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Procedimiento : 2010/2772(RSP)
Ciclo de vida en sesión
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Textos presentados :

RC-B7-0413/2010

Debates :

PV 07/07/2010 - 19
CRE 07/07/2010 - 19

Votaciones :

PV 08/07/2010 - 6.7
Explicaciones de voto
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Textos aprobados :

P7_TA(2010)0285

Acta literal de los debates
Miércoles 7 de julio de 2010 - Estrasburgo Edición DO

19. Entrada en vigor el 1 de agosto de 2010 de la Convención sobre Municiones en Racimo (CMR) y el papel de la UE (debate)
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Acta
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  Presidenta. – El siguiente punto es la declaración de la Vicepresidenta de la Comisión y Alta Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad sobre la entrada en vigor el 1 de agosto de 2010 de la Convención sobre Municiones en Racimo (CMR) y el papel de la UE [2010/2772(RSP)].

 
  
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  Catherine Ashton, Vicepresidenta de la Comisión y Alta Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad. – Señora Presidenta, agradezco enormemente esta oportunidad de debatir la cuestión de las municiones en racimo. En mi opinión, se trata de momento muy adecuado para hacerlo, pues apenas falta un mes para la entrada en vigor de la Convención sobre Municiones en Racimo.

Como bien sabe esta Cámara, esta Convención, originariamente una iniciativa noruega, prohibirá todo uso, almacenamiento, producción y transferencia de las municiones en racimo. Al igual que las minas antipersonal, las municiones en racimo constituyen —como ya saben Sus Señorías— una grave amenaza para las vidas de civiles, pues causan daños indiscriminados y afectan sobre todo a los niños.

La propia naturaleza de las municiones en racimo es contraria a los principios humanitarios básicos. No sólo liberan pequeñas bombetas sobre una gran superficie con efectos indiscriminados, sino que dejan tras de sí una cantidad ingente de munición sin estallar que puede estallar en cualquier momento, incluso varios decenios después del fin del conflicto. La Unión Europea se ha comprometido por todo ello a hacer todo lo posible por garantizar una prohibición global de estos artefactos mortales.

La Convención sobre Municiones en Racimo se acordó en diciembre de 2008 y sólo un año y medio más tarde ya ha sido firmada por 106 estados y ratificada por treinta y seis. Esto nos recuerda en cierto modo a la dinámica ejemplar impulsada por la entrada en vigor de la Convención de Ottawa sobre minas antipersonal, y podemos esperar unos avances significativos en nuestros esfuerzos comunes de reducir —y en última instancia eliminar— la producción, el uso y la transferencia de las municiones en racimo.

La Unión Europea en su conjunto se ha comprometido plenamente a abordar el impacto de las municiones en racimo sobre las poblaciones civiles a través de todos los medios posibles. Aunque no todos los Estados miembros forman parte de la convención, existe una creencia generalizada de que la UE puede, y debe, desempeñar un papel activo en esta esfera. Como ya sabe esta Cámara, la UE también sigue brindando su apoyo a la negociación de más amplio alcance de un protocolo adicional sobre las municiones en racimo a la Convención sobre prohibiciones o restricciones del empleo de ciertas armas convencionales de las Naciones Unidas. Con ello se pretende ampliar el corpus de normas internacionales englobando esta categoría de armas y abarcando un gran número de países. Creo que tenemos que ser muy claros a este respecto. La Convención sobre prohibiciones o restricciones del empleo de ciertas armas convencionales es una convención de las Naciones Unidas y es por ende un verdadero instrumento multilateral, negociado en el foro más amplio. Sus disposiciones, así como las de sus protocolos adicionales, contribuyen a la reducción del sufrimiento de los combatientes y de las poblaciones civiles en las zonas de conflicto.

Es por ello muy importante que la UE apoye esta convención y sus protocolos y eso es exactamente lo que hemos hecho desde 2007 por medio de una acción común específica de la UE que respalda la universalización de la convención y su plena aplicación. En las negociaciones sobre el protocolo adicional sobre municiones en racimo, la UE aboga por una prohibición y no sólo una restricción del uso, la producción, la transferencia y el almacenamiento de ciertas municiones en racimo que pueden ser causa de ciertas preocupaciones humanitarias.

Soy consciente de que el alcance de este protocolo no puede ser tan amplio como el de la Convención sobre Municiones en Racimo, pero el hecho de alcanzar un protocolo en el contexto de las Naciones Unidas, con una participación más amplia —y más concretamente con la participación de los estados que producen y almacenan estas armas— nos ayudaría a conseguir nuestros objetivos.

En relación con los siguientes pasos a seguir con respecto a la Convención sobre Municiones en Racimo en sí, me alegra que hayan comenzado los preparativos de la primera reunión de los estados partes, que tendrá lugar en Laos en noviembre de 2010. La conferencia celebrada en Santiago en el mes de junio ya puso de manifiesto la existencia de un elevado grado de compromiso por parte de un gran número de estados, como también de los representantes de la sociedad civil. Muchos Estados miembros de la UE colaboraron activamente como Amigos de la Presidencia durante los debates.

Con respecto a la asistencia concreta a terceros países, me gustaría recalcar que la Unión Europea ha trabajado muy activamente en este aspecto. Ayudamos a terceros países a destruir las reservas de este tipo de municiones, les ayudamos a despejar las zonas afectadas y prestamos asistencia a las víctimas en países como Afganistán, Laos, Camboya, el Líbano o Sudán. Durante los últimos diez años, la Unión Europea ha destinado más de 300 millones de euros a su labor en el ámbito de las minas antipersonal y los restos explosivos de guerra —entre ellos, lamentablemente, la amenaza diaria que suponen las municiones en racimo.

Aguardo con interés este debate.

 
  
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  Michael Gahler, en nombre del Grupo PPE.(DE) Señora Presidenta, baronesa Ashton, muchas gracias por sus solidarias palabras. Estoy totalmente de acuerdo con lo que ha dicho y creo que deberíamos hacer hincapié en los logros alcanzados por la Unión Europea en el ámbito de la eliminación de estas armas.

La guerra y la guerra civil son siempre la hipótesis más desfavorable, sobre todo para las personas afectadas. No obstante, en esta hipótesis más desfavorable, existe otro tipo de arma que es incluso más pérfida y que tiene un efecto a largo plazo especialmente destructivo, más concretamente, las municiones de racimo.

Por eso es importante que podamos afirmar que esta convención va a entrar en vigor el 1 de agosto, por un lado, mientras que, por el otro lado, aprovechemos esta oportunidad como la oportunidad idónea para que el Parlamento Europeo desempeñe un papel especial y arregle sus asuntos internos, concretamente, haciendo un llamamiento a los Estados miembros que aún no hayan firmado o ratificado esta convención para que lo hagan lo antes posible, digamos que antes de que termine el año. Aunque habría sido fantástico, asumo que no lo habremos conseguido para el 1 de agosto porque algunos parlamentos nacionales ya han entrado en receso de verano.

Hemos tocado otro punto, concretamente la demanda de que la Unión Europea, que ahora constituye una personalidad jurídica, suscriba esta convención. Tal vez sea una manera de animar a los demás Estados miembros a seguir su ejemplo a escala bilateral. Espero que de este modo la Unión Europea y sus Estados miembros se conviertan pronto en un ejemplo a seguir por terceros países, instándoles a destruir sus reservas y a destruir las municiones en racimo, en los países donde todavía existan, tan pronto como sea posible.

 
  
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  Ana Gomes, en nombre del Grupo S&D.(PT) Señora Presidenta, baronesa Ashton, las municiones en racimo destruyen vidas y también el medio ambiente de una forma desproporcionada e inmoral, sin distinguir entre objetivos militares o civiles en los escenarios de los conflictos armados. La idea de que estas armas brindan seguridad a los estados que las poseen es falsa y retrógrada y va en contra del Derecho humanitario internacional e interfiere en la seguridad global. Además, las principales víctimas de estas armas son los países en desarrollo y sus habitantes.

La Convención sobre Municiones en Racimo obliga a los Estados Partes a destruir paulatinamente sus reservas de armas y a que se responsabilicen de la eliminación de las municiones que no hayan explosionado, así como a proteger y apoyar a sus víctimas. La convención entra en vigor el 1 de agosto pero a fecha de hoy sólo la han ratificado once Estados miembros de la UE. Es urgente que todos los Estados miembros lo hagan, a fin de que podamos contribuir de forma eficaz a que se ponga fin al uso, la venta y la transferencia de estas armas a escala mundial y al éxito de su prohibición y su eliminación.

Otros nueve Estados miembros de la UE han manifestado que aprueban la convención, pero aún no la han ratificado. Mi país, Portugal, era uno de los que se dejó atrapar por la morosidad legislativa tras firmar la convención en diciembre de 2008. Casi dos años más tarde, la Asamblea de la República todavía no ha sido llamada a pronunciarse. Esta tardanza todavía es más embarazosa si se tiene en cuenta que Portugal se ha comprometido firmemente a promover la convención entre otros países de habla portuguesa y ahora Guinea-Bissau y Cabo Verde han anunciado su ratificación para el mes de agosto, cuando entre en vigor la convención, antes que el propio Portugal.

Estas demoras en la ratificación de la convención son inaceptables. Por eso le pedimos a la Alta Representante para Asuntos Exteriores, la señora Ashton, que acelere el proceso para que la Unión Europea se pueda adherir a la Convención sobre Municiones en Racimo, tal y como se recoge en el tratado de Lisboa.

La Unión Europea debe estar a la cabeza de este proceso y los siete Estados miembros que todavía no han firmado la convención tendrán que rendir cuentas. Esta resolución del Parlamento Europeo, en la que se mencionan sus nombres, es el primer paso.

 
  
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  Elizabeth Lynne, en nombre del Grupo ALDE. – Señora Presidenta, las bombas racimo se han cobrado la vida de miles de civiles durante los últimos cuarenta años y lamentablemente siguen haciéndolo en la actualidad. Debemos recordar que una tercera parte de todas las víctimas de este tipo de municiones son niños. Pongamos por ejemplo el caso de una niña vietnamita que estaba ayudando a su padre en el jardín. Fue víctima de una bomba de racimo y perdió ambas piernas. Lo más trágico es que se consideró que había sido afortunada: cuatro de cada diez accidentes con bombas de racimo resultan fatales.

Tras varios años de campaña, por fin tenemos una convención que nos puede ayudar a instaurar un cambio. Es absolutamente necesario, ante todo, que todos los Estados miembros de la UE firmen y ratifiquen la convención con urgencia. Es triste que, como señala la señora Gomes y confirma esta resolución, sólo hayan ratificado la convención once Estados miembros hasta la fecha.

A medida que se acerca la fecha de entrada en vigor de esta convención, el 1 de agosto, espero que el Parlamento y la Comisión se coordinen para convencer a todos los Estados miembros de la UE de que la firmen y la ratifiquen. Los que ya la hayan firmado deberán apresurarse para formular una legislación nacional dirigida a su ejecución y para destruir sus reservas, como ya ha hecho España.

En 2002 fui ponente del informe del Parlamento sobre la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad de las Naciones Unidas, aprobado en 2006. La UE va a firmar pronto esta convención histórica. Será totalmente contradictorio que no hagamos nada con respecto a las bombas en racimo. De cara al futuro, también es importante que la Comisión y el Consejo incluyan la prohibición de las municiones en racimo como cláusula estándar en los acuerdos celebrados con terceros países. Me gustaría saber cuáles son los planes de la Alta Representante al respecto.

La convención también establece una nueva norma humanitaria para la ayuda a las víctimas en su artículo 5, exigiendo unas directrices y unas buenas prácticas, inclusive en las áreas de atención médica, rehabilitación y apoyo psicológico. Como ha indicado la Alta Representante, también es importante que se destruyan, después de los conflictos, los millones de municiones en racimo que no hayan explosionado. El artículo 6 de la convención pide a los países que proporcionen asistencia para la limpieza y destrucción de restos de municiones en racimo e información relativa a diversos medios y tecnologías relacionados con la remoción de municiones en racimo.

Debemos hacer todo lo posible para salvar las vidas de las miles de personas que aún quedan por morir y sufrir lesiones y ayudar a los que ya las sufran. Tenemos conocimientos suficientes sobre los terribles efectos de estas armas como para saber que ni siquiera deberían volver a utilizarlas los que no hayan firmado la convención. Les insto a todos a que apoyen esta resolución.

 
  
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  Ulrike Lunacek, en nombre del Grupo Verts/ALE.(DE) Señora Presidenta, baronesa Ashton, Señorías, mi primer contacto con el tema de las municiones en racimo tuvo lugar hace más de cuatro años, cuando un grupo de organizaciones de la sociedad civil se dirigió al Parlamento de Austria, del que yo era diputada, para pedirnos que organizásemos algún acto en torno a este tema a fin de empezar a ejecutar la convención.

Entre los miembros del grupo había víctimas, personas que habían perdido una pierna o habían sufrido otros problemas de salud de gravedad a causa de las municiones en racimo. Nos mostraron fotografías que ilustraban lo que sucede cuando se detona una bomba de este tipo. Se producen cientos de fragmentos diminutos y coloreados que luego se quedan a la deriva, probablemente durante años —de ahí el nombre de municiones en racimo. Los niños que juegan en ese lugar posteriormente pueden sentirse atraídos por los colores brillantes, coger los fragmentos para que les exploten en la mano, perdiendo así un brazo o una pierna.

Esto me causó una profunda impresión, hasta el punto de que inicié una campaña en Austria, y hoy puedo decir que, tras alguna resistencia inicial, mi país fue uno de los primeros que firmó y ratificó la convención. Todo esto está muy bien, pero son muchos los Estados miembros de la Unión Europea que todavía no han firmado. Me alegra enormemente que hayamos convencido con éxito a una mayoría —cinco grupos— para que apoyen esta resolución, sobre todo porque sé, señor Gahler, que en su grupo había varios puntos de preocupación. También quisiera agradecerles que se hayan mostrado de acuerdo en que se nombre a los Estados miembros que no han firmado ni ratificado la convención y que, en realidad, no están preparados para destruir sus reservas ni para afirmar que nunca volverán a volver a utilizarlas.

Baronesa Ashton, tengo dos peticiones específicas para usted: que la UE firme esta convención en calidad de entidad legal y que en todas las negociaciones con terceros países se añada la prohibición de las bombas en racimo y de las municiones en racimo en la cláusula estándar que ya incluye la no proliferación de armas de destrucción masiva. Aguardo su respuesta.

 
  
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  Sabine Lösing, en nombre del Grupo GUE/NGL. (DE) Señora Presidenta, quisiera agradecer a los oradores anteriores sus aportaciones, las cuales apoyo expresamente.

Como ya se ha explicado, las municiones en racimo figuran entre las armas más brutales que existen. De hecho, algunos Estados miembros de la UE y los Estados Unidos las han estado utilizando hasta hace poco tiempo. Entre estos países figuran, por ejemplo, la antigua Yugoslavia, Iraq, Afganistán y Yemen. Sorprende bastante el hecho de que —como ya se ha dicho— estadísticamente, el 98 % de las víctimas de las bombas en racimo y las municiones en racimo sean civiles, el 27 % de los cuales son niños.

¿Qué podemos decir ante la perspectiva de que se sigan utilizando estas armas? Es sin duda destacable que el Deutsche Bank esté invirtiendo en la producción de estas terribles armas a través de sus filiales. Se ha demostrado que existen relaciones empresariales entre el Deutsche Bank y los principales proveedores y fabricantes de las municiones en racimo, entre ellos L-3 Communications y Lockheed Martin. Es aberrante e inhumano que se intente sacar partido económico de la muerte de civiles. Se debe prohibir el uso, la producción, el almacenamiento y el transporte de estas armas, y también su comercialización.

Por todo ello, deben firmar y ratificar íntegramente el acuerdo sobre las municiones en racimo todos los Estados miembros de la UE, además de otros países, antes del mes de agosto de este año y, si no es posible, como ha indicado el señor Gahler, deben hacerlo cuanto antes. También se debería fijar una moratoria sobre el uso, la producción y la distribución de las municiones en racimo hasta que se ratifique el acuerdo y se debería comenzar tan pronto como sea posible a destruir las reservas existentes de este tipo de municiones.

Me alegra mucho esta colaboración y este apoyo entre distintos partidos con respecto al acuerdo sobre las municiones en racimo, materializados en esta resolución común que aplaudo en nombre del Grupo Confederal de la Izquierda Unitaria Europea/Izquierda Verde Nórdica. Para nosotros, esta resolución constituye un gran éxito en la lucha contra estas armas asesinas.

 
  
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  Georgios Papanikolaou (PPE).(EL) Señora Presidenta, efectivamente, como han dicho Sus Señorías, sólo han ratificado esta importante convención que prohíbe el uso, la producción, el almacenamiento y el transporte de municiones en racimo once de los veintisiete Estados miembros. Todos estamos de acuerdo en que nuestro objetivo debe ser la ratificación de esta convención por todos los Estados miembros.

Surge, cómo no, la cuestión de por qué los demás Estados miembros no han ratificado todavía la convención, a pesar de que entra en vigor el 1 de agosto. Las causas principales guardan relación con la seguridad nacional y, en gran medida, están justificadas en algunos casos, especialmente cuando los estados vecinos y no pertenecientes a la Unión Europea se muestran cada vez más agresivos.

Por ello, y con esto termino, si realmente queremos que ratifiquen la convención todos los Estados miembros y obtener los mejores resultados posibles en estas política tan importantes de la Unión, debemos convencer también a los países vecinos que dan signos de tensión y agresión para que avancen en la misma dirección, sobre todo los que aspiren a formar parte de nuestra familia europea.

 
  
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  Miroslav Mikolášik (PPE). (SK) Las municiones en racimo figuran entre las armas más peligrosas para los civiles porque se utilizan en grandes superficies contra objetivos móviles y dispersos difíciles de ver.

Como ya se ha dicho, hasta el 98 % de las víctimas son personas que nada tienen que ver con los conflictos militares, o lo que es lo mismo, civiles. Gran parte de ellos —el 27 %— son además niños.

Para colmo, es posible que el 30 % de las bombas en racimo no exploten sino que queden enterradas en forma de minas, con el consiguiente riesgo para los civiles mucho tiempo después de que haya finalizado el conflicto.

A pesar de estas lamentables estadísticas, son muchos los Estados miembros de la Unión Europea que no han firmado la Convención sobre Municiones en Racimo que prohíbe su producción, su almacenamiento y su uso, porque se dejan llevar —y es muy triste— por sus propios intereses económicos en lo tocante a la producción y la exportación de estas municiones.

Señora Presidenta, estoy en completo desacuerdo con semejante planteamiento y considero que deberían prevalecer los intereses humanitarios y la protección de los civiles.

Por ello, y en mi opinión, la Unión Europea debe presionar a todos los estados, y más concretamente a los Estados miembros de la UE, para que firmen y ratifiquen la Convención sobre Municiones en Racimo.

 
  
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  Seán Kelly (PPE). – Señora Presidenta, esta noche hemos dedicado un tiempo a deliberar sobre lo que podríamos llamar el lado oscuro de la vida moderna. Hace un momento, deliberábamos sobre la destrucción de la vida en todo el mundo a causa del VIH/sida; ahora se nos plantea la misma destrucción de civiles inocentes a causa de las municiones en racimo. Está bien, supongo, que con los nuevos instrumentos puestos a disposición por medio del Tratado de Lisboa y con la mediación de la baronesa Ashton en calidad de Alta Representante, al menos intentemos buscar soluciones para estos terribles problemas.

Sin embargo tendremos que solucionar nuestros asuntos internos primero, y como han dicho los oradores anteriores, sólo han firmado la convención once de veintisiete, y eso es muy poco. Por todo ello, la Alta Representante tendrá que hacer uso de su influencia y preguntarles a los otros por qué no firman, para después tratar de eliminar los obstáculos que se lo impidan.

Hasta entonces no podremos avanzar con lo que se ha tratado hoy, sólo entonces podremos hablar con una sola voz, la de la Unión Europea, al resto del mundo. Si no podemos hablar con una sola voz internamente y solucionar nuestros problemas antes, ¿quiénes somos nosotros para dirigirnos al resto del mundo y decirles que el nuevo Tratado de Lisboa contempla instrumentos nuevos y que nos vamos a poner a la cabeza, como ejemplos a seguir en todo el mundo? Arreglemos nuestros asuntos primero y luego ya hablaremos del resto del mundo.

 
  
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  Presidenta. – Baronesa Ashton, ¿qué va a hacer para asegurarse de que los dieciséis países ratifiquen la Convención antes del 1 de agosto?

 
  
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  Catherine Ashton, Vicepresidenta de la Comisión y Alta Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad. – Señora Presidenta, este debate ha sido muy importante y he tomado nota de sus observaciones y, cómo no, de su preocupación.

Comenzaré diciendo que la Unión Europea va a mantener su compromiso de lograr la plena prohibición de las municiones en racimo a través de nuestra labor de extensión política activa en el marco tanto de la Convención sobre Municiones en Racimo como de la Convención sobre prohibiciones o restricciones del empleo de ciertas armas convencionales. También seguiremos brindando cooperación internacional y asistencia mediante la racionalización de nuestras actividades contra las municiones en racimo en nuestro desarrollo y en nuestras políticas de cooperación.

Me gustaría abordar dos o tres de los puntos clave que se han planteado en este debate. En primer lugar, la decisión sobre la adhesión a la convención por parte de la Unión Europea en la era post-Lisboa depende, claro está, de los Estados miembros, ya que forma parte de su mandato. Los diputados tienen razón al plantear esa cuestión como una cuestión que tendremos que analizar detenidamente.

La postura de varios Estados miembros, tal y como yo la entiendo, es, si se me permite, que tenemos once Estados miembros que han ratificado y firmado la convención, pero tenemos otros ocho Estados miembros que la han firmado, pero aún no la han ratificado —y ya van diecinueve Estados miembros— por lo que tenemos ocho Estados miembros que, a fecha de hoy, todavía no han hecho ninguna de las dos cosas. Los diputados han dejado muy clara su postura al pedir que avancen en la firma y la ratificación tantos Estados miembros como sea posible.

También quisiera abordar brevemente lo que ha planteado la señora Lynne sobre la asistencia a terceros países y, como ya he mencionado, la importancia de incluir nuestra labor de apoyo a terceros países como parte de la racionalización de nuestras políticas —toda esta oportunidad post-Lisboa— para aunar políticas distintas. Queremos seguir contribuyendo activamente, con ayuda de los instrumentos de acción exterior de los que disponemos, a la eliminación de las municiones sin estallar, de las minas antipersonal y de las reservas de municiones abandonadas precisamente en aras de lo que sucede, como ha descrito tan gráficamente la señora Lunacek, cuando aparecen en el suelo estas bombetas de colores tan brillantes. Existen muchos casos, sobre todo de niños devastados por la pérdida de sus extremidades, o, en ocasiones, de pérdida de la vida como consecuencia de todo ello.

Nosotros nos valemos mayormente de nuestros instrumentos geográficos para responder a las necesidades manifestadas por nuestros países asociados, y también nos valemos de los instrumentos de asistencia humanitaria, por ejemplo, en el Líbano o Sri Lanka, y también para asegurarnos de abordar cuestiones relacionadas con crisis emergentes.

He mencionado que hemos destinado aproximadamente 330 millones de euros a nuestro compromiso de apoyar a los países afectados directamente por las minas y las municiones en racimo. He descrito la situación en Afganistán, donde hemos destinado 22 millones de euros, y el Líbano (7 millones de euros) y se están elaborando futuros proyectos Bosnia y Herzegovina, Laos y Camboya.

También quiero añadir que, aunque he dado esa cifra, no es fácil cuantificar las cifras exactas de nuestros programas, y ello se debe a que en las operaciones sobre el terreno no hacemos distinciones entre lo que despejamos, la cuestión es que lo despejamos, espero que todos los diputados lo comprendan.

Por último, me gustaría decir que estamos intentando garantizar nuestra asistencia y nuestro apoyo para la firma y la ratificación oportunas de la convención por parte de los Estados miembros. Celebramos reuniones mensuales de coordinación con expertos en desarme de la UE y en ellas abordamos periódicamente la cuestión de la universalidad de la convención, así como los avances en los preparativos de lo que he descrito antes como la primera reunión entre los Estados Partes. Hemos decidido contribuir en la mayor medida posible con el comité preparatorio que se va a celebrar en Ginebra en el mes de septiembre, a fin de garantizar un buen progreso cuando celebremos la primera reunión de los Estados Partes.

Aunque sea tarde, ha sido un debate sumamente importante y estoy muy agradecida por las aportaciones que se han hecho.

 
  
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  Presidenta. – He recibido seis propuestas de resolución(1) presentadas de conformidad con el apartado 2 del artículo 110 del Reglamento.

Se cierra el debate.

La votación tendrá lugar el jueves, 8 de julio de 2010.

Declaraciones por escrito (artículo 149 del Reglamento)

 
  
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  Indrek Tarand (Verts/ALE), por escrito. – Apoyo plenamente la iniciativa de no utilizar municiones en racimo, pero, como ciudadano de un país cuyo vecino no respeta las condiciones del Tratado sobre Fuerzas Armadas Convencionales en Europa, he de admitir que es una idea un tanto adelantada a su tiempo y debo por ello abstenerme. Por otro lado, Francia ha decidido vender un buque de guerra Mistral a Rusia; creemos que lamentará profundamente esta operación.

 
  

(1)Véase el Acta.

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