Todos los estudios científicos subrayan el hecho de que la capa de ozono es sumamente importante, no sólo para la salud de la población, sino para la sostenibilidad de la vida en la Tierra.

Lamentablemente, existe una serie de sustancias que, al liberarse en la atmósfera, destruyen la capa de ozono, contribuyendo así al incremento del efecto invernadero. Aunque se han observado indicios de la recuperación de la capa de ozono a raíz de las medidas adoptadas, se considera que el nivel de ozono en la atmósfera registrado antes de 1980 sólo se logrará en la segunda mitad del siglo XXI.

En consecuencia, estoy totalmente de acuerdo con las medidas adicionales que se están adoptando para limitar, o incluso prohibir, las sustancias que agotan el ozono. Creo que al adoptar este tipo de medidas estamos cumpliendo con nuestro deber, no sólo para con la generación actual, sino también con respecto a las generaciones futuras.

 
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