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Procedimiento : 2009/2677(RSP)
Ciclo de vida en sesión
Ciclos relativos a los documentos :

Textos presentados :

RC-B7-0060/2009

Debates :

PV 17/09/2009 - 9.1
CRE 17/09/2009 - 9.1

Votaciones :

PV 17/09/2009 - 10.1
CRE 17/09/2009 - 10.1

Textos aprobados :

P7_TA(2009)0022

Debates
Jueves 17 de septiembre de 2009 - Estrasburgo Edición DO

9.1. Asesinatos de defensores de los derechos humanos en Rusia
Vídeo de las intervenciones
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  Presidente. − He recibido seis propuestas de resolución(1) relativas a asesinatos de defensores de los derechos humanos en Rusia (artículo 122 del Reglamento).

 
  
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  Heidi Hautala, autora. − (FI) Señor Presidente, creo que deberíamos tener un recuerdo para los activistas de los derechos humanos recientemente asesinados en el Cáucaso Septentrional y encender una vela en su memoria. Hemos de recordar que Natalia Estemirova, Zarema Sadulayeva, Alik Dzhabrailov y muchos otros que han sufrido y perdido la vida en defensa de los derechos humanos merecen el apoyo de todos nosotros. Por desgracia, no fuimos capaces de brindarles el apoyo necesario mientras vivían.

Resulta alarmante que Rusia no haya sido capaz de llevar a cabo investigaciones penales suficientemente rigurosas para resolver esos asesinatos y llevar a los culpables ante la justicia. He tomado nota de que la Unión Europea se ha comunicado oficialmente con Rusia en relación con este asunto. Es evidente, sin embargo, que nuestros esfuerzos son insuficientes y que tendremos que estudiar seriamente cómo podemos hacer que el Estado de Derecho funcione en Rusia y cómo podemos hacer mayor hincapié en la importancia de esta cuestión cuando negociemos el nuevo acuerdo de asociación y cooperación con ese país.

También debemos reflexionar acerca del modo en que deberíamos apoyar a los defensores de los derechos humanos en Rusia mejor de lo que lo hacemos actualmente. Deberíamos debatir si podríamos ofrecer protección a quienes se encuentran en peligro y si las instituciones comunitarias pueden concederles visados rápidamente de forma que puedan escapar de Rusia, donde sus vidas corren peligro. En opinión del Grupo de los Verdes/Alianza Libre Europea, es importante que el Parlamento Europeo cuente con un centro encargado de difundir información sobre la situación de los activistas de los derechos humanos cuyas vidas corran peligro y que trabaje en colaboración con el resto de instituciones para ayudarles. Podemos hacer muchas cosas en este terreno. Anna Politkovskaya dijo una vez que Occidente puede hacer mucho, pero hace muy poco.

(Aplausos)

 
  
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  Véronique De Keyser, autora. (FR) Señor Presidente, voy a emplear el escaso tiempo de que dispongo para aclarar la posición de mi grupo, que no firmó la Declaración conjunta y que ha presentado una resolución separada.

Me gustaría decirles, en primer lugar, que estamos completamente de acuerdo con la Resolución conjunta relativa a Natalia Estemirova, Zarema Sadulayeva y Alik Dzhabrailov.

Nuestro grupo se sintió consternado por esos nuevos asesinatos que, de hecho, no son sino una muestra de los asesinatos de activistas de los derechos humanos que se están cometiendo en Chechenia.

En nuestra resolución hemos exhortado exactamente a lo mismo que insta la Resolución conjunta: condenamos el ataque, reclamamos que se lleve a cabo una investigación y expresamos nuestra preocupación por el deterioro de los derechos humanos de los militantes en Rusia.

El punto en el que nuestra posición diverge es en lo tocante a la referencia adicional, en la Resolución conjunta, a todos los defensores de los derechos humanos y a la situación en la región del Cáucaso Septentrional en general. Creemos que puede haber otros lugares en los que tratar esos puntos —y me comprometo personalmente a hacerlo—, especialmente en la Resolución que precederá a la cumbre entre la Unión Europea y Rusia. Nos gustaría que esta agenda sobre los activistas de los derechos humanos y la protección de esos activistas formase parte de esa Resolución, pero también de todas las negociaciones que tenemos previsto mantener con Rusia en el futuro.

Me gustaría añadir, por tanto, que nos encontramos simplemente ante una cuestión de tiempo y de lugar. Se trata de un asunto político que debería abordarse políticamente y no aquí, cuando estamos tratando casos urgentes. Esta es la razón por la que hemos decidido efectuar una distinción, aunque, por supuesto, en cuanto a la sustancia del problema, estamos plenamente de acuerdo con el resto de los grupos.

 
  
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  Renate Weber, autora. − Señor Presidente, permítame presentar algunos hechos a la Cámara. En enero de este año, Stanislav Markelov, abogado de derechos humanos que representaba a la periodista asesinada Anna Politkovskaya, fue tiroteado por la tarde en plena calle, en Moscú. Ese mismo día, Anastasia Baburova, una periodista que trató de protegerlo, también fue asesinada a tiros.

En julio, Natalia Estemirova, una célebre activista de los derechos humanos y periodista, fue encontrada muerta en Ingushetia tras haber sido secuestrada por hombres armados en la vecina Chechenia. Menos de un mes después, otra activista no gubernamental, Zarema Sadulayeva, fue secuestrada y asesinada junto a su marido.

En agosto, el periodista Malik Akhmedilov fue asesinado a tiros poco después de salir de su casa, en Daguestán. Seis destacados periodistas y activistas de los derechos humanos muertos en menos de ocho meses.

Estos secuestros y asesinatos no son sino la punta del iceberg de lo que ocurre como consecuencia del deterioro de la situación que se vive en Rusia en la esfera de los derechos humanos, donde numerosas voces independientes, entre las que se encuentran las de abogados, periodistas y otros activistas, se enfrentan a una violencia creciente, a amenazas y a una persecución injustificada.

Las violaciones de los derechos humanos que se producen en Rusia, y especialmente en el Cáucaso Septentrional, no pueden seguir siendo ignoradas. No podemos ser tan ingenuos como para pensar que la superpotencia de Rusia, con uno de los servicios de inteligencia más poderosos del mundo, no es capaz de encontrar a los autores y ponerlos a disposición de la justicia.

Todos nosotros, con independencia de nuestro color político, debemos entender que la impunidad de los ataques cometidos contra defensores de los derechos humanos contribuirá a seguir alimentando la violencia y la cultura del caos. Las autoridades rusas deben garantizar la seguridad física y la libertad de movimiento y de expresión de los defensores de los derechos humanos, de conformidad con la Declaración de las Naciones Unidas sobre los defensores de los derechos humanos.

 
  
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  Bernd Posselt, autor. (DE) Señor Presidente, una vez se le preguntó al diputado más antiguo del Parlamento Europeo, Otto von Habsburg, si lamentaba ser diputado del Parlamento Europeo en lugar de emperador. Su respuesta fue que no, porque si fuese emperador tendría que llamar «Excelencia» a un estúpido; en cambio siendo diputado, podía llamarlo simplemente estúpido. Cuando surgen problemas relacionados con los derechos humanos, me viene a la mente esta historia.

No somos un órgano de carácter diplomático; somos un órgano parlamentario con una misión política. Podemos decir la verdad. Hay un refrán que dice «el pescado apesta desde la cabeza hasta la cola». Los incidentes y asesinatos del Cáucaso no son en modo alguno fortuitos —y me gustaría agradecer a Renate Weber la claridad de su discurso— ni fruto del trabajo de alguna fuerza oscura, sino, más bien, desde que el señor Putin llegó al poder, hecho que guarda relación con el asunto de Chechenia y las misteriosas explosiones de casas en Moscú, se ha producido allí un reguero de sangre durante años que siempre supone un retroceso para Chechenia y afecta a gente inocente: civiles y, en particular, activistas de los derechos humanos que, al igual que los que se han mencionado —y conocíamos personalmente a muchos de ellos— no sólo trabajan en favor de los derechos humanos de los chechenos sino también en pro de la consecución de una Rusia democrática, de un entendimiento entre los pueblos de Chechenia y Rusia y de la paz en el Cáucaso. Estas personas están siendo asesinadas una tras otra.

Señora De Keyser, ésta es la razón por la que es necesario celebrar un debate con carácter de emergencia. Nos convertiremos en el hazmerreír de todo el mundo si una mujer que fue elogiada en esta Cámara y que nos visitó en Estrasburgo en el marco de su compromiso con los derechos humanos es asesinada ante nuestros ojos y nosotros posponemos el debate sobre ese asunto a una fecha posterior.

Rusia está muy atenta: quiere ver si nos inclinamos a responder inmediatamente, y debemos hacerlo diciendo con toda claridad: detengan los asesinatos y la violación de los derechos humanos; garanticen la libertad para Chechenia y Rusia, pero, por encima de todo, pongan fin a la violación sistemática de los derechos humanos y a los asesinatos en misteriosas circunstancias.

 
  
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  Tomasz Piotr Poręba (ECR) , autor. – (PL) Una vez más, la cuestión de la violación de los derechos humanos en Rusia vuelve a aparecer en la agenda del Parlamento Europeo.

Además de la sistemática persecución de minorías religiosas y étnicas, asistimos regularmente a asesinatos de activistas de los derechos humanos. Periodistas y trabajadores de ONG en Rusia se juegan la vida cada día en el desempeño de su labor. Amenazas, secuestros, tortura, detenciones arbitrarias y asesinatos se están convirtiendo en algo habitual. El hecho de que las autoridades rusas no estén investigando activamente estos delitos, de que hasta el momento no se hayan producido resultados reales y de que los autores continúen en libertad no solamente prueba la absoluta ineficacia de la acción de las autoridades sino, además, su indiferencia y su consentimiento tácito hacia estas actuaciones.

El respeto de los derechos humanos debe ser una cuestión fundamental en las relaciones entre la Unión Europea y Rusia. Es nuestra obligación exigir a Rusia que garantice la realización de investigaciones adecuadas y eficaces, que se castigue a los autores y que se ponga fin a esos horribles asesinatos.

 
  
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  Cornelia Ernst, autora.(DE) Señor Presidente, Señorías, como nueva diputada al Parlamento Europeo, permítanme comenzar diciendo que las cuestiones relacionadas con los derechos humanos también revisten una importancia crucial para mi partido, Izquierda Alemana, y que condenamos cualquier violación de los derechos humanos con independencia de quién la cometa o de dónde lo haga. Esto nada tiene que ver con la interferencia en los asuntos nacionales.

Durante años me he sentido sinceramente preocupada e indignada por el hecho de que, una vez tras otra, los activistas de los derechos humanos implicados en la situación que se vive en Chechenia estén siendo asesinados. Natalia Estemirova, Stanislav Markelov o Zarema Sadulayeva, son ejemplos realmente estremecedores de personas asesinadas. Es importante, por consiguiente, que quienes formamos parte de esta Cámara nos preocupemos por este asunto.

Me alarma que no se investiguen casos como el asesinato de Anna Politkovskaya. Si este proceso se reabre, espero francamente que se encuentre y se detenga a los autores, puesto que, en caso contrario, el derramamiento de sangre podrá ser aún mayor y podría interpretarse como una licencia para cometer este tipo de actos. Esperamos, simplemente, que se lleve a cabo una investigación inmediata y completa sobre esos asesinatos y que este asunto sea tratado sin indulgencia, con el fin de que Rusia no espere más y asuma por iniciativa propia la defensa de los derechos humanos. No puede ser que la protección de los derechos humanos suponga la pena de muerte para nadie. También creo que la próxima cumbre UE-Rusia debe abordar estas cuestiones con carácter de urgencia, y no como meras cuestiones colaterales sino con la importancia que merecen.

Personalmente, también espero que los asuntos relacionados con los derechos humanos sean objeto de un debate honesto en esta Cámara. Hubiera preferido no debatir estos temas un jueves por la tarde, y creo que este tema también debiera preocuparnos aunque se tratara de un tema empresarial o comercial. Tales cuestiones suelen ocupar un lugar secundario en el orden de prioridades. Por este motivo queremos cambiar, y esto es algo que también quería decir aquí.

 
  
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  Filip Kaczmarek, en nombre del Grupo del PPE.(PL) Señor Presidente, en un país con un alto nivel de delincuencia, se podría sostener la teoría de que las muertes de activistas de los derechos humanos son fruto de una coincidencia porque, por lo general, muchas personas mueren de forma violenta en esos países. Hoy, 17 de septiembre, tengo que recordarles a todos un triste aniversario, el 70º aniversario de la invasión de Polonia por la Unión Soviética. Tras esa invasión, las tropas soviéticas asesinaron al menos a 21 768 ciudadanos polacos. ¿Por qué me he referido a aquel hecho? Porque ahora los rusos reclaman que aquello fue un delito ordinario, al igual que los asesinatos de activistas de los derechos humanos.

La dimensión que han adquirido los asesinatos de activistas de los derechos humanos en Rusia es tal que es absolutamente insensato interpretar que la responsabilidad de ese fenómeno recae en el «crimen ordinario». La teoría de que esos asesinatos son «fortuitos» no es viable. La naturaleza sistemática de esos asesinatos tan frecuentes significa que su causa debe buscarse en el clima político y social de Rusia. La crisis moral que vive el país, una tendencia a trivializar la muerte, la deshumanización, el relativismo y la desaparición de los valores tienen la culpa de que este problema no se tome en serio. Pienso que nuestra Resolución es equilibrada y que ayudará a los rusos a resolver este asunto.

 
  
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  Justas Vincas Paleckis, en nombre del Grupo S-D. – (LT) El Grupo de la Alianza Progresista de los Socialistas y Demócratas no puede permanecer indiferente ante los recientes asesinatos de activistas de los derechos humanos perpetrados en Rusia. Las muertes de Anna Politkovskaya, Natalya Estemirova, Zarema Sadulayeva y Andrei Kulagin no deben ser en vano. Queremos expresar nuestra enérgica condena hacia los autores de estas salvajes acciones y al hecho de que, por desgracia, en algunas regiones de Rusia siga existiendo un clima de impunidad y no se investiguen los asesinatos políticos.

El Presidente ruso Dmitry Medvedev ha prometido que los autores de los asesinatos serán encontrados y castigados. Su reacción fue más contundente que la del anterior Presidente, pero hasta ahora se trata únicamente de palabras. El tiempo nos dirá si las autoridades rusas son capaces de cumplir los compromisos asumidos, tan importantes para los ciudadanos del país como para la comunidad internacional. A nuestro juicio, la evaluación incluida en la propuesta de Resolución sobre las acciones rusas en el Cáucaso Septentrional ha excedido el ámbito de aplicación de la Resolución; por este motivo, los socialdemócratas hemos decidido adoptar un documento separado. Los socialdemócratas estamos convencidos de que la situación de los derechos humanos en Rusia mejoraría si se incrementasen las consultas entre la UE y Rusia en el terreno de los derechos humanos. El Parlamento Europeo, la Duma Estatal, las organizaciones civiles, sociales y de derechos humanos de la UE y Rusia deberían contribuir activamente en esas consultas. Queremos hacer hincapié en que la protección de los derechos humanos debe ser objeto de un debate en profundidad con ocasión de la próxima reunión que mantendrán los líderes de la UE y de Rusia. Este asunto se está convirtiendo en un elemento inherente al nuevo acuerdo entre la UE y Rusia.

 
  
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  Laima Liucija Andrikienė (PPE). - (LT) Este debate y la Resolución del Parlamento Europeo sobre el asesinato de activistas de los derechos humanos en Rusia revista una importancia especial, particularmente ahora que estamos escuchando un boletín de noticias tras otro en los que se informa de los asesinatos en Rusia de los defensores de los derechos humanos Natalya Estemirova, Alik Jabrailov y Zarema Sadulayeva, entre otros. La Unión European no puede permanecer indiferente ante la brutal matanza de activistas de los derechos humanos. En nuestras relaciones con Rusia, debemos subrayar —y así lo hacemos— que las investigaciones de esos asesinatos ya se están prolongando en exceso y que, por lo general, terminan sin establecer quién es culpable. Esta práctica, absolutamente inaceptable, se está convirtiendo en la norma en Rusia, especialmente en el caso de los delitos cometidos en Chechenia, donde la impunidad prospera. Uno de nuestros valores fundamentales es el respeto de los derechos humanos, la dignidad y la vida humanas, y ningún interés pragmático puede estar por encima de esos valores. Creo que, por una cuestión de honor, el Presidente ruso Dmitry Medvedev debería cerciorarse de que se está haciendo todo lo posible por investigar los casos de secuestro y asesinato de defensores de los derechos humanos y de llevar a los culpables ante los tribunales.

 
  
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  Tunne Kelam (PPE). - Señor Presidente, la situación que se vive en Rusia en el terreno de los derechos humanos no ha hecho sino empeorar. Instamos a las autoridades rusas a que hagan todo lo que esté en su mano para garantizar la protección de los defensores de los derechos humanos. Sabemos que el aspecto fundamental es la ausencia de voluntad para hacer «todo lo que esté en su mano». Sin embargo, es posible hacerlo, puesto que el Kremlin ejerce una influencia decisiva en las estructuras de poder y judiciales de Rusia. Por esta razón, la incapacidad del poder judicial ruso para proteger a los defensores de los derechos humanos nos hace suponer la complicidad del régimen en esos crímenes.

En el día de hoy, deberíamos hacer llegar nuestro mensaje a los Gobiernos de la UE y a la Comisión. En la medida en que el Kremlin crea que la preocupación por la suerte de los defensores de los derechos humanos no pasa del nivel de las declaraciones, y que no tiene repercusión alguna en el ámbito de las relaciones económicas, los señores Putin y Medvedev pueden extraer la conclusión de que la UE no ha sido capaz de aprender la lección tras el flagrante asesinato de Anna Politkovskaya.

 
  
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  Bogusław Sonik (PPE). (PL) Nos encontramos debatiendo sobre violaciones de los derechos humanos en Rusia en un día de gran valor simbólico. Hace exactamente 70 años, el 17 de septiembre de 1939, el Ejército Rojo —en colusión con Hitler— ocupó una tercera parte de Polonia, que en aquellos momentos luchaba contra la invasión alemana. Las fuerzas de Stalin asesinaron a miles de polacos, y cientos de miles fueron llevados a los campos de trabajo soviéticos. En Katyń, miles de funcionarios polacos fueron asesinados por orden de Stalin. Para nosotros, el 17 de septiembre será siempre un día de vergüenza para la Rusia de Stalin.

La Rusia actual no es lo suficientemente valiente como para enfrentarse a esta espantosa verdad. El actual Gobierno justifica de forma poco convincente su antigua alianza con Hitler. Hasta la fecha, Moscú se niega a facilitar el acceso a los archivos sobre la masacre de Katyń.

Son muchos los países cuya historia incluye acontecimientos terribles. La madurez de una nación se mide por su capacidad para enfrentarse a su pasado y denunciar aquellos pasajes de su historia que merecen ser denunciados. La Alemania actual constituye un ejemplo de esa actitud. Sólo entonces el pasado dejará de ser una carga para la Rusia de hoy y le permitirá ingresar en la comunidad de naciones libres y democráticas con la cabeza alta. Sólo entonces Rusia podrá deshacerse de una vez por todas del lastre de su pasado estalinista y dejar de luchar contra sus propios ciudadanos, que en estos momentos se juegan la vida por defender los derechos humanos y las libertades fundamentales.

Honramos la memoria de las víctimas de esos asesinatos. Os recordaremos a todos.

 
  
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  Rui Tavares (GUE/NGL).(PT) Buenas tardes, Señorías. El asesinato de Natalia Estemirova causó una enorme consternación a esta Cámara, puesto que tuvimos noticia de su secuestro el día que nos reunimos aquí por primera vez y conocimos su asesinato pocas horas después. Esto es algo que debe llamar a la movilización a cualquier persona, sea cual sea el lugar del mundo en que se encuentre. Como ya ha dicho Cornelia Ernst, creo firmemente que la izquierda debe defender los derechos humanos y a sus defensores en todas partes, con independencia del país en el que se encuentren.

Estos ataques, estas agresiones contra los activistas de los derechos humanos en Rusia, han tenido efectos altamente preocupantes. Tienen una función intimidatoria y ciertamente serán extremadamente traumáticos para todas aquellas personas que desean defender los derechos humanos en Rusia. Se trata, por consiguiente, de la primera línea de una ofensiva que posteriormente provocará el deterioro de la situación general en el terreno de los derechos humanos, por no mencionar la de los propios activistas de los derechos humanos.

Los efectos de esos asesinatos, por consiguiente, son impredecibles y preocupantes. Sin una investigación judicial rápida y eficaz, y sin garantías de que se respetará la seguridad de los activistas de los derechos humanos, la situación, de hecho, podría volverse extremadamente alarmante. Por este motivo votaré con gran placer a favor de esta Resolución y seguiré atentamente el llamamiento que hacemos a través de ella a las autoridades rusas para que proteja a los activistas de los derechos humanos.

Vengo de Portugal, es decir, del otro extremo de Europa, y la próxima semana voy a viajar a Rusia. De hecho, mañana acudiré a la embajada rusa para tramitar mi visado. Creo que las relaciones entre Europa y Rusia revisten una importancia capital y que Europa debe mucho a Rusia. Lo primero que Europa debe a Rusia es sinceridad y claridad en la protección de los derechos humanos y de las libertades de nuestros conciudadanos rusos que viven en Europa.

 
  
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  Eija-Riitta Korhola (PPE). - (FI) Señor Presidente, su idioma es tan hermoso que he decidido intentar darle las gracias en húngaro: köszönöm. Señor Tavares, quisiera responder a sus comentarios. Trabajar en defensa de los derechos humanos no es una preocupación exclusiva de la izquierda; también es algo que nos preocupa a los políticos de centro-derecha, y confío que esto nos animará a colaborar. Cornelia Ernst ha mencionado algo que es absolutamente cierto. Estamos debatiendo este asunto aquí, cuando en el plenario la mayor parte de los diputados ya están de camino a sus casas, y debemos trabajar juntos para hacer de esto una prioridad política.

Durante un tiempo fui miembro de la Comisión de Asuntos Exteriores y, cuando se creó la Subcomisión de Derechos Humanos, también formé parte de ella. Cuando presentaba alguna enmienda, a veces lo hacía en la Comisión de Asuntos Exteriores y mis colegas me preguntaban por qué seguía presentando enmiendas sobre derechos humanos en ese órgano, si ya teníamos la Subcomisión de Derechos Humanos para eso. En aquel momento pensaba que algo no iba bien si nuestra Subcomisión de Derechos Humanos se iba a convertir en un gueto o si los derechos humanos se iban a convertir en el coto exclusivo de ese órgano. ¡Trabajemos juntos para evitar que eso suceda en el ámbito de los derechos humanos!

 
  
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  Kristian Vigenin (S-D). - (BG) Señor Presidente, señora Comisaria, la declaración de Bernd Posselt me ha molestado. Me gustaría subrayar que los logros de Véronique De Keyser en la defensa de los derechos humanos no pueden ponerse en cuestión en un debate de esta naturaleza. Con su trabajo en la Cámara, ella ha demostrado ser una persona clave en este tema.

No toleraré bajo ninguna circunstancia, y no creo que sea correcto que dudemos del compromiso del Grupo S-D con la protección de los derechos humanos, puesto que ya lo hicimos cuando su grupo, señor Posselt, intentaba trivializar los crímenes de Guantánamo y el tratamiento de prisioneros en Iraq por parte de las tropas estadounidenses.

En lo tocante a la situación de los derechos humanos en Rusia, el problema continúa siendo grave, lo reconocemos, y la Resolución que hemos presentado es suficientemente dura e incisiva. Creemos, no obstante, que este Parlamento debe concentrarse en los temas, y no simplemente limitarse a traer cada vez una larga lista de los problemas que tenemos en nuestras relaciones con Rusia, cuando éstos no tienen repercusión alguna en aquel país.

Lo que estamos haciendo al respecto es continuar enviando una delegación del Grupo S-D para participar en las conversaciones que tendrán lugar en Moscú la próxima semana, y en las que se abordará este asunto en concreto. No utilicen situaciones de emergencia en el ámbito de los derechos humanos como la que nos ocupa para elaborar una larga lista de problemas. No es ése el objetivo del debate de hoy.

 
  
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  Miroslav Mikolášik (PPE). (SK) Quisiera manifestar mi tristeza y mi profunda inquietud por los acontecimientos que tuvieron lugar en junio de este año en la Federación de Rusia. Me siento consternado por los brutales asesinatos de activistas rusos como Natalia Estemirova, Andrei Kulagin y otros que trabajaban en defensa de los derechos humanos, la justicia y la verdad. Debe hacerse todo lo posible para detener y castigar a los asesinos. Acojo con agrado y apoyo las medidas que deban adoptarse para resolver esos asesinatos.

También se produjo un incumplimiento de los acuerdos internacionales en agosto de 2008 cuando, durante el conflicto entre Rusia y Georgia, el ejército ruso atacó áreas deshabitadas y fue incapaz de proteger a la población civil de la violación de sus derechos por parte de combatientes armados de Osetia del Sur en un territorio que pasó de facto a estar bajo control ruso. El Gobierno ruso debe afirmar de forma inequívoca que no tolerará las violaciones de los derechos humanos.

 
  
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  Charles Tannock (ECR). - Señor Presidente, se está desarrollando en Rusia una cultura de impunidad criminal con respecto a los abusos cometidos contra activistas de los derechos humanos. Los periodistas que osan cuestionar el punto de vista oficial son acosados; las minorías étnicas son objeto de crímenes violentos totalmente desproporcionados, un problema para el que no parece encontrarse solución; quienes hacen campaña en favor de una mayor libertad son marginados, en el mejor de los casos, o, en el peor, incluso silenciados a la fuerza.

Resulta complicado saber con precisión de dónde procede la amenaza para los defensores de los derechos humanos en Rusia, pero constantemente asistimos a abusos gratuitos que quedan impunes y observamos la postura displicente que adoptan las autoridades judiciales.

Rusia se ha habituado a la equivocación de la UE. Esto es evidente si se tiene en cuenta la reacción de la Unión ante el acoso al que Rusia sometió a Ucrania o ante la invasión y la ocupación del territorio soberano de Georgia durante el verano pasado.

Está claro que del hecho de que la UE mantenga unas buenas relaciones con Rusia dependen importantes cuestiones de carácter estratégico, pero no podemos permitir que esas cuestiones nos hagan olvidar nuestra obligación de hablar claro sobre nuestras libertades fundamentales y nuestros valores europeos comunes, libertades y valores que los propios rusos deberían poder compartir plenamente en paz y seguridad.

 
  
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  Krisztina Morvai (NI).(HU) He estado involucrado profesionalmente durante veinticinco años en la protección de los derechos humanos. Por eso, en particular como abogado, experimento un profundo sentimiento de solidaridad cuando pienso en mis colegas fallecidos en el ejercicio de esta profesión tan maravillosa. También aprovecho este apunte para expresar mi más sinceras condolencias a sus familias y a sus seres queridos.

¿Cuál sería el curso correcto de los acontecimientos en una situación como ésa? Pedir una investigación inmediata y rigurosa llevada a cabo por las agencias estatales pertinentes. Me gustaría que este Parlamento tuviese la confianza y la autoridad moral para hacer esto. Sin embargo, me temo que ése no es el caso. ¿Por qué? Porque esas peticiones son realizadas sólo por Estados de fuera de la Unión Europea. Eso sí, las cosas son diferentes cuando se trata de una violación terrible de los derechos humanos en un Estado miembro de la UE, como sucedió en mi país, Hungría, donde hubo personas tiroteadas en el transcurso de una reunión con varios miles de asistentes organizada por el partido del hombre que actualmente preside esta sesión plenaria, el Vicepresidente Schmitt, para conmemorar el aniversario de la revolución de 1956 y de la lucha por la libertad. Este Parlamento no ha llevado a cabo ninguna investigación sobre este incidente ni sobre la situación de crisis que existe desde entonces.

Me temo que mientras eso no suceda y mientras alguien que fue miembro de un gobierno que autorizó que se disparase contra los manifestantes pueda ser Vicepresidenta de la Comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos de Interior del Parlamento Europeo, no podemos tener confianza ni autoridad moral para pedir que se lleve a cabo una investigación de este tipo en un país que no pertenece a la Unión Europea. Por tanto, les pido que propongan y soliciten una investigación inmediata sobre las violaciones de los derechos humanos en Hungría. Gracias.

 
  
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  Cristian Dan Preda (PPE).(RO) En primer lugar, quería decir que, cuando se estaba debatiendo la crisis del sector de los productos lácteos, el hemiciclo estaba lleno; y ahora, cuando debatimos sobre derechos humanos, no creo que haya aquí más de cuarenta parlamentarios. Es una lástima que las cosas sean así. No digo que la crisis en el sector lácteo carezca de importancia, pero un problema como el de los derechos humanos tiene una importancia política primordial para todos nosotros.

También quiero decir que considero inaceptable la idea de que este año, cuando como es sabido muchos países de Europa Central y Oriental están celebrando el vigésimo aniversario de la caída del comunismo, una potencia que nos es muy cercana, y que fue la responsable de estos regímenes comunistas, muestre una indiferencia total por los crímenes cometidos contra los activistas por los derechos humanos. Creo que todos debemos oponernos con claridad al totalitarismo.

 
  
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  Meglena Kuneva, Miembro de la Comisión. − Señor Presidente, el debate de hoy sobre la situación de los defensores de los derechos humanos en Rusia es oportuno y muy apropiado. La reciente ola de violencia contra los defensores de los derechos humanos ha arrojado luz sobre los serios peligros que afrontan en el desarrollo de su trabajo. Muchos han pagado el precio más alto por denunciar violaciones de los derechos humanos. Homenajeamos a todos aquellos que han perdido sus vidas y a quienes continúan con su trabajo en un entorno como ése.

Gran parte de la violencia contra los defensores de los derechos humanos ha tenido lugar en el Cáucaso Septentrional, sobre un fondo de inestabilidad creciente. La Comisión conoce a muchos de esos activistas. Son socios, altamente respetados, en la puesta en marcha de proyectos relacionados con los derechos humanos. Civiles inocentes, personal de las fuerzas del orden y funcionarios gubernamentales han perdido la vida en los enfrentamientos que se producen en la región.

La violencia contra los defensores de los derechos humanos no está limitada al Cáucaso Septentrional. Existen informes sobre activistas, abogados y periodistas independientes que sufren violencia, acoso e intimidación en distintos lugares de la Federación Rusa. La UE debe continuar oponiéndose a esta violencia e insistir en que Rusia respete los compromisos que adquirió como miembro de las Naciones Unidas, de la OSCE y del Consejo de Europa.

Es crucial que los ataques y las muertes violentas de activistas de la sociedad civil sean investigados adecuadamente, y que los autores sean identificados y castigados de inmediato. Sólo a través de una acción judicial efectiva y legítima de esos asesinatos se podrá disipar el clima de miedo y de impunidad.

El Presidente Medvedev se ha opuesto a que en Rusia siga reinando lo que ha calificado de «nihilismo legal». La UE está preparada para apoyar a Rusia en su reforma continua del sistema judicial. La Unión valora enormemente la oportunidad que tiene para tratar con las autoridades rusas sus inquietudes sobre los derechos humanos. Saludamos la actitud más abierta adoptada por el Presidente Medvedev de cara a las conversaciones con la UE sobre estos asuntos.

La próxima cumbre UE-Rusia supone otra oportunidad para continuar con estas conversaciones. Esto debe ser completado por los intercambios entre expertos. Las consultas habituales entre la UE y Rusia sobre derechos humanos ofrecen una ocasión para ampliar el alcance de esas conversaciones y la capacidad de los interlocutores con quienes debatimos cuestiones de derechos humanos.

La seguridad de los defensores de los derechos humanos debe ser la primera preocupación. Urgimos a las autoridades rusas a hacer todo lo posible para garantizar que quienes trabajan para arrojar luz sobre las violaciones de los derechos humanos puedan hacerlo sin miedo a la violencia o a la intimidación.

 
  
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  Presidente. – Se cierra el debate.

La votación tendrá lugar a la conclusión de los debates.

 
  

(1) Véase el Acta.

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