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Debates
Miércoles 24 de marzo de 2010 - Bruselas Edición DO

20. Lucha contra la tuberculosis (debate)
Vídeo de las intervenciones
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  El Presidente. – El siguiente punto es la declaración de la Comisión sobre la lucha contra la tuberculosis.

 
  
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  John Dalli, Miembro de la Comisión. – Señor Presidente, en el Día Mundial de la Tuberculosis, me complace poder subrayar el compromiso de la Comisión de abordar los retos causados por esta enfermedad.

Creíamos que los éxitos que logramos en el pasado habían eliminado las amenazas relativas a esta grave preocupación de salud pública. Sin embargo, durante mucho tiempo, hemos bajado erróneamente la guardia contra la tuberculosis. En 2008, el Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades informó sobre casi 83 000 casos y cerca de 6 000 fallecimientos debido a la tuberculosis en la Unión Europea y los países de la AELC. Esto asciende a, más o menos, 16 fallecimientos al día. Esto es simplemente inaceptable y requiere la adopción de medidas por parte de todos los sectores e interesados afectados. Es inaceptable porque la tuberculosis es una enfermedad que se puede prevenir y curar y no debería llevar a unas consecuencias tan dramáticas.

La tuberculosis es una cuestión transectorial y está vinculada a muchos de los retos de salud pública a los que nos enfrentamos en la Unión Europea, entre los que se incluyen la propagación de la resistencia a los antimicrobianos, la falta de nuevos instrumentos eficaces para el diagnóstico y el tratamiento de la tuberculosis, el considerable aumento de las coinfecciones como con el VIH, y las desigualdades, ya que la tuberculosis afecta, de manera desproporcionada, a los grupos más vulnerables.

La Comisión ha emprendido varias iniciativas en los últimos años a fin de reforzar las capacidades para abordar la tuberculosis. En 2000, se incluyó la tuberculosis en la lista de enfermedades prioritarias que se vigilan a escala de la UE. En este contexto, la Comisión apoyó varios proyectos que han ayudado a coordinar la vigilancia de la tuberculosis en los 53 países de la región europea de la OMS, lo que ha mejorado nuestro conocimiento y seguimiento compartidos de la situación epidemiológica. Además, mediante sus programas marco de investigación, la Comisión apoya el desarrollo de nuevos tratamientos, vacunas, medicamentos e instrumentos de diagnóstico contra la tuberculosis. Desde 2002, se han asignado a estos esfuerzos más de 124 millones de euros. Sin embargo, como las fronteras no pueden contener la tuberculosis, tenemos que apoyar a los países que están fuera de la Unión Europea.

La Comisión apoya a los países en desarrollo en sus programas de control de la tuberculosis mediante el Programa de acción europeo para combatir el VIH/SIDA, la malaria y la tuberculosis a través de la actuación exterior (2007-2011). La principal vía de financiación de este apoyo es el Fondo Mundial de Lucha contra el SIDA, la tuberculosis y la malaria, al que la Comisión ha aportado 870 millones de euros desde 2002, con una contribución anual que asciende a 100 millones de euros desde 2008. Además, apoya los ensayos clínicos y la creación de capacidades en el África Subsahariana mediante la Cooperación de Europa y los países en desarrollo sobre ensayos clínicos (EDCTP). Finalmente, la creación del Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades nos ha permitido ampliar nuestros esfuerzos contra la tuberculosis a un nuevo nivel.

En marzo de 2007, tras una solicitud de la Comisión, el Centro desarrollo un plan de acción para luchar contra la tuberculosis en la UE. Este plan aborda los retos transectoriales clave a los que hoy nos enfrentamos en la prevención y control de la tuberculosis y en el fortalecimiento de la vigilancia epidemiológica: garantizando una atención médica contra la tuberculosis rápida y de calidad para todos, desarrollando nuevos instrumentos para el diagnóstico y el tratamiento, reduciendo el problema de la coinfección de la tuberculosis y el VIH y abordando el peligro de la resistencia a varios medicamentos.

Sin embargo, la Comisión no puede conseguir sola este reto. La contribución de la sociedad civil para llegar a los más vulnerables y el compromiso de los Estados miembros son clave para lograr nuestro objetivo de apoyar la lucha mundial contra esta enfermedad.

 
  
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  Elena Oana Antonescu, en nombre del Grupo PPE. (RO) «La causa de muerte en la era de los antibióticos» es como una grupo de investigadores denominaron a la tuberculosis, una palabra que muchos de nosotros pensábamos que había desaparecido del uso diario, pero, sin embargo, es una enfermedad que todavía mata a un gran número personas.

La tuberculosis es la séptima causa más común de muerte en el mundo. Por desgracia, el aumento en el número de casos en los que hay una variedad de tuberculosis resistente al tratamiento con medicamentos estándar pone de relieve la actual situación.

A nivel mundial, se produjeron 9,4 millones de nuevos casos de tuberculosis en 2008 y 1,8 millones de fallecimientos. Una persona se infecta de tuberculosis en algún lugar del mundo cada segundo.

Tenemos que escuchar estas cifras fijadas de la manera más clara posible en un foro importante de la Unión Europea para que todos nos podamos dar cuenta, en la medida de lo posible, de que esta enfermedad todavía asola nuestras sociedades y mata a un gran número de ciudadanos europeos.

Procedo de un país que, por desgracia, figura entre los primeros puestos de la Unión Europea en las deprimentes listas de casos de tuberculosis.

Aunque podemos hablar de una ligera tendencia a la baja en los últimos años y de un aumento en el porcentaje de personas curadas de tuberculosis resistente a la quimioterapia, las cifras absolutas siguen siendo alarmantes y reflejan una trágica realidad.

Tenemos que librar una batalla constante y conjunta, que se base en la mejor planificación posible, a fin de mantener controlado este azote. Tenemos que continuar, a nivel de la Unión Europea, la labor que hemos realizado hasta ahora para garantizar que, en todos los Estados miembros, se incremente el nivel de detección de enfermedades, el nivel de acceso a un tratamiento adecuado, la calidad del seguimiento del tratamiento y la calidad de la atención médica ofrecida a los pacientes.

Asimismo, necesitamos que todos los gobiernos se den cuenta de la importancia de esta lucha y que trabajen junto con los agentes sociales, de la manera más eficaz posible, a fin de reducir el número de europeos que padecen esta enfermedad que pensábamos que había desaparecido en siglos anteriores.

Sobre todo, tenemos que librar esta batalla juntos, como una familia, sin tener en cuenta nuestras diferencias, y ayudándonos unos a otros a superar este problema.

Por último, somos la Unión Europea y nuestra fuerza está en la unidad.

 
  
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  Åsa Westlund, en nombre del Grupo S&D. – Señor Presidente, en estos tiempos, nadie debería morir de tuberculosis.

(SV) Eso es lo que ha dicho Ban Ki Moon hoy, en el Día Mundial de la Tuberculosis.

Por supuesto, tiene razón. Sin embargo, muchas personas en todo el mundo todavía hoy mueren de tuberculosis, en particular, los jóvenes y los pobres. Por lo tanto, tenemos que incrementar nuestra ayuda al fondo mundial que es el responsable de una gran parte de la labor llevada a cabo para luchar contra la tuberculosis, la malaria y el VIH en las regiones pobres del mundo.

Sin embargo, tal como ha señalado la Comisión, también en Europa las personas mueren de tuberculosis. Tenemos que aumentar nuestra cooperación para detener la propagación de la tuberculosis multirresistente y encontrar un tratamiento eficaz que llegue a todos los grupos vulnerables de la sociedad.

El Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades, con sede en Solna, Suecia, desempeña un papel muy importante en esta cuestión y me complace que la Comisión haya dado prioridad a venir a aquí y celebrar hoy un debate sobre este importante tema.

 
  
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  Charles Goerens, en nombre del Grupo ALDE. (FR) Señor Presidente, el avance médico todavía no ha vencido a la tuberculosis. Por consiguiente, es un error considerar que es una enfermedad que sólo afecta a los países pobres, ya que subestima la forma en que se está propagando, especialmente en Europa Central y Oriental.

En realidad, ningún país está a salvo de esta terrible enfermedad, que ha estado por ahí durante muchos miles de años. Además, las variedades multirresistentes no dan muchas esperanzas de que se pueda acabar con este azote a corto plazo. La necesidad de luchar en varios frentes por medio de la prevención, la supervisión médica, la investigación y la difusión de medidas preventivas y de higiene nos impulsa a actuar de manera coordinada y resuelta. Es decir, tenemos que contar, en todo momento, con las mejores estrategias posibles en este ámbito.

En cuanto a la financiación de las medidas, es aconsejable distinguir entre dos situaciones hipotéticas. En primer lugar, los sistemas de seguridad social de nuestros países deberían, en principio, poder garantizar suficiente cobertura médica. Sin embargo, los pacientes de los países en desarrollo todavía dependen de la solidaridad que, desde 2002, se ha materializado, de manera ejemplar, en el marco del Fondo Mundial de Lucha contra el SIDA, la tuberculosis y la malaria.

Si el objetivo es, de hecho, reducir a la mitad el número de casos de tuberculosis entre 2000 y 2015, se tendrá que apoyar una de las tres situaciones hipotéticas propuestas por el Presidente del Fondo Mundial, Michel Kazatchkine.

Quiero preguntar a la Comisión cuál de las tres situaciones hipotéticas está utilizando como base para realizar propuestas a los Estados miembros con respecto a la futura financiación del Fondo Mundial de Lucha contra el SIDA, la tuberculosis y la malaria.

 
  
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  Maria Da Graça Carvalho (PPE). (PT) El Día Mundial de la Tuberculosis, que se celebra hoy, es una ocasión para pedir el fortalecimiento del diálogo y la implicación de los gobiernos y la sociedad civil en esta causa.

El número de casos de tuberculosis ha decrecido en la UE. También se ha producido una reducción notable en Portugal, pero la tasa de incidencia es todavía superior a la media de la UE. Esta reducción está asociada al éxito del Plan Nacional de Lucha contra la Tuberculosis. En algunos países, sin embargo, se ha verificado recientemente un resurgimiento de la enfermedad.

Los diferentes planes de acción fomentados por la Comisión Europea van en la dirección correcta. Quiero destacar la cooperación entre Europa y los países en desarrollo en la realización de ensayos clínicos. Asimismo, es importante, en el área de las ciencias de la vida, el apoyo del Programa Marco de Investigación y Desarrollo Tecnológico. En la lucha contra la tuberculosis, es vital el fortalecimiento del papel de la investigación clínica y científica. Por eso es fundamental que se siga trabajando para descubrir nuevos y mejores instrumentos para combatir la tuberculosis y que se promuevan tecnologías innovadoras de diagnostico, junto con las medicinas y las vacunas.

Por lo tanto, pido a la Comisión y los Estados miembros aunar fuerzas e intensificar la lucha contra la tuberculosis a fin de conseguir controlar y erradicar esta enfermedad.

 
  
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  Vilija Blinkevičiūtė (S&D). (LT) Debemos luchar contra la tuberculosis, ya que cada año, en el mundo, mueren muchas personas de esta enfermedad y casi uno de cada tres de sus habitantes se infectan con ella. Quiero llamar la atención sobre el hecho de que la tuberculosis es una de las enfermedades infecciosas más extendidas del mundo, que está estrechamente relacionada con los problemas sociales y económicos, es decir, con la pobreza, el desempleo, el alcoholismo, la adicción a las drogas y el VIH/SIDA, así como con los sistemas de asistencia sanitaria inadecuados de los países pobres y el retraso en el diagnóstico. Para superar estos factores causantes de la tuberculosis, la Comisión Europea y los Estados miembros de la Unión Europea deben tomar medidas concretas e inmediatas con el objetivo de establecer medidas conjuntas para luchar contra esta terrible enfermedad, lograr un diálogo político conjunto sobre el apoyo financiero y adoptar un plan de acción conjunto para combatir la enfermedad.

A pesar de que la tuberculosis está incluida en la lista de enfermedades prioritarias, la lucha contra la misma no recibe todavía suficiente financiación y, por lo tanto, debemos revisar las asignaciones presupuestarias de la Unión Europea a este programa de acción. Asimismo, les pido promover una mayor inversión en la investigación científica en la lucha contra la tuberculosis.

 
  
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  Olga Sehnalová (S&D). (CS) Hoy es el Día Mundial de la Tuberculosis y esto nos da la oportunidad de mencionar que, a pesar de los éxitos logrados hasta ahora en la lucha contra esta enfermedad, la tuberculosis sigue siendo un grave problema mundial. Más de 2 000 millones de personas están infectadas con el bacilo de la tuberculosis y una de cada diez de estas personas desarrollará la enfermedad.

La incidencia de la tuberculosis y, en particular, los diferentes niveles de tratamiento y seguimiento de la enfermedad, están relacionados con las diferentes condiciones socioeconómicas de las distintas regiones y, asimismo, de los distintos grupos sociales. El diagnóstico precoz de la tuberculosis y el tratamiento completo y totalmente monitorizado de la enfermedad, es decir, el tratamiento ininterrumpido y de suficiente duración, son las condiciones previas básicas para reducir el riesgo de una amplia resistencia al tratamiento y de formas multirresistentes del desarrollo de la tuberculosis, cuyo tratamiento es sumamente caro y difícil de obtener en muchos países. De similar importancia es la adaptación de los sistemas de salud y de la práctica diaria, así como el seguimiento de la enfermedad en los grupos de alto riesgo y la provisión de personal sanitario cualificado y suministros adecuados de equipo.

Las estimaciones de la OMS hablan de la necesidad de gastar 44 300 millones de dólares estadounidenses a nivel nacional durante los próximos 10 años en la lucha contra la tuberculosis, sin embargo, apenas se dispondrá de la mitad de los recursos requeridos. Por lo tanto, la tarea de la UE es aunar fuerzas con la OMS y los países individuales, junto con sus sistemas nacionales de salud, y hacer que la lucha contra la tuberculosis sea una de las prioridades de la ayuda al desarrollo a terceros países.

 
  
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  John Dalli, Miembro de la Comisión.(MT) Me ha complacido e interesado escuchar las intervenciones de sus Señorías. Quiero garantizarles que la Comisión está tratando esta enfermedad con mucha seriedad y, asimismo, otorga gran importancia a lo que se ha dicho hoy aquí. Estamos decididos a lograr nuestros objetivos a fin de controlar la enfermedad de la tuberculosis. Esta clase de debates son de especial importancia a fin de centrar toda la atención en esta enfermedad. La colaboración y el apoyo del Parlamento son esenciales en la contribución a nuestros esfuerzos en la lucha contra esta enfermedad dentro de la Unión Europea, así como en otros países.

 
  
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  El Presidente. — Se cierra el debate.

Declaraciones por escrito (artículo 149 del Reglamento)

 
  
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  Nessa Childers (S&D), por escrito. – Aunque muchos consideran que la tuberculosis pertenece al pasado y que es una afección del siglo xix, sigue teniendo un gran impacto, tanto directo como indirecto, en las vidas de cientos de miles de ganaderos de toda la UE cada año. Aunque la tuberculosis en su variedad humana se ha controlado en muchos países de la UE desde mediados del siglo xx, sigue propagándose intensamente entre el ganado y afecta, cada año, al 5 % de las cabañas en mi circunscripción al este de Irlanda.

Recientemente, he recibido una carta de un productor de leche del Condado de Westmeath, cuyo rebaño de excelentes vacas lecheras se ha visto totalmente asolado desde que descubrió por primera vez la tuberculosis en su granja hace menos de un año. La enfermedad, que propagan los tejones, se descubrió por primera vez el día que se iba dos semanas de vacaciones el pasado junio, y desde entonces ha perdido 64 de las 82 cabezas de su cabaña.

Aunque la tuberculosis que afecta a los humanos se ha abordado de la manera correcta y con toda intensidad por parte de la UE en los últimos tiempos, la variedad bovina de la enfermedad, que tiene como resultado millones de euros de pérdidas cada año, debería considerarse seriamente cuando redactemos la futura legislación relativa a la tuberculosis.

 
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