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Debates
Miércoles 5 de mayo de 2010 - Bruselas Edición DO

18. Preparación de la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la zona del euro del 7 de mayo de 2010 (debate)
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  Presidente. –El siguiente punto son las declaraciones del Consejo y la Comisión sobre la preparación de la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la zona del euro (7 de mayo de 2010)

 
  
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  Diego López Garrido, Presidente en ejercicio del Consejo. − Señor Presidente, en efecto, el día 7 de esta semana va a haber una reunión de Jefes de Estado y de Gobierno de la zona del euro y este es el debate, en el Parlamento Europeo, que se refiere a esa importante reunión, que tiene por objetivo formalizar el acuerdo alcanzado sobre préstamos a Grecia, el paquete de apoyo financiero a Grecia, para afrontar la grave situación financiera de ese país de la zona del euro, y también hacer una reflexión sobre las lecciones que se extraen de esa situación, de esos acuerdos, en relación con el futuro de la zona del euro y del conjunto de la Unión Europea.

Lo que los Jefes de Estado y de Gobierno van a hacer el viernes es confirmar la solución financiera que se ha dado a Grecia desde la Unión Europea, es decir, formalizar el compromiso -en última instancia, el compromiso político- que ya se hizo en la reunión de Jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea del 11 de febrero, un compromiso solidario con Grecia para solucionar su dificilísima situación financiera.

Y, por tanto, lo que los Jefes de Estado y de Gobierno van a hacer el viernes es presentar, exponer, acordar la disponibilidad de los quince miembros restantes de la Eurozona, una vez que el Gobierno de Grecia ha aprobado un duro programa de ajuste económico y financiero, para que este país reciba esta ayuda, estos préstamos dirigidos a su estabilidad financiera y dirigidos también a la estabilidad financiera de la zona del euro en su conjunto, que es algo que quedó comprometido políticamente no solo para el caso griego, pero quedó comprometido políticamente el 11 de febrero en una Resolución de los Jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea.

Es importante esta decisión, políticamente muy relevante, históricamente relevante, porque es una decisión necesaria para la credibilidad de la zona del euro, para la credibilidad externa del conjunto de la Unión desde el punto de vista financiero. Es importante para la consolidación fiscal, exigida por los Tratados de la Unión Europea, la consolidación fiscal en la zona del euro y en el conjunto de la Unión, y es muy importante para consolidar una efectiva y duradera recuperación económica en la Unión Europea.

Precisamente hoy, el Comisario Olli Rehn, aquí presente, ha publicado las previsiones de primavera 2010-2011 de la Comisión, señalando como mensaje la recuperación económica gradual de la Unión Europea. Las previsiones de la Comisión confirman que la recuperación económica se está produciendo en la Unión Europea y que, tras haber experimentado la mayor recesión de su historia, se prevé que la Unión Europea en su conjunto crezca un 1 % en 2010 -este año- y un 1,75 % en 2011.

Por tanto, la recesión económica finalizó en la Unión Europea en el tercer trimestre del año pasado y se ha iniciado la recuperación económica, a lo que han contribuido claramente el Plan Europeo de Recuperación Económica y las decisiones de los Estados miembros, inyectando cantidades muy importantes en la economía de los distintos países, dinero que proviene de los presupuestos de los países y también del presupuesto comunitario a través del Plan Europeo de Recuperación Económica, y esa es una de las razones por las cuales, después de pasar -repito- por la peor recesión de su historia, estamos viendo ya una recuperación económica en la Unión.

Esas son las previsiones que establece la Comisión Europea y, sin duda, la decisión de los préstamos a Grecia contribuye de una forma determinante a ese carácter efectivo y duradero –las dos cosas– de la recuperación económica en la zona del euro y en el conjunto de la Unión Europea.

Nosotros creemos que la Unión Europea ha respondido bien ante la situación económica existente, ante la crisis económica, haciendo lo que estaba en su mano para poder dar una respuesta a esa situación y, en concreto, en relación con la gravísima situación financiera de Grecia; porque lo que ha hecho en definitiva la Unión Europea en estos meses ha sido ir dando pasos claros hacia lo que se ha dado en llamar la gobernanza económica o el gobierno económico de la Unión. Se han dado pasos claros que en algún momento han podido parecer lentos, demasiado lentos, pero pasos que se han dado, en todo caso, con seguridad y determinación y que culminarán el próximo viernes en esta reunión de los Jefes de Estado y de Gobierno de la Unión.

Nosotros creemos que la gobernanza económica, que el gobierno económico de la Unión tiene que tener tres sólidas bases. La primera, la responsabilidad con los compromisos asumidos, por ejemplo, cuando se firma y se ratifica un Tratado de la Unión. La segundo, solidaridad, que es un principio que está en el alma de la Unión Europea y en todas sus políticas. Y tercera, coordinación en la consolidación fiscal, coordinación para la representación exterior de la Unión Europea –por ejemplo, de cara a las reuniones del G-20–, coordinación también para el crecimiento y para la salida de la crisis. Y en ese sentido va a ir -estoy convencido- este documento que está preparando el Comisario Olli Rehn y que va a presentar la Comisión el 12 de mayo en esa línea.

Por último, quisiera decir que una gobernanza económica de la Unión, como es la que se está realizando, desarrollando, poniendo las bases para ello en la Unión Europea, requiere instrumentos efectivos, requiere un elemento de supervisión. A eso se va a referir -estoy convencido- el documento que está preparando la Comisión Europea. Hace falta calidad de las finanzas públicas. Hace falta una supervisión del sistema financiero, una supervisión europea del sistema financiero y, en este sentido, yo llamaría al Parlamento Europeo a aprobar lo antes posible el paquete de supervisión financiera, los reglamentos y directivas que están aquí, ahora, debatiéndose en el Parlamento Europeo y que en los próximos días van a debatirse en la comisión correspondiente y luego en el Pleno correspondiente.

Y también hacen falta mecanismos para prevenir posibles crisis y también hace falta, por último -lo decía anteriormente-, una capacidad de tener una voz única en la representación exterior de la Unión, y estoy hablando claramente en este caso de las reuniones del G-20. Yo creo que estos son pasos que se están dando hacia un gobierno o gobernanza económica de la Unión; las ayudas, los préstamos a Grecia son una parte de ello, y por eso creo que la Unión Europea está en la buena dirección y ha consolidado esa buena dirección.

Estoy convencido de que los Jefes de Estado y de Gobierno aprobarán ese paquete de ayuda financiera a Grecia, que es, en definitiva -como decían en su Declaración del 11 de febrero-, una apuesta por la estabilidad financiera, por la estabilidad económica de la zona del euro y del conjunto de la Unión Europea.

 
  
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  José Manuel Barroso, Presidente de la Comisión. − Señor Presidente, me han pedido que haga una declaración a esta Cámara antes de la reunión de Jefes de Estado y de Gobierno de la zona del euro que se celebrara el viernes.

En primer lugar, permítame expresar mis condolencias a las familias de las víctimas de la violencia manifestada hoy en Atenas. Disentir y protestar son derechos de los ciudadanos en nuestras sociedades democráticas, pero nada puede justificar que se recurra a la violencia.

Permítame que aborde el asunto del paquete de apoyo financiero a Grecia aprobado el pasado domingo. Después, daré algunos de mis puntos de vista sobre lo que es necesario hacer para evitar que se repita una crisis de este tipo.

En cuanto a Grecia, las autoridades griegas han acordado un programa plurianual de consolidación fiscal y reforma estructural, preparado en colaboración con la Comisión, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional. El Gobierno griego ha propuesto un paquete firme y creíble que dirigirá su economía por un camino sostenible y restaurará la confianza. Es importante que reconozcamos el coraje que han mostrado el Primer Ministro Papandreou y su Gobierno. Grecia efectuará penosos esfuerzos, pero todos sabemos que no existen alternativas a estos esfuerzos.

A cambio, siguiendo la recomendación de la Comisión y del Banco Central Europeo, se ha activado el mecanismo europeo coordinado de asistencia a Grecia. Es un acto de solidaridad sin precedentes sin comparación en el mundo.

Esta asistencia será decisiva para ayudar a Grecia a reavivar su economía y preservará la estabilidad financiera de la zona del euro como conjunto.

Permítame que destaque que la Comisión se ha asegurado de que el mecanismo, aunque se base en préstamos bilaterales, sea europeo. La Comisión contribuyó de forma decisiva en su preparación y desempeñará un papel importante en su gestión y puesta en práctica.

La Comisión es, y seguirá siendo, un agente principal en la evaluación del acatamiento por parte de Grecia de la condicionalidad del paquete. La comisión también gestionará los préstamos bilaterales de los Estados miembros.

A finales de esta semana ya tendremos una masa crítica de Estados miembros que habrán completado el proceso para proporcionar estos préstamos bilaterales a Grecia. Estoy firmemente convencido de que el apoyo financiero sin precedentes que se concede a Grecia —110 000 millones de euros— y el programa de ajuste son una respuesta adecuada a la crisis griega. No tenemos razones para dudar de que tanto Grecia como los Estados miembros de la zona del euro lo pondrán en práctica con rigurosidad.

Esta opinión la comparten el resto de las partes relevantes. He advertido, por ejemplo, la alentadora declaración de las presidencias pasadas, actuales y futuras de los Ministros de Finanzas del G-20, han facilitado ahora. Por desgracia, no todos los actores del mercado parecen convencidos. Tenemos que decir alto y claro que los escépticos se equivocan. Volveré a este tema en un momento.

En la reunión de los Jefes de Estado y Gobierno de la zona del euro del viernes miraremos más allá, hacia lo que tenemos que hacer para aprender las lecciones adecuadas de esta situación. El debate será, desde luego, un punto de inicio, porque las decisiones tienen que debatirse más y tomarse en última instancia con los veintisiete Estados miembros: los Estados miembros de la zona del euro y el resto de los Estados miembros de la Unión Europea. Permítame decir esto muy claramente: debatir y tomar decisiones los veintisiete es una fuente de fortaleza. Aunque tenemos que acelerar nuestros procesos, el hecho es que la acción conjunta de los veintisiete —sin parangón en el mundo— ofrece el mejor fundamento posible para nuestro futuro común en un mundo cada vez más interconectado.

Veo dos corrientes principales en cuanto a la reflexión y la acción: la primera, una reconsideración de las reglas de la gobernanza económica, incluido el Pacto de Estabilidad y Crecimiento; y la segunda, la reforma en los mercados financieros.

La Comisión ha estado trabajando intensamente en la gobernanza económica y está lista para presentar sus propuestas de mejora el miércoles que viene. Hay tres piedras angulares que se deben tener en cuenta. En primer lugar, la responsabilidad: tenemos que reafirmar el Pacto de Estabilidad y Crecimiento y, sobre todo, su observancia por parte de los Estados miembros. El argumento para reafirmar las partes preventiva y correctiva del pacto es obvio. Me alegra que la mayoría de las personas que antes cuestionaron el pacto —o incluso sugirieron su atenuación— acepten ahora la necesidad de reglas más estrictas y —lo que es más importante— su aplicación rigurosa.

En segundo lugar, la interdependencia: estamos todos juntos en esto. Creo que la crisis ha puesto de manifiesto que tenemos que abordar los desequilibrios entre nuestros Estados miembros, en especial en la zona del euro. Esto incluye las divergencias en su competitividad, puesto que es un elemento crucial que causa otros tipos de desequilibrios. Eso no puede, desde luego, significar que unos se vuelvan menos competitivos para que otros parezcan más competitivos en relación. Estamos todos compitiendo en los mercados mundiales. Lo que necesitamos es mejorar nuestra competitividad global de un modo equilibrado que nos afiance de forma recíproca. También creo que tenemos que estudiar las otras causas de los desequilibrios. Para progresar propondremos una mayor vigilancia y una mayor coordinación de la política económica. Me alegra también ver que los Estados miembros están más abiertos hoy a este propósito.

En tercer lugar, la coherencia: tenemos que preguntarnos a nosotros mismos si nuestro sistema de reglas fiscales es completo. Veo ventajas en la creación de un mecanismo permanente encargado de tratar con situaciones perjudiciales. A fin de cuentas, es mejor prevenir que curar.

Espero que podamos vivir el momento y cuento con ustedes para que nos ayuden a aplicar estas reformas. Desde un punto de vista político, en cuanto a la integración europea, creo que nos encontramos en uno de esos puntos en los que, si no desarrollamos Europa, nos quedaremos atrás. No podemos estancarnos, este es un momento muy especial, el momento que estamos viviendo hoy en Europa, en el que nuestra solidaridad y responsabilidad se ponen a prueba cada día. Espero que los líderes de nuestros Estados miembros estén a la altura, no solo para ayudar a otros, sino también para demostrar su responsabilidad con nuestro proyecto europeo común.

Estas reformas se introducirán con los esfuerzos sin precedentes que ya se están realizando como telón de fondo. El hecho de que el déficit y los niveles de deuda de algunos Estados miembros tiene que corregirse con determinación y más rápido de lo que se fijó antes de la crisis, es indiscutible.

Pero también debe decirse que no podemos ignorar que el deterioro presupuestario de 2009 se debió, en gran medida, a la actuación de los estabilizadores automáticos en vista de un declive sin precedentes en la actividad económica causado por una crisis financiera que no se originó en Europa. En otras palabras, la situación general de la zona del euro fue, en su mayor parte, resultado de las políticas contra la recesión propugnadas en todo el mundo.

Siempre estuvo claro que la situación se corregiría más adelante y la mayoría de los miembros de la zona del euro ya han acometido audaces reformas, por ejemplo, de sus sistemas de pensiones. La responsabilidad que han mostrado los gobiernos tienen que igualarla los actores del mercado financiero. Por esta razón no resulta menos urgente continuar ofreciendo un sector financiero sostenible y responsable, al servicio de la economía y sus ciudadanos.

Se debe tener en cuenta que los participantes del mercado financiero resultan esenciales para dirigir el sentimiento sobre el mercado. La psicología también es importante en los mercados. La crisis financiera nació de la tendencia a privilegiar el corto plazo, la prociclicidad y la falta de responsabilidad. Eso es lo que más nos urge corregir.

Necesitamos mercados de servicios financieros europeos fuertes y estables que proporcionen las inversiones necesarias para el crecimiento futuro, en consonancia con la visión Europa 2020. Necesitamos un comportamiento responsable de todos los actores del mercado. Ya hemos estado haciendo mucho en cuanto a la reforma en los mercados financieros. Cuento con que esta Cámara se lo explique a todos.

Las instituciones europeas están actuando juntas: el Parlamento, el Consejo y la Comisión, y así es como se las debe ver. Hemos dado prioridad al trabajo en la gestión de riesgo responsable, los mercados derivados más seguros, una mejor supervisión financiera y la garantía de que los bancos cuenten con capital adecuado para cubrir sus riesgos reales. Este trabajo tiene que acelerarse.

En las próximas semanas tendremos que completar las reformas que ya están en curso. Como le dije a esta Cámara hace solo dos semanas, espero ver pronto un gran avance en la propuesta sobre los fondos de especulación y el capital riesgo.

También me gustaría que se llegara pronto a un acuerdo sobre nuevos mecanismos de supervisión europeos eficaces. La Junta Europea de Riesgos Sistémicos y las tres autoridades de supervisión deberían comenzar a trabajar a principios de 2011. Pero no deben ser meros tigres de papel: tenemos la responsabilidad compartida de asegurarnos de que cuentan con las herramientas que precisan para hacer su trabajo. Esto incluye poderes vinculantes de toma de decisiones para afrontar las auténticas emergencias, hacer cumplir las reglas europeas —insisto, reglas europeas, no solo reglas nacionales—y también resolver cualquier disputa entre los colegios de supervisores nacionales. Ya es hora de tomar estas decisiones y asegurarnos de que son ambiciosas.

Este año hay más propuestas en camino destinadas a mejorar la protección del depositario y el inversor, reforzar medidas contra el abuso de los mercados, mejorar más la calidad y la cantidad del capital de los bancos y disuadir sobre un apalancamiento excesivo.

Durante los últimos tres meses y paradójicamente también esta semana, la situación de los mercados de la deuda soberana ha sacado a la luz nuevas preocupaciones. La Comisión ya está trabajando en una revisión fundamental de los mercados de derivados para aumentar la transparencia y la seguridad en estos mercados. En esta primera fase, presentaremos legislación para normalizar los contratos de derivados aptos, pasando por una entidad de contrapartida central bien regulada y supervisada. También estamos estudiando ahora si son necesarias más medidas concretas para los mercados de derivados soberanos.

Una vez más, la crisis ha sacado a relucir el papel de las agencias de calificación crediticia. Estas agencias desempeñan un papel esencial en el funcionamiento de los mercados financieros, pero las calificaciones parecen demasiado cíclicas, demasiado dependientes del estado de ánimo del mercado general en lugar de de los principios fundamentales —con independencia de si el estado de ánimo del mercado es demasiado optimista o pesimista. Puesto que las agencias de calificación crediticia desempeñan un papel tan esencial y ejercen tanta influencia en los mercados, también tienen una responsabilidad especial de asegurarse de que sus valoraciones son atinadas y exhaustivas. Por esta razón, en 2008 la Comisión propuso rápidamente una nueva legislación para estas agencias, que entrará en vigor en los próximos meses.

Estas reglas garantizarán que las agencias de calificación crediticia actúen de una forma más transparente, publiquen sus metodologías y eviten conflictos de interés, pero tenemos que ir más allá. Para reforzar la supervisión de estos actores que participan en toda Europa, la Comisión cree que deberían someterse a la supervisión directa de la futura Comisión Europea de Valores y Mercados, y eso es exactamente lo que propondremos.

También hemos hecho pública una reflexión sobre sí se necesitarán más medidas para asegurar la calificación apropiada de la deuda soberana en particular. Tenemos que subsanar nuestras irregularidades mientras ejercemos presión para que otros hagan lo mismo.

La Comisión hará todo lo necesario para asegurar que los mercados financieros no sean un campo de cultivo para la especulación. Los mercados libres constituyen la base del funcionamiento de las economías de éxito, pero los mercados libres necesitan reglas y la observancia de estas, y las reglas y su observancia tienen que fortalecerse si ciertos comportamientos irresponsables ponen en riesgo lo que no puede y no debería estar en riesgo.

El comportamiento del mercado debe basarse en análisis acertados y objetivos, y los servicios financieros deben darse cuenta de que son eso exactamente: un servicio, no un fin en sí mismo. No deben apartarse de su función económica y social. De hecho, los actores del mercado financiero siguen actuando porque las autoridades regulatorias y las instrucciones democráticas —a fin de cuentas, los contribuyentes— estabilizaron los mercados en la crisis financiera.

Hemos actuado con presteza y, precisamente por esta razón, también actuaremos con rapidez en el futuro. Así que el mensaje de la reunión de Jefes de Estado y Gobierno del Eurogrupo del viernes debe quedar claro y será claro: haremos lo que sea necesario en todos los frentes.

 
  
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  Presidente. –Nos gustaría sumarnos a las condolencias que el señor Barroso ha expresado en su discurso. Los acontecimientos de los que ha hablado el señor Barroso han ocurrido hoy en Grecia. Tenemos muchas esperanzas de Grecia salga pronto de ese callejón sin salida. Los problemas recientes que han tenido lugar allí han suscitado la inquietud y el interés de todos los diputados al Parlamento Europeo.

 
  
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  Joseph Daul, en nombre del Grupo PPE.(FR) Señor Presidente, Señorías, en Europa estamos atravesando un periodo particularmente difícil con la grave crisis de Grecia, sus consecuencias para los ciudadanos y, como ha señalado, consecuencias trágicas y dramáticas, con el cúmulo de deudas en la mayoría de los Estados miembros y con una respuesta europea que no siempre está a la altura de nuestras esperanzas, pero que al menos existe.

Ahora ha llegado el momento de que los europeos aprendan las lecciones de estos acontecimientos y exijan reformas radicales de la gobernanza europea. Las reformas asegurarán que nuestros Estados miembros dejen de tomar decisiones por sí solos, sin consultar a sus socios —con los que, al fin y al cabo, comparten una divisa, valores y, por lo tanto, un destino común— sobre sus prioridades presupuestarias, sus prioridades fiscales y sus prioridades sociales. Son reformas de la mentalidad, de modo que nuestros partidos, ministros y colegas nacionales dejen de denigrar por sistema las decisiones que se toman en Europa, cuando ellos mismos han participado de estas decisiones.

¿Es posible seguir apelando a la solidaridad de nuestros socios cuando hacemos frente a las dificultades y hacerles caso omiso cuando las cosas vuelven a la normalidad? ¿Podemos seguir apelando a la ayuda sustancial de nuestros socios sin ser capaces de garantizar una transparencia absoluta en la presentación de cuentas públicas? En último lugar, ¿podemos seguir sorprendiéndonos de que se sigan haciendo preguntas cuando apelamos a la solidaridad entre ciudadanos cuando algunos de ellos trabajan 35 horas y se retiran antes de los 60 y otros trabajan 48 horas y se retiran a los 67 años? No lo creo. Por el contrario, creo que ha llegado el momento de hacer las preguntas reales y de proporcionar respuestas reales a estas preguntas.

Estas respuestas no son, en su mayor parte, nacionales, sino europeas en el mundo en que vivimos. Estas respuestas no tratan de regalar los oídos a la opinión pública, sino de ser responsables y razonables. Estas respuestas son nuestra responsabilidad; tenemos que ofrecerlas sin dudas o, de lo contrario, se nos impondrán más rápido de lo que pensamos. No solo nos podrán acusar nuestros ciudadanos —con razón— de haber faltado a nuestra obligación, de no haberles dicho la verdad, sino también tendrán que soportar decisiones que son incluso más penosas que las que se han tenido que tomar hoy. Tenemos que exigir de forma muy explícita una Europa económica, una Europa social y una Europa fiscal, algo que requiere medidas muy prácticas por parte de nuestros gobiernos, tanto de la derecha como de la izquierda.

¿Escuchará el Consejo este discurso? ¿Seremos capaces de asegurarnos de que se escucha alto y claro? Hago la pregunta al señor Verhofstadt, que tiene alguna experiencia con este Consejo. ¿Cree que es posible que debatamos juntos en el Consejo? ¿Reanudará la Comisión esta discusión? Eso espero y le insisto, señor Barroso, en que la reanude: le pido, como guardián de los Tratados, que garantice que los Estados miembros apliquen las decisiones que tomamos de modo correcto y real. Constato, en cuanto a la Directiva de servicios, por ejemplo, que este no es ni mucho menos el caso. Esta es una oportunidad perdida, en cuanto al crecimiento, que ya no nos podremos permitir.

Señorías, no soy un idealista. No me considero ingenuo, pero creo que el momento de la verdad ha llegado a Europa y propongo que afrontemos estos retos con coraje, con un sentido de responsabilidad, al igual que los padres fundadores de Europa, esos padres fundadores que no dudaron en tomar decisiones audaces y visionarias — Schuman, De Gasperi, Adenauer y el resto—, hicieron hace 60 años. Debemos seguir su ejemplo: ellos no esperaron, no celebraron un referéndum. Se aferraron a su coraje político con ambas manos y respondieron a los problemas cruciales que surgieron.

Señorías, la crisis que estamos sufriendo puede ser algo bueno si tenemos el valor de adoptar las medidas adecuadas, pero puede ser muy grave si evitamos las reformas necesarias. Necesitamos gobernanza económica y social con urgencia; necesitamos una adaptación de las reglas de fiscalidad con urgencia. Por último, tenemos que protegernos ante la creación de una brecha artificial entre los Estados miembros de Europa y el resto. La solidaridad europea se aplica a todos y cada uno de los veintisiete países. Les pido, miembros del Consejo, que vean Europa como realmente es. Les pido que realicen estudios sobre lo que nos pasará si mañana Francia y otros países se ven en las mismas dificultades que Grecia. ¿Qué pasará con el euro? ¿Qué podremos hacer por los ciudadanos europeos?

Gracias por su atención. Compartimos esta responsabilidad y el tiempo no se parará para nosotros.

 
  
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  Presidente. –Veo que uno de nuestros diputados, el señor Madlener, ha pedido la palabra por medio del procedimiento de la tarjeta azul. No obstante, ya lo tengo en la lista de oradores. Lo tengo aquí: Barry Madlener, como orador. Le daré la palabra en unos minutos. Le prometo que podrá hablar.

 
  
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  Maria Badia i Cutchet, en nombre del Grupo S&D. – Señor Presidente, permítame, en primer lugar, en nombre del Grupo de los Socialistas y Demócratas, expresar nuestra total solidaridad con el pueblo griego por las muertes que han tenido lugar en el día de hoy y también hacer un llamamiento para el retorno a la calma, y manifestar a los ciudadanos griegos que estamos a su lado y que tienen nuestra solidaridad en el esfuerzo que están llevando a cabo en la larga y difícil prueba a la que se están enfrentando.

Quiero también dirigirme especialmente al Primer Ministro, Yorgos Papandreu, y animarle en su firmeza y su coraje político, por toda la energía que está dedicando para salvar el futuro del país.

En los meses y años venideros esperamos que la Unión Europea acompañe en todo lo posible los procesos de reforma que son necesarios. No nos podemos quedar en un mero papel de control. La Unión Europea debe ser partícipe de la reforma y acompañarla. El éxito del proceso de transformación debe ser un éxito común, de todos, en una Europa unida y que invoque un destino común. Y, para ello, debemos asegurarnos de que los instrumentos políticos europeos y fiscales se movilicen adecuadamente, proporcionando toda la ayuda y asistencia posible en esta difícil fase.

Además, más allá de la crisis griega, creo que podemos concluir que las últimas semanas han sido muy esclarecedoras. Debemos utilizar todo lo que hemos aprendido para fortalecer la gobernabilidad económica y construir una Unión Europea no solo monetaria, sino económica de verdad. Lo que en la época de Jacques Delors fue inconcebible se ha convertido ahora en inevitable y debemos estar a la altura de las exigencias del momento.

Para alcanzar todos estos objetivos ambiciosos, en primer lugar debemos aprender a trabajar juntos. El Pacto de Estabilidad y Crecimiento es uno de los aspectos que más han demostrado la necesidad de coordinar nuestras políticas económicas. La coordinación de las políticas económicas debe ser activa y eficaz, orientada hacia procesos de crecimiento sostenible y fuerte, compartida entre todos y garante de puestos de trabajo. Esperamos que la Comisión Europea haga en breve propuestas audaces a este respecto que sobrepasen una única lógica represiva. Debemos aprender a construir y a crecer juntos y fuertes.

Espero, Presidente Barroso, que comprenda la urgente necesidad de aprovechar al máximo el papel que la Comisión puede desempeñar en esta fase.

En segundo lugar, debemos dotarnos de los mecanismos necesarios para afrontar una crisis. Ya va siendo hora de que el Consejo apruebe el establecimiento de un mecanismo europeo para la estabilidad financiera, propuesta que ya aprobaron el pasado mes de marzo los primeros ministros y líderes del Partido Socialista Europeo. Debemos condenar la actitud agresiva y especulativa de algunos agentes financieros, pero también debemos entender que hemos diseñado un sistema monetario que es insuficiente en tiempos de crisis.

En tercer lugar, debemos desarrollar un nuevo concepto de solidaridad europea. O avanzamos hacia un destino común, o debemos resignarnos a sucumbir a la dinámica negativa de los egoísmos nacionales y la competencia destructiva entre nosotros. No podemos, al mismo tiempo, decir que queremos vivir juntos y, en la práctica, actuar cada uno por su cuenta. La crisis actual es una prueba de fuego que hay que comprender en todo su alcance.

En cuarto lugar, debemos dar a la esfera financiera la dimensión que necesita. Las semanas y meses por venir serán una oportunidad para que el Parlamento tome una posición sobre una serie de propuestas legislativas muy importantes, como lo son los fondos de cobertura o la supervisión financiera.

Hago un llamamiento a todas las instituciones para que nos apoyen en este enfoque responsable, a fin de garantizar que Europa establezca rápidamente un sistema de regulación y vigilancia sólido. Esperamos que estos esfuerzos conjuntos también puedan conllevar la creación de una tasa sobre las transacciones financieras, con el fin de que las entidades financieras participen en justa proporción del esfuerzo económico que a cada uno de nosotros nos ha tocado hacer.

El futuro de Grecia dependerá, en gran medida, del crecimiento de sus vecinos –nosotros– que somos sus principales socios económicos. Si no somos capaces de afrontar los retos que ya están planteados en la Estrategia 2020, si no somos capaces de dar contenido a una agenda política común y si se condena a nuestras economías a un crecimiento lento, con pocas oportunidades de ocupación, no seremos capaces de evitar nuevos ataques que pueden ser aún más graves y difíciles de gestionar.

El futuro de nuestro continente está en juego. De nuestra inteligencia, de nuestra solidaridad y de nuestra firmeza depende el futuro de Europa.

 
  
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  Guy Verhofstadt, en nombre del Grupo ALDE.(FR) Señor Presidente, permítame que comience diciéndole que espero, creo que al igual que todos mis colegas diputados y el Presidente de la Comisión, que el sistema que hemos implantado funcione. He tenido mis dudas desde el comienzo y he criticado el sistema de préstamos bilaterales, pero eso no significa que no espere que funcione y que detenga la especulación contra el euro.

Poco a poco, Señorías, se ha especulado contra el euro y atacado al euro, no ha sido solo un ataque a Grecia o un ataque vinculado al estado de las finanzas públicas en Grecia. Por ello este es un asunto mucho más grave y extendido. Por mi parte, espero que este sistema, una vez que se formalice el 7 de mayo, sea capaz de conseguir su objetivo, por la simple razón de que no tenemos otro instrumento. No tenemos otro instrumento. Por consiguiente, este sistema tiene que funcionar y tiene que ser respaldado.

Sin embargo, también es importante —y esta es la segunda cuestión que trato— que se entienda bien que en un futuro próximo no será posible recurrir a él a cada momento. Tendrá que establecerse un mecanismo estructural lo antes posible; quizás no para los próximos meses, pero sin duda para los próximos años, porque nos vamos a encontrar con este tipo de situaciones de nuevo. Es más, si queremos tener acceso a un mecanismo estructural para el futuro, tenemos que tener en cuenta una cosa: hay que extraer la lección de lo que ha sucedido durante los últimos cinco meses. Hemos necesitado cinco meses para implantar un mecanismo: tres meses para decidir sobre su principio y luego dos meses para decidir sus condiciones. ¿Por qué? Porque este es un sistema intergubernamental.

De nuevo, creo que la primera lección que tenemos que aprender de cara al futuro es que tenemos que seguir a la Comisión en su enfoque comunitario; puesto que la Comisión propuso un préstamo europeo que podría haberse aprobado de inmediato en diciembre o enero y ya podríamos estar viendo sus efectos hoy y deteniendo la especulación contra el euro.

Por eso espero que el 7 mayo la primera decisión, la primera lección que debe extraerse de lo que ha sucedido durante los últimos cinco meses, sea pedir —con la esperanza de que funcione— a la Comisión que proponga un préstamo europeo que pueda detener la especulación contra el euro de inmediato. Porque todo el crédito y la liquidez de la Unión radican en una propuesta de este tipo, lo que no sucede con un sistema intergubernamental, en el que 16 países deben decir «sí», 16 parlamentos, quizá, deben decir «sí», etcétera.

También espero —aunque el señor Rehn ya ha comenzado a hacer propuestas— que la segunda lección que saquemos de todo esto sea que tenemos que introducir una serie de reformas estructurales, a saber, un capítulo preventivo en el Pacto de Estabilidad y Crecimiento —que ya ha propuesto el señor Rehn—; un fondo monetario europeo, un mecanismo estructural que se pueda usar acto seguido y; en tercer lugar, una Estrategia Europa 2020 que sea mucho más firme que la estrategia que tenemos hoy sobre el papel.

Así que necesitamos también una reforma en lo que concierne a las agencias de calificación, aunque estas sean como el pronóstico del tiempo: o bien son demasiado flexibles y queremos que sean algo más inflexibles o bien son demasiado inflexibles y queremos que sean un poco más flexibles. No obstante, una iniciativa a escala europea es en definitiva una buena idea que debe estudiarse.

Por último, —con esto termino, señor Presidente— hago un llamamiento a la Presidencia española para que acepte una supervisión financiera muy pronto. Lo siento, señor López Garrido, pero no somos nosotros los culpables, sino el Consejo. ¿Me equivoco al pensar que fue el Consejo el que cambió las propuestas de la Comisión? Hubo algunas de las propuestas de la Comisión que incluso critiqué, pero a pesar de todo dieron mucho más de sí que las del Consejo. Nosotros somos los que estamos rehaciendo el trabajo de la Comisión por el momento y tengo una buena propuesta que plantearle.

Si quiere que la supervisión financiera y las propuestas se apliquen en un mes, apruebe de inmediato, con el Consejo y el Consejo de Economía y Finanzas, las enmiendas que el Parlamento va a presentarle en los próximos días. Apenas le llevará tiempo aprobarlas y la supervisión financiera se aplicará. Espero que pueda transmitir esta información a sus colegas del Consejo de Economía y Finanzas, que, en su propuesta, no han hecho más que perfilar un sistema para evitar la supervisión financiera que estableció la Comisión.

 
  
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  Daniel Cohn-Bendit, en nombre del Grupo Verts/ALE.(FR) Señor Presidente, Señorías, voy a continuar en la línea del discurso del señor Verhofstadt. Es obvio que llevamos cuatro meses a la deriva. Es obvio que hemos cometido errores. Es obvio que al dejarnos llevar a la deriva, hemos dado ímpetu a los mercados y a la especulación. Los miembros del Consejo que son responsables de estos fallos deberían, como mínimo, admitirlo. Deberían decir: ¡Nosotros somos los culpables, somos nosotros, es culpa nuestra! Señora Merkel, señor Sarkozy, no sé cómo describirles o a que se dedican pero todo el mundo pudo leer en los periódicos: es necesario adoptar medidas inmediatamente. Este es mi primer punto.

En segundo lugar, me gustaría que, como mínimo, se entendiese que la tarea a la que se enfrenta el Gobierno de Papandreou es prácticamente imposible. Le pido al Consejo de Economía y Finanzas y a los Jefes de Estado o de Gobierno que se den cuenta de que sus países son incapaces de aplicar las reformas. ¿Cuánto tiempo necesita Francia para reformar las pensiones? ¿Cuánto tiempo necesita Alemania para fortalecer las pensiones? Sin embargo, al señor Papandreou se le exige que reforme todo en tres meses. Están ustedes completamente locos.

Los acontecimientos que están teniendo lugar en Grecia son la prueba de esto. A Grecia, mejor dicho al señor Papandreou, no se le está dando tiempo para lograr un consenso nacional. Nadie se identifica en Grecia con el Estado. La política actual es la de sálvese el que pueda, lo cual es lamentable. Además, las varias décadas de corrupción política en el país también son responsables de esta situación. Es necesario generar cohesión. Pero tiene que generarse, no se puede fabricar por decreto.

Ustedes en España serán testigos de lo que puede llegar a ocurrir cuando aparezcan los problemas y lo mismo ocurrirá en Portugal. El señor Barroso conoce esta situación ya que él mismo perdió unas elecciones de esta manera. Por lo tanto no, —él nunca ha perdido una elección— lo que quiero decir es que hemos de tener sentido de la responsabilidad y no podemos pedir lo imposible. Tengo la impresión de que, llegado el momento, la gente dirá y la gente escuchará: Quiero que me devuelvan mi dinero. Tengo la impresión de que a nivel gubernamental es diferente y se trata de: Quiero ganar dinero a costa de Grecia. Esto también constituye un problema, al tomar prestado al 1,5 % o al 3 % y prestar fondos a Grecia al 3 %, 5 % o 6 %, se está ganando dinero a costa de Grecia. ¡Esto es inaceptable!

Además, Europa puede adoptar iniciativas. El señor Verhofstadt está en lo correcto cuando habla de un fondo monetario europeo, sobre un fondo de inversión y solidaridad con el objetivo de conseguir un préstamo europeo. Es preciso modificar los Tratados. Bien, Señorías, en esta Cámara tenemos la oportunidad de tomar la iniciativa para modificar los Tratados. No esperemos al Consejo que es incapaz de alcanzar una decisión. Permitámonos tomar la iniciativa, una iniciativa común iniciada por esta Cámara para modificar los Tratados de tal forma que finalmente se cree un fondo monetario europeo que pueda realmente luchar contra la especulación. Podemos hacerlo, claro que podemos. Permítannos hacerlo.

Me gustaría comentar algo sobre la forma en la que se están gestionando los acontecimientos en Grecia. Solicito a la Comisión que involucre a la Dirección General de Empleo en los esfuerzos de gestión de manera que nosotros también podamos valorar lo que está ocurriendo en Grecia. Solicito al Consejo que le comunique al FMI que involucre a la Organización Internacional del Trabajo en la gestión de los acontecimientos en Grecia ya que estamos hablando de personas. Existen problemas de empleo y problemas que afectan a los trabajadores. Considero que no podemos limitarnos simplemente a tratar los aspectos financieros, sino tener en cuenta la seguridad y a la OIT y la Dirección General de Empleo. La Dirección General podría servir de contrapeso a la locura que caracteriza, en ocasiones, a aquellos que adoptan decisiones basándose exclusivamente en consideraciones financieras.

Quiero mencionar un último punto. Existe una vía para sostener el presupuesto griego y además es simple: la Unión Europea debería adoptar una iniciativa orientada al desarme de la región. Con otras palabras, se trataría de una iniciativa entre Grecia y Turquía para lograr el desarme. Con otras palabras, una iniciativa política que tuviese como objetivo que las tropas rusas… las tropas griegas… las tropas turcas —disculpen— se retiren del Norte de Chipre. Permitamos que se produzca el desarme. Tengo que señalar algo: la gente es, sin embargo, hipócrita. En los últimos meses Francia ha vendido seis fragatas a Grecia por importe de 2,5 millones de euros, helicópteros por un importe superior a 400 000 millones de euros y varios jets Rafale (un jet Rafale tiene un coste de 100 millones de euros). Desafortunadamente, sin embargo, mis esfuerzos como espía no me permiten confirmar si son 10, 20 o 30 jets Rafale. El total roza los 3 000 millones de euros. Además, tenemos a Alemania que ha vendido seis submarinos a Grecia en los últimos meses y que serán entregados durante los próximos años. El importe de estos es de 1 000 millones de euros.

Esto es una gran hipocresía. Les estamos dando dinero para que compren nuestro armamento. Exijo a la Comisión que de una explicación aquí en el Parlamento Europeo y en el Consejo sobre todo el armamento vendido por los europeos a Grecia y a Turquía en los últimos años. Permitan que, por lo menos, haya transparencia. ¡Manténgannos informados! Ahora bien, les digo que si vamos a actuar de forma responsable, debemos garantizar la integridad territorial de Grecia. Grecia tiene 100 000 soldados, ¡más de 100 000! Alemania tiene 200 000. Esto es completamente absurdo: ¡un país con 11 millones de habitantes tiene 100 000 soldados! Dejémoselo claro a Grecia. Es posible que sea más efectivo que recortar el salario a alguien que gana 1 000 euros. Mi exigencia para la Comisión es la siguiente: sean ustedes un poco más justos.

(Aplausos)

 
  
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  Derk Jan Eppink, en nombre del Grupo ECR.(NL) Señor Presidente, como antirrevolucionario de nacimiento, hablaré con menos pasión que el señor Cohn-Bendit pero ahora entiendo porque 1969 fue un éxito para él: como yo era un niño, tan sólo podía seguir los acontecimientos a través de la Televisión.

Señorías, comparto la preocupación de los ciudadanos europeos sobre los acontecimientos actuales. Por ejemplo, los ahorradores y los pensionistas se preguntan hacia dónde va todo esto. Tanto la pregunta como su preocupación son legítimas. Un paquete de 110 000 millones de euros es una gran cantidad de dinero.

Primero hablamos sobre 35 000 millones, después 60 000 millones y ahora 110 000 millones. Esto es una cantidad enorme y el plan de austeridad griego también es enorme. Sin embargo, no podemos olvidar que Grecia ha vivido demasiado tiempo del crédito, con una edad de jubilación de 53 años. ¿Quién rechazaría algo así? La cuestión es si Grecia podrá salir del túnel. Somos ahora testigos de las huelgas, la rebelión, los disturbios, etc. Esto transforma el problema griego en un problema europeo, nuestro problema.

El problema de Atenas, señor Cohn-Bendit, afecta a los alemanes, los flamencos y los holandeses —a todos nosotros— y existe todavía riesgo de contagio. Yo soy de la opinión que Grecia debería haber sido expulsada de la zona del euro una vez que se descubrieron las apropiaciones presupuestarias fraudulentas. Deberíamos haber fijado un punto de corte pero fracasamos y ahora debemos continuar y buscar el éxito contra toda esperanza.

Debemos, asimismo, reformar las normas del Pacto de Estabilidad y Crecimiento. En la actualidad, el Pacto no ofrece ni estabilidad ni crecimiento. En mi opinión, debemos reforzar los mecanismos de supervisión, la Comisión Europea ha de mostrar más valentía y debe existir un mayor seguimiento del cumplimiento de las reglas. Esto no se ha producido en los últimos años.

Sin embargo, y tal y como yo lo veo, también necesitamos un procedimiento de salida para los países que no pueden sostenerse dentro de la zona del euro. Contamos con un procedimiento de salida de la Unión Europea pero no de la zona del euro y yo considero que necesitamos esta opción para que un país pueda adoptar su propia moneda y devaluarla con el objetivo de salir de terrenos pantanosos. ¿Por qué existe un procedimiento de salida de la Unión Europea, a través del Tratado de Lisboa, pero no existe para la zona del euro?

Si bien el Comisario Rehn me dijo que la salida de un país de la zona del euro entraría en contradicción con el principio de una Unión cada vez más unida, la situación actual de Grecia demuestra que existen límites a está Unión cada vez más unida. De repente nos encontramos con una moneda débil y una tasa de crecimiento económico muy baja. Señorías, nos están haciendo rehenes de la teoría de la Unión cada vez más unida. Estamos tomando como rehenes a los contribuyentes europeos que están cada día más preocupados. No podemos olvidarnos de esto.

 
  
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  Lothar Bisky, en nombre del Grupo GUE/NGL. (DE) Señor Presidente, Señorías, es obvio que hemos de ofrecer ayuda a Grecia. Sin embargo, la operación de rescate también cuenta con algunos elementos absurdos. Dado que Francia y Alemania se han comportado como los grandes poderes, el proceso para alcanzar una decisión en el paquete de ayuda financiera ha sido un proceso caro y prolongado.

Durante años los mercados financieros han sido objeto de procesos de desregulación y es ahora cuando todo el mundo se sorprenda de su alto coste. ¿Quién pagará ahora el precio de los errores políticos? ¿Serán los trabajadores, los ciudadanos comunes y corrientes? No se están imponiendo obligaciones a los bancos. No, otra vez más es el contribuyente el que tiene que pagar la cuenta y rebuscar entre sus bolsillos para poder pagar la especulación bancaria. Una vez más los trabajadores se ven obligados a aceptar reducciones salariales. Los dictados del Fondo Monetario Internacional han dado al traste con cualquier señal de un proceso de decisión democrático.

En el caso de la marea negra del Golfo de México, se ha exigido la aplicación del principio «el que contamina paga». Yo considero que esto es lo correcto. Cualquiera que escarba en busca de dinero o de petróleo debería ser responsable de los daños en caso de duda. En este momento, por lo menos en Alemania —los bancos tan siquiera tienen que devolver sus deudas con las que están felizmente especulando en contra del euro— si, en contra del euro. Además, siguen especulando a pesar que llevamos mucho tiempo diciendo que hay que tomar medidas frente a esta situación.

Existen propuestas encima de la mesa sobre las medidas que se podrían adoptar. Una prohibición sobre la comercialización de derivados crediticios y ventas en descubierto, la introducción de un impuesto sobre las transacciones del mercado financiero, impuestos especiales sobre los bonos salariales que se conceden en el sector financiero, una cuota sobre la banca y los seguros legalmente vinculante —todas estas propuestas están encima de la mesa. Está claro que Grecia también tiene que hacer sus deberes. Al igual que otros países de la Unión Europea, Grecia debería adoptar impuestos sobre la riqueza, luchar contra la corrupción y reducir su gasto armamentístico. El señor Cohn-Bendit ya ha hablado convincentemente sobre esto. Yo, por lo tanto, omito los hechos ya señalados y me limito a apoyar lo que él ya ha señalado en su discurso.

Puedo entender que la gente salga a la calle en Atenas a protestar. Sin embargo, lo que no puedo entender es la violencia. Estoy de acuerdo con todos los que han mostrado su pésame por las víctimas, cuyo sufrimiento es lamentable. La violencia sólo llevará a lo contrario de lo que los manifestantes desean. Debemos exigir que se ponga fin a la violencia.

 
  
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  Nikolaos Salavrakos, en nombre del Grupo EFD.(EL) Muchas gracias señor Presidente. Estamos intentando que las cifras sean las adecuadas y, como todo el mundo sabe, cuando las cifras son las adecuadas, la gente no es feliz. Es preciso que logremos un equilibrio entre los números y la necesidad de que los ciudadanos estén satisfechos.

Grecia lamenta hoy la pérdida de tres vidas, la muerte de tres trabajadores resultante de las protestas violentas de otros trabajadores y que son consecuencia de este comportamiento poco ortodoxo. En toda Europa la crisis económica que nos alcanzó desde el otro lado del Atlántico, y que tiende a ser peor aquí, está generando una gran desconfianza en la política y en la clase política.

En Grecia, los movimientos ciudadanos de base tienen una actitud muy negativa hacia los políticos: hay 300 miembros del Parlamento en Grecia y escucho el latido de los tambores de la sociedad griega rugiendo «que los cuelguen a todos». Nos enfrentamos a una época llena de peligros. He leído sobre cosas similares y sobre el mismo desprecio hacia la política en otros Estados miembros de la Unión Europea; todos somos conscientes de esta situación al igual que somos conscientes de que es preciso que mantengamos la democracia.

Con esto en mente y porque no tengo tiempo para explayarme más, quiero resaltar que los líderes del mañana tendrán que reaccionar más rápidamente y avanzar hacia una solución más permanente para los Estados. Grecia es tan sólo uno de ellos; la punta del iceberg. Sin embargo, existen otros Estados miembros —tanto dentro como fuera de la zona del euro— que se enfrentan a problemas económicos que no harán sino empeorar en los próximos meses.

 
  
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  Presidente. − Señor Salavrakos, no le he interrumpido por su nacionalidad griega. Sus palabras son de gran importancia para todos nosotros.

 
  
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  Barry Madlener (NI).(NL) Señor Presidente, me gustaría dirigirme específicamente a los señores Verhofstadt, Daul y Schulz —si bien este último no se encuentra aquí ahora, me dirijo a su grupo, el Grupo de la Alianza Progresista de los Socialistas y Demócratas en el Parlamento Europeo – ya que han sido parcialmente responsables de los problemas. Ellos argumentan que es preciso ser solidarios. Permítanme que les recuerde que Grecia ha sido, durante años, el mayor beneficiario de los fondos europeos. Esto ha tenido como consecuencia que el país haya amañado las reglas del juego y ustedes han estado muy dispuestos a beneficiarse del engaño, ya que son ustedes tan eurófilos y están tan deseosos de profundizar el proceso de ampliación que han dejado de ser críticos. Ahora nosotros nos tenemos que hacer cargo de los resultados.

No sé si ustedes se acuerdan de que España —el siguiente país en la cola— ha legalizado a dos millones de inmigrantes ilegales en los últimos 15 años. Todos ustedes creyeron que ese proceso era fantástico, pero ahora España sufre una tasa de desempleo del 20 % y, al igual que Portugal, se enfrenta a problemas muy graves. Todos estos son países con gobiernos socialistas que ustedes hay apoyado con fondos europeos y que han embrollado la situación al vivir por encima de sus posibilidades. Año tras año ustedes han mirado hacia otro lado, aprobando esta situación y ahora nosotros, los ciudadanos, tenemos que pagar el precio. Deberían sentirse profundamente avergonzados.

La única solución, que por cierto no he escuchado mencionar a nadie, es ser duros con Grecia. El país debe reintroducir el drama ya que su pertenencia al euro es insostenible. Si España es el siguiente país, simplemente debe reintroducir la peseta al igual que Portugal el escudo y así podrán volver a competir. Esta Europa es defectuosa y los ciudadanos de la Europa del Norte pronto se negarán a pagar sus fallos y la laxitud de los gobiernos socialistas en estos países. Después de todo, y como ya he señalado, España, Grecia y Portugal han recibido fondos de la Unión Europea. La inmigración se ha desbordado mientras ustedes miraban hacia otro lado sin hacer nada.

 
  
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  Stavros Lambrinidis (S&D).(EL) Gracias señor Presidente. Me gustaría comentar algo que el señor Salavrakos mencionó anteriormente sobre las tres personas, los tres trabajadores, asesinados hoy en Atenas por otros tres trabajadores. No existe ningún tipo de excusa para estos hechos. Estas personas fueron asesinadas por criminales. Los trabajadores se han manifestado hoy pacíficamente en Atenas y no ha muerto nadie. Los asesinos han sido condenados por el Primer Ministro, Georgios Papandreou, y por todos los partidos políticos en el Parlamento hace tan sólo unos momentos. El confundir las protestas pacíficas con los actos criminales, como los cometidos en Atenas, es un grave error. Todos hemos condenado estos acontecimientos, no hablan en nombre de Grecia y no expresan la convicción que tenemos todos de que si nos mantenemos unidos como nación, sacaremos al país de la crisis.

 
  
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  Presidente. – Si bien no me gustaría participar en un debate sobre esto, les ruego que me permitan decir que a todos nosotros en esta Cámara, todos los miembros del Parlamento Europeo y estoy seguro de que esto incluye al Presidente de la Comisión y al señor López Garrido en nombre del Consejo —nos gustaría expresar una vez más nuestra enorme solidaridad con la nación griega. Son nuestros amigos y sabemos las grandes responsabilidades a las que se enfrentan las dos partes de este conflicto que está teniendo lugar en Grecia. Se trata de una responsabilidad enorme.

Me gustaría decirles que yo también he tenido la experiencia de esa responsabilidad y que la he tenido desde los dos lados. He sido miembro de un sindicato y activista y fui muy activo durante muchos años. También he sido Jefe de Gobierno y entiendo la difícil situación por la que atraviesa Grecia en la actualidad. Todos queremos mostrar nuestra solidaridad y expresar nuestro más profundo apoyo, sobre todo a las familias y amigos de las víctimas. Es normal que queramos hacer esto y consideramos que es nuestra obligación en el Parlamento Europeo. Agradezco el alto grado de responsabilidad del debate que hemos mantenido hoy en esta Cámara.

Declaraciones por escrito (artículo 149 del Reglamento)

 
  
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  Ilda Figueiredo (GUE/NGL), por escrito.(PT) Nos enfrentamos a una situación seria. Existe una falta de solidaridad patente entre los líderes de la Unión Europea —Alemania en particular – en lo relativo a un acuerdo sobre la situación de Grecia. Están, sobre todo, tomando el control político del país mientras fuerzan a la ciudadanía griega a dar marcha atrás varias décadas en materia social. Esto pone en duda todos los principios frecuentemente proclamados sobre la cohesión económica y social, la convergencia, la solidaridad y el llamado modelo social europeo.

Como bien demuestra la lucha de los trabajadores y las clases trabajadoras griegas, es inaceptable exigir al Gobierno griego que haga peligrar los derechos fundamentales. Esto se plantea como la moneda de cambio para obtener un préstamo a un tipo de interés más elevado que el del propio Fondo Monetario Internacional. Parece que los líderes de la zona del euro no tienen límites. Se han aprovechado de la frágil situación griega y ahora imponen su posición imperial de dominio absoluto de las políticas internas del país a cambio de un préstamo del que obtendrán un beneficio a través del tipo de interés.

Esta decisión debe modificarse en la próxima cumbre. Los dirigentes políticos han de optar por una ayuda no reembolsable procedente del presupuesto de la Unión. Por una vez, los países más ricos de la zona del euro deben aplicar el principio de cohesión social y económica.

 
  
  

PRESIDE: Isabelle DURANT
Vicepresidenta

 
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