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Procedimiento : 2009/2204(INI)
Ciclo de vida en sesión
Ciclos relativos a los documentos :

Textos presentados :

A7-0155/2010

Debates :

PV 15/06/2010 - 16
CRE 15/06/2010 - 16

Votaciones :

PV 17/06/2010 - 7.6
Explicaciones de voto

Textos aprobados :

P7_TA(2010)0231

Debates
Martes 15 de junio de 2010 - Estrasburgo Edición DO

16. Aspectos de género de la recesión económica y la crisis financiera - Evaluación de los resultados del Plan de trabajo para la igualdad entre las mujeres y los hombres 2006-2010 y recomendaciones para el futuro - Seguimiento de la Carta de los derechos de la mujer (debate)
Vídeo de las intervenciones
PV
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  Presidente. – El siguiente punto del orden del día es el debate conjunto sobre:

– el informe de Raül Romeva i Rueda, en nombre de la Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género, sobre los aspectos de género de la recesión económica y la crisis financiera (2009/2204(INI)) (A7-0155/2010),

– el informe de Ilda Figueiredo, en nombre de la Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género, sobre la evaluación de los resultados del Plan de trabajo para la igualdad entre las mujeres y los hombres 2006-2010 y recomendaciones para el futuro (2009/2242(INI)) (A7-0156/2010), y

– la pregunta oral a la Comisión sobre el seguimiento de la Carta de los derechos de la mujer, presentada por Zita Gurmai y Britta Thomsen, en nombre del Grupo S&D, Ilda Figueiredo y Eva-Britt Svensson, en nombre del GUE/NGL, Antonyia Parvanova, en nombre del Grupo ALDE, y Marije Cornelissen, en nombre del Grupo VERD/ALE (2010/2692(RSP)) (O-0059/2010 - B7-0305/2010).

 
  
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  Raül Romeva i Rueda, ponente. (ES) Señor Presidente, quisiera agradecer la oportunidad de tratar esta cuestión y permítame que empiece con una pregunta, una pregunta muy simple, pero que creo que señala muy bien el problema del que estamos hablando: si, en lugar de tener un Lehman Brothers, hubiéramos tenido un Lehman Sisters, ¿estaríamos hoy aquí hablando de esto? No lo sabemos porque no es el caso, pero lo que sí que es evidente es que la situación hubiera sido seguramente muy diferente de la que tenemos hoy, en el marco de la crisis crediticia, financiera y económica.

Hay un consenso clarísimo entre los economistas, sean feministas o no, sobre el hecho de que las crisis actuales han estado causadas por una serie de instituciones que están fundamentalmente, básicamente, conducidas por hombres. Por lo tanto, tenemos un dato objetivo que hace a los hombres responsables directos de esta situación.

No podemos afirmar que si, en lugar de hombres, hubieran sido mujeres mayoritariamente, la situación se habría producido igual, pero lo que sí creo que es evidente es que habría sido distinto, tanto en la causa, como en la gestión de la crisis, y, lógicamente, en la recuperación actual.

Lo que sí me parece importante señalar, además, es otro dato significativo: aquellas agencias financieras, por ejemplo, que tienen mayor presencia de mujeres en sus órganos de dirección han sufrido mucho menos este tipo de situaciones. Yo creo que ello nos obliga a reflexionar y esto es lo que hacemos con este informe.

De alguna forma, lo que queremos es plantear que esta crisis, además de representar un gravísimo problema, es y debe ser una oportunidad para corregir algunas de las cuestiones que nos han llevado a ella, de forma claramente errónea y, en todo caso, las malas políticas o la poca igualdad en muchas de esas políticas es uno de estos problemas.

Quiero, en ese sentido, destacar, señalar de una forma muy clara algunos de los déficits que las respuestas políticas a esta crisis han tenido y que no están aprovechando esta oportunidad, como son el hecho, por ejemplo, de que no se ha utilizado en ningún momento una perspectiva de género en lo que se llama la «perspectiva post Lisboa», la Estrategia 2020. No hay, al menos hasta ahora, una voluntad explícita para que en los presupuestos se establezcan claramente políticas claras, políticas y directrices macroeconómicas, de empleo, que tengan una perspectiva de género de una forma clara, evidente. Una cosa es que tengamos declaraciones, pero lo que nos interesa aquí son compromisos concretos.

Este informe quiere, al menos, abrir este debate y plantear sobre la mesa algunas cuestiones que entendemos que son importantes. Sabemos que hay algunos Estados, algunos gobiernos, entre ellos quiero señalar precisamente el de la Presidencia, el Gobierno español, que en ese tema han liderado el debate y han puesto algunas cuestiones sobre la mesa. Quiero insistir no solamente en este tema, reconocerlo, sino también apoyar a las próximas Presidencias, que van a ir, que quieren ir, que desean ir o que van, en todo caso, a plantear cuestiones similares.

Pero yo creo que es importante también destacar algo más. Si lo que queremos es realmente corregir algunos de estos errores, es muy importante entender también que, dentro de las causas, hay una serie de elementos clave, y el primero de ellos es la falta de voluntad política para hacer políticas de igualdad claras.

Por ello, primero lo que pedimos en este informe es voluntad política; segundo, imaginación –esto me parece también importante destacarlo– y, tercero, y este es el aspecto clave del informe, medidas concretas, medidas claras y permítanme decirlo también, vinculantes, obligatorias. Ya está bien de buenas voluntades.

Lo que nos hace falta son compromisos claros, e insisto, compromisos vinculantes, compromisos que obliguen, que sean de obligado cumplimiento, como, por ejemplo, establecer que la plena ocupación, tanto en términos de hombres como de mujeres, pero sobre todo de mujeres, debe ser un objetivo en sí mismo.

Y, en definitiva, un objetivo concreto es plantear la ocupación femenina, el empleo femenino, en el 75 % para el 2020 o reducir al cero, como máximo al 5 %, la brecha salarial, que es algo que hace mucho tiempo que estamos pidiendo. Son medidas que ya están, al menos, discutiéndose y que algunos de nosotros queremos que sean, insisto, medidas obligatorias.

Sabemos que tanto la Comisaria Reding como la Presidencia española han planteado reiteradamente estas cuestiones, y queremos invitar no solamente al resto de los Grupos, sino también a los otros países, a que entiendan que esto no es un capricho, que entiendan que esto es una obligación, es una necesidad y es, insisto, una oportunidad en relación con la crisis que estamos viviendo y quiero, en todo caso, terminar reconociendo el trabajo, el apoyo y sobre todo las aportaciones que han hecho los diferentes Grupos para que este sea un texto de consenso, sea un texto de compromiso, y que claramente nos señala cuál es el problema, pero también cuál es y debe ser la solución.

 
  
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  Ilda Figueiredo, ponente.(PT) Señor Presidente, señora Comisaria, el informe que presento hoy es resultado de la colaboración dentro de la Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Oportunidades, que incluyó igualmente una audiencia en la que participaron organizaciones de mujeres y expertos, y de la participación de la propia Comisión Europea. Quiero dar las gracias a todos los participantes.

Según nuestro análisis del Plan de trabajo para la igualdad entre las mujeres y los hombres 2006-2010 se han hecho algunos avances y se han destacado algunos aspectos clave de la igualdad entre mujeres y hombres. Sin embargo, estos objetivos no se han alcanzado plenamente por que no existía la voluntad política necesaria.

Cabe recalcar en especial las desigualdades que todavía existen en la vida real, como las dificultades para acceder a empleos con derechos y salarios dignos, la pobreza, la continua discriminación y los estereotipos que contribuyen a perpetuar las desigualdades, como el acceso a la formación y a la promoción profesional a puestos de de dirección, así como en la vida económica y política. Las contradicciones de la política de la UE también han contribuido a ello, y han dado lugar a que 85 millones de personas vivan en la pobreza, la mayoría de ellas mujeres y niños, como consecuencia del desempleo, la precariedad del empleo, los bajos sueldos, las pensiones inferiores al nivel mínimo de subsistencia y la falta de acceso a servicios públicos de calidad.

La actual crisis económica y social tiene consecuencias especialmente graves para las mujeres, lo que agrava las desigualdades y la discriminación. Esto es lo que sucede con la diferencia de salarios entre los hombres y las mujeres, cuya media es del 17 %, y con la discriminación indirecta, que suele agravarse a medida que aumenta el desempleo y afecta a las mujeres y a las jóvenes.

Una gran parte de los puestos de creados en los últimos años, en particular los destinados a los jóvenes y las mujeres, son precarios y mal pagados, y en ellos no se respetan los derechos fundamentales, en particular los relativos a la maternidad, lo que ha contribuido al descenso de la tasa de natalidad. La extendida discriminación de que son objeto determinados grupos de mujeres resulta especialmente grave. Los grupos más afectados son las personas mayores, las mujeres con dependientes, las mujeres inmigrantes o pertenecientes a una minoría, y las mujeres con discapacidad.

Aparte de los altos niveles de pobreza y desempleo, la violencia y la discriminación también han contribuido al mantenimiento e incluso al aumento del tráfico de mujeres y niños, y a la prostitución en diversos Estados miembros de la UE. Este fenómeno exige una respuesta urgente. Desgraciadamente, las propuestas que figuran en la Estrategia Europa 2020 que presentó la Comisión no abordan la dimensión de género de una forma satisfactoria. Por ello esperamos que se revise esta situación y, sobre todo, que el Comisario intente responder a estos problemas al elaborar la Estrategia de Igualdad. Sin embargo, esta cuestión se extiende a varios ámbitos de trabajo de la Comisión Europea y es necesaria una implicación mucho mayor. Por ello me gustaría hacer hincapié en cuatro ámbitos de las numerosas medidas que se describen en el informe.

A nivel institucional proponemos que la nueva estrategia de igualdad sea un programa de acción y un compromiso político, basados en la Plataforma de acción de Pekín y los avances que esta ha alcanzado, y que reconozca que los derechos humanos de las mujeres y las niñas son una parte inajenable, integral e indivisible de los derechos humanos universales. Asimismo propugnamos que el Consejo adopte la nueva propuesta de la Comisión relativa a la Estrategia de igualdad, tras consultar al Parlamento. Esta propuesta pretende dar a la política de igualdad una mayor fuerza política y un nuevo ímpetu, así como asignarle fondos de la Unión con el fin lograr su eficacia. Creemos que el diálogo tripartito anual entre el Consejo, la Comisión y el Parlamento es crucial, pues en él se examinan los avances de la estrategia para la igualdad de género en la Unión Europea, junto con una conferencia anual sobre igualdad de género en la que participen organizaciones de mujeres y sindicatos de diversos Estados miembros y, desde luego, diputadas y diputados al PE y a los parlamentos nacionales, la cual debería prestar atención a un tema predeterminado cada año.

Asimismo quisiera destacar la necesidad de integrar la perspectiva de género en la elaboración de todas las propuestas. Por último —y estoy a punto de finalizar, señor Presidente— me gustaría mencionar que insistimos en que se apliquen y lleven a cabo las medidas que ya se han mencionado, ya sea la creación del Instituto Europeo de la Igualdad de Género, el Centro contra la Violencia o la plena aplicación de las directivas vigentes, de modo que podamos hacer de la emancipación de las mujeres y su realización personal y profesional el principal objetivo de nuestra iniciativa y de la propia estrategia. Muchas gracias. Ruego a Sus Señorías que examinen las recomendaciones que hemos hecho hoy.

 
  
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  Zita Gurmai, autora. – Señor Presidente, el hecho de que la Comisión haya decidido reiterar y reforzar su compromiso de hacer realidad la igualdad entre hombres y mujeres es algo de lo que cabe felicitarse. La forma elegida es un documento intitulado «Carta de la Mujer» presentado con ocasión del Día Internacional de la Mujer.

Este documento se ajusta al compromiso asumido por el Presidente de la Comisión Barroso ante el Parlamento Europeo de elaborar una carta de la mujer, durante los debates anteriores a su elección para un segundo mandato. El documento conmemora asimismo el 15º aniversario de la Plataforma de trabajo adoptada en la Conferencia Mundial de las Naciones Unidas sobre la Mujer celebrada en Pekín y el 30º aniversario de la Convención de las Naciones Unidas sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer. En resumen, este documento cumple muchas funciones, todas ellas importantes.

¿Cómo piensa la Comisión implicar a las demás instituciones de la UE, a la sociedad civil y a otras partes interesadas en esta iniciativa?

Una encuesta reciente del Eurobarómetro sobre igualdad de género muestra que el 62 % de los europeos creo que todavía existe desigualdad entre los géneros en muchos ámbitos de la sociedad. ¿Cómo intentará la Carta de la mujer hacer frente a esta percepción de desigualdad? ¿Cómo puede traducirse el contenido de la Carta de la mujer en metas mesurables y objetivos claramente definidos?

Como es habitual, la Comisión proseguirá sus trabajos sobre la base de una estrategia quinquenal para la igualdad entre mujeres y hombres. El actual plan de trabajo abarca el período 2006-2010. ¿Cómo se vinculará la próxima estrategia quinquenal de la Comisión con la Carta de la mujer, y cómo participarán las partes interesadas en estos trabajos?

En relación con el futuro, el informe indica claramente que entre nuestros problemas actuales se encuentra la necesidad de más datos y que los logros en materia de igualdad de género no se evalúan correctamente debido a la falta de objetivos claros. Si usted está decidido a obtener resultados, necesitamos evaluar las causas de la desigualdad y el resultado de nuestras acciones. El informe habla de la evaluación del plan de trabajo para la igualdad de género de 2006 a 2010, pero debemos ser más ambiciosos.

Por último, me gustaría mencionar solamente la orden europea de protección, ya que no podemos seguir esperando para ofrecer la mejor protección posible a las mujeres que son víctimas de la violencia en Europa. Invito a la Comisión y al Consejo a que lleguen lo antes posible a un acuerdo progresista y eficaz bajo la dirección de la Presidencia española.

 
  
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  Eva-Britt Svensson, autora.(SV) Señor Presidente, en un mundo perfecto no habría sido preciso celebrar el debate de hoy. Viviríamos en una sociedad igualitaria. Pero como no vivimos en un mundo perfecto, hemos celebrado este debate. Sin embargo, no debemos conformarnos con un debate. Se requieren medidas concretas para impulsar los derechos de las mujeres y para nuestra labor destinada a promover la igualdad de género.

Una Carta de los derechos de la mujer, una carta que adopte un planteamiento integral en todos los ámbitos políticos es algo que necesitamos urgentemente. Pienso y creo que no basta con hacer declaraciones y pronunciar palabras bien intencionadas acerca de la igualdad. No basta con aplicar medidas aisladas por separado en distintos ámbitos. No, la labor en las cuestiones de género —la estrategia para la igualdad, el informe presentado por la señora Figueiredo— tiene que adoptar un planteamiento integral, pero también necesitamos una Carta de los derechos de la mujer integral.

Creo que para elaborar esa carta necesitamos hacer uso de conocimientos, cualificaciones y experiencias que se encuentran fuera del Parlamento. Las organizaciones de mujeres, las organizaciones no gubernamentales (ONG) y la sociedad civil en general cuentan con cualificaciones, conocimientos y experiencias que deberíamos utilizar a la hora de elaborar una carta integral.

La Comisión tiene la oportunidad de poner en marcha y coordinar un proceso entre las instituciones de la UE, los parlamentos nacionales, las ONG y otros para redactar esta carta. Estoy convencida que, con la dedicación que ha mostrado la señora Reding a los trabajos para promover la igualdad, tenemos una oportunidad de elaborar esta carga en colaboración con la Comisión.

Quisiera decir igualmente que muy a menudo —en todo caso, antes de las elecciones al Parlamento Europeo— hablamos de cómo podemos hacer que más mujeres participen en las elecciones parlamentarias y de cómo podemos hacer que más mujeres participen en las decisiones políticas en general. Creo a este respecto que no es suficiente que pidamos a las mujeres que tomen parte en las elecciones. No, las mujeres y nuestros ciudadanos en general son más inteligentes que eso. Observan lo que hemos hecho para cambiar la realidad de sus vidas y lo que hemos hecho en el Parlamento para cambiar sus circunstancias, etc.

Es por ello que deberíamos aprovechar esta legislatura para mostrar a las mujeres de la UE y del mundo que existe un lugar en el que realmente marcamos la diferencia para la realidad de vida de la mayoría de las mujeres.

 
  
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  Antonyia Parvanova , autora.(BG) Hoy que evaluamos los resultados alcanzados por el plan de trabajo para la igualdad entre mujeres y hombres, y esbozamos directrices para este ámbito, debemos prestar especial atención a las políticas que influyen directa o indirectamente sobre la igualdad de género.

Esperamos que la Comisión Europea presente una política para las mujeres víctimas de la injusticia, de la discriminación, del hambre, de la pobreza, del tráfico de seres humanos, así como de cualquier otra forma de violencia. Debemos tener en cuenta que, si bien la igualdad de género es un requisito indispensable para ejercer plenamente nuestros derechos humanos básicos y un principio fundamental de la Unión Europea, aún persisten desigualdades en la esfera política y en la vida de las mujeres.

Es por ello que es tan importante que nos esforcemos por consolidar las políticas de igualdad de género que ofrecen un instrumento para el desarrollo económico y la cohesión social. Tenemos que tomar en consideración que es necesario un nuevo modelo socialmente sostenible que integre en la economía todas las capacidades que la mujer puede ofrecer, restaure el equilibrio entre las responsabilidades de las mujeres y las de los hombres en la vida pública y privada, y garantice un equilibrio entre la vida laboral y la vida familiar.

En este momento que examinamos el informe sobre el plan de trabajo para la igualdad entre mujeres y hombres, esta pregunta oral indica claramente la actitud del Parlamento hacia las políticas que promueven dicha igualdad. Creo que la Carta de los derechos de la mujer, y la adopción este mismo año de una estrategia para su aplicación, hacen necesario consolidar los avances logrados en este ámbito en los últimos decenios y que se conciba una política europea estable para crear una sociedad más completa.

Esperamos que la Comisión proponga la inclusión en la estrategia para la igualdad de género de medidas que garanticen iniciativas legislativas concretas destinadas a poner fin a la violencia contra las mujeres, así como instrumentos legislativos o de otro tipo para eliminar la discriminación en el mercado laboral y las diferencias salariales, y para impedir que las mujeres se vean obligadas a aceptar trabajos no cualificados. Se requieren igualmente medidas eficaces para aumentar la tasa de empleo y las prestaciones sociales de las mujeres como parte de la Estrategia Europa 2020, al igual que programas para estimular la participación de las mujeres en la economía ecológica, políticas para promover una mayor representación de las mujeres en los procesos decisorios de dirección y, por último, modificaciones legislativas para que un mayor número de mujeres alcancen puestos de dirección.

Nuestra obligación común es dar a conocer los derechos de las mujeres en Europa. También creo que nuestros esfuerzos comunes producirán una política europea eficaz destinada a promover la igualdad de género, con el apoyo de estrategias adecuadas, medidas de aplicación y programas concretos. Quisiera destacar en particular que el papel de las mujeres en la agricultura ha asumido una importancia crucial en vista de la crisis económica mundial.

Nuestras acciones conjuntas para eliminar las desigualdades en el empleo y para que un mayor número de mujeres participen en la dirección de empresas comerciales y en todas las esferas sociales en general, garantizarán resultados positivos. La realización de la igualdad de género tendrá efectos benéficos en la productividad y el crecimiento económico al ofrecer a nuestras sociedades numerosas ventajas sociales y económicas.

Simplemente nos falta ambición, señora Comisaria. Nos mostramos renuentes a demostrar la fuerza del Parlamento Europeo. Somos responsables ante nuestros votantes y éstos consideran que la igualdad de género es el principal problema sin resolver de la Unión Europea, por lo que esperamos su apoyo para trabajar conjuntamente con el fin de resolver dicho problema.

 
  
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  Marije Cornelissen, autora. – Señor Presidente, ha transcurrido casi un año desde la elección del nuevo Parlamento Europeo. Hace casi seis meses que fue nombrada la Comisaria Reding. Así pues, nos quedan cuatro años juntos para marcar una verdadera diferencia para las mujeres y los hombres. La forma en que se juzgará al Parlamento y a la Comisaría Reding al final de esos cuatro años dependerá de las medidas que tomemos y del apoyo que recibamos de la sociedad.

Nadie quedará satisfecho son simples palabras. Dentro de cuatro años no quiero decir: «Aquí tenemos un documento de la señora Reding, y aquí toda una serie de resoluciones parlamentarias». Quiero poder decir: «Sí, hemos logrado un permiso de paternidad de dos semanas para todos los padres europeos. Si, hemos adaptado nuestra legislación en materia de igualdad para incluir todos los ámbitos, para incluir a las personas transexuales. Si, ahora tenemos un sistema que garantiza la paridad de género para la próxima Comisión Europea». Quiero decir: «Si, la brecha entre los géneros se ha reducido y cada vez son más las mujeres que tienen empleos y salarios decentes. Y sí, la brecha entre los géneros en los trabajos domésticos cada vez es menor y un mayor número de hombres asumen su parte en los trabajos domésticos no remunerados».

Espero que todos los grupos de este Parlamento se unan para aprobar mañana dos buenos informes —los informes Figueiredo y Romeva i Rueda— y que la señora Reding tenga el valor de convertir estos informes en acciones, incluso si a primera vista no será fácil obtener una mayoría en el Consejo para ello.

No podemos hacerlo solos. Necesitamos implicar a aquellas personas a las que les parece importante. No estoy totalmente satisfecha con la manera en que se ha redactado la Carta de la mujer hasta ahora, pues no prevé la participación del Parlamento ni de la sociedad civil, pero aceptaré que de este modo la Comisión Europea ha hecho una declaración inicial para expresar su compromiso con la igualdad de género.

Lo importante será lo que venga después. En respuesta a nuestras preguntas, me gustaría mucho que la señora Reding nos diga cómo piensa elaborar una estrategia ambiciosa para los próximos cuatro años.

 
  
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  Isabel Martínez Lozano, Presidenta en ejercicio del Consejo.(ES) Buenas tardes, señor Presidente. Mi agradecimiento por participar en este debate esta tarde con sus Señorías. En nombre de la Presidencia en ejercicio del Consejo, felicitarles por esos informes que nos han presentado esta tarde y que, sin duda, ponen sobre la mesa los problemas de las mujeres europeas, los problemas que tenemos por delante en estos difíciles momentos y los retos que también afrontamos como políticas para los próximos años.

En estos temas, en estos problemas sobre los que ustedes han hecho hincapié esta tarde aquí llevamos trabajando por parte de la Presidencia española en ejercicio del Consejo durante los últimos seis meses y, por parte de la Comisión, algunos años más.

Efectivamente, hemos dedicado, como digo, parte de nuestro trabajo, parte del trabajo de la Presidencia en ejercicio del Consejo por parte de España a trabajar en esa perspectiva de género de la nueva estrategia de crecimiento y empleo, de la Estrategia 2020, que se adoptará previsiblemente el próximo jueves, el próximo día 17, y que sin duda constituye un instrumento crucial que va a marcar todas nuestras políticas en la próxima década.

Junto a la tarea de introducir la perspectiva de género en esta Estrategia, hemos querido asimismo colocar la lucha contra la violencia de género en el centro de la agenda, puesto que sigue siendo en todos nuestros Estados, según se reconoce también en los informes que acaban de presentar, un problema social grave que evidencia, sin duda, el rostro más cruel de la desigualdad.

Hemos aprobado así unas conclusiones que avanzan en los objetivos e instrumentos de la Comisión y de los Estados en la erradicación de la violencia contra las mujeres. El texto aprobado nos compromete al conjunto de los Veintisiete, así como a la Comisión, al desarrollo de iniciativas e instrumentos comunes para hacer frente de manera conjunta a la lacra de la violencia ejercida contra las mujeres.

Estas conclusiones incluyen la elaboración de una estrategia europea para prevenir y combatir la violencia de género, en la que la Comisión ha empezado ya a trabajar y cuyo objetivo se debe centrar en obtener información comparable a escala europea, en fijar objetivos comunes y medios para lograrlos, y en dar los primeros pasos para la creación de un observatorio europeo para la violencia de género.

Además de esto, en relación con la violencia, saben que también en esas conclusiones se propugnaba la puesta en marcha de un teléfono gratuito de asistencia a las víctimas de violencia de género y otra serie de medidas que vienen a reforzar la protección social de las mujeres víctimas. Asimismo, hemos pedido a la Comisión que examine la base jurídica para posibles instrumentos legislativos nuevos que nos permitan combatir con más eficacia estos delitos en todos nuestros Estados.

Por otro lado, en el Consejo EPSCO del pasado 7 de junio, la igualdad ha vuelto a ser objeto del debate europeo, con motivo de la aprobación de las directrices para las políticas de empleo de los Estados miembros, orientaciones que, como acabo de decirles, serán elevadas al Consejo Europeo del próximo día 17. Estas directrices incorporan la igualdad entre mujeres y hombres como un elemento necesario, no sólo para la recuperación del empleo en la coyuntura de crisis, sino para hacer realidad el nuevo modelo de crecimiento inteligente, sostenible e integrador de cara a la próxima década. Porque sostenible tiene que ser también un modelo social que debe atender a una población que se prevé altamente envejecida en los próximos veinte años y cuyos cuidados no es posible que sigan recayendo exclusivamente en las manos voluntarias de las mujeres.

Si algo ha quedado claro en estas consideraciones previas en los informes que ustedes nos han presentado y en todas las discusiones que hemos mantenido durante nuestra Presidencia, es que, si pretendemos remontar el crecimiento desde una base sólida, Europa debe contar con el potencial, con la capacidad y con el conocimiento de toda la ciudadanía y de las mujeres, que, a pesar de ser mayoría entre las personas que obtienen una titulación superior en la Unión Europea (el 60 %), no llegan a desarrollar plenamente sus potencialidades debido a unas estructuras de nuestros sistemas productivos tan injustas como ineficientes.

Para superar todas estas situaciones de desigualdad en nuestros mercados de trabajo, que constituyen una auténtica rémora para el avance colectivo, el objetivo del 75 % de tasa de empleo en 2020 tendrá que tener en cuenta tanto a hombres como a mujeres. No sólo es una cuestión de equidad. Si comparamos las tasas de empleo de mujeres y hombres en la Unión Europea, mientras éstos trabajan en un 76 %, el porcentaje para las mujeres se sitúa en un 63 %. Por lo tanto, habrá que concentrar un especial esfuerzo en los próximos años en este sentido para incorporar a un mayor número de mujeres en el mercado de trabajo. Una incorporación que debe realizarse, según hemos acordado, actuando además, como apuntaba el señor Romeva, sobre la brecha salarial que alcanzó una media el pasado año de casi el 18 % en la Unión Europea.

Merecen también ser destacadas otras cuestiones relativas a la igualdad de género, que formarán parte de esta Estrategia 2020, como son la superación de los estereotipos de género en la educación, así como en la orientación laboral y académica. Estereotipos que sabemos que conducen actualmente a un mercado laboral segregado, así como a la necesidad de buscar el equilibrio entre la vida profesional y personal.

Y en lo referente a la inclusión social y a la lucha contra la pobreza, algo tremendamente importante, señora Figueiredo, hemos incluido también una especial atención en el caso de las mujeres, dado que corren mayor riesgo de pobreza que los hombres al percibir salarios y pensiones más bajos y al responsabilizarse en solitario de las tareas no remuneradas vinculadas a los cuidados.

Nos satisface también enormemente haber alcanzado un acuerdo con el Parlamento en la propuesta de Directiva sobre igualdad de trato entre mujeres y hombres que ejercen la actividad autónoma. Un acuerdo que hará posible la adopción de esta Directiva en un próximo Consejo, una Directiva que viene a reconocer nuevos derechos a aquellas mujeres que ejercen una actividad autónoma y a los cónyuges o parejas de hecho colaboradores.

Hemos celebrado diversas reuniones, como les decía, en las que hemos estado discutiendo alternativas y propuestas sobre los problemas que hoy se han tratado aquí y, por último –me imagino que la Comisaria Reding hará referencia a ello–, también hemos discutido sobre la futura Estrategia para la igualdad de mujeres 2011-2015, sobre la que, sin duda, se desarrollarán en los próximos meses intensos debates en esta Cámara y sobre la que la Comisión presentará el plan de trabajo en los próximos meses.

Estoy convencida, y con esto termino, señor Presidente, de que la discusión sobre la crisis y la recuperación económica no nos puede apartar del reforzamiento de nuestro modelo social europeo. Sería un error. Sería un enorme error en este momento, y por eso creo que es importante seguir manteniendo vivos estos debates y estas políticas de igualdad, que durante tantos años nos han permitido no sólo crecer, sino crecer y mantener un modelo de cohesión social envidiable e impecable.

 
  
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  Viviane Reding, Vicepresidenta de la Comisión. – Señor Presidente, me ha impresionado mucho el trabajo realizado por sus ponentes. También me ha impresionado el que los distintos grupos políticos vayan en la misma dirección, con diferencias mínimas, que al fin y al cabo carecen de importancia puesto que el camino y el destino son los mismos, y eso sí que resulta esencial.

Gracias asimismo por destacar —todos quienes han intervenido, los ponentes y también los autores de la pregunta oral— que no necesitamos más documentos, sino más acción. Estoy de acuerdo con ustedes porque en realidad sabemos lo que queremos y sabemos por qué lo queremos. Sabemos que la única manera de que nuestra sociedad progrese es lograr la igualdad de género, no solamente en las cuestiones que afectan a las mujeres, sino horizontalmente.

Precisamente ese fue el motivo por el que, por primera vez en su historia, la Comisión inició su mandato de cinco años con una declaración de apertura, como ha sido llamada, con una Carta que supone un compromiso político de cada miembro de la Comisión para lograr una mayor igualdad entre mujeres y hombres en el ámbito de su cartera de trabajo y, por tanto, también supone un compromiso del conjunto de la Comisión para colocar la igualdad de género en el centro de su agenda.

Esto por una parte. Por otro lado: ¿cómo vamos a actuar? ¿Cómo se articulará esta Carta de los Derechos de la Mujer, que la Comisión prometió en marzo? Este será el modo en que la implementaremos. En primer lugar, he pedido a todos mis colegas comisarios que hagan una aportación a la estrategia, por lo que ahora el responsable de la igualdad de género no sólo será quien les habla sino también los otros veintiséis Comisarios, que plantearán iniciativas para sus departamentos y responsabilidades específicos. Esto es muy importante porque nunca antes ha sucedido, y creo que está en la línea de lo que todos los grupos políticos han manifestado aquí.

¿De dónde proceden estas ideas? Las cinco prioridades en la Carta de los Derechos de las Mujer no han salido de la nada. Son el resultado de una amplia consulta entre todo tipo de interesados que llevamos a cabo en 2009, como preparación de la nueva estrategia, a la que me referiré en unos momentos.

Antes permítanme hablar sobre los informes, muy importantes, que ha presentado el Parlamento Europeo. En primer lugar, el del señor Romeva i Rueda, que está en línea con la posición de la Comisión en lo que se refiere al modo en que la crisis afecta a las mujeres y al hecho de que las respuestas ante esa crisis deben tener en cuenta el impacto sobre las mujeres. Ya he destacado este asunto el último informe anual sobre igualdad entre mujeres y hombres, subrayando que esta crisis afecta a las mujeres más aún que las recesiones anteriores, porque ahora las mujeres tienen una presencia mayor en puestos de trabajo remunerados y porque a menudo constituyen el eslabón más débil de la cadena laboral. Al comienzo de esta crisis, vimos que el desempleo masculino crecía con fuerza, principalmente debido a los problemas en la construcción y en el sector industrial. Actualmente se percibe que el desempleo entre los hombres y las mujeres está creciendo al mismo ritmo y que existe el riesgo de que, debido a los costes presupuestarios públicos y a —espero que no demasiados, pero también existirán— los recortes del gasto en igualdad de género, esto seguramente tendrá un impacto en el empleo femenino. Por tanto, es muy importante que seamos conscientes de esto y de que tenemos que plantear medidas. Por eso respaldo totalmente las iniciativas para incorporar consideraciones de igualdad de género en las medidas de recuperación. Creo que la crisis supone una oportunidad única para implementar unas políticas que den paso a una sociedad y a un mercado laboral con más igualdad de oportunidades. La Presidencia ya ha dicho claramente que la tasa de empleo del 75 %, que es nuestro objetivo, no puede ser alcanzada si no conseguimos que las mujeres participen.

En lo que respecta a las perspectivas de género de la Estrategia Europa 2020, nada de sus tres elementos principales puede ser conseguido sin las mujeres. Las mujeres suponen el 60 % de los títulos universitarios y no las «utilizamos» en el mercado laboral; pero, si aspiramos a un crecimiento inteligente y a una economía de corte ecológico en la que son necesarias mentes y en la que no podemos dejar a un lado a todas esas mujeres con una sólida formación intelectual, nunca alcanzaremos nuestros objetivos sin ellas. Por ese motivo, creo que las mujeres deben ser ayudadas para que la Estrategia Europa 2020 tenga un resultado positivo. No podemos conseguir los objetivos si no mejoramos significativamente la presencia de la mujer en el mercado laboral. Debido a ello, pienso que es algo muy positivo que el Parlamento Europeo haya subrayado continuamente la fuerte dimensión de género de la estrategia; con acierto, porque verdaderamente necesitamos garantizar que las mujeres contribuyen a la estrategia y también que se benefician de las ventajas de la estrategia.

Nuestra estrategia de igualdad de género, que presentaré en otoño de este año, contendrá varios elementos muy específicos, no sólo para los próximos meses, sino para los años venideros. Hemos de contar con un verdadero plan de trabajo para el modo en que deseamos poner en práctica esos elementos específicos entre 2010 y el fin de nuestros mandatos; los suyos como europarlamentarios y el mío como Comisaria europea. Por tanto, la estrategia irá dirigida a mejorar el diálogo de la gobernanza y de las políticas, y será implementada en cooperación estrecha con los principales socios a escala europea. Algo que se ha dicho en esta Cámara, y que es totalmente cierto, es que podemos redactar una estrategia de igualdad de género ahora, pero su aplicación práctica corresponde a los Estados miembros. Comprobamos cómo todos los instrumentos de los interesados que han sido construidos a lo largo de los años —desde la Plataforma de Beijing— funcionan correctamente. En tiempos de crisis, debemos asegurarnos de que siguen funcionando bien y de que nadie va a tratar de eliminarlos. Cuento con la ayuda del Parlamento. Si a un gobierno le sucediera algo parecido, estoy segura de que todos lo defenderíamos en esta Cámara.

Así que esta cooperación en la que se basan las ideas de la futura estrategia —como he dicho al principio, lo hicieron los interesados que participaron en la consulta pública al respecto— debe desembocar en un diálogo provechoso y continuado, algo que ustedes piden. Por tanto, destaco el informe sobre la nueva estrategia preparado por la señora Figueiredo. Señora ponente, creo que su idea de una reunión tripartita anual del Parlamento, el Consejo y la Comisión para revisar lo que hemos logrado en el proceso es excelente. Opino que será muy positivo adoptarla porque proporcionará un incentivo a todas las partes —a la Comisión, al Consejo y también al Parlamento— para implicarse más. Este diálogo sobre la igualdad de género podría estar basado en el informe anual sobre igualdad de género redactado por la Comisión Europea. Creo que esta sería una manera de actuar muy activa y muy específica.

También cuento con que los Estados miembros respaldarán las iniciativas de la Comisión en el área de la igualdad de género, primero apoyando la nueva estrategia, por supuesto tras haber escuchado lo que el Parlamento tiene que decir sobre las propuestas que presentaré a finales de septiembre, y también renovando el Pacto Europeo por la Igualdad de Género.

Por resumir, hay tres áreas en las que deseo que la actuación de la UE sea muy eficaz y muy tangible; si bien cuando hablo de tres áreas eso no quiere decir que exista sólo ese número de áreas, aunque considero que podríamos convertir esas tres áreas en nuestros objetivos principales.

En primer lugar, tendremos que actuar de manera decidida para afrontar la violencia contra las mujeres y para garantizar la protección eficaz de las víctimas. Nuestra área judicial común debe ser una zona en la que las víctimas se sientan tratadas con dignidad, respeto y un alto grado de protección y de apoyo, no sólo en uno sino en varios ámbitos. He establecido como prioridad el garantizar que durante la primera mitad de 2010 la Comisión presente un paquete integral sobre este particular. Sé que la Presidencia belga quiere hacer balance de lo que ya se ha realizado, de lo que está proyectado y de lo que debe ser hecho, en el marco de una importante conferencia que tendrá lugar en noviembre. El punto de partida será el trabajo previo llevado a cabo bajo la Presidencia española, se hará un inventario y una preparación para las acciones complementarias en otoño, para culminar con un paquete exhaustivo a comienzos de 2011.

Quiero confirmar de nuevo lo que dije durante mi intervención, algo que también manifiesta claramente la Carta de la Comisión: la Comisión hará uso de todos los instrumentos a su alcance, incluido el Derecho penal si es necesario, para erradicar la mutilación genital femenina. Creemos que se trata de una práctica brutal que no puede seguir siendo una realidad en Europa bajo ninguna circunstancia ni excusa

También prepararé un instrumento legal para incrementar la participación de las mujeres en la toma de decisiones. Tienen razón: con la excepción de los estudios universitarios, las mujeres registran una baja presencia en las posiciones de toma de decisión en todos los ámbitos, tanto en empresas públicas como privadas. Europa tendrá que actuar para cerrar esa brecha en la medida de lo posible.

Sé que no he hablado de todos los demás elementos, como los distintos tipos de baja que podríamos añadir a la baja por maternidad, los objetivos sobre instalaciones de cuidado infantil, la brecha salarial y las opciones que tenemos para introducir más transparencia en lo que se refiere a estos problemas. Las etiquetas, las cartas, el premio y todo lo demás van a estar en la agenda; todo esto estará sobre la mesa a finales de septiembre.

En lo que se refiere a esas acciones concretas, deberían ustedes entrar y decir que esto son tonterías, que no son lo suficientemente fuertes, y decir lo que piensan que necesitamos al respecto. Estamos trabajando en esto junto a mis colaboradores. Hemos escuchado las aportaciones de todos los interesados. Hemos visto las aportaciones de sus informes, de sus resoluciones y hemos contado con las aportaciones de los Ministros que se han reunido en una conferencia muy importante durante la Presidencia española. En conjunto, creo que conseguiremos que dentro de cuatro años digan ustedes: «Lo hemos conseguido».

 
  
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  Lívia Járóka, en nombre del Grupo PPE. – Señor Presidente, a pesar de los logros de las políticas europeas de igualdad de género en el último medio siglo, algo sobre lo que hemos hablado hoy, es mucho lo que sigue por conseguir, tal y como han señalado varios oradores. Debemos perseguir los ambiciosos objetivos del plan de trabajo de la UE para el período 2006-2010 —y muchos de los diputados al Parlamento Europeo estaban presentes cuando hablábamos con la Comisión sobre el antiguo plan de trabajo— en las que pedíamos independencia económica, conciliación de la vida profesional y de la vida privada, representación paritaria, erradicación de todas las formas de violencia, eliminación de estereotipos y fomento de la igualdad en la política exterior. Todos nos damos cuenta de esto.

Para alcanzar los objetivos del antiguo plan de trabajo y para definir los objetivos del nuevo plan de trabajo, algo que este debate y todos los informes han señalado, vemos que la Comisión debe introducir medidas específicas con el fin de asegurar el vigor del plan de trabajo actual, y también aprender de sus debilidades y superarlas.

Mi preocupación principal es la visibilidad, la influencia visible que podemos ejercer sobre los instrumentos nacionales y regionales que posibilitan la igualdad de género sobre el terreno. Sin embargo, tal y como ha dicho el señor Romeva i Rueda, sigue siendo difícil evaluar la crisis financiera, todos tenemos muy claro que este período ha tenido unas consecuencias especialmente graves para las mujeres.

Por tanto, sucede, y es algo que debe ser puesto de manifiesto sin cesar, que las inversiones inadecuadas en oportunidades económicas y sociales para las mujeres limitan completamente el crecimiento económico y frena la reducción de la pobreza y de las desigualdades sociales en nuestra Europa. Además de esto, lo que faltaba en el antiguo plan de trabajo —en realidad, se ha hablado mucho pero es poco lo que se ha hecho— es luchar contra la discriminación múltiple, ya que la discriminación múltiple basada en la edad, las discapacidades, el origen racial o étnico, la religión o la procedencia geográfica, así como el estatus socioeconómico generan múltiples barreras para la capacitación y el progreso social. Esto es algo sobre lo que no solemos hablar. Tampoco solemos hacerlo sobre la importancia de la recogida, el procesamiento y la publicación de datos desglosados. Finalmente, las herramientas básicas…

(El Presidente interrumpe a la oradora)

 
  
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  Edite Estrela, en nombre del Grupo S&D.(PT) Señor Presidente, señora Comisaria, señora Martínez Lozano, en un artículo publicado recientemente en la revista Time, titulado Los nuevos sheriffs de Wall Street, se afirma que en Estados Unidos las mujeres no dirigen Wall Street ni deben ser culpadas de la crisis financiera, pero que, ante la situación creada con la falta de una reglamentación del mercado financiero, son ellas quienes ahora están siendo solicitadas y designadas para puestos de liderazgo con el fin de poner orden en el desastre causado por los directivos.

Esto es interesante. Los hombres causaron la crisis y las mujeres van a tener que solucionarla. Dejando de lado las ironías, la economía global se enfrenta a la peor recesión desde la Gran Depresión. Ha tenido repercusiones sociales en toda la Unión Europea y sus peores consecuencias han sido experimentadas por las mujeres, ya que soportan una mayor inseguridad laboral, son más propensas a ser despedidas y tienen menos probabilidades de estar cubiertas por los programas de seguridad social. En este contexto, hay motivos para temer que varios Estados miembros puedan reducir la financiación para el sector social, lo que una vez más afecta de manera predominante a las mujeres. No es justo que las más vulnerables deban pagar por los errores de los especuladores.

Quiero terminar felicitando a la Presidencia española por haber dado prioridad a la lucha contra la violencia de género.

 
  
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  Sophia in 't Veld, en nombre del Grupo ALDE. – Señor Presidente, en primer lugar y en nombre de mi grupo quiero dar las gracias a ambos ponentes y decirles que mi grupo respaldará sin reservas sus informes porque se ocupan de un asunto muy importante, la igualdad de género, cuya importancia creo que ha quedado demostrada por la amplia gama de temas cubiertos por ambos informes.

No obstante, estimados colegas, he de decir que estoy ligeramente frustrado porque, si reclamamos que queremos pasar a la acción, que queremos conseguir algo durante los próximos cuatro años, que este es un asunto de prioridad máxima, que la mitad de la población está siendo discriminada y que no estamos usando la mitad de nuestro potencial, entonces ¿cómo es posible que este debate ocupe el último espacio de la sesión? ¿Dónde están los líderes de los grupos? ¿Por qué no aceptamos que esto no se considera prioritario? Estimados colegas, propongamos que insistamos en que, la próxima vez, este tema sea incluido en la agenda como un debate clave y, a menos que se nos garantice esto, que nos encadenemos a las puertas. No podemos seguir aceptando esto.

 
  
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  Marina Yannakoudakis, en nombre del Grupo ECR. – Señor Presidente, el debate de esta tarde busca modos de mejorar la parcela de la mujer; en ocasiones por medio de una discriminación positiva como las cuotas, en ocasiones por medio de una legislación directa de la igualdad de género. Apoyo las referencias que refuerzan la cooperación entre los Estados miembros en cuanto a abordar la discriminación salarial por un trabajo de igual valor y las iniciativas para proteger a las mujeres y a los hombres frente a cualquier tipo de violencia, incluido el tráfico de seres humanos y la mutilación genital femenina; pero también hemos de plantear mejoras en cuanto a la capacitación de las mujeres por medio de un incremento de la confianza en sus aptitudes, por medio de la educación y por medio de iniciativas para crear un entorno que fomente la elección.

Alguien que vivió bajo el yugo de la discriminación dijo una vez: tengo un sueño. Bien, yo también tengo un sueño. Aspiro a que un día nos esforcemos no sólo para lograr una mayor igualdad en nuestros lugares de trabajo, sino para capacitar a las mujeres para que hagan elecciones libres y se sientan lo suficientemente fuertes como para alcanzar sus objetivos. Ese sería el verdadero plan de trabajo para las mujeres. Sin embargo, debemos avanzar poco a poco. Todos coincidimos en el principio de igualdad y yo diría que es nuestro principio básico, pero ¿por qué incluir cuestiones que enturbian el agua? Los expedientes son complejos y la inclusión de asuntos que son competencia de los Estados miembros, como el gasto público en el área sanitaria, no ayuda en absoluto.

Hay líneas rojas en el camino. Lamento decir que, si queremos alcanzar la igualdad, debemos asegurarnos de que el camino está limpio de distracciones, ya que sólo podremos avanzar unidos si nuestro camino está despejado.

 
  
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  Charalampos Angourakis, en nombre del Grupo GUE/NGL.(EL) Señor Presidente, quiero señalar que ha sido mucho lo que hemos escuchado, pero muy poco lo que se ha dicho sobre el porqué. En este sentido, considero que los dos informes son, como mucho, listas de deseos, especialmente el que se refiere al impacto de la crisis. Lo digo porque, lamentablemente, no abordan los problemas que esta situación inaceptable ha generado para las mujeres.

En mi opinión, si hoy en Grecia la edad de jubilación se retrasa entre cinco y diecisiete años para las mujeres, eso se debe tanto al sistema capitalista como a la Estrategia 2020, que no está contando con oposición alguna. No entiendo cómo la señora Comisaria puede hablar de distintas medidas de igualdad para las mujeres cuando no hace nada para impugnar esa estrategia.

Sea cual sea la medida que adopte, señora Comisaria, no puede dar la vuelta a la Estrategia 2020 porque apenas ha mostrado oposición a ella. Por ese motivo, consideramos que la única solución al problema es la lucha de las mujeres, la lucha de todas las trabajadoras contra las consecuencias de la crisis, la lucha para derribar al capitalismo.

 
  
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  Angelika Werthmann (NI).(DE) Señor Presidente, Señorías, me centraré en dos cuestiones que me parecen de gran importancia: la crisis económica y financiera y la consiguiente recesión. Bajo ninguna circunstancia pueden ser usadas como argumentos para desmantelar los avances que hemos registrado hasta ahora en lo tocante a la igualdad de género. A medio plazo, esto puede perjudicar más aún al crecimiento económico.

La brecha salarial entre hombres y mujeres se mantiene y mucho me temo que seguirá siendo así en toda Europa. Si tenemos en cuenta la media europea, la brecha de ingresos sitúa la separación entre hombres y mujeres en un 17,8 %. Sin embargo, a este respecto por desgracia hay también algunas anomalías negativas, como las de Austria, mi país natal. El actual Informe sobre la Situación de las Mujeres del Gobierno Federal de Austria muestra que las mujeres ganan tan solo un 58,4 % del salario bruto de los hombres. Tan solo hay dos países en los que esta brecha salarial es mayor. Nuestro objetivo general debe ser romper este techo de cristal, para relegar esta situación al pasado de manera definitiva.

 
  
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  Barbara Matera (PPE).(IT) Señor Presidente, Señorías, creo que es importante y correcto que hablemos sobre el informe de la señora Figueiredo. Se trata de un informe que fue debatido en profundidad en la Comisión de Derechos de las Mujeres e Igualdad de Género, de la cual soy Vicepresidenta, tanto cuando fueron presentadas las enmiendas de compromiso como cuando el Grupo del Partido Popular Europeo (Demócrata-Cristianos) realizó varias sugerencias.

Señorías, el informe presenta algunas áreas de gran importancia, que no han sido tratadas y resueltas de la manera correcta y adecuada. No han sido tenido en cuenta las cuestiones éticas y culturales, que son de importancia básica para la mayoría de la sociedad a la que representamos. Por encima de todo, el informe sigue sin centrarse en la evaluación del plan de trabajo para el período 2006-2010, pese a que nos acercamos al final del plan de cuatro años y a que es fundamental que el Parlamento Europea pueda expresar su opinión sobre este asunto. Por tanto, no puedo ocultar mi recelo sobre este informe.

 
  
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  Iratxe García Pérez (S&D).(ES) Señor Presidente, quería agradecer al señor Romeva y a la señora Figueiredo el trabajo que han desarrollado en los informes relativos a los aspectos de género en la crisis económica y al plan de trabajo para la igualdad.

Este Parlamento tiene claro que las políticas de igualdad entre hombres y mujeres deben ser una prioridad, porque estamos hablando de un activo importante, que supone el 52 % de la población europea.

Nuestra estrategia debe comprender aspectos de conciliación, representación paritaria, eliminación de estereotipos y erradicación de todas las formas de violencia de género.

Aprovecho esta intervención para pedir a la señora Comisaria Reding que cumpla, atendiendo a la demanda reiterada de este Parlamento de un importante número de Estados miembros y del lobby europeo de mujeres, que ha iniciado hoy una campaña de apoyo a la orden de protección de víctimas. No es momento de enredarnos en cuestiones de procedimientos que paralicen esta iniciativa. Es el momento del diálogo y del entendimiento.

Tenemos más de cien mil razones para actuar ya, sin espera; sólo necesitamos voluntad política.

 
  
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  Siiri Oviir (ALDE).(ET) Durante los últimos cinco años, en efecto, hemos tenido éxito en lo tocante al área de la independencia económica de mujeres y hombres, con la tasa de empleo femenino alcanzando casi el 60 %. Al mismo tiempo, sin embargo, no se han registrado mejoras con respecto a la eliminación de la brecha salarial entre hombres y mujeres. Según los datos de 2007, la paga media que reciben las mujeres es un 17 % menor que la de los hombres. En mi país, Estonia, esta brecha supera el 30 %. Hay que tener en cuenta que el año 2007 fue de crecimiento económico. ¿Qué cifras manejaremos próximamente, cuando se lleve a cabo el siguiente análisis?

En todos los países se dan a conocer clasificaciones de empresas exitosas; las personas más ricas del país adquieren notoriedad y son aplaudidas. Por norma, sin embargo, el 99 % de ellas son hombres. Si pensamos sobre la brecha salarial entre hombres y mujeres, queda claro que en los beneficios y en los dividendos de esas personas, las mujeres...

(El Presidente interrumpe a la oradora)

 
  
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  Krisztina Morvai (NI). (HU) Me complace el debate de hoy sobre los derechos de las mujeres y también aplaudo estos excelentes informes. Sin embargo, no estoy especialmente entusiasmada con el hecho de que la mayoría de las mujeres, al menos en mi país, Hungría, no sean conscientes de sus derechos y no puedan hacerlos valer. Esta situación exige unas medidas urgentes. Una de las razones de su incapacidad para hacer valer sus derechos es el hecho de que no pueden permitirse un abogado. ¿Qué soluciones se me ocurren? Necesitamos abogados con una formación específica, un servicio gratuito de asistencia legal y una página web con respuestas para los problemas jurídicos cotidianos que las mujeres puedan encontrar. ¿Cuáles son esos problemas? Por ejemplo, una mujer que no ha recibido una pensión alimenticia para su hijo durante meses necesita información sobre qué puede hacer y a quién puede acudir en busca de ayuda. Una mujer que sufre abusos físicos por parte de su marido, que llama a la policía sólo para escuchar que ese es un asunto familiar y que los agentes no pueden intervenir, debe averiguar si la policía tiene razón o si puede encontrar ayuda, y de quién. Una mujer que tiene tres hijos y que es rechazada por vigésima vez en una entrevista de trabajo por razones inventadas debe poder informarse tiene alguna posibilidad de reparación jurídica. Una mujer que es despedida en cuanto su empleador descubre que está embarazada necesita saber si puede acudir a alguien. En estos casos y en otros similares, debería…

(El Presidente interrumpe a la oradora)

 
  
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  Anna Záborská (PPE).(FR) Señor Presidente, señora Comisaria, la Carta de los Derechos de la Mujer, que es el tema de este debate, hace referencia a las acciones de las Naciones Unidas. Las víctimas de este procedimiento son los gobiernos nacionales, que son los únicos responsables de la aplicación de sus decisiones adoptadas en función las necesidades nacionales. Hacer referencia a las Naciones Unidas es una manera eficaz de adulterar la autoridad de las instituciones nacionales.

No necesitamos una carta mientras no hayamos puesto en marcha los instrumentos jurídicos que ya existen. Sin embargo, como consecuencia de la ignorancia general, las mujeres prefieren obtener una nueva declaración que luchar por aplicar los instrumentos jurídicamente vinculantes.

Esta carta contribuye a un desarrollo paradójico en la Unión Europea. Ya estábamos acostumbrados a reglamentar la moralidad. Ahora, la ingeniería social está generando una paradoja poco común en la Unión. Estamos privatizando las economías estatales con el pretexto de la libre competencia, pero estamos nacionalizando las relaciones entre hombres y mujeres. La Unión está copiando las malas experiencias que tuvimos en Europa Central y Oriental. Es una lástima que la ingeniería social no tenga en cuenta las vivencias históricas con el fin de evitar un nuevo fracaso, cuyas primeras víctimas serán las mujeres.

 
  
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  Marc Tarabella (S&D).(FR) Señor Presidente, señora Comisaria, Señorías, aplaudo el informe del señor Romeva i Rueda, que destaca un aspecto de la crisis que con demasiada frecuencia es olvidado, como es el de sus repercusiones en las mujeres.

Justo al comienzo de esta crisis, en el Parlamento Europeo fuimos de los primeros en hacer sonar la alarma de las consecuencias dañinas que la crisis podía tener para las mujeres a menos que se adoptaran medidas adecuadas. También señalamos que esta crisis suponía una oportunidad para hacer de la Unión Europea una sociedad más consciente de la igualdad entre hombres y mujeres por medio de la aprobación de unas políticas apropiadas.

Debemos pensar que nuestro consejo fue desoído, dado que los distintos planes de austeridad no han proporcionado una respuesta diferenciada ante la crisis. Los primeros en ser golpeados por ella fueron los fabricantes y el sector de la construcción, que fundamentalmente son ámbitos de actividad masculina. Desde entonces, ha habido otros sectores afectados y las primeras víctimas se encuentran en lo más bajo de la pirámide socioeconómica, donde las mujeres son mayoría.

Por tanto, es urgente que tengamos en cuenta este problema y que conjuguemos también en femenino los distintos planes de austeridad aprobados por la Unión Europea y los Estados miembros. No me gustaría que retrocediéramos treinta años. La independencia de las mujeres está en juego.

 
  
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  Roberta Angelilli (PPE).(IT) Señor Presidente, Señorías, en los últimos días la Unión Europea, parcialmente en un intento de hacer frente a la crisis económica, ha obligado a mi país, Italia, a cumplir la obligación de que las mujeres empleada en el sector público se jubilen a los 65 años, igualando así su edad de jubilación con la de los hombres.

Considero que debemos aplaudir estas disposiciones, que tienen que ver con la igualdad de responsabilidades, pero también creo que las mujeres perciben que tienen otras prioridades: luchar contra el desempleo y la inseguridad laboral, y eliminar esa inaceptable brecha salarial.

Además, tenemos el grave problema de la insuficiencia de servicios. Por poner un solo ejemplo, resulta muy difícil hablar de igualdad cuando existen tan pocas instalaciones de cuidado infantil. Incluso se hace complicado encontrar o mantener un puesto de trabajo. Estoy segura de que la Comisión Europea demostrará...

(El Presidente interrumpe a la oradora)

 
  
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  Olga Sehnalová (S&D). (CS) Señora Comisaria, Señorías, no cabe duda de que la desaceleración económica y la crisis económica tienen un aspecto de género. Existe el riesgo de que las desigualdades contra las que luchamos se hagan mayores. Las diferencias salariales, la presión del Derecho laboral, la protección relativa a la maternidad y las condiciones del mercado laboral son sólo algunos ejemplos.

Los recortes presupuestarios debidos a la crisis en muchos Estados son una realidad inevitable. Afectan principalmente a los servicios públicos y a la disponibilidad de esos servicios. Las medidas de reducción de costes no afectan significativamente a los departamentos estatales más poderosos. El ahorro, así, se centra en aquellas áreas en las que se espera una resistencia menor por parte de los afectados por los recortes, contando con el hecho de que los ciudadanos lo sobrellevarán porque no tienen otra alternativa. El cuidado de los niños y de las personas mayores sigue siendo una obligación, independientemente de las circunstancias. Y son las mujeres quienes de manera abrumadora han asumido esta función.

La reducción de los fondos destinados a servicios sociales, que principalmente emplean a mujeres, también se cuenta entre las medidas de reducción de costes. Los gobiernos individuales tienen la responsabilidad de plantearse este asunto también desde esta perspectiva cuando planifican medidas de recortes presupuestarios y su impacto, y deben optar por un planteamiento equilibrado a la hora de repartir cargas entre la población en general.

 
  
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  Regina Bastos (PPE).(PT) Señor Presidente, señora Comisaria, Señorías, quiero comenzar diciendo que en nuestra opinión el informe sobre la evaluación de los resultados del Plan de Trabajo 2006-2010 para la Igualdad entre Hombres y Mujeres, que va dirigida a influir en la estrategia sobre esta cuestión en el futuro, podría haber sido más enérgico y menos polémico. Efectivamente, el modo en que varios asuntos delicados desde el punto de vista ético fueron planteados, en especial la cuestión de la salud sexual y reproductiva de las mujeres, debió ser diferente si el objetivo era verdaderamente lograr el mayor consenso posible.

Dicho esto, quiero destacar que en tiempos de crecimiento económico «normal» existe una preocupación especial por los derechos de las mujeres, especialmente en lo tocante a la desigualdad entre las situaciones respectivas de hombres y mujeres en el ámbito laboral, en la sociedad y en el entorno familiar; pero esos problemas son agravados significativamente por una crisis económica y social como la que estamos viviendo en la actualidad. Por eso es preciso que los Estados miembros suscriban un compromiso estratégico firme a escala de las autoridades locales y regionales, así como de las instituciones comunitarias, en cuestiones relativas a la protección...

(El Presidente interrumpe a la oradora)

 
  
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  Rovana Plumb (S&D).(RO) Los aspectos de género de la crisis económica, el plan de trabajo para la igualdad de género y la Carta de los Derechos de la Mujer son tres temas con un denominador común: el estatus de la mujer en la sociedad. Si verdaderamente queremos mejorar ese estatus, necesitamos políticas y medidas específicas como las que también figuran en la Carta de los Derechos de la Mujer tal y como fue presentada por el manifiesto del Grupo S&D.

Si verdaderamente queremos que las mujeres estén mejor representadas en las estructuras de toma de decisiones tanto en el sector público como en el privado, es absolutamente necesario introducir la igualdad de género en las instituciones europeas. Creo que el Parlamento Europeo y la Comisión Europea deben dar ejemplo a este respecto en 2014, por medio de un compromiso y mostrando una firme voluntad política.

 
  
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  Seán Kelly (PPE). – Señor Presidente, creo que es decepcionante que en el año 2010 sigamos hablando sobre los derechos de las mujeres, a pesar de los avances registrados en la Unión Europea, especialmente en lo tocante a igualar el salario percibido por un trabajo de igual valor.

También quiero destacar la falta de derechos para las mujeres especialmente en el Tercer Mundo. En su día trabajé como voluntaria en Malawi durante unos meses y quedé horrorizada por el trato que reciben las mujeres. En primer lugar, hacen la mayor parte del trabajo duro en los campos mientras los hombres holgazanean en las inmediaciones. Además, los derechos sexuales de algunos de aquellos hombres, especialmente de un individuo al que llamaban «Hiena», eran absolutamente repugnantes.

Creo que es hora de que la Unión Europea condicione la ayuda al desarrollo para esos países a la eliminación de estas prácticas tan horrendas. Las ONG deben destacar esto un poco más de lo que lo están haciendo. Estoy esperando que en Europa pronto haya una Carta de los Derechos de la Mujer que pueda convertirse en un modelo aplicable en todo el mundo.

 
  
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  Silvia Costa (S&D).(IT) Señor Presidente, Señorías, los ponentes —a quienes doy las gracias— han planteado una cuestión fundamental, que la Comisaria Reding también ha abordado en parte. Debemos asegurarnos de que las políticas para las mujeres y para la igualdad de oportunidades son incorporadas e integradas de manera más eficaz en las políticas generales tanto a escala nacional como europea. Estoy pensando en la crisis, la pobreza, el desarrollo, la cooperación, el empleo y el bienestar.

Creo, sin embargo, que hay tres cuestiones que deben ser enfatizadas por la Comisión, por nosotros en nuestro quehacer y por los Estados miembros. En primer lugar, me gustaría que la Comisaria Reding hiciera hincapié en la función de las mujeres en la acción exterior de la Unión Europea. El informe de la señora Figueiredo contiene una política nueva de la cual las mujeres han de ser más conscientes. La segunda cuestión es la del apoyo de la Comisión al proyecto de Directiva sobre la Orden Europea de Protección, que es una herramienta de importancia fundamental para garantizar…

(El Presidente interrumpe a la oradora)

 
  
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  Elisabeth Köstinger (PPE).(DE) Señor Presidente, en los últimos años y décadas la Unión Europea ha estado en vanguardia de la igualdad de trato para hombres y mujeres. Debemos ampliar ese carácter vanguardista de Europa. En la Carta de Derechos de la Mujer presentada por la Comisión veo una contribución indispensable hacia la igualdad entre hombres y mujeres en la Unión Europea. No obstante, cuestiones como las iniciativas dirigidas a reforzar la función de las mujeres en la economía, la igualdad salarial y el incremento del número de mujeres en los puestos de toma de decisiones no deben quedarse en meras palabras huecas. Debemos respaldarlas con acciones. Por encima de todo, hemos de esforzarnos por transmitir nuestras inquietudes a los responsables masculinos de la toma de decisiones. Las cuestiones referidas a las mujeres son cuestiones sociales y nos conciernen a todos. Sin embargo, debemos poner coto a la discriminación de las mujeres, tanto dentro como fuera de nuestra sociedad, y debemos actuar de manera decidida en este ámbito.

 
  
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  Evelyn Regner (S&D).(DE) Señor Presidente, señora Comisaria, el motivo por el que he solicitado intervenir es que espero que sea usted capaz, señora Comisaria, de presentarnos un historial adecuado al final del presente término parlamentario.

Su anuncio de hoy sobre el plan para introducir requisitos europeos para unas cuotas femeninas obligatorias en las juntas directivas es de por sí bastante esperanzador. Su anuncio tiene sentido, es justo, ha sido muy esperado y, por encima de todo, promete ser un éxito económico. A este respecto, espero sinceramente que ponga en práctica sus palabras con acciones.

Personalmente, en repetidas ocasiones he intentado presentar enmiendas en lo referido a la reglamentación de los mercados financieros, a la ética de los negocios y a las directrices de las políticas de empleo. Ya estoy…

(El Presidente interrumpe a la oradora)

 
  
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  Mariya Nedelcheva (PPE).(FR) Señor Presidente, señora Comisaria, Señorías, la crisis financiera, que se ha convertido en una crisis económica y, en último término, social, ha tenido unas consecuencias desastrosas en los acontecimientos positivos que se habían registrado hasta la fecha en el ámbito de la igualdad entre mujeres y hombres.

Tanto si hablamos sobre tasas de desempleo como sobre brechas salariales, queda claro que las mujeres sufren en mayor medida las consecuencias de la crisis porque a menudo se encuentran en una situación más vulnerable que los hombres. Por eso es importante que establezcamos unos objetivos a corto, medio y largo plazo para poner en marcha medidas específicas que contrarresten los problemas urgentes y que nos permitan obtener unos recursos adecuados para nuestras iniciativas y para hacer realidad nuestras ambiciones.

Es cierto que los Estados miembros tienen mucho por hacer en lo que se refiere a incrementar la conciencia colectiva y a intercambiar buenas prácticas. Sin embargo también es innegable que aquí en el Parlamento tenemos la responsabilidad de no permitir la aprobación de textos que estén totalmente desprovistos de contenido y que no aporten innovación alguna. Por el contrario, debemos asegurarnos de que incluyen soluciones apropiadas y específicas. Sencillez, eficacia, innovación, eso es...

(El Presidente interrumpe a la oradora)

 
  
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  Monika Flašíková Beňová (S&D). (SK) El informe presentado es muy detallado y tiene una elevada calidad, algo que debemos aplaudir.

Quiero centrarme en algunos puntos concretos que son típicos en particular de los antiguos países comunistas, porque en dichos países las ayudas estatales eran concedidas especialmente a sectores de naturaleza masculina, o a sectores que constituyen ámbitos predominantemente masculinos, como la industria automovilística, que está orientada a la exportación y que cuenta con una presencia mayoritaria de hombres. En contraste con esto, los sectores laborales en los que las mujeres eran mayoría no recibían el mismo apoyo por parte de los gobiernos.

Asimismo es necesario hacer hincapié en que los antiguos países comunistas mantienen su naturaleza semiindustrial, por lo que resulta muy difícil encontrar una oportunidad para apoyar precisamente a los sectores en los que las trabajadoras son mayoría. En estos países también prevemos recortes severos en el área social, algo que afectará sobre todo a las mujeres. Por tanto, también es necesario centrarse en este elemento y buscar una solución en este ámbito.

 
  
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  Hella Ranner (PPE).(DE) Señor Presidente, todos estamos de acuerdo en esta cuestión y creo que esto queda fuera de toda duda en todos los aspectos. Sin embargo, quiero hacer una propuesta sobre cómo podríamos tal vez acelerar las cosas un poco y avanzar.

Debemos asegurarnos de que siempre incluimos y tenemos en cuenta la cuestión de la igualdad en todos los informes que debatimos aquí en el Parlamento. Estoy segura de que hay muchos expedientes, puede que no todos pero seguramente que muchos, con la amplitud suficiente para incluir asuntos de igualdad. Esto nos permitiría avanzar de manera más rápida desde dentro, y por otra parte sería un modelo de comportamiento que emanaría del Parlamento Europeo.

 
  
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  Karin Kadenbach (S&D).(DE) Señor Presidente, señora Comisaria, quiero comentar muchas de las cuestiones que hemos debatido pero, con respecto a la crisis, diré que debemos centrarnos en asegurarnos de que la carga de esta crisis no recae sobre los hombros de las mujeres.

Cuando hablamos sobre consolidación en todos los parlamentos nacionales, incluida esta Cámara, esa consolidación no debería producirse a expensas de los socialmente vulnerables, ni de las mujeres en general. Si comenzamos a efectuar recortes en detrimento de los servicios sociales, la educación, la formación y, sobre todo, el cuidado infantil, entonces eso tendrá unas implicaciones para el futuro y para el sustento de las mujeres. En otras palabras, lo que trato de transmitir es que, en la Estrategia Europa 2020 debemos reintroducir con énfasis la cuestión de la integración de la dimensión del género y asegurarnos de que su financiación se convierte en algo habitual en el futuro, porque sólo entonces podremos garantizar que somos capaces de aplicar en la Europa futuro todo lo que deseamos y pedimos en el presente.

 
  
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  Isabel Martínez Lozano, Presidenta en ejercicio del Consejo.(ES) Señor Presidente, se han dicho cosas muy interesantes esta tarde aquí. Les felicito por sus aportaciones y por estas ideas que, sin duda, tienen mucho que ver también con las propuestas para salir de la crisis.

Decía la Comisaria Reding que ya tenemos muchos documentos y que hay que pasar a la acción, y a mí me parece muy bien. Creo que eso es lo que nos lleva pidiendo la sociedad civil desde el año 1995 a los gobiernos: que pasemos a la acción. Y pasar a la acción significa seguir trabajando por la igualdad real y hacerlo, como decía el señor Romeva, con voluntad política y con imaginación. La igualdad real significa mejorar la vida de las mujeres, mejorar su vida cotidiana, hacer que hombres y mujeres vivan mejor en su vida cotidiana.

Se ha repetido mucho esta tarde que la crisis es una oportunidad. Yo coincido con esta afirmación. Coincido con que la crisis nos presenta también escenarios de oportunidad. Para algunos ya está siendo una oportunidad, pero tampoco tenemos que olvidar que también hay riesgos y retrocesos.

En materia de igualdad –y las mujeres lo sabemos muy bien– siempre ha habido avances y retrocesos. Nunca ha habido avances que no hayan llevado aparejados retrocesos. Y, para impedir precisamente esos retrocesos, yo creo que es importante que no nos apartemos del consenso europeo, que no nos apartemos de la hoja de ruta que nos ha permitido avanzar juntas tanto durante los últimos años. Y los Estados tampoco debemos apartarnos de esta hoja de ruta y, como muy bien decía la Comisaria, es muy importante que sigamos siempre fielmente las recomendaciones de la Comisión.

Termino, no me voy a alargar mucho más. Creo que no podemos dejar atrás nuestras señas de identidad, la coherencia de nuestras políticas, las políticas que nos han permitido mostrar nuestro mejor rostro al mundo entero, y coincido con la señora Figueiredo en que en el futuro, para trabajar en esta línea, tenemos que reforzar la coordinación del Consejo, la coordinación con la Comisión, la coordinación con el Parlamento Europeo y, por supuesto, también estar siempre atentos a las reivindicaciones de la sociedad civil.

Mis felicitaciones por el debate, por los informes que se han presentado esta tarde ante el Parlamento. A la Presidencia española del Consejo le quedan 15 días de duración, pasamos el testigo a la Presidencia belga. Hemos intentado contribuir a que la igualdad no esté ajena en un momento tan complicado y tan complejo políticamente como el que estamos gestionando en estos momentos, y, desde luego, desde el Gobierno de España vamos a seguir trabajando para seguir situando la igualdad en el centro de la agenda de la Unión Europea.

 
  
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  Viviane Reding, Vicepresidenta de la Comisión.(FR) Señor Presidente, ha sido muy amable y generoso a lo largo de toda la tarde, al permitir intervenir a los diputados al Parlamento que deseaban hacerlo, y no me gustaría que tuviera que mostrarse severo y que interrumpirme hacia el final de mi intervención.

Por eso no repetiré lo que ya se ha dicho. Tan solo quiero decir a todos los oradores que he tomado nota de sus propuestas y sugerencias. Sobre todo he tomado nota de dos asuntos recurrentes: el primero es el efecto de la crisis sobre las mujeres y el segundo es que necesitamos acciones concretas.

Compartiré estas inquietudes con el Colegio de Comisarios y a finales de septiembre presentaré aquí un programa de acción. Nuestra estrategia consistirá en un programa que será puesto en práctica durante los próximos cuatro años de mandato por parte de las tres instituciones, junto a los agentes sociales y a los interesados, y con esto me refiero a las asociaciones de mujeres y a los organismos que trabajan por la igualdad de oportunidades en los Estados miembros.

Gracias por su colaboración, gracias a todas las mujeres por su entusiasmo y gracias especialmente a los hombres que mantienen el suyo entre todas estas mujeres.

 
  
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  Raül Romeva i Rueda, ponente.(ES) Señor Presidente, quisiera empezar por esa sensación de frustración a la que ha hecho referencia la colega in 't Veld, que es evidente que compartimos todas y todos, pero, en cualquier caso, también es evidente, y lo hemos visto, que este tema, al menos para nosotras y para nosotros, es fundamental, importante, vital y lo vivimos así y así seguiremos hasta que algunas presidentas y algunos presidentes entiendan que eso tiene que ser prioritario y no simplemente un debate de última hora de la noche.

La segunda cuestión que me parece importante destacar se ha expresado de forma diversa, por parte de algunas colegas: la igualdad no es ni un capricho ni un gasto superfluo, es una inversión. Es una inversión necesaria, además de un derecho.

Y esto es lo que tenemos que tener en cuenta cuando hablamos de ese tipo de cuestiones. Tenemos que entender que, ante una situación de crisis como la que estamos viviendo, invertir, dedicar esfuerzo, tiempo, voluntad política y dinero a la igualdad es algo que reclama no solamente todo nuestro ingenio, sino también, claramente, toda nuestra voluntad política y nuestra consideración máxima.

Tercera idea, de una forma también muy sintética: creo que es importante destacar que, para que podamos lograr este objetivo de la ocupación no solamente masculina, sino también femenina, del 75 % para el 2020, lo que es importante entender es que ello implica también medidas de promoción activa, de incentivación, de presencia mayor de las mujeres en el ámbito público, pero también de incentivación y de obligación de mayor presencia de los hombres en el ámbito privado. Unas sin otras resultan imposible de conseguir y es importante que en nuestras políticas entendamos que son dos caras de la misma moneda. Si no, es evidente que vamos a obligar, otra vez, a las mujeres a trabajar esas dos jornadas laborales.

Y la cuarta y última cuestión, que me parece también significativa: cuidado con aprovechar esta crisis para recortar donde menos es necesario recortar. Sabemos que, precisamente en el Ministerio de Igualdad, tenemos en estos momentos los presupuestos más bajos y la amenaza de que se recorten puede señalar que esta no es una cuestión prioritaria. Sería un grave error y creo que es importante que los demás países de la Unión Europea entiendan no solamente lo importante que es ese Ministerio, sino que incluso copien ese modelo para sus propios países.

 
  
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  Ilda Figueiredo, ponente.(PT) Señor Presidente, yo también quiero destacar que, aunque este debate se está celebrando por la noche, ha registrado un grado de participación elevado por parte de los europarlamentarios, algo que suele ser infrecuente a estas horas. Esta participación, a pesar de las condiciones desfavorables en las que tiene lugar el debate, constituye un éxito en la lucha por los derechos y la igualdad de las mujeres.

En segundo lugar, quiero decir que las intervenciones que he escuchado hoy aquí se han referido por lo general a acciones e ideas concretas que ahora debemos poner en práctica. Por último, considero que este refuerzo de la voluntad política para poner en práctica las propuestas, las palabras y las promesas es algo que me gustaría conservar como un aspecto muy positivo del debate de hoy. Esta voluntad política acrecentada, bien en todas las políticas de la UE y de los Estados miembros, bien en las acciones específicas para lograr una mayor visibilidad para las mujeres de manera que alcancemos la igualdad y el progreso social, convierte esto en una contribución clave, y esperamos que dentro de cuatro años —tal y como ha dicho la señora Comisaria— podamos obtener un balance positivo del trabajo llevado a cabo por el Parlamento, la Comisión y el Consejo.

Por ello, quiero finalizar diciendo que con esta voluntad política aumentada y con la consideración de las aspiraciones y los sueños de las mujeres, podemos hacer una contribución importante a su emancipación y a la conquista de sus sueños. Esto debe adoptar la forma de una realización personal y profesional mediante la consideración de sus existencias, con trabajo, empleo con derechos, participación en la vida social y, cuando sea posible, en la vida económica y política, y con una mayor realización en el ámbito familiar.

 
  
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  Presidente. – Se cierra el debate. La votación tendrá lugar mañana a las 12.00 horas.

Declaraciones por escrito (artículo 149 del Reglamento)

 
  
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  Corina Creţu (S&D), por escrito. (RO) Los ministros de asuntos sociales han reconocido que 120 millones de ciudadanos europeos viven por debajo del umbral de la pobreza. En comparación con las estadísticas anteriores al inicio de la crisis económica, en la UE hemos registrado un incremento del 50 % en el número de personas pobres en tan solo dos años. La recesión ha agravado una tendencia constante durante la última década: el número de mujeres afectadas por la pobreza es mucho mayor que el de hombres. El paro, el empleo en condiciones de poca seguridad, unas pensiones inferiores al salario mínimo y las dificultades para acceder a unos servicios públicos decentes son algunas de las causas principales del estado de pobreza cuya naturaleza justifica que hablemos sobre la feminización de la pobreza en Europa. Por desgracia, varios gobiernos de derechas han abandonado sus políticas para luchar contra la brecha de género con el pretexto de la recesión. Los presupuestos para servicios de cuidado y las disposiciones para bajas han sido golpeados con especial dureza, lo que tiene unas repercusiones serias y muy adversas, también para los niños. Mientras nos aproximamos a la mitad del año Europeo para la Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social, la evaluación es negativa. De hecho, el futuro se antoja sombrío ya que es muy poco el tiempo que se dedica, tanto a escala gubernamental en muchos Estados miembros como en el ámbito de las instituciones europeas, a tratar de proteger y de mejorar la situación de aquellos de nuestros conciudadanos que han sido golpeados con mayor dureza.

 
  
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  Vasilica Viorica Dăncilă (S&D), por escrito. (RO) Eliminar cualquier forma de discriminación en todas las esferas de la vida social y económica es un requisito previo vital para proteger los derechos humanos y el bienestar de todos los ciudadanos. El fomento del principio de igualdad de oportunidades para hombres y mujeres, junto con la garantía de una mayor implicación de las mujeres en la vida económica y social como protagonistas con derechos plenos, deben ser asuntos a los que se concede una importancia permanente. Considero que este enfoque debe reflejarse en la política agrícola común con el fin de garantizar que ambos sexos están representados de manera justa y equitativa. Por otra parte, este enfoque puede asegurar la eficacia de aplicar diversas políticas a escala europea. Creo que la igualdad de género en la economía es extremadamente importante para el desarrollo rural y que las medidas que están siendo puestas en práctica como parte del Pilar 2 en este ámbito también deben ser mantenidas en la PAC futura. Teniendo presente que el principio de igualdad de género es fomentado por el Derecho europeo y que es un requisito fundamental para la Estrategia Europa 2020, consideramos apropiado incluir este asunto en la próxima PAC, lo que implica crear instrumentos nuevos que promuevan este principio.

 
  
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  Joanna Senyszyn (S&D), por escrito.(PL) El principio de igualdad de género no está siendo buscado de manera eficaz. Según mi colega español el señor Valenciano, en la UE las vacas están mejor protegidas que las mujeres. Sufrimos discriminación en todos los ámbitos de la vida. Ganamos un 18 % menos que los hombres, nos quedamos en paro más a menudo y estamos infrarrepresentadas en la política, en la vida pública y en los negocios. Lo más lamentable de todo es el hecho de que las mujeres no se pueden beneficiar plenamente ni tan siquiera de sus derechos fundamentales. En lo que se refiere a las mujeres, el derecho a la vida y a la integridad personal, así como los derechos reproductivos, son violados de manera significativa con notable frecuencia. Por ejemplo, en Polonia se tolera la restricción de los derechos humanos en relación con las mujeres. En 1997, el Presidente del Tribunal Constitucional, en un intento de justificar el rechazo de la liberalización del derecho al aborto, consideró obvio que una mujer embarazada debe ser privada de algunos de sus derechos civiles. Esta afirmación no sólo no hundió su carrera, sino que reforzó su posición como «autoridad moral».

La cuestión del género debe tener un reflejo significativo en el presupuesto comunitario. La crisis económica no puede motivar restricciones de las medidas para la igualdad entre hombres y mujeres. Sólo una estrategia política consistente a largo plazo puede generar resultados. No basta con fomentar la igualdad de trato para ambos sexos y aprobar leyes antidiscriminación. Las normativas no producen igualdad de manera automática. Lo que necesitamos es llevar a cabo un trabajo desde la base, generar solidaridad y una conciencia social para las mujeres. Mejorar la situación de las mujeres exige una lucha contra los estereotipos y las prácticas discriminatorias, así como la expulsión de los hombres chovinistas de la vida pública.

 
  
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  Joanna Katarzyna Skrzydlewska (PPE), por escrito.(PL) Señor Presidente, Señorías, la situación de las mujeres en el mercado laboral antes de la crisis no era satisfactoria. Sin embargo, estaba mejorando, a pesar de los problemas complejos y siempre por resolver como las diferencias salariales por un trabajo del mismo valor y como la falta de representación en posiciones directivas en las empresas. Esas tendencias positivas no deberían quedar al margen del debate. Un informe de la Comisión indica que desde 1995 la contribución de las mujeres al crecimiento económico en la UE se ha incrementado en una cuarta parte, y que la tasa de empleo femenino aumentó en un 7,1 % durante la última década, alcanzando el 59,1 %. Como resultado de la crisis, el desempleo está creciendo más rápidamente entre las mujeres que entre los hombres. Las mujeres están empleadas principalmente en el sector público, por lo que les afectan directamente los despidos debidos a las políticas de reducción de costes. Los mecanismos anticrisis que están siendo aplicados van dirigidos a recuperar para el mercado laboral a las personas que perdieron sus empleos como consecuencia directa de la crisis, por lo que se ignora, por ahora, a las personas que carecían de un puesto de trabajo. Obligadas por sus circunstancias personales, actualmente las mujeres se emplean con mayor frecuencia en empleos a tiempo parcial que ofrecen muy poca seguridad laboral. Conscientes de todos estos peligros, tratemos de aplicar soluciones horizontales con el fin de conservar el grado de empleo que había antes de la crisis y de no permitir una tendencia a la baja.

 
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