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Debates
Miércoles 8 de septiembre de 2010 - Estrasburgo Edición DO

3. Conclusiones de la reunión extraordinaria del Consejo Ecofin del 7 de septiembre (debate)
Vídeo de las intervenciones
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  Presidenta. – El siguiente punto del orden del día son las declaraciones del Consejo y la Comisión sobre las conclusiones de la reunión extraordinaria del Consejo Ecofin del 7 de septiembre.

 
  
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  Didier Reynders, Presidente en ejercicio del Consejo.(FR) Señora Presidenta, la reunión del Consejo Ecofin, que acaba de celebrarse en Bruselas, nos ha permitido avanzar en dos cuestiones, al adoptar el semestre europeo, dentro del marco de la consolidación presupuestaria y los nuevos procedimientos de control presupuestario, y también al respaldar el acuerdo alcanzado durante el diálogo a tres bandas con la Comisión, el Parlamento Europeo y el Consejo, por supuesto, sobre todos los textos de supervisión financiera.

Junto a esto, hemos iniciado dos debates, que continuarán a finales de este mes en la reunión informal del Consejo Ecofin y con la que esperamos avanzar en los próximos seis meses: uno sobre los fondos de resolución bancaria o exacción bancaria, y el otro sobre los impuestos sobre las transacciones financieras.

Me gustaría decir unas palabras sobre ambos puntos. Con respecto al semestre europeo, se trata de un primer paso y nos permitirá, a partir del 1 de enero del año que viene, introducir el nuevo procedimiento presupuestario con la Comisión. Haremos un llamamiento a los Estados miembros, en primavera, para que presenten determinados datos presupuestarios, los parámetros utilizados para preparar sus presupuestos, las directrices generales —sin ninguna investigación detallada de cada sección— antes de seguir con este procedimiento. Además esperamos poder añadir más disposiciones, entre otras cosas, y pienso en disposiciones relativas a las sanciones. En todo caso, la Presidencia apoyará el proceso por el que se impondrán estas sanciones, como iniciativa de la Comisión y, si es posible, otorgándole una función específica al Comisario de Asuntos Económicos y Monetarios.

En cuanto a la supervisión, quería, una vez más, dar las gracias a los ponentes y a todos los diputados que han participado en este intento de alcanzar un consenso sobre los distintos textos, así como a la Comisión, a Michel Barnier y sus equipos, y a las sucesivas Presidencias. Me refiero a las Presidencias española y sueca, que nos han precedido. Ahora tenemos documentos que, a partir del 1 de enero del año que viene, nos permitirán establecer nuevas estructuras de vigilancia y supervisión y la Junta de Riesgo Sistémico. Este proceso nos permitirá avanzar en las condiciones adecuadas, con una nueva arquitectura para el sistema financiero y su supervisión.

Simplemente me gustaría señalar que, aunque sin duda ha sido un proceso largo, todavía no hemos acabado; más bien, este es el principio de un nuevo tipo de organización europea y, muy probablemente, el principio de prolongados debates que terminarán con la aprobación de diversos documentos, que el Comisario Barnier tendrá la oportunidad de presentar en las próximas semanas. Vamos a intentar mantener una programación estricta en cuanto a esta cuestión.

Acabo de tratar los dos temas que fueron objeto de decisiones oficiales tomadas por el Ecofin. Además, se han celebrado debates, como les decía, sobre otras dos cuestiones: la primera sobre los fondos de resolución bancaria o exacción bancaria, y la segunda ―se deben separar bien los debates― sobre los impuestos sobre las transacciones financieras.

Creo que, en lo que respecta a la exacción bancaria y los fondos de resolución bancaria, el debate que se mantuvo durante la reunión del Ecofin ofreció una serie de directrices que permitirán a la Comisión presentar propuestas más detalladas y específicas. Estoy convencido de que, aplicando el mismo enfoque proactivo que aplicamos a la supervisión financiera, deberíamos concluir este debate en los próximos meses con la creación de mecanismos que garanticen una verdadera coordinación en toda Europa. Algunos países ya han impuesto una exacción al sector bancario, pero es importante que avancemos de forma coordinada. Reconozco que aún hay algunas cuestiones que abordar. Las discutiremos a nivel de los ministros de economía en la reunión informal del Consejo a finales de este mes.

En cuanto a los impuestos sobre las transacciones financieras, el debate está mucho más animado. Tenemos mucho más camino que recorrer para alcanzar un consenso, pero es normal. Este ha sido un debate inicial exhaustivo que ha permitido plantear preguntas específicas sobre la posibilidad de aplicar dicho impuesto, pero también sobre la posibilidad de aplicarlo en la UE o de debatirlo con otros socios. También volveremos a tratar esta cuestión a finales de este mes cuando preparemos las reuniones del G20, porque es muy importante para la mayoría de participantes que lo debatamos con nuestros socios, no solo al otro lado del Atlántico, sino también en países emergentes.

Para terminar, diré simplemente que aún quedan muchos esfuerzos enérgicos por hacer respecto a este tema, y después habrá que tomar decisiones. Si algún día se introduce un impuesto de este tipo, ¿qué uso se hará de la recaudación? Unos la destinarán a sus presupuestos nacionales, otros financiarán medidas necesarias para luchar contra el cambio climático, mientras otros —y en Bélgica, por ejemplo, ya lo hemos hecho— la utilizarán para financiar el desarrollo.

Eso es todo, señora Presidenta; esta es toda la información que puedo comunicar sobre la reunión del Consejo que se acaba de celebrar en Bruselas.

 
  
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  Michel Barnier, Miembro de la Comisión.(FR) Señora Presidenta, Señorías, yo, asimismo, después del señor Reynders, quisiera decir unas palabras sobre nuestro enfoque de esta reunión del Consejo Ecofin. Lo haré en nombre de mis colegas, los Comisarios Olli Rehn y Algirdas Šemeta, que han colaborado en esta labor conmigo.

Hay cuatro puntos que han marcado esta reunión, como ha señalado el ministro belga. Como el Parlamento ha tomado gran parte en todo esto, permítanme empezar con un tema fundamental que considero estructural y al que he dedicado gran parte de mis esfuerzos desde que ustedes depositaron su confianza en nosotros en febrero. Hablo de la supervisión.

Y es que la supervisión es la piedra angular, el marco en el que, ladrillo a ladrillo, semana tras semana, producto tras producto, mercado tras mercado o actor tras actor, podremos aprender las lecciones de la crisis y poner en práctica una normativa inteligente y una supervisión eficaz, para que al final del camino —y aún no hemos llegado— ningún actor, ningún producto, ningún mercado ni ningún territorio se libre de una normativa inteligente y una supervisión eficaz.

Permítanme expresar mi más sincero agradecimiento respecto a esta cuestión —y confío en que el Parlamento pueda, a su vez, aprobar el resultado del diálogo a tres bandas dentro de varias semanas— a sus ponentes, el señor García-Margallo y Marfil, el señor Skinner, el señor Sánchez Presedo, la señora Goulard, el señor Giegold, el señor Tremosa i Balcells y el señor Balz, y a la presidenta de la comisión, la señora Bowles, que ha dirigido este diálogo a tres bandas con gran determinación. También quisiera decir que el Presidente en ejercicio belga, el señor Reynders, ha desempeñado un papel sumamente personal y proactivo, contando no solo con el trabajo de su equipo, sino también con el trabajo que las Presidencias española y sueca habían hecho antes que él.

También quisiera señalar, Señorías, que el motivo inicial que hay detrás de esta propuesta de la Comisión sobre la supervisión fue la labor sumamente inteligente llevada a cabo por Jacques de Larosière para extraer la primera gran lección de esta crisis. Como resultado, el 1 de enero, dispondremos de algunos órganos europeos. La Comisión trabajará duro, como es su obligación, para preparar la aplicación de estas tres autoridades y la Junta Europea de Riesgo Sistémico. He hablado sobre radares y torres de control europeas. No hay duda de que son necesarios porque, como sabemos, la mitad de los bancos de la mitad de los países europeos, a los que ustedes representan, tienen sede en otros países. Por tanto, habitualmente tratamos con entidades financieras que son transnacionales por naturaleza y, en consecuencia, tienen dimensiones y riesgos sistémicos.

Me gustaría aprovechar esta oportunidad para dar las gracias a la Presidencia y expresar mi más sincero agradecimiento al Parlamento y a sus ponentes por la esencial labor que realizan para hacer que esta «primera fase», como la llama el señor Reynders, sea un éxito. Ahora empieza el trabajo de construcción.

Verán que iremos completando este marco semana a semana. Empezando la semana que viene, presentaré el reglamento sobre los derivados y el reglamento sobre las ventas cortas, y después, un poco más adelante, el de las agencias de calificación crediticia.

Hay dos puntos que debatir que también afectan al sector financiero, relativos a ideas sobre las contribuciones y los impuestos. Uno está más avanzado que el otro, y estoy de acuerdo con el Presidente en ejercicio belga en que no deberíamos mezclar ambos temas, ya que son diferentes, aunque ambos afecten a la financiación por parte del sector financiero.

El primero es esta idea de los fondos de resolución. Se trata de un debate que ya ha empezado en el Consejo. He de decirle a Sus Señorías que estos debates del Consejo son muy útiles, como pude comprobar yo mismo ayer, ya que las rondas de intervenciones ayudan a empezar a ver las cosas con un poco más de claridad. Inicié este debate bajo la Presidencia española en Madrid en una reunión informal del Consejo, cuando presenté la idea de crear un instrumento para prevenir crisis en el sector bancario y financiero con dos ideas sencillas. La primera es que siempre es más barato prevenir que curar —eso es cierto para el medio ambiente y también para las crisis financieras— y la segunda es que los contribuyentes no deberían seguir estando al principio de la cola, porque los bancos deberían pagar por los bancos.

Basándonos en estas ideas, después, presentamos los contenidos de un instrumento que incluía los fondos de resolución. A este respecto, quisiera destacar la labor igualmente muy importante que ha realizado la señora Ferreira en su nombre. En octubre presentaré una comunicación basada en los puntos de vista del Parlamento y la señora Ferreira, y en las reacciones del Consejo de Ministros. ¿Por qué en octubre? Porque para entonces además habremos avanzado en el importante proceso de Basilea, con las obligaciones de capitalización cualitativa y cuantitativa de los fondos propios.

Todos saben que cuando hablamos de contribuciones de los bancos o prevención en los bancos hay que encajar todas las piezas, y tenemos que prestar atención a lo que he llamado el «calibrado» de estas medidas, para asegurar que son efectivas y que nadie se libra de ellas. No será el negocio que acostumbra a ser, pero al mismo tiempo, no debemos penalizar a la economía sin tener en cuenta el efecto acumulativo de todas estas medidas.

En octubre, por tanto, presentaré una comunicación sobre la prevención de futuras crisis y la responsabilidad de los bancos y el fondo de resolución, ideas sobre las que se está avanzando, ya que Alemania acaba de aplicar esta idea. Suecia también lo ha hecho. Nosotros vamos a intentar diseñar un sistema coordinado con un núcleo común, que evitará la mala coordinación, e incluso la competencia, y dobles impuestos sobre las entidades bancarias.

Como ha dicho el señor Reynders, acaba de iniciarse un debate. Este, relativo a los impuestos sobre las transacciones financieras a nivel global, es mucho más difícil. El debate se inició en el G20. No todo el mundo parecía entusiasmado. Muchos de nosotros pensamos que es una idea lejana y que, de una manera modesta pero eficaz, las transacciones financieras tienen que poder contribuir a la financiación de una serie de objetivos internacionales para hacer el mundo un lugar más justo y, por tanto, más estable y seguro. El mundo en el que vivimos sólo será más seguro si es más justo, que no es el caso actualmente.

Somos plenamente conscientes de todos los retos —como el medio ambiente, el cambio climático y la alimentación— y la crisis, la cual, además, afecta con mayor intensidad a los países más pobres. Muchos de nosotros pensamos que es una idea justa, pero está muy lejos de lograr un consenso en el Consejo de Ministros, por no decir otra cosa. Tendremos que seguir trabajando en ello. Mi colega, el Comisario Algirdas Šemeta, ha escrito un memorándum de información inicial y, en base al trabajo realizado en el Consejo de Ministros, redactaremos una nueva comunicación sobre los impuestos del sector financiero en particular. Esta comunicación está programada para octubre.

No repetiré lo que ha dicho el señor Reynders sobre la estabilidad y el programa de convergencia, los esfuerzos hechos por la Comisión y la labor realizada por el grupo de trabajo. Sólo mencionaré la idea —que considero útil— de establecer un semestre europeo, que ponga en perspectiva el análisis presupuestario de cada uno de nuestros países preservando su soberanía, y proporcione una fotografía —otro radar europeo— de las directrices de la política económica general de los países. El Consejo también trabajará sobre la base de los documentos e informes de la Comisión sobre esta cuestión.

En la cena el señor Reynders ha planteado dos puntos de debate, que describiré brevemente. Uno de ellos, que me afecta a mí y a todos los que estamos aquí, es el funcionamiento del CNIC, el Consejo de Normas Internacionales de Contabilidad. Nos gustaría ver una reforma de su gobernanza y una mayor transparencia. También le he dicho a la Presidencia que estoy preparado para presentar un informe de interés para el Parlamento sobre la normativa transatlántica en la reunión informal del Consejo de septiembre.

No estamos solos en el G20, y menos entre estadounidenses y europeos, pero es muy importante que garanticemos que exista un paralelismo entre las medidas tomadas bajo la autoridad del Presidente Obama por el Congreso de los Estados Unidos y las medidas tomadas por Europa en lo que respecta a la supervisión y la regulación.

Actualmente estoy estableciendo una especie de marcador para comparar lo que se está haciendo en los Estados Unidos en este momento con lo que estamos haciendo en Europa para asegurar dicho paralelismo. Se trata de alcanzar los mismos objetivos sin utilizar necesariamente los mismos métodos o medidas. Creo que será un instrumento útil para los ministros y los diputados a este Parlamento.

 
  
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  Corien Wortmann-Kool, en nombre del Grupo PPE.(NL) Señora Presidenta, en nombre del Partido Popular Europeo me gustaría decir que estamos encantados con el acuerdo alcanzado sobre el sistema para la supervisión bancaria europea. Es un hito importante. Una serie de Estados miembros se empecinaron inicialmente, pero nuestros ponentes han sido constantes y, gracias a un persuasivo Comisario y la firme actitud de la Presidencia belga, hemos podido asegurar este resultado. Otro resultado positivo ha sido la introducción del semestre europeo. Ambos son pasos importantes hacia el fortalecimiento de la gobernanza económica en Europa.

En el Consejo Ecofin también han debatido sobre las distintas formas de impuestos bancarios, porque los bancos también deben contribuir a superar el impacto de la crisis. Ustedes bien han intentado lograrlo a nivel del G20, pero han conseguido poco. Por esa razón, el Grupo PPE está de acuerdo con la conclusión de que, si no lo conseguimos a nivel internacional, entonces en Europa podemos —no, debemos— tomar la iniciativa introduciendo un impuesto bancario o una exacción bancaria. No obstante, debemos hacerlo de forma coordinada, porque los Estados miembros ya están introduciendo dichas exacciones por sí mismos y eso está representando una amenaza para nuestro mercado interno.

Por tanto, Comisario Barnier, yo le animaría encarecidamente a que utilizara su derecho de iniciativa para establecer una exacción bancaria coordinada en toda Europa, que se introduzca siguiendo los mismos criterios en todos los países. En esta cuestión, al igual que en la cuestión de la supervisión europea, esta Cámara se solidarizará con usted.

En cuanto al impuesto sobre las transacciones financieras, es un elemento excelente que tendrán que explotar mucho para que tenga un lugar más prominente en la agenda del G20. No obstante, una cosa contra la que les prevendría es que Europa fuese por su cuenta. Sé que a mi colega, el señor Schulz, le gustaría imponer dicho impuesto sobre las transacciones en Europa, pero sus inconvenientes pesarían más que las ventajas, porque estamos tratando con un sistema global. Un impuesto de este tipo conllevaría que se evitaran las transacciones en Europa. Deberíamos, pues, esforzarnos por introducir un impuesto bancario europeo satisfactorio y seguir trabajando en el contexto del G20.

 
  
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  Udo Bullmann, en nombre del Grupo S&D.(DE) Señora Presidenta, señor Reynders, señor Comisario, enhorabuena por su supervisión. El Parlamento ha trabajado duro en esta cuestión y ustedes también han jugado su parte, y por eso los resultados son tan buenos.

Siempre debemos ocuparnos de nuevas tareas y, lamentablemente, he de decir que aún nos queda un largo camino que recorrer para conseguir buenos resultados en otras áreas. Permítanme decir que el reglamento de los gestores de los fondos de cobertura aún no ha logrado ningún tipo de avance. Llegados a este punto, yo apelaría a ambas partes, el Consejo y la Comisión, para que se pongan manos a la obra. Después de todo, sin sus esfuerzos, los reglamentos no tendrán mucha utilidad. Necesitamos que todo el mundo tenga los mismos derechos. Los gestores de fuera de la Unión Europea deben estar siempre sujetos a las mismas condiciones que sus homólogos europeos. De lo contrario, estamos dejando a Europa en una situación desventajosa.

Nuestro objetivo no es poner a todo un sector entre rejas. Sin embargo, si no logramos avances significativos que eviten que la oveja negra saquee las empresas que funcionan correctamente, no vamos a tener una buena normativa. Quiero hacer pública una advertencia: no deberían pensar que van a lograr una victoria fácil simplemente provocando un enfrentamiento entre los distintos diputados de esta Cámara. Si no introducen un reglamento efectivo, toda Europa sabrá quién se ha puesto de rodillas ante los grupos de presión y eso le dará a estos debates un carácter diferente.

Un comentario sobre el impuesto sobre las transacciones financieras: mi punto de vista a este respecto es diametralmente opuesto al del Grupo del Partido Popular Europeo (Demócrata-cristianos). Europa está esperando respuestas. Ustedes tendrán que dárselas. No vuelvan de la cumbre del G20 diciéndonos: «Lamentablemente no hemos conseguido nada, así que ahora no hay nada que podamos hacer». Por el contrario, tenemos que tomar medidas en Europa, y por eso tenemos que planear y aplicar medidas decisivas junto con el pueblo de Europa. Recuerden una cosa durante sus negociaciones en la cumbre del G20: necesitamos una respuesta por su parte, de lo contrario tendrá que haber una respuesta europea.

 
  
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  Sylvie Goulard, en nombre del Grupo ALDE.(FR) Señora Presidenta, quisiera dar las gracias a la Comisión y a la Presidencia belga por habernos ayudado a encarrilar la supervisión financiera de la UE.

Sé que ahora nos estamos dando las gracias los unos a los otros, pero me gustaría, aún así, hacer hincapié en que fue una suerte que el Parlamento señalara el pasado diciembre cómo los Estados miembros, mientras reclamaban que querían resolver la crisis con soluciones europeas, estaban ocupados aplicando todas las redes de seguridad y todas las cláusulas de salvaguardia imaginables para asegurarse de que estas autoridades europeas no puedan de ninguna manera actuar sin acuerdos intergubernamentales. Creo que todos hemos trabajado muy bien juntos, pero elogiemos a quienes se lo merecen.

Como ponente de la Junta de Riesgo Sistémico, me gustaría destacar en concreto un aspecto muy positivo. El señor Barnier a menudo hace referencia a los radares y las torres de control, pero todos los aviones tienen además un piloto, y ese piloto es el Presidente del Banco Central Europeo, a quien el Parlamento tiene muchas ganas de ver mantener ese cargo.

No obstante, quiero expresar un ligero sentimiento de insatisfacción con respecto a la supervisión directa de las entidades paneuropeas y, por encima de todo, pedirles que sigan luchando en ese sentido. En los documentos sectoriales, debemos seguir —como se han comprometido a hacer conjuntamente los cuatro grupos principales del Parlamento— proporcionando a la Autoridad Europea de Valores y Mercados (AEVM) y a la Autoridad Bancaria Europea (ABE) poderes sobre estas entidades, sobre las agencias de calificación. Esto ya está ocurriendo teóricamente, y estamos esperando a que la Comisión siga con su labor y la amplíe a las cámaras de compensación y, con el tiempo, a los grupos transfronterizos. El reto en esta área era simple: podíamos tener un mercado interno sujeto a la normativa y la supervisión de la UE, o conformarnos con una coordinación poco rígida, que traería consigo objeciones de poca monta —o chipotage, como lo llamamos desde la Presidencia belga— entre los Estados nacionales.

 
  
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  Sven Giegold, en nombre del Grupo Verts/ALE. – (DE) Señora Presidenta, en primer lugar, este es sin duda un momento importante para Europa porque parece que hemos alcanzado un acuerdo sobre la supervisión. Hemos logrado mucho trabajando juntos en esta cuestión. Quiero expresar mi agradecimiento a la Presidencia belga, a la Comisión, al señor Barnier y a mis colegas de los distintos grupos. Hemos dado un paso enorme hacia delante, al callar a todos aquellos que decían que Europa ya no haría más progresos. Por el contrario, tenemos que introducir reglamentos estrictos para el mercado interno. Ahora vamos por buen camino.

En Segundo lugar, el Consejo Ecofin ya ha tomado algunas decisiones importantes en relación al control de los presupuestos de los Estados miembros. Quisiera dar las gracias a la Comisión por el progreso conseguido. Ustedes han presentado una serie de propuestas. Ahora esperamos más propuestas relativas a la coordinación macroeconómica. Dado que estamos en crisis, esto se necesita con urgencia.

No obstante, me gustaría hablar ahora sobre el impuesto sobre las transacciones financieras. Lo que hemos oído por parte de la Comisión hasta el momento es una cacofonía de señales contradictorias. Por un lado, el señor Barnier y el señor Barroso están afortunadamente a favor de la idea de un impuesto sobre las transacciones financieras. Al mismo tiempo, el señor Šemeta rechaza la propuesta. Apelo a ustedes para que aborden esta cuestión con compañerismo. Deben hablar con una sola voz. Simplemente no bastará con que el señor Šemeta presente un informe que contenga resultados que han sido rebatidos durante mucho tiempo en círculos académicos.

Por ejemplo, había información relevante en el estudio que encargó el Parlamento Europeo al Instituto Bruegel. Este estudio rebate argumentos relevantes planteados por el señor Šemeta. También me pregunto por qué no está aquí. Ha sido criticado en varias ocasiones en la Cámara por este asunto. Hoy más que nunca, debería hacer frente a este debate. También me pregunto si ahora tendrá que quedarse después de clase —después de todo, eso es lo que se ha decidido: su aportación tendrá que ser revisada—. ¿Realmente esto va a terminar en una propuesta que presente la Comisión, una iniciativa que pretende presentar o simplemente vamos a tener otro documento de estudio? ¡Verdaderamente esto no se puede consentir! Y otra cosa que no se puede consentir es el aplazamiento de la decisión del Consejo hasta que Francia presida el G20. ¡Esto es intolerable!

Sin embargo, los países de Europa Central que han rechazado esta propuesta, el Reino Unido, Suecia y España, también han de responder a algunas preguntas. Ya se sabía que el Reino Unido y Suecia no estaría a favor. Pero España es miembro del Eurogrupo. El país está gobernado por socialdemócratas. Quizá deberían intentar establecer más coherencia entre la buena posición que han adoptado en esta Cámara y las posiciones adoptadas por el Gobierno español en el Consejo.

Por último, lo único que puedo decir es que me gustaría que hubiera mayor claridad por parte del Grupo del Partido Popular Europeo (Demócrata-cristianos) aquí en esta Cámara en lo que respecta a su posición. Acaban de hacer unos comentarios muy críticos sobre el impuesto sobre las transacciones financieras, aunque gran parte de su grupo está a favor. No me creo que de verdad estén hablando por la mayoría de su grupo. Tenemos que actuar de forma conjunta en esta situación, de lo contrario nuestros ciudadanos actuarán con cinismo si vamos a tener medidas de ahorro de costes por un lado, pero ningún ingreso a partir de los impuestos sobre el rendimiento del capital en Europa por otro.

 
  
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  Kay Swinburne, en nombre del Grupo ECR. – Señora Presidenta, me gustaría empezar felicitando a la Presidencia belga por sus habilidades negociadoras y al Comisario Barnier y a su equipo por hallar soluciones para la supervisión. No obstante, me gustaría volver sobre las cuestiones no resueltas de las transacciones financieras en el Ecofin de ayer.

Parece que paso gran parte de mi tiempo en el Parlamento pidiéndole a la gente que lleve a cabo investigaciones, redacte evaluaciones de impacto y haga estudios. El Ecofin de esta semana ha salido y ha hecho exactamente eso. En vez de considerar conceptos puramente políticos y legislar de forma precipitada, la reunión del Consejo y las aportaciones del Comisario Šemeta se han basado en hechos y cifras. Un buen ejemplo de mejores principios de regulación llevados a la práctica. Sin embargo, cuando una evaluación independiente declara que un Estado miembro va a terminar recaudando más del 70 % de los ingresos generados a partir de un impuesto sobre las transacciones financieras, en todo caso, sería absurdo reivindicar que dicho impuesto se aplicara a nivel de la UE.

Un impuesto sobre las transacciones financieras no es dinero gratuito, como nos harían creen los medios de comunicación populares. Los bancos y los intermediarios financieros no serían los que tendrían que pagar un impuesto sobre las transacciones. Serían los pensionistas los que dependerían de sus devoluciones en el mercado y las empresas de la economía real las que pagarían todas las transacciones de cobertura. Es hora de reconocer las limitaciones del simplista impuesto sobre las transacciones financieras y, si nuestro verdadero objetivo es modificar el comportamiento de los bancos sin destruir nuestras economías, considerar, en su lugar, la solución más compleja de fijar un impuesto sobre las actividades financieras o exacciones bancarias como propone el FMI.

En vez de hacer descarrilar el proceso pidiendo impuestos inalcanzables y superfluos a nivel de la UE a los que muchos Estados miembros, no solo el mío, se oponen, debemos tomar esto como una oportunidad para reforzar las frágiles finanzas públicas de nuestros Estados miembros y permitirles utilizar el dinero como consideren adecuado, al reponer sus arcas públicas agotadas por los rescates de los bancos y la gestión de la crisis.

 
  
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  Miguel Portas, en nombre del Grupo GUE/NGL.(PT) El Ecofin ha decidido poner en marcha el semestre europeo, que tiene como objetivo garantizar la coherencia entre la política económica europea y las políticas presupuestarias nacionales. Mi pregunta es la siguiente: ¿han pensado en algún momento en la democracia? Estoy totalmente a favor de la coordinación. Acepto los objetivos para el déficit e incluso me gustaría ver esos objetivos aplicados a la creación de empleo. Acepto modificaciones de los presupuestos nacionales, aunque preferiría que las sanciones no fueran absurdas y no empeoraran el problema, así que estoy bastante abierto en este sentido.

Lo que considero totalmente inaceptable es que Bruselas decida cómo tienen que cumplir los Estados miembros sus compromisos, porque esto implica expropiar las prerrogativas fundamentales de los parlamentos nacionales. El Ecofin tendrá más que una aprobación anticipada; está estableciendo las directrices que gobernarán todos los presupuestos nacionales. He oído decir al señor Reynders: de acuerdo, pero no entraremos en detalles sobre esta cuestión. Gracias por su magnanimidad, pero el problema básico es que las directrices principales se aplicarán a 27 gobiernos. De esos 27 gobiernos, Alemania siempre le estará diciendo a Grecia lo que tiene que hacer, pero no al contrario.

Señorías, los diputados a los parlamentos nacionales no son huecos que hay que rellenar. Los diputados a los parlamentos nacionales no pueden simplemente divorciarse de la libertad de decisión sobre sus presupuestos, que es una decisión política crucial.

 
  
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  Hans-Peter Martin (NI).(DE) Señora Presidenta, señor Comisario, quisiera empezar haciéndoles un cumplido. Es obvio que se muestran dispuestos. La pregunta es simplemente: ¿pueden permitirse estar dispuestos? En cuanto al proceso por el que están luchando con tantísima dedicación, les pediría que dejaran clara la cuestión cuanto antes a nuestros ciudadanos explicando a grandes rasgos el motivo de este fracaso a pesar de todo el interés mostrado, y explicando por qué sólo hemos logrado escasos avances en las cuatro piedras angulares que son centrales para el problema.

Está claro que necesitamos claridad en cuanto a por qué la supervisión de los mercados financieros en los Estados Unidos es más estricta y más crítica en áreas clave de lo que ustedes están intentando establecer ahora. También necesitamos respuestas claras en cuanto a cómo pretenden realmente afrontar el problema de los bancos interpuestos y qué grado de éxito podemos esperar al respecto. También se necesitan aclaraciones en cuanto al capital. ¿Qué intención tiene la Comisión? Hay muchos detalles al respecto, pero ¿cómo pretenden asegurarse de que no volverá a producirse una crisis?

También me gustaría plantear una pregunta como representante de un pequeño Estado miembro: ¿qué podemos hacer para limitar el problema de los bancos que son demasiado grandes para desaparecer? En Austria, tenemos un problema con un banco, el Hypo Group Alpe Adria, en el que, si se pidiera la devolución de los préstamos, el peso de la deuda del Estado austríaco sería tan alto que nos veríamos en la misma categoría que Grecia. ¿Va a emitir la Comisión una advertencia al respecto? ¿Qué va a hacer? ¿Cómo pretende evitar que Austria se convierta en otra Grecia para la Unión Europea?

 
  
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  Jean-Paul Gauzès (PPE).(FR) Señora Presidenta, señor Comisario, antes que nada me gustaría naturalmente dar también mi enhorabuena por el buen resultado obtenido en el área de supervisión.

Como nos ha recordado la señora Goulard, el esfuerzo del Parlamento no ha sido en vano, y en diciembre ocurrió algo nuevo y excepcional: fue emitida una declaración por los cuatro coordinadores de los principales grupos que decía que Europa tenía que jugar un papel más importante en esta supervisión. Gracias a su dinamismo, el señor Reynders, se ha encontrado una buena solución. La Comisión sin duda ha trabajado mucho y aplaudo el programa de servicios financieros que nos ha anunciado el Comisario Barnier.

Es una suerte que esto haya ocurrido, que se haya alcanzado este acuerdo, porque la credibilidad financiera de la UE, su credibilidad financiera a ojos de nuestros ciudadanos, que desde que empezó la crisis nos han estado preguntando: «¿Qué está haciendo la UE? ¿Qué resultados concretos han conseguido?», a la larga está en juego. Les podemos decir que estamos pensando y trabajando en esta cuestión, que estamos manteniendo diálogos a tres bandas y reuniones, pero lo que ellos quieren son resultados.

La credibilidad de la UE a ojos de nuestros socios internacionales, concretamente los Estados Unidos, también está en juego. He estado en contacto últimamente con representantes del sector financiero de loa Estados Unidos y, en el fondo, lo que les molesta de la UE es esta impresión de incertidumbre jurídica: cambiamos reglamentos; introducimos cláusulas de revisión y cláusulas de expiración; no construimos nada sólido. Creo que la legislación debe ser definitiva, aunque sujeta a modificaciones. No debemos, por encima de todo, dar la impresión de que vamos a enmendar los documentos en los dos o tres próximos años.

Señora Presidenta, señor Reynders, por mi parte me gustaría aducir: un diálogo a tres bandas muy importante tendrá lugar esta tarde con el Comisario Barnier y mis colegas sobre la regulación de los fondos de cobertura. Es esencial que encontremos una solución pronto. Soy muy consciente del compromiso por parte de la Presidencia belga y de su compromiso personal. Debemos alcanzar un acuerdo en las próximas semanas, para que la próxima vez que nos informe sobre el trabajo del Ecofin, pueda decir «se ha alcanzado un acuerdo sobre la regulación de los fondos de cobertura». Nosotros contamos con ello, y sé que ustedes también. Ahora debemos dar el último paso para que se pueda encontrar la solución adecuada.

 
  
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  Anni Podimata (S&D).(EL) Señora Presidenta, señor Comisario, las decisiones tomadas ayer por el Consejo Ecofin, junto con, por supuesto, el acuerdo sobre un nuevo y eficaz sistema de supervisión financiera, son pasos esenciales hacia la nueva gobernanza económica que prevemos. No obstante, hoy nos enfrentamos a un gran reto. Nadie puede ni debe detener la imposición de una disciplina presupuestaria más estricta y una supervisión más estricta.

El reto es diseñar un nuevo modelo económico que responda a la demanda de los ciudadanos europeos de alcanzar el pleno empleo y un crecimiento justo. Así pues, tenemos que encontrar un equilibrio entre la disciplina presupuestaria y la protección de los recursos necesarios para el crecimiento sostenible y el pleno empleo mediante la inversión pública y privada.

Por tanto, tenemos que abordar los equilibrios macroeconómicos y la división competitiva entre los Estados miembros que conducirán inevitablemente a desigualdades económicas y sociales. Por encima de todo, no obstante, necesitamos un modelo de distribución más justa del coste de recuperación, y la justicia fiscal y el cobro de impuestos sobre las transacciones financieras podría tener una función catalizadora.

Europa puede y debe tener un papel principal en esta cuestión. Lo hizo para luchar contra el cambio climático alcanzando compromisos unilaterales. Puede y debe liderar los esfuerzos para promocionar normativas similares a nivel internacional.

 
  
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  Jens Rohde (ALDE). – Señora Presidenta, quiero dar las gracias y apoyar a la Comisión y el Consejo en su labor a la hora de asegurar una financiación adecuada por parte del sector financiero.

Hay, no obstante, un par de problemas. Nosotros respaldamos la idea de introducir una especie de nivel de estabilidad coordinado y un fondo, pero en lo que respecta al impuesto sobre las transacciones financieras, estamos hablando de una cuestión totalmente diferente y mucho más compleja.

Ese impuesto, como mínimo, tendría que ser global para evitar el fraude fiscal. Asimismo, un impuesto sobre todas las transacciones no solo podría ser técnicamente inviable, sino que además podría hacer que los mercados se volvieran más inestables y menos líquidos.

Tengo algunas preguntas relativas a los impuestos. Si el objetivo es generar dinero para causas globales, ¿qué cantidades de dinero hacen que entren ingresos y quién tiene la responsabilidad de distribuir el dinero? En cuanto a un impuesto con un objetivo específico, ¿cuándo sabremos si ya es suficiente? Por último, la cuestión clave es ¿quién recaudará el impuesto ―los Estados miembros o la UE―? Si lo hace la UE, más allá de sus ciudadanos, ¿cómo evitamos la subida constante de los impuestos? En el mundo real, nada parece ser suficiente cuando se trata de la necesidad de los políticos de disponer de más dinero.

 
  
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  Derk Jan Eppink (ECR).(NL) Señora Presidenta, permítame dar la bienvenida al señor Reynders. Espero que todo le vaya bien. En cuanto a la exacción bancaria, en principio no tengo ningún problema con ella en absoluto. Sólo me pregunto cómo se supone que va a funcionar en la práctica. Me recuerda a un autobús: todo el mundo quiere subirse a él, pero todo el mundo quiere ir a un lugar diferente. En cuanto al impuesto sobre las transacciones financieras, creo que es un buen ejemplo de una mala idea. Es básicamente una especie de impuesto Tobin europeo. Aunque ya no lo llamamos así, porque hoy en día incluso el propio señor Tobin se opone a ese impuesto. Espanta el capital y Suecia ha sido un buen ejemplo de ello. ¿Esto también da por sentado lo que vamos a hacer con los ingresos de dicho impuesto? ¿Lo vamos a utilizar para contribuir a los propios recursos de la UE? Esta cuestión seguro que causa muchas divisiones, así que mi consejo para usted, señor Reynders, es el siguiente: puede que tras su plan haya muy buenas intenciones, pero haga el favor de dejarlo. Déjelo en el aire o, mejor todavía, déjelo fuera hasta que se muera de hipotermia. De lo que no hay duda es de que no podemos hacer esto solos. Ahora me gustaría retomar lo que ha dicho el señor Schulz, aunque él no parece que me esté escuchando ahora mismo. Ayer dijo que le gustaría obligar a la Comisión Europea a tomar la iniciativa en cuanto al impuesto sobre las transacciones financieras. Él quiere sacar a la gente a la calle. Le aconsejo que no vaya por ese camino. Tomaremos la iniciativa de los ciudadanos europeos contra este impuesto porque son las personas normales y corrientes quienes tendrán que pagarlo.

 
  
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  Othmar Karas (PPE).(DE) Señora Presidenta, señor Comisario, señor Reynders, tengo cinco puntos que señalar. En primer lugar, he de decir que me parece lamentable que una reunión tan importante como la del Ecofin de ayer se celebrara al mismo tiempo que la conferencia del Presidente de la Comisión sobre el estado de la Unión. Esperaba una mejor coordinación. Si todos vamos a remar en la misma dirección, tenemos que ser conscientes de los temas y los acontecimientos que conciernen a la Unión Europea; tenemos que coordinar nuestros esfuerzos, escucharnos unos a otros y hablar entre nosotros. Esta programación paralela es totalmente innecesaria y perjudica a ambos eventos.

La segunda cuestión que quiero mencionar es la supervisión. Quiero felicitar a la Presidencia del Consejo, al señor Comisario y al Parlamento. Si no fuera por la decisión del Parlamento de julio, no se habrían hecho avances durante el verano y no tendríamos una supervisión efectiva. Si no fuera por la decisión del Parlamento de julio, el Presidente del Banco Central Europeo no estaría dirigiendo la autoridad de macrosupervisión. Estos asuntos se han reforzado a través de la cooperación activa del Parlamento y la Presidencia belga con el apoyo de la Comisión. Les doy las gracias cordialmente por ello.

Mi tercer punto está relacionado con la europeización de la elaboración del presupuesto. Debemos ser conscientes de que el segundo pilar de la unión monetaria sólo funcionará si luchamos por la unión económica y social y europeizamos la política presupuestaria y la política tributaria como primera medida, en vez de simplemente coordinarlas.

Mi cuarto punto es que, aunque necesitamos una exacción bancaria, no se debería permitir que se convirtiera en un pozo sin fondo. La exacción debería tener un objetivo europeo y garantizarse para fines europeos, y se debería crear el Fondo Monetario Europeo.

Mi quinto punto está relacionado con el impuesto sobre las transacciones financieras. Ahora mismo, los que están a favor y los que están en contra del impuesto deben sentirse como si hubieran estado dando vueltas sobre lo mismo en vano. Señor Reynders, usted acaba de comentar que este ha sido el primer debate serio sobre el tema. Sin embargo, llevamos un año hablando de ello. Hemos estado preguntando. Hemos estado adoptando resoluciones. Primero parece que le echan la culpa al G20, luego a la Comisión y, por último, a los Estados miembros. Queremos que se responda a estas cinco preguntas. ¿En qué se va a basar la estimación? ¿Cuál va a ser el porcentaje? ¿Quién va a imponer la exacción? ¿Quién va a recaudar el dinero y para qué? Preséntennos un proyecto y entonces podremos debatir la cuestión en mayor profundidad y, al final, hacer algo práctico.

 
  
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  Elisa Ferreira (S&D).(PT) Señora Presidenta, señor Comisario, la coordinación de los esfuerzos para el semestre europeo que se debatió ayer en el Ecofin es una medida positiva en sí misma, pero es sólo una parte de todo esto. El crecimiento y el empleo tienen que ser prioridades, al igual que el cumplimiento del Pacto de Estabilidad y Crecimiento. La creación del Fondo Monetario Europeo es crucial. Hay que controlar la deuda soberana junto con todas las demás obligaciones de participación en el ámbito monetario. Es vital que el desarrollo de este proyecto no atraviese el peligroso camino de las sanciones, y cuento con el Comisario Barnier y su experiencia para guiar a la Comisión en este sentido.

En segundo lugar, me gustaría felicitarle con total sinceridad por la labor de supervisión financiera que ha llevado a cabo. Creo que el Comisario Barnier, en concreto, junto con el Parlamento y la Presidencia belga, ha logrado alcanzar un buen acuerdo: un acuerdo que nos respeta y defiende los intereses del público europeo. Espero que el resto de la agenda siga la misma metodología y que logremos tener el mismo éxito.

En tercer lugar, quiero decir que espero de verdad que cuando se produzca una crisis bancaria, especialmente para los bancos sistémicos y transfronterizos, todos los avances ayuden a consolidar la posición europea.

Por último, señor Comisario, es esencial que nos replanteemos la agenda del G20, sobre todo si no queremos dejar de luchar contra el fraude, la evasión de impuestos y los paraísos fiscales, y si queremos que haya una contribución eficaz y más decisiva de los bancos y los servicios financieros...

(La Presidenta interrumpe a la oradora)

 
  
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  Vicky Ford (ECR). – Señora Presidenta, aplaudo el acuerdo sobre la arquitectura de supervisión. Sé que a mis colegas no les ha resultado fácil alcanzar ese acuerdo. Ha sido una delicada cuestión de equilibrio entre proteger los mercados de los riesgos transfronterizos y asimismo mantener las responsabilidades de los gobiernos nacionales.

El Comisario lo ha descrito, con bastante acierto, como sólo la primera piedra. Estoy deseando trabajar con la Comisión para garantizar que las futuras piedras no nos hagan perder ese delicado equilibrio.

Básicamente, no sirve de nada que los Estados miembros acuerden normas a nivel internacional y después no las apliquen a nivel nacional. Espero que esto garantice que todos nos atengamos a nuestras normas internacionales.

Durante el debate, muchos de mis colegas han dicho que era importante que el Presidente de la JERS fuera el presidente del BCE. Hemos prometido escucharle cuando nos ha advertido sobre los riesgos. Ayer advirtió al Consejo sobre el riesgo del impuesto sobre las transacciones financieras y nos dijo que esto podría ser un desastre para Europa. Asegurémonos de que, como políticos, cumplimos nuestra promesa y escuchamos de verdad a la persona que decimos que escucharemos.

 
  
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  Sophie Auconie (PPE).(FR) Señora Presidenta, señor Ministro, señor Comisario, Señorías, como ya han señalado mis colegas ―el señor Gauzès lo ha hecho ahora y lo hizo ayer durante el debate sobre el estado de la Unión―, necesitamos más Europa.

Más Europa para crear crecimiento y empleo, para regular los mercados y para reducir la desigualdad. Esta es la opinión del Presidente de mi grupo, el señor Daul, la cual apoyo plenamente. Creo que los Estados miembros por fin se han dado cuenta de que tenemos que ser más audaces en los asuntos económicos y presupuestarios. Más audaces y, sobre todo, responsables: las respuestas de proteccionismo nacional son una forma segura de buscarse problemas.

Necesitamos una mayor supervisión financiera a nivel europeo. El acuerdo con el Consejo sobre el paquete de supervisión financiera, sobre el que votaremos en la próxima sesión plenaria, es una excelente noticia a este respecto.

No obstante, además de supervisar el sistema, debemos establecer una coordinación real de nuestras políticas económicas y presupuestarias. Debemos crear un federalismo presupuestario y un federalismo económico. El hecho de tener una política monetaria común y políticas presupuestarias independientes nos paraliza. Creo que el federalismo ha empezado con este nuevo semestre europeo, que requiere que los Estados miembros presenten sus estrategias presupuestarias al Consejo cada año antes del verano para que emita su opinión.

Sin embargo, como pasa a menudo a nivel de la UE, lo que ocurra en la práctica será lo que determine las normas más que los documentos. Por mi parte, deseo que esta coordinación sea más que un simple ejercicio formal y que resulte en una verdadera estrategia común para nuestras políticas económicas, industriales y sociales. Lamento que los parlamentos nacionales y el Parlamento Europeo no se hayan implicado de lleno aún en este proceso de coordinación.

Señor Ministro, como representante del Consejo, me dirijo a usted en particular: los parlamentos, como autoridades presupuestarias, deben desempeñar una función esencial en la aparición de una política económica europea, ya que es la única forma de asegurar su eficacia y legitimidad.

 
  
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  Antolín Sánchez Presedo (S&D).(ES) Señora Presidenta, felicito a la Presidencia por la aprobación unánime, por parte del Consejo, del compromiso alcanzado con el Parlamento y la Comisión sobre el paquete de supervisión.

Hemos venido trabajando con la Presidencia española y con la Presidencia belga, y hemos conseguido culminar nuestros trabajos con un compromiso ambicioso que pone los cimientos –sólidos– para la reformar financiera y supone un hito en la integración comunitaria.

Es positivo también haber aprobado la implantación del semestre europeo a partir del próximo año, pero la coordinación económica es mucho más que organizar un calendario de operaciones: precisa contenidos sustanciales y una dimensión parlamentaria.

Urge avanzar más en la reforma de la gobernanza económica: es necesario para movilizar la capacidad de crecimiento económico infrautilizado y para construir la Unión económica y social que necesitamos.

Necesitamos también un sistema europeo de prevención, gestión y resolución de crisis que sea coherente, robusto y creíble. Debe ser compatible con la recuperación económica, prevenir el riesgo moral, tener en cuenta el resto de las cargas de la reforma financiera y evitar distorsiones en el ámbito del mercado interior. Tenemos que coordinarnos internamente para ser capaces de trasladarlo al G-20.

Y sobre la tasa sobre las transacciones financieras –y finalizo–, estamos pendientes de una comunicación de la Comisión que puede también tomar en consideración una tasa sobre las actividades financieras, y está en juego combatir la volatilidad, repartir justamente la carga fiscal, paliar el impacto de la crisis sobre las finanzas públicas, establecer nuevos recursos para la Unión Europea y contribuir a los Objetivos del Milenio. Si queremos ser un actor global, no podemos actuar en orden disperso.

 
  
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  Peter Skinner (S&D). – Señora Presidenta, me gustaría agradecer especialmente al señor Reynders y al Comisario Barnier su apoyo al paquete de supervisión, que a veces parecía una tarea imposible, pero al final conseguimos hacerlo. Espero que nuestra labor sobre Solvencia II y sus medidas de aplicación sean más productivas y mucho más rápidas. Confío en que así será.

Hay muchos aspectos positivos que ya se han señalado hoy ―y muchos negativos―, pero yo quisiera aprobar el progreso que se ha hecho hasta ahora y aquel al que deberíamos aspirar. Europa, no obstante, ―y no solo la zona del euro, hay que decirlo― necesita normativas para mejorar el rendimiento, así como garantías.

Tengo la sensación de que se está haciendo sentir a los países como marginados, y eso es algo que hay que detener. Es autodestructivo para la UE en su conjunto. La agenda internacional es clave. La Unión Europea tiene que jugar un papel significativo y crucial a la hora de crear normas globales.

El problema es que si creemos que basta con crear normas sólo en Europa, cometeremos un grave error. Por eso aplaudo las observaciones del Comisario Barnier relativas a la mesa de negociaciones de la Unión Europea y los Estados Unidos sobre la realización de una normativa comparativa. Mi oficina ya ha preparado dicha mesa de negociaciones. Me haría mucha ilusión poder compartir los contenidos de la misma con usted, señor Comisario. Espero que sea muy fructífera.

Por último, quisiera preguntar: ¿en qué punto nos encontramos con el Consejo Económico Transatlántico, en el diálogo regulador de alto nivel? ¿Adónde esperamos llegar en el futuro? Tenemos problemas que afrontar y no podemos resolverlos nosotros solos.

 
  
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  Liem Hoang Ngoc (S&D).(FR) Señora Presidenta, Señorías, ayer el Consejo Ecofin aprobó el principio del semestre europeo. Como federalista, aplaudo, sin lugar a dudas, dicho avance. No obstante, la coordinación de la política presupuestaria es una cosa, y definir su contenido es otra. Por esa razón, reforzar el Pacto de Estabilidad y Crecimiento es un grave error.

El tratamiento de austeridad dogmáticamente impuesto en toda Europa ya está haciendo sentir sus efectos iniciales. España e Irlanda están sufriendo aún más dificultades, y el estudio de Markit, publicado a finales de agosto, demuestra que este tratamiento ha sido responsable del estancamiento del crecimiento europeo y, poco después, del estancamiento del crecimiento alemán.

El conjunto de medidas represivas esbozadas sobre la agenda de la próxima reunión informal del Ecofin es aún más grave. La imposición de sanciones financieras automáticas a Estados que ya están teniendo problemas presupuestarios es una irresponsabilidad. Avivará inevitablemente las críticas en todos los Estados miembros respecto a sus aportaciones nacionales al presupuesto de la UE.

Dos millones y medio de ciudadanos expresaron ayer la primera oposición al paquete de austeridad en las calles de Francia. En vez de proteger las redes de seguridad social e imponer la armonía social en la UE que es necesaria para la recuperación, el Consejo y la Comisión están acabando con ellas. ¿Acaso evalúan el efecto de dichas decisiones sólo por el nivel cada vez mayor de euroescepticismo entre los ciudadanos?

Por el bien de la integración europea y de los ciudadanos para los que se está llevando a cabo, hay que reconocer, Señorías, que el refuerzo del Pacto de Estabilidad y Crecimiento es una aberración económica. También es un grave error político.

 
  
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  Sławomir Witold Nitras (PPE).(PL) Estoy muy satisfecho con el compromiso sobre el establecimiento de un sistema de supervisión financiera. Los mercados europeos, de hecho, necesitaban estos mecanismos. Un aspecto que personalmente me alegra mucho es el énfasis puesto en el papel del Banco Central Europeo. Desde mi punto de vista, estamos más seguros con los nuevos acuerdos. La experiencia del Banco Central Europeo nos permite mirar al futuro con optimismo, y el establecimiento del sistema europeo de órganos de supervisión financiera debería ser tratado como un paso en la dirección correcta. Hemos empezado en serio la coordinación de la política sobre gastos, y no nos interesa únicamente la recaudación de impuestos en Europa. El sistema de cobertura será muy importante. Recuerden que los Gobiernos nacionales, que toman decisiones y se ven obligados a cumplir las normas sobre el déficit presupuestario, no son los únicos organismos autorizados a gastar dinero en su país.

 
  
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  George Sabin Cutaş (S&D). (RO) El Pacto de Estabilidad y Crecimiento no es el único que necesita una reforma, también la necesita el modelo económico y social en su conjunto.

El modelo económico y social, una característica particular de la Unión Europea, demuestra ser insostenible actualmente. Inicialmente considerado una fuerza impulsora del crecimiento económico, así como de la protección social, no ha conseguido hacer realidad estas expectativas. El diez por ciento de los europeos está sin trabajo, mientras que los Estados miembros siguen estando en profunda recesión.

Por otro lado, tenemos defectos en lo que se refiere al control de los flujos económicos en la UE, que han sido claramente puestos de relieve por la crisis económica. Esto convierte la supervisión macroeconómica de las economías europeas en una necesidad, sobre todo porque estas últimas están estrechamente unidas a través del mercado único y la moneda única.

Así pues, aplaudo las conclusiones del Ecofin sobre el establecimiento de una base para la supervisión macrofinanciera en la Unión Europea, con la ayuda de la puesta en marcha de la Junta Europea de Riesgo Sistémico y las autoridades de supervisión para los sectores bancario, de seguros y bursátil, sin olvidar el control de los presupuestos nacionales dentro del semestre europeo.

 
  
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  Ilda Figueiredo (GUE/NGL).(PT) Señora Presidenta, las decisiones tomadas ayer por el Consejo Ecofin son inaceptables. Mientras los especuladores siguen haciéndose con salarios escandalosos y los impuestos efectivos de las transacciones financieras siguen siendo esquivos, con el florecimiento de los paraísos fiscales, han aprovechado la oportunidad brindada por la crisis para lanzar el mayor ataque contra la democracia hasta ahora. Han intentado convertir a los diputados de los parlamentos nacionales en títeres europeos para que se lleve a cabo un estudio preliminar de los presupuestos nacionales por parte de los líderes europeos, como si la naturaleza claramente condicional del Pacto de Estabilidad y Crecimiento y sus irracionales criterios no fueran suficientes.

La denominada «coordinación económica» establecida en los tratados no puede justificar este pisoteo, ya sea a nivel europeo o nacional, de la soberanía de los Estados miembros en este difícil momento para su desarrollo económico y social. Han ido demasiado lejos en la defensa de los intereses de los grupos económicos y financieros, y esto tendrá graves consecuencias para los más pobres de la Unión Europea. Por eso protestamos aquí, y estamos seguros de que la lucha de los trabajadores y el pueblo de la Unión Europea se intensificará.

 
  
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  Liisa Jaakonsaari (S&D).(FI) Señora Presidenta, gracias por su discurso. Hace sólo un par de años, hubo en Europa una doctrina de extremo liberalismo, que decía que la política sólo confunde el funcionamiento de los mercados y que los mercados lo deciden todo.

Ahora nos encontramos en una situación en la que la política es importante. La política decide cuestiones y es muy importante que ahora hayamos avanzado en la supervisión financiera. Es muy importante que las distorsiones de las estadísticas presupuestarias que se han producido ahora se vean claramente. Todo es transparente, y creo que esa transparencia es clave en la reforma.

Lo que dijo Schuman originalmente demuestra ser cierto: la Unión Europea se desarrollará como consecuencia de las crisis. La Unión Europea obtiene su credibilidad de resultados palpables, nada más. Ahora estamos tomando estas medidas palpables.

 
  
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  Michel Barnier, Miembro de la Comisión.(FR) Señora Presidenta, quisiera dar las gracias a todos y cada uno de ustedes por lo que han dicho respecto al resultado colectivo logrado en el área de supervisión.

Me gustaría volver sobre lo que acaba de decir la señora Ferreira sobre que nuestros ciudadanos se están viendo perjudicados y afectados por todas estas crisis financieras, económicas y sociales. Creo que debemos poner empeño en demostrar a nuestros ciudadanos que estamos sacando lecciones de la crisis, porque ellos son quienes os eligen y nos sentimos responsables de ellos. Eso es lo que acabamos de hacer con respecto a la supervisión, sólo tenemos que comunicarlo y explicarlo, que es lo que hemos empezado a hacer. Estoy pensando en el informe de la señora McCarthy sobre la DRC III y la remuneración. Creo que, en lo que respecta a todos los problemas que han conmocionado, perjudicado y afectado a nuestros ciudadanos y representantes electos, nosotros, el Parlamento, el Consejo y la Comisión, debemos demostrar que estamos proporcionando respuestas a nivel de la UE, respuestas concretas.

En cuanto al impuesto sobre las transacciones, el Comisario Šemeta ha llevado a cabo una importante y útil tarea al analizar las distintas opciones y las consecuencias del establecimiento de este impuesto si se aplicara sólo a nivel regional. Creo que se trata de una tarea importante. Le diría al señor Giegold que, en la reunión del G20 en Toronto, el Presidente de la Comisión adoptó una actitud clara, en nuestro nombre, a favor de la exacción equitativa y sustancial a los servicios financieros. Confirmaremos su posición en octubre. Usted, por tanto, no tiene que esperar mucho, señor Karas. También quiero decirle a la señora Figueiredo que este debate continúa. De nada sirve que tengamos razón si estamos solos. Tenemos que convencer a la población de Europa y, como podrá explicar el señor Reynders mejor que yo, aún hay mucho camino que recorrer a nivel de la UE de los 27, un larguísimo camino que recorrer. Después habrá que convencer también al resto de regiones del mundo.

Al igual que la señora Wortmann-Kool, la señora Swinburne y la señora Ford, creo que, si este impuesto va a ser totalmente efectivo, debe establecerse sobre una base lo más amplia posible. Por eso tenemos que convencer a las demás regiones del mundo.

Aunque esté hablando del mundo, me gustaría decir una cosa sobre la gobernanza global. Le puedo confirmar al señor Skinner que vamos a preparar esta mesa de negociación comparativa. Asimismo, una vez que se haya completado este ejercicio para los Estados Unidos y la UE, creo que se debería ampliar a las demás regiones del mundo, que acabo de mencionar: China, la India, Brasil y también África, que tiene cosas que aportar y se ve muy afectada. Así que tengo que asegurarme de utilizar toda la información a la que ha hecho referencia el señor Skinner. En cuanto a la gobernanza, de la que han hablando también la señora Podimata y el señor Martín, todavía no tenemos los mismos métodos ni la misma legislación porque nuestras economías son muy diferentes. El señor Martín ha citado la famosa estrategia «demasiado grandes para desaparecer» de Volcker. Nuestro análisis en Europa es diferente: para cada banco, independientemente de su tamaño y abanico de actividades, debe haber una buena supervisión externa e interna y buena gobernanza, y la diversidad de sus actividades no debería verse restringida necesariamente.

El Parlamento claramente tiene un papel esencial en cuanto a la supervisión. La señora Goulard ha hablado del trabajo hecho a su petición para mejorar la credibilidad de las agencias. El señor Nitras ha hecho referencia al papel clave del Banco Central Europeo, cuyo Presidente se va a convertir en el primer presidente de la Junta de Riesgo Sistémico, con la tarea de garantizar que dicha institución es creíble. El señor Karas también ha mencionado que, gracias a ustedes y a la original y excepcional decisión que todos ustedes tomaron en julio de posponer su votación en primera lectura hasta otoño, hemos tenido tiempo para convencer al Consejo y lograr avances con él. No me he olvidado de todo eso y me gustaría darles las gracias de nuevo.

Quisiera terminar diciendo, como ha hecho la señora Auconie, que necesitamos «más Europa». Permítanme expresar mi convicción, Señorías, de que debemos regular. Debemos supervisar y sacar lecciones de la crisis. Debemos hacer mejoras en las finanzas públicas, porque las deudas de hoy son los impuestos de las generaciones futuras. Debemos tener una forma de gobierno. Voy a terminar con unas palabras a este respecto.

No basta con tener una forma de gobierno. También debemos respaldar un proyecto económico. Esto es lo que el Presidente Barroso quería decirles de forma contundente ayer, y lo que vamos a perseguir. También es el contexto en el que ustedes tendrán que interpretar las propuestas que hagamos en otoño, mediante el Acta del Mercado Único, para mejorar el funcionamiento del mercado interno y garantizar un crecimiento del 1 % o 2 % que Europa podría lograr si el mercado interno funcionase mejor.

Terminaré con la coordinación económica, que muchos de ustedes han mencionado. Quiero recordarles que a finales de mes, el Comisario Rehn y el Presidente Barroso presentarán algunas propuestas bastante firmes para la adopción de medidas en el área de gobernanza. En cuanto al semestre europeo, mencionado por el señor Portas, el señor Giegold, el señor Karas, el señor Sánchez Presedo, el señor Cutaş y la señora Auconie, ustedes tienen claramente la voluntad política de apoyar este nuevo método de coordinación, de radares, de fotografías en tiempo real, de medidas proactivas con los gobiernos al mismo tiempo que se respetan, señora Presidenta, las prerrogativas y la soberanía de los parlamentos nacionales.

Creo que esto es muy importante. Yo he sido diputado al Parlamento francés y senador durante 20 años. Me hubiera alegrado mucho si, al votar sobre el presupuesto de mi país, se me hubiera dado una perspectiva independiente y objetiva de lo que estaba pasando en otros países, cómo conseguían —unas veces solos y otras veces usando distintos métodos— los mismos objetivos y disciplinas acordados conjuntamente.

Así pues, quiero que sepan que, en lo que respecta a todas estas cuestiones de coordinación y gobernanza, la Comisión tiene voluntad política y que la puerta del Comisario Rehn está siempre abierta.

 
  
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  Didier Reynders, Presidente en ejercicio del Consejo.(FR) Señora Presidenta, Señorías, en primer lugar me gustaría darles las gracias a ustedes y a todos los oradores que han expresado su aprobación del acuerdo sobre supervisión financiera. Como muchos han dicho, ha sido un esfuerzo conjunto del Parlamento ―especialmente de sus ponentes―, la Comisión y el Consejo.

Como he dicho hace un momento, estamos en el inicio de un proceso y, para demostrar que esta supervisión realmente representa un valor añadido y quizá la primera lección que se obtiene de la crisis financiera, debemos asegurarnos primero de que las personas que estarán a cargo de la supervisión son elegidas de la forma más objetiva posible —y creo que los procedimientos aprobados siguen este criterio— y después, si queremos, como han pedido muchas personas de esta Cámara, para proceder a la supervisión que cada vez es más europea, debemos demostrar la eficacia de dicha supervisión en las diferentes áreas. Podremos avanzar aún más simplemente demostrando la eficacia de la supervisión a nivel europeo. Repito, no obstante: el establecimiento de esta nueva arquitectura es probablemente la primera y la más importante lección que se extrae de la crisis económica. Ahora somos nosotros los que tenemos que hacer que funcione y que sea posible, y reforzar, repito, paso a paso, el verdadero carácter europeo de esta nueva supervisión.

El segundo comentario que quiero hacer —el señor Gauzès se ha referido a esto hace un momento— es que esta tarde una vez más estaremos trabajando en un diálogo a tres bandas; estaremos debatiendo de nuevo sobre los fondos de inversión. Creo que todo el mundo tiene que tomar medidas y aprobar el mismo proceso que acabamos de llevar a cabo con éxito en el área de supervisión financiera. Es cierto que aún hay algunas demoras en el Consejo y que se están celebrando debates en su Cámara sobre algunos aspectos relacionados con los cambios de los fondos de inversión, pero este es un asunto en el que hay que hacer progresos.

Creo que, junto con el Comisario Barnier, queremos establecer de verdad un plazo limitado para la entrada en vigor de los nuevos documentos. En cuanto a los fondos de inversión —trataremos de hacer progresos empezando esta misma tarde—, debemos adoptar el mismo enfoque e intentar establecer un marco que sea un marco europeo y que proteja de verdad a los ciudadanos y a los consumidores con respecto a determinados productos y actividades que se desarrollan en Europa.

Quisiera decir que, para evaluar cómo está avanzando el trabajo en el área de regulación y supervisión, el Comisario Barnier ha anunciado durante la reunión informal del Consejo Ecofin la intención de comparar, en cierto modo, lo que está ocurriendo a ambos lados del Atlántico. Quiero confirmarles que pretendo invitar a la Presidenta de la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios durante la reunión informal del Ecofin para abordar esta cuestión y debatir sobre el progreso del trabajo, que afecta no solo al Consejo y a la Comisión, sino también al Parlamento. A finales de este mes tendremos, pues, la oportunidad de debatir sobre esta cuestión también con el Parlamento. Es importante reconocer los cambios que nosotros también estamos haciendo en este lado del Atlántico.

El tercer elemento sobre el que quiero hablar son los impuestos sobre las transacciones financieras —ya que no quiero volver a analizar los fondos de resolución—. El Comisario Barnier, tal y como ha anunciado, presentará propuestas específicas en las próximas semanas. En cuanto a los impuestos sobre las transacciones financieras, hace casi 10 años que intenté, durante la anterior Presidencia belga del Consejo, simplemente plantear la cuestión para que se debatiera. No pudimos debatir sobre ella. En realidad había unanimidad entre los belgas en cuanto a esta cuestión. Fue la única cuestión en la que se consiguió unanimidad. Esta vez el debate sí que se ha iniciado. Soy consciente de que se han hecho una serie de solicitudes contundentes para presentar propuestas concretas sobre las contribuciones, la base impositiva y el uso de la recaudación. Quizá deberíamos dejar primero que las ideas se desarrollaran en algunos Estados miembros para que podamos realmente iniciar un debate sobre los planes prácticos.

Lo que no vamos a hacer, como parte de nuestros preparativos para el G20, es volver a remitir esta cuestión al G20. Más bien, vamos a intentar identificar una serie de socios —que existen— con los que podamos avanzar en la misma dirección. No obstante, destacaría que este debate va a ser seguido de forma activa. Ya se ha desarrollado en este Ecofin. Lo continuaremos a finales de mes en la reunión informal del Ecofin y me gustaría mucho que pudiésemos avanzar, también en cuanto a la asignación de recursos.

No cometamos errores: el objetivo no es solucionar las crisis mediante el uso de este impuesto. El objetivo es quizás, como han señalado muchos, combatir la especulación. También lo es el facilitar fondos, y ya los estamos utilizando tres o cuatro veces más: primero, para luchar contra el cambio climático; segundo, para la ayuda al desarrollo; y tercero, para tapar los agujeros de los presupuestos. Este debate no será fácil, y reconozco que aún estamos lejos de alcanzar un acuerdo en este sentido.

Quisiera terminar, señora Presidenta, con la consolidación presupuestaria. No nos equivoquemos: el semestre europeo sólo es una etapa. Habrá otras, y debatiremos sobre las sanciones. La política que se acaba de aprobar implica debatir estos mecanismos para los Estados miembros de la zona del euro para empezar, quizá, y después ver cómo podemos ampliarlos, de acuerdo con las disposiciones actuales de los tratados, a los Estados miembros que no están dentro de la zona del euro.

Por supuesto, la idea es avanzar hacia la convergencia macroeconómica y la consolidación presupuestaria, pero quiero recordarles que el pacto que nos une en asuntos presupuestarios es el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, y que el debate sobre crecimiento, empleo y políticas sociales y medioambientales que va a tener lugar en Europa no se pasará por alto.

Todo este debate presupuestario no es solo un debate sobre el restablecimiento del equilibrio en nuestros Estados. Es para ver qué aspecto de nuestros presupuestos nos permitirá no solo seguir adelante en busca del equilibrio sino también en busca del crecimiento, la creación de empleo, el desarrollo de políticas sociales y la participación activa —y hago hincapié en la palabra «activa»— en la lucha contra el cambio climático.

Vamos a intentar hacer todo esto. La Presidencia belga está obviamente preparada para avanzar en estas cuestiones y, como acabo de decir, lo estaremos haciendo una vez más esta tarde en cuanto a los fondos de inversión.

 
  
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  Presidenta. – Se cierra el debate.

Declaraciones por escrito (artículo 149 del Reglamento)

 
  
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  António Fernando Correia De Campos (S&D), por escrito. – (PT) Ayer, el Consejo Ecofin tomó dos decisiones correctas que corresponden a opiniones que la mayoría del Parlamento ha mantenido durante meses. La primera decisión ha sido sobre la supervisión macroprudencial del sistema financiero, bajo la Junta Europea de Riesgo Sistémico (JERS), junto con la supervisión macroprudencial de los bancos, las compañías aseguradoras y los fondos de pensiones, y el control de los bienes inmuebles. La segunda decisión fue relativa al «semestre europeo» como proceso de coordinación de la política económica europea. Además de ser visto como un análisis previo del desarrollo presupuestario comparativo de los Estados miembros, el semestre europeo debería verse no como una invasión de la autonomía presupuestaria nacional, sino como una forma de debatir sobre una visión más amplia de la economía. Y se hace no solo desde un punto de vista financiero, sino sobre todo abarcando la política de empleo e inclusión social. Compartimos esta visión más amplia y nos gustaría ver que se desarrolla en las próximas etapas de gobernanza económica.

 
  
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  Richard Seeber (PPE), por escrito.(DE) Los nuevos reglamentos para el mercado financiero interno serán bienvenidos porque conllevan mejoras y una mayor seguridad para los inversores. Los mercados financieros han estado funcionando más allá de las fronteras internacionales durante décadas, razón por la que las propias autoridades financieras deben empezar a operar a nivel transfronterizo. Sin embargo, la aplicación de estas resoluciones requiere que las autoridades nacionales abandonen algunas de sus competencias y transfieran de facto las mismas a las instituciones de la Comunidad. No obstante, esta es una de las condiciones clave para crear un mercado interno que se mantenga en pleno funcionamiento.

 
  
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  Georgios Toussas (GUE/NGL), por escrito.(EL) El debate sobre las declaraciones del Presidente de la Comisión y el Consejo sobre las decisiones tomadas en el Ecofin demuestra que toda la cara política del capital se refleja en la decisión estratégica de los monopolios de pasar la carga de la crisis capitalista a las clases trabajadoras y populares. Las inyecciones de optimismo artificial se contradicen con las propias cifras de la Comisión, que demuestran que la recuperación capitalista es débil, inestable e incierta. Por eso el brutal ataque antipopular se está intensificando con medios y mecanismos adicionales: la denominada «gobernanza económica reforzada», el «semestre europeo» para el cumplimiento más estricto del Pacto de Estabilidad por parte de los Estados miembros, la más rápida y más efectiva promoción de la antipopular Estrategia Europa 2020, los cambios en el presupuesto de la UE y el control minucioso de los presupuestos de los Estados miembros para asegurar la aplicación uniforme de recortes drásticos en el gasto social. Disparates sobre la creación de autoridades europeas que supuestamente controlen el crédito y graven a los bancos y las operaciones bursátiles son artificios para despistar a la movilización popular y la cada vez mayor resistencia popular. Los planes demuestran una vez más que la guerra antiobrera de capital que ha desencadenado en Grecia el Gobierno del PASOK junto con la UE y otras partes no es específica de Grecia; es la elección estratégica de capital de toda la UE.

 
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